Un barco de la ultraderechista Defende Europe patrulla el Mediterráneo bajo el lema “Europa no se convertirá en África”

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“Con la llegada del verano la gente está preparando sus vacaciones”, comienza a relatar en inglés un joven de camiseta blanca estilo hipster y que habla con un marcado acento alemán. Pronto el discurso se tuerce: “…pero en nuestros corazones sabemos que este no es un verano como los demás, es un momento decisivo para saber si Europa y Occidente tendrán un futuro. Oleadas de inmigrantes ilegales están llegando…”. y el resto es conocido.

Un puñado de jóvenes de la derecha identitaria de Defende Europe, uno de los nombres blanqueados de la extrema derecha mundial, de diversas nacionalidades – aunque fundamentalmente franceses, italianos, alemanes y austriacos- han decidido, como advierte el autor del vídeo “no irse de vacaciones”, para que “Europa no se convierta en África”.

La organización que integran, Defend Europe, ha alquilado gracias a las donaciones de simpatizantes un barco (foto adjunta” con bandera de Djibuti, con capitán incluido, el C-Star, y ya han cruzado el Canal de Suez en dirección a Sicilia, donde embarcarán los 30 tripulantes que pasarán el verano haciendo “más seguro el Mediterráneo” patrullando las costas de Libia. Su enemigo principal son las ONG: “ahora mismo las autodenominadas ONG humanitarias están introduciendo a miles de inmigrantes ilegales en Europa y están poniendo en peligro la seguridad y el futuro de nuestro continente. Ellas son responsables de las muertes de miles de africanos en el Mediterráneo”.

Para decir esto sin rubor los ultraderechistas citan, aunque con una retórica más radicalizada, declaraciones de organismos como Frontex o de las autoridades libias. Los jóvenes pasarán sus vacaciones “ayudando” a ambas. “Frontex y Libia están de acuerdo en que las ONG dificultan la situación”, proclaman. “No vamos a seguir mirando para otro lado, haremos algo contra ello”.

Su ‘modus operandi’ -declarado- será patrullar las aguas libias y comunicar a las autoridades de aquel país si detectan alguna embarcación con migrantes para que sean estas las repatrien a sus costas. Se acercarán, para ello, lo máximo posible a la costa del país norteafricano. También contemplan, por supuesto, hundir o pinchar las embarcaciones abandonadas “para que los traficantes no puedan volver a utilizarlas”.

“Queremos supervisar a las ONG, intervenir si hacen algo ilegal” y “por supuesto (sic) rescatar a los inmigrantes” que estén en situación de dificultad, siempre para, claro “rescatarlos y devolverlos”, dicen en otro de sus vídeos. Su objetivo, repiten una y otra vez, es parar el tráfico humano. Y de paso, claro, que Europa no se llene de inmigrantes.

Muchas las organizaciones humanitarias han dado la voz de alarma ante la llegada de este barco de dudosas intenciones, sobre todo por las dudas que presenta desde el punto de vista legal, por descontado desde una perspectiva humanitaria.

Fabienne Lassalle, de SOS Mediterranee, explica que la legislación marítima obliga a “prestar asistencia a las embarcaciones en apuros” y también a que se lleve a sus ocupantes a un puerto seguro, lo que excluye, a su juicio, Libia, que “no es para nada un país seguro”.

Puertos seguros como los de Sicilia, en los que la afluencia masiva de refugiados, desembarcados por las ONG, han hecho desbordarse también la paciencia de las autoridades italianas, que recientemente pidieron más ayuda a la UE para que otros puertos acojan su parte proporcional de migrantes y refugiados.

En ese sentido, el hartazgo de los países del sur de Europa con la falta de solidaridad de sus socios del norte es el perfecto caldo de cultivo para organizaciones como “Defend Europe”, que además cuentan con amplio apoyo implícito entre los partidos políticos de extrema derecha en la UE.

No hay más que seguir la línea de puntos para encontrar a Clément Galant, miembro destacado de “Defend Europe” y militante de Génération Identitaire, movimiento de base del Frente Nacional francés, partidario de la teoría de la “sustitución”: los inmigrantes musulmanes norteafricanos están a punto, si nadie lo remedia, de ser mayoritarios en Francia y por tanto, ‘sustituir’ las costumbres francesas por las de sus países. Esta teoría, si bien basada en pura xenofobia, es uno de los pilares del FN.

“Nuestra época es una locura. Los acontecimientos se aceleran. Millones de no europeos ya se han instalado en Europa. Otros vienen de camino. Los estados europeos no hacen nada bajo la excusa del humanitarismo, dan la mano a esta invasión”, decía Galant recientemente en una entrevista en un medio de la “alt-right” francesa. “¿Qué hacer, una manifestación? ¿Esperar a 2022 (próximas presidenciales francesas?”, reflexionaba, “¿somos más tontos que una organización de izquierda como SOS Méditerranée que tiene un barco para recuperar inmigrantes? Menos ricos, menos apoyados por las empresas, seguro. Pero no menos organizados, no menos capaces y sin duda mucho más decididos”.

Como buen grupo de ultraderecha,” Defend Europe” también utiliza el victimismo y el orgullo de clase. Se presenta como una organización desamparada que no recibe ayuda pública a diferencia de las ONG, a las que nombran en su vídeo de petición de fondos junto a la cantidad de dinero que supuestamente han recibido. “Estas ONG criminales recogen donaciones para alquilar barcos y recoger inmigrantes frente a las costas libias. No se avergüenzan de trabajar con traficantes. Hay que parar a estos criminales”, denuncian.

Lo cierto es que no han sido pocos los obstáculos que han superado para conseguir los 80.000 dólares que decían necesitar para hacerse con ese barco de 40 metros de eslora construido en los setenta. Las denuncias y presiones de organizaciones de todo tipo desde que anunciaron su iniciativa forzaron a PayPal a cerrarles la operación de crodwfunding y a que el Crédit Mutuel les cancelara la cuenta bancaria. Ellos encontraron otro servicio alternativo de recogida de donaciones, muchas de las cuales fueron anónimas, y llegaron a los más de 100.000 dólares.

“Defend Europe” reconoce que su mayor fuente de inspiración es la tenebrosa campaña australiana de “No Way (you will make Australia home)” (de ninguna manera vas a convertir Australia en tu hogar) con la que Canberra pretendía espantar a los inmigrantes procedentes del sudeste asiático y predicaba la tolerancia cero con las llegadas, incluso con la creación de campos de internamiento externalizados en condiciones infrahumanas. Siempre bajo el paraguas de lo humanitario. “Protegiendo Europa salvamos vidas en las dos orillas del Mediterráneo”, opina, orgulloso, el identitario Galant, “los solidarios no pueden decir lo mismo”.

(Fuente: El Confidencial / Autor: Óscar Valero)

Francisco Campos

Francisco Campos

Nació en Sevilla en 21 de julio de 1958. Trabaja como administrativo. Es autor del libro "La Constitución andaluza de Antequera: su importancia y actualidad" (Hojas Monfíes, 2017).

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