Los otros presos: “Seguramente moriré en la prisión, pero intentaré que las personas encarceladas…no sean tratadas como basura”

Entrevistamos por correo postal Toni Chavero y José Ángel Martins Mendoza, dos de los presos que participan activamente en la propuesta de lucha activa dentro de las prisiones -que empezó hace más de dos años-, y que hoy inician la tercera huelga de hambre de 2018 para reivindicar que se respetan las leyes y los derechos humanos dentro de los centros penitenciarios. La acción, que empieza hoy y en la que participan borde una treintena de presos y presas, pretende extenderse hasta el martes 25 de diciembre a diferentes prisiones del Estado español.

La atención mediática en relación en las prisiones en las últimas semanas ha sido muy centrada en la huelga de funcionarios de prisión y en la huelga de hambre de los presos políticos catalanes, pero poco -o nada- se ha hablado de la huelga de hambre que empiezan hoy una treintena de presos sociales a diferentes centros penitenciarios del Estado español -y ya es la tercera del año- por visibilizar la mesa reivindicativa de doce puntos, que no pide otra cosa “que el Estado español respeto sus propias leyes y los derechos humanos dentro de las prisiones”. Para conseguir testigos en primera persona, la Directa ha contactado por correo postal con dos de los presos que desde hace más de dos años participan en esta propuesta de lucha activa desde dentro de los centros penitenciarios.

Toni Chavero (TC) es de Madrid, tiene 47 años y puerta entrante y saliendo de prisión desde 1996, siempre por condenas relacionadas con robos y alguna tensión con los funcionarios de prisión. Entre unas cosas y otras, hace más de veinte años que está tomado, y tiene prevista su salida por el año 2026. Según se define él mismo “fui politoxicomano hasta que abrí los ojos y me puse a luchar”. Actualmente se encuentra en primer grado -o régimen cerrado- en el centro penitenciario de Albocàsser (Castelló II).

José Ángel Martins Mendoza (JM) -alías Peco- es miembro del colectivo anarquista de presos sociales Colapso y en su actual condena trae privado de libertad ocho años y medio -a pesar de que antes ya acumulaba a las espaldas más de dieciocho años en prisión. Actualmente se encuentra privado de libertad, en primer grado, a la prisión de Puerto III (Cádiz). Se define como antimilitarista, antisistema, antiautoritario. “Si me tuviera que definir, diría que soy libre pensador, porque sólo por el hecho de decir que eres anarquista, ya estás cometiendo un delito”.

¿Qué significa miedo vosotros estar “en lucha activa”?

TC: Miedo mí estar en lucha activa significa tener algún motivo miedo el cual vivir aquí dentro, para no dejarme doblar y vivir cono dignidad. Mí decisión se cumplir estas condenas como creo que tengo que cumplirlas, sin someterme, sin pasar miedo sus sortijas y siendo libre de todos los yugos y cadenas. Luchar se la única forma de vivir que entiendo aquí dentro, si no me sentiría un despreciable. Y prefiero morirme, a estar vegetando. Esto es lo que significa mi miedo. Estoy en esta posición desde 2015, cuando después de un agravamiento de mí condena vino y sintió la necesidad de estar en lucha. Lo intenté cogiendo las ideas de experiencias anteriores, como la Coordinadora de Presos En Lucha (COPEL) y el Asociación de Presos en Régimen Especial (APRE), pasando miedo carta nuestras ideas y propuestas a los colectivos de apoyo a la callo, para abrirlas en debate y crear esta propuesta de lucha activa que sigue viva hoy. Antes de 2015 yo ya era asiduo escritor de críticas al sistema, pero sin tanta intensidad.

JM: Para los compañeros que estamos en lucha activa significa luchar día a día para conseguir unos derechos dignos dentro de las prisiones, sentirnos vivos y realizados como personas y no decir que algo está bien, cuando savias que está muy mal, cerrando los ojos y mirando hacia otro lado. Se la lucha miedo nuestros derechos y los de nuestros compañeros y compañeras, amistad, fraternidad y dignidad. Y mí posición miedo la defensa de estos ideales empezó desde mí entrada a prisión en 1991, cuando empecé a leer escritores como Proudhon, Bakunin o Kropotkin.

¿Cuáles sueño vuestras exigencias desde dentro?

TC: Nuestras exigencias, de acuerdo con nuestra mesa reivindicativa, sueño que en primero lugar -y a corto plazo- que cumplan con sus propias leyes y respetan nuestros derechos como tomados. En segundo lugar, y a largo plazo, conseguir la abolición de las prisiones miedo su inutilidad “resocializadora”. La prisión es un simple negocio, uno negocio que ahora está en auge.

JM: Nuestras exigencias sueño los doce puntos de nuestra mesa reivindicativa. No queremos privilegios, sólo los beneficios estipulados lo Reglamento Penitenciario (RP) y la Ley Orgánica General Penitenciaria (LOGP). Sin tener que denigrarnos porque nos dan el trato que nos corresponde miedo ley, en un país democrático. Luchamos desde dentro porque prácticamente todos los que estamos en lucha activa traemos case toda la vida en prisión. En mí caso, desde que tenía 16 años.

Desde el pasado mes de mayo habéis realizado diferentes huelgas de hambre y acciones con el objetivo de visibilizar vuestra mesa reivindicativa. Qué resultados tienen las vagas y cómo se están viviendo desde dentro?

TC: Los resultados de las huelgas de hambre que hemos ido realizando no son algo palpable, que se pueda ver rápidamente. Si tenemos en cuenta que esta propuesta de lucha se empezó a «cocinar» en 2015, y que se inició en 2016, no creo que todavía sea el tiempo correcto para valorarla en relación a otras luchas anticarceràries. Si yo tuviera que valorar estas huelgas de hambre diría que han ayudado mucho a la coordinación entre dentro y fuera, y han generado más unión. El que más valoro es la humanidad que se ha desplegado, tanto dentro de cómo fuera. Sobre los presos que se han unido, por la información que me ha llegado, diría que son una veintena. De una población recluida de más de 60.000 personas, una veintena puede parecer insignificante, pero creo que igualmente es muy positivo. En definitiva, preferimos que los pocos que seamos estemos concienciados y luchamos con seriedad. Ahora mismo nos encontramos dispuestos a continuar adelante, reflexionando sobre cómo ha ido este 2018 y pensando que tendríamos que cambiar para mejorar. Ahora en diciembre empezamos otra huelga de hambre, y en 2019 haremos las que sean necesarias. Es necesario dialogar y reflexionar entre nosotros cómo continuaremos. Creo que estamos avanzando mucho.

JM: De momento, en mi opinión, poco o nada hemos conseguido con las huelgas de hambre, puesto que en lucha activa sólo nos encontramos entre 18 y 25 compañeros y compañeras. Si nuestra lucha continúa como tenemos pensado, y se suman más tomados y presas, la cosa cambiara bastante. El nerviosismo por parte de Instituciones Penitenciarias se nota cada vez más.

¿A nivel represivo, os está afectando el hecho de ser tomados en lucha activa y participar en huelgas de hambre?

TC: A nivel represivo tenemos muchos problemas. Yo soy de Madrid, y estoy tomado en Castelló. Me han trasladado muchos golpes, y nunca llego a estar más de un año en la misma prisión. Por lo tanto, me afecta en la dispersión, la intervención de las comunicaciones, el régimen de aislamiento continuado en primer grado, las palizas, las sujeciones mecánicas… Hay un desprecio constante de los funcionarios hacia los presos en lucha activa. El más difícil es mantenerse psicológicamente fuerte para seguir adelante, porque todo esto pasa factura.

JM: La muestra de su nerviosismo es la represión que nos están haciendo pasar: cacheos diarios, intervención de la correspondencia, cartas que se pierden, dispersión, rotura de objetos personales, aplicación de aislamiento para participar en ayunos y vagas de hambre, formas despectivas de hablarnos y trato degradante constante. Cuando empezamos esta propuesta de lucha sólo éramos cuatro o cinco presos, y actualmente ya somos más de una veintena. En estos momentos nos encontramos a punto de empezar la última huelga de hambre del año, para después realizar una asamblea interna y saber cuántos continuemos y cuántos más se suman a la propuesta de lucha activa.

¿Qué pediríais a la gente que os mujer apoyo desde fuera?

TC: Desde fuera por mí es muy importante visibilizar a los colectivos que han estado con nosotros desde el principio de la propuesta el 2015, como el colectivo Tokata en Valencia y el grupo Pro-Presxs de Madrid. Después de esto, también se han sumado otros colectivos de todo el Estado, y creo que cada vez se van sumando más apoyos a nuestra propuesta. Creo que uno de los factores determinantes para sumar apoyos han sido las huelgas de hambre que empezamos el mayo de 2018, y la visibilidad que nos ha dado el documental de la COPEL. Ahora mismo sabemos que se están haciendo acciones de solidaridad con nuestra lucha a diferentes ciudades del Estado español, y estamos muy agradecidos. A las personas que luchan contra las prisiones desde fuera los diría que muchas gracias, que intentan mantenerse unidas y mantengan la constancia.

JM: La verdad que fuera tenemos compañeros y compañeras muy calificados que lo dan todo por esta lucha. Hay otros que tienen muchas ganas de ayudarnos, pero que por ignorancia van un poco perdidos. Por otro lado, estos grupos tienen medios escasos, así que hacen el que pueden. El que me gustaría pedirlos a los compañeros antiautoritarios y anticarcelarios es mucha difusión. Ya sea mediante la publicación de fanzines, charlas, proyección de documentales… Que todo el mundo sepa el que fue la COPEL y la APRE. Podemos avanzar mucho antes que nos aplastan.

¿Creéis que sería positiva y posible la coordinación entre toda la comunidad anticarcelaria?

TC: Sí, creo que es posible y sería muy positiva la unión desde fuera. Si mejorara la coordinación nos podríamos articular de una forma más fluida. Ahora bien, la realidad y la experiencia nos indica que si tenemos en cuenta la forma de pensar de cada persona y grupo, la coordinación no resulta nada fácil. Que todas las personas de un grupo estén de acuerdo con una manera de actuar ya resulta difícil, así que coordinarnos todos en esta lucha es muy complicado. Yo creo que se podría conseguir estableciendo unas bases lógicas de acuerdo con el que se pretende conseguir en corto y largo plazo. A partir de ahí, dialogar y ser flexibles los unos con los otros, puesto que el fin de nuestra lucha es el mismo. Todos vamos en una misma dirección, pero por caminos diferentes. Por otro lado, esto es el que nos enriquece: la libertad de pensamiento y acción.

JM: Claro que creo que sería posible y positiva cualquier tipo de coordinación anticarcelaria, con grupos como la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA), los sindicatos CGT y CNT, periódicos, revistas, abogados…y como no, con grupos anarquistas. Hace algo más de dos años ya se celebró una asamblea nacional con casi todos estos grupos. Muchos de los que acudieron a la asamblea dijeron que nos ayudarían en la lucha anticarcelaria, pero muchos de estos, a la cabeza de poco, parece que olvidaron su compromiso. Según mi opinión, ahora que nuevos grupos de apoyo quieren unirse a nuestra lucha, sería aconsejable volver a realizar una asamblea donde los que realmente quieran ayudarnos lo dejan claro. Y los que únicamente ofrecen su apoyo para quedar bien, que no hagan perder el tiempo a los compañeros y compañeras de la calle, y menos a nosotros. Necesitamos diálogo y compromiso. Sé que a los compañeros que luchan desde fuera no los resulta fácil, ni tienen demasiados recursos para poder ayudar, pero todo el mundo tiene que ser sincero y dejar claro hasta dónde puede llegar.

¿Cuál es vuestra opinión sobre los presos políticos? Creéis que se podrían unir a vuestra lucha y reivindicaciones?

TC: Mi experiencia con los presos políticos de Resistencia Galega, GRAPO y ETA siempre ha sido muy positiva. Creo que son muy solidarios, que tienen muy claro el que quieren y están muy unidos. Mi visión de ellos y ellas es muy positiva, y la verdad que he aprendido muchas cosas buenas. Hace dos años o más que se los comunicó nuestra propuesta de lucha, y a pesar de que están de acuerdo con nuestras reivindicaciones, están más centrados en su lucha que al implicarse con nosotros. Creo que si se unieron a nuestra lucha podría ayudar a mejorar las condiciones en las prisiones y la visibilidad de nuestras acciones sería más amplía y contundente, porque detrás tienen mucho apoyo y porque sueño personas con una convicción moral y un posicionamiento indestructible. Por lo tanto creo que si se unieron seria muy positivo.

JM: Sobre los presos políticos opino que sólo miran por su culo, y no los interesan nuestras luchas a no ser que sepan que pueden ser beneficiosas por ellos y ellas. Y claro que se podrían sumar a nuestra propuesta de lucha, puesto que la prisión funciona en contra de todo el mundo. Además de ser más participantes en la propuesta, serían más abogados, familiares y movimientos implicados. Esto ayudaría a hacer que nuestras reivindicaciones se escucharon mucho más.

¿Hacia dónde va vuestra lucha? Cómo veis el futuro de la propuesta de lucha activa que estáis llevando a cabo?

TC: El objetivo de nuestra lucha consiste, en parte, al generar y recuperar el espíritu y la solidaridad de las anteriores luchas anticarcelarias, donde estaban mucho más unidos y si golpeaban a una tenían que golpearlas a todas. Pero también queremos obligar, a través de nuestras acciones, a que las instituciones cumplan sus leyes teóricas y las ponen en práctica. A corto y mediano plazo es el que queremos, que cumplan sus leyes y respetan nuestros derechos. A largo plazo pretendemos destruir y abolir las prisiones por su inutilidad y falsedad. Dicen que su función se reinsertar, pero sólo castigan. Dicen que recuperan a las personas para volver a la sociedad, pero el único que hacen es doblar su voluntad. El sistema carcelario sólo funciona como un negocio por el Estado. Las prisiones no reinserten, no resocialicen. Sólo son escuelas de delincuencia, encubiertas por una falsa apariencia de cara a la sociedad.

JM: Nuestra lucha, básicamente, va encaminada a sentirnos vivos exigiendo nuestros derechos y no sentirnos seres inertes. Yo ya estoy condenado además de veinte años de prisión y, seguramente, para tener dignidad y no dejarme robotizar, moriré aquí en la prisión. Pero al menos intentaré que las personas que sean encarceladas en un futuro no sean tratadas como basura, que es el que está pasando ahora mismo en las prisiones. A corto plazo exigimos que se respetan nuestros derechos y que las condenas se puedan pagar en dignidad. A largo plazo, queremos la absoluta abolición de la sido-negocio carcelario.

(Fuente: Directa.cat / Autor: Vicent Almela)

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Francisco Campos

Nació en Sevilla en 21 de julio de 1958. Trabaja como administrativo. Es autor del libro "La Constitución andaluza de Antequera: su importancia y actualidad" (Hojas Monfíes, 2017).

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