La malagueña Dcoop estaría presionando a las pequeñas cooperativas andaluzas bajando los precios del aceite para acaparar el mercado

Empresas y cooperativas dedicadas a la producción de aceite de oliva están en estado de máxima alerta por la fuerte caída de precios del alimento que atribuyen, en gran medida, a las maniobras impulsadas desde Dcoop, el mayor productor mundial de aceite de oliva.

Según fuentes del sector andaluz, la cooperativa agroalimentaria Dcoop está acelerando la bajada de precios para expandir su control de todo el sector productor -cumpliendo así con la tendencia a la concentración y centralización del capital propia de las economía capitalista- de manera que podría terminar con un sector del aceite controlado en régimen de monopolio.

Medios próximos al negocio olivarero señalan como especialmente perjudicadas a Jaencoop y al grupo Interoleo, con importantes reservas de aceite aún en sus almacenes y en situación complicada si se mantiene la actual tendencia a la baja de la cotización del producto.

El precio en origen del aceite de oliva está en caída libre desde hace meses y parece no ser casual. En lo que ha transcurrido del año, los precios del aceite virgen extra han bajado más de un 35%. De acuerdo con los datos del sistema Poolred, a finales de junio se situaban en el entorno de los 2,53 euros por kilo, lejos de los 3,62 euros por kilo registrados en enero pasado.

Nadie encuentra una razón lógica para esta situación, pero olivareros, almazaras y un buen número de cooperativas señalan a Dcoop, la mayor cooperativa olivarera (una cooperativa de segundo grado cuyos socios son otras cooperativas), como la culpable real de esta situación por su forma de actuar en el mercado. En concreto, los afectados por la caída de la cotización acusan al presidente ejecutivo de Dcoop, Antonio Luque, de poner en marcha una agresiva estrategia de vender por debajo de los precios medios que semanalmente señala el sistema Poolred para acelerar su caída y obligar a otros productores y cooperativas a incorporarse a su organización al no poder asumir unos precios tan bajos. Es decir, sería un movimiento empresarial cuyo objetivo estaría en un aumento del control del mercado de producción y venta del aceite de oliva por parte de Dcoop, lo que se conoce en el comcercio internacional como dumping.

Luque, según este relato mayoritario en el sector, aprovecha el enorme potencial que le proporciona su tamaño, más de cien cooperativas integradas en la organización que preside y más de 200.000 toneladas de producción anual de aceite, el 16% del total. Implanta un modelo de producción ajustado con menores costes y una facturación por encima de los 1.000 millones para tensionar unos precios que sólo Dcoop puede asumir, mientras que resultan ruinosos para el resto de las cooperativas productoras.

Jaencoop e Interoleo comercializan por encima de las 65.000 toneladas de aceite cada una. Desde estas sociedades se reclama un análisis riguroso y sosegado de los datos de producción y del mercado a nivel mundial antes de vender. Señalan que la actual disminución del precio es de difícil justificación y no beneficia a ninguno de los eslabones de la cadena: ni a la producción, ni a la industria ni al consumidor.

El modelo que la jienense Dcoop ha implantado pasa por acaparar el máximo de producción de aceite en origen y controlar el mercado estableciendo condiciones para envasadores y distribuidores. Fuentes del sector señalan que si el precio en origen del aceite virgen extra cae de manera significativa por debajo de los dos euros por kilo decenas de pequeñas cooperativas y almazaras tendrán que tirar la toalla, perder su independencia y unirse a Luque cumpliendo así con una de las leyes del sistema económico actual que el revolucionario ruso Vladimir I. Ulianov Lenin proclamó hace más de un siglo: “el proceso notablemente rápido de concentración de la producción en empresas cada vez más grandes constituyen una de las particularidades más características del capitalismo”.

Dicha política estaría apoyada por la Junta, que como publicábamos ayer esta respaldando las compras de aceite de Dcoop en países del Mediterráneo sur haciendo la competencia a los pequeños productores andaluces.

Fuentes: www.eleconomista.es / www.elconfidencial.com

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Carlos Ríos

Vine al mundo en Granada en 1977. Soy licenciado en Geografía y trabajador en el sector de la enseñanza. Escribí "La identidad andaluza en el Flamenco" (Atrapasueños, 2009) y "La memoria desmontable, tres olvidados de la cultura andaluza" (El Bandolero, 2011) a dos manos. He hecho aportaciones a las obras colectivas "Desde Andalucía a América: 525 años de conquista y explotación de los pueblos" (Hojas Monfíes, 2017) y "Blas Infante: revolucionario andaluz" (Hojas Monfíes, 2019).

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