Somos colonia: Interior usará a trabajadores adscritos al PROFEA (antiguo PER) para reconstruir casas cuartel en Andalucía

El Ministerio del Interior tirará de desempleados, preferentemente jornaleros del sector agrícola, adscritos al Programa de Fomento del Empleo Agrario -el antiguo PER- para ejecutar las labores de reconstrucción de 23 casas cuartel en Andalucía, en el marco del Plan de Infraestructuras para la Seguridad del Estado que prevé invertir 600 millones de euros en seis años (periodo 2019-2025) en reformar  comisarías de la Policía Nacional y cuarteles de la Guardia Civil que requieren una remodelación urgente.

La Guardia Civil fue creada en 1844 como un instrumento de control social y de aplastamiento del levantisco Pueblo Trabajador Andaluz. Un cuerpo represivo destinado a proteger la gran propiedad y las enormes desigualdades que mataban de hambre a la clase trabajadora en el país andaluz. Unas fuerzas de choque para evitar que se materializará la consigna de la Reforma Agraria. Fruto de su éxito es la situación actual de paro estructural del medio rural andaluz. Y por ello los gobiernos, funcionales a los intereses de la burguesía agraria andaluza, han inventado desde hace más de un siglo planes y programas para repartir algunas limosnas en los pueblos andaluces durante los periodos en los que no había trabajo. El más perfeccionado de ellos y actualmente vigente es el PROFEA.

Pues bien Interior rubricó el pasado 11 de diciembre los acuerdos de encomienda de gestión con los ayuntamientos en que se ubican esas instalaciones, que le permitirán ‘meter’ parte de los gastos de personal asociados a estas obras dentro del PROFEA y, por ese cauce, acceder a las subvenciones estatales establecidas para la contratación de eventuales agrarios. La maniobra cumplirá, por una parte, la función social de ‘movilizar’ a un puñado de eventuales agrarios aprovechando este programa de inversión en infraestructuras de seguridad y, por otra, abaratar también la factura prevista por el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska para la ejecución de estas obras.

Sólo podía hacerse a través de los ayuntamientos y de ahí que se hayan firmado esas encomiendas de gestión. La norma que regula el plan de fomento del empleo agrario, del año 1997, establece como una de las líneas subvencionables del programa la contratación por parte de las Corporaciones Locales de parados, “preferentemente eventuales agrarios”. El acuerdo firmado por el Ministerio del Interior con los ayuntamientos permitirá a éstos presentar ante el Servicio Público de Empleo Estatal proyectos de interés general y social “aplicados a la rehabilitación y reforma de casas cuartel de la Guardia Civil de titularidad estatal radicadas en el municipio, en función de las disponibilidades presupuestarias de la dotación para el año en curso del Programa de Fomento de Empleo Agrario”.

Esta posibilidad no era tal hasta el pasado año 2016. Ese ejercicio el Gobierno entonces controlado por el Partido Popular aprobó una modificación regulatoria que incluyó dentro de los proyectos subvencionables por la nueva versión del PER las obras de rehabilitación y reforma de las casas cuartel de la Guardia Civil siempre que fueran llevadas a cabo por Corporaciones Locales tras la correspondiente encomienda de gestión por parte del Ministerio de Interior. Por la redacción parece claro que el Ejecutivo de Mariano Rajoy ya tenía en la cabeza utilizar el Programa de Fomento del Empleo Agrario para abaratar la factura del plan de modernización de infraestructuras de seguridad.

Las ventajas para el Estado español de entrar en este programa no son pocas. Las subvenciones de Trabajo reducen el coste salarial de los desempleados contratados por este cauce y también se hace cargo de sus cotizaciones sociales, lo que se traducirá en un abaratamiento significativo de los costes de las obras. Y tendrán como resultado poner a arreglar casas cuartel de la Guardia Civil a aquellos que sufren el orden social que esta defiende en el país andaluz.

Martín Uad para La Otra Andalucía

Fuente: www.lainformacion.com / www.europapress.com

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Carlos Ríos

Vine al mundo en Granada en 1977. Soy licenciado en Geografía y trabajador en el sector de la enseñanza. Escribí "La identidad andaluza en el Flamenco" (Atrapasueños, 2009) y "La memoria desmontable, tres olvidados de la cultura andaluza" (El Bandolero, 2011) a dos manos. He hecho aportaciones a las obras colectivas "Desde Andalucía a América: 525 años de conquista y explotación de los pueblos" (Hojas Monfíes, 2017) y "Blas Infante: revolucionario andaluz" (Hojas Monfíes, 2019).
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