Hace 55 años la CIA asesinó a Patrice Lumumba

Hace 55 años, el 17 de enero de 1961, agentes de los servicios secretos belgas y de la CIA introdujeron el cuerpo de Patrice Lumumba en un barril de ácido y lo hicieron desaparecer. El Congo pudo haber ido hacia una democracia y, por el contrario, fue hacia una de las peores dictaduras africanas del siglo XX.
Fue el primer jefe de gobierno de la República Democrática del Congo. Buscó la descolonización de su país en manos de Bélgica y destruir totalmente el poder colonialista europeo presente en África, erradicar el ultraje y el expolio que durante siglos había sufrido el continente.
En 1958 se orientó decididamente hacia la lucha por la descolonización del Congo por las escasas posibilidades de acción social que le permitían las autoridades coloniales belgas y así fundó el Movimiento Nacional Congolés, partidario de crear un Estado independiente y laico, cuyas estructuras políticas unitarias ayudaran a superar las diferencias tribales creando un sentimiento nacional.
Tras la independencia de Bélgica, en 1960, el Congo celebró elecciones, y Patricio Lumumba, líder de la lucha independentista, llegó a la presidencia con un programa nacionalista y de izquierda.
Lumumba no pudo impedir que la retirada del ejército belga diera paso conflicto político con pronunciamientos militares, ataques a la población blanca y disturbios generalizados. La rebelión fue especialmente grave en la región minera de Katanga, que se declaró independiente bajo el liderazgo de Tschombé. Lumumba denunció que esta secesión había sido promovida por el gobierno belga en defensa de los intereses de la compañía minera que explotaba los yacimientos de la región.
Lumumba pidió ayuda a la ONU, que envió un pequeño contingente de «cascos azules» incapaces de restablecer el orden, y por eso pidió el apoyo de la Unión Soviética, con lo que amenazó directamente los intereses occidentales. El presidente de EE.UU., Eisenhower, dio entonces orden de eliminarlo. Y envió al agente de la CIA Frank Carlucci, quien luego sería secretario de Defensa de Ronald Reagan.
Un golpe de Estado derrocó a Lumumba en septiembre de 1960. Fue torturado brutalmente y fusilado por mercenarios belgas, que disolvieron su cuerpo en ácido y esparcieron sus restos para que no fuera reconocido. Hace bien poco, en noviembre de 2001, el parlamento de Bélgica reconocía la responsabilidad de su Estado en la muerte de Patricio Lumumba.
Fue asesinado de esa manera por la gran lucha política e ideológica que realizó para dar a conocer la unidad como instrumento y vía para el logro de la liberación por parte de los pueblos africanos, de los yugos coloniales que se mantenían en el momento en que libró su lucha y que aún se mantienen, incluyendo entre ellos al neocolonialismo naciente y al imperialismo norteamericano que ya comenzaba a meterse en los países africanos para sumarse a los saqueadores de las riquezas de ese continente.
El pensamiento de Patrice Lumumba constituyó un peligro para las potencias occidentales explotadoras de los pueblos africanos. Medio siglo después, las autoridades estadounidenses reconocieron su implicación en el derrocamiento y asesinato del líder congoleño.
La Odisea africana
Los testimonios de ex funcionarios estadounidenses recogidos en el documental “La Odisea Africana”, de la realizadora franco-egipcia Jihan el-Tahri, revelan los planes para derrocar y asesinar al entonces primer Ministro del Congo (K), Patricio Lumumba, quien lideró el movimiento político independentista en esa colonia de Bélgica.
Lumumba fue derrocado y semanas después asesinado, el 15 de enero de 1961, mediante un complot en que participó EEUU, Bélgica, los Cascos Azules de la ONU y los separatistas de Katanga.
En la película estrenada en 2007 se muestran entrevistas al ex Consejero Nacional de Seguridad de Estados Unidos, Herman Cohen, y al ex Jefe de la Oficina de la CIA en El Congo, Larry Devlin. Éste último aseveró que el coronel Joseph Mobutu (luego Mobutu Seseko) “quería organizar un golpe de Estado” con la condición de que la Casa Blanca lo respaldara.
Mobutu había sido el secretario privado de Lumumba quien lo promovió a Jefe del Estado Mayor del Ejército cuando él fue investido como primer Ministro y Joseph Kasavubu como primer presidente del llamado entonces Congo Leopoldville a fines de junio de 1960.
Devlin señaló que hasta ese momento en que habla con Mobutu, los agentes de la CIA en la nación africana había intentado “en vano lograr por vías legales lo que quería el gobierno estadounidense”. El ex jefe de la inteligencia norteamericana recordó que en una reunión con Mobutu le garantizó el respaldo de Estados Unidos para derrocar a Lumumba. El coronel congolés “dijo que el golpe sería una semana después. Y así fue”, afirmó Devlin.
Lumumba había sido elegido primer Ministro de la República Democrática del Congo, luego de lograr la independencia del país en junio de 1960, pero Mobutu lo derrocó y luego se lo entregó a los separatistas de Katanga quienes sometieron a torturas al líder independentista antes de ser asesinado.
Por su parte, Cohen explicó a la documentalista que la preocupación de Estados Unidos apuntaban a la explotación de cobalto en El Congo, ya que junto a la entonces Unión Soviética, eran las dos únicas naciones que poseían este recurso.
“El cobalto es fundamental para los reactores y para la alta tecnología. No podíamos comprárselo a la URSS porque era un producto estratégico. El Congo era nuestra única fuente posible. Además, por su tamaño era importante simbólicamente. Era un verdadero trofeo. Si los soviéticos implementaban un gobierno en el Congo, Estados Unidos se arrepentiría siempre de haber dejado que pasase”, reconoció el ex funcionario.
El cobalto del Congo, explotado desde inicios del siglo XX por empresas europeas y estadounidenses, fue factor clave en la producción de las bombas atómicas que EEUU lanzó en Hiroshima y Nagasaki. Los planes de la Casa Blanca contra el proceso de liberación nacional en el territorio congoleño mostraban diferentes posibilidades para derrocar a Lumumba.
Devlin reveló que desde Estados Unidos le enviaron un telegrama “anunciando la llegada de un tal Joe”, del que recibiría ordenes para concretar los objetivos en el Congo. “Yo debía seguir sus instrucciones, que consistía en que yo debía quitarlo fisicamente… Es decir, asesinar a Lumumba”, reconoció.
Al preguntarle al enviado de la Casa Blanca de dónde procedían esas ordenes, el Jefe de la CIA en El Congo mostró cierto asombro cuando el viajero le contestó que las instrucciones las había dado el presidente Eisenwhower.
Seguido a esto, relató cómo le fue entregado veneno para asesinar a Lumumba: “Uno de los venenos había sido introducido en un tubo dentrífico, para que muriese en el acto al lavarse los dientes. Lo puse todo en mi caja fuerte, para que no diera tumbos por ahí”, aclaró Devlin.
En el periódico The Guardian, el escritor e historiador belga Ludo De Witte aseveró que el crimen de Lumumba sobresale como el de mayor impacto en el siglo XX por el contexto histórico y su legado global. El diario agregó que el asesinato fue la culminación de dos planes relacionados entre sí por los gobiernos de Estados Unidos y de Bélgica, cómplices del comando de militares que ejecutó a Lumumba.
The Guardian además apuntó que tanto la Casa Blanca como el gobierno belga apoyaron a los rivales del líder y a los regímenes secesionistas katangueses del interior del Congo.
Hoy, la República Democrática del Congo (RDC) con Kinshasa como su capital, es gobernada por Joseph Kabila, hijo de Laurent-Desiré Kabila, uno de los principales jefes lumumbistas que siguió combatiendo luego de la muerte de su líder y que en septiembre de 1997 logró derrotar militarmente a Mobutu, quien huyó del país con una gran fortuna depositada en los bancos de Suiza.
(Fuente LibreRed)

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