La empresa armamentística estatal Navantia gastó 1,3 millones de euros en transporte, gimnasio y lavadoras para militares saudíes en Cádiz

La construcción de cinco buques de guerra para el régimen de Salmán bin Abdulaziz trajo aparejada la adjudicación de varios contratos relacionados con la estancia en Cádiz de unos 400 miembros de la Marina de ese país.

El secretismo que reina en el Estado español en torno a las exportaciones de armamento cubre los inmensos buques de guerra que la empresa pública Navantia construye para Arabia Saudí. El suculento negocio de las cinco corbetas tiene otra cara no tan publicitada por el astillero: el agasajo y cortesía a los militares saudíes en sus desplazamientos a Cádiz se ha traducido en distintos contratos.

En mayo de 2020, Navantia –una compañía perteneciente a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que controla el 100% de su capital– abrió un procedimiento dirigido a la “provisión de maquinaria de deporte para unas instalaciones deportivas al personal de la marina de Arabia Saudí durante su estancia en Cádiz, concretamente en el arsenal de La Carraca en un edificio habilitado como gimnasio”.

“La pretensión de esta compra es equipar de mobiliario adecuado en las infraestructuras rehabilitadas que permitirán acondicionar un edificio para el desempeño de actividades físicas de la RSNF (Royal Saudi Naval Force) durante el periodo de formación en la bahía de Cádiz“, apuntaba el documento.

Los miembros de la RSNF se desplazarían en el marco del proceso de instrucción para la utilización de las cinco corbetas encargadas por el régimen saudí a Navantia. La primera de ellas fue entregada el pasado 31 de marzo en un un acto que contó con la participación del comandante de la Marina saudí, Fahad Bin Abdullah Al-Ghofaily.

Pese a los requerimientos de Amnistía Internacional (AI), el Gobierno se ha negado a aportar información sobre las condiciones en las que se ha materializado la venta de estos buques. Arabia Saudí lleva inmersa desde marzo de 2015 en unos cruentos ataques en territorio yemení, lo que ha dejado ya un saldo de miles de muertos y ha derivado en una de las peores catástrofes humanitarias de la actualidad.
Mancuernas y bicicletas

El acuerdo alcanzado por Navantia con el régimen saudí no se limita a la fabricación de los buques, sino que incluye la estadía de marinos saudíes en San Fernando para hacer entrenamientos en torno a la utilización de los buques de guerra en el Navantia Training Centre (NTC).

En ese contexto, el pliego para la compra de las máquinas de gimnasio detallaba un amplio número de equipos de todo tipo, desde mancuernas hasta bicicletas estáticas o cintas para correr. “Para garantizar un uso correcto de la maquinaria, se aportará adicionalmente una guía de uso y de buenas prácticas de la instalación que permita conservar las máquinas en buen estado por más tiempo”, indicaba.

Asimismo, la empresa adjudicataria debía asumir tareas de mantenimiento mensual entre octubre de 2020 y agosto de 2023, lo que incluía –entre otros puntos– “engrasar todas las barras de poleas, además de los elevadores de los asientos de las máquinas” o “ajustes de todas las maquinarias”.

El procedimiento se cerró a finales de julio de 2020 con la adjudicación del contrato a la empresa Core Health and Fitness S.L. –la única que se había presentado– por un importe de 69.411 euros. Entonces se estableció que el plazo máximo de instalación acabaría el 30 de septiembre de 2020, mientras que el servicio sería, en total, de 35 meses.

66.000 euros en lavadoras

En esas mismas fechas, Navantia sacó también a concurso la “provisión de maquinaria de lavado y secado al personal de la marina de Arabia Saudí durante su estancia en Cádiz, concretamente en el edificio de Cuatro Torres y Viviendas de Oficiales, dentro del programa AVANTE 2200”, en alusión al polémico proyecto de construcción de las cinco corbetas.

Según detallaba el documento, “la pretensión de esta compra es equipar de mobiliario adecuado en las infraestructuras rehabilitadas que permitirán realizar los servicios de lavandería propios para los miembros de la RSNF (Royal Saudi Naval Force)”.

Asimismo, se explicaba que “esta maquinaria se alojará en el lugar asignado dentro del edificio de Cuatro Torres y proveerá del servicio durante el periodo que dure el programa y por un número aproximado de 400 personas a lo largo de éste”. “La fecha de inicio de la necesidad se establece a partir del mes de noviembre de 2020 hasta la finalización de programa de training, estimado según planificación en agosto de 2023”, agregaba.

66.000 euros, 42.000 lavados

En este caso, la operación fue adjudicada a la empresa LAVATUR Autoservicio de Lavandería S.L. por un importe de 66.726 euros. Navantia detallaba que “el número de unidades que se requieren es el de cuatro lavadoras industriales y tres secadoras industriales”.

El servicio, además de proveer las maquinarias, debía garantizar también “la instalación, el mantenimiento, la carga de detergente, y todos aquellos productos necesarios para realizar las funciones para las que están destinado el producto además de un número de fichas semanales que permitan a los usuarios el uso de este servicio”.

La empresa pública señalaba allí que se proporcionaría “dos fichas semanales de lavado y dos fichas semanales de secado”. Se estimaba que “la estancia de cada uno” de los militares saudíes sería de 11 meses, mientras que en total pasarían por dichas instalaciones (y usarían las lavadoras) “un número aproximado de 400 usuarios”. De acuerdo a sus cálculos, eso suponía “42.000 lavados y el mismo importe para secados aproximadamente”.

Butacas reclinables

Las contrataciones de servicios para atender a los militares saudíes no acabaron ahí. El 12 de agosto de 2020, los responsables de Navantia cerraron la adjudicación de un servicio de transporte dirigido a cubrir el “desplazamiento desde y para todas aquellas localizaciones donde intervengan actividades relacionadas con el programa de Training para las dotaciones y mantenedores de la Royal Saudi Naval Force”.

El contrato quedó en manos de la UTE Transporte Bahía de Cádiz –una de las cuatro compañías que se presentó al proceso de licitación– por un valor de 1.197.713 euros. Si se suma lo destinado pocas semanas antes en las adjudicaciones del gimnasio y del servicio de lavadoras, el total de estos tres contratos alcanza la cifra de 1.333.850 euros.

En el caso del transporte, Navantia planteaba como “medios materiales mínimos requeridos” 15 autobuses con cincuenta plazas como mínimo y cinco microbuses con al menos 16 asientos.

Todos esos vehículos debían presentar “un perfecto estado de seguridad, confortabilidad (climatización frío y calor), perfecto estado de limpieza (limpieza y desinfección diaria) y mantenimiento, además de disponer de butacas reclinables”. Se establecía además que “para los trayectos de más de 80 kilómetros, los vehículos serán los más adecuados para largas distancias, tipo Gran Confort”.

Fuente: Grupo Tortuga.

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