74 años de Impunidad Sionista: ¿Existe justicia para Palestina?

Hace más de siete décadas que gran parte de la sociedad internacional observa desde el balcón de su casa la catástrofe del pueblo palestino, arrestos, ejecuciones sumarias, infanticidios, feminicidios, genocidio y hasta exterminio; pues el proceso de usurpación que viene propinando el ente sionista es inmisericorde e inhumano, peor aún cuando sus acciones criminales no son procesadas, ni sancionadas, todo lo contrario son tácita y expresamente aceptadas, y legitimadas por el imperio y sus halcones europeos.

74 años de Impunidad Sionista: ¿Existe justicia para Palestina?

La traición a Palestina es el mayor oprobio de la comunidad internacional, pero no solo contra esta nación, sino contra el Derecho Internacional, sus órganos judiciales y punitivos como la Corte Internacional de Justicia, la Organización de Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad y la Corte Penal Internacional, ya que estos órganos administradores de la justicia, la democracia y la paz han fracasado, dándonos a entender que la norma jurídica internacional —Ius Cogens— no tiene eficacia; pues poco o casi nada ha servido para la consolidación de Palestina como un estado autónomo, libre, independiente, soberano y autodeterminado.

La entidad sionista desde el siglo XIX viene mascullando la usurpación de territorios. Después de su congreso Sionista en Basilea Suiza en 1897, se pensó en varias naciones entre las cuales estaba Uganda —ofrecido por Balfour— Argentina, y entre otros —según Joseph Otmar Hefter, el impulsor de la nueva Judea— Guyana Británica, Venezuela, Brasil y otro entre Brasil y Paraguay. Finalmente, el Sionismo puso las garras en territorio palestino, usando para ello sus aparatos y grupos terroristas, asesinando, cercenando vidas, territorio; mandando con ello el mensaje de terror para que muchos de sus habitantes escapen de sus propias tierras; producto de ello, hoy existen más de 7 millones de refugiados palestinos en el mundo.

La mentalidad colonialista europea ha sido trasuntada a los sionistas más no a los verdaderos judíos quienes son los practicantes de esta religiosidad. En tal sentido debemos hacer esta diferenciación, pues los violadores del Derecho Internacional Humanitario son los sionistas y no el judaísmo; por lo tanto, este es un conflicto político y no religioso, ya que la verdadera fe es paz, amor y fraternidad.

Los que colonizaron Palestina, en sus inicios en su mayoría fueron Azquenazis, quienes al igual que los Europeos han destruido y colonizado por la fuerza muchos pueblos en complicidad de EEUU, en donde  muchas de sus instituciones  están permeadas por los lobbies sionistas; por ello es que Donald Trump trasladó su embajada de Tel Aviv a Jerusalén  el 14 de mayo de 2018 —la Capital de Palestina— así como amedrentó a la Fiscalía de la Corte Penal Internacional cuando se querían iniciar las acciones contra sus actos criminales, como por ejemplo Deir Yasin del 9 de abril de 1948, masacre cometida por el sionismo por medio de sus grupos terroristas; Irgún y Stern, los cuales asesinaron a casi 300 palestinos, la Nakba —Catástrofe en árabe— donde fueron echados mediante balas y metrallas, o los ataques del 2009 a Gaza donde más de 2000 palestinos   perdieron la vida producto del ataque del régimen israelí, y es que la entidad sionista no quiere dos estados, sino, quiere uno; el suyo, en otras palabras quiere judaizar los escombros territoriales de Palestina, escombros que ellos han ocasionado mediante la pulverización de aldeas, barrios y zonas imponiendo e implantando sus colonias.

Jerusalén la capital Palestina fue tomada por la fuerza en la Guerra de los “Seis Días” de 1967, y que hasta  el día de hoy sigue en las garras del régimen israelí, sus fuerza represoras han tomado el control total de la capital, no permitiendo hacer uso de la explanada de las mezquitas a sus fieles, pero no solo ello, sino que en los barrios donde antes convivían, musulmanes, católicos ortodoxos y judíos se ha sectorizado y favorecido a los colonos israelís en desmedro de cristianos y musulmanes, quienes son ciudadanos de segunda clase en su propia tierra donde nacieron…

Poco o nada le ha importado al régimen israelí las denuncias que se han hecho en su contra, y eso es razonable; ya que es el gendarme de EEUU en Oriente Medio, lo cual le permite borrar a cualquier sujeto internacional —Estado, Organización Internacional o persona natural— que obstaculice sus deseos usurpadores.

Las violaciones al Derecho Internacional por parte del régimen israelí han demostrado la ineficacia de la norma jurídica internacional, es tal su arrogancia y soberbia que hoy anda impune por doquier mostrándose como víctima cuando este es el transgresor a los derechos humanos, en ese marco las Resoluciones del Consejo de Seguridad, los Dictámenes de la Corte Internacional de Justicia —respecto al muro impuesto a Palestina— y las Resoluciones de Naciones Unidas le causan risa y carcajadas.

Entre los incumplimientos del régimen israelí tenemos: 

Dos estados; Resolución 181 de Naciones Unidas de 29 de noviembre de 1947: “Los estados independientes árabe y judío y el régimen internacional especial para la ciudad de Jerusalén, establecidos en la parte III de este plan, empezarán a existir en Palestina dos meses después de concluido el retiro de las fuerzas armadas de la potencia Mandataria (…)”

Colonización (Judaización) de territorios en Cisjordania; IV Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra: art. 49, párrafo 6: “La Potencia ocupante no podrá efectuar la evacuación o el traslado de una parte de la propia población civil al territorio por ella ocupado”. Desde 1947 el régimen sionista coloniza y usurpa territorios so pretexto de que Palestina no es un estado, no sólo avasallando la soberanía sino asesinando y obligando a sus habitantes a una migración forzosa.

El muro de la vergüenza construido desde 2002; Resolución consultiva emitida por la Corte Internacional de Justicia el año 2004, determinó que; “Israel tiene la obligación de poner fin a sus violaciones del derecho internacional; tiene la obligación de detener de inmediato las obras de construcción del muro que está elevando en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén oriental y sus alrededores, desmantelar de inmediato la estructura allí situada, y derogar o dejar sin efecto de inmediato todos los actos legislativos y reglamentarios con ella relacionados, de conformidad con el párrafo 151 de la presente opinión; Israel tiene la obligación de reparar todos los daños y perjuicios causados por la construcción del muro en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén oriental y sus alrededores; Todos los Estados tienen la obligación de no reconocer la situación ilegal resultante de la construcción del muro y de no prestar ayuda o asistencia para el mantenimiento de la situación creada por dicha construcción; todos los Estados partes en el IV Convenio de Ginebra relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra, de 12 de agosto de 1949, tienen además la obligación, dentro del respeto por la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional, de hacer que Israel respete el derecho internacional humanitario incorporado en dicho Convenio.

La Organización de las Naciones Unidas, y en especial la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, deberían considerar, teniendo debidamente en cuenta la presente opinión consultiva, qué medidas adicionales son necesarias para poner fin a la situación ilegal resultante de la construcción del muro y el régimen conexo” [2].

Resolución 242 del Consejo de Seguridad de 22 de noviembre de 1967; Inadmisibilidad de adquisición territorial por “medio de la Guerra”; Sosteniendo que es inadmisible “la adquisición de territorio por medio de la guerra”, y que para el establecimiento de la paz se deben aplicar dos principios: “Retiro de las fuerzas armadas israelís de los territorios que ocuparon durante el reciente conflicto; —y— Terminación de todas las situaciones de beligerancia(…)”

Resolución 338 del Consejo de Seguridad de 22 de octubre de 1973; Cese al fuego: Insta a todas las partes en la presente lucha a que cesen el fuego y pongan fin a toda actividad militar a más tardar 12 horas después del momento de la aprobación de esta decisión, en las posiciones que ahora ocupan.

Mientras no haya Paz en Palestina, no habrá paz en el mundo, esta causa no es de un país sino de toda la humanidad; pues es sólo un ejemplo, y este puede repetirse en Latinoamérica, no debemos olvidar que antes de que se funde el “Estado Israelí”, no sólo se pensó en Palestina, sino en América latina; en la Argentina y seguro de haberse concretado —en el sentido estricto de la palabra—quizás desde esta zona se hubiese seguido usurpando y colonizando los territorios de la Patria Grande, como lo vienen haciendo actualmente en la Patagonia Argentina y Chilena mediante la compra de tierras, empresas, negocios e inmuebles a los habitantes locales[3]; ¿Cuál es el fin?…

Desde que se originó el gobierno de los movimientos sociales el 2006 en Bolivia, el apoyo a este pueblo valeroso fue contestatario a sus derechos y de cara a la comunidad Internacional, a tal grado que cuando el régimen israelí bombardeo Gaza en enero del 2009,  el 1er mandatario indígena de Bolivia Evo Morales en protesta contra esta agresión rompió relaciones Diplomáticas con Israel, denunciando que este régimen comete “crímenes de lesa humanidad y de guerra, genocidio y exterminio”, reconociendo a Palestina el 2010 como un estado soberano e independiente con sus fronteras de 1967.

La mentalidad del sionismo junto con el Fascismo, el imperialismo y el capitalismo son los depredadores de la paz en el mundo, a nivel regional como ya lo dijimos, Latinoamérica no está exenta de ello; pues la presencia de una gran mayoría de individuos que practican el sionismo mas no el Judaísmo, son quienes podrían apropiarse de a poco de la Patria Grande, y quizás de aquí a unos años, si no se está alerta, América Latina sea la Palestina en el Cono Sur; ya que el sionismo, el imperialismo, el fascismo y el capitalismo tienen sus representantes en los gobiernos sumisos y obsecuentes de Duque en Colombia y Bolsonaro en Brasil, en tal sentido los pueblos deben estar atentos frente a cualquier intento de cercenamiento y atropello a la integridad de  Abya Yala —Continente Americano— para que así continue su apoyo, su solidaridad y amor  a la causa Palestina, la misma que es una causa de la humanidad.

Por Roberto Chambi Calle

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