Catalunya: Aprobado el Proceso Constituyente en el Parlamento

 

Catalunta Parlament

El Parlament de Catalunya ha vivido en la mañana de ayer miércoles un bronco enfrentamiento entre Junts pel Sí (JxSí) y la CUP por un lado, y la oposición por otro, al lograr los grupos independentistas, con mayoría de escaños en la cámara, la inclusión en el orden del día del pleno de hoy la votación de las conclusiones del proceso constituyente.

Las conclusiones de la comisión del proceso constituyente han sido finalmente aprobadas con los 72 votos de JxSí y la CUP. Ciudadanos y PPC se han ausentado de la votación, el PSC ha permanecido en la cámara pero no ha votado y Catalunya Sí Que es Pot se ha pronunciado en contra de las conclusiones de la comisión parlamentaria, invalidadas por el TC tras suspender la declaración soberanista del Parlament aprobada el 9-N.

Justo al término de la sesión de control al presidente de la Generalitat, el presidente del grupo parlamentario de JxSí, Jordi Turull, ha pedido la palabra para pedir que se amplíe el orden del día, una solicitud a la que se ha sumado inmediatamente la portavoz parlamentaria de la CUP, Anna Gabriel.

Inmediatamente después, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, les ha interrogado sobre si eran “conscientes” del auto del Tribunal Constitucional (TC) que llamaba a la cámara catalana a no elevar al pleno estas conclusiones, que abren la puerta a una vía unilateral hacia la independencia.

“De lo que somos conscientes es del mandato democrático del 27 de septiembre”, ha replicado Turull, mientras Gabriel ha añadido que en la CUP son “conscientes” también de la declaración de soberanía aprobada el pasado 9 de noviembre por el Parlament y anulada posteriormente por el TC: “Nosotros por la independencia no tenemos miedos”, ha añadido.

A partir de ahí, se ha desatado un debate cargado de tensión, en el que Ciudadanos, el PSC, Catalunya Sí que es Pot y el PP han arremetido contra unas conclusiones que, según los populares, suponen un “atentado contra el Estado de Derecho”.

Ante los llamamientos a Forcadell a impedir el debate, la presidenta de la cámara ha subrayado que “el pleno es soberano, la única función de la Mesa es ordenar el debate”, pero “la responsabilidad” es de los 135 diputados”.

Las diputadas de la CUP en el Parlament Anna Gabriel y Gabriela Serra se han acercado, en el transcurso de la sesión de control al Govern de hoy, a la bancada de Sí que es Pot para pedir a sus 11 diputados que voten a favor de debatir las conclusiones del proceso constituyente en este pleno.

El Tribunal Constitucional (TC) ya ha lanzado un aviso al Parlament para que no eleve al pleno estas conclusiones y el conjunto de la oposición, incluida Catalunya Sí que es Pot, se ha posicionado en contra de debatir este asunto en este último pleno del actual periodo de sesiones.

Gabriel y Serra han pedido a los diputados de la confluencia de izquierdas -que componen Podemos, ICV y EUiA- que voten a favor de debatir las conclusiones en el pleno y pidan votación separada de los puntos que contiene el documento. “Es del todo legítimo que Catalunya Sí que es Pot quiera votar en contra de algunos puntos de las conclusiones, pero no podemos entender que quieran impedir que el Parlament de Catalunya pueda debatir esta cuestión”, ha subrayado Anna Gabriel, según un comunicado de la CUP.

Para la portavoz parlamentaria de la CUP, “votar en contra del debate de las conclusiones de la comisión del proceso constituyente es situar el Parlament en una posición subalterna y subordinada a otros marcos”.

(Fuente: Público)

Junts pel Sí y la CUP desafían el Tribunal Constitucional e irritan al unionismo

En qué momento los independentistas decidirían saltarse las advertencias del Tribunal Constitucional (TC) y echar por el derecho al Parlamento en una cuestión relacionada con el proceso soberanista era una de las principales incógnitas de la legislatura nacida el 27-S.

La respuesta llegó ayer cuando Jordi Turull, presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí (Juntos por el Sí – JxSi), y Anna Gabriel, diputada de la CUP, se levantaron uno tras otro después de la sesión de control para pedir un cambio en la orden del día y proceder a la votación de las conclusiones de la comisión de estudio del proceso constituyente. Un rato más tarde, en medio de un debate crispado y consultas insólitas a la mesa, las conclusiones recibieron luz verde de los 72 diputados independentistas: el choque con el Sido entraba en una fase de aceleración. No será la última.

El TC, hace apenas nuevo días, advirtió en el Parlamento que votar el texto -que incluye un “mecanismo unilateral de participación”- contravenía la arquitectura constitucional. Estimaba el incidente de ejecución que el Estado interpuso contra la comisión presidida por Lluís Llach en la medida que consideraba que emanaba de la declaración rupturista del 9-N. La presidenta de la cámara, Carme Forcadell -en el punto de mira de la unionisme como responsable final de la votación-, hizo saber a Turull y Gabriel que existía este aviso del TC. Los dos respondieron que eran conscientes, y a partir de aquí llegó el caos al hemiciclo.

La escena tuvo elementos de todo tipos: letrados del Parlamento haciendo llegar notificaciones a Forcadell, los representantes de C’s, el PSC y Catalunya Sí que es Pot  (Cataluña Sí que se Puede – CSQP) a la mesa desmarcándose de la decisión de la presidenta de la cámara, grupos unionistas deslegitimando la votación -con Inés Arrimadas, de Ciudadanos (C´s), y Xavier García Albiol, del PP, compitiendo para ver quién estaba más en contra de la votación y para dirimir quién gesticulaba más- y un debate crispado entre todas las formaciones. La presidenta, con el reglamento aprendido, decía que el pleno era “soberano” para debatir las conclusiones. La película acabó con Ciutadans y el PP abandonando el pleno, mientras que los diputados del PSC se negaban también a votar.

“El texto vulnera principios básicos de la democracia”, cargó Arrimadas, que aprovechó para insinuar que el independentismo bebía de “regímenes antidemocráticos”. Albiol, cofoi, auguraba una rápida actuación del Estado contra la votación. El vicepresidente Oriol Junqueras, cuando la cabeza de filas del PP ya había marchado de la cámara para escenificar la indignación hacia la votación, le preguntó irónicamente si Jorge Fernández Díaz le había hecho llegar alguna información o bien si algún fiscal le estaba “afinando” alguna cuestión. Las conversas del ministro con Daniel de Alfonso seguían resonando en la cámara catalana.

El episodio de ayer también sirvió para constatar la distancia existente entre los independentistas y los comunes, a quienes tanto Juntos por el Sí como la CUP preveían seducir a través del proceso constituyente. Cataluña Sí que se Puede, pero, cargó con fuerza contra la estrategia de los partidarios del estado catalán. “Estas conclusiones confunden el proceso constituyente con la independencia”, reprochó a los dos grupos el portavoz de la confluencia de izquierdas, Joan Coscubiela, que vio en la votación la primera piedra de la cuestión de confianza, que se convocará el 28 de septiembre, con desenlace incierto.

El paso adelante del Parlamento anticipa unas semanas movidas con el Constitucional volviendo a ser protagonista de la política catalana. Abre, además, una etapa de consecuencias todavía difíciles de prever. A nivel político -el embate llega en un momento de interinatge en el Estado, completamente bloqueado con la investidura- y en la esfera judicial, que es terreno de juego habitual a la hora de dirimir el choque institucional. El desafío explícito al TC provocó la inmediata reacción de los grandes partidos españoles -aquí sí que muestran unidad sin fisuras- y un cierto impulso al independentismo. El proceso entró ayer en una nueva fase.

independencia

Las conclusiones de la comisión: un proceso constituyente en tres fases

Por primera vez el Parlamento ha abierto la puerta a desobedecer abiertamente el Tribunal Constitucional (TC). Los 72 diputados de Juntos por el Sí (JxSí) y la CUP han planteado ratificar este jueves al pleno las conclusiones de la comisión de estudio del proceso constituyente a pesar del escrito que el alto tribunal hizo llegar hace una semana a la cámara exigiendo la paralización del debate. Este es el contenido del documento que ha formalizado el choque institucional.

Sin margen por el reconocimiento del derecho a decidir, desconexión

El primer punto de las conclusiones, la justificación de la necesidad de abrir un proceso constituyente. Ante la imposibilidad de encontrar “margen de acción para el reconocimiento del derecho a decidir” dentro del marco jurídico constitucional y legal español, la “única manera posible de ejercer a este derecho es por la vía de la desconexión y la activación de un proceso constituyente propio”.

Proceso democrático, ciudadano, transversal, participativo y vinculante

Y como tiene que ser este proceso? Según JxSí y la CUP, el pueblo de Cataluña tiene legitimidad para empezar un proceso constituyente “propio, democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante”, con el reconocimiento, el apoyo y el aval de las instituciones catalanas.

Los antecedentes internacionales

El proceso constituyente también observa los precedentes internacionales de casos similares. De las comparecencias de los expertos, JxSí y la CUP concluyen que “las experiencias comparadas otros países avalan el camino emprendido por Cataluña para ir construyendo un modelo singular de proceso constituyente, atendidas las circunstancias sociales, culturales, políticas y económicas que nos son propias”.

Encajar todas las sensibilidades

La voluntad de intentar encajar todas las sensibilidades ideológicas y sociales es una constante de los partidos independentistas a lo largo del proceso soberanista. También de cara al proceso constituyente se considera clave sumar el espacio ideológico que representa Ada Coláis. Por eso, las conclusiones llaman a velar porque el proceso constituyente tenga “la capacidad de encajar todas las sensibilidades ideológicas y sociales desde el primer momento, también a la hora de fijar los indicadores, el calendario y todas las otras cuestiones que afecten el método empleado para hacer avanzar el proceso”.

Dividido en tres fases

El proceso constituyente estará dividido en tres fases: una primera fase de proceso participativo, una segunda fase de desconexión con el estado español que lleve a la convocatoria de unas elecciones constituyentes y a la puesta en marcha de una Asamblea Constituyente que redacte un proyecto de constitución, y una tercera para la ratificación de la constitución a través de un referéndum.

El Foro Social Constituyente

El órgano principal del proceso participativo –la primera fase del proceso constituyente– será el Foro Social Constituyente, que estará formado por representantes de la sociedad civil organizada y de los partidos políticos. El Foro Social Constituyente tiene que debatir y formular un conjunto de preguntas sobre contenidos concretos de la futura constitución, que tendrán que ser resueltas por la ciudadanía mediante un proceso de participación ciudadana. El resultado de este debate será un mandato vinculante para los integrantes de la Asamblea Constituyente, que los tendrán que incorporar al texto del proyecto de constitución.

El mecanismo unilateral de ejercicio democrático

Uno de los puntos clave de las conclusiones. La concreción de cómo se ” completará la desconexión con la legalidad del estado español”. Será en dos pasos: el primero será la aprobación de las leyes de desconexión por parte del Parlamento; el segundo, la puesta en marcha de un “mecanismo unilateral de ejercicio democrático” –según la CUP, el referéndum unilateral– que sirva para activar la convocatoria de la Asamblea Constituyente. Este punto precisa además que las leyes de desconexión no son susceptibles de control, suspensión o impugnación por parte de ninguno otro poder, juzgado o tribunal.

La comisión de seguimiento del proceso constituyente

El papel del Parlamento a lo largo de este proceso es otro de los aspectos abordados a las conclusiones. Según JxSí y la CUP, la cámara ampara el proceso e insta el Gobierno a poner a disposición de la ciudadanía los recursos que haga falta para conseguir un debate constituyente de base social, transversal, plural, democrática y abierta. Con este objetivo, el Parlamento de Cataluña tendrá que crear una comisión de seguimiento del proceso constituyente.

Sin control de otros poderes, juzgados o tribunales

Y qué será la respuesta ante los previsibles embates del estado español? Pues según el texto, un golpe ratificada la desconexión, ninguno. Ni las tres leyes de desconexión ni los trabajos de la Asamblea Constituyente no serán tampoco susceptibles de control, suspensión o impugnación por ninguno otro poder, juzgado o tribunal. Además, se apunta que las decisiones de esta asamblea serán de cumplimiento obligatorio para el resto de poderes públicos y para todas las personas físicas y jurídicas.

El referéndum constitucional

Una vez la Asamblea Constituyente habrá aprobado el proyecto de constitución, se tendrá que convocar un referéndum constitucional porque el pueblo de Cataluña apruebe o rechace de una manera pacífica y democrática el texto de la nueva Constitución.

La perspectiva de género

Por último, las conclusiones subrayan que el proceso constituyente tiene que incorporar desde el inicio la perspectiva de género, de una manera transversal y con una estrategia dual, con el objetivo de romper las inercias históricas de nuestra sociedad y hacer un proceso constituyente que lo sea también para todas las personas.

(Fuente: Ara.cat)

El Constitucional podría multar o suspender a los diputados que votaron el proceso

El artículo 92 de la reformada ley del Tribunal Constitucional de diciembre pasado deja en manos de los magistrados del alto tribunal la posibilidad de multar, suspender o apartar a los 72 diputados de Junts pel Sí (JxSí) y la CUP que han votado la ratificación de las conclusiones del llamado proceso constituyente desobedeciendo la interlocutoria del mismo Tribunal Constitucional.

La ley prevé multas de entre 3.000 y 30.000 euros para cada uno de los parlamentarios. Esta es una de las opciones que tienen los magistrados que hoy recibirán desde el Gobierno los informes técnicos sobre la polémica votación de ayer en el Parlamento catalán.

Cabe la posibilidad de que los magistrados entiendan que hay indicios suficientes y suficientemente acreditados de criminalidad como para “deducir testimonio” de las conductas sospechosas e instar una investigación penal. Ahí, en ese momento, entraría en acción la fiscalía. No parece factible (aunque no imposible) que vaya a ser antes.

La reforma legal que da potestad represiva y sancionadora al Constitucional se aprobó después del 9N. Por esa razón, la fiscalía general del Estado, ante lo que entendió como un flagrante delito de desobediencia y de malversación por la consulta soberanista, interpuso la controvertida querella contra Artur Mas, Irene Rigau y Joana Ortega (y más tarde contra Francesc Homs). Ahora, la situación ha cambiado. Pero, llegados a este punto, se puede presentar un escenario procesal kafkiano.

En caso de apertura de diligencias penales por un eventual delito de desobediencia, el juez y el fiscal deberán pedir el suplicatorio al Parlamento de Cataluña para “investigar” a los 72 diputados, que debido a la inmunidad parlamentaria solo pueden responder en esas condiciones y ante el TSJC.

En ese caso, deberían ser los 72 parlamentarios, precisamente los que han abierto el proceso de desconexión y que constituyen mayoría, los que voten contra ese suplicatorio. Quizá sea este el motivo por el que el Gobierno del PP aprobó, a finales del año pasado, la reforma de urgencia de la ley del Tribunal Constitucional que le permite actuar de forma directa.

(Fuente: Crónica Global)

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Francisco Campos

Nació en Sevilla en 21 de julio de 1958. Trabaja como administrativo. Es autor del libro "La Constitución andaluza de Antequera: su importancia y actualidad" (Hojas Monfíes, 2017).

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