Los eurodiputados del PSOE se niegan a firmar una carta de apoyo a los presos políticos rifeños

Al Gobierno socialista de Pedro Sánchez se le llena la boca hablando de derechos humanos, un concepto por el que los demás partidos constitucionalistas españoles muestran en público mucha menos sensibilidad. “Para este Gobierno los derechos humanos no son una cuestión de retórica en el discurso político; son un extraordinario compromiso (…)”, declaraba, por ejemplo, la vicepresidenta Carmen Calvo, en diciembre de 2018. Anunció entonces la elaboración de un II Plan de Derechos Humanos que ahonda el que promulgó en su día el presidente José Luis Rodríguez Zapatero.

¿Compromiso socialista con los derechos humanos? La semana pasada los 20 diputados del PSOE en el Parlamento Europeo rehusaron firmar una carta, educada y prudente, dirigida al jefe del Gobierno de Marruecos, Saaedine el Othmani, pidiéndole que mejorara, primero, las condiciones de encarcelamiento de ocho presos políticos rifeños, y que más tarde les pusiera en libertad. Cuando les llegó la misiva, los eurodiputados de Ciudadanos respondieron, al menos, dando un acuse de recibo. Los del PSOE dieron, como los del Partido Popular, la callada por respuesta.

Cuando todos ellos recibieron la carta, Nasser Zefazi, el líder de la revuelta pacífica del Rif, y otros cuatro presos rifeños, llevaban dos semanas en huelga de hambre –empezaron el 14 de agosto- para reivindicar más horas de patio, llamadas telefónicas más largas a sus familiares etcétera. No hay una sola ONG internacional de derechos humanos que no haya defendido la inocencia de los reclusos rifeños encarcelados desde 2017. Cuatro de ellos, los principales dirigentes, cumplen una condena a 20 años de cárcel por rebelión, recibir financiación del extranjero y atacar violentamente a las fuerzas del orden.

La semana pasada los eurodiputados del PSOE rehusaron firmar una carta pidiéndo la mejora de las condiciones de ocho presos políticos rifeños

Al final la carta la firmaron una veintena de parlamentarios europeos, los de siempre, diputados verdes y de grupos a la izquierda de los socialistas y algún independentista vasco y catalán. El honor de los socialistas fue salvado por Kati Piri. Esta representante neerlandesa fue la única del grupo socialista europeo que suscribió la misiva. Piri ha mostrado a lo largo de su carrera más sensibilidad por los problemas del Rif que todos sus correligionarios socialistas españoles juntos. Intentó incluso, en abril de 2018, viajar a Alhucemas, la capital de la región, pero las autoridades marroquíes se lo impidieron.

“La huelga de hambre ha incomodado al Estado marroquí”, escribió, el lunes, el diario digital Yabiladi de Casablanca. Quizás por eso la administración penitenciaria hizo alguna concesión el pasado fin de semana y los presos pusieron fin, el lunes, a su huelga de hambre. Zefzafi perdió en 24 días 16 kilos y ese mismo lunes tuvo que ser ingresado en el hospital universitario de Fez, según informó su padre.

Sotto voce los socialistas explican, a veces, que hacer estos gestos solidarios con disidentes marroquíes puede acarrear represalias del rey Mohamed VI como ya sucedió en el pasado aunque por otros motivos. Las represalias consistieron, por ejemplo, en agosto de 2014, en relajar la vigilancia costera para que los “sin papeles” zarpen sin trabas rumbo a España o suspender incluso la cooperación antiterrorista. Se olvidan de que si el palacio real actúa así, España dispone de muchos más medios pacíficos de presión sobre Marruecos que los que posee el vecino marroquí sobre un Estado miembro de la UE como el español.

La canciller alemana, Angela Merkel, acogió en Berlín, el 22 de agosto, al disidente ruso envenenado Alexie Navalny, y declaró que había sido “víctima de un crimen”. Pidió explicaciones a Moscú por lo sucedido al opositor. El Gobierno alemán advirtió de que si no eran convincentes promovería sanciones contra Rusia por parte de la UE e interrumpiría la construcción del gasoducto Nord Stream 2, un empeño del Kremlin para poder exportar más gas a Europa.

Rusia es para Alemania un vecino y socio tan o más importante que Marruecos para España. La democristiana Angela Merkel ha mostrado, sin embargo, una sensibilidad por los derechos humanos en los vecinos orientales de Alemania de la que el Gobierno socialista de Pedro Sánchez carece con sus vecinos en la orilla sur del Mediterráneo.

La dirección de comunicación de la delegación socialista española en el Parlamento Europeo desmintió, el miércoles, que sus eurodiputados hayan recibido una carta pidiendo al jefe del Gobierno de Marruecos que mejore las condiciones de detención de los presos rifeños y que se les haya solicitado que la firmaran.

Fuente: El Faro de Ceuta

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