Una tesis doctoral sobre el andaluz para ayudar a eliminar el “raciolingüismo”

Ígor Rodríguez ha sido premiado en la XV edición de los Premios Tesis Doctoral por su tesis ‘La lógica de inferiorización de las variedades lingüísticas no dominantes. El caso paradigmático del andaluz. Un estudio desde la sociolingüística crítica y la perspectiva decolonial’, una investigación en la que se estudia la desvalorización lingüística del andaluz.

Este proyecto profundiza en cómo se construyen las relaciones sociales a través de las prácticas discursivas entre andaluces y no andaluces, donde el punto de partida son una serie de indicadores característicos del andaluz por los que se establecen ciertas construcciones sociales. Han sido muchas las tesis sobre los distintos dialectos hispanos pero es la primera vez que se hace con el andaluz. «Cualitativamente todas la lenguas son iguales y es absurdo estar justificándose de que nosotros también somos válidos», afirma Rodríguez.

El estudio de este tema nace desde la experiencia personal de Ígor como andaluz y de las confrontaciones peninsulares que observaba entre la zona Centro-Norte y Sur. «Es la propia escuela la que legitima esta variedad Centro-Norte peninsular y no del andaluz», recalca. Ya que para Rodríguez «hay pequeños apartados donde aparecen fraseologías andaluzas que se asocian siempre con lo vulgar y no con lo culto», explica.

Esta tesis parte de las construcciones históricas contra el andaluz que han colocado a este en una situación de otredad y para ello Rodríguez ha estudiado esta inferiorización histórica desde el siglo XVI hasta la actualidad.

Otro de los referentes que han inspirado este proyecto ha sido el estudio de la Antropología lingüística norteamericana, donde existe también una confrontación política que convierte la lengua en un indicador que lleva a la construcción social de las personas. «Las desvalorizaciones son un tipo de racismo de carácter lingüístico», dice.

En su tesis desarrolló diversos campos simbólicos basado en testimonios personales sobre discriminación como por ejemplo en el ámbito laboral que, a pesar de no suceder con frecuencia, para Rodríguez «esta situación no tiene que pasar desapercibida, hay que estudiarlo».

Parte de su experiencia en la radio le llevó a centrarse en la confrontación en los medios de comunicación, donde a su juicio «se privilegia la variedad castellana frente a la andaluza; en el deporte o el humor es muy fácil escuchar una voz andaluza pero en un informativo no y a pesar de no haber indicaciones específicas de que no puedes hacerlo en andaluz la dinámica te llevaba a ello», denuncia. A este aspecto se le denomina «neutralidad lingüística», pero Rodríguez afirma que «esto no existe porque todos tenemos acento».

Para estudiar el campo de la comunicación se limitó a observar la interacción tanto fuera como dentro de antena de los locutores de la Cadena Ser y concluyó que «en el ámbito mediático es más difícil mantener el acento que en otros campos como, por ejemplo, el judicial y esto supone que muchos se ponen el disfraz al no ser válido el andaluz pero sí el castellano». El investigador denomina esta situación como «moda lingüística», ya que se adopta otro dialecto en vez del propio para que no se identifique a la persona por su acento: «Se te identifica el habla y lo que dices pierde importancia».

Con su tesis llegó a la conclusión de que había una lógica de inferiorización hacia el andaluz que él denomina raciolingüismo, es decir un racismo de la lengua: «El racismo no solo es de color de piel sino también lingüístico», asegura. Su proyecto puede tener aplicabilidad política ya que se pueden problematizar todas estas cuestiones lingüísticas y para ello le propuso a la Junta de Andalucía la creación de un observatorio del discurso donde poder observar estas opresiones y así evitar ese «raciolingüismo».

Este estudio también ha tenido un efecto positivo en su autor, la satisfacción lógica del reconocimiento a su trabajo pero también el sentimiento de esperanza con respecto al futuro del andaluz y a la inferiorización que él mismo denuncia: «Aquí hay muchos problemas normalizados y no quiero eso para mi pueblo» afirma.

Chaima Laghrissi / www.laopinióndemalaga.es

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