Fosforito, sobre el Flamenco: “Los inventos, mejor con gaseosa”

Al cantaor Antonio Fernández Díaz “Fosforito”, nacido en Puente Genil (Córdoba) hace 87 años y quinta Llave de Oro del Cante, le brillan los ojos cuando habla de flamenco, aunque no comparte su fusión con otros géneros: “Los inventos, mejor con gaseosa”.

Para Fosforito, el flamenco es un “arte caliente que afecta a todos en mayor o menor medida”, por el que pide respeto, ya que se asombra cuando ve carteles que se aprovechan de la buena etiqueta que tiene esta música y anuncian como “flamenkito con ‘k’ cualquier giro que suene aflamencado”, ha asegurado el cantaor en una entrevista con Efe.

Considera que sería una “barbaridad” que la Quinta Sinfonía de Beethoven se fusionara con un pasodoble o con un bolero, y precisa que hay que crear pero no confundir, puesto que “es mejor llamar a cada música por su nombre, porque por separado tienen su mérito”.

El cantaor, retirado desde 1999, alude a jóvenes músicos como Rosalía, sobre la que señala que “afortunadamente para ella no hace flamenco, porque si lo hiciera, no se comería una rosca”, y prefiere no opinar acerca del artista sevillano El Niño de Elche por su “falta de respeto” al cantar sentado en un váter en la Bienal de Sevilla.

La quinta Llave del Oro del Cante niega ser un purista pero afirma que “canta puro”, y que los críticos puristas “no saben ni de compás”, porque él ha presenciado en festivales cómo estas personas, antes de escuchar al artista que actúa, preguntan si es “payo o gitano”.

“Fosforito” recuerda a quienes fueron compañeros de profesión como Pepe Pinto, José Menese o Camarón, del que destaca que su forma de cantar era “estremecedora”, y conserva fotos con el guitarrista algecireño Paco de Lucía, con el que hizo “una antología de 48 canciones en menos de una semana”, ha señalado.

Sobre el flamenco actual, asegura que hay gente “muy buena” como Israel Fernández, Manuel de la Tomasa y María Terremoto, que aportan “personalidades diferentes”, y apunta que, aunque esta música tenga altibajos, el cante está en buenas manos y no se va a acabar nunca. 

Mantiene la postura de cantaor sobre el sofá de su casa junto a una guitarra como si estuviera sobre un escenario, donde asegura haber ejercido el oficio con “dignidad” y haber dejado que hablarán sus “entrañas” al cantar, pero reconoce que “dejarse el corazón en cada actuación es mucha tela”.

El artista afincado en Málaga no sabe a qué se habría dedicado si no hubiese sido cantaor y cuenta que, de joven, tras ser operado de una hernia y sufrir anemia, su voz se debilitó y en un pleno del Ayuntamiento de su pueblo decidieron comprarle una guitarra para que, si no recuperaba la voz, pudiera al menos tocar ese instrumento, ha explicado.

La mayoría de sus premios los conserva en el museo Centro Cultural “Fosforito” en Córdoba y, sobre la quinta Llave de Oro -conseguida en 2005 y que es la última otorgada-, afirma que pone en valor lo que él ha hecho durante su carrera. Este reconocimiento se une a otros como la Medalla de Andalucía o la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.

“Fosforito” asegura que le gustaría ser recordado en el Flamenco como “una buena persona que cantaba bien” y, como buen amante de las letras, concluye recitando unos versos: “Como barro de alfarero, me siento yo entre tus manos, de tanto como te quiero”. 

Fuente: www.andaluciainformacion.es

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Carlos Ríos

Vine al mundo en Granada en 1977. Soy licenciado en Geografía y trabajador en el sector de la enseñanza. Escribí "La identidad andaluza en el Flamenco" (Atrapasueños, 2009) y "La memoria desmontable, tres olvidados de la cultura andaluza" (El Bandolero, 2011) a dos manos. He hecho aportaciones a las obras colectivas "Desde Andalucía a América: 525 años de conquista y explotación de los pueblos" (Hojas Monfíes, 2017) y "Blas Infante: revolucionario andaluz" (Hojas Monfíes, 2019).
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