Almería: Nación Andaluza ante la muerte violenta de un joven encerrado en el Centro de Menores ‘’Tierras de Oria’’

El próximo martes 30 de julio, a las 11:30 de la mañana, nos concentramos frente al Centro de Menores ‘’Tierras de Oria’’ para denunciar los malos tratos y violencia sistemáticos que se ejercen bajo un falso ‘’protocolo de contención’’ basado en técnicas de humillación y torturas deshumanizadoras, basado en inmovilizar a la persona a través del abuso y la agresividad como única directriz, ignorando e incluso privándole de sus propias necesidades básicas, físicas y fisiológicas, lo que provoca en la persona ya no una absoluta situación de deshumanización, si no que ésta desatención y desinterés en sus necesidades acaba repercutiendo en la propia salud del joven que es ignorado, como ha ocurrido en el último caso que hemos conocido: la violenta muerte de Ilias.

Hace menos de un mes, Ilias, una persona de 18 años y recluida en el reformatorio ‘’Tierras de Oria’’, muere tras serle aplicado el renombrado ‘’protocolo de contención por agresividad’’: un protocolo de contención basado en el abuso físico (el joven amarrado se encuentra boca abajo, 6 guardias jurado sobre su espalda) y el desinterés en atender al menor desde el cuidado. La única regla clara de este protocolo es el abuso de poder, una ley que jamás se incumple.

Según la autopsia oficial, hay claros signos de asfixia (aún no se descarta la compresión abdominal o la sofocación con almohada) tras una crisis de convulsiones. La cámara sin sonido que hay en su habitación graba todo el proceso de inmovilización que precede a su muerte y, según relata el propio informe, se puede ver a Ilias ‘’boca abajo, con la cabeza apoyada en almohada y colchón y se le ejerce presión con una rodilla en la escápula izquierda y con una mano en la espalda, aparte de sujetarle la cabeza, lo que da la impresión que está aprisionada contra la almohada y el colchón’’. “Para colocarle las bridas se sientan en las extremidades inferiores y le hacen presión sobre zona lumbar; a los 10 minutos de este proceso, cuando está sujeto de pies y manos, deja de moverse y continúan poniéndole el cinturón abdominal, ya sin resistencia y sin percatarse de que el chico ha perdido la conciencia (se van quitando de encima poco a poco porque ya no hace fuerza)’’.

Tal y como detallan las cámaras y el informe, el médico aparece, dubitativo pero sin prisas, 15 minutos después, sólo para confirmar que el chico no tiene pulso.

Así es como Ilias muere: aplicando el sistemático protocolo de humillación y tortura que caracteriza por norma a los centros de menores. Ponemos el foco en el CIMI ‘’Tierras de Oria’’, dónde se reportan denuncias mediáticas por malos tratos y torturas desde 2012. Denuncias que pese a alcanzar la atención pública y tocar sensibilidades, han ido quedándose en el olvido y hemos ido normalizando no sólo el negocio que se mueve alrededor de los centros de reclusión de menores, si no toda la violencia que dentro se ejecuta con total impunidad para los centros, las entidades gestoras y por supuesto, la Junta de Andalucía, que parece la única a la que se le aluden responsabilidades y a su vez la única que no tiene obligación de dar explicaciones.

Durante los días que han acontecido a la muerte de Ilias, se han filtrado diferentes informaciones de lo sucedido por parte del centro ‘’Tierras de Oria’’, con el fin de justificar los hechos que llevaron a aplicar la violencia sobre el joven. Estas falsas declaraciones trataban de exculpar responsabilidades por parte de las instituciones, transmitiendo la idea de que el joven asesinado era politoxicómano, violento e impulsivo; sin embargo, tanto la propia familia de Ilias como los jóvenes que han convivido en el centro con él, han desmentido estas declaraciones al completo: según nos han podido contar, el chico no era consumidor de tóxicos ni agresivo, sino todo lo contrario. Además, parece que las circunstancias que llevaron a la aplicación del protocolo tampoco son las que se relatan desde el centro, cuya versión se relaciona con una actitud violenta por parte del joven. La familia de Ilias y los jóvenes cercanos a la historia cuentan que los hechos tuvieron lugar en circunstancias bien distintas a las que el centro está difundiendo.

Ya han sido numerosos medios de comunicación, entidades e incluso las propias familias las que han intentado contactar con el centro y la asociación gestora de ‘’Tierras de Oria’’ para pedir explicaciones y conocer, al menos, otra versión de estos últimos hechos y las historias de torturas que vienen relatándose en los centros que la asociación sin ánimo de lucro GINSO gestiona en el Estado español. Sin embargo, esta entidad privada remite toda explicación sobre lo acontecido en el centro de Oria directamente a la Junta de Andalucía. Ni el presidente de la empresa Alfredo Santos (arquitecto y multimillonario, dueño de numerosas constructoras, con ‘’Tierras de Oria’’ como principal fuente de ingresos en Andalucía) ni Enrique Tuñón o Javier Urra, también empresarios vinculados al centro de Oria y benefactores de éste, han dado respuesta alguna a lo sucedido.

Por su parte, la Junta de Andalucía, evita pronunciarse sobre este asunto: el vicepresidente de la Junta, Juan Marín, declaró el 11 de julio sobre la muerte de Ilias que el Gobierno andaluz no tenía informe sobre las causas que acontecían los hechos, e insistió que la Junta no es conocedora de las circunstancias del fallecimiento, por lo que evitó pronunciarse pidiendo ‘’respeto y prudencia’’. Avala la rigurosidad del cuestionado protocolo y garantiza su fidelidad; declaraba entonces ‘’Se ha cumplido todo’’, intentando alabar la utilidad del protocolo y del propio centro. Así es como trataba el Gobierno Andaluz de lavarse las manos y dejar caer directamente el asunto en manos de la justicia. Hace pocos días, el 25 de julio, Juan Marín fue llamado a comparecer en el Parlamento Andaluz para dar una respuesta sobre la polémica. Diversos medios recogen las declaraciones que tuvieron lugar, dónde nuevamente Marín rechaza especulaciones y asegura el interés de la Junta en resolver el caso. Así es como la Junta pasa la pelota directamente al Juzgado Único de Purchena, que investiga ahora mismo el informe que recoge las causas de la muerte.

Por todo lo que aún no sabemos, y por lo que no quieren que se sepa, el próximo martes 30 de julio no sólo estaremos frente al centro ‘’Tierras de Oria’’ gritando contra las torturas que provocaron la muerte de Ilias. Gritaremos contra todo un sistema de reclusión que mercantiliza la vida y la libertad de la juventud sin ningún escrúpulo y con total impunidad, un sistema que supone la vía directa a la absoluta precariedad y que deshumaniza a las personas para lucrarse de la miseria que provoca y perpetúa.

Como colectivo especialmente vulnerable, la juventud andaluza se ve sometida a todas las opresiones que implica pertenecer a una sociedad de por sí estigmatizadora: las personas jóvenes andaluzas son diseñadas como un proyecto deshumanizador, desde el que se injerta, germina y reproducen las propias ideas del sistema españolista, capitalista y patriarcal.

Es un proceso de adoctrinamiento que nace y crece mediante el propio sistema de enseñanza, desde los medios de propaganda, y desde todo lo que nos rodea, con unos objetivos y benefactores muy bien definidos.

Un proceso del sistema que, si da errores, ya existen cubos de basura donde desecharlos: son los llamados centros de reinserción.

Parece que no tenemos razones para reflexionar qué lleva a un menor, una persona joven, a ser recluída en una cárcel. Y lo que es más descorazonador: no nos cuestionamos cómo puede una cárcel prometernos una reinserción en un sistema que lo único que sabe es destruir, y, en el mejor de los casos, reinsertarnos en la más precaria marginalidad.

Desde Nación Andaluza exigimos la aclaración inmediata de las circunstancias que han provocado la violenta muerte de Ilias y la asunción de responsabilidades tanto del centro de menores ‘’Tierras de Oria’’ como de la Junta de Andalucía. Exigimos el cierre del centro de Oria, el fin de los malos tratos, los abusos y la represión a la juventud andaluza.

Asamblea local de Nación Andaluza.

Almería, 28 de julio de 2019.

Encuéntrame

Carlos Ríos

Vine al mundo en Granada en 1977. Soy licenciado en Geografía y trabajador en el sector de la enseñanza. Escribí "La identidad andaluza en el Flamenco" (Atrapasueños, 2009) y "La memoria desmontable, tres olvidados de la cultura andaluza" (El Bandolero, 2011) a dos manos. He hecho aportaciones a las obras colectivas "Desde Andalucía a América: 525 años de conquista y explotación de los pueblos" (Hojas Monfíes, 2017) y "Blas Infante: revolucionario andaluz" (Hojas Monfíes, 2019).
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Vine al mundo en Granada en 1977. Soy licenciado en Geografía y trabajador en el sector de la enseñanza. Escribí "La identidad andaluza en el Flamenco" (Atrapasueños, 2009) y "La memoria desmontable, tres olvidados de la cultura andaluza" (El Bandolero, 2011) a dos manos. He hecho aportaciones a las obras colectivas "Desde Andalucía a América: 525 años de conquista y explotación de los pueblos" (Hojas Monfíes, 2017) y "Blas Infante: revolucionario andaluz" (Hojas Monfíes, 2019).

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