Euskal Herria. El barrio okupa de Errekaleor: “Nos han quitado la luz, pero tenemos más energía que nunca”

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El corte de luz a un barrio vitoriano de “okupas” emblemático en el Estado Español coloca el foco sobre la realidad de los jóvenes que han hecho de ese lugar un hogar al que tratan de devolver algo de vida.

14:30 h del viernes 19 de mayo en el barrio vitoriano de Errekaleor. Alrededor de 30 jóvenes comen animadamente y en común en lo que se supone que es la plaza. La escena ocurre un día después de que Iberdrola (con la ayuda de la Ertzaintza) cortara la luz por motivos de seguridad. Los incidentes se saldaron con tres detenidos y dos personas más investigadas por los enfrentamientos con la Policía vasca. La tensión vivida entre los vecinos y los agentes ha dado paso a la tranquilidad. Una calma que domina las desconchadas calles de este barrio (que está pegado a Vitoria) en el que sus vecinos viven más o menos cómodos en un ambiente muy parecido al de un pueblo pequeño. La particularidad es que en los bloques de Errekaleor solo viven ‘okupas’ desde hace más de tres años. En total, 150, en lo que constituye una de las áreas urbanas ocupadas más grandes de España.

El Ayuntamiento de Vitoria es el propietario legal de las casas y en su horizonte solo se contempla el desalojo y posterior derribo de los bloques. Sin luz ni electricidad, los vecinos de Errekaleor estudian ahora los pasos a seguir. La opción de que desalojen las casas parece lejana porque aseguran que tienen “más energía que nunca”.

Alberto U. lleva cerca de dos años viviendo en Errekaleor. “Los primeros jóvenes se instalaron aquí porque el Ayuntamiento realojó a los vecinos originales en otros pisos de la ciudad. Su idea era derribar los bloques y seguir construyendo y especulando con la vivienda. Pero la burbuja inmobiliaria pinchó y los bloques de pisos siguen aquí. Al principio solo diez jóvenes se instalaron, pero hoy ya somos 150 personas”.

“Somos ‘okupas”, prosigue, “e intentamos hacer revivir el barrio, darle la vida que le quitó el Ayuntamiento. Con nuestro trabajo hemos conseguido acondicionar las viviendas. Ahora es un barrio autogestionado”. Ese proyecto de autogestión gira en torno al proyecto  Errekaleor Bizirik y les ha permitido poner en marcha una panadería, una imprenta,  un cine y hasta una huerta con la que los jóvenes se autoabastecen.

Los ‘okupas’ han convertido este lugar en su hogar y su presencia ha devuelto algo de vida a una barriada obrera, levantada durante el aluvión industrial de los años 50 y 60 de siglo pasado, cuando recalaban en Vitoria miles de ciudadanos procedentes del resto de España para trabajar en su industria. Años de esplendor para un barrio que vivió tiempos muy dinámicos y cuyo destino es la piqueta, aunque los planes urbanísticos aún no están del todo claros para esta zona. El alcalde Gorka Urtaran habla de dedicar el espacio a huertas ecológicas y dar continuidad al anillo verde de Vitoria, que le ha hecho ganar fama internacional.

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Vida comunitaria

Arkaitz recaló en Errekaleor hace poco más de dos años. “Siempre han sido buenas las condiciones de habitabilidad. Entré en Errekaleor Bizirik por la dificultad para acceder a una vivienda. Si no fuera por esta iniciativa, ahora no sé cuál sería mi situación”.

Un paseo por las calles del barrio, rodeado de naturaleza, deja ver algunos bloques con puertas y ventanas tapiadas, sin transporte público y unos evidentes síntomas de degradación que los ‘okupas’ tratan de contener como pueden. En ese paseo, I, B. explica que a él no le quedó otra alternativa que convertirse en ‘okupa’. “La única opción que tengo de emancipación es esta. No se trata de una filosofía de vida, sino de pura necesidad. Yo soy estudiante, he terminado la carrera y me buscó la vida dando clases particulares y cuando me llaman de algún centro educativo.  ¿Cuánto dinero consigo al mes? Si llego a los 300 euros puedo decir que ha sido un buen mes y señal de que no se me ha caído ninguno de los curros en los que he metido. ¿Con ese dinero me puedo independizar? Sin un techo en el que cobijarte no hay proyecto vital posible. El tiempo pasa y, al menos, los meses que he estado aquí no he vivido con la angustia de seguir todos los días en casa de mis padres sin saber si podré irme algún día por mis propios medios. Los trabajos a los que optamos ahora los jóvenes son en precario y muy mal pagados”.

A Maider el proyecto Errekaleor Bizirik también le ha abierto una nueva perspectiva. “En el barrio convivimos gente muy diferente, pero nos conocemos todos. Hay estudiantes, trabajadoras, jubilados, personas en paro….La diferencia con respecto al resto de la ciudad es que en Errekaleor se hace vida comunitaria, funcionamos como un pueblo”.

¿Y cómo se gestiona la llegada de nuevos ‘vecinos’? “Tenemos un grupo de trabajo para eso. Se intenta acomodar a cada uno en el bloque donde más a gusto se pueda encontrar”, apunta Arkaiz. Tras el corte, los ‘okupas’ están analizando la situación en la que se han quedado para ver qué alternativas tienen. “El Ayuntamiento no nos quiere y se sirve de excusas como la mala instalación eléctrica para echarnos. No aguantan nuestra forma de vivir. El barrio sigue siendo viable y de aquí no nos vamos. Quieren derribar las casas y el corte de luz es un paso, pero no nos van a echar. Nos han quitado la luz, pero tenemos más energía que nunca. Aseguran que la vivienda es un derecho, pero en Vitoria hay 15.000 pisos vacíos sin utilizar y hay desahucios todos los días”.

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Derribo de los bloques

El alcalde Gorka Urtaran (EAJ-PNV) asegura que el Ayuntamiento mantiene sus planes y que se derribarán las viviendas. Según Urtaran, el corte de  la electricidad fue “correcto y adecuado” ya que en 2015 hubo un incendio en una de esas viviendas en el que murieron tres perros y desde aquel incidente se cortó el abastecimiento eléctrico regular.

Al cortar el abastecimiento, los ‘okupas’ hicieron empalmes para coger electricidad sin permiso hasta que se ha cortado definitivamente por razones de seguridad. El alcalde no adelanta fechas de desalojo, pero advierte de que no prevé una marcha atrás en la decisión municipal de derribar las construcciones que ocupan desde 2013 estas personas que se autogestionan en el día a día. “Nuestro proyecto es derribar esas edificaciones para dedicar el espacio a huertas ecológicas y dar continuidad al anillo verde de Vitoria”.

Ha insistido en que lo prioritario es garantizar la seguridad de todos los vitorianos, entre ellos, los que están viviendo en Errekaleor y que para ello tomará “decisiones cuanto antes”, aunque no ha especificado cuáles.

Sobre la posibilidad de negociar un traslado con los ‘okupas’, el alcalde ha enfatizado que “forma parte de su ADN no negociar nada con las administraciones. Ha sido imposible la negociación para llegar a una solución satisfactoria para ellos y el Ayuntamiento”.

(Fuente: el diario.es / Autor: Eduardo Azumendi)

Urtaran afirma que el Ayuntamiento derribará los edificios de Errekaleor tras el corte de luz

Tras la intervención de ayer ( el pasado jueves 18) en el barrio gasteiztarra de Errekaleor, el alcalde de Gasteiz, Gorka Urtaran (PNV), ha asegurado que la actuación de ayer fue «correcta y necesaria», y que «está justificada».

Urtaran ha afirmado que el Ayuntamiento de Gasteiz derribará los edificios de Errekaleor, en una comparecencia que ha realizado esta mañana. Tras afirmar que lo ocurrido ayer estuvo «justificado», ha explicado que en el conflicto de Errekaleor, su postura ha sido clara: «Siempre hemos dicho que vivir en edificios que no cumplen unas condiciones mínimas puede ser peligroso. Les hemos ofrecido otros lugares, pero ha sido imposible llegar a un acuerdo». También ha subrayado que los vecinos y vecinas del barrio liberado de Errekaleor «son antisistema», y que «uno de sus objetivos es no negociar con las instituciones». Además, ha recordado que «ya estaban avisados», y que en febrero de 2015 tres perros murieron en una vivienda okupada a consecuencia de un incendio provocado por un cortocircuito.

Según ha explicado el alcalde, el Departamento de Industria del Gobierno Vasco e Iberdrola realizaron sendos requerimientos para alertar del peligro que viven las personas que han okupado dichas viviendas. ·Lo más importante es garantizar la seguridad, y quienes viven allí saben que la instalación eléctrica no cumple todas las medidas de seguridad. Eso es responsabilidad del Ayuntamiento·, ha añadido. Por lo tanto, ha asegurado que la intervención de ayer fue “correcta y necesaria”.

El objetivo del Ayuntamiento es claro, según Urtaran: “Queremos derribar los edificios de Errekaleor, para dar continuidad al anillo verde”. Por último, ha confirmado que las decisiones al respecto deben tomarse inmediatamente.

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Comunicado de Hala Bedi sobre lo ocurrido en Errekaleor (barrio liberado)

El 18 de mayo el Departamento de Industria del Gobierno vasco dio la orden de dejar sin suministro eléctrico al barrio liberado de Errekaleor.  Con el objetivo de ejecutar esa orden, algunos operarios de Iberdrola, acompañados de siete furgonetas de la Ertzaintza, se acercaron al barrio.

Las vecinas del barrio, conociendo de antemano qué intenciones tenían, estaban preparadas para resistir desde pronto a la mañana. Un par de miembros de Hala Bedi se encontraban allí para entonces, con el objetivo de informar de primera mano de lo que pasara.

Más tarde, se fueron acercando otros medios de comunicación. Para entonces, la Ertzaintza ya había desplegado el cordón policial impidiendo la entrada a cualquier persona, incluyendo a la prensa. Así pues, la mayoría de los medios tuvieron que contar lo que allí pasaba desde el otro lado del cordón policial.

Hala Bedi, fue por tanto, el único medio que pudo contar lo que ocurría en directo y desde dentro.

Mientras crecía la tensión entre las habitantes del barrio, que estaban defendiendo su proyecto, y la Ertzaintza, uno de los policías se acercó a nuestro compañero de Hala Bedi a golpes y empujones cuando estaba grabando con el móvil. Como consecuencia de este ataque, le rompió el móvil. Entonces, el periodista le enseñó su carnet de prensa y pidió al policía que se identificara. Éste, sin más explicación, le quitó la acreditación de prensa de las manos y le pidió el documento de identidad. Finalmente, después de mucho esfuerzo, al periodista le fue devuelto el carnet de prensa y el ertzaina le facilitó su número de placa, añadiendo en tono amenazante: “sabemos quiénes sois, sabemos que sois del entorno radical”.

Ante estos hechos Hala Bedi quiere manifestar:

  • Todas las personas tenemos derecho a recibir información de lo que sucede a nuestro alrededor, por eso no nos parece lícito que se les negara al resto de periodistas la entrada al barrio. Ya que en cuanto llegó la Ertzaintza colocó el cordón policial y no dejó entrar a nadie.
  • Hala Bedi pudo esquivar ese cordón policial (porque se encontraba en el lugar antes de la llegada de la Ertzaintza) y por tanto, fue el único medio de comunicación que pudo informar en directo e in situ de todo lo que pasó. Esto nos parece, claramente, un ataque a nuestro derecho a la información y a la expresión. Nos parece una medida que busca ocultar los excesos policiales que se pudieran dar en estas situaciones.
  • De la misma manera que ellos saben quiénes somos, nosotras también sabemos quién es el ertzaina que nos rompió el móvil, ya que, después de mucho esfuerzo, nuestro compañero consiguió el número de identificación del policía.

Somos radicales, sí. Porque, por encima de versiones oficiales, contamos las cosas en primera persona. Porque preferimos ir a la raíz de la noticia, evitando filtros e intermediarios. Porque nacimos para ser las portavoces de los movimientos sociales y así seguimos siéndolo. Somos radicales, sí. Y así vamos a seguir, pese a quien le pese.

(Fuente: Hala Bedi)

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Francisco Campos

Nació en Sevilla en 21 de julio de 1958. Trabaja como administrativo. Es autor del libro "La Constitución andaluza de Antequera: su importancia y actualidad" (Hojas Monfíes, 2017).

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