29 de octubre de 1883: Aprobación de la Constitución Andaluza

A lo largo de los días 27, 28 y 29 de octubre de 1883, los federales andaluces logran reunirse en Antequera. Eran los mismos federalistas que habían encabezado la revolución soberanista y popular andaluza cantonalista, o sus herederos y continuadores. Tras diez años de persecución, exilio, cárcel y clandestinidad, la consolidación del de la restauración y la llegada al poder de los liberales, la “izquierda” de aquel régimen, hizo que éste pasara de prohibirlos a tolerarlos, lo que posibilito la celebración de dicha asamblea.

Como consecuencia, aquellos que habían protagonizado la revolución social de julio de 1873, hermana de la de la Comuna de París, los que habían constituido los cantones libres e izado en sus ayuntamientos la bandera roja, los que proclamaron el 21 de Julio en Despeñaperros la independencia del Estado de Andalucía, así como su soberanía administrativa y económica, se dispusieron a sintetizar y dar forma a sus ideales a través de la redacción de un proyecto de Constitución Federal para Andalucía, que sería aprobado el último día de la asamblea, el 29 de octubre.

En realidad, la que es conocida como Constitución de Antequera, por ser éste el lugar donde fue debatida y redactada, está conformada por tres constituciones complementarias e interrelacionadas: la Constitución del Municipio Andaluz, la Constitución del Cantón Andaluz y la Constitución Federal de Andalucía, por lo que sería más apropiado hablar de conjunto constitucional.

Una Constitución, o conjunto constitucional, que décadas después sería bautizada por Blas Infante con la denominación de Constitución Andaluza, ya que en ella vería reflejada todos aquellos principios soberanistas y de democracia popular a los que aspiraba. Tanto el establecimiento de la independencia de Andalucía como el autogobierno y la autonomía real y absoluta del pueblo andaluz. De ahí que en el Manifiesto de la Nacionalidad, redactado por él, los andalucistas proclamaran que la razón de ser de su movimiento y la meta del mismo era hacer realidad los principios contenidos en la misma. Algo en lo que tanto Infante como los liberalistas andaluces seguirían reafirmándose a lo largo de su existencia: “queremos hacer efectiva la prescripción del artículo primero de la Constitución Andaluza, votada por la Asamblea Federalista de Antequera de 1883, que aspiró a constituir en Andalucía una Democracia Soberana y Autónoma, la cual subvenga exclusivamente a las necesidades desatendidas de este territorio y al progreso particular de sus habitantes” (del Manifiesto de La Nacionaliad de la Asamblea Andalucista de Córdoba de 1919).

La Constitución Andaluza proclama protege y desarrolla tanto la libertad individual de cada andaluz, las “autonomías personales” de los mismos, como la libertad colectiva del pueblo andaluz y sus diversas colectividades sociales; la local, la comarcar y la nacional. Y lo hace a todos los niveles: el político, el administrativo, el social y el económico. Proclama la libertad de cada municipio al afirmar que “la primer determinación de la soberanía colectiva es el municipio”. Proclama la libertad de cada comarca al afirmar que cada cantón es “soberano y autónomo. Y proclama la libertad andaluza, la de nuestra tierra y nuestro pueblo al afirmar en su artículo primero que “Andalucía es soberana y autónoma”. Un artículo que proclama igualmente la constitución de una República andaluza “se organiza en una democracia republicana representativa”, así como la independencia nacional y popular y el derecho a la libre, completa e incondicional posesión y ejercicio de su soberanía, al afirmar que la República Andaluza “no recibe su poder de ninguna autoridad exterior”.

En la actualidad, la izquierda independentista andaluza, como continuadora del proyecto liberador  de Blas Infante y el andalucismo histórico, ha asumido y enarbola igualmente los principios de la Constitución Andaluza como basamento jurídico y organizativo sobre los que edificar la Andalucía Libre y una República Andaluza de Trabajadores al servicio de nuestro pueblo y sus clases trabajadoras.

La Otra Andalucía

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