2 de septiembre de 1835: Constitución de la Junta Suprema de Andalucía

A lo largo del mes de agosto de 1835 se producen levantamientos liberales en la Península, con especial incidencia en Andalucía, contra el gobierno conservador semi-absolutista de Isabel II, encabezado por el Conde de Toreno.

El 23 de agosto se producen la insurrección en Málaga y Cádiz, siendo seguida en los días siguientes por el resto de las provincias andaluzas. Todas ella se declara en rebeldía con respecto a l gobierno estatal y fundan sus respectivas juntas autónomas.

El 2 de septiembre, representantes de las diversas juntas provinciales constituirán una junta central, la Junta Suprema de Andalucía, en la ciudad de Andújar, como gobierno soberano de la Federación de Andalucía, y realizarán un llamamiento a la conformación de un ejército miliciano andaluz, que en sólo dos semanas reúne a más de treinta mil voluntarios.

Este ejército marchará hacia Madrid para derrocar al gobierno conservador y restaurar los principios de la Constitución de 1812. El gobierno manda a las tropas para acabar con el ejército andaluz pero, al encontrarse en tierras manchegas, los soldados españoles, abandonarán a sus mandos, desertaran y se pasarán a las milicias liberales andaluzas.

Este triunfo conllevará la caída del gobierno de Toreno y que la Reina se verá a obligada a pactar con los sectores más avanzados de la burguesía, formando nuevo gobierno encabezado por el liberal Mendizabal (foto adjunta), aceptando la conformación de una nueva monarquía de carácter constitucionalista y representativa, con la instauración de las libertades básicas,

Tras todos estos acontecimientos, pese a la oposición de los sectores más progresistas y radicalizados, partidarios de mantenerlos, y con ellos la soberanía popular,  tanto el ejército andaluz como las Juntas Suprema y provinciales se disolverán por decisión de los liberales más moderados, que eran los que habían pactado con la monarquía isabelina.

Manifiesto de la Junta Soberana de Andújar tras su constitución

“Andaluces

La Junta Central, compuesta de los respectivos representantes de las directivas de gobierno que forman la Federación de Andalucía, acaba de instalarse en esta ciudad (Andújar). Al dirigir por primera vez su voz no puede ocultar la grata emoción que siente, viviendo la indisoluble unidad que ofrece el pueblo andaluz, tan resuelto y decidido como obediente y leal.

El voto de los habitantes de la Bética entera es el mismo, y su valor igual a su constancia. Firme en su propósito no vacilará un momento la Junta Central, hasta que el éxito corone sus esfuerzos. Adhesión pura, inalterable a nuestra inocente reina Isabel II y a su augusta madre como Regenta del Reino: Cortes constituyentes que formen y establezcan un Código fundamental que fije los derechos y deberes del Pueblo Español, y los del trono constitucional; y no deponer las armas hasta consolidarlo y exterminar al príncipe rebelde que con mengua del noble orgullo y valor castellano pretende sumirnos en la degradación y el oprobio; he aquí el objeto de los conatos de vuestros representantes.

Andaluces

Marchemos todos denodadamente por el camino que nos traza la dignidad y rectitud de nuestros principios, y nuestra proverbial fidelidad. El trono Constitucional y el Pueblo Ibero son una misma cosa y están tan íntimamente entrelazados que no puede existir uno sin otro.

La misión de esta Junta Central no tiene otro objeto que el de afianzar sobre bases indestructibles su seguridad y su esplendor. Para lograrlo todo, cuenta con vuestra cooperación y esfuerzos: de ellos se aprovechará según las circunstancias lo exijan, dirigiendo vuestra acción irresistible al punto y que sea más digno de vuestro loable pronunciamiento, de vuestros ardientes votos y de vuestra lealtad.

Esforzados hijos del Betis, unión y confianza: constantes en este principio y noble conducta, ensayemos desde luego himnos patrióticos en honor y gloria del trono Constitucional y al Pueblo Hispano, pues la victoria es cierta”.

La Otra Andalucía

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