Málaga, 15 de febrero de 2002: asesinato de Gabi Lima

Francisco Gabriel Lima Tirado, Gabi Lima, fue encontrado muerto en su domicilio marbellí, asesinado de múltiples puñaladas, en la mañana del 15 de febrero de 2002.

Gabi Lima fue un incansable combatiente por la liberación nacional y social del pueblo trabajador andaluz. Sindicalista, fundador del Sindicato Unitario Andaluz de Trabajadores (SUAT), revolucionario e independentista, dirigente de Nación Andaluza (NA), también se distinguió en la pelea por la igualdad social, sexual y de género, promoviendo, entre otros colectivos, la Liga Gay Andaluza (LIGAN).

Gabi se atrajo pronto la enemistad declarada de muchas de las “fuerzas vivas” de la Costa del Sol impulsando la lucha obrera en la zona, especialmente en ramos como el de la hostelería y la banca. También fue uno de los primeros en denunciar, plantar cara y oponerse activamente a la mafia del ladrillo que estaba saqueando Marbella. Fue un constante azote contra Jesús Gil y sus proyectos de saqueo de las arcas municipales y de expolio urbanístico.

Además trabajó infatigablemente por el avance y la consolidación en nuestra tierra de la izquierda independentista andaluza organizada, convencido de la necesidad para nuestro pueblo y su clase obrera de contar con un instrumento revolucionario de transformación social como el representado políticamente por NA.

Igualmente impulsó todo tipo de luchas sociales en el ámbito de la igualdad, especialmente en defensa de los derechos de los homosexuales en nuestra tierra, creando espacios de debate y acción como LIGAN, así como en el del activismo antifascista.

Como consecuencia de todo lo expuesto, Gabi resultaba un enemigo declarado para las élites dominantes, el capitalismo, el españolismo y el “orden establecido”, dada por su coherente radicalidad y su incorruptible intransigencia en pos de la igualdad, la justicia y la libertad.

No obstante todos estos antecedentes políticos y sociales, tras ser encontrado asesinado, nunca se inició una investigación a fondo del crimen, limitándose las “justicia” y la policía a echar tierra sobre el asunto etiquetando su muerte como relacionada con su condición sexual, sin la más mínima prueba de ello, con lo que se dió por cerrado el caso.

El caso de Gabi es el de un crimen político que, como tantos otros en nuestra reciente historia, ha sido encubierto y ha quedado impune.

La Otra Andalucía

También te podría gustar...