18 de agosto de 1936: Asesinato de García Lorca

Federico García Lorca, nacido en la localidad granadina de Fuente Vaqueros en 1898, poeta, dramaturgo y prosista, considerado uno de los más populares, importantes e influyentes escritores de la Andalucía contemporánea, fue asesinado en la noche del 18 al 19 de agosto de 1936 por los fascistas que un mes antes dieron el Golpe de Estado que daría origen a la dictadura franquista.

La ciudad de Granada no fue tomada por los fascistas hasta dos días después del golpe de Estado del 18 de Julio de 1936. Una vez controlada la ciudad, los golpistas comenzaron una caza de brujas para eliminar a cualquier enemigo en potencia del golpe y sospechosos de simpatizar con el Frente Popular. Durante los meses que siguieron a la toma de la ciudad, como en tantas otras ciudades, miles de civiles fueron detenidos en sus casas, llevados a lugares donde permanecían encarcelados hacinados y después asesinados.

En Granada los “paseos”, denominación eufemística de los asesinatos, se daban en las afueras, en el camino del arzobispo, en el actuar término municipal de Alfacar y cerca de Víznar. Las razones de los fusilamientos fueron en muchos casos personales. Bastaba tener cierta credibilidad entre los falangistas y acusar el vecino de ser espía soviético. Ante esta situación, Lorca decidió refugiarse en el lugar que le pareció más seguro, la casa de la Familia Rosales. Luis Rosales era un reconocido poeta y su hermano, José Rosales, era el jefe de Falange de las JONS en Granada. Ambos eran considerados por Federico como grandes amigos, por lo que se confió a su protección.

El 16 de agosto una banda de fascistas se presentó en la vivienda para llevarse a Federico. El grupo estaba liderada por Ramón Ruiz Alonso y los guardias Juan Luis Trescastro Medina, Luis García-Alix Fernández. Ramón Ruiz Alonso era militante del partido ultraderechista y ultracatólico Acción Popular, uno de las organizaciones integrantes de la CEDA, en una de cuyas candidaturas llegó a ser diputado. A él se le atribuye la denuncia y la iniciativa del arresto. De nada sirvió la oposición de los Rosales, Ruiz Alonso y los suyos se llevaron al poeta.

Lorca fue acusado de ser espía al servicio de Moscú por Ruiz Alonso ante el gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán. Valdés consultó con el General Queipo de Llano, jefe de los golpistas en Andalucía, acerca de lo que debía hacer con Federico, a lo que este le respondió: “Dale café, mucho café”, en referencia a darle “el paseo”. Fue encerrado en una de las habitaciones de la primera planta del Gobierno Civil. De allí sería sacado en la noche del 17 al 18 de agosto, esposado junto a otros detenidos, por guardias y falangistas de la llamada “Escuadra Negra”, encargados del exterminio de “rojos”.

A unos nueve kilómetros de la capital se encuentran las localidades de Víznar y Alfacar, a donde fueron trasladados. Los fascistas establecieron allí un puesto militar para controlar una posible contraofensiva republicana. El barranco situado entre estos dos pueblos se convertiría en el lugar de fusilamiento de miles de civiles. Encima de Víznar se encontraba Villa Concha, una residencia de verano para los niños conocida como La Colonia. El edificio fue empleado como cárcel provisional. Se cree que previamente a su asesinato fue encerrado y torturado en dicho lugar.

Después de que la fecha exacta de su muerte haya sido objeto de una larga polémica, parece definitivamente establecido que Federico García Lorca fue fusilado a las 4:45 h de la madrugada del 18 de agosto, en ese barranco del camino que va de Víznar a Alfacar, junto con el maestro José Dióscoro Galindo, republicano de izquierdas formado en las ideas de la Institución Libre de Enseñanza, así como dos banderilleros miembros de la CNT, Francisco Galadí y Joaquín Arcollas.

Según algunas fuentes serían asesinados ante un viejo olivar, cerca de la Fuente Grande, que en tiempos andalusíes llamaban Aynadamar, la fuente de las lágrimas, lo cual, con independencia de la certeza del dato, no carece de simbolismo poético e histórico. Lo real es que sus cuerpos permaneces enterrado en una fosa común anónima en algún lugar de esos parajes, aún sin identificar.

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