Otras opiniones

  • Antes muerto que pardillo
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    21/08/2019
    El efecto llamada existe. Es una llamada de verdad. Telefónica. Un inmigrante indocumentado que comparte un cuartucho con otros diez en Madrid y corre ante la policía para poner a salvo las imitaciones baratas de bolsos de moda, rasca monedas hasta tener suficiente para una tarjeta telefónica. La coloca en la ranura de una cabina y se hace conectar con un pueblo en alguna parte de África. – Sí, estoy bien – dice. – Me va muy bien. Tengo piso, estoy trabajando en un restaurante. Me pagan bien. Lo de la deuda de diez mil euros con nuestro vecino lo arreglaré muy pronto; mandaré el dinero. No os preocupéis. – Queda en silencio. ¿Cuántas veces más, cuántos meses más podrá repetir las mismas mentiras? ¿Y cuál será el final? ¿Encontrará ese trabajo en un restaurante, le darán los papeles y hará verdad la promesa, o aparecerá una mañana de vuelta en su pueblo, deportado? No, eso no, todo menos eso. Entonces tendría que confesar que era todo mentira, que le han tomado el pelo vilmente, que los miles de euros invertidos eran una puta estafa, y que él ha caído como un pardillo. Ser un pardillo está muy mal visto en el pueblo. Podría tal vez buscar trabajo en un lugar cercano, poco a poco ir enjugando la deuda. Pero lo que ya nunca podrá lavar de su rostro es la fama de fracasado. No, eso no. Si lo deportan, decide, dirá que ha sido mala suerte, una de esas volutas impredecibles de la burocracia europea, pedirá otro diez mil euros y partirá de nuevo hacia Europa. Volverá a desgarrarse las manos en la valla, volverá a poner su vida a merced de una patera. Antes muerto que pardillo. – Adiós, mamá. – Cuelga. Al día siguiente, su primo, ahí en el pueblo, pide diez mil euros a un vecino. – Lo de Europa funciona – asegura a todos. – Lo sé de primera mano, me lo ha dicho mi primo. El primo pagará a traficantes que le prometen un viaje fácil, le robarán, se quedará a trabajar unos meses, quizás un año, en algún país africano intermedio, rascará, ahorrará dinero, suficiente como para volver a pagar, llegar a las costas del Mediterráneo, montarse en una lancha neumática. Sabe que se juega la vida, pero también sabe que una vez alcanzada la otra orilla, todo estará bien: tendrá trabajo, recuperará toda la inversión, hará rica a su familia. Allí, al otro lado, está el paraíso. Si no lo fuera ¿lo rodearían con tantas vallas? Nadie pone alambradas a una chabola. Meses más tarde, cuando el primo vive en una chabola en los campos de Almería, trabajando de sol a sol, trabajando más duro que en los campos de su pueblo africano, ganando un dinero que sería mucho dinero si los precios de Almería fuesen los de su pueblo, pero que a él se le va en comprar una tarjeta telefónica para llamar a casa y decir que está bien, que tiene trabajo y que pronto se comprará un coche, meses más tarde, el primo entiende que le han estafado vilmente, y daría algo por volver, pero no puede: las alambradas lo impiden. Sabe que si las cruza en el sentido inverso, nunca más podrá venir de nuevo aquí. No hay una segunda oportunidad: tiene que jugarse todo, lo que tiene y lo que no tiene, a triunfar. Las alambradas ahora le aprisionan en España. Quizás el problema sea España, piensa el primo. La verdadera Europa debe de estar más arriba. Así llega a Francia, y todo es lo mismo. Buscando el paraíso acaba en lo que llaman el infierno: un inmenso campamento de chabolas a orillas del Canal de la Mancha, donde se vive peor que en los peores barrios de su continente natal. Miles se hacinan allí, mirando al mar: al otro lado está Inglaterra. El paraíso. Hay quien muere intentando llegar a nado. Y ahí, en algún momento, el primo entiende que Europa no ha puesto las alambradas, no ha montado patrullas y frontexes para impedir que los inmigrantes lleguen a sus costas: lo ha montado para impedir que se les vayan. Porque Europa necesita inmigrantes. Los necesita a toda costa, y los políticos y empresarios lo saben. Hacen falta cientos de miles de inmigrantes al año para compensar la caída de la natalidad, para aumentar la mano de obra disponible, pagar las pensiones de los jubilados, a los que la juventud europea no puede mantener ya. Europa envejece y se va despoblando – no cesan las noticias sobre el abandono de pueblos en el interior de España – y los inmigrantes son la única salvación. Eso lo saben todos. Pero saben también que las condiciones que el capitalismo europeo está dispuesto a ofrecer a sus trabajadores son una miseria. La lucha de clases se ha retomado con fuerza, y esta vez la han ganado los de arriba: a un empleado alemán en una fábrica de pan se le explota más, y con mayor descaro que a un inmigrante turco en los años sesenta. La crisis bancaria ha funcionado a la perfección: las grandes corporaciones no hacen más que aumentar sus ganancias, los trabajadores venden sus horas por cada vez menos dinero, el precio de la vivienda no para de escalar. Quedan muy lejos las décadas de mediados del siglo XX cuando un proletario europeo podía vivir dignamente. Ahora, un africano con una formación media y ciertos recursos a su alcance – alguien capaz de pedir prestados diez mil euros como inversión – se negaría a trabajar en esas condiciones. Si llegar a Madrid le supusiera un trámite online de un visado y un billete de avión, una semana más tarde estaría de vuelta en casa: así no hay quien trabaje. Ahora, los inmigrantes están condenados a quedarse, ilegalmente, sin papeles, sin siquiera poder reivindicar los restos de los derechos laborales que aún conservan sus colegas ciudadanos. Están obligados a aceptar cualquier trabajo, cualquier salario, cualquier humillación, porque no hay vuelta atrás. Son la mano de obra ideal para la patronal: no pueden protestar, impiden que protesten los obreros legales, amedrentados de ser reemplazados por los inmigrantes, y además sirven de pararrayos para los que se sienten explotados: en lugar de dirigir su rabia contra el patrón, como antiguamente, y exigir mejores condiciones, ahora dirigen su furia contra los inmigrantes. Difundirán bulos que digan que los inmigrantes cuestan dinero al Estado (es mentira: vienen formados, en edad de trabajar, vienen ahorrándole al Estado inmensas sumas en gasto de enseñanza) y votarán a cualquier partido que se las dé de derechista y prometa echar a los moros. Votarán a esos partidos que habitualmente tienen muy buenas relaciones con la patronal. Por supuesto, los políticos derechistas también saben que no van a echar a los moros: no conviene. Pero conviene decirlo para ganar votos. De vez en cuando se deporta a unas decenas bajo inmensas fanfarrias, protestas ciudadanas y toda la exhibición necesaria de mano dura, y todos contentos. Ya sabemos que no pasa nada, seguirán viniendo. El efecto llamado es hacer como que no los queremos. Las protestas ciudadanas vienen muy bien, junto al coro de los partidos que se llaman izquierdistas y que desde la oposición denuncian las políticas de los derechistas bajo palabras grandilocuentes de humanidad, derecho a, tolerancia, respeto a. Conviene que todo se quede en un plano así, filosófico. Conviene que maldigan la valla y pidan “acabar con todas las fronteras”, como si fuera un programa político, como si realmente alguien estuviera dispuesto a que no hubiera fronteras entre los países, nada que marcase una jurisdicción distinta, como si al erradicar las soberanías nacionales, Nigeria se convirtiera en España y no al revés. Conviene que la izquierda no tiene ningún discurso político respecto a la inmigración: solo tiene uno humanitario. Son pobres, son desgraciados, hay que ayudarles, están muertos de hambre, en sus países no tienen nada que comer, por eso vienen. Es un discurso que ya ha calado tanto en la sociedad que ahora incluso hay quien se sorprende porque vienen con teléfonos móviles. El discurso humanitario conviene a la derecha, porque es mentira. Como es imposible edificar una política coherente sobre un discurso falso, las políticas que aplicará cualquier gobierno, sea del signo que sea, siempre serán las de la derecha: no hay otras. Y al apelar únicamente a los sentimientos, no a la realidad, impide todo debate. Cuando tenemos una foto de un niño ahogado, obligado a ahogarse porque “en sus países no tienen ni que comer”, sería de monstruos sacar la calculadora. Ante la foto de un niño ahogado, sería de monstruos aclarar que los inmigrantes no vienen porque son pobres: los pobres no pueden venir. No tienen dinero para pagar el trayecto. La gente que pasa hambre – los hay, y muchos, en África – no pagan a un traficante para ir a España. Pagan un trozo de pan. Los que vienen son gente con posibles. Gente que puede encontrar trabajo para ahorrar dinero e invertirlo en el viaje, o que tiene familiares capaces de hacer de socio capitalista. He conocido a un chaval marroquí de 15 años que ahorró durante un año, trabajando de fontanero, para pagar la patera: 400 euros. Otro era sastre; tardó dos años. Fue en el año 2000; entonces aún era barato. Otros simplemente vendieron su reloj de marca suiza. El dinero que ahorraron Nureddin y Mohamed, trabajando duro,se fue por un agujero negro: a manos de los traficantes. Esos que ganaron en 2015 unos 5.700 millones de euros, pagados duro a duro por personas con un sueño más fuerte que la razón, el de una Europa pintada como el paraíso, resguardada tras vallas y patrullas. Atraídas por un perverso efecto llamada: el que irradian esas mismas vallas, esas mismas patrullas. Embarcadas, embaucadas por una Europa que necesita desesperadamente a inmigrantes y hace todo lo posible para que vengan desnudos, pobres, destrozados, miserables. Cada uno de los dos millones de inmigrantes y refugiados que llegaron a Europa en 2015 podría haber venido con tres mil euros en el bolsillo si se le hubiera permitido subirse a un avión de línea con un visado electrónico en el pasaporte. Bastante más de lo que han llevado encima muchos de mis amigos que se fueron de Cádiz a Londres a fregar platos. Un capital que se hubiera podido completar – clases de idiomas, asesoría – con el dinero que Bruselas ha dedicado al Frontex: 140 millones en 2015, 251 millones en 2016. Claro que viendo las condiciones que una fábrica alemana está dispuesta a ofrecer a sus trabajadores, muchos de estos inmigrantes hubieran preferido cogerse el avión de vuelta para invertir los tres mil euros en algo más inteligente. En un negocio, una empresa local. Ahora no pueden. Atrapados en la espiral de la droga que es la inmigración ilegal – mortífera y creadora de mafias como cualquier narcótico ilegal – ni siquiera pueden hacerlo quienes, tras años de sudores, consiguen un empleo en Europa, pagan sus deudas, viven razonablemente bien. No. El paraíso artificial que han creado a ojos de su familia, allá en el pueblo, es tan alucinógeno que no tienen más remedio que gastarse todos los ahorros en un coche de segunda mano, preferiblemente de gama alta, cargarlo de regalos inútiles y viajar en verano al pueblo – en el Rif pueden verlo ustedes – para fardar de ser ganadores. Para enganchar al próximo pardillo. A Europa le funciona. Nunca le faltará mano de obra esclavizada. La izquierda que salva vidas y la derecha que le recrimina que salve vidas – hipócritamente: sabe que necesita a estos inmigrantes – se complementan a la perfección. Salvamos vidas, ellos nos necesitan, ellos son pobres, nosotros somos buenos, somos generosos, demasiado generosos, despilfarramos recursos públicos en una Europa en crisis, ellos comen nuestro pan, moros fuera. Ellos no nos necesitan. Nosotros necesitamos a ellos. Desesperadamente. Observe usted una curva de la población europea. La que muestra el número de personas en edad de trabajar y de pagar impuestos y la de personas con derecho a recibir una jubilación del Estado. Asústese. Y no me diga que no hay trabajo. Lo que no hay son ganas de utilizar el dinero público en pagar trabajos para el bien común en lugar de usarlo para rescatar bancos. Ni ganas de obligar a utilizar el dinero privado en pagar a los trabajadores. ¿Ha intentado alguna vez visualizar en fajos de billetes las cifras que cada trimestre comunican las grandes corporaciones bajo el epígrafe de “beneficio neto”? Portugal, el mismo país que ha despenalizado las drogas por entender que es la prohibición que las convierte en mortíferas, también ha dado el paso frente a las mafias de la migración: dará la nacionalidad a toda persona que lleve un año trabajando en el país. Ha sacado la calculadora: necesita 75.000 inmigrantes al año para mantener la población. Solo tiene un problema: que los que vienen a través del Mediterráneo, jugándose los cuartos y la vida, no quieren irse a Portugal. Ni a España, por cierto. Hay refugiados sirios en Turquía, de estos que se juegan la vida en el Egeo, que se niegan a ir a España si deben prometer quedarse. Porque la droga no se llama Europa siquiera. Se llama Alemania. Es la palabra estampada en las pastillas mentales de color rosa que les han vendido. Lo terrible es la resaca: una vez salvados del mar, una vez acogidos en el paraíso artificial, van cayendo en la cuenta de que con su dinero, su salud y su vida han pagado un billete a los infiernos. Ilya U. Topper Fuente: www.msur.es



  • De votos y sonrisas
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    16/08/2019
    Semanas atrás, y al calor de la ristra de elecciones que hemos padecido, un colega me preguntó si no creía que, por una vez, se acumulaban las razones para acudir a votar. Comoquiera que el tiempo me faltaba, y que cualquier respuesta serena tenía que ser, por fuerza, prolija, preferí sonreír socarronamente. Me limito ahora a anotar aquí, a vuelapluma, media docena de razones que vienen a justificar por qué las elecciones, el voto, la delegación y la representación configuran, hoy como ayer, una genuina farsa o, al menos, una formidable acumulación de equívocos. Empezaré señalando que no me gusta decirle a nadie lo que debe hacer. Sentirse orgulloso de votar y alardear de no haberlo hecho me parecen conductas poco afortunadas. Siempre que me topo con ellas procuro echar mano de un viejo artículo de Ricardo Mella publicado en 1909. En mi interpretación, discutible, tras decirnos Mella que le parecía respetable votar, y que se le antojaba saludable abstenerse, lo importante era al cabo lo que hacíamos los 364 días restantes del año. Semejante recomendación es de singular actualidad en un escenario como el presente, lastrado por una lamentable y omnipresente desmovilización. Confesaré, eso sí, y en un segundo escalón, que tengo poca paciencia con las tonterías. Hace unos días, sin ir más lejos, me topé en las redes sociales con la afirmación de que la gente de izquierdas que se abstiene de votar es la responsable del deterioro de la sanidad y de la educación públicas. Dejaré de lado que no sé muy bien qué significa, a estas alturas, eso de ser de izquierdas. Lo que me interesa subrayar es que hubo muchas gentes que sobre el papel eran de izquierdas, se abstenían de votar y, pese a esa insolidaria conducta, consiguieron la jornada de ocho horas, plantaron cara al fascismo en las calles, colectivizaron campos y ciudades, y dieron su vida en la larga noche franquista. Comprendo, eso sí, que son horizontes mucho menos estimulantes, y actuales, que los que nos abren Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Me veo en la obligación, en un tercer estadio, de identificar significativas manipulaciones que tienen vocación de quedarse. Pienso, por echar mano, de nuevo, de un ejemplo, en el hecho de que la irrupción de Vox parece haber convertido a PP y Ciudadanos en partidos de la derecha civilizada —¿qué será esto?—, ha fortalecido la supersticiosa idea de que el PSOE es una fuerza política de izquierdas —caramba con el juego que dan las puertas giratorias, las reformas por vía rápida de la Constitución y la OTAN— y ha hecho de Unidas Podemos, esa sórdida mezcla de cesarismo y socialdemocracia, una genuina fuerza revolucionaria. Supongo que por detrás se adivina un ingenioso intento encaminado a conseguir que quienes suelen votar con la nariz tapada empiecen a hacerlo con plena convicción y orgullo. Tampoco está de más subrayar, y doy un cuarto salto, que hay motivos sobrados para concluir que lo que se cuece al calor de las elecciones bien puede ser pan para hoy y hambre para mañana. No estaría de más que echásemos una ojeada a lo que ocurrió en 2002 en Francia, cuando a la segunda vuelta de unas presidenciales concurrieron el manido candidato de la derecha, Jacques Chirac, y el sempiterno líder del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen. La izquierda que vivía en las instituciones se encargó de pedir, como mal menor, el voto para Chirac, algo que en estas horas han tenido a bien recordar muchos analistas empeñados en explicar por qué protestan encarnizadamente, y con razones, los chalecos amarillos. Como en estas cosas la memoria suele ser débil, acaso no tiene demasiado sentido demandar que imaginemos el balance que, en tres o cuatro años, habrá que hacer de las consecuencias de discursos, y de prácticas, como los que ha desplegado otra izquierda que vive en las instituciones, la española, en las últimas semanas. Y es que esa memoria que nos falta impide calibrar en qué medida todos los gobiernos que se van sucediendo son un genuino desvarío en lo que respecta a la libertad, la igualdad y la fraternidad. La política al uso es, y formulo una quinta idea, de un aberrante cortoplacismo. ¿Alguien recuerda que, en los debates mantenidos por los candidatos a la presidencia del Gobierno español, se hablase en algún momento de los derechos de las generaciones venideras, del crecimiento económico y sus miserias, o del riesgo de un colapso inminente del sistema? ¿Alguno de los intervinientes rompió los moldes del feminismo de Estado o, si me apuran, del ecologismo estatalizante? ¿Se cuestionó en algún momento el militarismo lacerante, y las políticas imperiales, que se revela en el mundo occidental? Y entre los ciudadanos que acuden a las urnas, y entre los medios de incomunicación, ¿se abrió camino alguna reflexión crítica al respecto? Me permito agregar, en suma, una última observación. Aunque yo mismo he dedicado mi tiempo a dar cuenta de por qué hay que abstenerse de participar en las elecciones, creo que es mucho más inteligente explicar lo que el mundo libertario defiende en la práctica cotidiana, y en todo momento, que debatir sobre las elecciones en sí mismas. Alguien que clarifique, en la teoría y en los hechos, lo que suponen la autogestión, la democracia directa y el apoyo mutuo estará enunciando, a mis ojos, un argumento mucho más sólido que alguien que se limite a cuestionar lo que las elecciones acarrean en términos estrictos. Y es que lo suyo es reconocer que la debilidad de los espacios autónomos que hemos creado acaso explica por qué muchas personas que simpatizan con ellos se dejan llevar por las ilusiones que se derivan de una participación vergonzante en el sistema. (Fuente: Insurgente /Autor: Carlos Taibo)



  • Ser antisionista es una de las luchas más generosa, justa, honesta, ilustrativa y liberadora de nuestro tiempo
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    14/08/2019
    No estoy aportando nada nuevo: ser antinazi no es ser anti alemán, todo lo contrario, es salvar al pueblo alemán a Europa y a la condición humana. Ser anti petrotiranía Saudita (cimiento neo-colonial británico), no es ser anti arábigo. Ser anti Ku klux klan no es ser anti cristiano. Ser anti Al Qaida no es ser anti musulmán. Ser feminista no es ser antihombre sino más bien liberar al hombre y mujer, existe todo un rosario de ejemplos y aunque el tema está trillado, sigue siendo efectivo el absurdo del antisemitismo para silenciar y reprimir. No estoy aportando nada nuevo: ser antisionista no es ser antijudío; y decir que ser antisionista es ser antijudío, es una puerca estrategia, de sofisticada represión y sometimiento. Es déspota, es arrogancia propia de la supremacía blanca occidental, es un sádico y perfecto morbo, es una burla y humillación a la generosidad, todo un atentado a los valores de la libertad humana. Sigo sin aportar nada nuevo. El sionismo es colonialismo eurocéntrico Estamos en el siglo XXI y la atrofia del anacronismo colonial aún existe en nuestro tiempo histórico. El Israel que se impuso desde Europa y por europeos en 1948 en la Palestina histórica a través del movimiento sionista, no es más que un clásico colonialismo. Ahora en el clásico colonialismo, el colonizador toma la tierra para expoliar los recursos, esclaviza al nativo y destruye, denigra, desprecia su, Historia. La particularidad del colonialismo eurosionsita es que no sólo toma la tierra sino que también toma la Historia del pueblo nativo, y ésta particularidad obedece a que dicho colonialismo no proviene de un pueblo, como en el clásico colonialismo, sino de un proyecto, que consiste en devenir en un pueblo, y es por esto que toma la Historia del pueblo nativo para justificar su colonización. Se falsifica la Historia, mediante un refinado y esplendor académico intelectual, con un placer narrativo: El pueblo que después de 2000 años retorna a su tierra ancestral. Todo un fraude, bajo un fascinante manto estético, cargado de épica y epopeya. El pueblo semita cananeo árabe palestino puede desaparecer, un pueblo de cerca de 18 mil años de Historia, 11 años de Historia escrita. Hacer desaparecer al pueblo palestino es la natura del proyecto sionista. El -Exterminio- y Fin del pueblo nativo. El pueblo palestino pasó a ser un pueblo prohíbo. Al pueblo palestino, no solo lo expulsan de su tierra originaria sino que también lo expulsan de la Historia. EL pueblo palestino no es el único pueblo que expulsan de la Historia pero si es el único pueblo en la que el colonizador se apropia de su Historia. Hábilmente utilizan el archivo religioso, monoteísmo judío-cristiano-musulmán (herencia árabe), como partida de nacimiento. Observamos, europeos azkenazis, es decir, el europeo de religión judía, de etnicidad indoeuropea, que no guarda ninguna raíz con la etnicidad semita, en la que más del 80% de la población mundial judía es de origen europeo y solicitan derechos Históricos en Palestina, esto sería como el equivalente de los indonesios (no semitas) que representan la mayor población musulmana y soliciten derechos históricos en la hoy Península Arábiga, cuna del Islam. Culturicidio contra el mundo árabe, hacer desaparecer el gentilicio árabe El colonialismo sionista no solo se limita al pueblo palestino, es además un colonialismo expansionista, el proyecto del gran Israel, seguir colonizando otros territorios árabes. De hecho no es en vano que dicho anacronismo colonial aún no posee una Constitución Nacional, justamente para no definir sus líneas limítrofes. Su estabilidad se sostiene en desestabilizar a la región y esto puede estigmatizarse como maniqueísmo, pero hay que entender que ese colonialismo es el mismo imperio estadounidense y es sentimiento y sentido colonial europeo. El movimiento sionista es un imperio invisible. La imposición del colonialismo sionista en Palestina es el eje de la catástrofe y tragedia de los pueblos arabo-persa-kurdo. Desde el Informe Campbell-Bannerman (1907), estudio británico para perpetuar el imperio, los Acuerdos Syke-picot (1917), la división colonial franco-británica de los territorios árabes, los Acuerdos de Balfour (1917), el imperio Británico otorga su colonia Palestina al movimiento sionista Europeo. El pueblo palestino puede desaparecer. El movimiento sionista es un genio perverso, es talento de esplendor estético y ese elemento logra someter, reprimir, silenciar o autocensurar grandes voces. La estética sirve para alienar, para someter y a ella se le teme. La macabra invasión a Irak por el imperialismo estadounidense fue 100% un proyecto del lobby sionista. Dividir el fecundo mosaico árabe, su diversidad árabe en sectarismo, que se entre maten para así someterlos y dominarlos, un ejemplo fue el Líbano. La reciente Historia de las revueltas populares árabes fueron secuestradas para el beneficio entre otras del colonialismo sionista. Las Coco Chanel dictaduras del Golfo y otras dictaduras árabes tienen claro que aliarse al colonialismo sionista es ecuación lógica para perpetuarse en el poder, alejando así, a la multitud árabe del sueño democrático. La petrotiranía Saudita, el imperialismo estadounidense y el colonialismo sionista, actualmente son el cerebro de una barbarie contra el pueblo del Yemen. El colonialismo sionista posee cerca de 400 bombas atómicas. La Autoridad Palestina quedó atrapada entre la ineptitud y corrupción, no desarrollaron una vanguardia, magnificencia de jurisprudencia internacional y es hoy un instrumento de la colonización sionista. Renunciaron a la lucha armada, a la lucha jurídica y hasta cultural. Mahmoud Abbas es lo más siniestro y obscuro en la Historia interna Palestina. El pueblo palestino puede desaparecer. El colonialismo sionista no solo necesita el fin del pueblo, palestino sino que también atenta contra el mundo árabo-persa-kurdo. Existe el proyecto del gran Israel. Hoy apoyar al terrorismo seudo islámico, para fragmentar el Estado-Nación árabe, y crear repúblicas religiosas, acabar con el gentilicio árabe y de ésta manera justificarse como Estado Judío. Un Estado de la religión judía en nuestro actual secularismo y laicismo de siglo XXI. Los informes de los Cascos Azules de la ONU registran los entrenamientos en los Altos del Golán de terroristas por parte del colonialismo israelí contra Siria. La destrucción del patrimonio histórico por parte de los terroristas, como plan de acabar con la memoria, existe un culturicidio contra el mundo árabe. Sin hablar de la desaparición de más de once niños sirios y el gran tráfico de órganos en la que la mafia sionista es la gran operadora a nivel mundial. En el África el sionismo internacional sostuvo a muchas dictaduras. Su apoyo al Apartheid en Sud África, incluso creando toda la infraestructura bélico nuclear, que inmediatamente Mandela desmanteló. El Diario Haretz, documentó cómo el sionismo contribuyó al asesinato de un millón de ruandeses en el genocidio de dicho país. El sionismo internacional es un aparato de genocidios mediante guerras civiles en África, para la obtención del oro, diamante y venta de armamento. Posee gobiernos dentro de los gobiernos, su dantesco genio opera desde la plutocracia capitalista. En Latinoamérica el sionismo internacional igualmente fue un aparato de apoyo a las dictaduras y suministrador de muchos servicios de torturas. La amputación sexual a mujeres chilenas y argentinas; tenían criaderos de ratas hambrientas para luego colocarlas a comer la vagina de esas mujeres que luchaban contra la dictadura. En Birmania, el sionismo vende armamentos y entrenamiento en pro del genocidio contra la población musulmana, emprendida por su mandataria, Aung San Suu Kyi. La lista de los horrores del sionismo internacional es larga y es más larga la que falta por difundir. El sionismo es un atentado no solo contra el pueblo palestino, sino también contra la humanidad. La tragedia y dolorosa vergüenza del Holocausto Judío europeo, europeos contra europeos, ha beneficiado al eurocentrismo sionista, una bizarra reproducción del fascismo, esto es un tormento en el alma humana...No ha habido un debate libre ya que existe todo un poder sofisticado de represión donde "debo comer, alimentar a mis hijos", es decir, garantizar un salario, por lo tanto, "debo ser objetivo". La objetividad es autocensura, ultraje, un efectivo enlatado de represión intelectual. Estamos ante grandes talentos y genios, figuras atractivas pero que no son necesariamente honestas, mas bien su potencial talento termina al servicio del sionismo, garantizándose su comodidad, su celebridad, interés personal, ego, temor etc. Incluso figuras del mundo árabe incluyendo a figuras palestinas. El pueblo palestino puede desaparecer. Al secularismo y laicidad occidental ¿qué son los judíos un pueblo o una religión? Ser antisionista es un difícil parto de liberación humana. El Rey Leopoldo II de Bélgica asesinó entre 8 a 11 millones de negros africanos congoleños y existen monumentales estatuas en Bélgica en su honor. La colonización del continente americano, Abya Yala, implicó una matanza mínima de 70 millones de indígenas y en España se reinauguran estatuas de genocidas como el navegante Hernán Cortés, estatuas incluso donde el navegante orgullosamente tiene su pies sobre la cabeza degollada de un indígena...pero al Holocausto Judío europeo, la matanza del blanco contra el blanco, del europeo contra el europeo, existe un perdón y memoria, pero no existe para los otros pueblos. Este feudal eurocentrismo sionista es una tormentosa obscenidad racista de nuestro tiempo Histórico. Mahatma Gandhi lanzó una acción concreta, el boicot (que no es lo mismo que sabotaje) para combatir al colonialismo Británico, la comunidad judía estadounidense apeló al boicot para combatir al régimen Nazi, igualmente Rolihlahla Mandela instrumentalizó el boicot para combatir el Apartheid en Sur África. El Movimiento BDS (Boicot Desinversión y Sanciones), es una luz concreta y efectiva de acción popular mundial contra el anacronismo colonial y genocida de Israel y su poder mundial sionista. Mencionar el BDS, es para no permanecer en la entelequia, es ir a lo concreto y honesto. Es por esto que el sanguinario racismo de los gobiernos europeos, estadounidense y canadiense, necesitan criminalizarlo y una vez más como método de censura, silenciar, oprimir, reprimir, someter. Y dar más tiempo al régimen colonial a que se materialice su limpieza étnica contra la población nativa palestina. El BDS es una alternativa de lucha no violenta, vital para garantizar la existencia del pueblo palestino y es un instrumento para combatir el sionismo internacional afianzado en la corporocracia, bancogracia profundamente inhumana. A pesar de la profunda tiranía del orden internacional, a pesar del temor a que desaparezca el pueblo palestino, siento que la lucha contra el sionismo va a venir de las entrañas de la humanidad, debe ser la misión de nuestro tiempo Histórico. No creo en dos Estados, eso es modalidad colonial, creo en un solo Estado en la que vivamos juntos palestinos e israelíes, en igualdad de derechos. Los judíos con su sionismo terminaron traicionando la memoria del Holocausto, parafraseando la tragedia griega, reproducimos lo que odiamos. Que la liberación del pueblo palestino contra el yugo colonial implique en si el avenir de un mundo mejor, de liberarnos de nuestra miseria humana. Soy antsionista y que nunca devengue en una sionista, es mi solitario pacto con la humanidad frente a la tragedia griega. (Fuente: Al Mayadeen / Autora: Susana Khalil)



  • La ideas ajenas que hunden al colonizado y al votante progre
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    09/08/2019
    Cuenta Paulo Freire la anécdota siguiente [1]: Cierta comunidad aymara en Bolivia estaba padeciendo desnutrición, sobre todo en niñas y niños. Las mujeres y hombres de esa comunidad producí­an leche y huevos. Cuando se les explicó que esos alimentos eran ricos en proteí­nas y que harían muy bien en incorporarlos a la alimentación cotidiana, los aymara respondieron que si hacían eso, si les daban a sus niños y niñas leche y huevo, tardarí­an en hablar, incluso podrí­an quedar mudos para siempre. Buscando Freire el origen de esta creencia, los aymara le respondieron que la misma vení­a desde hace siglos, y que fue una ocurrencia de los conquistadores: ellos se llevaban los huevos y la leche, a cambio les dejaron esa creencia, esa prohibición. Lo llamativo, observa Freire, es lo que sigue: a pesar de ser conscientes del origen de esa creencia, la continúan respetando. Y dice Freire que ningún catedático ni estudiosos de nada podrían convencer a los aymara de lo contrario. Y acerca de esta interpretación: lo más difí­cil del colonizado no es sacarse de encima el cuerpo del opresor, sino las IDEAS que el colonizador ha dejado sobre el colonizado. IDEAS que son, muchas veces, contrarias a sus propios intereses, IDEAS que atentan contra su bienestar. Es decir, IDEAS que defiende porque son muy difÍ­ciles de no defender. di dejara de defenderlas, si aceptara que toda esa creencia no es otra cosa que un gran engaño estarí­a trastocando no solo esa idea sino toda una red conceptual de Ideas. Estarí­a aceptando poco menos que una completa metamorfosis de sí­ mismo. Si reemplazamos "colonizado" por "votante progre" y "colonizador" por "clase burguesa", la analogía se cae de madura. Hay gente a la que el reformismo hundió en el desempleo y la tristeza, y, sin embargo, tozudamente vuelve a votar lo mismo. Votar aquello, elegir aquello que sé que pone en riesgo mi vida, porque hay en mí IDEAS que no me pertenecen, que pertenecen al opresor, que me dañan. IDEAS que vienen a quitarle a mis hijos el pan de la boca, y sin embargo, elijo. No son ignorantes los aymara. No son ignorantes los votantes progres. Pasa por otro lado. Por otro lugar. Un lugar tan íntimo como consciencia. Más íntimo aún: lo inconsciente. Y, quizá , algo del capricho y el tesón del asno que tira y tira, aún sabiendo que está al borde del abismo. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Eduardo Fernández [2]) Notas: [1] La anécdota en cuestión está editada en el cap­ítulo III de "La pedagogía de la pregunta", 1986 [2] Eduardo Fernández es miembro del colectivo guevarista Amigos del Che y del Centre Social Autogestionat el cargoll



  • Homenaje merecido
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    02/08/2019
    Durante los últimos días y al hilo de los recibimientos dados a varios presos políticos en sus pueblos tras su salida de prisión, los distintos falsos pacifistas y las organizaciones neo-fascistas de «víctimas» han comenzado a meter escándalo. Los primeros han hecho un llamamiento a hacer los recibimientos en un ambiente privado, y los otros han pedido que se prohíban bajo el argumento de que son una ofensa a la memoria de las víctimas. Los mismos que insultan públicamente a los presos y a las presas, piden ahora que se les hagan recibimientos privados. Lo que hay detrás de esto es, en realidad, un intento por condicionar el futuro por medio de la manipulación del pasado, y eso pasa por humillar a la parte revolucionaria. De lo contrario no pasarían siempre de soslayo el hecho de que muchas de esas «víctimas», antes que víctimas, también han sido verdugos. Hay que sumar que la mayoría de esos presos y esas presas han sufrido, además de la tortura crónica de la cárcel, incluida la que supone vivir en las galerías de aislamiento, las salvajes torturas de comisaría. Y las han sufrido precisamente a manos de algunas de esas «víctimas» que se han sentido ofendidas por estos recibimientos, a manos de esos que aplaudían, apoyaban, llevaban a cabo, decidían u ordenaban (y lo siguen haciendo) los asesinatos de militantes vascos. Los mismos que han traído la receta de la asimilación a Euskal Herria de la mano de las marionetas del imperialismo que también han actuado en Sudáfrica, Irlanda y Colombia, nos dicen cómo tenemos que recibir a los nuestros, y lo hacen en nombre de una supuesta convivencia. Los que llaman violencia a luchar contra la primera de las violencias, lo que en realidad hacen es un lavado de cara de dicha violencia. Esta claro que su paz y la nuestra no son la misma. Su objetivo no es guardar la memoria y la dignidad de ninguna víctima, sino mantener la situación actual tal y como está, con la clase trabajadora pisoteada y con los derechos nacionales de Euskal Herria vulnerados en favor de una minoría. Para eso les resulta imprescindible defender el concepto burgués de paz, mudos ante la violencia estructural y quejosos ante la revolucionaria-defensiva. Ni uno solo de estos falsos pacifistas ha dicho ni mu ante el acoso policial denunciado este fin de semana por tres jóvenes. Ya no existe ETA pero sí la violencia estructural, que es el pecado original. Y ahí está la clave, que utilizan esa violencia contra todo aquel que se mueva fuera de los parámetros establecidos por el sistema, contra todo aquel que quiera luchar. Toca defender nuestro derecho a luchar y su legitimidad, y eso también se hace dando un merecido homenaje a quienes más han dado. Buen regreso a todos y todas las que se han mantenido firmes y dignas en las garras del enemigo. La libertad la conseguiremos por medio de la lucha. 30 de julio de 2019 Sendoa Jurado García, militante pro amnistía



  • A propósito del concepto de República (Parte 2): La República Andaluza de Trabajadores
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    29/07/2019
    En la primera parte de este trabajo hablábamos de aquello que debe ser una República. Queda claro que el concepto de República es antagónico, y cada vez más, al sistema capitalista. La expresión política del capitalismo es el parlamentarismo burgués que se caracteriza por representantes irrevocables por sus representados; sin limitación de mandatos ni de salarios, salvo excepciones como la CUP; con leyes que se incumplen a menudo cuando son en contra de la mayoría y que se cumplen a rajatabla cuando son en favor de los poderosos. El capitalismo senil y su expresión en el estado español, el régimen del 78, pisotea la libertad, la igualdad y la fraternidad en pos del lucro. Cada cuatro años podemos votar entre PP, PSOE, Cs, VOX y Unidas Podemos y sus filiales autonómicas. Todos ellos bendicen el régimen con discursos diferentes pero apuntalándolo. Adelante Andalucía prefiere unirse a un "grupo confederal" antes de formar grupo propio en el Senado. El republicanismo ha sido completado con las aportaciones comunistas ..Marx reivindicó la Revolución Francesa como la más colosal de la historia y con Engels y Lenin nos demostró que la igualdad, la libertad y la fraternidad se consiguen acabando con la explotación capitalista y que ningún pueblo puede ser libre si oprime a otro. Por eso en Nación Andaluza levantamos la bandera del republicanismo anticapitalista y nos reivindicamos hijas de la Revolución Francesa, de la Constitución de Antequera y de las aportaciones marxistas y libertarias para luchar por implementar en nuestra tierra andaluza y, partiendo de las necesidades materiales de nuestra clase trabajadora, y de nuestra realidad concreta en la división internacional del trabajo, construir desde Andalucía, por y para las andaluzas, una República Andaluza de Trabajadoras, Socialista, Feminista e Independiente que nos devuelva la soberanía política a las andaluzas, y que sea nuestra trinchera para acabar con el capitalismo. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Joan Batlle)



  • Grecia: se cierra un círculo vicioso
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    15/07/2019
    El circulo se ha cerrado. El partido pro-empresarial, corrupto y conservador Nueva Democracia que fue expulsado del gobierno griego por el partido anticapitalista Syriza en 2015 ha vuelto al poder en las elecciones generales el 7 de julio, con mayoría absoluta. El partido Nueva Democracia obtuvo poco menos del 40% de los votos emitidos. La Syriza de Alexis Tsipras consiguió un poco menos del 32%. La participación electoral fue de poco más del 57%, la tasa más baja desde el fin del régimen militar en 1974, lo que sugiere una enorme desilusión con todos los partidos. El porcentaje de votos de Syriza se redujo sólo un 3,5% desde las últimas elecciones de 2015, pero Nueva Democracia aumentó del 28% al 40%. Los pequeños partidos (incluyendo los partidos escindidos de Syriza) tuvieron malos resultados, a pesar de los antiguos socialdemócratas del PASOKaumentaron del 6,3% al 8% y los comunistas se mantuvieron sin cambios en el 5%. El nuevo partido MeRa25, creado por el ex ministro de Finanzas de Syriza Yanis Varoufakis, superó el umbral del 3% y tendrá parlamentarios por primera vez. El partido neofascista Amanecer Dorado no consiguió entrar en el parlamento. Los últimos cuatro años del gobierno de Syriza han sido a la vez tristes y complejos. Votada para oponerse a las políticas de la troika (BCE, el FMI y la UE) y sus medidas de austeridad más duras contra los griegos a cambio de “rescatar" sus bancos, los bancos extranjeros y la deuda pública, Syriza en un principio resistió a la Troika. Tsipras y Varoufakis, intentaron un acuerdo con los líderes de la zona euro que no implicara la austeridad. Cuando ese acuerdo fue rechazado por la Troika y los líderes de la zona Euro, encabezados por Alemania y los Países Bajos, Tsipras convocó un referéndum sobre el ‘memorando' de la Troika: ¿qué debían hacer los griegos,  aceptar o rechazar la austeridad? A pesar de una masiva campaña de propaganda de los medios pro-empresarial en Grecia e internacionalmente y la falta de audacia de la campaña de Syriza, los griegos votaron 60-40 rechazar la Troika. Pero un día después, el gobierno hizo caso omiso y capituló. Durante los siguientes cuatro años, el gobierno de Syriza ha intentado poner en práctica cada exigencia de la Troika. Las pensiones se han reducido, los empleados del sector público han sido despedidos y se han congelado los salarios, los activos estatales han sido vendidas y han subido mucho los impuestos. Varoufakis dimitió tras la capitulación e hizo una gira por Europa; y la facción izquierda de Syriza se escindió para organizar sus propios partidos electorales: todo en vano. El gobierno de Syriza siguió adelante con la esperanza y la expectativa de que si cumplía las medidas de austeridad impuestas por la Troika, finalmente sería capaz de reanudar el crecimiento económico, ganar un poco de 'espacio fiscal' y 'volver al mercado' de la deuda pública. Los primeros préstamos que el gobierno consiguió de la Troika se utilizaron para pagar a los bancos franceses y alemanes que acumulaban miles de millones de deuda pública griega que prácticamente no valía nada. Después de este rescate del sector privado, los siguientes préstamos fueron utilizados para cumplir con los pagos al FMI, el BCE y otros gobiernos de los primeros rescates. En este círculo sin fin se contrató más deuda para pagar la deuda anterior. Ni un céntimo de ese dinero fue destinado a aliviar la depresión que estaban sufriendo los griegos en su nivel de vida. La economía griega se derrumbó en un 30%, las pensiones y los salarios se redujeron un 40%; miles de jóvenes emigraron en busca de trabajo y los servicios públicos y sus puestos de trabajo fueron diezmados. Y los más afectados fueron los empleos  en el sector privado en el turismo, la industria y los viajes. ¿Restauraron estos sacrificios el capitalismo griego y eventualmente sirvieron para revertir el desastroso declive de la producción, el empleo y los ingresos? La respuesta, simplemente, es no. Las tasas de desempleo griegos siguen siendo muy altas, especialmente entre los jóvenes. La inversión de capital se derrumbó durante la crisis de la deuda, pero no se ha recuperado. Los negocios griegos no pueden invertir. Formación bruta de capital (Em)   El gasto público ha caído por las medidas de austeridad. Gasto público y el PIB Pero nada de esto ha reducido la deuda pública en relación con el PIB, que se mantiene en un asombroso 180% del PIB y seguirá así en un futuro previsible. Ninguna de las medidas de austeridad han hecho mella en la deuda pública acumulada para rescatar a los bancos extranjeros, los bancos griegos y otros tenedores de deuda pública griega. El fracaso del sector privado, las empresas griegas y el capitalismo global ha recaído sobre las cuentas públicas y varias generaciones venideras de griegos. La deuda pública y el PIB (%) Las enormes préstamos que el gobierno griego debe a los líderes de la UE (el FMI y el BCE ya han cobrado) no tienen que ser reembolsados por una década o más y el coste de los intereses de los préstamos es bajo.  Pero la deuda no ha sido amortizada; debe ser pagada finalmente y el gobierno griego debe conseguir un enorme superávit presupuestario con el fin de cubrir los pagos futuros, el interés de la deuda y obtener nuevos créditos en el mercado mundial. Toda la estrategia del gobierno de Syriza fue esperar que, cuando el crecimiento económico regresase a la zona euro, el barco griego, con el resto de los barcos europeos, flotarían de nuevo con la pleamar de la recuperación económica. Se crearía un 'margen fiscal' y los servicios públicos y las pensiones podrían mejorar sin dejar de cumplir el calendario de pagos de los acreedores. Pero no ha funcionado de esa manera. El crecimiento económico de la zona euro desde la crisis de la deuda ha sido patético, arrastrándose con dificultades por encima del 2% anual y ahora sufre de nuevo una desaceleración rápida. Durante la crisis de la deuda y la eventual capitulación del gobierno de Syriza, calculé que el crecimiento económico griego tendría que ser de un 3% anual de media para poder acabar con la austeridad si el gobierno mantenía sus compromisos con la Troika. Pero la tasa de crecimiento media de la economía griega ha sido ligeramente superior al 1% anual bajo el gobierno de Syriza. En la actualidad cae tras un breve periodo  por encima del 2% a sólo el 1,3% Grecia: el crecimiento anual del PIB real (%) El nuevo gobierno conservador asume el poder cuando las economías de la zona euro y gran parte del resto del mundo se enfrentan a una desaceleración de la inversión, el comercio y el crecimiento en el mejor de los casos; y una recesión abierta en el peor. La estrategia económica de los líderes de Syriza de aceptar el programa de la Troika, pagando el servicio de la deuda y permaneciendo en la UE ha fracasado. El resultado ha sido la desilusión total con Syriza, particularmente entre los jóvenes. Muchos han emigrado para buscar trabajo; los que no se han ido o no votaron en las elecciones o votaron por un cambio de gobierno a favor de Nueva Democracia. Los medios de comunicación han recogido todo tipo de anécdotas sobre estas actitudes. Al igual que muchos jóvenes griegos, Tasos Stavridis planea abandonar el país, una vez que termine su licenciatura en ciencias políticas. “Nuestra crisis financiera ha durado mucho más tiempo de lo que esperábamos y estamos muy cansados”, dice el joven de 22 años de edad. “La mayoría de mis amigos también quieren emigrar. En Grecia, los salarios son muy bajos, y la situación económica es muy mala”.¿Qué tal Nueva Democracia? “La verdad es que los culpo también [de la crisis]”, admite Stavridis . “Pero creo que Mitsotakis ha cambiado mucho. Estoy de acuerdo con el plan económico de su partido, y creo que nos ayudará a salir de esta situación”. Tenemos que centrarnos en el sector privado para mejorar económicamente”, opina. “Nuestro sector público es ineficiente y lento”. A continuación, “La última vez que mi familia apoyó a la izquierda, resultó ser mucho peor”, dice Zoe Babaolou, de 19 años de edad, de Tesalónica, que votó a Nueva Democracia en las elecciones europeas. “Mejor volver a algo más seguro”. Babaolou añade: “Votamos por ideología en 2015 y no vimos ningún cambio. Así que me interesan más las medidas económicas”. ¿Era posible una alternativa a la estrategia de Tsripras y los líderes de Syriza en julio de 2015, cuando el referéndum para oponerse a la austeridad de la Troika fue apoyado por la mayoría de los griegos? Creo que si. Fue la opción impulsada de manera prioritaria por la facción parlamentaria de izquierda de Syriza de romper con la UE y el euro; volver al dracma griega, devaluar la moneda, imponer controles de capitales para evitar fugas de capital, dejar de pagar la deuda y volver a aplicar programas de gasto público. Esta fue, por ejemplo, la propuesta del economista socialista y diputado de Syriza, Costas Lapavitsas. Lapavitsas tomó una posición de principios contra la capitulación y rompió con Syriza. Sin embargo, sostuvo que: “la solución obvia para Grecia en este momento, cuando lo pienso como economista político, la solución óptima, sería una salida negociada. No necesariamente una salida controvertida, sino una salida negociada”. Esto implicaría una amortización del 50% de la deuda contraída con la UE y la protección de la nueva moneda griega (devaluada sólo el 20%) con liquidez del BCE. Mi propia posición entonces era que incluso si la Troika aceptase una 'salida negociada' de ese tipo, lo que era muy discutible; e incluso si el nuevo dracma griego sólo se depreciaba un 20% (muy poco probable), la economía griega seguiría de rodillas, incapaz de restaurar los niveles de vida de la mayoría. La devaluación y el aumento de precios se comerían el margen obtenido de unas exportaciones más baratas. Lapavitsas parecía reconocerlo cuando afirmó entonces: “Los salarios deben aumentar, pero incluso si lo hacen, no se volverá a la casilla de salida. Simplemente no es factible en este momento. Necesitamos para ello una estrategia de crecimiento“. Pero Lapavitsas propuso una estrategia de crecimiento basada en la planificación socialista. “No creo que Syriza pueda comenzar aplicando un amplio programa de nacionalizaciones en este momento. Lo que se necesita es nacionalizar los bancos, por supuesto. Y garantizar que se acaban las privatizaciones de energía, de la electricidad, en particular. Eso tiene que acabar. Así como la privatización de otros activos clave. Necesitamos articular una estrategia de crecimiento y recuperación de inmediato fuera del euro, y después tener un plan de desarrollo a medio plazo”. Creo que la estrategia de que Grecia abandonase el euro y pusiera en práctica un amplio programa de gasto keynesiano primero, aplazando las medidas socialistas para más tarde no funcionaria porque no debilitaría las fuerzas del capital, tanto internacional como nacionalmente. En mi opinión, había otra opción: un programa amplio para reemplazar el capitalismo. Había que reemplazar el capitalismo griego dentro o fuera del euro. Eso significaba que la propiedad pública de todas las grandes empresas y el capital extranjero en Grecia; una movilización democrática de los trabajadores para controlar sus lugares de trabajo y la economía con un plan de inversión y producción. Una Syriza socialista podría pedir apoyo al movimiento obrero en Europa para obligar a sus gobiernos a abandonar la austeridad, cancelar la deuda y comenzar un programa europeo de inversiones que incluyese Grecia. Tal estrategia tendría más apoyo de otros trabajadores europeos y en Grecia que uno que se concentrase en condenar al euro como el problema. Después de todo, siempre hubo una mayoría de griegos a favor de permanecer en el euro y la UE. Grecia es una economía capitalista pequeña y débil; no puede tener éxito sin que el resto de Europa también lo tenga; y eso se aplica a una Grecia socialista también. Pero al menos los griegos tendrían el control de sus propios bienes de capital y la distribución del trabajo. Pero cualesquiera que fueran los méritos de una opción keynesiana o marxista en 2015, ha vuelto la derecha pro-empresarial, corrupta y nepotista de Nueva Democracia, que dirigía el gobierno cuando tuvo lugar la crisis financiera y la recesión en 2010. El programa del gobierno Mitsotakis es privatizar, reducir los impuestos a los ricos y fomentar la inversión extranjera, manteniendo bajos los salarios y las pensiones y los servicios gubernamentales al mínimo - es decir, el neoliberalismo, por llamarlo de alguna manera. Su verdadero objetivo es aumentar la rentabilidad del capital griega como solución económica y con la esperanza de que los capitalistas inviertan en Grecia. De acuerdo con la base de datos AMECO de la UE, el rendimiento neto del capital en Grecia se desplomó un 35% entre 2007 y 2012. Bajo el gobierno de Syriza, la rentabilidad se recuperó un 20%, pero sigue estando un 15% por debajo de su máximo en 2007. El objetivo del nuevo gobierno será continuar el trabajo de Syriza para salvar al capitalismo pero con nuevas energías y un toque de venganza. Mientras tanto, se cierne en el horizonte una nueva recesión global. Michael Roberts Traducción: G.Buster Fuente: www.sinpermiso.info  



  • Universidad, lugar de adoctrinamiento de la clase dominante
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    14/07/2019
    Tradicionalmente, se presenta a la Universidad como un recinto donde la cultura y el saber se dan la mano, donde la ciencia prima sobre las supersticiones religiosas, el lugar del cual brotarán soluciones y alternativas a los grandes problemas actuales. Nada más lejano de la realidad: cuando los imperativos de rentabilidad económica no han decrecido, sino que se han acentuado, los grandes intereses económicos dictan la política y el curso de las investigaciones. Las Universidades tienen importantes intereses monetarios, claros objetivos de sumisión social y actúan según las exigencias dictadas por el mundo laboral creado por el capitalismo. Fomentan la formulación de la ideología dominante burguesa de que es más importante conseguir un título que desarrollarse a nivel personal, estudiar para convertirse en un trabajador-máquina, sin cerebro, no estudiar para formarse como ser humano. La obsesión por ser profesional pervierte la naturaleza originaria de la universidad, el profesional está programado para funcionar en el mundo laboral, pero siendo incapaz de desarrollar una crítica constructiva sobre su profesión, en tanto que la especialización le convierte en un mero técnico sin imaginación para poder realizar comparaciones o analogías fuera del campo en el que esté especializado. Pero la obsesión por la titulitis es quizás lo más negativo, y la relación inversamente proporcional entre la cantidad de personas que quieren ser profesionales y la calidad de sus estudios lo demuestra: quienes desean tener estudios superiores poco tiene que ver con un interés intelectual, sino más bien con un desagradable afán de protagonismo y una vanidad insaciable, siendo la categoría profesional un signo de alto status social, y un inacabable afán de lucro, viendo la categoría profesional como un medio para trepar en la pirámide social. Esta obsesión no surge espontáneamente, sino que es creada y alimentada por el sistema capitalista, convirtiéndose en un dogma para la clase obrera, alimentando el mito de ser profesional y endeudándose y esforzándose más para lograrlo o para que lo logren sus hijxs, para que sean "mejores"; que sus padres proletarios, aunque en realidad sea un terreno prácticamente vetado a quien no pertenezca a la oligarquía burguesa. Esto se traduce en que miles de arquitectxs, abogadxs, ingenierxs, médicxs y demás profesionales cualificadxs acaben colgando sus títulos en el salón de sus casas y buscando un empleo precario y mal pagado para sobrevivir, o emigren a países europeos buscando una salida laboral más digna, acabando con los mismos subempleos o peores que en su país de origen. Para acabar con este círculo vicioso, debemos superar estos mitos de profesionalidad y especialización que lleva a miles de universitarixs a la frustración y al fracaso académico y laboral. Y esto sólo se puede hacer desde el pensamiento crítico y la autoorganización estudiantil. En las universidades actuales no hay nada más temido que unxs estudiantes pensadorxs, porque el hecho de pensar implica una conciencia formada y crítica, y ya sabemos en qué deriva eso: en el pensamiento político, y el pensamiento político es peligroso para el sistema. Las Universidades deberían de ser lugares autónomos, donde estudiantes y profesorxs estén interesadxs en superar las rigideces y pobrezas académicas, donde el conocimiento deje de ser impartido para ser descubierto en común, sólo entonces dejarán de ser un engranaje del sistema para convertirse en verdaderos centros de saber. Es necesario, por tanto, que seamos lxs estudiantes quienes nos rebelemos contra la ideología dominante y empecemos a luchar para construir una Universidad por y para nuestra clase, donde se valore más el saber y el desarrollo personal que los criterios económicos o los prejuicios clasistas. Azahara Guevara



  • A PROPOSITO DEL CONCEPTO DE REPUBLICA. Parte 1
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    12/07/2019
    A menudo oímos la palabra República en diferentes contextos e inclusive constatamos que Estados dictatoriales se autodenominan República y diríase que la diferencia entre monarquía y república se reduce a que en una el jefe del Estado es un rey o reina y en el otro un presidente o presidenta. Nada más lejos de la realidad. El concepto de República es antagónico al de tiranía. Pone en valor que nadie es más que nadie, que nadie goza de ningún privilegio, que nadie es inmune a la justicia y que la justicia es igual para todas. El concepto de República está ligado a los principios de la Revolución Francesa: Igualdad, Libertad y Fraternidad. Igualdad ante la ley, ante la vida, sin distinción de género, raza, orientación sexual, origen o poder económico. Igualdad de oportunidades ,Igualdad de derechos y deberes. Libertad significa gozar de derechos de manifestación, reunión, asociación, libertad de expresión. La ley .mordaza mal cuadra con la libertad. Libertad va ligada a derechos civiles y a derechos fundamentales . Fraternidad es ayuda mutua ,es una sociedad donde cada uno aporta según su capacidad y recibe según su necesidad. Sin fraternidad, sin derechos sociales que son vivienda, salud, educación y dependencia no hay libertad. Sin derechos civiles y políticos, sin libertad, el poder es tiranía que fulmina la disidencia. Sin igualdad no hay ni verdadera libertad ni verdadera fraternidad. Una verdadera República suprime el concepto de súbdito, sujeto a la benevolencia del que manda para ser las personas sujetos políticos con derechos. En ese sentido la mayoría de repúblicas y monarquías son demasiado parecidas porque bajo la bandera de la democracia se ocultan unas élites que circunscriben nuestro poder a votar cada 4 años. Para terminar creemos que aunque nos estemos circunscribiendo al Jefe del Estado, el carácter de inviolabilidad, cargo hereditario y pompa y boato de las monarquías las convierte en un comodín de los poderosos no elegidos, y permanente en el tiempo que relativiza aún más si cabe los derechos civiles, políticos y económicos del pueblo Joan Batlle



  • Marxismo, antifascismo e “izquierdas fuccias”
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    11/07/2019
    Es evidente que el tema del antifascismo es absolutamente decisivo. Me gustaría resumir la cuestión de la manera siguiente: en los tiempos de Gramsci o de Gobetti, limitándonos al contexto italiano, el antifascismo era imprescindible y fundamental, estaba, al menos en Gramsci, en función comunista, patriótica y opositora al capitalismo. El problema, sin embargo, se da cuando el antifascismo continúa desarrollándose en ausencia del fascismo o, más precisamente, cuando el fascismo, si con esta expresión nos referimos genéricamente al poder, cambia de rostro. Entonces, desde Gramsci tenemos que pasar a Pasolini para entender la cuestión. Pasolini en los años 70 había comprendido perfectamente que el nuevo rostro del poder ya no era el clérico-fascista, sino el permisivo, consumista, hedonista. Pasolini decía que el 'antifascismo arqueológico' era una coartada muy cómoda, que permitía, sin demasiado esfuerzo, luchar contra el poder fascista, que ya no existía, y no tomar posición respecto al nuevo rostro del poder: el poder consumista y hedonista. Esta era la función estratégica del antifascismo en ausencia del fascismo, si queremos decirlo así. En cuanto a los jóvenes grupos fascistas, Pasolini, en los 'Escritos corsarios' afirmaba que "son paleofascistas y, por lo tanto, no son fascistas". ¿En qué sentido? En el sentido de que el nuevo fascismo era el de la civilización consumista, un fascismo aún más totalitario que el anterior, un fascismo que conquistaba las almas, mientras que el viejo fascismo, en cambio, creaba una disociación entre las almas y los cuerpos; uno llevaba el uniforme fascista, pero luego, cuando se lo quitaba el fascismo no había afectado el alma, la gente seguía pensando libremente, siendo quizás antifascistas en el alma. En cambio, el nuevo fascismo de los consumos, decía Pasolini, es un fascismo realmente totalitario porque coloniza las almas y no permite que sobreviva la disociación entre el uniforme y el corazón, si queremos llamarla así. Yo creo, en los pasos de Pasolini, que hoy en día una gran parte de las izquierdas ya no son rojas sino fucsias, ya no son la hoz y el martillo, sino el arco iris, usan el antifascismo en ausencia del fascismo como una coartada para no ser anticapitalista en presencia del capitalismo. De hecho, una gran parte de las izquierdas, que han pasado del internacionalismo proletario al cosmopolitismo liberal, son verdadera y totalmente capitalistas, su programa es el de la 'sociedad abierta' capitalista: apertura ilimitada de lo real y lo simbólico, libre circulación de las mercancías y de las personas, modernización avanzada y, por lo tanto, lucha contra todo lo que se opone a la modernización capitalista, tachado de 'fascista', 'regresivo' y 'antimoderno'. De modo que las izquierdas, que ya no defienden las ideas de Gramsci y de Marx, sino que defienden directamente al capital, por lo menos la mayoría de ellas, deben mantener vivo el antifascismo para legitimarse a sí mismas, para que la contradicción no sea evidente; es decir, el hecho de que las izquierdas sean antifascistas ahora que ya no existe el fascismo y no anticapitalistas ahora que el capitalismo avanza más que nunca. Mejor dicho, usan el antifascismo como una excusa para adherirse completamente al fascismo de la civilización del consumo, a la porra invisible de la economía de mercado. Estoy pensando en el caso francés donde las izquierdas forman un frente único en función antifascista contra Le Pen para aceptar totalmente el fascismo de los mercados y de la élite financiera Rothschild, representada por el liberal Macron. Este es el primer punto fundamental, si el antifascismo era un tema imprescindible en los tiempos de Gramsci hoy se transforma en una coartada para aceptar el cosmopolitismo liberal, por lo tanto, el verdadero antifascismo hoy en día, es el anticapitalismo radical de quienes aún no han vendido el corazón y la cabeza al capitalismo dominante. Con respecto al segundo punto, es evidente, en mi opinión, y no soy el único que apoya esta tesis —en Italia pienso por ejemplo en Costanzo Preve o, más recientemente, en Carlo Formenti—, la lucha de clases hoy pasa necesariamente por la recuperación de la soberanía nacional contra los dispositivos globalistas del mercado, y pasa por lo que el propio Formenti ha llamado el ‘momento populista’. Resumiendo, el conflicto de clases hoy es el conflicto entre una clase cosmopolita líquido-financiera, por una parte, y las masas nacionales populares, por la otra, estas últimas padecen los efectos de la globalización que yo defino la 'clase del precariado', precarizada no solo en el ámbito laboral, a través del contrato de trabajo flexible y sin estabilidad, sino también en el ámbito del mundo de la vida, del Lebenswelt diría Husserl, porque efectivamente los dominados hoy no pueden constituir una familia, tener una estabilidad existencial o participar activamente en la política como ciudadanos del Estado soberano nacional. Así pues, el conflicto, hoy más que nunca, es evidentemente una lucha entre una 'global class' cosmopolita, líquida y financiera, que es de derecha —si queremos usar las viejas categorías— en la economía, y de izquierda en la cultura, y una masa nacional popular que padece la globalización, compuesta por la vieja clase media precarizada y por la vieja clase trabajadora atomizada y reducida a las condiciones del precariado. La clase dominante es, pues, de derecha en la economía y de izquierda en las costumbres y en la cultura. De derecha en la economía porque se ha apoderado del imperativo liberal: privatización, recortes en el gasto público, supresión de los derechos sociales del estado de bienestar. Todo esto ocurre a través de la desoberanización de la economía. Se dice que el objetivo de la ‘cesión de soberanía’ es evitar los conflictos, en realidad es destruir a los Estados soberanos nacionales como espacios de las democracias de los derechos sociales. No existe en la modernidad otra realidad para los derechos sociales y para las democracias fuera de los Estados soberanos nacionales. Por eso, la expresión de Che Guevara 'Patria o muerte' tiene su propia validez incluso hoy, porque no solo reivindica la identidad contra el anonimato impersonal de los mercados, sino también porque reivindica la idea de una soberanía nacional contra los procesos desarraigadores del globalismo capitalista. La clase dominante es de izquierda en las costumbres y en la cultura porque ha hecho suyo no el imperativo de la izquierda anticapitalista de Gramsci o Lenin, que en realidad ha repudiado, sino que ha adoptado el de las izquierdas fucsias del 68, que identifican el comunismo con la liberalización individualista de los consumos y las costumbres; es decir, con las sociedad self-service de los consumidores individuales que tienen toda la libertad que pueden comprar concretamente y se sienten libres como los átomos de Nietzsche, como ultrahombres con voluntad de poder ilimitado, es decir, conciben la libertad como propiedad del individuo desarraigado en comparación con las comunidades liquidadas como autoritarias: la comunidad familiar, la comunidad política, la comunidad religiosa. Esto es lo absurdo, el fárrago que caracteriza al monstruo del pensamiento único dominante de la élite capitalista, contra el cual, para recuperar un discurso de clase que tutele lo bajo contra lo alto, el trabajo contra el capital, es preciso, evidentemente, resoberanizar a la economía. Este es el tema del hermoso libro de Fazi y Mitchell 'Reclaiming the State' que en italiano salió con el título 'Sovranità o barbarie'. Hoy las clases dominadas no tienen más remedio que recuperar completamente la soberanía nacional, económica, política y geopolítica y reintroducir formas de lucha de clases en los espacios del Estado soberano nacional para que el Siervo y el Señor, en palabras de Hegel, vuelvan a mirarse a la cara, y se recupere el conflicto de clases imposible de llevar a cabo en los espacios globalizados. Si queremos decirlo de otra manera, el Estado nacional soberano puede ser democrático y socialista. La economía sin la política y sin el Estado nunca será ni democrática ni socialista, será siempre el humus ideal para el capital cosmopolita, que lo es todo excepto socialista y democrático. De ahí la importancia de lo que yo llamo el soberanismo internacionalista y populista. Soberanismo porque se recupera totalmente la soberanía nacional como base de los derechos y de las democracias del socialismo y de los logros sociales. Internacionalista porque no es el nacionalismo de las derechas regresivas, xenófobas y autoritarias, es un soberanismo internacionalista que se abre a las demás naciones socialistas y democráticas, crea el internacionalismo proletario, como se llamaba un tiempo, que es todo lo contrario tanto del nacionalismo individualista y regresivo, como del cosmopolitismo liberal al que las izquierdas fucsias han vendido sus cabezas y corazones, como ya he dicho antes. Por esta razón, me parece importante recuperar el principio del soberanismo internacionalista que tiene como base el populismo entendido como teoría del pueblo y para el pueblo, como una visión que se opone a los procesos de posdemocratización administrados por las élites líquido-financieras y reafirma el principio de lo nacional-popular entendido a la manera gramsciana. Un populismo concebido no en sentido regresivo, o sea Trump para que quede claro, sino de manera emancipadora, como han escrito muy bien Laclau y Mouffe, un populismo de izquierda, si queremos usar esta categoría, un populismo cuya finalidad sea la emancipación objetiva de las clases dominadas y que tenga como fundamento la democracia socialista. Este es el punto fundamental que también aparece en las obras de Carlo Formenti. La paradoja es que este discurso, que en otros tiempos se hubiera llamado leninista, marxista o gramsciano, hoy las izquierdas fucsias y arco iris lo consideran fascista. Es una paradoja porque yo, obviamente, me refiero a Gramsci, a la democracia socialista, al internacionalismo solidario, al lema 'Patria o muerte' de Che Guevara, al modelo de soberanismo solidario e internacionalista, a las experiencias bolivarianas de Sudamérica: Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia y todas las experiencias del socialismo patriótico antiestadounidense y antiglobalista que, sin duda alguna, no pueden llamarse fascistas. La categoría de fascismo, desde ese punto de vista, nos introduce en una paradoja lógica, actualmente el fascismo se usa como una categoría completamente deshistorizada. El fascismo ya no es solo y esencialmente el de Mussolini, que murió, afortunadamente, en 1945, hoy entendemos por fascismo, doy esta definición, todo lo que no es orgánico del pensamiento único políticamente correcto y éticamente corrupto, más precisamente, el fascismo es, desde el punto de vista del amo cosmopolita no border y de las izquierdas fucsias y arco iris, todo lo que se opone al dominio de la clase dominante, pongo un ejemplo concreto de estos días. Hoy en día una de las tesis dominantes del amo cosmopolita es la apertura de los puertos y de las fronteras. ¿Por qué? Porque todo el mundo debe reducirse a un espacio abierto desregulado para la libre circulación de las mercancías y de las personas cosificadas. Por consiguiente, quien se opone a esta visión reivindicando el primado de lo humano y lo político, defendiendo la necesidad de regular, a través del primado de lo político y la democracia, los flujos, de los capitales, de las personas, de los deseos de consumo, es automáticamente difamado como fascistas por las izquierdas fucsias, para estas todo lo que sea incoherente con el señor cosmopolita, del que son los tontos útiles, es fascista. La paradoja es esta, la resumo así, se difama como fascista todo lo que se opone al orden de la clase dominante 'sans frontières', la clase de los globócratas del capital, que difaman como fascista la idea de una intervención estatal en la economía, difaman como fascista el despertar de las clases dominadas, del pueblo oprimido que, como decía Fichte, está por encima de toda autoridad que pretende ser superior. El pueblo es soberano, la democracia, al fin y al cabo, es la soberanía popular que para ejercerse necesita de un Estado que sea soberano donde el pueblo sea, a su vez, soberano; sin la soberanía del Estado ni siquiera puede haber soberanía en el Estado, la soberanía popular y, por lo tanto, la democracia, la Unión Europea, se fundamenta exactamente sobre esto, eliminar la soberanía de los Estados para aniquilar la soberanía popular en los Estados y, por lo tanto, aniquilar las democracias y los derechos sociales relacionados. De ahí que el antifascismo se convierta, una vez más, en la clave fundamental de las clases dominantes y de las izquierdas de completamiento para deslegitimar todas las propuestas de renovación y democratización del espacio global. La paradoja es que hoy, como decía Orwell, se subvierte la relación entre los nombres y las cosas, hoy la violencia y la persecución del pensamiento libre que caracterizó al fascismo surge nuevamente con el nombre de antifascismo, en la figura inédita de las brigadas fucsias del antifascismo arco iris y de los escuadrones que en nombre del antifascismo atacan, a menudo no solo metafóricamente, a todos aquellos que no se adhieren al verbo único políticamente correcto de la clase dominante. Por lo tanto, hoy es preciso tomar conciencia de esto y mantenerse, obviamente, a una distancia segura tanto del fascismo histórico, que ya no existe, como del neoliberalismo cosmopolita actual falsamente progresista al que también las izquierdas se han adaptado con la paradoja que tenemos ante nuestros ojos. Las izquierdas ventilan todas las veces la vuelta del fascismo y, de esta manera, crean un frente único que legitima el cosmopolitismo liberal o, como diría Pasolini, el nuevo fascismo de la civilización glamurosa de los mercados. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Diego Fusaro / Traductora: Michela Ferrante Lavín)



  • ¿Por qué le toca a Irán?
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    29/06/2019
    Desde hace tiempo, el control de la hegemonía mundial está en disputa entre EE.UU. (actual poder hegemónico), Rusia y  China. El dominio mundial de EE.UU. está en cuestión desde la Segunda Guerra Mundial, ya que el avance soviético hacia Europa dañó profundamente el dominio de EE.UU. Tras la caída del bloque soviético, Rusia quedó seriamente afectada, pero a efectos de Dominio Mundial, volvió a la competencia en pocos años, aunque siempre hubo un tercer país al acecho, China, el dragón durmiente. El dragón despertó y avanzó mucho en la competencia, haciendo su economía y su poderío militar temblar el mundo. Ante el avance de Rusia, EE.UU. se blindó con la Unión Europea y la OTAN. La propaganda antisoviética que se lanzó en Europa del Este (antigua parte del Bloque soviético) influyó en un odio profundo hacia Rusia, aunque  quedaron países “prorrusos” como Bielorrusia, el cual añoraba a la madre patria, la URSS. En Ucrania influyó bastante la propaganda antirrusa, pero la influencia y la dependencia hacia está era muy importante. En Ucrania, en 2013, aumentando su propaganda antirrusa, el Imperio y sus lacayos financiaron un golpe encubierto beneficiando a los nazis, el conocido Euromaidán;  tras la victoria con excepciones (República Popular de Lugansk, República Popular de Donetsk y Crimea) en Ucrania y la implantación de un Gobierno Nazi.  Tocaba el momento de Bielorrusia: en 2014 lo intentaron, pero, conociendo lo ocurrido en el país vecino, el Presidente Lukashenko, no se andó con tonterías y aplastó el intento de golpe de Estado. Desde el punto de vista de EE.UU., Rusia está vigilada y controlada por sus lacayos de la OTAN, ahora es el momento de vigilar a China, el otro poderoso rival. En el caso de China, EE.UU. la tenía vigilada desde la firma de la rendición incondicional de Japón tras la Segunda Guerra Mundial, en la Guerra de Corea (1950-1953), quedó patentado de que EE.UU. iba a la caza de China, interviniendo en un guerra que no era suya y poniendo  casi todas las bases en la costa que da hacia China, ¿casualidad? La zona más poblada de China, la Oriental, con más de un 51% de la población, estaba controlada, a tiro de misil; pero China, al igual que Rusia, es un país muy extenso. Su parte del Oeste, la menos poblada, con más o menos un 4% de la población, es una zona montañosa, amplia, extensa, rodeada de países “amigos”, países soviéticos. EE.UU. vio otro filón con la guerra de Vietnam (1955-1975): si controlaba Vietnam y la zona de Indochina, tendría a China desde el Sur; pero falló el intento, fue una derrota dolorosa para el Imperio. Todo cambió en 1989, con la retirada soviética de Afganistán, y se agudizó más el peligro con la caída del bloque soviético en 1991; los países del oeste de China, eran confusos, nuevos, sin posicionamientos claros, por ahora. EE.UU. descubrió un punto débil de China, el Oeste, nuevos países, fáciles de desestabilizar, fáciles de comprar, o eso creían. Con la retirada de la URSS en 1989 de Afganistán y su caída en 1991, su influencia en la zona empezó a crecer. Con la Guerra del Golfo (1990-1991), el Imperio dio un subidón en la zona, tras la victoria puso bases en casi todo oriente medio, excepto en países claves como Irak, Irán, Afganistán, Siria y Yemen. El 11 de Septiembre de 2001, con el ataque terrorista de falsa bandera en las Torres Gemelas, EE.UU. perpetró el ataque hacia dos países que se le escaparon en 1991, Irak y Afganistán, dos países que no fueron elegidos al azar: Con Irak y Afganistán en su poder, rodean a Irán; con Irak e Israel podrían cercar a los países costeros del Mediterráneo, como Siria, Jordania, Libano… Un golpe maestro. Con esta nueva expansión, EE.UU. empieza a cerrar el círculo; sin embargo, tenía 3  obstáculos: Siria, Yemen e Irán. Debía intervenir en esa zona para completar la misión. En 2011 empezó el ataque a Siria: No hubo guerra declarada, el Imperio entrenó e introdujo en el país mercenarios a sueldo para provocar una guerra civil y desestabilizar el país; luego, con la entrada gloriosa de EE.UU. y un gobierno títere, ya controlarían otro país. Sin embargo, les salió mal, al entrometerse sus dos competidores por la hegemonía mundial, Rusia, más activa que China, vencieron a las fuerzas invasoras. En 2015, Arabia Saudí (Perro Árabe de EE.UU.)  sin declaración de guerra, inició bombardeo de Yemen; a día de hoy, la victoria está lejana, ya que el pueblo yemení resiste heroicamente y lanza ofensivas victoriosas. Ahora, en Diciembre de 2017, le toca a Irán: los “rebeldes moderados” piden que vuelva el  Sha, más bien su hijo, un ricachón criado en los EE.UU. ¿casualidad? Si EE.UU. consigue todos sus objetivos en la zona, crearía un pasillo desde su mayor base en la zona (Israel) hasta la mismísima China, que, en caso de Guerra, facilitaría la caída de Pekin, ya que ésta se defendería del ataque japonés y surcoreano mientras descuida su retaguardia; con la despoblación de la zona, las tropas estadounidenses darían un “paseo” hasta la capital. No podemos tolerar que el Imperio desestabilice, masacre y arruine a países por miedo a perder la hegemonía mundial. COMO EN SIRIA Y EN YEMEN, EN IRÁN EL IMPERIO NO PASARÁ. Simón Guevara



  • Una catástrofe política anunciada. ¿Qué ha sido de Podemos y Syriza?
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    28/06/2019
    Las recientes elecciones en España y las experiencias latinoamericanas hablan de un divorcio entre el imaginario social progresista y una realidad conservadora. La llamada izquierda política defrauda, no cumple, se refugia en discursos ambiguos, se deja llevar por el marketing electoral y pierde identidad. La falta de coherencia, proyectos y programas de cambio social democráticos trastocan en gestión institucional. Lo que se atisbaba como una revolución abajo y a la izquierda se diluye en un discurso demagógico donde no se encuentra ni el abajo, ni la izquierda. Cuando han gobernado han sido incapaces de modificar el rumbo del capitalismo. Eso sí, han reivindicado todo lo reivindicable como ejercicio político de progresismo. Multiculturalidad, libertad sexual, ciudades limpias, carriles bici, etcétera. Son eficientes. Los indignados del siglo XXI se han plegado a los poderes económicos, las trasnacionales y el capital financiero. Más allá del momento emocional constituyente, el resultado ha sido nefasto. El sí se puede mutó en hacemos lo que nos dejan. Baste recordar el ejemplo de Grecia. El triunfo de Alexis Tsipras líder de Syriza, despertó a las adormecidas izquierdas occidentales. En 2015 era un proyecto anticapitalista. En poco tiempo torcieron el rumbo. Bajo las presiones de la Europa de la Troika renunciaron al lenguaje de izquierdas. El ex ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, fue el chivo expiatorio. Imagen de la impotencia y la traición. Mientras el pueblo griego pedía a gritos cumplir el programa electoral, Tsipras renegó de su ministro, plegándose a los planes de ajuste. Más privatizaciones, aumento de la pobreza, desigualdad y pérdida de soberanía. La Troika encontró en Syriza un aliado para las reformas neoliberales que la derecha y la socialdemocracia no eran capaces de realizar. Tsipras fue el elegido. Hoy es un político amortizado para la derecha. Obligado a convocar elecciones extraordinarias, dilapidó un capital social tanto como una esperanza de cambio democrático. En España, Podemos, cuyos dirigentes viajaban a Grecia y veían en Syriza un ejemplo donde reconocerse, han seguido el mismo camino. En un lustro, inmersos en guerras intestinas se desgastan. La izquierda política española se encuentra peor que en 2014, antes de su fundación. Sin proyecto e incapaz de entender que ha pasado, Podemos sufre las consecuencias de su mojigatería. Por ineptitud más que por acierto de sus adversarios quedó presa de sus mentiras. Se convertirían en la primera fuerza política del país, el PSOE acabaría sucumbiendo. Serían poder y entrarían en La Moncloa. Se veían presidiendo el Consejo de Ministros. Entrarían en la historia con mayúsculas. Podemos representaba la unidad de lo nuevo. Una generación de emprendedores y empoderados reemplazaba a la vetusta Izquierda Unida y los comunistas. Podemos encarnaba el futuro. Era el momento de dar un paso adelante. Con una verborrea digna de los mejores sofistas la emprendieron contra todo. La Constitución de 1978 sería derogada, la banca nacionalizada. Podemos era la herramienta para cambiar el destino de la gente. No a las castas, no al bipartidismo, no a la negociación de pasillos, no a la corrupción. Transparencia y democracia directa. Intelectuales, académicos y políticos conversos escribieron ríos de tintas avalando a sus dirigentes, fueron los portavoces oficiosos de la propuesta. Incluso pensaron en fundar un Podemos trasversal latinoamericano. Era la luz al final del túnel. De paso despreciaban y silenciaban cualquier crítica. Cautivados por el fulgurante triunfo electoral, han sido víctimas de sus fantasías y de mucho postureo. Vinieron a compartir las mieles del corto plazo. Los nuevos diputados, senadores, concejales y alcaldes los convirtieron en sus padres intelectuales. Hoy, tras la debacle, no han producido ningún ensayo explicando las causas del fracaso. Los cantos de sirenas han acallado las conciencias. Es más la conclusión a la que han llegado es del todo sorprendente. No han sido capaces de trasmitir la propuesta y sólo han visto batallas intestinas. En otras palabras no hubo errores políticos. Aunque hoy defiendan la Constitución de 1978, hablen de pactos con el PSOE, hagan referendos para entregar alcaldías a la derecha, señalen la necesidad de la discreción como forma de negociación y renieguen de la transparencia. La izquierda social, aquella que vive en los movimientos populares, emprende una lucha de resistencia sin un colchón político para sus reivindicaciones. En lo que va del siglo XXI, las propuestas como Syriza, Podemos o Frente Amplio en Chile generan desazón a medio plazo. Las clases trabajadoras, dominadas y explotadas, pierden derechos laborales, civiles, sociales y políticos. Inmersas en un cúmulo de contradicciones acaban siendo las víctimas propicias de las derechas neoconservadoras. La izquierda política se diluye y la institucional existente va por detrás de las reivindicaciones democráticas de la mayoría social que pide a gritos una ruptura, un cambio de rumbo. Lamentablemente, la realidad es tozuda. Cuando han coincidido izquierda política y social, la primera ha decidido virar a la derecha, bajo el argumento pueril de: si se puede, pero poquito… (Fuente: Canarias Semanal - La Jornada / Autor: Marcos Roitman Rosenmann)



  • Las horas extraordinarias son horas ordinarias
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    25/06/2019
    Muy tarde (15 años desde su obligatoriedad en el marco legal europeo) y con improvisación y sin una correcta clarificación. El gobierno de España hizo entrar en vigor la ley de obligatoriedad de registro de la jornada laboral. Se sobresaltaron los empresarios con la entrada en vigor de la directiva europea que obliga a los empresarios al registro horario. Primero diciendo que no con la cabeza luego pensando en descontar del cómputo de la jornada laboral el descanso del bocadillo, del cigarrillo, del uso de los servicios, etc. Los empresarios, por medio de sus sicarios de sus gerentes, recursos humanos, encargados y supervisores, no han tardado ni un minuto, en lanzarse como fieras para avisar que se registre la jornada de trabajo oficial y no la real.   horas extraordinariasNo son pocos los empresarios que se quejan de la inversión que tendrán que hacer para computar la jornada. En Amazon (no es broma) pueden encontrar un control de presencia para registro horario desde 17 euros. Las empresas que no realicen el registro horario se exponen a una infracción de la Inspección de Trabajo que puede oscilar entre 626 y 6.250 euros. Con esta medida se intenta medir el otro gran robo que los empresarios causan a los trabajadores y al erario público con las miles de horas extras forzadas que imponen en los centros de trabajo y su impago. Según datos del INE se realizan una media de 5,7 millones de horas extraordinarias a la semana. Y eleva a cerca de 3 millones de horas extraordinarias impagadas a la semana. La erradicación de este volumen de horas extras impagadas y su convertibilidad en puestos de trabajo a jornada completa supondría 74.000 empleos nuevos. Este impago de horas extraordinarias convertido en dinero, según la estadística oficial, cifra un decomiso ilegal que ronda entre los 357 y 488 millones de euros en concepto de salario para los trabajadores, de entre 130 a 175 millones de euros para los ingresos por cotizaciones de la Seguridad Social y de entre 53 y 73 millones de euros para la hacienda pública. Esta situación de robo a plena luz del día, (y de la luna llena en sector de la hostelería) afecta especialmente a un grueso de casi 400.000 trabajadores. Con especial vulnerabilidad son objeto de esta situación de sobreexplotación los trabajadores con contrato a tiempo parcial que realizan jornadas laborales reales por encima de las contractuales. horas extras Sobra decir que no todas las horas impagadas son horas extras. Pero más allá de ésta cuestión, decir que la función de las horas extraordinarias es generar beneficios extraordinarios para el patrón. La función de las horas extraordinarias es producir beneficios extraordinarios e introducir dentro de las plantillas de trabajadores una competencia suicida entre los propios trabajadores. De esta batalla, que tan sólo sirve para echarnos tierra encima, el único vencedor es siempre el patrón. La mejor opción, cara ha hacer valer unas condiciones laborales más justas para los trabajadores, no es sólo que se computen (y se paguen) las horas que se trabajan y que no se cobran. La mejor opción es negarnos a realizar las horas extras. No dejan de ser un caramelo envenenado de los empresarios. Desde nuestro punto de vista, no se trata tanto de si se realiza un registro de cliqueo manual o informático. El mejor registro horario es que se cumpla el horario, el convenio... El mejor registro horario es organizarse en el trabajo para evitar prolongación de la jornada laboral con horas complementarias, horas extras..



  • Doce apuntes sobre marxismo (IV de XII)
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    25/06/2019
    Hacemos la entrega IV de la serie de XII escrita para el colectivo internacionalista Pakito Arriaran. Como dijimos, en esta entrega analizaremos el período que va de 1871, con las lecciones de la Comuna, hasta la fundación de la II Internacional en 1889. En la V trataremos las constantes del reformismo, surgidas en lo básico en esta épica y que se mantienen en lo esencial hasta ahora. En esta IV entrega la exposición del meollo teórico será sucinta porque en la VI expondremos el marxismo en su primera generación más en detalle. Una idea constante de esta serie es que el marxismo es la raíz troncal y la matriz teórica que demuestra que todas las resistencias, luchas y emancipaciones se identifican en lo más profundo de ellas, conectándolas objetivamente, por el antagonismo irreconciliable entre el capital y el trabajo. Lo volveremos a ver en la Comuna de París de 1871, que tuvo un impacto cualitativo en el desarrollo del marxismo y de las corrientes socialistas, en todos los sentidos. El pueblo trabajador parisino se insurreccionó el 18 de marzo de 1871. Como vimos en la entrega III, la burguesía, impotente para dirigir el país, se había rendido al invasor el 29 de enero de ese año, pero la clase obrera se estaba organizando con mucha antelación: el 9 de agosto de 1870 una gran manifestación convocada por la I Internacional había exigido la república y armas para el pueblo lo que causó pánico en la burguesía pro republicana que retrocedió; la manifestación fue disuelta a tiros y el gobierno implantó el estado de sitio y la total censura de prensa. Un embrión de doble poder surgió cuando el 5 de septiembre se crearon los Comités de Vigilancia Republicana. Ese 9 de septiembre, sintetizando las lecciones de la historia para ayudar al proletariado francés, el segundo Manifiesto de la I Internacional redactado por Marx volvía a advertir que: «Ocurre con las naciones lo mismo que con los individuos. Para privarles del poder de atacar, hay que quitarles todos los medios de defenderse. No basta echar las manos al cuello; hay que asesinar». La AIT recomendaba de nuevo al pueblo obrero que no aceptara el monopolio burgués de la violencia, que se armase para no ser asesinado. El 15 de septiembre, un cartel pegado en un muro exponía una especie de programa de la izquierda: se exigía la defensa de la patria republicana, elegir a todos los cargos, supresión de la policía sustituida por la Guardia Nacional, pueblo en armas, y requisa de viviendas y víveres para ayudar al proletariado. La Guardia Nacional empezó a dividirse entre batallones obreros y batallones burgueses, apoyados por la burocracia del gobierno. El 18 de septiembre el ejército alemán cercaba París. La pasividad del gobierno y la rendición de la vital fortaleza de Metz el 27 de octubre fueron respondidas con la insurrección popular del 31 de octubre que volvió a ser aplastada, deteniendo a dirigentes de la izquierda mientras que otros se ocultaban. A la vez, ciudades como Lyon, Marsella y otras menores se sumaban a la lucha, pero, a diferencia de París en donde la clase trabajadora ya empezaba a tener el embrión de un programa independiente de la burguesía republicana, en estas ciudades el proletariado organizado era más débil aún y más fuerte el radicalismo pequeño burgués. Lógicamente, cuando las fuerzas reaccionarias contraatacaron, los radicales pequeño burgueses volvieron a echarse para atrás; y por si fuera poco, la consigna de varios anarquismos de no «meterse en política» sino sólo en la acción social, coadyuvó a la desorientación del proletariado y a la victoria burguesa. París quedaba así sola, doblemente aislada: cercada por el ejército alemán y sin aliados exteriores. Viendo el panorama, la clase dominante francesa empezó a preparar la contrarrevolución, y el pueblo trabajador enriquecía su programa: a finales de noviembre el Consejo Federal propuso defender la república, depurar a los bonapartistas, crear una industria armera en manos del pueblo, racionamiento, requisar combustible y víveres, reprimir a los capituladores y traidores, elecciones al Consejo Municipal, suprimir la Prefectura policial, separar la Iglesia del Estado, relevo de funcionarios, crear una Federación de Comunas, devolver la tierra a los campesinos, las minas a los mineros, las fábricas a los obreros, y caminar hacia un República Democrática y Social Mundial. El antagonismo de clase se agudizaba por momentos, a comienzos de enero de 1871 y en previsión de golpes represivos de la burguesía se creó un comité secreto de dirección con cinco miembros, y se empezó a divulgar la consigna de destitución del gobierno burgués. La respuesta del gobierno fue lanzar un ataque contra el cerco alemán planificado de tal modo que los batallones obreros de la Guardia Nacional fueran destrozados, quedando indemnes los burgueses, como así sucedió. Descubierta la trampa, la ira popular estalló en la tercera insurrección, la del 22 de enero de 1871, que también fue ametrallada ante la pasividad de los republicanos burgueses. El 28 de enero se rindió la Francia del capital, pero no la del trabajo: la unidad y lucha de contrarios partía por la mitad la nación burguesa acelerando su choque a muerte con la nación proletaria, con la Comuna que, en palabras de Marx «era, pues, la verdadera representación de todos los elementos sanos de la sociedad francesa, y, por consiguiente, el auténtico Gobierno nacional. Pero, al mismo tiempo, como Gobierno obrero y como campeón intrépido de la emancipación del trabajo, era un Gobierno internacional en el pleno sentido de la palabra. Ante los ojos del ejército prusiano, que había anexionado a Alemania dos provincias francesas, la Comuna anexionó a Francia los obreros del mundo entero». Mientras empeoraban las condiciones de vida y la Francia del capital preparaba con el capital alemán el ataque definitivo a París, terminaba de romperse en dos uno de pilares del orden basado en la propiedad privada: su monopolio de la violencia. El 23 de febrero de 1871 comenzó el debate, entre otros temas, sobre la política de la Guardia Nacional, sobre cómo elegir y obedecer a los mandos, sobre si entregar o no las armas al poder todavía burgués, debate que se vivía dentro de la autoorganización del pueblo trabajador, que dio un salto cualitativo el 6 de marzo con la creación de un mando proletario único. Faltaban doce días para la revolución, pero la burguesía también se organizaba rápidamente porque sabía que, según palabras de Marx: «París armado era el único obstáculo serio que se alzaba en el camino de la conspiración contrarrevolucionaria. Por eso había que desarmar París». Las mujeres comuneras dieron la voz de alarma en la madrugada del 18 de marzo de que el capital quería apropiarse de los cañones del pueblo: ellas fueron las primeras en practicar la violencia defensiva y ejercitar el derecho a las armas, prendiendo la mecha de la revolución, luego darían la vida en las barricadas decisivas cuando los hombres flaqueaban. Pero la respuesta reaccionaria no fue sólo la de la Francia del capital, sino también la del capital como relación de explotación mundial del trabajo porque la dialéctica de la unidad y lucha de contrarios se había agudizado tanto que, según afirmó Marx sobre la Comuna: «La dominación de clase ya no se puede disfrazar bajo el uniforme nacional; todos los gobiernos nacionales son uno solo contra el proletariado». ¿Por qué un solo gobierno internacional del capital contra el Gobierno internacional del proletariado, que era la Comuna? La respuesta es, de nuevo según Marx: «La Comuna estaba formada por los consejeros municipales elegidos por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad. Eran responsables y revocables en todo momento. Lo mismo se hizo con los funcionarios de las demás ramas de la administración. Desde los miembros de la Comuna para abajo, todos los que desempeñaban cargos públicos debían desempeñarlos con salarios de los obreros. […] Una vez suprimido el ejército permanente y la policía, que eran los elementos del poder material del antiguo Gobierno, la Comuna tomó medidas inmediatamente para destruir la fuerza espiritual de la represión, el “poder de los curas”, decretando la separación de la Iglesia del Estado y la expropiación de las iglesias como corporaciones poseedoras. […] Los funcionarios judiciales perdieron aquella fingida independencia que sólo había servido para disfrazar su abyecta sumisión a los sucesivos gobiernos, ante los cuales iban prestando y violando, sucesivamente, el juramento de fidelidad. Igual que los demás funcionarios públicos, los magistrados y los jueces habían de ser funcionarios electivos, responsables y revocables. […] En vez de decidir una vez cada tres o seis años qué miembros de la clase dominante han de representar y aplastar al pueblo en el parlamento, el sufragio universal habría de servir al pueblo organizado en comunas, como el sufragio universal sirve a los patronos que buscan obreros y administradores para sus negocios. […] La Comuna convirtió en una realidad ese tópico de todas las revoluciones burguesas, que es “un Gobierno barato”, al destruir las dos grandes fuentes de gastos: el ejército permanente y la burocracia del Estado» Por estas razones el Gobierno internacional del capital tenía que asesinar al Gobierno internacional del trabajo, la Comuna, con la mayor brutalidad posible, y así lo hizo aprovechando, además de su absoluta superioridad represiva material y espiritual, también sus debilidades internas. El marxismo es, antes que nada, la teoría de la crisis en su sentido total, o sea la teoría de la revolución comunista. Es por esto que la crítica del capitalismo y la autocrítica de la revolución están dialécticamente relacionadas: Marx y Engels aplaudieron la Comuna pero mostraron las debilidades e incoherencias que le frenaron a la hora de ser lo suficientemente radical. Todavía en 1891, Engels recordaba que «Lo más difícil de comprender es indudablemente el santo temor con que aquellos hombres se detuvieron respetuosamente en los umbrales del Banco de Francia. Fue éste además un error político muy grave». ¿Qué había sucedido desde 1871 para que en 1891 Engels viera la necesidad de recordar los errores de la Comuna? Veámoslo rápidamente: el desarrollo del marxismo vivió un enorme salto teórico gracias a las lecciones de la Comuna. En 1875 Engels reconoció que él y Marx se habían equivocado al utilizar el término Estado porque el de Comuna era el adecuado a su concepción revolucionaria. Marx seguía avanzando en diversos estudios y en 1875 escribió Crítica del programa de Gotha, criticando a la corriente de Lasalle en puntos centrales de la teoría revolucionaria, mientras que mantenían una correspondencia ingente con la AIT, auto disuelta en 1876, con las fuerzas políticos-sindicales y con infinidad de personas, además de entre ellos mismos. La salud de Marx empeoró hasta que en 1878 se le aconsejó abandonar todo trabajo, muriendo en marzo de1883, no sin antes dejar desparramados montones de borradores de ilegible letra sobre muchos temas, muchos de ellos aún sin publicar, de entre los que queremos resaltar dos problemáticas cruciales, ambas de 1881: una, la cuestión del potencial revolucionario de la comuna campesina rusa, de su inserción en la lucha de clases proletaria, de si con ello es posible «dar saltos en la historia» ahorrándose los pueblos sufrimientos atroces llegando así antes al socialismo, es decir, la impresionante carga emancipadora de su correspondencia con Vera Zasúlich de marzo de 1881; y otra, la permanente adecuación de la teoría de la violencia a las exigencias del momento, por ejemplo en la respuesta a Domela Nieuwenhuy del 22 de febrero de 1881: «Un gobierno socialista no puede ponerse a la cabeza de un país si no existen las condiciones necesarias para que pueda tomar inmediatamente las medidas acertadas y asustar a la burguesía lo bastante para conquistar las primeras condiciones de una victoria consecuente». Este esfuerzo último de Marx era simultáneo al de Engels, sobre todo centrado en tres grandes objetivos: descifrar y publicar los borradores sobre El Capital, intervenir en la lucha de clases sometida a toda serie de represiones directas o indirectas –por ejemplo, la socialdemocracia alemana estuvo ilegalizada entre 1878 y 1900, por citar un solo caso--, impulsado la fundación de la II Internacional en 1889, etc.; y corregir el interpretación economicista del marxismo que él y Marx habían tenido que dar en algunos textos llevados por las urgencias del momento, como él afirmó autocríticamente en la carta a José Bloch del 21-22 de septiembre de 1890, recuperando y desarrollando la concepción dialéctica y materialista de la historia. Fue en este contexto cuando en 1891 volvió a recordar las glorias y errores de la Comuna de dos décadas antes: como veremos en la V entrega dedicada al reformismo, desde la década de 1870 Marx y Engels endurecieron la lucha contra esta peste, sobre todo cuando Bismarck exigió a la socialdemocracia que, si quería volver a la legalidad, renunciara a la revolución y aceptara el pacifismo parlamentarista. Naturalmente, Engels se negó. Pero no nos adelantemos. En 1881, como hemos visto, Marx insistió en que un gobierno socialista ha de asustar a la burguesía para obligarle a aceptar, bajo la presión obrera, las medidas anticapitalistas imprescindibles. Marx recordaba así los errores y debilidades de la Comuna que facilitaron el exterminio en un frenesí de horror y sangre. Este criterio era una constante desde sus primeros textos, y en el Manifiesto Comunista de 1848 ya estaba teorizado de forma básica, pero la Comuna había añadido lecciones aplastantes que no debían olvidarse nunca porque su trágica debilidad había confirmado lo escrito en el Libro primero de El Capital de 1867: cuando chocan dos derechos iguales pero antagónicos, el del capital y el del trabajo, decide la fuerza. El gobierno socialista ha de asustar a la burguesía, convencerle de que no puede aplicar su fuerza contrarrevolucionaria porque perderá ya que, gracias a las medidas socialistas tomadas, la fuerza proletaria es superior. En 1891 ya estaba legalizada de nuevo la socialdemocracia alemana, y Engels sabía del ascenso del reformismo en su interior, sobre todo de su obediencia perruna al legalismo. La referencia directa que hace al Banco de Francia no es casual. Todo Banco Central es el «alma» de la nación burguesa, el sancta santorum de la civilización del capital en esa área geo cultural productora de plusvalía y beneficio, y de acumulación ampliada de capital, que viene a ser el secreto de la nación en su forma burguesa. La nacionalización proletaria del Banco Central es un ataque tan devastador a la propiedad privada en su misma raíz que el capital internacional nunca lo aceptará sin lanzar la guerra de exterminio más atroz contra el socialismo. Pero la nacionalización proletaria del Banco Central es una necesidad ineludible para emancipar a la humanidad. ¿Entonces…? Adelantándose a la pregunta, Engels recurre a las lecciones de la Comuna para advertir a la socialdemocracia alemana y a la entera II Internacional: el santo temor a la propiedad privada significa la condena eterna de la humanidad a la explotación asalariada. (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Proceso de paz, reinserción
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    21/06/2019
    (Texto bilingüe) "Bakea Bideak", "Harrerak" eta "Coistek" konferentzia bat antolatu dute datorren ekainaren 25erako, eta aurreratutakoaren arabera, preso politikoen “birgizarteratzea" bake prozesuaren baitan” hartuko dute mintzagaitzat (euskal eta irlandar preso politikoez arituko direlakoan gaude, bai eta, Euskal Herriko eta Ipar Irlandako “bake prozesuaz" ere). Sozialdemokraten, epel jokatzen dutenen, burokraten eta, oro har, norberaren ongizatea lortzea xede nagusitzat dutenen kontura “oraindik hamaika ikusteko jaioak gara” esan dugu sarritan kideon artean koiunturazko politika orokorrari eta partikularrari buruzko eta gauzatu beharreko ildo politikoari buruzko barne eztabaidetan. Euren burua euskalduntzat, irlandartzat, eusko-espainiartzat edo direnak direlakotzat jotzen badute ere. Modu laburrean bada ere, "bake prozesuaz" hitz egingo dugu. Euskal Herrian behintzat, 2009 amaierarako, borroka politiko-militarra desfasaturik zegoela ziurtzat ematen ziguten, eta horixe zela nazio eta gizarte askapenerako prozesuan aurrera ez egiteko arrazoi eta kontraesan nagusia, horrenbestez, indarkeriaren monopolioa estatuaren (kapitalaren) esku uztea zen bidezkoa eta, euskal gizarte helduak desobedientzian oinarritutako dinamikari ekin behar zion. Halako dinamikaren bidez lortuko litzateke ordura arte eta azken 60 urteetan Euskal Nazio Askapenerako Mugimendua lortzeko gai izan ez zena. Alegia, eta den-dena kolpetik ez esatearren, nazio eta gizarte askapenerako helburu nagusiak lortzea demokraziaren makiltxo magikoaren bidez, okupatu eta esplotatzen gaituen sistemaren demokrazia, hain zuzen ere. Asko laburbilduz, desobedientzia izpirik ez, ezertxo ere ez. Horra, PSOE-GALi emandako babesa eta, itun autonomista espainiar berriaren hitzaurrea dela eta, EAJko burgesia eusko-espainiarrarekin egindako akordioak, Euskal Estatu Sozialista lortzeko modurik ez dagoen arren, eta hori guztia hamar urte baino gutxiagotan. Era berean, gure memoria freskatzeko ondoko hauek aipatuko ditugu: porrot egin zuen negoziazio estrategia (ustez, esku hartzeko eremu justua, baina kapitalak eta gure kasuan Frantziak eta Espainiak erabat hondatua) eta Mendebaldeko Europan, azken hamarkadetan, geratzen zen gotorleku iraultzaile gutxitako bat espainoldu eta frantsesteko etengabeko ahaleginak eskuinaren aldetik. Hau da, demokrazian bizi gara, askatasunez bozka dezakegu eta askok soldata ona jasotzen dute. Baina, egia esan, demokrazia da okupatu eta esplotatzen gaituen legea, eta libre ez izateaz gain, diruz justu gabiltza edo egoera txarragoan gaude. Behin eta berriro gauza bera ekarriko dugu gogora, ez dago etorkizun askerik nazio zapalduarentzat, baldin eta zapaltzailearen legeria oinarritzat hartzen bada. Klase kapitalistak ez du inoiz gerra tresneria prestatuko (Estatua, sistema ekonomikoa, alderdiak, sindikatuak, komunikabideak eta abarrak), baldin eta bere interesak babesteko ez bada, halaber, bere legeriak eta bere demokraziak ez dituzte inoiz zapalduak eta esplotatuak kontuan hartuko. Euskal herri langileaz ari gara. Era berean, ez du inoiz onartuko bere instituzioetan (ezta kanpoan ere)euskal langileak euren etorkizunaren jabe izaterik, ez modu onean behintzat. Zoritxarrez ez dugu ezer berririk kontatzen. Ondorengoa da Ezker Abertzale Ofizial eta Erreformistaren arazorik behinena, bada, bere burua halakotzat jotzen duenak ez dakiela noraino iritsiko diren bere egitura politikoak: atzo Obamarekin eta gaur Trump-ekin, POSE-GAL espainiar ezkertiartzat hartzen da, EAJ beharrezko da kezko itunak egiteko. Gaur egun, esku hartzei, itunei, aliantzei, bere egitekoari, justifikazioei... dagokienez, EHBilduk jarduten du frantses edo espainiar sistemaren alderdi bat gehiago bezala. Halaber, tamalez, kokapen-arazo bat daukagu halako kritika egiten dugunok, horretara, kostatzen ari zaigu jakitea nondik gatozen, nola iritsi garen egoera honetara eta zein diren gure perspektibak. Gure iritzirako, klase posizioak zituzten eta dituzten iraultzaileen artean jarrera okerrak nagusitu ziren, denok elkarrekin herri zapaldu gisa aurrera egitekoak, alegia. Alabaina, azkenean euskal burgesia txikiaren estalpean ibili gara eta gabiltza, bai eta, banketean parte hartu nahi izan duten burokrata eta oportunista guztien estalpean ere. Espero dezagun iraganean egindako akatsak ez errepikatzea. Gauzak horrela, eta aipatu konferentziaren izenburuari erreparaturik,hau da, “preso politikoen birgizarteratzea” eta “bake prozesua”, eskertzekoa da mozorro ia osoa kentzea eta oraindik sinesgogorrei argixeago ikusaraztea hurrengo hauen arteko osotasuna: "Sortu Bidea, birgizarteratzea, preso politikoak eta bake prozesua". Makabroa den desastre politiko, humano eta etiko honen aurrean dialektikoki oraindik erreakzionatzen ez dutenei zera aipatuko diegu: nazioarte mailan zer esan nahi dute birgizarteratzeek, Sortu Bideek, bake prozesuek...? Bada, estatu okupatzaile eta zapaltzailearekiko edo kapitalaren uneko diktadurarekiko matxinatuen sumisioa. Hemen ez dago bake prozesurik, borroka prozesua baizik, eta klase posizio argia duen euskal nazio askapenerako mugimendu sozialista eta iraultzailea orain osatzea da kontua, izan ere, 60 urte eta gero helburu nagusiak bere horretan darrai: Euskal Estatu Sozialista eratzea. (Traducción al castellano) "Bakea Bideak", "Harrerak" eta "Coistek" convocan una conferencia el 25 de junio y anticipan que la misma disertará sobre la "reinserción" de los presos políticos dentro del "proceso de paz" (imaginamos que los presos políticos serán vascos e irlandeses y que el "proceso de paz" también estará en relación con Euskal Herria y el Norte de Irlanda). Muchas veces hemos dicho internamente, entre compañeros y compañeras, en sesiones de debate sobre la coyuntura política general y particular, sobre la línea política a seguir que..."todavía lo que tendremos que ver" de parte de los social-demócratas, tibios/as, burócratas y, en general, de los y las que como logro superior tienen su propio bienestar. Se sientan vascas, irlandesas vasco españoles o lo que tengan a bien elegir. Aunque sea brevemente, hablemos del "proceso de paz". Al menos en Euskal Herria, a finales del 2009, nos aseguraban que la cuestión y contradicción principal para avanzar en el proceso de liberación nacional y social era que la lucha político-militar estaba desfasada. Lo correcto era dejar el monopolio de la violencia al estado (del capital) y, como la sociedad vasca era madura, iniciar una dinámica de desobediencia. Ésta dinámica de desobediencia lograría lo que hasta ese momento , y en los últimos 60 años, el MLNV no había podido conseguir. Esto es, y sin decirlo todo de golpe,con la varita mágica de la democracia del sistema que nos ocupa y explota, lograr nuestros máximos objetivos de liberación nacional y social. Resumiendo mucho, de desobediencia nada de nada. Apoyo al PSOE-GAL, acuerdos con la burguesía vasco-española del PNV en relación al preámbulo de un nuevo pacto autonomista español de donde nunca vendrá el Estado Socialista Vasco... Y todo esto en menos de 10 años. Por refrescar también nuestra memoria diremos que, además de la fracasada estrategia de negociación (campo de intervención supuestamente justo pero totalmente minado por el capital, y en nuestro caso Francia y España), hay un constante empeño en españolizar y afrancesar por la derecha lo que fue uno de los pocos reductos revolucionarios en la Europa Occidental de las últimas décadas. Esto es, vivimos en democracia, somos libres de votar y muchos tienen un buen sueldo. Claro que lo cierto es que la democracia es la ley del que nos ocupa y explota y además de no ser libres la mayoría andamos con el bolsillo justito, o peor. No nos cansaremos de recordarlo. No hay nación oprimida que apoyándose en las leyes de su opresor encuentre su libre futuro. Jamás la clase capitalista organizará sus instrumentos de guerra (Estado, sistema económico, partidos, sindicatos, medios de comunicación, etc.) si no es para salvaguardar sus intereses. Jamás su ley, su democracia, contará con los que oprime y explota. Y hablamos del pueblo trabajador vasco. Jamás en sus instituciones (ni fuera de ellas) admitirá que la clase trabajadora vasca sea dueña de su futuro. Al menos por las buenas. Por desgracia, no estamos contando nada nuevo. El problema fundamental que tiene la Izquierda Abertzale Oficial y Reformista es que nadie que se considere como tal sabe hasta dónde van a ir sus estructuras políticas. Ayer con Obama y hoy con Trump. El PSOE-GAL es considerado izquierda española. El PNV, necesario para pactar humo. Hoy en día EHBildu funciona en sus intervenciones, pactos, alianzas, en lo que no hace, en lo que justifica en... como un partido más del sistema francés o español. Y, por desgracia, también tenemos un problema los que hacemos esa crítica. Nos está costando situar de dónde venimos, cómo hemos llegado a esta situación y qué perspectivas tenemos. Pensamos que la gente que mantuvo, y mantiene, posiciones revolucionarias, de clase, en el pasado primó equivocadamente posiciones que pretendían avanzar todos juntos como pueblo oprimido. Lo que finalmente ocurrió y ocurre es que hemos caminado bajo el manto de la pequeña burguesía vasca y todos los burócratas y oportunistas que se han querido unir al festín. Es de esperar que no cometeremos los errores del pasado. Asi las cosas, y en relación al titular de la anunciada conferencia "reinserción de presos politicos " y "proceso de paz" es de agradecer que casi se quiten la careta y hagan ver un poco más claro, a los todavía incrédulos, un todo entre la "vía Sortu, reinserción, presos políticos y proceso de paz". Si todavía hay alguien que no relaciona dialécticamente este macabro desastre político, humano y ético, diremos que internacionalmente la reinserciones, las Vías Sortu, los procesos de paz... quieren decir sumisión de la parte insurgente al Estado ocupante y opresor o a la dictadura del capital de turno. Aquí no existe proceso de paz. Aquí existe un proceso de lucha que en estos momentos pasa por la conformación de un movimiento socialista revolucionario vasco de liberación nacional con clara posición de clase. Y el objetivo principal sigue inalterable después de 60 años. La creación del Estado Socialista Vasco. (Fuente: La Haine / Autor: Jon Iurrebaso Atutxa)



  • El Che, más vigente que nunca
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    19/06/2019
    Hoy, cuando se cumple un nuevo aniversario del natalicio del “Che” (más allá de la intrascendente discusión sobre si la fecha verdadera de su nacimiento fue el 14 de mayo o no) me parece oportuno reproducir algunos párrafos de su célebre “Mensaje a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental”, de Abril de 1967. En esos momentos el Che se encontraba en Bolivia, y pocas semanas antes de darse a conocer este documento decía en su diario: “MARTES 7 MARZO. 4 meses. La gente está cada vez más desanimada, viendo llegar el fin de las provisiones, pero no del camino. Hoy avanzamos entre 4 y 5 kilómetros por la orilla del río y dimos al final con un trillo prometedor. La comida: 3 pajaritos y ½ y el resto del palmito; a partir de mañana, lata pelada, a un tercio por cabeza, durante dos días; luego la leche que es la despedida. Para el Ñacahuasu deben faltar dos a 3 jornadas.” Pese a esas tan difíciles condiciones el Guerrillero Heroico pudo escribir unas páginas en donde retrató con extraordinaria lucidez -y con pasajes asombrosamente premonitorios de lo que luego ocurriría- los rasgos sobresalientes de la coyuntura internacional, el papel crucial que en su resolución tendría la resistencia del pueblo vietnamita ante la agresión del imperialismo norteamericano y las tendencias que luego, con las naturales variaciones impuestas por el paso del tiempo, seguirían presentes en Latinoamérica. Por lo tanto me limitaré a reproducir su diagnóstico de la situación imperante en nuestros países mediados de la década de los sesentas del siglo pasado. Una radiografía que en lo esencial sigue siendo válida al día de hoy, aun cuando el transcurso de más de medio siglo fue testigo de significativos cambios en la anatomía y funcionamiento del capitalismo contemporáneo y la aparición de nuevos instrumentos y estrategias de dominación que no podían haber sido previstos en su época y pero que hoy, fieles al espíritu abierto y receptivo del Che, debemos incorporar al análisis. Esto fue lo que escribió el Che en esa ocasión: “El campo fundamental de la explotación del imperialismo abarca los tres continentes atrasados, América, Asia y África. Cada país tiene características propias, pero los continentes, en su conjunto, también las presentan. América constituye un conjunto más o menos homogéneo y en la casi totalidad de su territorio los capitales monopolistas norteamericanos mantienen una primacía absoluta.” (Comentario: Esta situación se ha parcialmente modificado, sobre todo en algunas actividades económicas, en donde las empresas norteamericanas tropiezan con la competencia de capitales europeos, chinos, japoneses y surcoreanos.) “Los gobiernos títeres o, en el mejor de los casos, débiles y medrosos, no pueden imponerse a las órdenes del amo yanqui.” (Comentario: De hecho, la abyecta subordinación de algunos gobiernos actuales a los mandatos de la Casa Blanca es aún más pronunciada de la que existía en momentos en que el Che escribía estas páginas. Casos de Argentina, Brasil, Colombia, Chile, el México de Peña Nieto, Honduras, Guatemala y así siguiendo) “Los norteamericanos han llegado casi al máximo de su dominación política y económica, poco más podrían avanzar ya. Cualquier cambio de la situación podría convertirse en un retroceso en su primacía.” (Comentario:Eso fue precisamente lo que ocurrió a partir de 1999 cuando Chávez asumió la presidencia de Venezuela y se produjo el “efecto dominó” que dio lugar al ciclo de gobiernos progresistas y de izquierda que aún hoy, si bien con menguado ímpetu, sobrevive en algunos países de la región, a los que se les debe agregar la tardía incorporación de México con la elección de Andrés Manuel López Obrador. No podemos olvidar que la primacía de los Estados Unidos fue seriamente debilitada cuando en Mar del Plata, en Noviembre del 2005, se produjo el rechazo del ALCA. La contraofensiva del imperio no se hizo esperar, y en eso estamos en estos días.) “Su política es mantenerlo (al conjunto de países latinoamericanos) conquistado. La línea de acción se reduce en el momento actual, al uso brutal de la fuerza para impedir movimientos de liberación de cualquier tipo que sean.” (Comentario: Aquí habría que añadir algo que apareció mucho después del asesinato del Che: la irrupción de la Guerra de Quinta Generación, y sus nuevas armas: terrorismo mediático, “lawfare”, “fake news”, manipulación neocortical de la voluntad y la conciencia de la ciudadanía, neuromarketing político, “metadata”, redes sociales, papel de algunas ONGs e iglesias pentecostales como tentáculos del imperio, etcétera. Letales innovaciones que, por supuesto, Guevara no podía avizorar en su tiempo y que hoy constituyen el arsenal privilegiado del imperio.) “Bajo el slogan «no permitiremos otra Cuba» … (Comentario: Hoy se diría no permitiremos tampoco otra Venezuela Bolivariana) … “se encubre la posibilidad de agresiones a mansalva, como la perpetrada contra Santo Domingo o, anteriormente, la masacre de Panamá,” (Comentario: se refiere a la invasión norteamericana a Santo Domingo, del año 1965, con el objeto de impedir que Juan Bosch reasumiera el gobierno de ese país y a la masacre que las tropas de Estados Unidos perpetraron contra los estudiantes panameños que intentaron izar la bandera de Panamá en la Zona del Canal de Panamá, hecho ocurrido en enero de 1964) “y la clara advertencia de que las tropas yanquis están dispuestas a intervenir en cualquier lugar de América donde el orden establecido sea alterado, poniendo en peligro sus intereses.” (Comentario: Esto lo han venido repitiendo hasta el cansancio los jefes del Comando Sur, altos funcionarios del Pentágono y el Departamento de Estado y los hampones que hoy pululan por la Casa Blanca cuando reiteran que, en el caso de Venezuela, “todas las opciones están sobre la mesa”.) “Esa política cuenta con una impunidad casi absoluta; la OEA es una máscara cómoda, por desprestigiada que esté;” (Comentario: Si algo ocurrió con la OEA es que bajo el liderazgo de Luis Almagro su desprestigio se acrecentó extraordinariamente, más allá de lo que el Che podía imaginar.) ”la ONU es de una ineficiencia rayana en el ridículo o en lo trágico; los ejércitos de todos los países de América están listos a intervenir para aplastar a sus pueblos.” (Comentario: Ya no todos. El fiasco del “Grupo de Lima”, muy beligerante al principio, obligó a revisar esa bravuconada y a desechar la opción militar para derrocar a Maduro en Venezuela. Pero a falta de militares el imperio y sus peones apelan a los “paramilitares”, a mercenarios, a “asesores”, etcétera.) Se ha formado, de hecho, la internacional del crimen y la traición.” (Comentario: Nótese bien lo que aquí se dice: “internacional del crimen y la traición”. El Plan Cóndor todavía no había nacido pero el Che ya preveía su aparición. Algunas figuras paradigmáticas en el momento actual sintetizan esa frase del Che: Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto en un México sumido en un baño de sangre; e Iván Duque y la masacre interminable, cotidiana, que sufren los luchadores sociales en Colombia. Y en lo que toca a la traición: Lenín Moreno, el supremo y corrupto traidor de la Revolución Ciudadana en Ecuador) “Por otra parte las burguesías autóctonas han perdido toda su capacidad de oposición al imperialismo y solo forman su furgón de cola. (Comentario: Correcto. No tiene sentido hablar de “burguesías nacionales” en la edad de la internacionalización del capital y del imperialismo recargado y caracterizado por aquello que Fidel caracterizara como el predominio global de una “burguesía imperial” que despliega sus estrategias de acumulación y dominación atravesando las fronteras nacionales. Como correctamente señala el Che, esas “burguesías autóctonas” son clases que de nacional sólo tienen el nombre. Están insertas en la periferia del sistema y se encuentran totalmente sometidas a la dinámica que impone el gran capital transnacional.) “No hay más cambios que hacer; o revolución socialista o caricatura de revolución.” (Comentario: Y allí donde la revolución socialista por ahora, como decía Chávez, demuestre ser inviable lo menos que se le debe exigir a las fuerzas populares y progresistas es la radicalización constante de los procesos transformadores en curso. Allí donde aquella se detenga, sin organizar ni concientizar a las masas populares, será inevitable que la derecha recupere el gobierno. Por eso la “moderación” que en algunos casos cultivaron esos gobiernos fue el seguro pasaporte de su derrota. Se requiere, como exigía Dantón en la Francia revolucionaria: «Para vencer a los enemigos de la revolución, hace falta audacia, todavía más audacia, siempre audacia». Y en Nuestra América esos enemigos responden con un baño de sangre no sólo cuando se encuentran amenazados por una revolución. Basta un módico reformismo para que sus tendencias criminales afloren con inaudita violencia. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Atilio Boron)



  • Crítica de la Teoría Monetaria Moderna
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    10/06/2019
    1- El Chartalismo y Marx La Teoría Monetaria Moderna (TMM) se ha convertido en una moda entre muchos economistas de izquierda en los últimos años. La nueva representante demócrata de izquierdas en EEUU, Alejandra Ocasio-Cortez es al parecer una de sus partidarias; y un destacado exponente de la TMM ha debatido recientemente la teoría y sus implicaciones políticas con el portavoz para economía y finanzas del Partido Laborista, John McDonnell. La TMM tiene cierto atractivo para la izquierda, porque parece ofrecer apoyo teórico a las políticas de gasto fiscal financiadas con dinero del banco central y para aumentar el déficit presupuestario y la deuda pública, sin miedo a la crisis. Y por lo tanto para defender políticas de gasto público en proyectos de infraestructura, creación de empleo e industrias, en contraste directo con las principales políticas neoliberales de austeridad y mínima intervención del gobierno. Por lo tanto, en esta nota voy a ofrecer mi opinión sobre el valor real de la TMM y sus implicaciones políticas para el movimiento obrero. En primer lugar, voy a tratar de hacer una descripción general de la misma para señalar sus similitudes y diferencias con la teoría monetaria de Marx. La TMM se fundamenta en las ideas de lo que se llama el “Chartalismo”. Georg Friedrich Knapp, un economista alemán, acuñó el término “chartalismo” en su Teoría Estatal del Dinero, que fue publicada en Alemania en 1905 y traducida al inglés en 1924. El nombre deriva del latín 'Charta', en el sentido de una ficha o billete. El Chartalismo argumenta que el dinero se originó con los intentos del estado de dirigir la actividad económica y no como una solución espontánea a los problemas con el trueque o como un medio para monetizar la deuda. El Chartalismo sostiene que el intercambio de mercancías generalizado solo se generó históricamente después de que el estado fuese capaz de crear la necesidad de utilizar su moneda soberana mediante la imposición de impuestos a la población. Para los chartalistas, la capacidad del dinero para actuar como unidad de cuenta para el crédito/deuda depende fundamentalmente de la confianza depositada en el soberano o el poder del soberano para imponer su voluntad sobre la población. El uso del dinero como unidad de cuenta de las deudas/créditos es anterior a la aparición de una economía basada en el intercambio generalizado de mercancías. Así, el chartalismo argumenta que el dinero surgió primero como una unidad de cuenta de la deuda y no del intercambio. Keynes fue en gran medida un admirador del chartalismo, pero esta teoría se opone claramente a la visión de Marx de que el dinero es analíticamente inconcebible sin entender el intercambio de mercancías. ¿Puede la Teoría chartalista / Teoría Monetaria Moderna (TMM) y la teoría marxista del dinero ser compatibles o complementarias o es una de ellas errónea? Mis respuestas serían: 1) el dinero es anterior al capitalismo, pero no por la acción del estado; 2) Sí, el estado puede crear dinero, pero no controlar su precio. Así que la confianza en su dinero puede desaparecer; y 3) una posición chartalista estricta no es compatible con la teoría del dinero marxista, pero además la TMM tiene características complementarias. Ahora quisiera tratar de ampliar estos argumentos. La Teoría Monetaria Moderna y la teoría marxista del dinero son complementarias en la medida en que ambas son teorías endógenas del dinero. Ambas rechazan la teoría cuantitativa del dinero, es decir, que la inflación o la deflación depende de las decisiones de los bancos centrales de inyectar o no dinero-crédito. Por el contrario, es la demanda de dinero la que determina la oferta: es decir, los bancos hacen préstamos y como resultado se crean depósitos y deuda para financiar los préstamos, no al revés. En ese sentido, tanto la TMM como la teoría marxista reconocen que el dinero no es un velo sobre la economía real, sino que la economía moderna (capitalista) es una economía monetaria de cabo a rabo. Tanto Marx como los partidarios de la TMM coinciden en que la llamada teoría cuantitativa del dinero, como la desarrollaron en el pasado el economista de la Escuela de Chicago Milton Friedman y otros, que guió la política de los gobiernos en la década de 1980, es errónea. Los gobiernos y los bancos centrales no pueden influir en los auges y crisis del capitalismo mediante el control de la oferta de dinero. El triste récord de los actuales programas de flexibilización cuantitativa (QE) adoptados por los principales bancos centrales para tratar de impulsar la economía lo confirma. Los balances negativos de los bancos centrales se han disparado desde la crisis de 2008, pero el crecimiento del crédito bancario no; y tampoco el crecimiento del PIB real. Pero la teoría marxista de dinero hace una distinción importante que no incluye la TMM. El capitalismo es una economía monetaria. Los capitalistas comienzan con capital dinero para invertir en la producción de productos básicos y de capital, que a su vez, a través del empleo de la fuerza de trabajo (y su explotación), con el tiempo ofrece un nuevo valor que se realiza en mayor capital-dinero. Por lo tanto, la demanda de capital-dinero impulsa la demanda de crédito. Los bancos crean dinero o crédito como parte de este proceso de acumulación capitalista, pero no el capital financiero separado de la producción capitalista. Los defensores de la TMM / chartalistas argumentan que la demanda de dinero es impulsada por los “espíritus animales" de los agentes individuales (los keynesianos) o por el estado que necesita crédito (los chartalistas). Por el contrario, la teoría marxista del dinero estima que la demanda de dinero, y por lo tanto su precio, es finalmente determinada por el ritmo de acumulación del capital y el consumo capitalista. La teoría y la historia del dinero  Esto plantea la cuestión de fondo de las diferencias entre la Teoría Monetaria Moderna, sus orígenes chartalista, y la teoría marxista del dinero. La teoría del dinero de Marx es específica del capitalismo como modo de producción, mientras que la TMM y el Chartalismo son ahistóricos. Para Marx, bajo el capitalismo, el dinero es la representación del valor y, por lo tanto, de la plusvalía. En la fórmula D-C-P-D’, D puede intercambiarse con C porque D representa C y D' representa C'. El dinero no podría hacer el intercambio posible si la intercambiabilidad no fuera inherente a la producción de mercancías, si no fuera una representación del trabajo abstracto socialmente necesario y por lo tanto del valor. En ese sentido, el dinero no surge en el intercambio, sino que es la representación monetaria del valor del intercambio (RMVI), o del tiempo de trabajo socialmente necesario (TTSN). La teoría de Marx analiza las funciones del dinero en una economía capitalista mercantil. Es una teoría históricamente específica, no una teoría general de la moneda a lo largo de la historia, ni una teoría del dinero en las economías pre-capitalistas. Así que, si bien es cierto que el dinero aparece por primera vez en la historia como una unidad de cuenta de los impuestos y los pagos de la deuda (como los chartalistas y Keynes señalan), ello no contradice la teoría del dinero en el capitalismo de Marx. De todos modos, tengo grandes dudas de que, históricamente, la deuda del estado fuese la razón de la aparición del dinero (volveré a abordar este tema en futuras nota). David Graeber, el antropólogo anarquista, parece sostener esto en su libro, La deuda: los primeros 5000 años. Pero no me acaba de convencer. Marx sostiene que el dinero surge naturalmente en la medida que la producción de mercancías se generaliza. El estado simplemente valida la forma dinero, no la inventó. De hecho, creo que la cita de Locke que utiliza Graeber en la p.340 de su libro resume bien el argumento. “Locke insiste en que no se puede hacer valer más una pequeña pieza de plata si se la denomina 'chelín' que hacer a un hombre de baja estatura más alto por declarar que en la actualidad un pie tiene quince pulgadas”. En la exposición clásica del Chartalismo, Knapp argumentó que los estados han designado históricamente la unidad de cuenta y que, al exigir que los impuestos se pagarán en una forma particular, garantizó que esa forma circularía como medio de pago. Todo contribuyente tendría que conseguir el dinero suficiente definido arbitrariamente por el estado y tendría que recurrir al intercambio monetario. Joseph Schumpeter refutó este enfoque cuando dijo: “Si Knapp se hubiera limitado a afirmar que el Estado puede declarar un objeto o un documento judicial o una ficha (con un signo) moneda de curso legal y que la declaración a este efecto de que un determinado documento de pago o ficha sería aceptado como satisfacción de los impuestos hubiera supuesto un importante avance en la asignación de algún valor a ese documento de pago o ficha, hubiera implicado una verdad aunque fuera obvia. Pero si hubiera afirmado que dicha acción del Estado determinaría el valor de ese documento de pago o ficha, hubiera sido una propuesta interesante, pero falsa”. [Historia del Análisis Económico, 1954]. En otras palabras, el Chartalismo es obvio y está en lo cierto o es interesante e incorrecto. El dinero como mercancía o surgido de la nada  Marx argumentó que el dinero en el capitalismo tiene tres funciones principales: como medida de valor, como medio de intercambio, y “el dinero como dinero”, que incluye el pago de la deuda. La función de medida de valor se deduce de la teoría del valor trabajo de Marx y esta es la principal diferencia con los Chartalistas / TMM, que (por lo que se) no tienen ninguna teoría del valor y, por lo tanto, una teoría de la plusvalía. En efecto, para los exponentes de la TMM, el valor es ignorado a favor de la primacía del dinero en las relaciones sociales y económicas. Véase esta explicación de uno de los partidario de la TMM de su relación con la teoría del valor de Marx: “El dinero no es una mera ‘expresión’ o ‘representación’ de la creación de valor agregado privada. En su lugar, la TMM supone que el dinero como columna vertebral fiscal y flujo macro-económico implican juntos un horizonte material compartido de producción y distribución ... Al igual que el marxismo, la TMM basa el valor en la construcción y mantenimiento de una realidad material colectiva. En consecuencia, rechaza la  teoría de la utilidad neoclásica, que basa el valor en el juego de las preferencias individuales. Pero, en contraste con el marxismo, la TMM sostiene que la producción de valor está condicionada por la capacidad fiscal abstracto del dinero y la jerarquía de la mediación que soporta. La TMM no descarta de ningún modo la fuerza de la gravitación física en la realidad humana. Más bien, de manera implícita de-prioriza la causalidad de la gravedad en los procesos políticos y económicos, mostrando las condiciones ideales en las que el dinero real se distribuye a través de la estructura piramidal“. Si se abre uno paso en esta jerga escolástica, creo que significa que la TMM difiere de la teoría del dinero de Marx afirmando que el dinero no está vinculado a ninguna ley del valor que la arrastra como la 'gravedad', sino que tiene la libertad de expandirse y, de hecho, cambiar por si mismo de valor. ¡El dinero es la fuerza causal principal del valor, no al revés! En mi opinión, esto no tiene sentido. Se hace eco de las ideas del socialista francés Pierre Proudhon en la década de 1840 que afirmaba que el problema del capitalismo era el sistema monetario en sí, no la explotación del trabajo y el modo de producción capitalista. Esto es lo que Marx pensaba del argumento de Proudhon en su capítulo sobre el dinero en los Grundrisse: “¿Pueden las relaciones de producción existentes y las relaciones de distribución que les corresponden ser revolucionadas por un cambio en el instrumento de la circulación?” Para Marx, “la doctrina que propone trucos en la circulación como una forma de, por un lado, evitar el carácter violento de estos cambios sociales y, por otro, de hacer estos cambios aparezcan no como una condición previa, sino resultado gradual de estas transformaciones en la circulación” comete un error fundamental y es una interpretación errónea de la realidad del capitalismo. En otras palabras, la separación del dinero del valor y hacer del dinero la principal fuerza de cambio en el capitalismo es no reconocer la realidad de las relaciones sociales en el capitalismo y la producción con fines de lucro. Sin una teoría del valor, los partidarios de la TMM entran en un mundo económico ficticio, donde el estado puede emitir deuda y convertirla en créditos a cuenta del estado por un banco central, a voluntad y sin límite o repercusiones en el mundo real del capital productivo,  aunque nunca es tan simple como parece. Para Marx, el dinero hace dinero a través de la explotación del trabajo en el proceso de producción capitalista. El nuevo valor creado se materializa en productos para la venta; el valor obtenido está representado por una cantidad de dinero. Marx comenzó su teoría del dinero como una mercancía como el oro o la plata, cuyo valor puede ser intercambiado con otras materias primas. Así que el precio o el valor del oro anclan el valor monetario de todos los bienes. Sin embargo, si el valor o el precio del oro cambian debido a un cambio en el tiempo de trabajo necesario para la producción de oro, entonces también lo hace el valor del dinero como precio de otros productos básicos. Una fuerte caída en el tiempo necesario para la producción de oro y por lo tanto una caída en su valor darían lugar a un fuerte aumento de los precios de otros productos (oro español de América Latina en el siglo XVI) - y viceversa. La siguiente etapa en la naturaleza del dinero fue el uso de papel o monedas fiduciarias fijadas por el precio del oro, el patrón oro y, finalmente, la etapa de las monedas fiduciarias o 'dinero de crédito'. Pero, contrariamente a la opinión de los TMM o Chartalistas, esto no cambia el papel o la naturaleza del dinero en una economía capitalista. Su valor todavía está ligado a la SNLT en la acumulación capitalista. En otras palabras, el dinero mercancía tiene / contiene el valor mientras que el dinero no mercantil representa / refleja el valor y, debido a esto, puede medir el valor de cualquier otra mercancía como expresarlo en forma de precios. Los estados modernos son claramente cruciales para la reproducción de dinero y el sistema en el que circula. Sin embargo, su poder sobre el dinero es bastante limitado - y como dijo Schumpeter (y Marx habría dicho), los límites son más claros a la hora de determinar el valor del dinero. La Casa de la Moneda puede imprimir el número de billetes y monedas que quiera, pero no puede decidir lo que representan. Esa relación se determina mediante un sinnúmero de decisiones de fijación de precios de las empresas privadas, principalmente, que reaccionan de manera estratégica a la estructura de costes y la demanda a la que se enfrentan, en competencia con otras empresas. Esto hace que el valor del dinero respaldado por el estado sea inestable. En realidad, la teoría chartalista lo reconoce. Según esta, el principal mecanismo por el cual el Estado proporciona valor a la moneda fiduciaria es mediante la imposición de obligaciones fiscales a sus ciudadanos y proclamando que aceptará sólo una cierta forma de pago (sea la que sea) para satisfacer esas obligaciones fiscales. Pero Randall Wray, uno de los escritores más activos de esta tradición, admite que si el sistema de impuestos se rompe, “el valor del dinero caería rápidamente hacia cero.” De hecho, cuando la solvencia del estado está seriamente cuestionada, el valor de las monedas nacionales colapsa y exige cambios en los productos reales, tales como el oro, como forma de acumulación para almacenar el valor. El precio del oro se disparó en el inicio de la actual crisis financiera en 2007 y otro aumento aún mayor tuvo lugar a principios de 2010, cuando la crisis de la deuda de los países del sur del Euro, agravó la situación. Las conclusiones de política económica A menudo escucho a distintos defensores de la TMM decir que “el dinero puede ser creado de la nada" . El ‘Dinero bancario no existe como resultado de la actividad económica. En cambio, el dinero bancario crea actividad económica'. O esto: ' El dinero para un préstamo bancario no existe hasta que nosotros, los clientes, solicitamos un crédito. (Ann Pettifor). La respuesta breve a esta idea es que “sí, el estado puede crear dinero, pero no puede fijar su precio”, o valor. El precio del dinero se decide en el tiempo mediante el movimiento del capital fijo así como el tiempo de trabajo socialmente necesario. Si un banco central ‘imprime’ dinero o acepta créditos a cuenta del Estado, facilita al Estado el dinero que necesita para poner en marcha programas de empleo, infraestructuras, etc., sin sin tener que recurrir a medidas fiscales o la emisión de bonos. Esta es la conclusión de política económica de la TMM. Esa es la 'salida' a una crisis capitalista causada por una caída en la producción del sector privado. La TMM y los chartalistas proponen que la inversión del sector privado se sustituya o complemente la inversión del gobierno 'pagada' mediante la 'creación de dinero de la nada'. Pero este dinero pierde su valor si no guarda ninguna relación con el valor creado por los sectores productivos de la economía capitalista, que determinan la SNLT y todavía dominan la economía. En lugar de ello, el resultado será el aumento de precios y / o la caída de la rentabilidad que a la larga ahogará la producción del sector privado. A menos que los proponentes de la TMM estén dispuestos a aceptar una propuesta política marxista: es decir, la apropiación del sector financiero y los 'altos mandos' del sector productivo a través de la propiedad pública y un plan de producción, frenando o poniendo fin a la ley del valor en la economía, sin lo que la política de gasto público mediante la creación ilimitada de dinero fracasará. Hasta donde se, los exponentes de la TMM evitan cuidadosamente y hacen caso omiso de esa conclusión política. Tal vez porque al igual que Proudhon no entienden la realidad del capitalismo, prefiriendo los 'trucos de circulación'; o tal vez porque en realidad se oponen a la abolición del modo de producción capitalista. Por supuesto, nada de esto ha sido probado en la vida real, porque la política de la TMM nunca se ha aplicado (ni por supuesto, la política económica marxista en una economía moderna). Así que no sabemos si la inflación se dispararía por la creación ilimitada de dinero para financiar programas de inversión. Los partidarios de la TMM defienden que  la 'monetización del déficit' concluiría una vez que se alcanzase el pleno empleo. Pero eso plantea la cuestión de si el sector privado en una economía puede ser sometido a la fina manipulación del Banco Central y la política de estado. La historia ha demostrado que no es así y no hay manera de que los gobiernos puedan controlar el proceso de producción capitalista y los precios de producción “de una manera tan afinada”. Incluso el principal exponente de la TMM, Bill Mitchell, es consciente de este riesgo. Como dice él mismo en su blog, “Piense en una economía que está saliendo de una recesión y en fuerte crecimiento. Los déficits presupuestarios todavía podrían expandirse en esta situación, lo que los haría obviamente procíclicos, pero aún así la estrategia fiscal seguiría siendo la correcta debido a que el crecimiento del gasto público neto es el motor del crecimiento y de la economía hacia el pleno empleo. Incluso cuando el crecimiento del gasto no gubernamental es positivo, los déficits presupuestarios son apropiados si apoyan el movimiento hacia el pleno empleo. Sin embargo, una vez que la economía alcanza el pleno empleo, no sería apropiado para el gobierno seguir impulsando la demanda agregada nominal mediante la expansión de los gastos discrecionales, ya que correría el riesgo de inflación.” (El subrayado es mío). Parece que la TMM, al final, se reduce a ofrecer una teoría para justificar el gasto público sin restricciones para mantener y / o restaurar el pleno empleo. Esa es su tarea, no otra. Es por esto que atrae la simpatía de la izquierda del movimiento obrero. Pero esta aparente virtud de la TMM oculta su lado negativo como un obstáculo para el cambio real. La TMM no dice nada acerca de por qué existen convulsiones en la acumulación capitalista, excepto que el estado puede reducir o evitar los ciclos de auge y caída mediante un uso juicioso del gasto público en un proceso de acumulación dominado por el capitalismo. Por lo tanto, no tiene una política de cambio radical en la estructura social. La explicación marxista es más completa, ya que integra dinero y crédito en el modo de producción capitalista, pero también muestra que el dinero no es el problema decisivo en el modo de producción capitalista y que el control de las finanzas no es suficiente.  Por lo tanto, puede explicar por qué las soluciones keynesianas no funcionan bien para sostener la prosperidad económica.

    2- Los trucos de la circulación

    Como he señalado, la TMM es hija de lo que se llama Chartalismo, a saber, la teoría de que el dinero es históricamente creación del estado y no, como afirma la teoría neoclásica, una extensión del comercio de trueque; o la visión marxista de que el dinero aparece con el surgimiento de los mercados y la producción de mercancías (“El dinero cristaliza necesariamente del proceso de intercambio, en el que los diferentes productos del trabajo son, de hecho, equiparados entre sí, y por lo tanto convertidos en mercancías .... En la medida en que la transformación de los productos del trabajo en mercancías se lleva a cabo, una mercancía en particular se transforma en dinero.”- Marx capital Vol 1). No abordaremos si el Chartalismo es un relato histórico preciso de la aparición del dinero. En su lugar, me refiero a una excelente exposición corta de la historia del dinero del economista marxista argentino, Rolando Astarita (aquí). Astarita también ha analizado la TMM en varios artículos, y me apoyaré en algunos de sus argumentos. Baste decir que argumentar que el dinero sólo surgió debido al papel del Estado en las economías precapitalistas no se corresponde con los hechos. Sin embargo, la TMM parte de la convicción de que es el estado (no las relaciones mercantiles capitalistas) las que establecen el valor del dinero. Randall Wray, uno de los  principales exponentes de la TMM sostiene que el dinero toma su valor no de la mercancía “sino más bien de la voluntad del Estado de aceptarla como forma de pago”. El fundador del Chartalismo, Knapp, dice: “el dinero es una criatura de la ley” ; “La denominación de medios de pago de acuerdo con las nuevas unidades de valor es un acto libre de la autoridad del Estado”; y “en los sistemas monetarios modernos la decisión [del Estado] es siempre suprema”. De este modo, el sistema monetario moderno “es un fenómeno administrativo” y nada más. Keynes también apoyó este punto de vista chartalista. En su Tratado sobre el dinero, Keynes afirma: “se alcanzó el dinero chartalista o estatal cuando el Estado asumió el derecho de declarar que forma de dinero acepta en un momento dado” . Así que “el dinero contable, especialmente aquel en el que las deudas, los precios y el poder adquisitivo general se expresan, es el concepto básico de la teoría del dinero”.  No creo que sea correcto decir que la TMM bastardiza a Keynes (como hizo un comentario a mi primera parte) - por el contrario, la TMM y Keynes están de acuerdo en que el dinero es un producto de la creación del estado en la medida en que el estado decide la unidad de cuenta de todas las transacciones. Pero decidir la unidad de cuenta (por ejemplo, si dólares o euros) no es lo mismo que decidir su valor para las transacciones, es decir, como una medida o depósito de valor. La TMM supuestamente apoya el enfoque del dinero 'endógeno', es decir, que el dinero es creado por las decisiones de los empresarios para invertir u hogares para gastar, y de los préstamos que los bancos les otorgan para ese propósito. Así que los bancos hacen préstamos y así crean dinero (emitido por el estado). El dinero es depositado por los receptores de préstamos y pagan impuestos al estado. Según la TMM, los préstamos son creados por los bancos y los depósitos son absorbidos por los impuestos, en ese orden. En un nivel simple, la TMM se limita a describir cómo funcionan las cosas en la banca y el dinero. Y esto es lo que muchos partidarios de la TMM argumentan: 'todo lo que estamos haciendo es hacer una descripción'. Pero la TMM va más allá. Se argumenta que el Estado crea el dinero con el fin de recibir el pago de los impuestos. El Estado puede imponer impuestos a los ciudadanos y puede decidir la naturaleza de la moneda de curso legal que sirva de dinero. Así que el dinero es un producto del estado. Por lo tanto, la TMM tiene un circuito de dinero que sería: dinero del estado - otros (entidades no estatales) - impuestos - dinero del estado. El estado inyecta dinero en el sector privado, y el dinero es luego reabsorbido con la recaudación de impuestos. De acuerdo con la TMM, contrariamente a lo que pensamos la mayoría de nosotros de forma simplista, la emisión de dinero y la recaudación de impuestos no son alternativas contrapuestas, sino acciones que ocurren en diferentes momentos del mismo circuito. Así que si un gobierno tiene un déficit fiscal y gasta más de lo que recibe en impuestos, el sector no estatal tiene un excedente que se puede utilizar para invertir, gastar y emplear a más asalariados. El déficit del Estado por lo tanto se puede financiar mediante la creación de más dinero. Los impuestos no son necesarios para financiar los gastos del estado, sino para generar demanda de dinero (¡pagar impuestos!). Pero el circuito de la TMM no muestra lo que sucede con el dinero que los capitalistas y los hogares tienen. En la TMM, M (en valor) se puede aumentar a M' puramente mediante un dictat del estado . Para Marx, M sólo puede ser aumentado a M' si la producción capitalista incrementa el valor de las materias primas que se venden por más dinero. Esta fase es ignorada por la TMM. El circuito de la MTT se inicia desde el estado a los sectores no estatales y de nuevo al estado. Pero esto ocurre al revés, causalmente. El circuito capitalista comienza con el capitalista y el dinero a través de la acumulación y la explotación del trabajo y llega de nuevo al capitalista, que paga después al estado los impuestos, etc. La TMM hace caso omiso de esto. Pero demuestra que el dinero no es exógeno a la actividad económica capitalista. Su valor no es controlado por el estado. La TMM crea la ilusión de que todo este proceso se inicia y termina con el gobierno cuando realmente comienza dentro del sector capitalista, incluyendo el sistema bancario. Los impuestos no pueden absorber por completo el dinero porque los impuestos lógicamente se producen después de un cierto nivel de gasto en la producción privada. Los impuestos son generados cuando el sector privado gasta y los gobiernos deciden utilizar los impuestos para movilizar algunos recursos para el estado. Los ingresos privados y el gasto en recursos preceden a los impuestos. Otra chartalista, Tcherneva escribe: “Los chartalistas argumentan que, puesto que el dinero es un monopolio público, el gobierno tiene a su disposición una forma directa para determinar su valor. Recuerde que para Knapp los pagos con la moneda miden un determinado número de unidades de valor. Por ejemplo, si el Estado requiere que para obtener una unidad muy potente de dinero una persona debe proporcionar una hora de trabajo, entonces el dinero tendría un valor exactamente de una hora de trabajo. Como emisor monopolista de la moneda, el Estado puede determinar el valor que la moneda tendrá mediante el establecimiento de los términos en los cuales se obtiene el dinero de alta potencia “(página 18). Política estatal de 'precios exógenos' de Tcherneva es bastante similar a las del socialista utópico del siglo XIX John Gray  que creía que mediante la emisión de bonos que tuvieran un precio determinado exógenamente para representar el tiempo de trabajo, las economías podrían favorecer el crecimiento y el pleno empleo - una opinión que Marx criticó . La TMM difiere del gasto público mediante déficit fiscal keynesiano en que sus defensores defienden déficits públicos permanentes con el fin de impulsar la economía y lograr el pleno empleo de los recursos. De esta manera, el estado se convierte en el “empleador de última instancia”. De hecho, los partidarios de la TMM afirman que el paro puede ser resuelto dentro del capitalismo. Así que no hay necesidad de cambiar las formaciones sociales basadas en el capital privado. Todo lo que se necesita es que los políticos y los economistas reconozcan que el gasto público 'financiado' mediante la creación de dinero puede resolver el problema y alcanzar el pleno empleo. Tcherneva escribe: “Los chartalistas proponen una política de pleno empleo en la que el estado establece exógenamente un precio importante para la economía, que a su vez sirve como un ancla para todos los demás precios .... Esta propuesta se basa en el reconocimiento de que el Estado no se enfrenta a limitaciones financieras operativas, que el desempleo es el resultado de la restricción de la emisión de moneda, y que el Estado puede ejercer una fijación de precios exógena (fijación de precios exógena)”. Esta conclusión política es bastante irónica. Conduce a la opinión de que el pleno empleo se puede lograr mediante la emisión “exógena” de moneda a un precio fijo. Y, sin embargo, la TMM rechaza el argumento monetarista de que un aumento exógeno de la cantidad de dinero debe conducir a un aumento de la actividad económica. ¡Pero pareciera que la TMM también tiene una teoría exógena de dinero! Como Cullen Roche, un keynesiano ortodoxo, resume : “La TMM trata de reinventar la rueda y argumentar que es culpa del gobierno (e implícitamente, del resto de la sociedad) que no se pueda encontrar trabajo ... La TMM defiende una causalidad invertida, comenzando con el estado y elaborando a partir de él”.  Roche continúa :“la causalidad real es que los recursos privados necesariamente preceden a los impuestos. Sin un sector privado de generación de ingresos altamente productivo no hay nada especial acerca de los activos creados por un gobierno y es literalmente imposible que estos activos sigan siendo valiosos. Creamos equidad cuando producimos bienes y servicios reales o aumenta el valor de mercado de los activos con respecto a sus pasivos a través de la producción. Es completamente ilógico y tonto argumentar que uno puede simplemente “imprimir” equidad de la nada. La deuda pública es, lógicamente, un pasivo de la sociedad que la crea. La deuda pública agregada es una responsabilidad que debe ser financiada por el rendimiento productivo de esa sociedad “. Un comentario recibido a mi primera parte cuestionó mi afirmación de que los partidarios de la TMM creen que el dinero puede ser creado de la nada - que esto era una distorsión de la TMM. El argumento real de la TMM es que el gasto público puede financiarse mediante el aumento de la actividad económica y por lo tanto más impuestos. Yo cito algunos economistas que hablaron de 'crear de la nada', pero al parecer estos no son verdaderos partidarios de la TMM. Pero el experto fiscal británico y economista, Richard Murphy, es sin duda un defensor de la TMM. Y según él “los gobiernos pueden hacer dinero de la nada, a voluntad ... La TMM defiende que todo el gasto público está, de hecho, financiado por dinero creado de esta manera, creado por los bancos centrales en nombre del gobierno ... La TMM argumenta lógicamente como consecuencia que no hay tal cosa como impuestos y gastos cuando se considera la actividad del gobierno en la economía; sólo puede haber gasto e impuestos.” Del mismo modo, Stephanie Kelton es actualmente la economista más popular de la TMM. Ella defiende que los gobiernos pueden expandir el gasto cuanto sea necesario para lograr la plena utilización de los recursos productivos en una economía gracias al dinero del estado, porque este tipo de gasto es 'autofinanciado'. El dinero sólo tiene valor porque hay un valor en la producción que lo respalde. El gasto público no puede crear ese valor - de hecho, algunos gastos del gobierno pueden destruir valor (armamento, etc). El valor productivo es lo que da credibilidad al dinero. Un sector privado productivo genera el producto interno y los ingresos pasivos que dan credibilidad crediticia al gobierno en el primer lugar. Cuando esa credibilidad no existe, esa confianza en la moneda del Estado puede desaparecer rápidamente, como vemos en Venezuela o Zimbabwe, e incluso Turquía en este momento (volveré a ello en una nota futura). Para citar de nuevo a Cullen Roche: “la producción productiva, necesariamente, precede a los impuestos. En este sentido, es apropiado decir que la producción productiva sostiene al dinero. Y si la producción productiva colapsa no hay grupo armado de hombres que puedan obligar a la gente a pagar impuestos ... Así que el punto importante es que un gobierno tiene efectivamente limites en su gasto. Está limitado por la cantidad y calidad de la producción productiva de su sector privado. Y la cantidad y calidad de los ingresos que el sector privado puede crear es la cantidad de ingresos que limita la capacidad del gobierno para gastar“. Esta es una terminología keynesiana: pero si cambiamos la palabra 'ingresos' o 'producción' por 'valor', es similar en términos marxistas. La teoría del dinero de Marx coincide con el enfoque endógeno en la medida en que es el sector capitalista el que crea la demanda de dinero; para actuar como medio de cambio y depósito de valor. Los bancos hacen préstamos y crean depósitos, y no viceversa. De hecho, la teoría del dinero de Marx es más consistentemente endógena que la de la TMM porque reconoce la primacía del proceso de acumulación capitalista (con bancos y mercados) a la hora de decidir el valor del dinero, no ningún papel 'exógeno' del estado. Como dice Astarita: “la diferencia fundamental entre el enfoque marxista del dinero y el enfoque chartalista gira alrededor de este único punto. En la concepción de Marx, el dinero sólo puede ser entendido como una relación social. En el enfoque chartalista, es un artificio en el que las determinaciones sociales esenciales están ausentes ...“barre debajo de la alfombra” la centralidad del trabajo productivo, y la explotación del trabajo, la verdadera base sobre la que se asienta la sociedad capitalista“. El Estado no puede establecer a voluntad el valor del dinero que se emite por la sencilla razón de que, en una economía capitalista, no es dominante y omnipotente. Las empresas capitalistas, los bancos e instituciones dominan y toman decisiones sobre la base de la ganancia y la rentabilidad. Como resultado, de forma endógena determinan el valor de las mercancías y el dinero. La ley del valor de Marx defiende que el valor está anclado en el tiempo de trabajo socialmente necesario para la producción global de mercancías (bienes y servicios), es decir, mediante la productividad media del trabajo, las tecnologías y la intensidad del trabajo. El estado no puede superar o ignorar esta realidad. Y es una realidad. Permítanme ofrecer algunas pruebas empíricas simples (algo que los defensores de la TMM no hacen). El gasto público en las economías modernas, en particular las que son objeto de la reflexión de la TMM (que no tienen mucho que decir sobre las denominadas ‘economías emergentes’ - pero volveré a ello en una nota futura), como los EE.UU. o el Reino Unido o el G7, es alrededor de un 30-50% del PIB. La inversión pública es sólo alrededor del 3-5% del PIB. Que hay que compar con la inversión del sector capitalista de un 15-25%, mientras que el gasto de los hogares varía entre el 55-70% del PIB. El volumen de bonos del gobierno nacional en manos privadas en los EE.UU. es sólo el 4% del patrimonio neto del sector privado. Hice un pequeño análisis empírico de la relación entre el gasto público y el desempleo. De acuerdo con la TMM, se podría esperar que cuanto mayor es la proporción del gasto público en una economía, más bajo es el desempleo. Pero !la evidencia demuestra lo contrario! El gasto público en Francia es de más del 55% del PIB, del 39% en Japón y un 38% en los EE.UU.. Pero ¿cuál de estos tres países tiene la mayor tasa de desempleo? Francia 9%; Japón 2,4% y los EE.UU. 4%. La mayoría de las economías capitalistas avanzadas con los coeficientes de gasto público más altos tienen mayores tasas de desempleo. Esto demuestra que hay otras razones que la falta de gasto público para explicar el nivel de desempleo en las economías capitalistas. Así que la emisión de dinero por el estado no es un motor clave de la economía y el empleo. Por supuesto, los defensores de la TMM a veces argumentan que este es el problema: basta con ampliar el gasto público, en particular las inversiones, financiarlas con 'emisión de dinero' y el estado de forma exógena superará o evitará las dificultades de la acumulación capitalista. Sin embargo, esta respuesta nos lleva inmediatamente a la cuestión, conscientemente ignorada por la TMM, de que es el sector capitalista el dominante en las economías modernas, para bien o para mal, no el dinero emitido por el estado. ¿Es realista que la TMM afirme que la única razón de las economías modernas sufran desempleo se debe a que los políticos no aplican la TMM y que los gobiernos gasten tanto como sea necesario, respaldados por la emisión de dinero controlado por el Estado? Ese no era el punto de vista de Keynes o Marx. Keynes creía que la causa del desempleo era la falta de inversión de los capitalistas; Marx dijo lo mismo (aunque el ejército de reserva de mano de obra es el resultado del sesgo pro-capital en la acumulación capitalista). La diferencia entre Marx y Keynes era lo que provoca cambios en la inversión. Para Marx era la rentabilidad; Para Keynes los 'espíritus animales' o la 'confianza empresarial'. Ambos vieron las líneas de falla dentro del capitalismo: Keynes en el sector financiero; Marx en el capitalismo en su conjunto. Por el contrario, la TMM cree que es sólo ¡el hecho de no permitir que el estado amplíe la emisión de dinero! Pero tal vez la crítica más elocuente de la TMM es que, dado que no reconoce la importancia del sector capitalista en su circuito de dinero y sólo la dicotomía estado/'sector no estatal', no puede decirnos nada acerca de por qué y cómo hay depresiones regulares de la producción y la inversión en las economías modernas. Sobre esta cuestión, los partidarios de la TMM tienen la misma posición que los keynesianos ortodoxos: que puede ser debido a una falta de 'demanda efectiva' o a causa de los 'espíritus animales' y no con ninguna contradicción en el modo capitalista de producción. Pero para los defensores de la TMM esta cuestión es irrelevante. Los partidarios de la TMM tienen la misma visión que el economista ortodoxo keynesiano Paul Krugman, a saber, que en realidad no importa cuál sea la causa de una depresión: lo más importante es salir de ella mediante el gasto público. En el caso de Krugman través del gasto público gracias a una emisión de bonos juiciosa; en el caso de la TMM con gasto público financiado por la emisión de dinero. Llámenme anticuado, pero creo que la ciencia avanza mejor mediante la búsqueda de las causas de porque las cosas suceden para entender mejor qué medidas se pueden aplicar de forma útil para evitar las consecuencias indeseadas (la vacunación de enfermedades, por ejemplo). Esperar ciegamente a ver si el gasto público funciona no es científico. De hecho, los economistas marxistas han trabajado mucho para demostrar que las grietas en la rentabilidad del capital es la explicación más convincente de las crisis recurrentes, no la falta de demanda ni la austeridad en el gasto público. Y eso implica medidas para reemplazar completamente la economía monetaria con fines de lucro. La respuesta al desempleo o para acabar con las crisis no radica en el simple recurso a la emisión de dinero, como afirma la TMM. La TMM se basa en lo que Marx llamó “los trucos de la circulación”: “la doctrina que propone trucos de circulación como una forma de, por un lado, evitar el carácter violento de estos cambios sociales y, por otro, de hacer que estos cambios no aparezcan como una condición previa sino el resultado gradual de estas transformaciones en la circulación”. La TMM alega que tiene una teoría endógena del dinero, pero en realidad defiende una exógena, basada en la emisión de dinero del estado. Afirma que el gasto público puede ampliarse cuanto sea necesario para alcanzar el pleno empleo a través de la emisión de dinero, sin ninguna referencia a la actividad productiva de la economía no estatal, en particular, la rentabilidad del sector capitalista. De hecho, de acuerdo con la TMM, el capitalismo puede sobrevivir y lograr un crecimiento armónico y pleno empleo mediante "trucos de circulación”. La TMM ignora u oculta las relaciones sociales de explotación de la mano de obra con fines de lucro. Y al vender 'aceite de serpiente' en su lugar, la TMM desorienta al movimiento obrero sobre cuales deben ser los cambios fundamentales. 3- Un respaldo al capitalismo Voy a intentar abordar ahora los aspectos prácticos, en otras palabras, ¿cuáles son las propuestas de política económica que los partidarios de la TMM proponen que un gobierno aplique con el fin de crear más puestos de trabajo y mejores salarios sin provocar inflación? Desde la Gran Recesión, los economistas de izquierda han tratado de refutar las teorías de la económicas neoliberales dominante que exigen presupuestos gubernamentales equilibrados y una reducción de los altos niveles de deuda pública.  Las políticas de austeridad neoliberales han significado recortes de las prestaciones sociales, de los servicios públicos, el estancamiento de los salarios reales y un aumento del desempleo. Naturalmente, el movimiento obrero quiere revertir estas políticas que hacen que los trabajadores paguen por el fracaso de los bancos y el capitalismo. La alternativa habitual suele venir del keynesianismo tradicional, es decir, más gasto público (mediante la ejecución de déficit en los presupuestos anuales) para impulsar la demanda efectiva en la economía capitalista, crear puestos de trabajo y aumentar los salarios. Y aquí es donde entra en juego la TMM. Como el portavoz de la TMM Randall Wray escribe, lo que la TMM aporta a la política de estímulo fiscal keynesiano es el argumento teórico de que “un gobierno soberano no puede quedarse corto de su propia moneda”. Dado que el estado tiene el monopolio de fijar la unidad de cuenta (dólares o euros o pesos), puede crear tanto dinero como sea necesario, distribuir ese dinero a entidades no estatales, y así impulsar la demanda y crear puestos de trabajo e ingresos. Como dice Stephanie Kelton, una de las principales exponentes de la TMM y asesora de Bernie Sanders, “El emisor de la moneda nunca puede quedarse sin dinero, ya que siempre puede imprimir más dólares, pesos, rublos, yenes, etc.” Por lo tanto, los déficits presupuestarios del estado (y el aumento de la deuda del sector público) no son un problema. Y debido a que casi siempre hay 'holgura' en las economías capitalistas, es decir, desempleo y recursos infrautilizados, siempre hay espacio para impulsar la demanda, no sólo temporalmente hasta que el sector capitalista se recupere de nuevo (como en las políticas keynesianas), sino de forma permanente. Esto suena muy atractivo a la izquierda en el movimiento obrero.  He aquí una justificación teórica del gasto público y los déficits presupuestarios ilimitados para lograr el pleno empleo sin tener que tocar las complicadas limitaciones del sector capitalista de la economía. Todo lo que se necesita es que los políticos y los gobiernos reconozcan el simple hecho de que el Estado no puede quedarse sin dinero. La política económica de la TMM implícita en esa premisa teórica es lo que llaman “trabajo garantizado” por el gobierno. A todo el mundo se le garantiza un puesto de trabajo si quiere o lo necesitan; el gobierno los empleará en proyectos; o pagará por ellos para conseguirles un trabajo. La mayoría de las personas trabajan para las empresas capitalistas o el gobierno, pero el desempleo se mantiene y puede engullir a un sector considerable de la población activa. Así que el gobierno debe actuar como un “empleador de última instancia”. No reemplazar a las empresas capitalistas, sino movilizar a las personas en edad de trabajar que el capital no emplea. Según Randall Wray: “Bastaría con gestionar un programa colchón de mano de obra”.   Se podría definir como un respaldo del gobierno al capitalismo. Bill Mitchell es un destacado economista de la TMM de Australia y ha hecho campaña incansablemente por el trabajo garantizado por el gobierno.  Él lo describe como “‘un programa de empleo público permanente que ofrece un trabajo con un salario digno (mínimo) a cualquier persona que quiera trabajar pero no puede encontrar empleo” ....  Los empleos del programa de trabajo garantizado movilizaría el ‘fondo’, en el sentido de que los salarios mínimos no competirían con la estructura salarial del mercado de trabajo. Al no competir con el mercado de trabajo privado, el trabajo garantizado evitaría las tendencias inflacionarias del viejo keynesianismo, que intentó mantener plena utilización de la capacidad mediante la 'contratación de la parte superior'“. Garantizar un trabajo a todos suena muy bien. Pero, al parecer, no va a ser un trabajo con un salario digno (un salario con el que las personas puedan vivir dignamente). No, sólo será un 'salario mínimo' para asegurarse de que no “compite con la estructura salarial del sector privado”. En otras palabras, con Amazon o Wal-Mart, o las pequeñas empresas comerciales y de ocio, que seguirán pudiendo pagar a sus trabajadores salarios muy bajos (en o cerca del mínimo) sin interferencias del trabajo garantizado, porque dichos empleos tendrán que pagar menos. Así, el trabajo garantizado actúa como un respaldo para el sector privado: no lo reemplaza. Bill Mitchell otra vez: “El Gobierno opera una reserva de estabilización de puestos de trabajo para absorber a los trabajadores que no pueden encontrar empleo en el sector privado. Esa reserva se expande cuando disminuye la actividad del sector privado. El TG cumple esta función de absorción para reducir al mínimo los costes asociados con el flujo de la economía. Así que el gobierno absorbe continuamente a los trabajadores desplazados del sector privado. Los trabajadores de la “reserva de estabilización” tendrían el salario mínimo, que establecería un piso salarial para la economía”. En cierto modo, esto me recuerda a la idea de la Renta Básica Universal. La RBU también es un respaldo al capitalismo, al proporcionar ingresos básicos a las personas, incluso si no trabajan. El TG ofrece un salario mínimo si desean trabajar. Pero ninguno de ellos amenaza o reemplazar la estructura salarial del sector capitalista o las decisiones del capital sobre a quién emplear y en qué condiciones. Como dice Mitchell: “Para evitar afectar a la estructura salarial del sector privado y para asegurar que el TG es consistente con una inflación estable, la tasa salarial del TG debe ajustarse al nivel del salario mínimo”. Y ¿qué tipo de empleos serán? Por definición no serán puestos de trabajo cualificados dado que el gobierno “contratará en el fondo”. Pero serán en proyectos útiles sin ánimo de lucro, como la construcción de carreteras, puentes, etc:  “muchas actividades socialmente útiles, incluyendo los proyectos de renovación urbana y otros programas ambientales y de construcción (reforestación, estabilización de dunas de arena, control de la erosión del valle del río, y similares), la asistencia personal a los pensionistas, y otros programas comunitarios. Por ejemplo, los creadores podrían contribuir a la educación pública como artistas itinerantes”. Cuando leí esa lista, me recordó al New Deal de Roosevelt de la década de 1930. Con Roosevelt, la Works Progress Administration  (WPA) puso a trabajar a muchos desempleados en una amplia gama de programas de obras públicas financiados por el gobierno, con la construcción de puentes, aeropuertos, presas, oficinas de correos, hospitales y cientos de miles de millas de carreteras. Todo a cambio de ingresos muy básicos. ¿Resolvió el problema del altísimo desempleo durante la Gran Depresión? En 1933 la tasa de desempleo alcanzó el 25%; en 1938 fue el 19%; así que no fue un gran éxito. Los defensores de la TMM dirán que fue debido a que no se aplicó correctamente, dado que Roosevelt seguía tratando de equilibrar el presupuesto del gobierno, no incurrir en un déficit permanente. El objetivo del programa de TG es proporcionar puestos de trabajo sólo con un salario mínimo. Lo que también me recuerda las famosas 'reformas' laborales de Hartz en Alemania en la década de 2000, que crearon programas para los desempleados con el salario mínimo estricto. La tasa de desempleo se redujo pero los salarios reales se estancaron. Aunque el desempleo está en su nivel más bajo desde la reunificación alemana en 1990, 9,7% de alemanes con trabajo todavía viven por debajo del umbral de la pobreza, definido como un ingreso de alrededor de € 940 por mes, mas o menos. De hecho, la cifra de trabajadores pobres ha crecido del 7,5% en 2006 e incluso supera la media del 9,5% en la UE, según datos de Eurostat. Los salarios reales alemanes y el PIB per cápita Si quiere saber cómo se sienten los empleados remunerados con el salario mínimo en el contexto alemán, lea esto. El otro problema con el gasto público sin límite defendido por la TMM es la inflación. El estado puede controlar y emitir la moneda y los gobiernos nunca puede quedarse sin ella, pero el sector capitalista controla la tecnología, las condiciones de trabajo y el nivel de calificación y la intensidad de la fuerza de trabajo. En otras palabras, la productividad del trabajo (valor real) no está bajo control del estado a pesar de su monopolio de la impresión de moneda. Así que una economía está limitada por la productividad y el tamaño de la fuerza de trabajo cuando está totalmente ocupada. Si el gobierno sigue inyectando dinero cuando no se puede aumentar la producción, habrá inflación de los precios de los productos y/o inflación en los activos financieros especulativos. Los partidarios de la TMM son conscientes de este problema. Bill Mitchell dice:  “cuando el nivel de actividad del sector privado es tal que las presiones de precios y salarios se convierten en el precursor de un episodio inflacionario, el gobierno puede manipular los ajustes de política fiscal y monetaria (mejor política fiscal) para reducir el nivel de la demanda del sector privado”.  En otras palabras, el gobierno va a recortar el gasto o aumentar los impuestos y/o las tasas de interés como la teoría económica dominante.  Como resume Randall Wray: “La solución es evitar gastar más una vez se alcanza el pleno empleo; y controlar cuidadosamente el gasto incluso antes de alcanzar el pleno empleo para evitar cuellos de botella”.   Así que estamos de vuelta a la gestión macro keynesiana tradicional, algo que abismalmente fracasó en la década de 1970 cuando las economías capitalistas experimentaron estagflación, es decir, un aumento de la inflación y del desempleo al mismo tiempo. La razón fue que la inflación y el empleo no están bajo el control del Estado en una economía capitalista, sino que dependen de la rentabilidad del capital y de las decisiones de inversión de los capitalistas. La TMM sólo ofrece un respaldo a la inversión y al empleo capitalista, no una alternativa. Si hay inflación a nivel nacional que frene las exportaciones de un país, los defensores de la TMM proponen hacer flotar la moneda. Así no hay controles de capital ni interferencias en los mercados de divisas. Randall Wray: “dejaría que dólar flotase”. Lo que podría ser aceptable para los EE.UU., cuya moneda, el dólar, es la moneda de reserva internacional y tiene que ser sostenida por los estados extranjeros y las empresas para hacer negocios. Pero esa no es la situación de las economías capitalistas más pequeñas, sobre todo de los llamados países emergentes. Si la inflación se afianza porque el gobierno está imprimiendo pesos, liras o bolivares sin parar para tratar de mantener el pleno empleo, mientras que la producción capitalista colapsa, el resultado será la hiperinflación. Y si las monedas están flotando sin ningún tipo de control, el valor de las monedas se desplomará, como en Turquía, Argentina, Venezuela, etc. Lo que esto demuestra es que la TMM es en gran medida una teoría orientada a Australia  y EE.UU. y que sus prescripciones de política económica no tienen ninguna aplicación viable en la mayoría de las economías globalmente, al igual que la teoría y la política keynesianas. El Estado puede controlar la emisión de su moneda, pero no puede controlar su valor frente a otras monedas o al oro, el dinero mundial. Si los tenedores o compradores potenciales pierden la confianza en el valor de una moneda, su valor colapsará, lo que aumenta la inflación. La mayoría de los dirigentes sindicales se oponen a la austeridad. Pero no quieren una política que signifique la destrucción de las relaciones económicas capitalistas: algo demasiado aterrador, arriesgado y no 'realista', por lo que buscan políticas que ofrezcan revertir la austeridad sin poner en peligro el capitalismo, como la financiación keynesiana del déficit. La TMM ofrece una justificación teórica novedosa para la financiación del déficit permanente: el Estado controla el dinero como unidad de cuenta y no hay límite, por tanto, al gasto público y el aumento de la deuda pública no es ningún problema. La única restricción es cuando los recursos se agotan y la inflación pueden sobrevenir. Entonces es el momento de gravar fiscalmente. De esta manera, la TMM actúa como un respaldo del capitalismo: el Estado es el empleador de último recurso, pero no el principal empleador. Busca compensar (apañar) los fracasos de la producción capitalista, no reemplazarla. Michael Roberts Traducción: G.Buster Fuente: www.sinpermiso.info



  • No renunciaremos a ninguno de nuestros principios
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    05/06/2019
    Nuevamente se ha conformado un escenario adverso y otra vez resurge la euforia en nuestros enemigos y el apuro por hacer realidad los sueños de destruir el ejemplo de Cuba. No será la primera vez, ni tampoco la última, que la Revolución cubana deberá enfrentar retos y amenazas. Hemos corrido todos los riesgos y resistido invictos 60 años. Para nosotros, igual que para Venezuela y Nicaragua, está muy claro que se estrecha el cerco y nuestro pueblo debe estar alerta y preparado para responder a cada desafío con unidad, firmeza, optimismo y fe inquebrantable en la victoria. Luego de casi una década de poner en práctica los métodos de guerra no convencional para impedir la continuidad o frenar el regreso de gobiernos progresistas, los círculos del poder en Washington patrocinaron golpes de Estado, primero uno militar para derrocar en Honduras al presidente Zelaya y más adelante acudieron a los golpes parlamentario-judiciales contra Lugo en Paraguay y Dilma Rousseff en Brasil. Promovieron procesos judiciales amañados y motivados políticamente, así como campañas de manipulación y descrédito contra dirigentes y organizaciones de izquierda, haciendo uso del control monopólico sobre los medios de difusión masiva. De esta forma lograron encarcelar al compañero Lula da Silva y lo privaron del derecho a ser el candidato presidencial del Partido de los Trabajadores para evitar su segura victoria en las pasadas elecciones. Aprovecho la ocasión para hacer un llamamiento a todas las fuerzas políticas honestas del planeta en reclamo de su liberación y que cesen los ataques y la persecución judicial contra las expresidentas Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner. Quienes se ilusionan con la restauración del dominio imperialista en nuestra región deberían comprender que América Latina y el Caribe han cambiado y el mundo también. Nunca ha sido más necesario marchar efectivamente por el camino de la unidad, reconociendo que tenemos numerosos intereses en común. Trabajar por la «unidad en la diversidad» es una necesidad impostergable. Para alcanzarla, se requiere un estricto apego a la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno en La Habana en enero de 2014, en la que nos comprometimos «con el estricto cumplimiento de su obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado», y a resolver las diferencias de forma pacífica, así como a «respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural». Los cubanos estamos conscientes de que sin el esfuerzo sostenido de nuestro pueblo para consolidar la capacidad defensiva del país, hace mucho tiempo que habríamos dejado de existir como nación independiente. Nuestra seguridad en la victoria se sustenta en la sangre de los compañeros caídos y en los ríos de sudor vertidos por millones de cubanos a lo largo de varios decenios, y particularmente en los últimos años, quienes han trabajado para hacer realidad nuestro principal objetivo de evitar la guerra. El terrible avispero en que se convertiría cada rincón de nuestro país, repito, el terrible avispero en que se convertiría cada rincón de nuestro país, causaría al enemigo un número de bajas muy superior al que la opinión pública norteamericana estaría dispuesta a admitir. El incremento de la guerra económica, con el fortalecimiento del bloqueo y la continua aplicación de la Ley Helms-Burton, persiguen el viejo anhelo de derrocar a la Revolución Cubana por medio de la asfixia económica y la penuria. Esta aspiración ya fracasó en el pasado y volverá a fracasar. El socialismo, sistema que denigra el Gobierno de los Estados Unidos, lo defendemos porque creemos en la justicia social, en el desarrollo equilibrado y sostenible, con una justa distribución de la riqueza y las garantías de servicios de calidad para toda la población; practicamos la solidaridad y rechazamos el egoísmo, compartimos no lo que nos sobra, sino incluso lo que nos falta; repudiamos todas las formas de discriminación social y combatimos el crimen organizado, el narcotráfico, el terrorismo, la trata de personas y todas las formas de esclavitud; defendemos los derechos humanos de todos los ciudadanos, no de segmentos exclusivos y privilegiados; creemos en la democracia del pueblo y no en el poder político y antidemocrático del capital; buscamos promover la prosperidad de la patria, en armonía con la naturaleza y cuidando las fuentes de las que depende la vida en el planeta; y porque estamos convencidos de que un mundo mejor es posible. En 60 años frente a las agresiones y amenazas los cubanos hemos demostrado la férrea voluntad para resistir y vencer las más difíciles circunstancias. A pesar de su inmenso poder, el imperialismo no posee la capacidad de quebrar la dignidad de un pueblo unido, orgulloso de su historia y de la libertad conquistada a fuerza de tanto sacrificio. Ya Cuba ha demostrado que sí se pudo, sí se puede y siempre se podrá resistir, luchar y alcanzar la victoria. No existe otra alternativa. (Fuente: Granma / Autor: Raúl Castro Ruz)



  • Doce apuntes sobre marxismo (III de XII)
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    04/06/2019
    Hacemos la entrega III de la serie de XII escrita para el colectivo internacionalista Pakito Arriaran. Como dijimos, en esta entrega analizaremos el período que va de 1848 a 1871. Avisamos que en la IV trataremos del período que va de la Comuna de 1871 hasta la Segunda Internacional de 1889. En estas dos –III y IV—la exposición del meollo teórico será sucinta porque en la VI expondremos el marxismo en su primera generación más en detalle. La entrega II exponía los límites del comunismo utópico y la tesis de que el marxismo se constituyó como la matriz teórica de todas las luchas sociales, por muy diferentes que parezcan ser. Tal matriz no se formó instantáneamente, sino que requirió un largo proceso colectivo e individual. Desde mediados del siglo XVIII se forman en Inglaterra las primeras uniones obreras defensivas, sin contenido político de ataque al Estado y menos a la propiedad privada. Entre 1790-91 surgen estas uniones en París; desde 1792 aparecen en Filadelfia, Nueva York, Baltimore…y luego se extienden por donde avanza la industrialización. Que se sepa, la primera organización clandestina proletaria creada para destruir el poder burgués, se fundó en Glasgow, Escocia, en 1819, dirigiendo la primera huelga política general del mundo en abril de 1820. En 1830 se creó en Lyon una caja de resistencia proletaria, y en 1831 estalló allí la gran huelga de los tejedores que desbordaba la política burguesa y avanzaba hacia la proletaria: así lo entendió la Cámara de Diputados en 1832, reconociendo que lo más peligroso de la huelga era que no se había regido por la política burguesa. Con altibajos, el mismo avance se vivía en el los principales Estados capitalistas: la formación de clubs, ligas y grupos de comunistas utópicos frecuentemente secretos. Entre otras muchas, la huelga general de París de septiembre de 1840, traslucía ya la eficacia del avance político organizativo. Este contexto  de lucha que rozaba ya la estrategia política determinó la evolución primero de Engels y después de Marx entre 1842 y 1845. Pese a su juventud, Engels estudió el capitalismo y abrió la senda por la que luego arrollaría Marx que si bien no tenía la formación económica de su amigo, sí había integrado en su método las tesis de Hegel de 1802 sobre la importancia del trabajo en la historia humana, lo que le permitió ponerse a la altura de Engels en poco tiempo. Para finales de 1843 y comienzos de 1844, Engels ya había descubierto que los desiguales ritmos de Alemania con su filosofía dialéctica, de Francia con su teoría política y de Inglaterra con su teoría económica, eran tres expresiones particulares del capitalismo que entonces  sólo ocupaba una pequeña parte de la tierra, pero era imparable. En el París de 1844 Marx milita en el vórtice del huracán social, entre la huelga general de 1840  y la revolución de 1848, entre las ligas secretas y los debates interminables con las corrientes utópicas. Allí escribe los Manuscritos de París en los que inserta la crítica de la alienación en la crítica superior de la economía política capitalista, que demuestra conocer muy bien gracias a sus estudios de los fundamentales teóricos burgueses. La alienación es un concepto clave que no desaparecerá nunca en la obra de Marx y que dará un salto en calidad crítica con la teoría del fetichismo en  El Capital. En 1845 él y Engels debaten en Londres con la izquierda cartista que se encuentra entre la derrota del pasado y una gran reactivación de la lucha de clases, y en ese clima Engels escribe La situación de la clase obrera en Inglaterra, obra no superada aún por la sociología burguesa. Ese mismo año, ambos amigos redactan La ideología alemana, un adelanto brillante para la época del materialismo histórico; y Marx las vitales Tesis sobre Feuerbach que definen la praxis comunista. Sus esfuerzos por crear un grupo comunista internacional que impulse la conciencia política, en el proletariado chocan de frente con las ideas anarquistas y de parte de comunistas utópicos –Bakunin, Weitling…- que sostienen que no hace falta la militancia paciente y pedagógica entre la clase obrera porque ésta, dicen, ya es radical por la simple dureza de su vida explotada. Surge aquí un debate estratégico entre el marxismo y los reformismos, espontaneísmo y utopismos, que reaparecerá una y mil veces en la lucha de clases. En 1846 esta discusión adquiría toda su importancia porque se oteaban temporales sociales: por ejemplo, en ese mismo año estalla la insurrección en Cracovia; y en Inglaterra se conquista la jornada laboral de 10 horas en 1847, lo que azuza otras movilizaciones en el continente europeo y en los EEUU. A la vez, aumentan las reivindicaciones nacionales que minan el poder de Estados claves, como Gran Bretaña, Austria-Hungría, Rusia, Alemania, Turquía…, mientras que otros están en decadencia imparable como el Estado español; y el feminismo obrero impulsado por Flora Tristán pese a morir en 1844, penetra poco a poco que la clase obrera, en las utopías socialistas, anarquistas y comunistas, y en lo que más adelante se denominará «marxismo» entre otras cosas gracias a la sistemática tarea de Jenny von Westphalen, Mary Burns y otras tantas revolucionarias que adquiriendo merecida influencia. Marx y Engels redoblan sus esfuerzos escribiendo el primero de ellos dos textos de combate político urgente y también de profundización teórica en el debate con los utopistas: La miseria de la filosofíaen el que hunde al reformismo anarquista, y Trabajo asalariado y capital, destinado a armar teóricamente al proletariado. La decisiva teoría de la plusvalía aún no está desarrollada en estos textos, pero su impacto esclarecedor es innegable. Engels por su parte escribe Principios del Comunismo.  Fue durante ese esfuerzo impresionante que en verano de 1847 se reunieron un pequeñito grupo de comunistas en Londres, al que acudió sólo Engels, que redacta un documento de trascendencia histórica porque afirma que la Liga de los comunistas busca destruir el poder burgués, acabar con la propiedad privada y avanzar a una sociedad sin clases sociales. La siguiente reunión fue en noviembre de ese año. Marx explicó con paciencia sus ideas que fueron aceptadas, tomándose la decisión de escribir un Manifiesto. En enero de 1848, mientras estallaba la insurrección en Nápoles y Sicilia, ambos amigos, con la decisiva ayuda de Jenny, entregaban el Manifiesto Comunista, obra magistral pese a que sus autores todavía no habían desarrollado del todo la crítica radical del capitalismo, esfuerzo que daría sus frutos dos décadas después. El Manifiesto es un paso cualitativo de valor permanente en problemas vitales: la expansión mundial del capitalismo y su dialéctica del desarrollo desde una visión crítica y no mecánica; la lucha de clases como un proceso abierto y no automático; el primer esbozo de la composición orgánica del capital y de la teoría de la crisis;  la dialéctica de lo nacional e internacional; la emancipación radical de la mujer; la crítica del reformismo; el papel del Estado burgués; la necesidad de la organización y de la toma del poder; el programa mínimo y el programa máximo…. Pero no dio tiempo a que el proletariado debatiera el Manifiesto para que las aplicara si las aceptase: no es la primera vez ni será la última en la que los pueblos se lanzan a la lucha antes de que la izquierda esté preparara, y casi nunca es un error de precipitación popular, sino casi siempre es incapacidad de la izquierda. En febrero de 1848 estalló la revolución en Francia, en marzo en Alemania, ardiendo como la pólvora por Europa. Marx fue rápidamente a Viena para preparar a las milicias obreras y gastó la herencia familiar en comprar armas. Engels mejoró su estrategia militar en las batallas en Alemania. La oleada revolucionaria fue ahogada en sangre en 1849, precisamente cuando se iniciaba una recuperación de la economía capitalista. Los dos amigos hicieron un riguroso análisis autocrítico de la derrota. En La lucha de clases en Francia, de enero de 1850 Marx utilizó por primera vez el concepto de «dictadura del proletariado» como única garantía para vencer al capital. En la Circular del Comité Central a la Liga Comunista de marzo de ese año, uno de los textos más odiados por la burguesía, se argumentó la necesidad del proletariado en armas, la independencia política, la desconfianza absoluta hacia la burguesía «democrática», etc., defendiendo la teoría de la revolución permanente. Inquietudes similares latían en La guerra campesina en Alemania de verano de 1850, en Revolución y contrarrevolución en Alemania de 1851-52, y en El dieciocho Brumario de Luís Bonaparte de comienzos de 1852, en donde aparece el decisivo concepto de «nación trabajadora» enfrentada en el mismo país a la nación burguesa dominante: dos modelos inconciliables de nación que corresponden a los dos bloques clasistas antagónicos, el proletariado y el burgués, que se enfrentaban a diario en las calles: entre 1853 y 1855 se realizaron 345 juicios contra huelguistas solamente en el Estado francés. Pura dialéctica de unidad y lucha de contrarios. En todos los países, una dictadura burguesa de facto, más o menos disimulada, impedía con  represiones que se desarrollara el modelo proletario de nación. Como hemos dicho, la economía empezó a recuperarse en 1849. En la pobreza más dura azotando a la familia Marx, éste y Engels –vigilados por las policías- creyeron que pronto volvería la crisis, pero esta se retrasó hasta 1857 aunque su impacto reactivó las contradicciones dormidas y creó otras nuevas. Ya en 1851 Marx tuvo que responder a los compañeros que reducían la importancia de la teoría crítica del capitalismo que él y Engels planteaban como una necesidad. En 1864 se quejaba de la pobreza intelectual de los dos delegados ingleses en la I Internacional. Todavía en mayo de 1868, nueve meses después de publicarse el Libro I de El Capital,  los dos amigos comentaban en su correspondencia casi diaria el desdén por la teoría de muchos dirigentes de la izquierda revolucionaria. Mientras tanto en 1853 estalló la guerra de Crimea obligándoles a analizar los problemas internacionales más en detalle, y en 1857 se produjo la sublevación de la India y la inhumana represión inglesa, lo que unido a la tenaz resistencia argelina a las masacres francesas y a la lucha irlandesa, polaca y otras les llevó a profundizar en la opresión nacional. En 1857 Marx redactó los Grundrisse, un denso borrador imprescindible para entender plenamente El Capital, pero no quedó contento y continuó sus estudios para, en 1859, publicar Una contribución a la crítica de la economía política: poco a poco desarrollaba el contenido y la forma de lo que sería El Capital como se aprecia en los Teorías sobre la plusvalía, de 1862, y en los Manuscritos de 1861-1863, que contienen un poco de todo y más, pero con una visión nueva. La policía alemana conocía la creciente influencia de Marx y lanzó una campaña de desprestigio contra él acusándole de todo, y contra la izquierda en su conjunto, para  reforzar a un reformismo democraticista muy tocado. La respuesta de Marx fue Herr Vogt, texto de 1860, que insufló nuevos bríos al movimiento revolucionario en un momento en el que, por un lado, se cocía en su interior una corriente reformista más peligrosa que la defendida por Vogt: la de Lassalle que anunciaba retrocesos que Bernstein explicaría tres décadas más tarde; por otro lado, crecía la relación entre obreros europeos, sobre todo franceses e ingleses, abriendo la vía para la I Internacional de 1864 e ilegalizada en muchos países; y por último, la emancipación de la esclavitud reforzaba el internacionalismo proletario y exigía profundizar más en la visión mundial del capitalismo y por tanto de la lucha de clases porque aquella guerra, además de plantear lo esencial de la libertad, también afectó negativamente a las condiciones de las clases trabajadoras de Europa. Aun así, pese a quedar al descubierto la maniobra de intoxicación, la policía alemana infiltraba desde 1863 pacifistas en la dirección del incipiente socialismo, para combatir la influencia creciente del pequeño grupo que seguía a Marx y Engels, pero fracasando. En efecto, además de los escritos sobre la guerra civil en los EEUU, en esos años Marx y Engels militaron intensamente en la organización de la I Internacional, en la lucha sindical, en la lucha contra las opresiones nacionales, etc., buscado cómo divulgar el comunismo: su Manifiesto Inaugural, redactado por Marx en septiembre de 1864, es brillante. A le vez, no descuidó su crítica de la economía política burguesa como se aprecia en Salario, precio y ganancia de 1865. Se ha dicho con razón que llevaba ya tres intentos de redactar la obra «definitiva», logro que estaba a punto de culminar cuando en 1866 Prusia aplastó a Austria,  y en 1867 se extremaron las tensiones franco-prusianas. Por fin en septiembre de este año aparece el Libro I de El Capital pero tampoco será «definitivo». Inmediatamente, un Marx muy agradecido le reconoce a Engels sus importantes aportaciones a la obra que, en sí, es un torpedo bajo la línea de flotación del capitalismo. La militancia comunista no descansaba porque entre 1866 y 1870  se endurecieron las múltiples expresiones de la lucha de clases. El reformismo organizó en Ginebra en 1867 el primer congreso de la Liga por la Paz y la Libertad, denunciada por Marx que pedía  su boicot. En 1868 se reactivaron las disputas entre los anarquistas y el grupo de la I Internacional ya denominado «marxista» lo que no frenó su crecimiento: para comienzos de 1870 actuaba en diez Estados aunque de forma semilegal e ilegal en varios de ellos, y la represión le retrasaba entrar en otros. Si en 1819 se fundó en Glasgow la primera organización política obrera clandestina, en 1869 en Alemania se creó el primer partido con un marxismo muy limitado aún, pero que amenazaba cada vez más a la burguesía porque, entre otras luchas, también dirigía el poderoso rechazo a la guerra contra Francia. La guerra empezó el 19 de julio de 1870. París, Berlín y otras muchas ciudades vivieron movilizaciones de protesta. Liebknecht y Bebel  se abstuvieron de votar el presupuesto militar alemán el 21 de julio de 1870,  El primer Mensaje contra la guerra de la I Internacional fue del 23 de julio, redactado por Marx, se tradujo a las lenguas más conocidas y rápidamente llegó a los EEUU. La derrota francesa fue fulminante y Napoleón III se rindió el 2 de septiembre, pero la guerra continuó. La crisis política pre-revolucionaria estalló en París el día 4, derrocando al Imperio e instaurando la Tercera República. El segundo Mensaje fue del 9 de ese mes y era tan duro contra Alemania que Liebknecht,  Bebel y otras personas fueron encarceladas hasta marzo de 1871; también llamaba a los obreros ingleses a que apoyasen a Francia, generando una movilización social nunca vista. El ejército alemán cercó París el 20 de septiembre, exigiendo una rendición casi incondicional que el nuevo gobierno rechazó. Pero el régimen burgués estaba tan podrido que ni pudo ni quiso organizar la resistencia desesperada al invasor y tras fracasar en los pocos intentos que hizo, se postro ante Alemania el 29 de enero de 1871. Mientras, el hambre, el desprecio a la burguesía vendida y el odio al invasor alimentaron la ira popular, campesina y obrera, y el 18 de marzo de 1871 se creó la Comuna de París en la que las mujeres serían fundamentales. Los y las seguidoras de Marx y Engels, eran minoritarias entre el pueblo trabajador, pero tenían la razón… Iñaki Gil de San Vicente



  • La Tragedia en el Teatro Isabel la Católica de Granada
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    01/06/2019
    Notas al despido del equipo técnico del Teatro Isabel La Católica La situación que viven los técnicos despedidos del Teatro Isabel La Católica (TYC) es complicada, despedidos desde septiembre, víctimas de la nefasta gestión del Área de cultura, que no reconoce la cesión ilícita y de la empresa RCK Logística y Eventos que castiga a los trabajadores cuando demandan dignidad en sus puestos de trabajo. Cuando nuestros políticos hablan de Granada como ciudad cultural, siento que es un comentario vacío, sin contenido real, siento que nuestras bibliotecas, nuestros espacios escénicos, nuestra orquesta, ¿nuestros museos? No están pensados dentro de un plan de cultura en Granada que incluya inversiones técnicas, inversiones que no se hacen desde hace 20 años y que insista en una programación de calidad, no sólo difusión de eventos, o consumo cultural. El Ayuntamiento de Granada no ha invertido en recursos humanos técnicos jamás, sólo una plaza de Coordinador Técnico hace más de 10 años, eso se llama empezar la casa por el tejado, primero debería existir un equipo técnico municipal y después un coordinador… Independientemente de esa falta de visión técnica para nuestra ciudad la estructura del Área de cultura no se acerca a un modelo que contemple un organigrama de mínimos, un teatro donde desde hace 20 años se funciona con licitaciones cada vez más duras en las condiciones que establece para los trabajadores, sin una oficina de producción técnica competente y con una programación impulsiva y desmadejada. A la ausencia de un plan director de cultura y la falta de estructura, sumamos la falta de voluntad política que ha demostrado el equipo de Paco Cuenca, que desde que llega a la alcaldía promete lo que no cumple, siete meses en los que los trabajadores siguen despedidos en una situación muy comprometida. Seguimos esperando a que se fijen fechas definitivas para el juicio, esperamos sobre mayo o junio, los trabajadores han perdido su puesto de trabajo y la ciudad ha perdido un servicio técnico impecable en el teatro municipal demostrado durante 20 años para alguno de nosotros. Nuestros gestores no han sabido resolver el conflicto, en el fondo piensan que los trabajadores se equivocan cuando demandan dignidad en sus puestos de trabajo, y a la empresa RCK no le tiempla el pulso, insisto, castiga a los trabajadores sin posibilidad de mediación o conciliación alguna. Esperamos que el conflicto se resuelva, tenemos confianza, y esperamos que los políticos que están o los que vengan entiendan que el sector técnico de las Artes Escénicas en nuestra ciudad está en al UVI, entender que hace tiempo se debería haber apostado por un equipo técnico municipal, considerando esa inversión en puestos de trabajo técnicos, desde un punto de vista estructural. Agradecer el apoyo de la Asamblea Interprofesional en estos meses tan complicados, nos han dado mucho ánimo, nos han enseñado a gestionar el miedo y la soledad, también a cantar consignas ingeniosas que aligeran la presión cuando se despliega una pancarta improvisada delante de nuestro teatro, gracias. !Readmisión ya¡ Equipo Técnico del Teatro Isabel La Católica despedido



  • Para qué sirve la Historia (I de III)
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    31/05/2019
    La juventud trabajadora, ellas sobre todo, malvive en una realidad incomprensible para el poder adulto, tanto más en las naciones oprimidas. El gaztetxe de Hondarribia ha planeado al menos tres charlas-debate sobre el tema. El sábado 25 de mayo discutiremos sobre este texto, y más adelante sobre sus efectos en la juventud y por último, sobre las perspectivas. La burguesía fabrica una historia a su medida, la de su poder nacional, patriarcal y adulto, por lo que es decisivo saber qué es y para qué sirve la historia, y qué puede enseñarnos sobre los límites del institucionalismo. El historiador David Armitage sostiene que: «Desde la Revolución Holandesa de los años ochenta del siglo XVI hasta la Revolución Norteamericana, y desde los Estados Unidos de 1861 hasta la Yugoslavia de 1991, la secesión condujo por regla general a la guerra civil. En el interior de un Estado, un grupo, exasperado por lo que considera la represión de su derecho de autodeterminación, afirma ese derecho como una aspiración a la independencia. En respuesta, el Estado ya existente reafirma su derecho a la integridad territorial y la autoridad sobre la totalidad de sus habitantes y a reprimir las reclamaciones del grupo con violencia coercitiva. La secesión –intento de crear un Estado nuevo- lleva por tanto a la guerra civil; esto es, un conflicto armado en el seno de un Estado establecido. Por cierto que ha habido secesiones pacíficas –por ejemplo la de Noruega respecto a Suecia en 1905, la de Islandia respecto a Dinamarca en 1944, la de Singapur respecto a la Federación Malaya de 1965 y la de Montenegro respecto a Serbia en 2006-, pero son excepciones» (Las Guerras Civiles. Alianza Editorial, Madrid 2018, p. 184. Incluso aunque hubiese habido más de cuatro «secesiones pacíficas» el problema de fondo que vamos a debatir en la charla-debate de hoy sería el mismo: la incompatibilidad entre el derecho a la libre autodeterminación –a la independencia en su sentido marxista- y el derecho burgués del Estado capitalista. Ambos derechos son hasta tal punto inconciliables que, cuando chocan, decide la relación de fuerzas existente entre ellos: vence el más fuerte, el que en el momento decisivo ha conseguido movilizar a su favor más instrumentos de presión y de fuerza sobre el contrario. Desde la Antigüedad se ha sabido que la capacidad militar no se mide sólo por su poder de destrucción, que puede llegar a ser decisivo en el momento crítico, sino sobre todo por el conjunto de recursos interactivos que doblegan al contrario incluso antes del posible enfrentamiento físico, recursos entre los que destaca la subjetividad, la decisión de lucha y de sacrificio de cada una de las clases, pueblos o personas enfrentadas. En este sentido sería interesante extendernos sobre la efectividad represora e intimidadora global de los Estados para desviar, agotar o integrar en su lógica de poder a las resistencias de los pueblos que oprime, sin tener que recurrir a altos niveles de represión física, contentándose con un astuto juego de palo y zanahoria, de coacción y consenso, pero lo dejamos para otro momento. Lo realmente necesario ahora es analizar si las cuatro excepciones han sido realmente «secesiones pacíficas» en el sentido habitual, común, de «paz» según la ideología burguesa de «normalidad democrática» basada en el escrupuloso respeto a los derechos humanos abstractos, sin existir presiones, amenazas y violencias contextuales. Veremos que no ha sido así en ninguna de las excepcionales «secesiones pacíficas». Noruega tenía muchos derechos cuasi-estatales antes de su independencia en 1905, incluso un pequeño pero decidido ejército propio. Su pujante economía exportadora interesaba mucho a Alemania y Gran Bretaña, sobre todo, y su burguesía potente exigía plena libertad de comercio internacional, algo que la más débil Suecia le negaba por los beneficios que expoliaba con su monopolio legal. Los ultranacionalistas suecos pedían la intervención de su superior ejército, la Casa Real comprendió que ceder era más rentable económica, política y militarmente a medio plazo vista la firmeza y determinación del pueblo noruego y los grandes apoyos internacionales con los que contaba. La fuerte izquierda noruega estaba decidida a una guerra de liberación y el sector sueco menos obtuso sabía que la fuerza no se mide nunca sólo por lo estrictamente militar sino que es el resultado de una conjunción de muchos factores entre los que destaca el subjetivo, la conciencia nacional, que puede llegar a ser el que incline la balanza hacia un lado y otro. Además, en el plano internacional, Suecia veía cómo la oleada revolucionaria de 1905 añadía un inquietante clima de incertidumbre que recomendaba reservar fuerzas militares ante posibles luchas internas. Justo al terminar la guerra de 1914-18, con una Europa destrozada y con una dura lucha de clases, Dinamarca estaba muy golpeada económicamente por el férreo bloqueo marítimo inglés, pese a su neutralidad. Su recuperación fue lenta: basta saber que en 1925 la producción media europea era todavía un 13% menor a la de 1914. Fue en este contexto cuando en 1918 Dinamarca negoció con Islandia una muy limitada independencia en la que ella seguía controlando la defensa y las relaciones exteriores, dos pilares centrales de toda independencia que se precie. Los daneses compensaron muy rápidamente las pocas pérdidas económicas sufridas al ceder alguna soberanía económica a Islandia, con la integración en 1920 de la rica región de Schleswig-Holstein en Dinamarca. De todos modos, el gobierno danés mantuvo el dominio militar y de relaciones internacionales sobre Islandia durante 22 años más, justo hasta que Islandia fue independiente de facto, automáticamente, en 1940 por la ocupación de Dinamarca por los nazis pues el ejército, la política internacional y el propio Estado danés habían dejado de existir. En 1944, la renacida Dinamarca no tenía ni fuerzas ni ganas de volver a ocupar Islandia. Sin las dos guerras mundiales, que debilitaron a Dinamarca, Islandia hubiera tenido mucho más difícil su independencia, y podría conjeturarse que tal vez ésta hubiera sido imposible porque una Dinamarca fuerte hubiese seguido «protegiendo militarmente» a la Isla que tenía un fundamental valor geoestratégico para el imperialismo durante la mal llamada «guerra fría»: un valor tan grande que fue el ejército norteamericano el que «protegió» Islandia desde 1951 hasta 2006 con su poderosa y sofisticada base en Keflavik. Singapur era –es- una «ciudad estado» del imperialismo en Asia, tanto en lo financiero como por su enclave militar. Japón lo comprendió y por eso aplastó a la guarnición británica en 1942. Los sangrientos conflictos interétnicos y guerras de liberación en la amplia zona del sudeste asiático como Birmania, Indonesia, Vietnam…, urgieron al imperialismo a reforzar Singapur mediante su encuadre en Malasia, a la vez que garantizar su «paz social» interna restringiendo los derechos sindicales y democráticos. Pero el plan falló por los lógicos miedos de Malasia a que aumentasen los violentos choques interétnicos –lucha de clases en realidad- por el gran poder acumulado por la población china de Singapur, y Occidente decidió independizarla a la fuerza para abortar potenciales conflictos y asegurarse un enclave vital. El reconocido historiador Joseph Fontana ha escrito sobre las tormentosas relaciones de unidad desde 1963 y posterior separación forzada entre la «ciudad estado» de Singapur y Malasia: «Una unión problemática, por el temor de los malayos al peso que podía tener en el conjunto de la federación esta entidad de mayoría étnica china, y por los conflictos raciales que se produjeron en 1964, lo que explica que el Tunku expulsase a Singapur de la federación en 1965 y le obligase a constituirse como nación independiente dirigida por ese singular personaje que es Lee Kuan Yew, primer ministro de 1959 a 1990 y algo así como “primer ministro emérito” (minister mentor) todavía hoy: un jefe de gobierno que recibió la noticia de la independencia forzada, caso único de la historia del colonialismo, “lamentando con lágrimas ‘este momento de agonía’” y que ha construido un singular ejemplo de democracia autoritaria» (Por el bien del imperio. P&P. Barcelona 2013, p. 180) La creación del Estado de Montenegro fue simultánea a la creación del Estado de Serbia, ambos en 2006 tras dar por concluida voluntariamente la federación serbio-montenegrina que mantenían desde 1992, algo parecido a un divorcio consensuado bajo fortísimas presiones. Con la implosión de la URSS, el imperialismo azuzó las graves crisis internas de Yugoslavia, acelerando así el estallido de salvajes guerras que la destrozaron. El imperialismo necesitaba volver a la balcanización reaccionaria para asentarse estratégicamente en el área como una cabeza de puente para ulteriores presiones contra Rusia. Como en todo el bloque del Este y en la ex URSS, el grado de pudrimiento de la casta burocrática que se estaba transformando rápidamente en la muy corrupta nueva burguesía, facilitaron las estrategias de manipulación y provocación del imperialismo. Estallaron guerras, y la OTAN destrozó la Federación en 1999 con bombardeos masivos que recordaban a la II GM, sobre todo contra Serbia porque necesitaba destruir la Federación serbio-montenegrina para imponer la balcanización. En uno de los bombardeos la OTAN lanzó misiles de alta precisión contra la embajada de China Popular en Belgrado, destruyéndola parcialmente: un aviso de lo que vendría al cabo de los años… La Unión Europea elaboró ese mismo año un plan de 2000 a 2006 por el que inyectaría, bajo condiciones, nada menos que 12.000 millones de euros para reactivar todas las economías excepto la de Serbia-Montenegro. Aun así, en 2002, ambos países intentaron mantener su alianza. En 2004 Putin comenzaba su segundo mandato en Rusia con una política que cada vez inquietaba más al imperialismo porque se negaba a humillarse como lo había hecho el borracho Yeltsin. En 2005 la OTAN intensificó su avance hacia el este, incumpliendo las promesas dadas a un auto derrotado Gorbachov. La Federación serbio-montenegrina tenía acceso al Adriático con la costa de Montenegro, lo que era un peligro para la OTAN porque imposibilitaba una asfixia totalmente terrestre de Serbia. Para entonces, la mezcla de miedo por las guerras y amenazas, y de pobreza por el cerco económico, más las promesas imperialistas, empezaron a debilitar la determinación de un sector montenegrino: su gobierno organizó un referéndum de autodeterminación. Hay que recordar que en esos mismos años de 2004-05 en Ucrania el imperialismo puso en práctica la primera de las «revoluciones naranja», que luego intentó extender a otros sitios, reforzando el poder de la derecha neofascista. En Montenegro fueron muy fuertes las presiones, promesas y amenazas veladas de la Unión Europea para que ganase el sí a la independencia en junio 2006, como sucedió. Serbia respetó la voluntad montenegrina y ella misma se declaró Estado soberano sin relación alguna con la ya extinta Federación de 1992-2006. En noviembre de 2007 el nuevo Estado de Montenegro en ejercicio de su «soberanía» vigilada a distancia, dio permiso al ejército norteamericano para que se estableciera en su territorio «independiente», iniciando un proceso de sumisión a poderes extranjeros que se ha vuelto absoluta en la mal llamada «crisis de Crimea». Estas son las cuatro «secesiones pacíficas» excepcionales en la historia, tal cual la presenta David Armitage. Las hemos contextualizado mínimamente para mostrar cómo han estado siempre marcadas por fortísimas presiones múltiples y extremas violencias físicas o psicológicas en ellas mismas o en su entorno inmediato. Por tanto, la excepcionalidad de estos cuatro casos es debida no a que los Estados dominantes sufrieran un súbito ataque de democracia y respeto a los derechos de los pueblos, sino a que sufrieron chantajes, presiones y ataques de toda índole provenientes de sus contextos respectivos, lo que unido a la mayor o menor movilización de los pueblos oprimidos, hizo que no tuvieran más remedio que aceptar la independencia de Noruega, Islandia y Montenegro; mientras que en el caso de Singapur, fueron los temores de Malasia y los intereses de Occidente, los que obligaron a su clase dominante a aceptar una independencia que, en todo caso, estaba protegida por las fuerzas imperialistas, como la de Islandia y Montenegro. Llegados a este punto, y antes de seguir es conveniente reflexionar sobre qué importancia tiene la Historia –la que rápidamente hemos visto arriba- para nuestro presente y futuro. Nos ahorramos un esfuerzo y a la vez aprendemos, si recurrimos a Terry Eagleton: «Un esclavo sabe lo que es, pero conocer por qué es un esclavo supone el primer paso para dejar de serlo. Así pues, al describir cómo son las cosas, estas teorías ofrecen también una vía para superarlas y alcanzar un estado más deseable. Pasan de exponer “cual es” la situación a proponer “cuál debería ser”. Las teorías de este tipo hacen posible que los hombres y las mujeres se describan a sí mismos y describan sus situaciones de un modo que controvierte tales realidades, y que, por consiguiente, les permite redescribirse a sí mismos y a sí mismas. Hay, en este sentido, una estrecha relación entre razón, conocimiento y libertad. Ciertos tipos de conocimiento son de vital importancia  para la libertad y la felicidad humanas. Y a medida que las personas actúan sobre la base de tales conocimientos, van adquiriendo una comprensión más profunda de los mismos, lo que, a su vez, les permite actuar conforme a ellos de manera más eficaz. Cuanto más podemos comprender, más podemos hacer. Pero, a juicio de Marx, el tipo de comprensión que realmente importa es el que sólo puede producirse a partir de la lucha práctica» (Por qué Marx tenía razón. Península, Barcelona, 2011, p. 141) La Historia, es decir la crítica, es decisiva para la felicidad y la libertad humanas porque descubre los límites de nuestra reaccionaria ignorancia o nuestra creencia ilusa, y porque a la vez y si es realmente crítica, nos ofrece pautas que nos ayudan a ser más libres y felices si las aplicamos de manera creativa y autocrítica en nuestras luchas. Por ejemplo, después de lo visto hasta ahora y estudiando las contradicciones en su grado actual y previsible de antagonismo ¿podemos creer en la factibilidad de una transición pacífica a la independencia y al socialismo respetando con obediencia perruna las leyes del capital, de la Unión Europea y de los Estados español y francés? Si buscamos un poco, a cada instante que transcurre accedemos a noticias, informes y estudios sobre la realidad que, convenientemente debatidos, nos abren perspectivas importantes. Veamos unos pocos de los más recientes: Según el FMI el costo que la guerra comercial que los EEUU endurecen contra China Popular, es de 0,5 puntos anuales del PIB mundial; ahora bien, y sin enjuiciar este dato, el costo es y será mayor porque la agresión se intensifica y además ya se extiende contra otras economías, como la rusa, la iraní, la venezolana, la cubana…, e incluso amenaza a Alemania y a países europeos. En una coyuntura de desaceleración mundial que se inserta en el contexto de crisis iniciado en 2007, los efectos del expansionismo yanqui pueden llegar a ser demoledores, sobre todo sabiendo que las 26 personas que tienen la riqueza de 3.800 millones de seres humanos cometerán las peores atrocidades para mantener y multiplicar sus propiedades. Así, por ejemplo, la transnacional Ford va a echar al desempleo al 10% de su plantilla, 7000 personas; el fondo buitre norteamericano Blackstone ya tiene cerca de 30.000 viviendas en alquiler en el Estado español, lo que significa que puede desahuciar impunemente a 30.000 familias cuando quiera para multiplicar sus beneficios. En Nuestramérica, 40 instituciones financieras en 17 países han congelado 5.470 millones-$ de Venezuela, país que ha sufrido 40.000 muertes provocadas desde que los EEUU endurecieron su asfixia sanitaria, tecno-económica, financiera, energética, militar… desde 2017, según el riguroso estudio de una Fundación norteamericana. Cuantificación que no incluye los asesinatos causados por el neofascismo y la extrema derecha golpista que actúa a las órdenes yanquis. La dictadura hondureña, que desde 2009 asesina mediante goteo selecto, expulsa a las 25  cubanas y cubanos internacionalistas de la sanidad popular y acepta la invasión legal de 1000 expertos israelíes en contrainsurgencia. Con la ayuda británica, Israel penetra en Argentina desde finales de 2017, y ella sola o con la ayuda imperialista extiende sus tentáculos por Paraguay, Colombia, Brasil… En Oriente Medio, Israel –potencia nuclear- bombardea Siria siempre que puede, ayuda a masacrar el Yemen, negocia con la dictadura patriarcal de Arabia Saudí que quiere tener sus bombas nucleares, y además de asesinar y torturar palestinas y palestinos casi a diario, se prepara para destruir Irán y Líbano, si le dejan. Por su parte, la Unión Europea avanza en la creación de un euro ejército para defender a la burguesía dentro de la UE y fortalecer el euroimperialismo, lo que le está suponiendo más roces con los EEUU que se niegan a conceder cierta autonomía científico-militar a Europa. Parece que Alemania ha logrado salir ligeramente del parón económico que había tenido, pero el Brexit añade incertidumbres que se suman a los efectos de las amenazas de los EEUU de imponer aranceles a la UE. La derecha alemana, que domina en la UE, no quiere enfrentarse con el neo-nazismo que penetra en la burocracia del Estado y del ejército, de modo que la ideología que cimenta sus promesas para estas elecciones europeas del 26 de mayo hace silenciosas concesiones al racismo y al autoritarismo. Los EEUU presionan para que se acerquen las extremas derechas europeas en lo estratégico, como paso necesario para reforzar el poder yanqui en la UE: el Pentágono y Ucrania sopesan crear bases navales en el Mar Negro para amenazar a Rusia, a la vez que rearma e instala mortíferos cohetes que pueden ser nucleares en fronteras de estos países con Bielorrusia y Rusia, justo cuando el gasto mundial en armas es el más alto de la historia y nunca antes hemos estado tan cerca del holocausto nuclear. En Asia, Japón ha roto con su antimilitarismo oficial desde 1945 y desarrolla un potente ejército reforzado con una ideología militarista que recupera los valores de la superioridad racial nipona, valores que vertebraron su ideología imperialista desde finales del siglo XIX. No hace falta decir que China Popular, Corea del Norte y Rusia son los objetivos prioritarios de ese rearme aplaudido por el Pentágono, y los secundarios: Vietnam y el delta del Mekong. En la India las tensiones político-religiosas y la lucha de clases, que van unidas, propician tanto el ascenso del conservadurismo hindú más violento impulsado por el gobierno, como la masificación de la lucha de clases interna, lo que a su vez recrudece las guerras locales con Pakistán, que, como la India, tiene armas nucleares. La vida está siendo devorada por el capitalismo mediante dos formas de unidad. Una, la primera fuente de ganancias del capitalismo y de esos 26 hombres más ricos del planeta es la sobre explotación sexo-económica, afectiva, educacional, de cuidados, etc., de los varios miles de millones de mujeres trabajadoras empobrecidas. La «industria de la vagina» y la trata de mujeres es uno de los esclavismos más rentables a la vez que un efectivo sistema de información policial, de narcocapitalismo, de empobrecimiento por el imperialismo sexual, y de gentrificación contra las barriadas populares que se resisten a la omnívora industria del turismo. El Estado norteamericano de Alabama prohíbe el aborto incluso en casos de violación e incesto, y la derecha yanqui jalea semejante inhumanidad. En el Estado español en los cuatro primeros meses de 2019 se ha duplicado el feminicidio sufrido en todo 2018. La otra forma de destruir la vida, inseparable de la anterior, es mercantilizando la Naturaleza: una superficie de tierra cultivable equivalente a un campo de fútbol se erosiona cada cinco segundos, mientras que tarda 1000 años en crecer un centímetro; nunca ha habido tantos gases invernaderos en la historia de la Tierra y no ha llegado a los cinco meses cuando la Unión Europea ha consumidos los recursos disponibles para un año… y es tal el poder de la industria de la alimentación químicamente tratada que, según la OMS, 5000 millones de personas, más de dos tercios de la población mundial, están –estamos- en riesgo por las grasas trans. Monsanto, la transnacional del cáncer, tiene que hacer frente ya a 13.400 demandas sólo en los EEUU lo que puede terminar arruinando al gigante Bayer, poderosísima corporación de la farmaindustria con siniestra historia que se enriqueció con el nazismo. Los niveles actuales de contaminación reducen en 20 meses la duración de la vida de las y los recién nacidos. IÑAKI GIL DE SAN VICENTE EUSKAL HERRIA 23 de mayo de 2019



  • La religión democrática y el rito electoral
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    29/05/2019
    ¡Y el Capital creó la democracia y dijo: votad y creed en ella y de vosotros será el reino electoral! Esta es la forma en que se podrían encabezar las constituciones hijas de las revoluciones burguesas, esas a las que se aferran con tanta pasión liberales, conservadores, socialdemócratas, progresistas, izquierdistas, populistas y demás fauna política. Pero si aferrarse al orden y al Estado de Derecho es casi un mandamiento de obligado cumplimiento para todo político que aspire a resolver sus habichuelas, el comportamiento de los electores españoles ante las múltiples citas electorales tiene difícil explicación en el campo de lo terrenal. Veamos un ejemplo. Esta mañana, mi vecina, una profesora jubilada conservadora y creyente, tiraba a la basura un fajo de propaganda electoral que le habían buzoneado. Con cara de disgusto se quejaba de todo el dinero que se derrocha en esta propaganda y decía “además no sirve para nada”. Sin embargo, ella votará el domingo en las Elecciones Europeas, en las autonómicas y las municipales, y votó el mes pasado en las elecciones generales. Ella, igual que mi madre que afirma en cada cita electoral que “no cree en ningún partido político”- sí, utiliza la palabra creer-, votará siempre que haya elecciones, como también lo hará mi vecino el albañil que afirma que “todo esto es como en el franquismo, igualito que entonces, que da igual lo que votes siempre mandan los mismos”. Resulta pues sorprendente, cuando se pulsa la vida cotidiana, esa combinación de incredulidad y fe al mismo tiempo. Los sociólogos llevamos años intentando explicar esta situación desde las más diversas teorías: la desafección política, el ascenso de los populismos, el voto útil, votar a la contra, etc. Pero quizá estamos buscando explicaciones racionales acordes con nuestra propia fe en el sistema político que surgió de las revoluciones burguesas y que hemos acabado por llamar democracias cuando realmente son sistemas parlamentarios representativos, bastante distantes de lo que son los principios políticos de un sistema democrático en el que el poder reside en el pueblo, existe mandato imperativo y revocabilidad de los cargos. Es decir, existe una participación real – no nominal - , los ciudadanos están organizados, opinan, toman decisiones, realizan tareas y controlan a los políticos en los que delegan. La explicación que habría que descifrar se haya en el terreno de lo misterioso. Está recogida en la expresión gallega en relación a las meigas (brujas), dicen los gallegos que ellos “no creen en las meigas pero haberlas hailas”. Quizá se vote porque, si no se hace, puede caer una desgracia horrible, por ejemplo: si no votas estás legitimando a quien salga y seguramente será la peor opción, o estás permitiendo que salgan elegidos los fascistas de Vox, o puede volver la dictadura, o se desestabilizará el sistema político, o te quedarás sin pensión, o no habrá presupuesto para los hospitales ni para la educación, etc., etc. Pero también hay explicaciones aparentemente más racionales y sensatas. Por ejemplo, se recurre a un extraño sentido común de la oportunidad o de los derechos adquiridos, que identifica votar con la democracia: si tanto hemos luchado por la democracia no vamos ahora a no votar. El gran escritor nigeriano Achinua Achebe (1) describía en su novela “todo se desmorona” cómo los misioneros blancos destruyeron aquello que mantenía unido a los clanes. ¿Y cómo lo hicieron?, aparentemente instalando una nueva religión pero la realidad es que pudieron instalar una nueva creencia destruyendo los lazos que les mantenían unidos: la interrelación personal y la comunidad. Esta vida comunitaria fue destruida por la individualización y la intermediación: “el blanco es muy listo. Llegó silenciosa y pacíficamente con su religión. Nos reímos de su estupidez y le dejamos quedarse. Ahora ha convencido a nuestros hermanos y nuestro clan ya no puede actuar unido. Ha cortado las cosas que nos mantenían unidos y nos hemos desmoronado” De la misma forma que los misioneros blancos pudieron imponer sus leyes y someter a los africanos convenciéndoles de que estaban equivocados, de que sólo había un Dios al que adorar y éste era el de los blancos, así los políticos nos convencen de que sólo hay una única forma de ser demócrata y de participación política: acudir a las urnas para depositar un voto. Un voto que no obliga a los políticos sino que obliga a los votantes a aceptar sin rechistar cuatro años más de ajustes, austeridad, precarización y engorde del capital. Porque, como bien intuye el creyente, sea cual sea el resultado de las elecciones, Dios es todo poderoso y ministros tiene en toda Europa que harán cumplir su voluntad. Y como explicaba Obierika a su amigo Okonkwo en la novela de Achebe, todo esto pasaba porque se habían roto los lazos del clan, porque ya no se hacían asambleas donde se decidiera qué hacer cuando surgía una disputa, porque los hermanos y los hijos y las hijas seguían a un Dios extranjero. Mi vecina, mi vecino y mi madre; mis colegas y amistades, acudirán a votar religiosamente cada vez que se les convoque aunque ninguno espera que cambie nada. Y cuando vuelvan a casa Dios estará en la de todos dando los resultados electorales. (Fuente: Canarias Semanal / Autora : Ángeles Díez Rodríguez)



  • Acatar creativamente
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    22/05/2019
    Los indepes ya tenemos una nueva colección de aquel tipo muy determinado de fotografías que, según los visionarios del procés, deberían provocar que el sistema político español colapse muy pronto como catedral en llamas. El problema es que el álbum de instantáneas acumuladas (del 1-O al encarcelamiento del Govern que el parlamentarismo catalán no se atrevió a restituir) está engordándose a una velocidad alarmante y, a pesar de nuestra persistente creencia en el si jo l’estiro fort per aquí i tu l’estires fort per allà (*), el Estado nunca acaba de romperse y respira muy tranquilo. Eso es lo que puede deducirse de la sesión de ayer en el Congreso, marcada por la presencia de los presos políticos en los escaños, una realización televisiva de vergüenza ajena que escondía intencionalmente su presencia (en casa a esta artimaña siempre la hemos llamado censura), así como diferentes formas ciertamente creativas de acatar la Constitución española. Como siempre, en esto de la estética no hay ni dios que sea digno rival, y la providencia hizo que la jovencísima diputada republicana Marta Rosique se encargase de llamar al voto por la presidencia de la cámara engalanada con una camiseta donde uno podía ver Acció Antifeixista / Països catalans. Quien dice estética dice también poesía, y aquí tenéis a los diputados de la tribu prometiendo la Carta Magna por imperativo legal “con lealtad al mandato del 1-O” o “por la República catalana”. Menudo cinismo, ya ve usted, porque si algo han hecho los partidos de la oligarquía independentista ha sido dinamitar la memoria del 1-O a base de traficar con la esperanza de la gente prometiéndole un referéndum pactado, así como vaciar de significado político palpable el concepto de “república”, que ahora mismo se utiliza en forma de comodín. Si los diputados hubieran sido realmente leales al mandato del 1-O, como sabe todo el mundo, no estarían sentados en el Congreso de Madriz. Me admira y me exaspera a la vez el espíritu naif de muchos conciudadanos que piensan que lo de ayer puede resquebrajar los cimientos del Estado. Contrariamente, España vivirá encantadísima de haberse conocido con un catalanismo de camiseta que continúe prometiendo sine die. Lejos de una incomodidad o un peligro, el hecho que los líderes independentistas que osaron romper la hipotética unidad de España acaben sentados en un lugar donde, les guste o no, son representantes del estado que dicen combatir es una victoria como la copa de un pino. Porque seamos sinceros: ser fiel al mandato del 1-O y ser representante del pueblo español son dos piezas que no encajan, de la misma forma que pretender hacer política independentista desde una cárcel española es un ataque a la inteligencia de los electores y una tomadura de pelo. Renunciar a las convicciones independentistas nunca te hace mejorar. Todo esto lo saben perfectamente las bases y los militantes de Esquerra y Convergència pero todavía es hora que demuestren a sus líderes que no les pueden comprar con cuatro nóminas y las migajas de un cargo en la Generalitat, así que también va siendo hora de que muevan el culo para superar las estructuras oligárquicas de sus partidos, que no tienen más intención que sepultarlos para siempre en la autonomía. Los electores saben perfectamente que de hacer turismo y selfies en el Congreso uno no va a sacar absolutamente nada. Ahora sólo falta que se liberen del yugo y lo digan. Porque acatar, por muy creativamente que se haga, siempre implica atacar. Incluso aplaudían a Batet, los castradores de la base… (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu) (*) Nota de LOA: si jo l’estiro fort per aquí i tu l’estires fort per allà; “si yo la estiro fuerte por aquí y tú la estiras fuerte por allá”, verso de la canción “L´Estaca” de Lluís Llach



  • Crecen la desigualdad y el riesgo sistémico
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    20/05/2019
    La gobernadora de la Reserva Federal de Estados Unidos, Lael Brainard, en un discurso en Washington, ha revelado hasta que punto ha aumentado la desigualdad en los EE.UU.. Utilizando los últimos datos sobre ingresos y riqueza, señaló que los ingresos y la riqueza de los hogares de la clase obrera (al ‘establishment’ le gusta hablar de 'clase media') en los EE.UU. han sido exprimidos en los últimos 50 años y particularmente en los últimos 20 años. Los hogares medios estadounidenses todavía no han recuperado plenamente la riqueza que perdieron en la Gran Recesión. A finales de 2018, el promedio de los hogares de ingresos medios tenia un patrimonio de $ 340.000 (principalmente una casa), mientras que el 10% superior tenía $ 4,5 millones, un 19% más que antes de la recesión. El aumento de estos últimos se debió principalmente a la subida del mercado de valores. Según la encuesta de consumo de la Fed, un tercio de los adultos con ingresos medios dicen que pedirán dinero prestado, venderán algo o no son capaces de pagar $ 400 en facturas inesperadas. Una cuarta parte señalaron que obviaron algún tipo de atención médica en 2018 debido a su coste. Casi tres de cada 10 adultos de ingresos medios mantienen un saldo negativo en su tarjeta de crédito la mayoría del tiempo. Mientras tanto, la proporción del ingreso gastado en alquiler por los inquilinos de clase media se elevó a un 25% en 2018 desde el 18% en 2007, un aumento del 40%. El coeficiente de Gini (la medida básica de la desigualdad) de los ingresos se encuentra en su nivel más alto en los EE.UU., un pico de 0,48 que contrasta con el 0,38 de finales de 1960 - un aumento del 30% (véase el gráfico). Brainard sugirió que esta evolución es tan negativa que la mayoría de los estadounidenses nunca recuperarán un nivel de vida razonable. “En los últimos años, los hogares con ingresos medios se han enfrentado a una serie de retos'', dijo Brainard. “Esto plantea la cuestión de si los estándares de vida de clase media están al alcance de los estadounidenses de ingresos medios en la economía actual'. Tal situación también amenaza con debilitar la economía al disminuir el consumo per capita. “Las investigaciones demuestran que los hogares con menores niveles de riqueza gastan una mayor fracción de sus ingresos que sus contrapartes más ricas. Eso tiene implicaciones a largo plazo para el consumo, el mayor motor del crecimiento de la economía”, dijo. E incluso corre riesgo la ‘propia democracia'.  “Una clase media fuerte es a menudo considerada la piedra angular de una economía vibrante y, más allá de eso, de una democracia resiliente'' añadió. Tales son los temores de los miembros de uno de los pilares del capital estadounidense, la Reserva Federal. Mientras se exprime a la 'clase media' en los EE.UU. y en otros muchos países capitalistas avanzados, el 1% superior e incluso más allá, la parte superior del 0,1%, nunca han estado mejor. Es como si la Gran Recesión nunca hubiera tenido lugar. La riqueza de las personas más ricas del mundo se redujo en un 7% a los $ 8,56 billones de dólares en 2018, según Wealth-X, citando las tensiones comerciales globales, la volatilidad del mercado de valores y una desaceleración del crecimiento económico. Y el número de multimillonarios cayó un 5,4% hasta 2.604 personas, la segunda caída anual desde la crisis financiera de hace una década. Pero los más ricos de EE.UU. fueron los que salieron mejor parados de las tres regiones principales, registrando un ligero aumento del número de multimillonarios de 0,9% hasta los 892, incluso si su riqueza se redujo en un 5,8% hasta los $ 3,54 billones. San Francisco es la ciudad que tiene más multimillonarios por habitantes en el mundo - con un multimillonario por aproximadamente cada 11.600 habitantes - seguida por Nueva York, Dubai y Hong Kong. No ha habido, sin embargo, una caída en el número de multimillonarios en la Gran Bretaña del Brexit.  De acuerdo con la lista de ricos del Sunday Times que se acaba de publicar, hay 151 multimillonarios registrados en el Reino Unido. Y ser un multimillonario es ser como dios en comparación con la riqueza media de los hogares. Si medimos la diferencia de tiempo, digamos que en días, es asombrosa. El salario anual de una enfermera del NHS (Sistema de Salud Público) es como la mitad de un día, mientras que el de un multimillonario es como 11.500 días. Los ingresos del multimillonario suponen una brecha de !32 años! Como el cambio climático y el calentamiento global, la desigualdad en todo el mundo ha llegado a un punto de inflexión irreversible. La Biblioteca de la Cámara de los Comunes del Reino Unido estima que, si las tendencias actuales continúan, el 1% más rico controlará casi el 66% del dinero del mundo para el año 2030. Sobre la base de un crecimiento del 6% anual de la riqueza, tendrán activos por valor de aproximadamente $ 305 billones de dólares, desde los $ 140 billones actuales. Esto sigue a un informe publicado a principios de este año por Oxfam, que afirma que sólo ocho multimillonarios poseen tanta riqueza como 3,6 mil millones de personas - la mitad más pobre del planeta. El economista jefe del Banco de Inglaterra, Andy Haldane, también ha publicado un estudio profundo sobre la distribución en Gran Bretaña de ricos y pobres. Desde su ciudad natal, Sheffield, en el norte de Inglaterra, Haldane muestra como la riqueza y los ingresos se concentran en el sudeste de Inglaterra. De hecho, el Reino Unido tiene la peor dispersión regional del ingreso y la riqueza en Europa - incluso peor que Italia. En Gran Bretaña, el ingreso y la riqueza se concentran en Londres y el sur-este, a pesar de que las largas horas de trabajo y el tiempo de transporte parecen hacer a los londinenses más miserables que sus conciudadanos más pobres en el norte, según las encuestas. La desigualdad creciente está creando las condiciones para el aumento de los riesgo e incertidumbre en las economías capitalistas. Porque la principal forma en que la desigualdad de la riqueza ha aumentado es mediante el aumento de los precios de los activos financieros. Marx llamó a estos activos ‘capital ficticio’, ya que representan una reclamación sobre el valor de las empresas y el gobierno que no puede ser reflejada en el valor realizado en las ganancias y activos de las empresas o los ingresos del gobierno. Las crisis financieras tienen lugar de manera recurrente, cada vez más graves, y pueden acabar con el 'valor' de estos activos de golpe. Tales crisis pueden ser desencadenantes de un colapso en cualquier punto débil subyacente en los sectores productivos de la economía capitalista. El último informe de la Reserva Federal de Estados Unidos sobre la estabilidad financiera en los EE.UU. es una lectura que llama al realismo. Según el informe, “El endeudamiento de las empresas es históricamente alto en relación con el producto interno bruto (PIB), con aumentos más rápidos de la deuda concentrada en las empresas de mayor riesgo, en medio de señales de deterioro de las condiciones de crédito.” Las tasas de interés de los créditos están cerca de sus mínimos históricos, por lo que la orgía de endeudamiento de las empresas continúa. Según la Fed, “La deuda contraída por el sector empresarial, sin embargo, se ha expandido más rápidamente que la producción en los últimos años, empujando la relación del crédito del sector empresarial con el PIB a niveles históricamente altos .” Por otra parte, “El crecimiento considerable de la deuda empresarial durante los últimos siete años se ha caracterizado por un gran aumento de las formas de riesgo de la deuda concedida a empresas con perfiles de crédito más pobres que las de aquellas que han aumentado los niveles ya elevados de deuda”. Y este dinero prestado no se utiliza para invertir en activos productivos, sino para especular en el mercado de valores. De hecho, los principales compradores de acciones de Estados Unidos son las propias empresas, lo que aumenta el precio de sus propias acciones (recompras). Mientras las tasas de interés se mantengan bajas y no haya una gran caída de los beneficios empresariales, este escenario de endeudamiento de las empresas y las recompras de acciones en el mercado de valores pueden continuar. Pero si las tasas de interés comienzan a subir y / o los beneficios caen, el castillo de naipes empresarial podría desmoronarse. Como resume la Fed: “Incluso sin una fuerte disminución en la disponibilidad de crédito, cualquier debilitamiento de la actividad económica podría aumentar las tasas de morosidad y dar lugar a contracciones relacionadas con el crédito en el empleo y la inversión de estas empresas. Por otra parte, la investigación existente sugiere que las elevadas vulnerabilidades, tales como un excesivo endeudamiento en el sector empresarial, aumentan el riesgo de decrecimiento de la actividad económica en general”. Naturalmente, el informe de la Fed llega a la conclusión de que las cosas irán bien y que los bancos y las corporaciones son fuertes y sanos. Pero la incertidumbre general sobre el futuro de las economías capitalistas va en aumento, de acuerdo con la lectura más reciente del Índice Mundial de Incertidumbre (IMI), que supuestamente mide la confianza de los inversores capitalistas a nivel mundial. La última entrega publicada del IMI ha aumentado el nivel de incertidumbre considerablemente, más allá que antes de la crisis financiera global. Y la reciente caída de los precios de las acciones arrastradas por la guerra comercial en curso entre los EE.UU. y China es una señal de lo que podría suceder el próximo año.
    Michael Roberts.
    Fuente: https://thenextrecession.wordpress.com/2019/05/14/inequality-and-risk-both-rising/ / www.sinpermiso.info
    Traducción: G. Buster



  • Urnas
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    19/05/2019
    Me voy a abstener. Por enésima vez, desde hace algunos años. Por segunda vez en este último mes. No es cosa que haya decidido en los últimos días. Lo tenía claro hace mucho tiempo. Las primeras veces que no voté, costó trabajo dar el paso. La verdad que no soy abstencionista vocacional, he votado muchas veces, he estado en la mesa electoral de interventor y en sus años, cuando era más joven, incluso he participado en pegadas de cárteles, ido a mítines y demás actividades de campaña. No soy anarquista, les respeto por su tenacidad y coherencia pero no participo de su ideología, o filosofía. Creo incluso oportuno recordar que CNT participo del Frente Popular cuando la izquierda (la de verdad) estuvo cerca de asaltar los cielos en el estado español. Pero el sueño eterno como vino se fue que cantase Victor Manuel y desde entonces la izquierda estatal se ha dedicado a reconciliarse con sus asesinos o se ha enredado en luchas cainitas que la han llevado al desastre. También la izquierda de mi país, la mayoritaria (no les agrada que les digan la oficial, así que emplearé el termino mayoritaria) se está dedicando a reconciliarse con quienes nos machacaron. Y si no se han reconciliado más no ha sido por falta de ganas, sino porque nuestros históricos enemigos les han rechazado por activa y por pasiva. Si fuese por la izquierda mayoritaria vasca estaríamos de picnic con el gremio de empresarios, con la burguesía regionalista y si fuese necesario hasta con la derechona madrileña. Prefieren humillarnos hasta el decir basta y tenernos detrás, como un niño (o niña….) arrepentido de lo malo, (o mala...) que ha sido Esa es la actitud y el motivo que me lleva a abstenerme. Yo no he sido malo. En todo caso mi maldad ha sido soñar y actuar dentro de mis posibilidades físicas (cada vez más escasas) y psíquicas (tampoco debo andar sobrado…) en pos de ver cumplido mi sueño. Vivir como ser humano libre, en una patria libre y socialista. Y feminista, por supuesto. Conozco muchas personas que se presentan en las listas electorales, no solo de mi pueblo, de más pueblos de mi país. Pongo la mano en el fuego por ellas y me consta que son honestas. Pero no les voy a votar. Tengo claro que quienes de ellos salgan concejales, al final tendrán que asumir la disciplina del grupo municipal y actuar de manera que les indique los dirigentes locales o nacionales. Como la línea política es la que me ocasiona discrepancia y como no se vota en realidad a personas sino a proyectos políticos es lo que me obliga a no acudir a las urnas. Este año ha sido duro en ese sentido y hemos sido testigos de nefastas actuaciones en Iruña con el caso de Maravillas Gaztetxea, Errenteria….y muchos más que no es preciso mentar. La línea política, puede ser independentista, no lo niego, pero dentro del sistema capitalista, sin cuestionar la propiedad y en línea de reconciliarse con quienes ayer calificábamos de enemigos. Los dos ejemplos no han sido casualidad. Por eso no voy a ir a las urnas. Por eso me voy a abstener. NI a las municipales, ni a las diputaciones ni a la Unión Europea… (No voy a aburrir al personal que tenga a bien leerme de calificar y describir a la UE, brazo político de la banda criminal OTAN…) Sin más….abstenzioa! (Fuente: La Haine / Autor: Andoni Baserrigorri)



  • Independencia de primera y segunda
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    15/05/2019
    El 16 de Marzo de 2019 hemos visto un acontecimiento histórico e insólito en Madrid: por las calles de la Capital del Estado Español, se ha celebrado una manifestación por el derecho a decidir, pero no os confundáis, por el derecho de decidir de Catalunya, y yo me pregunto, y los demás, Euskal Herria, Galiza, Asturies, Castilla, Canarias o Andalucía, ¿no son pueblos con derecho a decidir? ¿Son inferiores sus luchas? ¿Acaso no tienen también presxs politicxs? Sus presxs no disponen de móviles, vis a vis a diestro y siniestro, derecho a dar entrevistas desde la cárcel… Igual que digo de lxs presxs independentistas, hablo de Alfon, Camarada Arenas, Suso, Arango, Isabel Aparicio (exterminada en las cárceles del Estado Español en 2014 negándole la asistencia médica) y un largo etcétera de presxs antifascistas. No reniego de la lucha del pueblo Catalán, lo que no permito es que sus gobernantes burgueses, e incluso desde el Estado Imperialista español nos digan que ese es el Faro, la Guía y que los demás somos inferiores; no, señores y señoras, yo me voy a centrar en el Movimiento Andaluz Independentista que es el frente que yo ocupo sin ser andaluz de nacimiento, que sí de corazón. Andalucía tiene miles de años de historia, muchísima más que TODA la Península Ibérica junta, tiene su cultura propia, SU IDIOMA (no es un español mal hablado, con acento gracioso, es UN IDIOMA). Andalucía, desde la conquista Castellana y Aragonesa, se mantiene como colonia de España, sometida, sin apenas industrializar, y al más mínimo alzamiento de voz, se le aplasta. A lxs andaluces/as siempre se les ha tratado como vagxs, incultxs, analfabetxs…, pero ¿por qué?, porque la economía andaluza mueve al Estado Español y parte de la UE., si Andalucía se independiza, el Estado Español quebraría, no pasaría lo mismo si lo hiciesen otras comunidades del Estado. Andalucía es LA ÚNICA nación que tiene recursos naturales para que su economía sobreviviera en una hipotética independencia, lo que se llama soberanía alimentaria, y así no dependiese de grandes fondos monetarios internacionales, ya que contaría con sus exportaciones ya que es, no solo la huerta del Estado español, sino la huerta de toda Europa, Andalucía cuenta con algunos de los puertos más importantes del Estado, desde Huelva hasta Málaga, la conexión Mediterráneo-Atlántico, y la conexión Europa-África, una inyección de dinero que entraría en las arcas andaluzas y no en las del Estado Español, aparte de todo esto, en la provincia de Huelva, se refina casi un 25% del combustible que se consume en el Estado Español, sin olvidarnos que el Gas Natural que se compra a Argelia se cortaría, ya que el gaseoducto entra por la provincia de Almería, teniendo que pagar los respectivos aranceles si quieren contar con él que enriquecerían las arcas andaluzas que se podrían invertir en fortalecer el tejido económico. Tampoco nos podemos olvidar que si se independiza Andalucía, el Estado Español perdería de golpe más de 8 millones de habitantes (ya que es la más poblada) y la mayor tasa de natalidad de todo el Estado, lo que conllevaría un envejecimiento de la población y la incapacidad de soportar el Sistema Público de Pensiones lo que llevaría al Estado Español al mayor problema social al cual se enfrentaría en mucho tiempo. Siempre pintan a Andalucía como una Comunidad Autónoma pobre, un lastre para el Estado, frases como: “Por culpa de Andalucía no somos más ricxs”, “Pagamos peajes para que lxs andaluces/as vivan de las subvenciones”, “De nuestro impuestos pagamos a lxs andaluces/as” y un largo etc. Ningún país o Estado, arrastraría consigo un territorio que cada dos por tres lleva a la quiebra al Estado. Con este artículo quiero expresar que somos andaluces y andaluzas, que debemos apoyar cualquier movimiento de liberación de un pueblo, pero lo que no hay que hacer es un servilismo de ir con nuestra bandera a sus pueblos a luchar por su independencia, ¿y la nuestra? ¿Cuándo van a venir con sus banderas a luchar por nuestra independencia? El pueblo andaluz es un pueblo alegre, abierto, luchador, trabajador y solidario; es así por su cultura y su historia, es solidario con los demás pueblos ¿Cuándo vamos a dejar de hacer las Revolución fuera y vamos a hacerla dentro, en nuestra Patria? Debemos construir puentes de solidaridad, puentes de comunicación, PERO NUNCA puentes de servilismo. Si derramamos nuestra sangre, si derramamos nuestras lágrimas, que sean por nuestra Tierra y Libertad. Desde la trinchera, Simón Guevara.



  • El Golpe de Estado en Venezuela no era un golpe
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    12/05/2019
    Intentar dar un golpe de estado en Venezuela desde un puente en la zona de los ricos de Caracas, con dos carros antimotines y quince soldados rasos, dejó a los EEUU en un callejón sin salida. La intentona fue un fracaso militar y político para los estadounidenses y la derecha venezolana, reconocido por gran parte de las empresas de comunicación del mundo. Los distintos análisis apresurados y superficiales variaban en forma, pero de fondo admitían que las Fuerzas Armadas Bolivarianas están absolutamente alineadas con el Presidente Nicolás Maduro y que los golpistas no lograron motivar el alzamiento de las fuerzas castrenses. Una semana después de haber sido testigo ocular del fallido golpe, puedo afirmar temerariamente que la derecha siempre supo que no tenía el apoyo militar para un golpe. Es más, la consciencia de no contar con dicho apoyo me permite clasificar la acción como suicida. Los EEUU y parte de la Unión Europea necesitan sangre opositora en las calles para darle un nuevo significante al relato que han construido sobre Venezuela. La autoproclamación se desinfló muy rápidamente. La absoluta falta de carisma y experiencia política no permitieron que Guaidó se fabricara como un líder capaz de motivar, siquiera a los diversos sectores contrarios al gobierno bolivariano. Si no logra cautivar ni a su gente, ¿cómo va liderar las Fuerzas Armadas Nacionales Bolivarianas? Para que ocurra un golpe de Estado en cualquier lugar del mundo, se requieren dos elementos básicos: apoyo de algún sector significativo de la población y el de las fuerzas armadas. La derecha venezolana no tiene ni uno ni lo otro. Por eso, la decisión de declarar un golpe de Estado, a escasos metros de un cuartel militar sin tener apoyo del mismo. El objetivo no era cooptar los militares que estaban en el cuartel, sino provocarlos. Las declaraciones de Leopoldo López y Juan Guaidó a las 5 de la mañana llamando al golpe, generaron una inmediata y corpulenta cobertura internacional en vivo de lo que debería ser una virulenta respuesta armada del gobierno, iniciando casi un Caracazo 2.0. Lo que ellos no esperaban era la reacción de ajedrecista del Presidente Nicolás Maduro. Inmediatamente a la puesta en escena de lo que en realidad era la representación de un golpe, el Presidente ordenó a los militares de la base La Carlota no responder bajo ninguna circunstancia a las provocaciones. En lugar de tratarlo como un golpe de Estado, -sabiendo que los provocadores tenían apenas el control de 200 metros cuadrados sobre un puente-, se trató como un caso de orden público. Por eso, la reacción fue de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) y no del Ejército. La GNB es la institución pública responsable de este tipo de eventualidades. Tiene los equipos y el entrenamiento para dispersar lo que era una aglomeración de delincuentes armados que hacían un llamado a una sublevación popular que nunca ocurrió. Las empresas internacionales de comunicación estaban vendiendo nuevamente un producto que no han entregado a sus clientes. El 30 de abril no hubo una masacre de civiles, ni tampoco bombardeos o desaparecidos. Así como el 23 de febrero de este año, al son de Juanes y un desafinado Miguel Bosé, la falsa ayuda humanitaria escoltada por una violenta agrupación de paramilitares que acabaron quemando los camiones sobre el puente obligaron el “mea culpa” del The New York Times. Las acciones lideradas por Guaidó han fracasado. A las 10 de la mañana, cinco horas después de las declaraciones de Guaidó y López, las acciones se dividieron en dos puntos distintos, cada una con su objetivo específico. Al mismo tiempo que miles de manifestantes en la plaza de Altamira, zona de la élite económica opositora, escuchaban a Guaidó, paramilitares armados iniciaron un cerco al cuartel La Carlota. Tumbaron parte de las rejas exteriores de protección esperando que en ese momento los militares reaccionaran. La reportera de Telesur Madeleine García logró registrar el momento exacto en que los militares saludan y le dan la mano a los paramilitares pidiendo muy tranquilamente que se retiraran de la base. Sí, tranquila y educadamente, no cayeron en provocaciones. Cumplían órdenes directas de su Comandante en Jefe. El asedio duró algunas horas. Desde posiciones privilegiadas, francotiradores dispararon contra los militares. Entre disparos de armas cortas y largas, 8 militares fueron heridos, algunos de gravedad. Las fuerzas armadas se mantuvieron firmes a las órdenes del presidente y no respondieron. Pese a las imágenes de la arremetida de un blindado contra un grupo paramilitar armado que lo cercaba para quemarlo con coctel molotov, y algunos heridos con perdigones de plástico y bombas de gas lacrimógeno, el saldo fue sorprendente. El día de la intentona golpista no hubo fallecidos. Lo que las empresas privadas de comunicación nunca mostraron fueron las más de cien mil personas que auto convocadas salieron a proteger el Palacio de Miraflores. El relato se construyó solo desde un pequeño recorte de la realidad: el enfrentamiento de la oposición y la Guardia Nacional Bolivariana. Las muertes ocurrieron al día siguiente: el 7 de mayo, la Fiscalía venezolana reportó un total de cinco muertos, 233 heridos y 18 órdenes de captura. El fracaso de Guaidó de generar un derramamiento de sangre en el país, pese a los muertos y heridos, confundió a parte de la opinión pública consumidora de la prensa internacional, y contribuyó a la victoria comunicacional del Presidente Maduro. Los periodistas y la oposición tuvieron que asumir públicamente que las Fuerzas Armadas son fieles a la Constitución, y, consecuentemente, a su Comandante en Jefe. Analistas pasaron días enteros conjeturando e inventando excusas para justificar la “fidelidad” de los militares. El próximo paso de la maquinaria estadounidense es obvia: la invasión. La dificultad en aplicar la misma recetas belicistas estadounidenses es que no existe consenso entre lo que el alto mando civil de EEUU, Colombia y Brasil, y el alto mando militar. Duque, Bolsonaro, Bolton y Abrams, han dado todas las muestras de apoyo a una solución militar extranjera. El tema es que la tecnocracia militar sabe que entrar en Venezuela será una guerra sin cuartel. El alto nivel de adiestramiento militar, su tecnología y los millones de milicianos y grupos paramilitares llamados “colectivos” que apoyan al gobierno, transformarán la entrada de cualquier fuerza extranjera en una masacre. Cualquier vendedor de helados, joven en moto, jubilada o portero de un edificio, puede ser una persona entrenada militarmente para enfrentarse una invasión. Para vencer en Venezuela no basta tomarse Miraflores, habrá que asesinar millones de hombres y mujeres que pese al deshumano bloqueo económico, están dispuestas a dar su vida para defender la Revolución Bolivariana. El fracasado golpe de estado generó una llamada telefónica absolutamente inusual entre Putin y Trump. Durante una hora hablaron de diversos temas que sirvieron como cortina para ocultar la importancia de lo que ocurrió horas antes en Venezuela. La verdad es que Venezuela ostenta muchísima inversión rusa y china. Las constantes demostraciones de apoyo de ambas potencias han frenado las ganas de generar otro genocidio en América Latina y el Caribe. Si analizamos las variables históricas y actuales, la probabilidad es que los EEUU insistan en que Colombia use sus poderosos y temidos grupos paramilitares con soporte logístico y del Estado, para que extra oficialmente entren a Venezuela e implementen una estrategia emulada de Siria con el Ejército Islámico. El terror total y formación de grupos paramilitares venezolanos para nuevamente intentar engañar la opinión pública mundial indicando que son jóvenes que han decidido arriesgar sus vidas en pro de las libertades. La escalada de violencia tomaría proporciones no alcanzadas por el fallido golpe lograr apoyo internacional para una invasión. La Revolución Bolivariana tiene una amplia experiencia acumulada en resistir, inteligentemente. Ya son 20 años superando todo tipo de desestabilización, golpes de Estado, atentados, sicariatos . Debido a la masacre mediática, el Presidente Maduro ha sido subestimado, pero también ha dado muchas muestras de saber cómo voltearle la tortilla a los líderes de la derecha. Es el peor momento de la derecha en las dos últimas décadas; si no fuera por las tarimas mediáticas, no hubieran ocupado más que un puente y una plaza en un barrio exclusivo de Caracas. (Fuente: Cubadebate / Autor: Amauri Chamorro)



  • Doce apuntes sobre marxismo (II de XII)
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    04/05/2019
    Hasta la revolución de 1848 y la publicación del Manifiesto del Partido Comunista. O sea, lo que podemos definir como la fase en la que el socialismo utópico entra en agotamiento, pero todavía el marxismo no ha adquirido la fuerza suficiente para ocupar su lugar. Y que la tercera entrega versará sobre el período que va de 1848 a 1871, II.- SOCIALISMO Y COMUNISMO UTÓPICOS, En abril de 1865, mientras avanzaba en los borradores de lo que sería El Capital, y a la vez militaba muy activamente en la I Internacional fundada en septiembre de 1864, Marx, respondió a una pregunta sobre quienes eran sus héroes: Espartaco y Kepler. Dejando de lado por ahora el machismo latente en su respuesta ya que tenía muchas heroínas para nombrar, escogió revolucionarios anteriores al capitalismo industrial y al socialismo utópico: Espartaco, combatió con armas de guerra al esclavismo en la tercera rebelión contra Roma (-73 y -71); Kepler (1571-1630), al que volveremos en la entrega VI sobre el método marxista, combatió con el arma de la ciencia al dogmatismo y a la Inquisición. También respondió que la lucha era su ideal de felicidad, la sumisión la mayor desgracia, y el servilismo lo más detestable. En 1865 Marx y Engels ya tenían muy desarrollado el núcleo de lo que estaba a punto de ser llamado «marxismo». La importancia de la corta respuesta de Marx radica en que, en base al conocimiento histórico del momento, iba hasta el pasado lejano precapitalista y al pasado reciente del proto capitalismo. Querían encontrar un anclaje ético-político en las aspiraciones y deseos materiales expresados en forma utópica, tanto por las clases y pueblos masacrados como por la coherencia personal de quienes se enfrentaron a la opresión con las armas de la violencia y de la ciencia. ¿Por qué ético-político? Porque la ética de la libertad es fuerza política cuando pasa a la acción, y porque la política de la mayoría sojuzgada es la ética humana en sí. En las Admoniciones de Ipwer y en la Profecía de Nefertiti (s. –XXVII a s. -XXII), subyace un contexto de algo parecido a una «revolución» para lograr un Egipto más justo, en la que las masas destruyen los archivos registradores de las deudas, propiedades, etc. El malestar social del pueblo contra el tirano de Uruk en Mesopotamia, por sus abusos contra las mujeres, es el nudo de la trama del Poema de Gilgamesh (s. –XXVI). Dos textos de la misma época, La canción del arpista y el Diálogo de un desengañado con su alma (s. -XXI), traslucen la crisis de valores y la tensión social del Egipto de la época. Documentos oficiales registran las tenaces resistencias de pueblos contra el saqueo y la opresión que sufrían por Estados imperialistas. Los anales recogen la sublevación de Sargón contra Ur-Zababa, en Sumeria (s. –XXIV), pero no dan el nombre del misterioso pueblo qutu que no toleraba control alguno. El pueblo de Nubia y la ciudad de Kush, al norte de Sudán, sufría la ocupación egipcia para explotar sus enormes reservas de oro. Kush aprovechó la invasión de Egipto por los hicsos (s. –XVII) para echar a los egipcios, pero volvió a ser ocupada cuando los hicsos fueron expulsados a su vez del Nilo: Egipto pasó de una guerra de liberación nacional victoriosa (mitad s. –XVI) a una guerra de opresión imperialista contra Nubia y Kush para oprimirla de nuevo, porque su oro y su fuerza de trabajo, sus mujeres esclavizadas, le eran imprescindibles para su expansión imperialista hacia el norte y para mantener el orden interno. Pero Nubia siempre siguió resistiendo de un modo u otro. La extrema crueldad de Asiria, por ejemplo contra la ciudad sublevada de Laquis (-701), no le aseguró su continuidad sino que, al contrario, provocó la unión de los pueblos oprimidos que destrozaron Nínive (-612) hasta sus cimientos. Lucha de clases, patriarcado, guerras, deportaciones, censuras, interpolaciones apócrifas…, hacen de la Biblia (s. –VIII a –VI) uno de los libros más falsos que existen. Por tanto, hay que ser cautos sobre los mitos y leyendas de los «truenos en el Cielo» para derrotar a las diosas, y luego entre la casta de dioses con la victoria de Jehová, y la condena al infierno del Ángel Caído, el «primer rebelde»; Lilith, que desobedeció a Jehová, abandonó al sumiso Adán y cohabitó con los libres diablos; la creación de Eva como sustituta tonta de Lilith, y el castigo inhumano por comer la manzana prohibida del conocimiento, etc. Pero cuando el río suena… Desde 1835 la crítica rigurosa de la vida de Jesús por F. Strauss, que ya había empezado en el siglo XVIII, se fue extendiendo a las grandes religiones, lo que unido a los conocimientos que se obtenían con las invasiones colonialistas, producía una creciente masa de datos sobre nuevos contenidos de la lucha de clases. No sabemos si Marx hubiera respondido en 1865 dando el nombre de otro héroe o heroína más antiguo que Espartaco si hubiese tenido acceso al conocimiento histórico actual. Sí sabemos que él y sobre todo Engels estudiaron a fondo las contradicciones sociales en el cristianismo y su reflejo distorsionado por la burocracia divina y su verborrea teológica. En 1905 un grupo de estudiantes chinos en Tokio debatían sobre las relaciones entre el socialismo y las utopías chinas que se remontan, como mínimo, a Lao Tse (¿s. –VI?) y al taoísmo, corriente filosófica que alimentará anhelos sociales expresados en conceptos como taiping o «gran armonía», pingjun o «igualación», juntian o «campos iguales», que serán readaptados por Confucio (-551 a -478) y su era de la «gran concordia». Mencio (-370 a -289) propueso algo parecido a un comunismo agrario, junto a otros filósofos y al movimiento campesino igualitarista: propiedad comunal o jingtian, que influyó en la profunda tradición campesina de un mundo igualitario que tendría que llegar. La raigambre de masas de esta utopía roja facilitó que los primeros marxistas chinos vieran en el jingtian una prueba ideológica de la supervivencia en la cultura popular del antiguo comunismo primitivo, y la utilizaran como argumento en los debates sobre el modo de producción asiático en la década de 1930, e incluso después. Las utopías sociales chinas justificaban duras rebeliones campesinas cada vez más apoyadas por el proletariado urbano, también reforzadas por otras utopías exteriores, como la de la venida del Maitreya, el segundo Buda (muerto alrededor de -420) que restablecerá la bondad. La corriente de la «Pequeña Vía» budista, o Hinayana tenía una base utópica igualitarista. Pero una vez que conquistaban mucho o todo el poder, se enfrentaban entre ellas muchas veces con extrema dureza. Sucedió lo mismo en Grecia en donde desde el final del siglo –VIII Hesíodo escrituró las tradiciones orales sobre la «edad de oro», iniciando la larga historia escrita de utopías, luchas, reformas y contrarreformas como la propuesta en la utopía reaccionaria de Platón (-427 a -347), tradiciones que continuaron en Roma y con Espartaco. En estos siglos, Palestina y pueblos circundantes sufrieron opresiones sociales y religiosas de los poderosos reinos mesopotámicos y luego de Grecia, de modo que el judeo-cristianismo fue una creación sincrética que recogió también tradiciones de resistencia popular, adaptadas por los llamados Profetas mayores como Isaías en el s. –VIII, y menores como Amós también en ese siglo, por ejemplo. Surgió así una corriente igualitarista que siempre ha resistido las represiones de la burocracia, que le asestó un duro golpe en el concilio de Nicea de +325. La solidaridad interna del primer islam en +622 le dotó de un igualitarismo comunitario inicial superior al primer cristianismo. En Nuestramérica, en el África subsahariana y en grandes zonas de Asia, coexistían comunidades comunales ágrafas con imperios tributarios en los que la propiedad era estatal, lo que hacía que sus resistencias a las invasiones coloniales se organizaran frecuentemente alrededor de la defensa de esas propiedades comunales y sus culturas colectivas. Las hermanas Trung dirigieron la sublevación vietnamita en los años 40 a 43 contra la ocupación china. En 1254 los mongoles esclavizaron a 200.000 coreanas y coreanos, asesinando al doble de ellos, pero aun así no lograron destruir su resistencia nacional. En Venezuela, la nación caribe resistió al español desde su llegada, y en 1553 el Negro Miguel dirigió la primera sublevación de esclavos, a la que se sumaron indios originarios. En Brasil el quilombo Palmares (1580-1710) defendido por 20.000 personas libres. De 1603 a 1863 hubo en Japón más de 1.100 revueltas campesinas. Desde el siglo XVIII los zulús de Sudáfrica comerciaban con Portugal, pero exigencias británicas les obligaron centralizarse y armarse, yendo a la guerra desesperada desde 1879. Los maoríes de Nueva Zelanda tuvieron menos tiempo para prepararse: el territorio fue declarado colonia británica en 1840 y la primera guerra de resistencia nacional estalló en 1843. El igualitarismo perduró en las herejías medievales europeas y en las revueltas y rebeliones campesinas sobre todo entre los siglos XIII y XVI, siglo en el que Tomás Moro marcó el cambio de época al escribir Utopía publicado en 1515; murió decapitado en 1535. Por entonces aumentaban las intentonas revolucionarias burguesas aplastadas o abortadas, iniciándose una espiral ascendente conforme el modo de producción capitalista aplastaba al mundo. En su fase inicial, el utopismo moderno se alimentó también de las descripciones que hacían los colonialistas europeos de las formas comunales de vida de los pueblos aún libres de la propiedad privada, sobre todo en Nuestramérica, y su momento de gloria llegó con las dos primeras revoluciones burguesas victoriosas en el siglo XVII, la holandesa y la inglesa; pero para la segunda mitad del siglo XVIII este utopismo estaba ya superado, siendo los textos de Morelly (1717-1780) y de Mably (1709-1785) su último suspiro, cuando triunfan las burguesías norteamericana y francesa. Y es que el capitalismo avanzaba como un monstruo y las bellas literaturas utópicas ya no servían para nada práctico. Saint-Simón (1760-1825); Owen (1771-1858) que planteó la reivindicación de la jornada laboral de 8 horas en 1817; y Fourier (1772-1837)… son los representantes más notorios del socialismo utópico. Pese a sus diferencias, les unen identidades que se remontan al origen de las primeras utopías en las que un sector muy reducido de pensadores idean un modelo más o menos completo de lo que debe ser la sociedad justa y se lo da, desde su altura, al pueblo ignorante y pasivo. El utopismo siempre ha creído que bastaba con iluminar al pueblo desde arriba para que éste tomase conciencia de inmediato, como si sólo le faltara un aporte externo de verdad y razón para que se le cayera la venda de los ojos. En todo caso, para aumentar la efectividad concienciadora de la minoría ilustrada, es conveniente que el pueble reciba una buena educación desde su infancia y en toda su vida, una educación inmersa en una forma de vida que prefigure el futuro en el presente, y de aquí la importancia de la vida en cooperativas, falansterios, colonias de iluminados, etc., que actúan como focos en la oscuridad. Pero estas islas de socorro en la tempestad de la existencia no se basan en una estrategia de conjunto y en una teoría surgida de las contradicciones del sistema que se denuncia, sino que son respuestas aisladas entre ellas, individualizadas y frecuentemente relacionadas con estructuras del poder, al que no consideran como un enemigo de clase sino como una parte equivocada de la sociedad a la que también hay que convencer y reeducar con el diálogo. El utopismo adelantó métodos y objetivos integrados luego en el comunismo marxista, del mismo modo que la crítica de Marx y Engels del capitalismo también subsumió no sólo aciertos de Smith y Ricardo, sino también de ricardianos de izquierda del socialismo utópico inglés, etc. Hizo falta un desarrollo cualitativo para facilitar la subsunción de valores utópicos en el movimiento revolucionario desde la década de 1840. Este salto venía ya anunciado y hasta exigido por las tesis de Bebeuf (1760-1798) y su igualitarismo radical que sentaba las bases del comunismo utópico aunque todavía no distinguía del todo el antagonismo entre el proletariado y la burguesía. Cabet (1788-1856) dio un paso más al ser el primero en emplear el término de «comunismo», planteando la necesidad de acabar con la propiedad privada y el dinero en base a una economía planificada por el Estado, pero desde una versión de izquierdas de las tesis Fourier, quien desconfiaba totalmente de las promesas burguesas e insistía en la independencia política del proletariado, lo que no negaba pactos puntuales con la pequeña burguesía democrática. Pero el avance definitivo que facilitaría la posterior fusión con el marxismo se inició con la brillante praxis de Flora Tristán (1803-1844) obrera feminista revolucionaria que dotó de contenido de clase a las teorías de libertad sexual de Fourier, con un determinante impacto en Jenny, Marx, Engels y tantas personas más del momento, con su radical crítica al patriarcado obrero al demostrar que las mujeres eras las proletarias de los proletarios, con esfuerzos por dar la misma educación libre a hombres y mujeres. Blanqui (1805-1881) avanzó más: su opción absoluta por la independencia política de la clase obrera le llevó a defender la necesidad de que el proletariado tomara el poder político y destruyera al Estado burgués. Para eso era necesaria una organización revolucionaria propia, capaz de resistir a la represión. Sin embargo, Blanqui descuidó la crítica teórica del capitalismo y la decisiva autoorganización independiente del pueblo trabajador, manteniendo la creencia utopista de que la salvación vendrá del heroísmo de una minoría selecta. Este vacío lo llenó Weitling (1808-1871) al volcarse en la clase proletaria, en su autoorganización, explicándole que tenía que organizarse ella misma para la dura lucha violenta que debería asumir para vencer a la violencia más inhumana del capitalismo. Su comunismo utópico le hacía comprender lo decisivo que es el poder político, pero su base utópica le impedía llegar a la raíz de las contradicciones del capitalismo. En Gran Bretaña, el cartismo radical era la forma política del proletariado concienciado, en el interior del cual también se avanzó en la crítica del capitalismo de la época y de su poder, pero con todas las limitaciones de Babeuf, ideología asumida por Bronterre O’Brien (1805-1864): la incomprensión del antagonismo de clase hundió al cartismo en el agujero negro de la democracia abstracta, mentira que oculta la dictadura de clase del capital. Una síntesis rápida de lo visto indica que existen desde el siglo –XXVII al menos cuatro constantes que se reiteran en lo esencial hasta ahora variando en sus formas según los cambios de y en los sucesivos modos de producción: las luchas contra la opresión de la mujer; por la defensa de lo comunal; por la libertad de los pueblos; y contra el trabajo esclavizado, explotado y asalariado. El comunismo marxista se formó integrándolas en una totalidad de praxis en la que el objetivo histórico es acabar precisamente con todo resto no solo material y económico sino también ideológico, psicológico…, porque todas ellas son luchas contra diversas formas de propiedad privada, económica, sexual, lingüístico-cultural, natural, etc., Es esa capacidad de relacionar cualquier opresión y explotación, cualquier injusticia, con la propiedad privada capitalista, lo que hace del marxismo la matriz teórica insustituible y necesaria para cualquier praxis por la libertad. EUSKAL HERRIA 1 de mayo de 2019 (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Gucarar nebo andro / Abriendo nuevos caminos
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    03/05/2019
    El 8 de abril es el Día Internacional del Pueblo Gitano. Se supone que es un día en el que se celebra que una vez, se reunieron unos cuantos representantes gitanos a nivel mundial pertenecientes a asociaciones gitanas y sin consultar al pueblo gitano, decidieron que teníamos que tener una bandera y un himno. Todo esto se produjo bajo el amparo de los gobiernos de una Europa en donde los dictadores estaban cayendo y se pretendía domesticar al fin al pueblo gitano ya que los intentos por exterminarnos habían sido fallidos durante siglos. Este encuentro mundial de líderes gitanos celebrado el 8 de abril de 1971, estuvo promovido por los hilos visibles de la iglesia, ya que ésta ha jugado un papel muy relevante en todos los intentos de exterminar al pueblo gitano. Hay gitanos y gitanas que se sienten representados por la bandera, pero hay muchos que, o bien no se sienten representados por ella o ni siquiera sabían de una bandera. Es verdad que gracias a las asociaciones gitanas la gran mayoría del pueblo gitano sabemos que tenemos una bandera. Si nos vamos al origen del pueblo gitano, sin oficialidad alguna, ya que nuestros antepasados escogieron no dejar pruebas escritas, encontramos que no hay documentos que digan que el pueblo gitano se levantó en armas para luchar por un trozo de tierra a la que llamar nación y ponerle una bandera; siempre fuimos caminantes de la vida, huéspedes de la tierra que por cultura inculcada de padres a hijos, transmitieron que éramos un pueblo libre de avaricia y que tomábamos lo que la tierra o el mar nos daba. Como gitano no me representa ninguna bandera, pero ahí está nuestra bandera, la que no hemos elegido y que nos impusieron; ya que la tenemos y se celebra a nivel internacional, lo mínimo que debemos hacer es que el 8 de abril sirva para reivindicar la cultura y nuestra idiosincrasia, la que nos han ido robando para atribuirnos costumbres y comportamientos que no nos pertenecen. Nunca a nivel personal he participado en un acto para conmemorar el 8 de abril en Motril porque los gitanos o gitanas que lo promovían lo hacían por intereses personales o políticos y que cuando estaban con los que no son gitanos negaban ser gitanos. Ellos pertenecen a asociaciones gitanas manipuladas porque únicamente quieren ser enchufados cantando o bailando para algunos políticos. Este año me interesé por la celebración de este día en Motril y le propuse al responsable del área de cultura un proyecto diferente. Fascinado, él me brindó su apoyo y me encargó escribir el manifiesto. Al poco tiempo me comunicaron que este día iba a gestionarse desde asuntos sociales, un área que se dedica a la caridad. Yo no daba crédito y me presenté en el ayuntamiento, me reuní con concejales y les dije que iban a promover más los estereotipos negativos sobre los gitanos entre la sociedad no gitana. Les propuse leer una palabras y me ofrecieron leer parte de un manifiesto que ya había sido escrito; me negué a leerlo por una razón, ¿se imaginan que en el Día de la Guardia Civil, el manifiesto lo escribiera un gitano que ni siquiera fuera guardia civil? El manifiesto que se leyó en mi ciudad y en otras muchas de Andalucía y Europa no fue escrito por un gitano, sino por un escritor al que se le encargó un trabajo por parte de una fundación gitana. El diablo me libre de ser racista y que mi negativa a leer dicho manifiesto no fue porque lo hubiera escrito una persona no gitana. Las asociaciones han convertido el 8 de abril en un circo, en vez de mostrar al mundo nuestra riqueza cultural y nuestras aportaciones a la sociedad actual, dentro de un marco de diversidad y mestizaje participativo, o sea, con la participación en dicho día de las personas que no son gitanas. Por un 8 de abril que se celebre desde la cultura, la diversidad, el mestizaje y que promueva la igualdad entre las personas. Ese es el espíritu que nuestros antepasados transmitieron generación tras generación y que parece que hemos perdido. Salud y libertad. Por Francis Torcuato.



  • Las élites almerienses nunca han querido a esta ciudad
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    01/05/2019
    Hay un dicho muy conocido que dice: quien bien te quiere, te hará llorar. Muy discutible, porque quien de verdad quiere, nunca puede, ni debe hacer daño. Pero las élites almerienses de ahora y de siglos atrás, en lo que se refiere a patrimonio urbano e histórico, se lo han creído a pies juntillas. Bien lloramos los habitantes de Almería las actuaciones que los mandamases políticos, económicos, sociales y culturales de esta ciudad realizan contra su patrimonio. Esos que están todo el día dándose golpes de pecho, presumiendo de su almeriensismo, resulta que no solo no protegen a esta ciudad de los desmanes urbanísticos, sino que son ellos mismos los que lo provocan. Recientemente, hemos tenido conocimiento de que restos de la muralla andalusí del S. X encontrados hace tres años en el barrio de Pescadería-La Chanca, además de ocultarse públicamente su hallazgo, van a quedar sepultados próximamente, porque se va a construir un bloque de viviendas justo encima. Otro episodio bochornoso más que añadir a la larga lista de desmanes. La especulación urbanística, la ignorancia y el afán capitalista de obtener ganancias a corto plazo, de los que dirigen y han dirigido esta ciudad han dado lugar a la desaparición de casi todo nuestro patrimonio histórico- cultural. Lo poco que queda en pie, como la Alcazaba o las murallas, están que dan pena. Y hablar de casco viejo en Almería suena casi a broma. Ningún ayuntamiento, sea del signo que sea, ha hecho nada por detener esta sangría. Solo han sido fieles servidores de intereses mercantiles de la oligarquía local y de las grandes empresas de fuera. Desde ALMERÍA REBELDE, coalición para las elecciones municipales próximas, formada por tres partidos: Partido Comunista del Pueblo Andaluz, Nación Andaluza e Izquierda Anticapitalista Revolucionaria, y por personas independientes, exigimos poner fin a este disparate. Pero no engañando a la población, prometiéndole que si llegamos al ayuntamiento vamos a cambiar esta situación, porque para ello, no basta con echar un voto, se necesitaría una autentica rebelión en la conciencia popular. Lo que haríamos en primer lugar, en caso de llegar al Ayuntamiento sería, no dejar en manos de los políticos, empresarios, ni de los tecnócratas estos asuntos. Y en segundo lugar hacer un llamamiento a la participación popular y a la toma de decisiones, a través de asambleas de barrio, y de colectivos interesados en el respeto a nuestro patrimonio. Es la única manera de poner freno a tanto desmán urbanístico contra nuestro patrimonio. O la clase obrera y las capas populares hacen suya esta reivindicación o no habrá nada que hacer. Y para eso, es para lo único, que pediremos el voto para ALMERÍA REBELDE para concienciar y para movilizar. Todo lo demás es más de lo mismo. Sólo enfrentándonos a los intereses de los ricos y de los oportunistas ignorantes podremos algún día defender y conservar lo bien poco que nos queda de nuestro Patrimonio. Mariano Junco.



  • ¿Un capitalismo en auge... y después en crisis?
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    28/04/2019
    El pasado mes de marzo escribí que la economía mundial parecía estar en un mundo de fantasía, en el que los mercados de valores alcanzan nuevos máximos, pero la producción de bienes y servicios, la inversión y el comercio están estancados en las principales economías. Esta semana, las bolsas de Estados Unidos registraron una vez más nuevos máximos. El Financial Times lo describió así: “La economía de Estados Unidos parece estar disfrutando de un escenario de fábula. Sus gachas no están ni demasiado calientes ni demasiado frías”.Esta recuperación del mercado financiero se basa en la decisión de muchos bancos centrales de mantener sus tasas de interés de referencia en niveles muy bajos. La Reserva Federal de Estados Unidos ha anunciado básicamente que no va a subir su tasa este año. El Banco Central Europeo ha hecho lo mismo y ha decidido otra fase de 'flexibilización cuantitativa' (compra de bonos del gobierno y otros activos de los bancos comerciales). Y hoy, el Banco de Japón se comprometió a no aumentar las tasas de interés antes de la primavera de 2020 y a continuar su masivo programa de estímulo monetario. Las políticas de los bancos centrales, junto con la posibilidad de que se alcance un acuerdo comercial entre EEUU y China (aún no logrado), ha dado un nuevo aliento a las instituciones financieras para invertir en los mercados de valores. Pero el mayor impulsor del mercado de valores de Estados Unidos han sido las principales compañías, que utilizan esta financiación barata para comprar sus propias acciones y hacer subir su precio y aumentar el 'valor de mercado' de la empresa.  En 2018, las recompras alcanzaron los $ 1.18 billones, el doble de lo que se invirtió (después de cubrir costes del equipo desgastado) en capacidad productiva (fábricas, oficinas, equipos, software, etc.). Así que los mercados financieros están en pleno auge, pero la economía 'real' no acaba de recuperarse. La recuperación de la Gran Recesión que terminó a mediados de 2009 se prolonga desde hace casi diez años este verano, siendo ya la recuperación más larga tras una crisis en 75 años. Pero es también la recuperación más débil desde 1945. Y la tendencia de crecimiento real del PIB y de la inversión empresarial se mantiene muy por debajo de la tasa anterior a 2007. Esa es la razón por la que he llamado a los últimos diez años la Larga Depresión, similar a la de los períodos de 1873-1897 o 1929-1942. Más allá de la fantasía de los mercados financieros, el crecimiento mundial se ha desacelerado. Y peor aún, hay varias economías que parecen dirigirse hacia una franca recesión. Hoy, la locomotora asiática, Corea del Sur, sufrió su peor contracción trimestral desde la crisis financiera global (el crecimiento real del PIB de Corea ha caído a sólo el 1,8% - ver gráfico), en la medida en que esta economía impulsada por las exportaciones ha sentido el efecto de la debilidad del crecimiento en China, las tensiones en el comercio mundial y una desaceleración en el sector tecnológico. Las exportaciones, que representan alrededor de la mitad del PIB del país, sufren una quinta caída mensual consecutiva, desde un 2,6 por ciento en el cuarto trimestre. Y la inversión empresarial se desplomó un 10,8 por ciento, el peor dato desde la crisis financiera asiática de 1998, y los grandes fabricantes, como Samsung Electronics y SK Hynix, no han querido aumentar su capacidad de producción en medio de una desaceleración económica mundial y una menor demanda de semiconductores. Peor aún, varias de las llamadas grandes economías emergentes están experimentando contracciones graves. Después de que el presidente Erdogan sufriese importantes derrotas en las elecciones locales en Estambul y Ankara, el banco central de Turquía se ha visto obligado a apuntalar la disminución rápida de reservas en dólares en el país usando ''swaps en dólares”, y contratando préstamos a corto plazo de alto riesgo. No ha tenido mas remedio, dada la huida de dólares del país cuando la economía se desplomó y Erdogan se negó a aceptar un préstamo del FMI para reforzar su sector financiero porque implicaría aplicar severas medidas de austeridad. Los activos exteriores netos, una forma de calibrar las defensas financieras del país, se desplomaron, perdiendo $ 9.4 mil millones entre el 6 y el 22 de marzo hasta situarse en unos $ 19.5 mil millones, el nivel más bajo en dólares desde 2007. Si se excluyen los swaps, los activos externos netos han estado por debajo de los $ 11.5 mil millones durante todo el mes de abril, cayendo desde los $ 28.7 mil millones desde el inicio de marzo. Argentina se ha hundido en una profunda recesión en 2018 bajo el gobierno de derecha del presidente Macri. Cuando fue elegido en diciembre de 2015, prometió que sus políticas económicas 'neoliberales' atraerían la inversión extranjera directa e impulsarían aumentos sostenidos de la productividad. La crisis de la moneda que estalló en abril de 2018 subrayó el fracaso de ese enfoque. A diferencia de Turquía, Macri pidió al FMI un crédito stand-by de  $ 57 mil millones  - el más grande de la historia del FMI - un caso claro de favoritismo del FMI para ayudar a un gobierno que el FMI y los Estados Unidos consideran amigo, a diferencia del anterior gobierno peronista. El dinero se utiliza para hacer pagos de la deuda a medida que surgen. A seis meses de las elecciones, las condiciones del FMI para el préstamo están teniendo efecto negativo en el gasto público y aumentando las cargas fiscales. La inversión se estanca, la inflación se ha disparado y las altas tasas de interés impuestas por el banco central han atraído capital especulativo a corto plazo, o 'dinero caliente'. Este tipo de capital saldrá con toda probabilidad en cuanto se produzca una nueva crisis. El próximo año, la cantidad de la deuda externa que debe amortizarse estará en su punto más alto y el FMI también debe ser reembolsado. El nuevo gobierno tendrá que elegir entre dos opciones desagradables: el pago forzoso de una deuda más alta, más austeridad y más recesión, o una dolorosa reestructuración de la deuda de resultado incierto. Y no se puede olvidar Pakistán. Otra de las llamadas economías emergentes donde se ha acabado el capital para financiar el crecimiento económico y la inversión. Hasta ahora la nueva administración de Imran Khan, el ex capitán de cricket de Pakistán, que elegido gracias a su campaña contra la corrupción, se ha negado a aceptar un préstamo del FMI, por las mismas razones que Turquía. Su ministro de Finanzas, Omar Asad ha intentado conseguir nuevos préstamos de China y el Medio Oriente, para gran disgusto de los EEUU. Pero no ha sido suficiente para evitar un nuevo colapso potencial en su moneda. La inflación de Pakistán se encuentra en un máximo de cinco años de más del 9 por ciento, mientras que el valor de la rupia se ha desplomado un 33 por ciento desde 2017. Umar fue obligado a dimitir la semana pasada. El nuevo ministro de Finanzas ha alcanzado un principio de acuerdo para pedir un préstamo del FMI – las compañías de Pakistán ganarán así algo de estabilidad, mientras que el pueblo de Pakistán pagará más impuestos y sufrirá recortes de servicios y proyectos de infraestructura, así como peores condiciones de trabajo. “Las soluciones no van a ser fáciles. Las opciones serán políticamente difíciles para cualquier gobierno“, dijo Abid Suleri, asesor económico de Khan. Los mercados de valores pueden estar en auge en América del Norte, pero la prosperidad económica en muchas partes del mundo se está evaporando como el agua en un desierto. Y en algunas partes se acerca rápidamente una tormenta de arena. Michael Roberts Traducción: G.Buster Fuente: www.sinpermiso.info



  • Echémosles a todos, empezando por la “izquierda”
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    27/04/2019
    Hasta donde me permite recordar mi corta edad, el clima político antes de unas elecciones siempre se ha sido de coacción. Ya en 1989, Felipe González llamaba a votar a su partido para que no ganase la “derecha” (1). Esta vez, nos han estado machacando durante estos últimos seis meses para que votemos bajo el chantaje del auge de la “extrema derecha” o el “retorno” del fascismo. En cada calle, bar, casa, tienda y sitio al que voy, escucho la misma cantinela: “¡Vota, que viene el fascismo!” “Si no votamos, la ultraderecha nos va arrasar…” “O votas o acaban con la democracia” “Tú vota, o te vas a arrepentir”. El voto del miedo, le llaman. Pero si se supone que vivimos en democracia ¿Cómo es posible votar por miedo? Parece que los únicos responsables de esta situación son los principales partidos políticos de “derechas”: PP, Ciudadanos y Vox. A los otros partidos, los que llevan toda la vida diciéndonos que son de “izquierdas”, no se les critica tanto. En este país nos han enseñado que lo importante no es lo que haces, sino lo que dices. Y nos dicen que son los que velan por los intereses de los trabajadores. Por eso no son cuestionados. De hecho, si haces la mínima crítica le estás dando alas a los otros tres partidos. Aunque no sepas el motivo. Porque en este país nos han enseñado que primero opinas y luego te informas. Al final, poca gente sabe en realidad por qué va votar o se va a abstener. Yo voy a abstenerme. Pero esta vez he roto con lo que me han inculcado y me he informado para criticar lo que han hecho estos partidos de “izquierdas” y así poder defender mi posición, a riesgo de “estar dándole alas al fascismo”. Me abstengo por varias razones. Pero me voy a centrar en una, que es el hecho de que ninguno de los partidos políticos de “izquierdas” que se presentan a las elecciones defiende nuestros intereses. Empecemos por el PSOE. El partido progresista por excelencia, es el partido del robo personificado, con cerca de 1000 millones de euros de botín por el caso de los ERE, repartidos entre más 500 imputados (2). También fue responsable directo en la guerra imperialista de Libia (3). Hicieron de la zona más prospera de África, un país en el que el esclavismo ha vuelto. Pero lo hicieron con mucho progresismo, no nos olvidemos. Impulsó la reforma laboral que ha empeorado nuestras condiciones laborales, allá por el 2010 (4). En 1992, aprobaron la Ley Corcuera, que fue la Ley Mordaza de la época (5). Durante los años 80, se encargó de desmantelar toda la industria del país. La clase obrera se enfrentó a la tiranía del gobierno, que llegó a enviar a la guardia civil y al ejército para reprimir a los obreros que pelearon por defender sus fábricas de las reconversiones. Durante los enfrentamientos, hubo varios muertos (todos obreros) (6). Muchos partidos políticos democráticos han sido ilegalizados gracias a la Ley de Partidos, aprobada por el PSOE (7). El ex subinspector de policía Amedo, terrorista de los GAL, banda parapolicial creada por el Estado y responsable del asesinato de treinta personas, reconoció que “los GAL fueron decisión de Felipe González. Él estaba detrás de todo” (8). En 1982, “el líder socialista Felipe González había anunciado en el pleno que aprobó el ingreso (a la OTAN), que cuando su partido llegase al poder, convocaría un referéndum para promover que España saliera de la Alianza (…) En su discurso presidencial de investidura, González renovó ante el Congreso su compromiso de celebrar un referéndum, que tendría lugar en marzo de 1986. Pero lo que ahora proponía Felipe González era continuar en la Alianza, no salirse de ella. En contra de lo que hasta última hora pronosticaban los sondeos, terminó venciendo el “sí” con una participación del 59,7%” (9). Nos metieron en la OTAN por cojones. Si hace unos cuantos años se gritaba en las calles: “PSOE, PP, la misma mierda es” no era por gusto. Estas son sólo algunas de las fechorías del Partido Socialista. Que cada cual saque sus propias conclusiones. Pero como dice la biblia: por sus hechos los conoceréis. Izquierda Unida también se ha hartado de robar a manos llenas como muleta del PSOE en la Junta de Andalucía. Ha sido parte del caso de los ERE con imputados como Francisco Rodríguez Donaire (el cual se pasó después al PSOE) (10). Casares fue el cortijo de esta gente. El alcalde de IU, Juan Sánchez, estuvo implicado en el Caso Majestic, por delitos de “prevaricación, malversación con carácter continuado, fraude en la contratación, cohecho y blanqueo de capitales” (11). Tuvieron cuatro implicados en el caso de las Tarjetas Black, entre los que destaca Moral Santín, ex consejero de Izquierda Unida, que se gastó cerca de 500.000 euros en comilonas y hoteles de lujo (12). Así es como se ha comportado IU cuando ha tocado gobierno en ayuntamientos y comunidades autónomas. No creo que fuesen a hacer gran cosa en caso de ponerse al frente del gobierno central. Ahora voy tirar de memoria para recordar una cosa. Hace años, algunos de entre quienes leerán este texto estaban participando en el movimiento popular que se empezó a organizar en las calles de todo el país. Nos dejábamos la garganta gritando: “lo llaman democracia y no lo es”, “no hay pan para tanto chorizo” “vosotros fascistas, sois los terroristas” “PSOE y PP, la misma mierda es” y nos organizábamos en base a estas consignas. Empezamos a hacer trizas lo que nos habían inculcado sobre política, eso de creer que lo único que podíamos hacer era a votar cada cuatro años. Aprendimos a reunirnos con nuestros vecinos y compañeros de trabajo y de clase en asambleas y colectivos populares de todo tipo para abordar los problemas de nuestros barrios y ciudades, al mismo tiempo que nos coordinábamos con gente de otras zonas que tenían los mismos problemas que nosotros para plantear alternativas. Todo ello sin tener a ningún político diciéndonos lo que teníamos que hacer ni a ningún banquero controlando nuestros pasos. Descubrimos que podíamos encontrar soluciones y aplicarlas. No necesitábamos votar al partido de “izquierdas” menos malo. Es más, los veíamos como parte del problema. Reuníamos programas políticos democráticos y los aplicábamos. Nos concentrábamos a las puertas de las prisiones para reclamar la libertad de los presos políticos mediante comités solidarios, parábamos desahucios con nuestras plataformas independientes… Nosotros éramos quienes solucionábamos nuestros problemas. Entonces llegaron los listos de los señores dirigentes de lo que hoy es Podemos y dijeron que eso ya no valía. Teníamos que dejar de crear nuestro propio poder popular para volver a las urnas y a nuestras casas. Se presentaron a las elecciones europeas de 2014 con un programa electoral que planteaba alguna de nuestras reivindicaciones de manera oportunista y ambigua, totalmente vaciadas de contenido político. A finales de ese año, el programa estaba recortado de arriba a abajo. Comenzaron a hacer lo contrario de lo que prometieron en un principio. A cambio de desmovilizar las calles, destruyendo el poder popular que estábamos empezando a construir. “No podemos permitir ni un solo desahucio más en Cádiz. Vamos a trabajar para declarar Cádiz ciudad libre de desahucios”, decía en su candidatura de Cádiz, Sí se puede (13). Una vez que Kichi se hizo con la alcaldía, los desahucios continuaron. “Lo que no vais a conseguir nunca en la vida es que cometa un delito”, le reprochó a una pareja desahuciada cuando protestaba por su situación en el pleno del ayuntamiento (14). En la Madrid de Manuela Carmena: “La Empresa Municipal de Vivienda continúa con los desahucios a familias en situación de vulnerabilidad, con menores y sin alternativa habitacional” (15). Ada Colau, en su tiempo la campeona antidesahucios y hoy alcaldesa de Barcelona, tampoco ha acabado con los desahucios de su ciudad. En 2017, se produjeron 2519, la mayoría por impago de alquiler (16). En el transcurso de tres años, se cargaron sus propios círculos. Dejaron tirada a la gente de sus bases, trabajadores, estudiantes, pensionistas y desempleados que estaban dispuestos a seguir creando ese poder popular del que se dijeron representantes cuando crearon el partido. «En esa Asamblea Ciudadana se le dio todo el poder a Pablo Iglesias. Y nosotros ya no podemos tratar nada de lo que allí se aprobó. Las discusiones políticas han desaparecido. Ahora somos como centros culturales donde no se debaten propuestas» (17). Esto es lo que comentó el Círculo de Vistalegre. En resumidas cuentas, en esto ha quedado el partido que iba nos decía que iba a tomar el cielo por asalto en nombre de los trabajadores. De eso es de lo que se trata para todos estos partidos. Pelearse con los partidos de “derechas” para gestionar el Estado de la banca y las grandes empresas y ser el que reciba más subvención para vivir del cuento. En eso consiste el miedo que le tienen a Vox. No vaya a ser que les adelanten por la «extrema derecha” a la hora de quedarse con el dinero público. Respecto a los represaliados políticos, lo único a lo que se han dedicado es a prometer y no meter (en todo caso, a metérnosla doblada). Nos han tratado (y nos tratan) como reclamos electorales. Lo único que han hecho es provocar que la falta de derechos y libertades se denuncie menos. Esto es lo que PSOE, Podemos, Unidas Podemos y casi todos los partidos que se dicen de “izquierdas” han hecho por mí: (días antes de que varios represaliados participásemos en un acto de denuncia en Alcalá de Henares) “El coloquio estaba previsto en un local municipal cedido a la PAH, pero el rechazo del “Ayuntamiento del cambio del PSOE, Somos Alcalá e Izquierda Abierta” a una charla en la que iba a participar un condenado por enaltecimiento del terrorismo ha forzado a los organizadores a trasladar el evento “ante la posibilidad de que pudiera servir de pretexto para que retire la cesión de uso del local. (…) Ni Somos Alcalá ni Izquierda Unida en Alcalá de Henares se han pronunciado públicamente sobre este acto antirrepresivo ni sobre las presiones para cancerlarlo.” (18) “Los socialistas aseguran que no quieren “este tipo de eventos en nuestra ciudad y, por tanto, pedimos a los organizadores que no sigan adelante, que no realicen este concierto, y en todo caso, estaremos como Partido vigilantes de su contenido” (19). Esto es lo que los centros sociales, asociaciones de vecinos, colectivos antifascistas, comités solidarios con los presos políticos, plataformas contra los desahucios y mis compañeros de todos los rincones del Estado han hecho por mí: me han ofrecido casas en las que dormir y comer, locales en los que denunciar y reivindicar mi situación, solidaridad económica para costear los gastos judiciales y el apoyo necesario para conseguir que el Estado se lo pensase dos veces antes de meterme en prisión y se decidiese a reducirme la condena. Por eso soy partidario de la abstención activa. Porque la construcción del poder popular que teníamos en marcha hace años es la única opción que tenemos para cambiar las cosas. Votar cada cuatro años no sirve de nada, tan sólo para legitimar esta falsa democracia en la que sólo tenemos derecho a ir a las urnas, como si fuésemos un rebaño. Tenemos que seguir aprendiendo a juntarnos con nuestros vecinos y compañeros del curro y de clase para abordar nuestros problemas de trabajo, de vivienda, de educación, de sanidad, de derechos y libertades, crear espacios en los que reunirnos, organizar nuestras asambleas vecinales, colectivos juveniles, círculos sindicales independientes y comités solidarios con los compañeros que sean perseguidos por luchar. Nos va a costar mucho. Esta “democracia” no nos ha enseñado a hacerlo, pero es la única manera de conseguir algo. Tenemos ejemplos como el del barrio de Gamonal, que paró las obras del bulevar que iban a construirle a la fuerza gracias a la organización de sus vecinos. Si seguimos este ejemplo, poco a poco nos haremos conscientes de nuestro propio poder y nos daremos cuenta de que no necesitamos a ninguno de estos partidos de “izquierda”. Es hora de vaciar las urnas y llenar las calles. Notas: (1) https://elpais.com/diario/1989/10/26/espana/625359608_850215.html (2) https://www.eldiario.es/andalucia/cifras-caso-ERE_0_718128984.html (3) https://elpais.com/elpais/2011/03/22/actualidad/1300785418_850215.html (4) https://cincodias.elpais.com/cincodias/2010/07/29/economia/1280539407_850215.html (5) https://elpais.com/diario/1991/11/15/portada/690159601_850215.html (6) https://rexvalrexblog.wordpress.com/2017/05/04/la-salvaje-reconversion-industrial-de-felipe-gonzalez-provoco-muertos-reinosa-y-euskalduna-hace-30-anos/ (7) https://elpais.com/elpais/2002/06/04/actualidad/1023178619_850215.html (8) https://www.elmundo.es/elmundo/2011/04/04/espana/1301913970.html (9) http://www.efemeridespedrobeltran.com/es/eventos/mayo/otan.-hoy-30-de-mayo-de-1982-espana-ingresa-en-la-otan (10) https://www.elmundo.es/andalucia/2016/07/31/579dc844e5fdea64198b45b2.html (11) https://www.elmundo.es/andalucia/2017/07/18/596e3c0046163fee208b45d0.html (12) https://www.eldiario.es/gastos_tarjetas_black/gastos-Moral-Santin-IU-tarjeta_0_312169352.html (13) https://porcadiz-sisepuede.info/manifiesto/ (14) https://www.lainformacion.com/politica/kichi-desahucios_0_902609915.html (15) https://www.izquierdadiario.es/Los-desahucios-de-Manuela-Carmena (16) https://www.metropoliabierta.com/el-pulso-de-la-ciudad/sucesos/colau-frena-desahucios-barcelona_5312_102.html (17) https://ecodiario.eleconomista.es/politica-eD/noticias/8251913/03/17/La-traicion-de-Pablo-Iglesias-a-los-circulos-desde-Vistalegre-2-son-irrelevantes.html (18) https://www.publico.es/sociedad/ivan-leszno-insurgencia-persiguen-organizados.html (19) https://www.facebook.com/notes/psoe-alcalá-de-henares/el-psoe-de-alcalá-condena-cualquier-acto-que-pueda-dar-apoyo-al-terrorismo-que-t/10156477936248470 (Fuente: Diario Octubre / Autor: Iván Leszno*) (*) Iván Leszno es el nombre artístico de unos de los 12 integrantes del colectivo La Insurgencia, condenados por la Audiencia Nacional por enaltecimiento del terrorismo.



  • Doce apuntes sobre marxismo (I de XII)
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    24/04/2019
    Nota: Serie de doce apartados breves sobre marxismo, escrita para el programa de formación teórica elaborado por el colectivo internacionalista Pakito Arriaran. «Ser marxista es algo muy difícil […] mide la temperatura de su propio país, su circunstancia más inmediatamente práctica, con el objetivo de aclararla y actuar sobre ella. ¿Actuar para qué? Actuar para reventar las estructuras de la sociedad actual. ¿De qué modo, con qué método? El marxista tiene un método teórico general, que es la lucha de clases, pero para cada caso concreto tiene que inventar un método, adaptarlo a la circunstancia particular. Según sea esa circunstancia, el método será violento o pacífico. Ya oigo venir a los que dicen: esto es una justificación del terrorismo. No. Un marxista no justifica el terrorismo […] en los textos de Marx no hay nada, absolutamente nada que justifique la creación de un Estado totalitario, ideológica y prácticamente terrorista […] la “dictadura del proletariado” fue vista como una mera transición, no como un fin en sí […] Los que no leyeron a Marcuse por moda, recordarán su modo de definir la sociedad industrial avanzada: “el terror dulce” […] la santa rabia de Che Guevara cuando habló del “terror planificado” […] tienen que desaparecer la división del trabajo, la propiedad privada (no solo la material sino también la de las ideas) y la producción mercantil y monetaria […] los marxistas son pocos, pues no todo el mundo está dispuesto a adoptar una posición intelectual que representa prácticamente la guerra contra todo lo existente. […] la esencia del marxismo es la transformación, la revolución, el cambio de las condiciones históricas de esa masa humana, sea cual fuere su actual “signo ideológico”, Sé que todo esto, en el aspecto político, suena a anarquismo. Y lo es, si por anarquismo se entiende la voluntad de cambiar toda arché o poder existente. Y también es terrorismo, si por terrorismo se entiende defendernos con las mismas armas del adversario». Ludovico Silva: «¿Y el marxismo?», Belleza y revolución, Vadel Editores, Caracas 1979, pp. 367–370. Hemos escogido estas palabras como introducción a esta serie porque era L. Silva venezolano, es decir, porque había desarrollado su aportación al marxismo en el interior de las luchas en este país y continente; porque destacaba por su defensa del derecho/necesidad de la crítica como una de las fuerzas del marxismo; porque en estas palabras toca cuestiones permanentes: lo universal, lo particular y lo singular; la burocratización; las leyes tendenciales del capitalismo; la perspectiva histórica larga; la interacción de los métodos de lucha, con los pacíficos y violentos; las relaciones con el anarquismo; la ética de la violencia revolucionaria y la definición de «terrorismo»… El marxismo fue creándose por fases siempre sujetas a los cambios objetivos en la lucha de clases, cambios que al ser estudiados en sus contradicciones internas sacaban a la luz teórica y política la permanente evolución de las contradicciones del capitalismo. La formación del marxismo como tronco raizal y el florecimiento ulterior en ramas marxistas, no fue en absoluto una tarea personal según el individualismo metodológico burgués, sino un esfuerzo colectivo en el que Marx, Engels y Jenny jugaron un papel destacado, siempre ayudados por otras personas y colectivos que formaban una red ágil de relaciones intelectuales que suministraba gran cantidad de información valiosa, imprescindible. En muchas cuestiones, algunas de ellas decisivas para lo que más tarde sería conocido como «marxismo», fue Engels el que primero vislumbró el problema y lo empezó a estudiar, el que convenció a Marx de su importancia… Desde los primeros textos de 1842 hasta la muerte de Engels en 1895 hay varias constantes que debemos reseñar ya que perduran en el tiempo y porque además se agudiza su choque frontal con la política burguesa. Una de ellas, fundamental, es la dialéctica entre las formas de propiedad y el problema del poder de clase, de la política del proletariado frente y contra la política de la burguesía. Con 24 años, Marx defiende radicalmente la propiedad comunal ante las privatizaciones burguesas, criticando duramente la violencia represiva inherente a las privatizaciones, a la propiedad privada del capital, (K. Marx: «Los Debates sobre la Ley acerca del Robo de Leña», En Defensa de la libertad, Los artículos de la Gaceta Renana 1842–1843, Fernando Torres Editor, Valencia 1983, pp. 210–226.) En 1881, Marx había enriquecido y profundizado su pensamiento, aconsejando a un amigo lo que sigue: «Un gobierno socialista no puede ponerse a la cabeza de un país si no existen las condiciones necesarias para que pueda tomar inmediatamente las medidas acertadas y asustar a la burguesía lo bastante para conquistar las primeras condiciones de una victoria consecuente». (K. Marx a Domela Nieuwenhuy de 22 de febrero de 1881, La insurrección armada, Boltxe liburuak, Bilbao 2013, p. 36.) Otra se deriva de la anterior, pero tiene rango propio: si se trata de asustar a la burguesía para que, por miedo o temor a la fuerza trabajadora, acepte ser expropiada de sus inmensas propiedades que serán socializadas, convertidas en propiedad colectiva, ya que se busca eso, es necesario decírselo permanentemente al proletariado y a la misma burguesía. Hay que explicarlo teórica, política y pedagógicamente. Desde los primeros textos filosóficos, la teoría marxista asume ese objetivo político como su propia identidad. En 1857 lo asume sin complejos en sus investigaciones económicas (Enrique Dussel: La producción teórica de Marx, El perro y la rana, Caracas 2010, p. 284.) En 1859 afirmó que con sus estudios quería combatir el reformismo proudhoniano y explicaba las «razones políticas» que justificaban retrasar el tercer capítulo, precisamente «sobre “el capital”». Sin alargarnos ahora en las carta a Klings de finales de 1864 y a Becker de comienzos de 1867 en las que habla de golpes y de misiles contra la burguesía, sí es conveniente recordar lo que responde a S. Meyer sobre por qué no le había contestado antes a su carta, Marx le explica que ha dedicado su vida y su salud, y la de su familia, a escribir el libro y añade: «Si uno resolviera ser un buey, podría, desde luego, dar la espalda a las agonías de la humanidad y mirar por su propio pellejo». (K. Marx a S. Meyer, 30 de abril de 1867, Correspondencia, Cartago, Argentina 1973, p. 184.) Ambos amigos sabían que se enfrentaban a toda la potencia represora material e intelectual de la burguesía. Marx escribió: «En economía política, la libre investigación científica tiene que luchar con enemigos que otras ciencias no conocen. El carácter especial de la materia investigada levanta contra ella las pasiones más violentas, más mezquinas y más repugnantes que anidan en el pecho humano: las furias del interés privado. La venerable Iglesia anglicana, por ejemplo, perdona de mejor grado que se nieguen 38 de sus 39 artículos de fe que el que le priven de un 1⁄39 de sus ingresos pecuniarios» (K. Marx: «Prólogo a la primera edición», El Capital, FCE, México 1973, tomo I, p. XV.) La crítica radical de todo lo existente, piedra basal de Marx y Engels, queda expresada de esta forma un año después de la primera edición de El Capital: «Solo sustituyendo los dogmas en controversia por los hechos en conflicto y las contradicciones reales que forman su fundamento oculto, podemos transformar la economía política en una ciencia positiva». (Marx a Engels, 10 de octubre de 1868, Correspondencia, Edit. Cartago, Argentina, 1973, p. 209.) Es obvio que este método les llevaba a combatir cualquier forma de opresión y sobre todo a descubrir las causas e intereses sociales que originan las opresiones, como la «venerable Iglesia anglicana, por ejemplo». Conscientes de que la burguesía no toleraría por mucho tiempo la crítica realizada con el método dialéctico arriba descrito, en su correspondencia de septiembre de 1867 opinaban sobre la posibilidad de que El Capital fuera prohibido en Prusia por su contenido revolucionario. (K. Marx: El Capital, FCE, México 1973, tomo I, pp. 689–690.) Sobre el odio al marxismo, concluimos con estas palabras de Engels sobre el reformismo de los fabianos: «En medio de toda clase de basura han hecho algunos buenos escritos de propaganda, en realidad lo mejor en su tipo es de los ingleses. Pero en cuanto aplican su táctica específica de ocultar la lucha de clases, todo se torna podrido. De aquí también su odio sectario contra Marx y todos nosotros: debido a la lucha de clases». (Engels a Sorge, 13 de enero de 1893, Correspondencia, Cartago, Argentina 1973, p. 402.) El odio de clase refuerza profundamente el comportamiento de la burguesía contra el marxismo, contra la revolución, odio que cimenta la estrategia político-militar del capital y de su forma política, el Estado. Semejante poder, unido al poder enajenador y alienante del fetichismo y al papel del reformismo político-sindical e ideológico, multiplica la eficacia de las políticas de integración de partes del movimiento revolucionario en el sistema, también cortocircuita y retrasa su avance y radicalización, o lo que es peor, derrota a las revoluciones con escabechinas sangrientas e inhumanas. Desde su formación el movimiento obrero tuvo que autoorganizarse defensiva y ofensivamente contra el odio del capital y sus múltiples formas de expresión. Extrayendo lecciones del pasado, el joven Marx demostró la inevitabilidad de que el arma de la crítica debía convertirse tarde o temprano en la crítica de las armas. Años después, Engels recordaba la opinión de Marx sobre la rara e improbable posibilidad de que la revolución social fuese pacífica al menos en Inglaterra, Engels termina recordando lo que Marx decía: «Claro está que tampoco se olvidaba nunca de añadir que no era de esperar que la clase dominante inglesa se sometiese a esta revolución pacífica y legal sin una “proslavery rebellion”, sin una “rebelión proesclavista”». (F. Engels: «Prólogo a la edición inglesa», 5 de noviembre de 1886, El Capital, FCE, México 1973, p. XXXIII.) Marx no esperaba que el capitalismo se rindiera pacíficamente, sino que cuando apreciase que la crisis económica y sociopolítica estaba a punto de transformarse en destrucción revolucionaria del Estado burgués, entonces lanzaría la contrarrevolución para reinstaurar la esclavitud asalariada. Para el marxismo, como para la humanidad, las crisis sistémicas son los momentos decisivos. Es cierto que «el análisis que Marx elabora en El Capital del modo en que se forman las crisis en la acumulación de capital, exige un alto nivel de abstracción». (A. Callinicos: Las ideas revolucionarias de Karl Marx, 1995, El Sudamericano, Col. Socialismo y Libertad, nº 133, p. 134.) Para facilitar su comprensión, en estas entregas intentaremos simultanear en la medida de lo posible la explicación histórica con la explicación lógica. Las entregas posteriores serán como esta primera: alrededor de 15.000 caracteres con una periodicidad de entre veinte o treinta días. La segunda tratará sobre el socialismo utópico, hasta la revolución de 1848 y la publicación del Manifiesto del Partido Comunista. O sea, lo que podemos definir como la fase en la que el socialismo utópico entra en agotamiento, pero todavía el marxismo no ha adquirido la fuerza suficiente para ocupar su lugar. La tercera tratará sobre el grueso del desarrollo del marxismo, que se inicia tras la derrota de la revolución de 1848, seguida por la fase expansiva del capitalismo, que permite un desarrollo tremendo en la teoría, y concluye con la Comuna de París de 1871, período en el que el marxismo realiza sus más decisivos avances, aunque siga siendo claramente minoritario. La cuarta tratará sobre el período abierto por el impacto de la Comuna en el desarrollo posterior del marxismo, impacto reforzado por el hecho de que ya previamente se había creado la Primera Internacional, se había editado el libro I de El Capital, de 1867, al que seguirá la Crítica del Programa de Götha en 1875, el Anti-Dühring de 1878, La mujer y el socialismo de 1879, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado de 1884. Este capítulo cuarto llega hasta la Segunda Internacional en 1889. La quinta empezará con el significado contradictorio de la Segunda Internacional de 1889 y se extenderá hasta el estallido de la guerra de 1914 y la revolución de 1917, años en los que el reformismo toma cuerpo teórico de manera definitiva, pero en los que también irrumpe la segunda generación del marxismo que recupera la Crítica del Programa de Erfurt de 1891, la primera edición inglesa Del socialismo utópico al socialismo científico, de 1892, por citar algunos textos. La sexta será una exposición más detallada del método marxista, la dialéctica, en cuanto tal, y de cómo se desarrolla en la crítica de la economía política capitalista. Aunque todavía en 1917 había textos fundamentales del marxismo sin conocerse, como veremos, ya estaba teorizado gran parte de lo necesario para saber qué era el capitalismo del momento y cómo destruirlo. La séptima será una exposición del reformismo en todas sus expresiones: política, sociología, economía, relaciones internacionales, sindicalismo, etc., porque es en este período cuando apareció definitivamente tal cual era. Es necesario dedicarle un capítulo porque el reformismo, y en especial el de la socialdemocracia, ha sido y es una de las decisivas bazas del capital para doblegar a la clase trabajadora. La octava desarrollará el período que va de la revolución bolchevique de 1917 al final de la Segunda Guerra Mundial, 1945, que pudo haber supuesto un salto cualitativo en la emancipación humana porque llevó al extremo la lucha de clases entre el capital y el trabajo a escala mundial, pero concluyó en pactos entre las grandes potencias que han salvado al capitalismo, hasta ahora. La novena analizará las luchas de liberación nacional anticolonial y antiimperialista que venían de antes pero que tienen un tremendo impulso desde 1917 y sobre todo desde la fundación de la Tercera Internacional en 1919 o Internacional Comunista. Luchas que en la Segunda Guerra Mundial afectaron al meollo del imperialismo, y concluirá en 1991. Daremos una especial atención a Nuestramérica. La décima tratará con algún detalle la quiebra definitiva del «marxismo ruso» creado por la burocracia estalinista e incapaz de frenar la reinstauración del capitalismo en varios países. Los sucesivos intentos de reforma fracasaron unos tras otros arrastrando al fondo a toda una corriente política que ya estaba agotada para la década de 1970. La undécima seguirá la lucha de clases teórica, política y económica desde el inicio de la contrarrevolución imperialista en la mitad de los años setenta hasta el presente, con especial atención a la tercera gran depresión de 2007 hasta ahora, y en Nuestramérica. La doceava y última, será un resumen centrado en la teoría de la crisis que es el nudo gordiano no solo del marxismo, sino de la existencia humana, o para ser más precisos, de la antropogenia. Iñaki Gil de San Vicente Euskal Herria, 2 de abril de 2019



  • Okupas, antagonismo y economía transformadora
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    21/04/2019
    Andalucía apenas se distingue de Argentina en lo tocante a economía y empleo.

    Nuestra crisis de 2008 fue la suya en 2000. Caciques, latifundios, injusticia, desempleo, son elementos protagonistas de nuestras realidades socioeconómicas.

    Leo en un artículo de Pía Rius (“De lo político como nacimiento y modos de vida plurales en espacios asociativos”) como el auge de la economía social argentina en la primera década del siglo XXI se articuló en “diferentes procesos: por un lado, el desarrollo de iniciativas de autogestión, impulsadas en el marco de movilizaciones sociales en torno a la demanda de trabajo, ya por la formación de cooperativas a partir de la recuperación de fábricas, así como por experiencias asociativas desarrolladas por las organizaciones de trabajadores desocupados; por otro lado, la implementación a partir de 2003 de una serie de medidas políticas apoyadas en la lógica de la economía social y el desarrollo local, que ha permitido el desarrollo del autoempleo y del trabajo asociativo para las poblaciones consideradas ‘vulnerables’.

    En este contexto, la autora realiza una reflexión sobre la experiencia de lo político en la población que vive la crisis de 2001 y “hace de la autogestión un modo de vida alternativo. (…) lo político se ve anclado en lo cotidiano impregnando la organización colectiva, el trabajo, la alimentación o las pro­ducciones y consumos culturales. (…) El artículo restituye distintas dimensiones del involucramiento que ponen en eviden­cia los efectos de compartir un lugar de encuentro, de eventos culturales, de trabajo y militante, en la búsqueda de una puesta en común políticamente informada, en particular por la reivindicación de la autogestión.” El estudio se concreta en un Centro Social y Cultural situado en la ciudad de La Plata. Este Centro Social y Cultural “bajo el esquema formal de una cooperativa con finalidades múltiples, alberga en esa etapa más de una docena de proyectos sociales y productivos que, a su vez, se vinculan entre sí y con otros espacios territoriales.” En Andalucía han nacido en las últimas tres décadas diversos tipos de centros sociales autogestionados. Un ejemplo de los más longevos es el Centro Social Julio Vélez, de Morón de la Frontera, que inició su andadura en 1992, como consecuencia de la Okupación de un edificio del Ministerio de Trabajo ubicado en suelo municipal. Desde entonces, este espacio ha sido una herramienta para la cultura crítica, los movimientos sociales y las organizaciones sindicales y ecologistas. No han sido pocos las okupaciones y centros sociales de este tipo que se han desarrollado en Andalucía, en especial en las ciudades de mayor población. Igual ha llegado el momento de que los centros sociales andaluces con perspectivas autogestionarias se conviertan en espacios sociales donde se crucen y coexistan figuras y actividades que, como ocurre en el caso argentino, “desafían las distinciones ordinarias de lo que acontece en tanto compromiso político, de trabajo como actividad para ganarse la vida, la obra artística o cubrir las ne­cesidades materiales.” Los centros sociales autogestionados puedan ser espacios para las Economías transformadoras. Olvidar la vieja idea de que la economía es cosa de capitalistas y asumir que la economía o la hacemos o nos la hacen. Es posible hacer otra economía donde el lucro se subordina a la vida; el autoritarismo a la democracia; el trabajo asalariado al trabajo emancipado. Cuestiones básicas para continuar con el objetivo esencial de lo que entendíamos como centros sociales y/u “okupas”: crear antagonismo desde abajo, desde los pueblos y ciudades.
      Artículo citado: “De lo político como nacimiento y modos de vida plurales en espacios asociativos”. REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS Nº 23 ∙ 2018 ∙ ISSN 0719-6458 ∙ pp. 147 – 186 Autoría: Pía Rius. Doctora en sociología, Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales (EHESS), París. Universidad de la Patagonia, Argentina. Contacto: piavrius@yahoo.com.ar



  • Andalucía: cuestión nacional y la necesidad de nuestra soberanía
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    18/04/2019

    Texto elaborado para la charla impartida en la Jornada de formación Nacional de Jaleo!!!

    Nadie mejor que la persona o el pueblo que sufre una discriminación tiene conciencia de su situación. Y esa conciencia aumenta su nivel cuando se reconocen a los responsables y se siente la necesidad de luchar contra ellos. En suma, se siente la necesidad de liberarse de la opresión. Sin embargo, las causas y los responsables suelen enmascararse con simplificaciones y falta de rigor teórico y práctico, pero también con intoxicaciones informativas de todo tipo. La guerra mediática desatada contra Venezuela es una muestra clara de cómo los grandes medios de comunicación se aúnan con el objetivo de manipular e influir en las mentes de las personas, en lo que se ha venido en llamar guerra psicológica. Decimos esto porque una labor esencial para aumentar la conciencia es la información y la formación, empezando por nosotras mismas. Se trata de contrarrestar, a través de todos los medios posibles, la desinformación y la intoxicación informativa. De potenciar nuestra capacidad de ahondar y profundizar en los acontecimientos políticos, de reconocer a los responsables de los problemas económicos y sociales que sufrimos como pueblo, y que sufren otros pueblos del mundo.

    Por otro lado, en los ámbitos de encuentro de organizaciones y colectivos que luchan en Andalucía, surge el gran debate de cuál es el marco territorial de nuestra lucha. Nos gustaría empezar esta charla abordando porqué planteamos que la lucha contra el capitalismo español inserto en la Unión europea, y el imperio de Estados Unidos, debe desarrollarse en clave andaluza, en el marco de Andalucía. Y por ello empezaremos argumentando porqué consideramos que Andalucía es una nación, que la hace diferente de otros pueblos del Estado español y porqué tiene necesidades propias y, por tanto, requiere luchas propias por su soberanía, por su liberación nacional.

    Es habitual escuchar entre la gente críticas al nacionalismo, como un concepto reaccionario y egoísta, como un concepto que busca la confrontación entre los pueblos. O es habitual escuchar en Andalucía criticar a los nacionalismos como burgueses y reaccionarios en clara alusión a la lucha del pueblo catalán. La masiva migración andaluza dentro y fuera del estado español, con los inevitables choques culturales y la desigualdad económica y social del pueblo andaluz, ha sido tradicionalmente utilizada por el poder y los grandes medios para tratar de enfrentar a los pueblos. Igual que fue en los inicios del capitalismo que la opresión de las mujeres se utilizó para la reproducción de mano de obra y para enfrentar y dividir a los sexos de la clase obrera1. El “bombardeo mediático” contra la lucha legítima del pueblo catalán a decidir, mostrándolos como golpistas, separatistas y rompedores de España; al igual que están haciendo con el gobierno bolivariano de Venezuela, un gobierno legítimo por elección popular, pero que es tachado de “régimen” y dictadura, cuando no es nombrada por dirigentes políticos de forma racista como “repúblicas bananeras”. En el caso de las luchas de las naciones oprimidas, estas ideas falsas y manipuladas que se repiten machaconamente no hace más que alinearse con la clase en el poder del nacionalismo español (es curioso que cuando se habla de nacionalismos de forma despectiva no se refieren, ¡claro está! al nacionalismo del estado opresor, pero sí de los pueblos oprimidos).

    Otra crítica que se le hace al nacionalismo es que desvía o fragmenta la unidad de clases, y que, además, se contrapone al internacionalismo proletario de la tradición comunista. Sin embargo, la historia está llena de ejemplos que muestran que las luchas de liberación nacional han sido internacionalistas. Son los componentes más populares de estos movimientos nacionales, ya que efectivamente puede haber sectores burgueses y pequeños burgueses, los que más claramente han mostrado esa solidaridad que se teje entre los pueblos oprimidos, especialmente si son atacados por el imperialismo. El pueblo saharaui, el rifeño, el palestino, el sirio y yemení o el de Venezuela. Carlo Frabetti decía: “el orgullo nacional solo es comprensible y lícito cuando alguien lo niega, atropella o desprecia tu identidad y tu cultura, es decir, cuando es un orgullo defensivo y no ofensivo (por eso hay un orgullo gay y no un orgullo hetero”2. En este sentido el nacionalismo español (o francés) es claramente ofensivo porque en las condiciones actuales sirve a la oligarquía y todo su aparato político militar que constituyen el Estado español (o francés), que apoya a las élites europeas y al imperialismo de Estados Unidos, lo cual no quita, obviamente, que encontremos oligarcas y banqueros andaluces, catalanes, vascos o bretones. La reciente historia europea, nos muestra como sectores de izquierda, corrientes reformistas y, por supuesto, socialdemócratas, de las naciones opresoras sustentan esta dominación sobre otros pueblos dentro o fuera de sus estados. Tanto Marx y Engels, como Lenin y otros dirigentes marxistas (Mao, Ho-Chi-Min o Fidel Castro) han apoyado las luchas de liberación nacional y han sido protagonistas de esas luchas y sus victorias. Desde un análisis marxista -y dialéctico- las luchas en el seno de las naciones oprimidas sin estado, no solo debilita a la nación opresora sino que se vincula con el resto de luchas a nivel internacional. Esto es, nacionalismo e internacionalismo son dos caras de la misma moneda.

    Volviendo a Andalucía, ¿por qué la consideramos una nación?. Más allá de las distintas definiciones de nación y tratando de resaltar algunos elementos que aparecen en muchas de ellas, vamos empezar por plantear que Andalucía es un territorio constituido históricamente, un aspecto importante, el de nuestra historia, que ha sido ampliamente desarrollado en otras charlas y textos. Podríamos señalar tres momentos decisivos que marcaron, y marcan, nuestra situación actual: 1) La conquista castellana; 2) La implantación del capitalismo y 3) El actual capitalismo imperialista mundial en claro retroceso.

    Estos hechos históricos condicionaron, y condicionan, nuestra situación económica, en el que Andalucía se constituye como un territorio de grandes latifundismos (especialmente en la parte occidental)3, y basado en el monocultivo (cereales, vino y aceite); más recientemente frutas y hortalizas mediante una agricultura intensiva en el litoral para la exportación al mercado europeo, insostenible desde el punto de vista ecológico y social. En el último tercio del siglo XIX se impidió conscientemente el desarrollo de una burguesía industrial porque chocaba con los intereses de la gran burguesía terrateniente andaluza que formaba parte del gran capital del Estado, lo cual ha tenido unas consecuencias de retraso económico que llega hasta nuestros días.

    En la actualidad, por tanto, Andalucía se constituye en una tierra básicamente extractivista (agricultura y minería), con un desarrollo industrial del sector agroalimentario y minero. El sector minero ha sido tradicionalmente de propiedad extranjera (capital británico), pero otras industrias desarrolladas en Andalucía (Cruzcampo, almazaras del aceite), acaban terminando “en manos” de multinacionales extranjeras debido a la competencia de los precios del capital internacional y al apoyo de los políticos de turno. Existen, también, dos polos industriales altamente contaminantes en Huelva y Bahía de Algeciras, cuyo capital y centros de poder son estatales o supraestatales. De esta forma, desde los años de la crisis de 2008, el ya débil sector industrial andaluz ha terminado controlada por empresas extrajeras y transnacionales, lo cual no quita que aún tengamos algunas empresas andaluzas, especialmente de ingeniería industrial y renovables, basados en investigación y desarrollo (I+D+i) que dan empleo de calidad y valor añadido. A los sectores económicos anteriores se añade el sector turismo, con la misma función de extracción de riqueza a otros lugares a través de los turoperadores, grandes cadenas hoteleras y agencias de viajes transnacionales. Muy relacionado con el turismo, existen los grandes negocios inmobiliarios, ambos sectores con un alto coste medioambiental y cultural. Una configuración económica y de la propiedad que provoca -junto a la mecanización y concentración de la producción agrícola- el desempleo estructural que sufre Andalucía.

    Alrededor de estos principales núcleos económicos, se ha desarrollado todo un entramado del sector servicios, que es el predominante desde hace décadas. Así, según datos oficiales (Instituto Nacional de Estadística), en el último trimestre del año 2018, en este sector trabajaba el 75,2% de la población ocupada en Andalucía (frente a la Agricultura, 8,6%; la Industria, 9,5% y la Construcción, 6,7%.). Dentro del sector servicios destacan los siguientes subsectores: Comercio y reparaciones, que ocupa al 35% de dicha población ocupada; Transporte y comunicaciones, el 8,8%; Servicios a empresas (los también llamados servicios auxiliares), el 15,8% y Servicios Públicos (sanidad, educación, dependencia, etc.), el 31% del total de la población ocupada. Sobre un alto nivel de desempleo, y ayudado por leyes como la ley de reforma laboral, las condiciones laborales se vuelven mucho más precarias, descienden los salarios y aumenta la temporalidad en todos los subsectores, incluidos los servicios públicos. Junto a esta extensa clase trabajadora ocupada en el sector servicios se encuentra el personal autónomo (pequeñas tiendas y locales) que tiene que competir con los precios que marcan las grandes cadenas del sector.

    A esta realidad se une la economía sumergida, especialmente alta en el trabajo se cuidados, hostelería o el trabajo temporal en el campo. Para el trabajo de temporada en el campo, son los propios empresarios que prefieren utilizar población migrante para endurecer aún más su explotación; o se realizan contratos en origen (caso de las mujeres marroquíes que trabajan en los frutos rojos), con la misma finalidad. Por otro lado, hay que recalcar que la situación de desempleo y precariedad, junto a las tareas de cuidados no reconocidos, afecta más a las mujeres. En el último trimestre de 2018, la llamada tasa de “actividad” en las mujeres en Andalucía no llegó al 50% (49,5%), frente al 64% de los hombres. La tasa de actividad nos dice el porcentaje de las mujeres y hombres que ni siquiera buscan empleo e, indirectamente, el realizado en la economía sumergida. A partir de estas cifras tan bajas, el desempleo alcanzó al 25,4% de las mujeres (frente al 17,9% de los hombres). Este panorama de precariedad y economía sumergida han provocado, tras los años de la crisis, un retorno de parte de la población migrante que llegó a Andalucía y una alta emigración de la población joven andaluza más cualificada, que son utilizadas para el enriquecimiento de las zonas más ricas de Europa y el Estado español, lo que cierra el círculo, ya histórico, de sangría de nuestra tierra.

    Esta situación de dependencia económica, social y política de Andalucía, producto de un desarrollo histórico y económico propio y diferente del resto de pueblos del Estado, se produce en un territorio claramente delimitado desde el punto de vista geográfico: Sierra Morena (Despeñaperros) al norte, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, al sur. También a nivel geológico ha tenido un origen muy singular, en palabras de Gabriel Cano García: “.., nuestro ámbito se ha formado entre dos placas tectónicas (la africana y la europea), que han quedado involucradas en las bandas sur y norte (Penibética y Sierra Morena) con una zona central posterior (el Valle del Guadalquivir principalmente) derivada de la erosión de ambas. Así, desde hace millones de años, se produce en esta parte del mundo algo nuevo entre dos continentes que dejan a la vez su propia huella”4. Un territorio que es asiento de una colonia británica y peligrosas bases militares de la OTAN (Gibraltar, Rota y Morón). Andalucía es puente entre dos continentes y dos mares, de gran importancia geoestratégica, militar y comercial para el imperialismo mundial. Un espacio natural que a lo largo de milenios ha contenido pueblos con una identidad diferenciada. Un territorio con identidad porque se percibe como tal por sus características geográficas, pero, sobre todo, por sus características culturales. Y porque se ha mantenido como tal en lo fundamental, aunque los límites no hayan sido siempre exactamente los mismos. Así, en la época del Al-Ándalus, se extendía desde el Algarve portugués y la Extremadura al sur del Guadiana5.

    Otro elemento que ha sido señalado para definir un territorio como nación es el idioma. Más allá del debate de si tenemos o no un idioma propio o un dialecto del castellano, al que todavía se nos atribuye como un castellano “mal hablado”, este elemento supuestamente definitorio de nación, no se cumple en múltiples naciones que hablan un mismo idioma (castellano en muchos países de las américas, francés en muchos países africanos, portugués, inglés, etc.). Lo que sí es un hecho, es nuestra idiosincrasia en la forma de hablar, de expresarnos, de sentir hablando (y cantando) que conforma una cultura de fuerte y singular personalidad. Es quizás por ello que el nacionalismo español ha intentado continuamente arrebatarnos esa personalidad cultural como símbolos españoles, los cuales se quedan en tópicos superficiales que nada tienen que ver con la cultura andaluza.

    La cultura comprende los comportamientos, las formas de conocer, percibir, valorar, relacionarnos y expresarnos con uno mismo y con los demás, con la sociedad y la naturaleza, resultado de una experiencia histórica propia. Por tanto, incluye una gran cantidad de ámbitos que tienen en común el modo de vivir, de enfrentarnos al sentido de la vida (y de la muerte) lo que incluye no solo nuestros comportamientos, sino también nuestras emociones y afectos. Porque percibimos, sentimos y valoramos de una forma peculiar el mundo que nos rodea, también nos expresamos y comportamos de forma peculiar. Y esta idiosincrasia es producto de un proceso histórico, social y medioambiental. La identidad cultural de un pueblo se encuentra imbricada con la identidad de género y clase social.

    Si algo es claramente reconocido en Andalucía, es su identidad cultural, su etnicidad, que se interrelaciona con la identidad de género y clase social. De esta forma, la identidad étnica está impregnada del género y de la clase social; la identidad de género está atravesada por la etnicidad y por la clase social; y la clase social por el género y la etnicidad6. Andalucía, por tanto, tiene estas tres identidades con sus correspondientes contenidos culturales, a lo que se añade la importante contribución de otros colectivos: La población gitana, la población migrante, el colectivo LGTBi o la etariedad (mayores y menores). Esta realidad existe más allá de que haya personas que se reconozcan e identifiquen con ellas.

    Otro aspecto de nuestra identidad andaluza es su rica cultura artística, especialmente la popular, siendo quizás el exponente más visible y universal, el flamenco, expresión profunda del dolor, pero también la alegría, de nuestro pueblo. Por otro lado, de todas es reconocida la fuerte personalidad del pueblo andaluz y su acentuada sociabilidad en diversos ámbitos (peñas, asociaciones, bares, clubs deportivos, políticos, etc.). Una sociabilidad muchas veces confundida porque esa personalidad abierta hacia el exterior no se mantiene activa si no hay una confianza suficiente y mientras no se toque su dignidad. Una dignidad, un sentimiento de igualdad, que va más allá de las desigualdades económicas o de poder.

    Esta indiscutible identidad cultural andaluza, no obstante, se ha intentado desvirtuar. Así, algunos marcadores culturales andaluces han sido utilizados, subsumidos, por el nacionalismo español como si fueran españoles. También se han ocultado sus peculiaridades históricas, para que esa cultura que aún conservamos sea olvidada y descontextualizada de nuestro proceso histórico, que es también económico y social. Por otra parte, la ausencia de una burguesía industrial que hubiese potenciado una identidad político nacional andaluza, son factores que han supuesto un freno, un vaciado de contenido político. De esta forma, el alto sentimiento de ser andaluz no se corresponde con la conciencia de ser nación.

    Como hemos ido viendo a lo largo del texto, el hecho es que todos los elementos constitutivos de nación, que en la realidad están conectados, muestran el carácter nacional de Andalucía, que está más allá de la conciencia (identificación o pensamientos) de esa realidad entre su población. Sin embargo, este aspecto subjetivo termina siendo objetivo, y viceversa. Lo cual nos plantea las prioridades de acción, teniendo en cuenta nuestras fortalezas y debilidades. Ser conscientes de nuestra etnicidad, de nuestro carácter de pueblo, es tan imprescindible como ser consciente de nuestra opresión como mujeres o como clase trabajadora. Por eso, potenciar esas conciencias es esencial para seguir en la batalla de nuestra liberación como pueblo.

    Somos una tierra rica en recursos naturales y culturales, desde el alimentario, paisajístico, energético (recursos hídricos y solares), hasta los saberes pasados y presentes. Por eso solo alcanzando Soberanía, podremos influir en nuestros múltiples problemas económicos y sociales, podremos decidir cómo solucionarlos y permitir que esa riqueza revierta en la población que habita Andalucía. Pero, como diría Samir Amín, ¿la soberanía de quien?7, por supuesto no hablamos de la soberanía de la burguesía sino de la soberanía popular, con el objetivo de transferir el máximo de poderes reales a la amplia clase trabajadora. Pero ese poder “desde abajo” debe complementarse, en contra de lo que dicen otras corrientes, con un poder “desde arriba” en un continuo proceso de vasos comunicantes. Es por eso que necesitamos soberanía política (y militar), que nos obliga a debatir sobre el estado y su naturaleza de clase. Es decir, tener soberanía política significa construir un estado que defienda los intereses de la clase trabajadora andaluza. Junto a esto, incluimos otras importantes soberanías, como la alimentaria, financiera, energética y tecnológica. Soberanía alimentaria en una tierra rica en recursos naturales, saberes y culturas tradicionales y sostenibles en esta materia. Soberanía financiera que nos permita mantener servicios públicos fundamentales: sanidad, educación, vivienda, cuidados, entre otros. Soberanía energética y tecnológica que desarrolle industrias limpias para la producción diversificada de las necesidades de nuestra población y para su protección: Medicamentos, Ingeniería sanitaria, informática o aeroespacial8. Una soberanía que avance en una economía del valor de uso, del buen vivir del que la cultura, el modo de vida, andaluza aporta tanto. Para satisfacer las necesidades básicas de la población y sus riquezas creativas.

    Somos conscientes de la dificultad que encierra nuestro objetivo, las élites de dentro y fuera de Andalucía, no nos regalarán sus privilegios obtenidos a costa de la pobreza de nuestro pueblo. Tampoco olvidamos que dependemos del Estado español, la UE y el imperialismo de Estados Unidos, que han situado tres bases de la OTAN en nuestro territorio y una frontera militarizada en alianza con el Reino de Marruecos. Sabemos de nuestra especial situación geoestratégica, que supuso y supone un freno a nuestras posibilidades de liberación, lo cual no puede ser un impedimento para luchar por la justa causa de alcanzar soberanía nacional que nos permita decidir sobre nuestros asuntos. Un paso previo para ir transformando esta sociedad capitalista por otra radicalmente diferente: Un socialismo libre de opresión patriarcal, de grandes propietarios, latifundismos y multinacionales extranjeras que esquilman y contaminan nuestra tierra, empobreciendo a nuestros hombres y mujeres.

    Concepción Cruz Rojo

    Andalucía, 16 de Abril de 2019.

    1 El libro de Silvia Federici: El Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, analiza y argumenta como la caza contra las mujeres, la caza de brujas, las desterró al reducto del hogar y al trabajo de cuidados, bajo la tutela del marido.

    2 Carlo Frabetti “Nacionalismo Pelotero” 16-07-2006. En: https://amaroz-tolosa.mforos.com/384552/5457185-nacionalismo-pelotero-carlo-frabetti-rebelion/

    3 En las ricas tierras de las campiñas del Guadalquivir, en el siglo XVI ya existían una alta concentración de la propiedad de la tierra que producían para el mercado americano y europeo. La tierra era capital para reinvertir en nuevas tierras, aumentando aún más la concentración de las tierras, constituyéndose el latifundismo como sistema económico-social predominante en gran parte de la Andalucía occidental.

    4 FACTORES ESTRUCTURALES DE LA IDENTIDAD ANDALUZA (Geográficos, históricos y económicos). El Territorio andaluz (Gabriel Cano García). Enhttp://pensamientoandaluz.org/index.php/otros-autores/133-factores-estructurales-de-la-identidad-andaluza-geograficos-historicos-y-economicos.html

    5 Moreno, I; Delgado Cabeza, M. Andalucía: Una cultura y una economía para la vida. Atrapasueños, 2013. p.18

    6 Ibidem. p.39

    7 Morgantini, Raffaele. Entrevista a Samir Amín. “La afirmación de la soberanía nacional popular frente a la ofensiva del capital”. 14-10-2016. En:https://www.alainet.org/es/articulo/180954

    8 Vemos como la guerra híbrida contra Venezuela, un país soberano, también se centra en los ataques informáticos o electrónicos, como fue el caso del ciberataque a los programas informáticos que controlaban la distribución de electricidad y agua.




  • Por una patria socialista, por un Primero de Mayo revolucionario
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    18/04/2019
    pix_53 De la misma manera que el calendario, caprichoso, este 2019, ha situado cerca, con apenas una semana de diferencia entre el Aberri Eguna y el Primero de Mayo, Txabi situó de la misma manera estas dos fechas(1). Las palabras del bilbaíno no dejaban lugar a la duda. Independentzia y sozialismo son las dos caras de una misma moneda. Una semana en el calendario, el canto de una moneda en la explicación de Txabi. El Aberri Eguna reivindica la Independentzia, no la autonomía, ni un nuevo estatuto, ni ninguno de esos inventos que desde hace cuarenta años se llevan sacando de la chistera los militantes jeltzales del PNV y últimamente los reformistas y socialdemócratas. Hablar de esas vías es dejar aplazada sine quanon la independencia nacional de Euskal Herria. Esa es la trampa que hacen algunos, declararse soberanistas cuando saben perfectamente que la soberanía no es necesariamente la independencia. Pero estos tejemanejes les deja margen para sus juegos políticos, sus traiciones y sus engaños. Hablar de soberanismo permite presentar una autonomía más amplia, con ciertas competencias más como un avance, como más soberanismo. Pero el Estado que nos oprime, en concreto el Estado español, ni eso les concede, lleva en su ADN su carácter fascista, y lo saben. Euskal Herria para sobrevivir, para existir, necesita imperiosamente, urgentemente un Estado propio. Sin él este pueblo puede desaparecer y convertirse, poco a poco, en una autonomía española con algo de folclore, gestionada por una caterva de traidores que vivirán de las migajas que graciosamente les conceda el Estado español, porque el Estado francés ni eso se plantea. Por eso la importancia vital de la independencia. Pero hablamos de un Estado vasco, pero un Estado socialista, fuera de la Unión Europea y de sus mercaderes ladrones, fuera de la banda criminal de la OTAN… Un Estado vasco auténticamente socialista, que construya su futuro desde el internacionalismo, el feminismo… Esa es la reivindicación histórica del Primero de Mayo. No se trata de darse un paseo por las capitales vascas y después de la comida anual del sindicato tomarse unos tragos. Se trata de luchar, de poner en el centro de esta jornada de lucha al proletariado vasco, a los colectivos populares, a las personas inmigrantes, a los colectivos que sufren los rigores y la falta de humanidad de la sociedad capitalista en la que vivimos. Se trata en definitiva de devolverle a esta fecha el significado que siempre tuvo y que nunca debió perder. Que las burocracias sindicales y el reformismo se hagan a un lado y el centro de la imagen sea el pueblo trabajador vasco… Estas son las citas que nos trae el calendario y que afrontamos con más ilusión y esperanza. Y es que tras el desazón de los últimos años, desazón que nos producía al ver cómo la Izquierda Abertzale renunciaba a su bagaje histórico y poco a poco se integraba en el sistema burgués, por fin la juventud se organiza y empieza a hablar de las reivindicaciones históricas del pueblo trabajador vasco. Igual que en los años 50, es la juventud vasca la que ha roto con este estado de cosas y abre una posible nueva etapa. Sin tutelas de ningún poder adulto. Esta es la juventud vasca, independentista, revolucionaria socialista que nos hace tener más ganas de salir a la calle a combatir. No apoyemos al reformismo en su vía hacia la asimilación en el capitalismo español y francés, trabajemos a favor de movimiento revolucionario vasco socialista de liberación nacional. Boltxe Kolektiboa 16 de abril de 2019 (1) «En Euskal Herria, los vascos y las vascas no somos los dueños de nuestro futuro. Nuestro pueblo no puede desarrollar su personalidad, no tiene en sus manos las fuerzas políticas, ni socio-económicas, ni culturales. Por eso nuestro nacionalismo no es uno de cualquier tipo, al contrario, es algo específico. Al decir nacionalismo queremos decir patriotismo, libertad, independencia […]. Hoy los dueños y señores son los Estados español y francés. Todo sabemos que son capitalistas y que por ayudar a sus intereses encadenan a Euskal Herria. En la lucha por establecer el socialismo en toda la tierra, ocupamos un lugar bien determinado: el de liquidar la fuerza de los Estados capitalistas español y francés, incluidos los capitalistas de apellidos vascos que colaboran con ellos. Por este motivo, para ETA el Aberri Eguna y el Primero de Mayo son idénticos. Precisamente porque denunciamos la realidad tal cual es hoy en día no podemos permitirnos diferenciar estos dos acontecimientos diciendo que uno sea el día de la patria y otro el día de los obreros. No. Nuestra lucha es una sola, de la misma manera que único es el pueblo que sufre la opresión. Nuestro objetivo es la liberación y el desarrollo de los vascos y las vascas, del pueblo trabajador vasco.» Zutik nº 44, 1970.



  • Cinco lecciones básicas de las movilizaciones antifascistas
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    16/04/2019
    Cada nación resiste al fascismo y al neofascismo dependiendo de varios factores de entre los que ahora destacamos, por una parte, su memoria, identidad de clase y conciencia de lucha; por otro lado, su autoorganización propia y su independencia política con respecto al reformismo; además, la implantación de la izquierda revolucionaria en su clase obrera y en el conjunto de su pueblo trabajador; y, por último, la dureza de la crisis contextual y coyuntural. Según esos pueblos sufran o no opresión nacional, y según sea la fuerza en ellos de la mujer trabajadora, estos y otros factores se combinarán de manera particular o singular. Por ejemplo, las amplias movilizaciones de repudio del fascismo que han recorrido Euskal Herria al menos desde el pasado 9 de abril cuando Ikasle Mugemendua boicoteó la apología del imperialismo español de «izquierda» y organizó un debate en la Universidad de Sarriko sobre fascismo y nacionalismo español, hasta este pasado domingo día 14, se inscriben en la ola al alza de defensa popular del euskara y la cultura vasca demostrada apabullantemente en la Korrika de este año; en la certidumbre del pueblo de que la represión estatal se agudizará con los juicios que empezarán en septiembre contra colectivos democráticos, contra la juventud de Altsasu, etc.; con el deterioro imparable de las condiciones de vida y trabajo, etc. Sin duda, el ciclo electoral que nos sumerge con su márquetin electoral burdo o sofisticado, también ha impulsado esa democracia directa antifascista para demostrar que lo decisivo siempre se juega en la calle. Dicho esto, pasemos a las lecciones. Primera, se ha demostrado que el pueblo trabajador recupera paulatinamente su iniciativa en la lucha por las libertades y la democracia concretas, no por la telaraña pegajosa que es el parlamentarismo y la legalidad española. Han bastado demostraciones de fuerza a la ira popular para que se desplome en el mayor ridículo la pasiva verborrea de las «instituciones democráticas» que nunca han podido derrotar los ascensos fascistas, sino a lo sumo frenarlos con concesiones represivas. A grandes rasgos, en las situaciones de crisis los parlamentos burgueses nunca han derrotado al fascismo, ni en Italia, ni en Alemania, ni en el Estado español, ni en Chile, ni en Brasil, ni en Ucrania…, por no hablar de aquellos Estados en los que el fascismo, sin llegar al gobierno, si ha sido y es una amenaza temible. Pero esta oleada de resistencia popular ha sido una batalla más en la guerra social abierta desde hace tiempo, que se va a agudizar en el este ciclo electoral. Segunda, como era de esperar han actuado al unísono la demagogia propagandística con sus engaños e intereses torticeros de barrer para sus intereses electorales, como es el caso del reformismo y de la derecha autonomista, junto a la mentira cínica de la prensa del sistema, y a su amparo indirecto o directo, la represión policial que será seguida de la judicial. Si el parlamentarismo ha quedado en ridículo, de inmediato el reformismo y la «buena» burguesía se quejan de que la autodefensa popular no hace sino alimentar al monstruo, darle carnaza electoral al victimizarlo: nos repiten que la mejor forma de apaciguarlo, que el método más efectivo es acariciarle el lomo, tranquilizarlo y civilizarlo con debates soporíferos, para que acepte las «reglas del juego democrático». Tercera, una de las lecciones más efectivas de la historia de la lucha antifascista es la que aconseja extender lo más posible las redes de autoorganización popular de las clases trabajadoras, especialmente de las mujeres y de la juventud; de los sectores de las llamadas «clases medias» en proceso de desintegración, de las franjas de autoexplotados, autónomos, de los llamados intelectuales y «trabajadores de la cultura» asalariados que no aceptaban serlo; de la vieja y nueva pequeña burguesía empobrecida y en proletarización…; es decir, de quienes de un modo u otro son el objetivo que la gran burguesía ha impuesto al fascismo: deben obedecer o serán machacados para dejarpaso a la reestructuración salvaje sobre todo de la fuerza de trabajo asalariada directa o indirectamente, para derrotarla, como medida inexcusable para la «salvación nacional». La lección histórica enseña que la pequeña burguesía ni quiere ni puede dirigir al pueblo trabajador, y menos aún los muy reducidos sectores demócratas de la mediana burguesía: sólo puede hacerlo el proletariado en cuanto cerebro colectivo y quilla del pueblo obrero. Cuarta, son personas del pueblo las que han salido a parar los pies a la fiera. Algunas o muchas de ellas tal vez no sepan de la necesidad de construir un modelo de sociedad contrario punto a punto al irracionalismo arcaico, machista e implacable del fascismo, o relativicen esa necesidad en sí, reduciéndola a la urgencia –justa- de reivindicación vitales pero aisladas. Sin embargo, si leemos entre líneas los modelos sociales del Cs, PP y Vox vemos que tienen una identidad de fondo que niega todas y cada una de las conquistas que el pueblo ha arrancado al capital con sus luchas. Los programas electores reformistas, hechos con ambigüedad y evanescencia para «caer bien» al infantilizado voto centrista, que sólo exige pan y circo para su egoísmo consumista, no asusta ni vence al fascismo. Lo máximo que logra es detener su avance por un tiempo porque la peste parda sólo se detiene cuando la gran burguesía le ata en corto y le ceba y soborna con carnaza represiva, como a una hiena ahíta, convenciéndole que todavía no son necesarios sus servicios. O cuando es vencida por el pueblo. Pero para eso, es imprescindible una estrategia presente y proyecto de futuro que cohesione en una dirección la necesaria riqueza de la diversidad del pueblo trabajador. Y quinta, es vital decir la verdad sincera, cruda y pedagógicamente expuesta en toda su profundidad teórica irrebatible. Quienes se han movilizado delante del pasado redivivo que es el fascismo, conocen por militancia toda esa verdad revolucionaria de la unidad y lucha de contrarios como motor de la liberación, o al menos su parte decisiva: además de todo, el fascismo también ancla en lo más hondo de la irracionalidad de la estructura psíquica atormentada, acomplejada, racista e impotente, ansiosa de la «figura del Amo» protector. La burguesía lo financia, como está demostrado; su Estado –que es la forma política del capital- lo controla y teledirige; la industria cultural lo alimenta y el sistema patriarcal lo refuerza con su violencia sexista. Pero tantas alianzas y ayudas se sostienen sobre el infierno de la miseria moral y ética disfrazada de «grandeza imperial», de modo que sus impotencias se apoyan entre sí en busca de la «reconquista». Frente a esto, las dulces promesas de avances dentro de la legalidad, de reformas lentas y consensuadas, de pasos acumulativos… tienen a la larga el mismo efecto que el sirimiri: para cuando te das cuenta, te has ahogado en la piscina del capital. IÑAKI GIL DE SAN VICENTE EUSKAL HERRIA 16 de abril de 2019



  • Elecciones para una etnocracia en Israel
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    16/04/2019
    En marzo del año 2015, en las elecciones legislativas celebradas en Israel y que significaron el triunfo de Benjamín Netanyahu, sostuve que esa victoria implicaba el éxito de las posiciones más extremas de la entidad sionista. Cuatro años después, este 9 de abril del año 2019, tal conclusión se inscribe en la misma dirección, sin mayores variaciones, consolidando una sociedad cada día más fundamentalista. No importaba el apellido del Benjamín que presidiera estos nuevos cuatro años de gobierno en Israel, el sionismo seguirá con su senda de crimen y extremismo. Las cifras finales muestran, en forma contundente que Netanyahu, el Benjamín más vociferante, ocupará por quinta vez el cargo de primer ministro de la entidad sionista. Ha sido el premio a un trabajo constante de elevar el belicismo como una conducta insustituible, para todo candidato que pretende presidir los destinos del régimen israelí. Una entidad autodenominada como la “mayor democracia de Oriente Medio”, que es parte del mito tejido por esta sociedad que en realidad ha demostrado ser una etnocracia. Los votos obtenidos por Benjamín Netanyahu del Likud, 36 escaños de un total de 120 en disputa, en pugna con el ex general Benny Gantz, que preside la coalición de centroderecha Kajol Lavan, que alcanzó 35 cupos parlamentarios, le otorga a Netanyahu la opción de formar gobierno con la suma de 65 escaños parlamentarios, cuatro más que los 61 necesarios para ser mayoría. Un Netanyahu, que a sus 36 asientos suma los parlamentarios electos de lo más extremo, ultranacionalista y fundamentalista de la sociedad israelí: 5 diputados de la Derecha Unida, 5 de Ysrael Beitenu (del ex Ministro de Asuntos Militares Avigdor Lieberman), los 7 asientos de la UTJ (Yahadut Hatorá: judaísmo ultraortodoxo), Kulanu (del dirigente Moshe Khalon) que posee 4 escaños y finalmente los 8 del movimiento ultraortodoxo sefardí Shas. No obtuvieron representación los partidos de los extremistas sionistas Naftali Bennett, quien ocupa el cargo de Ministro de Educación de Netanyahu, y el de la Ministra de Justicia Ayelet Shaked, conocida por demandar en su época de diputada, la muerte de madres de hijos e hijas palestinas: "Deberían desaparecer junto a sus hogares, donde han criado a estas serpientes. De lo contrario, criarán más pequeñas serpientes”. En todo caso está pendiente una solicitud de revisión ante el comité central de elecciones que podría significar, si se acepta la alegación que este partido logré los cuatro escaños mínimos si obtiene representación parlamentaria – superando el umbral del 3,26%- lo que significaría una merma en la Alianza Azul y Blanco y una subida en la alianza de la ultraderecha. En algún momento los partidarios de la Alianza Kajol Lavan y en general los opositores a Netanyahu, expresaron su esperanza que los 36 asientos en la Knesset (parlamento) obtenido la alianza liderada por Gantz: formada: Resiliencia para Israel, el centrista Yesh Atid, del ex ministro Yair Lapid, y el movimiento Telem, lo llevarían a tener una opción más que favorable, vista la alta votación obtenida, para presidir así el gobierno israelí y desbancar a Netanyahu. En función del sistema electoral israelí necesitaba sumar votos de diversos frentes políticos: la centroderecha, la izquierda e incluso estimular el apoyo de los grupos políticos árabes, que se veía a todas luces imposible. Netanyahu triunfó porque es un político astuto, sin remilgos morales, sin reparos ni aprensiones a la hora de ofrecer incluso lo que parezca contradictorio entre los objetivos de su coalición. Todo vale para atraer a los partidos minoritarios, que le van a permitan a este político sionista asumir por quinta vez el cargo de Primer Ministro. Ya verá como otorga más casas en territorios usurpados. Como asigna beneficios a los estudiosos de la Torá y les permite a los ultraortodoxos no hacer el servicio militar. Ya discutirá con sus amigos estadounidenses la manera de allegar más recursos al Ejército, como también la forma de favorecer al 17% de población israelí de origen. Recordemos, que desde el año 1948 (cuando nace la entidad israelí) ninguno de los partidos participantes en las elecciones ha podido obtener los 61 escaños que garantizan la mayoría en el Parlamento, por lo que tras el anuncio de los resultados siempre ha sido necesario formar una coalición de Gobierno. En esta elección legislativa 2019 no se exceptúa tal situación y por ello los primeros cómputos sólo dieron paso a la especulación pues, lo verdaderamente fundamental es la capacidad que tuviera Netanyahu y Gantz para atraer a sus rediles a aquellos partidos y movimientos que le garantizaran la mayoría requerida en el parlamento de esta entidad. La única salida que le queda a Gantz y en general a aquellos opositores a Netanyahu es un procedimiento destinado a lograr su destitución (impeachment) por las acusaciones, que activen sin frenos las instancias judiciales, que lleven a este primer ministro a juicio por las acusaciones de soborno, corrupción y tráfico de influencia, inhabilitándolo para ejercer cargos de representación popular ¿será capaz la justicia de Israel de concretar una acción así? No lo creo y tampoco es viable, aunque no imposible, que Kajol Lavan., Meretz o los partidos árabes se definan por esa vía. El resto de los partidos y movimientos, sin opción, son el Laborismo, que a raíz de la debacle electoral (sólo obtuvo seis escaños con un 4,46% de los votos, el peor resultado desde que nació la entidad sionista el año 1948) el año 2015 obtuvo en alianza con el pequeño partido Hatnuá de Tzipi Livni 19 escaños. Los resultados lo tienen en la UCI discutiendo el exigir la renuncia de su presidente Avi Gabbay y promover la unión con el partido Meretz, que es la única organización judía que plantea la necesidad de un proceso de negociación con los palestinos y cree en la idea de los dos estados. Los partidos de la comunidad árabe, por su parte, que en las elecciones pasadas obtuvieron 13 escaños, esta vez bajaron su número a diez representantes, principalmente por la escasa asistencia a los centros de votación. Cuatro partidos árabes entraron en las elecciones del 9 de abril con dos listas: La del Frente Árabe Demócrata y Árabe para el Cambio y la lista de la Unión Árabe y el Partido Tagammu, compuesto por el Movimiento Islámico del Sur y el Partido Democrático del Sur, fundado por el ex diputado Azmi Bishara. Un sector que ve constreñido sus derechos y su participación al amparo de la Ley del estado de nación judía, una ley que consolida la etnocracia judía en Israel. El pasado miércoles la alianza Azul y Blanco de Benny Gantz (Kajol Lavan) que parecía encaminarse a la victoria reconoció su derrota al constatar que la suma total de votos parlamentarios en la elección legislativa daban la primera opción a Netanyahu a la hora que el Presidente Reuven Rivlin inicie el miércoles 17 de abril las consultas con los partidos que obtuvieron representación parlamentaria, para así formar gobierno. Tras esta ronda de reuniones, Rivlin recomendará a uno de los diputados electos como primer ministro (que será, sino existe una catástrofe, Benjamín Netanyahu). El elegido tendrá así 28 días para formar su gabinete, ampliable a otros 14 días. Para el diario israelí Haarezt lo positivo de esta elección es que Netanyahu no arrasó como era su pretensión. “Como muchos han observado, esta no fue una elección sobre temas, sino un referéndum sobre Netanyahu. Luchó con los dientes y las uñas, utilizando todos los trucos sucios del libro, burlándose sin vergüenza de Gantz, a quien en realidad había nombrado jefe de personal del ejército israelí y elogiado de manera implacable, antes de convertirse en un rival político, con noticias falsas e insinuaciones. Y a pesar de tener dos púlpitos de acoso masivo como primer ministro y ministro de defensa; a pesar de presionar cada botón de pánico, decir cada mentira, soplar cualquier silbato de perro racista que pudiera encontrar y toda la ayuda que recibió de Donald Trump, Vladimir Putin y Jair Bolsonaro, y enfrentar una oposición mal coordinada y a menudo desafortunada, sólo fue una estrecha victoria”. Los votos son una mascarada Lo referido habla de lo formal, de votos, de recuentos, de participación de ciudadanos israelíes, donde la comunidad árabe se restó masivamente (en comparación al año 2015) y que a pesar del gran número de nombres que estaban en las papeletas y la diversidad de partidos y movimientos, en esencia representan exactamente lo mismo: consolidar la visión y práctica de una sociedad, que normaliza la ocupación y colonialismo sobre Palestina. El racismo y la violencia cotidiana ejercida sobre los territorios ocupados, el refuerzo de una etnocracia donde la Ley de Estado Nación judía, aprobada el 19 de julio del año 2018 comprueba que la segregación es parte inseparable de la vida política y social en Israel. Una ley que especifica que “Israel es la patria histórica del pueblo judío” y deja formalizada la condición de ciudadanos de segunda clase a la minoría árabe, así como acrecienta el carácter de apartheid de una sociedad dominada abrumadoramente por el sionismo. Escrutadas el 99% de las mesas de votación, el organismo electoral – comité central electoral – señaló que con 3.9 millones de votos escrutados, el Likud obtuvo un 26,47% del total de los votos válidamente emitidos mientras Kajol Lavan de Benjamín Gantz acumulaba un 26,11%. la participación electoral rondó el 68%, cuatro puntos menos que la elección del año 2015 según lo dio a conocer Times of Israel. Las informaciones respecto a lo que se avecina señalan que “en el plazo de una semana en función de los resultados y tras consultar a los representantes de los partidos elegidos para la Knesset, el presidente Reuven Rivlin, encargará a uno de los diputados formar esta coalición de Gobierno. El candidato a ocupar el cargo de primer ministro suele ser el líder del partido con el mayor número de escaños. Hecho el encargo existe un plazo de 42 días para formar gobierno. De no hacerlo, el presidente le pediría a otro político que lo intente. En ese marco, los 36 escaños obtenidos por Netanyahu lo harán buscar aliados con aquellos que formó gobierno el año 2015, con el clásico ofertón de carteras ministeriales, subsidios, prebendas, sobre todo a los partidos y movimientos ligados a los fundamentalistas y colonos, que en coaliciones anteriores han vendido sus voluntades y apoyos vislumbrándose un futuro profundamente fundamentalista. Hace cuatro años atrás sostuve que la guerra tras las elecciones del año 2015 estuvo de fiesta y tras las adelantadas elecciones celebradas este 9 de abril del 2019 esa festividad ha mostrado que no quiere parar, convirtiéndose en la esencia de una sociedad israelí que le otorga carta blanca a sus líderes políticos y militares más extremistas representados por Benjamín Netanyahu, que a pesar de las acusaciones por corrupción no tuvo reparos en presentarse a estas elecciones, a sabiendas que la impunidad lo acompaña. No le perdió pisada otro de los candidatos, Benny Gantz, ex jefe del Estado Mayor del Ejército Sionista, responsable de miles de crímenes contra el pueblo palestino (estuvo a cargo de las fuerzas militares que atacó la Franja de Gaza el año 2014 en la denominada campaña “Margen Protector”). Un militar que a pesar de los intentos de la prensa occidental no pudo cambiar la visión de “halcón” que se tiene de él y sus acciones militares. Este es el mismo Gantz que tras las operaciones de crímenes de guerra contra la Franja de Gaza sostuvo “que hemos devuelto a partes de Gaza a la edad de Piedra” de lo cual se jactó en videos de campaña donde presentaba como “fruto” de su labor militar el asesinato de 2.300 palestinos, causando heridas a 10 mil y a la destrucción de gran parte de la infraestructura gazetí. Este es el mismo ex General que activó en agosto del año 2014 el llamado Protocolo Hannibal, destinado a prevenir la captura de soldados israelíes en la campaña que significó, en pocos días, la muerte de 135 civiles palestinos. Además de ordenar el castigo indiscriminado a latigazos a barrios enteros en la ciudad de Rafah el 1 de agosto de ese año trágico. Un Gantz no es menos sionista ni menos criminal que Netanyahu, aunque la prensa “liberal” pretendió mostrarlo como una especie de un “cambio necesario”. Ambos benjamines han expresado en forma indiscutible la esencia fundamentalista de la etnocracia israelí. Una sociedad como la israelí, donde las opciones políticas fueron candidatos de la catadura moral de Netanyahu, Benny Gantz, Naftali Bennett, Ayeled Shaked, Avigdor Lieberman o cualquiera cuyas declaraciones y acciones van encaminadas a plasmar una política de genocidio del pueblo palestino, no puede ser denominada una democracia. Un remedo a lo más, una caricatura amplificada por los medios de información dominados por el sionismo y que pretenden mostrar a Israel como una especie de faro en una creciente corriente de islamofobia promovida por las grandes potencias occidentales. El cuento de considerar a Israel como “la mayor democracia de Oriente Medio” es para incautos, para aquellos seducidos por la mitificación de una entidad, que se ha consolidado en virtud del crimen, la ocupación y colonización de Palestina. Una entidad que ha concretado una etnocracia, donde la condición de judío otorga derechos y el resto de los goyim (no judíos) son simplemente “excremento, ganado, servidumbre” con que los políticos sionistas han calificado a los pueblos de Oriente Medio. El factor Irán Un Israel que segrega a la población árabe que habita en los territorios usurpados tras su nacimiento el año 1948 y sobre todo ha permitido a este régimen extremista, erigirse como la punta de lanza de la política estadounidense para Oriente Medio, que en los últimos años ha significado tratar de derrocar al gobierno sirio, desestabilizar El Líbano en su pugna con Hezbolá y generar una política hostil contra la República Islámica de Irán. En este último punto, la cercanía lograda entre el régimen israelí y Washington ha significado contar con la plena incondicionalidad del gobierno de Donald Trump en todas las políticas dirigidas contra la nación persa, la última de las cuales ha sido declarar a una de las ramas de las Fuerzas Armadas de Irán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica como un grupo terrorista. Una decisión que el propio Netanyahu dejó claro que obedeció al pavor del que está poseído el régimen israelí ante la clara presencia y poder de la nación persa y el Eje de la Resistencia cuyas fuerzas están en las fronteras de la Palestina histórica, en los límites de los Altos del Golán sirio ocupado, estrechando cada día más el cerco contra la entidad sionista. Netanyahu no pudo ocultar la satisfacción ante el regalo ofrecido por Trump a las posturas en política exterior de Tel Aviv. Ello porque implica atacar directamente a un formidable enemigo como es Irán, sino que al mismo tiempo favorecer la campaña de Netanyahu que se jacta de poder dirigir la política exterior de Estados Unidos en materias que incumben a Israel. “Gracias, mi querido amigo, presidente Donald Trump, por declarar organización terrorista al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica iraní (…) Gracias por responder a otra de mis peticiones importantes”, fueron las palabras gozosas de Netanyahu y la muestra más clara de esta alianza entre el imperialismo y el sionismo. Dos ideologías nefastas para la humanidad. Irán, en una medida que lo muestra con la entereza y decisión que la ha caracterizado desde el triunfo de la revolución el año 1979, contestó con una medida firme al proponer, mediante una carta enviada al presidente de la República y jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Hassan Rohani, que se clasifique al Comando central de los Estados Unidos – Centcom por sus siglas en inglés - como una organización terrorista por ser la responsable de las tropas estadounidenses en Oriente Medio. El canciller persa invocó para esta petición, aprobada unánimemente el parlamento iraní, una ley que el propio parlamento había aprobado para lidiar con las conductas violatorias de los derechos humanos y acciones terroristas que estados unidos propicia en la región. El Centcom es uno de los nueve comandos unificados que posee estados unidos alrededor del mundo y que en este caso comprende la presencia militar de estados Unidos en 27 países, que van desde el cuerno de África, pasando por Oriente Medio y Asia Central. Esto implica un reto que ha despertado la admiración de aquellos que han visto con pesar como Washington hace y deshace en el plano internacional. Considerar a los cuerpos armados de Estados Unidos presentes en el área de operaciones de irán, implica una mirada y una acción decidida, donde todas las opciones están en la mesa, sobre todo si está en peligro o se amenaza la integridad territorial y la soberanía iraní. Teherán sostuvo que el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica es “la entidad antiterrorista más poderosa y pionera en la lucha contra el terrorismo en Oriente Medio”, realidad expresada en los combates sostenidos contra los grupos terroristas takfirí, tanto en Siria como Irak, que han nacido al alero y el apoyo financiero, político, militar y logístico justamente de Estados Unidos y sus socios regionales representados por el sionismo y el wahabismo saudí. El triunfo de las posiciones belicistas en las elecciones legislativas en Israel ejemplifica la dinámica criminal que anima la política del régimen sionista. Apelando al temor frente Palestina e Irán, Netanyahu centró su campaña en los aspectos externos obviando las deficiencias económicas y sociales que golpean a la sociedad israelí. Netanyahu apeló al sentimiento de temor, a la irracionalidad de ver en el otro al enemigo, apeló a la ignorancia y los recelos atávicos de una sociedad que se siente víctima de sus vecinos, que encerrada en sus muros defensivos cree construir un futuro más seguro en un territorio erizados de soldados y dotado de un escudo militar protector donde el arsenal nuclear pretende ser su estandarte de batalla. Incluso, en un claro guiño a los sectores terroristas al señalar que si accede a un quinto mandato “anexará Cisjordania a Israel” violando todas las resoluciones internacionales respecto a la violación que implica la construcción de asentamientos en Cisjordania y el traslado de colonos sionistas, para poblar dicho territorio imposibilitando la conformación de un Estado palestino. Desde la Autoridad Nacional Palestina tal realidad ha sido reafirmada. El secretario general de la Organización para Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, en declaraciones ante la prensa internacional señaló que estas elecciones muestran que la sociedad israelí “ha dicho no a la paz y sí a la ocupación pues sólo el 8% - 18 diputados electos – de un total de 120 están en la idea de respaldar la solución de los dos Estados” . Las elecciones con sus resultados muestran que la realidad del pueblo palestino no cambiará. Resulta evidente que un envalentonado Netanyahu tras su triunfo no avanzará en un proceso de negociación con Palestina, no terminará la ocupación ni la estrategia de construcción de más asentamientos destinado a impedir el objetivo de concretar la autodeterminación del pueblo palestino. No se va a cejar en los intentos de judaizar Al Quds. Con Netanyahu el apoyo a bandas terroristas que afectan la estabilidad de Siria, El Líbano e Irak seguirá estando a la orden del día. Al igual que la política de presión a la República islámica de Irán y la estrecha alianza con el gobierno estadounidense. Israel, con Netanyahu (pero también con Gantz si este hubiese triunfado) como Primer Ministro seguirá violando el derecho internacional. El lobby sionista a través del AIPAC seguirá dictando la política de Washington respecto a su hijo putativo en Oriente Medio. Tal como el año 2015, estas elecciones del 2019 signan para Oriente Medio en general y Palestina en particular, negros nubarrones. Nada bueno puede esperar el pueblo de la Franja de Gaza, ni la Cisjordania ocupada ni Al Quds. Nada positivo se avecina para los pueblos de El Líbano, de Siria pues el extremismo se ha convertido en línea estratégica en la política israelí. Israel seguirá siendo gobernado por un político, un halcón, un belicista definido por el pensador estadounidense Noam Chomsky como “un atrevido, hipócrita y agresivo” a quien lo siguió en las preferencias de la sociedad israelí un ex general acusado por crímenes de guerra, interesados ambos en asegurarse que ninguna fuerza regional, frene la política expansionista de Tel Aviv y la política belicista de Estados Unidos en esa zona del mundo. Interesados, igualmente, en cercar a Irán, detener la influencia rusa en la zona del Cáucaso. Este 9 de abril, así como en cada elección en la entidad sionista ha triunfado nuevamente la guerra, además de la consolidación de la doctrina del nacionalsionismo. Triunfó el Benjamín de civil, con mentalidad bélica, el que ha prometido anexionar los asentamientos sionistas ilegales en Cisjordania a este Israel nacido arbitrariamente el año 1948 y que ocupa desde entonces la Palestina histórica. Ha triunfado el político corrupto que ha recibido el espaldarazo de una sociedad, que cada cuatro años realiza el espectáculo electoral de turno para continuar mostrando y exhibiendo con su hasbara una mascarada de democracia. (Fuente: Hispan TV / Autor: Pablo Jofré Leal)



  • La crisis política en Argelia: crisis de régimen y hegemonía
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    12/04/2019
    La crisis política que sacude Argelia en estos momentos no ha caído del cielo. Se inscribe en la continuidad de una crisis anterior que profundiza y viene a coronar: la crisis del régimen. Todo indica que el régimen político actual llega a su fin. La promesa de Bouteflika de una Conferencia nacional inclusiva abierta a todas las fuerzas, una vez reelegido por un nuevo mandato de cinco años, muestra que el poder mismo ha tomado conciencia que su régimen ya no corresponde a los intereses de las fuerzas sociales dominantes, que no puede ser mantenido en el estado actual y debe cambiar. Pero intenta una nueva maniobra con la esperanza de controlar el inevitable proceso de cambio, como en el pasado, particularmente después de octubre de 1988. El momento del cambio ha llegado. Pero se plantean múltiples preguntas. La primera es saber si el cambio acontecerá o si el país recaerá bajo el yugo de una dictadura. La segunda pregunta es cómo se producirá este cambio. ¿Con lágrimas y sangre o sin muchos sobresaltos y desperfectos? ¿Por medio de un golpe de fuerza en el interior del poder o a través de la movilización popular? ¿O ambas a la vez? ¿A qué puede conducir este cambio? Son todas estas cuestiones las que hace falta aclarar, prestando atención a la lucha que se libra entre las diferentes fuerzas sociales en la escena política, sin tener la pretensión de aportar respuestas definitivas porque la situación política es altamente volátil. EN LOS ORÍGENES DE LA CRISIS Comentario sobre la crisis del régimen La crisis del régimen, que se prolonga después de largos años, se manifiesta por una crisis de representación caracterizada en primer lugar por una desafección popular masiva en el plano electoral. Según las cifras oficiales de participación -infladas sistemáticamente- hubo un 50,7% de votantes en la última elección presidencial de 2014 mientras que en 2009 fue del 74,56%. Entre las dos elecciones, el candidato Abdelaziz Bouteflika perdió 4,5 millones de votos. Sin embargo, la coalición presidencial (Frente de Liberación Nacional-FLN, Reagrupación Nacional para la Democracia-RND, Movimiento Popular Argelino-MPA y Tadjamoue Amal Al Djazair-TAJ) , sus satélites patronales (Forum de empresarios-FCE) y obreros (Unión General de Trabajadores Argelinos-UGTA), el gobierno y la administración monopolizan, en particular gracias a las televisiones públicas, una vida política atónita en la que toda oposición es marginalizada. Más allá de la clientela del régimen, la mayoría de argelinos no votan. Unos cuantos millones de ellos, particularmente los jóvenes, no están ni siquiera inscritos en las listas electorales. Las principales instituciones “electas” no reflejan los resultados electorales. La presidencia del Consejo de la Nación (el Senado) y el puesto de Primer Ministro recaen respectivamente en Abdelkader Bensalah y Ahmed Ouyahia, dos dirigentes de un partido minoritario, la RND. Las elecciones al Senado de diciembre de 2018 fueron el teatro de un fraude masivo entre partidos “aliados” de la “mayoría presidencial” en beneficio del FLN y su presidente de honor Abdelaziz Bouteflika. El golpe contra el presidente de la Asamblea Popular Nacional (APN), Said Bouhadja, en octubre de 2018 confirmó la falta de credibilidad institucional, con su expulsión ilegal a manos de los esbirros de su propio partido (FLN) y los de formaciones de la “coalición presidencial”. El Primer Ministro Ahmed Ouyahia se calzó las botas de Bismarck para la ocasión afirmando que “la fuerza prevalece por encima de la Constitución”. Pero la crisis ha alcanzado al principal partido del poder, el FLN. En noviembre de 2018, en medio de la mayor opacidad, el Secretario General y la dirección del golpe fueron destituidos, no por el voto de sus “dirigentes” sino por decisión de la presidencia de la República. El partido se encuentra desde entonces en plena “reorganización” y esto se produce en vísperas de las elecciones de abril próximo. Los partidos de la oposición no se salvan de la desafección general. Todas sus tendencias viven de las crisis orgánicas recurrentes y apenas convencen y movilizan. Lo mismo sucede con los sindicatos y organizaciones patronales. La mayoría de los argelinos no cree en la posibilidad de una alternancia política en el marco del régimen actual. Los islamistas radicales que conquistaron el corazón de una parte importante de la población en los años 1980-1990 ya no son creíbles políticamente, pero ninguna otra fuerza ha conseguido ocupar el espacio dejado por ellos. Iniciado hace exactamente 20 años, el reinado de Bouteflika ha estado acompañado por una impresionante e incesante serie de escándalos: tráfico de cocaína, casos de corrupción inmobiliaria, las grandes obras públicas (autopista este-oste) y la entrega de mercados nacionales a las multinacionales extranjeras (diversos negocios: Sonatrach-ENI-Saipem), el caso Khalifa de dilapidación de recursos públicos en favor de una sociedad montada por un golden-boy, privatizaciones a precio simbólico… La lista de escándalos es demasiado larga para desgranarla aquí pero todos tienen en común el hecho de tener como protagonistas a miembros de la nomenklatura (ministros, responsables de la policía y del ejército…) y/o sus hijos y la nueva clase burguesa sin escrúpulos. Muchos argelinos consideran la corrupción como una simple deriva respecto a una norma abstracta, religiosa o laica, que dicta no robar. El fenómeno es abordado de este modo en su dimensión meramente moral. Esta visión moralista espontánea se consolida con el discurso consciente de los ultraliberales de la oposición que nos cuentan la fábula de un capitalismo sin corrupción donde cada uno tendría lo que se merece. Un capitalismo “bueno” que puede existir en otro lugar, pero no en Argelia. Solo hace falta seguir la actualidad mundial para darse cuenta que ningún país se salva de la corrupción (EEUU, la UE, Japón, Corea del sur, Brasil…) y que ciertos Estados “respetables” son incluso especialistas en el reciclaje del dinero que esta origina: Suiza, Luxemburgo, Mónaco, Panamá y otras islas no tan vírgenes. Porque la corrupción no es una desviación. Al contrario, representa una necesidad objetiva para las clases pudientes, condenadas a competir permanentemente entre ellas para preservar su parte del mercado, adquirir nuevos sectores, aumentar sus negocios, apartar sus competidores y librarse del fisco que recauda su dinero para construir carreteras, escuelas, hospitales… La corrupción constituye un sistema o forma parte de uno, más exactamente del sistema capitalista. En Argelia, la corrupción ha jugado un rol histórico particular a lo largo de los últimos 40 años. Junto a las leyes de desmantelamiento del sector público, la corrupción ha contribuido a desposeer al pueblo argelino de lo que formalmente le pertenecía jurídicamente a través de la propiedad pública: empresas, superficie agrícola y urbana, bienes mobiliarios e inmobiliarios… Ha contribuido al expolio que ha supuesto la privatización del comercio exterior. No se trata de un accidente, menos aún de un error o desviación, sino de un proceso necesario para permitir a una minoría ilegítima acumular capital mientras que la mayoría de la población soportaba un proceso de proletarización obligándole a vender su fuerza de trabajo para vivir. Esta dimensión de la corrupción no se le ha escapado a la población que ha entendido bien la relación que se establecía entre el poder y la riqueza. De este modo, hemos asistido a una concentración de poderes y a un aumento concomitante del autoritarismo. El poder ejecutivo ha sido reforzado considerablemente en el curso de los mandatos de Bouteflika. El carácter hiper-presidencialista de la constitución, tallada a su medida, y la aparición de un culto a la personalidad desmesurado y grotesco no derivan únicamente de la megalomanía legendaria del personaje. Expresan más bien la necesidad objetiva de concentrar el poder alrededor de una persona para unificar las diferentes facciones e imponer políticas impopulares o que no cuentan con un consenso amplio en el seno del poder. Este fue, a título de ejemplo, el caso de la cuestión amazigh, con el reconocimiento de la lengua bereber como lengua oficial y la instauración de una Academia nacional de la lengua amazigh…, que Bouteflika decidió, bajo la presión de las masas, aunque no existía un consenso en los centros del poder sobre esta cuestión. Lo mismo sucedió con ciertas cuestiones económicas y sociales: privatizaciones, subvenciones de los precios de productos de consumo popular, precio del gas y de la electricidad, del agua… La otra cara de la moneda reside no obstante en el hecho que esta hiper-concentración de los poderes ha hecho y hará difícil la formación de un consenso interno sobre el próximo sucesor. El rechazo de toda negociación real o de la simple consulta con los partidos de la oposición, los sindicatos y otras asociaciones, la ausencia de espacios e instancias de mediación para gestionar pacíficamente y legalmente las contradicciones dentro de la sociedad e incluso dentro del poder, los repetidos ataques a las libertades democráticas y sindicales (trabas al derecho de huelga, de manifestación, de reunión, de asociación…), la represión contra todo movimiento contestatario, la parcialidad exagerada de las televisiones públicas y privadas (creadas ilegalmente por agencias del poder) y las amenazas apenas disimuladas del viceministro de Defensa y del ministro del Interior no pueden dejar de provocar, y efectivamente provocan, movilizaciones populares. No son los revolucionarios sino los regímenes autoritarios los que fomentan la revolución. Los ajustes de cuentas internos y las decisiones contradictorias que se multiplican confirman que la homogeneidad del poder se fisura. El inamovible jefe de los servicios de inteligencia y seguridad, el general Mohamed Mediène, alias “Toufik”, fue despedido y el departamento reestructurado un año después de la reelección de Bouteflika para su cuarto mandato en 2014. En 2018, el abordaje de un navío cargado con 701 kg. de cocaína provocó la destitución de Abdelghani Hamel, el jefe de la Dirección general de la seguridad nacional. Su sucesor aguantó unos meses, algunas de las medidas como la remodelación de la policía fueron frenadas por el ministro de Interior. Altos cargos del Ejército Nacional Popular (ANP) tuvieron prohibido salir del país y sus cuentas bancarias fueron embargadas antes de ser detenidos. Posteriormente se produjo una inexplicable liberación. Siete antiguos cargos de la policía acusados de atacar la seguridad del Estado durante unas manifestaciones policiales contra sus difíciles condiciones de trabajo en 2014 fueron absueltos el 26 de febrero de 2019. Uno de los principales signos de la crisis del régimen reside en su incapacidad de acabar el proceso de reformas económicas estructurales iniciado hace 40 años. El rumbo hacia el liberalismo está marcado desde los años 1980, pero el Estado continúa dirigiendo la economía. Los recursos energéticos (hidrocarburos) y mineros siguen siendo dominio público muy a pesar de los ultraliberales del poder y de la oposición, de las fuerzas imperialistas (G7) y de sus instituciones financieras (FMI, Banco Mundial…). Grandes empresas públicas privatizadas (Sider El Hadjar en beneficio de Arcelor Mittal, Asmidal convertida en Fertial después de que el grupo español Grupo Villar Mir se haya convertido en el accionista mayoritario…) siguen estando en el regazo del Estado. El intento de Ali Haddad, jefe de la principal organización patronal (Forum de empresarios-FCE), de comprar con la complicidad del Primer Ministro Ouyahia la parte del grupo español fue desbaratado gracias a la movilización de los trabajadores del complejo. Bouteflika obligó al Ejecutivo a ejercer el derecho de retracto del Estado, convirtiéndose de nuevo en socio mayoritario de la empresa. La ley de liquidación de los hidrocarburos adoptada en 2005 no fue promulgada por el Presidente y será finalmente enmendada un año después. La ley sobre las inversiones que estipula que las empresas argelinas asociadas con inversores extranjeros deben poseer la mayoría de la propiedad (51/49) sigue en vigor 10 años después. Las importaciones siguen disminuyendo por las medidas gubernamentales adoptadas (cuotas, prohibiciones, impuestos elevados…). El gobierno continua por otro lado construyendo vivienda social, subvencionando precios, manteniendo la sanidad y la escuela pública gratuita, rechazando la deuda exterior… Esta contradicción entre, por un lado, el rumbo claramente fijado y asumido en el horizonte liberal y, por el otro, las dilaciones, cambios de opinión y retrocesos permanentes, aviva desde hace muchos años las tensiones en el interior del régimen y evita una imposición por la fuerza del gobierno. También alimenta una oposición democrática ultraliberal así como un descontento popular creciente. El desempleo llega al 11,7% de la población activa llegando hasta el 28,3% entre los jóvenes (16-24 años). Los titulados no encuentran salidas laborales mientras que el 43% de los asalariados no están declarados en la Seguridad Social. El poder de compra de los trabajadores, parados, campesinos pobres sin tierra, pequeños artesanos y comerciantes, etc. cae bajo el triple efecto del aumento de los precios, la depreciación del dinar y de un estancamiento de los salarios y las pensiones. La falta de inversión en educación y sanidad castiga duramente a las clases desfavorecidas. El poder pone en entredicho lo que queda del Estado social. Esta política favorece en cambio las clases dominantes (capitalistas argelinos y extranjeros, propietarios agrícolas, importadores, grandes comerciantes, profesionales liberales de alto rango…) que se aprovechan de la ilegítima desposesión del pueblo argelino (privatización, acuerdos público-privados…) y la generosa ayuda acordada por el poder. Las multinacionales que se vanaglorian de exportar fertilizantes químicos o cemento (Fertial, Lafarge…) disfrutan del gas subvencionado por el Estado. El cemento es exportado a mitad de precio y Sonelgaz acusa un déficit de 23 mil millones de dólares! Frente a la legítima resistencia de las masas, la única respuesta es la represión: intervención de la Justicia para obstaculizar el derecho de huelga, transformación del Código de Trabajo en Código del Capital, detenciones arbitrarias de funcionarios, bloggers y periodistas, prohibición de manifestación y arrestos de militantes, palizas a grupos de aficionados de fútbol… Los patrones del sector privado y público denuncian a los sindicalistas: Sonelgaz, Air Algérie, Liberté, Cevital… El poder defiende cada vez más claramente los intereses de la burguesía comprador que constituyen el verdadero caballo de Troya del imperialismo. Uno de los últimos signos, y no el menos importante, de la crisis del régimen aparece justamente en su dificultades para resistir las presiones imperialistas. El poder apoya la causa de los pueblos saharaui y palestino, rechazó el apoyo a las intervenciones imperialistas en Libia, Siria, Yemen, etc. Rechaza toda participación del ejército en operaciones fuera de sus fronteras así como el establecimiento de bases militares extranjeras en Argelia y no acepta la instalación de centros de tránsito para migrantes… Pero cada vez trata con mayor indulgencia al régimen criminal saudí, no se pronuncia públicamente sobre la desestabilización en Venezuela, se muestra incapaz de evitar “el retorno de Israel” en el Sahel y de oponerse a la multiplicación de las bases militares e intervenciones americanas y francesas en la región. Últimamente, entre el 18 de febrero y el 1 de marzo el Ejército ha participado en Burkina Faso y Mauritania en maniobras militares de gran envergadura denominadas “Flintlock 2019” bajo la supervisión de la comandancia de las fuerzas armadas americanas en África (Africom). Las maniobras “Fénix Express” organizadas por Africom en Grecia en mayo de 2018 contaron con la participación de la marina argelina… Constatamos de este modo una inflexión incuestionable de la política extranjera que alimenta las contradicciones en el seno de un régimen tradicionalmente cercano a la URSS y posteriormente a Rusia (particularmente en materia militar) y que, sobretodo, se enorgullecía en el pasado de su no alineamiento. Podemos concluir que el régimen argelino no es ni monárquico ni verdaderamente republicano. No es una dictadura ni una democracia. No es una teocracia ni un régimen laico. No es proimperialista pero tampoco antiimperialista. No es ni ultraliberal ni antiliberal. Su incapacidad de resolver las contradicciones de la sociedad argelina así como las que atraviesa el propio régimen renueva permanentemente las condiciones de la crisis. Este inmovilismo es revelador de su incapacidad de reforma. Estamos condenados por ello a revivir crisis políticas más o menos violentas corriendo el riesgo de transformarse en una crisis del Estado propicia a las revoluciones, aunque también a las aventuras imperialistas. Una crisis de hegemonía Contrariamente a los discursos propinados por los ultraliberales, la crisis del régimen refleja el meollo de la sociedad argelina y las luchas de clase que la atraviesan. La crisis deriva particularmente de la incapacidad de las clases dominantes de mantener la hegemonía. La política de liberalización es llevada a cabo por la burguesía interior. Esta fracción de clase no es nacional, rechaza enfrentarse económica, política y diplomáticamente al orden imperialista mundial, y ya no tiene un proyecto soberano. Sin embargo sus negocios dependen en gran medida del sector público y aún necesita la protección del Estado frente al mercado internacional para acumular. Esta fracción tropieza con dos dificultades. La primera hace referencia a las resistencias activas y pasivas de las masas y de una parte del aparato del Estado. Para hacer pasar sus reformas, esta fracción dirigida por el poder está obligada a tantear, avanzar y retroceder constantemente. No ha conseguido, hasta ahora, llevar a cabo sus reformas económicas estructurales y no se ha integrado totalmente en el orden imperialista… Pero no quiere, por otro lado, volver a una política de desarrollo nacional y de resistencia al orden imperialista como hacen aún, total o parcialmente y de forma más o menos consecuente, algunos Estados: Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Siria, Líbano… La política económica y social liberal (congelación salarial y de las pensiones, cuestionamiento del Código de Trabajo, desempleo…) se aplica forzosamente con rodeos, pero no hay dudas en recurrir a la fuerza contra las masas trabajadoras y las clases populares que se oponen a perder sus conquistas. Esta fracción de la burguesía se muestra incapaz de obtener el consentimiento de los explotados y dominados. La segunda dificultad que debe afrontar esta fracción interior se encuentra en su incapacidad de obtener la adhesión de la otra fracción de la burguesía, la fracción comprador que defiende una concepción ultraliberal de la integración/sumisión en el mercado mundial y el orden imperialista. Esta fracción se ha reforzado considerablemente a lo largo de las últimas tres décadas gracias a la guerra civil que facilitó la destrucción y expolio de empresas públicas ordenado por el FMI (Plan de ajuste estructural firmado en 1994) y la transformación de la economía argelina anteriormente productiva e industrial en una economía de bazar basada en las importaciones. Esta fracción comprador enriquecida con la especulación, no deja de subrayar la falta de voluntad del poder en materia de reformas estructurales y de integración en el mercado mundial. La fracción de la burguesía interior está acorralada por las masas populares de un lado y la fracción comprador apoyada por el imperialismo por el otro. La fracción de la burguesía comprador pretende desde hace unos años la conquista del poder.  Dispone de partidos formales tradicionales, los principales de los cuales son el Movimiento de la Sociedad por la Paz-MSP próxima a los Hermanos Musulmanes, la Agrupación por la Cultura y la Democracia-RCD de tendencia laica, el partido Talaie El Houriat del antiguo Primer ministro Ali Benflis, algunos partidos y personalidades agrupados en el movimiento Mouwatana (Patria)… Pero se apoya también y sobretodo en un partido real, orgánico, constituido por los medios de comunicación tradicionales y digitales, centros de opinión, movimientos como el que apoya el primer oligarca del país, Isaad Redrab, y personalidades que forman un conjunto a menudo más dinámico que los partidos formales. Esta fracción comprador dispone del apoyo de los centros imperialistas (fuerzas occidentales, FMI, Banco Mundial…) que ejercen presiones constantes sobre el poder el Argelia. Esta fracción ejerce  una influencia notable en una parte importante de personas y grupos de la fracción adversa que comparten en el fondo su visión sobre la necesidad de reformas estructurales económicas y sociales, pero que no se han atrevido, hasta ahora, a apoyarla abiertamente por miedo a la reacción del poder. Generalmente, la integración de los nuevos ricos en el régimen a través de los partidos, las instituciones electas (APN, Senado, APW, APC…) y la presencia directa o indirecta de militares o de personas cercanas a estos en el ámbito de los negocios contribuye a modificar la correlación de fuerzas en su beneficio. La incapacidad de su rival -en el poder-, de volver a una política de desarrollo nacional y social le favorece porque para ello haría falta apoyarse en las masas populares, algo que rechaza obstinadamente. La fracción comprador vive una dinámica ascendente. Trabaja en la conquista de la hegemonía entre las clases dominantes. Pero sus vínculos con las fuerzas capitalistas mundiales y los Estados imperialistas los excluyen de una parte del Estado profundo  procedente de la guerra de liberación nacional y de las políticas de desarrollo nacional de las dos primeras décadas de independencia. Estos sectores son muy puntillosos en materia de independencia y seguridad nacional. La fracción comprador experimenta, por otra banda,  mayores problemas en obtener el consentimiento de los explotados y oprimidos dado que su proyecto económico y social ultraliberal es más duro e implacable respecto a las masas. ¿Puede en estas condiciones acceder al poder por la vía de las urnas? Y si lo consiguiera gracias a una crisis o al hecho que actualmente constituye la única alternativa política al poder actual, ¿cuál sería la reacción de las masas populares? Esta fracción corre el riesgo de gobernar de forma antidemocrática para conseguir imponer su programa ultraliberal dado que los trabajadores, los desempleados y la juventud no están dispuestos a aceptar esta política. Esta incapacidad de conseguir la hegemonía de las dos fracciones de la burguesía está en el origen de la crisis de régimen actual, es decir su incapacidad de gobernar unidas y obtener el consentimiento de los explotados y dominados. De este modo, el régimen no puede democratizarse. Esta crisis se ha profundizado en los últimos años y ha conocido una aceleración en el curso de 2018. II – UNA CRISIS POLÍTICA ABIERTA Hacia una crisis política La crisis de hegemonía hubiera podido seguir como hasta ahora durante algunos meses, incluso años. Pero la elección presidencial del próximo abril ha constituido el factor desencadenante de la crisis política con el anuncio de la candidatura de Bouteflika a un quinto mandato y afirmando, llenos de cinismo y desprecio de los gobernantes hacia el pueblo, que el pueblo está contento con esta candidatura ardientemente solicitada. Algo que ni las masas ni la oposición podían tolerar. Hasta el 21 de febrero de 2019, ninguna fuerza política o social representaba una amenaza para el poder, simplemente criticado a través de las declaraciones de algunos opositores impotentes y marginales. Incluso las huelgas obreras que tendían a multiplicarse no les inquietaban realmente. Asimismo se preparaba el poder para acompañar al presidente saliente o, más exactamente, su foto enmarcada exhibida en todo tipo de ocasiones (ceremonias oficiales, mítines…) por sus interesados partidarios. El statu quo parecía constituir el horizonte insuperable del país. Pero el 22 de febrero constituyó el punto de ruptura con la irrupción espectacular de las masas en la escena política tras los llamamientos anónimos lanzados en las redes sociales seguida, una semana después, de una irrupción popular históricamente inédita en las 48 wilayas (departamentos) del país. Esta movilización de las masas ha cambiado la situación política rompiendo el muro del miedo, permitiendo la reconquista del derecho de manifestación en todo el país y en particular en Argel donde estaba prohibido desde 2001. Ha empujado al gobierno a sancionar algunos ayuntamientos en manos de partidos de la coalición presidencial que habían obstaculizado la campaña de recogida de avales por parte de diversos candidatos a la elección. Ha obligado a los medios de comunicación públicos, bajo la presión de su propio personal (periodistas, técnicos…), a dar cuenta más objetivamente de la situación en todo el país. La movilización ha liberado la palabra y las iniciativas, y ha abierto la vía a protestas y manifestaciones de múltiples sectores sociales: universitarios, abogados, profesores, médicos y personal sanitario, artistas y escritores, estudiantes… Esto culminó en las manifestaciones históricas del 1 de marzo con la demanda de que se vaya todo el régimen y no únicamente Bouteflika. Estas manifestaciones, que siguen producíendose a día de hoy y que tomaron una nueva dimensión el 8 de marzo, han llevado al poder a iniciar una última maniobra para intentar conservar las riendas aunque haya perdido la iniciativa. Momentánea o permanentemente, aún es temprano para decirlo. En una carta supuestamente escrita por Bouteflika y leída en televisión, el candidato proponía, si salía elegido de nuevo, la puesta en marcha de una Conferencia nacional abierta e inclusiva inmediatamente después del escrutinio con el objetivo de definir reformas políticas y económicas que no figuraban entre las reivindicaciones de la movilización ciudadana. Esta conferencia debería fijar la fecha de una elección presidencial anticipada en la que Bouteflika se comprometía a no participar. Pero los argelinos ya se han posicionado… La misma noche del anuncio, se iniciaron manifestaciones de jóvenes en numerosas ciudades, seguidas al día siguiente de nuevas manifestaciones de estudiantes a lo largo del país y la aparición de un anuncio anónimo de huelga general para la semana del 10 al 15 de marzo. Más que nunca, el movimiento popular está unido alrededor del lema “No al quinto mandato” y que se vaya todo el régimen. Los sectores presentes Dos sectores están enfrentados desde el 22 de febrero. El sector del poder y el sector popular o simplemente el pueblo. Cada sector agrupa en su interior fuerzas sociales dispares que no tienen los mismos intereses. El sector popular aglomera categorías sociales y fuerzas políticas diferentes, incluso opuestas, pero unidas por los objetivos políticos inmediatos: la no reelección de Bouteflika y el cambio del régimen, no siendo esta última consigna expuesta forzosamente de este modo. Estas dos reivindicaciones constituyen al mismo tiempo el resorte y el cemento del sector popular. Están apoyadas por todas las fuerzas políticas de la oposición: demócratas ultraliberales (laico e islamistas indiferentemente), partidos de izquierda en un sentido amplio: Frente de fuerzas socialistas- FFS, Partido de los Trabajadores-PT, Partido Socialista de los Trabajadores-PST y una serie de grupos de izquierda más o menos formales. Alimentándose de su propia dinámica, el campo popular ha situado el rechazo de las elecciones del 18 de abril como su principal objetivo. Carece de programa político más elaborado por el momento, no es un movimiento estructurado, no dispone de portavoces y menos aún de una dirección reconocible. Pero en estos momentos sus debilidades constituyen paradójicamente sus puntos fuertes y no les impiden tener la iniciativa, estar a la ofensiva y recoger apoyos y adhesiones. Como una bola de fuego, el sector popular multiplica sus acciones: grandes manifestaciones los viernes en todo el país, manifestaciones permanentes de universitarios y estudiantes de secundaria, abogados, artistas, personal sanitario… Se encuentra a la ofensiva. Después de haber recuperado su derecho de manifestación, la fase actual es la de pasar al estadio superior de las huelgas. Se han organizado durante el mes de marzo huelgas locales y/o sectoriales y una huelga general con llamamientos anónimos o procedentes de las viejas estructuras sindicales resucitadas para la ocasión, como la Confederación Sindical de las Fuerzas Productivas (COSYFOP). Por internet circula la misma consigna de desobediencia civil retomada de los textos del Frente Islámico de Salvación (FIS) difundidos durante la huelga general convocada en junio de 1991. Esta dinámica ofensiva del movimiento popular le permite recoger apoyos provenientes de sindicatos de trabajadores, de asociaciones y de movimientos sociales. Recoge al mismo tiempo adhesiones de afiliados al sindicato patronal FCE que apoya a Bouteflika, ayuntamientos y militantes del FLN… Hace falta señalar adhesiones significativas políticamente como el apoyo de la Organización Nacional de Muyahidins (antiguos combatientes) que constituía la columna vertebral de la “familia revolucionaria” sobre la que el poder se apoyaba y que, además del apoyo que brinda a los manifestantes, denuncia “la colusión entre partes influyentes en el sí del poder y empresarios corruptos que se han beneficiado ilícitamente del dinero público”. Lo mismo sucede con la Asociación de veteranos del MALG (Ministerio de armamento y enlace durante la guerra de liberación) que es ni más ni menos que el precedente de los servicios secretos argelinos, dirigida por el antiguo ministro del interior Dahou Ould Kablia. El campo del poder se compone esencialmente de aparatos: la presidencia de la República, el Estado mayor de la ANP, la gendarmería nacional, los servicios de seguridad y la DGSN, el gobierno y otras instituciones (Tribunal Supremo, Consejo Constitucional, APN y Senado), los partidos de la coalición presidencial, el dispositivo mediático público y privado y las direcciones de organizaciones satélites del poder: Unión General de los Trabajadores Argelinos (UGTA), FCE, Unión Nacional de Mujeres Argelinas, una decena de organizaciones estudiantiles parasitarias… y también asociaciones de carácter religioso influyentes: cofradías sufíes (zawiyas) y la Asociación de ulemas musulmanes de Argelia. Este sector está bien organizado, disciplinado y dispone de la fuerza pública, de la administración, de un aparato mediático imponente y de los recursos financieros y materiales  del Estado. Pero ha perdido la iniciativa y se encuentra en situación defensiva, aislado y perdiendo cada día más apoyos. Fuerte y firmemente contestado por la calle, el campo del poder está aturdido. Anteriormente se mostraba arrogante y monopolizaba la escena mediática, ahora sus dirigentes parecen mudos. Su campaña a favor de un quinto mandato está totalmente paralizada. No pueden celebrar mítines y no aparecen más en las cadenas televisivas que han copado durante décadas. Una única voz se expresa actualmente, el jefe de “la Grande muette”! Como parte implicada del círculo presidencial, el general Ahmed Gaïd Salah advierte, amenaza y reafirma que el ejército que dirige es el garante de la estabilidad del país y de la celebración de las elecciones presidenciales en la fecha prevista. El conflicto político se cristaliza a partir de ahora alrededor de la cita electoral. Anulación, aplazamiento o mantenimiento del escrutinio. Todo ello significa que el único dirigente que se expresa públicamente se sitúa en una línea defensiva “legalista”, “legitimista”. El problema para el poder es que la legitimidad política para imponer su propuesta está fracasando. Dispone ciertamente de la fuerza bruta (ejército, policía) para reprimir e instaurar una dictadura eventualmente. Pero una represión de este calado y la instauración del Estado de excepción necesitan una previa deslegitimación del adversario y retomar la iniciativa. Sin embargo, el campo popular ha aprendido las lecciones de las experiencias de Libia y Siria. Sigue siendo popular, masivo y pacífico, pidiendo a policías y militares que no repriman y rechaza convertirse en el caballo de Troya del imperialismo. Actualmente no existen razones objetivas que justifiquen el recurso de la fuerza. Esta solución sería de las más inciertas. Provocaría sin duda una huelga general y una ola de desobediencia civil pudiendo generar una situación de caos y las intervenciones extranjeras tan denunciadas por el Vice-ministro de Defensa y jefe del Estado mayor del ejército. Finalmente se plantea el problema de la reacción en el seno de las mismas fuerzas de seguridad. El poder en Argelia es de los más opacos y da la impresión de no haber salido nunca de la clandestinidad de la guerra de liberación nacional. Pero algunos indicios demuestran la existencia de al menos un malestar en su interior, ver ciertas disidencias, que han jugado sin duda un rol en la eclosión del movimiento, gracias particularmente al anonimato de las redes sociales. No hay que ser naif. La espontaneidad de las manifestaciones no significa que ninguna mano invisible haya intervenido en su desencadenamiento. No existe ningún movimiento de tal magnitud químicamente puro y las manipulaciones de eventuales agentes descontentos de los servicios de seguridad, que han sufrido el desmantelamiento de varios departamentos en los últimos años, ilustrarían, de confirmarse, el hecho que la crisis actual no es simplemente una crisis enfrentando los de arriba con los de abajo, sino también una crisis en el interior del poder. El hecho que las enormes masas de ciudadanos se hayan movilizado confirma simplemente que el descontento existía y que era profundo. Como en 1988, la mecha prendida por manos no tan desinteresadas no podía desembocar en una explosión si el barril de pólvora (el descontento) no estaba antes lleno. Por todas estas razones, una represión de gran intensidad, que supondría sin duda un baño de sangre, sigue siendo posible, aunque poco probable de momento por los riesgos que haría correr a los mismos que la provoquen. Una situación de equilibrio relativo A principios de marzo la movilización popular sigue sin aflojar. Al contrario, arraiga entre los estudiantes y profesores universitarios, los estudiantes de secundaria, los abogados, los artistas así como entre otras categorías profesionales que multiplican las concentraciones y manifestaciones y que dan inicio mal que bien y de manera aún insuficiente y desigual a un proceso de auto-organización. Esta fuerza del movimiento tiene diversas consecuencias. Los candidatos se retiran unos tras otros de la farsa electoral del 18 de abril, siguiendo el ejemplo del presidente del MSP. Otros, representando generalmente algunos partidos (FFS, RCD…) ya habían anunciado su rechazo a participar en el escrutinio. Mokrane Aït-Larbi, abogado respetado, defensor de los derechos humanos y viejo militante demócrata abandonó el proceso electoral así como la dirección de campaña del candidato Ali Gherdiri, un general-mayor disidente. A pesar del incomprensible empecinamiento del poder en mantener las elecciones, éstas han perdido su credibilidad. La batalla política se desarrolla a partir de ahora fuera del campo electoral, en la calle. Las oposiciones de derechas y de izquierdas se radicalizan. La figura simbólica del campo demócrata ultraliberal, el patrón del grupo Cevital, Issad Rebrab, que moviliza desde hace meses sus obreros y empleados con el apoyo de los partidos de la oposición ultraliberal para protestar contra “el bloqueo de sus inversiones” por parte de los poderes públicos, hizo anular la marcha del 5 de marzo inicialmente prevista en Tizi Ouzou (Cabilia). Pero lo justificó afirmando que ya “no se trata de reivindicaciones sectoriales”, sino del “cambio de régimen”. Queda lejos el hombre que defendía que la industria no se debe meter en política. El FFS, el PT y el PST llaman por su lado a apoyar el movimiento popular, rechazan las elecciones presidenciales y se pronuncian en favor de la elección de una Asamblea Constituyente. El PT propugna la creación de comités populares, llama a la convergencia de las fuerzas que apoyan la Asamblea Constituyente y considera que un periodo de transición puede suponer el saqueo del país. El FFS ha anunciado la retirada de sus parlamentarios de la APN y del Senado. El PST, que había avanzado la consiga de creación de la Asamblea Constituyente, llama a la auto-organización de las masas y a preparar una huelga general que haga bascular la correlación de fuerzas. Igual que el PT, el PST rechaza las injerencias imperialistas y aboga por la entrada de los trabajadores y los sindicatos en el movimiento con sus propias reivindicaciones. Los dos partidos llaman a la reapropiación de la UGTA por parte de los verdaderos militantes de base. La izquierda ve reforzada su propuesta por las tomas de posición de los sindicatos autónomos que llaman a unirse al movimiento y adelantan la demanda de huelga general. Sectores de la UGTA contradicen a la camarilla antiobrera del Secretariado general que apoya a Bouteflika y llaman a una reunión de la dirección de su organización. Parece evidente que los de abajo están hartos. Así lo han expresado claramente y masivamente de todas las formas posibles, sobretodo en la calle. Pero a pesar de las disidencias que se multiplican y aceleran a medida que el movimiento popular se desarrolla, los de arriba siguen resistiendo. No tienen muchas alternativas pero aún disponen de la capacidad de reprimir. El ejército concentra las tropas cerca de las grandes ciudades y puntos estratégicos del país. No nos encontramos en un momento revolucionario pero sí en una situación que no necesita gran cosa para convertirse en pre-revolucionaria. Su evolución dependerá de tres factores.
    • El mantenimiento y refuerzo de la dinámica de movilización popular pacífica y, cada vez más, de la auto-organización.
    • La profundización, o no, de las contradicciones dentro del campo del poder y su aceptación, o no, de un cambio político profundo.
    • La capacidad o incapacidad de las fuerzas políticas del sector popular de mantener la unidad del movimiento abriendo perspectivas para conseguir definitivamente hacer bascular la correlación de fuerzas y obligar al poder a ceder.
    Las implicaciones políticas inmediatas Del lado del poder, la tentativa de imposición por la fuerza de la candidatura de Bouteflika se constató en un primer momento, aunque fuera una maniobra para ganar tiempo y encontrar la manera de apagar el incendio. La oposición tanto exterior como interior es creciente. La firmeza del poder hace imposible un compromiso a corto plazo. Lenta pero firmemente, el campo popular se amplía, se refuerza y se organiza. Este sector no tiene ningún interés en entrar en un choque frontal con el poder. Al contrario, necesita tiempo para enraizar y organizarse mejor. Resulta particularmente urgente que su base popular (trabajadores, desempleados, jubilados y estudiantes…) se reconstruya después de los importantes golpes sociales y políticos sufridos en las últimas décadas: golpe de Estado, guerra civil, plan de ajuste estructural, deterioro de las conquistas sociales, represión… Debe al mismo tiempo clarificar sus perspectivas políticas y escoger entre dos opciones, la de la oposición ultraliberal o la de la izquierda. La oposición ultraliberal que, en este momento, forma parte del campo de la contestación, ¿tiene la voluntad y los medios de seguir apoyando a la movilización popular o acabará por negociar con el poder una salida de la crisis en beneficio de su clase dominante? Esta última hipótesis es la más probable. Considerando que la hora de su dominación histórica puede haber llegado y que no sólo debe reinar sino también gobernar, pretenderá acabar con todas las trabas que dificultan su ascenso. Esto explicaría su radicalismo contra el poder. La burguesía pretende aprovechar la oportunidad histórica de acabar con la pequeña burguesía blindada al frente de los aparatos de Estado desde hace tanto tiempo. Pero al mismo tiempo, la burguesía ultraliberal teme verse desbordada por las masas populares que no se contentarán con tomar el poder sino que acabarán por poner delante sus reivindicaciones y sus propios objetivos políticos. La revolución inacabada en Túnez confirmó que la caída de la dictadura y la instauración de una democracia parlamentaria burguesa no constituye el fin de la historia. Al menos para la mayoría del pueblo trabajador. La entrada en el movimiento de la Unión local UGTA del histórico bastión obrero de Rouïba-Reghaïa al este de Argel ha clarificado el meollo de lo que la clase obrera espera: “No podemos ignorar las aspiraciones populares profundas que se están expresando, nos unimos para decir sí a un cambio de sistema. Un sistema que preserve la propiedad inalienable del pueblo sobre las riquezas naturales de la nación, rehabilite el rol del Estado en el desarrollo económico y social y la lucha contra la pobreza y las desigualdades. Un sistema que se desmarque de las oligarquías y reconozca el valor del trabajo y que sitúe al hombre en el centro del desarrollo. Un sistema que garantice las libertades individuales, colectivas y el libre ejercicio del derecho sindical”. Se trata exactamente de lo opuesto al proyecto del ala ultraliberal. Por ello esta última, que defiende una política económica más dura que la del poder actual, opta por una transición que acabe en una elección presidencial. El ala izquierda del campo popular (FFS, PT, PST) propone por su parte, de manera más o menos consecuente, una solución desde abajo que devuelva la palabra al pueblo y restablezca inmediatamente su rol de único soberano a través de la perspectiva de la elección de una Asamblea Constituyente. Para el PT y el PST esta será la encargada de determinar el tipo de régimen a llevar a cabo, de proclamar inmediatamente las libertades democráticas y de satisfacer sin dilación las aspiraciones y reivindicaciones sociales de los trabajadores y desposeídos. El PST propone construir una convergencia democrática antiliberal y antiimperialista que agrupe partidos, sindicatos y movimientos sociales que compartan esta visión. Mientras tanto, la presión debe aumentar a fin de forzar al poder a renunciar definitivamente a la celebración del escrutinio del 18 de abril. La continuidad de las manifestaciones es imprescindible. Pero únicamente una intensa movilización será capaz de hacer ceder al poder. Ahora toca propagar la idea de la huelga general. III – PRIMERA VICTORIA, LA LUCHA CONTINUA  Las inmensas manifestaciones populares de los viernes 22 de febrero, 1 y 8 de marzo, coronadas por una huelga general iniciada el 10 de marzo han hecho retroceder al poder. El 11 de marzo, Bouteflika anunció por carta su renuncia a presentarse a un quinto mandato, la anulación de la elección presidencial del 18 de abril y “cambios importantes en el Gobierno”. Este anuncio fue seguido de la dimisión del Primer Ministro Ahmed Ouyahia. Esta renuncia no debe ser banalizada ya que señala el fracaso del intento de imposición por la fuerza y constituye, de este modo, un innegable éxito político. Movilizado y unido, el pueblo puede conseguir victorias. La Conferencia Nacional de Bouteflika: una maniobra antidemocrática Pero Bouteflika intenta al mismo tiempo retomar la iniciativa política perdida desde el 22 de febrero. Anuncia una salida de la crisis por arriba con el objetivo de seguir ocupando un puesto de poder ilegalmente después del 18 de abril y controlar el ya inevitable proceso de cambio con tal de salvar su régimen liberal autoritario con una fachada democrática. Persigue de este modo reeditar la experiencia de 1988 cuando la transición política fue completamente pilotada por las instituciones de la era del partido único (Presidencia, Gobierno, Asamblea Popular Nacional-APN…) con el resultado por todos conocido. Hoy en día, Bouteflika conserva la APN y el Senado con la mayoría del FLN (expartido único), el Consejo constitucional que ha nombrado el presidente y todas las instituciones antidemocráticas del régimen. Destituye Ouyahia, pero lo sustituye por su Ministro de Interior, Noureddine Bedoui, el hombre que amenazaba al pueblo hace apenas unas semanas. Intenta imponer la forma, el contenido y el ritmo del cambio a través de una ciénaga institucional. La Conferencia nacional que será convocada apunta fundamentalmente a evitar que el pueblo decida su destino por él mismo. Quiere agrupar, sin mandato del pueblo, las autoproclamadas “elites” procedentes de los rangos del poder y de la oposición, flanqueados por “personalidades independientes” y otros notables con tal de ahogar las pocas voces independientes que quedarán fuera del círculo, para adoptar un proyecto de Constitución que el pueblo, no obstante el único soberano verdadero, simplemente tendrá que ratificar. Además, todo este proceso debería durar más de dos años… Los partidos de la coalición presidencial (FLN, RND, MPA, TAJ), inaudibles desde hace tres semanas, han expresado tímidamente su apoyo a la iniciativa de Bouteflika. Con el objetivo de agrupar a la oposición ultraliberal que se pronuncia también en defensa de una Conferencia Nacional, el presidente les promete la tentadora perspectiva de “reformas económicas”. Demasiado limitado y tarde, el pueblo exige un verdadero cambio político La promesa de cambio de Bouteflika llega demasiado tarde y resulta muy limitada. No se trata ya de remendar el régimen sino de cambiarlo. El pueblo argelino se ha expresado. No quiere que Bouteflika siga en el poder y rechaza el mantenimiento de los hombres e instituciones actuales. Las capas populares rechazan mayoritariamente su política antisocial y antinacional que enriquece un puñado de oligarcas e importadores, favorece el pillaje de la riqueza nacional por parte de multinacionales y hunde en la miseria a los trabajadores y desposeídos. Esta política ofrece como único horizonte a los jóvenes de las clases populares el desempleo y la precariedad, la droga, el fondo del Mediterráneo o un exilio incierto a una Europa en crisis. Esta política tampoco puede imponerse de forma antidemocrática. Es por ello que las manifestaciones han continuado el mismo día del anuncio de Bouteflika, el presidente que se comunica con su pueblo exclusivamente por carta. Los manifestantes rechazan la extensión del cuarto mandato más allá del 18 de abril y reclaman la salida de Bouteflika. La huelga general iniciada el 10 de marzo se mantiene mientras se pone en marcha un proceso de reapropiación de la UGTA por parte de sus adherentes y sus estructuras de base. Los partidos políticos de izquierda han rechazado en bloque la iniciativa presidencial. El pueblo reocupó la calle masivamente el 15 de marzo para denunciar las maniobras del poder y mantener su exigencia de un verdadero cambio político. Signo de los tiempos, la misma oposición ultraliberal ha rechazado el acuerdo de Bouteflika aunque no se adhiere mayoritariamente a la consigna de Asamblea Constituyente. Conferencia nacional o Asamblea constituyente soberana Frente a la maniobra de Bouteflika, que espera arrebatar la iniciativa política al Hirak (movimiento) y encerrar a este último en un recinto llamado Conferencia Nacional, la única solución democrática consiste en devolver la palabra al pueblo, no para que se pronuncie por un “no” o un “sí” en un referéndum sino para que decida, después de un debate popular y por elección proporcional integral, la composición de una Asamblea Constituyente soberana. Una Asamblea encargada de redactar un proyecto de Constitución, de satisfacer inmediatamente las reivindicaciones sociales de las masas y de preservar los intereses de la nación de los oligarcas e imperialistas. Los llamamientos de los manifestantes son particularmente claros respecto a las fuerzas imperialistas. Expresan un rechazo claro de las injerencias imperialistas que se manifiestan bajo la forma de un apoyo a Bouteflika (Francia) o de un apoyo hipócrita al movimiento (Washington). Proseguir la movilización e introducir una perspectiva política popular A día de hoy, todo el mundo es consciente de la trampa tendida por Bouteflika. La manifestación del 15 de marzo representa un test decisivo del rechazo de esta enésima maniobra del poder. Es por ello que las fuerzas políticas y sociales de todas las tendencias prepararon esta movilización para que fuera lo más masiva y combativa posible. La protesta necesita más que nunca la unidad. Pero las fuerzas políticas (PT, FFS, PST…) y sociales (sindicatos, movimientos y asociaciones…) que, en su interior, luchan al mismo tiempo por la defensa de la soberanía nacional frente al imperialismo y por la soberanía popular y la justicia social frente al autoritarismo y las políticas liberales deben urgentemente converger y constituir un frente consecuente que garantice que el movimiento no sea corrompido y aparcado. Tarde o temprano, efectivamente, las clases y facciones de la clase dominante, indistintamente de si ahora apoyan al poder o a la oposición, encontrarán un terreno de entendimiento y aceptarán un compromiso en defensa de sus intereses, para evitar que las clases populares, con los trabajadores a la cabeza, ofrezcan una perspectiva democrática, social (antiliberal) y nacional (antiimperialista). El sector popular, que se debe construir en una situación de desconfianza generalizada a ojos de los partidos, debe poder constituirse por:
    • Incrementar la presión sobre el poder ampliando la movilización, la autoorganización popular y la huelga general;
    • Denunciar la Conferencia Nacional que busca remendar el régimen e imponer la demanda de Asamblea Constituyente soberana;
    • Animar el proceso vital de reapropiación de la UGTA así como el proceso de autoorganización de los ciudadanos (estudiantes, abogados, jueces, periodistas…);
    • Propagar la idea de la constitución de un frente sindical agrupando militantes de una UGTA renovada y aquellos de los sindicatos autónomos combativos para que la clase trabajadora juegue un rol político en la movilización;
    • Manifestarse masivamente todos los viernes en todas las wilayas del país;
    • Bloquear las injerencias imperialistas, sea cual sea la forma bajo la cual se presenten: apoyo del gobierno francés a Bouteflika o apoyo de los EEUU al movimiento. El pueblo argelino no necesita el respaldo hipócrita y envenenado de Washington.
      Hocine Belalloufi vive y trabaja en Argel. Periodista, antiguo coordinador de la redacción de Alger républicain de 2003 a 2008 y militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), es también autor de dos libros: La démocratie en Algérie. Réforme ou révolution? (Apic et Lazhari-Labter, Alger, 2012) y Grand Moyen Orient : guerres ou paix ? (Lazhari-Labter, Alger, 2008). Fuente: Contretemps Traducción de Ivan Gordillo para Marxismo Crítico



  • El antigitanismo es fascismo
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    10/04/2019
    El 8 de abril se celebra el Día Internacional del Pueblo Gitano en conmemoración del Primer Congreso Mundial Romaní, celebrado en Londres el 8 de abril de 1971, en el que se instituyeron la bandera y el himno gitano. La bandera tiene una franja azul arriba y una verde abajo que simbolizan el cielo y el campo respectivamente y una rueda de carro roja en el centro como recuerdo del nomadismo. El himno gitano, Gelem, gelem (Anduve, anduve), fue compuesto por Jarko Jovanovic y recuerda a los gitanos y gitanas víctimas del nazismo. Y recomiendo que lo escuchéis cantado por la cantaora gitana Esperanza Fernández. En todas las partes del mundo donde hay comunidad gitana se celebra la ceremonia del río: se lanzan pétalos de flores al agua en memoria de las víctimas gitanas del genocidio nazi. El genocidio nazi o Porrajmos en romanó, es el intento de exterminio que el régimen nazi llevó a cabo contra la población gitana europea en pos de la pureza racial aria. Es un episodio histórico poco referido y se calcula que pudo llegar a cobrarse medio millón de víctimas en los campos de concentración. Lamentablemente no es un episodio histórico superado pues el antigitanismo sigue presente en Europa. Los juicios de Núremberg no acabaron con el fascismo y con el antigitanismo tampoco. El Consejo de Europa define el  antigitanismo como una forma específica de racismo, una ideología basada en la superioridad racial, una forma de deshumanización y de racismo institucional alimentado por una discriminación histórica, que se manifiesta, entre otras cosas, por la violencia, el discurso del miedo, la explotación y la discriminación en su forma más flagrante. Las políticas antigitanas crecen en los países miembros del Consejo de Europa, y los discursos sociales se están volviendo cada vez más violentos contra la comunidad gitana. La expulsión de 11.000 gitanos por el Gobierno francés en 2010, la demolición de poblados gitanos en Bulgaria sin alternativa habitacional, o las propuestas del censo de gitanos del ministro italiano Salvini son algunos ejemplos. Pero más alarmante es, sin duda, la violencia ciudadana contra la población gitana, agitada por los discursos de la ultraderecha. Los pogromos o linchamientos contra gitanos fomentados a través de las fake news están a la orden del día. El 25 de marzo, 19 personas incendian y atacan con armas un poblado gitano en Saint-Denis, en París, alertados por la centenaria acusación de que los gitanos estaban robando niños. El 19 de marzo, en el barrio de Vallecas en Madrid, una multitud rodea y lanza objetos mientras quema una lona frente a la casa de una familia gitana bajo la sospecha de que alguno de sus miembros es el responsable de la muerte de un vecino. El 3 de abril, en Torre Maura, Italia, 300 vecinos se movilizan frente a un centro de acogida municipal  que debía recibir a familias de etnia gitana entre las que se encontraban 33 niños. Incendian mobiliario urbano, y gritan “que se mueran de hambre”, mientras tiran al suelo y pisan los bocadillos que el centro tiene preparados para los acogidos. Recientemente, el fiscal delegado para delitos de odio y contra la discriminación, Alfonso Aya, afirmaba que el “renacimiento” de grupos que fomentan el racismo y el odio cuenta con un número creciente de simpatizantes a través de las redes y que no son cosas de las películas, que son reales. Y destacaba que ese odio se dirige, principalmente, contra inmigrantes, gitanos y gais. No son cosas de película, efectivamente, ni chistes de humoristas que dicen no hacer política. Los gitanos siguen enfrentándose a prejuicios profundamente asentados en muchos países europeos, donde son utilizados como chivos expiatorios por la ultraderecha, que agita la incertidumbre económica de la crisis y el fantasma de la inseguridad. En definitiva, dirige las acusaciones hacia las poblaciones más vulnerables en lugar de hacia aquellos que están siendo realmente los beneficiados de la inseguridad y la pobreza creciente. El antigitanismo no es solo una lucha de los gitanos. Los discursos de la ultraderecha contra lo diferente van potencialmente contra todos aquellos que disienten. El no ser gitano, inmigrante ni homosexual no nos salvará de ser objeto de los discursos de odio del fascismo. El 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano, nos recuerda que el fascismo no es una opinión, que siempre termina en genocidio y que es un deber democrático repudiar todo discurso que considere que hay grupos humanos que merecen menos que otros. (Fuente: CTXT  / Autora: Pastora Filigrana García)



  • La Constitución española, entre el Estado franquista y las renuncias de la izquierda institucional
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    09/04/2019
    El pasado diciembre se celebraron 40 años de la instauración de la Constitución española. La fuerza del movimiento obrero de entonces hacía imposible que pudiera continuar el franquismo y ante esto, la clase dominante tuvo que reorganizar el Estado para hacer frente a la fuerte crisis e instaurar un nuevo orden constitucional. La necesidad de reorganizar el Estado y el consenso de las renuncias Para las oligarquías la continuidad del franquismo no daba estabilidad ni al Estado ni al modelo capitalista, en un momento en el cual el impulso del movimiento obrero cuestionaba no únicamente el Régimen sino, en buena medida, la propia naturaleza capitalista. Del mismo modo, cada vez avanzaban más las reivindicaciones nacionales en Euskal Herria y en buena parte de los Països Catalans. El texto constitucional responde a las necesidades que tiene la clase dominante de reorganizar el aparato del Estado para hacer frente a la profunda crisis. La Constitución es fruto de una doble realidad. Por un lado, un pacto mediante el Gobierno Suárez con el poder preexistente, el aparato burocrático-militar del estado franquista, mantenido intacto en el proceso de cambio político. Por otro lado, el resultado de un nuevo equilibrio de fuerzas entre la oligarquía y las clases populares, a través de la construcción de consensos entre la dirección de los partidos mayoritarios de la clase trabajadora y los representantes políticos de la burguesía. El proceso de configuración constitucional se produce formalmente entre grupos parlamentarios surgidos de las elecciones del 15 de junio de 1977, momento en el cual aún no todas las organizaciones políticas habían sido legalizadas y con el reconocimiento de inmunidad para los responsables de la violencia franquista a través de la mal llamada Ley de Amnistía. En este contexto la discusión que configura el texto final se hace de una manera bastante secreta y cerrada por un reducido grupo de hombres que representan la mayoría parlamentaria. La expresión más digna entre los constituyentes, y las pocas disidencias al discurso oficial, la hicieron Xirinacs como Senador —abriendo un local en Barcelona para hacer públicos los debates y contar con enmiendas con origen en el pueblo— y Letamendia como Diputado, defendiendo ambos unos planteamientos anticapitalistas y autodeterministas por el redactado. La Constitución cumple también una función ideológica; bajo los principios jurídicos formales de igualdad de todos ante la ley (que no de igualdad real) el estado capitalista se presenta como universal y la ley de leyes como interés general. Aquí se construye el mantra de la «Constitución de todos», del que llegan a participar las fuerzas de izquierdas hablando de la «defensa y consolidación de la democracia». Esto fue posible por el discurso público que hicieron, entre otras fuerzas políticas, PSOE-PSC, PCE-PSUC y CDC. Tenemos que insistir en que fue la fuerza del movimiento obrero organizado quién con sus movilizaciones, vinculando reivindicaciones materiales concretas a reivindicaciones democráticas generales, no permitía la continuidad del franquismo. Las conquistas que se hicieron efectivas durante la Transición responden a toda una etapa de luchas que podrían haber desbordado el Régimen e incluso el capitalismo. Por el contrario, la aceptación de los grandes consensos no responde a un problema de correlación de fuerzas sino a políticas de renuncias. Más allá que las Cortes Constituyentes tenían origen en unas elecciones donde ni tan solo todos los partidos estaban legalizados, la gran trampa fue el procedimiento y la superestructura. La Constitución era un “o todo o nada”, o aceptar todo el bloque o no tener más derechos. Durante la tramitación de la llamada Carta Magna todos los medios de comunicación y casi todos los partidos tenían un planteamiento público que era «o esta democracia o dictadura». Es por eso que un proceso auténticamente democrático únicamente podía venir de la mano de la ruptura. Democracia burguesa, negación de la autodeterminación y monarquía Se hace necesario analizar el contenido de la propia Constitución Española y constatar cómo se incorporaron derechos y libertades, se construyó un régimen de pluralidad política y se establecieron mecanismos de democracia burguesa. Realizado este reconocimiento se nos hace más necesaria la crítica sobre el conjunto de renuncias que, por una visión transformadora, supone el texto constitucional. Los principios de la economía de mercado se incorporan con el fin de constitucionalizar el sistema económico capitalista y de impedir las posibilidades de profundas transformaciones sociales. Ni siquiera deja abierta la posibilidad de otro sistema económico, toda la democracia formal que puede tolerar la llamada «Monarquía parlamentaria» es hasta donde se cuestione el capitalismo. Del mismo modo, el Jefe de Estado se construye de forma hereditaria en la descendencia de la monarquía borbónica que Franco designó como sucesora, atribuyéndole facultades de intervención política y carencia de control judicial sobre éstas. No hay ningún tipo de mecanismo democrático para la elección del Jefe de Estado. No únicamente no se reconoce el derecho a la autodeterminación sino que se otorga al Ejército español la capacidad de intervención por todo aquello que signifique garantizar la soberanía, entendida como tal la integridad territorial. No es la democracia, ni la política, y ni tan solo los Tribunales los que tienen este mandato sino el Ejército, en definitiva, la violencia militar ante el conflicto político. Se rompen y separan naciones históricas prohibiendo la federación de las llamadas Comunidades Autónomas. Ni tan solo se garantiza la igualdad lingüística del catalán (ni del resto de lenguas nacionales minorizadas) respecto a los derechos que tienen los que hablan la única lengua oficial en el conjunto del Estado. La falsa construcción del progresismo sobre la garantía de derechos sociales en la Constitución española En ciertos momentos se traslada un discurso confuso por determinados sectores progresistas donde se atribuye a la Constitución Española el reconocimiento absoluto del «Derecho a la vivienda», el «Derecho al Trabajo», las «Pensiones actualizadas». Esto por un lado es falso, ya que no tenemos estos derechos garantizados, no es esta la significación de la llamada Carta Magna. A la vez también este discurso genera una visión equívoca sobre qué es y significa la Constitución, como si la responsabilidad no recayera en los déficits de la misma sino en un gobierno concreto que no reconoce unos determinados derechos. Tenemos que diferenciar entre los derechos directamente exigibles como el Derecho de Huelga, la Libertad Sindical o la Enseñanza, que son Derechos Fundamentales (como el resto de comprendidos entre los artículos 14 y 28 del texto constitucional y el 30.2), y otros como el Derecho al Trabajo o la Negociación Colectiva, caracterizados como no fundamentales. A parte, hay un tercer grupo como pueden ser la Seguridad Social, la Vivienda o la Salud, que son meros principios constitucionales. Esto significa que únicamente los Derechos Fundamentales son directamente exigibles, y que el resto lo podrán ser en relación al contenido que desarrolle una norma, lo que viene a significar que quedan en su desarrollo al puro arbitrio de los legisladores de turno. De hecho, podría no regularse o vaciarse de contenido. Se ha querido equiparar la Constitución Española con el constitucionalismo social europeo post Segunda Guerra Mundial cuando ni tan solo llega a este nivel. La norma de normas desde el punto de vista social es fruto de los grandes consensos de la Transición y continuador de las políticas de renuncias iniciadas con los Pactos de la Moncloa. Esto se puede observar incluso en los únicos dos derechos laborales con consideración de Fundamentales. El sindicato no se reconoce como un sujeto político sino como un sujeto contractual, que tiene que intervenir estrictamente en la representación laboral de trabajadoras y trabajadores por lo que hace a sus condiciones laborales y/o profesionales, pero no como expresión de clase. Del mismo modo encontramos el Derecho de Huelga, donde la huelga política o puramente de solidaridad no es reconocida y es claramente declarada ilícita por el Tribunal Constitucional. Del mismo modo la Constitución no garantiza una sanidad o enseñanza públicas y gratuitas en todos los niveles y prestaciones. Tampoco fija medidas para prohibir el despido libre, por la adaptación de los salarios a la inflación o para asegurar unas pensiones mínimas garantizadas. Este sería el contenido necesario de un constitucionalismo social avanzado. Una constitución que consolida el patriarcado Si bien la Constitución significa un paso adelante en la igualdad formal, —contiene la igualdad ante la ley y la no discriminación—, no incorpora ningún mandato que pueda remover la discriminación efectiva que las mujeres han sufrido y sufren. Incluso podemos hablar que la propia norma de normas contiene elementos discriminatorios (los propios de la forma de heredar la condición de Jefe de Estado entre otros) pero sobre todo consolida las instituciones básicas en las que se articula el patriarcado. Se consagra el modelo de familia patriarcal como institución central del modelo social, sin garantizar igualdad de derechos a padres o madres con independencia del género o de la existencia o no de matrimonio. Ni siquiera se optó por un estado laico, solo una definición de aconfesionalidad formal, pero reconociendo como sujeto privilegiado a la Iglesia Católica. Esto permite a día de hoy a la Iglesia recibir dinero público por la educación segregada (de facto machista) e incluso hemos podido ver como controlaba la vida privada y pública de las mujeres que imparten clases en sus centros. No solamente no encontramos un lenguaje inclusivo, sino que cuando se habla de las mujeres se hace en relación a roles de género como el matrimonio y la maternidad. Evidentemente de igualdad efectiva, derechos sexuales y reproductivos o formación en igualdad, nada de nada. Formalmente se podría haber hecho modificación constitucional sobre estas cuestiones o la violencia machista, pero no se ha hecho. Un candado de opresión para los pueblos y para las clases populares La misma Constitución construye un candado para la democracia cuando requiere por su modificación mayorías de 3/5 de los representantes en las Cortes Españolas, esto posibilita que 2/5 partes puedan vetar cambios democráticos. Durante algunas décadas se percibió el Tribunal Constitucional como un órgano de garantías para el ejercicio de Derechos Fundamentales, pero ahora se ha visto su auténtica naturaleza: garantizar el statu quo. Un nuevo candado se incorporó con la modificación del 2011, cuando el pago de la mal llamada deuda pública se priorizó sobre otras inversiones. Esto significa la reducción a la mínima expresión de la posibilidad de desarrollar políticas socialdemócratas. La Constitución Española no nace de ninguna democratización del aparato de Estado franquista o ruptura con el mismo, su desarrollo es fruto de consensos y continuidad. La Constitución no es únicamente una prisión para pueblos desde el punto de vista nacional, sino un instrumento de dominación que no permite para las clases populares la construcción de una sociedad socialmente justa. Los y las revolucionarias decimos “Régimen del 78” cuando realmente tendríamos que decir capitalismo, pero al fin y al cabo lo que esto significa es la forma en la que el capitalismo se reorganizó en la Transición con esta especial combinación de opresión ante las mujeres, la clase trabajadora y las naciones. (Fuente: Catarsi - La Izquierda Diario / Autor: Vidal Aragonés / Traductor: Arsén Sabaté)



  • No mas muertes a pie de tajo
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    06/04/2019
    Este lunes desde la Asamblea Interprofesional de Granada les hicimos llegar a todos los medios y en especial a Granada Hoy, la siguiente carta al director. Ante otro muerto en el trabajo, no podemos permitir que la crónica que aparezca en medios sea de alavanza a la “gran trayectoria de la empresa”. Esta empresa es de una manera o de otra responsable de la muerte del trabajador.
    Desde la Asamblea Interprofesional de Granada nos hemos querido dirigir al conjunto de los medios de comunicación y de la clase trabajadora de Granada, ante la publicación y tratamiento que en el diario Granada Hoy (https://www.granadahoy.com/granada/muerto-heridos-septica-cerca-Mercagranada_0_1341166071.html) se ha desarrollado en relación a la triste noticia del fallecimiento de un trabajador en accidente laboral y la hospitalización de varios más.

    Desde la Asamblea Interprofesional de Granada, en ejercicio de  nuestra función de lucha, denuncia y defensa de los derechos de trabajadores, trasladamos   nuestro más ROTUNDO RECHAZO Y  PROTESTA, por el INACEPTABLE  y patético párrafo final que le transcribimos, aparecido en  la publicación del diario  Granada Hoy. Con un  “adendum” final   que, nada tiene que ver con el objeto de la información y que sugiere una “APOLOGÍA PUBLICITARIA”  de  justificación, ante un accidente de trabajo que ha costado la vida a un trabajador de 30 años y 4 trabajadores más, hospitalizados. Parrafo que está lejos de cualquier rigor en el tratamiento de la noticia, fallecimiento de un trabajador, y que tiende precisamente a invisibilizar lo que es el hecho fundamental que debería ser objeto de investigación por de cualquier periodista honesto que quiera aproximarse a la noticia con una mínima objetividad y rigor.

    Reproducimos el párrafo publicado, merecedor del rechazo de cualquier trabajador honesto del ámbito del periodismo, Eduardo Sanz, una empresa constituida en 1952. La empresa en la que se ha producido el accidente es Eduardo Sanz, una entidad que se constituyó en el año 1952, dedicándose a la comercialización de patatas (consumo y siembra). En la actualidad, Eduardo Sanz, S.L dispone de unas modernas instalaciones, a la entrada de Mercagranada, próximas a Granada capital. Sobre unos 3500 m2., se distribuyen todas las áreas de producción y organización de la empresa que garantizan la optimización de recursos de la misma. Eduardo Sanz, S.L, cuenta en la actualidad con una plantilla de más de 30 empleados.

    Desde la Asamblea Interprofesional de Granada, entendemos que  a todos: trabajadores, administraciones públicas, etc.  nos interesa más las  informaciones independientes sobre  la dimensión social, laboral, humana  y legal del suceso que los gratuitos  datos publicados por Granada Hoy  sobre las “modernas instalaciones” u “optimización de recursos”, de la empresa responsable,  datos publicados que no conseguimos entender y que adquieren un carácter muy preocupante en relación a una deriva respecto al tratamiento de estas noticias.

    Ahora toca garantizar a  organismos públicos, sociales  y Judiciales competentes  (Inspección de Trabajo,  Medio Ambiente, Salud Pública, organizaciones laborales y sindicales, etc.)  una  INVESTIGACIÓN  RIGUROSA ,  para verificar el estricto cumplimiento   Legal  de la empresa y Autoridades públicas competentes  en materias de:  Seguridad, Prevención Riesgos Laborales, Salud Pública, medio ambiente,  así como los permisos legales que requieren actividades peligrosas como son las fosas sépticas. Todo ello en  garantía a  los derechos laborales de los trabajadores afectados, amén de  garantizar a la  población civil del entorno, su seguridad ante  factores medioambientales y de salud pública, como son las  fosas sépticas que la prensa ha revelado en esta noticia.

    Atentamente

    Asamblea Interprofesional de Granada




  • El Movimiento Político Juvenil en el Estado Español
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    04/04/2019
    El movimiento político juvenil en el Estado Español, es débil, desorganizado y abducido con las nuevas tecnologías y las redes sociales. Fue una gran estrategia y gran victoria por parte del sistema, pero no sólo con ese movimiento desarticuló el movimiento, también a base de represión y drogas, no tanta y tan fuertes como la que introdujo el estado en los años 80 que mató a toda una generación con la heroína ya que tenía mucha conciencia y solidaridad obrera, si no con drogas blandas como el cannabis y el hachís, basando su militancia en ir a casas ocupas y drogándose. El movimiento minoritario concienciado de jóvenes son los más reprimidos, los que llenan las cárceles y juzgados, con falsos juicios con falsas pruebas, como Alfon (condenado a 4 años de cárcel) entre otros muchos más. No son jóvenes violentos, son jóvenes que dicen verdades, que van a la raíz de los problemas, sin más y por eso el Estado les reprime, para desmovilizarles con el miedo, pero sólo les dan más motivos. El movimiento mayoritario es el postmodernista (movimiento desideologizado con carencia de la figura del militante y la creación de la figura “fan”), los que se suponen que tienen ideología pero sólo le bailan el agua al sistema, sin movilizarse en la calle, sin organizarse… Se movilizan por las Redes Sociales, atacan a jóvenes vía RR.SS. ideologizados u organizados por el simple hecho de estarlo, sin argumentos, parten de verdades moldeadas para quitarle la ideología, como en el Feminismo o el capitalismo, no van a la raíz, su solución es ponerles parches. Toda esta desmovilización perpetrada por las élites capitalistas fue impulsada en 2011 con el 15-M, donde se vendía como una gran movilización popular, pero ellos mismos te lo decían: DESIDEOLOGIZADA, sin partidos, sin sindicatos, sin organizaciones, sin banderas, es decir, sin mensaje. Fue tan efectiva que ese mismo año, ganó las elecciones el Partido Popular con mayoría absoluta, partido neoliberal y de derechas. Gracias a todo esto, los jóvenes de izquierda concienciados son pocos y por ello mal organizados, pero esto también conlleva la subida del fascismo, gracias a los medios de comunicación que les hacen un lavado de cara, con lo que supone impunidad ante sus ataques y asesinatos, como el de Carlos Palomino de 16 años el 11-11-2007 o el de Jimmy de 41 años, el 30-11-2014, este caso con los culpables sin identificar ni encausados. Basado en todo lo anteriormente dicho, nos esperan otros 40 años de paz social y las calles casi vacías con auge de fascismo que velarán la nueva reforma Constitucional y la Reforma del Código Penal el cual criminalizará más aún a los jóvenes, pero no por ello debéis ser pesimistas, siempre que haya una injusticia habrá jóvenes luchando contra ella, serán pocos pero CONCIENCIADOS. Simón Guevara



  • Por ahora, ninguna otra opción que la abstención
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    01/04/2019
    Si los cálculos no me fallan, en 6 ocasiones he votado a candidaturas ilegalizadas quedando el voto anulado, en 5 ocasiones a Herri Batasuna y Euskal Herritarrok respectivamente, y en una a II-SP, ANV, EHAK y Amaiur. A lo que habría que unir varias abstenciones activas que fueron pedidas por el MLNV al congreso español. Posteriormente todas las veces que se ha presentado Bildu, y después EH Bildu (desde el 2011 hasta 2016) también les he votado, salvo al senado en 2016 que me abstuve, aunque si lo hice al congreso y también a las últimas al parlamento de la CAV. Entre 1979 y 1982, Periko Solabarria fue diputado y dos de las cosas que más le gustaba contar era dónde entregó las actas de acreditación (en una cárcel a los presos políticos) y que no pisaba la institución española. En 1989 se presenta HB a las elecciones generales, asesinan a Josu Muguruza, se hizo una intervención y no se volvió a hacer en toda la legislatura. En 1993 se presenta otra vez HB, Idigoras interviene solo dos veces en toda la legislatura, para denunciar la corrupción del estado y la participación en la guerra de Irak. En 1996 familiares de represaliados encabezan las listas de HB y ni siquiera se recogen las acreditaciones. En el 2000 Batasuna legal llama a la abstención, en el 2004 la izquierda abertzale ilegalizada llama a a la opción ilegal, en el 2008 la izquierda abertzale ilegalizada llama a la abstención. En las siguientes tras acatar en teoría y práctica la ley de partidos y configurar una coalición soberanista de izquierda la participación es normalizada. En el 2011 Amaiur consiguió 285.000 votos para el congreso español en la CAV que es donde voto.. Para el 2016, EH Bildu logró para el congreso español 153.000 votos. En 5 años 132.000 votos se quedaron en el camino. Casi la mitad. Y fue el peor resultado histórico tanto de EH Bildu como de los partidos de la coalición sumados por separado en todas las décadas anteriores, incluidas ilegalizaciones de por medio. Sin embargo, no parece importar a EH Bildu este dato y le parece buena idea proseguir con la participación normalizada en el congreso español. Solo que con una diferencia, a parte de participación normalizada, cada vez más normalizante. Ya que normalizante es el proyecto que se resume en una apuesta estatutista de autonomía, que siguiendo la tradición del PNV se pretende negociar con Madrid, a poder ser con el PSOE. Lo cual encaja con la misma aspiración que tiene ERC en estos momentos desde su regreso a la obediencia institucional y al “diálogo de sordos” desde la aplicación del 155 y dando por finalizado el proceso independentista así como la unilateralidad para abrazar el nuevo procesismo ya inclinado al autonomismo, y a la defensa del “autogobierno”. Cuando la prioridad tendría que ser cortar amarras, como así lo entiende también la izquierda independentista y rupturista catalana, que fuera en su día aliada natural y prioritaria de la izquierda abertzale siendo ERC la homóloga de Eusko Alkartasuna y la ya extinta Aralar. Un “autogobierno” que ahora EH Bildu también abraza, defiende y legitima, desde el estatuto de la moncloa hasta su reforma-fraude. Luego la labor y sentido de la presencia de EH Bildu en el congreso no tiene nada que ver con un proceso de ruptura sino con dar el voto al PSOE, que es la única función que puede tener dentro de ese esquema estratégico. Así como el cheque en blanco que el PNV ha tenido y tiene en la CAV y Nafarroa garaia para hacer y deshacer a su antojo en las cosas que son de comer que son las importantes. Ya que el PSOE y el PNV son los elementos centrales de la estrategia estatutista de “acuerdos de país”. El caso es reformar (“democratizar”) al estado español (y a sus estatutos / autonomías). Por eso, entre otras muchas cosas, el voto a EH Bildu no es válido para un proceso indepedentista de ruptura (único posible), sino que alimenta el marco actual y se convierte en parte del problema manteniendo ese esquema de reforma. Por lo que el voto a EH Bildu va a ser un voto al PSOE, y no a la independencia ni mucho menos al socialismo. Por lo que personalmente no me cabe ninguna otra opción que abstenerme a las próximas generales , ya que el intento de “democratizar” al estado lejos de generar condiciones para la confrontación independentista las va restando consiguiendo el efecto contrario, el de la asimilación. Defender lo que hay, sea el autonomismo, el falso estado de bienestar, un partido u otro en el gobierno de Madrid o un supuesto capitalismo amable ante un “hipotético futuro peor” es bastante demencial, porque no sirve para nada. No estamos obligados a defender la falsa democracia burguesa ni un régimen capitalista falsamente más humano. Hay que defender el camino a la ruptura y la construcción de una sociedad que pasa por deconstruir lo que hay y no defenderlo. Estamos lejos de la puesta en acción de un proceso independentista socialista para lo cual hay que reconstruir algunas bases destrozadas y erosionadas ademas de construir algunas nuevas. El frente político del futuro en las instituciones enemigas, de haberlo cuando se necesite, no podrá correr por carriles ya transitados e inoperantes, y no podrá ser un brazo disfuncional del movimiento real que además se arroga la prioridad a modo de centrifugador, sino una extensión natural del movimiento real y que opere con sus mismos principios. Mientras tanto las elecciones españolas ante el verdadero accionar de los poderes reales se presentan irrelevantes. Cuando por primera vez Herri Batasuna se planteó como una oferta electoral de izquierda y abertzale, de las primeras cosas que se pusieron encima de la mesa fue hasta que punto eso iba a legitimar las instituciones y el entramado jurídico-político del estado español además de que efectos podía causar de cara a una ruptura democrática. Si iba a favorecerla o por el contrario iba a ser un proceso paulatino de asimilación. Todavía resultan de cierta actualidad las palabras de Argala en relación a las instituciones y los cargos políticos dirigidas al comité pro amnistía de Arrigorriaga poco antes de morir en atentado. De esta manera, se optó por una participación variable dependiendo del contexto, deslegitimando las instituciones desde dentro y desde fuera, haciendo una crítica radical a todo el entramado político impuesto. Una posición que contaba y cuenta con cierto grado obvio de contradicción. Pues participar parcialmente del entramado del que se desea salir es una paradoja como brillantemente explicaba Telesforo Monzón en relación al parlamento español. Y si no se tiene eso bien presente en vez de generar una contradicción que puede llegar a ser asumible debido a otros factores positivos que se generan puede acabar siendo una contradicción insuperable y empezarse a cumplir los posibles peligros de los presagios previos. Esta posición deslegitimadora no es un capricho. Ha sido la raíz que ha causado en gran medida a lo largo de los años que en Euskal Herria el marco político se erosione y quede en entredicho. Sin ese requisito no hay opción a una realidad política nueva. Pues lo viejo tiene que desgastarse totalmente para que nazca lo nuevo. Y para que eso nuevo surja, lo viejo tiene que estar totalmente deslegitimado y las leyes impuestas se tienen que sobrepasar. Es decir, no sirve de nada el institucionalismo en baremos legales para llevar a cabo el proceso de cambio real. Intentar centralizar todos los cauces de lucha y energía con el objetivo de la alternancia política institucional como objetivo prioritario ya que se tiene la creencia que eso será lo que consiga el cambio pese a que no se dirija a otro sitio mas que a la asimilación al repetir el mismo camino marcado y ya recorrido por la experiencia histórica con destino a ninguna parte o realmente creerse que la lucha popular debe ser literalmente vanguardia y la lucha institucional estar a su servicio. Cómo hacer que la lucha institucional esté a su servicio es una tarea que no se realiza creando desajustes que pueden ser visibles en casos concretos de malestar en el movimiento popular pero que son mas de fondo y estructurales y entre otras cosas puede llegar a imposibilitar la creación de un contra-poder, limitando el poder popular, tan vital como necesario de cara a una ruptura revolucionaria y al verdadero cambio. Por eso tanto ayer como hoy , la asignatura pendiente es crear una clase trabajadora vasca auto-organizada lo suficientemente poderosa como para sin partidismos operar los cambios poniendo todos los frentes de lucha y herramientas a su servicio. Hoy por hoy EH Bildu no cumple el papel requerido y camina en sentido contrario en muchos aspectos, por lo que no deja otra opción que la abstención independentista y socialista a un congreso como el español.



  • Venezuela, esa dictadura inexistente
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    31/03/2019
    “En Venezuela estamos en medio de una Guerra de Quinta Generación (G5G), donde se verifica el asesinato de la verdad y el intento de su sustitución por una realidad-virtual que sirve para adocenar, doblegar pueblos, asesinar ideas, y donde las viejas armas y herramientas ya no son útiles” Álvaro Verzi Rangel “Dictadura es dictadura. Pinochet era dictador, Videla era dictador, Somoza era dictador, Franco era dictador. Si en sus dictaduras hubiera aparecido un loco autoproclamándose presidente a las 2 horas era fusilado y tirado a una fosa común. ¿Se entiende?” Florencia Lagos, comunista chilena Venezuela es hoy día un país acosado, hackeado, insultado, sancionado, embargado, bloqueado, atacado por las potencias occidentales, extorsionado, desabastecido, apagado, y bajo serias amenazas de invasión externa. Quizá pocos países en la historia, en semejante situación, continuarían luchando por su soberanía. Pero Venezuela resiste. Un grupo de países, cuyo nexo común es hacer continuo seguidismo a Washington, reconoció a Juan Guaidó como Presidente “interino”, cediendo a sus presiones. Se tiene constancia de que el gobierno de los Estados Unidos, a través de su cuerpo diplomático, presionó al conjunto de la Unión Europea(incluido el gobierno español de Pedro Sánchez) para reconocer al títere venezolano. El gobierno español está siendo comparsa de esta fechoría: cómplice y vasallo del imperialismo americano de siempre. Guaidó no es entonces el único títere, lo son todos los dirigentes de los países que lo han reconocido como interlocutor en Venezuela. Incluso presionaron al Ministro Borrell para que abandonara la idea de intentar crear un grupo en la UE para intermediar entre Maduro y la oposición venezolana. Podríamos pensar que a todos estos países, con Estados Unidos a la cabeza, le preocupan de verdad las condiciones de vida de los venezolanos, pero entonces…¿Por qué no le preocupan también las de Haití, Sudán, Yemen o el Congo? ¿Por qué no intervienen también en Honduras o en México, que son países más peligrosos que Venezuela, en cuanto a inseguridad ciudadana se refiere? No, los intereses son otros. Hace mucho que la guerra se ha convertido en un suculento negocio, que las grandes potencias justifican por medio de mentiras. Que USA intente “instalar” la democracia en Venezuela (como ya lo hizo anteriormente en muchos otros países, que después de dicha “instalación” resultaron Estados fallidos) mientras proclama su amistad inquebrantable con Arabia Saudí (la dictadura sátrapa más asesina, corrupta e intolerante) o con Israel (el paria internacional que no tiene más amigos que el gigante norteamericano), es, cuando menos, sospechoso. Nazanín Armanian ha expuesto en este artículo para el medio Publico hasta 9 razones de peso para que USA se interese por Venezuela de un modo especial. A ellas me remito: la riqueza del país sudamericano en recursos naturales (Venezuela alberga el 24% de las reservas de petróleo de la OPEP), los lazos de relación económicos, culturales y militares que la unen a Rusia y China, los recientes fracasos en Oriente Próximo de la potencia estadounidense (tales como Irak, Afganistán, Yemen, Libia, Sudán o Siria), su permanente incursión en América Latina para obedecer a la doctrina Monroe (“América para los americanos”…del norte, claro, que le ha llevado desde hace décadas a invadir países o a derrocar gobiernos que no seguían sus dictados), acabar con el proyecto de integración económica del MERCOSUR (creado bajo los gobiernos de Hugo Chávez, con vocación de integrar a toda América Latina, con exclusión de USA), desmantelar el Petrocaribe (el suministro preferente de crudo a los países latinoamericanos), debilitar el ALBA (tratado comercial de los pueblos americanos y caribeños, que expulsó al ALCA de dicho territorio), evitar la desdolarización progresiva del mercado mundial, la aspiración de Donald Trump a tener y ganar su propia guerra, y la presión del lobby proisraelí contra la presencia de Irán en América Latina. Por supuesto, influye también la amistad venezolana con el vecino cubano (enemigo histórico de Estados Unidos), con el que además mantiene acuerdos preferenciales en suministros de petróleo, y en algunos aspectos sociales, como la sanidad. Pero incluso sin atender a todos estos motivos que hemos indicado… ¿es que alguien medianamente informado y sensato puede creerse de verdad que Estados Unidos, el actor internacional más agresivo del mundo, está interesado en la calidad de vida de los venezolanos? ¿Es que alguien puede identificar a estas alturas al Imperio estadounidense como el paladín de la democracia, la libertad y los derechos humanos? ¿Es que no es algo que se cae por su propio peso, únicamente atendiendo al perverso historial belicista e injerencista norteamericano? Baste para ello el dato de que la Casa Blanca ha designado a Elliot Abrams, uno de los patrocinadores del terrorismo de los Escuadrones de la Muerte en Centroamérica, para organizar la “transición democrática” en Venezuela… ¿De verdad sabe Abrams algo de democracia? Todo obedece a una patética y burda lógica de dominación imperial, para derrocar por la fuerza a uno de los pocos gobiernos que se resisten al dominio imperial, dentro de su “patio trasero”. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998, han intentado por todos los medios posibles hacer fracasar a la Revolución Bolivariana, mediante sabotajes a su economía, acciones de terrorismo callejero, desabastecimiento de productos de primera necesidad, acciones callejeras violentas, estrangulamiento de la economía venezolana, embargo, bloqueo y sanciones de todo tipo. Todo ello ha ido acompañado de una terrible campaña mediática internacional para desprestigiar al país y a sus gobernantes, implementada por todo el ejército mundial de medios de comunicación que trabajan al servicio del capitalismo transnacional. Noticieros, reportajes y entrevistas de todo tipo para enseñarnos las calamidades que sufre el pueblo (mientras escondían los logros y avances sociales del chavismo), que serían escondidas si quienes gobernaran en Venezuela estuvieran al servicio del imperialismo norteamericano, como de hecho ha ocurrido en el pasado, y continúa sucediendo en la actualidad (¿acaso se cuenta el éxodo mexicano, hondureño o salvadoreño como se cuenta el éxodo venezolano?). Bien, ¿qué tenemos que hacer, entonces? Pues desmontar la mentira. Una mentira que posee muchas caras, muchos intereses, muchos instigadores. Para comenzar, la vida cotidiana en el país latino. En este artículo para el medio Counterpunch escribieron su experiencia el fotorreportero británico Alan Gignoux y la periodista y cineasta venezolana Carolina Graterol, que viajaron a Venezuela durante un mes para grabar un documental para una cadena de televisión. Lo que han recogido se puede resumir en que el retrato que pintan los medios mayoritarios sobre el país comparado con sus experiencias sobre el terreno, son dos cosas muy distintas. Ellos advirtieron una realidad muy diferente a la que nos cuentan estos medios. No existen indigentes ni pobres por las calles. Esto se debe a los diversos programas multidisciplinares del gobierno venezolano, que incluyen servicios sociales para sacar a los niños de las calles o devolverlos con sus familias. Es evidente que existe desgaste popular, y un cansancio generalizado debido a la situación del país, por el hecho de constituir el centro del foco mediático internacional. Pero el retrato no es el mismo de Colombia o Brasil, justamente los dos países cuyos gobiernos neoliberales (títeres de USA en este objetivo, como son Iván Duque y Jair Bolsonaro) no pueden impedir que sus calles estén llenas de niños. La pobreza extrema no parece comparable, por tanto, a la de otros países sudamericanos. Por supuesto existe delincuencia, pero mucho menor que la existente en El Salvador, por ejemplo. El problema es que si un país es hostigado, sancionado, extorsionado y bombardeado mediáticamente, los efectos se dejan sentir. Y por tanto, la inflación está por las nubes (ya superó el 300%), la comida está cara, pero el gobierno ha creado los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), que proporcionan alimentos básicos a 6 millones de familias todos los meses. Impera la dieta vegetariana, y tal vez la principal queja que mostraron los ciudadanos a los referidos periodistas fue que no podían comer tanta carne como antes. Pero antes del chavismo (bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, por cierto muy amigo de Felipe González, que ahora se desgañita pregonando las tiranías de Maduro), Venezuela soportaba un índice de pobreza extrema del 40% y un 80% de pobreza. Otros suministros como la electricidad, el agua o el transporte público no han subido tanto, y representan un pequeño porcentaje del gasto familiar. Pero como decimos, las sanciones estadounidenses han afectado al país, y la vida ha empeorado desde entonces. Cualquier país es sensible a una guerra económica de estas dimensiones. La hiperinflación inducida y el bloqueo de todos los préstamos internacionales han debilitado la economía venezolana, pero son factores exógenos, no endógenos. Por supuesto, el gobierno de Maduro ha cometido errores de bulto durante estos últimos años (el propio PSUV lo ha reconocido), la Revolución Bolivariana no es perfecta, pero el país estaría mucho mejor si no fuera blanco de los ataques de la ira estadounidense, y del vergonzoso seguidismo de sus aliados. La comunidad internacional tiene bloqueados casi 10.000 millones de dólares del gobierno bolivariano. La tal “crisis humanitaria” es otro falso eslogan creado por Estados Unidos para justificar la intervención. Luis Hernández Navarro, en este artículo para el medio mexicano La Jornada, relata: “Cada mes, por conducto de los más de 32 mil comités locales de abastecimiento y producción (CLAP), se distribuyen toneladas de alimentos a los sectores populares a precios subsidiados. Su entrega no está condicionada a ninguna afiliación política. Los comités son una forma de organización popular que, junto al Ministerio de Alimentación, se encargan de entregar productos de primera necesidad casa por casa. Las familias tienen acceso por esta vía a arroz, lentejas, frijoles, aceite, atún, harina de maíz, azúcar y leche. Cerca de 11 mil CLAP reparten comida y artículos de higiene personal”. Pero que no exista una crisis humanitaria no quiere decir que no existan problemas: los ingresos por petróleo han bajado (a lo que se añade que el Gobierno venezolano no supo diversificar su modelo productivo, haciéndose esclavo de la renta petrolera, lo cual provoca que sus ingresos estatales estén muy expuestos a los vaivenes del mercado), la hiperinflación devora los ingresos de los venezolanos, los precios están desfasados con respecto a los salarios, escasean muchos productos, existe dificultad para utilizar dinero en efectivo, escasean medicinas y otros productos de insumo, así como productos de higiene personal, etc. Pero para paliar en parte todo ello, existe esta red de protección social, que amortigua bastante todas estas carencias. Al ser un país cuya economía descansa en la exportación de crudo, la caída mundial de estos precios desde el año 2014 ha repercutido muy negativamente en las finanzas nacionales. El modelo productivo venezolano, como apuntábamos, no ha sabido diversificarse, de tal forma que la guerra económica y el bloqueo creciente por parte de los Estados Unidos y sus perritos falderos han agravado bastante la situación. El ataque contra la moneda nacional, el bolívar, es incesante. Se han congelado, bloqueado e incautado activos financieros del país por todo el mundo, por mor de la perversa influencia norteamericana en los mercados dolarizados. También se han bloqueado las cuentas de la petrolera estatal PDVSA, a través de su filial norteamericana, CITGO. Todo ello retrata un panorama ciertamente debilitado de la economía venezolana, pero como decíamos anteriormente, lo que se vive hoy es apenas nada comparado con la precariedad que vivieron hasta 1998. El chavismo les trajo más ambulatorios sanitarios, más educación integral, desayunos y almuerzos para los escolares, 42 nuevas universidades en el país, se erradicó el analfabetismo, se construyeron viviendas sociales, se potenciaron el trabajo, el recreo y la cultura, así como la participación ciudadana, y se instaló la libertad de expresión para el pueblo, así como un sistema electoral completamente garantista, avalado internacionalmente, por mucho que quieran desprestigiarlo desde la oposición. A todo esto es a lo que le tienen miedo los yanquis, a que su “patio trasero” se vuelva más libre. Le tienen miedo a la dignidad y a la libertad y emancipación de los pueblos. Por eso cualquier conato de evolución en esa línea es interceptado. Todos los demás argumentos son excusas para esconder la realidad. ¿Cuál es entonces la realidad? Lo cierto es que Juan Guaidó es un falso líder, construido por el imperialismo, que trabaja a su servicio, representando una avanzadilla política a todo un ejército de ocupación en construcción cuyo fin es establecer en Venezuela un gobierno tutelado, como en el pasado, por la Administración norteamericana. Ello implica una agenda de destrucción de todos los avances sociales del chavismo, así como de los derechos humanos, de las libertades públicas y de la democracia en el país. Los medios de comunicación dominantes en Venezuela, así como los líderes de los países vecinos (Brasil, Colombia…) ya hablan abiertamente de liquidar todo rastro de socialismo, de prohibir la ideología de izquierdas, mediante una reforma constitucional que llevaría a cabo Juan Guaidó. El sostén lo proporcionarían las tropas imperialistas una vez que entraran al país, o bien abiertamente (si se opta por la intervención militar), o bien solapadamente, si se opta por caballos de troya como la falsa ayuda humanitaria. Sería el colofón de la guerra híbrida a la que llevan sometiendo al país latino desde 2013, combinando falsa propaganda, bloqueo económico, financiero y comercial, desabastecimiento de productos, inflación inducida por los capitales exteriores, actividades terroristas (paramilitares, guarimberos…) y guerra mediática internacional. Frente a todo ese tren injerencista, digámoslo alto y claro: la democracia no está en juego en Venezuela. Lo que está en juego es el derecho de los países a su libre determinación, y a llevar a cabo su propio sistema y organización política, económica y social. Están en juego la dignidad, la emancipación, la libertad, la independencia y la autodeterminación. Está en juego todo aquello que proporciona la verdadera soberanía a los países, comenzando por la propia soberanía energética, que es lo primero que pretenden eliminar. Estados Unidos ya tiene sus planes de intervenir en los recursos energéticos del país a través de sus propias empresas, para que sean éstas las que abiertamente controlen y administren dichos recursos. La cercanía física del país latino a la superpotencia es la mejor credencial para un abastecimiento rápido y controlado. Pero no únicamente el petróleo: coltán, oro, uranio, bauxita…Venezuela es rica en todos ellos, y son materias primas imprescindibles para la construcción de todo tipo de tecnologías. Álvaro Verzi Rangel lo ha resumido brillantemente: “La cadena de mando está clara: los halcones de Washington mandan, Juan Guaidó y los cómplices del Grupo de Lima acatan, prontos para la repartija del botín venezolano. Todo esto con un ataque mortal por redes sociales y medios hegemónicos, para crear el imaginario colectivo de que se está liberando a un pueblo sometido”. El fin que se persigue está clarísimo: volver a tener al pueblo venezolano sumido en la ignorancia y bajo la influencia y el control del perverso neoliberalismo. Pero en Venezuela se han encontrado con un hueso duro de roer: aún con todas sus limitaciones y errores, Maduro es digno sucesor de Chávez, el Comandante que iniciara la Revolución Bolivariana, y que fuera capaz de concienciar a un pueblo digno que lucha por su futuro. Hoy día el chavismo ha conseguido tener un pueblo bravío con conciencia política (al igual que ya consiguiera Fidel Castro con el pueblo cubano), y en pie de lucha, en unión con su Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), nacida del pueblo mediante el proyecto de unidad cívico-militar, sin castas militares, y con un grado de conciencia popular y de democracia realmente envidiables. Por eso hasta ahora todas las iniciativas para intentar doblegar la Revolución Bolivariana han fracasado. Y eso que cada vez la oposición venezolana y el imperialismo juegan más sucio: han secuestrado helicópteros, han lanzado drones para asesinar a Maduro, se han gastado miles de millones de dólares en falsa propaganda en sus medios para hostigar al gobierno, han quemado vivas a personas en la calle, han acaparado alimentos para provocar el caos, han llamado a la intervención extranjera, han llamado a su propio ejército a sublevarse, e incluso han provocado apagones de varios días, teniendo a la población sin agua y sin luz, sin alimentos y sin actividad en los hospitales. Han desplegado todos los medios y posibilidades para crear en Venezuela un estado de excepción social tal, que haga imposible la convivencia cívica y pacífica, con el único objetivo de hacer caer al gobierno. Empresas, gobiernos, instituciones financieras, bancarias, políticas, diplomáticas, militares y mediáticas internacionales participan en esta guerra, pero Venezuela aún resiste a esta odisea. Todo esto se produce, y se expande a escala mundial, cuando existen agentes interesados en ello. Estos agentes despliegan un doble e hipócrita rasero a la hora de juzgar o ignorar a determinados países, según quiénes sean estos, y a qué intereses sirvan. Los grandes medios de comunicación, piezas a su vez del gran capital transnacional, no están para informar, sino únicamente para actuar de voceros y servir a intereses claramente determinados por fines económicos y geopolíticos. De este modo, la atención se centra en un país determinado (por ser rico en recursos naturales pero no obediente al imperialismo), mientras se ignora, se omite y se invisibiliza mediáticamente a países que en verdad requieren el foco mundial, las ayudas humanitarias y la cooperación internacional para su desarrollo. Un buen ejemplo de esto último es Haití, un país cuya situación política, social y económica es infinitamente peor que la de Venezuela. ¿Cuántas noticias recibimos de Haití diariamente? ¿Cuántas horas de radio y televisión le han dedicado? ¿Cuántas páginas de la prensa internacional? ¿Cuántos conciertos de música se han organizado para su ayuda? ¿Cuántos músicos o artistas en general se han solidarizado con su situación? Hoy día Haití bordea la guerra civil bajo el continuo aumento de la protesta social, revueltas populares y manifestaciones callejeras, con episodios de rapiña incluidos. Pero mientras nuestros informativos nos dan día a día la última hora sobre Venezuela, no nos informan de que el 70% de la población haitiana vive en la profunda pobreza, no hay salud, ni educación, ni viviendas, ni trabajo, y donde una pequeña clase enriquecida y corrupta maneja el pequeño país como si fuera su cortijo. ¿Será tal vez porque el actual gobernante es cercano a Estados Unidos, y abraza el neoliberalismo? ¿O bien será porque esta pequeña nación caribeña no posee las mayores reservas petrolíferas del mundo? Pero no acaban aquí los desagravios: podríamos hablar por ejemplo de Honduras, país que ha organizado junto a El Salvador y Guatemala las Caravanas de Migrantes hacia Estados Unidos, porque sus vidas se han vuelto insostenibles en sus países de origen. Tampoco se organizan allí conciertos solidarios, ni ocupan titulares de prensa o televisión. ¿Por qué los medios de comunicación no se han hecho eco de los más de 380.000 muertos acumulados en México desde 2008? ¿Por qué no hemos encontrado ninguna noticia en portada que nos hable sobre el incremento en 2018 en un 166% de los homicidios en las favelas de Río de Janeiro? ¿Quizá porque no son dictaduras? ¿Lo es Venezuela? ¿Es el mandatario venezolano un dictador y no el déspota de Arabia Saudí que masacra a la población yemení y manda a asesinar a un periodista de su país en su embajada en Turquía? ¿Es el gobernante venezolano un dictador y no el que ostenta el poder en el régimen neofascista y genocida de Israel? ¿Es Venezuela una dictadura e Israel una democracia ejemplar, a pesar de violar los derechos humanos en los territorios ocupados y su negativa a obedecer las resoluciones de Naciones Unidas? ¿Es Venezuela una tiranía y Estados Unidos una democracia ejemplar, cuyo Presidente ha sido calificado como un trastornado por diversos estudios psicológicos de su personalidad, que ha despedido sin rubor a los más altos cargos de su gabinete cuando no estaban de acuerdo con él, o que provoca la muerte de los migrantes en su frontera con México? ¿Es que son todos estos ejemplos democracias mejores que Venezuela? Como estamos comprobando, las mentiras se desmontan muy fácilmente. La crítica falsa e inducida también. La hipocresía también. La verdad es más difícil que salga a la luz. Requiere un estudio crítico y atento a la situación, y requiere también tratar los asuntos en perspectiva, y no quedarse con la foto fija, del momento. El hostigamiento que hoy sufre Venezuela, salvando todas las distancias, es el mismo (en realidad, muchísimo peor, pues han multiplicado sus medios y su poder bajo la globalización neoliberal) que ya sufriera el Chile de Salvador Allende en su época. Si entonces era el dúo formado por Richard Nixon y Henry Kissinger, hoy los halcones norteamericanos son Donald Trump, Mike Pence, Mike Pompeo, Marco Rubio, Elliot Abrams y John Bolton. Los hostigadores de hoy son aún peores que los de entonces. Sus métodos también. Su beligerancia no conoce límites. Sólo toleran la democracia cuando no afecta a sus intereses. Cuando esto ocurre la destruyen sin más miramientos, y colocan en su lugar los regímenes más fascistas, despóticos y racistas de que son capaces. Pero sobre todo, aúpan a regímenes obedientes a las consignas de Washington. Con la Revolución Cubana llevan 60 años intentándolo. Afortunadamente, no han podido con ella, y esperamos que tampoco puedan acabar con la Revolución Bolivariana, que comenzara ese gigante llamado Hugo Chávez Frías, y al que también prepararon todo tipo de boicots, amenazas y sabotajes. Repasando los actores que hostigan a Venezuela tendremos una radiografía clara de la situación: el Grupo de Lima (auténticos vasallos del imperialismo en su propia tierra), la Unión Europea (la misma que impide que los barcos rescaten a los refugiados en el mar, y que también expolian a países de donde se ven obligadas a escapar miles de personas), y el propio Imperio representado por Donald Trump y sus secuaces, los mismos que llevan sembrando la semilla del horror y del odio por todo el mundo desde su fundación. La derecha local, mundial y el imperialismo sólo buscan ahondar aún más las penurias de la población, pues esto es exactamente lo que traerán los planes políticos y económicos de carácter injerencista en Venezuela, desde el momento en que comiencen a diseñarse los planes de ajuste y el sometimiento a los organismos internacionales como el FMI. Pero dicho esto, también hay que instar al Gobierno de Nicolás Maduro a que elimine sus ataques al pueblo trabajador, su represión a las legítimas protestas obreras y populares, y sus políticas centradas en la renta petrolera que mantienen al pueblo venezolano en una situación de pobreza, hiperinflación y desesperación. ¿Qué busca el imperialismo en Venezuela? Situar el acceso a los recursos naturales del país de forma más cercana y rápida, desmontar todas las conquistas sociales del chavismo, implementar un programa de incremento del endeudamiento exterior y permitir una mayor penetración del capital imperialista, a través de sus empresas. La estrategia, una vez han fallado todos los intentos de materializar estos planes, es preparar el terreno para convertirlo en un Estado fallido, al estilo de Haití, que les proporcione una mayor autoridad moral para intervenir, con la connivencia de la comunidad internacional. El pasado 23 de marzo se han cumplido dos meses desde la ridícula autoproclamación de Guaidó, y todas las estrategias han resultado fallidas (el reconocimiento internacional generalizado, el intento de introducir una camuflada ayuda humanitaria, el intento de provocar un estallido social multitudinario tras el apagón de 3 días que dejó sin luz, agua ni energía al 70% del país, etc.). Los Servicios de Inteligencia detuvieron la pasada semana a Roberto Marrero, el número 2 de Guaidó, acusado de organizar un grupo criminal a base de mercenarios extranjeros, y a quien se le incautó un lote de armas de guerra y dinero en efectivo en divisas extranjeras. Su plan, según el Ministerio del Interior venezolano, era atentar contra la vida de líderes políticos, militares y judiciales, así como efectuar diversos actos de sabotaje. Para animar todavía más el cotarro, y fomentar entre las grandes masas la conciencia contra Venezuela, se organizó en Cúcuta un concierto, organizado por el magnate británico Richard Branson, y donde acudieron numerosos cantantes y grupos de derecha, tales (entre otros) como Miguel Bosé, Luis Fonsi, Carlos Vives, Juanes, Maná, Juan Luis Guerra o Alejandro Sanz. Se suponía que el concierto crearía el clima necesario para fortalecer la entrada de la “ayuda humanitaria” a Venezuela, pero no fue así. Nicolás Maduro ya había dejado claro que Venezuela no había solicitado dicha ayuda, que Venezuela merece respeto y dignidad, que era un show montado por el circo mediático internacional, y que era una ayuda “envenenada” (como después se ha demostrado fehacientemente). Estados Unidos utiliza “ayuda” que, bajo el falso pretexto humanitario, permite introducir armas, espías, agentes encubiertos disfrazados de médicos y agentes paramilitares que vayan preparando el terreno para una intervención. Si de verdad el gobierno estadounidense quisiera ayudar al pueblo venezolano que pasa penurias, tenía el recurso fácil de levantar las sanciones, pero sin embargo esto no se hace. Con una mano se hace sufrir al país, y con la otra se le presta ayuda. ¿Qué sentido tiene esto? La Administración Trump puede devolver los enormes activos de las empresas públicas venezolanas que están confiscados, y puede levantar los bloqueos comerciales y financieros que agobian al país. Al ver fracasada esta falsa operación “humanitaria”, los mismos que la enviaban quemaron sus propios camiones, seguramente para que no se descubriera lo que llevaban dentro. El cambio de régimen en Venezuela debe ser, “el primer paso para establecer un nuevo orden en América Latina”, titulaba el 30 de enero un artículo del Wall Street Journal. Los siguientes pasos serán derrocar a los gobiernos de Cuba y Nicaragua, explicaba. Se trata de expulsar las influencias chinas, rusas e iraníes de la región, romper el vínculo establecido entre Venezuela y Cuba, y hacer caer sus dos gobiernos, explicaba ya en noviembre el Consejero de Seguridad, John Bolton. Guaidó y sus seguidores han sido incapaces, porque se les ha visto claramente el plumero, de dividir a las fuerzas armadas, de provocar un golpe militar, de organizar una invasión extranjera (algo que no queda descartado por Washington), ni siquiera de provocar un levantamiento de masas en Venezuela. Creemos que su tiempo ha acabado, y que al final terminará como sus antiguos compañeros de viaje. No convoca elecciones (porque sabe que las perdería), ni posee poder administrativo interno, ni poder sobre los estamentos fácticos del país. No obstante, las presiones sobre el país se recrudecen, aumentan las amenazas, se endurecen las sanciones, y los bloqueos financieros y bancarios se extienden, ante la pasividad de la ONU. El aprovisionamiento de medicinas y alimentos cada vez es más débil, y escasean los insumos básicos necesarios. Pero aún así, no se ha producido el caos que Estados Unidos esperaba que se produjera. Y mientras el pueblo sufre, el fantoche Guaidó se aloja con su familia en toda una planta de un lujoso hotel del barrio de Las Mercedes, en Caracas. Por cierto que allí, en sus lujosas habitaciones, no sufrieron (porque estaban preparados con generadores) uno de los últimos ataques de su terrible “hoja de ruta” hacia la “libertad” y “la democracia”, como fue el ataque cibernético contra la estructura energética del país, extendiendo la oscuridad a lo largo y ancho del territorio. Fallaron por tanto los dispensarios de gasolina, y se produjo un colapso colectivo de los transportes y la sanidad, el bombeo de agua corriente, la caída de las telecomunicaciones, Internet y la televisión, el control aéreo, etc. También tuvo como consecuencia la muerte de decenas de hospitalizados por imposibilidad de operarlos o aplicarles diálisis. La intención es deteriorar permanentemente a Venezuela, fomentando un clima social de odio y agresiones que justifique la intervención militar extranjera, por motivos “humanitarios”. Es el mismo guión que ya se pusiera en marcha en varios países desde la década de los años 70 del siglo pasado. Los venezolanos pasan a ser, bajo esta despiadada estrategia, “daños colaterales”. Por cierto que en el momento de finalizar este artículo, volvíamos a tener noticia de que de nuevo Venezuela a quedado a oscuras. Sabotajes y terrorismo interno, provocaciones y presión, bloqueos económicos y financieros, todo con el fin de aumentar el descontento social, y el miedo entre la población hostigada. Si pudieran les quitarían hasta el sol. Nada les detiene en su perverso objetivo de derrocar el chavismo y hacer de Venezuela una nueva colonia estadounidense. Los métodos de ciberguerra, sabotaje y atentados selectivos están siendo los preferidos de Washington, antes que acudir a una intervención militar al uso, que podría representar una opción menos calculable en sus esfuerzos y en su éxito. A la Casa Blanca le interesa debilitar la Revolución Bolivariana, desgastarla, antes que enfrentarse a ella por la puerta grande. De esta forma, el caos y la anarquía de las masas ciudadanas pueden allanarle bastante el camino, y forzar el derrocamiento del Gobierno de Maduro. Lo llevan intentando desde el paro petrolero de 2002. El ataque contra la represa del Guri fue un ataque informático en toda regla, que requiere millones de peticiones por segundo, ejecutadas desde ordenadores externos, manejados por expertos hackers, de tal manera que anulan la casi totalidad de sistemas robotizados que controlan su funcionamiento. Es parte de lo que se llama en seguridad informática un “caos total”, es decir, anular por vía telemática el conjunto de servicios básicos de un país, atacando escalonadamente toda su infraestructura de red. Salvo algunos suministros que requieren para su anulación la presencia física, la mayoría de ellos (control del tráfico terrestre, suministros de agua y de luz, del gas, la telefonía, los satélites, los sistemas de pago electrónico, los edificios inteligentes, los transportes públicos…) pueden colapsarse por esta vía. Si este tipo de ataques llegan a consumarse al completo, pueden producir perfectamente la quiebra definitiva de todo el conjunto de servicios de un país, dejándolo absolutamente paralizado y presa del caos colectivo. ¿Alguien duda de que los halcones de Washington sean capaces de ejecutar dicho ataque en Venezuela? Nos encontramos por tanto ante escenarios de guerra sofisticados y multifacéticos que engloban guerra económica, guerra psicológica, guerra comunicacional y guerra informática. Está demostrado que no hace falta ni un solo soldado para llevar a cualquier nación al abismo combinando todos estos factores. Sobre todo cuando ese criminal capitalismo está tan globalizado como ahora, y además se anhelan los recursos naturales de dicha nación. Estamos de acuerdo con Atilio Borón cuando califica estas acciones de “crímenes de lesa humanidad. Terrorismo puro y duro meticulosamente planificado por Washington”. Afortunadamente, todos estos ataques han fracasado hasta ahora en su intento de crear un clima social insostenible en el país, que cronifique y agrave los actos vandálicos, el pillaje y los disturbios públicos. Salvo algunas protestas puntuales, no se han registrado saqueos ni disturbios descontrolados. Y es que el imperialismo y sus secuaces han dado con un pueblo digno, unido y determinado a defender su nación de los ataques extranjeros. Si el pueblo venezolano resiste, sólo nos queda esperar a que más tarde o más temprano, los indeseables dirigentes estadounidenses, así como las “boliburguesías” locales que los han apoyado, terminen sentados en el banquillo de la Corte Penal Internacional. (Fuente: Rebelión / Autor: Rafael Silva)



  • La nueva Gran Estrategia de ‎Estados Unidos
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    28/03/2019
    En Estados Unidos se suele creer que el país carece de una Gran Estrategia desde que se cerró la ‎guerra fría. ‎ Una Gran Estrategia es una visión del mundo que se trata de imponer y que todas las ‎administraciones deben respetar. En caso de derrota en un teatro de operaciones, esa estrategia ‎sigue aplicándose en otros hasta que acabe por triunfar. Al final de la Segunda Guerra Mundial, ‎Washington optó por seguir las directivas que el embajador George Keenan había trazado en su ‎célebre despacho diplomático. Se trataba de describir un supuesto expansionismo soviético para ‎justificar una política de «contención» (containment) frente a la Unión Soviética. El hecho es ‎que, después de haber perdido las guerras en Corea y Vietnam, Estados Unidos acabó ganando. ‎ No es frecuente que se logre concebir una Gran Estrategia, aunque estas han existido, como sucedió ‎en Francia, con Charles De Gaulle. ‎ A lo largo de los 18 últimos años, Washington ha logrado poco a poco fijarse nuevos objetivos y ‎nuevas tácticas para alcanzar esos objetivos. ‎ 1991-2001 un periodo de desconcierto ‎En el momento de la desaparición de la Unión Soviética, el 25 de diciembre de 1991, ‎Estados Unidos, entonces bajo la administración de Bush padre, consideró que ya no tenía rival. ‎El presidente, victorioso por defecto, desmovilizó 1 millón de soldados e imaginó un mundo de ‎paz y prosperidad. Liberalizó las transferencias de capitales para que los capitalistas pudieran ‎enriquecerse y –como él creía– así enriquecer también a sus conciudadanos. ‎ Pero el capitalismo no es un proyecto político sino una forma de ganar dinero. Las grandes ‎empresas estadounidenses –no el Estado federal– se aliaron al Partido Comunista Chino (de ahí ‎el famoso «viaje al sur» de Deng Xiaoping). Esas grandes empresas estadounidenses ‎trasladaron a China las filiales de menor valor agregado que poseían en Occidente, y lo hicieron ‎simplemente porque los trabajadores chinos, con niveles de educación menos elevados, aceptaban ‎salarios 20 veces más bajos que en Occidente. Así se inició el largo proceso de ‎desindustrialización de Occidente. ‎ Para poder manejar con menos trabas sus negocios transnacionales, el Gran Capital trasladó sus ‎haberes a países donde encontraba menos obligaciones fiscales y descubrió así la posibilidad de ‎escapar a sus responsabilidades sociales. Esos países, cuya flexibilidad en materia de impuestos y ‎discreción son indispensables al comercio internacional, se vieron bruscamente implicados en ‎innumerables y gigantescas tramas de «optimización fiscal», una bonita formulación técnica para ‎lo que antiguamente se llamaba «defraudar el fisco», procedimiento con el cual lucraron ‎en silencio. Se abría así el reinado de la Finanza sobre la Economía. ‎ La estrategia militar ‎En 2001, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa y miembro permanente del «Gobierno de ‎Continuidad» [1], creó ‎una Oficina de Transformación de la Fuerza (Office of Force Transformation) que puso en manos ‎del almirante Arthur Cebrowski, quien ya había trabajado en la informatización de las fuerzas ‎armadas y se dedicó entonces a modificar la misión de dichas fuerzas. ‎ Sin la Unión Soviética, el mundo se había hecho unipolar, o sea ya no estaba gobernado por el ‎Consejo de Seguridad sino única y exclusivamente por Estados Unidos. Para mantener ‎su predominio, Estados Unidos se planteó dividir la humanidad en dos partes. De un lado ‎estarían los Estados considerados estables (los miembros del G8 –incluyendo Rusia– y los aliados). ‎Del otro lado quedaría el resto del mundo, convertido en un simple “tanque” de recursos ‎naturales. Washington ya no consideraba el acceso a esos recursos como algo vital para ‎sí mismo, pero estimaba que los Estados estables sólo debían tener acceso a los recursos ‎a través de Estados Unidos. Para imponer esa situación era necesario destruir previamente las ‎estructuras de los Estados en los países considerados “tanques” de recursos, de manera que ‎no pudiesen oponerse a la voluntad de la primera potencia mundial, ni prescindir de esta [2].‎ Esa es la estrategia que Washington ha estado aplicando. Comenzó por el Gran Medio Oriente o ‎Medio Oriente ampliado –con las guerras en Afganistán, Irak, Líbano, Libia, Siria y Yemen. A pesar ‎de los anuncios de la secretaria de Estado de la administración Obama, Hillary Clinton, sobre el ‎‎«Giro hacia Asia» (Pivot to Asia), el desarrollo militar de China impidió aplicarla en el Extremo ‎Oriente y ahora Washington apunta a la Cuenca del Caribe, arremetiendo inicialmente contra ‎Venezuela y Nicaragua. ‎ La estrategia diplomática ‎En 2012, el entonces presidente Barack Obama retomó el leitmotiv del Partido Republicano y ‎convirtió en prioridad nacional la explotación de los hidrocarburos (petróleo y gas) de esquistos ‎mediante el método de fracturación hidráulica. En unos años, Estados Unidos multiplicó sus ‎inversiones en ese sector y se convirtió en el primer productor mundial de hidrocarburos echando ‎así abajo los paradigmas de las relaciones internacionales. ‎ En 2018, Mike Pompeo, ex director de Sentry International, fabricante de maquinaria para la ‎industria del petróleo, se convirtió en director de la CIA y, posteriormente, en secretario de ‎Estado. Pompeo creó un Buró de Recursos Energéticos (Bureau of Energy Resources) que puso ‎bajo la dirección de Francis Fannon. Esta estructura era el equivalente diplomático de lo que fue la ‎Oficina de Transformación de la Fuerza en el Pentágono e instauró una política enteramente ‎enfocada a tomar el control del mercado mundial de los hidrocarburos [3]. Para ello imaginó un nuevo tipo de alianzas como la llamada Región Indo-pacífica ‎Libre y Abierta (Free and Open Indo-Pacific). Ya no se trata de crear bloques militares, como los ‎QADS, sino de organizar alianzas alrededor de objetivos de crecimiento económico basados en la ‎garantía del acceso a fuentes de energía. ‎ Ese concepto encaja en la estrategia Rumsfeld/Cebrowski. Ya no se trata de apropiarse los ‎hidrocarburos del resto del mundo, hidrocarburos que Washington ya no necesita, sino de ‎determinar quién tendrá acceso a ellos para poder desarrollarse y quién no. Esto es una ruptura ‎total con la doctrina del agotamiento del petróleo que la familia Rockefeller y el Club de Roma ‎promovieron desde los años 1960, doctrina retomada después por el Grupo de Desarrollo de la ‎Política Energética Nacional (National Energy Policy Development Group) del vicepresidente ‎estadounidense Dick Cheney. Estados Unidos estima ahora que no sólo no se ha producido la ‎temida desaparición del petróleo sino que además, a pesar del drástico aumento de la demanda, ‎la humanidad cuenta con hidrocarburos suficientes para al menos un siglo. ‎ En este momento, bajo pretextos tan numerosos como variados, Pompeo acaba de bloquear el ‎acceso de Irán al mercado mundial de hidrocarburos, está haciendo lo mismo con Venezuela y, ‎para completar el cierre, Estados Unidos va a mantener tropas en el este de Siria para impedir ‎que ese país pueda explotar los yacimientos existentes en esa parte de su territorio. ‎Simultáneamente, Pompeo ejerce la mayor presión sobre la Unión Europea para que esta renuncie ‎al gasoducto ruso Nord Stream 2 y también sobre Turquía, para que renuncie al Turkish Stream.‎ La estrategia comercial ‎En 2017, el presidente Donald Trump trata de que regrese a Estados Unidos al menos una parte ‎de los empleos que las empresas estadounidenses habían transferido a Asia y a la Unión Europea. ‎Basándose en los consejos del economista de izquierda Peter Navarro [4], Trump puso fin a la Asociación Transpacífica y renegoció el Tratado ‎de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, llamado en inglés NAFTA y en francés ALENA). ‎Al mismo tiempo instauró derechos de aduana prohibitivos para la importación de automóviles ‎alemanes y la mayoría de los productos chinos y completó todo lo anterior con una reforma fiscal ‎que estimula la repatriación de los capitales estadounidenses. Esa política ya ha permitido ‎mejorar la balanza comercial y reactivar el empleo. ‎ En otras palabras, ya está montado el dispositivo completo en los sectores económico, ‎diplomático y militar, vinculados todos entre sí y cada uno con sus instrucciones precisas. ‎ La principal ventaja de esta nueva Gran Estrategia es que las élites del resto del mundo siguen ‎sin haberla entendido. Washington todavía tiene a su favor el factor sorpresa, acentuado ‎además por el sistema de relaciones públicas deliberadamente caótico de Donald Trump. Pero ‎si observamos los hechos –en vez de dejarnos distraer por los tweets presidenciales–, podemos ‎comprobar que Estados Unidos ha logrado avances después del periodo incierto de los ‎presidentes Clinton y Obama. ‎ (Fuente: Red Voltaire / Autor: Thierry Meyssan) Notas: [1] El «Gobierno de Continuidad» es una instancia estadounidense creada por ‎el presidente Eisenhower en tiempos de la guerra fría pero que aún sigue funcionando. ‎Su misión es garantizar la continuidad del Estado estadounidense en caso de ausencia o ‎desaparición del ejecutivo –como la muerte del presidente, del vicepresidente y de los presidentes ‎de las dos cámaras del Congreso durante un conflicto nuclear. Aunque la composición exacta del ‎Gobierno de Continuidad es secreta, esa instancia dispone de medios muy importantes. [2] Esa ‎estrategia fue dada a conocer por el asistente de Cebrowski, Thomas Barnett, en su libro ‎‎The Pentagon’s New Map, publicado por Putnam Publishing Group en 2004. [3] “Mike Pompeo Address ‎at CERAWeek”, por Mike Pompeo, Voltaire Network, 12 de marzo ‎de 2019. [4] Ver Death by China, ‎Peter Navarro, Pearson, 2011 y Crouching Tiger: What China’s Militarism Means for the World, ‎Prometheus Books, 2015.



  • De nuevo llegan elecciones
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    25/03/2019
    Una vez más nos llaman para que acudamos a su circo. Saldrán a la calle a hacernos promesas que nunca cumplen. Caminarán por pueblos y barrios para que veamos sus trajes. Nos hablaran de Euzkadi, Nafarroa, Comunidad Autónoma Vasca, España, de vez en cuando de Euskal Herria. A veces es difícil saber quién miente más. El mundo político institucional está podrido. Hay que ver las barbaridades y mentiras que nos cuentan para pedirnos el voto. Todo esto con beneficio par sus intereses políticos y económicos pues esto no revierte en el Pueblo Trabajador Vasco. Solo hay que ver en qué situación se encuentra inmersa la mayoría de la población. A algunos no les llega para la calefacción y a otros justo para comer. Los jubilados con pensiones ridículas con las que no pueden hacer frente a los gastos más elementales. Los jóvenes sin trabajo y cuando consiguen alguno lo son con sueldos de miseria. Su futuro es de dar miedo. Algunos hemos trabajado, muchos, muchísimos años para que otros puedan vivir bien y antes y ahora se permiten el lujo de seguir robando y aquí todo se arregla recortando a unos para que se lo lleven otros. Hace tiempo que conocemos la trampa, los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Vosotros sois de otra galaxia porque no sufrís en vuestras propias carnes las calamidades por las que el pueblo tiene que pasar para malvivir en todos los sentidos. Os merecéis nuestro desprecio. Pasarán las elecciones y seguiréis en vuestras poltronas porque habéis nacido para eso y no para servir el pueblo de manera que este pueda vivir dignamente. Es hora de que pongamos en marcha la ABSTENCIÓN REVOLUCIONARIA. Debatamos en pueblos y barrios cuales son nuestras necesidades. El pueblo organizado es el mejor parlamento. Euskal Herria tiene sabias experiencias en cuanto al movimiento obrero, popular, vecinal. Tenemos que alejarnos de esta babarie kapitalista que en sus épocas más agudas de crisis solo ofrece nuevo agujero al cinturón y más palo por si acaso. Los que algo saben de economía marxista, dicen que la crisis capitalista que ha generado el desequilibrio actual, se queda. Y bien asentada. Empecemos por abajo. No hay otra solución ¡¡¡ABSTENTZIO IRAULTZAIEA!!! Jose Manuel Marcos Rivero «Josefo»



  • La “pax americana” amenaza no solo a Venezuela (1ª y 2ª parte)
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    23/03/2019
    Creo que aprendí del prócer Secundino Delgado que no se puede ser independentista en una nación colonizada si no se es, al tiempo, internacionalista. Leyendo a Marx aprendí también que, viceversa, no se puede ser socialista sin ser anticolonialista y, mucho menos, cuando es tu propia nación la que sufre la embestida colonial. Por eso mismo, como anticolonialista, independentista canario y marxista, no puedo permanecer en silencio ante la nueva embestida imperial sobre Venezuela, nación entrañable para todos los canarios, de permanente presencia en toda mi niñez y juventud y donde aún tengo familia. Añadamos a eso que, precisamente por aspirar a la libertad en nuestra tierra, no solo tenemos que apoyarla en otras de cualquier lugar, sino que, además, necesitamos entender lo que sucede en este proceso del enfrentamiento “soberanía patria vs. Imperio” –como sucede ahora en Venezuela- porque nuestro propio camino como colonia española y la apetencia del brazo armado gringo, la OTAN, que tiene puestos sus ojos en nosotros, nos obliga a aprender esta lección. No trato en este escrito de defender la legitimidad del gobierno Maduro, que la tiene a pesar de errores cometidos, porque pienso que tenemos que ir más allá de un caso concreto y ver, a través de su historia y comportamiento, cual es la verdadera naturaleza de la amenaza imperial, amenaza que trasciende más allá del mero aprovechamiento de materias primas, como petróleo, oro, coltán etc. en que Venezuela es rica. Se trata del dominio estratégico de todo el continente y la supremacía y control mundial. Ya Goebbels enseñó que repetir una mentira muchas veces la convierte en verdad. Sigue siendo una realidad pese a que las modernas técnicas de marketing han dejado chiquititos, pero no obsoletos, sus once principios. Al contrario. Nunca antes en la historia de la humanidad han circulado, al socaire de las redes y las nuevas tecnologías, tantas falsas noticias, bautizadas ya con el anglicismo de “Fake News”, que nos pone sobre la pista del origen de sus creadores y propaladores. El imperio gringo ha superado al publicista nazi con creces. Ha creado un doceavo principio: repite hasta la saciedad palabras a las que vacías de sentido y úsalas como arma arrojadiza. Así tenemos que echarnos a temblar cuando el imperio hace suyas palabras como “libertad”, “independencia”, “autodeterminación de los pueblos”, “dignidad”, “derechos humanos”…y un largo etcétera con los que arropa y enmascara la larga lista de atrocidades que acompañan a las acciones que, en nombre de estos principios, ejecuta a lo largo y ancho del mundo. Es un listado tan grande y revelador de las intenciones del imperio gringo que no me quedará más remedio que glosarlo en varias partes para poder abarcarlo. Ya desde el inicio de USA como Estado se puso de relieve su voluntad supremacista. Thomas Jefferson, tercer presidente, decía que “América tiene un Hemisferio para sí misma”. El 5º presidente dio su nombre a la “Doctrina Monroe”. Aplicable, en principio, solo para la injerencia de naciones europeas en el Continente Americano cuando las colonias españolas en el continente estaban en plenas luchas de liberación, ha cambiado de sentido. Hoy, aquel Hemisferio de Jefferson tiene dos vertientes, el imperio gringo y el patio trasero latinoamericano. El “América para los americanos” original de Monroe se lee hoy como “América para los norteamericanos”. Ya a fines del XIX, basados en la llamada “Teoría del Destino Manifiesto” que enuncia, con ese nombre, por primera vez el periodista John L. Sullivan en su artículo sobre Texas “Anexión” (Annexatión) (United States Magazine and Democratic Review. Nº1 Julio 1845), donde afirma que “El cumplimiento de nuestro Destino Manifiesto (Manifest Destiny) es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno” que implica que ese Destino Manifiesto patente lo es por asignación Divina. Lo aclara en otro párrafo “…un espíritu de interferencia hostil contra nosotros, con el objeto proclamado de torcer nuestra política y obstaculizar nuestro poder, limitando nuestra grandeza y bloqueando el cumplimiento de nuestro Destino Manifiesto de cubrir el continente señalado por la providencia para el libre desarrollo de nuestros millones que cada año se multiplican.” Con base a este mandato cuasidivino el naciente imperio se ceba, en su propio territorio, con los nativos indios a los que elimina o arrincona y, en “su Hemisferio”, con el debilitado México, inmerso en sus conflictos interiores. USA se anexiona Texas en1845, tras un falso y muy planificado amago como República independiente y, en 1846, tropas yanquis invaden México al sur del Rio Grande. El general gringo Ulysses S. Grant reconoce en sus memorias que ese avance tenía como objetivo “provocar la guerra sin ser los primeros en atacar para evitar cualquier oposición política a la guerra”. Hay enfrentamientos y el Congreso USA declara la guerra el 13 de mayo de 1846. México la declara diez días después. Como resultado de la derrota del débil ejército mexicano EE.UU se anexiona, por el Tratado de Guadalupe Hidalgo, el 55% del territorio mexicano (más de 2 millones 100.000 Kilómetros cuadrados) que comprenden los actuales estados gringos de Arizona, Colorado, California y Nuevo México y gran parte de los estados de Wyoming, Oklahoma y Kansas. Es una lección que no hay que olvidar. También, con base al supremacismo anglosajón que encierra esa doctrina del Destino Manifiesto, en los EE.UU. no solo el gobierno estaba por la expansión hacia nuevos territorios. Considerando que los gringos eran superiores a los “mestizos” del sur de la frontera y que habría que intervenir en esos territorios para “regenerarlos” proliferaron en los EE.UU ejércitos mercenarios de los llamados “filibusteros” apoyados por empresarios, por grandes compañías y, en algunos casos, por el mismo ejecutivo gringo. La estrategia era copia de la que había dado resultado en Texas: Conquista del territorio, proclamación de una República independiente y, posteriormente, ingreso como Estado en la Unión. Así se intentó con Baja California y con Sonora aunque el gobierno mexicano logro recuperar los territorios, En esa línea, en 1854 y tomando como excusa el querer cobrarle impuestos al multimillonario gringo Cornelius Vanderbilt por su yate anclado en el puerto nicaragüense de San Juan del Norte, la marina yanqui bombardea y destruye el puerto. En realidad, lo que se pretendía era abrirle paso al filibustero gringo William Walker que, financiado y apoyado por Vanderbilt y por los banqueros Morgan y Garrison y la prensa del editor Byron Coleman, invade Nicaragua en 1855, en medio de la guerra civil entre “legitimistas” y “democráticos” y termina por proclamarse Presidente en 1856 en unas elecciones que, según el New York Times, “… en algunas poblaciones obtuvo más votos que el cuádruple de los habitantes, contando a todos los hombres, mujeres, niños y bestias”. Dos años duró esta presidencia en los cuales invadió a sus vecinos de Honduras y El Salvador y, para recaudar fondos y garantizar “la supremacía blanca”, restauró la esclavitud en los territorios que controló. Fue derrotado por una coalición de fuerzas de Honduras, El Salvador, Guatemala y Costa Rica. El paso siguiente de ampliación y clarificación de la Doctrina Monroe lo da el 19º presidente, el republicano Rutherford Hayes, que en 1880, cuando se planeaba la construcción del Canal Interoceánico centroamericano, enunció el Corolario que lleva su nombre, pensado fundamentalmente para dejar sentadas las bases de la posterior apropiación de cualquier canal que se construyera, fuera por Nicaragua o por Panamá que eran las dos opciones posibles. El texto del corolario es bien elocuente: “Para evitar la injerencia de imperialismos extra continentales en América, los Estados Unidos deben ejercer el control exclusivo sobre cualquier canal interoceánico que se construya”. Desde la presidencia de Mc Kinley se propone la expansión a oriente con miras al mercado chino en un intento de hegemonizar los mercados mundiales. Ya en la legislatura anterior, siendo Mc Kinley senador con Groves Cleveland de presidente, Sanford B. Doyle, hijo de un misionero protestante gringo en Hawái y cabeza del “Comité de Seguridad Revolucionario” formado por la élite de propietarios agrícolas gringos en las islas, da un golpe de estado apoyado por el gobierno USA, derriba la monarquía hawaiana y se autoproclama como presidente de la República de Hawái. Los EE.UU tenían anclado un crucero en la bahía de Pearl Harbor del cual, acto seguido, desembarcan los marines para, como siempre, “proteger las vidas de los norteamericanos”. Inmediatamente el embajador gringo, el 1 de febrero de 1893, reconoce este gobierno y proclama a Hawái como Protectorado USA. En 1897, con Mc Kinley ya como 25º presidente los EE.UU. se anexionan el territorio y se construye la base naval de Pearl Harbor que va a tener gran importancia en la guerra con España en Filipinas pero, sobre todo a partir de 1898, cuando los gringos arrebatan Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas a la España colonial –y a los patriotas criollos que luchaban en esas tierras por su independencia en una guerra que prácticamente tenían ganada- se encuentran, además del dominio del Caribe que, con su expansión hacia Oriente y Oceanía, la construcción del canal era vital. Los franceses habían aparcado el proyecto de Lessep desde 1888 pero en 1894 cambian de nombre a la sociedad que pasa a denominarse “Compañía Nueva del Canal Interoceánico” con una concesión para la construcción hasta 1904. Los franceses contrataron los servicios del bufete de “Sullivan & Cromwell” que contaba con socios gringos de mucho peso como General Electric o J.P. Morgan, dueños además de la “Panama Rail Road Com.”, y, entre capitalistas, amañaron la cuestión. Compraron por 3,5 millones de $ las devaluadas acciones de la Compañía Nueva para revendérsela luego por 40 millones al gobierno gringo. El presidente Roosevelt, muy amigo de Cromwel, obligó, a bordo del acorazado “USS.Wisconsin”, a liberales y conservadores colombianos a cesar en la guerra civil – la Guerra de los Mil Días- y, posteriormente, en enero de 2003 al embajador colombiano a firmar el Tratado Herrán-Hay que creaba la “Zona del Canal” bajo jurisdicción gringa, a cambio del pago por parte del gobierno USA de los 40 millones a los accionistas, además de 10 millones para el estado colombiano y el compromiso de una anualidad de 250 mil $ cuando funcionara el canal, idéntica cantidad a la que ya le pagaba por su explotación la Panama Rail Road. El tratado se rechazó en el Congreso Colombiano por lo que el presidente Roosevelt, a principios de noviembre, concentró diez acorazados en ambos lados del istmo, y desembarco varios miles de soldados, obligando a la segregación de Panamá que, por supuesto, cedió a los gringos el control de la zona del canal, supuestamente para “salvaguardar el orden público”. A Colombia, al fin, solo se le dio la ridícula suma de 25 millones $ en compensación por la segregación. Roosevelt se ufanaba, años después, declarando “Yo tomé la Zona del Canal mientras el Congreso debatía”. Para garantizar el despojo, en la Constitución de la nueva república de Panamá, redactada en 1904, se incluye un artículo que faculta al gobierno gringo a intervenir militarmente cuando Washington lo estime necesario. Este, se puede decir, que fue el inicio de la llamada “diplomacia del dólar” combinando la fuerza militar con la mayor potencia económica que permitía, a través de los dólares obtener el control de países enteros. Roosevelt, antes de ser proclamado como 26º presidente, siendo aún vicepresidente con McKinley, ya había aprendido la lección de cómo tratar a los mestizos del patio trasero. Fue cuando se aprobó en el Congreso USA la infame “Enmienda Platt” que obligó a los cubanos a incluir en su Constitución el derecho de los gringos a intervenir en los asuntos cubanos cuando lo estimaran conveniente, además de obligarles a ceder en arrendamiento perpetuo lo que hoy es la Base Militar –además de inmunda e ilegal prisión secreta- de Guantánamo. Los constituyentes cubanos se vieron obligados a incluir en la Constitución de la naciente República, entre otros del mismo cariz, puntos tan infames como este Artículo III:…el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los EE.UU. por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba.” Con este aprendizaje no es raro que sea Roosevelt el autor del siguiente corolario a la Doctrina Monroe. La enmienda –corolario- de Roosevelt, formulada y aprobada en el “Discurso del Estado de la Unión” ante el Congreso  el 6 de diciembre de 1904, afirma que, si un país latinoamericano o caribeño que esté bajo la influencia de los EE.U U. amenaza o pone en peligro los derechos y/o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno USA está obligado a intervenir en los asuntos internos del país “descarriado” para “reordenarlo” –términos usados en el original- restableciendo los derechos y patrimonios de los ciudadanos yanquis y sus empresas. Theodore Roosevelt, con esta enmienda, solo daba carácter y cobertura legal a lo que ya practicaba. Meses antes, en febrero de ese 1904, en la República Dominicana, sumida en medio de la contienda civil entre jimenistas y horacistas, y con Santo Domingo cercado por los jimenistas, el remolcador de guerra “USS Yankee”, en protección de un mercante gringo –el Colombia- que trataba de romper el bloqueo, es tiroteado por los jimenistas. En respuesta inmediata, el vicealmirante Ch. Sigsbee ordena al crucero “USS Olympia” y al “USS Newark” bombardear Pajarito y Villa Duarte que quedan totalmente destruidos, mientras que desde el “USS Columbia” desembarcaban las tropas que, durante tres días, ocupan parte del país, fusilando en Bayaguana al general jimenista Nicolás Arias (Masana) antes de terminar esa primera intervención en Dominicana. Theodore Roosevelt declara al respecto que los EE.UU son “el gendarme del Caribe”. Nadie supo nunca el número de muertos que causó el bombardeo y la incursión. Con el mismo Roosevelt en la presidencia yanqui se produce la segunda intervención gringa en Cuba. Estrada Palma alcanza su segunda presidencia de forma fraudulenta en los comicios de 1905 con la repulsa de sus propios compañeros de antaño, incluido Máximo Gómez. La oposición se alza en armas en la llamada “Guerrita de Agosto” y Estrada Palma solicita ayuda a Roosevelt. Otra vez las tropas gringas invaden la isla y el Secretario de Guerra de los EE.UU., William Taft, suspendió las funciones del Congreso y asumió todas  las competencias gubernativas y legislativas para“todo el tiempo necesario para restaurar el orden, la paz y la confianza pública” y, desde luego, para salvaguardar los más de 200 millones de pesos de las propiedades gringas en la isla, que al final de la guerra con España malamente alcanzaba los 50 millones. Taft nombró a Charles E. Magoon como Gobernador provisional de Cuba mientras durara la intervención directa. Se inauguró así la etapa de mayor corrupción, sobornos y represión desde las guerras con España –se llegó incluso a traer esquiroles gringos para frenar las huelgas obreras- que duraría hasta 1909 con la elección del general José Miguel Gómez a la presidencia. En realidad habrá que esperar a la Revolución cubana de Fidel Castro para eliminar el control gringo sobre la isla. La política del “Big Stick” gringa se extiende por toda la presidencia Roosevelt. En 1907 fuerza al gobierno dominicano para que ceda a los EE.UU. la recaudación de todos los ingresos aduaneros, saqueo que duraría hasta 1940. En Panamá, en las elecciones de 1908, de nuevo el Secretario de Guerra W. Taft amenaza que “Si el fraude irrumpe en las elecciones y surgen diferencias sobre quién o quiénes constituyen la autoridad, surgiría la necesidad, en virtud del tratado vigente, de que nosotros determinemos quiénes fueron elegidos legalmente y reconocerlos” amenaza reforzada con la presencia en las costas panameños de la flota gringa, los acorazados “Idaho” y “New Hampshire” en la costa atlántica y el “Praisie” y el “Tacoma” en la pacífica. Como resultado el candidato Ricardo Arias se retiró de los comicios declarando en un comunicado al país que lo hacía porque  “Intento salvar a la república de la ocupación estadounidense”. En realidad es con Theodore Roosevelt cuando comienza el imperialismo gringo a extenderse fuera del patio trasero para adquirir carácter universal. Como ejemplos valen su intervención como mediador para acabar la guerra ruso-japonesa por el control de Manchuria y Corea, actuación que le permitió ser el primer gringo en ser nombrado Premio Nobel, en este caso de la Paz, que volvería a alcanzar otro belicoso gringo “pacifista” como fue Henry Kissinger. La demostración del poderío universal USA fue la “Gran Flota Blanca”  formada por cuatro escuadras navales de combate integradas, cada una, por cuatro acorazados con el correspondiente acompañamiento de una escolta de cruceros, destructores, cañoneras y barcos auxiliares. La flota blanca –el nombre le viene de sus cascos pintados de blanco con orlas doradas en la proa- entre diciembre de 1907 a febrero de 1909 realizó la circunvalación del globo en distintas rutas cada una de ellas para demostrar el poderío yanqui. Vale recordar que el canario –de La Laguna-  Juan Bautista Antequera Bobadilla, al mando de la fragata blindada “Numancia” fue el primer marino que circunnavegó el globo al mando de un buque de guerra, episodio que glosó el también canario Benito Pérez Galdós en uno de sus “Episodios Nacionales” William Taft sucede a Roosevelt como 27º presidente y, junto a la continuidad del Big Stick que propicia que en 1911 acantone 20.000 soldados en la frontera con México y despliegue la armada frente a las costas de la Baja California, siempre con el pretexto de “proteger a los ciudadanos norteamericanos”,  desarrolla la llamada “diplomacia del dólar” desde el inicio de su mandato. Su primer movimiento fue comprar a los banqueros ingleses toda la deuda pública, interna y externa, de Honduras que pasa a ser una neocolonia gringa para medrar a sus anchas las grandes compañías fruteras yanquis: la United Fruit Company y la Standard Fruit Company. Y tras Honduras, Nicaragua. Las relaciones con Zelaya, presidente nicaragüense por el Partido Liberal desde 1890, se habían agriado por la decisión USA de construir el Canal transoceánico por Panamá. Roosevelt ya había intentado deshacerse de Zelaya apoyando a la minoritaria oposición conservadora y colocando sus barcos de guerra en el Golfo de Fonseca. Con la llegada a la presidencia de Taft, el Secretario de Estado gringo Philander Knox mostraba su decisión de intervenir directamente en Nicaragua si la actuación de la “diplomacia del dólar” no daba resultado. Bloqueó los préstamos ingleses a Nicaragua y apoyó a los plataneros gringos establecidos en la Costa de los Mosquitos-recién liberada de la presencia inglesa- donde el gobernador Estrada Morales se había alzado contra Zelaya. Estrada, para ello, recibió de los plataneros gringos un millón de dólares en ayuda y, de manos del cónsul yanqui, Linard, 50.000 $ y 2.000 fusiles. La flota USA bloqueo las costas para impedir a Zelaya que desembarcara tropa, al tiempo que presionaba a Guatemala a apoyar la rebelión  como efectivamente hizo con armas y municiones. La rebelión terminó triunfando gracias al apoyo gringo y llevó, tras variadas vicisitudes, a Estrada a la presidencia con Adolfo Díaz de vicepresidente. El nuevo gobierno entregó por completo el control económico a los estadounidenses y Taft nombró a Thomas Dawson –el que había gestionado para los yanquis el “protectorado” de la República Dominicana- como asesor especial. Dawson obliga al nuevo gobierno a solicitar un elevado préstamo yanqui para rescindir los monopolios que había establecido Zelaya y para pagar a los inversores extranjeros, préstamo avalado por los ingresos aduaneros del país que pasaban así a manos estadounidenses. La situación interna de Nicaragua hacia 1911 se hizo insostenible para la población y la pugna conservadores vs. liberales amenazaba con impedir el pago de la deuda a USA. Un golpe de estado obliga a dimitir a Estrada y lleva al vicepresidente Díaz a ocupar la presidencia con el respaldo de Washington. Adolfo Díaz era un administrador de empresas, contable jefe de la empresa minera “La Luz and Los Ángeles” – propiedad de Knox- a la que Zelaya había amenazado. Contra su gobierno tiránico, que había llevado al país a niveles de pobreza y endeudamiento inauditos, se alzó el que fuera su ministro de defensa Mena Vado coaligado con el caudillo liberal Benjamín Zeledón. La rebelión fue aplastada por las tropas gringas – unos 2.700 infantes de marina y marinos- que invadieron el país. Al año, en 1912, el presidente Taft declara que “No está lejos el día en que tres estrellas y tres franjas en tres puntos equidistantes delimiten nuestro territorio; una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. El hemisferio completo de hecho será nuestro en virtud de nuestra superioridad racial, como ya lo es moralmente” El gobierno USA establece sobre Nicaragua un protectorado. Asume la función del Banco Nacional, de las aduanas, de los ferrocarriles que comunicaban los dos océanos y, en general, de toda la economía del país en desarrollo pleno de la Dollar Diplomacy combinada, como no, con el garrotazo y tente tieso. Las elecciones se amañaban, se prohibía la presentación de candidatos que no fueran conservadores y pro-.gringos y el expolio y control político-económico continuó, con permanentes enfrentamientos entre liberales y conservadores auspiciados y controlados por el gringo invasor a su conveniencia hasta 1927, cuando USA disponía en ese entonces de más de 2.000 marines en el territorio y cuando  el presidente yanqui John C. Coolidge designa al que fue Secretario de Estado con Taft, Henry Stimson, como supervisor en Nicaragua.  Stimson impone de nuevo a Díaz como presidente títere y organiza la Guardia Nacional como única fuerza armada legal en el país que, además de sumamente onerosa para los gringos, era profundamente impopular. La Guardia Nacional y el ejército yanqui fueron  incapaces de frenar a las guerrillas del liberal Augusto Cesar Sandino en una guerra antiimperialista que duró desde 1927 a 1933 en la que intervinieron más de 5.000 soldados yanquis con marina y aviación incluidas. La lucha de Sandino causó un efecto demoledor sobre la imagen gringa no solo en Latinoamérica sino a nivel internacional, por lo que el presidente H. Hoover, en enero de 1933 decidió retirar las tropas invasoras en el mismo día que el liberal Sacasa en coalición con los conservadores ocupara la presidencia nicaragüense. La coalición alcanza con Sandino, una vez salidas de Nicaragua las tropas gringas, un acuerdo de paz en febrero de 1933, pero el control gringo no acaba ahí. La Guardia Nacional queda en manos de Anastasio Somoza, “Tacho”, que monta un complot para asesinar a Sandino en 1934. En 1936, el presidente Sacasa es derrocado por Somoza en un golpe militar instaurando la dictadura más represiva y cleptómana de la historia centroamericana, hasta el punto que, según decía Tacho Somoza, “Que yo sepa, solo tengo una Hacienda y se llama Nicaragua”. El gobierno gringo de Eisenhower sustentó todo el tiempo al régimen somocista, hasta el punto que el propio Tacho declaraba “Pienso permanecer no menos de 40 años, pero si los EE.UU. me hicieran la menor insinuación de abandonarme, lo haré inmediatamente, pidiendo solamente garantías completas para mi persona”. Se instaura así la que él mismo definió como “La política de las tres P”: “Plata para los amigos, palo para los indiferentes y plomo para los enemigos”. Desde luego que el gringo lo conocía bien. Recordemos que el Secretario de Estado de Roosevelt –y el propio Roosevelt- decían de él: “Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” Roosevelt en 1939 invitó al dictador y a su esposa a los EE.UU. En Nueva Orleans, la Universidad Estatal de Luisiana lo declaró Doctor Honoris Causa en Leyes y a su llegada a Washington lo recibió el propio presidente, el vicepresidente, todo el gabinete presidencial y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, todos ellos con sus respectivas esposas. Se llevó a cabo en honor del dictador una gran parada militar con más de 1.500 tropas diversas desfilando, 30 tanques de guerra, tropas y piezas de artillería, todos sobrevolados por 9 superfortalezas volantes. La terrible dictadura somocista perdurará más allá de la muerte de Tacho Somoza a consecuencia del atentado llevado a cabo en León por el poeta Rigoberto López Pérez. Fue transportado herido en un avión militar enviado por el entonces presidente Dwight Eisenhower a un hospital militar de la zona del Canal de Panamá donde, por error médico, murió, pero habrá que esperar al FSLN para acabar con sus retoños Luis y Tachito que, ante la sublevación popular triunfante,  huyen en la madrugada del 17 de julio de 1979 hacia Miami. (Fuente: El País Canario / Autor: Francisco Javier González)



  • Internacionalismo contra imperialismo. (Su historia desde la I Internacional hasta ahora)
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    18/03/2019
    Texto reelaborado tras la charla-debate habida en Maracay, Venezuela, el pasado 16 de febrero, organizado por el Movimiento Continental Bolivariano. Se ha cambiado el orden del temario: aquí empezamos con un rápido repaso de la evolución de la lucha permanente entre el internacionalismo y el imperialismo como unidad de contrarios que nunca cesa en su movimiento, que cambia en sus formas pero mantiene contenidos más agudos. Terminamos con cinco expresiones de esta unidad y lucha de contrarios: internacionalismo versus imperialismo. 1.- HASTA LA I INTERNACIONAL. El internacionalismo proletario empieza a irrumpir en la historia con la revolución de 1848 apareciendo ya como tal, política y teóricamente, en 1864 con la fundación de la I Internacional, pero la solidaridad entre los pueblos y las clases explotadas es muy anterior. Ciñéndonos sólo a la historia capitalista, en Nuestramérica bien pronto surgieron resistencias comunes al invasor, pero también traiciones de caciques que aceptaron la dominación extranjera para mantener algo o mucho de su poder ayudándole en la sobreexplotación de su pueblo y en la invasión de otros pueblos hermanos, o para que a cambio los invasores les ayudasen a destruir a los que les oprimían en ese momento o a los que, simplemente, querían exprimir o exterminar. También esclavas y esclavos se fueron uniendo a las resistencias de los pueblos autóctonos en muchos casos, como en la Venezuela, por citar una experiencia de aquí, de 1552 cuando el Negro Miguel dirigió una sublevación antiesclavista apoyada por pueblos autóctonos. En la Europa del tránsito del feudalismo al capitalismo, la lucha de clases urbana en el norte de la Italia de finales del siglo XIV, en especial en Florencia, estaba facilitada por las herejías político-religiosas defensoras de la hermandad de las y los pobres frente al «pecado» de la riqueza: un «internacionalismo» utópico pero real por su efectos sociales mortalmente enfrentado al universalismo católico que era la forma ideológica del «imperialismo» medieval. Expresiones de estas herejías también sirvieron como cemento de valores solidarios de igualitarismo y justicialismo en la guerra nacional y social husita en la Bohemia y Chequia de comienzos del siglo XV, dando un impulso enorme a la solidaridad entre las clases explotadas de amplias zonas de centro Europa para resistir la ferocidad feudal dirigida por el Vaticano. Podemos hablar de una especie de «internacionalismo represivo» en la cruzada antihusita liderada por Roma que entones cumplía el papel que ahora cumplen los EEUU., o que han cumplido otras potencias hegemónicas en fases anteriores. Otro tanto sucedió en multitud de resistencias pequeña, pero sobre todo en las guerras campesinas de finales del siglo XV y comienzos del XVI que desarrollaron aún más esta tendencia hacia una ayuda mutua que desbordaba las múltiples fronteras y obstáculos tardofeudales. Esas tendencias se explicaban en el fondo por el hecho inocultable de la necesidad de aunar las fuerzas de las clases explotadas contra las de las explotadoras. Pero se trataba de una tendencia débil expresada ideológicamente en base a las contradicciones internas en el cristianismo, a las versiones antagónicas que se extraen de un texto tan manipulado, censurado y reescrito como la Biblia. No existían las bases materiales para el surgimiento de un internacionalismo teórico y político, que solo adquiriría fuerza con la irrupción del proletariado como clase presente en todos los pueblos atrapados en la trituradora capitalista. Este sistema represivo internacional fue perdiendo efectividad en la medida en que se desarrollaba el capitalismo, sufriendo una derrota aplastante en la Guerra de los Ochenta años -1568-1648- que dio la victoria a la burguesía holandesa y la derrota al reino de España. El internacionalismo de clase de la joven burguesía europea fue muy importante en esa victoria porque durante esos años Holanda fue la nación burguesa más impulsora del progreso capitalista, reforzada por la implacable explotación colonial de otros pueblos. Era un internacionalismo de clase porque únicamente defendía los intereses burgueses contra los tardofeudales y absolutistas, pero sobre todo contra los de las clases trabajadoras de su propio país y de todos. Las revoluciones burgueses, que eran procesos largos, terminaban negociando con la nobleza vencida o con monarquías extranjeras para así aplastar mejor a las mujeres trabajadoras, al campesinado, al proletariado, y a los pueblos y colonias que explotaba. Volviendo a Nuestramérica, en donde ni remotamente podían existir burguesías como la holandesa, inglesa, etc., fue el bloque formado por los Virreyes y su burocracia, con el decisivo apoyo de la Iglesia católica y su Inquisición y de los caciques traidores, el que aseguró la dominación hispanolusitana. Nos hacemos una idea muy aproximada de la efectividad de este sistema represivo al saber que a comienzos del siglo XVIII el producto del saqueo sistemático realizado por la Iglesia en Nuestramérica le permitía mantener los enormes costos del lujo y suntuosidad de la Iglesia en Portugal, Estado español e Italia. Una auténtica red «imperialista» que fue combatida con un incipiente «internacionalismo» en lenta formación al surgir zonas libres, quilombos, palenques, mambises, etc., relativamente seguras siempre que tuvieran la suficiente defensa armada, en las que las personas auto liberadas, los cimarrones, lograban establecer algunas relaciones de solidaridad activa o connivencia pasiva con sectores de campesinos libres empobrecidos y sobreexplotados. Más adelante, la extensa rebelión andina de finales del siglo XVIII, en la que Túpac Amaru fue el dirigente más visible, también obtuvo amplia solidaridad. Poco después, la definitiva independencia revolucionaria de Haití en 1804 cerraba una fase en la ayuda mutua entre los pueblos y abría otra decisiva para el hundimiento español y las independencias latinoamericanas, sobre todo desde que en 1816 tarea en la que Bolívar y otros y otras libertadoras fueron fundamentales. El internacionalismo haitiano también señaló el camino para fugas, resistencias y rebeliones antiesclavistas prácticamente en todas las Américas en las que existía esta inhumanidad. Por ejemplo, en los EEUU los sistemas de control, vigilancia y represión dificultaban mucho las revueltas que, pese a ello, se dieron como en 1811 en Nueva Orleans o la fallida insurrección de Charleston de 1822, por citar dos casos. Enfrentando graves y hasta mortales riesgos, pero con relativa eficacia, estas resistencias eran coordinadas mediante redes clandestinas de ayuda mutua en la que también colaboraban personas mulatas y algunas blancas, y en según qué zonas con nativos originarios. Las naciones indias también ejercitaron una especie de internacionalismo en su desesperada resistencia al genocidio; según las necesidades, las naciones indias hacían pactos entre ellas, se fusionaban en agrupaciones mayores, etc. Pero al igual que en el resto de pueblos, también hubo grupos, clanes y tribus colaboracionistas con el invasor. Mientras tanto, en Inglaterra la revolución industrial cambiaba las formas de la lucha de clases y, con cierto retraso inevitable, las formas de ayuda solidaria en el nuevo proletariado, pero a la vez el imperialismo inglés reforzó el racismo contra las y los trabajadores irlandeses en Inglaterra. Surgía así una lucha entre el internacionalismo y el racismo que se agudizará con el tiempo al desarrollase la sociobiología y el fascismo. Según la industrialización cambiaba formas e incrementaba los contenidos de la lucha de clases en Europa continental con las oleadas de 1830 y 1848, también lo hacía el internacionalismo. La Liga de los Comunistas, en la que militaban Marx y Engels, era una de las más pequeñas en cantidad de miembros, pero fue la cualitativamente decisiva tanto por sus aportaciones teóricas y políticas internacionalistas por su mismo proyecto histórico e identidad ética, como por su implantación clandestina en lugares críticos de la lucha de clases. En los EEUU, la autoorganización proletaria avanzaba a buen ritmo, pero desde la década de 1830 el capitalismo contraatacó con una aplastante superioridad de medios económicos, policiales, judiciales, propagandísticos, matones y sicarios de las empresas, corrupción y cooptación, provocación de choques nacionales y culturales dentro del proletariado de origen europeo para impedir su unidad de clase…; además, los grandes territorios al oeste para arrebatárselos a las naciones indias eran una efectiva válvula de escape de las tensiones sociales en el este. Aún y todo así, existían grupos de solidaridad internacionalista mutua entre Europa y EEUU, que ayudaban económicamente, recibían a exiliadas y exiliados en especial desde la derrota de 1848-49. Era significativa la solidaridad entre migrantes de una misma nación o cultura –italianos, irlandeses, alemanes, etc.-, tanto de ayuda mutua inicial con los y las connacionales recién llegados, como para defenderse del fuerte racismo anglosajón, protestante y burgués, y de las agresiones de la patronal y sus policías. A la vez, superando sus pugnas internas, las y los europeos hacían piña racista contra las naciones indias, las y los esclavos y los pueblos latinos y mestizos del sur de los EEUU. Europa era un abigarrado escenario de conflictos inter-nacionales azuzados por el avance capitalista que había desbordado al Congreso de Viena de 1815: independencia de Grecia en 1821-32; independencia italiana entre 1820 y 1848, y su culminación en 1861; unificación alemana entre 1834 y 1871; permanente resistencia polaca e irlandesa; nacionalismo húngaro en la revolución de 1848-49; reivindicaciones eslavas y balcánicas; manipulación zarista del paneslavismo; nacionalismos opresores francés, español, inglés, etc.; adecuación de las identidades de pueblos como el bretón, el escocés, el vasco, el catalán… Esta ebullición de conflictos estaba agravada por y era inseparable de las agresiones coloniales: invasión de Argelia en 1830, dos guerras del opio contra China en 1839-42 y 1856-60, sublevación de la India de 1857, invasiones de África subsahariana, guerras y choques recurrentes entre Gran Bretaña y Rusia desde 1838 por la posesión de Asia Central, invasión de Cochinchina en 1858-62, guerras maoríes en 1845-72… La expansión alemana de 1850-1870 es uno de los ejemplos más importante de lo sucedido en el continente antes de la primera Gran Depresión iniciada en 1871. Las nuevas contradicciones introducidas por el imperialismo y la agudización de las del colonialismo -Alemania pasó de 33,7 millones de habitantes en 1850 a 56,3 en 1900, y la productividad del trabajo se triplicó entre 1852 y 1914- hicieron que la nueva lucha de clases también agudizara al máximo la unidad y lucha de contrarios entre, por un lado, el nacionalismo imperialista y racista, con un ideología colonialista; y por otro las luchas de liberación nacional en Europa y anticolonial en grandes áreas del planeta, y los sentimientos de solidaridad internacionalista que generaban, perceptibles ya en la guerra de independencia griega de la dominación turca, en la que murió lord Byron en 1824 por malos cuidados médicos. Semejante abigarramiento de situaciones críticas estallaba en conflictos más o menos salvajes no por la acción de una especie de «idea nacionalista» abstracta y reaccionaria en sí misma, sino por las contradicciones capitalistas, por los intereses de las burguesías en ascenso y en descenso, por las respuestas de los pueblos oprimidos u opresores manipulados o no por esas burguesías, etcétera. La complejidad extrema y difícil de calibrar de esta dinámica queda patente cuando vemos el papel de las religiones, en especial de los cristianismos, en los sentimientos de los pueblos, y sobre todo el peso determinante de las violencias del patriarcado en todo ello. También queda patente esa complejidad en el agotamiento progresivo de la ideología burguesa del progreso lineal e imparable de su civilización, eso que equívocamente se denomina «modernidad» para así no hablar de explotación capitalista y lucha de clases. Ambas, la lucha contra el patriarcado y la lucha contra la civilización del capital como irracionalidad destructiva, fueron impregnando al internacionalismo mucho más de lo que se cree superficialmente. Carecemos de espacio para hacer un seguimiento detallado de esa doble identidad en cada fase del internacionalismo que exponemos muy en síntesis, pero basta decir que ya para el momento de salto de fase, alrededor de 1848, estaban arraigadas las brillantes aportaciones de Flora Tristán (1803-1844) sobre la emancipación de la mujer trabajadora que fueron la base del radical antipatriarcalismo del Manifiesto Comunista. Más lento fue el avance de la crítica de la irracionalidad destructiva del capital, ya en embrión en los primeros textos marxistas y que tomó forma precisa en La ideología alemana (1845-46) al advertir que las fuerzas productivas del capitalismo se transforman en su contrario, en fuerzas destructivas. Los intentos de construcción de la independencia socialista de los pueblos en un marco de internacionalismo proletario tendente al comunismo, han aportado a la humanidad muchísimas más ventajas y avances concretos, pese a sus errores y fracasos, que los relaticos logros parciales y contradictorios realizados por el capitalismo. La permanente lucha frontal entre imperialismo e internacionalismo así lo demuestra, y uno de sus logros imperecederos es la creación de la I Internacional o Asociación Internacional de Trabajadores, AIT. 2.- HASTA LA KOMINFORM. La I Internacional (1864-1876) fue la respuesta proletaria a esas contradicciones, aunque desde una perspectiva básicamente eurocéntrica, a pesar de las demoledoras críticas de una minoría contra el colonialismo. La I Internacional vivió entre, cuando tales problemas crecían sin parar, y una de las razones de su extinción fue precisamente su fracaso a la hora de integrar el internacionalismo con las luchas de liberación nacional, anticolonialistas, y en contra del racismo que ya crecía en el proletariado inglés contra Irlanda, etc. Otras razones fueron las diferencias entre corrientes varias: anarquistas, bakuninistas, socialistas, comunistas, etc., que se ha querido simplificar en un choque de personalidades entre Marx y Bakunin, cuando el problema real era la bisoñez y falta de experiencia del movimiento revolucionario. Volviendo al tema que nos concierne, la lucha a muerte entre internacionalismo e imperialismo, hay que decir que, por ejemplo, el nacionalismo burgués de la izquierda francesa era criticado con ironía por Marx y Engels que a la vez insistían en la importancia clave del internacionalismo defensor de los derechos de los pueblos oprimidos, defensa sujeta a las limitaciones contextuales del desarrollo capitalista del momento. Sin embargo, ni en ambos amigos, ni en la izquierda revolucionaria del momento, ni menos aún en el conjunto de la I Internacional, apenas estaba presente Nuestramérica, vacío que sólo empezaría a llenarse en la III y en la IV internacionales. En este período, la Comuna de 1871 aportó una lección decisiva: la unidad y lucha de contrarios también en el seno de lo nacional/internacional. Por un lado, los sectores conscientes de las clases trabajadoras se identificaron a muerte con la Comuna como una especie de gobierno internacional del proletariado, pero los sectores alienados por el nacionalismo burgués apoyaron activa o pasivamente su exterminio. Por el lado antagónico, las burguesías olvidaron sus disputas internas y se unieron como un solo gobierno internacional reaccionario contra la Comuna, asesinada a cañonazos. Salvando todas las distancias posibles entre la lucha husita a comienzos del siglo XV y la comunera a finales del s. XIX, se descubre un hilo rojo que las une: la solidaridad entre las clases explotadas luchando desesperadamente contra la solidaridad de las clases explotadoras. La II Internacional se fundó en 1889 una vez que esas contradicciones entraban en una espiral terrible porque terminaba la fase colonial y comenzaba a despuntar la fase imperialista. Por citar dos fechas muy importantes para la evolución del internacionalismo que había demostrado su fuerza ayudando a la Comuna de París en 1871, en 1878 se celebró el Congreso de Berlín y la Conferencia de Berlín en 1884, eventos en los que las grandes burguesías se repartieron Europa y África, y facilitaron la expansión por Asia y el nuevo ataque a China a finales del siglo XIX, ayudando así a desencadenar la guerra mundial de 1914-18. Las pugnas políticas interburguesas, que reflejan las luchas cainitas por el reparto de la plusvalía total y por los mercados, se solucionaban transitoria y muy parcialmente en estas y otras reuniones que imponían o sancionaban determinadas hegemonías, y que tenían algunos de sus antecedentes en el Tratado de Wetsfalia de 1648 y en el Congreso de Viena de 1815 por citar los más conocidos. No se pueden separar estas negociaciones interburguesas por la hegemonía en el saqueo, de la lucha de clase contra sus proletariados respectivos. Por ejemplo, Alemania ilegalizó a la socialdemocracia en el mismo año del Congreso de Berlín, en 1878. Para el capital alemán la socialdemocracia radical de entonces era un «problema militar», como lo reconoció el propio Bismark, y por ello, para aniquilarla, necesitaba un ejército fogueado por el expansionismo colonial e ideológicamente fiel al káiser. Fue legalizada en 1890, una vez que la burguesía vio que la corriente reformista desplazaba a la revolucionaria. Un dato incontrovertible del avance reformista era el fortalecimiento del nacionalismo burgués y del colonialismo alemán, el rechazo racista a los trabajadores del este, eslavos y judíos, la debilidad del internacionalismo… Los debates en la II Internacional sobre la supuesta bondad del colonialismo, que llevaría el progreso civilizador a los pueblos atrasados y bárbaros, debilitaban el internacionalismo y justificaban brutalidades como el bombardeo del puerto egipcio de Alejandría en 1882, denunciado por Engels en una respuesta contundente a un dubitativo Kautsky. Todo lo aquí visto ayudó sobremanera a desencadenar la guerra de 1914, ya «profetizada» por Engels en 1874, por cuanto respondía a la agudización imparable de las contradicciones capitalistas. Su causa decisiva no fue otra que la ya entonces creciente incapacidad de los Estados-nación burgueses para dirigir con relativa eficacia y paz el explosivo desarrollo de las fuerzas productivas, y dentro de ellas, el poder imparable del capital-dinero, del capital financiero y especulativo, en suma, de la Banca, como demostró Engels en 1894. El vuelo ascendente del capital financiero y luego especulativo-ficticio, con la soga de la deuda pública que le es inherente, tensionó y tensiona cada vez más el choque de trenes entre imperialismo e internacionalismo. La II Internacional no pudo resistir esos cambios y se rompió en tres trozos: el ampliamente mayoritario, que salió en defensa de las burguesías respectivas; el minoritario representado por la izquierda revolucionaria; y la minúscula corriente intermedia. En el inicio de la guerra de 1914 el internacionalismo parecía haber desaparecido para siempre, pero en 1916 mostró sus primeros síntomas de recuperación para avanzar arrolladoramente al año siguiente. La creación en marzo de 1919 de la III Internacional o Internacional Comunista, denominado también Partido Internacional de la Subversión, fue un hito en la historia humana. La dinámica del capitalismo colonial de 1864 al imperialista de 1919 explica la dialéctica de la continuidad y el cambio entre las tres internacionales. Podemos dividir en tres fases su existencia hasta su disolución en 1943. La primera, la brillante, duró hasta la recuperación del nacionalismo gran-ruso dentro de la URSS, a mediados de los años ’20, con el punto crítico de la derrota de la revolución alemana en 1923. En esta época se vivificó el internacionalismo de una forma espléndida gracias a una batería de medidas de solidaridad, de debates teóricos, de propuestas políticas, etc., que reivindicamos. Prácticamente la totalidad del capitalismo contemporáneo fue sometida a una implacable crítica durante los cuatro congresos que se realizaron hasta noviembre de 1922, y gradualmente comenzó a integrarse Nuestramérica en la estrategia revolucionaria mundial. Nos hacemos una idea del vigor de esta primera fase viendo cómo en menos de cuatro años extremadamente tensos se realizaron cuatro congresos vibrantes, en los que se decidió por ejemplo la creación del Socorro Rojo en 1922, red de organizaciones de ayuda internacionales La segunda, desde entonces hasta el VII Congreso de 1935 estuvo marcada por el avance de la burocracia nacionalista gran-rusa en la URSS, por los debates internos en el partido, por las derrotas revolucionarias desde 1923, por la Gran Depresión de 1929 y por el auge del nazifascismo. Si comparamos estos doce o diez años de la segunda fase con los cuatro de la primera, vemos una ralentización pasmosa de la vida de la Internacional porque sólo se realizaron tres congresos en una década –el V en el verano de 1924, el VI en el verano de 1928, y el VII y último de toda su historia, en verano de 1935-, pero si se hubiera seguido el ritmo de la primera etapa se debieran haber realizado diez congresos en vez de tres. Se ha intentado justificar semejante parón con la excusa de las condiciones internacionales, pero ya para entonces la URSS tenía muchos más recursos que en la primera fase, el movimiento internacional era más amplio y, sobre todo, eran mucho más perentorias las necesidades de debate internacional. La causa básica de la agonía de la III Internacional en esta su segunda fase no es otra que la degeneración burocrática en la URSS con la vuelta del nacionalismo gran-ruso disfrazado de internacionalismo, evolución argumentada con la tesis de que era posible crear el socialismo y luego el comunismo en un solo país. Tesis contraria a la teoría marxista sostenida hasta entonces y que, además, justificaba el que se supeditase la lucha revolucionaria mundial a la supervivencia de la URSS «patria del socialismo». En diciembre de 1930, en una carta a D. Biedni, Stalin oficializa esta tesis, remarcando en cursiva que la clase trabajadora rusa es el «foco» de la revolución mundial. Tal deriva exigía abandonar por cualquier medio la estrategia de la primera fase, incluidas las aportaciones teóricas decisivas que la sustentaban. Rosa Luxemburg fue censurada y prohibida. El Testamento de Lenin ocultado. Se ralentizó al máximo la publicación de las obras completas de Marx y Engels. Se paralizaron los avances en la liberación de la mujer, en la sexualidad, en la cultura y en el arte, etc. El movimiento obrero y sindical tan potente en la huelga británica de 1926 fue obligado a negociar con la burguesía. En 1927 se obligó al PC de China a entregarse con las manos atadas a la burguesía del Kuomintang que lo destrozó. Se denunciaron las geniales aportaciones de Mariátegui en Nuestramérica. Se minusvaloró hasta el suicidio la fuerza del nazismo, colaborando con él en algunas manifestaciones y mítines contra la socialdemocracia según la tesis de que el «social fascismo» era más peligroso que el nazismo, hasta que, ya tarde, en el VII Congreso se dio otro brusco giro al centro con la política del Frente Popular. Como en Gran Bretaña en 1926 y China en 1927, ahora ya definitivamente para todo el mundo, las fuerzas revolucionarias debían supeditarse a las «burguesías democráticas» para vencer al nazifascismo, posponiendo la revolución. El heroísmo de las Brigadas Internacionales en el Estado español de 1936-38 no pudo impedir la victoria fascista facilitada por el interclasismo del Frente Popular. La fase final va de 1935 a la disolución de la III Internacional en mayo de 1943, dos años antes de que acabase la IIGM. Durante este tiempo fue un medio para legitimar las purgas internas en el exterior de la URSS porque para entonces la mayoría de los partidos comunistas ya estaban estalinizados. Un caso paradigmático lo tenemos en las purgas y asesinatos realizados por el PC español contra la izquierda revolucionaria en 1937, siguiendo las órdenes de Moscú: había que asegurar la alianza frente populista con la «burguesía democrática». También sirvió para legitimar la fracasada invasión de Finlandia por la URSS; para justificar el pacto con el nazismo para repartirse Polonia; para obligar a los PC estalinizados a no luchar contra la ocupación nazi de sus países desde junio de 1940 hasta junio de 1941 una vez que Alemania atacó a la URSS, aunque sectores de base incumplieron esta orden; para exculpar a Stalin por su garrafal error estratégico al rechazar todos los informes de la inminencia del ataque alemán… La III Internacional fue disuelta muy poco antes de la crucial batalla de Kursk en el frente ruso en verano de 1943 para demostrar a los aliados capitalistas que la URSS no pensaba ya en la revolución mundial por lo que deberían aumentar la cantidad y calidad de ayuda militar que le enviaban. La IV Internacional se fundó en el Estado francés en verano de 1938, en pleno ascenso del nazifascismo, de retroceso de los frentes populares francés y español, y de purgas en la URSS. La II GM se acercaba y pequeños grupos comunistas aceptaron la propuesta de Trotsky de crear la IV Internacional. Apenas tuvo tiempo para organizarse porque desde un principio sufrió duras persecuciones de las policías burguesas y de la III Internacional, la invasión nazi de Europa occidental le debilitó mucho y el asesinato en agosto de 1940 de Trotsky por órdenes de Stalin, fue su puntilla. Desde 1945 empezó a reorganizarse pero bien pronto se cuarteó en tendencias opuestas que se escindirían una y otra vez, en una especie de metástasis incontrolable. Como hemos dicho, la III Internacional fue disuelta en 1943, reemplazada por la Kominform que actuaba abiertamente como la oficina de dirección desde Moscú de los partidos comunistas fieles a la URSS. Algunos pueblos recibieron ayuda soviética para luchar contra el imperialismo y activar su economía –Corea del Norte, Vietnam del Norte, Cuba, etc.- pero buscando supeditarlos a su mando para respetar a rajatabla la repartición del mundo con el imperialismo realizada a finales de la II GM. La abierta confrontación entre China Popular y la URSS desde mediados de los ’50 terminó por destrozar los restos del internacionalismo formado en la segunda fase de la III Internacional, la iniciada entre 1924 y 1935, precisamente cuanta más falta hacía la solidaridad plena entre las clases proletarias y los pueblos explotados que luchaban por su descolonización e independencia. 3.- HASTA EL PLAN CÓNDOR. En efecto, justo entonces muchos pueblos del llamado «tercer mundo» buscaban cómo defenderse colectivamente del imperialismo. La Conferencia de Bandung de 1955, Indonesia, fue un inicio prometedor que bien pronto se debilitaría entre otras razones por la pugna entre la URSS y China Popular, pero fundamentalmente por la respuesta imperialista y por el miedo que tenían las clases dominantes de la mayoría de los países asistentes a que ese impulso internacionalista fuera la entrada al socialismo en sus respectivos Estados. Occidente instigó este miedo de clase y patriarcal, y a la vez lanzó programas de «ayuda económica y cultural» para «asegurar la democracia» en esos países. Debemos insistir en el miedo patriarcal de las clases dominantes porque crecía la participación de la mujer trabajadora, campesina y pequeño burguesa concienciada en las luchas de liberación anticolonial, como se demostró fehacientemente en la Conferencia Afro-Asiática de Mujeres celebrada en El Cairo en 1961, por citar una reunión entre tantas de diversa índole sobre los derechos concretos de la mujer triplemente oprimida que se celebraban fuera de la estrechez egoísta del feminismo occidental. Fue en ese mismo año de 1961 cuando se reunieron en Belgrado muchos pueblos para crear el Movimiento de los Países No Alineados, que también impulsó los derechos concretos de las mujeres. Sin embargo, la mayoría de estos esfuerzos loables y lógicos tenían debilidades internas que no podemos detallar, siendo una de las más importantes, si no la que más, el escaso desarrollo de la teoría internacionalista basada en el marxismo que se practicaba en la realidad extrema de las luchas antiimperialistas. Por razones obvias impuestas por el contexto sociohistórico mundial, lo que muchas de esas emancipaciones entendían por marxismo era reformismo socialdemócrata, o rusocentrismo economicista y etapista creado por el estalinismo o por sus versiones maoístas, o interpretaciones occidentalizadas del trotskismo, o modas académicas de un marxismo intelectualizado y despolitizado…, o una sopa ecléctica e insípida de algunas o de todas estas corrientes, o de más incluso. Grosso modo expuesto, la revolución bolchevique, la china, la vietnamita, la argelina, la cubana, etc., se caracterizaron por lo que correctamente se ha denominado «marxismo nacionalizado», según el concepto de «nación trabajadora» empleado por Marx en El 18 de brumario de Luís Bonaparte, escrito entre finales de 1851 y comienzos de 1852. No podemos extendernos ahora en el por qué «marxismo nacionalizado» y «nación trabajadora» escandalizan a los doctrinarios mecanicistas eurocéntricos. Históricamente el desarrollo de lo universal del marxismo se ha realizado sólo gracias a su materialización en las particularidades regionales amplias y muy especialmente en los marcos concretos y singulares de los pueblos y Estados. La libertad humana ha avanzado allí donde se ha sabido concretar lo universal en la singularidad de las luchas de clases en el interior de las contradicciones que identifican a los pueblos y naciones. Lo universal nunca aparece en forma «pura» y «limpia» porque entonces sería un universal hueco, vacío, sin contenido concreto, sino que lo hace mediante las «impurezas» de lo concreto particular y en especial de lo concreto singular. Lo mismo debemos decir con respecto al internacionalismo: la ayuda mutua entre las clases y pueblos explotados, entre las mujeres trabajadoras ha sido total y efectiva allí en donde las necesidades y reivindicaciones universales se han plasmado y expresado en las necesidades singulares y concretas de los pueblos. Un ejemplo de libro lo tenemos en las luchas contra la ocupación nazifascista y militarista japonesa en la II GM. El internacionalismo proletario es inseparable de la solidaridad con la nación trabajadora oprimida dentro de la identidad antiimperialista del «marxismo nacionalizado». Pero, al margen ahora de sus evoluciones posteriores, el contexto que envolvía a la descolonización dificultaba sobremanera el avance del internacionalismo en su esencia, ahora descrita básicamente. La solución vino fundamentalmente de Cuba: las dos declaraciones de La Habana en 1960 y 1962 respectivamente, así como la creación de la Conferencia Tricontinental en 1966, fueron sólo tres de los varios y decisivos avances teóricos y políticos sobre el nuevo internacionalismo que hacía falta en aquella época; pero lo fundamental era que esa teoría se sustentaba en una ingente y heroica lucha revolucionaria antiimperialista que abarcaba a todo el mundo, aunque con especial significado en Asia, Nuestramérica y África, como era lógico. La Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos debatida y aprobada en Argel en 1976 significó también otro paso cualitativo: Vietnam había derrotado a los EEUU sumergidos en una severa crisis socioeconómica y política. En 1973 la OPEP dio un ejemplo de independencia frente al poder imperialista, lo que le costaría muy caro pocos años después cuando Occidente pasó al contraataque. Para hacernos una idea muy aproximada de la efervescencia internacionalista de la época, conviene saber que en 1974 la ONU aprobó la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, carta democrático-progresista impulsada por países no imperialistas, y por colectivos y movimientos sociales preocupados por el inicio de la salvaje contraofensiva imperialista que veremos. De hecho, Occidente despreció y ridiculizó esta Carta todo lo que pudo. Debemos recordar que ya para esos años, desde finales de los ’60 y agravándose en 1973-75, rugía la severa crisis socioeconómica que marcaba el final de los «treinta gloriosos» e iniciaba una fase incierta respondida por el capital con una contraofensiva generalizada. Ahora, a la altura de 2019, se puede decir que aquella crisis no fue resuelta en su totalidad, que pervivieron en las entrañas del sistema agudos problemas irresueltos que más tarde emergerían virulentamente. En efecto, en septiembre 1973 los EEUU organizaron el golpe fascista de Pinochet contra el gobierno popular legítimo de Chile, dirigido por Allende. Se dice que así se inauguró el neoliberalismo, pero la verdad es más espeluznante. Pinochet era una tuerca más de la contraofensiva estratégica lanzada a nivel mundial por Occidente, como hemos dicho. Su éxito aceleró la puesta en marcha del Plan Cóndor en noviembre de 1975, que, como mínimo, asesinó a 50.000 personas, hizo desaparecer a otras 30.000 y encarceló a 400.000 en Nuestramérica. ¿Qué significó el Plan Cóndor para la evolución del imperialismo y del internacionalismo? ¿Fue una masacre más o abrió una nueva fase? Antes las burguesías ya habías cometido masacres sangrientas como la matanza de Iquique en 1907, la Semana Trágica en Buenos Aires en enero de 1919, el sin fin de golpes de Estado y dictaduras militares, el Bogotazo y la década de La Violencia entre 1948-58 en Colombia, la matanza en la mexicana plaza de Tlatelolco en 1968…; o que estaban sucediendo durante ese momento como el genocidio guatemalteco de 1978-83 y un largo etcétera: un general guatemalteco formado en los EEUU aseveró que la «paz» se conquistaba matando al 30% de la población. Fue desde 1973-75 cuando se aplicó una contrainsurgencia estratégica global que era parte de la contraofensiva mundial. El llamado neoliberalismo era sólo una parte de ese plan de largo alcance destinado a derrotar a la humanidad trabajadora, a su internacionalismo creciente, para intentar abrir otra fase expansiva larga parecida a los calificados «treinta gloriosos» de las ganancias exorbitantes del capital, entre 1945 y 1975. 4.- HASTA EL PLAN CÓNDOR. Llegados a este punto y para asentar lo que sigue, conviene hacer un rápido repaso de la evolución histórica de una de las constantes básicas del poder capitalista, el represivo en cada fase de su mundialización, sin la cual no se entiende nada de nada de las sucesivas formas de internacionalismo como respuesta a los cambios en las fases capitalistas. Es necesario hacerlo porque fue en la segunda mitad de la década de los ’70 cuando el imperialismo comenzó a transformar su doctrina represiva global, desde las disciplinas y castigos en lo económico, hasta la alienación masiva y la ideología reaccionaria e individualista en los cultural y normativo, pasando por nuevas contrainsurgencias de alta y baja intensidad con todos los recursos integrados, y potenciando el irracionalismo obscurantista, el terrorismo más criminal y el ataque sistemático a los derechos concretos. El Plan Cóndor enseñó al imperialismo que esta nueva doctrina, sistema y estrategia represiva podía ser extendida al mundo entero una vez adecuada a las condiciones de cada país. Recordemos que, junto al terrorismo físico, junto a las torturas masivas, etc., también se implementó la guerra cultural y psicológica contra la izquierda, la «invasión de las ciencias sociales» elaboradas en los EEUU y Europa occidental a los centros de estudio y universidades –recordemos el Proyecto Cámelot-, la llegada se sectas cristianas que sumada a la reacción del Vaticano contra la teología de la liberación reforzaron el irracionalismo: años después semejante involución ética e intelectual serviría para debilitar electoralmente al confuso y ambiguo «socialismo del siglo XXI», muy mal llamado así, por cierto. En 1983, justo tras la invasión criminal de la pequeña isla de Granada, el entonces presidente de los EEUU, R. Reagan, hizo esta estremecedora declaración: «Cien naciones de las Naciones Unidas no están de acuerdo con nosotros en prácticamente ninguno de los puntos relativos a nuestra intervención y eso ni siquiera ha perturbado mi desayuno» (J. Bricmont Imperialismo humanitario, El Viejo Topo, Barcelona 2008, p. 159). Palabras escalofriantes tanto por su sincera inhumanidad como por lo que anunciaban para el futuro de la estrategia imperialista: el desprecio absoluto a los derechos de los pueblos y a las instituciones internacionales, la mayoría de las cuales estaban total o parcialmente controladas por los EEUU. R. Reagan no descubría nada nuevo, se limitaba a reconocer con cínica tranquilidad la práctica imperialista de siempre, la más reciente en ese momento, y la que vendría después, continuidad que resumimos en estos siete hechos: Uno, guerra de Afganistán desde 1978 hasta la actualidad para debilitar a la URSS y asegurarse un espacio geoestratégico de vital importancia contra Rusia y China Popular. Dos, la guerra de las Malvinas en 1982 contra Argentina y en apoyo a Gran Bretaña para controlar el Atlántico Sur. Tres, el decálogo de medidas socioeconómicas y políticas del Consenso de Washington ideado por el Departamento del Tesoro, el FMI y el Banco Mundial en 1989. Cuatro, el endurecimiento represivo contra la defensa de la Naturaleza, defensa inadmisible para el capitalismo que ya disponía de informes sobre la crisis socioecológica y de recursos escasos, represión al alza que se plasmó en el asesinato de Chico Mendes en 1988. Cinco, el ataque a Irak o Guerra del Golfo en 1990-1991 en la que los EEUU dirigieron una coalición invasora de más de treinta Estados. Seis, las guerras para destruir Yugoslavia entre 1991 y 2001 y afianzar a la OTAN en esa zona geoestratégica. Y siete, las dos guerras de Chechenia en la segunda mitad de los ’90 para intentar crear una cabeza de puente imperialista en el Cáucaso. Sólo siete ejemplos de los muchos disponibles, de los que debemos extraer varias lecciones que siguen siendo válidas para el internacionalismo actual. Una de ellas es el entreguismo teórico, político y ético del reformismo académico occidental a la ideología burguesa de los derechos humanos abstractos, de las «intervenciones humanitarias». La casta intelectual y política cooptada por la fama y prebendas del sistema, atada por tanto a los salarios de los entes públicos y estatales y de la industria político-cultural, se lanzó a enturbiar primero y luego a negar la necesidad del internacionalismo e incluso la existencia del imperialismo con la abstrusa verborrea postmoderna y postmarxista. Lyotard sostuvo en otoño de 1990 que el marxismo era un «espectro que se ha desvanecido» por lo que la caída del Muro de Berlín y la Guerra del Golfo no podían ser comprendidas desde el marxismo. La implosión de la URSS y su bloque entre 1989 y 1991 significó el fin irreversible del «internacionalismo» stalinista, pero también un profundo desprestigio para el internacionalismo de casi todas las corrientes marxistas. A la vez, el centroizquierda de Nuestramérica organizó el Foro de Sao Paulo en 1990 que era una fuerte licuación del internacionalismo de la primera fase de la III Internacional, la de 1919-24, pero que en aquél momento significo un esperanzador impulso. La resistencia de Cuba en su muy duro período especial y de otras luchas heroicas, la palestina y la colombiana, por ejemplo, seguían suscitando solidaridades radicales. El fallido intento insurreccional bolivariano dirigido por Chávez en 1992 demostró que Venezuela avanzaba en el camino abierto por las insurrecciones populares del guarenazo y el caracazo en 1989, como se comprobaría a finales de los ’90. En los EEUU los motines de 1992 en Los Ángeles mostraron la solidaridad entre la clase trabajadora latina, la afrodescendiente, la coreana… frente a la dictadura burguesa anglosajona. La irrupción del EZLN mexicano en 1994 fue otro aldabonazo. Por si fuera poco, las movilizaciones y luchas obreras y populares se reactivaron a mediados de los ’90, como en otros países capitalistas importantes como Corea del Sur… Como vemos, el internacionalismo verdadero se recuperaba en la olla a presión de la lucha de clases. Los fulgores de la Argentina a finales de 2001 anunciaban la derrota del golpe fascista de 2002 contra Venezuela, la enconada y ejemplar victoria sobre el imperialismo entre 2002 y 2004 en la batalla por PDVSA, y luego, sin descanso, la declaración socialista de Chávez en 2005, etc. Pero las fuerzas de centroizquierda y reformistas que controlaban el Foro de Sao Paulo iniciaron alrededor de ese 2005 una dinámica de expulsión de las organizaciones revolucionarias, como las FARC, lo que llevó a la creación de la Coordinadora Continental Bolivariana que recuperó los valores del internacionalismo más consecuente. Más adelante, la CCB avanzaría a ser Movimiento Continental Bolivariano. La tercera Gran Depresión, iniciada en 2007 y extendida al resto del mundo desde 2010, es la causa de la intensificación de la brutalidad imperialista: Libia, Siria, Ucrania… son algunos de los países que sufrieron y sufren los golpes de los EEUU y sus aliados. Pero a diferencia de las fases de lucha de clases determinadas por las dos grandes depresiones anteriores, la de 1873 y la de 1929, ahora la de 2007 presenta contradicciones nuevas y ha agudizado las ya existentes. El imperialismo, pese a su incapacidad objetiva para conocer la lógica de las contradicciones del capitalismo, y por eso mismo no se dio cuenta de la Gran Depresión hasta después de su estallido, reaccionó sin embargo parcialmente en lo que mejor saber hacer: mejorar en lo posible su doctrina, sistema y estrategia represiva. Tras la derrota de Vietnam en 1975, a la vez que aplicaba el Plan Cóndor y la contraofensiva mundial rápidamente descrita, el imperialismo se disfrazó de defensor de la ideología burguesa de los derechos humanos abstractos, abriendo una guerra «ética» para la que el estalinismo, el eurocomunismo y la casta intelectual no estaban preparados ni dispuestos. El internacionalismo tuvo que responder como pudo a este ataque aunque, según hemos visto, supo reaccionar desde finales de los ’80 precisamente aquí, en Venezuela, con los primeros levantamientos masivos contra la destrucción social generalizada en las ciudades de Guarenas y Caracas. Sabedor de lo que estaba en juego por el espanto de la Gran Depresión de 2007, el imperialismo montó el teatrillo de conceder el Premio Nobel de la «paz» a finales de 2009 a B. Obama, entonces presidente de los EEUU, ampliando la guerra «ética» iniciada en la mitad de los ’70, como hemos visto. Ahora la respuesta internacionalista fue demoledora y al instante porque era tan descarada la maniobra que insultaba a la inteligencia. El debilitamiento del poder estadounidense fue aprovechado por el sector más reaccionario para llevar a D. Trump a la Casa Blanca a en 2016, reorientando la política interna y externa hacia una agresividad que raya la guerra nuclear en algunos momentos. En Nuestramérica, la ofensiva de Trump coincide con el retroceso del «socialismo del siglo XXI» y con el ascenso de la derecha más dura. La razón básica de la derrota del «progresismo» es que, cuando pudo y tuvo que hacerlo, no se atrevió a tocar la propiedad capitalista, dando un vital tiempo de respiro y de contraataque a las burguesías envalentonadas; tampoco impulsó las movilizaciones populares, obreras y campesinas, sino que las sujetó y las supeditó a los límites muy estrechos del parlamentarismo; se limitó a las reformas abandonando la revolución, y aisló a las izquierdas combativas. Cuando, por la crisis, se hundieron los precios mundiales de las materias primas y energéticas y su demanda cayó, se desplomó la entrada de divisas y los gobiernos «del cambio» tuvieron pánico a girar a la izquierda. Como no habían combatido la corrupción de la burguesía y del Estado, ésta terminó penetrando en el reformismo, aislándolo del pueblo trabajador. El resto de la debacle es conocida. Como efecto de desastre del «socialismo del siglo XXI», el internacionalismo quedó seriamente tocado, tanto más cuanto que la integración del sector oficial de las FARC en la asesina «democracia» colombiana reforzaba la creencia de que no tenía sentido ya un internacionalismo revolucionario, sino sólo uno tibio y melifluo, socialdemócrata de corbatas y congresos. Pero de nuevo, la ferocidad yanqui contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, y los intentos contra Bolivia…; la demostración de que la derrota «progresista» no había supuesto la derrota total de las clases trabajadoras, con la recuperación de las luchas en Colombia, Honduras, Paraguay, Chile, etc., y la victoria de AMLO y de López Obrador en México, han reavivado las esperanzas. Además, el ahondamiento de la crisis general, y la certidumbre de que hay que derrotar a Guaidó, Macri, Bolsonaro, Piñera, Duque, Abdo Benítez, Orlando Hernández…, todo ello está reactivando un internacionalismo más crítico con el pasado, más lúcido que nunca antes porque sabe que nunca antes el imperialismo ha estado tan determinado a vencer a cualquier precio por la simple razón de la gravedad de los problemas que minan el poder capitalista. Vamos a exponer lacónicamente los más graves: Las dificultades insuperables hasta ahora para reiniciar otra fase larga e intensa de grandes tasas de ganancia; los crecientes gastos en capital constante; la tendencia a la baja de la productividad del trabajo; la deuda mundial creciente y el imparable descontrol del capital especulativo y ficticio; el aumento de la economía sumergida, del capitalismo «criminal» y las dificultades para controlar los paraísos fiscales; la militarización desbocada con el despilfarro que le es inherente; el agotamiento de recursos vitales; el calentamiento climático y la crisis socioecológica en su generalidad; la agudización de las tensiones interimperialistas y las crisis de dirección política en las burguesías occidentales; la polarización de la lucha de clases entre el capital y el trabajo… Estas y otras realidades interactúan con bastante simultaneidad aunque en problemáticas sociales específicas pero interrelacionadas en la totalidad capitalista. La efectividad de la solidaridad internacionalista depende de su capacidad para entender, además de lo complejo del problema, también cómo ayudar a enfrentar las opresiones imperialistas más sangrantes e insufribles en cada contexto sociohistórico. Veamos al menos seis de esas opresiones: la esclavitud infantil, la opresión de la mujer trabajadora, la sanidad, la tecnología, las finanzas internacionales, y las identidades. Es cierto que ninguna de estas opresiones es «nueva» en su cualidad histórica, pero sí es verdad que en el imperialismo actual adquieren nuevos significados y sobre todo tienen mucha más importancia económica y política. Un ejemplo de ello lo tenemos en la alianza estratégica subterránea entre la burguesía mexicana y la yanqui para derrotar el ascenso de la lucha de clases transfronteriza, para «ordenar» y rentabilizar en todo los sentidos la oleada migrante incluidos los métodos criminales, para reforzar el narcotráfico aparentando que lo combaten, para proteger la impunidad de sicarios y matones de sus grupos patronales y de los negocios «oscuros» denunciados por la autoorganización de las clases trabajadoras, para cortar de raíz el aumento de la solidaridad internacionalista con y entre el Caribe y Venezuela en concreto y Nuestramérica en general. Acuerdos idénticos en lo esencial existen entre burguesías de Nuestramérica bajo el mando estratégico de los EEUU, al margen de sus declaraciones cínicas: recordemos lo dicho sobre el Plan Cóndor. Pues bien, este método de estudio del imperialismo nos descubre la unidad interna de los cinco ejemplos que vamos a analizar y su funcionalidad creciente para el avance del imperialismo. Y a la vez, nos permite ampliar los contenidos prácticos del internacionalismo proletario. Deliberadamente hemos dejado fuera de nuestra exposición todo lo relacionado con la guerra económica de cerco y ahogo de un pueblo porque, siendo la principal y tan constante en la historia, es la más conocida y estudiada. 5.- CINCO EJEMPLOS ACTUALES 5.1.- Esclavización de la infancia y adolescencia. La urgencia por multiplicar los beneficios lleva a las burguesías al neoesclavismo infantil y juvenil en todos los sentidos. En octubre de 2016 Europol reconoció que ya ascendían a más de 10.000 las niñas y niños migrantes desaparecidos en los Estados bajo su control: en estos últimos dos años y medio el número no ha hecho sino aumentar. En los EEUU se multiplican las denuncias sobre desapariciones y sobre violaciones y maltratos a la infancia aún no desaparecida, y alrededor de 13 mil niños están presos bajo custodia de las autoridades federales, una cifra cinco veces mayor a la registrada en mayo de 2017, de acuerdo con el diario The New York Times. En mayo de 2018 El Gobierno yanqui reconoció que había perdido la pista de casi 1500 niños acogidos en hogares para migrantes. En marzo de 2019 se ha sabido que entre 2014 y 2018 ha habido 4.556 denuncias de violaciones a niños y niñas en los centros yanquis de «protección de la infancia» migrante sitos en la frontera con México. ¿Cuántas violaciones no son denunciadas por miedo a las represalias, o por estar invisibilizadas en organizaciones de esclavismo infantil, en la industria sexual burguesa…? El imperialismo es el responsable de la sobreexplotación global de la infancia y adolescencia migrante, pero también es responsable de que Estados debilitados y empobrecidos por la lógica capitalista mundial recurran a la explotación esclavista de su infancia. Este, por ejemplo, es el caso argentino en donde, según la OIT, el 16% de los menores de 5 a 15 años trabajan para un patrón, porcentaje que sube al 40% en el caso de los adolescentes de 16 y 17 años. Según el mismo organismo en el año 2017 había 218 millones de niñas y niños que realizan alguna actividad productiva en el mundo, de los cuales el 70 % forman parte del trabajo infantil y cerca del 50% realiza trabajos peligrosos. Según otro informe de julio de 2018 cifraba en 40,3 millones de personas sufriendo neoesclavismo, de las cuales el 71% del total son mujeres y niñas, 10 millones son niños y niñas, 24,9 millones empleadas en trabajos forzados, 15,4 millones son esposas forzadas, y 4,8 millones explotadas sexualmente. Pero la realidad siempre supera a las estadísticas. En todos estos casos, sea migrante o no la infancia y adolescencia agredida, los delitos sexuales, violaciones, etc., son muy frecuentes y más aún en instituciones autoritarias y cerradas, con alto grado de impunidad como es la Iglesia y su pederastia congénita. Por ejemplo: la mitad de los delitos sexuales son cometidos contra niñas y niños: en el Estado español, estos ataques han aumentado un 30% desde 2012. 5.2.- Sobreexplotación de la mujer trabajadora. La esclavización creciente de la infancia conlleva y exige la sobreexplotación de la mujer trabajadora en cuanto instrumento de producción único. El grueso de la tasa media de beneficio mundial lo obtiene el capitalismo de la explotación de la fuerza de trabajo de la mujer. La crítica marxista del capitalismo demuestra también que éste no puede conocer su verdadero proceso interno, cree que el efecto, el dinero y la mercancía, es realmente la causa de su poder, es decir la plusvalía, cuando es a la inversa: la explotación asalariada en pos del beneficio máximo en el menor tiempo posible y sin reparar en las consecuencias destructoras a medio plazo es la verdadera razón de su existencia irracional. Tenemos el ejemplo del método para evaluar el Producto Interior Bruto que deja fuera multitud de realidades injustas y a la vez las oculta, como la fuerza del sistema patriarco-burgués. Tal incapacidad más las innegables críticas del feminismo revolucionario han llevado a la Unión Europea a dejar de medir el PIB desde finales de 2017, aunque estudios más rigurosos ya indicaban entonces que el trabajo invisibilizado de la mujer aportaba nada menos que el 45% del PIB de la Eurozona. Lo más significativo es que se decidió indexar los beneficios extraídos de la prostitución y del narcocapitalismo, en la medida en que ello fuera posible. De este modo queda al descubierto la ligazón interna entre el imperialismo y la explotación de la mujer por medio de las mafias, del lavado de capitales, de las conexiones con las policías y servicios secretos, de las conexiones con la industria sexual que acompaña a los ejércitos imperialistas, de las mafias de tráfico de órganos, etcétera. Por todo esto, que supera con creces a la imaginación más calenturienta, debemos pensar que son cifras por debajo de las verdaderas porque existe una economía sumergida y por ello inaccesible a la contabilidad burguesa. En el Estado español, la cifra más aproximada dice que supone el 23% del PIB, aumentando en verano con el descontrol de la industria turística: el fisco español deja de ingresar al año unos 70.000 millones-€ por la invisibilidad de ese 23% de la economía. Además, se estima que el 61% de la fuerza de trabajo mundial está explotada en la economía sumergida, en la que apenas hay derechos o no existen en absoluto. Pero en la economía visible la mujer viene a cobrar entre un 20% y un 30% menos que el hombre, o algo menos de 5.800 euros anuales por el mismo trabajo realizado por el hombre. Desde el 10 de noviembre de 2018 y hasta el 31 de diciembre de ese mismo año, las mujeres del Estado español trabajaron gratis para el capitalismo, y en Europa lo hacen 59 días al año, Muy frecuentemente, la mujer trabajadora y especialmente la joven y/o migrante debe aceptar con resignación las insoportables condiciones de la economía sumergida, submundo en el que la indefensión puede llegar a incapacitarle para resistirse a las variadas violencias, acosos y chantajes sexuales, y sobre todo a denunciarlos por miedo a perder el trabajo. La impunidad patriarcal en este submundo se une a su impunidad en la falsa «vida privada» de la familia, en la que las violencias físicas y psicológicas son difícilmente denunciables, excepto en algunos pocos casos extremos. Si además a estos obstáculos le sumamos la ideología reaccionaria del grueso del aparato judicial y policial, la presión de la prensa machista y de la religión, la hiper sexualización del marketing y la creciente presencia de la pornografía, comprendemos que el envalentonamiento del sistema patriarco-burgués a la hora de afirmar que apenas existe violencia contra la mujer, y al decir que también hay la misma violencia de la mujer contra el hombre. Sin embargo, los datos niegan esta mentira: en enero de 2019 se dio a conocer un informe en el Estado español que demostraba que en los últimos cinco años se han dictado 259 sentencias por asesinatos de mujeres frente a 47 de hombres por violencia de género. Otro informe más extenso en el mismo mes demostraba que en los últimos 8 años han sido asesinadas más de 500 mujeres frente a sólo 67 hombres, y que sólo son falsas el 0,01% de las denuncias de violencia machista realizadas por mujeres. No es necesario decir que la realidad es peor porque la dominación machista logra ocultar gran parte de su terror: y tampoco hace falta decir que la realidad es mucho peor allí donde el patriarcado actúa con menos controles o es cuasi impune. 5.3.- Guerra sanitaria y destrucción de la vida. El esclavismo infantil y juvenil y el imperialismo patriarcal, la explotación de sexo-género en todas sus formas, son necesarios para aumentar las ganancias burguesas, pero cuando los pueblos se resisten el capital aplica métodos más salvajes como el cerco sanitario. Obedeciendo a los EEUU, y defendiendo también sus intereses subimperialistas, el reino de España ha dañado la salud del pueblo venezolano prohibiendo en el aeropuerto de Barajas la salida hacia Venezuela de 200.000 unidades de medicamentos contra la tensión arterial y la diabetes, medicinas imprescindibles compradas en Qatar, a donde han sido devueltas por el Estado español. En realidad, la salud de un pueblo se daña con todas las medidas que atentan contra sus condiciones de vida y trabajo, de felicidad y del desarrollo cualitativo de sus potencialidades. Uno de los ataques más destructores de la salud de un pueblo es la invasión militar, y luego el recorte de su independencia práctica reduciéndola a simple independencia formal. El ejemplo del deterioro de la salud de la clase proletaria y del pueblo griego por efecto de las presiones de euroalemania, es incuestionable. Macri accedió al gobierno de Argentina en diciembre de 2015, casi de inmediato empezó a favorecer los intereses de la farmaindustria yanqui y en sólo medio año, para verano de 2016, había intensificado el desmantelamiento del ya enclenque sistema de salud pública porque el gobierno neoliberal de Menen en los ’90 lo había privatizado considerablemente. La salud empeora en Argentina, pero también en Brasil donde nada menos que 44 millones de empobrecidos y sobreexplotadas van a quedarse sin los excelentes 9000 médicos cubanos porque el neofascista Bolsonaro así lo ha decidido. Este ataque frontal a un derecho concreto –derecho socialista- como es el de la salud, está agravado por la política de sometimiento a los EEUU, una de cuyas transnacionales más poderosas, la Ford, ha decidido condenar al desempleo como mínimo a 27.000 trabajadoras y trabajadores al cerrar una de sus empresas en Brasil. El desempleo, la desindustrialización y el empobrecimiento dañan la salud humana no sólo porque facilitan la economía sumergida y el terrorismo empresarial o «accidentes de trabajo», sino porque también aumentan la tasa de suicidios, las psicopatologías, la violencia patriarcal, el consumo de drogas legales e ilegales, la delincuencia… En el Estado español, los suicidios en 2017 aumentaron un 3,1% con respecto a la tasa de 2016, y en la lista de los diez fármacos más consumidos en 2018 el primero es un analgésico, y entre los nueve restantes se incluyen tres más porque todo vale para reducir el destrozo psicosomático capitalista. La privatización de la sanidad española está multiplicando las ganancias de las cinco transnacionales de la salud que campan a sus anchas por el Estado. Por el contrario, Bolivia demuestra que la independencia sanitaria va unida a la sociopolítica: en 13 años se ha reducido a la mitad la pobreza extrema y se avanza en mejoras significativas en la salud pública, todo ello gracias a la inversión más alta de Nuestramérica con un 12,5% del PIB frente al 6% del PIB colombiano. No es de extrañar que los EEUU, que ya dominan Colombia, quieran apoderarse de Bolivia cuanto antes no sólo para quedarse con sus recursos –litio, entre tantos otros- sino también para destruirla como ejemplo. La independencia sociopolítica y sanitaria es vital para asegurar la independencia educativa y cultural: Siria puede ahora ganar la guerra educativa volviendo a crear escuelas para los 3 millones de niños y niñas que han visto destruidos sus centros de estudio por el odio del imperialismo a la cultura. Pero la forma más inhumana de la guerra contra la salud es la «guerra alimentaria», una de cuyas plasmaciones más insoportables es el genocidio estratégicamente planificado que lleva el imperialismo contra el pueblo del Yemen, condenado porque vive en una de las regiones más geoestratégicas del mundo –el estrecho de Omán en el Cuerno de África- y posee muchos recursos energéticos. En octubre de 2018 el 75% de la población sufría hambre, más de 8 millones necesitaban ayuda urgente, los bombardeos habían reducido la pesca y las tierras cultivables al 50% con una reducción de los alimentos agrícolas de entre el 20% al 61%, mientras que la ganadería ha desaparecido casi del todo. 5.4.- Imperialismo eco-turístico y desarraigo. El litio y otros minerales raros e imprescindibles no son los únicos recursos por los que el imperialismo ataca o presiona a un país y al mundo. Trump ha exigido al «Big Oíl» o grandes petroleras, que cierren filas alrededor de su estrategia mundial de «guerra por el petróleo», y ha exigido a los Estados que le obedecen admitiendo bases yanquis en su territorio, que paguen ellos parte de su mantenimiento. Además, forzado por la urgencia de aumentar los beneficios, el capitalismo crea nuevos negocios que se solapan y entremezclan entre ellos. Aparte de la devastación sistemática, del estractivismo, etcétera, la industria turística y el ambientalismo progre son dos ramas económicas cada día más rentables, a pesar de que en 2018 fueran asesinadas 247 personas por defender la naturaleza. La industria turística es una plaga extremadamente dañina que destruye las culturas de los pueblos al mercantilizarlas como suvenir barato. Recientemente, un norteamericano ha pagado 110.000-$ por matar en Pakistán una cabra Astor Markhor,animal totémico pakistaní, uno de los 2500 ejemplares que sobreviven en el mundo según el censo de 2011. Aunque el gobierno permite la caza controlada de algunos ejemplares, la reacción popular ha sido furibunda, como era de esperar, porque lo ha sentido como un golpe a su identidad profunda, preislámica incluso. Es sabido que el imperialismo turístico no se detiene ante nada, y menos cuando integra el racismo cientifista como es el caso de las famosas fotografías obtenidas de uno de los raros leopardos negros. La opinión keniata ha denunciado el racismo occidental por haber propagado que un turista blanco había obtenido la mejor y tal vez la única fotografía de este bello felino, cuando los nativos ya lo habían hecho con anterioridad. Lo grave es que el imperialismo turístico usa ese debate como marketing para su negocio de la «caza fotográfica», supuestamente respetuosa. Pero la realidad es mucho más cruda porque al margen de la propaganda, desde 1970 se han eliminado más del 60% de mamíferos, aves, peces y reptiles. Un ejemplo de imperialismo turístico lo tenemos en la organización ecologista WWF –patrocinada por las monarquías británica y española, entre otros poderes imperialistas- que ha falsificado informes presentados a la Unión Europea sobre el impacto de la industria turística en las formas de vida de la población local de una amplia zona del Congo, sobre todo los cazadores-recolectores Baka de Messok Dja. La población se niega a que sus tierras sean convertidas en un «parque nacional». La población denuncia el trato violento que reciben de los guardas privados, las prohibiciones impuestas al uso ancestral de los bienes comunes de los bosques, campos y ríos. El pueblo al que llamamos «pigmeo» ya había denunciado a finales de 2018 a esta organización WWF por sufrir ataques de sus bandas de matones a quienes se resisten a sus proyectos «ecologistas». En sus comienzos en los años 60 y 70 del siglo pasado, la industria turística estaba centrada casi exclusivamente en los países imperialistas y en los Estados europeos menos enriquecidos como los del sur de Europa, y no había desplegado apenas su potencial destructivo, aunque ya lo anunciaban. Fue a partir de la política de liberalización de capitales desde mediados de los ’80, junto al impacto de las nuevas tecnologías de la información y al desarrollo de la aviónica, que se disparó la industria turística, correctamente denominada «peste blanca». Pero hizo falta otra innovación: la ideología individualista y racista del supremacismo blanco inherente al neoliberalismo, que hizo que la industria turística pasase a ser un imperialismo turístico que exigía y exige a los pueblos que lo padecen que devalúen su cultura nacional, popular, para que sea agradable, consumible, para y por los visitantes. Cuando los capitales especulativos que recorren el planeta buscando dónde pueden carroñear, vieron el suculento negocio de la caza «sostenible», con todo lo que implica de hoteles, comercios, transporte, servicios, prostitución, drogas y diversión, se pasaron al «ecologismo». Esa industria pasó a ser imperialismo eco-turístico: su paradigma es la fotografía del rey emérito español matando elefantes mientras su país estaba aplastado por la crisis, el mismo rey que intentó prohibir el derecho de expresión al comandante Chávez. El imperialismo eco-turístico, o simplemente hotelero, exige a los «mercados», a los pueblos que explota, que ofrezcan la «seguridad» suficiente para que el negocio sea rentable, les garantice la «paz» que sus clientes necesitan para sus diversiones y gastos, es decir, que controlen o repriman la lucha de clases, que oculten la miseria y la pobreza, que den una imagen externa adecuada a la ficción que el turista busca y que el márquetin le promete. No han faltado amenazas de intervención o de sanciones jurídicas y económicas del imperialismo a los «mercados turísticos» con la excusa de que han tratado mal a sus compatriotas que ejercitan el «derecho a consumir» turismo. 5.5.- Guerra cibernética y electrónica. Si el imperialismo eco-turista no puede sobornar ni derrotar a los pueblos, entonces el capital recurre a violencias superiores. La guerra cibernética y electrónica contra Venezuela son dos tácticas y métodos diferentes pero unidos en el hecho de que se realizan con las más modernas tecnologías científicas e integran actualizaciones de última hora de métodos clásicos como la guerra psicológica, el chantaje religioso, la manipulación afectiva y emocional más primaria, etc., con ayuda de sabotajes terroristas que destruyen infraestructuras vitales para la salud y la vida del pueblo atacado, como es el caso de los ataques criminales a la red eléctrica venezolana. En 2017 el Ministerio de Defensa de Gran Bretaña abrió un concurso para estudiar la manipulación del comportamiento humano según las necesidades más recientes de la guerra cibernética, de la estrategia geopolítica, de acciones encubiertas y no encubiertas «dentro del Estado de derecho», avanzando en un plan elaborado en 2010, que contactó con psicólogos, filósofos y teólogos para que ayudaran a mejorar la guerra psicológica. Cambridge, prestigiosa universidad pública, pero de élites burguesas, junto con Frazer-Nash Consultancy poderosa industria militar privada, presentó uno de los mejores cuatro proyectos de investigación, avalado por la Escuela de Artes y Humanidades y la Escuela de Humanidades y Ciencias Sociales, y por médicos famosos. Cambridge adornó su propuesta con una intensa propaganda dirigida a anular las dudas y críticas internas de sectores de la universidad que rechazan la militarización del saber. Al final tuvo que retirar la propuesta, lo que no significa que rompiera todos los lazos con la tecnociencia militar privada y pública. La universidad de Lancaster también se presentó al concurso y también se retiró. La guerra cibernética y electrónica, que también sirve para la minuciosa vigilancia de las clases y naciones explotadas, de las izquierdas revolucionarias, necesita de sofisticadas redes integradas en una central de mando escondida en las cloacas del imperialismo. El ataque terrorista de agentes surcoreanos dirigidos por la CIA estadounidense a la embajada de Corea del Norte en Madrid, el pasado 13 de marzo, para acceder a información secreta decisiva, es un ejemplo de libro sobre el accionar de pequeños comandos. Los EEUU, que controlan el 57% de la venta de armas en el mundo, y tienen una red gigantesca de bases oficiales y camufladas presente en el 75% de los Estados, necesitan asegurar su monopolio de la violencia, lo que le ha llevado con la ayuda de Canadá a atacar a la empresa china Huawei, la más avanzada en la tecnología 5G, relacionada con estas formas de guerra. La importancia de todo esto radica también en los lazos entre los ejércitos oficiales y los privados, las empresas militares que han vuelto para quedarse y que se remontan a los condotieros de entre los siglos XIII y XIV al XVI, y luego las compañías comerciales de los Estados coloniales con sus ejércitos privados, aunque controlados por las monarquías. Las potencias imperialistas que intentaron aplastar las luchas anticoloniales, recurrieron a grupos mercenarios. La primera guerra de Afganistán desde 1978 vio la aparición de talibanes organizados por los EEUU. La excusa perfecta para el nacimiento oficial de los ejércitos privados fue el 11-S de 2001. Desde entonces, su número, su poder y sus relaciones con los aparatos de Estado y con las grandes corporaciones, con el narcocapitalismo y los terratenientes –Colombia es el paradigma- no han hecho sino aumentar. La segunda guerra de Irak les dio el impulso definitivo, y para 2008 había en este país más mercenarios que tropas regulares, con un gasto gigantesco que llegaba al 20% del total desembolsado por los EEUU entre 2003 y 2007. La aniquilación de Libia fue también un negocio redondo para estos criminales, pero fracasaron en Siria, y ahora aumentan sus ataques a Venezuela, donde también fracasarán. (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Si lo de Venezuela no es una "revolución de colores", se le parece bastante
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    16/03/2019
    Cuentan que una de las cosas que más temía Hugo Chávez era que le hiciesen una “revolución de colores”. Telesur dedicó innumerables programas a denunciar este tipo de campañas de desobediencia civil pacífica con el objetivo explícito de derrocar al Gobierno, que mezclan las protestas callejeras con el humor, el simbolismo y la erosión del apoyo al liderazgo, y convertidas en técnica subversiva exportable desde que en el año 2000 un grupo de activistas serbios lograran hacer caer con ellas a Slobodan Milosevic. Uno de ellos, Srdja Popovic, se convirtió en instructor a tiempo completo, enseñando sus métodos a opositores en Georgia (2003), Ucrania (2004) y Kirguistán (2005). Lo intentaron también sin éxito en Bielorrusia, y en Rusia la iniciativa nunca ganó demasiada tracción. Hoy, Popovic tiene una “academia revolucionaria” a tiempo completo en Belgrado, llamada Centro de Acción y Estrategias No Violentas Aplicadas (CANVAS, por sus siglas en inglés). Chávez probablemente tenía razón: miembros de CANVAS asesoraron a la oposición venezolana en 2007 durante el referéndum de reforma constitucional, la primera cita electoral que perdió el mandatario, en parte gracias a la movilización de los activistas. “Contribuimos a la derrota de un dictador, y estoy orgulloso de ello”, me dijo Popovic cuando le entrevisté en su oficina en 2014. En aquella ocasión hablamos mucho de la revolución egipcia, a cuyos iniciadores del Movimiento 6 de Abril habían entrenado los serbios, según su propia admisión. Según Popovic, los activistas egipcios habían identificado correctamente al ejército como el principal escollo para sacar al presidente Hosni Mubarak del poder, por lo que gran parte de su estrategia había sido diseñada para lograr que los militares se quedasen al margen del enfrentamiento entre el autócrata y la calle. Esa conversación tuvo lugar en un momento en el que Egipto había pasado ya por un experimento democrático primero acaparado por los islamistas y posteriormente aplastado por las mismas fuerzas armadas que en un principio se habían mantenido neutrales, y el país había regresado a la dictadura. “Los activistas egipcios se olvidaron de sus propias conclusiones”, me aseguró Popovic. He recordado aquella lección al ver la hábil estrategia que desarrolla estos días la oposición venezolana liderada por Juan Guaidó: cada vez que le ponen el micrófono delante, Guaidó insiste en que el ejército debe ponerse del lado del pueblo, y en la existencia de una Ley de Amnistía que garantiza que no habrá represalias contra aquellos oficiales y funcionarios que rompan con el presidente Nicolás Maduro. De hecho, los opositores han dejado claro que no esperan tanto un golpe contra Maduro como que los militares se queden en sus cuarteles. Este domingo, Guaidó ha instado a sus partidarios a imprimir copias de la ley y a repartirlas entre sus conocidos, parientes y vecinos en el seno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El objetivo es claro: socavar al ejército desde abajo, ya que la cúpula castrense parece aún firmemente al lado del Gobierno. Lo curioso es que el propio Popovic publicó en 2017, durante el pico de la revuelta contra Maduro, un artículo titulado “El proyecto para salvar Venezuela”, que detallaba una hoja de ruta para sacar al presidente del poder, y que la oposición venezolana parece estar siguiendo punto por punto: tener una visión clara de los objetivos y las acciones a desarrollar, erosionar los núcleos de poder adecuados, apelar a terceros actores externos y unir fuerzas con la Iglesia Católica. Para llegar a este punto, Guaidó ha seguido un plan gradual: primero, conseguir que países como Argentina y Brasil reconociesen a la Asamblea Nacional en manos de la oposición como la única institución legítima de Venezuela; posteriormente, proclamar la Ley de Amnistía; después, autoproclamarse presidente interino y lograr el reconocimiento de, hasta la fecha, 21 países, incluyendo pesos pesados como EEUU y todo el Grupo de Lima. De este modo, las garantías sobre la amnistía tienen peso específico y son algo más que papel mojado. Hacia el desmoronamiento Nada de esto es casual o inocente: la agencia Associated Press reveló esta semana que Guaidó pasó semanas realizando contactos secretos con las administraciones de EEUU, Colombia y Brasil para informarles de sus planes. Los Gobiernos de Perú y Canadá también jugaron un papel importante en estos contactos. Según los organizadores, el líder opositor tuvo que cruzar clandestinamente la frontera colombiana para esquivar la vigilancia de los servicios de inteligencia venezolanos, y el movimiento implementó un complejo sistema de comunicaciones encriptadas que les permitió coordinarse sin ser detectados. Eso no significa necesariamente que se trate de una operación dirigida desde el exterior: la oposición venezolana goza de recursos de sobra para afrontar toda esta planificación, y a estas alturas ya conocen de sobra estos mecanismos puestos en práctica en otros lugares. Pero sí implica que, esta vez, los opositores han hecho los deberes de antemano en lugar de confiar en “la acción del pueblo” para derrocar al chavismo. El plan puede funcionar: pocas horas después de la proclamación de la Ley de Amnistía se produjo una primera sublevación de miembros de bajo rango de la Guardia Nacional Bolivariana en la barriada popular de Cotiza, en Caracas. Este fin de semana han desertado el agregado militar venezolano en Washington, el coronel José Luis Silva, y la cónsul primera en Miami, Scarlet Salazar. Y todo apunta a que son solo los primeros de lo que puede llegar a ser un rápido desmoronamiento, especialmente tras el anuncio de la imposición de nuevas sanciones por parte de EEUU contra la petrolera estatal PDVSA, lo que dificultará el pago de los salarios de las fuerzas de seguridad. En la misma línea se ha expresado el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton: "Pedimos al ejército venezolano y a las fuerzas de seguridad que acepten la transición pacífica, democrática y constitucional del poder", dijo ayer durante una rueda de prensa, en la que aseguró que ya están “viendo cómo funcionarios y personal militar se acogen a este llamado”. Es posible incluso que el desliz de Bolton –su anotación sobre “5.000 soldados a Colombia”, que captaron las cámaras de los fotógrafos- no sea tal, sino una mera estratagema para incrementar la presión psicológica sobre sus adversarios. Desde el punto de vista teórico, la estrategia de Guaidó es acertada. Los movimientos de desobediencia civil solo pueden triunfar en condiciones de ‘perestroika’ o cuando el coste político de una represión indiscriminada es demasiado alto, pero es improbable que hubiesen tenido éxito frente a aparatos estatales claramente asesinos como el nazismo o el estalinismo. Lo que el propio Popovic se cuida mucho de airear es que, en el caso de Serbia, los servicios de inteligencia británicos negociaron con el ejército que entonces aún se denominaba yugoslavo para asegurarse de que no saldrían en ningún caso a aplastar a los manifestantes. Pero cuando a las tropas no les tiembla la mano al hacerlo, lo más probable es que el movimiento fracase. Piensen en Tiananmen, o en la fallida “revolución verde” de Irán en 2009. Desactivar a las fuerzas armadas es la única forma de garantizar la victoria. La única certeza es que, ocurra lo que ocurra, el régimen de Maduro se lo juega todo en las próximas jornadas, tal vez horas. (Fuente: El Confidencial / Autor: Daniel Iriarte)



  • Poble Lliure se ha retratado; ha salido en la imagen con una cara muy fea
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    14/03/2019
    Dicen querer participar en las elecciones del 28-A para llegar al Congreso y, entre otras cosas, denunciar “el carácter autoritario del Estado”. Lo dice Poble Lliure, una organización política integrada en la CUP que, curiosamente, el pasado domingo decidió mediante consulta no participar en las citadas elecciones. Es decir, un partido que se salta lo acordado e incurre en la indisciplina va a denunciar el carácter autoritario del Estado practicando el autoritarismo (gane o no, se presentan) dentro de la formación anticapitalista a la que pertenecen. Cuando menos, ¡tamaña incongruencia! Si hubieran ganado la consulta, todas las demás formaciones que integran la CUP hubieran tenido que aceptar concurrir a las elecciones. Pero perdieron, y Poble Lliure no acepta el resultado y se presentara a los comicios. ¡Qué demócratas, carajo! ¿Con qué cara pueden exigir ellos y ellas democracia al Estado si en el ámbito que les compete (la CUP) Poble Lliure no la práctica? La votación del Consejo Político de la CUP (61 miembros) celebrado, como ha quedado dicho, el pasado 10 de marzo arrojó estos resultados: 37 militantes optaron por no presentarse a las elecciones generales, 20votaron a favor y 4 se abstuvieron. Como se puede observar, la victoria de los que no querían participar en la orgía electoral del 28-A (entre ellos Endavant-OSAN) fue sin duda notable. Que después de estos resultados Poble Lliure haya decidido participar en las elecciones generales es un insulto a sus compañeros y compañeras de la formación anticapitalista CUP. Dicen que quieren “explorar una candidatura rupturista”, emplazando para ello a otros colectivos “independentistas, republicanos y de izquierdas”, lo que no es tarea fácil, ya que deben presentar el viernes 15 de abril, a más tardar, la coalición ante la Junta Electoral Central (JEC). Aseguran que “hay una alternativa electoral” y una candidatura que denuncie públicamente “el carácter autoritario del estado” y que haga “del reconocimiento del derecho a la autodeterminación, del fin de la represión y del empleo, y de la defensa de los derechos sociales y la plena igualdad, los elementos centrales de la acción política”. Poble Lliure consideran que JxCat y ERC no cumplen los requisitos necesarios para llevar a cabo sus citadas pretensiones, porque entienden que han adoptado un “discurso reformista totalmente inviable” en un Estado español “en plena deriva autoritaria”. En eso no les falta razón, pero, en el caso de que saquen representación en el Congreso (algo muy poco probable), ¿de verdad creen que pueden ser determinantes para conseguir lo que se proponen? Deberían saber que ese circo, llamado Congreso y donde se dan momentos realmente grotescos, no está diseñado para que eso sea posible. Con su actitud, lo único que han hecho es retratarse; el rostro que aparece en la imagen se ve, sin duda, muy feo. (Fuente: La Haine / Autor: Paco Azanza)



  • Ley Helms-Burton: una espada de Damocles sobre la soberanía
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    13/03/2019
    La decisión de Clinton de prorrogar por seis meses la aplicación del título tercero de la Ley Helms-Burton es una especie de tomadura de pelo al mundo, y si se quiere usar una imagen, pretenden tener una espada de Damocles sobre las relaciones comerciales internacionales y sobre la soberanía de los países, porque ¿qué es lo que va a pasar dentro de seis meses? Nadie lo sabe, es un juego, un rejuego. Clinton es una víctima de su propio error, porque esta Ley Helms-Burton –me perdonan por mi pronunciación inglesa– es una ley que elaboran los adversarios políticos de Clinton, los republicanos de extrema derecha. Clinton era contrario a esa ley, y en ese momento determinado, calculando costos y beneficios del proceso electoral, toma la decisión de apoyar esta ley. Bueno, pues esa es una cuestión de principios. Creo que, si un hombre tiene una idea, un criterio, una ética, tiene que mantenerse firme en la defensa de esa idea. Entonces, en un acto impensado, irreflexivo, realmente, en unos minutos adopta esa decisión, a raíz del incidente de las dos avionetas, incidente provocado por ellos, cuyos vuelos venían produciéndose hacía años y que habían sido objeto de infinidad de advertencias, e incluso de una promesa del Gobierno de Estados Unidos de que iba a impedir esas voliciones del espacio aéreo de Cuba. Realmente, creo que cometimos un error al creer en las promesas del Gobierno de Estados Unidos. No quiso o no pudo evitar lo que pasó, pero nosotros estábamos confiados, creíamos que no se produciría más ese tipo de violaciones del espacio aéreo; sin embargo, inesperadamente para todos se produce. Los mecanismos de defensa estaban organizados, estaban preparados, porque son cosas que ocurren en cuestión de segundos, y, al producirse la violación, actuaron. Todo esto, en que no sentimos que pese sobre nosotros la menor responsabilidad, la menor culpa, le sirvió de pretexto, en medio de la campaña electoral, para cambiar de bando y apoyar una repugnante ley –que ya había sido objeto de crítica universal– de un día para otro. Ahora, lógicamente, está sufriendo las consecuencias de ese error, porque se creó una protesta universal, y era lógico que se creara, porque ya no se trataba solo de una agresión a Cuba, no. Cuba ha sido agredida durante mucho tiempo y ha soportado esas agresiones; en este caso se agredía la soberanía y lo intereses de todos los países del mundo, y se creaba un precedente que mañana puede ser aplicado en cualquier lugar, en cualquier otro país. Aceptar esa prerrogativa del Gobierno de Estados Unidos de establecer leyes extraterritoriales y sanciones fuera de la jurisdicción de Estados Unidos, es renunciar al principio de la soberanía nacional, que todavía tiene mucha importancia para los pueblos del mundo. Esto explica una protesta universal. Por primera vez en la historia de la oea se produce una resolución condenando esta ley, y no hay un solo país del mundo, realmente, que la haya apoyado. La protesta fue muy grande, y no solo la protesta, sino la decisión de los países de adoptar medidas frente a las estipulaciones de esta ley. Clinton se vio en una situación muy comprometida: si aprobaba el famoso título 3 ahora, de inmediato, desde el día 15, se creaba un conflicto con todos los demás países; si no lo aprobaba, si no lo ponía en vigencia, se creaba un conflicto con la extrema derecha republicana y con los elementos extremistas de la emigración cubana, cosa perjudicial, a su juicio, bajo el mito de que esos son los que deciden las elecciones en la Florida, lo cual es falso, absolutamente falso, y veremos qué es lo que va a  ocurrir. ¿Qué es lo que va a pasar dentro de seis meses? ¿Caerá la espada? Hay que esperar, no se puede decir la última palabra. Esperamos que el mundo siga luchando contra esta agresión a su soberanía, a sus derechos, contra una ley que sería un precedente funesto y en contradicción plena con todos los principios que los países han acordado sobre el comercio internacional. Realmente sería un desastre, sería el momento en que el mundo estaría renunciando a la soberanía. privar al pueblo de lo que tiene Nada será fácil respecto a Cuba en el futuro. Lucharemos sin descanso contra la asesina Ley de Ajuste Cubano, contra la cruel Ley Helms-Burton, cuyos autores son acreedores –conforme con los tratados firmados en 1948 y 1949, suscritos tanto por Cuba como por Estados Unidos– a comparecer ante un tribunal por delito de genocidio. Con relación a Cuba se discuten igualmente dos concepciones: la de los que quieren destruirnos desde fuera –es decir con más bloqueo, con más hostilidad, con más amenaza de agresión–, y la de los «nobles y bondadosos caballeros» que nos quieren destruir desde dentro, pero todos con bloqueo; las dos concepciones son apoyadas en el bloqueo. Ahora calculen.  Y eso no lo ocultan, porque la famosa Ley Helms-Burton es tan brutal que prácticamente amenaza a nuestro país –como ha explicado Alarcón varias veces, con privar al pueblo de todo lo que tiene.  Prácticamente no le quedaría una escuela, no le quedaría un círculo infantil, no le quedaría un centro de educación de minusválidos, no le quedaría hospital, ni del médico de la familia quedaría nada. Prácticamente todos los agricultores de este país perderían sus tierras, excepto algunos de los que ya fueran antiguos propietarios, y la inmensa mayoría son propietarios porque la Revolución les entregó la tierra.  Todas las ubpc, todas las cooperativas, perderían lo que tienen, todas sus propiedades. En un país como Cuba, donde el 85 % de las familias es propietario de su vivienda, en virtud de las leyes de la Revolución y de la obra de la Revolución, todas esas familias perderían la propiedad de las viviendas. Como ha dicho el mismo Clinton, de acuerdo con esa Ley Helms-Burton las indemnizaciones que tendría que pagar Cuba no serían 5 000 o 6 000 millones por las que fueron propiedades norteamericanas. Hasta estaríamos dispuestos a pagar propiedades norteamericanas si nos indemnizan.  Les iba a decir que, según cálculos de Clinton, la ley mencionada exige pagar 100 000 millones al incluir las propiedades de cubanos que después se hicieron norteamericanos, y de acuerdo con la ley, el bloqueo seguiría hasta que no se pagaran los 100 000 millones. Sabemos lo que significaría que este país cayera de nuevo en manos de Estados Unidos, con ley y sin Ley Helms-Burton. Lo que dicen que ocurrió en Indonesia sería pálido, lo de Guatemala una bobería. Pero lo último, lo inconcebible es creer que los cubanos harían como los esclavos que llevaban al circo romano y que decían: «¡Viva el César, los que van a morir te saludan!». Ellos tienen que saber que aquí no queda nadie que no empuñe un arma y combata hasta el final, hasta una muerte verdaderamente gloriosa; lo inglorioso es poner el cuello para que el imperio lo corte. Ellos saben que eso no puede ocurrir y no ocurrirá jamás. La hostilidad con nosotros es derrocar a la Revolución, su idea, destruir la Revolución, aplastar la Revolución. Y, como decíamos anteriormente, hoy se concentran fundamentalmente en los programas anunciados, requeteanunciados, de la guerra ideológica, a través del famoso Carril ii, y en la guerra económica; dos cosas: guerra ideológica y guerra económica, para asfixiar al país económicamente, tratar de ahogarlo, debilitarlo, crear las condiciones óptimas para que sus podridas ideas puedan penetrar o puedan engañar con ilusiones a mucha gente que no conocen, como conoce ese joven que nos habló hoy, de las realidades del mundo y del sistema dominante.



  • Caos y sabotajes, nueva hoja de ruta de la agresión de EE.UU. contra Venezuela
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    12/03/2019
    Tienen razón las autoridades venezolanas de dudar de las matrices emitidas desde Washington y promocionadas por los grandes medios de comunicación, que suavizarían la agresión y los planes de injerencia de EE.UU. en el país, con una nueva “hoja de ruta” que, sin embargo, incluyó un ataque cibernético contra la estructura energética, extendiendo la oscuridad a lo largo y ancho del territorio, sobre las ciudades y el campo. No solo fue un apagón: éste tiene sus secuelas en la creación de un clima de inseguridad general e incluso de indefensión; el corte de expendio de gasolina con el colapso del transporte colectivo e individual, el bombeo del agua corriente, la caída de las comunicaciones, incluyendo el internet y la televisión, el control aéreo.., y la muerte de decenas de hospitalizados por imposibilidad de operarlos o aplicarles diálisis. ¿De esto se trata la “ayuda humanitaria”? Y el imaginario colectivo no olvida que en 2016, cuando la oposición pidió amnistía para los presos por el terror callejero, incluyeron a aquellos que participaron en el sabotaje energético y eléctrico. Ningún dirigente opositor ni la llamada “comunidad internacional de la que habla Washington y sus cómplices del Grupo de Lima condenaron el sabotaje, ni entonces ni ahora. Con apagón incluido, militantes bolivarianos salieron a la calle a protestar por este nuevo ataque criminal También la oposición, midiendo fuerzas en sendas marchas. Con un megáfono y desde una camioneta, Juan Guaidó reiteró que está dispuesto a usar la acción de una fuerza extranjera para deponer a Maduro. "¡Intervención!", vociferó parte de sus seguidores, a lo que contestó con una frase amenazante de su mandante, el presidente Donald Trump: "Todas las opciones están sobre la mesa". El efecto de Guaidó entre sus seguidores que pedían “intervención” tras el fracaso de las acciones del 23 de febrero (Operación Cúcuta) fue de receptividad, señala Marco Teruggi. El portavoz de Washington afirmó que podría apelar al artículo 187 de la Constitución, que abriría la puerta a una intervención, según dijo, “cuando llegue el momento”. El fugado y exiliado dirigente acciondemocratista Antonio Ledezma, tuiteó: “Vamos pdte. @jguaido solicite formalmente la intervención humanitaria”. El autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó, degradado por los medios hegemónicos a “presidente de la Asamblea Nacional” tras el fracaso de la Operación Cúcuta, regresó al país… y no pasó nada. Ni los veteranos líderes de la oposición se le acercaron, mientras algunos países latinoamericanos, la socialdemocracia europea y sectores de la iglesia buscan un diálogo entre el gobierno y la oposición, instancia para cuya concreción Caracas puso sus condiciones. La parte difundida de la “nueva ruta”, calificada de “adormecedora” para que el gobierno baje la guardia, son las anunciadas sanciones y presiones diplomáticas, financieras y políticas de EE.UU. para conseguir el derrocamiento del gobierno constitucional y la insistencias para que otros gobiernos se adueñen (pirateen) los fondos venezolanos en sus país. La idea es deteriorar permanentemente a Venezuela. La oscuridad Y la muestra de la parte de la “hoja de ruta” con la que realmente Washington quiere dañar no solo al gobierno sino al país, fue el ataque cibernético al backbone (columna vertebral) del sistema de generación (turbinas) eléctrico de El Guri, que dejó sin luz ni electricidad a casi toda Venezuela, y de paso también al norte de Colombia y Brasil, que dependen de la energía venezolana. Ya la bélica Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) había señalado que “la interrupción del abastecimiento energético de una nación puede destruir la economía y el entramado social de un país de una forma similar a una guerra, aún sin haberse disparado un solo un tiro”. La represa hidroeléctrica de El Guri es controlado casi 100% por sistemas robotizados de apertura/cierre de compuertas de flujo hídrico que alimentan las turbinas generadoras de electricidad que surten al país, con protocolos de seguridad que son de los más modernos y seguros del mundo. Pero también existen también ciberatacantes de alta factura, que manipularon a distancia su Centro de Control Automatizado. Curiosamente, el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, tuiteó: Las políticas de Maduro no traen más que oscuridad, para agregar que "Sin comida, sin medicinas, ahora sin electricidad. Próximamente, sin Maduro". Por su parte, Guaidó tuiteó: “Venezuela tiene claro que la luz llega con el cese de la usurpación”. La estrategia de EE.UU. es la de estrangular a Venezuela, económica y financieramente y para eso exige el apoyo de sus cómplices. Las advertencia de Rusia y China, hicieron reaparecer los fantasmas de la Crisis de los Misiles de 1962, y la falta de respaldo total por parte de los países latinoamericanos y caribeños. Hicieron cambiar la hoja de ruta. Por las sanciones, las refinerías de EE.UU. suspendieron la compra de 500,000 barriles diarios de petróleo de Venezuela, cuota que fue absorbida por China y principalmente por India, la que fue advertida por Washington de no comprar crudo de Venezuela. Curiosamente, India recibió un ataque misilístico desde Paquistán, que decidió distanciarse de EEUU y acercarse a Rusia-China, una alianza que Washington tratará de impedir. Antecedentes acá y acullá Este accionar de Washington ya lo había sufrido Venezuela tras el golpe de abril de 2002, cuando durante el llamado golpe-paro petrolero (diciembre de 2002 a febrero de 2003 desde Miami la empresa Intesa, que monopolizaba el “cerebro”, se manipuló el sistema que regía toda el área operativa de la estatal petrolera Pdvsa, que fue recuperado por expertos en software u hackers venezolanos. BBC Mundo recuerda que en enero de 2010, los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica que visitaban una planta nuclear en Natanz, Irán, notaron con desconcierto que las centrifugadoras usadas para enriquecer uranio estaban fallando. El fenómeno se repitió cinco meses después en el país, pero esta vez los expertos pudieron detectar la causa: un malicioso virus informático, Stuxnet, diseñado con una mentalidad bélica, había tomado el control de mil máquinas que participaban en la producción de materiales nucleares y les dio instrucciones de autodestruirse. Esa fue la primera vez que un ataque cibernético logró dañar la infraestructura del "mundo real". Pero el 23 de diciembre de 2015, alrededor de la mitad de los hogares en la región ucraniana de Ivano-Frankivsk (1,4 millones de habitantes) quedaron sin electricidad durante horas, a causa de un “virus”(BlackEnergy) utilizado en un ataque de hackers. Nueva hoja de ruta El ciberataque al que fue expuesto el sistema eléctrico trató de generar e impulsar un caos, que justificara la aplicación de la Doctrina de la Necesidad de Proteger. Los venezolanos pasan a ser, para los autores de esta nueva hoja de ruta, daños colaterales en esta guerra. Frente a un modelo de caos social, no sirve una estrategia militar, sino una estrategia social. La nueva hoja de ruta significa entrar en una guerra compleja de desestabilización, con acciones bélicas encubiertas o con aplicaciones de la guerra psicológica (las llamadas de cuarta y quinta generación) que lleven a generar violencia, e incluso una confrontación interna, excusa para una externa. Supone también la preparación de un proceso de balcanización, que podría conducir a una fragmentación del territorio. Llega tras el fracaso de la Operación Cúcuta, donde con el auspicio del gobierno colombiano y la dirección de Washington, participaron grupos de guarimberos profesionales venezolanos, paramilitares colombianos, fuerzas especiales estadounidenses, con el concurso del inmenso aparato de terrorismo comunicacional y actores de las grandes empresas del espectáculo y la comunicación. Fracasó porque no lograron vulnerar la seguridad fronteriza, defendida por militares de la FANB, pero también por milicianos, campesinos, trabajadores, pueblo. Fracasó porque los militares colombianos y brasileños no están en condiciones (y tampoco de acuerdo) con una invasión y la consecuente ocupación de la Amazonia, con temor al poder de fuego venezolano. La nueva hoja de ruta retoma el camino de sabotajes y terrorismo interno, con el fin de aumentar el descontento y el miedo entre la población (de allí el gran apagón), afectando la distribución de alimentos y medicinas o prestación de servicios (electricidad, agua) y buscando un golpe militar contra el gobierno de Maduro. Pero el “goteo” de militares hacia la oposición, base de la propaganda opositora made in usa, fracasó (por ahora, diría Chávez) En esta nueva hoja de ruta posiblemente estén previstos asesinatos selectivos, en busca del cambio de la correlación interna de fuerzas del bolivarianismo. Según la agencia noticioso-financiera Bloomberg, EEUU desgasta a Guaidó para abrir paso a la guerra. Y obviamente, para EEUU en estos momentos Guaidó le sirve más como mártir que como héroe. Si Jehová mandó la siete plagas contra Egipto para salvar al pueblo judío, pareciera que el presidente tuitero estadounidense, autoproclamado nuevo mesías imperial, está dispuesto a toda costa ya no a derrocar al gobierno constitucional venezolano y erradicar el “virus” chavista, sino también a destruir el país. (Fuente: Rebelión / Autor: Aram Aharonian)



  • Altsasu como “pedagogía del miedo” contra la juventud y por el “miedo” a la juventud
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    10/03/2019
    Hoy la audiencia nacional española ha ratificado las condenas del montaje policial y mediático acontecido en Altsasu. La justicia española y francesa aplicada en Euskal Herria desde el primer juzgado hasta el último tribunal es la injusticia de la burguesía aplicada en territorio ocupado con el único objetivo de precisamente mantener forzada la hegemonía de esa burguesía y la ocupación. La guardia civil desplegada en Euskal Herria junto al resto de fuerzas represivas desde la policía nacional española hasta la ertzaintza o la policía foral no serían mas que elementos que utilizan la fuerza bruta o la amenaza de ello con los mismos objetivos y la misma legalidad impuesta. De esta manera, el complejo judicial, policial y militar junto al poder mediático del capital son las distintas piezas del mismo puzzle de una estrategia política de la clase dominante donde los tribunales serían juez y parte de una globalidad de la represión de estado. Una represión que independientemente de las formas que tome no cesará hasta que ese bloque dominante al completo sea expulsado de nuestras vidas o hasta que nos asimilemos completamente a sus dictados. Las detenciones en Altsasu vinieron precedidas de una amplia campaña criminalizadora contra uno de los pocos focos que perduran en Euskal Herria de denuncia permanente contra las fuerzas de ocupación y la represión gracias al impulso juvenil. De ahí que el montaje y las detenciones tuvieron como primer objetivo anularlo y que “sirva de ejemplo”, y una vez dada la sentencia servir a la «normalización social» y la «convivencia» bajo los efectos de la pedagogía del miedo con un mensaje claro dirigido a la juventud trabajadora y por extensión secundaria a la clase trabajadora vasca en su conjunto. Los aparatos del estado, desde sus subsidiarios autonómicos hasta los analistas del CNI, son conscientes de que tiende a agrandarse por momentos el corte generacional en Euskal Herria entre el viejo poder político adulto y el incipiente poder juvenil en todos los frentes, lo cual es el precedente a un nuevo e inminente ciclo de lucha revolucionaria y por tanto la quiebra de la estabilización política que con tanto mimo habían tratado de que no se desnivele en Euskal Herria para que se mantenga la injusticia. Que al mismo tiempo, coincide con la Gran Crisis que zarandea a las burguesías occidentales, y de una forma especial a la española. De ahí que en los últimos pocos años se haya lanzado una ofensiva criminalizadora y represiva sin precedentes contra el revigorizado movimiento de gaztetxes por toda Euskal Herria, la burocracia de la enseñanza se haya bunkerizado frente al alza del sindicalismo estudiantil, que recientemente encarcelaran a un joven en Gasteiz y otros dos jóvenes vascos en otro montaje. Que sean atacados policialmente espacios de jóvenes feministas. O que en estos momentos la lucha juvenil que ha sido uno de los máximos ejemplos a seguir y referentes en los últimos años (Gaztetxe Maravillas) esté pendiente de 109.160 euros en multas, una persona en riesgo de ser encarcelada, 82 procesados, más de 35 personas en riesgo de ser juzgadas, todo ello tras la ocupación policial de todo un barrio por una semana que causó cientos de heridos en una clarísima y milimetrada operación de castigo de la burguesía con la complacencia del reformismo con el objetivo de eliminar o subsumir otro foco de poder obrero y popular creado a instancias de la juventud trabajadora. Precisamente esa construcción de esa nueva estrategia revolucionaria en ciernes que nos oriente hacia la libertad en este infierno de contradicciones de toda índole que minan al capitalismo será la que abra las ventanas de oportunidad para poner las bases para dejar atrás la represión, al tomar la clase trabajadora vasca en sus manos su propio destino. Altsasukoak aske! Euskal Herri Langilea aske! (Fuente: La Haine / Autor: Borroka Garaia)



  • 8 de marzo: día de la mujer trabajadora y revolucionaria, no es día de reinas y explotadoras
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    08/03/2019
    El 8 de marzo se conmemora a la mujer trabajadora, revolucionaria. La comunista Clara Zetkin propuso la conmemoración en la conferencia de mujeres socialistas de 1910, para homenajear la lucha de las mujeres contra la explotación capitalista. Se recuerda el asesinato, a manos del Gran Capital, de 129 obreras quemadas vivas en una fábrica cuyos dueños habían cerrado las puertas (en EEUU). Se conmemora la lucha por la justicia social, la lucha contra el patriarcado y el capitalismo, cuyos mecanismos se articulan el uno al otro a la perfección. El 8 de marzo quedó apuntalado como fecha eminentemente revolucionaria por los sucesos del 8 de marzo de 1917 en la Rusia tzarista: miles de mujeres salieron a las calles clamando por sus derechos, contra la explotación y las guerras que la burguesía imponía al pueblo: ellas detonaron la Revolución de Octubre. Tras la revolución de Octubre las mujeres conquistaron sus derechos económicos, sociales, sexuales y reproductivos: derecho al voto para todas las mujeres (no solo para las propietarias como en Gran Bretaña), derecho al divorcio, derecho al aborto, derechos plenos al estudio y trabajo, vivienda, sanidad y educación garantizadas, etc. Todos estos derechos todavía se siguen luchando en la inmensa mayoría de países capitalistas. Las mujeres somos la parte más golpeada de la clase explotada. Somos víctimas de las guerras imperialistas, del saqueo capitalista que empobrece regiones y países enteros, de las privatizaciones y la precariedad, y además somos víctimas del machismo incesantemente promovido por los medios y toda la industria cultural del capitalismo. Porque el capitalismo se sustenta fragmentando y dividiendo a la clase explotada: por ello la industria cultural del capitalismo difunde incesantemente paradigmas de discriminación como el machismo y el racismo. Somos las trabajadoras explotadas, estudiantes, artistas, paradas y jubiladas a quienes se nos está privando de una vida digna, en ocasiones hasta de la alimentación, la vivienda, el acceso a la salud, el acceso a la educación, etc. Somos privadas de condiciones de trabajo y de remuneración dignas por los capitalistas que sacan la plusvalía de nuestro trabajo. Somos las madres cuyo trabajo en el hogar no es reconocido, las que se quedan en absoluta precariedad sin pensión. Somos las mujeres migrantes empujadas a padecer las peores explotaciones: en maquilas de espanto, rociadas de veneno en el agro-industrial, abocadas a la explotación de la prostitución o a ser cosificadas y saqueadas como "vientres de alquiler". Somos las niñas violadas y forzadas a parir. Somos designadas por este sistema como la diana de las frustraciones aberrantes que este sistema causa, de la misoginia que fomenta. Por ello el feminicidio galopa: porque los medios banalizan la tortura y toda discriminación alienante funcional al capitalismo, porque la violencia ejercida de manera estructural arrastra su odio contra nosotras. Somos vícimas del capitalismo y su barbarie, víctimas del machismo que el mismo Capital promueve; pero también somos mujeres luchadoras y revolucionarias. El 8 de marzo no es el día de las princesas, ni de las empresarias explotadoras. Las mujeres opresoras, las Cristine Lagarde, las Thatcher, las Hillary Clinton y demás... las que se lucran de devastar selvas, de oprimir poblaciones, de esclavizar en fábricas de espanto a miles de trabajadoras, las que se lucran, también, de fomentar el machismo a través de sus medios de alienación masiva, son clase explotadora, al igual que los hombres de la clase explotadora. El verdadero feminismo es revolucionario, lucha contra la clase explotadora y su sistema capitalista: contra este sistema que promueve incesantemente paradigmas de opresión y sumisión como el machismo o el racismo. Al Capital le interesa mantenernos atadas a la división sexual del trabajo, a labores de cuidado no remuneradas, a la discriminación salarial por ser mujeres. Al Capital le interesa una clase explotada pulverizada y golpeada, impedida de unidad por el machismo, el racismo, el individualismo, el miedo y demás alienaciones que la clase explotadora se encarga de cultivar. Frente a una realidad tan brutal, el reformismo, siempre sirviendo a impedir cuestionamientos profundos, pretende encapsular nuestra lucha y superficializarla, ocultando su carácter de clase, obviando la funcionalidad que para el capitalismo tiene el machismo. El reformismo busca ocultar que no lograremos cambiar la cultura profundamente machista que impera en el mundo entero, a menos que nos tomemos los medios de producción y por lo tanto los de difusión y educación. Los caballos de Troya de la burguesía intentan hacer creer que las mujeres explotadoras son nuestras hermanas, cuando ellas también participan de perpetuar este sistema que devora a la naturaleza, explota a los seres humanos (a la clase trabajadora), y perpetúa al machismo, al racismo, al individualismo, comportamientos y discriminaciones fundamentales para el mantenimiento de este sistema putrefacto. Las mujeres revolucionarias sabemos que la sociedad de clases se perpetúa sobre la violencia: esa violencia ejercida por la clase explotadora (la que posee los medios de producción) contra las mayorías explotadas y precarizadas, y sabemos también el lastre que significa el machismo para la unidad de la clase explotada. Luchamos también por un feminismo revolucionario, para poder oponerlo a la infame recuperación que el sistema está intentando hacer de la lucha feminista, con sus aberrantes Caballos de Troya y su discurso de “sororidad interclasista" (¡Cómo si tuviéramos que tener "sororidad" con una capitalista explotadora, una proxeneta o una ficha del complejo militar-industrial por el mero hecho de ser mujer!). Luchamos contra toda explotación, y nuestra lucha contra la opresión de la mujer trabajadora, la adelantamos luchando día a día contra el machismo, y luchando contra la raíz que sostiene las desigualdades sociales: luchando contra un sistema que fomenta la opresión de la mujer porque la necesita como mecanismo de dominación y división de la clase explotada; luchando contra un sistema que fomenta la violencia machista a modo de control social: como válvula de escape de las frustraciones que tal sistema crea. El Feminicidio es parte de la barbarie de un sistema económico, político, social y cultural, el capitalista, violento en esencia y perverso en su lógica. Un sistema basado en la explotación de las y los trabajadores y en el saqueo de la naturaleza, es un sistema que necesita banalizar la explotación, la injusticia social y la tortura. La lucha por la emancipación de la mujer y la lucha contra el capitalismo son inseparables. Por un feminismo revolucionario, que no es foto de portada sino lucha cotidiana, que lucha contra toda explotación. (Fuente: Rebelión / Autora: Cecilia Zamudio)



  • A seis años de la muerte de Chávez
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    07/03/2019
    A seis años de la muerte de Hugo Chávez, Venezuela vive una agresión constante del gobierno estadounidense y de la derecha y ultraderecha regional y mundial, con el fin de terminar con el “virus bolivariano” de soberanía, empoderamiento popular, autodeterminación, unidad latinoamericana, que él reinaugura en 1999. Hugo Chávez, la locomotora que impulsó la construcción diaria de la Patria Grande, la de los pueblos, dejó una nación huérfana, una patria huérfana. Fueron 14 años que transformaron Venezuela pero también la región. Las grandes mayorías, los invisibilizados por las elites y los medios hegemónicos, dejaron de ser objeto para transformarse en sujetos de política. Vida digna para todos, empoderamiento de los pobres: acceso a la educación, alimentación, salud, educación. Se atrevió a hacer lo que muchos consideraban (o creíamos) imposible, como enfrentarse al imperialismo, o romper con las buenas costumbres de la democracia formal y liberal, institucional y declamativa. Chávez comprendió que había que pasar de la etapa de más de 500 años de resistencia a una etapa de construcción de naciones soberanas, de una verdadera democracia participativa, de construcción de poder popular, mediante una revolución por medios pacíficos, avanzando hacia integración y unidad de nuestros pueblos –y no de nuestro comercio-, mediante la complementación, la cooperación y la solidaridad, lejos de los dictados del Consenso de Washington. A seis años de la muerte de Chávez, el principal vocero de la oposición, Juan Guaidó, declaró que no descarta la intervención de EEUU “de ser necesario”, una posición fuera de los principios de patriotismo de cualquier nación, y en particular de las suramericanas, fundadas en la gesta independentista. Y lo que llama más la atención es que públicamente ningún dirigente de oposición haya contestado esa declaración. Hugo Chávez simbolizó la emergencia del pensamiento regional emancipatorio del cambio de época, con críticas anticapitalistas de cuño marxista, con una concepción humanista. Y rescató la “sepultada” idea de socialismo como horizonte utópico Hoy la política imperial, caballo de Troya de los intereses económicos de las grandes corporaciones trasnacionales, están desestabilizando no solo a Venezuela sino a países y continentes enteros. Quieren invadir Venezuela, apropiarse de sus riquezas (petróleo, oro, la Amazonia), pero sobre todo quieren aniquilar por todos los medios el hondo sentimiento chavista de su pueblo. Hoy, las viejas formas democráticas y republicanas no son asediadas por revoluciones populares sino por “populismos derechistas” de corte ultraconservador y dependiente, que pone en riesgo todo el proyecto globalizador y las formas democráticas occidentales que parecían consolidar una “nueva lógica del capital” en este siglo. En los sectores progresistas de la región se debate aún si se vive una breve ruptura del ciclo progresista en la región, si, en realidad, estas experiencias de gobiernod progresistas constituyeron una escueta ruptura de la estructura imperial. Lo cierto que la discusión se plantea no solo en que el progresismo retome el gobierno sino que tome el poder, De nada sirve acceder al gobierno para aplicar las viejas recetas de medias tintas, sin cambios estructurales. El planteo es para toda la región, pero bien le viene también a Venezuela, porque sin una evaluación consciente de lo realizado, si se ensaya nuevamente los mismos programas sin transformar las relaciones estructurales de dominación, la posterior derrota va a ser más contundente. Proceso político que no se profundiza, retrocede y destruye la subjetividad que la hizo posible. “Los gobiernos de izquierda pudieron resolver a su favor las contradicciones del neoliberalismo y avanzaron hacia un posneoliberalismo, pero no pudieron avanzar hacia un poscapitalismo, sostiene el exministro de gobierno boliviano, Hugo Moldiz. Hoy vivimos la reconfiguración del mundo bipolar, que ya no se asienta en una dicotomía ideológica, sino geopolítica, dónde la dominación se sustenta en el caos sistémico. “Si hoy se nos clausuran todos los espacios legales de lucha ¿Qué otros caminos nos quedan?”, pregunta Moldiz, para responderse. “No tengo respuestas, pero lo que sé es que los pueblos encuentran formas novedosas para abrirse caminos, relacionados a sus propias tradiciones y a su historia”. Todo lo que ha sucedido en estos 20 años certifica que no se puede construir una democracia sólida en Nuestra América sin la alfabetización política de la población ni la organización de las bases populares; sin reformas estructurales, constitucionales, que cambien la estructura electoral, que terminen con una justicia corrupta y al servicio de los poderes fácticos, y sin la democratización de la comunicación para que se acabe el monopolio de los medios, factor decisivo en la disputa político-ideológica. Y tampoco se puede construir democracia, sin prestar la debida atención a un mundo que ha cambiado radicalmente, con una democracia formal en crisis, que parece dirigirse hacia plutocracias (refutación práctica del credo liberal), y donde la hegemonía del capital financiero quita los recursos que podrían dirigirse hacia la generación de bienes y de empleo, y hacia actividades productivas, para orientarlos, desviarlos hacia actividades especulativas. Hoy no queda dudas que Venezuela (y el mundo) extrañan el pensamiento, la acción, la creatividad de Chávez. La izquierda latinoamericana está a la defensiva: defiende la obra y no habla de cambio ni de futuro, de lo que viene y cómo abordarlo. La izquierda desdeña a las clases medias e ignora que cuando los pobres dejan de ser pobres actúan como clase media. Hace dos años, exactamente, decíamos que se hace necesario recrear una izquierda que no se base en la melancolía o la nostalgia. ¿Por qué la izquierda no llega a la juventud y no la seduce? Porque le habla sólo del desarrollo y no de la felicidad humana; le habla de las conquistas sociales pero no le da esperanza, sin darse cuenta incluso, que gracias a sus políticas inclusivas ha surgido un nuevo proletariado, de base universitaria. No se puede repetir el mismo libreto de hace 40 años, porque así es imposible llegar a los jóvenes. No basta con justicia social, ¿y el futuro? La izquierda sigue desunida mientras la derecha está contenta con seguir los libretos imperiales (como lo hace el “autoproclamdo” Juan Guaidó); perdió la comunicación y entonces no hay una lucha común contra el enemigo común. Con la “locomotora” de Hugo Chávez había una coordinación informal-formal al menos de los gobernantes: ahora cada cual está por la suya, muchos de elos repitiendo las consignas de Washington… y otros en desbandada. Su muerte significó mucho dolor, inmenso dolor de todo un pueblo desolado en las calles. ¿Quién, chavista o escuálido (antichavista) podía imaginarse hace cinco años a Venezuela sin Chávez, a Latinoamérica sin él? Y sin Lula, sin Néstor Kirchner, promotores junto a él del “ALCa-rajo” que enterró la pretensión libre comercial estadounidense, al pensamiento bolivariano que da sustento a lo que denominó Socialismo del Siglo XXI. Chávez comprendió la necesidad de crear un símbolo ideológico propio. Y Chávez lo pensó basado en un Estado eficaz, que regule, impulse, promueva, el proceso económico; la necesidad de un mercado, pero que sea sano y no monopolizado ni oligopolizado y, el hombre, el ser humano. En su propuesta de ruptura con el capitalismo hegemónico, apareció un modelo humanista con bases marxistas, en la necesidad de construcción de un modelo ideológico propio, de verse con ojos venezolanos y latinoamericanos. “La democracia (formal) es como un mango, si estuviese verde hubiese madurado. Pero está podrida y lo que hay que hacer es tomarlo como semilla, que tiene el germen de la vida, sembrarla y entonces abonarla para que crezca una nueva planta y una nueva situación, en una Venezuela distinta”, solía decir. Y puso en marcha su revolución pacífica hacia el socialismo, camino que trazó desde Porto Alegre, en uno de los Foros Sociales en los que participó, junto a los movimientos sociales. Sobrevivió al golpe de 2002, cuando el pueblo en la calle exigió el retorno de su presidente constitucional. Sobrevivió al sabotaje petrolero y paro patronal de 62 días. El cáncer –propio, inducido- terminó con su vida cuando iba a comenzar un nuevo mandato, y dio inicio al mito. El soñador, a veces ingenuo, perdonavidas, el guerrero, el que siempre quiso ser beisbolista, que sufrió también la soledad del poder, supo combinar el pensamiento político e ideológico con lo pragmático. A seis años de su muerte y el comienzo del mito, la imagen de sus ‘ojos’ no deja de esparcirse por Venezuela. El ícono chavista ha sido borrado del edificio de la Asamblea Nacional por la dirigencia opositora, pero éste sigue apareciendo en cada barrio de todo el país, en el campo, en las camisetas de los jóvenes y los viejos, acompañando sus anhelos, sus esperanzas, su fe. . “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”, diría César Vallejo. Recordando a Hugo Chávez, los venezolanos tratan de retomar el camino de la lucha, de la esperanza, de darle poder a los pobres, de la integración, de la unidad… de la esperanza y del futuro común, peses a los denodados intentos de Washington y sus cómplices, latinoamericanos y europeos, de impedirlo, y la ineficiencia e ineficacia de sus sucesores en solucionar la grave crisis económico-social, en buena parte producida por las sanciones, pirateo de fondos, embargos de EEUU y la Unión Europea. Chávez ha muerto, el chavismo sigue aquí, en Venezuela y Latinoamérica y el Caribe. (Fuente: Rebelión / Autor: Aram Aharonian)



  • Si nos negamos no somos / Inor ez gara gure izaerari uko eginez gero
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    05/03/2019
    (Texto bilingüe) (En castellano) Acabamos de leer las declaraciones de portavoces de Etxerat del 01-02-2019. Sabemos que no es el sentir mayoritario de Etxerat. Una primera cuestión. Etxerat habla de los presos/as, iheslaris/as, deportados/as. Adjunta una lista de los represaliados/as politicas vascas. Cómo se entiende que quien pretendía aunar voluntades con víctimas del bando de nuestros enemigos nacionales y de clase, no reconozca a quienes han luchado y luchan por la liberación nacional y social de Euskal Herria, aunque no sean parte del colectivo EPPK. ¿Cómo explicais vosotras y vosotros portavoces de Etxerat algo que hasta hace cuatro dias pretendía ser la asociación mas neutral de la Tierra? ¿Y ni siquiera mencionais a presos y presas políticas vascas que no están de acuerdo con la rendición de la Izquierda Abertzale Oficial y Reformista por entregar las armas al enemigo y aceptar su ley con todas sus consecuencias? ¿Cómo es posible que una asociación de familiares que lo último que preconizaba era opinar políticamente sobre diferentes cuestiones, haga declaraciones, asumiendo una culpa inexistente? ¿De qué se tiene que disculpar una asociación que lo único que ha hecho en términos políticos ha sido defender las legislaciones españolas y francesas? Repetimos, Etxerat, y antes Senideak, estaba dedicada a la salvaguarda de los derechos humanos fundamentales de sus familiares presos políticos vascos. En su fundamento reivindicaba la normativa legal española del acercamiento a prisiones de Euskal Herria o cercanas a su territorio. Y no más. Etxerat no ha reivindicado nunca la amnistía precisamente porque no correspondía a lo que pensaban y piensan que es su ámbito de actuación. Y ahora resulta que desean un abrazo fraternal con el sistema que mantiene encarcelados a sus familiares y que continúa ocupando y explotando a Euskal Herria. Hoy en día reivindican públicamente, su falta de consideracion para otras víctimas antes que los derechos de sus familiares. En todo caso, ya que se han metido en politica (bajo el esquema del enemigo), lo primero que habría que tener en cuenta son los derechos de Euskal Herria. Por enésima vez decimos que nunca habrá salida digna si no hay reconocimiento de la lucha, de la represión, de Euskal Herria, de sus derechos y de los derechos de quien la defienden. Los portavoces de Etxerat siguen a pies juntillas las bases políticas, ideológicas, sentimentales, de táctica y estrategia de insurrección de los manuales mas archiconocidos de nuestros enemigos. Hay que saber por qué lucharon nuestros familiares. Y lucharon porque Euskal Herria fuera independiente y socialista. ¿A qué viene decir que nunca debió pasar? ¿Acaso pretendeis hacernos creer que sin luchar hubieramos podido conseguir algo? ¿Qué es lo que no debió pasar/ lo que no debe pasar? Que nos ocupen y exploten o que luchemos ante la ocupación y explotación. ¡Hablad claro! ¡Debíamos luchar o no! ¿Y si no hubieramos luchado el imperio español o el francés nos hubiera reconocido como nación y respetado el estatus que hubieramos decidido a nivel social para nuetro Pueblo? Hablais del “gobierno vasco”. Es decir, el de vascongadas. Hablais como la EITB, hablais como los enemigos de Euskal Herria. Y repetimos que nos dirigimos a los portavoces de Etxerat. Basta de insultos a Euskal Herria y a todo lo que ha padecido, en clave personal, a nivel de tortura, de negacion del ser vasco, de su propio ser, como, colectivo humano, como Pueblo. ¿De qué futuro, con garantias hablais? Una de dos. O los que hemos luchado (y luchamos) por el Pueblo Trabajador Vasco tenemos que decir que nunca más lo volveremos a hacer, o España y Francia tienen que reconocernos. No hay punto intermedio. Etxerat habla de la sociedad y de sus representantes políticos. Una vez más decimos que ese no es el pensamietno mayoritario de los y las que componen esa asociación. ¿De qué sociedad hablan? ¿de qué representantes? ¿de qué situacion democrática? Respetamos el dolor de cualquiera, pero Euskal Herria es la sometida y los que pretenden defenderla tambien. Esa, y no otra, es la primera cuestión a la que en ningún caso se puede renunciar. Dais vergueza, portavoces de Etxerat. Sabeis que tenemos compas vascos con dos horas de patio enrejado y sin ver a nadie. No mereceis nuestro respeto. Viva Euskal Herria libre y socialista! (En euskera) Etxerateko bozeramaileek 2019ko martxoaren 1ean egindako adierazpena entzun berri dugu, eta badakigu hori ez dela Etxerateko kiderik gehienen sentimendua. Kontu bat hasteko, Etxeratek presoen, iheslarien eta deportatuen aipamena egin eta euskal errepresaliatu politikoak zerrendatzen ditu, horregatik, ez da onargarria, gure nazio eta klase etsaien biktimekin asmoak batu nahi duenak, Euskal Herriaren askapen nazional eta soziala lortzeko borrokan ibilitakoak eta oraindik espetxeratuak arbuiatzea, EPPK barnean ez badaude ere. Nolatan halakorik, Etxerateko bozeramaileok, duela lau egunera arte Lurreko elkarterik neutralena izateko helburua edukirik? Ez al duzue txintik ere esaten Ezker Abertzale Ofizial eta Erreformistaren errendizioarekin bat ez datozen euskal preso politikoez, etsaiari armak entregatu eta haren legea ondorio guztiekin onartu izanagatik? Nolatan da posible, hainbat gairi inguruko iritzi politikorik ez plazaratzea aldarrikatzen zuen senideen elkarte batek halako adierazpena egiterik, existitzen ez den errua bere gain harturik? Zer dela eta barkamena eskatzeko behar hori, politika mailan espainiar eta frantses legeriak defendatzea izan bada egin duen gauza bakarra? Berriro diogu, Etxeratek, eta lehenago Senideak-ek, senitarteko euskal preso politikoen oinarrizko giza eskubideak babesten jarduten zuen, funtsean, presoak hurbiltzeko legezko arautegi espainiarra aldarrikatzen zuen, hau da, Euskal Herriko edo gertuko espetxeetara hurbiltzeko aldarrikapena, gehiagorik ez. Etxeratek ez du inoiz amnistiaren aldeko aldarrikapenik egin, bere jardun-eremuarekin bat ez zetorrelakoan edo ez datorrelakoan. Baina orain anaitasunezko besarkada bat eman nahi dio sistemari, senitartekoak oraindik espetxeratuak dituen eta Euskal Herria okupatzen eta esplotatzen duen sistema izanik, hain zuzen ere. Gaur egun, senitartekoen eskubideen aldean, bestelako biktimekiko begirune eza aldarrikatzen dute jendaurrean. Edonola ere, politika arloan sartu direnez (etsaiaren eskemapean), lehenengo eta behin, aintzat hartu beharko lituzkete Euskal Herriaren eskubideak. Enegarrenez diogu, irtenbide duinerako ezinbestekoa da borroka, errepresioa, Euskal Herriaren eskubideak eta bere defendatzaileen eskubideak aitortzea. Etxerateko bozeramaileek itsu-itsuan betetzen dituzte gure etsaien gidaliburuetako (guztiz ezagunak) oinarri politikoak, ideologikoak, sentimenduzkoak eta matxinadarako taktika nahiz estrategia. Jakin behar da zergatik borrokatu zuten gure senitartekoek, bada, Euskal Herria independente eta sozialistaren alde egitearren. Zer dela eta esatea inoiz ez zuela gertatu behar? Borrokarik gabe zerbait lortzerik izan genukeela sinestarazi nahi ote diguzue? Zer ez zuen/ez da gertatu behar? Agian okupazio eta esplotazioaren kontra borrokatzea? Argi hitz egin! Borrokatu behar genuen ala ez! Borrokatu izan ez bagenu, inperio espainiarrak edo frantsesak nazio gisa aitortu izan ote gintuzketen? Edo errespetatu izan ote zuketen gizarteak gure Herrirako erabakitako estatusa? “Euskal gobernuz” ari zarete, hau da, Araba, Gipuzkoa eta Bizkaikoa besterik ez. EITBren hizkera bera darabilzue, Euskal Herriaren etsaien modura hitz egiten duzue. Berriro diogu, Etxerateko bozeramaileengana zuzentzen gara. Aski dira Euskal Herriarekiko irainak eta jasan duen sufrimendu osoa! hau da, maila pertsonalean, tortura, euskal izaeraren ukazioa, bai eta, giza kolektibo gisa eta Herri gisako ukazioa ere. Zein etorkizunez ari zarete? Bietako bat: edo Euskal Langile Herriaren aldeko borrokan parte hartu dugunok (eta parte hartzen dugunok) berriro ez dugula egingo esan beharrean gaude, edo Espainiak eta Frantziak aitortu behar gaituzte, eta ez dago erdibiderik, alabaina, ezta barkamena eskatzea ere ez diegu erreklamatu, beste batzuek modu lotsagarrian egin duten bezala. Etxerat gizarteaz eta haren ordezkari politikoez aritzen da. Beste behin diogu, hori ez dela Etxerateko kiderik gehienen pentsamoldea. Zein gizartez ari dira? zein ordezkariz? zein egoera demokratikoz? Errespetua diogu edozein pertsonaren atsekabeari, baina Euskal Herria eta haren defendatzaileak dira menderaturik daudenak. Horixe dugu, ez besterik, konturik behinena, eta ezin daiteke inolaz ere bazter batean utzi.   Etxerateko bozeramaileok, lotsa ematen duzue. Badakizue gure euskal kide batzuek inor ikusi gabe bi ordu baino ez dutela ematen burdin hesiz inguraturik dagoen patio batean. Ez duzue gure errespetua merezi. Gora Euskal Herria Askatua eta Sozialista! (Fuente: La Haine / Autor: Jon Iurrebaso Atutxa)



  • No sois idiotas
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    04/03/2019
    Desde hace meses, la práctica totalidad de mis artículos se ha apuntalado en tres verdades del tipo cartesiano-freudiano (a saber, y disculpad la pedantería: claras, distintas y cuya revelación y aceptación siempre implica tanto dolor como liberación), ideas que hoy en día resultan incuestionables. Primero, y en lo que toca a lo que bautizamos como procés cap a la independència (¡con una nefasta analogía literaria!), que la actual élite independentista ha perdido la lucha contra España y que cualquier intento de cesión –disfrazado bajo ideas aparentemente benignas como diálogo, mesa bilateral, etc.– siempre ha acabado y se zanjará con los catalanes todavía más sometidos y humillados por el poder central. Segunda, que el Olimpo indepe ha perdido dicha pugna porque sus líderes, agentes en la sombra y estados mayores siempre se han guiado por los parámetros clásicos del catalanismo (el pujolista “tensar para luego negociar”, por encima de todo) y nunca tuvieron la más remota intención de aplicar el 1-O ni la posterior DUI. Y tercera, que el independentismo solo triunfará si los electores ejercen la catarsis, aceptan que no tiene sentido continuar confiando en gente que les ha tomado el pelo sistemáticamente y configuran a partir de ahora un nuevo espacio político en el que las hojas de ruta de los nuevos líderes puedan ser racionalmente auditadas. Todo ello no es una suma de verdades que uno se disponga a regalar al pueblo lector como si fuese un profeta. Porque a mí también me engañaron: yo también pensé (¡y escribí!) que un simulacro político como el 9-N ayudaría a muscular al independentismo para fortalecerlo, yo también creí que eso del de la llei a la llei era una idea razonable que gustaría a los cónsules europeos y hasta llegué a soñar que existían algunos sectores de Convergència que renunciarían al sistema económico corrupto que los había engordado durante cuarenta años con tal de arriesgar su escuálida nómina por un más alto sentido de la libertad. Contrariamente a lo que marca la biblia de mi carácter mediterráneo, yo creí en muchos de los políticos que hoy están exiliados o en prisión. Pero no pasa nada por admitir que, de vez en cuando, los electores nos equivocamos y ponemos objetivos políticos de moral altísima en las manos erróneas. Yo también me caí del caballo, y poco importa cómo, y me la resuda cuándo, pero ahora ya resulta incuestionable que nunca podremos avanzar de la mano de unos líderes que no solo nos estafaron no aplicando el 1-O ni implementando la restitución del Govern legítimo, sino que ya admiten sotto voce haber vuelto al autonomismo de siempre, que no tienen idea alguna de cómo encarar el futuro del país, pero que mientras tanto, eso sí, se esfuerzan por conservar como sea su cargo y, por encima de cualquier otra cosa, su nómina. De hecho, el tiempo tiene su importancia. Dos años antes del 1-O, una serie de opinadores introdujimos en el debate público la idea de impulsar un referéndum de autodeterminación (que muchos desprestigiaron llamándolo RUI) en un entorno político en el que el independentismo mayoritario se presentaba a las elecciones con un calendario que culminaba con una DUI en dieciocho meses. Pensábamos, y todavía lo pensamos, que el referéndum tenía mucho más poder efectivo porque vinculaba a los líderes del país directamente con el pueblo, evitando así la intermediación de los partidos políticos (y sus consiguientes miserias e intereses particulares), y también decíamos que el Estado no podía impedirlo ni con el uso de la violencia física. Contrariamente, la DUI podía posponerse sine die (como de hecho ya se insinuaba constantemente desde las filas de Junts pel Sí), se vehiculaba través de un Parlament autonómico que siempre había devenido súbdito de las decisiones de los tribunales europeos y contaría con una escasísima solidaridad internacional. Cuando la idea del referéndum ya volaba libre, recuerdo a la perfección cómo líderes convergentes que ahora se meten el 1-O en la boca a diario confesaban que hacerlo era imposible. También recuerdo, y es un tema menor, como a Enric Vila lo tachaban de loco, Álvaro insinuaba que Graupera lo veía todo muy facilito desde la cúspide de Princeton y a mí, como siempre, se limitaban a decirme que bebía y fumaba demasiado. Nosotros confiábamos en que la presión popular acabaría desbordando la miseria autonomista de la política catalana. Porque esta era justamente la gracia del referéndum: la de ser un asunto del pueblo que ni el amedrentamiento de los políticos podía hacer fracasar, como así quería Jordi Sànchez (es decir, David Madí), que días antes de la votación ya vendía su moto particular afirmando que un millón de personas esperando para votar en colegios electorales clausurados ya sería una victoria. Fue en ese momento que mi fe ya no pudo mover ni un saco de arroz, porque se demostró, nuevamente y por enésima, no solo que los políticos indepes podían saltarse sus promesas, sino que para más inri lo hacían tras ver que el pueblo mostraba una tenacidad y un heroísmo que –¡sí, entonces sí!– pudo admirar todo el planeta. Esta era y es la misma oligarquía que continúa usando los anhelos del pueblo para limpiarse el culo. ¡Pero han pagado con la prisión y el exilio y tú solo escribes sin jugarte nada de nada!, responderá más de un lector si acaba leyendo todo el artículo. No, amigos, y esta es una de las últimas verdades freudianas que uno debe digerir: lejos de sacrificarse por la libertad del pueblo, han preferido pasar a la historia como mártires y acatar las leyes del enemigo para chantajearos el alma con tal de que creáis que la independencia no es posible. Hace pocos días, charlando con un compañero convergente y una de ERC (los dos habían sido diputados), me sorprendió la tranquilidad de espíritu con la que aseguraban poder presentarse a las elecciones conservando la confianza de “sus” dos millones de electores, fueran las que fueran sus promesas y fueran los que fueran sus programas electorales. Esta forma de cinismo y de falta de compromiso es el principal cáncer de la política catalana. Si yo gasto tiempo para contrarrestarlo y desvelar la mentira no es porque crea que mis electores sean idiotas ni yo tenga la verdad absoluta, sino precisamente porque los considero inteligentes y me cabrea enormemente que los políticos sigan cagándose en la dignidad de la gente de esta forma. Porque sería óptimo no volver a vivir el engaño del 1-O, ni más estafas como la del 20-D, y sería igualmente oportuno que no continuemos engordando la panza de la farsa y la posterior frustración. Lo hago justamente porque confío en la sagacidad de la población y su capacidad para superar el miedo de sus líderes para jugar más fuerte que ellos. Todo ello, amigos lectores, lo puedo continuar haciendo porque sé de cierto que no sois idiotas y que tarde o temprano vais a reaccionar. Eso espero. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Arzalluz, uno de los suyos
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    04/03/2019
    “¿Para qué queremos la autodeterminación? ¿Para plantar berzas? La autodeterminación es una virguería marxista. Euskadi está ahora a primer nivel autonómico” Xabier Arzalluz (1987) Arzalluz puede que haya sido una de las personas más inteligentes que ha dado la clase política vasca. Reuniendo en su figura las mejores cualidades del político profesional: Gran oratoria, un oportunismo calibrado al milímetro y un fuerte magnetismo para el arte del engaño y la triangulación política requerida de cara a sus intereses personales, de clase y de partido. Una amplia formación de estudios eclesiásticos, teología, Derecho y Filosofía, además del dominio de hasta cinco idiomas ciertamente le catapultó a todo ello. Su gran capacidad dialéctica en la oratoria ya fue reconocida desde sus primeros pasos en su carrera política cuando ejercía de diputado en el congreso español (1977-1980) participando en plenos que fueron decisivos para la reforma franquista, siendo uno de sus objetivos la integración normalizada de Euskal Herria en el régimen español del 78 a través de la autonomía española del estatuto de la moncloa (1979), mientras que las mayores de las represiones caían en las fuerzas de ruptura democráticas que querían dejar atrás los ejes políticos franquistas que al final fueron salvaguardados en la constitución española como la “indivisibilidad de la patria”. A partir de 1980 hasta 1984 y desde 1987 hasta el 2004 fue el presidente del PNV. En su primera etapa, por una parte ejerciendo la figura de liderato para asentar la nueva legalidad española en tierras vascas dando label democrático al conjunto de imposiciones y opresiones, y por otra parte empezando a desplegar la red corporativa, clientelar, de financiación, enchufismo y influencias que daría paso a la “cloaca vasca” en beneficio de la burguesía que veía en el estatuto una oportunidad para medrar. Ya que el estado español reconstituído y la autonomía española abría espacio a la burguesía emergente necesaria para acelerar el nuevo ciclo de explotación expansiva que necesitaba el nuevo régimen hijo del franquismo. Por lo que el estatuto de autonomía a fin de cuentas negaba a Euskal Herria su derecho a independizarse y al mismo tiempo ponía en manos de la burguesía vasca la gestión económica dejando a la clase trabajadora vasca sin ninguna capacidad de decisión y presa del capitalismo español e internacional. A lo que hay que unir la cesión de una parte del monopolio de la violencia de estado: la ertzaintza. La ideología de Arzalluz era la ideología del dinero y tenía una base que bebía en gran parte del fundamentalismo religioso clásico anti-marxista (también común a la derecha española), pero debido a las especificaciones vascas y al interés de clase de las fracciones burguesas que el representaba vehiculizado de otra forma. Ya que esas fracciones pese a ser extensiones de la burguesía española, rivalizaban en interés económico en el reparto del pastel. Y Arzalluz siempre tuvo presente que la función del PNV ha sido vital para la estabilización española y para que no se abra paso una alternativa de ruptura independentista y socialista, lo cual le daba margen para nivelar negociaciones en beneficio propio. Algo de lo que también era consciente el estado español. En este juego a varias bandas el objetivo del PNV de Arzalluz siempre fue mantener la integridad del régimen español y autonómico para beneficio de la burguesía y su partido, además de intentar imposibilitar la unidad del pueblo trabajador vasco (único factor que podía y puede facilitar la caída en desgracia de la burguesía vasco-española y la apertura de un proceso de ruptura independentista con el estado español). De ahí que una de sus obsesiones fuera hacer tracción quirúrgica de la izquierda abertzale para que no pudiera ser relevante en ese papel (y lo empezó de forma temprana ya con las divisiones de ETApm con la que el se reunía y lo continuaría haciendo de diferentes maneras durante toda su trayectoria). De ahí el regalar los oídos a los sectores menos concienciados de la izquierda vasca en momentos de desánimo, o realizar ciertas declaraciones y movimientos políticos para que el identitarismo nacional sin ninguna repercusión material sea su fácil “oposición”. El PNV y Arzalluz nunca olvidaron lo que supuso la V asamblea y su objetivo fue revertirla. El PNV de Arzalluz se alió con el PSOE del señor X, con el PP de Aznar de las Azores, con el institucionalismo de la izquierda abertzale en Lizarra, y con todo lo que hubiera hecho falta para mantener sus objetivos. Pues es lo que se espera de un gran estadista que sabe triangular en beneficio propio. En geometría, es el uso de la trigonometría de triángulos para determinar posiciones de puntos, medidas de distancias o áreas de figuras. En política es algo parecido pero el objetivo es encontrar la “centralidad política” y hacerte supuestamente necesario. Para ello se necesita colocarse en el centro y tener dos extremos pero que partes de esos bloques se van sintiendo atraídos como si el centro fuera un imán. La ideología del dinero no impide que un día se diga una cosa y al siguiente otra si es necesario. Las palabras se las lleva el viento, lo que queda es la realidad material y las acciones. Las de un estadista del estado español. Y en la realidad material se quedaron (y aún continúan) el pacto de Ajuria Enea, la dispersión, la impunidad del terrorismo de estado y las torturas, la ilegalidad de la autodeterminación vasca o la represión de la ertzaintza. Junto a desalojos en un país donde como ayer mismo un sin techo murió calcinado en Donostia mientras la burguesía se llena los bolsillos de lo que cada vez pierde más la clase trabajadora. Arzalluz puso a Atutxa al mando de la ertzaintza, mientras que por otro lado hablaba de “los chicos de la gasolina”. Fue un gran esfuerzo de criminalización de toda una serie de generaciones jóvenes. Desde los insumisos que eran llevados como ganado a la justicia española hasta las invenciones de los “grupos Y” para que la juventud vasca abertzale y socialista se pudriera aun más largos años en los centros de exterminio españoles. Yo, como parte de esa generación no me impresionaron nunca sus diversos discursos, que en cualquiera de los casos siempre fueron para que todo siguiera igual. Como en estos momentos ocurre. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka Garaia)



  • Supremachismo: Sobre las manipulaciones del posmachismo
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    02/03/2019
    La terminología que habitualmente utilizan desde el machismo revela de forma gráfica cuáles son sus fuentes de conocimiento e inspiración. Es el machismo quien recurre al nazismo para llamar “feminazis” a las feministas y “feminazismo” al feminismo, es el machismo quien llama “adoctrinamiento” a la educación en Igualdad como si fuera una religión, es el machismo el que considera parte de una “ideología”, la denominada “ideología de género”, proponer acabar con la violencia de género y la injusticia de la desigualdad, no como una defensa de los Derechos Humanos… Y ahora es el machismo el que recurre al concepto racista del “supremacismo”. Con todas esas referencias no podía tardar mucho en llegar a la idea que aglutina todas esas ideas y hablar de  la “supremacía” de las mujeres, del feminismo o de género para levantar la crítica y el rechazo a quien cuestiona su modelo de sociedad. Nada sorprendente. El machismo es muy previsible porque se mueve en una realidad histórica que no quiere cambiar, lo cual hace que las referencias se le queden pequeñas y que tenga que recurrir a las palabras para modificar el enunciado sin que cambien las ideas. Por eso sus conceptos son tan mutantes, como por ejemplo ocurre con el llamado SAP (Síndrome de Alienación Parental), que primero hablaron de “alienación”, luego de “interferencias parentales”, después de “programación afectiva”… y así cambiarán todas las veces que hagan falta para decir lo mismo: que las mujeres son malas y perversas, y que manipulan a los hijos contra los padres tras la separación. Esa misma necesidad de cambiar para seguir igual y de ocultar los nombres con otros nuevos, ya refleja la falacia que esconde su actitud, pero como hablan desde posiciones de poder y juegan con el favor de la normalidad y todos sus mitos y estereotipos, sus argumentos resultan creíbles, al menos durante el tiempo suficiente para generar algo de confusión, y con ella distancia al problema y pasividad en la implicación social para poder resolverlo. Por eso aún estamos donde estamos. El supremacismo surgió como un posicionamiento racista basado en el llamado “racismo científico” del siglo XVII, que a través de la manipulación de la ciencia y con argumentos pseudo-científicos, estableció la superioridad de la “raza” blanca sobre la negra y el resto de grupos étnicos. Como se puede ver, no muy diferente a lo que ahora, en pleno siglo XXI, algunos “científicos” quieren hacer con el SAP y sus pseudónimos. Ya les he dicho que el machismo es previsible, reincidente y redundante. El supremacismo liga la superioridad a la condición, de manera que es la persona por sus características la que resulta superior a las otras que no tienen esos elementos al no formar parte de su condición. No se trata de que determinadas circunstancias o factores les den ventaja, sino que esta se debe a su superioridad, y esa superioridad a su naturaleza. Mucho antes del siglo XVII, en este caso bajo argumentos y posicionamientos que nada tienen que ver con la ciencia, concretamente 10.000 años atrás, justo en el Neolítico, los hombres decidieron que su condición era superior a la de las mujeres. Y bajo ese argumento organizaron la convivencia, distribuyeron los roles, los tiempos y los espacios, y establecieron unas formas de relación y dinámicas sociales que alimentaban y reforzaban esa construcción machista basada en la “superioridad” de los hombres. El machismo es “supremachismo” porque los machistas son “supremachistas”. Se trata de hombres que se consideran superiores a las mujeres por su condición masculina y al margen de cualquier otra circunstancia. Da igual el status, el trabajo que tengan, los ingresos económicos… desde esa concepción el hombre siempre tiene un plus de racionalidad que lo hace superior, y un plus de fuerza por si alguien lo pone en duda, especialmente si quien lo hace es alguna mujer. Lo que sucede estos días con la irrupción en la política de los argumentos machistas explícitos, y su continuidad en un sector de la sociedad, sólo es reflejo de ese “supremachismo” fracasado, pues a pesar de todo su poder, debemos ser conscientes de que ha contado con la cultura como inductora, con la normalidad como cómplice, con la inercia de la historia como motor, y con todos los instrumentos institucionales de una sociedad: educación, Derecho, Administración de Justicia, religiones… y ha fracasado. No ha sido capaz de mantener esa superioridad falaz sobre la figura de los hombres. Es cierto que muchos hombres están dispuestos a renunciar a la Igualdad para mantener esas ventajas levantadas sobre la injusticia de la desigualdad, pero también es verdad que la transformación que vive la sociedad, liderada y protagonizada por las mujeres, ya ha producido un cambio que  aglutina cada día a más mujeres y a más hombres, conscientes de que nada hay mejor que vivir en una sociedad que cuente con el “privilegio de la Igualdad”, y así hacer de la convivencia identidad. La realidad demuestra que el machismo no quiere entender que el ideal de Igualdad es algo inalienable a la persona, y se encuentra en la conciencia de cada hombre y de cada mujer, por eso la Igualdad avanza y avanzará en las circunstancias más difíciles, y lo hará gracias al feminismo y a través de todos los campos minados que con sus mentiras, amenazas y violencia coloque el machismo “supremachista” para defender sus privilegios. Nada ni nadie va a detener al feminismo ni a la Igualdad. (Fuente: Rebelión / Autor: Miguel Lorente Acosta)



  • Producción de sujetos fascistizados
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    28/02/2019
    Cada vez tengo más claro que medios como La Sexta están formando fascistas haciéndoles creer que ellos son los críticos y defensores de un punto de vista justo o igualitario. Están formando (o mejor dicho deformando) sujetos con un odio visceral tremendo hacia quienes creemos en la libertad y defendemos un sistema mejor y más justo para todas. Son medios que se sitúan en la posverdad, consolidando versiones muy difuminadas de la realidad y demonizando todo aquello que haga un poco de daño a los poderosos, a los que éstos defienden. Estos medios lacayos no están interesados ni lo más mínimo en la objetividad. Un ejemplo de ello es que ninguno ha cubierto el juicio a los presos políticos catalanes, cuando siguieron el minuto a minuto de las primarias del PP o el ascenso de Vox, y no se explica el auge de la derecha sin el ingente apoyo mediático que se les brinda. Otro ejemplo claro del papel que juegan es que están siendo usados para verter la propaganda de la guerra imperialista. El anticomunismo feroz que estos medios emanan y la manipulación y confusión que vomitan actúa con la finalidad de consolidar imaginarios en el lego (y no tan lego), muy nocivos para la construcción de herramientas que puedan servir en alguna medida para la emancipación. Uno de ellos puede ser la falsa idea de que quienes combatimos esos imaginarios con argumentación seamos vistos como elementos subversivos muy radicales. La forma de actuar más común y cada vez más extendida de estos sujetos es la de recurrir a la represión, reprimiendo tu forma de pensar o censurando tus posicionamientos. En esta línea es común escuchar afirmaciones tales como: “la ultraderecha es igual que los muy izquierdosos” o “los polos opuestos se tocan”. Estas afirmaciones solo pueden ser defendidas desde la confusión y el total desconocimiento de los objetivos de uno y otro posicionamiento. Es decir: los antifascistas no tenemos nada que ver con los fascistas, somos quienes nos oponemos a su intolerancia y xenofobia sin fundamento, para defender la tolerancia, la inclusión y la armonía. Eso no significa que haya que tolerar al intolerante y permitir que su posición se perpetúe. Los anticapitalistas nos oponemos a la injusticia de un sistema basado en la explotación que ejerce cierto sector de la sociedad a la mayoría social. Curiosamente ese sector de la sociedad es el mismo que es dueño amo y señor de estas herramientas de confusión y las usa a su antojo y beneficio. Entonces si coincides en los posicionamientos que defienden estas herramientas, tu lógica se encuentra cómoda defendiendo estos postulados, y te dedicas a reprimir de manera visceral a quienes decimos o defendemos otra realidad, probablemente de los dos tú seas el fascista. (Fuente: El País Canario / Autor: Aday Hernández)



  • A 54 años de su asesinato: El pensamiento revolucionario de Malcolm X
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    22/02/2019
    Este 21 de febrero se cumplieron 54 años del asesinato del activista por los derechos civiles y líder político afroestadounidense Malcolm X, X como simbolismo de la incógnita, al negarse a usar su apellido anglosajón impuesto como consecuencia de la esclavitud de la población africana. Fue una figura esencial en la lucha contra el racismo en Estados Unidos y por los derechos de la población negra, pero además llevó la idea sobre la liberación hacia todos los pueblos oprimidos en el mundo. Malcolm X es uno de esos pensadores que desgraciadamente la izquierda latinoamericana no ha analizado de forma suficiente. Probablemente, porque parte de su pensamiento (en sus primeros años) estuvo cargada de una fuerte impronta religiosa y en los que nunca comprendió la opresión racial como algo que iba más allá de la maldad de una raza opresora por sobre la otra. Años que siguiendo las enseñanzas de la Nación del Islam (grupo religioso que tomando vagamente las doctrinas de la creencia musulmana, planteaba la superioridad negra y consideraba al hombre blanco como un “demonio”), nunca tuvo los márgenes de acción como para elaborar un pensamiento propio y capaz, por lo mismo, de entender las verdaderas determinaciones que sostenían el sistema racista estadounidense, siguiendo disciplinadamente la idea del supremacismo negro sostenida por su entonces líder Elijah Muhammad. Sin embargo, en aquel periodo cerrado y plegado en lo religioso, ya se encontraba el germen de un nuevo pensamiento, liberador y más profundo que por desgracia sólo logró desarrollar el último año de su vida. Fue en 1964, el momento en el que Malcolm X, luego de quebrar con la Nación del Islam, tiene un despertar de ideas que tuvieron fuertes repercusiones en el movimiento de liberación negro en Estados Unidos. Si bien fue siempre un partidario de la autodefensa como forma de lucha, fue en este año que logró tener la claridad de un horizonte estratégico y de entender las verdaderas causalidades de la sociedad racista en la que vivía. Fue su viaje a La Meca el cual le permitió entender las taras que la Nación del Islam le imponía incluso dentro de su religión, pero fueron, principalmente, sus viajes a República Árabe Unida, Egipto, Nigeria, Argelia, entre otros países africanos, los que le permitieron tener una nueva perspectiva, internacionalista y revolucionaria. Comprendió, entonces, que el problema racial en Estados Unidos no era ni un hecho aislado ni independiente, y más aún, entendió que el racismo no era ni la única ni la principal forma de opresión. En otras palabras, entendió desde la totalidad el problema que antes entendía de forma particular y parcial. Y su internacionalismo fue más allá, pasando del pan-africanismo a la necesidad de la alianza de los países tercermundistas para la derrota de todas las formas de explotación y opresión. En este mismo periodo logró identificar la relación entre capitalismo y racismo, “no puedes tener capitalismo sin racismo”, dijo en una de sus conferencias de dicho periodo. Y es que el capitalismo se ha servido del racismo en Estados Unidos y en otras tantas partes del mundo para determinar la estratificación de clase de sujetos sociales, todo para convertir a estos en mano de obra barata en beneficio de la burguesía. Racismo que también sirvió como discurso guía para oprimir a partes del mundo enteras durante la Era del Imperialismo, y que luego sirvieron para justificar prácticas intervencionistas y post-colonialistas como por ejemplo en el Congo, en el mismo tiempo que Malcolm X estaba modificando y profundizando su pensamiento. En ese sentido, este artículo buscará analizar el pensamiento de Malcolm X en su último periodo, el más fructífero, revolucionario, y tristemente truncado por su asesinato. Sobre el Capitalismo Durante el año 1964 y hasta su muerte el 21 de febrero de 1965, Malcolm X logró identificar al capitalismo como un elemento motor del sistema opresivo tanto en Estados Unidos como en el mundo. Su visión era clara, el capitalismo no debería sobrevivir al cambio de una sociedad por una no opresiva. Eso se nota claramente porque desde entonces progresivamente va a acompañar el concepto de “opresión” con el de “explotación”. En su último discurso, el 18 de febrero de 1965, deja esto claro: “Lo que estamos viendo hoy es la rebelión global del oprimido contra el opresor, del explotado contra el explotador”. Ambos conceptos se conectan y complementan en el pensamiento del luchador afroamericano, dejando claro que el enfrentamiento contra la explotación es fundamental para la formación de una nueva sociedad. Del mismo modo, y un mes antes, deja claro que la determinación de la lucha no es racial: “Yo creo que finalmente habrá un choque entre los oprimidos y sus opresores. Yo creo finalmente que habrá un choque entre los que quieren libertad, justicia e igualdad para todos y aquellos que quieren mantener los sistemas de explotación. Yo creo que va a existir ese tipo de enfrentamiento, pero no creo que dicho enfrentamiento será basado en el color de la piel, como enseñó Elijah Muhammad”. Este movimiento en su pensamiento deja con claridad que ve al imperialismo y al capitalismo como los verdaderos enemigos a vencer, y que el enfrentamiento para lograr la liberación de los explotados y oprimidos tendrá dichas características. La determinación económica también se vuelve un aspecto ascendente en su pensamiento, y se plasma con gran claridad en su último discurso, dado el 19 de febrero de 1965: “[Las naciones industriales occidentales] deliberadamente han sojuzgado al hombre negro por razones económicas. Estos criminales internacionales violaron el continente africano para alimentar sus industrias, y son ellos los responsables por los bajos estándares de vida prevalentes en todo África.” Se ve aquí un análisis histórico de cómo la colonización de África responde al desarrollo del capitalismo, y que por lo tanto la opresión a los pueblos de dicho continente tiene un fundamento y una base eminentemente económica. Una frase, célebre hasta el día de hoy, resume su visión del capitalismo: “El capitalismo solía ser como un águila, pero ahora es más como un buitre. Solía tener la fuerza suficiente como para ir y succionar la sangre de cualquiera, sea este fuerte o no. Pero ahora se ha vuelto más cobarde, como un buitre, y sólo puede succionar la sangre de los indefensos. En la medida de que las naciones del mundo se liberen, el capitalismo tendrá menos víctimas, menos donde succionar, y se volverá cada vez más débil. Es sólo cosa de tiempo, en mi opinión, para que colapse completamente”. Si bien, la reflexión fue demasiado optimista para su tiempo, el hecho queda claro: es a través de la lucha internacional de liberación que el capitalismo encontrará su perdición. Sobre los medios de comunicación y la hegemonía Uno de los puntos más brillantes de Malcolm X fue sin duda su reflexión respecto de los medios de comunicación y los métodos que utilizan los poderosos para legitimarse. Su postura se resume en la siguiente máxima: “Si no están prevenidos ante de los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido”. Esto lo ve con gran claridad en el célebre debate de Oxford en diciembre de 1964, donde analiza el rol de los medios de comunicación respecto de la intervención imperialista en el Congo: “Entonces, ¿por qué un acto como el del Congo, que es tan claramente criminal, se debiera condonar? Se condona principalmente porque ha sido glorificado por la prensa, y han hecho que luzca bello, y por tanto el mundo automáticamente lo aprueba. Y ese es el papel que desempeña la prensa. Si uno estudia la historia pasada, distintas guerras, la prensa siempre…cada vez que un país que están en el poder quiere intervenir, injustificadamente, e invadir la propiedad de otro, usa la prensa para que parezca que el área que están por invadir está llena de salvajes, o está llena de gentes que se han vuelto locas, o que están violando mujeres blancas, abusando de monjas; usan la misma técnica año tras año…Ahora bien, hubo una época en que el mundo oscuro, la gente de piel oscura, creía cualquier cosa que veía en los diarios que se originaban en Europa. Pero hoy, no importa lo que se ponga en el diario, se detienen y lo ojean dos o tres veces y tratan de discernir qué motiva al escritor. Y por lo general pueden determinar qué motiva al escritor…Usan la prensa, los que están en el poder usan la prensa para dar al diablo una imagen angelical y dar una imagen de diablo a quien en verdad es angelical. Hacen que la opresión, la explotación y la guerra parezcan en realidad un acto de humanitarismo.” Es por eso, que para Malcolm X, la prensa, y la instalación de un discurso hegemónico, es uno de los métodos principales para justificar y normalizar la explotación y la opresión. Llama así mismo a comprender siempre los motivos de por qué se escribe o se dice algo, como forma y método de entender y solidarizar con las luchas de liberación. Lo que vio en su tiempo Malcolm X con el Congo es lo que vemos hoy con Venezuela, o con la criminalización de la protesta social que desde todos los medios hegemónicos se sustenta discursivamente. Los medios de comunicación, si una analiza finamente, no condenan la violencia, sino solamente la violencia que tiene como fin la liberación de los pueblos de su explotación y opresión, justificando siempre la violencia del Estado y de las potencias imperialistas. Lucha conjunta, lucha internacionalista Malcolm X comprendió en su viaje a África de 1964, que no es posible llevar a cabo la Revolución Negra en Estados Unidos, si esta no va en conjunto de la lucha de liberación de todos los países del Tercer Mundo. En ese sentido, planteó una lucha internacionalista. Abogó desde entonces por la toma de conciencia de que la lucha negra en Estados Unidos no podía ir separada de las distintas luchas de liberación nacional a lo largo del mundo. Del mismo modo, dio a conocer en África su lucha como un aliado a todas aquellos movimientos de liberación, y que solamente en conjunto se podía golpear fuertemente al enemigo. Es interesante que aun en el centro mismo del imperialismo (Nueva York), Malcolm X situara la lucha del tercer mundo como factor decisivo en la liberación del hombre y mujer negros de Estados Unidos, ya que situaba su propia lucha como una de liberación nacional, aunque se encontrase en las entrañas del imperio. Por todos los medios necesarios: la importancia de la táctica El alcance de la reflexión de Malcolm X no sólo se da por sus lúcidos diagnósticos y análisis, sino también por tener un planteamiento táctico para llevar a cabo la lucha revolucionaria. Y en esto llegó mucho más lejos que otros luchadores por los Derechos Civiles, como por ejemplo Martin Luther King. A diferencia de este último, Malcolm X no descarta la violencia como método de lucha, y considera que para llevar a cabo su objetivo se deben “utilizar todos los medios necesarios”. De ahí que levante la necesidad de la autodefensa como un planteamiento táctico dada la realidad que observaba. En especial cuando veía que la vía no-violenta de desobediencia civil era respondida con represión y violencia tanto del Estado como de grupos supremacistas blancos, los cuales nunca eran perseguidos por la ley. Así lo señaló con gran claridad en Oxford: “Bien, siempre que uno vive en una sociedad que supuestamente se basa en la ley, y no hace cumplir su propia ley porque sucede que el color de la piel de un hombre es equivocado, entonces yo digo que se justifica que ese pueblo recurra a los medios que sean necesarios para lograr justicia donde el gobierno no les puede dar justicia”. También señaló, de un modo similar, en los últimos días de vida: “Yo creo en todo lo que sea necesario para corregir las condiciones injustas -políticas, económicas, sociales, físicas-, todo lo que sea necesario. Yo creo en ello siempre y cuando sea dirigido inteligentemente y diseñado para obtener resultados. Pero no creo en involucrarme en cualquier tipo de acción política o cualquier otro tipo de acción sin antes sentarme y analizar las posibilidades de éxito y derrota (…) Un enfoque táctico está diseñado para obtener ciertos resultados. Está diseñado para mantenerte vivo. Está diseñado para darte la victoria. Porque no podemos decir que la victoria ha sido lograda [siendo no violento], no podemos decir que se ha preservado la vida. No lo estoy criticando, ni tampoco condenando, pero le estoy cuestionando sus tácticas”. Deja ahí claro su escepticismo respecto de una vía no-violenta de resolver el conflicto racial y social en Estados Unidos, como asimismo, define con claridad que las tácticas se deben adecuar a los objetivos (estrategia), y que estas deben ser tomadas de forma inteligente. Y es en ese sentido que considera a la autodefensa y métodos no pacíficos como las formas adecuadas para responder y poder enfrentarse al grupo dominante: “Leí una vez, de pasada, acerca de un hombre llamado Shakespeare. Sólo leí acerca de él de pasada, pero recuerdo algo que escribió que me conmovió. Lo puso, creo, en boca de Hamlet, quien dijo: ‘Ser o no ser’ -sentía dudas sobre algo- [risas]: ‘Si es más noble en la mente del hombre sufrir los golpes y flechas de una fortuna atroz’ -la moderación- ‘o alzarse en armas contra un mar de dificultades y, al enfrentarlas, darles fin’…Eso sí me gusta. Si uno se alza en armas, le pone fin a eso. Pero si uno se queda sentado esperando a quien está en el poder decida si le va a poner fin, entonces se va a quedar esperando por un largo rato.” Fue este método y este legado el que tomó en 1966 el Partido de las Panteras Negras, y que les sirvió para aplicar el concepto de Poder Negro más allá de la consigna, Poder Negro que significaba tener como horizonte un Poder Revolucionario, y que se oponía directamente al poder de la clase dominante. Fueron las Panteras Negras quienes tomaron ese legado final de Malcolm X, interrumpido por su muerte, y lo llevaron a su aplicación, y a una teorización más profunda, dándole un carácter plenamente socialista. Es en ese sentido que desde nuestra América debemos también leer a Malcolm X, como un pensador que nos da perspectivas revolucionarias y un potente análisis el cual podemos integrar a nuestra reflexión, para alimentar la lucha que debemos sostener contra el capitalismo, el imperialismo y toda forma de opresión. Su lucidez, su caracterización de los medios y la ideología, como asimismo su planteamiento respecto a la táctica a desplegar en el campo revolucionario, son aprendizajes que debemos integrar para “cambiar las condiciones miserables que existen en esta Tierra”. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Joaquín Hernández)



  • La autodeterminación no es un delito
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    17/02/2019
    Resulta tan sintomático como penoso que la ANC convocase ayer una manifa bajo el lema “La autodeterminación no es un delito”, adoptando la clásica ética negativa del procesismo según la cual la independencia no se puede concebir en tanto que derecho colectivo inalienable, sino como una forma más de reacción al injustísimo escarmiento judicial del enemigo. La desfilada en Barcelona podría haber reclamado que la autodeterminación es hoy una causa fundamental para la supervivencia de Catalunya en un mundo global (resaltando la fuerza de los electores, no sus traumas ni debilidades) pero, tristemente, la entidad que preside Elisenda Paluzie ha optado por la opción de siempre; la cháchara llorona según la cual las libres aspiraciones del pueblo no deberían ser penadas por las togas. Si lo que pretendías era honrar los presos políticos, Elisenda, la cosa era más sencilla: bastaba afirmando que sin una Catalunya independiente ni los representantes públicos ni la sociedad en general gozarán nunca de una justicia con garantías. Continuar con la monserga de afirmar la autodeterminación en negativo sólo ayuda a los partidos del independentismo autonomista, alérgicos desde hace meses al mandato vinculante del 1-O. De hecho, ahora que vislumbramos elecciones, sería interesante que uno de los requisitos por los cuales uno decantase el voto a los partidos independentistas (que desfilaran hacia el Congreso para continuar engrosando el sueldazo) fuera saber objetivamente si piensan aplicar el resultado del referéndum de autodeterminación; ¡las respuestas, como podéis imaginaros serían de una creatividad que ríete tú de cualquier soneto! Tras un tiempo en el que la ANC había plantado cara a los partidos para presionarles, ganándose por primera vez en su historia aquello que de hecho había configurado su razón de ser inicial, la entidad vuelve de nuevo a andar a remolque de los vicios más perversos de la política de partidos. Así será, mucho me temo, mientras dure el juicio e incluso cuando se haga realidad el mazazo condenatorio: situando en el centro a los rehenes del régimen español, Catalunya irá a remolque de la represión. Esta disposición permitirá tanto a Convergència como a Esquerra presentarse a las elecciones generales no como garantes del mandato popular (ya sea del 1-O, de la restitución prometida el 21-D, etcétera), sino como los diques de contención de la España más negra o, en mejor caso, como unos socios mucho más exigentes que hasta ahora con el presidente Sánchez. De nuevo y por enésima, el independentismo catalán se impone como meta regenerar una España que se ha metido ella solita en su habitual guerracivilismo, todo ello con la vana pretensión de sobrevivir con la mandanga según la cual en el país vecino hay mucha gente demócrata y de bien. Así hizo Oriol Junqueras en el Supremo, recordando que la Moreneta es “dels espanyols, Estrella d’Orient”. Forn fue más práctico, porque volvió a la estrategia convergente de siempre: recordar al enemigo que él y su policía, en el fondo, metieron más ganas y operatividad con tal de castrar el referéndum del 1-O y así hacer que votase menos gente, como quería Jordi Sànchez. Mientras situemos la palabra no detrás de autodeterminación, continuaremos en esta sopa de mediocridad y medias verdades. La autodeterminación es la libertad, es la única ruta hacia la prosperidad y la supervivencia de nuestra vida feliz. El resto, amigos míos, son meras excusas para ir a dar una vueltita por la Gran Via. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Los hombres ante el feminismo
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    12/02/2019
    Soy un hombre a punto de cumplir 64 años. Llevo años reflexionando sobre feminismo pues creo que es un movimiento revolucionario que plantea la igualdad entre hombres y mujeres, nada más y nada menos. Cada día vemos pequeños machismos, por ejemplo hombres que llaman histéricas a mujeres porque no pueden más y levantan la voz, cosa que nosotros hacemos constantemente; hombres que se sienten incómodos cuando un grupo de mujeres se toman unas cervezas y se ríen en un bar; hombres que ven a una mujer sola en la barra de un bar y creen que quiere ligar; las mujeres suelen viajar en compañía, salir en compañía, ir al cine en compañía porque a menudo solas hay hombres que les entran para ligar simplemente porque van solas; los y las camareras suelen dar a probar el vino a los hombres en cenas en pareja y suelen pasarle la cuenta a los hombres también. Hay numerosas conductas del día a día que entre todos -sobre todo los hombres- normalizamos y  que demuestran lo lejos que aún estamos de la igualdad. Demasiados hombres y jueces a día de hoy, y ya entramos en un machismo más grave, cuestionan que una mujer salga vestida como le dé la gana o salga a la hora que le dé la gana… La violación se relativiza, como hemos visto en la Manada ¿En serio podemos creer que una mujer puede ir con consentimiento pleno a un encuentro sexual con varios hombres en una escalera? ¿En serio creemos que después de una experiencia traumática como la de la víctima de la Manada todo lo que no sea el ingreso en un psiquiátrico o que se quede recluida en casa hace que no sea tan traumática y por tanto no sea violación? Estos grandes machismos nacen, se apoyan y crecen en los pequeños. Cada vez que un hombre dice "esta pide guerra" blanquea la violación. Como decía Teresa de Jesús, perseguida por la Inquisición "Quien falla en lo poco falla en lo mucho". El feminismo va de cara. Su movimiento antagónico -el capitalismo patriarcal- utiliza medios sutiles de creación de un relato de desprestigio del feminismo, sobre todo el de clase, el de las mujeres trabajadoras porque quiere legitimar el discurso de la explotación y del dominio en casa y fuera de casa, el de la brecha salarial. Quiere mujeres femeninas y no mujeres feministas. El feminismo es un movimiento de liberación y el capitalismo nos quiere sometidas a todas las trabajadoras y trabajadores. El patriarcado exige a la mujer no ser espontánea, ser buen padre está barato sólo tenemos que hacer lo normal que debe hacer un padre; en cambio ser buena madre está casi imposible, para ello una mujer ha de estar enterrada en vida. La custodia compartida no es un derecho de los padres, los derechos que deben prevalecer son los de las hijas e hijos y las madres que los parieron suelen estar dispuestas a lo mejor para ellas, incluida la custodia compartida si así lo creen. Aún  hoy cuando una madre sale de fiesta siempre hay un compañero o compañera que le pregunta ¿Con quién has dejado a la hija o hijo? Soy padre, jamás nadie me lo preguntó. Aún hoy a partir de cierta edad  a las mujeres que no han sido madres nuestra sociedad patriarcal les hace sentir como si fueran menos mujeres. Aún hoy más del 90 por cien de las personas cuidadoras de personas dependientes son mujeres. Las administraciones autonómicas, que tienen las competencias suelen quitar con mayor facilidad la custodia a  las familias monoparentales o a las madres separadas. En esta sociedad desigual los hombres de clase trabajadora que luchamos cada día contra el sistema capitalista que se lucra de nuestro trabajo, de nuestro ocio y de nuestra vida debemos luchar contra los privilegios que nos da el patriarcado y unirnos a las compañeras para acabar contra todo tipo de explotación y desigualdad. Renunciar a esta masculinidad patriarcal y unirnos al  movimiento feminista para construir un hombre nuevo. Lo primero que debemos hacer, para ello, es escuchar a las mujeres y no entrar en los debates feministas pues no se puede opinar de lo que uno no vive en carne propia. No invadamos los espacios de debate de las mujeres. Por contra defendamos lo que plantea el movimiento feminista en nuestros propios espacios con otros hombres. En los debates abiertos del movimiento feminista los hombres no debemos intervenir. Hagámonos aliados del movimiento feminista y del movimiento LGTBI, el premio final es que los hombres podamos ser libres e iguales con nuestras compañeras y mirarnos a los ojos, de igual a igual, compartiéndolo todo y que las personas LGTBI puedan ser también libres e iguales en una sociedad donde nadie sea más que nadie y donde el poder radique en todas nosotras. Así pues la lucha por acabar con el capitalismo y el patriarcado son inseparables porque la liberación de clase y de género y de orientación sexual y en Andalucía nuestra liberación nacional o se dan todas a la vez o la liberación no es completa y por lo tanto no es liberación. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Joan Batlle)



  • Oier
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    10/02/2019
    (Texto bilingüe) (Euskara) Latza da Oier, Euskal Preso Politikoa, joana izatea gure helburu nagusiak lortu gabe. Beste behin ere. Latza da berak emandakoa putre batzuk euren interesetara egin dutela ikusi ahal izatea. Beste behin ere. Latza da hainbeste gudari bidean eroriak Euskal Herriaren askatasun integrala oraindik ere eskuratu gabe. Ez gara hasiko baina, negarrez! Horixe suertatu zen 1936/39ko gerra zibila deiturikoa eta gero. “Alderdiak” geldi egoteko agindu zuen: “…, komunistak dira,… endredatzaileak edo bazter-nahasleak, … gu geu gure familia …. maketo horiek…” Horixe izan zen PNVren mezurik zentralena eta pozoitsuena. Hots, Euskal Herriko burgesiak gerra ondoko panoraman bere burua ondo kokatu zuen eta xoxa irabazteko ahaleginetan fin aritu ere. Hots, bertoko Jauntxo eta okupatzaileen artean, Euskal Herriaren nazio gisako izaera politikoa Espainiako interesetara ipini, gainbalioa banatu … eta gaur ere bere horretan dihardute. Zer dugu gaur egun? Klase burgesetik sorturiko PNV autonomistak ekinbide berberean jarraitzen du. Badago, ordea, beste elementu bat. Oraingo honetan EH Bildu-k bat egiten du Euskal Herriarekiko iruzurrean. Ederto. Lehen jauntxoak, lege zaharra eta kopon bendito geneukan… eta orain EH Bilduren modernitatea. Moda zaharra, jantzi berriekin. Eta hauek, beraz, Espainiak banaturiko Hegoaldeko herrialdeetan Araba, Bizkaia eta Gipuzkoa eta Nafarroa Garaia alegia, zer demontre saltzen digute? ESPAÑA da saltzen digutena bai batzuk zein bestek. Ez dago etorkizunik Euskal Herria libre batentzat. Ez Espainiak ez eta Frantziak ere, ez dute inoiz Euskal Herria libre utziko. Frantziak eta Espainiak egiten duten guztia euren sistema eta euren burua salbatzeko da. Eta euren biziraupena ziurtatzeko euren legedia eta indarra erabiliko dituzte. Zabal ditzagun begiak eta geure buruekin zintzo izan. Bide horretatik jarraituz gero, Euskal Herriak porrota besterik ez du ezagutuko. Euskal Herria libre, sozialista eta solidarioa lortzeko borroka-kide asko behar dugu. Konpromezua behar dugu hitz gutxitan. Baita etsaiaren mezuak baztertzea. Euskal Herria okupatzen eta esplotatzen duten etsaien sisteman eta filosofian ezin dugu sinistu gurekin akabatzeko asmatuak baitira. Horren erreza da kontua. Prest al gara aurre eta aurrera egiteko? Nork bere buruari erantzun behar dio. Baita busti ere. Herriaren parte hartzea ezinbestekoa da. Argalak zioen bezala, herriak soilik salbatu ahal du bere burua. Hitz gutxitan ia-ia dena esanda dago. Denok eman behar dugu zerbait eta era antolatu batean. Ez dago besterik. Ez da erraza izango baina bestela, hobe dugu buru belarri PNV-ren dinamikan sartzea. Geure bizitzan arazo eta zailtasun gutxiago izango ditugula gauza jakina da. Hots, matxinatzen bagara, lan pilo eta segurtasunik eza izango ditugu nonahi. Bai, baina askapen prozesu guztietan azaleratzen diren ezaugarriak dira. Horixe suertatzen ez bada, tranpa zikina! Ezin dugu ahaztu zenbait mezu pozoitsu: “posible” eta “ezinezko”-arena. Zapaltzen gaituztenek ondo aski zabaltzen dute euren mezua. Komunikabideetatik, ikastetxeetatik baina baita alderdi erreformista eta sozialdemokrata horien bidez. Euren buruak abertzaletzat (ala ez, gaur egun batek daki…) hartzen dute baina okupatzaileen jokoa jarraitzen dute. Eta marxistak izan diren batzuk honela diote: “fusil bat eskuetan izateagatik zilegitasun osoa ez duzu behar izan”. Horixe da iraultzaileei leporatzen dietena hain zuzen ere. Baina zintzoki esanda, etsaiaren sistemaren bilbapenetik ere ez dago askapenik, ez nazionala ezta soziala ere. Mentalitate politiko-militarrik ez duen ezkertiar militante batek ezin izango du asmatu klase zapaltzailea lurperatzeko taktika eta estrategia egokirik. Ez da oso azkarra izan behar ondorio horretara iristeko. Ez gara ezer asmatzen ari. Izan ere, batzuk Euskal Herriko askapen prozesuaren garai bati (lerro politiko-militarena alegia) itxiera eman diote. Beste batzuk argi daukagu ezpata mota guztiek zutik darraitela Euskal Herriaren askatasun nazional zein soziala lortu arte. Hori dela eta borrokari lotzeko dei zabala egiten dugu. Nork bere indarren arabera baina guztiok ipini behar dugu zerbait. Bestela, lagun batzuk euren bizia ematen badute ere, ezinezkoa egingo baitzaigu. Inork ez dezala esan gure askatasuna amets gaizto bat dela. Ahalegindu beharko gara, baita sufritu ere baina Euskal Herriko Langileriaren biziraupena bermatuko dugu. Bai ala bai. Etsaiaren aurrean, tinko mantendu behar dugu geure burua. Ez dago besterik. Oierren eta beste hainbeste borrokalari, gudari eta munduko gehiengo zapalduaren izenean borrokan jarraituko dugu Euskal Herria askatu arte. Independentzia eta Sozialismoaren bidean JO TA KE!! Oier (Castellano) Resulta muy penoso constatar que Oier, Preso Político Vasco (*), se haya marchado sin haber logrado ninguno de nuestros principales objetivos. Una vez más. Resulta muy penoso poder ver que lo dado por él haya sido utilizado por ciertos buitres en su propio beneficio. Una vez más. Resulta muy penoso que tantos gudaris hayan caído por el camino sin haber alcanzado la libertad integral de Euskal Herria. No nos echaremos a llorar, tal y como aconteció tras la denominada guerra civil de 936/39. “El Partido” mandó a parar: “…, no son más que unos comunistas, … unos revoltosos, … nosotros mismos y nuestra familia …. unos maketos…” Ese fue el mensaje más central y envenenado del PNV. Es decir, durante la postguerra la burguesía vasca obtuvo una buena posición y se afanó en la mera obtención de ganancias. Esto es, entre los caciques de aquí y los ocupantes pusieron bajo intereses españoles la propia naturaleza política que Euskal Herria tiene como nación, se repartió la plusvalía … y hoy es el día en el que todavía se mantiene esa misma situación. ¿Cómo nos encontramos hoy en día? Ahí tenemos al PNV autonomista nacido de la clase burguesa que sigue con ese mismo tipo de praxis. Pero esta vez ha surgido un nuevo elemento, se trata de EH Bildu que se ha unido al fraude con Euskal Herria. Pues muy bien. Si antes eran los caciques, la ley vieja y el copón bendito …, ahora se trata de la modernidad de EH Bildu. Moda antigua pero revestida de nuevo ropaje. Por tanto, ¿qué moto nos están vendiendo esos y esas, viendo que España mantiene al sur de Euskal Herria dividida en dos territorios, o sea, las Vascongadas y la Alta Navarra? Es ESPAÑA es lo que nos quieren vender tanto los unos como los otros. No hay futuro posible para una Euskal Herria libre. Tanto España como Francia no admitirán nunca una Euskal Herria libre. Todas las actuaciones de Francia y España están encaminadas en la salvaguarda de su sistema y de sí mismas, y harán uso de sus leyes y de la fuerza en caso de ver peligrar su propia supervivencia. Abramos los ojos y seamos honestos/as con nosotros/as mismos/as, seguir por ese camino, supondrá la derrota de Euskal Herria. Precisamos de muchos/as compañeros/as de lucha para poder lograr una Euskal Herria libre, socialista y solidaria. En pocas palabras, precisamos de su compromiso y dejar de lado los mensajes que el enemigo nos remite. Del mismo modo que no podemos dar crédito al sistema y a la filosofía de esos enemigos que ocupan y explotan a Euskal Herria, creados para acabar con nosotros/as. Así de sencillo. ¿Estamos en disposición de hacer frente y de echar para delante? Cada cual debe responderse a sí mismo y también mojarse por ello. Es imprescindible que el pueblo tome parte en el asunto. Tal y como Argala decía, únicamente es el pueblo el que puede salvarse a sí mismo. Prácticamente está dicho casi todo y en pocas palabras. Todos y todas debemos aportar algo y de una manera organizada. No queda otro remedio. No va a resultar nada fácil, si no lo mejor sería que entráramos decididamente en la dinámica del PNV, y de todos es sabido que tendríamos una vida menos azarosa y con menos dificultades. Es decir, en caso de revelarnos, además de tener una gran labor `por delante nos reportaría inseguridad por todos lados. Pues si, pero son aspectos distintivos que afloran en todos los procesos de liberación, y si no es así ¡que trampa tan asquerosa! Tampoco nos podemos olvidar de algún que otro mensaje envenenado: el de lo “posible” y lo “imposible”. Nuestros opresores saben muy bien como difundir su mensaje, no solo a través de los medios de comunicación y los centros de enseñanza sino también por medio de estos partidos reformistas y socialdemócratas, que a pesar de que se tengan por abertzales (o no, que hoy en día cualquiera sabe…) no hacen nada más que seguir el juego a los ocupantes. Así, alguien que antes era marxista dice esto: “el hecho de haber tenido un fusil entre las manos no te otorga una legitimidad absoluta”, y eso es precisamente lo que achacan a los revolucionarios/as. Pero hablando honestamente tampoco hay liberación posible, ni nacional ni social, desde el entramado del sistema del enemigo. Un militante de izquierda que carezca de mentalidad político-militar no será capaz de elaborar tácticas o estrategias adecuadas que conduzcan al soterramiento de la clase opresora, y no hay que ser un lince para llegar a tal conclusión. No nos estamos inventando nada.   En efecto, mientras algunos/as han dado ya carpetazo a una época del proceso de liberación de Euskal Herria (es decir la de la línea político-militar), otros y otras tenemos claro que las espadas permanecen erguidas hasta el logro de la libertad nacional y social de Euskal Herria Por todo ello hacemos un amplio llamamiento para unirse a la lucha. Cada cual, en la medida de sus posibilidades, pero todos y todas con algo que aportar. De otra forma, a pesar de que algunos/as compañeros/as den en ello su vida, nos resultaría imposible. Que nadie diga que nuestra libertad no es más que un mal sueño. Tendremos que esforzarnos y sufrir en buena medida, pero, sí o sí, aseguraremos la supervivencia de la clase obrera vasca. Debemos mantenernos firmes ante el enemigo. No hay otra. Seguiremos luchando en nombre de Oier y de otros tantos luchadores, gudaris y esa mayoría oprimida del mundo hasta liberar a Euskal Herria. Hacia la Independencia y el Socialismo, JO TA KE!! (Fuente: La Hiene / Autor: Jon Iurrebaso Atutxa) (*) Nota aclaratoria: Fallece el gasteiztarra Oier Gómez tras años de exilio y cárcel A pesar de que en el año 2012 le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin y fue tratado con quimioterapia, hasta el 2017 no quedó en libertad. Además, durante esos cinco años le diagnosticaron sarcoma d’Ewin con metástasis. Ha fallecido en Baiona a los 35 años de edad. Los médicos ya lo habían advertido y era cuestión de días: Oier Gómez ha fallecido el 26 de enero a las 04:30 horas a los 35 años de edad en Baiona debido a una grave enfermedad que arrastraba desde su estancia en prisión y que la propia cárcel le agravó. El ex-preso vasco, cuya sentencia fue suspendida por enfermedad crítica, llevaba en el hospital las últimas semanas, según apuntó el colectivo Bagoaz hace pocos días. El gasteiztarra fue puesto en libertad en 2017 después de que un tribunal aceptara la suspensión de su condena. A pesar de ser puesto en libertad hace apenas dos años, fue en 2012 cuando le detectaron a Gómez el primer cáncer, por lo que estuvo un total de cinco años encarcelado con una grave enfermedad. En ese año, en 2012, a Oier Gómez le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin y durante el año siguiente fue tratado con quimioterapia. A pesar de ello, no fue puesto en libertad y en enero de 2017, fue conducido con fuertes dolores desde la cárcel de Meaux al hospital Pitié-Salpêtrière, donde los médicos le diagnosticaron un cáncer sarcoma d’Ewin con metástasis. En el momento que diferentes informes apuntaron que no le quedarían más de 6 meses de vida si seguía en prisión, el Tribunal de Aplicación de Penas suspendió la condena de Gómez. Desde entonces, Gómez vivía en Baiona, donde recibe tratamiento médico. (Fuente: halabedi.eus)



  • El golpe de estado contra el pueblo y la clase obrera venezolana es un atentado contra todos los pueblos del mundo y contra la clase obrera internacional
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    09/02/2019
    De todos es sabido que las relaciones internacionales entre los Estados no se caracterizan precisamente por la defensa de los derechos humanos y la democracia, sino que la evocación de los mismos es utilizada, o intenta esconder, la defensa de intereses económicos determinados. Incluso también como justificación del uso de la fuerza militar. Así, en su momento, el gobierno de Aznar justificó la invasión de Irak para evitar el mal mayor del uso de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Husein. O la del gobierno de Zapatero la destrucción del Estado libio de Gadafi, pues con ello se acababa con un dictador. Ahora también el gobierno de Pedro Sánchez se une a la coalición internacional que lucha por la democracia en Venezuela dando legitimidad internacional al golpe de Estado antidemocrático de Guaidó contra la Venezuela chavista de Nicolás Maduro.  Pero detrás de Aznar, de Zapatero, así como detrás de todos los Estados implicados en esas agresiones militares contra la soberanía de aquellos otros Estados, estaban las grandes empresas de la economía euro-occidental, necesitadas de botín de guerra para conseguir, defender o aumentar sus ganancias. Los intereses geoestratégicos y los de clase dominadora también pueden estar, y de hecho están, detrás de muchas aventuras militares, detrás de los derramamientos de sangre inocente que inevitablemente empapan las tierras agredidas. En el caso de Venezuela confluyen todos estos intereses detrás de la pretendida defensa de la democracia y de lucha contra la tiranía dictatorial del gobierno de Maduro. Si se lograra su derrocamiento y asumiera el poder un nuevo gobierno más dócil, los EE.UU. podrían sesgar la base del triángulo maldito del Caribe formado por Venezuela, Cuba y Nicaragua además de romper con los obstáculos que el chavismo ha impuesto a la explotación de los recursos y la riqueza nacional por los capitales extranjeros. En esta ocasión, grandes empresas españolas son los principales capitales extranjeros invertidos en Venezuela, las cuales han visto descender drásticamente sus cifras de negocio en el país hermano. Las inversiones españolas que en 2013 ascendían a unos 5.740 millones de euros, se ha visto reducidas a los 1.382 de 2016. También las exportaciones se han visto afectadas pasando de unos 540 millones de euros en 2014 a 110 millones en 2017. Y por supuesto, en esto tiene una gran responsabilidad el gobierno de Maduro en particular y el régimen chavista en general, lo que los propios venezolanos llaman socialismo del siglo XXI unos, y chavismo otros. Y es normal que los presidentes de gobierno españoles se preocupen de la economía del país, bueno, de la economía de los ricos del país, porque la economía de las trabajadoras y trabajadores ya sabemos que les traen sin cuidado. Porque ¿quiénes son esos inversores tan españoles que toda España ha de ayudar a recuperar sus ganancias? Telefónica, Repsol, BBVA, Mapfre, Sol Melía, Zara… son los más conocidos. Conocidos no solo por sus suculentos beneficios en España durante la crisis, sino por los pocos escrúpulos que manifiestan al echar a la calle a sus trabajadores “sobrantes” y al reducir salarios y derechos a los que mantienen trabajando. ¡El Mercado manda! nos dicen. Ante este giro “golpista” del actual gobierno español del PSOE, la clase obrera, los pueblos, naciones y regiones españolas mantienen dos posturas mayoritarias: la indiferencia y el apoyo al golpe. La primera es la más generalizada, mientras que la segunda, el apoyo del nacionalismo español al golpe de estado, va cogiendo terreno. Esto ha sido así siempre. Ahora, esta indiferencia popular, o el apoyo popular nacionalista al golpe tendrán consecuencias más nefastas para esos mismos que, o son indiferentes, o lo apoyan. Y por qué, pues porque no se trata solo de llamar al orden al representante del Capital nacional correspondiente por sus posturas nacionalistas y contrarias, por lo tanto, al libre mercado. Sino de paso, acabar con el poder popular y las conquistas que para la clase obrera ha significado el chavismo. Veámoslo con el siguiente y muy resumido ejemplo comparativo de los derechos sociales recogidos en las constituciones española y venezolana. En la Constitución española, los llamados derechos sociales no tienen la consideración de derechos fundamentales, sino que se encuentran adscritos a los principios rectores de la política social y económica. Es decir, que la protección familiar y de los niños y niñas, el empleo, la Seguridad Social, la protección de la salud, el disfrute de un medio ambiente adecuado, la vivienda y las pensiones no son derechos fundamentales para la legislación democrática española. Sino principios rectores, principios que han de seguir quienes hacen las leyes. Leyes que dependen de los presupuestos y presupuestos que dependen de la voluntad política del gobierno de turno. En la Constitución venezolana, en cambio, son considerados derechos fundamentales como el derecho a la vida, al libre pensamiento… pero no solo eso. Esta constitución reconoce la soberanía popular. Así su artículo 70 dice literalmente: Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, la iniciativa legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social y económico, las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las cooperativas en todas sus formas incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad. Otras materias de especial interés democrático puede ser la convocatoria de referéndum consultivo que la puede realizar el Gobierno, la mayoría parlamentaria o un diez por ciento de los electores, tanto a nivel nacional como municipal. Incluyendo que todos los cargos electos pueden ser revocados por los electores. Y ya que hablamos de referendum no podemos dejar de destacar el comportamiento del Gobierno de Maduro, con respecto al de Rajoy, ante la convocatoria de uno ilegal. En Venezuela por la oposición y en Cataluña por su parlamento. En ambas ocasiones y a pesar de las facilidades constitucionales para su celebración en Venezuela, fueron declarados ilegales por los respectivos Estados de Derecho. Pero mientras que el gobierno chavista de Maduro usó la fuerza del orden para proteger a quienes querían participar y votar, el gobierno democrático de Rajoy usó las fuerzas del orden para apalear a los votantes y secuestrar las urnas y al Poder Judicial para encarcelar o mandar al exilio a sus principales protagonistas. Desde el Sindicato Unitario de Andalucía no podemos más que, además de rechazar las injerencias extranjeras en cualquier Estado soberano, apoyar al gobierno legal y legítimo de Nicolás Maduro. Y no porque desde la izquierda no haya que criticar algunas derivas de aquel gobierno, sino porque ante la amenaza de acabar con la revolución bolivariana, esas posibles críticas hay que dejarlas para después. Para cuando se restablezca el orden con el acatamiento a la legalidad venezolana por parte de las fuerzas golpistas y de la llamada oposición y al orden internacional que dicta la no injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos. Y todo ello por dos motivos. Uno por la dimensión humana y de defensa de la vida y de la libertad de los seres vivientes que toda organización revolucionaria anticapitalista debe tener como guía. Y otro porque los derechos reales conquistados por la clase obrera y el pueblo venezolano para los pueblos y la clase obrera de todo el mundo son sólo esperanzas utópicas, objetivos democráticos a conquistar, por los que luchar. Las amenazas a Venezuela no sólo se realizan para la defensa del “libre mercado” o por razones geoestratégicas, sino que también para restaurar la libre explotación de los recursos, las riquezas y la clase obrera venezolana, pero no solo. La Venezuela colonizada por la corona castellana luchó por su liberación y conquistó su independencia pero para caer bajo la órbita anglo-norteamericana. Y no ha sido hasta la llegada al poder del chavismo, cuando ha podido materializarse esa independencia y soberanía nacional, imponiendo limitaciones al robo de recursos y a la transferencia del capital nacional a los capitales de las grandes potencias europeas y fundamentalmente de los EE.UU. Un ejemplo a seguir por los pueblos que ansían su liberación. Andalucía fue la primera colonia europea moderna. Todo lo que en nombre del reino de Castilla hicieron los conquistadores en América lo probaron antes con nosotros. Quema de libros, prohibición del idioma, españolización a base de latigazos, cristianización a base de hogueras, desahucios y racismo, convirtiendo a quienes eran libres en siervos de terratenientes. Y así continuamos, saqueados nuestros recursos y riquezas, convertidos en plataforma de agresión imperialista con las bases de Rota, Morón y Gibraltar, alimentando con nuestras hijas e hijos al ejército y a los cuerpos represivos del Estado como salida socorrida del paro, del hambre y de la pobreza y siendo los más pobres de los pobres de España y los más afectados por la rapiña sobre nuestra riqueza social de las grandes compañías, por los grandes capitales, tanto españoles como de las grandes potencias. Por todo esto quieren acabar con la República Bolivariana de Venezuela, tanto por sus logros como por el ejemplo de liberación que supone a los pueblos del mundo y a la clase obrera internacional. Vivan Andalucía y Venezuela libres por sí, por los pueblos y la humanidad. Miguel Cano Secretario de representación del Sindicato Unitario de Andalucía



  • Davos: charlando sobre el clima y la desigualdad
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    03/02/2019
    Las dos cuestiones que a los ricos y famosos del capitalismo mundial les gusta discutir, frotándose las manos al tiempo que lagrimean, son el calentamiento global y el cambio climático; y el aumento de la desigualdad de ingresos y riqueza. Davos se da cuenta de que la reacción popular a estas cuestiones amenaza con destruir lo que ellos llaman el “orden liberal”, es decir, el movimiento libre y sin trabas del capital y las materias primas de manera que se maximizan los beneficios. Puede que nieve y hiele en Davos, pero la hipocresía de las deliberaciones en Davos sobre estos temas queda de manifiesto cada año por la noticia de que los participantes  llegan a la estación de esquí suiza para el Foro Económico Mundial en más de 1.500 vuelos privados individuales, lo que deja una huella de carbono considerable. Los devotos Davos son transportados a un aeropuerto especial en Dubendorf para que no se tengan que mezclar con la plebe. No deja de ser un chiste cruel la sesión en Davos dirigida por el famoso antropólogo David Attenborough que aseguró a la audiencia que era necesario tomar medidas urgentes contra el cambio climático. El número de vuelos de jets privados creció un 11% el año pasado. “Parece que hay una tendencia hacia aviones más grandes, con costosos aviones pesados de preferencia, como Gulfstream GV y Global Expresses que se utilizan más de 100 veces al año“, señaló Andy Christie, director de aviones privados en ACS. En cuanto a la creciente desigualdad, todos los años, coincidiendo con Davos, Oxfam, la ONG internacional de lucha contra la pobreza, publica su informe sobre la desigualdad per cápita a nivel mundial. Este año, la noticia era que sólo 26 personas poseen más riqueza que el 50% más pobre (3,800 millones) en el mundo. Al parecer, entre 2017 y 2018 se creó un nuevo millonario cada dos días. Según Oxfam, la riqueza de los más de 2.200 multimillonarios en todo el mundo ha aumentado en $ 900 mil millones en 2018 - o $ 2,5 mil millones al día. El aumento del 12% en la riqueza de los más ricos contrasta con una caída del 11% de la riqueza de la mitad más pobre de la población mundial.  El hombre más rico del mundo, Jeff Bezos,  el dueño de Amazon, vio aumentar su fortuna hasta los $ 112 mil millones de dólares. El 1% de su fortuna equivale a todo el presupuesto de salud de Etiopía, un país de 105 millones de personas. A los economistas ortodoxos a menudo les gusta subrayar que la pobreza mundial (según el umbral Banco Mundial) ha estado disminuyendo rápidamente.   Pero Oxfam responde que la mayor parte de esta reducción se debe al rápido crecimiento de China durante las últimas cuatro décadas.  Esto es algo que he comentado en mensajes anteriores. Y el especialista en desigualdad global, Branco Milanovic, en una conferencia al mismo tiempo que Davos, ha señalado que tal ha sido la mejora de los ingresos reales de cientos de millones de chinos, que ahora el 70% de la población china tienen ingresos similares a los de los estadounidenses, cuando solo eran el 23% hace tan sólo 15 años. Por el contrario, Oxfam añade que los datos del Banco Mundial muestran que la tasa de reducción de la pobreza se ha reducido a la mitad desde 2013. De hecho, en el África subsahariana, la pobreza extrema ha ido en aumento. Según Oxfam, su metodología para evaluar la brecha entre ricos y pobres se basa en datos de distribución de la riqueza a nivel mundial que proporciona el libro de estadística de riqueza global de Credit Suisse, que abarca el período comprendido entre junio de 2017 y junio de 2018. La riqueza de los multimillonarios se calculó utilizando la lista anual de multimillonarios de Forbes, publicada en marzo de 2018.  He comentado el informe de Credit Suisse en otras ocasiones, pero ahora, en un nuevo artículo, Gabriel Zucman ha actualizado los datos sobre la desigualdad de la riqueza mundial. Según Zucman se ha producido un aumento en la concentración de la riqueza mundial desde el inicio de la globalización y el 'orden mundial liberal' en la década de 1980. Para China, Europa y Estados Unidos juntos, la cuota de riqueza del 1% superior ha aumentado del 28% en 1980 al 33% actual, mientras que el 75% inferior tenía alrededor del 10%. El aumento de la riqueza de los muy, muy ricos según el informe de Oxfam es verdaderamente asombroso en los EE.UU.: es el más alto en 100 años. Y esto subestima la desigualdad real porque los muy, muy ricos ocultan gran parte de su riqueza en paraísos fiscales secretos. A pesar de estos datos asombrosos, el público de Davos no está interesado para nada en redistribuir. Oxfam hace un llamamiento modesto a favor de un impuesto a la riqueza del 1%, similar al del economista francés Thomas Piketty, en su Informe Mundial sobre la  Desigualdad  2018, que mostró que entre 1980 y 2016 el 50% más pobre de la humanidad sólo recibió 12 centavos de cada dólar de crecimiento de los ingresos mundiales. Por el contrario, el 1% superior se quedó con 27 centavos por cada dólar. La congresista demócrata de izquierda Alejandra Ocasio-Cortés también ha defendido una tasa fiscal más alta para los estadounidenses más ricos. Pero los poderosos y virtuosos en Davos han echado un jarro de agua fría sobre todas estas modestas medidas políticas. Zucman y Emmanuel Saez argumentan el porqué es necesaria una reforma fiscal en un reciente artículo del New York Times.  “Tenemos una crisis climática, tenemos una crisis de desigualdad. Durante más de una generación, la mitad inferior de la pirámide en los ingresos ha sido excluida del crecimiento económico: Su ingreso por adulto fue de $ 16.000 en 1980 (ajustado a la inflación), y  sigue siendo alrededor de $ 16.000 actualmente. Al mismo tiempo, los ingresos de una pequeña minoría se ha disparado. Para 0.1 por ciento superior de los perceptores, los ingresos han crecido más del 300 por ciento; para la cúspide del 0,01 por ciento, los ingresos han crecido tanto como el 450 por ciento. Y para el exclusivo 0,001 por ciento - los 2.300 estadounidenses más ricos - los ingresos han crecido más de un 600 por ciento”. Una objeción común de la teoría económica convencional a la subida de la  tasas de impuestos marginales a los sectores más ricos es que daña el crecimiento económico - un argumento expresado de nuevo por los participantes en Davos. Pero Zucman y Saez señalan que los EE.UU. crecieron con más fuerza en la década de 1950 cuando su tasa impositiva marginal máxima era alrededor del 90%. Por supuesto, lo que esto demuestra es que cuando el capitalismo estadounidense crecía rápidamente y la rentabilidad era alta, la élite podía permitirse el lujo de pagar impuestos progresivos - si se la presionaba. La misma historia en Japón después de la guerra. Como Zucman y Saez dicen “¿tal vez en aquellos años los Estados Unidos, como la potencia hegemónica tras la Segunda Guerra Mundial durante décadas, podía permitirse una ‘mala’ política fiscal?”  Por el contrario, cuando Rusia fue recuperada por el capitalismo, los tipos marginales más altos fueron recortados del 85% a un impuesto único para todos del 13%. La parte inferior del 50% de la población sufrió un corte masivo en su nivel de vida real durante más de una década y la desigualdad en Rusia se ha disparado. Zucman y Saez se hacen eco de la opinión de Marx: “los impuestos progresivos sobre la renta no puede resolver todas nuestros injusticias. Pero si la historia sirve de guía, pueden ayudar a estimular al país en la dirección correcta, .... Democracia o plutocracia: fundamentalmente, esa es la cuestión que está detrás de las tasas fiscales más altas”. Una vez dicho esto, la causa de la alta y creciente desigualdad se encuentra en el propio proceso de acumulación de capital. No es principalmente la falta de impuestos progresivos sobre los ingresos ni la falta de un impuesto sobre el patrimonio; o incluso la falta de intervención para hacer frente a los paraísos fiscales. Tales medidas políticas sin duda ayudarían a mejorar las cosas. Pero si los ingresos antes de impuestos del capital (ganancia, renta e interés) siguen aumentando a expensas de los ingresos del trabajo (salarios), entonces hay una tendencia intrínseca creciente a la desigualdad. Branco Milanovic demuestra que es precisamente eso lo que ha estado ocurriendo en las economías capitalistas durante los últimos 50 años. Los capitalistas muy ricos se han hecho cada vez más ricos en comparación con los capitalistas menos ricos y los perceptores de ingresos con salarios más altos han ganado más en términos relativos a los que tienen salarios más bajos. El aumento de la desigualdad global no será revertido por una redistribución de la riqueza o de los ingresos solo a través de medidas fiscales.  Se requerirá una reestructuración completa de la propiedad y del control de los medios de producción y de los recursos a nivel mundial. Mientras tanto, Davos continuará derramando lágrimas de cocodrilo. Fuente: www.sinpermiso.info



  • ¡¡¡ No corráis que es peor…!!!
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    02/02/2019
    Hay que golpear lo más posible al pueblo trabajador en la medida en que este se deje, pero las luchas proletarias en Euskal Herria indican que no se deja, o al menos resiste en parte. Hay que aplastar a otros pueblos para saquearlos: la burguesía vasco-española anhela la inmediata “reconquista” de Venezuela. Hay que estrujar la propia tierra vasca y la burguesía se salta sus limitadas leyes medioambientales siempre que puede. Hay que manipular a la población, y EiTB y la prensa se vuelcan con ahínco en ello. ¿Por qué? En nuestro inocente antifranquismo juvenil creíamos que lo peor era echar a correr cuando cargaba la policía o la guardia civil porque si nos quedábamos quietos no nos pegarían ni nos patearían en el suelo, ni nos arrastrarían agarrándonos por los pelos, ni nos detendrían, torturarían y encarcelarían… Dada nuestra virginidad política, y embelesados por la ideología democraticista abstracta, pensábamos que las fuerzas represivas respetarían los “derechos humanos”. Muy pronto aprendimos que lo mejor era salir corriendo… para organizar la defensa y contraatacar. Comprendimos que una manifestación debía organizarse militarmente a pequeña escala, con sus objetivos, estrategias, tácticas de aproximación, avance y protección de flancos, y cómo no, sobre todo de retirada segura. Siempre había que tener una retaguardia. Poco después, descubrimos que los mismos criterios elementales, convenientemente adaptados, servían para toda lucha política, sindical, social, cultural, pacífica, estudiantil, vecinal, no-violenta, de masas, etc., debido al contenido político de lo militar y al contenido militar de lo político. Y con sonrojo nos dimos cuenta que no habíamos inventado el fuego: un necesario baño de humildad. Pero se nos insistía en que lo mejor era la espera, la no provocación, porque el ruido de sables impedía negociar con la “burguesía democrática”. Se nos decía que la impaciencia ultraizquierdista de Rosa Luxemburg al decir que “quien no se mueve no siente las cadenas”, sólo reforzaba al búnker porque la gente tenía miedo a la represión y, además, era cierto aquello que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. La “izquierda” explicaba exultante que ya no existían fuerzas represivas sino “trabajadores del orden”, que con un SÍ a la “democracia” resolveríamos todos los problemas; al poco esa “izquierda” disciplinó a sus bases amenazando que “quien se mueve no sale en la foto”. Y aceptó y pactó a la baja lo que el capital quiso: unidad española, propiedad privada, continuidad reforzada del Estado terrorista, monarquía e Iglesia – “dios nos lo da, dios nos lo quita”, “dios aprieta, pero no ahoga” … ¿y si ahoga? -, amnesia social y mentira histórica, desindustrialización para «entrar» en Europa y empobrecimiento para enriquecer al capital… Un diluvio de hielo apagó en muchos sitios el fuego de la libertad, y el grueso de la izquierda renegó de la esencia político-militar del marxismo. Desde la segunda mitad de los ’70 el capitalismo lanzó una contraofensiva mundial destinada a recuperar la tasa de ganancia, destrozar a la URSS y derrotar la lucha de clases en su generalidad, en especial a las organizaciones armadas. La amnesia social, el abandono de la teoría y la moda post creada por la industria político-cultural, han extirpado de la historia reciente la tenaz resistencia del proletariado. A la vez, los efectos de la desindustrialización y del fetichismo de la mercancía se sumaron a los del reformismo. Todo ello logró que el capitalismo se recuperara mal que bien sobre un rastro de sangre y devastación, con la euforia del aplastamiento de la URSS ocultando que ello fue debido más a razones internas que externas. La sucesión de subcrisis y crisis parciales cada vez más frecuentes e intensas, fue ignorada por la burguesía y eran ridiculizados los pocos marxistas que advertían de la proximidad de la debacle que, como sabemos, estalló a finales de 2007. En las dos últimas décadas, el capitalismo ha cambiado en sus formas, ha desarrollado contradicciones nuevas y lo que es peor, ha agudizado al extremo su esencial irreconciliabilidad con la vida. Ahora, sobre este desierto, avanza el neofascismo; la represión ha culminado con éxito el asesinato legal de Oier Gómez; aumenta el número de prisioneras y prisioneros políticos y sociales, y de exiliadas y exiliados; planifica el encarcelamiento de Nines Maestro, María Barriuso y Beatriz y de muchas otras personas de bien, sindicalistas, periodistas, militantes…; ahora, el Estado ha endurecido su ataque a GARA buscando cerrarlo para siempre: se equivocan quienes reducen este golpe a un simple problema de libertad de expresión, lo mismo que se equivocaron quienes simplificaban la brutalidad contra la juventud de Altsasu a un hecho aislado del contexto vasco, o quienes niegan la función estratégica de la ofensiva contra los gaztetxes o la ferocidad patronal contra el movimiento obrero y sindical, o los ataques a la cultura popular vasca; ahora se perciben mejor que nunca antes los límites insuperables de las “nuevas” estrategias, estatutos, partidos, confluencias y ciudadanismos, mareas… Hay que golpear lo más posible al pueblo trabajador en la medida en que este se deje, pero las luchas proletarias en Euskal Herria indican que no se deja, o al menos resiste en parte. Hay que aplastar a otros pueblos para saquearlos: la burguesía vasco-española anhela la inmediata “reconquista” de Venezuela. Hay que estrujar la propia tierra vasca y la burguesía se salta sus limitadas leyes medioambientales siempre que puede. Hay que manipular a la población, y EiTB y la prensa se vuelcan con ahínco en ello. ¿Por qué? Porque la economía ha llegado al límite del crecimiento: así lo dice nada menos que Janet Henry, importante analista burguesa. Scholz, ministro alemán de Finanzas, asegura que se ha acabado la época de las vacas gordas, mientras que China registra la tasa de crecimiento más baja desde 1990. La Eurozona crece un 1,8% en 2018, la tasa más baja en cuatro años, Italia también entra en recesión, Francia se estanca, el Brexit amenaza los cimientos, y, en privado, se reconoce que el crecimiento yanqui es artificial. La prensa española grita alborozada que crece un 2,8% sin reconocer que para la economía convencional un aumento del PIB de entre 2,5% y 3% es ya una “recesión técnica”, que ese aumento se sostiene sobre el empobrecimiento masivo, que no aumenta la productividad y que, por no extendernos, el capitalismo estatal español ha retrocedido del puesto 8 en 2009 al 14 en 2017 y se discute si retrocederá al 15 o 16 en 2021. Se nos promete que la tecnociencia nos salvará, pero se rige por tres reglas vitales para el capital: derrotar al proletariado, multiplicar la productividad y el beneficio, y vencer en la guerra cainita interburguesa; luego, si sobra algo y según cuanta presión haga el pueblo, aliviar en algo sus penas. Pues bien, en este nuevo contexto, se rescata la fracasada estrategia y se nos dice que volvamos a creer en la “democracia” tolerada por el capital como única forma de acción política; que frente al neofascismo y la irracionalidad oscurantista al alza, hay que aglutinar a las “fuerzas de progreso”, desde el PSOE a la CUP pasando por el PNV; que no son buenos los radicalismos que asustan a la ciudadanía y que debemos esperar a mejores tiempos, a las famosas “condiciones objetivas” para que entonces y sólo entonces la lucha de liberación nacional de clase dirija desde la calle la acción en los parlamentos españoles por muy autonómicos y forales que parezcan. Mientras tanto, hay que esperar, pactar, consensuar. La capacidad de autoorganización y de creatividad del pueblo debe ser supeditada a la lenta burocracia institucional. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Diez hechos que desmontan la mentira de la ilegitimidad del gobierno de Maduro
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    29/01/2019
    Comenzaron a posicionar esta matriz de opinión los 12 países reunidos en Lima. Se lee en su comunicado: “…el proceso electoral llevado a cabo en Venezuela el 20 de mayo de 2018 carece de legitimidad por no haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos, ni con la presencia de observadores internacionales independientes, ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente.” Los dirigentes de la oposición venezolana, nos referimos a la no democrática, repiten sin descanso, y por supuesto sin argumentación, que Maduro es un usurpador. En un acto de desespero, el propio Vicepresidente de los EEUU, Mike Pence al verse obligado a convocar personalmente la marcha opositora para el 23 de enero, debido a la incompetencia de la dirigencia opositora, insistió y repitió que el Presidente Nicolás Maduro es un dictador, usurpador e ilegítimo. La estrategia es clara, repetir mil veces la mentira para convertirla en verdad. Desmontemos la mentira: Hubo elecciones presidenciales. Se realizaron el 20 de mayo de 2018, es decir, antes del 10 de enero de 2019, momento en el que de acuerdo con los artículos 230 y 231 de la Constitución se vence el período presidencial 2013-2019. Se estuviese violando la Constitución si las elecciones se hubiesen realizado después del 10 de enero de 2019, o peor aún que no se hubiesen realizado. 1-. Hubo elecciones presidenciales. Se realizaron el 20 de mayo de 2018, es decir, antes del 10 de enero de 2019, momento en el que de acuerdo con los artículos 230 y 231 de la Constitución se vence el período presidencial 2013-2019. Se estuviese violando la Constitución si las elecciones se hubiesen realizado después del 10 de enero de 2019, o peor aún que no se hubiesen realizado. 2-. Fue la oposición venezolana la que solicitó el adelanto de las elecciones. Se realizaron en mayo y no en diciembre, como tradicionalmente se hacía, porque fue la oposición la que solicitó, en el marco del diálogo en República Dominicana, que se efectuasen el primer trimestre del 2018. 3-. En Venezuela el voto es un derecho, no es un deber. Quienes de manera libre, aunque influenciados por algunas organizaciones políticas no democráticas que llamaron a la abstención, decidieron no asistir a votar están en su pleno derecho, pero en lo absoluto ilegitima el proceso electoral, más aún cuando eso implicaría desconocer e irrespetar a los 9.389.056 que si decidieron votar y ejercieron democráticamente su derecho al sufragio. 4-. Participaron 16 partidos políticos en la contienda electoral (PSUV), (MSV), (Tupamaro), (UPV), (Podemos), (PPT), (ORA), (MPAC), (MEP), (PCV), (AP), (MAS) (Copei) Esperanza por el Cambio, (UPP89). En Venezuela no es obligatorio que todos los partidos políticos participen en los procesos electorales. Están en su pleno derecho de decidir si participan o no. Justamente porque nuestro sistema es democrático. El hecho de que 3 partidos (AD, VP y PJ) decidieron libremente no participar, no ilegitima el proceso electoral. 5-. Se postularon 6 candidatos: Nicolás Maduro, Henri Falcón, Javier Bertucci, Reinaldo Quijada, Francisco Visconti Osorio y Luis Alejandro Ratti (los dos últimos decidieron retirarse). 6-. Maduro ganó con un amplio margen, obtuvo 6.248.864 de votos, el 67,84%; le siguieron Henri Falcón con 1.927.958, el 20,93%; Javier Bertucci con 1.015.895, 10,82% y Reinaldo Quijada quien obtuvo 36.246 votos, el 0,39% del total. La diferencia entre Maduro y Falcón fue 46,91 puntos porcentuales. 7-. Acompañaron el proceso electoral unas 150 personas, entre ellas 14 comisiones electorales de 8 países; 2 misiones técnicas electorales; 18 periodistas de distintas partes del mundo; 1 Europarlamentario y 1 delegación técnico-electoral de la Central Electoral de Rusia. 8-. Las elecciones se realizaron con el mismo sistema electoral empleado en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, en las cuales resultó ganadora la oposición venezolana. Sistema que es automatizado y sometido a auditorías antes, durante y después de los comicios. Sistema que garantiza los principios de “un elector, un voto” porque solo con la huella dactilar se desbloquea la máquina de votación; y garantiza el “secreto del voto”. 9-. Se realizaron 18 auditorías al sistema automatizado. Los representantes del candidato Henri Falcón participaron en las 18 y suscribieron las actas en las que manifiestan su conformidad con el sistema electoral. Las auditorías son públicas y televisadas en vivo por el canal del Consejo Nacional Electoral. Una vez realizadas las auditorías, el sistema se bloquea y la única manera de acceder nuevamente es con la introducción simultánea de los códigos secretos que tiene cada organización política. 10-. Ninguno de los candidatos que participó en el proceso electoral impugnó los resultados. No hay pruebas de fraude, no presentaron ninguna evidencia o denuncia concreta de fraude. Las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 fueron libres, transparentes, confiables, seguras y ajustadas a la Constitución y a las leyes a pesar del llamado antidemocrático a la abstención por parte de un sector de la oposición. Son otros los que pretenden usurpar el cargo de Presidente de la República con el argumento de un supuesto vacío de poder, figura que no está contemplada en nuestra Constitución y la instauración de un “gobierno de transición”, figura tampoco prevista en la Carta Magna. Por si fuera poco, pretenden ejercer el poder fuera de nuestras fronteras violando el artículo 18 de la Constitución que establece que es Caracas la sede de los poderes públicos. Así las cosas, son otros los usurpadores, ilegítimos y antidemocráticos. Es ilegítimo y constituye un intento de usurpación el que algunos sectores de la oposición pretendan sostenerse en el apoyo de sectores extranjeros provenientes de gobiernos imperialistas para ejercer una autoridad que ni el pueblo ni la Constitución les da. Repitamos mil veces estas verdades. (Fuente: Nueva Tribuna - alai / Autora: Pasqualina Curcio)



  • “Nada Madrid”
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    26/01/2019
    Visto el asunto desde Andalucía, que una candidatura de pretendida “izquierda” se autodenomine “Más Madrid” sin que nadie de la Villa y Corte y sus cercanías haya siquiera cuestionado tamaña desfachatez no es ni debería ser algo menor. No es de extrañar que, una vez dado este paso, haya quien especule con que -si sale bien- sea este el primer paso para montar a continuación un “Más España” como nuevo concurrente con IU y con Podemos en el espacio del españolismo de izquierdas Hubo un tiempo fugaz -al principio de la Transición- en que los madrileños en el espacio de las izquierdas -enfrentados al papel histórico de su ciudad- casi pedían perdón por serlo antes de intervenir u opinar sobre cualquier asunto y bien tendían a rebuscar antecedentes nacionales extracapitalinos a los que acogerse o bien se reclamaban “castellanos irredentos”… todo fuera para hacerse perdonar -o al menos atenuar- su pecado original. Pero el mantenimiento de las organizaciones estatales españolistas y la consecuente regresión del rechazo al españolismo hace tiempo que sepultó esta estética. Y el cosmopolitismo se convirtió en añadido habitual del españolismo. Recordémoslo. Madrid es una criatura y una creación de España; un parasito que la representa y encarna como nadie. Y como España, nada tiene de respetable o reivindicable. Y llamarse “Más Madrid” en pleno siglo XXI es, de entrada, toda una declaración de principios. A favor, no sólo de la imposición española en general, sino de su versión más descarnada y expoliadora en particular. Madrid antes de ser escogida en 1561 como sede de su Corte por el criminal Felipe II Habsburgo  -el de la Guerra de las Alpujarras- andaba por los 13.000 habitantes (y treinta años antes, aún por menos de los 5.000). Cuando a principios del siglo XVII se había montado en cerca de los 90.000, bastó en 1601 una decisión de su hijo, el también genocida Felipe III Habsburgo -el de la expulsión de los moriscos- de mudarse a Valladolid para que inmediatamente Madrid se redujera a 23.000 habitantes y cayera en el absoluto marasmo. Prueba evidente de una condición parásita que se ha mantenido inalterable durante siglos. Y desde entonces acá, el vampiro siguió creciendo sostenido por los favores del Estado español y la afinidad de las oligarquías que a su sombra la tomaron como sede, la generaron y la engordaron Con el tránsito de los Habsburgo a los Borbones -cuando nacía el reino de España como hijastro heredero de la Monarquía Habsburgo- la Corte creció hasta los 150.000. Luego, a los 300.000 con Isabel II, cuando se inventó su provincia. La Restauración borbónica la hizo llegar al medio millón a principios del siglo XX; que ya eran uno con la II República española que fue la que la reconoció -en un acto de españolismo- en su Constitución como su capital. El franquismo continuó la senda a ritmo de paroxismo y se encargó de triplicar a Madrid elevándola hasta los 3 millones, más otro par de su entorno. Todo ello siempre aprovechando el amparo español y asentado sobre el expolio económico y la opresión política de las naciones sometidas a España y en particular de Andalucía. En 1981, UCD y PSOE reconvirtieron la “Provincia” en “Comunidad Autónoma” en un ejercicio simultáneo de extrema artificialidad y de menosprecio hacia los países reales del Estado rebajados a ser considerados legal y políticamente iguales que semejante engendro. Madrid -en resumen- no se entiende ni se sostiene sin España porque sin España no existiría. Siempre ha mamado de España y aún hoy lo sigue haciendo. Y por lo que nos toca y desde que se inventó, de la explotación y opresión de Andalucía. Así, afirmarse hoy “Más Madrid” -blanquear Madrid- es políticamente lo mismo que suscribir un “Más España”. Si hubiera reparación y justicia histórica plenas -ojalá- Madrid debería retrotraerse a los 15.000 habitantes que tenía antes de ser Corte y las ovejas deberían volver a pastar en lo que hoy es la Gran Vía; se devolverían los fondos artísticos y documentales robados durante siglos y en compensación a lo sufrido y a lo expoliado, se transferirían a Andalucía del resto, al menos la cuarta parte de todos los activos acumulados en museos y bancos. En tanto esto llega… y en cualquier caso para acercarnos a este escenario o alguno coherentemente similar -que conlleva conseguir la liberación nacional de Andalucía- afirmémonos ajenos y extraños a todo lo que provenga de Madrid. No hay “izquierda” que valga en Madrid que no empiece negándolo de raíz. No aceptemos desde Madrid “solidaridad” alguna -que en su caso siempre es cobertura de intromisión, tutela, dominio y patronazgo- salvo cuando venga precedido de expreso apoyo a nuestra independencia nacional. Ni por supuesto se la demos; que en el caso andaluz es -como avala la experiencia- sinónimo de sumisión y alienación. Frente al “Más Madrid”, mantengamos siempre en Andalucía el “Nada Madrid”. Javier Pulido Andalucía, 23 de Enero de 2019 (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz)



  • Socorro Rojo y Brigadas internacionales para Venezuela
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    25/01/2019
    Dos de los grandes avances de la Internacional Comunista que vuelven a demostrar su urgente necesidad, fueron, uno, la creación en 1922 del Socorro Rojo Internacional; y otro, la fundación de la Brigadas Internacionales antifascistas en 1936. Euskal Herria debe mucho a ambos medios de ayuda mutua y solidaridad práctica creados para avanzar en la felicidad humana. Ahora que Venezuela está siendo atacada otra vez con saña criminal más planificada y organizada por el imperialismo que nunca antes, nuestra experiencia como pueblo trabajador oprimido nos lleva a reivindicar la perentoria recuperación de aquellos dos instrumentos vitales para ayudar a Venezuela y a la humanidad entera. Las fuerzas revolucionarias llevamos mucho tiempo advirtiendo de que el imperialismo necesita destruir Venezuela como nación trabajadora independiente. Bastaba leer en el año 2000 a Carlos Aznárez (Los sueños de Bolívar en la Venezuela de hoy. Txalaparta, Tafalla, 2000) para comprender por qué la dialéctica de la libertad tendría que enfrentarse a muerte con la irracionalidad de la explotación. No son sólo los inmensos recursos que Venezuela guarda en su subsuelo, ansiados por la ciega codicia del capital, que también, sino a la vez y en determinadas cuestiones de ética, conciencia y estrategia de liberación sobre todo, el significado antiimperialista de la revolución bolivariana, tanto en el proyecto de Hugo Chávez (Pensamiento petrolero del Comandante Hugo Chávez. PDVSA, Carcas 2013) como de la lúcida visión histórica de Bolívar, según detalla Francisco Pidival (Bolívar. Pensamiento precursor del antiimperialismo. Ediciones Madres de Plaza de Mayo. Argentina 2005). El Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 fue un golpe al colonialismo yanqui y europeo que estos nunca olvidarán. Este Congreso se asentó en los impresionantes logros de la rebelión popular de 1814 analizada por Juan Uslar Pietri (Historia de la rebelión popular de 1814, Mediterráneo, Madrid 1972), con especial valor cuando denuncia que los ocupantes españoles y los colaboracionistas tenían la democracia en la boca y la aristocracia en el corazón, y cuando Bolívar aplica radicales mejoras sociales contra la explotación y la esclavitud sin las cuales no hubiese podido llevar a buen término la «guerra a muerte» que derrotó a España. Juan Boch (Bolívar y la guerra social. Fundación J. Boch. República Dominicana 2014) ha demostrado el imparable potencial revolucionario del Libertador con sus propuestas de auténtica «guerra social» contra la explotación y la injusticia. Las revoluciones y el Congreso de 1826 hicieron comprender a Washington de que debía aplastar Nuestramérica. La «doctrina de tutela de los pueblos», como muy bien define Rafael San Martín (Biografía del Tío Tom. Ciencias Sociales. La Habana, 2006. Tomo 1) a la llamada cínicamente Doctrina Monroe, tenía y tiene la función de justificar tanta barbarie. La doctrina de la tutela de los pueblos oculta la lógica de su explotación inmisericorde. Venezuela y Nuestramérica dieron un paso cualitativo para su posterior emancipación socialista gracias a la anterior revolución haitiana, que desde entonces sufre lo indecible por haber saboreado la libertad. Este es el sino de los pueblos rebeldes, dignos, que no quieren humillarse con genuflexiones ante el amo. C. L. R. James ya nos adelantó en 1938 porqué el odio occidental nunca perdonaría la virtud de la revolución haitiana de comienzos de s. XIX (Los jacobinos negros. Casa de las Américas. La Habana, 2010) intentando asfixiarla bajo el hambre y el terror. Siguiendo la lava hirviente de la vida libre llegamos hasta la «eterna resistencia» de los chichimecas, el fracaso español de la «conquista sin fin» de esta nación que amaba más la muerte que la esclavitud (Enrique Semo: Conquista sin fin. Españoles contra chichimecas. Memoria. Revista crítica militante. México, 2016-3, Nº 259.) Ahora el imperialismo, los EEUU, está en una situación inconcebible para ellos en 1826: ahora su economía es superficial y parasitaria, son un vampiro que moriría si dejase de sorber sangre humana. Es muy conocida aquella brutal sinceridad de un presidente yanqui que al final del siglo XIX reconoció que los EEUU necesitaban una guerra cada determinado tiempo. Pero es más rica en implicaciones teóricas y políticas la referencia que Howard Zinn hace de Randolph Bourne en plena I Guerra Mundial: La guerra es la salud del Estado (La otra historia de los Estados Unidos. Hiru Argitaletxe, Hondarribia. 1997), porque se refiere a la lógica interna del modo de producción capitalista en su generalidad, y no sólo a uno de sus Estados por monstruoso que sea. Y lo es porque ahora mismo, es el imperialismo occidental en su conjunto, centralizado estratégicamente por los EEUU, el que de una forma hipócrita o brutal conspira con disimulo o descaradamente contra Venezuela. La guerra injusta e inhumana como último recurso para reactivar la acumulación de capital. La guerra, sí, esa realidad consustancial a la propiedad privada ante la que el reformismo se tapa los ojos, los oídos y la boca, y se hace la lobotomía política y ética. Alfredo Prieto ya estudió esta lógica criminal en la extrema derecha del Tea Party, («Extrema derecha y tradiciones ideológicas de la sociedad norteamericana: el caso del Tea Party» Los Estados Unidos y la lógica del imperialismo. Ciencias Sociales. La Habana 2012), dándonos instrumentos teóricos imprescindibles para comprender ahora porqué Donald Trump no es una casualidad azarosa de una sociedad decadente y podrida por los opiáceos, hiperviolenta y racista, sino su respuesta desesperada ante la esperanzadora y creciente lucha de clases interna y el masivo rechazo mundial. Esta civilización agónica sabe que su único y tal vez último soplo de vida consiste en canibalizar a Nuestramérica, y sabe que eso será imposible mientras Venezuela se reafirme en no ser un cadáver en la mesa de Walt Street. La prensa miente cuando dice que Venezuela es una dictadura. Las cifras cantan: Nicolás Maduro de Venezuela con el 31,7% de participación obtuvo el 67,8% de síes. Donald Trump de los EEUU con el 27,3% de participantes obtuvo el 46% de síes. Mauricio Macri de Argentina con el 26,8% obtuvo el 51,2%. Sebastián Piñera de Chile con el 26,5% obtuvo el 54,6%.
    1. Santos de Colombia con el 23,7% obtuvo el 53,1%.
    Y Juan Guaido de Venezuela con el 0,00% obtuvo el 0,00%. Llegamos así al punto crítico: el imperialismo quiere acabar con Venezuela. La especie humana, que por ahora está superando el canibalismo, no puede permitir la vuelta de la antropofagia capitalista. Ayudar a Venezuela es mantenernos con vida, vivos. El Socorro Rojo, que en la práctica existe bajo mil formas, debe reaparecer como poder humanitario mundializado. Y las Brigadas Internacionales, que también existen de manera dispersa y oculta, deben volver a destrozar orgullosa y oficialmente al fascismo. Y deben empezar en Venezuela. EUSKAL HERRIA 24 de enero de 2019 (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Las grandes cooperativas agrícolas andaluzas: un ejemplo de economía social al servicio del capital
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    18/01/2019
    Al frente de las clasificaciones de las mayores cooperativas del sur de Europa se encuentran las andaluzas DCOOP, COVAP, UNICA, VICASOL, SUCA, MURGIVERDE, Granada La Palma o Agrosevilla. En conjunto, se trata de cooperativas de segundo grado con origen en sociedades cooperativas agrarias. Estas últimas son empresas que se crearon en su mayoría durante el franquismo (sobre todo en las décadas 1950, 1960), momento en el que les llamaba empresas asociativas o cooperativas de servicios a los propietarios de tierras. En esa época, los propietarios de tierras se tuvieron que unir para no verse expulsados de la producción y del mercado, para modernizar sus procesos de producción y conseguir mejores precios. Por ello, constituyeron en palabras de M. Haubert “empresas de tipo capitalista, las cuales, sin embargo, no tenían por objeto la producción agraria misma, sino la articulación entre las empresas familiares y el mercado de los productos, de los insumos, del crédito, etc.” No sólo se unieron los pequeños y medianos propietarios de tierra. Algunos grandes propietarios vieron también en estas cooperativas un medio de explotar a los pequeños y medianos productores en tanto que el esfuerzo colectivo de estos permitía la creación de fábricas o almacenes que se utilizaban principalmente en provecho de los primeros. De este modo, dice el autor, “modernización y la capitalización del campo, en vez de poner en tela de juicio el poder económico, social y político de los caciques, podía reforzarlo considerablemente.” El Estado franquista favoreció estos procesos mediante los cuales el capitalismo penetró en el campo andaluz bajo el control del Régimen. Haubert lo expresa del siguiente modo: “El aumento de la producción agraria y la ordenación del mercado correspondían a objetivos estratégicos respecto al abastecimiento de los grandes centros urbanos e industriales o al comercio exterior de la España franquista. Como era económicamente y políticamente imposible alcanzar esos objetivos apoyándose únicamente en las explotaciones típicamente capitalistas, las cooperativas parecían el medio más adecuado de penetración del capitalismo en el campo, por lo menos como fase transitoria. (…) Y como las cooperativas estaban estrictamente encuadradas en el sindicalismo vertical, estaba asegurado el control social y político del campesinado.” A estas cooperativas con origen en pleno franquismo, se unen al frente del ranking otras creadas en las últimas décadas y vinculadas con la agricultura intensiva de Almería y Huelva. Este tipo de agricultura se caracteriza, precisamente, por llevar a cabo fórmulas de manejo de la tierra que hacen de la máxima explotación natural y laboral (con relevancia de la inmigración) sus principales ventajas comparativas. Por tanto, estas grandes sociedades y empresas, aun siendo formalmente cooperativas, no pueden asimilarse a la autogestión y participación que persigue el movimiento cooperativo. Estas grandes empresas (quedan al margen honrosas excepciones de pequeñas cooperativas agrícolas que sí tienen como objetivo la mejora de los pequeños agricultores) apenas ponen en marcha estrategias de democracia económica. La distribución de las ingentes rentas que generan no repercuten como deben en el campo andaluz, sino que privilegian los intereses de un grupo de dirigentes con fabulosos salarios propios de multinacionales. Las cúpulas de estas cooperativas están compuestas por una clase gerencial formada en los mismos lugares (por ejemplo, Instituto San Telmo) que los directivos las grandes empresas de capital y con los mismos objetivos y herramientas. En este sentido, DCOOP, la mayor cooperativa aceitera de Andalucía y Europa, y el mayor productor mundial de aceite de oliva con más de 200.000 toneladas anuales, utiliza fondos públicos procedentes de la Unión Europea, del Ministerio de Agricultura y de la Junta de Andalucía para construir bodegas de almacenamiento para el aceite de oliva que importa masivamente de Túnez a bajo precio. Con esos fondos públicos se habría financiado el 50% de los 5,8 millones de euros que han costado las bodegas de almacenamiento de aceite recientemente instaladas en las dependencias de MERCAOLEO en Antequera, sociedad filial de DCOOP. Buena parte de esta capacidad de almacenaje se utiliza para acumular aceite barato procedente de Túnez con el que influye en los precios a través de su marca “Pompeian”. Ante esta situación, los socios de DCOOP, tanto las cooperativas de primer grado como las personas físicas que son socias de estas cooperativas, están siendo perjudicadas por las estrategias de la cúpula dirigente pues anteponen la venta de aceite de Túnez a la de los productores andaluces. Además, las cooperativas se quejan de que la propia DCOOP está actuando para bajar los Estados Unidos con alto riesgo de provocar una reacción de los aceiteros californianos que termine en una imposición de aranceles al aceite andaluz, como ya ha sucedido con las aceitunas de mesa. En definitiva, las grandes cooperativas agrarias andaluzas que encabezan los ranking son mayoritariamente empresas que actúan al servicio del actual capitalismo global, que las utiliza para succionar la riqueza que en forma de aceite, aceitunas, productos de agricultura intensiva o ganaderos genera la agricultura andaluza. El nombre de cooperativa, y el desamparo secular del pequeño propietario andaluz, hace que estas empresas realicen actuaciones que de modo impune y acrítico favorecen a los pequeños grupos dirigentes y perjudiquen los intereses de la mayoría de las personas socias. Por tanto, y a pesar de ser formalmente empresas de economía social, actúan como corporaciones capitalistas que someten a las cooperativas de primer grado y articulan a los pequeños propietarios andaluces con la globalización, con la mediación y control de grandes propietarios que se aprovechan de los primeros. De este modo, las grandes cooperativas empresariales refuerzan, en pleno siglo XXI, como diría Haubert, el poder “económico, social y político de los caciques.” Óscar García Jurado HAUBERT, M. (1984): “Cooperativismo y crisis económica en Andalucía”. IDR, Nº 28. Universidad de Sevilla.  



  • Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de teoría de la reproducción social
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    17/01/2019
    Ankica Čakardić es profesora auxiliar en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb y directora del departamento de Filosofía Social y Filosofía del Género. El foco de sus investigaciones incluye la crítica marxista de la teoría social del contrato, la crítica política del marxismo, el feminismo marxista, la crítica luxemburguiana de la economía política y la historia de las luchas de las mujeres en Yugoslavia. Actualmente está ultimando un libro sobre la historia social del capitalismo, Hobbes y Locke. Una versión más larga de este artículo fue presentada en la conferencia de Historical Materialism de Londres en 2017, publicada en el número 25.4 como “De la Teoría de la Acumulación a la teoría de la Reproducción Social: Un ejemplo del feminismo Luxemburguiano”, disponible aquí. La acumulación del capital Luxemburgo no escribió muchos textos sobre la llamada “cuestión de la mujer”.1 Sin embargo, eso no significa que su trabajo deba ser omitido de la historia del feminismo revolucionario. Por el contrario, sería erróneo afirmar que sus trabajos, específicamente, su crítica de la economía política carecen de referencias para el desarrollo de una política feminista progresista y la emancipación de las mujeres, a través de la historia y hoy en día. A partir de varios ensayos de Luxemburgo sobre “la cuestión de la mujer” y varias tesis clave de su obra La acumulación del capital, intentaremos llevar la teoría de Luxemburgo un poco más lejos. ¿Es posible hablar de un feminismo Luxemburguista? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués? En vísperas de la Primera Guerra Mundial, tras cerca de quince años de preparación, Rosa Luxemburgo publicó La acumulación del capital (Berlín, 1913), su trabajo teórico más acabado y uno de los trabajos más relevantes y originales de los clásicos de la economía marxista.2 La acumulación del capital: Una contribución a una explicación económica del imperialismorepresentaba la continuación de su Introducción a la economía política que Luxemburgo escribió preparando sus conferencias sobre economía política, impartidas entre 1906 y 1916 en la escuela del Partido Socialdemócrata alemán.3 Exponiendo brevemente, La acumulación del capitalpretendía estudiar y explicar científicamente las condiciones del proceso de monopolización del capital, la reproducción ampliada y el imperialismo, teniendo en cuenta la relación dinámica entre la espacialidad capitalista y no capitalista. Luxemburgo sostenía que Marx había descuidado la determinación espacial del capital, centrando su crítica del capital exclusivamente en la cuestión temporal, es decir, únicamente en el “tiempo” de la dinámica interna de la reproducción capitalista. En cambio, el enfoque de Luxemburgo intentaba demostrar que el núcleo interno del capital consiste en la impulsión a consumir lo externo a él: los estratos no capitalistas.4 La meta de Luxemburgo era articular su propia teoría de la reproducción ampliada y de la crítica de la economía clásica, que contendría no sólo una dimensión temporal sino también el “análisis de la dimensión espacial”. Esta determinación espacial de la acumulación capitalista Peter Hudis la ha llamado “la dialéctica de la espacialidad”.5 Amigos y enemigos vertieron agudas críticas sobre Luxemburgo por señalar lo que ella consideraba “deslumbrantes inconsistencias” del enfoque de Marx del problema de la acumulacion y de la reproducción ampliada en el segundo volumen de El Capital 6. En una carta dirigida a Franz Mehring donde se refería a las críticas de la acumulación del capital, escribió: En general, estaba prevenida de que el libro encontraría resistencias a corto plazo; desafortunadamente, nuestro “marxismo” predominante, como el de algun viejo chocho, tiene miedo de cualquier brisa de aire fresco en el pensamiento, y sabía que al principio tendría que enfrentar muchas luchas.7 Lenin indicó que Luxemburgo ”había deformado a Marx”,8 y su trabajo fue interpretado como revisionista, a pesar de haber liderado una vehemente ofensiva contra estas tendencias dentro del SPD alemán. En oposición a los socialdemócratas agrupados alrededor de los “epígonos” y de la oportunista práctica política que pretendía ”corregir” a Marx abandonando gradualmente los principios socialistas de la acción revolucionaria y del internacionalismo, Luxemburgo insistió en aferrarse a un pensamiento marxista vivo para ofrecer respuestas y explicaciones más exactas a una crisis económica cada vez mayor y de los nuevos hechos que aparecían en la vida económica. Mientras que los trabajos de Luxemburgo sobre la organización política, la filosofía revolucionaria, el nacionalismo o el militarismo son analizados a menudo por los eruditos, pocos autores han intentado proporcionar una retrospectiva sistemática de la teoría económica y de la herencia de Luxemburgo, o que ofrezca un análisis contemporáneo de la economía política luxemburguiana.9 En palabras de Ingo Schmidt: “Los izquierdistas interesados en el trabajo de Luxemburgo han estudiado su política pero han dedicado poco tiempo a su análisis económico”.10 Aunque La acumulación del capital topó con severas críticas desde su publicación, procedentes de los elementos reformistas oportunistas y del revisionismo del SPD, así como las procedentes de los marxistas ortodoxos conducidos por Karl Kautsky, no sólo fue criticado su trabajo en el marxismo como fuertemente sospechoso. Estas críticas, a menudo naturalizando argumentos conservadores de psicología barata, minaron la credibilidad del trabajo de Luxemburgo y la expusieron como una inepta e insuficientemente familiarizada con los textos marxistas. Un buen ejemplo de este tipo de crítica lo proporciona Werner Sombart, que indicó en su Der proletarische Sozialismus: Los socialistas más enojados son los que cargan con el resentimiento más fuerte. Esto es típico: el alma sedienta de sangre, venenosa de Rosa Luxemburgo se había cargado con un resentimiento cuádruple: como mujer, como extranjera, como judía y como lisiada.11 Incluso en el seno del partido comunista alemán fue tildada como “la sífilis de la Comintern”, y Weber una vez habló de Rosa Luxemburgo como alguien “[propia] de un parque zoológico’.12 Dunayevskaya escribe: Un chauvinismo masculino virulento impregnó el partido entero, incluyendo a August Bebel, el autor de “La mujer y el socialismo” -quién había creado un mito sobre sí mismo como auténtico feminista- y Karl Kautsky, el teórico principal de la Internacional.13 El análisis social del género de Dunayevskaya también cita un fragmento de una carta donde Víctor Adler escribe a August Bebel a propósito de Luxemburgo: La perra venenosa todavía hará mucho daño, tanto más porque es tan lista como un mono [blitzgescheit] mientras que, por otra parte, carece totalmente de sentido de la responsabilidad y su única motivación es un deseo irrefrenable de autojustificación.14 Estaba en cuestión, evidentemente, cierto tipo de táctica de las políticas conservadoras que ascendieron a atacar a las mujeres prominentes, que en este caso incluyeron un serio abandono del trabajo de Luxemburgo basándose en la biología: el hecho de que ella era una mujer. Aunque este importante aspecto de la historia social y del género no será discutido en profundidad aquí, su ubicuidad necesita ser considerada al discutir las numerosas críticas pseudo-teóricas de La acumulación del capital y de Luxemburgo como mujer teórica, profesora y revolucionaria. Si los análisis feministas de los trabajos de Luxemburgo en general son raros, más raros son aún los contactos feministas con La acumulación del capital.15 Si hay algún interés en la interpretación feminista del trabajo de Luxemburgo, se acota generalmente a su vida personal y de vez en cuando a su teoría. Luxemburgo, que no escribió mucho sobre la “cuestión de la mujer”, contribuyó ciertamente al hecho de que la mayoría de las interpretaciones del feminismo de Luxemburgo esté ligado a los episodios de su vida e intimidad. Éstos son, naturalmente, bastantes, temas cruciales, especialmente si consideramos que  tradicionalmente la historiografía ha evitado hablar de las mujeres y sus experiencias. Sin embargo, intentemos responder a esta pregunta: ¿qué pueden decirnos los textos y los discursos escritos de Luxemburgo acerca de la “cuestión de la mujer” sobre su feminismo ? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués? Luxemburgo no se dedicó exclusivamente a organizar grupos de trabajadoras; su trabajo en ese campo fue ensombrecido por el hecho de que ella trabajó generalmente entre bambalinas. Apoyó fervientemente el trabajo de organización del movimiento de las mujeres socialistas, entendiendo la importancia y las dificultades de la vida laboral para la emancipación femenina. A menudo demostró su ayuda en este ámbito cooperando con su cercana amiga Clara Zetkin. En una de las cartas dirigidas a Zetkin podemos leer cómo está interesada y excitada cuando se unió al movimiento de las mujeres: “¿Cuándo va a escribirme esa extensa carta sobre el movimiento de las mujeres? De hecho se lo ruego ni que sea una sola carta!”16 Referente a su interés en el movimiento de las mujeres, Luxemburgo señaló en uno de sus discursos: “Sólo puedo estar maravillada con la camarada Zetkin que carga sobre sus hombros tamaña cantidad de trabajo”.17 Finalmente, aunque raramente se reconoció como feminista, en una carta a Luise Kautsky escribió: “¿Asistirá a la conferencia de las mujeres? ¡Imagínese, me he convertido en una feminista!”18 Además del hecho de que trabajaba “detrás del escenario” y en privado mostraba interés sobre la “cuestión de la mujer”, también se implicó en una discusión abierta referente al problema de la clase frente al movimiento de las mujeres. En un discurso de 1912 titulado “El sufragio de las mujeres y la lucha de clases”, Luxemburgo criticó el feminismo burgués y asertivamente señaló: La monarquía y la negación de derechos a las mujeres se han convertido en las herramientas más importantes de la clase dominante capitalista…. Si era una cuestión de señoras burguesas votando, el estado capitalista no podría contar con nada más que el apoyo efectivo de la reacción. La mayoría de mujeres burguesas que actúan como leonas en la lucha contra los “privilegios masculinos” balarían como corderos dóciles en el campo de la reacción conservadora y clerical si obtenían el derecho al sufragio.19 La cuestión del sufragio de las mujeres junto con la filosofía del concepto moderno de la ley basado en las premisas de los derechos individuales desempeñó un papel importante en la llamada gran transición del feudalismo al capitalismo. Para Rosa Luxemburgo, la cuestión del sufragio de las mujeres es táctica, pues formula, en sus propias palabras, la madurez política alcanzada entre las mujeres proletarias. Prosigue subrayando que no se trata de apoyar el derecho al voto como una reivindicación aislada significativa y completa en sí, la cuestión es apoyar el sufragio universal a fin de que el movimiento de mujeres socialistas pueda llevar más allá una estrategia de lucha por la emancipación de las mujeres y de la clase obrera en general. Sin embargo, la estrategia legal liberal de conquistar el sufragio ni incluía a todas las clases ni aspiraba a derrocar el sistema capitalista. Para Luxemburgo, la metafísica de los derechos individuales en el marco de un proyecto político liberal sirve sobre todo para proteger la propiedad privada y la acumulación del capital. Los derechos liberales no reflexionan sobre las condiciones sociales materiales reales, se colocan simplemente por encima de ellas, como algo abstracto y nominal, haciendo imposible su puesta en práctica o un uso real de tales derechos. Como ella argumentó despectivamente: “Se trata de una basura meramente formalista tantas veces manoseada y repetida que ya no conserva ningún significado práctico”.20 Luxemburgo rechazó la definición tradicional de los derechos civiles en todo sentido, incluyendo la lucha por el sufragio de las mujeres y señaló su parecido con la lucha para la autodeterminación nacional: La dialéctica histórica ha demostrado que no existen las verdades eternas y que no existe ningún `derecho’…. En palabras de Engels, “Aquello que es bueno aquí y ahora es malo en cualquier otra parte, y viceversa” -o, aquello correcto y razonable bajo determinadas circunstancias se convierte en un sinsentido y absurdidad bajo otras. El materialismo histórico nos ha enseñado que el contenido real de estas verdades eternas, derechos y fórmulas están únicamente determinados por las condiciones sociales materiales del ambiente de una época histórica dada.21 Lo que Rosa Luxemburgo sugiere en la cita, mencionada en “El sufragio de las mujeres y la lucha de clases”, pertenece a los problemas clásicos suscitados y discutidos inicialmente en el marco del feminismo socialista a partir de finales del siglo XVIII y principios del XIX: el papel del feminismo burgués en la reproducción del capitalismo y el uso de los objetivos feministas como medio para obtener ganancias. Siempre que el capitalismo está en crisis o necesita “aliados” para su restauración o para la acumulación del capital posterior, integra a los “otros” marginados en su forma política liberal legal, sean las mujeres, los niños, las razas no blancas, o las personas LGBTIQ -quienquiera que esté disponible o sea potencialmente útil para continuar con la mercantilización: Uno de las condiciones fundamentales para la acumulación es la provisión de trabajo vivo que encaje con sus requerimientos y que el capital pone en movimiento… El aumento progresivo del capital variable que acompaña la acumulación debe por lo tanto expresarse en el empleo de una mano de obra cada vez mayor. ¿De dónde procede esta fuerza de trabajo adicional ?22 Según la teoría económica de Luxemburgo, el modo capitalista de producción se reproduce creando plusvalías, la apropiación de las cuales sólo se puede acelerar mediante la extensión concomitante de la superproducción que genera. Por lo tanto, es necesario asegurarse que la producción sea reproducida en un volumen mayor que antes, y esto significa que la expansión del capital es la ley absoluta que gobierna la supervivencia de cualquier capitalista individual. En La acumulación del capital Rosa Luxemburgo establece las premisas para entender el capitalismo como una relación social que permanentemente produce crisis y que necesariamente ha de hacer frente a los límites objetivos de la demanda y la autoexpansión. En este sentido, desarrolló una teoría del imperialismo basada en el análisis del proceso de la producción social y de la acumulación del capital observada en varias “formaciones no capitalistas”: No puede haber ninguna duda de que la explicación de la raíz económica del imperialismo debe derivarse y ponerse en armonía con [una comprensión correcta de] las leyes de la acumulación de capital, para el imperialismo en general y de acuerdo con la observación empírica universal no es otra cosa que un método específico de acumulación … La esencia del imperialismo consiste precisamente en la expansión del capital de los antiguos países capitalistas a nuevas regiones y en la lucha económica y política competitiva entre aquellos por nuevas áreas. 23 A diferencia de Marx, que resumió la acumulación real por países capitalistas específicos y sus relaciones a través del comercio exterior, Luxemburgo afirma que la reproducción ampliada no debería discutirse en el contexto de una sociedad capitalista de tipo ideal.24 Para facilitar la comprensión de la reproducción ampliada, Marx abstrae el comercio exterior y examina una nación aislada, para presentar cómo se realiza la plusvalía en una sociedad capitalista ideal dominada por la ley del valor que es una ley del mercado mundial..25 Luxemburgo discrepa con Marx, que analiza las relaciones del valor en la circulación del capital y de la reproducción sociales desatendiendo las características específicas del proceso de producción que crea mercancías. Así, el mercado funciona ‘totalmente’, es decir, en un análisis general del proceso capitalista de la circulación asumimos que ocurre la venta directamente, ‘sin la intervención de un comerciante’. Marx desea demostrar que una porción substancial del plusvalor es absorbida por el capital como tal, en vez de por individuos concretos. La pregunta no es el ’quién’ sino ‘qué’ consume las mercancías excedentes. Luxemburgo, por otra parte, analiza la acumulación del capital a partir del  intercambio internacional de mercancías entre sistemas capitalistas y no capitalistas. A pesar de las objeciones, Luxemburgo se da cuenta de que el análisis de Marx del problema del capital variable es la base para establecer el problema de la ley de la acumulación del capital, que es la clave de su teoría económico-social. Igualmente, ese argumento permite entender la importante distinción entre trabajo productivo y no productivo,26 sin la cual sería casi imposible entender la teoría de la reproducción social como una reacción específica a la economía neoclásica y su alianza con el feminismo liberal. Precisamente por esta razón en La acumulación del capitalLuxemburgo cita a Marx: La población que trabaja puede aumentar, cuando los trabajadores previamente improductivos se transforman en productivos, o los segmentos de la población que no trabajaban previamente, por ejemplo las mujeres y los niños, o los pobres, son introducidos en el proceso de producción.27 Este tipo de economía y de inclusión liberal de la “población trabajadora” obviamente tiene poco potencial democrático y carece de aspiración emancipatoria de la clase oprimida. Los derechos se localizan, muy cautelosamente, en una base identitaria (por oposición al nivel social material) y exclusivamente según la fórmula diseñada prioritariamente para salvaguardar la reproducción del modo de producción capitalista. Las mujeres burguesas desde principios del siglo XIX no han tenido la abolición del sistema de clases en mente; al contrario, lo apoyan. Por otra parte, el feminismo burgués defiende el capitalismo y ocupa una posición de clase y desatiende los derechos de las mujeres de la clase obrera. Los procesos de acumulación del capital, el estado moderno,  las aspiraciones del liberalismo y luego el movimiento feminista burgués han recorrido la misma trayectoria: En un nivel formal, los derechos políticos de las mujeres se constituyen con notable armonía con el estado burgués. Los ejemplos de Finlandia, de los estados americanos, de algunos municipios, todos demuestran que ninguna política de igualdad de derechos para las mujeres ha tumbado el estado; no disputa la dominación del capital.28 Luxemburgo explica que el papel del movimiento sufragista es reaccionario no sólo debido a la ausencia de apoyo de las mujeres burguesas a la lucha por los derechos de los trabajadores y trabajadoras y los derechos sociales de las mujeres proletarias, sino también debido a su participación activa en la defensa de la opresión de las mujeres que nace de las relaciones sociales basadas en el trabajo reproductivo femenino  dentro de la esfera del hogar. El punto metodológico central de la teoría de la economía de Luxemburgo reside en el choque asertivo con la economía política clásica. Por lo tanto, no debe sorprender que los temas de su crítica también incluyan precisamente esos fenómenos y procesos sociales que permiten al capitalismo-liberalismo, el papel de la burguesía en la transición de la monarquía feudal al capitalismo. Los derechos, las leyes y los contratos sociales de hoy día son las instituciones que desempeñaron un papel formal histórico clave en la implantación del capitalismo.29 Pero también el feminismo burgués hace una parte importante en el mantenimiento de la estructura de clases capitalista. Por una parte, las demandas de las mujeres de clase burguesa reclaman el derecho político al voto solamente para las mujeres de la clase dominante y desde un punto de vista individualista no tienen ningún interés en abordar la posición de las mujeres en general o las causas de clase de la opresión de las mujeres. En la opinión de Luxemburgo, el papel de las mujeres burguesas es muy importante y mantiene una presencia activa en la perpetuación de las relaciones sociales establecidas: Aparte de las pocas que tienen trabajos o profesiones, las mujeres de la burguesía no participan en la producción social. No son nada más que co-consumidoras del valor excedente que sus hombres extraen del proletariado.30 Oponiendo las metas de mujeres burguesas a las metas apoyadas por las mujeres proletarias Luxemburgo clarifica que el problema aquí no es sólo relativo al género, un “problema de la mujer”, sino también un problema relacionado con la clase. Hablar de las mujeres en general fingiendo universalidad no es válido, porque el análisis del género sin el análisis de la clase es reduccionista. Las mujeres que pertenecen a las clases más altas en su mayoría no participan en la producción en el marco de procesos de mercado pero consumen el plusvalor, que  ha sido drenado mediante la explotación de la clase obrera; así su papel en la reproducción de relaciones sociales es de “naturaleza parasitaria”: Son parásitos de los parásitos del cuerpo social. Y los co-consumidores al defender su “derecho” a la vida parásitaria son generalmente aún más rabiosos y crueles que los agentes directos de la clase dominante y de la explotación.31 Así, Luxemburgo agrega, el único papel social de las mujeres burguesas es mantener y reproducir el orden existente; no son aliados en la lucha por la emancipación: Las mujeres de las clases propietarias siempre defenderán fanáticamente la explotación y la esclavitud de la clase trabajadora gracias a la cual ellas reciben indirectamente los medios para su existencia social inútil.32 Luxemburgo no está sola en su afilada crítica del feminismo burgués. Clara Zetkin y Alexandra Kollontai, entre otras, contribuyeron enormemente, en especial si consideramos su punto de vista hacia las actitudes reaccionarias de las mujeres liberales en la emancipación de mujeres. Las demandas universales de las mujeres socialistas se presentaron como el efecto de motivaciones y de causas materiales sociales, encontrando en última instancia más en común con los hombres que pertenecían a su misma clase que con las mujeres de una clase más alta. Esto fue a pesar del hecho de que, históricamente, la aparición de las mujeres en el mercado laboral se veía con frecuencia como un intento de introducir una competencia más barata para la fuerza de trabajo masculina, lo que a su vez influía en la disminución del precio de la mano de obra. En vista del problema de la mano de obra femenina, las mujeres socialistas señalan que la carga de trabajo de las mujeres es agravada además por el trabajo reproductivo dentro de la esfera del hogar. Se podría casi hablar de la “primera ola” de la teoría de la reproducción social, cuando Zetkin indica: “Las mujeres están doblemente oprimidas, por el capitalismo y por su dependencia en la vida familiar”.33  Un ejemplo tan brillante proviene también de la interpretación de Luxemburgo del papel social de la familia. Refiriendose a Engels, en un discurso de 1912 distinguió entre el trabajo en la esfera del mercado y el trabajo en la esfera doméstica, asentando de este modo las bases iniciales de la teoría de la reproducción social: Este tipo de trabajo [educar a los niños, o sus tareas domésticas] no es productivo en el sentido de la economía capitalista actual, sin importar cuán enorme sea el sacrificio y la energía invertidos, los mil pequeños esfuerzos que suman. Esto no es más que asunto privado del trabajador, su felicidad y bendición, y por esta razón no existe para nuestra sociedad actual. Mientras el capitalismo y el sistema del salario gobiernen, sólo se considerará productivo el tipo de trabajo que produzca plusvalor, que cree el beneficio del capitalista. Desde este punto de vista, la bailarina de music-hall cuyas piernas arrastran ganancias al bolsillo de su empleador es una trabajadora productiva, mientras que todo el trabajo de las mujeres y madres proletarias en las cuatro paredes de sus hogares se considera improductivo. Esto suena brutal e insano, pero corresponde exactamente a la brutalidad y la locura de nuestra economía capitalista actual. Y ver esta realidad brutal claramente y agudamente es la primera tarea de la mujer proletaria.34 Luxemburgo subraya el problema analítico clave que enfrentamos si vamos a atribuir la desventaja de la posición de las mujeres simplemente a la ideología del “antagonismo” entre mujeres y hombres, en lugar de al modo de producción capitalista. Esa advertencia ilustra cuán equivocada y reductiva es, según Luxemburgo, interpretar la opresión de las mujeres transhistóricamente y en línea con el feminismo liberal, en lugar de interpretarla como un producto del antagonismo entre el capital y el trabajo. Esa advertencia ilustra cómo es incorrecto y reductor, según Luxemburgo, interpretar la opresión de las mujeres transhistoricamente conforme al feminismo liberal, en vez de interpretarlo como producto del antagonismo entre el capital y el trabajo: La reivindicación de igualdad de las mujeres, cuando se acuerda entre las mujeres burguesas, es pura ideología de grupos débiles sin raíces materiales, una farsa del antagonismo entre hombre y mujer, una excentricidad si se quiere. Esta es la naturaleza farsante del movimiento sufragista. 35 A medida que el neoliberalismo explota con éxito el género para los intereses de clase del capital, nos enfrentamos a una importante tarea de diseñar estrategias anticapitalistas basadas en la resistencia al mercado y su reproducción, concentrándonos simultáneamente en la esfera doméstica y los procesos reproductivos dentro del marco del modo de producción capitalista. En un momento en que los análisis sistemáticos de la relación entre el mercado y el estado -en el nivel nacional o internacional- son puntos de partida necesarios para una discusión de cualquier alternativa a corto o a largo plazo al modo del capitalista de la producción, la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués y su conexión con la teoría social de la reproducción parecen presentar no sólo una referencia introductoria valiosa, sino también un modelo político bien adaptado a las alianzas organizativas entre estructuras paralelas y alinear sus metas progresivas. Referencias Adler, Georg, Peter Hudis and Annelies Laschitza (eds.) 2011, The Letters of Rosa Luxemburg, translated by George Shriver, London: Verso. Arrighi, Giovanni 2004, ‘Spatial and Other “Fixes” of Historical Capitalism’, Journal of World-Systems Research, 10, 2: 527–39. 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Notas 1 Restringiéndonos a las traducciones disponibles en inglés, se pueden identificar varios trabajos/discursos del período de 1902 a 1914 en relación con la “cuestión de la mujer”: ‘A Tactical Question’ (1902), ‘Address to the International Socialist Women’s Conference’ (1907), ‘Women’s Suffrage and Class Struggle’ (1912) y ‘The Proletarian Woman’ (1914).  Todos ellos incluidos en Hudis and Anderson (eds.) 2004. 2 Luxemburg 2015a. 3 In Hudis (ed.) 2013. 4 Hudis 2014. 5 Ibid. 6 Véanse las críticas de Anton Pannekoek, Gustav Eckstein, Otto Bauer y Karl Kautsky en Day and Gaido (eds.) 2012. Por otro lado, también hubo respuestas positivas; véase la reseña de Franz Mehring donde dice: “Si bien algunos rechazan el trabajo como un completo fracaso, incluso denunciándolo como una compilación inútil, otros lo consideran el fenómeno más significativo en la literatura socialista desde que Marx y Engels tomaron la pluma. Este revisor pertenece por completo al segundo grupo. ‘(Day and Gaido (eds.) 2012, p 746.) 7 Adler, Hudis and Laschitza (eds.) 2011, p. 324. 8 Quoted in Day and Gaido (eds.) 2012, p. 677. 9 Ciertamente las excepciones son Kowalik 2014; Hudis 2014; Bellofiore, Karwowski y Toporowski (eds.) 2014; Ping 2014; y Bellofiore 2010. Además, podemos hablar de varios tipos de aplicaciones de la dialéctica de la espacialidad de Luxemburgo a diferentes teorías del “nuevo imperialismo” que definitivamente no son análisis sistemáticos de la teoría del imperialismo de Luxemburgo (y nos abstendremos de discutir aquí la calidad de cada una de ellos), comparar: Harvey 2001, 2003, 2005, 2006, 2014; Federici 2004; Sassen 2010; Arrighi 2004; Panitch y Gindin 2003; Cox 1983. El tema del imperialismo es una parte integral de las nuevas teorías críticas y tiene una larga historia, desde Hobson y Lenin a través de Luxemburgo, Bujarin y Guevara, hasta Fanon. 10 Schmidt 2014. 11 Quoted in Bulajić 1954, p. VIII. 12 Quoted in Thomas 2006, p. 154. 13 Dunayevskaya 1981, p. 27. 14 Ibid. 15 Debemos tener en cuenta las contribuciones de Haug 2007 y Dunayevskaya 1981. 16 Adler, Hudis and Laschitza (eds.) 2011, p. 153. 17 Luxemburg 2004c, p. 237. 18 Cited in Dunayevskaya 1981, p. 95. 19 Luxemburg 2004d, p. 240. 20 Luxemburg 2004a, p. 235. 21 Luxemburg 1976, p. 111. 22 Luxemburg 2015a, p. 330. 23 Luxemburg 2015b, pp. 449–50. 24 Plantea una pregunta que critica directamente a Marx y sus “esquemas sin sangre” de las relaciones entre los dos departamentos (c + v + s) del segundo volumen de El Capital: “¿Cómo entonces uno puede concebir correctamente este proceso y sus leyes internas de movimiento? mediante el uso de una ficción teórica incruenta que declara que todo este entorno, y los conflictos e interacciones dentro de él, son inexistentes? ‘Ver Luxemburgo 2015b, p. 450. Como lo subraya Krätke 2006, p. 22: “Cualquier esfuerzo por mejorar o ampliar los esquemas marxistas es inútil. En su opinión, los esquemas de reproducción marxistas eran fundamentalmente defectuosos y ninguna reformulación podría salvarlos “. 25 Aunque Luxemburgo correctamente afirma que Marx no trata en detalle el comercio exterior, ella ignora el hecho de que Marx colocó inequívocamente a la sociedad que investigó y analizó en el contexto de la economía global: “La producción capitalista nunca existe sin el comercio exterior. Si se presupone la reproducción anual normal en una escala determinada, también se supone junto con esto que el comercio exterior reemplaza los artículos nacionales únicamente por los de otro uso o formas naturales, sin afectar … las proporciones de valor … Llevar el comercio exterior a un análisis del valor del producto reproducido anualmente puede, por lo tanto, confundir las cosas, sin proporcionar ningún factor nuevo ni al problema ni a su solución “. Véase Marx 1992, p. 546 26 La diferencia entre el trabajo productivo y el no productivo se interpreta a través del concepto de Marx, pero también a través de una elaboración de Savran y Tonak 1999 y Cámara Izquierdo 2006. Los autores afirman que la diferencia antes mencionada presenta la base para entender el capitalismo en su conjunto y particularmente en el análisis de rasgos específicos del capitalismo del siglo XX. El énfasis está en la dualidad del problema, dependiendo de si nos referimos al “trabajo productivo en general” o “trabajo productivo para el capital”. Esta distinción se considera muy importante para comprender la relación entre el trabajo reproductivo (doméstico) y el problema del trabajo no productivo. 27 Luxemburg 2015b, p. 587. 28 Luxemburg 2004b, p. 244. 29 Para una elaboración más detallada de un enfoque sociohistórico de la teoría liberal occidental y el pensamiento político moderno, con énfasis en la “transición”, compárese Wood 2012. 30 Luxemburg 2004d, p. 240. 31 Ibid. 32 Ibid. 33 Cited in Riddell 2014. 34 Luxemburg 2004d, p. 241. 35 Luxemburg 2004b, p. 243. Traducción de Isabel Benítez para Marxismo Crítico Fuente: Historical Materialism



  • El salario mínimo y el IPREM: una nueva estafa del Estado
    Logotipo APR2
    17/01/2019
    Durante muchos años el Salario Mínimo Interprofesional fue el indicador para una serie de prestaciones, ayudas y becas públicas. En el año 2004 el gobierno Zapatero creó el IPREM (Indicador Público de Rentas de Efecto Múltiple) se trataba de que el SMI, según manifestaron, se ciñera únicamente al ámbito laboral. El IPREM nace con el mismo importe que el SMI ,es decir, 460.90 €,pero a día de hoy mientras que el SMI es de 900 e el IPREM es de 537,84. Y es que el IPREM entre 2010 y 2018 ha estado congelado, excepto en 2017 que subió el 1%. Y para el 2019  se anunció subiría un 2%, aunque así fuera estamos en el mayor desfase entre ambos índices desde que coexisten. Las ayudas más importantes indexadas con el IPREM son: -Subsidio de paro para mayores de 55 años -SED para parados de larga duración -Asistencia jurídica gratuita -Acceso a viviendas VPPL y VPPB -Acceso a ayudas al alquiler del Plan de Vivienda -Acceso al Bono Social para suministros -Acceso a becas. Pasados 15 años desde la creación del IPREM queda claro que es una estafa pues permite que las prestaciones para los parados de larga duración tanto el SED como la de mayores de 55 años sean de 430 € (80 % del IPREM) en lugar de 720 (80 % SMI). Es una estafa porque cuanto menor es el IPREM menor es el número de personas que acceden a las ayudas citadas anteriormente. Es una estafa porque al subir el SMI como quiera que los ingresos que se computan, a excepción de la de las paradas de larga duración, son los de la unidad familiar, en miles de familias se dará la circunstancia de que al aumentarle a uno de sus miembros el SMI la unidad familiar exceda sus ingresos a los marcados desde el IPREM y que, por ese solo hecho, pierdan la ayuda. Esta nueva estafa consigue dos cosas: un recorte encubierto de gasto social y una división de la clase trabajadora a la que se marea con dos indices diferentes: el del trabajo y el de la limosna. Solo acabaremos con esta estafa volviendo a la situación anterior a 2004 es decir que todo tipo de ayudas públicas se concedan con en base al indicador SMI ,suprimiéndose el IPREM, conservando los mismos múltiplos que se aplican actualmente en base al IPREM. De esta manera las subidas que pudiera haber del SMI, o de las pensiones mínimas, que están por debajo del SMI, no conllevarían  la perdida de ayudas públicas en ninguna unidad familiar. Esta medida es urgente para evitar que la estafa desemboque en que las ayudas públicas solo lleguen a las personas que se encuentren en extrema necesidad y deje de llegar a las que están en necesidad extrema y es urgente también porque en caso de producirse el aumento a 1.000 euros el año que viene del SMI otras miles de familias volverían a perder ayudas. Para acabar nos parece significativo que ni CCOO, ni UGT, ni ninguno de los partidos que apoyan el régimen del 78 en Andalucía PP, PSOE, C's, VOX ni Adelante Andalucía ni sus matrices estatales hayan hablado nunca de lo expuesto en este escrito ni hayan exigido en ninguna campaña electoral la supresión del IPREM. Joan Batlle



  • La detención y extradición de Battisti cuestiona los principios de solidaridad internacionalista
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    16/01/2019
    Este fin de semana toda la prensa afín al terrorismo mediático anunciaba con bombos y platillos que había sido detenido en Bolivia (sí, leyeron bien, en Bolivia) “el terrorista italiano más buscado”, Césare Battisti. El apresado aguardaba que lo trasladaran a Brasil, donde el ultraderechista presidente Jair Bolsonaro ya festejaba la captura y anunciaba al gobierno del fascista italiano Matteo Salvini que pondría en marcha de inmediato la extradición. A esa hora, la suerte de Battisti, quien fuera un activo militante revolucionario de los años 70-80 en Italia, valía muy poco, ya que sería enviado a su país natal y no precisamente de turista. La “justicia” brasileña lo buscaba para deportarlo a su país, donde fue juzgado en ausencia en 1993 y condenado a perpetuidad por cuatro homicidios y complicidad en otros asesinatos, en juicios farsa al estilo de los que se han realizado en otros países. Battisti hace años que vivía en Brasil y era conocido y tratado por toda la clase política de izquierda, pero al irrumpir en el escenario el fascista Jair Bolsonaro asumió el compromiso de extraditar a “todos los bandidos terroristas a los que amparó Lula”. Fue en ese momento, que Battisti pasó a Bolivia, imaginando que allí iba a estar seguro pero las cosas en política exterior no son como muchos se las imaginan y lamentablemente fue allí donde precisamente es detenido en Santa Cruz de la Sierra, en un operativo conjunto de la policía local y servicios italianos. Battisti había solicitado refugio confiando en que como ocurría en otros tiempos en que privaba la solidaridad internacionalista, el gobierno boliviano se negaría a entregarlo a Brasil. Se equivocó, ya que en tiempo récord, se decidió no sólo extraditarlo sino que en vez de enviarlo a Brasil de donde se había escapado, se lo subió a un avión y se lo remitió a Italia. De nada valieron los pedidos urgentes de organizaciones bolivianas ligadas al gobierno, del propio Defensor del Pueblo, de ex ministros de Evo y otras peticiones llegadas de distintos países. El pulgar ya había sido inexplicablemente bajado y a Battisti ahora lo espera (a sus 64 años) cumplir una condena hasta su muerte. Se podrá argumentar (seguramente algunos lo harán) de que el prófugo era una “papa caliente” en el difícil escenario electoral boliviano, pero lo que no se puede negar en estos casos extremos, es que si un revolucionario no pueda ser protegido por sus pares ¿Quienes lo harán? El continente ha cambiado de color, lo sabemos, y son pocos los países donde los que luchan y son perseguidos de por vida pueden aspirar a refugiarse, pero lo que no se puede admitir bajo ningún concepto es que quienes precedieron a los revolucionarios y progresistas de hoy, se les cierren todas las puertas y se los entregue al enemigo que todos los días martiriza a nuestros pueblos. Muchos seguimos creyendo en los principios solidarios que marcaron nuestras vidas, en esos códigos éticos que dicen que cuando un hermano de lucha está en problemas, otros hermanos deben darle una mano aunque eso no sea lo “políticamente correcto”. En nombre del internacionalismo defendamos a los que lucharon siempre. Es ahora el momento que se escuchen nuestras voces. Por eso creemos que este domingo se ha perdido otra batalla y nos duele por el escenario donde se decidió, el de un gobierno que apoyamos, defendemos y respetamos, pero eso no significa que nos hagamos los distraídos o miremos a un costado. Battisti no debería haber sido extraditado, toda persona detenida tiene derecho a la defensa y mucho más aún cuando se trata de alguien que había solicitado refugio. No sólo no se lo escuchó sino que se lo calificó de “terrorista” y otros epítetos que están fuera del lenguaje entre revolucionarios. Más aún si se trata de un luchador que con sus errores y aciertos allanó el camino para otros que vinieron después. Si hay algo que deberían entender muchos de los que hoy hicieron silencio o actuaron equivocadamente es que la historia no empezó cuando ellos llegaron, sino que muchos de los procesos revolucionarios y progresistas fueron posibles a que otros antes pusieron sacrificio, clandestinidad y lucha para cambiar sociedades deshumanizadas y retrógradas. Ahora ya es tarde. Battisti ha sido entregado a un enemigo que, desde Bolsonaro y Salvini, pasando por los medios hegemónicos, festejan. Nosotros seguimos pensando que no hay razones de Estado que justifiquen semejante yerro. (Fuente: La Haine / Autor: Carlos Aznárez)



  • Toma 2019: Notas para un balance político
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    14/01/2019
    Este año 2019 la Toma y la Anti Toma han sido –si cabe- icónicamente más claras que nunca: un escenario de enfrentamiento frontal e irreconciliable entre Andalucía y España, como modelos, proyectos y referencias. De una parte, numerosísimas banderas españolas -regaladas por el PP- apoyando la Conquista de 1492 -y todo lo que conllevó después- y sosteniendo la sumisión y disolución actual de Andalucía en España y de otra y enfrente, una oposición -minoritaria pero vigorosa- que rechaza la Toma como resumen de lo que significa España, con la bandera independentista andaluza como símbolo representativo. Eso es lo que se vio en la Plaza del Carmen. Por supuesto, hay otros elementos políticos e ideológicos enfrentados (porque el Acto y toda su liturgia conexa los lleva consigo y dan para mucho) pero en última instancia, así terminan condensados y visualizados. Esto es lo que explica que del lado españolista se pasará reiteradamente sin problemas y sin solución de continuidad del grito “¡los genocidios sí se celebran!” -para llevarle la contra a los soberanistas- al de “¡Viva España!”. De hecho, lo que se vio en la Plaza del Carmen del lado españolista fue un bloque sociológico e ideológico rancio y reaccionario que abarca del PP a Hogar Social pasando por Vox, Ciudadanos y los orientalistas –fundidos en una españolidad rabiosa- apoyado desde el Ayuntamiento por un PSOE que de hecho comparte, ampara, difunde y protege lo esencial del modelo español del bloque ultra; por mucho que se pretenda distinto y que haya utilizado y parasitado las instituciones autonómicas andaluzas desde su mismo origen. No hay mejor resumen para lo que el PSOE significa para Andalucía que su actitud de este año ante la Toma. Antes del acto, anunciar que reprimirá a los “radicales” que pretendan “fastidiar” su fiesta y luego concretarlo en impedir sólo a los nacionalistas andaluces que colocaran cualquier símbolo andaluz en las vallas que permitieran su mejor visualización mientras que se toleraba sin problema que las banderas españolas ocuparan metros y metros de valla o que se enarbolara alguna bandera neonazi. Y tras criticar a degüello a los “minoritarios” que se oponen a la Toma, quejarse de que el PP “politice” el acto repartiendo banderas españolas (aunque no se le ha leído ninguna referencia critica –por cierto- al hecho de que dirigentes de Vox posen rodeados de legionarios de uniforme y de servicio). No obstante, antes de continuar con la Toma 2019 –y para situar responsabilidades políticas históricas- procede recordar queel núcleo del actual ritual de la Toma es consecuencia de su exhaustiva regulación y promoción bajo la responsabilidad del concejal del PCE, José Miguel Castillo Higueras, durante el primer ayuntamiento de la Transición. Luego, el PCE/IU sostuvo al PSOE en la alcaldía entre 1991 y 1995 (y se mantuvo la Toma). Y nuevamente y en tiempos más recientes -entre 1999 y 2003- y cuando ya había acumulada una larga trayectoria de protestas contra la Toma, hubo todo un gobierno municipal de coalición entre PSOE, IU y Partido Andalucista (que tenía la concejalía de cultura, para más inri) que se prolongó durante cuatro años y que también mantuvo la Toma. Es decir, la preservación de la Toma como acto de exaltación española de su dominación sobre Andalucía no es cosa sólo de la ultraderecha españolista y del PSOE, es transversal a todo el españolismo y no es explicable sin la complicidad del resto del españolismo (el de “izquierda” -“internacionalista”/ “cosmopolita”- y el regionalista, destacadamente incluidos). La connivencia de la marca blanca de Podemos con la Toma es sólo el último eslabón de una larga cadena. A cada uno lo suyo. Luces y sombras de la Anti-Toma 2019 La Toma 2019 ha vuelto a confirmar –por enésima vez y sin lugar a dudas- que el escenario de conflicto político, social y simbólico en esta circunstancia concreta es la calle y concretamente la Plaza del Carmen. Es evidente que si la Plataforma contra el 2 de Enero no hubiera trabajado previamente y convocado a manifestarse allí, la imagen resultante de Granada y de Andalucía hubiera sido la de una unanimidad españolista espeluznante sin ningún contrapunto opositor. Es obvio que si no se hubiera estado allí -dando testimonio público de oposición y de alternativa- ejerciendo una perspectiva política militante al arrostrar todos los riesgos implícitos en una acción de estas características no habría habido tampoco ocasión para que quedara evidenciado que para el Poder español –de darse la ocasión y la circunstancia- los símbolos andaluces –incluso aquellos reconocidos institucionalmente- están de más y son susceptibles de persecución. En otras palabras, sin la acción de la Plataforma la orden de prohibición del uso y ostentación de la bandera andaluza no hubiera sido necesaria para España y no se hubiera producido (con todo lo que ello encierra). Y sin una presencia militante organizada no se hubiera ni recogido documentalmente ni difundido masivamente, para general conocimiento y consecuente reflexión. Y todos los que –sin haber estado allí ni apoyado la acción de protesta- luego han saltado en cascada emitiendo comunicados de repulsa o preguntas parlamentarias (IzAnd, AndalucíaXSí, “Adelante Andalucía”, etc.) no hubieran tenido caso al que apuntarse. Llegados a este punto, procede constatar, reconocer y reseñar públicamente que, sin la decisión e implicación política y organizativa a nivel nacional de Nación Andaluza como organización política, la acción de la Plataforma contra el 2 de Enero no hubiera sido posible. Algo perfectamente perceptible en la composición del sector opositor. Y que no es contradictorio -sino más bien al contrario- con la presencia en el de representaciones significativas de los Centros Andaluces del Pueblo, del SU y también de personas de Jaleo o de las uniones locales de Granada del SAT. O que –aparte de demócratas, antifascistas y nacionalistas independientes o personas sin adscripción- también estuvieran presentes allí a título personal activistas reconocidos de las Marchas por la Dignidad, adscritos a Anticapitalistas y aún al PCE. Entre las sombras del 2 de Enero, dos cuestiones negativas de diferente dimensión. Primera. La realización a la misma hora y el mismo día en que se convocaba la protesta en Plaza del Carmen de un acto alternativo -y por tanto conscientemente competitivo- convocado por Granada Abierta (donde se integran IU y Podemos, entre otros colectivos y asociaciones) en un local cerrado y a distancia de dónde se desarrollan los hechos del 2 de Enero. Un acto con sentido en cualquier otro día y hora… pero que por su diseño y ubicación manifiesta un triste empecinamiento en huir de la realidad y no querer asumir lo que es y significa el 2 de Enero y los medios para utilizarlo y combatirlo en provecho de la emancipación de Andalucía. Ciertamente, es legitima la reflexión y la discusión sobre la necesidad o utilidad de la convocatoria de acciones de oposición en la calle que se presuman de antemano como minoritarias por lo que evidencian de cuál es la correlación social y política del momento… pero –en mi opinión- si en algún momento se concluyera que no son positivas sería pueril engañarse creyendo que pueden ser sustituidas por un acto de reclusión autorreferencial para los ya convencidos (por muy ilustres y esclarecidos que pudieran ser alguno de sus invitados). O, dicho de otra manera, más clara: el 2 de Enero -contra la Toma- o se está en la calle o se reconoce la debilidad… y se queda uno en casa. Segunda (y mucho más grave). Aunque la asistencia al sector de la Plataforma este año ha sido sensiblemente más nutrida que en ocasiones precedentes, no se ha conseguido convertirlo en un acto de afirmación nacional y de resistencia popular y democrática al nivel que objetivamente demandaba el escenario político abierto con las elecciones del 2 de Diciembre, como de forma reiterada algunos nos esforzamos por conseguir. Ha faltado gente e implicación política y organizativa para convertir la imagen simbólica de 1/6 de la plaza identificada con Andalucía en -al menos- la mitad. Una tercera parte de lo que fue el reciente 6D en Granada hubiera bastado para conseguirlo (y que conste que hubiera habido ocasión para que los van siempre en pos de la foto hubieran conseguido para sí instantáneas de inapreciable valor político). De haberlo hecho, hoy nuestra situación como Nación y como movimiento nacionalista sería bien distinta. O no entendieron las circunstancias políticas del momento o no pudieron o no quisieron o no se atrevieron o no les motivó lo suficiente una acción que no se podía capitalizar por unas siglas… o una combinación de todas estas circunstancias. Sea como fuere, organizaciones sociopolíticas como el SAT y otras se significaron por su ausencia y no hicieron nada para actuar con la debida dimensión y responsabilidad nacional. Como en las recientes elecciones, sólo Nación Andaluza –a pesar de su modestia y sus limitaciones de todo tipo- estuvo políticamente a la altura. Y yo, que no soy militante de esa organización, así lo constato públicamente, como dato a retener para lo que viene por delante. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Javier Pulido)



  • 20 años del euro: ¿Ha sido un éxito? ¿Sobrevivirá?
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    13/01/2019
    Se celebra el XX aniversario del lanzamiento del euro y de la euro zona de la moneda común. Comenzó con once miembros; dos décadas después de su nacimiento, el número de miembros ha crecido a 19 países y la economía de la zona euro ha aumentado en un 72% hasta los 11,2 billones de euros, solo inferior a la de los EE.UU., convirtiendo a la Unión Europea en una fuerza global a tener en cuenta. Unos 343 millones de europeos utilizan cotidianamente el euro. Fuera de Europa, varios territorios también utilizan el euro como moneda. Y otros 240 millones de personas en todo el mundo desde 2018 utilizan monedas vinculadas al euro. El euro es la segunda moneda de reserva, así como la segunda moneda más negociada en el mundo después del dólar. Desde agosto de 2018, con más de € 1,2 billones en circulación, el euro tiene uno de los valores agregados más altos de billetes y monedas en circulación en el mundo, superior al dólar americano. Es una señal de éxito. Pero no es el punto de referencia más importante según sus fundadores. El gran proyecto europeo tras la Segunda Guerra Mundial tenía dos objetivos: en primer lugar, asegurarse de que nunca hubiera más guerras entre las naciones europeas; y en segundo lugar, hacer de Europa una entidad económica y política que pudiese rivalizar con Estados Unidos y Japón en el capitalismo global. Este proyecto fue dirigido por el capital franco-alemán. Pero el proyecto del euro fue más allá y buscó la integración de todas las economías capitalistas europeas en una sola para competir con los EE.UU. y Asia en el capitalismo mundial dentro de un mercado único y con una moneda rival al dólar. En la primera parte de este artículo, voy a abordar si el euro ha sido un éxito para el capital de los Estados participantes; y si ha sido positivo para los trabajadores. En la segunda parte, analizaré si el euro seguirá existiendo dentro de 20 años. ¿Cómo evaluar el éxito de una zona de moneda única en términos económicos? la teoría económica dominante comienza con el concepto de área monetaria óptima (AMO). La esencia de la teoría de la AMO es que la integración comercial y la moneda común conducirá gradualmente a la convergencia del PIB per cápita y de la productividad laboral entre los participantes. Según la AMO, tiene sentido para las economías nacionales compartir una política monetaria común si (1) tienen ciclos económicos similares y sincronizados y / o (2) disponen de ‘amortiguadores' económicos, tales como transferencias fiscales, movilidad de la mano de obra y precios flexibles capaces de adaptarse a las fluctuaciones excesivas en el ciclo. Si (1) es así, entonces es posible una única política monetaria común. Si (2) es real, una economía nacional puede tener un ciclo económico diferente al resto de la unión monetaria y, a pesar de ello, funcionar bien en su interior. El equilibrio se puede establecer si hay 'flexibilidad salarial', 'movilidad laboral' y transferencias fiscales automáticos. La Unión Europea ha mostrado un cierto nivel de convergencia. Las normas comerciales comunes y la libre circulación de mano de obra y de capital entre los países de la UE han dado lugar a la 'convergencia' entre los participantes en la UE. La convergencia en los niveles de productividad ha sido tan fuerte como en una federación plena como Estados Unidos, a pesar de la convergencia más o menos se detuvo en la década de 1990, una vez que la unión moneda única comenzó a ponerse en práctica. Así que el paso a un mercado común, una unión aduanera y, finalmente, las estructuras políticas y económicas de la UE ha sido un éxito relativo. La UE-12/15 de los años 1980 y 1999 logró alcanzar un grado de armonización y convergencia con las economías capitalistas más débiles, que crecieron más rápido que las más fuertes (el gráfico muestra el crecimiento per cápita en 1986-1999) .. Pero eso fue sólo hasta el inicio de la UME y los preparativos ella en la década de 1990. Los avances en la convergencia desde entonces han sido mucho menos convincente. Por el contrario, la experiencia de la UME ha sido la divergencia. La idea de que el 'libre comercio' es beneficioso para todos los países y para todas las clases es un 'principio sagrado' de la teoría económica dominante. Pero es una proposición errónea basada en la teoría de la ventaja comparativa: si cada país se concentra en la producción de bienes o servicios en los que tiene una 'ventaja comparativa' sobre los demás, todos se beneficiarían. El comercio entre los países se equilibraría y los salarios y el empleo se maximizan. Pero esto es empíricamente falso. Los países tienen enormes déficits y superávits comerciales por períodos largos; sufren crisis recurrentes de moneda; y los trabajadores pierden sus empleos por la competencia del extranjero sin obtener otros nuevos en los sectores más competitivos. La teoría marxista del comercio internacional se basa en la ley del valor. En la zona euro, Alemania tiene una mayor composición orgánica del capital (COC) que Italia, porque es tecnológicamente más avanzada. Así, en cualquier comercio entre las dos, se transferirá valor de Italia a Alemania. Italia podría compensarlo aumentando el volumen de su producción / exportación a Alemania hasta alcanzar un superávit comercial con Alemania. Esto es lo que hace China. Pero Italia no es lo suficientemente grande como para poder hacerlo. Por lo que transfiere valor a Alemania y además tiene un déficit en su comercio total con Alemania. En esta situación, Alemania gana dentro de la zona euro a costa de Italia. Todos los demás estados miembros no pueden ampliar su producción para superar a Alemania, por lo que el intercambio desigual se agrava en la Unión Monetaria Europea (UME). Además, Alemania tiene un superávit comercial con otros estados fuera de la UEM, que puede utilizar para invertir más capital en el exterior en los países deficitarios de la UME. La teoría marxista de la unión monetaria comienza desde la posición opuesta a la de la corriente principal de la teoría neoclásica sobre la OMA. El capitalismo es un sistema económico que combina trabajo y capital, pero de forma desigual. Las fuerzas centrípetas combinadas de la acumulación y el comercio son a menudo más que contrarrestadas por las fuerzas centrífugas del desarrollo y los flujos desiguales de valor. No hay una tendencia al equilibrio en los ciclos comerciales y de producción en el capitalismo. Así que los ajustes fiscal, de salarios o de precios no pueden restaurar el equilibrio y tendrían que ser tan grandes que serían socialmente imposibles sin romper la unión monetaria. Los dirigentes de la UE habían establecido criterios de convergencia para entrar en el euro que eran exclusivamente monetarios (las tasas de interés y la inflación) y fiscales (el déficit presupuestario y la deuda). No hubo criterios de convergencia para los niveles de productividad, el crecimiento del PIB, la inversión o empleo. ¿Por qué? Porque esas eran áreas para la libre circulación de capitales (y de trabajo) en las que la producción capitalista debe mantenerse libre de la interferencia o la dirección por el estado. Después de todo, la UE es un proyecto capitalista. Esto explica por qué los países centrales de la UME se distanciaron de la periferia. Con una moneda única, las diferencias de valor entre los estados más débiles (con una menor COC) y los más fuertes (con mayor COC) fueron expuestas sin posibilidad de compensar mediante la devaluación de la moneda nacional o la ampliación de la producción total. Así, las economías capitalistas más débiles (en el sur de Europa) dentro de la zona euro perdieron terreno frente a las más fuertes (en el norte). El siguiente gráfico muestra cómo le ha ido a cada estado miembro en términos de crecimiento con relación a la media de la zona euro. El capital franco-alemana se expandió hacia el sur y el este para aprovechar su mano de obra barata, mientras exportaba fuera de la zona del euro con una moneda relativamente competitiva. Los estados más débiles de la UME acumularon déficits comerciales con los estados del norte y se inundaron con capital del norte que provocaron booms inmobiliarios y financieros desproporcionados con el crecimiento de los sectores productivos del sur. Aún así, nada de esto hubiera provocado una crisis en la unión moneda única si no hubiera sido por un cambio significativo en el capitalismo global: la fuerte caída de la rentabilidad del capital en los principales países de la UE (como en todas partes) después del final de la Edad de oro de la expansión de la posguerra. Ello produjo una caída del crecimiento de la inversión, la productividad y la divergencia comercial. El capital europeo, siguiendo el modelo de las economías anglosajonas, adoptó las políticas neoliberales: las leyes anti sindicales, la desregulación de los mercados laborales y financieros, los recortes en el gasto público y el impuesto de sociedades, la libre circulación de capitales y las privatizaciones. El objetivo era aumentar la rentabilidad. Sucedió sobre todo en los estados más avanzados de la UE del norte, pero no tanto en los del sur. Luego vino la crisis financiera global y la Gran Recesión. Y salieron a la luz las líneas de falla en el área de la moneda única. ¿Sobrevivirá el euro otros 20 años? En la segunda parte de mi análisis del euro, quiero abordar el impacto de la crisis mundial de 2008-9 y la consiguiente crisis de la deuda del euro en relación con su futuro. La crisis mundial aumentó dramáticamente las fuerzas divergentes en la zona euro. La fragmentación de los flujos de capital entre los estados fuertes y débiles de la zona euro se multiplicó. Los sectores capitalistas de las economías más ricas, como Alemania, dejaron de prestar directamente a los sectores capitalistas más débiles en Grecia y Eslovenia, etc. Como resultado, a fin de mantener la moneda única para todos, la autoridad oficial monetaria, el BCE y los bancos centrales nacionales tuvieron que proporcionar los préstamos en su lugar. Las cifras del 'Objetivo 2' del eurosistema entre los bancos centrales nacionales reveló esta gran divergencia dentro de la zona euro. La imposición de las medidas de austeridad por la dirección franco-alemana de la UE a los países en dificultades durante la crisis fue el resultado de los criterios limitados adoptados para el euro. No hubo una unión fiscal completa (armonización fiscal y transferencia automática de ingresos a las economías nacionales con déficit); no hubo inyecciones automáticas de crédito para cubrir la fuga de capitales y los déficits comerciales (banca federal); y no hubo una unión bancaria con regulaciones comunes, de manera que los bancos débiles pudiesen ser ayudados por los más fuertes. Estas condiciones eran la norma en uniones federales completas como los Estados Unidos o el Reino Unido. En cambio, en la zona euro, todo tenía que ser aceptado mediante negociaciones tortuosas entre los estados del euro. En esta ‘casa a medio construir’, el capital franco-alemán no estaba dispuesto a pagar por los 'excesos' de los Estados capitalistas más débiles. Todos los programas de rescate fueron acompañados de 'austeridad' para esos países  para que la población de los estados en dificultades pagase con recortes en beneficios sociales, pensiones y en los salarios reales, y devolviese los créditos (prácticamente en su totalidad) a sus acreedores (los bancos de Francia, Alemania y el Reino Unido). La deuda contraída con los bancos franco-alemanes fue transferido a las instituciones estatales de la UE y el FMI - en el caso de Grecia, probablemente, a perpetuidad. El BCE, la Comisión Europea y los gobiernos de la zona euro proclamaron que la austeridad era la única manera en que Europa podía salir de la Gran Recesión. La austeridad en el gasto público podría forzar la convergencia en las cuentas fiscales también (123118-euroeconomicanalyst semanal). Pero el verdadero objetivo de la austeridad era lograr una fuerte caída de los salarios y recortes de impuestos para las empresas y, por lo tanto, aumentar la tasa de ganancia y la rentabilidad del capital. De hecho, después de una década de austeridad, muy poco se ha avanzado en el cumplimiento de los objetivos fiscales (sobre todo en la reducción de los coeficientes de deuda); y, más importante, en la reducción de los desequilibrios dentro de la zona euro en relación con el coste de la mano de obra o el comercio exterior para hacer que más ‘competitivos' a los más débiles. La participación de los salarios ajustados en el ingreso nacional, que se define como la remuneración por asalariado como porcentaje del PIB como factor de coste por persona ocupada, es el coste para la economía capitalista de emplear la fuerza de trabajo (salarios y beneficios) como un porcentaje del valor nuevo creado cada año. Todas las economías capitalistas han logrado reducir la participación del trabajo en el nuevo valor creado desde 2009. Los trabajadores han pagado por esta crisis en todas partes. Reducción de la participación del trabajo en el nuevo valor añadido 2009-15 (%)

    Fuente: AMECO, cálculos del autor

    Los datos muestran que los estados de la UE que tuvieron una recuperación más rápida de la rentabilidad del capital fueron capaces de recuperarse de la crisis del euro (Alemania, Países Bajos, Irlanda, etc.) más rápidamente, mientras que aquellos en los que no mejoró la rentabilidad permanecieron hundidos en la depresión (Grecia). Una de las contribuciones más notables en la caída de la participación del trabajo en el nuevo valor ha sido de la emigración. Este fue uno de los criterios de convergencia AMO durante las crisis y se ha convertido en un factor importante en la reducción de costes para el sector capitalista en las economías más grandes como España (y otras más pequeñas como Irlanda).Antes de la crisis, España fue una gran receptora de inmigrantes para su mercado de trabajo: de América Latina, de Portugal y África del Norte. Ahora hay una emigración neta incluso con estas zonas. Los keynesianos culpan de la crisis en la zona euro a la rigidez de la zona de moneda única y a las duras políticas de austeridad impuestas por los dirigentes de la zona euro, como Alemania. Pero la crisis del euro es sólo en parte resultado de las políticas de austeridad. La austeridad fue aplicada no sólo por las instituciones de la UE, sino también por estados fuera de la zona euro, como el Reino Unido. Las políticas keynesianas alternativas de estímulo fiscal y/o devaluación, allí donde se han aplicado, han servido de poco para poner fin a la crisis e incluso han hecho que los hogares sufran pérdidas de ingresos. La austeridad significa una pérdida de puestos de trabajo y servicios y  de ingresos nominales y reales. Las políticas keynesianas implican una pérdida real de ingresos a través de precios más altos, una devaluación de la moneda, y, finalmente, el aumento de las tasas de interés. Islandia, un pequeño país fuera de la UE, por no hablar de la zona euro, es el ejemplo. Su gobierno adoptó la política keynesiana de devaluación de su moneda, una política imposible para los Estados miembros de la zona euro. Pero supuso una caída del 40% en promedio de los ingresos reales en euros y casi el 20% en términos de la Krona islandesa desde 2007. De hecho, en 2015 los salarios reales islandeses estaban todavía por debajo de su nivel en 2005, diez años antes, mientras que los salarios reales en estados en ‘dificultades’ de la UME como Irlanda y Portugal se han recuperado. La tasa de ganancia en Islandia cayó en picado a partir de 2005 y, finalmente, estalló la burbuja inmobiliaria en la isla y los bancos quebraron en 2008-09. La devaluación de la moneda comenzó en 2008, pero la rentabilidad se mantuvo muy por debajo del nivel máximo de 2004 hasta 2012. La rentabilidad del capital en Islandia se ha recuperado, pero a los estados en ‘dificultades’ de la UME que han aplicado la austeridad, Portugal e Irlanda, les ha ido de hecho mejor e incluso la rentabilidad griega se ha recuperado algo.

    Rendimiento neto del capital de Islandia y Grecia (2005 = 100)

    Fuente: AMECO

    Los que defienden salir del euro como una solución a la crisis de la Eurozona sostienen que recurrir a la devaluación competitiva mejoraría las exportaciones, la producción, los salarios y los beneficios. Pero supongamos que Italia saliese del euro y vuelve a la lira mientras que Alemania mantiene el euro. En el supuesto de que existen precios internacionales de producción, si Italia produce con un nivel tecnológico inferior al utilizado por el productor alemán, hay una transferencia de valor del productor italiano al productor alemán. Ahora bien, si Italia devalúa su moneda a la mitad, el importador alemán puede comprar el doble de las exportaciones de Italia, pero los importadores italianos sólo pueden seguir comprando la mismo (o menos) cantidad de exportaciones alemanas. Por supuesto, en términos de la lira, no hay pérdida de beneficios, pero en términos de valor de la producción internacionales (en euros), hay una pérdida. La caída de valor de la tasa de ganancia queda oculta por la mejora de la tasa de ganancia en dinero (lira). En suma, si Italia devalúa su moneda, sus exportadores puedan mejorar sus ventas y su tasa de ganancia en dinero. El empleo y las inversiones en general también podrían mejorar por un tiempo. Pero hay una pérdida de valor inherente a la devaluación competitiva. La inflación de los bienes de consumo importados conduciría a una caída de los salarios reales. Y la tasa media de ganancia con el tiempo empeorará con el peligro concomitante de una crisis interna en la inversión y la producción. Tales son las consecuencias de la devaluación de la moneda. Las fuerzas políticas que desean romper con el euro o se niegan a unirse a él han crecido electoralmente en muchos países de la zona euro. En estas elecciones europeas de 2019 los partidos populistas euroescépticos podrían alcanzar el 25% de los votos y ser decisivos en algunos estados como Austria, Polonia e Italia. Y, sin embargo, el euro sigue siendo apoyado por la mayoría.  De hecho, el apoyo ha mejorado en los 13 Estados miembros desde que se unieron, con cifras positivas de dos dígitos en Austria, Finlandia, Alemania y Portugal. Incluso en Italia, que ha sido testigo de un descenso más o menos de 25 puntos, alrededor del 60% de los encuestados aún prefieren compartir la moneda con sus vecinos. El 65% de los griegos siguen apoyando el euro. Lo que esto me dice es que los trabajadores en la zona euro, hasta los estados más débiles, creen que ‘estar fuera’ de la UE sería peor que estar dentro - y probablemente tengan razón. En última instancia, si el euro va a sobrevivir en los próximos 20 años es una cuestión política. ¿Seguirán los pueblos del sur de Europa soportando más años de austeridad, creando una 'generación perdida' de jóvenes en paro, como ya ha sucedido? En realidad, el futuro del euro, probablemente, no lo decidirán los populistas en los estados más débiles, sino la opinión de la mayoría de los estrategas del capital en las economías más fuertes. ¿Los gobiernos del norte de Europa decidirán, finalmente, abandonar a su suerte a Italia, España, Grecia, etc y formar un 'NorEuro' fuerte con Alemania, Benelux y Polonia?  Ya esta en marcha una alianza informal de la  'Liga Hanseática'. Los líderes y estrategas del capital de la UE necesitan que el crecimiento económico vuelva rápidamente o son probables más explosiones políticas. Pero a medida que nos adentramos en el año 2019, las economías de la zona euro se están desacelerando (como también en los EE.UU. y el Reino Unido). Puede que a no mucho tardar la economía mundial caiga en otra recesión. Nadie apostaría entonces por la supervivencia del euro. Michael Roberts. www.sinpermiso.info



  • Rosa La Roja en Euskal Herria
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    11/01/2019
    Texto de Iñaki Gil De San Vicente para Sare Antifaxista sobre Rosa Luxemburgo, en el centenario de su asesinato (15 de enero de 1919). Desde Euskal Herria a Alemania, con Rosa Luxemburgo como referente histórico de la izquierda y el antifascismo. «El terreno de la legalidad burguesa del parlamentarismo no es solamente un campo de dominación para la clase capitalista, sino también un terreno de lucha, sobre el cual tropiezan los antagonismos entre proletariado y burguesía. Pero del mismo modo que el orden legal para la burguesía no es más que una expresión de su violencia, para el proletariado la lucha parlamentaria no puede ser más que la tendencia a llevar su propia violencia al poder. Si detrás de nuestra actividad legal y parlamentaria no está la violencia de la clase obrera, siempre dispuesta a entrar en acción en el momento oportuno, la acción parlamentaria de la socialdemocracia se convierte en un pasatiempo tan espiritual como extraer agua con una espumadera. Los amantes del realismo, que subrayan los “positivos éxitos” de la actividad parlamentaria de la socialdemocracia para utilizarlos como argumentos contra la necesidad y la utilidad de la violencia en la lucha obrera, no notan que esos éxitos, por más ínfimos que sean, sólo pueden ser considerados como los productos del efecto invisible y latente de la violencia». Rosa Luxemburg: «Una vez más el experimento belga». Debate sobre la huelga de masas. PyP. Nº 62. Cartago. Argentina 1975, p. 110. Al poco de sublevarse el fascismo internacional en el Estado español en julio de 1936, se formó el batalló de gudaris comunistas Rosa Luxemburg, en la Euskal Herria que resistía a la desesperada tras perder la estratégica ciudad de Irún. Poco antes comunistas vascos habían formado la Columna Thälmann en honor al miembro del Partido Comunista Alemán detenido en 1933, torturado y entonces todavía encarcelado, pero asesinado en 1944. También crearon el batallón Karl Liebknecht en honor del revolucionario asesinado con Rosa. Estas y otras decisiones político-militares muestran tanto la conciencia comunista e internacionalista que arraigaba en el proletariado y en el campesinado vasco, y a la vez su entronque esencial con los derechos nacionales de su pueblo. El batallón Rosa Luxemburg se formó con la llegada de cientos de voluntarios que sabían perfectamente los riesgos que asumían, tras una batalla en la que la desproporción de medios entre el fascismo y la libertad era absoluta en beneficio de la burguesía. El batallón es famoso por su heroísmo y por su enorme número de bajas de entre sus 1400 voluntarios: según nuestros datos, fue el último en salir del infierno de Artxanda. Que nosotros sepamos, y asumiendo la posibilidad de error, estamos ante probablemente la única unidad militar con el nombre de la militante asesinada en Berlín a comienzos de 1919 por tropas que obedecían las órdenes de la socialdemocracia y que se integrarían en el nazismo en 1923. La disciplina, coherencia y moral de lucha del comunismo vasco adscrito a la Internacional Comunista era reconocida por todas las fuerzas antifascistas, incluidos por el pequeñito grupo trotskista que también luchaba por la libertad nacional, aunque conocían la persecución creciente de sus camaradas en la URSS, que no tardarían en practicarse en Catalunya contra el POUM y otras corrientes desde mayo de 1937. De igual modo, los anarquistas, también sabedores de las disputas históricas con los comunistas, mantenían sin embargo una confianza mutua en la lucha contra la invasión fascista. Para verano de 1936 era ya conocida la «excomunión» desde 1925 de la revolucionaria polaca por la Internacional Comunista, como veremos. Entonces, nos preguntamos: ¿qué vieron aquellos disciplinados comunistas que mataban y morían en defensa del socialismo y de la libertad vasca, en una militante aborrecida por la III Internacional que, además, relativizaba mucho la independencia de las naciones oprimidas? ¿Qué escritos de ella, sobre ella y contra ella podían haber leído, teniendo en cuenta que los de su autoría fueron retirados en la URSS en la segunda mitad de la década de 1920 y que el aplastamiento en sangre de la revolución alemana dificultó en extremo la difusión de sus ideas? Si todo lo relacionado con la historia del Partido Comunista de Euskadi está bajo tres candados: el de la represión franquista y las falsedades burguesas incluidas aquí el interés del PNV por silenciar el decisivo papel de los batallones que no eran de su ideología; el de las purgas del PC de España contra la «desviación nacionalista»; y el de la amnesia impuesta por el eurocomunismo obsesionado por aniquilar toda memoria de lucha, con el batallón Rosa Luxemburg hay que añadir una cuarta: la simbología de su nombre. Sólo muy recientemente se ha empezado a estudiar su heroica e impresionante historia. Desde su origen, las y los comunistas luchaban tanto contra la burguesía autóctona como contra la presencia del «ejército imperialista español» en tierras vascas. El primer independentismo socialista práctico fue el del comunismo vasco. Aunque en el VII Congreso de la Internacional Comunista de 1935 se impuso la línea del Frente Popular que supeditada la política revolucionaria a los acuerdos con la burguesía nacional-democrática para aunar fuerzas antifascistas, ello no impidió a los comunistas recuperar la historia nacional vasca desde su verdadero contenido, el del pueblo trabajador oprimido secularmente por esa burguesía cuya corriente autonomista en lo político y reaccionaria en lo social, dudó hasta el último segundo en resistirse al fascismo: sectores del autonomismo reaccionario, sectores del PNV, se escondieron, huyeron o se sumaron al fascismo. Y los que apoyaron a la II República y defendieron las libertades vascas, lo hicieron tarde, presionados por sus bases populares y a medio gas, sin movilizar los grandes recursos industriales del capitalismo vasco. La guerra de 1936-44 –año en el que finalmente se rindieron las tropas nazi-fascistas acantonadas en Euskal Herria- fue además de una guerra de invasión extranjera también y a la vez una guerra social, una guerra de clases en el seno del pueblo vasco. No podemos desarrollar ahora esta dialéctica entre la lucha de clases nacional y la lucha de clases internacional en la que el nazi-fascismo y el franquismo fueron armas decisivas del capital en crisis, aunque es la base que permite comprender lo que sigue. En efecto, los y las comunistas reivindicaron la nación trabajadora dando nombres cargados de simbología a dos de sus batallones: Rebelión de la Sal y Gernikako Arbola. El batallón llamado Rebelión de la Sal1 hacía honor a la sublevación popular que se fue autoorganizando desde 1631 hasta estallar en 1634, contra el intento español de recortar gravemente el Sistema Foral que reconocía derechos sociales básicos, entre ellos el control de precios asequibles en productos de primera necesidad para el pueblo trabajador como era la sal, entre otros. Aumentar el precio de la sal era empeorar las condiciones de vida y cercenar gravemente el Sistema Foral, objetivo deseado por la burguesía comercial en ascenso deseosa de integrase en el mercado estatal: la matxinada, nombre en euskara dado a las luchas de los ferrones, los trabajadores explotados en las ferrerías, fue aplastada con la ejecución de seis personas. El batallón llamado Gernikako Arbola hacía honor al más conocido de los pueblos en los que se debatían y aprobaban leyes en el Sistema Foral. Aunque mandaba el bloque de clases dominante en cada período histórico y el pueblo trabajador era marginado en la toma de decisiones, pese a ello éste sabía que mal que bien el Sistema Foral era menos malo que el orden imperante en el Estado español y por eso lo defendió mientras pudo compensar con su vida la imparable superioridad económica y militar del Estado. Invadida la zona peninsular del País Vasco en 1876, el ocupante se encontró con una tenaz resistencia pacífica abierta y soterrada, y con una Administración Foral inadaptable al sistema burocrático español. Necesitado urgentemente de fondos económicos y de paz social, Cánovas negoció con la burguesía vasca los Conciertos Económicos, es decir, que la Administración Foral siguiera funcionando en beneficio de la burguesía autóctona, pero que ésta pagase al Estado español un Cupo, o mejor una «reparación de guerra» según la válida definición hecha por el sociólogo burgués Max Weber2 en su viaje al País Vasco en 1898. Al margen de estos cambalaches interburgueses, el pueblo trabajador siguió defendiendo el valor simbólico de Gernika dado que representa, desde la historia social de las clases explotadas, un reducto legitimador de los bienes comunales, de las formas sociopolíticas basadas en ellos, de la lengua y cultura, etc. La coherencia de los comunistas al nombrar batallones con la histórica matxinada de 1634 y con Gernika es innegable porque asumía y actualizaba en 1936-37 otra historia nacional opuesta a la burguesa tanto en su versión autóctona como en la española, lo que explica el bombardeo de Gernika como el silencio cuando no los ataques de la historiografía capitalista al valor de lo comunal en la cultura popular vasca. ¿Acaso no hicieron los mismo Marx y Engels al apoyar las luchas de los pueblos contra la explotación colonial que les saqueaba sus recursos, culturas y bienes comunes? Y también explica el que, una vez impuesto el nacionalismo español en su forma republicana en el PC de España desde mayo de 1937 se pusiera en marcha una depuración y purga de la «desviación nacionalista» en los comunistas que defendían la independencia de sus pueblos3. Además, el estalinismo aportaba otro argumento para las depuraciones y purgas: las ideas de Marx sobre el valor de lo comunal, sobre los modos comunales de producción, etc., no eran importantes porque lo decisivo era que la revolución mundial debía transitar obligatoriamente por el modelo etapista oficializado por la III Internacional. Ocurría que en Euskal Herria aún en esos años existían grandes extensiones de tierras comunales y públicas de las Diputaciones, ayuntamientos, concejos, cuadrillas, etc.; que desde hacía tiempo eran codiciadas por la burguesía apoyada por los Estados francés y español; que las resistencias populares para impedir su expolio y privatización fueron mediante toda clase de acciones incluidas guerras defensivas desesperadas. Si debemos decir a ciencia cierta que los comunistas vascos conocían esa historia y defendían la recuperación de las tierras comunales. No podemos decir a ciencia cierta que conocieran los largos y documentados capítulos escritos sobre el particular por Rosa Luxemburg en su celebérrima obra La acumulación del capital de diciembre de 1912 sobre todo desde el capítulo XXVII hasta el final, en los que estudió minuciosamente el significado histórico de las formas de propiedad comunal, de las resistencias de sus pueblos a las invasiones occidentales, etc., Dejó escritas páginas brillantes sobre el saqueo y privatización de los bienes comunales y de los pueblos que vivían de ellos como, por ejemplo, los que poblaban América4, pero también estudió con detenimiento la invasión francesa de Argelia en la que posiblemente participaran soldados vascos a las órdenes de imperialismo francés. En lo esencial, sus ideas son aplicables a Euskal Herria salvando las distancias espacio-temporales: tal vez fue posible que estas ideas junto a otras obras de ella llegaran de algún modo a los comunistas vascos. Nunca lo sabremos con exactitud porque la praxis de Rosa Luxemburg fue sometida a una implacable censura y ocultación primero por la socialdemocracia y la derecha alemana; pocos años después por el estalinismo, y por último, manipulada por la derecha y el reformismo como ejemplo contra Lenin y Stalin. Incluso desde antes de la revolución de 1905, sus ideas ya empezaban a ser aisladas dentro de la socialdemocracia, y ella misma objeto de un rechazo chauvinista germánico difuso al principio aunque cada vez más acentuado contra su identidad polaca. Cada vez de manera más acentuada tuvo que publicar sus escritos en su partido polaco ante las dificultades «técnicas» crecientes que encontraba en Alemania.   2.- La burocracia socialdemócrata no había llegado aún a controlar el partido cuando Rosa empezó a ser conocida por sus aportaciones teóricas fundamentalmente en dos cuestiones decisivas: la cuestión nacional en 1896 y la crítica radical del reformismo de Bernstein en 1899. Sobre la primera, Rosa opinaba que el contexto de finales del siglo XIX había cambiado con respecto al de la época en la que Marx y Engels defendía la independencia de Polonia. Según Rosa, el desarrollo capitalista había hecho de Polonia la industria más potente del imperio zarista creando una dependencia mutua entre la burguesía polaca y la rusa en base a la unidad de mercado, y por ello mismo entre el proletariado polaco y el ruso: se había abierto una nueva fase de lucha de clases en la que reivindicar el derecho a la independencia polaca era romper la unidad estratégica del proletariado, escindirlo en beneficio del capitalismo. Con los años, Rosa extendería esta tesis al conjunto de la lucha de clases mundial. Rosa no negaba en modo alguno los derechos nacionales de los pueblos oprimidos: los defendía con ahínco, pero pensaba que su etapa histórica progresista ya había concluido con el desarrollo capitalista. Los derechos de los pueblos sólo podrían resolverse en el avance al socialismo cuando sus culturas y lenguas fueran respetadas por la democracia obrera mientras se iba diluyendo el Estado y el capitalismo, y con ellos todas las opresiones. Hasta entonces las clases trabajadoras de los Estados opresores y de los pueblos oprimidos debían luchar en unidad revolucionaria contra la unidad contrarrevolucionaria del capital. Los hechos ya habían demostraron para entonces que la opresión nacional era y es una de las fuerzas sociales más contradictoria que existen, porque pueden hacer que la lucha de clases gire a la revolución o a la contrarrevolución, según qué objetivos se marquen y qué estrategia se emplee. En este sentido, son reveladoras las palabras de Eric Blanc5 cuando en su largo estudio sobre Rosa Luxemburg en la Polonia de 1898-1903, sostiene que sus acciones tuvieron efectos contradictorios y trágicos. Lo sorprendente es que tras acertar y aceptar que el saqueo imperialista de los «arrabales»6 del capitalismo entonces desarrollado no haría sino aumentar, a pesar de esta coincidencia plena con otros marxistas, sin embargó siguió insistiendo en la no importancia de las luchas de liberación. Se debate mucho sobre por qué Rosa se mantuvo firme en su rechazo del derecho a la independencia, tanto que aquí no podemos ni siquiera resumir las diferentes posturas. Por exigencias de brevedad, nosotros pensamos que el problema radica en su limitada comprensión de la dialéctica marxista. Aunque hay autores que no prestan apenas atención a la dialéctica en Rosa, como Gregory A. Albo7, otros muchos sí lo hacen: María-José Aubet8, Lelio Basso, Oskar Negt9…, han reivindicado con fuerza su dominio del método dialéctico sin el cual no se entienden sus grandes aportaciones. Luego veremos que Rosa Luxemburg sí dominaba bien la dialéctica de lo político, como demostró en su crítica al reformismo y en la defensa genérica de la democracia socialista; pero en otras problemáticas no lo logró, como en la nacional, la teoría de la organización, el problema de los esquemas de reproducción del Libro II de El Capital… Raya Dunayevskaya10 sostiene que Rosa no comprendió bien la «dialéctica de la historia», y por tanto no captó el potencial revolucionario del derecho de autodeterminación. D. Bensaïd y Samy Nair11, afirman que su dialéctica era más hegeliana que marxista, lo que explica las deficiencias de su teoría de la organización revolucionaria y sus relaciones con la complejidad del proceso de concienciación de la clase trabajadora y, por tanto, el contenido y el papel de «lo político» en todos los aspectos de la sociedad capitalista. Michael Löwy12 también comenta sobre cierta ambigüedad en su «optimismo determinista». Leyendo el Folleto de Junius que Rosa escribió en la cárcel en 1915, en especial su capítulo VII, apreciamos las limitaciones de su dialéctica. Paul Mattik13 se posiciona por las tesis de Lenin en el debate con Rosa sobre los esquemas de la reproducción y acumulación capitalista y sobre que el papel decisivo radica en la producción y no en la circulación, como sostenía Rosa. Mattik añade con razón que ni uno ni otra comprendieron en profundidad el significado de la ley de caída tendencial de la tasa media de beneficio. Henryk Grossmann14 dice que la «solución» de Rosa al problema de los esquemas de la reproducción en el Libro II de El Capital de Marx, es «un método cómodo» de salida del callejón teórico en el que ella misma se ha metido, consistente en afirmar sin pruebas que hay «lagunas» en esa parte de la obra marxiana. Extendiendo su crítica sobre quienes sostienen ideas parecidas a las de Rosa Luxemburg, como por ejemplo Fritz Sternberg, Grossmann les achaca no tener «ninguna formación filosófica». Años más tarde, Beramendi y Fiorabanti15 sostendrán sobre este mismo problema que Rosa tenía una visión del capitalismo si no lineal, sí al menos unilateral. Siguiendo con el debate sobre las deficiencias del método de Rosa al estudiar los esquemas de reproducción, Louis Gill extiende esa debilidad al grueso del marxismo de la II Internacional por su deficitaria comprensión del método dialéctico de Marx debido a que los imprescindibles Grundrisse16, sin cuyo estudio es muy difícil comprender el método de El Capital, fueron publicados por primera vez en 1939, y en una edición muy corta sometida de inmediato a los avatares de la II GM, de modo que no fue hasta la década de 1950 cuando pudieron empezar a ser estudiados con detenimiento. Ernest Mandel17 no entra al debate sobre las limitaciones del método de Rosa en su crítica de los esquemas de reproducción de Marx, sino que, además de corregir en algo a Grossmann, explica que en realidad Rosa planteó una duda sólo resoluble si se da un paso adelante en reflexión teórica revolucionaria, entrando a debatir nada menos que la teoría de la crisis capitalista. Aquí, en la decisiva teoría marxista de la crisis, L. Gill reconoce que Rosa Luxemburg, si bien estaba equivocada en su crítica a los esquemas de reproducción, conectó con la teoría de Marx sobre que la crisis surgen de la historicidad y transitoriedad del capitalismo18, lo que le granjeó el fuerte rechazo del reformismo socialdemócrata que defendía la tesis de que el capitalismo se perpetúa y que sólo la reforma puede irlo cambiando poco a poco hacia el socialismo. Mientras que la dialéctica de Marx y Engels enlaza en una totalidad procesual el interior de las contradicciones nacionales, de la organización y de la espontaneidad, y del problema de «derrumbe» del capitalismo, la dialéctica hegeliana de Rosa reducía esta totalidad compleja y contradictoria a un movimiento casi automático y casi objetivista y determinista que nos recuerda al desenvolvimiento de la Idea. Norman Geras dice que la obra de Rosa ha sido interpretada como una especie de «fatalismo político»19 porque una lectura superficial da la sensación de un «inevitable descalabro» del capitalismo, pero que se trata de una tergiversación o caricatura. Michael Lowy20 ha escrito ampliamente sobre la filosofía de la praxis inserta en Rosa Luxemburg, confirmando con otras palabras lo también demostrado por Raya Dunayevskaya al asegurar sobre Rosa que: « en su caso pudo decirse que el intelecto se vuelve voluntad, se vuelve acto»21.   3.- Podemos decir que parte de las dificultades de Rosa provenientes de los límites del método que empleaba se resolvieron gracias al papel de la filosofía de la praxis en la lucha política, en la denuncia brillante del reformismo, que es el segundo debate, el de 1899, al que nos hemos referido arriba. En realidad Bernstein no añadió nada nuevo a los reformismos anteriores. Su mérito consiste en haberlos sintetizado de forma coherente en un único libro. Bo Gustafsson reconoce que fue Rosa Luxemburg la que dejó aclarado que Bernstein no tuvo ninguna idea nueva22 que, como dice el autor, no estuviera ya en Lange y otros nekantianos, socialistas de cátedra, socialistas reformistas dentro de la propia socialdemocracia… Para Rosa Luxemburgo la doctrina de Bernstein estaba «compuesta por pedacitos de todos los sistemas posibles»23. Nestor Kohan indica que el ataque de Bernstein a la dialéctica marxista, respondido por Rosa24, forma parte de la oposición reaccionaria y reformista al marxismo también ahora mismo. Tiene razón Mattik cuando afirma en el texto citado que las críticas de Rosa al reformismo son las más poderosas de todas, dando a entender claramente que tampoco Lenin estuvo a su altura. Aunque ambos estaban educados en el horizonte teórico de la II Internacional fue Rosa la que primero se cercioró del reformismo descarado de Bernstein, y sobre todo la que primero intuyó las ambigüedades de Kautsky mientras que Lenin tardó bastante más tiempo. Sin duda, la ágil y penetrante dialéctica política que vertebra su clásica obra Reformismo o revolución le permitió vislumbrar siquiera borrosamente pero desde luego antes que nadie, el fondo de determinismo economicista de Kautsky. En la cuestión crítica de la ideología reformista sobre el avance al socialismo mediante reformas sociales, Rosa sintetiza las aportaciones de diversos autores reformistas en el bloque formado por el sindicalismo, la reforma social y la democratización política del Estado como los «medios para la realización progresiva del socialismo»25. Los hechos le dieron la razón. Pero una crítica más importante aún radica aquí: «Bernstein declara que la ley de la plusvalía de Marx es una mera abstracción […] un producto de la imaginación»26. La plusvalía, dicho básicamente, es el alimento del capitalismo, negar su existencia, reducirla a una abstracción es negar la objetividad del capitalismo sustituyéndolo por una sociedad idílica, sin explotación ni lucha de clases. La necesidad ciega de aumentar la plusvalía para aumentar el beneficio y superar la competencia interburguesa lleva al capitalismo a endurecer, intensificar y extender la explotación asalariada, desarrollar el militarismo y recortar su propio sistema democrático. Desde esta certidumbre teórica basada en la veracidad científica de la ley de la plusvalía, Rosa vaticinó lo que sigue: «Como resultado del desarrollo de la economía mundial y de la agudización y generalización de la competencia en el mercado mundial, el militarismo y la política de las grandes flotas se han vuelto, en tanto que instrumentos de política mundial, un factor decisivo tanto en la vida interior como en la vida exterior de las grandes potencias. Si es cierto que la política mundial y el militarismo representan una fase ascendente en la etapa que atraviesa el capitalismo en la actualidad, entonces la democracia burguesa debe desplazarse, lógicamente, en sentido descendente»27. La crítica del reformismo no sólo era teórica. Pocos meses después de esta andanada, Rosa procede a la crítica de la práctica del reformismo francés cuando el socialista Millerand se integra en el gobierno en 1899. En un texto de 1900-1901 sobre la crisis en Francia, Rosa enumera la trilogía práctica, política y teórica de movilización de masas que impulsaban para arriba al socialismo francés, y después analiza el giro al centro del socialismo que había entrado en el gobierno centrista: «1) Sus consignas son las más avanzadas, de modo que cuando compiten en las elecciones con los partidos burgueses hacen valer la presión de las masas que votan. 2) Denuncian constantemente al gobierno ante el pueblo y agitan la opinión pública. 3) Su agitación dentro y fuera del parlamento atrae a masas cada vez más numerosas y así se convierten en una potencia con la cual deben contar el gobierno y el conjunto de la burguesía. Cuando Millerand entró en el gabinete los socialistas de Jaurés cerraron los tres caminos de acercamiento a las masas […] La primera consecuencia de la participación socialista en un gabinete de coalición es, por tanto, el cese de la más importante de las actividades socialistas y, sobre todo, de la actividad parlamentaria: la educación política y clarificación de las masas»28. Esta crítica al socialismo francés anunciaba lo que sería el reformismo alemán dentro de pocos años y, muy en especial, es ahora mismo una denuncia del parlamentarismo reformista actual, denuncia avalada por la historia de más de un siglo. Afirmar ahora que la actividad parlamentaria debe buscar la educación política y clarificación de las masas es poner en la picota a la totalidad de las políticas parlamentarias en Euskal Herria.   4.- Una vez estallada la revolución de 1905, Rosa se volcó en ella: no dudó en amenazar con una pistola a un impresor para que editase folletos revolucionarios, pues se negaba a hacerlo. A raíz del comportamiento decididamente reaccionario de las iglesias, Rosa, indignada, escribió: «Y esta es la respuesta a los ataques del clero: las socialdemocracia de ninguna manera combate a los credos religiosos. Por el contrario, exige total libertad de conciencia para todo individuo, y la mayor tolerancia para cada fe y opinión. Pero, desde el momento en que los curas utilizan el púlpito como medio de lucha política contra la clase obrera, los obreros deben combatir a los de su derecho y de su liberación. Porque el que defiende a los explotadores y el que ayuda a perpetuar este régimen de miseria es el enemigo mortal del proletariado, ya vista sotana o uniforme de policía»29. El esfuerzo teórico-político de Rosa Luxemburg iba destinado a emancipar a la militancia del contenido reaccionario de la religión sobre todo cuando hace política abiertamente, pero también buscaba aumentar la formación teórica en un partido tan poderoso y en crecimiento como el alemán en el que en 1905 apenas el 10% de sus miembros poseían algún conocimiento de marxismo, mientras que los subscriptores a la revista teórica Neue Zeit no sobrepasaba el 1,5% de la militancia30. En verano de 1906 Rosa escribió a unos amigos que: «La revolución es magnífica…Todo lo demás es un disparate»31. Fue en este clima y en los debates que se libraban cuando escribió también las palabras que introducen este texto sobre el papel de la violencia y de la huelga de masas en la política parlamentaria. Su praxis le llevo, como antes y como después, a la cárcel. La burocracia del partido le marginaba aún más tanto por sus críticas directas como porque éstas se basaban en una profunda dialéctica de las lucha de clases, según se vuelve a descubrir en esta descripción de las fueras sociales que es más válida hoy, en el complejo capitalismo actual, que en el más simple de hace 112 años: «Es in fresco gigantesco y multicolor de un enfrentamiento general entre el capital y el trabajo, que refleja toda la complejidad de la organización social y de la conciencia política de cada sector y de cada distrito. La escala se extiende desde la lucha sindical ordenada de una capa selecta y probada del proletariado de la gran industria hasta la protesta informe de un puñado de obreros rurales y los primeros temblores breves de una guarnición militar agitada; de la revuelta bien educada y elegante de los trabajadores de puños almidonados y cuello duro en las oficinas de un banco hasta los tímidos murmullos de una tosca reunión de policías insatisfechos en un sucio puesto de guardia oscuro y lleno de humo»32 Rosa está detallando la rica y contradictoria complejidad de las dinámicas ascendentes que pueden concluir en las revoluciones, si no se cometen errores garrafales. Muestra cómo incluso sectores más bajos de algunas fuerzas represivas pueden sumarse parcial o totalmente a ese proceso. Y es sobre este método eminentemente dialéctico, en el que sostiene la explicación de la estrategia revolucionaria: «Precisamente porque el orden legal burgués ha existido tanto tiempo en Alemania, porque ha tenido tiempo de agotarse y de llagar a su fin, porque la democracia y el liberalismo burgués han tenido tiempo de morir, aquí ya ni se puede hablar de revolución burguesa. Por eso, en el período de luchas políticas populares en Alemania, el objetivo último históricamente necesario no puede ser sino la dictadura del proletariado […] esta tarea no puede realizarse de golpe; se consumará en una etapa de gigantescas luchas sociales»33. Esta visión marxista era rechazada en la práctica cotidiana por la burocracia político-sindical. En una carta a Clara Zetkin de 1907, Rosa dice sobre los burócratas: «se han comprometido por completo con el parlamento y el parlamentarismo, y cada vez que ocurre algo que trasciende los límites de la acción parlamentaria, se sienten impotentes; no, peor que impotentes, porque hacen todo lo que pueden por obligar al movimiento a volver a los canales parlamentarios, y tildarán furiosamente de “enemigo del pueblo” a todo el que se aventure más allá de esos límites»34. En 1910 tras fuertes debates que le enfrentaron con la burocracia y le llevaron a romper con Kautsky, Rosa escribe un artículo sobre la posible valía de las lecciones de 1905 y de la Huelga General de Masas en la Alemania de entonces surcada por una nueva oleada de huelgas y de movilizaciones para ampliar a todos los sectores populares el derecho de sufragio35, y lo lleva a la redacción del periódico, éste le responde diciendo que la dirección del partido ha decidido no publicarlo porque lo más importante en esos momentos es preparar la campaña electoral en ciernes. Durante esos tiempos, mientras que la burguesía frenaba con su legalidad y con el apoyo de la burocracia socialdemócrata las luchas de izquierdas, Rosa preparaba para finales de 1912 el libro La acumulación del capital «cuya publicación fue retrasada al máximo por la dirección del partido»36. La burocracia sabía perfectamente que el libro cuestionaba de raíz la política socialdemócrata en todos los sentidos, y de ahí su boicot. En realidad, la socialdemocracia había boicoteado textos marxistas desde la década de 1870 en debates decisivos para el proceso revolucionario europeo y mundial mientras que, a la vez, creaba un «marxismo»37 compatible con el capital mediante la tesis de la «necesidad histórica» ineluctable del socialismo, lo que anulaba el papel crucial de la conciencia revolucionaria organizada en la crucial lucha de clases diaria, cotidiana. Ese «marxismo» fue uno de los responsables de la «traición»38 de la socialdemocracia.   5.- Es aquí, en este nudo gordiano de la praxis organizada que concatena políticamente todas las formas de la lucha de clases, en donde debemos introducir el debate sobre la teoría del partido y de la espontaneidad en y de Rosa Luxemburg, debate artificial e interesadamente agrandado por quienes enfrentar a Rosa con el resto de fuerzas revolucionarias. Ahora debemos recordar por unos instantes lo arriba dicho sobre las limitaciones de la dialéctica hegeliana de Rosa y en especial en su teoría del partido porque «no previó la contra-revolución desde dentro»39 del partido, peligro mortal que Lenin siempre tuvo presente en lo esencial de su teoría del partido aunque la adaptase siempre a las nuevas necesidades, mientras que: « El concepto predominante de Rosa Luxemburgo —un partido unificado, una internacional unificada— en gran parte fue responsable de las muchas interpretaciones falsas de sus conceptos sobre espontaneidad y organización»40. En los primeros debates sobre la teoría de la organización, Lenin respondió a Rosa diciéndole que no había respondido a ninguno de sus argumentos concretos que él presentaba, sino a generalidades que no estaban en cuestión, con lo que vuelve a aparecer el problema del método de Rosa arriba visto en este tema: sobrevalorar lo general y abstracto. Pero es dudoso que Rosa hubiera podido leer la respuesta de Lenin porque Kautsky se negó a publicarla41, con lo que tenemos otro ejemplo de la censura interna. Sin embargo, esas «generalidades» que rehuían el debate son válidas en el presente42 porque nos recuerdan precisamente cuestiones de derechos socialistas en la vida militante que no deben olvidarse. No hay duda de que la tardanza en crear un partido revolucionario independiente del socialdemócrata facilitó sobremanera la derrota de la revolución alemana de noviembre de 1918, la localización de Rosa y Liebknecht y su asesinato. Los bolcheviques evitaron varias veces su total destrucción, y Lenin mantuvo su militancia clandestina en momentos decisivos, gracias precisamente a su forma organizativa43. Rosa Luxemburg fue asesinada la noche del 15 de enero de 1919 de un tiro después de abrirle la cabeza con un culatazo de fusil. Tenía 48 años y vivía en la clandestinidad. Poco antes, mientras la detenían y llevaban al coche, era insultada: «comunista», «judía», «puta»… Fue una de los millares de víctimas de la contrarrevolución dirigida por el gobierno socialdemócrata aliado con la derecha más criminal. La revolución bolchevique había triunfado en octubre de 1917, siendo la chispa de otras llamaradas revolucionarias entre las que destacó la alemana de finales de 1918. La burguesía alemana nunca le ha perdonado: todavía en 1962 el gobierno «democrático» de Alemania Federal seguía justificando su asesinato44. Los bolcheviques loaron sus méritos, los de Karl Liebknecht y restantes comunistas exterminados desde conocer la noticia. Dos meses después, el discurso de apertura del I Congreso de la Internacional Comunista se iniciaba honrando su memoria con las y los asistentes puestos en pie45. En febrero de 1922 Lenin escribió: «Rosa Luxemburgo se equivocó en el problema de la independencia de Polonia; se equivocó al enjuiciar en 1903 el menchevismo; se equivocó en la teoría de la acumulación del capital; se equivocó en julio de 1914 cuando defendió con Plejánov, Vandervelde, Kautsky y otros la unidad de los bolcheviques con los mencheviques; se equivocó en sus escritos de la cárcel, en 1918 (por lo demás, ella misma corrigió, al salir a la calle, a finales de 1918 y principios de 1919, la mayor parte de sus errores). Pero, a pesar de todos sus errores, Rosa Luxemburgo fue y seguirá siendo un águila; y no sólo será siempre entrañable para todos los comunistas su recuerdo, sino que su biografía y sus obras completas (cuya edición demoran demasiado los comunistas alemanes, quienes sólo en parte merecen ser disculpados por la inaudita cantidad de víctimas que sufren en su dura lucha) serán utilísimas enseñanzas para educar a muchas generaciones de comunistas del mundo entero»46. Vista la historia desde el presente, Rosa Luxemburg hizo cuatro grandes bloques de críticas a los bolcheviques: el problema del campesinado; el problema nacional; el problema de Asamblea Constituyente; y el problema de la democracia socialista. De los cuatro, a nuestro entender es en el último en donde Rosa tiene bastante razón aunque siempre precisando los límites espacio-temporales. Con respecto a relaciones de Rosa con Lenin, Norman Geras afirma que sus diferencias han sido frecuentemente exageradas y que estaban unidos por muchas más cosas47. Según Mary Alice Waters las diferencias entre Lenin y Rosa fueron básicamente tres: la cuestión nacional, la cuestión del partido revolucionario y la cuestión de la revolución bolchevique, pero que aun así Rosa Luxemburg siempre la apoyó48. De manera parecida a la tergiversación de Gramsci por el eurocomunismo para justificar con su prestigio el apoyo incondicional al capitalismo, con Rosa Luxemburg la socialdemocracia y la burguesía, como la burocracia estalinista, crearon lo que se denominó «luxemburguismo», que amalgamaba en diversos momentos las acusaciones de «ultraizquierdismo», «expontaneísmo», «consejismo», «trotskismo», «centrismo», «humanismo», «antileninismo»,etc. En su versión estalinista, el «luxemburguismo» fue condenado en el pleno del ejecutivo de la Internacional Comunista de marzo-abril de 1925, y luego sus libros retirados de la bibliotecas y de las librerías, negando la voluntad de Lenin de publicación de sus obras completas. En 1931 Stalin arremete contra ella acusándola de oscilaciones de un extremo a otro, de la ultraizquierda al menchevismo, de haber inventado la teoría de la revolución permanente, etcétera, en una breve carta sobre la historia del bolchevismo49. Según diversas informaciones y a la espera de más datos, todavía a finales de la década de 1980 seguía sin editarse la correspondencia privada entre Lenin y Rosa Luxemburg. ¿Qué nos aporta Rosa la Roja ahora? Una idea decisiva la encontramos en las palabras de Clara Zetkin inmediatamente después de su asesinato: «La obra de toda su vida fue preparar la revolución»50. Otras ideas un poco más suaves nos las aporta María-José Aubet: « ¿Se puede aprender algo de su legado? En la actualidad, frente a la vía muerta o agónica del movimiento obrero organizado, al agotamiento de la vía del “comunismo” estalinista pero también de la alternativa socialdemócrata como fuerza anticapitalista, la voz de Rosa Luxemburg nos invita a repensar nuestras herramientas de análisis para abordar las nuevas —y viejas— formas de explotación en el mundo actual. El antidogmatismo de Rosa Luxemburg, su antiburocratismo, su lealtad y fe en la capacidad revolucionaria –¿excesivamente “naif”?– de “las masas populares”, su denuncia de la deriva autoritaria y de la esclerosis de los partidos socialdemócratas y su defensa de derechos fundamentales incluso en momentos revolucionarios la convierten quizás en la mejor continuadora de Marx. No hay que olvidar que ella, a diferencia de los Lenin, Trotsky, Mao, etc., se movió, actuó, pensó y escribió en el marco de un país ya entonces muy industrializado de capitalismo avanzado.»51 Además de estas aportaciones, queremos concluir otras dos. Una de ellas es la aportación decisiva de la praxis de Rosa a la emancipación de la mujer trabajadora, como demuestra en su artículo de 1912 en el que, además de preguntarse por qué no existe una organización de mujeres en Alemania, separa tajantemente el movimiento de las mujeres trabajadoras y el de las mujeres burguesas, defensoras del capitalismo, y expone su ideas sobre el trabajo doméstico, que no produce valor, contrarias a la palabrería del feminismo académico, reformista52. Andica Cakardic53 ha demostrado que en La acumulación del capital Rosa destroza el feminismo burgués por no tener en cuenta el papel del trabajo doméstico en el capitalismo. Por no extendernos, la obra entera de Raya Dunayevskaya demuestra el feminismo marxista de Rosa la Roja. La otra aportación es la del eslogan «socialismo o barbarie» popularizado por Rosa Luxemburg en el Folleto de Junius de 1915, de tanta actualidad en el presente. Ian Angus ha rastreado su origen que se atribuía a Engels en una frase muy parecida, descubriendo que fue Kautsky en 1892 el que le dio la forma precisa en un breve textito para el programa de Erfurt diciendo que « debemos avanzar hacia el socialismo o caer de nuevo en la barbarie» adaptado por Rosa como « avance al socialismo o regresión a la barbarie»54. Solo cuatro años después, en 1919, Preobrazhenski y Bujarin profundizaron aún más con el eslogan «caos o comunismo»55: de 1915 a 1919 se había multiplicado la letalidad de la I GM, había estallado la oleada revolucionaria de 1917 y el capital financiero mostraba sin tapujos su odio antisocialista. No podemos extendernos aquí en cómo la historia ha confirmado esta vía suicida al autoexterminio capitalista y cómo fue denunciada por el marxismo desde mediados del siglo XIX –ya está presente en el Manifiesto Comunista de 1848 al admitirse la posibilidad del «hundimiento de las clases en pugna»56-, o cómo E. Thompson conmocionó la placidez intelectual burguesa y reformista con su teoría del exterminismo como «último estadio de la civilización»57. El dilema Socialismo o Barbarie que ya ha ascendido al de Comunismo o Caos, es la expresión político-estratégica del debate sobre el «derrumbe» capitalista, sobre los contextos de salto revolucionario al socialismo como antesala del comunismo. Todo indica que habremos de dar el salto en un marco mundial sometido a extremas contradicciones insolubles entre el capital y el trabajo, siendo una de ella la destrucción de la capacidad de carga y reciclaje del planeta, la catástrofe socionatural generada por la irracionalidad inherente a la ley de la plusvalía que Bernstein negó que existiera, y que Rosa la Roja demostró que sí existía. Notas: 1 Juan Mari Eskubi: Matxinada de la Sal de 1634. 17 de mayo de 2011 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128546) 2Max Weber: «Dos cartas sobre el País Vasco». Revista Española de Investigaciones Sociológicas. CIS. Madrid, Octubre-Diciembre 2002, pp. 303-314. 3 Iñaki Gil de San Vicente: El nacionalismo imperialista del Partido Comunista de España. Boltxe Liburuak. Bilbo, 2015, pp. 135 y ss. 4 Sergio Abraham Méndez Moissen: Rosa Luxemburg y los pueblos indígenas de América. 31 de julio de 2017 (https://www.izquierdadiario.es/Rosa-Luxemburgo-y-los-pueblos-indigenas-de-America) 5 Eric Blanc: Rosa Luxemburgo y el socialismo polaco (1898-1903) 6 de febrero de 2018 (http://sinpermiso.info/textos/rosa-luxemburgo-y-el-socialismo-polaco-1893-1919) 6 Armando Bartra Vergés: Violencia y despojo en los arrabales del capital. 22 de septiembre de 2016. (https://kmarx.wordpress.com/2016/09/22/rosa-luxemburgo-violencia-y-despojo-en-los-arrabales-del-capital/) 7Gregory A. Albo: Rosa Luxemburgo y el capitalismo contemporáneo. 20 de marzo de 2018 (https://kmarx.wordpress.com/2018/03/27/rosa-luxemburgo-y-el-capitalismo-contemporaneo/) 8 María-José Aubet: Rosa Luxemburg y la cuestión nacional. Anagrama. Barcelona 1977, pp. 36 y ss. 9 Oskar Negt: «Rosa Luxemburg y la renovación del marxismo». Historia del marxismo. Bruguera. Barcelona 1980, tomo 4, p. 280. 10 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. Pp. 833 y ss. . 11 Daniel Bensaïd y Samy Nair: El problema de la organización. Lenin y Rosa Luxemburgo. (http://danielbensaid.org/Lenin-y-Rosa-Luxemburgo?lang=fr) 12 Michael Löwy: Actualidad revolucionaria de Rosa Luxemburgo. 21 de julio de 2013 (https://kmarx.wordpress.com/2013/07/21/actualidad-revolucionaria-de-rosa-luxemburgo/) 13 Paul Mattik: Luxemburgo versus Lenin. Marzo 2008 (https://es.scribd.com/document/199832057/Paul-Mattick-Luxemburgo-vs-Lenin-1935) 14 Henryk Grossmann: La ley de la acumulación y del derrumbe del sistema capitalista. Siglo XXI, México 1979, pp. 270 y ss. 15 J. G. Beramendi-E. Fioravanti: Miseria de la economía. Península. Barcelona 1974, Tomo 1 «Del marxismo científico al marxismo dogmático», pp. 161-183. 16 Lous Gill: Fundamentos y límites del capitalismo. Trotta. Madrid 2002, p. 359. 17 Ernest Mandel: El Capital. Cien años de controversias en torno a la obra de Karl Marx. Siglo XXI. México 1985, pp. 143 y ss. 18 Lous Gill: Fundamentos y límites del capitalismo. Trotta. Madrid 2002, p. 554. 19 Norman Geras: «Luxemburg, Rosa». Diccionario del pensamiento marxistas. Tecnos. Madrid 1984, p. 470. 20 Michael Lowy: La filosofía de la praxis en el pensamiento de Rosa Luxemburg. 7 de noviembre de 2014 (https://kmarx.wordpress.com/2014/11/07/la-filosofia-de-la-praxis-en-el-pensamiento-de-rosa-luxemburg/) 21 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 770. 22 Bo Gustafsson: Marxismo y revisionismo. Grijalbo, Barcelona 1975, p. 152. 23 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 112. 24 Néstor Kohan: Rosa Luxemburg y la reflexión marxista sobre el poder. 11 de diciembre de 2012 (https://kmarx.wordpress.com/2013/12/11/rosa-luxemburg-y-la-reflexion-marxista-sobre-el-poder/) 25 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 66. 26 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 89. 27 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 99. 28 Rosa Luxemburg: La crisis socialista en Francia. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, pp. 132-133. 29 Rosa Luxemburg: El socialismo y las iglesias. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 191. 30 B. Gustafsson: Marxismo y revisionismo, Grijalbo, Barcelona 1975, pp. 34-35. 31 Clara Zetkin, Lunes 15 de marzo de 2018 (https://www.izquierdadiario.es/Clara-Zetkin-sobre-Rosa-Luxemburg-La-obra-de-toda-su-vida-fue-preparar-la-revolucion?id_rubrique=2653) 32 Rosa Luxmburg: Huelga de masas, partido y sindicatos. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 214. 33 Rosa Luxemburg: Huelga de masas, partido y sindicatos. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, pp. 256-257. 34 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 775. 35 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. Pp. 792-793. 36 Jacques Droz: «La socialdemocracia alemana (1875-1914)». Historia General del Socialismo. Destino, Barcelona 1979, Tomo 2, p. 64, 37 Monserrat Galceran Huget: La invención del marxismo. IEPALA, Madrid 1997, pp. 399 y ss. 38CCI: Cómo el socialismo alemán acabó traicionando a los trabajadores. 3 de septiembre de 2014 (https://es.internationalism.org/en/node/4041) 39 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 846. 40 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. P. 847. 41 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 842. 42 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 843. 43 M. Jhonstone: «Un instrumento político de nuevo tipo: el partido leninista de vanguardia», Historia del marxismo, Bruguera, 1983, tomo 7, (I). pp. 447-456. 44 David Arrabalí Campos: El asesinato de Rosa Luxemburgo. 31 de enero de 2009 (http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=1116) 45Lenin: Discurso de apertura del Congreso. 2 de Marzo. Obras Completas. Progreso, Moscú, 1986, Tomo 37, p. 507. 46Lenin: Notas de un publicita. Obras Completas. Progreso, Moscú, 1986, Tomo 44, p. 440. 47 Norman Geras: «Luxemburg, Rosa». Diccionario del pensamiento marxistas. Tecnos. Madrid 1984, p. 471. 48 Mary Alice Waters: «Introducción». Obras escogidas. Rosa Luxemburgo. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, pp. 7-44. 49Stalin: Sobre algunas cuestiones de la historia del bolchevismo. Obras. Ediciones Lenguas Extranjeras. Moscú 1955. Pp. 95-96 50 Clara Zetkin, Lunes 15 de marzo de 2018 (https://www.izquierdadiario.es/Clara-Zetkin-sobre-Rosa-Luxemburg-La-obra-de-toda-su-vida-fue-preparar-la-revolucion?id_rubrique=2653) 51 María José Aubet: «Rosa Luxemburg en el movimiento revolucionario y en la II Internacional: sus críticas a Lenin y a la revolución rusa». 9 de noviembre de 2011 (http://www.mientrastanto.org/boletin-163/notas/rosa-luxemburg-en-el-movimiento-revolucionario-y-en-la-ii-internacional-sus-critic) 52 Rosa Luxemburg: El voto femenino y la lucha de clases. (https://www.marxists.org/espanol/luxem/1912/mayo/12.htm) 53 Andica Cakardic: Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de la reproducción social. 18 de septiembre de 2018 (https://marxismocritico.com/2018/09/18/critica-de-rosa-luxemburgo-del-feminismo-burgues/) 54 Ian Angus: El origen del eslogan “Socialismo o Barbarie” de Rosa Luxemburg. 14 de noviembre de 2014 (https://marxismocritico.com/2014/11/14/el-origen-del-eslogan-socialismo-o-barbarie/) 55 N. Bujarin-E. Preobrazhenski: ABC del comunismo, Fontamara, 1977, pp. 134-136. 56 Marx y Engels: Manifiesto Comunista. Obras Escogidas. Progreso Moscú, 1978, Tomo I, p. 111. 57 E. Thompson: «Notas sobre el exterminismo, último estadio de la civilización», y «Rectificación: Sobre las “Notas…”». Comunismo. Madrid Nº 8 1982 y Nº 9 1983, respectivamente. (Fuente: borrokagaraia.wordpress.com / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Que se metan su “cambio” por el parlamento
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    10/01/2019
    No sé si se piensan que la juventud trabajadora es tonta o si la clase política se cree demasiado lista pero resulta conmovedor como la burguesía y sus aliados intentan hacer pasar este nuevo intento de desalojo del gaztetxe Maravillas como un hecho arbitrario y casual fruto de la naturaleza cual mera inspección técnica ordinaria en la que no tienen arte ni parte. “No había nadie dentro” ha llegado a afirmar la consejera Ollo sin que le tiemblen las pestañas de semejante payasada, mientras a las 5 de la mañana con nocturnidad y alevosía un numeroso contingente de policías armados tomaban y cerraban a canto militarmente la parte vieja de Iruñea, antes de empezar a saquear el gaztetxe y repartir ostias y abrir cabezas pacífica y democráticamente a los y las que se iban acercando. El caso es que esta no es la primera ni la segunda ocasión en la que el gobierno de Navarra cual siervo del capital más huraño intenta sabotear el proyecto de Gaztetxe. Si este es el cambio, que se metan el cambio en el parlamento y que se empiecen a saquear y repartir palos entre ellos mismos empezando por la señora, por decir algo, Beaumount. Claro que los palos solo están destinados para la clase obrera, esté esta en un gaztetxe o en las huertas de Peralta. La clase política y el “progresismo” está muy ocupado en otros asuntos como intentar hacerse pasar por lo que no han tenido el valor de ser y hacer (el cambio) mientras que aleccionan mediante coaching a la clase trabajadora a no ser “purista” y a saber gestionar sus contradicciones, cosa que no significa otra cosa que intentar hacer tragar con el interés de clase de la pequeña y mediana burguesía reaccionaria como si esta fuera la que va a solucionar los problemas. No hace falta haber hecho un master de ciencias políticas en la universidad de Harvard para saber o simplemente estar informado de que ya en la primera ocupación aparecieron los policías buenos y los malos. Unos optaron por el chantaje de la vía represiva para condicionar una posible negociación (varios identificados bajo amenaza de pasar por los tribunales) y otros se dedicaron a mandar cartas al periódico y prometer que si se vaciaba el gaztetxe se ofrecería otro local. Una vez producido el desalojo habiéndose aceptado el nuevo local se produjo otro desalojo silencioso, y también les echaron del nuevo después de mentir descaradamente que supuestamente habían realizado obras de carácter estructural y de que por ello les desalojaban bajo la excusa de “su seguridad”. Meses mas tarde los propios técnicos del ayuntamiento desmentían dichas informaciones pero ya era tarde, les habían echado a la puta calle por segunda vez. No se rindieron y volvieron a ocupar, y la siguiente vez ya no se andaron con tonterías para desalojarlos. Todos y todas recordamos la invasión policial de la vergüenza en el gaztetxe Maravillas. Se pensaron que iba a pasar desapercibida en concordia interclasista (“todo sea por el cambio”). Pero la juventud obrera de Iruñea , para la que poco había cambiado nada, estaba preparada para hacer frente a un desalojo y todos y todas recordamos también el fracaso de la burguesía. Ya advertía la asamblea del gaztetxe de Maravillas hace más de una semana las intenciones del gobierno de navarra de entrar al gaztetxe bajo estúpidas excusas técnicas: “No es mas que una burda maniobra para provocar el desalojo “blando” del Gaztetxe Maravillas, es decir, bajo pretextos técnicos y de conservación de patrimonio, poder precintarnos el local (siempre con la violencia represiva como garante), manipular la opinión pública y echarnos sin mayores consecuencias políticas que un triste informe elaborado por aquellos mismos que nos quieren desalojar.” Y que esta vez no van a caer en la trampa ya que “Sabemos que todo esto no es sino una nueva forma de desalojar el Gaztetxe dado el fracaso de su anterior intento. Que sepan que haremos frente a la represión, venga de la forma que venga”. Las intenciones del gobierno de navarra con este nuevo ataque de hoy son cristalinas. Son las mismas que los que quieren desalojar el gaztetxe Kijera de Donostia, las mismas de los que dieron recientemente una paliza a la juventud de Gasteiz y se llevaron además a la cárcel a un joven, las mismas que en el mismo lugar intentaron entrar por las bravas en un local feminista ocupado, o las mismas de los que subvencionan a empresarios de las huertas de Peralta mientras mandan a la policía contra los trabajadores. Las mismas en definitiva de los colaboradores de los que rompen ventanas a tiros en Amurrio. El capital, sus amigos y los aspirantes. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka garaia da!)



  • La trampa de la España republicana
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    07/01/2019
    Hace días hablábamos sobre cómo la campaña de Maragall y Colau en Barcelona se centrará en utilizar el auge de Vox para españolizar las próximas elecciones municipales y así evitar que la capital del país se conciba como la pared maestra de un futuro estado. Teníamos toda la razón, lo cual ya no es noticia, y como ha podido comprobar cualquier espectador atento a la actualidad, se está diseñando un idéntico gesto político en el ámbito nacional. Esta misma semana, la prensa de la tribu se ha dedicado a excitar el canguelo de la población con el posible desembarco de la ultraderecha en el Congreso, y los partidos catalanes se han apresado a copiar concienzudamente la propuesta del cordón sanitario contra Vox ideada por los asesores de Ernest Maragall; así Gabriel Rufián, que hace poco ofrecía a Pedro Sánchez un “frente antifascista” contra el partido que ha protagonizado la acusación particular en el juicio contra los presos políticos. La trampa es tan vetusta como habitual, porque en el alma de todo buen independentista-autonomista siempre se hallará la tentación de abandonar sine die la unilateralidad, apelando al espíritu solidario con los republicanos españoles. Los catalanes, es cosa de siempre, somos gente de pretensión moral, y nos excita creernos salvadores de la otredad, aunque ésta esté encantada de haberse conocido tal como es. Ahora que los jefazos de ERC y Convergència están tan preocupados con Vox, sería oportuno recordarles que la mejor forma de haber evitado el fenómeno en cuestión era la independencia efectiva; de hecho, la emergencia de Vox y la España que esta formación representa siempre había configurado una realidad latente (que Aznar escondió con mucha inteligencia en los aparatos ideológicos del estado) y que, como ejemplifica su candidato andaluz, sobrevivía muy en forma en ámbitos como la judicatura. El nuevo abracadabra del procesismo para alargar (todavía más) el camino hacia la tierra prometida será inventar este frente común contra la intolerancia, el fascismo, o ponga usted ahí la catástrofe que más quiera. Todo ello, traducido a la realpolitik y por mucho que convergentes y republicanos se nieguen a contarlo a sus electores, pasa por intentar reafirmar la presidencia de Pedro Sánchez con la ayuda de Podemos. Volvemos, cabe insistir en ello, a la teoría del mal menor: nosotros haríamos la independencia, pero de momento todavía tenemos curro intentando alejar el fascismo de España. La trouvaille sorprende no sólo por la ya dicha y cansina tendencia evangelizadora del nacionalismo, sino porque ello esconde la misma voluntad de sumisión del soberanismo a futuras acciones de la derecha española como la aplicación del artículo 155, una medida que los partidos indepes acatarían de nuevo en caso de reedición del invento. Si el soberanismo quisiera combatir de veras a la ultraderecha y abandonar cualquier tentación intolerante, lo tendría muy fácil: que no acate las sentencias del juicio del 1-O (como prometió Quim Torra en el discurso del TNC) y que libere a los rehenes del gobierno español de la prisión de Lledoners. Acto seguido, que publique la declaración de independencia en el DOGC y que proceda a aplicarla. En un país libre, y que nadie se asuste, Vox formaría parte de los problemas del vecino, no de los propios. Pero esto, mireusté, requiere demasiada valentía. Y es mucho más fácil, como ya hemos visto, hacerse el misionero o el mártir que no el liberador. Y buen año a todos, queridos lectores de El Nacional. Y mucha paciencia, que falta hará. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Carta a Francisco Cuenca
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    04/01/2019
    Señor Francisco Cuenca, permítame que le diga, con el debido respeto a la ciudad de la que es alcalde, amada siempre Granada, que usté es un idiota y un cobarde mentecato. ¿Hace falta que se lo repita? Engreído espadón católico apostólico españólico...para qué? Qué le vas a dejar a las derechas pal año que viene, figurín? No te da vergüen llenar la Gran Vía de fantoches muertos y fantoches impropios del lugar? Acaso el glorioso tercio legionario ya era adscrito a la autoridá? Dime: tú qué discurso político tienes? Tú piensas? Por la salú de Miguel Rios que está vivo y la de Carlos Cano y de Enrique Morente, que, manque no lo están, son más vivos que tú, date cuenta de que ya no eres na, no eres chicha ni limoná, apenas un chaqué un collar una espada y una sonrisa falsa fatua estúpida... inservible a no ser pa desfilar en 2020 como macero; te lo digo. Jose Luis Ortiz Nuevo



  • ¿Cordones sanitarios frente a Vox?
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    31/12/2018
    Tras el pacto PP-Ciudadanos y los iniciales trapicheos de éstos con VOX a fin de asentar en Andalucía unas instituciones netamente de derechas, hay quienes critican a aquellos por no crear como en otros países (Francia, Suecia,....) un cordón sanitario en torno a ese partido, Vox, que dicen amenaza la propia democracia y sus libertades. Así, Rafael Simancas, portavoz adjunto del PSOE en el Congreso, ha calificado esto de vergonzante pues supone dar legitimidad a “los herederos del franquismo”, es decir, a Vox. Pero adjudicar a VOX la herencia franquista es algo más que un simple error de apreciación. Cuando algunos afirmamos que durante la llamada Transición no hubo ruptura democrática, no nos referimos a algo político-conceptual, sino a algo mucho más material. Hablamos de que todo el entramado político-policial-militar-eclesial-judicial-económico del franquismo pasó intacto al nuevo régimen, reconvertidos sus miembros, eso sí, en fervientes “demócratas”. Me refiero en primer lugar a Juan Carlos I, designado por Franco sucesor suyo en 1969, quien entonces reconoció “la legitimidad política surgida del 18 de julio de 1936, en medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes pero necesarios para que nuestra Patria encauzase de nuevo su destino”. Y a pesar de eso, la Constitución le nombró Jefe de Estado, otorgó el mando supremo del Ejército y regaló una inviolabilidad civil y penal absoluta. A mencionar también los miles de fascistas del Movimiento, Falange, Frente de Juventudes, Sindicato Vertical, Sección Femenina..., nombrados a dedo y trasvasados luego a los nuevos espacios democráticos, sin ser ninguno de ellos cesado por su complicidad con el criminal régimen franquista. A recordar igualmente la conversión del Tribunal de Orden Público en la moderna Audiencia Nacional, la de la siniestra Brigada Político-Social franquista que paso a dirigir la nueva Policía Nacional y el grueso de aquella jerarquía militar, uniformada ahora con ropajes constitucionales y de la OTAN. En otro ámbito, los banqueros y empresarios que financiaron el golpe del 18 de julio fueron premiados con unas leyes sindicales y laborales con las que sobreexplotaron a la clase obrera durante décadas. Una clase que hizo su agosto con el uso y abuso de la mano de obra esclava formada por 400.000 prisioneros políticos que levantaron carreteras, pantanos y obras públicas. y luego se convirtió en la moderna casta empresarial que hoy copa el IBEX-35. Finalmente es preciso señalar a esa Iglesia que a pesar de haber bendecido el golpe militar-fascista del 18 de julio calificándolo como Cruzada y apoyado durante cuarenta años la Dictadura, mantuvo la gran mayoría de los inmensos espacios de poder que poseía (religiosos, educativos, asistenciales, civiles...) a cambio de dar sus más santas bendiciones a aquella Transición. No es casualidad por ello, sino todo lo contrario, que la derecha estatal que hemos conocido en las últimas décadas, es decir, el PP, sea heredera directa de la Alianza Popular de Fraga y naciera tras fagocitar este partido a la UCD reformista de Suárez, que no al revés. Y así fue que el PP se cimentó sociológica y políticamente sobre el espectro más derechoso y franquista de todos los que apostaron por aquella gatopardiana Transición. Por eso es que nunca ha existido desde entonces en el Estado español una derecha que fuera mínimamente liberal o democrática (de republicana, mejor ni hablamos). Tras las pasadas elecciones andaluzas y el ascenso de VOX mucha gente, con razón, ha señalado la influencia que en ello ha tenido la era Trump y el importante ascenso del fascismo europeo. Bastante menos se ha hablado, sin embargo, del poder que todos esos cientos de miles de personas a las que antes nos hemos referido han seguido manteniendo en distintos espacios políticos, policiales, administrativos, episcopales, militares y mediáticos, permitiendo la continuidad de un franquismo que ahora emerge electoralmente. Espacios éstos en torno a los cuales, durante los últimos cuarenta años, los franquistas recauchutados han tejido pacientemente nuevas redes de poder. La Transición negó la ruptura democrática y ahora el viejo franquismo llama de nuevo a nuestras puertas. Pero no es solo VOX quien golpea con sus aldabas, como afirma Rafael Simancas. Reclamar hoy al PP y C’s que pongan un “cordón sanitario” en torno a Vox es pedir peras al olmo, pues el ADN de estos tres partidos es común. Por eso, los cordones sanitarios que pondrán serán en torno a los de siempre: los independentistas, la izquierda alternativa, el sindicalismo de confrontación, la juventud insumisa, las feministas..., pero no para VOX, ni para los varios cientos de generales, almirantes y coroneles en la reserva (los de servicio activo no han enseñado aún la patita) que acaban de reivindicar hace solo unos meses la figura de Franco, sin que ningún fiscal haya iniciado actuación alguna contra ellos por apología del terrorismo. Por supuesto, no pretendemos hacer tabla rasa de estos tres partidos, PP, C’s y VOX, y decir que todo es lo mismo. No, no se trata de eso. Si C’s y VOX han surgido en los últimos años de la mano de importantes centros de poder económico, empresarial y fáctico, ha sido porque el PP, sacudido por la crisis y la corrupción, estaba siendo incapaz de tapar las grietas que se estaban abriendo en el edificio institucional nacido en la Transición. “Para rebañar hoy a fondo el plato, mejor utilizar tres cucharas más pequeñas, que una sola grande”, parece decir el IBEX 35 y el generalato. El franquismo, aunque invisibilizado en gran medida, siempre ha estado presente durante estos años agrupado en torno a distintas fundaciones, círculos privados, selectos clubs, salas de oficiales y reducidos grupos fascistas. Pero hoy ha saltado a la calle, a los medios y redes y comienza a entrar también en las instituciones. Es preciso por ello hacerle frente en todos y cada uno de estos espacios. Pero la estrategia a levantar no pasa por situar a la extrema derecha de VOX como referencia central en esta tarea, sino por situar de nuevo sobre la mesa la exigencia de aquella ruptura democrática y social que nos robó la Transición. La lucha contra el nuevo franquismo y la extrema derecha no pasa pues por recuperar su espíritu, sino por romper amarras con aquello que aquella dejó atado y bien atado. (Fuente: Viento Sur / Autor: Sabino Cuadra)



  • Memorias de la URSS
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    28/12/2018
    Se cumplen estos días un nuevo aniversario de la desaparición de la URSS. La Unión Soviética marcó, no sólo a nivel personal, mi juventud, pienso que varias generaciones fueron de manera directa marcadas e ilusionadas por el gigante comunista, por la patria del socialismo (como decíamos en aquella época…) Sabíamos que existía (y de qué manera además, el imperialismo) pero también sabíamos que estaba para contra restarla el gigante soviético y su inmenso poderío militar. Su caída, ¿porque no reconocerlo?....fué un duro golpe anímico del que nos costó años levantarnos, pero pasados los años podemos y debemos analizar aquellos sucesos y aquellos años de manera más acertada. Quizás lo primero que debamos decir es que la caída de la URSS no fue obra de un solo hombre sino de una nueva clase social que anidó en el interior del PCUS y que con muchísima paciencia esperó su momento. Una burguesía de nuevo tipo fue creciendo dentro del partido y en forma de burócratas, de chupatintas, de parásitos fue copando los puestos de dirección del partido bolchevique. Esta clase social, ya tuvo forma consistente a finales de los 70 y se vio