Otras opiniones

  • Okupas, antagonismo y economía transformadora
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    21/04/2019
    Andalucía apenas se distingue de Argentina en lo tocante a economía y empleo.

    Nuestra crisis de 2008 fue la suya en 2000. Caciques, latifundios, injusticia, desempleo, son elementos protagonistas de nuestras realidades socioeconómicas.

    Leo en un artículo de Pía Rius (“De lo político como nacimiento y modos de vida plurales en espacios asociativos”) como el auge de la economía social argentina en la primera década del siglo XXI se articuló en “diferentes procesos: por un lado, el desarrollo de iniciativas de autogestión, impulsadas en el marco de movilizaciones sociales en torno a la demanda de trabajo, ya por la formación de cooperativas a partir de la recuperación de fábricas, así como por experiencias asociativas desarrolladas por las organizaciones de trabajadores desocupados; por otro lado, la implementación a partir de 2003 de una serie de medidas políticas apoyadas en la lógica de la economía social y el desarrollo local, que ha permitido el desarrollo del autoempleo y del trabajo asociativo para las poblaciones consideradas ‘vulnerables’.

    En este contexto, la autora realiza una reflexión sobre la experiencia de lo político en la población que vive la crisis de 2001 y “hace de la autogestión un modo de vida alternativo. (…) lo político se ve anclado en lo cotidiano impregnando la organización colectiva, el trabajo, la alimentación o las pro­ducciones y consumos culturales. (…) El artículo restituye distintas dimensiones del involucramiento que ponen en eviden­cia los efectos de compartir un lugar de encuentro, de eventos culturales, de trabajo y militante, en la búsqueda de una puesta en común políticamente informada, en particular por la reivindicación de la autogestión.” El estudio se concreta en un Centro Social y Cultural situado en la ciudad de La Plata. Este Centro Social y Cultural “bajo el esquema formal de una cooperativa con finalidades múltiples, alberga en esa etapa más de una docena de proyectos sociales y productivos que, a su vez, se vinculan entre sí y con otros espacios territoriales.” En Andalucía han nacido en las últimas tres décadas diversos tipos de centros sociales autogestionados. Un ejemplo de los más longevos es el Centro Social Julio Vélez, de Morón de la Frontera, que inició su andadura en 1992, como consecuencia de la Okupación de un edificio del Ministerio de Trabajo ubicado en suelo municipal. Desde entonces, este espacio ha sido una herramienta para la cultura crítica, los movimientos sociales y las organizaciones sindicales y ecologistas. No han sido pocos las okupaciones y centros sociales de este tipo que se han desarrollado en Andalucía, en especial en las ciudades de mayor población. Igual ha llegado el momento de que los centros sociales andaluces con perspectivas autogestionarias se conviertan en espacios sociales donde se crucen y coexistan figuras y actividades que, como ocurre en el caso argentino, “desafían las distinciones ordinarias de lo que acontece en tanto compromiso político, de trabajo como actividad para ganarse la vida, la obra artística o cubrir las ne­cesidades materiales.” Los centros sociales autogestionados puedan ser espacios para las Economías transformadoras. Olvidar la vieja idea de que la economía es cosa de capitalistas y asumir que la economía o la hacemos o nos la hacen. Es posible hacer otra economía donde el lucro se subordina a la vida; el autoritarismo a la democracia; el trabajo asalariado al trabajo emancipado. Cuestiones básicas para continuar con el objetivo esencial de lo que entendíamos como centros sociales y/u “okupas”: crear antagonismo desde abajo, desde los pueblos y ciudades.
      Artículo citado: “De lo político como nacimiento y modos de vida plurales en espacios asociativos”. REVISTA TEMAS SOCIOLÓGICOS Nº 23 ∙ 2018 ∙ ISSN 0719-6458 ∙ pp. 147 – 186 Autoría: Pía Rius. Doctora en sociología, Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales (EHESS), París. Universidad de la Patagonia, Argentina. Contacto: piavrius@yahoo.com.ar



  • Andalucía: cuestión nacional y la necesidad de nuestra soberanía
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    18/04/2019

    Texto elaborado para la charla impartida en la Jornada de formación Nacional de Jaleo!!!

    Nadie mejor que la persona o el pueblo que sufre una discriminación tiene conciencia de su situación. Y esa conciencia aumenta su nivel cuando se reconocen a los responsables y se siente la necesidad de luchar contra ellos. En suma, se siente la necesidad de liberarse de la opresión. Sin embargo, las causas y los responsables suelen enmascararse con simplificaciones y falta de rigor teórico y práctico, pero también con intoxicaciones informativas de todo tipo. La guerra mediática desatada contra Venezuela es una muestra clara de cómo los grandes medios de comunicación se aúnan con el objetivo de manipular e influir en las mentes de las personas, en lo que se ha venido en llamar guerra psicológica. Decimos esto porque una labor esencial para aumentar la conciencia es la información y la formación, empezando por nosotras mismas. Se trata de contrarrestar, a través de todos los medios posibles, la desinformación y la intoxicación informativa. De potenciar nuestra capacidad de ahondar y profundizar en los acontecimientos políticos, de reconocer a los responsables de los problemas económicos y sociales que sufrimos como pueblo, y que sufren otros pueblos del mundo.

    Por otro lado, en los ámbitos de encuentro de organizaciones y colectivos que luchan en Andalucía, surge el gran debate de cuál es el marco territorial de nuestra lucha. Nos gustaría empezar esta charla abordando porqué planteamos que la lucha contra el capitalismo español inserto en la Unión europea, y el imperio de Estados Unidos, debe desarrollarse en clave andaluza, en el marco de Andalucía. Y por ello empezaremos argumentando porqué consideramos que Andalucía es una nación, que la hace diferente de otros pueblos del Estado español y porqué tiene necesidades propias y, por tanto, requiere luchas propias por su soberanía, por su liberación nacional.

    Es habitual escuchar entre la gente críticas al nacionalismo, como un concepto reaccionario y egoísta, como un concepto que busca la confrontación entre los pueblos. O es habitual escuchar en Andalucía criticar a los nacionalismos como burgueses y reaccionarios en clara alusión a la lucha del pueblo catalán. La masiva migración andaluza dentro y fuera del estado español, con los inevitables choques culturales y la desigualdad económica y social del pueblo andaluz, ha sido tradicionalmente utilizada por el poder y los grandes medios para tratar de enfrentar a los pueblos. Igual que fue en los inicios del capitalismo que la opresión de las mujeres se utilizó para la reproducción de mano de obra y para enfrentar y dividir a los sexos de la clase obrera1. El “bombardeo mediático” contra la lucha legítima del pueblo catalán a decidir, mostrándolos como golpistas, separatistas y rompedores de España; al igual que están haciendo con el gobierno bolivariano de Venezuela, un gobierno legítimo por elección popular, pero que es tachado de “régimen” y dictadura, cuando no es nombrada por dirigentes políticos de forma racista como “repúblicas bananeras”. En el caso de las luchas de las naciones oprimidas, estas ideas falsas y manipuladas que se repiten machaconamente no hace más que alinearse con la clase en el poder del nacionalismo español (es curioso que cuando se habla de nacionalismos de forma despectiva no se refieren, ¡claro está! al nacionalismo del estado opresor, pero sí de los pueblos oprimidos).

    Otra crítica que se le hace al nacionalismo es que desvía o fragmenta la unidad de clases, y que, además, se contrapone al internacionalismo proletario de la tradición comunista. Sin embargo, la historia está llena de ejemplos que muestran que las luchas de liberación nacional han sido internacionalistas. Son los componentes más populares de estos movimientos nacionales, ya que efectivamente puede haber sectores burgueses y pequeños burgueses, los que más claramente han mostrado esa solidaridad que se teje entre los pueblos oprimidos, especialmente si son atacados por el imperialismo. El pueblo saharaui, el rifeño, el palestino, el sirio y yemení o el de Venezuela. Carlo Frabetti decía: “el orgullo nacional solo es comprensible y lícito cuando alguien lo niega, atropella o desprecia tu identidad y tu cultura, es decir, cuando es un orgullo defensivo y no ofensivo (por eso hay un orgullo gay y no un orgullo hetero”2. En este sentido el nacionalismo español (o francés) es claramente ofensivo porque en las condiciones actuales sirve a la oligarquía y todo su aparato político militar que constituyen el Estado español (o francés), que apoya a las élites europeas y al imperialismo de Estados Unidos, lo cual no quita, obviamente, que encontremos oligarcas y banqueros andaluces, catalanes, vascos o bretones. La reciente historia europea, nos muestra como sectores de izquierda, corrientes reformistas y, por supuesto, socialdemócratas, de las naciones opresoras sustentan esta dominación sobre otros pueblos dentro o fuera de sus estados. Tanto Marx y Engels, como Lenin y otros dirigentes marxistas (Mao, Ho-Chi-Min o Fidel Castro) han apoyado las luchas de liberación nacional y han sido protagonistas de esas luchas y sus victorias. Desde un análisis marxista -y dialéctico- las luchas en el seno de las naciones oprimidas sin estado, no solo debilita a la nación opresora sino que se vincula con el resto de luchas a nivel internacional. Esto es, nacionalismo e internacionalismo son dos caras de la misma moneda.

    Volviendo a Andalucía, ¿por qué la consideramos una nación?. Más allá de las distintas definiciones de nación y tratando de resaltar algunos elementos que aparecen en muchas de ellas, vamos empezar por plantear que Andalucía es un territorio constituido históricamente, un aspecto importante, el de nuestra historia, que ha sido ampliamente desarrollado en otras charlas y textos. Podríamos señalar tres momentos decisivos que marcaron, y marcan, nuestra situación actual: 1) La conquista castellana; 2) La implantación del capitalismo y 3) El actual capitalismo imperialista mundial en claro retroceso.

    Estos hechos históricos condicionaron, y condicionan, nuestra situación económica, en el que Andalucía se constituye como un territorio de grandes latifundismos (especialmente en la parte occidental)3, y basado en el monocultivo (cereales, vino y aceite); más recientemente frutas y hortalizas mediante una agricultura intensiva en el litoral para la exportación al mercado europeo, insostenible desde el punto de vista ecológico y social. En el último tercio del siglo XIX se impidió conscientemente el desarrollo de una burguesía industrial porque chocaba con los intereses de la gran burguesía terrateniente andaluza que formaba parte del gran capital del Estado, lo cual ha tenido unas consecuencias de retraso económico que llega hasta nuestros días.

    En la actualidad, por tanto, Andalucía se constituye en una tierra básicamente extractivista (agricultura y minería), con un desarrollo industrial del sector agroalimentario y minero. El sector minero ha sido tradicionalmente de propiedad extranjera (capital británico), pero otras industrias desarrolladas en Andalucía (Cruzcampo, almazaras del aceite), acaban terminando “en manos” de multinacionales extranjeras debido a la competencia de los precios del capital internacional y al apoyo de los políticos de turno. Existen, también, dos polos industriales altamente contaminantes en Huelva y Bahía de Algeciras, cuyo capital y centros de poder son estatales o supraestatales. De esta forma, desde los años de la crisis de 2008, el ya débil sector industrial andaluz ha terminado controlada por empresas extrajeras y transnacionales, lo cual no quita que aún tengamos algunas empresas andaluzas, especialmente de ingeniería industrial y renovables, basados en investigación y desarrollo (I+D+i) que dan empleo de calidad y valor añadido. A los sectores económicos anteriores se añade el sector turismo, con la misma función de extracción de riqueza a otros lugares a través de los turoperadores, grandes cadenas hoteleras y agencias de viajes transnacionales. Muy relacionado con el turismo, existen los grandes negocios inmobiliarios, ambos sectores con un alto coste medioambiental y cultural. Una configuración económica y de la propiedad que provoca -junto a la mecanización y concentración de la producción agrícola- el desempleo estructural que sufre Andalucía.

    Alrededor de estos principales núcleos económicos, se ha desarrollado todo un entramado del sector servicios, que es el predominante desde hace décadas. Así, según datos oficiales (Instituto Nacional de Estadística), en el último trimestre del año 2018, en este sector trabajaba el 75,2% de la población ocupada en Andalucía (frente a la Agricultura, 8,6%; la Industria, 9,5% y la Construcción, 6,7%.). Dentro del sector servicios destacan los siguientes subsectores: Comercio y reparaciones, que ocupa al 35% de dicha población ocupada; Transporte y comunicaciones, el 8,8%; Servicios a empresas (los también llamados servicios auxiliares), el 15,8% y Servicios Públicos (sanidad, educación, dependencia, etc.), el 31% del total de la población ocupada. Sobre un alto nivel de desempleo, y ayudado por leyes como la ley de reforma laboral, las condiciones laborales se vuelven mucho más precarias, descienden los salarios y aumenta la temporalidad en todos los subsectores, incluidos los servicios públicos. Junto a esta extensa clase trabajadora ocupada en el sector servicios se encuentra el personal autónomo (pequeñas tiendas y locales) que tiene que competir con los precios que marcan las grandes cadenas del sector.

    A esta realidad se une la economía sumergida, especialmente alta en el trabajo se cuidados, hostelería o el trabajo temporal en el campo. Para el trabajo de temporada en el campo, son los propios empresarios que prefieren utilizar población migrante para endurecer aún más su explotación; o se realizan contratos en origen (caso de las mujeres marroquíes que trabajan en los frutos rojos), con la misma finalidad. Por otro lado, hay que recalcar que la situación de desempleo y precariedad, junto a las tareas de cuidados no reconocidos, afecta más a las mujeres. En el último trimestre de 2018, la llamada tasa de “actividad” en las mujeres en Andalucía no llegó al 50% (49,5%), frente al 64% de los hombres. La tasa de actividad nos dice el porcentaje de las mujeres y hombres que ni siquiera buscan empleo e, indirectamente, el realizado en la economía sumergida. A partir de estas cifras tan bajas, el desempleo alcanzó al 25,4% de las mujeres (frente al 17,9% de los hombres). Este panorama de precariedad y economía sumergida han provocado, tras los años de la crisis, un retorno de parte de la población migrante que llegó a Andalucía y una alta emigración de la población joven andaluza más cualificada, que son utilizadas para el enriquecimiento de las zonas más ricas de Europa y el Estado español, lo que cierra el círculo, ya histórico, de sangría de nuestra tierra.

    Esta situación de dependencia económica, social y política de Andalucía, producto de un desarrollo histórico y económico propio y diferente del resto de pueblos del Estado, se produce en un territorio claramente delimitado desde el punto de vista geográfico: Sierra Morena (Despeñaperros) al norte, el océano Atlántico y el mar Mediterráneo, al sur. También a nivel geológico ha tenido un origen muy singular, en palabras de Gabriel Cano García: “.., nuestro ámbito se ha formado entre dos placas tectónicas (la africana y la europea), que han quedado involucradas en las bandas sur y norte (Penibética y Sierra Morena) con una zona central posterior (el Valle del Guadalquivir principalmente) derivada de la erosión de ambas. Así, desde hace millones de años, se produce en esta parte del mundo algo nuevo entre dos continentes que dejan a la vez su propia huella”4. Un territorio que es asiento de una colonia británica y peligrosas bases militares de la OTAN (Gibraltar, Rota y Morón). Andalucía es puente entre dos continentes y dos mares, de gran importancia geoestratégica, militar y comercial para el imperialismo mundial. Un espacio natural que a lo largo de milenios ha contenido pueblos con una identidad diferenciada. Un territorio con identidad porque se percibe como tal por sus características geográficas, pero, sobre todo, por sus características culturales. Y porque se ha mantenido como tal en lo fundamental, aunque los límites no hayan sido siempre exactamente los mismos. Así, en la época del Al-Ándalus, se extendía desde el Algarve portugués y la Extremadura al sur del Guadiana5.

    Otro elemento que ha sido señalado para definir un territorio como nación es el idioma. Más allá del debate de si tenemos o no un idioma propio o un dialecto del castellano, al que todavía se nos atribuye como un castellano “mal hablado”, este elemento supuestamente definitorio de nación, no se cumple en múltiples naciones que hablan un mismo idioma (castellano en muchos países de las américas, francés en muchos países africanos, portugués, inglés, etc.). Lo que sí es un hecho, es nuestra idiosincrasia en la forma de hablar, de expresarnos, de sentir hablando (y cantando) que conforma una cultura de fuerte y singular personalidad. Es quizás por ello que el nacionalismo español ha intentado continuamente arrebatarnos esa personalidad cultural como símbolos españoles, los cuales se quedan en tópicos superficiales que nada tienen que ver con la cultura andaluza.

    La cultura comprende los comportamientos, las formas de conocer, percibir, valorar, relacionarnos y expresarnos con uno mismo y con los demás, con la sociedad y la naturaleza, resultado de una experiencia histórica propia. Por tanto, incluye una gran cantidad de ámbitos que tienen en común el modo de vivir, de enfrentarnos al sentido de la vida (y de la muerte) lo que incluye no solo nuestros comportamientos, sino también nuestras emociones y afectos. Porque percibimos, sentimos y valoramos de una forma peculiar el mundo que nos rodea, también nos expresamos y comportamos de forma peculiar. Y esta idiosincrasia es producto de un proceso histórico, social y medioambiental. La identidad cultural de un pueblo se encuentra imbricada con la identidad de género y clase social.

    Si algo es claramente reconocido en Andalucía, es su identidad cultural, su etnicidad, que se interrelaciona con la identidad de género y clase social. De esta forma, la identidad étnica está impregnada del género y de la clase social; la identidad de género está atravesada por la etnicidad y por la clase social; y la clase social por el género y la etnicidad6. Andalucía, por tanto, tiene estas tres identidades con sus correspondientes contenidos culturales, a lo que se añade la importante contribución de otros colectivos: La población gitana, la población migrante, el colectivo LGTBi o la etariedad (mayores y menores). Esta realidad existe más allá de que haya personas que se reconozcan e identifiquen con ellas.

    Otro aspecto de nuestra identidad andaluza es su rica cultura artística, especialmente la popular, siendo quizás el exponente más visible y universal, el flamenco, expresión profunda del dolor, pero también la alegría, de nuestro pueblo. Por otro lado, de todas es reconocida la fuerte personalidad del pueblo andaluz y su acentuada sociabilidad en diversos ámbitos (peñas, asociaciones, bares, clubs deportivos, políticos, etc.). Una sociabilidad muchas veces confundida porque esa personalidad abierta hacia el exterior no se mantiene activa si no hay una confianza suficiente y mientras no se toque su dignidad. Una dignidad, un sentimiento de igualdad, que va más allá de las desigualdades económicas o de poder.

    Esta indiscutible identidad cultural andaluza, no obstante, se ha intentado desvirtuar. Así, algunos marcadores culturales andaluces han sido utilizados, subsumidos, por el nacionalismo español como si fueran españoles. También se han ocultado sus peculiaridades históricas, para que esa cultura que aún conservamos sea olvidada y descontextualizada de nuestro proceso histórico, que es también económico y social. Por otra parte, la ausencia de una burguesía industrial que hubiese potenciado una identidad político nacional andaluza, son factores que han supuesto un freno, un vaciado de contenido político. De esta forma, el alto sentimiento de ser andaluz no se corresponde con la conciencia de ser nación.

    Como hemos ido viendo a lo largo del texto, el hecho es que todos los elementos constitutivos de nación, que en la realidad están conectados, muestran el carácter nacional de Andalucía, que está más allá de la conciencia (identificación o pensamientos) de esa realidad entre su población. Sin embargo, este aspecto subjetivo termina siendo objetivo, y viceversa. Lo cual nos plantea las prioridades de acción, teniendo en cuenta nuestras fortalezas y debilidades. Ser conscientes de nuestra etnicidad, de nuestro carácter de pueblo, es tan imprescindible como ser consciente de nuestra opresión como mujeres o como clase trabajadora. Por eso, potenciar esas conciencias es esencial para seguir en la batalla de nuestra liberación como pueblo.

    Somos una tierra rica en recursos naturales y culturales, desde el alimentario, paisajístico, energético (recursos hídricos y solares), hasta los saberes pasados y presentes. Por eso solo alcanzando Soberanía, podremos influir en nuestros múltiples problemas económicos y sociales, podremos decidir cómo solucionarlos y permitir que esa riqueza revierta en la población que habita Andalucía. Pero, como diría Samir Amín, ¿la soberanía de quien?7, por supuesto no hablamos de la soberanía de la burguesía sino de la soberanía popular, con el objetivo de transferir el máximo de poderes reales a la amplia clase trabajadora. Pero ese poder “desde abajo” debe complementarse, en contra de lo que dicen otras corrientes, con un poder “desde arriba” en un continuo proceso de vasos comunicantes. Es por eso que necesitamos soberanía política (y militar), que nos obliga a debatir sobre el estado y su naturaleza de clase. Es decir, tener soberanía política significa construir un estado que defienda los intereses de la clase trabajadora andaluza. Junto a esto, incluimos otras importantes soberanías, como la alimentaria, financiera, energética y tecnológica. Soberanía alimentaria en una tierra rica en recursos naturales, saberes y culturas tradicionales y sostenibles en esta materia. Soberanía financiera que nos permita mantener servicios públicos fundamentales: sanidad, educación, vivienda, cuidados, entre otros. Soberanía energética y tecnológica que desarrolle industrias limpias para la producción diversificada de las necesidades de nuestra población y para su protección: Medicamentos, Ingeniería sanitaria, informática o aeroespacial8. Una soberanía que avance en una economía del valor de uso, del buen vivir del que la cultura, el modo de vida, andaluza aporta tanto. Para satisfacer las necesidades básicas de la población y sus riquezas creativas.

    Somos conscientes de la dificultad que encierra nuestro objetivo, las élites de dentro y fuera de Andalucía, no nos regalarán sus privilegios obtenidos a costa de la pobreza de nuestro pueblo. Tampoco olvidamos que dependemos del Estado español, la UE y el imperialismo de Estados Unidos, que han situado tres bases de la OTAN en nuestro territorio y una frontera militarizada en alianza con el Reino de Marruecos. Sabemos de nuestra especial situación geoestratégica, que supuso y supone un freno a nuestras posibilidades de liberación, lo cual no puede ser un impedimento para luchar por la justa causa de alcanzar soberanía nacional que nos permita decidir sobre nuestros asuntos. Un paso previo para ir transformando esta sociedad capitalista por otra radicalmente diferente: Un socialismo libre de opresión patriarcal, de grandes propietarios, latifundismos y multinacionales extranjeras que esquilman y contaminan nuestra tierra, empobreciendo a nuestros hombres y mujeres.

    Concepción Cruz Rojo

    Andalucía, 16 de Abril de 2019.

    1 El libro de Silvia Federici: El Calibán y la bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, analiza y argumenta como la caza contra las mujeres, la caza de brujas, las desterró al reducto del hogar y al trabajo de cuidados, bajo la tutela del marido.

    2 Carlo Frabetti “Nacionalismo Pelotero” 16-07-2006. En: https://amaroz-tolosa.mforos.com/384552/5457185-nacionalismo-pelotero-carlo-frabetti-rebelion/

    3 En las ricas tierras de las campiñas del Guadalquivir, en el siglo XVI ya existían una alta concentración de la propiedad de la tierra que producían para el mercado americano y europeo. La tierra era capital para reinvertir en nuevas tierras, aumentando aún más la concentración de las tierras, constituyéndose el latifundismo como sistema económico-social predominante en gran parte de la Andalucía occidental.

    4 FACTORES ESTRUCTURALES DE LA IDENTIDAD ANDALUZA (Geográficos, históricos y económicos). El Territorio andaluz (Gabriel Cano García). Enhttp://pensamientoandaluz.org/index.php/otros-autores/133-factores-estructurales-de-la-identidad-andaluza-geograficos-historicos-y-economicos.html

    5 Moreno, I; Delgado Cabeza, M. Andalucía: Una cultura y una economía para la vida. Atrapasueños, 2013. p.18

    6 Ibidem. p.39

    7 Morgantini, Raffaele. Entrevista a Samir Amín. “La afirmación de la soberanía nacional popular frente a la ofensiva del capital”. 14-10-2016. En:https://www.alainet.org/es/articulo/180954

    8 Vemos como la guerra híbrida contra Venezuela, un país soberano, también se centra en los ataques informáticos o electrónicos, como fue el caso del ciberataque a los programas informáticos que controlaban la distribución de electricidad y agua.




  • Por una patria socialista, por un Primero de Mayo revolucionario
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    18/04/2019
    pix_53 De la misma manera que el calendario, caprichoso, este 2019, ha situado cerca, con apenas una semana de diferencia entre el Aberri Eguna y el Primero de Mayo, Txabi situó de la misma manera estas dos fechas(1). Las palabras del bilbaíno no dejaban lugar a la duda. Independentzia y sozialismo son las dos caras de una misma moneda. Una semana en el calendario, el canto de una moneda en la explicación de Txabi. El Aberri Eguna reivindica la Independentzia, no la autonomía, ni un nuevo estatuto, ni ninguno de esos inventos que desde hace cuarenta años se llevan sacando de la chistera los militantes jeltzales del PNV y últimamente los reformistas y socialdemócratas. Hablar de esas vías es dejar aplazada sine quanon la independencia nacional de Euskal Herria. Esa es la trampa que hacen algunos, declararse soberanistas cuando saben perfectamente que la soberanía no es necesariamente la independencia. Pero estos tejemanejes les deja margen para sus juegos políticos, sus traiciones y sus engaños. Hablar de soberanismo permite presentar una autonomía más amplia, con ciertas competencias más como un avance, como más soberanismo. Pero el Estado que nos oprime, en concreto el Estado español, ni eso les concede, lleva en su ADN su carácter fascista, y lo saben. Euskal Herria para sobrevivir, para existir, necesita imperiosamente, urgentemente un Estado propio. Sin él este pueblo puede desaparecer y convertirse, poco a poco, en una autonomía española con algo de folclore, gestionada por una caterva de traidores que vivirán de las migajas que graciosamente les conceda el Estado español, porque el Estado francés ni eso se plantea. Por eso la importancia vital de la independencia. Pero hablamos de un Estado vasco, pero un Estado socialista, fuera de la Unión Europea y de sus mercaderes ladrones, fuera de la banda criminal de la OTAN… Un Estado vasco auténticamente socialista, que construya su futuro desde el internacionalismo, el feminismo… Esa es la reivindicación histórica del Primero de Mayo. No se trata de darse un paseo por las capitales vascas y después de la comida anual del sindicato tomarse unos tragos. Se trata de luchar, de poner en el centro de esta jornada de lucha al proletariado vasco, a los colectivos populares, a las personas inmigrantes, a los colectivos que sufren los rigores y la falta de humanidad de la sociedad capitalista en la que vivimos. Se trata en definitiva de devolverle a esta fecha el significado que siempre tuvo y que nunca debió perder. Que las burocracias sindicales y el reformismo se hagan a un lado y el centro de la imagen sea el pueblo trabajador vasco… Estas son las citas que nos trae el calendario y que afrontamos con más ilusión y esperanza. Y es que tras el desazón de los últimos años, desazón que nos producía al ver cómo la Izquierda Abertzale renunciaba a su bagaje histórico y poco a poco se integraba en el sistema burgués, por fin la juventud se organiza y empieza a hablar de las reivindicaciones históricas del pueblo trabajador vasco. Igual que en los años 50, es la juventud vasca la que ha roto con este estado de cosas y abre una posible nueva etapa. Sin tutelas de ningún poder adulto. Esta es la juventud vasca, independentista, revolucionaria socialista que nos hace tener más ganas de salir a la calle a combatir. No apoyemos al reformismo en su vía hacia la asimilación en el capitalismo español y francés, trabajemos a favor de movimiento revolucionario vasco socialista de liberación nacional. Boltxe Kolektiboa 16 de abril de 2019 (1) «En Euskal Herria, los vascos y las vascas no somos los dueños de nuestro futuro. Nuestro pueblo no puede desarrollar su personalidad, no tiene en sus manos las fuerzas políticas, ni socio-económicas, ni culturales. Por eso nuestro nacionalismo no es uno de cualquier tipo, al contrario, es algo específico. Al decir nacionalismo queremos decir patriotismo, libertad, independencia […]. Hoy los dueños y señores son los Estados español y francés. Todo sabemos que son capitalistas y que por ayudar a sus intereses encadenan a Euskal Herria. En la lucha por establecer el socialismo en toda la tierra, ocupamos un lugar bien determinado: el de liquidar la fuerza de los Estados capitalistas español y francés, incluidos los capitalistas de apellidos vascos que colaboran con ellos. Por este motivo, para ETA el Aberri Eguna y el Primero de Mayo son idénticos. Precisamente porque denunciamos la realidad tal cual es hoy en día no podemos permitirnos diferenciar estos dos acontecimientos diciendo que uno sea el día de la patria y otro el día de los obreros. No. Nuestra lucha es una sola, de la misma manera que único es el pueblo que sufre la opresión. Nuestro objetivo es la liberación y el desarrollo de los vascos y las vascas, del pueblo trabajador vasco.» Zutik nº 44, 1970.



  • Cinco lecciones básicas de las movilizaciones antifascistas
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    16/04/2019
    Cada nación resiste al fascismo y al neofascismo dependiendo de varios factores de entre los que ahora destacamos, por una parte, su memoria, identidad de clase y conciencia de lucha; por otro lado, su autoorganización propia y su independencia política con respecto al reformismo; además, la implantación de la izquierda revolucionaria en su clase obrera y en el conjunto de su pueblo trabajador; y, por último, la dureza de la crisis contextual y coyuntural. Según esos pueblos sufran o no opresión nacional, y según sea la fuerza en ellos de la mujer trabajadora, estos y otros factores se combinarán de manera particular o singular. Por ejemplo, las amplias movilizaciones de repudio del fascismo que han recorrido Euskal Herria al menos desde el pasado 9 de abril cuando Ikasle Mugemendua boicoteó la apología del imperialismo español de «izquierda» y organizó un debate en la Universidad de Sarriko sobre fascismo y nacionalismo español, hasta este pasado domingo día 14, se inscriben en la ola al alza de defensa popular del euskara y la cultura vasca demostrada apabullantemente en la Korrika de este año; en la certidumbre del pueblo de que la represión estatal se agudizará con los juicios que empezarán en septiembre contra colectivos democráticos, contra la juventud de Altsasu, etc.; con el deterioro imparable de las condiciones de vida y trabajo, etc. Sin duda, el ciclo electoral que nos sumerge con su márquetin electoral burdo o sofisticado, también ha impulsado esa democracia directa antifascista para demostrar que lo decisivo siempre se juega en la calle. Dicho esto, pasemos a las lecciones. Primera, se ha demostrado que el pueblo trabajador recupera paulatinamente su iniciativa en la lucha por las libertades y la democracia concretas, no por la telaraña pegajosa que es el parlamentarismo y la legalidad española. Han bastado demostraciones de fuerza a la ira popular para que se desplome en el mayor ridículo la pasiva verborrea de las «instituciones democráticas» que nunca han podido derrotar los ascensos fascistas, sino a lo sumo frenarlos con concesiones represivas. A grandes rasgos, en las situaciones de crisis los parlamentos burgueses nunca han derrotado al fascismo, ni en Italia, ni en Alemania, ni en el Estado español, ni en Chile, ni en Brasil, ni en Ucrania…, por no hablar de aquellos Estados en los que el fascismo, sin llegar al gobierno, si ha sido y es una amenaza temible. Pero esta oleada de resistencia popular ha sido una batalla más en la guerra social abierta desde hace tiempo, que se va a agudizar en el este ciclo electoral. Segunda, como era de esperar han actuado al unísono la demagogia propagandística con sus engaños e intereses torticeros de barrer para sus intereses electorales, como es el caso del reformismo y de la derecha autonomista, junto a la mentira cínica de la prensa del sistema, y a su amparo indirecto o directo, la represión policial que será seguida de la judicial. Si el parlamentarismo ha quedado en ridículo, de inmediato el reformismo y la «buena» burguesía se quejan de que la autodefensa popular no hace sino alimentar al monstruo, darle carnaza electoral al victimizarlo: nos repiten que la mejor forma de apaciguarlo, que el método más efectivo es acariciarle el lomo, tranquilizarlo y civilizarlo con debates soporíferos, para que acepte las «reglas del juego democrático». Tercera, una de las lecciones más efectivas de la historia de la lucha antifascista es la que aconseja extender lo más posible las redes de autoorganización popular de las clases trabajadoras, especialmente de las mujeres y de la juventud; de los sectores de las llamadas «clases medias» en proceso de desintegración, de las franjas de autoexplotados, autónomos, de los llamados intelectuales y «trabajadores de la cultura» asalariados que no aceptaban serlo; de la vieja y nueva pequeña burguesía empobrecida y en proletarización…; es decir, de quienes de un modo u otro son el objetivo que la gran burguesía ha impuesto al fascismo: deben obedecer o serán machacados para dejarpaso a la reestructuración salvaje sobre todo de la fuerza de trabajo asalariada directa o indirectamente, para derrotarla, como medida inexcusable para la «salvación nacional». La lección histórica enseña que la pequeña burguesía ni quiere ni puede dirigir al pueblo trabajador, y menos aún los muy reducidos sectores demócratas de la mediana burguesía: sólo puede hacerlo el proletariado en cuanto cerebro colectivo y quilla del pueblo obrero. Cuarta, son personas del pueblo las que han salido a parar los pies a la fiera. Algunas o muchas de ellas tal vez no sepan de la necesidad de construir un modelo de sociedad contrario punto a punto al irracionalismo arcaico, machista e implacable del fascismo, o relativicen esa necesidad en sí, reduciéndola a la urgencia –justa- de reivindicación vitales pero aisladas. Sin embargo, si leemos entre líneas los modelos sociales del Cs, PP y Vox vemos que tienen una identidad de fondo que niega todas y cada una de las conquistas que el pueblo ha arrancado al capital con sus luchas. Los programas electores reformistas, hechos con ambigüedad y evanescencia para «caer bien» al infantilizado voto centrista, que sólo exige pan y circo para su egoísmo consumista, no asusta ni vence al fascismo. Lo máximo que logra es detener su avance por un tiempo porque la peste parda sólo se detiene cuando la gran burguesía le ata en corto y le ceba y soborna con carnaza represiva, como a una hiena ahíta, convenciéndole que todavía no son necesarios sus servicios. O cuando es vencida por el pueblo. Pero para eso, es imprescindible una estrategia presente y proyecto de futuro que cohesione en una dirección la necesaria riqueza de la diversidad del pueblo trabajador. Y quinta, es vital decir la verdad sincera, cruda y pedagógicamente expuesta en toda su profundidad teórica irrebatible. Quienes se han movilizado delante del pasado redivivo que es el fascismo, conocen por militancia toda esa verdad revolucionaria de la unidad y lucha de contrarios como motor de la liberación, o al menos su parte decisiva: además de todo, el fascismo también ancla en lo más hondo de la irracionalidad de la estructura psíquica atormentada, acomplejada, racista e impotente, ansiosa de la «figura del Amo» protector. La burguesía lo financia, como está demostrado; su Estado –que es la forma política del capital- lo controla y teledirige; la industria cultural lo alimenta y el sistema patriarcal lo refuerza con su violencia sexista. Pero tantas alianzas y ayudas se sostienen sobre el infierno de la miseria moral y ética disfrazada de «grandeza imperial», de modo que sus impotencias se apoyan entre sí en busca de la «reconquista». Frente a esto, las dulces promesas de avances dentro de la legalidad, de reformas lentas y consensuadas, de pasos acumulativos… tienen a la larga el mismo efecto que el sirimiri: para cuando te das cuenta, te has ahogado en la piscina del capital. IÑAKI GIL DE SAN VICENTE EUSKAL HERRIA 16 de abril de 2019



  • Elecciones para una etnocracia en Israel
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    16/04/2019
    En marzo del año 2015, en las elecciones legislativas celebradas en Israel y que significaron el triunfo de Benjamín Netanyahu, sostuve que esa victoria implicaba el éxito de las posiciones más extremas de la entidad sionista. Cuatro años después, este 9 de abril del año 2019, tal conclusión se inscribe en la misma dirección, sin mayores variaciones, consolidando una sociedad cada día más fundamentalista. No importaba el apellido del Benjamín que presidiera estos nuevos cuatro años de gobierno en Israel, el sionismo seguirá con su senda de crimen y extremismo. Las cifras finales muestran, en forma contundente que Netanyahu, el Benjamín más vociferante, ocupará por quinta vez el cargo de primer ministro de la entidad sionista. Ha sido el premio a un trabajo constante de elevar el belicismo como una conducta insustituible, para todo candidato que pretende presidir los destinos del régimen israelí. Una entidad autodenominada como la “mayor democracia de Oriente Medio”, que es parte del mito tejido por esta sociedad que en realidad ha demostrado ser una etnocracia. Los votos obtenidos por Benjamín Netanyahu del Likud, 36 escaños de un total de 120 en disputa, en pugna con el ex general Benny Gantz, que preside la coalición de centroderecha Kajol Lavan, que alcanzó 35 cupos parlamentarios, le otorga a Netanyahu la opción de formar gobierno con la suma de 65 escaños parlamentarios, cuatro más que los 61 necesarios para ser mayoría. Un Netanyahu, que a sus 36 asientos suma los parlamentarios electos de lo más extremo, ultranacionalista y fundamentalista de la sociedad israelí: 5 diputados de la Derecha Unida, 5 de Ysrael Beitenu (del ex Ministro de Asuntos Militares Avigdor Lieberman), los 7 asientos de la UTJ (Yahadut Hatorá: judaísmo ultraortodoxo), Kulanu (del dirigente Moshe Khalon) que posee 4 escaños y finalmente los 8 del movimiento ultraortodoxo sefardí Shas. No obtuvieron representación los partidos de los extremistas sionistas Naftali Bennett, quien ocupa el cargo de Ministro de Educación de Netanyahu, y el de la Ministra de Justicia Ayelet Shaked, conocida por demandar en su época de diputada, la muerte de madres de hijos e hijas palestinas: "Deberían desaparecer junto a sus hogares, donde han criado a estas serpientes. De lo contrario, criarán más pequeñas serpientes”. En todo caso está pendiente una solicitud de revisión ante el comité central de elecciones que podría significar, si se acepta la alegación que este partido logré los cuatro escaños mínimos si obtiene representación parlamentaria – superando el umbral del 3,26%- lo que significaría una merma en la Alianza Azul y Blanco y una subida en la alianza de la ultraderecha. En algún momento los partidarios de la Alianza Kajol Lavan y en general los opositores a Netanyahu, expresaron su esperanza que los 36 asientos en la Knesset (parlamento) obtenido la alianza liderada por Gantz: formada: Resiliencia para Israel, el centrista Yesh Atid, del ex ministro Yair Lapid, y el movimiento Telem, lo llevarían a tener una opción más que favorable, vista la alta votación obtenida, para presidir así el gobierno israelí y desbancar a Netanyahu. En función del sistema electoral israelí necesitaba sumar votos de diversos frentes políticos: la centroderecha, la izquierda e incluso estimular el apoyo de los grupos políticos árabes, que se veía a todas luces imposible. Netanyahu triunfó porque es un político astuto, sin remilgos morales, sin reparos ni aprensiones a la hora de ofrecer incluso lo que parezca contradictorio entre los objetivos de su coalición. Todo vale para atraer a los partidos minoritarios, que le van a permitan a este político sionista asumir por quinta vez el cargo de Primer Ministro. Ya verá como otorga más casas en territorios usurpados. Como asigna beneficios a los estudiosos de la Torá y les permite a los ultraortodoxos no hacer el servicio militar. Ya discutirá con sus amigos estadounidenses la manera de allegar más recursos al Ejército, como también la forma de favorecer al 17% de población israelí de origen. Recordemos, que desde el año 1948 (cuando nace la entidad israelí) ninguno de los partidos participantes en las elecciones ha podido obtener los 61 escaños que garantizan la mayoría en el Parlamento, por lo que tras el anuncio de los resultados siempre ha sido necesario formar una coalición de Gobierno. En esta elección legislativa 2019 no se exceptúa tal situación y por ello los primeros cómputos sólo dieron paso a la especulación pues, lo verdaderamente fundamental es la capacidad que tuviera Netanyahu y Gantz para atraer a sus rediles a aquellos partidos y movimientos que le garantizaran la mayoría requerida en el parlamento de esta entidad. La única salida que le queda a Gantz y en general a aquellos opositores a Netanyahu es un procedimiento destinado a lograr su destitución (impeachment) por las acusaciones, que activen sin frenos las instancias judiciales, que lleven a este primer ministro a juicio por las acusaciones de soborno, corrupción y tráfico de influencia, inhabilitándolo para ejercer cargos de representación popular ¿será capaz la justicia de Israel de concretar una acción así? No lo creo y tampoco es viable, aunque no imposible, que Kajol Lavan., Meretz o los partidos árabes se definan por esa vía. El resto de los partidos y movimientos, sin opción, son el Laborismo, que a raíz de la debacle electoral (sólo obtuvo seis escaños con un 4,46% de los votos, el peor resultado desde que nació la entidad sionista el año 1948) el año 2015 obtuvo en alianza con el pequeño partido Hatnuá de Tzipi Livni 19 escaños. Los resultados lo tienen en la UCI discutiendo el exigir la renuncia de su presidente Avi Gabbay y promover la unión con el partido Meretz, que es la única organización judía que plantea la necesidad de un proceso de negociación con los palestinos y cree en la idea de los dos estados. Los partidos de la comunidad árabe, por su parte, que en las elecciones pasadas obtuvieron 13 escaños, esta vez bajaron su número a diez representantes, principalmente por la escasa asistencia a los centros de votación. Cuatro partidos árabes entraron en las elecciones del 9 de abril con dos listas: La del Frente Árabe Demócrata y Árabe para el Cambio y la lista de la Unión Árabe y el Partido Tagammu, compuesto por el Movimiento Islámico del Sur y el Partido Democrático del Sur, fundado por el ex diputado Azmi Bishara. Un sector que ve constreñido sus derechos y su participación al amparo de la Ley del estado de nación judía, una ley que consolida la etnocracia judía en Israel. El pasado miércoles la alianza Azul y Blanco de Benny Gantz (Kajol Lavan) que parecía encaminarse a la victoria reconoció su derrota al constatar que la suma total de votos parlamentarios en la elección legislativa daban la primera opción a Netanyahu a la hora que el Presidente Reuven Rivlin inicie el miércoles 17 de abril las consultas con los partidos que obtuvieron representación parlamentaria, para así formar gobierno. Tras esta ronda de reuniones, Rivlin recomendará a uno de los diputados electos como primer ministro (que será, sino existe una catástrofe, Benjamín Netanyahu). El elegido tendrá así 28 días para formar su gabinete, ampliable a otros 14 días. Para el diario israelí Haarezt lo positivo de esta elección es que Netanyahu no arrasó como era su pretensión. “Como muchos han observado, esta no fue una elección sobre temas, sino un referéndum sobre Netanyahu. Luchó con los dientes y las uñas, utilizando todos los trucos sucios del libro, burlándose sin vergüenza de Gantz, a quien en realidad había nombrado jefe de personal del ejército israelí y elogiado de manera implacable, antes de convertirse en un rival político, con noticias falsas e insinuaciones. Y a pesar de tener dos púlpitos de acoso masivo como primer ministro y ministro de defensa; a pesar de presionar cada botón de pánico, decir cada mentira, soplar cualquier silbato de perro racista que pudiera encontrar y toda la ayuda que recibió de Donald Trump, Vladimir Putin y Jair Bolsonaro, y enfrentar una oposición mal coordinada y a menudo desafortunada, sólo fue una estrecha victoria”. Los votos son una mascarada Lo referido habla de lo formal, de votos, de recuentos, de participación de ciudadanos israelíes, donde la comunidad árabe se restó masivamente (en comparación al año 2015) y que a pesar del gran número de nombres que estaban en las papeletas y la diversidad de partidos y movimientos, en esencia representan exactamente lo mismo: consolidar la visión y práctica de una sociedad, que normaliza la ocupación y colonialismo sobre Palestina. El racismo y la violencia cotidiana ejercida sobre los territorios ocupados, el refuerzo de una etnocracia donde la Ley de Estado Nación judía, aprobada el 19 de julio del año 2018 comprueba que la segregación es parte inseparable de la vida política y social en Israel. Una ley que especifica que “Israel es la patria histórica del pueblo judío” y deja formalizada la condición de ciudadanos de segunda clase a la minoría árabe, así como acrecienta el carácter de apartheid de una sociedad dominada abrumadoramente por el sionismo. Escrutadas el 99% de las mesas de votación, el organismo electoral – comité central electoral – señaló que con 3.9 millones de votos escrutados, el Likud obtuvo un 26,47% del total de los votos válidamente emitidos mientras Kajol Lavan de Benjamín Gantz acumulaba un 26,11%. la participación electoral rondó el 68%, cuatro puntos menos que la elección del año 2015 según lo dio a conocer Times of Israel. Las informaciones respecto a lo que se avecina señalan que “en el plazo de una semana en función de los resultados y tras consultar a los representantes de los partidos elegidos para la Knesset, el presidente Reuven Rivlin, encargará a uno de los diputados formar esta coalición de Gobierno. El candidato a ocupar el cargo de primer ministro suele ser el líder del partido con el mayor número de escaños. Hecho el encargo existe un plazo de 42 días para formar gobierno. De no hacerlo, el presidente le pediría a otro político que lo intente. En ese marco, los 36 escaños obtenidos por Netanyahu lo harán buscar aliados con aquellos que formó gobierno el año 2015, con el clásico ofertón de carteras ministeriales, subsidios, prebendas, sobre todo a los partidos y movimientos ligados a los fundamentalistas y colonos, que en coaliciones anteriores han vendido sus voluntades y apoyos vislumbrándose un futuro profundamente fundamentalista. Hace cuatro años atrás sostuve que la guerra tras las elecciones del año 2015 estuvo de fiesta y tras las adelantadas elecciones celebradas este 9 de abril del 2019 esa festividad ha mostrado que no quiere parar, convirtiéndose en la esencia de una sociedad israelí que le otorga carta blanca a sus líderes políticos y militares más extremistas representados por Benjamín Netanyahu, que a pesar de las acusaciones por corrupción no tuvo reparos en presentarse a estas elecciones, a sabiendas que la impunidad lo acompaña. No le perdió pisada otro de los candidatos, Benny Gantz, ex jefe del Estado Mayor del Ejército Sionista, responsable de miles de crímenes contra el pueblo palestino (estuvo a cargo de las fuerzas militares que atacó la Franja de Gaza el año 2014 en la denominada campaña “Margen Protector”). Un militar que a pesar de los intentos de la prensa occidental no pudo cambiar la visión de “halcón” que se tiene de él y sus acciones militares. Este es el mismo Gantz que tras las operaciones de crímenes de guerra contra la Franja de Gaza sostuvo “que hemos devuelto a partes de Gaza a la edad de Piedra” de lo cual se jactó en videos de campaña donde presentaba como “fruto” de su labor militar el asesinato de 2.300 palestinos, causando heridas a 10 mil y a la destrucción de gran parte de la infraestructura gazetí. Este es el mismo ex General que activó en agosto del año 2014 el llamado Protocolo Hannibal, destinado a prevenir la captura de soldados israelíes en la campaña que significó, en pocos días, la muerte de 135 civiles palestinos. Además de ordenar el castigo indiscriminado a latigazos a barrios enteros en la ciudad de Rafah el 1 de agosto de ese año trágico. Un Gantz no es menos sionista ni menos criminal que Netanyahu, aunque la prensa “liberal” pretendió mostrarlo como una especie de un “cambio necesario”. Ambos benjamines han expresado en forma indiscutible la esencia fundamentalista de la etnocracia israelí. Una sociedad como la israelí, donde las opciones políticas fueron candidatos de la catadura moral de Netanyahu, Benny Gantz, Naftali Bennett, Ayeled Shaked, Avigdor Lieberman o cualquiera cuyas declaraciones y acciones van encaminadas a plasmar una política de genocidio del pueblo palestino, no puede ser denominada una democracia. Un remedo a lo más, una caricatura amplificada por los medios de información dominados por el sionismo y que pretenden mostrar a Israel como una especie de faro en una creciente corriente de islamofobia promovida por las grandes potencias occidentales. El cuento de considerar a Israel como “la mayor democracia de Oriente Medio” es para incautos, para aquellos seducidos por la mitificación de una entidad, que se ha consolidado en virtud del crimen, la ocupación y colonización de Palestina. Una entidad que ha concretado una etnocracia, donde la condición de judío otorga derechos y el resto de los goyim (no judíos) son simplemente “excremento, ganado, servidumbre” con que los políticos sionistas han calificado a los pueblos de Oriente Medio. El factor Irán Un Israel que segrega a la población árabe que habita en los territorios usurpados tras su nacimiento el año 1948 y sobre todo ha permitido a este régimen extremista, erigirse como la punta de lanza de la política estadounidense para Oriente Medio, que en los últimos años ha significado tratar de derrocar al gobierno sirio, desestabilizar El Líbano en su pugna con Hezbolá y generar una política hostil contra la República Islámica de Irán. En este último punto, la cercanía lograda entre el régimen israelí y Washington ha significado contar con la plena incondicionalidad del gobierno de Donald Trump en todas las políticas dirigidas contra la nación persa, la última de las cuales ha sido declarar a una de las ramas de las Fuerzas Armadas de Irán, el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica como un grupo terrorista. Una decisión que el propio Netanyahu dejó claro que obedeció al pavor del que está poseído el régimen israelí ante la clara presencia y poder de la nación persa y el Eje de la Resistencia cuyas fuerzas están en las fronteras de la Palestina histórica, en los límites de los Altos del Golán sirio ocupado, estrechando cada día más el cerco contra la entidad sionista. Netanyahu no pudo ocultar la satisfacción ante el regalo ofrecido por Trump a las posturas en política exterior de Tel Aviv. Ello porque implica atacar directamente a un formidable enemigo como es Irán, sino que al mismo tiempo favorecer la campaña de Netanyahu que se jacta de poder dirigir la política exterior de Estados Unidos en materias que incumben a Israel. “Gracias, mi querido amigo, presidente Donald Trump, por declarar organización terrorista al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica iraní (…) Gracias por responder a otra de mis peticiones importantes”, fueron las palabras gozosas de Netanyahu y la muestra más clara de esta alianza entre el imperialismo y el sionismo. Dos ideologías nefastas para la humanidad. Irán, en una medida que lo muestra con la entereza y decisión que la ha caracterizado desde el triunfo de la revolución el año 1979, contestó con una medida firme al proponer, mediante una carta enviada al presidente de la República y jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Hassan Rohani, que se clasifique al Comando central de los Estados Unidos – Centcom por sus siglas en inglés - como una organización terrorista por ser la responsable de las tropas estadounidenses en Oriente Medio. El canciller persa invocó para esta petición, aprobada unánimemente el parlamento iraní, una ley que el propio parlamento había aprobado para lidiar con las conductas violatorias de los derechos humanos y acciones terroristas que estados unidos propicia en la región. El Centcom es uno de los nueve comandos unificados que posee estados unidos alrededor del mundo y que en este caso comprende la presencia militar de estados Unidos en 27 países, que van desde el cuerno de África, pasando por Oriente Medio y Asia Central. Esto implica un reto que ha despertado la admiración de aquellos que han visto con pesar como Washington hace y deshace en el plano internacional. Considerar a los cuerpos armados de Estados Unidos presentes en el área de operaciones de irán, implica una mirada y una acción decidida, donde todas las opciones están en la mesa, sobre todo si está en peligro o se amenaza la integridad territorial y la soberanía iraní. Teherán sostuvo que el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica es “la entidad antiterrorista más poderosa y pionera en la lucha contra el terrorismo en Oriente Medio”, realidad expresada en los combates sostenidos contra los grupos terroristas takfirí, tanto en Siria como Irak, que han nacido al alero y el apoyo financiero, político, militar y logístico justamente de Estados Unidos y sus socios regionales representados por el sionismo y el wahabismo saudí. El triunfo de las posiciones belicistas en las elecciones legislativas en Israel ejemplifica la dinámica criminal que anima la política del régimen sionista. Apelando al temor frente Palestina e Irán, Netanyahu centró su campaña en los aspectos externos obviando las deficiencias económicas y sociales que golpean a la sociedad israelí. Netanyahu apeló al sentimiento de temor, a la irracionalidad de ver en el otro al enemigo, apeló a la ignorancia y los recelos atávicos de una sociedad que se siente víctima de sus vecinos, que encerrada en sus muros defensivos cree construir un futuro más seguro en un territorio erizados de soldados y dotado de un escudo militar protector donde el arsenal nuclear pretende ser su estandarte de batalla. Incluso, en un claro guiño a los sectores terroristas al señalar que si accede a un quinto mandato “anexará Cisjordania a Israel” violando todas las resoluciones internacionales respecto a la violación que implica la construcción de asentamientos en Cisjordania y el traslado de colonos sionistas, para poblar dicho territorio imposibilitando la conformación de un Estado palestino. Desde la Autoridad Nacional Palestina tal realidad ha sido reafirmada. El secretario general de la Organización para Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, en declaraciones ante la prensa internacional señaló que estas elecciones muestran que la sociedad israelí “ha dicho no a la paz y sí a la ocupación pues sólo el 8% - 18 diputados electos – de un total de 120 están en la idea de respaldar la solución de los dos Estados” . Las elecciones con sus resultados muestran que la realidad del pueblo palestino no cambiará. Resulta evidente que un envalentonado Netanyahu tras su triunfo no avanzará en un proceso de negociación con Palestina, no terminará la ocupación ni la estrategia de construcción de más asentamientos destinado a impedir el objetivo de concretar la autodeterminación del pueblo palestino. No se va a cejar en los intentos de judaizar Al Quds. Con Netanyahu el apoyo a bandas terroristas que afectan la estabilidad de Siria, El Líbano e Irak seguirá estando a la orden del día. Al igual que la política de presión a la República islámica de Irán y la estrecha alianza con el gobierno estadounidense. Israel, con Netanyahu (pero también con Gantz si este hubiese triunfado) como Primer Ministro seguirá violando el derecho internacional. El lobby sionista a través del AIPAC seguirá dictando la política de Washington respecto a su hijo putativo en Oriente Medio. Tal como el año 2015, estas elecciones del 2019 signan para Oriente Medio en general y Palestina en particular, negros nubarrones. Nada bueno puede esperar el pueblo de la Franja de Gaza, ni la Cisjordania ocupada ni Al Quds. Nada positivo se avecina para los pueblos de El Líbano, de Siria pues el extremismo se ha convertido en línea estratégica en la política israelí. Israel seguirá siendo gobernado por un político, un halcón, un belicista definido por el pensador estadounidense Noam Chomsky como “un atrevido, hipócrita y agresivo” a quien lo siguió en las preferencias de la sociedad israelí un ex general acusado por crímenes de guerra, interesados ambos en asegurarse que ninguna fuerza regional, frene la política expansionista de Tel Aviv y la política belicista de Estados Unidos en esa zona del mundo. Interesados, igualmente, en cercar a Irán, detener la influencia rusa en la zona del Cáucaso. Este 9 de abril, así como en cada elección en la entidad sionista ha triunfado nuevamente la guerra, además de la consolidación de la doctrina del nacionalsionismo. Triunfó el Benjamín de civil, con mentalidad bélica, el que ha prometido anexionar los asentamientos sionistas ilegales en Cisjordania a este Israel nacido arbitrariamente el año 1948 y que ocupa desde entonces la Palestina histórica. Ha triunfado el político corrupto que ha recibido el espaldarazo de una sociedad, que cada cuatro años realiza el espectáculo electoral de turno para continuar mostrando y exhibiendo con su hasbara una mascarada de democracia. (Fuente: Hispan TV / Autor: Pablo Jofré Leal)



  • La crisis política en Argelia: crisis de régimen y hegemonía
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    12/04/2019
    La crisis política que sacude Argelia en estos momentos no ha caído del cielo. Se inscribe en la continuidad de una crisis anterior que profundiza y viene a coronar: la crisis del régimen. Todo indica que el régimen político actual llega a su fin. La promesa de Bouteflika de una Conferencia nacional inclusiva abierta a todas las fuerzas, una vez reelegido por un nuevo mandato de cinco años, muestra que el poder mismo ha tomado conciencia que su régimen ya no corresponde a los intereses de las fuerzas sociales dominantes, que no puede ser mantenido en el estado actual y debe cambiar. Pero intenta una nueva maniobra con la esperanza de controlar el inevitable proceso de cambio, como en el pasado, particularmente después de octubre de 1988. El momento del cambio ha llegado. Pero se plantean múltiples preguntas. La primera es saber si el cambio acontecerá o si el país recaerá bajo el yugo de una dictadura. La segunda pregunta es cómo se producirá este cambio. ¿Con lágrimas y sangre o sin muchos sobresaltos y desperfectos? ¿Por medio de un golpe de fuerza en el interior del poder o a través de la movilización popular? ¿O ambas a la vez? ¿A qué puede conducir este cambio? Son todas estas cuestiones las que hace falta aclarar, prestando atención a la lucha que se libra entre las diferentes fuerzas sociales en la escena política, sin tener la pretensión de aportar respuestas definitivas porque la situación política es altamente volátil. EN LOS ORÍGENES DE LA CRISIS Comentario sobre la crisis del régimen La crisis del régimen, que se prolonga después de largos años, se manifiesta por una crisis de representación caracterizada en primer lugar por una desafección popular masiva en el plano electoral. Según las cifras oficiales de participación -infladas sistemáticamente- hubo un 50,7% de votantes en la última elección presidencial de 2014 mientras que en 2009 fue del 74,56%. Entre las dos elecciones, el candidato Abdelaziz Bouteflika perdió 4,5 millones de votos. Sin embargo, la coalición presidencial (Frente de Liberación Nacional-FLN, Reagrupación Nacional para la Democracia-RND, Movimiento Popular Argelino-MPA y Tadjamoue Amal Al Djazair-TAJ) , sus satélites patronales (Forum de empresarios-FCE) y obreros (Unión General de Trabajadores Argelinos-UGTA), el gobierno y la administración monopolizan, en particular gracias a las televisiones públicas, una vida política atónita en la que toda oposición es marginalizada. Más allá de la clientela del régimen, la mayoría de argelinos no votan. Unos cuantos millones de ellos, particularmente los jóvenes, no están ni siquiera inscritos en las listas electorales. Las principales instituciones “electas” no reflejan los resultados electorales. La presidencia del Consejo de la Nación (el Senado) y el puesto de Primer Ministro recaen respectivamente en Abdelkader Bensalah y Ahmed Ouyahia, dos dirigentes de un partido minoritario, la RND. Las elecciones al Senado de diciembre de 2018 fueron el teatro de un fraude masivo entre partidos “aliados” de la “mayoría presidencial” en beneficio del FLN y su presidente de honor Abdelaziz Bouteflika. El golpe contra el presidente de la Asamblea Popular Nacional (APN), Said Bouhadja, en octubre de 2018 confirmó la falta de credibilidad institucional, con su expulsión ilegal a manos de los esbirros de su propio partido (FLN) y los de formaciones de la “coalición presidencial”. El Primer Ministro Ahmed Ouyahia se calzó las botas de Bismarck para la ocasión afirmando que “la fuerza prevalece por encima de la Constitución”. Pero la crisis ha alcanzado al principal partido del poder, el FLN. En noviembre de 2018, en medio de la mayor opacidad, el Secretario General y la dirección del golpe fueron destituidos, no por el voto de sus “dirigentes” sino por decisión de la presidencia de la República. El partido se encuentra desde entonces en plena “reorganización” y esto se produce en vísperas de las elecciones de abril próximo. Los partidos de la oposición no se salvan de la desafección general. Todas sus tendencias viven de las crisis orgánicas recurrentes y apenas convencen y movilizan. Lo mismo sucede con los sindicatos y organizaciones patronales. La mayoría de los argelinos no cree en la posibilidad de una alternancia política en el marco del régimen actual. Los islamistas radicales que conquistaron el corazón de una parte importante de la población en los años 1980-1990 ya no son creíbles políticamente, pero ninguna otra fuerza ha conseguido ocupar el espacio dejado por ellos. Iniciado hace exactamente 20 años, el reinado de Bouteflika ha estado acompañado por una impresionante e incesante serie de escándalos: tráfico de cocaína, casos de corrupción inmobiliaria, las grandes obras públicas (autopista este-oste) y la entrega de mercados nacionales a las multinacionales extranjeras (diversos negocios: Sonatrach-ENI-Saipem), el caso Khalifa de dilapidación de recursos públicos en favor de una sociedad montada por un golden-boy, privatizaciones a precio simbólico… La lista de escándalos es demasiado larga para desgranarla aquí pero todos tienen en común el hecho de tener como protagonistas a miembros de la nomenklatura (ministros, responsables de la policía y del ejército…) y/o sus hijos y la nueva clase burguesa sin escrúpulos. Muchos argelinos consideran la corrupción como una simple deriva respecto a una norma abstracta, religiosa o laica, que dicta no robar. El fenómeno es abordado de este modo en su dimensión meramente moral. Esta visión moralista espontánea se consolida con el discurso consciente de los ultraliberales de la oposición que nos cuentan la fábula de un capitalismo sin corrupción donde cada uno tendría lo que se merece. Un capitalismo “bueno” que puede existir en otro lugar, pero no en Argelia. Solo hace falta seguir la actualidad mundial para darse cuenta que ningún país se salva de la corrupción (EEUU, la UE, Japón, Corea del sur, Brasil…) y que ciertos Estados “respetables” son incluso especialistas en el reciclaje del dinero que esta origina: Suiza, Luxemburgo, Mónaco, Panamá y otras islas no tan vírgenes. Porque la corrupción no es una desviación. Al contrario, representa una necesidad objetiva para las clases pudientes, condenadas a competir permanentemente entre ellas para preservar su parte del mercado, adquirir nuevos sectores, aumentar sus negocios, apartar sus competidores y librarse del fisco que recauda su dinero para construir carreteras, escuelas, hospitales… La corrupción constituye un sistema o forma parte de uno, más exactamente del sistema capitalista. En Argelia, la corrupción ha jugado un rol histórico particular a lo largo de los últimos 40 años. Junto a las leyes de desmantelamiento del sector público, la corrupción ha contribuido a desposeer al pueblo argelino de lo que formalmente le pertenecía jurídicamente a través de la propiedad pública: empresas, superficie agrícola y urbana, bienes mobiliarios e inmobiliarios… Ha contribuido al expolio que ha supuesto la privatización del comercio exterior. No se trata de un accidente, menos aún de un error o desviación, sino de un proceso necesario para permitir a una minoría ilegítima acumular capital mientras que la mayoría de la población soportaba un proceso de proletarización obligándole a vender su fuerza de trabajo para vivir. Esta dimensión de la corrupción no se le ha escapado a la población que ha entendido bien la relación que se establecía entre el poder y la riqueza. De este modo, hemos asistido a una concentración de poderes y a un aumento concomitante del autoritarismo. El poder ejecutivo ha sido reforzado considerablemente en el curso de los mandatos de Bouteflika. El carácter hiper-presidencialista de la constitución, tallada a su medida, y la aparición de un culto a la personalidad desmesurado y grotesco no derivan únicamente de la megalomanía legendaria del personaje. Expresan más bien la necesidad objetiva de concentrar el poder alrededor de una persona para unificar las diferentes facciones e imponer políticas impopulares o que no cuentan con un consenso amplio en el seno del poder. Este fue, a título de ejemplo, el caso de la cuestión amazigh, con el reconocimiento de la lengua bereber como lengua oficial y la instauración de una Academia nacional de la lengua amazigh…, que Bouteflika decidió, bajo la presión de las masas, aunque no existía un consenso en los centros del poder sobre esta cuestión. Lo mismo sucedió con ciertas cuestiones económicas y sociales: privatizaciones, subvenciones de los precios de productos de consumo popular, precio del gas y de la electricidad, del agua… La otra cara de la moneda reside no obstante en el hecho que esta hiper-concentración de los poderes ha hecho y hará difícil la formación de un consenso interno sobre el próximo sucesor. El rechazo de toda negociación real o de la simple consulta con los partidos de la oposición, los sindicatos y otras asociaciones, la ausencia de espacios e instancias de mediación para gestionar pacíficamente y legalmente las contradicciones dentro de la sociedad e incluso dentro del poder, los repetidos ataques a las libertades democráticas y sindicales (trabas al derecho de huelga, de manifestación, de reunión, de asociación…), la represión contra todo movimiento contestatario, la parcialidad exagerada de las televisiones públicas y privadas (creadas ilegalmente por agencias del poder) y las amenazas apenas disimuladas del viceministro de Defensa y del ministro del Interior no pueden dejar de provocar, y efectivamente provocan, movilizaciones populares. No son los revolucionarios sino los regímenes autoritarios los que fomentan la revolución. Los ajustes de cuentas internos y las decisiones contradictorias que se multiplican confirman que la homogeneidad del poder se fisura. El inamovible jefe de los servicios de inteligencia y seguridad, el general Mohamed Mediène, alias “Toufik”, fue despedido y el departamento reestructurado un año después de la reelección de Bouteflika para su cuarto mandato en 2014. En 2018, el abordaje de un navío cargado con 701 kg. de cocaína provocó la destitución de Abdelghani Hamel, el jefe de la Dirección general de la seguridad nacional. Su sucesor aguantó unos meses, algunas de las medidas como la remodelación de la policía fueron frenadas por el ministro de Interior. Altos cargos del Ejército Nacional Popular (ANP) tuvieron prohibido salir del país y sus cuentas bancarias fueron embargadas antes de ser detenidos. Posteriormente se produjo una inexplicable liberación. Siete antiguos cargos de la policía acusados de atacar la seguridad del Estado durante unas manifestaciones policiales contra sus difíciles condiciones de trabajo en 2014 fueron absueltos el 26 de febrero de 2019. Uno de los principales signos de la crisis del régimen reside en su incapacidad de acabar el proceso de reformas económicas estructurales iniciado hace 40 años. El rumbo hacia el liberalismo está marcado desde los años 1980, pero el Estado continúa dirigiendo la economía. Los recursos energéticos (hidrocarburos) y mineros siguen siendo dominio público muy a pesar de los ultraliberales del poder y de la oposición, de las fuerzas imperialistas (G7) y de sus instituciones financieras (FMI, Banco Mundial…). Grandes empresas públicas privatizadas (Sider El Hadjar en beneficio de Arcelor Mittal, Asmidal convertida en Fertial después de que el grupo español Grupo Villar Mir se haya convertido en el accionista mayoritario…) siguen estando en el regazo del Estado. El intento de Ali Haddad, jefe de la principal organización patronal (Forum de empresarios-FCE), de comprar con la complicidad del Primer Ministro Ouyahia la parte del grupo español fue desbaratado gracias a la movilización de los trabajadores del complejo. Bouteflika obligó al Ejecutivo a ejercer el derecho de retracto del Estado, convirtiéndose de nuevo en socio mayoritario de la empresa. La ley de liquidación de los hidrocarburos adoptada en 2005 no fue promulgada por el Presidente y será finalmente enmendada un año después. La ley sobre las inversiones que estipula que las empresas argelinas asociadas con inversores extranjeros deben poseer la mayoría de la propiedad (51/49) sigue en vigor 10 años después. Las importaciones siguen disminuyendo por las medidas gubernamentales adoptadas (cuotas, prohibiciones, impuestos elevados…). El gobierno continua por otro lado construyendo vivienda social, subvencionando precios, manteniendo la sanidad y la escuela pública gratuita, rechazando la deuda exterior… Esta contradicción entre, por un lado, el rumbo claramente fijado y asumido en el horizonte liberal y, por el otro, las dilaciones, cambios de opinión y retrocesos permanentes, aviva desde hace muchos años las tensiones en el interior del régimen y evita una imposición por la fuerza del gobierno. También alimenta una oposición democrática ultraliberal así como un descontento popular creciente. El desempleo llega al 11,7% de la población activa llegando hasta el 28,3% entre los jóvenes (16-24 años). Los titulados no encuentran salidas laborales mientras que el 43% de los asalariados no están declarados en la Seguridad Social. El poder de compra de los trabajadores, parados, campesinos pobres sin tierra, pequeños artesanos y comerciantes, etc. cae bajo el triple efecto del aumento de los precios, la depreciación del dinar y de un estancamiento de los salarios y las pensiones. La falta de inversión en educación y sanidad castiga duramente a las clases desfavorecidas. El poder pone en entredicho lo que queda del Estado social. Esta política favorece en cambio las clases dominantes (capitalistas argelinos y extranjeros, propietarios agrícolas, importadores, grandes comerciantes, profesionales liberales de alto rango…) que se aprovechan de la ilegítima desposesión del pueblo argelino (privatización, acuerdos público-privados…) y la generosa ayuda acordada por el poder. Las multinacionales que se vanaglorian de exportar fertilizantes químicos o cemento (Fertial, Lafarge…) disfrutan del gas subvencionado por el Estado. El cemento es exportado a mitad de precio y Sonelgaz acusa un déficit de 23 mil millones de dólares! Frente a la legítima resistencia de las masas, la única respuesta es la represión: intervención de la Justicia para obstaculizar el derecho de huelga, transformación del Código de Trabajo en Código del Capital, detenciones arbitrarias de funcionarios, bloggers y periodistas, prohibición de manifestación y arrestos de militantes, palizas a grupos de aficionados de fútbol… Los patrones del sector privado y público denuncian a los sindicalistas: Sonelgaz, Air Algérie, Liberté, Cevital… El poder defiende cada vez más claramente los intereses de la burguesía comprador que constituyen el verdadero caballo de Troya del imperialismo. Uno de los últimos signos, y no el menos importante, de la crisis del régimen aparece justamente en su dificultades para resistir las presiones imperialistas. El poder apoya la causa de los pueblos saharaui y palestino, rechazó el apoyo a las intervenciones imperialistas en Libia, Siria, Yemen, etc. Rechaza toda participación del ejército en operaciones fuera de sus fronteras así como el establecimiento de bases militares extranjeras en Argelia y no acepta la instalación de centros de tránsito para migrantes… Pero cada vez trata con mayor indulgencia al régimen criminal saudí, no se pronuncia públicamente sobre la desestabilización en Venezuela, se muestra incapaz de evitar “el retorno de Israel” en el Sahel y de oponerse a la multiplicación de las bases militares e intervenciones americanas y francesas en la región. Últimamente, entre el 18 de febrero y el 1 de marzo el Ejército ha participado en Burkina Faso y Mauritania en maniobras militares de gran envergadura denominadas “Flintlock 2019” bajo la supervisión de la comandancia de las fuerzas armadas americanas en África (Africom). Las maniobras “Fénix Express” organizadas por Africom en Grecia en mayo de 2018 contaron con la participación de la marina argelina… Constatamos de este modo una inflexión incuestionable de la política extranjera que alimenta las contradicciones en el seno de un régimen tradicionalmente cercano a la URSS y posteriormente a Rusia (particularmente en materia militar) y que, sobretodo, se enorgullecía en el pasado de su no alineamiento. Podemos concluir que el régimen argelino no es ni monárquico ni verdaderamente republicano. No es una dictadura ni una democracia. No es una teocracia ni un régimen laico. No es proimperialista pero tampoco antiimperialista. No es ni ultraliberal ni antiliberal. Su incapacidad de resolver las contradicciones de la sociedad argelina así como las que atraviesa el propio régimen renueva permanentemente las condiciones de la crisis. Este inmovilismo es revelador de su incapacidad de reforma. Estamos condenados por ello a revivir crisis políticas más o menos violentas corriendo el riesgo de transformarse en una crisis del Estado propicia a las revoluciones, aunque también a las aventuras imperialistas. Una crisis de hegemonía Contrariamente a los discursos propinados por los ultraliberales, la crisis del régimen refleja el meollo de la sociedad argelina y las luchas de clase que la atraviesan. La crisis deriva particularmente de la incapacidad de las clases dominantes de mantener la hegemonía. La política de liberalización es llevada a cabo por la burguesía interior. Esta fracción de clase no es nacional, rechaza enfrentarse económica, política y diplomáticamente al orden imperialista mundial, y ya no tiene un proyecto soberano. Sin embargo sus negocios dependen en gran medida del sector público y aún necesita la protección del Estado frente al mercado internacional para acumular. Esta fracción tropieza con dos dificultades. La primera hace referencia a las resistencias activas y pasivas de las masas y de una parte del aparato del Estado. Para hacer pasar sus reformas, esta fracción dirigida por el poder está obligada a tantear, avanzar y retroceder constantemente. No ha conseguido, hasta ahora, llevar a cabo sus reformas económicas estructurales y no se ha integrado totalmente en el orden imperialista… Pero no quiere, por otro lado, volver a una política de desarrollo nacional y de resistencia al orden imperialista como hacen aún, total o parcialmente y de forma más o menos consecuente, algunos Estados: Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela, Siria, Líbano… La política económica y social liberal (congelación salarial y de las pensiones, cuestionamiento del Código de Trabajo, desempleo…) se aplica forzosamente con rodeos, pero no hay dudas en recurrir a la fuerza contra las masas trabajadoras y las clases populares que se oponen a perder sus conquistas. Esta fracción de la burguesía se muestra incapaz de obtener el consentimiento de los explotados y dominados. La segunda dificultad que debe afrontar esta fracción interior se encuentra en su incapacidad de obtener la adhesión de la otra fracción de la burguesía, la fracción comprador que defiende una concepción ultraliberal de la integración/sumisión en el mercado mundial y el orden imperialista. Esta fracción se ha reforzado considerablemente a lo largo de las últimas tres décadas gracias a la guerra civil que facilitó la destrucción y expolio de empresas públicas ordenado por el FMI (Plan de ajuste estructural firmado en 1994) y la transformación de la economía argelina anteriormente productiva e industrial en una economía de bazar basada en las importaciones. Esta fracción comprador enriquecida con la especulación, no deja de subrayar la falta de voluntad del poder en materia de reformas estructurales y de integración en el mercado mundial. La fracción de la burguesía interior está acorralada por las masas populares de un lado y la fracción comprador apoyada por el imperialismo por el otro. La fracción de la burguesía comprador pretende desde hace unos años la conquista del poder.  Dispone de partidos formales tradicionales, los principales de los cuales son el Movimiento de la Sociedad por la Paz-MSP próxima a los Hermanos Musulmanes, la Agrupación por la Cultura y la Democracia-RCD de tendencia laica, el partido Talaie El Houriat del antiguo Primer ministro Ali Benflis, algunos partidos y personalidades agrupados en el movimiento Mouwatana (Patria)… Pero se apoya también y sobretodo en un partido real, orgánico, constituido por los medios de comunicación tradicionales y digitales, centros de opinión, movimientos como el que apoya el primer oligarca del país, Isaad Redrab, y personalidades que forman un conjunto a menudo más dinámico que los partidos formales. Esta fracción comprador dispone del apoyo de los centros imperialistas (fuerzas occidentales, FMI, Banco Mundial…) que ejercen presiones constantes sobre el poder el Argelia. Esta fracción ejerce  una influencia notable en una parte importante de personas y grupos de la fracción adversa que comparten en el fondo su visión sobre la necesidad de reformas estructurales económicas y sociales, pero que no se han atrevido, hasta ahora, a apoyarla abiertamente por miedo a la reacción del poder. Generalmente, la integración de los nuevos ricos en el régimen a través de los partidos, las instituciones electas (APN, Senado, APW, APC…) y la presencia directa o indirecta de militares o de personas cercanas a estos en el ámbito de los negocios contribuye a modificar la correlación de fuerzas en su beneficio. La incapacidad de su rival -en el poder-, de volver a una política de desarrollo nacional y social le favorece porque para ello haría falta apoyarse en las masas populares, algo que rechaza obstinadamente. La fracción comprador vive una dinámica ascendente. Trabaja en la conquista de la hegemonía entre las clases dominantes. Pero sus vínculos con las fuerzas capitalistas mundiales y los Estados imperialistas los excluyen de una parte del Estado profundo  procedente de la guerra de liberación nacional y de las políticas de desarrollo nacional de las dos primeras décadas de independencia. Estos sectores son muy puntillosos en materia de independencia y seguridad nacional. La fracción comprador experimenta, por otra banda,  mayores problemas en obtener el consentimiento de los explotados y oprimidos dado que su proyecto económico y social ultraliberal es más duro e implacable respecto a las masas. ¿Puede en estas condiciones acceder al poder por la vía de las urnas? Y si lo consiguiera gracias a una crisis o al hecho que actualmente constituye la única alternativa política al poder actual, ¿cuál sería la reacción de las masas populares? Esta fracción corre el riesgo de gobernar de forma antidemocrática para conseguir imponer su programa ultraliberal dado que los trabajadores, los desempleados y la juventud no están dispuestos a aceptar esta política. Esta incapacidad de conseguir la hegemonía de las dos fracciones de la burguesía está en el origen de la crisis de régimen actual, es decir su incapacidad de gobernar unidas y obtener el consentimiento de los explotados y dominados. De este modo, el régimen no puede democratizarse. Esta crisis se ha profundizado en los últimos años y ha conocido una aceleración en el curso de 2018. II – UNA CRISIS POLÍTICA ABIERTA Hacia una crisis política La crisis de hegemonía hubiera podido seguir como hasta ahora durante algunos meses, incluso años. Pero la elección presidencial del próximo abril ha constituido el factor desencadenante de la crisis política con el anuncio de la candidatura de Bouteflika a un quinto mandato y afirmando, llenos de cinismo y desprecio de los gobernantes hacia el pueblo, que el pueblo está contento con esta candidatura ardientemente solicitada. Algo que ni las masas ni la oposición podían tolerar. Hasta el 21 de febrero de 2019, ninguna fuerza política o social representaba una amenaza para el poder, simplemente criticado a través de las declaraciones de algunos opositores impotentes y marginales. Incluso las huelgas obreras que tendían a multiplicarse no les inquietaban realmente. Asimismo se preparaba el poder para acompañar al presidente saliente o, más exactamente, su foto enmarcada exhibida en todo tipo de ocasiones (ceremonias oficiales, mítines…) por sus interesados partidarios. El statu quo parecía constituir el horizonte insuperable del país. Pero el 22 de febrero constituyó el punto de ruptura con la irrupción espectacular de las masas en la escena política tras los llamamientos anónimos lanzados en las redes sociales seguida, una semana después, de una irrupción popular históricamente inédita en las 48 wilayas (departamentos) del país. Esta movilización de las masas ha cambiado la situación política rompiendo el muro del miedo, permitiendo la reconquista del derecho de manifestación en todo el país y en particular en Argel donde estaba prohibido desde 2001. Ha empujado al gobierno a sancionar algunos ayuntamientos en manos de partidos de la coalición presidencial que habían obstaculizado la campaña de recogida de avales por parte de diversos candidatos a la elección. Ha obligado a los medios de comunicación públicos, bajo la presión de su propio personal (periodistas, técnicos…), a dar cuenta más objetivamente de la situación en todo el país. La movilización ha liberado la palabra y las iniciativas, y ha abierto la vía a protestas y manifestaciones de múltiples sectores sociales: universitarios, abogados, profesores, médicos y personal sanitario, artistas y escritores, estudiantes… Esto culminó en las manifestaciones históricas del 1 de marzo con la demanda de que se vaya todo el régimen y no únicamente Bouteflika. Estas manifestaciones, que siguen producíendose a día de hoy y que tomaron una nueva dimensión el 8 de marzo, han llevado al poder a iniciar una última maniobra para intentar conservar las riendas aunque haya perdido la iniciativa. Momentánea o permanentemente, aún es temprano para decirlo. En una carta supuestamente escrita por Bouteflika y leída en televisión, el candidato proponía, si salía elegido de nuevo, la puesta en marcha de una Conferencia nacional abierta e inclusiva inmediatamente después del escrutinio con el objetivo de definir reformas políticas y económicas que no figuraban entre las reivindicaciones de la movilización ciudadana. Esta conferencia debería fijar la fecha de una elección presidencial anticipada en la que Bouteflika se comprometía a no participar. Pero los argelinos ya se han posicionado… La misma noche del anuncio, se iniciaron manifestaciones de jóvenes en numerosas ciudades, seguidas al día siguiente de nuevas manifestaciones de estudiantes a lo largo del país y la aparición de un anuncio anónimo de huelga general para la semana del 10 al 15 de marzo. Más que nunca, el movimiento popular está unido alrededor del lema “No al quinto mandato” y que se vaya todo el régimen. Los sectores presentes Dos sectores están enfrentados desde el 22 de febrero. El sector del poder y el sector popular o simplemente el pueblo. Cada sector agrupa en su interior fuerzas sociales dispares que no tienen los mismos intereses. El sector popular aglomera categorías sociales y fuerzas políticas diferentes, incluso opuestas, pero unidas por los objetivos políticos inmediatos: la no reelección de Bouteflika y el cambio del régimen, no siendo esta última consigna expuesta forzosamente de este modo. Estas dos reivindicaciones constituyen al mismo tiempo el resorte y el cemento del sector popular. Están apoyadas por todas las fuerzas políticas de la oposición: demócratas ultraliberales (laico e islamistas indiferentemente), partidos de izquierda en un sentido amplio: Frente de fuerzas socialistas- FFS, Partido de los Trabajadores-PT, Partido Socialista de los Trabajadores-PST y una serie de grupos de izquierda más o menos formales. Alimentándose de su propia dinámica, el campo popular ha situado el rechazo de las elecciones del 18 de abril como su principal objetivo. Carece de programa político más elaborado por el momento, no es un movimiento estructurado, no dispone de portavoces y menos aún de una dirección reconocible. Pero en estos momentos sus debilidades constituyen paradójicamente sus puntos fuertes y no les impiden tener la iniciativa, estar a la ofensiva y recoger apoyos y adhesiones. Como una bola de fuego, el sector popular multiplica sus acciones: grandes manifestaciones los viernes en todo el país, manifestaciones permanentes de universitarios y estudiantes de secundaria, abogados, artistas, personal sanitario… Se encuentra a la ofensiva. Después de haber recuperado su derecho de manifestación, la fase actual es la de pasar al estadio superior de las huelgas. Se han organizado durante el mes de marzo huelgas locales y/o sectoriales y una huelga general con llamamientos anónimos o procedentes de las viejas estructuras sindicales resucitadas para la ocasión, como la Confederación Sindical de las Fuerzas Productivas (COSYFOP). Por internet circula la misma consigna de desobediencia civil retomada de los textos del Frente Islámico de Salvación (FIS) difundidos durante la huelga general convocada en junio de 1991. Esta dinámica ofensiva del movimiento popular le permite recoger apoyos provenientes de sindicatos de trabajadores, de asociaciones y de movimientos sociales. Recoge al mismo tiempo adhesiones de afiliados al sindicato patronal FCE que apoya a Bouteflika, ayuntamientos y militantes del FLN… Hace falta señalar adhesiones significativas políticamente como el apoyo de la Organización Nacional de Muyahidins (antiguos combatientes) que constituía la columna vertebral de la “familia revolucionaria” sobre la que el poder se apoyaba y que, además del apoyo que brinda a los manifestantes, denuncia “la colusión entre partes influyentes en el sí del poder y empresarios corruptos que se han beneficiado ilícitamente del dinero público”. Lo mismo sucede con la Asociación de veteranos del MALG (Ministerio de armamento y enlace durante la guerra de liberación) que es ni más ni menos que el precedente de los servicios secretos argelinos, dirigida por el antiguo ministro del interior Dahou Ould Kablia. El campo del poder se compone esencialmente de aparatos: la presidencia de la República, el Estado mayor de la ANP, la gendarmería nacional, los servicios de seguridad y la DGSN, el gobierno y otras instituciones (Tribunal Supremo, Consejo Constitucional, APN y Senado), los partidos de la coalición presidencial, el dispositivo mediático público y privado y las direcciones de organizaciones satélites del poder: Unión General de los Trabajadores Argelinos (UGTA), FCE, Unión Nacional de Mujeres Argelinas, una decena de organizaciones estudiantiles parasitarias… y también asociaciones de carácter religioso influyentes: cofradías sufíes (zawiyas) y la Asociación de ulemas musulmanes de Argelia. Este sector está bien organizado, disciplinado y dispone de la fuerza pública, de la administración, de un aparato mediático imponente y de los recursos financieros y materiales  del Estado. Pero ha perdido la iniciativa y se encuentra en situación defensiva, aislado y perdiendo cada día más apoyos. Fuerte y firmemente contestado por la calle, el campo del poder está aturdido. Anteriormente se mostraba arrogante y monopolizaba la escena mediática, ahora sus dirigentes parecen mudos. Su campaña a favor de un quinto mandato está totalmente paralizada. No pueden celebrar mítines y no aparecen más en las cadenas televisivas que han copado durante décadas. Una única voz se expresa actualmente, el jefe de “la Grande muette”! Como parte implicada del círculo presidencial, el general Ahmed Gaïd Salah advierte, amenaza y reafirma que el ejército que dirige es el garante de la estabilidad del país y de la celebración de las elecciones presidenciales en la fecha prevista. El conflicto político se cristaliza a partir de ahora alrededor de la cita electoral. Anulación, aplazamiento o mantenimiento del escrutinio. Todo ello significa que el único dirigente que se expresa públicamente se sitúa en una línea defensiva “legalista”, “legitimista”. El problema para el poder es que la legitimidad política para imponer su propuesta está fracasando. Dispone ciertamente de la fuerza bruta (ejército, policía) para reprimir e instaurar una dictadura eventualmente. Pero una represión de este calado y la instauración del Estado de excepción necesitan una previa deslegitimación del adversario y retomar la iniciativa. Sin embargo, el campo popular ha aprendido las lecciones de las experiencias de Libia y Siria. Sigue siendo popular, masivo y pacífico, pidiendo a policías y militares que no repriman y rechaza convertirse en el caballo de Troya del imperialismo. Actualmente no existen razones objetivas que justifiquen el recurso de la fuerza. Esta solución sería de las más inciertas. Provocaría sin duda una huelga general y una ola de desobediencia civil pudiendo generar una situación de caos y las intervenciones extranjeras tan denunciadas por el Vice-ministro de Defensa y jefe del Estado mayor del ejército. Finalmente se plantea el problema de la reacción en el seno de las mismas fuerzas de seguridad. El poder en Argelia es de los más opacos y da la impresión de no haber salido nunca de la clandestinidad de la guerra de liberación nacional. Pero algunos indicios demuestran la existencia de al menos un malestar en su interior, ver ciertas disidencias, que han jugado sin duda un rol en la eclosión del movimiento, gracias particularmente al anonimato de las redes sociales. No hay que ser naif. La espontaneidad de las manifestaciones no significa que ninguna mano invisible haya intervenido en su desencadenamiento. No existe ningún movimiento de tal magnitud químicamente puro y las manipulaciones de eventuales agentes descontentos de los servicios de seguridad, que han sufrido el desmantelamiento de varios departamentos en los últimos años, ilustrarían, de confirmarse, el hecho que la crisis actual no es simplemente una crisis enfrentando los de arriba con los de abajo, sino también una crisis en el interior del poder. El hecho que las enormes masas de ciudadanos se hayan movilizado confirma simplemente que el descontento existía y que era profundo. Como en 1988, la mecha prendida por manos no tan desinteresadas no podía desembocar en una explosión si el barril de pólvora (el descontento) no estaba antes lleno. Por todas estas razones, una represión de gran intensidad, que supondría sin duda un baño de sangre, sigue siendo posible, aunque poco probable de momento por los riesgos que haría correr a los mismos que la provoquen. Una situación de equilibrio relativo A principios de marzo la movilización popular sigue sin aflojar. Al contrario, arraiga entre los estudiantes y profesores universitarios, los estudiantes de secundaria, los abogados, los artistas así como entre otras categorías profesionales que multiplican las concentraciones y manifestaciones y que dan inicio mal que bien y de manera aún insuficiente y desigual a un proceso de auto-organización. Esta fuerza del movimiento tiene diversas consecuencias. Los candidatos se retiran unos tras otros de la farsa electoral del 18 de abril, siguiendo el ejemplo del presidente del MSP. Otros, representando generalmente algunos partidos (FFS, RCD…) ya habían anunciado su rechazo a participar en el escrutinio. Mokrane Aït-Larbi, abogado respetado, defensor de los derechos humanos y viejo militante demócrata abandonó el proceso electoral así como la dirección de campaña del candidato Ali Gherdiri, un general-mayor disidente. A pesar del incomprensible empecinamiento del poder en mantener las elecciones, éstas han perdido su credibilidad. La batalla política se desarrolla a partir de ahora fuera del campo electoral, en la calle. Las oposiciones de derechas y de izquierdas se radicalizan. La figura simbólica del campo demócrata ultraliberal, el patrón del grupo Cevital, Issad Rebrab, que moviliza desde hace meses sus obreros y empleados con el apoyo de los partidos de la oposición ultraliberal para protestar contra “el bloqueo de sus inversiones” por parte de los poderes públicos, hizo anular la marcha del 5 de marzo inicialmente prevista en Tizi Ouzou (Cabilia). Pero lo justificó afirmando que ya “no se trata de reivindicaciones sectoriales”, sino del “cambio de régimen”. Queda lejos el hombre que defendía que la industria no se debe meter en política. El FFS, el PT y el PST llaman por su lado a apoyar el movimiento popular, rechazan las elecciones presidenciales y se pronuncian en favor de la elección de una Asamblea Constituyente. El PT propugna la creación de comités populares, llama a la convergencia de las fuerzas que apoyan la Asamblea Constituyente y considera que un periodo de transición puede suponer el saqueo del país. El FFS ha anunciado la retirada de sus parlamentarios de la APN y del Senado. El PST, que había avanzado la consiga de creación de la Asamblea Constituyente, llama a la auto-organización de las masas y a preparar una huelga general que haga bascular la correlación de fuerzas. Igual que el PT, el PST rechaza las injerencias imperialistas y aboga por la entrada de los trabajadores y los sindicatos en el movimiento con sus propias reivindicaciones. Los dos partidos llaman a la reapropiación de la UGTA por parte de los verdaderos militantes de base. La izquierda ve reforzada su propuesta por las tomas de posición de los sindicatos autónomos que llaman a unirse al movimiento y adelantan la demanda de huelga general. Sectores de la UGTA contradicen a la camarilla antiobrera del Secretariado general que apoya a Bouteflika y llaman a una reunión de la dirección de su organización. Parece evidente que los de abajo están hartos. Así lo han expresado claramente y masivamente de todas las formas posibles, sobretodo en la calle. Pero a pesar de las disidencias que se multiplican y aceleran a medida que el movimiento popular se desarrolla, los de arriba siguen resistiendo. No tienen muchas alternativas pero aún disponen de la capacidad de reprimir. El ejército concentra las tropas cerca de las grandes ciudades y puntos estratégicos del país. No nos encontramos en un momento revolucionario pero sí en una situación que no necesita gran cosa para convertirse en pre-revolucionaria. Su evolución dependerá de tres factores.
    • El mantenimiento y refuerzo de la dinámica de movilización popular pacífica y, cada vez más, de la auto-organización.
    • La profundización, o no, de las contradicciones dentro del campo del poder y su aceptación, o no, de un cambio político profundo.
    • La capacidad o incapacidad de las fuerzas políticas del sector popular de mantener la unidad del movimiento abriendo perspectivas para conseguir definitivamente hacer bascular la correlación de fuerzas y obligar al poder a ceder.
    Las implicaciones políticas inmediatas Del lado del poder, la tentativa de imposición por la fuerza de la candidatura de Bouteflika se constató en un primer momento, aunque fuera una maniobra para ganar tiempo y encontrar la manera de apagar el incendio. La oposición tanto exterior como interior es creciente. La firmeza del poder hace imposible un compromiso a corto plazo. Lenta pero firmemente, el campo popular se amplía, se refuerza y se organiza. Este sector no tiene ningún interés en entrar en un choque frontal con el poder. Al contrario, necesita tiempo para enraizar y organizarse mejor. Resulta particularmente urgente que su base popular (trabajadores, desempleados, jubilados y estudiantes…) se reconstruya después de los importantes golpes sociales y políticos sufridos en las últimas décadas: golpe de Estado, guerra civil, plan de ajuste estructural, deterioro de las conquistas sociales, represión… Debe al mismo tiempo clarificar sus perspectivas políticas y escoger entre dos opciones, la de la oposición ultraliberal o la de la izquierda. La oposición ultraliberal que, en este momento, forma parte del campo de la contestación, ¿tiene la voluntad y los medios de seguir apoyando a la movilización popular o acabará por negociar con el poder una salida de la crisis en beneficio de su clase dominante? Esta última hipótesis es la más probable. Considerando que la hora de su dominación histórica puede haber llegado y que no sólo debe reinar sino también gobernar, pretenderá acabar con todas las trabas que dificultan su ascenso. Esto explicaría su radicalismo contra el poder. La burguesía pretende aprovechar la oportunidad histórica de acabar con la pequeña burguesía blindada al frente de los aparatos de Estado desde hace tanto tiempo. Pero al mismo tiempo, la burguesía ultraliberal teme verse desbordada por las masas populares que no se contentarán con tomar el poder sino que acabarán por poner delante sus reivindicaciones y sus propios objetivos políticos. La revolución inacabada en Túnez confirmó que la caída de la dictadura y la instauración de una democracia parlamentaria burguesa no constituye el fin de la historia. Al menos para la mayoría del pueblo trabajador. La entrada en el movimiento de la Unión local UGTA del histórico bastión obrero de Rouïba-Reghaïa al este de Argel ha clarificado el meollo de lo que la clase obrera espera: “No podemos ignorar las aspiraciones populares profundas que se están expresando, nos unimos para decir sí a un cambio de sistema. Un sistema que preserve la propiedad inalienable del pueblo sobre las riquezas naturales de la nación, rehabilite el rol del Estado en el desarrollo económico y social y la lucha contra la pobreza y las desigualdades. Un sistema que se desmarque de las oligarquías y reconozca el valor del trabajo y que sitúe al hombre en el centro del desarrollo. Un sistema que garantice las libertades individuales, colectivas y el libre ejercicio del derecho sindical”. Se trata exactamente de lo opuesto al proyecto del ala ultraliberal. Por ello esta última, que defiende una política económica más dura que la del poder actual, opta por una transición que acabe en una elección presidencial. El ala izquierda del campo popular (FFS, PT, PST) propone por su parte, de manera más o menos consecuente, una solución desde abajo que devuelva la palabra al pueblo y restablezca inmediatamente su rol de único soberano a través de la perspectiva de la elección de una Asamblea Constituyente. Para el PT y el PST esta será la encargada de determinar el tipo de régimen a llevar a cabo, de proclamar inmediatamente las libertades democráticas y de satisfacer sin dilación las aspiraciones y reivindicaciones sociales de los trabajadores y desposeídos. El PST propone construir una convergencia democrática antiliberal y antiimperialista que agrupe partidos, sindicatos y movimientos sociales que compartan esta visión. Mientras tanto, la presión debe aumentar a fin de forzar al poder a renunciar definitivamente a la celebración del escrutinio del 18 de abril. La continuidad de las manifestaciones es imprescindible. Pero únicamente una intensa movilización será capaz de hacer ceder al poder. Ahora toca propagar la idea de la huelga general. III – PRIMERA VICTORIA, LA LUCHA CONTINUA  Las inmensas manifestaciones populares de los viernes 22 de febrero, 1 y 8 de marzo, coronadas por una huelga general iniciada el 10 de marzo han hecho retroceder al poder. El 11 de marzo, Bouteflika anunció por carta su renuncia a presentarse a un quinto mandato, la anulación de la elección presidencial del 18 de abril y “cambios importantes en el Gobierno”. Este anuncio fue seguido de la dimisión del Primer Ministro Ahmed Ouyahia. Esta renuncia no debe ser banalizada ya que señala el fracaso del intento de imposición por la fuerza y constituye, de este modo, un innegable éxito político. Movilizado y unido, el pueblo puede conseguir victorias. La Conferencia Nacional de Bouteflika: una maniobra antidemocrática Pero Bouteflika intenta al mismo tiempo retomar la iniciativa política perdida desde el 22 de febrero. Anuncia una salida de la crisis por arriba con el objetivo de seguir ocupando un puesto de poder ilegalmente después del 18 de abril y controlar el ya inevitable proceso de cambio con tal de salvar su régimen liberal autoritario con una fachada democrática. Persigue de este modo reeditar la experiencia de 1988 cuando la transición política fue completamente pilotada por las instituciones de la era del partido único (Presidencia, Gobierno, Asamblea Popular Nacional-APN…) con el resultado por todos conocido. Hoy en día, Bouteflika conserva la APN y el Senado con la mayoría del FLN (expartido único), el Consejo constitucional que ha nombrado el presidente y todas las instituciones antidemocráticas del régimen. Destituye Ouyahia, pero lo sustituye por su Ministro de Interior, Noureddine Bedoui, el hombre que amenazaba al pueblo hace apenas unas semanas. Intenta imponer la forma, el contenido y el ritmo del cambio a través de una ciénaga institucional. La Conferencia nacional que será convocada apunta fundamentalmente a evitar que el pueblo decida su destino por él mismo. Quiere agrupar, sin mandato del pueblo, las autoproclamadas “elites” procedentes de los rangos del poder y de la oposición, flanqueados por “personalidades independientes” y otros notables con tal de ahogar las pocas voces independientes que quedarán fuera del círculo, para adoptar un proyecto de Constitución que el pueblo, no obstante el único soberano verdadero, simplemente tendrá que ratificar. Además, todo este proceso debería durar más de dos años… Los partidos de la coalición presidencial (FLN, RND, MPA, TAJ), inaudibles desde hace tres semanas, han expresado tímidamente su apoyo a la iniciativa de Bouteflika. Con el objetivo de agrupar a la oposición ultraliberal que se pronuncia también en defensa de una Conferencia Nacional, el presidente les promete la tentadora perspectiva de “reformas económicas”. Demasiado limitado y tarde, el pueblo exige un verdadero cambio político La promesa de cambio de Bouteflika llega demasiado tarde y resulta muy limitada. No se trata ya de remendar el régimen sino de cambiarlo. El pueblo argelino se ha expresado. No quiere que Bouteflika siga en el poder y rechaza el mantenimiento de los hombres e instituciones actuales. Las capas populares rechazan mayoritariamente su política antisocial y antinacional que enriquece un puñado de oligarcas e importadores, favorece el pillaje de la riqueza nacional por parte de multinacionales y hunde en la miseria a los trabajadores y desposeídos. Esta política ofrece como único horizonte a los jóvenes de las clases populares el desempleo y la precariedad, la droga, el fondo del Mediterráneo o un exilio incierto a una Europa en crisis. Esta política tampoco puede imponerse de forma antidemocrática. Es por ello que las manifestaciones han continuado el mismo día del anuncio de Bouteflika, el presidente que se comunica con su pueblo exclusivamente por carta. Los manifestantes rechazan la extensión del cuarto mandato más allá del 18 de abril y reclaman la salida de Bouteflika. La huelga general iniciada el 10 de marzo se mantiene mientras se pone en marcha un proceso de reapropiación de la UGTA por parte de sus adherentes y sus estructuras de base. Los partidos políticos de izquierda han rechazado en bloque la iniciativa presidencial. El pueblo reocupó la calle masivamente el 15 de marzo para denunciar las maniobras del poder y mantener su exigencia de un verdadero cambio político. Signo de los tiempos, la misma oposición ultraliberal ha rechazado el acuerdo de Bouteflika aunque no se adhiere mayoritariamente a la consigna de Asamblea Constituyente. Conferencia nacional o Asamblea constituyente soberana Frente a la maniobra de Bouteflika, que espera arrebatar la iniciativa política al Hirak (movimiento) y encerrar a este último en un recinto llamado Conferencia Nacional, la única solución democrática consiste en devolver la palabra al pueblo, no para que se pronuncie por un “no” o un “sí” en un referéndum sino para que decida, después de un debate popular y por elección proporcional integral, la composición de una Asamblea Constituyente soberana. Una Asamblea encargada de redactar un proyecto de Constitución, de satisfacer inmediatamente las reivindicaciones sociales de las masas y de preservar los intereses de la nación de los oligarcas e imperialistas. Los llamamientos de los manifestantes son particularmente claros respecto a las fuerzas imperialistas. Expresan un rechazo claro de las injerencias imperialistas que se manifiestan bajo la forma de un apoyo a Bouteflika (Francia) o de un apoyo hipócrita al movimiento (Washington). Proseguir la movilización e introducir una perspectiva política popular A día de hoy, todo el mundo es consciente de la trampa tendida por Bouteflika. La manifestación del 15 de marzo representa un test decisivo del rechazo de esta enésima maniobra del poder. Es por ello que las fuerzas políticas y sociales de todas las tendencias prepararon esta movilización para que fuera lo más masiva y combativa posible. La protesta necesita más que nunca la unidad. Pero las fuerzas políticas (PT, FFS, PST…) y sociales (sindicatos, movimientos y asociaciones…) que, en su interior, luchan al mismo tiempo por la defensa de la soberanía nacional frente al imperialismo y por la soberanía popular y la justicia social frente al autoritarismo y las políticas liberales deben urgentemente converger y constituir un frente consecuente que garantice que el movimiento no sea corrompido y aparcado. Tarde o temprano, efectivamente, las clases y facciones de la clase dominante, indistintamente de si ahora apoyan al poder o a la oposición, encontrarán un terreno de entendimiento y aceptarán un compromiso en defensa de sus intereses, para evitar que las clases populares, con los trabajadores a la cabeza, ofrezcan una perspectiva democrática, social (antiliberal) y nacional (antiimperialista). El sector popular, que se debe construir en una situación de desconfianza generalizada a ojos de los partidos, debe poder constituirse por:
    • Incrementar la presión sobre el poder ampliando la movilización, la autoorganización popular y la huelga general;
    • Denunciar la Conferencia Nacional que busca remendar el régimen e imponer la demanda de Asamblea Constituyente soberana;
    • Animar el proceso vital de reapropiación de la UGTA así como el proceso de autoorganización de los ciudadanos (estudiantes, abogados, jueces, periodistas…);
    • Propagar la idea de la constitución de un frente sindical agrupando militantes de una UGTA renovada y aquellos de los sindicatos autónomos combativos para que la clase trabajadora juegue un rol político en la movilización;
    • Manifestarse masivamente todos los viernes en todas las wilayas del país;
    • Bloquear las injerencias imperialistas, sea cual sea la forma bajo la cual se presenten: apoyo del gobierno francés a Bouteflika o apoyo de los EEUU al movimiento. El pueblo argelino no necesita el respaldo hipócrita y envenenado de Washington.
      Hocine Belalloufi vive y trabaja en Argel. Periodista, antiguo coordinador de la redacción de Alger républicain de 2003 a 2008 y militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), es también autor de dos libros: La démocratie en Algérie. Réforme ou révolution? (Apic et Lazhari-Labter, Alger, 2012) y Grand Moyen Orient : guerres ou paix ? (Lazhari-Labter, Alger, 2008). Fuente: Contretemps Traducción de Ivan Gordillo para Marxismo Crítico



  • El antigitanismo es fascismo
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    10/04/2019
    El 8 de abril se celebra el Día Internacional del Pueblo Gitano en conmemoración del Primer Congreso Mundial Romaní, celebrado en Londres el 8 de abril de 1971, en el que se instituyeron la bandera y el himno gitano. La bandera tiene una franja azul arriba y una verde abajo que simbolizan el cielo y el campo respectivamente y una rueda de carro roja en el centro como recuerdo del nomadismo. El himno gitano, Gelem, gelem (Anduve, anduve), fue compuesto por Jarko Jovanovic y recuerda a los gitanos y gitanas víctimas del nazismo. Y recomiendo que lo escuchéis cantado por la cantaora gitana Esperanza Fernández. En todas las partes del mundo donde hay comunidad gitana se celebra la ceremonia del río: se lanzan pétalos de flores al agua en memoria de las víctimas gitanas del genocidio nazi. El genocidio nazi o Porrajmos en romanó, es el intento de exterminio que el régimen nazi llevó a cabo contra la población gitana europea en pos de la pureza racial aria. Es un episodio histórico poco referido y se calcula que pudo llegar a cobrarse medio millón de víctimas en los campos de concentración. Lamentablemente no es un episodio histórico superado pues el antigitanismo sigue presente en Europa. Los juicios de Núremberg no acabaron con el fascismo y con el antigitanismo tampoco. El Consejo de Europa define el  antigitanismo como una forma específica de racismo, una ideología basada en la superioridad racial, una forma de deshumanización y de racismo institucional alimentado por una discriminación histórica, que se manifiesta, entre otras cosas, por la violencia, el discurso del miedo, la explotación y la discriminación en su forma más flagrante. Las políticas antigitanas crecen en los países miembros del Consejo de Europa, y los discursos sociales se están volviendo cada vez más violentos contra la comunidad gitana. La expulsión de 11.000 gitanos por el Gobierno francés en 2010, la demolición de poblados gitanos en Bulgaria sin alternativa habitacional, o las propuestas del censo de gitanos del ministro italiano Salvini son algunos ejemplos. Pero más alarmante es, sin duda, la violencia ciudadana contra la población gitana, agitada por los discursos de la ultraderecha. Los pogromos o linchamientos contra gitanos fomentados a través de las fake news están a la orden del día. El 25 de marzo, 19 personas incendian y atacan con armas un poblado gitano en Saint-Denis, en París, alertados por la centenaria acusación de que los gitanos estaban robando niños. El 19 de marzo, en el barrio de Vallecas en Madrid, una multitud rodea y lanza objetos mientras quema una lona frente a la casa de una familia gitana bajo la sospecha de que alguno de sus miembros es el responsable de la muerte de un vecino. El 3 de abril, en Torre Maura, Italia, 300 vecinos se movilizan frente a un centro de acogida municipal  que debía recibir a familias de etnia gitana entre las que se encontraban 33 niños. Incendian mobiliario urbano, y gritan “que se mueran de hambre”, mientras tiran al suelo y pisan los bocadillos que el centro tiene preparados para los acogidos. Recientemente, el fiscal delegado para delitos de odio y contra la discriminación, Alfonso Aya, afirmaba que el “renacimiento” de grupos que fomentan el racismo y el odio cuenta con un número creciente de simpatizantes a través de las redes y que no son cosas de las películas, que son reales. Y destacaba que ese odio se dirige, principalmente, contra inmigrantes, gitanos y gais. No son cosas de película, efectivamente, ni chistes de humoristas que dicen no hacer política. Los gitanos siguen enfrentándose a prejuicios profundamente asentados en muchos países europeos, donde son utilizados como chivos expiatorios por la ultraderecha, que agita la incertidumbre económica de la crisis y el fantasma de la inseguridad. En definitiva, dirige las acusaciones hacia las poblaciones más vulnerables en lugar de hacia aquellos que están siendo realmente los beneficiados de la inseguridad y la pobreza creciente. El antigitanismo no es solo una lucha de los gitanos. Los discursos de la ultraderecha contra lo diferente van potencialmente contra todos aquellos que disienten. El no ser gitano, inmigrante ni homosexual no nos salvará de ser objeto de los discursos de odio del fascismo. El 8 de abril, Día Internacional del Pueblo Gitano, nos recuerda que el fascismo no es una opinión, que siempre termina en genocidio y que es un deber democrático repudiar todo discurso que considere que hay grupos humanos que merecen menos que otros. (Fuente: CTXT  / Autora: Pastora Filigrana García)



  • La Constitución española, entre el Estado franquista y las renuncias de la izquierda institucional
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    09/04/2019
    El pasado diciembre se celebraron 40 años de la instauración de la Constitución española. La fuerza del movimiento obrero de entonces hacía imposible que pudiera continuar el franquismo y ante esto, la clase dominante tuvo que reorganizar el Estado para hacer frente a la fuerte crisis e instaurar un nuevo orden constitucional. La necesidad de reorganizar el Estado y el consenso de las renuncias Para las oligarquías la continuidad del franquismo no daba estabilidad ni al Estado ni al modelo capitalista, en un momento en el cual el impulso del movimiento obrero cuestionaba no únicamente el Régimen sino, en buena medida, la propia naturaleza capitalista. Del mismo modo, cada vez avanzaban más las reivindicaciones nacionales en Euskal Herria y en buena parte de los Països Catalans. El texto constitucional responde a las necesidades que tiene la clase dominante de reorganizar el aparato del Estado para hacer frente a la profunda crisis. La Constitución es fruto de una doble realidad. Por un lado, un pacto mediante el Gobierno Suárez con el poder preexistente, el aparato burocrático-militar del estado franquista, mantenido intacto en el proceso de cambio político. Por otro lado, el resultado de un nuevo equilibrio de fuerzas entre la oligarquía y las clases populares, a través de la construcción de consensos entre la dirección de los partidos mayoritarios de la clase trabajadora y los representantes políticos de la burguesía. El proceso de configuración constitucional se produce formalmente entre grupos parlamentarios surgidos de las elecciones del 15 de junio de 1977, momento en el cual aún no todas las organizaciones políticas habían sido legalizadas y con el reconocimiento de inmunidad para los responsables de la violencia franquista a través de la mal llamada Ley de Amnistía. En este contexto la discusión que configura el texto final se hace de una manera bastante secreta y cerrada por un reducido grupo de hombres que representan la mayoría parlamentaria. La expresión más digna entre los constituyentes, y las pocas disidencias al discurso oficial, la hicieron Xirinacs como Senador —abriendo un local en Barcelona para hacer públicos los debates y contar con enmiendas con origen en el pueblo— y Letamendia como Diputado, defendiendo ambos unos planteamientos anticapitalistas y autodeterministas por el redactado. La Constitución cumple también una función ideológica; bajo los principios jurídicos formales de igualdad de todos ante la ley (que no de igualdad real) el estado capitalista se presenta como universal y la ley de leyes como interés general. Aquí se construye el mantra de la «Constitución de todos», del que llegan a participar las fuerzas de izquierdas hablando de la «defensa y consolidación de la democracia». Esto fue posible por el discurso público que hicieron, entre otras fuerzas políticas, PSOE-PSC, PCE-PSUC y CDC. Tenemos que insistir en que fue la fuerza del movimiento obrero organizado quién con sus movilizaciones, vinculando reivindicaciones materiales concretas a reivindicaciones democráticas generales, no permitía la continuidad del franquismo. Las conquistas que se hicieron efectivas durante la Transición responden a toda una etapa de luchas que podrían haber desbordado el Régimen e incluso el capitalismo. Por el contrario, la aceptación de los grandes consensos no responde a un problema de correlación de fuerzas sino a políticas de renuncias. Más allá que las Cortes Constituyentes tenían origen en unas elecciones donde ni tan solo todos los partidos estaban legalizados, la gran trampa fue el procedimiento y la superestructura. La Constitución era un “o todo o nada”, o aceptar todo el bloque o no tener más derechos. Durante la tramitación de la llamada Carta Magna todos los medios de comunicación y casi todos los partidos tenían un planteamiento público que era «o esta democracia o dictadura». Es por eso que un proceso auténticamente democrático únicamente podía venir de la mano de la ruptura. Democracia burguesa, negación de la autodeterminación y monarquía Se hace necesario analizar el contenido de la propia Constitución Española y constatar cómo se incorporaron derechos y libertades, se construyó un régimen de pluralidad política y se establecieron mecanismos de democracia burguesa. Realizado este reconocimiento se nos hace más necesaria la crítica sobre el conjunto de renuncias que, por una visión transformadora, supone el texto constitucional. Los principios de la economía de mercado se incorporan con el fin de constitucionalizar el sistema económico capitalista y de impedir las posibilidades de profundas transformaciones sociales. Ni siquiera deja abierta la posibilidad de otro sistema económico, toda la democracia formal que puede tolerar la llamada «Monarquía parlamentaria» es hasta donde se cuestione el capitalismo. Del mismo modo, el Jefe de Estado se construye de forma hereditaria en la descendencia de la monarquía borbónica que Franco designó como sucesora, atribuyéndole facultades de intervención política y carencia de control judicial sobre éstas. No hay ningún tipo de mecanismo democrático para la elección del Jefe de Estado. No únicamente no se reconoce el derecho a la autodeterminación sino que se otorga al Ejército español la capacidad de intervención por todo aquello que signifique garantizar la soberanía, entendida como tal la integridad territorial. No es la democracia, ni la política, y ni tan solo los Tribunales los que tienen este mandato sino el Ejército, en definitiva, la violencia militar ante el conflicto político. Se rompen y separan naciones históricas prohibiendo la federación de las llamadas Comunidades Autónomas. Ni tan solo se garantiza la igualdad lingüística del catalán (ni del resto de lenguas nacionales minorizadas) respecto a los derechos que tienen los que hablan la única lengua oficial en el conjunto del Estado. La falsa construcción del progresismo sobre la garantía de derechos sociales en la Constitución española En ciertos momentos se traslada un discurso confuso por determinados sectores progresistas donde se atribuye a la Constitución Española el reconocimiento absoluto del «Derecho a la vivienda», el «Derecho al Trabajo», las «Pensiones actualizadas». Esto por un lado es falso, ya que no tenemos estos derechos garantizados, no es esta la significación de la llamada Carta Magna. A la vez también este discurso genera una visión equívoca sobre qué es y significa la Constitución, como si la responsabilidad no recayera en los déficits de la misma sino en un gobierno concreto que no reconoce unos determinados derechos. Tenemos que diferenciar entre los derechos directamente exigibles como el Derecho de Huelga, la Libertad Sindical o la Enseñanza, que son Derechos Fundamentales (como el resto de comprendidos entre los artículos 14 y 28 del texto constitucional y el 30.2), y otros como el Derecho al Trabajo o la Negociación Colectiva, caracterizados como no fundamentales. A parte, hay un tercer grupo como pueden ser la Seguridad Social, la Vivienda o la Salud, que son meros principios constitucionales. Esto significa que únicamente los Derechos Fundamentales son directamente exigibles, y que el resto lo podrán ser en relación al contenido que desarrolle una norma, lo que viene a significar que quedan en su desarrollo al puro arbitrio de los legisladores de turno. De hecho, podría no regularse o vaciarse de contenido. Se ha querido equiparar la Constitución Española con el constitucionalismo social europeo post Segunda Guerra Mundial cuando ni tan solo llega a este nivel. La norma de normas desde el punto de vista social es fruto de los grandes consensos de la Transición y continuador de las políticas de renuncias iniciadas con los Pactos de la Moncloa. Esto se puede observar incluso en los únicos dos derechos laborales con consideración de Fundamentales. El sindicato no se reconoce como un sujeto político sino como un sujeto contractual, que tiene que intervenir estrictamente en la representación laboral de trabajadoras y trabajadores por lo que hace a sus condiciones laborales y/o profesionales, pero no como expresión de clase. Del mismo modo encontramos el Derecho de Huelga, donde la huelga política o puramente de solidaridad no es reconocida y es claramente declarada ilícita por el Tribunal Constitucional. Del mismo modo la Constitución no garantiza una sanidad o enseñanza públicas y gratuitas en todos los niveles y prestaciones. Tampoco fija medidas para prohibir el despido libre, por la adaptación de los salarios a la inflación o para asegurar unas pensiones mínimas garantizadas. Este sería el contenido necesario de un constitucionalismo social avanzado. Una constitución que consolida el patriarcado Si bien la Constitución significa un paso adelante en la igualdad formal, —contiene la igualdad ante la ley y la no discriminación—, no incorpora ningún mandato que pueda remover la discriminación efectiva que las mujeres han sufrido y sufren. Incluso podemos hablar que la propia norma de normas contiene elementos discriminatorios (los propios de la forma de heredar la condición de Jefe de Estado entre otros) pero sobre todo consolida las instituciones básicas en las que se articula el patriarcado. Se consagra el modelo de familia patriarcal como institución central del modelo social, sin garantizar igualdad de derechos a padres o madres con independencia del género o de la existencia o no de matrimonio. Ni siquiera se optó por un estado laico, solo una definición de aconfesionalidad formal, pero reconociendo como sujeto privilegiado a la Iglesia Católica. Esto permite a día de hoy a la Iglesia recibir dinero público por la educación segregada (de facto machista) e incluso hemos podido ver como controlaba la vida privada y pública de las mujeres que imparten clases en sus centros. No solamente no encontramos un lenguaje inclusivo, sino que cuando se habla de las mujeres se hace en relación a roles de género como el matrimonio y la maternidad. Evidentemente de igualdad efectiva, derechos sexuales y reproductivos o formación en igualdad, nada de nada. Formalmente se podría haber hecho modificación constitucional sobre estas cuestiones o la violencia machista, pero no se ha hecho. Un candado de opresión para los pueblos y para las clases populares La misma Constitución construye un candado para la democracia cuando requiere por su modificación mayorías de 3/5 de los representantes en las Cortes Españolas, esto posibilita que 2/5 partes puedan vetar cambios democráticos. Durante algunas décadas se percibió el Tribunal Constitucional como un órgano de garantías para el ejercicio de Derechos Fundamentales, pero ahora se ha visto su auténtica naturaleza: garantizar el statu quo. Un nuevo candado se incorporó con la modificación del 2011, cuando el pago de la mal llamada deuda pública se priorizó sobre otras inversiones. Esto significa la reducción a la mínima expresión de la posibilidad de desarrollar políticas socialdemócratas. La Constitución Española no nace de ninguna democratización del aparato de Estado franquista o ruptura con el mismo, su desarrollo es fruto de consensos y continuidad. La Constitución no es únicamente una prisión para pueblos desde el punto de vista nacional, sino un instrumento de dominación que no permite para las clases populares la construcción de una sociedad socialmente justa. Los y las revolucionarias decimos “Régimen del 78” cuando realmente tendríamos que decir capitalismo, pero al fin y al cabo lo que esto significa es la forma en la que el capitalismo se reorganizó en la Transición con esta especial combinación de opresión ante las mujeres, la clase trabajadora y las naciones. (Fuente: Catarsi - La Izquierda Diario / Autor: Vidal Aragonés / Traductor: Arsén Sabaté)



  • No mas muertes a pie de tajo
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    06/04/2019
    Este lunes desde la Asamblea Interprofesional de Granada les hicimos llegar a todos los medios y en especial a Granada Hoy, la siguiente carta al director. Ante otro muerto en el trabajo, no podemos permitir que la crónica que aparezca en medios sea de alavanza a la “gran trayectoria de la empresa”. Esta empresa es de una manera o de otra responsable de la muerte del trabajador.
    Desde la Asamblea Interprofesional de Granada nos hemos querido dirigir al conjunto de los medios de comunicación y de la clase trabajadora de Granada, ante la publicación y tratamiento que en el diario Granada Hoy (https://www.granadahoy.com/granada/muerto-heridos-septica-cerca-Mercagranada_0_1341166071.html) se ha desarrollado en relación a la triste noticia del fallecimiento de un trabajador en accidente laboral y la hospitalización de varios más.

    Desde la Asamblea Interprofesional de Granada, en ejercicio de  nuestra función de lucha, denuncia y defensa de los derechos de trabajadores, trasladamos   nuestro más ROTUNDO RECHAZO Y  PROTESTA, por el INACEPTABLE  y patético párrafo final que le transcribimos, aparecido en  la publicación del diario  Granada Hoy. Con un  “adendum” final   que, nada tiene que ver con el objeto de la información y que sugiere una “APOLOGÍA PUBLICITARIA”  de  justificación, ante un accidente de trabajo que ha costado la vida a un trabajador de 30 años y 4 trabajadores más, hospitalizados. Parrafo que está lejos de cualquier rigor en el tratamiento de la noticia, fallecimiento de un trabajador, y que tiende precisamente a invisibilizar lo que es el hecho fundamental que debería ser objeto de investigación por de cualquier periodista honesto que quiera aproximarse a la noticia con una mínima objetividad y rigor.

    Reproducimos el párrafo publicado, merecedor del rechazo de cualquier trabajador honesto del ámbito del periodismo, Eduardo Sanz, una empresa constituida en 1952. La empresa en la que se ha producido el accidente es Eduardo Sanz, una entidad que se constituyó en el año 1952, dedicándose a la comercialización de patatas (consumo y siembra). En la actualidad, Eduardo Sanz, S.L dispone de unas modernas instalaciones, a la entrada de Mercagranada, próximas a Granada capital. Sobre unos 3500 m2., se distribuyen todas las áreas de producción y organización de la empresa que garantizan la optimización de recursos de la misma. Eduardo Sanz, S.L, cuenta en la actualidad con una plantilla de más de 30 empleados.

    Desde la Asamblea Interprofesional de Granada, entendemos que  a todos: trabajadores, administraciones públicas, etc.  nos interesa más las  informaciones independientes sobre  la dimensión social, laboral, humana  y legal del suceso que los gratuitos  datos publicados por Granada Hoy  sobre las “modernas instalaciones” u “optimización de recursos”, de la empresa responsable,  datos publicados que no conseguimos entender y que adquieren un carácter muy preocupante en relación a una deriva respecto al tratamiento de estas noticias.

    Ahora toca garantizar a  organismos públicos, sociales  y Judiciales competentes  (Inspección de Trabajo,  Medio Ambiente, Salud Pública, organizaciones laborales y sindicales, etc.)  una  INVESTIGACIÓN  RIGUROSA ,  para verificar el estricto cumplimiento   Legal  de la empresa y Autoridades públicas competentes  en materias de:  Seguridad, Prevención Riesgos Laborales, Salud Pública, medio ambiente,  así como los permisos legales que requieren actividades peligrosas como son las fosas sépticas. Todo ello en  garantía a  los derechos laborales de los trabajadores afectados, amén de  garantizar a la  población civil del entorno, su seguridad ante  factores medioambientales y de salud pública, como son las  fosas sépticas que la prensa ha revelado en esta noticia.

    Atentamente

    Asamblea Interprofesional de Granada




  • El Movimiento Político Juvenil en el Estado Español
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    04/04/2019
    El movimiento político juvenil en el Estado Español, es débil, desorganizado y abducido con las nuevas tecnologías y las redes sociales. Fue una gran estrategia y gran victoria por parte del sistema, pero no sólo con ese movimiento desarticuló el movimiento, también a base de represión y drogas, no tanta y tan fuertes como la que introdujo el estado en los años 80 que mató a toda una generación con la heroína ya que tenía mucha conciencia y solidaridad obrera, si no con drogas blandas como el cannabis y el hachís, basando su militancia en ir a casas ocupas y drogándose. El movimiento minoritario concienciado de jóvenes son los más reprimidos, los que llenan las cárceles y juzgados, con falsos juicios con falsas pruebas, como Alfon (condenado a 4 años de cárcel) entre otros muchos más. No son jóvenes violentos, son jóvenes que dicen verdades, que van a la raíz de los problemas, sin más y por eso el Estado les reprime, para desmovilizarles con el miedo, pero sólo les dan más motivos. El movimiento mayoritario es el postmodernista (movimiento desideologizado con carencia de la figura del militante y la creación de la figura “fan”), los que se suponen que tienen ideología pero sólo le bailan el agua al sistema, sin movilizarse en la calle, sin organizarse… Se movilizan por las Redes Sociales, atacan a jóvenes vía RR.SS. ideologizados u organizados por el simple hecho de estarlo, sin argumentos, parten de verdades moldeadas para quitarle la ideología, como en el Feminismo o el capitalismo, no van a la raíz, su solución es ponerles parches. Toda esta desmovilización perpetrada por las élites capitalistas fue impulsada en 2011 con el 15-M, donde se vendía como una gran movilización popular, pero ellos mismos te lo decían: DESIDEOLOGIZADA, sin partidos, sin sindicatos, sin organizaciones, sin banderas, es decir, sin mensaje. Fue tan efectiva que ese mismo año, ganó las elecciones el Partido Popular con mayoría absoluta, partido neoliberal y de derechas. Gracias a todo esto, los jóvenes de izquierda concienciados son pocos y por ello mal organizados, pero esto también conlleva la subida del fascismo, gracias a los medios de comunicación que les hacen un lavado de cara, con lo que supone impunidad ante sus ataques y asesinatos, como el de Carlos Palomino de 16 años el 11-11-2007 o el de Jimmy de 41 años, el 30-11-2014, este caso con los culpables sin identificar ni encausados. Basado en todo lo anteriormente dicho, nos esperan otros 40 años de paz social y las calles casi vacías con auge de fascismo que velarán la nueva reforma Constitucional y la Reforma del Código Penal el cual criminalizará más aún a los jóvenes, pero no por ello debéis ser pesimistas, siempre que haya una injusticia habrá jóvenes luchando contra ella, serán pocos pero CONCIENCIADOS. Simón Guevara



  • Por ahora, ninguna otra opción que la abstención
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    01/04/2019
    Si los cálculos no me fallan, en 6 ocasiones he votado a candidaturas ilegalizadas quedando el voto anulado, en 5 ocasiones a Herri Batasuna y Euskal Herritarrok respectivamente, y en una a II-SP, ANV, EHAK y Amaiur. A lo que habría que unir varias abstenciones activas que fueron pedidas por el MLNV al congreso español. Posteriormente todas las veces que se ha presentado Bildu, y después EH Bildu (desde el 2011 hasta 2016) también les he votado, salvo al senado en 2016 que me abstuve, aunque si lo hice al congreso y también a las últimas al parlamento de la CAV. Entre 1979 y 1982, Periko Solabarria fue diputado y dos de las cosas que más le gustaba contar era dónde entregó las actas de acreditación (en una cárcel a los presos políticos) y que no pisaba la institución española. En 1989 se presenta HB a las elecciones generales, asesinan a Josu Muguruza, se hizo una intervención y no se volvió a hacer en toda la legislatura. En 1993 se presenta otra vez HB, Idigoras interviene solo dos veces en toda la legislatura, para denunciar la corrupción del estado y la participación en la guerra de Irak. En 1996 familiares de represaliados encabezan las listas de HB y ni siquiera se recogen las acreditaciones. En el 2000 Batasuna legal llama a la abstención, en el 2004 la izquierda abertzale ilegalizada llama a a la opción ilegal, en el 2008 la izquierda abertzale ilegalizada llama a la abstención. En las siguientes tras acatar en teoría y práctica la ley de partidos y configurar una coalición soberanista de izquierda la participación es normalizada. En el 2011 Amaiur consiguió 285.000 votos para el congreso español en la CAV que es donde voto.. Para el 2016, EH Bildu logró para el congreso español 153.000 votos. En 5 años 132.000 votos se quedaron en el camino. Casi la mitad. Y fue el peor resultado histórico tanto de EH Bildu como de los partidos de la coalición sumados por separado en todas las décadas anteriores, incluidas ilegalizaciones de por medio. Sin embargo, no parece importar a EH Bildu este dato y le parece buena idea proseguir con la participación normalizada en el congreso español. Solo que con una diferencia, a parte de participación normalizada, cada vez más normalizante. Ya que normalizante es el proyecto que se resume en una apuesta estatutista de autonomía, que siguiendo la tradición del PNV se pretende negociar con Madrid, a poder ser con el PSOE. Lo cual encaja con la misma aspiración que tiene ERC en estos momentos desde su regreso a la obediencia institucional y al “diálogo de sordos” desde la aplicación del 155 y dando por finalizado el proceso independentista así como la unilateralidad para abrazar el nuevo procesismo ya inclinado al autonomismo, y a la defensa del “autogobierno”. Cuando la prioridad tendría que ser cortar amarras, como así lo entiende también la izquierda independentista y rupturista catalana, que fuera en su día aliada natural y prioritaria de la izquierda abertzale siendo ERC la homóloga de Eusko Alkartasuna y la ya extinta Aralar. Un “autogobierno” que ahora EH Bildu también abraza, defiende y legitima, desde el estatuto de la moncloa hasta su reforma-fraude. Luego la labor y sentido de la presencia de EH Bildu en el congreso no tiene nada que ver con un proceso de ruptura sino con dar el voto al PSOE, que es la única función que puede tener dentro de ese esquema estratégico. Así como el cheque en blanco que el PNV ha tenido y tiene en la CAV y Nafarroa garaia para hacer y deshacer a su antojo en las cosas que son de comer que son las importantes. Ya que el PSOE y el PNV son los elementos centrales de la estrategia estatutista de “acuerdos de país”. El caso es reformar (“democratizar”) al estado español (y a sus estatutos / autonomías). Por eso, entre otras muchas cosas, el voto a EH Bildu no es válido para un proceso indepedentista de ruptura (único posible), sino que alimenta el marco actual y se convierte en parte del problema manteniendo ese esquema de reforma. Por lo que el voto a EH Bildu va a ser un voto al PSOE, y no a la independencia ni mucho menos al socialismo. Por lo que personalmente no me cabe ninguna otra opción que abstenerme a las próximas generales , ya que el intento de “democratizar” al estado lejos de generar condiciones para la confrontación independentista las va restando consiguiendo el efecto contrario, el de la asimilación. Defender lo que hay, sea el autonomismo, el falso estado de bienestar, un partido u otro en el gobierno de Madrid o un supuesto capitalismo amable ante un “hipotético futuro peor” es bastante demencial, porque no sirve para nada. No estamos obligados a defender la falsa democracia burguesa ni un régimen capitalista falsamente más humano. Hay que defender el camino a la ruptura y la construcción de una sociedad que pasa por deconstruir lo que hay y no defenderlo. Estamos lejos de la puesta en acción de un proceso independentista socialista para lo cual hay que reconstruir algunas bases destrozadas y erosionadas ademas de construir algunas nuevas. El frente político del futuro en las instituciones enemigas, de haberlo cuando se necesite, no podrá correr por carriles ya transitados e inoperantes, y no podrá ser un brazo disfuncional del movimiento real que además se arroga la prioridad a modo de centrifugador, sino una extensión natural del movimiento real y que opere con sus mismos principios. Mientras tanto las elecciones españolas ante el verdadero accionar de los poderes reales se presentan irrelevantes. Cuando por primera vez Herri Batasuna se planteó como una oferta electoral de izquierda y abertzale, de las primeras cosas que se pusieron encima de la mesa fue hasta que punto eso iba a legitimar las instituciones y el entramado jurídico-político del estado español además de que efectos podía causar de cara a una ruptura democrática. Si iba a favorecerla o por el contrario iba a ser un proceso paulatino de asimilación. Todavía resultan de cierta actualidad las palabras de Argala en relación a las instituciones y los cargos políticos dirigidas al comité pro amnistía de Arrigorriaga poco antes de morir en atentado. De esta manera, se optó por una participación variable dependiendo del contexto, deslegitimando las instituciones desde dentro y desde fuera, haciendo una crítica radical a todo el entramado político impuesto. Una posición que contaba y cuenta con cierto grado obvio de contradicción. Pues participar parcialmente del entramado del que se desea salir es una paradoja como brillantemente explicaba Telesforo Monzón en relación al parlamento español. Y si no se tiene eso bien presente en vez de generar una contradicción que puede llegar a ser asumible debido a otros factores positivos que se generan puede acabar siendo una contradicción insuperable y empezarse a cumplir los posibles peligros de los presagios previos. Esta posición deslegitimadora no es un capricho. Ha sido la raíz que ha causado en gran medida a lo largo de los años que en Euskal Herria el marco político se erosione y quede en entredicho. Sin ese requisito no hay opción a una realidad política nueva. Pues lo viejo tiene que desgastarse totalmente para que nazca lo nuevo. Y para que eso nuevo surja, lo viejo tiene que estar totalmente deslegitimado y las leyes impuestas se tienen que sobrepasar. Es decir, no sirve de nada el institucionalismo en baremos legales para llevar a cabo el proceso de cambio real. Intentar centralizar todos los cauces de lucha y energía con el objetivo de la alternancia política institucional como objetivo prioritario ya que se tiene la creencia que eso será lo que consiga el cambio pese a que no se dirija a otro sitio mas que a la asimilación al repetir el mismo camino marcado y ya recorrido por la experiencia histórica con destino a ninguna parte o realmente creerse que la lucha popular debe ser literalmente vanguardia y la lucha institucional estar a su servicio. Cómo hacer que la lucha institucional esté a su servicio es una tarea que no se realiza creando desajustes que pueden ser visibles en casos concretos de malestar en el movimiento popular pero que son mas de fondo y estructurales y entre otras cosas puede llegar a imposibilitar la creación de un contra-poder, limitando el poder popular, tan vital como necesario de cara a una ruptura revolucionaria y al verdadero cambio. Por eso tanto ayer como hoy , la asignatura pendiente es crear una clase trabajadora vasca auto-organizada lo suficientemente poderosa como para sin partidismos operar los cambios poniendo todos los frentes de lucha y herramientas a su servicio. Hoy por hoy EH Bildu no cumple el papel requerido y camina en sentido contrario en muchos aspectos, por lo que no deja otra opción que la abstención independentista y socialista a un congreso como el español.



  • Venezuela, esa dictadura inexistente
    Logotipo APR2
    31/03/2019
    “En Venezuela estamos en medio de una Guerra de Quinta Generación (G5G), donde se verifica el asesinato de la verdad y el intento de su sustitución por una realidad-virtual que sirve para adocenar, doblegar pueblos, asesinar ideas, y donde las viejas armas y herramientas ya no son útiles” Álvaro Verzi Rangel “Dictadura es dictadura. Pinochet era dictador, Videla era dictador, Somoza era dictador, Franco era dictador. Si en sus dictaduras hubiera aparecido un loco autoproclamándose presidente a las 2 horas era fusilado y tirado a una fosa común. ¿Se entiende?” Florencia Lagos, comunista chilena Venezuela es hoy día un país acosado, hackeado, insultado, sancionado, embargado, bloqueado, atacado por las potencias occidentales, extorsionado, desabastecido, apagado, y bajo serias amenazas de invasión externa. Quizá pocos países en la historia, en semejante situación, continuarían luchando por su soberanía. Pero Venezuela resiste. Un grupo de países, cuyo nexo común es hacer continuo seguidismo a Washington, reconoció a Juan Guaidó como Presidente “interino”, cediendo a sus presiones. Se tiene constancia de que el gobierno de los Estados Unidos, a través de su cuerpo diplomático, presionó al conjunto de la Unión Europea(incluido el gobierno español de Pedro Sánchez) para reconocer al títere venezolano. El gobierno español está siendo comparsa de esta fechoría: cómplice y vasallo del imperialismo americano de siempre. Guaidó no es entonces el único títere, lo son todos los dirigentes de los países que lo han reconocido como interlocutor en Venezuela. Incluso presionaron al Ministro Borrell para que abandonara la idea de intentar crear un grupo en la UE para intermediar entre Maduro y la oposición venezolana. Podríamos pensar que a todos estos países, con Estados Unidos a la cabeza, le preocupan de verdad las condiciones de vida de los venezolanos, pero entonces…¿Por qué no le preocupan también las de Haití, Sudán, Yemen o el Congo? ¿Por qué no intervienen también en Honduras o en México, que son países más peligrosos que Venezuela, en cuanto a inseguridad ciudadana se refiere? No, los intereses son otros. Hace mucho que la guerra se ha convertido en un suculento negocio, que las grandes potencias justifican por medio de mentiras. Que USA intente “instalar” la democracia en Venezuela (como ya lo hizo anteriormente en muchos otros países, que después de dicha “instalación” resultaron Estados fallidos) mientras proclama su amistad inquebrantable con Arabia Saudí (la dictadura sátrapa más asesina, corrupta e intolerante) o con Israel (el paria internacional que no tiene más amigos que el gigante norteamericano), es, cuando menos, sospechoso. Nazanín Armanian ha expuesto en este artículo para el medio Publico hasta 9 razones de peso para que USA se interese por Venezuela de un modo especial. A ellas me remito: la riqueza del país sudamericano en recursos naturales (Venezuela alberga el 24% de las reservas de petróleo de la OPEP), los lazos de relación económicos, culturales y militares que la unen a Rusia y China, los recientes fracasos en Oriente Próximo de la potencia estadounidense (tales como Irak, Afganistán, Yemen, Libia, Sudán o Siria), su permanente incursión en América Latina para obedecer a la doctrina Monroe (“América para los americanos”…del norte, claro, que le ha llevado desde hace décadas a invadir países o a derrocar gobiernos que no seguían sus dictados), acabar con el proyecto de integración económica del MERCOSUR (creado bajo los gobiernos de Hugo Chávez, con vocación de integrar a toda América Latina, con exclusión de USA), desmantelar el Petrocaribe (el suministro preferente de crudo a los países latinoamericanos), debilitar el ALBA (tratado comercial de los pueblos americanos y caribeños, que expulsó al ALCA de dicho territorio), evitar la desdolarización progresiva del mercado mundial, la aspiración de Donald Trump a tener y ganar su propia guerra, y la presión del lobby proisraelí contra la presencia de Irán en América Latina. Por supuesto, influye también la amistad venezolana con el vecino cubano (enemigo histórico de Estados Unidos), con el que además mantiene acuerdos preferenciales en suministros de petróleo, y en algunos aspectos sociales, como la sanidad. Pero incluso sin atender a todos estos motivos que hemos indicado… ¿es que alguien medianamente informado y sensato puede creerse de verdad que Estados Unidos, el actor internacional más agresivo del mundo, está interesado en la calidad de vida de los venezolanos? ¿Es que alguien puede identificar a estas alturas al Imperio estadounidense como el paladín de la democracia, la libertad y los derechos humanos? ¿Es que no es algo que se cae por su propio peso, únicamente atendiendo al perverso historial belicista e injerencista norteamericano? Baste para ello el dato de que la Casa Blanca ha designado a Elliot Abrams, uno de los patrocinadores del terrorismo de los Escuadrones de la Muerte en Centroamérica, para organizar la “transición democrática” en Venezuela… ¿De verdad sabe Abrams algo de democracia? Todo obedece a una patética y burda lógica de dominación imperial, para derrocar por la fuerza a uno de los pocos gobiernos que se resisten al dominio imperial, dentro de su “patio trasero”. Desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1998, han intentado por todos los medios posibles hacer fracasar a la Revolución Bolivariana, mediante sabotajes a su economía, acciones de terrorismo callejero, desabastecimiento de productos de primera necesidad, acciones callejeras violentas, estrangulamiento de la economía venezolana, embargo, bloqueo y sanciones de todo tipo. Todo ello ha ido acompañado de una terrible campaña mediática internacional para desprestigiar al país y a sus gobernantes, implementada por todo el ejército mundial de medios de comunicación que trabajan al servicio del capitalismo transnacional. Noticieros, reportajes y entrevistas de todo tipo para enseñarnos las calamidades que sufre el pueblo (mientras escondían los logros y avances sociales del chavismo), que serían escondidas si quienes gobernaran en Venezuela estuvieran al servicio del imperialismo norteamericano, como de hecho ha ocurrido en el pasado, y continúa sucediendo en la actualidad (¿acaso se cuenta el éxodo mexicano, hondureño o salvadoreño como se cuenta el éxodo venezolano?). Bien, ¿qué tenemos que hacer, entonces? Pues desmontar la mentira. Una mentira que posee muchas caras, muchos intereses, muchos instigadores. Para comenzar, la vida cotidiana en el país latino. En este artículo para el medio Counterpunch escribieron su experiencia el fotorreportero británico Alan Gignoux y la periodista y cineasta venezolana Carolina Graterol, que viajaron a Venezuela durante un mes para grabar un documental para una cadena de televisión. Lo que han recogido se puede resumir en que el retrato que pintan los medios mayoritarios sobre el país comparado con sus experiencias sobre el terreno, son dos cosas muy distintas. Ellos advirtieron una realidad muy diferente a la que nos cuentan estos medios. No existen indigentes ni pobres por las calles. Esto se debe a los diversos programas multidisciplinares del gobierno venezolano, que incluyen servicios sociales para sacar a los niños de las calles o devolverlos con sus familias. Es evidente que existe desgaste popular, y un cansancio generalizado debido a la situación del país, por el hecho de constituir el centro del foco mediático internacional. Pero el retrato no es el mismo de Colombia o Brasil, justamente los dos países cuyos gobiernos neoliberales (títeres de USA en este objetivo, como son Iván Duque y Jair Bolsonaro) no pueden impedir que sus calles estén llenas de niños. La pobreza extrema no parece comparable, por tanto, a la de otros países sudamericanos. Por supuesto existe delincuencia, pero mucho menor que la existente en El Salvador, por ejemplo. El problema es que si un país es hostigado, sancionado, extorsionado y bombardeado mediáticamente, los efectos se dejan sentir. Y por tanto, la inflación está por las nubes (ya superó el 300%), la comida está cara, pero el gobierno ha creado los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), que proporcionan alimentos básicos a 6 millones de familias todos los meses. Impera la dieta vegetariana, y tal vez la principal queja que mostraron los ciudadanos a los referidos periodistas fue que no podían comer tanta carne como antes. Pero antes del chavismo (bajo el gobierno de Carlos Andrés Pérez, por cierto muy amigo de Felipe González, que ahora se desgañita pregonando las tiranías de Maduro), Venezuela soportaba un índice de pobreza extrema del 40% y un 80% de pobreza. Otros suministros como la electricidad, el agua o el transporte público no han subido tanto, y representan un pequeño porcentaje del gasto familiar. Pero como decimos, las sanciones estadounidenses han afectado al país, y la vida ha empeorado desde entonces. Cualquier país es sensible a una guerra económica de estas dimensiones. La hiperinflación inducida y el bloqueo de todos los préstamos internacionales han debilitado la economía venezolana, pero son factores exógenos, no endógenos. Por supuesto, el gobierno de Maduro ha cometido errores de bulto durante estos últimos años (el propio PSUV lo ha reconocido), la Revolución Bolivariana no es perfecta, pero el país estaría mucho mejor si no fuera blanco de los ataques de la ira estadounidense, y del vergonzoso seguidismo de sus aliados. La comunidad internacional tiene bloqueados casi 10.000 millones de dólares del gobierno bolivariano. La tal “crisis humanitaria” es otro falso eslogan creado por Estados Unidos para justificar la intervención. Luis Hernández Navarro, en este artículo para el medio mexicano La Jornada, relata: “Cada mes, por conducto de los más de 32 mil comités locales de abastecimiento y producción (CLAP), se distribuyen toneladas de alimentos a los sectores populares a precios subsidiados. Su entrega no está condicionada a ninguna afiliación política. Los comités son una forma de organización popular que, junto al Ministerio de Alimentación, se encargan de entregar productos de primera necesidad casa por casa. Las familias tienen acceso por esta vía a arroz, lentejas, frijoles, aceite, atún, harina de maíz, azúcar y leche. Cerca de 11 mil CLAP reparten comida y artículos de higiene personal”. Pero que no exista una crisis humanitaria no quiere decir que no existan problemas: los ingresos por petróleo han bajado (a lo que se añade que el Gobierno venezolano no supo diversificar su modelo productivo, haciéndose esclavo de la renta petrolera, lo cual provoca que sus ingresos estatales estén muy expuestos a los vaivenes del mercado), la hiperinflación devora los ingresos de los venezolanos, los precios están desfasados con respecto a los salarios, escasean muchos productos, existe dificultad para utilizar dinero en efectivo, escasean medicinas y otros productos de insumo, así como productos de higiene personal, etc. Pero para paliar en parte todo ello, existe esta red de protección social, que amortigua bastante todas estas carencias. Al ser un país cuya economía descansa en la exportación de crudo, la caída mundial de estos precios desde el año 2014 ha repercutido muy negativamente en las finanzas nacionales. El modelo productivo venezolano, como apuntábamos, no ha sabido diversificarse, de tal forma que la guerra económica y el bloqueo creciente por parte de los Estados Unidos y sus perritos falderos han agravado bastante la situación. El ataque contra la moneda nacional, el bolívar, es incesante. Se han congelado, bloqueado e incautado activos financieros del país por todo el mundo, por mor de la perversa influencia norteamericana en los mercados dolarizados. También se han bloqueado las cuentas de la petrolera estatal PDVSA, a través de su filial norteamericana, CITGO. Todo ello retrata un panorama ciertamente debilitado de la economía venezolana, pero como decíamos anteriormente, lo que se vive hoy es apenas nada comparado con la precariedad que vivieron hasta 1998. El chavismo les trajo más ambulatorios sanitarios, más educación integral, desayunos y almuerzos para los escolares, 42 nuevas universidades en el país, se erradicó el analfabetismo, se construyeron viviendas sociales, se potenciaron el trabajo, el recreo y la cultura, así como la participación ciudadana, y se instaló la libertad de expresión para el pueblo, así como un sistema electoral completamente garantista, avalado internacionalmente, por mucho que quieran desprestigiarlo desde la oposición. A todo esto es a lo que le tienen miedo los yanquis, a que su “patio trasero” se vuelva más libre. Le tienen miedo a la dignidad y a la libertad y emancipación de los pueblos. Por eso cualquier conato de evolución en esa línea es interceptado. Todos los demás argumentos son excusas para esconder la realidad. ¿Cuál es entonces la realidad? Lo cierto es que Juan Guaidó es un falso líder, construido por el imperialismo, que trabaja a su servicio, representando una avanzadilla política a todo un ejército de ocupación en construcción cuyo fin es establecer en Venezuela un gobierno tutelado, como en el pasado, por la Administración norteamericana. Ello implica una agenda de destrucción de todos los avances sociales del chavismo, así como de los derechos humanos, de las libertades públicas y de la democracia en el país. Los medios de comunicación dominantes en Venezuela, así como los líderes de los países vecinos (Brasil, Colombia…) ya hablan abiertamente de liquidar todo rastro de socialismo, de prohibir la ideología de izquierdas, mediante una reforma constitucional que llevaría a cabo Juan Guaidó. El sostén lo proporcionarían las tropas imperialistas una vez que entraran al país, o bien abiertamente (si se opta por la intervención militar), o bien solapadamente, si se opta por caballos de troya como la falsa ayuda humanitaria. Sería el colofón de la guerra híbrida a la que llevan sometiendo al país latino desde 2013, combinando falsa propaganda, bloqueo económico, financiero y comercial, desabastecimiento de productos, inflación inducida por los capitales exteriores, actividades terroristas (paramilitares, guarimberos…) y guerra mediática internacional. Frente a todo ese tren injerencista, digámoslo alto y claro: la democracia no está en juego en Venezuela. Lo que está en juego es el derecho de los países a su libre determinación, y a llevar a cabo su propio sistema y organización política, económica y social. Están en juego la dignidad, la emancipación, la libertad, la independencia y la autodeterminación. Está en juego todo aquello que proporciona la verdadera soberanía a los países, comenzando por la propia soberanía energética, que es lo primero que pretenden eliminar. Estados Unidos ya tiene sus planes de intervenir en los recursos energéticos del país a través de sus propias empresas, para que sean éstas las que abiertamente controlen y administren dichos recursos. La cercanía física del país latino a la superpotencia es la mejor credencial para un abastecimiento rápido y controlado. Pero no únicamente el petróleo: coltán, oro, uranio, bauxita…Venezuela es rica en todos ellos, y son materias primas imprescindibles para la construcción de todo tipo de tecnologías. Álvaro Verzi Rangel lo ha resumido brillantemente: “La cadena de mando está clara: los halcones de Washington mandan, Juan Guaidó y los cómplices del Grupo de Lima acatan, prontos para la repartija del botín venezolano. Todo esto con un ataque mortal por redes sociales y medios hegemónicos, para crear el imaginario colectivo de que se está liberando a un pueblo sometido”. El fin que se persigue está clarísimo: volver a tener al pueblo venezolano sumido en la ignorancia y bajo la influencia y el control del perverso neoliberalismo. Pero en Venezuela se han encontrado con un hueso duro de roer: aún con todas sus limitaciones y errores, Maduro es digno sucesor de Chávez, el Comandante que iniciara la Revolución Bolivariana, y que fuera capaz de concienciar a un pueblo digno que lucha por su futuro. Hoy día el chavismo ha conseguido tener un pueblo bravío con conciencia política (al igual que ya consiguiera Fidel Castro con el pueblo cubano), y en pie de lucha, en unión con su Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB), nacida del pueblo mediante el proyecto de unidad cívico-militar, sin castas militares, y con un grado de conciencia popular y de democracia realmente envidiables. Por eso hasta ahora todas las iniciativas para intentar doblegar la Revolución Bolivariana han fracasado. Y eso que cada vez la oposición venezolana y el imperialismo juegan más sucio: han secuestrado helicópteros, han lanzado drones para asesinar a Maduro, se han gastado miles de millones de dólares en falsa propaganda en sus medios para hostigar al gobierno, han quemado vivas a personas en la calle, han acaparado alimentos para provocar el caos, han llamado a la intervención extranjera, han llamado a su propio ejército a sublevarse, e incluso han provocado apagones de varios días, teniendo a la población sin agua y sin luz, sin alimentos y sin actividad en los hospitales. Han desplegado todos los medios y posibilidades para crear en Venezuela un estado de excepción social tal, que haga imposible la convivencia cívica y pacífica, con el único objetivo de hacer caer al gobierno. Empresas, gobiernos, instituciones financieras, bancarias, políticas, diplomáticas, militares y mediáticas internacionales participan en esta guerra, pero Venezuela aún resiste a esta odisea. Todo esto se produce, y se expande a escala mundial, cuando existen agentes interesados en ello. Estos agentes despliegan un doble e hipócrita rasero a la hora de juzgar o ignorar a determinados países, según quiénes sean estos, y a qué intereses sirvan. Los grandes medios de comunicación, piezas a su vez del gran capital transnacional, no están para informar, sino únicamente para actuar de voceros y servir a intereses claramente determinados por fines económicos y geopolíticos. De este modo, la atención se centra en un país determinado (por ser rico en recursos naturales pero no obediente al imperialismo), mientras se ignora, se omite y se invisibiliza mediáticamente a países que en verdad requieren el foco mundial, las ayudas humanitarias y la cooperación internacional para su desarrollo. Un buen ejemplo de esto último es Haití, un país cuya situación política, social y económica es infinitamente peor que la de Venezuela. ¿Cuántas noticias recibimos de Haití diariamente? ¿Cuántas horas de radio y televisión le han dedicado? ¿Cuántas páginas de la prensa internacional? ¿Cuántos conciertos de música se han organizado para su ayuda? ¿Cuántos músicos o artistas en general se han solidarizado con su situación? Hoy día Haití bordea la guerra civil bajo el continuo aumento de la protesta social, revueltas populares y manifestaciones callejeras, con episodios de rapiña incluidos. Pero mientras nuestros informativos nos dan día a día la última hora sobre Venezuela, no nos informan de que el 70% de la población haitiana vive en la profunda pobreza, no hay salud, ni educación, ni viviendas, ni trabajo, y donde una pequeña clase enriquecida y corrupta maneja el pequeño país como si fuera su cortijo. ¿Será tal vez porque el actual gobernante es cercano a Estados Unidos, y abraza el neoliberalismo? ¿O bien será porque esta pequeña nación caribeña no posee las mayores reservas petrolíferas del mundo? Pero no acaban aquí los desagravios: podríamos hablar por ejemplo de Honduras, país que ha organizado junto a El Salvador y Guatemala las Caravanas de Migrantes hacia Estados Unidos, porque sus vidas se han vuelto insostenibles en sus países de origen. Tampoco se organizan allí conciertos solidarios, ni ocupan titulares de prensa o televisión. ¿Por qué los medios de comunicación no se han hecho eco de los más de 380.000 muertos acumulados en México desde 2008? ¿Por qué no hemos encontrado ninguna noticia en portada que nos hable sobre el incremento en 2018 en un 166% de los homicidios en las favelas de Río de Janeiro? ¿Quizá porque no son dictaduras? ¿Lo es Venezuela? ¿Es el mandatario venezolano un dictador y no el déspota de Arabia Saudí que masacra a la población yemení y manda a asesinar a un periodista de su país en su embajada en Turquía? ¿Es el gobernante venezolano un dictador y no el que ostenta el poder en el régimen neofascista y genocida de Israel? ¿Es Venezuela una dictadura e Israel una democracia ejemplar, a pesar de violar los derechos humanos en los territorios ocupados y su negativa a obedecer las resoluciones de Naciones Unidas? ¿Es Venezuela una tiranía y Estados Unidos una democracia ejemplar, cuyo Presidente ha sido calificado como un trastornado por diversos estudios psicológicos de su personalidad, que ha despedido sin rubor a los más altos cargos de su gabinete cuando no estaban de acuerdo con él, o que provoca la muerte de los migrantes en su frontera con México? ¿Es que son todos estos ejemplos democracias mejores que Venezuela? Como estamos comprobando, las mentiras se desmontan muy fácilmente. La crítica falsa e inducida también. La hipocresía también. La verdad es más difícil que salga a la luz. Requiere un estudio crítico y atento a la situación, y requiere también tratar los asuntos en perspectiva, y no quedarse con la foto fija, del momento. El hostigamiento que hoy sufre Venezuela, salvando todas las distancias, es el mismo (en realidad, muchísimo peor, pues han multiplicado sus medios y su poder bajo la globalización neoliberal) que ya sufriera el Chile de Salvador Allende en su época. Si entonces era el dúo formado por Richard Nixon y Henry Kissinger, hoy los halcones norteamericanos son Donald Trump, Mike Pence, Mike Pompeo, Marco Rubio, Elliot Abrams y John Bolton. Los hostigadores de hoy son aún peores que los de entonces. Sus métodos también. Su beligerancia no conoce límites. Sólo toleran la democracia cuando no afecta a sus intereses. Cuando esto ocurre la destruyen sin más miramientos, y colocan en su lugar los regímenes más fascistas, despóticos y racistas de que son capaces. Pero sobre todo, aúpan a regímenes obedientes a las consignas de Washington. Con la Revolución Cubana llevan 60 años intentándolo. Afortunadamente, no han podido con ella, y esperamos que tampoco puedan acabar con la Revolución Bolivariana, que comenzara ese gigante llamado Hugo Chávez Frías, y al que también prepararon todo tipo de boicots, amenazas y sabotajes. Repasando los actores que hostigan a Venezuela tendremos una radiografía clara de la situación: el Grupo de Lima (auténticos vasallos del imperialismo en su propia tierra), la Unión Europea (la misma que impide que los barcos rescaten a los refugiados en el mar, y que también expolian a países de donde se ven obligadas a escapar miles de personas), y el propio Imperio representado por Donald Trump y sus secuaces, los mismos que llevan sembrando la semilla del horror y del odio por todo el mundo desde su fundación. La derecha local, mundial y el imperialismo sólo buscan ahondar aún más las penurias de la población, pues esto es exactamente lo que traerán los planes políticos y económicos de carácter injerencista en Venezuela, desde el momento en que comiencen a diseñarse los planes de ajuste y el sometimiento a los organismos internacionales como el FMI. Pero dicho esto, también hay que instar al Gobierno de Nicolás Maduro a que elimine sus ataques al pueblo trabajador, su represión a las legítimas protestas obreras y populares, y sus políticas centradas en la renta petrolera que mantienen al pueblo venezolano en una situación de pobreza, hiperinflación y desesperación. ¿Qué busca el imperialismo en Venezuela? Situar el acceso a los recursos naturales del país de forma más cercana y rápida, desmontar todas las conquistas sociales del chavismo, implementar un programa de incremento del endeudamiento exterior y permitir una mayor penetración del capital imperialista, a través de sus empresas. La estrategia, una vez han fallado todos los intentos de materializar estos planes, es preparar el terreno para convertirlo en un Estado fallido, al estilo de Haití, que les proporcione una mayor autoridad moral para intervenir, con la connivencia de la comunidad internacional. El pasado 23 de marzo se han cumplido dos meses desde la ridícula autoproclamación de Guaidó, y todas las estrategias han resultado fallidas (el reconocimiento internacional generalizado, el intento de introducir una camuflada ayuda humanitaria, el intento de provocar un estallido social multitudinario tras el apagón de 3 días que dejó sin luz, agua ni energía al 70% del país, etc.). Los Servicios de Inteligencia detuvieron la pasada semana a Roberto Marrero, el número 2 de Guaidó, acusado de organizar un grupo criminal a base de mercenarios extranjeros, y a quien se le incautó un lote de armas de guerra y dinero en efectivo en divisas extranjeras. Su plan, según el Ministerio del Interior venezolano, era atentar contra la vida de líderes políticos, militares y judiciales, así como efectuar diversos actos de sabotaje. Para animar todavía más el cotarro, y fomentar entre las grandes masas la conciencia contra Venezuela, se organizó en Cúcuta un concierto, organizado por el magnate británico Richard Branson, y donde acudieron numerosos cantantes y grupos de derecha, tales (entre otros) como Miguel Bosé, Luis Fonsi, Carlos Vives, Juanes, Maná, Juan Luis Guerra o Alejandro Sanz. Se suponía que el concierto crearía el clima necesario para fortalecer la entrada de la “ayuda humanitaria” a Venezuela, pero no fue así. Nicolás Maduro ya había dejado claro que Venezuela no había solicitado dicha ayuda, que Venezuela merece respeto y dignidad, que era un show montado por el circo mediático internacional, y que era una ayuda “envenenada” (como después se ha demostrado fehacientemente). Estados Unidos utiliza “ayuda” que, bajo el falso pretexto humanitario, permite introducir armas, espías, agentes encubiertos disfrazados de médicos y agentes paramilitares que vayan preparando el terreno para una intervención. Si de verdad el gobierno estadounidense quisiera ayudar al pueblo venezolano que pasa penurias, tenía el recurso fácil de levantar las sanciones, pero sin embargo esto no se hace. Con una mano se hace sufrir al país, y con la otra se le presta ayuda. ¿Qué sentido tiene esto? La Administración Trump puede devolver los enormes activos de las empresas públicas venezolanas que están confiscados, y puede levantar los bloqueos comerciales y financieros que agobian al país. Al ver fracasada esta falsa operación “humanitaria”, los mismos que la enviaban quemaron sus propios camiones, seguramente para que no se descubriera lo que llevaban dentro. El cambio de régimen en Venezuela debe ser, “el primer paso para establecer un nuevo orden en América Latina”, titulaba el 30 de enero un artículo del Wall Street Journal. Los siguientes pasos serán derrocar a los gobiernos de Cuba y Nicaragua, explicaba. Se trata de expulsar las influencias chinas, rusas e iraníes de la región, romper el vínculo establecido entre Venezuela y Cuba, y hacer caer sus dos gobiernos, explicaba ya en noviembre el Consejero de Seguridad, John Bolton. Guaidó y sus seguidores han sido incapaces, porque se les ha visto claramente el plumero, de dividir a las fuerzas armadas, de provocar un golpe militar, de organizar una invasión extranjera (algo que no queda descartado por Washington), ni siquiera de provocar un levantamiento de masas en Venezuela. Creemos que su tiempo ha acabado, y que al final terminará como sus antiguos compañeros de viaje. No convoca elecciones (porque sabe que las perdería), ni posee poder administrativo interno, ni poder sobre los estamentos fácticos del país. No obstante, las presiones sobre el país se recrudecen, aumentan las amenazas, se endurecen las sanciones, y los bloqueos financieros y bancarios se extienden, ante la pasividad de la ONU. El aprovisionamiento de medicinas y alimentos cada vez es más débil, y escasean los insumos básicos necesarios. Pero aún así, no se ha producido el caos que Estados Unidos esperaba que se produjera. Y mientras el pueblo sufre, el fantoche Guaidó se aloja con su familia en toda una planta de un lujoso hotel del barrio de Las Mercedes, en Caracas. Por cierto que allí, en sus lujosas habitaciones, no sufrieron (porque estaban preparados con generadores) uno de los últimos ataques de su terrible “hoja de ruta” hacia la “libertad” y “la democracia”, como fue el ataque cibernético contra la estructura energética del país, extendiendo la oscuridad a lo largo y ancho del territorio. Fallaron por tanto los dispensarios de gasolina, y se produjo un colapso colectivo de los transportes y la sanidad, el bombeo de agua corriente, la caída de las telecomunicaciones, Internet y la televisión, el control aéreo, etc. También tuvo como consecuencia la muerte de decenas de hospitalizados por imposibilidad de operarlos o aplicarles diálisis. La intención es deteriorar permanentemente a Venezuela, fomentando un clima social de odio y agresiones que justifique la intervención militar extranjera, por motivos “humanitarios”. Es el mismo guión que ya se pusiera en marcha en varios países desde la década de los años 70 del siglo pasado. Los venezolanos pasan a ser, bajo esta despiadada estrategia, “daños colaterales”. Por cierto que en el momento de finalizar este artículo, volvíamos a tener noticia de que de nuevo Venezuela a quedado a oscuras. Sabotajes y terrorismo interno, provocaciones y presión, bloqueos económicos y financieros, todo con el fin de aumentar el descontento social, y el miedo entre la población hostigada. Si pudieran les quitarían hasta el sol. Nada les detiene en su perverso objetivo de derrocar el chavismo y hacer de Venezuela una nueva colonia estadounidense. Los métodos de ciberguerra, sabotaje y atentados selectivos están siendo los preferidos de Washington, antes que acudir a una intervención militar al uso, que podría representar una opción menos calculable en sus esfuerzos y en su éxito. A la Casa Blanca le interesa debilitar la Revolución Bolivariana, desgastarla, antes que enfrentarse a ella por la puerta grande. De esta forma, el caos y la anarquía de las masas ciudadanas pueden allanarle bastante el camino, y forzar el derrocamiento del Gobierno de Maduro. Lo llevan intentando desde el paro petrolero de 2002. El ataque contra la represa del Guri fue un ataque informático en toda regla, que requiere millones de peticiones por segundo, ejecutadas desde ordenadores externos, manejados por expertos hackers, de tal manera que anulan la casi totalidad de sistemas robotizados que controlan su funcionamiento. Es parte de lo que se llama en seguridad informática un “caos total”, es decir, anular por vía telemática el conjunto de servicios básicos de un país, atacando escalonadamente toda su infraestructura de red. Salvo algunos suministros que requieren para su anulación la presencia física, la mayoría de ellos (control del tráfico terrestre, suministros de agua y de luz, del gas, la telefonía, los satélites, los sistemas de pago electrónico, los edificios inteligentes, los transportes públicos…) pueden colapsarse por esta vía. Si este tipo de ataques llegan a consumarse al completo, pueden producir perfectamente la quiebra definitiva de todo el conjunto de servicios de un país, dejándolo absolutamente paralizado y presa del caos colectivo. ¿Alguien duda de que los halcones de Washington sean capaces de ejecutar dicho ataque en Venezuela? Nos encontramos por tanto ante escenarios de guerra sofisticados y multifacéticos que engloban guerra económica, guerra psicológica, guerra comunicacional y guerra informática. Está demostrado que no hace falta ni un solo soldado para llevar a cualquier nación al abismo combinando todos estos factores. Sobre todo cuando ese criminal capitalismo está tan globalizado como ahora, y además se anhelan los recursos naturales de dicha nación. Estamos de acuerdo con Atilio Borón cuando califica estas acciones de “crímenes de lesa humanidad. Terrorismo puro y duro meticulosamente planificado por Washington”. Afortunadamente, todos estos ataques han fracasado hasta ahora en su intento de crear un clima social insostenible en el país, que cronifique y agrave los actos vandálicos, el pillaje y los disturbios públicos. Salvo algunas protestas puntuales, no se han registrado saqueos ni disturbios descontrolados. Y es que el imperialismo y sus secuaces han dado con un pueblo digno, unido y determinado a defender su nación de los ataques extranjeros. Si el pueblo venezolano resiste, sólo nos queda esperar a que más tarde o más temprano, los indeseables dirigentes estadounidenses, así como las “boliburguesías” locales que los han apoyado, terminen sentados en el banquillo de la Corte Penal Internacional. (Fuente: Rebelión / Autor: Rafael Silva)



  • La nueva Gran Estrategia de ‎Estados Unidos
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    28/03/2019
    En Estados Unidos se suele creer que el país carece de una Gran Estrategia desde que se cerró la ‎guerra fría. ‎ Una Gran Estrategia es una visión del mundo que se trata de imponer y que todas las ‎administraciones deben respetar. En caso de derrota en un teatro de operaciones, esa estrategia ‎sigue aplicándose en otros hasta que acabe por triunfar. Al final de la Segunda Guerra Mundial, ‎Washington optó por seguir las directivas que el embajador George Keenan había trazado en su ‎célebre despacho diplomático. Se trataba de describir un supuesto expansionismo soviético para ‎justificar una política de «contención» (containment) frente a la Unión Soviética. El hecho es ‎que, después de haber perdido las guerras en Corea y Vietnam, Estados Unidos acabó ganando. ‎ No es frecuente que se logre concebir una Gran Estrategia, aunque estas han existido, como sucedió ‎en Francia, con Charles De Gaulle. ‎ A lo largo de los 18 últimos años, Washington ha logrado poco a poco fijarse nuevos objetivos y ‎nuevas tácticas para alcanzar esos objetivos. ‎ 1991-2001 un periodo de desconcierto ‎En el momento de la desaparición de la Unión Soviética, el 25 de diciembre de 1991, ‎Estados Unidos, entonces bajo la administración de Bush padre, consideró que ya no tenía rival. ‎El presidente, victorioso por defecto, desmovilizó 1 millón de soldados e imaginó un mundo de ‎paz y prosperidad. Liberalizó las transferencias de capitales para que los capitalistas pudieran ‎enriquecerse y –como él creía– así enriquecer también a sus conciudadanos. ‎ Pero el capitalismo no es un proyecto político sino una forma de ganar dinero. Las grandes ‎empresas estadounidenses –no el Estado federal– se aliaron al Partido Comunista Chino (de ahí ‎el famoso «viaje al sur» de Deng Xiaoping). Esas grandes empresas estadounidenses ‎trasladaron a China las filiales de menor valor agregado que poseían en Occidente, y lo hicieron ‎simplemente porque los trabajadores chinos, con niveles de educación menos elevados, aceptaban ‎salarios 20 veces más bajos que en Occidente. Así se inició el largo proceso de ‎desindustrialización de Occidente. ‎ Para poder manejar con menos trabas sus negocios transnacionales, el Gran Capital trasladó sus ‎haberes a países donde encontraba menos obligaciones fiscales y descubrió así la posibilidad de ‎escapar a sus responsabilidades sociales. Esos países, cuya flexibilidad en materia de impuestos y ‎discreción son indispensables al comercio internacional, se vieron bruscamente implicados en ‎innumerables y gigantescas tramas de «optimización fiscal», una bonita formulación técnica para ‎lo que antiguamente se llamaba «defraudar el fisco», procedimiento con el cual lucraron ‎en silencio. Se abría así el reinado de la Finanza sobre la Economía. ‎ La estrategia militar ‎En 2001, Donald Rumsfeld, secretario de Defensa y miembro permanente del «Gobierno de ‎Continuidad» [1], creó ‎una Oficina de Transformación de la Fuerza (Office of Force Transformation) que puso en manos ‎del almirante Arthur Cebrowski, quien ya había trabajado en la informatización de las fuerzas ‎armadas y se dedicó entonces a modificar la misión de dichas fuerzas. ‎ Sin la Unión Soviética, el mundo se había hecho unipolar, o sea ya no estaba gobernado por el ‎Consejo de Seguridad sino única y exclusivamente por Estados Unidos. Para mantener ‎su predominio, Estados Unidos se planteó dividir la humanidad en dos partes. De un lado ‎estarían los Estados considerados estables (los miembros del G8 –incluyendo Rusia– y los aliados). ‎Del otro lado quedaría el resto del mundo, convertido en un simple “tanque” de recursos ‎naturales. Washington ya no consideraba el acceso a esos recursos como algo vital para ‎sí mismo, pero estimaba que los Estados estables sólo debían tener acceso a los recursos ‎a través de Estados Unidos. Para imponer esa situación era necesario destruir previamente las ‎estructuras de los Estados en los países considerados “tanques” de recursos, de manera que ‎no pudiesen oponerse a la voluntad de la primera potencia mundial, ni prescindir de esta [2].‎ Esa es la estrategia que Washington ha estado aplicando. Comenzó por el Gran Medio Oriente o ‎Medio Oriente ampliado –con las guerras en Afganistán, Irak, Líbano, Libia, Siria y Yemen. A pesar ‎de los anuncios de la secretaria de Estado de la administración Obama, Hillary Clinton, sobre el ‎‎«Giro hacia Asia» (Pivot to Asia), el desarrollo militar de China impidió aplicarla en el Extremo ‎Oriente y ahora Washington apunta a la Cuenca del Caribe, arremetiendo inicialmente contra ‎Venezuela y Nicaragua. ‎ La estrategia diplomática ‎En 2012, el entonces presidente Barack Obama retomó el leitmotiv del Partido Republicano y ‎convirtió en prioridad nacional la explotación de los hidrocarburos (petróleo y gas) de esquistos ‎mediante el método de fracturación hidráulica. En unos años, Estados Unidos multiplicó sus ‎inversiones en ese sector y se convirtió en el primer productor mundial de hidrocarburos echando ‎así abajo los paradigmas de las relaciones internacionales. ‎ En 2018, Mike Pompeo, ex director de Sentry International, fabricante de maquinaria para la ‎industria del petróleo, se convirtió en director de la CIA y, posteriormente, en secretario de ‎Estado. Pompeo creó un Buró de Recursos Energéticos (Bureau of Energy Resources) que puso ‎bajo la dirección de Francis Fannon. Esta estructura era el equivalente diplomático de lo que fue la ‎Oficina de Transformación de la Fuerza en el Pentágono e instauró una política enteramente ‎enfocada a tomar el control del mercado mundial de los hidrocarburos [3]. Para ello imaginó un nuevo tipo de alianzas como la llamada Región Indo-pacífica ‎Libre y Abierta (Free and Open Indo-Pacific). Ya no se trata de crear bloques militares, como los ‎QADS, sino de organizar alianzas alrededor de objetivos de crecimiento económico basados en la ‎garantía del acceso a fuentes de energía. ‎ Ese concepto encaja en la estrategia Rumsfeld/Cebrowski. Ya no se trata de apropiarse los ‎hidrocarburos del resto del mundo, hidrocarburos que Washington ya no necesita, sino de ‎determinar quién tendrá acceso a ellos para poder desarrollarse y quién no. Esto es una ruptura ‎total con la doctrina del agotamiento del petróleo que la familia Rockefeller y el Club de Roma ‎promovieron desde los años 1960, doctrina retomada después por el Grupo de Desarrollo de la ‎Política Energética Nacional (National Energy Policy Development Group) del vicepresidente ‎estadounidense Dick Cheney. Estados Unidos estima ahora que no sólo no se ha producido la ‎temida desaparición del petróleo sino que además, a pesar del drástico aumento de la demanda, ‎la humanidad cuenta con hidrocarburos suficientes para al menos un siglo. ‎ En este momento, bajo pretextos tan numerosos como variados, Pompeo acaba de bloquear el ‎acceso de Irán al mercado mundial de hidrocarburos, está haciendo lo mismo con Venezuela y, ‎para completar el cierre, Estados Unidos va a mantener tropas en el este de Siria para impedir ‎que ese país pueda explotar los yacimientos existentes en esa parte de su territorio. ‎Simultáneamente, Pompeo ejerce la mayor presión sobre la Unión Europea para que esta renuncie ‎al gasoducto ruso Nord Stream 2 y también sobre Turquía, para que renuncie al Turkish Stream.‎ La estrategia comercial ‎En 2017, el presidente Donald Trump trata de que regrese a Estados Unidos al menos una parte ‎de los empleos que las empresas estadounidenses habían transferido a Asia y a la Unión Europea. ‎Basándose en los consejos del economista de izquierda Peter Navarro [4], Trump puso fin a la Asociación Transpacífica y renegoció el Tratado ‎de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN, llamado en inglés NAFTA y en francés ALENA). ‎Al mismo tiempo instauró derechos de aduana prohibitivos para la importación de automóviles ‎alemanes y la mayoría de los productos chinos y completó todo lo anterior con una reforma fiscal ‎que estimula la repatriación de los capitales estadounidenses. Esa política ya ha permitido ‎mejorar la balanza comercial y reactivar el empleo. ‎ En otras palabras, ya está montado el dispositivo completo en los sectores económico, ‎diplomático y militar, vinculados todos entre sí y cada uno con sus instrucciones precisas. ‎ La principal ventaja de esta nueva Gran Estrategia es que las élites del resto del mundo siguen ‎sin haberla entendido. Washington todavía tiene a su favor el factor sorpresa, acentuado ‎además por el sistema de relaciones públicas deliberadamente caótico de Donald Trump. Pero ‎si observamos los hechos –en vez de dejarnos distraer por los tweets presidenciales–, podemos ‎comprobar que Estados Unidos ha logrado avances después del periodo incierto de los ‎presidentes Clinton y Obama. ‎ (Fuente: Red Voltaire / Autor: Thierry Meyssan) Notas: [1] El «Gobierno de Continuidad» es una instancia estadounidense creada por ‎el presidente Eisenhower en tiempos de la guerra fría pero que aún sigue funcionando. ‎Su misión es garantizar la continuidad del Estado estadounidense en caso de ausencia o ‎desaparición del ejecutivo –como la muerte del presidente, del vicepresidente y de los presidentes ‎de las dos cámaras del Congreso durante un conflicto nuclear. Aunque la composición exacta del ‎Gobierno de Continuidad es secreta, esa instancia dispone de medios muy importantes. [2] Esa ‎estrategia fue dada a conocer por el asistente de Cebrowski, Thomas Barnett, en su libro ‎‎The Pentagon’s New Map, publicado por Putnam Publishing Group en 2004. [3] “Mike Pompeo Address ‎at CERAWeek”, por Mike Pompeo, Voltaire Network, 12 de marzo ‎de 2019. [4] Ver Death by China, ‎Peter Navarro, Pearson, 2011 y Crouching Tiger: What China’s Militarism Means for the World, ‎Prometheus Books, 2015.



  • De nuevo llegan elecciones
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    25/03/2019
    Una vez más nos llaman para que acudamos a su circo. Saldrán a la calle a hacernos promesas que nunca cumplen. Caminarán por pueblos y barrios para que veamos sus trajes. Nos hablaran de Euzkadi, Nafarroa, Comunidad Autónoma Vasca, España, de vez en cuando de Euskal Herria. A veces es difícil saber quién miente más. El mundo político institucional está podrido. Hay que ver las barbaridades y mentiras que nos cuentan para pedirnos el voto. Todo esto con beneficio par sus intereses políticos y económicos pues esto no revierte en el Pueblo Trabajador Vasco. Solo hay que ver en qué situación se encuentra inmersa la mayoría de la población. A algunos no les llega para la calefacción y a otros justo para comer. Los jubilados con pensiones ridículas con las que no pueden hacer frente a los gastos más elementales. Los jóvenes sin trabajo y cuando consiguen alguno lo son con sueldos de miseria. Su futuro es de dar miedo. Algunos hemos trabajado, muchos, muchísimos años para que otros puedan vivir bien y antes y ahora se permiten el lujo de seguir robando y aquí todo se arregla recortando a unos para que se lo lleven otros. Hace tiempo que conocemos la trampa, los ricos cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres. Vosotros sois de otra galaxia porque no sufrís en vuestras propias carnes las calamidades por las que el pueblo tiene que pasar para malvivir en todos los sentidos. Os merecéis nuestro desprecio. Pasarán las elecciones y seguiréis en vuestras poltronas porque habéis nacido para eso y no para servir el pueblo de manera que este pueda vivir dignamente. Es hora de que pongamos en marcha la ABSTENCIÓN REVOLUCIONARIA. Debatamos en pueblos y barrios cuales son nuestras necesidades. El pueblo organizado es el mejor parlamento. Euskal Herria tiene sabias experiencias en cuanto al movimiento obrero, popular, vecinal. Tenemos que alejarnos de esta babarie kapitalista que en sus épocas más agudas de crisis solo ofrece nuevo agujero al cinturón y más palo por si acaso. Los que algo saben de economía marxista, dicen que la crisis capitalista que ha generado el desequilibrio actual, se queda. Y bien asentada. Empecemos por abajo. No hay otra solución ¡¡¡ABSTENTZIO IRAULTZAIEA!!! Jose Manuel Marcos Rivero «Josefo»



  • La “pax americana” amenaza no solo a Venezuela (1ª y 2ª parte)
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    23/03/2019
    Creo que aprendí del prócer Secundino Delgado que no se puede ser independentista en una nación colonizada si no se es, al tiempo, internacionalista. Leyendo a Marx aprendí también que, viceversa, no se puede ser socialista sin ser anticolonialista y, mucho menos, cuando es tu propia nación la que sufre la embestida colonial. Por eso mismo, como anticolonialista, independentista canario y marxista, no puedo permanecer en silencio ante la nueva embestida imperial sobre Venezuela, nación entrañable para todos los canarios, de permanente presencia en toda mi niñez y juventud y donde aún tengo familia. Añadamos a eso que, precisamente por aspirar a la libertad en nuestra tierra, no solo tenemos que apoyarla en otras de cualquier lugar, sino que, además, necesitamos entender lo que sucede en este proceso del enfrentamiento “soberanía patria vs. Imperio” –como sucede ahora en Venezuela- porque nuestro propio camino como colonia española y la apetencia del brazo armado gringo, la OTAN, que tiene puestos sus ojos en nosotros, nos obliga a aprender esta lección. No trato en este escrito de defender la legitimidad del gobierno Maduro, que la tiene a pesar de errores cometidos, porque pienso que tenemos que ir más allá de un caso concreto y ver, a través de su historia y comportamiento, cual es la verdadera naturaleza de la amenaza imperial, amenaza que trasciende más allá del mero aprovechamiento de materias primas, como petróleo, oro, coltán etc. en que Venezuela es rica. Se trata del dominio estratégico de todo el continente y la supremacía y control mundial. Ya Goebbels enseñó que repetir una mentira muchas veces la convierte en verdad. Sigue siendo una realidad pese a que las modernas técnicas de marketing han dejado chiquititos, pero no obsoletos, sus once principios. Al contrario. Nunca antes en la historia de la humanidad han circulado, al socaire de las redes y las nuevas tecnologías, tantas falsas noticias, bautizadas ya con el anglicismo de “Fake News”, que nos pone sobre la pista del origen de sus creadores y propaladores. El imperio gringo ha superado al publicista nazi con creces. Ha creado un doceavo principio: repite hasta la saciedad palabras a las que vacías de sentido y úsalas como arma arrojadiza. Así tenemos que echarnos a temblar cuando el imperio hace suyas palabras como “libertad”, “independencia”, “autodeterminación de los pueblos”, “dignidad”, “derechos humanos”…y un largo etcétera con los que arropa y enmascara la larga lista de atrocidades que acompañan a las acciones que, en nombre de estos principios, ejecuta a lo largo y ancho del mundo. Es un listado tan grande y revelador de las intenciones del imperio gringo que no me quedará más remedio que glosarlo en varias partes para poder abarcarlo. Ya desde el inicio de USA como Estado se puso de relieve su voluntad supremacista. Thomas Jefferson, tercer presidente, decía que “América tiene un Hemisferio para sí misma”. El 5º presidente dio su nombre a la “Doctrina Monroe”. Aplicable, en principio, solo para la injerencia de naciones europeas en el Continente Americano cuando las colonias españolas en el continente estaban en plenas luchas de liberación, ha cambiado de sentido. Hoy, aquel Hemisferio de Jefferson tiene dos vertientes, el imperio gringo y el patio trasero latinoamericano. El “América para los americanos” original de Monroe se lee hoy como “América para los norteamericanos”. Ya a fines del XIX, basados en la llamada “Teoría del Destino Manifiesto” que enuncia, con ese nombre, por primera vez el periodista John L. Sullivan en su artículo sobre Texas “Anexión” (Annexatión) (United States Magazine and Democratic Review. Nº1 Julio 1845), donde afirma que “El cumplimiento de nuestro Destino Manifiesto (Manifest Destiny) es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno” que implica que ese Destino Manifiesto patente lo es por asignación Divina. Lo aclara en otro párrafo “…un espíritu de interferencia hostil contra nosotros, con el objeto proclamado de torcer nuestra política y obstaculizar nuestro poder, limitando nuestra grandeza y bloqueando el cumplimiento de nuestro Destino Manifiesto de cubrir el continente señalado por la providencia para el libre desarrollo de nuestros millones que cada año se multiplican.” Con base a este mandato cuasidivino el naciente imperio se ceba, en su propio territorio, con los nativos indios a los que elimina o arrincona y, en “su Hemisferio”, con el debilitado México, inmerso en sus conflictos interiores. USA se anexiona Texas en1845, tras un falso y muy planificado amago como República independiente y, en 1846, tropas yanquis invaden México al sur del Rio Grande. El general gringo Ulysses S. Grant reconoce en sus memorias que ese avance tenía como objetivo “provocar la guerra sin ser los primeros en atacar para evitar cualquier oposición política a la guerra”. Hay enfrentamientos y el Congreso USA declara la guerra el 13 de mayo de 1846. México la declara diez días después. Como resultado de la derrota del débil ejército mexicano EE.UU se anexiona, por el Tratado de Guadalupe Hidalgo, el 55% del territorio mexicano (más de 2 millones 100.000 Kilómetros cuadrados) que comprenden los actuales estados gringos de Arizona, Colorado, California y Nuevo México y gran parte de los estados de Wyoming, Oklahoma y Kansas. Es una lección que no hay que olvidar. También, con base al supremacismo anglosajón que encierra esa doctrina del Destino Manifiesto, en los EE.UU. no solo el gobierno estaba por la expansión hacia nuevos territorios. Considerando que los gringos eran superiores a los “mestizos” del sur de la frontera y que habría que intervenir en esos territorios para “regenerarlos” proliferaron en los EE.UU ejércitos mercenarios de los llamados “filibusteros” apoyados por empresarios, por grandes compañías y, en algunos casos, por el mismo ejecutivo gringo. La estrategia era copia de la que había dado resultado en Texas: Conquista del territorio, proclamación de una República independiente y, posteriormente, ingreso como Estado en la Unión. Así se intentó con Baja California y con Sonora aunque el gobierno mexicano logro recuperar los territorios, En esa línea, en 1854 y tomando como excusa el querer cobrarle impuestos al multimillonario gringo Cornelius Vanderbilt por su yate anclado en el puerto nicaragüense de San Juan del Norte, la marina yanqui bombardea y destruye el puerto. En realidad, lo que se pretendía era abrirle paso al filibustero gringo William Walker que, financiado y apoyado por Vanderbilt y por los banqueros Morgan y Garrison y la prensa del editor Byron Coleman, invade Nicaragua en 1855, en medio de la guerra civil entre “legitimistas” y “democráticos” y termina por proclamarse Presidente en 1856 en unas elecciones que, según el New York Times, “… en algunas poblaciones obtuvo más votos que el cuádruple de los habitantes, contando a todos los hombres, mujeres, niños y bestias”. Dos años duró esta presidencia en los cuales invadió a sus vecinos de Honduras y El Salvador y, para recaudar fondos y garantizar “la supremacía blanca”, restauró la esclavitud en los territorios que controló. Fue derrotado por una coalición de fuerzas de Honduras, El Salvador, Guatemala y Costa Rica. El paso siguiente de ampliación y clarificación de la Doctrina Monroe lo da el 19º presidente, el republicano Rutherford Hayes, que en 1880, cuando se planeaba la construcción del Canal Interoceánico centroamericano, enunció el Corolario que lleva su nombre, pensado fundamentalmente para dejar sentadas las bases de la posterior apropiación de cualquier canal que se construyera, fuera por Nicaragua o por Panamá que eran las dos opciones posibles. El texto del corolario es bien elocuente: “Para evitar la injerencia de imperialismos extra continentales en América, los Estados Unidos deben ejercer el control exclusivo sobre cualquier canal interoceánico que se construya”. Desde la presidencia de Mc Kinley se propone la expansión a oriente con miras al mercado chino en un intento de hegemonizar los mercados mundiales. Ya en la legislatura anterior, siendo Mc Kinley senador con Groves Cleveland de presidente, Sanford B. Doyle, hijo de un misionero protestante gringo en Hawái y cabeza del “Comité de Seguridad Revolucionario” formado por la élite de propietarios agrícolas gringos en las islas, da un golpe de estado apoyado por el gobierno USA, derriba la monarquía hawaiana y se autoproclama como presidente de la República de Hawái. Los EE.UU tenían anclado un crucero en la bahía de Pearl Harbor del cual, acto seguido, desembarcan los marines para, como siempre, “proteger las vidas de los norteamericanos”. Inmediatamente el embajador gringo, el 1 de febrero de 1893, reconoce este gobierno y proclama a Hawái como Protectorado USA. En 1897, con Mc Kinley ya como 25º presidente los EE.UU. se anexionan el territorio y se construye la base naval de Pearl Harbor que va a tener gran importancia en la guerra con España en Filipinas pero, sobre todo a partir de 1898, cuando los gringos arrebatan Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas a la España colonial –y a los patriotas criollos que luchaban en esas tierras por su independencia en una guerra que prácticamente tenían ganada- se encuentran, además del dominio del Caribe que, con su expansión hacia Oriente y Oceanía, la construcción del canal era vital. Los franceses habían aparcado el proyecto de Lessep desde 1888 pero en 1894 cambian de nombre a la sociedad que pasa a denominarse “Compañía Nueva del Canal Interoceánico” con una concesión para la construcción hasta 1904. Los franceses contrataron los servicios del bufete de “Sullivan & Cromwell” que contaba con socios gringos de mucho peso como General Electric o J.P. Morgan, dueños además de la “Panama Rail Road Com.”, y, entre capitalistas, amañaron la cuestión. Compraron por 3,5 millones de $ las devaluadas acciones de la Compañía Nueva para revendérsela luego por 40 millones al gobierno gringo. El presidente Roosevelt, muy amigo de Cromwel, obligó, a bordo del acorazado “USS.Wisconsin”, a liberales y conservadores colombianos a cesar en la guerra civil – la Guerra de los Mil Días- y, posteriormente, en enero de 2003 al embajador colombiano a firmar el Tratado Herrán-Hay que creaba la “Zona del Canal” bajo jurisdicción gringa, a cambio del pago por parte del gobierno USA de los 40 millones a los accionistas, además de 10 millones para el estado colombiano y el compromiso de una anualidad de 250 mil $ cuando funcionara el canal, idéntica cantidad a la que ya le pagaba por su explotación la Panama Rail Road. El tratado se rechazó en el Congreso Colombiano por lo que el presidente Roosevelt, a principios de noviembre, concentró diez acorazados en ambos lados del istmo, y desembarco varios miles de soldados, obligando a la segregación de Panamá que, por supuesto, cedió a los gringos el control de la zona del canal, supuestamente para “salvaguardar el orden público”. A Colombia, al fin, solo se le dio la ridícula suma de 25 millones $ en compensación por la segregación. Roosevelt se ufanaba, años después, declarando “Yo tomé la Zona del Canal mientras el Congreso debatía”. Para garantizar el despojo, en la Constitución de la nueva república de Panamá, redactada en 1904, se incluye un artículo que faculta al gobierno gringo a intervenir militarmente cuando Washington lo estime necesario. Este, se puede decir, que fue el inicio de la llamada “diplomacia del dólar” combinando la fuerza militar con la mayor potencia económica que permitía, a través de los dólares obtener el control de países enteros. Roosevelt, antes de ser proclamado como 26º presidente, siendo aún vicepresidente con McKinley, ya había aprendido la lección de cómo tratar a los mestizos del patio trasero. Fue cuando se aprobó en el Congreso USA la infame “Enmienda Platt” que obligó a los cubanos a incluir en su Constitución el derecho de los gringos a intervenir en los asuntos cubanos cuando lo estimaran conveniente, además de obligarles a ceder en arrendamiento perpetuo lo que hoy es la Base Militar –además de inmunda e ilegal prisión secreta- de Guantánamo. Los constituyentes cubanos se vieron obligados a incluir en la Constitución de la naciente República, entre otros del mismo cariz, puntos tan infames como este Artículo III:…el Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los EE.UU. por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba.” Con este aprendizaje no es raro que sea Roosevelt el autor del siguiente corolario a la Doctrina Monroe. La enmienda –corolario- de Roosevelt, formulada y aprobada en el “Discurso del Estado de la Unión” ante el Congreso  el 6 de diciembre de 1904, afirma que, si un país latinoamericano o caribeño que esté bajo la influencia de los EE.U U. amenaza o pone en peligro los derechos y/o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el gobierno USA está obligado a intervenir en los asuntos internos del país “descarriado” para “reordenarlo” –términos usados en el original- restableciendo los derechos y patrimonios de los ciudadanos yanquis y sus empresas. Theodore Roosevelt, con esta enmienda, solo daba carácter y cobertura legal a lo que ya practicaba. Meses antes, en febrero de ese 1904, en la República Dominicana, sumida en medio de la contienda civil entre jimenistas y horacistas, y con Santo Domingo cercado por los jimenistas, el remolcador de guerra “USS Yankee”, en protección de un mercante gringo –el Colombia- que trataba de romper el bloqueo, es tiroteado por los jimenistas. En respuesta inmediata, el vicealmirante Ch. Sigsbee ordena al crucero “USS Olympia” y al “USS Newark” bombardear Pajarito y Villa Duarte que quedan totalmente destruidos, mientras que desde el “USS Columbia” desembarcaban las tropas que, durante tres días, ocupan parte del país, fusilando en Bayaguana al general jimenista Nicolás Arias (Masana) antes de terminar esa primera intervención en Dominicana. Theodore Roosevelt declara al respecto que los EE.UU son “el gendarme del Caribe”. Nadie supo nunca el número de muertos que causó el bombardeo y la incursión. Con el mismo Roosevelt en la presidencia yanqui se produce la segunda intervención gringa en Cuba. Estrada Palma alcanza su segunda presidencia de forma fraudulenta en los comicios de 1905 con la repulsa de sus propios compañeros de antaño, incluido Máximo Gómez. La oposición se alza en armas en la llamada “Guerrita de Agosto” y Estrada Palma solicita ayuda a Roosevelt. Otra vez las tropas gringas invaden la isla y el Secretario de Guerra de los EE.UU., William Taft, suspendió las funciones del Congreso y asumió todas  las competencias gubernativas y legislativas para“todo el tiempo necesario para restaurar el orden, la paz y la confianza pública” y, desde luego, para salvaguardar los más de 200 millones de pesos de las propiedades gringas en la isla, que al final de la guerra con España malamente alcanzaba los 50 millones. Taft nombró a Charles E. Magoon como Gobernador provisional de Cuba mientras durara la intervención directa. Se inauguró así la etapa de mayor corrupción, sobornos y represión desde las guerras con España –se llegó incluso a traer esquiroles gringos para frenar las huelgas obreras- que duraría hasta 1909 con la elección del general José Miguel Gómez a la presidencia. En realidad habrá que esperar a la Revolución cubana de Fidel Castro para eliminar el control gringo sobre la isla. La política del “Big Stick” gringa se extiende por toda la presidencia Roosevelt. En 1907 fuerza al gobierno dominicano para que ceda a los EE.UU. la recaudación de todos los ingresos aduaneros, saqueo que duraría hasta 1940. En Panamá, en las elecciones de 1908, de nuevo el Secretario de Guerra W. Taft amenaza que “Si el fraude irrumpe en las elecciones y surgen diferencias sobre quién o quiénes constituyen la autoridad, surgiría la necesidad, en virtud del tratado vigente, de que nosotros determinemos quiénes fueron elegidos legalmente y reconocerlos” amenaza reforzada con la presencia en las costas panameños de la flota gringa, los acorazados “Idaho” y “New Hampshire” en la costa atlántica y el “Praisie” y el “Tacoma” en la pacífica. Como resultado el candidato Ricardo Arias se retiró de los comicios declarando en un comunicado al país que lo hacía porque  “Intento salvar a la república de la ocupación estadounidense”. En realidad es con Theodore Roosevelt cuando comienza el imperialismo gringo a extenderse fuera del patio trasero para adquirir carácter universal. Como ejemplos valen su intervención como mediador para acabar la guerra ruso-japonesa por el control de Manchuria y Corea, actuación que le permitió ser el primer gringo en ser nombrado Premio Nobel, en este caso de la Paz, que volvería a alcanzar otro belicoso gringo “pacifista” como fue Henry Kissinger. La demostración del poderío universal USA fue la “Gran Flota Blanca”  formada por cuatro escuadras navales de combate integradas, cada una, por cuatro acorazados con el correspondiente acompañamiento de una escolta de cruceros, destructores, cañoneras y barcos auxiliares. La flota blanca –el nombre le viene de sus cascos pintados de blanco con orlas doradas en la proa- entre diciembre de 1907 a febrero de 1909 realizó la circunvalación del globo en distintas rutas cada una de ellas para demostrar el poderío yanqui. Vale recordar que el canario –de La Laguna-  Juan Bautista Antequera Bobadilla, al mando de la fragata blindada “Numancia” fue el primer marino que circunnavegó el globo al mando de un buque de guerra, episodio que glosó el también canario Benito Pérez Galdós en uno de sus “Episodios Nacionales” William Taft sucede a Roosevelt como 27º presidente y, junto a la continuidad del Big Stick que propicia que en 1911 acantone 20.000 soldados en la frontera con México y despliegue la armada frente a las costas de la Baja California, siempre con el pretexto de “proteger a los ciudadanos norteamericanos”,  desarrolla la llamada “diplomacia del dólar” desde el inicio de su mandato. Su primer movimiento fue comprar a los banqueros ingleses toda la deuda pública, interna y externa, de Honduras que pasa a ser una neocolonia gringa para medrar a sus anchas las grandes compañías fruteras yanquis: la United Fruit Company y la Standard Fruit Company. Y tras Honduras, Nicaragua. Las relaciones con Zelaya, presidente nicaragüense por el Partido Liberal desde 1890, se habían agriado por la decisión USA de construir el Canal transoceánico por Panamá. Roosevelt ya había intentado deshacerse de Zelaya apoyando a la minoritaria oposición conservadora y colocando sus barcos de guerra en el Golfo de Fonseca. Con la llegada a la presidencia de Taft, el Secretario de Estado gringo Philander Knox mostraba su decisión de intervenir directamente en Nicaragua si la actuación de la “diplomacia del dólar” no daba resultado. Bloqueó los préstamos ingleses a Nicaragua y apoyó a los plataneros gringos establecidos en la Costa de los Mosquitos-recién liberada de la presencia inglesa- donde el gobernador Estrada Morales se había alzado contra Zelaya. Estrada, para ello, recibió de los plataneros gringos un millón de dólares en ayuda y, de manos del cónsul yanqui, Linard, 50.000 $ y 2.000 fusiles. La flota USA bloqueo las costas para impedir a Zelaya que desembarcara tropa, al tiempo que presionaba a Guatemala a apoyar la rebelión  como efectivamente hizo con armas y municiones. La rebelión terminó triunfando gracias al apoyo gringo y llevó, tras variadas vicisitudes, a Estrada a la presidencia con Adolfo Díaz de vicepresidente. El nuevo gobierno entregó por completo el control económico a los estadounidenses y Taft nombró a Thomas Dawson –el que había gestionado para los yanquis el “protectorado” de la República Dominicana- como asesor especial. Dawson obliga al nuevo gobierno a solicitar un elevado préstamo yanqui para rescindir los monopolios que había establecido Zelaya y para pagar a los inversores extranjeros, préstamo avalado por los ingresos aduaneros del país que pasaban así a manos estadounidenses. La situación interna de Nicaragua hacia 1911 se hizo insostenible para la población y la pugna conservadores vs. liberales amenazaba con impedir el pago de la deuda a USA. Un golpe de estado obliga a dimitir a Estrada y lleva al vicepresidente Díaz a ocupar la presidencia con el respaldo de Washington. Adolfo Díaz era un administrador de empresas, contable jefe de la empresa minera “La Luz and Los Ángeles” – propiedad de Knox- a la que Zelaya había amenazado. Contra su gobierno tiránico, que había llevado al país a niveles de pobreza y endeudamiento inauditos, se alzó el que fuera su ministro de defensa Mena Vado coaligado con el caudillo liberal Benjamín Zeledón. La rebelión fue aplastada por las tropas gringas – unos 2.700 infantes de marina y marinos- que invadieron el país. Al año, en 1912, el presidente Taft declara que “No está lejos el día en que tres estrellas y tres franjas en tres puntos equidistantes delimiten nuestro territorio; una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. El hemisferio completo de hecho será nuestro en virtud de nuestra superioridad racial, como ya lo es moralmente” El gobierno USA establece sobre Nicaragua un protectorado. Asume la función del Banco Nacional, de las aduanas, de los ferrocarriles que comunicaban los dos océanos y, en general, de toda la economía del país en desarrollo pleno de la Dollar Diplomacy combinada, como no, con el garrotazo y tente tieso. Las elecciones se amañaban, se prohibía la presentación de candidatos que no fueran conservadores y pro-.gringos y el expolio y control político-económico continuó, con permanentes enfrentamientos entre liberales y conservadores auspiciados y controlados por el gringo invasor a su conveniencia hasta 1927, cuando USA disponía en ese entonces de más de 2.000 marines en el territorio y cuando  el presidente yanqui John C. Coolidge designa al que fue Secretario de Estado con Taft, Henry Stimson, como supervisor en Nicaragua.  Stimson impone de nuevo a Díaz como presidente títere y organiza la Guardia Nacional como única fuerza armada legal en el país que, además de sumamente onerosa para los gringos, era profundamente impopular. La Guardia Nacional y el ejército yanqui fueron  incapaces de frenar a las guerrillas del liberal Augusto Cesar Sandino en una guerra antiimperialista que duró desde 1927 a 1933 en la que intervinieron más de 5.000 soldados yanquis con marina y aviación incluidas. La lucha de Sandino causó un efecto demoledor sobre la imagen gringa no solo en Latinoamérica sino a nivel internacional, por lo que el presidente H. Hoover, en enero de 1933 decidió retirar las tropas invasoras en el mismo día que el liberal Sacasa en coalición con los conservadores ocupara la presidencia nicaragüense. La coalición alcanza con Sandino, una vez salidas de Nicaragua las tropas gringas, un acuerdo de paz en febrero de 1933, pero el control gringo no acaba ahí. La Guardia Nacional queda en manos de Anastasio Somoza, “Tacho”, que monta un complot para asesinar a Sandino en 1934. En 1936, el presidente Sacasa es derrocado por Somoza en un golpe militar instaurando la dictadura más represiva y cleptómana de la historia centroamericana, hasta el punto que, según decía Tacho Somoza, “Que yo sepa, solo tengo una Hacienda y se llama Nicaragua”. El gobierno gringo de Eisenhower sustentó todo el tiempo al régimen somocista, hasta el punto que el propio Tacho declaraba “Pienso permanecer no menos de 40 años, pero si los EE.UU. me hicieran la menor insinuación de abandonarme, lo haré inmediatamente, pidiendo solamente garantías completas para mi persona”. Se instaura así la que él mismo definió como “La política de las tres P”: “Plata para los amigos, palo para los indiferentes y plomo para los enemigos”. Desde luego que el gringo lo conocía bien. Recordemos que el Secretario de Estado de Roosevelt –y el propio Roosevelt- decían de él: “Somoza es un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta” Roosevelt en 1939 invitó al dictador y a su esposa a los EE.UU. En Nueva Orleans, la Universidad Estatal de Luisiana lo declaró Doctor Honoris Causa en Leyes y a su llegada a Washington lo recibió el propio presidente, el vicepresidente, todo el gabinete presidencial y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, todos ellos con sus respectivas esposas. Se llevó a cabo en honor del dictador una gran parada militar con más de 1.500 tropas diversas desfilando, 30 tanques de guerra, tropas y piezas de artillería, todos sobrevolados por 9 superfortalezas volantes. La terrible dictadura somocista perdurará más allá de la muerte de Tacho Somoza a consecuencia del atentado llevado a cabo en León por el poeta Rigoberto López Pérez. Fue transportado herido en un avión militar enviado por el entonces presidente Dwight Eisenhower a un hospital militar de la zona del Canal de Panamá donde, por error médico, murió, pero habrá que esperar al FSLN para acabar con sus retoños Luis y Tachito que, ante la sublevación popular triunfante,  huyen en la madrugada del 17 de julio de 1979 hacia Miami. (Fuente: El País Canario / Autor: Francisco Javier González)



  • Internacionalismo contra imperialismo. (Su historia desde la I Internacional hasta ahora)
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    18/03/2019
    Texto reelaborado tras la charla-debate habida en Maracay, Venezuela, el pasado 16 de febrero, organizado por el Movimiento Continental Bolivariano. Se ha cambiado el orden del temario: aquí empezamos con un rápido repaso de la evolución de la lucha permanente entre el internacionalismo y el imperialismo como unidad de contrarios que nunca cesa en su movimiento, que cambia en sus formas pero mantiene contenidos más agudos. Terminamos con cinco expresiones de esta unidad y lucha de contrarios: internacionalismo versus imperialismo. 1.- HASTA LA I INTERNACIONAL. El internacionalismo proletario empieza a irrumpir en la historia con la revolución de 1848 apareciendo ya como tal, política y teóricamente, en 1864 con la fundación de la I Internacional, pero la solidaridad entre los pueblos y las clases explotadas es muy anterior. Ciñéndonos sólo a la historia capitalista, en Nuestramérica bien pronto surgieron resistencias comunes al invasor, pero también traiciones de caciques que aceptaron la dominación extranjera para mantener algo o mucho de su poder ayudándole en la sobreexplotación de su pueblo y en la invasión de otros pueblos hermanos, o para que a cambio los invasores les ayudasen a destruir a los que les oprimían en ese momento o a los que, simplemente, querían exprimir o exterminar. También esclavas y esclavos se fueron uniendo a las resistencias de los pueblos autóctonos en muchos casos, como en la Venezuela, por citar una experiencia de aquí, de 1552 cuando el Negro Miguel dirigió una sublevación antiesclavista apoyada por pueblos autóctonos. En la Europa del tránsito del feudalismo al capitalismo, la lucha de clases urbana en el norte de la Italia de finales del siglo XIV, en especial en Florencia, estaba facilitada por las herejías político-religiosas defensoras de la hermandad de las y los pobres frente al «pecado» de la riqueza: un «internacionalismo» utópico pero real por su efectos sociales mortalmente enfrentado al universalismo católico que era la forma ideológica del «imperialismo» medieval. Expresiones de estas herejías también sirvieron como cemento de valores solidarios de igualitarismo y justicialismo en la guerra nacional y social husita en la Bohemia y Chequia de comienzos del siglo XV, dando un impulso enorme a la solidaridad entre las clases explotadas de amplias zonas de centro Europa para resistir la ferocidad feudal dirigida por el Vaticano. Podemos hablar de una especie de «internacionalismo represivo» en la cruzada antihusita liderada por Roma que entones cumplía el papel que ahora cumplen los EEUU., o que han cumplido otras potencias hegemónicas en fases anteriores. Otro tanto sucedió en multitud de resistencias pequeña, pero sobre todo en las guerras campesinas de finales del siglo XV y comienzos del XVI que desarrollaron aún más esta tendencia hacia una ayuda mutua que desbordaba las múltiples fronteras y obstáculos tardofeudales. Esas tendencias se explicaban en el fondo por el hecho inocultable de la necesidad de aunar las fuerzas de las clases explotadas contra las de las explotadoras. Pero se trataba de una tendencia débil expresada ideológicamente en base a las contradicciones internas en el cristianismo, a las versiones antagónicas que se extraen de un texto tan manipulado, censurado y reescrito como la Biblia. No existían las bases materiales para el surgimiento de un internacionalismo teórico y político, que solo adquiriría fuerza con la irrupción del proletariado como clase presente en todos los pueblos atrapados en la trituradora capitalista. Este sistema represivo internacional fue perdiendo efectividad en la medida en que se desarrollaba el capitalismo, sufriendo una derrota aplastante en la Guerra de los Ochenta años -1568-1648- que dio la victoria a la burguesía holandesa y la derrota al reino de España. El internacionalismo de clase de la joven burguesía europea fue muy importante en esa victoria porque durante esos años Holanda fue la nación burguesa más impulsora del progreso capitalista, reforzada por la implacable explotación colonial de otros pueblos. Era un internacionalismo de clase porque únicamente defendía los intereses burgueses contra los tardofeudales y absolutistas, pero sobre todo contra los de las clases trabajadoras de su propio país y de todos. Las revoluciones burgueses, que eran procesos largos, terminaban negociando con la nobleza vencida o con monarquías extranjeras para así aplastar mejor a las mujeres trabajadoras, al campesinado, al proletariado, y a los pueblos y colonias que explotaba. Volviendo a Nuestramérica, en donde ni remotamente podían existir burguesías como la holandesa, inglesa, etc., fue el bloque formado por los Virreyes y su burocracia, con el decisivo apoyo de la Iglesia católica y su Inquisición y de los caciques traidores, el que aseguró la dominación hispanolusitana. Nos hacemos una idea muy aproximada de la efectividad de este sistema represivo al saber que a comienzos del siglo XVIII el producto del saqueo sistemático realizado por la Iglesia en Nuestramérica le permitía mantener los enormes costos del lujo y suntuosidad de la Iglesia en Portugal, Estado español e Italia. Una auténtica red «imperialista» que fue combatida con un incipiente «internacionalismo» en lenta formación al surgir zonas libres, quilombos, palenques, mambises, etc., relativamente seguras siempre que tuvieran la suficiente defensa armada, en las que las personas auto liberadas, los cimarrones, lograban establecer algunas relaciones de solidaridad activa o connivencia pasiva con sectores de campesinos libres empobrecidos y sobreexplotados. Más adelante, la extensa rebelión andina de finales del siglo XVIII, en la que Túpac Amaru fue el dirigente más visible, también obtuvo amplia solidaridad. Poco después, la definitiva independencia revolucionaria de Haití en 1804 cerraba una fase en la ayuda mutua entre los pueblos y abría otra decisiva para el hundimiento español y las independencias latinoamericanas, sobre todo desde que en 1816 tarea en la que Bolívar y otros y otras libertadoras fueron fundamentales. El internacionalismo haitiano también señaló el camino para fugas, resistencias y rebeliones antiesclavistas prácticamente en todas las Américas en las que existía esta inhumanidad. Por ejemplo, en los EEUU los sistemas de control, vigilancia y represión dificultaban mucho las revueltas que, pese a ello, se dieron como en 1811 en Nueva Orleans o la fallida insurrección de Charleston de 1822, por citar dos casos. Enfrentando graves y hasta mortales riesgos, pero con relativa eficacia, estas resistencias eran coordinadas mediante redes clandestinas de ayuda mutua en la que también colaboraban personas mulatas y algunas blancas, y en según qué zonas con nativos originarios. Las naciones indias también ejercitaron una especie de internacionalismo en su desesperada resistencia al genocidio; según las necesidades, las naciones indias hacían pactos entre ellas, se fusionaban en agrupaciones mayores, etc. Pero al igual que en el resto de pueblos, también hubo grupos, clanes y tribus colaboracionistas con el invasor. Mientras tanto, en Inglaterra la revolución industrial cambiaba las formas de la lucha de clases y, con cierto retraso inevitable, las formas de ayuda solidaria en el nuevo proletariado, pero a la vez el imperialismo inglés reforzó el racismo contra las y los trabajadores irlandeses en Inglaterra. Surgía así una lucha entre el internacionalismo y el racismo que se agudizará con el tiempo al desarrollase la sociobiología y el fascismo. Según la industrialización cambiaba formas e incrementaba los contenidos de la lucha de clases en Europa continental con las oleadas de 1830 y 1848, también lo hacía el internacionalismo. La Liga de los Comunistas, en la que militaban Marx y Engels, era una de las más pequeñas en cantidad de miembros, pero fue la cualitativamente decisiva tanto por sus aportaciones teóricas y políticas internacionalistas por su mismo proyecto histórico e identidad ética, como por su implantación clandestina en lugares críticos de la lucha de clases. En los EEUU, la autoorganización proletaria avanzaba a buen ritmo, pero desde la década de 1830 el capitalismo contraatacó con una aplastante superioridad de medios económicos, policiales, judiciales, propagandísticos, matones y sicarios de las empresas, corrupción y cooptación, provocación de choques nacionales y culturales dentro del proletariado de origen europeo para impedir su unidad de clase…; además, los grandes territorios al oeste para arrebatárselos a las naciones indias eran una efectiva válvula de escape de las tensiones sociales en el este. Aún y todo así, existían grupos de solidaridad internacionalista mutua entre Europa y EEUU, que ayudaban económicamente, recibían a exiliadas y exiliados en especial desde la derrota de 1848-49. Era significativa la solidaridad entre migrantes de una misma nación o cultura –italianos, irlandeses, alemanes, etc.-, tanto de ayuda mutua inicial con los y las connacionales recién llegados, como para defenderse del fuerte racismo anglosajón, protestante y burgués, y de las agresiones de la patronal y sus policías. A la vez, superando sus pugnas internas, las y los europeos hacían piña racista contra las naciones indias, las y los esclavos y los pueblos latinos y mestizos del sur de los EEUU. Europa era un abigarrado escenario de conflictos inter-nacionales azuzados por el avance capitalista que había desbordado al Congreso de Viena de 1815: independencia de Grecia en 1821-32; independencia italiana entre 1820 y 1848, y su culminación en 1861; unificación alemana entre 1834 y 1871; permanente resistencia polaca e irlandesa; nacionalismo húngaro en la revolución de 1848-49; reivindicaciones eslavas y balcánicas; manipulación zarista del paneslavismo; nacionalismos opresores francés, español, inglés, etc.; adecuación de las identidades de pueblos como el bretón, el escocés, el vasco, el catalán… Esta ebullición de conflictos estaba agravada por y era inseparable de las agresiones coloniales: invasión de Argelia en 1830, dos guerras del opio contra China en 1839-42 y 1856-60, sublevación de la India de 1857, invasiones de África subsahariana, guerras y choques recurrentes entre Gran Bretaña y Rusia desde 1838 por la posesión de Asia Central, invasión de Cochinchina en 1858-62, guerras maoríes en 1845-72… La expansión alemana de 1850-1870 es uno de los ejemplos más importante de lo sucedido en el continente antes de la primera Gran Depresión iniciada en 1871. Las nuevas contradicciones introducidas por el imperialismo y la agudización de las del colonialismo -Alemania pasó de 33,7 millones de habitantes en 1850 a 56,3 en 1900, y la productividad del trabajo se triplicó entre 1852 y 1914- hicieron que la nueva lucha de clases también agudizara al máximo la unidad y lucha de contrarios entre, por un lado, el nacionalismo imperialista y racista, con un ideología colonialista; y por otro las luchas de liberación nacional en Europa y anticolonial en grandes áreas del planeta, y los sentimientos de solidaridad internacionalista que generaban, perceptibles ya en la guerra de independencia griega de la dominación turca, en la que murió lord Byron en 1824 por malos cuidados médicos. Semejante abigarramiento de situaciones críticas estallaba en conflictos más o menos salvajes no por la acción de una especie de «idea nacionalista» abstracta y reaccionaria en sí misma, sino por las contradicciones capitalistas, por los intereses de las burguesías en ascenso y en descenso, por las respuestas de los pueblos oprimidos u opresores manipulados o no por esas burguesías, etcétera. La complejidad extrema y difícil de calibrar de esta dinámica queda patente cuando vemos el papel de las religiones, en especial de los cristianismos, en los sentimientos de los pueblos, y sobre todo el peso determinante de las violencias del patriarcado en todo ello. También queda patente esa complejidad en el agotamiento progresivo de la ideología burguesa del progreso lineal e imparable de su civilización, eso que equívocamente se denomina «modernidad» para así no hablar de explotación capitalista y lucha de clases. Ambas, la lucha contra el patriarcado y la lucha contra la civilización del capital como irracionalidad destructiva, fueron impregnando al internacionalismo mucho más de lo que se cree superficialmente. Carecemos de espacio para hacer un seguimiento detallado de esa doble identidad en cada fase del internacionalismo que exponemos muy en síntesis, pero basta decir que ya para el momento de salto de fase, alrededor de 1848, estaban arraigadas las brillantes aportaciones de Flora Tristán (1803-1844) sobre la emancipación de la mujer trabajadora que fueron la base del radical antipatriarcalismo del Manifiesto Comunista. Más lento fue el avance de la crítica de la irracionalidad destructiva del capital, ya en embrión en los primeros textos marxistas y que tomó forma precisa en La ideología alemana (1845-46) al advertir que las fuerzas productivas del capitalismo se transforman en su contrario, en fuerzas destructivas. Los intentos de construcción de la independencia socialista de los pueblos en un marco de internacionalismo proletario tendente al comunismo, han aportado a la humanidad muchísimas más ventajas y avances concretos, pese a sus errores y fracasos, que los relaticos logros parciales y contradictorios realizados por el capitalismo. La permanente lucha frontal entre imperialismo e internacionalismo así lo demuestra, y uno de sus logros imperecederos es la creación de la I Internacional o Asociación Internacional de Trabajadores, AIT. 2.- HASTA LA KOMINFORM. La I Internacional (1864-1876) fue la respuesta proletaria a esas contradicciones, aunque desde una perspectiva básicamente eurocéntrica, a pesar de las demoledoras críticas de una minoría contra el colonialismo. La I Internacional vivió entre, cuando tales problemas crecían sin parar, y una de las razones de su extinción fue precisamente su fracaso a la hora de integrar el internacionalismo con las luchas de liberación nacional, anticolonialistas, y en contra del racismo que ya crecía en el proletariado inglés contra Irlanda, etc. Otras razones fueron las diferencias entre corrientes varias: anarquistas, bakuninistas, socialistas, comunistas, etc., que se ha querido simplificar en un choque de personalidades entre Marx y Bakunin, cuando el problema real era la bisoñez y falta de experiencia del movimiento revolucionario. Volviendo al tema que nos concierne, la lucha a muerte entre internacionalismo e imperialismo, hay que decir que, por ejemplo, el nacionalismo burgués de la izquierda francesa era criticado con ironía por Marx y Engels que a la vez insistían en la importancia clave del internacionalismo defensor de los derechos de los pueblos oprimidos, defensa sujeta a las limitaciones contextuales del desarrollo capitalista del momento. Sin embargo, ni en ambos amigos, ni en la izquierda revolucionaria del momento, ni menos aún en el conjunto de la I Internacional, apenas estaba presente Nuestramérica, vacío que sólo empezaría a llenarse en la III y en la IV internacionales. En este período, la Comuna de 1871 aportó una lección decisiva: la unidad y lucha de contrarios también en el seno de lo nacional/internacional. Por un lado, los sectores conscientes de las clases trabajadoras se identificaron a muerte con la Comuna como una especie de gobierno internacional del proletariado, pero los sectores alienados por el nacionalismo burgués apoyaron activa o pasivamente su exterminio. Por el lado antagónico, las burguesías olvidaron sus disputas internas y se unieron como un solo gobierno internacional reaccionario contra la Comuna, asesinada a cañonazos. Salvando todas las distancias posibles entre la lucha husita a comienzos del siglo XV y la comunera a finales del s. XIX, se descubre un hilo rojo que las une: la solidaridad entre las clases explotadas luchando desesperadamente contra la solidaridad de las clases explotadoras. La II Internacional se fundó en 1889 una vez que esas contradicciones entraban en una espiral terrible porque terminaba la fase colonial y comenzaba a despuntar la fase imperialista. Por citar dos fechas muy importantes para la evolución del internacionalismo que había demostrado su fuerza ayudando a la Comuna de París en 1871, en 1878 se celebró el Congreso de Berlín y la Conferencia de Berlín en 1884, eventos en los que las grandes burguesías se repartieron Europa y África, y facilitaron la expansión por Asia y el nuevo ataque a China a finales del siglo XIX, ayudando así a desencadenar la guerra mundial de 1914-18. Las pugnas políticas interburguesas, que reflejan las luchas cainitas por el reparto de la plusvalía total y por los mercados, se solucionaban transitoria y muy parcialmente en estas y otras reuniones que imponían o sancionaban determinadas hegemonías, y que tenían algunos de sus antecedentes en el Tratado de Wetsfalia de 1648 y en el Congreso de Viena de 1815 por citar los más conocidos. No se pueden separar estas negociaciones interburguesas por la hegemonía en el saqueo, de la lucha de clase contra sus proletariados respectivos. Por ejemplo, Alemania ilegalizó a la socialdemocracia en el mismo año del Congreso de Berlín, en 1878. Para el capital alemán la socialdemocracia radical de entonces era un «problema militar», como lo reconoció el propio Bismark, y por ello, para aniquilarla, necesitaba un ejército fogueado por el expansionismo colonial e ideológicamente fiel al káiser. Fue legalizada en 1890, una vez que la burguesía vio que la corriente reformista desplazaba a la revolucionaria. Un dato incontrovertible del avance reformista era el fortalecimiento del nacionalismo burgués y del colonialismo alemán, el rechazo racista a los trabajadores del este, eslavos y judíos, la debilidad del internacionalismo… Los debates en la II Internacional sobre la supuesta bondad del colonialismo, que llevaría el progreso civilizador a los pueblos atrasados y bárbaros, debilitaban el internacionalismo y justificaban brutalidades como el bombardeo del puerto egipcio de Alejandría en 1882, denunciado por Engels en una respuesta contundente a un dubitativo Kautsky. Todo lo aquí visto ayudó sobremanera a desencadenar la guerra de 1914, ya «profetizada» por Engels en 1874, por cuanto respondía a la agudización imparable de las contradicciones capitalistas. Su causa decisiva no fue otra que la ya entonces creciente incapacidad de los Estados-nación burgueses para dirigir con relativa eficacia y paz el explosivo desarrollo de las fuerzas productivas, y dentro de ellas, el poder imparable del capital-dinero, del capital financiero y especulativo, en suma, de la Banca, como demostró Engels en 1894. El vuelo ascendente del capital financiero y luego especulativo-ficticio, con la soga de la deuda pública que le es inherente, tensionó y tensiona cada vez más el choque de trenes entre imperialismo e internacionalismo. La II Internacional no pudo resistir esos cambios y se rompió en tres trozos: el ampliamente mayoritario, que salió en defensa de las burguesías respectivas; el minoritario representado por la izquierda revolucionaria; y la minúscula corriente intermedia. En el inicio de la guerra de 1914 el internacionalismo parecía haber desaparecido para siempre, pero en 1916 mostró sus primeros síntomas de recuperación para avanzar arrolladoramente al año siguiente. La creación en marzo de 1919 de la III Internacional o Internacional Comunista, denominado también Partido Internacional de la Subversión, fue un hito en la historia humana. La dinámica del capitalismo colonial de 1864 al imperialista de 1919 explica la dialéctica de la continuidad y el cambio entre las tres internacionales. Podemos dividir en tres fases su existencia hasta su disolución en 1943. La primera, la brillante, duró hasta la recuperación del nacionalismo gran-ruso dentro de la URSS, a mediados de los años ’20, con el punto crítico de la derrota de la revolución alemana en 1923. En esta época se vivificó el internacionalismo de una forma espléndida gracias a una batería de medidas de solidaridad, de debates teóricos, de propuestas políticas, etc., que reivindicamos. Prácticamente la totalidad del capitalismo contemporáneo fue sometida a una implacable crítica durante los cuatro congresos que se realizaron hasta noviembre de 1922, y gradualmente comenzó a integrarse Nuestramérica en la estrategia revolucionaria mundial. Nos hacemos una idea del vigor de esta primera fase viendo cómo en menos de cuatro años extremadamente tensos se realizaron cuatro congresos vibrantes, en los que se decidió por ejemplo la creación del Socorro Rojo en 1922, red de organizaciones de ayuda internacionales La segunda, desde entonces hasta el VII Congreso de 1935 estuvo marcada por el avance de la burocracia nacionalista gran-rusa en la URSS, por los debates internos en el partido, por las derrotas revolucionarias desde 1923, por la Gran Depresión de 1929 y por el auge del nazifascismo. Si comparamos estos doce o diez años de la segunda fase con los cuatro de la primera, vemos una ralentización pasmosa de la vida de la Internacional porque sólo se realizaron tres congresos en una década –el V en el verano de 1924, el VI en el verano de 1928, y el VII y último de toda su historia, en verano de 1935-, pero si se hubiera seguido el ritmo de la primera etapa se debieran haber realizado diez congresos en vez de tres. Se ha intentado justificar semejante parón con la excusa de las condiciones internacionales, pero ya para entonces la URSS tenía muchos más recursos que en la primera fase, el movimiento internacional era más amplio y, sobre todo, eran mucho más perentorias las necesidades de debate internacional. La causa básica de la agonía de la III Internacional en esta su segunda fase no es otra que la degeneración burocrática en la URSS con la vuelta del nacionalismo gran-ruso disfrazado de internacionalismo, evolución argumentada con la tesis de que era posible crear el socialismo y luego el comunismo en un solo país. Tesis contraria a la teoría marxista sostenida hasta entonces y que, además, justificaba el que se supeditase la lucha revolucionaria mundial a la supervivencia de la URSS «patria del socialismo». En diciembre de 1930, en una carta a D. Biedni, Stalin oficializa esta tesis, remarcando en cursiva que la clase trabajadora rusa es el «foco» de la revolución mundial. Tal deriva exigía abandonar por cualquier medio la estrategia de la primera fase, incluidas las aportaciones teóricas decisivas que la sustentaban. Rosa Luxemburg fue censurada y prohibida. El Testamento de Lenin ocultado. Se ralentizó al máximo la publicación de las obras completas de Marx y Engels. Se paralizaron los avances en la liberación de la mujer, en la sexualidad, en la cultura y en el arte, etc. El movimiento obrero y sindical tan potente en la huelga británica de 1926 fue obligado a negociar con la burguesía. En 1927 se obligó al PC de China a entregarse con las manos atadas a la burguesía del Kuomintang que lo destrozó. Se denunciaron las geniales aportaciones de Mariátegui en Nuestramérica. Se minusvaloró hasta el suicidio la fuerza del nazismo, colaborando con él en algunas manifestaciones y mítines contra la socialdemocracia según la tesis de que el «social fascismo» era más peligroso que el nazismo, hasta que, ya tarde, en el VII Congreso se dio otro brusco giro al centro con la política del Frente Popular. Como en Gran Bretaña en 1926 y China en 1927, ahora ya definitivamente para todo el mundo, las fuerzas revolucionarias debían supeditarse a las «burguesías democráticas» para vencer al nazifascismo, posponiendo la revolución. El heroísmo de las Brigadas Internacionales en el Estado español de 1936-38 no pudo impedir la victoria fascista facilitada por el interclasismo del Frente Popular. La fase final va de 1935 a la disolución de la III Internacional en mayo de 1943, dos años antes de que acabase la IIGM. Durante este tiempo fue un medio para legitimar las purgas internas en el exterior de la URSS porque para entonces la mayoría de los partidos comunistas ya estaban estalinizados. Un caso paradigmático lo tenemos en las purgas y asesinatos realizados por el PC español contra la izquierda revolucionaria en 1937, siguiendo las órdenes de Moscú: había que asegurar la alianza frente populista con la «burguesía democrática». También sirvió para legitimar la fracasada invasión de Finlandia por la URSS; para justificar el pacto con el nazismo para repartirse Polonia; para obligar a los PC estalinizados a no luchar contra la ocupación nazi de sus países desde junio de 1940 hasta junio de 1941 una vez que Alemania atacó a la URSS, aunque sectores de base incumplieron esta orden; para exculpar a Stalin por su garrafal error estratégico al rechazar todos los informes de la inminencia del ataque alemán… La III Internacional fue disuelta muy poco antes de la crucial batalla de Kursk en el frente ruso en verano de 1943 para demostrar a los aliados capitalistas que la URSS no pensaba ya en la revolución mundial por lo que deberían aumentar la cantidad y calidad de ayuda militar que le enviaban. La IV Internacional se fundó en el Estado francés en verano de 1938, en pleno ascenso del nazifascismo, de retroceso de los frentes populares francés y español, y de purgas en la URSS. La II GM se acercaba y pequeños grupos comunistas aceptaron la propuesta de Trotsky de crear la IV Internacional. Apenas tuvo tiempo para organizarse porque desde un principio sufrió duras persecuciones de las policías burguesas y de la III Internacional, la invasión nazi de Europa occidental le debilitó mucho y el asesinato en agosto de 1940 de Trotsky por órdenes de Stalin, fue su puntilla. Desde 1945 empezó a reorganizarse pero bien pronto se cuarteó en tendencias opuestas que se escindirían una y otra vez, en una especie de metástasis incontrolable. Como hemos dicho, la III Internacional fue disuelta en 1943, reemplazada por la Kominform que actuaba abiertamente como la oficina de dirección desde Moscú de los partidos comunistas fieles a la URSS. Algunos pueblos recibieron ayuda soviética para luchar contra el imperialismo y activar su economía –Corea del Norte, Vietnam del Norte, Cuba, etc.- pero buscando supeditarlos a su mando para respetar a rajatabla la repartición del mundo con el imperialismo realizada a finales de la II GM. La abierta confrontación entre China Popular y la URSS desde mediados de los ’50 terminó por destrozar los restos del internacionalismo formado en la segunda fase de la III Internacional, la iniciada entre 1924 y 1935, precisamente cuanta más falta hacía la solidaridad plena entre las clases proletarias y los pueblos explotados que luchaban por su descolonización e independencia. 3.- HASTA EL PLAN CÓNDOR. En efecto, justo entonces muchos pueblos del llamado «tercer mundo» buscaban cómo defenderse colectivamente del imperialismo. La Conferencia de Bandung de 1955, Indonesia, fue un inicio prometedor que bien pronto se debilitaría entre otras razones por la pugna entre la URSS y China Popular, pero fundamentalmente por la respuesta imperialista y por el miedo que tenían las clases dominantes de la mayoría de los países asistentes a que ese impulso internacionalista fuera la entrada al socialismo en sus respectivos Estados. Occidente instigó este miedo de clase y patriarcal, y a la vez lanzó programas de «ayuda económica y cultural» para «asegurar la democracia» en esos países. Debemos insistir en el miedo patriarcal de las clases dominantes porque crecía la participación de la mujer trabajadora, campesina y pequeño burguesa concienciada en las luchas de liberación anticolonial, como se demostró fehacientemente en la Conferencia Afro-Asiática de Mujeres celebrada en El Cairo en 1961, por citar una reunión entre tantas de diversa índole sobre los derechos concretos de la mujer triplemente oprimida que se celebraban fuera de la estrechez egoísta del feminismo occidental. Fue en ese mismo año de 1961 cuando se reunieron en Belgrado muchos pueblos para crear el Movimiento de los Países No Alineados, que también impulsó los derechos concretos de las mujeres. Sin embargo, la mayoría de estos esfuerzos loables y lógicos tenían debilidades internas que no podemos detallar, siendo una de las más importantes, si no la que más, el escaso desarrollo de la teoría internacionalista basada en el marxismo que se practicaba en la realidad extrema de las luchas antiimperialistas. Por razones obvias impuestas por el contexto sociohistórico mundial, lo que muchas de esas emancipaciones entendían por marxismo era reformismo socialdemócrata, o rusocentrismo economicista y etapista creado por el estalinismo o por sus versiones maoístas, o interpretaciones occidentalizadas del trotskismo, o modas académicas de un marxismo intelectualizado y despolitizado…, o una sopa ecléctica e insípida de algunas o de todas estas corrientes, o de más incluso. Grosso modo expuesto, la revolución bolchevique, la china, la vietnamita, la argelina, la cubana, etc., se caracterizaron por lo que correctamente se ha denominado «marxismo nacionalizado», según el concepto de «nación trabajadora» empleado por Marx en El 18 de brumario de Luís Bonaparte, escrito entre finales de 1851 y comienzos de 1852. No podemos extendernos ahora en el por qué «marxismo nacionalizado» y «nación trabajadora» escandalizan a los doctrinarios mecanicistas eurocéntricos. Históricamente el desarrollo de lo universal del marxismo se ha realizado sólo gracias a su materialización en las particularidades regionales amplias y muy especialmente en los marcos concretos y singulares de los pueblos y Estados. La libertad humana ha avanzado allí donde se ha sabido concretar lo universal en la singularidad de las luchas de clases en el interior de las contradicciones que identifican a los pueblos y naciones. Lo universal nunca aparece en forma «pura» y «limpia» porque entonces sería un universal hueco, vacío, sin contenido concreto, sino que lo hace mediante las «impurezas» de lo concreto particular y en especial de lo concreto singular. Lo mismo debemos decir con respecto al internacionalismo: la ayuda mutua entre las clases y pueblos explotados, entre las mujeres trabajadoras ha sido total y efectiva allí en donde las necesidades y reivindicaciones universales se han plasmado y expresado en las necesidades singulares y concretas de los pueblos. Un ejemplo de libro lo tenemos en las luchas contra la ocupación nazifascista y militarista japonesa en la II GM. El internacionalismo proletario es inseparable de la solidaridad con la nación trabajadora oprimida dentro de la identidad antiimperialista del «marxismo nacionalizado». Pero, al margen ahora de sus evoluciones posteriores, el contexto que envolvía a la descolonización dificultaba sobremanera el avance del internacionalismo en su esencia, ahora descrita básicamente. La solución vino fundamentalmente de Cuba: las dos declaraciones de La Habana en 1960 y 1962 respectivamente, así como la creación de la Conferencia Tricontinental en 1966, fueron sólo tres de los varios y decisivos avances teóricos y políticos sobre el nuevo internacionalismo que hacía falta en aquella época; pero lo fundamental era que esa teoría se sustentaba en una ingente y heroica lucha revolucionaria antiimperialista que abarcaba a todo el mundo, aunque con especial significado en Asia, Nuestramérica y África, como era lógico. La Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos debatida y aprobada en Argel en 1976 significó también otro paso cualitativo: Vietnam había derrotado a los EEUU sumergidos en una severa crisis socioeconómica y política. En 1973 la OPEP dio un ejemplo de independencia frente al poder imperialista, lo que le costaría muy caro pocos años después cuando Occidente pasó al contraataque. Para hacernos una idea muy aproximada de la efervescencia internacionalista de la época, conviene saber que en 1974 la ONU aprobó la Carta de Derechos y Deberes Económicos de los Estados, carta democrático-progresista impulsada por países no imperialistas, y por colectivos y movimientos sociales preocupados por el inicio de la salvaje contraofensiva imperialista que veremos. De hecho, Occidente despreció y ridiculizó esta Carta todo lo que pudo. Debemos recordar que ya para esos años, desde finales de los ’60 y agravándose en 1973-75, rugía la severa crisis socioeconómica que marcaba el final de los «treinta gloriosos» e iniciaba una fase incierta respondida por el capital con una contraofensiva generalizada. Ahora, a la altura de 2019, se puede decir que aquella crisis no fue resuelta en su totalidad, que pervivieron en las entrañas del sistema agudos problemas irresueltos que más tarde emergerían virulentamente. En efecto, en septiembre 1973 los EEUU organizaron el golpe fascista de Pinochet contra el gobierno popular legítimo de Chile, dirigido por Allende. Se dice que así se inauguró el neoliberalismo, pero la verdad es más espeluznante. Pinochet era una tuerca más de la contraofensiva estratégica lanzada a nivel mundial por Occidente, como hemos dicho. Su éxito aceleró la puesta en marcha del Plan Cóndor en noviembre de 1975, que, como mínimo, asesinó a 50.000 personas, hizo desaparecer a otras 30.000 y encarceló a 400.000 en Nuestramérica. ¿Qué significó el Plan Cóndor para la evolución del imperialismo y del internacionalismo? ¿Fue una masacre más o abrió una nueva fase? Antes las burguesías ya habías cometido masacres sangrientas como la matanza de Iquique en 1907, la Semana Trágica en Buenos Aires en enero de 1919, el sin fin de golpes de Estado y dictaduras militares, el Bogotazo y la década de La Violencia entre 1948-58 en Colombia, la matanza en la mexicana plaza de Tlatelolco en 1968…; o que estaban sucediendo durante ese momento como el genocidio guatemalteco de 1978-83 y un largo etcétera: un general guatemalteco formado en los EEUU aseveró que la «paz» se conquistaba matando al 30% de la población. Fue desde 1973-75 cuando se aplicó una contrainsurgencia estratégica global que era parte de la contraofensiva mundial. El llamado neoliberalismo era sólo una parte de ese plan de largo alcance destinado a derrotar a la humanidad trabajadora, a su internacionalismo creciente, para intentar abrir otra fase expansiva larga parecida a los calificados «treinta gloriosos» de las ganancias exorbitantes del capital, entre 1945 y 1975. 4.- HASTA EL PLAN CÓNDOR. Llegados a este punto y para asentar lo que sigue, conviene hacer un rápido repaso de la evolución histórica de una de las constantes básicas del poder capitalista, el represivo en cada fase de su mundialización, sin la cual no se entiende nada de nada de las sucesivas formas de internacionalismo como respuesta a los cambios en las fases capitalistas. Es necesario hacerlo porque fue en la segunda mitad de la década de los ’70 cuando el imperialismo comenzó a transformar su doctrina represiva global, desde las disciplinas y castigos en lo económico, hasta la alienación masiva y la ideología reaccionaria e individualista en los cultural y normativo, pasando por nuevas contrainsurgencias de alta y baja intensidad con todos los recursos integrados, y potenciando el irracionalismo obscurantista, el terrorismo más criminal y el ataque sistemático a los derechos concretos. El Plan Cóndor enseñó al imperialismo que esta nueva doctrina, sistema y estrategia represiva podía ser extendida al mundo entero una vez adecuada a las condiciones de cada país. Recordemos que, junto al terrorismo físico, junto a las torturas masivas, etc., también se implementó la guerra cultural y psicológica contra la izquierda, la «invasión de las ciencias sociales» elaboradas en los EEUU y Europa occidental a los centros de estudio y universidades –recordemos el Proyecto Cámelot-, la llegada se sectas cristianas que sumada a la reacción del Vaticano contra la teología de la liberación reforzaron el irracionalismo: años después semejante involución ética e intelectual serviría para debilitar electoralmente al confuso y ambiguo «socialismo del siglo XXI», muy mal llamado así, por cierto. En 1983, justo tras la invasión criminal de la pequeña isla de Granada, el entonces presidente de los EEUU, R. Reagan, hizo esta estremecedora declaración: «Cien naciones de las Naciones Unidas no están de acuerdo con nosotros en prácticamente ninguno de los puntos relativos a nuestra intervención y eso ni siquiera ha perturbado mi desayuno» (J. Bricmont Imperialismo humanitario, El Viejo Topo, Barcelona 2008, p. 159). Palabras escalofriantes tanto por su sincera inhumanidad como por lo que anunciaban para el futuro de la estrategia imperialista: el desprecio absoluto a los derechos de los pueblos y a las instituciones internacionales, la mayoría de las cuales estaban total o parcialmente controladas por los EEUU. R. Reagan no descubría nada nuevo, se limitaba a reconocer con cínica tranquilidad la práctica imperialista de siempre, la más reciente en ese momento, y la que vendría después, continuidad que resumimos en estos siete hechos: Uno, guerra de Afganistán desde 1978 hasta la actualidad para debilitar a la URSS y asegurarse un espacio geoestratégico de vital importancia contra Rusia y China Popular. Dos, la guerra de las Malvinas en 1982 contra Argentina y en apoyo a Gran Bretaña para controlar el Atlántico Sur. Tres, el decálogo de medidas socioeconómicas y políticas del Consenso de Washington ideado por el Departamento del Tesoro, el FMI y el Banco Mundial en 1989. Cuatro, el endurecimiento represivo contra la defensa de la Naturaleza, defensa inadmisible para el capitalismo que ya disponía de informes sobre la crisis socioecológica y de recursos escasos, represión al alza que se plasmó en el asesinato de Chico Mendes en 1988. Cinco, el ataque a Irak o Guerra del Golfo en 1990-1991 en la que los EEUU dirigieron una coalición invasora de más de treinta Estados. Seis, las guerras para destruir Yugoslavia entre 1991 y 2001 y afianzar a la OTAN en esa zona geoestratégica. Y siete, las dos guerras de Chechenia en la segunda mitad de los ’90 para intentar crear una cabeza de puente imperialista en el Cáucaso. Sólo siete ejemplos de los muchos disponibles, de los que debemos extraer varias lecciones que siguen siendo válidas para el internacionalismo actual. Una de ellas es el entreguismo teórico, político y ético del reformismo académico occidental a la ideología burguesa de los derechos humanos abstractos, de las «intervenciones humanitarias». La casta intelectual y política cooptada por la fama y prebendas del sistema, atada por tanto a los salarios de los entes públicos y estatales y de la industria político-cultural, se lanzó a enturbiar primero y luego a negar la necesidad del internacionalismo e incluso la existencia del imperialismo con la abstrusa verborrea postmoderna y postmarxista. Lyotard sostuvo en otoño de 1990 que el marxismo era un «espectro que se ha desvanecido» por lo que la caída del Muro de Berlín y la Guerra del Golfo no podían ser comprendidas desde el marxismo. La implosión de la URSS y su bloque entre 1989 y 1991 significó el fin irreversible del «internacionalismo» stalinista, pero también un profundo desprestigio para el internacionalismo de casi todas las corrientes marxistas. A la vez, el centroizquierda de Nuestramérica organizó el Foro de Sao Paulo en 1990 que era una fuerte licuación del internacionalismo de la primera fase de la III Internacional, la de 1919-24, pero que en aquél momento significo un esperanzador impulso. La resistencia de Cuba en su muy duro período especial y de otras luchas heroicas, la palestina y la colombiana, por ejemplo, seguían suscitando solidaridades radicales. El fallido intento insurreccional bolivariano dirigido por Chávez en 1992 demostró que Venezuela avanzaba en el camino abierto por las insurrecciones populares del guarenazo y el caracazo en 1989, como se comprobaría a finales de los ’90. En los EEUU los motines de 1992 en Los Ángeles mostraron la solidaridad entre la clase trabajadora latina, la afrodescendiente, la coreana… frente a la dictadura burguesa anglosajona. La irrupción del EZLN mexicano en 1994 fue otro aldabonazo. Por si fuera poco, las movilizaciones y luchas obreras y populares se reactivaron a mediados de los ’90, como en otros países capitalistas importantes como Corea del Sur… Como vemos, el internacionalismo verdadero se recuperaba en la olla a presión de la lucha de clases. Los fulgores de la Argentina a finales de 2001 anunciaban la derrota del golpe fascista de 2002 contra Venezuela, la enconada y ejemplar victoria sobre el imperialismo entre 2002 y 2004 en la batalla por PDVSA, y luego, sin descanso, la declaración socialista de Chávez en 2005, etc. Pero las fuerzas de centroizquierda y reformistas que controlaban el Foro de Sao Paulo iniciaron alrededor de ese 2005 una dinámica de expulsión de las organizaciones revolucionarias, como las FARC, lo que llevó a la creación de la Coordinadora Continental Bolivariana que recuperó los valores del internacionalismo más consecuente. Más adelante, la CCB avanzaría a ser Movimiento Continental Bolivariano. La tercera Gran Depresión, iniciada en 2007 y extendida al resto del mundo desde 2010, es la causa de la intensificación de la brutalidad imperialista: Libia, Siria, Ucrania… son algunos de los países que sufrieron y sufren los golpes de los EEUU y sus aliados. Pero a diferencia de las fases de lucha de clases determinadas por las dos grandes depresiones anteriores, la de 1873 y la de 1929, ahora la de 2007 presenta contradicciones nuevas y ha agudizado las ya existentes. El imperialismo, pese a su incapacidad objetiva para conocer la lógica de las contradicciones del capitalismo, y por eso mismo no se dio cuenta de la Gran Depresión hasta después de su estallido, reaccionó sin embargo parcialmente en lo que mejor saber hacer: mejorar en lo posible su doctrina, sistema y estrategia represiva. Tras la derrota de Vietnam en 1975, a la vez que aplicaba el Plan Cóndor y la contraofensiva mundial rápidamente descrita, el imperialismo se disfrazó de defensor de la ideología burguesa de los derechos humanos abstractos, abriendo una guerra «ética» para la que el estalinismo, el eurocomunismo y la casta intelectual no estaban preparados ni dispuestos. El internacionalismo tuvo que responder como pudo a este ataque aunque, según hemos visto, supo reaccionar desde finales de los ’80 precisamente aquí, en Venezuela, con los primeros levantamientos masivos contra la destrucción social generalizada en las ciudades de Guarenas y Caracas. Sabedor de lo que estaba en juego por el espanto de la Gran Depresión de 2007, el imperialismo montó el teatrillo de conceder el Premio Nobel de la «paz» a finales de 2009 a B. Obama, entonces presidente de los EEUU, ampliando la guerra «ética» iniciada en la mitad de los ’70, como hemos visto. Ahora la respuesta internacionalista fue demoledora y al instante porque era tan descarada la maniobra que insultaba a la inteligencia. El debilitamiento del poder estadounidense fue aprovechado por el sector más reaccionario para llevar a D. Trump a la Casa Blanca a en 2016, reorientando la política interna y externa hacia una agresividad que raya la guerra nuclear en algunos momentos. En Nuestramérica, la ofensiva de Trump coincide con el retroceso del «socialismo del siglo XXI» y con el ascenso de la derecha más dura. La razón básica de la derrota del «progresismo» es que, cuando pudo y tuvo que hacerlo, no se atrevió a tocar la propiedad capitalista, dando un vital tiempo de respiro y de contraataque a las burguesías envalentonadas; tampoco impulsó las movilizaciones populares, obreras y campesinas, sino que las sujetó y las supeditó a los límites muy estrechos del parlamentarismo; se limitó a las reformas abandonando la revolución, y aisló a las izquierdas combativas. Cuando, por la crisis, se hundieron los precios mundiales de las materias primas y energéticas y su demanda cayó, se desplomó la entrada de divisas y los gobiernos «del cambio» tuvieron pánico a girar a la izquierda. Como no habían combatido la corrupción de la burguesía y del Estado, ésta terminó penetrando en el reformismo, aislándolo del pueblo trabajador. El resto de la debacle es conocida. Como efecto de desastre del «socialismo del siglo XXI», el internacionalismo quedó seriamente tocado, tanto más cuanto que la integración del sector oficial de las FARC en la asesina «democracia» colombiana reforzaba la creencia de que no tenía sentido ya un internacionalismo revolucionario, sino sólo uno tibio y melifluo, socialdemócrata de corbatas y congresos. Pero de nuevo, la ferocidad yanqui contra Venezuela, Cuba, Nicaragua, y los intentos contra Bolivia…; la demostración de que la derrota «progresista» no había supuesto la derrota total de las clases trabajadoras, con la recuperación de las luchas en Colombia, Honduras, Paraguay, Chile, etc., y la victoria de AMLO y de López Obrador en México, han reavivado las esperanzas. Además, el ahondamiento de la crisis general, y la certidumbre de que hay que derrotar a Guaidó, Macri, Bolsonaro, Piñera, Duque, Abdo Benítez, Orlando Hernández…, todo ello está reactivando un internacionalismo más crítico con el pasado, más lúcido que nunca antes porque sabe que nunca antes el imperialismo ha estado tan determinado a vencer a cualquier precio por la simple razón de la gravedad de los problemas que minan el poder capitalista. Vamos a exponer lacónicamente los más graves: Las dificultades insuperables hasta ahora para reiniciar otra fase larga e intensa de grandes tasas de ganancia; los crecientes gastos en capital constante; la tendencia a la baja de la productividad del trabajo; la deuda mundial creciente y el imparable descontrol del capital especulativo y ficticio; el aumento de la economía sumergida, del capitalismo «criminal» y las dificultades para controlar los paraísos fiscales; la militarización desbocada con el despilfarro que le es inherente; el agotamiento de recursos vitales; el calentamiento climático y la crisis socioecológica en su generalidad; la agudización de las tensiones interimperialistas y las crisis de dirección política en las burguesías occidentales; la polarización de la lucha de clases entre el capital y el trabajo… Estas y otras realidades interactúan con bastante simultaneidad aunque en problemáticas sociales específicas pero interrelacionadas en la totalidad capitalista. La efectividad de la solidaridad internacionalista depende de su capacidad para entender, además de lo complejo del problema, también cómo ayudar a enfrentar las opresiones imperialistas más sangrantes e insufribles en cada contexto sociohistórico. Veamos al menos seis de esas opresiones: la esclavitud infantil, la opresión de la mujer trabajadora, la sanidad, la tecnología, las finanzas internacionales, y las identidades. Es cierto que ninguna de estas opresiones es «nueva» en su cualidad histórica, pero sí es verdad que en el imperialismo actual adquieren nuevos significados y sobre todo tienen mucha más importancia económica y política. Un ejemplo de ello lo tenemos en la alianza estratégica subterránea entre la burguesía mexicana y la yanqui para derrotar el ascenso de la lucha de clases transfronteriza, para «ordenar» y rentabilizar en todo los sentidos la oleada migrante incluidos los métodos criminales, para reforzar el narcotráfico aparentando que lo combaten, para proteger la impunidad de sicarios y matones de sus grupos patronales y de los negocios «oscuros» denunciados por la autoorganización de las clases trabajadoras, para cortar de raíz el aumento de la solidaridad internacionalista con y entre el Caribe y Venezuela en concreto y Nuestramérica en general. Acuerdos idénticos en lo esencial existen entre burguesías de Nuestramérica bajo el mando estratégico de los EEUU, al margen de sus declaraciones cínicas: recordemos lo dicho sobre el Plan Cóndor. Pues bien, este método de estudio del imperialismo nos descubre la unidad interna de los cinco ejemplos que vamos a analizar y su funcionalidad creciente para el avance del imperialismo. Y a la vez, nos permite ampliar los contenidos prácticos del internacionalismo proletario. Deliberadamente hemos dejado fuera de nuestra exposición todo lo relacionado con la guerra económica de cerco y ahogo de un pueblo porque, siendo la principal y tan constante en la historia, es la más conocida y estudiada. 5.- CINCO EJEMPLOS ACTUALES 5.1.- Esclavización de la infancia y adolescencia. La urgencia por multiplicar los beneficios lleva a las burguesías al neoesclavismo infantil y juvenil en todos los sentidos. En octubre de 2016 Europol reconoció que ya ascendían a más de 10.000 las niñas y niños migrantes desaparecidos en los Estados bajo su control: en estos últimos dos años y medio el número no ha hecho sino aumentar. En los EEUU se multiplican las denuncias sobre desapariciones y sobre violaciones y maltratos a la infancia aún no desaparecida, y alrededor de 13 mil niños están presos bajo custodia de las autoridades federales, una cifra cinco veces mayor a la registrada en mayo de 2017, de acuerdo con el diario The New York Times. En mayo de 2018 El Gobierno yanqui reconoció que había perdido la pista de casi 1500 niños acogidos en hogares para migrantes. En marzo de 2019 se ha sabido que entre 2014 y 2018 ha habido 4.556 denuncias de violaciones a niños y niñas en los centros yanquis de «protección de la infancia» migrante sitos en la frontera con México. ¿Cuántas violaciones no son denunciadas por miedo a las represalias, o por estar invisibilizadas en organizaciones de esclavismo infantil, en la industria sexual burguesa…? El imperialismo es el responsable de la sobreexplotación global de la infancia y adolescencia migrante, pero también es responsable de que Estados debilitados y empobrecidos por la lógica capitalista mundial recurran a la explotación esclavista de su infancia. Este, por ejemplo, es el caso argentino en donde, según la OIT, el 16% de los menores de 5 a 15 años trabajan para un patrón, porcentaje que sube al 40% en el caso de los adolescentes de 16 y 17 años. Según el mismo organismo en el año 2017 había 218 millones de niñas y niños que realizan alguna actividad productiva en el mundo, de los cuales el 70 % forman parte del trabajo infantil y cerca del 50% realiza trabajos peligrosos. Según otro informe de julio de 2018 cifraba en 40,3 millones de personas sufriendo neoesclavismo, de las cuales el 71% del total son mujeres y niñas, 10 millones son niños y niñas, 24,9 millones empleadas en trabajos forzados, 15,4 millones son esposas forzadas, y 4,8 millones explotadas sexualmente. Pero la realidad siempre supera a las estadísticas. En todos estos casos, sea migrante o no la infancia y adolescencia agredida, los delitos sexuales, violaciones, etc., son muy frecuentes y más aún en instituciones autoritarias y cerradas, con alto grado de impunidad como es la Iglesia y su pederastia congénita. Por ejemplo: la mitad de los delitos sexuales son cometidos contra niñas y niños: en el Estado español, estos ataques han aumentado un 30% desde 2012. 5.2.- Sobreexplotación de la mujer trabajadora. La esclavización creciente de la infancia conlleva y exige la sobreexplotación de la mujer trabajadora en cuanto instrumento de producción único. El grueso de la tasa media de beneficio mundial lo obtiene el capitalismo de la explotación de la fuerza de trabajo de la mujer. La crítica marxista del capitalismo demuestra también que éste no puede conocer su verdadero proceso interno, cree que el efecto, el dinero y la mercancía, es realmente la causa de su poder, es decir la plusvalía, cuando es a la inversa: la explotación asalariada en pos del beneficio máximo en el menor tiempo posible y sin reparar en las consecuencias destructoras a medio plazo es la verdadera razón de su existencia irracional. Tenemos el ejemplo del método para evaluar el Producto Interior Bruto que deja fuera multitud de realidades injustas y a la vez las oculta, como la fuerza del sistema patriarco-burgués. Tal incapacidad más las innegables críticas del feminismo revolucionario han llevado a la Unión Europea a dejar de medir el PIB desde finales de 2017, aunque estudios más rigurosos ya indicaban entonces que el trabajo invisibilizado de la mujer aportaba nada menos que el 45% del PIB de la Eurozona. Lo más significativo es que se decidió indexar los beneficios extraídos de la prostitución y del narcocapitalismo, en la medida en que ello fuera posible. De este modo queda al descubierto la ligazón interna entre el imperialismo y la explotación de la mujer por medio de las mafias, del lavado de capitales, de las conexiones con las policías y servicios secretos, de las conexiones con la industria sexual que acompaña a los ejércitos imperialistas, de las mafias de tráfico de órganos, etcétera. Por todo esto, que supera con creces a la imaginación más calenturienta, debemos pensar que son cifras por debajo de las verdaderas porque existe una economía sumergida y por ello inaccesible a la contabilidad burguesa. En el Estado español, la cifra más aproximada dice que supone el 23% del PIB, aumentando en verano con el descontrol de la industria turística: el fisco español deja de ingresar al año unos 70.000 millones-€ por la invisibilidad de ese 23% de la economía. Además, se estima que el 61% de la fuerza de trabajo mundial está explotada en la economía sumergida, en la que apenas hay derechos o no existen en absoluto. Pero en la economía visible la mujer viene a cobrar entre un 20% y un 30% menos que el hombre, o algo menos de 5.800 euros anuales por el mismo trabajo realizado por el hombre. Desde el 10 de noviembre de 2018 y hasta el 31 de diciembre de ese mismo año, las mujeres del Estado español trabajaron gratis para el capitalismo, y en Europa lo hacen 59 días al año, Muy frecuentemente, la mujer trabajadora y especialmente la joven y/o migrante debe aceptar con resignación las insoportables condiciones de la economía sumergida, submundo en el que la indefensión puede llegar a incapacitarle para resistirse a las variadas violencias, acosos y chantajes sexuales, y sobre todo a denunciarlos por miedo a perder el trabajo. La impunidad patriarcal en este submundo se une a su impunidad en la falsa «vida privada» de la familia, en la que las violencias físicas y psicológicas son difícilmente denunciables, excepto en algunos pocos casos extremos. Si además a estos obstáculos le sumamos la ideología reaccionaria del grueso del aparato judicial y policial, la presión de la prensa machista y de la religión, la hiper sexualización del marketing y la creciente presencia de la pornografía, comprendemos que el envalentonamiento del sistema patriarco-burgués a la hora de afirmar que apenas existe violencia contra la mujer, y al decir que también hay la misma violencia de la mujer contra el hombre. Sin embargo, los datos niegan esta mentira: en enero de 2019 se dio a conocer un informe en el Estado español que demostraba que en los últimos cinco años se han dictado 259 sentencias por asesinatos de mujeres frente a 47 de hombres por violencia de género. Otro informe más extenso en el mismo mes demostraba que en los últimos 8 años han sido asesinadas más de 500 mujeres frente a sólo 67 hombres, y que sólo son falsas el 0,01% de las denuncias de violencia machista realizadas por mujeres. No es necesario decir que la realidad es peor porque la dominación machista logra ocultar gran parte de su terror: y tampoco hace falta decir que la realidad es mucho peor allí donde el patriarcado actúa con menos controles o es cuasi impune. 5.3.- Guerra sanitaria y destrucción de la vida. El esclavismo infantil y juvenil y el imperialismo patriarcal, la explotación de sexo-género en todas sus formas, son necesarios para aumentar las ganancias burguesas, pero cuando los pueblos se resisten el capital aplica métodos más salvajes como el cerco sanitario. Obedeciendo a los EEUU, y defendiendo también sus intereses subimperialistas, el reino de España ha dañado la salud del pueblo venezolano prohibiendo en el aeropuerto de Barajas la salida hacia Venezuela de 200.000 unidades de medicamentos contra la tensión arterial y la diabetes, medicinas imprescindibles compradas en Qatar, a donde han sido devueltas por el Estado español. En realidad, la salud de un pueblo se daña con todas las medidas que atentan contra sus condiciones de vida y trabajo, de felicidad y del desarrollo cualitativo de sus potencialidades. Uno de los ataques más destructores de la salud de un pueblo es la invasión militar, y luego el recorte de su independencia práctica reduciéndola a simple independencia formal. El ejemplo del deterioro de la salud de la clase proletaria y del pueblo griego por efecto de las presiones de euroalemania, es incuestionable. Macri accedió al gobierno de Argentina en diciembre de 2015, casi de inmediato empezó a favorecer los intereses de la farmaindustria yanqui y en sólo medio año, para verano de 2016, había intensificado el desmantelamiento del ya enclenque sistema de salud pública porque el gobierno neoliberal de Menen en los ’90 lo había privatizado considerablemente. La salud empeora en Argentina, pero también en Brasil donde nada menos que 44 millones de empobrecidos y sobreexplotadas van a quedarse sin los excelentes 9000 médicos cubanos porque el neofascista Bolsonaro así lo ha decidido. Este ataque frontal a un derecho concreto –derecho socialista- como es el de la salud, está agravado por la política de sometimiento a los EEUU, una de cuyas transnacionales más poderosas, la Ford, ha decidido condenar al desempleo como mínimo a 27.000 trabajadoras y trabajadores al cerrar una de sus empresas en Brasil. El desempleo, la desindustrialización y el empobrecimiento dañan la salud humana no sólo porque facilitan la economía sumergida y el terrorismo empresarial o «accidentes de trabajo», sino porque también aumentan la tasa de suicidios, las psicopatologías, la violencia patriarcal, el consumo de drogas legales e ilegales, la delincuencia… En el Estado español, los suicidios en 2017 aumentaron un 3,1% con respecto a la tasa de 2016, y en la lista de los diez fármacos más consumidos en 2018 el primero es un analgésico, y entre los nueve restantes se incluyen tres más porque todo vale para reducir el destrozo psicosomático capitalista. La privatización de la sanidad española está multiplicando las ganancias de las cinco transnacionales de la salud que campan a sus anchas por el Estado. Por el contrario, Bolivia demuestra que la independencia sanitaria va unida a la sociopolítica: en 13 años se ha reducido a la mitad la pobreza extrema y se avanza en mejoras significativas en la salud pública, todo ello gracias a la inversión más alta de Nuestramérica con un 12,5% del PIB frente al 6% del PIB colombiano. No es de extrañar que los EEUU, que ya dominan Colombia, quieran apoderarse de Bolivia cuanto antes no sólo para quedarse con sus recursos –litio, entre tantos otros- sino también para destruirla como ejemplo. La independencia sociopolítica y sanitaria es vital para asegurar la independencia educativa y cultural: Siria puede ahora ganar la guerra educativa volviendo a crear escuelas para los 3 millones de niños y niñas que han visto destruidos sus centros de estudio por el odio del imperialismo a la cultura. Pero la forma más inhumana de la guerra contra la salud es la «guerra alimentaria», una de cuyas plasmaciones más insoportables es el genocidio estratégicamente planificado que lleva el imperialismo contra el pueblo del Yemen, condenado porque vive en una de las regiones más geoestratégicas del mundo –el estrecho de Omán en el Cuerno de África- y posee muchos recursos energéticos. En octubre de 2018 el 75% de la población sufría hambre, más de 8 millones necesitaban ayuda urgente, los bombardeos habían reducido la pesca y las tierras cultivables al 50% con una reducción de los alimentos agrícolas de entre el 20% al 61%, mientras que la ganadería ha desaparecido casi del todo. 5.4.- Imperialismo eco-turístico y desarraigo. El litio y otros minerales raros e imprescindibles no son los únicos recursos por los que el imperialismo ataca o presiona a un país y al mundo. Trump ha exigido al «Big Oíl» o grandes petroleras, que cierren filas alrededor de su estrategia mundial de «guerra por el petróleo», y ha exigido a los Estados que le obedecen admitiendo bases yanquis en su territorio, que paguen ellos parte de su mantenimiento. Además, forzado por la urgencia de aumentar los beneficios, el capitalismo crea nuevos negocios que se solapan y entremezclan entre ellos. Aparte de la devastación sistemática, del estractivismo, etcétera, la industria turística y el ambientalismo progre son dos ramas económicas cada día más rentables, a pesar de que en 2018 fueran asesinadas 247 personas por defender la naturaleza. La industria turística es una plaga extremadamente dañina que destruye las culturas de los pueblos al mercantilizarlas como suvenir barato. Recientemente, un norteamericano ha pagado 110.000-$ por matar en Pakistán una cabra Astor Markhor,animal totémico pakistaní, uno de los 2500 ejemplares que sobreviven en el mundo según el censo de 2011. Aunque el gobierno permite la caza controlada de algunos ejemplares, la reacción popular ha sido furibunda, como era de esperar, porque lo ha sentido como un golpe a su identidad profunda, preislámica incluso. Es sabido que el imperialismo turístico no se detiene ante nada, y menos cuando integra el racismo cientifista como es el caso de las famosas fotografías obtenidas de uno de los raros leopardos negros. La opinión keniata ha denunciado el racismo occidental por haber propagado que un turista blanco había obtenido la mejor y tal vez la única fotografía de este bello felino, cuando los nativos ya lo habían hecho con anterioridad. Lo grave es que el imperialismo turístico usa ese debate como marketing para su negocio de la «caza fotográfica», supuestamente respetuosa. Pero la realidad es mucho más cruda porque al margen de la propaganda, desde 1970 se han eliminado más del 60% de mamíferos, aves, peces y reptiles. Un ejemplo de imperialismo turístico lo tenemos en la organización ecologista WWF –patrocinada por las monarquías británica y española, entre otros poderes imperialistas- que ha falsificado informes presentados a la Unión Europea sobre el impacto de la industria turística en las formas de vida de la población local de una amplia zona del Congo, sobre todo los cazadores-recolectores Baka de Messok Dja. La población se niega a que sus tierras sean convertidas en un «parque nacional». La población denuncia el trato violento que reciben de los guardas privados, las prohibiciones impuestas al uso ancestral de los bienes comunes de los bosques, campos y ríos. El pueblo al que llamamos «pigmeo» ya había denunciado a finales de 2018 a esta organización WWF por sufrir ataques de sus bandas de matones a quienes se resisten a sus proyectos «ecologistas». En sus comienzos en los años 60 y 70 del siglo pasado, la industria turística estaba centrada casi exclusivamente en los países imperialistas y en los Estados europeos menos enriquecidos como los del sur de Europa, y no había desplegado apenas su potencial destructivo, aunque ya lo anunciaban. Fue a partir de la política de liberalización de capitales desde mediados de los ’80, junto al impacto de las nuevas tecnologías de la información y al desarrollo de la aviónica, que se disparó la industria turística, correctamente denominada «peste blanca». Pero hizo falta otra innovación: la ideología individualista y racista del supremacismo blanco inherente al neoliberalismo, que hizo que la industria turística pasase a ser un imperialismo turístico que exigía y exige a los pueblos que lo padecen que devalúen su cultura nacional, popular, para que sea agradable, consumible, para y por los visitantes. Cuando los capitales especulativos que recorren el planeta buscando dónde pueden carroñear, vieron el suculento negocio de la caza «sostenible», con todo lo que implica de hoteles, comercios, transporte, servicios, prostitución, drogas y diversión, se pasaron al «ecologismo». Esa industria pasó a ser imperialismo eco-turístico: su paradigma es la fotografía del rey emérito español matando elefantes mientras su país estaba aplastado por la crisis, el mismo rey que intentó prohibir el derecho de expresión al comandante Chávez. El imperialismo eco-turístico, o simplemente hotelero, exige a los «mercados», a los pueblos que explota, que ofrezcan la «seguridad» suficiente para que el negocio sea rentable, les garantice la «paz» que sus clientes necesitan para sus diversiones y gastos, es decir, que controlen o repriman la lucha de clases, que oculten la miseria y la pobreza, que den una imagen externa adecuada a la ficción que el turista busca y que el márquetin le promete. No han faltado amenazas de intervención o de sanciones jurídicas y económicas del imperialismo a los «mercados turísticos» con la excusa de que han tratado mal a sus compatriotas que ejercitan el «derecho a consumir» turismo. 5.5.- Guerra cibernética y electrónica. Si el imperialismo eco-turista no puede sobornar ni derrotar a los pueblos, entonces el capital recurre a violencias superiores. La guerra cibernética y electrónica contra Venezuela son dos tácticas y métodos diferentes pero unidos en el hecho de que se realizan con las más modernas tecnologías científicas e integran actualizaciones de última hora de métodos clásicos como la guerra psicológica, el chantaje religioso, la manipulación afectiva y emocional más primaria, etc., con ayuda de sabotajes terroristas que destruyen infraestructuras vitales para la salud y la vida del pueblo atacado, como es el caso de los ataques criminales a la red eléctrica venezolana. En 2017 el Ministerio de Defensa de Gran Bretaña abrió un concurso para estudiar la manipulación del comportamiento humano según las necesidades más recientes de la guerra cibernética, de la estrategia geopolítica, de acciones encubiertas y no encubiertas «dentro del Estado de derecho», avanzando en un plan elaborado en 2010, que contactó con psicólogos, filósofos y teólogos para que ayudaran a mejorar la guerra psicológica. Cambridge, prestigiosa universidad pública, pero de élites burguesas, junto con Frazer-Nash Consultancy poderosa industria militar privada, presentó uno de los mejores cuatro proyectos de investigación, avalado por la Escuela de Artes y Humanidades y la Escuela de Humanidades y Ciencias Sociales, y por médicos famosos. Cambridge adornó su propuesta con una intensa propaganda dirigida a anular las dudas y críticas internas de sectores de la universidad que rechazan la militarización del saber. Al final tuvo que retirar la propuesta, lo que no significa que rompiera todos los lazos con la tecnociencia militar privada y pública. La universidad de Lancaster también se presentó al concurso y también se retiró. La guerra cibernética y electrónica, que también sirve para la minuciosa vigilancia de las clases y naciones explotadas, de las izquierdas revolucionarias, necesita de sofisticadas redes integradas en una central de mando escondida en las cloacas del imperialismo. El ataque terrorista de agentes surcoreanos dirigidos por la CIA estadounidense a la embajada de Corea del Norte en Madrid, el pasado 13 de marzo, para acceder a información secreta decisiva, es un ejemplo de libro sobre el accionar de pequeños comandos. Los EEUU, que controlan el 57% de la venta de armas en el mundo, y tienen una red gigantesca de bases oficiales y camufladas presente en el 75% de los Estados, necesitan asegurar su monopolio de la violencia, lo que le ha llevado con la ayuda de Canadá a atacar a la empresa china Huawei, la más avanzada en la tecnología 5G, relacionada con estas formas de guerra. La importancia de todo esto radica también en los lazos entre los ejércitos oficiales y los privados, las empresas militares que han vuelto para quedarse y que se remontan a los condotieros de entre los siglos XIII y XIV al XVI, y luego las compañías comerciales de los Estados coloniales con sus ejércitos privados, aunque controlados por las monarquías. Las potencias imperialistas que intentaron aplastar las luchas anticoloniales, recurrieron a grupos mercenarios. La primera guerra de Afganistán desde 1978 vio la aparición de talibanes organizados por los EEUU. La excusa perfecta para el nacimiento oficial de los ejércitos privados fue el 11-S de 2001. Desde entonces, su número, su poder y sus relaciones con los aparatos de Estado y con las grandes corporaciones, con el narcocapitalismo y los terratenientes –Colombia es el paradigma- no han hecho sino aumentar. La segunda guerra de Irak les dio el impulso definitivo, y para 2008 había en este país más mercenarios que tropas regulares, con un gasto gigantesco que llegaba al 20% del total desembolsado por los EEUU entre 2003 y 2007. La aniquilación de Libia fue también un negocio redondo para estos criminales, pero fracasaron en Siria, y ahora aumentan sus ataques a Venezuela, donde también fracasarán. (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Si lo de Venezuela no es una "revolución de colores", se le parece bastante
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    16/03/2019
    Cuentan que una de las cosas que más temía Hugo Chávez era que le hiciesen una “revolución de colores”. Telesur dedicó innumerables programas a denunciar este tipo de campañas de desobediencia civil pacífica con el objetivo explícito de derrocar al Gobierno, que mezclan las protestas callejeras con el humor, el simbolismo y la erosión del apoyo al liderazgo, y convertidas en técnica subversiva exportable desde que en el año 2000 un grupo de activistas serbios lograran hacer caer con ellas a Slobodan Milosevic. Uno de ellos, Srdja Popovic, se convirtió en instructor a tiempo completo, enseñando sus métodos a opositores en Georgia (2003), Ucrania (2004) y Kirguistán (2005). Lo intentaron también sin éxito en Bielorrusia, y en Rusia la iniciativa nunca ganó demasiada tracción. Hoy, Popovic tiene una “academia revolucionaria” a tiempo completo en Belgrado, llamada Centro de Acción y Estrategias No Violentas Aplicadas (CANVAS, por sus siglas en inglés). Chávez probablemente tenía razón: miembros de CANVAS asesoraron a la oposición venezolana en 2007 durante el referéndum de reforma constitucional, la primera cita electoral que perdió el mandatario, en parte gracias a la movilización de los activistas. “Contribuimos a la derrota de un dictador, y estoy orgulloso de ello”, me dijo Popovic cuando le entrevisté en su oficina en 2014. En aquella ocasión hablamos mucho de la revolución egipcia, a cuyos iniciadores del Movimiento 6 de Abril habían entrenado los serbios, según su propia admisión. Según Popovic, los activistas egipcios habían identificado correctamente al ejército como el principal escollo para sacar al presidente Hosni Mubarak del poder, por lo que gran parte de su estrategia había sido diseñada para lograr que los militares se quedasen al margen del enfrentamiento entre el autócrata y la calle. Esa conversación tuvo lugar en un momento en el que Egipto había pasado ya por un experimento democrático primero acaparado por los islamistas y posteriormente aplastado por las mismas fuerzas armadas que en un principio se habían mantenido neutrales, y el país había regresado a la dictadura. “Los activistas egipcios se olvidaron de sus propias conclusiones”, me aseguró Popovic. He recordado aquella lección al ver la hábil estrategia que desarrolla estos días la oposición venezolana liderada por Juan Guaidó: cada vez que le ponen el micrófono delante, Guaidó insiste en que el ejército debe ponerse del lado del pueblo, y en la existencia de una Ley de Amnistía que garantiza que no habrá represalias contra aquellos oficiales y funcionarios que rompan con el presidente Nicolás Maduro. De hecho, los opositores han dejado claro que no esperan tanto un golpe contra Maduro como que los militares se queden en sus cuarteles. Este domingo, Guaidó ha instado a sus partidarios a imprimir copias de la ley y a repartirlas entre sus conocidos, parientes y vecinos en el seno de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. El objetivo es claro: socavar al ejército desde abajo, ya que la cúpula castrense parece aún firmemente al lado del Gobierno. Lo curioso es que el propio Popovic publicó en 2017, durante el pico de la revuelta contra Maduro, un artículo titulado “El proyecto para salvar Venezuela”, que detallaba una hoja de ruta para sacar al presidente del poder, y que la oposición venezolana parece estar siguiendo punto por punto: tener una visión clara de los objetivos y las acciones a desarrollar, erosionar los núcleos de poder adecuados, apelar a terceros actores externos y unir fuerzas con la Iglesia Católica. Para llegar a este punto, Guaidó ha seguido un plan gradual: primero, conseguir que países como Argentina y Brasil reconociesen a la Asamblea Nacional en manos de la oposición como la única institución legítima de Venezuela; posteriormente, proclamar la Ley de Amnistía; después, autoproclamarse presidente interino y lograr el reconocimiento de, hasta la fecha, 21 países, incluyendo pesos pesados como EEUU y todo el Grupo de Lima. De este modo, las garantías sobre la amnistía tienen peso específico y son algo más que papel mojado. Hacia el desmoronamiento Nada de esto es casual o inocente: la agencia Associated Press reveló esta semana que Guaidó pasó semanas realizando contactos secretos con las administraciones de EEUU, Colombia y Brasil para informarles de sus planes. Los Gobiernos de Perú y Canadá también jugaron un papel importante en estos contactos. Según los organizadores, el líder opositor tuvo que cruzar clandestinamente la frontera colombiana para esquivar la vigilancia de los servicios de inteligencia venezolanos, y el movimiento implementó un complejo sistema de comunicaciones encriptadas que les permitió coordinarse sin ser detectados. Eso no significa necesariamente que se trate de una operación dirigida desde el exterior: la oposición venezolana goza de recursos de sobra para afrontar toda esta planificación, y a estas alturas ya conocen de sobra estos mecanismos puestos en práctica en otros lugares. Pero sí implica que, esta vez, los opositores han hecho los deberes de antemano en lugar de confiar en “la acción del pueblo” para derrocar al chavismo. El plan puede funcionar: pocas horas después de la proclamación de la Ley de Amnistía se produjo una primera sublevación de miembros de bajo rango de la Guardia Nacional Bolivariana en la barriada popular de Cotiza, en Caracas. Este fin de semana han desertado el agregado militar venezolano en Washington, el coronel José Luis Silva, y la cónsul primera en Miami, Scarlet Salazar. Y todo apunta a que son solo los primeros de lo que puede llegar a ser un rápido desmoronamiento, especialmente tras el anuncio de la imposición de nuevas sanciones por parte de EEUU contra la petrolera estatal PDVSA, lo que dificultará el pago de los salarios de las fuerzas de seguridad. En la misma línea se ha expresado el Asesor de Seguridad Nacional John Bolton: "Pedimos al ejército venezolano y a las fuerzas de seguridad que acepten la transición pacífica, democrática y constitucional del poder", dijo ayer durante una rueda de prensa, en la que aseguró que ya están “viendo cómo funcionarios y personal militar se acogen a este llamado”. Es posible incluso que el desliz de Bolton –su anotación sobre “5.000 soldados a Colombia”, que captaron las cámaras de los fotógrafos- no sea tal, sino una mera estratagema para incrementar la presión psicológica sobre sus adversarios. Desde el punto de vista teórico, la estrategia de Guaidó es acertada. Los movimientos de desobediencia civil solo pueden triunfar en condiciones de ‘perestroika’ o cuando el coste político de una represión indiscriminada es demasiado alto, pero es improbable que hubiesen tenido éxito frente a aparatos estatales claramente asesinos como el nazismo o el estalinismo. Lo que el propio Popovic se cuida mucho de airear es que, en el caso de Serbia, los servicios de inteligencia británicos negociaron con el ejército que entonces aún se denominaba yugoslavo para asegurarse de que no saldrían en ningún caso a aplastar a los manifestantes. Pero cuando a las tropas no les tiembla la mano al hacerlo, lo más probable es que el movimiento fracase. Piensen en Tiananmen, o en la fallida “revolución verde” de Irán en 2009. Desactivar a las fuerzas armadas es la única forma de garantizar la victoria. La única certeza es que, ocurra lo que ocurra, el régimen de Maduro se lo juega todo en las próximas jornadas, tal vez horas. (Fuente: El Confidencial / Autor: Daniel Iriarte)



  • Poble Lliure se ha retratado; ha salido en la imagen con una cara muy fea
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    14/03/2019
    Dicen querer participar en las elecciones del 28-A para llegar al Congreso y, entre otras cosas, denunciar “el carácter autoritario del Estado”. Lo dice Poble Lliure, una organización política integrada en la CUP que, curiosamente, el pasado domingo decidió mediante consulta no participar en las citadas elecciones. Es decir, un partido que se salta lo acordado e incurre en la indisciplina va a denunciar el carácter autoritario del Estado practicando el autoritarismo (gane o no, se presentan) dentro de la formación anticapitalista a la que pertenecen. Cuando menos, ¡tamaña incongruencia! Si hubieran ganado la consulta, todas las demás formaciones que integran la CUP hubieran tenido que aceptar concurrir a las elecciones. Pero perdieron, y Poble Lliure no acepta el resultado y se presentara a los comicios. ¡Qué demócratas, carajo! ¿Con qué cara pueden exigir ellos y ellas democracia al Estado si en el ámbito que les compete (la CUP) Poble Lliure no la práctica? La votación del Consejo Político de la CUP (61 miembros) celebrado, como ha quedado dicho, el pasado 10 de marzo arrojó estos resultados: 37 militantes optaron por no presentarse a las elecciones generales, 20votaron a favor y 4 se abstuvieron. Como se puede observar, la victoria de los que no querían participar en la orgía electoral del 28-A (entre ellos Endavant-OSAN) fue sin duda notable. Que después de estos resultados Poble Lliure haya decidido participar en las elecciones generales es un insulto a sus compañeros y compañeras de la formación anticapitalista CUP. Dicen que quieren “explorar una candidatura rupturista”, emplazando para ello a otros colectivos “independentistas, republicanos y de izquierdas”, lo que no es tarea fácil, ya que deben presentar el viernes 15 de abril, a más tardar, la coalición ante la Junta Electoral Central (JEC). Aseguran que “hay una alternativa electoral” y una candidatura que denuncie públicamente “el carácter autoritario del estado” y que haga “del reconocimiento del derecho a la autodeterminación, del fin de la represión y del empleo, y de la defensa de los derechos sociales y la plena igualdad, los elementos centrales de la acción política”. Poble Lliure consideran que JxCat y ERC no cumplen los requisitos necesarios para llevar a cabo sus citadas pretensiones, porque entienden que han adoptado un “discurso reformista totalmente inviable” en un Estado español “en plena deriva autoritaria”. En eso no les falta razón, pero, en el caso de que saquen representación en el Congreso (algo muy poco probable), ¿de verdad creen que pueden ser determinantes para conseguir lo que se proponen? Deberían saber que ese circo, llamado Congreso y donde se dan momentos realmente grotescos, no está diseñado para que eso sea posible. Con su actitud, lo único que han hecho es retratarse; el rostro que aparece en la imagen se ve, sin duda, muy feo. (Fuente: La Haine / Autor: Paco Azanza)



  • Ley Helms-Burton: una espada de Damocles sobre la soberanía
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    13/03/2019
    La decisión de Clinton de prorrogar por seis meses la aplicación del título tercero de la Ley Helms-Burton es una especie de tomadura de pelo al mundo, y si se quiere usar una imagen, pretenden tener una espada de Damocles sobre las relaciones comerciales internacionales y sobre la soberanía de los países, porque ¿qué es lo que va a pasar dentro de seis meses? Nadie lo sabe, es un juego, un rejuego. Clinton es una víctima de su propio error, porque esta Ley Helms-Burton –me perdonan por mi pronunciación inglesa– es una ley que elaboran los adversarios políticos de Clinton, los republicanos de extrema derecha. Clinton era contrario a esa ley, y en ese momento determinado, calculando costos y beneficios del proceso electoral, toma la decisión de apoyar esta ley. Bueno, pues esa es una cuestión de principios. Creo que, si un hombre tiene una idea, un criterio, una ética, tiene que mantenerse firme en la defensa de esa idea. Entonces, en un acto impensado, irreflexivo, realmente, en unos minutos adopta esa decisión, a raíz del incidente de las dos avionetas, incidente provocado por ellos, cuyos vuelos venían produciéndose hacía años y que habían sido objeto de infinidad de advertencias, e incluso de una promesa del Gobierno de Estados Unidos de que iba a impedir esas voliciones del espacio aéreo de Cuba. Realmente, creo que cometimos un error al creer en las promesas del Gobierno de Estados Unidos. No quiso o no pudo evitar lo que pasó, pero nosotros estábamos confiados, creíamos que no se produciría más ese tipo de violaciones del espacio aéreo; sin embargo, inesperadamente para todos se produce. Los mecanismos de defensa estaban organizados, estaban preparados, porque son cosas que ocurren en cuestión de segundos, y, al producirse la violación, actuaron. Todo esto, en que no sentimos que pese sobre nosotros la menor responsabilidad, la menor culpa, le sirvió de pretexto, en medio de la campaña electoral, para cambiar de bando y apoyar una repugnante ley –que ya había sido objeto de crítica universal– de un día para otro. Ahora, lógicamente, está sufriendo las consecuencias de ese error, porque se creó una protesta universal, y era lógico que se creara, porque ya no se trataba solo de una agresión a Cuba, no. Cuba ha sido agredida durante mucho tiempo y ha soportado esas agresiones; en este caso se agredía la soberanía y lo intereses de todos los países del mundo, y se creaba un precedente que mañana puede ser aplicado en cualquier lugar, en cualquier otro país. Aceptar esa prerrogativa del Gobierno de Estados Unidos de establecer leyes extraterritoriales y sanciones fuera de la jurisdicción de Estados Unidos, es renunciar al principio de la soberanía nacional, que todavía tiene mucha importancia para los pueblos del mundo. Esto explica una protesta universal. Por primera vez en la historia de la oea se produce una resolución condenando esta ley, y no hay un solo país del mundo, realmente, que la haya apoyado. La protesta fue muy grande, y no solo la protesta, sino la decisión de los países de adoptar medidas frente a las estipulaciones de esta ley. Clinton se vio en una situación muy comprometida: si aprobaba el famoso título 3 ahora, de inmediato, desde el día 15, se creaba un conflicto con todos los demás países; si no lo aprobaba, si no lo ponía en vigencia, se creaba un conflicto con la extrema derecha republicana y con los elementos extremistas de la emigración cubana, cosa perjudicial, a su juicio, bajo el mito de que esos son los que deciden las elecciones en la Florida, lo cual es falso, absolutamente falso, y veremos qué es lo que va a  ocurrir. ¿Qué es lo que va a pasar dentro de seis meses? ¿Caerá la espada? Hay que esperar, no se puede decir la última palabra. Esperamos que el mundo siga luchando contra esta agresión a su soberanía, a sus derechos, contra una ley que sería un precedente funesto y en contradicción plena con todos los principios que los países han acordado sobre el comercio internacional. Realmente sería un desastre, sería el momento en que el mundo estaría renunciando a la soberanía. privar al pueblo de lo que tiene Nada será fácil respecto a Cuba en el futuro. Lucharemos sin descanso contra la asesina Ley de Ajuste Cubano, contra la cruel Ley Helms-Burton, cuyos autores son acreedores –conforme con los tratados firmados en 1948 y 1949, suscritos tanto por Cuba como por Estados Unidos– a comparecer ante un tribunal por delito de genocidio. Con relación a Cuba se discuten igualmente dos concepciones: la de los que quieren destruirnos desde fuera –es decir con más bloqueo, con más hostilidad, con más amenaza de agresión–, y la de los «nobles y bondadosos caballeros» que nos quieren destruir desde dentro, pero todos con bloqueo; las dos concepciones son apoyadas en el bloqueo. Ahora calculen.  Y eso no lo ocultan, porque la famosa Ley Helms-Burton es tan brutal que prácticamente amenaza a nuestro país –como ha explicado Alarcón varias veces, con privar al pueblo de todo lo que tiene.  Prácticamente no le quedaría una escuela, no le quedaría un círculo infantil, no le quedaría un centro de educación de minusválidos, no le quedaría hospital, ni del médico de la familia quedaría nada. Prácticamente todos los agricultores de este país perderían sus tierras, excepto algunos de los que ya fueran antiguos propietarios, y la inmensa mayoría son propietarios porque la Revolución les entregó la tierra.  Todas las ubpc, todas las cooperativas, perderían lo que tienen, todas sus propiedades. En un país como Cuba, donde el 85 % de las familias es propietario de su vivienda, en virtud de las leyes de la Revolución y de la obra de la Revolución, todas esas familias perderían la propiedad de las viviendas. Como ha dicho el mismo Clinton, de acuerdo con esa Ley Helms-Burton las indemnizaciones que tendría que pagar Cuba no serían 5 000 o 6 000 millones por las que fueron propiedades norteamericanas. Hasta estaríamos dispuestos a pagar propiedades norteamericanas si nos indemnizan.  Les iba a decir que, según cálculos de Clinton, la ley mencionada exige pagar 100 000 millones al incluir las propiedades de cubanos que después se hicieron norteamericanos, y de acuerdo con la ley, el bloqueo seguiría hasta que no se pagaran los 100 000 millones. Sabemos lo que significaría que este país cayera de nuevo en manos de Estados Unidos, con ley y sin Ley Helms-Burton. Lo que dicen que ocurrió en Indonesia sería pálido, lo de Guatemala una bobería. Pero lo último, lo inconcebible es creer que los cubanos harían como los esclavos que llevaban al circo romano y que decían: «¡Viva el César, los que van a morir te saludan!». Ellos tienen que saber que aquí no queda nadie que no empuñe un arma y combata hasta el final, hasta una muerte verdaderamente gloriosa; lo inglorioso es poner el cuello para que el imperio lo corte. Ellos saben que eso no puede ocurrir y no ocurrirá jamás. La hostilidad con nosotros es derrocar a la Revolución, su idea, destruir la Revolución, aplastar la Revolución. Y, como decíamos anteriormente, hoy se concentran fundamentalmente en los programas anunciados, requeteanunciados, de la guerra ideológica, a través del famoso Carril ii, y en la guerra económica; dos cosas: guerra ideológica y guerra económica, para asfixiar al país económicamente, tratar de ahogarlo, debilitarlo, crear las condiciones óptimas para que sus podridas ideas puedan penetrar o puedan engañar con ilusiones a mucha gente que no conocen, como conoce ese joven que nos habló hoy, de las realidades del mundo y del sistema dominante.



  • Caos y sabotajes, nueva hoja de ruta de la agresión de EE.UU. contra Venezuela
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    12/03/2019
    Tienen razón las autoridades venezolanas de dudar de las matrices emitidas desde Washington y promocionadas por los grandes medios de comunicación, que suavizarían la agresión y los planes de injerencia de EE.UU. en el país, con una nueva “hoja de ruta” que, sin embargo, incluyó un ataque cibernético contra la estructura energética, extendiendo la oscuridad a lo largo y ancho del territorio, sobre las ciudades y el campo. No solo fue un apagón: éste tiene sus secuelas en la creación de un clima de inseguridad general e incluso de indefensión; el corte de expendio de gasolina con el colapso del transporte colectivo e individual, el bombeo del agua corriente, la caída de las comunicaciones, incluyendo el internet y la televisión, el control aéreo.., y la muerte de decenas de hospitalizados por imposibilidad de operarlos o aplicarles diálisis. ¿De esto se trata la “ayuda humanitaria”? Y el imaginario colectivo no olvida que en 2016, cuando la oposición pidió amnistía para los presos por el terror callejero, incluyeron a aquellos que participaron en el sabotaje energético y eléctrico. Ningún dirigente opositor ni la llamada “comunidad internacional de la que habla Washington y sus cómplices del Grupo de Lima condenaron el sabotaje, ni entonces ni ahora. Con apagón incluido, militantes bolivarianos salieron a la calle a protestar por este nuevo ataque criminal También la oposición, midiendo fuerzas en sendas marchas. Con un megáfono y desde una camioneta, Juan Guaidó reiteró que está dispuesto a usar la acción de una fuerza extranjera para deponer a Maduro. "¡Intervención!", vociferó parte de sus seguidores, a lo que contestó con una frase amenazante de su mandante, el presidente Donald Trump: "Todas las opciones están sobre la mesa". El efecto de Guaidó entre sus seguidores que pedían “intervención” tras el fracaso de las acciones del 23 de febrero (Operación Cúcuta) fue de receptividad, señala Marco Teruggi. El portavoz de Washington afirmó que podría apelar al artículo 187 de la Constitución, que abriría la puerta a una intervención, según dijo, “cuando llegue el momento”. El fugado y exiliado dirigente acciondemocratista Antonio Ledezma, tuiteó: “Vamos pdte. @jguaido solicite formalmente la intervención humanitaria”. El autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó, degradado por los medios hegemónicos a “presidente de la Asamblea Nacional” tras el fracaso de la Operación Cúcuta, regresó al país… y no pasó nada. Ni los veteranos líderes de la oposición se le acercaron, mientras algunos países latinoamericanos, la socialdemocracia europea y sectores de la iglesia buscan un diálogo entre el gobierno y la oposición, instancia para cuya concreción Caracas puso sus condiciones. La parte difundida de la “nueva ruta”, calificada de “adormecedora” para que el gobierno baje la guardia, son las anunciadas sanciones y presiones diplomáticas, financieras y políticas de EE.UU. para conseguir el derrocamiento del gobierno constitucional y la insistencias para que otros gobiernos se adueñen (pirateen) los fondos venezolanos en sus país. La idea es deteriorar permanentemente a Venezuela. La oscuridad Y la muestra de la parte de la “hoja de ruta” con la que realmente Washington quiere dañar no solo al gobierno sino al país, fue el ataque cibernético al backbone (columna vertebral) del sistema de generación (turbinas) eléctrico de El Guri, que dejó sin luz ni electricidad a casi toda Venezuela, y de paso también al norte de Colombia y Brasil, que dependen de la energía venezolana. Ya la bélica Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) había señalado que “la interrupción del abastecimiento energético de una nación puede destruir la economía y el entramado social de un país de una forma similar a una guerra, aún sin haberse disparado un solo un tiro”. La represa hidroeléctrica de El Guri es controlado casi 100% por sistemas robotizados de apertura/cierre de compuertas de flujo hídrico que alimentan las turbinas generadoras de electricidad que surten al país, con protocolos de seguridad que son de los más modernos y seguros del mundo. Pero también existen también ciberatacantes de alta factura, que manipularon a distancia su Centro de Control Automatizado. Curiosamente, el secretario de Estado norteamericano Mike Pompeo, tuiteó: Las políticas de Maduro no traen más que oscuridad, para agregar que "Sin comida, sin medicinas, ahora sin electricidad. Próximamente, sin Maduro". Por su parte, Guaidó tuiteó: “Venezuela tiene claro que la luz llega con el cese de la usurpación”. La estrategia de EE.UU. es la de estrangular a Venezuela, económica y financieramente y para eso exige el apoyo de sus cómplices. Las advertencia de Rusia y China, hicieron reaparecer los fantasmas de la Crisis de los Misiles de 1962, y la falta de respaldo total por parte de los países latinoamericanos y caribeños. Hicieron cambiar la hoja de ruta. Por las sanciones, las refinerías de EE.UU. suspendieron la compra de 500,000 barriles diarios de petróleo de Venezuela, cuota que fue absorbida por China y principalmente por India, la que fue advertida por Washington de no comprar crudo de Venezuela. Curiosamente, India recibió un ataque misilístico desde Paquistán, que decidió distanciarse de EEUU y acercarse a Rusia-China, una alianza que Washington tratará de impedir. Antecedentes acá y acullá Este accionar de Washington ya lo había sufrido Venezuela tras el golpe de abril de 2002, cuando durante el llamado golpe-paro petrolero (diciembre de 2002 a febrero de 2003 desde Miami la empresa Intesa, que monopolizaba el “cerebro”, se manipuló el sistema que regía toda el área operativa de la estatal petrolera Pdvsa, que fue recuperado por expertos en software u hackers venezolanos. BBC Mundo recuerda que en enero de 2010, los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica que visitaban una planta nuclear en Natanz, Irán, notaron con desconcierto que las centrifugadoras usadas para enriquecer uranio estaban fallando. El fenómeno se repitió cinco meses después en el país, pero esta vez los expertos pudieron detectar la causa: un malicioso virus informático, Stuxnet, diseñado con una mentalidad bélica, había tomado el control de mil máquinas que participaban en la producción de materiales nucleares y les dio instrucciones de autodestruirse. Esa fue la primera vez que un ataque cibernético logró dañar la infraestructura del "mundo real". Pero el 23 de diciembre de 2015, alrededor de la mitad de los hogares en la región ucraniana de Ivano-Frankivsk (1,4 millones de habitantes) quedaron sin electricidad durante horas, a causa de un “virus”(BlackEnergy) utilizado en un ataque de hackers. Nueva hoja de ruta El ciberataque al que fue expuesto el sistema eléctrico trató de generar e impulsar un caos, que justificara la aplicación de la Doctrina de la Necesidad de Proteger. Los venezolanos pasan a ser, para los autores de esta nueva hoja de ruta, daños colaterales en esta guerra. Frente a un modelo de caos social, no sirve una estrategia militar, sino una estrategia social. La nueva hoja de ruta significa entrar en una guerra compleja de desestabilización, con acciones bélicas encubiertas o con aplicaciones de la guerra psicológica (las llamadas de cuarta y quinta generación) que lleven a generar violencia, e incluso una confrontación interna, excusa para una externa. Supone también la preparación de un proceso de balcanización, que podría conducir a una fragmentación del territorio. Llega tras el fracaso de la Operación Cúcuta, donde con el auspicio del gobierno colombiano y la dirección de Washington, participaron grupos de guarimberos profesionales venezolanos, paramilitares colombianos, fuerzas especiales estadounidenses, con el concurso del inmenso aparato de terrorismo comunicacional y actores de las grandes empresas del espectáculo y la comunicación. Fracasó porque no lograron vulnerar la seguridad fronteriza, defendida por militares de la FANB, pero también por milicianos, campesinos, trabajadores, pueblo. Fracasó porque los militares colombianos y brasileños no están en condiciones (y tampoco de acuerdo) con una invasión y la consecuente ocupación de la Amazonia, con temor al poder de fuego venezolano. La nueva hoja de ruta retoma el camino de sabotajes y terrorismo interno, con el fin de aumentar el descontento y el miedo entre la población (de allí el gran apagón), afectando la distribución de alimentos y medicinas o prestación de servicios (electricidad, agua) y buscando un golpe militar contra el gobierno de Maduro. Pero el “goteo” de militares hacia la oposición, base de la propaganda opositora made in usa, fracasó (por ahora, diría Chávez) En esta nueva hoja de ruta posiblemente estén previstos asesinatos selectivos, en busca del cambio de la correlación interna de fuerzas del bolivarianismo. Según la agencia noticioso-financiera Bloomberg, EEUU desgasta a Guaidó para abrir paso a la guerra. Y obviamente, para EEUU en estos momentos Guaidó le sirve más como mártir que como héroe. Si Jehová mandó la siete plagas contra Egipto para salvar al pueblo judío, pareciera que el presidente tuitero estadounidense, autoproclamado nuevo mesías imperial, está dispuesto a toda costa ya no a derrocar al gobierno constitucional venezolano y erradicar el “virus” chavista, sino también a destruir el país. (Fuente: Rebelión / Autor: Aram Aharonian)



  • Altsasu como “pedagogía del miedo” contra la juventud y por el “miedo” a la juventud
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    10/03/2019
    Hoy la audiencia nacional española ha ratificado las condenas del montaje policial y mediático acontecido en Altsasu. La justicia española y francesa aplicada en Euskal Herria desde el primer juzgado hasta el último tribunal es la injusticia de la burguesía aplicada en territorio ocupado con el único objetivo de precisamente mantener forzada la hegemonía de esa burguesía y la ocupación. La guardia civil desplegada en Euskal Herria junto al resto de fuerzas represivas desde la policía nacional española hasta la ertzaintza o la policía foral no serían mas que elementos que utilizan la fuerza bruta o la amenaza de ello con los mismos objetivos y la misma legalidad impuesta. De esta manera, el complejo judicial, policial y militar junto al poder mediático del capital son las distintas piezas del mismo puzzle de una estrategia política de la clase dominante donde los tribunales serían juez y parte de una globalidad de la represión de estado. Una represión que independientemente de las formas que tome no cesará hasta que ese bloque dominante al completo sea expulsado de nuestras vidas o hasta que nos asimilemos completamente a sus dictados. Las detenciones en Altsasu vinieron precedidas de una amplia campaña criminalizadora contra uno de los pocos focos que perduran en Euskal Herria de denuncia permanente contra las fuerzas de ocupación y la represión gracias al impulso juvenil. De ahí que el montaje y las detenciones tuvieron como primer objetivo anularlo y que “sirva de ejemplo”, y una vez dada la sentencia servir a la «normalización social» y la «convivencia» bajo los efectos de la pedagogía del miedo con un mensaje claro dirigido a la juventud trabajadora y por extensión secundaria a la clase trabajadora vasca en su conjunto. Los aparatos del estado, desde sus subsidiarios autonómicos hasta los analistas del CNI, son conscientes de que tiende a agrandarse por momentos el corte generacional en Euskal Herria entre el viejo poder político adulto y el incipiente poder juvenil en todos los frentes, lo cual es el precedente a un nuevo e inminente ciclo de lucha revolucionaria y por tanto la quiebra de la estabilización política que con tanto mimo habían tratado de que no se desnivele en Euskal Herria para que se mantenga la injusticia. Que al mismo tiempo, coincide con la Gran Crisis que zarandea a las burguesías occidentales, y de una forma especial a la española. De ahí que en los últimos pocos años se haya lanzado una ofensiva criminalizadora y represiva sin precedentes contra el revigorizado movimiento de gaztetxes por toda Euskal Herria, la burocracia de la enseñanza se haya bunkerizado frente al alza del sindicalismo estudiantil, que recientemente encarcelaran a un joven en Gasteiz y otros dos jóvenes vascos en otro montaje. Que sean atacados policialmente espacios de jóvenes feministas. O que en estos momentos la lucha juvenil que ha sido uno de los máximos ejemplos a seguir y referentes en los últimos años (Gaztetxe Maravillas) esté pendiente de 109.160 euros en multas, una persona en riesgo de ser encarcelada, 82 procesados, más de 35 personas en riesgo de ser juzgadas, todo ello tras la ocupación policial de todo un barrio por una semana que causó cientos de heridos en una clarísima y milimetrada operación de castigo de la burguesía con la complacencia del reformismo con el objetivo de eliminar o subsumir otro foco de poder obrero y popular creado a instancias de la juventud trabajadora. Precisamente esa construcción de esa nueva estrategia revolucionaria en ciernes que nos oriente hacia la libertad en este infierno de contradicciones de toda índole que minan al capitalismo será la que abra las ventanas de oportunidad para poner las bases para dejar atrás la represión, al tomar la clase trabajadora vasca en sus manos su propio destino. Altsasukoak aske! Euskal Herri Langilea aske! (Fuente: La Haine / Autor: Borroka Garaia)



  • 8 de marzo: día de la mujer trabajadora y revolucionaria, no es día de reinas y explotadoras
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    08/03/2019
    El 8 de marzo se conmemora a la mujer trabajadora, revolucionaria. La comunista Clara Zetkin propuso la conmemoración en la conferencia de mujeres socialistas de 1910, para homenajear la lucha de las mujeres contra la explotación capitalista. Se recuerda el asesinato, a manos del Gran Capital, de 129 obreras quemadas vivas en una fábrica cuyos dueños habían cerrado las puertas (en EEUU). Se conmemora la lucha por la justicia social, la lucha contra el patriarcado y el capitalismo, cuyos mecanismos se articulan el uno al otro a la perfección. El 8 de marzo quedó apuntalado como fecha eminentemente revolucionaria por los sucesos del 8 de marzo de 1917 en la Rusia tzarista: miles de mujeres salieron a las calles clamando por sus derechos, contra la explotación y las guerras que la burguesía imponía al pueblo: ellas detonaron la Revolución de Octubre. Tras la revolución de Octubre las mujeres conquistaron sus derechos económicos, sociales, sexuales y reproductivos: derecho al voto para todas las mujeres (no solo para las propietarias como en Gran Bretaña), derecho al divorcio, derecho al aborto, derechos plenos al estudio y trabajo, vivienda, sanidad y educación garantizadas, etc. Todos estos derechos todavía se siguen luchando en la inmensa mayoría de países capitalistas. Las mujeres somos la parte más golpeada de la clase explotada. Somos víctimas de las guerras imperialistas, del saqueo capitalista que empobrece regiones y países enteros, de las privatizaciones y la precariedad, y además somos víctimas del machismo incesantemente promovido por los medios y toda la industria cultural del capitalismo. Porque el capitalismo se sustenta fragmentando y dividiendo a la clase explotada: por ello la industria cultural del capitalismo difunde incesantemente paradigmas de discriminación como el machismo y el racismo. Somos las trabajadoras explotadas, estudiantes, artistas, paradas y jubiladas a quienes se nos está privando de una vida digna, en ocasiones hasta de la alimentación, la vivienda, el acceso a la salud, el acceso a la educación, etc. Somos privadas de condiciones de trabajo y de remuneración dignas por los capitalistas que sacan la plusvalía de nuestro trabajo. Somos las madres cuyo trabajo en el hogar no es reconocido, las que se quedan en absoluta precariedad sin pensión. Somos las mujeres migrantes empujadas a padecer las peores explotaciones: en maquilas de espanto, rociadas de veneno en el agro-industrial, abocadas a la explotación de la prostitución o a ser cosificadas y saqueadas como "vientres de alquiler". Somos las niñas violadas y forzadas a parir. Somos designadas por este sistema como la diana de las frustraciones aberrantes que este sistema causa, de la misoginia que fomenta. Por ello el feminicidio galopa: porque los medios banalizan la tortura y toda discriminación alienante funcional al capitalismo, porque la violencia ejercida de manera estructural arrastra su odio contra nosotras. Somos vícimas del capitalismo y su barbarie, víctimas del machismo que el mismo Capital promueve; pero también somos mujeres luchadoras y revolucionarias. El 8 de marzo no es el día de las princesas, ni de las empresarias explotadoras. Las mujeres opresoras, las Cristine Lagarde, las Thatcher, las Hillary Clinton y demás... las que se lucran de devastar selvas, de oprimir poblaciones, de esclavizar en fábricas de espanto a miles de trabajadoras, las que se lucran, también, de fomentar el machismo a través de sus medios de alienación masiva, son clase explotadora, al igual que los hombres de la clase explotadora. El verdadero feminismo es revolucionario, lucha contra la clase explotadora y su sistema capitalista: contra este sistema que promueve incesantemente paradigmas de opresión y sumisión como el machismo o el racismo. Al Capital le interesa mantenernos atadas a la división sexual del trabajo, a labores de cuidado no remuneradas, a la discriminación salarial por ser mujeres. Al Capital le interesa una clase explotada pulverizada y golpeada, impedida de unidad por el machismo, el racismo, el individualismo, el miedo y demás alienaciones que la clase explotadora se encarga de cultivar. Frente a una realidad tan brutal, el reformismo, siempre sirviendo a impedir cuestionamientos profundos, pretende encapsular nuestra lucha y superficializarla, ocultando su carácter de clase, obviando la funcionalidad que para el capitalismo tiene el machismo. El reformismo busca ocultar que no lograremos cambiar la cultura profundamente machista que impera en el mundo entero, a menos que nos tomemos los medios de producción y por lo tanto los de difusión y educación. Los caballos de Troya de la burguesía intentan hacer creer que las mujeres explotadoras son nuestras hermanas, cuando ellas también participan de perpetuar este sistema que devora a la naturaleza, explota a los seres humanos (a la clase trabajadora), y perpetúa al machismo, al racismo, al individualismo, comportamientos y discriminaciones fundamentales para el mantenimiento de este sistema putrefacto. Las mujeres revolucionarias sabemos que la sociedad de clases se perpetúa sobre la violencia: esa violencia ejercida por la clase explotadora (la que posee los medios de producción) contra las mayorías explotadas y precarizadas, y sabemos también el lastre que significa el machismo para la unidad de la clase explotada. Luchamos también por un feminismo revolucionario, para poder oponerlo a la infame recuperación que el sistema está intentando hacer de la lucha feminista, con sus aberrantes Caballos de Troya y su discurso de “sororidad interclasista" (¡Cómo si tuviéramos que tener "sororidad" con una capitalista explotadora, una proxeneta o una ficha del complejo militar-industrial por el mero hecho de ser mujer!). Luchamos contra toda explotación, y nuestra lucha contra la opresión de la mujer trabajadora, la adelantamos luchando día a día contra el machismo, y luchando contra la raíz que sostiene las desigualdades sociales: luchando contra un sistema que fomenta la opresión de la mujer porque la necesita como mecanismo de dominación y división de la clase explotada; luchando contra un sistema que fomenta la violencia machista a modo de control social: como válvula de escape de las frustraciones que tal sistema crea. El Feminicidio es parte de la barbarie de un sistema económico, político, social y cultural, el capitalista, violento en esencia y perverso en su lógica. Un sistema basado en la explotación de las y los trabajadores y en el saqueo de la naturaleza, es un sistema que necesita banalizar la explotación, la injusticia social y la tortura. La lucha por la emancipación de la mujer y la lucha contra el capitalismo son inseparables. Por un feminismo revolucionario, que no es foto de portada sino lucha cotidiana, que lucha contra toda explotación. (Fuente: Rebelión / Autora: Cecilia Zamudio)



  • A seis años de la muerte de Chávez
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    07/03/2019
    A seis años de la muerte de Hugo Chávez, Venezuela vive una agresión constante del gobierno estadounidense y de la derecha y ultraderecha regional y mundial, con el fin de terminar con el “virus bolivariano” de soberanía, empoderamiento popular, autodeterminación, unidad latinoamericana, que él reinaugura en 1999. Hugo Chávez, la locomotora que impulsó la construcción diaria de la Patria Grande, la de los pueblos, dejó una nación huérfana, una patria huérfana. Fueron 14 años que transformaron Venezuela pero también la región. Las grandes mayorías, los invisibilizados por las elites y los medios hegemónicos, dejaron de ser objeto para transformarse en sujetos de política. Vida digna para todos, empoderamiento de los pobres: acceso a la educación, alimentación, salud, educación. Se atrevió a hacer lo que muchos consideraban (o creíamos) imposible, como enfrentarse al imperialismo, o romper con las buenas costumbres de la democracia formal y liberal, institucional y declamativa. Chávez comprendió que había que pasar de la etapa de más de 500 años de resistencia a una etapa de construcción de naciones soberanas, de una verdadera democracia participativa, de construcción de poder popular, mediante una revolución por medios pacíficos, avanzando hacia integración y unidad de nuestros pueblos –y no de nuestro comercio-, mediante la complementación, la cooperación y la solidaridad, lejos de los dictados del Consenso de Washington. A seis años de la muerte de Chávez, el principal vocero de la oposición, Juan Guaidó, declaró que no descarta la intervención de EEUU “de ser necesario”, una posición fuera de los principios de patriotismo de cualquier nación, y en particular de las suramericanas, fundadas en la gesta independentista. Y lo que llama más la atención es que públicamente ningún dirigente de oposición haya contestado esa declaración. Hugo Chávez simbolizó la emergencia del pensamiento regional emancipatorio del cambio de época, con críticas anticapitalistas de cuño marxista, con una concepción humanista. Y rescató la “sepultada” idea de socialismo como horizonte utópico Hoy la política imperial, caballo de Troya de los intereses económicos de las grandes corporaciones trasnacionales, están desestabilizando no solo a Venezuela sino a países y continentes enteros. Quieren invadir Venezuela, apropiarse de sus riquezas (petróleo, oro, la Amazonia), pero sobre todo quieren aniquilar por todos los medios el hondo sentimiento chavista de su pueblo. Hoy, las viejas formas democráticas y republicanas no son asediadas por revoluciones populares sino por “populismos derechistas” de corte ultraconservador y dependiente, que pone en riesgo todo el proyecto globalizador y las formas democráticas occidentales que parecían consolidar una “nueva lógica del capital” en este siglo. En los sectores progresistas de la región se debate aún si se vive una breve ruptura del ciclo progresista en la región, si, en realidad, estas experiencias de gobiernod progresistas constituyeron una escueta ruptura de la estructura imperial. Lo cierto que la discusión se plantea no solo en que el progresismo retome el gobierno sino que tome el poder, De nada sirve acceder al gobierno para aplicar las viejas recetas de medias tintas, sin cambios estructurales. El planteo es para toda la región, pero bien le viene también a Venezuela, porque sin una evaluación consciente de lo realizado, si se ensaya nuevamente los mismos programas sin transformar las relaciones estructurales de dominación, la posterior derrota va a ser más contundente. Proceso político que no se profundiza, retrocede y destruye la subjetividad que la hizo posible. “Los gobiernos de izquierda pudieron resolver a su favor las contradicciones del neoliberalismo y avanzaron hacia un posneoliberalismo, pero no pudieron avanzar hacia un poscapitalismo, sostiene el exministro de gobierno boliviano, Hugo Moldiz. Hoy vivimos la reconfiguración del mundo bipolar, que ya no se asienta en una dicotomía ideológica, sino geopolítica, dónde la dominación se sustenta en el caos sistémico. “Si hoy se nos clausuran todos los espacios legales de lucha ¿Qué otros caminos nos quedan?”, pregunta Moldiz, para responderse. “No tengo respuestas, pero lo que sé es que los pueblos encuentran formas novedosas para abrirse caminos, relacionados a sus propias tradiciones y a su historia”. Todo lo que ha sucedido en estos 20 años certifica que no se puede construir una democracia sólida en Nuestra América sin la alfabetización política de la población ni la organización de las bases populares; sin reformas estructurales, constitucionales, que cambien la estructura electoral, que terminen con una justicia corrupta y al servicio de los poderes fácticos, y sin la democratización de la comunicación para que se acabe el monopolio de los medios, factor decisivo en la disputa político-ideológica. Y tampoco se puede construir democracia, sin prestar la debida atención a un mundo que ha cambiado radicalmente, con una democracia formal en crisis, que parece dirigirse hacia plutocracias (refutación práctica del credo liberal), y donde la hegemonía del capital financiero quita los recursos que podrían dirigirse hacia la generación de bienes y de empleo, y hacia actividades productivas, para orientarlos, desviarlos hacia actividades especulativas. Hoy no queda dudas que Venezuela (y el mundo) extrañan el pensamiento, la acción, la creatividad de Chávez. La izquierda latinoamericana está a la defensiva: defiende la obra y no habla de cambio ni de futuro, de lo que viene y cómo abordarlo. La izquierda desdeña a las clases medias e ignora que cuando los pobres dejan de ser pobres actúan como clase media. Hace dos años, exactamente, decíamos que se hace necesario recrear una izquierda que no se base en la melancolía o la nostalgia. ¿Por qué la izquierda no llega a la juventud y no la seduce? Porque le habla sólo del desarrollo y no de la felicidad humana; le habla de las conquistas sociales pero no le da esperanza, sin darse cuenta incluso, que gracias a sus políticas inclusivas ha surgido un nuevo proletariado, de base universitaria. No se puede repetir el mismo libreto de hace 40 años, porque así es imposible llegar a los jóvenes. No basta con justicia social, ¿y el futuro? La izquierda sigue desunida mientras la derecha está contenta con seguir los libretos imperiales (como lo hace el “autoproclamdo” Juan Guaidó); perdió la comunicación y entonces no hay una lucha común contra el enemigo común. Con la “locomotora” de Hugo Chávez había una coordinación informal-formal al menos de los gobernantes: ahora cada cual está por la suya, muchos de elos repitiendo las consignas de Washington… y otros en desbandada. Su muerte significó mucho dolor, inmenso dolor de todo un pueblo desolado en las calles. ¿Quién, chavista o escuálido (antichavista) podía imaginarse hace cinco años a Venezuela sin Chávez, a Latinoamérica sin él? Y sin Lula, sin Néstor Kirchner, promotores junto a él del “ALCa-rajo” que enterró la pretensión libre comercial estadounidense, al pensamiento bolivariano que da sustento a lo que denominó Socialismo del Siglo XXI. Chávez comprendió la necesidad de crear un símbolo ideológico propio. Y Chávez lo pensó basado en un Estado eficaz, que regule, impulse, promueva, el proceso económico; la necesidad de un mercado, pero que sea sano y no monopolizado ni oligopolizado y, el hombre, el ser humano. En su propuesta de ruptura con el capitalismo hegemónico, apareció un modelo humanista con bases marxistas, en la necesidad de construcción de un modelo ideológico propio, de verse con ojos venezolanos y latinoamericanos. “La democracia (formal) es como un mango, si estuviese verde hubiese madurado. Pero está podrida y lo que hay que hacer es tomarlo como semilla, que tiene el germen de la vida, sembrarla y entonces abonarla para que crezca una nueva planta y una nueva situación, en una Venezuela distinta”, solía decir. Y puso en marcha su revolución pacífica hacia el socialismo, camino que trazó desde Porto Alegre, en uno de los Foros Sociales en los que participó, junto a los movimientos sociales. Sobrevivió al golpe de 2002, cuando el pueblo en la calle exigió el retorno de su presidente constitucional. Sobrevivió al sabotaje petrolero y paro patronal de 62 días. El cáncer –propio, inducido- terminó con su vida cuando iba a comenzar un nuevo mandato, y dio inicio al mito. El soñador, a veces ingenuo, perdonavidas, el guerrero, el que siempre quiso ser beisbolista, que sufrió también la soledad del poder, supo combinar el pensamiento político e ideológico con lo pragmático. A seis años de su muerte y el comienzo del mito, la imagen de sus ‘ojos’ no deja de esparcirse por Venezuela. El ícono chavista ha sido borrado del edificio de la Asamblea Nacional por la dirigencia opositora, pero éste sigue apareciendo en cada barrio de todo el país, en el campo, en las camisetas de los jóvenes y los viejos, acompañando sus anhelos, sus esperanzas, su fe. . “Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!”, diría César Vallejo. Recordando a Hugo Chávez, los venezolanos tratan de retomar el camino de la lucha, de la esperanza, de darle poder a los pobres, de la integración, de la unidad… de la esperanza y del futuro común, peses a los denodados intentos de Washington y sus cómplices, latinoamericanos y europeos, de impedirlo, y la ineficiencia e ineficacia de sus sucesores en solucionar la grave crisis económico-social, en buena parte producida por las sanciones, pirateo de fondos, embargos de EEUU y la Unión Europea. Chávez ha muerto, el chavismo sigue aquí, en Venezuela y Latinoamérica y el Caribe. (Fuente: Rebelión / Autor: Aram Aharonian)



  • Si nos negamos no somos / Inor ez gara gure izaerari uko eginez gero
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    05/03/2019
    (Texto bilingüe) (En castellano) Acabamos de leer las declaraciones de portavoces de Etxerat del 01-02-2019. Sabemos que no es el sentir mayoritario de Etxerat. Una primera cuestión. Etxerat habla de los presos/as, iheslaris/as, deportados/as. Adjunta una lista de los represaliados/as politicas vascas. Cómo se entiende que quien pretendía aunar voluntades con víctimas del bando de nuestros enemigos nacionales y de clase, no reconozca a quienes han luchado y luchan por la liberación nacional y social de Euskal Herria, aunque no sean parte del colectivo EPPK. ¿Cómo explicais vosotras y vosotros portavoces de Etxerat algo que hasta hace cuatro dias pretendía ser la asociación mas neutral de la Tierra? ¿Y ni siquiera mencionais a presos y presas políticas vascas que no están de acuerdo con la rendición de la Izquierda Abertzale Oficial y Reformista por entregar las armas al enemigo y aceptar su ley con todas sus consecuencias? ¿Cómo es posible que una asociación de familiares que lo último que preconizaba era opinar políticamente sobre diferentes cuestiones, haga declaraciones, asumiendo una culpa inexistente? ¿De qué se tiene que disculpar una asociación que lo único que ha hecho en términos políticos ha sido defender las legislaciones españolas y francesas? Repetimos, Etxerat, y antes Senideak, estaba dedicada a la salvaguarda de los derechos humanos fundamentales de sus familiares presos políticos vascos. En su fundamento reivindicaba la normativa legal española del acercamiento a prisiones de Euskal Herria o cercanas a su territorio. Y no más. Etxerat no ha reivindicado nunca la amnistía precisamente porque no correspondía a lo que pensaban y piensan que es su ámbito de actuación. Y ahora resulta que desean un abrazo fraternal con el sistema que mantiene encarcelados a sus familiares y que continúa ocupando y explotando a Euskal Herria. Hoy en día reivindican públicamente, su falta de consideracion para otras víctimas antes que los derechos de sus familiares. En todo caso, ya que se han metido en politica (bajo el esquema del enemigo), lo primero que habría que tener en cuenta son los derechos de Euskal Herria. Por enésima vez decimos que nunca habrá salida digna si no hay reconocimiento de la lucha, de la represión, de Euskal Herria, de sus derechos y de los derechos de quien la defienden. Los portavoces de Etxerat siguen a pies juntillas las bases políticas, ideológicas, sentimentales, de táctica y estrategia de insurrección de los manuales mas archiconocidos de nuestros enemigos. Hay que saber por qué lucharon nuestros familiares. Y lucharon porque Euskal Herria fuera independiente y socialista. ¿A qué viene decir que nunca debió pasar? ¿Acaso pretendeis hacernos creer que sin luchar hubieramos podido conseguir algo? ¿Qué es lo que no debió pasar/ lo que no debe pasar? Que nos ocupen y exploten o que luchemos ante la ocupación y explotación. ¡Hablad claro! ¡Debíamos luchar o no! ¿Y si no hubieramos luchado el imperio español o el francés nos hubiera reconocido como nación y respetado el estatus que hubieramos decidido a nivel social para nuetro Pueblo? Hablais del “gobierno vasco”. Es decir, el de vascongadas. Hablais como la EITB, hablais como los enemigos de Euskal Herria. Y repetimos que nos dirigimos a los portavoces de Etxerat. Basta de insultos a Euskal Herria y a todo lo que ha padecido, en clave personal, a nivel de tortura, de negacion del ser vasco, de su propio ser, como, colectivo humano, como Pueblo. ¿De qué futuro, con garantias hablais? Una de dos. O los que hemos luchado (y luchamos) por el Pueblo Trabajador Vasco tenemos que decir que nunca más lo volveremos a hacer, o España y Francia tienen que reconocernos. No hay punto intermedio. Etxerat habla de la sociedad y de sus representantes políticos. Una vez más decimos que ese no es el pensamietno mayoritario de los y las que componen esa asociación. ¿De qué sociedad hablan? ¿de qué representantes? ¿de qué situacion democrática? Respetamos el dolor de cualquiera, pero Euskal Herria es la sometida y los que pretenden defenderla tambien. Esa, y no otra, es la primera cuestión a la que en ningún caso se puede renunciar. Dais vergueza, portavoces de Etxerat. Sabeis que tenemos compas vascos con dos horas de patio enrejado y sin ver a nadie. No mereceis nuestro respeto. Viva Euskal Herria libre y socialista! (En euskera) Etxerateko bozeramaileek 2019ko martxoaren 1ean egindako adierazpena entzun berri dugu, eta badakigu hori ez dela Etxerateko kiderik gehienen sentimendua. Kontu bat hasteko, Etxeratek presoen, iheslarien eta deportatuen aipamena egin eta euskal errepresaliatu politikoak zerrendatzen ditu, horregatik, ez da onargarria, gure nazio eta klase etsaien biktimekin asmoak batu nahi duenak, Euskal Herriaren askapen nazional eta soziala lortzeko borrokan ibilitakoak eta oraindik espetxeratuak arbuiatzea, EPPK barnean ez badaude ere. Nolatan halakorik, Etxerateko bozeramaileok, duela lau egunera arte Lurreko elkarterik neutralena izateko helburua edukirik? Ez al duzue txintik ere esaten Ezker Abertzale Ofizial eta Erreformistaren errendizioarekin bat ez datozen euskal preso politikoez, etsaiari armak entregatu eta haren legea ondorio guztiekin onartu izanagatik? Nolatan da posible, hainbat gairi inguruko iritzi politikorik ez plazaratzea aldarrikatzen zuen senideen elkarte batek halako adierazpena egiterik, existitzen ez den errua bere gain harturik? Zer dela eta barkamena eskatzeko behar hori, politika mailan espainiar eta frantses legeriak defendatzea izan bada egin duen gauza bakarra? Berriro diogu, Etxeratek, eta lehenago Senideak-ek, senitarteko euskal preso politikoen oinarrizko giza eskubideak babesten jarduten zuen, funtsean, presoak hurbiltzeko legezko arautegi espainiarra aldarrikatzen zuen, hau da, Euskal Herriko edo gertuko espetxeetara hurbiltzeko aldarrikapena, gehiagorik ez. Etxeratek ez du inoiz amnistiaren aldeko aldarrikapenik egin, bere jardun-eremuarekin bat ez zetorrelakoan edo ez datorrelakoan. Baina orain anaitasunezko besarkada bat eman nahi dio sistemari, senitartekoak oraindik espetxeratuak dituen eta Euskal Herria okupatzen eta esplotatzen duen sistema izanik, hain zuzen ere. Gaur egun, senitartekoen eskubideen aldean, bestelako biktimekiko begirune eza aldarrikatzen dute jendaurrean. Edonola ere, politika arloan sartu direnez (etsaiaren eskemapean), lehenengo eta behin, aintzat hartu beharko lituzkete Euskal Herriaren eskubideak. Enegarrenez diogu, irtenbide duinerako ezinbestekoa da borroka, errepresioa, Euskal Herriaren eskubideak eta bere defendatzaileen eskubideak aitortzea. Etxerateko bozeramaileek itsu-itsuan betetzen dituzte gure etsaien gidaliburuetako (guztiz ezagunak) oinarri politikoak, ideologikoak, sentimenduzkoak eta matxinadarako taktika nahiz estrategia. Jakin behar da zergatik borrokatu zuten gure senitartekoek, bada, Euskal Herria independente eta sozialistaren alde egitearren. Zer dela eta esatea inoiz ez zuela gertatu behar? Borrokarik gabe zerbait lortzerik izan genukeela sinestarazi nahi ote diguzue? Zer ez zuen/ez da gertatu behar? Agian okupazio eta esplotazioaren kontra borrokatzea? Argi hitz egin! Borrokatu behar genuen ala ez! Borrokatu izan ez bagenu, inperio espainiarrak edo frantsesak nazio gisa aitortu izan ote gintuzketen? Edo errespetatu izan ote zuketen gizarteak gure Herrirako erabakitako estatusa? “Euskal gobernuz” ari zarete, hau da, Araba, Gipuzkoa eta Bizkaikoa besterik ez. EITBren hizkera bera darabilzue, Euskal Herriaren etsaien modura hitz egiten duzue. Berriro diogu, Etxerateko bozeramaileengana zuzentzen gara. Aski dira Euskal Herriarekiko irainak eta jasan duen sufrimendu osoa! hau da, maila pertsonalean, tortura, euskal izaeraren ukazioa, bai eta, giza kolektibo gisa eta Herri gisako ukazioa ere. Zein etorkizunez ari zarete? Bietako bat: edo Euskal Langile Herriaren aldeko borrokan parte hartu dugunok (eta parte hartzen dugunok) berriro ez dugula egingo esan beharrean gaude, edo Espainiak eta Frantziak aitortu behar gaituzte, eta ez dago erdibiderik, alabaina, ezta barkamena eskatzea ere ez diegu erreklamatu, beste batzuek modu lotsagarrian egin duten bezala. Etxerat gizarteaz eta haren ordezkari politikoez aritzen da. Beste behin diogu, hori ez dela Etxerateko kiderik gehienen pentsamoldea. Zein gizartez ari dira? zein ordezkariz? zein egoera demokratikoz? Errespetua diogu edozein pertsonaren atsekabeari, baina Euskal Herria eta haren defendatzaileak dira menderaturik daudenak. Horixe dugu, ez besterik, konturik behinena, eta ezin daiteke inolaz ere bazter batean utzi.   Etxerateko bozeramaileok, lotsa ematen duzue. Badakizue gure euskal kide batzuek inor ikusi gabe bi ordu baino ez dutela ematen burdin hesiz inguraturik dagoen patio batean. Ez duzue gure errespetua merezi. Gora Euskal Herria Askatua eta Sozialista! (Fuente: La Haine / Autor: Jon Iurrebaso Atutxa)



  • No sois idiotas
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    04/03/2019
    Desde hace meses, la práctica totalidad de mis artículos se ha apuntalado en tres verdades del tipo cartesiano-freudiano (a saber, y disculpad la pedantería: claras, distintas y cuya revelación y aceptación siempre implica tanto dolor como liberación), ideas que hoy en día resultan incuestionables. Primero, y en lo que toca a lo que bautizamos como procés cap a la independència (¡con una nefasta analogía literaria!), que la actual élite independentista ha perdido la lucha contra España y que cualquier intento de cesión –disfrazado bajo ideas aparentemente benignas como diálogo, mesa bilateral, etc.– siempre ha acabado y se zanjará con los catalanes todavía más sometidos y humillados por el poder central. Segunda, que el Olimpo indepe ha perdido dicha pugna porque sus líderes, agentes en la sombra y estados mayores siempre se han guiado por los parámetros clásicos del catalanismo (el pujolista “tensar para luego negociar”, por encima de todo) y nunca tuvieron la más remota intención de aplicar el 1-O ni la posterior DUI. Y tercera, que el independentismo solo triunfará si los electores ejercen la catarsis, aceptan que no tiene sentido continuar confiando en gente que les ha tomado el pelo sistemáticamente y configuran a partir de ahora un nuevo espacio político en el que las hojas de ruta de los nuevos líderes puedan ser racionalmente auditadas. Todo ello no es una suma de verdades que uno se disponga a regalar al pueblo lector como si fuese un profeta. Porque a mí también me engañaron: yo también pensé (¡y escribí!) que un simulacro político como el 9-N ayudaría a muscular al independentismo para fortalecerlo, yo también creí que eso del de la llei a la llei era una idea razonable que gustaría a los cónsules europeos y hasta llegué a soñar que existían algunos sectores de Convergència que renunciarían al sistema económico corrupto que los había engordado durante cuarenta años con tal de arriesgar su escuálida nómina por un más alto sentido de la libertad. Contrariamente a lo que marca la biblia de mi carácter mediterráneo, yo creí en muchos de los políticos que hoy están exiliados o en prisión. Pero no pasa nada por admitir que, de vez en cuando, los electores nos equivocamos y ponemos objetivos políticos de moral altísima en las manos erróneas. Yo también me caí del caballo, y poco importa cómo, y me la resuda cuándo, pero ahora ya resulta incuestionable que nunca podremos avanzar de la mano de unos líderes que no solo nos estafaron no aplicando el 1-O ni implementando la restitución del Govern legítimo, sino que ya admiten sotto voce haber vuelto al autonomismo de siempre, que no tienen idea alguna de cómo encarar el futuro del país, pero que mientras tanto, eso sí, se esfuerzan por conservar como sea su cargo y, por encima de cualquier otra cosa, su nómina. De hecho, el tiempo tiene su importancia. Dos años antes del 1-O, una serie de opinadores introdujimos en el debate público la idea de impulsar un referéndum de autodeterminación (que muchos desprestigiaron llamándolo RUI) en un entorno político en el que el independentismo mayoritario se presentaba a las elecciones con un calendario que culminaba con una DUI en dieciocho meses. Pensábamos, y todavía lo pensamos, que el referéndum tenía mucho más poder efectivo porque vinculaba a los líderes del país directamente con el pueblo, evitando así la intermediación de los partidos políticos (y sus consiguientes miserias e intereses particulares), y también decíamos que el Estado no podía impedirlo ni con el uso de la violencia física. Contrariamente, la DUI podía posponerse sine die (como de hecho ya se insinuaba constantemente desde las filas de Junts pel Sí), se vehiculaba través de un Parlament autonómico que siempre había devenido súbdito de las decisiones de los tribunales europeos y contaría con una escasísima solidaridad internacional. Cuando la idea del referéndum ya volaba libre, recuerdo a la perfección cómo líderes convergentes que ahora se meten el 1-O en la boca a diario confesaban que hacerlo era imposible. También recuerdo, y es un tema menor, como a Enric Vila lo tachaban de loco, Álvaro insinuaba que Graupera lo veía todo muy facilito desde la cúspide de Princeton y a mí, como siempre, se limitaban a decirme que bebía y fumaba demasiado. Nosotros confiábamos en que la presión popular acabaría desbordando la miseria autonomista de la política catalana. Porque esta era justamente la gracia del referéndum: la de ser un asunto del pueblo que ni el amedrentamiento de los políticos podía hacer fracasar, como así quería Jordi Sànchez (es decir, David Madí), que días antes de la votación ya vendía su moto particular afirmando que un millón de personas esperando para votar en colegios electorales clausurados ya sería una victoria. Fue en ese momento que mi fe ya no pudo mover ni un saco de arroz, porque se demostró, nuevamente y por enésima, no solo que los políticos indepes podían saltarse sus promesas, sino que para más inri lo hacían tras ver que el pueblo mostraba una tenacidad y un heroísmo que –¡sí, entonces sí!– pudo admirar todo el planeta. Esta era y es la misma oligarquía que continúa usando los anhelos del pueblo para limpiarse el culo. ¡Pero han pagado con la prisión y el exilio y tú solo escribes sin jugarte nada de nada!, responderá más de un lector si acaba leyendo todo el artículo. No, amigos, y esta es una de las últimas verdades freudianas que uno debe digerir: lejos de sacrificarse por la libertad del pueblo, han preferido pasar a la historia como mártires y acatar las leyes del enemigo para chantajearos el alma con tal de que creáis que la independencia no es posible. Hace pocos días, charlando con un compañero convergente y una de ERC (los dos habían sido diputados), me sorprendió la tranquilidad de espíritu con la que aseguraban poder presentarse a las elecciones conservando la confianza de “sus” dos millones de electores, fueran las que fueran sus promesas y fueran los que fueran sus programas electorales. Esta forma de cinismo y de falta de compromiso es el principal cáncer de la política catalana. Si yo gasto tiempo para contrarrestarlo y desvelar la mentira no es porque crea que mis electores sean idiotas ni yo tenga la verdad absoluta, sino precisamente porque los considero inteligentes y me cabrea enormemente que los políticos sigan cagándose en la dignidad de la gente de esta forma. Porque sería óptimo no volver a vivir el engaño del 1-O, ni más estafas como la del 20-D, y sería igualmente oportuno que no continuemos engordando la panza de la farsa y la posterior frustración. Lo hago justamente porque confío en la sagacidad de la población y su capacidad para superar el miedo de sus líderes para jugar más fuerte que ellos. Todo ello, amigos lectores, lo puedo continuar haciendo porque sé de cierto que no sois idiotas y que tarde o temprano vais a reaccionar. Eso espero. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Arzalluz, uno de los suyos
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    04/03/2019
    “¿Para qué queremos la autodeterminación? ¿Para plantar berzas? La autodeterminación es una virguería marxista. Euskadi está ahora a primer nivel autonómico” Xabier Arzalluz (1987) Arzalluz puede que haya sido una de las personas más inteligentes que ha dado la clase política vasca. Reuniendo en su figura las mejores cualidades del político profesional: Gran oratoria, un oportunismo calibrado al milímetro y un fuerte magnetismo para el arte del engaño y la triangulación política requerida de cara a sus intereses personales, de clase y de partido. Una amplia formación de estudios eclesiásticos, teología, Derecho y Filosofía, además del dominio de hasta cinco idiomas ciertamente le catapultó a todo ello. Su gran capacidad dialéctica en la oratoria ya fue reconocida desde sus primeros pasos en su carrera política cuando ejercía de diputado en el congreso español (1977-1980) participando en plenos que fueron decisivos para la reforma franquista, siendo uno de sus objetivos la integración normalizada de Euskal Herria en el régimen español del 78 a través de la autonomía española del estatuto de la moncloa (1979), mientras que las mayores de las represiones caían en las fuerzas de ruptura democráticas que querían dejar atrás los ejes políticos franquistas que al final fueron salvaguardados en la constitución española como la “indivisibilidad de la patria”. A partir de 1980 hasta 1984 y desde 1987 hasta el 2004 fue el presidente del PNV. En su primera etapa, por una parte ejerciendo la figura de liderato para asentar la nueva legalidad española en tierras vascas dando label democrático al conjunto de imposiciones y opresiones, y por otra parte empezando a desplegar la red corporativa, clientelar, de financiación, enchufismo y influencias que daría paso a la “cloaca vasca” en beneficio de la burguesía que veía en el estatuto una oportunidad para medrar. Ya que el estado español reconstituído y la autonomía española abría espacio a la burguesía emergente necesaria para acelerar el nuevo ciclo de explotación expansiva que necesitaba el nuevo régimen hijo del franquismo. Por lo que el estatuto de autonomía a fin de cuentas negaba a Euskal Herria su derecho a independizarse y al mismo tiempo ponía en manos de la burguesía vasca la gestión económica dejando a la clase trabajadora vasca sin ninguna capacidad de decisión y presa del capitalismo español e internacional. A lo que hay que unir la cesión de una parte del monopolio de la violencia de estado: la ertzaintza. La ideología de Arzalluz era la ideología del dinero y tenía una base que bebía en gran parte del fundamentalismo religioso clásico anti-marxista (también común a la derecha española), pero debido a las especificaciones vascas y al interés de clase de las fracciones burguesas que el representaba vehiculizado de otra forma. Ya que esas fracciones pese a ser extensiones de la burguesía española, rivalizaban en interés económico en el reparto del pastel. Y Arzalluz siempre tuvo presente que la función del PNV ha sido vital para la estabilización española y para que no se abra paso una alternativa de ruptura independentista y socialista, lo cual le daba margen para nivelar negociaciones en beneficio propio. Algo de lo que también era consciente el estado español. En este juego a varias bandas el objetivo del PNV de Arzalluz siempre fue mantener la integridad del régimen español y autonómico para beneficio de la burguesía y su partido, además de intentar imposibilitar la unidad del pueblo trabajador vasco (único factor que podía y puede facilitar la caída en desgracia de la burguesía vasco-española y la apertura de un proceso de ruptura independentista con el estado español). De ahí que una de sus obsesiones fuera hacer tracción quirúrgica de la izquierda abertzale para que no pudiera ser relevante en ese papel (y lo empezó de forma temprana ya con las divisiones de ETApm con la que el se reunía y lo continuaría haciendo de diferentes maneras durante toda su trayectoria). De ahí el regalar los oídos a los sectores menos concienciados de la izquierda vasca en momentos de desánimo, o realizar ciertas declaraciones y movimientos políticos para que el identitarismo nacional sin ninguna repercusión material sea su fácil “oposición”. El PNV y Arzalluz nunca olvidaron lo que supuso la V asamblea y su objetivo fue revertirla. El PNV de Arzalluz se alió con el PSOE del señor X, con el PP de Aznar de las Azores, con el institucionalismo de la izquierda abertzale en Lizarra, y con todo lo que hubiera hecho falta para mantener sus objetivos. Pues es lo que se espera de un gran estadista que sabe triangular en beneficio propio. En geometría, es el uso de la trigonometría de triángulos para determinar posiciones de puntos, medidas de distancias o áreas de figuras. En política es algo parecido pero el objetivo es encontrar la “centralidad política” y hacerte supuestamente necesario. Para ello se necesita colocarse en el centro y tener dos extremos pero que partes de esos bloques se van sintiendo atraídos como si el centro fuera un imán. La ideología del dinero no impide que un día se diga una cosa y al siguiente otra si es necesario. Las palabras se las lleva el viento, lo que queda es la realidad material y las acciones. Las de un estadista del estado español. Y en la realidad material se quedaron (y aún continúan) el pacto de Ajuria Enea, la dispersión, la impunidad del terrorismo de estado y las torturas, la ilegalidad de la autodeterminación vasca o la represión de la ertzaintza. Junto a desalojos en un país donde como ayer mismo un sin techo murió calcinado en Donostia mientras la burguesía se llena los bolsillos de lo que cada vez pierde más la clase trabajadora. Arzalluz puso a Atutxa al mando de la ertzaintza, mientras que por otro lado hablaba de “los chicos de la gasolina”. Fue un gran esfuerzo de criminalización de toda una serie de generaciones jóvenes. Desde los insumisos que eran llevados como ganado a la justicia española hasta las invenciones de los “grupos Y” para que la juventud vasca abertzale y socialista se pudriera aun más largos años en los centros de exterminio españoles. Yo, como parte de esa generación no me impresionaron nunca sus diversos discursos, que en cualquiera de los casos siempre fueron para que todo siguiera igual. Como en estos momentos ocurre. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka Garaia)



  • Supremachismo: Sobre las manipulaciones del posmachismo
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    02/03/2019
    La terminología que habitualmente utilizan desde el machismo revela de forma gráfica cuáles son sus fuentes de conocimiento e inspiración. Es el machismo quien recurre al nazismo para llamar “feminazis” a las feministas y “feminazismo” al feminismo, es el machismo quien llama “adoctrinamiento” a la educación en Igualdad como si fuera una religión, es el machismo el que considera parte de una “ideología”, la denominada “ideología de género”, proponer acabar con la violencia de género y la injusticia de la desigualdad, no como una defensa de los Derechos Humanos… Y ahora es el machismo el que recurre al concepto racista del “supremacismo”. Con todas esas referencias no podía tardar mucho en llegar a la idea que aglutina todas esas ideas y hablar de  la “supremacía” de las mujeres, del feminismo o de género para levantar la crítica y el rechazo a quien cuestiona su modelo de sociedad. Nada sorprendente. El machismo es muy previsible porque se mueve en una realidad histórica que no quiere cambiar, lo cual hace que las referencias se le queden pequeñas y que tenga que recurrir a las palabras para modificar el enunciado sin que cambien las ideas. Por eso sus conceptos son tan mutantes, como por ejemplo ocurre con el llamado SAP (Síndrome de Alienación Parental), que primero hablaron de “alienación”, luego de “interferencias parentales”, después de “programación afectiva”… y así cambiarán todas las veces que hagan falta para decir lo mismo: que las mujeres son malas y perversas, y que manipulan a los hijos contra los padres tras la separación. Esa misma necesidad de cambiar para seguir igual y de ocultar los nombres con otros nuevos, ya refleja la falacia que esconde su actitud, pero como hablan desde posiciones de poder y juegan con el favor de la normalidad y todos sus mitos y estereotipos, sus argumentos resultan creíbles, al menos durante el tiempo suficiente para generar algo de confusión, y con ella distancia al problema y pasividad en la implicación social para poder resolverlo. Por eso aún estamos donde estamos. El supremacismo surgió como un posicionamiento racista basado en el llamado “racismo científico” del siglo XVII, que a través de la manipulación de la ciencia y con argumentos pseudo-científicos, estableció la superioridad de la “raza” blanca sobre la negra y el resto de grupos étnicos. Como se puede ver, no muy diferente a lo que ahora, en pleno siglo XXI, algunos “científicos” quieren hacer con el SAP y sus pseudónimos. Ya les he dicho que el machismo es previsible, reincidente y redundante. El supremacismo liga la superioridad a la condición, de manera que es la persona por sus características la que resulta superior a las otras que no tienen esos elementos al no formar parte de su condición. No se trata de que determinadas circunstancias o factores les den ventaja, sino que esta se debe a su superioridad, y esa superioridad a su naturaleza. Mucho antes del siglo XVII, en este caso bajo argumentos y posicionamientos que nada tienen que ver con la ciencia, concretamente 10.000 años atrás, justo en el Neolítico, los hombres decidieron que su condición era superior a la de las mujeres. Y bajo ese argumento organizaron la convivencia, distribuyeron los roles, los tiempos y los espacios, y establecieron unas formas de relación y dinámicas sociales que alimentaban y reforzaban esa construcción machista basada en la “superioridad” de los hombres. El machismo es “supremachismo” porque los machistas son “supremachistas”. Se trata de hombres que se consideran superiores a las mujeres por su condición masculina y al margen de cualquier otra circunstancia. Da igual el status, el trabajo que tengan, los ingresos económicos… desde esa concepción el hombre siempre tiene un plus de racionalidad que lo hace superior, y un plus de fuerza por si alguien lo pone en duda, especialmente si quien lo hace es alguna mujer. Lo que sucede estos días con la irrupción en la política de los argumentos machistas explícitos, y su continuidad en un sector de la sociedad, sólo es reflejo de ese “supremachismo” fracasado, pues a pesar de todo su poder, debemos ser conscientes de que ha contado con la cultura como inductora, con la normalidad como cómplice, con la inercia de la historia como motor, y con todos los instrumentos institucionales de una sociedad: educación, Derecho, Administración de Justicia, religiones… y ha fracasado. No ha sido capaz de mantener esa superioridad falaz sobre la figura de los hombres. Es cierto que muchos hombres están dispuestos a renunciar a la Igualdad para mantener esas ventajas levantadas sobre la injusticia de la desigualdad, pero también es verdad que la transformación que vive la sociedad, liderada y protagonizada por las mujeres, ya ha producido un cambio que  aglutina cada día a más mujeres y a más hombres, conscientes de que nada hay mejor que vivir en una sociedad que cuente con el “privilegio de la Igualdad”, y así hacer de la convivencia identidad. La realidad demuestra que el machismo no quiere entender que el ideal de Igualdad es algo inalienable a la persona, y se encuentra en la conciencia de cada hombre y de cada mujer, por eso la Igualdad avanza y avanzará en las circunstancias más difíciles, y lo hará gracias al feminismo y a través de todos los campos minados que con sus mentiras, amenazas y violencia coloque el machismo “supremachista” para defender sus privilegios. Nada ni nadie va a detener al feminismo ni a la Igualdad. (Fuente: Rebelión / Autor: Miguel Lorente Acosta)



  • Producción de sujetos fascistizados
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    28/02/2019
    Cada vez tengo más claro que medios como La Sexta están formando fascistas haciéndoles creer que ellos son los críticos y defensores de un punto de vista justo o igualitario. Están formando (o mejor dicho deformando) sujetos con un odio visceral tremendo hacia quienes creemos en la libertad y defendemos un sistema mejor y más justo para todas. Son medios que se sitúan en la posverdad, consolidando versiones muy difuminadas de la realidad y demonizando todo aquello que haga un poco de daño a los poderosos, a los que éstos defienden. Estos medios lacayos no están interesados ni lo más mínimo en la objetividad. Un ejemplo de ello es que ninguno ha cubierto el juicio a los presos políticos catalanes, cuando siguieron el minuto a minuto de las primarias del PP o el ascenso de Vox, y no se explica el auge de la derecha sin el ingente apoyo mediático que se les brinda. Otro ejemplo claro del papel que juegan es que están siendo usados para verter la propaganda de la guerra imperialista. El anticomunismo feroz que estos medios emanan y la manipulación y confusión que vomitan actúa con la finalidad de consolidar imaginarios en el lego (y no tan lego), muy nocivos para la construcción de herramientas que puedan servir en alguna medida para la emancipación. Uno de ellos puede ser la falsa idea de que quienes combatimos esos imaginarios con argumentación seamos vistos como elementos subversivos muy radicales. La forma de actuar más común y cada vez más extendida de estos sujetos es la de recurrir a la represión, reprimiendo tu forma de pensar o censurando tus posicionamientos. En esta línea es común escuchar afirmaciones tales como: “la ultraderecha es igual que los muy izquierdosos” o “los polos opuestos se tocan”. Estas afirmaciones solo pueden ser defendidas desde la confusión y el total desconocimiento de los objetivos de uno y otro posicionamiento. Es decir: los antifascistas no tenemos nada que ver con los fascistas, somos quienes nos oponemos a su intolerancia y xenofobia sin fundamento, para defender la tolerancia, la inclusión y la armonía. Eso no significa que haya que tolerar al intolerante y permitir que su posición se perpetúe. Los anticapitalistas nos oponemos a la injusticia de un sistema basado en la explotación que ejerce cierto sector de la sociedad a la mayoría social. Curiosamente ese sector de la sociedad es el mismo que es dueño amo y señor de estas herramientas de confusión y las usa a su antojo y beneficio. Entonces si coincides en los posicionamientos que defienden estas herramientas, tu lógica se encuentra cómoda defendiendo estos postulados, y te dedicas a reprimir de manera visceral a quienes decimos o defendemos otra realidad, probablemente de los dos tú seas el fascista. (Fuente: El País Canario / Autor: Aday Hernández)



  • A 54 años de su asesinato: El pensamiento revolucionario de Malcolm X
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    22/02/2019
    Este 21 de febrero se cumplieron 54 años del asesinato del activista por los derechos civiles y líder político afroestadounidense Malcolm X, X como simbolismo de la incógnita, al negarse a usar su apellido anglosajón impuesto como consecuencia de la esclavitud de la población africana. Fue una figura esencial en la lucha contra el racismo en Estados Unidos y por los derechos de la población negra, pero además llevó la idea sobre la liberación hacia todos los pueblos oprimidos en el mundo. Malcolm X es uno de esos pensadores que desgraciadamente la izquierda latinoamericana no ha analizado de forma suficiente. Probablemente, porque parte de su pensamiento (en sus primeros años) estuvo cargada de una fuerte impronta religiosa y en los que nunca comprendió la opresión racial como algo que iba más allá de la maldad de una raza opresora por sobre la otra. Años que siguiendo las enseñanzas de la Nación del Islam (grupo religioso que tomando vagamente las doctrinas de la creencia musulmana, planteaba la superioridad negra y consideraba al hombre blanco como un “demonio”), nunca tuvo los márgenes de acción como para elaborar un pensamiento propio y capaz, por lo mismo, de entender las verdaderas determinaciones que sostenían el sistema racista estadounidense, siguiendo disciplinadamente la idea del supremacismo negro sostenida por su entonces líder Elijah Muhammad. Sin embargo, en aquel periodo cerrado y plegado en lo religioso, ya se encontraba el germen de un nuevo pensamiento, liberador y más profundo que por desgracia sólo logró desarrollar el último año de su vida. Fue en 1964, el momento en el que Malcolm X, luego de quebrar con la Nación del Islam, tiene un despertar de ideas que tuvieron fuertes repercusiones en el movimiento de liberación negro en Estados Unidos. Si bien fue siempre un partidario de la autodefensa como forma de lucha, fue en este año que logró tener la claridad de un horizonte estratégico y de entender las verdaderas causalidades de la sociedad racista en la que vivía. Fue su viaje a La Meca el cual le permitió entender las taras que la Nación del Islam le imponía incluso dentro de su religión, pero fueron, principalmente, sus viajes a República Árabe Unida, Egipto, Nigeria, Argelia, entre otros países africanos, los que le permitieron tener una nueva perspectiva, internacionalista y revolucionaria. Comprendió, entonces, que el problema racial en Estados Unidos no era ni un hecho aislado ni independiente, y más aún, entendió que el racismo no era ni la única ni la principal forma de opresión. En otras palabras, entendió desde la totalidad el problema que antes entendía de forma particular y parcial. Y su internacionalismo fue más allá, pasando del pan-africanismo a la necesidad de la alianza de los países tercermundistas para la derrota de todas las formas de explotación y opresión. En este mismo periodo logró identificar la relación entre capitalismo y racismo, “no puedes tener capitalismo sin racismo”, dijo en una de sus conferencias de dicho periodo. Y es que el capitalismo se ha servido del racismo en Estados Unidos y en otras tantas partes del mundo para determinar la estratificación de clase de sujetos sociales, todo para convertir a estos en mano de obra barata en beneficio de la burguesía. Racismo que también sirvió como discurso guía para oprimir a partes del mundo enteras durante la Era del Imperialismo, y que luego sirvieron para justificar prácticas intervencionistas y post-colonialistas como por ejemplo en el Congo, en el mismo tiempo que Malcolm X estaba modificando y profundizando su pensamiento. En ese sentido, este artículo buscará analizar el pensamiento de Malcolm X en su último periodo, el más fructífero, revolucionario, y tristemente truncado por su asesinato. Sobre el Capitalismo Durante el año 1964 y hasta su muerte el 21 de febrero de 1965, Malcolm X logró identificar al capitalismo como un elemento motor del sistema opresivo tanto en Estados Unidos como en el mundo. Su visión era clara, el capitalismo no debería sobrevivir al cambio de una sociedad por una no opresiva. Eso se nota claramente porque desde entonces progresivamente va a acompañar el concepto de “opresión” con el de “explotación”. En su último discurso, el 18 de febrero de 1965, deja esto claro: “Lo que estamos viendo hoy es la rebelión global del oprimido contra el opresor, del explotado contra el explotador”. Ambos conceptos se conectan y complementan en el pensamiento del luchador afroamericano, dejando claro que el enfrentamiento contra la explotación es fundamental para la formación de una nueva sociedad. Del mismo modo, y un mes antes, deja claro que la determinación de la lucha no es racial: “Yo creo que finalmente habrá un choque entre los oprimidos y sus opresores. Yo creo finalmente que habrá un choque entre los que quieren libertad, justicia e igualdad para todos y aquellos que quieren mantener los sistemas de explotación. Yo creo que va a existir ese tipo de enfrentamiento, pero no creo que dicho enfrentamiento será basado en el color de la piel, como enseñó Elijah Muhammad”. Este movimiento en su pensamiento deja con claridad que ve al imperialismo y al capitalismo como los verdaderos enemigos a vencer, y que el enfrentamiento para lograr la liberación de los explotados y oprimidos tendrá dichas características. La determinación económica también se vuelve un aspecto ascendente en su pensamiento, y se plasma con gran claridad en su último discurso, dado el 19 de febrero de 1965: “[Las naciones industriales occidentales] deliberadamente han sojuzgado al hombre negro por razones económicas. Estos criminales internacionales violaron el continente africano para alimentar sus industrias, y son ellos los responsables por los bajos estándares de vida prevalentes en todo África.” Se ve aquí un análisis histórico de cómo la colonización de África responde al desarrollo del capitalismo, y que por lo tanto la opresión a los pueblos de dicho continente tiene un fundamento y una base eminentemente económica. Una frase, célebre hasta el día de hoy, resume su visión del capitalismo: “El capitalismo solía ser como un águila, pero ahora es más como un buitre. Solía tener la fuerza suficiente como para ir y succionar la sangre de cualquiera, sea este fuerte o no. Pero ahora se ha vuelto más cobarde, como un buitre, y sólo puede succionar la sangre de los indefensos. En la medida de que las naciones del mundo se liberen, el capitalismo tendrá menos víctimas, menos donde succionar, y se volverá cada vez más débil. Es sólo cosa de tiempo, en mi opinión, para que colapse completamente”. Si bien, la reflexión fue demasiado optimista para su tiempo, el hecho queda claro: es a través de la lucha internacional de liberación que el capitalismo encontrará su perdición. Sobre los medios de comunicación y la hegemonía Uno de los puntos más brillantes de Malcolm X fue sin duda su reflexión respecto de los medios de comunicación y los métodos que utilizan los poderosos para legitimarse. Su postura se resume en la siguiente máxima: “Si no están prevenidos ante de los medios de comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido”. Esto lo ve con gran claridad en el célebre debate de Oxford en diciembre de 1964, donde analiza el rol de los medios de comunicación respecto de la intervención imperialista en el Congo: “Entonces, ¿por qué un acto como el del Congo, que es tan claramente criminal, se debiera condonar? Se condona principalmente porque ha sido glorificado por la prensa, y han hecho que luzca bello, y por tanto el mundo automáticamente lo aprueba. Y ese es el papel que desempeña la prensa. Si uno estudia la historia pasada, distintas guerras, la prensa siempre…cada vez que un país que están en el poder quiere intervenir, injustificadamente, e invadir la propiedad de otro, usa la prensa para que parezca que el área que están por invadir está llena de salvajes, o está llena de gentes que se han vuelto locas, o que están violando mujeres blancas, abusando de monjas; usan la misma técnica año tras año…Ahora bien, hubo una época en que el mundo oscuro, la gente de piel oscura, creía cualquier cosa que veía en los diarios que se originaban en Europa. Pero hoy, no importa lo que se ponga en el diario, se detienen y lo ojean dos o tres veces y tratan de discernir qué motiva al escritor. Y por lo general pueden determinar qué motiva al escritor…Usan la prensa, los que están en el poder usan la prensa para dar al diablo una imagen angelical y dar una imagen de diablo a quien en verdad es angelical. Hacen que la opresión, la explotación y la guerra parezcan en realidad un acto de humanitarismo.” Es por eso, que para Malcolm X, la prensa, y la instalación de un discurso hegemónico, es uno de los métodos principales para justificar y normalizar la explotación y la opresión. Llama así mismo a comprender siempre los motivos de por qué se escribe o se dice algo, como forma y método de entender y solidarizar con las luchas de liberación. Lo que vio en su tiempo Malcolm X con el Congo es lo que vemos hoy con Venezuela, o con la criminalización de la protesta social que desde todos los medios hegemónicos se sustenta discursivamente. Los medios de comunicación, si una analiza finamente, no condenan la violencia, sino solamente la violencia que tiene como fin la liberación de los pueblos de su explotación y opresión, justificando siempre la violencia del Estado y de las potencias imperialistas. Lucha conjunta, lucha internacionalista Malcolm X comprendió en su viaje a África de 1964, que no es posible llevar a cabo la Revolución Negra en Estados Unidos, si esta no va en conjunto de la lucha de liberación de todos los países del Tercer Mundo. En ese sentido, planteó una lucha internacionalista. Abogó desde entonces por la toma de conciencia de que la lucha negra en Estados Unidos no podía ir separada de las distintas luchas de liberación nacional a lo largo del mundo. Del mismo modo, dio a conocer en África su lucha como un aliado a todas aquellos movimientos de liberación, y que solamente en conjunto se podía golpear fuertemente al enemigo. Es interesante que aun en el centro mismo del imperialismo (Nueva York), Malcolm X situara la lucha del tercer mundo como factor decisivo en la liberación del hombre y mujer negros de Estados Unidos, ya que situaba su propia lucha como una de liberación nacional, aunque se encontrase en las entrañas del imperio. Por todos los medios necesarios: la importancia de la táctica El alcance de la reflexión de Malcolm X no sólo se da por sus lúcidos diagnósticos y análisis, sino también por tener un planteamiento táctico para llevar a cabo la lucha revolucionaria. Y en esto llegó mucho más lejos que otros luchadores por los Derechos Civiles, como por ejemplo Martin Luther King. A diferencia de este último, Malcolm X no descarta la violencia como método de lucha, y considera que para llevar a cabo su objetivo se deben “utilizar todos los medios necesarios”. De ahí que levante la necesidad de la autodefensa como un planteamiento táctico dada la realidad que observaba. En especial cuando veía que la vía no-violenta de desobediencia civil era respondida con represión y violencia tanto del Estado como de grupos supremacistas blancos, los cuales nunca eran perseguidos por la ley. Así lo señaló con gran claridad en Oxford: “Bien, siempre que uno vive en una sociedad que supuestamente se basa en la ley, y no hace cumplir su propia ley porque sucede que el color de la piel de un hombre es equivocado, entonces yo digo que se justifica que ese pueblo recurra a los medios que sean necesarios para lograr justicia donde el gobierno no les puede dar justicia”. También señaló, de un modo similar, en los últimos días de vida: “Yo creo en todo lo que sea necesario para corregir las condiciones injustas -políticas, económicas, sociales, físicas-, todo lo que sea necesario. Yo creo en ello siempre y cuando sea dirigido inteligentemente y diseñado para obtener resultados. Pero no creo en involucrarme en cualquier tipo de acción política o cualquier otro tipo de acción sin antes sentarme y analizar las posibilidades de éxito y derrota (…) Un enfoque táctico está diseñado para obtener ciertos resultados. Está diseñado para mantenerte vivo. Está diseñado para darte la victoria. Porque no podemos decir que la victoria ha sido lograda [siendo no violento], no podemos decir que se ha preservado la vida. No lo estoy criticando, ni tampoco condenando, pero le estoy cuestionando sus tácticas”. Deja ahí claro su escepticismo respecto de una vía no-violenta de resolver el conflicto racial y social en Estados Unidos, como asimismo, define con claridad que las tácticas se deben adecuar a los objetivos (estrategia), y que estas deben ser tomadas de forma inteligente. Y es en ese sentido que considera a la autodefensa y métodos no pacíficos como las formas adecuadas para responder y poder enfrentarse al grupo dominante: “Leí una vez, de pasada, acerca de un hombre llamado Shakespeare. Sólo leí acerca de él de pasada, pero recuerdo algo que escribió que me conmovió. Lo puso, creo, en boca de Hamlet, quien dijo: ‘Ser o no ser’ -sentía dudas sobre algo- [risas]: ‘Si es más noble en la mente del hombre sufrir los golpes y flechas de una fortuna atroz’ -la moderación- ‘o alzarse en armas contra un mar de dificultades y, al enfrentarlas, darles fin’…Eso sí me gusta. Si uno se alza en armas, le pone fin a eso. Pero si uno se queda sentado esperando a quien está en el poder decida si le va a poner fin, entonces se va a quedar esperando por un largo rato.” Fue este método y este legado el que tomó en 1966 el Partido de las Panteras Negras, y que les sirvió para aplicar el concepto de Poder Negro más allá de la consigna, Poder Negro que significaba tener como horizonte un Poder Revolucionario, y que se oponía directamente al poder de la clase dominante. Fueron las Panteras Negras quienes tomaron ese legado final de Malcolm X, interrumpido por su muerte, y lo llevaron a su aplicación, y a una teorización más profunda, dándole un carácter plenamente socialista. Es en ese sentido que desde nuestra América debemos también leer a Malcolm X, como un pensador que nos da perspectivas revolucionarias y un potente análisis el cual podemos integrar a nuestra reflexión, para alimentar la lucha que debemos sostener contra el capitalismo, el imperialismo y toda forma de opresión. Su lucidez, su caracterización de los medios y la ideología, como asimismo su planteamiento respecto a la táctica a desplegar en el campo revolucionario, son aprendizajes que debemos integrar para “cambiar las condiciones miserables que existen en esta Tierra”. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Joaquín Hernández)



  • La autodeterminación no es un delito
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    17/02/2019
    Resulta tan sintomático como penoso que la ANC convocase ayer una manifa bajo el lema “La autodeterminación no es un delito”, adoptando la clásica ética negativa del procesismo según la cual la independencia no se puede concebir en tanto que derecho colectivo inalienable, sino como una forma más de reacción al injustísimo escarmiento judicial del enemigo. La desfilada en Barcelona podría haber reclamado que la autodeterminación es hoy una causa fundamental para la supervivencia de Catalunya en un mundo global (resaltando la fuerza de los electores, no sus traumas ni debilidades) pero, tristemente, la entidad que preside Elisenda Paluzie ha optado por la opción de siempre; la cháchara llorona según la cual las libres aspiraciones del pueblo no deberían ser penadas por las togas. Si lo que pretendías era honrar los presos políticos, Elisenda, la cosa era más sencilla: bastaba afirmando que sin una Catalunya independiente ni los representantes públicos ni la sociedad en general gozarán nunca de una justicia con garantías. Continuar con la monserga de afirmar la autodeterminación en negativo sólo ayuda a los partidos del independentismo autonomista, alérgicos desde hace meses al mandato vinculante del 1-O. De hecho, ahora que vislumbramos elecciones, sería interesante que uno de los requisitos por los cuales uno decantase el voto a los partidos independentistas (que desfilaran hacia el Congreso para continuar engrosando el sueldazo) fuera saber objetivamente si piensan aplicar el resultado del referéndum de autodeterminación; ¡las respuestas, como podéis imaginaros serían de una creatividad que ríete tú de cualquier soneto! Tras un tiempo en el que la ANC había plantado cara a los partidos para presionarles, ganándose por primera vez en su historia aquello que de hecho había configurado su razón de ser inicial, la entidad vuelve de nuevo a andar a remolque de los vicios más perversos de la política de partidos. Así será, mucho me temo, mientras dure el juicio e incluso cuando se haga realidad el mazazo condenatorio: situando en el centro a los rehenes del régimen español, Catalunya irá a remolque de la represión. Esta disposición permitirá tanto a Convergència como a Esquerra presentarse a las elecciones generales no como garantes del mandato popular (ya sea del 1-O, de la restitución prometida el 21-D, etcétera), sino como los diques de contención de la España más negra o, en mejor caso, como unos socios mucho más exigentes que hasta ahora con el presidente Sánchez. De nuevo y por enésima, el independentismo catalán se impone como meta regenerar una España que se ha metido ella solita en su habitual guerracivilismo, todo ello con la vana pretensión de sobrevivir con la mandanga según la cual en el país vecino hay mucha gente demócrata y de bien. Así hizo Oriol Junqueras en el Supremo, recordando que la Moreneta es “dels espanyols, Estrella d’Orient”. Forn fue más práctico, porque volvió a la estrategia convergente de siempre: recordar al enemigo que él y su policía, en el fondo, metieron más ganas y operatividad con tal de castrar el referéndum del 1-O y así hacer que votase menos gente, como quería Jordi Sànchez. Mientras situemos la palabra no detrás de autodeterminación, continuaremos en esta sopa de mediocridad y medias verdades. La autodeterminación es la libertad, es la única ruta hacia la prosperidad y la supervivencia de nuestra vida feliz. El resto, amigos míos, son meras excusas para ir a dar una vueltita por la Gran Via. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Los hombres ante el feminismo
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    12/02/2019
    Soy un hombre a punto de cumplir 64 años. Llevo años reflexionando sobre feminismo pues creo que es un movimiento revolucionario que plantea la igualdad entre hombres y mujeres, nada más y nada menos. Cada día vemos pequeños machismos, por ejemplo hombres que llaman histéricas a mujeres porque no pueden más y levantan la voz, cosa que nosotros hacemos constantemente; hombres que se sienten incómodos cuando un grupo de mujeres se toman unas cervezas y se ríen en un bar; hombres que ven a una mujer sola en la barra de un bar y creen que quiere ligar; las mujeres suelen viajar en compañía, salir en compañía, ir al cine en compañía porque a menudo solas hay hombres que les entran para ligar simplemente porque van solas; los y las camareras suelen dar a probar el vino a los hombres en cenas en pareja y suelen pasarle la cuenta a los hombres también. Hay numerosas conductas del día a día que entre todos -sobre todo los hombres- normalizamos y  que demuestran lo lejos que aún estamos de la igualdad. Demasiados hombres y jueces a día de hoy, y ya entramos en un machismo más grave, cuestionan que una mujer salga vestida como le dé la gana o salga a la hora que le dé la gana… La violación se relativiza, como hemos visto en la Manada ¿En serio podemos creer que una mujer puede ir con consentimiento pleno a un encuentro sexual con varios hombres en una escalera? ¿En serio creemos que después de una experiencia traumática como la de la víctima de la Manada todo lo que no sea el ingreso en un psiquiátrico o que se quede recluida en casa hace que no sea tan traumática y por tanto no sea violación? Estos grandes machismos nacen, se apoyan y crecen en los pequeños. Cada vez que un hombre dice "esta pide guerra" blanquea la violación. Como decía Teresa de Jesús, perseguida por la Inquisición "Quien falla en lo poco falla en lo mucho". El feminismo va de cara. Su movimiento antagónico -el capitalismo patriarcal- utiliza medios sutiles de creación de un relato de desprestigio del feminismo, sobre todo el de clase, el de las mujeres trabajadoras porque quiere legitimar el discurso de la explotación y del dominio en casa y fuera de casa, el de la brecha salarial. Quiere mujeres femeninas y no mujeres feministas. El feminismo es un movimiento de liberación y el capitalismo nos quiere sometidas a todas las trabajadoras y trabajadores. El patriarcado exige a la mujer no ser espontánea, ser buen padre está barato sólo tenemos que hacer lo normal que debe hacer un padre; en cambio ser buena madre está casi imposible, para ello una mujer ha de estar enterrada en vida. La custodia compartida no es un derecho de los padres, los derechos que deben prevalecer son los de las hijas e hijos y las madres que los parieron suelen estar dispuestas a lo mejor para ellas, incluida la custodia compartida si así lo creen. Aún  hoy cuando una madre sale de fiesta siempre hay un compañero o compañera que le pregunta ¿Con quién has dejado a la hija o hijo? Soy padre, jamás nadie me lo preguntó. Aún hoy a partir de cierta edad  a las mujeres que no han sido madres nuestra sociedad patriarcal les hace sentir como si fueran menos mujeres. Aún hoy más del 90 por cien de las personas cuidadoras de personas dependientes son mujeres. Las administraciones autonómicas, que tienen las competencias suelen quitar con mayor facilidad la custodia a  las familias monoparentales o a las madres separadas. En esta sociedad desigual los hombres de clase trabajadora que luchamos cada día contra el sistema capitalista que se lucra de nuestro trabajo, de nuestro ocio y de nuestra vida debemos luchar contra los privilegios que nos da el patriarcado y unirnos a las compañeras para acabar contra todo tipo de explotación y desigualdad. Renunciar a esta masculinidad patriarcal y unirnos al  movimiento feminista para construir un hombre nuevo. Lo primero que debemos hacer, para ello, es escuchar a las mujeres y no entrar en los debates feministas pues no se puede opinar de lo que uno no vive en carne propia. No invadamos los espacios de debate de las mujeres. Por contra defendamos lo que plantea el movimiento feminista en nuestros propios espacios con otros hombres. En los debates abiertos del movimiento feminista los hombres no debemos intervenir. Hagámonos aliados del movimiento feminista y del movimiento LGTBI, el premio final es que los hombres podamos ser libres e iguales con nuestras compañeras y mirarnos a los ojos, de igual a igual, compartiéndolo todo y que las personas LGTBI puedan ser también libres e iguales en una sociedad donde nadie sea más que nadie y donde el poder radique en todas nosotras. Así pues la lucha por acabar con el capitalismo y el patriarcado son inseparables porque la liberación de clase y de género y de orientación sexual y en Andalucía nuestra liberación nacional o se dan todas a la vez o la liberación no es completa y por lo tanto no es liberación. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Joan Batlle)



  • Oier
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    10/02/2019
    (Texto bilingüe) (Euskara) Latza da Oier, Euskal Preso Politikoa, joana izatea gure helburu nagusiak lortu gabe. Beste behin ere. Latza da berak emandakoa putre batzuk euren interesetara egin dutela ikusi ahal izatea. Beste behin ere. Latza da hainbeste gudari bidean eroriak Euskal Herriaren askatasun integrala oraindik ere eskuratu gabe. Ez gara hasiko baina, negarrez! Horixe suertatu zen 1936/39ko gerra zibila deiturikoa eta gero. “Alderdiak” geldi egoteko agindu zuen: “…, komunistak dira,… endredatzaileak edo bazter-nahasleak, … gu geu gure familia …. maketo horiek…” Horixe izan zen PNVren mezurik zentralena eta pozoitsuena. Hots, Euskal Herriko burgesiak gerra ondoko panoraman bere burua ondo kokatu zuen eta xoxa irabazteko ahaleginetan fin aritu ere. Hots, bertoko Jauntxo eta okupatzaileen artean, Euskal Herriaren nazio gisako izaera politikoa Espainiako interesetara ipini, gainbalioa banatu … eta gaur ere bere horretan dihardute. Zer dugu gaur egun? Klase burgesetik sorturiko PNV autonomistak ekinbide berberean jarraitzen du. Badago, ordea, beste elementu bat. Oraingo honetan EH Bildu-k bat egiten du Euskal Herriarekiko iruzurrean. Ederto. Lehen jauntxoak, lege zaharra eta kopon bendito geneukan… eta orain EH Bilduren modernitatea. Moda zaharra, jantzi berriekin. Eta hauek, beraz, Espainiak banaturiko Hegoaldeko herrialdeetan Araba, Bizkaia eta Gipuzkoa eta Nafarroa Garaia alegia, zer demontre saltzen digute? ESPAÑA da saltzen digutena bai batzuk zein bestek. Ez dago etorkizunik Euskal Herria libre batentzat. Ez Espainiak ez eta Frantziak ere, ez dute inoiz Euskal Herria libre utziko. Frantziak eta Espainiak egiten duten guztia euren sistema eta euren burua salbatzeko da. Eta euren biziraupena ziurtatzeko euren legedia eta indarra erabiliko dituzte. Zabal ditzagun begiak eta geure buruekin zintzo izan. Bide horretatik jarraituz gero, Euskal Herriak porrota besterik ez du ezagutuko. Euskal Herria libre, sozialista eta solidarioa lortzeko borroka-kide asko behar dugu. Konpromezua behar dugu hitz gutxitan. Baita etsaiaren mezuak baztertzea. Euskal Herria okupatzen eta esplotatzen duten etsaien sisteman eta filosofian ezin dugu sinistu gurekin akabatzeko asmatuak baitira. Horren erreza da kontua. Prest al gara aurre eta aurrera egiteko? Nork bere buruari erantzun behar dio. Baita busti ere. Herriaren parte hartzea ezinbestekoa da. Argalak zioen bezala, herriak soilik salbatu ahal du bere burua. Hitz gutxitan ia-ia dena esanda dago. Denok eman behar dugu zerbait eta era antolatu batean. Ez dago besterik. Ez da erraza izango baina bestela, hobe dugu buru belarri PNV-ren dinamikan sartzea. Geure bizitzan arazo eta zailtasun gutxiago izango ditugula gauza jakina da. Hots, matxinatzen bagara, lan pilo eta segurtasunik eza izango ditugu nonahi. Bai, baina askapen prozesu guztietan azaleratzen diren ezaugarriak dira. Horixe suertatzen ez bada, tranpa zikina! Ezin dugu ahaztu zenbait mezu pozoitsu: “posible” eta “ezinezko”-arena. Zapaltzen gaituztenek ondo aski zabaltzen dute euren mezua. Komunikabideetatik, ikastetxeetatik baina baita alderdi erreformista eta sozialdemokrata horien bidez. Euren buruak abertzaletzat (ala ez, gaur egun batek daki…) hartzen dute baina okupatzaileen jokoa jarraitzen dute. Eta marxistak izan diren batzuk honela diote: “fusil bat eskuetan izateagatik zilegitasun osoa ez duzu behar izan”. Horixe da iraultzaileei leporatzen dietena hain zuzen ere. Baina zintzoki esanda, etsaiaren sistemaren bilbapenetik ere ez dago askapenik, ez nazionala ezta soziala ere. Mentalitate politiko-militarrik ez duen ezkertiar militante batek ezin izango du asmatu klase zapaltzailea lurperatzeko taktika eta estrategia egokirik. Ez da oso azkarra izan behar ondorio horretara iristeko. Ez gara ezer asmatzen ari. Izan ere, batzuk Euskal Herriko askapen prozesuaren garai bati (lerro politiko-militarena alegia) itxiera eman diote. Beste batzuk argi daukagu ezpata mota guztiek zutik darraitela Euskal Herriaren askatasun nazional zein soziala lortu arte. Hori dela eta borrokari lotzeko dei zabala egiten dugu. Nork bere indarren arabera baina guztiok ipini behar dugu zerbait. Bestela, lagun batzuk euren bizia ematen badute ere, ezinezkoa egingo baitzaigu. Inork ez dezala esan gure askatasuna amets gaizto bat dela. Ahalegindu beharko gara, baita sufritu ere baina Euskal Herriko Langileriaren biziraupena bermatuko dugu. Bai ala bai. Etsaiaren aurrean, tinko mantendu behar dugu geure burua. Ez dago besterik. Oierren eta beste hainbeste borrokalari, gudari eta munduko gehiengo zapalduaren izenean borrokan jarraituko dugu Euskal Herria askatu arte. Independentzia eta Sozialismoaren bidean JO TA KE!! Oier (Castellano) Resulta muy penoso constatar que Oier, Preso Político Vasco (*), se haya marchado sin haber logrado ninguno de nuestros principales objetivos. Una vez más. Resulta muy penoso poder ver que lo dado por él haya sido utilizado por ciertos buitres en su propio beneficio. Una vez más. Resulta muy penoso que tantos gudaris hayan caído por el camino sin haber alcanzado la libertad integral de Euskal Herria. No nos echaremos a llorar, tal y como aconteció tras la denominada guerra civil de 936/39. “El Partido” mandó a parar: “…, no son más que unos comunistas, … unos revoltosos, … nosotros mismos y nuestra familia …. unos maketos…” Ese fue el mensaje más central y envenenado del PNV. Es decir, durante la postguerra la burguesía vasca obtuvo una buena posición y se afanó en la mera obtención de ganancias. Esto es, entre los caciques de aquí y los ocupantes pusieron bajo intereses españoles la propia naturaleza política que Euskal Herria tiene como nación, se repartió la plusvalía … y hoy es el día en el que todavía se mantiene esa misma situación. ¿Cómo nos encontramos hoy en día? Ahí tenemos al PNV autonomista nacido de la clase burguesa que sigue con ese mismo tipo de praxis. Pero esta vez ha surgido un nuevo elemento, se trata de EH Bildu que se ha unido al fraude con Euskal Herria. Pues muy bien. Si antes eran los caciques, la ley vieja y el copón bendito …, ahora se trata de la modernidad de EH Bildu. Moda antigua pero revestida de nuevo ropaje. Por tanto, ¿qué moto nos están vendiendo esos y esas, viendo que España mantiene al sur de Euskal Herria dividida en dos territorios, o sea, las Vascongadas y la Alta Navarra? Es ESPAÑA es lo que nos quieren vender tanto los unos como los otros. No hay futuro posible para una Euskal Herria libre. Tanto España como Francia no admitirán nunca una Euskal Herria libre. Todas las actuaciones de Francia y España están encaminadas en la salvaguarda de su sistema y de sí mismas, y harán uso de sus leyes y de la fuerza en caso de ver peligrar su propia supervivencia. Abramos los ojos y seamos honestos/as con nosotros/as mismos/as, seguir por ese camino, supondrá la derrota de Euskal Herria. Precisamos de muchos/as compañeros/as de lucha para poder lograr una Euskal Herria libre, socialista y solidaria. En pocas palabras, precisamos de su compromiso y dejar de lado los mensajes que el enemigo nos remite. Del mismo modo que no podemos dar crédito al sistema y a la filosofía de esos enemigos que ocupan y explotan a Euskal Herria, creados para acabar con nosotros/as. Así de sencillo. ¿Estamos en disposición de hacer frente y de echar para delante? Cada cual debe responderse a sí mismo y también mojarse por ello. Es imprescindible que el pueblo tome parte en el asunto. Tal y como Argala decía, únicamente es el pueblo el que puede salvarse a sí mismo. Prácticamente está dicho casi todo y en pocas palabras. Todos y todas debemos aportar algo y de una manera organizada. No queda otro remedio. No va a resultar nada fácil, si no lo mejor sería que entráramos decididamente en la dinámica del PNV, y de todos es sabido que tendríamos una vida menos azarosa y con menos dificultades. Es decir, en caso de revelarnos, además de tener una gran labor `por delante nos reportaría inseguridad por todos lados. Pues si, pero son aspectos distintivos que afloran en todos los procesos de liberación, y si no es así ¡que trampa tan asquerosa! Tampoco nos podemos olvidar de algún que otro mensaje envenenado: el de lo “posible” y lo “imposible”. Nuestros opresores saben muy bien como difundir su mensaje, no solo a través de los medios de comunicación y los centros de enseñanza sino también por medio de estos partidos reformistas y socialdemócratas, que a pesar de que se tengan por abertzales (o no, que hoy en día cualquiera sabe…) no hacen nada más que seguir el juego a los ocupantes. Así, alguien que antes era marxista dice esto: “el hecho de haber tenido un fusil entre las manos no te otorga una legitimidad absoluta”, y eso es precisamente lo que achacan a los revolucionarios/as. Pero hablando honestamente tampoco hay liberación posible, ni nacional ni social, desde el entramado del sistema del enemigo. Un militante de izquierda que carezca de mentalidad político-militar no será capaz de elaborar tácticas o estrategias adecuadas que conduzcan al soterramiento de la clase opresora, y no hay que ser un lince para llegar a tal conclusión. No nos estamos inventando nada.   En efecto, mientras algunos/as han dado ya carpetazo a una época del proceso de liberación de Euskal Herria (es decir la de la línea político-militar), otros y otras tenemos claro que las espadas permanecen erguidas hasta el logro de la libertad nacional y social de Euskal Herria Por todo ello hacemos un amplio llamamiento para unirse a la lucha. Cada cual, en la medida de sus posibilidades, pero todos y todas con algo que aportar. De otra forma, a pesar de que algunos/as compañeros/as den en ello su vida, nos resultaría imposible. Que nadie diga que nuestra libertad no es más que un mal sueño. Tendremos que esforzarnos y sufrir en buena medida, pero, sí o sí, aseguraremos la supervivencia de la clase obrera vasca. Debemos mantenernos firmes ante el enemigo. No hay otra. Seguiremos luchando en nombre de Oier y de otros tantos luchadores, gudaris y esa mayoría oprimida del mundo hasta liberar a Euskal Herria. Hacia la Independencia y el Socialismo, JO TA KE!! (Fuente: La Hiene / Autor: Jon Iurrebaso Atutxa) (*) Nota aclaratoria: Fallece el gasteiztarra Oier Gómez tras años de exilio y cárcel A pesar de que en el año 2012 le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin y fue tratado con quimioterapia, hasta el 2017 no quedó en libertad. Además, durante esos cinco años le diagnosticaron sarcoma d’Ewin con metástasis. Ha fallecido en Baiona a los 35 años de edad. Los médicos ya lo habían advertido y era cuestión de días: Oier Gómez ha fallecido el 26 de enero a las 04:30 horas a los 35 años de edad en Baiona debido a una grave enfermedad que arrastraba desde su estancia en prisión y que la propia cárcel le agravó. El ex-preso vasco, cuya sentencia fue suspendida por enfermedad crítica, llevaba en el hospital las últimas semanas, según apuntó el colectivo Bagoaz hace pocos días. El gasteiztarra fue puesto en libertad en 2017 después de que un tribunal aceptara la suspensión de su condena. A pesar de ser puesto en libertad hace apenas dos años, fue en 2012 cuando le detectaron a Gómez el primer cáncer, por lo que estuvo un total de cinco años encarcelado con una grave enfermedad. En ese año, en 2012, a Oier Gómez le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin y durante el año siguiente fue tratado con quimioterapia. A pesar de ello, no fue puesto en libertad y en enero de 2017, fue conducido con fuertes dolores desde la cárcel de Meaux al hospital Pitié-Salpêtrière, donde los médicos le diagnosticaron un cáncer sarcoma d’Ewin con metástasis. En el momento que diferentes informes apuntaron que no le quedarían más de 6 meses de vida si seguía en prisión, el Tribunal de Aplicación de Penas suspendió la condena de Gómez. Desde entonces, Gómez vivía en Baiona, donde recibe tratamiento médico. (Fuente: halabedi.eus)



  • El golpe de estado contra el pueblo y la clase obrera venezolana es un atentado contra todos los pueblos del mundo y contra la clase obrera internacional
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    09/02/2019
    De todos es sabido que las relaciones internacionales entre los Estados no se caracterizan precisamente por la defensa de los derechos humanos y la democracia, sino que la evocación de los mismos es utilizada, o intenta esconder, la defensa de intereses económicos determinados. Incluso también como justificación del uso de la fuerza militar. Así, en su momento, el gobierno de Aznar justificó la invasión de Irak para evitar el mal mayor del uso de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Husein. O la del gobierno de Zapatero la destrucción del Estado libio de Gadafi, pues con ello se acababa con un dictador. Ahora también el gobierno de Pedro Sánchez se une a la coalición internacional que lucha por la democracia en Venezuela dando legitimidad internacional al golpe de Estado antidemocrático de Guaidó contra la Venezuela chavista de Nicolás Maduro.  Pero detrás de Aznar, de Zapatero, así como detrás de todos los Estados implicados en esas agresiones militares contra la soberanía de aquellos otros Estados, estaban las grandes empresas de la economía euro-occidental, necesitadas de botín de guerra para conseguir, defender o aumentar sus ganancias. Los intereses geoestratégicos y los de clase dominadora también pueden estar, y de hecho están, detrás de muchas aventuras militares, detrás de los derramamientos de sangre inocente que inevitablemente empapan las tierras agredidas. En el caso de Venezuela confluyen todos estos intereses detrás de la pretendida defensa de la democracia y de lucha contra la tiranía dictatorial del gobierno de Maduro. Si se lograra su derrocamiento y asumiera el poder un nuevo gobierno más dócil, los EE.UU. podrían sesgar la base del triángulo maldito del Caribe formado por Venezuela, Cuba y Nicaragua además de romper con los obstáculos que el chavismo ha impuesto a la explotación de los recursos y la riqueza nacional por los capitales extranjeros. En esta ocasión, grandes empresas españolas son los principales capitales extranjeros invertidos en Venezuela, las cuales han visto descender drásticamente sus cifras de negocio en el país hermano. Las inversiones españolas que en 2013 ascendían a unos 5.740 millones de euros, se ha visto reducidas a los 1.382 de 2016. También las exportaciones se han visto afectadas pasando de unos 540 millones de euros en 2014 a 110 millones en 2017. Y por supuesto, en esto tiene una gran responsabilidad el gobierno de Maduro en particular y el régimen chavista en general, lo que los propios venezolanos llaman socialismo del siglo XXI unos, y chavismo otros. Y es normal que los presidentes de gobierno españoles se preocupen de la economía del país, bueno, de la economía de los ricos del país, porque la economía de las trabajadoras y trabajadores ya sabemos que les traen sin cuidado. Porque ¿quiénes son esos inversores tan españoles que toda España ha de ayudar a recuperar sus ganancias? Telefónica, Repsol, BBVA, Mapfre, Sol Melía, Zara… son los más conocidos. Conocidos no solo por sus suculentos beneficios en España durante la crisis, sino por los pocos escrúpulos que manifiestan al echar a la calle a sus trabajadores “sobrantes” y al reducir salarios y derechos a los que mantienen trabajando. ¡El Mercado manda! nos dicen. Ante este giro “golpista” del actual gobierno español del PSOE, la clase obrera, los pueblos, naciones y regiones españolas mantienen dos posturas mayoritarias: la indiferencia y el apoyo al golpe. La primera es la más generalizada, mientras que la segunda, el apoyo del nacionalismo español al golpe de estado, va cogiendo terreno. Esto ha sido así siempre. Ahora, esta indiferencia popular, o el apoyo popular nacionalista al golpe tendrán consecuencias más nefastas para esos mismos que, o son indiferentes, o lo apoyan. Y por qué, pues porque no se trata solo de llamar al orden al representante del Capital nacional correspondiente por sus posturas nacionalistas y contrarias, por lo tanto, al libre mercado. Sino de paso, acabar con el poder popular y las conquistas que para la clase obrera ha significado el chavismo. Veámoslo con el siguiente y muy resumido ejemplo comparativo de los derechos sociales recogidos en las constituciones española y venezolana. En la Constitución española, los llamados derechos sociales no tienen la consideración de derechos fundamentales, sino que se encuentran adscritos a los principios rectores de la política social y económica. Es decir, que la protección familiar y de los niños y niñas, el empleo, la Seguridad Social, la protección de la salud, el disfrute de un medio ambiente adecuado, la vivienda y las pensiones no son derechos fundamentales para la legislación democrática española. Sino principios rectores, principios que han de seguir quienes hacen las leyes. Leyes que dependen de los presupuestos y presupuestos que dependen de la voluntad política del gobierno de turno. En la Constitución venezolana, en cambio, son considerados derechos fundamentales como el derecho a la vida, al libre pensamiento… pero no solo eso. Esta constitución reconoce la soberanía popular. Así su artículo 70 dice literalmente: Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, la iniciativa legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social y económico, las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las cooperativas en todas sus formas incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad. Otras materias de especial interés democrático puede ser la convocatoria de referéndum consultivo que la puede realizar el Gobierno, la mayoría parlamentaria o un diez por ciento de los electores, tanto a nivel nacional como municipal. Incluyendo que todos los cargos electos pueden ser revocados por los electores. Y ya que hablamos de referendum no podemos dejar de destacar el comportamiento del Gobierno de Maduro, con respecto al de Rajoy, ante la convocatoria de uno ilegal. En Venezuela por la oposición y en Cataluña por su parlamento. En ambas ocasiones y a pesar de las facilidades constitucionales para su celebración en Venezuela, fueron declarados ilegales por los respectivos Estados de Derecho. Pero mientras que el gobierno chavista de Maduro usó la fuerza del orden para proteger a quienes querían participar y votar, el gobierno democrático de Rajoy usó las fuerzas del orden para apalear a los votantes y secuestrar las urnas y al Poder Judicial para encarcelar o mandar al exilio a sus principales protagonistas. Desde el Sindicato Unitario de Andalucía no podemos más que, además de rechazar las injerencias extranjeras en cualquier Estado soberano, apoyar al gobierno legal y legítimo de Nicolás Maduro. Y no porque desde la izquierda no haya que criticar algunas derivas de aquel gobierno, sino porque ante la amenaza de acabar con la revolución bolivariana, esas posibles críticas hay que dejarlas para después. Para cuando se restablezca el orden con el acatamiento a la legalidad venezolana por parte de las fuerzas golpistas y de la llamada oposición y al orden internacional que dicta la no injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos. Y todo ello por dos motivos. Uno por la dimensión humana y de defensa de la vida y de la libertad de los seres vivientes que toda organización revolucionaria anticapitalista debe tener como guía. Y otro porque los derechos reales conquistados por la clase obrera y el pueblo venezolano para los pueblos y la clase obrera de todo el mundo son sólo esperanzas utópicas, objetivos democráticos a conquistar, por los que luchar. Las amenazas a Venezuela no sólo se realizan para la defensa del “libre mercado” o por razones geoestratégicas, sino que también para restaurar la libre explotación de los recursos, las riquezas y la clase obrera venezolana, pero no solo. La Venezuela colonizada por la corona castellana luchó por su liberación y conquistó su independencia pero para caer bajo la órbita anglo-norteamericana. Y no ha sido hasta la llegada al poder del chavismo, cuando ha podido materializarse esa independencia y soberanía nacional, imponiendo limitaciones al robo de recursos y a la transferencia del capital nacional a los capitales de las grandes potencias europeas y fundamentalmente de los EE.UU. Un ejemplo a seguir por los pueblos que ansían su liberación. Andalucía fue la primera colonia europea moderna. Todo lo que en nombre del reino de Castilla hicieron los conquistadores en América lo probaron antes con nosotros. Quema de libros, prohibición del idioma, españolización a base de latigazos, cristianización a base de hogueras, desahucios y racismo, convirtiendo a quienes eran libres en siervos de terratenientes. Y así continuamos, saqueados nuestros recursos y riquezas, convertidos en plataforma de agresión imperialista con las bases de Rota, Morón y Gibraltar, alimentando con nuestras hijas e hijos al ejército y a los cuerpos represivos del Estado como salida socorrida del paro, del hambre y de la pobreza y siendo los más pobres de los pobres de España y los más afectados por la rapiña sobre nuestra riqueza social de las grandes compañías, por los grandes capitales, tanto españoles como de las grandes potencias. Por todo esto quieren acabar con la República Bolivariana de Venezuela, tanto por sus logros como por el ejemplo de liberación que supone a los pueblos del mundo y a la clase obrera internacional. Vivan Andalucía y Venezuela libres por sí, por los pueblos y la humanidad. Miguel Cano Secretario de representación del Sindicato Unitario de Andalucía



  • Davos: charlando sobre el clima y la desigualdad
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    03/02/2019
    Las dos cuestiones que a los ricos y famosos del capitalismo mundial les gusta discutir, frotándose las manos al tiempo que lagrimean, son el calentamiento global y el cambio climático; y el aumento de la desigualdad de ingresos y riqueza. Davos se da cuenta de que la reacción popular a estas cuestiones amenaza con destruir lo que ellos llaman el “orden liberal”, es decir, el movimiento libre y sin trabas del capital y las materias primas de manera que se maximizan los beneficios. Puede que nieve y hiele en Davos, pero la hipocresía de las deliberaciones en Davos sobre estos temas queda de manifiesto cada año por la noticia de que los participantes  llegan a la estación de esquí suiza para el Foro Económico Mundial en más de 1.500 vuelos privados individuales, lo que deja una huella de carbono considerable. Los devotos Davos son transportados a un aeropuerto especial en Dubendorf para que no se tengan que mezclar con la plebe. No deja de ser un chiste cruel la sesión en Davos dirigida por el famoso antropólogo David Attenborough que aseguró a la audiencia que era necesario tomar medidas urgentes contra el cambio climático. El número de vuelos de jets privados creció un 11% el año pasado. “Parece que hay una tendencia hacia aviones más grandes, con costosos aviones pesados de preferencia, como Gulfstream GV y Global Expresses que se utilizan más de 100 veces al año“, señaló Andy Christie, director de aviones privados en ACS. En cuanto a la creciente desigualdad, todos los años, coincidiendo con Davos, Oxfam, la ONG internacional de lucha contra la pobreza, publica su informe sobre la desigualdad per cápita a nivel mundial. Este año, la noticia era que sólo 26 personas poseen más riqueza que el 50% más pobre (3,800 millones) en el mundo. Al parecer, entre 2017 y 2018 se creó un nuevo millonario cada dos días. Según Oxfam, la riqueza de los más de 2.200 multimillonarios en todo el mundo ha aumentado en $ 900 mil millones en 2018 - o $ 2,5 mil millones al día. El aumento del 12% en la riqueza de los más ricos contrasta con una caída del 11% de la riqueza de la mitad más pobre de la población mundial.  El hombre más rico del mundo, Jeff Bezos,  el dueño de Amazon, vio aumentar su fortuna hasta los $ 112 mil millones de dólares. El 1% de su fortuna equivale a todo el presupuesto de salud de Etiopía, un país de 105 millones de personas. A los economistas ortodoxos a menudo les gusta subrayar que la pobreza mundial (según el umbral Banco Mundial) ha estado disminuyendo rápidamente.   Pero Oxfam responde que la mayor parte de esta reducción se debe al rápido crecimiento de China durante las últimas cuatro décadas.  Esto es algo que he comentado en mensajes anteriores. Y el especialista en desigualdad global, Branco Milanovic, en una conferencia al mismo tiempo que Davos, ha señalado que tal ha sido la mejora de los ingresos reales de cientos de millones de chinos, que ahora el 70% de la población china tienen ingresos similares a los de los estadounidenses, cuando solo eran el 23% hace tan sólo 15 años. Por el contrario, Oxfam añade que los datos del Banco Mundial muestran que la tasa de reducción de la pobreza se ha reducido a la mitad desde 2013. De hecho, en el África subsahariana, la pobreza extrema ha ido en aumento. Según Oxfam, su metodología para evaluar la brecha entre ricos y pobres se basa en datos de distribución de la riqueza a nivel mundial que proporciona el libro de estadística de riqueza global de Credit Suisse, que abarca el período comprendido entre junio de 2017 y junio de 2018. La riqueza de los multimillonarios se calculó utilizando la lista anual de multimillonarios de Forbes, publicada en marzo de 2018.  He comentado el informe de Credit Suisse en otras ocasiones, pero ahora, en un nuevo artículo, Gabriel Zucman ha actualizado los datos sobre la desigualdad de la riqueza mundial. Según Zucman se ha producido un aumento en la concentración de la riqueza mundial desde el inicio de la globalización y el 'orden mundial liberal' en la década de 1980. Para China, Europa y Estados Unidos juntos, la cuota de riqueza del 1% superior ha aumentado del 28% en 1980 al 33% actual, mientras que el 75% inferior tenía alrededor del 10%. El aumento de la riqueza de los muy, muy ricos según el informe de Oxfam es verdaderamente asombroso en los EE.UU.: es el más alto en 100 años. Y esto subestima la desigualdad real porque los muy, muy ricos ocultan gran parte de su riqueza en paraísos fiscales secretos. A pesar de estos datos asombrosos, el público de Davos no está interesado para nada en redistribuir. Oxfam hace un llamamiento modesto a favor de un impuesto a la riqueza del 1%, similar al del economista francés Thomas Piketty, en su Informe Mundial sobre la  Desigualdad  2018, que mostró que entre 1980 y 2016 el 50% más pobre de la humanidad sólo recibió 12 centavos de cada dólar de crecimiento de los ingresos mundiales. Por el contrario, el 1% superior se quedó con 27 centavos por cada dólar. La congresista demócrata de izquierda Alejandra Ocasio-Cortés también ha defendido una tasa fiscal más alta para los estadounidenses más ricos. Pero los poderosos y virtuosos en Davos han echado un jarro de agua fría sobre todas estas modestas medidas políticas. Zucman y Emmanuel Saez argumentan el porqué es necesaria una reforma fiscal en un reciente artículo del New York Times.  “Tenemos una crisis climática, tenemos una crisis de desigualdad. Durante más de una generación, la mitad inferior de la pirámide en los ingresos ha sido excluida del crecimiento económico: Su ingreso por adulto fue de $ 16.000 en 1980 (ajustado a la inflación), y  sigue siendo alrededor de $ 16.000 actualmente. Al mismo tiempo, los ingresos de una pequeña minoría se ha disparado. Para 0.1 por ciento superior de los perceptores, los ingresos han crecido más del 300 por ciento; para la cúspide del 0,01 por ciento, los ingresos han crecido tanto como el 450 por ciento. Y para el exclusivo 0,001 por ciento - los 2.300 estadounidenses más ricos - los ingresos han crecido más de un 600 por ciento”. Una objeción común de la teoría económica convencional a la subida de la  tasas de impuestos marginales a los sectores más ricos es que daña el crecimiento económico - un argumento expresado de nuevo por los participantes en Davos. Pero Zucman y Saez señalan que los EE.UU. crecieron con más fuerza en la década de 1950 cuando su tasa impositiva marginal máxima era alrededor del 90%. Por supuesto, lo que esto demuestra es que cuando el capitalismo estadounidense crecía rápidamente y la rentabilidad era alta, la élite podía permitirse el lujo de pagar impuestos progresivos - si se la presionaba. La misma historia en Japón después de la guerra. Como Zucman y Saez dicen “¿tal vez en aquellos años los Estados Unidos, como la potencia hegemónica tras la Segunda Guerra Mundial durante décadas, podía permitirse una ‘mala’ política fiscal?”  Por el contrario, cuando Rusia fue recuperada por el capitalismo, los tipos marginales más altos fueron recortados del 85% a un impuesto único para todos del 13%. La parte inferior del 50% de la población sufrió un corte masivo en su nivel de vida real durante más de una década y la desigualdad en Rusia se ha disparado. Zucman y Saez se hacen eco de la opinión de Marx: “los impuestos progresivos sobre la renta no puede resolver todas nuestros injusticias. Pero si la historia sirve de guía, pueden ayudar a estimular al país en la dirección correcta, .... Democracia o plutocracia: fundamentalmente, esa es la cuestión que está detrás de las tasas fiscales más altas”. Una vez dicho esto, la causa de la alta y creciente desigualdad se encuentra en el propio proceso de acumulación de capital. No es principalmente la falta de impuestos progresivos sobre los ingresos ni la falta de un impuesto sobre el patrimonio; o incluso la falta de intervención para hacer frente a los paraísos fiscales. Tales medidas políticas sin duda ayudarían a mejorar las cosas. Pero si los ingresos antes de impuestos del capital (ganancia, renta e interés) siguen aumentando a expensas de los ingresos del trabajo (salarios), entonces hay una tendencia intrínseca creciente a la desigualdad. Branco Milanovic demuestra que es precisamente eso lo que ha estado ocurriendo en las economías capitalistas durante los últimos 50 años. Los capitalistas muy ricos se han hecho cada vez más ricos en comparación con los capitalistas menos ricos y los perceptores de ingresos con salarios más altos han ganado más en términos relativos a los que tienen salarios más bajos. El aumento de la desigualdad global no será revertido por una redistribución de la riqueza o de los ingresos solo a través de medidas fiscales.  Se requerirá una reestructuración completa de la propiedad y del control de los medios de producción y de los recursos a nivel mundial. Mientras tanto, Davos continuará derramando lágrimas de cocodrilo. Fuente: www.sinpermiso.info



  • ¡¡¡ No corráis que es peor…!!!
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    02/02/2019
    Hay que golpear lo más posible al pueblo trabajador en la medida en que este se deje, pero las luchas proletarias en Euskal Herria indican que no se deja, o al menos resiste en parte. Hay que aplastar a otros pueblos para saquearlos: la burguesía vasco-española anhela la inmediata “reconquista” de Venezuela. Hay que estrujar la propia tierra vasca y la burguesía se salta sus limitadas leyes medioambientales siempre que puede. Hay que manipular a la población, y EiTB y la prensa se vuelcan con ahínco en ello. ¿Por qué? En nuestro inocente antifranquismo juvenil creíamos que lo peor era echar a correr cuando cargaba la policía o la guardia civil porque si nos quedábamos quietos no nos pegarían ni nos patearían en el suelo, ni nos arrastrarían agarrándonos por los pelos, ni nos detendrían, torturarían y encarcelarían… Dada nuestra virginidad política, y embelesados por la ideología democraticista abstracta, pensábamos que las fuerzas represivas respetarían los “derechos humanos”. Muy pronto aprendimos que lo mejor era salir corriendo… para organizar la defensa y contraatacar. Comprendimos que una manifestación debía organizarse militarmente a pequeña escala, con sus objetivos, estrategias, tácticas de aproximación, avance y protección de flancos, y cómo no, sobre todo de retirada segura. Siempre había que tener una retaguardia. Poco después, descubrimos que los mismos criterios elementales, convenientemente adaptados, servían para toda lucha política, sindical, social, cultural, pacífica, estudiantil, vecinal, no-violenta, de masas, etc., debido al contenido político de lo militar y al contenido militar de lo político. Y con sonrojo nos dimos cuenta que no habíamos inventado el fuego: un necesario baño de humildad. Pero se nos insistía en que lo mejor era la espera, la no provocación, porque el ruido de sables impedía negociar con la “burguesía democrática”. Se nos decía que la impaciencia ultraizquierdista de Rosa Luxemburg al decir que “quien no se mueve no siente las cadenas”, sólo reforzaba al búnker porque la gente tenía miedo a la represión y, además, era cierto aquello que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. La “izquierda” explicaba exultante que ya no existían fuerzas represivas sino “trabajadores del orden”, que con un SÍ a la “democracia” resolveríamos todos los problemas; al poco esa “izquierda” disciplinó a sus bases amenazando que “quien se mueve no sale en la foto”. Y aceptó y pactó a la baja lo que el capital quiso: unidad española, propiedad privada, continuidad reforzada del Estado terrorista, monarquía e Iglesia – “dios nos lo da, dios nos lo quita”, “dios aprieta, pero no ahoga” … ¿y si ahoga? -, amnesia social y mentira histórica, desindustrialización para «entrar» en Europa y empobrecimiento para enriquecer al capital… Un diluvio de hielo apagó en muchos sitios el fuego de la libertad, y el grueso de la izquierda renegó de la esencia político-militar del marxismo. Desde la segunda mitad de los ’70 el capitalismo lanzó una contraofensiva mundial destinada a recuperar la tasa de ganancia, destrozar a la URSS y derrotar la lucha de clases en su generalidad, en especial a las organizaciones armadas. La amnesia social, el abandono de la teoría y la moda post creada por la industria político-cultural, han extirpado de la historia reciente la tenaz resistencia del proletariado. A la vez, los efectos de la desindustrialización y del fetichismo de la mercancía se sumaron a los del reformismo. Todo ello logró que el capitalismo se recuperara mal que bien sobre un rastro de sangre y devastación, con la euforia del aplastamiento de la URSS ocultando que ello fue debido más a razones internas que externas. La sucesión de subcrisis y crisis parciales cada vez más frecuentes e intensas, fue ignorada por la burguesía y eran ridiculizados los pocos marxistas que advertían de la proximidad de la debacle que, como sabemos, estalló a finales de 2007. En las dos últimas décadas, el capitalismo ha cambiado en sus formas, ha desarrollado contradicciones nuevas y lo que es peor, ha agudizado al extremo su esencial irreconciliabilidad con la vida. Ahora, sobre este desierto, avanza el neofascismo; la represión ha culminado con éxito el asesinato legal de Oier Gómez; aumenta el número de prisioneras y prisioneros políticos y sociales, y de exiliadas y exiliados; planifica el encarcelamiento de Nines Maestro, María Barriuso y Beatriz y de muchas otras personas de bien, sindicalistas, periodistas, militantes…; ahora, el Estado ha endurecido su ataque a GARA buscando cerrarlo para siempre: se equivocan quienes reducen este golpe a un simple problema de libertad de expresión, lo mismo que se equivocaron quienes simplificaban la brutalidad contra la juventud de Altsasu a un hecho aislado del contexto vasco, o quienes niegan la función estratégica de la ofensiva contra los gaztetxes o la ferocidad patronal contra el movimiento obrero y sindical, o los ataques a la cultura popular vasca; ahora se perciben mejor que nunca antes los límites insuperables de las “nuevas” estrategias, estatutos, partidos, confluencias y ciudadanismos, mareas… Hay que golpear lo más posible al pueblo trabajador en la medida en que este se deje, pero las luchas proletarias en Euskal Herria indican que no se deja, o al menos resiste en parte. Hay que aplastar a otros pueblos para saquearlos: la burguesía vasco-española anhela la inmediata “reconquista” de Venezuela. Hay que estrujar la propia tierra vasca y la burguesía se salta sus limitadas leyes medioambientales siempre que puede. Hay que manipular a la población, y EiTB y la prensa se vuelcan con ahínco en ello. ¿Por qué? Porque la economía ha llegado al límite del crecimiento: así lo dice nada menos que Janet Henry, importante analista burguesa. Scholz, ministro alemán de Finanzas, asegura que se ha acabado la época de las vacas gordas, mientras que China registra la tasa de crecimiento más baja desde 1990. La Eurozona crece un 1,8% en 2018, la tasa más baja en cuatro años, Italia también entra en recesión, Francia se estanca, el Brexit amenaza los cimientos, y, en privado, se reconoce que el crecimiento yanqui es artificial. La prensa española grita alborozada que crece un 2,8% sin reconocer que para la economía convencional un aumento del PIB de entre 2,5% y 3% es ya una “recesión técnica”, que ese aumento se sostiene sobre el empobrecimiento masivo, que no aumenta la productividad y que, por no extendernos, el capitalismo estatal español ha retrocedido del puesto 8 en 2009 al 14 en 2017 y se discute si retrocederá al 15 o 16 en 2021. Se nos promete que la tecnociencia nos salvará, pero se rige por tres reglas vitales para el capital: derrotar al proletariado, multiplicar la productividad y el beneficio, y vencer en la guerra cainita interburguesa; luego, si sobra algo y según cuanta presión haga el pueblo, aliviar en algo sus penas. Pues bien, en este nuevo contexto, se rescata la fracasada estrategia y se nos dice que volvamos a creer en la “democracia” tolerada por el capital como única forma de acción política; que frente al neofascismo y la irracionalidad oscurantista al alza, hay que aglutinar a las “fuerzas de progreso”, desde el PSOE a la CUP pasando por el PNV; que no son buenos los radicalismos que asustan a la ciudadanía y que debemos esperar a mejores tiempos, a las famosas “condiciones objetivas” para que entonces y sólo entonces la lucha de liberación nacional de clase dirija desde la calle la acción en los parlamentos españoles por muy autonómicos y forales que parezcan. Mientras tanto, hay que esperar, pactar, consensuar. La capacidad de autoorganización y de creatividad del pueblo debe ser supeditada a la lenta burocracia institucional. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Diez hechos que desmontan la mentira de la ilegitimidad del gobierno de Maduro
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    29/01/2019
    Comenzaron a posicionar esta matriz de opinión los 12 países reunidos en Lima. Se lee en su comunicado: “…el proceso electoral llevado a cabo en Venezuela el 20 de mayo de 2018 carece de legitimidad por no haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos, ni con la presencia de observadores internacionales independientes, ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente.” Los dirigentes de la oposición venezolana, nos referimos a la no democrática, repiten sin descanso, y por supuesto sin argumentación, que Maduro es un usurpador. En un acto de desespero, el propio Vicepresidente de los EEUU, Mike Pence al verse obligado a convocar personalmente la marcha opositora para el 23 de enero, debido a la incompetencia de la dirigencia opositora, insistió y repitió que el Presidente Nicolás Maduro es un dictador, usurpador e ilegítimo. La estrategia es clara, repetir mil veces la mentira para convertirla en verdad. Desmontemos la mentira: Hubo elecciones presidenciales. Se realizaron el 20 de mayo de 2018, es decir, antes del 10 de enero de 2019, momento en el que de acuerdo con los artículos 230 y 231 de la Constitución se vence el período presidencial 2013-2019. Se estuviese violando la Constitución si las elecciones se hubiesen realizado después del 10 de enero de 2019, o peor aún que no se hubiesen realizado. 1-. Hubo elecciones presidenciales. Se realizaron el 20 de mayo de 2018, es decir, antes del 10 de enero de 2019, momento en el que de acuerdo con los artículos 230 y 231 de la Constitución se vence el período presidencial 2013-2019. Se estuviese violando la Constitución si las elecciones se hubiesen realizado después del 10 de enero de 2019, o peor aún que no se hubiesen realizado. 2-. Fue la oposición venezolana la que solicitó el adelanto de las elecciones. Se realizaron en mayo y no en diciembre, como tradicionalmente se hacía, porque fue la oposición la que solicitó, en el marco del diálogo en República Dominicana, que se efectuasen el primer trimestre del 2018. 3-. En Venezuela el voto es un derecho, no es un deber. Quienes de manera libre, aunque influenciados por algunas organizaciones políticas no democráticas que llamaron a la abstención, decidieron no asistir a votar están en su pleno derecho, pero en lo absoluto ilegitima el proceso electoral, más aún cuando eso implicaría desconocer e irrespetar a los 9.389.056 que si decidieron votar y ejercieron democráticamente su derecho al sufragio. 4-. Participaron 16 partidos políticos en la contienda electoral (PSUV), (MSV), (Tupamaro), (UPV), (Podemos), (PPT), (ORA), (MPAC), (MEP), (PCV), (AP), (MAS) (Copei) Esperanza por el Cambio, (UPP89). En Venezuela no es obligatorio que todos los partidos políticos participen en los procesos electorales. Están en su pleno derecho de decidir si participan o no. Justamente porque nuestro sistema es democrático. El hecho de que 3 partidos (AD, VP y PJ) decidieron libremente no participar, no ilegitima el proceso electoral. 5-. Se postularon 6 candidatos: Nicolás Maduro, Henri Falcón, Javier Bertucci, Reinaldo Quijada, Francisco Visconti Osorio y Luis Alejandro Ratti (los dos últimos decidieron retirarse). 6-. Maduro ganó con un amplio margen, obtuvo 6.248.864 de votos, el 67,84%; le siguieron Henri Falcón con 1.927.958, el 20,93%; Javier Bertucci con 1.015.895, 10,82% y Reinaldo Quijada quien obtuvo 36.246 votos, el 0,39% del total. La diferencia entre Maduro y Falcón fue 46,91 puntos porcentuales. 7-. Acompañaron el proceso electoral unas 150 personas, entre ellas 14 comisiones electorales de 8 países; 2 misiones técnicas electorales; 18 periodistas de distintas partes del mundo; 1 Europarlamentario y 1 delegación técnico-electoral de la Central Electoral de Rusia. 8-. Las elecciones se realizaron con el mismo sistema electoral empleado en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, en las cuales resultó ganadora la oposición venezolana. Sistema que es automatizado y sometido a auditorías antes, durante y después de los comicios. Sistema que garantiza los principios de “un elector, un voto” porque solo con la huella dactilar se desbloquea la máquina de votación; y garantiza el “secreto del voto”. 9-. Se realizaron 18 auditorías al sistema automatizado. Los representantes del candidato Henri Falcón participaron en las 18 y suscribieron las actas en las que manifiestan su conformidad con el sistema electoral. Las auditorías son públicas y televisadas en vivo por el canal del Consejo Nacional Electoral. Una vez realizadas las auditorías, el sistema se bloquea y la única manera de acceder nuevamente es con la introducción simultánea de los códigos secretos que tiene cada organización política. 10-. Ninguno de los candidatos que participó en el proceso electoral impugnó los resultados. No hay pruebas de fraude, no presentaron ninguna evidencia o denuncia concreta de fraude. Las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 fueron libres, transparentes, confiables, seguras y ajustadas a la Constitución y a las leyes a pesar del llamado antidemocrático a la abstención por parte de un sector de la oposición. Son otros los que pretenden usurpar el cargo de Presidente de la República con el argumento de un supuesto vacío de poder, figura que no está contemplada en nuestra Constitución y la instauración de un “gobierno de transición”, figura tampoco prevista en la Carta Magna. Por si fuera poco, pretenden ejercer el poder fuera de nuestras fronteras violando el artículo 18 de la Constitución que establece que es Caracas la sede de los poderes públicos. Así las cosas, son otros los usurpadores, ilegítimos y antidemocráticos. Es ilegítimo y constituye un intento de usurpación el que algunos sectores de la oposición pretendan sostenerse en el apoyo de sectores extranjeros provenientes de gobiernos imperialistas para ejercer una autoridad que ni el pueblo ni la Constitución les da. Repitamos mil veces estas verdades. (Fuente: Nueva Tribuna - alai / Autora: Pasqualina Curcio)



  • “Nada Madrid”
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    26/01/2019
    Visto el asunto desde Andalucía, que una candidatura de pretendida “izquierda” se autodenomine “Más Madrid” sin que nadie de la Villa y Corte y sus cercanías haya siquiera cuestionado tamaña desfachatez no es ni debería ser algo menor. No es de extrañar que, una vez dado este paso, haya quien especule con que -si sale bien- sea este el primer paso para montar a continuación un “Más España” como nuevo concurrente con IU y con Podemos en el espacio del españolismo de izquierdas Hubo un tiempo fugaz -al principio de la Transición- en que los madrileños en el espacio de las izquierdas -enfrentados al papel histórico de su ciudad- casi pedían perdón por serlo antes de intervenir u opinar sobre cualquier asunto y bien tendían a rebuscar antecedentes nacionales extracapitalinos a los que acogerse o bien se reclamaban “castellanos irredentos”… todo fuera para hacerse perdonar -o al menos atenuar- su pecado original. Pero el mantenimiento de las organizaciones estatales españolistas y la consecuente regresión del rechazo al españolismo hace tiempo que sepultó esta estética. Y el cosmopolitismo se convirtió en añadido habitual del españolismo. Recordémoslo. Madrid es una criatura y una creación de España; un parasito que la representa y encarna como nadie. Y como España, nada tiene de respetable o reivindicable. Y llamarse “Más Madrid” en pleno siglo XXI es, de entrada, toda una declaración de principios. A favor, no sólo de la imposición española en general, sino de su versión más descarnada y expoliadora en particular. Madrid antes de ser escogida en 1561 como sede de su Corte por el criminal Felipe II Habsburgo  -el de la Guerra de las Alpujarras- andaba por los 13.000 habitantes (y treinta años antes, aún por menos de los 5.000). Cuando a principios del siglo XVII se había montado en cerca de los 90.000, bastó en 1601 una decisión de su hijo, el también genocida Felipe III Habsburgo -el de la expulsión de los moriscos- de mudarse a Valladolid para que inmediatamente Madrid se redujera a 23.000 habitantes y cayera en el absoluto marasmo. Prueba evidente de una condición parásita que se ha mantenido inalterable durante siglos. Y desde entonces acá, el vampiro siguió creciendo sostenido por los favores del Estado español y la afinidad de las oligarquías que a su sombra la tomaron como sede, la generaron y la engordaron Con el tránsito de los Habsburgo a los Borbones -cuando nacía el reino de España como hijastro heredero de la Monarquía Habsburgo- la Corte creció hasta los 150.000. Luego, a los 300.000 con Isabel II, cuando se inventó su provincia. La Restauración borbónica la hizo llegar al medio millón a principios del siglo XX; que ya eran uno con la II República española que fue la que la reconoció -en un acto de españolismo- en su Constitución como su capital. El franquismo continuó la senda a ritmo de paroxismo y se encargó de triplicar a Madrid elevándola hasta los 3 millones, más otro par de su entorno. Todo ello siempre aprovechando el amparo español y asentado sobre el expolio económico y la opresión política de las naciones sometidas a España y en particular de Andalucía. En 1981, UCD y PSOE reconvirtieron la “Provincia” en “Comunidad Autónoma” en un ejercicio simultáneo de extrema artificialidad y de menosprecio hacia los países reales del Estado rebajados a ser considerados legal y políticamente iguales que semejante engendro. Madrid -en resumen- no se entiende ni se sostiene sin España porque sin España no existiría. Siempre ha mamado de España y aún hoy lo sigue haciendo. Y por lo que nos toca y desde que se inventó, de la explotación y opresión de Andalucía. Así, afirmarse hoy “Más Madrid” -blanquear Madrid- es políticamente lo mismo que suscribir un “Más España”. Si hubiera reparación y justicia histórica plenas -ojalá- Madrid debería retrotraerse a los 15.000 habitantes que tenía antes de ser Corte y las ovejas deberían volver a pastar en lo que hoy es la Gran Vía; se devolverían los fondos artísticos y documentales robados durante siglos y en compensación a lo sufrido y a lo expoliado, se transferirían a Andalucía del resto, al menos la cuarta parte de todos los activos acumulados en museos y bancos. En tanto esto llega… y en cualquier caso para acercarnos a este escenario o alguno coherentemente similar -que conlleva conseguir la liberación nacional de Andalucía- afirmémonos ajenos y extraños a todo lo que provenga de Madrid. No hay “izquierda” que valga en Madrid que no empiece negándolo de raíz. No aceptemos desde Madrid “solidaridad” alguna -que en su caso siempre es cobertura de intromisión, tutela, dominio y patronazgo- salvo cuando venga precedido de expreso apoyo a nuestra independencia nacional. Ni por supuesto se la demos; que en el caso andaluz es -como avala la experiencia- sinónimo de sumisión y alienación. Frente al “Más Madrid”, mantengamos siempre en Andalucía el “Nada Madrid”. Javier Pulido Andalucía, 23 de Enero de 2019 (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz)



  • Socorro Rojo y Brigadas internacionales para Venezuela
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    25/01/2019
    Dos de los grandes avances de la Internacional Comunista que vuelven a demostrar su urgente necesidad, fueron, uno, la creación en 1922 del Socorro Rojo Internacional; y otro, la fundación de la Brigadas Internacionales antifascistas en 1936. Euskal Herria debe mucho a ambos medios de ayuda mutua y solidaridad práctica creados para avanzar en la felicidad humana. Ahora que Venezuela está siendo atacada otra vez con saña criminal más planificada y organizada por el imperialismo que nunca antes, nuestra experiencia como pueblo trabajador oprimido nos lleva a reivindicar la perentoria recuperación de aquellos dos instrumentos vitales para ayudar a Venezuela y a la humanidad entera. Las fuerzas revolucionarias llevamos mucho tiempo advirtiendo de que el imperialismo necesita destruir Venezuela como nación trabajadora independiente. Bastaba leer en el año 2000 a Carlos Aznárez (Los sueños de Bolívar en la Venezuela de hoy. Txalaparta, Tafalla, 2000) para comprender por qué la dialéctica de la libertad tendría que enfrentarse a muerte con la irracionalidad de la explotación. No son sólo los inmensos recursos que Venezuela guarda en su subsuelo, ansiados por la ciega codicia del capital, que también, sino a la vez y en determinadas cuestiones de ética, conciencia y estrategia de liberación sobre todo, el significado antiimperialista de la revolución bolivariana, tanto en el proyecto de Hugo Chávez (Pensamiento petrolero del Comandante Hugo Chávez. PDVSA, Carcas 2013) como de la lúcida visión histórica de Bolívar, según detalla Francisco Pidival (Bolívar. Pensamiento precursor del antiimperialismo. Ediciones Madres de Plaza de Mayo. Argentina 2005). El Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 fue un golpe al colonialismo yanqui y europeo que estos nunca olvidarán. Este Congreso se asentó en los impresionantes logros de la rebelión popular de 1814 analizada por Juan Uslar Pietri (Historia de la rebelión popular de 1814, Mediterráneo, Madrid 1972), con especial valor cuando denuncia que los ocupantes españoles y los colaboracionistas tenían la democracia en la boca y la aristocracia en el corazón, y cuando Bolívar aplica radicales mejoras sociales contra la explotación y la esclavitud sin las cuales no hubiese podido llevar a buen término la «guerra a muerte» que derrotó a España. Juan Boch (Bolívar y la guerra social. Fundación J. Boch. República Dominicana 2014) ha demostrado el imparable potencial revolucionario del Libertador con sus propuestas de auténtica «guerra social» contra la explotación y la injusticia. Las revoluciones y el Congreso de 1826 hicieron comprender a Washington de que debía aplastar Nuestramérica. La «doctrina de tutela de los pueblos», como muy bien define Rafael San Martín (Biografía del Tío Tom. Ciencias Sociales. La Habana, 2006. Tomo 1) a la llamada cínicamente Doctrina Monroe, tenía y tiene la función de justificar tanta barbarie. La doctrina de la tutela de los pueblos oculta la lógica de su explotación inmisericorde. Venezuela y Nuestramérica dieron un paso cualitativo para su posterior emancipación socialista gracias a la anterior revolución haitiana, que desde entonces sufre lo indecible por haber saboreado la libertad. Este es el sino de los pueblos rebeldes, dignos, que no quieren humillarse con genuflexiones ante el amo. C. L. R. James ya nos adelantó en 1938 porqué el odio occidental nunca perdonaría la virtud de la revolución haitiana de comienzos de s. XIX (Los jacobinos negros. Casa de las Américas. La Habana, 2010) intentando asfixiarla bajo el hambre y el terror. Siguiendo la lava hirviente de la vida libre llegamos hasta la «eterna resistencia» de los chichimecas, el fracaso español de la «conquista sin fin» de esta nación que amaba más la muerte que la esclavitud (Enrique Semo: Conquista sin fin. Españoles contra chichimecas. Memoria. Revista crítica militante. México, 2016-3, Nº 259.) Ahora el imperialismo, los EEUU, está en una situación inconcebible para ellos en 1826: ahora su economía es superficial y parasitaria, son un vampiro que moriría si dejase de sorber sangre humana. Es muy conocida aquella brutal sinceridad de un presidente yanqui que al final del siglo XIX reconoció que los EEUU necesitaban una guerra cada determinado tiempo. Pero es más rica en implicaciones teóricas y políticas la referencia que Howard Zinn hace de Randolph Bourne en plena I Guerra Mundial: La guerra es la salud del Estado (La otra historia de los Estados Unidos. Hiru Argitaletxe, Hondarribia. 1997), porque se refiere a la lógica interna del modo de producción capitalista en su generalidad, y no sólo a uno de sus Estados por monstruoso que sea. Y lo es porque ahora mismo, es el imperialismo occidental en su conjunto, centralizado estratégicamente por los EEUU, el que de una forma hipócrita o brutal conspira con disimulo o descaradamente contra Venezuela. La guerra injusta e inhumana como último recurso para reactivar la acumulación de capital. La guerra, sí, esa realidad consustancial a la propiedad privada ante la que el reformismo se tapa los ojos, los oídos y la boca, y se hace la lobotomía política y ética. Alfredo Prieto ya estudió esta lógica criminal en la extrema derecha del Tea Party, («Extrema derecha y tradiciones ideológicas de la sociedad norteamericana: el caso del Tea Party» Los Estados Unidos y la lógica del imperialismo. Ciencias Sociales. La Habana 2012), dándonos instrumentos teóricos imprescindibles para comprender ahora porqué Donald Trump no es una casualidad azarosa de una sociedad decadente y podrida por los opiáceos, hiperviolenta y racista, sino su respuesta desesperada ante la esperanzadora y creciente lucha de clases interna y el masivo rechazo mundial. Esta civilización agónica sabe que su único y tal vez último soplo de vida consiste en canibalizar a Nuestramérica, y sabe que eso será imposible mientras Venezuela se reafirme en no ser un cadáver en la mesa de Walt Street. La prensa miente cuando dice que Venezuela es una dictadura. Las cifras cantan: Nicolás Maduro de Venezuela con el 31,7% de participación obtuvo el 67,8% de síes. Donald Trump de los EEUU con el 27,3% de participantes obtuvo el 46% de síes. Mauricio Macri de Argentina con el 26,8% obtuvo el 51,2%. Sebastián Piñera de Chile con el 26,5% obtuvo el 54,6%.
    1. Santos de Colombia con el 23,7% obtuvo el 53,1%.
    Y Juan Guaido de Venezuela con el 0,00% obtuvo el 0,00%. Llegamos así al punto crítico: el imperialismo quiere acabar con Venezuela. La especie humana, que por ahora está superando el canibalismo, no puede permitir la vuelta de la antropofagia capitalista. Ayudar a Venezuela es mantenernos con vida, vivos. El Socorro Rojo, que en la práctica existe bajo mil formas, debe reaparecer como poder humanitario mundializado. Y las Brigadas Internacionales, que también existen de manera dispersa y oculta, deben volver a destrozar orgullosa y oficialmente al fascismo. Y deben empezar en Venezuela. EUSKAL HERRIA 24 de enero de 2019 (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Las grandes cooperativas agrícolas andaluzas: un ejemplo de economía social al servicio del capital
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    18/01/2019
    Al frente de las clasificaciones de las mayores cooperativas del sur de Europa se encuentran las andaluzas DCOOP, COVAP, UNICA, VICASOL, SUCA, MURGIVERDE, Granada La Palma o Agrosevilla. En conjunto, se trata de cooperativas de segundo grado con origen en sociedades cooperativas agrarias. Estas últimas son empresas que se crearon en su mayoría durante el franquismo (sobre todo en las décadas 1950, 1960), momento en el que les llamaba empresas asociativas o cooperativas de servicios a los propietarios de tierras. En esa época, los propietarios de tierras se tuvieron que unir para no verse expulsados de la producción y del mercado, para modernizar sus procesos de producción y conseguir mejores precios. Por ello, constituyeron en palabras de M. Haubert “empresas de tipo capitalista, las cuales, sin embargo, no tenían por objeto la producción agraria misma, sino la articulación entre las empresas familiares y el mercado de los productos, de los insumos, del crédito, etc.” No sólo se unieron los pequeños y medianos propietarios de tierra. Algunos grandes propietarios vieron también en estas cooperativas un medio de explotar a los pequeños y medianos productores en tanto que el esfuerzo colectivo de estos permitía la creación de fábricas o almacenes que se utilizaban principalmente en provecho de los primeros. De este modo, dice el autor, “modernización y la capitalización del campo, en vez de poner en tela de juicio el poder económico, social y político de los caciques, podía reforzarlo considerablemente.” El Estado franquista favoreció estos procesos mediante los cuales el capitalismo penetró en el campo andaluz bajo el control del Régimen. Haubert lo expresa del siguiente modo: “El aumento de la producción agraria y la ordenación del mercado correspondían a objetivos estratégicos respecto al abastecimiento de los grandes centros urbanos e industriales o al comercio exterior de la España franquista. Como era económicamente y políticamente imposible alcanzar esos objetivos apoyándose únicamente en las explotaciones típicamente capitalistas, las cooperativas parecían el medio más adecuado de penetración del capitalismo en el campo, por lo menos como fase transitoria. (…) Y como las cooperativas estaban estrictamente encuadradas en el sindicalismo vertical, estaba asegurado el control social y político del campesinado.” A estas cooperativas con origen en pleno franquismo, se unen al frente del ranking otras creadas en las últimas décadas y vinculadas con la agricultura intensiva de Almería y Huelva. Este tipo de agricultura se caracteriza, precisamente, por llevar a cabo fórmulas de manejo de la tierra que hacen de la máxima explotación natural y laboral (con relevancia de la inmigración) sus principales ventajas comparativas. Por tanto, estas grandes sociedades y empresas, aun siendo formalmente cooperativas, no pueden asimilarse a la autogestión y participación que persigue el movimiento cooperativo. Estas grandes empresas (quedan al margen honrosas excepciones de pequeñas cooperativas agrícolas que sí tienen como objetivo la mejora de los pequeños agricultores) apenas ponen en marcha estrategias de democracia económica. La distribución de las ingentes rentas que generan no repercuten como deben en el campo andaluz, sino que privilegian los intereses de un grupo de dirigentes con fabulosos salarios propios de multinacionales. Las cúpulas de estas cooperativas están compuestas por una clase gerencial formada en los mismos lugares (por ejemplo, Instituto San Telmo) que los directivos las grandes empresas de capital y con los mismos objetivos y herramientas. En este sentido, DCOOP, la mayor cooperativa aceitera de Andalucía y Europa, y el mayor productor mundial de aceite de oliva con más de 200.000 toneladas anuales, utiliza fondos públicos procedentes de la Unión Europea, del Ministerio de Agricultura y de la Junta de Andalucía para construir bodegas de almacenamiento para el aceite de oliva que importa masivamente de Túnez a bajo precio. Con esos fondos públicos se habría financiado el 50% de los 5,8 millones de euros que han costado las bodegas de almacenamiento de aceite recientemente instaladas en las dependencias de MERCAOLEO en Antequera, sociedad filial de DCOOP. Buena parte de esta capacidad de almacenaje se utiliza para acumular aceite barato procedente de Túnez con el que influye en los precios a través de su marca “Pompeian”. Ante esta situación, los socios de DCOOP, tanto las cooperativas de primer grado como las personas físicas que son socias de estas cooperativas, están siendo perjudicadas por las estrategias de la cúpula dirigente pues anteponen la venta de aceite de Túnez a la de los productores andaluces. Además, las cooperativas se quejan de que la propia DCOOP está actuando para bajar los Estados Unidos con alto riesgo de provocar una reacción de los aceiteros californianos que termine en una imposición de aranceles al aceite andaluz, como ya ha sucedido con las aceitunas de mesa. En definitiva, las grandes cooperativas agrarias andaluzas que encabezan los ranking son mayoritariamente empresas que actúan al servicio del actual capitalismo global, que las utiliza para succionar la riqueza que en forma de aceite, aceitunas, productos de agricultura intensiva o ganaderos genera la agricultura andaluza. El nombre de cooperativa, y el desamparo secular del pequeño propietario andaluz, hace que estas empresas realicen actuaciones que de modo impune y acrítico favorecen a los pequeños grupos dirigentes y perjudiquen los intereses de la mayoría de las personas socias. Por tanto, y a pesar de ser formalmente empresas de economía social, actúan como corporaciones capitalistas que someten a las cooperativas de primer grado y articulan a los pequeños propietarios andaluces con la globalización, con la mediación y control de grandes propietarios que se aprovechan de los primeros. De este modo, las grandes cooperativas empresariales refuerzan, en pleno siglo XXI, como diría Haubert, el poder “económico, social y político de los caciques.” Óscar García Jurado HAUBERT, M. (1984): “Cooperativismo y crisis económica en Andalucía”. IDR, Nº 28. Universidad de Sevilla.  



  • Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de teoría de la reproducción social
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    17/01/2019
    Ankica Čakardić es profesora auxiliar en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb y directora del departamento de Filosofía Social y Filosofía del Género. El foco de sus investigaciones incluye la crítica marxista de la teoría social del contrato, la crítica política del marxismo, el feminismo marxista, la crítica luxemburguiana de la economía política y la historia de las luchas de las mujeres en Yugoslavia. Actualmente está ultimando un libro sobre la historia social del capitalismo, Hobbes y Locke. Una versión más larga de este artículo fue presentada en la conferencia de Historical Materialism de Londres en 2017, publicada en el número 25.4 como “De la Teoría de la Acumulación a la teoría de la Reproducción Social: Un ejemplo del feminismo Luxemburguiano”, disponible aquí. La acumulación del capital Luxemburgo no escribió muchos textos sobre la llamada “cuestión de la mujer”.1 Sin embargo, eso no significa que su trabajo deba ser omitido de la historia del feminismo revolucionario. Por el contrario, sería erróneo afirmar que sus trabajos, específicamente, su crítica de la economía política carecen de referencias para el desarrollo de una política feminista progresista y la emancipación de las mujeres, a través de la historia y hoy en día. A partir de varios ensayos de Luxemburgo sobre “la cuestión de la mujer” y varias tesis clave de su obra La acumulación del capital, intentaremos llevar la teoría de Luxemburgo un poco más lejos. ¿Es posible hablar de un feminismo Luxemburguista? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués? En vísperas de la Primera Guerra Mundial, tras cerca de quince años de preparación, Rosa Luxemburgo publicó La acumulación del capital (Berlín, 1913), su trabajo teórico más acabado y uno de los trabajos más relevantes y originales de los clásicos de la economía marxista.2 La acumulación del capital: Una contribución a una explicación económica del imperialismorepresentaba la continuación de su Introducción a la economía política que Luxemburgo escribió preparando sus conferencias sobre economía política, impartidas entre 1906 y 1916 en la escuela del Partido Socialdemócrata alemán.3 Exponiendo brevemente, La acumulación del capitalpretendía estudiar y explicar científicamente las condiciones del proceso de monopolización del capital, la reproducción ampliada y el imperialismo, teniendo en cuenta la relación dinámica entre la espacialidad capitalista y no capitalista. Luxemburgo sostenía que Marx había descuidado la determinación espacial del capital, centrando su crítica del capital exclusivamente en la cuestión temporal, es decir, únicamente en el “tiempo” de la dinámica interna de la reproducción capitalista. En cambio, el enfoque de Luxemburgo intentaba demostrar que el núcleo interno del capital consiste en la impulsión a consumir lo externo a él: los estratos no capitalistas.4 La meta de Luxemburgo era articular su propia teoría de la reproducción ampliada y de la crítica de la economía clásica, que contendría no sólo una dimensión temporal sino también el “análisis de la dimensión espacial”. Esta determinación espacial de la acumulación capitalista Peter Hudis la ha llamado “la dialéctica de la espacialidad”.5 Amigos y enemigos vertieron agudas críticas sobre Luxemburgo por señalar lo que ella consideraba “deslumbrantes inconsistencias” del enfoque de Marx del problema de la acumulacion y de la reproducción ampliada en el segundo volumen de El Capital 6. En una carta dirigida a Franz Mehring donde se refería a las críticas de la acumulación del capital, escribió: En general, estaba prevenida de que el libro encontraría resistencias a corto plazo; desafortunadamente, nuestro “marxismo” predominante, como el de algun viejo chocho, tiene miedo de cualquier brisa de aire fresco en el pensamiento, y sabía que al principio tendría que enfrentar muchas luchas.7 Lenin indicó que Luxemburgo ”había deformado a Marx”,8 y su trabajo fue interpretado como revisionista, a pesar de haber liderado una vehemente ofensiva contra estas tendencias dentro del SPD alemán. En oposición a los socialdemócratas agrupados alrededor de los “epígonos” y de la oportunista práctica política que pretendía ”corregir” a Marx abandonando gradualmente los principios socialistas de la acción revolucionaria y del internacionalismo, Luxemburgo insistió en aferrarse a un pensamiento marxista vivo para ofrecer respuestas y explicaciones más exactas a una crisis económica cada vez mayor y de los nuevos hechos que aparecían en la vida económica. Mientras que los trabajos de Luxemburgo sobre la organización política, la filosofía revolucionaria, el nacionalismo o el militarismo son analizados a menudo por los eruditos, pocos autores han intentado proporcionar una retrospectiva sistemática de la teoría económica y de la herencia de Luxemburgo, o que ofrezca un análisis contemporáneo de la economía política luxemburguiana.9 En palabras de Ingo Schmidt: “Los izquierdistas interesados en el trabajo de Luxemburgo han estudiado su política pero han dedicado poco tiempo a su análisis económico”.10 Aunque La acumulación del capital topó con severas críticas desde su publicación, procedentes de los elementos reformistas oportunistas y del revisionismo del SPD, así como las procedentes de los marxistas ortodoxos conducidos por Karl Kautsky, no sólo fue criticado su trabajo en el marxismo como fuertemente sospechoso. Estas críticas, a menudo naturalizando argumentos conservadores de psicología barata, minaron la credibilidad del trabajo de Luxemburgo y la expusieron como una inepta e insuficientemente familiarizada con los textos marxistas. Un buen ejemplo de este tipo de crítica lo proporciona Werner Sombart, que indicó en su Der proletarische Sozialismus: Los socialistas más enojados son los que cargan con el resentimiento más fuerte. Esto es típico: el alma sedienta de sangre, venenosa de Rosa Luxemburgo se había cargado con un resentimiento cuádruple: como mujer, como extranjera, como judía y como lisiada.11 Incluso en el seno del partido comunista alemán fue tildada como “la sífilis de la Comintern”, y Weber una vez habló de Rosa Luxemburgo como alguien “[propia] de un parque zoológico’.12 Dunayevskaya escribe: Un chauvinismo masculino virulento impregnó el partido entero, incluyendo a August Bebel, el autor de “La mujer y el socialismo” -quién había creado un mito sobre sí mismo como auténtico feminista- y Karl Kautsky, el teórico principal de la Internacional.13 El análisis social del género de Dunayevskaya también cita un fragmento de una carta donde Víctor Adler escribe a August Bebel a propósito de Luxemburgo: La perra venenosa todavía hará mucho daño, tanto más porque es tan lista como un mono [blitzgescheit] mientras que, por otra parte, carece totalmente de sentido de la responsabilidad y su única motivación es un deseo irrefrenable de autojustificación.14 Estaba en cuestión, evidentemente, cierto tipo de táctica de las políticas conservadoras que ascendieron a atacar a las mujeres prominentes, que en este caso incluyeron un serio abandono del trabajo de Luxemburgo basándose en la biología: el hecho de que ella era una mujer. Aunque este importante aspecto de la historia social y del género no será discutido en profundidad aquí, su ubicuidad necesita ser considerada al discutir las numerosas críticas pseudo-teóricas de La acumulación del capital y de Luxemburgo como mujer teórica, profesora y revolucionaria. Si los análisis feministas de los trabajos de Luxemburgo en general son raros, más raros son aún los contactos feministas con La acumulación del capital.15 Si hay algún interés en la interpretación feminista del trabajo de Luxemburgo, se acota generalmente a su vida personal y de vez en cuando a su teoría. Luxemburgo, que no escribió mucho sobre la “cuestión de la mujer”, contribuyó ciertamente al hecho de que la mayoría de las interpretaciones del feminismo de Luxemburgo esté ligado a los episodios de su vida e intimidad. Éstos son, naturalmente, bastantes, temas cruciales, especialmente si consideramos que  tradicionalmente la historiografía ha evitado hablar de las mujeres y sus experiencias. Sin embargo, intentemos responder a esta pregunta: ¿qué pueden decirnos los textos y los discursos escritos de Luxemburgo acerca de la “cuestión de la mujer” sobre su feminismo ? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués? Luxemburgo no se dedicó exclusivamente a organizar grupos de trabajadoras; su trabajo en ese campo fue ensombrecido por el hecho de que ella trabajó generalmente entre bambalinas. Apoyó fervientemente el trabajo de organización del movimiento de las mujeres socialistas, entendiendo la importancia y las dificultades de la vida laboral para la emancipación femenina. A menudo demostró su ayuda en este ámbito cooperando con su cercana amiga Clara Zetkin. En una de las cartas dirigidas a Zetkin podemos leer cómo está interesada y excitada cuando se unió al movimiento de las mujeres: “¿Cuándo va a escribirme esa extensa carta sobre el movimiento de las mujeres? De hecho se lo ruego ni que sea una sola carta!”16 Referente a su interés en el movimiento de las mujeres, Luxemburgo señaló en uno de sus discursos: “Sólo puedo estar maravillada con la camarada Zetkin que carga sobre sus hombros tamaña cantidad de trabajo”.17 Finalmente, aunque raramente se reconoció como feminista, en una carta a Luise Kautsky escribió: “¿Asistirá a la conferencia de las mujeres? ¡Imagínese, me he convertido en una feminista!”18 Además del hecho de que trabajaba “detrás del escenario” y en privado mostraba interés sobre la “cuestión de la mujer”, también se implicó en una discusión abierta referente al problema de la clase frente al movimiento de las mujeres. En un discurso de 1912 titulado “El sufragio de las mujeres y la lucha de clases”, Luxemburgo criticó el feminismo burgués y asertivamente señaló: La monarquía y la negación de derechos a las mujeres se han convertido en las herramientas más importantes de la clase dominante capitalista…. Si era una cuestión de señoras burguesas votando, el estado capitalista no podría contar con nada más que el apoyo efectivo de la reacción. La mayoría de mujeres burguesas que actúan como leonas en la lucha contra los “privilegios masculinos” balarían como corderos dóciles en el campo de la reacción conservadora y clerical si obtenían el derecho al sufragio.19 La cuestión del sufragio de las mujeres junto con la filosofía del concepto moderno de la ley basado en las premisas de los derechos individuales desempeñó un papel importante en la llamada gran transición del feudalismo al capitalismo. Para Rosa Luxemburgo, la cuestión del sufragio de las mujeres es táctica, pues formula, en sus propias palabras, la madurez política alcanzada entre las mujeres proletarias. Prosigue subrayando que no se trata de apoyar el derecho al voto como una reivindicación aislada significativa y completa en sí, la cuestión es apoyar el sufragio universal a fin de que el movimiento de mujeres socialistas pueda llevar más allá una estrategia de lucha por la emancipación de las mujeres y de la clase obrera en general. Sin embargo, la estrategia legal liberal de conquistar el sufragio ni incluía a todas las clases ni aspiraba a derrocar el sistema capitalista. Para Luxemburgo, la metafísica de los derechos individuales en el marco de un proyecto político liberal sirve sobre todo para proteger la propiedad privada y la acumulación del capital. Los derechos liberales no reflexionan sobre las condiciones sociales materiales reales, se colocan simplemente por encima de ellas, como algo abstracto y nominal, haciendo imposible su puesta en práctica o un uso real de tales derechos. Como ella argumentó despectivamente: “Se trata de una basura meramente formalista tantas veces manoseada y repetida que ya no conserva ningún significado práctico”.20 Luxemburgo rechazó la definición tradicional de los derechos civiles en todo sentido, incluyendo la lucha por el sufragio de las mujeres y señaló su parecido con la lucha para la autodeterminación nacional: La dialéctica histórica ha demostrado que no existen las verdades eternas y que no existe ningún `derecho’…. En palabras de Engels, “Aquello que es bueno aquí y ahora es malo en cualquier otra parte, y viceversa” -o, aquello correcto y razonable bajo determinadas circunstancias se convierte en un sinsentido y absurdidad bajo otras. El materialismo histórico nos ha enseñado que el contenido real de estas verdades eternas, derechos y fórmulas están únicamente determinados por las condiciones sociales materiales del ambiente de una época histórica dada.21 Lo que Rosa Luxemburgo sugiere en la cita, mencionada en “El sufragio de las mujeres y la lucha de clases”, pertenece a los problemas clásicos suscitados y discutidos inicialmente en el marco del feminismo socialista a partir de finales del siglo XVIII y principios del XIX: el papel del feminismo burgués en la reproducción del capitalismo y el uso de los objetivos feministas como medio para obtener ganancias. Siempre que el capitalismo está en crisis o necesita “aliados” para su restauración o para la acumulación del capital posterior, integra a los “otros” marginados en su forma política liberal legal, sean las mujeres, los niños, las razas no blancas, o las personas LGBTIQ -quienquiera que esté disponible o sea potencialmente útil para continuar con la mercantilización: Uno de las condiciones fundamentales para la acumulación es la provisión de trabajo vivo que encaje con sus requerimientos y que el capital pone en movimiento… El aumento progresivo del capital variable que acompaña la acumulación debe por lo tanto expresarse en el empleo de una mano de obra cada vez mayor. ¿De dónde procede esta fuerza de trabajo adicional ?22 Según la teoría económica de Luxemburgo, el modo capitalista de producción se reproduce creando plusvalías, la apropiación de las cuales sólo se puede acelerar mediante la extensión concomitante de la superproducción que genera. Por lo tanto, es necesario asegurarse que la producción sea reproducida en un volumen mayor que antes, y esto significa que la expansión del capital es la ley absoluta que gobierna la supervivencia de cualquier capitalista individual. En La acumulación del capital Rosa Luxemburgo establece las premisas para entender el capitalismo como una relación social que permanentemente produce crisis y que necesariamente ha de hacer frente a los límites objetivos de la demanda y la autoexpansión. En este sentido, desarrolló una teoría del imperialismo basada en el análisis del proceso de la producción social y de la acumulación del capital observada en varias “formaciones no capitalistas”: No puede haber ninguna duda de que la explicación de la raíz económica del imperialismo debe derivarse y ponerse en armonía con [una comprensión correcta de] las leyes de la acumulación de capital, para el imperialismo en general y de acuerdo con la observación empírica universal no es otra cosa que un método específico de acumulación … La esencia del imperialismo consiste precisamente en la expansión del capital de los antiguos países capitalistas a nuevas regiones y en la lucha económica y política competitiva entre aquellos por nuevas áreas. 23 A diferencia de Marx, que resumió la acumulación real por países capitalistas específicos y sus relaciones a través del comercio exterior, Luxemburgo afirma que la reproducción ampliada no debería discutirse en el contexto de una sociedad capitalista de tipo ideal.24 Para facilitar la comprensión de la reproducción ampliada, Marx abstrae el comercio exterior y examina una nación aislada, para presentar cómo se realiza la plusvalía en una sociedad capitalista ideal dominada por la ley del valor que es una ley del mercado mundial..25 Luxemburgo discrepa con Marx, que analiza las relaciones del valor en la circulación del capital y de la reproducción sociales desatendiendo las características específicas del proceso de producción que crea mercancías. Así, el mercado funciona ‘totalmente’, es decir, en un análisis general del proceso capitalista de la circulación asumimos que ocurre la venta directamente, ‘sin la intervención de un comerciante’. Marx desea demostrar que una porción substancial del plusvalor es absorbida por el capital como tal, en vez de por individuos concretos. La pregunta no es el ’quién’ sino ‘qué’ consume las mercancías excedentes. Luxemburgo, por otra parte, analiza la acumulación del capital a partir del  intercambio internacional de mercancías entre sistemas capitalistas y no capitalistas. A pesar de las objeciones, Luxemburgo se da cuenta de que el análisis de Marx del problema del capital variable es la base para establecer el problema de la ley de la acumulación del capital, que es la clave de su teoría económico-social. Igualmente, ese argumento permite entender la importante distinción entre trabajo productivo y no productivo,26 sin la cual sería casi imposible entender la teoría de la reproducción social como una reacción específica a la economía neoclásica y su alianza con el feminismo liberal. Precisamente por esta razón en La acumulación del capitalLuxemburgo cita a Marx: La población que trabaja puede aumentar, cuando los trabajadores previamente improductivos se transforman en productivos, o los segmentos de la población que no trabajaban previamente, por ejemplo las mujeres y los niños, o los pobres, son introducidos en el proceso de producción.27 Este tipo de economía y de inclusión liberal de la “población trabajadora” obviamente tiene poco potencial democrático y carece de aspiración emancipatoria de la clase oprimida. Los derechos se localizan, muy cautelosamente, en una base identitaria (por oposición al nivel social material) y exclusivamente según la fórmula diseñada prioritariamente para salvaguardar la reproducción del modo de producción capitalista. Las mujeres burguesas desde principios del siglo XIX no han tenido la abolición del sistema de clases en mente; al contrario, lo apoyan. Por otra parte, el feminismo burgués defiende el capitalismo y ocupa una posición de clase y desatiende los derechos de las mujeres de la clase obrera. Los procesos de acumulación del capital, el estado moderno,  las aspiraciones del liberalismo y luego el movimiento feminista burgués han recorrido la misma trayectoria: En un nivel formal, los derechos políticos de las mujeres se constituyen con notable armonía con el estado burgués. Los ejemplos de Finlandia, de los estados americanos, de algunos municipios, todos demuestran que ninguna política de igualdad de derechos para las mujeres ha tumbado el estado; no disputa la dominación del capital.28 Luxemburgo explica que el papel del movimiento sufragista es reaccionario no sólo debido a la ausencia de apoyo de las mujeres burguesas a la lucha por los derechos de los trabajadores y trabajadoras y los derechos sociales de las mujeres proletarias, sino también debido a su participación activa en la defensa de la opresión de las mujeres que nace de las relaciones sociales basadas en el trabajo reproductivo femenino  dentro de la esfera del hogar. El punto metodológico central de la teoría de la economía de Luxemburgo reside en el choque asertivo con la economía política clásica. Por lo tanto, no debe sorprender que los temas de su crítica también incluyan precisamente esos fenómenos y procesos sociales que permiten al capitalismo-liberalismo, el papel de la burguesía en la transición de la monarquía feudal al capitalismo. Los derechos, las leyes y los contratos sociales de hoy día son las instituciones que desempeñaron un papel formal histórico clave en la implantación del capitalismo.29 Pero también el feminismo burgués hace una parte importante en el mantenimiento de la estructura de clases capitalista. Por una parte, las demandas de las mujeres de clase burguesa reclaman el derecho político al voto solamente para las mujeres de la clase dominante y desde un punto de vista individualista no tienen ningún interés en abordar la posición de las mujeres en general o las causas de clase de la opresión de las mujeres. En la opinión de Luxemburgo, el papel de las mujeres burguesas es muy importante y mantiene una presencia activa en la perpetuación de las relaciones sociales establecidas: Aparte de las pocas que tienen trabajos o profesiones, las mujeres de la burguesía no participan en la producción social. No son nada más que co-consumidoras del valor excedente que sus hombres extraen del proletariado.30 Oponiendo las metas de mujeres burguesas a las metas apoyadas por las mujeres proletarias Luxemburgo clarifica que el problema aquí no es sólo relativo al género, un “problema de la mujer”, sino también un problema relacionado con la clase. Hablar de las mujeres en general fingiendo universalidad no es válido, porque el análisis del género sin el análisis de la clase es reduccionista. Las mujeres que pertenecen a las clases más altas en su mayoría no participan en la producción en el marco de procesos de mercado pero consumen el plusvalor, que  ha sido drenado mediante la explotación de la clase obrera; así su papel en la reproducción de relaciones sociales es de “naturaleza parasitaria”: Son parásitos de los parásitos del cuerpo social. Y los co-consumidores al defender su “derecho” a la vida parásitaria son generalmente aún más rabiosos y crueles que los agentes directos de la clase dominante y de la explotación.31 Así, Luxemburgo agrega, el único papel social de las mujeres burguesas es mantener y reproducir el orden existente; no son aliados en la lucha por la emancipación: Las mujeres de las clases propietarias siempre defenderán fanáticamente la explotación y la esclavitud de la clase trabajadora gracias a la cual ellas reciben indirectamente los medios para su existencia social inútil.32 Luxemburgo no está sola en su afilada crítica del feminismo burgués. Clara Zetkin y Alexandra Kollontai, entre otras, contribuyeron enormemente, en especial si consideramos su punto de vista hacia las actitudes reaccionarias de las mujeres liberales en la emancipación de mujeres. Las demandas universales de las mujeres socialistas se presentaron como el efecto de motivaciones y de causas materiales sociales, encontrando en última instancia más en común con los hombres que pertenecían a su misma clase que con las mujeres de una clase más alta. Esto fue a pesar del hecho de que, históricamente, la aparición de las mujeres en el mercado laboral se veía con frecuencia como un intento de introducir una competencia más barata para la fuerza de trabajo masculina, lo que a su vez influía en la disminución del precio de la mano de obra. En vista del problema de la mano de obra femenina, las mujeres socialistas señalan que la carga de trabajo de las mujeres es agravada además por el trabajo reproductivo dentro de la esfera del hogar. Se podría casi hablar de la “primera ola” de la teoría de la reproducción social, cuando Zetkin indica: “Las mujeres están doblemente oprimidas, por el capitalismo y por su dependencia en la vida familiar”.33  Un ejemplo tan brillante proviene también de la interpretación de Luxemburgo del papel social de la familia. Refiriendose a Engels, en un discurso de 1912 distinguió entre el trabajo en la esfera del mercado y el trabajo en la esfera doméstica, asentando de este modo las bases iniciales de la teoría de la reproducción social: Este tipo de trabajo [educar a los niños, o sus tareas domésticas] no es productivo en el sentido de la economía capitalista actual, sin importar cuán enorme sea el sacrificio y la energía invertidos, los mil pequeños esfuerzos que suman. Esto no es más que asunto privado del trabajador, su felicidad y bendición, y por esta razón no existe para nuestra sociedad actual. Mientras el capitalismo y el sistema del salario gobiernen, sólo se considerará productivo el tipo de trabajo que produzca plusvalor, que cree el beneficio del capitalista. Desde este punto de vista, la bailarina de music-hall cuyas piernas arrastran ganancias al bolsillo de su empleador es una trabajadora productiva, mientras que todo el trabajo de las mujeres y madres proletarias en las cuatro paredes de sus hogares se considera improductivo. Esto suena brutal e insano, pero corresponde exactamente a la brutalidad y la locura de nuestra economía capitalista actual. Y ver esta realidad brutal claramente y agudamente es la primera tarea de la mujer proletaria.34 Luxemburgo subraya el problema analítico clave que enfrentamos si vamos a atribuir la desventaja de la posición de las mujeres simplemente a la ideología del “antagonismo” entre mujeres y hombres, en lugar de al modo de producción capitalista. Esa advertencia ilustra cuán equivocada y reductiva es, según Luxemburgo, interpretar la opresión de las mujeres transhistóricamente y en línea con el feminismo liberal, en lugar de interpretarla como un producto del antagonismo entre el capital y el trabajo. Esa advertencia ilustra cómo es incorrecto y reductor, según Luxemburgo, interpretar la opresión de las mujeres transhistoricamente conforme al feminismo liberal, en vez de interpretarlo como producto del antagonismo entre el capital y el trabajo: La reivindicación de igualdad de las mujeres, cuando se acuerda entre las mujeres burguesas, es pura ideología de grupos débiles sin raíces materiales, una farsa del antagonismo entre hombre y mujer, una excentricidad si se quiere. Esta es la naturaleza farsante del movimiento sufragista. 35 A medida que el neoliberalismo explota con éxito el género para los intereses de clase del capital, nos enfrentamos a una importante tarea de diseñar estrategias anticapitalistas basadas en la resistencia al mercado y su reproducción, concentrándonos simultáneamente en la esfera doméstica y los procesos reproductivos dentro del marco del modo de producción capitalista. En un momento en que los análisis sistemáticos de la relación entre el mercado y el estado -en el nivel nacional o internacional- son puntos de partida necesarios para una discusión de cualquier alternativa a corto o a largo plazo al modo del capitalista de la producción, la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués y su conexión con la teoría social de la reproducción parecen presentar no sólo una referencia introductoria valiosa, sino también un modelo político bien adaptado a las alianzas organizativas entre estructuras paralelas y alinear sus metas progresivas. Referencias Adler, Georg, Peter Hudis and Annelies Laschitza (eds.) 2011, The Letters of Rosa Luxemburg, translated by George Shriver, London: Verso. Arrighi, Giovanni 2004, ‘Spatial and Other “Fixes” of Historical Capitalism’, Journal of World-Systems Research, 10, 2: 527–39. Bellofiore, Riccardo 2010, ‘Finance and the Realization Problem in Rosa Luxemburg: A Circuitist Reappraisal’, available at: <https://libcom.org/library/finance-realization-problem-rosa-luxemburg-%E2%80%98circuitist%E2%80%99-reappraisal-riccardo-bellfiore-m>. Bellofiore, Riccardo, Ewa Karwowski and Jan Toporowski (eds.) 2014, The Legacy of Rosa Luxemburg, Oskar Lange and Michał Kalecki: Volume 1 of Essays in Honour of Tadeusz Kowalik, Basingstoke: Palgrave Macmillan. Bulajić, Žarko 1954, ‘Predgovor našem izdanju [An Introduction to the Yugoslav Edition]’, in Roza Luksemburg, edited by Paul Frelih [Paul Frölich], Belgrade: Izdavačko preduzeće ‘Rad’. Cámara Izquierdo, Sergio 2006, ‘A Value-oriented Distinction between Productive and Unproductive Labour’, Capital & Class, 30, 3: 37–63. Cox, Robert 1983, ‘Gramsci, Hegemony, and International Relations: An Essay in Method’, Millennium: Journal of International Studies, 12: 49–56. 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Notas 1 Restringiéndonos a las traducciones disponibles en inglés, se pueden identificar varios trabajos/discursos del período de 1902 a 1914 en relación con la “cuestión de la mujer”: ‘A Tactical Question’ (1902), ‘Address to the International Socialist Women’s Conference’ (1907), ‘Women’s Suffrage and Class Struggle’ (1912) y ‘The Proletarian Woman’ (1914).  Todos ellos incluidos en Hudis and Anderson (eds.) 2004. 2 Luxemburg 2015a. 3 In Hudis (ed.) 2013. 4 Hudis 2014. 5 Ibid. 6 Véanse las críticas de Anton Pannekoek, Gustav Eckstein, Otto Bauer y Karl Kautsky en Day and Gaido (eds.) 2012. Por otro lado, también hubo respuestas positivas; véase la reseña de Franz Mehring donde dice: “Si bien algunos rechazan el trabajo como un completo fracaso, incluso denunciándolo como una compilación inútil, otros lo consideran el fenómeno más significativo en la literatura socialista desde que Marx y Engels tomaron la pluma. Este revisor pertenece por completo al segundo grupo. ‘(Day and Gaido (eds.) 2012, p 746.) 7 Adler, Hudis and Laschitza (eds.) 2011, p. 324. 8 Quoted in Day and Gaido (eds.) 2012, p. 677. 9 Ciertamente las excepciones son Kowalik 2014; Hudis 2014; Bellofiore, Karwowski y Toporowski (eds.) 2014; Ping 2014; y Bellofiore 2010. Además, podemos hablar de varios tipos de aplicaciones de la dialéctica de la espacialidad de Luxemburgo a diferentes teorías del “nuevo imperialismo” que definitivamente no son análisis sistemáticos de la teoría del imperialismo de Luxemburgo (y nos abstendremos de discutir aquí la calidad de cada una de ellos), comparar: Harvey 2001, 2003, 2005, 2006, 2014; Federici 2004; Sassen 2010; Arrighi 2004; Panitch y Gindin 2003; Cox 1983. El tema del imperialismo es una parte integral de las nuevas teorías críticas y tiene una larga historia, desde Hobson y Lenin a través de Luxemburgo, Bujarin y Guevara, hasta Fanon. 10 Schmidt 2014. 11 Quoted in Bulajić 1954, p. VIII. 12 Quoted in Thomas 2006, p. 154. 13 Dunayevskaya 1981, p. 27. 14 Ibid. 15 Debemos tener en cuenta las contribuciones de Haug 2007 y Dunayevskaya 1981. 16 Adler, Hudis and Laschitza (eds.) 2011, p. 153. 17 Luxemburg 2004c, p. 237. 18 Cited in Dunayevskaya 1981, p. 95. 19 Luxemburg 2004d, p. 240. 20 Luxemburg 2004a, p. 235. 21 Luxemburg 1976, p. 111. 22 Luxemburg 2015a, p. 330. 23 Luxemburg 2015b, pp. 449–50. 24 Plantea una pregunta que critica directamente a Marx y sus “esquemas sin sangre” de las relaciones entre los dos departamentos (c + v + s) del segundo volumen de El Capital: “¿Cómo entonces uno puede concebir correctamente este proceso y sus leyes internas de movimiento? mediante el uso de una ficción teórica incruenta que declara que todo este entorno, y los conflictos e interacciones dentro de él, son inexistentes? ‘Ver Luxemburgo 2015b, p. 450. Como lo subraya Krätke 2006, p. 22: “Cualquier esfuerzo por mejorar o ampliar los esquemas marxistas es inútil. En su opinión, los esquemas de reproducción marxistas eran fundamentalmente defectuosos y ninguna reformulación podría salvarlos “. 25 Aunque Luxemburgo correctamente afirma que Marx no trata en detalle el comercio exterior, ella ignora el hecho de que Marx colocó inequívocamente a la sociedad que investigó y analizó en el contexto de la economía global: “La producción capitalista nunca existe sin el comercio exterior. Si se presupone la reproducción anual normal en una escala determinada, también se supone junto con esto que el comercio exterior reemplaza los artículos nacionales únicamente por los de otro uso o formas naturales, sin afectar … las proporciones de valor … Llevar el comercio exterior a un análisis del valor del producto reproducido anualmente puede, por lo tanto, confundir las cosas, sin proporcionar ningún factor nuevo ni al problema ni a su solución “. Véase Marx 1992, p. 546 26 La diferencia entre el trabajo productivo y el no productivo se interpreta a través del concepto de Marx, pero también a través de una elaboración de Savran y Tonak 1999 y Cámara Izquierdo 2006. Los autores afirman que la diferencia antes mencionada presenta la base para entender el capitalismo en su conjunto y particularmente en el análisis de rasgos específicos del capitalismo del siglo XX. El énfasis está en la dualidad del problema, dependiendo de si nos referimos al “trabajo productivo en general” o “trabajo productivo para el capital”. Esta distinción se considera muy importante para comprender la relación entre el trabajo reproductivo (doméstico) y el problema del trabajo no productivo. 27 Luxemburg 2015b, p. 587. 28 Luxemburg 2004b, p. 244. 29 Para una elaboración más detallada de un enfoque sociohistórico de la teoría liberal occidental y el pensamiento político moderno, con énfasis en la “transición”, compárese Wood 2012. 30 Luxemburg 2004d, p. 240. 31 Ibid. 32 Ibid. 33 Cited in Riddell 2014. 34 Luxemburg 2004d, p. 241. 35 Luxemburg 2004b, p. 243. Traducción de Isabel Benítez para Marxismo Crítico Fuente: Historical Materialism



  • El salario mínimo y el IPREM: una nueva estafa del Estado
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    17/01/2019
    Durante muchos años el Salario Mínimo Interprofesional fue el indicador para una serie de prestaciones, ayudas y becas públicas. En el año 2004 el gobierno Zapatero creó el IPREM (Indicador Público de Rentas de Efecto Múltiple) se trataba de que el SMI, según manifestaron, se ciñera únicamente al ámbito laboral. El IPREM nace con el mismo importe que el SMI ,es decir, 460.90 €,pero a día de hoy mientras que el SMI es de 900 e el IPREM es de 537,84. Y es que el IPREM entre 2010 y 2018 ha estado congelado, excepto en 2017 que subió el 1%. Y para el 2019  se anunció subiría un 2%, aunque así fuera estamos en el mayor desfase entre ambos índices desde que coexisten. Las ayudas más importantes indexadas con el IPREM son: -Subsidio de paro para mayores de 55 años -SED para parados de larga duración -Asistencia jurídica gratuita -Acceso a viviendas VPPL y VPPB -Acceso a ayudas al alquiler del Plan de Vivienda -Acceso al Bono Social para suministros -Acceso a becas. Pasados 15 años desde la creación del IPREM queda claro que es una estafa pues permite que las prestaciones para los parados de larga duración tanto el SED como la de mayores de 55 años sean de 430 € (80 % del IPREM) en lugar de 720 (80 % SMI). Es una estafa porque cuanto menor es el IPREM menor es el número de personas que acceden a las ayudas citadas anteriormente. Es una estafa porque al subir el SMI como quiera que los ingresos que se computan, a excepción de la de las paradas de larga duración, son los de la unidad familiar, en miles de familias se dará la circunstancia de que al aumentarle a uno de sus miembros el SMI la unidad familiar exceda sus ingresos a los marcados desde el IPREM y que, por ese solo hecho, pierdan la ayuda. Esta nueva estafa consigue dos cosas: un recorte encubierto de gasto social y una división de la clase trabajadora a la que se marea con dos indices diferentes: el del trabajo y el de la limosna. Solo acabaremos con esta estafa volviendo a la situación anterior a 2004 es decir que todo tipo de ayudas públicas se concedan con en base al indicador SMI ,suprimiéndose el IPREM, conservando los mismos múltiplos que se aplican actualmente en base al IPREM. De esta manera las subidas que pudiera haber del SMI, o de las pensiones mínimas, que están por debajo del SMI, no conllevarían  la perdida de ayudas públicas en ninguna unidad familiar. Esta medida es urgente para evitar que la estafa desemboque en que las ayudas públicas solo lleguen a las personas que se encuentren en extrema necesidad y deje de llegar a las que están en necesidad extrema y es urgente también porque en caso de producirse el aumento a 1.000 euros el año que viene del SMI otras miles de familias volverían a perder ayudas. Para acabar nos parece significativo que ni CCOO, ni UGT, ni ninguno de los partidos que apoyan el régimen del 78 en Andalucía PP, PSOE, C's, VOX ni Adelante Andalucía ni sus matrices estatales hayan hablado nunca de lo expuesto en este escrito ni hayan exigido en ninguna campaña electoral la supresión del IPREM. Joan Batlle



  • La detención y extradición de Battisti cuestiona los principios de solidaridad internacionalista
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    16/01/2019
    Este fin de semana toda la prensa afín al terrorismo mediático anunciaba con bombos y platillos que había sido detenido en Bolivia (sí, leyeron bien, en Bolivia) “el terrorista italiano más buscado”, Césare Battisti. El apresado aguardaba que lo trasladaran a Brasil, donde el ultraderechista presidente Jair Bolsonaro ya festejaba la captura y anunciaba al gobierno del fascista italiano Matteo Salvini que pondría en marcha de inmediato la extradición. A esa hora, la suerte de Battisti, quien fuera un activo militante revolucionario de los años 70-80 en Italia, valía muy poco, ya que sería enviado a su país natal y no precisamente de turista. La “justicia” brasileña lo buscaba para deportarlo a su país, donde fue juzgado en ausencia en 1993 y condenado a perpetuidad por cuatro homicidios y complicidad en otros asesinatos, en juicios farsa al estilo de los que se han realizado en otros países. Battisti hace años que vivía en Brasil y era conocido y tratado por toda la clase política de izquierda, pero al irrumpir en el escenario el fascista Jair Bolsonaro asumió el compromiso de extraditar a “todos los bandidos terroristas a los que amparó Lula”. Fue en ese momento, que Battisti pasó a Bolivia, imaginando que allí iba a estar seguro pero las cosas en política exterior no son como muchos se las imaginan y lamentablemente fue allí donde precisamente es detenido en Santa Cruz de la Sierra, en un operativo conjunto de la policía local y servicios italianos. Battisti había solicitado refugio confiando en que como ocurría en otros tiempos en que privaba la solidaridad internacionalista, el gobierno boliviano se negaría a entregarlo a Brasil. Se equivocó, ya que en tiempo récord, se decidió no sólo extraditarlo sino que en vez de enviarlo a Brasil de donde se había escapado, se lo subió a un avión y se lo remitió a Italia. De nada valieron los pedidos urgentes de organizaciones bolivianas ligadas al gobierno, del propio Defensor del Pueblo, de ex ministros de Evo y otras peticiones llegadas de distintos países. El pulgar ya había sido inexplicablemente bajado y a Battisti ahora lo espera (a sus 64 años) cumplir una condena hasta su muerte. Se podrá argumentar (seguramente algunos lo harán) de que el prófugo era una “papa caliente” en el difícil escenario electoral boliviano, pero lo que no se puede negar en estos casos extremos, es que si un revolucionario no pueda ser protegido por sus pares ¿Quienes lo harán? El continente ha cambiado de color, lo sabemos, y son pocos los países donde los que luchan y son perseguidos de por vida pueden aspirar a refugiarse, pero lo que no se puede admitir bajo ningún concepto es que quienes precedieron a los revolucionarios y progresistas de hoy, se les cierren todas las puertas y se los entregue al enemigo que todos los días martiriza a nuestros pueblos. Muchos seguimos creyendo en los principios solidarios que marcaron nuestras vidas, en esos códigos éticos que dicen que cuando un hermano de lucha está en problemas, otros hermanos deben darle una mano aunque eso no sea lo “políticamente correcto”. En nombre del internacionalismo defendamos a los que lucharon siempre. Es ahora el momento que se escuchen nuestras voces. Por eso creemos que este domingo se ha perdido otra batalla y nos duele por el escenario donde se decidió, el de un gobierno que apoyamos, defendemos y respetamos, pero eso no significa que nos hagamos los distraídos o miremos a un costado. Battisti no debería haber sido extraditado, toda persona detenida tiene derecho a la defensa y mucho más aún cuando se trata de alguien que había solicitado refugio. No sólo no se lo escuchó sino que se lo calificó de “terrorista” y otros epítetos que están fuera del lenguaje entre revolucionarios. Más aún si se trata de un luchador que con sus errores y aciertos allanó el camino para otros que vinieron después. Si hay algo que deberían entender muchos de los que hoy hicieron silencio o actuaron equivocadamente es que la historia no empezó cuando ellos llegaron, sino que muchos de los procesos revolucionarios y progresistas fueron posibles a que otros antes pusieron sacrificio, clandestinidad y lucha para cambiar sociedades deshumanizadas y retrógradas. Ahora ya es tarde. Battisti ha sido entregado a un enemigo que, desde Bolsonaro y Salvini, pasando por los medios hegemónicos, festejan. Nosotros seguimos pensando que no hay razones de Estado que justifiquen semejante yerro. (Fuente: La Haine / Autor: Carlos Aznárez)



  • Toma 2019: Notas para un balance político
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    14/01/2019
    Este año 2019 la Toma y la Anti Toma han sido –si cabe- icónicamente más claras que nunca: un escenario de enfrentamiento frontal e irreconciliable entre Andalucía y España, como modelos, proyectos y referencias. De una parte, numerosísimas banderas españolas -regaladas por el PP- apoyando la Conquista de 1492 -y todo lo que conllevó después- y sosteniendo la sumisión y disolución actual de Andalucía en España y de otra y enfrente, una oposición -minoritaria pero vigorosa- que rechaza la Toma como resumen de lo que significa España, con la bandera independentista andaluza como símbolo representativo. Eso es lo que se vio en la Plaza del Carmen. Por supuesto, hay otros elementos políticos e ideológicos enfrentados (porque el Acto y toda su liturgia conexa los lleva consigo y dan para mucho) pero en última instancia, así terminan condensados y visualizados. Esto es lo que explica que del lado españolista se pasará reiteradamente sin problemas y sin solución de continuidad del grito “¡los genocidios sí se celebran!” -para llevarle la contra a los soberanistas- al de “¡Viva España!”. De hecho, lo que se vio en la Plaza del Carmen del lado españolista fue un bloque sociológico e ideológico rancio y reaccionario que abarca del PP a Hogar Social pasando por Vox, Ciudadanos y los orientalistas –fundidos en una españolidad rabiosa- apoyado desde el Ayuntamiento por un PSOE que de hecho comparte, ampara, difunde y protege lo esencial del modelo español del bloque ultra; por mucho que se pretenda distinto y que haya utilizado y parasitado las instituciones autonómicas andaluzas desde su mismo origen. No hay mejor resumen para lo que el PSOE significa para Andalucía que su actitud de este año ante la Toma. Antes del acto, anunciar que reprimirá a los “radicales” que pretendan “fastidiar” su fiesta y luego concretarlo en impedir sólo a los nacionalistas andaluces que colocaran cualquier símbolo andaluz en las vallas que permitieran su mejor visualización mientras que se toleraba sin problema que las banderas españolas ocuparan metros y metros de valla o que se enarbolara alguna bandera neonazi. Y tras criticar a degüello a los “minoritarios” que se oponen a la Toma, quejarse de que el PP “politice” el acto repartiendo banderas españolas (aunque no se le ha leído ninguna referencia critica –por cierto- al hecho de que dirigentes de Vox posen rodeados de legionarios de uniforme y de servicio). No obstante, antes de continuar con la Toma 2019 –y para situar responsabilidades políticas históricas- procede recordar queel núcleo del actual ritual de la Toma es consecuencia de su exhaustiva regulación y promoción bajo la responsabilidad del concejal del PCE, José Miguel Castillo Higueras, durante el primer ayuntamiento de la Transición. Luego, el PCE/IU sostuvo al PSOE en la alcaldía entre 1991 y 1995 (y se mantuvo la Toma). Y nuevamente y en tiempos más recientes -entre 1999 y 2003- y cuando ya había acumulada una larga trayectoria de protestas contra la Toma, hubo todo un gobierno municipal de coalición entre PSOE, IU y Partido Andalucista (que tenía la concejalía de cultura, para más inri) que se prolongó durante cuatro años y que también mantuvo la Toma. Es decir, la preservación de la Toma como acto de exaltación española de su dominación sobre Andalucía no es cosa sólo de la ultraderecha españolista y del PSOE, es transversal a todo el españolismo y no es explicable sin la complicidad del resto del españolismo (el de “izquierda” -“internacionalista”/ “cosmopolita”- y el regionalista, destacadamente incluidos). La connivencia de la marca blanca de Podemos con la Toma es sólo el último eslabón de una larga cadena. A cada uno lo suyo. Luces y sombras de la Anti-Toma 2019 La Toma 2019 ha vuelto a confirmar –por enésima vez y sin lugar a dudas- que el escenario de conflicto político, social y simbólico en esta circunstancia concreta es la calle y concretamente la Plaza del Carmen. Es evidente que si la Plataforma contra el 2 de Enero no hubiera trabajado previamente y convocado a manifestarse allí, la imagen resultante de Granada y de Andalucía hubiera sido la de una unanimidad españolista espeluznante sin ningún contrapunto opositor. Es obvio que si no se hubiera estado allí -dando testimonio público de oposición y de alternativa- ejerciendo una perspectiva política militante al arrostrar todos los riesgos implícitos en una acción de estas características no habría habido tampoco ocasión para que quedara evidenciado que para el Poder español –de darse la ocasión y la circunstancia- los símbolos andaluces –incluso aquellos reconocidos institucionalmente- están de más y son susceptibles de persecución. En otras palabras, sin la acción de la Plataforma la orden de prohibición del uso y ostentación de la bandera andaluza no hubiera sido necesaria para España y no se hubiera producido (con todo lo que ello encierra). Y sin una presencia militante organizada no se hubiera ni recogido documentalmente ni difundido masivamente, para general conocimiento y consecuente reflexión. Y todos los que –sin haber estado allí ni apoyado la acción de protesta- luego han saltado en cascada emitiendo comunicados de repulsa o preguntas parlamentarias (IzAnd, AndalucíaXSí, “Adelante Andalucía”, etc.) no hubieran tenido caso al que apuntarse. Llegados a este punto, procede constatar, reconocer y reseñar públicamente que, sin la decisión e implicación política y organizativa a nivel nacional de Nación Andaluza como organización política, la acción de la Plataforma contra el 2 de Enero no hubiera sido posible. Algo perfectamente perceptible en la composición del sector opositor. Y que no es contradictorio -sino más bien al contrario- con la presencia en el de representaciones significativas de los Centros Andaluces del Pueblo, del SU y también de personas de Jaleo o de las uniones locales de Granada del SAT. O que –aparte de demócratas, antifascistas y nacionalistas independientes o personas sin adscripción- también estuvieran presentes allí a título personal activistas reconocidos de las Marchas por la Dignidad, adscritos a Anticapitalistas y aún al PCE. Entre las sombras del 2 de Enero, dos cuestiones negativas de diferente dimensión. Primera. La realización a la misma hora y el mismo día en que se convocaba la protesta en Plaza del Carmen de un acto alternativo -y por tanto conscientemente competitivo- convocado por Granada Abierta (donde se integran IU y Podemos, entre otros colectivos y asociaciones) en un local cerrado y a distancia de dónde se desarrollan los hechos del 2 de Enero. Un acto con sentido en cualquier otro día y hora… pero que por su diseño y ubicación manifiesta un triste empecinamiento en huir de la realidad y no querer asumir lo que es y significa el 2 de Enero y los medios para utilizarlo y combatirlo en provecho de la emancipación de Andalucía. Ciertamente, es legitima la reflexión y la discusión sobre la necesidad o utilidad de la convocatoria de acciones de oposición en la calle que se presuman de antemano como minoritarias por lo que evidencian de cuál es la correlación social y política del momento… pero –en mi opinión- si en algún momento se concluyera que no son positivas sería pueril engañarse creyendo que pueden ser sustituidas por un acto de reclusión autorreferencial para los ya convencidos (por muy ilustres y esclarecidos que pudieran ser alguno de sus invitados). O, dicho de otra manera, más clara: el 2 de Enero -contra la Toma- o se está en la calle o se reconoce la debilidad… y se queda uno en casa. Segunda (y mucho más grave). Aunque la asistencia al sector de la Plataforma este año ha sido sensiblemente más nutrida que en ocasiones precedentes, no se ha conseguido convertirlo en un acto de afirmación nacional y de resistencia popular y democrática al nivel que objetivamente demandaba el escenario político abierto con las elecciones del 2 de Diciembre, como de forma reiterada algunos nos esforzamos por conseguir. Ha faltado gente e implicación política y organizativa para convertir la imagen simbólica de 1/6 de la plaza identificada con Andalucía en -al menos- la mitad. Una tercera parte de lo que fue el reciente 6D en Granada hubiera bastado para conseguirlo (y que conste que hubiera habido ocasión para que los van siempre en pos de la foto hubieran conseguido para sí instantáneas de inapreciable valor político). De haberlo hecho, hoy nuestra situación como Nación y como movimiento nacionalista sería bien distinta. O no entendieron las circunstancias políticas del momento o no pudieron o no quisieron o no se atrevieron o no les motivó lo suficiente una acción que no se podía capitalizar por unas siglas… o una combinación de todas estas circunstancias. Sea como fuere, organizaciones sociopolíticas como el SAT y otras se significaron por su ausencia y no hicieron nada para actuar con la debida dimensión y responsabilidad nacional. Como en las recientes elecciones, sólo Nación Andaluza –a pesar de su modestia y sus limitaciones de todo tipo- estuvo políticamente a la altura. Y yo, que no soy militante de esa organización, así lo constato públicamente, como dato a retener para lo que viene por delante. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Javier Pulido)



  • 20 años del euro: ¿Ha sido un éxito? ¿Sobrevivirá?
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    13/01/2019
    Se celebra el XX aniversario del lanzamiento del euro y de la euro zona de la moneda común. Comenzó con once miembros; dos décadas después de su nacimiento, el número de miembros ha crecido a 19 países y la economía de la zona euro ha aumentado en un 72% hasta los 11,2 billones de euros, solo inferior a la de los EE.UU., convirtiendo a la Unión Europea en una fuerza global a tener en cuenta. Unos 343 millones de europeos utilizan cotidianamente el euro. Fuera de Europa, varios territorios también utilizan el euro como moneda. Y otros 240 millones de personas en todo el mundo desde 2018 utilizan monedas vinculadas al euro. El euro es la segunda moneda de reserva, así como la segunda moneda más negociada en el mundo después del dólar. Desde agosto de 2018, con más de € 1,2 billones en circulación, el euro tiene uno de los valores agregados más altos de billetes y monedas en circulación en el mundo, superior al dólar americano. Es una señal de éxito. Pero no es el punto de referencia más importante según sus fundadores. El gran proyecto europeo tras la Segunda Guerra Mundial tenía dos objetivos: en primer lugar, asegurarse de que nunca hubiera más guerras entre las naciones europeas; y en segundo lugar, hacer de Europa una entidad económica y política que pudiese rivalizar con Estados Unidos y Japón en el capitalismo global. Este proyecto fue dirigido por el capital franco-alemán. Pero el proyecto del euro fue más allá y buscó la integración de todas las economías capitalistas europeas en una sola para competir con los EE.UU. y Asia en el capitalismo mundial dentro de un mercado único y con una moneda rival al dólar. En la primera parte de este artículo, voy a abordar si el euro ha sido un éxito para el capital de los Estados participantes; y si ha sido positivo para los trabajadores. En la segunda parte, analizaré si el euro seguirá existiendo dentro de 20 años. ¿Cómo evaluar el éxito de una zona de moneda única en términos económicos? la teoría económica dominante comienza con el concepto de área monetaria óptima (AMO). La esencia de la teoría de la AMO es que la integración comercial y la moneda común conducirá gradualmente a la convergencia del PIB per cápita y de la productividad laboral entre los participantes. Según la AMO, tiene sentido para las economías nacionales compartir una política monetaria común si (1) tienen ciclos económicos similares y sincronizados y / o (2) disponen de ‘amortiguadores' económicos, tales como transferencias fiscales, movilidad de la mano de obra y precios flexibles capaces de adaptarse a las fluctuaciones excesivas en el ciclo. Si (1) es así, entonces es posible una única política monetaria común. Si (2) es real, una economía nacional puede tener un ciclo económico diferente al resto de la unión monetaria y, a pesar de ello, funcionar bien en su interior. El equilibrio se puede establecer si hay 'flexibilidad salarial', 'movilidad laboral' y transferencias fiscales automáticos. La Unión Europea ha mostrado un cierto nivel de convergencia. Las normas comerciales comunes y la libre circulación de mano de obra y de capital entre los países de la UE han dado lugar a la 'convergencia' entre los participantes en la UE. La convergencia en los niveles de productividad ha sido tan fuerte como en una federación plena como Estados Unidos, a pesar de la convergencia más o menos se detuvo en la década de 1990, una vez que la unión moneda única comenzó a ponerse en práctica. Así que el paso a un mercado común, una unión aduanera y, finalmente, las estructuras políticas y económicas de la UE ha sido un éxito relativo. La UE-12/15 de los años 1980 y 1999 logró alcanzar un grado de armonización y convergencia con las economías capitalistas más débiles, que crecieron más rápido que las más fuertes (el gráfico muestra el crecimiento per cápita en 1986-1999) .. Pero eso fue sólo hasta el inicio de la UME y los preparativos ella en la década de 1990. Los avances en la convergencia desde entonces han sido mucho menos convincente. Por el contrario, la experiencia de la UME ha sido la divergencia. La idea de que el 'libre comercio' es beneficioso para todos los países y para todas las clases es un 'principio sagrado' de la teoría económica dominante. Pero es una proposición errónea basada en la teoría de la ventaja comparativa: si cada país se concentra en la producción de bienes o servicios en los que tiene una 'ventaja comparativa' sobre los demás, todos se beneficiarían. El comercio entre los países se equilibraría y los salarios y el empleo se maximizan. Pero esto es empíricamente falso. Los países tienen enormes déficits y superávits comerciales por períodos largos; sufren crisis recurrentes de moneda; y los trabajadores pierden sus empleos por la competencia del extranjero sin obtener otros nuevos en los sectores más competitivos. La teoría marxista del comercio internacional se basa en la ley del valor. En la zona euro, Alemania tiene una mayor composición orgánica del capital (COC) que Italia, porque es tecnológicamente más avanzada. Así, en cualquier comercio entre las dos, se transferirá valor de Italia a Alemania. Italia podría compensarlo aumentando el volumen de su producción / exportación a Alemania hasta alcanzar un superávit comercial con Alemania. Esto es lo que hace China. Pero Italia no es lo suficientemente grande como para poder hacerlo. Por lo que transfiere valor a Alemania y además tiene un déficit en su comercio total con Alemania. En esta situación, Alemania gana dentro de la zona euro a costa de Italia. Todos los demás estados miembros no pueden ampliar su producción para superar a Alemania, por lo que el intercambio desigual se agrava en la Unión Monetaria Europea (UME). Además, Alemania tiene un superávit comercial con otros estados fuera de la UEM, que puede utilizar para invertir más capital en el exterior en los países deficitarios de la UME. La teoría marxista de la unión monetaria comienza desde la posición opuesta a la de la corriente principal de la teoría neoclásica sobre la OMA. El capitalismo es un sistema económico que combina trabajo y capital, pero de forma desigual. Las fuerzas centrípetas combinadas de la acumulación y el comercio son a menudo más que contrarrestadas por las fuerzas centrífugas del desarrollo y los flujos desiguales de valor. No hay una tendencia al equilibrio en los ciclos comerciales y de producción en el capitalismo. Así que los ajustes fiscal, de salarios o de precios no pueden restaurar el equilibrio y tendrían que ser tan grandes que serían socialmente imposibles sin romper la unión monetaria. Los dirigentes de la UE habían establecido criterios de convergencia para entrar en el euro que eran exclusivamente monetarios (las tasas de interés y la inflación) y fiscales (el déficit presupuestario y la deuda). No hubo criterios de convergencia para los niveles de productividad, el crecimiento del PIB, la inversión o empleo. ¿Por qué? Porque esas eran áreas para la libre circulación de capitales (y de trabajo) en las que la producción capitalista debe mantenerse libre de la interferencia o la dirección por el estado. Después de todo, la UE es un proyecto capitalista. Esto explica por qué los países centrales de la UME se distanciaron de la periferia. Con una moneda única, las diferencias de valor entre los estados más débiles (con una menor COC) y los más fuertes (con mayor COC) fueron expuestas sin posibilidad de compensar mediante la devaluación de la moneda nacional o la ampliación de la producción total. Así, las economías capitalistas más débiles (en el sur de Europa) dentro de la zona euro perdieron terreno frente a las más fuertes (en el norte). El siguiente gráfico muestra cómo le ha ido a cada estado miembro en términos de crecimiento con relación a la media de la zona euro. El capital franco-alemana se expandió hacia el sur y el este para aprovechar su mano de obra barata, mientras exportaba fuera de la zona del euro con una moneda relativamente competitiva. Los estados más débiles de la UME acumularon déficits comerciales con los estados del norte y se inundaron con capital del norte que provocaron booms inmobiliarios y financieros desproporcionados con el crecimiento de los sectores productivos del sur. Aún así, nada de esto hubiera provocado una crisis en la unión moneda única si no hubiera sido por un cambio significativo en el capitalismo global: la fuerte caída de la rentabilidad del capital en los principales países de la UE (como en todas partes) después del final de la Edad de oro de la expansión de la posguerra. Ello produjo una caída del crecimiento de la inversión, la productividad y la divergencia comercial. El capital europeo, siguiendo el modelo de las economías anglosajonas, adoptó las políticas neoliberales: las leyes anti sindicales, la desregulación de los mercados laborales y financieros, los recortes en el gasto público y el impuesto de sociedades, la libre circulación de capitales y las privatizaciones. El objetivo era aumentar la rentabilidad. Sucedió sobre todo en los estados más avanzados de la UE del norte, pero no tanto en los del sur. Luego vino la crisis financiera global y la Gran Recesión. Y salieron a la luz las líneas de falla en el área de la moneda única. ¿Sobrevivirá el euro otros 20 años? En la segunda parte de mi análisis del euro, quiero abordar el impacto de la crisis mundial de 2008-9 y la consiguiente crisis de la deuda del euro en relación con su futuro. La crisis mundial aumentó dramáticamente las fuerzas divergentes en la zona euro. La fragmentación de los flujos de capital entre los estados fuertes y débiles de la zona euro se multiplicó. Los sectores capitalistas de las economías más ricas, como Alemania, dejaron de prestar directamente a los sectores capitalistas más débiles en Grecia y Eslovenia, etc. Como resultado, a fin de mantener la moneda única para todos, la autoridad oficial monetaria, el BCE y los bancos centrales nacionales tuvieron que proporcionar los préstamos en su lugar. Las cifras del 'Objetivo 2' del eurosistema entre los bancos centrales nacionales reveló esta gran divergencia dentro de la zona euro. La imposición de las medidas de austeridad por la dirección franco-alemana de la UE a los países en dificultades durante la crisis fue el resultado de los criterios limitados adoptados para el euro. No hubo una unión fiscal completa (armonización fiscal y transferencia automática de ingresos a las economías nacionales con déficit); no hubo inyecciones automáticas de crédito para cubrir la fuga de capitales y los déficits comerciales (banca federal); y no hubo una unión bancaria con regulaciones comunes, de manera que los bancos débiles pudiesen ser ayudados por los más fuertes. Estas condiciones eran la norma en uniones federales completas como los Estados Unidos o el Reino Unido. En cambio, en la zona euro, todo tenía que ser aceptado mediante negociaciones tortuosas entre los estados del euro. En esta ‘casa a medio construir’, el capital franco-alemán no estaba dispuesto a pagar por los 'excesos' de los Estados capitalistas más débiles. Todos los programas de rescate fueron acompañados de 'austeridad' para esos países  para que la población de los estados en dificultades pagase con recortes en beneficios sociales, pensiones y en los salarios reales, y devolviese los créditos (prácticamente en su totalidad) a sus acreedores (los bancos de Francia, Alemania y el Reino Unido). La deuda contraída con los bancos franco-alemanes fue transferido a las instituciones estatales de la UE y el FMI - en el caso de Grecia, probablemente, a perpetuidad. El BCE, la Comisión Europea y los gobiernos de la zona euro proclamaron que la austeridad era la única manera en que Europa podía salir de la Gran Recesión. La austeridad en el gasto público podría forzar la convergencia en las cuentas fiscales también (123118-euroeconomicanalyst semanal). Pero el verdadero objetivo de la austeridad era lograr una fuerte caída de los salarios y recortes de impuestos para las empresas y, por lo tanto, aumentar la tasa de ganancia y la rentabilidad del capital. De hecho, después de una década de austeridad, muy poco se ha avanzado en el cumplimiento de los objetivos fiscales (sobre todo en la reducción de los coeficientes de deuda); y, más importante, en la reducción de los desequilibrios dentro de la zona euro en relación con el coste de la mano de obra o el comercio exterior para hacer que más ‘competitivos' a los más débiles. La participación de los salarios ajustados en el ingreso nacional, que se define como la remuneración por asalariado como porcentaje del PIB como factor de coste por persona ocupada, es el coste para la economía capitalista de emplear la fuerza de trabajo (salarios y beneficios) como un porcentaje del valor nuevo creado cada año. Todas las economías capitalistas han logrado reducir la participación del trabajo en el nuevo valor creado desde 2009. Los trabajadores han pagado por esta crisis en todas partes. Reducción de la participación del trabajo en el nuevo valor añadido 2009-15 (%)

    Fuente: AMECO, cálculos del autor

    Los datos muestran que los estados de la UE que tuvieron una recuperación más rápida de la rentabilidad del capital fueron capaces de recuperarse de la crisis del euro (Alemania, Países Bajos, Irlanda, etc.) más rápidamente, mientras que aquellos en los que no mejoró la rentabilidad permanecieron hundidos en la depresión (Grecia). Una de las contribuciones más notables en la caída de la participación del trabajo en el nuevo valor ha sido de la emigración. Este fue uno de los criterios de convergencia AMO durante las crisis y se ha convertido en un factor importante en la reducción de costes para el sector capitalista en las economías más grandes como España (y otras más pequeñas como Irlanda).Antes de la crisis, España fue una gran receptora de inmigrantes para su mercado de trabajo: de América Latina, de Portugal y África del Norte. Ahora hay una emigración neta incluso con estas zonas. Los keynesianos culpan de la crisis en la zona euro a la rigidez de la zona de moneda única y a las duras políticas de austeridad impuestas por los dirigentes de la zona euro, como Alemania. Pero la crisis del euro es sólo en parte resultado de las políticas de austeridad. La austeridad fue aplicada no sólo por las instituciones de la UE, sino también por estados fuera de la zona euro, como el Reino Unido. Las políticas keynesianas alternativas de estímulo fiscal y/o devaluación, allí donde se han aplicado, han servido de poco para poner fin a la crisis e incluso han hecho que los hogares sufran pérdidas de ingresos. La austeridad significa una pérdida de puestos de trabajo y servicios y  de ingresos nominales y reales. Las políticas keynesianas implican una pérdida real de ingresos a través de precios más altos, una devaluación de la moneda, y, finalmente, el aumento de las tasas de interés. Islandia, un pequeño país fuera de la UE, por no hablar de la zona euro, es el ejemplo. Su gobierno adoptó la política keynesiana de devaluación de su moneda, una política imposible para los Estados miembros de la zona euro. Pero supuso una caída del 40% en promedio de los ingresos reales en euros y casi el 20% en términos de la Krona islandesa desde 2007. De hecho, en 2015 los salarios reales islandeses estaban todavía por debajo de su nivel en 2005, diez años antes, mientras que los salarios reales en estados en ‘dificultades’ de la UME como Irlanda y Portugal se han recuperado. La tasa de ganancia en Islandia cayó en picado a partir de 2005 y, finalmente, estalló la burbuja inmobiliaria en la isla y los bancos quebraron en 2008-09. La devaluación de la moneda comenzó en 2008, pero la rentabilidad se mantuvo muy por debajo del nivel máximo de 2004 hasta 2012. La rentabilidad del capital en Islandia se ha recuperado, pero a los estados en ‘dificultades’ de la UME que han aplicado la austeridad, Portugal e Irlanda, les ha ido de hecho mejor e incluso la rentabilidad griega se ha recuperado algo.

    Rendimiento neto del capital de Islandia y Grecia (2005 = 100)

    Fuente: AMECO

    Los que defienden salir del euro como una solución a la crisis de la Eurozona sostienen que recurrir a la devaluación competitiva mejoraría las exportaciones, la producción, los salarios y los beneficios. Pero supongamos que Italia saliese del euro y vuelve a la lira mientras que Alemania mantiene el euro. En el supuesto de que existen precios internacionales de producción, si Italia produce con un nivel tecnológico inferior al utilizado por el productor alemán, hay una transferencia de valor del productor italiano al productor alemán. Ahora bien, si Italia devalúa su moneda a la mitad, el importador alemán puede comprar el doble de las exportaciones de Italia, pero los importadores italianos sólo pueden seguir comprando la mismo (o menos) cantidad de exportaciones alemanas. Por supuesto, en términos de la lira, no hay pérdida de beneficios, pero en términos de valor de la producción internacionales (en euros), hay una pérdida. La caída de valor de la tasa de ganancia queda oculta por la mejora de la tasa de ganancia en dinero (lira). En suma, si Italia devalúa su moneda, sus exportadores puedan mejorar sus ventas y su tasa de ganancia en dinero. El empleo y las inversiones en general también podrían mejorar por un tiempo. Pero hay una pérdida de valor inherente a la devaluación competitiva. La inflación de los bienes de consumo importados conduciría a una caída de los salarios reales. Y la tasa media de ganancia con el tiempo empeorará con el peligro concomitante de una crisis interna en la inversión y la producción. Tales son las consecuencias de la devaluación de la moneda. Las fuerzas políticas que desean romper con el euro o se niegan a unirse a él han crecido electoralmente en muchos países de la zona euro. En estas elecciones europeas de 2019 los partidos populistas euroescépticos podrían alcanzar el 25% de los votos y ser decisivos en algunos estados como Austria, Polonia e Italia. Y, sin embargo, el euro sigue siendo apoyado por la mayoría.  De hecho, el apoyo ha mejorado en los 13 Estados miembros desde que se unieron, con cifras positivas de dos dígitos en Austria, Finlandia, Alemania y Portugal. Incluso en Italia, que ha sido testigo de un descenso más o menos de 25 puntos, alrededor del 60% de los encuestados aún prefieren compartir la moneda con sus vecinos. El 65% de los griegos siguen apoyando el euro. Lo que esto me dice es que los trabajadores en la zona euro, hasta los estados más débiles, creen que ‘estar fuera’ de la UE sería peor que estar dentro - y probablemente tengan razón. En última instancia, si el euro va a sobrevivir en los próximos 20 años es una cuestión política. ¿Seguirán los pueblos del sur de Europa soportando más años de austeridad, creando una 'generación perdida' de jóvenes en paro, como ya ha sucedido? En realidad, el futuro del euro, probablemente, no lo decidirán los populistas en los estados más débiles, sino la opinión de la mayoría de los estrategas del capital en las economías más fuertes. ¿Los gobiernos del norte de Europa decidirán, finalmente, abandonar a su suerte a Italia, España, Grecia, etc y formar un 'NorEuro' fuerte con Alemania, Benelux y Polonia?  Ya esta en marcha una alianza informal de la  'Liga Hanseática'. Los líderes y estrategas del capital de la UE necesitan que el crecimiento económico vuelva rápidamente o son probables más explosiones políticas. Pero a medida que nos adentramos en el año 2019, las economías de la zona euro se están desacelerando (como también en los EE.UU. y el Reino Unido). Puede que a no mucho tardar la economía mundial caiga en otra recesión. Nadie apostaría entonces por la supervivencia del euro. Michael Roberts. www.sinpermiso.info



  • Rosa La Roja en Euskal Herria
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    11/01/2019
    Texto de Iñaki Gil De San Vicente para Sare Antifaxista sobre Rosa Luxemburgo, en el centenario de su asesinato (15 de enero de 1919). Desde Euskal Herria a Alemania, con Rosa Luxemburgo como referente histórico de la izquierda y el antifascismo. «El terreno de la legalidad burguesa del parlamentarismo no es solamente un campo de dominación para la clase capitalista, sino también un terreno de lucha, sobre el cual tropiezan los antagonismos entre proletariado y burguesía. Pero del mismo modo que el orden legal para la burguesía no es más que una expresión de su violencia, para el proletariado la lucha parlamentaria no puede ser más que la tendencia a llevar su propia violencia al poder. Si detrás de nuestra actividad legal y parlamentaria no está la violencia de la clase obrera, siempre dispuesta a entrar en acción en el momento oportuno, la acción parlamentaria de la socialdemocracia se convierte en un pasatiempo tan espiritual como extraer agua con una espumadera. Los amantes del realismo, que subrayan los “positivos éxitos” de la actividad parlamentaria de la socialdemocracia para utilizarlos como argumentos contra la necesidad y la utilidad de la violencia en la lucha obrera, no notan que esos éxitos, por más ínfimos que sean, sólo pueden ser considerados como los productos del efecto invisible y latente de la violencia». Rosa Luxemburg: «Una vez más el experimento belga». Debate sobre la huelga de masas. PyP. Nº 62. Cartago. Argentina 1975, p. 110. Al poco de sublevarse el fascismo internacional en el Estado español en julio de 1936, se formó el batalló de gudaris comunistas Rosa Luxemburg, en la Euskal Herria que resistía a la desesperada tras perder la estratégica ciudad de Irún. Poco antes comunistas vascos habían formado la Columna Thälmann en honor al miembro del Partido Comunista Alemán detenido en 1933, torturado y entonces todavía encarcelado, pero asesinado en 1944. También crearon el batallón Karl Liebknecht en honor del revolucionario asesinado con Rosa. Estas y otras decisiones político-militares muestran tanto la conciencia comunista e internacionalista que arraigaba en el proletariado y en el campesinado vasco, y a la vez su entronque esencial con los derechos nacionales de su pueblo. El batallón Rosa Luxemburg se formó con la llegada de cientos de voluntarios que sabían perfectamente los riesgos que asumían, tras una batalla en la que la desproporción de medios entre el fascismo y la libertad era absoluta en beneficio de la burguesía. El batallón es famoso por su heroísmo y por su enorme número de bajas de entre sus 1400 voluntarios: según nuestros datos, fue el último en salir del infierno de Artxanda. Que nosotros sepamos, y asumiendo la posibilidad de error, estamos ante probablemente la única unidad militar con el nombre de la militante asesinada en Berlín a comienzos de 1919 por tropas que obedecían las órdenes de la socialdemocracia y que se integrarían en el nazismo en 1923. La disciplina, coherencia y moral de lucha del comunismo vasco adscrito a la Internacional Comunista era reconocida por todas las fuerzas antifascistas, incluidos por el pequeñito grupo trotskista que también luchaba por la libertad nacional, aunque conocían la persecución creciente de sus camaradas en la URSS, que no tardarían en practicarse en Catalunya contra el POUM y otras corrientes desde mayo de 1937. De igual modo, los anarquistas, también sabedores de las disputas históricas con los comunistas, mantenían sin embargo una confianza mutua en la lucha contra la invasión fascista. Para verano de 1936 era ya conocida la «excomunión» desde 1925 de la revolucionaria polaca por la Internacional Comunista, como veremos. Entonces, nos preguntamos: ¿qué vieron aquellos disciplinados comunistas que mataban y morían en defensa del socialismo y de la libertad vasca, en una militante aborrecida por la III Internacional que, además, relativizaba mucho la independencia de las naciones oprimidas? ¿Qué escritos de ella, sobre ella y contra ella podían haber leído, teniendo en cuenta que los de su autoría fueron retirados en la URSS en la segunda mitad de la década de 1920 y que el aplastamiento en sangre de la revolución alemana dificultó en extremo la difusión de sus ideas? Si todo lo relacionado con la historia del Partido Comunista de Euskadi está bajo tres candados: el de la represión franquista y las falsedades burguesas incluidas aquí el interés del PNV por silenciar el decisivo papel de los batallones que no eran de su ideología; el de las purgas del PC de España contra la «desviación nacionalista»; y el de la amnesia impuesta por el eurocomunismo obsesionado por aniquilar toda memoria de lucha, con el batallón Rosa Luxemburg hay que añadir una cuarta: la simbología de su nombre. Sólo muy recientemente se ha empezado a estudiar su heroica e impresionante historia. Desde su origen, las y los comunistas luchaban tanto contra la burguesía autóctona como contra la presencia del «ejército imperialista español» en tierras vascas. El primer independentismo socialista práctico fue el del comunismo vasco. Aunque en el VII Congreso de la Internacional Comunista de 1935 se impuso la línea del Frente Popular que supeditada la política revolucionaria a los acuerdos con la burguesía nacional-democrática para aunar fuerzas antifascistas, ello no impidió a los comunistas recuperar la historia nacional vasca desde su verdadero contenido, el del pueblo trabajador oprimido secularmente por esa burguesía cuya corriente autonomista en lo político y reaccionaria en lo social, dudó hasta el último segundo en resistirse al fascismo: sectores del autonomismo reaccionario, sectores del PNV, se escondieron, huyeron o se sumaron al fascismo. Y los que apoyaron a la II República y defendieron las libertades vascas, lo hicieron tarde, presionados por sus bases populares y a medio gas, sin movilizar los grandes recursos industriales del capitalismo vasco. La guerra de 1936-44 –año en el que finalmente se rindieron las tropas nazi-fascistas acantonadas en Euskal Herria- fue además de una guerra de invasión extranjera también y a la vez una guerra social, una guerra de clases en el seno del pueblo vasco. No podemos desarrollar ahora esta dialéctica entre la lucha de clases nacional y la lucha de clases internacional en la que el nazi-fascismo y el franquismo fueron armas decisivas del capital en crisis, aunque es la base que permite comprender lo que sigue. En efecto, los y las comunistas reivindicaron la nación trabajadora dando nombres cargados de simbología a dos de sus batallones: Rebelión de la Sal y Gernikako Arbola. El batallón llamado Rebelión de la Sal1 hacía honor a la sublevación popular que se fue autoorganizando desde 1631 hasta estallar en 1634, contra el intento español de recortar gravemente el Sistema Foral que reconocía derechos sociales básicos, entre ellos el control de precios asequibles en productos de primera necesidad para el pueblo trabajador como era la sal, entre otros. Aumentar el precio de la sal era empeorar las condiciones de vida y cercenar gravemente el Sistema Foral, objetivo deseado por la burguesía comercial en ascenso deseosa de integrase en el mercado estatal: la matxinada, nombre en euskara dado a las luchas de los ferrones, los trabajadores explotados en las ferrerías, fue aplastada con la ejecución de seis personas. El batallón llamado Gernikako Arbola hacía honor al más conocido de los pueblos en los que se debatían y aprobaban leyes en el Sistema Foral. Aunque mandaba el bloque de clases dominante en cada período histórico y el pueblo trabajador era marginado en la toma de decisiones, pese a ello éste sabía que mal que bien el Sistema Foral era menos malo que el orden imperante en el Estado español y por eso lo defendió mientras pudo compensar con su vida la imparable superioridad económica y militar del Estado. Invadida la zona peninsular del País Vasco en 1876, el ocupante se encontró con una tenaz resistencia pacífica abierta y soterrada, y con una Administración Foral inadaptable al sistema burocrático español. Necesitado urgentemente de fondos económicos y de paz social, Cánovas negoció con la burguesía vasca los Conciertos Económicos, es decir, que la Administración Foral siguiera funcionando en beneficio de la burguesía autóctona, pero que ésta pagase al Estado español un Cupo, o mejor una «reparación de guerra» según la válida definición hecha por el sociólogo burgués Max Weber2 en su viaje al País Vasco en 1898. Al margen de estos cambalaches interburgueses, el pueblo trabajador siguió defendiendo el valor simbólico de Gernika dado que representa, desde la historia social de las clases explotadas, un reducto legitimador de los bienes comunales, de las formas sociopolíticas basadas en ellos, de la lengua y cultura, etc. La coherencia de los comunistas al nombrar batallones con la histórica matxinada de 1634 y con Gernika es innegable porque asumía y actualizaba en 1936-37 otra historia nacional opuesta a la burguesa tanto en su versión autóctona como en la española, lo que explica el bombardeo de Gernika como el silencio cuando no los ataques de la historiografía capitalista al valor de lo comunal en la cultura popular vasca. ¿Acaso no hicieron los mismo Marx y Engels al apoyar las luchas de los pueblos contra la explotación colonial que les saqueaba sus recursos, culturas y bienes comunes? Y también explica el que, una vez impuesto el nacionalismo español en su forma republicana en el PC de España desde mayo de 1937 se pusiera en marcha una depuración y purga de la «desviación nacionalista» en los comunistas que defendían la independencia de sus pueblos3. Además, el estalinismo aportaba otro argumento para las depuraciones y purgas: las ideas de Marx sobre el valor de lo comunal, sobre los modos comunales de producción, etc., no eran importantes porque lo decisivo era que la revolución mundial debía transitar obligatoriamente por el modelo etapista oficializado por la III Internacional. Ocurría que en Euskal Herria aún en esos años existían grandes extensiones de tierras comunales y públicas de las Diputaciones, ayuntamientos, concejos, cuadrillas, etc.; que desde hacía tiempo eran codiciadas por la burguesía apoyada por los Estados francés y español; que las resistencias populares para impedir su expolio y privatización fueron mediante toda clase de acciones incluidas guerras defensivas desesperadas. Si debemos decir a ciencia cierta que los comunistas vascos conocían esa historia y defendían la recuperación de las tierras comunales. No podemos decir a ciencia cierta que conocieran los largos y documentados capítulos escritos sobre el particular por Rosa Luxemburg en su celebérrima obra La acumulación del capital de diciembre de 1912 sobre todo desde el capítulo XXVII hasta el final, en los que estudió minuciosamente el significado histórico de las formas de propiedad comunal, de las resistencias de sus pueblos a las invasiones occidentales, etc., Dejó escritas páginas brillantes sobre el saqueo y privatización de los bienes comunales y de los pueblos que vivían de ellos como, por ejemplo, los que poblaban América4, pero también estudió con detenimiento la invasión francesa de Argelia en la que posiblemente participaran soldados vascos a las órdenes de imperialismo francés. En lo esencial, sus ideas son aplicables a Euskal Herria salvando las distancias espacio-temporales: tal vez fue posible que estas ideas junto a otras obras de ella llegaran de algún modo a los comunistas vascos. Nunca lo sabremos con exactitud porque la praxis de Rosa Luxemburg fue sometida a una implacable censura y ocultación primero por la socialdemocracia y la derecha alemana; pocos años después por el estalinismo, y por último, manipulada por la derecha y el reformismo como ejemplo contra Lenin y Stalin. Incluso desde antes de la revolución de 1905, sus ideas ya empezaban a ser aisladas dentro de la socialdemocracia, y ella misma objeto de un rechazo chauvinista germánico difuso al principio aunque cada vez más acentuado contra su identidad polaca. Cada vez de manera más acentuada tuvo que publicar sus escritos en su partido polaco ante las dificultades «técnicas» crecientes que encontraba en Alemania.   2.- La burocracia socialdemócrata no había llegado aún a controlar el partido cuando Rosa empezó a ser conocida por sus aportaciones teóricas fundamentalmente en dos cuestiones decisivas: la cuestión nacional en 1896 y la crítica radical del reformismo de Bernstein en 1899. Sobre la primera, Rosa opinaba que el contexto de finales del siglo XIX había cambiado con respecto al de la época en la que Marx y Engels defendía la independencia de Polonia. Según Rosa, el desarrollo capitalista había hecho de Polonia la industria más potente del imperio zarista creando una dependencia mutua entre la burguesía polaca y la rusa en base a la unidad de mercado, y por ello mismo entre el proletariado polaco y el ruso: se había abierto una nueva fase de lucha de clases en la que reivindicar el derecho a la independencia polaca era romper la unidad estratégica del proletariado, escindirlo en beneficio del capitalismo. Con los años, Rosa extendería esta tesis al conjunto de la lucha de clases mundial. Rosa no negaba en modo alguno los derechos nacionales de los pueblos oprimidos: los defendía con ahínco, pero pensaba que su etapa histórica progresista ya había concluido con el desarrollo capitalista. Los derechos de los pueblos sólo podrían resolverse en el avance al socialismo cuando sus culturas y lenguas fueran respetadas por la democracia obrera mientras se iba diluyendo el Estado y el capitalismo, y con ellos todas las opresiones. Hasta entonces las clases trabajadoras de los Estados opresores y de los pueblos oprimidos debían luchar en unidad revolucionaria contra la unidad contrarrevolucionaria del capital. Los hechos ya habían demostraron para entonces que la opresión nacional era y es una de las fuerzas sociales más contradictoria que existen, porque pueden hacer que la lucha de clases gire a la revolución o a la contrarrevolución, según qué objetivos se marquen y qué estrategia se emplee. En este sentido, son reveladoras las palabras de Eric Blanc5 cuando en su largo estudio sobre Rosa Luxemburg en la Polonia de 1898-1903, sostiene que sus acciones tuvieron efectos contradictorios y trágicos. Lo sorprendente es que tras acertar y aceptar que el saqueo imperialista de los «arrabales»6 del capitalismo entonces desarrollado no haría sino aumentar, a pesar de esta coincidencia plena con otros marxistas, sin embargó siguió insistiendo en la no importancia de las luchas de liberación. Se debate mucho sobre por qué Rosa se mantuvo firme en su rechazo del derecho a la independencia, tanto que aquí no podemos ni siquiera resumir las diferentes posturas. Por exigencias de brevedad, nosotros pensamos que el problema radica en su limitada comprensión de la dialéctica marxista. Aunque hay autores que no prestan apenas atención a la dialéctica en Rosa, como Gregory A. Albo7, otros muchos sí lo hacen: María-José Aubet8, Lelio Basso, Oskar Negt9…, han reivindicado con fuerza su dominio del método dialéctico sin el cual no se entienden sus grandes aportaciones. Luego veremos que Rosa Luxemburg sí dominaba bien la dialéctica de lo político, como demostró en su crítica al reformismo y en la defensa genérica de la democracia socialista; pero en otras problemáticas no lo logró, como en la nacional, la teoría de la organización, el problema de los esquemas de reproducción del Libro II de El Capital… Raya Dunayevskaya10 sostiene que Rosa no comprendió bien la «dialéctica de la historia», y por tanto no captó el potencial revolucionario del derecho de autodeterminación. D. Bensaïd y Samy Nair11, afirman que su dialéctica era más hegeliana que marxista, lo que explica las deficiencias de su teoría de la organización revolucionaria y sus relaciones con la complejidad del proceso de concienciación de la clase trabajadora y, por tanto, el contenido y el papel de «lo político» en todos los aspectos de la sociedad capitalista. Michael Löwy12 también comenta sobre cierta ambigüedad en su «optimismo determinista». Leyendo el Folleto de Junius que Rosa escribió en la cárcel en 1915, en especial su capítulo VII, apreciamos las limitaciones de su dialéctica. Paul Mattik13 se posiciona por las tesis de Lenin en el debate con Rosa sobre los esquemas de la reproducción y acumulación capitalista y sobre que el papel decisivo radica en la producción y no en la circulación, como sostenía Rosa. Mattik añade con razón que ni uno ni otra comprendieron en profundidad el significado de la ley de caída tendencial de la tasa media de beneficio. Henryk Grossmann14 dice que la «solución» de Rosa al problema de los esquemas de la reproducción en el Libro II de El Capital de Marx, es «un método cómodo» de salida del callejón teórico en el que ella misma se ha metido, consistente en afirmar sin pruebas que hay «lagunas» en esa parte de la obra marxiana. Extendiendo su crítica sobre quienes sostienen ideas parecidas a las de Rosa Luxemburg, como por ejemplo Fritz Sternberg, Grossmann les achaca no tener «ninguna formación filosófica». Años más tarde, Beramendi y Fiorabanti15 sostendrán sobre este mismo problema que Rosa tenía una visión del capitalismo si no lineal, sí al menos unilateral. Siguiendo con el debate sobre las deficiencias del método de Rosa al estudiar los esquemas de reproducción, Louis Gill extiende esa debilidad al grueso del marxismo de la II Internacional por su deficitaria comprensión del método dialéctico de Marx debido a que los imprescindibles Grundrisse16, sin cuyo estudio es muy difícil comprender el método de El Capital, fueron publicados por primera vez en 1939, y en una edición muy corta sometida de inmediato a los avatares de la II GM, de modo que no fue hasta la década de 1950 cuando pudieron empezar a ser estudiados con detenimiento. Ernest Mandel17 no entra al debate sobre las limitaciones del método de Rosa en su crítica de los esquemas de reproducción de Marx, sino que, además de corregir en algo a Grossmann, explica que en realidad Rosa planteó una duda sólo resoluble si se da un paso adelante en reflexión teórica revolucionaria, entrando a debatir nada menos que la teoría de la crisis capitalista. Aquí, en la decisiva teoría marxista de la crisis, L. Gill reconoce que Rosa Luxemburg, si bien estaba equivocada en su crítica a los esquemas de reproducción, conectó con la teoría de Marx sobre que la crisis surgen de la historicidad y transitoriedad del capitalismo18, lo que le granjeó el fuerte rechazo del reformismo socialdemócrata que defendía la tesis de que el capitalismo se perpetúa y que sólo la reforma puede irlo cambiando poco a poco hacia el socialismo. Mientras que la dialéctica de Marx y Engels enlaza en una totalidad procesual el interior de las contradicciones nacionales, de la organización y de la espontaneidad, y del problema de «derrumbe» del capitalismo, la dialéctica hegeliana de Rosa reducía esta totalidad compleja y contradictoria a un movimiento casi automático y casi objetivista y determinista que nos recuerda al desenvolvimiento de la Idea. Norman Geras dice que la obra de Rosa ha sido interpretada como una especie de «fatalismo político»19 porque una lectura superficial da la sensación de un «inevitable descalabro» del capitalismo, pero que se trata de una tergiversación o caricatura. Michael Lowy20 ha escrito ampliamente sobre la filosofía de la praxis inserta en Rosa Luxemburg, confirmando con otras palabras lo también demostrado por Raya Dunayevskaya al asegurar sobre Rosa que: « en su caso pudo decirse que el intelecto se vuelve voluntad, se vuelve acto»21.   3.- Podemos decir que parte de las dificultades de Rosa provenientes de los límites del método que empleaba se resolvieron gracias al papel de la filosofía de la praxis en la lucha política, en la denuncia brillante del reformismo, que es el segundo debate, el de 1899, al que nos hemos referido arriba. En realidad Bernstein no añadió nada nuevo a los reformismos anteriores. Su mérito consiste en haberlos sintetizado de forma coherente en un único libro. Bo Gustafsson reconoce que fue Rosa Luxemburg la que dejó aclarado que Bernstein no tuvo ninguna idea nueva22 que, como dice el autor, no estuviera ya en Lange y otros nekantianos, socialistas de cátedra, socialistas reformistas dentro de la propia socialdemocracia… Para Rosa Luxemburgo la doctrina de Bernstein estaba «compuesta por pedacitos de todos los sistemas posibles»23. Nestor Kohan indica que el ataque de Bernstein a la dialéctica marxista, respondido por Rosa24, forma parte de la oposición reaccionaria y reformista al marxismo también ahora mismo. Tiene razón Mattik cuando afirma en el texto citado que las críticas de Rosa al reformismo son las más poderosas de todas, dando a entender claramente que tampoco Lenin estuvo a su altura. Aunque ambos estaban educados en el horizonte teórico de la II Internacional fue Rosa la que primero se cercioró del reformismo descarado de Bernstein, y sobre todo la que primero intuyó las ambigüedades de Kautsky mientras que Lenin tardó bastante más tiempo. Sin duda, la ágil y penetrante dialéctica política que vertebra su clásica obra Reformismo o revolución le permitió vislumbrar siquiera borrosamente pero desde luego antes que nadie, el fondo de determinismo economicista de Kautsky. En la cuestión crítica de la ideología reformista sobre el avance al socialismo mediante reformas sociales, Rosa sintetiza las aportaciones de diversos autores reformistas en el bloque formado por el sindicalismo, la reforma social y la democratización política del Estado como los «medios para la realización progresiva del socialismo»25. Los hechos le dieron la razón. Pero una crítica más importante aún radica aquí: «Bernstein declara que la ley de la plusvalía de Marx es una mera abstracción […] un producto de la imaginación»26. La plusvalía, dicho básicamente, es el alimento del capitalismo, negar su existencia, reducirla a una abstracción es negar la objetividad del capitalismo sustituyéndolo por una sociedad idílica, sin explotación ni lucha de clases. La necesidad ciega de aumentar la plusvalía para aumentar el beneficio y superar la competencia interburguesa lleva al capitalismo a endurecer, intensificar y extender la explotación asalariada, desarrollar el militarismo y recortar su propio sistema democrático. Desde esta certidumbre teórica basada en la veracidad científica de la ley de la plusvalía, Rosa vaticinó lo que sigue: «Como resultado del desarrollo de la economía mundial y de la agudización y generalización de la competencia en el mercado mundial, el militarismo y la política de las grandes flotas se han vuelto, en tanto que instrumentos de política mundial, un factor decisivo tanto en la vida interior como en la vida exterior de las grandes potencias. Si es cierto que la política mundial y el militarismo representan una fase ascendente en la etapa que atraviesa el capitalismo en la actualidad, entonces la democracia burguesa debe desplazarse, lógicamente, en sentido descendente»27. La crítica del reformismo no sólo era teórica. Pocos meses después de esta andanada, Rosa procede a la crítica de la práctica del reformismo francés cuando el socialista Millerand se integra en el gobierno en 1899. En un texto de 1900-1901 sobre la crisis en Francia, Rosa enumera la trilogía práctica, política y teórica de movilización de masas que impulsaban para arriba al socialismo francés, y después analiza el giro al centro del socialismo que había entrado en el gobierno centrista: «1) Sus consignas son las más avanzadas, de modo que cuando compiten en las elecciones con los partidos burgueses hacen valer la presión de las masas que votan. 2) Denuncian constantemente al gobierno ante el pueblo y agitan la opinión pública. 3) Su agitación dentro y fuera del parlamento atrae a masas cada vez más numerosas y así se convierten en una potencia con la cual deben contar el gobierno y el conjunto de la burguesía. Cuando Millerand entró en el gabinete los socialistas de Jaurés cerraron los tres caminos de acercamiento a las masas […] La primera consecuencia de la participación socialista en un gabinete de coalición es, por tanto, el cese de la más importante de las actividades socialistas y, sobre todo, de la actividad parlamentaria: la educación política y clarificación de las masas»28. Esta crítica al socialismo francés anunciaba lo que sería el reformismo alemán dentro de pocos años y, muy en especial, es ahora mismo una denuncia del parlamentarismo reformista actual, denuncia avalada por la historia de más de un siglo. Afirmar ahora que la actividad parlamentaria debe buscar la educación política y clarificación de las masas es poner en la picota a la totalidad de las políticas parlamentarias en Euskal Herria.   4.- Una vez estallada la revolución de 1905, Rosa se volcó en ella: no dudó en amenazar con una pistola a un impresor para que editase folletos revolucionarios, pues se negaba a hacerlo. A raíz del comportamiento decididamente reaccionario de las iglesias, Rosa, indignada, escribió: «Y esta es la respuesta a los ataques del clero: las socialdemocracia de ninguna manera combate a los credos religiosos. Por el contrario, exige total libertad de conciencia para todo individuo, y la mayor tolerancia para cada fe y opinión. Pero, desde el momento en que los curas utilizan el púlpito como medio de lucha política contra la clase obrera, los obreros deben combatir a los de su derecho y de su liberación. Porque el que defiende a los explotadores y el que ayuda a perpetuar este régimen de miseria es el enemigo mortal del proletariado, ya vista sotana o uniforme de policía»29. El esfuerzo teórico-político de Rosa Luxemburg iba destinado a emancipar a la militancia del contenido reaccionario de la religión sobre todo cuando hace política abiertamente, pero también buscaba aumentar la formación teórica en un partido tan poderoso y en crecimiento como el alemán en el que en 1905 apenas el 10% de sus miembros poseían algún conocimiento de marxismo, mientras que los subscriptores a la revista teórica Neue Zeit no sobrepasaba el 1,5% de la militancia30. En verano de 1906 Rosa escribió a unos amigos que: «La revolución es magnífica…Todo lo demás es un disparate»31. Fue en este clima y en los debates que se libraban cuando escribió también las palabras que introducen este texto sobre el papel de la violencia y de la huelga de masas en la política parlamentaria. Su praxis le llevo, como antes y como después, a la cárcel. La burocracia del partido le marginaba aún más tanto por sus críticas directas como porque éstas se basaban en una profunda dialéctica de las lucha de clases, según se vuelve a descubrir en esta descripción de las fueras sociales que es más válida hoy, en el complejo capitalismo actual, que en el más simple de hace 112 años: «Es in fresco gigantesco y multicolor de un enfrentamiento general entre el capital y el trabajo, que refleja toda la complejidad de la organización social y de la conciencia política de cada sector y de cada distrito. La escala se extiende desde la lucha sindical ordenada de una capa selecta y probada del proletariado de la gran industria hasta la protesta informe de un puñado de obreros rurales y los primeros temblores breves de una guarnición militar agitada; de la revuelta bien educada y elegante de los trabajadores de puños almidonados y cuello duro en las oficinas de un banco hasta los tímidos murmullos de una tosca reunión de policías insatisfechos en un sucio puesto de guardia oscuro y lleno de humo»32 Rosa está detallando la rica y contradictoria complejidad de las dinámicas ascendentes que pueden concluir en las revoluciones, si no se cometen errores garrafales. Muestra cómo incluso sectores más bajos de algunas fuerzas represivas pueden sumarse parcial o totalmente a ese proceso. Y es sobre este método eminentemente dialéctico, en el que sostiene la explicación de la estrategia revolucionaria: «Precisamente porque el orden legal burgués ha existido tanto tiempo en Alemania, porque ha tenido tiempo de agotarse y de llagar a su fin, porque la democracia y el liberalismo burgués han tenido tiempo de morir, aquí ya ni se puede hablar de revolución burguesa. Por eso, en el período de luchas políticas populares en Alemania, el objetivo último históricamente necesario no puede ser sino la dictadura del proletariado […] esta tarea no puede realizarse de golpe; se consumará en una etapa de gigantescas luchas sociales»33. Esta visión marxista era rechazada en la práctica cotidiana por la burocracia político-sindical. En una carta a Clara Zetkin de 1907, Rosa dice sobre los burócratas: «se han comprometido por completo con el parlamento y el parlamentarismo, y cada vez que ocurre algo que trasciende los límites de la acción parlamentaria, se sienten impotentes; no, peor que impotentes, porque hacen todo lo que pueden por obligar al movimiento a volver a los canales parlamentarios, y tildarán furiosamente de “enemigo del pueblo” a todo el que se aventure más allá de esos límites»34. En 1910 tras fuertes debates que le enfrentaron con la burocracia y le llevaron a romper con Kautsky, Rosa escribe un artículo sobre la posible valía de las lecciones de 1905 y de la Huelga General de Masas en la Alemania de entonces surcada por una nueva oleada de huelgas y de movilizaciones para ampliar a todos los sectores populares el derecho de sufragio35, y lo lleva a la redacción del periódico, éste le responde diciendo que la dirección del partido ha decidido no publicarlo porque lo más importante en esos momentos es preparar la campaña electoral en ciernes. Durante esos tiempos, mientras que la burguesía frenaba con su legalidad y con el apoyo de la burocracia socialdemócrata las luchas de izquierdas, Rosa preparaba para finales de 1912 el libro La acumulación del capital «cuya publicación fue retrasada al máximo por la dirección del partido»36. La burocracia sabía perfectamente que el libro cuestionaba de raíz la política socialdemócrata en todos los sentidos, y de ahí su boicot. En realidad, la socialdemocracia había boicoteado textos marxistas desde la década de 1870 en debates decisivos para el proceso revolucionario europeo y mundial mientras que, a la vez, creaba un «marxismo»37 compatible con el capital mediante la tesis de la «necesidad histórica» ineluctable del socialismo, lo que anulaba el papel crucial de la conciencia revolucionaria organizada en la crucial lucha de clases diaria, cotidiana. Ese «marxismo» fue uno de los responsables de la «traición»38 de la socialdemocracia.   5.- Es aquí, en este nudo gordiano de la praxis organizada que concatena políticamente todas las formas de la lucha de clases, en donde debemos introducir el debate sobre la teoría del partido y de la espontaneidad en y de Rosa Luxemburg, debate artificial e interesadamente agrandado por quienes enfrentar a Rosa con el resto de fuerzas revolucionarias. Ahora debemos recordar por unos instantes lo arriba dicho sobre las limitaciones de la dialéctica hegeliana de Rosa y en especial en su teoría del partido porque «no previó la contra-revolución desde dentro»39 del partido, peligro mortal que Lenin siempre tuvo presente en lo esencial de su teoría del partido aunque la adaptase siempre a las nuevas necesidades, mientras que: « El concepto predominante de Rosa Luxemburgo —un partido unificado, una internacional unificada— en gran parte fue responsable de las muchas interpretaciones falsas de sus conceptos sobre espontaneidad y organización»40. En los primeros debates sobre la teoría de la organización, Lenin respondió a Rosa diciéndole que no había respondido a ninguno de sus argumentos concretos que él presentaba, sino a generalidades que no estaban en cuestión, con lo que vuelve a aparecer el problema del método de Rosa arriba visto en este tema: sobrevalorar lo general y abstracto. Pero es dudoso que Rosa hubiera podido leer la respuesta de Lenin porque Kautsky se negó a publicarla41, con lo que tenemos otro ejemplo de la censura interna. Sin embargo, esas «generalidades» que rehuían el debate son válidas en el presente42 porque nos recuerdan precisamente cuestiones de derechos socialistas en la vida militante que no deben olvidarse. No hay duda de que la tardanza en crear un partido revolucionario independiente del socialdemócrata facilitó sobremanera la derrota de la revolución alemana de noviembre de 1918, la localización de Rosa y Liebknecht y su asesinato. Los bolcheviques evitaron varias veces su total destrucción, y Lenin mantuvo su militancia clandestina en momentos decisivos, gracias precisamente a su forma organizativa43. Rosa Luxemburg fue asesinada la noche del 15 de enero de 1919 de un tiro después de abrirle la cabeza con un culatazo de fusil. Tenía 48 años y vivía en la clandestinidad. Poco antes, mientras la detenían y llevaban al coche, era insultada: «comunista», «judía», «puta»… Fue una de los millares de víctimas de la contrarrevolución dirigida por el gobierno socialdemócrata aliado con la derecha más criminal. La revolución bolchevique había triunfado en octubre de 1917, siendo la chispa de otras llamaradas revolucionarias entre las que destacó la alemana de finales de 1918. La burguesía alemana nunca le ha perdonado: todavía en 1962 el gobierno «democrático» de Alemania Federal seguía justificando su asesinato44. Los bolcheviques loaron sus méritos, los de Karl Liebknecht y restantes comunistas exterminados desde conocer la noticia. Dos meses después, el discurso de apertura del I Congreso de la Internacional Comunista se iniciaba honrando su memoria con las y los asistentes puestos en pie45. En febrero de 1922 Lenin escribió: «Rosa Luxemburgo se equivocó en el problema de la independencia de Polonia; se equivocó al enjuiciar en 1903 el menchevismo; se equivocó en la teoría de la acumulación del capital; se equivocó en julio de 1914 cuando defendió con Plejánov, Vandervelde, Kautsky y otros la unidad de los bolcheviques con los mencheviques; se equivocó en sus escritos de la cárcel, en 1918 (por lo demás, ella misma corrigió, al salir a la calle, a finales de 1918 y principios de 1919, la mayor parte de sus errores). Pero, a pesar de todos sus errores, Rosa Luxemburgo fue y seguirá siendo un águila; y no sólo será siempre entrañable para todos los comunistas su recuerdo, sino que su biografía y sus obras completas (cuya edición demoran demasiado los comunistas alemanes, quienes sólo en parte merecen ser disculpados por la inaudita cantidad de víctimas que sufren en su dura lucha) serán utilísimas enseñanzas para educar a muchas generaciones de comunistas del mundo entero»46. Vista la historia desde el presente, Rosa Luxemburg hizo cuatro grandes bloques de críticas a los bolcheviques: el problema del campesinado; el problema nacional; el problema de Asamblea Constituyente; y el problema de la democracia socialista. De los cuatro, a nuestro entender es en el último en donde Rosa tiene bastante razón aunque siempre precisando los límites espacio-temporales. Con respecto a relaciones de Rosa con Lenin, Norman Geras afirma que sus diferencias han sido frecuentemente exageradas y que estaban unidos por muchas más cosas47. Según Mary Alice Waters las diferencias entre Lenin y Rosa fueron básicamente tres: la cuestión nacional, la cuestión del partido revolucionario y la cuestión de la revolución bolchevique, pero que aun así Rosa Luxemburg siempre la apoyó48. De manera parecida a la tergiversación de Gramsci por el eurocomunismo para justificar con su prestigio el apoyo incondicional al capitalismo, con Rosa Luxemburg la socialdemocracia y la burguesía, como la burocracia estalinista, crearon lo que se denominó «luxemburguismo», que amalgamaba en diversos momentos las acusaciones de «ultraizquierdismo», «expontaneísmo», «consejismo», «trotskismo», «centrismo», «humanismo», «antileninismo»,etc. En su versión estalinista, el «luxemburguismo» fue condenado en el pleno del ejecutivo de la Internacional Comunista de marzo-abril de 1925, y luego sus libros retirados de la bibliotecas y de las librerías, negando la voluntad de Lenin de publicación de sus obras completas. En 1931 Stalin arremete contra ella acusándola de oscilaciones de un extremo a otro, de la ultraizquierda al menchevismo, de haber inventado la teoría de la revolución permanente, etcétera, en una breve carta sobre la historia del bolchevismo49. Según diversas informaciones y a la espera de más datos, todavía a finales de la década de 1980 seguía sin editarse la correspondencia privada entre Lenin y Rosa Luxemburg. ¿Qué nos aporta Rosa la Roja ahora? Una idea decisiva la encontramos en las palabras de Clara Zetkin inmediatamente después de su asesinato: «La obra de toda su vida fue preparar la revolución»50. Otras ideas un poco más suaves nos las aporta María-José Aubet: « ¿Se puede aprender algo de su legado? En la actualidad, frente a la vía muerta o agónica del movimiento obrero organizado, al agotamiento de la vía del “comunismo” estalinista pero también de la alternativa socialdemócrata como fuerza anticapitalista, la voz de Rosa Luxemburg nos invita a repensar nuestras herramientas de análisis para abordar las nuevas —y viejas— formas de explotación en el mundo actual. El antidogmatismo de Rosa Luxemburg, su antiburocratismo, su lealtad y fe en la capacidad revolucionaria –¿excesivamente “naif”?– de “las masas populares”, su denuncia de la deriva autoritaria y de la esclerosis de los partidos socialdemócratas y su defensa de derechos fundamentales incluso en momentos revolucionarios la convierten quizás en la mejor continuadora de Marx. No hay que olvidar que ella, a diferencia de los Lenin, Trotsky, Mao, etc., se movió, actuó, pensó y escribió en el marco de un país ya entonces muy industrializado de capitalismo avanzado.»51 Además de estas aportaciones, queremos concluir otras dos. Una de ellas es la aportación decisiva de la praxis de Rosa a la emancipación de la mujer trabajadora, como demuestra en su artículo de 1912 en el que, además de preguntarse por qué no existe una organización de mujeres en Alemania, separa tajantemente el movimiento de las mujeres trabajadoras y el de las mujeres burguesas, defensoras del capitalismo, y expone su ideas sobre el trabajo doméstico, que no produce valor, contrarias a la palabrería del feminismo académico, reformista52. Andica Cakardic53 ha demostrado que en La acumulación del capital Rosa destroza el feminismo burgués por no tener en cuenta el papel del trabajo doméstico en el capitalismo. Por no extendernos, la obra entera de Raya Dunayevskaya demuestra el feminismo marxista de Rosa la Roja. La otra aportación es la del eslogan «socialismo o barbarie» popularizado por Rosa Luxemburg en el Folleto de Junius de 1915, de tanta actualidad en el presente. Ian Angus ha rastreado su origen que se atribuía a Engels en una frase muy parecida, descubriendo que fue Kautsky en 1892 el que le dio la forma precisa en un breve textito para el programa de Erfurt diciendo que « debemos avanzar hacia el socialismo o caer de nuevo en la barbarie» adaptado por Rosa como « avance al socialismo o regresión a la barbarie»54. Solo cuatro años después, en 1919, Preobrazhenski y Bujarin profundizaron aún más con el eslogan «caos o comunismo»55: de 1915 a 1919 se había multiplicado la letalidad de la I GM, había estallado la oleada revolucionaria de 1917 y el capital financiero mostraba sin tapujos su odio antisocialista. No podemos extendernos aquí en cómo la historia ha confirmado esta vía suicida al autoexterminio capitalista y cómo fue denunciada por el marxismo desde mediados del siglo XIX –ya está presente en el Manifiesto Comunista de 1848 al admitirse la posibilidad del «hundimiento de las clases en pugna»56-, o cómo E. Thompson conmocionó la placidez intelectual burguesa y reformista con su teoría del exterminismo como «último estadio de la civilización»57. El dilema Socialismo o Barbarie que ya ha ascendido al de Comunismo o Caos, es la expresión político-estratégica del debate sobre el «derrumbe» capitalista, sobre los contextos de salto revolucionario al socialismo como antesala del comunismo. Todo indica que habremos de dar el salto en un marco mundial sometido a extremas contradicciones insolubles entre el capital y el trabajo, siendo una de ella la destrucción de la capacidad de carga y reciclaje del planeta, la catástrofe socionatural generada por la irracionalidad inherente a la ley de la plusvalía que Bernstein negó que existiera, y que Rosa la Roja demostró que sí existía. Notas: 1 Juan Mari Eskubi: Matxinada de la Sal de 1634. 17 de mayo de 2011 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128546) 2Max Weber: «Dos cartas sobre el País Vasco». Revista Española de Investigaciones Sociológicas. CIS. Madrid, Octubre-Diciembre 2002, pp. 303-314. 3 Iñaki Gil de San Vicente: El nacionalismo imperialista del Partido Comunista de España. Boltxe Liburuak. Bilbo, 2015, pp. 135 y ss. 4 Sergio Abraham Méndez Moissen: Rosa Luxemburg y los pueblos indígenas de América. 31 de julio de 2017 (https://www.izquierdadiario.es/Rosa-Luxemburgo-y-los-pueblos-indigenas-de-America) 5 Eric Blanc: Rosa Luxemburgo y el socialismo polaco (1898-1903) 6 de febrero de 2018 (http://sinpermiso.info/textos/rosa-luxemburgo-y-el-socialismo-polaco-1893-1919) 6 Armando Bartra Vergés: Violencia y despojo en los arrabales del capital. 22 de septiembre de 2016. (https://kmarx.wordpress.com/2016/09/22/rosa-luxemburgo-violencia-y-despojo-en-los-arrabales-del-capital/) 7Gregory A. Albo: Rosa Luxemburgo y el capitalismo contemporáneo. 20 de marzo de 2018 (https://kmarx.wordpress.com/2018/03/27/rosa-luxemburgo-y-el-capitalismo-contemporaneo/) 8 María-José Aubet: Rosa Luxemburg y la cuestión nacional. Anagrama. Barcelona 1977, pp. 36 y ss. 9 Oskar Negt: «Rosa Luxemburg y la renovación del marxismo». Historia del marxismo. Bruguera. Barcelona 1980, tomo 4, p. 280. 10 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. Pp. 833 y ss. . 11 Daniel Bensaïd y Samy Nair: El problema de la organización. Lenin y Rosa Luxemburgo. (http://danielbensaid.org/Lenin-y-Rosa-Luxemburgo?lang=fr) 12 Michael Löwy: Actualidad revolucionaria de Rosa Luxemburgo. 21 de julio de 2013 (https://kmarx.wordpress.com/2013/07/21/actualidad-revolucionaria-de-rosa-luxemburgo/) 13 Paul Mattik: Luxemburgo versus Lenin. Marzo 2008 (https://es.scribd.com/document/199832057/Paul-Mattick-Luxemburgo-vs-Lenin-1935) 14 Henryk Grossmann: La ley de la acumulación y del derrumbe del sistema capitalista. Siglo XXI, México 1979, pp. 270 y ss. 15 J. G. Beramendi-E. Fioravanti: Miseria de la economía. Península. Barcelona 1974, Tomo 1 «Del marxismo científico al marxismo dogmático», pp. 161-183. 16 Lous Gill: Fundamentos y límites del capitalismo. Trotta. Madrid 2002, p. 359. 17 Ernest Mandel: El Capital. Cien años de controversias en torno a la obra de Karl Marx. Siglo XXI. México 1985, pp. 143 y ss. 18 Lous Gill: Fundamentos y límites del capitalismo. Trotta. Madrid 2002, p. 554. 19 Norman Geras: «Luxemburg, Rosa». Diccionario del pensamiento marxistas. Tecnos. Madrid 1984, p. 470. 20 Michael Lowy: La filosofía de la praxis en el pensamiento de Rosa Luxemburg. 7 de noviembre de 2014 (https://kmarx.wordpress.com/2014/11/07/la-filosofia-de-la-praxis-en-el-pensamiento-de-rosa-luxemburg/) 21 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 770. 22 Bo Gustafsson: Marxismo y revisionismo. Grijalbo, Barcelona 1975, p. 152. 23 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 112. 24 Néstor Kohan: Rosa Luxemburg y la reflexión marxista sobre el poder. 11 de diciembre de 2012 (https://kmarx.wordpress.com/2013/12/11/rosa-luxemburg-y-la-reflexion-marxista-sobre-el-poder/) 25 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 66. 26 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 89. 27 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 99. 28 Rosa Luxemburg: La crisis socialista en Francia. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, pp. 132-133. 29 Rosa Luxemburg: El socialismo y las iglesias. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 191. 30 B. Gustafsson: Marxismo y revisionismo, Grijalbo, Barcelona 1975, pp. 34-35. 31 Clara Zetkin, Lunes 15 de marzo de 2018 (https://www.izquierdadiario.es/Clara-Zetkin-sobre-Rosa-Luxemburg-La-obra-de-toda-su-vida-fue-preparar-la-revolucion?id_rubrique=2653) 32 Rosa Luxmburg: Huelga de masas, partido y sindicatos. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 214. 33 Rosa Luxemburg: Huelga de masas, partido y sindicatos. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, pp. 256-257. 34 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 775. 35 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. Pp. 792-793. 36 Jacques Droz: «La socialdemocracia alemana (1875-1914)». Historia General del Socialismo. Destino, Barcelona 1979, Tomo 2, p. 64, 37 Monserrat Galceran Huget: La invención del marxismo. IEPALA, Madrid 1997, pp. 399 y ss. 38CCI: Cómo el socialismo alemán acabó traicionando a los trabajadores. 3 de septiembre de 2014 (https://es.internationalism.org/en/node/4041) 39 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 846. 40 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. P. 847. 41 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 842. 42 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 843. 43 M. Jhonstone: «Un instrumento político de nuevo tipo: el partido leninista de vanguardia», Historia del marxismo, Bruguera, 1983, tomo 7, (I). pp. 447-456. 44 David Arrabalí Campos: El asesinato de Rosa Luxemburgo. 31 de enero de 2009 (http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=1116) 45Lenin: Discurso de apertura del Congreso. 2 de Marzo. Obras Completas. Progreso, Moscú, 1986, Tomo 37, p. 507. 46Lenin: Notas de un publicita. Obras Completas. Progreso, Moscú, 1986, Tomo 44, p. 440. 47 Norman Geras: «Luxemburg, Rosa». Diccionario del pensamiento marxistas. Tecnos. Madrid 1984, p. 471. 48 Mary Alice Waters: «Introducción». Obras escogidas. Rosa Luxemburgo. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, pp. 7-44. 49Stalin: Sobre algunas cuestiones de la historia del bolchevismo. Obras. Ediciones Lenguas Extranjeras. Moscú 1955. Pp. 95-96 50 Clara Zetkin, Lunes 15 de marzo de 2018 (https://www.izquierdadiario.es/Clara-Zetkin-sobre-Rosa-Luxemburg-La-obra-de-toda-su-vida-fue-preparar-la-revolucion?id_rubrique=2653) 51 María José Aubet: «Rosa Luxemburg en el movimiento revolucionario y en la II Internacional: sus críticas a Lenin y a la revolución rusa». 9 de noviembre de 2011 (http://www.mientrastanto.org/boletin-163/notas/rosa-luxemburg-en-el-movimiento-revolucionario-y-en-la-ii-internacional-sus-critic) 52 Rosa Luxemburg: El voto femenino y la lucha de clases. (https://www.marxists.org/espanol/luxem/1912/mayo/12.htm) 53 Andica Cakardic: Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de la reproducción social. 18 de septiembre de 2018 (https://marxismocritico.com/2018/09/18/critica-de-rosa-luxemburgo-del-feminismo-burgues/) 54 Ian Angus: El origen del eslogan “Socialismo o Barbarie” de Rosa Luxemburg. 14 de noviembre de 2014 (https://marxismocritico.com/2014/11/14/el-origen-del-eslogan-socialismo-o-barbarie/) 55 N. Bujarin-E. Preobrazhenski: ABC del comunismo, Fontamara, 1977, pp. 134-136. 56 Marx y Engels: Manifiesto Comunista. Obras Escogidas. Progreso Moscú, 1978, Tomo I, p. 111. 57 E. Thompson: «Notas sobre el exterminismo, último estadio de la civilización», y «Rectificación: Sobre las “Notas…”». Comunismo. Madrid Nº 8 1982 y Nº 9 1983, respectivamente. (Fuente: borrokagaraia.wordpress.com / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Que se metan su “cambio” por el parlamento
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    10/01/2019
    No sé si se piensan que la juventud trabajadora es tonta o si la clase política se cree demasiado lista pero resulta conmovedor como la burguesía y sus aliados intentan hacer pasar este nuevo intento de desalojo del gaztetxe Maravillas como un hecho arbitrario y casual fruto de la naturaleza cual mera inspección técnica ordinaria en la que no tienen arte ni parte. “No había nadie dentro” ha llegado a afirmar la consejera Ollo sin que le tiemblen las pestañas de semejante payasada, mientras a las 5 de la mañana con nocturnidad y alevosía un numeroso contingente de policías armados tomaban y cerraban a canto militarmente la parte vieja de Iruñea, antes de empezar a saquear el gaztetxe y repartir ostias y abrir cabezas pacífica y democráticamente a los y las que se iban acercando. El caso es que esta no es la primera ni la segunda ocasión en la que el gobierno de Navarra cual siervo del capital más huraño intenta sabotear el proyecto de Gaztetxe. Si este es el cambio, que se metan el cambio en el parlamento y que se empiecen a saquear y repartir palos entre ellos mismos empezando por la señora, por decir algo, Beaumount. Claro que los palos solo están destinados para la clase obrera, esté esta en un gaztetxe o en las huertas de Peralta. La clase política y el “progresismo” está muy ocupado en otros asuntos como intentar hacerse pasar por lo que no han tenido el valor de ser y hacer (el cambio) mientras que aleccionan mediante coaching a la clase trabajadora a no ser “purista” y a saber gestionar sus contradicciones, cosa que no significa otra cosa que intentar hacer tragar con el interés de clase de la pequeña y mediana burguesía reaccionaria como si esta fuera la que va a solucionar los problemas. No hace falta haber hecho un master de ciencias políticas en la universidad de Harvard para saber o simplemente estar informado de que ya en la primera ocupación aparecieron los policías buenos y los malos. Unos optaron por el chantaje de la vía represiva para condicionar una posible negociación (varios identificados bajo amenaza de pasar por los tribunales) y otros se dedicaron a mandar cartas al periódico y prometer que si se vaciaba el gaztetxe se ofrecería otro local. Una vez producido el desalojo habiéndose aceptado el nuevo local se produjo otro desalojo silencioso, y también les echaron del nuevo después de mentir descaradamente que supuestamente habían realizado obras de carácter estructural y de que por ello les desalojaban bajo la excusa de “su seguridad”. Meses mas tarde los propios técnicos del ayuntamiento desmentían dichas informaciones pero ya era tarde, les habían echado a la puta calle por segunda vez. No se rindieron y volvieron a ocupar, y la siguiente vez ya no se andaron con tonterías para desalojarlos. Todos y todas recordamos la invasión policial de la vergüenza en el gaztetxe Maravillas. Se pensaron que iba a pasar desapercibida en concordia interclasista (“todo sea por el cambio”). Pero la juventud obrera de Iruñea , para la que poco había cambiado nada, estaba preparada para hacer frente a un desalojo y todos y todas recordamos también el fracaso de la burguesía. Ya advertía la asamblea del gaztetxe de Maravillas hace más de una semana las intenciones del gobierno de navarra de entrar al gaztetxe bajo estúpidas excusas técnicas: “No es mas que una burda maniobra para provocar el desalojo “blando” del Gaztetxe Maravillas, es decir, bajo pretextos técnicos y de conservación de patrimonio, poder precintarnos el local (siempre con la violencia represiva como garante), manipular la opinión pública y echarnos sin mayores consecuencias políticas que un triste informe elaborado por aquellos mismos que nos quieren desalojar.” Y que esta vez no van a caer en la trampa ya que “Sabemos que todo esto no es sino una nueva forma de desalojar el Gaztetxe dado el fracaso de su anterior intento. Que sepan que haremos frente a la represión, venga de la forma que venga”. Las intenciones del gobierno de navarra con este nuevo ataque de hoy son cristalinas. Son las mismas que los que quieren desalojar el gaztetxe Kijera de Donostia, las mismas de los que dieron recientemente una paliza a la juventud de Gasteiz y se llevaron además a la cárcel a un joven, las mismas que en el mismo lugar intentaron entrar por las bravas en un local feminista ocupado, o las mismas de los que subvencionan a empresarios de las huertas de Peralta mientras mandan a la policía contra los trabajadores. Las mismas en definitiva de los colaboradores de los que rompen ventanas a tiros en Amurrio. El capital, sus amigos y los aspirantes. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka garaia da!)



  • La trampa de la España republicana
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    07/01/2019
    Hace días hablábamos sobre cómo la campaña de Maragall y Colau en Barcelona se centrará en utilizar el auge de Vox para españolizar las próximas elecciones municipales y así evitar que la capital del país se conciba como la pared maestra de un futuro estado. Teníamos toda la razón, lo cual ya no es noticia, y como ha podido comprobar cualquier espectador atento a la actualidad, se está diseñando un idéntico gesto político en el ámbito nacional. Esta misma semana, la prensa de la tribu se ha dedicado a excitar el canguelo de la población con el posible desembarco de la ultraderecha en el Congreso, y los partidos catalanes se han apresado a copiar concienzudamente la propuesta del cordón sanitario contra Vox ideada por los asesores de Ernest Maragall; así Gabriel Rufián, que hace poco ofrecía a Pedro Sánchez un “frente antifascista” contra el partido que ha protagonizado la acusación particular en el juicio contra los presos políticos. La trampa es tan vetusta como habitual, porque en el alma de todo buen independentista-autonomista siempre se hallará la tentación de abandonar sine die la unilateralidad, apelando al espíritu solidario con los republicanos españoles. Los catalanes, es cosa de siempre, somos gente de pretensión moral, y nos excita creernos salvadores de la otredad, aunque ésta esté encantada de haberse conocido tal como es. Ahora que los jefazos de ERC y Convergència están tan preocupados con Vox, sería oportuno recordarles que la mejor forma de haber evitado el fenómeno en cuestión era la independencia efectiva; de hecho, la emergencia de Vox y la España que esta formación representa siempre había configurado una realidad latente (que Aznar escondió con mucha inteligencia en los aparatos ideológicos del estado) y que, como ejemplifica su candidato andaluz, sobrevivía muy en forma en ámbitos como la judicatura. El nuevo abracadabra del procesismo para alargar (todavía más) el camino hacia la tierra prometida será inventar este frente común contra la intolerancia, el fascismo, o ponga usted ahí la catástrofe que más quiera. Todo ello, traducido a la realpolitik y por mucho que convergentes y republicanos se nieguen a contarlo a sus electores, pasa por intentar reafirmar la presidencia de Pedro Sánchez con la ayuda de Podemos. Volvemos, cabe insistir en ello, a la teoría del mal menor: nosotros haríamos la independencia, pero de momento todavía tenemos curro intentando alejar el fascismo de España. La trouvaille sorprende no sólo por la ya dicha y cansina tendencia evangelizadora del nacionalismo, sino porque ello esconde la misma voluntad de sumisión del soberanismo a futuras acciones de la derecha española como la aplicación del artículo 155, una medida que los partidos indepes acatarían de nuevo en caso de reedición del invento. Si el soberanismo quisiera combatir de veras a la ultraderecha y abandonar cualquier tentación intolerante, lo tendría muy fácil: que no acate las sentencias del juicio del 1-O (como prometió Quim Torra en el discurso del TNC) y que libere a los rehenes del gobierno español de la prisión de Lledoners. Acto seguido, que publique la declaración de independencia en el DOGC y que proceda a aplicarla. En un país libre, y que nadie se asuste, Vox formaría parte de los problemas del vecino, no de los propios. Pero esto, mireusté, requiere demasiada valentía. Y es mucho más fácil, como ya hemos visto, hacerse el misionero o el mártir que no el liberador. Y buen año a todos, queridos lectores de El Nacional. Y mucha paciencia, que falta hará. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Carta a Francisco Cuenca
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    04/01/2019
    Señor Francisco Cuenca, permítame que le diga, con el debido respeto a la ciudad de la que es alcalde, amada siempre Granada, que usté es un idiota y un cobarde mentecato. ¿Hace falta que se lo repita? Engreído espadón católico apostólico españólico...para qué? Qué le vas a dejar a las derechas pal año que viene, figurín? No te da vergüen llenar la Gran Vía de fantoches muertos y fantoches impropios del lugar? Acaso el glorioso tercio legionario ya era adscrito a la autoridá? Dime: tú qué discurso político tienes? Tú piensas? Por la salú de Miguel Rios que está vivo y la de Carlos Cano y de Enrique Morente, que, manque no lo están, son más vivos que tú, date cuenta de que ya no eres na, no eres chicha ni limoná, apenas un chaqué un collar una espada y una sonrisa falsa fatua estúpida... inservible a no ser pa desfilar en 2020 como macero; te lo digo. Jose Luis Ortiz Nuevo



  • ¿Cordones sanitarios frente a Vox?
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    31/12/2018
    Tras el pacto PP-Ciudadanos y los iniciales trapicheos de éstos con VOX a fin de asentar en Andalucía unas instituciones netamente de derechas, hay quienes critican a aquellos por no crear como en otros países (Francia, Suecia,....) un cordón sanitario en torno a ese partido, Vox, que dicen amenaza la propia democracia y sus libertades. Así, Rafael Simancas, portavoz adjunto del PSOE en el Congreso, ha calificado esto de vergonzante pues supone dar legitimidad a “los herederos del franquismo”, es decir, a Vox. Pero adjudicar a VOX la herencia franquista es algo más que un simple error de apreciación. Cuando algunos afirmamos que durante la llamada Transición no hubo ruptura democrática, no nos referimos a algo político-conceptual, sino a algo mucho más material. Hablamos de que todo el entramado político-policial-militar-eclesial-judicial-económico del franquismo pasó intacto al nuevo régimen, reconvertidos sus miembros, eso sí, en fervientes “demócratas”. Me refiero en primer lugar a Juan Carlos I, designado por Franco sucesor suyo en 1969, quien entonces reconoció “la legitimidad política surgida del 18 de julio de 1936, en medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes pero necesarios para que nuestra Patria encauzase de nuevo su destino”. Y a pesar de eso, la Constitución le nombró Jefe de Estado, otorgó el mando supremo del Ejército y regaló una inviolabilidad civil y penal absoluta. A mencionar también los miles de fascistas del Movimiento, Falange, Frente de Juventudes, Sindicato Vertical, Sección Femenina..., nombrados a dedo y trasvasados luego a los nuevos espacios democráticos, sin ser ninguno de ellos cesado por su complicidad con el criminal régimen franquista. A recordar igualmente la conversión del Tribunal de Orden Público en la moderna Audiencia Nacional, la de la siniestra Brigada Político-Social franquista que paso a dirigir la nueva Policía Nacional y el grueso de aquella jerarquía militar, uniformada ahora con ropajes constitucionales y de la OTAN. En otro ámbito, los banqueros y empresarios que financiaron el golpe del 18 de julio fueron premiados con unas leyes sindicales y laborales con las que sobreexplotaron a la clase obrera durante décadas. Una clase que hizo su agosto con el uso y abuso de la mano de obra esclava formada por 400.000 prisioneros políticos que levantaron carreteras, pantanos y obras públicas. y luego se convirtió en la moderna casta empresarial que hoy copa el IBEX-35. Finalmente es preciso señalar a esa Iglesia que a pesar de haber bendecido el golpe militar-fascista del 18 de julio calificándolo como Cruzada y apoyado durante cuarenta años la Dictadura, mantuvo la gran mayoría de los inmensos espacios de poder que poseía (religiosos, educativos, asistenciales, civiles...) a cambio de dar sus más santas bendiciones a aquella Transición. No es casualidad por ello, sino todo lo contrario, que la derecha estatal que hemos conocido en las últimas décadas, es decir, el PP, sea heredera directa de la Alianza Popular de Fraga y naciera tras fagocitar este partido a la UCD reformista de Suárez, que no al revés. Y así fue que el PP se cimentó sociológica y políticamente sobre el espectro más derechoso y franquista de todos los que apostaron por aquella gatopardiana Transición. Por eso es que nunca ha existido desde entonces en el Estado español una derecha que fuera mínimamente liberal o democrática (de republicana, mejor ni hablamos). Tras las pasadas elecciones andaluzas y el ascenso de VOX mucha gente, con razón, ha señalado la influencia que en ello ha tenido la era Trump y el importante ascenso del fascismo europeo. Bastante menos se ha hablado, sin embargo, del poder que todos esos cientos de miles de personas a las que antes nos hemos referido han seguido manteniendo en distintos espacios políticos, policiales, administrativos, episcopales, militares y mediáticos, permitiendo la continuidad de un franquismo que ahora emerge electoralmente. Espacios éstos en torno a los cuales, durante los últimos cuarenta años, los franquistas recauchutados han tejido pacientemente nuevas redes de poder. La Transición negó la ruptura democrática y ahora el viejo franquismo llama de nuevo a nuestras puertas. Pero no es solo VOX quien golpea con sus aldabas, como afirma Rafael Simancas. Reclamar hoy al PP y C’s que pongan un “cordón sanitario” en torno a Vox es pedir peras al olmo, pues el ADN de estos tres partidos es común. Por eso, los cordones sanitarios que pondrán serán en torno a los de siempre: los independentistas, la izquierda alternativa, el sindicalismo de confrontación, la juventud insumisa, las feministas..., pero no para VOX, ni para los varios cientos de generales, almirantes y coroneles en la reserva (los de servicio activo no han enseñado aún la patita) que acaban de reivindicar hace solo unos meses la figura de Franco, sin que ningún fiscal haya iniciado actuación alguna contra ellos por apología del terrorismo. Por supuesto, no pretendemos hacer tabla rasa de estos tres partidos, PP, C’s y VOX, y decir que todo es lo mismo. No, no se trata de eso. Si C’s y VOX han surgido en los últimos años de la mano de importantes centros de poder económico, empresarial y fáctico, ha sido porque el PP, sacudido por la crisis y la corrupción, estaba siendo incapaz de tapar las grietas que se estaban abriendo en el edificio institucional nacido en la Transición. “Para rebañar hoy a fondo el plato, mejor utilizar tres cucharas más pequeñas, que una sola grande”, parece decir el IBEX 35 y el generalato. El franquismo, aunque invisibilizado en gran medida, siempre ha estado presente durante estos años agrupado en torno a distintas fundaciones, círculos privados, selectos clubs, salas de oficiales y reducidos grupos fascistas. Pero hoy ha saltado a la calle, a los medios y redes y comienza a entrar también en las instituciones. Es preciso por ello hacerle frente en todos y cada uno de estos espacios. Pero la estrategia a levantar no pasa por situar a la extrema derecha de VOX como referencia central en esta tarea, sino por situar de nuevo sobre la mesa la exigencia de aquella ruptura democrática y social que nos robó la Transición. La lucha contra el nuevo franquismo y la extrema derecha no pasa pues por recuperar su espíritu, sino por romper amarras con aquello que aquella dejó atado y bien atado. (Fuente: Viento Sur / Autor: Sabino Cuadra)



  • Memorias de la URSS
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    28/12/2018
    Se cumplen estos días un nuevo aniversario de la desaparición de la URSS. La Unión Soviética marcó, no sólo a nivel personal, mi juventud, pienso que varias generaciones fueron de manera directa marcadas e ilusionadas por el gigante comunista, por la patria del socialismo (como decíamos en aquella época…) Sabíamos que existía (y de qué manera además, el imperialismo) pero también sabíamos que estaba para contra restarla el gigante soviético y su inmenso poderío militar. Su caída, ¿porque no reconocerlo?....fué un duro golpe anímico del que nos costó años levantarnos, pero pasados los años podemos y debemos analizar aquellos sucesos y aquellos años de manera más acertada. Quizás lo primero que debamos decir es que la caída de la URSS no fue obra de un solo hombre sino de una nueva clase social que anidó en el interior del PCUS y que con muchísima paciencia esperó su momento. Una burguesía de nuevo tipo fue creciendo dentro del partido y en forma de burócratas, de chupatintas, de parásitos fue copando los puestos de dirección del partido bolchevique. Esta clase social, ya tuvo forma consistente a finales de los 70 y se vio con fuerza suficiente para “asaltar los cielos capitalistas”. Poner en la secretaría general a “su” hombre era ya cuestión de tiempo. Tras el impass de Bresnev, Chernencko y Andropov, vieron llegado ese momento. Es cuando deciden colocar al frente del partido al socialdemócrata Gorvachov que empezó la tarea de reimplantar el capitalismo en el estado multinacional. Con la excusa de la regeneración del socialismo, poco a poco, se fue desmantelando la obra de Lenin y de aquella generación que logró realizar la revolución más ilusionante de la historia. Pero ya en aquellos años algunas voces empezaron a dar la voz de alarma acerca de lo que ocurría en Moscú. Videos de aquellas voces hay por decenas en YouTube y quizás el más vibrante es el discurso de Fidel aquel 26 de Julio de 1991 en Santiago de Cuba ( https://www.youtube.com/watch?v=Yw0C8ZPua1U ) Desgraciadamente Fidel tenía razón…la URSS se encaminaba hacia la recomposición del capitalismo y hacia su disolución. ¿Cuándo surge la nueva clase social que tras tomar el poder, decide acabar con el socialismo en la URSS? Es muy difícil responder a esta cuestión, pero no hay un momento concreto en el que se pueda situar el nacimiento de esta burocracia. En realidad se trató de un proceso histórico que no pudieron o no supieron atajar a tiempo. Tampoco es justo situarlo en el famoso 20 congreso del PCUS. En época de Stalin, elementos burócratas ya habían dado “señales de vida” y tampoco se fué capaz de neutralizarlos. Lo cierto es que con Stalin, los elementos reaccionarios tenían muy poco margen de maniobra (como debía hacerse) aún así estaban ya operando. No es casualidad que muchos historiadores hablen de la muerte de Stalin, como de un asesinato por parte de esta gente. Fue Fidel (De nuevo Fidel, dando en la clave) quien en una entrevista con Tomás Borge mejor definió la figura de Stalin. Sin obviar los errores que cometió, criticando sus excesos que le llevó a ejecutar a comunistas sinceros, lo cierto es que Fidel reconocía sus muchísimos aciertos y sus aportaciones en la época en que le toco dirigir la URSS. Lo cierto es que la URSS estaba “abriendo camino”. Ninguna experiencia había anterior en la cual buscar referencias. El socialismo se construía sobre la marcha, cometiendo errores, rectificando y así ir acumulando experiencia. Lo cierto es que la presión del imperialismo ahí estaba, obligando a la URSS a reservar miles de millones de rublos en defensa y en armarse para defenderse de la agresividad de la banda criminal OTAN. Dinero que hubiese sido muy importante reservarlo para elevar el nivel de vida de la ciudadanía soviética. Lo cierto es que en un país multinacional, lo peor de la reacción mundial, iglesias incluidas activaron viejas rivalidades entre las repúblicas, creando un nacionalismo chovinista, por no decir fascista que nada tiene que ver con la auténtica autodeterminación que por cierto reconocía la constitución soviética. Lo cierto es que tras los éxitos económicos de los años 60-70 en los años 80 atravesaron cierta crisis económica, pero si somos sinceros nada comparable a la actual crisis capitalista En realidad esta clase social, compuesta por el aparato del partido, burócratas y otros elementos de carácter parasito no lo tuvo muy complicado para derribar la URSS que de la mano de Gorvachov era ya un coloso con pies de barro. Darle un último empujón, sacar a la calle a lo más reaccionario, analfabeto político (los peores analfabetos decía Bertol Brecht) y lumpen del país les bastó como justificación para culminar su golpe de estado, que finalmente escenifico el borracho de Yeltsin en 1993. ¿Existían comunistas en la URSS? Por supuesto, la inmensa mayoría de la militancia del Komsomol Leninista y del PCUS eran comunistas sinceros. La inmensa mayoría militantes de base o cuadros medios que no pudieron hacer casi nada por evitar el derrumbe del país. Porque la inmensa mayoría de los dirigentes del Comité Ejecutivo del partido eran de la nueva clase social antes citada y tenían en sus manos los medios de comunicación, el ejército y la policía. Sumen a eso el trabajo de ilusionismo político de Gorvachov y encontramos por qué los comunistas sinceros apenas nada pudieron hacer ante la involución reaccionaria. Hoy 27 años después tenemos una Rusia reaccionaria y capitalista que si bien ha vuelto a ser un agente internacional de primer orden y logra parar los pies a los planes del imperialismo en Siria, Venezuela y más lugares, no debemos olvidar que ni Putin es Lenin, ni mucho menos es comunista, ni siquiera socialdemócrata ni la actual Rusia es la URSS. Tenemos también una mayoría de ciudadanos rusos que añoran el socialismo, que no permiten que nadie menoscabe su pasado reciente comunista y que vuelve a movilizarse y a salir a la calle en defensa de su jubilación justa, de sus derechos sociales, que están siendo atacados por las políticas derechistas de Putin. Y sobre todo tenemos una experiencia histórica para no ir a ciegas. En futuras revoluciones ya se podrá contar con el análisis de la experiencia sovietica y así ver cuales fueron sus aciertos y sus errores, estos últimos para no volver a cometerlos. Y los comunistas de todo el mundo tenemos motivos y argumentos para sentirnos orgullosos de lo que fué la URSS. No debemos olvidar que la URSS acabó con el nazi-fascismo de entonces, que llevo a una sociedad que vivía casi en el medievo a explorar el espacio, que fue la primera vez que se llevó a la practica el feminismo, pero el de verdad, el feminismo socialista, no el feminismo postmoderno y en ocasiones reaccionario, que acabó con el analfabetismo en una sociedad casi ignorante para hacer uno de los sistemas educativos más avanzados del mundo, que la solidaridad era algo más que una palabra en el diccionario para ser una actitud en el día a día, creo un sistema sanitario superior y universal….y tantas cosas más. Todo eso perdieron los pueblos que vivían en la sociedad socialista hace 37 años. La tarea ahora es volver a crear socialismo, como decía antes….aprendiendo de lo bueno que nos enseñó la URSS y no repitiendo sus errores.
    Andoni Baserrigorri



  • Lo que avanza en Andalucía no es el fascismo sino la lucha antifascista
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    27/12/2018
    Por razones muy comprensibles, muchos izquierdistas convencidos no entienden -ni admiten- que los trabajadores voten “a la derecha” y, como es natural, mucho menos aceptan que voten “a la ultraderecha”. Lo más “natural” es que un obrero vote, y que vote, además, “a los suyos” que son los partidos “de izquierda”, es decir, esas bandas de papanatas que llevan las siglas del PSOE o de Podemos. No hay más que leer las montañas de artículos que han escrito los “expertos” sobre las elecciones en Andalucía para darse cuenta del cúmulo de niebla que muchos acumulan en sus cabezas. Se trata de saber si los trabajadores han votado o no a Vox, para lo cual hay que analizar cada pueblo y cada barrio y comprobar los resultados electorales. Luego hay que despotricar de la chusma ignorante que tiene “la culpa” del auge de “la ultraderecha” porque votan a quien no deben, porque no tienen “conciencia”... A diferencia de los que votan a “la izquierda”, que lo hacen -según parece- por una elevada conciencia política... A veces no es extraño despreciar a toda una clase social explotada diciendo que “eres más tonto que un obrero de derechas” y otras estupideces parecidas. El pensamiento burgués, que es esencialmente cutre en estos tiempos que corren, supone que los votos son representativos de la sociedad, es decir, que la reflejan. Cuando los votos se inclinan hacia “la ultraderecha” es porque la sociedad se inclina hacia ese costado. En la medida en que, a su vez, la sociedad es mayoritariamente obrera, quienes deberían ganar todas las elecciones son esos izquierdistas del tipo PSOE o del tipo Podemos. Si no es así es porque algo falla o, mejor dicho, es porque todo falla, es decir, porque ese tipo de planteamientos con los que la burguesía se enreda la cabeza son absoluta y rotundamente falsos, como se ha demostrado cientos de veces desde que se celebran elecciones. En fin, el cretinismo político burgués es incapaz de ir más allá de los sondeos y los recuentos, sin que jamás se detenga ni por un momento en reflexionar acerca de quienes no votan, por más que los porcentajes, como en Andalucía, se acerquen casi a la mitad del censo. De la abstención no habla nadie nunca, por elevada que sea... No vaya a ser que el tarro de las esencias salga al descubierto, como el genio de la lámpara de Aladino. En todo este tipo de concepciones subyace también un cierto mecanicismo entre la condición social (real) y su reflejo (ideal) en la conciencia, de tal manera que el obrero (el ser social) “debe ser” o inclinarse hacia su propia clase, hacer causa común con ella. ¿No es la conciencia un reflejo de la condición de clase?, o mejor dicho ¿no debería ser así?, ¿se equivocan acaso los materialistas? Si la sociedad burguesa funcionara de una forma mecánica, la dominación no sería posible. La minoría no podría someter a la mayoría. Para ello es necesario que una parte de la mayoría, es decir, de los trabajadores, renieguen de su clase y, en definitiva, de sí mismos, de su condición social. En todas las sociedades que ha conocido la historia, una parte de los oprimidos juega a favor de los opresores. Una parte de los esclavos está a favor de la esclavitud. En África una minoría negra, autóctona, es la correa de transmisión del imperialismo. En las cárceles, los “cabos de vara” son presos que sostienen el régimen de los carceleros. No es posible quebrar un sistema de dominación sin acabar con los cómplices que nos rodean y que se hacen pasar por “uno de nosotros”. El Estado burgués necesita imperiosamente traidores, renegados, vendidos... Por ejemplo, los sindicatos “amarillos” son casi tan viejos como los “rojos”. Si ese tipo de organizaciones no aparecen en el escaparate, la propia burguesía tiene la necesidad de crearlos y promocionarlos porque son imprescindibles. No es posible emprender ninguna batalla seria contra el capitalismo sin denunciar a las garrapatas y parásitos adheridos a las luchas populares, por más que juren y perjuren que también quieren cambiar una sociedad que es injusta y que son casi como nosotros mismos: progresistas, antifascistas e incluso revolucionarios. Es algo que el movimiento obrero conoce desde su mismo origen. No es tan complicado y tiene, además, nombres y apellidos de partidos políticos, sindicatos y personajillos de la farándula que viven del cuento, de las subvenciones y las tertulias de los medios de comunicación. Si la clase obrera no les vota, y mucho más si deja de votar, como en Andalucía, no sólo no es síntoma de un “auge de la ultraderecha” sino todo lo contrario: de que vamos avanzando. (Fuente: La Haine / Autor: Juan Manuel Olarieta)



  • Cita en Narila 450 años después
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    26/12/2018
    Conmemoración de la Rebelión de la Alpujarra encabezada por Aben Humeya Manuel abre la cancela de su finca a medio centenar de andaluces, sonriente estrecha la mano de todos y cada uno, que le agradecen su desinteresado acogimiento, y les conduce, entre gallinas, alcachofas y patatas tempranas, hasta el “Olivo del Moro”, que es como “toda la vida de Dios” ha sido conocido en Narila, un pequeño núcleo de población del término municipal de Cádiar (Granada). El “moro” no era otro que Fernando de Córdoba y Valor, quien cambió su nombre e hizo valer su linaje para encabezar la sublevación morisca contra el incumplimiento de las Capitulaciones firmadas con los Reyes Católicos. Esta Nochebuena hará 450 años del levantamiento de lo que el historiador almeriense Valeriano Sánchez Ramos denomina “nación morisca”, cuando los "moriscos de paz" no pudieron aguantar más injusticias y humillaciones y estallaron contra los colonos castellanos. Las diputaciones de Granada y Almería han organizado a lo largo de este año que acaba, una serie de eventos conmemorativos de aquel hecho histórico, y en concreto la almeriense inició los actos el 14 de junio, con una conferencia del historiador Valeriano Sánchez Ramos a la que siguieron ponencias, rutas, jornadas y exposiciones por toda la provincia organizadas por el Instituto de Estudios Almerienses en colaboración con los Ayuntamientos de Berja, Vera, Huécija, Canjáyar y Ohanes, y con títulos como “La rebelión de los moriscos en tierras almerienses. Un conflicto del Siglo XVI con una difícil convivencia”, “El alzamiento de la Baja Alpujarra y la cruenta batalla de Berja” y “La guerra morisca en la Axarquía almeriense. El cerco de la ciudad de Vera por Abén Humeya”. Igualmente se ha editado un recetario y se ha hecho una exposición con vestimenta de la época. Al margen de estas convocatorias oficiales, también la Asociación de Amigos de la Alcazaba ha ido realizando su propio programa de charlas para divulgar este acontecimiento histórico cuyo origen está a caballo entre las dos provincias andaluzas. También al margen de lo oficial, el Centro Andaluz del Pueblo de Almería (CAP) Javier Verdejo y los de otras provincias andaluzas, como el de Huelva o el de Granada, han querido tener un recuerdo para un momento clave en la historia, y lo han hecho acudiendo al lugar donde todo comenzó. Manuel lleva a sus invitados hasta el Olivo, al final de la finca, al borde de un balate que linda con otra varios metros más abajo, lo que permite ver las raíces agarradas a la misma tierra de hace cuatro siglos y medio. Como una metáfora, el tronco principal está talado, pero de ese mismo pie arrancan ramas crecidas hasta conformar otros olivos, fuertes, sanos y jóvenes. Fernando de Córdoba y Válor había nacido cristiano en Granada, hijo de una noble familia andalusí que se convirtió tras la Conquista castellana, y llegó a ser Caballero veinticuatro de la ciudad de Granada, es decir miembro del cabildo municipal. Cuando Felipe II decide romper las Capitulaciones suscritas por el rey Boabdil con Isabel y Fernando, y después de unos intentos de evitar esa ruptura con la legalidad, acabó estallando una insurrección en toda la Alpujarra, pues los moriscos de paz eran desprovistos de sus propiedades, pero también se les conminaba a la conversión forzosa o la expulsión, por lo que Fernando se unió a la sublevación, abjurando de las creencias cristianas y tomando el nombre de Muhammad ibn Umayya (que ha pasado al castellano como Abén Humeya), como descendiente de los Omeya. Según la historia, fue en este olivo de Narila donde de Aben Humeya fue proclamado rey de Andalucía. Finalmente resultó asesinado en su palacio de Laujar de Andarax el 20 de octubre de 1569, aunque la rebelión, que llegó a contar con 25.000 combatientes, se mantuvo. Carlos Ríos, miembro del CAP Blas Infante de Granada, participante en el acto, llamó la atención sobre la falta de interés de las administraciones públicas por poner en valor un lugar tan emblemático como este, y que tengan que ser entidades independientes quienes lo hagan. Del mismo modo vinculó aquellos sucesos al devenir de la historia andaluza, la desposesión de la tierra, y la alienación cultural, entre otras cuestiones, siendo un hito "en la lucha del pueblo andaluz contra las injusticias y las humillaciones". La representante del CAP almeriense, Mariví Colomina, hizo un recorrido por la biografía de Aben Humeya y los hitos más importantes de la rebelión alpujarreña, relacionándolo con el “complot de Tablada” del que fueron víctimas Blas Infante y su candidatura en la II República, calificándolos como “intentos de recuperar la soberanía” y enmarcó este acto en el “homenaje a los moriscos como parte de la lucha por la liberación del pueblo andaluz”. El acto fue cerrado con el himno de Andalucía y el grito de Tahia Al Andalus Horra (Viva Andalucía Libre). Fuente: https://www.noticiasdealmeria.com/noticia/149802/almeria/cita-en-narila-450-anos-despues.html?fbclid=IwAR1egnyk-NHXRwSCAyHYivSjnL8DWqVTbbHulf0t1y9PFPx76gfFI7O83EE  



  • Las mentiras de la inmigración ordenada
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    26/12/2018
    El eslogan de ¡fuera inmigrantes! se hace cada vez más fuerte en los discursos de la derecha reaccionaria. Las voces progresistas se afanan en contrarrestar estos discursos ultras y los titulares de medios alternativos se llenan de datos sobre la aportación de los inmigrantes a la Seguridad Social o al producto interior bruto. En esta misma línea, CTXT publicó recientemente una entrevista a Lant Pritchett, economista y profesor en Harvard, que proponía una salida a la catástrofe demográfica de Occidente basada en permitir una inmigración en masa, regulada y sin derechos políticos. Las polémicas opiniones han sido escuchadas y valoradas por esas voces progresistas, pues que un execonomista del Banco Mundial diga que Europa necesitará más de 200 millones de inmigrantes en los próximos 30 años, puede ser útil frente al discurso de ¡fuera inmigrantes! Sin embargo, estas propuestas se basan en una falacia de base: el sistema capitalista no tiende al pleno empleo, por lo que supeditar los flujos de  inmigración a las necesidades de mano de obra del mercado nunca ha sido su objetivo. Así pues, toda propuesta de ordenar la inmigración en base a la oferta de trabajo está condenada al fracaso porque no responde al interés real del mercado, y por ende al de la política migratoria, que es disponer de una mano de obra barata y servicial. Esto de ordenar la inmigración en pos de las ofertas de trabajo del mercado no es ningún invento; es lo que la política de extranjería en todos los tiempos, también la del Estado español, ha escrito sobre el papel aunque en la práctica se evidencie que es mentira. No se quiere que los inmigrantes cubran los puestos de trabajo desocupados, se quiere tener una bolsa de pobreza desempleada y con miedo a la expulsión que esté dispuesta a trabajar mucho por poco y abarate los salarios. El preámbulo de la ley de extranjería dice: “[la inmigración] debe adaptarse a nuestra capacidad de acogida y las necesidades reales de nuestro mercado de trabajo”. La columna vertebral de la política de extranjería de este país supedita los derechos de ciudadanía, es decir, la regularización de los inmigrantes, a tener un contrato de trabajo. Para la obtención de los permisos de residencia, para la renovación o para la reagrupación familiar es necesario un contrato. Además los inmigrantes solo pueden optar para el primer permiso a los trabajos que son catalogados como de difícil cobertura en una provincia determinada. La inmigración rotativa y ordenada también está contemplada en nuestro ordenamiento a través de la figura del contrato en origen por temporada, como el de las trabajadoras marroquíes de la fresa de Huelva, que se realiza según las necesidades de la campaña agrícola. En el papel queda claro que la ordenación del flujo de inmigrantes depende de las necesidades de mano de obra del mercado. Pero el papel lo aguanta todo. Veamos ahora cómo lo desmiente la práctica. En el Estado existían a principio de 2018 en torno a 825.000 inmigrantes en situación irregular. Estos datos no son exactos, es el resultado de restar a los extranjeros censados aquellos que sí conocemos que tienen permiso de residencia. Pues bien, a pesar de la retórica de la persecución de la inmigración ilegal solo se expulsaron a 785 inmigrantes en 2017 según Eurostat, un tercio de los procedimientos que se iniciaron. Los no expulsados se quedan en un limbo jurídico “sin papeles” con el beneplácito de la Administración. Estos datos confirman que la inmigración ilegal no es tan perseguida y que se mantiene de manera irregular intencionadamente. Estos inmigrantes irregulares son las cuidadoras domésticas y las jornaleras, entre otros, que trabajan mucho por poco, gracias al chantaje continuo de la expulsión. El miedo es productivo para crear una mano de obra más barata y servicial. La patronal fresera de Huelva lo sabe y por eso existen los asentamientos chabolistas en torno a las plantaciones. Los propietarios de los invernaderos de El Ejido que votaron a Vox en las andaluzas, a pesar de que su mano de obra es inmigrante irregular en gran parte, también lo saben. La ordenación de la mano de obra inmigrante en base a las necesidades del mercado es una falacia, es solo una estrategia para mantener bolsas clandestinas de mano de obra barata a fin de reducir costes labores para la patronal, como también lo son el incremento de los contratos temporales, el abaratamiento del  despido, y descuelgues de convenios que afectan a la población autóctona. La inmigración, más que productiva para el mercado, es productiva para la alianza necesaria de las personas trabajadoras en pos de la conquista de mayores cuotas de derechos y justicia social. (Fuente: ctxt / Autora: Pastora Filigrana)



  • Comunicado Navideño de la Asamblea Interprofesional de Granada
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    25/12/2018
    Primero fue Pablo Hernández de Cos (actual gobernador del Banco de España). Después Millán-Astray (actual presidente y diputado del PP en el Congreso). Luego Albert Primo de Rivera (presidente del Partido de la parte rica de la Ciudadanía). Entremedias abrieron la boca los guardianes de los intereses del BBVA y otras grandes empresas de las que parten y se reparten el bacalao. Ahora le ha tocado el turno a José Luis Feito (presidente del Instituto de Estudios Económicos). Si en capítulos anteriores éste último impresentable nos proponía ir a trabajar a Laponia y dejar de cobrar el paro ahora nos propone la profecía del empleocidio según la cual elevar los salarios mínimos y enanos a salarios de supervivencia absoluta pone en peligro la creación de empleo, la existencia de España, su alegre monarquía y la humanidad. Con la profecía del empleocidio o, para usar mayor rigor científico, conjetura del empleocidio llegamos de pleno a un paradigma que ha de definir los contextos y contornos de la norma de la explotación del capital en la actualidad basada en la extensión de la jornada laboral y su intensificación hasta que los cuerpos aguanten con una reducción drástica del salario hasta llegar incluso a niveles en que no garanticen si quiera la supervivencia. Todo sea por los números y brotes verdes en la bolsa, las ganancias de los empresarios y los felices intereses de la banca. Es la teoría general de la relatividad salarial, según la cual el salario no es una constante inamovible ni tiene tampoco porqué ser un sueldo precario constante. El salario ha de estar en relación a otras formas de ingresos. Puede incluso que incluso no sea, no exista: puede ser que se trabaje completamente gratis y no pase nada. Pero en lo fundamental, según esta teoría, de lo que se trata es que el coste de reproducción de la fuerza de trabajo no sólo ha de depender obligatoriamente de la remuneración salarial que abone el empresario, sino que ha de relacionarse o apoyarse en otros factores como un trozo de la pensión de los padres, un préstamo de un muy buen amigo o amiga, un esporádico robo y aquí te mato en el supermercado, una ayuda pública para pobres (sea por que a uno o a una le pase una “pobreza energética”, una “pobreza alimentaria”, una “pobreza textil”, una “pobreza inmobiliaria”, una “pobreza educativa” o cualquier tipo de pobreza que se inventen). Una noticia que ya no es noticia: Casi trece millones de trabajadores y trabajadoras, el 28 % de la población vive ya en riesgo de pobreza y exclusión social. Si llegar a fin de mes amenaza con convertirse en un milagro para cada vez mayores segmentos de la población trabajadora, que significará llegar vivo y salvo al final de año. Antes de mostrar y exponer nuestra alternativa (la teoría sobre el empresariocidio) queríamos refrescar la memoria un poco. crisis económica Lo que representaron con nombre publicitario de crisis económica en lugar de crisis capitalista (que suena peor) no acabó todavía a pesar de que podamos (o queramos) pensar lo contrario. Esta crisis no sólo opero (y opera) destruyendo capital y ante todo fuerza de trabajo como modo de recuperación de beneficios del capital. No sólo operó (y opera) contra el trabajo por medio de una reducción del precio de la fuerza de trabajo disminuyendo la remuneración general de la clase trabajadora, es decir, pegando un buen mordisco a la masa salarial en su diversa composición (salario directo, salario indirecto, salario diferido) y en los distintos segmentos de la población trabajadora (según rama, sexo, nacionalidad y mil y una brechas y caras de la misma clase obrera…). Hoy por hoy la masa salarial sólo representa el 47,3% del PIB. Es el dato más bajo de toda la serie histórica. Dejando a un lado todo el rescate a la banca y a los negocios ruinosos de los capitalistas, así como las ingentes subvenciones y descomunales bonificaciones a los negocios privados de las grandes industrias del transporte, la construcción, la energía, etcétera, así como la montaña de horas extras impagadas a los trabajadores y trabajadoras… en este tiempo, dentro de la economía capitalista española han conseguido transferir más de 40.000 millones de euros desde los salarios a los beneficios del capital. El trasvase de rentas desde los salarios hacia el capital ha sido el gran asunto que ha ocupado (y ocupa) el primer lugar en la agenda de los empresarios y sus representantes en el gobierno y en el resto de los aparatos del Estado. El objetivo ha sido (y continúa siendo) obtener más beneficios con menos salarios para continuar acumulando capital. “Producir mas con menos” que diría el extinto Mariano Rajoy. De este objetivo se obtiene otra derivada: la de menos salarios para todos (o casi todos) y menos asalariados en general entre todos. Dos ejemplos:
    • Según un reciente estudio de Funcas, los contratos a jornada parcial y el ajuste salarial han producido que los nuevos contratos tengan una menor remuneración que se calcula en un 23%.
    • Durante el tercer trimestre de 2018 el número de trabajadores ocupado se elevaba hasta los 19,5 millones. El cénit de la población activa ocupada data del tercer trimestre 2007 y fue de 20,8 millones de trabajadores.
    Mientras los beneficios envueltos en la bandera de España y escupiendo mala baba galopan desbocados el nivel de destrucción y descuartizamiento del empleo por medio de miles de despidos y millones de contratos que no multiplican ni los panes ni los peces superan los máximos históricos… Y la masa salarial continua su desplome. Para calibrar con mayor exactitud la magnitud del negocio es necesario hacer constar que además se parte de la base de que el coste de una hora de trabajo en España es un 30% más barato que en la zona euro. A unos salarios estancados cuando no menguantes le sigue un pobre nivel de ocupación total con una elevada rotación en el empleo. Este año se superarán los 21 millones de contratos firmados. La temporalidad alcanza a más del 90% de los contratos firmados. La media de los contratos temporales tienen una una duración 49 días de media. A estos aspectos que trazan los contornos básicos de la explotación capitalista en España le sigue una tasa de paro (del 14,55%) que continua superando ampliamente la media de la Unión Europea (el 6,8%). Pero “ya paso el temporal” nos dicen los meteorólogos del capital. No obstante a su pronóstico siempre añaden que “no es hora de acometer grandes cambios” que no soltemos las castañuelas al aire: La senda de “moderación salarial” ha de continuar. Nada dicen de la “glotonería de los beneficios” de los capitalistas españoles cuya única patria es (y seguirá siendo) la cartera. La tasa de paro sigue siendo elevada. La norma es que sea elevada. La tasa de paro es especialmente escandalosa en los segmentos juveniles donde supera ampliamente el 30%. La reducción general de la tasa de paro se debe más a las florituras estadísiticas y a los funestos de efectos para la clase trabajadora de las sucesivas reformas laborales que a una reducción real y efectiva de la misma. Que la tasa de paro pase del 27% a un 15% no no va a ocultar la realidad de la explotación, la sobreexplotación y la precariadad laboral que campan a sus anchas. Se trata de una ilusión estadística basada en el desguace y troceamiento del empleo, la temporalidad, la formas precarias y fraudulentas de contratación que tienden ha difuminar los límites del “estar ocupado” y “estar parado”; a diluir las fronteras entre buscar ofertas en infojobs y descargar una aplicación de Glovo o sucedáneos, o servir unas copas durante un par de horas horas en la barra de un bar. Lo que en su día entró en crisis fueron los beneficios por parte del capital. Eso lo pagamos y lo seguimos pagando todos los trabajadores y trabajadoras a través de la miniaturización de los salarios y los derechos laborales y los recortes en derechos sociales. Con tanta inyección de créditos anabolizantes en condiciones muy favorables y con el aderezo de un par de reformas laborales poco tardaron en recuperase pese a tanta lágrima de cocodrilo derramada. De tal manera que en 2018 se ha encadenado el sexto año de crecimiento de los beneficios empresariales. En el último informe del Banco de España se destaca con gran alegría y excitación que el resultado de las empresas no financieras creció un 59,5% durante los nueve primeros meses de 2018. Eso explica la euforia desatada y el humor desenfrenado de Campofrío cuando nos felicita la Navidad. Es su forma de decir “gracias, por los beneficios dados”. Esta multinacional del chóped sólo en el 2017 aumentó sus ganancias en un 22%. En el mismo orden de cosas el Banco de España también destacó los riesgos de vincular las pensiones al IPC y del retraso del llamado factor de sostenibilidad de las pensiones. El futuro caso del pueblo contra el Banco de España prestar tiempo a la defensa será una perdida de tiempo y una dilación injustificada de la causa procesal. Desde ya, queda declarado culpable. precariedad laboral El rápido curso de los negocios del capital y las políticas de Estado que los acompañan con diligencia operó (y operan) no sólo en el simple y llano incremento de la explotación y del empobrecimiento general de la clase trabajadora. Va más allá. Opera con la represión a la clase trabajadora. La represión y criminalización de su expresión en sus distintas manifestaciones, de su organización y sus luchas en el mundo del trabajo (taller, fábrica, oficina, supermercado, restaurante…) y fuera del mundo del trabajo (en la calle, en el barrio, en la escuela…). Han aprendido bien la lección declarando una guerra preventiva sin cuartel para tener a su disposición una clase trabajadora sometida y disciplinada sin rechistar al régimen de la esclavitud asalariada, predispuesta a la bajeza, al esquirolaje permanente y a la bajada de pantalones, calzoncillos y calcetines a la vez; reduciendo a la clase trabajadora a meros burros de condición sumisa y servil. Cercenan la lucha sindical. Y más allá de está atacan toda posibilidad de la configuración de un movimiento obrero combativo que defienda los intereses de la clase trabajadora, de las clases explotadas en general por el capital. Las proclamas apocalípticas del “sálvese quien pueda”, del “cada uno a lo suyo” así como otros discursos suicidas, racistas y fascistas que vienen a condimentar este escenario no son gratuitos en absoluto. Vienen a enturbiar nuestras tristes, amargadas y explotadas vidas para que no salgamos jamás del hoyo y desgastemos las energías y las fuerzas en una guerra intestina entre los únicos que debemos ser fraternos entre sí: la clase trabajadora. La declaraciones de los representantes de los empresarios (y de éstos mismos),  además de un insulto y una infamia representan una amenaza más a tener en cuenta, un chantaje más que no hemos olvidar jamás. Más temprano que tarde nosotros tendremos que saldar cuentas con ellos. De cara al futuro recordemos todos estos informes, mensajes, anuncios, exhabruptos y ofertas de empleo por llamarlas de alguna manera. Un tribunal popular que en lugar de dictar sentencias dictara justicia los admitirá como prueba contra los acusados. Mientras tanto, no van a parar ni un segundo en tensar la cuerda o apretar los grilletes de la explotación que son la fuente de sus beneficios y de nuestra miseria. Seguirán velando por la única integridad que les preocupa que es la de la propiedad privada, por la defensa de los únicos intereses estratégicos que conocen que son los de la banca y promoción de la única la libertad que les interesa que es la de la libertad de empresa, la libertad para explotar, expoliar, pisotear y humillar a la clase trabajadora. A pesar de los pesares, por nuestra parte, no hemos dudar ni tan siquiera un instante que sólo organizándonos y luchando colectivamente saldremos de este laberinto cenagoso y enviaremos todos esos explotadores, delincuentes de los negocios y criminales financieros al estercolero de la historia para que prueben la mierda de una vez y logren entender que la mierda realmente sabe a mierda, por si acaso lo ignoraran. Salarios de hambre, jornadas de trabajo interminables, contratos leoninos, abusos patronales, despidos individuales, colectivos… a mansalva, paro, muertes en el trabajo, privaciones y carencias, facturas y más facturas, deudas, desahucios, compañeros y compañeras que yacen en el fondo del mediterráneo, miseria, asco y soledad… Cada vez queda más claro la disyuntiva entre la que elegir: De un lado, los que estamos en contra de la explotación, el paro, la pobreza, los desahucios, las guerras, el hambre… De otro lado, quienes están a favor de que suframos la explotación, el paro, la pobreza, los desahucios, las guerras, el hambre… Quizás hemos dejado que la indignación, la rabia, el dolor acumulado y el sufrimiento ante nuestros padecimientos como clase inunde nuestro discurso de fin de año… Y nos hemos olvidado de lo fundamental. Ante el último escupitajo que hemos recibido en la cara antes de concluir este 2018 queríamos exponer una alternativa eficaz y consecuente a la que nos dictan los representantes, agentes comerciales y “community managers” del capital: la teoría del empresariocidio. En modo sintético la teoría propone y concluye que el empresariado debe desaparecer. No entraremos en más detalles. Ni en el cómo, ni en el cuándo ni en el dónde porque no estamos para perder el tiempo con pleitos acerca de la incitación al odio, enaltecimiento del terrorismo y demás subterfugios con los que pretendan enrredarnos los abogados del capital. El empresariado, la patronal, los capitalistas… deben desaparecer.   Feliz Navidad Asamblea Interprofesional de Granada



  • Contra la desmilitarización de los intelectuales y la desintelectualización de los militares
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    23/12/2018
    Argala fue un anti-lider, nunca hizo fuerza fáctica del liderazgo que ostentaba. Argala se crió en un ambiente obrero y nacionalista vasco, pese a ello, Argala de niño era un católico patriota español, ferviente seguidor de primo de rivera al que consideraba un héroe frente a los enemigos del franquismo de los cuales pensaba que eran una horda de asesinos. Argala en aquel entonces apoyaba a franco mientras que sus padres eran de la órbita del PNV, de ahí que tuviera fuertes discusiones con su padre. La enseñanza recibida en la escuela hacía que estudiara con admiración las hazañas de los conquistadores españoles considerando la pérdida del imperio español una desgracia e injusticia histórica que el franquismo trataba entre otras cosas de reparar. Una vez que se libró del lastre de la educación recibida empezó a reordenar sus ideas. Pese a la herencia anti-comunista que todas las clases sociales vascas han recibido del PNV, el caso de su padre era exótico pues pese a profesar un nacionalismo sabiniano también era admirador a su manera de la URSS y el comunismo. Esto hizo que la opción comunista se le presentara más cercana y atractiva que otras opciones. Aunque le surgía una pega frente a ello: su profunda religiosidad. Desde que tuvo uso de razón tuvo ocasión de contemplar la explotación de la clase obrera, aunque sin comprenderla como tal durante mucho tiempo. Aun así, era conocedor del sufrimiento y la necesidad de hacer algo contra ello. De esta manera a los 17 años ingresa en una organización católica, denominada la Legión de María, cuyos objetivos era bucear en la miseria social para consolar a quienes se veían obligados a padecerla. Este tramo de su vida le marcaría para siempre pues llegaría a conocer casos como la muerte de un niño por desasistencia. Progresivamente se le fue haciendo evidente que el consuelo no quita el hambre ni las enfermedades y que la limosna tampoco trae soluciones. A través de lecturas relacionadas con el cristianismo de izquierda y el sacerdocio obrero va tomando temprana conciencia de que existe una división de clases y que estas están enfrentadas. Poco mas tarde iría teniendo una transformación ideológica que dejaría atrás el idealismo social ya que entró en crisis su concepción religiosa de la vida: Empezó a estudiar teoría marxista. Para entonces, el resurgir nacional vasco estaba en marcha. Y ese resurgir nacional junto a su estudio del marxismo hizo que tomara conciencia clara de la existencia de Euskal Herria como nación diferenciada, separada por las armas de los Estados opresores, español y francés; de la división de la sociedad en clases enfrentadas por interés irreconciliables; de que Euskal Herria misma no era una excepción en este sentido, comprendió lo que verdaderamente fue la “evangelización de América” por los españoles y lo que fueron “las cruzadas”, lo que fueron “los rojos” y el “glorioso alzamiento nacional”; que no se trata de que los ricos ayuden a los pobres, ni únicamente de que se aumenten los salarios de la clase obrera, sino de socializar los medios de producción; que para lograr la solidaridad social es precisa una profunda revolución cultural, y que para ello, no basta con la buena voluntad, sino que es precisa una transformación del modo de producción capitalista actualmente dominante por otro socialista; que para ello es preciso que la clase obrera obtenga el poder político; que un aparato de Estado no es neutral y que esto obliga a la clase obrera a destruir el Estado burgués para crear otro propio, que la burguesía recurre a las armas cuando ve en peligro sus privilegios, lo que induce a pensar que si la clase obrera no se plantea el problema en términos semejantes, tendremos ocasión de presenciar muchas matanzas y pocas revoluciones. Se le planteó entrar en ETA y aceptó. Debido a la represión, con 21 años tuvo que huir de su pueblo natal (Arrigorriaga) y entraría a formar parte de la estructura militar de ETA en la que sería sancionado bruscamente por indisciplina al no acudir a una cita. Aunque en realidad Argala de indisciplinado no tenía nada, si no acudió fue por motivos de seguridad. Este castigo le afectaría notablemente hasta llegar a plantearse abandonar ETA y unirse a a alguna guerrilla latinoamericana. No lo hizo y el resto es historia. A veces uno está solo en medio del grupo, y eso le llegó a pasar a Argala, por aquello de que no hay más aniquilación del individuo que la gregarizacion. En la medida en que esta supone la emergencia de un ‘ser’ gregario que anula a todos los individuos del grupo, igualándolos por el nivel más bajo que esté presente; que para cuando se destaque alguna ‘individualidad’ (aunque sea de forma tímida y tenue) deberá de ser diluida (o marginada, cual expulsión del paraíso) en virtud de que representa una grave amenaza al supremo ‘ser gregario’. Convertido en rebaño gregario, una colectividad de individuos queda abocada a la alienación, es decir a la separación de cualquier racionalidad posible. Una sociedad gregaria es fácil de manipular, conducir y exprimir. Anulada en cuanto colectividad o suma de individuos y reducida a la borreguil condición de rebaño en cuanto a miembros. Y evidentemente se sitúa en la antípodas de cualquier horizonte de liberación. Argala en algún momento de su vida tuvo que transitar por el desierto de la soledad. Un bicho raro, que no se ajustaba a los ‘patrones’ predominantes. Tener opinión propia en un rebaño, sea cual sea este, no solo identifica como oveja negra al díscolo sujeto sino que lo condena al ostracismo, cualquier cosa que diga o haga está mal, y debe de comportar una respuesta de oídos sordos, demerimiento y desaprobación por parte de los demás miembros de la gregaria comunidad presentes. Una especie de ‘pecado original’ se esgrime como argumento, que no es otro que el de haberse atrevido a pensar, y encima por su propia cuenta, todo lo cual es genéticamente incompatible con el ‘supremo rebaño’. Argala a lo largo del 74, y tras la expulsión del FO (frente obrero) de ETA en agosto en el tercer BT (Biltzar Ttipia), en cuanto que tal frente reclamaba una separación orgánica. Racionalizará esa tesis precisamente en el FM (frente militar); es decir, que si la lucha armada atraía la represión sobre todos los frentes de ETA, invalidando su labor que era paciente y lenta; tiene la osadía de trasladarla a la misma fuente pertubadora que era el FM. No eran los otros frentes quienes se tenían que supeditar, sino el FM el que tenia que autonomizarse de esos otros. Para el cuarto BT, noviembre de 1974, se produce la separación, y queda explicado en lo que se denominó el Agiri (de 1974), de puño y letra de Argala. Todo esto era una herejía, sencillamente la concepción frentista predominante había sido finiquitada, y se producía una percepción orgánica pero también política distinta; no solo en cuanto que lo militar quedaba organizativamente autonomizado, sino que al mismo tiempo se alentaba a la organización politica, sindical y cultural autonomizadas a desarrollarse. A partir de entonces las tesis de un ‘frente nacional ‘o en su versión ‘frente anti-oligarquico’ etc., quedarán en el pasado y en el olvido. El franquismo habia tenido algunas manifestaciones ‘reconductoras’, un almirante santanderino habia fallecido abruptamente previo vuelo; en la televisión del régimen el conocido como carnicero de Malaga había salido comentando aquello del espíritu del 12 de febrero; Fraga coqueteba con la oposición del régimen y algunos hasta habían viajado a Munich; etc.; algo se vislumbraba ante una eventual desaparición física del enano dictador. Pero el asesino arrastrasables no quería abandonar este mundo sin hacer lo que mejor sabía, firmar las ejecuciones a muerte en el desayuno; tres miembros del FRAP y dos de aquí, Txiki de los pm; y Otaegi de los milis serán asesinados en septiembre del 75. Previamente, ante la proximidad de las ejecuaciones, se había producido un acercamiento entre diferentes organizaciones obreras y partidos políticos que componían el campo del socialismo abertzale, reunidos en lo que se denominó KAS (Koordinadora Abertzale Sozialista), que produce un primer documento de once puntos (se distribuyó profusamente, de color amarillo, con el tiempo reducido a 9, luego a 7 y tiempo después a cinco puntos como programa mínimo para cualquier proceso democratizador futurible. Si Argala no hubiera tenido una ‘opinión propia’ es muy posible que las cosas se hubieran desarrollado de forma distinta. En los cuatro años siguientes, se dedicó con ahínco por elaborar, coordinar, y fomentar la organización política de las clases populares vascas. Capaz de levantarse a muy temprana hora para recoger los periódicos y revistas españolas que llegaban al amanecer a Iparralde; en su oficina se congregaban periódicos y documentos externos e internos de organizaciones políticas y sindicales de cualquier signo; en su archivo documental se ordenaban en filas de estanterías, quizás centenares de documentos o mas; la gran mayoría con anotaciones y subrayados. Estaba buscando las lineas conductoras que abrieran la posibilidad a un proceso de ruptura autodeterminadora para el conjunto del pueblo trabajador vasco; en tránsito del fracaso de Txiberta a la propuesta del Euskal Herriko Biltzarre Nazionala que iniciara un proceso constituyente vasco, a partir de la soberanía popular (y por lo tanto, en conflicto con el proceso de integración neofranquista que se había iniciado con el beneplácito del PSOE y PNV, a través del CGV (Consejo General Vasco) y posterior Estatuto). Cuando lo asesinan, 21 de diciembre de 1978, no solo lo hacen por venganza. Años después salió en la prensa española la noticia de que un comando de la Armada española había realizado la operación de exterminio en venganza por lo de Carrero; pero no solo fue por eso, sino que con su desaparición eliminaban a una mente en proceso, a la inteligencia aplicada, insobornable e independiente, que siempre había pensado por si misma, pese a quedarse en un principio sola. Algo con lo que el poder jamás puede transacionar, y Argala era por sí mismo y personalmente un peligro para la aceptación de los planes de la oligarquía española (con el acompañamiento de las cofradías locales autóctonas). Pensar por sí mismo, no aceptar discurso alguno por muchos adeptos que tenga, porque el principio de las mayorías jamás ha sido un argumento de racionalidad. Atreverse a ello, exige una fuerte dosis de valentía y de coraje; porque todo, absolutamente todo está y debe de estar sujeto a crítica; y se constituye en el acto primegenio de toda real subversión. Argala fue un anti-lider, nunca hizo fuerza fáctica del liderazgo que ostentaba. Recogiendo el legado de la V a hombros de los Etxebarrieta y compañía, el líder inmortal comunista abertzale de 29 años con el objetivo irrenunciable de la futura revolución socialista vasca que está por llegar para el pueblo trabajador vasco. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka Garaia da!)



  • ¡TEMPORERAS DE HUELVA. "YO SI OS CREO"¡
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    20/12/2018

    Tristemente se vuelve a hablar una vez más de la violencia y abuso de género, en este caso el de las cuatro temporeras marroquíes que habían denunciado a su empresario por acoso sexual y laboral, digo tristemente porque el caso se ha archivado, ¡así, sin más!

    El sobreseimiento argumentado de este caso, con sólo dos páginas que aportaba la defensa era que su denuncia correspondía a una "maniobra" para quedarse en el Estado español, no sé si reír o llorar, como suele ocurrir nos tachan a las mujeres de realizar "denuncias falsas". ¿Acaso creen que es una situación cómoda la de estas temporeras? Les recuerdo a estos empresarios, que estas mujeres marroquíes vienen contratadas con mano de obra barata en origen, y es Marruecos en este caso el que las selecciona para enviarlas al Estado español para trabajar en la temporada, donde hay una cláusula en el contrato que señala el tiempo pactado que estarán en nuestro país; en unas condiciones lamentables (con más de 12 horas de trabajo, sin tener tiempo de ir al baño o comer) es decir, una situación de ESCLAVITUD; por ello, tienen miedo, sufren violaciones, no están sindicalizadas, y en el caso del grupo que fue expulsado sí lo estaban, con el agravante de que se aprovecharon de ellas quedándose con su dinero, denunciando diez de ellas al sindicato que las acogió. Lo que nos manifiesta una vez más, que las mujeres vivimos en una justicia patriarcal y racista.

    Las víctimas ni siquiera han sido escuchadas, recurriendo dicha sentencia. Estas cuatro mujeres que denunciaron, recordemos que forman parte de las diez que se quedaron en territorio nacional, después de denunciar abuso sexual y laboral en los campos de fresa de Huelva; además de ser retenidas en las fincas con idea de que no denunciaran a sus empleadores, dando lugar al despido de cien jornaleras que fueron devueltas a Marruecos sin finalizar sus contratos y sin pagarle su salario. Todo ello INDIGNANTE, siendo las mujeres en la agricultura del campo andaluz, las últimas. Estas situaciones siguen dando lugar a la supremacía del poder ante estas inmigrantes, y una violencia de género, racismo y colonialismo de un absoluto Estado patriarcal, por lo que hay que visibilizar todos estos hechos que no son de ahora, sino que llevan dándose hace años.

    Recordemos que son mujeres que tienen su vida, sus hijos allí en Marruecos y que vienen al Estado español a trabajar con sus manos para ganarse un dinero y poder ayudar a sus familias, no para que abusen y violen sus cuerpos.

    Luchemos ante las injusticias de las mujeres en Andalucía, ellas y nosotras, y que no quede en el olvido. Basta ya de someternos a este capitalismo patriarcal y racista. No debemos darles las espaldas y cerrar los ojos. Las mujeres marroquíes han dado la cara y han sido valientes en un país que no es el suyo. Recordemos que, de esas cien mujeres, veintiocho han sufrido violaciones y otras tantas agresiones de todo tipo, con el "delito" de ser inmigrantes, de clase baja, con trabajos muy precarios, llevar velo, piel morena y manos agrietadas.

    La República Andaluza feminista de trabajadoras luchamos porque no haya una ley de extranjería, ni contratación en origen, todas las trabajadoras hayan nacido donde hayan nacido tendrán los mismos derechos.

    ¡De aquí y de afuera la misma clase obrera!

     

    Alicia Junco

    Militante de Nación Andaluza




  • Temporeras de la fresa: justicia patriarcal con rancio olor a racismo y explotación
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    20/12/2018
    Archivada la causa por acoso sexual de las temporeras de Huelva. Las trabajadoras que denuncian que “Las fresas que te comes están manchadas de esclavitud”, merecen que el movimiento de mujeres ocupe las calles contra la justicia capitalista, racista y patriarcal. Que el capitalismo necesita del patriarcado es una realidad más que evidente para las mayorías explotadas con rostro de mujer. Y si de intersecciones hablamos, habría que agregar del patriarcado racista contra aquellas triplemente oprimidas: por mujeres, trabajadoras e inmigrantes. La noticia indigna, aunque no debería sorprender si viene de parte de una de las instituciones con mayor prontuario en materia de garantizar la impunidad patriarcal: queda archivada la investigación sobre acoso y abuso sexual a cuatro temporeras de la fresa de origen marroquí, por parte de su patrón, según lo sentenció el juzgado de primera instancia e instrucción 3 de la Palma del Condado (Huelva), ya que según el juez “no aparece debidamente justificada la perpetración del delito”. Fresas manchadas de explotación y racismo Es conocido lo que factura anualmente el negocio de la fresa en Huelva, alrededor 320 millones de euros a costa de la explotación brutal de casi 50.000 mujeres. Muchas de ellas son residentes y proceden de Rumania y Polonia, pero las temporeras que vienen de Marruecos, este año alrededor de 4.500, son contratadas a través de la ANAPEC (Agencia Nacional de Promoción de Empleo y Competencias). Pero sigamos con el caso archivado, que además, obedece a la solicitud del abogado del empresario investigado que considera a la denuncia de las temporeras de “maniobra” para no dar curso a su regreso a Marruecos una vez terminada la temporada de la fresa. Los abogados de las trabajadoras habían solicitado su regularización por circunstancias excepcionales, a lo cual la Subdirección General de Inmigración aún no ha respondido. Lo que da cuenta la demanda del letrado del empresario es que las trabajadoras de la fresa están atadas a un contrato laboral que implica la vuelta al país una vez terminada la temporada de producción. De este modo queda limitada la movilidad en el país de “acogida” controlada por los empresarios que tienen a disposición a las mujeres inmigrantes cuando lo necesitan. Una realidad que se extiende a miles de mujeres trabajadoras procedentes de otros continentes, atadas al chantaje de “los papeles”, es decir de las reaccionarias y racistas leyes de extranjería. Justicia capitalista, racista y patriarcal La indignación y las campañas estallaron en las redes para denunciar cómo actúa la justicia patriarcal, como en el caso de ‘La Manada’, siendo una de las instituciones más odiadas no sólo por el movimiento de mujeres. También por miles de activistas, tuiteros y raperos por las condena y leyes mordazas, o por el peso de la Fiscalía y la aplicación del 155 contra el pueblo catalán. El movimiento de mujeres multiplicaría sus fuerzas para luchar contra la justicia patriarcal, creando alianzas con todos estos sectores. El archivo de este caso demuestra que la violencia sexual es un eslabón más de una larga cadena de violencias que el Estado y sus instituciones legitiman, asegurando de este modo los millonarios negocios de los capitalistas. Y en el caso de los empresarios de la fresa estos negocios se nutren de las condiciones laborales brutales, tal como denuncian las trabajadoras: jornadas bajo 40 grados, sin autorización para beber agua hasta medio día desde 6.30 de la mañana, hacinamiento en barracones, acceso a la ducha limitado -en algunos casos una vez a la semana-, condiciones de comida escasa y, por si no fuera suficiente, repetidos casos de acoso y violación. Todo bajo el miedo a ser despedidas, la ausencia de derechos y en muchos casos el desconocimiento del idioma. Esta es la larga y siniestra cadena de violencias contra la que luchan y resisten las temporeras de la fresa. Por lo que las campañas por redes no son para nada suficientes. Las temporeras de la fresa merecen y necesitan con urgencia, un movimiento de mujeres y feminista que no quede atrapado y paralizado en la ilusión de que la institución judicial resuelva estos u otros casos. Merecen un movimiento de mujeres que luche contra la precariedad y la explotación laboral, por la derogación de la Ley de Extranjería y el cierre de los CIEs. Las trabajadoras que denuncian que “Las fresas que te comes están manchadas de sufrimientos, esclavitud, abusos y demás vejaciones”, merecen que el movimiento de mujeres y feminista ocupe las calles de todo el Estado español, gritando bien alto contra esta justicia capitalista, racista y patriarcal. (Fuente: La Izquierda Diario / Autora: Cynthia Lub)



  • Los encapuchados del procés
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    18/12/2018
    El inefable Joan Tardà ha afirmado que la independencia nunca se hará con capuchas ni con la cara tapada; y tiene toda la razón del mundo, porque si algo ha hecho naufragar el procés ha sido la suma de medias verdades, fraudes y hojas de ruta erróneas que los partidos independentistas y sus líderes han perpetrado con la caperuza puesta y a cara cubierta. Hasta ahora, los únicos encapuchado han sido los flamantísimos miembros del Estado Mayor, los redactores de unas leyes de transitoriedad y del referéndum que sabían perfectamente inaplicables y no, querido Joan, los cuatro chavales cuperos que han increpado a miembros de Vox y a quien la fantástica policía de este Govern efectiu se ha dedicado a cascar con tanta alegría. Como se ha demostrado fácilmente estos días, cuando los partidos independentistas (o la ANC) no pueden controlar una manifestación, sus dirigentes empiezan a traficar con el miedo a la violencia y a criminalizar a los CDR como si de la kale borroka se tratasen. De hecho, se certifica también como el independentismo compra el marco mental de los españoles cada día con menos vergüenza. Hasta el momento, los líderes procesistas se limitaban a insultar la inteligencia de la ciudadanía: ahora, en ocasión del famoso Consejo de Ministros del 21-D en Barcelona, se han dedicado simple y llanamente a aplicarnos la presunción de culpabilidad en tanto que posibles violentos y alborotadores. Es realmente admirable como mis conciudadanos se dejan insultar de esta forma, y ello me certifica que la resistencia del catalán a ser vejado por sus propios electos es de un estoicismo inaudito en el planeta. El gobierno español visita la colonia el mismo día en que el 155 pisó la voluntad popular del país (¿no tenías otro día para venir, sociatas?), la administración nos envía la pasma extranjera para controlar el territorio, y resulta que todavía debemos sentirnos culpables por si a Pedro Sánchez le caen un par de huevos en el cogote. Tiene coña, la vida. Los propagandistas del Govern ya han empezado a traficar con una de las frases predilectas de su alcoba mental: “Que no tengan la fotografía que ellos desean”, refiriéndose a las instantáneas de violencia con las que salivan los medios españoles, unas fotografías que, como ya sabemos, si no se obtienen siempre se pueden magnificar, cuando no directamente inventarse. Como siempre, la trampa consiste en que te sientas mucho más preocupado por el impacto de tus acciones en el enemigo que no en tu propia capacidad para cambiar la realidad. A pesar de detener la bofia paseándose por el Born, deberemos aguantar a Pilar Rahola y Bea Talegón contando encapuchados para mantener la exclusiva de la revolució dels somriures. Como es evidente, yo no deseo violencia alguna el 21-D (y mucho menos unos altercados que no servirían para nada), pero debe quedar bien claro que la violencia consiste en enviar ministros a Barcelona en una fecha como esta, no en ponerles la vida un poco difícil. Los encapuchados del procés, Tardà, habéis sido vosotros, que teníais que pirar del Congreso tras el 1-O y todavía estáis ahí mamando de la teta. Tienes mucha suerte que la gente todavía no está lo suficientemente cabreada como para manifestarse en las sedes de los partidos catalanes (algunas embargadas, por cierto) que invistieron a Sánchez sin contrapartida alguna. Pero tú continúa repartiendo lecciones, que todo llegará. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Andalucía, paisaje después del austericidio
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    17/12/2018
    La política de austeridad y ajustes aplicada en la Unión Europea ha ocasionado un incremento de las desigualdades entre las personas, claro, en favor de los que tienen más. También ha producido ese incremento entre los países. Y dentro de estos entre sus diferentes territorios, siempre en la misma dirección. Italia es el ejemplo máximo de esto, donde el norte rico se ha enriquecido aún más y el sur pobre se ha empobrecido. España es otro ejemplo de esto último, aunque menos acentuado. Hablemos de Andalucía. Es sobradamente conocido que se trata de la comunidad más extensa de España, la que cuenta con más población y figura entre las que tienen un nivel de riqueza más bajo. Lo que posiblemente no se ha hecho notar es que las maldades que ha traído el austericidio le han afectado de igual forma que a otros países, esto es, que han aumentado las desigualdades entre sus ciudadanos con menos recursos y los que más tienen, pero al mismo tiempo, su desigualdad económica y social con el conjunto de España también se ha acentuado. Sería ingenuo pensar que lo que ocurre fuera no va a suceder aquí, aplicando las mismas recetas de ajuste y austeridad. Comparemos. En 2008 la renta por habitante era ya claramente más baja en Andalucía que la media en España: 18.600 euros frente a 24.300 en el conjunto del país. Esa diferencia se ha acentuado. En Andalucía, 10 años después, la renta per cápita ha disminuido ligeramente, mientras que en España ha aumentado, muy poco, el 3 por ciento, teniendo en cuenta que el dinero vale ahora un 11 por ciento menos, pero se ha distanciado de su comunidad más grande. La consecuencia es que la renta andaluza por persona equivale ahora al 74 por ciento de la española; antes de la crisis alcanzaba el 77 por ciento. El paro está lejos de solucionarse. En España hay ahora un 52 por ciento más desempleados que al comienzo de 2008. Son 1.350.000 personas más que entonces. En Andalucía el paro es un 60 por ciento mayor que hace 10 años, 340.000 personas más, lo que sitúa a esta comunidad con un 23 por ciento de la población desempleada, frente al 15 por ciento de 2008 y frente al 15 por ciento de paro en España en la actualidad. Ni que decir tiene que son las mujeres las que padecen un mayor porcentaje de paro: en Andalucía suponen el 27 por ciento. Y aquí de nuevo, las diferencias con el conjunto del Estado se han acentuado.  Son datos del INE, el Instituto Nacional de Estadística. Eurostat, la oficina de estadísticas europeas ofrece también un dato muy revelador: sólo el 55 por ciento de los jóvenes, hasta 34 años, que ya no estudian tienen empleo en Andalucía. Eso quiere decir que la tasa de los que ni estudian ni trabajan entre la población joven supone el 45 por ciento. Son más, claro está, que en 2008. En España ese porcentaje de “juventud sin futuro” ha aumentado incluso más, pero era más bajo al comenzar la crisis y lo sigue siendo. Ahora supone el 36 por ciento de los jóvenes. Pero no es este el único desastre que ha aumentado más en Andalucía que en toda España. Los sueldos ya eran más bajos que en la media del Estado, pero ahora esa diferencia se ha agrandado. Los salarios reales, descontando la inflación y dando al euro la misma capacidad de compra ahora que antes, son en España un 4,6 por ciento más bajos que en 2011, cuando la reforma laboral del PP entró en juego. En Andalucía, ya con salarios claramente menores que la media española, han disminuido aún más, el 7,4 por ciento. Claro está, esto no le ha ocurrido a los beneficios empresariales que en ese  periodo aumentaron en Andalucía un 6 por ciento. Para algo tenía que servir la reforma laboral. Ambas cosas, paro y bajadas salariales, explican que el riesgo de pobreza y exclusión social también haya aumentado más en Andalucía desde 2008, cuando la diferencia ya era notable. En España el 26,6 por ciento de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social, según los criterios de la Unión Europea, con un incremento de casi el 3 por ciento en esos 10 años. En Andalucía afecta al 37 por ciento de la población, con un aumento de casi el 6 por ciento. Esto último ayuda a explicar a su vez cómo en una comunidad mayoritariamente cálida y luminosa, la pobreza energética sea mayor que en el conjunto de España.  El 12 por ciento de los hogares andaluces tiene dificultades para mantener la casa a la temperatura adecuada, lo que alcanza a casi un millón de personas, frente al 10 por ciento de la población española. Además un 10 por ciento de los hogares de Andalucía paga con retrasos sus recibos de electricidad o gas, frente al 7 por ciento en todo el país. Más duro es que 220.000 personas carezcan de suministro energético directamente. Los datos son de un estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales en colaboración con La Caixa. Tampoco es ajeno a este empeoramiento generalizado de las condiciones de vida el elevado número de desahucios. De acuerdo con el INE, entre el final de 2016 y lo que llevamos de 2018, el número de viviendas sobre las que ha recaído una ejecución hipotecaria, por no pagar el préstamo, representa el 25 por ciento de todas las realizadas en España. Un porcentaje muy alto sobre el conjunto, ya que la población andaluza supone el 18 por ciento de la española. La sanidad no se ha librado de los ajustes aplicados por Rajoy, pero en Andalucía han golpeado más. Se ha reducido el número de médicos del sector público: de 322 por cada 100.000 habitantes en 2008, se bajó a 305 en 2016. En España en cambio aumentaron algo y llegan a 382. El número de camas hospitalarias también descendió, pero más en Andalucía y llega a ser la que tiene menos plazas hospitalarias por habitante. Andalucía ha sufrido, y viene sufriendo todavía, los recortes y ajustes que impuso el austericidio de la Unión Europea y que aplicó en nuestro país el PP con Mariano Rajoy a la cabeza. Y los ha sufrido más aún que otras zonas de España porque es una comunidad más vulnerable, por su baja renta y su menor desarrollo productivo. De hecho, teniendo el 18 por ciento de la población española, su actividad económica, su PIB, representa únicamente el 13 por ciento del país. Todo esto no explica obviamente lo ocurrido en las elecciones autonómicas, pero ayuda a comprender qué suelo pisamos y reconocer los socavones producidos estos años. Es posible que gran parte del voto recibido por el partido de extrema derecha, Vox, o por Ciudadanos venga del rechazo al independentismo catalán o en algunos sitios a la xenofobia. Pero también es muy posible que la elevadísima abstención pueda deberse al desapego de un sector de la población que piensa que contra el austericidio no hay nada que hacer. Recientemente he escuchado decir a Susana Díaz en una entrevista en la Cadena SER, tras las elecciones: “Ahora viene la parte de la política”. Ella se refería a la capacidad o habilidad de cada partido para negociar cómo se forma el Gobierno en Andalucía. Es algo muy distinto de lo que yo entiendo por política y de lo que principalmente puede vincular a los ciudadanos con ella. Se trata de tomar decisiones que afecten a la vida de la gente y cubran sus necesidades. Política es hacerlo además con decisión y pensando en los ciudadanos más que en el qué dirán: mercados, medios de comunicación y opinadores múltiples. Por ejemplo, el acuerdo entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Podemos. Está ya detallado, suma medidas para reparar los destrozos causados por la crisis, los ajustes y la pérdida de derechos sociales, como las descritas ahora sobre Andalucía. Era una cura de urgencia. Y por definición la urgencia no se puede demorar. O se actúa o habrá que lamentarlo, como ya dije cuando se presentaron esas medidas. Hay otras comunidades, las de menor renta, con situación parecida a la andaluza. Cuando se gobierna, el argumento de “no me dejan” es la forma más directa de invalidarse para ejercer el poder y facilitar que llegue gente como los ultraderechistas de Vox. (Fuente: ctxt / Autor: Emilio de la Peña)



  • Elecciones andaluzas: la cosecha amarga
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    14/12/2018
    Los apabullantes resultados de las elecciones autonómicas andaluzas del 2 de diciembre vienen a confirmar, una vez más, que las causas estructurales de la crisis de la segunda restauración borbónica determinan la coyuntura. El ascenso de Vox -que ha ganado 380.000 votos y 12 escaños- han condicionado en buena medida el debate sobre hasta que punto el agotamiento del “régimen andaluz del PSOE” o la reacción nacionalista española a la crisis constitucional en Cataluña han sido el factor determinante. Pero de lo que no cabe duda es que se ha producido una “tormenta perfecta”, que combina la crisis del bipartidismo, la desmovilización de las izquierdas, la rentabilización parcial del “voto de la indignación” por el “voto del odio”, la crisis de los servicios sociales autonómicos y una tasa de paro más de un tercio que la del resto del Reino. Con una tasa de abstención del 41,35%, el PSOE y el PP han perdido respectivamente 400.000 y 310.000 votos en relación a las elecciones de 2015, es decir 710.000. Se acumulan a los 125.000 votos perdidos por Susana Díaz y los más de 493.000 por el PP en 2015. En dos elecciones autonómicas, la potencial alternancia bipartidista en la que se sustentó el longevo “régimen andaluz” del PSOE ha desaparecido para dar paso a formulas de gobierno que tienen que apoyarse con partidos que se sitúan antes (Vox) o más allá (Podemos) de la Constitución de 1978. Las perdidas de las izquierdas, la suma del PSOE y de Adelante Andalucía (Podemos + IU), se sitúan también en los 700.000 votos. La tendencia de las tres últimas elecciones andaluzas es más complicada de determinar, porque la irrupción de Podemos en 2015 agregó 430.000 votos al espacio electoral que ahora conforma Adelante Andalucía que, sin embargo, ha perdido 300.000 en las presentes elecciones. La desmovilización de las izquierdas ha sido evidente, entre otras razones porque, a diferencia de las derechas, descartaron en sus campañas la única formula posible de un gobierno de izquierdas, la coalición de todas ellas. Y aún suponiendo que la mayoría de los votos perdidos por el PP hayan ido a Vox, las izquierdas han visto como optaban por la extrema derecha alrededor de 100.000 votos. Una parte importante del “voto de la indignación” se ha convertido en este proceso de ‘lepenización’ en un “voto del odio”. El bloque “aznarista” de las derechas compensa la perdida de 300.000 votantes del PP, con el aumento de 60.000 votantes de Ciudadanos (que irrumpió en 2015 -como Vox ahora- con 397.000 votos) y con los 380.000 votos de Vox, lo que le otorga 59 escaños, con una mayoría absoluta reforzada con 4 escaños de más. ¿Eran estos resultados completamente impredecibles? A juzgar por la encuesta andaluza del CIS de octubre de este año, no tanto. Aunque su predicción de voto solo acertó en lo relativo al PSOE y sus predicciones para el resto de los partidos erraron entre 9 (PP y Vox) y 6 (C’s) y 5 (AA) puntos, con una tasa de participación un 15% superior. Pero teniendo en cuenta la tendencia en las elecciones de 2012 y 2015 antes comentada, las respuestas en la encuesta  a la situación económica (54,6% mala o muy mala); situación política (58,9% mala o muy mala); gestión del PSOE (43,1% mala o muy mala); gestión de Susana Díaz al frente de la Junta (43,7% mala o muy mala) y falta de representatividad de todos los partidos (37,4%) quizás hubieran permitido una predicción de la catástrofe algo más acertada. Es más, preguntados sobre que sería más importante para ellos en estas elecciones, los problemas de Andalucía o los generales de España, el 56,4% de los encuestados contestaba en clave regional y solo el 24,8 en clave estatal (con un 13,8% que ambos). El profundo agotamiento del “régimen andaluz” del PSOE Ya en las elecciones de 2015 fue evidente la erosión de legitimidad del sistema clientela del “régimen andaluz”desarrollado por el PSOE al frente de la Junta desde la transición. Después de 35 años, el “desarrollo del subdesarrollo” en la región más poblada del Reino se resume en estos datos: tasas de paro del 34,7% (25% en España), de pobreza del 38,3% (27,3), de pobreza infantil del 45,3% (32,6%), de 980 euros per capita de gasto sanitario (1.205) (ver aqui aqui). Ello a pesar de una balanza fiscal con el resto de las autonomías que suponía transferencias del 4,29% del PIB en 2005 y un endeudamiento total que, con la crisis, pasó del 24% en 2007 al 97% en 2013. La evolución del gasto público de la Junta de Andalucía, desde un mero 5% de su PIB en 1985, hasta alcanzar el 22% del PIB en 2010, es la crónica del despliegue de una red clientelar específica de un "capitalismo de amiguetes" peculiar, ligado al desarrollo de una sanidad y una educación públicas con sectores privados concertados y subvenciones a sectores agro-industriales y manufactureros ligados a la exportación y la energía, al tiempo que se dejaba caer sectores industriales públicos, como la construcción naval. Todo ello en paralelo al mantenimiento de bolsas de campesinos sin tierras, mantenidos gracias al PER, con el argumento adicional de evitar una concentración urbana inmanejable en pleno hundimiento de su salida tradicional en el sector de la construcción (Ver la colección de los Informes económicos y financieros de la Junta). Esa estructura clientelar es la explicación no solo de porqué se produjeron las subvenciones irregulares a los ERE, sino también de porqué el Parlamento andaluz los aprobó sin objeciones durante 10 años. El gasto social público de la Junta ha sido un componente esencial para el mantenimiento del nivel de vida de importantes sectores de la población, cuyo ingreso per capita que les sitúa en el puesto 18 de las comunidades autónomas. Desde 2015, con el apoyo presupuestario de Ciudadanos, la Junta de Susana Díaz ha hecho un especial esfuerzo de reducción del déficit, a un ritmo anual de -0,6% del PIB, con una deuda per capita que ha sido algo superior a la mitad de la media del conjunto de las Comunidades Autónomas y que suponía el 22% en vez del 24.7% del PIB. Con un crecimiento que ha alcanzado el techo del 2,8% para reducirse al 2,4% y 16 trimestres seguidos de creación de empleo, sigue sin recuperar el 40% de los puestos de trabajo perdidos en la Gran Recesión, a pesar de haber reducido en 11 puntos el paro hasta el 22,9% (14,6% para el conjunto del Reino de España). Pero los puestos de trabajo los creados son especialmente en el sector primario, lo que ha aumentado sustancialmente la desigualdad y la precariedad, al tiempo que aumentado la presión salarial en un sector con una tasa de ganancias basada en salarios mínimos. La razón de las “políticas de estado” y del anti-catalanismo de Susana Díaz En definitiva, la política del “mal menor” del “régimen andaluz” se ha basado políticamente en asegurar en los ciclos alcistas una serie de transferencias fiscales gracias a la aportación de los votos del PSOE andaluz a la mayoría necesaria para constituir y sostener los gobiernos centrales del PSOE. Y durante las crisis, un “neoliberalismo de rostro humano” justificado por el miedo a la gestión de la misma por el PP, representante de los sectores mas reaccionarios de la burguesía andaluza. Pero desde 2012, la Junta socialista no ha podido presionar más que de forma limitada al gobierno central del PP de Rajoy por el ajuste fiscal de Montoro. El margen de actuación, sobre todo en estos tres últimos años de inestabilidad presupuestaria y bloqueo del sistema de financiación autonómico, ha sido muy escaso para la Junta de Susana Díaz. Su respuesta ha sido política en dos formulas sucesivas: en primer lugar, encabezando la propuesta de un pacto de estado PP-PSOE, que acabaría en la defensa de la abstención socialista para “dejar gobernar a Rajoy” y la defenestración de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE en octubre de 2016; en segundo lugar, tras su derrota en las primarias socialistas, apoyando las medidas del gobierno Rajoy contra el movimiento soberanista catalán en nombre de un nacionalismo español que envolvía la exigencia de mantener las transferencias fiscales asimétricas para la Junta de Andalucía a pesar de la anunciada crisis de recaudación fiscal en Cataluña. El aislamiento político de Susana Díaz -y de la corriente mayoritaria del PSOE en Andalucía que representa, heredera del “felipismo”-, ha sido paralelo a la perdida de legitimidad y de votos del “régimen andaluz” que ha gestionado tras la crisis de corrupción de los ERE. Un aislamiento que ha sido consecuencia de la relación estructural en un régimen autonómico en crisis fiscal descrita, pero también de las maniobras tácticas que ha ejecutado para hacerle frente. En 2015, la ruptura del gobierno de coalición con IU para eliminar presiones a su izquierda y cerrar el ascenso de Podemos; en 2016, el apoyo a un “pacto de estado” PP-PSOE y, más tarde, a la abstención socialista que permitió formar gobierno a Rajoy y a ella concurrir como alternativa a un defenestrado Pedro Sánchez a las primarias del PSOE; en 2017-2018, como principal valedora desde la Junta de Andalucía de la aplicación del art. 155 a la Generalitat de Catalunya y alentando una campaña populista españolista contra el movimiento soberanista catalán. En este sentido, el actual debate sobre el peso de lo “andaluz” y de lo “español” en las elecciones autonómicas que intentamos analizar responde a una falsa disyuntiva, por otro lado contradictoria con los datos de la encuesta del CIS de octubre. La crisis del “régimen andaluz” cuya agonía ha presidido Susana Díaz, y la crisis estatutaria, primero, y constitucional, posterior, catalana son consecuencia de la crisis del sistema autonómico que es uno de los pilares del régimen del 78. Lo que varía es el desarrollo de esas crisis, entre otras razones, por el peso de la cuestión nacional democrática en Cataluña y del nacionalismo españolista en Andalucía. Con su habitual brillantez, Javier Pérez Royo ha captado este ultimo aspecto con un titular: “Un 28 F invertido”. Vox y las respuestas de las izquierdas Algo similar ocurre con el análisis del voto emergente de Vox, disociado artificialmente entre lo “social” y lo “español”, sin querer comprender la respuesta reaccionaria y populista que representa transversalmente a la crisis tanto del “régimen andaluz” como del régimen del 78 en general. Que ese voto se concentre en ciudades como Algeciras (20%), Almería (15%), Fuengirola, recogiendo 1 de cada 10 habitantes de ciudades de más de 100.000 habitantes y en aquellos pueblos con importante presencia de trabajadores emigrantes en la agricultura exportadora refleja la conjunción de sectores de asalariados precarios y de pequeños y medianos propietarios que ven sus márgenes de beneficio reducirse y las prestaciones sociales universales degradarse, afectando o amenazando con afectar su nivel de vida y su estatus social. Independientemente de sus conclusiones, Isidoro Moreno acierta en el análisis, cuando recuerda que Vox ha hecho suya la definición de “extrema necesidad” que en su día utilizó el Sindicato de Obreros del Campo (SOC). Pero lo que ha dado credibilidad a este “voto del odio” ha sido que podía condicionar y hacer posible una alternativa de derechas al “régimen andaluz”, encabezada por un PP andaluz en crisis e imposible sin un Ciudadanos en ascenso. El bloque “aznarista” de las derechas puede catalizar gracias a la movilización de Vox de esos 380.000 votos, que serán esenciales en las próximas elecciones municipales frente a los ayuntamientos de izquierdas. Situándose detrás del llamamiento a “parar la extrema derecha”, Susana Díaz intenta su última maniobra para sobrevivir políticamente. Su propuesta no es el “antifascismo” y la movilización ciudadana, sino una negociación de intereses de aparatos con Ciudadanos -su socio parlamentario desde 2015- que permita que todo continue como hasta ahora, aunque la versión que tienta a Ciudadanos es sustituir a Susana Díaz con apoyo del PSOE andaluz al frente de un “régimen andaluz” adaptado en la medida de lo posible a sus propios objetivos políticos y evitar su subordinación al PP en el nuevo bloque de la triple derecha aznarista. Superando la tentación inicial de asistir a la destrucción política de su enemiga, el PSOE de Pedro Sánchez ha hecho de la moderación centrista su principal respuesta programática, añadiéndole un toque europeista. La “contención sanitaria” de la extrema derecha que propone para aislar a Vox y contaminar o romper a los otros dos componentes del bloque aznarista apuntan también a mantener abierta una alianza post-electoral con Albert Rivera. Y algún efecto parece estar teniendo, a juzgar por las últimas declaraciones de Pablo Casado de que el “PP solo pactará con Ciudadanos en Andalucía”, aunque reciba el apoyo parlamentario de Vox. En cualquier caso, el PSOE de Pedro Sánchez pone distancia con Susana Díaz y los resultados andaluces, intentando rentabilizar a su favor, en Cataluña -en plena movilización por los presos independentistas-, la amenaza del bloque aznarista de la derecha, que exige que se aplique de nuevo el art. 155 a la Generalitat presidida por Torra. Para prolongar la legislatura con su gobierno minoritario, necesita dotarse de la legitimidad de unos presupuestos que reagrupen electoralmente al bloque social de las izquierdas - que comienza a movilizarse autónomamente, especialmente en el sector público. Esto explica el cambio de ritmos del gobierno Sánchez y su anunció de presentar el techo de gasto y los presupuestos de 2019 en el Congreso de los Diputados. Los resultados de las elecciones autonómicas han sido especialmente duros para la coalición de Podemos e IU, Adelante Andalucía. El enfrentamiento solapado con la dirección estatal de Podemos por el control del aparato y la orientación estratégica de la coalición andaluza se ha hecho pública antes de las elecciones municipales y europeas de 2019. Juan Carlos Monedero no ha tardado en saldar cuentas con Teresa Rodriguez y la corriente Anticapitalistas, acusándola de falta de “astucia”, sectarismo y caer en un andalucismo de corto vuelo, incapaz de ensamblar con un proyecto nacional español -aún por desarrollar por Podemos- por intereses inconfesables de corriente. Frente a este chorreo de acusaciones, la dirección andaluza de Podemos ha reafirmado su coalición con IU, su autonomía política y su carácter alternativo a largo plazo, porque “Susana no es el socialismo”. Un debate imprescindible ha empezado con pie cainita. Pero los llamamientos al “espíritu del 15 M” -que Emmanuel Rodriguez recuerda hasta que punto está agotado por su ingenuidad política- no pueden obviar el hecho de que nadie podía creer en una alternativa de izquierdas, en un gobierno andaluz de izquierdas, sin un cambio en la correlación de fuerzas que obligase a rupturas importantes con el “régimen andaluz”. Que un gobierno PSOE-Adelante Andalucia necesitaba un planteamiento programático serio, más allá de los meros emplazamientos o las reafirmaciones sectarias, para convertirse en el “sentido común” de la movilización social por los derechos recortados -como las continuas manifestaciones por la sanidad pública andaluza-, por un nuevo modelo de desarrollo andaluz que se enfrente a la desigualdad y a la rentabilización de la indignación por la extrema derecha en un “voto del odio”. Sin esa política de frente único de izquierdas no hay otra alternativa creíble, como han demostrado los hechos con contumacia, que el bloque aznarista de las derechas.  Gustavo Buster Fuente: www.sinpermiso.info



  • Lecciones desde Andalucía y Estrasburgo: libertad de expresión, excepcionalidad y resistencia
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    12/12/2018
    Hace ya 11 años, el 30 de noviembre de 2007, el activista Agustín Toranzo, junto a otro compañero, fue extraído por la fuerza de un túnel bajo tierra en el que se encontraba sujeto como forma para protestar por el desalojo judicial del inmueble situado en la calle Antonia Sáenz nº12, en la ciudad de Sevilla. l inmueble era el Centro Social Ocupado y Autogestionado “Casas Viejas”. Al día siguiente, debido a la gran expectación informativa del suceso en la ciudad de Sevilla, el 1 de diciembre de 2007, se realizó una rueda de prensa, con presencia de diversos medios de comunicación. En dicha rueda de prensa explicó cómo se había producido el desalojo del inmueble y las técnicas que había utilizado la policía nacional para extraerlo del túnel. Al hilo de dichas acciones expresó también su valoración sobre el trato que había recibido, incluyendo las siguientes expresiones que resultaron luego polémicas: “los malos tratos psicológicos y físicos no se han podido parar”; “ahora voy a hablar de las torturas que nos han hecho para que nos soltáramos de los tubos… las torturas físicas han sido realizadas exclusivamente por policías nacionales… han sido bastantes refinadas en el sentido de que no han dejado huellas físicas y han producido dolor bastante… A mí me ataron la cuerda en la cintura, la sacaron del túnel y entre los tres empezaron a tirar con la misma intención”; al relatar cómo fue atado de la mano libre a los tobillos con precinto, sufriendo un dolor intensísimo, manifestó que “esta tortura la realizan además dos policías nacionales que aparecen en las fotografías de prensa con los monos blancos de Emasesa”; “… cuando te están torturando piensas en todo… hemos corrido peligro”. Una larga travesía por el desierto de la justicia española La maquinaria del Estado, en esos tiempos gobernada por el PSOE, empezó a rodar, y la Delegación del Gobierno, empujada por el sindicato policial SUP, abrió todos los frente posibles para criminalizar a todas las personas que en mayor o menor medida habían participado en dicha acción contra el desalojo: multas administrativas, denuncias penales por desobediencia, atentado a la autoridad, reclamaciones civiles millonarias… etc. Como consecuencia de una de estas denuncias fue condenado Agustín como “autor de un delito de calumnias con publicidad a la pena de 20 meses multa con una cuota diaria de 10 euros con la responsabilidad subsidiaria del art. 53 en caso de impago y a indemnizar a los agentes de policía por los perjuicios causados en 1.200 euros”. El argumento principal de la sentencia se basaba en que en el caso no concurrían todos los elementos necesarios para el tipo penal previsto en el artículo 174 del Código Penal español (torturas). El Juzgado de lo Penal 13 de Sevilla y la Sección Tercera de la Audiencia Provincial consideraron que sus declaraciones incluían la imputación específica de haberse cometido tal delito, y realizó por ello un examen detallado de las conductas castigadas como malos tratos infringidos por agentes de la autoridad, entendiendo que en los hechos no se había producido tal delito, a pesar de que la técnica apelada con él consiguió el dudoso honor de que la prestigiosa revista internacional Torture la incluyera dentro de la categoría de torturas. Además, ello reflejaba una actuación proporcionada de la policía, de modo que calificarlas de tortura constituye una falsedad que implicaría la comisión del delito de calumnia. El Tribunal Constitucional ni siquiera admitió el recurso de amparo, ya que no se justificaba la trascendencia constitucional del recurso, sin más argumentación. Lecciones jurídicas y políticas desde estarsburgo Sin embargo, con la persistencia del propio Agustín, del colectivo de Casas Viejas, el apoyo de la Coordinadora estatal para la Prevención y Denuncia de la Tortura y del Grupo de Juristas 17 de Marzo, se consiguió seguir el camino hasta Europa y se interpuso en el año 2013 una demanda por vulneración del artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, o sea, vulnerar la libertad de expresión. La sentencia de la Sección Tercera del TEDH en el caso Toranzo Gómez vs. Spain de 20 de noviembre de 2018 no deja lugar a dudas, da la razón al activista, y de la misma se extraen las siguientes lecciones:
    1. El Reino de España ha vulnerado el artículo 10 del Convenio en este caso, es decir, ha vulnerado el derecho a la libertad de expresión (lo cual, por desgracia, no es ninguna novedad). Ninguna institución es intocable a este derecho y debe estar sujeta a la crítica política en sus actuaciones: jueces, policías, ministros e incluso la monarquía.
    2. El criminalizar estas conductas persiguen desalentar dichas críticas políticas e imponer un pensamiento único bajo la amenaza de multas y prisión. Como dice el abogado Jaume Asens, existe un riesgo real de querer reducir, por parte del Estado y sus poderes, la libertad de expresión a “decir lo que resulta cómodo o inocuo para el poder”.
    3. Que el derecho a la libertad de expresión es también subversión, transgredir los códigos establecidos y decir, en definitiva, las cosas que molestan e incluso las que pueden ofender al poder.
    4. Que las últimas condenas de los tribunales españoles en este sentido carecen de justificación y que estos no han sabido, o no han querido, ponderar ni interpretar extensivamente este derecho conforme a la jurisprudencia europea. Sería necesario establecer una responsabilidad personal de los jueces y juezas que incumplen de manera sistemática y consciente dicha doctrina europea.
    5. El tipo penal de torturas definido en el Código Penal español no se adecua a las definiciones que recomienda el Comité contra la tortura de la ONU, mucho más amplio que la recogida en el nuestro, y que urge por tanto adaptarlo a los estándares internacionales.
    6. El aviso a las próximos juicios a activistas que invocan esta doctrina en los delitos por injurias a la corona y en los delitos contra los sentimientos religiosos, que conforme a las mismas deberían ser archivados inmediatamente.
    Una victoria para visibilizar las luchas en Andalucía y el sur de Europa No es la primera vez que España es condenada por este tipo de delitos, ni tampoco por no investigar suficientemente las denuncias de torturas. No es casual. Ni si quiera lo que se llama Transición se ha producido en el poder judicial ni en los cuerpos policiales, por lo que aún existen muchas malas prácticas, entre las que están la tortura y los malos tratos, la negativa a investigarlos, la criminalización de los defensores de derechos humanos, la imposición de multas y penas de prisión y la negativa de los sucesivos gobiernos a constituir mecanismos participados por la sociedad civil para prevenir y castigar dichas conductas. La libertad de expresión no solo se vulnera en Euskadi y Cataluña, también en Andalucía. Según el último informe de la CPDT, Andalucía fue la segunda nacionalidad, por detrás de Cataluña, en denuncias de torturas y/o malos tratos. En este caso, la persistencia del TEDH y de los activistas del CSOA Casas Viejas ha provocado que se condene a España al pago de más de 8.000 euros en multas, indemnizaciones y costas. Lo importante es que se ha visibilizado que aún persiste la tortura y malos tratos en Andalucía y que hay muchas personas dispuestas a resistir, y a arriesgar su comodidad y su vida para denunciarlos mediante la movilización y lucha en todos los frentes, incluido el jurídico. Y, por encima de todo, que es posible ganar, también al sur de Despeñaperros. (Fuente: El Salto / Autor: Luis de los Santos)



  • De estar en contra, a derrocar la constitución española
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    09/12/2018
    Nadie recuerda que fuerzas democráticas o anti-fascistas derrocaran al enano de franco. Nadie lo recuerda porque eso nunca llegó a ocurrir. La oligarquía española, verdadera fuerza motor del régimen franquista, ante la necesidad de abrirse al capitalismo expansivo y de fortalecer a la burguesía para generar ciclos de acumulación más eficientes para el estado burgués español decidió ella misma reformarse. Tras las cunetas y largas décadas represivas ya no tenía apenas oposición, salvo pequeños grupos anarquistas y comunistas, además de una organización vasca que se acababa de refundar y tenía como objetivo el estado socialista vasco independiente. Por otro lado sí tenía fuertes aliados internacionales como por ejemplo EEUU, que había visto durante muchos años con buenos ojos el “bastión anti-comunista” que representaba el régimen franquista en Europa y que supervisó todo el proceso de integración en el bloque occidental del capital y no es sorpresa que como resultado final llegara la OTAN y el acuerdo con el capitalismo europeo. De esta manera el franquismo, dirigiendo la alianza con todas las fuerzas burguesas y socialdemócratas españolas y reprimiendo con furia a las aun rupturistas, se sacó de la manga la “reconciliación nacional”. El colaboracionismo reformista del PCE y del PSOE echando paladas sobre las cunetas pero sobre todo sobre las ideas que defendieron los que las habitan, hicieron el resto, y de un día a otro el franquismo se hizo “democrático” y la desmemoria habitual. La oligarquía española seguía dominando y ahora re-legitimizada mediante la constitución española que abriría las puertas hacia el desarrollo de la burguesía española, es decir, hacia unos niveles de explotación y ganancia superior. El siguiente amarre lo fue con las burguesías de “la periferia” estatal geográfica mediante los procesos autonomistas cediendo parte de la gestión para que estas puedan controlar y explotar a sus pueblos trabajadores mientras la dependencia e integración se iba asentando. En Euskal Herria el concierto (y el convenio) representaban la materialización efectiva de las ambiciones de la burguesía regionalista, abriendo al mismo tiempo espacio a esa burguesía vasca emergente para acelerar el nuevo ciclo de explotación que necesitaba el nuevo régimen hijo del franquismo. Por lo que el estatuto de autonomía a fin de cuentas negaba a Euskal Herria su derecho a independizarse y al mismo tiempo ponía en manos de la burguesía vasca la gestión económica dejando a la clase trabajadora vasca sin ninguna capacidad de decisión y presa del capitalismo español e internacional. A lo que hay que unir la cesión más tarde a la burguesía vasca de una parte del monopolio de la violencia de estado: la ertzaintza. No se puede desatar un nudo si no se sabe cómo está hecho. Para derrocar la constitución española en Euskal Herria hace falta desatar el nudo que propicia que siga ejerciendo su poder por encima de la voluntad de la clase trabajadora vasca. La constitución española más allá del rey español, la cabra de la legión y manolo el del bombo, en Euskal Herria significa autonomía, estatuto, concierto económico o convenio, subvención, “oasis”, ”empresariado jatorra” y folclorismo. Esos son sus pilares, y una clase, la burguesa, que por encima de identitarismos superficiales y diversos en lo esencial defiende lo mismo y no por casualidad. El régimen español y su constitución en Euskal Herria solo puede caer cuando entre en crisis todo el conglomerado autonómico y la burguesía que lo sostiene y esa crisis provenga del ejercicio revolucionario de una clase trabajadora vasca que vele solo por sus intereses, elevando las contradicciones sociales en una lucha contra el capital en todos sus frentes que destruya lo viejo y construya lo nuevo, y esté unida en cuanto al ejercicio de la autodeterminación para independizarse de España y también de la burguesía para que esta tampoco tenga el poder de decidir por encima del pueblo trabajador vasco como hace ahora. Por eso estamos hoy relativamente lejos de la independencia, por lo que con urgencia cabe restaurar los puentes y retejer hilos de los abajos y perder los miedos para impulsar las nuevas rebeldías auto-organizadas que dejen atrás la fase meramente reivindicativa de cara a la galería y el politiqueo de salón institucional para dar inicio a una nueva ofensiva político-social que no tendrá otra opción y destino que acabar en una revuelta o levantamiento que abra una ventana de oportunidad. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka garaia da!)



  • La huelga de humo
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    07/12/2018
    Si Artur Mas hubiera ideado el 9-N como un referéndum vinculante sin pervertir la votación para acabar convirtiéndola en una performance novecentista (copyright, Enric Vila) y si Carles Puigdemont hubiera aplicado el maravilloso resultado de las urnas el 1-O cuando tocaba, el soberanismo habría urdido un golpe de fuerza musculoso y efectivo ante un españolismo agónico y sin capacidad de movilización en el territorio. Tristemente, las estructuras de estado que no eran ni estructuras ni de estado, la ley de transitoriedad que no era ni transitoria y la declaración de independencia sin independencia han regalado un tiempo valerosísimo al españolismo para reafirmarse políticamente y ocupar unas calles que ya no seran siempre nuestras. Catalunya despertó la fiera de Iberia con el procés, y lo peor de todo ello es que el nacionalismo español (se llame Vox, Casado o Rivera) pretende reprimir al independentismo como si la secesión hubiera sido un intento serio y plausible. Por ello resulta curiosa la sorpresa general ante la emergencia de Vox en Andalucía cuando de hecho fue la misma izquierda y Pedro Sánchez en especial quienes publicitaron al partido de Santi Abascal para disgregar el voto de derechas, pensándose que la cosa no pasaría de marginal. También el entorno independentista que, aunque tiene el privilegio de contar con una importante cuota de genios por metro cuadrado, olvidó el teorema de parvulitos según el cual siempre que Catalunya muestra voluntad de liberarse España se africaniza. Miren ustedes si tiene gracia la vida que Vox ha nacido a la sombra de las televisiones de izquierdas y ha tenido una plataforma privilegiada en TV3, donde los cráneos privilegiados del FAQS han invitado regularmente a sus asilvestrados portavoces (paradójicamente, nunca han invitado a un solo speaker del movimiento para las Primarias: se les debe haber pasado a Tian y a Pere…). Lejos de enmendar sus errores, el soberanismo y la administración Torra continúan en la recherche del momentum indepe mientras la división de los partidos es de una radicalidad total. Sólo así se explica esta curiosa huelga de humo (y escribo curiosa no porque le regatee valor y fuerza en tanto que movimiento clave de la estrategia no violenta, sino porque esta protesta debe ser la primera de la historia de la humanidad que se inicia afirmando explícitamente que no llegará hasta los límites en los que la salud peligre) únicamente secundada por los antiguos consellers de Convergència y Jordi Sànchez, el hombre de David Madí en la ANC, una protesta que el ámbito republicano no sólo ignorará, sino que ha enfurecido muchísimo a Junqueras, consciente de que los convergentes son tremendamente hábiles contraprogramando su auge. Pobre Esquerra, hijita mía, que siempre acabas cayendo en la trampa del hermano mayor. Hace meses, situaciones engañosas como ésta me acostumbraban a cabrear de lo lindo. Pero ahora que estamos de lleno en la era de la neo-autonomía, no tengo más remedio que aplaudir con las orejas la labor de la propaganda convergente, magistral en convertir cualquier crítica a esta huelga de humo en una muestra de inhumanidad, espíritu gélido y alegría a la angustia verificable que vivirán nuestros presos. Antes me irritaba, insisto, pero ahora todo mi espíritu acata la pericia propagandística de los de siempre y su inigualada capacidad para convertir cualquier enmienda en un chantaje emocional que señale como inhumano o mal patriota a cualquiera que ose tener pretensiones críticas. También debo decir, no obstante, que si un diez por ciento, qué digo un diez, un uno por cien de esta ciencia del chantaje se hubiera invertido en hacer la independencia, la tribu sería libre desde hace siglos. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • 4 DE DICIEMBRE. Por la Revolución Andaluza.
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    05/12/2018
    Aún seguimos en la estela provocada por la crisis económica que estallara, hace ya más de diez años, en todo el mismísimo centro del sistema capitalista mundial, la civilización euro/occidental/céntrica. Una estela compuesta con dos ingredientes principales. Uno lo constituye el robo y la extorsión a la clase obrera y a los pueblos explotados y oprimidos del mundo, el otro es la elevadísima concentración de capital en manos privadas y el consiguiente enriquecimiento criminal de las grandes fortunas. Y en estas estamos cuando va tomando cuerpo también una crisis en el campo político de igual o mayor magnitud. La democracia liberal, como el mejor modelo de gobierno posible para el liberalismo, hace aguas en el centro, en la semiperiferia y en la periferia del sistema mundo capitalista. El fascismo, o neofascismo, asoma con fuerza inusitada en todos los rincones del planeta. Más que nada porque se aproxima una nueva crisis económica de imprevisible magnitud y los poderosos tienen que prepararse para posibles respuestas radicales de los pueblos y de la clase obrera que quizás ya no soportáramos una nueva fase de robo similar al que venimos soportando desde entonces. Este 4 de diciembre son ya 41 años del Día de Andalucía, y 40 años de la firma del Pacto de Antequera por el que la izquierda revolucionaria y anticapitalista, como se autodefinía, se comprometió con los poderes del Estado franquista a reconducir el proceso autonómico por la senda constitucional. 40 años sin autocrítica, aceptando y acatando la permanencia de Andalucía como tierra conquistada, aceptando y acatando la altísima concentración de capital que ha operado en nuestra tierra, conseguida con sangre obrera y andaluza, porque la apropiación del producto de nuestro trabajo es apropiación de vida humana, de sangre humana. 4Diciembre 2018 Las crisis económicas y políticas, el avance de la extrema derecha, sólo son indicios de que ni los de arriba pueden seguir gobernando como hasta ahora, ni los de abajo están dispuestos a seguir siendo gobernados como hasta ahora. Estamos en un momento que Lenin calificaría de pre-revolucionario, o como dirá Wallerstein, de bifurcación, donde cualquier propuesta, por pequeña y débil que sea pueda hacerse con la hegemonía. Es el momento del efecto mariposa o el de la chispa que incendia praderas. Propuesta que ha de ser de ruptura, descolonizadora, de liberación, soberanista, que construya una política verdaderamente democrática y una economía verdaderamente democrática. Política y economía de vida, de paz y de desarrollo humano. Propuesta que para el andalucismo revolucionario de Blas Infante consistía en la abolición de los poderes centrales del Estado para hacer una Andalucía Libre. Una Andalucía cuyos problemas están planteados y resueltos en la constitución andaluza de 1883, donde Andalucía es autónoma y soberana y no recibe su poder de ninguna fuerza externa al propio pueblo andaluz. Quienes estén dispuestos a coger el testigo del andalucismo revolucionario podrán hacernos llamamientos de unidad. Quienes sigan usando palabras engañosas para evitar la ruptura, la abolición de los poderes centrales del Estado y para impedir el hacer efectivo al menos el artículo 1º de nuestra constitución, se pueden ahorrar sus llamamientos de unidad porque de lo que se trata es de acabar con el capitalismo, no sólo con su lado más oscuro. Por la Revolución andaluza Viva Andalucía Libre 4 de diciembre de 2018 Miguel Cano Cruz Secretario de representación del Sindicato Unitario de Andalucía



  • Casi todos los “bobos” votan a Podemos (a diferencia de los “bonobos”)
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    02/12/2018
    En 2000 el sociólogo estadounidense David Brooks escribió un libro titulado “Los bobos en el paraíso: la nueva clase alta y cómo lo lograron”, en el que sustituye el término “yupi” de los años ochenta por el de “bobo”. Los filólogos que gustan de remontar el Amazonas sabrán que el término “bobo” es más bien de origen francés y que sus primeras huellas se rastrean hasta la novela “Bel-Ami” de Guy de Maupassant, escrita nada menos que en 1885, por lo que la sociología sigue sin descubrir nada nuevo. El “bobo” es el “pequeño burgués bohemio” cuyo hábitat natural es siempre la capital (Nueva York, París, Madrid). Más aún: es el viejo “burgués gentilhombre” de Molière, aquel que hablaba en prosa sin saberlo. Quizá el “bobo” de hoy tenga un poco más de cultura; quizá sea precisamente un “cultureta”, ese tipo de esponja que absorbe y exuda la ideología dominante a través de los nuevos medios digitales, desde los videojuegos hasta YouTube. Es un gilipollas que ha pasado por la universidad y casi seguro que tiene un máster de esos que se venden y se compran a precio de oro. “Económicamente está a la derecha e ideológicamente a la izquierda”, dice un experto, en referencia a “la izquierda caviar”, exquisita, ese conglomerado de intelectuales que resumen lo que la contracultura ha impuesto como menú políticamente correcto y saludable: feminista, ecologista, “gay friendly”, animalista, vegano... El “bobo” es enemigo del menú del día, alguien que se puede permitir el lujo de elegir y luego pagar la cuenta. Una subespecie del “bobo” es el “lili” (liberal libertario) en donde la “nueva izquierda” que arrastra los pies desde mayo del 68 converge con “la ultraderecha”. Son los “ex” frustrados y fatigados, que reniegan de sí mismos, aunque no lleguen a los extremos de Sánchez Dragó o Paco Frutos. Ya no son lo que fueron. Es posible que no sean nada, pero otros más jóvenes han tomado el relevo de esa nada. Desde Rousseau, la pequeña burguesía es el patrón de la clase media y, por extensión, de un país o de una época. El “pequebús” es la vara de medir, sobre todo en el terreno ideológico, donde la prensa sepia y las altas finanzas no tienen nada que decir. Al contrario. Los llamados “líderes de opinión” son los “bobos”. Tienen mucho en común con el “burgués gentilhombre” de Molière. No es que aparenten algo que no son sino que no aparentan lo que son. De ahí que hayan abandonado su universo provinciano para “gentrificar” los barrios del centro de la gran capital, donde conviven de manera cosmopolita con los ancianos al borde del desahucio y los pakistaníes que reparan móviles. Los anglosajones tienen una batería de expresiones para referirse a ellos: liberal de limusina, socialista champán, “dink” (dos sueldos y sin hijos)... Además de invadir los barrios más castizos, se han apoderado de la gastronomía popular y quieren pagar la cuenta con tarjeta de crédito, aunque eso no es lo peor: antes la cuenta dependía de la cantidad de comida, mientras que ahora es “degustación”, o sea, que pagamos más cuanto menos comemos. En los ochenta los “yupis” votaban al PSOE. ¿A quién votan hoy los “bobos”? ¡Joder!, ¡vaya pregunta! ¿A quién va a ser? ¡A Podemos! Para tener una imagen exacta de un ”bobo“ no hay más que mirar una foto de Pablo Iglesias, Íñigo Errejon y similares. Son de esos que te los imaginas yendo en bicicleta a la oficina, por mucho que haga un frío del carajo. Pero, ¿hay algo en este mundo peor que la emisión de gases de efecto invernadero? En las tabernas ya no se puede fumar. Si pides un vino te preguntan si quieres un reserva cosecha de 1998. En los restaurantes tampoco ponen cuchara sobre el mantel. Se acabaron los platos de oreja, riñones o gallinejas. Los clientes son posmodernos, bien afeitados y con gomina en el flequillo. No ves a nadie metiéndose un palillo entre los dientes. Están hipnotizados por su móvil. Ese paisaje urbano demuestra que, en contra de lo que opinan los sociólogos, los “bobos” no son una clase social sino una tribu urbana, un modo de vida creado por lo que hoy se llaman “comics” y antes tebeos. La realidad imita al arte. A los “bobos” la infancia les dura más tiempo porque pasan el rato entre juguetes y videojuegos. (Este artículo sobre los “bobos” continuará porque ahora me tengo que ir al foro, pero os prometo que próximamente hablaremos de otra categoría sociológica diferente, los “bonobos”, que son aquellos “burgueses no bohemios”. ¿Os habíais creído que la lucha de clases era algo simple o qué?) (Fuente: La Haine / Autor: Juan Manuel Olarieta)



  • La única opción para la independencia es una revolución
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    25/11/2018
    La independencia de Euskal Herria no va a llegar por un decreto de la Unión Europea, por una resolución del congreso español ni por una iniciativa del parlamento francés. Tampoco por una propuesta de instituciones autonómicas subsidiarias de aquellas. Ninguna de las instituciones que operan en Euskal Herria tienen permitida tal cosa, el derecho de autodeterminación es negado expresamente y el derecho a ser independientes es parte de la ilegalidad. Luego la única opción existente para la independencia es una revolución que produzca una ruptura con todo el entramado que precisamente niega (y con violencia) tal opción. Sin embargo, el dique de contención principal para que la independencia no pueda llevarse a término no serían los estados español y francés o el capitalismo global, los cuales solo pueden aportar violencia y negación, además de oponerse a tal revolución política. Es el sistema foral y autonómico el principal causante del embudo ya que está destinado explícitamente a que no se pueda conformar la revolución rupturista necesaria, es el que sirve de enganche y apoyo a la burguesía interna, y es el que mediante subvenciones y privilegios acomoda e integra en el ordenamiento político del proceso asimilatorio antítesis de la ruptura. Una revolución solo es posible cuando todo sistema que opera sobre una realidad está en crisis, lo cual da una oportunidad para el aceleramiento de su deslegitimización abriendo la puerta a que sea rechazado y se abra paso lo nuevo. Es por ello que la vía de la reforma hacia la liberación de Euskal Herria en verdad lo que hace es alejar de la independencia y estabilizar la dependencia además de legitimarla. En Euskal Herria opera tanto el capitalismo como el imperialismo, mientras que la clase dominante vasca es partícipe de ello independientemente de su carácter identitario superficial. Lo cual significa que no existe, ni haya existido nunca una “burguesía nacional” que como bloque aspire a la independencia. La burguesía vasca nunca ha sido “traidora” a la causa nacional porque en realidad nunca ha sido parte de ella, mas bien una embaucadora de la misma, tanto en su versión “navarrista” , “vasquista”, o “españolista”. Es el foralismo, y el régimen de conciertos o convenio lo que está en juego para ella y la capacidad de dominio sobre la clase trabajadora vasca y la explotación transnacional. No se produjo históricamente en Euskal Herria la emancipación nacional que le correspondía hacer a una hipotética burguesía nacional vasca. Cómo iba a hacerlo si nunca llegó a conformarse y contaba con el régimen foral, y con la suficiente manga ancha para participar en el imperio español primero, y en los negocios de la industrialización posterior. Entre otras cosas por eso mismo la lucha de clases no adquiere forma de lucha nacional en Euskal Herria. Y es que en un pueblo donde haya opresión nacional, la lucha de clases adquiere forma de lucha nacional .. solo cuando la burguesía nacional existe y además sufre consecuencias devastadoras en su bolsillo o su vida peligra . Este tipo de alianza coyuntural en países ocupados nacionalmente solo es probable o factible cuando partes de esa burguesía realmente tienen mucho que perder ante la lógica de la ocupación o de ser destruidas y absorbidas por la otra burguesía ocupante. No es nuestro caso porque la burguesía vasca y sus intereses corren de la mano del interés del capitalismo español o francés del cual son partícipes y beneficiarios. Estando cubiertos sus objetivos estratégicos con autonomía, UE, conciertos y convenios. Por lo que una estrategia interclasista de cara a la burguesía vasca bloquea y desestructura el proceso de liberación nacional y eso al mismo tiempo también produce desestructuración de la capacidad para llevar a cabo un proceso revolucionario de la clase trabajadora vasca de cara a la independencia. Es el pez que se muerde la cola. Con tales mimbres desde luego que es imposible (y lo ha sido aunque nos pese) que se haya producido un proceso de emancipación nacional. Ni lo ha habido ni lo habrá con tal inercia propositiva, siquiera ponerla en cuestión es capaz de desatar los mayores aspavientos, para algunos. Parece que no hay que mover mucho el tinglado, no vaya a ser que se revele su enorme precariedad. Los cincuenta años de lucha y resistencia junto a su abrupto finiquito en Euskal Herria son una buena base de reflexión, para la extracción humilde de la clase trabajadora vasca que ha participado en ella. Aunque se descubra solo a nivel instintivo, quién ha ganado qué y quién ha perdido todo, después de tantas vueltas. Y justo en una fase que lo que fuera Euskal Herria en otros tiempos, en cuanto a nivel de ingresos más integración y colaboración de clases, está dejando de ser y existir. Lo cual objetivamente a poco que se intente debería de haber sido un acelerador brutal en el camino hacia la independencia, sin embargo se ha producido la desaceleración. Con las secuelas de reiteradas derrotas a sus espaldas, malviviendo a una ofensiva del capital sin precedentes, los nuevos procesos de lucha que se inicien no pueden ser ni subsidiarios del pasado, y menos aun de intereses de clase ajenos. La confusión entre “lucha nacional” y “lucha social” es un subproducto de un ciclo histórico ya agotado. No existe la nación por encima de las clases sociales separada cual ente abstracto en el aire, ni existe estado o república neutra que pueda solucionar por su mera existencia los problemas de la clase trabajadora vasca, aunque esto nos haya confundido gravemente en Euskal Herria. Al fin y al cabo la independencia, e incluso la creación de un estado nunca ha dejado de significar lo mismo a pesar de su crudeza: el hacerse con el monopolio de la violencia (las leyes) en un territorio determinado y por una clase social concreta. En ausencia de burguesía nacional vasca y contando con una burguesía vasca integrada y beneficiada ya por dos estados constituidos, no es solo ya la razón ideológica sino material de que solo la clase trabajadora vasca bajo sus intereses puede aspirar a la independencia nacional. De esta manera, la frase de hace más de un siglo de un chino, que en realidad es la base en la que se apoya ahora el capitalismo salvaje de China decorado con estrellas rojas, hoces y martillos, no aporta estratégicamente al proceso de liberación nacional vasco sino que es la excusa del colaboracionismo interclasista que refuerza hoy al autonomismo. Para la revolución política necesaria que produzca una ruptura, la lucha de clases se convierte en instrumental, es el pasar de la nación abstracta al verdadero ejercicio político revolucionario de lo que verdaderamente compone la nación: la clase trabajadora con conciencia nacional de clase. La conciencia nacional a secas o la conciencia de clases a secas nunca dará respuesta a desatar el nudo del capitalismo y el imperialismo que sufre la realidad concreta vasca ni abrirá puertas a nada nuevo. De ahí que la independencia de clase tanto para organizarse como para actuar no sea un capricho sino una prerequisito de la revolución necesaria e ineludible. No es de extrañar que cuando se ha dado con mayor persistencia y entrega un proyecto nacional vasco, ha sido cuando la clase obrera entró en escena huérfana, en la fase desarrollista del franquismo, lo que dio un nuevo ímpetu a la reivindicación nacional, hasta modularla en un sentido distinto. Es hasta casi natural que cuando esa clase obrera desaparece de escena, la vindicación nacional vuelve a su estado secular, envuelto en un gran sopor y aburrimiento, de marcado ombliguismo y sin perspectivas. La tarea por tanto hoy pasa por ir organizando esa revolución política necesaria mediante la organización de la clase trabajadora en todos los frentes enfilada hacia la ruptura y con una enmienda a la totalidad de lo que se nos presenta delante. Solo así se irá quebrando el mayor enemigo de la independencia, que es el mismo que del socialismo, la división de la clase trabajadora vasca. Siendo el pegamento la conciencia nacional de clase que tampoco está en el aire sino en la realidad material de cualquier esquina de nuestro país de manera objetiva y solo un proceso revolucionario de ruptura podrá traerlo a la subjetividad de las grandes masas. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka garaia da!)



  • El día de la resistencia del Pueblo Gitano Andaluz
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    22/11/2018
    “A veinte y dos días del mes de noviembre de este año (1462) llegaron a la ciudad de Jaén dos condes de la pequeña Egipto, que se llamaban el uno don Tomás y el otro don Martín, con hasta cien personas entre hombres, mujeres y niños, sus naturales y vasallos. Y como llegaron a la ciudad de Jaén, el señor condestable los recibió muy honorablemente y los mandó aposentar y hacer grandes honras. Y quince o veinte días que estuvieron con él, continuamente les mandó dar todas las cosas que les hizo falta, a ellos y a toda su gente, de pan, vino, carne, aves, pescados, frutas, paja y cebada abundantemente”. Así cuenta la historia oficial que fue como llegaron los primeros gitanos a Andalucía. Aparece en los Hechos del Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo, gobernador de Jaén. Seguramente llegaron antes, pero esta es la primera vez que se recogió por escrito. Cuentan los historiadores oficiales que la palabra 'gitano' procede de 'egipciano', aunque nadie ha sabido situar ese “pequeño Egipto” del que hablan. Desde principios de la década de 1990, las asociaciones gitanas andaluzas vienen celebrando el día 22 de noviembre como el día de los gitanos andaluces en conmemoración de esta fecha. En 1996 la Junta de Andalucía lo reconoció como día oficial. Al igual que desde el día 8 de abril de 1971 se viene celebrando el Día Internacional del Pueblo Gitano. Desde aquel 22 de noviembre de 1462 hasta hoy han pasado muchas cosas. La idílica acogida narrada en los hechos del Contestable de Jaén tuvo un cruento giro a partir de 1499. Los Reyes Católicos, dentro de su proyecto de estado-nación, dictaron las primeras pragmáticas para perseguir al pueblo gitano. El objetivo principal era la extinción de la cultura de estas gentes. “Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y señoríos... que vivan por oficios conocidos... o tomen vivienda de señores a quien sirvan... Si fueren hallados o tomados, sin oficio, sin señores, juntos... que den a cada uno cien azotes por la primera vez y los destierren perpetuamente de estos reinos, y por la segunda vez que les corten las orejas, y estén en la cadena y los tomen a desterrar”. Esta medida persecutoria formaba parte de la estrategia de homogenización étnica y cultural que se llevó a cabo en todo el territorio de la hoy España. Sefardíes o moriscos fueron víctimas de estas mismas persecuciones, si cabe con menor suerte aún que los gitanos. Pero si nos referimos únicamente en una estrategia de homogenización-cultural para construir el estado-nación blanco y católico que hasta hoy es España no tendríamos en cuenta toda su dimensión. Lo que realmente comienza es una transición hacia un régimen económico capitalista que no podía albergar en su interior formas de vida que cuestionaban un modelo único de producción y consumo. Véase que lo que se pretende es ante todo, que tomen oficio conocido, se asienten es las tierras de algún señor y no anden juntos. O sea, que vendan su fuerza de trabajo y disuelvan sus comunidades y formas de cooperación que les permitían acceder a los recursos sin necesidad del chantaje de la renta a cambio de trabajo. La tarea no fue fácil para los represores, pues la resistencia del pueblo gitano a acatar la autoridad y someterse a las formas de producción establecidas supuso que se dictaran más de doscientas leyes que tenían como objetivo, en primer lugar, la aniquilación física y, a partir del S.VXIII, la asimilación cultural por imposición. Las últimas leyes represivas contra los gitanos se abolieron 1986, ya bien entrada la democracia. En concreto el reglamento para el servicio del Cuerpo de la Guardia Civil donde se establecía mayor vigilancia a las personas gitanas. Los resultados de aquella resistencia a someterse al modelo productivo imperante y la consecuente represión que conllevo es el origen de las grandes privaciones materiales que padecen hoy una parte importante del pueblo gitano. Datos como que un 11% de las familias gitanas habitan en infraviviendas o la existencia de un 36% de desempleo a nivel del estatal son el precio de la histórica resistencia que motivaron los castigos. Si bien es cierto que la situación de la población gitana andaluza puede ser más aventajada en cuanto a reconocimiento que la del resto de Europa y del Estado español, no deja de ser estructural el racismo y los padecimientos materiales que se padecen, agudizados en un territorio empobrecido y colonizado económicamente como es Andalucía. La aportación de la cultura gitana a la cultura andaluza es innegable y, en muchos aspectos, costaría trazar la línea  de donde termina lo gitano y comienza lo andaluz. Este fenómeno es único en el mundo pues la exclusión social de la comunidad gitana es la norma mayoritaria en todos los territorios. Las causas de este fenómeno están por establecer, pero me atrevo a aventurar que parte de la resistencia del pueblo gitano al modelo productivo encuentra lazos de afinidad con la cultura andaluza. No obstante, no todo es idilio entre lo andaluz y lo gitano pues muchos de los rasgos identitarios gitanos han pasado a la cultura andaluza con puros fines comerciales. La gravedad de esta dinámica llega a su máximo nivel cuando desde el S.XIX esta apropiación cultural la lleva a cabo el estado Español utilizando los rasgos identitarios gitano-andaluces para la comercialización de la marca España. Una apropiación cultural que ha ido acompañada históricamente de la represión y la exclusión de lo gitano-andaluz. Hoy, 22 de noviembre, es un día reconocido por la institución y no faltan voces críticas sobre la falacia que suponen estos reconocimientos simbólicos mientras las condiciones materiales de una gran parte del pueblo gitano siguen siendo de carencias. “Menos izar banderas gitanas, y más lucha contra los asentamientos chabolistas”, dicen. Sin restar lo oportuna que pueden tener estas alertas, estas caen en un falso debate entre lo simbólico y lo material. En primer lugar porque la mayoría de las personas y organizaciones que izan hoy la bandera gitana tiene una comprometida lucha contra las desigualdades que sufre el pueblo gitano. Y en segundo lugar, porque estas desigualdades materiales están construidas sobre relatos a nivel simbólico que hace recaer las culpas de esta situación de desventajas a la propia idiosincrasias de los gitanos “que no se quieren integrar”; o bien, directamente, justifican la situación por un orden natural que coloca a unos por debajo de otros en la línea de la ideología fascista. Esos relatos de justificación de los padecimientos y su mantenimiento en los imaginarios es lo que llamamos racismo institucionalizado. Así pues, para revertir las injusticias materiales es necesario desmontar a la par estos discursos racistas que culpan a los gitanos de su pobreza. Salvo que mañana mismo tomemos los medios de producción y garanticemos el acceso a los bienes básicos para una vida digna para la población mundial, las conquistas materiales necesitarán sin remedio ir acompañadas de las luchas simbólicas para el propio reconocimiento y para desmontar las justificaciones de las desigualdades. Dar a conocer la historia, hacer entender que las formas de vida que se resisten al modelo de producción capitalista son perseguidas y exterminadas, poner en valor la dignidad de esta resistencia, conquistar condiciones materiales dignas... y también izar banderas, para que se nos vea. Este es el plan. (Fuente: El Salto / Autora: Pastora Filigrana García)



  • La valía internacional del programa de Nación Andaluza
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    20/11/2018

    Nación Andaluza ha decidido participar en las elecciones autonómicas del 2 de diciembre de 2018 por varias razones obvias: divulgar mediante soluciones concretas que existe una identidad nacional andaluza; hacer presente la extrema gravedad de los problemas que asfixian a su pueblo; atraer y aglutinar sectores populares; mostrar que sí existen alternativas viables… Al margen ahora de los resultados que obtenga, hay que convenir que su decisión fortalece los profundos movimientos democrático-populares que van creciendo en el Estado y entre ellos los de los pueblos oprimidos nacionalmente. Son las concretas condiciones de su nación trabajadora las que le han llevado a dar ese paso, y la militancia de Nación Andaluza las conoce mejor que nadie.

    En Euskal Herria, uno echa en falta la radical lucidez de su programa electoral que, entre otras virtudes, tiene también la de mostrar que, en lo esencial, sus propuestas pueden y deben ser debatidas y luego adaptadas en lo necesario por otros independentismos socialistas, e incluso muchas de ellas por las izquierdas de naciones no oprimidas.

    Por «radical lucidez», en este caso, entiendo no la elaboración de un programa máximo de inmediata destrucción del poder capitalista y la inmediata formación de una República Socialista, sino la certidumbre política de que Andalucía necesita ya un programa factible de mínimas conquistas urgentes; un programa que enseñe mediante la pedagogía del ejemplo colectivo que la dialéctica de la libertad se enriquece en cada lucha diaria por pequeña, aislada e invisible que aparente ser. Por «factible» entiendo precisamente eso: que son perfectamente alcanzables mediante la sistemática y planificada acción sociopolítica consciente de que, más temprano que tarde, deberá desbordar la marea autoritaria en ascenso.

    El programa tiene catorce apartados con 166 reivindicaciones concretas que surgen del debate colectivo sobre las contradicciones que destrozan la vida y el futuro del pueblo trabajador de Andalucía. De aquí esa radical lucidez a la que me he referido y que muchas y muchos abertzales echamos en falta precisamente ahora que se acercan elecciones en 2019. El programa de Nación Andaluza es un programa táctico de esencia popular, obrero, campesino, antipatriarcal, socioecológico, internacionalista…, que también plantea reivindicaciones asumibles por sectores de la pequeña burguesía y por las mal llamadas «clases medias», arruinadas y con ambigua conciencia nacional, pero siempre bajo la clara estrategia independentista y socialista. Consiguientemente, es un programa para la mayoría inmensa porque de principio a fin marca la nítida separación entre la propiedad capitalista inseparable de la dominación española, y la necesidad objetiva de que Andalucía sea ella propietaria de sí misma.

    Una a una y todas en su conjunto, las 166 propuestas llegan de un modo u otro al borde de la cuestión clave: las múltiples formas de propiedad burguesa que amparadas en última instancia en el Estado español impiden el desarrollo de las potencialidades emancipatorias insertas en esas contradicciones que deben superarse. Conforme se autoorganiza y expande la dialéctica de la libertad, se descubre lo ineluctable del choque entre las luchas concretas estratégicamente coordinadas y orientadas, y el poder sociopolítico del capital. Si las 166 propuestas fueran limitada y pobremente tácticas, separadas por un abismo insondable de la opresión nacional de clase que sufre Andalucía, y si carecieran de unidad estratégica, entonces serían asumibles por el reformismo y su mentalidad sumisa. Pero no es así. Al contrario, esa unidad estratégica las cohesiona internamente y refuerza su naturaleza inasimilable incluso analizada una a una.

    La idoneidad del programa de Nación Andaluza es incuestionable porque demuestra que existen soluciones reales a los problemas que angustian a la vida popular. Bajo el dictado de la industria mediática, del mercado del voto y de todas las formas de manipulación, se multiplica la precariedad de la existencia que depende de factores externos incontrolables, de la incertidumbre de un salario de miseria que empequeñece cada día, del plomizo lastre de unas instituciones corruptas e impenetrables por su densa burocracia. En este contexto, es fundamental proponer al pueblo obrero, campesino, a la mujer trabajadora aplastada en todos los sentidos, debatir sobre un programa con soluciones concretas que él mismo puede mejorar y ampliar en su vida concreta, cotidiana e inmediata.

    Por ejemplo, es decisivo mostrar cuánto mejora y por qué su quehacer diario de las clases explotadas y su futuro practicando la recuperación de la lengua andaluza, menospreciada incluso con racismo por la cultura y la política española. Este ejemplo es uno de tantos cientos que surgen de los 166 puntos propuestos.

    Acabando, con esta decisión Nación Andaluza está ahondando sobre todo en una de las profundas quiebras que minan al Estado desde, al menos del siglo XVII: la de la debilidad de la «burguesía nacional» española para asentar un orden mínimamente democrático desde incluso los actuales parámetros neoliberales. Si yo fuera andaluz, les votaría, pero como no lo soy asumo la valía internacionalista de su programa.

    IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

    EUSKAL HERRIA 20 de noviembre de 2018




  • A las trabajadoras sexuales hay que defenderlas no ensañarse con sus derechos
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    18/11/2018
    Perder el miedo a que te llamen puta, es muchas veces el primer paso. El lunes 12 de noviembre, un grupo inicial de más de trescientas mujeres y algunas organizaciones hemos firmado un manifiesto en defensa del derecho de todas a sindicarse libremente, y especialmente de aquellas mujeres que históricamente se han llevado la peor parte en términos de representación social. El derecho a organizarse de manera autónoma, a poner sus propias experiencias y reflexiones en el centro de un análisis propio sobre las causas de su explotación, a convertir estos análisis en demandas colectivas y a unirse para conseguir mejoras sociales. Es decir, a defender una voz y capacidad de acción, y liberación, propias. Con ese manifiesto, se ha querido defender algo (tan sencillo, tan obvio, tan humano) como que todas tenemos derecho a hablar y a ser escuchadas, pero especialmente quienes más difícil lo tienen para defender sus derechos en nuestra sociedad. Compartamos o no sus análisis, sus lecturas, sus demandas. Ahora bien, cuando el ataque hacia las trabajadoras sexuales en sus derechos más básicos, fundamentales en un estado de derecho, proviene de mujeres que se arrogan la representación y la interpretación del feminismo, en mi opinión, hay que ponerse serias. No con ánimo de ahondar en una escisión dentro del feminismo, sino todo lo contrario. El feminismo no puede permitirse apelar a la política como lugar neutro, objetivo y universal desde donde enjuiciar las vidas ajenas sin escuchar, sin reconocer que todo patrón, toda visión, es situada, parcial, determinada por un entramado (cultural, económico y social) de relaciones de poder que han marcado nuestra experiencia y configuran nuestra mirada y nuestra sensibilidad. Una de las grandes aportaciones históricas del movimiento feminista a la política es precisamente hacer que nos preguntemos por nuestras respectivas posiciones de género, culturales, económicas, religiosas, etc., antes de pronunciarnos sobre las decisiones o apuestas políticas de las (otras) mujeres. Si algo nos enseñó la segunda ola es que el feminismo no está libre de la intersección de relaciones de poder, que determinan posiciones de privilegio en la representación de las mujeres y en su capacidad de influir en la agenda política del feminismo. Debates como el del trabajo doméstico fueron especialmente ricos a la hora de cuestionar el sujeto del feminismo. Situar al ama de casa blanca y su régimen sexual en el centro de las demandas o de los discursos reivindicativos invisibilizaba (y lo sigue haciendo) la situación de todas aquellas mujeres que sí que trabajaban fuera de casa (a veces en condiciones de profunda explotación o arrastrando las secuelas de la esclavitud), o que trabajaban, sí, en trabajos domésticos pero para familias que no eran la suyas, o que preferían realizar trabajos sexuales a soportar condiciones laborales o domésticas que consideraban insoportables, o cuyo lesbianismo les había forzado a llevar vidas marginadas por no encajar en el modelo familiar imperativo. Y todas estas mujeres también tenían reivindicaciones, que pasaban y atravesaban el feminismo. El cruce de todas estas miradas es lo que nos hizo crecer, políticamente, tanto. La política de partir de sí, de legitimarnos mutuamente para enunciar los términos de nuestra propia liberación y de paso ensanchar la mirada de las demás. Perder el miedo a que te llamen puta, es muchas veces el primer paso. Aquí reside la potencia política del feminismo, en hacer saltar por los aires los estrechos corsés que nos han categorizado como mujeres y entre nosotras. Desde una lectura estrictamente personal, condicionada por mi percepción de nuestro desolador mercado laboral, entiendo que para algunas mujeres el trabajo sexual cuando se puede ejercer imponiendo las propias condiciones sea una opción, y la dignidad o indignidad de la misma dependerá de tu casilla de salida. Al igual que pienso que el trabajo sexual no es lo mismo que la trata de personas con fines de explotación sexual. Contra la trata estoy convencida de que no se está luchando adecuadamente y de que la organización autónoma de las trabajadoras y trabajadores sexuales ayudaría a combatirla. Nunca la autoorganización de trabajadoras ha sido un vector de esclavitud, sí de liberación. Es razonable que muchas feministas no lo vean así, pero no concibo promover una demanda judicial para que se ilegalicen sus asociaciones, y menos en nombre del feminismo. (Fuente: El Salto - Andalucía / Autora: Ane Varela Mateos)



  • El voto internacionalista…..a Nación Andaluza
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    17/11/2018
    Existe un viejo dicho ( posiblemente de procedencia anarquista ) que viene a decir que si votar sirviese para algo, ya habría sido prohibido por la burguesía. Las burguesías no lo han prohibido. Votar no trae las grandes revoluciones ni los más importantes cambios sociales, pero si puede posibilitar que se puedan crear pequeños espacios de poder popular en ayuntamientos u otro tipo de instituciones. Pero como comentaba no lo han prohibido, lo que sí han hecho es hacer de las elecciones un circo mediático en el cual, periódicos, televisiones, películas de larga duración, van poco a poco creando un caldo de cultivo propicio para que sean las candidaturas del establishment las únicas que tienen opciones de acceder al poder real. Usando un símil futbolero, el capital solo permite jugar el partido en su campo, poniendo ellos el árbitro, el balón y hasta a la persona que maneja el marcador. Para acabar con el capital, entonces, queda claro que votando no hay sino remotísimas opciones de poder lograrlo. Ni con el capital, ni con la opresión nacional que sufrimos los pueblos ni con el terrorismo patriarcal. Todo ellos es un conjunto que viene de forma indivisible con el capitalismo español. Para terminar con estos males que acabamos de mencionar, solo la vía revolucionaria, la vía de la desobediencia y la vía de la movilización en la calle es la adecuada. Cuando desde la izquierda nos dicen que es posible conseguir los grandes logros por la vía electoral e institucional sencillamente nos toman el pelo y nos mienten. Y lo que es peor….nos desmovilizan. Ese ha sido históricamente el papel del eurocomunismo y la socialdemocracia….mentir para desmovilizar. Por eso muchas personas llevamos tanto tiempo sin votar en mi país. Porque castigar con la abstención al eurocomunismo y la socialdemocracia, es no permitirle que siga con su labor de engaño al pueblo trabajador. Pero no hablábamos de mi país. No es el momento. Quienes nos reivindicamos como comunistas, sabemos que se debe hacer un análisis de la realidad concreta, en el momento histórico concreto y en el espacio geográfico concreto. Queremos decir con esto que ni el momento ni el lugar es el mismo en Andalucía que en Euskal Herria o en Catalunya o en Venezuela. Por eso los comunistas que no analizan la realidad concreta en su espacio geográfico concreto y funcionan a base de consignas, acaban dirigiendo sus organizaciones de manera autoritaria hasta destrozarlas y quedarse más solos que la una. En la Andalucía concreta del momento histórico actual, desde la óptica comunista, revolucionaria, independentista y feminista solo puede haber un voto. El pueblo trabajador andaluz, necesita como el comer organizaciones propias, que no sean la sucursal de ningún partido que desde Madrid dirige la estrategia a llevar adelante. Organizaciones que se tomen en serio la independencia nacional, que hagan del feminismo una brújula de su quehacer diario…un movimiento que se convierta en vanguardia de un pueblo, luchador como históricamente ha demostrado serlo el andaluz. Por eso como ciudadano vasco, internacionalista, comunista….pienso que esas cualidades en Andalucía sólo las tiene Nación Andaluza. Por eso desde mi internacionalismo que no pretende entrometerse en los asuntos de otras naciones, sino tan solo mostrar mi apoyo a quienes considero mis iguales en las tierras de Rafael Alberti, Federico García Lorca y un larguísimo etc. de personalidades y grandes luchadores me atrevo a pedir el voto a Nación Andaluza El internacionalismo obliga! Andoni Baserrigorri



  • El anticomunismo en la izquierda abertzale
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    15/11/2018
    El anti-comunismo del PNV no nació espontáneamente sino que fue fruto de un proceso concreto. El integrismo religioso y la xenofobia original del partido jeltzale, junto a una visión idílica y falsa de la sociedad vasca de antes de 1839 , todo ello herencia decimonónica del carlismo, posibilitó que elementos de la clase burguesa se hicieran con el control del partido, cuando en 1898 entraron por la puerta de atrás los poderosos y sigilosos miembros de la fracción fuerista, (los euskalerriacos) agrupados alrededor del multimillonario Sota. Una vez con el control de las finanzas y con las aportaciones económicas del oligarca, en un partido que hasta el momento se había financiado exclusivamente con humildes cuotas de afiliados, el terreno estaba ya dispuesto para el desarrollo del anti-comunismo jeltzale. Lo cual fue provocando al mismo tiempo que el ámbito político del PNV se convirtiera en una caldera interclasista que cada cierto tiempo explotaba en tensiones, escisisones, giros, rupturas y nuevas fundaciones. Esta linea burguesa anti-comunista del PNV tenía entre otros objetivos que no se pudiera agrupar y unificar a la clase trabajadora vasca para que de esta manera los intereses de clase de la cúpula jeltzale no se vieran afectados y poder vehiculizar a un movimiento interclasista comandado por la burguesía en pos de un fuerismo-autonómista. De esta manera, la idea fuerza era asimilar todo concepto comunista o socialista con lo extranjero y anti-vasco. Esto a su misma vez se retro-alimentaba con el españolismo tanto monárquico como “de izquierda”, al coincidir en la necesidad de separar y dividir a la clase trabajadora vasca en función de propios intereses. No fue hasta 1923, que por primera vez en la historia, rompiendo toda una tradición reaccionaria, un abertzale mostraba públicamente solidaridad con los y las comunistas. Y ocurrió en un artículo firmado en “Aberri” por Eli Gallastegi. Reconociendo afinidades entre grupos tan dispares en ese momento como los abertzales y los comunistas vascos. Y de paso reconociendo la existencia de una lucha de clases en el seno de la falsa hermandad nacional vasca que Comunión Nacionalista Vasca (antiguo PNV) trataba de inocular a sus militantes. El artículo recogía la conmoción y la solidaridad surgida, entre los jóvenes de Aberri, por el asalto de la policía a la sede del Partido Comunista, en Bilbo, y la muerte de dos de sus militantes. Era un momento en el que la negación filo-fascista, de la lucha de clases donde el banquero Sota dominaba, entre bastidores y talonarios, el fluir del nacionalismo, donde a huelguistas del entorno del PNV se les acusaba de ser seguidores de exóticas doctrinas, ateos, anticatólicos y anti-vascos a modo de purga interna. En 1930 la herejía se completaría con la fundación de ANV donde se rompe totalmente con el aranismo jeltzale para alcanzar estrategias de liberación nacional y social modernas. Lo básico no será ya la sangre, el apellido y la fe; lo será el deseo propio de emancipación, el derecho de autodeterminación de los pueblos y la solidaridad de clase. Cuanto surgió ETA, la organización calificaba al marxismo de ser un peligro, literalmente calificado como “virus” y de presentar “una visión de la vida falsa”. De hecho, se dedicó una extensa labor de formación con diversos trabajos acumulados de la etapa de Ekin de cara a la primera asamblea para analizar el comunismo, en el cual se llegaba a la conclusión de que era anti-abertzale (“anti-patriota” y “apátrida”). Este anti-comunismo primigenio era una clara herencia ideológica del PNV, esfera política de la cual varios años antes se había escindido. Tuvieron que pasar unos cuantos años para que una nueva generación de jóvenes, esta vez ya comunistas y abertzales, marxistas, prácticamente refundarían ETA desde su base dando inicio a la izquierda abertzale moderna con el V biltzar. Por una parte, se criticaba el caracter ideológico-teórico de ciertos autores abertzales, en base a su disposición etnicista, culturalista o linguística, que podríamos englobar con la denominación genérica de ‘identitarismo’. Si bien este conjunto de tesis son ‘dominantes’ dentro de ETA en su primera fase a partir de la V Asamblea pasan a un segundo plano, perdiendo su posición central. La ETA de finales de los 60, ya no habla de ‘etnicismos’ o ‘culturalismos’,está inmersa en un proceso de reflexión distinto, pelea contra el ‘españolismo’ interno en su versión negadora y reformista de la liberación nacional vasca en cuanto que proceso autónomo, e intentando rescatar el marxismo de una unívoca y liquidadora versión unilateral; pero también contra la tendencia derechista identitaria, incapaz de visualizar a Euskal Herria como sociedad de clases, e incapaz de comprender al mismo proceso revolucionario como vínculo político fundacional de la independencia nacional. Así que llegados a la década de los 70 se emplea una distinción, entre IA e IAR, es decir, Izquierda Abertzale e Izquierda Abertzale Revolucionaria. Por un lado estaría la socialdemocracia abertzale, rechazaba postulados escorados al comunismo y abandonó ETA, dando única prioridad a la “lucha nacional y cultural” tachando a ETA V de “comunista” como si fuera algo denigrante para los Etxebarrietas y compañía, nada más lejos de la realidad. Otra rama que también quedaría fuera tacharía de lo contrario a la V. Por otro las fuerzas que se agrupan en KAS, donde de las tres familias del socialismo revolucionario abertzale (autónomos, polimilis y milis) la primera se desgaja y posteriormente la segunda también. Los milis durante largo tiempo fueron minoría. El comunista abertzale Argala a lo largo del 74, y tras la expulsión del FO (frente obrero) de ETA en agosto en el tercer BT (Biltzar Ttipia), en cuanto que tal frente reclamaba una separación orgánica. Racionalizará esa tesis precisamente en el FM (frente militar); es decir, que si la lucha armada atraía la represión sobre todos los frentes de ETA, invalidando su labor que era paciente y lenta; tiene la osadía de trasladarla a la misma fuente perturbadora que era el FM. No eran los otros frentes quienes se tenían que supeditar, sino el FM el que tenia que autonomizarse de esos otros. Para el cuarto BT, noviembre de 1974, se produce la separación, y queda explicado en lo que se denominó el Agiri (de 1974), de puño y letra del Moro. Todo esto era una herejía, sencillamente la concepción frentista predominante había sido finiquitada, y se producía una percepción orgánica pero también política distinta; no solo en cuanto que lo militar quedaba organizativamente autonomizado, sino que al mismo tiempo se alentaba a la organización política, sindical y cultural autonomizadas a desarrollarse. A partir de entonces las tesis de un ‘frente nacional ‘ o en su versión ‘frente anti-oligarquico’ interclasista etc., quedarán en el pasado y en el olvido, salvo para la socialdemocracia abertzale. A Argala lo mataron no por casualidad ni por venganza por lo de Carrero. Después llovió mucho. Y tanto olvidos como miserias y virtudes se fueron acumulando. Todo este proceso constituyente de la lucha de clases nacional vasca no fue sin problemas como se ha visto. Mucho de lo que había venido del entorno del PNV pese a tener notables diferencias con el partido jeltzale haría junto a otros factores que con el nacimiento de la izquierda abertzale socialista y revolucionaria, también vendría el nacimiento de la izquierda abertzale socialdemócrata. Y estas dos concepciones diferentes y sus variantes llegarían a acuerdos de mínimos de unidad popular entorno a la alternativa KAS. De ahí la “pluralidad” histórica de la izquierda abertzale. El presente no surge nunca espontáneamente sino que en gran parte es fruto de la acumulación del pasado que da forma al ahora. E indudablemente dentro de lo que ha sido la izquierda abertzale y concretamente el hoy difunto MLNV , la izquierda abertzale socialdemócrata no está, ni puede estar en condiciones de representar a lo que fue todo un movimiento desde el mismo instante que ha tratado y trata de equipararse con un todo que nunca fue. De ahí que no existe ningún tipo de legitimidad para que la tradición comunista, marxista y en su generalidad socialista revolucionaria abertzale, en la actualidad y en su evolución futura, y menos desde los rescoldos aún no superados de la herencia anti-comunista consciente o inconsciente, pueda ser considerada algo ajeno a la izquierda abertzale o sus postulados, por mucha intención de ello que exista en la socialdemocracia abertzale en un intento hegemonizador que ya hoy es un fracaso, siendo solo una parte de algo ya pasado, y que es heredera ideológica de los que se opusieron ideológicamente a la V asamblea, a ETAm, a KAS, a organizaciones juveniles y luego a Ekin, hasta la liquidación de ETA, y aceptan hoy el programa político y estrategia que adelantara oficialmente otra facción de la izquierda abertzale socialdemocrata conocida en su día como Aralar. Lo más inteligente hubiera sido un nuevo acuerdo reformulado pero la socialdemocracia abertzale de hoy ha preferido la liquidación gregaria de organizaciones y una hegemonía que solo ha llevado a la descomposición y división de un movimiento y que para mantenerla necesita de operaciones de marginación social o de mentiras que nunca acaban dando resultado con el tiempo sino que son disparos por la culata, algunas diseñadas en whasap por ocurrencias de los que tendrían que estar haciendo todo lo contrario y no mimetizando la peor cara de lo que haya podido ser la izquierda abertzale con sus miserias y sus virtudes. Eso es lo realmente triste. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka garaia da!)



  • El socialismo y la Casa Blanca
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    11/11/2018
    El equipo de investigación de Trump en la Casa Blanca ha publicado un informe muy extraño. Se llama Los costes de oportunidad del socialismo. Pretende demostrar que el 'socialismo' y las políticas 'socialistas' serían perjudicial para los estadounidenses, porque los 'costes de oportunidad' del socialismo en comparación con el capitalismo son mucho más altos. Lo que es extraño y bastante divertido es que los asesores de la Casa Blanca de Trump consideren necesario explicar a los estadounidenses los fracasos del 'socialismo' en 2018. Pero cuando se ahonda en el informe, se hace evidente que lo que preocupa a los Trumpistas no es " socialismo', sino las políticas del demócrata de izquierdas Bernie Sanders de mayores impuestos a los ricos del 1% y el aumento de la popularidad de un ''servicio nacional de salud" de pago único para todos. La popularidad de estas políticas amenaza a la mayoría republicana en el Congreso y también a los beneficios de las grandes empresas farmacéuticas y a los seguidores multimillonarios de Trump. Lo que la Casa Blanca entiende por socialismo es aparentemente una economía nacional dominada y controlada por el Estado y no por el mercado. “Si un país o industria es socialista es una cuestión del grado en el que (a) los medios de producción, distribución e intercambio son propiedad o están regulados por el estado; y (b) como el estado usa su control para distribuir la producción económica sin tener en cuenta la disposición de los consumidores finales a pagar o intercambiar (es decir, distribuyendo los recursos ‘gratis’) “. Así que el informe tiene una definición amplia y genérica de 'socialismo' que incluye a la China maoísta (pero no a la China moderna, al parecer), la Unión Soviética, Cuba y Venezuela y los estados ''sociales demócratas” nórdicos. Todos en el mismo paquete porque Sanders elogia a los últimos y no al resto. Naturalmente, esto plantea la cuestión de si todos estos países pueden llamarse ‘socialistas'. Es decir, si la Unión Soviética predominantemente campesina de 1920 o la China de 1950; o las economías dominadas por corporaciones de propiedad familiar de Suecia, Dinamarca y Noruega. La definición de la Casa Blanca no es el socialismo o el comunismo, proclamado por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Para ellos, el comunismo es una sociedad súper abundante, sin ningún papel del estado, sino la libre asociación de individuos en la acción común y la propiedad de los productos del trabajo. Por supuesto, este sistema mundo no existe y por lo tanto no puede ser comparado con el capitalismo. En su lugar, lo que la Casa Blanca trata en realidad de comparar es una economía nacional planificada con una economía nacional de mercado dominada por el capitalismo. Pero no hay que ser demasiado duro con los investigadores de la Casa Blanca: no tienen cómo saber lo que es el socialismo; y su definición (la que consiguieron del diccionario, al parecer) es probablemente la opinión de la mayoría de la gente. Dejando esto de lado, ¿qué funciona mal en todos estos estados 'socialistas'? Bueno, “que proporcionan pocos incentivos materiales para la producción y la innovación y, al distribuir bienes y servicios de forma gratuita, impiden que los precios revelen información de importancia económica sobre los costes y las necesidades y los deseos del consumidor”.   En la China de Mao y la Rusia estalinista “sus gobiernos no democráticos tomaron el control de la agricultura, con la promesa de hacer la comida más abundante. El resultado fue sustancialmente una menor producción de alimentos y decenas de millones de muertes por hambre”.  Por lo tanto el socialismo fue un desastre. A partir de su definición, el informe de la Casa Blanca llega a la conclusión: “La evidencia histórica sugiere que un programa socialista aplicado a los EE.UU. provocaría la escasez, o de otro modo degradaría la calidad, de cualquier producto o servicio sometido a un monopolio público. El ritmo de innovación sería lento, y el nivel de vida, en general, sería menor. Estos son los costes de oportunidad del socialismo desde una perspectiva moderna estadounidense”. El informe de la Casa Blanca también afirma que “la sustitución de las políticas de Estados Unidos con políticas altamente socialistas, como las de Venezuela, reducirían el PIB real al menos un 40 por ciento a largo plazo, o alrededor de 24.000 dólares anuales per capita”. Y sustituir el actual régimen fiscal de EE.UU. por el de los países nórdicos aumentaría la carga fiscal de los estadounidenses de $ 2.000 a $ 5.000 más por año en transferencias netas. “Estimamos que si Estados Unidos adoptase estas políticas, su PIB real se reduciría al menos un 19 por ciento a largo plazo, o alrededor de $ 11.000 anuales per capita”. El primer argumento del informe de la Casa Blanca es que los niveles de vida son más altos en los EE.UU. que en los países nórdicos 'socialistas'. Esta afirmación increíble se basa en un estudio comparativo hilarante: el coste de la compra de una camioneta pick-up en Texas en comparación con su coste en Escandinavia. Es verdad que una camioneta pick-up puede ser mucho más útil en Texas que en Estocolmo y, dado que los impuestos sobre los vehículos son más bajos en los EE.UU. y los impuestos de combustible son sustancialmente más bajos, el argumento de que una camioneta cuesta mucho menos que en los países nórdicos países ¡es irrefutable! Pero ¿demuestra el mayor precio de una camioneta en Noruega en comparación con Texas que existe un 'coste de oportunidad' más alto en la Noruega 'socialista'? ¿Qué pasa con el transporte público, los servicios públicos, la salud y la educación, el las prestaciones sociales y de desempleo- cosas que la parte más rica de cualquier país capitalista no necesita o usa como un 'salario social'? El informe de la Casa Blanca no compara esas cosas. El informe señala que el PIB real per capita es mayor en los EE.UU. que en las economías escandinavas y en el sector no petrolero de Noruega. Los datos muestran que esto es cierto. Pero todo esto muestra es que el norte de Europa comenzó en un nivel inferior cuando Marx escribió el Manifiesto Comunista. En realidad, si nos fijamos en el crecimiento real del PIB per capita desde 1960 (cuando a los estadounidenses se les dice que viven en el mejor lugar del mundo), el crecimiento de Estados Unidos ha caído por detrás de las economías nórdicas y, para el caso, de la mayoría de las economías europeas. De hecho, desde principios de 1990, el crecimiento del PIB real per capita ha sido más rápido en Suecia que en los EE.UU.. Y en cuanto a China, la tasa de crecimiento ha superado a la de los EE.UU. muchas veces desde la década de 1990, sacando a 800 millones de personas de lo que el Banco Mundial define como pobreza. Sin duda, los investigadores de la Casa Blanca podrían argumentar (aunque no lo hacen) que China se volvió 'capitalista' en la década de 1980 y por eso la economía se ha disparado. Pero no sería coherente con su opinión de que un estado 'socialista' es aquel en el que el Estado domina y controla la economía de libre mercado. Porque China debe ser la mayor y mas importante economía dirigida por el Estado del mundo, mucho más que las llamadas economías mixtas de los países nórdicos. El ingreso total es una cosa, pero la distribución de ese ingreso es otra. Aquí la Casa Blanca tiene que admitir que “a pesar de que las economías nórdicas presentan una menor producción y consumo per capita, también exhiben menores niveles relativos de desigualdad de ingresos según los índices convencionales”. Lo interesante es que si bien los EE.UU. tienen una mucha mayor desigualdad de riqueza e ingreso, la desigualdad nórdica también ha aumentado mucho en los últimos 30 años en la medida en  que los gobiernos han adoptado políticas favorables a las empresas, con reducción de los impuestos de sociedades y personales (es decir, políticas pro-mercado). De hecho, como el informe de la Casa Blanca dice, en algunos casos, el sistema fiscal nórdica es más complaciente con el 10% superior que el sistema estadounidense - al menos en los impuestos personales: “La baja progresividad del IRPF en los países nórdicos, en combinación con una menor imposición sobre el capital y tasas de impuestos sobre la renta personal sólo modestamente mayores marginalmente de media en el extremo superior de la distribución de ingresos, implica que una característica central del modelo fiscal nórdico son cargas fiscales medias más altas y cerca de la media sobre los ingresos dxi los trabajadores y sus familias. Es decir, al contrario de las percepciones erróneas de los defensores estadounidenses del socialismo democrático a la nórdica, el modelo fiscal nórdico depende en gran medida no en la imposición de tipo fiscales punitivos a los hogares de altos ingresos, sino más bien a los hogares situados en la media de la distribución del ingreso”. Esto puede ser un ataque a los elogios de Sanders de las economías nórdicas, pero me parece que demuestra lo lejos que están los países nórdicos actualmente de la ‘social democracia', por no hablar del 'socialismo'. Por un lado, el informe de la Casa Blanca afirma que los estados 'socialistas' quieren imponer una mayor carga fiscal a los ricos (como Sanders), pero en realidad esa carga fiscal es menor que ¡en los EE.UU.! Por supuesto, todo esto es pura charlatanería. Todos los datos sobre la desigualdad de la riqueza y los ingresos en las principales economías avanzadas muestran que los EE.UU. es la economía más desigual, tanto antes como después de impuestos; y que los ingresos reales disponibles para la familia estadounidense media apenas han aumentado en 30 años, mientras que el 1% superior ha tenido aumentos sustanciales. La parte de la riqueza en poder del 1% superior de los perceptores de ingresos en los EE.UU. se duplicó del 10% al 20% entre 1980 y 2016, mientras que la del 50% inferior se redujo del 20% al 13% en el mismo período. Pero la parte principal del informe de la Casa Blanca esta dedicada a argumentar que la educación y la atención sanitaria privadas son más rentables que las escuelas estatales financiados con fondos públicos o un servicio nacional de salud. El informe sostiene que pagar por una educación universitaria de Estados Unidos produce un rendimiento mucho mayor de ingresos futuros que en Noruega, donde la universidad es gratuita. Lo que esto implica, sin embargo, es que en EE.UU. las personas sin títulos de educación superior no tienen ninguna oportunidad de ganar unos ingresos dignos, mientras que aquellos sin títulos en Noruega no ganan mucho menos que los que los tienen. Así que, en realidad, el coste de oportunidad de no tener una educación universitaria en Noruega es mucho menor. Luego está la sanidad. Según la Casa Blanca, los sistemas sanitarios de un ‘solo pagador', tal como existe en casi todas las economías avanzadas, no son tan eficientes y beneficiosos para la salud como los planes de las compañías de seguros del mercado libre de los Estados Unidos, sobre todo si se excluye el programa Obamacare. ¿La prueba? Las personas mayores en los EE.UU. tienen que esperar menos tiempo para ser atendidas por un especialista que en los sistemas de un solo pagador, según el informe. En realidad, "los mayores estadounidenses en su mayoría están protegidos por Medicare, por lo que están en un sistema de pagador único cuando llegan a ver a un especialista. Todos los sistemas sanitarios están bajo presión en la medida que las personas viven más tiempo y desarrollan más enfermedades en la edad adulta. Y esa presión es debida a que la asistencia sanitaria no está suficientemente financiada en comparación con la defensa, las ayudas a las empresas y los recortes de impuestos. Lo mismo ocurre en Estados Unidos. Y si hacemos una comparación general de la eficacia de los sistemas de salud, las puntuaciones de los Estados Unidos son malas. El sistema de salud de Estados Unidos es uno de los menos eficientes del mundo. EE.UU. estaba en el  puesto 34 de 50 países en el año 2017, de acuerdo con un índice de Bloomberg que evalúa la esperanza de vida, el gasto sanitario per cápita y el gasto relativo como proporción del producto interno bruto. La Suecia “socialista” esta en octava posición y la “socialista” Noruega en la 11ª. La esperanza de vida es una forma de medir, en general, el funcionamiento del sistema médico de un país, por lo que se utiliza como índice. En los EE.UU., el gasto sanitario promedio es de $ 9,403 per capita, o sea la friolera del 17,1% del PIB y, sin embargo la esperanza de vida es solamente de 78.9 años. Cuba y la República Checa - con una esperanza media de vida cercana a los EE.UU. con 79,4 y 78,3 años respectivamente- gastan mucho menos en sanidad: $ 817 y $ 1.379 per cápita. Suiza y Noruega, los únicos países con mayor gasto per cápita que los EE.UU. - $ 9.674 y $ 9,522 - tienen una esperanza de vida mayor, con una media de 82,3 años. ¿Por qué? Pues bien, el sistema de Estados Unidos “tiende a ser más fragmentado, menos organizado y coordinado, y es probable que ello implique ineficiencia”, según Paul Ginsburg, profesor de la Universidad del Sur de California y director del Centro de Políticas de Salud de la Brookings Institution en Washington. Así que los costes de oportunidad para el estadounidense medio parecen ser más alto, al menos, para los servicios públicos básicos como la salud y la educación que para el promedio de los países nórdicos 'socialistas'. Fuente: www.sinpermiso.info



  • Europa Laica y la medalla de la virgen del Rosario: argumentos
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    07/11/2018
    La vista oral del recurso contencioso administrativo contra la decisión del pleno municipal de Cádiz que concedió la medalla de oro de la ciudad a la virgen del Rosario, aunque bien llevada por el juez, no dejó de ser una sesión judicial surrealista. ¿Cómo es posible que en la era digital y de los satélites espaciales, en una ciudad de España y ante una autoridad judicial se esté debatiendo sobre la existencia histórica de la Virgen María o sobre dar una supuesta pretensión científica a milagros como el control de maremotos o la cura de enfermedades pandémicas? y ¿cómo es posible que una institución pública, como es un Ayuntamiento, pueda defender tan estrafalarios argumentos ante una autoridad judicial? Europa Laica es una asociación española que pugna por un principio indisociable de la democracia como es la garantía de la libertad de conciencia para las personas, lo que requiere de la separación estricta entre el Estado y las creencias particulares. Un Estado que se dice aconfesional no puede mantener una simbología católica en sus instituciones. Además, en este caso, existe una violación muy concreta de una norma municipal, la cual explicita que los méritos y honores de la ciudad se conceden exclusivamente a las personas físicas o jurídicas y, evidentemente, la virgen del Rosario no lo es… el supuesto personaje histórico llamado María, que nunca ha sido verificado, ya tendría la medalla de oro de Cádiz… ¡por cinco ocasiones! No nos tomen el pelo, el honor es a la imagen por mucho que se quiera retorcer el lenguaje, a posteriori, para que encaje en la normativa. Si el Ayuntamiento insiste en su pretensión, que cambie el reglamento y lo deje claro. El hecho de que un ayuntamiento haya decidido, prácticamente, ceder su defensa a la orden religiosa, adoptándola punto por punto, incluso negando que seamos competentes o afirmando en la sala las creencias más dogmáticas, es igualmente surrealista. Como también lo fue la negativa del abogado del Ayuntamiento, pese al buen hacer e insistencia del juez, a que nuestro abogado replicara en el procedimiento. Pero más allá de estos aspectos berlanguianos lo que más nos ha llamado la atención y nos ha producido un desasosiego profundo ha sido el fanatismo de una gran parte de los cofrades que se dirigieron al juzgado, increpándonos, abucheándonos e insultándonos de forma exaltada y demostrando un fanatismo que nos ha producido tristeza y vergüenza ajena, al constatar que aún existen instituciones religiosas que educan a sus miembros y seguidores en la intolerancia. Hasta nos tachaban de “extranjeros”… ¡como si la defensa de los principios democráticos y del laicismo estuviera sujeta a las fronteras! De todas formas, les queremos aclarar a estos cofrades que Europa Laica tiene asociados en toda España, también en esta ciudad, con una gran reputación personal y profesional. Por lo demás, defendemos la libertad de creencias y de conciencia de las personas. Nosotros no hemos demandando a la orden dominica, han sido ellos los que se han personado en el litigio contencioso por su propia cuenta ya que nosotros, en ningún momento, pretendemos impugnar a nadie sus creencias. Nuestros recursos siempre se dirigen a las autoridades públicas, en este caso al Ayuntamiento. Desde Europa Laica vemos este asunto de la siguiente manera: una vez hay un cambio de gobierno en el Ayuntamiento de Cádiz, seis mil personas presentan una petición para conceder la medalla de oro de la ciudad a la virgen del Rosario, queriendo imponer un símbolo religioso particular a toda la ciudadanía; manteniendo todo nuestro respeto por las personas que han firmado esa petición, creemos que han sido instrumentalizadas por los elementos más recalcitrantes de la derecha de la ciudad, intentando poner en un brete a la nueva Corporación y al alcalde; sin embargo el nuevo equipo de Gobierno, en vez de aplicar la norma municipal que rige los honores de la ciudad, sucumbió ante este chantaje de la derecha reaccionaria. Lo que es triste es que este Ayuntamiento, que se pretende del cambio, se haya, en este caso, parapetado, al final, en la fanática actitud de la orden religiosa. Europa Laica pretende que las instituciones públicas mantengan una laicidad institucional y no adopten un simbolismo religioso como oficial de la ciudad, como desgraciadamente ocurre en Cádiz y en tantos municipios de España. Bajo el pretexto de la tradición se sigue manteniendo una mitología nacional de raíz católica identificando lo español con lo católico, olvidándose que vivimos en estados modernos y que la libertad de conciencia costó cárcel, exilios y muertes a cientos de miles de compatriotas durante todo el siglo XIX y XX. O ¿acaso no sabe el alcalde de Cádiz que su querido Fermín Salvochea estuvo en la cárcel por esta razón casi 20 años? La defensa de la libertad de conciencia no es ninguna broma ni ninguna cosa secundaria, es un elemento esencial para la democracia. Si lo que se pretende es hacer populismo y utilizar la religión con vistas a los réditos electorales entonces estaremos erosionando la democracia. Europa Laica, teniendo en cuenta las circunstancias del caso, está muy confiada en que la razón jurídica, en esta ocasión, triunfe sobre cualquier prejuicio ideológico o religioso. Al alcalde de Cádiz le diríamos que hacer populismo con la religión es una vergüenza y lo mismo se lo decimos a esa derecha más retrógrada de la ciudad de Cádiz. A la izquierda local, si de verdad tienen aspiraciones republicanas, les decimos: no se puede estar en misa y repicando. La religión y todas las creencias deben desenvolverse en libertad, si no es así, caen en la manipulación y en el fanatismo como, desgraciadamente, vemos que ocurre en muchos países del mundo y como también nosotros lo hemos podido comprobar en los pasillos de los juzgados el viernes día 26 en la ciudad de Cádiz. (Fuente: Diario Bahía de Cádiz / Autores: Antonio Gómez Movellán (presidente de Europa Laica) y Javier García Rodríguez (coordinador de Cádiz Laica)



  • Armas versus derechos humanos
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    03/11/2018
    Ha tenido que estallar el caso Khashoggi para que el debate sobre la venta de armas a Arabia Saudi haya ocupado espacios principales en prensa, tertulias e instituciones españolas y europeas. Ha sido preciso que un conocido periodista haya sido detenido, torturado, asesinado y descuartizado en sede oficial saudí, y posteriormente desaparecido, para que esto suceda. El caso lo merecía, sin duda alguna. Pero cuando hace tan solo dos meses treinta niños yemeníes murieron en un bombardeo saudí contra un autobús escolar, el Gobierno y la Unión Europea apenas si parpadearon. Menos aún EEUU. Los crímenes saudíes, como los israelíes, necesitan contar con altos niveles de crueldad para merecer la atención de nuestras instituciones. Matar palestinos de cinco en cinco o yemeníes de veinte en veinte apenas es noticia. En su Informe 2017-2018, Amnistía Internacional dice sobre Arabia Saudí: “Se detuvo a muchos defensores y defensoras de los derechos humanos y personas críticas con el gobierno y algunos fueron condenados a largas penas de cárcel en juicios sin las debidas garantías. Varios activistas chiíes fueron ejecutados y muchos más fueron condenados a muerte en juicios manifiestamente injustos. La tortura y otros malos tratos bajo custodia continuaban siendo práctica habitual. Pese a limitadas reformas, las mujeres sufrían una discriminación sistémica en la ley y en la práctica y no recibían protección adecuada contra la violencia sexual y de otros tipos. Las autoridades hicieron amplio uso de la pena de muerte y llevaron a cabo decenas de ejecuciones”. Algo similar ha afirmado la ONU, situando a este país en la cola del siniestro ranking de países violadores de derechos humanos. En los últimos diez años el Estado español ha sido el cuarto vendedor de armas a esta satrapía criminal y misógina. La ley española sobre control del comercio exterior de éstas prohíbe claramente su venta a países respecto a los cuales existan indicios racionales de violación de derechos humanos. Pero se ve que los detectores españoles de este tipo de delitos –como los de la práctica de malos tratos y torturas en comisarías y cuartelillos-, llevan sin actualizarse desde los años cincuenta. Eran otros tiempos. La modificación del artículo 135 de la Constitución española, impulsada por el Gobierno del PSOE en 2011 y acordada con el PP, situó el interés de la Banca y los grandes inversores por encima de las necesidades de las grandes mayorías sociales. Desde entonces es, no solo legal, sino también obligado, poner en primer lugar los presupuestos públicos a disposición de los Alí-Babá de las finanzas y, solo después de esto, tras saciar todas sus usuras, dedicar los restos, lo que queda, las sobras, a atender la sanidad y la educación. Algo similar ocurre con los derechos humanos. Los recortes en materia de libertades democráticas, el reforzamiento del estado policial y la conversión del código penal en una máquina de guerra al servicio arbitrario del poder, tienen que ver con lo anterior. Negar derechos democráticos básicos y combatir al disidente político exige hoy poner al día el manual de estilo de Torquemada. Eso y no otra cosa son los nuevos delitos de odio, sedición, rebelión y la política penitenciaria de potro, humillación y venganza. Con “los de fuera” es peor. Millones de personas son hoy un cero a la izquierda para el sistema, pues son gentes que no producen (lo hacen para el autoconsumo propio, no para el mercado; es decir, para el PIB no existen) y tampoco consumen, pues carecen de ingreso alguno (nuevamente el mercado no se entera de su existencia). Si estas personas desaparecieran, el actual sistema capitalista no se resentiría. A fin de cuentas, los derechos humanos no cotizan en Bolsa. No solo eso, sino que las grandes multinacionales podrían explotar mucho más libremente sus apetecidos países. Todo serían ventajas. En el debate actual sobre venta de armas a la criminal monarquía saudí, los derechos humanos de las poblaciones agredidas por este régimen (Yemen…) apenas son considerados. Se trata, en el fondo, de la política del “primero nosotros” de Trump y toda la ultraderecha europea. Es la política que construye muros cada vez más altos, más largos y más anchos por todo el planeta y convierte el Mediterráneo en la tumba más grande jamás conocida en la historia. En definitiva, la política sempiterna de Occidente que envuelve sus intereses imperiales y guerras bajo cínicos mantos civilizatorios y de progreso e, incluso, siempre que haga falta, de defensa de la libertad y la democracia. La defensa de los puestos de trabajo no puede abstraerse del modelo productivo y marco político en el que éstos se dan. No hablo solo de la industria militar. También en la construcción de la central nuclear de Lemoiz trabajaban miles de personas y no por ello la exitosa lucha contra la misma se supeditó a los chantajes “sociales” del PNV, la UCD y el PSOE. Porque, curiosamente, los mismos gobiernos que destruyen y precarizan el empleo sin consideración social alguna, son a la vez los mayores defensores de la creación de puestos de trabajo…., siempre que esto sea en líneas de TAV, incineradoras, cementerios nucleares, corbetas inmaculadas y bombas inteligentes que nunca matan población civil. Y tampoco es casual que de todos los grandes astilleros españoles existentes en los años setenta (Vigo, Ferrol, Bilbao, Sestao, Alicante, Asturias, Sevilla, Cádiz,…), que hicieron del Estado español el cuarto productor naval mundial, ahora ya solo quede el de Cádiz, destinado a fines militares. El abandono, privatización y cierre del resto (“La Naval”, de Sestao, está siendo el último) no ha importado nada a los distintos Gobiernos de turno. Los puestos de trabajo ligados a la industria militar, sí. ¡Lagarto, lagarto! La exigencia del cese inmediato en la venta de armas a Arabia Saudí y la producción militar en general -lo mismo que el cierre de las centrales nucleares-, no puede contraponerse con el mantenimiento de los puestos de trabajo del sector. Frente a este chantaje de los gobiernos, las eléctricas y la parasitaria casta militar que hablan, al alimón, de la “defensa de los intereses de España y el trabajo en sectores estratégicos” –Pedro Sánchez, dixit-, la alternativa a levantar deberá ser la del cierre y reconversión civil de esas industrias y la aprobación de planes de reindustrialización y regeneración social de las zonas afectadas. Y termino. Afirmar, como se ha dicho, que “si no vendemos nosotros esas armas lo harán otros”, es, además de burdo, obsceno. (Fuente: Insurgente / Autor: Sabino Cuadra)



  • Si no somos el 50%...
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    30/10/2018
    A medida que conocemos a los integrantes del consejo asesor para el impulso del Fòrum Cívic i Social per al Debat Constituent (los chiringuitos del procés, ya lo veis, cada vez tienen nombres más largos, pomposos e incomprensibles) se hace evidente la intención del procesismo, a saber, del Estado, a saber, de España, de captar a extranjeros cercanos a la causa catalana como Bea Talegón o el colega Albano Dante Fachin para así desactivar la vía unilateral y marear la perdiz con la cancioncilla del “si no somos más del 50% de fieles nunca lo conseguiremos”. Lo dijo hace poco Ernest Maragall en la BBC, admitiendo en sordina que el objetivo de las élites indepes autonómicas de ahora es el de llegar a superar el 50% de adeptos con el objetivo de impulsar un referéndum pactado con el Estado español que incluya como opción la ampliación de la autonomía. En cristiano, un referéndum en que la independencia pierda por sistema. Resulta notoria esta obsesión patológica por ampliar la base que le ha pillado a Esquerra y en particular a Maragall, visto que hace muy pocas horas el todavía conseller de Exteriores ha ganado unas primarias de partido (o quizás debería escribir “secundarias”, visto el caso que le hicieron a la votación previa, en que Alfred Bosch fue elegido candidato) en la que solo le han votado 583 militantes de la ciudad y con un solo candidato como opción. Como veis, esto de la democracia depende muy mucho de si quieres ampliar la base del país o erigirte como candidato… Por suerte, en España, como saben los documentadísimos lectores de esta página, esto de los porcentajes no quita excesivamente la somnolencia de la peña: doce magistrados del TC mutilaron un Estatuto que habían votado el 48,5% de los catalanes; una secta judicial que actuaría persiguiendo a nuestros líderes como ha hecho hasta ahora, aunque hubiera un 70% de indepes en Catalunya. La falacia del discurso del “no somos más del 50%” ya la conoce todo el mundo, y se suma a la ambigüedad de un Govern que dice gestionar la aplicación de la independencia y que solo se dedica a generar retórica. El problema es que los disidentes del procés no osan criticarlo hasta que pierden el curro: así hace poco Martí Anglada, antiguo embajador en París, quien en referencia explícita a Ernest Maragall reconocía que desde el 21-D la Generalitat no ha dado palo al agua en política exterior y se ha limitado a abrir un par de delegaciones y a repetir las mismas proclamas de la legislatura anterior sin buscar nuevos interlocutores que superen el muro de la Unión Europea. Si la cosa sigue así, el Govern continuará reafirmando su rendición con una política de progresivo perfil discreto. Es un consuelo, como vimos en el proyecto de remodelación del modelo lingüístico, que los ciudadanos cada día sean más rápidos en rechazar una nueva moto. No hay forma mejor de resumir el actual canguelo del Govern que la entrevista del president Puigdemont en este mismo periódico, en la que el 130 declaraba querer conseguir “la independencia sin una guerra de independencia”. Últimamente, el soberanismo juega con la hipótesis de la violencia como excusa perfecta para la inacción política. La táctica es muy sencilla: tú metes miedo y especulas con la posibilidad de una guerra en el centro del debate y, artificiosamente, te muestras como la mejor solución para evitar un conflicto a gran escala. La cosa tiene gracia, porque hasta los antiguos líderes del ejército español reconocieron tras el 1-0 que ni la gran Armada Invencible hubiera podido sofocar una rebelión en las calles perpetrada por cientos de miles de conciudadanos. Sin embargo, ya lo veis, siempre será más fácil especular con el miedo ajeno y meter el tembleque en el corazón de la ciudadanía para que se quede en casa y poder jugar a la puta y la Ramoneta del pacificador. Por suerte, la decadencia de los regímenes clarifica mucho la situación presente y los ciudadanos ya no se zampan la mayoría de las teorías que les disparan los guardianes del procés. Nos espera un tiempo nuevo fantástico en el que todo caerá por su propio peso. Será más tarde o más temprano, pero la degradación de los cobardes y de las medias verdades resultará imparable. Espero que seamos suficiente gente como para desenmascarar todas las mentidas que se inventarán. Si no somos mucha gente esto se hará todavía más irrespirable… (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Es muy fácil hablar cuando no se vive en Yemen
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    28/10/2018
    Estos días, Pablo Iglesias (Podemos) ha “exigido” al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que deje de vender armas al régimen de Arabia Saudí. Iglesias le ha propuesto a Sánchez que ponga fin al contrato con Arabia Saudí, que intente vender las armas y fragatas a otros países que respeten los Derechos Humanos y que, si no lo consigue, invierta el dinero correspondiente en los astilleros para cambiar de una industria militar a una civil. La actitud del líder de Podemos no ha gustado nada al secretario del comité de empresa de Navantia en San Fernando, Manuel Jesús Aranda. Este ha expresado que “Es muy fácil hablar cuando estás alejado y te permites el lujo y la licencia de decir lo que te apetece”. También ha expresado que “Susana Díaz ha hecho defensa a ultranza de Navantia. Tenemos la suerte de que el PSOE nos apoya al cien por cien”. Sabemos que Iglesias es un demagogo, pero que este trabajador ensalce a Susana Díaz (como si ella no estuviese actuando con demagogia) y a su infecto partido refleja claramente que lo que, en verdad, le interesa es su propio bienestar y el de su entorno (sin importarle el de los demás para nada), es decir, saca a relucir su indudable egoísmo. Cierto, es un drama que muchas familias sean golpeadas por el desempleo, pero que, para mantener éste se contribuya a la destrucción de un pueblo entero (en este caso concreto Yemen) ¿no lo es? ¿Acaso es más importante un puesto de trabajo que una vida humana? ¿O es que para el señor Manuel Jesús Aranda la vida de un yemení vale menos que la de un español? ¿Una persona sensible puede vivir tranquilo sabiendo que su bienestar se sustenta en la miseria y el sufrimiento de personas que sobreviven en otro lugar del mundo? Sería bueno que el señor Aranda se hiciese estas preguntas. Dice el trabajador de Navantia que es muy fácil hablar cuando no se vive en Cádiz. Y quizá tenga razón. Pero también es muy fácil decir lo que él dice cuando no se vive en Yemen. El secretario del comité de empresa de Navantia en San Fernando ha concluido recordando que Cádiz es “una zona muy deprimida. No hay muchas empresas que tengan el poder de empleo de Navantia”. Nadie pone en duda de que lamentablemente sea cierto. Pero, si recordamos esto, recordemos también que, gracias al inhumano régimen de Arabia Saudí, que se pertrecha de armas vendidas por España (incluidas las fragatas de guerra construidas en Navantia), Yemen no solo está deprimida sino exprimida de su líquido más preciable y necesario para vivir: la sangre de su población, que brota de manera cuantiosa y permanente todos los días. (Fuente: Baraguá - Insurgente / Autor: Paco Azanza  Telletxiki)



  • La lenta destrucción de Grecia y su gente
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    27/10/2018
    Herman Van Rompuy, el ex presidente de la Unión Europea (UE) nos dijo todo lo que necesitábamos saber sobre la democracia en la UE cuando habló en una reunión en Lovaina (Bélgica) en 2010. En su discurso, el 8 de septiembre de 2012, Una prueba de solidaridad ,  Van Rompuy dijo que la zona euro significaba una "pérdida de soberanía para todos". Continuó expresándose sobre la necesidad de solidaridad: “La solidaridad es un deber, no solo un derecho”. Desafortunadamente, su comportamiento cuando estaba en el poder y las políticas seguidas por otros jefes de la UE no eran consistentes con sus narrativas. Sus constantes afirmaciones de que la solidaridad y la convergencia marcaron las aspiraciones de la UE nunca se confirmaron en la realidad. En el caso de Grecia, la Troika infligió políticas tan duras que, no solo se ha destruido la prosperidad material de la nación, sino que ahora hay evidencia de que la salud física y mental de la gente está siendo dañada significativamente. Un escalón por debajo del genocidio. La lenta destrucción de Grecia y su gente continúa. Como recordatorio, el 13 de marzo de 2012, el siempre pontificante Van Rompuy dijo al Parlamento Europeo:  “Un frente es la consolidación fiscal. Otra es la agenda de crecimiento y empleo. Algunos afirman que estos dos son contradictorios. Nuestro trabajo es asegurarnos de que no lo sean”.  Este fue el tipo de charlatanería repugnante que estos funcionarios europeos emplearon regularmente para que pareciera que se mostraban empáticos con las personas cuyas vidas fueron devastadas con sus intervenciones económicas demenciales. La historia nos dice que los tipos como Van Rompuy no han hecho su trabajo, si los evaluamos según sus propios criterios. Aunque eso no le impidió jubilarse con una pensión considerable. En vez de eso, debería haber ido a la cárcel por incompetencia profesional.  Dos noticias llamaron mi atención esta semana sobre Grecia. La primera, en relación a la forma en que los banqueros griegos están siendo apoyados por el Estado para confiscar las viviendas de los trabajadores en problemas. Como antecedente, este artículo en The Guardian [traducido por el CADTM] es de mucha utilidad: ‘Si amas a Grecia, ayúdanos a deshacernos de Alexis Tsipras y su partido zombie’, de la ex presidenta del parlamento griego Zoe Konstantopoulou, en el que resumió la forma en que el primer ministro griego y su partido, Syriza, ha traicionado al pueblo griego. Proporciona una larga lista de lo que Tsipras y su banda han estado haciendo, aparte de supervisar un programa de austeridad fiscal que ha devastado la economía de la nación:
    1. Tsipras se había comprometido a destruir a los oligarcas de los medios", pero reforzó su poder.
    2. En octubre del años pasado, representando a un estado en bancarrota, gastó 2.400 millones de dólares para comprar aviones de combate F-16 a los Estados Unidos.
    3. Luego elogió a Donald Trump por continuar con la "tradición de democracia y libertad" que nació en Grecia.
    4. Tsipras ha establecido estrechas relaciones con el Israel de Benjamin Netanyahu.
    5. Acordó vender armas a Arabia Saudí, un régimen acusado de bombardear a niños en Yemen.
    6. Levantó el veto de Grecia a la expansión de la OTAN en los Balcanes.
    7. También firmó acuerdos sobre refugiados que violaron sin ambages el derecho internacional humanitario.
    8. Desde 2015, ha implementado un programa de privatización descarado, vendiendo nuestros puertos, aeropuertos, costas, ferrocarriles, compañías de electricidad, agua y gas, sitios arqueológicos y culturales, teatros, juzgados, minas de oro y otras empresas rentables por un miseria. Ninguno de sus predecesores neoliberales se atrevió a llegar tan lejos.
    9. En 2017, su gobierno lanzó un sistema de subasta electrónica de viviendas de familias que no podían pagar sus deudas con los bancos, utilizando métodos anticonstitucionales y violencia policial.
    10. Para complacer a la Troika, incluso criminalizó las protestas contra la subasta de viviendas. El 15 de enero de 2015, las declaraciones de Tsipras recogidas por el noticiario Thema: "Ningún hogar terminará en manos de los bancos y eso es definitivo", hablan por sí solas.
    En su discurso a los votantes, criticó al Primer Ministro de la Nueva Democracia, diciendo: “...el accidente de la reelección del Sr. Samaras no ocurrirá en Grecia, por lo que no podrá copiar a su amigo, el ex Primer Ministro español (Mariano Rajoy), echando de sus hogares a la calle a miles de prestatarios en bancarrota... Ningún hogar terminará en manos de los bancos y eso es definitivo...”. Como hemos visto , mintió sobre eso. Ganó las elecciones con un mandato en una contra de la austeridad, ignoró el mandato salido de un referéndum en el que los griegos votaron para poner fin a la austeridad, y procedió, sin avergonzarse, a infligir el tipo de austeridad que los conservadores nunca habrían soñado poder hacer cumplir. El artículo más reciente en Jacobin de Stathis Kouvelakis y Costas Lapavitsas, El giro represivo de Syriza, muestra hasta qué punto se han derechizado los llamados socialistas griegos. Éste proporciona más detalles sobre la forma en que Syriza se ha aliado con los banqueros en contra de la gente: “Si una vez Syriza levantó el eslogan 'ninguna vivienda en manos de los bancos', hoy en día está atacando a los manifestantes que intentan detener las subastas de viviendas. Las nuevas leyes amenazan con prisión para aquellos que interfieren con el proceso de subasta, de hecho, algunos críticos con el gobierno han empezado a ser arrestados”.  El artículo ofrece un análisis detallado de lo mal que está el sector bancario griego después de 8 años del inicio de la crisis. El segundo artículo “Monumentos históricos y museos transferidos al Fondo de privatización de Grecia, trataba de la privatización de sus monumentos. Nos enteramos de que: “... el Ministerio de Finanzas de Grecia emitió una decisión al ordenar la transferencia de varios sitios y edificios históricos, museos, monumentos y edificios históricos al Súper Fondo de Privatización”. El comunicado de prensa del Ministerio de Finanzas decía que "la transferencia de propiedades públicas al Fondo de privatización fue uno de los 88 requisitos previos del prestamista para la conclusión de la cuarta revisión del programa griego". Esto se remonta a 2011, cuando el artículo en la revista The Economist Magazine Sell, Sell, Sell, ya se refería a las voces que demandaban un programa de privatización aún más expansivo en Grecia que el que ya está en marcha. Ya escribí sobre ello en el artículo Yo compraré la Acrópolis, donde indiqué que podría estar interesado en comprar la Acrópolis. En este momento, la prensa alemana había exigido que los griegos vendieran sus islas e incluso la Acrópolis. Este mantra se convirtió en estándar en el discurso del FMI y de los ministros de Finanzas de Europa. Los jefes del euro no fueron categóricos al decirle a Grecia que solo rescatarían a la nación si vendía más activos públicos e imponía reformas "estructurales" más duras. Después de la reunión de emergencia en Luxemburgo recientemente, el primer ministro de esa nación declaró: “Se necesitan medidas urgentes en Grecia para alcanzar sus objetivos fiscales ... [incluyendo un] ... aumento en el volumen de privatizaciones ...”. Y la prensa holandesa escribía: “... una medida más radical: crear una agencia externa dirigida por la UE que se encarga de vender los activos”. Ahora recuerden a Van Rompuy y sus ridículas afirmaciones sobre la solidaridad y las declaraciones periódicas de la Comisión Europea (CE) sobre la convergencia. La UE (en particular, la zona euro) no se está comportando de manera ni siquiera remotamente de acuerdo con la narrativa oficial. Es una estructura corporativista y antidemocrática que inflige costes masivos a las naciones mientras que se cacarean insignificantes epítetos sobre solidaridad. Esas dos grandes motivaciones (el apoyo a los bancos y las privatizaciones masivas) proporcionan la base para entender la tragedia humana que la Comisión Europea y otros han creado en Grecia. El deterioro del estado de salud en Grecia. Hace poco leí un artículo en la revista médica británica The Lancet La carga de la enfermedad en Grecia, pérdida de salud, factores de riesgo y financiación de la salud, 2000–16: un análisis del informe Global Burden of Disease de 2016. El análisis, que informa sobre un estudio importante de las “consecuencias negativas para la salud" que siguieron a la "contracción sustancial del gasto en atención médica" que acompañó los programas de austeridad infligidos a la gente por la Troika y su agente – la Syriza de Alex Tsipras. Aprendemos que como resultado de la colonización de Grecia por la Troika, "la mayor parte del presupuesto" se asignó a la "liquidación de la deuda" y, como resultado, hubo una "contracción del producto interior bruto nacional" masiva. El gasto en sanidad del 9,8 por ciento del PIB en 2008 al 8,1 por ciento en 2014. Pero esas cifras no revelan el impacto total porque el PIB también se contrajo rápidamente durante el mismo período. La OCDE publicó un informe sobre Grecia, Estadísticas de salud de la OCDE de 2015, que concluyeron que: “El gasto per cápita en sanidad en Grecia se contrajo por cuarto año consecutivo en 2013, dejando el gasto sanitario un 25% por debajo del nivel en 2009 en términos reales… el sistema de salud griego fue una de las áreas prioritarias de [...] los recortes en el gasto público. El gasto anual del gobierno en sanidad se ha reducido en más de 5.000 millones de euros en 2013 en comparación con 2009, una reducción de casi un tercio en términos reales”. El artículo de The Lancet informa sobre los resultados obtenidos del informe de 2016 Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study, que proporciona nuevas perspectivas sobre "la disminución desproporcionada en la salud de los griegos en comparación con poblaciones regionales, de 2000 a 2010 (era anterior a la austeridad) respecto a las de 2010 a 2016 (era de la austeridad), que concuerdan con disminuciones en el gasto público en salud". Investigaciones anteriores han demostrado que con "el inicio de las medidas de austeridad ... [ha habido] ... tendencias adversas en la salud de la población, causando un aumento del gasto privado en salud, de las necesidades de atención médica insatisfechas. [...] las tasas de tuberculosis han aumentado entre los griegos nativos [...]. La incidencia del VIH casi se duplicó de 2010 a 2012 [...]. Se han documentado tasas crecientes de depresión mayor y suicidio [...] junto con el estancamiento de la mortalidad materna, de neonatos e infantil“. Sin embargo, aquellos que querían negar cualquier asociación entre la imposición de austeridad y los impactos negativos en la salud afirmaron que los datos que respaldaban esas conclusiones eran débiles. El estudio referenciado en el artículo de Lancet, sin embargo, utilizó la base de datos de Global Burden Disease (GBD), que deja menor lugar a la crítica. Los resultados del estudio se resumen a continuación:
    1. La tasa de mortalidad por todas las causas y en todas las edades en Grecia fue de 1.174,9 [...] muertes por 100.000 en 2016, en comparación con 997,8 en 2010 y 944,5 […] en 2000.
    2. El aumento anualizado de 2010 a 2016 fue cinco veces mayor [...] con evidencia de una aceleración continuada respecto al periodo pre-austeridad.
    3. El aumento anualizado de la mortalidad en todas las edades fue [...] tres veces mayor en Grecia después de la austeridad que el [...] aumento observado en Europa occidental durante el mismo período.
    4. Las tendencias de mortalidad en Grecia fueron especialmente desfavorables en adultos de 15 años o más, con los mayores aumentos observados en aquellos de 70 años o más.
    5. En cuanto a las causas específicas de muerte, los efectos adversos del tratamiento médico, las autolesiones y varios tipos de cáncer destacaron con un aumento consistente en Grecia en todas las edades.
    Los autores sugieren que parte del impacto que detectan se debe a que:  “La aceleración del envejecimiento de la población desde 2010 ... debido a la emigración masiva de profesionales con formación temprana o media en busca de estabilidad financiera, en lo que se conoce como fuga de cerebros”. Sin embargo su análisis posterior de ese posible impacto no puede apoyar al envejecimiento como el único culpable. Por lo tanto, la economía ha perdido una gran cantidad de trabajadores calificados y jóvenes, lo que socavará su futuro. Pero el deterioro de la salud es mayormente independiente de ese cambio de composición en la población. Sin embargo, la contracción en el gasto en salud ha sido perjudicial. Los autores indican que: “Desde la implementación del programa de austeridad, Grecia ha reducido su proporción de gasto en atención sanitaria sobre PIB a una de las más bajas dentro de la UE, con 50% menos de fondos para hospitales públicos en 2015 que en 2009 ... Esta reducción ha dejado a los hospitales con un déficit en suministros básicos, mientras que los consumidores se enfrentan a la escasez transitoria de medicamentos ... Al mismo tiempo, casi una cuarta parte de la población perdió el seguro médico del programa nacional de salud debido a un desempleo de larga duración, mientras que las reducciones de más del 20% de los salarios más bajos redujeron el poder adquisitivo de los consumidores". Concluyen, que si bien es difícil separar los impactos de los recortes de gastos de otros posibles factores, las medidas de austeridad han acelerado los cambios bruscos en los indicadores de pérdida de salud desde 2010. También señalan que el sistema de atención sanitaria griego era algo ineficiente antes de la crisis, pero que: "E l número de personas con necesidades de atención de salud no satisfechas casi se duplicó desde 2010, con una fracción considerable que afirma que el coste de atención de sanitaria fue la razón principal por la que no recibiron los servicios de atención médica recomendados [...]. Estos informes apuntan a un posible efecto aditivo de la crisis económica a las deficiencias existentes en los servicios de salud".  En general, el estudio concluye que "existe evidencia de una disminución desproporcionada en la salud de los griegos en comparación con poblaciones regionales, que son paralelas al curso de la crisis económica". En resumen, una de las principales responsabilidades del gobierno es garantizar que la atención médica mejore con el tiempo, ya que la tecnología hace posibles nuevos tratamientos. En Grecia, el Gobierno ha socavado deliberadamente la salud de su población al hacer cumplir las políticas de la Troika. Me pregunto si los ciudadanos en Alemania tolerarían lo que se ha impuesto a la gente en Grecia. Lo dudo. Pronto habrá más estudios con evidencia adicional del daño que la UE y sus compañeros corporativistas han infligido a la nación de Grecia. Si alguna vez existiera alguna duda sobre la necesidad de que las naciones salgan de la zona euro, y la UE, y de que expulsen a sus falsos gobiernos de la izquierda del poder, la tragedia griega está ahí para que todos la vean. (Fuente: El Salto / Autor: Bill Mitchell)



  • ¿Reforma o revolución social? (Texto bilingüe)
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    24/10/2018
    Erreforma ala iraultza soziala? Hots, garai batean amestutakoa erreformatzea eta, gaur egun hemen “posible” denaz baliaturik, haren zehaztapena egitea (hau da, euskal/espainiar/frantses kapitalak baimentzen diguna) ala ondorio guztiekin Euskal Iraultza Sozialistaren aldeko apustuari eustea? Erantsiko dugu, borrokatik jasotako umiltasunez, aldez aurretik, lehenengo aukerak porrot egingo duela. Gaur egun, ezta ongizate-estatuak ere ez du tokirik, sozialdemokraziaren urrezko eden amestua. Gizonezkoekiko eta emakumeekiko sobietar sistemak zituen abantailak uxatzeko asmoz fabrikatutako eta aspaldidanik zentzurik ez duen ongizate-estatua. Eszenaratzearren, Berlingo harresiaren erorketak inolako arazorik gabe desagertu litekeela erakutsi zigun. Kapitalaren etekin-tasak ez du tontakeriarik onartzen. Ez gaitezen inozo izan; sozialdemokraziaren balioa ordena burgesa arriskuan zegoen garaian izan zen. Orain, ordea, antzinako zentroa da, noizean behin “ezkerrera” jotzen duena hala nahi izanez gero. Gaur egun ez dago espaziorik ezta demokraten jokoan jarduteko ere, demokrazia burgesa izan arren, kasu baterako, kapitalak ezin du onartu beraren superegiturako eragileak obrerismoaren jokoan erortzea. Gaur egunean, den-denek egon behar dute burgesiari interesatzen zaion argazkiaren barruan. Gaur egunean, eskuin muturrak, eskuinak eta zentro eskuinak eskuin zabala osatzen dute, eta benetako karikatura horretatik ez da lurralde bat ere salbatzen. Edonola ere, biziagotzen diren jokabide batzuek eskuin aldera egingo dute beti. Azken batean, ordena, beldurra eta nahi den ongizatea, baina behar beste lagun zapalduz. Beraz, aro historikoa eta lekuak direnak direlakoak, amaituezinezko dilemarekin egingo dugu topo beti ezkerraren espektro zabalean: posibleari ekingo diogu ala jakingabeko irteera duen kalezulo utopikoan sartuko gara? Tranparekin egindako galdera/planteamendua, hainbesteraino, non batzuetan (gehienetan zoritxarrez) dilema planteatzen baita benetako interesdunak, hau da, langile klasea eta herritar xumeak, egosten ari denaz jakitun izan gabe. Saiatuko gara azken urteotako euskal borrokaldiaren errepaso laburra egiten. Azken hirurogei urteetan egindakoa aztertzeko intsistentzia handiari erreparatuz gero, errebisionismoarekiko duten tema histerikoa hastapenetan dagoela deritzogu, betiere ikuspuntu marxistatik, jakina. Laburbilduz modu telegrafikoan, azken urteotan gauza asko ikasteko aukera izan dugula esan dezakegu zentzurik positiboenean, hortaz, halako lidergoek berriz engainatuko ez gaituztelakoan gaude, azkenez etsai okupatzaileari eta eusko-espainiar burgesia esplotatzaileari amore ematen baitiete . Nazio nahiz gizarte emantzipazio-prozesuak labur-labur berrikusiz gero, kontraesan pila bat, une gorenak eta txarrak ikus ditzakegu, eta Euskal Herria ez da salbuespena izan, are gutxiago, beraren kokapen geografikoa Europa dela kontuan izanda, munduko kapitalismoaren guneetako bat. Ildo horretan, euskal nazioa zapaltzen duten bi estatu inperialistek mundu osoan barrena agresio, inbasio, hilketa, harrapaketa eta abar ugari egiteaz gain, arazo larriak sortzen dizkiete euren sorterriko partetzat jotzen dituzten lurraldeei: Euskal Herria, Korsika, Bretainia, neokoloniak… Bestalde, egiazkoa da gaur egun gure lurraldean edo beraren zati batean (segun eta nongoak diren datuak, Hegoaldekoak, Euskal Herrikoak, Araba, Bizkaia eta Gipuzkoakoak edo Nafarroakoa Garaikoak…), baliabiderik eza dela eta, 300.000 pertsonak (zifra ofizialak eta, horrenbestez, interesatuak), ez daukatela berogailurik eta ezin dutela gainerako oinarrizko beharrak bete. Halaber, egiazkoa da gaur egun hiruzpalau biztanleko etxebizitza batzuetan ez direla iristen ezta 1.500 euro eta pikora ere denen artean, adibide bat ipintzearren. Hala ere, gosez hiltzen ez badira ere, pobrezia maila geroz eta handiagoa da, kasu asko muga-mugan daudelarik. Era berean, esan dezakegu eusko burgesia edo eusko-espainiar sendoa zegoela 1936/1939ko gerraren aurrean eta harreman estua zuela espainiar nahiz ingelesarekin (mendetasunean eta interes partekatuarekin), eta antzeko egoera dugu gaur egun diferentzia logikoak alde batera utzita. Aipatuko dugu, bada, EAJ eta Eliza beti bi botere faktiko izan direla, eta oraindik badirela, laguntza handia izaten burges klasearen sendotasunean. Aipatu panoramaren koordinatuetan igaro behar izan du Euskal Iraultza Sozialistak, horregatik, oraindik hasi gabe dagoela diogu. Halaber, hainbat eta hainbat urtetan errepikatutako konstantea: kontzienteenak eta posizio iraultzaileari eusten ziotenak idea nagusi batez jantzita zeuden, hots, aurrera egiteko asmoz, “gurdiari” indar osoz bultzada eman zitzaion. Horretara, gurdian euskal disidentzia osoa sartzen zen, klasekoa, klaseartekoa… Azkenean, aspaldidanik eta kontzesio bat bestearen atzetik, burgesia txikiak eta erreformismorik ozpinduenak boterea bereganatu eta, lehen mailako borrokak aurrera eraman ondoren, antzinako Euskal Nazio Askapenerako Mugimenduaren zati handi bat deuseztatu edo sistemaren joko-eremura eraman egin dute, norberak ulertutakoaren arabera. Baliteke etsipenean erortzeko nahikoa arrazoi izatea, baina kontua da ez dugula horretarako astirik, ezta minutu erdi bat ere. Zeregin handia daukagu aurretik, izan ere, Euskal Iraultza Sozialista aurrera eraman beharra daukagu, nahiz eta oso panorama iluna izan. Ildo horretan, ondo dakigu ez dela inongo kontzesio teorikorik, taktikorik eta estrategikorik egin beharrik, likidazionisten, erreformisten eta errebisionisten garaian egin ez zen bezalaxe. Azkenik, gurean (hor dugu FARCen adibiderik nabariena, baina ez da bakarra), gertatu ohi den bezala, burgesia txikiaren esku geratu da prozesuaren gidaritza, gure kasuan, Independentzia eta Sozialismoarekin zerikusirik ez duen prozesua, hain justu. Aurreikusteko modukoa bazen ere… ez da kexaka ibiltzeko garaia, egindako akatsak aztertzeko baizik. Edonola ere, pistaren bat emango dugu, bada, herritar xumeok, zergatia ondo jakin gabe, liderrak sortzen ohitu eta ezinbestekotzat jotzeraino iritsi gara, hori bai kontu kaskarra. Formazio politiko eta ideologikoa urritzen hasi eta ia desagertzeraino iresten den heinean, hori bai oso kontu kaskarra. Horrez gain, baldin eta iritzien arteko kontraste eta eztabaida sanoak, arrazoi bat edo besteagatik, ia desagerturik daudela konturatzen bagara, hori bai izugarrizko kontu kaskarra. Baldin eta helburu nagusiak tonu grisak eta zehaztugabeak hartzen hasten badira, hori bai izugarrizko kontu kaskarra baino txarragoa. Baldin eta, atzera begiraturik, Euskal Nazio Askapenerako Mugimendu osoa pixkanaka desmuntatua izan dela ikusten badugu (eta ez bakarrik 2009. urteaz geroztik), batzuok gehiegizko konfiantza izan dugula ulertuko dugu, dena dela, baten batzuk hainbestean ibili dira halako konfiantzaren aurrean. Edozein kasutan, nahikoa izan da 60 urtetako borrokaldia desmuntatua uzteko, horrez gain, oso zail jarri diete Euskal Herriaren independentzia eta sozialismoa lortzeko helburuei eutsi nahi dietenei. Ez dizuegu ezer kontatzen egitura gorenetan egindako aliantzak aipatzean, beharrezko eztabaidarik egin gabe eta zor zaien obedientziari jarraiki, negoziazio baten esku uzten baitugu gure etorkizuna, nahiz eta aliantzak beteko ez diren eta askapenerako borrokak etsaiaren lubakietan egiten ez diren jakin… Boterea hartzeko borroka ondorio guztiekin egiten ez denean, gaizki ibiliko gara. Era berean, afera birbideratzeko zailtasun handiak izango ditugu eta berriro ekiteko konplikazio handiegiak. Ez dugu ahaztu behar, egia esateko, zaila eta ezinezkoa sinonimoak ez direla. Independentzia lortzeari dagokionez, ikusteko modukoa izango litzateke, atxiloketak, isunak, eguneroko tentsioa… hasiz gero, zer egingo luketen burgesia txikiak, sozialdemokratek eta euren kide diren gainerako frakzioek. Horren inguruan pentsatzen duguna argi aurreratu dezakegu bi zentzutan: alde batetik, independentzia lortzeko bidean ez daude inolako sufrimendurik jasateko prest, beste alde batetik, jakin badakite ez dagoela independentziarik iraultza soziala egin gabe. Geure burua euskal iraultzailetzat jotzen dugunok lan eskerga daukagu hemendik aurrera. Lehenengo eta behin, azken 60 urteotan gertatutakoaren identifikazio zuzena egin eta analisia behar bezain laburra eta gordina izan beharra dago. Hortik aurrera, argi eduki behar da teoria iraultzaileak praktika dakarrela berekin eta praxi barik ez dagoela benetako aurrerapenik, ez eta, bilatzen duguna lortzeko modukoa ote den jakiteko ageriko zantzurik ere. Kontziente izan behar dugu den-dena eta ia guztiak gure kontra izango direla eta kale gorrian hotz handia egiten duela. Joko arauak markatzen dituena kapitala izaki, erabat barneraturik izan behar dugu sistema barrutik ezin daitekeela teoria eta praktika iraultzailerik eraiki. Horrenbestez, herri kontrabotere-mailak erabiltzeko dinamikak abiatu behar ditugu, hain zuzen ere, azkenean eraiki nahi dugunarekin lotura teoriko edo praktikoren bat duten dinamikak. Hori dugu oztopoak saihestu eta aurrera egiteko bidea. Borroka iraultzailerik gabe ez dago ezer egiterik, borroka ez dela inoiz musutruk izango jakitun izanik, badakigu ere libre egingo gaituela. Aurrera beti, Euskal Herri independente eta sozialistaren alde! ..........................................................................................................................................................  ¿Reforma o revolución social? ¿Reforma de lo que un día soñamos y concreción de dicha reforma en lo que hoy y aquí es “posible” (es decir, lo que el capital vasco/español/francés nos permite) o seguimos apostando con todas las consecuencias por la Revolución Socialista Vasca? Añadimos, con la suficiente humildad que la lucha nos ha dado, que la primera posibilidad está, de antemano, abocada al fracaso. Hoy en día no hay sitio ni siquiera para la socialdemocracia y su dorado y soñado edén, el estado del bienestar. El estado de bienestar fabricado para ahuyentar las ventajas del sistema soviético para con sus mujeres y hombres, hace ya tiempo que no tiene razón de ser. Por escenificar, la caída del muro de Berlín supuso que ese estado de bienestar podía desaparecer sin ningún serio problema. La tasa de ganancia del capital no admite tonterías. No seamos ingenuos. La socialdemocracia tuvo su valor cuando peligraba el orden burgués. Hoy la socialdemocracia es el centro de antaño que se permitía algún lujo por la “izquierda” de vez en cuando. Hoy en día no hay espacio para jugar ni a demócratas. Ni siquiera en una democracia burguesa. El capital no puede permitir que agentes de su superestructura jueguen al obrerismo, por ejemplo. Hoy en día nadie se puede salir de la foto que le interesa a la burguesía. Hoy en día tenemos extrema derecha, derecha y centro derecha, todos encuadrados en la amplia derecha. Y de ese encuadre caricaturesco, pero cierto, no se salva ningún territorio. En todo caso se pueden exacerbar aún más ciertos comportamientos y siempre lo harán hacia la derecha. Orden, miedo, orden y un pretendido bienestar pisando a quien haga falta. Así pues, y dependiendo de qué tiempo histórico tengamos en cuenta y en qué lugar, siempre nos encontraremos en el amplio campo de la izquierda con el eterno dilema. ¿Hacemos algo dentro de lo posible o nos metemos en un callejón utópico y de incierta salida? Pregunta/planteamiento con trampa. Hasta tal punto que a veces esa disyuntiva discurre sin que las verdaderas interesadas/os, la clase obrera y capas populares, se den cuenta de lo que se está cociendo. Las más, por desgracia. Ante tanta insistencia por revisar todo lo que se ha hecho en estos últimos sesenta años, consideramos que éste histérico empeño revisionista no ha hecho sino empezar. Mirándolo desde la perspectiva marxista claro. Telegráficamente podríamos resumir que, en su sentido más positivo, hemos aprendido mucho en los últimos años. No pensamos que nos vuelvan a engañar con liderazgos que finalmente se entregan al enemigo que nos ocupa y a la burguesía vasco-española que nos explota. Haciendo un somero repaso de los procesos de emancipación nacional y social, estos tienen muchas contradicciones, puntos álgidos, bajos y en lo que se refiere a Euskara Herria no iba a ser la excepción. Y mucho menos teniendo en cuenta su ubicación geográfica. Situada en uno de los centros del capitalismo mundial, como es Europa. Y siendo además una nación oprimida por dos Estados imperialistas con múltiples agresiones, invasiones, matanzas, despojos, etc. a lo largo y ancho del mundo. Y que, encima, les crean problemas serios en lo que pretenden que sea parte de su suelo patrio: Euskal Herria, Corcega, Bretaña, neocolonias… Por otro lado es cierto que hoy en día en nuestra tierra o en parte de ella (las cifras a veces son de Hegoalde, otras de Euskal Herria, otras de Vascongadas otras de Nafarroa garaia…) hay 300.000 personas (cifras oficiales y por tanto interesadas) que no pueden acceder a la calefacción y demás necesidades básicas por falta de recursos. Es verdad que hoy en día hay pisos ocupados por 3 o 4 personas que no llegan a 1.500 euros y pico entre todos, por poner un ejemplo. Y así y todo se puede decir que no se muere de hambre aunque el nivel de pobreza cada vez más sea mayor y en muchos casos límite. También podemos afirmar que la burguesía vasca o vasco-española era fuerte antes de la guerra de 1936/1939. Mantenía una estrecha relación con la española e inglesa (de sumisión e interés compartido) y hoy en día la situación es parecida salvando las lógicas distancias. Y, simplemente señalar, que el PNV y la Iglesia han sido y son dos poderes fácticos que han ayudado a esa fortaleza de clase burguesa. En las coordenadas de ese panorama ha tenido que discurrir el camino que pretende la Revolución Socialista Vasca. Por eso decimos que todavía no ha hecho ni empezar. También con una constante que se ha repetido a lo largo de muchos años y era que los más conscientes, los que mantenían una posición revolucionaria, estaban impregnados de una idea central y era la de que había que tirar para adelante con todo el “carro”. Y en ese carro entraba todo tipo de disidencia vasca, de clase, interclasista… Al final, hace ya tiempo, de concesión en concesión, es la pequeña burguesía y el reformismo mas rancio, quien toma el mando y ha traído a una gran parte del antaño MLNV, que ha llevado adelante luchas de primer orden, a la nada. O al campo de juego del sistema. Según cómo se quiera interpretar. Esto podría ser suficiente motivo para la auténtica desesperación, pero el problema es que no tenemos tiempo para ello. Ni medio minuto. Tenemos mucha tarea por delante. Tenemos que llevar la Revolución Socialista Vasca adelante por muy negro que esté el panorama. En ese sentido sabemos que no hay que hacer concesiones teóricas ni tácticas ni estratégicas. No se hicieron en su tiempo con los liquidacionistas ni tampoco con los reformistas o revisionistas. Y al final desde casa (ahí tenemos el ejemplo de las FARC como el más visible pero no es el único), como suele ser casi siempre, nos sale la pequeña burguesía y toma las riendas de un proceso que, en nuestro caso, nada tiene que ver con la Independencia y el Socialismo. Y esto era previsible pero… Pero no es tiempo de gemir. Sí de saber dónde se ha errado. Y en todo caso alguna pista. Cuando los de a pie no sabemos muy bien por qué empezamos a crear líderes y acostumbrarnos a ello hasta considerarlos imprescindibles, mal asunto. En la medida en que la formación política e ideológica empieza a escasear hasta casi desaparecer, muy mal asunto. Si encima vamos percibiendo que la sana discusión y debate está casi desaparecido justificado por uno u otro motivo, el asunto está fatal. Si coincide en que los objetivos principales empiezan a tomar tonos grises, de indefinición, el asunto está peor que fatal. Si miramos hacia atrás y vemos cómo se ha ido desmontado poco a poco todo lo que fue el MLNV (y no hablamos solamente a partir del 2009) entenderemos que algunos y algunos hemos sido demasiado confiados y ante esa confianza algunos y algunas han jugado medianamente bien. En todo caso, suficiente para desmontar 60 años de lucha y dejarlo muy difícil a los que quieran continuar con los objetivos de independencia y socialismo para Euskal Herria. No os contamos nada si se hacen alianzas desde arriba sin el necesario debate y por obediencia debida a las estructuras y delegamos nuestro futuro en una negociación, a sabiendas que se incumplirán y que las luchas de liberación no se dirimen en las trincheras del enemigo… Cuando no se lucha para tomar el poder con todas las consecuencias, mal andaremos. Estaremos con una muy difícil reconducción y una vuelta a empezar complicadísima. En todo caso, no debemos olvidar que lo difícil no es sinónimo de imposible. Habría que ver a la pequeña burguesía y a los socialdemócratas, y demás fracciones afines, qué harían por conseguir la independencia cuando comenzaran las encarcelaciones, multas, tensión diaria… Pensamos que podemos adelantar una afirmación clara en dos sentidos. Por un lado, no están dispuestos a sufrir por conseguir la independencia. Por otro, saben que no hay independencia si no va acompañada de la revolución social. En lo que respecta a los que nos cosideramos revolucionarios y revolucionarias vascas, no es poco el trabajo que nos queda de aquí en adelante. Primero identificar correctamente que es lo qué ha ocurrido en los ultimos 60 años. Y ese análisis ha de ser todo lo conciso y crudo que tenga que ser. De ahí en adelante habrá que tener claro que la teoria revolucionaria conlleva su práctica y sin praxis no hay avances reales y señales palpables que lo que perseguimos se puede conseguir. Tenemos que ser conscientes que tendremos todo y casi todos en contra y que en la calle hace mucho frio. Tenemos que tener absolutamente interiorizado que, siendo el capital quien marca las reglas del juego, desde dentro del sistema no se puede construir una teoria y práctica revolucionaria. Tenemos que comenzar con dinámicas que conlleven niveles de contra poder popular. Dinámicas que tengan alguna ligazón teórica o práctica con lo que finalmente queremos construir. En ese camino iremos salvando obstáculos y avanzando. Nada haremos sin lucha revolucionaria, sabiendo que la lucha nunca será gratis pero sabiendo tambien que nos hará libres. Siempre adelante por una Euskal Herria Independiente y socialista. (Fuente: La Haine / Autor: Jon Iurrebao Atutxa)



  • Rojigualdos y rojipardos
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    20/10/2018
    “¿Usted cree que cualquier país europeo puede decir: venid todos los que queráis?" (Julio Anguita) Un sector del partido alemán Die Linke (La Izquierda) se ha constituido como Aufstehen (En Pie), reclamando el cierre de fronteras a los inmigrantes para, supuestamente, garantizar el Estado del Bienestar a los trabajadores alemanes. A esta línea política se le ha denominado “rojiparda”, pues bajo un discurso izquierdista retoma posiciones de los “camisas pardas” nazis. No es novedad. Precisamente el partido nazi, autodenominado Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), justificaba sus fechorías como defensa de los trabajadores alemanes. El Partito Nazionale Fascista italiano también argüía la defensa de “sus” obreros. Y, sin ir más lejos, los falangistas españoles siempre hablaban de la “revolución nacional sindicalista” pendiente. Los “rojipardos” (más pardos que rojos) hacen suya la retórica anti inmigración del fascismo con el objetivo de ganarse a los votantes de extrema derecha, muchos de ellos trabajadores. Y para ello arguyen que la inmigración permite que los trabajadores inmigrantes sean explotados como esclavos, lo que conlleva la bajada de salarios de los obreros europeos y la desintegración del “Estado del Bienestar”. De esta manera, el trabajador africano, asiático o latinoamericano es presentado como alien, gente ajena a la clase obrera europea, un cómplice -involuntario, se supone- de la estrategia capitalista de empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores “blancos”. Y, misericordiosamente, para que estos tercermundistas no sean esclavizados, exigen que el Estado capitalista no los deje entrar a “nuestro” mercado de trabajo. Total, que sean esclavos en sus países, quieren decir, y que no vengan a joder a Europa. A estos “rojipardos” no les pasa por la cabeza que los trabajadores inmigrantes son sus iguales, carne de la misma carne y sangre de su misma sangre. Ni se imaginan luchando codo con codo con ellos por sus salarios. De hecho, hace ya tiempo que la llamada “izquierda” europea desistió de luchar contra el capitalismo, y sólo trata de sobrevivir en él. Y todo ello con el discursito anti globalización. No sólo son racistas, sino que su lógica es la del imperialismo: los trabajadores europeos tienen mejores sueldos porque “se lo merecen”, y las trabajadoras y trabajadores del Tercer Mundo no. A los “rojipardos” alemanes se sumaron enseguida los neo fascistas italianos de la Lega Nord (Liga Norte) y sus comparsas del Movimento 5 Stelle (Movimiento 5 estrellas) con similares argumentos, expuestos en el llamado “Decreto Dignidad”, defendido por Héctor Illueca, Manuel Monereo y Julio Anguita. Sí, la basura ideológica también ha llegado al Estado español, bajo la fórmula de “Movimiento por la III República”. Un movimiento que el pretendido “comunista” Anguita define como “transversal” o, en sus propias palabras, “ni de derechas ni de izquierdas”. Vamos como Falange. No es la primera vez que “el Califa” suelta semejantes prendas, esta vez uniéndolas a su oposición a la inmigración de trabajadores:
    • “No podemos permitir que las personas mueran en el Mediterráneo, pero si no tienen derecho de asilo, tenemos que enviarlos de vuelta a su país rápidamente”;
    • “El buenismo de la izquierda impide realizar una reflexión sobre cómo frenar o incluso acabar con los flujos migratorios”;
    • “Si malpagas a los 'sin papeles', se produce una presión a la baja en los salarios”;
    • “¿Usted cree que cualquier país europeo, especialmente el nuestro, puede decir: venid todos los que queráis? Venga, ¡que los buenistas lo digan! ¿Millones? Compañeros del buenismo, ¿pueden venir millones? Enfrentaos a ese hecho... Lo que está pasando aquí ya ha pasado en la historia de la humanidad. Las migraciones acabaron con el Imperio Romano y fue por fases. En cualquier aldea perdida hay un televisor y ven piscina y comida...”.
    Y claro, no podemos permitir que los trabajadores “no-europeos”, “no-blancos”, pretendan también tener televisor, comida garantizada... ¡y hasta piscina! Nada de extrañar, por otra parte, en un tipo que afirmaba en 2011 que “Lo único que os pido es que midáis a los políticos por lo que hacen, por el ejemplo, y aunque sea de la extrema derecha si es un hombre decente y los otros son unos ladrones votad al de la extrema derecha” [https://youtu.be/1Yo1R1J2UwM, minuto 11:10]. En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels nos dicen que “Los comunistas no se distinguen de los demás partidos proletarios más que en esto: en que destacan y reivindican siempre, en todas y cada una de las acciones nacionales proletarias, los intereses comunes y peculiares de todo el proletariado, independientemente de su nacionalidad, y en que, cualquiera que sea la etapa histórica en que se mueva la lucha entre el proletariado y la burguesía, mantienen siempre el interés del movimiento enfocado en su conjunto”. Sin embargo, el “comunista” Anguita y sus amigos “rojipardos”, prefieren anteponer los supuestos intereses de los trabajadores europeos, que no son más que las migajas de la explotación imperialista, a los intereses del conjunto de los trabajadores. ¡Y todo ello justificado en que la oligarquía imperialista europea los condena a muerte en el Mediterráneo para no dejarlos entrar en la UE! ¡Qué actitud más misericordiosa! Los “rojipardos” dan por sentado que el imperialismo euro-norteamericano es inamovible y, por lo tanto, no van a pelear por derrocarlo. Y, además, que ellos saben qué les conviene a los trabajadores que huyen hacia Europa mejor que los propios inmigrantes: que los devuelvan manu militari a sus países. Ya hemos dado con la piedra filosofal: ¡los trabajadores del Tercer Mundo no emigran a los centros imperiales por razones objetivas –entre otras, el saqueo y las guerras de rapiña provocadas por la propia Europa–, sino porque no han tenido acceso a la (superior) filosofía “rojiparda”! Estos gurús, que se dicen “internacionalistas”, no son más que una panda de señoritos nacionalistas que asumen las tesis del capitalismo imperialista. Véase si no su postura en el Estado español, defendiendo a machamartillo la “unidad de España”. Con la boca chica dicen defender el “derecho a decidir” y hasta la autodeterminación. Siempre claro que no se ejerza ese derecho y a nadie se le ocurra independizarse. Es el “derecho” a decidir seguir dentro del Estado. Y claro, sólo para “nacionalidades históricas”. Para la colonia ni eso. Ni siquiera reconocer que lo somos. Qué graciosos hablan los canarios. El mismo cambalache ideológico lo emplean al hablar de “República”. Cuando lo más cerca que se está de una república es en Cataluña, los “republicanos” hispanos se oponen a ella, bien por consideraciones electoralistas, bien porque, al fin y al cabo, no son otra cosa que defensores del statu quo, monárquicos “con valores republicanos” (!) que temen más a una revolución que a su propia oligarquía. Para ellos la autodeterminación y la república no son sino capotazos para seguir toreando y engañando en el ruedo de la democracia burguesa. No en balde ya se está dejando caer aquello de que hay que aceptar la bandera rojigualda –esto es, la de la monarquía y del fascismo– por aquello de que “es la bandera institucional” y “nos representa a todos”. Tampoco es novedad. Ya el PCE tragó con la bandera del Régimen en 1977. Y ahora nos quieren hacer pasar de contrabando el discurso de extrema derecha como el último hit de la “izquierda”. A mí que me lo piquen menudo, que lo quiero para cachimba. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Teodoro Santana)



  • Muertos
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    19/10/2018
    No hay meando de este larguísimo procés hacia la neo-dependencia que no haya apelado en algún momento a la hipótesis reductiva de los muertos. Existen cosas harto contrastables: siempre que la población catalana ha tenido la inclinación y la honesta posibilidad de autodeterminarse, han sido los políticos (y sus opinadores a sueldo) quienes han disparado con la posibilidad de muertos en la calle como excusa de su parálisis política. Primero fue Marta Rovira, con el objetivo de ensombrecer la no-aplicación del 1-O, y ahora retornan los muertos en boca de todos aquellos que sueñan un procés in saecula saeculorum con la consiguiente paguita garantizada (*). La excusa de los muertos sólo tiene un objetivo: naturalizar la violencia del Estado como verdad incuestionable para dar así a entender a los catalanes que nunca tendrán fuerza para oponerse a ella. Es el tópico de siempre: gritáis mucho, pero cuando veis sangre siempre acabáis pirando a casita. Es normal que todos aquellos que abusan de los muertos sean los mismos que se cachondeaban del 1-O antes de su celebración (como los que lo consideraban un dislate de cuatro frívolos entre los que tengo el honor de contarme), y que ahora están haciendo grandes esfuerzos para folclorizar la votación, enganchándola en lápidas de plazas pueblerinas, museización nostálgica que tiene como objetivo hacer olvidar que el 1-O los catalanes pasaron de reivindicarse como víctimas a defender la libertad con el propio cuerpo. ¿Recordáis como antes del referéndum todo el mundo enunciaba aquel tópico según el cual “si un policía pega a una abuela y la foto sale en la portada de The New York Times ya habríamos ganado”? Pues fue la propia población quien se rebeló contra esta pre-condición de víctima política (me pegan, ergo existo) para ganar una victoria física contra la policía española. Aquí el tema, por tanto, no es saber si la población estaría dispuesta a aceptar muertos en la calle para conseguir la independencia, sino que hoy por hoy los ciudadanos ya no están dispuestos a aceptar esta pregunta como válida. Porque lo importante es que aquí nadie quiere condicionar si libertad política a un hipotético muerto, y eso es precisamente lo que no han entendido los que pretenden relegarnos de nuevo al régimen autonómico. Como dijo muy acertadamente Manuel Delgado en FAQS de TV3, los políticos catalanes nunca tuvieron miedo de los muertos en la calle: ¡de quien han tenido canguelo ha sido de los vivos que podían abrazar sus promesas y convertirlas en algo tangible! Mirad de nuevo los numerosos documentales que se han hecho de las interioridades del 1-O en el Pati dels Tarongers. Observad las caras de los consellers del Govern: rostros blancos de miedo… ¡por el éxito que estaba teniendo el referéndum! No dejéis que os traten como muertos, en definitiva. Molestadlos como lo que sois: una panda de vivos muy cabreada y poco dispuesta a los chantajes de siempre. (*) Nota de LOA: En referencia a las recientes declaraciones de Agustí Colomines afirmando que “En todas las independencias del mundo ha habido muertos, en la nuestra hemos decidido que no queremos muertos, entonces, si decides que no quieres muertos, tardas más, el proceso es mucho más largo (el de Catalunya)”. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Treinta tesis sobre el contexto y las perspectivas
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    18/10/2018
    ¿Por qué inicio esta charla-debate recordando la resistencia popular del barrio de Gamonal, aquí en Burgos, hace ahora casi cuatro años? Pues porque actualizar la memoria de lucha de un pueblo, de su clase trabajadora, es uno de los dos métodos inexcusables para incrementar las fuerzas revolucionarias, que es de lo que se trata. El otro es la praxis de las organizaciones de izquierda que militan en el interior de ese pueblo, en nuestro ejemplo, dentro de la Gamonal rebelde desde 2014 hasta ahora. Los dos métodos forman uno solo porque la praxis de la izquierda sólo existe en la medida en que respira de y en la lucha de clases en todas sus formas, simbióticamente con el pueblo, aportándole por ello su experiencia sintetizada en teoría. Pero en esta dialéctica, lo decisivo a medio y largo plazo es la lucha de clases. La memoria actualizada es una fuerza liberadora: durante los debates que sostuvimos hace poco en Segovia organizados por Comunistas de Castilla, escuchamos a las compañeras extraer lecciones para el presente de sus recuerdos en los pueblos ahora en proceso de abandono, cómo explicaban las forma habituales de autoorganización y ayuda mutua que resistían a pesar de la represión y la vigilancia cotidiana de la Iglesia, la policía, el machismo, etc.; y cómo intentaban adecuarlas a su situación estudiantil en Madrid, o laboral y cotidiana en Segovia y otras ciudades. Debemos estudiar la identidad social, cultural e identitaria del pueblo trabajador castellano que se descubre casi de inmediato cuando uno piensa libre del encefalograma plano del nacionalismo español y descubre un rico potencial. Los sinónimos de motín son revuelta, tumulto, rebelión, insurrección… El motín del Gamonal de enero de 2014 fue la culminación de una dinámica subterránea de autoorganización defensiva ante las agresiones diarias del capital. La chispa que prendió la mecha fue el proyecto de expropiar espacio público que usaba el pueblo para el lucro exclusivo del capital inmobiliario, acelerándose la gentrificación de un barrio obrero que, una vez liberado de «población sobrante», multiplicaría los beneficios de la burguesía. La represión golpeó al barrio obrero; la prensa intentó criminalizarlo, el reformismo buscó aislarlo de otras luchas, ocultar sus lecciones y conducirlo con promesas al laberinto burocrático del parlamentarismo. El motín de Gamonal fue un aldabonazo que aportó lecciones que reaparecen con formas nuevas: 1) existen puntos críticos para el pueblo trabajador que al ser atacados por el capital pueden generar saltos en la autoorganización, siendo cada vez más todo lo relacionado con los bienes comunes uno de ellos; 2) por esto mismo es el pueblo trabajador como concepto más abarcado e incluyente que el más concreto de clase obrera, el que muestra mejor la potencialidad de esas luchas y más cuando intervienen sectores pequeño burgueses, de las mal llamadas «clases medias», autoexplotados, mujeres empobrecidas y jóvenes mal llamados «desclasados» y «marginados», pensionariado, etc., e incluso migrantes que se integran en la lucha; 3) por ello mismo, la dialéctica entre espontaneidad y organización se acelera en estos casos siempre que las izquierdas no sean dogmáticas ni cerriles, militen dentro de las contradicciones e injusticias, y hayan desplazado a los grupos dogmáticos: y 4) porque defendía la propiedad colectiva y común y porque lo hacía mediante la integración de amplios sectores sociales explotados, por ello planteaba aun de forma borrosa un modelo nacional de Castilla antagónico al modelo de España de la burguesía burgalesa, planteamiento más avanzado cuatro años después en Segovia. Levantando la mirada por encima de la Castilla vemos que en EEUU la clase obrera precarizada en extremo se había puesto en pie en diciembre de 2013 con la esclavista transnacional Wal-Mart, siendo una de las detonantes del incremento de las movilizaciones desde finales de febrero de 2014 para subir el salario mínimo. Vemos que el mismo 8 de enero de 2014 el Hamburgo radical llevaba varios días de estado de excepción, casi sitiada por la policía militarizada alemana. Y a finales de marzo de 2014 se supo que las huelgas y otras formas de resistencia habían aumentado en 2013 un 13,2% con respecto a las de 2012. En mayo se libra la batalla urbana para evitar el desalojo del local autogestionado Can Vies, en Barcelona. En otoño veremos huelgas mineras, grandes manifestaciones y huelgas de maquinistas en Gran Bretaña y Alemania. Gamonal no fue un motín fugaz y solitario en un océano en calma absoluta: fue un paso más en las luchas de clase que se libraban, que habían dado un salto en el 15-M de 2011, y que, ante el creciente riesgo de tempestad social fueron sometidas casi de inmediato a un cuádruple cerco: 1) represión en todos los sentidos, que tomaría cuerpo legal con la ley Mordaza en primavera de 2015; 2) desmovilización y división en las bases con las promesas legalistas del reformismo, en especial el de Podemos reforzado deliberadamente por la prensa burguesa al principio y luego por sus resultados en la elecciones europeas de 2014; 3) paralización de las luchas obreras llevada a cabo por el sindicalismo burocrático, CCOO y UGT, que logró evitar que fueran los y las trabajadoras las que vertebraran el ascenso del movimiento: recordemos que a finales de noviembre de 2014 nada menos que el 60% de las empresas del Estado había congelado los salarios; y 4) deliberada colaboración de los restos eurocomunistas que se limitaron a pedir el respeto a la Constitución de 1978, orientando en la medida de lo posible toda reflexión práctica y teórica hacia la conciliación parlamentarista e institucional. Desde luego que, además de esto, también actuaba como medio apaciguador el efecto narcotizante inherente al fetichismo de la mercancía –subsunción en el orden simbólico-, y el reforzamiento intensivo y extensivo del nacionalismo imperialista español como cohesionador irracional, reforzamiento que todas las fuerzas citadas multiplicarán negando con odio el derecho de autodeterminación de las naciones oprimidas. Tampoco debemos olvidar el trato de favor que recibía el capitalismo español por parte de las instituciones imperialistas, comparado con el sufrido por otros países como Grecia: en 2012 el FMI manipuló sus informes sobre el Estado. Durante estos años el FMI ha avalado al PP, y ahora Bruselas suaviza mucho las exigencias para reducir el inmenso déficit estatal. Las elecciones generales de finales de 2015 y de verano de 2016, además de mostrar que la crisis de dirección política burguesa era real, también demostró, pese a ello, que la burguesía como clase dominante había superado en parte el temporal social: una cosa es la crisis de dirección política y otra es la crisis estructural del Estado español como marco nacional-burgués fallido de acumulación de capital. Un error garrafal de los reformismos, es reducir esta compleja sinergia de contradicciones a una mera «crisis del Régimen del ‘78». El interesado debate sobre la muerte del bipartidismo sustituido por pentapartidismo formados por PSOE, Unidos-Podemos, PP, Cs y, con diferencias, las burguesías regionalistas y autonomistas, sirve para ocultar la realidad incuestionable de que, en lo de fundamental, no hay fisuras en el núcleo del poder porque se asume que el Estado es un protectorado del capital financiero transnacional, de la Unión Europea y de la OTAN. Las diferencias surgen a la hora de escoger el amo ante el que hay que arrodillarse para recibir protección: euroalemania o EEUU, o ante los dos, como esas «izquierdas» que felicitaron a Trump y aceptan la UE. La represión desatada con la ley Mordaza pero también con otras actuaciones contra el independentismo, contra el sindicalismo combativo, contra los internacionalistas que han ido a combatir la barbarie a Oriente Medio, etc., responde a una razón muy simple: garantizar que el Estado se mantenga como sea en la mitad de la lista de las 20 economías más poderosas del mundo. Aunque la economía capitalista siempre ha sido compleja –y de ahí el mérito del marxismo para descubrir sus contradicciones-, en la actualidad el poder del capital financiero-especulativo transnacionalizado es tal que exceptuando muy pocos Estados, los demás dependen en mayor o menor medida de tres cosas: demostrar que obedecen al capital financiero; demostrar que garantizan el saqueo de su economía porque han impuesto la «tranquilidad financiera» porque tienen amedrentado al pueblo; y apoyar a su propio capital «nacional» para que sea más rico pero siempre dentro de los cauces imperialistas. El bloque de clases dominante en el Estado español ha logrado en 2018 ascender del puesto 14 al 13 en la lista de 20 debido a que Australia ha retrocedido una centésima en su puntuación. Pero en la decisiva competitividad mundial ha bajado dos puestos, del 34 al 36 de una lista de 63 países, y en la competitividad digital ocupa el número 31 de esa misma lista. Se pierde empleo tecnológico en un 7% desde 2015 y sólo algo más del 22% de las empresas se preocupan por la cualificación de su fuerza de trabajo. La industria se debilita y crecen el turismo y los servicios. La investigación científica se desploma y la educación escolar y universitaria ha quedado desprestigiada por el medievalismo oscurantista de la Iglesia –mazo de incultura- y por la corrupción, también por el abandono de las investigaciones tecnocientíficas, exceptuando el armamento de media calidad: 4 universidades del Estado entre las 200 más influyentes, y 10 entre las 500 más influyentes. ¿Cómo ha logrado entonces ascender un puesto en la escala imperialista? Además del debilitamiento australiano por el contexto mundial, sobre todo por la salvaje sobreexplotación: ahora despedir a la fuerza de trabajo es un 64% más barato que hace seis años, además de que el precariado ha aumentado en 720.000 personas y han disminuido en 600.000 las personas activas: durante los gobiernos del PP el 50%, la mitad del empleo creado, ha sido eventual o a jornada incompleta, y el descenso del paro ha sido debido fundamentalmente a las jubilaciones, emigración y prolongación de los estudios. Estadísticas fiables y por ello no oficiales elevan el desempleo real hasta el 30% en comparación al 17% o al 15,28% según qué análisis, cuando otros estudios cifran la media europea en el 6,9%. La precarización hace estragos: la duración media de los contratos antes de la crisis era de 72 días, ahora es de 49. Semejante ataque a la vertebración interna de la clase obrera, unido a la ideología neoliberal y a la indiferencia del reformismo, por sintetizarlo, permite a la patronal apropiarse sin pagar del 44,6% de las horas extras. Los beneficios se disparan porque la mujer trabajadora cobra un salario de alrededor del 25% más bajo que el hombre. En una década, los costos básicos de la vida en el domicilio han subido un 27% y los salarios han bajado un 8%; en esta misma década el precio del gas y de la electricidad para uso doméstico ha subido un 67%. Un tercio de la infancia es pobre, degradación que ha subido del 12% en 2008 al 15,9% en 2016; más de un 1.300.000 niños y niñas sufren pobreza dura, y están sin escolarizar el 62% de las y los menores de tres años. Otros estudios dicen que 4.000.000 de personas sufren pobreza severa en un país en el que el salario medio ha perdido 469 euros en dos años. Según otro informe 3.500.000 personas viven con menos de 350 euros al mes mientras que los precios básicos crecen 17 veces más que los salarios. Hace muy poco, y para concluir con este rápido repaso de la brutalidad burguesa, se ha sabido que el Estado español ha retrocedido del puesto 23 al 25 de los 28 países de la UE en vulnerabilidad, es decir, un tercio de la población tiene problemas para comprarse otro par de zapatos, o arreglar un mueble. En 2009 el 7,2% sufría frío en su casa, en 2016 era el 8%; entonces el 2,1% sólo comía carne o pescado cada dos días, para 2016 subió al 3,7%. Un 25% de las personas adultas carece de ingresos o gana menos de 525 euros al mes. En cuanto a la capacidad de llegar a final de mes con el salario familiar, el Estado ha retrocedido del puesto 16 en 2008 al puesto 20 en 2016. Tamaña sobreexplotación salvaje y sistemática es, muy en síntesis, una de las razones fuertes que explica ese ascenso de sólo un puesto en la jerarquía del capital pese a la ferocidad de la devastación social que ha hecho que en 2017 el 1% de la población poseyera el 25,1% de la riqueza del Estado. Decimos sin embargo ha avanzado «solo un puesto» porque son tan profundos los anclajes de las cadenas estructurales que paralizan al capitalismo español que hasta el «amigo» FMI cree que el Estado no logrará bajar el déficit del 2% ni siquiera en 2023 y que se debilitará el crecimiento hasta el 1,6% en cinco años. Una de esas anclas históricas que nos remiten a la débil y cobarde burguesía peninsular desde el siglo XV es el agujero negro de la corrupción generalizada. La economía sumergida equivale a casi 25% del PIB, alrededor de 253.000 millones-€, pero el 40% de los beneficios terminan en paraísos fiscales porque el Estado permite que las transnacionales y la evasión fiscal campen a sus anchas. Un drenaje sistemático en beneficio del capital financiero-especulativo que explica por qué este poder omnívoro protege relativamente a la burguesía española: la gallina de los huevos de oro. Un estudio de comienzos de 2018 cifraba en 90.000 millones de euros anuales el costo de la corrupción. Lo visto hasta aquí es una pequeña parte porque no hemos profundizado en la explotación de la mujer, de la población migrante, de las naciones oprimidas y saqueadas por el subimperialismo español dentro y fuera de sus fronteras, el incumplimiento de las leyes internacionales contra la debacle socioecológica, el mantenimiento de la Iglesia como pilar físico y moral –inmoral- del Estado, el mantenimiento de la Monarquía impuesta por el dictador Franco que viene a ser como una satrapía mesopotámica que impone los límites de la «democracia», etc. Obviando estas y otras iniquidades, queremos concluir provocando el debate con estas tres preguntas: Una, ¿qué quiere y qué puede hacer la alianza PSOE-Podemos más el apoyo directo o indirecto de otras fuerzas? Otra, ¿qué contexto mundial determina los límites de esa alianza? Y por último, ¿qué hacemos frente a lo anterior? Ahora es el nuevo gobierno del PSOE con el apoyo de U-P, el encargado de meter en el corral parlamentario a los crecientes sectores obreros y populares que se autoorganizaban cada vez más desde, al menos, finales de 2016 cuando se podía hacer una amplia lista de luchas en el Estado: por la liberación de Bódalo en Andalucía, contra los brutales alquileres y los desahucios, por la defensa de las casas y espacios okupados/recuperados, por la sanidad pública con especial fuerza en Vigo y Granada, por la juventud vasca y de otras naciones golpeadas por la ley Mordaza, en defensa de los teleoperadores, contra el terrorismo patriarcal, por un trato humano en las cárceles, por la Amnistía, los cercos al Congreso, contra la precariedad como en Zaragoza a favor de las y los trabajadores de Telepizza y más en general en defensa de las y los de Movistar…Desde enero de 2017 cuando la Asamblea de Gamonal salió en defensa pública de las vecinas y vecinos sometidos a represión. Gamonal mantenía viva su memoria popular, una esperanza que se ha ido extendiendo por las clases y naciones oprimidas del Estado hasta ahora. El siempre imprescindible Boletín de Luchas Obreras con fecha del 14 de febrero de 2017 daba cuenta de todo ello al informar que las horas de huelga se habían incrementado en un 76% en ese enero. Se estaban formando las condiciones para que en ese septiembre se sublevase el pueblo de Murcia en defensa de su espacio común urbano, como en Gamonal. Todo mostraba para entonces que empezaba a cuartearse el orden recuperado y que llevó al gobierno al PP gracias a la egolatría caudillista de la burocracia de Podemos que se negó a apoyar el PSOE en marzo de 2016. Ahora, la adinerada burocracia de Podemos no ha tenido más remedio que secundar el PSOE para evitar otro retroceso electoral, rebajando sus reivindicaciones iniciales. En este contexto, lo que busca el gobierno es la paralización de las luchas para, por un lado, negociar con Bruselas una ligera ampliación del gasto social; también, para intentar dividir aún más al independentismo burgués catalán; a la vez, para seguir debilitando a Podemos internamente y también en Andalucía; por último, para meter al PP y Cs, y a Vox, en un rincón. El respiro que obtenga el PSOE le servirá para recomponer el partido, recuperar y ampliar su base electoral para las siguientes elecciones generales y maquinar otro pacto social que cumpla la misma función histórica que los Pactos de la Moncloa de 1977, candado de siete llaves que cerró el futuro de la libertad. Las recientes medidas mejoran las condiciones de vida y trabajo de los sectores más golpeados por el PP, y abandonados por la pasividad sindical y reformista, desde la subida del salario base hasta las pensiones, pasando por ayudas tibias a los alquileres que deben ser ampliadas, los derechos de las trabajadoras domésticas, la vigilancia de las horas extras y de las trampas patronales, tímidas ayudas a la dependencia y a la maternidad y paternidad, etc. No se puede negar su efecto positivo, pero quedan sin tocar las causas sociopolíticas del tsunami austericida: las reformas laborales de 2010 y de 2012, la reforma fiscal, la intocable banca, las represiones múltiples, la judicatura reaccionaria, los derechos nacionales, la omnipotencia de las eléctricas… Estas limitaciones estructurales nos llevan a la segunda pregunta. Cualquier gobierno español asume su dependencia para con la UE y EEUU. El contexto mundial empequeñece los ya reducidos márgenes de autonomía relativa del PSOE para mejorar las condiciones de vida y trabajo. Por un lado, se agrava la crisis iniciada en 2007 porque no se han resuelto ninguna de sus causas, sino que se han agravado: la deuda mundial supera el triple del PIB mundial; los capitales especulativos y ficticios son incontrolables; la inflación; la producción de valor no detiene la ralentización de los beneficios y las economías emergentes se estancan; los costos medioambientales y energéticos se disparan; el hambre crece; las contradicciones interimperialistas llegan a niveles de difícil control por el gigantesco rearme de EEUU, la subida del dólar y la ferocidad de Trump; el debate sobre el estancamiento secular está dando paso al debate sobre la inminencia de otra crisis más compleja que la de 2007… Por otro lado, el pasado 3 de octubre EEUU avisó que podía atacar suelo ruso, y tres días antes estuvo a punto de producirse un enfrentamiento entre la marina china y norteamericana. Rusia ya había sido amenazada con un bloqueo marítimo para asfixiar su economía si no se plegaba a las exigencias yanquis, mientras que la OTAN rearma al fascismo en Europa del Este. India sufre chantajes por ampliar sus relaciones con Rusia, Irán e incluso con China, que junto con otros Estados avanza en la nueva ruta de la seda, golpe que puede llegar a ser mortal para EEUU. Afganistán pide la retirada de las bases yanquis. Pakistán debate sobre si obedecer o no a EEUU. Turquía está atrapada entre os embargos de EEUU y las tentaciones de acercarse a Rusia y China. ¿Y qué decir de Irán? EEUU también ha estallado en ira al ver el Tratado del Mar Caspio entre los países limítrofes que frena su estrategia de control de la zona. Conocemos la explosiva situación en Oriente Medio donde la OTAN acumula fuerzas navales y donde EEUU tiene 22 bases reforzadas por Europa. ¿Y Nuestra América? Es por esto que EEUU ha ordenado preparar el 80% de sus aviones de combate para dar el primer golpe cuando y donde el Pentágono decida. Un protectorado como es el Estado español no puede ni soñar en permanecer al margen de las exigencias imperialistas porque el actual contexto no es como el de 1914-45. Su dependencia tecnológica y financiera, su entronque en los mercados, su industria turística, su pertenencia a la OTAN, sus históricas debilidades internas… se lo impiden. Además, no quiere: aproximadamente la mitad del electorado estatal vota a partidos de derecha dura, neofascistas o abiertamente fascistas, lo que muestra el fuerte terror inconsciente que el franquismo impuso a sangre en las poblaciones y que la Monarquía y el reformismo adecuaron a la supuesta «transición». Jano tiene dos caras, el nacionalismo español muchas: la moderna y democrática, la constitucional y ciudadana, la fascista y la neofascista, la tradicionalista y la nacional-católica, la republicana y la federalista, la estalinista… con las mezclas y combinaciones entre ellas. Respetando la alta autonomía relativa de lo ideológico con respecto a lo estrictamente económico, es claro que al final el nacionalismo como cemento que cohesiona y tapa las brechas internas de Estado es reforzado por éste, y por la Iglesia, cuando su crisis se agudiza. Y esto es lo que sucede y sucederá en la medida en que el capitalismo occidental no logre abrir una nueva fase expansiva suficientemente larga: más que el presente, el futuro del fallido Estado-nación del bloque de clases dominante dependerá de la interacción entre sus contradicciones internas y el imperialismo. Llegamos así a la tercera y última pregunta: ¿qué podemos hacer? Lo primero es dejar de hablar de la manida «crisis del Régimen del ‘78» porque si bien es cierto que ahora está tocado en parte, hay que decir que ha triunfado en lo básico durante casi medio siglo; que durante ese tiempo ha reconvertido en «demócratas de toda la vida» a los fascista de entonces y creado una base social alienada que ahora busca desesperadamente su reforma; que esta reforma no es imposible sino previsible y un ejemplo de ello es el pacto PSOE y U-P, más las burguesías autonomistas; que según los contextos, la unidad aparente de la derecha dura, neofascista y fascista puede romperse para que una parte de ella acepte otro Pacto de la Moncloa pero en las condiciones del siglo XXI; y por último, que el grueso de la débil izquierda española asume el nacionalismo estatal disfrazado de federalismo de la III República, con lo que seguirían sin resolverse los problemas históricos. Plantear el problema sólo en la «crisis del Régimen del ‘78» es repetir el error estratégico de la mayoría de las izquierdas de entonces en el Estado: lo primero es «conquistar la democracia» y luego, más adelante, el socialismo. Ahora es lo mismo, pero con el ligero matiz de que el socialismo deberá esperar todavía más porque primero viene la fase de la III República española que será federal, ni siquiera confederal. Superada esta fase, vendrá el socialismo. Dejando de lado el debate sobre si este etapismo era válido entre 1975-78, en la actualidad serviría para dar tiempo de recuperación al capitalismo. Con esto no estamos negando la gran importancia de las conquistas de derechos, de reformas avanzadas, de mejoras cotidianas que refuercen la autoorganización y la conciencia. No negamos esa evidencia histórica incuestionable. Lo que decimos es que ahora es más necesario que nunca antes, explicar siempre la dialéctica entre estrategia y táctica, entre objetivos y métodos, entre futuro y presente. Siempre habrá reformismo que sólo defienda los logros inmediatos conseguidos negociaciando con la burguesía, olvidando o menospreciando los objetivos y la estrategia para conseguirlos. Pero el reformismo nunca se atreverá a ir a la raíz del problema: la propiedad privada de las fuerzas productivas, el hecho que la primera fuerza productiva es la clase obrera, la mujer trabajadora, las naciones oprimidas…, y que por tanto el silenciamiento, posposición y avance en esa dirección será un tiempo precioso regalado a la burguesía para que se reorganice, divida al proletariado y contraataque con furia. Lo segundo que debemos decir, desarrollando esta lógica, es que lo ideal se convierte en una fuerza material cuando arraiga en la conciencia de las masas, y que por tanto, el ideal nacionalista opresor se convierte en una fuerza material opresora cuando arraiga en las masas alienadas de la nación ocupante. En este sentido, el nacionalismo español es una fuerza material opresora que refuerza el resto de medios de dominación y explotación del Estado español. Por esto, uno de los mayores obstáculos para que triunfe el socialismo no es otro que el nacionalismo español en cualquiera de sus formas, porque en sí mismo lleva la lógica de la dominación. Más concretamente, la razón del fracaso de las izquierdas estatales en las naciones oprimidas es su obsesión pública o encubierta de imponer un único partido «marxista» de disciplina estatal en esas naciones, obligándoles a pasar por las horcas caudinas de la III República federalista como etapa obligada más o menos larga para, después y una vez logradas las famosas «condiciones objetivas» empezar a pensar en su posible independencia, si es que todavía siguieran soñando con ella. Por el contrario, desde ahora hay que explicar que en el capitalismo actual y en el protectorado español, cualquier mejora profunda de las condiciones de vida y trabajo que no esté integrada en una estrategia clara y precisa de liquidación del imperialismo español, está condenada a ser integrada en el sistema en muy poco tiempo, y luego derrotada una vez que la burguesía se haya recuperado. La contraofensiva burguesa será tanto más salvaje, ultranacionalista y fascista cuanto más hayan abandonado las izquierdas el combate contra el nacionalismo opresor en el interior de la clase obrera. Y sobre este vacío el fascismo rebrotará cuando el capital lo necesite, cuando el reformismo haya quedado desbordado por las luchas de las naciones oprimidas y de las clases explotadas. «España» se fue formando bajo las exigencias de la acumulación y centralización de capital desde, al menos, el siglo XVI, y en parte desde finales del XV, con sus inevitables guerras de liquidación de Al-Ándalus, destrucción de Galiza, integración violenta de Vascongadas, fusión parcial con Aragón, exterminio de Canarias, aniquilación de la Castilla comunera, genocidio de Nuestra América, conquista y ocupación de Nafarroa, destrucción del reino de Aragón y los Països Catalans, etc. Según se perdía el Imperio y fracasaban los tímidos intentos burgueses por crear una legitimidad democrático-nacional española basada en un mínimo respeto de otras naciones, se recomponía el poder de la nobleza terrateniente, la Iglesia y la casta militar, sub-bloque muy poderoso y frecuentemente decisivo dentro del bloque de clases dominante. Las diversas caras del nacionalismo español y los fanatismos católicos más o menos separados o unidos según los momentos, eran y son los aglutinantes ideológicos de la acumulación de capital en la parte española de la península. Las formas estalinista y eurocomunista del nacionalismo español fueron básicas en la «transición democrática», y lo vuelven a ser ahora. Sin embargo, la liquidación del imperialismo español conlleva la superación histórica de su Estado-nación que le sirve de arma material e ideal. La izquierda revolucionaria estatal, que admiramos por muchas cuestiones, deberá asumir que ella ha de ser una de las sepultureras del Estado-nación que llaman «España», sustituido por la hermandad socialista de las naciones trabajadoras independientes. ¿Utopía? ¿Ucronía? ¿Locura? No, necesidad. EUSKAL HERRIA 16 de octubre de 2018 Nota: texto para el debate del próximo sábado 20 de octubre en Burgos (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Grecia: el giro represivo de Syriza. El gobierno de Tsipras enjuicia a su antiguos compañeros de partido
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    14/10/2018
    Muchos en la izquierda internacional creen que las cosas en Grecia están mejorando lentamente, y que el gobierno de Syriza sigue siendo una fuerza de izquierda que protege los intereses de los trabajadores y a los pobres, incluso a pesar de unas condiciones muy difíciles. Para aquellos que todavía creen en esta visión, los recientes acontecimientos en el país heleno serán una sorpresa desagradable. La amarga realidad es que, desde que se entregaron a la Troika de acreedores de Grecia (UE, Banco Central Europeo, FMI) en julio de 2015, Tsipras y su gobierno han seguido las mismas radicales políticas neoliberales implementadas por todos los gobiernos griegos desde 2010, cuando el primer rescate se firmó con la troika. El gobierno de Tsipras junto con efectuar drásticos recortes en el gasto público  ha promoviendo la desregulación y la privatización. Además ha reducido los salarios, las pensiones y los beneficios sociales  y ha limitado la inversión pública, al tiempo que eleva los impuestos directos e indirectos a niveles sin precedentes, golpeando de manera implacable los hogares de ingresos bajos y medios. La única diferencia con los gobiernos anteriores es que Tsipras y su partido fueron elegidos en enero de 2015 precisamente para revertir estas políticas. Su gobierno hizo un inconcebible cambio de dirección, provocando un shock traumático para la ciudadanía griega, solo días después que un 61 por ciento del electorado rechazara en un referéndum la imposición de las políticas de austeridad. En los tres años siguientes, el cinismo del gobierno de Tsipras ha provocado una profunda desmoralización popular que impregna todos los ámbitos de la vida pública. La pasividad y el desaliento han sido los principales factores que permiten al gobierno implementar un nuevo rescate sin enfrentar una oposición importante. Syriza está haciendo así un buen servicio a la Troika. Sin embargo, las políticas de austeridad, desregulación y privatización, que dañan a la mayoría de la población, son en última instancia imposibles de implementar sin un grado de represión y un marco ampliamente coercitivo. Es imposible imponer plenamente los recortes en los servicios públicos, las reducciones en las pensiones y los salarios, los aumentos de impuestos y condiciones laborales excepcionalmente explotadoras, sin sofocar a una oposición activa y generar un clima de temor sobre quienes no se sometan. Esta actitud del poder ha sido ampliamente confirmada por la experiencia política de Europa occidental, de los Estados Unidos y de otros países en las últimas cuatro décadas. Desde 2010 hasta 2015, la propia Grecia vivió una proliferación de medidas represivas y autoritarias a medida que los sucesivos gobiernos implementaban paquetes de rescate. Lentamente el gobierno de Alexis Tsipras ha tomado el mismo camino. Lo más notable en los últimos meses es la forma en que los bancos griegos ha impulsado un aumento en los desalojos y las ejecuciones hipotecarias. Si una vez Syriza levantó el eslogan “no más casas en manos de los bancos”, hoy en día el gobierno está atacando a los manifestantes que intentan detener la subasta de viviendas. Las nuevas leyes amenazan la prisión para aquellos que interfieren con el proceso de subasta y los desahucios ; de hecho, los arrestos a los críticos del gobierno ya han comenzado. Apretando los Tornillos Para comprender la creciente importancia política de la batalla por las ejecuciones hipotecarias, es importante considerar la peligrosa situación de los bancos griegos y la presión que ejercen sobre el gobierno y la sociedad griega en general. De hecho, es precisamente para prevenir un nuevo brote de inestabilidad bancaria que el gobierno ha recurrido a métodos cada vez más represivos. A lo largo de la crisis, el sistema bancario griego ha estado dominado por cuatro bancos “sistémicos” que controlan más del 90 por ciento de todos los depósitos y activos. Estos bancos han sido los partidarios más fuertes de las estrategias de rescate desde 2010 y han desplegado su enorme poder económico y social para forzar a los sucesivos gobiernos griegos, incluido el de Syriza, a cumplir con los requisitos de los prestamistas, para evitar el colapso bancario y protegerse ellos mismos de una posible nacionalización. Desde el comienzo de la crisis, ha habido dos re-capitalizaciones de los bancos, una de las cuales fue realizada por el gobierno de Syriza. Los costes totales han superado los 45 mil millones de euros. Estos rescates  fue financiado en su totalidad a través de préstamos de dinero públicos, que serán pagados por todos los contribuyentes. A pesar de esta imposición extraordinaria sobre la población griega, los bancos actualmente tienen el récord europeo de “préstamos incobrables” y han dejado de prestar sus servicios a la actividad económica. Sus “préstamos incobrables” incluyen los préstamos no redituables (NPL), que son préstamos que ya superan los noventa días de retraso en el pago del capital e intereses, pero también el capital no lucrativo (NPE), una categoría más amplia que incluye préstamos que no se espera ser plenamente honrados, aunque todavía no hayan retrasos formales en la realización de los pagos. Reducir la exposición de los bancos griegos a las NPE y NPL ha sido durante años una de las principales prioridades para el Banco Central Europeo. Desde 2016, el gobierno de Tsipras ha facilitado obedientemente una ola de recuperaciones de propiedades, incluidas viviendas de personas, como la venta de paquetes de préstamos con descuento para los fondos de buitres. Las subastas de propiedades han jugado un papel importante, en este sentido. No es ningún misterio que los bancos no pueden manejar este problema, por lo tanto los desahucios se remontan al acuerdo de rescate de Tsipras con la Troika . En pocas palabras, se espera que los bancos griegos supriman gradualmente de sus balances los préstamos incobrables a través de desahucios, subastas y prácticas de cobro más severas, en un proceso que sin duda llevará varios años. Al mismo tiempo, se espera que los bancos apoyen la actividad económica a través de la provisión de nuevos créditos. Sin embargo, de manera bastante lógica , los bancos han tendido a reducir los nuevos préstamos al intentar liquidar de sus balances los préstamos incobrables. El recorte de los préstamos en realidad ha socavado la recuperación y el crecimiento, haciendo que el problema del crédito impago recaiga sobre toda  economía. La disminución general de los préstamos también ha demostrado que los préstamos incobrables representan una proporción mayor del total. En realidad estas medidas un ejemplo perfecto de las tonterías económicas del rescate impuesto por la Troika y por Tsipras. El fracaso de los bancos griegos con respecto a los préstamos incobrables ha llevado al colapso de sus acciones en el mercado de valores de Atenas desde principios del verano de 2018, convirtiéndose durante el último mes en tremenda una derrota. En efecto, todo el sector bancario griego se ha devaluado dramáticamente desde que Tsipras firmó el último rescate. Como resultado, se habla de una nueva recapitalización a cuenta del Estado . Si esto se materializara, el rescate sería un completo desastre para el gobierno, que enfrenta elecciones nacionales en 2019. Por lo tanto, la aceleración del programa de liquidación de préstamos incobrables ha llegado a un clímax en la agenda de la Troika y de los dóciles ejecutores del gobierno de Tsipras. Y dado que el problema parece ser más persistente en los préstamos residenciales y de consumo, se han fijado conjuntamente objetivos extraordinariamente ambiciosos para recuperar y vender 10,000 viviendas en 2018, y unas 50,000 en 2019. Acciones de protesta Después de la gran vuelta en U, el tema de las recuperaciones se ha convertido en uno de los problemas políticos más espinosos que enfrenta Tsipras y su partido. Hasta el año 2015, el eslogan de “No más viviendas en manos de los bancos” fue uno de los gritos más populares en los mítines de Syriza. Sin embargo, ante las presiones generadas por su propio rescate, el gobierno de Tsipras acaba  de aprobar una ley para castigar cualquier acción que tenga como objetivo evitar los desahucios y las subastas de propiedades ejecutadas, con penas que varían de tres a seis meses en prisión. Esto ha sentado las bases para una gran batalla entre el gobierno y un dinámico movimiento que está en contra de las subastas de propiedades ejecutadas. Este movimiento, de hecho, ha tomado un nuevo impulso después del relanzamiento de las ejecuciones hipotecarias en otoño de 2016. Durante muchos meses, la movilización de determinados grupos de activistas en las salas de los tribunales logró cancelar cientos de esas ventas, ralentizando significativamente todo el proceso. Esta es, sin duda, una razón más por la que los bancos no han cumplido sus objetivos. La reacción del gobierno, inclinándose a la presión de la Troika, fue trasladar el procedimiento de subastas públicas a un método de puertas cerradas mediante una plataforma electrónica controlada por abogados . Esto ciertamente ha hecho que las acciones de protesta sean más difíciles de organizar. Sin embargo, las protestas han continuado, aunque a una escala más limitada, impidiendo muchas subastas y afectando negativamente la disposición de los notarios a participar en el proceso. Durante este período, los enfrentamientos con la policía comenzaron a intensificarse en las oficinas de los notarios. Los activistas fueron filmados durante las protestas y posteriormente acusados.  Desde el comienzo del año, docenas de activistas en todo el país se han enfrentado a cargos de la policía. Entre estos se encuentra Spiros Milios , un concejal municipal en la región de Ambelokipi-Menemeni, la segunda ciudad más grande de Grecia, y que también es miembro de Antarsya, una coalición de organizaciones de izquierda.  En la pequeña ciudad provincial de Volos, no menos de veinte activistas están bajo investigación, al igual que otros quince activistas en las ciudades provinciales de Argos y Nafplio. El juicio de estos activistas ha comenzado en Atenas el 21 de septiembre recién pasado. La intensificación de la represión judicial relacionada con las subastas de viviendas es solo el ejemplo más obvio de las prácticas autoritarias implementadas por el gobierno de Tsipras. La represión también se ha desplegado contra quienes al intentan defender el medio ambiente protestando contra el proyecto minero al aire libre de un empresa canadiense en la región de Skouries, en el norte de Grecia. En términos generales, el gobierno ha utilizado la fuerza para reprimir todas las protestas contra sus políticas, especialmente cuando existe la posibilidad que se propaguen. El uso de la policía antidisturbios contra los jubilados es solo el ejemplo más grave. Lafazanis El umbral simbólico en esta escalada represión se cruzó el 26 de septiembre, el día en que Panagiotis Lafazanis, un veterano de la izquierda griega, fue llamado a responder a los cargos por su participación en acciones de protesta contra las subastas de viviendas. Lafazanis fue Ministro de Energía en el gobierno de Syriza antes de la vuelta en U de Tsipras, y la figura principal de la “Plataforma de Izquierda”, que en ese momento movilizó a la mayor parte del ala izquierda de Syriza. Ahora es el secretario de Unidad Popular, un frente político creado en el verano de 2015 principalmente por las fuerzas de los sectores de izquierda, que se separaron de Syriza y se unieron a otras organizaciones de la izquierda radical. Esta es la primera vez desde la caída de la dictadura en la década de 1970, durante la cual Lafazanis fue perseguido por sus actividades clandestinas en el movimiento estudiantil y en la organización juvenil del entonces ilegal Partido Comunista, que un líder de un partido de izquierda es procesado por razones políticas. Los cargos que enfrenta están relacionados con presuntas violaciones de no menos de quince artículos del código penal, potencialmente punibles con penas de prisión de hasta dos años. Si se le declara culpable de todos los cargos, su sentencia podría ascender hasta nueve años. Lo que es igualmente notable es que los procedimientos han emanado del “Departamento para la Protección del Estado y de la Política Democrática”, una rama especial de los Servicios de Seguridad de Grecia que se supone rastrea las actividades relacionadas con el terrorismo, o actividades que generalmente amenazar la democracia. Este departamento se creó en el año 2000, en el momento de una campaña de “modernización” en Grecia, mientras se abría el camino para unirse a la Unión Monetaria Europea, y se actualizó en 2011, después de que el país ingresara en el régimen de rescate de la Troika . Desde esa fecha este departamento policial se ha implementado como una agencia para monitorear las acciones de protesta, y ahora el gobierno de Syriza ha extendido aún más el nivel de sus actividades de vigilancia. Es notable que, desde su creación, el departamento no haya tomado medidas contra el partido fascista Golden Dawn, Lafazanis no es el único activista político al que se dirige la acción represiva. Otros cuatro activistas, entre ellos un miembro de la Unidad Popular y dos conocidas figuras de la red “I Won’t Pay”, Leonidas y Elias Papadopoulos, también han sido llamados para responder a una larga lista de cargos. También ha quedado claro que Lafazanis ha estado bajo una vigilancia constante por parte de un equipo de policías disfrazados de periodistas que filmaban sus acciones de protesta. Este material se ha complementado con fotos y videos que el departamento exigió a las compañías de televisión. Las publicaciones de Facebook también se utilizaron para identificar a los activistas en los eventos de protesta. ¿Qué sigue? La marea creciente de procesamientos ha obligado a los medios griegos a prestar cierta atención a la escalada de la represión estatal. También ha provocado cierta reacción pública, incluida una pregunta parlamentaria presentada por cuarenta y tres diputados de Syriza al Ministro de Justicia. En efecto, estos diputados se han dado cuenta de “unos acontecimientos profundamente preocupantes” que se producen en las entrañas del estado griego bajo el gobierno de su propio partido Syriza y están tratando de salvar lo poco que queda de una posición moral. Sin embargo, la posición oficial del gobierno es que este asunto pertenece por completo al ámbito del poder judicial y a la policía y no tiene nada que ver con decisiones políticas. Sin embargo, el hecho la iniciativa de los procesos judiciales no provino del poder judicial, sino del estado más profundo, es decir, el Departamento de Protección del Estado y de la Política Democrática. Este departamento es responsable ante el Ministro de Orden Público. En resumen, la vigilancia y la represión se hace con la participación y la complicidad del gobierno, y estas acciones represivas están  directamente relacionadas con el tercer rescate y la reciente crisis que se está afectando a los bancos griegos. Los rescates neoliberales requieren represión, y el gobierno de Syriza no ha demostrado ser una excepción a esta regla. Ya se ha hecho un gran daño a la democracia en Grecia, y es probable que las cosas se vuelvan aún más duras en los meses venideros a medida que se acercan las elecciones, y que los problemas de los bancos se transformen en el centro de atención. El desastre económico y social causado por la capitulación de Tsipras se ha hecho evidente en amplias capas del electorado, y los sentimientos de desprecio son generalizados. Dado que este gobierno ya ha vendido su alma al comprometerse con los prestamistas, no tendrá ningún reparo en escalar la represión contra todos aquellos que se oponen activamente a ella. Se necesita urgentemente la solidaridad internacional para detener este giro profundamente preocupante de los acontecimientos en Grecia. La represión se está convirtiendo en una cuestión de defensa de la democracia. Por Stathis Kouvelakis y Costas Lapavitsas Fuente: https://kritica.info/grecia-el-giro-represivo-de-syriza/



  • 12 de Octubre: Genocidio y Saqueo, hito histórico de la acumulación capitalista originaria
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    12/10/2018
    El 12 de Octubre marca un hito en la Historia del genocidio, del saqueo y la explotación: no hay nada que celebrar, y sí mucho por luchar. El colonialismo europeo perpetró el genocidio más brutal de la historia de la humanidad en el continente que hoy se conoce como “América”: exterminó al 90% de sus habitantes tan solo en el primer siglo y medio de invasión (90 millones de personas). La colonización europea blandió “la espada y la cruz”: desgarrando los cuerpos de los rebeldes con las espadas y la pólvora, amputando culturas y lacerando identidad con la imposición de la religión católica. La religión católica fue impuesta a sangre y fuego, siendo un instrumento de dominación de largo alcance, que hasta hoy aliena y somete. Los europeos se adueñaron de las tierras y riquezas del Abya Yala, violaron y saquearon, con el pretexto de que “Dios” así lo dispuso; entraban a saquear con un documento llamado el “Requerimento”, que imponían a golpe de terror. Los niños indígenas que sobrevivieron a las masacres fueron educados en la religión católica, siendo descuartizado todo el que la cuestionara. El objetivo de la colonización fue el saqueo y la explotación. Consta en el Archivo de Indias, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda en España, 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. Cientos de culturas fueron arrasadas por los europeos, millones de obras de arte transformadas en lingotes, como pequeños ataúdes que todavía gritan de espanto y dolor. Los invasores establecieron un impuesto a ser pagado por los indígenas en kilos de oro y riquezas, por habitar el continente que siempre habían habitado. Tan solo en el saqueo de Coricancha, o en el rescate al Inca Atahualpa pagado a los secuestradores europeos, se evidencian los niveles de rapiña de los conquistadores. Pero ni el pago por el rescate más caro que registra la historia humana, 41 toneladas de oro y 82 toneladas de plata, sirvió para evitar el asesinato de Atahualpa a manos de Pizarro. Masacres y felonía, codicia y tortura, es lo que celebran los que festejan el 12 de octubre. Eduardo Galeano escribe, en “Las Venas Abiertas de América Latina”, que tan solo el saqueo de la mina de Potosí le reportó a Europa unas ganancias descomunales, cuyo volumen en plata hubiera alcanzado para construir un puente de plata entre América y Europa (el volumen de plata saqueada que dio origen a esta metáfora de Galeano consta en registros). Otro puente se podría haber construido con los cadáveres de los indígenas esclavizados en la mina: 8 millones de indígenas fueron reventados de explotación por los españoles, en la primera etapa de saqueo de Potosí. Un indígena esclavizado en Potosí tenía una esperanza de vida de dos meses en promedio (luego de ese lapso esclavizado, fallecía, y los invasores lo reemplazaban por otro indígena esclavizado). Asimismo, la mina de Ouro Preto en Brasil se tragó la vida de millones de africanos y les reportó a los invasores capitales que serían decisivos para el capitalismo europeo. Al estar la Península Ibérica endeudada por causa de sus “guerras santas”, los banqueros europeos cosechaban toda esa riqueza empapada en sangre humana y dolor. El 12 de octubre significa igualmente el inicio de la deportación masiva de seres humanos perpetrada por los europeos desde África hacia América: al menos 33 millones de africanos fueron deportados, murieron dos tercios de ellos en los abominables trayectos, y el tercio sobreviviente fue esclavizado en el continente americano, así como sus descendientes durante siglos. La aristocracia y burguesía europea lograron la mayor acumulación de riquezas jamás vista, en base al saqueo del continente americano, en base a la deportación y esclavización de millones de seres humanos, en base al genocidio y la tortura. Esa acumulación de riquezas sin precedente, fue la que le permitió al imperialismo europeo cimentar su supremacía a nivel planetario, impulsar la revolución industrial, y erigirse hasta hoy como metrópoli del capitalismo. Los Estados Unidos, antigua colonia poblacional inglesa, se erigieron igualmente como potencia capitalista en base al trabajo esclavo. Entre las mayores fortunas de Europa y de Estados Unidos, siguen actualmente figurando los descendientes de esclavistas y banqueros que amasaron riquezas en base al genocidio y la esclavitud. La acumulación capitalista originaria se fraguó del saqueo y el genocidio, como lo señala Marx: “El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, el exterminio, la esclavización y el sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: tales son los hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista. Estos procesos representan factores fundamentales en el movimiento de la acumulación originaria”[1]. El 12 de octubre marca el inicio del saqueo del continente, que hasta hoy sigue empobreciendo a los pueblos de América, para llenar las arcas de los saqueadores. Hasta hoy las multinacionales siguen explotando montañas y envenenando ríos, hasta hoy siguen talando bosques y fomentando mercenarios paramilitares para perpetrar masacres contra el pequeño campesinado, con la finalidad de desplazarlo forzadamente de las tierras codiciadas. Hasta hoy sigue el imperialismo europeo y estadounidense urdiendo golpes de Estado (golpe en Brasil, Chile, Argentina, Honduras, desestabilización contra el Estado venezolano, y un largo etc.); hasta hoy sigue el imperialismo urdiendo planes de exterminio contra las y los revolucionarios (Plan Lasso, Plan Cóndor, Plan Baile Rojo, Plan Colombia, Plan Patriota, Plan México, etc.); hasta hoy sigue la injerencia imperialista apuntalando regímenes genocidas como el colombiano, por citar un ejemplo paradigmático de régimen del Terror funcional al saqueo capitalista, mantenido a punta de masacres y exterminio contra la reivindicación social y política de la clase explotada. El actual saqueo capitalista es la continuación de una Historia de sangría. Pero la lucha sigue, y los pueblos del Abya Yala (América), lograremos nuestra verdadera y definitiva independencia cuando nos liberemos del capitalismo y su barbarie, del saqueo neocolonial que impera, de la clase explotadora local y transnacional. Los pueblos del mundo debemos conocer la Historia para comprender el presente y ser capaces de transformarlo: la lucha de la clase explotada mundial contra la clase explotadora, crece en unidad internacionalista. [1]K. Marx, EL CAPITAL, Capitulo XXIV, La llamada acumulación originaria. (Fuente: Diario Octubre / Autora: Cecilia Zamudio)



  • Cataluña: El pequeño detalle
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    11/10/2018
    No dejamos de oír que la independencia de Cataluña es imposible. Imposible porque “no es legal”, “no es constitucional”, etc. Es “imposible” porque “lo prohíben las leyes”, esto es, unos trazos en un papel con el poder taumatúrgico de un sortilegio. Por su parte, las fuerzas independentistas en Cataluña, a falta de un partido que represente de forma autónoma a la clase trabajadora, hablan de que se conseguirá la autodeterminación, en menor o mayor plazo, con las protestas “pacíficas”, proclamando su “renuncia a la violencia”. Como en el viejo gag de Gila, pretenden detener al asesino con indirectas: a base de protestar “pacíficamente”, un día, un maravillo día, el Estado español se rendirá y dirá que sí, que ya no aguanta más, que se independicen ustedes. Tanto unos como otros esconden la verdad subyacente en este conflicto, esto es, la naturaleza misma del Estado. Como cantaba Aute, “todos los burgueses son así”. Por eso unos y otros hablan de “democracia”, divagando sobre si la democracia son las leyes o si las leyes deben subordinarse a la democracia. En sus discursos, la “democracia” no deja de ser una abstracción asexuada y ahistórica, un “ideal” separado de la realidad. De la misma manera, unos y otros hablan de la “violencia” para referirse siempre a las protestas populares. Pero el Estado mismo no es otra cosa que un aparto de violencia organizada en régimen de monopolio. Y esa violencia es la que garantiza que un juez pueda hacer efectivas sus sentencias, ordenar detenciones y mandar gente a la cárcel. Esto es así porque son los dueños de la violencia. Por lo tanto, por pacífico que sea un próces, hacer frente a la violencia del Estado, en sus diversas manifestaciones, es la cuestión central. ¿Por qué razón va el Estado –y la clase social cuyos intereses representa y defiende– a permitir pacíficamente que una parte del territorio que tiene bajo su dominio deje de estarlo y se separe? La experiencia histórica nos enseña que el imperialismo español, incapaz de negociar incluso en su propio beneficio, nunca ha abandonado un territorio bajo su control por las buenas, sino tras haber forzado un feroz enfrentamiento a fuego y sangre, para después salir por patas y de mala manera. Incluso en su propio territorio, el simple hecho de que una izquierda digna de tal nombre ganara unas elecciones, le llevó al golpe de estado fulminante y a una carnicería gigantesca contra sus propios nacionales. Y a la convicción de que, en última instancia, lo pueden todo con la fuerza de las armas. Las manifestaciones pacíficas están muy bien. Ayudan al pueblo a organizarse y cobrar confianza en sus propias fuerzas. Pero insistir en una “separación acordada”, a base de tales movilizaciones, es engañar a la gente y prepararse para la derrota. Insistir en “poner la otra mejilla” es entregarse atado de pies y manos al enemigo. Y confiar en la “democrática” y mágica Europa, archiimperialista e implacable, es entregar el destino de los corderos al estado mayor de los lobos. Puro pensamiento mágico. Con todo, ¿hasta dónde pretenden llegar los actuales líderes del independentismo catalán para lograr la independencia? Parece que no muy lejos si ello les supone un sacrificio personal. El Estado ha conseguido el objetivo de escarmentales –y no ha hecha más que empezar–. Tiemblan las piernas de la pequeña burguesía que, por otro lado, teme más una radicalización de las clases populares que al propio Estado. Explicaba Pedro Brenes que “hay que estimular el reflejo militar de las masas”. La mediana y la pequeña burguesía catalana y sus correspondientes partidos tratan, por el contrario, de mantener el espíritu pacífico y acomodado, como “civilizados” Botiguers (tenderos) que rechazan los “desórdenes”. Una especie de revolución sin revolución, burguesa, ordenada, sin romper un plato y “sin tirar un papel al suelo”. Mientras tanto, la oligarquía fascista española se relame teniéndoles bajo el punto de vista de sus armas, de sus “jueces de asalto”, de sus policías, de sus medios de propaganda de guerra, de todo su arsenal. He ahí el “pequeño” detalle. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Teodoro Santana)



  • Con estos no hay nada que hacer
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    10/10/2018
    Lo único que puedo escribiros hoy es: ¿hasta cuándo aguantaréis esta tomadura de pelo? Ayer el Parlament de los del ni-un-pas-enrere y de los implementadores de la República no tuvo suficiente fuerza para reprobar a Felipe VI, ni tan siquiera para (re)aprobar el derecho de autodeterminación que, al fin y al cabo, ellos mismos se han negado sistemáticamente a ejercer. Sinceramente, queridos lectores: ¿cuántas pruebas más necesitáis? ¿Hasta dónde estaremos dispuestos a soportar esta farsa? Lo más fácil sería ensañarse con Esquerra, que ya nos ha dado pistas de por dónde irán los tiros del futuro pactando con el PSC: ¡Con el PSC del malvado 155 y del bailongas Iceta! Pero también podríamos hablar del PDeCAT, de ese partido que sustenta a un president que tiene la desfachatez de coquetear con la unilateralidad mientras no puede asegurar ni el simple acto de permitir votar lo que quiera a su antecesor en sede parlamentaria. Respondedme, sinceramente y sin miedo: ¿qué más debe pasar? ¿Hasta cuándo podréis miraros al espejo votando a unos parlamentarios que prometieron restituciones cuando sabían perfectamente que acatarían todas y cada una de las sentencias de la judicatura española? ¿Cómo pretendéis que revoquen al monarca español, hijitos míos, si cada día le regalan su espantosa pleitesía a cambio de nada? ¿Cómo queréis, my god, que alguien tenga la osadía de aplicar el derecho de autodeterminación cuando los partidos se enzarzan encantadísimos de ver quién carga con las imputaciones del juez de turno? Al menos la sordidez política siempre conlleva algo de claridad: con estos políticos no hay nada que hacer. Unos líderes que no pueden desobedecer ni una interlocutoria que no permite el voto a un parlamentario electo nunca estarán dispuestos a luchar por la independencia de Catalunya. No, amigos míos, con esta gente, simplemente, la cosa no chuta. Pero lo peor de todo es que los políticos de la obediencia no solo se están condenando a ellos mismos. Lo más dramático de esta situación es que la actual casta independentista manchará la paciencia y el talento de cómo mínimo dos generaciones de catalanes que, de forma totalmente comprensible, se desencantaran de los quehaceres públicos ante este espectáculo tan lamentable y se dedicarán volterianamente a alejarse de la política y a cultivar su pequeño huerto. Finalmente lo han conseguido: no han logrado que dejemos de ser independentistas, que ya tendría su mérito, sino que han querido debilitarnos para robarnos el alma. Si lo hubieran intentado en serio y no lo hubiesen conseguido, habríamos hecho lo imposible para salvarlos. ¿Pero hacer más sacrificios por una panda que no sabe ni defender a nuestros diputados electos? Lo siento, pero la próxima vez que pidan paciencia o que desfilemos en una Diada los mandaremos al carajo. Con esta gente, insisto, no queda margen. No hay nada que hacer, a no ser que te animes a no zamparte más humillaciones y dejemos de mirárnoslo todo desde la barrera para substituirles de forma urgente. Han perdido cualquier legitimidad, se han reído en nuestras caras y han malbaratado la sangre de nuestras abuelas. ¿Qué más tienen que hacer? Te lo repito: ¿cuánto más bajo tenemos que caer para que abras los ojos y les retires la confianza? ¿Te enfadas todavía conmigo por escribir algo tan básico? ¿De veras? Reacciona, querido lector, o nuestros hijos nos dirán, con toda la razón del mundo, que fuimos una generación de mierda a la que engañaron por cuatro chavos mientras sesteábamos. Reacciona, lector, porque no podemos morder el polvo con más indignidad. Espero que ahora lo tengas claro, porque no sé qué más tiene que pasar para que despiertes. No lo sé, de veras te lo digo. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Yemen, Arabia y Navantia
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    10/10/2018
    Paros, protestas y movilizaciones. Marchas y cortes de carreteras. Huelga laboral ante el supuesto peligro de un contrato. Exigencia al Gobierno para que no permita que se anule la carga de trabajo prevista. Esto es lo que ha pasado hace varias semanas con los trabajadores de Navantia en San Fernando (Cádiz), es decir, que han organizado protestas masivas durante varios días, porque temían que peligrara el contrato que nuestro Gobierno posee con Arabia Saudí, en lo referente a la fabricación y venta de cinco corbetas, un contrato por más de 1.800 millones de euros, y que dará empleo a más de 6.000 personas (entre puestos directos e indirectos) durante los próximos cinco años. Resulta que dicho contrato para la fabricación de las corbetas (en realidad buques de guerra Avante 2200) se puso en riesgo por la negativa (después corregida por el Gobierno) de no entregar 400 bombas de precisión láser al régimen saudí, lo cual generó la mencionada represalia de la dictadura sátrapa hacia nuestro país. Las bombas ya habían sido vendidas (y cobrados los más de 9 millones de euros) por el Ministerio de Defensa anterior (bajo el mandato del ex Ministro Pedro Morenés), pero la actual Ministra del ramo decidió anular dicho pedido, ante las sospechas del uso salvaje y brutal que los saudíes están haciendo de ellas, bombardeando incluso autobuses escolares en Yemen. Es decir, que habíamos vendido armas a Arabia Saudí, y las corbetas que fabricará Navantia también se usarán en los conflictos bélicos. Armas en definitiva, armas para un país que está en guerra contra la población indefensa de Yemen, y que está causando una de las crisis humanitarias más devastadoras de los últimos años. Digámoslo claro: Yemen está siendo masacrado y silenciado, y el Gobierno español ha decidido participar activamente proveyendo de bombas y buques de guerra al país agresor, en este caso Arabia Saudí. Seguramente, las bombas se descargarán sobre población civil indefensa. Y las corbetas servirán para continuar con el bloqueo naval de Yemen e impedir la llegada de alimentos y ayuda humanitaria a su población. Pero vayamos por partes, porque aquí hay mucha tela que cortar. En primer lugar, no deberíamos vender armas a ningún país, sea el que fuere. Pero detengámos en esta pregunta: ¿A quién le estamos vendiendo armas? ¿Se trata quizá de un país civilizado y respetuoso, pacífico y tolerante? ¿Quién es Arabia Saudí? Pues se trata de una de las autocracias más sanguinarias, peligrosas, regresivas y mortales del planeta, que desprecia absolutamente los derechos humanos, y que se adhiere a la corriente más fundamentalista del Islam. Y desde que Riad inició su bárbara agresión contra su vecino del sur, Yemen, varios países occidentales han vendido y suministrado armamento y equipamiento militar a este execrable país, a la postre primer importador mundial de armas. Una dictadura déspota, corrupta y sanguinaria, cuya familia real está muy hermanada con la nuestra. Aunque el Gobierno de nuestro país no lo admite, existe constancia de que los saudíes utilizan munición española en sus ataques a los yemeníes. Un país, Arabia Saudí, que igual bombardea a población civil de Yemen de forma indiscriminada, que encarcela a activistas por la democracia y los derechos de la mujer, que ejecuta en masa a cientos de condenados, o que empobrece a su población mientras sus jeques del petróleo compran yates y castillos en el extranjero. Como podemos ver, todo un modelo a seguir. La venta de armas a un país de semejante perfil es, además de letal, inmoral e injustificable. Pero todo esto le trae al pairo al complejo militar-industrial, que presiona a los Gobiernos (y éstos se dejan presionar) para que la venta de armas no decaiga. En esta situación, está claro que asistimos a un conflicto capital-vida, o si se quiere, trabajo-armas. En concreto, se enfrentan el derecho al trabajo para los empleados de astilleros de la Bahía de Cádiz y los derechos fundamentales a la paz, a la vida y a la libertad para las víctimas de dicho equipamiento bélico... ¿O más bien todo esto es un dilema mal enfocado? ¿Necesitaríamos quizá más datos para tomar una decisión? Ahí van algunos: la masacre cometida por la coalición internacional liderada por Arabia Saudí contra Yemen alcanza ya una situación desoladora desde que comenzara en 2015. Las principales ONG han documentado innumerables crímenes de guerra por parte de los saudíes, se practican decenas de bombardeos ilegítimos contra población civil y contra las infraestructuras más básicas que abastecen a la población, y la hambruna está ya absolutamente desbordada. Hospitales, escuelas, mercados, mezquitas y todo tipo de establecimientos han sido destruidos sin piedad, siendo la población infantil la más castigada (las cifras actuales hablan de cinco millones de niños en situación crítica). ¿Necesitamos más datos? Se equivoca profundamente el Alcalde de Cádiz cuando afirma que él elige "comer" aunque sea fabricando armas. José María González demuestra de esta forma pertenecer a ese grupo de "izquierdistas" a los que les falta un hervor, y deberían hacérselo mirar. No es el único. Existe mucha más gente así en este Podemos tan descafeinado al que están involucionando. Cuando los principios no se tienen claros, a veces hemos de elegir entre alternativas que pueden parecernos difíciles, pero que no lo son tanto. Porque los principios no sólo se albergan en la razón y el pensamiento, también están en el corazón y en las tripas. Los principios deben residir por todo nuestro cuerpo, deben rezumar por nuestra piel, y entonces nunca tendremos dudas, ni traicionaremos gravemente, como frecuentemente ocurre, las bases y valores de la izquierda, una de los cuales es el Pacifismo. Una mínima conciencia pacifista exigiría de las fuerzas políticas progresistas (cuánto más en los lugares donde gobiernan) la búsqueda de alternativas para que la respuesta no fuese trabajar fabricando armas para una petromonarquía asesina. Porque si no practicamos esto... ¿tendremos después credibilidad cuando participemos en determinadas marchas o protestas contra la guerra? Estas movilizaciones resultarán absolutamente hipócritas si no van acompañadas del compromiso efectivo por una cultura de la paz y una economía basada en la solidaridad. Parece ser que los trabajadores de los astilleros no lo entienden así, sus sindicatos tampoco, las autoridades locales tampoco, el Gobierno de la Junta de Andalucía tampoco, y el Gobierno de España aún menos. Deprimente panorama. Desolador escenario. Parece que no acabamos de entender que los derechos humanos y el derecho internacional han de primar sobre las relaciones comerciales, aunque éstas sean portadoras de noticias tan halagüeñas como las que rodean a los trabajadores de los astilleros de Cádiz. La legislación internacional prohíbe expresamente la exportación o venta de armamento cuando se tiene constancia de que el destinatario de dicho armamento va a utilizarlo en cualquier conflicto armado. Y es cierto, por otra parte, que la zona de la Bahía de Cádiz ha sido especialmente castigada por el desempleo (es la provincia española con la tasa de paro más alta, con más de 150.000 personas desempleadas). Los mismos agentes políticos que han venido causando tanto desempleo son los mismos que no han sido capaces de generar o de transformar los nichos de negocio y de mercado para que no tengan que estar pendientes únicamente de la carga de trabajo que generan unos astilleros dedicados tan solo a la fabricación de material para la guerra. Pero todo ello no es óbice para que, dada una situación como la actual, donde tenemos absoluta evidencia de que nuestra colaboración va a ser cómplice en dicha guerra cruel, elijamos el trabajo, a sabiendas de las consecuencias que éste va a tener. Las guerras generan también sus propios "puestos de trabajo", pero es un trabajo inmoral e indecente. Que se lo pregunten a las variadas multinacionales que están forrando sus bolsillos a costa de las "reconstrucciones" en diversos países tras los conflictos bélicos. ¿Es a eso a lo que queremos jugar? ¿Nos quejaremos después de los cientos de miles de desplazados? ¿Protestaremos por la llegada de extranjeros, de migrantes y refugiados, que en realidad sólo son desplazados forzosos que nosotros mismos hemos creado con nuestras decisiones, con nuestras políticas, con nuestra "colaboración", con nuestro desprecio a los derechos humanos? !Basta ya de hipocresía y de cinismo! ¡Basta de participar en guerras ilícitas, cruentas y salvajes, que generan beneficios a unos pocos a costa de la destrucción y de la barbarie! El trabajo humano no puede basarse en estas fuentes. El trabajismo fundamentalista donde nos quieren conducir no respeta nada, ni la paz, ni la ecología, ni el feminismo, ni los cuidados, ni la igualdad...El trabajo humano es fuente de riqueza, como la propia naturaleza, y por tanto, no puede prostituirse al mejor postor, a costa de ser cómplice de guerras criminales que siembran terror, caos y devastación. La ética de la izquierda debe prevalecer en todo momento sobre cualquier forma de populismo electoralista. Y en este caso, tenemos un Gobierno que pasará a la historia, entre otras cosas, por actuar como cómplice de los crímenes de guerra cometidos en Yemen. Así de claro. Así de triste. Los astilleros fabricarán los buques, los trabajadores de Navantia garantizarán su empleo, pero eso no podrá alejar el fantasma de nuestra conciencia, por haber participado en la execrable masacre saudita sobre su país vecino. Habremos sido cómplices del sufrimiento indecible de la población yemení, habremos colaborado en su extinción, habremos participado en su genocidio. Habremos actuado como cualquier potencia capitalista al uso, preocupándonos más de proteger nuestros intereses económicos que las vidas humanas, sean de donde sean, estén donde estén, tengan la nacionalidad que tengan. ¿Es éste el Occidente libre y civilizado que los terroristas atacan después en múltiples y variados atentados? ¿Es éste nuestro sistema de valores y de libertades que tanto cacarean nuestros indecentes políticos? La coherencia de la izquierda política ha brillado por su ausencia en este asunto, creando como es lógico otro palo en la rueda de su credibilidad. Porque como afirma sin titubeos ni medias tintas Luis Gonzalo Segura: "...nos encontramos ante la mayor tragedia humanitaria del planeta, y ante tamaño infierno solo existe oponerse, dimitir, romper un partido o irse a casa. Pero nunca asumir". Efectivamente. No se puede asumir. No podemos asumir los postulados de la guerra. La izquierda se desangra ante tanta incoherencia, ante tanta cobardía, ante tanta incapacidad. La izquierda debe creer que se pueden hacer las cosas de otra forma, debe demostrar cuando gobierna que se pueden hacer las cosas de otra forma, y si no lo puede hacer, debe irse a su casa, y dar oportunidades a otros que sí puedan hacerlo. Pero no podemos claudicar ante la bárbara disyuntiva que nos obliga a elegir, en falaz dilema, entre paz o puestos de trabajo. Las bombas, las guerras y los conflictos nunca pueden proporcionarnos trabajos, al menos trabajos moralmente dignos. No pueden existir atajos para crear empleo. Los objetivos honestos siempre deben conseguirse por medios honestos. Lo que ocurre es que la perversidad del neoliberalismo ha despojado al trabajo de todas sus demás consideraciones humanas, éticas y morales, al igual que ha propiciado la mercantilización de todas las necesidades y derechos humanos básicos. Y una parte de la clase obrera se ha impregnado de ese discurso, ese aberrante discurso que aboga porque lo importante son los puestos de trabajo, sin más. Da igual que se cree trabajo para construir un hotel a la orilla del mar, para construir una central de residuos nucleares, para construir una presa hidráulica que acabará con territorios de pueblos indígenas, para construir todo un megacomplejo hotelero con casinos y pistas de golf que destroce el entorno natural, o para construir buques de guerra, que se utilizarán, evidentemente, para las guerras. Porque lo fundamental no es el trabajo o la actividad en sí misma, sino el sentido mismo del trabajo, su objeto, su finalidad. La clase obrera haría bien en tener estos principios en cuenta, y reflexionar sobre la finalidad de su actividad productiva. Tanto a nivel individual como colectivo, algunas líneas rojas no deberían nunca ser traspasadas. La renuncia a esta reflexión nos convertirá cada vez más en piezas de puzzle al servicio del capital, sin capacidad ni autonomía para decidir por nosotros mismos. Las protestas en Navantia no deberían entonces haber ocurrido para reivindicar la carga de trabajo comprometida, sino para reivindicar que los trabajadores no estaban dispuestos a construir buques de guerra para ser entregados a un país que se dedica a masacrar a otro. Los obreros también tienen su cuota de responsabilidad en la fabricación del producto o servicio en el que trabajan, y ahí también deberían aplicar la ética, al igual que la debería aplicar un bombero al que le solicitan que derribe la puerta de una vivienda para desahuciar a la familia que la habita, porque un banco desalmado no permite más retrasos en su hipoteca, o porque un fondo buitre pretende desalojarlos para revender o realquilar más caro. Y por supuesto, el Gobierno también posee su cuota de responsabilidad, pues debe ser el último garante de que dichos contratos de venta de armamento y material militar a un país genocida y abyecto, simplemente, no sean posibles, pues van en contra de la más mínima ética política y de los derechos humanos fundamentales, entre ellos el derecho a la paz. Las relaciones comerciales no pueden tener como contrapartida sangre, muerte, dolor y devastación. Y por su parte, los Estados no pueden ser meros gestores de los intereses de las empresas, ni constituir su comité diplomático. Y eso es justamente lo que viene ocurriendo cada vez que la Corona organiza un viaje a un país extranjero, acompañada de varios Ministros y grandes empresarios. Esos viajes al más alto nivel se han convertido en la alfombra roja para las grandes empresas, que los utilizan para obtener contratos y proyectos muy rentables con los países en cuestión. Esta "diplomacia económica privada" no debiera simplemente estar en la agenda política. ¿Y qué hacemos entonces con los trabajadores de Navantia? Es evidente que su modelo productivo actual les hace dependientes de este tipo de industria militar, por lo tanto se impone un cambio de modelo. Hay que impulsar de forma urgente y decidida la inmediata implementación de un Plan de Reconversión Industrial que ofrezca alternativas de empleo dignas, y no vinculadas con la producción de material bélico o a la exportación de dicho material. Como es lógico que todo ello no podrá conseguirse de un día para otro, se impone también de manera transitoria un plan de provisión de rentas y ayudas de diverso tipo para su personal, financiadas con fondos públicos estatales y europeos, para garantizar el sustento de los trabajadores y de sus familias durante el tiempo que dure la migración y culminación de dicho Plan de Reconversión. Hasta ahora, ni los sindicatos de Navantia, ni el Ayuntamiento de Cádiz, ni la Junta de Andalucía ni el Gobierno del Estado se han puesto a investigar y diseñar un plan de reconversión para dicha empresa naviera, que sea capaz de desligar (o al menos hacer menos dependiente) las actividades de los astilleros con respecto a la industria militar. Así nos va. Se podría reconducir para que pasara a producir bienes y servicios para el mundo civil. Se podría y debería diversificar la producción, equilibrando los pedidos de la industria militar con la civil. De hecho, hoy día no están satisfechas todas las necesidades en materia de construcción naval para el mundo civil. Navantia podría reconvertirse, por ejemplo, renovando la flota de navíos mercantes, o fabricando buques de salvamento marítimo, buques ecológicos (que luchen contra la contaminación marina), buques científicos, etc. También estamos necesitados del reciclaje ecológico de buques (la llamada deconstrucción naval, un mercado casi virgen). También la energía eólica off shore (fuera de la costa) sería una dedicación propia para la naviera, entrando a formar parte de la cadena de valor de esta energía limpia: construcción, equipamiento, instalación, mantenimiento, suministro, reparación...de aerogeneradores en el mar, en vez de dar soporte únicamente a los parques eólicos marinos. Existen muchas alternativas, pero no parece que exista la voluntad política de reconvertirse a ellas, y alejarse del negocio de la guerra. (Fuente: Rebelión / Autor: Rafael Silva Martínez)



  • ¿Donó Fernando III la Mezquita de Córdoba a la Iglesia en 1236?
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    03/10/2018
    La reciente publicación del Informe de la Comisión de Expertos designada por el Ayuntamiento de Córdoba para abordar el problema generado a raíz de la inmatriculación de la Mezquita por parte del obispado de la ciudad en 2006 ha reactivado el interés por la situación de este excepcional espacio histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984. Una de las cuestiones en las que incide dicho Informe es el que se refiere a uno de los asuntos clave en el debate público sobre la titularidad de la Mezquita. Frente a las pretensiones de la Iglesia, que afirma ser propietaria del edificio por donación del rey Fernando III desde la conquista de la ciudad en 1236, el Informe pone de manifiesto, no sólo que no existen testimonios históricos que acrediten de forma fehaciente esa circunstancia, sino que lo que las evidencias disponibles indican es todo lo contrario, es decir, que tal donación jamás existió. A continuación me propongo realizar un breve examen de las principales evidencias históricas relativas a este asunto. Para ello, debemos comenzar, en primer lugar, por las fuentes narrativas, que nos aportan el contexto histórico de las circunstancias en las que se produjo la toma de Córdoba en 1236. Existen dos textos coetáneos a estos hechos, escritos por dos personajes eclesiásticos de gran relieve en la época de Fernando III. El primero es la Crónica Latina de los Reyes de Castilla, texto anónimo que la crítica especializada coincide en atribuir a Juan de Soria, obispo de Osma y canciller de Fernando III. Su testimonio posee un carácter decisivo, por cuanto fue protagonista directo de hechos que tienen que ver con el destino de la Mezquita. A este respecto, dicha crónica contiene un texto de una naturaleza absolutamente excepcional cuya relevancia en relación con el problema de la titularidad de la Mezquita no ha sido, a mi juicio, convenientemente calibrado hasta el momento. Al referirse a los momentos previos a la capitulación de la ciudad, la crónica menciona las negociaciones entre los musulmanes y el rey. Los musulmanes pretendían que se les dejase salir ‘salvas las personas y bienes muebles que pudieran llevar consigo’. Sin embargo, entre los magnates del rey había diversidad de opiniones. La singular excepcionalidad de este texto justifica que, a continuación, lo citemos de forma extensa: “Había entre los magnates del rey algunos que le aconsejaban que no aceptara la condición: que los tomara por la fuerza y los decapitara, lo que podía hacer porque faltaban por completo alimentos y desfallecidos de hambre no podían defender la ciudad. Por el contrario, se le insinuaba al rey que aceptara la condición y no se preocupase de las personas de los moros de los bienes muebles con tal de que pudiera tener sana e íntegra la ciudad. De cierto se sabía que los cordobeses habían determinado que si nuestro rey Fernando no quería aceptar la condición, desesperados de la vida, destruirían todo lo que de valor hubiese en la ciudad, a saber, la mezquita y el puente; esconderían el oro y la plata; quemarían las telas de Siria, es más, toda la ciudad y así mismos se darían muerte”. Finalmente, el rey aceptó las condiciones de los cordobeses, aunque la crónica indica que fue ‘por deseo del rey de Jaén, con el que había hecho una alianza contra el rey Aben-Hut y los cordobeses’. Resulta muy significativo, en todo caso, que entre los elementos que los musulmanes utilizaron para negociar con el rey Fernando para que aceptase sus condiciones de rendición estuviese, en primer lugar, la Mezquita. No resulta descabellado pensar que el rey fuese perfectamente consciente del enorme valor simbólico del edificio, un lugar que había sido el símbolo principal de la dinastía Omeya y, por lo tanto, centro neurálgico del poder musulmán en la Península. Apropiarse de ese espacio era, sin duda, el mayor acto simbólico de sumisión de los musulmanes que Fernando III podía realizar. Este aspecto debe valorarse, a mi juicio, en el contexto de las demás informaciones de las que disponemos respecto a la Mezquita y, en particular, de un hecho incontrovertible: la Mezquita de Córdoba es el único templo musulmán que se ha preservado de forma íntegra en la Península. ¿Por qué las demás mezquitas fueron profundamente transformadas o destruidas casi en su totalidad y, en cambio, la de Córdoba se ha preservado casi intacta hasta el día de hoy? A mi juicio, no resulta posible entender este hecho de forma correcta al margen de la absoluta singularidad del templo cordobés, una singularidad de la que el rey Fernando, como indica el texto de la crónica, era, sin duda, perfectamente consciente. De hecho, no parece tampoco que sea casual que el primer acto de Fernando III al serle entregada la ciudad fue tomar posesión de la Mezquita, situando su bandera en lo alto del alminar. Así lo narra la citada crónica: “Cuando salían los sarracenos de la ciudad y en caterva caían de hambre, su príncipe Abohazán entregó las llaves de la ciudad a nuestro rey e inmediatamente el rey, como hombre católico, dando gracias a nuestro Salvador, de cuya especial misericordia reconocía que había recibido tanta gracia en la toma de tan noble ciudad, ordenó que la enseña de la cruz precediera a su bandera y que fuera colocada en la torre más alta de la mezquita para que, delante de todo, pudiera ondear junto con su bandera”. Ese mismo día, por la tarde, se produjo la consagración de la Mezquita como templo católico, operación que fue dirigida por el propio autor de la crónica, Juan de Soria, que narra el episodio de la forma siguiente: “Por la tarde el canciller, a saber, el Obispo de Osma, y con él el maestre Lope, quien por primera vez colocó la señal de la Cruz en la torre, entraron en la mezquita y, preparando lo que era necesario para que de mezquita se hiciera iglesia, expulsada la superstición o herejía mahometana, santificaron el lugar por la aspersión del agua bendita con sal, y lo que antes era cubil diabólico fue hecho iglesia de Jesucristo, llamada con el nombre de su gloriosa madre”. Como puede verse, la atención que se presta a la Mezquita en la crónica es extraordinaria, lo cual revela la importancia que se le atribuía. En este sentido, resulta muy significativa la total ausencia de cualquier clase de referencia a la donación del templo a favor de la Iglesia. Insisto en que el texto está escrito por un miembro de la jerarquía de la Iglesia que era, a la vez, persona de máxima cercanía al rey Fernando III. No parece razonable pensar que algo tan relevante como la donación de un espacio tan extraordinario, a tenor de la importancia que se le atribuye, pudiese haber pasado desapercibido al cronista. Pasemos, a continuación, al segundo testimonio cronístico coetáneo a la toma de Córdoba, escrito por otro personaje de enorme influencia en la época, el navarro Rodrigo Jiménez de Rada, autor de la crónica De rebus Hispaniae. Aunque, en este caso, no se trata de un testigo directo de los hechos, se trata de un personaje situado por encima de Juan de Soria, ya que, como arzobispo de Toledo, ejercía la primacía en la iglesia católica castellana de la época, y además, la diócesis de Córdoba era sufragánea de la toledana. Es decir, se trataba de la máxima autoridad eclesiástica en Castilla en la época de la toma de Córdoba y, por tanto, no cabe duda de que estaba perfectamente informado de todo lo concerniente a la Iglesia de su época. La relevancia que Jiménez de Rada otorga en su relato a la Mezquita de Córdoba es, incluso, superior, al que revela el texto anterior, ya que, en efecto, le dedica un capítulo completo, el XVII del libro noveno y último de la crónica. El texto es de una extensión excesivamente amplia para citarlo aquí de forma completa. Baste decir que el cronista afirma que la Mezquita de Córdoba ‘aventaja en lujo y tamaño a todas las mezquitas de los árabes’, explícita manifestación de la perfecta conciencia que existía entre los cristianos de la singularidad absoluta del templo cordobés. A continuación, el autor se refiere a sí mismo cuando menciona la consagración del templo por el ‘venerable Juan’, el cual ‘sustituía al primado Rodrigo de Toledo, que por entonces se encontraba en la sede apostólica’. Acto seguido, el cronista afirma que ‘el rey Fernando otorgó a la nueva iglesia una dote adecuada’, una vez más sin hacer referencia, en ningún momento, a la donación del templo a la Iglesia. Probablemente, Jiménez de Rada era el mejor conocedor de la historia de los árabes en su época, como revela la obra que les dedicó bajo el título de Historia Arabvm. En ella vuelve de nuevo a enfatizar la excepcionalidad de la Mezquita de Córdoba, identificándola como la más importante construida por ellos (ut prerogatiuo opere omnes mezquitas Arabum superaret), lo cual ratifica la plena conciencia que poseía respecto a su relevancia arquitectónica. Volviendo a la cuestión de la propiedad, en este punto resulta necesario insistir, de nuevo, en el argumento citado: ninguno de los dos cronistas, personajes eclesiásticos de primer nivel en la época y muy cercanos al rey, alude a la donación de la Mezquita a favor de la Iglesia. Una circunstancias que debe considerarse muy significativa dada la naturaleza coetánea de ambos testimonios y el protagonismo directo de ambos autores en los hechos narrados, sobre todo en el caso de Juan de Soria, protagonista directo de la toma de Córdoba y de la consagración de la Mezquita. Tras las crónicas, debemos aludir a los documentos y, a este respecto, la primera consideración a tener en cuenta es que no existe documento de donación de la Mezquita de Córdoba por Fernando III a favor de la Iglesia. La inexistencia de un documento de donación resulta una circunstancia particularmente importante que debe ser correctamente valorada. Resulta, a este respecto, totalmente infundado pretender, como algunos han hecho a raíz de la publicación del Informe, que en la Edad Media no existía un registro de la propiedad como en la actualidad. Lo que sí existían en esa época eran las leyes, los archivos y, obviamente, la noción de propiedad, y a este respecto la legislación de época de Alfonso X, hijo y sucesor de Fernando III, deja perfectamente claro que las mezquitas pertenecían al rey, que podía darlas a quien quisiera: “Por esto en las villas de los cristianos no deben tener los moros mezquitas ni hacer sacrificios públicamente ante los hombres. Y las mezquitas que tenían antiguamente deben ser del rey, y puédelas él dar a quien se quisiere” (Partida VII, ley 1). De hecho, esta referencia legal del código de las Siete Partidas encuentra perfecto refrendo documental en la propia época del rey Sabio, el cual, en efecto, donó varias mezquitas en Sevilla, ciudad conquistada por su padre, Fernando III, en 1248. Así, en 1261, Alfonso X donaba a los genoveses de Sevilla ‘la mezquita que fue de Domingo Balbastro’, para que hicieran en ella ‘palazo’ donde ‘librar sos pleytos’ (González, Diplomatario, nº 251). Más aún, un año antes, en 1260, Alfonso X pidió al arzobispo y cabildo de la catedral de Sevilla que le devolviera una de las mezquitas que les había donado ‘para morada de los físicos que vinieron de allende’ (González, Diplomatario, nº 232). Que esas mezquitas sevillanas fuesen donadas por Alfonso X significa que, tal y como establece la legislación de su época, formaban parte del patrimonio regio. Obviamente, esas mezquitas hubieron de pasar a formar parte de dicho patrimonio cuando Sevilla fue conquistada en 1248, lo cual  confirma que la norma de las Siete Partidas relativa a la propiedad de las mezquitas no fue una innovación legal del rey Sabio, sino que estaba ya vigente en época de Fernando III. En definitiva, las evidencias históricas desmienten por completo la pretensión de la Iglesia y de sus portavoces académicos de que la Mezquita de Córdoba pertenece en propiedad a la Iglesia desde 1236 por donación del rey Fernando III. Lo que las fuentes de la época ponen de manifiesto es que los cristianos eran perfectamente conscientes del enorme valor simbólico asociado al templo cordobés, a tal punto que el ‘rey Santo’ cedió a las exigencias de los cordobeses en el momento de la capitulación de la ciudad para evitar que destruyesen la Mezquita. Asimismo, los textos coetáneos de la conquista de Córdoba describen la toma de posesión del rey de la Mezquita, con la instalación de su bandera y la cruz en el alminar, así como su consagración como templo católico y su dotación económica. De la donación, en cambio, no se dice absolutamente nada, un silencio que resulta enormemente elocuente, en particular debido a que, como indica la legislación de Alfonso X, ya vigente en la época de Fernando III, las mezquitas pertenecían al rey. En definitiva, todas las evidencias históricas disponibles apuntan a que, siendo consciente de su enorme valor simbólico y arquitectónico, el rey Fernando III mantuvo la Mezquita bajo su propiedad. Mientras no se presenten evidencias fehacientes al respecto, la presunta donación a favor de la Iglesia debe considerarse tan solo otro más de los muchos mitos asociados a la historia medieval peninsular. (Fuente: Tercera Información / Autor: Alejandro García Sanjuán)



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    30/09/2018
    La historia siempre se hace y se escribe desde el presente, y hoy resulta imposible discernir la memoria del primer aniversario del 1-O de las cargas policiales de ayer en la plaza de Sant Jaume y, por decirlo con más crudeza, pasar de la imagen del sacrificio de todos los ciudadanos defendiendo las urnas del referéndum no aplicado a ver cómo muchos de estos gallardos eran golpeados ayer por su propia policía, mucho más interesada en reprimirles la voz (hola, conseller Buch, ¿qué tal va todo?) que en protegerles de una manifestación sindical urdida por la misma pasma española que los había zarandeado hace un año. Para comprobar cómo los políticos catalanes han abandonado al pueblo (y a las instituciones del país) no hay mejor ni más objetiva prueba que el nefasto espectáculo de ayer en el Gòtic barcelonés: gente arrojada a las calles, sin una agenda política clara, luchando por dignificar un referéndum que ha sido folclorizado por la propia política tribal. Imágenes, recuerdos, símbolos. Hay fotografías que marcan una época. Del año pasado recuerdo aquella preciosa instantánea de nuestro gran Sergi Alcázar en la que Soraya Sáenz de Santamaría aleccionaba a unos cuantos directores de periódico del país con el dedo en alto. Del referéndum, todos tenemos presente la imagen con la que el fotógrafo Cezaro De Luca captaba a María José Molina Ferrer con un tajo en la cabeza y sangrando: no era una foto excesivamente bestial, pero aquella señora se parecía mucho a nuestras madres y todas ellas defendieron algún que otro colegio electoral. Fotografías, recuerdos que también leemos desde el ahora, porque estas imágenes son un recuerdo en mixtura con, por ejemplo, una fotografía de esta misma semana, la instantánea en la que, mientras se celebraba un convenio entre la Generalitat y la Obra Social de CaixaBank de Alacant, el vicepresidente Pere Aragonés, rechoncho de sebo, hincaba casi la rodilla a la sombra del todopoderoso Isidro Fainé en inaudito y servil besamanos. Hemos criticado a menudo a la generación del 78 por exagerar el pasado y reescribirlo desde una épica cutre según la cual aquí todo dios corrió perseguido por los grises y asistió a recitales clandestinos de poesía. Yo no tengo voluntad de hacerlo. El 1-O acudí a votar como millares de ciudadanos, pero no tuve que defender ningún colegio electoral, por el simple hecho de que no me encontraba en un lugar que sufriera cargas policiales. Intenté dar voz a los agredidos tan bien como pude, porque creía y creo que es como les puedo hacer mejor justicia (esta última frase es perfecta para comentar el artículo con sentencias tipo “tú hablas mucho pero nunca te has jugado la cara”, y etcétera). Y es así como todavía me indigna y entristece que todo aquel sacrificio personal de tanta gente se selle en esta segunda Transición tan chusca al autonomismo, que es todavía más triste cuando ves como tu presidente envía la gente a las plazas del país para echarla luego con la ayuda de los Mossos. El 1-O demostró lo mejor de un país y conformó un espacio autodeterminativo que sobrepasó también a los políticos que querían utilizarlo con torpeza. Su frivolidad, todavía tolerada por muchos votantes, ha acabado degenerando en las manifestaciones de ayer, unas concentraciones y contramanifas que, tristemente, serán la tónica mientras los líderes catalanes no tengan la valentía de admitir que su República sólo existe en las nubes y que, hoy por hoy, se encuentran en una más que complaciente negociación política con el Estado. Espero que el Altísimo no permita que toda esta desfachatez acabe mal, pero el fuego de la calle puede llegar a producir daños colaterales. Es lo que ocurre, insisto, cuando arrojas a la peña a las esquinas de la ciudad sin darle nada más que consignas vacías y promesas que siempre resultan falsas. Lo de ayer, madre mía, qué imagen. No rehúyo nuestra responsabilidad en todo ello. Formo parte de una generación que ha crecido acostumbrada a ver la política como un espectáculo en el que siempre daba pereza participar. Ahora es, ciertamente, el momento de hacer cosas y de oxigenar la vida política del país con el influjo de gente nueva y nuevas prácticas que no caigan en el habitual chantaje. Mirad cómo la clase política y sus opinadores se han dedicado últimamente a criticar el movimiento ciudadano de primarias para las elecciones municipales. Les da miedo, cada día es más evidente, que vosotros ganéis poder y que los partidos pierdan sillas y sueldos. Esta es, hoy por hoy, nuestra labor. En lo que atañe al 1-O, no lo puedo evitar: recuerdo miles de imágenes que deberían hacerme sentir orgulloso, pero cuando las veo en la televisión debo apagarla para evitar lágrimas. Tanta heroicidad y tan manoseada. Espero que nunca más se lo permitamos. Y, mientras tanto, ya lo sabéis, cuidado con la policía. La nuestra, tiene huevos, la nuestra. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Boro como síntesis y como acción
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    29/09/2018
    Amigo Boro, al final de su autobiografía Víctor Serge escribe: «Muchas veces me he sentido al borde de una conclusión pesimista sobre la función del pensamiento (de la inteligencia) en la sociedad. He comprobado incesantemente, desde hace un cuarto de siglo, es decir, desde la estabilización de la revolución rusa un poco antes de 1920, una tendencia general a la represión del pensamiento clarividente […] Las relaciones entre el error y el conocimiento justo son todavía demasiado oscuras para que pueda pretenderse regularlos por autoridad; sin duda, los hombres necesitan largas trayectorias a través de las hipótesis, los errores y los ensayos de la imaginación para llegar a desbrozar conocimientos más exactos, en parte provisionales: pues hay pocas exactitudes definitivas. Es decir que la libertad de pensamiento me parece uno de los valores más esenciales. Es también uno de los más combatidos. En todas partes, sin cesar, he encontrado el mi