Otras opiniones

  • "Yo soy la voz de la clase obrera", una reivindicación histórica del Carnaval de Cádiz
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    21/02/2018
    Un repaso a las letras, desde finales del XIX hasta este último de 2018, muestra la presencia permanente de la lucha obrera sobre las tablas del Teatro Falla Le dice un hijo a su madre: “Así no puedes irte a trabajar / o es que no te estás viendo / que no te puedes ya casi mover / y te estás consumiendo / Llama a tu jefe y dile por favor / que otra vez has recaído / que apenas puedes ponerte derecha / ni pegar dos pasos / con los pies doloridos / Vístete que te acompaño / y nos vamos para urgencias / no me seas más cabezota / que esta va a ser tu sentencia”. Le dice la madre al hijo: “Tú lo ves tó muy fácil / o te crees que no quiero / pero hijo, qué hago / si es el sueldo que entra / Cómo tiro p’alante, con tu padre parao / con 700 euros estirando el sueldo, / haciendo malabares / Pensando tós los días / que quedan diez años para jubilarme / y me comen los dolores / que no puedo ni agacharme”. Y dice, sigue diciendo esta letra: “Y dice la señora Celia Villalobos / que tanto pensionista y tanto jubilado viviendo del cuento / es un robo / Maldita sea tu estampa / política indecente / que compares tu vida y tu patrimonio / con el resto de la gente / 30 años de poltrona / ha costao a los ciudadanos / cómo te atreves señora / con comentarios tan chabacanos / Qué sabrás de los que sufren / si no has trabajao en tu vida / y no te duelen las manos”. Con música suena así: https://www.youtube.com/watch?v=hXpyljPIIag Es un pasodoble de la comparsa El Pueblo Llano, que en su estreno sobre las tablas del Teatro Falla, donde se celebra cada año el Concurso Oficial de Agrupaciones del Carnaval de Cádiz (COAC), ha llegado a las semifinales. Tiene otra letra que habla del olor a café y tostadas en cualquier bloque de pisos de una humilde barriada, del trabajo de los marineros, de las arrugas en la piel de soportar el frío en mitad de los olivos, de esos, de los jornaleros. “La conciencia de clase está presente siempre desde el origen en el Carnaval de Cádiz porque la mayoría de la gente que escribe eran obreros”, explica el presidente del jurado del pasado año, el periodista Juan José Téllez. Paco Alba, considerado creador de la comparsa y de cuyo nacimiento se celebra este año su centenario, trabajaba en  los astilleros. Eran de clase obrera Antonio Rodríguez El tío de la tiza y Manuel López Cañamaque. “Y Antonio Martín y Pedro Romero también eran obreros. Estamos hablando de una cultura literaria y musical que no nace de la burguesía”, añade. Por el Falla han pasado los zapateros, los currelantes, la cuadrilla, los forjaores, los quitapelusas, los cocheros, los afiladores, los silleros, los hombres del mar, los buscavidas, los de abajo… “Tipos de obreros ha habido a mansalva. E incluso en la dictadura, cuando el carnaval se disfrazó de fiesta típica y la censura amordazaba cualquier enfrentamiento político, hubo reivindicaciones obreras, aunque obviamente de manera testimonial. Ya en la Transición se empieza a incorporar en las letras de manera específica esas reivindicaciones, muchas de ellas relacionadas con el paro histórico, el sector pesquero o la crisis naval de la Bahía de Cádiz”, prosigue Téllez. La profesora de la Universidad de Cádiz Sofía Pérez de Guzmán recogió en su tesis doctoral cómo, además, la lucha sindical de los astilleros encontró en el carnaval un escenario clave para sumar los apoyos que necesitaba. “Aunque no siempre con la misma profusión, podemos encontrar coplas que hacen referencia a los astilleros desde finales del siglo XIX”, escribe la profesora, que cita esta letra de Los Abanicos, de 1897: “Al gran buque Carlos V / con mucho gusto lo he visto/ que cruzaba el ancho mar. / Yo lloraba de alegría al ver en el océano/ al gran buque construido / por obreros gaditanos. / Fue tan grande mi entusiasmo / Que le dije / ¿Olé! Salero / que se quiten las ‘lagañas’ / todita España / y el extranjero”. Existe la convicción, explica Pérez de Guzmán, de que la supervivencia de los astilleros siempre ha dependido de decisiones políticas tomadas fuera de la comarca, lo que se ha traducido en “una especial sensibilidad de la población gaditana” y en una “total disposición a movilizarse en su defensa”. Sobre todo, añade la profesora, desde que estalló la crisis del sector en 1977. Este tango del Coro de la Guillotina, de 1978, está dedicado a los antidisturbios: “En el pasado octubre / una gran fiesta se celebraba, / se estaba festejando / que la bahía nos la cerraban. / Algunos gaditanos / a sus colegas se lo dijeron, / y desde la Mezquita / con sus pañuelos verdes vinieron / (¡a bailar!) / Todas nuestras calles / les dejamos solas / para que tranquilos vieran la ciudad. / Con sus escopetas / y bolas de goma / al tiro al blanco pudieron jugar. / Lanzaban petardos, / qué cachondos eran, / y las gaditanas para responder / echaban claveles desde las ventanas… / ¡pero con macetas para que fueran con rapidez! / Se volvió a demostrar / que en nuestra capital / cada vez que nos da la gana / se tira si es necesario, / la casa por la ventana. / No se pudo evitar / la generosidad, / y cayeron muchos regalos: / una mesa y una silla, / una plancha y un lavabo. / Qué amabilidad / la de ese gaditano / que dio una nevera / a los invitados. / El pueblo de Cádiz / qué bien se portó, / porque supo ofrecer / al que vino a comer / el mejor de todos sus platos, / y dispuso advertir / que si vuelven aquí / les daremos el mismo trato”. https://www.youtube.com/watch?v=vCZ48nG8DT4 Hubo una agrupación incluso que se llamó Astilleros, que cantó en 1996 aquello de “Astilleros de Cai, compañero / Astilleros no se cierra”. Y otra que se llamó La Clase Obrera. Compitió en 2006 y, aunque no pasó de la fase de preliminares, esta comparsa de hormigas, dejó duras letras sobre patrones y empresas: “Siguen pasando los días / y la reina no tiene conciencia/ y explota al obrero”. Ese mismo año ganó el segundo premio La Cuadrilla, dirigida por Ángel Subiela con letra y música de Los hermanos carapapas. Fueron escalofriantes estos dos pasodobles. Uno sobre las muertes laborales y la irresponsabilidad de las empresas y el Gobierno: “Y hay empresarios que son cobardes / tan usureros / tan despreciables / tan cerdos y tan miserables / que si se mata un obrero se buscan la forma de hacerlo culpable”. https://www.youtube.com/watch?v=dh2k76_oBpk Y un segundo sobre el doble trabajo de las mujeres: “Temprano por la mañana, / desde que abre los ojos empieza a luchar / y prepara con cariño el desayuno a los niños / después al colegio y pa trabajar / Medio planteá ya la comida / que anoche en la cocina /  hizo después de cenar / y en el trabajo llama / no para de pensar / ni un solo momento / que cómo estará / que ha pasado la noche tosiendo / Y cuando acaba con su jornada / del trabajo a su casa / Y en su casa  ya no pagan / Trabajadora que con sus esfuerzos / mete en su casa unos sueldos / y que su lucha es constante / La familia / su trabajo / tó p’alante / una currante esta mujer / que quiere darle a sus hijos / lo que ella nunca ha tenío”. De machismo y el Falla hablamos otro día, porque da para otro artículo. “Hay agrupaciones, pocas, que hablan del pueblo y sus problemas. Pero siempre hay un hueco para los temas sociales”, opina Ana López Segovia, la capitana de Las Niñas de Cádiz, pregoneras de este año. En una de sus actuaciones callejeras, López Segovia se disfrazó de obrera haciéndose pasar por la entonces alcaldesa, Teófila Martínez. Todo lo hacía la alcaldesa, el puente de Cádiz, el trabajo en el ayuntamiento, el “desayuno con los viejos”… “Yo y yo así con una polea / la recojo yo arriba / y sin dejar de agarrarla / me digo a mí misma enfrente / quilla, ya puedes soldarla”. “No la echamos de menos, la verdad”, confiesa López Segovia a La Marea un par de días antes de dar el pregón. “Nosotras con nuestras letras queremos transmitir cachondeo y libertad”, concluye. https://www.youtube.com/watch?v=yljlW7kmIdo También callejeras son Las Cadiwoman, que han dejado actuaciones estelares –además de letras feministas–. En esta se meten en el pellejo de Las Jackies, mujeres de Kennedy, siempre detrás. “Los pobres me dan mucha pena / cuando yo los veo / revoleada en mi chaise longue / desde mi televisor / HD en 3D / así se ve la realidad de cerca. / También los veo desde el yate, / cómo vienen en patera / abrazados como hermanos / y la poli los espera / para echarles una mano (al cuello) / qué güena gente, / solo quieren ayudar, / Yo me pongo mi visón, / cojo mis perlas y mi hucha / y hago mis buenas acciones, / lo mismo monto una gala / con su cocktel de mariscos / para comprarle macarrones”. Como sostiene Téllez, la figura de los millonarios ha sido muy utilizada como “espejo cóncavo de la realidad” de los trabajadores en el carnaval de la calle. https://www.youtube.com/watch?v=bsiJbdQlb4U Un histórico del Carnaval, Jesús Bienvenido, autor de las letras de Los Irracionales, la comparsa que ganó en 2017, no tiene pelos en la lengua. Llegaron a sacar una pancarta en contra de los negocios con la salud y en defensa de la sanidad pública. Sus Currelantes, que quedaron segundos en 2011, cantaron en este pasodoble: “Yo soy tu voz, la voz del pueblo. / La que no calla, soy tu propia voz. / Esa voz que aunque tengas un pie en el cuello, en el cuello, / canta y grita y grita y canta y canta / y grita y grita y canta y grita la misma canción. / Yo soy tu voz, la voz que espera / el torpe sueño que el futuro prometió. / Yo soy la voz de la clase obrera, de la clase obrera. / Estamos hecho con la misma sangre, / hijos de la misma madre y del mismo dolor. / Se ríen de ti, se ríen de mí, se ríen de todos. / Se ríen de Cádiz, de los currelantes de nuestra ciudad”. https://www.youtube.com/watch?v=4NOTrFZDaFE En este otro pasodoble, siempre adelante y siempre a la izquierda, rindieron homenaje al histórico sindicalista Marcelino Camacho: “Recuerda lo que vivimos, / señor Marcelino, / en nuestra primera huelga general. / Ahora España va a la calle nada más / si gana en un mundial. / Trabajadores que se aburguesan / frente a la tele que los anestesia / y hace que olviden”. En 2016, con La Comunidad, Bienvenido le cantó sin complejos a las víctimas del franquismo. Porque el carnaval también hace memoria. Y en 2017, cuando se cumplieron 70 años de la explosión de un polvorín en Cádiz –que destruyó el astillero, mató a unas 150 personas y dejó sin empleo a los casi 2.500 trabajadores de la factoría–, la chirigota Los Del Planeta Rojo, Pero Rojo Rojo, también pidieron justicia: “Hora / Ya va siendo la hora / Culpa / De que asuman ya la culpa / Hora de ver ya suplicando / a nuestro rey soberano / agachando la cabeza / y como jefe de Estado / la disculpa que exigimos / y  merecemos / los gaditanos / los gaditanos”. En su actuación de semifinales, vestidos de peligrosos extraterrestres bolivarianos, se dan cuenta de que lo que van a hacer con los terrícolas, ya se practica en España: “Temblad, terrícolas temblad / Los del planeta rojo os venimos a conquistar / Buscamos gente / Para explotarla / Pa esclavizarla / Pa controlarla / Para anularla como individuo / Como persona / Y ahora que caigo / Dicho esto así parece / Que busco gente pa currar en el Mercadona”. Y de la la subida de los precios de la luz se van a las puertas giratorias: “Al precio que esta luz / Yo ya pienso namás / Como puedo ahorrar / Igual que hace to Cádiz / Y a mi prima Mari Luz / Pues pa no gastar / Yo le digo Mari / No se puede derrochar tanta electricidad / Por eso estoy aquí agobiado perdío / Quién ha sido el carajote / Que se ha dejado el platillo encendío / Endesa e Iberdrola un consejo dan / Y es desenchufar los aparatos de la cocina / Y mientras que yo lo desenchufo to / Ellos enchufando a todos los ministros que se jubilan”. https://www.youtube.com/watch?v=8j4kbuFXapM Ya lo decía esta misma chirigota, que no hay planeta más rojo en toda la galaxia que el planeta Carnaval: “Es rojo su escenario, es rojo su ideario / desde tiempo memorial. / Rojos fueron los plumistas del siglo pasado / Gente de la clase obrera, militante y jornalera, condenados a aguantar. / Como los señoritingos de clase pudiente / lo humillaban y llamaban despectivamente / la gente del Carnaval”. O como cantaron este año Los Mafiosos, la comparsa ganadora, con letra de Juan Carlos Aragón y un repertorio del que no se han librado ni la Iglesia ni el rey Felipe VI: “No se te olvide mafioso / que el Carnaval es del pueblo”. https://www.youtube.com/watch?v=GgU6ALIHG0w (Fuente: La Haine / Autora: Olivia Carballar)



  • ¿Cómo llegó a su fin la era de la aviación israelí?
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    16/02/2018
    La intercepción de un avión israelí sobre territorio sirio indica que el eje de la resistencia ha tomado la decisión irrevocable de enfrentar a Israel ante sus intentos de agresión; pero el derribo del avión atacante indica que los sistemas de defensas antiaéreas y misilísticas están listos para repeler y disuadir; y tal vez esta advertencia que concierne a Israel puede afectar a sus aliados, empezando por Estados Unidos, que amenaza con olor a guerra en la región. Tal vez la advertencia lanzada por el presidente sirio Bashar al Assad de responder a una agresión aérea israelí poco antes del derribo del avión, contiene implícita la presunción de que el eje de la resistencia ha tomado la decisión irrevocable de enfrentar la agresión; pero también contiene una afirmación de que las defensas antiaéreas misillísticas están listas para poder hacer cumplir esta decisión y ponerla en práctica. Tal vez la agresión israelí, cuyo saldo fue el de un avión derribado con un misil avanzado, tenía como propósito poner a prueba la seriedad de la advertencia siria, más aún cuando el Sayyed Hassan Nasrallah, aclaró al abordar el tema de las nuevas reglas de enfrentamiento, que el eje de resistencia tomará la iniciativa de repeler la agresión de los aviones israelíes. Sobre este particular, el periódico israelí “Ha'aretz” concluye que el presidente Al Assad ha pasado de la etapa de la amenaza a la del cumplimiento de la amenaza, y es según señala el periódico una expresión de la confianza que existe en Siria después que sus fuerzas armadas tomaran el control del 80% del territorio del país. Tal vez lo que haya inspirado esa confianza y la transición a la etapa de la ejecución pueden estar más allá de Siria individualmente; ya que ha terminado el largo período en el que Israel y los países que la apoyan podían tomar individualmente a cada país de la región considerándolo como una isla, mientras planeaban socavar la integridad de la región, como una manera para dividir el país en cuestión. Al eliminar los peligros de Daesh (EI) en cada uno de los países de la región, el eje de la resistencia había adoptado el método de acabar con el peligro más allá de las fronteras, cuestión expresada por el Sayyed Hassan Nasrallah al decir que, “donde debemos estar ahí estaremos”, y esto condujo a la eliminación de Daesh, que tenía como objetivo destruir la civilización de la región y masacrar a su gente; en el contexto de este enfoque y para eliminar los peligros de Israel que amenazan la propia existencia en la región, el eje de resistencia adopta la forma del enfrentamiento conjunto a la agresión israelí que atenta contra los países, pueblos, riqueza, civilización, historia y supervivencia… La ironía del caso, es que el portavoz del ejército israelí ve en el hecho de repeler a los aviones israelíes un “ataque iraní a la soberanía israelí” y lanza advertencias a Irán en un intento de aislar a Siria y separarla del eje; por supuesto esta es una ilusión que ha quedado detrás de Siria y de los acontecimientos de la región; esto puede reflejar el comienzo del colapso de la política exterior de Israel, así como lo destacó, la miembro de la Knesset “Ayelet Tahmias” dirigiendo su palabra a Netanyahu; y tal vez las señales de este colapso fueron las que impulsaron a la mayoría de los analistas, políticos y comentaristas de Israel a hacer un llamado con el fin de mitigar el impacto del derribo del avión y del estallido de la guerra; y no muy lejos de la verdad, tal vez sea el hecho de que por el temor a una guerra, Israel contactó a Rusia con el fin de instarla a tranquilizar a Hizbulah. Repeler una agresión aérea de Israel y el derribo de sus aviones con las defensas misilísticas es un evento que puede no ser único y tampoco repetido; pero es una expresión del cambio de las variables fundamentales en las reglas de enfrentamiento a favor del eje de resistencia. Según algunos comentarios israelíes que explican los motivos de la confianza de Siria, estos señalan que la agresión o guerra por encargo de la que habían dependido Israel y sus aliados se aproxima a su derrota; y entre lo que llegó a su fin también es que Israel y los Estados Unidos han puesto a un lado los intentos de agresión terrestre e incitación para fortalecer las divisiones internas. La confianza en la derrota de la agresión israelí aumenta en Siria y el El Líbano, hecho que rompe la barrera de la indecisión y el temor, así lo expresó el Consejo Supremo de Defensa en El Líbano, y lo reveló el comunicado del Ministerio de Exteriores libanés al rechazar la agresión contra Siria y acoger con beneplácito el enfrentamiento contra los aviones israelíes. El desarrollo del potencial misilístico de las defensas antiaéreas sirias y de las capacidades de la resistencia, abre una página sin precedentes en la transformación de las reglas de disuasión a favor del eje de resistencia y pone fin a la era de la aviación israelí, que creía poder cambiar el balance de fuerzas con un paseo aéreo; asimismo, lo que afecta a Israel al cambiar las reglas disuasorias, también afecta a sus aliados en la región y en ultramar. (Fuente: Al Mayadeen / Autor: Qasem Ezzeddine)



  • La gran lección de Mireia Boya: un rehén inútil
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    15/02/2018
    Hoy volvemos todos a casa. No sé si decir que ha sido un trámite. Pero la declaración de Mireia Boya al Supremo español ha acabado sin consecuencias cautelares para el ex-diputada de la CUP. En el viaje de ida, las dudas sobre cómo acabaría el nuevo viaje en Madrid eran razonables. Se podía permitir el estado español no castigar una independentista que hacía frente y presentaba una defensa política contra su acusación? había ninguna razón jurídica donde cogerse para encarcelarla? Las dudas eran muchos y muy grandes. Por qué Llarena ha decidido soltarla sin imponer ninguna medida cautelar? Si Boya se ensartó encima del coche de la Guardia Civil el día 20 de septiembre, por qué Cuixart y Sànchez están en la prisión? No hay respuestas para todas estas preguntas. No hay un criterio jurídico, no hay ninguna coherencia que sirva para construir unos puntos de referencia. Todo es arbitrario. Y es que esta es otra técnica de la represión. Que nadie sepa qué le puede pasar. Que no haya referencias. Es como aquellos caudillos que apartaban un individuo del poblado y lo ejecutaban ante el resto. Cuando alguien preguntaba por qué lo habían matado a él, la respuesta era ‘porque es uno de los vuestros’. Es una manera de decir que somos de su propiedad y que hacen aquello que quieren con nosotros. No es un castigo para los quién están en la prisión; es una lección, una advertencia o un escarmiento para todo el mundo. Esto también nos lo confirma el paso de Mireia Boya por el Supremo. No es justicia; es poder Hoy, la gran lección de Mireia Boya es esta: si no estás dispuesto a renunciar a nada, no eres útil como rehén de quienes quieren que renunciamos a todo. Cómo que no eres útil, no los haces ningún servicio. No es justicia. Es poder. Su voz, bono y encarcelada, habría servido para todo el contrario de aquello que quieren. Habría sido una voz que exigiría a los de fuera un compromiso y un trabajo constante para construir la República independiente. En conclusión, Mireia no era un buen rehén. La espera fuera del Supremo ha sido más corta que otros muchos días (que ahora ya nos sabemos los bares, que el café es un ‘solo’, los rincones donde hace menos frío, los friquis nostálgicos y las normas de los policías). Una espera corta pero extraña. había las caras habituales: el matrimonio Tardío-Rufián, Míriam Nogueras y Carles Campuzano, el vasco Iñarritu, hoy acompañado por Óscar Matute, Toni Castellano, Albano-Dante Fachin, Gabriela Serra (que ha acompañado Boya desde Barcelona)… La gente de la ANC de Madrid, algunos republicanos españoles, los espontáneos de la bandera española que aseguran que ‘Cataluña es España’ y los periodistas habituales de la crónica judicial madrileña. ¿Qué dice la experiencia? Primero ha corrido que se la quedaban. Que no saldría. No he conseguido encontrar la fuente del rumor. Alguien respondía que era mejor hacerse la idea del peor y así cualquier cambio sería una buena noticia. Si alguien ha hecho este mecanismo, hoy estará exultando. Con todo, el senador Iñarritu, que es gente avezada a la cosa represiva, los tribunales y las prisiones, aconsejaba de no hacer ninguna previsión. Ni hoy ni nunca. ‘Han perdido la cordura. No hay criterio. El criterio son ellos y sus fantasías. No hay justicia, todo es política.’ Hemos hecho un café con leche con un veterano de la lucha independentista, en Pep Musté. Pasó unos cuántos años en la prisión. Antes del juicio ya había pasado tres. Su compañera me explicaba que recordaba catorce visitas a la Audiencia española por vistas y juicios de diferentes represalias. Por qué no hemos aprendido, de la experiencia? Cómo puede ser que todavía sorprenda tanto la brutalidad represiva del estado español? Si alguien no quiere mirar las represiones de los ochenta y noventa contra el independentismo, siempre puede leer la historia de España. El rey de Noruega como ejemplo ¿Boya puede haber señalado un camino? ‘Si quieren un juicio político, lo tendrán’, dice ella. Y se ha plantado ante el juez Llarena para decirle que el 1 de octubre se hizo un referéndum y que lo ganamos los independentistas. También le ha recordado que él mismo, el 2012, decía públicamente que este conflicto no se podía resolver por vías jurídicas sino políticas. Y es que quizás es esto que mira de aplicar haciendo un juicio político que deja de banda las consideraciones y el rigor jurídico. Si la solución sólo puede ser política, hacen un juicio exclusivamente político y listos. No nos tiene que sorprender. España no hace política. Ejerce el poder. Al viaje de vuelta de Madrid en Barcelona, la voz de la Renfe ha tenido el detalle de anunciar otro film. Curiosamente, han escogido ‘La decisión del rey’. Nada, una cosa inofensiva… Dice que el ejército nazi llega a Oslo el abril del 1940 y el rey de Noruega tiene que tomar una decisión importante: rendirse o morir. Bien, gracias por tanta sutileza, señores de la Renfe. Boya no ha tenido ninguna duda hoy y no le ha salido mal. No sé qué hará el rey de Noruega, pero después del que hemos visto hoy, le aconsejamos que no se rinda. ¿Ventrílocuo del abogado defensor o voz de la conciencia? La pregunta que nos hacemos ahora es, dejando de banda la monarquía noruega, que harán quienes harán este mismo camino hacia el matadero la semana que viene? ¿Harán la vía Forcadell o la vía Boya? Dirán que hicieron el que se habían comprometido a hacer o dirán que todo ello fue una cosa simbólica sin consecuencia política y legal? Es la diferencia entre ir a ser juzgado haciendo de ventrílocuo del abogado defensor o anteponiendo la voz de la conciencia propia. Alguien un día me dijo que en Madrid respetaban mucho más Arzalluz que Pujol. Porque el primero iba de cara y decía el que pensaba, y en cambio el segundo modulaba el discurso a cada situación y no sabían nunca qué quería sacar. No sé si puede haber pasado esto, de alguna manera. Boya los ha hablado en plata. Pero todo es especulación. No podemos saber qué pasa por la cabeza de Llarena, ni si es su cabeza quien gobierna sus actos. ‘Mireia, Mireia, Mireia’, de fondo. Y ‘libertad, libertad…’ Ha respondido las preguntas de su abogado y del magistrado. Pero no las del fiscal, por sicario político del gobierno español, ni las de la acusación popular, por fascistas. Afuera, una alegría fuerte. Una fotografía de grupo. Un canto de los segadores. Y hacia casa, que falta gente. (Fuente: Vilaweb / Autor: Pere Cardús)



  • Catalunya: Nos honras, Mireia Boya
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    14/02/2018
    Mientras la mayoría de políticos de la tribu magullan el diccionario en busca del eufemismo perfecto para así deshacerse de sus promesas electorales (y, ya que estamos, del president que se habían comprometido a investir), y también cuando comprobamos humillados como la mayoría de nuestros líderes olvidan su credo independentista ante las prevaricadoras togas españolas, jurándoles que seguirán fielmente a la Pinta, la Niña y la Santa María, la antigua diputada de la CUP, Mireia Boya aseguraba el lunes que no se alejará "ni una coma" del programa electoral de su partido cuando hoy mismo declare ante el juez Llarena por la causa del 1-O, un día que muchos querrían borrar de la memoria, pero sobre el cual la diputada occitana presumirá sin complejos en el tribunal Supremo porque, según ha dicho, "hicimos un referéndum y lo ganamos." Después de un tiempo en que la cobardía se ha disfrazado de realismo, ante la parsimonia de los electores catalanes, puede sorprender que una representante política marque la diferencia y dirigiéndose a una judicatura podrida como un ser racional con convicciones y no como una súbdita que implora por su existencia. Las declaraciones de la activista cupaire son tan sensatas que sólo puedo transcribirlas, alzarme y aplaudir hasta que las manos me escuezan: "no sirve de nada abjurar de la ideología propia para evitar la prisión y yo prefiero ir de cara y sin miedo ante el juez". Defender el propio ideario y ser consecuente no es una cuestión de temeridad, como piensan unos políticos a los que cuatro prisioneros les han dado mal de vientre, sino una cualidad de quien se tiene por digno: Boya demuestra que el primer paso para tener la libertad colectiva es ejercerla individualmente, al precio que cueste. Hasta ahora, el independentismo más iluso ha pensado que claudicando y volviendo a la autonomía de toda la vida el gobierno español tendría clemencia con los presos políticos. Pero si queremos vaciar las prisiones de la gente que está encarcelada de manera injusta y poner la arbitrariedad del estado sobre la mesa, por desgracia, quizás primero las tenemos que llenar de hombres y mujeres que no tengan ninguna concesión con su ideario y que no negocien su libertad. Sí, señoría, ayudé a organizar un referéndum y lo ganó el independentismo. Y si le pica, pues rásquese, coño. Sí, señoría, defiendo el derecho de autodeterminación y lo seguiré haciendo hasta que me quede un átomo de vida. Y si no le gusta, pues se aguanta. La libertad se hace de gestos así y no con acumulaciones de lacitos amarillos y ejercitando el arte de la lagrimita. "Si voy a la prisión -dice Mireia-, sólo saldré cuando tengamos la república." Y nada más que decir. Tiene que haber diferencia entre defender tus convicciones en el escenario más difícil y no hacerlo con la excusa de hacerse la estratega. Hoy Mireia Boya escogerá la opción de dormir tranquila de noche, aunque pueda estar en la prisión. Y yo te digo, estimada cupaire, que nos honras a todos con tus santos ovarios y que, si la cosa no cambia, los tuyos tenéis y tendréis mi voto. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • El giro a la derecha de Syriza y su bancarrota política
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    14/02/2018
    El 15 de enero, 2018 se presentó al Parlamento griego, y posteriormente fue adoptado por la mayoría de SYRIZA-ANEL [Griegos Independientes], el proyecto de "ley-maleta" por el cual el gobierno de Tsipras garantiza el "buen" desarrollo de la tercera evaluación de la economía griega por los acreedores. Por lo tanto, el gobierno sigue su hoja de ruta hasta el final formal del tercer memorándum (firmado el 14 de agosto de, 2015), prevista para agosto de 2018. De aquí a entonces el gobierno aún debe evitar dos arrecifes. En primer lugar, las "pruebas de resistencia" (bancaria) de los bancos griegos [Banco Nacional de Grecia, Piraeus Bank, Alpha Bank y Eurobank], en las que espera que los acreedores y la Comisión Europea aceptarán la aplicación de criterios menos estrictos con el fin de evitar el escenario de una nueva recapitalización de los bancos que desinflaría la visión optimista de la economía griega actualmente aceptada. Por otra parte, la estrategia de comunicación de Tsipras, que, a pesar de todos los problemas, ya está preparando las próximas elecciones. Aún queda la cuarta evaluación (primavera de 2018), que implicará nuevas medidas de austeridad adicionales. A condición de que el gobierno se las arregle para superar estos riesgos, podría esperar una promesa favorable de medidas de "alivio" de la deuda griega, sobre todo una extensión en el tiempo de los pagos necesarios. En cualquier caso, los acreedores, por ahora aseguran que el debate sobre la deuda se abrirá oficialmente después de agosto de 2018. Debe tenerse en cuenta que el fin formal del tercer memorándum no significa el final de las brutales políticas de austeridad. Como se ha acordado de forma explícita en el momento de la firma por Tsipras del tercer memorándum todas las leyes, normas y reglamentos relacionados con el memorándum, el conjunto de las reformas neoliberales de los últimos ocho años, permanecerán en vigor, así como el "seguimiento" de la economía griega... hasta 2060 (es decir, hasta que sea reembolsada al menos el 75% de la deuda). El proyecto de "ley-maleta" Las acciones puestas en marcha en la tercera evaluación incluyen varias medidas brutales: El artículo más controvertido en la presente ley es el que permite a los bancos y las administraciones públicas para proceder electrónicamente a la subasta de las casas de las familias populares que son incapaces de pagar sus deudas. El gobierno ha tratado de llevar a cabo muchas subastas. Pero ha encontrado una fuerte resistencia, incluidas movilizaciones (en especial de la Unidad Popular - LAE) que han impedido a los tribunales llevar a cabo sus audiencias y tomar decisiones sobre los desahucios y las subastas. El gobierno ha intentado la represión, y fracasó estrepitosamente, provocando la presencia de más manifestantes, enfrente y al interior de los tribunales. Además, la aparición del Partido Comunista Griego (KKE) en estas acciones, a las que se unió muy tarde, ayudó a fortalecer la esperanza de que podíamos frenar las decisiones del gobierno en este tema, que es crucial para los bancos y los acreedores. El gobierno va a tratar de evitar esta confrontación mediante la organización de las subastas electrónicas, en cientos de notarías en todo el país. Pero el programa de subasta implica tal número de casos que existe la esperanza realista de que el movimiento de resistencia se traslade a los barrios para resistir sobre el terreno los desahucios. Un giro reaccionario emblemático ha sido también la reforma radical de la ley que regula el derecho de huelga. Esta ley fue el resultado de duras luchas de los trabajadores durante el período posterior a la caída de la dictadura [en 1974]. Hoy en día, un gobierno que sólo tiene el nombre de izquierda, ha decidido que para poder convocar una huelga sea necesario el 50% + 1 de la plantilla de una empresa o rama debe estar presente y aprobar la decisión ir a la huelga. Dicha regulación fue durante décadas el objetivo de los ejecutivos capitalistas más extremistas, un objetivo que parecía imposible hasta ahora. Sin lugar a dudas, la "ley-maleta" contiene muchas otras medidas importantes como recortes dramáticos de las asignaciones familiares y pensiones, así como modalidades para facilitar aún más la privatización de "sectores estratégicos", como la electricidad o el agua. La huelga Estas políticas del gobierno han sido apoyadas permanentemente por la dirección de las burocracias sindicales de los sectores públicos y privados, de manera que una coalición de cuadros del PASOK, Nueva Democracia y SYRIZA ha hecho todo lo posible para obstaculizar la convocatoria y la organización de movilizaciones serias. Las grandes confederaciones sindicales no han querido convocar huelgas, dejando a los trabajadores sin protección ni apoyo cuando querían participar en este tipo de luchas. Todo el peso ha recaído sobre los hombros de los sindicatos de base en los que la izquierda tiene la suficiente fuerza. Pero incluso a este nivel, la actitud del KKE proponiendo una sola jornada de huelga cuando se votase la "ley-maleta" sin movilizaciones previas, redujo la importancia de esta huelga, convirtiéndola en una acción simbólica "para salvar el honor ". Teniendo en cuenta todos estos datos y nuestra experiencia, creemos que la participación en la huelga fue mayor de lo esperado, pero en gran medida insuficiente en términos de lo que habría sido necesario detener la ofensiva del gobierno. La huelga se extendió sobre todo al transporte público (casi el 100%) y en el sector marítimo. Sin embargo, la huelga en el transporte dificultó la llegada a los lugares de concentración de las manifestaciones. Por tanto, las manifestaciones dependieron en buena medida de los militantes de la izquierda política. Una vez más la experiencia post-2015 se ha confirmado en Grecia: la gente está indignada y cabreada, pero por el momento no se traduce en una acción directa de masas, porque aun pesa sobre ellos la decepción causada por la derrota de 2015, y la falta de una alternativa política convincente para revertir la austeridad brutal. La derechización Tsipras, aprovechando la decepción popular y obrera, ha desplazado rápidamente su base social y buscado el apoyo de las clases dominantes. SYRIZA ya ha organizado a su alrededor una alianza con los sectores capitalistas que antes de 2015 llamaba "el lado oscuro de la patronal". Capitalistas que han construido sus fortunas en diversos tráficos, en el juego, en el lavado de dinero, en el fútbol y que siempre dependen de las buenas relaciones con los respectivos gobiernos. SYRIZA ha ampliado sus relaciones a las "familias" más tradicionales de la burguesía, rentabilizando así sus relaciones con los bancos y una instrumentación particular de las privatizaciones. Es decir, que se preocupa, al mismo tiempo que atrae las inversiones extranjeras, de asegurar un lugar y un papel a los capitalistas autóctonos como "socios locales" del capital internacional y transnacional, para intentar así resistir a las fuerzas superiores de los "mercados internacionales" que llevan a cabo la "deshelenización de las empresas". Pero sobre todo, la dirección de SYRIZA prioriza el argumento de la estabilidad. Es decir, la afirmación de que el gobierno de SYRIZA-ANEL ha aplicado sin demora las disposiciones de los memoranda, al tiempo que reduce significativamente las reacciones de populares y de las masas trabajadoras, imponiendo en el país un clima de "paz social" por primera vez en años. La ambición de servir a los intereses de la clase dominante en su conjunto se extiende, no por casualidad, hasta apoyar los desvaríos más temerarios de los nacionalistas griegos en la región. El Gobierno, impulsado por los Ministros de la Defensa Panos Kamenos (Anel) y de Asuntos Exteriores Nikos Kotzias (SYRIZA), ha mantenido sin problemas la política de la derecha en Oriente Próximo y el Mediterráneo Oriental: el apoyo abierto a los Estados Unidos, la intensificación de la presencia de la OTAN en el mar Egeo, el fortalecimiento del "eje" con el Estado de Israel y con la dictadura de Sissi en Egipto, con el objetivo de aislar la Turquía de Erdogan, inestable y ambivalente. El botín sería la participación en el reparto del petróleo y el gas del Mediterráneo oriental y el sudeste, y el fortalecimiento del centro de gravedad griego en la evolución y las perspectivas en Chipre. Recientemente la diplomacia griega se ha volcado en los Balcanes occidentales. Se felicita de intentar resolver el conflicto con la República de Macedonia sobre el "nombre" del país, a partir de los términos dictados por el Estado griego. Con el pleno apoyo de los Estados Unidos, la UE y la OTAN, los "negociadores" griegos requieren un nuevo nombre para el país vecino, un "nombre compuesto" (parece ser el de "Nova Makedonja") para reemplazar al de"República de Macedonia" a todos los efectos (erga omnes: tanto en el interior del país como a nivel internacional, en el idioma oficial como el utilizado en la calle) (?), que sería escrito en cirílico y utilizado internacionalmente sin traducir o conjugarse. El cambio del nombre del Estado vecino debe extenderse necesariamente a la denominación del idioma y la ciudadanía. Esta absurda violación del derecho democrático a la autodeterminación pretende garantizar el uso exclusivo del término griego de Macedonia. Este "acuerdo" tiene como verdadero objetivo la integración inmediata de la República de Macedonia en la OTAN (probablemente en la próxima cumbre, en julio de 2018) e iniciar el proceso de integración en la UE. Las verdaderas negociaciones tuvieron lugar entre las potencias occidentales y el estado griego sobre las medidas compensatorias necesarias para el levantamiento del veto griego a la integración de Macedonia en la OTAN, planteado por el gobierno Karamanlis, durante la Cumbre de Bucarest, en 2008. Por eso la OTAN y la UE ejercen una presión constante sobre el gobierno de Zoran Zaev (utilizando incluso la influencia de los partidos albaneses, a los que preocupa poco la autodeterminación "macedonia") para aceptar las condiciones de Grecia, señalando al gobierno de Skopje que "no hay alternativa". Siguiendo esta política, y la afirmación de que la expansión de la OTAN en los Balcanes fortalecerá la paz (¡!) y la democracia (¡!) en la región, el gobierno de Tsipras está tratando de incluir en su balance de gestión un "éxito nacional" con la solución, sobre la base de la línea de los EEUU, de un problema estancado durante décadas. Estos movimientos tácticos presionan a los líderes de Nueva Democracia, encarnados en Mitsotakis. Consciente de los beneficios esperados por el capitalismo griego, Kyriakos Mitsotakis mantiene una "actitud responsable". Pero el ala derecha del partido y la extrema derecha nacionalista más allá de Nueva Democracia reaccionan ideológicamente, organizando manifestaciones nacionalistas [el 21 de enero en Tesalónica, con 100.000 manifestantes según la policía], en colaboración con el Iglesia, en la foto]. Pero incluso ellos tienen cuidado de no levantar la voz demasiado: por una parte, para no echar por tierra con provocaciones la política del gobierno, por otra, para no reducir las posibilidades de victoria electoral de Nueva Democracia. Se trata de una verdadera incursión de Tsipras en el proyecto político de la derecha. A través de ella SYRIZA trata de compensar la pérdida de influencia entre las clases populares y los trabajadores, o al menos reducirla. Sin embargo, todo indica que esta táctica no proporciona resultados espectaculares, o aún no. Según las declaraciones de un analista crítico radical, Tsipras se prepara para una batalla política y electoral en la que constatará que la debilidad de la resistencia de la clase obrera es una cosa, pero que su apoyo, incluso sólo electoral, es otra cosa. (Fuente: La Haine - Sinpermiso / Autor: Antonis Davanellos)



  • Lenin y el marxismo anticolonial: El Congreso de los Pueblos del Este de 1920
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    09/02/2018
    Según los autores llamados a sí mismos “decoloniales”, el marxismo es una teoría occidental que difícilmente podría colaborar a la emancipación de los pueblos atrasados o colonizados. Walter Mignolo, el más importante de este corpus teórico, afirma necesidad de una “nueva teoría de la periferia”. Sin embargo, tal afirmación es un error histórico, una incomprensión de la obra marxista. Una negación de la historia. Marx anticipa la idea del “desarrollo del subdesarrollo” y el capítulo XXIV de El Capital será central para el surgimiento de la teoría de la dependencia, la teoría del sistema mundo, del pensamiento antillano marxista de la escuela capital esclavitud y del propio pensamiento decolonial. Su capítulo de la acumulación originaria explica la construcción periférica de los pueblos no occidentales (*). Luego de la Revolución de 1917, una revolución no occidental por cierto, la Internacional Comunista dedicó sus esfuerzos en conocer la lucha anticolonialista de los pueblos no occidentales y convocó a la reunión para ello. Para Lenin era central conquistar una alianza con los pueblos coloniales. En 1920 tuvo como sede en Baku, Azerbaijan el Congreso de los Pueblos del Este. Lenin está alejado de representar un marxismo de hipótesis eurocéntrica. Lenin sostuvo que era más pronta la revolución en un país no “occidental” y rompió con el esquematismo teórico de su tiempo que consideraba que la desarrollada Alemania sería la cuna de la revolución social. Bakú, Azerbaijan: los bolcheviques y el Islam Uno de los principales observadores de la reunión fue el francés Alfred Rosmer. Visitante en Rusia durante la época de Lenin, Rosmer señaló en su Moscú bajo Lenin que la revolución había conquistado, desde 1905, repercusiones profundas en los pueblos no “occidentales” como Turquía, Persia, India, Kurdistán, Palestina y en especial China. De ahí que en el II Congreso de la III Internacional Comunista los bolcheviques llamaran a una vasta conferencia para representantes de todos los pueblos no occidentales y eligieron Bakú, en Azerbaijan, en la intersección de Europa con Asia. Zinoviev, Radek y Béla Kun fueron los representantes de la III Internacional en esta conferencia que los llevó a atravesar toda Europa en un viaje insólito. Para Rosmer: “Implicaba un riesgo en atravesar todo el país, en el curso del viaje nos podíamos tropezar con alguna banda. Empleamos cinco días en llegar a Bakú habiéndonos detenido un día en Rostov y luego en numerosas aldeas del Cáucaso: convenía utilizar al máximo ese desplazamiento excepcional”. El viaje se realizó en medio de la Guerra Civil: “El viaje (...) nos permitió ver de primera mano la gran cantidad de daños causados por la guerra civil. La mayoría de las estaciones habían sido destruidas, y en todas partes los apartaderos estaban llenos de naufragios medio quemados. Cuando los blancos habían sido derrotados, destruyeron todo lo que pudieron al retirarse. Una de las estaciones más importantes de Ucrania, Lozovaia, había sido atacada recientemente por una banda de blancos, y teníamos ante nuestros ojos el daño causado por tales ataques, que seguían siendo frecuentes en estas regiones”. A este evento anticolonial asistió el periodista John Reed. Fue en este viaje que contrajo malaria y volvió enfermo a Rusia. Nunca terminó por curarse del todo de aquella enfermedad. Según la revista electrónica Contretemps, en su artículo "Hadj-Ali Abdelkader : un musulman communiste dans les années 1920", publicado en 2012, la conferencia agrupó a delegados de Medio Oriente: 100 armenios, 235 turcos, 129 persas, 14 hindúes y 8 chinos. La traducción fue simultánea. ¿Qué se discutió en Bakú? En esas sesiones se discutieron las posiciones de los marxistas frente al Corán, el sionismo, la situación de la mujer en la religión árabe y el Islam, la cuestión nacional y la colonialidad. Lo que cuenta Rosmer es que un vapor que llevó a los delegados iraníes fue atacado por un avión británico, dos delegados fueron asesinados y en el ataque varios fueron heridos. Buques de guerra británicos también trataron de impedir la llegada de los delegados turcos desde el otro lado del Mar Negro. Dos iraníes fueron asesinados por la frontera de Azerbaiyán por la policía de Iran. Este Congreso de Bakú se desarrolló mientras en Italia y en Bohemia había ocupaciones de fábrica un 1 de septiembre de 1920, luego de la derrota de la revolución en Alemania y del asesinato de Rosa Luxemburgo. Llamaba a los pueblos de Oriente a luchar por su liberación mientras el Ejército Rojo “se pondrá en una lucha anticonial contra el imperialismo francés, inglés, americano”, según Pierre Broué en su Histoire de l’Internationale communiste, 1919-1943. El encuentro fue organizado por los militantes comunistas de Azerbaidjan Nariman Narimanov, Md. Gousseinov y Said Gabiev del Daghestán, el comunista turco Mustafa Subhi y los miembros del Comité Central del partido bolchevique de Rusia Serge Ordjonikidze y Elena Stassova. Fue, a decir de Broué, “de lejos el más grande agrupamiento jamás organizado por la Internacional Comunista: 2850 delegados incluyendo por primera ocasión a 8 militantes kurdos”. En el viaje dos militantes iraníes perdieron la vida. Llegó una delegación de Palestina. Los delegados de la India habían atravesado Turquistán y el desierto de la India pasando desapercibidos por el ejército británico. Ahmed Sultanzadeh ayudó, junto a los demás nombrados a organizar el evento político de la Comitern. Este curioso evento trajo primeras discusiones para el marxismo y la cuestión colonial. Los bolcheviques llegaban primero al mundo árabe musulman que al congreso de América Latina de 1926. Las dicusiones allí fueron apasionantes aunque no se tienen las mesas, aportaciones o debates. Se sabe fundamentalmente de lo discutido ahí por las memorias de Rosmer y la documentada investigación de P. Broué. Muchos debates internos dieron al inicio de la reflexión marxista sobre temas coloniales: del Yihad, el velo, la guerra, el Corán, la ocupación sionista, del árabe, de Mahoma, de la fe, de la opresión imperialista en la región. Para Zinoviev, por ejemplo, era correcto usar la Yihad en la guerra contra los infieles no musulmanes, en una cruzada contra el colonialismo. El evento más complicado fue la supuesta presencia del dirigente nacionalista Enver Pachá. Pachá era un oficial turco dirigente de la Revolución de 1908 y luego convertido en miembro del gobierno del imperio otomano. Broué desarrolla algunos de las discusiones en Histoire de l’Internationale communiste, 1919-1943, la más documentada historia de la III Internacional. Señala que Nabourtabekov, militante comunista turco, desarrolló que el proletariado debía combatir dos frentes “el nacionalismo europeo y los mollahs (señores) reaccionarios (...) este evento, debemos reconocer, fue el inicio de un desarrollo, en una historia de Oriente en particular, de un movimiento de nacionalismo árabe que apoyaba al mismo tiempo la revolución en Rusia”. El marxismo árabe y asiático: las primeras organizaciones comunistas A su regreso a Moscú, Rosmer detalla que dos miembros más fueron asesinados: los delegados del Partido Comunista Griego, Orion Alexakis y Demosthenes Ligdopoulos. Para un grupo de militantes turcos el Segundo Congreso de la III Internacional en su sesión del Congreso de Bakú fue su última actividad política. El caso de Mustafá Subhi y Ismail Hakki que al volver a su país fueron detectados por la policía y ejecutados y echados al mar de Mármara, según narra Broué. Rosmer detalló que al volver a Rusia un atentado del Ejército blanco dinamitó las vías de tren al volver para romper los lazos de comunicación de los líderes nativos y los bolcheviques. El trabajo político de la III Internacional se realizó por medio de buróes y en 1921 se organizó el Primer Buró Central de las Organizaciones Comunistas de Oriente a cargo de Mikhail Pavlovithv y Vladimir Vilensky Sibiriakov, miembros del recién creado Secretariado de la Internacional Comunista para Extremo Oriente y más pronto un Buró Colonial bajo la dirección de M. N. Roy. “Los primeros Partidos Comunistas en el mundo no “occidental” se fundaron desde 1920”. En ese año, 1920, Mustafa Subhi fundó en Turquía el primer Partido Comunista árabe, el cual terminó trágicamente tras el asesinato de Subhi en el mar de Trebizonde. Este primer partido fue decapitado y destruido por la represión en lo inmediato. Por medio del grupo Espartaco, en Alemania, y por la participación de Seyfik Husnu y Ethen Nejat desde Berlín, se organizaron grupos clandestinos junto a la Asociación Obrera de Turquía. En Irán tomaron el modelo del Partido Socialista (Adalat) y fundaron en 1916 un primer partido en la total clandestinidad. Su dirigente fue Ahmed Sultan Zadeh (Sultanzade) que es la base de la fundación del Partido Comunista en 1920 con la presencia de Larissa Reisner. En Palestina el bolchevismo comenzó su militancia por Wolf Auerbukh, Yehel Kossoi, Yosef Barzilay, Iakov Tepper, que rompieron con el Partido Poalei Zion al fundar el Partido Comunista de Palestina. En Egipto, en 1919, un verdadero movimiento nacionalista estalló en las calles y fue reprimido por las tropas británicas. En 1920, en Alejandría, surge el PC con 150 militantes. Con la mediación de Sen Katayama, japonés que también había vivido en México, su dirigente fue Mahmoud Hosny el Arabi. En Mesopotamia, en marzo de 1920, surgió una poderosa insurrección campesina y ese año se organizó un primer núcleo marxista. En Bagdad en 1924 un movimiento juvenil estudiantil entusiasmado por la Revolución alemana fundó un primer grupo de estudios marxistas bajo la dirección de Husein Ar Rahhal y Yousouf Zeinal. En China, los profesores Chen Duxiu y Li Dazhao comenzaron el movimiento 4 de mayo de 1919 contra la intervención militar de Japón. En 1920, se fundó el Partido Comunista de China. En este periodo el personaje central para el bolchevismo fue Manabrendra Nath Roy, de 31 años, quien viajó de América Latina a la India, pasando por Turquía y Estados Unidos. En Japón Sen Katayama de 57 años fue el primer organizador sindical a finales del Siglo XIX “más un agitador social que un teórico”, apunta Broué. Junto a Eizo Kondo son los primeros difusores de la Revolución de 1917 en el Japón. ¿Quién se atrevería a decir que el marxismo de Lenin era occidentalista o eurocéntrico? Es más fácil borrar la historia que comprenderla. (*) Karl Marx: el capítulo XXIV de El Capital y el “descubrimiento” de América Marx anticipa la idea del “desarrollo del subdesarrollo” y el capítulo XXIV de "El Capital" será central para el surgimiento de la teoría de la dependencia, la teoría del sistema mundo, del pensamiento antillano marxista de la escuela capital esclavitud y del propio pensamiento decolonial. En muchas ocasiones, en especial en algunos nichos académicos, se ha dicho que Karl Marx fue un pensador eurocéntrico. En especial la escuela “poscolonial” (como Chakravorty Spivak o Walter Mignolo) ha sugerido que el autor del Manifiesto comunista replicó los lugares comunes sobre el nuevo mundo. Pero ¿qué pensaba realmente Karl Marx sobre el descubrimiento de América? En esta compilación de Arico se puede leer el texto de Karl Marx sobre Simón Bolivar, en el que se estima negativamente al líder independentista que venció en Ayacucho a los realistas. También Arico indaga en el desatinado documento de Marx sobre la invasión de 1847 de Estados Unidos a México y Horacio Crespo sugiere “si hay documentos de Marx que sugieren un europeísmo y en otro del mismo año no, podemos buscar en la política su dilucidación”. Entonces las apreciaciones más exactas de Marx sobre América Latina y el “Nuevo Mundo” debían estar en otro lugar, no sólo en sus textos periodísticos. Un ejemplo basta. Además del texto de 1847 Marx escribió un texto sobre la invasión francesa de 1861, que Arico no conoció, en el que el autor del El Capital expresa su más firme rechazo, considerándola “una de las más monstruosas empresas jamás registradas en los anales de la historia internacional.” En este caso Marx estaba bastante más enterado de la Guerra de Reforma y de la ejecución del Maximiliano en el Cerro de las Campanas en 1867, que tanto impactó a Victor Hugo. Este último, escritor de Los miserables, escribió a Juárez implorando que no asesinara a Maximiliano, esposo de Carlota y príncipe de Austria. A diferencia de sus contemporáneos occidentalistas y europeizantes como Federico Hegel, que consideró el “nuevo mundo” como la “niñez perdurable de la ecumene” en su Lecciones de filosofía de la historia, Marx se pronunció en contra de la ocupación europea sobre México. La importancia del capítulo XXIV Karl Marx escribió en El Capital una reflexión trascendente sobre el descubrimiento y conquista de América: el capítulo XXIV es central para la historia de América Latina. Marx es enfático y explica que el “descubrimiento” es un acto de barbarie. Un 12 de octubre de 1492, Cristobal Colón “descubrió" América. El viajero genovés intentaba encontrar nuevas rutas comerciales de la península ibérica para llegar a Asia. El “descubrimiento” permitió a Europa salir de la crisis de la Edad Media y el despojo del viejo mundo a los pueblos indios de América generó el parto del sistema mundial capitalista. La conquista de América convirtió al mundo en una “nueva sala de torturas”, según el autor alemán Walter Benjamin. El despojo del territorio, del oro, la plata, la mita, la encomienda así como el trabajo esclavo de los miles de indígenas que habitaban el “nuevo mundo”, permitió una de las más aceleradas concentraciones de capital: una acumulación originaria por desposesión, que fue decisiva para el surgimiento del capitalismo moderno. No hay pues un documento de cultura que no sea al mismo tiempo un documento de barbarie. Dice Marx en ese capítulo XXIV del tomo 1 de El Capital: “Los descubrimientos de los yacimientos de oro y plata en América, la cruzada de exterminio, la esclavización de las poblaciones indígenas, forzadas a trabajar en el interior de las minas, el comienzo de la conquista y del saqueo de las indias, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros, son todos hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista (...) Las riquezas apresadas fuera de Europa por el pillaje, la esclavización y la masacre refluían hacia la metrópolis donde se transformaban en capital”. Este párrafo tiene las siguientes ideas fuerzas concentradas: no existe centro del capital sin periferia, el capitalismo es un sistema mundial, la nueva acumulación originaria fue imposible sin el despojo de América y existe una interconexión de formas -esclavismo y trabajo asalariado- imbricadas, para dar nacimiento al sistema mundial. Marx anticipa la idea del “desarrollo del subdesarrollo” y el capítulo XXIV será central para el surgimiento de la teoría de la dependencia (Ruy Mauro Marini), la teoría del sistema mundo (Wallerstein), del pensamiento antillano marxista de la escuela capital esclavitud (Eric Williams) y del propio pensamiento decolonial (A. Quijano). El capítulo XXIV es central, decisivo, para comprender la historia de América Latina y pone énfasis en el carácter destructivo y reaccionario de Europa en el “Nuevo Mundo”. Como apunta correctamente Eduardo Gruner: "Lo importante es que el párrafo –así como el resto del razonamiento de Marx en este capítulo– permite apreciar hasta qué punto decisivo la construcción de eso llamado centro se hizo sobre los cimientos de la periferización del resto del mundo, y muy particularmente la de América.” (Fuente: La Izquierda Diario / Autor: Sergio Abraham Méndez Moissen)



  • Catalunya: De la restitución al sacrificio
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    04/02/2018
    Pocos minutos después de que Ana Rosa publicitara los mensajes de Puigdemont a Comín con la impaciencia de quien conoce la ubicación exacta del Santo Grial, podías ver a los procesitas desorientados en las esquinas del Eixample, lloriqueando y cabizbajos en busca de aire fresco. Reconozco que anteayer me lo pasé francamente bien escuchando las tertulias de la radio tribal, donde aquello que había dicho el Molt Honorable 130 a su conseller de Salut se intentaba disfrazar con interesantísimos debates sobre la privacidad en los grupos de WhatsApp y la ética periodística de cazar una información privada para hacer trajín informativo, que es —al fin y al cabo— lo que hicieron todos los periodistas del país. Todo eso, por desgracia, para disimular el significado incontestable de unos textos donde Puigdemont pasaba de la mínima posibilidad de sentirse restituido a verse sacrificado, dejando por concluida esta etapa que hemos denominado procés. En resumidas cuentas, los famosos textos presidenciales no dicen nada que no supiéramos. Primero, que la ilusión de un tráfico cómodo y bonito de la autonomía a la independencia (aquello que el diccionario masista-mascarellista popularizó con dos pérfidos conceptos: de la ley a la ley y las famosas estructuras de estado) era una ilusión que escondía una estrategia fallida, ahora ya muerta en su propia hipocresía. Segundo, que el llamado "plan Moncloa" para castrar la estrategia independentista a base del miedo ha funcionado, como muestra perfectamente que todo el mundo asuma con parsimonia la hipótesis de una prisión incondicional para Roger Torrent y los miembros de la Mesa del Parlament sólo por el hecho de convocar un pleno autonómico derivado de unas elecciones impuestas. Y tercero, que la figura de Puigdemont, el único remanente de la unilateralidad que nos quedaba, molesta mucho más a propios que a extraños. Pero todo lo que ha pasado, creedme, es la mejor de las noticias posibles, porque el independentismo va viendo de forma gradual que la única forma de enfrentarse al Estado es bloqueando las instituciones autonómicas y aplicando el resultado del referéndum a través de una defensa real (y física) de las instituciones. Todas las peleas de pacotilla que hemos presenciado en los últimos días son el hijo natural de los preludios al referéndum, una votación que la mayoría de líderes independentistas urdieron con tal de presionar el Estado y que nunca soñaron con aplicar. Todo lo que sucede es fantástico, porque demuestra perfectamente que toda aquella retórica de la transición nacional y de las estructuras de estado era una pedantería de distracción para hacer olvidar a los catalanes que la independencia necesita pocos simposios y mucha valentía: clarificar las cosas, a riesgo de que la sangre emerja, es algo que celebrar. Que explote todo entre los partidos soberanistas conforma el mejor de los mundos posibles, porque las mentiras del ayer siempre esculpen las verdades del mañana. Hay épocas, recuerda Hegel santamente, que sólo se entienden en su ocaso: que "esto se ha acabado", como dice el president, no quiere decir ni que la masa independentista se tenga que cortar las venas como Séneca ni que el proyecto quede tocado de muerte. Todo lo contrario, la disputa autonómica vuelve a poner de manifiesto que en el centro de la problemática independentista hay la misma tensión estructural de siempre: o haces una insurrección civil, o te acomodas a hacer de la Generalitat la misma estructura autonómica española de siempre. Con los diputados indepes encaminados hacia la segunda opción, es del todo lógico que @KRLS se sienta decepcionado y se plantee un futuro alejado de la patria restituyéndose a él mismo a través de unas memorias en el exilio. Era y soy partidario de bloquear la autonomía y de volver a hacer elecciones las veces que haga falta con el president al frente, pues considero que una legislatura donde el máximo aliciente sea devolver a los privilegios del régimen estatutario (es decir, del 78 español) no me vale la pena, y quizás también porque formo parte de una generación que tiene muy poco a perder y que vivo todavía con ganas de arriesgar alguna cosa. Prefiero, en definitiva, intentarlo y fracasar que castrarme con la ética del ir tirando. Eso lo debemos compartir con el president y, por este motivo, cuando tenemos ataques de lucidez, escribimos a nuestros amigos, buscando consuelo, que todo eso se ha acabado y que los nuestros nos han dejado en la empalizada. Todo, insisto, es muy normal. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Kurdos de Siria ¿Un proyecto libertario patrocinado por el imperialismo?
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    03/02/2018
    Tuvimos ocasión de asistir recientemente a una charla sobre los kurdos titulada ¿Qué está pasando en Rohava? dada por una militante kurda. Con intervenciones ideológicas complementarias desde la mesa, en el contexto de unas jornadas organizadas por los KI (Comites Internacionalistas) bajo el lema de “herriok bidean! Hojas de ruta para la liberación nacional y social” en las que la intención era el ir hablando sobre los Tamiles, Cataluña, Euskal Herria, Sri Lanka además del citado de Rohava y los kurdos. Una buena parte de la exposición se basó en explicar en qué consiste y como se aplica el proyecto denominado de la “Confederacion Democratica”, propuesto por el líder del PKK Ocalan hace alguna década, inspirado en la ideología del municipalismo libertario, de la democracia directa y del ecologismo del militante libertario norteamericano Murray Bookchin, y haciendo en el caso kurdo un gran énfasis en la liberación de la mujer. Estos planteamientos de Ocalan surgen de un proceso de evolución de su pensamiento que parte de unos planteamientos inicialmente marxistas-leninistas. No vamos a entrar por nuestra parte a analizar ni valorar este proyecto sino el contexto de la línea política y la práctica de los kurdos, especialmente del PYD/YPG dentro de la guerra que sacude a Siria. La primera cuestión que llamaba poderosamente la atención en el discurso argumentativo era la ausencia casi absoluta de referencias al origen de la guerra y los causantes de la misma, de una guerra llevada a cabo contra Siria, contra sus estructuras soberanas, contra el pueblo sirio y también contra los kurdos, organizada desde el exterior por el imperialismo norteamericano con el apoyo fundamental de sus aliados Francia, Reino Unido, Turquia, Israel, Arabia Saudita, Qatar y Emiratos Arabes Unidos principalmente. De una guerra financiada y armada por estos y materializada mediante el envío a través de las fronteras de cientos de miles de mercenarios extranjeros, organizados en autenticas hordas terroristas, estructuradas en torno a la hegemonía de ISIS y Al Qaeda, creaciones directas de los EEUU y el imperialismo, y con el patrocinio de diversas potencias, que a su vez apadrinaban cada uno sus propias redes de terroristas. Ni tampoco hicieron referencia a los objetivos reales de toda esta operación, la de destruir Siria y desmembrarla, para colocar sobre sus restos a islamistas radicales takfiries y wahabitas, a fanáticos islamistas que impusieran a todo el mundo la Sharia y dispuestos a servir y obedecer al imperialismo [el objetivo final es evitar una unión antiimperialista entre Irán, Siria, Irak y el Líbano, que perjudicaría todos los planes de EEUU e Israel para la región]. Todo esto quedaba obviado e invisible. Ni los causantes de la guerra, ni el ISIS ni Al Qaeda, ni los 500.000 muertos, ni las increíbles barbaridades practicadas contra el pueblo, contra intelectuales, contra lideres religiosos, contra las minorías religiosas, las minorías étnicas, los alauitas, los sunitas moderados, los discrepantes con el terrorismo o los que apoyan al Gobierno pareciera que existieran. En su lugar aparecía el relato propio de todos los medios intoxicadores y mentirosos, con un Assad supuestamente criminal, sin legitimidad (cuando han sido muchísimas y muy importantes las demostraciones de apoyo) y con un gobierno supuestamente creado por dos o tres potencias -¿de donde sacan esta barbaridad?- y que no se preocupaba de los kurdos, cuando Siria ha acogido más de un millón de refugiados kurdos escapándose de la barbarie turca, a quienes se les concedió asilo político. Y cuando asimismo Ocalan estuvo protegido en Siria durante casi 20 años al igual que muchos militantes del PKK hasta el punto de haber recibido ayuda incluso militar de Siria y haber convertido Siria en centro de operaciones del PKK. O cuando igualmente las milicias del YPG han estado financiadas por el gobierno sirio al menos en un principio y el Ejército sirio retiro sus tropas de las zonas kurdas, dando entera libertad a los kurdos para organizarse y defenderse autónomamente de las agresiones de los yihadistas. Y esto a pesar de que los kurdos vieron al principio “los toros desde la barrera”, sin mover un dedo en contra de la agresión a Siria hasta que los yihadistas les atacaron también directamente a ellos. Y lo que ya queda sumido en lo absolutamente injustificable e inexplicable es la alianza forjada por el PYD/YPG con el mayor asesino de la historia de la humanidad como son los EEUU, propiciadores de cientos de golpes de Estado, de innumerables masacres en todos los continentes, de asesinatos políticos, de atentados, de guerras sucias, de terrorismo, los creadores de la guerra contra Siria, como contra tantísimos países sea directa o indirectamente via intermediarios –Libia, Yemen, Libano, Palestina, Irak…- Cómo se puede justificar la alianza con este pais criminal y barbaro, para supuestamente lograr la independencia(?) o la autonomía (?) o muchísimo menos una sociedad libertaria y autogestionada (¡). Hay que preguntarse en primer lugar cuáles son las razones que han podido motivar a EEUU a apoyar militarmente a los kurdos, con enormes cantidades de armas incluso pesadas, y cuando han establecido al menos una docena de bases militares en su territorio o incluso un acuerdo por 10 años en los que los kurdos se comprometen a no enfrentarse con los EEUU y ser parte fáctica de su ejército. Es muy triste decirlo, pero desgraciadamente los EEUU están utilizando a los kurdos como peones en su estrategia de destruir Siria, de desmembrarla, de romper el Eje de la resistencia, de controlar todo el Oriente Medio, a cambio de unas promesas que jamás serán cumplidas, como ha sucedido siempre y en el mejor de los casos convirtiéndolos en un protectorado, incrustrado en Siria y en el Medio Oriente para seguir conspirando por destruir y controlar toda la región. Si hacemos el paralelismo con nuestra realidad de Euskal Herria, lo que está clarísimo es que jamás de los jamases, nos podríamos aliar con la OTAN ni con el Ejército de los EEUU para luchar –es un supuesto- contra una España agredida por los EEUU desde el exterior por mucho que tuviera reticencias con nuestra lucha por la soberanía, aliándonos oportunistamente con el mayor enemigo de los pueblos, el mayor asesino y el responsable de la agresión. Antes tendríamos que basarnos en nuestra propia lucha, en la solidaridad, en la búsqueda de la negociación y en alianzas antiimperialistas. Hacer estos planteamientos además, en una semana que supuestamente pretende trabajar unas “hojas de ruta para la liberación nacional y social”, raya el cinismo y la sinrazón. Decir que la alianza con los “EEUU” es una alianza “táctica”, es otra “ilusión” o engaño de cara al exterior. Una alianza de 10 años no es táctica, una alianza con 12 o más bases militares en el territorio kurdo, lo que hace la mayor concentración de bases militares por unidad de territorio del mundo, no es una alianza táctica ni tampoco cuando les están suministrando enormes cantidades de armamento, cientos de camiones que incluyen armamento pesado. Y menos teniendo en cuenta los grandes intereses que tiene EEUU en la región. Al igual que en la OTAN, desprenderse de una alianza con EEUU es muy difícil y tanto más cuanto mas tiempo dure esa alianza y más se consoliden los intereses norteamericanos. Antes, los EEUU están dispuestos a destruir a los kurdos, a Kurdistan y a quien haga falta. Por eso, la autentica salida del YPG es romper inmediatamente esta nefasta alianza, enfrentarse a EEUU y a los turcos y tratar de negociar con los sirios y los rusos. Es la única salida. Ademas, pretender crear una sociedad libertaria como es la de la “Confederacion Democrática” con el patrocinio de EEUU, es como decir que ahora EEUU, el máximo representante del capitalismo y del imperialismo, va a apoyar o consentir que un aliado suyo plasme un proyecto en absoluta contradicción con sus principios, sus estrategias y sus practicas. Algo absolutamente insostenible. Ya de hecho los EEUU están hablando –lo dijo el Secretario de Estado Tillerson- de que van a utilizar personal y cuadros técnicos expertos en la gestión de instituciones locales y superiores, para adiestrar a los kurdos en estas técnicas. Es decir en lo contrario de lo que es el “Confederalismo Democrático”. Y paralelamente al tema de la alianza con EEUU, los kurdos del YPG se atienen a otra alianza antinatura, esta vez con sectores yihadistas árabes, con autenticos “rebeldes moderados”, la de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), otra creación estadounidense para dar color árabe y constituir una coartada para el plan norteamericano de ocupación de amplios territorios de Siria no kurdos, en la perspectiva del desmembramiento de Siria, de apropiarse de importantes recursos (petrolíferos, gasisticos y acuíferos) impidiendo que pasen a manos de su dueño, el gobierno sirio, y creando barreras a la esencial comunicación terrestre entre Iran, Irak, Siria y Líbano bloqueando las fronteras de Irak. El plan norteamericano ha sido empujar al ISIS, desplazarlo, para sustituirlo por los kurdos de manera que se logre lo fundamental para ellos, evitar que ese territorio vaya manos del Gobierno sirio. Siria ya lo ha dicho repetidas veces, que esos territorios no están liberados sino que están ocupados, siguen ocupados, antes por el ISIS y ahora por los kurdos, y siempre y en todo caso de la mano de EEUU. Cuando a los conferenciantes se les plantea el absurdo de su postura y de la situación, responden con algo inverosímil, y que es que ellos “no están ocupando”, sino que van involucrando a las poblaciones en el Confederalismo Democratico, es decir que su papel al parecer es ir “evangelizando” en el Confederalismo Democrático a las poblaciones cuyos territorios han conquistado con las armas y el apoyo de EEUU, al igual que hacían los españoles en América. A todo ello se añade el proyecto de creación de las “Fuerzas de Defensa de las Fronteras” con 30.000 miembros de los cuales la mitad serian kurdos y la otra mitad yihadistas “reciclados” (¡). Otra contradicción brutal, expresión de que los EEUU juegan con todas sus bazas, el ESL, el ISIS, los kurdos… haciendo toda clase de combinaciones y filigranas. Ahora que el ISIS esta derrotado, los reciclan, enviandolos a Libia, Afganistan o incluyéndolos en las “Fuerzas de Defensa de las Fronteras”. Este proyecto trata de consolidar militarmente sus “conquistas” territoriales y evitar que pasen a manos sirias. Erdogan por su parte lo interpretó como un proyecto dirigido contra él, a impedir que entre en Siria e incluso –lo llegó a decir- para conspirar contra él mismo y derrocarlo y ha sido lo que le ha motivado a su última incursión en Efrin y sus proclamas de que esto no es más que el principio, que va a ocupar una franja de 30 kms de profundidad desde Efrin hasta la frontera irakí. Otra cuestión que llamaba la atención en la charla era la distribución de responsabilidades por igual entre los norteamericanos –los aliados del YPG a pesar de todo- y los rusos, entre los diversos “imperialismos”, difuminando una vez más las responsabilidades y blanqueando a los verdaderos responsables de la guerra, el imperialismo norteamericano, el que tiene mas de 1000 bases militares por el mundo, un presupuesto militar igual al del resto del mundo, el que controla todas las instituciones económicas y políticas mundiales mas importantes, el que ha montado cientos de golpes de estado por todas partes desde la II Guerra Mundial [y antes], el que ha organizado autenticas carnicerías y matanzas en todos los continentes, el que ha destruido en última instancia Libia, el que está destruyendo via Arabia Saudita Yemen, el que impulsa y sostiene el sionismo de Israel, el que quiere destruir Iran, el que bombardeo Irak, Afganistan –donde sigue-, el gran utilizador de los drones asesinos y un larguísimo etcétera. Y que son los creadores de la guerra contra Siria y los que como decíamos han fabricado el ISIS, Al Qaeda y todas las subespecies de terroristas islámicos para destruir Siria y el Oriente Medio, para desestabilizar Rusia y China… Comparar esta barbarie con los rusos es un auténtico despropósito. Y en concreto en el caso de Siria, donde los norteamericanos además de crear la guerra, campean a sus anchas sin permiso del Gobierno de Siria ni de la ONU, pisoteando la soberanía siria, mientras que los rusos han ido por solicitud del gobierno sirio y para ayudarlo, con una ayuda que ha sido vital, imprescindible y decisiva en el curso de la guerra. Los rusos lo proclamaron y está muy a la vista, que iban a Siria a luchar contra el terrorismo, a tratar de extirpar un tumor maligno que está también dirigido contra ellos, para desestabilizarlos al igual que para desestabilizar a China, exportando el cáncer del ISIS y Al Qaeda a las zonas musulmanas de ambos estados. En cuanto al ataque turco contra Efrin y contra los kurdos, pretenden responsabilizar también de esto a los sirios y rusos, sobre la base de unas supuestas conversaciones mantenidas por estos con los turcos, en el que les conminaban supuestamente a estos últimos a hacer el “trabajo sucio” de obligar a los kurdos a que cedan el territorio de Efrin al Ejército sirio y en caso contrario, dando luz verde para machacarlos. Asimismo responsabilizan a los rusos por abandonar la base que tenían en Efrin, desplazarse a otra zona y no enfrentarse con los turcos defendiendo a los kurdos. Los sirios han condenado muchas veces la presencia de los turcos en el norte de Siria como han condenado toda presencia e intervención de fuerzas extranjeras ocupantes en su territorio –tanto de turcos, estadounidenses como israelíes y fuerzas occidentales-. Condenaron la entrada del Ejército turco acompañado de sus huestes del ESL y con la proteccion aérea de los EEUU en Jarabulus y Aziz en agosto de 2016. Y en el caso de Efrin han amenazado al ejercito turco de derribar sus aviones si entran en territorio sirio. Además, cuando les pidieron ayuda los kurdos, exigieron como es lógico la presencia de sus fuerzas en la frontera para hacer frente al ejercito turco, cosa a la que se negaron los kurdos. A pesar de todo los sirios han dejado pasar por territorio bajo control de su Ejército a tropas del YPG de apoyo procedentes de Raqqa y otros lugares. Es más, sectores importantes de los kurdos de Efrin, considerando Efrin parte de Siria, han pedido la entrada del Ejército sirio en el territorio, cosa a la que se han negado los mandos militares del YPG. El gobierno sirio –ni el ruso- jamás negociaría con los turcos acuerdos de invasión a su propio territorio para atacar a los kurdos. El gobierno sirio ha demostrado durante todos estos 7 años de guerra brutal contra ellos, una dignidad y consecuencia como no han demostrado otros muchos. Entendiendo Efrin como parte de Siria, el gobierno sirio jamás entraría en trapicheos con los turcos – a los que conocen bien- sabiendo que todo territorio ocupado por fuerzas extranjeras luego hay que pelear por desocuparlo, complicando más el ya tremendamente complejo panorama de la guerra. Y lo mismo podemos decir de Rusia. Si Rusia se ha retirado de Efrin es porque un enfrentamiento directo con Turquia significa un enfrentamiento con la OTAN, lo cual es algo que podría acarrear unas consecuencias imprevisibles y catastróficas. En lugar de tratar a los rusos de traidores por haberse retirado de Efrin, más bien deberían de tratar de traidores a los EEUU con los que tienen la alianza y que les han dejado “tirados” a merced de los ataques turcos, rompiendo de una vez con ellos. Y no es la primera vez que les dejan tirados. Lo hicieron cuando la aviación norteamericana apoyó a las tropas turcas y sus mercenarios del ESL en su entrada en Jarabulus y Aziz, y cuando les exigieron al unísono con Turquia que se retiraran al este del Éufrates si querían seguir recibiendo ayuda militar, cosa que obedecieron sin rechistar, de manera que en lugar de enfrentarse con los turcos fueron de campaña al son norteamericano primero hacia Raqqa y después hacia Deir Ezzor y Abu Kamal, muy lejos de sus tierras. Tambien fueron digamos “ninguneados”, cuando habiendo jugado un papel esencial en la conquista de Manbij y de Raqqa, luego han sido desplazados de su gobernanza, en favor de instancias manejadas por los EEUU, que no van a administrar según los criterios del “Confederalismo Democrático” y que van a estar de hecho relacionadas con variantes del yihadismo y de los “rebeldes moderados”. A todo esto hay que añadir el hecho de que EEUU por boca de [el ministro de Exteriores] Tillerson ha manifestado que los turcos tienen razón al reclamar unas zonas de seguridad en sus fronteras, es decir que vienen a defender esa franja de protección, ese “buffer” que reclama Erdogan a lo largo de la frontera con Siria y hasta la frontera con Irak. ¿Dónde quedan ahí los kurdos? Es que hay que tener muy claro que para los EEUU, Turquia es prioritario sobre los kurdos, por ser miembro de la OTAN y la importancia estratégica que tiene en su política de acoso a Rusia. Una vez más se manifiesta el agujero negro en que se ha metido el YPG en su alianza con los EEUU y en su alianza con las FDS. Como decíamos antes, la única salida coherente, consecuente y digna para los kurdos es que rompan con EEUU y traten de llegar a acuerdos con los sirios. Ha habido desacuerdos, desavenencias y acciones negativas por ambas partes, pero han de ser superadas y buscar la entente como sea. Por otra parte, los rusos siempre han tenido una postura de apoyo a los kurdos, de buscar acuerdos entre sirios y kurdos, de tratar de que participen en las negociaciones de Ginebra, de Astana y de Sochi e incluso en el organismo estratégico conjunto que formaron en su dia entre Irak, Irán y Siria para dirigir la lucha antiterrorista a la que se opusieron los kurdos. Pero han sido las fracciones terroristas del Grupo de Riad, de Al Qaeda y sus diversas variantes las que mas firmemente se han opuesto a la presencia de los kurdos en las mismas. (Fuente: La Haine / Sutor: Iñaki Urrestarazu)



  • Más que los Derechos Humanos es el Derecho Étnico la razón de ser de la Causa Palestina
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    31/01/2018
    La violación de los Derechos Humanos de los palestinos y palestinas es la consecuencia de la violación a su Derecho Étnico. El pueblo palestino puede desaparecer, literalmente, ese es el proyecto y lógica del movimiento sionista colonial europeo, al imponer el denominado Estado de Israel en la Palestina histórica en 1948. Es menester discernir que toda acción de solidaridad hacia el pueblo árabe semita, nativo, palestino, debe ser sobre la esencia y base de una razón, visión y conciencia de proteger a dicha etnicidad a no desaparecer frente al proceso de limpieza étnica que ejerce ese clásico colonialismo conocido como Israel. Un Israel que no guarda ningún vínculo histórico ni genealógico con el antiguo pueblo semita Hebreo. Mucho ropaje se le ha dado a este conflicto político para ocultar su naturaleza colonial, desde un manto milenario, pasando por lo religioso, musulmanes anti-judíos, árabes antisemitas, salvajes, incultos, atrasados,  antioccidentales, machos, terroristas, antidemocráticos, etc. En sus inicios se censuró, se ocultó o se invisibilizó el término específico: Pueblo Palestino, mediante los términos mundo musulmán, mundo árabe (una inmensa multitud y numerosos pueblos), permitiendo así evaporizar o no visibilizar  la especificidad de la tragedia étnica del pueblo en cuestión, Palestina (No existe tal cosa llamado pueblo Palestino, reiteraba la ucraniana Golda Meir). Estos precedentes permitieron al colonialismo avanzar en su propaganda de víctima: …Israel rodeado de árabes enemigos que la quieren hacer desaparecer del mapa (aunque eso puede ser verdad, esa verdad obedece a que se es enemigo del anacronismo colonial, de ese clásico colonialismo,  y se busca la liberación e independencia del pueblo nativo árabe palestino), pero  en la realidad a quien han hecho desaparecer del mapa es al pueblo originario palestino. Con el fin de la Guerra Fría, se da paso a la caída del Bloque Socialista, dejando un vacío ideológico en la que el proselitismo religioso se convierte en una alternativa, hecho que sirve para reforzar la propaganda sionista en presentar al conflicto como una razón religiosa y no colonial. Ese vacío generó cambios conservadores, reaccionarios y hasta retrógrados, contrarios a la tradición político secular Palestina y contraria al secularismo panarabista de Yamal Abdel Nasser.  Pero también el advenimiento del Internet, en líneas generales,  hace más  visible el elemento palestino y se habla más de la Ocupación. Se habla más de los Derechos Humanos del Pueblo Palestino, hecho que es un paso positivo, una esperanza y un logro interesante, ya que el terrorista, la bestia, pasó a ser humanizado. Se revelan las atrocidades del “fascinante Israel”,  donde la multitud descubre la inhumanidad a la que es sometido el pueblo palestino. Es un avance donde se agrietan los inclementes estereotipos, la demonización (mediante  los monopolios mediáticos) y la multitud se sensibiliza y se solidariza con la víctima. La herramienta de los Derechos Humanos del Pueblo Palestino, nos abrió una ventana a los activistas palestinos, a la sociedad palestina en general y activistas e instituciones del mundo, una fructífera  alternativa de lucha,  oxigenante de amparo y socorro al pueblo palestino y al desmantelamiento moral del racismo y genocidio colonial/israelí. Pero el horizonte  de los Derechos Humanos no es suficiente,  y debe ser acompañado del objetivo final, que es el Derecho Étnico del pueblo originario árabe semita palestino. El derecho de ser lo que son, un pueblo, nada más, sin mucho ropaje. La relevancia del Derecho Étnico es debido a que primero, se está luchando contra un real colonialismo hoy en el siglo XXI, ni siquiera es un neocolonialismo, y segundo,  las particularidades del colonialismo israelí,  de hacer desaparecer el pueblo palestino, en la que se le expulsa de su tierra y de la Historia, al hacerse pasar como los descendientes del antiguo pueblo semita Hebreo. Un exterminio que opera de diversas modalidades. Otra razón por la que hay que ir más allá de la proclama de los Derechos Humanos, es que no necesariamente lleva implícito el Derecho Étnico. Igualmente, es una herramienta que en la praxis la encontramos con  frecuentes  temores, presiones, censura, artificialidades, limitaciones, oportunismo, pragmatismo,  vicios e hipocresía. Vimos por ejemplo,  Amnistía Internacional y Human Rights Watch, de importantes reportes en muchos casos del mundo, (agencias igualmente intervenidas por la CIA), sabotear el documento de la conferencia paralela de Durban en 2001.  El Foro Mundial de ONG en la que  acusaban a Israel de genocidio y limpieza étnica. En Europa, sobre todo cuando se aborda el tema del pueblo palestino y  donde se implica la condena al colonialismo israelí, surge de inmediato el Mea Culpa del chantaje del Holocausto Judío y por otra parte, el …sionismo que  es un eurocentrismo…, provoca un sometimiento de forma y de fondo en la metodología,  enfoque y hasta en el léxico en lo referente a los Derechos Humanos. Palestinos y occidentales debemos liberarnos de este hecho, es decir que los palestinos no  se sometan a una agenda occidental  y que los occidentales no se sometan al chantaje del Holocausto Judío, que inmediatamente sabotea  financieramente a las instituciones. Ahora,  entre la frontera de los Derechos Humanos y los Derechos Étnicos, es frecuente escuchar: hay que separar lo político de los Derechos Humanos, eso es en apariencia lógico y por lo tanto grato,  hasta justo; es un fraude  que para nada es justo y honesto. Todo es político, ahora, lo que no se debe permitir es el proselitismo. Cercenar la política es aparte de absurdo, es totalmente represivo. …Somos apolíticos…, eso es como decir, somos asexuales. Eunuco-ablación. Los palestinos y palestinas, no están luchando por democracia, y no es porque no le interese o gozan de ella, la padecen  y están ávidos de ella.  El pueblo palestino no prioriza o no visibiliza su lucha contra la brutalidad de la corrupción,  represión, dictadura o tiranía nacional como el resto de los pueblos hermanos arabo-persa del Levante y esto obedece a que es una lucha que no pertenece a nuestro tiempo contemporáneo, es decir, al anacronismo colonial incrustado aún en nuestro época presente. Sin embargo, la democracia, los Derechos Humanos, la lucha de clases, la libertad de expresión, la libertad de informar y el derecho de estar informado, la igualdad, la sexo diversidad, la lucha contra el racismo, la lucha feminista, sindical, ambiental, estudiantil y en todas ellas la lucha anti imperialista,  yace en la lógica del idealismo de la Causa Palestina. Ya que es una causa que toca las entrañas de humanidad….y atención, hoy el pueblo Sirio, Yemení, iraquí, libio, sufre más que el pueblo palestino, aunque por razones diferentes a la Palestina o iguales, ya que existe un culturicidio contra el mundo árabe; sostengo que existe la intención de hacer desaparecer el gentilicio árabe, inevitable,  mientras exista el fascismo colonial sionista incrustado en el Levante. Ahora, la reivindicación por los presos políticos palestinos, la lucha por la campaña del BDS (Boicot, Sanciones de Desinversión), el Derecho de Retorno de Los Refugiados Palestinos, la lucha contra el Muro, el fin de la construcción de los asentamientos coloniales, el derecho al cultivo agrícola, el derecho al agua,  el fin del bloqueo a Gaza, más un rosario de etc. Todas estas proclamas por Palestina  enmarcadas dentro del lineamiento de los Derechos Humanos, son en pro del Derecho Étnico de dicho pueblo frente al colonialismo. Es liberarnos del anacronismo colonial de nuestro tiempo universal en sus distintas expresiones, por ejemplo, la de dos Estados. Debe ser un solo Estado en la que vivan juntos tanto palestinos e israelíes en igualdad de derechos, respetando el Derecho de Retorno de los Refugiados Palestinos, poniendo fin a ese régimen de Apartheid (instrumento de limpieza étnica). Extirpar el pensamiento sionista, racista, genocida  de nuestra Historia humana política. (Fuente: Al Mayadeen / Autora: Susana Jalil)



  • Doble moral
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    31/01/2018
    En ocasiones les profesionales y asociaciones del mundo de la farándula se valen de su fama y posición como foco de atención mediática para apoyar causas sociales que entienden justas. Son acciones perfectamente legítimas y a menudo loables, pero que pueden incurrir también en llamativas contradicciones si las confrontamos con los valores que contribuyen a perpetuar a través de los roles que representan en los guiones de ficción que les hacen tan populares. Por ejemplo, la actriz estadounidense Mayim Bialik grabó en abril de 2017 un vídeo contra la experimentación animal, por considerarla innecesaria[1] (desgraciadamente, la población palestina no le inspira la misma empatía, aunque esa sería otra cuestión ajena al tema de este artículo[2]), pero ello no le ha impedido encarnar en la comedia televisiva The Big Bang Theory al personaje de una neurobióloga cuyos gags se basan con frecuencia, justamente, en trivializar el sufrimiento de animales no humanos por medio del relato o la alusión a todo tipo de pruebas de lo más anodino, cruel y/o fútil con los monos que utiliza como sujetos experimentales[3]. En la gala de los premios Goya del mismo año, el actor y humorista malagueño Dani Rovira se calzó unos zapatos de tacón para denunciar la discriminación contra las mujeres en la sociedad en general y en el mundo del cine en particular[4]. Sin entrar en los aspectos más discutibles de su performance, empezando por la elección de esa prenda como símbolo femenino,  vamos a analizar dos de sus trabajos en los que la transmisión ideológica no juega precisamente a favor de una sociedad más igualitaria en cuestión de género. El primero de ellos es un monólogo para el programa El club de la comedia titulado “Traumas de la infancia”, que fue reemitido por el canal Neox el lunes 8 de agosto de 2016[5], y en el que encontramos un segmento del show, que comienza en el minuto 1:41, donde Rovira narra este relato ficticio: << Yo tengo un montón de traumas infantiles. Mi hermana, una de las culpables, también. Yo tengo una hermana mayor. Mi hermana mayor es promiscua, tirando a guarra, ¿eh? ¿Qué pasa? Que siendo yo pequeñito, una vez me dio por espiar en el cuarto de mi hermana cuando estaba con uno de sus novios, el de los martes… Mira: me dio por asomarme a la mirilla… Digo: “¡Hostia, colega! Y pensar que mis padres me quieren llevar al psicólogo porque me chupo el dedo...”. Si me llego a chivar de mi hermana la meten en Alcalá Meco. >> El resorte que ha provocado la hilaridad del público es la conducta erótica femenina activa y con variadas parejas sexuales; desviación cometida en tan elevado grado que, aunque tras el velo amable del humor, se muestra literalmente, al efecto de ser debidamente corregida, no ya digna del paso por la consulta de un profesional de la salud mental (“al psicólogo”), sino directamente de la pena de cárcel (“la meten en Alcalá Meco”) en el caso de haber sido descubierta. El éxito del chiste de Rovira, que ha hecho uso de la etiqueta “guarra”, la cual ha provocado la carcajada inmediata, responde a un sentido común subyacente profundamente asentado en la lógica patriarcal, el de la doble moral sexual. Se trata, efectivamente, de (Herrera Gómez, 2012) << un mecanismo ideológico gracias al cual las mujeres son apedreadas hasta la muerte por adulterio, y en cambio los hombres son admirados por su capacidad de seducción y conquista. Según esta doble moral, la promiscuidad femenina es un pecado aberrante digno de castigo, y la masculina es un símbolo de potencia, virilidad y éxito social. Es un pensamiento binario que contrapone a hombres y mujeres y que viene a decirnos, simplificadamente, que el placer masculino es "normal" y bueno, y el placer femenino es malo, anormal. Por eso no existe la palabra "ninfómana" en masculino. […] Asi que se entiende que hemos de ser comprensivos con estas necesidades masculinas que en cambio las mujeres no parecen tener, o no deberían tener. Porque de hecho, si las tienen, son condenadas por la sociedad y la Iglesia, que las aíslan y las echan de la comunidad a la que pertenecen; o son castigadas por el entorno familiar y el Estado: cárcel, torturas, palizas. También pueden ser desfiguradas, rociadas con ácido, apedreadas,  descuartizadas, violadas. […] En sociedades más igualitarias, las mujeres que ejercen su sexualidad y afectos con libertad son etiquetadas como ninfómanas, putas, zorras, guarras, frescas. […] La promiscuidad femenina sigue estando peor vista que la masculina, no solo entre los hombres, sino también entre las propias mujeres [...]. En las sociedades patriarcales los hombres aprenden que su promiscuidad sexual es un signo del que jactarse, mientras que las mujeres aprenden que es un signo del que avergonzarse. La disparidad de cifras en las encuestas sugieren que las mujeres ocultan sus infidelidades en mucho mayor grado que los hombres, que tienden a mentir aumentando la cifra de mujeres con las que han compartido una intimidad sexual. […] Y sin embargo, numerosos estudios [...] señalan que existe una marcada tendencia a buscar relaciones sexuales fuera de la pareja en prácticamente todas las sociedades humanas, tanto en hombres como en mujeres. Prueba de ello son las culturas donde no existen presiones sociales contra la promiscuidad femenina, en las que las mujeres inician las demandas sexuales con la misma frecuencia que los hombres […]. Sin embargo, en las sociedades patriarcales, la infidelidad femenina es uno de los terrores masculinos más comunes, porque [...] siempre se ha considerado que la sexualidad femenina no es para ella, sino que existe para el otro, es decir, que tiene que servir para el placer masculino. […] >> La misma autora añade que (ibíd.) << Lo preocupante además es que en esta denigración de la libertad sexual femenina participan las propias mujeres que critican a las que se salen de la norma patriarcal. Son esas chicas que se enorgullecen de que sus novios no las dejen llevar faldas cortas, no les permitan hablar con otros chicos, o salir con sus amigas de fiesta. Entienden que la posesividad es una expresión de amor […]. De este modo, se incentiva la rivalidad femenina, muy útil para que las mujeres sigan compitiendo entre sí por enamorar al macho más guapo, más chulo, más gallito, y luchando contra las demás mujeres, consideradas "enemigas". […] Y así seguiremos mientras los escritores, guionistas, productores, etc., nos sigan contando los mismos cuentos, nos sigan cantando las mismas canciones. >> Bien se aplica la última oración a Borja Cobeaga y Diego San José, los autores del guión de Ocho apellidos catalanes (2015, Telecinco Cinema / Lazona Films / Weather Films), protagonizado por el propio Rovira; filme que nos ofrece una jugosa narrativa basada en la mitología del amor romántico y, consiguientemente, no exenta de estos contenidos en los que, en efecto, se deslizan de soslayo los valores a través de los cuales se perpetúa “que las mujeres sigan compitiendo entre sí por enamorar al macho más guapo, más chulo, más gallito”, y por los cuales “Entienden que la posesividad es una expresión de amor”, como apunta la citada analista del discurso mediático. Así lo verificamos en el minuto 1:32:13 de la cinta[6], momento en que la protagonista, Amaia, a punto de casarse con su prometido, Pau, se permite exteriorizar, no consciente de que su conversación con Merche y su padre está siendo seguida a través de unos altavoces por toda la gente invitada a su boda, ciertas vacilaciones. Estas dudas, hasta entonces reprimidas, son motivadas por una inextinguible atracción hacia su expareja, Rafa (Dani Rovira). Este y Pau encarnan respectivos arquetipos masculinos antagónicos. Veamos cómo, en su batalla interna, Amaia terminará decantándose por el segundo: << MERCHE: Y yo tampoco te veo muy segura de esta boda, Amaia. Aunque no me extraña. El catalán este es un poco soso, ¿eh? AMAIA: Pues a mí Pau me hace sentir muy bien, ¿entendéis? Si no lo entendéis, me da igual, porque me trata genial y me quiere como soy, y… No sé. Nunca discutimos, nunca se enfada conmigo… ¡Nunca se enfada con nadie! Y eso, a veces… ¡es que no lo soporto, joder! Si se presenta un exnovio mío dos días antes de la boda, ¡muérete de celos, cojones! ¡No sé, un poco de sangre en las venas! Si se planta en plena ceremonia, ¡pues lo sacas a hostias! ¿O qué? PAU: (Quien, como el resto de las/os invitadas/os, fuera de la capilla, lo está oyendo todo por la megafonía.) No. Pau Serra, como sabéis, está en contra de todo tipo de violencia. [...] AMAIA: (Pasando de la ira al llanto progresivamente, mientras entra de fondo de una melodía melancólica al piano, con un fondo de cuerdas.) Si es que a mí Rafa… ¡me pone de muy mala hostia! Me parece chulo, exagerado… Me pone de los nervios con sus chistes malísimos, que me llame mi arma, esa manía que tiene de comprar los desodorantes de seis en seis, que cada mañana me despierte con canciones de Triana… Es que ¿cómo no voy a quererle? >> Encontramos, pues, en Ocho Apellidos Catalanes, la apología de la asunción de roles diferenciales por género en un marco ideológico heteropatriarcal, de acuerdo con el cual la mujer, incapaz de dominar sus sentimientos a la hora de elegir una pareja, se decanta por el varón “más chulo, más gallito” (retomando la caracterización de Herrera Gómez, ibíd.) y poco respetuoso (al principio de la película hemos visto cómo Rafa realiza tocamientos demasiado prematuros y no autorizados hacia toda mujer con la que quiere ligar), al tiempo que la no-violencia, la aceptación de la otra persona tal como es, el amor no-posesivo y los buenos tratos quedan connotados como atributos 'aburridos' y 'sosos'. Por contra, Judit, la organizadora de la boda, representa el papel de la mujer pasiva, incapaz de mostrar abiertamente sus sentimientos por el varón, puesto que previamente, en 53:22, le ha confesado a Rafa que no desea que el evento se celebre porque lleva cinco años enamorada de Pau… en silencio, por supuesto. Afortunadamente, como en toda comedia que se precie, gracias a una serie de carambolas argumentales, sus deseos se verán satisfechos al final de la película, de manera que su pasividad no será ulteriormente penalizada. Paralelamente, el desarrollo argumental de Ocho apellidos catalanes no escapa de los cánones de de la mitología del amor romántico. En un marco cultural caracterizado por “la proliferación de relatos amorosos en diversos soportes (canciones, poemas, cuadros, esculturas, novelas, películas, libretos, folletines, etc. etc.)” (misma autora, 2013), << El principal mito que encontramos en el amor es en la frase que concluye los relatos: «y vivieron felices, y comieron perdices». La estructura mítica de la narración amorosa es casi siempre la misma: dos personas se enamoran, se ven separadas por diversas circunstancias (dragones, bosques encantados, monstruos terribles) y barreras (sociales y económicas, religiosas, morales, políticas). Tras superar todos los obstáculos, la pareja feliz por fin puede vivir su amor en libertad. Evidentemente, como mito que es, esta historia de impedimentos y superaciones está atravesada por las ideologías patriarcales, que ponen la misión en manos del héroe masculino [...]. >> Tal es el caso de Ocho apellidos catalanes, donde es el personaje interpretado por Dani Rovira, Rafa, quien se afanará por conseguir la unión con Amaia venciendo todas sus resistencias. Téngase en cuenta que (ibíd.) << En general, la mitología romántica ha cobrado una importancia fundamental en el siglo XXI, hasta llegar a adquirir el estatus de utopía colectiva de carácter emocional. Esta utopía nos presenta el amor como una fuente de felicidad absoluta y de emociones compartidas que amortiguan la soledad a la que está condenado el ser humano. En un mundo tan competitivo e individualista como el nuestro, en el que los grupos se encuentran fragmentados en unidades familiares básicas, las personas encuentran en el amor romántico la forma de enfrentarse al mundo. El amor, es, en este sentido, un nexo idealizado de intimidad que se establece con otra persona y gracias al cual podemos sentir que alguien que nos escucha, nos apoya incondicionalmente y lucha con nosotros contra los obstáculos de la vida. >> Podríamos añadir que el desarrollo narrativo de esta dilogía cinematográfica no solo reproduce esta constante mitológica, sino que aprovecha ese valor positivo del amor romántico en la sociedad contemporánea para asociarlo con la unidad del Estado, la cual queda a salvo en el desenlace de la segunda parte cuando nace el hijo de Amaia y Rafa; un bebé que, por unos pocos metros, y a pesar de la desesperada trampa final de Koldo trasladando una señalización vial, será inequívocamente ‘español’ porque ha nacido en la mismísima provincia de Burgos. Con ello, el concepto ‘España’ ha quedado asociado al concepto ‘amor’. Y de paso, a la ‘maternidad/paternidad’, tan sacralizada en el imaginario contemporáneo. Estos componentes nos obligan a reflexionar en torno a la autenticidad o impostura de muchos de los posicionamientos públicos de las celebridades de la esfera audiovisual más allá de la concepción liberal según la cual un/a artista nunca, y en ningún grado, debe asumir responsabilidad alguna por el posicionamiento ideológico del trabajo donde participa en su quehacer profesional. Que obras (audiovisuales) son amores y no buenas razones sobre determinadas luchas y causas queda patente en ejemplos como estos.   REFERENCIAS HERRERA GÓMEZ, Coral (2013): “La construcción cultural del amor romántico”, http://haikita.blogspot.com.es/2012/02/la-construccion-sociocultural-del-amor.html - (2012): “La doble moral sexual”, http://haikita.blogspot.com.es/2012/03/la-doble-moral-sexual.html.   NOTAS [1] https://www.youtube.com/watch?v=BQn3NaJgYnI [2] http://www.lavanguardia.com/television/20140810/54413629549/amy-the-big-bang-theory-dinero-ejercito-israeli.html [3] https://www.youtube.com/watch?v=0DndWHW6pmc [4] https://www.youtube.com/watch?v=v_y3uBonF2w [5] https://www.youtube.com/watch?v=gk0Tc1nrqBI [1]      https://www.youtube.com/watch?v=BQn3NaJgYnI [2]      http://www.lavanguardia.com/television/20140810/54413629549/amy-the-big-bang-theory-dinero-ejercito-israeli.html [3]      https://www.youtube.com/watch?v=0DndWHW6pmc [4]      https://www.youtube.com/watch?v=v_y3uBonF2w [5]      https://www.youtube.com/watch?v=gk0Tc1nrqBI [6]      La referencia temporal es aproximada. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Manuel Rodríguez Illana)



  • Carta abierta a Marta Gutiérrez Blasco, concejal de Vamos Granada en el Ayuntamiento de Granada
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    28/01/2018

    Señora Gutiérrez Blasco:

    He sabido por la prensa que decidió abstenerse en la votación que tuvo lugar respecto de la moción presentada por el Partido Popular en el Ayuntamiento de Granada, en apoyo a la prisión permanente revisable. Y debo reconocerle mi más absoluta sorpresa por su postura en la materia. Sin poder terminar de creer la noticia, he procurado informarme y he encontrado una carta pública en la que explica su posición al respecto y aporta sus razones. Carta pública que he leído con atención y a la que me veo obligado a responderle.

    Vivimos en unos tiempos convulsos. Como casi siempre ha ocurrido, la crisis económica ha arrastrado una serie de medidas de recorte de libertades que hace tan sólo una década no creeríamos posible. Estas medidas han sido tanto de carácter normativo, como la Ley de Seguridad Ciudadana -llamada Ley Mordaza- o la ordenanza de la convivencia del Ayuntamiento de Granada, como de ámbito judicial: detenciones de artistas y tuiteros, persecución de políticos y sindicalistas, condenas de prisión para piquetes de huelga (nos queda muy cerca el caso de Carlos y Carmen), etc. Como le digo, este tipo de medidas restrictivas de derechos no son exclusivas de nuestro tiempo. No debe extrañarnos, por ejemplo, que la anterior Ley de Seguridad Ciudadana fuese aprobada justo a continuación de importantes huelgas generales y protestas que paralizaron todo el país a finales de los años ochenta.

    Periódicamente, como si de un péndulo se tratase, vivimos este tipo de etapas en que los telediarios se llenan de noticias de sucesos y la política se despoja de todo propósito constructivo y se centra en dar respuestas cortoplacistas, incluso pasando por encima de los derechos y libertades que disfrutamos. Como bien sabe, estas libertades se han conquistado tras años, décadas o siglos de lucha contra el poder. La libertad de expresión, la libertad ideológica o la libertad sindical le han costado la vida y la libertad a muchas personas que no dudaron en plantarle cara a los poderosos (a nivel político o económico), para que nosotros podamos disfrutarlas con una mayor o menor amplitud en nuestros días. Estos derechos son una joya que hemos heredado y que tenemos el deber de custodiar, proteger, defender e, incluso, ampliar –si fuese posible- para que las futuras generaciones no se encuentren (como parece que va a ser) con un mundo peor que el que recibieron sus padres y madres.

    Estos derechos y libertades son patrimonio de toda la humanidad, y se sustentan en la reclamación constante de los mismos: su fuerza radica precisamente en que seguimos creyendo en ellos, valorándolos y reivindicándolos.

    Este es el caso también del derecho a no ser privado de libertad más que por los motivos previstos en la Ley, durante el tiempo estrictamente necesario y a ser tratado dignamente durante dicha privación de libertad. Además, y así se incorporó en nuestro texto constitucional, las penas privativas de libertad estarán orientadas hacia la reeducación y reinserción social.

    Desde muy temprano, nuestro Legislador rechazó la cadena perpetua que, en cambio, sí se aplica (sin grandes resultados, por cierto) en otros países de nuestro entorno. En nuestro país se asumió que el origen de la delincuencia no se encuentra tan sólo en una actuación individual sino en un auténtico fallo de toda la Sociedad que no había conseguido que esa persona (“el delincuente”) prefiriese actuar conforme a la Ley y no contra ella. Ese es uno de los motivos que han hecho que hasta los legisladores más duros hayan rechazado la cadena perpetua: sabían que los delitos tenían muchas causas más allá de la mera libertad de las personas, tales como los problemas educativos, sociales, económicos… Para comprobar esto basta con realizar una visita a un centro penitenciario y comprobar qué porcentaje de los internos saben leer y escribir.

    En este contexto, y tras la última crisis económica, emergen numerosos movimientos políticos y populares, de carácter netamente reivindicativo de derechos, tales como el 15M o Stop Desahucios. Desbordado por las nuevas e imaginativas formas de protesta, el Gobierno del Partido Popular aprueba una batería de reformas restrictivas de derechos que culminan con la “prisión permanente revisable”, que no es más que una cadena perpetua encubierta. Esa medida es apoyada casi exclusivamente por el PP, lo que permite vislumbrar una cercana derogación. En esa circunstancia, y aprovechando terribles acontecimientos (muertes de algunas adolescentes…), el Partido de la Corrupción trata de reivindicar la legitimidad de su normativa y lleva a varios municipios, como el de Granada, una moción para apuntalar esa medida.

    En el Ayuntamiento de Granada, el PP, promotor de esa medida, vota a favor. El PSOE, auténtico cómplice del PP en los recortes y en la corrupción, pero con algo de conciencia, vota en contra. IU, a través de su único concejal, también vota en contra. Los otros dos concejales de Vamos Granada, votan en contra. Y se abstienen tanto Ciudadanos, partido muleta del bipartidismo turnista, como –sorprendentemente, no me cansaré de decirlo- usted.

    Su argumento es que el Ayuntamiento de Granada no tiene competencia en la materia. Estamos de acuerdo. ¿Justifica esto su abstención? Tengo auténtica curiosidad por saber si también se habría abstenido si la moción pidiera la recuperación de la pena de muerte, la expulsión de inmigrantes, la eliminación del matrimonio homosexual o de la Ley de Violencia de Género.

    Utilizo estos ejemplos no casualmente porque el siguiente motivo que usted da es que hay gente muy preocupada por la comisión de determinados delitos y sus consecuencias punitivas. Le podría citar numerosas propuestas que se han elaborado desde determinados sectores de la sociedad solicitando (“preocupados”) la pena capital, medidas xenófobas, homófobas o, incluso, frente a la normativa que lucha contra el maltrato.

    Como es obvio, todo asunto puede convertirse en discutible y toda postura puede defenderse. Se puede defender dialécticamente una medida absolutamente discriminatoria, para lo que sólo hacen falta palabras, demagogia y pocos escrúpulos. Además, con los medios de comunicación en muchos casos al servicio de determinados intereses, no será raro que dichas posturas atentatorias contra derechos humanos puedan incluso parecer mayoritarias. La cuestión es qué papel tomamos ante ese debate: defendemos los derechos humanos, los atacamos o nos ponemos de lado ante el debate.

    Cuando una persona con una mínima cultura democrática se encuentra frente a esta disyuntiva, debe saber que adoptar una posición tibia o equidistante en materia de derechos humanos equivale a ponerse en contra. En esta materia, no valen las medias tintas: o se está a favor o se está en contra. ¿Realmente podemos imaginarnos a alguien diciendo que no quiere posicionarse sobre una ley que sancione la homosexualidad (por ejemplo) porque hay “un debate social que preocupa a la población”? Sí, claro que podemos imaginarlo, por desgracia, ya que nos basta con pensar sobre lo ocurrido en el último pleno municipal.

    Lo realmente terrible es que usted haya calcado el discurso del presidente del Gobierno que, hace menos de una semana, afirmó (preguntado sobre la desigualdad salarial entre hombres y mujeres) que no era una materia de su competencia, añadiendo: “no nos metamos ahora en eso”.

    La experiencia nos permite hoy afirmar con rotundidad que los recortes en estos derechos sólo benefician “a los de arriba”, ya que son los que generalmente gozan de una situación de excepción que no les abocará a echarse a la calle a tener que ejercitar su derecho a manifestarse, a criticar al poder públicamente o a ser detenidos injustamente. Quizás usted debería plantearse muy seriamente dónde se sitúa para que este debate no le preocupe y pueda permitirse ponerse de lado.

    Sin otro particular, le ruego que reconsidere su postura.

    Por Antonio Folgoso Olmo




  • Espacio-tiempo militarizado y lucha de clases. Donostia como ejemplo
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    24/01/2018

    Tabla de contenidos

    1. Propiedad privada del espacio-tiempo y poder del capital
    2. Explotación, violencias, insurrecciones y represiones
    3. Comuna de Donostia: lucha nacional de clase en la ciudad
    4. Financiarizacion del capital e industria turística
    5. Turistificación e inertebración nacional vasca
    6. Capitalismo militarizado y propiedad comunal de la ciudad
    Notice this: Texto que forma parte de las reflexiones y debates surgidos en 2015 a raíz de la Capitalidad Cultural Europea en 2016.
    «En cuanto forma de capital, la ciudad-mercancía es lugar de especulación inmobiliaria: la tierra como capital ficticio […] El derecho a la ciudad surge como necesidad radical de un espacio en función de la forma natural, como un movimiento contra la alienación del espacio urbano; tiene carácter directamente anticapitalista, pues sus reivindicaciones implican romper con la lógica de la ciudad-mercancía.»
    George I. García Quesada:La ciudad entre mercancía y derechoLa ciudad entre mercancía y derecho

    Propiedad privada del espacio-tiempo y poder del capital

    1. El desarrollo de la vida orgánica y la antropogenia han sido inseparables de las condiciones naturales, geográficas, espaciales. La razón no es otra que la objetividad de la ley del ahorro de energía o del mínimo esfuerzo, después de la ley de la productividad del trabajo y por último y en la actualidad capitalista, de la ley del valor. Existe una continuidad interna entre ellas basada en última instancia en el problema del gasto de la energía, la materia y el tiempo como recursos finitos en un espacio cerrado. El problema irresoluble surge cuando la ley del valor atenta directamente contra la ley del mínimo esfuerzo y de la productividad, supeditándolas a los intereses irracionales del capitalismo. Esto es lo que sucede en Euskal Herria, y en concreto lo que la burguesía está haciendo con Donostialdea, o sea la zona de pueblos que circunvalan la capital y dependen de ella en todos los sentidos.
    2. La ley del valor exige para su optimización la mayor rapidez de flujo posible por los canales en los que circula, desde la producción hasta la realización del beneficio. El capitalismo se caracteriza por su necesidad férrea de ampliar e intensificar lo más posible la explotación de la fuerza de trabajo para multiplicar el beneficio, por revolucionar las fuerzas productivas haciendo de la ciencia parte del capital constante, por crear nuevas ramas económicas que suplantes a las obsoletas, por reducir las distancias y los tiempos ya que el capitalismo es la economía del tiempo en cuanto peligro para la valoración. Esto exige crear vías rápidas y seguras para que el transporte de mercancías requiera el menor tiempo posible, para que fluya el valor: el capital no solo transforma y destruye la naturaleza sino que sobre todo la crea en cuanto mercancía que debe transustanciarse en beneficio.
    3. Los canales de transporte adquieren por eso decisiva importancia económica, social, política, militar, etc., lo que obliga a destruir la naturaleza: son necesidades y problemas estratégicos crecientes desde que la ley del valor apareció embrionariamente hace alrededor de 6000 años, y decisivos desde que el capitalismo es el modo de producción dominante. Dado que el valor está unido a la lucha de clases entre el capital y el trabajo, ocurre que la geografía social es el producto de esta dialéctica de lucha de contrarios, en la que el Estado juega un papel central. Por tanto, la historia y el futuro de Donostia y de Euskal Herria depende de la lucha de clases.
    4. Centrándonos solo en el presente inmediato, las exigencias de fracciones del capital mundial en lo que toca a la reducción del tiempo-espacio, así como la exigencia ciega de contener la caída tendencial de la tasa medio de ganancia, hace que la clase dominante en Europa se encuentre en la encrucijada de tener que lidiar con el problema de resolver el punto de choque de, al menos, tres grandes ejes que vehiculan flujos de valor y que responden a contradicciones interimperialistas: el que está formándose con el nombre de «nueva ruta de la seda», desde el Pacífico hasta Irán y Siria por ahora, con sus ramales; el que potencia Euroalemania hacia el centro de Europa y Rusia con un ramal al norte de África para garantizar el saqueo de este continente; y el que va de Estados Unidos a países fieles del Este europeo pasando por Gran Bretaña.
    5. Estos ejes y sus ramales conectan, como se ve, fracciones burguesas que intereses similares en los Estados, agudizando diferencias que pueden llegar a ser oposiciones pero nunca contradicciones, y menos aún antagónicas. No olvidemos que lo determinante es la lógica capitalista que los conecta objetivamente en el fondo: pueden tener diferencias más o menos destacadas por siempre termina imponiéndose la objetividad del capital: Syriza, Podemos, etc., son un ejemplo de estas diferencias superficiales en su expresión política de reformismo tibio, lo mismo que sucede entre partidos de derecha y extrema derecha por el otro lado. Las discusiones socioeconómicas entre fracciones burguesas europeas, el peso creciente de los lobbys y grupos de presión, el poder absoluto del BCE… indican cómo en la mayoría inmensa de los casos es la gran burguesía la que se impone, y cómo siempre salen perdiendo los pueblos trabajadores, sobre todo los que padecemos opresión nacional.
    6. La mundialización de la ley del valor, históricamente efectiva desde el siglo XVII y política y culturalmente dominante desde comienzos del siglo XVIII genera ahora contradicciones más agudas que nunca antes. La remilitarización de la Unión Europea y de los Estados que nos oprimen como pueblo –Macron va a reinstaurar el servicio militar obligatorio y el Estado español va a aumentar en un 80% sus gastos oficiales en armamento, al margen de otros aumentos silenciados–. Recordemos que el capital salió de la depresión de 1873 con la guerra mundial de 1914–1918, y de la depresión de 1929 con la guerra de 1939–1945, según la cronología occidental. Recordemos que la crisis –no confundir depresión con crisis– de 1968–1973 provocó la respuesta neoliberal del imperialismo, y que fue en 1983 la reina Isabel II de Inglaterra estuvo a punto de leer un comunicado oficial sobre el estallido de la guerra con la URSS.
    7. La depresión de 2007 aún se mantiene y, repitiendo las lecciones del pasado, el rearme del imperialismo es salvaje: Gran Bretaña ha llamado a nuevas levas de soldados, lo mismo que Alemania, y Suecia traslada tropas a la frontera con Rusia siguiendo la estrategia de la OTAN de militarizar esa frontera que recorre Europa del norte al Mediterráneo y al Mar Negro. Estados Unidos se ha lanzado a una irracional carrera armamentista con un gasto oficial de 639.000 millones de dólares estadounidenses para 2018, con la ayuda del renacido nacionalismo expansionista japonés. El cerco a Irán, Rusia y China Popular por parte del imperialismo se está endureciendo día a día en lo que ya es una soga al cuello de estas potencias que el imperialismo intentará cerrar aprovechando el deshielo del Océano Polar Ártico. Todo esto está logrando que la cotización media en las Bolsas mundiales de la industria militar haya subido un 27%, repitiendo los pasos de las dos depresiones y de las grandes crisis anteriores.

    Explotación, violencias, insurrecciones y represiones

    1. La dictadura del capital crea su propia naturaleza como mercancía con sus vías de transporte para acelerar los flujos de valor. La militarización es una fuerza innegable en ese proceso: las calzadas romanas lo demuestran, pero bajo el capital lo prioritario de las vías no son los ejércitos en sí sino éstos en cuanto parte de la reproducción ampliada, o sea, las vías como los canales que facilitan que la violencia se desarrolle como lo que es, como potencia económica. O sea, los canales por los que la violencia global del capital golpea en todos los aspectos al trabajo para maximizar el beneficio: los flujos de la violencia inherente a la ley del valor inciden directamente en la lucha de clases y son a su vez incididos por esta porque forman una unidad en autonomía relativa de cada parte.
    2. No solo la violencia física en sus múltiples expresiones sino que también la psicológica, afectiva, cultural, simbólica, sexual, informativa… circulan por los canales, y éstos mismos son diseñados en función de esas violencias, no solo para que se muevan más rápidamente sino sobre todo para que formen una red que materialice la omnipotencia, omnipresencia y pluridimensionalidad del capital y de sus reproducción ampliada en lo objetivo y en lo subjetivo. Las contradicciones del sistema, entre las que destaca la ley de la caída tendencia del beneficio, le obligan a crear ramas mediante las que aumentar la ganancia media y la alienación de masas como las industrias culturales, sexuales, afectivas, turísticas, deportivas, etc., legales e ilegales.
    3. La naturaleza, la geografía, la planificación urbana… todo queda subsumido en la lógica del beneficio. Sobre todo si son naciones pequeñas como la vasca, desaparece la separación entre campo y ciudad porque se acorta el espacio-tiempo y el turismo, el deporte, la industria cultural, los servicios, la industria del sexo, el narcocapitalismo, el ecologismo reformista y la sutil trampa burguesa de la llamada economía social y solidaria, etcétera, tienen el mercado integrado a sus pies. La aparentemente inagotable multidiversidad de oferta que tiene el mercado integrado hace que, formalmente, desaparezca la lucha de clases, la lógica de la explotación nacional y de la mujer trabajadora surgiendo el reino eterno del ciudadano individualizado o en todo caso del reformismo de toda la vida.
    4. La superficie impide ver el fondo y la democracia ciudadana legitima la violencia del capital. Pero la imagen de normalidad empieza a resquebrajarse cuando las resistencias aisladas en un barrio, escuela, taller, comuna, hospital, mercado, casa ocupada, biblioteca, fábrica, espacio liberado, domicilio. transporte, gaztetxe, paseo o plaza pública, son síntomas de malestar que dificultan la rapidez de los flujos de valor y de realización del beneficio. Si las resistencias aisladas se coordinan y crecen, si se dotan de una estrategia que englobe a las múltiples tácticas de lucha y sus objetivos específicos, según se asciende a la conciencia política revolucionaria, el espacio-tiempo y la ciudad demuestran abiertamente, sin ideologías mixtificadoras, que son un campo de guerra social, más aún en un pueblo oprimido nacionalmente.
    5. Una de las causas más frecuentes que motivan la reaparición de las protestas del pueblo son los problemas relacionados con el espacio-tiempo: las huelgas de 1951 en Iruña y Barcelona contra el aumento del precio de transporte. Es la imposición tramposa o descarada de la geografía capitalista que destroza barriadas populares con sus formas de vida colectiva e individual. Además de asociaciones de vecinos con su accionar, se suman otros colectivos de modo que del malestar cuantitativo se salta al proyecto cualitativo: la lucha contra la autovía Irurtzun-Andoain en Euskal Herria, contra Renfe en Murcia, contra el Metro en Donostia y una lista casi inacabable en la que también incluimos las movilizaciones contra la ubicación de cuarteles y comisarías, contra fábricas contaminantes, contra grandes centros comerciales que arruinan las pequeñas tiendas familiares, contra el ruido y el tráfico, por la instalación de centro educativos, culturales, sanitarios…
    6. Sabedora desde al menos el siglo XIV en las rebeliones populares en las ciudades del norte de Italia que el espacio-tiempo es un activo más en la guerra social, la violencia burguesa fue mejorando sus estrategias: por ejemplo separar los centros de tortura para que el pueblo no oyera los escalofriante gritos de las víctimas. En el siglo XVI el urbanismo y la arquitectura militar iban unidos. Con la revolución industrial de finales del siglo XVIII y el surgimiento de las violencias defensivas del pueblo trabajador, la burguesía sintió la urgencia de destruir el espacio medieval y crear otro abierto a su poder en todos los sentidos. Un modelo básico de espacio-tiempo muy apto para la rapidez de movimientos, el ahorro de energía y tiempo y la omnipresencia de la disciplina, lo encontró en la técnica estándar de los acuartelamientos militares romanos que, además, eran nudos de una red densa muy racionalmente planificada para ahorrar energía y tiempo bajo las presiones ciegas de la economía mercantil sustentada en el esclavismo.
    7. El paradigma del urbanismo militar oculto tras la opulenta estética democrático-burguesa lo tenemos en la transformación de París realizada por Haussmann en1853-1869 para permitir ametrallar a placer al pueblo insurrecto que no podía protegerse en las callejas medievales como en 1789, 1830 y 1848. El imperialismo francés sufrió la efectividad defensiva de las callejuelas precapitalistas en Argelia y Cochinchina. La rapidez de las balas de fusilería y artillería por las grandes avenidas rectilíneas es otra forma de expresión de la rapidez de circulación de la mercancía y realización del beneficio. La Comuna de París de 1871 demostró que la inventiva popular tarde o temprano supera las barreras y represiones: tras 1871 la burguesía parisina adaptó sus sistemas de violencia para abortar otra posible Comuna. Pero París se sublevó contra los nazis y la burguesía colaboracionista en verano de 1944, volvería a hacerlo en mayo de 1968, y después ha sido escenario de grandes manifestaciones que podrían haber terminado en batalla defensivas contra la violencia del capital que no podemos analizar aquí.
    8. París no es la excepción, sino una de tantas experiencias que confirman las tesis de la izquierda revolucionaria entre finales del siglo XIX y 1905: ni las barricadas ni las insurrecciones han dejado de ser posibles, efectivas y necesarias debido a los cambios espacio-temporales introducidos por el capital. La socialdemocracia manipuló y censuró durante cuarenta años las ideas de Engels de 1895 sobre la valía incuestionable de esos métodos siempre que se adaptasen a las innovaciones casi permanentes que hace la burguesía en su sistema represivo dentro del espacio urbano. La oleada revolucionaria de 1917 lo confirmó de nuevo, y desde entonces y hasta ahora sigue siendo esencialmente válido el brillante texto La insurrección armada publicado por la Internacional Comunista en 1928.
    9. Si en algún sitio aparece crudamente la esencia de poder de la planificación espacio-temporal es en las invasiones colonialistas e imperialistas que sufren los pueblos: se les impone una geografía diseñada para el saqueo sistemático, para romper la unidad endógena prexistente, para aplastar con rapidez sus resistencias, para hacerlos dependientes del colonizador… Sus luchas aprovechan lo que queda de la geografía tradicional cercando la ciudad por el campo, pero también simultanean frecuentemente las guerrillas con las insurrecciones, etcétera. La expansión inhumana del capitalismo en estos pueblos ha creado conurbaciones explosivas en las que las resistencias inventan tácticas defensivas que, una vez adecuadas, sirven también para las ciudades empobrecidas de las sociedades imperialistas, o «del norte».
    10. La desestructuración social impuesta por el neoliberalismo ha generado como respuesta una ascendente reestructuración del trabajado globalmente explotable. La alienación, reformismo y desunión, recortes, despidos y violencias que derrotaron la oleada de luchas de 1968–1988 son superados gradualmente por las nuevas respuestas del trabajo o por la recuperación de las tradicionales. Revueltas de 2005 huelgas masivas como la de 2010 y otras posteriores en el Estado francés. Gran huelga de los servicios públicos británicos en 2011; huelga general europea de 2012, huelga general de 2014 en Italia, el 15-M de 2011 en el Estado español… son algunos ejemplos de lucha de clases en el actual espacio-tiempo del capital europeo, sin olvidarnos de Grecia y de las manifestaciones en Hamburgo de 2017, por citar un solo caso. La CEOE reconoce que la lucha obrera y popular crece en el estado español sobre todo desde verano de 2017, mientras que millones de mujeres trabajadoras salen a la calle a finales de enero de 2018 protestando contra las violencias que sufren.
    11. La respuesta burguesa es fulminante: A finales de 2004 Gran Bretaña aplicó un sofisticado método represivo que integraba las más modernas tecnociencias en esta problemática. La tensión social creciente en el Estado desde los motines de 2005 francés ha servido de excusa para instaurar una «sociedad de vigilancia generalizada». La Cumbre de Lisboa de 2010 ampliaba las atribuciones de control político-militar de la OTAN dentro de la Unión Europea. La Ley Mordaza española de 2015 es simultánea a la propuesta británica de restringir derechos de huelga y manifestación. La petición alemana de 2017 de crear un archivo policial único sobre la izquierda revolucionaria antecede en muy poco al proyecto griego de reducir los derechos sindicales.
    12. A la vez, Trump hace apología de la tortura y Canadá acepta las declaraciones arrancadas con este tormento inhumano. Se aprieta el cerco con la libertad en internet, y el estado español aplica el artículo 155 contra Catalunya. La derecha mundial se organiza y contraataca para acabar con las conquistas de la mujer trabajadora reduciendo drásticamente los fondos públicos que le ayudan, suavizando mediáticamente el terrorismo machista, incrementando la explotación global de la mujer. La sexualización del marketing, de la cultura, de la política, de la vida cotidiana en suma busca crear nuevas cadenas de dominación y aumentar la tasa media de beneficio.

    Comuna de Donostia: lucha nacional de clase en la ciudad

    1. El espacio-tiempo capitalista, supeditado al desarrollo irracional de la ley del valor, destruye el espacio-tiempo medieval excepto aquellas partes subsumibles en su lógica del beneficio rápido sin reparar en sus efectos destructivos. En la medida en que el espacio-tiempo medieval seguía aún hablando en euskara, a pesar de su retroceso, su suplantación por el espacio-tiempo del protocapitalismo significaba el retroceso de la lengua vasca. Para el siglo XII la producción y exportación de mineral de hierro creaba la nueva geografía vasca. Donostia fue fundada por el Estado de Nafarroa a finales del siglo XII como salida a la mar para impulsar el comercio, pero a los muy pocos años la incipiente burguesía donostiarra pactó su unión con los invasores castellanos y su ruptura con el Estado de Nafarroa imponiendo definitivamente la lógica mercantil sobre cualquier posible seña de identidad lingüístico-cultural y etno-nacional tardomedieval.
    2. En el siglo XVI esta burguesía fue vital en la liquidación de la independencia navarra. Desde entonces y hasta ahora, la burguesía donostiarra ha sido fiel como clase al Estado español, excepto breves momentos de coqueteo con la revolución burguesa francesa, en los que un sector pensó en asociarse de alguna forma a nuevo poder porque le era económicamente mucho más rentable. La industria del hierro aceleró el retroceso de la lengua vasca porque el español y el francés eran más rentables al capital comercial no solo en la producción económica sino también en su dominación político-cultural interna y en sus relaciones exteriores.
    3. No podemos resumir aquí la historia de sus sucesivas inserciones de Euskal Herria y Donostia en los flujos de producción y circulación de valor porque tendríamos que analizar las transformaciones globales de varios siglos y las correspondientes acciones de los Estados ocupantes durante las tres primeras reordenaciones europeas anteriores a la actual y cuarta, la de Maastrich de 1992. Sí debemos decir que la imposición de la lengua francesa y española así como el retroceso y desaparición de la lengua vasca guarda, dicho a grandes rasgos, estrecha relación con las evoluciones de la opresión nacional al son de esas reordenaciones.
    4. Las reordenaciones legalizan la concentración y centralización de capitales mediante salvajes guerras que terminan en victorias políticas de unos Estados hegemónicos sobre otros vencidos –Tratado de Westfalia de 1648, Congreso de Viena de 1815 y Pactos de Yalta-Postdam de 1945–, abriendo fases socioeconómicas que generan nuevas contradicciones. En las tres reordenaciones Donostialdea fue un centro comercial pero sobre todo fue una zona militar importante en el sistema español, lo que facilitó el surgimiento del turismo por el trasiego de oficiales y sus familias, por la extensión de la fama de la ciudad y de su entorno, por la creación de una infraestructura adecuada. Tengamos en cuenta que turismo y control político-militar y cultural del territorio siempre han ido unidos.
    5. Sobre esta base, la burguesía comercial empezó a especializarse en el turismo en la segunda mitad del siglo XIX para compensar el auge de Bilbo. El aumento del turismo cada vez más selecto impuso cambios en la economía de Donostialdea. Por ejemplo, se hundió la producción de vino local por las importaciones de vinos de mejor calidad, sobre todo desde que a comienzos del siglo XX se generalizó el turismo de alto consumo. El euskara fue quedando reducido a la lengua de las limpiadoras de hoteles… Para entonces, la industria turística absorbía cada vez más capitales excedentarios e improductivos, mostrando la corrección de la ley de perecuación que dice que los capitales abandonar las ramas menos rentables pare invertir en las más rentables.
    6. Donostialdea tenía industrias de varias clases, pesca, agricultura, etc., y por eso gozaba de una excelente lucha de clases con una conciencia nacional en ascenso, como se demostró sobre todo durante la Comuna antifascista del 18 de julio al 13 de septiembre de 1936. La invasión militar extranjera fue a la vez lucha de clases en tierra vasca. El pueblo trabajador tomó el poder en varios ayuntamientos, se organizó en pueblo en armas, y centralizó su puesto de mando en Donostia. Se tomó al asalto el cuartel de Loiola y se derrotó al fascismo en una feroz batalla urbana. Surgieron consejos y comités de fábrica, se recuperaron locales, se requisaron coches y camiones, se planificó la producción de armas, se racionaron los alimentos, se socializó la sanidad, se crearon cupones de pago, se organizó la defensa de un amplio territorio sin apenas armas y municiones, se aplicó la justicia revolucionaria… pero se cometieron los mismos errores de la Comuna de París 65 años antes: no se recuperó el capital depositado en los bancos, sobre todo en el Guipuzcoano, y no se actuó con la suficiente radicalidad revolucionaria.
    7. La represión franquista fue implacable. La memoria de la Comuna fue barrida en la historiografía oficial y en la versión nacionalista burguesa interesada en negar tanto su existencia como la realidad de la lucha de clases entre vascas y vascos. La burguesía como clase impulsó la invasión y si tuvo la mala suerte de quedarse en territorio controlado por el Gobierno Vasco actuó como espía y saboteadora al servicio de Franco, pero sectores de la mediana y pequeña burguesía nacionalista se dividieron entre los pocos que resistieron hasta el final y la mayoría que esperaba cualquier oportunidad para negociar la rendición.
    8. Exceptuando heroicidades individuales, generalmente de la pequeña burguesía, la clase como tal se mantuvo pasiva o fiel a la dictadura por los beneficios que suponía para Donostia. Mientras iba al alza la tendencia de la lucha obrera y popular, la industria turística siguió creciendo en su gama alta y media. Para la dictadura y para la burguesía era importante dar una imagen de ciudad atrayente, pacífica e incluso «abierta a Europa» por su cercanía a la frontera con el Estado francés. Las cada vez más duras luchas obreras y populares y su síntesis en la lucha de liberación suponían un peligro para esa alianza de clase.
    9. Desde finales de los años 60 se había multiplicado la represión con los Consejos de Guerra de Burgos, estados de excepción, etc., y a principios de los años 70 la droga ilegal comenzó a inundar la ciudad como arma de exterminio psicofísico de la juventud vasca. Pero las movilizaciones aumentaron en la clandestinidad y en los espacios semipúblicos surgieron gaueskolas, ikastolas, movimientos culturales, sociales, deportivos, sindicatos…, el pueblo trabajador se autoorganizaba al margen de las instituciones de la dictadura.
    10. De ahí surgiría tras muchos debates y rupturas lo que sería la izquierda abertzale que se implantaría con fuerza en el pueblo trabajador donostiarra: el 20,09% de votos en las primeras elecciones municipales en 1979, la segunda fuerza de la ciudad. Desde ese momento la historia política de la ciudad está condicionada por la obsesión de la burguesía y del reformismo, con la permanente intervención rectora del Estado español, por reducir lo más posible la implantación popular de la izquierda abertzale.

    Financiarizacion del capital e industria turística

    1. La segunda mitad de la década de 1980 fue testigo de dos grandes cambios que determinaron el auge actual de la industria del turismo en el capitalismo desarrollado y en Donostialdea: uno, y el menos importante a la larga, fue la política de desertización industrial y deslocalización que en Euskal Herria impuso el Estado español con la ayuda de las burguesías locales, lo que abrió espacios a otras industrias y negocios; y el decisivo y segundo fue la liberalización de capitales impuesta primero por Estados Unidos y Gran Bretaña lo que facilitó que la industria turística recibiera más capitales excedentarios procedentes de las industrias abandonadas por su baja rentabilidad.
    2. A estas nuevas condiciones estructurales al sistema capitalista se le sumaron al menos otras cuatro «nuevas»: una, la implosión de la URSS y a los pocos años la inundación de turistas multimillonarios procedentes de la muy corrupta nueva burguesía del Este; dos, la intensificación del capitalismo corrupto inseparable del auge incontrolable del capital ficticio y de la especulación de alto riesgo; tres, el auge de la industria cultural alienadora que tiene en la industria del deporte uno de sus pilares. Y cuatro, el poder del capitalismo mafioso, narcocapitalismo, etc., que generaba ingentes masas de dinero en papel que debía ser «limpiado» para integrarlo en el proceso legal de valoración ampliada del capital. La industria turística es inseparable de estos nuevos mercados que sustituyen a los ya improductivos. Un ejemplo, en la medición del PIB español se contabilizan los «beneficios» de la prostitución, un componente clásico de la industria turística.
    3. Tales cambios explican que según datos de comienzos de 2017 el turismo es una rama económica en imparable crecimiento: si en 1995 hubo en el mundo un total 525 millones de turistas, en 2016 han sido 1235 millones, y la tendencia sigue para arriba de entre el 3% y el 4%. Según estas fuentes y a la espera de completar el estudio mundial de 2016, se calcula que la industria supone ya alrededor del 10% del PIB mundial, el 7% del comercio mundial y el 30% de las exportaciones de servicios, y se calcula que 1 de cada 11 empleos depende de la industria turística. Otros estudios aseguran que en 2014 la industria turística suponía el 9,8% del PIB mundial mientras que la química el 8,6%, la agricultura el 8,5%, la educación el 8,4%, y la automovilística el 7%, y la banca el 5,9%.
    4. La burguesía del Estado español sabe que esta industria es una de sus muy pocas tablas de salvación que tiene para no ahogarse en el huracán de la crisis mundial que persiste a pesar de la ligera reactivación actual en muy pocos países. En 2017 el Estado español fue el segundo del mundo en el número de turistas, después del francés y por delante del norteamericano: 2017 es el quinto año de aumento sostenido, en gran parte por la baratura de precios gracias a la inhumana sobre explotación en esa industria –en 2017 el 97% de los contratos en hostelería han sido precarios–, por sus gangas en prostitución y drogadicción y por el contexto de caos e inseguridad en otras zonas turísticas provocado por las agresiones imperialistas.
    5. En 2015 el turismo aportaba 119.011 millones de euros, el equivalente al 11,1% del PIB, con 2,49 millones de puestos de trabajo, el 13% del total. Estimaciones empresariales sostienen que en 2016 la aportación al PIB fue del 11,2% con un ingreso de 125.000 millones y que en 2017 ha llegado al 11,5% del PIB con un aumento del 9% más de turistas que en 2016. Sin embargo, es un turismo pobre, que deja poco dinero por visitante. La burguesía lo sabe e intenta mejorar la oferta en calidad: el presidente autonómico de Galiza dijo que la juventud debía aprender inglés para ser mejores camareros. Lo tiene difícil porque la media estatal de comprensión de lectura está por debajo de la media de 24 países de la OCDE estudiados: 528 puntos frente a 540.
    6. El impulso al turismo busca compensar en parte el desplome de la industria en general, incluida la construcción, etc., que en 2007 significaba el 29,40% del PIB y en 2015 el 23,63%, según qué métodos se utilicen. Pese a la recuperación de los últimos tiempos, la industria manufacturera no llegaba al 13% del PIB en 2016. Comparemos: la industria turística el 11,5% y la manufacturera menos del 13% en 2016. La dependencia creciente del capitalismo español hacia el exterior se confirma en el retroceso de dos puestos en la competitividad mundial, cayendo al 34 en una lista de 138 países; también en que el capital extranjero posee ya en 43,1% de las acciones españolas, y con respecto a la cada vez más decisiva industria del turismo en que la inversión exterior en ella ha llegado en 2017 al 60% del total.
    7. La periferización del capitalismo estatal, su creciente dependencia del exterior, va unida al aumento del peso del turismo y a la debilidad de la manufactura, además de a otros factores que deben ser comprendidos estudiando cómo la cuarta reordenación del capitalismo europeo oficializada en Maastricht en 1992 impone restricciones que endurecen los ya aceptados por la burguesía estatal a comienzos de los ’80 para ser aceptada en Europa. La Europa de las tres velocidades –Alemania, Benelux, Estado francés, norte de Italia, etc.; este de Europa; y la periferia del sur–, impone a esta última área unas tareas muy precisas, siendo el turismo una de ellas.

    Turistificación e inertebración nacional vasca

    1. La burguesía de Hegoalde en general y la donostiarra en particular están dentro de este agujero negro estatal aunque con algunas diferencias. Efectivamente, en abril de 2016 según el Círculo de Empresarios, el sector industrial representaba el 24,4% del PIB de la CAV mientras que el de Madrid era el 9,7% y el del Estado español 15,5%. Según la contabilidad del PIB del Gobierno Foral de Nafarroa, en 2017 el sector industrial aportaba el 31,68% del PIB navarro, 14 punto por arriba del Estatal que era del 17% y 12 puntos por arriba del 19,1% europeo. Estas diferencias tan notables entre el capitalismo vasco y la media estatal corresponden a la especificidad vasca de la dialéctica entre la producción de valor y la lucha de clases en un marco de opresión nacional, tema que no podemos desarrollar ahora.
    2. Sin embargo y también por estas mismas razones la burguesía vasca es parte sustantiva del capitalismo español. Esto mismo, más la presión objetiva de las exigencias impuestas por la Unión Europea arriba vistas, y la férrea lógica del capitalismo mundial, hace que la burguesía vasca se lance también a potenciar la industria turística para incentivar la industria en general: quiere subir de ese 24,4% industrial del PIB al 25% en el 2020. Por ejemplo el gobiernillo vascongado ha elaborado un ambicioso plan turístico para subir su aportación al PIB del actual 10,56%, con la explotación de 96.500 trabajadoras y trabajadores, nada menos que al 12% en 2020.
    3. Se trata de un muy duro plan de incentivación entregado al capital privado ya que de los 2457 millones de euros estimados por ahora solo 357 serán públicos dejando 2100 a la burguesía. Recordemos lo arriba dicho de la sobreexplotación de la fuerza de trabajo en la industria turística en general: una de sus ramas más feroces es la de la hostelería. Pues bien, la hostelería supone el 3,17% del PIB de la CAV con la explotación directa de 2300 trabajadoras y trabajadores.
    4. Ha sido necesario resumir estas tendencias para comprender la opción estratégica que el capital está designando para Donostia y Gipuzkoa. Según datos de verano de 2017, el turismo supone el 12,5% del PIB de la ciudad, la industria de la salud el 12% y el comercio y la educación el 11% respectivamente. En la actualidad uno de cada tres puestos de trabajo depende del turismo. En 2016 la hostelería aumentó un 5,2% con respecto a 2015 entre otras cosas gracias a que ese año fue el de la Capitalidad Europea de la Cultura. Donostia aparecía en 2015 además como el centro motor del herrialde de la CAV en el que el turismo tiene más peso con un 7,4%, seguido por el 5,2% de Bizkaia y el 5,1% de Araba.
    5. Esta hegemonía guipuzcoana en lo turístico hace surgir diferencias competitivas entre las burguesías de cada herrialde para no quedarse rezagadas en la carrera por la superioridad en una rama industrial muy importante, lo que les lleva a presionar a sus respectivos aliados económicos y políticos en la CAV pero sobre todo en el Estado español, en el gobierno central, etc. Por ejemplo, la burguesía donostiarra obtuvo un gran triunfo en 2016 con la Capitalidad Cultural euroimperialista, pero en 2017 la vizcaína ha respondido con un sofisticado plan turístico destinado a desplazar a Gipuzkoa, pero la respuesta donostiarra es ser sede en mayo de 2018 de la reunión de la Organización Mundial del Turismo. En el fondo, parte de las diferencias internas en los partidos de orden vienen de estas disputas económicas entre fracciones del capital.
    6. Ahora bien, como enclave fronterizo histórico, Gipuzkoa y Donostia pueden ser uno de los puntos centrales del proyecto autonómico y regionalista que proponen sectores de la burguesía en Ipar y Hego Euskal Herria: uno de los nudos fundamentales de conexión del eje de Galiza a Catalunya con el eje de Madrid a París, insertos a su vez en ejes más amplios oeste-este y sur-norte. Vemos así la importancia económica y política que adquieren las vías de comunicación y transporte para la aceleración de los flujos de valor a su paso por lo que llevan años definiendo como región transfronteriza según una visión de la Unión Europea anterior a la crisis de 2007, que ha obligado a sucesivas reflexiones y adecuaciones como la de 2014 y la muy reciente de septiembre de 2017, por citar algunas.
    7. La importancia del Estado español aparece aquí manifiestamente además de por la recentralización que lleva imponiendo desde hace tiempo, también por su papel de juez y parte, de árbitro y de jugador en la planificación de los ejes que canalizan los flujos de valor creando vías espacio-temporales más adecuadas a la necesidad del capital estatal. Pero también se ve la importancia del Estado francés porque sus decisiones facilitan o no los proyectos españoles para acelerar el flujo de valor con el norte europeo. Por ejemplo, el Tren de Alta Velocidad o TAV español tiene el cuello de botella de la red francesa que desde Hendaia hasta Burdeos va a paso de burro. Para Francia Euskal Herria tiene menos importancia económica que Andalucía para España y similar a Extremadura, lo que explica sus continuas posposiciones para construir el TGV.
    8. La burguesía de la parte vasca bajo control español sabe que los intereses del capital francés miran al norte y no al sur, pero insiste en construir el TAV por tres razones: abrir negocios que generen beneficios inmediatos al margen de su viabilidad posterior; crear infraestructura para la circulación de mercancías y de turistas aunque no se terminen del todo; y hacer propaganda ideológica y política a su favor hinchando el globo de «construir país» dentro de lo permitido por el Estado ocupante. Lo fundamental siempre es «mover el dinero» porque el capital inmovilizado es una ruina, y a la vez extraer ganancia política de ese movimiento de dinero mediante la manipulación propagandística. Otro ejemplo lo tenemos en el irracional Metro de Donostia, que repite a escala reducida las tres características del TAV.
    9. El TAV sus ramales con el superpuerto de Bilbo, su aptitud para llevar o no llevar mercancías, su conexión con Irunea, etc., es otro ejemplo más –otro es el de la LOMCE por su impacto a medio plazo en la economía e identidad nacional, etc.- de que la planificación estratégica depende de los intereses del nacionalismo español que tiene un poderoso instrumento social y político en las fuerzas españolistas en Hegoalde. Es España la que decide qué se hace y qué no se hace en las cuestiones decisivas en la trozo de Euskal Herria que ocupa. Fue España la que dio el visto bueno e impulsó que, por ejemplo, Donostia fuera elegida como sede de la Capitalidad Cultural en 2016. Otras fracciones locales del capital sintieron envida y celos por ese favor español a la burguesía donostiarra.
    10. Los sectores burgueses rechazan una vertebración autocentrada y endógena, nacional, de Euskal Herria: asumen la partición inicialmente impuesta por la Roma esclavista y luego reforzada por el feudalismo y el capitalismo. Aceptan el troceamiento impuesto durante siglos por París y Madrid con el apoyo de las clases dominantes vascas, discrepando solo en las porciones de la tarta que consigue cada una de ellas, en la importancia del poder local delegado que consigue. En lo sustantivo, en lo referente al poder de clase, su identidad y unión en incuestionable. Como también lo es derrotar definitivamente la conciencia nacional de clase del pueblo trabajador, empezando por el donostiarra porque ahora hablamos de él.

    Capitalismo militarizado y propiedad comunal de la ciudad

    1. Donostialdea está repleta de fuerzas represivas. En abril de 2017 la CAV tenía 7.640 ertzainas y el Gobierno Vasco negociaba con el estatal ampliarlos hasta 8000. Sumando todas las fuerzas policiales, la CAV sufría entonces la ratio más alta de la Unión Europea de policía por habitante: 6,9/100.000 frente a los 3,7 de Bélgica, 3,5 de Francia, 2,9 de Alemania… En Nafarroa no hay Ertzaintza pero en esas fechas sufría la presencia de 2.168 guardia civiles y policías españoles para 641.345 habitantes, y la CAV tenía 3.738 para una población de 2.168.254. O sea, y sin contar otras fuerzas, Hegoalde aguantaba 13.546 personas armadas especializadas en el control, vigilancia y represión de 2.809.599 personas, lo que corresponde a 207,41 personas por agente del orden.
    2. Otro informe oficial decía que en octubre 2017 había en la CAV 1.317 policías españoles, 1.481 militares y 2.369 guardia civiles, es decir, 5.167 agentes armados a las órdenes de Madrid, más los ertzainas indirectamente a sus órdenes, o sea, 12.807 para 2.168.254 habitantes, sin tener en cuenta la ligera variación habida en ocho meses. Quiere esto decir que en la CAV había en esa fecha había un defensor armado del orden capitalista por cada 169,30 personas. Hego Euskal Herria es un territorio militarizado al máximo. No nos extendemos en la cifra correspondiente a Donostialdea porque en caso de necesidad las fuerzas represivas pueden ser multiplicadas en muy poco tiempo con la llegada de otros contingentes próximos. Hay que decir que pocas ciudades del mundo tienen una proporción tan alta de perseguidxs, exiliadxs, detenidxs, torturadxs, encarceladxs y muertxs por las fuerzas armadas del capital como Donostia.
    3. La explotación nacional de clase y patriarcal que vertebra objetivamente al capitalismo vasco tiene su sostén decisivo y último –el terror armado que interviene cuando fallan los otros medios de orden– en la muy significativa militarización. Pero el capitalismo militarizado no lo es solo por la cantidad de las fuerzas armadas que lo sostienen sino también por el imprescindible papel que ha jugado la violencia española en la victoria político-militar del capitalismo en Hegoalde y en las derrotas militares del pueblo trabajador, y por la importancia de su industria de armas exportan bienes de destrucción por un valor de 800 millones de euros con una ganancia de sangre de 150 millones de euros.
    4. La burguesía en Hegoalde tiene lógicas diferencias y celos fraternales por ganarse la atención del Estado: hermanos peleando por los favores del padre. Acepta de muy buen grado la altísima densidad de fuerzas represivas porque sabe que su presencia intimidatoria, junto a otras leyes socioeconómicas y político-culturales, le garantiza lo fundamental: su propiedad privada de las fuerzas productivas. El último informe de Gobierno de la CAV sobre perspectivas económicas reconoce que en 2018 aumentarán las ganancias empresariales y a la vez empeorarán aún más las condiciones de vida y trabajo del pueblo al crecer el paro y el desempleo, y es indudable que por eso implora a España más fuerzas represivas.
    5. Este análisis marxista de las contradicciones nos permite comprender todavía más radicalmente el sentido y los objetivos de la Capitalidad Cultural donostiarra tal cual criticamos en Donostia, capital cultural de Europa de 23 de octubre de 2015, Durango y la culturilla donostiarra de 7 de diciembre de 2015, Cultura y rebelión. Crítica de la Capitalidad donostiarra de la cultura de 31 de mayo de 2016, La memoria, el tormento y la cárcel como cultura de 1de septiembre de 2016 y Gara y la guerra cultural de 9 de febrero de 2017. Resumiendo: tenía como principal objetivo reforzar la cultura de la sumisión en un herrialde especialmente combativo para facilitar el desarrollo de los planes estratégicos generales, que no solo los de la burguesía donostiarra.
    6. Pero solo lograron una fugaz victoria mientras el grueso de la izquierda abertzale bostezaba. Ahora es ilusionante para cualquier persona de bien ver la irascibilidad y enfado que carcome al poder por el fracaso de toda la alienación que bombardeó Donostia de finales de 2015 a comienzos de 2017: asistimos al reinicio de las movilizaciones de sectores juveniles, sociales, populares, sindicales y políticos contra la turistificación, contra el irracional Metro donostiarra, contra la barbaridad de la incineradora, contra el silenciamiento creciente de las decisiones municipales, contra los salarios de miseria, contra el terrorismo machista, por la amnistía y las libertades, por la cultura vasca, etcétera. O sea, por ir preparando otra futura Comuna donostiarra que no repita los errores de 1936.
    7. Pero estamos en el comienzo, estamos cuestionando solo la superficie de los problemas, porque su fondo no es otro que el de las formas que adquiere la propiedad capitalista en Donostia, y la inserción de las relaciones sociales de explotación funcionales a esas formas de propiedad privada en la lógica del beneficio a escala del Estado español y de la Unión Europea. Y es que, de nuevo las contradicciones objetivas del capitalismo agudizadas desde 2007 confirman las leyes de acumulación, concentración y centralización, perecuación, caída tendencial del beneficio y otras, que le fuerzan a crear nuevas áreas de explotación de la fuerza de trabajo.
    8. Por ejemplo y citando algunas ciudades conocidas, Berlín y Nueva York son escenarios de las mismas tensiones que existen en Barcelona, Madrid, Lisboa, Donostia, etc., sobre la política municipal de los alquileres privados de pisos turísticos, la aparición de empresas locales, estatales e internacionales y de fondos buitre, especializadas en traficar ilegalmente con los alquileres y la compra de viviendas e inmuebles para obtener ingentes beneficios desestructurando la vida popular. La gentrificación se está multiplicando con la industria turística, lo que agudiza la interrogante decisiva: ¿de quién es el suelo, del pueblo donostiarra autoorganizado en poder comunal, o del capital inmobiliario y turístico?
    9. Lo que está en juego en estas y otras problemáticas es el modelo urbanístico de una pequeña ciudad como Donostia en un pequeño herrialde como Gipuzkoa que es parte de una pequeña nación oprimidas por dos grandes Estados, lo cual es cierto, pero también y sobre todo que luchamos ya por otro modelo espacio-temporal adecuado para una nación trabajadora libre en un contexto europeo que avance al socialismo. Aquí nos vale el ejemplo de la victoria popular sobre la nuclearización de Euskal Herria, logrando que no funcionasen ninguna de las cuatro centrales nucleares inicialmente proyectadas: fue una lucha nacional e internacional a la vez.
    10. La mundialización de la ley del valor, ese proceso criminal que se quiere ocultar bajo lo que llaman mundialización del mercado, es lo que hace que todo lo relacionado con la lucha entre modelos espacio-temporales antagónicos en cualquier barriada, pueblo o nación por pequeña que sea, repercuta rápidamente en la lucha de clases entre el capital y el trabajo a escala mundial. El proyecto de hacer de Donostia y de Euskal Herria un nudo importante en la red de flujos de valor en el capitalismo europeo es a la vez condenar al pueblo trabajador a la explotación, opresión y dominación necesarias para acelerar lo máximo posible la acumulación ampliada de capital. Por esto es más necesario y urgente que nunca antes, elaborar una estrategia de liberación nacional en Donostia inserta en la lucha por el socialismo y el comunismo.
    Iñaki Gil de San Vicente Euskal Herria, 23 de enero de 2018



  • El asesinato de los abogados de Atocha y la “reforma pactada” del PCE
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    24/01/2018
    En la madrugada del 24 de enero de 1977 un grupo de pistoleros de la extrema derecha entraron al despacho de abogados laboralistas de las Comisiones Obreras situado en la calle Atocha de Madrid. Tres abogados, un estudiante y un representante sindical fueron asesinados. Un día antes, el 23 de enero, un estudiante había sido asesinado en una manifestación pro-amnistía en esta misma ciudad. El multitudinario entierro organizado por el todavía ilegal PCE, dejaría en evidencia dos cosas. En primer lugar, que Suárez no podía apostar a un proceso de reforma que no integrase al PCE, dada la importantísima capacidad de movilización del mismo. La contradicción que tenía el Régimen en este aspecto era el hecho de que el PCE era considerado como el enemigo principal por muchos sectores franquistas. Pero a la vez, el PCE en el conjunto del Estado y el PSUC en Catalunya también era consciente de ser la primera fuerza de la oposición antifranquista, con una importante organización militante en las calles y en capacidad de movilización; especialmente en el movimiento obrero. No obstante, el PCE se propuso contener y frenar la combatividad que se estaba desarrollando en las calles y en grandes sectores de la clase obrera, ante su objetivo de que el Gobierno aceptase integrarlo al Régimen y legalizarlo. Es así que este multitudinario entierro acabó en un acto público en el que Santiago Carrillo había demostrado una actitud pacífica y moderada muy firme en un momento en el que, dada la indignación que produjo el atentado, se podrían haber desbordado los objetivos de marcha silenciosa del partido. Así lo describe Carrillo en sus Memorias: “La manifestación de duelo fue impresionante. Habíamos dado instrucciones a nuestros camaradas de que desfilaran en silencio rehuyendo las provocaciones, pero que acudieran en masa. Así fue; las víctimas eran comunistas, muy conocidos por su desinteresada labor en defensa de los trabajadores. (…). Al día siguiente Ya decía en su editorial que el PCE había conquistado su legalización. Los comunistas confirmábamos con ese acto nuestra fuerza y, al mismo tiempo, nuestro sentido de la responsabilidad, con lo que hacíamos prácticamente inviable nuestra exclusión de la transición democrática” (Santiago Carrillo, Memorias, 2008). Y así fue, Carrillo llamó a no realizar ninguna acción de protesta, más allá de los funerales y marchas pacíficas. La prensa oficial daba cuenta de esto, “Los partidos políticos de la izquierda han dado muestras de una sensatez que hace pocos meses parecía imposible. Concretamente, esta mañana se ha restablecido la normalidad laboral en el cinturón industrial de Madrid”, (La Vanguardia española, 28 de enero de 1977). Lejos estuvieron las organizaciones sindicales de Comisiones Obreras en responder con la lucha obrera. Más bien todo lo contrario. En las declaraciones de los principales dirigentes en la prensa oficial en pos de la “integración al Gobierno”, decían: “Ninguna de las organizaciones sindicales que configuran la C.O.S. regateará esfuerzos en apoyar al Gobierno para alcanzar la democracia en los pueblos de España, y nos esforzaremos al máximo para evitar la argentinización aquí. Queremos vivir en paz, democracia y justicia”. Con estas palabras, el líder de Comisiones Obreras, Marcelino Camacho, resumía los propósitos de la UGT, USO y CC.OO, ante el difícil momento político que vive el país. Camacho señaló que estas jornadas de violencia manifestaban ser un plan “ultra”, dirigido “ya no sólo contra las fuerzas de la oposición, sino contra aquellos sectores del Régimen que se están integrando a la corriente democrática, y en los que se encuentra el Gobierno. Nosotros, muy lejos de rechazar la Integración de estos sectores a la democracia, le animamos y estamos abierto a una total colaboración para elaborar un futuro digno para todos los españoles” (La Vanguardia española, 28 de enero de 1977). Por su parte el Gobierno de Suárez llevó a cabo su “propósito democratizador” desplegando toda una batería de medidas para evitar que los sucesos de Atocha pudiesen derivar en un incremento de la lucha y la radicalización. Es decir, mientras del Gobierno reprimía para evitar cualquier acto de protesta, los dirigentes de CCOO declaraban en la prensa oficial: “Nicolás Sartorius insistió en que, durante estos momentos difíciles, ha sido muy positiva la actitud adoptada por el Ejército. «Todo el mundo sabemos que las Fuerzas Armadas son una pieza clave para la cristalización del proceso democrático. Por eso hay que señalar como positivas las declaraciones de varios de sus más altos representantes, señalando que el Ejército no se dejaría influir por estas provocaciones. Esta actitud profesional de los hombres responsables de las Fuerzas Armadas es muy elogiable»”, (La Vanguardia española, 28 de enero de 1977). Sin embargo los procesos huelguísticos y las manifestaciones no cesaron en todo el Estado español: “Los paros de protesta. Respecto a los paros que se registraron ayer como señal de protesta (…) Manuel Garnacho, de la U.G.T.. señaló que en Madrid habían parado cerca de doscientas mil personas. «Otros datos provisionales que tenemos son: Avila, 5.000; Zaragoza, 10.000; Valladolid, 35.000; País Vasco, 280.000; Asturias 60.000; Galicia, 40.000; Málaga, 5.000; Córdoba, 5.000; Cádiz, 4.000; Sevilla, 50.000; Baleares, 2.000; León, 2.000. Por otra parte, hay que señalar que Asturias, Cataluña y País Valenciano han convocado para hoy paro general y según nuestras noticias está siendo muy generalizado.» Por último se señaló que estos hechos no van a interrumpir las negociaciones que en la actualidad mantienen el Gobierno y la oposición, sino todo lo contrario: «Estas negociaciones se tienen que acelerar para llegar lo más rápidamente a unas elecciones totalmente democráticas».” (La Vanguardia española, 28 de enero de 1977). El PCE, principal fuerza política de la oposición antifranquista, abandonó su objetivo de “ruptura” con el Régimen, lo que implicaba también el abandono de la lucha en las calles con la clase obrera. Si la posibilidad de una Huelga General estaba planteada, porque las fuerzas de la clase obrera estaban activas, ésta posibilidad no estaba en los planes de un PCE que había puesto toda su orientación en la negociación con el Régimen franquista. Antecedentes hacia la “reforma pactada” del PCE En septiembre de 1976 el nuevo Gobierno de Adolfo Suárez se dispuso a aplicar la Ley de Reforma Política. El alcance de las reformas aún no estaba claro. La profundidad de las mismas se iba a ir marcando en función de la correlación de fuerzas que demuestren los grupos de la oposición y las negociaciones abiertas a partir de su aprobación en el referéndum del 15 de diciembre. Pero en este juego de negociaciones las variables no estaban determinadas sólo por el Gobierno y las corrientes políticas de la oposición, sino también, y principalmente en estos años, por la lucha en las calles y la conflictividad obrera. Los cambios políticos y la crisis económica impactaron en la clase trabajadora aumentando la movilización. No obstante, la lucha obrera ya estaba en un momento de auge y ascenso, con un nivel de extensión y radicalización que marcaba una dinámica propia. Esta dinámica preocupó al Gobierno, motivo por el cual también entró en el juego de las variables del cambio que el Régimen se planteaba; es así que, ante la presión de la movilización se vio obligado a pactar con el PCE. Sin embargo, la corriente política de izquierda de mayor influencia en la clase obrera profundizó su política de moderación y freno de la lucha obrera y movilización; y por esa vía, pasaban a tomar una posición “pactista” abandonando la rupturista, lo que el PCE llamó “ruptura pactada”. Esta estrategia se empezó a consolidar a partir del 8 de noviembre de 1976, cuando las Cortes franquistas habían aprobado por 425 votos a favor, 59 en contra y 13 abstenciones la Ley de Reforma Política. Y el 15 de diciembre de 1976 tuvo lugar el referéndum de esta reforma política. Toda a la oposición franquista llamó a la abstención. Los resultados del referéndum fueron: en Catalunya la abstención había sido del 25% del censo electoral, en el País Valencià el 14% y en las Islas Baleares del 15,78%. Ante estos resultados, la mayoría de los sectores de la oposición con el PCE a la cabeza, fueron abandonando sus posiciones rupturistas, acercándose más a las reformas políticas propuestas por el Gobierno. Se fueron incrementando las negociaciones entre ambos y la oposición fue aceptando las reglas del juego que el nuevo Gobierno ofrecía con la cuestión de la legalización. En un principio se proponía legalizar a todos los partidos menos a los comunistas, a los republicanos, a la izquierda revolucionaria y a los independentistas. El Gobierno interpretó el triunfo del referéndum como una victoria que le permitía marcar los ritmos del proceso de reforma con bastante autonomía. No obstante, la oposición no interpretó el “sí” como un “cheque en blanco” para Suárez, sino como la “expresión de la voluntad de cambio”. Y fortaleció los argumentos de que la “ruptura total” no iba a ser posible y de la necesidad de ir a un proceso de negociación con el Régimen. Es en este marco que el objetivo principal del PCE pasó a ser no quedar fuera de este proceso de reformas que planteaba el Gobierno de Suárez, cuando éste ya estaba entablando negociaciones con el PSOE. Conseguir la legalidad empezó a ser una obsesión, para lo cual se propusieron la unidad con la oposición unificando la Junta Democrática liderada por el PCE con la Plataforma Democrática liderada por el PSOE; hasta que en 26 de marzo de 1976 se constituyó la Coordinadora Democrática o la Platajunta. En agosto de 1976 se iniciaron las negociaciones entre el PCE y el segundo Gobierno de la Monarquía con el vicepresidente Alfonso Osorio. Al respecto Santiago Carrillo planteaba en sus Memorias: “En el año 1976 ya no existían barreras aislantes entre la oposición y los reformistas de régimen. Informaciones y opiniones políticas fluían fácilmente de un extremo al otro, de modo que algunas veces no sabías si las sugestiones que te hacían venían de la oposición o del Gobierno”, decía Santiago Carrillo en sus Memorias (2008). (Fuente: La Izquierda Diario / Autora: Cynthia Lub)



  • “Los hijos de Lenin” y el Carnaval de Cádiz
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    18/01/2018
    Nada tengo en común con el señor Puigdemont (“degollado” por una chirigota del Carnaval de Cádiz), ya que se encuentra en las antípodas ideológicas de quien esto escribe. Lo que me mueve a opinar sobre el asunto del decapitado, no es exactamente su infortunado destino, sino este Carnaval que languidece estancado porque le falta dar ese paso hacia adelante que la cobardía controla, y en el que impera lo fácil e inconsistente, algo que se repite año tras año. Enorme favor que le hacen al Sistema. Insultar a los catalanes desde mucho tiempo antes de que se conociera a Puigdemont, no es nada nuevo. Es una tónica chovinista, que esconde, como mínimo, un complejo de inferioridad. Insultar a un pueblo (no hablo de burguesía) que aceptó a miles de andaluces expulsados por el señorito y refugiados en Cataluña donde encontraron trabajo y cobijo, no es Carnaval. Resulta-, queda “mejor”- liarla con Cataluña porque “somos españoles” por cojones, que con el gobierno alemán que es quien gobierna este país en ruinas. Y para qué hablar del recurso- que tan bien le viene al régimen- de fomentar la división y el rencor entre provincias hermanas. Sobre lo acontecido, algunos tertulianos radiofónicos dijeron, entre risas, que no había odio en ello (tampoco lo creo yo) añadiendo que no podía considerarse delito y recordando que también salieron los Reyes Magos en idéntica tesitura. Perfecto. Pero mire Ud. que ahí me surge una duda: ¿entonces por qué no representaron a Felipe de Borbón en plano de humor debajo de la guillotina? Veamos. En cuestiones pueriles seguro que lo criticarán pero no irán más allá porque Su Majestad lo está haciendo muy bien ejerciendo de Gran Inquisidor de la Santa Unidad de las Españas. ¿Alguien puede creer que el régimen no puso bozales y cadenas a todas las Carnestolendas? Cádiz no iba a ser una excepción por mucho que traten de decirnos lo contrario. Ya es hora de desmitificar a una “fiesta” manchada de chovinismo y cobardía. Ese chovinismo está presente en el 90 por ciento de las agrupaciones, algo que no viene de ahora, sino desde los tiempos de Franco con la excepción, posterior, del trienio 1978-1981 donde sí hubo un Carnaval valiente, reivindicativo, popular. Lo de ahora no puede denominarse así, se queda en una letanía aduladora, chismosa y aderezada, para disimular, con algún lamento que recuerda a parados y hambrientos, lamento al que le falta el valor necesario para tildar de dictadura al Sistema que genera esas miserias. El Carnaval es otra cosa. Al hilo de esta cuestión, recuerdo que en el trienio arriba citado, podían leerse cosas como ésta sobre las huelgas de astilleros: “Se habla del P.C.E. (r) y F.R.A.P. -grupos que se dejan notar en Cádiz-, pero... ¿y esos vecinos que han arrojado frigoríficos, macetas y objetos de todo tipo contra los policías en solidaridad con los manifestantes? La cosa es más grave de lo que parece”. O titulares como "Cádiz en situación prerrevolucionaria”, de la revista Sábado Gráfico. Aquello quedó reflejado en el Carnaval de 1978 por un coro llamado, curiosamente, La Guillotina. Esa agrupación apoyó las acciones de los obreros y alabó a los vecinos que arrojaban objetos contra la Policía que asaltó la ciudad. Aquel coro fue Primer Premio del concurso. Hoy sus componentes estarían pasando todos por la Audiencia Nacional. Mi entrañable, y ya desaparecido padre político, a menudo canturreaba algunas canciones del Carnaval de los tiempos de la República (cuantos chirigoteros fueron asesinados por la represión franquista…) que él disfrutó siendo apenas un chiquillo. Una de las estrofas que escuchó entonces y que él solía repetir era esta: “Somos los hijos de Lenin”. Lenin y el Carnaval vinculados por el pueblo que lo cantaba en la calle. Lenin y al Carnaval unidos contra la burguesía y su dictadura. Ni que decir tendría que me quedo con los Hijos de Lenin y no con esta actual y horrible caterva que dice ser Carnaval. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: J.M. Álvarez)



  • Catalunya: La Presidencia telemática
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    16/01/2018
    Desconozco si la mecánica legal del Parlament permite investir a un president vía Skype o haciendo uso de palomas mensajeras, y me da una pereza terrible investigarlo, porque en España ya hace demasiado tiempo que eso de la ley guarda poca relación con la cosa práctica y el bienestar de los homínidos. Mis compatriotas yanquis, que tienen un sentido general de la vida mucho más utilitarista y bonito, permitieron que el año 2012 el republicano Dan Sullivan renovara el cargo de alcalde de Anchorage (la ciudad más importante y poblada de Alaska) dirigiéndose a su city council por vía telemática, y no porque el hombre en cuestión estuviera en la trena, sino porque tenía que ir a Hawái para visitar a la familia de su mujer en un viaje que había preparado meses antes de la sesión municipal en cuestión: eso de plantar la ciudad que te escoge de nuevo para ir a ver a la suegra, no me lo negaréis, merece toneladas de aplausos. En cualquier caso, el surrealismo de una investidura telemática no es menor al hecho de que Catalunya haya podido gobernarse a distancia en manos de un partido que a penas llega a tener cuatro diputados en el Parlament y cuya residualidad se expresa perfectamente en la triste figura de Enric Millo. De hecho, si de algo ha servido el proceso de independencia que terminó castrado cuando nuestros líderes políticos acataron el artículo 155 es para manifestar que la Generalitat siempre será una administración intervenida, si no es que se aplica el resultado del 1-O de forma unilateral y resistiendo la más que segura respuesta violenta del Estado. Por mucho que se restituya un gobierno legítimo de la Gene, con la consiguiente fuerza simbólica, este será esclavo de la judicatura española: las últimas deserciones de Mas y Forcadell, y las declaraciones con la cabeza gacha de Sànchez y Cuixart así lo confirman. Por mucho que algunos independentistas crean lo contrario, que la mayoría de políticos sub judice que estarán en el Parlament hayan acatado el 155 y adjetivado como simbólica o retórica la declaración de independencia no es un hecho meramente estratégico (es decir, no es un simple alehop contra la propia moral que les valdría para evitar la prisión), sino un compromiso que tendrán que mantener ante la judicatura española y el aparato político que la dirige mientras ejerzan. En este sentido, que se invista a Puigdemont (o que el president mantenga el poder simbólico del cargo en el exterior) es la única opción que le resta al independentismo para vivificar la llama de la astucia. Pero sea investido o no, el problema de fondo es que si el 130 quiere volver a la unilateralidad, aparte de la amenaza violenta, ahora España tiene cuatro presos con los que no tendrá ningún escrúpulo de mercadear para que nada se mueva. Por todo eso, el problema real que afronta la política catalana no es si podemos permitirnos una presidencia telemática o no (de hecho, por vía Skype se pueden perpetrar y mantener las cosas más extrañas del mundo, como el amor o la tensión sexual), sino el papel y la hoja de ruta que se querrá conseguir manteniendo la fuerza de Puigdemont en el exterior. El actual Muy Honorable sabe perfectamente que el futuro de la independencia no depende de la restitución de la Generalitat, sino de que el independentismo acepte sin ambages la estrategia unilateral de la que han renegado la mayoría de antiguos líderes del invento. Si de algo tiene que servir investirlo es para aclarar más las cosas, no para que el President se mantenga como faro de un gobierno autonómico comandado por una alumna predilecta de Andreu Mas-Colell o un antiguo asalariado de casa Godó. No hablamos de los medios, hablamos del mapa. Si el Parlament inviste a Puigdemont y el Constitucional tumba lo que han escogido los catalanes, solo estará la opción de volver a hacer elecciones sempiternamente y bloquear las instituciones intervenidas hasta que se respete el resultado de lo que han votado los ciudadanos. La táctica puede parecer surrealista, pero más vale marear más la perdiz y con una intervención sin fin que continuar regidos telemáticamente desde un despacho de Madrid en la más aburrida de las preautonomías. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Ni talegos, ni Talegón
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    16/01/2018
    Este año no pude ir a Bilbo para estar presente en las distintas movilizaciones por los presos. Prácticamente todos los años me acerco a Bilbo y participo en las distintas marchas pero este año por motivos personales me fue imposible ir. Pasaré de puntillas por el hecho de que la manifestación convocada por Sare, año tras año, ha ido perdiendo contenido reivindicativo, hasta quedarse en una simple defensa de Derechos Humanos (que por supuesto hay que defender) y “paz”, así en abstracto (¿¿Qué paz defendemos?? ¿¿La paz de los vencidos?? ¿¿La “pax romana”??). Pasaré también de puntillas, porque ya se ha hablado mucho del tema , por el hecho de que el portavoz de Sare fuera Consejero de justicia en la era Ibarretxe, callando mientras cientos de jóvenes vascos eran detenidos por la Ertzantza, denunciando torturas durante sus detenciones. Ni si quiera voy a entrar en el hecho de que el cartel de la convocatoria parezca más bien el catálogo de invierno del PRIMARK que una manifestación en apoyo a los presos políticos. Pero lo que no acepto, con lo que no me puedo callar, es que se cuente con una persona como Beatriz Talegón para leer el comunicado final de la marcha. Una persona que viene de un partido como el PSOE, creador de la guerra sucia, de la dispersión, un partido que ha robado elecciones mediante putxerazo electoral para poner de lehendakari a Patxi López, un partido que ha ilegalizado más candidaturas electorales vascas que el mismísimo PP… Se podrá argumentar que ya no está en el PSOE, que la gente tiene derecho a equivocarse, a cambiar… Y hasta podría ser verdad. Pero no hay más que ver su trayectoria en estos últimos años. Escribía en ese panfleto fascista dirigido por Eduardo Inda, OKdiario. Además, en los últimos tiempos la hemos visto hacer declaraciones como esta: "Rivera parece el candidato más sensato; Sánchez e Iglesias han perdido el norte" , o como esta otra, hace apenas unos meses "Es tiempo de volver al PSOE", nos dan a entender que esta chica parece estar buscando su espacio porque no tiene donde caerse muerta. Así que parece que ahora está buscando pescar por este otro lado de la orilla del río.  Sólo así se entiende su participación en actos de ERC durante las últimas elecciones catalanas  o su intervención ayer en la marcha de Sare. Hace poco más de dos años , Talegón ingresó en el partido “X La Izquierda” creado por Gaspar Llamazares y BALTASAR GARZÓN. Sí, han leído bien, BALTASAR GARZÓN, el azote del independentismo, el juez que miraba hacia otro lado ante las denuncias de tortura de cientos de militantes vascos, el impulsor de la teoría del “todo es ETA” y de macrosumarios como el 18/98, por el cuál decenas de personas ingresaron en prisión.  La jugada no le salió bien y al poco tiempo abandonó la formación tras una lucha de egos con los otros dos personajes. Se nos dice que “hay que sumar” o que “tenemos que ser muchos” y yo pregunto ¿Sumar a cualquier precio?  ¿No hay límites en esto de “sumar”?  Si yo fuera una persona presa por motivos políticos,si yo estuviera “en el talego”, me parecería un insulto llevar a la Talegón, a un personaje con ese currículum,  a hablar de los derechos de las presas políticas. Un escupitajo en toda la cara, y lo peor es que no viene de los fascistas, ni de los medios de la ultraderecha, ni de los jueces, ni de la policía… lo peor es que viene de los que supuestamente son “los tuyos”. Por último, y para que no haya malos entendidos, quiero expresar mi  más absoluto respeto a tod@s l@s participantes en la marcha. Que nadie se tome esto como un ataque a las decenas de miles de personas que participaron como todos los años en aquella marcha. Nada más lejos de mi intención. Aún siendo muy crítico con los postulados de Sare, he seguido participando en la manifestación año tras año, porque la fuerza que se ve en dicha manifestación es un patrimonio del pueblo vasco, no de ninguna organización ni de ningún partido político. Esas columnas de familiares de represaliad@s, esas furgonetas de Mirentxin, esas pancartas, esos gritos… Es un patrimonio de tod@s nosotr@s. Aún se me sigue poniendo la carne de gallina en esa movilización, aunque pueda ser muy crítico (y de hecho, lo soy) con la organización convocante. Pero de la misma manera que expreso mi más absoluto respeto, llamo también a reflexionar ¿A dónde vamos? ¿De verdad tenemos que “sumar” sin importar a quien sumamos? Puedo aceptar que mucha gente crea eso de que cuantos más seamos mejor, pero que para ser más dejemos por el camino casi todas nuestras reivindicaciones, que invitemos a leer nuestros comunicados a gente que hasta hace dos días estaba en el núcleo duro del régimen y de los partidos que lo sostienen… no me convence.  Me parece contraproducente a la par que decepcionante. Ni talegos, ni Talegón!! (Fuente: La Haine / Autor: Gorka Uriz. Militante de Herritar Batasuna – Nafarroa)



  • Tu morro me suena – 3 mitos sobre el antiespecismo respondidos desde el feminismo
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    15/01/2018
    La máxima de lo personal es político y la mirada interseccional frente a la jerarquización entre luchas refuerzan el cuestionamiento del supremacismo humano.

    El antiespecismo es el rechazo a la discriminación de los demás animales por motivo de su especie. Rechazar el especismo tiene implicaciones prácticas importantes. Por una parte, exige que renunciemos a participar de todas aquellas prácticas que supongan el sufrimiento y la muerte de animales no humanos. La primera implicación práctica del antiespecismo es, así, el veganismo. Por otra parte, debemos no sólo dejar de dañar a les demás animales, sino igualmente impedir que ese daño ocurra, ya sea causado por otros seres humanos o por eventos de otro tipo. Por ese motivo, rechazar el especismo implica, además del veganismo, volverse activista en defensa de los demás animales, trabajando para que otres dejen de causarles daño y buscando ayudarles cuando lo necesitan.

    #1 El antiespecismo es una cuestión personal

    En innumerables discusiones sobre justicia más allá de la especie se sigue asumiendo que las decisiones que afectan a los individuos no humanos caen bajo la categoría de decisiones típicamente personales. A la hora de acoger las implicaciones de rechazar el especismo, se sigue pensando que, por ejemplo, el veganismo es una cuestión de la esfera personal (privada), una esfera separada y distinta al resto de la vida social y política (pública). Esto explica por qué, por un lado, muches consideran el veganismo un estilo de vida opcional tan legítimo como sus alternativas y, por otro, una parte significativa de las personas veganas no reconoce la urgencia moral y política del activismo antiespecista.

    Cuando Carol Hanish acuñó “lo personal es político”1, aunque estuviera lejos de imaginar el alcance de sus palabras, respondía a un problema estructuralmente idéntico. Por una parte, que ninguna cuestión típicamente del ámbito personal (por ejemplo, el trabajo doméstico, los cuidados, la decisión reproductiva) puede carecer de relevancia política. Dado que afectan a la organización de la sociedad en su conjunto y a las dinámicas de poder, las cuestiones tradicionalmente relegadas al ámbito privado tienen un lugar legítimo en la agenda social y política en el espacio público.

    Del mismo modo, cuestiones aparentemente personales como qué comemos, qué vestimos, cómo empleamos nuestro tiempo libre, etc., en la medida en que afectan a otros individuos y contribuyen a una configuración del mundo más o menos justa, tienen relevancia política. La decisión de ser vegane no es una cuestión personal, sino estrictamente política. Con nuestra decisión nos acercamos o alejamos de un mundo más o menos discriminatorio e igualitario para todos los seres sintientes. Por esa razón, el antiespecismo no pertenece a la esfera personal, sino que posee una dimensión política. Debe ocupar, pues, el espacio que le corresponde en la agenda pública.

    Por otra parte, el eslogan apuntaba a que los principios que rigen nuestra acción política en el espacio público tienen que ser aplicados con igual fuerza en los espacios privados y ser tenidos en cuenta en aquellas decisiones consideradas típicamente personales, dado que no hay ninguna diferencia moralmente relevante entre una injusticia que se produce dentro o fuera de la esfera privada, cometida por desconocidos de la esfera pública o por las personas que nos son cercanas. De modo similar, pues, si defendemos el antiespecismo en el espacio público, debemos defender lo mismo en nuestro espacio privado, e impedir conductas incompatibles con tales principios. Ello incluye tanto nuestras propias conductas como las de las demás personas con quienes compartimos dichos espacios.

    #2 El antiespecismo es una cuestión secundaria

    Muchas personas, aunque reconozcan cierta legitimidad política al antiespecismo, siguen considerando que se trata de una causa secundaria. Una cuestión que, como mucho, debería ser tratada después de que la lucha social logre neutralizar injusticias entre los seres humanos, consideradas prioritarias. Esta jerarquización impuesta de causas tampoco resulta nueva. En eso consiste el privilegio: en considerar que algo no es un problema porque no es un problema para ti 2. Les feministas nos hemos enfrentado desde siempre a diferentes intentos de subordinar la lucha feminista a otras cuestiones consideradas socialmente más urgentes como, por ejemplo, la lucha de clases. En ‘Teoría King Kong’, Virginie Despentes lo sintetiza de forma clara:

    Los hombres denuncian con virulencia las injusticias sociales o raciales, pero se muestran indulgentes y comprensivos cuando se trata de la dominación machista. Son muchos los que pretenden explicar que el combate feminista es secundario, como si fuera un deporte de ricos, sin pertinencia ni urgencia. Hace falta ser […] asquerosamente deshonesto para pensar que una forma de opresión es insoportable y juzgar que la otra está llena de poesía3.

    Esta es una estrategia, a menudo, efectiva. Si buscas desarticular un movimiento, trivializa sus demandas y clasifícalas de sibaritismo moralO bien asócialo con rasgos socialmente menospreciados, como la sensibilidad extrema. En una palabra: feminízalo. No resulta pues sorprendente que exactamente el mismo patrón de razonamiento se utilice para relegar el antiespecismo a la segunda división de la política. Aunque resulte preocupante cuando son determinados sectores feministas quienes lo preconizan.

    El fragmento de Despentes podría, entonces, ser reconstruido de la siguiente forma:

    Las feministas denuncian con virulencia las injusticias de género, pero se muestran indulgentes y comprensivas cuando se trata de la dominación especista. Son muchas las que pretenden explicar que el combate antiespecista es secundario, como si fuera un deporte de ricos, sin pertinencia ni urgencia. Hace falta ser […] asquerosamente deshonesta para pensar que una forma de opresión es insoportable y juzgar que la otra está llena de poesía.

    Una vez nos liberamos del sesgo especista, es innegable que, tanto por el número de individuos afectados como por la gravedad de los daños que sufren, el combate antiespecista merece un lugar central en la agenda política. Para quienes ocupamos un lugar de privilegio, el dilema siempre consiste en, o bien usar ese privilegio para ocultar y perpetuar los sistemas de poder que garantizan la discriminación y la desigualdad que afectan a les demás, o bien usarlo para abolir tales sistemas. No hay ninguna razón que no sea arbitraria para considerar de forma distinta el privilegio que nos es concedido simplemente por el hecho de nacer humanes.

    #3 El antiespecismo es colonialista

    Una de las ideas más extendidas contra el antiespecismo es que se trata de una forma de colonialismo, es decir, una imposición a otras culturas de valores morales típicamente occidentales. Como evidencia de ello, argumentan algunes, basta con mirar la composición del movimiento antiespecista, sobre todo su liderazgo, encabezado por el varón cis, blanco, heterosexual, neurotípico, de clase media-alta. La realidad es que el movimiento antiespecista, tal y como está configurado actualmente, resulta a menudo hostil, inseguro y con un discurso ajeno a una parte muy significativa de la población humana. Sin embargo, eso no parece ser un problema del antiespecismo en sí como posición ética y política. Más bien es un problema de cómo están configuradas las relaciones de poder en el seno del movimiento y su estrategia, determinada por personas en situaciones de múltiple privilegio.

    Al contrario de lo que se suele pensar, parece existir un trasfondo ético compartido bastante amplio entre la defensa de los intereses no humanos y ciertos valores defendidos por determinadas culturas históricamente no hegemónicas. En el caso de ciertas comunidades aborígenes de Norte América, por ejemplo, se comparte el valor básico del consentimiento, según el cual las relaciones entre humanos y no humanos deben estar basadas en la negociación y no en la dominación4. Por otra parte, ciertas culturas reconocen derechos individuales a la autonomía y la integridad, lo que implica reconocer el derecho de los demás animales a resistir a prácticas dañinas5. De hecho, y a pesar de las diferencias entre comunidadesla renuncia a considerar a los demás animales como propiedad y así a abrazar un sistema de domesticación más explotador se identifica como una de las principales fuentes de conflicto entre las comunidades indígenas norteamericanas y los primeros colonizadores europeos6, quienes abanderaban la concepción humanista eurocéntrica del ser humano en la cúspide de la jerarquía de especies.

    Como señalan les autores antiespecistas con enfoque decolonial, lo correcto sería, entonces, reconocer que es la discriminación y la opresión especistas y el supremacismo humano, no el rechazo a los mismos, lo que nos acerca más a la lógica de dominación colonialista. Margaret Robinson, por ejemplo, proponente del Veganismo Indígena, afirma: “La carne, como símbolo del patriarcado, en realidad, nos une más a la cultura colonial blanca, que prácticas como el veganismo.”7

    Una vez más en la historia, el análisis feminista interseccional, preconizado por Kimberlé Crenshaw8, apunta la dirección a seguir. La opresión y la discriminación basada en el género, el color de piel, la clase, las capacidades, la orientación sexual o la especie siguen patrones opresivos semejantes y, a menudo, interdependientes, contribuyendo a la construcción y mantenimiento de injusticias estructurales, fuente de daño para humanos y no humanos.

    En esto se viene trabajando desde hace tiempo, desde los sectores más críticos en el antiespecismo, en particular, las perspectivas antiespecistas negras e indígenas, críticas con el statu quo en el movimiento y que incorporan, a la vez, el proceso de descolonización del mismo. Ejemplos resonantes de ello se encuentran aquíaquíaquíaquíaquíaquí. Y también aquí. Y aquí y aquí..

    El hecho de que tales perspectivas sean normalmente ignoradas como producción antiespecista legítima debería ponernos en alerta. Hacernos reflexionar sobre si la supuesta perspectiva decolonizadora – incluso cuando llevada a cabo por un feminismo que, aunque sensitivo a la cuestión colonial, es marcadamente blanco – no necesite ser, quizás, también ella urgentemente decolonizada.9


    1 Carol Hanish, 1969, The Personal is Political

    2 David Gaider

    3 Virginie Despentes, 2009, Teoría King Kong, Barcelona, Melusina, p. 24.

    4 Donaldson & Kymlicka, 2015, Animal Rights and Aboriginal Rights.

    5 Donaldson & Kymlicka, 2015, Animal Rights and Aboriginal Rights.

    6 Virginia Anderson, 2004, Creatures of Empire: How Domestic Animals Transformed Early America, OUP.

    8 El término “interseccionalidad” aparece por primera vez en Kimberlé Crenshaw, 1989, Demarginalizing the Intersection of Race and Sex: A Black Feminist Critique of Antidiscrimination Doctrine, Feminist Theory, and Antiracist PoliticsUniversity of Chicago Legal Forum, 139–67.

    9 Gracias a Dani, Gaba, Laura, Madga, e Yadri por las discusiones que han dado lugar a la versión final de este artículo.




  • La matanza de Casas Viejas, tan de actualidad como hace 85 años
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    11/01/2018
    Convención o no, los años pasan y ya son 85 los que lo han hecho desde la matanza que, una fría madrugada de enero, cometieron las fuerzas del orden en Casas Viejas. Que el tiempo se detenga para reflexionar sobre ellos no es casualidad. Tanto por ser un ejemplo del acostumbrado recurso a la violencia del Estado español para resolver los problemas, sobre todo los de orden social. Tanto, porque la responsabilidad política última de quienes cometieron el crimen, un gabinete democrático de republicanos de izquierda y socialistas, puso de de manifiesto de forma descarnada lo substancial del ejercicio del poder. En ello radica la siembre vigencia de lo ocurrido. Por supuesto que hay otras cuestiones, tanto históricas como actuales. Recordemos algunas generales: los debates historiográfico, político y social nunca cerrados o la gestión actual de la memoria de lo ocurrido. Las controversias seguirán como ocurre con la interpretación de cualquier hecho histórico. Suponiendo la objetividad –al menos la honradez metodológica- de los intervinientes. La gestión actual continúa entre la fortaleza de las iniciativas ciudadanas, léase más allá de logotipos y notas de prensa, el programa de actos previsto este año, y la placidez institucional que mantiene empantanados temas como la declaración de BIC, sacar del anonimato al monumento instalado por la CGT hace 30 años y devolverlo a su ubicación original. Por no hablar del encefalograma plano de la Fundación Casas Viejas 1933, cuyo logo sigue siendo de uso estacional. Aunque hay que señalar que, en su página web, siempre en mantenimiento, se han colocado enlaces de la ruta de los sucesos y al espacio conmemorativo. Por cierto, que hay que destacar este año tres actos. La lectura pública del libro recién aparecido de Salustiano Gutiérrez, que se promete más que emotiva; la vuelta a las calles de la recreación de lo ocurrido, un espectacular compromiso de decenas de vecinos; y la novedad de la  jornada del grupo Amor y Armonía en homenaje a las mujeres de los sucesos. Además, hay que señalar, como hecho relevante de estos últimos  meses, la llegada de materiales del legado de Jerome Mintz. Un nuevo reto para su puesta a disposición del público. Pero este año, la reflexión que se me viene a la cabeza es con la que comenzaba estas líneas: cómo en enero de 1933 el poder mostró todo su ser en su más cruda expresión. Creo que no surge por casualidad. Es producto de la deriva reaccionaria y autoritaria que, en estos últimos meses, está tomando la vida política española y la de amplios sectores de la sociedad española. Por poner dos ejemplos, recordemos el tema del asunto catalán y lo ocurrido con una carroza de la cabalgata del bario madrileño de Vallecas. Por cierto que la actual Benalup-Casas Viejas también luchó por su independencia hace ya algunos años. En ambos casos, sobre todo en el primero, el poder, quienes lo detentan, ha dado muestras más que de sobra de anteponer sus intereses a los de la ciudadanía en general. Como en 1933. En ambos casos con devastadoras consecuencias para la nación. Lo ocurrido en Casas Viejas significó el hundimiento de la confianza en el proyecto reformista republicano para amplios sectores de la sociedad. No necesariamente de quienes simpatizaban con proyectos más radicales. Por el contrario, los desencantados fueron las clases medias, los trabajadores moderados, que pensaban que actuaciones como aquellas no podían darse en una republica de trabajadores de todas las clases, en un proyecto democrático. Además, si se daban, las responsabilidades serían asumidas inmediatamente anteponiendo el interés de la República (la res-publica) al particular de quienes ocupaban los cargos administrativos. Ni una cosa ni otra ocurrió y quienes fueron las más beneficiadas fueron las fuerzas ultrarreaccionaria y antidemocráticas. Lo que está ocurriendo en Cataluña estos últimos meses es más de lo mismo. Una vez más el Estado coge el camino del palo y tentetieso, en esta ocasión, como en los grandes momentos, utilizando estacas parlamentarias, ejecutivas, judiciales e informativas. Las consecuencias inmediatas nos devuelven a caminos que muchos pensábamos definitivamente transitados. Y todo porque, más allá de las reivindicaciones catalanas, los defensores del sistema político social de la transición no están dispuestos a perder la posición ventajosa de la que han disfrutado durante décadas. Es precisamente ese sistema obsoleto el que se quiere mantener por a toda costa. Cueste lo que cueste. Hoy, como en 1933, el poder le tiene miedo a la ciudadanía. El despotismo ilustrado, además corrupto y corrompido por el franquismo, es la máxima modernidad que se admite. Entonces y ahora, Casas Viejas es una buena prueba. Como lo es también que, pese a todo y a los costes que tiene, la esperanza es posible. A pesar de las derrotas. Hay quienes van de victoria en victoria hasta la derrota total. (Fuente: La Voz del Sur / Autor: José Luis Gutiérrez Molina)



  • Catalunya: La humillación
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    06/01/2018
    El día 1-O los catalanes dieron una lección de resistencia al mundo esculpiendo su propia cátedra de fuerza y dignidad contra la policía española y sus burócratas impotentes. La mayoría de ciudadanos no lo han olvidado (a pesar de haberse desentendido de la promesa de sus líderes según la cual su esfuerzo se vería recompensado con la aplicación vinculante de un resultado); pero quien no lo ha borrado de la memoria es la máquina funcionarial española, que como toda cosa peninsular está vertebrada de orgullo y huevos y es poco proclive a obviar derrotas. Todo lo que estamos viviendo, y lo que nos espera, es una calculada humillación que, a diferencia de urdirse en una jornada histórica, tendrá la cadencia de una gota china en la que los tribunales madrileños son auténticos científicos de batuta; a España, como se demuestra día tras día, le vale perder elecciones si tiene los políticos catalanes bien atados en el banquillo. No hay nada que complazca más a los verdugos que ver reducidos a sus enemigos a seres que luchan con la moral como principal argumento. Pensaba ayer, mientras escuchaba al abogado de Oriol Junqueras, Andreu van den Eynde, relatar a la prensa como el vicepresident de la Generalitat había declarado ante los jueces que pueden regalarle la condicional porque él sólo querría representar dignamente a sus electores, añadiendo que es una buena persona con convicciones pacíficas, un espíritu y una ética que —como os podéis imaginar— al juez Llarena y a todo el alto cuerpo de funcionarios del Estado español le resuda kilométricamente el glande. No, mire, su señoría, ¿sabe usted? Es que yo soy muy buena persona. El vicepresident y su abogado deben pensar que esta es una buena estrategia de defensa (y aquí no me meto) pero sería absurdo pensar que eso no tiene consecuencias políticas. La humillación del Estado consiste y consistirá en hacer desfilar cuantas más veces mejor a los políticos catalanes, presos y sub judice, para hacerles decir en todas las tonalidades posibles que acatan el 155, la Constitución española y, si hace falta, que sueñan con la reaparición de los Reyes Católicos. De hecho, más allá de estrategias de defensa e independientemente de cuál sea el próximo president de la Generalitat, los políticos catalanes que han pasado por judicatura ya han acatado la legalidad española y —a la espera de un juicio que se puede estirar eternamente— esta es una actitud que tendrán que mantener en libertad. Dicho de otra manera, y por si no habíamos insistido lo suficiente, la próxima legislatura del Parlament de Catalunya estará más sometida que nunca al poder central. Le da lo mismo que hayamos ganado las elecciones; si no entiendes esta realidad palmaria lo único que te queda es vivir en las nubes y hacer volar palomas. A mí ver a mi vicepresident dejándose humillar de esta forma me hace venir una llorera estomacal y una mala leche que no me puedo sacar de encima, y más todavía cuando —nostálgicamente, si lo queréis— de vez en cuando repaso las imágenes del 1-O y veo lo valiente que fue la gente. Allí no había buenas personas, había ciudadanos que querían sacrificar su mandíbula por la libertad. Allí no había moral, que también, porque sobre todo había poder. Y ver todo eso convertido en una maquinaria tristona de "a ver cómo disimulamos que nos estamos sometiendo al poder español" todavía me general más amargura. Me gustaría hablar de otras cosas, de la alegría de los niños al ver la estrella que llega de Oriente, pero no me puedo quitar de la cabeza esta lenta, desdichada y cada vez más miserable humillación. Los lectores, a menudo, me piden soluciones y propuestas: sinceramente, sólo tengo la rabia. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Desestabilizando Irán. Lo que oculta la prensa anti iraní
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    04/01/2018
    “Cabe destacar que habrá una acción sin igual contra Irán debido a su estabilidad y alta influencia en la región, buscando encontrar puntos débiles a través de la subversión o utilizando el terrorismo en el país. Se creará una propaganda política internacional abismante consolidando la iranofobia. Sin embargo, pese a las agresiones, será difícil desestabilizar a la nación persa.” Predicciones (1). La protesta es un derecho ganado por las clases trabajadoras a las élites, en primera instancia, y posteriormente de la ciudadanía ante los gobiernos. Por tanto, debe ser respetada en tanto su desarrollo esté dentro de marcos civilizados, pacíficos, y no como instrumentos de desequilibrio, influenciados externamente y empleando armas caseras o mortales decididamente. Como se sabe, en Irán se ha producido una serie de manifestaciones debido a la situación de inflación en los productos de la canasta familiar, el aumento del desempleo, conjugadas con críticas a una posible corrupción y limitaciones en la libertad. Pese a existir esta situación álgida, no se puede olvidar que Irán no es ajeno a estrategias del imperio, cual es desorganizar el país persa aprovechando una respuesta normal en toda sociedad como es rechazar un proyecto que no satisface a una parte de ésta. Lo delicado es el desborde y la confrontación. En este sentido, la táctica de la Corporatocracia, realizada a través de gobiernos vasallos, es la infiltración en naciones soberanas a través de mercenarios o agentes encubiertos que organizan la logística de la desestabilización, enervando los ánimos para que existan heridos, fallecidos, destrozos, con el fin de mostrar a la comunidad internacional que existen gobiernos antidemocráticos. No es coincidencia que se haya sumado al proceso Avaaz, Cooperación RAND, Human Rigths Watch, instrumentos ya detectados como aliados del caos. Es el caso de Ucrania donde se hizo creer que un grupo de jóvenes idealistas logran derrocar a un corrupto. Lo que no se explicó es cómo aparece un arsenal, francotiradores, asesinato, explosiones y un ejército paramilitar que toma el poder. Eso no es obra de la casualidad. La predicción sobre un incremento abismante de la propaganda anti iraní en los medios occidentales se ha comenzado a cumplir inmediatamente este año 2018, puesto que los medios occidentales destacan abrumadoramente las protestas en el país persa, insistiendo en la posible violación a los derechos humanos, el presunto aumento masivo de opositores, creando una imagen falseada de la realidad. Infobae, página internacional destinada a reproducir propaganda, en su titular del 31 de diciembre dice: “¡Muerte al dictador!: los cantos de los iraníes en las mayores protestas desde 2009. Se cumple el cuarto día de protestas en al menos 40 localidades del país. Donald Trump advirtió que Estados unidos está mirando por posibles violaciones a derechos humanos”. Así, la información hace énfasis en cientos de detenidos, muertos, días de manifestaciones, bloqueo de Instagram y Telegram, críticas al clero, aunque evita decir que existe presencia de takfiríes contratados, inteligencia foránea, ataques a bancos, edificios de gobierno, quemas, ya que no sólo fueron canticos o consignas. En la prensa se hace énfasis en que logrado el Pacto nuclear debería traer beneficios económicos, sin aclarar que el embargo a alimentos, comercio y sanciones, continúa. Como se sabe el gobierno iraní ha reconocido que el ambiente actual no beneficia a la producción ni al empleo en el país, ni a su seguridad, sosteniendo que el pueblo iraní persigue sus derechos a través de vías legales. Parlamento, Gobierno y el Poder Judicial de Irán están determinados a aceptar las demandas del pueblo para resolver sus problemas. Se entiende el momento coyuntural de la intervención de USA ahora que el presidente Hasan Rohani inicia el segundo mandato de una nación reconocida internacionalmente como una de las más estables de la región. Este ha manifestado la legitimidad de las protestas y el derecho a la crítica gubernamental, sin llevar a acciones que generen violencia o daños a la población, infraestructura y propiedad pública. Un análisis serio reconoce el origen de esta situación, ya que USA e Israel han sido afectados en su poder e intereses de construir una región en crisis y detentar la primacía en la región, por lo cual su respuesta es infiltrar la sociedad iraní, provocar conflictos, aprovechar la influencia mediática y debilitar la gobernanza. No obstante, parece ser que los intentos son desarticulados, creando una sensación de frustración cada vez mayor. Es el destino de los regímenes autoritarios y no comprometidos con la humanización planetaria. En cuanto a los medios, es necesario destacar 7 hechos que oculta la propaganda anti iraní: Primero, no explica que el país sufre bloqueo y embargos por parte de una potencia, EE.UU., y sus aliados, desde el año 1979, lo que incide directamente en la situación económica, política, humana y social del país. Segundo, da a entender que el desempleo es muy alto cuando comparativamente es inferior a USA (superior al 22% real), a México, Argentina, Arabia Saudí, para mencionar algunos solamente. Por el contrario, en vez de explicar, se dedica a difundir videos y tuits en las redes dándoles un mensaje que muchas veces no corresponde a lo sucedido, con el fin de demonizar a la autoridad. Tercero, existe una injerencia ilegal de Donald Trump, similar a la táctica que han utilizado siempre, donde alienta la protesta violenta junto con Canadá. Sus mensajes y tuits son evidentes: “Irán está fracasando en todos los niveles a pesar del terrible trato hecho con ellos por la administración Obama. El gran pueblo iraní ha sido reprimido por muchos años. Tienen hambre de alimentos y para la libertad. Junto con los derechos humanos, la riqueza de Irán está siendo saqueada. ¡TIEMPO PARA EL CAMBIO!”(2). Cuarto, magnifica los hechos dando a entender que toda la nación protesta y es reprimida, lo cual afecta los derechos humanos en un territorio donde la corrupción campea. Olvida que eligieron mandatario con 23,5 millones de votos, equivalente al 57% del total, en una contienda legal recientemente. Quinto, no recuerda que las manifestaciones del “movimiento verde” (2009), estaba preparado, organizado y pagado por la Central de Inteligencia Estadounidense, incluyendo el uso de francotiradores contra los mismos protestantes y las fuerzas legales (como se hizo en Maidán y Venezuela), asombrando lo “espontáneo” de un    levantamiento en diferentes lugares con una diferencia mínima de tiempo. Sexto, oculta que el régimen estadounidense ha incumplido el Pacto Nuclear, amén de ocupar ilegalmente varios países, lo que demuestra quién es la amenaza más grande al planeta. Tampoco se refiere a lo publicado por el Wall Street ratificando que la CIA había establecido una célula de operaciones especiales para tales ataques contra Irán, recopilando y analizando información clasificada en operaciones reservadas y encubiertas. Así, ¿cómo explicar el supuesto atentado de Ansar al Furqan (yihadistas) a un oleoducto en la provincia de Khuzestan? Séptimo, esconde un plan organizado dirigido hacia el cambio de gobierno a través de narrativa mediática, sabotaje interno, apoyo logístico, financiero y armado a grupos de derecha, incentivando al descontento por razones objetivamente existentes, entre otros mecanismos, lo que no descarta presionar a Europa para promover más embargos. No sin razón, muchos carteles del “levantamiento” están en inglés. En esta dirección, mientras la prensa vasalla no adquiera ética en su producción informativa reconociendo esta realidad verdadera, creer en dicho discurso es difícil. Objetivamente varias de las demandas son lógicas, especialmente la referida a la situación del consumo y lo laboral, producto de la situación del país. Por tanto, compete al gobierno resolver con prontitud esos reclamos por ser legítimos en todo pueblo y, asimismo, tener siempre presente el poder de la injerencia extranjera para provocar caos en un territorio adverso a sus intereses. Prepararse para una guerra híbrida es la prioridad el 2018. La contradicción continúa y pese a que fracasen los intentos de crear caos puede utilizarse como pretexto para ahondar las sanciones a Irán.  Afortunadamente, el espíritu soberano indica que se debe resolver la situación interna con una constante reflexión-acción para mejorar las condiciones integrales del pueblo iraní. Es el ferviente deseo de toda comunidad humana basada en la equicracia como gobernanza justa. Interesante dato: el 31 de diciembre hubo 72.200 tuits invitando a protestar, de los cuales 74% estaban fuera de Irán, 35% en árabe, los de Arabia saudita eran más que los iraníes y el Reino Unido estaba en tercer lugar. Notas:
    • http://www.hispantv.com/noticias/opinion/364307/predicciones-geopoliticas-desafios-2018-geopoder
    • https://twitter.com/Zolfegar12/status/947236369990070278
    (Fuente: editorial Diario Octubre)



  • Dispara y Llora: El Victimismo como Política en Israel
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    04/01/2018
    Terminado el año 2017, el análisis respecto a la ocupación del territorio palestino a manos del régimen sionista muestra, no sólo la intensificación de esta política colonialista, sino que el incremento del apoyo estadounidense a contrapelo del respeto al derecho internacional. Tras la polémica decisión del gobierno de Donald Trump de reconocer a Al-Quds – Jerusalén – como capital del régimen israelí y definir el traslado de su Embajada desde Tel Aviv a la ciudad sagrada, el mundo reaccionó con decisión para oponerse a esta determinación. Efectivamente, el día 18 de diciembre del 2017 en el seno del Consejo de Seguridad, catorce de los quince miembros de este Consejo se opusieron a la idea estadounidense. Washington se enfureció, ejerció su derecho a veto tras la resolución presentada por Egipto que buscaba frenar la decisión unilateral de Trump y comenzó a amenazar a diestra y siniestra frente a lo que considera una afrenta contra su “soberanía”. El mundo al revés, La creencia hegemónica no acepta disensos. Tres días después, el día 21 de diciembre, en el seno de la Asamblea General de las Naciones Unidas,  128 países le dijeron a Estados Unidos, que su política no era aceptada. A pesar de amenazas y fuegos del infierno expresadas por la alianza entre Washington y Tel Aviv, que llegó a extremos escandalosos, que no impidieron que sufrieran una derrota de proporciones. Del total de 193 naciones, treinta y cinco se abstuvieron – de países que se sintieron afectados por la amenaza de Washington de tomar buena nota de aquellos que no apoyaran la política exterior de Trump” al igual que otros 21 países que prefirieron ausentarse de la votación. Como prueba del aislamiento de la alianza entre el imperialismo y el sionismo, sólo 9 países – entre ellos microestados como Nauru, Micronesia, Palau Islas Marshall, junto a Togo, Guatemala y Honduras, con el lógico voto del gobierno de Netanyahu apoyaron  la postura ilegal de Estados Unidos, negándose a aprobar la resolución presentada por Turquía y Yemen, que reafirmaba la idea que el estatus final de Al-Quds debe ser acordado vía negociaciones y que cualquier decisión adoptada fuera de ese marco es “nula”, no tiene efectos legales y debe ser rescindida. Los votos contrarios a mantener el estatus jurídico de Al-Quds son, indudablemente, votos reprobables indignos. Sobre todo el de una Honduras sujeta a la ilegitimidad de un gobierno surgido tras acusaciones de fraude y una Guatemala sumida en acusaciones de corrupción contra el gobierno del ex cómico Jimmy Morales y bajo el temor de las amenazas de Washington. Lo claro es que el escaso apoyo a Trump y por extensión el negarse a ser cómplice de los crímenes contra el pueblo palestino,  muestra que el mundo está cansado de la crónica conducta de Israel – su hijo putativo – que trata de mostrar una cara de victima ante el mundo, al mismo tiempo que reparte plomo y muerte en los territorios ocupados. El Doble Rasero Sionista La historia del sionismo respecto a Palestina se caracteriza por una conducta, donde  a la par del papel de victimarios, colonialistas, dotados de una ideología racista y criminal, suelen acompañar sus acciones con excusas del tipo “nuestros actos son de legítima defensa” o explicar sus ataques aéreos y bombardeos como “acciones de represalia frente al poder de fuego palestino”. Claramente una argumentación ridícula cuando comparamos a una Palestina dotada de milicias mal armadas y una entidad sionista, con armas de última generación, naves aéreas, buques y submarinos, blindados y un poder militar y económico de origen estadounidense. Un sostén económico y militar de Washington, que los dota de 4 mil millones de dólares anuales sin reembolso –  más armamento a destajo. A lo que hay que sumar el apoyo del Comité de Asuntos Públicos Estadounidense- Israelí – AIPAC por sus siglas en inglés.- que constituye el llamado lobby sionista, unido al financiamiento proveniente del llamado cristianismo sionista que agrupa a iglesias evangélicas en Estados unidos. Es el pago para servir de instrumento del imperialismo en Oriente Medio y esta mitología de pueblo elegido. La historia del sionismo en Palestina, tanto con anterioridad de la entidad israelí el año 1948, como posterior a esta fecha, ha sido la historia de una ocupación, de un proceso de expansión a costa de los derechos del pueblo palestino, circunscrito hoy a menos del 22% de su territorio histórico. Una historia donde la noción del otro como un “no humano” un “no judío” en su conceptualización jurídica ha significado crear un sistema de apartheid igual o más horroroso que aquel que dominó Sudáfrica de la mano de los colonos blancos a la mayoría negra, desde la instalación de la Colonia del cabo por Gran Bretaña el año 1814 pero con forma jurídica específica desde el año 1948 hasta el año 1992. Para el analista Jonathan Cook esta dicotomía perversa del sionismo,  que lo mismo asesina, pero luego lamenta estas muertes en función de un supuesto carácter de autodefensa, sólo es posible descifrarlo, tal como sostuve en un artículo donde recordaba el tema de la  partición de Palestina que  “si comprendemos los dos temas, aparentemente contradictorios, que han acabado dominando el paisaje emocional de Israel. El primero es la creencia visceral de que Israel existe para realizar el poder judío; y el segundo es el sentimiento igualmente fuerte de que Israel encarna la experiencia colectiva del pueblo judío como víctima eterna de la historia. A los propios israelíes no les pasa completamente desapercibido este paradójico estado mental, y a veces se refieren a él como “el síndrome de dispara y llora”. Esto, sin duda, es una conducta escandalosa, inmoral, que pretende enmarcar y explicar la política de ocupación de Palestina bajo el supuesto mitológico de un dios,  que dotado de cierta simpatía hacia un solo pueblo le entrega un título de propiedad de una tierra que no le pertenecía. En ese marco, a la narrativa sionista impone la idea que instalarse en palestina, colonizarla y pasar por encima de sus habitantes es un derecho indiscutible en función de ser un “pueblo elegido”. Bajo esa perspectiva, para ese imaginario no es posible hablar de “usurpadores” sino de alguien que recupera una tierra que habían dejado hace dos mil años. Dios mismo les hizo ese regalo e incluso la leyenda alcanza a la propia Al-Quds sosteniendo que ella es su capital eterna e indivisible. Bajo ese supuesto, esta sociedad sionista,  que lo mismo es victimarizadora pero se presenta como víctima, minimiza el papel cumplido respecto a sus creaciones segregacionistas, ocupando para ello el método propagandístico de la hasbara – explicación, esclarecimiento lo denominan sus propulsores – cambiando el sentido real de la política de ocupación. Trabajo que implica, llamar como valla de Seguridad a lo que es un Muro de Apartheid. Hablar de territorios en disputa a la ocupación de la Palestina histórica y los territorios de la Ribera Occidental. Tratar de judaizar Al-Quds y asentar miles de colonos extremistas en territorio palestino, con el objeto de impedir la futura instalación de un Estado palestino. Autodenominarse como la “mayor democracia de Oriente Medio” cuando en realidad se trata de una etnocracia – donde es la etnicidad y no la ciudadanía es la que otorga derechos, poder y recursos en Israel. A tanto llega la invención oficial y la creación de una historia  que reafirme sus creencias, que la educación escolar israelí está profundamente imbuida de esta narrativa mitológica. Para el profesor de Sociología de la Universidad de Haifa, Sammy Smooha esta democracia étnica es un tipo de democracia disminuida “porque toma la nación étnica, no la ciudadanía como la piedra angular del Estado…en Israel los judíos se apropian del Estado y lo convierten en una herramienta  para promover sus seguridad nacional, la demografía, el espacio público, la cultura y los intereses…y el millón 300 mil ciudadanos de origen palestino – 20% de la población  son percibidos como una amenaza” La Profesional judía, profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Hebrea de Jerusalén, Nurit Peled-Elhanan en su libro “Palestina en los textos escolares de Israel afirma que se ha construido una memoria y una identidad colectiva homogénea, que concretara una narrativa que conectara a los estudiantes judíos con sus supuestos orígenes en la tierra que están ocupando “los libros escolares israelíes siempre han presentado a los judíos israelíes como los “indígenas”  de regreso a casa”. El victimario sionista necesita mostrarse como víctima y para ello le sirve tanto la historia de los pogromos, como también el holocausto – generando una industria de estos crímenes como lo afirma el intelectual judío Norman Finkelstein – las condenas internacionales, al igual que el papel cumplido por organismos como las Naciones Unidas u otras que le exigen el cumplimiento del derecho internacional. Todo en un mismo saco, todo sirve para sostener que son un pueblo “eternamente” perseguido y que en la actualidad, con relación a palestina oculta sus propias violaciones a los derechos humanos de otros pueblos que efectivamente son víctimas de la política colonialista, racista y criminal del régimen sionista. De víctima  a victimario utilizando incluso métodos al que el propio nacionalsocialismo recurrió contra los judíos: apartheid, segregación racial, construcción de guetos, expulsión, destrucción de viviendas, asesinatos por su origen étnico. A tanto llega el abuso de este papel victimista del sionismo, que su clase política cae continuamente en este juego impresentable. Así sucedió con Danny Danon, Embajador del Régimen de Israel ante la ONU, que ante la mayoritaria posición de negarse a aceptar la defunción de Trump respecto a Al-Quds presentó a su gobierno como víctima de una confabulación internacional liderada por Palestina señaló “Los que apoyan la resolución de hoy son como títeres tirados por los hilos de los maestros titiriteros palestinos. Los defensores de los palestinos son “marionetas obligadas a bailar mientras el liderazgo palestino mira con regocijo”. Resulta evidente  que uno de los objetivos fundamentales de la narrativa  sionista, sea en el ámbito diplomático, militar como también en la educación, es lo que Nurid Peled  Elhanan denomina “la creación de una identidad homogénea para todas las etnias  judías en Israel…mientras intentan borrar, tanto física como espiritualmente los rastros de una vida palestina continuada en la tierra”. Un claro ejemplo de esto es la denominada Ley Nakba  que tiene como objetivo evitar la conmemoración pública de la catástrofe – Nakba en árabe –  palestina tras la proclamación de la entidad sionista el año 1948. Para Peled, esta es una policía típica  de regímenes etnocráticos  que “construyen narraciones históricas acerca de la etno nación dominante, como si fuera el verdadero propietario de la tierra mientras la historia de “Los Otros – los palestinos  – su lugar y aspiraciones  políticas se presentan como un paquete amenazante que debe ser rechazada  totalmente. Israel en su papel de victimario no podrá ocultar – a pesar de su patética actuación de entidad martirizada –que ha sido esta entidad, la que permanentemente aprieta el gatillo, quien dispara y después llora, quien arrasa y después presenta alegaciones falsas de una autodefensa imposible de sostener racionalmente.  Lo han hecho así desde su creación el año 1948 y se incrementa año tras año de ocupación y guerras de agresión. La política de Israel respecto a Palestina ha sido de arrasar toda presencia de este pueblo en el territorio, fundando incluso unidades militares de limpieza como lo reveló el historiador israelí Aharon Shay en el diario Cathedra el año 2002.  Unidad fundada por David Ben Gurion el año 1965 y que ha significado borrar toda presencia palestina en los territorios históricos. Una Unidad que el profesor Gadi Algazi nos presenta como una creación secreta cuya misión era limpiar la palestina histórica ocupada tras la instalación de la entidad sionista “borrando sistemáticamente del paisaje los remanentes de las aldeas palestinas, que quedaron abandonadas, tras ser expulsados sus habitantes. Para los gobiernos israelíes la ruina de las aldeas a lo largo de los caminos daban lugar a “preguntas innecesarias”  de parte de los visitantes y lo mejor era “nivelar” las aldeas. Decisión que evitaría, al mismo tiempo la angustia y frustración de los ciudadanos árabes de Israel de anhelar volver a sus aldeas de nacimiento, sin poder concretarlo. La Unidad de “nivelación” dirigida por el oficial Hanan Davidson  borró más de cien aldeas palestinas bajo la premisa de encuestar y demoler, documentar y borrar como actos que iban de la mano. Se me viene a la memoria la acción de nivelar llevada a cabo por el régimen nacionalsocialista al arrasar la aldea checoeslovaca de Lídice el año 1942. La dirigencia sionista tuvo que haber tomado buena nota de estas acciones – cuando parte de su pueblo cumplía el papel de víctima,  para ejecutarlas en su papel de verdugo y victimario en el proceso colonizador de Palestina. Buen alumno ha resultado el sionismo. Los propios historiadores israelíes señalan que esta operación de Nivelación era financiada por la oficina de Administración de tierras de Israel, que no se detuvo sólo en la palestina histórica, sino que también traspasó la Línea  Verde del año 1967 y aldeas como Yalou, Beit Nouba y Amwas recibieron la visita de esta Unidad. Se expulsó a sus residentes y se destruyó piedra sobre piedra estas tres aldeas. Todo ello por orden  del fallecido Premio Nobel de la Paz, el ex General Yitzhak Rabin. Para ocultar su papel de victimarios, Israel construyó en estas tierras el llamado Parque Canadá Park. Nada mejor que ocultar el crimen y la usurpación, bajo el manto bucólico de un parque de atracciones financiado con aportes de la comunidad sionista de Canadá, cómplices activos de este crimen de guerra. Desde el año 1948 a la fecha, la víctima de antaño, aupada por una ideología surgida en Europa como es el sionismo, ha devenido en victimario, en usurpador, en un experto manipulador. Una entidad que pretende mostrar su política criminal como justa y necesaria para no ser víctima de crímenes y persecuciones sufridas y condenables, ciertamente,  pero que no justifican en modo alguno su actual conducta. Ese dispara y llora, no sólo es impresentable, sino que una farsa con la cual hay que acabar. No podemos aceptar el chantaje permanente de crímenes pasados cometidos contra el pueblo judío, para justificar la política criminal contra el pueblo palestino. Así lo entiende incluso organizaciones judías como Neturei Karta que agrupa a creyentes de esa religión, que se definen como antisionistas. El sionismo, su dirigencia, sus colonos extremistas, la utilización de la  hasbara, el lobby sionista en Estados Unidos, Francia e Inglaterra, presentan al mundo su peor: el victimismo como política de ocupación, colonialismo, racismo y crimen. (Fuente: Hispan TV / Autor: Pablo Jofré Leal)



  • Sugerencias para la convergencia del soberanismo andaluz
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    31/12/2017
    Sugerencias para la convergencia del soberanismo andaluz Precedentes Nos encontramos -quizá- en las puertas de una nueva fase política en Andalucía o al menos dentro de lo que puede denominarse movimiento nacionalista andaluz (o soberanismo andaluz o movimiento de liberación nacional o como se quiera). Dos elementos objetivos autorizan a aventurar este diagnóstico: A. Todo lo relacionado con la campaña para la celebración del 40 aniversario del 4D (tanto precedentes como desarrollo y conclusión); como resumen y puesta en escena de la etapa anterior (1). B. Las influencias y consecuencias del proceso catalán y sus enseñanzas y repercusiones en Andalucía. (2) Ambos confluyen en un tercero: C. La crisis evidente del “ensoñamiento Podemos” (o Unidos Podemos, que para el caso es lo mismo) o dicho de otra manera, la crisis del discurso que pretendía hacer compatibles -y aún coherentes- el compromiso con la liberación de Andalucía y la inclusión o participación en un proyecto español como es Podemos (y de rebote, IU) que a su vez se inserta en la crisis de perspectivas políticas de Podemos/IU como fruto de sus limitaciones intrínsecas (que el tiempo y Cataluña se han encargado de despejar y emerger). Las fuentes Atendiendo a la coyuntura se han formulado por escrito tres diagnósticos del momento y tres propuestas de futuro en sendos artículos publicados en Portal de Andalucía salidos de la pluma de Isidoro Moreno(3), Javier García Fernández (4) y Antonio Torres (5). Por su parte -y por la vía de la práctica, que también es una manera de intervenir- han terciado en el debate el diputado Diego Cañamero (CUT/Podemos) (haciendo lo que ha hecho y no haciendo lo que no ha hecho (6)) y  el alcalde Juan Manuel Sánchez Gordillo (también CUT), con su presencia y su discurso en el acto de final de campaña de la CUP en Cataluña (7). Por su lado, algunos sectores salidos de la crisis del andalucismo -vinculados a Podemos, pero por otro canal- agrupados en Iniciativa Andalucista se han definido igualmente, exponiendo su horizonte estratégico y programático federalista español (8). Y siguiendo con más papeles, la corriente a la que pertenece Teresa Rodríguez  y que ejerce hoy la dirección de Podemos en Andalucía -punto de referencia en uno u otro sentido y en mayor o menor medida para la mayoría de los hasta ahora citados- también comenzó el año poniendo negro sobre blanco lo que se supone que es su visión de lo que es Andalucía y de lo que hay que hacer (9) y ahora mismo en ese espacio político se lo traduce, desarrolla y concreta en reflexiones extremadamente descriptivas tanto sobre sus inquietudes como sobre sus propósitos y movimientos futuros.(10) Recapitulación Llegados aquí y antes de entrar en la proposición de sugerencias, procede hacer un breve repaso de la situación nacionalista a día de hoy. Nación Andaluza, organización de izquierda independentista, el Sindicato Unitario y otros colectivos de la izquierda soberanista, manifestaron con claridad su actitud política convocando la tarde del 3D en Málaga una concentración por la Soberanía Nacional de Andalucía en la que todos los convocantes eran fuerzas de exclusiva obediencia andaluza. Una definición  que resume su orientación por la vía de los actos. Simple y clara. De otra parte, la Plataforma 4D -integrada en un principio y durante largo tiempo tanto por fuerzas españolas como andaluzas- convocó por la mañana otra manifestación por la soberanía. Integraban la mañana del 3D esta plataforma la CUT (que a su vez tiene gente en Podemos, en IU y sólo en la CUT) y por ende el SAT (que pese a ser un sindicato andaluz hace años que también participa en acciones pan-españolas), Jaleo y la asociación cívica Asamblea por Andalucía. Junto a ellos, diversas expresiones políticas surgidas de la implosión andalucista: Andalucía por Sí, Iniciativa Andalucista (que a su vez suma a Izquierda Andalucista y a Iniciativa del Pueblo Andaluz) y los grupos que tienen por reconocido portavoz al Sr. Altamirano. De esa Plataforma 4D -recordémoslo- se salieron de hecho por su propia voluntad las fuerzas españolas Podemos y PCE-IU, convocando por su parte en Sevilla el día antes; actos que también tuvieron el soporte de fuerzas como Iniciativa Andalucista. Acotando el debate Es obvio que existe una presión por la unidad. Negarlo sería negar la evidencia. Muchos y muchas no entienden porque -se dice- “si se supone que estamos fundamentalmente por lo mismo, no estemos juntos establemente al menos en lo esencial y así multipliquemos fuerzas”. Planteada así la cuestión, no hay escape. La unidad se impone como necesidad. Y quien se opone por oponerse se relega a la función de obstáculo o se degrada a la condición de secta. Desafortunadamente, el asunto no es tan simple, porque la base de partida del planteamiento es errada. No todos los colectivos referidos aquí  “estamos por lo mismo”. Y esto es así incluso si se acordara -primando el futuro sobre el pasado- eludir la cuestión de los balances -que los carga el diablo- para averiguar qué es ese mínimo común -“lo mismo”- y quienes estarían por ello. Se impone pues una clarificación política que delimite el espacio de quienes son llamados -en su caso- a articularse y aclare los objetivos para los que son llamados. Que sea amplio, sí; pero no difuso. Que sea abierto sí; pero no ambiguo y por tanto inútil. Porque al tiempo que se pretende avanzar hacia una convergencia que no sea mero reacomodo formal hay también obligadamente que reflexionar sobre las claves que nos han llevado hasta la actual situación y situar sus causas, para luego plantarnos a actuar en el nuevo y deseado escenario. Sólo con los colores de la bandera no se construye una política (ni se sostiene). Propuesta de Bases de Confluencia. Los objetivos La Soberanía. La reivindicación de Soberanía Nacional para Andalucía es un buen primer cabo de partida como objetivo político. Se asienta en el derecho del pueblo andaluz a decidir en exclusiva el destino de Andalucía y todos los aspectos de su realidad y si quiere que su Estado sea o no independiente. Permite agrupar a quienes, desde esa soberanía, planteen  y defiendan desde hoy diversas salidas para el futuro de Andalucía una vez que se obtuviera. Debe también sustentarse en un claro soporte estrategico: su obtención dependerá de la actuación y movilización de los andaluces y andaluzas. Pero esta referencia, con ser clave e importante, es insuficiente si no se la explicita debidamente para evitar ambigüedades o duplicidades que finalmente la anulen como elemento dinamizador y delimitador. Hay que añadirle obligadamente la exigencia y condición del carácter exclusivamente andaluz de las organizaciones llamadas a confluir y de la naturaleza exclusivamente andaluza del proyecto a construir. O dicho de otra manera, no es creíble demandar la soberanía andaluza desde organizaciones españolas o desde dentro de organizaciones españolas. Es contradictorio en sus propios términos y más aún si tenemos en cuenta como históricamente se ha conformado en concreto la dominación española sobre Andalucía y cómo hoy se organiza y perpétua. Además, todo ello es lo coherente con una visión en la que el camino hacia la conquista de la soberanía política nacional se construye desde la autorganización de los andaluces y andaluzas en todos los ámbitos de la vida social, lo que a su vez implica su desconexión simultánea y sistemática de cualesquiera estructuras españolas. Andalucía es una Nación. Andalucía no es España y los andaluces no somos españoles. Andalucía hoy se encuentra incluida en el Estado español, cierto. Pero ya desde hoy una convergencia nacionalista y soberanista que merezca tal nombre ha de trabajar y construirse difundiendo la evidencia y generando la conciencia de que Andalucía es una Nación y que los andaluces no somos españoles, salvo en el DNI o en el pasaporte. Asumir estas premisas de afirmación y recuperación nacional como elementos referenciales son precondición obvia para sustentar a su vez la demanda de Soberanía Política (estatal) y Soberanía Social (en la autoorganización social), porque es lo que fundamenta que nos sintamos “todo” y no “parte” y que pensemos, actuemos y decidamos en consecuencia de forma soberana, es decir propia, sin dependencias ni supeditaciones. El proyecto nacional andaluz debe vencer y destruir al proyecto nacional español en Andalucía para que Andalucía sea libre. Sin disociarse de la españolidad y enfrentarse a ella no hay nacionalismo ni soberanismo que valga, sólo regionalismo mendicante. En un primer termino, construir una Andalucía consciente de sí misma, transformada en sujeto activo de su propia emancipación nacional, conlleva que entienda su relación antitética con el Estado español en términos estrictamente de intereses y eso es imposible sin primero el cuestionamiento y luego la destrucción de la españolidad. Resumiendo lo anterior y expresándolo políticamente en términos claros, esta confluencia no sólo excluye de antemano a Podemos o a IU en tanto formaciones españolas sino que para participar de esa confluencia hay que abandonar previamente Podemos e IU y cualificar a ambas fuerzas como adversarios políticos de la liberación nacional y social de Andalucía. Igualmente se desprende que se autoexcluyen en un horizonte delimitado por las bases antedichas quienes  no pueden ser consecuentemente soberanistas porque sitúan su centro de referencia en España y declaran que quieren a partír de una hipotética reforma federal de España obtener unos pretendidos réditos para Andalucía (es decir, los que compartan y defiendan las bases programáticas que difunde Iniciativa Andalucista o similares; en tanto que las compartan y defiendan). El soberanismo sólo puede y debe excluir de su agrupamiento soberanista lo que no es soberanismo. La realidad se transforma no rebajándose a ella sino empujándola. La libertad  y la soberanía no se conceden; se conquistan. Propuesta de Bases de Confluencia. Los medios Una nueva etapa demanda nuevos instrumentos. Reclamar el agruparse bajo instancias o plataformas pasadas que la historia ha unido a una experiencia que se quiere sobrepasar y que no han sido comunes para todos los que se quiere agrupar es el mejor medio para evitar que la convergencia se produzca. Nuevos tiempos demandan impulsos constituyentes y un proceso tan múltiple y plural como lo que pretende sumar. Las organizaciones que todos y todas reconocemos como serias expresiones políticas y sociales del soberanismo y nacionalismo andaluz y que compartan las anteriormente citadas bases mínimas de unidad y convergencia habrían de verse, ajuntarse… para una unidad de acción que puede ser general, puntual, sectorial. Desde el respeto mutuo y la valoración fría de cuanto importa que todos sumen lo que tienen y de que esas sumas no se miden en términos aritméticos sino políticos. Las organizaciones sectoriales habrían de verse, además, específicamente, no sólo para desarrollar sinergías sino también para debatir sus practicas y afrontar las discusiones amontonadas pendientes sobre la realidad y el sector que trabajan (el movimiento obrero de la ciudad y del campo, la cultura, la mujer, la enseñanza, la juventud, el campesinado, la prensa y propaganda, la actividad social, la solidaridad  internacional, el trabajo barrial…). Y las personas en conjunto que comparten la aspiración de una Andalucía Libre habrían de encontrarse y debatir, habrían de verse y rozarse y mezclarse e interpelarse. Trabajar por la realización de una especie de “Estados Generales del soberanismo andaluz” que en dos o tres días permitiera ir intercambiando experiencias e interrogantes; despejando apriorismos y malentendidos; sembrando acuerdos y colaboraciones, sin una inmediata voluntad resolutiva… pero para a su vez sostener y amparar a los otros dos procesos de convergencia citados. Hacerlo sobre estas bases -objetivos y medios- puede prepararnos para la fase política inmediata y ahorrarnos más días perdidos y más dificultades soslayables. Notas: (1) Ver para el relato y el análisis del proceso y las campañas por el 4D mi articulo, 2017, Pensando en el después del 4D, Revista de Pensamiento Andaluz, 29/11/2017 (2) Lo trate en Podemos se define sobre Andalucía cuando habla de Cataluña, Revista de Pensamiento Andaluz, 5/11/2011. (3) Isidoro Moreno, Tras el 4D, el debate necesario. 6/12/2017. (4) Javier García Fernández, Somos 4 de Diciembre: Apuntes para reconstruir el andalucismo como actor político, 9/12/2017 (5) Antonio Torres, Andalucía, 4 de diciembre de 2017, ¿punto de inflexión?, 21/12/2017 (6) Ver al respecto mi articulo “Cataluña, Pablo VI, Diego Cañamero y ‘El Ultimo Mohicano’”, Revista de Pensamiento Andaluz, 17/12/2017 (7) Ver en youtube, discurso de Juan Manuel Sánchez Gordillo en el acto final de la CUP-Cataluña, 20/12/2017 (8) Ver en El Diario, Paralelo 36 y la Red de Municipalismo en Común celebran el 4D levantando la voz por el federalismo, 4/12/2017 (9) II Congreso Anticapitalistas Andalucía, Resolución sobre la Cuestión Nacional andaluza, 21/1/2017 (10) Jose Ignacio Garcia, Hacia un nuevo discurso del cambio en Andalucía, Paralelo36, 28/12/2017. Tan interesante como exponente por lo que dice como por lo que dicen los otros dos autores con los que se preocupa en polemizar y cómo lo hace. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Javier Pulido)



  • “En España no hay presos políticos”
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    31/12/2017
    La verdad solo es digna de ese nombre cuando es “toda la verdad y nada más que la verdad”, como reza la conocida fórmula jurídica con la que se toma juramento a los testigos en los tribunales estadounidenses. Las omisiones, los añadidos y las connotaciones derivadas del contexto pueden distorsionar la verdad hasta hacerla irreconocible. Hace poco, yendo por la calle, oí este breve diálogo entre un niño de unos siete años y su padre: -Papá, quiero ver un unicornio. -En España no hay unicornios, hijo. Es cierto, en España no hay unicornios (no, un tricornio no equivale a tres unicornios; como mucho, a una cabra y media). Pero decir que en España no hay unicornios en vez de decir que los unicornios no existen, es dar a entender que en otros lugares sí los hay o podría haberlos. En España no hay presos políticos en la misma medida y por la misma razón que no hay unicornios: porque no existen. Ni han existido nunca. Cuando un objetor de conciencia iba a la cárcel, no lo encarcelaban por sus ideas, sino porque infringía una ley que decía que el servicio militar era obligatorio. Cuando un antifranquista iba a la cárcel por repartir octavillas o ejemplares de Mundo Obrero, no lo encarcelaban por sus ideas, sino por infringir una ley que prohibía difundir esas ideas mediante publicaciones ilegales. Por definición, alguien que va a la cárcel después de ser juzgado, es porque un juez lo ha declarado culpable de haber cometido un delito y lo ha condenado a prisión. Por lo tanto, solo podría considerarse preso político a alguien que fuera encarcelado sin que ningún juez lo dictaminara; pero en ese caso no cabría hablar de encarcelamiento, sino de secuestro. Por lo tanto, los presos políticos, al igual que los unicornios, no existen. Menos aún que los unicornios, que podrían llegar a existir gracias a la ingeniería genética, mientras que un preso político, si aceptamos la ley que lo encarcela, es una contradictio in terminis, y por lo tanto no existe ni puede existir. Así pues, los canallas que repiten como una jaculatoria que en España no hay presos políticos, intentan hacernos creer que en otros lugares u otras épocas sí los hay o los ha habido, y que aquí no los hay porque vivimos en democracia, amparados por una ley que todos deben cumplir. Y si aceptamos sus premisas, esos canallas tienen razón; tanta como el dictador del que son herederos. Porque si aceptamos la ley que los encarcela -entendiendo por ley no solo la legislación vigente, sino también a los jueces indignos que la interpretan y al Gobierno corrupto que los manipula- todos los presos son presos comunes. Y viceversa: si no aceptamos a un Gobierno criminal, ni a una judicatura corrompida, ni unas leyes cuyo principal objetivo es defender los privilegios de los ricos, ni un sistema carcelario brutal, todos los presos son presos políticos. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Carlos Frabetti)



  • La legislación actual sobre la autodeterminación
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    30/12/2017
    El derecho internacional es dinámico. Se desarrolla a través de los contratos y la práctica. La constante evolución del derecho internacional ha construido así, paso a paso, el ideal de autodeterminación de los pueblos, la de los tiempos de Woodrow Wilson, los conceptos de autonomía en sus célebres 14 puntos –con la Carta de la ONU sobre la descolonización y finalmente también con el reconocimiento del derecho a la separación de los países de la antigua Unión Soviética y de la antigua Yugoslavia que obtuvieron su independencia. Siguiendo los precedentes de Eslovenia, Croacia y Kosovo, etc., lo que se establece no es más que el derecho humano a la partición –como solución última– cuando la autodeterminación interna no puede seguir concretándose. De conformidad con la Opinión Consultativa de 2010 que la Corte Internacional de Justicia emitió sobre el caso de Kosovo, una declaración unilateral de independencia no infringe el derecho internacional. La separación de Kosovo de Serbia estableció un precedente importante en materia de derecho internacional, precedente que ahora invocan numerosos pueblos que aspiran a la independencia, entre ellos los kurdos y los catalanes. Aunque el reconocimiento es declaratorio y no confiere el estatus de Estado, el interés de la comunidad internacional es acoger a los Estados de facto en el seno de las Naciones Unidas y así permitirles integrarse a las convenciones de la ONU, sobre todo al sistema de convenciones vinculado a los derechos humanos. Los elementos fundamentales del Estado son objetivos: un territorio definido, una población, un gobierno y la capacidad de establecer relaciones con otros Estados. Un nuevo Estado debe ser económicamente viable y respetar los derechos humanos y el derecho internacional. La autodeterminación como derecho internacional perentorio El derecho internacional moderno sobre la autodeterminación confirma que esta, como derecho internacional perentorio (jus cogens [1], es un derecho de los pueblos y que no es una prerrogativa de los Estados el concederla o negarla. La autodeterminación es una expresión de la democracia, de la misma manera que la democracia es también una forma de autodeterminación. Sin embargo, ese derecho –como todos los derechos– no es directamente aplicable. Exige el ejercicio de un control eficaz, que a veces sólo puede obtenerse librando una guerra coronada por el éxito, como en Bangladesh, en 1971, o que puede fracasar, como en Sry Lanka, en el caso de los tamiles. El derecho a la autodeterminación ha sido y sigue siendo negado impunemente, al igual que el jus cogens sobre la prohibición del uso de la fuerza incluida en el Artículo 2(4) de la Carta de la ONU, [prohibición] que con demasiada frecuencia también se infringe impunemente. Así sucedió en 2003, con la invasión ilegal y el bombardeo contra Irak, que el secretario general de la ONU Kofi Annan denunció muy justamente como una «guerra ilegal». La violación del derecho de autodeterminación o de la prohibición del uso de la fuerza no disminuye el valor legal de la norma del derecho internacional. Sólo demuestra una vez más la falta de mecanismos de aplicación en el sistema de Naciones Unidas y el hecho que los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad quedan a menudo impunes. La integridad territorial es un principio central del derecho internacional y de las relaciones internacionales, particularmente importante cuando fortalece la paz y la estabilidad de la comunidad internacional. Ese principio está vinculado a la prohibición del uso de la fuerza en el Artículo 2(4) de la Carta de la ONU, reafirmado en la Resolución 2625 de la Asamblea General sobre las Relaciones Amistosas y en la Resolución 3314, que incluye la definición de la agresión. El principio de integridad territorial significa que ningún Estado puede menoscabar la integridad territorial de otro Estado. Pero ese principio no puede ser invocado contra un pueblo que busca la autodeterminación. Se aplica contra amenazas externas, no en el marco interno ya que eso sería incompatible con el Artículo 1 del Pacto Internacional Relativo a los Derechos Civiles y Políticos (HCDH) y del Pacto Internacional Relativo a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC). No puede justificar la sumisión continua de minorías o pueblos bajo ocupación. Cuando un pueblo lucha por su autodeterminación interna o externa, la comunidad mundial debería facilitar su realización e impedir así que un conflicto local se convierta en una amenaza para la paz regional o internacional. En caso de conflicto entre el principio de integridad territorial y la autodeterminación es esta última la que prevalece. Una medida esencial para la prevención de conflictos sería establecer un enfoque oportuno sobre la aspiración de los pueblos a la autodeterminación, lo cual ha quedado demostrado durante las innumerables guerras que han tenido lugar desde 1945 y que tuvieron como origen la negativa de aceptar la autodeterminación. La mejor manera de saber si una población quiere la autonomía o la independencia es la realización de un referéndum. Las Naciones Unidas han llevado a cabo ese tipo de referéndums en Etiopía/Eritrea, en Timor Leste y en Sudán del Sur, pero sólo después de que decenas de miles de personas perecieran en la guerra. Habría sido preferible haber servido de intermediario en el momento adecuado y haber organizado referéndums con las garantías y controles que ello exige. Desarrollo a lo largo de un siglo Algunos viejos profesores de derecho internacional pretenden detener el desarrollo progresivo del derecho internacional afirmando que la autodeterminación se aplica únicamente a la descolonización. Todo conocedor del desarrollo de la norma a lo largo del pasado siglo se muestra escéptico al respecto porque la ley es algo vivo. Ya no vivimos en la época de la Declaración de Independencia de la Estonia de 1918, ni de las piadosas declaraciones de intención de la Sociedad de las Naciones sobre el sistema de protección de las minorías. El Artículo 3 del Pacto Atlántico de 1941, posteriormente inscrito en la Declaración de las Naciones Unidas de 1942, fue, sin embargo, una evolución prometedora, al igual que el Artículo 1(2) de la Carta de las Naciones Unidas y el Capítulo XI de la misma Carta sobre los pueblos no autónomos. Lo que vino después fue un continuo desarrollo hacia la libertad de los pueblos para decidir su porvenir mediante plebiscito o referéndum. Recordamos la Resolución 47 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la realización de un plebiscito en Cachemira, la Resolución 194 (III) de la Asamblea General sobre el derecho de los palestinos al retorno, la Resolución 1514 de la Asamblea General sobre la Descolonización (en 1960), la guerra perdida de los igbos por la autodeterminación y la independencia de Biafra (en 1967-1970), la declaración de independencia de Bangladesh (en 1971) y la guerra indo-pakistaní, la entrada en vigor del Pacto Internacional Relativo a los Derechos Civiles y Políticos (HDHC) y del Pacto Internacional Relativo a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), en 1976, cuyo Artículo 1 común proclama la autodeterminación de los pueblos. Hemos visto el establecimiento de la Misión de Naciones Unidas para la Organización de un Referéndum en Sahara Occidental (MINURSO) mediante la Resolución 690 del Consejo de Seguridad de la ONU (en 1991); el referéndum de independencia y la secesión de Nagorno Karabakh (Alto Karabagh) (en 1988); las subsiguientes guerras contra Azerbaiyán (en 1991-1992); y las declaraciones unilaterales de independencia de Abjasia y de Osetia del Sur; las declaraciones unilaterales de independencia de las regiones separatistas de Yugoslavia, de Eslovenia, de Croacia, de Bosnia-Herzegovina, de Macedonia, que se concretaron como resultado de conflictos armados. Hemos vivido también la separación amistosa entre la República Checa y Eslovaquia (en 1993); el referéndum eritreo de 1993; el referéndum de autodeterminación de Quebec (en 1995); el bombardeo contra Serbia por parte de la OTAN (en 1999) y el desmembramiento de su integridad territorial; el referéndum de independencia en Timor Leste (en 1999); el referéndum de Montenegro (en 2006); la guerra de independencia abortada de los tamiles en Sry Lanka (entre 1983 y 2009); la declaración unilateral de independencia de Kosovo (en 2008) y la Opinión Consultativa de la Corte Internacional de Justicia (en 2010); el referéndum en Sudán del Sur (en 2011); el referéndum de Crimea (en 2014) y su reintegración a Rusia; la separación de facto de Donetsk y Lugansk de Ucrania en 2014; el referéndum escocés de 2014; el referéndum de Kurdistán [en Irak] (en 2017); el referéndum catalán en 2017, etc. La lista de pueblos que aspiran a la autodeterminación es larga y es interés de todos no meter la cabeza en la arena sino, por el contrario, prever sus necesidades y proponer soluciones adecuadas. A partir de ahora, las Naciones Unidas, la Unión Europea, la Organización de Estados Americanos, la Unión Africana, la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) y las demás organizaciones internacionales deberían desarrollar mecanismos de “alerta temprana” y hacer proposiciones de mediación y de buenos oficios para resolver los conflictos de autodeterminación antes de que degeneren en confrontación violenta. La autodeterminación puede ejercerse como autodeterminación interna, en forma de un federalismo que incluya un alto grado de autonomía, o en forma de autodeterminación externa, mediante la partición. Una opción democrática a través de referéndum es un medio civilizado de instrumentar ese derecho tan esencial para la paz duradera. (Fuente: Red Voltaire / Autor: Alfred de Zayas)



  • La nueva “pacificación de La Araucanía” y la Resistencia Mapuche
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    27/12/2017
    Las actuales Comunidades y Lov en Resistencia son la columna vertebral de la resistencia territorial. Si se quiere alcanzar éxito en enfrentar esta potente y más grande embestida neoliberal, éstas deben reforzarse y crecer, junto a esto también profundizar las políticas de alianza tanto al interior del movimiento mapuche como también a los sectores chilenos que se ven golpeados por el modelo, estos son aliados naturales con los que es necesario ir estableciendo redes y mayores niveles de acercamiento. En los últimos 20 años se ha ido instalando en la conciencia y en el discurso de una parte importante de los integrantes del movimiento Mapuche conceptos tales como autonomía, plurinacionalidad, modelo económico capitalista o neoliberal. Sus diversas expresiones materiales que intervinieron irreversiblemente los territorios mapuches, tales como plantaciones masivas de especies exóticas y no nativas como el pino y el eucaliptus, la construcción de  carreteras, grandes emprendimientos extractivistas mineros y la construcción de una importante red de centrales hidroeléctricas de diversas dimensiones  para proporcionar de energía a ese modelo de crecimiento económico, fueron generando un escenario económico y político adverso y en algunos casos crítico para comunidades mapuche y el pueblo mapuche en general. Las expresiones de resistencia fueron y son múltiples, validándose todas ellas y dado que se oponen a un modelo de desarrollo capitalista, pueden entenderse como complementarias unas de otras. También hay expresiones más avanzadas como las que ejercen control territorial, disputando espacios territoriales tanto a las empresas como a particulares. Esta expresión de autonomía de hecho de parte de Comunidades y Lov en Resistencia, también genera una disputa al Estado en cuanto al modo de ejercer los derechos  colectivos del pueblo mapuche a nivel territorial. El mundo globalizado y la globalización de las resistencias Actualmente se desarrolla a nivel planetario un profundo reacomodo de las hegemonías económicas cuya vanguardia la tienen las economías capitalistas. Esta se sitúa hoy y en las próximas décadas en el denominado eje asiático en donde sus principales actores son Japón, India, China; dichas economías requieren asegurar el suministro de materias primas y energéticas para los próximos 50 años. Gradualmente han ido desplazando a los EE.UU  y Europa de la economía mundial y de mantener el actual ritmo de crecimiento y desarrollo se transformarán  en las próximas décadas en el motor económico del planeta. EE.UU, por su parte, busca recomponer y retomar su liderazgo mundial en el ámbito económico, para eso cuenta con su primacía militar, muy por sobre cualquier otra superpotencia, incluida Rusia o China. Dado que los combustibles fósiles como los hidrocarburos, petróleo y gas, comenzarán su curva decreciente, en cuanto abastecimiento y duración, dentro de un periodo de aproximadamente 80 años, resulta fundamental para los grandes polos económicos como USA, Europa y Asia asegurar el control estratégico de esos recursos. Es por eso que EE.UU se ha involucrado directamente en los conflictos del medio oriente ya que esa zona concentra no menos del 40% de las reservas petroleras del mundo. De ahí también su esfuerzo permanente, actual y futuro por hacerse del control del petróleo venezolano, no escatimando  la forma de desestabilizar y derrocar al gobierno progresista de Nicolás Maduro, ya que este país cuenta con las mayores reservas de petróleo a nivel mundial. En esta disputa planetaria América Latina juega un importante rol de proveedor de materias primas. Para estos efectos desde el 2002 se han puesto en marcha diversos tratados y proyectos regionales, donde el más importante es  IIRSA,  Iniciativa de Infraestructura  Regional Sudamericana , y que consiste en la implementación  a escala sudamericana de las mayores obras de construcción de carreteras, hidrovías, puertos y centrales hidroeléctricas tendientes a dotar del esqueleto y la logística para extraer y transportar dichas materias primas  a puertos del Pacifico y conducir estas materias y mercancías desde América hacia el conjunto de países del Asia pacifico. Para el caso específico del pueblo mapuche esto afectará principalmente de la siguiente manera: Puel Mapu, Argentina: extracción y transporte de petróleo, gas y minerales desde las zonas de Neuquén y Río Negro hacia las costas de Chile y desde ahí al Asia Pacifico y USA. Desde Gulu Mapu, Chile: madera, celulosa, minerales y pesca hacia el Asia pacífico y en segundo lugar USA. Para estos efectos se están analizando las decisiones legislativas, y administrativas tendientes a dar viabilidad a estas obras de infraestructura y de producción, entendiendo por tales, los estudios para la expropiación de tierras tendientes a ensanchar las carreteras y concesionar sus construcciones, concesiones para las salmoneras, estudios y autorizaciones para la ampliación de puertos y su posterior entrega a concesionarios  privados. Estudios y permisos para centrales hidroeléctricas de mediana y pequeñas dimensiones. La construcción de centrales de paso que evitan realizar procesos de consultas a la ciudadanía y a las comunidades mapuche, se inscriben en ese contexto. Junto con esto se despliega un discurso hegemónico en torno a la idea del impacto positivo del “desarrollo”  regional y nacional, tendiente a cooptar a la mayor parte de la opinión pública, líderes y autoridades locales quienes ante la magnitud de estos planes consideran que no es posible detenerlos, por lo que es mejor aceptarlos y obtener el mayor beneficio posible para sus comunidades locales. Razones de Estado y del modelo neoliberal Los Estados de Chile y Argentina ya han tomado la decisión de implementar estos mega planes de producción de corte capitalista y para eso también se prepara desde el punto de vista militar y de seguridad. Los ejercicios militares que se desarrollan anualmente en las regiones Bío Bío y La Araucanía, en Chile, se realizan en las zonas en donde se construirán pasos fronterizos, carreteras y eventuales oleoductos y gasoductos. El año 2017 los ejercicios militares simulaban la toma de un municipio en las cercanías de la cordillerana comuna de Lonquimay por parte de civiles en un escenario de conmoción interna. De ahí que los sectores más conservadores de la derecha han planteado en las últimas candidaturas parlamentarias y presidenciales de este año 2017, desplegar tropas militares y decretar estado de sitio  en los territorios en disputa con comunidades mapuches. Desde el punto de vista policial y de seguridad interna, previendo la resistencia de las comunidades mapuches, se instalan importantes contingentes policiales y de inteligencia preparando el terreno no solo para hacer frente a las actuales movilizaciones sino, sobre todo, a las que vendrán en los próximos años. De ahí  que se criminalicen y judicialicen las reivindicaciones territoriales mapuche. Cabe señalar que en Cushamen, provincia de Chubut- lugar en donde se produjo la muerte  de Santiago Maldonado, semanas antes de la desaparición del joven militante, se produjo el arribo y permanencia en la zona de alrededor de 400 nuevos efectivos policiales. Dicho dispositivo y dislocación de fuerzas policiales no guarda relación alguna con la magnitud del movimiento mapuche de la zona y solo se puede explicar con el objetivo encubierto de dejar en la zona una capacidad de monitoreo y control tanto del movimiento mapuche como también del movimiento popular argentino, que también desde hace algunos años viene sosteniendo una creciente resistencia a las intervenciones de los ríos en la localidad de El Bolsón por parte del empresario Lewis y a los recortes presupuestarios, alzas de luz y gas y despidos por parte de la nueva administración encabezada por el presidente Mauricio Macri. ¿Es posible sortear como pueblo esta nueva ola y empresa de colonización económica y pacificación del pueblo mapuche? Claramente sí es posible. A fines de la primera “Pacificación de La Araucanía”, el pueblo mapuche quedó reducido a una población de entre 90 y 100 mil personas, según las crónicas militares de la época. De esta manera se pretendía que nuestro pueblo no representaría nunca más una amenaza a los planes económicos y políticos del Estado de Chile. El principal objetivo de lo que debería ser llamado “El Genocidio de La Araucanía” no se cumplió y nuestro pueblo pudo sortear ese último intento de exterminio físico, mucho peor a las actuales condiciones que le toca vivir a nuestro pueblo. Hoy en día nuestra población alcanza  alrededor de un millón 700.000 mil mapuches y con un movimiento organizado  en crecimiento tanto cuantitativa como cualitativamente. Las actuales Comunidades y Lov en Resistencia son la columna vertebral de la resistencia territorial. Si se quiere alcanzar éxito en enfrentar esta potente y más grande  embestida neoliberal, éstas deben reforzarse y crecer, junto a esto también profundizar las políticas de  alianza tanto al interior del movimiento mapuche como también a los sectores chilenos que se ven golpeados por el modelo, estos son aliados naturales con los que es necesario ir estableciendo redes y mayores niveles de acercamiento. Los espacios sociales, territoriales y también desde determinados espacios institucionales también son necesarios dada la magnitud de los planes de intervención económica  tanto en el conjunto de América latina en general y del Wallmapu en particular. No hay que olvidar que el marco jurídico institucional que permite realizar este tipo de mega proyectos económicos están dado por un complejo andamiaje legal que tiene su generación en el parlamento, quien determina qué  y cómo deben realizarse dichas inversiones; de ahí que no resulta neutra la composición que tenga este parlamento y los que se conformen a futuro. La globalización es una realidad que estará presente durante décadas. El pueblo mapuche ha sabido sortear y resistir distintas coyunturas históricas que el modelo capitalista de desarrollo, tanto a nivel mundial como local nos ha impuesto. En esta nueva fase que se avecina, los desafíos son múltiples y de gran complejidad. Nuevas prácticas, nuevas ideas, nuevos referentes, enfrentaran el desafío de construir y presentar una alternativa a este modelo. La defensa de nuestra Ñuke Mapu (madre tierra)  la dignidad y libertad de nuestro pueblo, así lo exigen. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Alihuen Antileo Navarrete)



  • Camino a un nuevo comienzo para Palestina
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    21/12/2017
    Ahora que Estados Unidos se ha quitado del todo la máscara, los palestinos requieren un replanteamiento urgente de sus prioridades políticas, alianzas y estrategia de liberación nacional. Las cosas deberían cambiar después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, aceptara la definición de Jerusalén como la capital de Israel, violando así el consenso internacional al respecto.El movimiento de Fatah, que ha controlado a la Autoridad Palestina (AP) desde su creación en 1994, se ha adelantado a la ira del pueblo respecto a la decisión de EE.UU., declarando un “día de la ira”. Varios palestinos han sido asesinados y varios han resultado heridos en los conflictos en los Territorios Ocupados, que han explotado por la justificada ira hacia la medida estadounidense. Pero la manipulación de las emociones palestinas por parte de su gobierno es despreciable, como mínimo. La “política de la ira”, que el gobierno palestino ha utilizado antes, suele servir para desviar el descontento popular y las críticas. Sin duda, Israel y Estados Unidos merecen ser condenados por su papel a la hora de mantener, financiar y defender la ocupación militar y la subyugación del pueblo palestino. Pero los líderes palestinos también merecen ser condenados. Quienes han participado voluntariamente en el fútil juego del “proceso de paz”, balanceando la débil perspectiva de la “solución de dos Estados” ante los ojos de los palestinos y palestinas desesperadas. Los líderes palestinos y un ejército de oficiales, políticos, expertos y contratistas se hicieron con miles de millones de dólares de los fondos extranjeros que servían para mantener en pie el desfile del “proceso de paz” durante más de 25 años, mientras que la población común se empobrecía y se desanimaba más que nunca. Quienes se resistieron, fuera del marco político aceptable que presentó el gobierno palestino, fueron acosados, encarcelados y castigados con dureza. No fue sólo el caso en Gaza, sino también en Cisjordania. Muchos periodistas, académicos, artistas y activistas han sido maltratados por cuestionar los métodos de la AP. Pero aquí estamos; la AP llama a esos mismos palestinos a enfurecerse. Hamás también ha pedido una nueva intifada. Curiosamente, las facciones palestinas no han aprendido de la historia. Los levantamientos reales, sostenibles y populares nunca son una respuesta a la petición de un partido o de un político. Es un grito espontáneo y genuino por la libertad que surge de las masas, no de las élites políticas. Mientras que algunas facciones palestinas esperan que la ira del pueblo contra la ocupación israelí cree un amortiguador de protección para que puedan sobrevivir un día más, otros grupos están montando la ola por sus propios intereses políticos. Pero esta no es una estrategia. Enviar a personas con el pecho al descubierto a luchar contra soldados armados sólo para enviar un mensaje mediático no causará presión ni a Israel ni a EE.UU. De hecho, la mayoría de los medios estadounidenses han centrado el debate en la “violencia palestina”, como si la violencia de la ocupación israelí no fuese un problema y como si la seguridad de los israelíes fuera lo más importante. Ni las peticiones educadas a Estados Unidos para que reconsidere su decisión y presione a Trump para que rescinda de la medida cambiarán la situación. El comunicado final que presentaron los ministros de exteriores de la Liga Árabe en El Cairo el sábado pasado es un ejemplo del lenguaje deslucido e ineficaz. Pedirle a Trump que retire su decisión no hará que nada cambie un ápice. Los palestinos necesitan que sus hermanos árabes articulen una postura fuerte y unificada al respecto, sin pararse a explorar otras rutas políticas y ejercer una presión real y tangible sobre EE.UU. e Israel. El gobierno de Palestina ha degradado la lucha palestina y ha malgastado años muy valiosos persiguiendo al espejismo americano. Debe rendir cuentas. ¿Por qué los líderes palestinos se siguen aferrando con tanta fuerza a sus puestos, teniendo en cuenta el daño que le han infringido a la causa palestina? Si el Gobierno palestino tuviese un mínimo de respeto por sí mismo y de responsabilidad, emitiría una disculpa sincera a su pueblo por todo el tiempo, la energía y la sangre malgastada. Después, haría una revisión completa de sus filas, activaría todas las instituciones de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), unificaría a todas las facciones bajo el paraguas de la OLP y declararía una nueva estrategia con respecto al futuro, cada vez más sombrío. Pero nada de esto ha pasado aún. Sin una estrategia común, los llamados furiosos a la movilización palestina sólo alimentarán los intereses de las facciones, pero, eventualmente, demostrarán no ser de ayuda al pueblo palestino y a sus aspiraciones nacionales. En realidad, los y las palestinas no necesitan que Fatah o Hamás declaren un “día de la ira” o una nueva intifada. Su odio hacia la ocupación y su amor por su ciudad de Jerusalén no necesita comunicados oficiales. Es su batalla. Siempre lo ha sido, han luchado todos los días desde hace 50 años. Lo que ha hecho Trump tendrá terribles consecuencias para la región en los próximos años. Pero uno de los primeros resultados es que ha expuesto que el proceso de paz no es más que un numerito y que el papel de Estados Unidos no es ni honesto ni justo. Pero también debería exponer al gobierno palestino por sus fracasos y su corrupción. Si los y las palestinas van a empezar de nuevo, tienen que comenzar su viaje con un nuevo discurso político, con sangre nueva, y con una nueva perspectiva de futuro basada en la unidad, el crédito y la competencia. Nada de esto puede suceder con las mismas caras, el mismo lenguaje y las mismas políticas de siempre. Es hora de un nuevo comienzo. (Fuente: Monitor de Oriente / Autor: Ramzy Baroud)



  • Cataluña, Pablo VI, Diego Cañamero y “El último Mohicano”
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    19/12/2017
    En 1977, el Papa católico Pablo VI se declaró públicamente dispuesto a intercambiarse por los pasajeros de un avión alemán secuestrado; desplazado hasta la entonces aún más lejana si cabe, Somalia. La intervención de un comando especial alemán en las pistas del aeropuerto de Mogadiscio pocas horas después de formulada la oferta del pontífice la dejó sin efecto y con ello quedó para la historia la duda razonable de si el gesto papal era sincero o un mero "brindis al sol", típico ejemplo de la hipocresía vaticana; una maniobra publicitaria de una Curia entonces preocupada por darle relevancia a un Papa Montini que durante todo su mandato sintió la alargada sombra de las comparaciones con su carismático antecesor. Cuarenta años después -en 2017- el diputado de Podemos Diego Cañamero Valle se ofrece en público sacrificio al Estado español (*ver el texto original al final) para sustituir en la cárcel española a los presos políticos catalanes que son candidatos en las elecciones del 21D; enchironados por España por atreverse a preferir el respeto a la voluntad catalana al sometimiento al orden español. ¿Qué recorrido tiene esta declaración de predisposición a la inmolación?. Ninguno, evidentemente. Es obvio -muy posiblemente para el propio diputado y hasta para sus asesores, si los hubiere- que España no puede admitir en ningún caso situarse explícitamente al nivel de una vulgar "banda de secuestradores" -según su previsible terminología- procediendo a un reconocimiento tan burdo de la condición de rehenes politicos de los ahora aprisionados por España. ¿Dónde quedaría el sacrosanto "Estado de derecho" si siquiera admitiera planteárselo?. Es pues muy posible que el propio proponente haya sido consciente desde un primer momento de los nulos efectos prácticos de su ofrecimiento (lo contrario, haría plantear serias dudas sobre su sentido de la realidad, indispensable en un líder político y falta poco creíble en quien lleva décadas en primera linea de la actuación política). Así pues, procede transferir el análisis del caso del plano pretendidamente moral o ético -al que algunos hinchas lo han elevado- al menos heroico pero más concreto y palpable -y por tanto mensurable- ámbito político. De entrada, aún en este más modesto universo, sorprende la forma y medida con la que se valora a si mismo el diputado podemita. ¿Acaso cree que su peso político o -dicho de otra forma- su peligrosidad para España es equivalente o siquiera cercana a la de los miembros de un Gobierno que -aún con todas sus carencias- ha auspiciado la proclamación de la República Catalana o la de unos activistas (los "Jordis") que han contribuido a articular una protesta social de tal magnitud que puso en jaque a España en Cataluña durante las Jornadas de Octubre?. ¿Cree sinceramente el diputado de la formación de Pablo Iglesias que ha hecho y está haciendo en Andalucía y por Andalucía algo que se acerque a lo que han hecho por Cataluña los catalanes con quienes objetivamente se compara? Seguramente no. Así pues, descartada la megalomanía, resta leer la oferta del diputado Cañamero en clave de pronunciamiento de solidaridad humana y aún política. Pero siendo el ofertante diputado en ejercicio en el Parlamento español ¿no hubiera sido más efectivo como acto político hacer uso -precisamente político- de su condición parlamentaria para plasmar esa declarada solidaridad con Cataluña? Algunas posibilidades al alcance del diputado Cañamero:
    1. Presentar una moción denunciando la detención de los catalanes y exigiendo su inmediata libertad (o proclamar su voluntad de sumar su firma a una que cualquiera pudiera decidir presentar).
    2. Auspiciar con otros diputados que pudieran estar de acuerdo de cualesquiera grupos, una iniciativa parlamentaria por la que se reconociera "el derecho a la autodeterminación de las naciones oprimidas por el Estado español, la incompetencia de las instituciones españolas para negarlo y la validez y capacidad de los parlamentos nacionales para declarar la separación de sus naciones respectivas en relación al Estado español".
    Y mientras ambas u otras se tramitan
    1. Podría seguir el ejemplo de Albano Dante Fachin exponiendo a los cuatro vientos y dando la cara que el 21D en Cataluña el único voto de izquierdas y emancipador posible es el voto independentista y en concreto como andaluz, que todos los votos que vayan a Arrimadas, Iceta, Albiol o al tándem Domenech/Colau (también a Domenech/Colau) son votos contra los derechos nacionales y sociales de Andalucía. Y si lo estima oportuno, aún residenciar esa posición política en el voto a la CUP por su incuestionable compromiso con los derechos sociales y por su clara identificación con la única vía que asegura la libertad de Cataluña (y por ende, el avance en la libertad de Andalucía): la que la hace depender exclusivamente de la propia lucha.
    Es de suponer que el diputado Cañamero no quiera que nadie le pueda acusar con fundamento de querer estar "en misa y repicando" (a la manera de un discípulo de Pablo VI) o lo que es lo mismo, de mantenerse por un lado al cálido amparo del muy españolista Podemos (que ejerce orgulloso -a la diestra de IU- de ultimo baluarte de España) y a la vez de hacer gestos sin consecuencias políticas para mantener embromada a su parroquia nacionalista en Andalucía. El diputado referido aún tiene la oportunidad de trascender a Pablo VI y acercarse al Ojo de Halcón -y aún al oficial Duncan- de las escenas finales de la maravillosa película "El Ultimo Mohicano" (Michael Mann, 1992) [cuyo detalle no revelamos por si alguien aún no la ha visto, para no reventarle el placer]. Le basta con plasmar y desarrollar alguna de las iniciativas sugeridas (u otras del mismo tenor y entidad que se le puedan ocurrir) que sí que serían prueba del valor que se le requiere a un dirigente político que merezca tal nombre: no la predisposición nominal a incluirse en el martirologio sino el valor de la coherencia y la solidez políticas. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Javier Pulido) (*) Captura de la propuesta través de su perfil de Facebook:   canamero_EDIIMA20171216_0056_19



  • Palestina y la “banalización del mal” por parte de Israel
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    17/12/2017
    La sociedad israelí del siglo XXI (80% de judíos frente a un 20% de población árabe), es un crisol de razas, costumbres, lenguas y valores que tan sólo tendrían en común su origen judío y en la que se estaría produciendo un golpe de mano silencioso de una minoría ultra ortodoxa, los “haredim” que tan sólo representan el 10% de su población pero que serían un Estado dentro del Estado. En efecto, en un proceso larvado estarían fagocitando todas las áreas sensibles del poder del Estado judío (Interior, Vivienda, el Mosad y los mandos del Tzáhal ( Ejército judío) para intentar imponer la “Halajá” o ley judía a más del 40% de población que se declara laica, segmento de filiación europea , inmersa en la cultura y modo de vida occidentales y que desea ser regida por la ley civil como en las demás democracias formales occidentales. Asimismo, la sociedad israelí en su inmensa mayoría, sería cómplice silenciosa y colaboradora necesaria en la implementación del sentimiento xenófobo contra la población árabe-israelí, pues según la encuesta sobre derechos civiles ”Association for Civil Rights in Israel Annual Report for 2007” publicada por el diario Haaretz ,“ el número de judíos que manifiestan sentimientos de odio hacia los árabes se ha doblado y el 50% de los judíos israelíes se opondrían ya a la igualdad de derechos de sus compatriotas árabes, al tiempo que se ha incrementado el régimen de apartheid en los guetos palestinos de Cisjordania y Gaza en los que la población palestina estaría sometida al régimen jurídico-militar en lugar de depender del poder civil como la israelí, síndrome conocido como “la burbuja de Tel Aviv”. Sin embargo, la teórica política judío-alemana Hannah Arendt en su libro “Eichmann en Jerusalén”, subtitulado “Un informe sobre la banalidad del mal”, nos ayudó a comprender las razones de la renuncia del individuo a su capacidad crítica (libertad) al tiempo que nos alerta de la necesidad de estar siempre vigilante ante la previsible repetición de la “banalización de la maldad” por parte de los gobernantes de cualquier sistema político, (incluida la sui-genéris democracia judía), pues según Maximiliano Korstanje “el miedo y no la banalidad del mal, hace que el hombre renuncie a su voluntad crítica pero es importante no perder de vista que en ese acto el sujeto sigue siendo éticamente responsable de su renuncia” . Netanyahu y la manipulación del miedo El estadounidense Harold Lasswell (uno de los pioneros de la “mass comunicación research”), estudió después de la Primera Guerra Mundial las técnicas de propaganda e identificó una forma de manipular a las masas ( teoría de “la aguja hipodérmica o bala mágica”), teoría plasmada en su libro “Técnicas de propaganda en la guerra mundial" (1.927) y basada en “inyectar en la población una idea concreta con ayuda de los medios de comunicación de masas para dirigir la opinión pública en beneficio propio y que permite conseguir la adhesión de los individuos a su ideario político sin tener que recurrir a la violencia” (defensa de la sacrosanta seguridad de Israel). Por su parte, Edward L. Bernays, sobrino de Sigmund Freud y uno de pioneros en el estudio de la psicología de masas, en su libro “Cristalizando la opinión pública”, desentraña los mecanismos cerebrales del grupo y la influencia de la propaganda como método para unificar su pensamiento. Así, según sus palabras “la mente del grupo no piensa, en el sentido estricto de la palabra. En lugar de pensamientos tiene impulsos, hábitos y emociones. A la hora de decidir su primer impulso es normalmente seguir el ejemplo de un líder en quien confía”, por lo que la propaganda del Gobierno de Netanyahu será dirigida no al sujeto individual sino al Grupo en el que la personalidad del individuo unidimensional se diluye y queda envuelta en retazos de falsas expectativas creadas y anhelos comunes que lo sustentan, sirviéndose de la dictadura invisible del temor al Tercer Holocausto, proceda de Hamás, de Hezbolá o de Irán. Además, según el “Informe anual de los abusos contra los Derechos Humanos” realizado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, con el Gobierno de Netanyahu se habría iniciado una peligrosa vulneración de los DD.HH. por parte del Tzáhal o Ejército israelí  “fruto del uso excesivo de la fuerza contra los palestinos en los territorios ocupados. Así, 149 palestinos habrían muerto a manos de las fuerzas israelíes en el 2015 de los cuales sólo 77 de los fallecidos fueron muertos en ataques lanzados y el resto habría sido injustamente asesinados en manifestaciones o por daños colaterales durante las operaciones de rutina” al tiempo que critica “la política de detención arbitraria, la tortura y el abuso asociado a menudo con la impunidad para los militares israelíes”. Dicho extremo estaría refrendado por las declaraciones del subcomandante de las Fuerzas Armadas israelíes, Yair Golan , quien en un discurso pronunciado el Día del Recuerdo del Holocausto afirmó que “hay vestigios de las espeluznantes tendencias de la Alemania nazi en el Israel actual” y que “no todo lo que hacemos es correcto”, haciendo referencia al incidente ocurrido en Hebrón en el que un soldado israelí remató a un palestino herido y tumbado en el suelo, siendo posteriormente condenado a 18 meses de prisión y provocando de paso un intenso debate en la sociedad israelí que sería el reflejo nítido de su división asimétrica. ¿Es Jerusalén capital única e indivisible de Israel? Según el censo elaborado por el Ministerio de Interior israelí, cuando se suscribieron los Acuerdos de Oslo (1.993), unos 250.000 colonos poblaban los territorios ocupados mientras que en la actualidad serían más de 700.000 colonos que extenderían sus tentáculos por Cisjordania (140 asentamientos entre los que descollarían Hebrón y en especial el valle del Jordán que domina la mitad fértil de río y sería una verdadera avanzadilla para controlar la frontera de Jordania) además de Jerusalén Este y los Altos del Golán, aunado con la prevista culminación del Muro de Cisjordania que incluiría aproximadamente el 10% del territorio de Cisjordania, incluida Jerusalén Este donde unas 60.000 casas palestinas podrían ser demolidas al carecer de permisos oficiales. Así, antes de las recientes elecciones, Netanyahu reafirmó “el derecho del pueblo judío a construir en Jerusalén”, (lo que se traduciría según el canal de televisión Arutz 2 en la construcción de 1.400 nuevas viviendas en Ramat Shlomo , barrio judío de Jerusalén Este situado más allá de la llamada Línea Verde), pues según sus palabras “hasta los palestinos saben que esos lugares quedarán bajo la soberanía israelí bajo cualquier tipo de arreglo”. Así, el Gobierno de Netanyahu aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del atavismo del Gran Israel (Eretz Israel) y que tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie”, doctrina en la que se basarían los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu, quien aspira a convertir a Jerusalén en la “capital indivisible del nuevo Israel” tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1.967), tesis reforzada por el anuncio de la Administración Trump de trasladar la Embajada Estadounidense a Jerusalén, lo que conllevará una nueva intifada palestina y el repudio de la comunidad internacional. ¿Hacia un régimen teocrático-militar en Israel? Desde que en 1967 el Partido Laborista impulsó los asentamientos, el Estado israelí se habría gastado la friolera cifra de 7.500 millones € y según denuncia Maayan Geva, de B´Tselem, (Centro israelí de información sobre derechos humanos en los Territorios Ocupados) “dicha política ha consumido el presupuesto para educación, bienestar social e investigación no armamentística” y ha ayudado “a aumentar la pobreza, con casi un millón de personas por debajo del umbral mínimo, entre ellas, el 30% de la población infantil” por lo que no es de extrañar que con el azote de la crisis , desde 2007 se haya registrado un crecimiento anual de su población de entre el 5 y el 10%, (dos veces más rápido que en el conjunto nacional). Dado que el 75% de los colonos son ultra ortodoxos (más de 500.000), en los últimos años se habría desarrollado en los territorios ocupados de Palestina una peligrosa simbiosis entre los líderes políticos de los colonos y los rabinos que han predicado durante décadas su oposición a cualquier compromiso territorial con los palestinos y han tratado de dar una justificación religiosa a la ilegal ocupación israelí de los territorios palestinos. Así, rabinos extremistas israelíes entrenarían a los colonos en escuelas ubicadas en los asentamientos construidos ilegalmente en Cisjordania y la ciudad de Al-Quds (Jerusalén) para que cometan actos terroristas contra los palestinos de la ocupada Cisjordania (Ataques de Odio y Venganza), según ha informado los servicios de seguridad general de Inteligencia judío (Shabak) en un informe publicado en la página Web ‘Israelí Central Issues’. En consecuencia, podríamos asistir a la agudización de la fractura civil de la sociedad israelí en los próximos años, preludio de una posterior deriva totalitaria de la actual democracia israelí que tendrá su culminación con la instauración en el Estado israelí de un régimen teocrático-militar lo que conllevará que amplios sectores de la juventud laica y urbana israelí deban optar por engrosar la lista de colonos teledirigidos por los haredim o emigrar a Occidente para escapar de la distopía teocrática-militar israelí de la próxima década. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Germán Gorraiz López)



  • La Sra. Rovira contó la verdad, aunque no la verdad completa
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    13/12/2017
    Marta Rovira, la secretaria general de ERC no mintió, aunque pudo estar desafortunada en la elección de las palabras empleadas - La expresión “con muertos en la calle” pudo levantar ampollas en algunas conciencias - , en sus declaraciones del pasado 17 de Noviembre a la emisora Rac-1 en las que explicitó con bastante detalle que el Ejecutivo del señor Rajoy les había hecho llegar a los máximos dirigentes catalanes amenazas en el sentido de que no dudaría en utilizar al Ejército, llegando si era necesario a “la violencia extrema”, si estos no rebajaban rápida y oportunamente el nivel de enfrentamiento con el Gobierno de la nación. La dirigente republicana catalana contó, como digo, la verdad, nada más que la verdad, pero no exactamente “toda la verdad”, que ella sin duda desconocía en aquellos momentos y que era (y es), obviamente, mucho más amplia y compleja que lo  desvelado a la emisora catalana,  ya que esas hipotéticas advertencias del Gobierno (sugerencias, amenazas o como queramos llamarlas) en realidad formaban parte de todo un operativo secreto a disposición del Gobierno de la nación, a poner en marcha bastante antes del 1-O, y que estaba previsto pudiera alcanzar su máxima virulencia no necesariamente tras una declaración de independencia (que en el caso de producirse finalmente el Gobierno de Madrid pensaba poder neutralizar con el ya famoso artículo 155 de la Constitución) sino tras el previsible intento posterior de los líderes secesionistas catalanes de hacerla cumplir de verdad, de hacerla efectiva a nivel nacional e internacional, con movilizaciones masivas en la calle y ocupación de puntos sensibles de toda Cataluña a cargo de efectivos de los mossos  o piquetes operativos de la CUP. Han pasado ya algunas semanas desde las “escandalosas” declaraciones públicas de la señora Rovira y en estos momentos, iniciada ya la campaña para las próximas elecciones del 21-D, este investigador está en condiciones de afirmar que las susodichas amenazas del Ejecutivo del señor Rajoy a la cúpula separatista catalana, sacadas a la luz pública por la secretaria general de ERC, nunca constituyeron en sí mismas una burda patraña y mucho menos un delirio  personal como inmediatamente fueron calificadas por el aparato político y mediático de La Moncloa sino que existir, existieron, y, además, se planificaron con todo detalle en ámbitos de la vicepresidencia del Gobierno con la oportuna ayuda y asesoramiento de especialistas en guerra psicológica (todo lo que ha ocurrido en los últimos meses entre Barcelona y Madrid en este rocambolesco asunto de la DUI hay que enmarcarlo en una peculiar guerra sin frentes o guerra psicológica) que planificaron y coordinaron un operativo secreto para “hundir la moral de los políticos catalanes” tanto del Govern como del Parlament y así evitar, en primer lugar, la celebración del referéndum del 1-O y, si este lograba salir adelante, que se pusiera en marcha de forma totalmente efectiva y operativa la famosa DUI. Esta campaña secreta del Gobierno, confeccionada con arreglo a la doctrina muy especial de la guerra psicológica (en España no existen muchos profesionales cualificados en esta novedosa disciplina en principio castrense pero que en las últimas décadas, tras la II GM, se desplazó con fuerza al campo civil), contemplaba los consabidos frentes en los que este tipo de confrontaciones (muchas veces más virtuales que reales) suelen instrumentalizar sus acciones: el político, el económico, el social y el mediático y alcanzaba dos niveles de operatividad diferenciados: uno de “baja intensidad” durante el mes de Septiembre de 2017 (hasta el 1º de Octubre fecha del anunciado referéndum) y otro de mucha “más alta dedicación y esfuerzo operativo” para el caso (que nunca se creyó del todo el Ejecutivo del señor Rajoy) de que la controvertida consulta del 1-O se celebrara por fin y hubiera que neutralizar ipso facto y “a cualquier precio” sus inasumibles consecuencias. Veamos, pues, amigos, con los datos que yo mismo he podido conseguir, las líneas maestras de esta peculiar campaña psicológica contra el independentismo catalán que de momento, solo por el momento pues el nudo gordiano catalán sigue intacto, parece haber conseguido todos los fines para los que fue diseñado: En la primera fase de operatividad previa al 1-O se desarrollaron efectivamente acciones puntuales de intimidación (“vectores de incidencia variable”, según el argot de los psicólogos de guerra) a cargo de medios informativos afines al Gobierno. Veamos algunas: El Ejército español envía convoyes a acuartelamientos de Cataluña, concretamente a su base de San Clemente de Sasebas, para reforzar su despliegue en la región ante el agravamiento de la crisis catalana. Información falsa,  pero apoyada, como es de rigor, en un hecho alternativo real: el desplazamiento de una columna con material de campamento a la citada base de San Clemente procedente de la Agrupación Logística 41 de Zaragoza para adecuar sus instalaciones ante la llegada a la misma de contingentes de policía nacional y Guardia Civil. Los periodistas de investigación de determinado medio digital muy afín al Gobierno “descubren” un convoy militar con decenas de Carros de Combate sobre plataformas de transporte logístico a su paso por la población de Alcalá de Henares y en marcha hacia Zaragoza y posiblemente Barcelona. Se distribuyen fotografías de esas plataformas de transporte cargadas con blindados Leopard. Información falsa, desde luego, pero acorde con la operación de intimidación que comentamos. Las fotos eran viejas y se referían a una unidad de Carros de Combate que en tiempos pretéritos viajó al campo de maniobras de San Gregorio, en la capital maña, para realizar sus rutinarios ejercicios de combate. La Inefable ministra de Defensa, señora Cospedal sale con cara de pocos amigos a los medios y suelta su enigmática amenaza: “las Fuerzas Armadas saben muy bien cuáles son sus misiones en defensa de la integridad de España” El Gobierno, a través de su beligerante Ministerio del Interior, monta una ridícula y muy mal planificada operación de traslado a Cataluña de miles de policías y guardias civiles a estacionar en barcos atracados en los puertos, hoteles de verano y cuarteles del Ejército. Con una clara y única misión plausible: Intimidar a los dirigentes políticos y sociales catalanes y a la población civil en su conjunto. Un movimiento logístico de los CFSE que nunca debió existir, que dejó desprotegido al país entero y que, ante el peor de los escenarios posibles, nunca debió pasar de 500 antidisturbios de refuerzo. Al margen de estas acciones operativas más o menos planificadas y sin duda mal ejecutadas, la señora vicepresidenta del Gobierno, comandante en jefe del Proceso psicológico de neutralización del otro Proceso enemigo, “el Proces catalán”, ficha a determinados “mediadores” políticos y sociales de toda España para que un día sí, y otro también, antes del 1-O,  castiguen los tímpanos de los “jefes de la subversión catalana” con el mantra de lo bueno que sería que el famoso referéndum no se celebrase y las malas, muy malas, consecuencias que conllevaría su celebración. Podría seguir, amigos, pero creo que es suficiente por el momento para que todos nos vayamos dando cuenta de que el Gobierno del señor Rajoy, en este desagradable asunto de la posible intervención castrense, no ha dejado un solo instante de hacerse el tonto y de denominar como “burda patraña” y “delirio” lo que en realidad fue intimidación y amenazas en el marco de una mala planificación y una peor ejecución en un operativo pedestre de “guerra psicológica”, Pero voy a seguir un poco más, si me lo permiten, ahondando en la segunda fase de ese plan, el que puso en marcha la señora vicepresidenta después de su pérdida de papeles personal del 1-O ordenando la entrada en acción de los CFSE en los centros de votación cuando tuvo constancia del éxito de la apuesta soberanista en el tira y afloja de las urnas y las papeletas. Y que hizo que todo el Gobierno de la nación, absolutamente todo, entrara en pánico institucional después de que las televisiones de medio mundo recogieran en sus telediarios semejante efeméride patria. Lo peor es que la vieron miles de millones de ciudadanos en todo el planeta con la amarga consecuencia de conocer en tiempo real como las gasta este país y que clase de democracia franquista padecemos todavía a día de hoy. Pues una vez consumado el referéndum del 1º de Octubre (ilegal, inconstitucional, maligno, despreciable… como el caciquil gobierno de este país quiera, pero absolutamente democrático en una Europa del siglo XXI),   a las pocas horas de concluido, las amenazas, las advertencias, “el cuidadito que te doy con todas mis fuerzas si no te bajas los pantalones” a cargo de políticos de diferentes partidos, altos cargos de la Administración y líderes sociales y con objetivos muy definidos en el Govern y en el Parlament, arreciarían hasta extremos increíbles y se quitarían totalmente la careta. Aunque las advertencias institucionales no amainan: - La señora Cospedal sale de nuevo a los medios con esta nueva canción amenazante: “El Ejército español está preparado para defender la integridad de España”. Le acompaña en tamaña declaración institucional su segundo en el ministerio y jefe operativo de las FAS, el JEMAD (Jefe del Estado Mayor de la Defensa) quien suelta lo siguiente, con toda probabilidad a instancias de su superiora: “Las FAS están listas para defender la nación” -El 12 de Octubre, día de la Fiesta Nacional, y en los corrillos de rigor con los medios informativos, nueva andanada de la ministra de la guerra (psicológica): “Creo que no hará falta que el Ejército tenga que intervenir en defensa de la integridad de España” ¡Toma ya! Y al caciquil jefe del Gobierno español, el señor Rajoy, no le tiembla la voz al tachar de “burda patraña” y “delirio” las palabras de la secretaria general de ERC, señora Rovira ¿Pero que serán amenazas para este registrador de la propiedad venido a más, a mucho más, que todavía sufrimos los recortados ciudadanos de este país? ¿Pero es que este hombre no sabe cómo actúan las Fuerzas Armadas en cuanto se las da una misión en guerra o en una situación de emergencia extrema, si dejamos de lado, obviamente, la Brigada de bomberos castrenses que tuvo la ocurrencia de organizar en su día el señor Zapatero y que todavía andan por ahí con la manga en lugar de con el fusil de asalto?  Pues sí, hombre sí, dejando desgraciadamente muertos por el terreno, con multitud de daños directos sobre el enemigo (vidas humanas y material de guerra) o colaterales (vidas humanas de civiles y haciendas y bienes materiales) Usted amenazó todo lo que quiso y más, señor Rajoy. Y su vicepresidenta, a quien usted le ha dado misiones que no sabe cumplir, también. De momento les ha salido bien la jugada, porque el miedo es libre y sus oponentes no estaban dispuestos a luchar y morir (como reza el eslogan de la fiel infantería) por sus ideales. Pero no vaya de prepotente por ahí diciendo que se va a volver a presentar a las elecciones porque es “un nene bueno que no ha hecho nada malo” ni se confíe demasiado porque la guerra del NE que usted ha impulsado durante años por intereses electoralistas no ha terminado y usted, a día de hoy, está ya bastante acabado política y personalmente. Sea usted inteligente alguna vez, señor Rajoy, y váyase a su casa a descansar. Déjenos a los españoles (ya somos mayorcitos) solucionar nuestros problemas. Seguro que lo hacemos mejor que con usted al frente del Gobierno. Y no amenace nunca más con sacar sus poderes (los castrenses) a pasear. Ni sabe, ni debe, ni puede usarlos. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Coronel Amadeo Martínez Inglés)



  • Poslógica
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    10/12/2017
    Dicen los payasos del circo político (tan necesarios como los malabaristas y los domadores para que siga el espectáculo) que los independentistas han despertado al fantasma del fascismo (*) (¿del mismo modo que las minifalderas despiertan a los violadores?). En mi caso concreto, los payasos, los fantasmas y los medios de comunicación a su servicio (que son casi todos) han despertado al matemático que hay en mí. Porque en nuestro circo político, que está involucionando rápidamente hacia sus orígenes (el despiadado circo romano), más aún que la justicia, se está pisoteando la lógica elemental. Más fuerte que la indignación (y ya es decir) es la mezcla de perplejidad y vergüenza ajena ante las idioteces que dicen sin inmutarse algunos letrados, muchos políticos y la mayoría de los opinadores profesionales. Y más fuerte que la perplejidad y la vergüenza, el desasosiego que invade al matemático que todos llevamos dentro al ver hechas trizas las más elementales leyes de la lógica, previas a las de cualquier código y base necesaria de cualquier argumentación jurídica, o de cualquier otro tipo. Ni posverdad ni posmentira, sino algo aún peor: estamos en la era de la poslógica. Se puede decir cualquier cosa, hacer cualquier afirmación sin que haya relación alguna entre antecedente y consecuente, sin que las conclusiones tengan nada que ver con las premisas. Se puede decir impunemente que una persona encarcelada por sus actividades políticas no es un preso político. Se puede decir impunemente que un Estado en el que la tortura es una práctica sistemática y la brutalidad policial tiene premio, es una democracia. Se puede decir impunemente que un Gobierno de ladrones, embusteros e incapaces es el defensor de la ley y el orden. Se puede decir impunemente que una pandilla de pederastas, homófobos y misóginos bien cebados son los vicarios de Cristo. Se puede decir impunemente que los jueces que encarcelan por violentos a los pacifistas y absuelven a los matones de la extrema derecha son los garantes del Estado de derecho… Y además, la poslógica se funde y confunde con la prelógica -el pensamiento mágico- en su uso recurrente de la tautología. España es una democracia (e incluso “una democracia madura” y “una de las más avanzadas del mundo”) y en las democracias no hay presos políticos; por lo tanto, en España no hay presos políticos. España es un Estado de derecho, y en un Estados de derecho los poderes ejecutivo, legislativo y judicial son independientes; por lo tanto, la justicia actúa con total independencia del poder político. El presidente de un Gobierno democrático no puede ser un vulgar chorizo; por lo tanto, M. Rajoy no es Mariano Rajoy… No solo tenemos que luchar en defensa de la verdad y de la justicia, sino también, y ante todo, en defensa de la razón, de la mera lógica elemental, de la aritmética de las cosas, que, como ya comprendió Pitágoras, es también la aritmética de los números. Porque si nos olvidamos de que dos y dos son cuatro, abrimos la puerta a cualquier absurdidad. Si dos y dos son cinco, yo soy Rajoy. Efectivamente, si 2 + 2 = 5, 2 + 2 = 2 + 3, luego 2 = 3, luego 1 + 1 = 1 + 2, luego 1 = 2. Rajoy y yo somos dos, pero como 1 = 2, Rajoy y yo somos uno, luego yo soy Rajoy. Cosa que debería aprovechar para dimitir inmediatamente. O para tirarme por la ventana, como el cura de El exorcista. (*) Nota de La Otra Andalucía: El autor hace referencia a unas palabras pronunciadas por Pablo Iglesias durante la presentación del programa electoral de Catalunya En Comú-Podem para las elecciones catalanas del 21D, cuando afirmó que los partidos independentistas habían fracasado "al prometer algo que ellos sabían perfectamente que era mentira" y que "quizás sin quererlo han contribuido a despertar el fantasma del fascismo". (Fuente: Insurgente / Autor: Carlo Frabetti )



  • ¿El neoliberalismo funciona?
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    09/12/2017
    Noah Smith es un blogger habitual de economía de la principal corriente keynesiana y escribe regularmente para Bloomberg. Hace poco, titulaba un artículo “Los mercados libres han mejorado más vidas que cualquier otra cosa antes”. Y defendía el argumento bastante habitual de que el capitalismo ha sido en realidad un gran éxito a la hora de mejorar la vida de miles de millones de personas en comparación con cualquier modo de producción y de organización social anterior y que, hasta donde alcanza a ver, seguirá siendo el 'mercado líder' para los humanos seres. Smith está dispuesto a refutar la 'economía mixta', las ideas anti libre comercio que se han colado en la economía dominante desde la Gran Recesión, a saber, que el 'neoliberalismo' y el libre mercado son malos para los niveles de vida de la gente. En su lugar, sería necesario una pequeña dosis de proteccionismo comercial (Rodrik) e intervención estatal y regulación (Kwak) para ayuda a que el capitalismo funcione mejor. Pero no, dice Smith. El neoliberalismo funciona mejor. ¡Y cita el fenómeno del crecimiento de China como su principal ejemplo! En China, “el cambio de una economía dirigida y controlada rígidamente a una que combina enfoques estatales y de mercado - y la liberalización del comercio – ha sido, sin duda, una reforma neoliberal. A pesar de que las reformas de Deng se realizaron principalmente en una red ad-hoc, aplicando el sentido común, invitaron al famoso economista neoliberal Milton Friedman para que les aconsejase“. A continuación, incluye a la India en su argumentación:  “Una década después de que China iniciase su experimento, la India hizo lo mismo. En 1991, después de una fuerte recesión, el primer ministro Narasimha Rao y el ministro de Finanzas Manmohan Singh desguazaron un engorroso sistema de concesión de licencias comerciales, desmontaron obstáculos a la inversión extranjera, terminaron con muchos monopolios autorizados por el Estado, bajaron los aranceles e hicieron un montón de otras cosas neoliberales”. ¿Será posible? ¿La economía de China un ejemplo del éxito de la política económica neoliberal? En varias notas he defendido que China no es una economía de libre mercado se miren como se miren los datos y puede incluso no ser descrita como capitalista. Es dirigida por el Estado, que controla la inversión y la producción estatal, siendo prioritario el crecimiento a los beneficios. De hecho, los datos del FMI sobre el tamaño de la inversión y de la propiedad pública sitúan a China en una liga diferente en comparación con cualquier otra economía en el mundo. En cuanto a la India, el sector estatal también sigue siendo significativo, algo que molesta continuamente al Banco Mundial y a los economistas neoliberales. Las medidas políticas de la década de 1990 no se pueden utilizar como explicación del crecimiento económico de la India. Durante la década de 1990, el crecimiento de la productividad en todas las principales 'economías emergentes' remontó - pero para caer de nuevo después de la Gran Recesión. La globalización y el capital extranjero fueron los impulsores en todas partes. De todos modos, no es realmente cierto que la política del gobierno de la India sea 'neoliberal' - por el contrario.  En comparación, el giro brutal al capitalismo neoliberal de los gobiernos post-soviéticos de Rusia y sus oligarcas fue un desastre total (Smith lo llama un ¡'éxito mixto'!). El crecimiento, el nivel de vida y la esperanza de vida se derrumbaron. De hecho, la conclusión que puede deducir no es que las 'reformas neoliberales' han impulsado el relativo éxito económico de China e India en los últimos 30 años, sino su resistencia a tales políticas. El otro argumento principal defendido por Smith sobre el éxito del capitalismo es la supuesta disminución de la pobreza en el mundo desde que Marx escribió El Capital hace 150 años.  “Toda la evidencia anterior sugiere que la población que vive en condiciones de pobreza extrema se ha reducido muy considerablemente en los últimos 200 años en todo el mundo. Como hemos señalado, en total, la población mundial en pobreza extrema pasó de un 80% en 1820 a un 10% según las últimas estimaciones“. Marx fue el primero en observar el tremendo impulso a la producción que el modo de producción capitalista suponía en comparación con los modos anteriores. Pero como he mostrado en artículos anteriores, hay otra cara de los primeros años del capitalismo: la pauperización de la clase obrera. Y esa es una realidad muy distinta de la de Smith. En 2013, el Banco Mundial publicó un informe según el cual había 1.2 billones de personas que vivían con menos de $ 1,25 al día, un tercio de los cuales eran niños. El Banco Mundial elevó su línea oficial de pobreza a $ 1.90 días y Smith se refiere a las fuentes en base a este umbral. Esto simplemente ajusta el antiguo umbral de $ 1.25 a los cambios en el poder adquisitivo del dólar estadounidense. Pero significaba que la pobreza mundial se redujo en 100 millones de personas de golpe y porrazo. Y, como señala Jason Hickel, el umbral de $ 1.90 es ridículamente bajo. Un umbral mínimo sería $ 5 al día que es el que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos calcula como el mínimo  necesario para comprar alimentos suficientes. Y eso sin tener en cuenta otros requisitos para la supervivencia, como refugio y ropa. Hickel muestra que en la India, los niños que viven con $ 1.90 al día todavía tienen un 60% de posibilidades de estar desnutridos. En Níger, los niños que viven con $ 1.90 tienen una tasa de mortalidad tres veces superior a la media mundial. En un artículo de 2006, Peter Edward, de la Universidad de Newcastle, utiliza un “umbral de pobreza ética” que calcula que, con el fin de lograr una esperanza de vida humana de poco más de 70 años, la gente necesita más o menos 2.7 a 3.9 veces el umbral de la pobreza existente. En el pasado, era de $ 5 por día. Con los nuevos cálculos del Banco Mundial, es alrededor de $ 7,40 al día. Según el cual, alrededor de 4,200 millones de personas viven por debajo de ese nivel actualmente: 1.000 millones más en los últimos 35 años. Algunos argumentan que la razón por la  que hay más gente en la pobreza se debe a que hay más genteLa población mundial se ha incrementado en los últimos 25 años. Es necesario mirar a la proporción de la población mundial en la pobreza y, en un punto de corte de $ 1,90, la proporción bajo ese umbral se ha reducido del 35% al 11% entre 1990 y 2013. Por lo tanto, Smith estaría en lo cierto, después de todo. Pero esto es falso, por usar una palabra suave. El número absoluto de personas en la pobreza, incluso en el umbral ridículamente bajo de $ 1,25 al día, también ha aumentado, aunque no tanto como la población total en los últimos 25 años. Y aun así, toda este optimismo técnico se basa realmente en la espectacular mejora de los ingresos medios en China (y en menor medida en la India). Smith dice que “la reducción de la pobreza en el mundo ha sido sustancial, incluso cuando no tomamos en cuenta la reducción de la pobreza en China. En 1981, casi un tercio (29%) de la población mundial no china vivía en la pobreza extrema. En 2013, este porcentaje había caído al 12% “. Sin embargo Peter Edward encontró que había 1.139 millones de personas que recibían menos de $ 1 al día en 1993 y esta cifra se redujo a 1.093millones en 2001, una reducción de 85 millones. Pero la reducción en China durante ese período fue de 108 millones (sin cambio en la India), por lo que  toda  la reducción en las cifras de pobreza se debió a China. Si se excluye a China, la pobreza total se mantuvo sin cambios en la mayoría de las regiones, y se ha incrementado significativamente en el África subsahariana. Según el Banco Mundial, en 2010, la persona pobre “promedio” en un país de bajos ingresos vivia con 78 centavos por día en 2010, en comparación con 74 centavos al día en 1981, un cambio muy pequeño. Sin embargo, esta mejora tuvo lugar básicamente en China e India. En la India, el ingreso promedio de los pobres se elevó a 96 centavos en 2010, en comparación con 84 centavos en 1981, mientras que los ingresos medios de los pobres de China crecieron a 95 centavos de dólar, en comparación con 67 centavos. Por otra parte, los niveles de pobreza no debe ser confundida con  la desigualdad de los ingresos o de la riqueza. Las pruebas del  aumento de la desigualdad de la riqueza a nivel mundial son innegables. El último informe anual de Credit Suisse sobre la riqueza per capita mundial encontró que 1% de los titulares de la riqueza per capita en todo el mundo tienen ahora más del 50% de la riqueza del mundo - frente al 45% hace diez años. En realidad, la mayoría de las personas en las principales economías capitalistas avanzadas están en el 10% de los poseedores de riqueza debido a que ¡mil millones de personas carecen de toda riqueza! Credit Suisse encontró que la riqueza global creció un 6,4% en el último año - el incremento más rápido desde 2012 - gracias a la subida de los mercados bursátiles y del precio de la vivienda. Pero el crecimiento más débil fue en África, la región más pobre, donde la riqueza de los hogares aumentó sólo un 0,9%. Teniendo en cuenta los cambios de población, la riqueza por adulto cayó un 1,9% en África. El crecimiento más rápido fue en América del Norte, donde aumentó un 8,8% por adulto. Y según las tendencias actuales, la desigualdad va a seguir aumentando. Las perspectivas para el segmento millonario es mucho mejor que la de la parte inferior de la pirámide de la riqueza (menos de $10.000). El primero aumentará en un 22%, pasando de los 36 millones de millonarios actuales a 44 millones en 2022, mientras que se espera que el grupo que ocupa el nivel más bajo de la pirámide se reduzca solo un 4%. Las tres personas más ricas de los EE.UU. - Bill Gates, Jeff Bezos y Warren Buffett - poseen más riqueza que la mitad inferior de la población de Estados Unidos, 160 millones de personas. En cuanto a los ingresos, si se excluye a China, la desigualdad global, se mida como se mida, ha ido en aumento en los últimos 30 años. La  curba 'elefante' de la desigualdad global elaborada por Branco Milanovic encontró que unos 60 millones de personas que constituyen la parte superior del 1% mundial de perceptores de ingresos los han visto aumentar en un 60% desde 1988. Cerca de la mitad son el 12% más rico de los estadounidenses. El resto de la parte superior del 1% está constituido por un 3-6% de la parte superior de británicos, japoneses, franceses y alemanes, y el 1% superior de otros países, entre ellos Rusia, Brasil y Sudáfrica. Estas personas forman la clase capitalista mundial - los propietarios y controladores del sistema capitalista y los estrategas y responsables de las políticas del imperialismo. Pero Milanovic también encontró que los que más ingresos han ganado en los últimos 20 años son 'la clase media global'. Estas personas no son capitalistas. Se trata principalmente de personas en la India y China, anteriormente campesinos o trabajadores rurales, que han emigrado a las ciudades para trabajar en las fábricas y plantas de montaje de la globalización: sus ingresos reales han saltado desde una base muy baja, a pesar de que sus condiciones y derechos no han mejorado. Los grandes perdedores son los más pobres (principalmente los agricultores rurales de África) que no han ganado nada en 20 años. La evidencia empírica apoya la visión de Marx de que, bajo el capitalismo, la pobreza (según se define) y la desigualdad del ingreso y la riqueza en realidad no han mejorado bajo el capitalismo, neoliberal o de cualquier otro tipo. Cualquier mejora en los niveles de pobreza a nivel mundial, se midan como se midan, se explica principalmente por la economía dirigida en China por el Estado y todas las mejoras en la calidad y esperanza media de vida provienen de la aplicación de la ciencia y el conocimiento a través del gasto público en educación, en el tratamiento de aguas residuales, acceso a agua potable, prevención y tratamiento de enfermedades, creación de hospitales y un mejor desarrollo de los niños. Estas son cosas que no vienen del capitalismo, sino del bien común. Así que la predicción de Marx hace 150 años de que el capitalismo conduciría a una mayor concentración y centralización de la riqueza, en particular de los medios de producción y de las finanzas, ha tenido lugar. Contrariamente al optimismo y la apología del capitalismo de economistas como Smith, la pobreza sigue siendo la norma para millones de personas en todo el mundo, con pocos signos de mejora, mientras que aumenta la desigualdad en las principales economías capitalistas a medida que el capital se acumula y se concentra en grupos cada vez más pequeños. Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/el-neoliberalismo-funciona



  • El pueblo hondureño desafía en las calles a JOH y al Imperio
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    06/12/2017
    Desde aquel nefasto día de junio de 2009 en que el ejército y la policía hondureña, cumpliendo órdenes de Washington, capturaron al presidente Mel Zelaya y se hicieron con el gobierno, la democracia dejó de existir en todos sus aspectos. Uno tras otro, los presidentes que sucedieron a Zelaya (Micheletti, Lobo y el actual Hernández) pueden considerarse como legítimos herederos de esa acción violenta e ilegal contra un gobierno al que el pueblo había votado. Por eso es que no puede extrañar lo que sucede por estas horas en que a través de un golpe electoral se pretende imponer la reelección del actual mandatario Juan Orlando Hernández, al que la gran mayoría de los hondureños y hondureñas nombran despectivamente como JOH. Honduras no es un país más de Centroamérica, siempre, desde las aciagas épocas de la United Fruit Company hasta aquellos años de las bases paramilitares de la “contra” nicaragüense, el territorio siempre sirvió de sostén de las violentas políticas militaristas de Estados Unidos en la región. Palmerola y Mosquitia son nombres que significan mucho dentro de esa escena ya que en esos enclaves de la geografía hondureña se asientas dos poderosas bases militares norteamericanas, desde las que se sostiene la injerencia de ese país no solo en la política local sino que tiene influencia en todo el territorio centroamericano. La otra pata de la agresión es la propia embajada USA, que por estas horas es un hervidero de consultas entre dirigentes oficialistas y los jefes locales de la CIA. Avalando esa historia de intromisiones, el gobierno actual vuelve a mostrar su cara más impune pero también la más violenta. Todo vale para defender una reelección que es repudiada por las grandes mayorías. Fueron muchos los que en plena campaña electoral del candidato Salvador Nasralla, de la Alianza de Oposición contra la Dictadura (nunca mejor el nombre elegido) comenzaron a vislumbrar que la tarea en la que estaban empeñados iba a ser más que difícil. Los futuros comicios olían a fraude por donde se los mirara, ya que el aparato oficialista no solo contaba con recursos económicos suficientes para imponer sus consignas mentirosas sino que muchos de los referentes de la oposición eran criminalizados, perseguidos y amenazados. Apoyado por el Partido Libre, al que seguramente no le alcanzaban los votos para ir en solitario, el periodista Nasralla debió radicalizar su discurso y ponerse a tono con la empresa en la que se había embarcado. Desde afuera de la coalición opositora, la sabiduría de los hombres y mujeres del Consejo de Organizaciones Populares e Indígenas (COPINH), la combativa organización a la que pertenecía Berta Cáceres hasta que fuera asesinada, denunciaba que acudir a las urnas en esas circunstancias no aseguraba nada bueno para los sectores populares. Y finalmente la advertencia se cumplió a rajatabla. Nasralla gana la elección indiscutiblemente, pero el régimen manipula soezmente al Tribunal Supremo Electoral para que el recuento de votos prácticamente se paralice y una semana después de los comicios, utilizan la falta de resultados definitivos para vocear “la victoria” del actual presidente. De esta manera consolidan el fraude a la luz del día y ante una buena cantidad de observadores internacionales, algunos de ellos cómplices del robo, como son los de la OEA encabezados por el derechista y golpista boliviano Jorge “Tuto” Quiroga, y otros, un poco más “profesionales” en la tarea para la que habían sido convocados, atinan a protestar pero son arrollados por la ola mediática hegemónica y el silencio concesivo de los gobiernos de la región. En esas circunstancias al pueblo hondureño, la verdadera víctima de estos reiterados atropellos, no le queda otra que insurreccionarse frente a un poder criminal, no solo por los muertos que ya suma a su cuenta en estas últimas horas, sino por las decenas de asesinados y asesinadas bajo el mandato de JOH, en que dirigentes sociales, estudiantes, campesinos, periodistas cayeron todos ellos bajo las balas asesinas de cuerpos policiales militarizados como los que en la noche del viernes ejecutaron a la joven Kimberly Dayana Fonseca, mientras repudiaba el fraude con sus vecinos. No se trata de un pueblo más cuando se habla del hondureño, es el mismo que durante casi un año -desde el derrocamiento de Zelaya- no dejó de movilizarse un solo día, bloqueando carreteras y generando protestas gigantescas que asombraron al mundo, un pueblo que supo unirse en un Frente de Resistencia y que solo comenzó a perder fuerza cuando apareció en el horizonte la tentación del camino electoral. Ahora volvió a insistir en esa trayectoria y otra vez, el imperio -el auténtico gestor de lo que piensa y hace su títere JOH- demostró que ni siquiera está dispuesto a dejar pasar una instancia moderada de oposición, que Honduras es su colonia y que si tiene que volver a masacrar como en tiempos de la United Fruit no dudará en hacerlo. Por eso es que quienes hoy están peleando en las calles contra la prepotencia policial-militar -todo ellos, el Partido Libre, los seguidores de Nasralla, el COPINH y hasta el Partido Liberal de Luis Zelaya- saben que ya no tienen nada que perder y que se juegan otra vez la vida en la pulseada. Pero además, están mostrando al continente que no es hora de retrocesos ni titubeos frente a una embestida derechista recolonizadora que golpea a cada puerta. Estados Unidos, su Comando Sur, sus multinacionales y sus avanzadas paramilitares “disciplinadoras” vienen por todo. Tratan de imponer una matriz que busca hondureñizar al continente, como bien sostuviera en las últimas horas un referente de Derechos Humanos de ese país. Que lo logren o no, dependerá de la resistencia que encuentren en el camino. El pueblo hondureño marca, en ese sentido, un ejemplo de lo que hay que hacer. Las calles son su mejor escenario para que el fraude no pase desapercibido, para visibilizar a nivel internacional de qué se trata la “democracia” de JOH y su mafia, y también para replantearse a la luz de lo sucedido el domingo de comicios, qué tipo de proyecto de poder hacen falta para que la Patria de Morazán renazca entre sus propias manos. Como en 2009, en los barrios y en las carreteras bloqueadas por miles de manifestantes se vuelve a escuchar aquella consigna que se hizo himno: “Nos tienen miedo porque no tenemos miedo”, seguido de otra más actual: “Fuera JOH, fuera JOH”. ¿Qué esperamos para hacer sentir el calor de la solidaridad pueblo a pueblo antes de que se demasiado tarde? (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Carlos Aznáres)



  • 2017: Pensando en el después del 4 de Diciembre
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    06/12/2017
    Este año el 4 de Diciembre, Día Nacional de Andalucía, tiene una entidad especial. Primero; es el cuarenta aniversario de las grandiosas manifestaciones de 1977, del asesinato de Garcia Caparros, de las duras y masivas protestas en Málaga y en el resto de Andalucía por su muerte. Ocasión adecuada para recuperar la historia inmediata de Andalucía y hacer balance de lo acaecido desde entonces hasta la realidad de hoy. Segundo; se celebra cuando Cataluña ha tenido el reciente mérito de evidenciar cual es la naturaleza política del Estado español y de paso mostrar por la vía de la practica valiosas lecciones sobre estrategia y táctica (en lo positivo y en lo negativo). Cataluña -también- ha permitido retratar -para todo aquel que quiera verlo- a la llamada izquierda española (Podemos y PCE-IU, fundamentalmente, pero no sólo) dejándolos al aire y sin retórica, tal cual son. Este 4D se conmemora -además- pocos días antes de unas importantes elecciones en Cataluña impuestas por el poder de España tras la proclamación de la República Catalana y la imposición de un régimen de excepción y cuando en Andalucía ya se siente el influjo del próximo ciclo electoral (autonómicas y municipales). Los actos del 4D/2017. Los hechos Esta singular coyuntura explica -de entrada- el intento del PSOE por apropiarse del 4D y españolearlo, tras haberlo ninguneado sistemática y conscientemente cuarenta años. Nunca le ha gustado al PSOE un día vinculado a una protesta en la calle, preconstitucional, de inocultable afirmación de identidad andaluza y además indisolublemente ligada en la memoria a un ejercicio de brutalidad represiva española. El 2 de diciembre proyecta un acto en Torremolinos mientras Canal Sur le calienta el ambiente. Su discurso es conocido: transformar el 4D en una fecha por la uniformidad española, utilizando a Andalucía como plataforma para defender a España. De otra parte, el 3 de Diciembre fuerzas de la izquierda soberanista e independentista (Nación Andaluza, Sindicato Unitario, varios Centros Andaluces del Pueblo y otras organizaciones) han convocado por la tarde una concentración en Málaga bajo el lema “4D, Día Nacional de Andalucía, ¡Por una Andalucía soberana, feminista y anticapitalista!”. Aparte, ese mismo día 3 de Diciembre y también en Málaga -pero por la mañana- la Plataforma 4D realiza por su lado una manifestación bajo el lema “Andalucía: Soberanía para construir nuestro futuro”. Esta plataforma está integrada ahora básicamente por la CUT y el SAT -con destacada presencia en Podemos e IU- más Jaleo y Asamblea de Andalucía y algunos de los grupos surgidos de la implosión andalucista como “Andalucía por sí” o los que tienen como portavoz al Sr. Altamirano. De esta última convocatoria se han descolgado de hecho muy recientemente el PCE-IU y Podemos, que con el añadido de otras dos formaciones de origen en el extinto PA -Iniciativa Andalucista y Primavera Andaluza- han optado por organizar por separado en Sevilla el 2 de Diciembre un acto político por la mañana con el lema “40 años del 4D, Andalucía, mi esperanza su bandera” y un festival de música por la tarde que responde al titulo “Poderío Andaluz. Tributo a Carlos Cano” con abundantes actuaciones y significativa campaña de promoción en redes sociales, con sorteo incluido de entradas, camisetas y fin de semana en hotel. Hay que anotar que en este “descuelgue suave” -o que así se pretende vender- que altera una cohabitación que tiene larga trayectoria por detrás -el año pasado se manifestaron juntos- no ha habido la menor referencia al Manifiesto que anteriormente tanto unos como otros habían refrendado (prueba evidente del menguado valor de este tipo de textos para según quien los firma). Situado el escenario -y antes de entrar en análisis de su gestación y consecuencias- procede constatar tres consideraciones: 1ª. Seguro que en las tres convocatorias -la de las fuerzas soberanistas; la de la CUT y sus aliados y la de Podemos/IU- están presentes andaluces y andaluzas que honestamente sienten Andalucía y quieren su liberación. 2ª. Inevitablemente habrá andaluces y andaluzas de esa misma condición que no puedan o quieran asistir a ninguna de ellas y con los que habrá forzosamente que contar en el futuro para avanzar hacia una Andalucía Libre. 3º. Que siendo las tres convocatorias actos políticos que responden a trayectorias y objetivos políticos diversos, tanto su mera existencia separada como sus respectivas singularidades han de medirse y valorarse también políticamente. Los actos del 4D/2017. El análisis. Es significativo un elemento de contraste entre 1977 y 2017. En 1977 se produjo un fenómeno social inducido por el cual buena parte del pueblo andaluz fue empujado a denominar como “autonomía” un autogobierno que implicaba realmente de hecho la soberanía. Esa confusión interesada entre “autonomía” y “soberanía” tuvo entonces su papel para facilitar luego la integración y reconducción españolista del proceso andaluz: los contenidos fueron olvidados, transmutados o tergiversados y sólo quedó la envoltura autonómica bajo tutela constitucional española. Ahora por contra -en 2017- el engaño no se realiza llamando “autonomía” a lo que es realmente “soberanía” sino al contrario, vistiendo como “soberanía” lo que realmente no va más allá de la autonomía, ni en sus contenidos ni en su procedimiento de consecución. Esa pretendida “soberanía” se diluye, se nominaliza y además se presenta como accesible sin romper previamente con el marco constitucional español y sin enfrentarse a España. [Como cuando dicen que en el Parlamento andaluz -que hoy no es nada soberano- “reside la soberanía del pueblo andaluz”]. Viéndolo desde el lado positivo, este cambio es, de una parte, un tributo no reconocido al trabajo persistente de los soberanistas e independentistas andaluces que -bien desde organizaciones independientes o bien haciendo entrismo en organizaciones como IU- han laborado estas décadas para enraizar la necesidad de la soberanía para el pueblo andaluz y difundir su derecho a conquistarla. De otra, evidencia el desgaste del entramado autonómico español -tras dos Estatutos de la Dependencia, el de 1981 y el de 2007- para presentarse a estas alturas como alternativa y soporte de progreso o emancipación o instrumentos de dignidad y liberación. Desde el lado negativo muestra los limites del movimiento nacionalista andaluz, manifestando que aún no ha conseguido imponer otra de las conclusiones evidentes derivadas del proceso histórico andaluz: que el avance hacia la liberación de Andalucía es imposible bajo la tutela de organizaciones españolas y que siendo todas ellas instrumentos de dominación española, todas las declaraciones, manifiestos o propuestas que puedan firmar o decir sobre su compromiso con Andalucía y su derecho, no valen ni el coste del papel o la tinta que empleen ni aun menos el tiempo dedicado a escucharlas o leerlas. La Andalucía actual, alienada, sometida y humillada no es obra exclusiva del PSOE. El PCE-IU (al margen de lo que quieran ver o reconocer algunos de sus militantes) ha sido históricamente imprescindible para construir el engranaje que mantiene dominada a Andalucía. Lo fue en la elaboración estatutaria de 1981 y lo volvió a ser en 2007. La españolidad está en el ADN del PCE. Por lo que toca a su hijastro Podemos las reiteradisimas muestras de afirmación española de sus líderes Iglesias, Errejon, Bescansa o Monedero no dejan duda posible sobre su horizonte y condición políticas.  La necesidad de disponer de algún elemento de discurso o gesto propio no convierte a Teresa Rodriguez en algo cualitativamente distinto al núcleo duro del Podemos español. Y al negarse todos -tanto PCE-IU como Podemos- a reconocer la legitimidad de Cataluña para ejercer su soberanía nacional y defender su sometimiento a la legalidad española, todos han evidenciado que su actitud hacia Andalucía no va más allá de una pose necesaria para seguirla utilizando como mero trampolín para sus aspiraciones españolas. ¿Acaso han sido consideraciones políticas de este tenor las que han provocado la disociación entre IU/Podemos y la CUT y sus socios?. Desafortunadamente, no. No han sido expulsados de la Plataforma 4D. Se han ido solos y por su voluntad. ¿Cuáles son las posibles causas de esta decisión?. Seguramente los airados emplazamientos de algún dirigente del SAT hacia la dirección de Podemos por la -en su opinión- insuficiente implicación en la manifestación de la mañana en Málaga no sean precisamente la mejor explicación. Más bien esta habría que buscarla en un simple calculo de costes y beneficios políticos. En estos días -y en plena campaña electoral catalana- tanto PCE-IU como Podemos seguramente han valorado que era mayor el coste de aparecer tras una pancarta que dijera “soberanía” que mantener la ambigüedad y el doble discurso habitual (aunque este sólo fuera operativo para los previamente convencidos, los ingenuos o los de anchas tragaderas). Ni el PSOE ultraespañolista de Susana Diaz ni la prensa española desaprovecharían la oportunidad de usar esa “soberanía” de pega contra ambos, bien tomándosela falsamente en serio para generarles contradicciones, bien hurgando en la herida de su inconsistencia. Este año, el postureo no rentaba. Además ni a la dirección de Podemos-Andalucía ni de IU les interesaba un escenario en que la CUT pudiera reivindicar ante ellos un papel de similar peso con el que luego avalar hipotéticas negociaciones futuras cara a las futuras configuraciones electorales. Puestos así y para obtener tonalidad verdiblanca en las futuras candidaturas y además a menor coste, ya había -como se ha comprobado- aspirantes en cola para ejercer de relleno “andalucista” en cualquier marea o similar camuflaje andaluz que pretendan montar en su torno Podemos e IU. Y para todo eso, ya les vale el diseño de actos por los que finalmente han optado. El movimiento nacionalista y la coyuntura Podría pensarse que esta evolución de los acontecimientos le devolvía espacio a quienes inspiran y dirigen la Plataforma 4D; que la espantada de IU/Podemos les dejaba en buena posición para arrebatarles la bandera… Nada más lejos de la realidad. Ciertamente, hay personas y aún colectivos en la Plataforma que sinceramente valoran ante todo y quieren ver en su manifestación una posibilidad de contraponer la imagen de una Andalucía digna frente a la Andalucía esclava que encarna el PSOE. Pero la sombra de Cañamero es alargada y su condición de diputado por Jaén de Podemos imposibilita usar cualquier argumentación política solida que deslinde y diferencie nítidamente a los de la mañana de Málaga de los del acto de Sevilla. No pueden criticar a Podemos/IU por su estrategia y condición españolas cuando entre sus dirigentes reconocidos tienen diputados en  Madrid o Sevilla con un discurso y actuación política e institucional cotidianas como la de cualquier otro más de Podemos y que siguen en Podemos. O cuando aún figuran como organización integrante de IU. ¿De que sirve aparecer destacado -aunque silencioso- en un video del SAT en que se saluda a la República Catalana si luego no se hace nada desde donde se está institucionalmente para hacer palpable y real ese pronunciamiento y además se tiene buen cuidado en eludir el asunto? Yendo más al fondo. Un día de manifestación e incluso un ondear de banderas verdiblancas independentistas, no puede anular ni compensar la estrategia o la practica del resto del año. El recurso a reclamar actos de fe sólo vale para los ya convencidos de antemano pero no para quienes tienen su propio criterio y más aún si no hay atisbo de rectificación política ni de reconocimiento a quienes no se sitúan bajo su paraguas. La credibilidad y la confianza no son inagotables y se gastan al ritmo que se hacen políticas incoherentes. Aquellos que piden nuevos cheques en blanco harían bien en ponerse a pensar en cómo responder a preguntas evidentes que sobrevuelan el movimiento nacionalista andaluz desde hace tiempo. Por ejemplo ¿para que le ha servido al movimiento nacionalista andaluz que Juan Manuel Sanchez Gordillo haya sido doce años diputado por IU en el Parlamento andaluz?. ¿Para que le sirve que ahora haya diputados y diputadas en los Parlamentos andaluz y español bajo siglas españolas?. ¿Ha merecido la pena entregar el patrimonio político, social y simbólico de las marchas “Andalucía en Pie” (y con ellas de todas las luchas precedentes) a Podemos para tener un escaño en Madrid?. ¿Es positivo para el SAT que aparezca públicamente prácticamente como el frente de masas de la CUT; que desde su fundación haya reducido su pluralidad política interna de forma extremadamente significativa y que sea comúnmente aceptado que quienes no asuman esa situación lo tienen complicado para continuar teniéndolo como referencia sindical?. Y habría muchas más preguntas… Es verdad que aún con todo esto podría caber plantear intelectualmente la posibilidad de una convergencia en la acción desde bloques diferenciados para el 4D entre las fuerzas soberanistas que se definen por pensar que la emancipación de los andaluces sólo puede ser obra de los andaluces mismos que se van a concentrar por la tarde y la voluntad que seguro anima a muchos y muchas de los que se manifestaran por la mañana no sólo creyendo, sino además sintiendo hasta lo mas hondo el lema de su pancarta de cabecera. Pero también hay que entender que haya personas y colectivos soberanistas andaluces -los que se concentran por la tarde- que prioricen la coherencia política y no quieran ser nuevamente instrumentalizados; que no quieran siquiera el menor atisbo de posible confusión para que se pueda interpretar que avalan en algo un curso político en el que no creen y al que rechazan. Y las dinámicas políticas tienen sus impulsos e inercias… Ante todo esto, reconociendo la situación se impone -pienso- mantener canales abiertos y sobre todo reflexionar. Y llegado el momento -sin pararse ni esperar- si llega, “olvidar, recordando”; pero teniendo claro que cualquier convergencia sólida que pueda plantearse ha de partir tanto de la modestia como de la claridad; de unos principios comunes tan básicos como delimitados. A saber: Andalucía es una Nación. Andalucía no es España y los andaluces no somos españoles.  Sólo la Soberanía plena hará a Andalucía Libre y Justa. Andalucía tiene derecho a su Soberanía Política Nacional y a construirla y conquistarla desde la propia soberanía social, es decir, desde organizaciones estrictamente andaluzas. Así pues, asumamos que lo importante empieza el día 5. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Javier Pulido)



  • El 21-D en Catalunya: Eso no va del 155
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    03/12/2017
    A pesar de los esfuerzos de Esquerra y de Junts per Catalunya para leer el 21-D como una lucha de un frente independentista unitario contra la fuerza del 155 y sus consecuencias (básicamente, el encarcelamiento de los consellers legítimos, Sànchez y Cuixart), la realidad dice que los próximos comicios navideños se celebrarán en el ámbito de la Constitución española de 1978 y, por lo tanto, su resultado más palmario será la investidura de un Molt Honorable y la formación de su equipo. Por mucho que se hable de restituir el gobierno legítimo de la Generalitat y el honor de la administración Puigdemont o que a menudo se disparen ideas de bombero como la cohabitación de dos gobiernos, un político en el exilio y uno más ejecutivo en Sant Jaume, el 22-D chocaremos de frente con la realidad más consuetudinaria de la política autonómica: quien gane, como ha pasado siempre, tendrá que gobernar solo o buscar alianzas. Una de las desventuras del 27-S fue la de situar el pueblo de Catalunya en la tesitura de votar una coalición sin un presidenciable claro que llevó a escenas lo suficiente incómodas como el hecho de que Raül Romeva, histórico líder de Iniciativa, tuviera que verse comprometido a defender las políticas de austeridad de Artur Mas. El posterior baile de presidenciables que puso fin a la vida política del Molt Honorable 129 (con asambleas surrealistas acabadas en empates y soluciones salomónicas de última hora) parece que forme parte del paleolítico: pero no tendríamos que olvidar que el 21-D será la segunda ocasión en que los catalanes votarán sin tener mucha idea de quién liderará el país los próximos cuatro años. La responsabilidad primordial de este hecho es la injusticia más flagrante de un encarcelamiento espantosamente arbitrario, cierto, pero nuestros diputados han acatado el 155 y también son responsables. Por mucho que repitamos la idea de que los comicios del 21-D serán un frente contra el 155, este artículo continúa vigente en Catalunya también por el hecho de que el soberanismo acepte y comande el resultado consiguiente en las urnas. Como saben perfectamente todos y cada uno de nuestros diputados, la aplicación del 155 y la salida de la prisión de nuestros consellers y líderes cívicos no depende ni un gramo del resultado electoral del 21-D, por mucho que se gane por goleada. Rajoy y Pedro Sánchez activarán de nuevo la llave de la represión siempre que la Generalitat apueste por la vía unilateral (sí, esta que ahora Marta Rovira considera un invento del enemigo). Este es el único objetivo de haber puesto a nuestros líderes en la trena: decirles que si alguien vuelve a hacer maldades, ya sabe lo que le espera. En la próxima legislatura, y por mucho que estén en la calle, la mayoría de políticos catalanes serán prisioneros de esta amenaza. A todo este ambiente se suma la cuestión inaudita de saber qué pasará si Puigdemont queda segundo en las elecciones. ¿Qué sentido tendrá una agrupación de diputados convergentes y de otros adláteres de la sociedad civil en el Parlament sin la presencia de su cabeza de lista? ¿Si el president no puede ni acogerse a su acta de diputado, quién cogerá las riendas de Junts per Catalunya? Entiendo que al lector todas estas preguntas se le hagan incómodas, pero ya os adelanto que toda esta coña de la política autonómica es lo que nos espera los próximos años. La suerte de todo es que nos queda bien poco tiempo para chocar de frente y pasar de los sentimentalismos a la cruda realidad. Quizás entonces, por desgracia, la autocrítica empezará a ser bienvenida. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Un año sin Fidel. Las bases de nuestro patriotismo
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    25/11/2017
    A fines del siglo XIX era ya inimaginable una Revolución social auténtica que no ubicase sus sueños de redención en el ser humano, una atalaya que desborda los límites de la raza y la nación. La democracia griega excluía a los esclavos y a las mujeres y –sin extenderme en ejemplos de otras épocas– los ideólogos de la Revolución burguesa se desentendían, además, de los pueblos colonizados. Pero ni estos, ni los obreros y campesinos de las metrópolis podían emanciparse sin una concepción humanista que abarcara a todos, incluso a los explotadores y a los colonizadores. Cuando Napoleón Bonaparte aceptó, ante la beligerancia de los insurgentes, la abolición de la esclavitud en la colonia de Saint Domingue y solo en ella, Toussaint Louverture, un negro analfabeto que había sido esclavo protestó: “Lo que queremos no es una libertad de circunstancia concedida a nosotros solos –dijo con sagacidad política, ajeno a cualquier postura pragmática y «realista»–, lo que queremos es la adopción absoluta del principio de que todo hombre nacido rojo, negro o blanco no puede ser la propiedad de su prójimo. Hoy somos libres porque somos los más fuertes. El Cónsul mantiene la esclavitud en la Martinica y en la isla Bourbon; por tanto seremos esclavos cuando él sea el más fuerte”. En 1871 José Martí, con apenas 18 años de edad, denunciaba la ceguera de los herederos del iluminismo que defendían en España los derechos que negaban en sus colonias: “(…) hasta los hombres que sueñan con la federación universal, con el átomo libre dentro de la molécula libre, con el respeto a la independencia ajena como base de la fuerza y la independencia propias, anatematizaron la petición de los derechos que ellos piden, sancionaron la opresión de la independencia que ellos predican, y santificaron como representantes de la paz y la moral, la guerra de exterminio y el olvido del corazón. (…) Pidieron ayer, piden hoy, la libertad más amplia para ellos, y hoy mismo aplauden la guerra incondicional para sofocar la petición de libertad de los demás”. El propio Martí lega en 1895 un concepto básico para los revolucionarios cubanos: «Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca, y en que nos tocó nacer». La independencia de Cuba garantizaba el espacio físico y moral para una república de justicia y solidaridad, con los pobres de la Tierra, aunque Martí, como Bolívar, soñaba además con una Patria mayor, que integrara a todos los pueblos que habitan del río Bravo a la Patagonia. Ningún otro marxista latinoamericano fue más hondamente martiano que Fidel Castro. Martí y Fidel fueron los únicos líderes, en la breve e intensa historia de Cuba, que consiguieron la unidad necesaria de las fuerzas revolucionarias; una unidad ajena a pactos conciliadores, capaz de desarticular los consensos de la dominación –los que proclamaban la incapacidad del cubano, la inferioridad del negro y de la mujer, la inevitabilidad de la dependencia–, y fundar los de la emancipación, con hombres y mujeres virtuosos que se superaron a sí mismos. Fidel, como Martí, tuvo fe en la victoria, en su pueblo, en las razones de la lucha, en la posibilidad de lo que parecía imposible. Recogió ambas tradiciones emancipatorias, la del mundo colonial y neocolonial –una de cuyas figuras cimeras fue nuestro Martí–, y la de los explotados del Capital, la del pensamiento marxista y la Revolución de Octubre, cuyo centenario acabamos de conmemorar. La Revolución Cubana de 1959 no podía pensarse a sí misma sino como parte de la rebelión de los colonizados y de los explotados del mundo, como un paso en el duro bregar hacia la emancipación de los seres humanos. Es cierto que las revoluciones no se exportan, nacen de condiciones irrepetibles y propias, pero el concepto de solidaridad, aliado al de justicia, es básico en el socialismo, y no puede ser un bien que acate límite alguno: ni el del hogar, ni el del barrio, ni el de país. La Cuba de Fidel ejerció la solidaridad de los hermanos, sin condiciones ni cálculos geopolíticos, y no se detuvo ante conveniencias que contravinieran sus principios; así fue en Asia, en África, en América Latina. Los cubanos donamos sangre de forma masiva para el Vietnam agredido, cedimos una libra de nuestra cuota de azúcar para el Chile de Allende, peleamos con los que peleaban por sus pueblos en otras tierras del mundo, y muchos fueron los que cayeron en el camino; avanzamos, codo con codo, junto a los sandinistas y a los bolivarianos victoriosos, en la edifi­cación del nuevo país. Construimos escuelas, hospitales, aeropuertos, alfabetizamos, asistimos a comunidades pobres en el deporte y la cultura, salvamos o curamos a cientos de miles de seres que carecían de atención médica. El internacionalismo fue un principio inviolable que se ejerció con un claro sentido del momento histórico. La Cuba de Fidel no se detuvo ante consideraciones ideológicas, ni ante regímenes oprobiosos que conspiraban para derrocarla, y envió médicos, por ejemplo, a la Nicaragua de Somoza, cuando el terremoto de 1972 devastó la capital de ese país. Creó un Contingente que lleva el nombre de un internacionalista neoyorkino de nuestra primera guerra de independencia, para ayudar al pueblo estadounidense después del huracán Katrina. La única ideología que esgrimían, no se articulaba en palabras: estaba en el acto, en el desinterés, en la entrega. Doscientos cincuenta y seis trabajadores de la salud cubanos asistieron a los enfermos de ébola en la peor epidemia de ese virus letal registrada en África Occidental y en el mundo. Allí encontraron a médicos africanos, de los países afectados y de otras naciones del continente, que habían estudiado en Cuba, algunos incluso desde la escuela secundaria y preuniversitaria, como otros miles de jóvenes árabes y latinoamericanos. Cuando en el año 1998 el huracán Mitch arrasó con el Caribe centroamericano –otro huracán de carácter ideológico había paralizado a la izquierda internacional, después del derrumbe del llamado “campo socialista”– Fidel relanzó el internacionalismo y con él, la certeza de que otro mundo mejor es posible si existe voluntad política. Cada brigada médica que viajaba a un país en situación de desastre o que había solicitado nuestra ayuda, era despedida personalmente por él, quien insistía en el respeto a las tradiciones, creencias y credos políticos de los pacientes que atenderían. Fidel en realidad reactivaba con ello la vocación solidaria de toda auténtica revolución después de una oscura y luminosa década de resistencia, la de los años noventa –la solidaridad fundacional, respaldada por una conducción de la crisis que evitó siempre dañar a los más pobres y que sobrevivía entre apagones y carencias, en acciones tan simples y significativas como la llamada “botella” en las calles de la ciudad–, y la expandía hacia el exterior, con el Plan Integral de Salud en Centroamérica y Haití (después se incorporaría Venezuela) y hacia el interior, con la llamada Batalla de Ideas, que se proponía rescatar a jóvenes de segmentos poblacionales menos favorecidos. Ambas acciones de solidaridad tendrían siempre un impacto al interior del país: cada trabajador de la salud que salvaba vidas en condiciones precarias, en zonas marginales o muy intrincadas y cada trabajador social que reorientaba a sus semejantes por los caminos empedrados y hermosos de la autosuperación, podía (si llevaba en el pecho la semilla) “reciclar” su espíritu revolucionario. Protagonizar la justicia era la única manera de reactivar la Revolución. En ese empeño halló Fidel a un igual: Hugo Chávez. Juntos recorrieron cada páramo, cada río, cada montaña, cada barrio urbano de nuestra América, cada corazón de latinoamericano. Juntos exclamaron: ¡sea la unidad en la solidaridad! El concepto de Revolución fidelista (que es su código moral), adquiere sentido en el contexto de la vida y la obra de Fidel. Si Patria es Humanidad, Socialismo es justicia, es humanismo revolucionario. No puede entenderse ninguno de los aspectos o las ideas que expone ese concepto si se desmarca de su principio rector: la lucha contra la injusticia, dondequiera que se produzca, y contra el capitalismo, contra el imperialismo, que necesitan de ella. ¿Quién dice que Fidel ya no vive? Su concepto de Revolución desborda el concepto, es decir, las palabras que lo componen; e interacciona con la historia, la que fue y la que será; porque sin justicia no hay Patria, sin solidaridad –interna y externa–, no hay Patria, sin las conquistas que alcanzamos, y sin las que nos proponemos alcanzar, no hay Patria. (Fuente: Granma / Autor: Enrique Ubieta Gómez)



  • Porqué abandono Stop Desahucios
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    21/11/2017
    Me llamo Aurora González Gómez. Llegue a Stop Desahucios hace 6 años movida en principio por la necesidad de ayudar a mis hijos que se encontraban atrapados entre el entramado hipotecario y la crisis capitalista. Lacras generadas por la oligarquía financiera que se ha beneficiado grandemente de ellas en la última década. Mi compromiso en Stop Desahucios ha sido total desde entonces: grupos de trabajo, acciones, desahucios... En virtud de la responsabilidad que todo miembro de Stop Desahucios tiene: salvar las vidas humanas que se encuentran en las garras de la banca. Salvar vidas humanas y garantizar que vivan una vida digna con unos suministros básicos de luz, de agua y de gas garantizados como un derecho. Es un compromiso tan duro como reconfortante porque hemos comprobado como, en muchísimas ocasiones, ha dado frutos. Desde hace un tiempo no estoy cómoda en Stop Desahucios. Considero incompatible la valiosa lucha que llevamos contra el poder financiero de la oligarquía con que en nuestro seno se acepte personas de ideología fascista. Ideología que no sólo no esconden sino que hacen gala de ella ante los demás miembros de Stop Desahucios. Como si con su bandera franquista pudiéramos taparnos del frío que en estos meses de invierno va a azotar muchos hogares por tener la luz y el agua cortados por no poder pagarlas. Yo no olvido que la financiación de la Banca March fue clave en el alzamiento fascista de 1936 y ni que en el franquismo nacieron todas las grandes empresas españolas que cotizan en bolsa, todas ellas responsables de lo que hoy nos están haciendo a tantas familias obreras. Tampoco olvido a las decenas de miles de trabajadores/as andaluces y andaluzas asesinados por el franquismo en nombre de su rojigualda. Cuando plantee el tema en Stop Desahucios la gente se posicionó a favor de este individuo. Cosa que todavía no puedo entender. Viendo la actitud de los que yo consideraba mis compañeros y de los responsables de la asamblea (con una influyente responsabilidad como negociadores con los bancos) que no han hecho nada por remediar esta situación y plantarle cara al fascismo (alimentado por la banca y el Estado) dejo Stop Desahucios. A partir de ahora voy a continuar luchando por los derechos de la clase trabajadora andaluza. Pero teniendo muy claro que con el fascismo no puede haber ni tolerancia ni medias tintas.
    Viva Andalucía libre, antifascista y sin desahucios.



  • La Revolución Rusa: Logros, derrotas y fracasos
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    19/11/2017
    A cien años de la Revolución Rusa es necesario re-examinar esa experiencia por la importancia que tiene, en sí mismo, el conocimiento de la primera revolución proletaria triunfante en el plano nacional  (la Comuna, como se recordará, se limitó a la ciudad de París). Pero también para extraer algunas lecciones que nos parecen de suma utilidad para el análisis de los desafíos que enfrentan las experiencias progresistas y de izquierda en la América Latina contemporánea. En otras palabras, no estamos proponiendo un ejercicio de arqueología política sino una  reflexión sobre un gran acontecimiento del pasado cuyas luces pueden servir para iluminar el presente. Quisiera comenzar planteando en primer lugar las dificultades que acechan cualquier tentativa de realizar un balance de un proceso histórico tan complejo como un cambio revolucionario. Se cuenta que cuando al líder chino Zhou En Lai se le preguntó que pensaba de la Revolución Francesa su respuesta dejó pasmado a sus interlocutores occidentales: “es demasiado pronto para saber”. Lo mismo repitió uno de sus compatriotas en un seminario convocado en París para conmemorar los doscientos años de aquella gesta de 1789. Más allá de lo anecdótico estas observaciones son de un cierto valor metodológico a la hora de formularnos la misma pregunta sobre la Revolución Rusa. ¿Cuál es su  legado? El pensamiento convencional, inficionado por los valores conservadores de la burguesía y de la academia, emite un diagnóstico terminante: aquella fue una aberración que tenía fatalmente que culminar en el totalitarismo para luego desplomarse por el peso de su extravagancia histórica. Para autores inscriptos en esa corriente interpretativa la Revolución Rusa fue un doloroso paréntesis en la hegeliana marcha de Europa hacia la libertad. Claro que una reflexión más sobria ofrecería una visión diferente: la de una revolución que transformó al país más atrasado de Europa en una fortaleza industrial y militar que jugó un papel decisivo en la derrota del fascismo; que posibilitó erradicar la plaga del analfabetismo que sumergía a la enorme mayoría de la población, sobre todo la femenina, en las sombras de la ignorancia y la superstición; que propició un desarrollo científico y técnico que le permitió neutralizar el chantaje atómico a que había sido sometida por Estados Unidos luego del holocausto de Hiroshima y Nagasaki y, como si lo anterior fuera poco, tomó la delantera en la carrera espacial con el lanzamiento del primer satélite artificial de la historia. No sería exagerado decir, en consecuencia, que la historia contemporánea se divide en un antes y un después de la Revolución Rusa. No fue una más de las tantas revueltas populares contra un orden insoportablemente injusto pues marcó un quiebre histórico que desde la rebelión de Espartaco venía signada, hasta la Comuna de París, con la marca de la derrota. Según John Roemer, “la revolución bolchevique fue, pienso, el evento político más importante ocurrido desde la revolución francesa porque convirtió en realidad para centenares de millones, o quizás miles de millones, de personas por primera vez desde 1789 el sueño de una sociedad basada en una norma de igualdad más que en una norma de avaricia y ambición.” Por supuesto, el pensamiento convencional de la  burguesía, y de las ciencias sociales, ha dado su veredicto y, como decíamos más arriba, lo ha instalado como una verdad irrefutable: la RR fue una gran tragedia, un desgraciado error, un monumental fracaso que provocó un sinfín de pesares a la humanidad. Se trata de un diagnóstico para nada inocente. Los pensadores de la burguesía oscilan entre dos actitudes: o se desviven por ignorar a la RR, fingir que no hubiera existido y, cuando esto es imposible, satanizarla sin miramiento alguno. El reverso de ese planteamiento es nada menos que la reafirmación del carácter eterno del capitalismo, o la imposibilidad de la revolución, o su previsible monstruosa degeneración. Para los pensadores del orden vigente lo anterior es prueba irrefutable de que el capitalismo es la Santísima Trinidad de nuestro tiempo: lo que fue, lo que es y lo que será. Es imprescindible desmontar esta tergiversación de la verdad histórica. Ocaso o continuidad del ciclo revolucionario A tal efecto comenzaría diciendo que más allá del vergonzoso derrumbe de la experiencia soviética (¡la más grande revolución en la historia de la humanidad se derrumbó sin disparar un solo tiro!, recordaba Fidel) y los avatares sufridos por lo que podría adecuadamente caracterizarse como el “primer ciclo” de las revoluciones socialistas, nada autoriza a pensar que la tentativa de las masas populares de “tomar el cielo por asalto” se encuentre definitivamente cancelada o que con el triunfo del capitalismo ante el colectivismo soviético hayamos llegado al final de la historia, tal como lo propone Francis Fukuyama. Dos razones avalan esta presunción: por un lado, porque las causas profundas, estructurales, que produjeron aquellas irrupciones del socialismo en Rusia, China, Vietnam, Cuba –irrupciones inevitablemente prematuras, como aseguraba Rosa Luxemburgo pero no por ello necesariamente destinadas al fracaso-  siguen siendo hoy más vigentes que nunca. La vitalidad de los ideales y la utopía socialistas se nutren a diario de las promesas incumplidas del capitalismo y de su imposibilidad congénita e insanable para asegurar el bienestar de las mayorías. Otra sería la historia si aquél  hubiera dado pruebas de su aptitud para transformarse en una dirección congruente con las exigencias de la justicia y la equidad. Pero, si algo enseña la historia de los últimos treinta años, la época de oro de la reestructuración neoliberal del capitalismo, es precisamente lo contrario: que éste es “incorregible e irreformable” y que  si se produjeron progresos sociales y políticos significativos durante la luminosa expansión keynesiana de la posguerra –en donde el capitalismo ofreció todo lo mejor que puede ofrecer en términos de derechos ciudadanos y bienestar colectivo, como lo anotara la inolvidable Ellen Meiksins Woods– aquéllos no nacieron de su presunta vocación reformista sino de la amenazante existencia de la Unión Soviética y el temor a que las masas europeas fuesen “contagiadas” por el virus comunista que se había apoderado de la Rusia zarista. Fue esto lo que estuvo en las bases de las políticas de extensión de derechos sociales, políticos y laborales de aquellos años y no una convicción profunda de la necesidad de producir tales cambios. Diversos autores han insistido sobre este punto al afirmar que la fortaleza del movimiento obrero y los partidos socialistas y comunistas europeos fueron amenazantes reflejos de la existencia del campo socialista tras la derrota del fascismo. Pero una vez desintegrada la Unión Soviética y desaparecido el campo socialista el supuesto impulso progresista y democratizador del capitalismo se esfumó como por arte de magia. En su lugar reaparecieron la ortodoxia neoliberal y los partidos neoconservadores con su obstinación por revertir, hasta donde fuese posible, los avances sociales, económicos y políticos logrados en los años de la posguerra. El resultado es una Europa que hoy es mucho más injusta que hace treinta años. Los resultados de tales políticas han sido deplorables, no sólo en la periferia capitalista europea –Grecia, España, Portugal, Irlanda, etcétera- sino también en los países del centro que aplicaron con mayor empecinamiento la receta neoliberal, como el Reino Unido y, principalísimamente, Estados Unidos. La clave interpretativa de la victoria de Donald Trump reside precisamente en eso. Como veremos más adelante la reestructuración regresiva del capitalismo ha tenido connotaciones sociales tan negativas que la validez del socialismo como “crítica implacable de todo lo existente” sigue siendo ahora tanto o más contundente que antes. En efecto, el capitalismo actual se puede sucintamente caracterizar por tres grandes rasgos: Primero, una fenomenal concentración de la riqueza, tema central de la obra de Thomas Piketty que comprueba como en doscientos años el capitalismo no hizo otra cosa que acrecentar la proporción de la riqueza social en manos de la burguesía y aumentar la desigualdad económica. Téngase en cuenta, a modo de ejemplificación, lo siguiente: 8 individuos –no empresas, sino individuos- tienen la misma riqueza que la mitad de la población mundial. Ni Marx, Engels y Lenin en sus peores pesadillas podían haber imaginado algo así. Pero eso es lo que existe hoy. El 1 % más rico de la población mundial tiene más riqueza que el 99 por ciento restante y la tendencia no da muestras de atenuarse sino todo lo contrario. Segundo, por una intensificación de la dominación imperialista a escala mundial, sobre todo después de la desintegración de la URSS, para asegurarse recursos económicos no renovables e indispensables para el sostenimiento del modelo de consumo de EEUU y los países del capitalismo metropolitano. Unas mil bases militares de EEUU en todo el mundo y Estados Unidos, el gendarme capitalista mundial, convertido en una plutocracia guerrera cuyas fuerzas están presentes en cada rincón del planeta para preservar la estabilidad del capitalismo global. 80 bases oficialmente contadas en América Latina y el Caribe con una tendencia creciente. La OTAN reuniendo la mayor acumulación de fuerzas y pertrechos militares sobre la frontera de Rusia desde la Segunda Guerra Mundial. Una depredación sin precedentes del medio ambiente –la llamada “segunda contradicción del capitalismo” por James O’Connor- de la naturaleza, y tentativas de garantizar de manera exclusiva para EEUU el suministro de petróleo y de agua, recursos que existen en abundancia en América Latina. Pero si efectivamente no llegamos al fin de la historia consagrando el triunfo final del capitalismo y la democracia liberal y, por consiguiente, cerrando definitivamente las posibilidades de nuevas tentativas de “tomar el cielo por asalto”; si esto es así entonces se torna necesario formular una segunda hipótesis. Aún cuando el socialismo hubiese fracasado irreparablemente en sus diversas tentativas a lo largo del siglo veinte, y suponiendo también que el capitalismo hubiera logrado resolver sus profundas contradicciones, ¿cuáles son los antecedentes históricos o las premisas teóricas que permitirían pronosticar que nuevas revueltas anticapitalistas no habrían de producirse en el futuro? Sólo una absurda premisa que postule la definitiva extinción de la protesta social, o el congelamiento irreversible de la dialéctica de las contradicciones sociales podría ofrecer sustento a un pronóstico de ese tipo. Lecciones de las revoluciones burguesas Dado que lo anterior no sólo es improbable sino imposible, una ojeada a la historia de las revoluciones burguesas podría ser sumamente aleccionadora. En efecto, entre los primeros ensayos que tuvieron lugar en las ciudades italianas a comienzos del siglo XVI en el marco del Renacimiento italiano y la revolución inglesa de 1688 –¡la primera revolución burguesa triunfante!– mediaron casi dos siglos de intentos fallidos y derrotas aplastantes. Si bien el primer ciclo iniciado en Italia fue ahogado en su cuna por la por la reacción  señorial-clerical, mucho más tarde habría de iniciarse otro, en el norte de Europa, caracterizado por una larga cadena de exitosas revoluciones burguesas. Ante lo cual surge la pregunta: ¿por qué suponer que las revoluciones anti-capitalistas tendrían tan sólo un ciclo vital, agotado el cual desaparecerían para siempre de la escena histórica? No existe fundamento alguno para sostener dicha posición, salvo que se adhiera a la ya mencionada tesis del “fin de la historia” que, dicho sea de paso, no la sostiene ningún estudioso medianamente serio de estos asuntos. Siendo esto así, ¿por qué no pensar que estamos ante un reflujo transitorio –que podría ser prolongado, como en el caso de las revoluciones burguesas; o no, debido a la aceleración de los tiempos históricos– más que ante el ocaso definitivo del socialismo como proyecto emancipador? De hecho, uno de los rasgos de la crisis actual es que estalló producto de las contradicciones internas, irresolubles, generadas por la desorbitada financiarización del capitalismo y su desastroso impacto sobre la economía real. El desplome del 2008 –del cual aún las economías capitalistas no se han recuperado- no fue provocado por una oleada de huelgas o grandes movilizaciones de protesta en Estados Unidos o en Europa Occidental sino por la dinámica de las contradicciones entre las diversas fracciones del capital. Sin embargo, su resultado fue que, por primera vez en el mundo desarrollado, el tendal de víctimas del sistema reconoció que el causante de sus padecimientos (desempleo, caída de salarios reales, desalojos hipotecarios, etcétera) ya no eran los malos gobiernos (que por cierto los hay), o situaciones meramente coyunturales sino que el gran culpable era el capitalismo. Eso fue lo que plantearon los “indignados” en Europa y el movimiento Occupy Wall Street en Estados Unidos, lo cual revela un inédito salto en la conciencia popular y una promisoria evolución ideológica que les permite identificar con claridad la naturaleza del sistema que los oprime y explota. Retomando el hilo de nuestra argumentación acerca de los ciclos de las revoluciones sociales quisiéramos expresar nuestro acuerdo con la postura adoptada por el “marxista analítico” John Roemer cuando afirma que el destino de un experimento socialista muy peculiar, el modelo soviético, “que ocupó un período muy corto en la historia de la humanidad” para nada significa que los objetivos de largo plazo del socialismo, a saber: la construcción de una sociedad sin clases, se encuentren condenados al limbo de lo imposible. Tal visión es considerada por este autor como “miope y anti-científica”: (a) porque confunde el fracaso de un experimento histórico con el destino final del proyecto socialista; (b) porque subestima las transformaciones radicales que la sola presencia de la Unión Soviética produjo en nuestro siglo y que, a través de complejos recorridos, hicieron posible un cierto avance en la dirección del socialismo. Dice Roemer que: “Partidos socialistas y comunistas se formaron en cada país. Sería muy difícil evaluar los efectos globales de esos partidos en la organización política y sindical de los trabajadores, en la lucha antifascista de los años treinta y cuarenta, y en la lucha anticolonialista de los años de posguerra. Pero bien podría ser que el advenimiento del Estado de Bienestar, la socialdemocracia y el fin del colonialismo se deban, en su génesis, a la revolución bolchevique.” Es más, tal como lo señala Doménico Losurdo en el texto ya mencionado todas las luchas coloniales, de los negros, de las mujeres, de las minorías y, por supuesto, de los obreros y a favor de la democracia tuvieron su fuente de inspiración en la Revolución Rusa. La extensión del sufragio en Europa de la posguerra no hubiera ocurrido de no haber mediado la toma del Palacio de Invierno y la instauración del gobierno de los soviets. Es decir que la misma democracia burguesa recibió un impulso decisivo desde la lejana Rusia. Además, el genio político de Lenin permitió romper las artificiales barreras que separaban las luchas de los negros y los blancos; de los europeos y de las “naciones agrarias” y los asiáticos. En suma: el revolucionario ruso convirtió a todas las luchas particulares en una sola gran lucha universal por la construcción de una nueva sociedad. Incluso puede decirse, con pruebas en la mano, que el proceso de “desegregación racial” en Estados Unidos fue decisivamente influenciado por la sola existencia de la Unión Soviética. La Corte Suprema de Estados Unidos que había reiteradamente sancionado la legalidad de la segregación en las escuelas públicas de ese país hasta 1952 cambió de parecer ese año tras recibir diversos informes que la exhortaban a ello porque, decían, el sostenimiento de la segregación de niños negros y blancos en las escuelas públicas alimentaba la campaña comunista de la URSS y desalentaba a los amigos de Estados Unidos. ¿Fracasos o derrotas? Ahora bien: más a allá de todo lo anterior hay un tema central a dilucidar y es establecer una distinción entre el “fracaso” de un proyecto reformista o revolucionario y la “derrota” del mismo. ¿Es razonable decir que todas las experiencias del siglo pasado en realidad fracasaron (tesis que sostienen entre otros John Holloway, Michael Hardt y Antonio Negri) o no sería acaso más apropiado decir que fueron derrotadas?  El fracaso supone un problema esencialmente endógeno; la derrota remite a una lucha, un conflicto, una oposición externa que se enfrenta al proyecto emancipatorio. Fracaso por mis propias limitaciones y debilidades; soy derrotado cuando alguien se opone a mis designios. Si bien existe un claroscuro, un área difusa intermedia en la cual fracaso y derrota se confunden es posible, sin embargo, establecer la predominancia de uno o de la otra. En el caso de la RR es indudable que el proceso adoleció de graves incoherencias internas, especialmente tras la muerte de Lenin, pero también lo es que se desarrolló bajo las peores condiciones imaginables: la crisis y la devastación de la primera posguerra, la guerra civil y la intervención, en ellas, de una veintena de ejércitos foráneos que asolaron el país, y luego, estabilizada la situación, la industrialización forzada, la colectivización forzosa del agro y la invasión alemana con su secuela de destrucción y muertes. Bajo esas condiciones, hablar de “fracaso” es por lo menos un exceso del lenguaje y una infame acusación política. Viniendo al caso de América Latina, ¿hasta qué punto podría decirse que la experiencia de la Unidad Popular en el Chile de Allende fue un fracaso? Mucho más apropiado sería decir que fue un proyecto derrotado, por una coalición de fuerzas domésticas e internacionales bajo la dirección general de Washington que desde la noche misma del triunfo de Salvador Allende el 4 de Septiembre de 1970 ordenó, por boca de su presidente Richard Nixon, “hacer que la economía chilena gima. Ni una tuerca ni un tornillo para Chile”. ¿Qué sentido tiene entonces que algunos autores hablen del “fracaso” de la revolución cubana, acosada y asediada por más de medio siglo de bloqueo económico, comercial, diplomático, informático y mediático? ¿Y cómo caracterizar lo ocurrido en China y Vietnam? ¿Podría decirse sin más que son casos de “fracaso” del socialismo? ¿Es posible ya emitir un veredicto definitivo? ¿Por qué no pensar, en cambio, que la RR logró éxitos extraordinarios a pesar de tan difíciles condiciones: alfabetización masiva, promoción de la mujer, industrialización, defensa de la patria, derrota del fascismo. ¿Puede llamarse a esto un fracaso? ¿Por qué no revisar nuestra concepción del proceso revolucionario, dejando de lado la muy popular imagen que lo concibe como una flecha que asciende rada e ininterrumpidamente desde el pútrido suelo del capitalismo hacia el diáfano cielo del comunismo? Álvaro García Linera ha reflexionado mucho sobre el tema, y en uno de sus ensayos dice algo que conviene tener muy en cuenta: “Cuando Marx analizaba los procesos revolucionarios, en 1848, siempre hablaba de la revolución como un proceso por oleadas, nunca como un proceso ascendente o continuo, permanentemente en ofensiva. La realidad de entonces y la actual muestran que las clases subalternas organizan sus iniciativas históricas por temporalidades, por oleadas: ascendentes un tiempo, con repliegues temporales después, para luego asumir, nuevamente, grandes iniciativas históricas.” O, como dice en otra de sus intervenciones, el destino de los luchadores sociales no es otro que el de “luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse” hasta el fin. Esa es la dialéctica de la historia y eso es lo que una correcta epistemología no puede dejar de reflejar en sus análisis. Avances, estancamientos, retrocesos, nuevos saltos adelante, detenciones, otros avances y así siempre. Ese es el movimiento real, no ilusorio, de la historia. Todo bien, pero ¿cómo explicar entonces el derrumbe de la RR? No es tarea para asumir aquí pero sí deberíamos enunciar unos pocos elementos causantes de su colapso. Por supuesto, la degeneración burocrática de la URSS ya era un factor sumamente negativo advertido por Lenin en sus últimos escritos, como también lo era la política de “coexistencia pacífica” y la tentativa de emular las formas productivas del capitalismo. Esto lo señaló con su habitual fiereza el Che Guevara en su crítica a los manuales de economía de la URSS, los “ladrillos soviéticos” como él los llamaba. Pero además de esto estuvo la Tercera Revolución Industrial (microelectrónica, informática, automatización, toyotización, etcétera) que se erigió en un obstáculo formidable para un modelo económico fordista, de total estandarización de la producción en masa que por su rigidez burocrática y la enorme asignación de recursos para la defensa no pudo adaptarse a las nuevas condiciones de desarrollo de las fuerzas productivas. La intensificación de las presiones militares en contra de la URSS, que llega a su paroxismo con la “guerra de las galaxias” de Reagan, obligó a Moscú a desviar ingentes recursos para defenderse ante la belicosidad estadounidense. A esto agréguesele el ataque combinado del más formidable tridente reaccionario del siglo veinte: Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II, protagonistas de un ataque político y cultural de devastadores efectos ya dentro de las fronteras del campo socialista donde no por casualidad la Iglesia Católica había elegido a un Papa polaco para desde ahí socavar la estabilidad de las democracias populares del Este europeo.  Por supuesto, la consideración de estas cuestiones excede con creces los límites de este trabajo, pero no queríamos dejar pasar inadvertido este crucial asunto. Agréguese a ello la asombrosa ineptitud de la dirigencia soviética para explicar que era lo que se estaba haciendo en la era post-estalinista, con Mijail Gorbachov a la cabeza, y qué sentido tenían todos esos cambios y hacia dónde se dirigía al país. En otras palabras, ni el partido ni los soviets eran ya organismos vivientes sino espectros ambulantes sin ninguna capacidad de expresión de la realidad social. Siete tesis sobre política, reformismo y contrarrevolución en América Latina Quisiera, por último, concluir esta breve reflexión planteando algunas lecciones de interés para las luchas actuales en Nuestra América. Y lo haré enunciando una serie de tesis, asumiendo que son correctas recordando aquel pionero trabajo de un gran sociólogo y antropólogo mexicano, Rodolfo Stavenhagen, justamente denominado “Siete tesis equivocadas sobre América Latina” y en las que demolía meticulosamente el saber convencional de las ciencias sociales de los años cincuenta y sesenta.  Por eso me ha parecido conveniente aclarar que, en este caso, confío en que estas tesis sean correctas aunque siempre es conveniente tener la mente abierta para admitir cuestionamientos, reflexiones o experiencias concretas que podrían obligar a reformularlas. No es casual que nos hayamos planteado esta sistematización al cumplirse cien años de un acontecimiento que Hegel sin duda habría caracterizado como “histórico-universal”: la Revolución Rusa. Su sorpresiva irrupción en la historia, su triunfo, su contribución a la democratización universal (tema negado por el saber convencional de la ciencia política), su degeneración y posterior derrota abren, un siglo después, numerosos interrogantes de gran actualidad. Pero no sólo ella. Otros ejemplos históricos de América Latina son igualmente fuente de inspiración para estas breves páginas en donde estas tesis serán apenas enunciadas y que confío serán motivo de un trabajo de más largo aliento a realizar en los próximos meses. Sin más preámbulos pasamos entonces a la consideración de las tesis. Primero, como en Rusia, como en Chile, cualquier proyecto, aún los de naturaleza tibiamente reformista, desatarán en nuestros países una virulenta respuesta de los agentes sociales del orden y la conservación. En el caso de América Latina y el Caribe, dada la excepcional importancia estratégica que la región tiene para el imperio y la larga historia de dominación oligárquica, no hace falta una revolución para desencadenar una sangrienta contrarrevolución. Cualquier idea en contrario, o toda negación de esta, diríamos, ley fundamental de la revolución, es una peligrosa ilusión. Recordemos lo acontecido en numerosos experimentos reformistas en países tan diversos como Guatemala 1954,  Brasil 1964; República Dominicana 1965, Argentina 1966 y 1976; Chile, 1973, y lo que ha venido ocurriendo en fechas recientes en Bolivia, 2008;  Honduras, 2009; Ecuador, 2010; y Venezuela a poco de iniciado el proceso bolivariano con el golpe del 11 de Abril del 2002, el paro petrolero de fines de ese mismo año hasta febrero del 2003, la abstención insurreccional de la oposición que no presentó candidatos a la elección de la Asamblea Nacional en 2005 y la escalada de violencia iniciada luego de la muerte de Chávez, procesos todos estos que fueron bañados en sangre. Lula una vez observó que en Brasil la oligarquía es tan racista y reaccionaria que el sólo hecho de ver a un negro o un mulato subirse a un avión le provoca un odio visceral capaz de incitarla a cometer los más horrendos crímenes. Por ejemplo, prender fuego a un indio por el sólo hecho de serlo, como se hizo en Brasilia en los años que era presidente, o a jóvenes sospechosos de “portación de cara incorrecta”, como lo perpetró la “oposición democrática” en Caracas en por lo menos tres oportunidades. Segundo, en contextos reformistas, progresistas y mucho más, en los marcos de una revolución, sería fatal caer en la ilusión de pensar que existe oposición leal. La derecha no conoce lo que es eso: su deslealtad es permanente e incurable. Aquí y en todas partes cuando no es gobierno la derecha siempre es conspirativa y destituyente. Como lo recordara Maquiavelo, los ricos jamás van a dejar de ver a cualquier gobernante como un intruso, aún aquellos que se desviven por complacerlos. Mucho más si quien lleva las riendas del estado tiene la osadía de promover políticas contrarias a sus intereses. Y, amenazada, aunque sea superficialmente por iniciativas reformistas, el tránsito desde la oposición institucional a la  contrarrevolución violenta se efectúa en muy poco tiempo. La respuesta a la contrarrevolución y sus estrategias criminales y violentas no puede ser la misma que se concede, en épocas normales, a la oposición. Venezuela es, otra vez, un ejemplo de las consecuencias que tuvo el hecho de no reaccionar con la suficiente energía ante las tácticas violentas de la fracción extremista y terrorista de la oposición. Esta política, inspirada en el propósito de evitar el escalamiento de la violencia, tuvo por resultado exactamente eso y colocó al país al borde de una guerra civil. Por otra parte, al no defender adecuadamente el orden público mediante la represión legal de los violentos facilitó que el sector extremista se convirtiese durante  meses en la fracción hegemónica de la oposición, subordinando e intimidando a fuerzas opositoras que seguían apostando a los dispositivos institucionales.  El resultado fue una larga demora en la pacificación del país,  y un muy elevado número de muertos, heridos y propiedades públicas y privadas destruidas por la violencia desatada por el sector terrorista de la oposición, amén de darle pábulos a las campañas internacionales de satanización del gobierno de Nicolás Maduro. Tercero, todo proceso de cuestionamiento al capitalismo en el plano nacional origina una respuesta internacional, porque el capitalismo es un sistema-mundo, al decir de Immanuel Wallerstein, signado por el imperialismo, con ramificaciones locales pero completamente internacionalizado y que tiene un “Estado Mayor” que se reúne anualmente en Davos y un conjunto de instituciones de alcance planetario que funcionan como los perros guardianes que custodian los privilegios y las prerrogativas del capital. Casos concretos: el FMI, el BM, la Organización Mundial del Comercio, la Comisión Europea, a las cuales hay que agregar organizaciones informales como el grupo Bilderberg y la ahora desfalleciente Comisión Trilateral. Defender estos procesos transformadores, por lo tanto, sólo podrá hacerse construyendo una adecuada correlación internacional de fuerzas. Puede ser un país grande, como lo fue la República Soviética en los primeros años de la revolución; o pequeñísimo, como la isla de Granada, en el Caribe, pero la respuesta de la “internacional burguesa” será siempre la misma: aplastar a las fuerzas insurgentes, cortar de raíz ese proceso y evitar la propagación del virus revolucionario.  Y si para ello es necesario destruir un país se lo destruirá sin miramiento alguno. Se lo hizo, pero no de manera irreversible, en Rusia; se lo hizo por completo en Granada, y se lo está haciendo infructuosamente en Cuba desde 1959 y en Venezuela en los últimos años. Aunque en la academia el tema del imperialismo no se tiene casi nunca en cuenta, los decidores de la política de Estados Unidos saben que esto es así. Dos perlas apenas para ratificar lo dicho: las declaraciones de Karl Rove, principal consejero del presidente George W. Bush cuando dijo “Nosotros ahora somos un imperio, y cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Y mientras usted está estudiando esa realidad –si quiere, juiciosamente- nosotros actuaremos otra vez, creando otras nuevas realidades que usted puede estudiar también. … Nosotros somos los actores de la historia, y usted, todos ustedes, deberán conformarse con tan solo estudiar lo que nosotros hacemos.” Y la más reciente, de apenas ayer, del Secretario de Estado de Donald Trump, Rex Tillerson, cuando dijo que “EEUU dice que está estudiando la forma de derrocar a Maduro. Las diferentes agencias de información e inteligencia de Estados Unidos están evaluando qué acciones pueden tomar para forzar al presidente de Venezuela a abandonar el poder de forma voluntaria o imponer un cambio de Gobierno en el país.” La omnipresencia del imperialismo es tan agobiante que ha terminado por ser naturalizada. Es como el aire: está en todas partes y tal vez por eso se torna invisible. La inmadurez política de las fuerzas populares todavía no ha comprendido esta importante lección y no perciben la forma en que el imperialismo actúa de manera coordinada y en un tablero de ajedrez planetario. Basta para ello contraponer la organicidad de Davos con la absoluta inorganicidad del Foro Social Mundial, que en una opción suicida votó en contra de la creación de un organismo de coordinación mundial de las luchas populares, por temor a re-editar la experiencia de la Tercera Internacional.  El  internacionalismo de las fuerzas populares es condición necesaria para librar esta batalla exitosamente. De ahí la importancia de la ideas de Fidel, del Che y de Chávez que se plasmaron en la UNASUR y la CELAC y en otras iniciativas integracionistas y latinoamericanistas. Cuarto: la existencia de un partido revolucionario, el “Príncipe Colectivo” de Gramsci, es esencial para el éxito del proceso revolucionario. Esto no significa asumir como modelo de partido el teorizado por Lenin en el ¿Qué Hacer?  (uno de los cuatro modelos de partido del autor), pero sí de una formación política preparada ideológica y prácticamente para asumir la dirección del proceso. La ausencia de ese partido (en la Bolivia de la Asamblea Popular de Juan José Torres en 1971, o en Venezuela antes de la creación del PSUV); su fragmentación (los seis partidos de la UP en Chile); o la dilución o abandono de sus ideas, como ocurriera con el PT en Brasil o la SD en Europa y en América Latina (el PRI en México, el APRA  en el Perú, Liberación Nacional en Costa Rica)  en cualquiera de sus variantes es fatal para el futuro del proceso revolucionario.  Esto no significa minimizar otros formatos de organización política, como los movimientos sociales, con los cuales es imprescindible lograr una virtuosa articulación. Pero a la hora de plantearse la conquista del poder estos no pueden sustituir al “Príncipe Colectivo” capaz de ofrecer una visión totalizadora e integral del proyecto emancipatorio, superadora de los particularismos de los movimientos y de las enormes limitaciones del espontaneísmo de las masas, capaz de producir heroicas acciones de rebelión y resistencia pero incapaz de asegurar la conquista del poder, el problema número uno de toda revolución según los clásicos del marxismo. Quinto: la educación, la concientización política al estilo Paulo Freire es una condición esencial del triunfo de cualquier proyecto reformista o revolucionario. Es lo que plantea Lenin en su cuarta teorización sobre el partido: la primera se plasma en el ¿Qué Hacer?; luego el POSDR-bolchevique como partido típico de la II Internacional; en la inminencia de la RR  aparece la tercera teorización, y el partido se eclipsa y el protagonismo lo asumen los Soviets;  la cuarta teorización, a comienzos de los años veinte tiene al partido como educador, como formador de la nueva civilización, creador del “hombre nuevo” del Che. Y esta es la tarea fundamental, que desgraciadamente no hicieron, o hicieron de modo incompleto y mal, los procesos emancipatorios del “ciclo progresista” que se iniciara con el ascenso de Hugo Chávez Frías a la presidencia de Venezuela. En todas estas experiencias se cayó en el error de pensar que el “boom de consumo” crearía conciencia política; que los gobiernos que se esmeraran por realizar una profunda política social que sacara de la pobreza extrema a millones de personas cosecharían la lealtad y la gratitud de los redimidos. Lo lograron, pero sólo parcialmente porque una parte significativa de esos sectores populares incorporados al consumo y empoderados con nuevos derechos no se identificaron con los gobiernos que habían acudido a socorrerlos ni cerraron filas en torno de sus organizaciones partidarias o sus candidatos. Un sector nada desdeñable, obnubilado por su renovado poder adquisitivo, hizo suyas las aspiraciones y orientaciones político-ideológicas de los conservadores sectores medios. En palabras de Frei Betto, estos procesos progresistas más que ciudadanos crearon consumidores, y estos actuaron políticamente en consecuencia. Imitaron no sólo las pautas de consumo de las capas medias sino también sus orientaciones políticas. Sexto: para que el partido y el gobierno de una revolución puedan cumplir su misión histórica se requiere un denodado esfuerzo para evitar la deformación burocrática y fortalecer el debate y la democracia protagónica de base. Esta degeneración tiene profundas raíces sociológicas y no es nada  fácil de contrarrestar. Lenin se percató de la gravedad del problema en los últimos años de su vida. Mao lo advirtió a tiempo y por eso lanzó su Revolución Cultural concebida para abortar la deformación burocrática de la revolución china. Era una idea correcta pero que desató una dinámica política que se le escapó de sus manos y produjo consecuencias desastrosas. Pero, insisto, la lucha contra el burocratismo y el sustitutivismo, cuando la dirección reemplaza al protagonismo de la base, es una tarea de excepcional importancia. Lo anterior es tanto más importante si se recuerda que el estado, todo estado, aún el revolucionario, es una institución que abriga en su seno tendencias esencialmente conservadoras. La burocracia lo es, y no hay estado sin burocracia y la lógica weberiana de la misma hace que el funcionariado, aún el de los estados revolucionarios, llegue inclusive a ser poco amigable con los procesos de cambio, desconfíe de la iniciativa de las masas, prefiera las discusiones “a puertas cerradas” y manifieste una tendencia a buscar soluciones “técnicas” cuando toda la vida social está inficionada de la política. Esto supone, en consecuencia,  que los gobiernos progresistas deben alentar la organización autónoma de la base popular. Cuestión muy difícil porque aún los gobiernos más radicales se sienten amenazados cuando sus propias organizaciones, identificadas con el proyecto emancipatorio, actúan de manera independiente y temen los efectos desestabilizadores que pudieran derivarse de sus demandas. Este puede ser un problema, sin duda. Pero otro más serio es cuando esas organizaciones de base están controladas “desde arriba” y maniatadas por el poder porque, en tal caso, su utilidad política es igual a cero. Su debilidad y su docilidad ante las directivas gubernamentales lejos de fortalecer al gobierno terminan debilitándolo. Es una dialéctica compleja y difícil, y la reacción de los gobernantes siempre es de suma suspicacia en relación a este tema. En línea con esto por algo decía Chávez: ¡”Comunas o nada!” Séptimo: recordar que una cosa es el acceso al gobierno y otra completamente distinta, mucho más ardua, la conquista del poder del estado. Este es el entramado de fuerzas sociales de las clases dominantes en sus diversas expresiones: en la economía, la política, la prensa, las fuerzas armadas, las instituciones judiciales, los gobiernos locales, la iglesia, etcétera. Es lo que en la ciencia política norteamericana autores como Peter Dale Scott llaman “deep state”, un gobierno en las sombras, electo por nadie, responsable ante nadie, que no deben rendir cuentas y que articula los intereses más poderosos de la sociedad. Llegar al gobierno es un buen paso adelante, pero si no se complementa con la dinámica avasallante de la calle, es decir, con la organización y movilización política de las clases y capas populares y su concientización, es bien poco lo que un gobierno de izquierda podrá hacer. La neutralización, esterilización o expropiación de aquellas fuentes no democráticas de poder político es esencial para garantizar el futuro de cualquier reforma y mucho más de cualquier revolución. Tal vez uno de los rasgos más salientes de la coyuntura actual en países como Brasil, Argentina y Perú sea el hecho de que el poder real y sus agentes conquistaron el gobierno, revirtiendo un proceso inconcluso por el cual las fuerzas de izquierda que habían llegado al gobierno fracasaron en sus proyectos –en caso de que los hubieran tenido- de conquistar el poder. Nada de esto es novedoso. Ya lo decía con toda claridad Maquiavelo cuando observaba que la grandeza de la república romana reposaba sobre el equilibrio entre el Senado (es decir, la nobleza) y el Tribuno de la Plebe, o sea, el pueblo. En términos contemporáneos diríamos el adecuado balance entre las instituciones del estado y la calle. Pregunta: ¿era la situación económica del Brasil mucho peor que la que caracterizaba a Venezuela en 2016? No. Y entonces, ¿por qué cayó Dilma, indefensa, ante una caterva de bandidos y corruptos como los que la juzgaron y depusieron de la presidencia y en cambio no cayó Maduro, acosado por una ofensiva política, diplomática y mediática en medio de una gravísima crisis económica? Respuesta: porque cuando el bolivariano sale al balcón del Palacio de Miraflores tiene un millón de seguidores dispuestos a pelear por su gobierno y cuando Dilma abría el balcón del Palacio del Planalto en la plaza sólo estaba el jardinero haciendo su trabajo. Su gobierno y el de Lula habían desmovilizado a todas las organizaciones populares, comenzando por el PT, siguiendo por la CUT y así sucesivamente. Y cuando las hienas del mercado se abalanzaron sobre Dilma la presidenta estaba indefensa, a merced de sus verdugos. Conclusión Lo expuesto más arriba permite apreciar como algunos de los problemas que atribularon a la Revolución Rusa desde sus inicios se reproducen, por supuesto que con características diferentes habiendo transcurrido un siglo, en los procesos reformistas y emancipatorios de América Latina. Los actores no son los mismos; el sistema internacional experimentó profundas mutaciones; el marco geopolítico latinoamericano que nos sitúa como el “patio trasero” del imperio es radicalmente distinto al que prevalecía en Rusia con el triunfo de la revolución, pero la dinámica de la lucha de clases y su expresión en el plano del estado y, como decía Gramsci, y de “las superestructuras complejas” revela sorprendentes paralelismos y recurrencias que constituyen útiles lecciones que sería por lo menos imprudente no tomar adecuadamente en cuenta y que conforman el andamiaje básico de lo que con cierta cautela podríamos considerar como una “sociología de las revoluciones”. A un siglo del emblemático cañonazo del Aurora nuestra región enfrenta una encarnizada contraofensiva imperialista dispuesta a barrer con los avances registrados desde finales del siglo pasado. El proyecto norteamericano no podría ser más ambicioso: cerrar el odioso (para Washington, por supuesto) paréntesis abierto por la Revolución Cubana y restablecer la “normalidad” en el hemisferio, entendida ésta como una dócil colección de gobiernos sumisamente plegados a los designios, mandatos y prioridades de la Casa Blanca. Para evitar tan fatídico desenlace será preciso hacer memoria y recordar las enseñanzas de los padres fundadores de la Patria Grande: Bolívar, San Martín, Artigas y tantos otros, y más tardíamente, las de Martí. Pero también tomar nota de los avatares corridos por otros procesos revolucionarios, y el caso de la Revolución Rusa por muchos motivos es de una especial trascendencia para nuestros pueblos. En este trabajo procuré explorar ese terreno, en la esperanza de que otros se sumen a esta empresa colectiva para, a partir del conocimiento de la experiencia soviética poder discernir las formas más efectivas para profundizar y radicalizar nuestros procesos emancipatorios y evitar cometer algunos errores que, como lo demuestran los casos de Argentina y Brasil, están ocasionando grandes sufrimientos a nuestros pueblos y amenazan con desandar el camino recorrido en las últimas dos décadas. (Fuente: CubaDebate / Autor: Atilio Borón)



  • Los dos bandos y la izquierda contemplativa
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    19/11/2017
    No hay ni puede haber dos Españas, puesto que ni siquiera hay una; pero sí que hay dos bandos irreconciliables, que, en última instancia, son los mismos de siempre (ya lo dijo Platón mucho antes que Marx: “En todas las ciudades, grandes y pequeñas, hay dos bandos en guerra permanente, los ricos y los pobres”). Los mismos de siempre, pero con peculiaridades muy relevantes, que al parecer están confundiendo a algunos sectores de la izquierda. La más importante de estas peculiaridades es la confluencia de antiguas reivindicaciones soberanistas e identitarias con antiquísimas reivindicaciones de clase. No todos los independentistas catalanes son de izquierdas, no todos aspiran a construir una república socialista; pero un buen número de ellos han comprendido (como muchos vascos, como la mayoría de los cubanos) que en el seno del capitalismo salvaje no hay espacio para la libertad y la justicia, y que la defensa de la propia independencia es un aspecto fundamental de la lucha contra un imperialismo depredador que quiere arrebatarles a los pueblos su identidad para poder arrebatarles todo lo demás. Y al igual que en Euskal Herria, en Catalunya la izquierda independentista no ha excluido la posibilidad de aliarse coyunturalmente con un sector de la burguesía, ante la imperiosa necesidad de hacer frente a un Estado terrorista dispuesto a todo con tal de impedir la autodeterminación de las personas y de los pueblos. A algunos, entre los que me incluyo, nos chirrían y preocupan estas alianzas interclasistas; pero tan simplista como dejar de lado esta preocupación sería -es- rasgarse las vestiduras y tirar del manual del perfecto comunista. “Ni guerra entre los pueblos ni paz entre las clases”, no lo olvidemos nunca, y menos en estos tiempos confusos; “La religión es el opio del pueblo”, recordémoslo todos los días; pero analicemos cuidadosamente cada coyuntura concreta antes de hacer algo o dejar de hacerlo en función de una consigna. He oído a viejos camaradas decir que el procés es una maniobra de la burguesía catalana y que se niegan a apoyar a meapilas como Junqueras y Puigdemont (por no mencionar los exabruptos de Frutos); una visión tan simplista como su contraria: la de quienes dicen -con horror o entusiasmo, según los casos- que el procés es una revolución orquestada por los antisistema. Para bien o para mal (y de nosotros depende que sea para bien), la realidad no es tan simple. Los puristas de la izquierda contemplativa deberían recordar que Chávez tenía una virgencita en su despacho y cada dos por tres esgrimía su crucifijo de bolsillo para ahuyentar a los vampiros del imperialismo; deberían recordar que el catolicismo es un fenómeno sumamente complejo y contradictorio, en el que tienen cabida cosas tan dispares como la teología de la liberación y los Legionarios de Cristo, y que en Catalunya hay un influyente sector de la Iglesia que tiene poco que ver con el nacionalcatolicismo del Opus Dei y la Conferencia Episcopal; deberían recordar que la burguesía catalana está escindida, y que la izquierda puede y debe aprovechar esa fisura. Y, sobre todo, deberían recordar los puristas que, en ocasiones, se puede avanzar junto a extraños compañeros de viaje sin renunciar a nada importante. Y que ahora no se trata de alterar un resultado electoral dentro del juego parlamentario al uso (como cuando el PSOE apelaba al “voto útil”), sino de asestar un golpe contundente, tal vez decisivo, a un Gobierno podrido y un Estado terrorista. Ahora mismo, los dos bandos, pese a todas las complejidades y provisionalidades, se definen e identifican claramente: a un lado, los sinvergüenzas que siguen diciendo que esto es una democracia y los necios que se lo creen; al otro, los que tienen claro que hay que acabar con la España negra de los herederos de Franco, con su bandera mutilada y con el españolismo del “a por ellos”. Y tal como están las cosas, y por más que se empeñen los equidistantes en nadar y guardar la ropa, quien no está en un bando, está en el otro. En estos momentos decisivos, quien no se opone abiertamente al terrorismo de Estado, se convierte en su cómplice. (Fuente: La Haine / Autor: Carlo Frabetti)



  • Podemos se define sobre Andalucía cuando habla sobre Cataluña
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    11/11/2017
    La situación catalana ha obligado a todos -también a Podemos/IU- a tomar posiciones y a clarificar su discurso, estrategia y orientación políticas. La retórica vacía, la ambigüedad calculada; el uso ventajista de la manipulación y la ignorancia; no aguantan bien en un escenario políticamente tensionado, como el que ha provocado Cataluña. Todos se han visto obligados a retratarse. Y no sólo sobre Cataluña. También sobre Andalucía. LA HISTORIA COMO ESCENARIO POLITICO Podemos ha venido utilizando desde hace tiempo una versión manipulada de la historia de la Transición en Andalucía. Frente a la manipulación del PSOE sobre el significado del 4D y el 28f ha sostenido otra manipulación, la suya (en la que convenientemente olvidan siempre las estafas de los Estatutos de 1981 y 2007). Frente a la versión susanista del “agravio comparativo” como corsé españolista para las reivindicaciones andaluzas le han opuesto no una visión alternativa sino otra lectura aparentemente distinta pero asentada en las mismas bases y objetivos que los que enuncia el PSOE: eliminar del horizonte cualquier curso político propio andaluz y darle sentido a Andalucía sólo desde una instrumentalización española, sea con uno u otro color partidario. La crisis catalana les ha obligado a darle protagonismo, intentando incluso utilizar la experiencia andaluza como aval para su actuación en relación a Cataluña. Si el PSOE enfatiza ahora sobre el 4D como una presunta acción por la uniformidad española (“Andalucía por la igualdad”) Podemos, por su parte, ha reconvertido retrospectivamente el 4D de 1977 sólo en una movilización en la que Andalucía se pronunció por ser “como la que más”. Y sin negar la presencia entonces de ese aspecto, le han puesto interesada sordina a los otros dos elementos esenciales de aquella protesta que le dieron carácter y fondo: uno, la afirmación de Andalucía como pueblo específico y dos, la exigencia de que Andalucía fuera sólo lo que quisieran los andaluces, porque sólo desde Andalucía se podían resolver los problemas andaluces. Podemos ha hecho apología no de los méritos sino precisamente de los limites políticos del 4D cuando lo ha comparado a las ultimas Diadas catalanas. Recordemos que en el 4D andaluz había deseos y aspiraciones pero no claridad en causas, medios y objetivos -y por eso fue asimilado y obviado- como sí lo ha habido en las recientes protestas catalanes. En el 4D, además, fueron organizaciones españolas (o de ámbito español, que a estos efectos es lo mismo) las que entonces llevaron la batuta y ordenaron el proceso; en tanto ahora en Cataluña son organizaciones catalanas. Y por supuesto se han olvidado del “Pacto de Antequera” de 1978 que sustituyó al 4D (hasta el punto de provocar la ausencia de manifestación aquel año) para encauzar aquel impulso y encerrarlo en el marco constitucional. Pablo Iglesias y Teresa Rodriguez han loado el llamado “desbloqueo” de la autonomía andaluza tras el referéndum del 28f y lo han presentado como modelo cara a Cataluña para posibilitar ese referéndum trampa -“pactado y legal”, dicen- en el que asientan uno de los pilares de su discurso catalán. Se refieren a lo que en 1980-1981 fue una reinterpretación retrospectiva de la Ley que permitía -usando el  art. 144- dar por buena para Andalucía la vía autonómica del 151 puro (un artículo hecho aposta por Clavero Arévalo para que nadie lo pudiera transitar). Un apaño legal. Se han olvidado de recordar que entonces coló esa operación -pactada inicialmente por UCD y PSA-PA y a la que se apuntaron el resto, incluido el PSOE- porque políticamente era necesario y útil y además tolerable para el Régimen español. Permitía reintroducir a Andalucía en el proyecto constitucional español y apagar un foco social peligroso sin demasiado coste: porque se veía que el futuro lo iba a gestionar un PSOE afín y porque el Estatuto que estaba cocinándose por consenso de UCD, PSOE, PCE y PSA-PA le daba a España claras garantías de sometimiento andaluz. Nada que ver con actual cuestionamiento catalán del orden español. En sentido negativo pero ilustrativo, el Régimen español no dejó entonces que Navarra se fusionara a la C.A. Vasca, por ejemplo. Y además -y esto es importante- a través de los Pactos Autonómicos de 1981 el Régimen se encargó de desactivar la singularidad de Andalucía, sumergiéndola en el pantano de las Murcias, Castillas, Extremaduras, Riojas... que obtuvieron regaladas gracias a esos pactos instituciones parlamentarias y otros añadidos que el art. 143 -a las que estaban destinadas- no contemplaba en un principio. El Régimen español no podía arriesgarse entonces a quedarse a 5: Cataluña, CAV, Galicia, Andalucía y "España Profunda"; por lo que pudiera pasar. Ese fue -por cierto- el auténtico "café para todos". (Que aquí coló sin pena ni gloria porque aquí empezó muy pronto a colar todo). Así pues, lo que han venido haciendo Pablo Iglesias y Teresa Rodriguez no es tanto recuperar la historia para llamar la atención sobre la necesidad de adaptar "la ley a la democracia" cuanto asumir, hacer propia y hacer propaganda de una antigua estafa política contra Andalucía; intentando vendérsela como modelo a los catalanes utilizando a los andaluces. Lo mismo que, por cierto, hacen Garzón y Maillo desde IU -la vieja casa de Iglesias- cuando dicen que quieren a Andalucía como "vacuna" frente al proceso catalán. Y AL FINAL: LA ESTRATEGIA Podemos ha hecho sonsonete de su linea ante Cataluña todo lo que reafirme a. Que la solución a las demandas de Cataluña no puede resolverse en Cataluña sino en España (que es lo que le da a su dirigencia protagonismo y justificación). B. Que esa resolución ha de ser pactada; “legal” según la ley española, claro. Podemos (o sus delegaciones) consecuentemente nunca ha sido no ya “independentista” sino tampoco realmente “soberanista”. Podemos no ha reconocido nunca de hecho la soberanía del pueblo catalán ni directa ni indirectamente. Tampoco ha sido nunca rupturista. De ahí su negativa a reconocer ni al referéndum del 1º de octubre ni a la proclamación de la República Catalana el 27. Las variaciones tácticas provocadas por la evolución de los acontecimientos o la necesidad de situarse ante la represión española sin perder espacio político no han alterado estas premisas estratégicas que están en el núcleo constitutivo de Podemos (y de IU, por no dejarla atrás) En ese contexto del Podemos de Pablo Iglesias se sitúa el Podemos de Teresa Rodriguez (por silencio, también el de Diego Cañamero) y por supuesto la IU de Garzón/Maillo. Recapitulemos hechos para repasar como se aplican en la practica estas premisas. En septiembre pasado en torno a la Diada, Anticapitalistas -corriente/asociación interna fundadora de Podemos a la que pertenece Teresa Rodriguez-  publicó en internet un comunicado en el que apoyó la actuación de las fuerzas políticas y sociales que han iniciado la insumisión catalana. Sin embargo, cuando Teresa Rodríguez en una larga entrevista radial en Canal Sur fue preguntada sobre la situación de Cataluña su argumentario fue entonces sustancialmente similar a los de Iglesias, Colau -y áun a los de Coscubiela- al menos en lo políticamente relevante. Hasta el punto de que la ausencia de diferencias sustantivas permitió explicar la entonces prácticamente nula repercusión de la entrevista, ya que se limitó a explicitar ideas que –en medio del paroxismo de la crisis catalana- no resultaban especialmente incomodas para el Poder español. Entonces dijimos: “Si pesamos política y mediáticamente a Teresa Rodríguez en relación a Anticapitalistas resulta evidente el muy diferente eco y consecuencias políticas de uno y otro posicionamiento. Imaginemos qué hubiera ocurrido si Rodríguez –portavoz del tercer grupo en número de escaños en el Parlamento andaluz- difunde la posición pública de Anticapitalistas sobre esta cuestión en lugar de atenerse al guion de Pablo Iglesias/Colau y cuales hubieran sido sus consecuencias en el debate político y social andaluz. ¿No hubiera sido eso, además, un ejercicio práctico de esa “solidaridad” –en este caso con Cataluña- con la que tanto justifican su existencia las organizaciones de ámbito estatal español? Un apoyo especialmente relevante al provenir de Andalucía, con todo lo que ello implica en Cataluña”. Al poco, el 13 de Septiembre, Teresa Rodriguez y Miguel Urbán publicaron en el diario La Vanguardia un articulo titulado “Del “daño irreparable” al 1-O. Por el derecho a decidir” en el que la dirigente citada afirmaba, pareciendo rectificar: “Agotadas la vía federalizante del Estatut y la búsqueda de un referéndum pactado con el Estado –como se hizo en los casos de Quebec y Escocia–, sólo queda desde el punto de vista democrático reconocer la legitimidad de la convocatoria del referéndum el próximo 1 de octubre y que sea la ciudadanía catalana la que decida si quiere o no separarse del Estado español para, como sería deseable, poder llegar luego a un nuevo tipo de relación, basada en la voluntad y no en la fuerza, entre todos los pueblos del Estado español.” Y anotamos entonces el cambio, aun con todas las reservas y prudencias pertinentes y con nuestra expresa disconformidad con la salida deseada por Rodríguez. Pero poco duró este reconocimiento por Teresa Rodriguez -y lo que representa- de la legitimidad del “unilateralismo”, utilizando los términos al uso, que vienen a ser sinónimos de una estrategia nacional propia no subordinada ni dependiente. La sucesión de acontecimientos y el acoso del PSOE los pondrían pronto de nuevo en sintonía con Pablo Iglesias. Aquí los datos. El 27 de octubre se proclama la República Catalana. Luego y de inmediato Iglesias declara que considera “ilegal” e “ilegítima” la “declaración de independencia” catalana. Al punto Teresa Rodríguez y José Mª González Kichi se desmarcan pública y políticamente de un nuevo comunicado de Anticapitalistas sobre Cataluña en el que estos reconocían la legitimidad del accionar catalán, situándose expresamente al costado y detrás de Iglesias. Y para cerrar el episodio, Iglesias vuelve a declarar que “considera fuera de Podemos” a los que reconocen la soberanía del Parlamento catalán. ¿Porque esta secuencia de hechos? ¿Por "reconocer" o "no reconocer" a la República Catalana, como dijo simplificadamente alguna prensa?. En absoluto. La causa -como bien percibió y planteó el jefe y autodefinido “patriota español” Iglesias- es que Podemos no reconoce la legitimidad del procedimiento de proclamación de la República Catalana y por tanto tampoco reconoce la soberanía inherente y capacidad constituyente del Parlamento catalán para la nación catalana. Podemos sólo ve y acepta procesos “de la ley a la ley” española y administrados y dirigidos en y desde España. Un punto central que nos afecta directamente a Andalucía porque los motivos que hacen incompatible a Podemos con el curso catalán son perfectamente aplicables a un desarrollo soberanista de la lucha andaluza.(*) Por eso al plegarse a la posición de Iglesias, asumirla y sostenerla lo que hicieron Kichi y Teresa Rodriguez fue mucho más que asegurarse un lugar o un puesto dentro de Podemos. Negaron también para Andalucía su soberanía. Incluso a través de su Parlamento. Por eso se puede decir que cuando han hablado sobre Cataluña se han definido sobre Andalucía. Y esto último nos interesa sobremanera. [PS. ¿Y Cañamero...? ¿Dónde está políticamente?. Ahora que toca, ¿qué ha dicho o qué dice?. Hasta ahora y desde hace semanas y semanas, nada. "No sabe, no contesta". Así pues, por omisión, se puede inferir y responder: donde Iglesias, Kichi y Teresa. Porque hay silencios que hablan por sí mismos.] (*) Sobre estos asuntos ver mis artículos: “Contra el federalismo español” y “Objetivos de Andalucía y cretinismo constitucional” (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Javier Pulido)



  • Los CDR catalanes: Se hablará de ellos
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    11/11/2017
    Los CDR. Comitès de Defensa de la República. Nueva palabra para añadir al extenso vocabulario generado por el procés. Un procés que ya no es sólo "El Procés". La cosa ha derivado hacia un lugar indeterminado que va más allá y que todavía no tiene nombre. Quizás porque, de hecho, todavía no es ni un concepto. Pasan tantas cosas y tan rápido y todo se transforma a tanta velocidad que "la cosa" no tiene ni tiempo de enfriarse que ya vuelve a estar cociéndose en el horno con un ingrediente nuevo. Provisionalmente podríamos denominarlo metaproceso, como para decir alguna cosa. Y es una corriente de aire que, básicamente, suma los movimientos del llamado régimen del 77 para que nada se mueva, un franquismo sociológico a quien el aznarismo le hizo perder la vergüenza de ser lo que es y una Europa de los estados que es un dinosaurio burocrático que vive alejado de la gente y de la realidad. ¿Consecuencias de todo eso que se mueve? De momento en Catalunya ya hemos tenido dos huelgas generales en un mes. La de ayer con menos participación que la del 3 de octubre, pero mucho más importante por las consecuencias que puede tener a nivel social. De entrada por el papel de los dos grandes sindicatos. Javier Pacheco, líder de las CCOO de Catalunya, dijo: "Aquí las huelgas generales las convocamos nosotros". Pacheco lo decía porque esta huelga no era cosa suya sino de la Intersindical-Confederació Sindical Catalana (I-CSC), minoritaria e indepe. Pues bien, ahora Pacheco ya sabe que ha perdido el monopolio de convocar nada. Mientras, Camil Ros, secretario general de la UGT de Catalunya, era abucheado durante la intervención en el acto de la plaza de la Catedral de BCN. Por no haber dado apoyo a una huelga que se hacía, entre otras cosas, en apoyo de la consellera Dolors Bassa, vinculada a la UGT desde el año 2000 y secretaria general de las comarcas gerundenses entre el 2008 y el 2015. La sociedad evoluciona y cambia y los sindicatos continúan como si el mundo se hubiera quedado a finales del siglo XX. Y lo peor para ellos es que todo el mundo lo ha visto. Y paralelamente a este cambio de paradigma sindical, la aparición de los ya mencionados CDR. Doscientos treinta, según dicen ellos mismos en su cuenta de Twitter. Ayer (por le domingo 8nde noviembre) los CDR fueron los responsables de cortar el AVE en BCN y Girona, varias autopistas y carreteras y las fronteras con Francia en la Jonquera, la Seu d'Urgell y Puigcerdà. Y en este último caso la cosa ha durado hasta esta mañana, después de una noche con temperaturas bajo cero y nevando. Gente de todas las edades y de todo el territorio demostraron capacidad de convocatoria, de determinación y de resistencia. Y, sobre todo, una gran organización que funciona fuera de partidos y entidades tradicionales. Pero, creo, lo más relevante fue el aviso. De lo que puede pasar según cómo. Para los CDR fue un ensayo general de cara a futuras movilizaciones y la demostración de cómo se puede parar un país. Para los señores (y señoras) 155 fue un toque de atención: hay alguien con suficiente fuerza como para parar un país y que sabe cómo hacerlo. Oiremos hablar de ellos. Apunte. Se llaman CDR. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Iu Forn)



  • Fetiches y supersticiones en el process catalán. Reflexiones para el debate
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    08/11/2017
    Hace unos días un apreciado camarada latinoamericano conversaba conmigo por whastapp sobre la situación del proceso independentista catalán. Este dirigente de una organización revolucionaria del país de Salvador Allende y Miguel Enríquez, decía textualmente “¿Oiga, al parecer el Estado español tomó el control total de Cataluña?”. Yo le contesté con un lacónico “Sí”. De inmediato volvió a preguntar, “¿Y existen independentistas que salgan a pelear?”. Ante mi telegráfico “No”, afirmó “Que lamentable”. Mi nuevo “Sí” fué contestado con un “Bueno, pero no se enfade conmigo, yo soy chileno, no catalán”. Esta breve conversación, completamente intrascendente para el rumbo de los acontecimientos en curso, sintetiza la perplejidad y el desconcierto en que se encuentra una buena parte de la solidaridad internacionalista con Cataluña, y considero que un considerable sector del pueblo trabajador catalán que defiende la República. El relato hegemónico entre las personas y fuerzas que en Galiza defendemos el derecho de autodeterminación, que el 27 de octubre saludamos con alegría la proclamación de la República catalana, está condicionado por la lógica pequeño burguesa mayoritaria en la práctica totalidad de las organizaciones que nos autosituamos en el campo de la izquierda. Sin embargo, no sólo es la carencia de una interpretación de clase, pero básicamente la inexistencia de una línea política genuinamente clasista en el movimiento independentista de Cataluña, lo que nos permite entender, pero no compartir, todo lo que está pasando. Ante la natural negativa del régimen oligárquico español a pactar con las autoridades autonómicas catalanas un referéndum de autodeterminación, entre permanentes vacilaciones y erráticas medidas, finalmente el Govern siguiendo el mandato del Parlament, decide organizar un referéndum sin la autorización de Madrid. El 1 de octubre fue la constatación empírica de la firme determinación de un sector muy cuantitativo del pueblo catalán de querer decidir su destino, desafiando la brutal represión española, en lo que fue uno de los movimientos de desobediencia civil más masivos en las últimas décadas a escala global. En esa heroica jornada la Cataluña republicana logró simbólica y mediáticamente desmontar las falacias del régimen, y demostrar sobre el terreno que un pueblo autoorganizado, que pierde el miedo, puede vencer al más poderoso enemigo. El seguimiento prácticamente total de la huelga general del 3 de octubre convocada por las organizaciones sindicales de clase, aunque desvirtuada por el Govern y los partidos de Junts pel Sí al mutarla en un paro cívico en “clave de país”, fue desaprovechada para acelerar la declaración de la República. Se dejó desvanecer deliberadamente el momento subjetivo más álgido del movimiento de masas independentista. Se dejó enfriar una coyuntura sociopolítica magnífica permitiendo la recuperación de un Estado español aún aturdido por el estado de shock, provocado por los cerca de 2 millones trescientos mil catalanas y catalanes que habían participado en una consulta declarada “ilegal” urbi et orbi, en la que venció abrumadoramente el sí a la independencia nacional. Perdida de la iniciativa por el independentismo Contra todo pronóstico y básicamente frente a las lecciones de la rica experiencia histórica de la lucha de clases y de liberación nacional, nuevamente la orientación y los pasos a dar volvieron a quedar en manos de los aparatos políticos y de las élites independentistas. Pero España fue ágil. Esa misma noche un telegráfico discurso de Felipe VI, de facto una declaración de guerra en toda regla a Cataluña, logró recuperar la iniciativa para el régimen. El unionismo comenzó a disputar la calle como espacio hasta el momento prácticamente exclusivo de la Cataluña rebelde e independentista. El Senado bajo control del PP activa el artículo 155 con apoyo del PSOE, y la respuesta de Puigdemont fue una proclamación de 8 segundos, y la inmediata suspensión de la independencia, en la sesión del 10 de octubre, en aras de no quebrar la “negociación”. La decepción y desmovilización que provocó este disparo sin pólvora, fue nuevamente aprovechado por el Estado español para presionar a la burguesía nacional catalana mediante diversos recursos: atemorizando con más represión, con detenciones, e iniciando una campaña más propagandística que real de descapitalización de Cataluña. En este contexto son detenidos y apresados los Jordis, los dos dirigentes de las principales organizaciones de masas independentistas. La voluntad negociadora expresada por Puigdemont de solucionar el conflicto en una mesa, alcanzó tal grado de comedia cuando a lo largo del día 27 de octubre, entre una nueva crisis en el Govern saldada con el abandono del traidor Santi Vila, el President retrasa y posteriormente desconvoca una declaración institucional en la que tenía previsto anunciar la convocatoria del elecciones autonómicas para evitar a la desesperada que el Senado activara el 155. ¡Misión imposible!, que básicamente supondría un grave incumplimiento del mandato popular del referéndum de autodeterminación. Pero ante la falta de garantías de cumplimiento de las demandas mínimas exigidas por el Govern para desactivar una nueva proclamación de la independencia, con el PNV como interlocutor entre ambas partes, las posiciones inmovilistas españolas, derivadas de la involución y fascistización del régimen postfranquista, provocan un giro copernicano. Finalmente en esa misma tarde en una fría sesión del Parlament la bancada independentista aprueba sin gran entusiasmo la proclamación de la República catalana. Pero de nuevo, contra todo pronóstico siguiendo la lógica de mi camarada Marco Riquelme, no se avanza en la implementación de esta decisión histórica. El independentismo más allá de una macrofiesta y de unos discursos de Puigdemont y Junqueras en las escaleras del Parlament, entre un baño de alcaldes, con ciertos barnices épicos, vuelve a dar un paso atrás. Nuevo capítulo del golpe de estado En cuanto el Senado aprueba el artículo 155 y convoca elecciones autonómicas el 21 de diciembre, en lo que es un nuevo capítulo del golpe de estado contra Cataluña promovido por los partidos de la oligarquía [PP, PSOE e C´S], con una tibia oposición de Podemos e IU, las fuerzas independentistas optan por no activar la resistencia, por no aprobar en el Parlament las primeras leyes republicanas, renunciando a defender sus instituciones, controlar el territorio y a desafiar el Estado español mediante la convocatoria de una huelga general indefinida, con cientos de miles de personas colapsando las vías de comunicación y las infraestructuras estratégicas, para forzar la verdadera negociación sobre los términos de cómo se produce el traspaso de poderes y la salida ordenada de España del territorio catalán. Con una Cataluña intervenida y ocupada de facto por un pié de fuerza de más de 10 mil efectivos de las fuerzas coercitivas del Estado español, Puigdemont, acompañado por mitad de su Gobierno, opta por refugiarse en Bruselas para evitar entrar en prisión bajo la acusación de “rebelión, sedición y malversación de fondos públicos”. En este contexto de represión in crescendo en el que son cesados más de 200 altos responsables de la Generalitat, y controlados sin resistencia alguna los Mossos de Esquadra por el Minsterio español de Interior, el independentismo, sin la confirmación definitiva de la CUP, opta por participar en las elecciones autonómicas convocadas por España. De inmediato, tiene lugar el segundo gran golpe represivo, con la detención en la tarde del 2 de noviembre del vicepresidente Oriol Junqueras y siete Consellers por órdenes de la “Audiencia Nacional”, y una orden de captura internacional contra Puigdemont y el resto del Govern legítimo de Cataluña refugiado en Bélgica. Nuevamente la represión funciona como activador y aglutinante, sacando a las calles decenas de miles de personas indignadas por la detención del Govern. La Intersindical-CSC anuncia huelga general para el 8 de noviembre. Medida imprescindible para recuperar la iniciativa. Sólo la clase obrera catalana, con la solidaridad activa del conjunto de los proletariados del Estado español, podrá consolidar la República, provocando una herida mortal en la monarquía y en el corrupto y criminal régimen del 78. En los próximos meses viviremos momentos amargos y complicados, ¿pero desde cuando el parto de un mundo nuevo se logró sin dolor? Condicionantes a superar por la dialéctica de los hechos La génesis y desarrollo del procés, edificado en base a un conglomerado muy plural de fuerzas políticas y sociales, que oscilan entre el neoliberalismo y una difusa izquierda anticapitalista, condiciona el futuro de la actualmente virtual República catalana. Seguir creyendo en el empleo exclusivo de la práxis pacifista, de la no violencia como principio indiscutible y permanente, en la eficacia de los 198 métodos de desobediencia civil elaborados por Gene Sharp en el manual De la dictadura a la democracia, es a día de hoy más que una simple ingenuidad infantil, expresión de la más pura creencia metafísica. Es no querer asumir que España está dispuesta a sacar los tanques y la Legión para aplastar a sangre y fuego los anhelos de libertad del pueblo catalán. Es no querer ver que Ghandi venció el colonialismo británico no por sus prédicas pacifistas, pero si porque la emergente República India contaba con centenares de miles de fusiles. “Marx afirmó en 1848 y en 1871 que existen en una revolución momentos en que abandonar una posición al enemigo sin combate desmoraliza más a las masas que una derrota sufrida en combate”. [Lenin, “El significado histórico de la lucha en el seno del Partido en Rusia”]. Continuar confiando en que la UE va reconocer la nueva República, a medida que las más mínimas márgenes de diálogo y negociación desaparezcan por la intolerancia española, es negarse a aceptar la naturaleza de ese espacio económico imperialista conformado por Estados contrarios a cualquier alteración de las fronteras de sus respectivos mercados que contribuyan para a su desestabilización interna y puedan provocar una crisis superior al Brexit. ¡Hasta Portugal fue desagradecido, no correspondiendo a la contribución histórica de la rebelión catalana contra Felipe IV, para el inicio de la restauración de su independencia nacional en 1640! Tradición combativa La Cataluña contemporánea posee una rica tradición combativa e insurgente. El independentismo en la década de los veinte del pasado siglo se dotó de las milicias “Escamots” promovidas por Estat Catalá, destacando la fracasada tentativa de declarar la República en los fets de Prats de Molló. El movimiento obrero anarcosindicalista se dotó de grupos de autodefensa [“Los Solidarios”], activos entre las dos primeras décadas del siglo XX para hacer frente al terrorismo patronal, germen de los posteriores Comités de Defensa de la CNT. Las marxistas POUM y PSUC contaban com milicias obreras. Fue el proletariado en armas quien derrotó el golpe fascista de 1936 en las calles de Barcelona. La guerrilla antifranquista estuvo muy presente en Cataluña en la década de cuarenta. Durante el franquismo hubo experiencias notables de lucha armada [Exèrcit Popular Catalá (EPOCA), Front D´Alliberament Català], y en período del postfranquismo Terra Lliure. Sin embargo, parece que el karma del binomio protestas “pacíficas y democráticas” que repiten como loros todos los portavoces del independentismo, a lo que a veces se suma el concepto “cívico”, determina aparentemente el consenso de la acción teórico-práctica del conjunto del movimiento republicano catalán. El factor tiempo puede ayudar a la resistencia catalana, pues la recesión que los economistas pronostican padecerá el Estado español en 2018, el descontrol del déficit y la caída tangencial del PIB, son espadas de Damocles que aunque la oligarquía oculta, pueden favorecer las expectativas de la República emergente. Pero no podemos desconsiderar la evolución fascistizante del régimen, que no descartará un desplazamiento hacia una democracia burguesa de corte autoritario, inspirado en el modelo turco. Llegados a este punto, con parte del Govern detenido y la otra en el exilio, en prisión los líderes de la ANC y de Òmnium, la previsible detención de la Mesa del Parlament, la CUP amenazada de ilegalización, con un Estado español en plena deriva autoritaria, cohesionando así importantes segmentos de la población alrededor del discurso supremacista y chauvinista español que justifica toda forma de represión, con unos medios de [des]información aplicando con entusiasmo la doctrina de Goebbels, ¿cuál es la estrategia a seguir para construir la República catalana? Salvo Finlandia [diciembre de 1917] y Eslovenia [junio de 1991], que si alcanzaron su independencia de forma “pacífica”, aunque en el país nórdico hubiera una cruenta guerra civil en los meses posteriores, y en el balcánico unas escaramuzas saldadas con diez víctimas mortales, no existen casos en la Europa del siglo XX en que la nación opresora permitiese pacíficamente la independencia de la nación oprimida. A pocos días del centenario del inicio de la insurrección obrera que permitió el triunfo de la Revolución bolchevique debemos leer Lenin, extraer lecciones históricas que permanecen plenamente vigentes. En el “Estado y la Revolución” encontramos respuestas teóricas perfectamente aplicables a lo que hoy sucede, pues “los grandes problemas de la vida de los pueblos se resuelven sólo por la fuerza”. ¿O consideramos obsoleta la declaración del I Congreso de la Internacional Comunista [marzo de 1919] de que la “República burguesa –inclusive la más democrática- no es más que un aparato que permite a un puñado de capitalistas aplastar las masas trabajadoras”? El PP, la organización criminal que ostenta el gobierno español es una banda que representa los intereses de una voraz y violenta oligarquía que está dispuesta a emplear toda la fuerza imprescindible, primero contra Cataluña, y si esta es derrotada, posteriormente contra los pueblos que no nos dejamos asimilar, pero también contra toda forma de disidencia política y social, para perpetuar sus obscenos privilegios. No nos dejemos arrastrar por el relato hegemónico de barniz democraticista y legalista pues “el pacifismo y la prédica abstracta de la paz son una forma de embaucar a la clase obrera y que no se rebele contra su opresor”. [Lenin] Los procesos históricos son testarudos y existen una serie de leyes históricas que antes o después prevalecen, liberando a los pueblos y a la clase trabajadora de las hipotecas y limitaciones impuestas por relatos idealistas. ¿Porque el conflicto entre Cataluña y el Estado español va ser un caso excepcional? Pase lo que pase, siempre con la Cataluña insurgente que no se resigna a renunciar a su libertad.



  • Xi toma el control total del futuro de China
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    08/11/2017
    Xi Jinping  ha sido consagrado como líder más poderoso de China desde Mao Zedong después de que un nuevo legado de pensamiento político con su nombre fuese incluido en los estatutos del Partido Comunista. La simbólica medida se produjo el último día del XIX Congreso, que duró una semana en Beijing, en el que Xi se ha comprometido a dirigir la segunda mayor economía del mundo hacia  una “nueva era”  de poder e influencia internacionales. En la ceremonia de clausura en el Gran Salón del Pueblo de la época de Mao, se anunció que el pensamiento de Xi sobre el “socialismo con características chinas para una Nueva Era” quedaba inscrito en los estatutos del partido. “El Congreso acuerda por unanimidad que el pensamiento Xi Jinping ... constituye [una de] las guías de acción del partido en su constitución”, afirma una resolución. Al mismo tiempo, se anunció el nuevo Comité Permanente del Politburó de siete miembros. Todos estos líderes supremos tienen más de 62 años y por lo tanto no serán elegibles para convertirse en secretario general del partido dentro de cinco años. Lo que significa con toda seguridad que Xi tendrá un tercer mandato, algo sin precedentes, como líder del partido hasta 2029 y así seguirá a la cabeza de la máquina de estado chino toda una generación. Lo que esto me dice es que, bajo Xi, China nunca iniciará el desmantelamiento del partido y la máquina del estados para desarrollar una 'democracia burguesa' basado en una economía de mercado plena y capitalista. China seguirá siendo una economía fundamentalmente dirigida y controlada por el estado, con los ‘sectores claves' de la economía de propiedad pública y controlada por la elite del partido. Las empresas extranjeras no encuentran esta perspectiva atractiva, como era de esperar. En una encuesta de enero entre 462 empresas de Estados Unidos de la Cámara Americana de Comercio en China, el 81 por ciento dijo que se sentían menos bienvenidos en China, mientras que más del 60 por ciento tienen poca o ninguna confianza de que el país abrirá aún más sus mercados en los próximos tres años. De hecho, China sigue ocupando el puesto 59 entre los 62 países evaluados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico en términos de apertura a la inversión extranjera directa. Al mismo tiempo, la IED es cada vez menos importante para la economía: en 2016 representó poco más del 1 por ciento del PIB de China, por debajo del 2,3 por ciento en 2006 y un 4,8 por ciento en 1996. Una causa de preocupación aún mayor para las multinacionales son los planes de Beijing para replicar tecnologías extranjeras y apoyar a sus ‘campeones nacionales’ que puedan exportarlas globalmente. Un programa puesto en marcha en 2015, llamado Hecho en China 2025, tiene como objetivo hacer que el país sea competitivo dentro de una década en 10 industrias, incluyendo aviones, vehículos de nueva energía, y la biotecnología. China, bajo Xi, tiene como objetivo no sólo ser el centro manufacturero de la economía mundial, sino también ocupar un lugar destacado en innovación y tecnología para competir con los EEUU y otras economías capitalistas avanzadas dentro de una generación. Beijing tiene como objetivo impulsar la cuota de robots de fabricación nacional a más del 50 por ciento de las ventas totales en 2020, que fue ya del 31 por ciento el año pasado. Las compañías chinas como E-Deodara Robot Equipments, Siasun Robot & Automation y Anhui Efort Intelligent Equipments aspiran a convertirse en multinacionales, desafiando a compañías similares como ABB Robotics de Suiza y la japonesa Fanuc por el liderazgo en unmercado de 11 mil millones de dólares. Bajo XI, China también ha redoblado esfuerzos para construir su propia industria de semiconductores. El país compra alrededor del 59 por ciento de los chips que se venden en todo el mundo, pero los fabricados en el país representan sólo el 16,2 por ciento de los ingresos de las ventas globales de la industria, de acuerdo con la consultora PwC. Para cambiar esto, Made in China 2025 destina 150 mil millones de dólares de inversión en 10 años. Un  informe de enero de 2017 del Consejo Presidencial de Asesores en Ciencia y Tecnología de EE UU detalla los amplios subsidios de China a sus fabricantes de chips, la obligación de las empresas nacionales de comprar sólo a proveedores locales, y el requisito de que las empresas estadounidenses transfieran tecnología a China a cambio de acceso a su mercado . Y el imperialismo estadounidense tiene miedo. El secretario de Comercio de Estados Unidos Wilbur Ross ha descrito el plan como un “ataque” al “genio americano.” En un excelente nuevo libro, The US vs China: Asia’s new cold war?, Jude Woodward, un asiduo visitante y conferenciante en China, señala las medidas desesperadas que los EEUU está adoptando para tratar de aislar a China, bloquear su progreso económico y cercarla militarmente. Pero también afirma que esta política está fallando. China no está aceptando el control que la quieren imponer las multinacionales extranjeras; está desarrollando continuamente vínculos comerciales y de inversión con el resto de Asia; y, con la excepción del Japón de Abe, está teniendo éxito en mantener a los estados capitalistas asiáticos ambivalentes entre la 'mantequilla' de China y las 'armas' de Estados Unidos. Como resultado, China ha sido capaz de mantener su independencia del imperialismo estadounidense y del capitalismo global como ningún otro estado. Esto nos lleva a la cuestión de si China es un estado capitalista o no. Creo que la mayoría de los economistas políticos marxistas están de acuerdo con la teoría económica dominante que asume o acepta que China es capitalista. Sin embargo, no es mi caso. China no es capitalista. La producción de mercancías con fines de lucro, basada en relaciones espontáneas del mercado, es lo que caracteriza al capitalismo. La tasa de ganancia determina sus ciclos de inversión y genera crisis económicas periódicas. Esto no se aplica en China. En China, la propiedad pública de los medios de producción y la planificación del estado siguen siendo dominantes y la base de poder del Partido Comunista se basa en la propiedad pública. El ascenso económico de China se ha conseguido sin que el modo de producción capitalista sea dominante. El “Socialismo con características chinas” es una bestia extraña. Por supuesto, no es 'socialismo' de acuerdo con ninguna definición marxista o de control obrero democrático. Y ha habido una expansión significativa de las empresas privadas, tanto nacionales como extranjeras en los últimos 30 años, con el establecimiento de un mercado de valores y otras instituciones financieras. Pero la gran mayoría del empleo y la inversión tiene lugar a través de empresas públicas o por instituciones que están bajo la dirección y el control del Partido Comunista. La mayor parte de las industrias competitivas globales de China no son multinacionales de propiedad extranjera, sino empresas estatales chinas. Y puedo proporcionar algunas pruebas que, en la medida que yo sepa, no han sido planteadas por otros comentaristas. Recientemente el FMI publicó una serie de datos completa del tamaño del sector público y de su inversión y su crecimiento, que se remonta 50 años para todos los países del mundo. Estos datos ofrece algunos resultados sorprendentes. Demuestran que China tiene un stock de activos del sector público por valor de 150% del PIB anual; Sólo Japón tiene algo similar con el 130%. Todas las otras economías capitalistas importantes tiene menos del 50% del PIB en activos públicos. Cada año, la inversión pública de China en relación al PIB es de alrededor del 16% en comparación con el 3-4% en los EEUU y el Reino Unido. Y aquí está la cifra decisiva. El volumen del stock de activos productivos públicos en relación con los activos del sector capitalista privado en China es tres veces mayor. En los EEUU y el Reino Unido, los bienes públicos son menos del 50% de los activos privados. Incluso en las 'economías mixtas' de India o Japón, la proporción de activos públicos en relación con los privados solo es del 75%. Esto demuestra que en China la propiedad pública de los medios de producción es dominante - a diferencia de cualquier otra economía importante. Un informe de la Comisión de Revisión Económica y de Seguridad Estados Unidos-China encontró que “La parte de propiedad y control estatal de la economía china es grande. Basándose en suposiciones razonables, parece que el sector público visible- las empresas estatales y las entidades controladas directamente por las empresas estatales, representan más del 40% del PIB no agrícola de China. Si se consideran las contribuciones de las entidades controladas indirectamente, colectivos urbanos y empresas municipales públicas, la proporción del PIB de propiedad y control del Estado es de aproximadamente el 50%”. Los grandes bancos son propiedad del Estado y sus políticas de crédito y de depósito están dirigidas por el gobierno (para disgusto del Banco Central de China y otros elementos pro-capitalistas). No hay flujo libre de capitales extranjeros dentro y fuera de China. Los controles de capital son impuestos y aplicados y el valor de la moneda se manipula según los objetivos económicos (para gran disgusto del Congreso de Estados Unidos y los fondos de cobertura occidentales). Al mismo tiempo, el aparato del Partido  Comunista / estado se infiltra en todos los niveles de la industria y la actividad en China. De acuerdo con un informe de Joseph Fang y otros ( http://www.nber.org/papers/w17687 ), hay organizaciones del partido en cada corporación que emplea a más de tres miembros del partido comunista. Cada organización del partido elige a un secretario del partido. El secretario del partido es el eje central del sistema de gestión alternativa de cada empresa. Esto amplía el control del partido más allá de las empresas estatales a las empresas privatizadas y las empresas propiedad de los gobiernos locales en el sector privado o “nuevas” organizaciones económicas” como se las llama. En 1999, sólo el 3% de ellas tenía células del partido. Ahora la cifra es de casi el 13%. Como señala el informe: “El Partido Comunista Chino (PCC), controla la promoción profesional de todo el personal de alto nivel en todas las agencias reguladoras, todas las empresas de propiedad estatal (EPE), y prácticamente todas las principales instituciones financieras de propiedad estatal (EPE) y las posiciones determinantes del partido en todas, menos las empresas más pequeñas, no públicas, que siguen sometidas a una dirección leninista”. La realidad es que casi todas las empresas chinas que emplean a más de 100 personas tienen un sistema de control basado en células del partido. Esta no es una reliquia de la era maoísta. Es la estructura actual establecida específicamente para mantener el control del partido en la economía. Como el informe de Fang dice:  “El Departamento de Organización del PCCh gestiona todas las promociones de alto nivel de todos los bancos, reguladores, ministerios y organismos gubernamentales, empresas estatales, e incluso muchas empresas no públicas, designadas oficialmente. El partido promueve a gente en los bancos, agencias reguladoras, las empresas, los gobiernos y los órganos del Partido, gestionando gran parte de la economía nacional en un gran cuadro de gestión de recursos humanos. Un cuadro joven y ambicioso puede comenzar en un ministerio estatal, unirse a los mandos intermedios de un banco público, aceptar un alto cargo del partido en  una empresa cotizada, ser promovido a un puesto de regulación superior, aceptar el nombramiento como alcalde o gobernador de provincia, convertirse en un CEO de un banco público diferente, y quizás por último, ascender a los escalones superiores del gobierno central o el PCCh - todo gracias al Departamento de Organización del PCCh”. El Partido Comunista de China es mencionado en los estatutos de muchas de las mayores empresas del país, que describen al partido como un elemento director que juega un papel central de “una manera organizada, institucionalizada y concreta” y “provee dirección [y] gestiona la situación general”. Hay 102 empresas estatales clave con activos de 50 billones de yuanes, que incluyen empresas públicas de petróleo, operadores de telecomunicaciones, generadores de energía y fabricantes de armas. Xiao Yaqing, director de la Comisión de Supervisión y Administración de Activos Estatales del Consejo de Estado (SASAC), escribió en la publicación de la Escuela Central del Partido  Tiempo de Estudio que cuando una empresa estatal tiene un consejo de administración, el jefe del partido también tiende a ser el presidente del consejo. Los miembros del Partido Comunista en las empresas estatales forman el “el fundamento de clase más sólido y fiable” que permite al Partido Comunista gobernar. Xiao califica la idea de la “privatización de los bienes del Estado”  como un pensamiento mal orientado. Estos 102 grandes conglomerados contribuyeron el 60 por ciento de las inversiones exteriores de China a finales de 2016. Las empresas estatales, incluyendo  China General Nuclear Power Corp  y  China National Nuclear Corp  han asimilado tecnologías, a veces occidentales con cooperación o sin ella, y ahora tienen proyectos en Argentina, Kenia, Pakistán y el Reino Unido. Y la gran ‘Nueva Ruta de la Seda' para el centro de Asia no está dirigido a obtener beneficios. Se trata de expandir la influencia económica de China a nivel mundial y extraer recursos tecnológicos y naturales para la economía nacional. Esto también contradice la idea común entre algunos economistas marxistas de que la exportación de capital de China para invertir en proyectos en el extranjero es producto de la necesidad de absorber el 'excedente de capital' doméstico, similar a la exportación de capital de las economías capitalistas antes de 1914, que Lenin consideró una característica clave del imperialismo. China no está invirtiendo en el extranjero a través de sus empresas estatales debido a un 'exceso de capital' o incluso porque la tasa de ganancia de las empresas estatales y capitalistas esta cayendo. Del mismo modo, la gran expansión de la inversión en infraestructura a partir de 2008 para contrarrestar el impacto del colapso del comercio mundial desde la crisis financiera global y la Gran Recesión que golpea las economías capitalistas no ha sido un gasto público a través del endeudamiento de tipo keynesiano, como la mayoría de los economistas y (algunos) marxistas argumentan. Fue un programa de inversiones de las corporaciones estatales planificada y financiada por los bancos de propiedad estatal dirigidos por el Estado. Fue lo que Keynes llamó una 'inversión socializada’, pero que nunca fue puesta en práctica en las economías capitalistas durante la Gran Depresión, porque hacerlo sería sustituir el capitalismo. La ley del valor del modo de producción capitalista opera en China, principalmente a través del comercio exterior y la entrada de capitales, así como a través de los mercados internos de bienes, servicios y fondos. Por lo que la economía china se ve afectada por la ley del valor. Eso no es realmente sorprendente. No se puede 'construir el socialismo en un solo país' (y si un país está bajo una autocracia y sin democracia obrera, es así por definición). La globalización y la ley del valor de los mercados mundiales se filtran a la economía china. Pero el impacto es 'distorsionado', 'frenado' y bloqueado por la 'interferencia' burocrática del estado y la estructura del partido hasta el punto de que todavía no puede dominar y dirigir la trayectoria de la economía china. Es cierto que la desigualdad de la riqueza y el ingreso en China bajo el 'socialismo con características chinas' es muy alta. Hay un creciente número de multimillonarios (muchos de los cuales están relacionados con los líderes comunistas). El coeficiente de Gini de China, un índice de desigualdad de los ingresos, ha pasado del 0,30 en 1978, cuando el Partido Comunista comenzó a abrir la economía a las fuerzas del mercado, a un máximo del 0,49 justo antes de la Recesión Global. De hecho, el coeficiente Gini de China ha subido más que en cualquier otra economía asiática en las últimas dos décadas. Este aumento fue en parte el resultado de la urbanización de la economía en la medida en que los campesinos rurales han emigrado a las ciudades. Los salarios urbanos en los talleres y las fábricas están dejando atrás cada vez más los ingresos de los campesinos (no es que los salarios urbanos sean nada del otro mundo, porque a los trabajadores de montaje de i-pads de Apple se les paga menos de 2 dólares la hora). Pero también es en parte el resultado de la élite que controla las palancas del poder y se está enriqueciendo, permitiendo al mismo tiempo que algunos multimillonarios chinos ‘florezcan’. La urbanización se ha ralentizado desde la Gran Recesión y también lo ha hecho el crecimiento económico y el índice de desigualdad de Gini se ha reducido un poco. La economía china se protege parcialmente de la ley del valor y la economía capitalista mundial. Pero la amenaza de la 'vía capitalista' permanece. De hecho, los datos del FMI muestran que, mientras que los activos del sector público en China siguen siendo casi dos veces mayores que los activos del sector capitalista, la brecha se está cerrando. Bajo Xi, parece que la mayoría de la élite del partido continuará con un modelo económico que está dominado por las corporaciones estatales dirigidas a todos los niveles por cuadros comunistas. Esto es debido a que incluso la elite se dan cuenta de que si adopta la vía capitalista y la ley del valor se convierte en dominante, se expondrá al pueblo chino a una inestabilidad económica crónica (booms y crisis), a la inseguridad de empleo e ingresos y a mayores desigualdades. Por otra parte, Xi y la élite del partido están unidos en su oposición a la democracia socialista como cualquier marxista la entendería. Desean preservar su régimen autocrático y los privilegios que se derivan de él. La gente todavía tienen un papel que jugar. Han luchado batallas locales por el medio ambiente, sus pueblos y sus puestos de trabajo y salarios. Pero no han luchado por más democracia o poder económico. De hecho, la mayoría apoya al régimen. Los chinos apoyan al gobierno, pero están preocupados por la corrupción y la desigualdad - las dos cuestiones que Xi afirma que está combatiendo (pero en las que fracasará). Una reciente encuesta realizada por el Centro de Investigación Pew encontró que el 77% de los encuestados creen que su forma de vida en China necesita ser protegida de la “influencia externa”.  El politólogo Bruce Dickson colaboró con expertos chinos para estudiar la percepción pública del Partido Comunista de China gobernante. Los investigadores llevaron a cabo entrevistas directas con unas 4.000 personas en 50 ciudades de todo el país. Dickson concluyó: “No importa cómo se mida, no importa qué preguntas se pregunten, los resultados indican siempre que la gran mayoría de la gente está realmente satisfecha con el status quo”. Parece que Xi y su banda durarán bastante tiempo.



  • Revolución rusa: la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos
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    07/11/2017
    La historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, anunció Marx en el Manifiesto Comunista. Los grandes saltos históricos se produjeron cuando las clases intervinieron como tales. En la Antigüedad, las rebeliones de esclavos; en el Medioevo, los levantamientos campesinos; la burguesía, en las grandes revoluciones del siglo XVIII; y en el Capitalismo, la clase obrera. La Revolución rusa mostró al mundo que, cuando los trabajadores actuaron como clase, poniendo en pie organismos como los soviets y con un partido dirigiendo a su vanguardia, incluso estableciendo alianza con otras clases sociales, protagonizaron el episodio más importante de la historia humana. En las últimas décadas, con el triunfo del neoliberalismo, la burguesía impuso una ideología en dónde el progreso se logra por la vía del esfuerzo individual, a través del ascenso social que pueda hacer cada uno. Los denominados gobiernos posneoliberales, más allá de los discursos, no han cambiado sustancialmente esa ideología. Pero esto no siempre fue así y no es algo eterno, así lo demuestran las revoluciones a lo largo de la historia. La Revolución rusa evidenció que, cuando los trabajadores intervinieron como clase, poniendo en pie sus propios organismos, se obtuvieron avances inéditos, en la vida material y cultural del conjunto del pueblo, imposible de lograrse en algún país capitalista por la vía del esfuerzo individual. 1917: El año que cambió la historia de la clase obrera Tres años habían pasado desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial, que había creado sufrimientos superiores a los habituales y, también, las condiciones para la revolución. Un proceso de huelgas y manifestaciones se agudizó producto del desgaste por la guerra. La insurrección comenzó el 23 de febrero del calendario ruso (8 de marzo), en el día Internacional de la Mujer, las obreras de distintas fábricas de Petrogrado se declararon en huelga al grito de “¡abajo la autocracia!” y “¡abajo la guerra!” y fueron seguidas por los obreros del barrio de Viborg, dirigidos mayoritariamente por los bolcheviques. Días después, el zar Nicolás II renunció al trono del Imperio Ruso. A doce años de la primera revolución, en 1905, en ese país renació el Soviet de Petrogrado, un organismo compuesto por delegados obreros y soldados (en su mayoría campesinos armados por la guerra), y la huelga se generalizó a todas las fábricas. La revolución se expandió a Moscú y al resto de Rusia. En este primer momento de la revolución, los soviets estaban en manos de dos partidos que buscaban conciliar con la burguesía, los socialistas revolucionarios y los mencheviques. Ambos consideraban que la revolución era burguesa por las tareas que tenía que llevar adelante. Los bolcheviques eran una pequeña minoría. Trosky explica que la Revolución de Febrero presentó una paradoja, porque las masas (obreros, militantes bolcheviques y soldados) habían protagonizado la insurrección sin que ningún partido la preparara. El poder lo tenían los soviets, pero estos al estar dirigidos por partidos conciliadores, le entregaron el poder a la burguesía. Así, surgieron dos instituciones de características muy distintas: el Gobierno Provisional, el órgano político de la burguesía y los terratenientes, y los soviets, órganos de gobierno de obreros, campesinos y soldados. En Rusia entonces, se daba una situación de “doble poder”, dos poderes irreconciliables, como los intereses de las clases a las que representaban. Los socialrevolucionarios y mencheviques, que dirigían los soviets, tenían la estrategia de subordinarlos al poder burgués buscando una alianza con la burguesía liberal. Había pasado un mes y medio de la revolución y la guerra continuaba, a pesar de la exigencia de “paz” de las masas. Entre los dirigentes del Partido Bolchevique que estaban en Rusia, Stalin (1) y Kamenev (2), primaba el desconcierto e impusieron una línea de apoyo crítico al Gobierno Provisional. Sus dirigentes más experimentados se encontraban en el exilio. Recién el 3 de abril, Lenin pudo volver a Petrogrado y cambiar la estrategia del partido: había que enfrentar al Gobierno Provisional y conquistar la mayoría de la clase obrera y los soviets. Si estos rompían con la burguesía, podían ser, no sólo organismos de autoorganización, sino “la única forma posible de gobierno revolucionario” y la base para construir un nuevo Estado. La situación de “doble poder” no podía mantenerse en el tiempo. O triunfaba la política de Lenin y los bolcheviques, de no depositar ninguna confianza en el gobierno provisional, o se liquidaba la revolución. Es así que, en el I Congreso de los Soviets, Lenin explica que: “los soviets son una institución que no existe en ninguno de los Estados burgueses parlamentarios de tipo corriente, ni puede coexistir con un gobierno burgués”. Las masas, hartas de la guerra que el gobierno se negaba a terminar, en julio llevaron adelante en Petrogrado, multitudinarias manifestaciones armadas, que querían entregarle “todo el poder a los soviets”. Pero en las provincias no se daba la misma situación, ni entre los campesinos, ni entre los soldados en el frente. Había un peligro de que el alzamiento prematuro de Petrogrado fuese aplastado. Los bolcheviques, conscientes de esto, intentaron contener a las masas y propusieron una manifestación pacífica. El gobierno hizo correr un rumor de que Lenin era un espía alemán; de esta forma ilegalizaron el Partido Bolchevique, detuvieron a Trotsky y a otros dirigentes y Lenin tuvo que pasar a la clandestinidad. La contrarrevolución ganó las calles y en agosto, el General Kornilov (3) quiso ir por más e intentó un golpe de Estado. El gobierno provisional, liderado por el socialrevolucionario Kerenski(4), para detenerlo, necesitaba la ayuda de los bolcheviques y de los obreros, por lo que tuvo que levantar las proscripciones y permitir su armamento. Trotsky, en su texto Lecciones de Octubre, cita una carta de Lenin al Comité Central, en la que el dirigente del Partido Bolchevique es categórico en cuanto a mantener la independencia política aun en casos extremos como un golpe reaccionario: “Ni siquiera ahora debemos apoyar al gobierno de Kerensky. Sería faltar a los principios. ‘¿Acaso no hay que combatir a Kornilov?’, se nos objetará. Claro que sí; pero, entre combatir a Kornilov y apoyar a Kerensky, media una diferencia, existe un límite, y este límite lo franquean algunos bolcheviques, cayendo en el ‘conciliacionismo’, dejándose arrastrar por el torrente de los acontecimientos”. La posición de Lenin fue seguida por los bolcheviques, que dispuestos al combate, instauraron las Brigadas Rojas que pusieron en pie de guerra a Petrogrado y obligaron al gobierno a entregar más de 10 mil fusiles. Los ferroviarios frenaron los trenes de las tropas golpistas, y muchos de sus soldados se pasaron al bando de la revolución. Kornilov fue derrotado y la fama de los bolcheviques se extendió por toda Rusia, ganando rápidamente la mayoría en todos los soviets. Mediaba septiembre y los soldados comenzaron a negarse a continuar la guerra, la alianza entre ellos y las guardias rojas de los soviets, se selló con el pedido de armamento generalizado para los obreros. Las condiciones estaban maduras para la toma del poder e iniciaron los preparativos a plena luz del día. El gobierno provisional, impotente, sólo podía especular cuál sería la fecha. Entre la dirección de los bolcheviques había sectores que dudaban y se oponían a la insurrección (Zinoviev [5] y Kamenev). Lenin luchó contra estos y ganó a la mayoría del partido. En las primeras horas del 25 de octubre del calendario ruso (7 de noviembre) se puso en marcha el plan para la toma del poder. El Comité Miliar Revolucionario, dirigido por Trotsky, tomó los edificios estratégicos de la capital, las oficinas de correos y telégrafos y las principales vías de comunicación. La planificación fue tan impecable que encontró poca resistencia a su paso hacia el Palacio de Invierno, sede del Gobierno Provisional. La toma del poder se dio en la madrugada previa al comienzo del Segundo Congreso de los Soviets, actuando en su defensa, se disolvió el gobierno provisional y la clase obrera llegó a la cima, instaurando un gobierno de los trabajadores, continuador del legado de la gesta de La Comuna de París. La “normalidad” capitalista no se puede mantener eternamente Las revoluciones son los momentos en donde las masas intervienen en los acontecimientos históricos, a diferencia de los tiempos “normales”, en donde la historia corre a cargo de especialistas de oficio (monarcas, ministros, burócratas, parlamentarios y sus instituciones). La burguesía, que detenta el poder del Estado, busca que la clase obrera no intervenga como clase independiente. A través de distintos mecanismos, y llevados adelante por los partidos que le responden y todo tipo de funcionarios, burócratas, medios de comunicación, etc., imponen una ideología y, hasta en un sentido, una práctica en donde el mejoramiento de las condiciones de vida dependen del esfuerzo individual. Pero esto a la larga no es más que una ilusión. Porque el capitalismo necesita la concentración de trabajadores en fábricas y ciudades, no puede evitar las crisis económicas de forma recurrente y los ataques que se desprenden de ellas y que obligan a las grandes masas a actuar en conjunto como clase. En definitiva, los capitalistas generan sus propios sepultureros y las condiciones para la revolución. Como afirma Trotsky, en La Historia de la Revolución rusa: “en los momentos decisivos, cuando el orden establecido se hace insoportable para las masas, éstas rompen las barreras que las separan de la palestra política, derriban a sus representantes tradicionales y, con su intervención, crean un punto de partida para el nuevo régimen. Dejemos a los moralistas juzgar si esto está bien o mal. A nosotros nos basta con tomar los hechos tal como nos los brinda su desarrollo objetivo. La historia de las revoluciones es para nosotros, por encima de todo, la historia de la irrupción violenta de las masas en el gobierno de sus propios destinos”. En el proceso de la lucha de clases, los trabajadores crean órganos de autoorganización, como los soviets, que juegan un papel fundamental en las revoluciones. Pero, como se vio, estos pueden estar dirigidos por partidos conciliadores con los partidos de la burguesía y, por lo tanto, están sujetos a deformaciones. Es por eso que, en los momentos cruciales la dirección política se torna un factor decisivo. El Capitalismo genera las condiciones para la revolución y, en ésta, muy probablemente las masas superan sus viejas instituciones y crea nuevas formas para organizarse, más democráticamente, territorialmente y, en un grado cada vez mayor, según el proceso revolucionario vaya avanzando. Pero no por esto el partido revolucionario se construirá de forma espontánea. Es una tarea que debe llevarse adelante en los tiempos “normales”. Depende enteramente de la vanguardia de la clase obrera y de todos los que abrazamos la causa del socialismo. Como afirma Trotsky, a diferencia de la burguesía, la clase trabajadora no puede tomar el poder de manera espontánea, sin un partido que dirija a la vanguardia en el proceso de la insurrección: “Una clase explotadora se encuentra capacitada para arrebatárselo a otra clase explotadora apoyándose en sus riquezas, en su “cultura”, en sus innumerables concomitancias con el viejo aparato estatal. Sin embargo, cuando se trata del proletariado, no hay nada capaz de reemplazar al partido”. Notas: 1 Stalin Josef, miembro del Partido Bolchevique desde 1903 y de su Comité Central desde 1912. Fue nombrado Secretario General del Comité Central del Partido Comunista Ruso en 1922. Artífice de la degeneración burocrática del PC ruso y de la Internacional Comunista. Creador de la “teoría del Socialismo en un solo país”. Organizó los Juicios de Moscú en la década de 1930 que liquidaron a la mayoría de los líderes de la época de Lenin. 2 Kamenev Lev, antiguo bolchevique, miembro del Comité Central en 1917, año en que se opuso a las Tesis de Abril y a la Insurrección de octubre. Presidente del Soviet de Moscú en 1918. Luego de la muerte de Lenin forma la “Troica” con Stalin y Zinoviev contra Trotsky. En 1926 se une con Trotsky para conformar la Oposición Unificada, expulsado del Partido en diciembre de 1927 capituló y fue readmitido en 1928, en 1932 vuelve a ser expulsado y condenado a muerte y ejecutado en el primer Juicio de Moscú. 3 Kornilov Lavr, oficial de carrera, fue nombrado comandante en jefe por Kerensky en julio de 1917 4 Kerensky Alexandre, socialrevolucionario ruso. Después de la Revolución rusa de 1917 fue jefe del gobierno provisional, desde julio hasta la Revolución de Octubre. 5.  Zinoviev Grigori, dirigente bolchevique, presidió la Internacional Comunista desde 1919 hasta 1926. Luego de formar la troica con Stalin y Kamenev en 1924, realizó numerosas acusaciones contra Trotsky, luego se autocriticó y se unió a Trotsky en la Oposición Unificada. Aunque rompió con ella al poco tiempo fue condenado y fusilado en el primer Juicio de Moscú. (Fuente: La Izquierda Diario / Autores: Jazmín Jiménez y Emilio Salgado)



  • La Revolución de 1917 y la cuestión nacional y colonial
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    07/11/2017
    Conmemoraremos este 7 de noviembre un siglo de la gran revolución socialista de 1917, sin duda, la experiencia de transformación social más trascendente en el ámbito mundial del siglo XX. Aun para los enemigos jurados de la revolución, la toma del poder por los bolcheviques, marca una nueva época para la humanidad: la del inicio de una experiencia socialista en un inmenso país, de los más atrasados de Europa. Para los trabajadores de la Rusia zarista, y de otras naciones europeas, carne de cañón de la guerra inter-imperialista iniciada en 1914, la revolución social constituía el único camino para lograr la paz, conquistar el poder político y derrotar al capitalismo. Correspondió a la alianza de obreros, campesinos y soldados del imperio ruso dar ese primer paso de alcance histórico universal. Por siglos, las clases dominadas habían padecido diversas formas de opresión y servidumbre. Sus movimientos de resistencia fueron siempre salvajemente reprimidos. Los explotados por los distintos sistemas de clase experimentaron todas las formas de lucha, en búsqueda permanente de una vida mejor; desde la rebeldía armada contra los opresores, hasta movimientos de naturaleza mesiánica y utópica. Incluso formas primitivas de rebeldía social como el bandolerismo dirigido contra los ricos y conquistadores extranjeros, producto del impacto del capitalismo en el mundo periférico y rural, expresaban el ardiente anhelo de sobreponerse a la miseria extrema impuesta por las clases dominantes. Los pueblos cantaban y mitificaban a esos irreductibles que se lanzaban a una muerte segura en aras de una vida nebulosamente imaginada de igualdad y libertad. La Revolución de 1917 fue el triunfo de los millones de hombres y mujeres que sufrieron prisión, tortura, hambre, persecución, destierro; de los que depositaron su fe en un futuro distinto para la humanidad. Esta revolución hace realidad los sueños y las utopías multiseculares. Encarna el espíritu de las y los combatientes de la Comuna de París, primera clarinada de un gobierno de trabajadores. Muchas son las enseñanzas y experiencias vigentes que para los y las revolucionarias de hoy día mantiene la revolución bolchevique. Una de ellas, que es particularmente significativa, se refiere al aporte que la Revolución de 1917 hace a la llamada cuestión nacional y colonial, y, particularmente, al derecho de pueblos y naciones a la autodeterminación. Con el nuevo gobierno revolucionario, se establece en el otrora imperio conocido como “cárcel de los pueblos”, un nuevo tipo de comunidad estatal (supra)nacional, la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas, la URSS, en la que se buscó suprimir la desigualdad económico-social entre las naciones, nacionalidades y grupos étnicos, y, en la que, paralelamente, se experimentaron formas de gobierno inéditas para la época, los soviets, que pretendían integrar a representantes de esa alianza de obreros, campesinos y soldados que había hecho posible el triunfo revolucionario. Lenin, como dirigente máximo de la revolución, procesa teórica y políticamente la autodeterminación como el derecho de pueblos y naciones a la independencia, la separación estatal, la formación de estados propios. La autodeterminación era una reivindicación democrática que emergía de los principios liberales de la democracia burguesa, aunque en sus análisis conceptuales Lenin va más allá de la interpretación liberal. En realidad, la Revolución del 1917 fue el acontecimiento decisivo que influyó en la radicalidad de este principio. En marzo de ese año, el gobierno provisional de la Rusia revolucionaria anuncia que desea establecer la paz unilateralmente, sobre la base del “derecho de las naciones a decidir sobre sus destinos”. Lenin y los bolcheviques comprendieron el valor que tenía el sentimiento nacional para sus fines de transformación social, asumiendo en los hechos las omisiones y posiciones equívocas de Marx y Engels con respecto a la cuestión nacional. Partiendo del mismo presupuesto teórico de Marx sobre la revolución mundial, Lenin vislumbra, sin embargo, el significado de la cuestión nacional como un elemento que fortalecería la lucha por el socialismo. En su “balance de la discusión sobre la autodeterminación”, Lenin señalaba que los socialistas: “Deben estar en favor del aprovechamiento para los fines de la revolución socialista de todos los movimientos nacionales dirigidos contra el imperialismo. Cuanto más pura sea la lucha del proletariado contra el frente común imperialista, tanto más esencial será, evidentemente, el principio internacionalista de que el pueblo que oprime a otros pueblos no puede ser libre”. Planteamiento fundamental en el proceso descolonizador del siglo XX. Contrario a la tesis que mantienen autores como Richard Pipes y Neil Harding, de que hay una continuidad programática e ideológica entre Lenin y Stalin, considero que en la cuestión nacional esta supuesta continuidad no sólo no existe, sino de hecho asistimos a una ruptura sin retorno entre ambos dirigentes, que no puede ser soslayada. A pesar de la influencia negativa del estalinismo en la política sobre la cuestión nacional, se dieron avances significativos a partir de la Revolución de 1917 en el desarrollo de naciones, nacionalidades y pueblos de la Unión Soviética. El estalinismo y la desaparición de la URSS no pueden afectar un juicio objetivo sobre el significado y los alcances de esa gloriosa revolución, incluso en la derrota del nazi-fascismo en la Gran Guerra Patria. Uno de los logros cardinales fue la construcción nacional de pueblos y nacionalidades que no habían podido integrarse como naciones y nacionalidades en la etapa prerrevolucionaria, como Ucrania, Bielorrusia, Georgia, los pueblos de Transcaucasia y Moldavia; los del Asia Central, Siberia y el Extremo Oriente, muchos de los cuales antes de la revolución vivían en el aislamiento y en la marginación en todos los órdenes. La revolución dio la posibilidad de integrar a la vida del país a sujetos sociopolíticos que posteriormente reclamaron derechos y reivindicaciones. Sería una tergiversación histórica negar, igualmente, el notable desarrollo económico, político, cultural alcanzado por los más de 100 pueblos, naciones y etnias que integraron la URSS a partir del establecimiento del poder soviético. Asumir el claroscuro de esta experiencia dramática de lo que fue la historia de la cuestión nacional en la URSS es la base para un planteamiento realista y objetivo del balance histórico de la revolución bolchevique en torno a esta importante problemática del mundo actual. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Gilberto López y Rivas)



  • La artillería como esencia de España
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    05/11/2017

    Nota: para Boro y Alfredo Ramos, y para todas las personas perseguidas por su praxis democrática.

    Acorralado en el debate, el Cardenal Cisneros no tenía respuestas convincentes a los argumentos de un sector de la nobleza y de la burguesía castellana que se oponía en 1516 a que Carlos V de Alemania fuera proclamado rey porque buscaban soluciones justas a la aguda crisis sucesoria, así que el envejecido regente abrió una ventana mostrándoles la unidad de artillería desplegada en el patio: «Esto son mis poderes», les dijo. La razón de la fuerza contra la fuerza de la razón. Cinco años después aquella brutal amenaza fue materializada a cañonazos con la masacre de la revolución comunera en 1521. El Cardenal Cisneros no descubría nada nuevo: la represión ha sido siempre el recurso último de los sistemas explotadores, mientras que Maquiavelo tampoco inventaba algo desconocido hasta entonces al decir que «Los suizos son muy libres porque tienen muchas armas». Es un tópico periódicamente reactivado el criticar al marxismo diciendo que carece de una «teoría del poder» –que no sólo del Estado-, porque, según se afirma con docta ignorancia y burda mala fe, olvida, descuida, ignora, etcétera, otras muchas formas de poder que no sean las que se basan en la violencia directa. No tiene sentido demostrar ahora lo insostenible de estos mantras que tanto ayudaron a desactivar la lucha de clases desde los ’70 con las obviedades faucaultianas de los micropoderes, por ejemplo, entre otras mercancías ideológicas. Solamente decimos que la teoría marxista del poder en el capitalismo gira sobre la dialéctica entre el fetichismo de la mercancía y las violencias, que son aplicadas en la medida en que el fetichismo va perdiendo eficacia integradora. Esta teoría ha sido vaciada de potencial revolucionario por la versión reformista del gramscismo con su engrudo insípido sobre el consenso y la coerción. Maquiavelo y Cisneros escribieron en el momento en que la burguesía mercantil endurecía su lucha contra el feudalismo, cuando el valor de cambio y el dinero empezaban ya a disolver con su ácido inhumano las viejas relaciones sociales dominantes a la vez que mostraban ya los primeros indicios del fetichismo de la mercancía, proceso que sólo se desarrollaría en toda su destructividad con la revolución industrial de finales del siglo XVIII. Sin embargo, la mundialización del fetichismo no anula la valía de las tesis de ambos políticos, porque, en el caso de Cisneros, la represión vuelve a descubrirse como la esencia de España cuando pierden efectividad los medios de «consenso», o dicho con rigor marxista, cuando el fetichismo empieza a debilitarse y debe ser urgentemente ayudado por las violencias, o simplemente debe dejar el espacio a la artillería. Maquiavelo es tan vigente como el belicoso cardenal pero justo por lo contrario, por la veracidad incuestionable de la otra parte de la unidad y lucha de contrarios ahora en el plano teórico: Catalunya y otras naciones oprimidas sólo han sido independientes de facto cuando han dispuesto de artillería propia, como los suizos, pasando a sufrir la opresión cuando fueron vencidas o rindieron sus armas al invasor. Lo mismo debemos decir con respecto a las clases trabajadoras explotadas por la burguesía: sólo mediante su lucha, sólo mediante lo que Rosa Luxemburgo definía en 1906 como la «violencia obrera» que es más poderosa y efectiva que el parlamentarismo, únicamente así el pueblo trabajador puede conquistar y defender su libertad. Parafraseando a Sendoa Jurado: la paz se pierde, de recupera y se defiende «a hostias». Por lo tanto no debe sorprender que recurramos a la teoría marxista del poder, a sus primeros adelantos parciales presentes en Cisneros y Maquiavelo, por citar algunos casos, y a la brillantez sintética de Rosa y Sendoa, para comprender la lógica interna que conecta el posible destino de compañero Boro y la cárcel para Alfredo Ramos, con los juicios pendientes, con el de los compañeros del grupo musical Insurgentes, los gaztes de Altsasu, las cuarenta y ocho personas llevadas a juicio por su solidaridad con prisioneras y prisioneros vascos y los varios juicios pendientes contra independentistas, la persecución de luchadoras y luchadores andaluces, los cientos de personas golpeadas por la ley Mordaza, las decenas de sindicalistas que están en el filo de juicios y de expulsiones de sus empleos por defender derechos elementales porque la artillería legal ya triangula su tiro contra el derecho de huelga, la aplicación del 155 contra Catalunya y las amenazas de aplicarlo de nuevo no sólo si el independentismo vuelve a ganar las elecciones catalanas sino también contra Euskal Herria y Castilla-La Mancha… Como venimos insistiendo, la coherencia interna de estas represiones no es otra que la necesidad burguesa de asegurar el orden explotador en el marco de acumulación de capital que es España. Sin mayores precisiones ahora, el Estado contuvo el malestar creciente que estalló parcialmente en las famosas «mareas» y en el 15-M de 2011 gracias a los bomberos de Podemos y de otros reformismos político-sindicales, entre otras razones. Pero las diversas subcrisis que confluyen en la estructural que mina las bases de España y que el Cardenal Cisneros quiso resolver a cañonazos, siguieron agudizándose confirmando la dialéctica del desarrollo desigual y combinado. En esta diferencia de ritmos e intensidades, la lucha nacional catalana surgió como una de las expresiones fundamentales de la crisis sistémica de España porque justo en esos años la izquierda abertzale se descompuso por el volantazo brusco dado por una parte de su dirección. En Catalunya la burguesía siempre había combatido las reivindicaciones nacionales de forma bastante disimulada gracias al colaboracionismo de los gobiernos autonómicos, pero empezó a oponerse frontalmente a ellos desde el momento en que vio que podían radicalizarse hacia el núcleo de su poder: la propiedad privada. Otra vez más, la caldera subterránea de las contradicciones del sistema llegó a niveles de presión que encendieron todas las alarmas y desbordaron las válvulas de seguridad. El traslado de sedes sociales y fiscales de muchas grandes empresas desde Catalunya a España es una de las armas terroristas más efectivas del capital, pero tiene muchas más, sobre todo la última, la artillería española. Por ahora la patronal ha pedido a la justicia española que ilegalice el ejercicio del derecho de huelga nacional catalana convocado para este 8 de noviembre, y ayer se supo que ya está activada la querella para ilegalizar a la CUP. Para comprender el calado profundo de la estrategia represiva de la burguesía en Catalunya debemos analizar su unidad de intereses esenciales con el capitalismo español del que forma parte insustituible. En otro texto anterior –La crisis de España y la Constitución de Antequera de 1883. La independencia de Andalucía como acto revolucionario- hacíamos referencia al último informe del club de explotadores, la CEOE, que reconocía un aumento espectacular de las resistencias, paros y huelgas obreras desde comienzos de 2017 y sobre todo desde este verano. El empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo, la destrucción de derechos sociales y de libertades, la intensificación de la opresión nacional, el envalentonamiento del terrorismo patriarcal, semejante involución acompañada del resurgir del fascismo cotidiano también impulsa la autoorganización obrera y popular, aunque a paso lento por ahora a causa de la debilidad de la izquierda revolucionaria. Los más recientes datos del CIS muestran que el 41% de la población del Estado tiene dificultades económicas para llegar a final del mes, que el 35,4% ahorra poco al mes, que el 12,3% tiene que recurrir a sus ahorros para llegar a final de mes. Otro informe del INE dice que el 58% de la población se endeuda para llegar a final de mes, mientras que sólo el 40% puede ahorrar algo al año. En Madrid, la compra de un piso se come los primeros seis años y medio de sueldo, 78 sueldos íntegros mensuales, lo que explica muchas de las dificultades cotidianas teniendo en cuenta que están descendiendo las pensiones de las personas jubiladas cuya aportación a la economía familiar es cada vez más importante. El panorama es tanto más inquietante cuanto que un estudio del BBVA que llega hasta 2013 muestra que la mal llamada «clase media» -asalariados con sueldo alto y otras prebendas, lo que les hacía creer que ya habían «ascendido socialmente»- se ha contraído en alrededor de 3 millones de personas desde el comienzos de la crisis por las duras reducciones salariales directas e indirectas, en servicios sociales, salarios diferidos, etc. Por si fuera poco, el FMI ha advertido que los puestos de trabajo creados en los últimos tiempos «son de mala calidad», es decir, precarios, inciertos, con muy poca o con nula productividad del trabajo. Por ejemplo, la precariedad laboral ha subido cuatro puntos desde 2013, un punto al año, siendo ahora del 27,38% según estadísticas oficiales, lo que significa que, además de otras razones que sería largo enumerar, ha aumentado la debilidad del capitalismo español para hacer frente a una agudización de la crisis, y ello a pesar de que entre 1970 y 2014 los pueblos trabajadores del Estado han perdido nada menos que 15 puntos del PIB en lo que se llama «el reparto de la tarta» que han ido a manos de la burguesía. Son estas tendencias fuertes las que hacen que el Cardenal Cisneros, el general Franco y el rey Felipe VI enseñen su artillería en los momentos críticos, como en 1516, 1936 y 2017, por citar algunas fechas. Nos encontramos ante la esencia de España: la razón de la fuerza contra la fuerza de la razón. La artillería material e ideológica se justifica así misma con el nacionalismo imperialista español que, en realidad oculta el egoísmo de la burguesía: El último informe de Oxfam Intermón descubre que entre 2015 y 2016, o sea en un año, las fugas de capital español a los paraísos fiscales se han multiplicado por cuatro. Peor aún, la gran permisibilidad fiscal permite que desde 2007 Hacienda haya dejado de ingresar no menos de 27.000 millones de €, una cantidad muy necesaria para recuperar el salario indirecto y público ya que con sólo 12.000 millones de € se cubrirían las rentas mínimas para todas las familias sin ingresos. Pues bien, el terrible aumento de las personas encarceladas por su militancia política y democrática y sobre todo el incremento espectacular de la «lista de espera», no es sino otra forma de actuar de la artillería, forma que puede endurecerse si prestamos atención a las reiteradas declaraciones de la Ministra de Defensa.

    IÑAKI GIL DE SAN VICENTE EUSKAL HERRIA, 5 de noviembre de 2017




  • La izquierda de paco-tilla
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    04/11/2017
    Tras ver -y oír- a Francisco Frutos en una manifestación encabezada por la extrema derecha, cabría pensar que “pacotilla” viene de Paco; pero no, es un término de origen náutico que coloquialmente se usa para designar “algo de inferior calidad o hecho sin esmero” (DRAE). Aunque en este caso, por una curiosa coincidencia, la izquierda de pacotilla coincide en buena medida con la izquierda de Paco. Porque, lamentablemente, Paco Frutos no es un caso aislado en el seno de la izquierda a la que representa. A sus 78 años, podríamos pensar piadosamente que el “cansancio” que lo llevó a retirarse de la primera línea de la política hace ya una década, ha degenerado en deterioro neuronal; pero alguien tan joven y tan representativo como Alberto Garzón dice las mismas sandeces sobre el independentismo, y aunque cuida un poco más las formas y evita salir en la foto con la extrema derecha, la apoya con parecido fervor. “¡Soy un traidor!”, gritaba el ex secretario general del PCE en la última manifestación españolista, a modo de recurso retórico para añadir acto seguido: “¡Un traidor a la mentira!”. Querido Paco, no se puede traicionar la mentira: la mentira se desenmascara, se desmonta, se rebate, pero “traicionar la mentira” es una contradictio interminis. Y si intentamos conferirle algún sentido a tu flatusvocis, es peor, pues solo se puede traicionar a los del propio bando; ¿quieres decir, con tu críptica frase poética, que hasta ahora militabas en la mentira y de pronto has decidido pasarte al bando la verdad? Aclárate con el lenguaje, Paco, que es el primer paso para aclararse con todo lo demás, sobre todo con la política, que tanto juega con las palabras, y casi siempre juega sucio. Diríase que lo que os pasa a Garzón y a ti, y a tantos otros afiliados -de manera ingenua u oportunista- al binomio IU/CCOO, es que os sentís más cómodos con la derecha que con la izquierda verdadera, la que se enfrenta realmente a la clase dominante y pone de manifiesto, por contraste, vuestra condición de izquierdilla “de inferior calidad y hecha sin esmero”. Con todos sus defectos -y sus excesos-, la izquierda abertzale, la CUP, Izquierda Castellana, Red Roja, el PCPE y los anticapitalistas en general os tienden un espejo que os devuelve la imagen vergonzosa de vuestras claudicaciones y componendas, de vuestra sumisión a los poderes establecidos; lo cual explica que, como los vampiros, evitéis la claridad y los espejos. Pero nada explica que os echéis en brazos de la extrema derecha y que vayáis de la mano de quienes apalean a la población indefensa y encarcelan a los pacifistas. Una cosa es que la izquierda de pacotilla se olvide del Manifiesto Comunista, y otra que ignore la Declaración Universal delos Derechos Humanos. Una cosa es desertar, y otra pasarse al enemigo. (Fuente: La Haine / Autor: Carlo Frabetti)



  • La crisis de España y la Constitución de Antequera de 1883. La independencia de Andalucía como acto revolucionario
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    02/11/2017

    Nota: Ponencia presentada a las III Jornadas por la Constitución Andaluza organizadas por Nación Andaluza y Sindicato Unitario, sobre la actualidad de la Constitución de Antequera de 1883, celebradas en la ciudad de Granada el 28 y 29 de octubre de 2017.

    1. PRESENTACION

    2. LENIN NOS AYUDA UN POCO

    3. EL CONTEXTO DE ANTEQUERA

    4. LA CONSTITUCION DE ANTEQUERA

    5. LOS NACIONALDEMOCRATAS

    1.- PRESENTACION

    El pasado 25 de julio, día nacional de Galiza, se conoció el Manifiesto de Compostela. Hemos dicho en otro texto –La crisis de España como marco de acumulación del capital, 31 de agosto de 2017- que el Manifiesto era tanto la culminación de un proceso de acercamiento y debate internacionalista como la apertura de otro proceso que se considera imprescindible ante la crisis de España como marco de acumulación de capital. Decíamos en esa ponencia que no estamos ante la llamada «crisis del régimen del ‘78» sino ante una nueva crisis estructural del capitalismo español, es decir, de nuevo se están agudizando rápidamente los antagonismos internos a las contradicciones que minan al Estado desde sus inicios proto burgueses.

    La tesis de que nos enfrentamos sólo a una «crisis del régimen del ‘78» únicamente aprecia parte –que no todas- de las expresiones sociopolíticas externas de la crisis estructural, dejando fuera de su visión otras realidades; pero sobre todo, no bucea hasta el fondo, hasta las raíces históricas que hacen que, inevitablemente, el Estado español sea siempre ferozmente antiobrero y antipopular, sea una cárcel de pueblos, sea incapaz de integrar a las burguesías «regionales», sea incapaz de mantener la carrera imperialista por la productividad del trabajo, sea incapaz de reducir su corrupción hasta las tasas «normales» en otros capitalismos, etcétera.

    Es cierto que unas facciones de la burguesía intentaron modernizar su Estado, y tal vez fuera posible que lo intentasen de nuevo con la cacareada «segunda transición» que fracasaría porque dejaría sin tocar esas contradicciones estructurales. La tesis de la «crisis del régimen del ‘78» reivindica con razón reformas o cambios, según las versiones, democráticos urgentes en estos momentos, pero debe ser integrada en una perspectiva estratégica más amplia que a la fuerza pasa por el debate de si es posible llegar al socialismo –que no únicamente a la III República- sin acabar con los pilares de la «nación española» en su sentido actual, burgués, es decir, como el marco material y simbólico de producción de valor, reproducción de la fuerza de trabajo y de acumulación ampliada del capital en ese trozo de la península ibérica que el nacionalismo español llama España.

    Tenemos dos ejemplos palmarios que muestran la imposibilidad de cambios cualitativos hacia el socialismo como trampolín al comunismo desde el Estado-nación español actual. Uno es el de la sobreexplotación y marginalidad periférica de Andalucía, nación en la que el 32,3% de la población es pobre y el 41,7% se encuentran al borde de la llamada «exclusión social»: todas y todos sabemos que el PSOE de Andalucía es una fuerza clave en el PSOE, en el Estado y en el nacionalismo español. Según datos muy recientes, ahora mismo hay no menos de 2.600.000 andaluzas y andaluces que necesitados de recibir la renta básica de lucha contra el empobrecimiento. Pues bien, el PSOE-A en el gobierno sólo presta ayuda a 45.000 familias, o sea no llegan a 200.000 personas si suponemos que cada unidad familiar tiene 4 personas.

    El empobrecimiento, la precarización, la marginalidad del pueblo trabajador andaluz después de tantos años de gobierno del PSOE-A no responde sólo a razones estrictamente económicas sino también al lugar periférico de sobreexplotación que el Estado español impuso a Andalucía, como veremos. El nacionalismo español se volcó a la desesperada para borrar el potente sentimiento andalucista que mostró su arraigo en aquella gigantesca manifestación del 4 de diciembre de 1977 exigiendo derechos burgueses idénticos a los de Catalunya, Galiza y Euskal Herria.

    Hoy la realidad andaluza sería muy otra si el nacionalismo español no hubiera logrado silenciar aquel gran sentimiento de identidad. ¿Cómo lo hizo? Antes que nadie, deben ser las fuerzas andalucistas las que lo expliquen. Con todos los respetos en esta ponencia sólo podemos sugerir algunas hipótesis: la situación del independentismo popular por las represiones permanentes en el franquismo y en plena «transición» como el asesinato de García Caparrós en Málaga en 1977; el papel de la izquierda española con su tesis de que al socialismo sólo podía llegarse dentro de una república española fuerte y unida, reduciendo la reivindicación nacional andaluza a una simple autonomía regionalista de segunda categoría; la nefasta acción de amnesia histórica y potenciación del españolismo del PSOE; el oportunismo cobarde de la mediana y pequeña burguesía ante la perspectiva de un independentismo popular que podría fortalecerse peligrosamente si lograba conquistas importantes; la permanente intervención del Estado y del bloque de clases dominante en Andalucía acelerando la periferización en medio de una severa crisis económica con sus efectos desestructuradores como la emigración, etcétera…

    Sea como fuere, aquella identidad fue sumergida en agua helada. Se pretendió liquidar hitos fundamentales como la Constitución de Antequera, el regionalismo andaluz y la Asamblea de Ronda de 1918, el «trienio bolchevique», la figura de Blas Infante, la Asamblea de Municipios en Sevilla en 1931, la masacre de Casas Viejas, los debates entre las «dos Andalucías» geográficamente diferenciadas, la Asamblea en la Diputación de Sevilla pocos días antes de la sublevación fascista para debatir sobre un Estatuto, la sistemática represión franquista del andalucismo popular y la fabricación de una falsa Andalucía de castañuelas, toros y sol como uno de los sostenes de la «nación española» y como reclamo turístico, el resurgir de las luchas campesinas, populares y obreras y la recuperación de tierras.

    Dado que el PSOE-A es una pieza clave del capitalismo en Andalucía y en el Estado español, es imposible creer que la Andalucía popular, no la de los señoritos, pueda avanzar hacia su libertad dentro del Estado español, y es imposible creer que esa misma libertad pueda ser disfrutada por todas las clases y pueblos explotados si continúa existiendo el Estado-nación español.

    Es conocida la profunda identidad nacional españolista del PSOE-A, como del PS de la CAV y de Nafarroa, o de Galiza, etcétera, y su apoyo absoluto al nacionalismo imperialista del PSOE, el que impulsa la aplicación del Artº 155 contra Catalunya. El PSOE-A y las restantes sucursales autonómica, regionales y provinciales del PSOE es una máquina burocrática de fabricar alienación para fortalecer la «unidad nacional española» en Andalucía y con ella la tasa de ganancia del capital y su acumulación ampliada en y gracias al Estado. El PSOE-A y el PS de Catalunya son dos patas fundamentales del PSOE y las dos sucursales asumen que se aplique el Artº 155 a Catalunya, la parte ahora más consciente de su identidad nacional propia de los Països Catalans en su conjunto.

    Por tanto, cuando hablamos del PSOE hablamos de la Nación Española, de su Estado y de su burguesía. Y una de las preguntas es: ¿puede pensarse que las clases y naciones oprimidas avanzaremos al socialismo en su sentido verdadero, el comunista, que por tanto supone la previa independencia de las naciones oprimidas para que, en condiciones de democracia socialista, pueda decidir qué alianzas establecen con otros pueblos, sin vencer previamente el poder represor del PSOE, de la Nación Española, de su Estado y de su burguesía? Hay más preguntas. Una de ellas que responderemos en otra ponencia próxima es: ¿podemos avanzar al socialismo en el sentido que lo entendemos siguiendo la senda de Podemos, del grueso de Izquierda Unida y del PC de España, y de otros sectores que se dicen marxistas y que niegan en la práctica en derecho de autodeterminación?

    Llegamos así al otro ejemplo, el del hachazo asestado a los derechos del pueblos catalán con el Artº 155 de la Constitución monárquica española –y la amenaza de aplicarlo también a Euskal Herria y Castilla-La Macha, por ahora- supone una triste confirmación de la perspectiva histórica y de las tareas que estamos debatiendo entre las fuerzas políticas que firmamos el Manifiesto de Compostela.

    La burguesía española no puede tolerar que Catalunya se independice y no sólo por la pérdida económica que ello implica sino también por el efecto dominó que tendría –ya lo está teniendo- sobre la concienciación de otras naciones oprimidas, en los sectores más organizados de la clase trabajadora del Estado y sobre la misma legitimidad del marco estatal de acumulación ampliada del capital que llaman “España”. La crisis estructural del Estado explica por qué se ha advertido a Euskal Herria, que tiene todos los «ingredientes» para que se le castigue con el Artº 155, y por qué también se ha amenazado a Castilla-La Mancha pese a enormes diferencias con el Pueblo Vasco.

    En una ponencia anterior –España contra Catalunya, del 20 de septiembre de 2017- repetíamos los cuatro grandes bloque de abismos insalvables que impiden que lo que se llama “España”, o sea el marco estatal de acumulación ampliada de capital, pueda constituirse en Estado-nación capitalista al estilo de los Estado-nación de la primera oleada de revoluciones burguesas triunfantes:

    Una, rechazo a integrar democráticamente a las burguesías «regionales», y ahora mismo, con el Artº 155 golpeando a Catalunya y amenazando a otras Autonomías, tenemos otro ejemplo irrebatible. Dos, atraso creciente en la productividad del trabajo confirmado por muchos más datos nuevos: a pesar de la espuria recuperación fugaz, el Estado se enfrenta a crecientes fuerzas que merman su «independencia nacional», como la decisión del BCE para dejar de comprar activos y las exigencias alemanas de más rigor en el cobro de deudas, o el dato de que España ha bajado dos puestos más en el ranking de la competitividad mundial, y por no extendernos sobre la dependencia creciente de España basta saber que el capital extranjero ya controla el 43,1% de las acciones de la Bolsa española.

    Tres, la gigantesca corrupción estructural e histórica del bloque de clases dominante es ya inocultable también a escala mundial: un informe europeo muestra que España es el Estado de la UE que menos medidas aplica contra la corrupción judicial, de modo que al aumentar el rechazo público a la corrupción se debilita uno de los sistemas más efectivos para facilitar la acumulación ampliada del capital en un reino caracterizado por su orgulloso analfabetismo científico y tecnológico: España ocupa el tercer lugar del mundo en economía sumergida por detrás de Grecia e Italia. Aunque la propaganda masiva y la guerra psicológica contra el independentismo catalán han logrado desplazar a la corrupción de las primeras noticias, sin embargo el creciente hartazgo popular va minando la legitimidad del sistema.

    Y cuatro, la «costumbre» de recurrir a las soluciones represivas, violentas, al palo, antes que a los métodos de integración, cooptación, negociación, a la zanahoria, que hemos visto se está confirmando con el Artº 155, y que se refuerza desde hace tiempo contra la lucha de clases en su generalidad. La escalada represiva venía de antes, pero se endurecerá por la exigencia de la CEOE de parar en seco el recrudecimiento de la lucha de clases que se está produciendo desde comienzos de 2017 e intensificando en los últimos meses, según demuestra su reciente informe que siempre la valora a la baja por intereses obvios; dentro de esta radicalización incluimos el aumento de las luchas de las mujeres trabajadoras, el descenso del poder de la Iglesia, etc.

    Como síntesis de esta cuádruple quiebra en sus bases, abismos que no nos cansamos de analizar en nuestras ponencias, es lógica la multiplicación en los últimos tiempos del vandalismo fascista abiertamente consentido por el Estado contra las izquierdas y contra el reformismo duro. Un fascismo brutal y tosco, extremadamente violento en muchas de sus expresiones pero que sirve para ocultar dos procesos de fondo más amenazadores: uno, el fascismo invisible y hasta educado que penetra en los intersticios de la cotidianeidad reforzando la irracionalidad más dictatorial en los micropoderes con los que el capital asegura en buena medida su reproducción ampliada. Y otro, relacionado con el anterior en determinados contenidos, el reforzamiento de las tres expresiones del nacionalismo español que veremos luego cuando recurramos a Lenin para entender qué sucede.

    Lo que llaman «España» es el constructo ideológico subjetivo que cohesiona y legitima, junto a otros, la lógica burguesa inmanente a la valoración ampliada del capital en ese espacio productivo y reproductivo. En cuanto constructo ideológico, «España» y su nacionalismo imperialista es una fuerza material objetiva imprescindible para lubricar la explotación de clase, patriarcal y nacional que sustenta la producción de plusvalor.

    La interacción entre lo subjetivo y lo objetivo se materializa por ejemplo no sólo en la política del PP, PSOE, Unidos-Podemos, Ciudadanos, Izquierda Unida, etc., en la negación sustancial de los derechos nacionales de los pueblos oprimidos sino también y sobre todo en las manifestaciones en defensa de la «unidad nacional española» ya sea en su núcleo más reaccionario y fascista como en su forma supuestamente «democrática».

    2.- LENIN NOS AYUDA UN POCO

    «España» como aceite ideológico que lubrica el proceso de acumulación, la han ido formando desde arriba, verticalmente y de manera desigual pero combinada a medio plazo las clases dominantes de pueblos y naciones de la península con guerras, pactos y acuerdos entre ellas. Estas violencias, frecuentemente atroces, y negociaciones más o menos claudicantes o ventajosas según los casos, eran la base para cooptar y atraer, o marginar e incluso aplastar a las fracciones débiles o resistentes de las clases propietarias en esos pueblos que por las razones que fueren se resistían a ser absorbidas por las fuerzas centrípetas del Estado dominante cada vez más centralizado y más fuerte.

    No hace falta decir que la primeras y últimas víctimas, las victimas permanentes y más golpeadas fueron y son las mujeres trabajadoras, las clases explotadas, los pueblos ya oprimidos para entonces o que sufrieron y sufren enormes tajos en sus libertades nacionales hasta perderlas incluso.

    Desde finales del siglo XV la centralización estatal que empezaría a llamarse España en los textos oficiales de la burocracia del Estado en menos de un siglo, se sustentaba material, cultural e ideológicamente en dos grandes soportes caracterizados por su esencia violenta física y moral, como eran la Iglesia y la Inquisición, y el Ejército. Ambos aparatos de fuerza producían una ideología nacionalista funcional a la centralización del Estado.

    La educación católica y la represión cultural y científica de la Inquisición sirvieron mientras las fuerzas productivas no necesitaban muchos conocimientos tecnocientíficos cada día más sofisticados y complejos. La educación moderna y laica, el librepensamiento crítico, fue reprimida durante siglos, manteniéndose el dogmatismo cerril y autoritario bastantes decenios después de haberse acabado legalmente con la ignominia de la esclavitud entre las décadas de 1870 y 1890. Recordemos la dura historia de la Institución Libre de Enseñanza creada en 1876.

    España es un ente que tiende a empequeñecer con el tiempo una vez que el bloque de clases dominante en el marco estatal de acumulación no supo ni quiso dirigir la transición al capitalismo desde las ruinas de un imperio saqueador y genocida, putrefacto en sus contradicciones internas, y superado definitivamente por las burguesías en ascenso. La fracción más poderosa del bloque de clases dominante, apoyada por otros grandes sectores de este bloque en el poder, anteponía primero sus propios intereses y luego los del conjunto de ese bloque de poder, sacrificando todo desarrollo progresista y masacrando preventivamente incluso cualquier germen revolucionario. Una y otra vez eran liquidados o desactivados los intentos modernizadores y reformistas que surgían de vez en cuando, antes de que pudieran arraigar entre los pueblos y transformarse, tal vez, en fuerzas revolucionarias, como veremos en el resumen de la historia de Andalucía entre comienzos del siglo XIX y 1883, año de la Constitución de Antequera.

    La historia del pueblo andaluz está surcada además de por una decisiva presencia subterránea o pública de estallidos de heroica resistencia a las explotaciones múltiples, también y en el interior de esta admirable constancia de una tendencia a la radicalización de la conciencia y cultura popular básicas hacia una conciencia y cultura nacional en proceso de plasmación política, es decir, que tiene como objetivo la conquista de la independencia estatal.

    El nacionalismo español es muy consciente de esta tendencia de fondo, de esta latencia innegable que resurge cuando confluyen determinadas crisis parciales en una gran crisis del sistema explotador. Y siempre la ha perseguido a muerte desde el momento, más o menos corto, en el que el nacionalismo español entendía que esa reivindicación había superados los muy estrechos límites de la tolerancia de Madrid.

    La intelectualidad progresista española intuía borrosamente algunos de los cuatro bloques de quiebras que venimos analizando, como se vio en el fugaz esfuerzo regeneracionista provocado por las derrotas de 1898, e intentaba buscar soluciones desde su ideología nacionalista. No es este el lugar para extendernos en la historia terrible de cómo la casta intelectual democraticista y progresista española ha combatido los derechos de las naciones oprimidas por su Estado, y en concreto los de Andalucía. Pero el problema es más grave y sus raíces son más profundas que las del simple nacionalismo «progresista» español.

    Llegados a este punto tenemos que buscar referentes históricos similares en aquella época a la situación de Andalucía y del Estado español. Tienen que ser referentes aprendidos de grandes imperios en descomposición por los impactos asestados por el capitalismo mundial contra ellos, por ejemplo el imperio zarista, el chino, el austro-húngaro, el turco… Por proximidad, los más aleccionadores son el austro-húngaro y el zarista. Las propuestas del austro-marxismo en lo referente a la autonomía nacional-cultural y al papel de la intelectualidad sobre todo, en estas cuestiones desbordan el límite de esta ponencia y además carecen de la radicalidad político-cognoscitiva de las tesis de Lenin en la misma época, por lo que recurrimos a este revolucionario:

    En diciembre de 1913 Lenin estudió la complejidad de las corrientes intelectuales del nacionalismo gran-ruso, zarista aún en esos momentos, y llegó a la conclusión totalmente válida para el nacionalismo imperialista español incluso en la actualidad, de la existencia de, al menos, tres grandes corrientes político-ideológicas dentro del nacionalismo opresor: una era el de los nacional-reaccionarios, conocidos de sobra por los muchos decenios de sus barbaridades; otro era el de los nacional-liberales, conocidos más recientemente y denunciados por las fuerzas revolucionarias, y el más moderno hasta entonces, el que estaba apareciendo en aquellos momentos de crisis: lo que Lenin define como nacionaldemocracia (Lenin, Los demócratas constitucionalistas y el “derecho de los pueblos a la autodeterminación”. Obras Completas. Progreso. Moscú 1984, Tomo 24, pp. 222-224)

    Como en otros muchos problemas, Lenin supo captar mejor que nadie las contradicciones en su estado vivo: la lucha de las clases y de los pueblos en el imperio zarista había creado una intelectualidad revolucionaria que para mediados del siglo XIX defendía con vigor los derechos de las y los oprimidos. Herzen, Ogarev, Bakunin, Belinsky, Chernychevski y otros explicaban que los pueblos no rusos, las y los campesinos, etc., tenían derechos que chocaban con la dictadura zarista. Las leyes de liberalización de la servidumbre en 1861 y el potente desarrollo socioeconómico desde 1880 fortalecieron estas demandas. La revolución de 1905 demostró que, en su raíz, eran incompatibles con el zarismo.

    Para detener la creciente legitimidad de la rebelión, la casta intelectual imperial tuvo que afilar y mejorar los brutos argumentos del nacionalismo gran-ruso reaccionario, dando paso al nacionalismo gran-ruso liberal que también quedó desbordado con el tiempo. Para 1913 el nacionalismo gran-ruso democraticista, o «nacionaldemocracia» era ya criticado por la izquierda como la versión más reciente del nacionalismo imperialista del zarismo. La guerra de 1914 tensionó todas las contradicciones de la opresión nacional, que llegaron al nivel de lo insoportable a partir de verano 1916, estallando entre otoño e invierno de 1917.

    Lenin seguía atentamente el rugir del volcán advirtiendo tan temprano como 1913 que ni la democracia constitucionalista ni la versión nacionaldemocrática del nacionalismo imperialista gran-ruso podían resolver la opresión nacional. Sólo la revolución podría hacerlo. Su agudeza y su exquisito método dialéctico, enriquecido en aquellos años por la rigurosa relectura de Hegel, por los estudios sistemáticos del imperialismo y del Estado, le permitieron identificar las tres fundamentales versiones intelectuales del nacionalismo imperialista gran-ruso, que a su vez eran parte de la misma evolución ideológica del nacionalismo reaccionario de otras burguesías, por ejemplo de la española como veremos en el quinto capítulo.

    Ahora mismo, en 2017, no sólo los Països Catalans, Euskal Herria y Galiza somos objeto de las presiones represivas del nacionalismo más reaccionario español, y del nacionalismo liberal, y de su versión nacionaldemocrática, sino también lo están siendo ya otros pueblos que el andaluz que se enfrenta a la pugna entre su corriente independentista y las promesas de la versión nacionaldemocrática del nacionalismo español, que analizaremos en el capítulo quinto. Esta tercera corriente del mismo nacionalismo español se presenta como la única que puede garantizar por su «alma izquierdista» la definitiva «transformación democrática» del Estado español para resolver la «crisis del régimen del ‘78» mediante el logro, por fin, de la «nación de naciones» que debe ser España.

    De esta forma se escamotea el debate decisivo sobre la viabilidad histórica de España como marco de acumulación de capital, con todos los horizontes teóricos y políticos que cierra y que abre, para disolver la realidad objetiva –las fuerzas represivas en Catalunya, las bases yanquis en Andalucía, la OTAN en Euskal Herria, la escuadra española en Galiza, por ejemplo- en divagaciones abstrusas sobre el «patriotismo constitucional», la «multi-identidad» dentro de la «ciudadanía democrática», sobre la «multi-culturalidad» en un «gobernanza» que ha superado las «identidades pre-políticas», etcétera.

    3.- EL CONTEXTO DE ANTEQUERA

    Antes de exponer los logros fundamentales de la Constitución de Antequera, debemos resumir rápidamente sus raíces sociales porque no surgió de la nada, sino que fue el resultado cualitativo de una intensa acumulación cuantitativa de duras experiencias de masas, de derrotas y masacres desatadas por las fuerzas represivas. Estas luchas respondían a los cambios socioeconómicos de fondo que Andalucía estaba sufriendo como efecto de los cambios de los flujos económicos tras la independencia de Nuestra América dentro a su vez de la industrialización europea, a lo que hay que unir los efectos de la opresión nacional impuesta por el Estado español que, obligatoriamente, le condenaba a ser zona periférica del centralismo.

    Incluso en el inicio de este proceso uniformador, que se mostraba por ejemplo en las nuevas leyes de 1833 y 1835 que controlaban aún más a la Diputaciones en detrimento de los pueblos y en beneficio del Estado central, ya resurgió la vieja tradición juntera andaluza. Fue la profunda crisis de sucesión de ese 1835 entre isabelinos y carlistas la que sirvió de chispa para que se creara la Junta Suprema de Andújar en ese año en defensa de Isabel II pero desde un federalismo andaluz muy arraigado.

    La Junta Suprema de Andalucía en Andújar demostró gran capacidad de autoorganización en forma de Estado de facto, que no de iure, ya que movilizó con sus propios recursos un importante ejército que se resistió a disolverse cuando se lo ordenó el gobierno español. Ante la negativa de la Junta a desarmarse, España, que veía con inquietud el progresismo de Andújar, envió un ejército para destruirla pero el ejército se amotinó y no invadió Andalucía. El gobierno español cambió entonces de táctica: consiguió romper la unidad andaluza atrayendo a sus proyectos estatalistas a Córdoba, Sevilla y Cádiz, lo que originó una pequeña guerra civil entre andaluces.

    El paso de Málaga a las posiciones españolas supuso la muerte de la Junta, cuyo mayor logro fue demostrar que se podía actuar como un Estado de facto con un proyecto progresista burgués para la época si se mantenía la unidad andaluza. Pero el bloque de clases dominante formado por la gran burguesía terrateniente optó por España a costa de empobrecer y explotar su país. De entre las varias razones que le impulsaban a vender su nación al ocupante destacan tres: el temor al progresismo del sector burgués que impulsaba a la Junta Suprema, el temor a los destrozos que en sus propiedades causaría una definitiva invasión española, y sobre todo, el miedo a la revolución popular que latía en el interior de Andalucía.

    Los tres grandes miedos y otros temores de clase no eran infundados porque el pueblo trabajador andaluz malvivía en condiciones insufribles. Como sucede siempre en la lucha de clases, cuando el pueblo y los sectores progresistas son derrotados, la gran burguesía procede a vengarse. En Andalucía el bloque de clases dominante, la alta burguesía y los grandes terratenientes más la Iglesia en cuanto poder socioeconómico, se vengaron nada más hundirse la Junta Suprema de Andújar: recordemos que el inhumano «decreto de señorío» de 1837 permitía a los terratenientes apropiarse de las tierras comunales presentando como «prueba» unos papales fácilmente falsificables. La creación de la Guardia Civil en 1844, si bien responde a una decisión tomada para reprimir el malestar social en todo el Estado, también tenía mucho que ver con la especial intensidad de las formas de resistencia del campesinado andaluz.

    Destruida así toda posibilidad de autogobierno, se aceleró la periferización impuesta por Madrid y agudizada desde 1845, asfixiando el incipiente desarrollo capitalista endógeno de Andalucía. Tenemos el ejemplo del primer y fallido despegue industrial de Málaga que no resistió mucho por varias razones que nos remiten a la estrategia del Estado español con respecto a su «mercado nacional»: no mejorar las comunicaciones con Málaga y Andalucía, no potenciar otras industrias cercanas ni la cualificación de la fuerza de trabajo del país, mantener los altos costos del carbón asturiano por la dependencia española hacia Gran Bretaña, etcétera. Sin embargo, el potencial productivo andaluz era tan grande que en otros lugares empezaron despegues similares sobre todo en agricultura que hicieron de Andalucía una economía importante pero dependiente de España.

    Las contradicciones entre el bloque progresista, con componentes revolucionarios, y el conservador y reaccionario se agudizaron al extremo debido a las profundas quiebras del desarrollo andaluz: fue surgiendo una burguesía federalista que desbordaba los estrechos límites del Estado, lo que propició que su natural sentimiento cantonalista empezara a concretarse en un embrionario sentimiento nacional que se enfrentaba a la monarquía borbónica como expresión del centralismo español.

    Pero en el subsuelo crecía al malestar popular por las duras condiciones de malvivencia: la segunda desamortización, la de 1855, fue otro tremendo golpe contra el campesinado que veía cómo «el amo» era cada vez más rico y poderoso mientras las y los campesinos cada vez más pobres y aplastados; de rebote también era golpeado el artesanado, las y los trabajadores urbanos y la vieja pequeña burguesía, porque todos estos sectores, franjas y fracciones de clases sufrían los efectos de la centralización y concentración de tierras y de capitales en la muy reducida clase dominante, bendecida por la Iglesia y protegida por el ejército español y sus grupos armados privados.

    Sin embargo y debido a la propia lógica contradictoria del capitalismo, en medio de la miseria y de la sobreexplotación surgían los grandes negocios de la burguesía andaluza: en 1846 se creó el Banco de San Fernando en Cádiz, y en 1856 el Banco de Málaga. Las desigualdades eran tan terribles que era comprensible y lógico, por tanto, que estallase la insurrección popular de 1857 y que prendiera en amplias zonas de la provincia de Sevilla fue una respuesta a la imparable marginación y explotación: el pueblo quemó el cuartel de la Guardia Civil en Utrera, recuperó fincas, destruyó archivos y registros de propiedad.

    La represión fue salvaje: más de un centenar de asesinados y trescientos prisioneros. La masacre no aplastó la confluencia entre un sector burgués y pequeño burgués progresista y amplias franjas populares, jornaleros, artesanos… En Junio de 1861 seis mil campesinos armados ocupan durante una semana el pueblo de Loja. En Iznajar los alzados ocuparon el cuartel de la Guardia Civil.

    La represión sostenida logró mantener mal que bien el orden de la explotación durante unos pocos años, hasta que a finales de 1868 y tras la demostrada incapacidad de la burguesía reformista de llevar adelante la su rebelón de septiembre en Cádiz, se reinició una oleada de revueltas populares que se sostiene durante 1869 en las que se va percibiendo la formación de una identidad popular andaluza que surgirá a los pocos años en amplio movimiento federalista y cantonalista. Surgió el denigrado «bandolerismo social» que liberó pueblos, administró justicia popular, recuperó bienes y fue exterminado con cerca de tres mil muertos y miles de represaliados.

    Sin embargo, la proclamación de la I República en febrero de 1873 azuzó de nuevo la eterna reivindicación del pueblo andaluz de una radical reforma agraria y la devolución de los comunales privatizados en beneficio de los terratenientes. La negativa de la República a avanzar en estas y otras medidas imprescindibles, defraudaron a las fuerzas progresistas. En justa respuestas, las diversas intensidades y matices de los sentimientos de identidad cantonal, regional-fuerte y hasta nacional, sin mayores precisiones ahora, volvieron a mostrar su fuerza entre verano de 1873 y comienzos de 1874, sobre todo en Cartagena y en Andalucía.

    Todas y todos conocemos las represiones posteriores, y el golpe de Estado del general Pavía en enero de ese 1874, un militar que había ahogado en sangre la revolución cantonal andaluza, que prepararía con sus armas las condiciones para la reinstauración de la monarquía en 1876, cerrando toda expectativa de progreso democrático dentro del sistema estatal.

    Entre 1881 y 1882 una sequía arrasadora ahogó en hambre al campesinado andaluz lo que propició nuevas luchas y acciones clandestinas de recuperación de alimentos y otros bienes vitales en tiendas y almacenes de la clase dominante: la justicia popular practicaba el derecho a vivir recuperando lo que le había quitado la clase dominante. Si el hambre azotaba al campesinado también se debilitaba la economía del artesanado y de las y los trabajadores urbanos, de los pequeños tenderos e incluso de la vieja pequeña burguesía. La autoorganización campesina llegó a pensar en hacer una huelga general a finales de 1882 antes de la temporada de lluvias que se preveían para invierno de 1882-1883.

    Fue en este contexto extremo cuando fuerzas federalistas, democráticas y progresistas decidieron convocar un debate nacional para elaborar una Constitución que sirviera no sólo como revulsivo, como acicate de la conciencia nacional del pueblo andaluz, sino a la vez como guía presente y como objetivo irrenunciable que había que conquistar lo antes posible. Entre 1882 y 1883 en las juntas y asambleas federales fue llenándose de contenido una ansia creciente entre el pueblo de Andalucía: luego ese contenido recogido de entre el pueblo adquirió en octubre de 1883 la forma de Constitución de Antequera, muy progresista para su época, como vamos a ver.

    Pero el potencial de futuro de la Constitución de Antequera dependía en buena medida de la dialéctica entre la fuerza popular y la decisión de la burguesía progresista, que era muy débil cuantitativamente. Además, el desarrollo industrial fue apagándose desde ese final del siglo XIX: la burguesía andaluza en sí era reducida en comparación a todavía potente clase latifundista estrechamente unida a la Iglesia y su poder estremecedor.

    Esta burguesía débil no pudo crear un capitalismo autocentrado en Andalucía, endógeno al menos en los aspectos centrales, como hemos visto en el caso malagueño. Por el contrario, muchos capitales autóctonos abandonaban Andalucía para establecerse en mercados extranjeros fueran del Estado español o de otros lugares europeos. Por si fuera poco y debido a las leyes españolas que cedían amplios derechos al capital foráneo, Andalucía era drenada en sus recursos mineros, agrarios, industriales, etc., por las firmas exteriores que no invertían prácticamente nada en el país saqueado, empobreciéndolo aún más. Y para rematar el hundimiento, como Andalucía no modernizaba su tecnología, no invertía en capital constante, iba rezagándose cada vez más de modo que cuando bajaron los precios de las mercancías simples en el mercado internacional, la economía del país se desplomó.

    Una de las excusas que ponía el bloque de clases dominante andaluz era que la economía no se recuperaba porque las continuas resistencias multifacéticas del pueblo, incluidos los estallidos sociales, etc., asustaban a los inversores, ahuyentaban a los capitales foráneos, reducían los beneficios, obligaban a mayores gastos en vigilancia y control para mantener el orden y la productividad…

    Por estas circunstancias, la Constitución de Antequera fue vista desde el principio como un peligro porque podía dotar de un objetivo preciso y una estrategia adecuada al malestar social innegable. La desaparición del imperio en 1898, los intentos regeneracionistas, las exigencias de algunos capitalistas para que el Estado iniciara por fin un proteccionismo arancelario, económico e inversor, estas y otras presiones que facilitaron un ligero repunte industrial en el norte del Estado, no ayudaron a Andalucía. La política de Cánovas y de Maura, con su «revolución desde arriba», buscaban aplastar toda resistencia obrera y popular, reforzar el nacionalismo español y su centralidad estatal, y modernizar en lo posible la economía.

    El desesperado subimperialismo que pretendía recuperar el Estado español desde 1902-1904 rememorando los delirios imperiales del siglo XVI contra el norte de África, para compensar derrota de 1898, exigía una mayor supeditación de Andalucía como base militar de operaciones subimperialistas, proyecto que a su vez exigía la llamada «paz social» en la retaguardia, el apoyo absoluto de la burguesía andaluza al subimperialismo español, y la supeditación estratégica y estructural de Andalucía a los proyectos de Madrid. En este contexto era obvio que la Constitución de Antequera era un peligro para el intento de crear la muy centralizada y subimperialista nación burguesa española, intento fallido como se aprecia.

    4.- LA CONSTITUCION DE ANTEQUERA:

    Aquí vamos a hacer un rápido comentario de los artículos de la Constitución de Antequera que nos parecen más actuales desde la perspectiva de la crisis del marco estatal de acumulación y de la emancipación de los pueblos explotados.

    El Artº 1 del Título Primero sobre Condiciones y Objetivos de la Federación dice que son las autonomías cantonales las bases del poder andaluz que se establece como Federación andaluza según el Artº 4. Este modelo chocaba frontalmente con el ultracentralismo estatal que Madrid estaba imponiendo a la fuerza, provocando fuertes conflictos y tensiones por ejemplo en la parte de Euskal Herria que acababa de ocupar el ejército español con el apoyo de la burguesía autóctona con la guerra entre 1873 y 1876, llamada «carlista». El modelo cantonal de Antequera tenía además sorprendentes similitudes con la experiencia autoorganizativa de la Comuna de París de 1871, que sirvió como base definitiva para que Marx y Engels asentaran lo esencial de la teoría del Estado, o mejor decir de la Comuna, según rectificó autocríticamente Engels en 1875.

    En todo el Título Primero no se cita el derecho burgués de propiedad, lo que es decisivo. Esta ausencia podría ser interpretada en el sentido de que los redactores entendían como obvio este derecho que por su arraigo social no necesitaba ser defendido en la Constitución. Se pude aducir también que la actual Constitución española espera hasta el Artº 33 para establecer el derecho de propiedad privada y de herencia, y que en el articulado precedente se defienden los derechos individuales y colectivos, lo que podría sugerir que tendrían un rango superior al derecho burgués de propiedad.

    Sin embargo, el derecho a la propiedad burguesa está presente desde el principio mismo de la actual Constitución monárquica española sin esperar al Artº 33, precisamente en su forma sibilina de imponer por la fuerza la «propiedad nacional española» sobre las naciones oprimidas, que quedan subsumidas, o mejor decir, desintegradas en la «Nación española». Es decir, a diferencia de la Constitución de Antequera, republicana, federalista, cantonalista y andaluza, la actual monárquica, centralista y española impone la propiedad privada burguesa en el pilar del marco estatal de acumulación del capital: la explotación de las naciones oprimidas que son españolizadas a la fuerza.

    En el apartado D del Artº 4 se dice «Estudiar en principio la igualdad social y preparar su advenimiento definitivo, consistente en la independencia económica de todos». En el léxico del republicanismo federal y democrático de la época el principio de «igualdad social» era muy parecido al del reformismo prohudoniano y socialista utópico que se centraba en la igualdad formal en el área de la circulación sin atacar la desigualdad real en la esfera de la producción de plusvalor. Aun así, teniendo en cuenta el contexto sociopolítico del ideario federalista andaluz, es muy importante esta directa referencia a la «igualdad social» en un Título Primero que no recoge nada sobre el derecho burgués de propiedad.

    En el Título Segundo sobre los Habitantes de Andalucía, se especifican qué requisitos deben cumplir las personas para ser ciudadanas de Andalucía, y por tanto para ser beneficiadas por una Constitución tan progresista como la de Antequera: el Artº 5 se establece que sólo hacen falta dos años de residencia en Andalucía para adquirir la ciudadanía andaluza. En el apartado C del Artº 6 se dice que se perderá la ciudadanía « Por embriaguez habitual». En el apartado D del Artº 6 se dice que se perderá la ciudadanía «Por recibir sueldo de Gobierno extranjero», y en el apartado E del Art. 6 se dice que se perderá la ciudadanía «Por asistencia habitual de la Beneficencia pública».

    Tiempo mínimo en España para recibir la ciudadanía. Puede creerse que atenta contra la libertad individual y que es autoritarismo exigir buena conducta social en lo relacionado con el alcohol y la vagancia para ser ciudadano. Sin embargo, visto desde la perspectiva socialista histórica hay que saber que en el socialismo utópico se valoraba mucho el buen comportamiento social y ético como un valor emancipador en una sociedad podrida por todos los vicios burgueses. Recuérdense las muy actuales críticas del joven Engels de 1845 al papel del alcohol como arma contra la clase trabajadora, y en las muy coherentes críticas de la izquierda del momento contra los destructores efectos de los «vicios burgueses» sobre la conciencia y forma de vida de las clases trabajadoras.

    Estos criterios son coherentes con la máxima del socialismo «De cada cual según capacidad, a cada cual según su trabajo», o «Quien no trabaja no come», etc., que siguen siendo válidas en el presente: debe prohibirse enriquecerse explotando el trabajo del pueblo u holgazanear a su costa; también debe prohibiré ser un agente a sueldo de potencias extranjeras. La Constitución de Antequera conecta así como principios elementales del socialismo.

    Profundizando un poco más en la decisiva cuestión del derecho de propiedad, el Titulo Tercero sobre Derechos y Garantía: Deberes, sería totalmente rechazado hoy en día por el neoliberalismo rampante. Hay tres artículos que precisan las limitaciones del derecho burgués de propiedad que sí es nombrado muy brevemente: Artº 9, apartado Q: «El derecho de propiedad limitado por los derechos sociales sin vinculación ni amortización perpetua». Artº 21:«Nadie será privado del goce de sus bienes, haberes y derechos, a no ser por sentencia judicial; tampoco se encarcelará por deudas de carácter civil»; y Artº 22: «Toda expropiación por causa de utilidad, irá precedida de la correspondiente indemnización».

    O sea, los derechos sociales –antesala del derecho socialista- limitan el derecho de propiedad. En contra del individualismo burgués y en especial en su forma maltusiana y neoliberal, que anteponen el derecho individual al derecho, el derecho burgués en contra del derecho social, colectivo. La Constitución de Antequera bordea el derecho socialista al anteponer la igualdad y el derecho social al derecho burgués. Desde esta posición se comprende fácilmente el contenido de los artículos 21 y 22 arriba citados: en las condiciones andaluzas era vital garantizar esos derechos dada la gran impunidad de la gran burguesía bancaria, industrial y latifundista para golpear los derechos y las muy reducidas propiedades de los sectores resistentes, y para apropiarse de los comunales.

    Otros artículos del Título Tercero estipulan por ejemplo: « El derecho a la asistencia pública para los inútiles para el trabajo que carezcan de medios», derecho que hoy se está liquidando sin escrúpulos. También se prohíben por ejemplo: « Dedicar fondos directa o indirectamente al sostenimiento de los ministros o del culto de cualquiera religión»; «Abandonar la instrucción pública, dejando de sostener escuelas los Municipios, institutos los Cantones, establecimientos de enseñanza superior la Región»; « Descuidar la salubridad pública, dejando de costear el personal facultativo necesario»; « Permitir que la beneficencia la enseñanza, los cementerios o cualquier otro servicio público quede en poder de una clase, por lo que se secularizan»; « Mantener género alguno de relaciones entre la Iglesia y el Estado»; o se obliga a « Se establece la instrucción gratuita y obligatoria hasta los doce años para ambos sexos».

    Según el Artº 14 «Se reconoce la independencia civil y social de la mujer. Toda subordinación que para ella establezcan las leyes queda derogada desde la mayoría de edad». Según el Artº 15 «Todo Ciudadano andaluz, es elector. También lo serán las mujeres que, poseyendo las condiciones de ciudadanía, cursen o hayan cursado en establecimientos de enseñanza secundaria o profesional, nacionales o extranjeros». Como vemos, las trabas legales que se ponen en el Artº 15 a las mujeres sin enseñanza secundaria o profesional refleja todavía la fuerza de la opresión patriarcal pero también la fuerza en ascenso de las reivindicaciones feministas.

    El Artº 33 es de un valor incuestionable sobre todo ahora que la burguesía presiona para restringir lo más posible o en su totalidad derechos elementales conquistados por la clase obrera y el pueblo gracias a enormes y heroicas luchas: «Se reconoce a los obreros, el derecho de huelga pacífica y la práctica de la resistencia solidaria». ¿Cuándo y por qué una huelga pacífica se transforma en resistencia solidaria? ¿Qué es la resistencia solidaria? La praxis obrera responde estas y otras dudas con sus hechos, y frente a esta prueba histórica del algodón no sirven de nada las letanías y salmodias del reformismo pacifista. Tampoco puede ocultarse la lógica que conecta el Artº 33 de la Constitución de Antequera de 1883 con el reconocimiento del derecho a la rebelión que se hace en el Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.

    El Título Cuarto «Del Poder Federal y Sus Facultades» vuelve a tensar las relaciones con los derechos burgueses llegando a la incompatibilidad en algunos de ellos, como en el apartado R del Artº 37: «Legislar respecto a los puntos siguientes: 1º Horas de trabajo. 2º Institución de Jurados mixtos de obreros y capitalistas. 3º Garantías para la vida, higiene y seguridad de los obreros. 4º Organización y existencia de los Gremios profesionales destinados a garantir los intereses colectivos de los operarios en sus relaciones con el capital, pero sin intervención en los asuntos interiores de dichos gremios». En el punto 6 del apartado R del Artº 37 se establece el «Crédito en favor de las sociedades obreras, ya agrícolas, ya industriales». Y en el punto 9: «Sostenimiento de los ancianos, huérfanos, viudas e inutilizados del trabajo, y creación de Cajas de asistencia».

    Para esas fechas del siglo XIX sectores de la burguesía europea debatían mucho sobre la necesidad de establecer desde el Estado formas de ayuda social que paliasen las duras condiciones de vida y trabajo de las clases explotadas. No lo hacían por humanismo altruista, desinteresado, sino porque la experiencia empezaba a enseñarles que, a la larga, era más rentable compaginar la zanahoria con el palo que emplear solamente la fuerza y el miedo, el palo. Bismarck sabía mucho de eso, pero no era el único. Ahora bien, la Constitución de Antequera no plantea nada parecido a una especie de «proto Estado del bienestar», sino que proyecta un modelo de Estado democrático popular cercano al concepto de Comuna de Engels y Marx de 1875.

    En efecto, en el Titulo Quinto «Del Poder Legislativo» hay tres artículos que merecen ser reseñados por su contenido de democracia radical: Artº 48: «Las sesiones deben ser públicas, así como las de las Secciones y Comisiones, salvo cuando los intereses del País exijan otra cosa, pero jamás podrá votarse Leyes ni discutirse los Presupuestos y las cuentas en sesión secreta.». Secretismo y Burocracia son el cemento del Estado opresor, según el joven Marx. Desde esta visión radicalmente democrática y horizontal, Comuna, Soviet, Consejo, Asamblea, Junta, Cantón… son formas diferentes de denominar a la autoorganización del pueblo en sus propias bases de producción y reproducción.

    Según el Artº 49: « Cada semana habrá señalado un día en el cual existirá la barra. Todo Ciudadano andaluz, toda Sociedad o Corporación laica, podrá presentar y defender cuantas mociones o proyectos estimen de interés general, siempre que no vengan a modificar la Constitución y estén autorizados por cincuenta firmas auténticas de Ciudadanos andaluces. Los proyectos serán presentados en la Secretaría del Congreso, que los hará publicar en el Diario de Sesiones, señalando con ocho días de antelación aquel en que debe comenzarse a discutirse. La Secretaría podrá, de acuerdo con la Presidencia, negar la discusión al proyecto. Todo proyecto no tomado en consideración y que altere el texto constitucional, será necesariamente discutido, si lo piden diez mil Ciudadanos o tres Diputados».

    Variando en intensidad democrática y en las formas organizativas, lo expuesto en Artº 49 tiene alguna relación con las experiencias democráticas horizontales y directas de la Comuna de París y de otras muchas experiencias autoorganizativas de las clases y de los pueblos explotados. En el Artº 51 se asume con un lenguaje propio una exigencia lógica desde la democracia socialista, como es la destitución de las personas elegidas a cualquier cargo: «Los Diputados son inviolables en sus votos y opiniones, pero sus electores podrán imponerles el Mandato imperativo y retirarles sus poderes para los efectos del sufragio permanente».

    Los Títulos Sexto y Séptimo sobre el poder ejecutivo y el judicial respectivamente, muestran la decisión de las fuerzas democrático-burguesas y populares de avanzar hacia unos poderes que emanen del «pueblo» y no de los privilegios seculares de los terratenientes, de la Iglesia, de las fuerzas monárquicas y de sus ejércitos.

    En el decisivo Título Octavo «De La Hacienda Regional» se lee en el Artº 78: «La Contribución es sobre el capital fijo, nunca sobre el circulante, ni sobre la renta; será única y se aplicará a los capitales superiores a cincuenta pesetas». En el Artº 79: «La contribución crece progresivamente con el capital. La Ley determinará la razón progresiva de este crecimiento y la que corresponde a los incrementos sucesivos del capital imponible, los tipos mínimos y máximo de dicha razón y la índole y naturaleza de los valores que se estimarán como capital fijo». En el Artº 81: «Nunca podrán establecerse contribuciones indirectas y menos crearlas sobre los servicios públicos».

    El reformismo blando, el que lloriquea infantilmente por todo pero se arrodilla cuando recibe la orden del Estado, ve este articulado de la Constitución de Antequera como peligrosamente demagógico y populista porque puede excitar las ilusiones imposibles de la «gente», de los de «abajo». El reformismo duro, el que pretende avanzar hasta el borde, hasta el límite de la tolerancia del capital, deteniéndose ahí solo cuando constata que el Estado ya no va a permitir más reivindicaciones por justas que sean, retrocediendo de inmediato cuando siente en peligro su apacible comodidad parlamentaria, tiene estos artículos como el sueño utópico que nunca intentará alcanzar ni menos aún superar.

    Para la izquierda revolucionaria, la conquista de este articulado es un necesario e importante avance táctico que multiplica las fuerzas conscientes de la clase trabajadora para acelerar el tránsito al comunismo. Hablamos de la siempre debatida dialéctica entre reforma y/o revolución, entre el papel de la reforma como impulsora de fuerzas sociales dentro de la estrategia revolucionaria.

    En el también fundamental Título Noveno «Del Ejército Regional» el Artº 85 dice: «La designación de los Jefes, oficiales y clases corresponde a los subordinados respectivos, tanto para el ejército permanente como para la reserva. Así, los individuos eligen a los cabos y sargentos, éstos a los oficiales hasta el grado de capitán inclusivo, y los oficiales a los Jefes».

    En su origen, las tribus nómadas y algunos ejércitos precapitalistas elegían democráticamente a sus dirigentes; otro tanto hacían algunos ejércitos campesinos y de las comunas revolucionarias burguesas en el medievo. Los ejércitos absolutistas tenían mandos de la alta nobleza y una disciplina brutal. Los «ejércitos nacionales» de la burguesía tenían y tienen mandos profesionales, pero los ejércitos revolucionarios campesinos, artesanos y trabajadores desde el siglo XVII hasta ahora han simultaneado la elección directa de los mandos bajo con la selección de los mejores mandos altos. La Constitución de Antequera retoma parte de estas eficaces costumbres.

    Los Títulos Décimo, Undécimo Duodécimo sobre el llamamiento al pueblo, variaciones constitucionales y ampliación federativa, respectivamente, también reflejan las dinámicas de fondo vistas en los Títulos precedentes y en toda la Constitución de Antequera.

    5.- LOS NACIONALDEMOCRATAS

    Llegados a este punto es necesario volver a la ayuda que nos proporciona Lenin cuando, en diciembre de 1913, hablaba de las tres versiones del nacionalismo gran-ruso: los nacional-reaccionarios que en el Estado español actual son los nacionalistas más derechistas y descaradamente imperialistas, desde el PP hasta Ciudadanos; los nacional-liberales, entre los que sin mayores problemas incluimos al PSOE y a un buen rebaño de tertulianos e intelectuales pesebreros, así como otros grupos; y los nacionaldemócratas, cuyo almirante es Podemos y los grumetes el sector de IU y otras «izquierdas» que le obedecen, pero hay que hacer la honrosa salvedad de que en su interior sobrevive una pequeña corriente que defiende el socialismo y el derecho de autodeterminación.

    Exceptuando Finlandia y algunos pocos pueblos más, las luchas nacionales no tuvieron tanta fuerza en la revolución rusa de 1905 y sus coletazos de 1906 como la lucha de clases en su acepción normal. La represión y las tenues reformas de Stolipin lograron cierta «normalización social», pero en 1911 se reinició la lucha de clases y la lucha nacional interna al imperio zarista y fuera de él se agudizó desde 1912. La intelectualidad rusa estaba unida en la defensa de la unidad del imperio zarista, aunque variando en sus soluciones reaccionarias, liberales o democráticas. Por esto Lenin habla de los demócratas constitucionalistas, es decir, que supeditan su fervor democrático a la limitada constitución burguesa de entonces.

    Sin entrar aquí a la evolución del pensamiento de Lenin sobre la opresión nacional, al lugar que ocupan los años de 1912 a 1914 en esa evolución, a su especie de autocrítica silenciosa por no percatarse a tiempo de la importancia de las luchas nacionales en la revolución de 1905, por el impacto que sí tuvo en él la sublevación finlandesa en ese momento, etc., sí es cierto que desde finales de 191 hasta verano-otoño de 1914 hasta el período abierto desde 1917, sí es verdad que Lenin y algunos bolcheviques comprendían la importancia clave de estudiar el pasado de las luchas nacionales, sus contradicciones clasistas, los programas y objetivos por lo que luchaban.

    La izquierda española no hizo nada de eso descontando excepciones muy honorables de muy contadas personas como José Díaz en un tiempo muy limitado. Los marxistas de las naciones oprimidas por el Estado español sí prestaron mucha más atención a las lecciones de la historia por razones estratégicas obvias, aunque siempre dentro del encuadre teórico establecido en la época. Un ejemplo inquietante por sus efectos amnésicos en las generaciones posteriores lo tenemos en la casi nula atención prestada a la Constitución de Antequera y a su potencial de futuro.

    Ciento treinta y cuatro años después de su redacción, la Constitución de Antequera nos recuerda que en determinadas condiciones los pueblos oprimidos pueden mantener una línea roja interna a su historia que les conecta entre ellos, en especial cuando las crisis parciales confluyen en una crisis estructural que les golpea a todos ellos de manera desigual pero combinadamente.

    Ahora padecemos una crisis de esas, de las que afectan a los pilares del marco estatal de acumulación que no únicamente a la superestructura política de dominación impuesta en la mitad de los ’70 con la excusa de que, al fin, se había conseguido cuadrar el círculo de la irracionalidad: fusionar monarquía y democracia. La Constitución monárquica de 1978 expresa esa gran mentira de un imposible metafísico que oculta a los ojos de las clases explotadas y pueblos oprimidos el enmarañamiento de profundas dinámicas de violencia e injusticia que se empezaron a entretejer desde finales del siglo XV, y que en lo que concierne a parte de las raíces populares de la actual Andalucía, desde comienzos del siglo XIII, como mínimo.

    La Constitución de Antequera es cualitativamente superior en su contenido democrático y en su potencial emancipador, a los ordenamientos jurídicos de las dos Repúblicas españolas y de la Constitución monárquica vigente. Esta es la razón por la que sobre ella cae un plomizo silencio que impide que sea conocida y debatida para ver cómo puede iluminar no sólo a la nación trabajadora andaluza sino también a cualquier reflexión sobre la lógica de las contradicciones que hierven en el interior de la realidad, en esos espacios salvajes de la sobreexplotación cotidiana en donde se produce el valor, se reproduce la fuerza de trabajo explotable y se asegura lo decisivo de la acumulación ampliada de capital, es decir, esos espacios en los que se sustenta el marco estatal capitalista llamado «España» por el nacionalismo del bloque de clases dominante en ese trozo de la península.

    Los nacionaldemócratas y el sector progre del nacional-liberalismo español sostienen que debería iniciarse la «segunda transición» aprendiendo de los errores de la «primera» que ha fracasado creando la «crisis del régimen del ‘78». Muchos hablan de reformar en profundidad la Constitución monárquica de ese año, otros de democratizarla en cuestiones como es el llamado «ordenamiento territorial» -(¿x?)-, pero muy pocos plantean en la práctica diaria la necesidad perentoria de avanzar a la III República y de reconocer el derecho de autodeterminación. Peor aún, fuera del independentismo andaluz y de la izquierda internacionalista aquí representada, nadie cita a Constitución de Antequera fundamentalmente por ignorancia.

    No caigamos en el ilusionismo idealista: los nacionaldemócratas huirían espantados si estudiasen sin las gafas de plomo de su ideología nacionalista lo aprobado en Antequera en 1883 porque contradice en todo su ideal de España a pesar de las lógicas limitaciones sociales que tiene el documento por el contexto que hemos analizado anteriormente. Del mismo modo que Marx y Engels aprendieron de Irlanda, Polonia, Argelia, China, India…; del mismo modo que Lenin aprendió de China, Finlandia, Irlanda, del imperialismo, etcétera…; de la misma forma en que Trotsky, Mao, Fidel, Ho, etcétera aprendieron del antiimperialismo de los pueblos, extrayendo por destilación teórica sus lecciones positivas, ahora la izquierda nacionalista española y los nacionaldemócratas deben estudiar autocríticamente las experiencias de las naciones que su Estado oprime, empezando por la Constitución de Antequera.

    Cuando lo haga, perdón, si lo hiciera con rigor y método descubriría con pesadumbre que ha estado perdiendo el tiempo…

    IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

    EUSKAL HERRIA 25 de octubre de 2017




  • En el origen del conflicto palestino: Centenario de la Declaración Balfour
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    02/11/2017
    A menudo resulta difícil establecer la fecha en que se inicia un conflicto, determinar la fecha de su nacimiento. Sin embargo, el de Palestina nació el 2 de noviembre de 1917 con la Declaración Balfour cuando, según explica el escritor húngaro de origen judío y nacionalizado británico Arthur Koestler, una nación (Reino Unido) ofreció solemnemente a otra (los judíos) el territorio de una tercera (los árabes de Palestina). El 2 de noviembre de 1917 el ministro de Relaciones Exteriores británico Arthur James Balfour dirigía una “carta de intención” al diputado conservador y banquero Lionel Walter Rotschild, amigo de Haïm Weizman, líder de la rama británica de la Organización Sionista Mundial (OSM) y futuro primer presidente de Israel, verdadero destinatario de la misiva. El 8 de noviembre la carta aparecerá en la prensa británica antes de entrar en la historia como la Declaración Balfour. ¿Qué decía aquella carta?: “El gobierno de Su Majestad ve favorablemente el establecimiento de un hogar nacional para el pueblo judío en Palestina y dedicará sus mayores esfuerzos para lograr este objetivo, quedando en claro que no se hará nada que pueda atentar contra los derechos civiles y religiosos de las colectividades no judías ni contra los derechos ni los estatutos políticos de los que gozan los judíos en cualquier otro país”. Se imponen, de entrada, algunas observaciones referentes a los términos usados. En efecto, la Declaración Balfour es digna de una antología de circunloquios. Así, la expresión “hogar nacional en Palestina” constituye un testimonio de la prudencia del gobierno británico – que luego el movimiento sionista adoptará como propia – en lo referente a un compromiso claro respecto a un Estado judío y su extensión. Volveremos sobre lo que se sobrentiende en la afirmación de que “no se hará nada que atente contra los derechos civiles y religiosos de las colectividades no judías”. Señalemos, sin embargo, que con el término “colectividades no judías” la carta se refería por medio del negativo a unos 700.000 árabes palestinos, musulmanes y cristianos, que entonces vivían en Palestina. Cuando los judíos rechazaban el sionismo En esa época incluso en el seno del gobierno inglés por los representantes del establishment judío británico, especialmente Lord Edwin Samuel Montagu (1879-1924), secretario de Estado en India, estaba en contra de los proyectos de Haïm Weizman y Lionel Walter Rotschild. Los judíos hostiles al sionismo basaban su postura en consideraciones “prácticas”: estrechez y pobreza del territorio, dificultades climáticas, “el problema árabe”, etc. Se oponían también a la “teoría sionista de una nacionalidad [judía] sin patria, que tendría como consecuencia transformar a los judíos en extranjeros en sus países natales [y que] pondría en peligro a los judíos en los países donde habían obtenido igualdad”. Teoría que, finalmente, “comprometería a los judíos palestinos – unos 60.000 entonces – en luchas mortales con sus vecinos de otras razas”. El Comité Conjunto, expresión de este establishment, consideraba que el sionismo “no constituía ninguna solución a la cuestión judía ahí donde se planteaba” y, aún más, temía que “la creación de un Estado judío en Palestina dañe inevitablemente la situación de los judíos de la diáspora y ponga en peligro los derechos que habían adquirido” (1). Por consiguiente, los medios judíos llamados “asimilados” temían que se cuestionara su estatuto. Así, Lord Montagu consideraba que “la existencia de un Estado judío en Palestina despertaría dudas acerca de la fidelidad de los judíos de la diáspora a sus países y crearían una presión que obligaría a los judíos a emigrar a Palestina contra su voluntad”. Además, estos temores se veían multiplicados, recuerda Arno J. Mayer (2), por las consecuencias de los pogromos en Rusia: “Temiendo que ese flujo de extranjeros (los Ostjuden, refugiados judíos de Europa del este) pudiera provocar un recrudecimiento de la judeofobia, la comunidad anglo-judía bien afincada apoyó unas leyes que limitarían la inmigración procedente de Europa oriental […] al tiempo que creaba organizaciones de caridad”. Es curioso constatar aquí que sus simpatías por el sionismo no le impidieron al propio Arthur James Balfour dictar en 1905 gracias a su condición de primer ministro medidas antiinmigratorias (la Aliens Act) destinadas a los judíos que abandonaban la Rusia zarista. En efecto, a principios de siglo unos 2,5 millones de judíos huyeron de la miseria y de los pogromos con destino, principalmente hacia EEUU, pero unos 150.000 se instalaron en Inglaterra, sobre todo en el barrio londinense del East End, lo que en 1902 y 1903 provocó oleadas de violencia antisemita. “Europa del oeste”, recuerdan Catherine Kaminski y Simón Kruk (3), “orientada al acceso de los judíos a la igualdad, al derecho de emancipación, a la esperanza de la asimilación en el resto de la población, conocía reacciones hostiles en la mayoría de los casos al sionismo”, percibido como un peligro frente a los derechos recientemente adquiridos. De este modo, Max Nordeau, cofundador del OSM, explicaba que “el principal enemigo con el que debía combatir el sionismo se hallaba en el interior de la propia comunidad judía”. El congreso fundacional del OSM había tenido lugar en Basilea (1897) en vez de en Munich como deseaba Theodor Herlz, debido a “la viva oposición al sionismo de la comunidad judía muniquesa [que] había presentado reiterados pedidos al ayuntamiento para impedir que se celebrara dicho congreso en la ciudad”. A fin de cuentas, la decisión de enunciar la Declaración Balfour se tomó gracias a un compromiso semántico, ya que el hecho de no mencionar un “Estado judío” satisfacía a los oponentes judíos al proyecto: “El establecimiento de Palestina como hogar nacional de los judíos“ se cambió por el del “ establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío”. Decir “en Palestina” permitirá así a Londres frenar las ambiciones sionistas denominadas “maximalistas” que también tenía el ojo puesto en la ribera este del río Jordán. Las ambigüedades del sionismo cristiano Fue en Reino Unido donde desde la primera mitad del siglo XIX se había afirmado un “sionismo cristiano” fundamentado al mismo tiempo en las “previsiones” de San Pablo y las aspiraciones imperialistas británicas. Para el apóstol [San Pablo] la Redención solo se llegaría a producirse cuando los judíos volvieran a reunirse en Palestina, pero… para convertirse ahí al cristianismo. Desde 1853 el dirigente del movimiento evangélico británico Lord Shaftsbury sugería a las autoridades inglesas un establecimiento judío en Palestina bajo la garantía de las Potencias (4). Algunos líderes sionistas retomarán más tarde la fórmula “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”. En 1844 se había fundado en Londres la “Sociedad británica y extranjera para la restauración de la nación judía en Palestina”. Muy presente en el seno de las élites victorianas y de los medios literarios románticos británicos, este sionismo cristiano tuvo eco en Francia (5) aunque se mantuvo más vivo en los países mayoritariamente protestantes (6) y aún hoy se mantiene muy activo en los medios evangélicos estadounidenses. Queda por saber si la tesis de “un derecho al regreso luego de 2000 años de ausencia” de los judíos desperdigados por el mundo hubiera podido ser escuchado y encontrar semejante éxito en otro lugar que no fuera el de la civilización judeocristiana. Lord Montagu, nos dice Walter Laqueur (7), consideraba a los militantes sionistas… agentes alemanes. Efectivamente, Michel Korinman nos recuerda que precisamente hasta la Declaración Balfour el sionismo se inscribía más bien en una “geopolítica alemana”(8). No es por azar, observa Korinman, que fuera en Colonia donde se estableció en 1905-06 la oficina central del OMS (9). Laqueur nos recuerda asimismo (10) que pese a una propuesta de Weizman de trasladarla a los neutros Países Bajos, la sede ejecutiva del sionismo permaneció en Berlín a lo largo de toda la guerra. Fue luego de la declaración Balfour cuando Londres se transformó en el centro del movimiento sionista mundial. Existe una sorprendente similitud con el discurso dirigido al otro lado del Canal de la Mancha a las autoridades por los dirigentes sionistas. El Hilfsverein der Deutschen Juden (Centro de cooperación de los judíos alemanes), cuyo objetivo era regular la emigración judía, en especial a Oriente Próximo, había destacado desde 1902 que el establecimiento de un hogar judío en “Palestina” solucionaría una serie de problemas comunes al Reich y a los judíos. Se atenuaría el antisemitismo alemán, se frenaría la inmigración de judíos rusos (polacos) a Alemania (difícilmente asimilables), poco deseada por los propios judíos alemanes y “el definitivo arraigo de un hogar germanófilo en una región, que interesaba sobremanera al Reich, enriquecería geopolíticamente a Alemania”. Ciertamente el Reich deseaba una germanización de Palestina por medio de implantaciones de judíos hablantes de yiddis, pero dudaba de la posibilidad de realizar el proyecto y chocaba con el hecho de que el medio joven-turco rechazaba totalmente la idea de una Palestina judía. Del mismo modo, Mark Mazower demuestra que en su lucha contra Rusia los alemanes también desplegaron intentos de seducir a los judíos de Polonia, en ese momento provincia rusa. Korimnman, como Laqueur y otros, demuestra también que aunque el ejecutivo sionista se había declarado neutro en setiembre de 1914 en Copenhague, “los dirigentes sionistas de toda Europa, excepción hecha naturalmente de Rusia, juzgaban que era su deber apoyar lo mejor posible a sus patrias respectivas” ya que Weizman no respetaba más esta neutralidad de lo que lo hacían los sionistas alemanes. E inversamente tanto los gobiernos centrales como Inglaterra “cortejaban” a las diferentes ramas del movimiento sionista, incluidas las comunidades judías estadounidenses. Korinman se subleva, por lo tanto, contra las tesis que presentan a la Declaración Balfour como “un resultado casi ineluctable” y critica “la tendencia predominante entre algunos historiadores a destacar los aportes de Haïm Weizmann”. Recuerda que “las cosas eran mucho más complicadas” y que aunque no alcanzaran a concretarse existía “una convergencia real de intereses entre los judíos [sionistas] y los alemanes desde comienzos del siglo [XX]”. De modo que el periodista vienés Theodor Herlz “preconizaba el uso de su lengua en” Palestina” en el futuro”. Mientras tanto ”los dos encuentros entre Herzl y Guillermo II fueron muy exitosos. Los dirigentes austríacos, por otra parte, estimaban mucho a Herzl”. Aunque sea un hecho poco conocido, el 4 de junio de 1917 hubo también la “Declaración Cambon”, es decir, una carta del secretario general del Ministerio de Relaciones Exteriores francés Jules Cambon dirigida al líder sionista Nahum Sokolow a quien le manifestaba el apoyo oficial de París al proyecto sionista, lo que de hecho precipitó la Declaración Balfour. El pacto franco-británico, firmado en 1904 y en el que Balfour había participado, no fue tan cordial como se pretendía demostrar. Los cálculos británicos La pregunta de qué motivó al gobierno británico su proclamado apoyo al proyecto sionista ha suscitado deferentes respuestas. No todas son convincentes. ¿Se trataba, como afirma algunos, de impulsar a los judíos alemanes y austro-húngaros a desvincularse de sus gobiernos? Lo que opina Korinman sobre el patriotismo de las comunidades judías de los diversos países beligerantes y sobre la rivalidad desplegada por los diferentes gobiernos europeos para seducir a sus movimientos sionistas debería en cierto modo relativizar esa tesis. “Se atribuía a los judíos”, escribía el orientalista Maxime Rodinson, “un papel importante en el movimiento revolucionario ruso. Era capital darles razones para apoyar la causa aliada. No es en absoluto una coincidencia que la declaración Balfour preceda en cinco días a la fatídica fecha del 7 de noviembre (25 de octubre en el calendario juliano) en que los bolcheviques se apoderan del poder”. Mencionada de manera más recurrente, la idea de frenar la radicalización de la revolución rusa, muchos de cuyos dirigentes eran de origen judío, e impedir la deserción de Rusia en el frente oriental europeo, es más que probable que haya pesado en las consideraciones británicas. Estas expectativas (debidas a las ideas ya corrientes en la época y en las que además intervenían los responsables sionistas) sobre el “poder oculto” de los judíos parecen no menos irreales. En efecto, los bolcheviques rechazaban el sionismo que “desviaba a los trabajadores judíos de la lucha social junto a sus camaradas no judíos”. Y también se sabe que una de las razones de la radicalización cada vez mayor de la opinión pública rusa después de la revolución de febrero fue precisamente el rechazo a permanecer en guerra. En 1930 Winston Churchill recordaba que no se debía considerar la Declaración “una promesa realizada por motivos sentimentales [sino que] se trataba de una medida práctica tomada en interés de una causa común”, a saber, que el movimiento sionista “en ningún lugar era más visible que en EEUU” y que “sus talentosos dirigentes y sus múltiples ramificaciones” ejercían una “apreciable influencia” sobre la opinión pública estadounidense. Sin duda se evidencian aquí la franqueza y el cinismo de Churchill. También se pueden detectar en su discurso algunos fantasmas como el de la “numerosas ramificaciones” … El Viejo León coincide con Laqueur, para quien en ese momento “solo el peso indiscutible que había adquirido el movimiento sionista en el aliado estadounidense mantenía la atención británica”. Efectivamente, son muchos los que atestiguan el aumento de la potencia del movimiento sionista en EEUU durante la Primera Guerra Mundial. De los 5.000 miembros con los que contaba en 1905, afirma Nadine Picaudou, en 1918 habrían llegado a 150.000 sobre una comunidad judía que rondaría entonces los 4 millones de miembros. Este crecimiento se debía especialmente a Louis Brandeis, el primer judío que se convirtió en juez de la Corte Suprema en 1916. Ahora bien, Brandeis era cercano al presidente Thomas Wodrow Wilson y su prestigio, prosigue Laqueur, había sido “utilizado a fondo” por los dirigentes sionistas británicos como Haïm Weizmann en sus negociaciones con un gabinete británico ansioso por incorporar a EEUU a la guerra. La intención de precipitar la entrada de EEUU en la guerra constituye, efectivamente, un motivo más de la Declaración Balfour, ya que se suponía que la promesa de un hogar nacional judío ayudaba al presidente Wilson, con el apoyo de la comunidad judía estadounidense, a oponerse a los “aislacionistas”. Una observación al respecto: resulta curioso mencionar esa entrada en guerra como un objetivo de la Declaración Balfour dado que esta ya había tenido lugar el 6 de abril de 1917, seis meses antes de la carta a Lord Rothschild. No es menos cierto que Lord Balfour había dirigido ese mismo año la misión británica enviada a EEUU para conseguir su apoyo a los Aliados. Y que la OMS se había acercado al Foreign Office valiéndose de su capacidad de influencia, dicho sea de paso “inflada”, sobre las autoridades estadounidenses para presionarlas a entrar en guerra en el caso de que los británicos les garantizaran Palestina. Reticencias estadounidenses Sin embargo, recuerda útilmente Laqueur, en EEUU “las masas judías” eran “antirrusas” ya que regularmente se denunciaba la política antisemita del imperio zarista. Por lo tanto, la mayoría de los judíos festejaban las derrotas rusas frente a Berlín. Hubo que esperar hasta 1916-17 para que se percibiera una evolución: más que el naufragio del Lusitania en mayo de 1915 y a pesar de la conmoción considerable que suscitó en toda la población de EEUU, las mentalidades evolucionarn claramente a favor de la Entente con la guerra submarina a ultranza llevada a cabo por los alemanes a principios de 1917, el telegrama Zimmerman del 16 de enero de 1917 y el torpedeo del Vigilentia el 6 de abril. Finalmente, la igualdad de derechos otorgada a los judíos en Rusia por la revolución de febrero de 1917 fue lo que privó a los judíos estadounidenses de la motivación esencial de su pacifismo y su aislacionismo: la hostilidad a la Rusia zarista… Sin embargo, conviene no ante datar el apoyo que dio EEUU al movimiento sionista, lo mismo que, por otro lado, el apoyo cada vez más ”incondicional” dado después al Estado de Israel a partir de la década de 1960 y especialmente luego de la guerra de junio de 1967. Los diplomáticos estadounidenses destinados en el imperio otomano, reconoce Laqueur, desempeñaron al comenzar el siglo un importante papel en la protección del naciente Yishouv , la comunidad judía que habitaba Palestina antes de 1948. ¿Fundaba eso una política estadounidense respecto al movimiento sionista? Triunfo del aislacionismo estadounidense Laqueur recuerda que en setiembre de 1917, dos meses antes de la Declaración Balfour, los británicos “sondearon” a Wilson respecto a una declaración favorable al proyecto sionista. Pero este rechazó involucrarse. Algo que, según el historiador, fue como “una ducha fría para los sionistas”. Y algo más: al año siguiente, el presidente presentó sus “Catorce puntos” en los que denunciaba la diplomacia secreta de sus aliados europeos, los llamados Acuerdos de Sykes-Picot . Finalmente, cuando los desacuerdos franco-británicos sobre Siria se volvieron manifiestos durante el transcurso de la Conferencia de la paz, Wilson propuso establecer una comisión investigadora – la Comisión King Crane – con el encargo de la Sociedad de las Naciones (SDN) de recoger la opinión de las poblaciones locales. Una comisión en la que tanto París como Londres se negaron participar y cuyas conclusiones fueron totalmente en contra de las aspiraciones sionistas. En efecto, el informe King-Crane advertía respecto a los objetivos de un Estado judío y una inmigración judía ilimitada frente a unos sentimientos antisionistas “intensos” en Siria y en Palestina. También consideraba que la imposición de la Declaración sería “una flagrante violación del principio de [autodeterminación] y de los derechos de la población”. Preconizaba además el mantenimiento de la unidad del conjunto de la “Gran Siria” e insistía en la necesidad de establecer ahí una potencia mandataria única. Con el rechazo de la SDN por parte del Congreso estadounidense, su negativa a ratificar el tratado de paz de Versalles (1919), la vuelta al aislacionismo y al America First !, ambos alimentados por la Red Scare (el miedo a los rojos), los estadounidenses solo volverán a Oriente Próximo a finales de la década de 1920, nos dicen Alain Gresh y Dominique Vidal, tras la estela de sus compañías petroleras. Y hasta la víspera del segundo conflicto mundial su preocupación por Palestina y el conflicto que ahí se incubaba será tanto menor cuanto que durante todos los años que siguen a la Declaración Balfour y la Segunda Guerra Mundial el movimiento sionista se hallará profundamente dividido entre sionismo europeo y estadounidense. En 1921 Weizman destituirá a Brandeis de sus funciones de presidente de la organización sionista estadounidense. En efecto, como buen estadounidense y fiel a los principios del neoliberalismo, Brandeis rechazaba toda tutela de una OSM “que al plantear que los judíos eran nacionales diferentes de los demás” […] solo quería oír hablar de inversiones rentables” en materia de colonización en Palestina y quería establecer “un Yishouv urbano e industrial”. Y ello mientras que el sionismo europeo preconizaba un Yishouv agrícola, por la preocupación de controlar la tierra. Repudiado por la OSM, el sionismo estadounidense, él mismo desgarrado, reducirá drásticamente su contribución financiera a la “central” sionista. De hecho, a principios de noviembre de 1917, en el momento de la Declaración Balfour, la preocupación principal de Londres era Francia. Presentar a EEUU una propuesta “altruista” en el marco de los derechos de los pueblos caros a Wilson (“un hogar nacional para el pueblo judío”) parecía muy útil en el enfrentamiento con París. Esto es lo que a nuestro entender lleva a la razón fundamental de la Declaración. Proteger el canal de Suez Ya en 1915 Sir Herbert Samuel, primo prosionista de Lord Montagu, declaraba en una reunión del gabinete que “el establecimiento de una gran potencia europea (Francia) tan cerca del canal de Suez sería una permanente y formidable amenaza para las vías esenciales de comunicación esenciales del Imperio”. ¿Es esta clarividencia lo que lo convertirá en el primer alto comisario británico de la Palestina del Mandato? Frente a Francia, Londres se beneficiará del apoyo del movimiento sionista. ¿Acaso ya 1914 Haïm Weizman no argumentaba ante los británicos que “si Palestina cae en la esfera de influencia británica y Gran Bretaña alienta ahí el establecimiento de los judíos, como dependencia británica, podremos tener dentro de 25 o 30 años un millón o más de judíos; ellos (…) constituirán una guardia efectiva para el canal de Suez?”. Los sionistas intentarán, además, sacar partido de esta importancia repentina publicando en febrero de 1919 un memorando que reivindicaba del hogar nacional ampliado a la margen oriental del Jordán. En los hechos, las negociaciones relativas a Oriente Próximo árabe se limitarán rápidamente en un diálogo-enfrentamiento entre franceses y británicos, y a la única cuestión de los territorios “sirios”. En efecto, el porvenir de “Siria” constituía la piedra en el zapato de las discusiones que se referían esencialmente a los límites del territorio reivindicado por Francia: ¿cuál sería la frontera entre las zonas de influencia francesa y británica? ¿cuál sería la frontera entre el Líbano y Palestina? A fines de 1918 Francia cedía a Reino Unido el vilayet (provincia) de Mosul a cambio de su apoyo a las reivindicaciones sobre Cilicia y Siria. París renunciaba a reivindicar Galilea y obtenía una participación francesa en la Turkish Petroleum Company embolsándose el 25% de su parte alemana de la preguerra. El petróleo de Mosul asegurará a Francia el aprovisionamiento de petróleo hasta la Segunda Guerra Mundial. En lo referente a Palestina se renunciará muy pronto a la internacionalización a beneficio de un Mandato británico que incluía Transjordania. La Conferencia de San Remo (19 al 26 de abril de 1920) ratificará la creación de Mandatos: Francia en el Líbano y Siria; Reino Unido en Iraq y Palestina, incluida Transjordania. Y en consecuencia, la traición de las promesas hechas a los aliados árabes. Decisiones que corroborará el Tratado de Sevres (10 de agosto de 1920). Entre otras tareas incluidas en el Mandato, el Tratado de Sevres confiará a los británicos la tarea de trabajar en el establecimiento de un “hogar nacional” para los judíos en Palestina. Será está una primera consagración de la Declaración Balfour a la que se añadirá la de la SDN que aprobará en julio de 1922 las disposiciones de Sevres. En la “jaula de hierro” colonial Rashid Khalidi ha mostrado en qué sentido el mandato británico en Palestina creará una “jaula de hierro” para las aspiraciones de los árabes de Palestina. Un yugo “concebido precisamente para excluir el principio y la puesta en marcha de un gobierno representativo en Palestina y toda otra modificación constitucional que se orientara en tal sentido”. La Declaración Balfour aseguraba “que no se haría nada que pudiese atentar contra los derechos civiles y religiosos de las colectividades no judías”. En efecto, lo importante era aquí “los derechos civiles y religiosos”. Nunca se abordarán los derechos políticos de la población árabe palestina. He aquí lo que permite relativizar el argumento frecuentemente enarbolado según el cual el Yichouy habría llevado a una guerra de independencia y de “liberación nacional” contra los británicos tras la Segunda Guerra Mundial. Y ello con el objetivo de borrar el reproche según el cual Israel sería “un hecho colonial”. Otro argumento utilizado comúnmente es mencionar la ausencia de una “metrópoli” en el caso del sionismo, en oposición a los casos “clásicos” de colonización. Tanto las observaciones de Khalidi como la Declaración de Balfour, tanto las esperanzas del “Auswärtiges Amt” como la Declaración de Cambon demostrarán que se trata de una conclusión precipitada. El proyecto sionista ciertamente tuvo una “metrópoli”. Colectiva y europea. Concluyamos con Laqueur: “Si Europa no hubiera sido el teatro de una exacerbación del odio antijudío, el sionismo muy bien podría no ser más que una pequeña secta filosófico-literaria de reformadores idealistas”. Y el historiador precisa: “Ni siquiera la Declaración Balfour obtuvo el éxito esperado entre las masas judías. Después de 1918 la cantidad de inmigrantes judíos provenientes de Europa central se contaba por centenas y no por miles, y, por así decirlo, no vino ninguno de Europa occidental ni de EEUU”. Fue el antisemitismo del viejo continente y su paroxismo nazi, poco después de que EEUU hubieran limitado drásticamente la inmigración, lo que multiplicaron las oleadas de inmigración judía a Palestina. Fueron los británicos los que aplastaron la gran revuelta palestina entre 1936 y 1939. Sin ellos y el apoyo europeo, el proyecto sionista hubiera sido letra muerta. Notas: 1 Walter Laqueur, Histoire du sionisme, Calmann-Lévy, 1973, p. 215. 2 La solution finale dans l’histoire, La Découverte, 2002, p.72. 3 Le nationalisme juif et le nationalisme arabe, PUF, 1983 ; p 71-80. 4 NDLR: “Existe un país sin nación; y ahora Dios con su enorme sabiduría y su complacencia nos entrega una nación sin país”, citado en Albert Hyamson, “Brtish British Projects for the Restoration of Jews to Palestine”, American Jewish Historical Society Publications, 1918, No. 26; p. 140. 5 Recordemos el llamado de Napoleón Bonaparte (1799) (que no tuvo eco) dirigido desde Gaza a los judíos de oriente, a “volver a ser dueños” de Palestina con el apoyo de Francia y la defensa (1851) de un “Estado judío desde Suez hasta Esmirna” del secretario de Napoleón III, Ernest Laharanne. 6 El gobierno francés se hallaba sometido a las presiones de la Iglesia católica y de los medios económicos que tenían intereses financieros en el imperio otomano. 7 Op. cit., p. 196. 8 «Le sionisme, une géopolitique allemande », Hérodote, n° 53, 2e trimestre 1989. 9 Durante la guerra y pese a una propuesta de Weizmann de transferir la sede del ejecutivo sionista a los Países Bajos, que eran neutros, esta permaneció en Berlín, aun cuando tras la Declaración Balfour Londres se convirtió en el centro del movimiento sionista mundial (Laqueur, op. cit., p. 203 y 207). 10 Ibid. (Fuente: Orient XXI - Rebelión / Autor: Paul Delmonte / Traducción: Susana Merino)



  • ¿Qué se ha hecho mal? (En torno a la DUI y la actuación del Gobern)
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    01/11/2017
    El Govern parece haber renunciado a hacer efectiva la declaración de independencia. No había nada preparado, en parte porque desde el día 1 por la tarde hasta el día 27 por la mañana, la conversación de los que han comandado todo eso fue sobre si ir o no ir a elecciones, en lugar de preparar lo que se podía hacer para asegurar la máxima efectividad de la declaración de independencia. Tampoco hay ninguna de las estructuras de estado que se nos habían prometido en varias contiendas electorales. Las estructuras de estado, hay que decir, como concepto, no necesitaban 5 años para ser llevadas a cabo. Hacía falta, eso sí, tener preparada la parte legislativa, como la ley del referéndum y de transitoriedad, y los decretos que se derivan. Esta quizás es la parte más desarrollada, que el Govern y el Parlament han renunciado a activar de momento, y cada vez es más difícil y más simbólico. Todo lo hacemos en el momento más débil. Y también había que tener una cierta seguridad material y psicológica, que se darían órdenes a funcionarios claves, en particular a los Mossos. Ya dije días antes del 27-S que el único argumento legítimo para no declarar la independencia era "no podemos". Pero que era un argumento que hacía falta hacerlo explícito, por el bien del país, e implicaba que los que se habían presentado como responsables de hacerlo posible no podían seguir ocupando los lugares de mando. ¿Por qué no había nada preparado? Hasta horas antes del referéndum del 1 de octubre, el marco general con el que gran parte del liderazgo trabajaba era que el Estado se impondría y no podríamos ir a votar. De hecho, a lo largo de todo el verano y hasta mediados de septiembre, la tesis más repetida (a mí, personalmente) era que Rajoy aplicaría el 155 antes del referéndum y se convocarían elecciones inmediatamente. En aquel momento ya pensé que esta era básicamente una idea que surgía de las entrañas de la política catalana y que había quien trataba de venderla a Madrid. Eso explica por qué el referéndum se hizo con una mano delante y la otra detrás. Básicamente, se hizo con tres cosas: las urnas, el censo universal y las infraestructuras (lugares de votación y centro de datos). Estas cosas se hicieron en formato de guerrilla, de manera tal que casi nadie sabía el todo de la ecuación y, los que creían que podía salir bien, confiando en la gente. Esta fue la clave. La gente no fue processista, la gente defendió las urnas porque allí residía su libertad: y lo hicimos con los cuerpos y el peso de la historia, igual que el Estado respondió, y fracasó, con los cuerpos de seguridad y el peso de la historia. Nuestro mando no se esperaba que el referéndum saliera tan bien, sobre todo ante la policía. Y el mismo día 1 por la tarde ya se empezó a discutir, como he dicho, si había que ir a elecciones. Los tres argumentos más poderosos para ir eran que no había nada preparado, que con el referéndum el soberanismo había ampliado el círculo para incluir parte de la izquierda federalista (y que con una DI se reducía, mientras que con unas elecciones se consolidaba), y que habría muertos y el president y el Govern serían responsables. Estos argumentos, juntamente con una visión de las relaciones internacionales que me parece vacía de historia, llevaron a la suspensión del día 10. Hacía días que se pensaba una fórmula suspensiva, como ya expliqué, para dar tiempo a prepararse, para aparecer como los dialogantes en la escena internacional, y para tratar de forzar el Estado a negociar. De todas las versiones posibles, la fórmula que se escogió era la más débil, igual que con la preparación del referéndum. La versión más débil que dejara todas las puertas abiertas y el máximo margen de maniobra al Govern de la Generalitat. Eso dio cierto aire, pero también dio todo el margen de reacción al Estado, que se puso a operar en todos los frentes: el político, con el discurso del miedo; el judicial, con la detención de Sànchez y Cuixart, y el internacional, deslegitimando el referéndum y el bando catalán en general. Cada día la Generalitat era más débil, las órdenes tenían menos posibilidad de ser obedecidas, había menos predisposición psicológica a dar instrucciones, el miedo se extendía por la población y la clase política, y el Estado vio que no tenía ninguna necesidad de intercambiar 155 por elecciones, que es el pacto que ofreció Puigdemont, o que le hicieron creer que Moncloa aceptaría, por los canales abiertos con Urkullu, Mas y Santi Vila. Pero Moncloa dijo que no, el jueves por la mañana. En Madrid se dice que Rajoy quería, pero que el partido, el aznarismo y la Zarzuela le dijeron que ni hablar. Quizás es cierto, pero tiendo a desconfiar de los relatos que dicen que el rey es bueno y la corte mala. Si quieres que una cosa pase, creas las condiciones para hacerla posible. Y Rajoy ha alimentado la represión y el castigo como marco operativo. El jueves por la mañana el presidente informó al grupo parlamentario que no había ninguna mediación, que no tenía el control de los Mossos y que tampoco había un crédito concedido para operar. Es en este momento que algunos parlamentarios del PDeCAT, como el alcalde de la Seu d'Urgell, Albert Batalla, o Jordi Cuminal, sottogoverno de la presidencia de Mas, anunciaron que dejaban de ser diputados y rompían el carné del partido. Algunos consellers se opusieron, con el argumento que la represión sería igualmente, y que valía la pena protegerse institucional y socialmente. Pero cuando se supo que el 155 se aplicaría igualmente, con elecciones o sin, y que la persecución judicial no se detendría, el president y el entorno del mando decidieron que esta decisión la tenía que tomar el Parlament, y no un hombre solo. Es una decisión acertada, y tiene un pero. La razón por la cual Puigdemont no quiere tomar la decisión solo es, a mi entender, que preveía una represión dura contra el pueblo, que podía llevar que hubiera enfrentamientos violentos y muertos. Puigdemont compró el marco que dice que la represión del Estado es su responsabilidad y que, por lo tanto, tiene que operar de manera tal que no la provoque, o al menos, que no pese sobre su conciencia. La perversidad de este argumento es que no tiene fin. La represión tiene muchas caras, algunas más sutiles, que acortan y arruinan vidas, como sabemos todos. Y la necesidad de evitarlo en toda costa lleva, al final, a la sumisión total. Es muy peligroso infantilizar estos marcos represivos, a la larga lo empeoran todo. Sobre estas premisas no se puede construir ninguna comunidad política ni ninguna libertad, con una excepción: que lo hagas explícito y dejes que la gente sepa qué pan se da y pueda escoger. Pero una vez has decidido ir a una declaración de independencia, a pesar de la liturgia triste con que se hizo, tienes que ir con todo lo que tienes. Desde el aparato simbólico (arriar la bandera española), el legislativo (convocar el Parlament inmediatamente para aprobar los famosos decretos que se dice que hay preparados y establecer la ilegalidad de la aplicación del 155 en Catalunya), el ejecutivo (todo el mundo en los despachos o en el Palau), emitir órdenes e instrucciones para hacer efectivo aquello que es a tu poder (publicar la declaración en el DOGC, incluido), el internacional (contactar cancillerías formalmente para informar de la nueva situación), y el municipal (tienes 700 alcaldes dispuestos a hacer que en muchas zonas del país no tengas ningún problema y te puedas centrar en las partes críticas) y sobre todo, el social. Centenares de miles de personas estaban dispuestas a defender la república con actitud de resistencia pacífica. La organización de muchos CDR es operativa y magnífica, y son muchas las ideas que estaban listas, al menos en parte. Rodear la sede del Govern y del Parlament, marchas lentas para bloquear los desplazamientos policiales, miles de tractores auto-organizados para bloquear infraestructuras, complicidades sindicales, huelga general indefinida y un discurso de liderazgo inequívoco mientras se ponen en marcha las primeras medidas. ¿No todos los mossos te obedecerán? Cierto. Pero ni hace falta que los pongas todos en esta tesitura, ni hace falta que los envíes a enfrentarse a la Guardia Civil. Eso y mucho más era ir con todas. Pero en los discursos de las escaleras del Parlament, ante los alcaldes, ya se vio que este no era el tono ni el objetivo. La gente celebraba, pero nadie pensó que hubiera que defender nada porque no había nada concreto que defender: ¿dónde estaba el president? ¿qué hacía el Govern? ¿por qué había la bandera del Reino de España ondeando en el Palau de la Generalitat de la República catalana recién declarada? La gente, claro, se fue a casa. Y los consellers también, después de una breve reunión. Algunos ya empezaron a pensar como enfilar hacia el "exilio"; temporal o no, no lo sabemos. Las reuniones del fin de semana no han sido mejores. El discurso del sábado del president Puigdemont alimentó este marco: parecía escrito por un penalista, para evitar que el Estado tuviera más argumentos para encerrarlo. Aparte de la indignidad que supone actuar así cuando tienes dos personas injustamente secuestradas en Soto del Real, es inútil: el Estado te empurará siempre (siempre que le convenga). Creer que se pueden modular las palabras para evitarlo es creer que puedes intercambiar 155 por elecciones, o que puedes negociar con el Estado alguna cosa que a ellos no les convenga. Es un marco que nos ha llevado a fracaso tras fracaso y que está en el centro de lo que está pasando. Pero Rajoy también tenía sus problemas. El primero es que la represión del día 1 de octubre le ha supuesto un coste internacional que no es despreciable y el segundo es que la represión del día 1 de octubre no funcionó. Grabaos a fuego las imágenes de los lugares donde la policía se tuvo que marchar. No pudieron frenarlo, y un ridículo así no lo puede aguantar políticamente sin caer en la humillación total y definitiva. La única alternativa era escalar la violencia, eso es: hacer que el ejército tomara el control, y, o bien ordenarles que todo fuera teatro o bien arriesgarse a violencia de verdad, no de balas de goma sino de balas de metal. Un 155 llevar durante 6 meses es un riesgo muy alto de asumir. La otra posibilidad era convocar elecciones y aplicar el 155 en versión administrativa y a ver si así desangras al Govern, divides el soberanismo, y ganas unas elecciones que legitimen todo lo que quieres hacer a Catalunya pero que tienes muy complicado de hacer sin caer en la anarquía y el ridículo internacional. Los mensajes públicos y privados de la comunidad internacional indicaban que este era un camino más aceptable. Por eso digo que las elecciones del 21 de diciembre explican tanto la fortaleza de Rajoy (puede hacerlo) y su debilidad (necesita hacerlo). He escrito que soy partidario de ir a estas elecciones, porque no sacas nada de boicotearlas, especialmente con un gobierno que no está dispuesto a tratar de hacer efectiva la declaración con todo lo que tenía a su alcance. Y que había que hacerlo convocante el Parlament contra el 155 y protegiendo las instituciones. No me parecía ni me parece una contradicción porque las urnas son las urnas, y en la medida en que son el campo de juego, es tu campo de juego, aunque sean unas elecciones coloniales. Los partidos parece que están entrando, en este marco, y por lo tanto, ahora los peligros son otros: ¿elecciones para hacer qué? El problema del escenario actual es que el Govern está en retirada y entregando las instituciones al Estado, cosa que nos hace cada vez más débiles, incluso si ganamos y una nueva guardia toma el mando. El escenario de elecciones no es malo porque nuestra fuerza es la gente, y todo combate en las urnas es un combate pacífico que nos hace más fuertes y hace prosperar la verdad. Tienes que utilizar todos los instrumentos que tienes para plantar cara, sobre todo los que te son favorables por las razones correctas. Ahora bien, las elecciones no pueden ser una manera de hacer lo mismo y entrar en el bucle infinito. Es decir: no por tener un gobierno que es más independentista en los discursos que en los hechos, que hace creer a la gente que está preparado cuando no lo está, y que cuando toma una decisión, la improvisa y no está dispuesto a poner toda la fuerza al servicio de la decisión. Es trabajo nuestro que el discurso lacrimógeno y folclórico no lleve hacia el bucle. Este Gobierno y este mando han sido capaces de hacer que haya un referéndum, sí, aunque por los pelos, pero no son capaces de hacer efectiva la declaración y, además, están quemados. Cuando la gente se juega 30 años de prisión todas las decisiones son comprensibles. Incluso ir al extranjero a protegerse o a proteger el poder simbólico de la institución, y a continuar con la estrategia de implicar tantos poderes europeos como sea posible, a fin de que del caos salga alguna negociación. Pero eso no quiere decir que sea una estrategia ganadora o que no sea nuestro deber fiscalizarla, incluso asumiendo el hecho de que tenemos que hacer lo posible para protegerlos. Que arriesguen 30 años de prisión o de exilio no es una cosa menor: es una salvajada. Sobre todo para los que han llegado los últimos al Govern, los consellers de julio, los que entraron para hacer el referéndum sin información sobre lo que se había hecho y sobre lo que realmente se estaba dispuesto a hacer. Estos son las víctimas de una gran irresponsabilidad, y se han jugado con la mejor fe disponible más de lo que se ha jugado nadie. Nuestra prioridad ahora sólo puede ser protegerlos como metáfora de proteger el país. Por eso, si el Govern quiere hacer un servicio al país, aparte de resistir, podría hacer uso de su autoridad para asegurarse que quien sea que se presente a las elecciones no vaya a hacer folclore, a aprovecharse del dolor que ellos y sus familias (y los Jordis y sus familias), con el fin de crear un estado de ánimo que permita colar lo mismo de siempre. Se juegan muchos años en la prisión y vale más que tengamos un Parlament dispuesto a defenderlos de verdad, y no a intercambiarlos en un mercado de cinismos y cálculos que siempre salen mal. Cómo enderezar esta situación no es una pregunta fácil, y no creo que nadie tenga las respuestas del todo. Mi instinto dice que tenemos que ir a ganar las elecciones del 21-D con toda la fuerza de la que seamos capaces, pero el problema de fondo no se puede ignorar. Necesitamos más dosis de verdad y menos dosis de astucia. Que de la misma manera que ha habido una revolución cultural en los corazones de los catalanes, que han aprendido a perder el miedo y a hacerse responsable de sus actos, y que es eso y no otra cosa lo que vimos el día 1 de octubre, esta misma revolución tiene que llegar a nuestra praxis política, en los instrumentos discursivos y ejecutivos que utilizamos para justificar nuestras acciones y hacernos responsables de nuestros actos. Y eso ahora mismo quiere decir un cambio de guardia, sí. Quiere decir apostar por una nueva generación de políticos que deje claros qué quiere hacer hasta el detalle. Vamos a lista unitaria o listas separadas, es exigible dejarnos de "secretos" y de sobrentendidos, y detallar con claridad qué quieres hacer y desde qué valores lo defiendes. Nuestro debate público no es suficiente ni para resistir España ni para hacer efectiva la independencia. Está la gente, y por eso tenemos que ir a ganarlos también en sus elecciones coloniales, pero hasta ahora no hemos tenido un gobierno a la altura del que la gente estaba dispuesta a hacer para ser libre. Pero no quiero simplificar: un cambio de guardia no es el problema de fondo. El problema es estructural y tiene que ver con una cultura política basada en la sumisión, que genera monstruos y seca la imaginación. Y de eso estamos todos infectados, con las excepciones que haga falta, pero que son excepciones que han sido arrinconadas en la marginalidad durante años o que las fuerzas fácticas del país tratarán de hacer pasar por locas. Pero no plantar cara a nuestra propia cultural política es condenar los perseguidos a más persecución, es dejarlos tirados, y por muchos errores que se hayan cometido, no sólo no hay otra dignidad que la de protegerles, también la de crear las condiciones para poder rescatarlos, incluidos los Jordis y el Govern entero. Justamente por eso no podemos aceptar cualquier cosa, y tenemos que exigir a los políticos o que se retiren o que hablen claro sobre qué podemos hacer y cómo. Lo más importante es que limpiemos el discurso político de dobles sentidos y podamos todos ver más claro, que también es una manera de ser libres. Soy optimista porque he visto cambiar a la gente a mí alrededor, y una vez has probado la libertad, no vuelves dentro el armario si no te obligan. Y con todas las prudencias, ahora no pueden obligarnos como antes. La corriente de fondo es a nuestro favor. Comprometámonos y trabajémoslo. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Jordi Graupera)



  • Alberto Garzón se arroja en brazos del Estado fascista y centralista
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    01/11/2017
    No hace más que seguir una tradición característica de los dirigentes de Izquierda Undida desde su fundación hace más de 30 años, empezando por Gerardo Iglesias y con Anguita de fantoche estrella. Son las secuelas de otra tradición, la del PCE, desde los años cincuenta y, muy especialmente, su colaboración en el enmascaramiento del fascismo durante la transición. A pesar de décadas de traición declarada y descarada, Alberto Garzón se sigue calificando de “comunista” y pontificando en su última entrevista donde se pueden leer estupideces acerca de los “ricos y pobres” y otras del calibre de “las ‘clases populares’ a ratos sustituyen como sujeto político a la más clásica ‘clase obrera’”, algo que por suerte o por desgracias sólo ocurre “a ratos”, pero otras veces no. Pero sobre todo Garzón hace lo que mejor sabe: posicionarse a favor del Estado centralista y fascista en plena lucha del pueblo de Catalunya por su derecho a la autodeterminación. A esto la Internacional Comunista lo llamaba “socialfascismo”, que es el punto de llegada en el que desemboca siempre el reformismo. Lo mismo que todos los charlatanes, Garzón enfrenta a la clase obrera con los derechos nacionales, como si fueran cosas opuestas, para acabar concluyendo que “la independencia de Catalunya no va a permitir a las clases populares vivir mejor ni emanciparse del capitalismo”, lo cual es absolutamente falso. Lo que Garzón oculta es que Catalunya es una nación, por lo que la independencia es una de tantas reivindicaciones democráticas que la clase obrera, toda la clase obrera, incluyendo la española, no sólo debe apoyar o solidarizarse sino que deben ponerse al frente y dirigirla, como cualquier otra lucha justa dirigida contra el Estado. Todo el esfuerzo de los socialfascistas, como Garzón e Izquierda Undida, va dirigido precisamente a impedir que la clase obrera dirija la lucha de Catalunya por sus reivindicaciones nacionales, porque se trata precisamente de eso, de dejarlo en manos de la burguesía, para luego acusar al movimiento nacionalista de “burgués”, que para los demagogos “de izquierda” debe ser algo así como la peste. No sólo “lo burgués” es siempre ajeno a “lo obrero” sino que deben parecer enfrentados en cualquier circunstancia. Ese es el corto esquemita que sobre la lucha de clases tienen en su cabecita los tipos como Garzón. Naturalmente, ese esquemita cutre lo extienden a su noción de “internacionalismo” que, de la misma manera mecánica, lo consideran opuesto al “nacionalismo”, una etiqueta repartida a todo un amplio movimiento de masas. Por si esos sujetos degenerados no han viajado nunca a Catalunya, deberían ver fotos de las movilizaciones populares que hay por todos los rincones, donde la lucha ha alcanzado una escala típica de cualquier movimiento nacional. Los atolondrados socialfascistas deben aprender que en un movimiento nacional tan amplio no sólo participan los nacionalistas sino todos. ¿O no han digerido aún que el internacionalismo surge precisamente para defender los intereses nacionales de los pueblos oprimidos por el colonialismo y el imperialismo?, ¿qué creen ellos que fue la Internacional Comunista? En contra de lo que Garzón dice, el derecho de autodeterminación no sólo lo exigen “las partes más ricas”. ¿O se ha creído que en Catalunya las partes “más ricas” suman millones de personas y que son ellas justamente las que salen a la calle a que la policía les rompa la cabeza? ¿Nos quieren hacer creer los socialfascistas que cuando Marx y Engels defendieron la consigna “Proletarios del mundo, ¡uníos!” se referían a la unión forzosa de trabajadores de naciones diferentes dentro de un mismo Estrado?, ¿eso es todo lo que han entendido? Dan pena… Al respecto, en la tradición marxista no hay “de todo” sobre el derecho de autodeterminación, como Garzón pretende hacer creer. En Catalunya la reciente batalla ha dibujado una raya en el suelo. El que no defienda la autodeterminación no sólo está fuera del marxismo, sino fuera de la democracia. Dentro y fuera de Catalunya está con el fascismo, es un fascista y hay que tratarle como tal. No hay otra etiqueta para él. (Fuente: Editorial del Diario Octubre)



  • ¿Por qué Alberto Garzón no es comunista?
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    30/10/2017
    El diputado de Unidos Podemos, miembro de la dirección del PCE y coordinador federal de IU, Alberto Garzón Espinosa, al calor de la promoción de su último libro (1), alardea de ser “comunista” y asegura que “no es coherente ser comunista e independentista”, llegando incluso a afirmar que “no entiendo a los independentistas catalanes que se dicen de izquierdas”. Para cualquiera con un nivel cultural por encima del analfabetismo funcional, no dejan de ser sorprendentes estas afirmaciones, sobre todo teniendo en cuenta la realidad del movimiento comunista en todo el mundo. Porque, precisamente, quienes más han luchado por la independencia de las naciones y de los pueblos oprimidos a lo largo de la historia han sido los comunistas. Seamos biempensantes y demos por hecho que el señor Garzón ha tenido acceso a esa información. ¿A qué viene entonces tanta cháchara sobre “comunismo” y sobre los males del independentismo? A lo peor es que no hablamos de lo mismo. Para el señor Garzón, y es lo que se desprende no sólo de su reciente libro, sino también de sus múltiples declaraciones en los últimos años, ser “comunista” es “una actitud”, una pose. Independiente de lo que piense cada uno acerca de él, el comunismo, en sí mismo, es a la vez un proyecto de emancipación social y, a la vez, el movimiento revolucionario práctico para realizar tal proyecto. Y, dado que la única clase verdaderamente revolucionaria –en tanto en cuanto es la clase absolutamente desposeída– es la clase obrera, el comunismo es la máxima expresión de las ideas emancipadoras de la clase obrera y su organización más avanzada. Pero volvamos a la historia. Cuando, tras la muerte del dictador fascista Francisco Franco, en 1977 el PCE se entregó atado de pies y manos al régimen para asegurarse un huequito en el continuismo monárquico –seguido de los Pactos de La Moncloa para maniatar al movimiento obrero–, perdió definitivamente su carácter comunista. Por si quedaba alguna duda, en 1986 la nueva dirección que desplazó al carrillismo giró aún más a la derecha con el proyecto de liquidar al “viejo” PCE y sustituirlo por un conglomerado electoral, en el que participaban desde el carlismo al Partido Humanista (Izquierda Unida). Como bien explicaba entonces Nicolás Sartorius, se trataba de dotarse de un “sujeto político” sin ideología -esto es, sin una visión propia del mundo–, unido sólo en torno a un programa reformista de mínimos. Hasta el punto que, con la excusa de luchar contra la corrupción, Julio Anguita ha llegado a llamar a pactar hasta con la extrema derecha “si son honrados”. Programa, programa, programa. De esta forma, el PCE dejaba de ser un partido revolucionario y se convertía en una “corriente de opinión” reformista, cuyo objetivo no era acabar con el Estado y la propiedad burguesa, sino sólo limar los peores aspectos del capitalismo. Pongamos un ejemplo: la renuncia a la nacionalización de la banca –“Centralización del crédito en el Estado por medio de un Banco nacional con capital del Estado y régimen de monopolio” (2). A cambio, el PCE, IU, Podemos y el propio señor Garzón proponen la creación de un banco público que “compita” con el dominio omnímodo de la banca capitalista. Una cosa es reconocer los males del capitalismo, y otra cosa es estar dispuesto a acabar con él. “Así entendida, sí pueden los comunistas resumir su teoría en esa fórmula: abolición de la propiedad privada” (2). Pero esto al señor Garzón le viene grande. Lo mismo cabe decir del apoyo sin fisuras del señor Garzón al Estado oligárquico español, a su constitución –lo de la “república” es sólo a efectos folclóricos: para todo lo demás no se cuestiona al “ciudadano Borbón”– y a la “indivisible unidad” de ese Estado. El “derecho de autodeterminación” de los pueblos –seña de identidad histórica de los comunistas– lo reconoce sólo a efectos formales: está “a favor” de ese derecho, pero siempre en contra de que se ejerza. Ignora que toda revolución socialista –encabezada siempre por las fuerzas comunistas– ha sido inseparable de la batalla por la independencia nacional. Tome nota, señor Garzón. Si tan “patriota” español es, renuncie a su irreductible postura de permanecer en el bloque imperialista europeo (UE) a machamartillo. Podríamos seguir con una interminable lista de claudicaciones contrarias al comunismo del señor Garzón. Pero todas ellas tienen algo en común: ser reconocido por la burguesía y por los medios de comunicación de la oligarquía como un “político serio”. Se lo vacilan, pero él lo intenta. Pretende transmitir respeto y, a cambio, da pena. Entonces, si ni de coña cabe decir del señor Garzón que “sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente” (2), si –como en el caso de Cataluña– no está por aquello de que “los comunistas apoyan en todas partes, como se ve, cuantos movimientos revolucionarios se planteen contra el régimen social y político imperante” (2), ¿a cuenta de qué ese interés en declararse “comunista”? Volvamos a la historia. Con la muerte definitiva del PCE en 1986, bien se preocuparon los liquidadores –Iglesias, Anguita, Llamazares– de no soltar las siglas históricas. Por un lado, porque cualquier otro grupo organizado podría reivindicarlas para sí. Por otro, porque todo el montaje de IU sólo se sostenía por el trabajo de los miembros del PCE, que eran absoluta mayoría. Una mayoría que creía estar haciendo una labor “comunista”, por mucho que en la práctica sólo alimentaban a los enterradores del comunismo en España. He aquí que lo que se hizo una vez con el PCE, lo ha vuelto a hacer el señor Garzón con IU, pero en peor. Si el PCE se travistió en IU, pero controlando la nueva organización, ahora IU se ha incrustado como grupo residual minoritario en Unidos Podemos –más Podemos que Unidos–. Lo primero una tragedia. Lo segundo una farsa. Y claro, el señor Garzón se lamenta por las esquinas del “poco protagonismo” de IU en la escena política. Una escasa presencia que va acompañada de la deserción en masa del grueso de los afiliados de IU, asqueados de verse subsumidos en un partido que no es “ni de derechas ni de izquierdas”. Perdiendo autoridad en Unidos Podemos –donde depende totalmente de la benevolencia de Pablo Iglesias–, de capa caída en IU, el señor Garzón, político profesional, pretende apoyarse en cierta clientela, nostálgica del PCE comunista, para no perder comba en el mercado electoral. El señor Garzón, pequeñoburgués reformista –ma non troppo–, ve su figura tambalearse en naderías, y pretende investirse con el prestigio que aún conserva el término “comunista”. Pero no cuela. A pesar de su relativa juventud, el diputado Garzón no es comunista ni por asomo. Más bien es la viva imagen de la vieja izquierda “progre” española, nacionalista (española) e insustancial, que nos ha llevado a la desmovilización y a la desesperanza en los últimos cuarenta años. Y da pena. Mucha pena. Notas: (1) Garzón, A. Por qué soy comunista. (2) Marx, K. y Engels, F. Manifiesto del Partido Comunista. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Teodoro Santana)



  • El “comunista” Paco Frutos se quita la careta y exhibe su verdadera condición, la de reaccionario
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    30/10/2017
    El solo hecho de haber participado en una manifestación infectada por reaccionarios y franquistas —convocada por Societat Civil Catalana— le inhabilita por completo como individuo de izquierdas. Si a eso le sumamos que su participación no ha sido precisamente silenciosa y carente de protagonismo, entonces ni que decir tiene. La derecha más rancia del Estado español le ha cedido un espacio. El ex secretario General del Partido Comunista de España (PCE) ha subido al estrado. Y lo ha hecho para decir una sarta de mentiras y de sandeces, las mismas que los convocantes querían que dijera. No le ha costado mucho complacerles. ¿Será que, disfrazado de comunista, es uno de ellos? Todo indica que sí. Ahí, orgullosamente encaramado en el estrado y en su estúpida arrogancia, ha pronunciado unas palabras que nunca las diría una persona que, en verdad, fuese de izquierda. De manera chulesca, ha arremetido contra los independentistas acusándoles de lo que no son: “Os vengo a hablar de la izquierda no nacionalista, suponiendo que haya izquierda nacionalista”, ha comenzado a exhibir su cinismo. “Permitidme usar el lenguaje del adversario. Soy un botifler (*). Un traidor contra el racismo que estáis creando”. Y ha añadido que “los botiflers reales sois vosotros porque enfrentáis a la gente sin motivo y os cargáis la libertad de quienes no piensan como vosotros”. Y ha continuado con su vomitera de palabras rancias: “Quiero darles una recomendación: parad. Hay que recuperar la sensatez”. Asegurando que él representa a “la izquierda plural, la izquierda no nacionalista”, se ha preguntado: “¿Dónde está la izquierda que no está aquí?”. Frutos no es un tonto, así que debía saber dónde estaba la izquierda; por supuesto, muy, muy lejos de allí. Jugando con las palabras y haciéndose el gracioso, Frutos ha dicho que es un traidor. Y claro que lo es. Pero no por no ser independentista, que está en tu perfecto derecho de no serlo, sino por haber liderado un partido que vendió al franquismo a buena parte de la clase obrera de este engendro que llamamos España, y por haber participado de un vergonzoso silencio alejado de la autocrítica durante tantos años. El PCE tardó casi 30 en desvincularse de la Constitución española. Paco Frutos —a los hechos nos remetimos— todavía sigue anclado en ella. (Fuente: Editorial de Insurgente) (*) Nota de LAE: Como botiflers eran denominados por los catalanes de comienzos del XVIII los traidores partidarios de los borbones, durante la guerra de resistencia a Felipe V. Por extensión lo usan hoy los soberanistas para señalar a los actuales traidores al pueblo catalán y sus derechos nacionales que apoyan al Estado Español y al régimen del 78 encabezado por el Borbón. onsecuentemente, lo de Frutos es confesión de lo obvio.



  • El gato y el ratón (En respuesta al tuit de Alberto Garzón, de IU)
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    26/10/2017
    Dice Alberto Garzón (IU) en un reciente twitter: “Rajoy y Puigdemont son dos irresponsables. La sociedad está aburrida y cansada de verlos jugar al gato y al ratón”. Pues qué queréis que diga. A mí la frase me parece un cúmulo de despropósitos. Pero vayamos por partes. Empecemos por lo del gato y el ratón. Las diferencias entre estos dos animales son grandes. No solo en peso y tamaño, donde aquellas son abismales, sino por su propia naturaleza. El gato es felino, cazador innato. Cuenta para ello con fuertes colmillos y afiladas garras. Digamos además que los ratones forman parte de su dieta habitual. Estos últimos son roedores. Entre sus gustos culinarios se encuentra el grano, el queso, las sobras de comida.., pero no la carne de gato. A menudo, cuando un gato persigue a un ratón, suele jugar con éste hasta que acaba con él. El juego consiste en recortar sus espacios, arrinconarlo, dejarlo escapar… pero todo es una farsa, pues siempre acaba en las fauces del felino. Se dice que todo esto es un juego pero, ¡ojo!, aquí el único que juega es el gato. Para el ratón todo es miedo, pánico, terror. El juego es cruel y sádico. El juego infantil del gato y el ratón consiste en tratar de impedir que el primero coma al segundo. Para los niños y niñas es evidente que el bueno es el ratón, al que hay que defender, y el malo el gato, a quien hay que dificultar la cacería. Pues bien, llegados aquí, si como Garzón afirma Rajoy y Puigdemont son gato y ratón, ¿quién es uno y quién es el otro?, ¿quién tiene colmillos (policía, guardia civil, Tribunal Constitucional, artículo 155,…) y quien no? ¿A quién hay que defender y a quién obstaculizar la caza? El juego entre Catalunya y el Estado español es muy desigual. El segundo es por naturaleza felino. En su dieta, los ratones son algo esencial. El gato-Estado español, desde su propio nacimiento, ha comido naciones y pueblos allá donde los ha encontrado: la Península, Europa, América, Asia, África. Sin ellos, la nación España-Estado español, no hubiera podido nacer ni existir. Y hoy, a pesar de encontrarse viejo y decrépito, este gato-Estado no puede por menos que seguir afirmándose como carnívoro. Porque nadie, que yo sepa, conoce gatos veganos. Por eso el actual Estado español no puede concebirse sino como cárcel de pueblos. Garzón dice que la sociedad está aburrida y cansada de ver jugar a Rajoy y Puigdemont. Yo, personalmente, identifico el estar aburrido y cansado con sentarme y bostezar, pero éste no es el caso. Desde hace seis años no hay en Europa un país en el que, como en Catalunya (si alguien conoce alguno, que lo diga) se haya mantenido un nivel de debate, participación y movilización ciudadana más alto. Las imágenes que nos llegan de allí expresan cualquier cosa menos aburrimiento. La política se vive por todos sus rincones, cafeterías, centros de trabajo y estudio, plazas,.. Así pues, ¿a qué sociedad”¡ se refiere Garzón cuando habla de aburrimiento y cansancio: a la catalana, a la española o a ese concepto-chicle de gente que sirve para cualquier cosa? Algunos estrategas de escuadra y cartabón han afirmado que el proceso catalán estaba alentado y conducido por la burguesía. Los frontales críticas hechas por ésta contra el mismo (CEOE, Foment del Traball Nacional,..) y la actual fuga de las principales empresas catalanas (Caixa Bank, Sabadell, Aguas Barcelona, Codorniu, Gas Natural,.), no les han hecho bajarse del carro. Ellos son como esos rancios arzobispos que ven al Maligno en todo aquello que no comulga con su credo. Porque el unionismo es así, cualquier nacionalismo o patriotismo está infectado.., menos el suyo propio, el de la gran nación. Joaquín Sabina lo ha expresado mejor que nadie: “Estoy en contra de quien quiera hacer una patria pequeñita…”. Pues eso, ¡a reconquistar Guinea, Cuba, Filipinas, México, Perú, Países Bajos,..! ¡Ande o no ande, patria grande!. “Rajoy y Puigdemont son dos irresponsables”, afirma Garzón. Puestos a decir, podía haber incluido también a Trump en la lista. Total, por el precio… Porque incluso en el caso de que el Govern catalán haya sido irresponsable, cosa que no comparto, igualar a éste con el de Rajoy y el PP en un momento en que la autonomía catalana está siendo decapitada, es un despropósito total. Leí recientemente a Angela Davis un artículo en el que se pronunciaba contra la conversión del slogan “las personas negras también tenemos derechos”, en ese otro de “todas las personas tenemos derechos”. Criticaba así que tras la universalización del lema inicial se invisibilizada el problema denunciado, es decir, la marginación de la población afro-americana; paro, trabajo, cárcel, vivienda. Tras la defensa abstracta de los universales derechos humanos, suele desaparecer así la desigualdad social realmente existente: capitalistas y currantes, hombres y mujeres, negras y blancos. Hablar de plurinacionalidad en el Estado español es hoy, en gran medida, un sarcasmo. Porque solo una de esas naciones, España, cuenta con Constitución, leyes básicas, Policía (los Mossos no tienen competencia para actuar en Madrid), Tribunal Constitucional, pero nada de eso tienen Catalunya o Euskal Herria. Las competencias autonómicas, tal como acabamos de ver, son graciosas concesiones del poder central que pueden ser suprimidas a voluntad. Por eso mismo, hablar de plurinacionalidad sin decir que una de esas naciones es nación-gato y otras son naciones-ratón, es tramposo. Claro está, si la solución para que acabe eso que Garzón llama aburrido juego del gato y el ratón, es someterse a una legalidad felina hecha a la medida de las zarpas del poder, esa solución no es tal. Seis años seguidos de intentos catalanes de diálogo y humillaciones centralistas lo atestiguan. La solución, claro está, es difícil, pero esta deberá seguir buscándose en la profundización –y mejora- de las vías democráticas, de movilización y desobediencia civil llevadas a cabo hasta ahora. Sin estrategias que apunten hacia una ruptura democrática no hay salida. Hoy, hablar de pacto y reforma es vender humo. La solidaridad con Catalunya es hoy esencial, porque ante lo que nos encontramos no es tan solo ante una agresión a la soberanía catalana, sino frente a una regresión y recorte generalizado de libertades democráticas de todo tipo. El objetivo del Régimen es acabar con la disidencia. Así de claro. (Fuente: Insurgente / Autor: Sabino Cuadra Lasarte)



  • La del 78, una constitución preparada por el franquismo
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    25/10/2017
    ¿Para qué sirve la constitución española…? Una carta que se diseñó de manera que, los antiguos franquistas y avenidos llamados de izquierda, prepararon para que nada se mueva en cuanto a los derechos de los pueblos y en la que sólo se ha tocado aspectos para pagar la deuda de los bancos, con dinero público, y para justificar y afianzar una monarquía que nadie eligió. Hablamos de una constitución que no da respuesta a la sociedad actual y donde el 80% de ésta no se ve encajada ni reflejada, además que han desmontado, por medio de Decreto Ley, los derechos conquistados en luchas por el pueblo y los trabajadores. No hace mucho se abrió un debate entre indenpendentistas canarios, donde una parte hablaba de usar el sistema de “derecho” español, la vía electoral y la ley D´Hondt, para desde las urnas conseguir el paso a la independencia o derecho a decidir: por su puesto, visto lo visto, ésta no es ninguna garantía para lograr los fines de la soberanía nacional de Canarias. Es constatable que el sistema tiene todo amarrado y bien atado para que ningún partido independentista logre sus fines. Cuando las negociaciones de los diferentes gobiernos españoles con ETA, en cuanto a la renuncia de la lucha armada y el acercamiento de los presos vascos a su país, los distintos gobiernos de España declararon públicamente que el independentismo cabía en su estado de derecho como cualquier otro partido: es una ironía que te dejen participar de su “democracia, pero no te dejen ejercer los derechos por los que el pueblo te coloca en su parlamento. Todo un montaje en cuanto los partidos del sistema, los bien llamados de gobierno, que al tener siempre la mayoría –porque están financiados por empresas y bancos o con fondos públicos– no dejarán que las reivindicaciones independentistas lleguen democráticamente a su finalidad ya que están ellos para impedirlo. No tiene lógica intelectual que se diga que el independentismo cabe en el estado de derecho, pero no se respete el derecho a decidir que estos propugnan para sus naciones: ¿es que no saben cuáles son los fines del independentismo….? Hay que recordar, cuando el plan Ibarretxe y su hoja de ruta fue llevado al parlamento español para negociarlo democráticamente, que la respuesta de la mayoría de la Cámara fue darle con la puerta en la cara. Lo mismo ocurre en Catalunya y ocurrirá con Canarias, a no ser que la divina providencia cambie la Constitución y deje abierta la vía de los pueblos a decidir su futuro, como verdaderamente debería de existir en los países democráticos. Estamos bajo el imperativo de una constitución dónde no existe división de poderes, donde es notorio que se politiza la justicia y según para qué o quiénes. España tiene presos políticos que no debe existir en un país democrático, mas, ningún corrupto de importancia perteneciente a los gobiernos está en la cárcel, asunto en el que se atisba que la justicia es muy diligente para actuar en los asuntos políticos, pero muy lenta para los casos manifiestos de corrupción y desaparición de pruebas. La UE se quiere hacer garante internacional en el caso de Catalunya –especialmente Alemania y Francia– apoyando a España desde su caduca y amañada constitución del 78… Obviamente, no desde una constitución europea, que no existe ni describe los derechos fundamentales de las personas ni de los pueblos, sino que aprobaron –después de muchos intentos y rechazos de las naciones de Europa– un libro que procede desde el Tratado de Roma –el tratado de Lisboa–, donde han seleccionado lo que les interesa y donde excluyeron de ese acuerdo la 4ª parte del Tratado de Roma que sí hablaba de este tema de las naciones. Por estos y otros motivos, Europa no se debe pronunciar ni actuar en el caso de Catalunya, y cuando lo hace es porque su finalidad es seguir saqueando a los pueblos, ya esta UE carece de legitimidad popular y no garantiza los derechos de los nacionales, por lo que no le queda otra que supeditarse al marco del derecho internacional ya que Europa no es un Estado. Todo se ciñe a un paripé de los mercaderes, como antes he mencionado al Tratado de Lisboa, que no es una constitución sino el blindaje de la Europa de los bancos, el FMI, el BCE, el Club y los acuerdos de París, y no de los intereses de los pueblos. Hay caso manifiesto de corrupción con Jordi Pujol –también independentista catalán–, pero a éste no lo tocan porque ha co-gobernado con los indistintos gobiernos españoles y sabe mucho de la corrupción endémica del reino. Sin embargo, encarcelan a políticos limpios de corrupción por ser independentistas, inventando un delito de sedición que sólo se retrotrae al Medievo o a la Inquisición. Para más inri, se atreven los representantes del reino a hablar de adoctrinamiento en las escuelas catalanas, cuando su aparato falaz de propaganda no ha parado en un proselitismo recurrente contra Catalunya que ha calado en la parte del pueblo más despolitizado o menos letrado. Si quieren que hablemos de adiestramiento, los canarios sabemos mucho de eso porque lo hemos padecido y padecemos en la enseñanza españolista en las aulas y el proceso secular de asimilación y alienación en el que se ha metido a nuestro indefenso pueblo canario desde hace quinientos años. No, amigos del reino e incaustos del mismo: España no es un país democrático, es una dictadura camuflada con una mano de latex, aunque el barniz se le cae con rapidez porque ya cumplió su ciclo de brillantez y camuflaje. (Fuente: El País Canario / Autor: Isidro Santana León)



  • El golpe “legal” de Estado
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    25/10/2017
    Se habla de que el Art. 155 se está empleando “legalmente” para “defender los derechos de todos los españoles”, incluidos los catalanes y, supongo, que también los de las colonias africanas como Canarias. Por mi parte aclaro que no necesito “defensores” como el Sr Rajoy y su troupe que me defiendan de aquello que, como he expresado repetidas veces,  pienso y práctico: Que todo PUEBLO constituido como tal y conforme a los dos Pactos de Derechos Humanos y los acuerdos de la VI Asamblea General de la ONU, refrendados en la VII (16/12/1966) Parte I, Art. 1º: “Todos los pueblos tienen el derecho a disponer por sí mismos. En virtud de este derecho determinarán libremente su régimen político y asegurarán libremente su desarrollo económico, social y cultural”. Estos preceptos son de Derecho Internacional Positivo, rango superior al de las Constituciones estatales A partir de 1976, con la ratificación general –España incluida- la Autodeterminación es un Derecho Humano Fundamental que tienen las comunidades humanas que posean las características sociológicas de pueblo y que, como tales, se mantienen integradas, ocupando tradicionalmente un territorio determinado y diferenciadas de las demás, condiciones que -con exceso y muchas más- cumple nuestra Nación Canaria, pero también los cumplen pueblos como el catalán o el vasco. Frente a esta norma de Derecho Internacional Positivo, los “constitucionalistas” españoles –españolismo rancio, puro y duro con ribetes del “a por ellos”- oponen el Artículo 155 y el “interés general” como continuidad a la política agresiva que exhibieron en el intento de Referéndum catalán y a las actuaciones judiciales que han conducido a la nueva etapa de llevar a prisión a ciudadanos cuyo delito es defender sus derechos e ideas creando, una vez más, las figuras de los presos políticos. El tan cacareado Art. 155 de la actual Constitución Española solo tiene dos apartados
    1. Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general.
    2. Para la ejecución de las medidas previstas en el apartado anterior, el Gobierno podrá dar instrucciones a todas las autoridades de las Comunidades Autónomas.
    En ninguno de ellos se especifica que el Gobierno o el Senado pueden suspender y cesar a un presidente o un gobierno autonómico. Desde luego que eso va más allá de “dar instrucciones a las autoridades autonómicas” Es más, si miramos el Estatuto de Autonomía de Catalunya que, además, no es el que fue aprobado en Catalunya en Referéndum y en el Congreso Español y que luego, a instancias del PP y su campaña de recogida de firmas, fue RECHAZADO POR EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL  dominado entonces y hoy por la derecha reaccionaria española, vemos con claridad que hacerlo de esta forma es un evidente GOLPE DE ESTADO y como tal, FASCISTA con la connivencia lógica y esperable de C’s y la vergonzante de la supuesta izquierda del PSOE. Textualmente en el Estatut encontramos delimitadas y precisadas las causas por la que puede ser cesado en sus funciones un President, cosa que hoy el Sr. Rajoy ha eliminado limpiamente. Lo de secuestrar además el Parlament resultado de la voluntad popular y restringir y mediatizar su actividad es propio de los regímenes que poseen la fuerza militar para imponerse sobre las voluntades de los pueblos, propia de los fascismos y los colonialismos de viejo y nuevo cuño. Las causas de cese de funciones del Presidente de la Generalitat quedan establecidas por el artículo 59 de la ley 3/1982 y los artículos 129 y siguientes del reglamento del Parlamento de Cataluña de 2005. Son causa de cesamiento del President.
    • La aprobación de una moción de censura, que en caso de ser admitida a trámite procede a la celebración de un debate en que pueden intervenir el President, y el candidato que propone la materia. En el caso de ser aprobada, el President es cesado, de igual manera que el resto del gobierno y queda investido como nuevo presidente el candidato explícitamente propuesto en la moción.
    • Por la denegación de una moción de confianza, en que después de un debate previo, si al President se le deniega la confianza, es cesado conjuntamente con los demás miembros del Gobierno.
    • Dimisión
    • Por notoria incapacidad física y mental, reconocida por el Parlament y que inhabilita al President ejercer sus funciones.
    • Por defunción.
    En estos dos últimos casos, el Presidente del Parlamento de Cataluña asume las funciones del President de la Generalitat, y debe preparar las elecciones de un nuevo Parlament para la elección de un nuevo presidente. El ESTADO ESPAÑOL, en este caso, además de impedir el DERECHO DEMOCRÁTICO A DECIDIR y el de AUTODETERMINACIÓN que tiene todo pueblo como Derecho Humano Fundamental, incumple también su propia legislación. Es un ataque en toda regla a la democracia que supuestamente rige la vida pública de esta cárcel de pueblos llamada ESPAÑA. Por ello, a mi juicio y opinión es un deber democrático oponerse a todo tipo de decisión injusta y dictatorial. (Fuente: El País Canario / Autor: Francisco Javier González)



  • En el 53º aniversario de la Bandera Nacional Canaria
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    22/10/2017
    No es casual que nuestra enseña tricolor con siete estrellas haya sido inspirada y fundada hace 53 años en el exilio por un movimiento político que propugnaba la libertad de Canarias. Es ese, precisamente, el mismo éxodo que a lo largo de siglos ha sido el destino obligado de los trabajadores canarios para, mediante la emigración impuesta o clandestina, buscar el sustento más allá de nuestras fronteras que nos ha hecho errar durante siglos por medio mundo. A partir de esos precedentes, a los canarios se nos ha coartado la consolidación y el desarrollo de nuestra identidad como territorio africano abierto a un espacio sociocultural tricontinental que conforma nuestra actual singularidad. Hemos sufrido los efectos de un prepotente y exterminador nacional- españolismo que insiste en querer borrar cualquier atisbo de nuestra personalidad vernácula que, aunque lo silencien, tienen sus más nobles y emarcados referentes mucho antes  de la cruenta y salvaje dominación española. Se nos ha impedido dotarnos de un propio autogobierno que encauce cabalmente nuestro bienestar. Nuestra economía continúa siendo sitiada por un sistema de dependencia y de expolio aborreciblemente colonial que promueve que una maraña de entidades empresariales y financieras foráneas aquí asentadas mantengan una  extracción irrefrenable de capital hacia el exterior directamente proporcional a las enormes carencias que nuestro pueblo sufre. No podemos pasar aquí por alto, la complicidad de la miserable y egoísta burguesía canaria, sin la cual esta sucesión de desmanes no sería  posible. Como menoscabos añadidos para nuestra mayoría social, hay que sumar los perniciosos efectos colaterales que, lejos de desaparecer, se mantienen en forma de inferior inversión por habitante, injusta distribución de la riqueza, alto desempleo, miserables salarios, indeseables condiciones laborales y la pobreza  que alcanza a cerca de la mitad de nuestros conciudadanos, circunstancias estas que nos segregan de la pretendida condición de españoles con la que  eufemísticamente se nos apoda. Por ello, es este 22 de octubre fundacional de nuestra enseña, en Intersindical Canaria también alzamos la voz para que, además de reivindicar la bandera blanca, azul y amarilla con siete estrellas como símbolo inequívoco de nuestra Nación Canaria, también exigir el derecho a decidir para dotarnos de auténticos mecanismos de autogobierno y poder popular que nos permita un benefactor reparto de nuestros recursos y alcanzar un bienestar que tras siglos de discriminación nos equipare, al menos y como inicio, a los ciudadanos de los que dicen son nuestros “iguales” europeos. No existe Comunidad alguna en el actual estado español con mayores razones para ejercer su derecho a decidir y lograr su plena soberanía política y económica. Esta apelación justiciera y libertaria no es nueva ni superficial: iniciada por nuestro antepasados durante un largo siglo de resistencia frente a los conquistadores y durante el que se forjó el inicio de la actual Nación Canaria, ha tenido su relevo en otros muchos compatriotas que en diferentes épocas y circunstancias, han sido duramente perseguidos e incluso asesinados por su ideario anticolonialista y emancipador. Secundino Delgado, Guillermo Ascanio, Javier Fernández Quesada, Antonio González y Antonio Cubillo, entre otros, ocupan un lugar destacado e indeleble en la historia de resistencia frente a la opresión nacional y laboral de nuestra nación. Hoy, además, en ese marco deleznable de sinrazón y  acoso contra las libertades cívicas y nacionales, levantamos también la voz para exigir la libertad de los presos políticos víctimas de la acción represiva del actual gobierno y de los aparatos represivos del Estado español, de los que la nacionalista canaria Aisha Hernández  y los soberanistas catalanes, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, son los más recientes exponentes. (Fuente: El País Canario / Autor: Jaime Bethencourt Rodríguez*) *(Secretariado Nacional de la Intersindical Canaria)



  • España es mentira
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    20/10/2017
    España no es una nación. Desde hace más de un siglo es un accidente político, que arrastra un fracaso nacional. Su sucedáneo, el Estado español administra y gestiona este accidente, como un armatoste peligroso en entredicho. Un obstáculo para la libertad de los pueblos y el progreso de las gentes. La España histórica, la de los libros de historia, es un pasado… de rosca que ya no vende. Una historia sospechosa, in vigilando, de conquistas, imperios y abusos con un estrambote de cuarenta años de franquismo (1939−1978) y otros cuarenta de dictadura constitucional (1978−2018). Blanqueada en un referéndum justito. Y por si alguien no lo sabe, Franco también ganó su dos referéndums: 1947 y 1967. En esto gama a los nuevos dictadores. Esta España falsa, de los libros y la educación oficial, nace en Covadonga a pedradas y muere en Cuba a machetazos, agotada por penosos siglos de violencia imperial. En la manigua cubana fracasa la España de Sagunto, Numancia, Las Navas, Otumba, Lepanto… y cae el mito de una nacionalidad, que nunca existió. Cuyos atributos, como escribió Malleda eran: “fantasía, pereza, ignorancia y rutina”. Una España que llevaba a Hernán Cortés en la bragueta y al Cid, bajo la boina. La clamorosa inferioridad militar española se hunde definitivamente en aguas del Caribe, frente a los Estados Unidos. Culmina entonces la caída de un imperio de zánganos hidalgos y reyes holgazanes. Cuando el suelo del imperio se hunde, cae sin alternativa el proyecto de nación y la idea de España, que descansaba sobre el expolio ultramarino y la servidumbre de millones de campesinos. En medio de la gran crisis del 98, surgirá aquel regeneracionismo de Cámara de Comercio, que culpa a la oligarquía y al caciquismo de todos los males. Los regeneracionistas del 98, trataron entonces en vano de espabilar a sus colegas. Siguiendo el derrotado camino de antecesores como los ilustrados, los racionalistas o los arbitristas de siglos anteriores. La burguesía periférica (catalanes, vascos) aliada con los trigueros de la meseta y los aceitunos andaluces, encuentra un respiro intelectual en los Costa, Malleda, Picavea, Isern y otros que quieren convierten la derrota del imperio, en Estado hidraúlico. Albacea de la crisis y sublimación de la nación que no existe o de la raza, que no se ve. Serán los mimbres necesarios para educar a las clases medias emergentes, en el patrioterismo pre-fascista que tanto aprovechó el 18 de julio, como carne de cañón y banderín de enganche, para mantener el estado de los negocios en sus altos dividendos. De este modo, España se convierte en el sujeto agente de una identidad que se descompone antes de definirse. Provocando el nacimiento de los intelectuales mesetarios del 98, críticos con la España nacional y enamorados de la Castilla nutricia. Que adopta el regeneracionismo, congénito y fracasado, atravesando el quehacer público español desde Cánovas hasta hoy, pasando por las tres dictaduras (la de Primo de Rivera, la de Franco y la de 1978). La crisis es también aprovechada por los pueblos peninsulares sometidos: Euskadi, Catalunya, Galiza… Que han iniciado su propio despegue nacional, denunciando que España como comunidad histórica no tiene nada en común, con ellos. Como supuesto nacional, a partir de aquel Galeuzka prefigurado desde finales del XIX, lo que iba a ser España se resume en un fracaso, que solo se mantiene vampirizando la diversidad de las colonias interiores. En el mosaico de pueblos joseantoniano, no hay nada nacional que pueda llamarse España. A pesar de lo subvencionados esfuerzos de la historiografía jacobina. La historia de los pueblos “españoles”, por mucho que se intenten falsas ecuaciones y sumas imposibles, no puede construir una veraz Historia de España. Debido a esto, los continuos esfuerzos de la España-estado por encontrar a España-nación se convierten en otros tantos zarpazos militares sangrientos. Como habían sido las guerras contra Catalunya del siglo XVIII y fueron las del XIX contra los vascos. A lo que se añade el sangrado brutal de 1936, contra todos. Con Franco, España se convierte en un proyecto definitivamente trasnochado, con el objetivo de mantener la unidad territorial del absolutismo borbónico y el patrimonio cultural castellano. Abusivamente llamado “español”. Como hegemonía nacional, la Historia de España no aparece, desde entonces, en el cruce de reclamaciones de las jóvenes nacionalidades, que cuartean el Estado y sus imposiciones. Si se descuentan de la Historia de España, las historias de las naciones prohibidas y la crónica de su represión, solo queda un páramo extenso. Imposible de llenar con una contradictoria y contestada Constitución. Por mucho que sirviera, en 1978, a una Transición militarizada y a unos partidos pre-corruptos. Lo que se llama Historia de España, pasó entonces, a ser la suma de las historias robadas a otros pueblos. El día que se juzguen estos robos, España quedará sin datos propios, sin identidad, sin carisma, sin libertad. Como escribió Picavea: “Una enfermedad, agravada desde el siglo XVII”. Una mentira, que se desmiente a cada paso. España se avergüenza, con los del 98, de su pereza, rutina, ignorancia e imperialismo. Y con el franquismo la españolidad se retira confusa, de las mentes y conciencias. La quiebra se acelera. Sin Cuba, ni los últimos de Filipinas, sin Imperio… España no es nada. Salvo sus pretores franquistas, que mandan disparar a las tropas en las naciones ocupadas. A finales de siglo, se ha convertido en un mendigo llamando a la puerta de Europa, que vive de las migajas de sus turistas. Donde no la dejan entrar por sus impresentables señas de identidad política. Y a medida que las nuevas historiografías, de las colonias interiores, encuentran la verdad histórica, se resiente la falsa identidad española que hacía guardia junto a los luceros. España pierde historia y se descompone vieja y maloliente, con la puja de los nuevos aspirantes a Estado. Y empieza el siglo XXI, con una ley dictatorial insostenible y una nueva crisis, que recuerda cada vez más al 98. Porras contra votos Pero también es cierto que hay otra España. Sensata y abochornada con su currículum imperial. Una España que de verdad merece el nombre de regeneracionista. Una España, sin embargo, que sigue en el limbo de la Historia y la política. Sin conseguir hacerse oír. Sin presencia política, ni existencia social suficiente. Para poder cambiar las cosas de oficio. Estos españoles conscientes nunca han logrado imponer su sensatez, ni su progresismo, en el imperio. Son los otros perdedores. Herederos de la línea liberal, de los educadores de la libre enseñanza, del movimiento obrero y social de los años treinta, de los republicanos que perdieron la guerra y la postguerra. Han estado siempre marginados y arrastrados por los campeadores. El drama de los españoles de esta historia triste es que se ven identificados, a la fuerza, con un proyecto rancio y decadente que atraviesa la falsaria historia oficial de España y malvive de la negación de otros proyectos. Mientras que las naciones emergentes viven su historia en positivo y avanzan hacia la libertad, la fracasada construcción española sigue siendo la opresora e imperialista de antes. Disfrazada ahora con el nuevo imperio de la ley. El derecho de conquista, impuesto por los ocupantes. Y cuando la derecha y el neofalangismo de corbata, quieren blanquear esta historia, con argumentos leguleyos y antidemocracia de cuartel, tienen que repetir la misma historia de siempre: intolerancia, negación y envío de tropas. El imperio español pasó a la Historia. El legado de los Reyes Católicos, el testamento de Isabel ha caducado. Está en la fase final de su desaparición. Aunque ahora se agarre a la dictadura constitucional, como último eslabón de la débil ideología que justificaba su presencia en los territorios ocupados. Pero su nacionalismo es impresentable. No puede sostenerse, en el siglo XXI, con desprestigiadas hazañas bélicas y necesita otra historia. Un recambio menos triste que la Historia de España del padre Mariana. Las “glorias” españolas de mayor duración: el imperio y el franquismo, hace tiempo que han sido repudiadas. Nefastas e irrepetibles, no sirven como pórtico para una historia nacional, que no existe. Y la salida dictatorial del 78, se agrieta y cuartea por los eslabones más débiles. Nadie se atreve a reivindicar la mentira sangrienta de una Historia de España reflejo de su propia crisis, como nación cuartelera, sostenido con analfabetismo y atraso. Ramalazo de su imperio y de la dictadura personal más larga de Europa. Rematada hoy con una monarquía sin legitimar y en entredicho. Que no sabe solucionar sus problemas dejando votar a los afectados. Por eso se esgrime el incansable argumento de la vieja ley, del 78. Que en su día blanqueó la sucesión. Pero hoy se ha vuelto tan reaccionaria e inservible como las anteriores. Y prohíbe el derecho a decidir, bajo la cobertura del Tribunal constitucional de los invasores. La Inquisición constitucional, contra la herejía política de los que quieren votar, según sus normas. No las del derecho de conquista. Catalunya está demostrando, a esta España, que cuando se lleva a sus últimas consecuencias una voluntad política de independencia, el imperio se tambalea. Tiemblan los poderes fácticos de la ocupación, resoplan los creadores de opinión asalariados y nadie encuentra, en sus leyes dictatoriales, la respuesta adecuada. Es decir, aquella que no pase por el envío de tropas. Cualquiera que sea el resultado final de esta contienda, la mentira España ha quedado tocada. Una vez más al descubierto la falacia que empezó a inventar, por el siglo XVI, el padre Mariana. De cuyas ubres de tradición, ley y orden han mamado los historiadores e historiografía oficial desde el franquismo. Y que sirven de base a los políticos del sistema actual. El simple hecho de impedir por la fuerza que alguien ejerza el derecho a voto, aunque este sea contrario a nuestros intereses, coloca a cada uno en su sitio. España en el centro del ring, con los guantes puestos de la intolerancia de los vencedores de espada y armadura. Catalunya en el rincón de los perdedores, acorralados, pero justos y racionales. Y el resto de Europa escandalizada por la vergüenza ajena, de ver la desigualdad pelea televisada, entre las porras y votos. España en el sitio, que le asignó el padre Mariana, en el centro del imperio cristiano, que siempre ha querido ser. La España de Frascuelo y de María, ironizada por Machado. O el pueblo de cabreros, descrito por Gil de Biedma. Que duerme junto al catecismo y a la espada. El ballestero que busca su presa y otea el horizonte, desde el páramo castellano, impidiendo que nadie se mueva en sus dominios. España ha acabado siendo una mentira y un fracaso nacional, por que ha sido siempre uno de esos Estados que ha basado su razón de ser en la negación y ocupación de otros pueblos. Pero el tiempo ha pasado y la sensibilidad consciente, incluso de muchos españoles, se ha actualizado. España ya no puede vivir de su imperio. Por mucho que sea el imperio de la ley. Tal vez Euskadi o Catalunya no puedan alardear de sus éxitos políticos. Porque no los tienen. Pero si de sus razones históricas justas. En cambio, España no puede presumir de leyes, y seguir viviendo como si estuviéramos en el imperio donde no se ponía el sol. Estamos en un siglo en que las ocupaciones imperiales, las invasiones territoriales, los desembarcos de marines en otros países son odiosos y fuera de la Ley universal. Nadie las defiende. Nadie las quiere. España ocupó Catalunya en el siglo XVIII. Arrasó ciudades, saqueó pueblos… Los mercenarios borbónicos de Felipe V, acabaron con la vida de miles de resistentes. Las leyes propias fueron suprimidas, la lengua y la cultura perseguida. Toda una serie de atropellos, que suelen seguir a las invasiones en la Historia. Que se repitió, corregido y aumentado, en la guerra de 1936. Pero recordar esto, como hacía el franquismo, ya no prestigia a sus autores. Ni a los actuales poderes, sucesores directos de los autores de estas masacres históricas. Que se aprovechan de sus concecuencias. Por eso la alianza hispanófila no lo menciona nunca. Lo que pasa hoy es consecuencia de lo que pasó en Catalunya en el siglo XVIII. O en Euskadi en el XIX. Y mucho antes en Galiza, Canarias etc. El gobierno español ya lo sabe. Y su la banda de la porra, seguirá hablando de leyes y mandando a sus marines contra los pueblos oprimidos. Los medios tóxicos seguirán vendiendo la dictadura constitucional “que nos hemos dado”, aunque solo la hayan votado menos del 40% del actual censo electoral. Y si alguien no lo remedia, en Nochebuena tendremos que apagar el televisor. Otro año más. Para no escuchar una vez más hablar de la mentira España. (Fuente: Boltxe / Autor: Josemari Lorenzo Espinosa)



  • El derecho de autodeterminación y la Bandera Nacional Canaria
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    18/10/2017
    Con los sucesos catalanes –de los que hay mucho que aprender- vuelvo a oír y leer la opinión entre los independentistas canarios de que no debemos hablar de AUTODETERMINACIÓN sino de DESCOLONIZACIÓN, como si fueran cuestiones contrapuestas y no complementarias. Quiero contribuir a clarificarlo según mi criterio. La “Declaración de los Derechos del Hombre y de los Ciudadanos” que aprobó en 1789 la Asamblea Nacional francesa afirmó en su Artículo 1º que “Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos.” Parecía una utopía de los revolucionarios franceses pero fue el fundamento de los actuales “Derechos del Hombre” que forman parte esencial del Derecho Internacional. Los Derechos Humanos se distinguen de otros derechos subjetivos por ser universalmente válidos. No necesitan la aprobación de ninguna instancia política ni verse reflejados en ninguna Ley o Constitución porque, como recoge el Art. 1º de la Declaración Universal “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”. De esos Derechos Humanos recogidos en esa Declaración, hay unos que responden a las exigencias de la ley natural, como el Derecho a la Vida o el de Libertad de Conciencia y es dentro de esos derechos de carácter fundamental donde las Naciones Unidas han colocado, en un lugar preeminente de los textos jurídicos al Derecho de Autodeterminación de los Pueblos confiriéndole el rango de Derecho Internacional Positivo que obliga a todos los Estados signatarios de la Declaración. De esa forma, en los dos Pactos de Derechos Humanos que la ONU ha redactado y los Estados suscrito, figura como Artículo Primero y único de la Parte I, que se reserva íntegramente para la Autodeterminación de los Pueblos. La VI Asamblea General de la ONU, por la resolución 545 de 5 de febrero de 1952 obligó a la “inserción en el Pacto o los Pactos Internacionales relativos a los Derechos del Hombre de un artículo sobre el derecho de los pueblos a disponer por sí mismos” y así, los adoptados en la VII Asamblea el 16 de diciembre de 1966 se encabezan con la Parte I, Art. 1º que reza “Todos los pueblos tienen el derecho a disponer por sí mismos. En virtud de este derecho determinarán libremente su régimen político y asegurarán libremente su desarrollo económico, social y cultural”. A partir de 1976 en que se logra la adhesión mayoritaria de los Estados constituyentes –entre ellos España- y de todos los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, esos pactos entran en vigor. A partir de entonces la Autodeterminación es un Derecho Humano Fundamental que tienen las comunidades humanas que posean las características sociológicas de pueblo y que, como tales, se mantienen integradas, ocupando tradicionalmente un territorio determinado y diferenciadas de las demás, condiciones que -con exceso y muchas más- cumple nuestra Nación Canaria. Es evidente que no es la voluntad del estado español cumplir sus compromisos sobre la Autodeterminación de los Pueblos. Nunca lo ha sido. Lo estamos viendo en el caso de Catalunya sobre su Derecho a Decidir, la represión que ha desatado y las maquinaciones estatales españolas que lo impiden. No es, de todas formas, el caso de Canarias. El nuestro es un territorio colonial, situado en otro continente, conquistado y mantenido por la fuerza de las armas al que se le dota de una falsa autonomía para evitar su descolonización.  Ya en su momento, España declaró a sus colonias africanas (Canarias, Ceuta, Melilla, Sahara Occidental, Guinea Ecuatorial) como “Provincias o Plazas de Ultramar” para no estar sujetas a la Resolución 1514 (XV Asamblea General de la ONU) del 14 de diciembre de 1960 de la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”, que parte de reconocer “el apasionado deseo de libertad que abrigan todos los pueblos dependientes y el papel decisivo de dichos pueblos en el logro de su independencia,” y que “ los pueblos del mundo desean ardientemente el fin del colonialismo en todas sus manifestaciones” tras una serie de recomendaciones, termina exigiendo en su punto 7 y último que. “Todos los Estados deberán observar fiel y estrictamente las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de Derechos Humanos y de la presente Declaración”. Canarias adquiere unidad y entidad con el fenómeno de la colonización, cuando este pueblo, invadido y esclavizado, toma conciencia de ello, de que es diferente del invasor y se rebela. Pasamos de ser 7 islas cantonalizadas a ser una única nación, colonizada sí, pero nación. Así, la Rebelión de los Gomeros o la del Mencey Ichasaguas en Tenerife fueron los primeros episodios en la larga lucha de liberación que aún no hemos culminado y las añepas que simbolizaban esas luchas fueron nuestros primeros símbolos nacionales, como lo fueron luego las que crearon el PNC en el exilio cubano, con sus estrellas blancas izada en el Ateneo de Aguere, el MIC en el venezolano y sus estrellas rojas,  la RIA en la clandestinidad patria o las tres tiras verticales, blancas, azul y amarillas que confeccionaron para Canarias Libre en 1961 Dª Mª del Carmen Sarmiento y sus hijos Arturo y Jesús Cantero que inundaron las fiestas del Pino en el Teror de 1961, pero para la definitiva bandera nacional canaria hay que esperar a la fundación por Antonio Cubillo del MPAIAC el 22 de Octubre de 1964 en el exilio argelino. Ese día, hace ahora 53 años, que todas las luchas anteriores y las que desde entonces se han desarrollado por la libertad, la descolonización y la independencia de esta Nación Canaria se han arropado bajo sus siete verdes estrellas. Esa bandera nuestra presidió la ceremonia que refrendó, el 20 de julio de 1968 en Argel la Declaración Solemne de la OUA que reza “Las Islas Canarias forman parte integrante del continente africano y sus habitantes tienen derecho a la autodeterminación y derecho a la independencia como todos los países colonizados de África”, declaración que por su carácter de “Solemne” carece de caducidad y sigue, por lo tanto, totalmente vigente. Unidas quedan aquí la Autodeterminación y la Independencia, justificadas y cimentadas en la realidad de nuestra situación colonial. En resumen, nuestra Descolonización. Prohibida y perseguida por el colonialismo  pasa a ser conocida por el pueblo canario a raíz de las emisiones de “La Voz de Canarias Libre” que la describen. Fue un maremágnum al principio. Se colocaban mal las estrellas, incluso con algunas como en la bandera venezolana. Fue la militancia popular la que extendió su conocimiento enarbolándola en manifestaciones y fiestas o colgándola de puentes de las autopistas que, para que la Guardia Civil española no las arrancara, se les adosaba un paquete de velas pintadas de canelo simulando cartuchos de dinamita. Fue la que acompañó a los entierros de los asesinados por la policía española como Bartolomé García Lorenzo y Javier Fernández Quesada y la que llevaron en su viaje a la eternidad de la memoria colectiva patriotas como Julio Bastarrica, José Manuel de Villena, Tomás Chávez, Hupalupa, Antonio Cubillo, Víctor León, Antonio Morongo, Juan Valiente, Belén María y tantos otros que ocuparán siempre un lugar en nuestro corazón y brillarán entre los verdes luceros de la esperanza de nuestro pueblo. La nuestra es pues una bandera de libertad, de rebeldía, de insumisión, con el preciso significado de la Descolonización y la Independencia y, al mismo tiempo, es una bandera de esperanza en un futuro mejor para este pueblo canario que ha soportado siglos de vejaciones, saqueos y colonialismo, muy distinta a la que se nos quiere imponer desde el oficialismo, con los perros acollarados que usaron los conquistadores como animales de guerra contra nuestros antepasados guanches. Estamos en tiempos difíciles, con nuestras organizaciones en un proceso de retroceso frente al españolismo ramplón del ¡a por ellos! Y el ¡yo zoy españó, españó…! con una ciudadanía desnortada y desmotivada, sumisa a una burguesía criolla decadente y unas formaciones pseudonacionalistas que tergiversan el sentido del independentismo tratando incluso de apropiarse de nuestra bandera sin asumir el verdadero significado de lucha anticolonial con el que nació. Las estrellas libertarias brillarán pese a todo porque tenemos razón y derecho. Compañeros: La Lucha sigue hasta la independencia ¡Viva nuestra bandera insumisa! ¡Hagamos de este 22 de Octubre un punto de inflexión para afrontar el futuro! Gomera, a 12 de octubre de 2017, sin nada que celebrar (Fuente: El País Canario / Autor: Francisco Javier González)



  • Venezuela, octubre de 2017: La vitalidad del chavismo
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    17/10/2017
    Pasada la medianoche del domingo la edición digital del diario Clarín (Buenos Aires) no decía una palabra sobre el resultado de las elecciones venezolanas. Su colega La Nación, en cambio, titulaba de la siguiente manera lo ocurrido en Venezuela: “Rotunda victoria del chavismo en las regionales, resultados que la oposición no acepta”. En un caso ninguneo absoluto de la noticia: el acontecimiento no existió; en el otro, manipulación de la noticia, porque el énfasis está puesto en el hecho de que, como era previsible, la oposición no aceptaba su derrota. El Nuevo Heraldo (Miami) es más cauteloso, y titula así: “Chavismo gana 17 de 23 gobernaciones; oposición venezolana denuncia posibilidad de fraude en elecciones”. Lo que se da como un hecho para La Nación pasa a ser una posibilidad de fraude para el periódico de Miami. El Nacional de Caracas también destacaba las 5 gobernaciones obtenidas por la MUD frente a las 17 del PSUV. Al terminar de escribir estas notas aún no se había definido la situación del estado Bolívar, que de ningún modo podría alterar el paisaje electoral. En la Argentina casi todos los programas informativos de la mañana de hoy, lunes, oficialistas declarados o vergonzantes, sólo hablaban del fraude. Para fundamentar tan grave acusación entrevistaban a irreprochables informantes, todos ellos férreos opositores al gobierno bolivariano que decían, sin aportar una sola prueba, que las elecciones habían sido fraudulentas. Repito: para esos pseudo-periodistas -en realidad pérfidos agentes de propaganda de la derecha- los dichos de los rabiosos perdedores de ayer son evidencias más que suficientes para desechar el veredicto de las urnas. Es obvio que el resultado registrado ayer domingo en Venezuela es un duro golpe para la derecha, no sólo de ese país sino de toda América Latina. Un revés para los planes golpistas y destituyentes obsesionados por derrocar a Nicolás Maduro y, de esa forma, apoderarse del petróleo venezolano que es lo único que le interesa a Washington. Ese resultado es, asimismo, un caso excepcional donde un gobierno atacado con saña desde el exterior: guerra económica, ofensiva mediática, agresión diplomática (la OEA, gobiernos europeos, etcétera), amenazas de intervención del gobierno de Estados Unidos (declaraciones de Donald Trump, Rex Tillerson, Mike Pompeo, y otros personajes menores) y que provoca indecibles sufrimientos a la población logra prevalecer en las urnas. No recuerdo otro semejante en donde ante esta perversa constelación de factores desestabilizadores un gobierno haya salido triunfante en las urnas con una mayoría absoluta de votos, en torno al 54 por ciento. Una proeza similar la concretó Salvador Allende. Enfrentado a un ataque muy pertinaz aunque no tanto como el infligido a Venezuela, obtuvo un gran resultado en las elecciones de diputados de Marzo de 1973 al alzarse con el 44.2 % de los votos, impidiendo que la oposición de derecha alcanzara los dos tercios necesarios en el Senado para destituir al presidente chileno. Aún así, está lejos del guarismo obtenido por el chavismo. Y Winston Churchill perdió las elecciones convocadas con la finalización de la Segunda Guerra Mundial a manos del laborista Clement Attlee: 49.7 % contra 36.2 % de Churchill. Las penurias de una guerra, declarada o no, afectan negativamente a los partidos gobernantes y Churchill lo sufrió en carne propia, todo lo cual realza aún más la notable victoria obtenida por el chavismo en las elecciones regionales del día de ayer. Por supuesto, como era previsible, la derecha habla de un fraude: ¿habrá habido tal cosa en el Zulia, en Táchira, en Mérida, en Nueva Esparta y Anzoátegui, donde triunfó la oposición? O sea, donde esta triunfó no hubo fraude sino un límpida consulta ciudadana; donde perdió, hubo fraude. Un disparate. Aquellos son estados muy importantes, y curiosamente el gobierno del “dictador” Nicolás Maduro aceptó el revés electoral sin chistar. El rechazo de la derecha y sus aliados fuera de Venezuela ante las reiteradas derrotas sufridas a manos del chavismo es una práctica viciosa que se arrastra desde que Hugo Chávez triunfara en los comicios presidenciales de Diciembre de 1998. Como es bien sabido, las relaciones entre la derecha y la democracia siempre han sido tirantes. Su historia es la historia de un matrimonio mal avenido que da pie a “una relación infeliz.” La primera acepta a la segunda sólo cuando la favorece, cosa que no ocurre con la izquierda que invariablemente aceptó el veredicto negativo de las urnas, como lo demuestra la historia venezolana en estos últimos 18 años. La victoria roja en el crucial estado de Miranda, arrebatado a Henrique Capriles, es todo un símbolo de la vitalidad del chavismo pese a las enormes dificultades que venezolanas y venezolanos enfrentan en la vida cotidiana como producto principal, si bien no exclusivo, de la fenomenal agresión externa. Por el tamaño de su electorado Miranda es el segundo distrito del país. Pero el chavismo también triunfó en Lara, Carabobo y Aragua, que son los tres que le siguen por la dimensión de su cuerpo electoral. Pero la derrota del oficialismo en la llamada “media luna”: Zulia, Táchira y Mérida, estados fronterizos con Colombia, es preocupante y no puede ser medida tan sólo en términos electorales. Allí anidan sectores animados por un fuerte espíritu secesionista que, si las condiciones internas llegaran a deteriorarse, podrían convertirse en una crucial cabeza de playa para facilitar alguna intervención foránea en Venezuela. A pesar del sabotaje al proceso electoral y las denuncias anticipadas de fraude, lanzadas con el objeto de desalentar la participación popular en el comicio, el 61.14 % que acudió a las urnas –algo más de diez millones de ciudadanos- se ubica por encima del promedio histórico para este tipo de elecciones estaduales y constituyen motivo de envidia de más de un país cuyas credenciales democráticas jamás son puestas en cuestión por la ideología dominante. Por ejemplo, Chile, en donde en las últimas elecciones presidenciales participó, en el balotaje entre Michelle Bachelet y Evelyn Matthei, apenas el 41.9 del padrón electoral. Pese a esto la canalla mediática no cesa de caracterizar al gobierno bolivariano como una “dictadura”. Muy extraña, como lo recordaba Eduardo Galeano: con elecciones cada año -22 con las que se celebraron el día de ayer- ­y aceptando las derrotas cuando se produjeran. Sin duda, un duro rompecabezas para los politólogos y publicistas del establishment que tienen que vérselas con una rarísima “dictadura” adicta a las elecciones. Para resumir: el chavismo, que antes contaba con 20 gobernaciones pierde tres y retiene 17. Pero la recuperación de Miranda y Lara tiene un significado político muy especial porque se reconquistan dos baluartes desde los cuales la derecha planeaba relanzar sus aspiraciones presidenciales. Lo que se viene no parece difícil de discernir. Desesperada por su frustración electoral un sector de la derecha, acicateada por sus amos estadounidenses, anuncia su voluntad de largarse por tercera vez a “calentar las calles” y apostar a la violencia criminal como forma de acabar con el chavismo. Cosa que habrían hecho de todas maneras porque un triunfo como el que se les escapó de las manos y que anhelaban con tanta (infundada) esperanza los habría envalentonado para “ir por más” y exigir la renuncia de Maduro y un llamado anticipado a elecciones presidenciales. O sea, desconocimiento de las elecciones cualesquiera fuesen sus resultados. Como perdieron su debilísimo espesor democrático se habrá licuado por completo y –ojalá me equivoque- seguramente veremos el súbito resurgimiento de la ola terrorista que asoló el país durante más de tres meses. En tal caso, será responsabilidad indelegable del gobierno garantizar el orden público aislando a los sectores terroristas y evitando que, con sus desmanes y su “intransigencia”, se pongan a la cabeza de la oposición. Pero para que tal cosa no ocurra será necesario no sólo impedir con energía la irrupción de la violencia sino también fortalecer los canales de diálogo con las fuerzas políticas que apostaron a la institucionalidad democrática y que conquistaron el gobierno en cinco estados. Venezuela no puede volver a transitar por la pesadilla padecida entre Abril y Julio del corriente año. Su pueblo no merece la reiteración de tamaño castigo y la revolución bolivariana no debe volver a transitar al borde del abismo como ocurriera durante aquellos aciagos meses. En suma: una importante victoria del chavismo, logros significativos de la oposición en algunos estados de gran importancia económica y geopolícia, y la esperanza de que, esta vez, se evite la recaída en el espiral de la violencia política persistentemente promovido por la derecha, con el impulso que le ofrece la Casa Blanca y la complicidad de las oligarquías mediáticas que desinforman y embrutecen a las poblaciones de Nuestra América. (Fuente: CubaDebate / Autor: Atilo Borón)



  • Arrolló el chavismo: hay que festejar pero que nadie baje la guardia
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    17/10/2017
    El chavismo vuelve a ganar como el pasado 30 de julio, y gana por varias razones indiscutibles. La primera porque las elecciones se dieron en un marco de absoluta paz, sin ningún tipo de incidentes. Segundo porque el voto fue masivo, el bravo pueblo salió otra vez a votar con todo, como el pasado 30 de julio para la Constituyente. En un país donde el voto no es obligatorio salieron a cumplir con su mandato democrática el 61,4% de los votantes. El resultado oficial es implacable para quienes apostaron a la desaparición del chavismo: 17 gobernaciones sobre 22 quedaron para el PSUV. Y puede sumarse una más en las próximas horas, si se consolida el triunfo en el Estado Bolívar. Además, para mayor escarnio de los que hasta hace pocos días apostaban a la violencia, el chavismo se impuso en Miranda, generando allí una victoria estratégica. Esto no es un milagro, sino que es la mejor demostración de conciencia cívica e ideología revolucionaria que posee el pueblo de Chávez y de Maduro, esas mujeres y hombres que derrotaron a la violencia con su movilización en las calles y a través de las urnas. La democracia participativa es para ellos y ellas un arma invencible, y la han sabido usar de la misma manera que en los momentos más duros, siguieron construyendo Revolución. La oposición ha quedado otra vez sin discurso y por más que sus padrinos Trump, Luis Almagro y la Unión Europea cacareen y amenacen, la verdad es la única realidad. No hay nada que pueda quebrar la dignidad y la valentía del pueblo venezolano que hoy,otra vez, ha arrollado al fascismo encubierto detrás de la MUD y sus orientadores internacionales. Derrotada nuevamente en el ámbito local, ahora a la oposición sólo le queda recostarse en la agresión internacional que se seguirá gestando, sin duda, con Estados Unidos como ariete fundamental. Por un lado, insistiendo en la idea de la intervención directa, y para ello podrían estar pensando en gestar lo que Almagro puso en práctica días atrás con la idea del “gobierno paralelo”. No es extraño que intenten lo que en otro momento trataron de hacer en la llamada “media luna” boliviana y que Evo Morales supo derrotar. En esta ocasión, no es de extraár que el Imperio trate de aprovechar la victoria de la oposición en los estados fronterizos, como Zulia, Táchira y Mérida, para imaginar allí una base de aterrizaje intervencionista. En ese marco, los medios hegemónicos, que en los últimos días invisibilizaron la elección, ahora ya están cantando “fraude” y seguramente en los próximos días calentarán el ambiente nuevamente con el retorcido argumento que “la dictadura de Maduro” se ha “inventado” un triunfo que no es tal. El nivel de infamia que destilan estos medios no sorprende, pero frente a cada una de estas maniobras se volverá a levantar, sin dudas, el muro inexpugnable del pueblo bolivariano. El mismo que lanzó su grito de “no pasarán” el 30 de julio y que este 15 de octubre lo ha reafirmado plenamente. A festejar entonces, en Venezuela y en la Patria Grande, pero a no bajar la guardia ni un tantito así, como diría el Che. Ya que el enemigo que se enfrenta es el mismo del que ya nos advirtieran Martí, Bolívar, Fidel y Chávez. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Carlos Aznárez)



  • 12 de octubre, el "descubrimiento" de América y la historia oficial
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    15/10/2017
    ¿Cristóbal Colón descubrió América en 1492? ¿O antes que él la descubrieron los vikingos? ¿Y antes que los vikingos? Los que allí vivían, ¿no existían? Cuenta la historia oficial que Vasco Núñez de Balboa fue el primer hombre que vio, desde una cumbre de Panamá, los dos océanos. Los que allí vivían, ¿eran ciegos? ¿Quiénes pusieron sus primeros nombres al maíz y a la papa y al tomate y al chocolate y a las montañas y a los ríos de América? ¿Hernán Cortés, Francisco Pizarro? Los que allí vivían, ¿eran mudos? Nos han dicho, y nos siguen diciendo, que los peregrinos del Mayflower fueron a poblar América. ¿América estaba vacía? Como Colón no entendía lo que decían, creyó que no sabían hablar. Como andaban desnudos, eran mansos y daban todo a cambio de nada, creyó que no eran gentes de razón [la corona española los consideró legalmente como menores de edad]. Y como estaba seguro de haber entrado al Oriente por la puerta de atrás, creyó que eran indios de la India. Después, durante su segundo viaje, el almirante dictó un acta estableciendo que Cuba era parte del Asia. El documento del 14 de junio de 1494 dejó constancia de que los tripulantes de sus tres naves lo reconocían así; y a quien dijera lo contrario se le darían cien azotes, se le cobraría una pena de diez mil maravedíes y se le cortaría la lengua. El notario, Hernán Pérez de Luna, dio fe. Y al pie firmaron los marinos que sabían firmar. Los conquistadores exigían que América fuera lo que no era. No veían lo que veían, sino lo que querían ver: la fuente de la juventud, la ciudad del oro, el reino de las esmeraldas, el país de la canela. Y retrataron a los americanos tal como antes habían imaginado a los paganos de Oriente. Cristóbal Colón vio en las costas de Cuba sirenas con caras de hombre y plumas de gallo, y supo que no lejos de allí los hombres y las mujeres tenían rabos. En la Guayana, según sir Walter Raleigh, había gente con los ojos en los hombros y la boca en el pecho. En Venezuela, según fray Pedro Simón, había indios de orejas tan grandes que las arrastraban por los suelos. En el río Amazonas, según Cristóbal de Acuña, los nativos tenían los pies al revés, con los talones adelante y los dedos atrás, y según Pedro Martín de Anglería las mujeres se mutilaban un seno para el mejor disparo de sus flechas. Anglería, que escribió la primera historia de América pero nunca estuvo allí, afirmó también que en el Nuevo Mundo había gente con rabos, como había contado Colón, y sus rabos eran tan largos que sólo podían sentarse en asientos con agujeros. El Código Negro prohibía la tortura de los esclavos en las colonias francesas. Pero no era por torturar, sino por educar, que los amos azotaban a sus negros y cuando huían les cortaban los tendones. Eran conmovedoras las leyes de Indias, que protegían a los indios en las colonias españolas. Pero más conmovedoras eran la picota y la horca clavadas en el centro de cada Plaza Mayor. Muy convincente resultaba la lectura del Requerimiento, que en vísperas del asalto a cada aldea explicaba a los indios que Dios había venido al mundo y que había dejado en su lugar a San Pedro y que San Pedro tenía por sucesor al Santo Padre y que el Santo Padre había hecho merced a la reina de Castilla de toda esta tierra y que por eso debían irse de aquí o pagar tributo en oro y que en caso de negativa o demora se les haría la guerra y ellos serían convertidos en esclavos y también sus mujeres y sus hijos. Pero este Requerimiento de obediencia se leía en el monte, en plena noche, en lengua castellana y sin intérprete, en presencia del notario y de ningún indio, porque los indios dormían, a algunas leguas de distancia, y no tenían la menor idea de lo que se les venía encima. Hasta no hace mucho, el 12 de octubre era el Día de la Raza. Pero, ¿acaso existe semejante cosa? ¿Qué es la raza, además de una mentira útil para exprimir y exterminar al prójimo? En el año 1942, cuando EEUU entró en la guerra mundial, la Cruz Roja de ese país decidió que la sangre negra no sería admitida en sus bancos de plasma. Así se evitaba que la mezcla de razas, prohibida en la cama, se hiciera por inyección. ¿Alguien ha visto, alguna vez, sangre negra? Después, el Día de la Raza pasó a ser el Día del Encuentro. ¿Son encuentros las invasiones coloniales? ¿Las de ayer, y las de hoy, encuentros? ¿No habría que llamarlas, más bien, violaciones? Quizás el episodio más revelador de la historia de América ocurrió en el año 1563, en Chile. El fortín de Arauco estaba sitiado por los indios, sin agua ni comida, pero el capitán Lorenzo Bernal se negó a rendirse. Desde la empalizada, gritó: —¡Nosotros seremos cada vez más! —¿Con qué mujeres? –preguntó el jefe indio. —Con las vuestras. Nosotros les haremos hijos que serán vuestros amos. Los invasores llamaron caníbales a los antiguos americanos, pero más caníbal era el Cerro Rico de Potosí, cuyas bocas comían carne de indios para alimentar el desarrollo capitalista de Europa. Y los llamaron idólatras, porque creían que la naturaleza es sagrada y que somos hermanos de todo lo que tiene piernas, patas, alas o raíces. Y los llamaron salvajes. En eso, al menos, no se equivocaron. Tan brutos eran los indios que ignoraban que debían exigir visado, certificado de buena conducta y permiso de trabajo a Colón, Cabral, Cortés, Alvarado, Pizarro y los peregrinos del Mayflower. (Fuente: Portal Oaca - La Haine / Autor: Eduardo Galeano)* *(Texto del libro “Ser como ellos”)



  • 12 de octubre: “Orgulloso de ser español”
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    15/10/2017
    Como cada año, desde hace mucho tiempo (opino que desde hace demasiado), se viene celebrando en esta fecha, el 12 de octubre, lo que se conoce como el Día de la hispanidad. Fecha, en la que se conmemora la llegada Colón al continente americano, y el comienzo de una de las más sanguinarias campañas imperialistas que nos han enseñado en los libros de historia. Pero esta fecha, este 12 de octubre de 2017 es un día de la hispanidad diferente. Lo digo porque en este año, mucha gente que aprovechaba estas fechas para ir de puente y visitar a sus familiares (como va a hacer un humilde servidor), va a aprovechar para exaltar algo que lo más probable que hubiera pasado de ello toda su vida hasta hoy, su españolidad. Día en que, para desgracia de este amigo que os escribe y una cantidad ingente de lectores de este medio, estará marcado por una inundación en balcones y fachadas de rojigualdas, posts de Facebook resaltando su orgullo español, movilizaciones por toda la geografía estatal en pos de ese sentimiento, muchas, una infinidad de memes de la misma índole y burlándose de la ejemplar lucha que está llevando el pueblo catalán, y a eso encima sumarle la marcha de un ejército cuyo Jefe de Estado Mayor, a pesar de muerto, sigue siendo ese señor de 1.63 metros, que miraba al sol de frente con una camisa nueva que le bordó su mujer ayer (pista: se apellidaba Franco). Todo ello, protagonizado por gente que, como comenté previamente, “lo más probable que hubiera pasado de ello toda su vida hasta hoy”, que viene de una época en la que sentirse español tenía el mismo valor para la sociedad que el hecho de que se te rompiera la bolsa de la compra (que no quiero decir que no sea baladí que te ocurra eso mientras regresas del supermercado a casa).¿Y todo a raíz de qué?, si, lo has sabido desde que empezaste a leer esto, por Catalunya (lo escribo así y no con eñe por mi más sincero respeto y admiración al pueblo catalán y su amalgama). Pero suele ser normal en el Estado español este tipo de fenómenos (lo mismo pasó cuando Cuba, con otro resurgimiento de ese sentir español). Después de esta pequeña introducción, voy a ir al quid de la cuestión, lo que ha llevado a que este artículo viera la luz, que no es otro que invitarte a reflexionar, y que te lo pienses dos veces antes de decir deliberadamente, y gritar en este día, a los cuatro y cinco vientos, “orgulloso de ser español”. Pero…, ¿qué implica estar orgulloso de ser español?, ¿estar orgulloso de pertenecer a un pueblo que cada 12 de octubre celebra la mayor de las masacres jamás que ha cometido?,¿estar orgulloso de pertenecer a un pueblo que territorio que pisa, territorio que expolia los recursos de las gentes nativas de esa zona, haciéndolas vivir en la miseria?, ¿orgulloso de un pueblo que tiene como símbolo actual una bandera cuyos colores representa la masacre y represión de la gente que intentó luchar por la democracia y la libertad, que luchó contra el fascismo, y que tal vez vas a colocar mañana en tu casa?, ¿orgulloso de pertenecer a un país que abre procesos judiciales a marionetistas por su arte, o arruina la vida de una pobre chica por hacer un chiste de Carrero Blanco?, ¿orgulloso de pertenecer a un país cuyas fuerzas del orden público provocaron más de 800 heridos a gente que ni si quiera estaba cometiendo un delito, que única y exclusivamente lo que hacían era colocar un papel en una urna?, ¿un pueblo, que a pesar de ser consciente de todo esto, el ÚNICO artículo que ha salido a defender masivamente de su amada constitución es él número 2 (el de la unidad de España)? (la cosa estaría mucho mejor si hubiera habido la misma movilización cuando se vilipendiaban por parte los poderes públicos los artículos 20 -libertad de expresión- y 47 -vivienda digna-, o cuando ciertos partidos políticos financiaban las arcas públicas suizas). Podría seguir diciendo más y hablando de los crímenes que se han cometido en nombre de España, pero tampoco quiero entretenerte para que al menos hoy puedas, después de leerme, aprovechar, si puedes, el pasar un rato agradable con tus seres queridos. Algo bueno tenía que tener este día. Si al leer esto, he conseguido calar en tu consciencia, que te lo pienses seriamente dos veces antes de decir “estoy orgulloso de mi patria”, “estoy orgulloso de mi país” o estoy “orgulloso de ser español”, y haberte hecho consciente de que hay que cambiar una infinidad de cosas, y de motivarte a ser parte de ese cambio que se tiene que dar si o si, por un camino que no te voy a marcar yo, ya que como libre individuo que eres eso te toca decidirlo a ti. Este humilde servidor, en primer lugar, te felicita, y, en segundo lugar, se habrá ido contento a la cama esta noche. Si por el contrario, me vas a saltar con que “el imperio británico masacró más indios que el español, el español fue mucho más benevolente” (decirte que aun así siguen siendo vidas humanas asesinadas única y exclusivamente por vivir allí y luchar por su libertad contra los intereses económicos de un imperio), que la “policía no se pasó tanto, sólo golpeó a 800 de las 7. 504. 008 que viven allí”, cuando el único delito que hicieron fue poner un papel en una caja, “que los marionetistas se lo merecían por hacer apología al terrorismo” pero bien que el Estado no persigue igualmente la exaltación del fascismo, movimiento que no se caracteriza por ser precisamente pacífico, basándose en ese principio de libertad de expresión que defienden en función de cómo salga el sol esa mañana, te invito, como hace el youtuber Masa al final de la canción “La invasión” del rapero Día Sexto, a que firmes la “Declaración Unilateral de Independencia de la Vida (DUIV), un proceso cuyo único objetivo es quitarnos de arriba el fascismo en orden y sin alertar mucho a la sociedad. Si estás a favor del apaleamiento de civiles que sólo pretendían votar, que solo llevaban papeletas y urnas, es evidente que no tienes solución, así que hazle un favor a este mundo, y muérete. Créeme, el mundo, te lo agradecerá, el mundo, será un poquito mejor sin ti”. Muchísimas gracias por haber llegado hasta aquí, y que decir más que un cordial saludo y un fuerte abrazado de vuestro amigo Justiniano. ¡Hasta la victoria, siempre! (Fuente: El País Canario / Autor: Justiniano López)



  • Catalunya la indómita, el estado autoritario y los cómplices miserables
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    04/10/2017
    1. Catalunya la indómita El 19  de julio de 1936 los obreros y obreras de Barcelona, con las armas en la mano y el corazón  rebosante de dignidad y amor por  la libertad, derrotaron la insurrección fascista e iniciaron uno de  los proceso revolucionario más apasionantes del siglo XX,  sustituyendo en la práctica al poder establecido por el Comité Central de Milicias Antifascistas de Catalunya liderizado por la CNT pero con participación de todas las fuerzas antifascistas y que inicio un proceso de colectivización de la producción en las principales industrias de la ciudad, iniciaron también la  creación de milicias populares que marcharon expandiendo la revolución con  la colectivización  de las tierras rumbo al Frente de Aragón en la lógica, de llevar al mismo tiempo la guerra contra los franquistas y la revolución social. Todos y todas sabemos el dramático final de la revolución catalana, y que si bien,  en cierta medida contribuyeron a su derrota las divergencias internas entre las fuerzas revolucionarias, es evidente que fue la vota fascista de Franco que con apoyo de Hitler y Mussolini derrotó a la II República y con ella a las fuerzas revolucionarias catalanas. La épica de la revolución catalana, permite observar algunas características fundamentales  del diferencial histórico de Catalunya respecto al estado español que son útiles para entender lo que sucede hoy en la nación catalana. Un primer punto es el entrelazamiento entre planteamientos soberanistas y de autodeterminación con el deseo de construirse como una sociedad basada en la justicia social,  otro aspecto fundamental es la enorme capacidad del movimiento popular de base en Catalunya para desbordar lo político institucional y marcarle  la hoja de ruta llevándolo a posiciones de ruptura. Finalmente podemos observar también el enorme miedo que esta potencia creadora  genera en las élites económicas y políticas que no dudaron entonces ni dudan ahora  en aplacar la fuerza libertaria del pueblo catalán con la mayor de las violencias. Hoy que la indómita Catalunya desafía y rompe por las costuras el corset constitucional creado por el pacto entre fascistas y traidores que fue la transición de finales de los 70, si bien el actual Procés no es comparable ni en objetivos ni en actores con lo sucedido el 36, si que se puede rastrear el mismo espíritu indomable ya que lo que hoy se sueña en Catalunya articula, como entonces, el derecho de autodeterminación y soberanía con el proyecto de una Catalunya republicana y socialmente avanzada, asimismo queda claro que, a partir de la Diada de 2012 las organizaciones sociales como el Ómnium Cultural y Asamblea Nacional Catalana y, finalmente el pueblo trabajador catalán movilizado han sido capaces de desbordar e imponer agenda a los  partidos nacionalistas tradicionales representantes de la mediana burguesía catalana (Antes Convergencia y hoy el PDCAT) que antes manifestaban sentirse “cómodos en España” y hoy practican actos de desobediencia civil que dejan más que en evidencia a la domesticada y legalista izquierda españolista. Además también puede verse con claridad cómo, con el avance del Procés, las posiciones basculan cada vez más hacia la izquierda con un enorme peso de la Esquerra Republicana y una cada vez mayor fuerza y capacidad interpeladora de las CUP, quienes con mayor claridad representan la herencia de la Catalunya rebelde. Finalmente es también remarcable la clara sintonía entre la gran burguesía catalana y la derecha española en su afán de cortar por medio de la violencia y el autoritarismo este proceso popular, porque entienden y, en esto no se equivocan, que una República Catalana nacería bajo una correlación de fuerzas mucho menos favorable para los intereses del gran capital que la actual comunidad autónoma sujeta a los designios del conservador Reino de España. 2. El estado autoritario Sería muy ingenuo sorprendernos ante la reacción del Estado español, ante la lucha del pueblo catalán. El Reino de España, desde sus orígenes basa su construcción en el dominio y la conquista de otros pueblos, es tal vez por ello que el problema territorial nunca ha podido resolverse y ante la reacción soberana de los pueblos, la lógica estatal ha sido siempre la de combinar represión con pactos con  las élites de las diferentes naciones bajo su dominio. Es así que la dictadura franquista intentó con extrema violencia borrar todo vestigio de autogobierno, además de la lengua y cultura catalana como ya había intentado hacerlo Felipe V sin lograrlo a pesar de la dura represión. Por eso tras la muerte del dictador, los herederos del franquismo diseñaron su transición “democrática” en complicidad con aquellos que, a cambio de acceder al reparto de lo público, aceptaron traicionar sus principios renunciando a sus señas de identidad y aceptando una constitución que blindaba un estado monárquico capitalista  con economía de mercado y manteniendo los privilegios de las élites económicas, la iglesia y, unas fuerzas armadas y policiales, que mantienen la lógica represiva de la dictadura. Cerrando en falso tanto el debate sobre la democratización económica. como el de las naciones oprimidas dentro del estado cuyo estado de las “autonomías” responde más a los intereses particulares y al reparto grosero de la riqueza con las élites catalana, vasca o canaria que, a los deseos de libertad, justicia y autodeterminación exigidos por los pueblos. Queda claro que, a esta altura el edificio de la transición y la constitución que lo sostiene hacen aguas y se resquebrajan por todas partes, la crisis del capitalismo y su gestión por el Partido Popular tendente a que toda la factura de la misma sea pagada por las clases trabajadoras, protegiendo a los banqueros y grandes empresarios mientras miles de familias se iban al paro o perdían sus viviendas, la estela de una corrupción sistémica que lejos de ser un problema simplemente de algunas personas parece ser la forma habitual en que funciona la política en el estado, y la cerrazón autoritaria a la hora de negociar impugnado inclusive  el Estatuto de Autonomía aprobado por Catalunya en 2006, han ido acelerando un proceso en que, para un pueblo como el catalán, en el que menos de un 10% vota por el Partido Popular sea cada vez más intolerable aceptar la imposición de sus políticas. No obstante es bueno recalcar que, al contrario de lo que dicen los medios manipulados de comunicación, Catalunya lleva años intentando pactar un referéndum con el Estado en que sea el pueblo quien decida su futuro, frente a ello la respuesta del Partido Popular ha sido atrincherarse detrás de una interpretación rígida e inamovible de la legalidad constitucional para evitar dar un solo paso hacia la resolución del conflicto. resulta irónico que se invoque la constitución para decirle no al referéndum, y no se haya tenido en cuenta su artículo 47 referido al derecho a una vivienda digna para evitar, por ejemplo, los miles de desahucios que han ejecutado los banqueros. O negarse a discutir cambios en el texto constitucional cuando, por otra parte y sin consultarle a nadie, el PSOE y el PP han reformado el artículo 135 para poner el pago de la deuda por encima de los derechos de las personas. Ante esto el pueblo catalán no ha tenido otra alternativa que plantearse una vía unilateral que se ve reflejada en la convocatoria al referéndum del 1 de octubre. Es obvio que cualquiera preferiría una consulta pactada  como en Escocia o Canadá, pero quienes le achacan el no haber llegado a ningún pacto a los independentistas catalanes, parecen olvidar que el acervo autoritario franquista del Estado español y su gobierno han demostrado no tener ni cintura ni intención de resolver el tema de manera consensuada. Es por eso que, las detenciones de dirigentes y funcionarios catalanes, la incautación carteles referidos a la consultas del 1O, el prohibir charlas como la de Ana Gabriel en Vitoria o el congelamiento de las cuentas de la Generalitat, no son más que las lógicas acciones de un régimen para el cual la democracia no es más que una careta que se retira en cuanto esta pone en riesgo el status quo y que lleva la represión y el autoritarismo en los mismos genes, ante lo cual se diga lo que se diga los pueblos tienen derecho a autodeterminarse aún contraviniendo las normas injustamente impuestas por el poder. 3. Los cómplices miserables Hay algunos cómplices obvios del Partido Popular en su campaña de agresión contra el pueblo de Catalunya, los principales obviamente están en un Poder Judicial cuya presunta independencia a esta altura no se la creería ni el más ingenuo, ese mismo que con tanta laxitud investiga los verdaderos desfalcos de las arcas públicas perpetrados por el partido de gobierno y la Casa Real,  es el primero en apuntarse con la mayor rapidez a emitir disposiciones contra el derecho a decidir del pueblo catalán. Obviamente merece una mención especial el rol miserable de los medios de comunicación masivos, todos ellos cercanos al poder y que, cuidando de mantener  matices intrascendentes en su línea editorial, se han dado a la tarea de convencer a sus audiencias que lo “dictatorial” es que una mayoría parlamentaria le devuelva al pueblo la potestad de decidir a través de un referéndum y que lo “democrático” es impedirlo por el uso de la fuerza. El uso del lenguaje engañoso ha llegado a niveles tan absurdos que llegan al ridículo como hablar de “apología del referéndum” o de “referéndum autoritario”. También era obvia la complicidad del PSOE, finalmente son quienes han hecho posible, y esto no deberíamos olvidarlo, un segundo gobierno de Rajoy, lo cual solamente suma una más a su larga lista de traiciones a la clase trabajadora. Pero donde parece estar el punto de inflexión es en la posición rastrera y de pura conveniencia que han asumido el PNV por una parte y Coalición Canaria y su gemelo Nueva Canarias por otra, todos ellos apostando, en un momento en que el Partido Popular y con él el  régimen del 78 hacen aguas, a jugar al nacionalismo domesticado y, a cambio de migajas,  sostener al gobierno y sus presupuestos aún a costa de la propia dignidad y traicionando los derechos históricos de Catalunya y, con ella, cerrándole las puertas a las aspiraciones de sus propios pueblos. Es claro que el Estado haciendo aguas, difícilmente soportaría que se le abra un nuevo frente de batalla por ejemplo en la combativa Euskal Herria, de allí la importancia para el españolismo más rancio de la posición sumisa asumida por el PNV, esperemos que el pueblo vasco tome apunte de esta traición. Finalmente, a pesar de la intoxicación mediática y de la indefinida y ambigua actitud de la izquierda política española, los trabajadores y las trabajadoras de los distintos territorios del Estado, deberían entender que la Indómita Catalunya está abriendo una profunda grieta en el régimen caduco y que si hacemos fuerza y apoyamos su digna lucha, por esa brecha puede comenzar a asomarse un torrente de libertad y justicia capaz de barrer con la monarquía, la corrupción y las élites oligárquicas que nos oprimen, por eso y por compromiso solidario con el derecho inalienable de los pueblos a determinar su propio destino, hoy toca estar sin vacilaciones ni dobles discursos a favor del 1-O y decir alto y claro: ¡Visca Catalunya Lliure! (Fuente: El País Canario / Autor: René Behoteguy Chávez)



  • La primavera catalana
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    03/10/2017
    Escribo en caliente, pero quiero pensar en largo porque aún queda trecho. Ayer, 1-O. Mañana, huelga general. Pasado, República catalana. Es la tercera imagen que recordaré mientras viva. La del mayo-68, siendo un chaval, estudiante en Madrid. La de la Transición de los setenta vivida en la insurgente Euskal Herria y su Margen Izquierda vizcaína. Y finalmente, la del ahora mismo: la primavera catalana. Me recrearé con ellas y seguiré pensando hasta el fin que todo sigue siendo posible. La democrática violencia constitucional del Estado español asaltó ayer colegios, secuestró urnas, abrió cabezas. Le molestaban las sonrisas, los cantos, la imaginación desbordada, la fiesta en la calle. Los carteles, pancartas, trípticos y charlas fueron tachados de apología de mil y un delitos; las democráticas votaciones en Ayuntamientos y Parlament, de pura sedición. Sobres, papeletas y urnas fueron perseguidas cual si fueran armas de destrucción masiva. El sagrado orden constitucional debía ser restaurado. Oigo decir que el responsable de ese estado de excepción es el PP y su Gobierno. Se pide así la dimisión de Rajoy y se afirma que hay que echar al Gobierno. ¿Cómo negar u oponerse a esto? Nadie mínimamente demócrata lo puede hacer. Vale pues: ¡Qué dimita Rajoy!, ¡Echemos al Gobierno del PP! Ahora bien, con todo lo que ha caído, ¿es esto lo único que se puede decir? El problema no es solo el PP y su Gobierno. Hay bastante más. El PSOE ha apoyado también plenamente su actuación, exigido la aplicación de la ley y el orden y aplaudido el envío de cuantos medios policiales hicieran falta para impedir el referéndum catalán. Sus franquicias PSC, PSE, PSN no se han salido tampoco de este guión. Y mientras aplaudían los procesamientos, las sanciones, la vergonzosa ocupación policial…, hablaban hipócritamente de la necesidad de dialogar. Querían el diálogo, sí, –también hablaba de esto Rajoy-, pero con un independentismo derrotado, postrado de rodillas, rodeado de procesos de sedición, de multas millonarias, de embargos de propiedades. Hoy Sánchez habla de negociar. Pero si fuera coherente debería reclamar el archivo inmediato de todos los procesos abiertos contra la Presidencia y Mesa del Parlament, el Presidente y Consellers de la Generalitat y cuantas personas o instituciones hayan impulsado este referéndum. Porque no hacer esto, supone admitir un chantaje inadmisible. Hablar de diálogo y negociación sin exigir rebobinar lo anterior y poner el contador a cero supone convertirse en cómplice de una farsa inadmisible. Hablar hoy de negociación requiere reconocer también, necesariamente, que la legalidad vigente no es tabla de ley o mandamiento sagrado alguno. Si después de lo visto en Catalunya durante este largo proceso, rubricado a hostias ayer mismo, la soberanía única española es principio y fin de todas las cosas, la negociación no sería tal, sino un trágala inaceptable. Si no se admite que el futuro está abierto (autonomía, federalismo, confederalismo, independencia…), sin condición previa alguna, el diálogo no será sino farsa. Por eso la baraja franquista no sirve, está marcada. Tampoco sus árbitros. El PSOE no es parte de la solución, sino del problema. Fue él quien cepilló en Madrid el Estatut Catalán previamente aprobado por casi un 90 % del Parlament; quien se opuso en el Congreso a que la Ley de Referéndum fuera reformada para que Catalunya pudiera ser consultada sobre su futuro y quien rechazó igualmente que la reforma estatutaria de Ibarretxe, aprobada por el Parlamento Vasco, fuera siquiera tramitada en el Congreso. La declaración del carácter plurinacional del Estado español en el último Congreso del PSOE es mero fuego de artificio. Ayer éramos nacionalidad. Hoy nos dicen que somos nación. Palabras huecas. Entre todas las naciones que dicen componen el Estado español, afirman a la vez que hay una que es más nación que otras y esa es España. España es la única que dispone de soberanía política para decidir su futuro, para hacer referéndum, para formular consultas. España es la única que puede tener Constitución, Ejército y Tribunal Constitucional. Para los demás quedan solo las sobras. Repito, el PSOE no es parte de la solución, sino del problema. Levantar estrategias políticas sin contar con esto es apostar por el fracaso… o tratar de encubrir un nuevo fraude. Hay más. Bastante más. La responsabilidad del estado de excepción y la represión sobre Catalunya no es solo atribuible al Gobierno del PP y a la complicidad del PSOE. El problema va bastante más allá y tiene que ver con la propia conformación del actual Régimen español. La Judicatura, y en especial sus más altas instancias, no es un poder independiente sino que, tal como se ha revelado en las últimas semanas, es un mero correveidile del Gobierno. El actual poder judicial es herencia directa de toda la casta togada franquista, sostén de una dictadura genocida, y eso imprime carácter. De ahí que su más alto órgano, el Tribunal Constitucional, no contento en su día con el cepillado del Congreso español al Estatut catalán, lo trocease luego a conciencia quedando ya éste definitivamente irreconocible. Sus señorías son así. ¿Y qué decir de esa Policía y Guardia Civil enviada por miles a Catalunya para imponer a mamporro limpio el orden constitucional? No me queda espacio ya para glosar este sabroso tema, pero digamos como mínimo que, más allá incluso que en la propia Judicatura, la termita franquista ha encontrado en esos cuerpos y jerarquías sus más preciado hábitats. ¿Lo dejo así o comienzo a hablar de cargas policiales, malos tratos, torturas,…? No, el problema no es el PP y su Gobierno, que también lo son. Lo es el Régimen surgido de una Transición tramposa al que hasta hace bien poco se gritaba en las calles -¿quién ha ahogado aquel clamor?- “¡le dicen democracia y no lo es!”. Hay que echar el Gobierno, ¡sí!; hace falta diálogo, ¡por supuesto!, pero si todo se queda en reformas ajustadas a los parámetros constitucionales actuales, la solución será lampedusiana: se cambiarán algunas cosas para que todo siga siendo igual. Sin ruptura democrática no hay solución. Ayer, 1-O; mañana, Huelga General; pasado, República catalana. “Si jo l’estiro fort per aquí i tu l’estires fort per allá...” Siguiente estación: Euskal Herria. (Fuente: Viento Sur / Autor: Sabino Cuadra)



  • En Catalunya soplan vientos de pueblo
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    03/10/2017
    Se olía en el aire que este domingo iba a ser un gran día para el pueblo catalán y los pueblos del mundo que luchan por el derecho de autodeterminación. Sin embargo, no caben dudas que el asombro con que el mundo ha contemplado la gigantesca patriada protagonizada por hombres y mujeres de Catalunya ha generado una descarga eléctrica de solidaridad internacional. Por un lado, se pusieron en práctica todas las tácticas de resistencia, preparadas al correr de esta pasada semana, sabiendo que el enemigo que se enfrentaba era nada menos que el poderoso y brutal imperio español. Un régimen que abreva desde hace décadas en la opción continuista del franquismo, aunque en algunos períodos se disfrazara de transición, de socialdemocracia o apostara directamente a reafirmarse en el fascismo como ocurre actualmente con el gobierno de Mariano Rajoy. Teniendo claro que el desafío era de gran envergadura pero a la vez urgentemente necesario, la actual administración catalana, compartida por Juntos por el Si y la Candidatura de Unidad Popular (CUP), se propusieron dar los pasos necesarios para que sea la democracia popular, a pie de calle, la que le pusiera sal y pimienta al referéndum independentista. De allí en más, se planificó la batalla del 1/O contando con un plan A, un plan B y sucesivamente todas las letras del abecedario a fin de concretar el objetivo anhelado de votar. Simplemente eso, votar, lo que para el gobierno ultraderechista español se convirtió en algo más que un desacato a sus leyes nonárquicas y por ende medievales. A partir de ese momento, miles de personas se manifestaron en las calles durante toda la semana, se consiguieron unificar solidaridades de un amplísimo espectro, desde los Mossos (la policía catalana autonómica), los bomberos, los empresarios, los estudiantes, la totalidad de las centrales sindicales, los campesinos montados en sus tractores y hasta las más pequeñas pero utilísimas (por su poder de militancia) organizaciones sociales y populares. O sea, privó desde el comienzo la unidad férrea de quienes se iban a convertir en protagonistas de una jornada excepcional. Eso es lo que comenzó a desarrollarse en la noche del sábado cuando cientos de personas ocupaban los colegios electorales donde se iban a depositar las urnas, algunos eran centros reales de votación y otros, solo señuelos para entretener a las fuerzas represivas (guardias civiles y policías españoles) cuando sus amos decidieran soltarles la cadena y les ordenaran cumplir el mandato fascista de “a por ellos”. Pero cuando un pueblo se empodera nada puede con él: ni siquiera la estrategia más violenta del terrorismo estatal, tantas veces puesta en juego por el gobierno de Madrid contra los primos de los catalanes, las y los independentistas vascos. Vale la pena recordar que algunas de las escenas más violentas vividas este domingo en las calles de Catalunya fueron moneda corriente desde 1936 hasta hace muy poco tiempo en las calles de la Nación vasca. En la mañana del domingo los acontecimientos se aceleraron: primero llegó el aviso de los obreros portuarios de Barcelona, incluidos como tantos en el plan general de Resistencia, advirtiendo que miles de Guardias Civiles (la temible policía franquista de ayer y de hoy) habían descendido de los barcos que los habían trasladado hasta Catalunya, y avanzaban como jauría cebada por el odio, dispuesta a impedir que el referéndum se realizara. Armados con porras y armas de fuego chocaron contra una multitud cuyo único método de defensa fueron sus propios cuerpos y una dignidad a la que jamás podrán aspirar las tropas de asalto españolistas. Así fueron destruidas puertas de lugares donde se aprestaban a sufragar miles de personas, robadas boletas, que rápidamente eran reemplazadas por otras, golpeados ancianos, niños, mujeres (a varias de ellas se las arrojó escaleras abajo de uno de los colegios electorales, hiriéndolas con saña). Sin embargo, el referéndum siguió con más fuerza aún. Por cada ofensiva policial, se iba sumando el número de heridos (al final del día superaban los 800 y uno de ellos en grave estado) pero nada arredraba a quienes querían ejercer su derecho a elegir y no a arrodillarse frente a la prepotencia colonial. Si un colegio electoral era clausurado, se corría la voz entre las largas colas de votantes que había que dirigirse hacia otro centro similar, ubicados a veces en los sitios más inimaginables, despistándose así en varias oportunidades a los perros de caza con uniforme. Las órdenes del gobierno catalán y del comando de “operaciones” de la Resistencia, eran cumplidas con rigor. A los “Mossos” se les impidió entrar en combate contra los invasores españoles ya que ello hubiera terminado en una balsera imparable, pero a la vez se les propuso asegurar que la votación funcione. Fueron muchos los integrantes de esta policía local que lloraban de impotencia al ver cómo sus vecinos eran golpeados con saña o quitados del medio como paquetes desechables en los muros humanos que protegían los colegios electorales. En un momento del día, también se decidió que era válido votar en diferentes sitios no prefijados, y si esto tampoco fuera posible, hacerlo por internet, lo que también en algunas zonas fue impedido por el bloqueo informático dispuesto por Madrid. Resultó de un heroísmo sin par este pueblo catalán en su decisión de resistencia pacífica y activa, ya que en su construcción de una moderna Fuenteovejuna se permitió desafiar a lo peor del régimen en materia represiva. Al final del día, la compensación vino de la mano de haber obtenido más de 2 millones de votos para el SI independentista contra solo 176 mil del NO, habiéndose perdido unos 700 mil votos por la clausura violenta de numerosos colegios. El franquismo de Rajoy y el Partido Popular, contando con la complicidad reiterada a lo largo del tiempo del PSOE, desconoció el Referéndum, como era previsible, y lo consideró una “simple escenificación”. En otro andarivel, volvió a repetirse la actitud ambigua de Izquierda Unida y de quienes se dicen “progresistas” (alineados en Podemos e instancias similares, siempre con el “pero…” en la boca a la hora de apoyar causas justas), mostrando la hilacha de su adhesión, por sobre todas las cosas, a la España unida territorialmente, y no aceptando que nadie se salga de ese redil. La conclusión de esta jornada histórica, deja muchas enseñanzas. Antes que nada, confirmar que cuando un pueblo se une en pos de la emancipación nacional, dejando atrás diferencias que no son nimias pero pueden postergarse en virtud de enfrentar al enemigo principal, la victoria se convierte en algo posible. Victoria agridulce, es cierto, porque obligatoriamente pesan en el debe y el haber, los cientos de heridos y heridas y hasta la posibilidad cierta de que un pacífico votante esté al borde de la muerte por la paliza recibida sobre su cuerpo por parte de un policía enardecido. ¿Pero cuándo en el camino hacia la independencia de los pueblos no hubo que soportar situaciones de violencia, de terror y de muerte? Lo importante es que nadie en Catalunya, desde el presidente Luis Puigdemont hasta el último voluntario y voluntaria del Referendum, bajó la guardia y retrocedió. Otra circunstancia a destacar, es que este 1/O es un camino sin retorno. “Nada será igual a partir de ahora”, declaró una diputada de la CUP, y es bien cierto. A Rajoy y a su banda criminal (incluida la monarquía instalada por la mano del dictador Franco), siempre tan preocupados por los derechos humanos en Venezuela, les va a salir el tiro por la culata ya que todo el mundo observó con angustia, como este domingo las calles de Barcelona y del resto de Catalunya retrocedieran en el tiempo 80 años atrás, cuando el franquismo convirtió ese mismo territorio en un espacio de persecución y terror. Esta vez, como en aquella ocasión, la barbarie estuvo a cargo de los herederos de quienes torturaron y mataron a miles y miles de personas. La gran diferencia, es que en las actuales circunstancias un muro popular les hizo frente. Gente de a pie, de todas las clases sociales, completamente desarmados, y los derrotó, para escarnio de la dirigencia fascista y de ese sector de la sociedad, mezcla de lúmpenes neo nazis y nostálgicos del franquismo. No resultó extraño que como lo hicieron a partir de 1936, usaran la consigna anquilosada de “salvar a España de los separatistas, por Dios, por la Patria y el Rey”. La independencia está a la vuelta de la esquina en Catalunya. Luego vendrá el País Vasco (donde 30 mil almas salieron este fin de semana a la calle para apoyar la gesta catalana), los andaluces, los gallegos y una larga fila de naciones sin estado, a la que esa entelequia apellidada España conquistó a sangre y fuego en los mismos años en que generaron el mayor de los holocaustos de pueblos originarios en Abya Yala. Cuando los nietos y nietas de los cientos de miles que hoy, en las calles de Catalunya, se jugaron la piel en defender su tierra y su memoria histórica, les pregunten qué pasó ese 1 de octubre de 2017, la respuesta se llenará de recuerdos llenos de emotividad: “Se puso la primera piedra de esta Independencia que ahora te parece tan natural. Costó sangre, sudor y lágrimas pero lo logramos”. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Carlos Aznárez)



  • Miguel Cano (SU): Derecho a la autodeterminación. Visca Catalunya lliure
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    30/09/2017
    Desde Andalucía queremos enviar un fuerte y sincero saludo a nuestros hermanos y hermanas del Sindicato Unitario de Barcelona, a nuestros amigos y amigas de la Intersindical Alternativa de Cataluña, a las compañeras y compañeros de la Coordinadora Obrera Sindical, que aún no conocemos directamente pero tenemos en alta estima, a la infatigable Candidatura de Unidad Popular, a los trabajadores y trabajadoras que, desde sus diferentes opciones organizativas y participativas, han defendido y defienden con sus cuerpos a las Instituciones catalanas y a sus representantes políticos de la intervención de las fuerzas represivas del Estado. Saludos a todo el pueblo catalán, ese sector de catalanes y catalanas que luchan en estos momentos por la conquista del derecho de autodeterminación para su nación, ojalá podáis vivir el momento de la victoria. Nosotras y nosotros, miembros de la clase obrera en la nación andaluza, en estos momentos no podemos más que defender el derecho de autodeterminación de las naciones. La lucha por la conquista de la democracia exige el fin de los privilegios de unas naciones sobre otras. Así se consideró en la II Internacional en el congreso de Londres de 1896, en el programa del Partido Socialdemócrata Obrero Ruso en 1903 y en la Constitución de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, donde se defiende el derecho de toda nación a constituirse en Estado y, por lo tanto, a separarse del Estado que la mantiene sumisa. La clase obrera que lucha sabemos cómo se las entiende el Estado de Derecho español en cuanto a la defensa de los privilegios de los poderosos. La beatificada transición del franquismo no derogó las torturas en comisarías, no derogó el levantamiento de calumnias contra los y las que han luchado durante los 40 años de gobiernos representativos contra las injusticias y por la igualdad. Lo que derogó, paso a paso, fueron todas las conquistas y libertades democráticas que arrebatamos al franquismo. La ejemplar transición mantuvo intactos los aparatos del estado franquista, jueces, policía, guardia civil, altos funcionarios del estado, etc. y dejo el poder económico en manos de los de siempre. Gracias a la actual lucha del pueblo catalán, miles de personas han empezado a comprobar cómo se las gastan los organismos oficiales, los aparatos de estado, cuando ven peligrar los privilegios de las élites enriquecidas durante el franquismo, y más enriquecidas con la llamada democracia. También gracias a vuestra lucha, miles de personas comprueban la hipocresía de nuestros gobernantes y del régimen político surgido de la transición. La máxima que reza en todas las dictaduras así como en los regímenes representativos, es la de aplicar todo el peso de la ley a los enemigos y el favoritismo para los amigos. El tándem bipartidista gobernante durante estos últimos 40 años ha sido ejemplo de corrupción, de compra de voluntades y de eliminación sistemática de quienes se les oponían. También los representantes ordinarios del Estado en las diferentes comunidades autónomas, salvo honrosas excepciones. Como muestra un botón y como botón Susana Díaz, verdadera virreina de los borbones en Andalucía, energética social-liberal y, por lo tanto, vanguardia en la extorsión constante contra los trabajadores y trabajadoras en Andalucía. Al finalizar la era González, ninguno de los empresarios y banqueros imputados por aquel entonces, ni terminaron en prisión ni devolvieron el dinero que robaron. Aznar dio un paso más, aprovechó el dinero ilegal obtenido con sus trapicheos y los de sus amiguetes para ganar las elecciones que una y otra ha dado el gobierno al inefable Rajoy.  Éstos políticos, banqueros y demás miembros de las élites imputados, también en la mayoría de los casos, ni son condenados ni devuelven lo robado. Ahora unos pretenden y otros apoyan al encarcelamiento de los representantes legítimos del pueblo catalán y a que paguen hasta el último céntimo de euro de sus patrimonios personales los gastos que estuvieran provocando su actividad legislativa: manda huevos, como diría aquel innombrable ministro del Partido Popular. Esta gentuza sin escrúpulos, igualan democracia a Estado de derecho, igualan democracia a leyes realizadas por el personal representante de los pueblos. Sólo un país o un Estado pueden ser verdaderamente democráticos cuando el pueblo tiene la capacidad de cambiar las leyes, de desobedecerlas. Estos que se pasan una horita los domingos en misa, son los mismos que volverían a matar a quién llaman mesías. Su Cristo vino, en el caso de que hubiera venido, a desobedecer la ley. Cumplió la que venía bien a sus fines, lo que la ley mosaica estipulaba para la venida del salvador, pero incumplió la que se oponía a sus fines. Expulsó a los mercaderes del templo, curró en sábado… en fin, la sedición que acabó con su vida, en el caso de que hubiera existido. También Pablo de Tarso exhortó a los judíos de Roma al incumplimiento de la ley, pues para el apóstol, la ley no era criterio de justicia, único fin democrático que puede tener una ley, la búsqueda de la justicia social, de la igualdad social. Los derechos de hoy son las luchas y desobediencias a las leyes injustas del pasado: el derecho al voto femenino fue por la lucha de las sufragistas, la abolición de las leyes racistas en Estados Unidos por la lucha del movimiento por los derechos civiles (la mujer negra que desafió la ley de segregación que le impedía sentarse en autobuses para blancos), el fin del aparheid en Sudáfrica por la lucha de Nelson Mandela y el CNA, los derechos de manifestación, reunión, asociación y huelga en la España actual por la lucha del movimiento obrero antifranquista. Todas esas luchas en su momento fueron ilegales, y dieron lugar a conquistas de derechos que hoy son legales. Los derechos se conquistan ejerciéndolos. Estos que escupen a sus dioses, a sus profetas y a las leyes que elaboran cuando no les viene bien a sus fines de enriquecimiento, ahora nos quieren dar clase de demócratas, precisamente a los que hemos estado dispuestos hasta con perder la vida por la defensa y la conquista de la democracia, la clase obrera. Malditos sean. Ahora tenemos otros actores y actrices en los parlamentos del Estado, el central y los autonómicos. Estos están a favor de un referéndum pactado pero no están a favor de la secesión. Es decir, no están a favor del derecho de autodeterminación. Quieren que votéis y convenceros para que no os salgáis de España. Con esta postura lo que se defiende en última (y primera) instancia, son las fronteras levantadas a finales del siglo XV a espada y cruz, a base de hogueras y esclavización, cuando no eliminación, del diferente. Tras la total conquista de Andalucía con la Toma de Granada, en la Europa capitalista que comenzaba a gestarse, se impuso la eliminación del otro, del diferente. Es el inicio de lo que llama Blas Infante, era flamenca. Esa Europa que, como nos dijo el anticolonialista Fanon en Los Condenados de la Tierra,  no deja de hablar del hombre al mismo tiempo que lo asesina donde quiera que lo encuentra, en todas las esquinas de sus propias calles, en todos los rincones del mundo… Europa ha justificado sus crímenes y ha legitimado la esclavitud en la que mantiene a las cuatro quintas partes de la humanidad. Fanon incluye en la crítica a los EE.UU, colonia europea que decidió imitar a Europa… convertido en un monstruo donde las taras, las enfermedades y la inhumanidad de Europa ha alcanzado terribles dimensiones… Defender el privilegio de la nación española de constituirse en Estado frente a las demás naciones incluidas en ese Estado es defender las taras, las enfermedades y la inhumanidad de Europa que ha alcanzado terribles dimensiones. Una Unión Europea construida sobre la base de la defensa de la propiedad privada, la libertad de empresa y evitar la expansión de la revolución bolchevique para, una vez derribado el muro de Berlín, comenzar de desmontar todas las conquistas sociales, democráticas y laborales que la clase obrera hemos podido institucionalizar con nuestras luchas y sacrificios. Camaradas, estamos con todos y todas ustedes en la defensa a la autodeterminación de vuestro pueblo, así como en la lucha común de toda la clase obrera por derribar al sistema capitalista y la construcción de democracia, del poder del pueblo, por la igualdad y el fin de los privilegios de unos sobre otros. Andalucía, 30 de septiembre de 2017 Miguel Cano (Miembro de la Secretaría Federal Colegiada del Sindicato Unitario de Andalucía - SU)



  • Carta a los andaluces de Cataluña: A la ciudadanía catalana de origen andaluz
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    30/09/2017
    Ante el 1º de Octubre. Soy un andaluz que os escribe a título personal. No pretendo representar a nadie más que a mi mismo. Aspiró sólo a compartir con vosotros y vosotras algunas de mis inquietudes y reflexiones ante el referéndum del 1º de octubre en la que Cataluña decide su futuro. Seguro que conocéis al respecto los diversos puntos de vista desde el lado catalán y desde el lado español. Mi intención es haceros llegar –a cuantos pueda- un punto de vista andaluz; de un andaluz. Sé que vuestra realidad es plural. Lógicamente. Afortunadamente. Pero aun así, no puedo olvidar mi tristeza cuando fui repasando los municipios dónde obtenía buenos resultados Ciudadanos en las últimas elecciones autonómicas catalanas de 2015; dónde ganaba y dónde quedaba como segunda fuerza. Sé que luego ha habido otras elecciones y se han producido migraciones de voto pero esa mudanza –que ahora no quiero detenerme ni en analizar ni en valorar- no endulza en absoluto aquella impresión. Quizá no sea políticamente correcto decirlo en el debate actual, pero para mí era evidente lo que significaban aquellos resultados. [¿Quién no conoce en Andalucía L’Hospitalet, Gavá, Sant Boi…; quien no tiene allí o cerca parientes o amigos?.]. En aquel momento, y puestos a escoger, muchas personas de clase trabajadora y de origen andaluz (por nacimiento o familia), habían apoyado a España frente a Cataluña, votando a un partido de derechas como es Ciudadanos. Os pido ahora que reflexionéis sobre las causas que os han llevado a vosotros o a vuestros padres y abuelos a esta tesitura. Una estimación usual sobre la emigración andaluza en el siglo XX la cifra en cerca de dos millones y medio de personas. Algo así como si “alguien” hubiera deportado en masa a toda la población de las actuales provincias de Jaén, Granada y Córdoba, dejándolas completamente vacías. En total, un saldo negativo de 2.206.000 personas para Andalucía entre 1911 y 1990. Hoy todavía en torno a uno de cada cinco andaluces vivos reside fuera de Andalucía y centenares de miles de ellos en Cataluña. Llegaron allí huyendo de la miseria, la explotación y la represión. Ese “alguien” responsable de ese inmenso despojo tiene nombre… ¿Quién mandaba entonces en Andalucía? ¿Cataluña o España?. ¿Quién creo y protegió el orden político y social que expulsó de Andalucía a tantos andaluces? ¿Sólo fue un Gobierno o un Régimen o fue algo constante, programado, mantenido? Desde la Conquista castellana hasta 1982 ¿quién negó políticamente la mera existencia de Andalucía, manteniéndola dividida en reinos y luego en provincias desprovistas de todo poder, simples parcelas en donde ejercer la tutela exterior? ¿Quién nos mandó?. ¿Cataluña o la Monarquía española, primero, y luego España?. ¿Quiénes son los que aún hoy quieren dividirnos para dominarnos? ¿Quién impide que Andalucía tenga capacidad para resolver sus problemas en función sólo de la voluntad de los andaluces?. ¿Adónde miran buscando inspiración o protección?. ¿A Barcelona o a Madrid? En Cataluña, durante mucho tiempo se ha afirmado que “España nos roba”. No entremos ahora en ello. Pero sabéis que primero la Monarquía española y luego España han recaudado durante siglos en Andalucía mucho más de lo que le hubiera correspondido proporcionalmente por su riqueza y población (por poner sólo un ejemplo entre 1790-1795, las rentas provinciales recaudadas en Andalucía representaban nada menos que el 41,2% de todo lo recaudado por el Tesoro español cuando su población entonces andaba por el 18,5% del total (Domínguez Ortiz, Andalucía en la Edad Moderna, Los Andaluces, Istmo, 1980). Nosotros, andaluces, desde luego que podemos decir no sólo que “España nos robó” sino que continua haciéndolo, y a la vista está. ¿Dónde residía y reside el Poder que organizó y se benefició de tamaño expolio?. ¿En Barcelona o en Madrid?. Y luego –con la colaboración de los poderosos andaluces, siempre más pendientes de su bolsillo y de Madrid que de su pueblo- Andalucía fue “subdesarrollada”, empobrecida, desindustrializada… Es verdad que este proceso terminó beneficiando a Cataluña o a algunos sectores catalanes pero, reflexionad, nuevamente ¿dónde estaba el Poder que organizó y protegió la reducción de Andalucía a una condición cuasi-colonial?. ¿De dónde partían las ordenes que exprimían las tierras y minas andaluzas; que reprimían Andalucía y la mantenían sujeta?. ¿De Barcelona o de Madrid? ¿Quién ha pretendido quitarnos el flamenco, diciendo que es algo “español”; cómo si las soleares se criaran en Soria y los fandangos nacieran espontáneamente en Ponferrada?. Como la literatura, el arte, la historia… siempre universal o española, pero nunca andaluza. ¿Quién ha provocado que aún hoy nuestros jóvenes apenas estudien nuestra historia y conozcan nuestra cultura?. ¿Madrid o Barcelona?. ¿Quién ha provocado y se ha beneficiado de que muchos andaluces aún se avergüencen de su expresión andaluza y ha asociado nuestra forma de comunicarnos con la incultura?. ¿Quién hace que todavía hoy prácticamente todos los medios de comunicación hablados –incluidos los públicos- que emiten en Andalucía parezcan editados en Madrid y que sólo se escuche el andaluz cuando ocasionalmente se entrevista a la gente por la calle o comparece algún líder político o artista? ¿Qué atenta más a la dignidad de los andaluces? ¿Esa realidad o el hecho de que instalados y viviendo en un país que no es el propio, sea una necesidad y un hecho lógico conocer y dominar la lengua y la cultura del país en el que la vida nos ha llevado…? Y podría seguir así, casi indefinidamente… Ahora pensad. ¿Por qué seguís en Cataluña?. “Por la vida”, responderéis. Porque aquí tengo el trabajo; la casa que tanto me costó construir o comprar; porque aquí están mis hijos o mis nietos…. O también porque aquí nací y aquí me crie. Todo eso es verdad. Pero añado -con dolor inmenso- reconoced también que no retornáis a Andalucía –aunque no sea exactamente la que dejasteis, vosotros o vuestros padres o abuelos- porque Andalucía sigue sin ofertaros a la inmensísima mayoría condiciones para volver, aunque ese fuera vuestro deseo. Sabéis perfectamente que aquí seguimos teniendo siempre una media de 1o puntos de desempleo más que la estatal y hasta cerca de 15 o 20 que la que sufrís allí. Que aquí los salarios siguen siendo más bajos y las condiciones laborales peores; que domina el enchufe y el compadreo… ¿Quién es el inductor y el principal beneficiario de esta situación?. ¿Dónde hay que buscarlo?. ¿En Madrid o en Barcelona?. No quiero entrar en todo lo que habéis pasado desde que llegasteis a Cataluña, desde que abandonasteis vuestro pueblo o vuestra ciudad de origen o desde que os llevaron por primera vez de nuevo acá a pasar las vacaciones… Los malos y los buenos momentos. Los conflictos en el trabajo, en el barrio o en la calle… Millones de experiencias no se pueden resumir. Pero sí puedo plantearos unas cuantas preguntas. Incluso si seleccionáis todos aquellos episodios en que fuisteis objeto de un trato injusto –por la razón que fuera- ¿compartís la idea de que el problema de Cataluña se soluciona expulsando de Cataluña a los catalanes o lo que resulta equivalente, sometiéndolos y callándolos por la fuerza?. ¿Sois de los que jalearían el “A por ellos” – es decir, “a por los catalanes”- con que han despedido en la puerta de algunos cuartelillos a quienes el Gobierno español va a utilizar para intentar imponer el silencio y la continuidad de su dominio?. [¿Quién os asegura que no os consideren también merecedores de similar tratamiento? ¿Y si no a vosotros mismos, a vuestros parientes, o a vuestros vecinos o al novio de la niña….?] ¿Habéis olvidado o perdonado lo que han significado para los andaluces (y para vosotros) esa bandera con la que acompañaban ese grito; la bandera de los Borbones y de Franco? [¿o es que os habéis creído que la inventaron para apoyar a un equipo de futbol?]. No voy a intentar predecir el futuro. Pero sí puedo asegurar que todos y todas recordareis siempre lo que hicisteis y con quien y de qué lado estuvisteis el 1º de Octubre de 2017. Y a pocas horas de que ese día llegue, me atrevo a pediros que volváis a reflexionar sobre lo que significa no sólo para Cataluña sino también para Andalucía. El domingo en Cataluña se van a decidir muchas cosas. Y lo de menos es lo que puedan sacar de beneficio los Rajoy, los Rivera y los que ellos protegen. Si España gana, no sólo pierde Cataluña, también Andalucía. Si España gana con vuestra ayuda no sólo será difícil mirar a la cara a quienes viven a vuestro lado, el día siguiente. Si España gana con vuestro apoyo habréis dicho –lo que es terrible- que estáis del lado de todo lo que os hizo sufrir a vosotros o a vuestros padres. Y que apoyáis una Andalucía sometida, encadenada. Confío –deseo- que el 1º de Octubre la mayoría de vosotros y vosotras, ciudadanía catalana de origen andaluz, -hermanos andaluces- os situéis del lado de la Libertad. De Cataluña. Y por eso, de Andalucía. Javier Pulido Andalucía, 29 de Septiembre de 2017 (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz)



  • Ni Rajoy ni la Guardia Civil podrán con Catalunya
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    29/09/2017
    Ni “choque de trenes” como afirma el ex secretario de los comunistas españoles, Julio Anguita, ni tampoco “golpe de Estado civil”, según señalan los “socialistas” y ex jefes en los años 80 de los escuadrones de la muerte denominados GAL, Alfonso Guerra y Felipe González. El referéndum catalán que tanto molesta a la España franquista y prepotente es una reivindicación histórica de un pueblo que, como el vasco y otros de la península, están hastiados del dominio y el pillaje de un reino que hace agua por donde se lo mire. Lo que ahora está ocurriendo no es nuevo, hay toda una historia detrás que tanto Rajoy, como el PSOE y hasta los “ni ni” de Podemos quieren ignorar: Cataluña es una nación oprimida por España desde su ocupación por las tropas borbónicas en 1714, y la posterior supresión de las instituciones catalanas y la prohibición de su lengua mediante decretos impuestos “manu militari” y promulgados por Felipe V entre 1707 y 1716. Lo que ahora va a ocurrir este 1 de octubre a través de las urnas ya fue intentado en 1873 a pocos días de proclamarse la Primera República cuando José García Viñas y Paul Brousse proclamaron en Barcelona el “Estado catalán federado con la República Española”. Una de sus primeras reivindicaciones fue constituir un gobierno provisional, convocar a elecciones y disolver el Ejército. Pero las diferencias entre sectores de la burguesía y las duras intimidaciones del gobierno de Madrid hizo culminar muy rápido la ilusionante intentona. Sin embargo, muchos años después se insistiría en el tema, al anunciar Lluis Companys, desde los balcones del Ayuntamiento de Barcelona, la proclamación de la II República. Era el 14 de abril de 1931 y un día después, Francesc Maciá, representante de Esquerra Republicana (un partido histórico que ahora también impulsa el referéndum) se hizo cargo del Gobierno catalán. Madrid volvió a negar ese derecho y entre amenazas y promesas, logró que se negociara la dimisión de Maciá, pero a cambio se concedió impulsar una Autonomía que recién fue proclamada en 1932. Pero el espíritu catalán, rebelde y no condescendiente con los cantos de sirena del españolismo imperial, hizo que dos años después, Companys, como presidente de la Generalitat, proclamara otra vez el Estado Catalán. La razón era de lógica pura: la entrada de representantes de un partido ultra católico, centralista y conservador denominado CEDA en el gobierno de la II República dirigido por Alejandro Lerroux, desbordó el vaso de la paciencia catalana y volvió a aflorar la necesidad de romper cadenas con quienes falseaban los principios autonomistas que proclamaban. Al igual que las actuales amenazas de Mariano Rajoy y el resto de los poderes fácticos borbónicos, Lerroux montó en cólera, declaró el estado de guerra, y envió al ejército a enfrentarse con valientes jóvenes catalanes que decidieron defender su soberanía con las armas en la mano. Después de duros choques, que dejaron un saldo de más de 40 muertos y 3 mil detenidos, la derrota volvió a sacudir las ansias libertarias de un pueblo que jamás se resignó a ser esclavo. Companys y varios de sus seguidores fueron condenados a 30 años de cárcel, pero el triunfo del Frente Popular en febrero del 36 los premió con una amnistía y la cesión nuevamente del derecho a reinstaurar la Generalitat. Duró poco, ya que tres años después el alzamiento victorioso del fascista Francisco Franco atropelló con furia los derechos alcanzados hasta ese momento. Suprimió las libertades y la emprendió represivamente contra todo aquel que se opusiera a sus designios disciplinadores. La lengua catalana fue prohibida y se atropellaron todos los vestigios de una cultura originaria, que para el franquismo inquisitorial representaba lo demoníaco. Fueron largos años de penuria y sorda resistencia. Muerto el dictador, Cataluña volvió a contar con sus instituciones, dentro de una autonomía controlada, pero siempre dependiendo tributariamente de Madrid. En otras palabras, el centralismo español (a través de una transición amañada de derecha a izquierda) siguió llenando sus arcas usufructuando del poderío económico catalán. Y para ello, en un largo período que recién en los últimos años se ha ido dejando de lado, contó siempre con la complicidad de la burguesía catalana. Pero las cosas han ido cambiando para bien. Por un lado, porque jamás el pueblo catalán cedió en su conciencia política a la idea de considerar que las cadenas atadas y bien atadas por el franquismo y sus descendientes podían durar toda la vida. Como dijera un poeta, el independentismo es como un río correntoso al que no se lo frena con muros represivos ni cantos de sirena. Desde lo más hondo de sus entrañas, siempre se ha defendido la tesis de que Cataluña es una Nación y que más temprano que tarde llegaría el día del gran enfrentamiento con el poder central colonial. Hubo todo tipo de intentos, desde la lucha armada protagonizada por Terra Lliure, que fue descabezada a punta de represión y detenciones, hasta el surgimiento de numerosas organizaciones de lucha tanto social, política y cultural. La lengua, a lo largo de los años, se hizo masiva y se convirtió en uno de los elementos fundamentales de la identidad libertaria e independentista. Pero faltaba algo, que finalmente llegó: por un lado, la decisión de la burguesía catalana de romper amarras con sus antiguos socios (algo que sus pares vascos jamás han hecho) y por el otro, el surgimiento de una fuerza independentista de izquierda, la Candidatura de Unidad Popular (CUP), que con una importante práctica militante en barrios y pueblos, le sumó a la lucha por la Liberación Nacional el aditamento fundamental para cerrar el círculo. No alcanza con la independencia, hay que bregar también por el socialismo, sentenció la CUP. Como resultado de grandes movilizaciones populares, votaciones no reconocidas y expresiones multitudinarias sobre la necesidad de independizarse de quienes no solo usufructúan de su economía sino que (como ocurre con el pueblo vasco) desprecian la catalanidad, el actual gobierno de coalición integrado por Junts pel Si (que agrupa a la centro derecha de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Demócratas de Cataluña y Moviment d’Esquerres) y por la izquierda popular revolucionaria de la CUP, se tomó la valiente decisión de convocar al referéndum del 1 de octubre. El objetivo: la Independencia, sin más vueltas. A partir de ese momento, no solo esa entelequia llamada España sino también sus socios de la Unión Europea pusieron el grito en el cielo y amenazan con lanzar truenos y centellas contra los osados independentistas. Más aún, demostrando que poco diferencia al PP con el PSOE, e incluso con una izquierda boba que jamás ha entendido los procesos de emancipación nacional, la respuesta ha sido lanzar sobre Cataluña una verdadera invasión represiva de lo peor del fascismo franquista: la Guardia Civil. Con gritos de “Arriba España y Viva Franco”, los uniformados, al igual que en los años de la dictadura, entran con sus vehículos en Barcelona y otras ciudades, agitando la odiada bandera rojigualda y haciendo gestos soeces contra los transeúntes que los miran sorprendidos. Pero poco les duró la fiesta: al generar los nuevos cruzados las primeras detenciones de las autoridades gubernamentales catalanas, el pueblo se lanzó a la calle, los cercó, los enfrentó y expresándolo con todas las letras, obligó a retirarse de algunos sitios a la jauría. Se vivieron escenas increíbles como la de cientos de jóvenes golpeando los coches policiales, embadurnándolos con stikers del referéndum, y hasta colgando la bandera catalana independentista en el mástil de un local de la Guardia Civil. Así están las cosas en Catalunya. Con la policía colonial allanando imprentas, secuestrando miles de boletas del referéndum, cerrando páginas webs independentistas y amenazando con detenciones de los altos funcionarios del Gobierno local. Más aún, algún general trasnochado también insinúa sacar los tanques para frenar a los “rojos”. Pero todo será en vano. Existe la convicción de que no alcanzarán los 10 mil guardias civiles enviados por Madrid, ni tampoco el linchamiento mediático, para detener tantas ansias de libertad. De nada le servirán a Rajoy y su comparsa, las palmaditas en la espalda de Donald Trump o los mensajes de “buena voluntad” de la OTAN. La suerte ya está echada. La Nación catalana será libre e independiente, contra viento y marea. Y luego vendrá Euskal Herria y una larga lista de asignaturas pendientes a nivel de territorios invadidos y mancillados por el poder fascista español. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Carlos Aznáres)



  • Recordando a Txiki, Otaegi, Sánchez Bravo, García Sanz y Baena Alonso (los últimos fusilados del franquismo)
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    28/09/2017
    El 27 de septiembre de 1975 no fue un día cualquiera. En la mañana del citado día Franco consumó sus últimos fusilamientos; las balas asesinas acabaron con la vida de cinco militantes antifranquistas. Cuando cuarenta y dos años después y de diferentes maneras el sangriento dictador sigue vivo en la “democracia española”, bien vale la pena recordar aquel fatídico día. Francisco Franco intervino en público por última vez el 1 de octubre de 1975, durante el aniversario de su proclamación como Jefe del Estado. Y largó su retórica fascista desde el balcón principal del Palacio Real, sito en la madrileña Plaza de Oriente. Siempre se dijo que aquel acto se celebró ante un millón de seguidores, pero lo cierto es que en aquella plaza difícilmente pudieron caber más de cien mil personas. No podía faltar a su lado Juan Carlos de Borbón. Entonces príncipe y desde seis años atrás heredero de Franco a título de rey, ultimaba su siniestro aprendizaje. Solo cuatro días antes habían sido fusiladas las cinco últimas victimas del franquismo con Franco: Juan Paredes Manot —Txiki—, Ángel Otaegi, José Luís Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y José Humberto Baena Alonso; los dos primeros militantes de Euskadi ta Askatasuna —ETA— y los otros tres del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota —FRAP. Los cinco revolucionarios fueron condenados a muerte tras juicios farsas. El 20 de noviembre de 1973, ETA hizo volar literalmente a Luís Carrero Blanco, y, de regreso a tierra, el Presidente del gobierno franquista ya era cadáver. Entre aquel año y el verano de 1975, la actividad de la organización vasca golpeó con bastante intensidad a las Fuerzas de Orden Público —FOP—. Por su parte, el FRAP, que existía desde mediados de los años sesenta, aunque su actividad armada la inició en el verano de 1975, combatía a la dictadura con atentados contra policías y guardias civiles. A Franco le urgía, pues, poner freno al movimiento armado contra el fascismo que él representaba. Así que, el 22 de agosto de 1975, el Consejo de Ministros presidido por el sangriento dictador aprobó el Decreto Ley Antiterrorista. La ley fue aprobada única y exclusivamente para aplicársela a los militantes de ETA y del FRAP. Aquella Ley Antiterrorista contemplaba la posibilidad de celebrar juicios sumarísimos contra civiles en menos de veinticuatro horas. También permitía prorrogar el plazo de detención en dependencias policiales, pasando de tres a cinco días —obsérvese cómo en la actual “democracia española” la ley en ese aspecto no difiere gran cosa—, y con autorización judicial hasta diecinueve. Al amparo de la citada ley, entre el 28 de agosto y el 19 de septiembre se celebraron cuatro juicios sumarísimos. El fin de los mismo no era otro que el de condenar a muerte a los supuestos responsables de varios atentados producidos contra las FOP. Concretamente, se juzgaron la muerte del Guardia Civil Gregorio Posadas Zurrón, en Azpeitia, el 3 de abril de 1974; la del policía muerto en el transcurso del atraco a una sucursal bancaria en Barcelona, el 30 de julio de 1975 —estas dos acciones fueron atribuidas a ETA—; la muerte del teniente de la Guardia Civil Antonio Pose Rodríguez en el madrileño barrio de Carabanchel, el 16 de agosto de 1975, y el atentado contra el policía Lucio Rodríguez, igualmente en Madrid, el 14 de julio del mismo año —la autoría de éstos dos últimos atentados se le atribuyó al FRAP. Se debe recordar que las únicas pruebas presentadas por la acusación, para condenar a los militantes revolucionarios, fueron las declaraciones que aquellos mismos habían hecho ante la policía y la Guardia Civil bajo salvajes torturas. En un principio fueron once los condenados a la pena capital, pero el Consejo de Ministros del 26 de septiembre conmutó la pena de muerte a seis de los condenados por la de 30 años de cárcel. Ese mismo día, a las ocho de la tarde, León Herrera y Esteban, ministro de Información y Turismo por aquel entonces, anunció que sería al amanecer del día siguiente, el 27 de septiembre de 1975, cuando se ejecutarían las cinco penas de muerte. Masivas movilizaciones se sucedieron en todo el Estado español para protestar por las injustas condenas y exigir su abolición. También en Europa el rechazo de las mismas fue muy importante. En Lisboa asaltaron la embajada española; en Estocolmo se celebraron numerosas concentraciones con Olof Palme, primer ministro sueco, a la cabeza; en Oslo, al frente de las manifestaciones se puso el presidente noruego, Uro Kekonen… Incluso el papa Pablo VI solicitó clemencia para los condenados. Sin embargo, de nada sirvieron las movilizaciones; el corazón del dictador no podía ablandarse. A Juan Paredes Manot “Txiki”, preso en la prisión Modelo de Barcelona, lo fusilaron junto al cementerio de Collserolla, en las afueras de la ciudad. Nacido en Extremadura y crecido en la gipuzkoana localidad de Zarautz, tan sólo contaba con 21 años. Ángel Otaegi, de 33 años y natural de Nuarbe, Gipuzkoa, fue fusilado a las nueve menos veinte de la mañana, en la prisión de Burgos. Los tres militantes del FRAP fueron fusilados en Hoyo de Manzanares, Madrid. José Luís Sánchez Bravo contaba con 22 años y murió a las nueve y media; Ramón García Sanz, con 27, a las nueve y diez, y José Humberto Baena Alonso, de 24, a las diez y cinco. Francisco Franco murió cincuenta y cuatro días después, pero previamente ya había dejado todo atado y bien atado, Así lo anunció públicamente en 1969: “Cuando, por ley natural, mi Capitanía llegue a faltar, que inexorablemente tiene que faltar algún día, es aconsejable la decisión que hoy vamos a tomar, que contribuirá, en gran manera, a que todo quede atado y bien atado para el futuro”. A día de hoy, el Jefe del Estado ya no es Juan Carlos de Borbón, el sucesor formado e impuesto por el mismo Franco. Ahora, con el único mérito de ser su hijo y sin que la ciudadanía tampoco lo haya elegido, es Felipe VI. No le defraudó al sanguinario dictador en todos estos años su obediente alumno. El ahora rey emérito, ya dejó bien claras sus intenciones desde el principio: “No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia”. Y la clase política más influyente de éste país siempre le facilitó su trabajo. No cabe la menor duda, cuarenta y dos años después de sus últimos fusilamientos, Franco sigue vivo. Satisfecho de su alumno y de su obra, ahora reside en la “democracia española”. (Fuente: Insurgente / Autor: editorial de Insurgente)



  • Catalunya: Nos incumbe, nos inspira
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    25/09/2017
    Se ha abierto una brecha. Hace años, al menos desde la capital del reino, muy pocos se hubieran atrevido a presagiar que el martillo que la ha provocado seria empuñado por el pueblo catalán. Claro, hace años era precisamente desde Madrid desde donde los portavoces de la indignación popular hecha partido nos decían que ellos habían llegado a la política para “romper con el candado del Régimen del 78” y hoy hemos de acudir con asombro al transformismo político de esos mismos portavoces, un transformismo que podríamos analizar hasta en tono de burla de no ser por la confusión que están sembrando. Ser ambiguos en momentos como los que estamos viviendo solo fortalecerá al orden actual de las cosas. Esperar que partidos como el PSOE o el PP, que llevan años turnándose para recortar derechos sociales, económicos y políticos, ofrezcan “garantías” para un referéndum de autodeterminación en el Estado español es, en el mejor de los casos, de una ingenuidad insoportable. Nos dicen: “cambiemos al gobierno de Madrid para que el pueblo catalán pueda decidir”. Que pasa, señorías, ¿acaso están ustedes queriendo decir que la soberanía catalana tiene que pasar por Madrid? Si como dicen, Catalunya es una nación, entonces debería ser soberana y, por lo tanto, decidir su futuro al margen de injerencias externas. Si quieren continuar en la senda democrática del soberanismo y del derecho de los pueblos a decidir su destino, convendría que no fuesen a medio gas. Si se analiza el conflicto con profundidad, se descubre que la disputa política que está teniendo lugar destapa la incapacidad para maniobrar que, en términos de democracia, tiene el Régimen del 78, el cual está poniendo al descubierto en su primera gran crisis su calavera franquista. Este régimen se caracteriza por una serie de principios que quedaran “atados y bien atados” después de que el franquismo pariese a nuestra cacareada democracia y se aprobase la Constitución de 1978, en la cual quedaron plasmados los mencionados principios tras ser maquillados por algunas de las conquistas sociales que el proletariado de aquellos años consiguió, conquistas que hemos ido viendo desaparecer en estos cuarenta años de bendita democracia, después de los ríos de sangre vertidos ellas. La propiedad privada sobre los medios de producción, la libertad de explotación, la monarquía heredada de Franco e impuesta por éste con la Ley de Sucesión de 1947, la intención de participar de la rapiña imperialista, la innegociable unidad de la nación, que mantendría los mismos símbolos identitarios, como el himno y la bandera… Todos ellos principios que el Régimen del 78 heredó de su tiempo pretérito y que quedan reflejados en la Constitución de 1978, Constitución que tendría como garante al mismo ejercito golpista del 18 de Julio, el cual no se vio sometido a destitución o depuración alguna. Atado y bien atado. Empieza a ser palpable que nuestra democracia lo es sólo en un sentido formal, pues en lo material el pueblo está totalmente incapacitado para decidir o transformar las cuestiones fundamentales. Hoy, la obtusa hegemonía del Régimen del 78 está siendo desafiada por el pueblo catalán, que a pesar de las amenazas y de la campaña de miedo a las que es sometido, inunda sus calles en un titánico y determinado esfuerzo por democratizar sus ciudades y pueblos. Muchos serán los desafíos, los enemigos, con los que habrá que lidiar, tanto externos como internos, pues a pesar de que bajo el marco de la Constitución de 1978 es imposible alcanzar la libertad para las masas trabajadoras, que puedan ser las protagonistas de su destino y que se convierta en realidad su potencial creador, sería un completo error pensar que, una vez superado ese marco legal, se podrán conseguir en la Republica catalana los interesados y necesarios objetivos que compartimos los obreros y obreras de todo el mundo bajo un marco legal tutelado y orientado por la burguesía catalana. Por lo tanto, quienes apostamos por el socialismo como proyecto de liberación popular, hemos de acudir al encuentro de nuestros hermanos y nuestras hermanas catalanas en su lucha contra la hegemonía del régimen y en su legítima aspiración de construir una sociedad donde las relaciones sean entre iguales y donde las mayorías desposeídas no se vean obligadas a someterse a las minorías propietarias. La lucha contra este régimen, cualesquiera que sean los frentes en los que se le plante batalla, es la lucha compartida contra el dominio del que somos presa millones de ciudadanos bajo esta forma de institucionalización de la dictadura del capital que es el Estado español. Sí, hoy vine aquí a hacer apología de un peligroso delito. Vine a hacer apología del referéndum de autodeterminación que el 1 de Octubre celebrará el pueblo catalán. Algunos ya sabemos lo que es ser condenados por delitos de motivación moral e ideológica, por lo que cuento con que la justicia venga a recordarle su imprudencia a este reincidente. Ya la veo venir desde mi celda en esta cárcel de este remoto lugar de Castilla. Se acerca imperturbable y decidida. Tricornio en la testa y águila sobre el hombro se cierne contra quienes osan “quebrar la convivencia” en sus dominios. Es la Santa Constitución de 1978. Prisión de Navalcarnero, septiembre de 2017 Alfonso “Alfon” Fernández Ortega (Fuente: La Haine)



  • ¡Y no estaba muerto, no, no y no!. Me refiero a Franco y a su obra, claro. ¡De qué, si no!
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    24/09/2017
    El título del artículo es el estribillo de una canción que cantaba el gitano Peret, rey de la rumba catalana. Un Peret que participó poco antes de su muerte en el Concert per la Llibertat. Nosaltres decidim, en el Camp Nou, organizado en 2013 por Ómnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana, al que acudieron 90 000 personas. Quizás, si hoy viviera, habría salido también a la calle para cantar esa canción a los guardias civiles que asaltaron las dependencias de la Generalitat. El franquismo “no estaba muerto, no, no...!” Cada día que pasa se evidencia más que la Constitución española no es sino mero celofán con el que se envolvió aquel franquismo agonizante al que, tras el boca a boca que le practicaron en la Transición el PSOE, PCE, CiU..., se presentó en sociedad como modélica democracia. En los años siguientes, con el PSOE en el Gobierno, la “modernidad” arrasó: autovías, quinto centenario, turismo a espuertas, inversiones a mansalva, privatizaciones por doquier, Olimpiadas, AVE,.. España asombraba, o al menos, eso era lo que nos decían. Bajo los oropeles de la nueva democracia nos colaron un monarca de cuatro caras, una judicatura servil al Dictador, un Ejército y Policía sostén de 40 años de crímenes, una banca-eléctricas-constructoras que gozaron privilegios sin fin y una rancia jerarquía clerical que bendijo todo lo anterior. Por imposición militar, se fotocopió la vieja España “una, grande y libre” franquista y esta pasó a ser ahora indisoluble, indivisible y asentada en una soberanía única y un Ejército garante de lo anterior. Había nacido el Régimen de 1978. Decir así, de pasada, todo lo anterior, no da la medida de lo que aquello fue. Es demasiado general. Hace falta concretar más. De los 16 jueces con plaza en el Tribunal de Orden Público franquista (decenas de miles de años en condenas impuestas), 10 pasaron a lucir toga en la nueva Audiencia Nacional. Algo parecido sucedió con quienes portaban sable en las parodias militares judiciales que condenaron a garrote vil o fusilamiento a Puig Antich, Txiki, Otaegi, Baena, García Sanz y Sánchez Bravo. Autobuses de policías y guardias civiles fueron a presenciar y jalear sus fusilamientos. Todo el fascio parásito y reaccionario del Movimiento Nacional (profesorado de “Formación del Espíritu Nacional”, “Sección Femenina”, “Frente de Juventudes”,....) pasó en bloque a tener nómina y sillón en la nueva Administración democrática. Y todo aquello lo coronó Juan Carlos I, aquel que juró los Principios del Movimiento, lealtad al genocida y reconoció la legitimidad de aquél Régimen nacido el 18 de julio de 1936 gracias a un golpe de estado. Los doscientos guardias civiles (números, cabos, sargentos,...) que asaltaron el Congreso y dieron un golpe de estado el 23-F salieron de rositas. Ninguno de ellos fue procesado siquiera. Tan solo fueron juzgados los que tenían rango de oficial y sus benévolas condenas fueron bendecidas con generosas libertades condicionales e indultos. Por si fuera poco, todos ellos pudieron luego incorporarse a sus puestos, pues no fueron inhabilitados. Y allí siguieron, creando escuela. Resulta así de barato dar un golpe de estado siendo cabo o sargento, porque si sale mal no te pasa nada y si triunfa te ascienden. Si hay un próximo, seguro que se apuntarán más. Otra cosa es que seas alcalde o funcionario catalán y acuerdes facilitar la colocación de una urna el 1-O, pues podrás ser procesado por los gravísimos delitos de sedición, desobediencia, prevaricación,... Tras los procesamientos de la Presidenta del Parlament y miembros de su Mesa, ha venido la implantación de un auténtico estado de excepción. Se amenaza a cientos de alcaldes, miles de funcionarios, medios de comunicación,... En la democracia española propiciar un referéndum es bastante más grave que dar un golpe de estado. Democracia basura. “De padres gatos, hijos michinos”, se dice aquí, en Navarra. Hay quienes se han llegado a creer que vivimos en una democracia con sus libertades, su separación de poderes, su camisita y su canesú. Pero no, aquellos jueces, militares, policías, fascistas del Movimiento, golpistas del 23..., han creado escuela en los aparatos del Estado. La misma cúpula militar que en 1978 les pasaba papelitos a los siete padres constituyentes ordenándoles cómo debía redactarse aquello de la España indisoluble e indivisible, la soberanía única española y la tutela castrense, son los que hoy, en lo básico, han diseñado y están ejecutando ese estado de excepción al que antes me he referido. A nada que se ha rasgado el celofán que las envolvían, las sacrosantas instituciones han comenzado, no solo a oler, sino a heder. Hiede el Gobierno, su servil Judicatura y todas las instancias del Estado; hieden los medios de comunicación y hiede también ese recién estrenado PSOE “plurinacional” que hace gorgoritos pidiendo diálogo mientras aplaude la política del PP en defensa de la legalidad y la soberanía única española. Por toda la geografía estatal se gritó recientemente aquello de “¡le llaman democracia y no lo es!”. Para algunos, aquello tenía que ver tan solo con una ley electoral antidemocrática y un bipartidismo asfixiante. Para otros iba mucho más allá. Se hablaba así de “romper con el Régimen de 1978” y lo que ello suponía: monarquía, tutela militar, clericalismo, centralismo, IBEX-35.. Pero muchas de estas segundas voces se han ido apagando, acomodándose a los límites de esa misma “democracia” que antes se denunciaba por falsa y vacía. Y hoy lo que prima es la legalidad, la bilateralidad y las garantías. Pero no, el franquismo vive, “no estaba muerto, no, no”. El proceso catalán y su referéndum lo ha puesto más que nunca en evidencia. Toca ahora empujar fuerte para ensanchar la brecha abierta en Catalunya. Porque el derecho de huelga se conquistó mediante huelgas y la derogación del servicio militar obligatorio a través de la insumisión. Entonces no se habló de condicionar aquello a vías legales y bilaterales. No lo hagamos ahora. Levantar banderas de democracia y libertad sin hablar de ruptura es vender humo. (Fuente: Viento Sur / Autor: Sabino Cuadra Lasarte)



  • Debemos prepararnos para aguantar la trituradora de derechos y libertades
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    23/09/2017
    Transcripción ampliada de la intervención realizada el pasado 11 de septiembre de 2017, en el acto organizado por la Comissió Independentista Fossar de les Moreres, integrada por el Comité Català de Solidaritat Internacionalista (CCSI), la Associació Catalunya Corsica, la Federació d’Entitats de la Mediterrània Mare Nostrum y Estat Català: Compañeras, compañeros, es un honor volver a estar aquí, en esta plaza histórica para repasar rápidamente qué está sucediendo. Desde Euskal Herria miramos con admiración y buena envidia, la sana, cómo seguís avanzando hacia la conquista de derechos fundamentales, como el de la independencia. No hace falta que os diga que contáis con todo el apoyo del independentismo vasco: os debemos mucho. Vosotras, los colectivos que organizáis este evento nunca nos habéis abandonado; estuvisteis con Euskal Herria en los peores momentos de la peor represión. Nos ofrecisteis esta tarima en las situaciones más duras para que, desde aquí, denunciáramos ante el pueblo catalán cual era nuestra realidad. No lo olvidamos. El internacionalismo se practica en las situaciones más peligrosas o no es internacionalismo. La conveniencia oportunista es lo contrario: olvidar al amigo que nos ayudó siempre para acercarse a quien puede abrirnos despachos y medios que prensa para obtener más votos. Catalunya, Galiza, Euskal Herria, Andalucía y el resto de pueblos y clases explotadas nos encontramos ahora mismo en una agudización tremenda de las contradicciones que hemos venido exponiendo aquí, colectivamente, en los últimos años. Desde hace cinco siglos el capitalismo español va retrocediendo de manera imparable en la jerarquía imperialista, frente al avance de otras economías capitalistas más productivas, más tecnificadas e incluso con relaciones sociales de producción no tan autoritarias y medievales como las españolas. Los muy contados y fugaces intentos modernistas - Carlos III en el siglo XVIII y las dos Repúblicas - no detuvieron esta caída; tampoco lo lograron las brutalidades asesinas de las dictaduras y de los gobiernos reaccionarios obsesionadas por echar atrás la marcha de la historia reinstaurando el Imperio católico. La llamada “crisis del régimen del 78” es solo una pequeña muestra del fracaso de la estrategia impuesta por el capital español con el apoyo decidido del tardofranquismo y del reformismo, sobre todo el que se dice de “izquierdas”, para salvar la crisis española subiendo al tren europeo, a lo que entonces se llamaba Mercado Común Europeo y ahora Unión Europea. La famosa “Transición” fue sobre todo diseñada y dirigida desde Estados Unidos, Alemania Occidental, Gran Bretaña y el Estado francés, es decir, desde la OTAN. Mal que bien y empeorando con el tiempo, aquella solución que se pretendía fuera definitiva empezó a cuartearse por las presiones sísmicas de las contradicciones del capitalismo mundial inocultables ya desde mediados de la década de 1990, sobre todo con el estancamiento japonés y con la crisis de los “Dragones Asiáticos” de 1996 - 1997. Para comienzos del siglo XXI eran apreciables las fisuras creadas en los cimientos del decrépito castillo español por las fuerzas tectónicas de las contradicciones que le pudren de manera definitiva desde el siglo XVII: la explotación nacional de los pueblos no españoles era una pieza clave del Imperio católico y fue, es y seguirá siendo una de sus quiebras objetivas irresolubles como lo confirmamos ahora mismo en Catalunya. Pues bien, recordad cómo aquí mismo, sobre este entarimado, un 11 de septiembre hacíamos mención a la advertencia de los espartanos a los caminantes que se dirigían a Atenas: desconfiad de los atenienses, les decían, sobre todo cuan­do os hacen regalos. Revivíamos aquella lección histórica porque en noviembre de 2003 y ante las próximas elecciones catalanas, el entonces secretario del PSOE, Rodríguez Zapatero, había prometido frente a 17.000 asistentes al mitin electoral celebrado en Barcelona, que respetaría y apoyaría la reforma del Estatut, que haría el nuevo Parlament, cuando fuera presidente del Gobierno de España, cargo que logró a finales de 2004. La crisis que ya se estaba incubando en los cimientos de la cárcel de pueblos que es España reforzaba la certidumbre catalana del fracaso del Estatut, de su impotencia para resolver los problemas diarios. Oficialmente, la economía iba viento en popa aunque cada vez más familias tenían que endeudarse para mantener su nivel de vida, señal de que los salarios iban rezagándose. Los cambios del mercado mundial, el auge del poder financiero, la impunidad del capital ficticio, la recentralización estatal dirigida por el gobierno de Aznar, el impulso oficial al nacionalcatolicismo español…, estos y otros cambios mostraban claramente la inutilidad del Estatut. A partir de 2004 el autonomismo catalán creía que teniendo en cuenta estas amenazantes tendencias visibles el Gobierno de España por fin entregaría el regalo prometido por Zapatero, la aceptación de un nuevo y necesario Estatut capaz de modernizar Catalunya frente a los visibles peligros que se avecinaban, dentro de una modernización del Estado entero. La Gran Crisis de 2007 y su agravamiento en 2009 hizo aún más perentoria la necesidad de un nuevo Estatut, pero el capitalismo español estaba ya en quiebra práctica. La solución que impuso la burguesía internacional y española desde 2010 fue la devastación social generalizada y dentro de esta la sobreexplotación de los pueblos oprimidos. En Catalunya se lanzó con fruición sádica al desmantelamiento de los servicios públicos y ayudas básicas mientras que el empobrecimiento golpeaba al pueblo trabajador: privatizar casi era sinónimo de clímax. En este contexto de involución el Tribunal Constitucional destrozó en 2010 el nuevo Estatut que había sido debatido y aprobado por mayoría en el Parlament. Lo hizo además con un innegable sentido punitivo, de escarnio público. El dirigente socialista Alfonso Guerra mostró la prepotencia machista y engreída del nacionalismo español al decir que se habían “cepillado” el Estatuto catalán. No fue un error menor, otro más de los tantos que comete a diario el nacionalismo español: su chulería fue un hachazo a la memoria, identidad y cultura popular catalana. Marx escribió una vez que una nación vejada y humillada termina convirtiéndose en un “león herido” que retrocede para tomar impulso antes de saltar contra el opresor. Como en todo pueblo, sea oprimido o no, la lucha de clases interna determina los bloques sociales en pugna, y en las naciones ocupadas esos efectos objetivos de la lucha de clases en su interior repercuten en sus alianzas respectivas con el exterior. Esta dialéctica hace que, en realidad, el “león herido” dispuesto a saltar sobre su agresor sea en su inmensa mayoría el león popular, o para volver a Marx, sea la “nación trabajadora” que va tomando conciencia, auto organizándose y estableciendo alianzas tácticas con los sectores de la pequeña y muy escasa mediana burguesía dispuestos a enfrentarse al enemi­go. Desde 2011, groso modo expuesto, esta dinámica se desarrolló en Catalunya siempre en contraposición con el bloque social que acepta la ocupación con cualquier excusa. Entre ambos extremos, entre la izquierda y la derecha, fluctúa una masa indecisa que se mueve, aumenta o decrece según los vaivenes de la misma lucha y en buena parte según cómo las fuerzas democráticas y de izquierdas contrarresten la pedagogía del miedo y la oleada de represiones sutiles o brutales que aplica el Estado con el apoyo de la derecha y el silencio del reformismo. Por la misma naturaleza del conflicto, tarde o temprano el pueblo herido empieza a crear sus sistemas de contrapoder, de doble poder y de embrionario poder propio, aprovechando en la medida de lo posible parte de las instituciones que el Estado ha descentralizado y concedido a ese pueblo en forma de Estatuto de Autonomía, etcétera. Esto es lo que ahora mismo está sucediendo en Catalunya en algunas áreas políticas, culturales, etc. Y es esto lo que no puede tolerar ningún Estado, y menos si es ocupante como el espa­ñol. Por su misma definición, el poder tiende a ser uno: de la burguesía o del proletariado, de la nación dominante o de la dominada, del patriarcado o de la mujer… Es imposible que coexistan durante un tiempo dos poderes contrarios, con sus mismos derechos y necesidades antagónicas: más temprano que tarde vence el más fuerte. Ahora, es el Estado español el más fuerte y lo va a demostrar de manera aplastante aplicando su ley, su fuerza y su democracia. Salvando todas las distancias, existen similitudes básicas entre el proceso soberanista y constituyente de Catalunya orientado desde la izquierda independentista y el proceso constituyente de la Venezuela bolivariana a finales del siglo XX, y volviendo a salvar todas las distancias, en el período abierto desde 2017. Similitudes elementales extensibles al comportamiento del imperialismo y de las burguesías, la rentista venezolana y la española. Debemos prepararnos. Todas y todos debemos prepararnos para aguantar la apisonadora de derechos y la trituradora de libertades. Y debemos saber que, además de la represión, también volverán a prometernos regalos, como los atenienses, si claudicamos a sus exigencias incondicionales. De hecho, parte de la “leal oposición de su Majestad” cacarea sobre la conveniencia de abrir un debate sosegado y tranquilo sobre una posible reforma de la Constitución monárquica, una vez que “vuelva la normalidad” a Catalunya, no antes. Primero debemos arrodillarnos, luego, genuflexos y contritos ya, debemos pedir perdón, jurar o prometer que renunciamos a todo independentismo y que resarciremos los daños morales y económicos causados por nuestra perversidad. Pero aquí, entre las y los asistentes a este acto, no se arrodilla nadie, ni nadie cree en los regalos. Es posible que si todo sigue así, dentro de la tendencia acelerada a la represión, tengamos dificultades para vernos el año que viene de nuevo en el Fossar de les Moreres. Pero también existe la remota posibilidad de que sí lo hagamos: es la lucha la que lo decidirá. Desde Euskal Herria os apoyamos incondicionalmente para que triunfe la segunda posibilidad porque, en el fondo, peleamos por el mismo objetivo. Euskal Herria, 12 de septiembre de 2017 (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Francisco I absuelve de todos sus crímenes al ejército colombiano
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    16/09/2017
    Jamás hubiéramos pensado que la manipulación del gobierno con la visita papal iba a adquirir una dimensión tan vil y descarada. Porque este viaje ha tenido más un carácter oficial y progubernamental que apostólico. El papa ha tomado partido. El gobierno colombiano aprovecho la visita para hacer propaganda a favor de las FF.AA (ejército del “amor y de la paz”). Lo mejor es mantener a la plebe en la inopia dominada por el fuego fatuo de la religión, cautivos y esclavos de las supersticiones para que así olviden la crisis social y económica que padecen. En todos los actos en que ha intervenido Francisco I han intentado alevosamente culpabilizar a la guerrilla, los paramilitares o los narcotraficantes de los males que ha sufrido y sufre nuestro país. "El ejército colombiano es una víctima y no un victimario", dijo. Tales aseveraciones nos causan una profunda indignación pues es de todos sabido que el principal responsable de la conflagración bélica es el Estado colombiano. Esto nos recuerda ese infame episodio cuando el papa Pio XII bendijo a las tropas de Hitler. No nos debe extrañar para nada el oprobioso accionar de la iglesia católica. El presidente Santos ha ejercido de cicerone y ha elaborado una agenda muy bien diseñada en honor al papa. Con premeditación y alevosía seleccionaron a los interlocutores y, en especial, a las víctimas del conflicto - entre las que no incluyeron a ningún guerrillero o ciudadano afectado por los deleznables crímenes cometidos por la fuerza pública o los organismos de seguridad del estado. Todas las “victimas” que han salido a la palestra como protagonistas son los arrepentidos, los desmovilizados, o la soldadesca “héroes de la patria”, aduladores del régimen genocida colombiano o mercenarios de su causa. Ningún guerrillero ha tenido la oportunidad de ejercer su derecho a la libertad de expresión y contar la verdad. Porque la censura impuesta por los propios militares no iba a permitir la disensión u otras versiones de la historia. El mejor ejemplo de impunidad y de mentiras prefabricadas es lo que aconteció en el holocausto del Palacio de Justicia en 1985 cuando los mandos de las FF.AA dieron la orden de arrasar, exterminar, torturar y ejecutar a todo aquel sospechoso de haber sido cómplice del M19. Las victimas de ese horrible crimen de Estado tampoco fueron recibidas por el papa. Esa es la falsa política de la reconciliación que pregona Juan Manuel Santos, el Santo de la Paz. La visita de Francisco I ha sido programada directamente por la cúpula militar en connivencia con las autoridades del Palacio de Nariño, la curia Vaticana y la Conferencia Episcopal Colombiana. Es decir, los estamentos más reaccionarios de nuestra sociedad. Es por eso que impidieron que el papa se reuniera con los miembros del secretariado de las FARC [tampoco crean que Francisco I insistió en esa reunión]. Así queda demostrado que no es la sociedad civil sino el ejército colombiano el que tutelan el proceso de paz y la guerrilla debe acatar todas sus órdenes. Ese ejército ha sido responsable a los largo de su historia de infinitos crímenes y violaciones de los derechos humanos. Pero el papa ha preferido mantener un silencio cómplice y ni siquiera ha nombrado a las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos. Defender la libertad y el orden exige mano dura y corazón grande. Todos estos crímenes el santo padre con total indolencia los ignora, los olvida y los omite. Mientras consagra la hostia santa en nombre del supremo hacedor y eleva oraciones al cielo para que brote la semilla de la paz y la reconciliación entre los colombianos. Bergoglio disfrazado de papa divide el mundo de la forma más infantil: los buenos y los malos, los justos y los pecadores (con los que seremos generosos y les perdonaremos la vida), dios y el diablo. El Vaticano no puede dar lecciones de ética y de moral, la religión católica ha sido inductora de guerras de religión, cruzadas, matanzas, persecuciones. La iglesia católica siempre se ha aliado con los imperios y ha bendecido la conquista, expolio y la esclavitud. Y además de todo esto es la culpable de uno de los pecados más sucios y procaces como es el de la pedofilia. Violando y abusando niños por amor a dios y a Cristo nuestro señor. Pero lo cierto es que no serán juzgados en la tierra sino en el cielo... Todos los actos de la visita del papa estuvieron cargados de sentimentalismo y exagerada sensiblería con el fin de desgarrar el corazón de los fieles. Porque el pueblo colombiano tiene hambre de dios. La comedia debía seguir un guion preestablecido por los asesores de Palacio y del Ministerio de la Guerra (eufemísticamente llamado de Defensa). Era imprescindible repetir hasta la extenuación la palabra paz. Así se hicieron realidad los principios goebbelianos que dicen que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. El discurso del papa reveló su gran hipocresía durante el encuentro que sostuvo con las víctimas del conflicto armado (excluidas las FARC) en el parque de las Malocas de Villavicencio: “Hay esperanza para quien hizo el mal; no todo está perdido, es cierto que en esa regeneración moral del victimario la justicia tiene que cumplirse”. “Resulta difícil aceptar el cambio de quienes apelaron a la violencia cruel para promover sus fines para proteger negocios ilícitos y enriquecerse o para, engañosamente, creer estar defendiendo la vida de sus hermanos”. “Ciertamente es un riesgo para cada uno de nosotros confiar en que se pueda dar un paso adelante por parte de aquellos (FARC- paramilitares) que infligieron sufrimiento a comunidades y a un país entero”. El papa a su llegada a la sección militar del aeropuerto el Dorado de Bogotá (CATAM) le dio la bienvenida el gobierno en pleno acompañado por la cúpula militar. Un "emotivo acto" en el que se hicieron presentes los soldados [pero no los activistas campesinos ni los guerrilleros] mutilados y heridos a causa del conflicto bélico. “Los soldados de Colombia también somos soldados de dios”, “los héroes que permitieron que hoy estemos celebrando que tenemos paz”, según palabras del presidente Santos. El sumo pontífice respondió emocionado alabando “lo que hacen por la paz, poniendo en juego la vida, y eso es lo que hizo Jesús. Nos pacificó con el padre, puso en juego su vida y la entregó. Esto los hermana más a ustedes con Jesús”. Luego rezó una oración por los caídos en la guerra como reconocimiento a las autoridades y los jefes castrenses que lograron la paz. Tengan fe. Amén. (Fuente: La Haine / Autor: Carlos de Urabá)



  • Los “comunes” y Podemos: ambigüedad frente a Catalunya, respeto al Régimen del 78
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    12/09/2017
    Durante la actual semana se están produciendo los movimientos más relevantes de cara al referéndum del 1-0, cuanto menos los más relevantes a nivel institucional. La tensa sesión en el Parlament de Catalunya de ayer miércoles por la aprobación de la Ley del Referéndum, y las respuestas del Ejecutivo de Mariano Rajoy, dibujan una situación cada vez más límite en términos institucionales. A lo largo del “procés”, pero sobre todo en estos últimos meses ante la llegada de las fechas “definitivas” -si bien en un proceso tan complejo como éste es difícil aventurarse a movimientos o pronósticos-, los “comuns” han profundizado su posición ambigua sobre el 1-O y el democrático derecho a decidir del pueblo de Catalunya. Como una cantinela bien aprendida, se han limitado a repetir la fórmula de “derecho a decir”, pero “acordado” y con “garantías”, es decir, esperar que a través de la legalidad de la Constitución del Régimen del 78 se pueda ejercer tal derecho. Algo a todas luces inviable. Esto es así hasta el punto en que a día de hoy Catalunya en Comú, con su líder Xavier Domènech y Ada Colau -alcaldesa de Barcelona- al frente, aún no tiene posición fija frente al 1-O. La reunión de la coordinadora nacional de los “comuns” está fechada para hoy jueves día 9, y será entonces cuando se elabore un documento que entre los días 12 y 14 de septiembre tendrán que votar los inscritos de la formación. Por su parte, la marca de Podemos en Catalunya, Podem, ha escenificado estos últimos meses un aumento de la tensión con la dirección de Pablo Iglesias. Desde Podem, y tras una votación en sus círculos, se apostó por abstenerse en la votación de la Ley del Referéndum, y se resolvió participar del 1-O pero sin reconocer su carácter vinculante, sino como muestra de movilización social, es decir, un 9-N “bis”. Mientras que desde Podemos y la dirección de Iglesias directamente se apostaba por la no participación en el 1-O. De hecho durante la sesión parlamentaria de ayer miércoles el grupo parlamentario Catalunya Si Que Es Pot, del que forma parte Podem, se partió. Casi la mitad del grupo abandonó el hemiciclo en protesta con la dirección de Rabell y Cuscubiela que no les permitieron expresar su punto de vista diferenciado al de los “comuns”, ICV y EUiA, que por momentos competían con el PSC, Cs y el PPC en su oposición al 1O. Albano-Dante Fachín, líder de Podem, ha señalado que el no dejarles intervenir “va en contra de la pluralidad de CSQEP”. Esta división de Podemos se materializará el próximo lunes 11, en la Diada, donde Podem participará de un acto en el que hablarán entre otros la diputada de la CUP Eulalia Reguant y representantes de las Marchas de la Dignidad, mientras que Pablo Iglesias participará del acto de Catalunya en Comú. Sin lugar a dudas el derecho de autodeterminación de Catalunya ha sido el talón de Aquiles de la “nueva” política de Catalunya en Comú. Una prueba que han intentado solventar con ambigüedad en su discurso pero con unas acciones claras. Desde posiciones tan determinantes como la alcaldía de Barcelona, Ada Colau no ha podido afirmar siquiera la disponibilidad de locales municipales en la capital catalana para la celebración del referéndum. En sus últimas declaraciones, concedidas el pasado lunes, afirmaba que tan solo cedería los espacios si “no se pone en peligro a funcionarios”. Es decir si una resolución judicial lo prohíbe, algo probable, los colegios permanecerán cerrados. Esta afirmación es un oxímeron para cualquiera que viva en este mundo. Pretender que el gobierno de Mariano Rajoy haga algún tipo de concesión a aquellos que de cualquier modo participen en el 1-O es una quimera. No mucho más lejos se ha mostrado en sus declaraciones el líder de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, asegurando en reiteradas ocasiones que el referéndum fechado para el 1-O es “un 9-N con más intensidad”. En su malabarismo aseguraba que si bien la propuesta del Govern y la CUP “no es nuestra hoja de ruta, las reacciones y procesos judiciales iniciados por el gobierno central hacen necesario el derecho a decidir”. Sin lugar a dudas las “presiones” y ataques que se critican desde los “comunes” son ciertas, nadie podría esperar otro accionar del Estado español, desde el Gobierno, hasta la judicatura y la policía. La cuestión en este punto es que frente a estos ataques no se responde depositando más esperanzas en ese Estado. Más bien lo contrario, la movilización popular es la única garantía contra los ataques del Estado español contra los funcionarios que participen del proceso, algo que en ningún caso está presente en el discurso o la práctica de los “comunes”. Que exista una distancia tan pronunciada entre su discurso (una Catalunya soberana, una Catalunya valiente, derecho a decidir...) y su actitud (absoluta inoperancia), no responde a casualidades o fenómenos inexplicables. El rol restauracionista del Régimen del 78 al que están apostando los “comunes” -con Pablo Iglesias a la cabeza y su apuesta por un cogobierno con Pedro Sánchez- cogió forma definitiva tras el pacto en el ayuntamiento de Barcelona con los socio-liberales y enemigos del derecho de autodeterminación del PSC. En este sentido solo hay que ver la actitud de los socialistas catalanes en la votación de la Ley del Referéndum, abandonando el hemiciclo catalán y abogando por la intervención del Tribunal Constitucional. Un calco de las amenazas de Soraya Saez de Santamaría en la mañana de ayer. Pero parece ser mucho más importante sostener este tipo de pactos que una defensa decidida por el democrático derecho del pueblo catalán a votar su futuro. La fórmula del derecho a decidir “acordado” y “con garantías” es, en esencia, la negación del propio derecho a decidir. En este sentido, los “comunes” han cedido a los cantos de sirena del PSC y el PSOE que promueven, aun incipientemente, un pacto entre Catalunya en Comú y el PSC de cara a unas hipotéticas elecciones autonómicas en Catalunya. Esta profundización de la “nueva” política como flanco izquierdo del Régimen del 78 es, en última instancia, una piedra más para la realización del propio referéndum el 1-O. Con la vía institucional al rojo vivo y con el poder del Estado español preparado para usar todos los mecanismos coercitivos contra el pueblo catalán, tan solo la movilización social, en las calles, e independiente del Govern, puede pelear por imponerlo. La actitud de los “comunes” (y de Podemos en el resto del Estado), legitima al bloque constitucionalista por izquierda y dificulta que el proceso de autodeterminación del pueblo de Catalunya despierte algún tipo de simpatía y solidaridad en el resto del Estado. Una estrategia de restauración del Régimen, duramente tocado por la crisis económica y política abierta en el 15M, donde esta vez ellos puedan jugar el rol de “pata izquierda” del “nuevo” Régimen, esos socios de turno que en esencia legitiman el grueso de las políticas, y entre ellas, la de la defensa acérrima de la indisoluble unidad nacional de España, tan bien atada por Franco y la Transición. Para que el 1-O pueda realizarse de forma efectiva y pueda defenderse e imponerse su resultado, es imprescindible que en Catalunya y el resto del Estado surja un movimiento en defensa del derecho a decidir del pueblo catalán en oposición al bloque constitucionalista y las respuestas represivas del Estado .Pero también una alternativa a la estrategia “procesista” de Junts pel Si, donde la movilización es un elemento controlado y de presión. La política de mano extendida de Catalunya en Comú para con su deseado socio, el PSC, es un freno para que surja un movimiento que imponga el derecho a decidir en las calles, y haga de este proceso un verdadero motor para acabar con el Régimen del 78. Es la única forma de abrir verdaderos procesos constituyentes, en Catalunya y el resto del Estado, donde en la agenda política estén las cuestiones sociales y económicas esenciales para las clases populares y la clase trabajadora, además de las reformas democráticas elementales como la supresión del Senado o la eliminación de la Corona. (Fuente: La Izquierda Diario / Autor: Ivan Tamajón)



  • Chile.11S: Salvador Allende, entre la memoria y el olvido
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    11/09/2017
    Los hechos significativos marcan el devenir de la historia chilena en el siglo XX. El triunfo de la Unidad Popular el 4 de septiembre de 1970 y el golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973. Fue el primer gobierno socialista salido de las urnas. En ambos acontecimientos la figura relevante fue Salvador Allende: médico nacido en 1908, fundador del Partido Socialista, declarado marxista, ministro de sanidad a los 30 años durante el gobierno del Frente Popular encabezado por Pedro Aguirre Cerda, en 1938. Diputado, senador, presidente del Senado; impulsor de numerosas leyes sanitarias, de seguridad social, protección de los trabajadores y viviendas sociales; declarado defensor de la revolución cubana antimperialista; infatigable luchador social y, por último, presidente de Chile entre 1970 y1973. Dejó su vida en el palacio de gobierno defendiendo las libertades públicas y los derechos de los trabajadores, las mujeres, la juventud y los campesinos; en definitiva, del pueblo chileno. Llamó traidores y rastreros a los generales que se levantaron contra la patria, rompiendo la tradición constitucionalista. Inauguraban una larga noche. Fueron genocidas, torturadores, asesinos. Encabezados por el general Augusto Pinochet, secundado por los comandantes de la fuerza aérea Gustavo Leigh, de la armada José Toribio Merino y el general de carabineros César Mendoza. No fueron los únicos golpistas. El golpe de Estado fue la unión de civiles y militares más el apoyo internacional del gobierno de EEUU y sus aliados en la región. Los acompañaba el entonces presidente del Senado Eduardo Frei Montalva, demócrata cristiano y ex presidente (1964-1970). Hoy se le llora como víctima de la dictadura. A su lado, Patricio Aylwin bloqueó y torpedeó cualquier acuerdo entre la democracia cristiana y el presidente Allende. Conspiró y brindó con champán la muerte de miles de chilenos. Hoy, plazas, calles y escuelas llevan su nombre. Lo recuerdan como el primer presidente postiranía. Hace meses se hizo pública el acta de una reunión privada entre la dirección de los empresarios chilenos y Frei como presidente del Senado en agosto de 1973. Este fue su consejo: Vayan a las fuerzas armadas, pídanle su intervención. Para derrocar al gobierno marxista no hay diálogo: esto se resuelve con balas. Junto a la plana mayor del Partido Nacional, citaré sólo a Onofre Jarpa, más tarde ministro del Interior de la tiranía. Son venerados como próceres, estandartes de las luchas democráticas. Pocos, los ya ancianos, los relacionan con el genocidio y menos se les confieren responsabilidades. Tal vez a los ya jubilados, chilenos o no, este recordatorio les resulte banal e injustificado. Sin embargo, vale la pena preguntarse cómo perciben esta etapa de la historia las nuevas generaciones. Y no me refiero a la militancia juvenil de los partidos políticos, sino a la juventud de la era digital, desenfadada, muchas veces desideologizada y, sobre todo, víctima de una educación de cuatro décadas, en la cual priman la manipulación, el olvido, la competitividad y la desafección por la memoria histórica. ¿Son conscientes de los crímenes de lesa humanidad de su pasado o siguen defendiendo, como hace el ex vicepresidente de Chile de la concertación y primer gobierno de Michelle Bachelet, Alejandro Foxley, que Pinochet cambió el destino de los chilenos para bien, convirtiéndole en el prohombre que puso al país en el umbral del progreso y en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos? Tal vez esto nos haga pensar. Muchos no quieren hacerlo. Es fatigoso y en ocasiones causa dolor. Saber la verdad de los hechos no les interesa y, lo que es peor, se sienten cómodos en su indolencia. Les basta una caricatura para identificar al gobierno de Salvador Allende y sus reformas: era un izquierdista cuyo proyecto era instaurar un Estado totalitario. Los chilenos se opusieron, lucharon y ganaron la batalla al comunismo y el marxismo-leninismo. No resulta extraño que la hoy candidata a la presidencia de Chile por la nueva izquierda –el Frente Amplio–, Beatriz Sánchez, de 46 años, universitaria, periodista, ex conductora de programas de televisión, cara conocida en los medios de comunicación, autoproclamada de izquierda y feminista, apoyada por los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric, fundadores de Revolución, Democracia e Izquierda Autónoma, se despachaba de la siguiente manera en la entrevista concedida a la revista del corazón Paula, el 30 de junio de este año. Pregunta: ¿Te sientes cómoda con el modelo de Salvador Allende? Respuesta: No es lo mismo, porque estamos en otro contexto. Yo prefiero un Estado que no sea totalitario, porque no creo en un Estado totalitario. ¿Era Allende un tirano, un dictador cualquiera? Eso parece insinuar su respuesta. Ante la repercusión de semejante metedura de pata se vio obligada a pedir perdón, eso sí, a petición de sus avales, los diputados Jackson y Boric. Lo peor no es lo dicho, sino que lo crea y no tenga pudor en decirlo. Además, es la opinión generalizada de las nuevas generaciones educadas en la desmemoria, el olvido y la mentira. Son pocos los interesados en romper la amnesia colectiva que encubre a canallas, traidores, golpistas y genocidas. Rescatar de la manipulación histórica al gobierno de la Unidad Popular y a su presidente, Salvador Allende, señalando que fue el momento más democrático y en el que la dignidad de un pueblo soberano brilló en el escenario internacional, sigue siendo la signatura pendiente. Mientras tanto, sus dirigentes –los mismos que fueron exiliados y sufrieron torturas– abandonan sus principios, olvidan y hoy participan de las acciones golpistas contra el gobierno de Venezuela. Hace 47 años estarían con Pinochet señalando que Allende quería instaurar un régimen totalitario y, por tanto, el golpe de Estado fue una liberación. La posverdad se impone. Salvador Allende fue dictador, marxista-leninista y comunista. El resto es irrelevante. (Fuente: La Haine / Autor: Marcos Roitman Rosenmann)



  • La crisis de España como marco de acumulación del capital. El derecho de España contra los derechos de los pueblos
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    10/09/2017
    Tabla de contenidos Introducción Nacimiento, esplendor y decadencia histórica Escuela de Salamanca y controversia de Valladolid Felipe II y el nacionalismo español « prudente » Los Austrias menores y la ruptura en la clase dominante La casa de Borbón y la guerra contra los pueblos La casa de Borbón y la represión de los pueblos La dinámica de las contradicciones y sus formas Bibliografía básica consultada   Introducción Este texto tiene dos objetivos que en realidad son uno solo. El más inmediato es contextualizar el debate sobre Sobinaries, drets i autodeterminació que está a la orden del día en todas partes aunque de forma inmediata en el Principat de Catalunya ; y el mediato, el de ayudar a la elaboración colectiva de una alternativa internacionalista de las naciones oprimidas por los Estados español y francés. Al menos desde 2014 existía la propuesta algo borrosa entonces para que diversas fuerzas revolucionarias avanzásemos en la crítica radical del imperialismo en su conjunto pero sobre todo en la forma concreta que más nos destroza, la de los Estados español y francés. Dentro de esta dinámica el 24 de julio de 2017 se firmó el Manifiesto internacionalista de Compostela y el pasado 22 de agosto del mismo año el documento Con Catalunya y su derecho inalienable a la independencia nacional. Ni terrorismo yihadista ni terrorismo imperialista, ambos a libre disposición en la red. Hace unos días se propuso un debate también en Catalunya sobre el sugestivo y crucial tema de Sobinaries, drets i autodeterminació. Bien mirado, el debate profundiza hasta las raíces de la crisis actual del Estado español, la más grave de todas las que históricamente han afectado al marco geoestratégico material y simbólico de acumulación de capital que denominan España. No es cierto que la crisis actual sea la del llamado « régimen del 78», esta es la forma político-institucional externa de las débiles bases del Estado español desde el fin del Medievo. Lo que vuelve a estar en cuestión, o si se quiere en el punto de mira de la dialéctica como negación radical de lo existente, al menos para la minoría comunista, es la viabilidad histórica de España como espacio geoestratégico de acumulación ampliada de capital. Esta crisis estructural ha emergido de nuevo –nunca ha desaparecido del todo– porque el capitalismo mundial acelera la periferización del Estado multiplicando su dependencia. Semejante retroceso continuado desde el siglo XVII, que se intensifica como tenencia objetiva en la actualidad, genera nuevas y más graves diferencias y oposiciones en su bloque de clases dominante y en los partidos políticos que le representa, pero especialmente agudiza las contradicciones entre el marco estatal de acumulación o España, superado objetivamente, y las naciones trabajadoras oprimidas, contradicción que forma parte a su vez de la contradicción irreconciliable entre el capital y el trabajo que también se libra dentro de los pueblos oprimidos. Simplificar tan simplonamente la aceleración de la obsolescencia del marco estatal de acumulación, reduciéndola a simple crisis de « legitimidad democrática » del « régimen del 78», decir que hay que abrir una nuevo « proceso constituyente » y avanzar en el « destituyente», etcétera, sin bajar a la sala de calderas que pierden presión por sus junturas, esta superficialidad solo beneficia al poder establecido ya que suaviza la hondura del problema, genera expectativas reformistas, oculta elaborar una estrategia de largo alcance basada en el internacionalismo y en la certidumbre de que ninguna opresión será superada mientras perdure la propiedad privada de las fuerzas productivas, mientras que el bloque de clases dominante se crea propietario de las clases y naciones explotadas. Desde el siglo XV, por poner una fecha en la que ya se vislumbran algunas problemáticas que iremos viendo, fueron desarrollándose contradicciones que, en sinergia y respondiendo al agotamiento del imperio español, dieron cuerpo a la crisis estructural desde mediados del siglo XVII a comienzos del siglo XVIII. La destrucción de la Corona de Aragón y sobre todo Catalunya, más en concreto Barcelona, fueron el punto álgido de aquella crisis: no es casualidad que ahora sea Barcelona el punto álgido de su vuelta a escena en el capitalismo del siglo XXI. Entonces chocaron dos derechos antagónicos, por un lado el de la Casa de Borbón como representante del absolutismo que buscaba compaginar los privilegios señoriales con los intereses de una burguesía cobarde y timorata, comparada con la holandesa e inglesa, por otro lado el de la Casa de los Habsburgo que mal que bien se había granjeado el apoyo de las fuerzas nacionales preburguesas de los Països Catalans y de Aragón, que defendían sus derechos históricos desde una perspectiva municipalista y de debates en cortes mucho más cercana a la experiencia inglesa que al verticalismo versallesco. El debate sobre Sobinaries, drets i autodeterminació muestra cuánta razón tenía Marx al decir que cuando dos derechos chocan, decide la fuerza, y cuánta razón tenía Trotsky al decir aquello de que el Estado es el monopolio de la violencia, idea de la que se apropió Weber para desnaturalizarla, y, por no reiterarnos, cuánta razón tenía Mao al decir que el poder nace del fusil. Naturalmente, nos referimos a las contradicciones históricas, no a las divagaciones idealistas de la sopa ecléctica y del engrudo reformista del foucaultismo, laclausismo, negrismo, etc., de la « leal oposición de su Majestad ». Es la fuerza, el poder, la que decide el resultado de la incompatibilidad entre el derecho de España y el derecho del pueblo catalán y de todos los pueblos. La trágica experiencia del Imperio católico así lo había demostrado con mucha anterioridad. En el violento conflicto mantenido en sus dos fases, del siglo XIII al XV, y del XV al XVIII, la potencia vencedora, la que ahora se llama España, impuso sus derechos porque tenía más armas, muchas de ellas fabricadas por la burguesía vasca, tal como lo reivindicó con sinceridad inhumana el Cardenal Cisneros. Ahora sucede lo mismo, no nos engañemos, pero con la diferencia de que además de las armas de guerra, el Estado tiene las armas económicas, de propaganda y de manipulación, de cerco económico y financiero… Cualquier debate sobre Sobinaries, drets i autodeterminació tiene que enfrentarse a esta realidad y ayudar a responder a esta pregunta : ¿cuáles son nuestras armas, nuestros poderes ? Uno muy importante es el de la teoría, el conocimiento crítico de la realidad : el arma de la teoría y el poder de la praxis. Es su unidad la que cimenta el debate inmediato sobre Sobinaries, drets i autodeterminació y el debate mediato sobre los objetivos del internacionalismo, sus estrategias y sus tácticas. Nacimiento, esplendor y decadencia histórica La segunda ofensiva cristiana contra al-Ándalus comenzó alrededor de 1227 y concluyó en 1262 con la destrucción de casi la totalidad de la muy superior cultura musulmana, el expolio de sus riquezas, la esclavización directa o indirecta de sus habitantes. Las mezquitas fueron derruidas o convertidas en iglesias, las lenguas árabes y judías marginadas o prohibidas. Ingentes latifundios fueron entregados como premio por los reyes a una reducidísima clase de incultos y sucios guerreros ennoblecidos. Como veremos, ya desde entonces las coronas de Castilla y Portugal eran « Estados depredadores ». De todos los reinos existentes en la península entre los siglos XIII y comienzos del XV, el mejor posicionado geoestratégicamente a medio plazo era el de Castilla y León formado en 1230, siguiéndole Portugal. Entre ambos se libra una áspera pugna inter imperialista por el control de Granada y la zona noroccidental de África, incluidas las islas Canarias, Azores y otras. Les seguía la Corona de Aragón, que se había formado en 1137, pero de manera tan descentralizada entre las tres cortes, Aragón, València y Catalunya, que llegado el momento decisivo a comienzos del siglo XVIII no podría responder con la misma centralidad de mando que la lograda por Felipe V. Desde mediados del siglo XIV, sobre todo en el norte de Italia, en Florencia, etc., se extendían los choques entre nuevas fuerzas sociales y viejas estructuras de dominación que constreñían el crecimiento de las fuerzas productivas. También desde mediados del siglo XIV Catalunya va entrando en una crisis múltiple : demográfica, pestes, producción agraria, gran debilidad de la lucha campesina comparada con su fuerza en el siglo XIII y fortalecimiento del poder señorial, retroceso del comercio, caída de precios y deflación, y, por no extendernos, agudización de todas las contradicciones de manera que para la mitad del siglo XV se había recuperado la lucha campesina –las remensas– y estalla la guerra civil en 1462 y 1472 entre los bandos partidario del rey de Aragón en defensa de la nobleza y grandes comerciantes, o Biga, y el bando de Busca, los intereses populares, campesinos, burguesía urbana de Barcelona para mantener sus derechos municipales en un momento de expectativas de crecimiento económico. La guerra civil catalana fue parte del choque que se inicia de manera irreversible a finales del siglo XV entras las fuerzas expansivas del joven capitalismo, a las que les faltaba aún el poder político-estatal, y los cada vez más estrechos márgenes de tolerancia del Medievo, como quedó claro en la rebelión de los Irmandiños de 1467 – 1469 en Galiza, una de las más fuertes de la península, que no consiguió derrotar del todo el nacionalismo medieval de los Irmandiños, de manera que pocos años después los reyes llamados Católicos consiguió el terrible sometimiento del pueblo galego conocido con el nombre de Doma y castración de Galiza, que lo dice todo. Castilla no podía dejar que existiera una facción de la nobleza con apoyo popular y burgués dispuesta a unirse con Portugal, así que la decapitó. Y anuló la oficialidad de la lengua galega, que además era la lengua culta en buena parte de la península, lo que aceleró la victoria del castellano sobre todas las demás. Por esos mismos años, los límites del feudalismo ante la ascendente burguesía urbana causaron la Guerra de Bando en Vascongadas, que fue una especie de « pequeña revolución burguesa » sin la cual no se entienden los Fueros Vascos. En este contexto la pujante industria del hierro, armas, barcos, pesca y comercio rechazó en 1481 la propuesta de Castilla para que participara en la guerra contra el turco. Los informes negativos de los dos enviados castellanos sobre los vascos decía que « los moradores de aquella tierra son gente sospechosa » porque defienden sus libertades colectivas. Las negociaciones fueron arduas y al final se llegó a un acuerdo : Castilla obtuvo barcos de guerra y la industria vasca siguió creciendo potente sin merma para los derechos del país. La expansión castellana necesitaba armas, barcos, técnicos en navegación, etc., también para apoderarse de las islas Canarias, antes de que lo hiciera Portugal, y para asfixiar por mar al reino de Granada. La conquista de las islas fue dura y salvaje entre 1478 y 1496, exterminando a su población. A la vez, en lo que quedaba de al-Ándalus el pequeño reino independiente de Granada debía pagar exorbitantes tributos a Castilla dedicando casi la totalidad del resto de sus recursos al ejército para retrasar en lo posible la segura invasión castellana que se produciría entre 1482 y 1492. Pero casi de inmediato continuó la resistencia con formas de « bandolerismo social», de prácticas religiosas y culturales clandestinas, etc. En estos siglos : « Portugal y Castilla eran, predominantemente, Estados depredadores que vivían de los recursos de la España musulmana » : para fines del siglo XV el 2 o el 3% de la población poseía el 97% de la tierra. Fue en 1492 cuando Nebrija explicó que lengua castellana e Imperio católico iban unidos. La persecución contra los moriscos, muchos de los cuales fueron esclavizados, y contra judíos e indios, se legitimaba mediante el racismo de la « pureza de sangre ». Muy probablemente la burguesía armera vasca estuviera al tanto de las necesidades que tenía Castilla de barcos, las aprovechó para subirle los precios y mantener las libertades de los territorios de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, que habían mantenido un estatus fluctuante entre el reino de León y el de Nafarroa, creado en 824. Castilla y Aragón tenían pactado desde el siglo XI el reparto de Nafarroa. En 1200 lograron arrancarle grandes territorios mediante la guerra y la negociación con las noblezas, aprovechando una situación de debilidad navarra. La nobleza conservó sus derechos incluido el de pernada, que dos siglos más tarde sería una de las causas de una fuerte rebelión popular. No fue hasta 1512 cuando comenzó la invasión definitiva realizada con una superioridad aplastante de medios y con una política cercana a la liquidación. A pesar de ellos, con altibajos e intentos fallidos de reconquista, la guerra se prolongó hasta la derrota última en Amaiur en 1521. La conquista fue facilitada por la traición interna de un sector de la nobleza de Nafarroa vendida al invasor porque así aumentaba mucho sus propiedades, también fue facilitada por el apoyo prácticos de tropas de las clases dominantes sobre todo de Gipuzkoa, que actuaban aliadas con el imperialismo porque este le suponía un inacabable mercado en el que vender sus productos, mientras que el Estado vasco de Nafarroa era pequeño y pobre. Ignacio de Loiola, fundador de la Compañía de Jesús, a la que volveremos por su papel en el mantenimiento del Imperio, fue uno de los invasores. Comuneros, villanos, forajidos, homicianos, bandoleros, perayles, boneteros, freneros, celemineros… estos son algunos de los calificativos que daban los cronistas oficiales a las masas urbanas y campesinas que impulsaban la revolución de las Comunidades en Castilla y algunas otras zonas del reino en 1520 – 1521. Sus reivindicaciones e ideas difusas, pero moldeadas y llenas de contenido por los valores de una burguesía enfurecida, dieron a las acciones del pueblo comunero un contenido « radicalmente amenazador » para el orden establecido, y de aquí la extrema dureza de su exterminio porque, por ejemplo, la alta nobleza, la Iglesia y la Inquisición, el mismo Carlos I, no podían aceptar las tesis sobre el bien común, la libertad, el derecho a la rebelión, el principio del consentimiento popular, etcétera. Desde hacía algunos años se oían quejas contra la corrupción y desidia del Consejo Real, contra el subdesarrollo económico como efecto del enriquecimiento de unos pocos y de las empresas extranjeras, contra la prepotencia de los consejeros flamencos del rey Carlos I, que al principio no sabía castellano, contra las trabas para crear negocios… Este movimiento aunaba al pueblo, despreciado por los cronistas, con la mediana nobleza y con la nueva burguesía comercial. La alta nobleza, la burocracia eclesial y la Inquisición se pasaron al bando de Carlos I, decidiendo la suerte de la revolución que fue aplastada en Villalar en 1521. La depredación social fue una característica de todos los imperialismos desde Sumeria, pero con el tránsito del feudalismo al capitalismo adquirió características nuevas que se expresaban en la acumulación por desposesión, componente básico de la acumulación originaria de capital. Los reinos de Castilla y Portugal estaban esquilmando al-Ándalus, zonas de África, las Indias y zonas de Europa : una de ellas fue Roma, la supuesta Ciudad Santa o también llamada por los albigenses « la puta de Babilonia», saqueada por el imperial ejército de los católicos Habsburgo en 1527. Desde la década de 1480 la burguesía de Castilla mantenía un esfuerzo expansivo, chocando frecuentemente con los reaccionarios poderes medievales. La derrota comunera de 1521 fue un golpe demoledor que envalentonó a la reacción medieval y arrasó las ideas progresistas para las condiciones de los siglos XVI y XVII que había crecido al amparo de la movilización general, todo lo cual precipitó el agotamiento burgués para la mitad de ese siglo XVI. A partir de ahí y conforme se suceden las bancarrotas, la burguesía va quedando arrinconada por el poder de la alta nobleza y de la Iglesia y la creciente influencia de la Inquisición que obturan cualquier intento de avance socioeconómico y cultural. Hay que tener en cuenta que, como ha dicho Pierre Vilar : « El imperialismo es también un hecho político […] en Castilla, hacia 1600, el feudalismo entra en agonía sin que exista nada a punto para reemplazarle ». En esta cita aparece la razón de la decadencia histórica del Imperio y luego de la Monarquía borbónica hasta el presente, con los muy cortos tiempos de las dos repúblicas. No incluimos a una hipotética « constitución democrática » desde 1978 como fase específica desde los siglos XIII y XV porque allí donde hay democracia no hay monarquía y, ahora, desde hace más de ocho centurias las clases y pueblos explotados seguimos bajo una monarquía. Los débiles intentos de crear un capitalismo estatal libre de las ataduras feudales, que son mucho más que interesadas supervivencias monárquicas, han fracasado una y otra vez por la simple razón de que los sucesivos bloques de clase dominante han comprendido siempre que su supervivencia depende de esa santa alianza entre primitivismo feudal y cobardía burguesa protegida por el Estado y su nacionalismo. Escuela de Salamanca y controversia de Valladolid Antes de que la agonía fuera irreversible, se hicieron notar los efectos ideológicos de tanta efervescencia socioeconómica y política, tanto contraste cultural y filosófico entre tres grandes corrientes religiosas y la arrolladora entrada de la filosofía aristotélica, tantas innovaciones cotidianas provocadas por las noticias del resto del mundo y por los efectos sísmicos del dinero y del valor de cambio en sociedades en las que todavía el valor de uso y formas de intercambio simple regían muchas áreas de la cotidianeidad : acordémonos de Quevedo y su crítica del «poderoso caballero don dinero». Recordemos que en 1499 el Cardenal Cisneros, arriba citado, creó la universidad de Alcalá de Henares y que el igualmente citado Nebrija, ideólogo del imperialismo cultural, era y es tenido como filósofo humanista. Estos dos ejemplos son suficientes para mostrar cómo la formación de la cultura oficial era inseparable de los intereses del poder, de la centralización estatal. La fundación de la Compañía de Jesús –«La araña negra » según Blasco Ibáñez– fue creada en 1534 como el instrumento por excelencia de la Contrarreforma tridentina : de este modo la Inquisición y los jesuitas se complementaban en la aplicación del terror material y moral. La Escuela de Salamanca irrumpe en esta situación, lo que explica tanto su mérito como su límite y pronta caducidad. Sus logros iniciales fueron tremendos dadas las barreras insalvables de la época : elaboró los rudimentos de la ideología burguesa del derecho natural, de origen del poder del rey y de sus relaciones con el poder del pueblo, de la soberanía de los Estados y de su capacidad para declarar la guerra justa o injusta, de los primeros impactos de la economía mercantil y de la necesidad del « arbitrio » para controlar sus efectos negativos y para guiarla en la medida de lo posible, etc. La Escuela de Salamanca escribía acerca de la soberanía y el derecho sentada sobre los cadáveres de las luchas, masacres y torturas arriba vistas. La Escuela de Salamanca, que se atrevió a decir que el poder del rey no venía directamente de dios sino que de alguna forma dependía de la voluntad del pueblo, había llegado al límite de la crítica posible en la época del tomismo anterior a la revolución científica del siglo XVII, adaptándolo a las necesidades de una elite culta y humanista que debía justificar su privilegiada forma de vida sin retroceder al feroz derecho medieval que, por ejemplo, fue combatido por motines populares y protoburgueses en tierras vascas, gallegas, andaluzas, etc., en el siglo XV si no antes, pero sin mancharse con las atrocidades españolas en Nuestra América y en otros lugares. Lo mismo sucedió en el intento de suavizar la explotación de las Indias en la famosa Controversia de Valladolid de 1550 – 1551 en la que chocaron dos visiones opuestas : la utópica que pedía el respeto de las naciones indias porque eran capaces de gobernarse a sí mismas y la imperialista que sostenía que debían ser gobernadas desde España porque eran incapaces de hacerlo por ellas mismas. La figura del « protector de Indias » y algunas decisiones imperiales para detener el genocidio que estaba en marcha, así como las tesis de la Escuela de Salamanca, pueden utilizarse propagandísticamente para intentar avalar la idea del origen católico-español de los « derechos humanos ». Pero una vez conquistado México, los invasores se lanzaron por toda Mesoamérica « como los godos tras el saqueo de Roma ». La cristianización obligatoria bajo pena de tortura y muerte empezó de forma sistemática en 1525. Mientras que las religiones de Mesoamérica eran muy tolerantes, admitiendo que cada colectivo y persona adorase las diosas y dioses que quisiera, el cristianismo era autoritariamente monoteísta, bajo pena de excomunión con lo que esa condena acarreaba. Muchas de las expediciones llevaban por delante piaras de cerdos para que avisaran de posibles emboscadas y para que se comieran hasta las raíces de los sembrados para someter por hambre a los pueblos. En 1550 Carlos I obligó a los habitantes de las Indias a que se hispanizaran y aprendiesen castellano, y en la década de 1570 la Inquisición prohibió obras en lenguas nativas. Dejando de lado los delirios fantasiosos sobre el milagroso origen hispano de los « derechos humanos», lo que sí es cierto es que no pudieron frenar el endurecimiento de la explotación, la tendencia imparable a la centralización administrativa en contra de los derechos de los pueblos, el fortalecimiento del poder del terror material y simbólico de la Inquisición, y sobre todo el deslizamiento de la economía imperial hacia las crisis. Las buenas intenciones de la Escuela y de la Controversia de Valladolid también fueron barridas por el creciente poder de la Inquisición, mimada por Felipe II que la consideraba como un instrumento decisivo para el fortalecimiento del Imperio católico en el mundo : desde 1558 se agudizaron las tensiones entre Aragón y Castilla porque la primera se oponía al poder inquisitorial, tensiones que pasaron a ser conflictos graves en Catalunya. Los intereses centralizadores de Castilla iban unidos al poder de la Inquisición, no solo para luchar contra las herejías y el librepensamiento, sino también para imponer la lengua española. Hubo violentos ataques contra la Inquisición en Valencia en 1567, en Murcia y Mallorca en 1568 y en Catalunya en 1569. Este mismo año, Felipe II afirmó que sin la labor de la Inquisición en el imperio abundarían los herejes y el Estado español se encontraría más « damnificado ». La represión del librepensamiento, la censura editorial y los controles en la importación de libros, endurecida desde 1558 – 1559, afectaban a las lenguas catalana, aragonesa y vasca por su continuidad fronteriza con el reino de Francia. Cuando Felipe II supo en 1565 que había estudiantes navarros, aragoneses y catalanes en la ciudad francesa de Toulouse, mandó que los expatriaran al imperio, y en 1568 prohibió formalmente a los aragoneses que salieran a estudiar fuera. Pero la Inquisición se siguió quejando de que libros impresos en castellano y euskara cruzaban las porosas fronteras vascas provenientes de la calvinista Ginebra y los inquisidores en Catalunya también advertían de la facilidad del contrabando de libros prohibidos. La represión del pensamiento, que contradecía la esencia de la Escuela de Salamanca, empobrecía la producción cultural y reducía la cantidad y calidad de las imprentas. Felipe II sufrió este creciente atraso cuando en 1575 quiso montar la biblioteca de El Escorial teniendo que recurrir, paradójicamente, al extranjero. Felipe II y el nacionalismo español « prudente » Las aportaciones económicas de la Escuela de Salamanca no evitaron las bancarrotas de 1557 y 1575 que solo fueron el anuncio de la crisis económica que estalló en 1580 cuando el imperio parecía más fuerte que nunca. La derrota de la invasión de Inglaterra en 1588 aceleró el declive y la bancarrota de 1596, y este retroceso explica el tratado de paz de Vervins de 1598 por el cual Felipe II reconoce tanto su incapacidad para dominar al reino de Francia, como la realidad del independentismo de los Países Bajos y de la superioridad naval inglesa. Conforme se hundía la economía, Felipe II centralizaba más el poder imperial : en 1552 y 1567 ordenó ubicar en Simancas los archivos nacionales de Aragón e Italia junto a los de Castilla. Otra medida de Felipe II fue crear un servicio de inteligencia unificado que le permitía conocer los planes de sus enemigos para adelantarse y abortarlos. Las tablillas mesopotámicas ya hablan de los servicios de inteligencia. Felipe II tenía a su disposición el extenso sistema informativo de la Iglesia católica que se perfeccionaría aún más en el Concilio de Trento, pero le era insuficiente. Por la lógica misma del poder basado en la propiedad privada, información y planificación actúan de la mano. Los masivos y efectivos sistemas de información de la Iglesia y del Estado actuando conjuntamente en lo ideológico y con mucha frecuencia en lo práctico han sido y son una pieza clave en la formación del nacionalismo imperialista español y en el debilitamiento de las identidades de los pueblos oprimidos, excepción hecha de reducidas minorías de cristianos. Felipe II estaba al tanto del insufrible malestar del pueblo morisco provocado por las represiones crecientes que sufría, como la ley de 1567 que fue un verdadero hachazo que generó la sublevación de las Alpujarras de 1568 como justa violencia defensiva. El llamado «rey prudente» persiguió sin piedad a cada uno de los moriscos sublevados. Tras expulsar de sus tierras a miles de ellos, las repobló con alrededor de 50.000 campesinos del antiguo reino de León con lo que lograba dos cosas : desnacionalizar esas zonas rebeldes de al-Ándalus, suprimiendo todo resto de cultura musulmana, y acabar con toda posibilidad de tensiones campesinas en la zona noroeste de la península al dar trabajo como colonos ocupantes a miles de campesinos potencialmente peligrosos en su país de origen. En 1580 entró a cañonazos en Portugal para asegurar el dominio español, aplastó con extrema brutalidad la resistencia calle a calle y casa a casa del pueblo lisboeta durante días, y desde el Portugal ocupado Felipe II redactó un decreto en el que por primera vez se utilizaba el término « Hespaña » en singular, cosa que nadie había hecho antes. En realidad desde ese siglo XVI muchos autores castellanos empezaron a identificar Castilla con « España ». De hecho, entre 1430 a 1580 Castilla dominaba « por la fuerza expansiva del número», porque su población era dos veces y media superior a la de Andalucía oriental o Catalunya. Con respecto a la Corona de Aragón, a mediados del siglo XVI la superioridad de Castilla era enorme : le cuadruplicaba en extensión y le quintuplicaba en población, más concentrada además ; tenía una única ley y un único gobierno, mientras que la Corona de Aragón tenía tres Cortes y era mucho más descentralizada ; y Castilla controlaba la totalidad del saqueo de las Indias, del comercio y de la representación internacional. El contraste entre la apariencia de poder imperial y la realidad de empobrecimiento y retroceso estalló a partir de 1589 cuando se sucedieron graves motines en los ejércitos imperiales por impago de sueldos. En Catalunya varias de las contradicciones sociales adquirían la forma del llamado « bandolerismo social», grupos de supervivencia fuera de la ley, perseguidos como « criminales», pero que contaban con redes de apoyo popular. Ante la extensión de esta resistencia popular, además de otros problemas, un conocido fraile pidió en 1589 a Felipe II que anulara los fueros e impusiera las leyes castellanas. Se debate sobre hasta qué punto aquella persona representaba a un sector significativo de la clase dominante, dispuesta a ceder en su soberanía catalana para asegurar sus propiedades bajo la protección del ejército castellano. El rey no respondió a la petición porque todavía era fuerte el « austracismo», es decir la forma de gobierno central que respetaba aun a regañadientes un mínimo suficiente de derechos nacionales de los pueblos para así administrar mejor el imperio que, según se creía, estaba llamado a catolizar el mundo. Desde 1590 estallaron una serie de revueltas y represiones que golpearon con mayor fuerza a la Corona de Aragón con torturas y ejecuciones públicas en Zaragoza y recortes en sus libertades. Hay que decir que en ese año Felipe II había provocado deliberadamente a los aragoneses al nombrar un castellano como virrey, en contra del fuero que decía que el virrey debía ser aragonés. Las protestas más conocidas se dieron en Sicilia entre 1590 – 1591, en Messina y Nápoles en 1592 y hasta en Quito, capital de Perú, en ese mismo año. La situación portuguesa empeoró hasta llegar a un grado en el que para 1596 los choques violentos entre los ocupantes castellanos y el pueblo portugués se producían casi a diario, según un testigo de la época. Dos años más tarde, en 1598, moría Felipe II que no era un «hombre de grandes ideas», siendo coronado Felipe III, primero los « Austrias menores ». Felipe III, Felipe IV y Carlos II han sido definidos como « pobres hombres » que delegaban sus decisiones en nobles, siendo la mayoría de ellos « mediocres intrigantes ». El cambio de corona no supuso mejora alguna en el trato de los pueblos explotados. La riqueza increíble acumulada en al-Ándalus durante varios siglos de esplendor, prácticamente había sido transferida en su totalidad a la clase dominante castellana y a la Iglesia, pero ni la represión brutal de las Alpujarras, ni el repoblamiento, garantizaban la paz del opresor. Temiendo que los moriscos estrechasen lazos con los turcos para reforzar su derecho incuestionable a la autodefensa frente a la opresión, la Corona expulsó de la península entre 1609 y 1614 a un millón de musulmanes. Las ganancias para la alta nobleza y la Iglesia fueron grandes en un primer momento, pero al poco tiempo empezaron las consecuencias quienes contrataban la muy formada mano de obra campesina y artesana morisca al caer la calidad de la producción. El pusilánime Felipe III dejaba pudrirse la corrupta política imperial y su declinante economía cediendo el poder a validos como el Duque de Lerma que intentó evitar guerras ruinosas, limitar algunos derechos de la nobleza, reducir el empobrecimiento social creciente, etc., pero que no dudó en utilizar sus cargos para enriquecerse al máximo en un contexto de traición e intriga, corrupción, nepotismo y simonía institucionalizadas, destacando especialmente sus desfalcos inmobiliarios durante el traslado de la capital del reino de Madrid a Valladolid en 1601 y que le convirtieron en el hombre más rico del imperio español. El imperio estaba oficialmente regido por un rey que delegaba su gobierno en un duque que, para enriquecerse ilegalmente, delegaba gran parte de su poder en un valido de confianza. La situación económica a comienzos del siglo XVII era relativamente buena pero dependía de la regular llegada de la plata expoliada en Nuestra América. Si las remesas se retrasaban y se multiplicaban los gastos, podía sobrevenir una crisis además, según estudios del clima, entre 1600 y 1715 hubo una mini glaciación por la disminución de las manchas solares con efectos devastadores sobre la producción agropecuaria provocando sucesivas hambrunas con las tensiones sociales correspondientes. Luis XIV se ganó la confianza de París al ser coronado en 1638 porque mandó repartir pan para combatir el hambre. Se discute también si la proto industrialización en esta época fue un intento de superar la dependencia agropecuaria de los caprichos del clima. En el caso español, la depredación de al-Ándalus y de los judíos fueron dos métodos muy rentables de enriquecimiento hasta finales del siglo XV, luego asegurada a lo largo del siglo XVI por el vaciamiento de los recursos de las Indias. Y desde inicios del siglo XVII se continuó presionando a los judíos para que pagasen sumas inmensas, como fue el caso de los 410 judíos portugueses que entre 1602 – 1604 negociaron el perdón mediante el pago de 1.860.000 ducados más el gran valor de los regalos hechos a los ministros. La expulsión de los moriscos en 1609 también fue rentable en un primer momento para las arcas del reino. Todos los métodos eran válidos con tal de sacar ducados. Pero la política económica de Felipe III era ruinosa a medio plazo porque ni las remesas de Indias, ni el expolio de los judíos, ni los impuestos y otras medidas como la deflación y la manipulación de la plata, etc., rendían lo suficiente para mantener un sobregasto creciente y dilapidador. Al morir en 1621 el imperio necesitaría alrededor de cuatro años, hasta 1625, para pagar su deuda, y la guerra iniciada contra Holanda en ese año exigía más y más sacrificios e impuestos, tarea a la que se lanzó el Conde Duque de Olivares quien en una carta al nuevo rey Felipe IV en 1624 le explicó que su objetivo era convertirle en el rey de « España ». El valido, empleaba ya el singular de « España » según había empezado a hacer cuarenta y cuatro años antes Felipe II desde la bombardeada Lisboa, como hemos visto. Además de otras medidas, Olivares ideó tres grandes vías para salir de la crisis y unificar «España » según el criterio austracista todavía vigente aunque cada vez más recortado : uno era forzar a los reinos y territorios a que pagasen más a la Hacienda real, otro era que pagasen y dedicasen más tropas autóctonas al fortalecimiento militar y, el tercero, tomado en 1628 era reforzar el método de la « venta de gracia», que permitía que fueran las elites dominantes de cada zona las que se quedaran con parte de los impuestos recaudados por ellas en nombre de la Corona. Era un método que facilitaba la corrupción y el despilfarro, pero que así mismo facilitaba que al menos una parte de la recaudación llegase a la Corona ; era un método común, también aplicado por Richelieu, incluso en sus ejércitos, y expresaba la fase de tránsito de la descentralización de la nobleza a la centralización del absolutismo. Pero un efecto directo de este método era que facilitaba la aparición del bandolerismo social, forma de autodefensa de sectores populares sobreexplotados. Pese a las limitaciones de las leyes de Olivares, ya para entonces era claro que Hacienda, Ejército, Cultura y Estado formaban una unidad, y en los noventa años siguientes quedaría definitivamente demostrada su efectividad con la conquista de Barcelona en 1714, la destrucción de los derechos catalanes y el salto cualitativo en la incipiente unificación nacional-burguesa de « España » como posible espacio material y simbólico de acumulación de capital. Que la posibilidad no fracasase y se convirtiera en probabilidad, y luego esta en realidad presente, este proceso inseguro dependía de la dialéctica de las luchas de clases y nacionales, también internacionales. Los Austrias menores y la ruptura en la clase dominante Cuando la unificación militar-estatal se intentó aplicar en 1625 surgieron resistencias en casi todas partes, pero sobre todo en Catalunya, Valencia, las Illes y Aragón, dentro de la península. La oposición se siguió expresando en 1626 y 1632. Fue en este proceso de tensionamiento creciente que estalló la guerra con Francia en 1635 que, en lo que ahora nos atañe, tendría al menos tres grandes consecuencias : la primera fue condicionar negativamente a medio plazo la capacidad económica y militar el imperio al perderse el derecho de tránsito por Valtelina, derrota aceptada en el tratado de Milán de 1637 que rompía el vital corredor que comunicaba la rica y productiva Flandes con la península cruzando los Alpes, el denominado « Camino español ». Recordemos que el puerto de Amberes todavía seguía siendo el principal nudo comercial de Europa noroccidental en el que confluían redes desde las Américas, Europa del nordeste y sureste, África y el Índico. La segunda fue la expansión del nacionalismo católico castellano que, tras la liquidación del ideal comunero, tuvo espacio para crecer ya sin obstáculos. Era un nacionalismo viejo que se plasmaría en la trinidad de: « evangelizar, civilizar, españolizar ». Su base social era, en primer lugar, la nobleza guerrera que durante la « reconquista » se apropiaba de inmensos terrenos. No nos alargaremos en citas sobre la identificación entre lengua castellana y dios, que de algún modo también se argumentó en otras lenguas y culturas. Nos centraremos en el siglo XVII : en 1619 se sostuvo que era el pueblo elegido por dios, e incluso en 1625 el Conde Duque de Olivares declaró que « Dios es español » agradeciéndole victorias militares, etcétera. Con una visión mucho menos fanática en lo religioso, Quevedo decía en base al materialismo geográfico de la época que el clima hacía a los españoles tener buenos usos y costumbres, y ser leales y obedientes hacia el rey, mientras que negros e indios eran perezosos por el calor y flemáticos por el frío los alemanes. Pero una de las razones de la obediencia hacia el rey español hay que buscarla en « el alto grado de militarización de la población desde la reconquista ». Otro historiador no ha dudado en afirmar que : « Los extranjeros son así fundamentalmente los enemigos, que con sus taras y defectos permiten ensalzar, por oposición, las virtudes y superiores cualidades de los españoles ». Militarización social con las leyes de leva militar de 1496 en Castilla, inquisición cultural y trasfondo estatal depredador… eran las bases del nacionalismo preburgués del Imperio. Hay que admirar, viendo este panorama, a quienes pese a todo defendieron valores y culturas progresistas en esta Castilla en la que nunca se apagó el rescoldo comunero. Es cierto que todos los poderes cristianos, en mayor o menor medida se apropiaban de dios, enfrentándolo a los demás gobiernos. Pero desde 1635 esto se plasmó abiertamente contra la población francesa en la península no solo en la xenofobia cultural, sino también con persecuciones físicas. Felipe IV azuzó la xenofobia práctica antifrancesa apelando a la identidad católica, defensora de la justicia, contraria a los pactos de los franceses ateos, criminales e impíos con cualquier enemigo de España. Desde finales del siglo XV Francia había buscado expandirse por Italia chocando con las posesiones e intereses de Castilla, estableciéndose desde entonces una pugna abierta o soterrada por la hegemonía europea, pero estas tensiones históricas así como el rechazo a lo francés en el pueblo provocado por la Corona no debilitaban las relaciones de toda índole entre las élites de ambos Estados, de manera que debe hablarse de una manipulación descarada para movilizar al pueblo para que muriera en la guerra ocultándole las buenas relaciones entre las clases dominantes. Una muestra de que dios empezaba a dudar sobre si era español y en qué grado, fue que permitió que Olivares fuera depuesto en 1643 por las intrigas de la nobleza no tanto por la marcha de la guerra sino porque las tibias reformas de Olivares querían regular sus privilegios. Aunque la derrota final en la guerra y el humillante Tratado de Wetsfalia de 1648 demostraron que dios no era español, o que lo era muy poco porque una de las escasas victorias que concedió al Imperio fue la derrota de la sublevación catalana de 1640, sí es cierto que el nacional-catolicismo español insiste en su origen divino. Sin duda, la Inquisición tuvo mucho que ver en el arraigo de tanta irracionalidad en el nacionalismo imperialista español. Y la tercera fue el conjunto de revueltas y sublevaciones que estallaron o se endurecieron más a raíz del empeoramiento de la explotación imperial necesaria para sufragar una guerra masivamente rechazada. Frente a un poder putrefacto, estallaron movimientos secesionistas y batallas sociales en casi todo el imperio en las décadas centrales del siglo XVII: Portugal –ya en 1638 se sublevó la ciudad de Évora siendo masacrada – , y los Países Bajos lograron la independencia después de duras guerras de liberación que no podemos detallar aquí, en las que las mujeres arcabuceras tuvieron un papel decisivo en algunos momentos. Pero fracasaron la Revuelta de la sal en Bizkaia en 1634, Catalunya en 1640, Andalucía en 1641, Nápoles y Sicilia en 1647, Nafarroa y Aragón en 1648, por citar las más conocidas. De todas ellas, la catalana es la que ahora nos interesa. La guerra dels segadors de 1640 es el nombre que se da a la sublevación que resistió en Barcelona hasta 1652. Como hemos visto, desde 1625 Catalunya retrasó todo lo que pudo sus obligaciones militares con Castilla : en 1638 se negó a enviar tropas autóctonas a Gipuzkoa contra los franceses. Sin embargo, el ejército catalán sí tuvo que defenderse cuando los franceses invadieron el Principat, sufriendo la derrota de Salses en 1639 con un costo de 7.000 muertos y la liquidación del 25% de la nobleza del país. Fue una entrada obligada en la guerra defensiva, pero con un fuerte rechazo a los abusos, atropellos y destrucciones que cometía el ejército imperial oficialmente « aliado » sobre la población catalana que, además, pagaba los costos de su mantenimiento y ponía muchos de los muertos. La sublevación estalló en abril de 1640 en un inicio contra el ejército imperial pero se extendió pronto contra las clases ricas catalanas a las que acusaban de traidoras. El pueblo ejecutó al virrey español y asaltó edificios relacionados con la administración del poder y de la propiedad. Hay que destacar la participación de las mujeres en estas luchas. Para el verano de 1640 la sublevación se había convertido en revolución social. Madrid preparó otro ejército para entrar el Catalunya. Cogido entre dos fuegos : el ataque del Imperio y la revolución interna, la Diputació pidió ayuda a Francia en enero de 1641, deponiendo a Felipe IV como Conde de Barcelona para darle el título a Luis XIII. Las tropas catalanas y francesas, ahora aliadas, derrotaron el ataque del Imperio, La suerte del conflicto cambió bruscamente al sumergirse Francia en la guerra interna de la Fronda, desde 1648, entre grandes familias nobles y la Casa de Borbón que tuvo que dejar de ayudar a Barcelona en un momento en el que surgían tensiones cotidianas entre franceses y catalanes, debilitando mucho la defensa. En 1650 la peor epidemia de peste del siglo causó 36.000 muertos solo en Barcelona. En 1651 Felipe IV, al tanto de esa triple debilidad, sitia Barcelona y la conquista después de un año de resistencia, en 1652. Sabedor del poder económico de Catalunya, de la conciencia social y nacional de su pueblo trabajador y de la conciencia nacional burguesa de su clase dominante, decidió respetar en 1653 sus fueros aunque ligeramente reducidos. Pero el incremento de las arcas reales gracias a la mayor explotación de los Països Catalans y Aragón no logró detener la crisis del imperio español : en lo económico las bancarrotas de 1647, 1652 y 1666 ; en lo militar, la derrota de Rocroi de 1643 y la derrota ante Portugal en 1656 que son la parte externa del « desmoronamiento interno» ; y en lo político la derrota total en el Tratado de Wetsfalia de 1648 y en el Tratado de los Pirineos de 1659 mediante el cual la Corona española cedió al reino de Francia una quinta parte del territorio y de la población de los Països Catalans. La crisis latente del sistema aparecía como crisis real, manifiesta, cuando estallaban motines populares que entre 1647 y 1652 se sucedieron en Andalucía, especialmente en Córdoba y Granada. La incapacidad económica, militar y política era tal que el imperio español no pudo romper el bloqueo marítimo inglés entre 1656 y 1659, año en el que por fin arribó la flota de América con gran cantidad de plata que, empero, se dilapidó improductivamente como siempre. La bancarrota de 1666 mostró la gravedad del « cáncer monetario » que asfixiaba al Imperio. La alta nobleza y la Iglesia –un poder terrateniente enorme– hacían y deshacían a su gusto : no debe extrañarnos, por tanto, que en 1677 se propusiera en las Cortes de Aragón la supresión de la « potestad absoluta de la nobleza», una propuesta revolucionaria por las perspectivas que podría abrir, que también mostraba el antagonismo creciente entre los derechos parlamentarios aun sobrevivientes en algunas naciones y el poder fáctico español que necesitaba intensificar su centralismo. La vida política del Conde de Oropesa es un ejemplo de la estulticia y corrupción política : sus reformas desde 1680 podrían haber insuflado nueva vida a la Corona, pero las envidias y egoísmo de la nobleza las hicieron fracasar y le obligaron a dimitir de sus cargos teniendo que ir al destierro, muriendo en 1708, cuando la Guerra de Sucesión iniciada en 1701 asolaba Europa, siendo una verdadera guerra mundial por la hegemonía en Europa y, sobre todo, por el control de los inmensos recursos de América mediante el control de la Corona española. La casa de Borbón y la guerra contra los pueblos La muerte de Carlos II en 1700 sin dejar descendencia dio paso al reinado de Felipe V, que fue el detonante de una crisis total del bloque de clases dominante en el Estado que venía agravándose desde la catástrofe de Wetsfalia de 1648; crisis que a su vez reflejaba un choque frontal en Europa entre dos modelos imperiales opuestos : el de Casa de Borbón y el de la Casa de los Habsburgo. Durante este medio siglo, la clase burguesa había incrementado su poder en Europa. Para entonces la Escuela de Salamanca era ya un legajo de papales olvidados en un armario. La cultura española, castrada por la Inquisición y el atraso, no podía dar a luz mentes como las de Hobbes, Spinoza, Locke y otros que sobre la base de Bodin fueron capaces de desarrollar la filosofía de la resistencia y la ideología del derecho y la soberanía, del límite del poder del Estado, de la propiedad burguesa, etc., en sus interpretaciones particulares porque vivían la lucha entre burguesías en ascenso, dispuestas a muchos sacrificios, y el feudalismo en retroceso dispuesto a todos los crímenes para mantener su poder. La Casa de Borbón terminó imponiendo un Estado con un único ejército, una única lengua, un único sistema fiscal, una única política económica, un único sistema represivo, etc., tal como se desarrollaban en Francia obteniendo el esplendor y poder del absolutismo versallesco. A grandes rasgos, Castilla se hizo borbónica no sin dudas al principio porque, además de otros factores como la represión del ideal comunero desde 1521 por ejemplo, también se había desarrollado el nacionalismo imperial que deseaba reaparecer como gran potencia tras el hundimiento de 1648 ; además, la ideología de obediencia al Rey y la influencia autoritaria de la Inquisición facilitaron el apoyo a la Casa de Borbón ; por otra parte, el desprestigio de los « Austrias menores » por su corrupción e inutilidad, responsables de las continuas bancarrotas y caos económico no podía contrarrestar la fama de eficacia borbónica. Se ha dicho con cierta base que la Casa de Borbón consiguió el apoyo de las llamadas clases medias y de la pequeña nobleza en el centro peninsular para frenar el poder de la Iglesia, de la alta nobleza y de la Inquisición. El atraso tecnocientífico « difícil de superar » del Imperio era innegable y las clases medias pagaban sus consecuencias cuando querían abrir nuevos negocios. El ejemplo de la decisiva producción de armas es aplastante : muchas y las mejores debían comprarse en el extranjero y aunque el famoso « secreto sueco » de la fundición de calidad fue utilizado en Cantabria, el atraso seguía sin superarse. La industria armamentista vasca sufría el estrangulamiento de tener que adquirir las llaves de percusión y otras piezas de calidad en Francia. El apoyo de la burguesía vasca a la Casa de Borbón tenía algo o bastante que ver con sus negocios industrial-armamentísticos, el papel de los puertos de mar, en la necesidad de adquirir tecnología francesa. Los borbones respetaron las leyes vascas durante unos años porque también dependían de su industria. Sea como fuere, París obtuvo enormes concesiones de Madrid. Por su historia y estructura económica, los Països Catalans resultaron relativamente beneficiados en la segunda mitad del siglo XVII, a pesar del centralismo en ascenso de Carlos II que reinó en 1665 – 1700. Más que en Aragón, en los Països Catalans se había desarrollado una burguesía comercial muy activa gracias, entre otras cosas, a los avances en la técnica textil. Las relaciones mercantiles con el Mediterráneo y con las antiguas posesiones del Reino de Aragón facilitaron el crecimiento. Esta burguesía iba rompiendo sus lazos ideológicos con el imperio español en la medida en que este le seguía negando el acceso al comercio de las Indias. Además, el nacionalismo español no olvidaba que el pueblo catalán se había sublevado en 1640, por lo que vigilaba atentamente el auge del ideario catalanista en su burguesía y en su pueblo trabajador. Bajo estas presiones los Països Catalans desarrollaron efectivas formas casi paralelas de autogobierno fáctico. Por ejemplo, en los 35 años de su reinado Carlos II nunca convocó las Cortes catalanas, torpedeando su accionar con el « derecho real » de prohibir a determinadas personas que no eran de su agrado a que participaran en los listados de insaculación de cargos catalanes, limitando así mucho la efectividad del Parlament. Fue esta política la que aceleró en València el estallido de la Segona Germania en 1693 contra el empobrecimiento y la explotación, y contra los abusos del centralismo de Madrid, y que en 1702 en las Cortes de Aragón debatieran de nuevo contra los privilegios de la nobleza. Por su parte, la respuesta catalana fue crear la Conferència del Comuns de 1703 para administrar ágilmente los intereses de las clases y capas propietarias –los « ciudadanos honrados » – , y de otras instituciones muy efectivas. La reacción del nuevo rey Felipe V desde Madrid fue aplicada por el virrey Velasco en 1704 – 1705 enseñando lo que ya empezaba a ser el centralismo borbónico, entre otros objetivos para reprimir la precipitada rebelión de 1704. Por fin, en 1705 la mayoría de aragoneses y catalanes se posicionaron contra el Borbón y a favor de la Casa de Austria porque esta no atacaba tanto sus derechos nacionales. La propaganda nacionalista española falsea y ridiculiza la eficacia administrativa y las garantías civiles de los sistemas forales que, en líneas generales, limitaban el poder real, los privilegios de la nobleza y el terror moral y físico de la Inquisición ; también reducían los impuestos, regulaban las tasas de salida y entrada de mercancías, y garantizaban al pueblo una influencia más cercana y casi directa al poder foral sobre todo en las hambrunas y crisis de abastecimientos por acaparación privada del grano y otros alimentos y productos necesarios, obligando al poder bajo presión de masas a prohibir el acaparamiento e imponer precios baratos ; además las « constituciones», los fueros, las « leyes viejas», etc., controlaban sus propias unidades militares y podían negarse y se negaban a participar en guerras extranjeras. Estas características explican por qué las naciones periféricas del Estado español defendieran tan desesperadamente sus leyes propias: porque sabían por experiencia que eran mejores, más justas y más democráticas –en el sentido preburgués de la época de entre las dos oleadas revolucionarias burguesas triunfantes– que las que imponía la Casa de Borbón por derecho de conquista. También explican el importante papel desempeñado por las mujeres en esa defensa, tanto que solo muy tarde, en verano de 1715, Felipe V empezó a perdonar a las mujeres austracistas por su « desafección o disidencia ». Tras la victoria del borbón en la batalla de Almansa de 1707 el centralismo destrozó los derechos de Valencia. Aragón todavía resistió hasta la derrota de Villaviciosa en 1710. El arzobispo de Zaragoza pidió a Felipe V que impusiera directamente la ley castellana, liquidando la aragonesa. Los pueblos conquistados sufrieron una política que tenía « un fuerte contenido punitivo ». La guerra fue inclinándose a favor del centralismo borbónico, en buena medida gracias al ejército francés, y a pesar de los intentos catalanes de reconquistar Valencia con un desembarco coordinado con una sublevación campesina. Hubo un flujo de refugiados valencianos y aragoneses hacia el Principat para seguir luchando por sus derechos nacionales, sociales, culturales. Felipe V dejo claro en el artículo XIII del Tratado de Utrecht de 1713 que una cosa era la amnistía que pensaba conceder presionado por las potencias extranjeras, pero que Barcelona y los territorios aún libres de los Països Catalans estarían bajo la ley castellana, como ya lo estaba el resto. Los defensores de Barcelona se enteraron por algún vericueto de este artículo XIII y decidieron resistir hasta el final. La casa de Borbón y la represión de los pueblos En la Barcelona resistente de 1713 – 1714 se publicaron textos en los que se pedía al pueblo castellano que recordara los derechos que le habían arrancado brutalmente al perder la guerra de los Comuneros en Villalar en 1521, hundiéndole en la explotación, mientras que Catalunya aún conservaba esos mismos derechos que se habían practicado en 1701 y 1705 en las Cortes, la Diputació y los municipios « que daban voz al “hombre común”». Las y los barceloneses eran conscientes de esa especie de continuidad histórica porque, en las condiciones de 1713 – 1714, revivían en su contexto los mismos problemas esenciales del pueblo comunero castellano de dos siglos antes : derechos, autodeterminación desde la base y soberanía colectiva dentro del contexto sociohistórico objetivo, es decir, en el caso castellano la sociedad estamental minada por una incipiente burguesía y en el caso catalán la decadente sociedad estamental desbordada por una burguesía fuerte. El andamiaje administrativo-institucional construido en los Països Catalans y en Aragón, demostró su solidez democrática en los muy duros momentos de decidir con votaciones sucesivas si se resistía al invasor o se claudicaba ante él. No fue una dirección política vertical, impuesta desde arriba a un pueblo obediente, sino un proceso muy horizontal para las condiciones de su época, desde luego cualitativamente mejor que el autoritarismo absolutista dominante entre las dos oleadas de revoluciones burguesas triunfantes, la de mediados del siglo XVII y la de finales del siglo XVIII. Del mismo modo, la dirección de la guerra defensiva y la excelente preparación de la oficialidad del ejército de Catalunya eran inseparables de esos métodos de autogobierno soberano que el pueblo catalán se había dado a sí mismo en base a su derecho a la libre determinación en la fase histórica anterior a la segunda oleada de las revoluciones burguesas. Sin esta base de participación es incomprensible entender la existencia de entre 20.000 y 30.000 soldados profesionales en 1705 – 1713, es decir, el 6% de la población catalana, una proporción comparable a la militarizada Suecia de Gustavo Adolfo. Los invasores quedaron sorprendidos por la decisión de lucha del pueblo catalán. Creían que la apabullante demostración de fuerza realizada el 25 de julio de 1713 frente a las murallas de Barcelona por un ejército borbón de 20.000 soldados sería suficiente para que, aterrado, se rindiera. Pero Barcelona resistió más de un año. La dura fiscalidad y las atrocidades y crímenes del ocupante borbón contra la población que vivía fuera de Barcelona, fueron tales que desde finales de ese año y enero de 1714 estallaron motines y aparecieron guerrillas que para primavera de 1714 formaban una especie de ejército de extramuros de 4.000 soldados. La eficiencia de la soberanía preburguesa catalana se demostró en estos momentos críticos no solamente armando un ejército, sino también una flota que garantizaba los suministros desde Mallorca y otros puertos. Pero las llamadas « Dos Coronas » de la Casa de Borbón, sumaban demasiados recursos frente a la heroicidad catalana, sobre todo en artillería, poliorcética e ingeniería militar lo que permitió a los invasores acercarse mucho a las murallas sufriendo muy pocas bajas. La suerte estaba echada. Una muestra de la raigambre del sentimiento nacional preburgués del pueblo lo encontramos en la mitad de la batalla desesperada del 11 de septiembre de 1714: en una brecha crítica abierta por la artillería franco-española los defensores se reorganizaron alrededor de la bandera de Santa Eulalia, patrona de Barcelona, contuvieron el ataque y contraatacaron hasta taponar la brecha. Las enseñas y banderas que simbolizaban el sentimiento nacional preburgués estuvieron al frente de los desesperados contraataques de una masa de guerra formada por soldados y por civiles armados de cualquier modo. Ese último día el monasterio de San Pedro fue reconquistado once veces por los catalanes que al mediodía volaron una parte y se atrincheraron en ella por última vez. Los defensores sabían que Lleida y Xàtiva habían sido masacradas por el borbón, con escenas espantosas, y aprovecharon la oferta de rendición sin saqueos ni muertes hecha por el mando atacante, para salvar las vidas y las casas de la población civil, o de lo contrario la población sería pasada a cuchillo. La negociación fue realizada por Berwick que contravino las órdenes del rey no se sabe si para evitar una posible desbandada de su ejército agotado por la resistencia popular, o para facilitar la entrada de la caballería invasora por las estrechas calles de la ciudad. Pero la caída de Barcelona y de la fortaleza de Cardona una semana más tarde no supuso el fin automático de la guerra porque Palma de Mallorca resistió hasta julio de 1715 y, a otra escala, se organizaron guerrillas catalanistas en los Pirineos durante al menos una década. Durante la guerra, decenas de miles de personas tuvieron que escaparse de los Països Catalans y de Aragón para no ser encarceladas o asesinadas. El rey borbón acabó con sus derechos aplicando el más fuerte derecho de conquista del Imperio, empezando en el acto un proceso de desnacionalización gradual. Catalunya fue sobrecargada de impuestos en comparación a los que pagaba Castilla, pero en realidad fue la Corona de Aragón –Valencia, las Illes, Aragón y Catalunya– la que, desde su derrota y ocupación militar desde 1707 – 1714, llenó el agujero fiscal español con la sobreexplotación económica. El Imperio necesitaba urgentemente cualquier aporte de fondos para taponar dos brechas mortales : el orden interno y la seguridad marítima. Ambas necesitaban dinero, mucho dinero, que fue sacado de la derrotada Corona de Aragón, además de otras formas y métodos. El preámbulo del decreto de Nueva Planta de enero de 1716 dejaba claro que la ley española impuesta se basaba en el derecho de conquista, lo mismo que dejó bien claro el ejército fascista español cuando logró conquistar Bilbao en 1937. En orden interno se aseguró aumentando la movilidad del ejército para que pudiera trasladarse rápidamente por el Estado reprimiendo cualquier protesta : nada menos que 14.000 hombres a caballo y 59.000 a pie, una proporción de caballería muy alta para la época. En cuanto a la marina, la crisis era tal que tras la Guerra de Secesión dependía de la flota francesa para garantizar la llegada de la plata de Nuestra América. Debía, por tanto, construir una armada nueva o todo se hundiría. La experiencia burocrática del Borbón, su centralización extrema, fue aplicada en el Estado desde 1717 para crear la Marina de Guerra. Sin la sangría económica del aplastado Reino de Aragón, semejante recuperación imperialista hubiera sido mucho más difícil. Para concluir, hemos dicho anteriormente que Hacienda, Ejército, Cultura y Estado formaban ya una unidad en el siglo XVII que se reforzaría en el XVIII. Hemos hablado del expolio fiscal de los Països Catalans y de Aragón para fortalecer el Estado y el Ejército español. Nos falta la Cultura : de la misma forma en que la aristocracia y la joven burguesía valenciana empezó a abandonar el uso del catalán al ser derrotada la rebelión de la Germania en 1520 – 1522 contra la nobleza, rebelión popular que se extendió a Mallorca, después de 1714 la burguesía catalana también giró hacia la lengua española. En ambos casos se trata de la necesidad de las clases dominantes de distanciarse del pueblo trabajador, de su cultura y lengua, para acercarse a las del ocupante. Decidido a extender no solo la lengua y la cultura española, Felipe V fundó en 1738 la Real Academia de la Historia para fijar la visión políticamente correcta de la historia española pero « con bastante ineficacia, por cierto ». Y el rey Carlos III prohibió imprimir libros en euskera en 1766 y en 1768 ordenó que en Aragón se actuase y se enseñase en castellano. La dinámica de las contradicciones y sus formas Los escasos intentos habidos en el Estado para impulsar un capitalismo con alta productividad del trabajo, con una política clara de subsunción real de las clases trabajadoras mediante una permanente modernización tecnocientífica, de modo que la inevitable resistencia obrera nunca diera el salto a la lucha política por la toma del poder, y con una deliberada integración de las burguesías de los pueblos oprimidos en un sistema democrático-burgués flexible e integrador, dentro de lo relativo de estos términos, tales intentos, además de haber sido muy pocos siempre han sido rápidamente cortocircuitados por la fiereza reaccionaria y la estulticia conservadora que vertebra el espinazo del bloque de clases dominante en el Estado. Desde ese siglo XVIII en el que la crisis del feudalismo no encontró como salida el desarrollo de una forma « moderna » del modo de producción capitalista, sino a un engendro corrupto, violento y orgulloso de su ignorancia, desde entonces se han repetido una y mil veces determinadas crisis que apenas varían en su esencia aunque sí en sus formas. Pese a los puntuales y fugaces esfuerzos de acelerar y racionalizar el sistema productivo, social, cultural y político español para recortar distancias y reintegrarlo en la cada vez más distante cabeza hegemónica del capitalismo, ahora mismo nos golpea el torbellino de contradicciones que estallaron desde la mitad del siglo XVII hasta su definitivo triunfo reaccionario a comienzos del siglo XVIII. Unos intelectuales que flotaban en las nebulosas de sus abstracciones, creyeron que la crisis de finales del siglo XIX era la definitiva porque, de rebote, insuflaría vida en el « alma española ». El reaccionario Maeztu lloriqueó diciendo : « Me duele España», y ese sufrimiento derechista desencadenó una cadena de brutalidades fascistas que siguen atormentando la conciencia de los vivos y pudriendo el interior del sistema capitalista. Tal vez desesperado, Ortega y Gasset dijo aquello de que « España es el problema, Europa es la solución ». Pero Europa no ha sido la solución pese a las promesas de ayuda, sino uno de los verdugos. El atraso histórico en la productividad del trabajo y la indiferencia ensoberbecida hacia la ciencia y la técnica ; la corrupción estructural, el amiguismo y el orgullo medieval por el corporativismo clientelar ; el desprecio racista del nacionalismo gran-español y católico hacia las lenguas y culturas de los pueblos que oprime y el incumplimiento sistemático de los acuerdos pactados con las burguesías «regionales» ; y la tendencia congénita, casi inquisitorial, hacia el recurso fácil a las soluciones represivas y violentas cuando las clases y naciones explotadas desbordan la flaca tolerancia del poder. Las cuatro características descritas, que interactúan entre sus múltiples matices hasta formar una totalidad concreta vigente en cada crisis histórica, nos remiten en sus diversos inicios y con sus velocidades y autonomías relativas a finales del siglo XV. Esa totalidad concreta descrita nos conduce definitiva e irreversiblemente a la mitad del siglo XVI en adelante. En ese devenir, provocaban sucesivos estallidos de violencias varias, siendo las decisivas las que se expresaban en forma de guerras convencionales. Eran violencias decisivas porque, según sus resultados, fortalecían tendencias evolutivas reaccionarias o progresistas, especialmente las primeras. A nivel estatal vencieron las reaccionarias y por eso el capitalismo resultante se caracteriza por las contradicciones arriba resumidas que, por ser estructurales, o mejor decir genético-estructurales, impiden ya definitivamente la « modernización » del capitalismo español. Las fuerzas reaccionarias dominantes en el bloque de clases en el poder sienten no solo como un ataque a su propiedad ese intento de « modernización», que también lo es, sino que encima se sienten ofendidas e insultadas en su cínica moral nacional-católica y de esta mezcla de orgullo herido y bolsa amenazada resurge siempre su añorante necesidad infantil de un padre protector, sea un rey o un dictador, o ambas cosas. Pero el reformismo, sea blando o duro, no puede imaginar otra alternativa que no sea la de mantener lo esencial de la nación española, aunque sea recurriendo al imposible metafísico de la « nación de naciones » dentro del sistema capitalista. Y no puede hacerlo porque su sistema cognitivo está cimentado en el nacionalismo español. Iñaki Gil de San Vicente Euskal Herria, 31 de agosto de 2017 (Fuente: Boltxe) Bibliografía básica consultada AA.VV.: « Los cambios en la Edad Moderna», Historia Universal, Salvat-El País, Madrid, tomo 15, 2004. AA.VV.: Pierre Vilar i la història de Catalunya, Base, Barcelona 2006. Albareda, Joaquín : « El proyecto austracista de la Corona de Aragón», Desperta Ferro, Historia Moderna, nº 3, Madrid 2012, pp. 20 – 23. Albareda, J., y Esculies. J.: La Guerra de 1714, Labutxaca, Barcelona 2016. Alcoberro, Agustí : « Cataluña abandonada», Desperta Ferro. 1714. El fin de la Guerra de Sucesión Española, Historia Moderna, nº 10, 2012. 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  • Soros, Trump y el poder en la sombra de EEUU
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    04/09/2017
    El Magnicidio de Kennedy tuvo como daño colateral el nacimiento de un sistema político tutelado por el “Poder en la sombra”, quedando desde entonces como rehenes todos lo sucesivos Presidentes electos de EEUU, según la confesión realizada por el primer Ministro israelí Ariel Sharon al entonces Ministro del Exteriores Shimon Peres en octubre del 2001: “Nosotros, el pueblo judío, controlamos Estados Unidos y los estadounidenses los saben”, teniendo como fuente la radio israelí “Kol Israel”, sirviéndose de lobbys de presión entre los que descollaría la American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). Así, la  AIPAC sería el más influyente grupo de presión pro-ísraelí en EEUU pues cuenta con más de 100.000 miembros (150 de ellos dedicados exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y todos los organismos administrativos en la toma de decisiones políticas que puedan afectar a los intereses del Estado de Israel) y aunque siempre se ha creído que la AIPAC sería un “gobierno virtual” que teledirigiría la política exterior de EEUU en función de los intereses israelíes, la realidad sería que el lobby pro-israelí tiene verdadero peso en los ámbitos del poder porque EE.UU. e Israel casi siempre han compartido idénticos intereses geopolíticos desde la fundación del Estado de Israel en 1.948. Así, EE.UU. contaría con Israel para mantener a los Estados árabes de Oriente Próximo bajo la amenaza constante de ataque, (asegurándose de paso que se mantengan serviles ante Washington) e Israel no podría seguir existiendo en su forma actual sin el fuerte apoyo político y material que recibe de EE.UU. ( unos 3.800 millones de dólares anuales en ayuda militar). Sin embargo, el Gobierno de Netanyahu aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del atavismo del Gran Israel (Eretz Israel),  que bebería de las fuentes de Génesis 15:18, que señala que “ hace 4.000 años, el título de propiedad de toda la tierra existente entre el Río Nilo de Egipto y el Río Eúfrates fue legado al patriarca hebreo Abraham y trasferida posteriormente a sus descendientes”. Dicha doctrina tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie” y sería la fuente de la que beberían los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu quien aspira a convertir a Jerusalén en la “capital indivisible del nuevo Israel”, tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1.967) , extremo que habría sido tratado por el yerno de Trump y encargado de solucionar el contencioso palestino-israelí, Jared Kushn ( judío ortodoxo cuyos abuelos sobrevivieron al Holocausto)  en la reciente reunión que mantuvo en Israel con Netanyahu. George Soros y la trama anti-Trump Hasta Eisenhower, la CIA fue únicamente la organización de inteligencia central para el gobierno de los Estados Unidos y estuvo detrás de múltiples tareas de entrenamiento de insurgentes y desestabilización de gobiernos contrarios a las políticas del Pentágono, pero los lobbys militar y financiero (ambos fagocitados por el looby judío) no pudieron resistir a la tentación de crear un gobierno de facto que manipulara los entresijos del poder, derivando en la aparición de un nuevo ente (el complejo militar-industrial, en palabras de Eisenhower), refractaria a la opinión pública y al control del Congreso y Senado de los Estados Unidos). En la actualidad, la  Compañía  se habría transmutado en el llamado Departamento de Seguridad Nacional ( Homeland Security) y de la  hidra-CIA habrían nacido 17 nuevas cabezas en forma de agencias de inteligencia que integrarían la Comunidad de Inteligencia de EEUU ( la Cuarta Rama del Gobierno según Tom Engelhardt) , agentes patógenos de naturaleza totalitaria y devenidos en Estado paralelo, verdadero poder en la sombra fagocitado por el “Club de las Islas” de George Soros y que se habría conjurado contra un Trump partidario de una Geopolítica Primus Inter Pares  entre EE.UU. y Rusia (G2). Dicha trama anti-Trump habría sido diseñada tras la reciente reunión celebrada en Washington en la que participaron  cerca de 200  patrocinadores de la campaña electoral de Hillary Clinton  encuadrados en la llamada Alianza Democracia (DA), megaorganización fundada por George Soros en el 2.005 y constaría de una primera fase para torpedear el traspaso de poderes Obama-Trump mediante una “revolución patriótica o multicolor” en EEUU. Así, según el portal Zero Hegde, las espontáneas  manifestaciones populares anti-Trump habría sido inspiradas por el portal digital MoveOn.org, patrocinado por el ínclito Soros bajo el lema “Levántate y lucha por los ideales estadounidenses” y cuya segunda fase será truncar la carrera política de Trump por métodos legales (Impeachment) o por métodos expeditivos (léase Magnicidio), tras lo que el VicePresidente Mike Pence asumiría la Presidencia y retornaría  a la senda de las seudodemocracias tuteladas por el verdadero Poder en la sombra de EEUU (Cuarta Rama del Gobierno). ¿Es Soros un agente antisionista? Tras la iniciativa del Club de las Islas encabezada por George Soros contra Donald Trump, Netanyahu habría salido en su ayuda y habría declarado a Soros “enemigo de Israel” como respuesta a la supuesta hostilidad de Soros (judío húngaro nacionalizado estadounidense)hacia el Estado judío. Así, el Ministerio de Exteriores judío emitió un comunicado en el que acusaba a George Soros de “socavar ininterrumpidamente a los Gobierno democráticamente elegidos de Israel al fundar organizaciones que difaman al Estado judío y buscan negar su derecho a defenderse”  tras la campaña  contra Soros desarrollada por el Primer Ministro húngaro Viktor Oran en la que exigía al magnate judío “no entrometerse en los asuntos internos de Hungría”. Soros había condenado al Gobierno húngaro por su rechazo a acoger a los refugiados musulmanes al percatarse Oran de la estrategia de Soros de intentar “balcanizar Europa”, pero la campaña fue utilizada por grupos de ultraderecha húngaros para realizar propaganda antisemita y neonazi, lo que habría encendido las alarmas en Israel y habría llevado al embajador israelí en Hungría, Yossi Amrani a afirmar que “la campaña contra Soros siembra odio y temor”. Posteriormente, el AIPAC habría tomado las riendas de la campaña contra Soros al organizar una campaña petitoria para exigir al Presidente Trump que “reconozca como terrorista doméstico al multimillonario George Soros y todas sus organizaciones amén de confiscar todos sus activos en EEUU”, campaña que llevaría ya recogidas cerca de 70.000 firmas y que espera alcanzar con facilidad las 100.000 firmas necesarias para ser tomada en consideración por la Casa Blanca, con lo que nos encontramos en el inicio de un duelo Soros-Trump en el que tan sólo uno de ellos puede sobrevivir. (Fuente: Diario 16 / Autor: Germán Gorraiz López)



  • Carta abierta de un comunista colombiano al Secretariado de las FARC-EP
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    03/09/2017
    Tabla de contenidos:
    1. Quién y por qué
    2. Sobre las armas: mi hipótesis
    3. Preguntas
    Comandantes Timoleón Jiménez, Iván Márquez, Pablo Catatumbo, Pastor Alape, Joaquín Gómez, Mauricio Jaramillo, Bertulfo Álvarez, Carlos Antonio Lozada y Ricardo Téllez. Y a Jesús Santrich y Gabriel Ángel. Quién y por qué Quien les escribe fue militante urbano del PCCC (Partido Comunista Clandestino de Colombia) de las FARC durante 13 años. Casi todo ese período desarrollé mi trabajo clandestino en un centro urbano del suroccidente del país. Me retiré individualmente justo al momento de enterarme —tras un período de negacionismo e incredulidad— que sí iba en serio la entrega de las armas del pueblo a la burguesía (por intermedio de la ONU) para su destrucción. No soy disidente, soy un comunista convencido, que espera que otros comunistas inconformes rompan con el silencio como hoy lo estoy haciendo yo, ese silencio que es demasiado parecido a la estupidez, porque como decía Jaime Pardo Leal hay momentos en que callar es mentir. Yo al menos no quiero mentir, mentirme a mí mismo ni mentirle al país. Yo ya no podré romper con el silencio «dando la cara» en el próximo Congreso, pues supongo que por mi decisión de apartarme de lo que considero una aventura electoral a mí se me considera paradójicamente poco menos que traidor, o un «cobarde desertor», y por lo tanto no podré asistir. Es por eso que les escribo esta carta, de cara a toda la izquierda y de paso a todo el mundo porque ese es el precio de la legalidad a la que hoy ustedes se avocan. Les escribo más en concreto por dos razones. La primera es que quisiera que por fin reconozcan (para ustedes mismos y la militancia, no pretendo que lo hagan públicamente porque ese no es su estilo) que en las FARC hay desacuerdos importantes, pero también que comprendan que no todos los desacuerdos son disensos políticos o ideológicos, que no todos los disensos son disidencias, que no todos los disidentes son adversarios (o simples narcos como se insinúa con cinismo del frente 1º, que como se sabe fue la primera pero no la única disidencia colectiva) y por último que no todos los adversarios tienen que ser enemigos. Sería muy importante dicho reconocimiento para permitir las francas y abiertas discusiones que se deben dar en el Congreso. También es importante porque el ambiente organizativo interno en la actualidad por lo que aún percibo es de temor a expresar una crítica, de temor a ser señalado de disidente, entendido esto automáticamente como sinónimo de enemigo. Y aunque lo que más existe entre la militancia urbana, y creo que no solo la urbana, son dudas (que es importante aclararles) también existen algunas certezas contrapuestas, algunas inconformidades y por supuesto algunas críticas. De la capacidad para expresarlas, recibirlas, asumirlas, tomarlas en serio y gestionarlas dependerá en buena medida el éxito del nuevo proyecto político que surja del Congreso. La segunda es para expresar algunas de esas dudas y también algunas de esas inconformidades y críticas. Advierto que la tradición política en la que me formé me empuja a ejercer en estas líneas, y sin pedir permiso, la libertad de expresión como la entendemos los comunistas, como libertad de discusión y crítica, bajo la idea de que hay que decir y decirnos las verdades aunque duelan. Lo hago para dejarlas en el ambiente previo al Congreso, para que desencadenen cosas que estoy seguro de que no pueden ser más que positivas para el proceso revolucionario y para la nueva organización que deberá surgir de entre las cenizas de las FARC. Aunque en esta carta me exprese con dureza y a veces con rabia (pero nunca con rencor) mis deseos y mi esperanza siguen puestos en que a quienes hoy conforman esta organización les depare un porvenir bienaventurado en política. Después de todo, en un sentido revolucionario siento que somos «de los mismos» aunque no seamos iguales, y por ende mis simpatías siguen con muchos de ustedes. Sobre las armas: mi hipótesis ¿Por qué las FARC entregaron las armas? Es la primera pregunta que cualquier colombiano o colombiana debió haberse hecho y les aseguro que la militancia no fue la excepción. Podría suponerse obvia la respuesta sobre todo para la militancia, algo así como «ya sabíamos que esto iba a pasar en algún momento», pero al menos para una parte —considerable— de nosotros no fue así. En la concepción y plan estratégico de las FARC tal y como nos lo enseñaron y como lo pudimos leer en algunos documentos, nunca estuvo entregar las armas a cambio de participación política, como si estas fueran moneda de cambio. Por eso las negociaciones siempre se llevaron a cabo bajo una concepción de «diplomacia de guerreros», o sea sacar ventajas militares en el escenario político, hablar de paz mientras se preparaba la guerra, igual a como lo hacía y lo sigue haciendo aún hoy la burguesía. Esa actitud no era para nada cínica, era la más recomendable para revolucionarios que «dialogan» con lo más tramposo, despreciable y mezquino que ha engendrado la humanidad, que es la burguesía. Era la mejor actitud de revolucionarios que saben que «en una revolución se triunfa o se muere si es verdadera» como dijo el Ché, que saben que en ella no se transa como si fuera un negocio, sobre todo porque se tiene claro que el enemigo también quiere solamente la victoria y se la juega toda a ella. En una guerra no hay fórmula «gana-gana», siempre hay derrotados aunque esto no quiere decir que siempre hay exterminio o humillación. Cuando algunos «conflictólogos» recientemente hablan de «empates» o «equilibrios» en los conflictos armados esto se trata simplemente de lo que en ajedrez se llama tablas, que un bando acorrala al otro sin salida y sin posibilidad de moverse pero es incapaz de exterminarlo. Le toca entonces en la vida real negociar la rendición del enemigo con más o menos condiciones según lo permita el nivel de acorralamiento. A esto se le llama victoria estratégica y suele verse expresada en «mesas de diálogos» que llegan a «feliz término» porque una de las partes no se siente capaz de pararse de la mesa a seguir combatiendo. Estas rendiciones con condiciones se dan siempre en un momento en el que los ganadores tienen afán de victoria por múltiples razones y ante todo presiones y quienes se rinden, habiendo perdido en el plano estratégico saben que lo que sigue no puede ser más que inútil desangramiento con una baja probabilidad de recuperación en el largo plazo y que a lo que más probablemente los puede conducir es a perder la mucha o poca capacidad que aún conservan de poner condiciones para la rendición. Esto las FARC lo ha sabido siempre y por ello diseñó planes tremendamente realistas. En este sentido la llamada «solución política al conflicto» que estuvo siempre presente en el discurso de Manuel, Jacobo y Alfonso no significaba más que la pretensión de hacer rendir al Estado con condiciones en una mesa de diálogos (porque no era posible ni deseable exterminar las FFAA regulares) para terminar de ese la confrontación militar directa. El plan estratégico de las FARC consistía en lograr dicha rendición del Estado colombiano en un momento en el que se conjugara una neutralización militar de fuerzas (esto implicaba la dispersión de la fuerza enemiga por todo el territorio y despliegue del 50% de las propias en la cordillera oriental, este fue el esquema original posiblemente modificado en la 9a conferencia tras los golpes inocultables del plan patriota y sucesores) con una insurrección popular urbana concretamente en Bogotá pero con «réplicas» en otras ciudades, dirigida por el PCCC, apoyada por las milicias y las redes urbanas y cohesionada políticamente por un masivo movimiento bolivariano o MBNC quien idealmente sería el llamado a desempeñar el papel de portavoz de los insurrectos con los 10 puntos para un gobierno de reconstrucción y reconciliación nacional» en la mano (puntos que en la 9a se ampliaron. Y ni aún entonces se consideraba la posibilidad de entregar las armas, como máximo de suspender su uso. También nos enseñaron (aunque esto no pudimos conocer documentos específicos por motivos de seguridad, según nos dijeron) que en la 9a conferencia se había replanteado, o mejor que se le había dado desarrollo al plan estratégico en su aspecto político, definiendo unos momentos en un proceso ascendente de medición de fuerzas urbanas con 2019 como el momento culminante idealmente insurreccional. Cuando nos enteramos de esto pensamos en primer lugar que era pretencioso pretender dictarle una ruta cronológica a un levantamiento insurreccional. Pero como pasos en un proceso de preparación organizativa para un levantamiento podía funcionar. Lo segundo que percibimos fue un evidente paralelo que nos agradó y pareció acertado con la planificación estratégica de Hugo Chávez en Venezuela, el llamado Plan Nacional de la Patria que en su primera versión conducida por el propio Chávez llegaba hasta 2013 y cuya segunda versión que fue su invaluable legado político confiado a Nicolás Maduro iba también hasta 2019. ¡Qué bella iba a ser América Latina para 2020, según esos planes!5 Así entendida la estrategia en lo militar y en lo político6 debe ser claro el hecho de que esta no se logró concretar con éxito ni en lo militar ni en lo político. En lo militar, porque lo militar ya no existe y eso habla por sí solo. Y en lo político porque hasta ahora no ha habido tal medición de fuerzas como la imaginábamos, ha parecido más bien que la bandera de la solución política negociada, que burdamente ha sido llamada «paz», se ha tragado el trabajo organizativo y de movilización popular y que, a dos años del «plazo final» de 2019, todo parece indicar que lo electoral con sus campañas sucesivas y sin fin se va a tragar, nuevamente, el trabajo político que debía tener vocación insurreccional. Si alguien piensa que el capital político y la militancia de una sola organización alcanzan para perseguir de manera realista ambas ambiciones, está popularmente hablando «meando fuera del tiesto». Creo que hasta aquí he nombrado algunos elementos importantes para intentar responder a la pregunta de por qué las FARC entregaron las armas. La respuesta más verosímil y plausible sería pues que las entregaron porque no tuvieron otra opción viable o al menos porque fue la mejor opción que tenían en un contexto de reveses irreparables en lo militar que comprometieron de fondo la estrategia. Esto se llama derrota estratégica aunque duela decirlo y escucharlo. Los diálogos de la Habana fueron una rendición con condiciones. Evidencia de eso es el hecho de que se negociara tras el asesinato de Alfonso Cano. Si mal no recuerdo Timoleón dijo en una entrevista que estas habían sido las palabras de Alfonso: «Santos quiere poner mi cadáver aún tibio sobre la mesa». Otra evidencia fue que en el acuerdo no se tocara ni un pelo del modelo económico, ni tan siquiera de los tratados ni de la política económica, ni de la doctrina militar contrainsurgente del Estado, y que la promesa de reforma rural fuera tan pobre7. Otra evidencia fue que se continuara el proceso después de que tras el NO que le dieron a Santos en el plebiscito la burguesía a una sola voz exigiera la renegociación. Otra prueba fue que efectivamente se renegociaran cosas muy sensibles para beneplácito del uribismo y el cristianismo recalcitrante, esto sí fue una verdadera humillación que un ejército que no estuviera derrotado jamás la habría aceptado. Una evidencia más es que haya habido concentración y desarme total cuando aún no se hace nada por desmontar el paramilitarismo, cuando aún todo el acuerdo renegociado sigue en manos de un congreso (un congreso con voceros sin voto o convidados de piedra por parte de las FARC) que va a manosear punto por punto antes de aprobarlo. Y eso sin hablar de las bajas probabilidades de implementación plena de esos puntos, primero renegociados y después manoseados, bajas probabilidades ante la eventualidad de que el próximo presidente de Colombia sea Vargas Lleras u Ordóñez. No se me tome por pesimista, reitero que mis deseos son de bienaventuranza política para las FARC, y hasta electoral aunque soy abstencionista. Pero para ganar en política primero hay que conocer el terreno que se pisa y sobre todo saberse ver al espejo tal cual se es y saber ver al enemigo tal cual es. Preguntas Pero como dije, en el centro deben estar las preguntas más que las hipótesis. La primera de esas preguntas sigue siendo ¿por qué entregaron las armas? Pero hay otras preguntas, quizá más pertinentes, más vigentes, más acuciantes y de las cuales urge una respuesta. Al haber entregado las armas, ustedes ¿consideran caduca la táctica de guerra de guerrillas frente a la actual tecnología militar burguesa?, ¿o lo caduco es la estrategia insurreccional apoyada por un ejército irregular de base campesina?, ¿ha perdido vigencia el planteamiento de la toma del poder por la vía de las armas en manos del pueblo levantado? Estas preguntas son importantes porque permitirían un juicio más sensato por parte de otras organizaciones insurgentes que aún no han entregado y que probablemente no lo van a hacer en el corto plazo. Si las respuestas fueran afirmativas (en cuyo caso serían necesarios argumentos sólidos que lo evidenciaran), sería un grave error no advertirles a los demás compañeros que siguen alzados en armas. Si se tienen estos elementos de juicio deberían ser compartidos con ellos, y de paso con muchos militantes de las FARC, como el propio Jesús Santrich que hace poco en una entrevista dijo valientemente que sigue pensando, como muchos lo pensamos, que está vigente y abierta la puerta de la lucha armada en Colombia, que si no les cumplen a ustedes habrá que volver a levantar los fusiles. Y si son afirmativas las respuestas a esas preguntas, ¿cuál es la estrategia revolucionaria que proponen y que no requeriría el uso de las armas? Esta tiene la misma importancia que las anteriores. Para muchos de nosotros viene siendo más que claro a la luz de las experiencias históricas, que si en una revolución no hay músculo militar que la respalde, proveniente ya sea de la fragmentación del ejército regular, de la conformación de un ejército insurgente o de una milicia popular, no hay continuidad posible de cualquier victoria político electoral pasajera. No hay construcción posible de Socialismo10. Por eso las FARC en su origen eran el brazo armado de los comunistas colombianos para la revolución. Pero es posible que estemos equivocados quienes así pensamos, es posible que ustedes hayan hecho otros análisis u otros descubrimientos basados en otras experiencias. Es lo que deberían aclarar, por lo menos a su militancia y a otras fuerzas de la izquierda revolucionaria. Finalmente, ¿consideran viable el triunfo de una estrategia política revolucionaria que no cuente con la participación concertada de las fuerzas bolivarianas de las cuales ustedes pretenden la hegemonía, con las fuerzas camilistas, las fuerzas guevaristas y las fuerzas M-L, entre otras? Esta pregunta no es retórica. Hasta ahora parece que ustedes estuvieran asumiendo una de dos cosas, o bien que el ELN también va a entregar armas y que una parte mayoritaria del camilismo se va a sumar al Bloque que ustedes proponen, y que por lo tanto la parte minoritaria del ELN y los M-L no importan. O bien que no importa ni siquiera lo que suceda con el ELN y en ese sentido que la «unidad de los comunistas» –PCCC y FARC— por sí sola puede con todo. En ese sentido, más valdría aprender de la experiencia histórica. La burguesía colombiana siempre ha procurado dividir para vencer y derrotar a las fuerzas insurgentes y por lo tanto nunca ha aceptado la integración de todas ellas a la política legal. Esto fue muy claro para las FARC en 1990, cuando en medio del proceso de desmovilización del M19, el Quintín Lame y disidencias del ELN y el EPL, y la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que las FARC habían venido pidiendo desde finales de los 80, se produce el ataque a «Casa Verde», al campamento del secretariado de las FARC, fuerza mayoritaria de la CGSB. El 12 de agosto del año siguiente (1991) Manuel Marulanda decía: «Hubiéramos podido estar en la ANC si [el señor presidente] no nos hubiera cerrado el paso con el ataque del 9 de diciembre». Y el propio Alfonso Cano, quien se encontraba liderando los diálogos con la Coordinadora, decía el 4 de septiembre «Hubiésemos querido argumentar y luchar en el seno de la ANC pero las circunstancias que el país conoce, frustraron la posibilidad histórica de convertir sus conclusiones en un tratado de paz». Para muchos en el país ha sido claro que el M19 y el EPL haciendo política legal cumplían el papel de deslegitimar con su discurso pacifista a los que se mantuvieron armados, a la vez que estos grupos sin el apoyo de las otras fuerzas de la Coordinadora Guerrillera no podían lograr gran cosa en política electoral. Efectivamente en 1992 pierden la personería jurídica 12 movimientos políticos, incluido Esperanza Paz y Libertad, el PCC y el MOIR. Y los logros revolucionarios del M19 han sido muy pocos, algunos piensan que nulos. Estas experiencias deben revisarse, repasarse y analizarse para evitar que en esta coyuntura se vaya a jugar algo parecido, tener a las FARC desarmadas para deslegitimar al ELN y al EPL, y a estos aún armados para aislar fácilmente a las FARC en la política electoral parlamentaria. Para clarificar todas estas posturas y cuestiones, no bastaría con declaraciones públicas coyunturalistas, por eso se hace urgente la tarea, que el Congreso debe exigir y delegar, de construir una historia interna de las FARC, donde puedan revelarse las diferentes posiciones sobre todos estos asuntos que se han disputado en los distintos momentos históricos de la organización y cuáles han sido sus portavoces, donde se puedan identificar los diferentes planteamientos y líneas, donde la militancia pueda encontrar referentes reales detrás de la apariencia de consenso y unidad. Es la hora de superar el secretismo y la imagen artificial de consenso que solamente sirven en tiempos de guerra para mantener disciplina y cohesión. En tiempos de lucha democrática, que no se debe confundir con paz, solamente podrán servir para cimentar una bancarrota política sin precedentes en la historia reciente del país. Asumir el reto de construir esa Historia interna sería lo más honesto de cara a la militancia en vísperas del Congreso constitutivo del partido. Son ustedes como Secretariado, que han participado de las Conferencias y Plenos, los primeros llamados a asumirlo. Si eso no sucede, y mientras eso no suceda, solamente puedo convocar a los comunistas que hay dentro de las FARC a que participen del partido de masas o electoral que surja de las FARC asumiéndolo como frente de masas organizado; pero que por aparte que entablemos un diálogo amplio, gestionado en la clandestinidad pero público en sus argumentos y conclusiones, con todos los cuadros revolucionarios del país (del PCC, PCC-ML y EPL, PCC-M, GCR, ELN, CMR, MRP, entre otros) que ayude a clarificar e interpretar de forma acertada y crítica la derrota estratégica de las FARC y de otras insurgencias históricas como el M19 y el Quintín Lame, y que permita cimentar las bases de una nueva organización revolucionaria de cuadros basada en una nueva estrategia con posibilidades reales de éxito a la luz de las experiencias históricas. En ese diálogo se podría encontrar la ruta hacia la victoria revolucionaria. Quisiera terminar con una frase de Vladimir Lenin, que sirve para la reflexión: La actitud de un partido político ante sus errores es una de las pruebas más importantes y más fieles de la seriedad de ese partido y del cumplimiento efectivo de sus deberes hacia su clase y hacia las masas trabajadoras. Reconocer abiertamente los errores, poner al descubierto sus causas, analizar la situación que los ha engendrado y examinar atentamente los medios de corregirlos: esto es lo que caracteriza a un partido serio. (V. I. Lenin. Izquierdismo.) Esperando lean estas líneas con atención y consideren algunos de sus argumentos para el Congreso, se despide con los mejores deseos: Parvus Bronstein 19 de agosto de 2017 PD: Tengo mucho qué decir sobre las propuestas consignadas en las Tesis de abril. Particularmente sobre el carácter del partido que se pretende construir (de masas, de cuadros o electoral), ya que hay muchas imprecisiones y contradicciones, pero también sobre la historia de las FARC y el papel tan importante que ha jugado en ella la división campo-ciudad, la preeminencia del campo sobre la ciudad y la inminente inversión de la fórmula en el futuro inmediato y sus consecuencias. Y sobre otros puntos cardinales que allí se proponen. Sin embargo tendrá que ser en un próximo escrito, porque este ya fue demasiado largo, el cual tendré la decencia de no dirigírselos a ustedes personalmente, porque que en él no plantearé preguntas sino solamente opiniones argumentadas. (Fuente: Boltxe)



  • Italia invade Libia utilizando al muñeco de la ONU, Fayez al Sarraj
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    28/08/2017
    Si le preguntaban a cualquier libio si pensaban que se le permitiría a Italia regresar a Libia después de los horribles crímenes, robos y asesinatos masivos cometidos contra Libia por la ocupación italiana a partir de 1910 y hasta 1947, dirían que había perdido la cabeza. Italia, bajo Berlusconi, acordó pagar unos miles de millones a los libios en reparaciones por sus crímenes pasados, por supuesto cuando empezó el ataque a Libia en 2011, Italia se sumó rápidamente porque sabían que si Libia era destruía, quedaría borrada su deuda, y así lo hizo. La Gran Jamahiriya libia desarrollada para el pueblo libio desde 1969 bajo Ghadafi , dio al pueblo libio, por primera vez en su historia, una participación en la riqueza de su país. Les fue devuelta la tierra robada por Italia, la atención médica gratuita, la educación gratuita incluidos doctorados y post grados, regalos monetarios cuando se casaban, casas nuevas que les costaban el 10% de su salario durante 20 años y luego pasaban a ser de su propiedad, el primer coche a mitad de precio, la gasolina a los 44 Centavos por galón, seguridad completa (no hay milicias, casi ningún crimen), las mujeres fueron emancipadas en la década de 1970 por Ghadafi y fueron doctores, abogados, empresarios, esposas domésticas, militares, etc. Libia se había convertido en el país más desarrollado de África, Pasando de los más pobres menos desarrollados en 1969 a la cima, bajo Ghadafi, en 42 años. Libia no formaba parte del sistema de deuda monetaria fija de los sionistas. Tenían su propio dinero y sus propios bancos y ninguna deuda. La mayoría de la gente no sabe que en 2006, bajo el tratado firmado por Condoleeza Rice y Ghadafi, Ghadafi tuvo que renunciar al poder. Lo hizo. Nadie, ni siquiera los criminales mentirosos medios de comunicación sabían que Ghadafi había renunciado. Todas las mentiras que se dicen para instigar la destrucción de Libia en 2011, bajo falsa bandera, se centraron en lo que Ghadafi estaba haciendo. Él no estaba haciendo NADA, él no estaba a cargo del país. Yo estaba allí, me reuní con políticos, con tribus, con líderes, todos ellos confirmaron que esto era cierto.Pensaron que podían matar Ghadafi, destruir el gobierno y ellos poseerían Libia.Pero, subestimaron la cultura antigua fuerte de las grandes tribus de Libia. En 2014 se celebraron unas elecciones para instalar un gobierno legítimamente elegido, pero cuando los títeres de la ONU fueron todos votados, atacaron al gobierno legítimo y lo obligaron a instalarse en el este de Tobruk. Aún sin poder controlar Libia, decidieron que el representante de la ONU para Libia (¿un alemán?) Se reuniría en Túnez y “nombraría” un nuevo gobierno para Trípoli. Por supuesto, ningún libio estaba interesado en tener un gobierno nombrado por la ONU (el grupo que hizo estallar su país) por lo que este gobierno títere no se le permitió entrar en Trípoli. Las Grandes Tribus de Libia rechazaron por completo este gobierno designado. El siguiente plan era introducir este gobierno “designado” por la ONU bajo la oscuridad de la noche en Trípoli por barco, lo que hicieron y de inmediato entró bajo la protección de Abdulhakem Belhaj (el líder islámico de Al Qaeda) con el que todavía están alineados. Una vez en Trípoli, la ONU aumentó y por supuesto reconoció a este gobierno títere como el gobierno legítimo de Trípoli. El líder de este gobierno títere se llama Serraj (foto, nota de blog), viaja por Europa, representándose a sí mismo como Primer Ministro de Libia. No tiene autoridad para hacer nada en Libia, no tiene autoridad para hacer tratos, o negociar nada, pero eso nunca ha detenido a la ONU ni a los sionistas. El 2 de agosto de 2017, la marioneta designada por la ONU, Serraj, invitó a los italianos a Libia con el pretexto de ayudar con el problema de los refugiados. Los italianos aceptaron esto porque no sólo quieren regresar a Libia, sino que quieren detener el problema de los refugiados. Bajo el pretexto de ayudar con el problema de los refugiados (que estuvo completamente controlado bajo el gobierno de Ghadafi) han entrado su ejército en suelo en Libia. El pueblo libio está muy enojado, saben que están siendo atacados de nuevo por la ONU e Italia. Saben que la marioneta de la ONU fue puesta en Trípoli para controlar y destruir su soberanía y que Serraj no tenía autoridad para pedir a Italia que trajera sus barcos de guerra a las aguas de Libia y pusiera sus botas en el suelo. Serraj y su amigo títere de la CIA Khalifa Haftar también se presentaron en Francia y pidieron ayuda a Macron para unirse a Italia en el terreno en Libia. Macron los rechazó y les dijo que no tenían autoridad para representar a Libia, lo cual era cierto y refrescante. Una de las principales autoridades libias y un profesor de estudios libios, el Dr. Saleh Mohammed emitió una declaración sobre los italianos en Libia. Dijo que esto significa que hay una decisión (por parte de la UE / ONU) para convertir a Libia en una patria alternativa para los inmigrantes ilegales, y que hay un plan para conceder a todos los inmigrantes actuales en Europa las instalaciones financieras y convencerlos de que Libia es la tierra de oportunidad. El plan es tomar un gran pedazo de Libia y convertirlo en otro estado, al igual que lo hicieron con Israel a Palestina. Para llenarlo con gente de diferentes religiones y convertir a los libios en una minoría como los indios americanos o una mayoría marginada, como los palestinos son hoy y tomar otra parte para entrenar y mantener a sus terroristas mercenarios criminales. Las preocupaciones del Profesor Saleh son reales y es exactamente lo que los llamados Sionistas del Nuevo Orden Mundial (mafia kazariana) le gustaría hacer a Libia. Un país lleno de riqueza y una pequeña población de alrededor de 5,5 millones. El pueblo libio ha sufrido durante años desde la destrucción y toma de su país por los criminales NWO de la mafia kazariana. Al pueblo legítimo de Libia no se le ha permitido tener voz desde 2011, han sido oprimidos, abusados, encarcelados, asesinados, robados y sus casas y familias destruidas. Ahora con el surgimiento de un nuevo gran líder para su país, Saif Al Islam Ghadafi, un hombre que el pueblo libio confía y sabe (él es su hermano), hay un rayo de esperanza para la soberanía de Libia. Saif es la mayor amenaza posible para los imperialistas, sionistas, criminales de NWO que seguirían robando de Libia, haciendo que tomen medidas peligrosas para avanzar en su agenda. Las tribus libias lo saben, pero tendrán que moverse rápida y decididamente para salvar su país. Estamos en pie con las grandes tribus de Libia mientras se mueven para retomar su soberanía, necesitan las oraciones y el apoyo de todas las buenas personas del mundo que estarían con ellos contra la tiranía. (Fuente: Diario Octubre / Autora: Leonor Massanet)



  • Felipe VI, en misa y repicando
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    23/08/2017
    El rey Felipe VI visitó en los hospitales a los heridos en el atentado de Barcelona y asistió al homenaje a las víctimas que se celebró en las Ramblas. Le acompañó la reina Letizia. Ocho meses antes, el rey Felipe VI visitó en Arabia Saudí al rey Salman, con el objetivo de afianzar las relaciones que su padre Juan Carlos estrechó con el padre de aquel, el rey Abdulá, y ejercer de intermediario diplomático de las empresas españolas que se enriquecerán con la construcción del AVE del Desierto entre Medina y La Meca y con la construcción del metro de Riad. Le acompañaron dos ministros: el de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y el de Fomento, Íñigo de la Serna; y tres secretarios de Estado: la de Comercio, María Luisa Poncela, el de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, y el de Defensa, Agustín Conde. Con su visita a Arabia Saudí, el rey Felipe VI y los enviados del Gobierno de Rajoy esperaban que la petrodictadura comprara a España cinco buques de guerra de Navantia por 2.000 millones, el mayor negocio de la industria militar de la historia española. España ya había vendido una enorme cantidad de munición y proyectiles de artillería a Arabia Saudí, armamento que ha utilizado contra Yemen, el país más pobre de Oriente Medio y al que el Gobierno saudí impuso un bloqueo naval que ha impedido la llegada de alimentos y medicinas a una región donde los niños sufren desnutrición severa. En Arabia Saudí se violan los derechos humanos de manera sistemática. En Arabia Saudí han ejecutado la pena de muerte contra 350 personas en los últimos tres años. En Arabia Saudí se discrimina atrozmente a las mujeres, sobre las que se impone una total dominación machista justificada con preceptos religiosos. En Arabia Saudí no existe la libertad de expresión y se persigue y reprime a periodistas, blogueros, disidentes y críticos con la monarquía y el Islam. Reconocidos y peligrosos yihadistas se pasean libremente entre Yemen y Arabia Saudí, recibiendo apoyo mediático y soporte financiero y militar de ese reino absolutista. Arabia Saudí mantiene vínculos con organizaciones yihadistas que siembran el terror en Siria, a las que proporciona armas occidentales y recursos económicos. Aunque la petromonarquía dice luchar contra el Estado islámico, en Arabia Saudí abundan los imanes fundamentalistas en escuelas coránicas y mezquitas, donde se cuece el wahabismo que fanatiza a jóvenes de todo el mundo y los convierte en terroristas que atentan contra ciudades infieles, como Barcelona. Arabia Saudí financia numerosas mezquitas fuera de su sátrapa reino, principalmente en Europa, incluyendo España, Cataluña también. Así pues, el rey que visitó la Barcelona atentada por yihadistas es el mismo rey que visitó la Arabia Saudí que los adoctrina y los capta. Por lo que, guste oírlo o no, hay algo indigno en la visita del rey Felipe y la reina Letizia a las víctimas de este terrorismo. Debían, sin duda, hacer esa visita porque va en su cargo, pero también han debido de considerarlo conveniente para reforzar su endeble posición ante una opinión pública que baja la guardia sensibilizada con el terror, y para compensar su parte de responsabilidad: la que tiene que ver con la vergonzosa amistad entre los Borbones y la dinastía saudí, la que tiene que ver con la vergonzosa tolerancia hacia su violento régimen, basada en puros intereses comerciales, aunque justificada por la riqueza económica común que presuntamente traen esos negocios. Hasta Kichi, el alcalde de Cádiz por Podemos, defendió, frente a la mayoría de su formación política, el acuerdo de Navantia porque generaría miles de empleos en los astilleros de San Fernando. Pero el trabajo, que es un derecho, ha de ser digno también, máxime si se fomenta desde las instituciones. Con sus contradictorias visitas, Felipe VI ha querido estar en misa y repicando, con perdón de wahabistas y de cristianos. Y eso ya se sabe que es incompatible. No se puede. Querer complacer a todos es farisaico y suele acabar mal: las ganancias económicas que genera son ilegítimas y las pérdidas humanas que provoca, irreparables. En el caso de los atentados de Barcelona, la obligada visita de Felipe y Letizia expele además un hedor a ese buenismo que tanto se reprocha a quienes han querido ponerse del lado de la mayoría musulmana pacífica, víctima también de los violentos. Un buenismo, el de Felipe VI y Letizia, que ni siquiera estaría solo alentado por un sentimiento altruista, sino por intereses espurios: personales, por cuanto aspiraría a reforzar su posición dinástica, y políticos, por cuanto podría, oportunamente, reforzar el españolismo consustancial a la corona. (Fuente: el diario.es / Autora: Ruth Toledano)



  • Las ideas religiosas saudíes han sido el terreno más fértil para el terrorismo yihadista
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    22/08/2017
    William McCants encontró una forma perfecta para definir a Arabia Saudí y su papel para fomentar las corrientes más reaccionarias del islam en todo el planeta de cuyas fuentes han bebido muchos autores de atentados terroristas. "Los saudíes son tanto los pirómanos como los bomberos. Promueven una forma muy tóxica del islam y traza una línea estricta entre un pequeño grupo de auténticos creyentes y todos los demás, musulmanes y no musulmanes", dijo el experto en islamismo radical y autor del libro  The ISIS Apocalypse. De entre todas las ideas de los yihadistas, esa es una de las más comunes y de las más dañinas, como pueden corroborar las mayores víctimas de sus atentados, todos ellos en países musulmanes de Oriente Medio. Hay cinco principios que marcan quién es musulmán en el islam, pero para los wahabíes saudíes eso no es suficiente. Los que asesinan a civiles en Bagdad, Raqqa, Kabul, Túnez, Barcelona o Manchester no pueden estar más de acuerdo. McCants afirma que los saudíes son también "bomberos" en la lucha contra ISIS y Al Qaeda. Lo cierto es que ambas organizaciones declararon la guerra a Riad. El recientemente destituido príncipe heredero saudí, Mohamed bin Nayef, sufrió un atentado dirigido contra él por un terrorista suicida en 2009 cuando era viceministro de Interior. Los países occidentales creen que necesitan la colaboración de los servicios de inteligencia de Arabia Saudí para derrotar a los yihadistas. Más rentable en términos monetarios es la venta de armamento por valor de centenares de miles de millones de euros a lo largo de décadas. Los gobernantes se afanan en el intento propagandístico de vender la venta de fusiles, lanzagranadas, tanques y aviones como una aportación en favor de la paz. Por eso, la primera ministra británica, Theresa May, ha llegado a decir que la venta de esas armas "ayuda a mantener seguras las calles del Reino Unido". Lo que ocurre en las calles de las ciudades europeas que cuentan con una importante comunidad musulmana es muy diferente. Los saudíes han utilizado su ingente capacidad económica para financiar mezquitas, pagar sueldos de imanes y enviar material religioso con los que extender en Europa –al igual que en África y Asia– su visión rigorista y extremista del islam. Eso es a lo que se refiere McCants cuando les llama "pirómanos" La conexión de la que los gobiernos no quieren hablar Es habitual encontrar en los medios de comunicaciones, en especial después de grandes atentados, preguntas sobre cuándo evolucionará el islam hacia posiciones menos retrógradas, como ocurrió en Europa (y no es que la Iglesia católica haya aceptado desde el siglo XX de buena gana la pérdida de su influencia social). La respuesta es sencilla: nunca, mientras el dinero saudí sirva para sostener la influencia de los más reaccionarios. Es un asunto del que los políticos y diplomáticos europeos prefieren no hablar en público. Actúan como si esa conexión no existiera. A veces, se escapan algunos comentarios. "No están financiando el terrorismo. Están financiando otra cosa que puede hacer que los individuos se radicalicen y se conviertan en carne de cañón del terrorismo", dijo William Patey, embajador británico en Riad entre 2006 y 2010. La primera frase se contradice un poco con la segunda frase. Patey conseguía con estas palabras nadar entre dos aguas, pero venía a confirmar lo que muchos sospechan. Esas ideas llenan un mar de prejuicios y órdenes fundamentales para alimentar el odio al que es diferente y a hacerlo responsable de la política exterior de sus gobiernos. En primer lugar, eso se nota en su propio país y ha tenido repercusiones en las guerras de Irak y Siria. Se sabe que 2.500 saudíes han acudido a la llamada del ISIS para combatir en sus filas en Siria, el mayor número de reclutamiento extranjero para los yihadistas allí después de Túnez. Había una cobertura política en ese llamamiento a la violencia. Riad, al igual que Qatar, ha financiado a grupos insurgentes de ideas islamistas o salafistas que han intentado derrocar al Gobierno de Asad. Siria no es el único caso. También procedían del Estado saudí el mayor número de terroristas suicidas que murieron en Irak, de acuerdo con las cifras manejadas por dos estudios. Según un estudio del Brookings Institute, el mayor número de partidarios del ISIS en Twitter en 2015 procedía de Arabia Saudí, cuyos habitantes son muy activos en esa red social. Todos ellos hijos del sistema educativo del país. Las evidencias se acumulan a lo largo de años hasta el punto de que a veces es necesario hacer algo, sea por convencimiento o por marcarse un gesto de cara a la galería. El Gobierno británico encargó a un think tank un informe sobre la financiación desde el extranjero del extremismo islámico en el Reino Unido. Lo recibió en julio de 2017 y de inmediato decidió no publicarlo, excepto un resumen de 430 palabras que desde luego no mencionaba a ningún país. La ministra de Interior, Amber Rudd, dijo que permanecería secreto por razones de seguridad nacional y porque contenía material sensible sobre personas y organizaciones. Esa debía de ser la idea cuando se encargó el informe, no recibir un texto académico que se pueda encontrar en cualquier página web. Pero cuanto más se sabe sobre ciertos temas, menos derecho tienen los ciudadanos para enterarse. Un informe de otro think tank sobre el mismo tema sí fue conocido en julio y era más explícito de lo que el Gobierno de May puede permitirse. La financiación extranjera del extremismo, decía el documento de The Henry Jackson Society, procede de gobiernos y fundaciones relacionadas con los gobiernos del Golfo Pérsico, así como de Irán. "Por encima de todos ellos, se encuentra Arabia Saudí, que desde los años 60 ha llevado a cabo un proyecto multimillonario para exportar el islam wahabí por todo el mundo islámico, incluidas las comunidades musulmanas de Occidente". No es sólo una cuestión de dinero. ¿Quién se beneficia de esa generosidad? ¿Qué mensaje transmiten los guías religiosos en las mezquitas europeas que reciben ayuda saudí?: "En el Reino Unido, esta financiación ha tomado la forma de aportaciones económicas a mezquitas e instituciones educativas, que han correspondido haciendo de anfitriones de predicadores extremistas y distribuyendo textos extremistas. La influencia también se ha ejercido a través de la formación de líderes religiosos musulmanes británicos en Arabia Saudí, así como el uso de libros saudíes en ciertas escuelas islámicas independientes del país". Según el informe, en 2007 se pensaba que Arabia Saudí gastaba 2.000 millones de dólares anuales en promover el wahabismo en el mundo. Ahora se cree que la cifra es el doble. "En 2007, se calculaba que el número de mezquitas británicas que apoyan el salafismo y el wahabismo era 68. Siete años después, el número de mezquitas identificadas con el wahabismo es de 110". Un informe de los servicios de inteligencia alemanes filtrado en diciembre de 2016 llegaba a conclusiones similares sobre la financiación del extremismo y situaba su origen en Arabia Saudí, Qatar y Kuwait. Fomento de la intolerancia Salafismo no es necesariamente sinónimo de yihadismo o de apoyo a la violencia, pero todos los yihadistas aceptan los principios salafistas. El pluralismo, la tolerancia hacia otros musulmanes de convicciones religiosas más heterodoxas y la aceptación de los progresos de la ciencia son considerados anatema por los yihadistas, y también por los predicadores promovidos por el dinero saudí. Y quienes mejor aprecian la diferencia son los propios musulmanes. Muchos refugiados sirios se han encontrado en Alemania con mezquitas dirigidas por imanes que ofrecen una interpretación de la religión más conservadora y menos tolerante de la que estaban acostumbrados en su país. Hasta el punto de que algunos han decidido no acudir a ellas. En 2015, el rey saudí Salmán se ofreció a construir 200 mezquitas en Alemania para acoger las necesidades de los refugiados. No consta que el Gobierno alemán aceptara la oferta, pero tampoco ha prohibido la llegada de dinero saudí al país. Farah Pandith fue testigo del alcance del adoctrinamiento saudí. Como enviada especial del Departamento de Estado para las comunidades musulmanes –un cargo de nueva creación en el Gobierno de Obama–, viajó a 80 países y su veredicto no puede ser más claro: "En cada lugar que visité, la influencia wahabí era una presencia insidiosa, cambiando la identidad local, desplazando las activas formas de práctica islámica arraigadas histórica y culturalmente, y sacando de allí a personas que eran pagadas para seguir sus reglas o que se convertían en sus propios vigilantes de la visión wahabí". Pandith reclamaba en 2015 que escuelas y bibliotecas rechazaran la donación gratuita de libros de texto religiosos saudíes "llenos de odio" y que se impidiera que los saudíes continuaran "demoliendo" las costumbres religiosas locales "que prueban la diversidad del islam". Incluso países muy alejados de Oriente Medio y con una tradición religiosa opuesta a la wahabí o salafista reciben la atención saudí. En Indonesia llevan años extendiendo su influencia en un país de 260 millones de habitantes. En un país tan inmenso, la estrategia consiste más en formar a los líderes religiosos del futuro. "La llegada del salafismo a Indonesia es parte del proyecto global de Arabia Saudí para extender su versión del islam por todo el mundo musulmán", dijo a The Atlantic Din Wahid, experto en salafismo indonesio en la Universidad Islámica de Yakarta. Buscando adeptos en Kosovo En los Balcanes, la tradición musulmana local es tan heterodoxa que ha sido siempre compatible con costumbres que en Arabia Saudí te llevarían a prisión. En la segunda ciudad del país, Prizren, conocida por sus muchas y antiguas mezquitas, no era raro hace cuatro años ver a una anciana cubierta con ropas amplias y el pelo tapado como dictan los cánones, acompañada por su nieta ataviada con una minifalda realmente corta. Ahora Kosovo también se ha convertido en un centro exportador de partidarios del ISIS –314 identificados en 2016, el mayor número per cápita en Europa– sin que se pueda considerar una casualidad el dinero saudí llegado en los últimos años en favor de ideas extremistas. "Ellos (los saudíes) promueven un islam político", dijo al NYT Fatos Makolli, director de la policía antiterrorista". "Gastan mucho dinero para promoverlo a través de programas dirigidos sobre todo a los jóvenes y gente vulnerable, y traen consigo textos wahabíes y salafistas. Atraen a esta gente a un islam político radical, lo que provoca su radicalización". Adoctrinamiento. Textos wahabíes traídos desde Arabia Saudí. Imanes y profesores a sueldo de Riad. Abandono de las costumbres locales. Radicalización. Alistamiento en el ISIS o antes Al Qaeda. Es una cadena que se repite en distintos países del mundo. No siempre acaba en terrorismo, pero siempre comienza con la llegada de alguien con una oferta económica que no se puede rechazar y que promete el auténtico islam. Los saudíes niegan cualquier conexión en esa cadena. Los yihadistas, obsesionados con la ortodoxia de sus ideas en relación a los primeros siglos del islam, saben muy bien cuáles son las fuentes de confianza. Hasta que en 2015 pudieron publicar sus propios libros de texto para los colegios de las zonas que habían ocupado en Irak y Siria, los yihadistas del ISIS adoptaron los manuales religiosos oficiales que Arabia Saudí reparte en su sistema educativo. De las doce primeras obras publicadas por el Estado Islámico, ocho eran de  Muhamad ibn Abd al-Wahhab, el fundador del credo wahabí, la religión de Estado en Arabia Saudí. Los primeros eslabones de la cadena generan una confianza absoluta en la organización que representa la última amenaza yihadista que persigue a Europa. (Fuente: el diario.es / Autor: Iñigo Sáenz de Ugarte)



  • La masificación turística, un problema que niegan los que hablan de “turismofobia”
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    16/08/2017
    El turismo no es un problema, su masificación y descontrol sí. Lo niegan los que se aprovechan de ello. Rajoy ni se entera ni quiere enterarse; lo utiliza de forma chusca para atacar el independentismo y para defender su efímera “recuperación”, su paraíso de empleo basura. Hay que reconocer que, junto a sus confusos mensajes, es un genio de la simpleza: “Al turista hay que mimarlo”. Como toda idea simple, es eficaz. Parece razonable que cuidemos a quien viene de visita. Pero no se está hablando de eso. Estamos ante un deterioro real de la convivencia a causa de los excesos de una industria que generan beneficios a algunos y malestar a muchos. Analicemos esto. Desde el punto de vista del modelo económico de un país, basarse fundamentalmente en el sector servicios es tercermundista y en el Caribe tenemos muchos ejemplos. Hace tiempo, que se apostó por liquidar buena parte de la industria con las “reconversiones”, se desinvierte en I+D+i y hay fuga de científicos españoles. Ello nos aboca a un modelo económico de bajo valor añadido, poco competitivo y muy vulnerable si cambian las condiciones políticas en otras zonas turísticas del Mediterráneo. Este es el tema de fondo, señor Rajoy: ¿queremos que España sea una economía productiva como las del norte de Europa o subordinada según el patrón de descanso adjudicado al sur? El impacto medioambiental de este modelo turístico es muy negativo: degradación de las costas y zonas naturales por la sobrepresencia humana, agotamiento de acuíferos y recursos naturales, generación de residuos y otros impactos que inciden en el cambio climático. No hay más que ver los paisajes transformados hasta el paroxismo en el litoral mediterráneo. Por no hablar de la corrupción política que lo acompaña y que tan magistralmente retrató Rafael Chirbes en Crematorio y En la orilla. Los beneficios empresariales son tan elevados como la sobreexplotación, la precariedad y los bajos salarios de los trabajadores. Contratos de temporada, por días y semanas, salarios de 700 euros por atender cuarenta mesas, dos euros la hora para las camareras de piso, ausencia de derechos laborales… En fin, un deterioro de las condiciones laborales que retrata a una patronal acostumbrada a ganancias fáciles y a arriesgar lo mínimo. Y así, no hay futuro. Aunque haya algún empresario sensato que afirme que sobran turistas, que el sector está saturado y faltan infraestructuras. Se produce una inflación galopante en las zonas turísticas. Todo se encarece, desde el comercio a los bares y especialmente la vivienda, que alcanza precios insoportables para las economías modestas por la aparición masiva de pisos de usos turísticos. Las protestas de las asociaciones de vecinos no se han hecho esperar ante una gentrificación salvaje que expulsa a los habitantes y al comercio tradicional de estos barrios. Se dan casos de funcionarios que se niegan a ser traslados a zonas de Baleares, porque no encuentran vivienda o ésta se come buena parte de su salario. El negocio turístico produce una expropiación de los espacios públicos invadidos por riadas de turistas que dificultan la vida ciudadana. No es exagerado. En Barcelona atracan al día varios cruceros. Uno es tan gigantesco que tiene 362 metros de eslora –30 metros más largo que el mayor superportaaviones estadounidense– y 9.000 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes; hay días con más de 30.000 cruceristas que bajan a la vez y recorren zonas muy concretas como el Barrio Gótico, el Raval, la Sagrada Familia… Son todos los días, a todas horas. La incómoda sensación de estar en mitad de una inmensa manifestación recorriendo los rincones de la ciudad la he tenido en Barcelona y en Venecia. No quedan ganas de repetir. Cuando una ciudad enferma por el turismo masivo, muere de éxito. Como corolario de lo anterior, se produce una pérdida de calidad de vida de una ciudadanía convertida en figurantes de bellas y apacibles ciudades transformadas en gigantescos parques temáticos. Gran parte de los vecinos no ven beneficio alguno de este boom y sí sufren muchas veces molestias directas por el incivismo de un sector de los turistas, no solo en Magaluf o la Barceloneta. Claro que el turismo es una fuente de riqueza, crea empleo y es puntal de la economía del país. Pero necesita una ordenación urgente por muchas razones. La principal, no acabar a medio plazo con la gallina de los huevos de oro ¿Queremos una burbuja turística que nos explote en la cara como la inmobiliaria? ¿Queremos un turismo low cost y de baja calidad? En EEUU un turista gasta cinco veces más que uno en España. Aquí una parte importante de los ingresos se los quedan los turoperadores. Muchos expertos afirman que la aportación del turismo al PIB podía ser la misma con menor ocupación y otros precios medios. España debe diversificar su economía para no hacerla tan dependiente del sector turístico. Hay, además, una serie de principios sagrados a respetar como salvaguardar el medioambiente y el patrimonio cultural del impacto del turismo masivo; a nadie en su sano juicio se le ocurre defender visitas sin límite a las cuevas de Altamira con el argumento de que crearía empleo. Hay que asegurar unas condiciones laborales y salariales dignas para los trabajadores y trabajadoras del sector. Se deben regular y limitar los cupos de visitantes, los pisos residenciales dedicados a alquileres turísticos de forma sumergida y sin pagar impuestos, etcétera. No se puede deteriorar el modo de vida de la población autóctona hasta el punto de que vivan el turismo como una invasión, cuando su relación con él siempre ha sido amable. No hay turismofobia. Es un término que busca criminalizar a quién cuestiona esta organización disparatada de la explotación turística, las dificultades para acceder a la vivienda o la sobreexplotación laboral. Puede estar bien que vengan 75 millones de turistas del exterior –más los del interior–, pero no tanto si se reparten en pocas zonas y ciudades; si sus características son discutibles porque la oferta se basa en seguridad, sol y diversión. Se trata de repensar el modelo económico, el turístico y el de ciudad que queremos. Se trata de hacer compatibles los intereses de los ciudadanos, los trabajadores, los empresarios y el turismo. También el turista debe cambiar. Ya Stefan Zweig en 1929 criticaba la creciente masificación del turismo. Para él “se instaura una nueva forma de viajar, el viaje en masa, el viaje por contrato, lo que yo llamo el ‘ser viajado’ (…) No se viajará más, lo viajarán a uno”. Y concluía con una reflexión sobre cómo ser viajeros que deberíamos aplicarnos: “Sigamos viajando al modo de nuestros antepasados, según nuestra voluntad y eligiendo los destinos: solo así se convertirá cada uno de nuestros viajes en un descubrimiento no solo del mundo exterior, sino de nuestro propio mundo interior”. (Fuente: Cuarto Poder / Autor: Agustín Moreno)



  • Prostitutas, monologuistas y académicos: pinceladas mediáticas en torno al ideario RAE
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    15/08/2017
    La expresión insultante hijo/a de puta, recogida en el Diccionario de la Real Academia Española (en adelante, DRAE) como “Mala persona”(1), revela una estigmatización hacia las prostitutas producto de la ideología social en la que el varón, en tanto colectivo, desprecia una actividad de la que al tiempo es consumidor, al tiempo que la asocia a todo tipo de componentes negativos. En una apocalíptica columna de Agapito Maestre de Libertad Digital (29/IV/2010) titulada, precisamente, “Proxenetas y alcahuetas en el Senado”(2), se alude al tema, en este caso, para proyectar algunos de los leitmotiven del nacionalismo lingüístico español, como que el castellano es una lengua más importante, útil y entendible que las demás (Moreno Cabrera, 2010: 17-18). Dice así la columna de Maestre:
    Esas lenguas [...] han sido prostituidas por los políticos para conseguir unos pocos votos. Esas otras lenguas de España, sí, son lenguas secundarias comparadas con la lengua española por antonomasia, como nos ha enseñado Gregorio Salvador [...]. porque estoy en contra de que conviertan las "otras lenguas de España", el catalán, el gallego, el euskara y el valenciano, en instrumentos del separatismo, mantengo que la aprobación de ese reglamento impositivo del Senado es una cosa de chulos, proxenetas y alcahuetas. La imposición de esas lenguas es una forma de prostituirlas.
    Gregorio Salvador, al que Maestre menciona en su invectiva, fue vicedirector de la RAE entre 2000 y 2007(3). En uno de sus artículos sobre “Las lenguas” manifiesta la misma ideología supremacista en lo lingüístico con asertos de inferiorización de otros pueblos como que “el problema de la situación en México, tanto en Chiapas como en Oaxaca, es que hay todavía muchas lenguas”. Considera “menores” a dichas lenguas no europeas, se pregunta sobre “cómo van a ser todas las culturas iguales”, sostiene que “el multilingüismo planetario es una desgracia”  y encuentra un gran problema en “La gran desgracia del continente africano, la multiplicidad de lenguas, el multilingüismo, que cada tribu hable su propia lengua” (cit. en Rodríguez-Iglesias, 2016: 1184). Otra de las cosas que “nos ha enseñado Gregorio Salvador” (siguiendo la fórmula del artículo de Libertad digital) es la peregrina versión de que el castellano no se expandió por razones históricas relacionadas con el imperialismo y la dominación colonial, sino por el mero hecho de tener solo cinco vocales, lo que supuestamente lo ha convertido en una lengua más fácil de aprender que otras, independientemente de que el euskera, también con cinco vocales, no sea hablado por cientos de millones de personas, o de que el castellano, en diametral contraste con esa misma lengua, cuente con determinadas contrapartidas a la facilidad de aprendizaje, como son sus cientos de verbos irregulares (Moreno Cabrera, op. cit.: 11). Con estas tesis no hace sino continuar la tradición teórica de Ramón Menéndez Pidal, pope de la filología español(ist)a, quien estuvo al frente de la Real Academia por bastantes años a lo largo de dos períodos (1925-1938 y 1947-1968, año de su fallecimiento)(5). También declaraba en 2007 el entonces vicedirector de la RAE Gregorio Salvador que la supuestamente extraordinaria cohesión y homogeneidad “del orbe hispanohablante [...] frente al panorama fuertemente dialectalizado de otros territorios lingüísticos” se debía a “su nitidez fónica”, rasgo donde se incluye dicho mito de las cinco vocales, junto con “su simplicidad ortográfica y la adecuación entre lengua hablada y escrita”; punto este último totalmente ajeno a cualquier conocimiento mínimo de lingüística, por supuesto. Todo ello sería ideal, según Salvador, para “facilitar el aprendizaje del español por doquier” (cit. en Senz, 2011: 268), aunque no le parezcan relevantes de cara a ese aprendizaje, como hemos apuntado, sus más de mil verbos irregulares, así como sus sesenta y tantos modelos de conjugación.
    En esta misma línea, el director de la RAE en 2017 Darío Villanueva, en una entrevista a la Cadena SER del 10/VII/2017 (minuto 4:42), con motivo de la primera edición del espacio La lengua moderna6, aprovecha una pregunta sobre el fin de la obligatoriedad de colocar la tilde en el adverbio “solo” para introducir por enésima vez el manido asunto de las ventajas y facilidades del aprendizaje del castellano como lengua internacional hoy, igual que supuestamente las hubo en el pasado para que se extendiera más por la Península que el resto de lenguas romances. Lo hace afirmando que “la ortografía del español es extraordinariamente agradecida; somos una de las lenguas en donde los grafemas, las letras, se acercan mucho a los sonidos” y “los extranjeros lo dicen”, tras lo cual compara tal beneficio con la del francés y el inglés. A pesar de su actitud servil hacia Villanueva y el ideario de la RAE durante todo el diálogo, su entrevistador, el humorista y monologuista salmantino Héctor de Miguel Martín, alias Quequé, quien de hecho abre el espacio manifestando encontrarse “encantado y muy agradecido de que vengas casi casi a bendecir este programa” (0:16), comete el error táctico de mencionarle que, en oposición a tales simplicidades ortográficas, “luego tenemos el subjuntivo para vengarnos” (5:14). A este contratiempo, Villanueva, de inmediato, vuelve a llevar el agua a su molino lingüístico tras reconocer dicha dificultad gramatical pero insistir en su proselitismo idiomático añadiendo a renglón seguido que los extranjeros, “por otra parte, disfrutan de esa claridad ortográfica” al estudiar castellano.
    También hay sitio en la entrevista para que el director de la docta institución se lamente de las presiones de lo que considera la “corrección política”, como, por ejemplo, a la hora de elaborar las definiciones de los diccionarios (7:50). Un Quequé sumamente empático con las cuitas del académico le conmina a que acceda a desarrollar su lamento en estos términos: “Eso yo sé que incluso puede que te dé pereza explicarlo otra vez, pero yo creo que es necesario explicar por qué el diccionario no puede censurar, que es una cosa muy sencilla de entender, pero por favor...”. La respuesta ofrecida comienza con una mención de Villanueva al primigenio Diccionario de autoridades del siglo XVIII, respecto del que se encarga de enfatizar las diferencias con los actuales diccionarios de la RAE. Así, de acuerdo con la glosa del director del organismo normativo, el prólogo de dicho Diccionario de autoridades, con el que ahora quiere dejar claro que se marcan distancias,
    «no tendrá aquellas palabras que designen desnudamente objeto indecente»; y en aquel diccionario no aparecen las palabras de la actividad sexual, de la escatología, de las cosas más vinculadas a los entresijos del cuerpo. Bueno, era una manera de censura. Hoy ¿quién admitiría que el diccionario no recogiera esas palabras? Pues bien: la corrección política es una pretensión de censurar no a la Real Academia Española, que no inventa ninguna palabra, ni las promociona, ni las promueve, pero las tiene que registrar, porque el lenguaje no es políticamente correcto. [...] El lenguaje también sirve para ser grosero, para ser macarra y para ser canalla, y eso ha sido siempre así, y no podemos nosotros censurar lo que viene directamente de los hablantes, que son los que construyen el idioma.
    La apostilla de Quequé se mantiene en el mismo tono paternalista de su pregunta previa, amén de solidarizarse con el insufrible tormento interminable que los académicos deben arrostrar con estoicismo, cual Prometeo castigado por Zeus: “Yo creo que es algo que se entiende perfectamente, pero en fín, es algo cíclico que yo creo que estáis condenados a sufrir cada poco tiempo”.
    Con su jeremiada en torno a lo que considera las presiones de la “corrección política”, Villanueva está haciendo referencia indirecta a las abundantes críticas que la RAE recibe por asuntos como la perpetuación en sus obras de referencia (particularmente, las relativas al léxico, como su diccionario) de estereotipos y cosmovisiones racistas y sexistas. Su alocución sigue al pie de la letra la estela argumental de su antecesor en el cargo hasta diciembre de 2014, José Manuel Blecua, quien declaraba a Eldiario.es (23/X/2014)(7) que “el diccionario no debe ser políticamente correcto sino lingüísticamente correcto”, ante la polémica por las definiciones recogidas en las ediciones del DRAE previas a la trigesimosegunda. Es el caso de la entrada gitano, en cuya cuarta acepción se especificaba el significado como adjetivo del “que estafa u obra con engaño” y que en dicha edición número 32 fue reformulada, en términos no mucho mejores, como “trapacero”, vocablo que a su vez remite a “persona que actúa con engaños y de manera ilícita para perjudicar o defraudar a alguien”. Otro ejemplo es el del sintagma “mujer pública”, que, frente a su homólogo “hombre público”, que se definía como “el que tiene presencia e influjo en la vida social”, era descrito por el diccionario de la RAE como “prostituta”. Las críticas a la Real Academia señalaron que, lejos de su pretendida neutralidad, en el ejemplo de gitano se tomaba partido por las personas que utilizaban esa acepción xenófoba, sin incluir siquiera una valoración de uso de tales expresiones que aclararan su uso ofensivo o despectivo. También se denunciaba el carácter selectivo a la hora de recoger tales usos según el colectivo afectado, empleos muchos de los cuales, por otra parte, ya han sido dejados de lado en la lengua cotidiana actual, caso del citado sintagma mujer pública en el sentido de 'prostituta'. Igualmente, se consideraba que con la inclusión de esas acepciones no se contribuía precisamente a fomentar el buen uso del idioma que la RAE pregona en sus estatutos y principios fundacionales.
    En el momento de escribir estas líneas, si bien se ha añadido en la versión en línea la aclaración de que se usa “como ofensivo o discriminatorio”, la entrada gitano persiste en la acepción de “trapacero”(8), la cual se refiere a su vez a alguien “Que con astucias, falsedades y mentiras procura engañar a alguien en un asunto”(9), en tanto que también permanecen las citadas acepciones diferenciales de mujer pública como prostituta(10) y hombre público como varón influyente socialmente(11). Dentro de la entrada correspondiente a hombre, encontramos una primera acepción invisibilizadora del género femenino que invade el terreno semántico de lo que en realidad abarca el concepto de 'ser humano': así, “hombre” es definido como “Ser animado racional, varón o mujer”. Adicionalmente, los equivalentes femeninos de expresiones de uso común como hombre de la calle (según el DRAE, “Persona normal y corriente”), hombre de gobierno (utilizado para los estadistas), hombre del partido (empleado en los medios de comunicación cuando se habla de políticos con dilatada trayectoria dentro de su organización) u hombre mundano (que denota a una persona con apego a las cuestiones más sencillas y terrenales) son, respectivamente, “Prostituta que busca a sus clientes en la calle”, “mujer de su casa”, “prostituta” y “prostituta”(12). Otro ejemplo que permite verificar la ideología patriarcal subyacente a quienes elaboran el DRAE es el de la entrada lealtad, que en tanto cualidad valorada positivamente queda definida como “Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien”(13) (cursivas nuestras). La locución hombría de bien, a su vez ubicada dentro de la entrada hombría (“cualidad de hombre”), aparece como “Probidad, honradez”(14), lo que, definitivamente, asocia el rasgo positivo de la lealtad, fidelidad, probidad y honradez al campo semántico del varón. La justificación de este universo patriarcal a la que podrían agarrarse los defensores de estas definiciones es la de que, dado que, como hemos reseñado, hombre incluye a varón y mujer, esta última queda incluida dentro de esas virtudes positivas. Pero intentar hacer creer a cualquier persona que la palabra hombría no evoca de modo automático la imagen mental de un varón es como afirmar que los gatos tienen tres patas.
    El director de la Real Academia, días más tarde, aparecería en una entrevista a La Vanguardia, el 29 del mismo mes(15), en la que, además de negar el demostrado carácter prescriptivo y castellanocentrista de la institución, repetía los mitos clásicos del españolismo lingüístico, como que el castellano es una lengua más unificada que las demás (en la línea fabuladora de Gregorio Salvador), en este caso poniendo como ejemplo al inglés, o que la RAE contribuye a mantener dicha supuesta unicidad. Sin embargo, de toda la pléyade de incoherencias lingüísticas vertidas por Darío Villanueva llama especialmente nuestra atención una sentencia que no parece encajar bien con lo que antes hemos visto que expresaba a Quequé, en el sentido de que la RAE debía recoger en su obra de consulta todo vocablo o expresión en uso, independientemente de su alejamiento de la “corrección política” (traduzcamos: sexistas, racistas, homófobas y demás). En su intervención ante los micrófonos de la cadena SER hemos visto que argüía que el lenguaje “también sirve para ser grosero”, por lo que hoy “no podemos nosotros censurar lo que viene directamente de los hablantes”, a diferencia del antiguo y primitivo Diccionario de autoridades, tomado como contrajemplo del modus operandi contemporáneo ya que allí “no aparecen las palabras de la actividad sexual”. Sin embargo, Villanueva y el periodista de La Vanguardia dialogaban de esta forma en relación con la palabra amigovio, de amplio uso en América y recientemente admitida por la Real Academia. Las cursivas son nuestras:
    Respuesta [R]. […] Curiosamente, en el español de España se utiliza una perífrasis, que es “amigo con derecho a roce”. E incluso hay otra denominación, que es muy grosera y nosotros por supuesto nunca incluiríamos en el diccionario.
    Pregunta [P]. ¿A saber?
    R. No debo decirlo.
    P. ¿Se refiere a follamigo?
    R. Lo ha dicho usted (sonríe).
    Como puede comprobarse, la retórica argumentativa del prescriptivismo tiene las patas muy cortas.
    Retornemos ahora a su intervención en La lengua moderna. “Yo debo decir que soy de los que me indigné”, cuenta Quequé (5:29), respecto a la decisión de la RAE, recogida en su ortografía de 2010, de dejar de hacer obligatoria la colocación de la tilde en la palabra solo cuando funciona como adverbio. “Pero que ahora si lo pienso digo «mira, que lo dejen así», porque poner la tilde en solo cuando equivale a solamente es como un acto subversivo ahora mismo. Le da una gracia que antes no tenía”. Villanueva matiza que dicha ortografía no lo prohibe, sino que se limita a desaconsejarlo. “Es una propuesta más suave que la otra” y añade, con ironía, negando una pulsión admonitoria de la RAE (negación, que, como veremos más abajo, no se basa en la realidad):
    Por cierto, antes mencionabas el lema «Limpia, fija y da esplendor». Nos hacen muchos chistes con eso diciendo que parece el anuncio de un detergente, pero volviendo al momento de fundación de la Real Academia en 1713 ocurrió que hubo un debate muy fuerte sobre el lema y ganó este. Pero resulta que el otro, el que quedó mejor situado, era ni más ni menos que «Aprueba y reprueba», que sería convertir la Academia en una especie de policía del lenguaje, cuando en el 1700 aún no existía la guardia civil, que se fundó a mediados del XIX, ¿no?
    Tras la reflexión sobre la corrección política equiparada a censura, más adelante (9:44), el monologuista manifiesta su interés por otra de las terribles amenazas a la lengua común: “Por acabar con otro tema que nos preocupa a los que nos preocupan estas cosas, que no somos muchos, pero muy aguerridos: los anglicismos, ¿no? El running, el fitness, el tablet...”, comentando que algunos tienen equivalente en castellano pero quizá otros no. Villanueva confirma este motivo de alarma:
    A mí ese es un tema que me pone también muy nervioso, porque veo que hay como un papanatismo en nuestra sociedad que está entregando al inglés muchas facetas de manera innecesaria; por ejemplo, me está preocupando mucho que ahora que hay bastantes programas de la televisión que se titulan en inglés […]. Ocurre lo mismo con la palabra tablet. Hay una palabra española, tableta, que por otra parte tiene la misma raíz latina que el caso del inglés, y además así sabemos que tableta es femenino […].
    Al parecer, la consigna de Villanueva sería, parafraseando el famoso hit de la cantante Melody, una lengua antes muerta que precisa, puesto que prefiere incluso que no se amplíe el léxico con tal de no adoptar (ni adaptar) una palabra de origen inglés, tablet, la cual designa en el uso común un concepto más concreto (lo cual se conoce como hipónimo), el conocido dispositivo electrónico, que el preexistente tableta (que sería el hiperónimo, menos detallado), vocablo este que según el mismo DRAE lo mismo vale para un chocolate que para una madera16. Por más que pueda pesarle a la RAE, la generalización más o menos espontánea de un determinado término entre la comunidad de hablantes es totalmente ajena a toda recomendación académica, iniciativa privada o institucional, como evidencia el hecho de que se haya generalizado ratón en vez de mouse para denotar el aparato informático y sin embargo se haya preferido escáner a una posible traducción al castellano de ese otro artilugio digital (Moreno Cabrera, 2014: 208-209).
    “Es verdad”, celebra Quequé, “porque ¿un tablet?, ¿la tablet?”, se pregunta. “Hay una confusión” en torno a dicho uso, opina un Villanueva de quien cabe inferirse que se sentirá igualmente nervioso por la misma insoportable ambigüedad en sustantivos castellanos como mar, tizne, dote, enzima, pringue, armazón, interrogante o cobaya, todos ellos reconocidos como de doble género (el último de ellos, en su acepción de 'pregunta') por la propia edición electrónica del actual diccionario en línea de la RAE, organismo que, una vez más, hace gala de su manifiesta incoherencia cuando, mientras que adjudica a la palabra maratón exclusivamente el género masculino en dicha obra de consulta17, en el hashtag “#RAEconsultas” de su cuenta de Twitter dice que “puede usarse en los dos géneros: el/la maratón”18 y remite al público al Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) en su versión de internet, donde, en abierta contradicción con lo prescrito en el DRAE, hace mención a “su uso en femenino, también válido”19. Y hablando del género gramatical en el prescriptivismo incoherente (valga el plenonasmo) de la Real Academia, también tenemos el ejemplo de la palabra calor, usada en femenino por muchas/os hablantes de Andalucía, pero que a los ojos de la docta institución “se considera hoy vulgar y debe evitarse”, como recoge el DPD... salvo que aparezca “en textos literarios, con finalidad arcaizante”20. De hecho, en el Diccionario de autoridades (el primero en elaborar la RAE, como veíamos más arriba) podía leerse en la entrada correspondiente que calor “Es voz puramente Latina, y algunos la hacen femenina, diciendo la calor”21 (por cierto, en esta explicación aparece un gentilicio con mayúscula inicial y un gerundio de posterioridad, usos hoy no permitidos por la propia institución). Este tipo de dobles raseros a la hora de seleccionar qué usos son permisibles, y cuáles no, son muy abundantes y evidencian a menudo el carácter clasista de la Real Academia (podemos encontrar variados ejemplos de ellos en Moreno Cabrera, 2011: 246-250, 297).
    Otras pruebas de la (necesaria) falta de sistematicidad de la ideología prescriptivista, en este caso siguiendo con el tema de los anglicismos, la encontramos en un artículo de otro académico, Luis María Anson, en El Mundo del día 25/VII/201722; un prescriptivismo que casi siempre trata de disimular su condición. Anson declara, de una parte, que “el idioma no lo hacen los académicos sino el pueblo” (“Son los ciudadanos, repito, los que hacen el idioma y no los académicos”, enfatiza después). De otra, que “Generalmente, los quinientos millones largos que hablan español aceptan las decisiones académicas” y que “El idioma suscita tal interés entre los hispanohablantes que raro es el día en que no recibo cartas referentes a su uso”. Tal como están formuladas, una y otra afirmación son incompatibles entre sí: o la RAE simplemente recoge cómo habla la gente, o por el contrario es la gente (o gran parte de ella) es la que ajusta su forma de hablar a lo que estipula una institución llamada RAE, encargada de determinar los usos que considera adecuados. El caso es que, de hecho, ni una ni otra se dan en realidad. Respecto a la primera, el mismo Anson se encarga de refutarla explicando que la Academia “sanciona el uso de la lengua, […] aparte de limpiar, fijar y dar esplendor al idioma”; no se limita a recopilar el habla, por tanto, sino que prescribe. Pero tampoco, por otra parte, “el pueblo” sigue a rajatabla sus prescripciones: a pesar de que “El idioma suscita tal interés entre los hispanohablantes que raro es el día en que no recibo cartas referentes a su uso” (debe entenderse que cartas procedentes de una minoría de estratos alfabetizados con un dominio amplio del estándar castellano escrito que tienen en cuenta esas prescripciones), la lengua va variando de forma independiente a los diktaten academicistas. Una vez más, el propio Anson ofrece dos ejemplos de cómo la RAE, que en un primer momento ha determinado usos correctos del léxico, no tiene más remedio que recular y terminar reconociendo ciertos usos reales: el empleo de fútbol frente a balompié y el de whisky frente a güisqui. Nótese bien: es solo en última instancia cuando la RAE se ve obligada a declarar que “el idioma no lo hacen los académicos sino el pueblo”, después de que este haya hecho caso omiso a sus encíclicas en materia léxica o gramatical. Anson finaliza su artículo queriendo “subrayar el feminismo que preside el Diccionario en algunas áreas, como en las profesiones”, en la línea de la duplicidad juez-jueza. Seguiremos abordando en breve el grado de feminismo de la docta institución.
    Para despachar las alusiones a las presuntas contaminaciones del inglés, saltemos otra vez a la entrevista en el medio escrito donde Villanueva recurría de nuevo a la voz “papanatismo” para quejarse de los usos en ese mismo idioma, incluso volviendo a poner como ejemplo el de la tablet. “Pecamos de un papanatismo incomprensible hacia el inglés”, rezaba el titular; “Es absurdo acudir a Eurovisión con una canción en inglés para, por cierto, quedar últimos mientras Portugal gana con un tema en portugués”, fue el subtítulo elegido por el medio. Hay que aclarar que jamás la RAE ni ninguno de sus representantes han mostrado su protesta por el no-empleo de las demás lenguas cooficiales del Estado (catalán-valenciano, euskera o gallego) a lo largo de la historia de dicho concurso televisivo (Elnacional.cat, 11/I/2017)23.
    Ahora volvamos al primer episodio radiofónico de La lengua moderna, porque “luego está el problema de la publicidad”, continúa la denuncia de Villanueva (11:15). “Nosotros hicimos el año pasado con la Academia Española de la Publicidad una sesión precisamente sobre este tema”, el de la presencia del inglés en los anuncios, “y la publicidad en ese sentido es terrible”, más aún “porque somos una lengua poderosa, una lengua muy extendida. ¿Por qué tenemos que hacer ese entreguismo?”. Esta extrema sensibilidad hacia el influjo anglosajón, empero, no aparenta verse correspondida con un cuidado paralelo respecto a la impronta machista en el terreno publicitario. Con motivo del tricentenario de la RAE fue difundido un anuncio televisivo elaborado precisamente por esa Academia de la Publicidad, entre cuyos patrocinadores se encuentran ABC, Coca-Cola o El Corte Inglés24, y donde se aprovechaba el lema de la institución, “Limpia, fija y da esplendor”, para parodiar los clásicos spots de detergente, con una mujer analfabeta que ordena a su hijo que recoja un frasco de mermelada derramado en el suelo antes de que llegue su padre y lo vea25; contenido que, lógicamente, fue objeto de la protesta de diversos colectivos feministas, los cuales lo denunciaron al Observatorio de la Imagen de las Mujeres del Instituto de la Mujer (Publico.es, 1/X/2013). El anuncio, que reforzaba simbólicamente el modelo de familia tradicional utilizando los estereotipos más infantilizadores hacia las mujeres, presentaba un escenario donde la autoridad es ejercida por el varón adulto que trabaja fuera mientras la esposa realiza las tareas domésticas; un ama de casa a la que, en tono paternalista, una voz en off masculina ofrecía un diccionario para mejorar su lenguaje26.
    Ciertamente, la institución no se ha caracterizado nunca por una excesiva atención al tema de la igualdad de género. El 1 de marzo de 2012 suscribió un documento de diecisiete páginas  titulado Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, “un análisis de nueve guías de lenguaje no sexista publicadas recientemente en España por distintas instituciones”, las cuales, a juicio del autor, “contienen recomendaciones que contravienen no solo normas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias, sino también de varias gramáticas normativas, así como de numerosas guías de estilo elaboradas en los últimos años por muy diversos medios de comunicación”. El informe lingüístico-policial de la RAE llegaba incluso a afirmar que tales guías “conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media, lo que introduce en cierta manera un conflicto de competencias”27, nada menos. Su autor, Ignacio Bosque, miembro de la institución, advertía en ABC (5/III/201228) de que “«si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar»”, al tiempo que se quejaba de que “La mayor parte de estas guías han sido escritas sin la participación de los lingüistas”. En una entrevista publicada por el mismo diario al día siguiente (6/III/2012; p. 63 de la edición de Sevilla29), la académica Soledad Puértolas dejaba percibir al público el oxímoron de que mientras emitía un informe censurando determinados usos y recomendaciones (ya que, según Bosque, “conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados”) pretendía transmitir simultáneamente que “La Academia […] No dicta las normas; las recoge”, y añade: “Yo no sigo ninguna guía. Nunca hago caso a las imposiciones”. La apoteosis farisaica de su discurso llega cuando declara que “La Academia no está haciendo ninguna imposición”, en oposición a “las guías, que sí son impositivas.” A su juicio, “son guías políticas o ideológicas” en tanto que “las normas de la Academia son otra cosa”. Por supuesto, el paradigma en que se basa la RAE al elaborar el informe “Es un enfoque científico, trata de ser ecuánime”. A pesar de la abundancia de casos como los que hemos citado más arriba, Puértolas opina que “la RAE tiene un cuidado exquisito con la definición de las palabras que no conlleven discriminación a la mujer”. Entretanto, a través de Twitter, el también académico Arturo Pérez-Reverte, pródigo en exabruptos a través de esa ciber-red social, salió en defensa del texto de Bosque en su tono habitual con estos hiperbólicos y escasamente respetuosos microtextos (misma página de ABC30):
    «Estaba siendo intolerable el matonismo casi indiscutido de las ultrarradicales feminazis. Cada vez más crecidas con la impunidad»
    «Porque también el feminazismo orgánico, oficial, es un negocio del que trincan pasta muchos. Y sobre todo, muchas»
    «A ver quién es el imbécil que llama misógina o machista a Margarita Salas, a Carmen Iglesias, a Soledad Puértolas, a Inés Fernández Ordóñez...»
    «Por eso el texto magnífico de Boque [sic] es un zapatazo en la boca a los que ceden al chantaje y al miedo al qué dirán»
    Años antes, este miembro de la RAE, entre el sarcasmo y la apología del feminicidio, escribía un artículo aparecido en El Semanal el 21/VII/200731 que titulaba “Mujeres como las de antes”, en alusión a lo que considera “que apenas quedan”. En su texto, en el que las mujeres son consideradas básicamente en función del grado de satisfacción visual que puedan proporcionar al varón, relataba un momento de un paseo con su colega de academia Javier Marías32, en el que “se nos cruza una rubia de buena cara y mejor figura, vestida de negro y con zapatos de tacón, que camina arqueando las piernas, toc, toc, con tan poca gracia que es como para, piadosamente -¿acaso no se mata a los caballos?-, abatirla de un escopetazo”.
    En cuanto al informe de Bosque, sorprenden determinadas lamentaciones y profecías de un cuerpo de académicas/os entre quienes se supone que se encuentran especialistas de la lingüística. Que la RAE considere que determinadas actuaciones lingüísticas (como es el caso de las guías contra el lenguaje sexista) suponen un grave atentado contra las reglas gramaticales no hace sino evidenciar su poso normativista, aunque aparezca disimulado en boca de sus representantes bajo la idea de que la lengua la hacen quienes la usan y no sus miembros de número. Contra lo alegado por las admoniciones de Bosque y compañía, a lo largo de la historia se han llevado a cabo todo tipo de acciones sobre las lenguas espontáneas mucho antes de que existieran las academias y otras instituciones prescriptivistas, a pesar de lo cual ninguna lengua natural ha degenerado ni se ha deteriorado por tal motivo. Por ejemplo, en castellano, la generalización del determinante este con sustantivos femeninos que comienzan por a tónica, como en el sintagma este agua (considerado incorrecto por las academias) lleva a muchas personas a emitir expresiones como mucho agua, lo que indica un posible comienzo de cambio de género en esa palabra. Estos procesos son imparables y comunes a todas las lenguas, por lo que en la actualidad se habla castellano y no latín vulgar, debido a lo cual, por citar otro ejemplo, los neutros latinos acabados en –a (como folia, vota, animalia o arma) pasaron al castellano como femeninos singulares (como hoja, boda, alimaña o arma), cambio que, una vez más, no fue dirigido por academia alguna. Las guías contra el lenguaje sexista no se refieren a la estricta gramática, sino al discurso general, donde intervienen aspectos ideológicos sobre los que es posible e incluso deseable intervenir. Lo que tratan de evitar tales guías son los casos de ambigüedad en el uso del género gramatical para, con ello, evitar un empleo discriminatorio de la lengua para con la mujer en contextos donde existe demanda social y obligación de un trato igualitario, extensible a lo formal. Así, a pesar de que, por tanto, no son gramáticas descriptivas del castellano, son criticadas inmerecidamente como si lo fueran por la RAE y el estamento académico, donde, ciertamente, hay personas que sí profesan determinada ideología, de corte androcéntrico, a veces declarada de modo obsceno. Como hemos comprobado en las declaraciones de Ignacio Bosque (“«si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar»”), a la Real Academia Española parece preocuparle mucho que las prácticas discursivas sensibles a aspectos ideológicos en los ámbitos político, sindical, periodístico, jurídico o administrativo intenten trasladarse a la lengua cotidiana porque ello privaría a la gente de la capacidad lingüística; desenlace apocalíptico que jamás ha ocurrido a pesar de que el lenguaje educativo, administrativo, jurídico o político (al que van dirigidas estas guías), es decir, la lengua artificial o cultivada (como es el castellano estándar), existe desde hace mucho tiempo sin que los miles de personas castellanoparlantes se hayan visto por ello imposibilitadas para hablar normalmente en la vida diaria (lengua natural o espontánea) (Moreno Cabrera, ibíd.: 203-224).
    Ahora bien, aparte del discurso no sexista en sentido amplio, también podemos introducir algunas precisiones en torno a los aspectos gramaticales específicos. La nueva gramática de la RAE de 200933, de la que fue ponente el propio Ignacio Bosque34, recoge que  “El GÉNERO NO MARCADO en español es el masculino, y el GÉNERO MARCADO es el femenino. […] En la designación de los seres animados, los sustantivos de género masculino no solo se emplean para referirse a los individuos de ese sexo, sino también […] para designar […] a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos” (cit. en ibíd.: 215; versales en el original). Está claro