Otras opiniones

  • La autodeterminación no es un delito
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    17/02/2019
    Resulta tan sintomático como penoso que la ANC convocase ayer una manifa bajo el lema “La autodeterminación no es un delito”, adoptando la clásica ética negativa del procesismo según la cual la independencia no se puede concebir en tanto que derecho colectivo inalienable, sino como una forma más de reacción al injustísimo escarmiento judicial del enemigo. La desfilada en Barcelona podría haber reclamado que la autodeterminación es hoy una causa fundamental para la supervivencia de Catalunya en un mundo global (resaltando la fuerza de los electores, no sus traumas ni debilidades) pero, tristemente, la entidad que preside Elisenda Paluzie ha optado por la opción de siempre; la cháchara llorona según la cual las libres aspiraciones del pueblo no deberían ser penadas por las togas. Si lo que pretendías era honrar los presos políticos, Elisenda, la cosa era más sencilla: bastaba afirmando que sin una Catalunya independiente ni los representantes públicos ni la sociedad en general gozarán nunca de una justicia con garantías. Continuar con la monserga de afirmar la autodeterminación en negativo sólo ayuda a los partidos del independentismo autonomista, alérgicos desde hace meses al mandato vinculante del 1-O. De hecho, ahora que vislumbramos elecciones, sería interesante que uno de los requisitos por los cuales uno decantase el voto a los partidos independentistas (que desfilaran hacia el Congreso para continuar engrosando el sueldazo) fuera saber objetivamente si piensan aplicar el resultado del referéndum de autodeterminación; ¡las respuestas, como podéis imaginaros serían de una creatividad que ríete tú de cualquier soneto! Tras un tiempo en el que la ANC había plantado cara a los partidos para presionarles, ganándose por primera vez en su historia aquello que de hecho había configurado su razón de ser inicial, la entidad vuelve de nuevo a andar a remolque de los vicios más perversos de la política de partidos. Así será, mucho me temo, mientras dure el juicio e incluso cuando se haga realidad el mazazo condenatorio: situando en el centro a los rehenes del régimen español, Catalunya irá a remolque de la represión. Esta disposición permitirá tanto a Convergència como a Esquerra presentarse a las elecciones generales no como garantes del mandato popular (ya sea del 1-O, de la restitución prometida el 21-D, etcétera), sino como los diques de contención de la España más negra o, en mejor caso, como unos socios mucho más exigentes que hasta ahora con el presidente Sánchez. De nuevo y por enésima, el independentismo catalán se impone como meta regenerar una España que se ha metido ella solita en su habitual guerracivilismo, todo ello con la vana pretensión de sobrevivir con la mandanga según la cual en el país vecino hay mucha gente demócrata y de bien. Así hizo Oriol Junqueras en el Supremo, recordando que la Moreneta es “dels espanyols, Estrella d’Orient”. Forn fue más práctico, porque volvió a la estrategia convergente de siempre: recordar al enemigo que él y su policía, en el fondo, metieron más ganas y operatividad con tal de castrar el referéndum del 1-O y así hacer que votase menos gente, como quería Jordi Sànchez. Mientras situemos la palabra no detrás de autodeterminación, continuaremos en esta sopa de mediocridad y medias verdades. La autodeterminación es la libertad, es la única ruta hacia la prosperidad y la supervivencia de nuestra vida feliz. El resto, amigos míos, son meras excusas para ir a dar una vueltita por la Gran Via. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Los hombres ante el feminismo
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    12/02/2019
    Soy un hombre a punto de cumplir 64 años. Llevo años reflexionando sobre feminismo pues creo que es un movimiento revolucionario que plantea la igualdad entre hombres y mujeres, nada más y nada menos. Cada día vemos pequeños machismos, por ejemplo hombres que llaman histéricas a mujeres porque no pueden más y levantan la voz, cosa que nosotros hacemos constantemente; hombres que se sienten incómodos cuando un grupo de mujeres se toman unas cervezas y se ríen en un bar; hombres que ven a una mujer sola en la barra de un bar y creen que quiere ligar; las mujeres suelen viajar en compañía, salir en compañía, ir al cine en compañía porque a menudo solas hay hombres que les entran para ligar simplemente porque van solas; los y las camareras suelen dar a probar el vino a los hombres en cenas en pareja y suelen pasarle la cuenta a los hombres también. Hay numerosas conductas del día a día que entre todos -sobre todo los hombres- normalizamos y  que demuestran lo lejos que aún estamos de la igualdad. Demasiados hombres y jueces a día de hoy, y ya entramos en un machismo más grave, cuestionan que una mujer salga vestida como le dé la gana o salga a la hora que le dé la gana… La violación se relativiza, como hemos visto en la Manada ¿En serio podemos creer que una mujer puede ir con consentimiento pleno a un encuentro sexual con varios hombres en una escalera? ¿En serio creemos que después de una experiencia traumática como la de la víctima de la Manada todo lo que no sea el ingreso en un psiquiátrico o que se quede recluida en casa hace que no sea tan traumática y por tanto no sea violación? Estos grandes machismos nacen, se apoyan y crecen en los pequeños. Cada vez que un hombre dice "esta pide guerra" blanquea la violación. Como decía Teresa de Jesús, perseguida por la Inquisición "Quien falla en lo poco falla en lo mucho". El feminismo va de cara. Su movimiento antagónico -el capitalismo patriarcal- utiliza medios sutiles de creación de un relato de desprestigio del feminismo, sobre todo el de clase, el de las mujeres trabajadoras porque quiere legitimar el discurso de la explotación y del dominio en casa y fuera de casa, el de la brecha salarial. Quiere mujeres femeninas y no mujeres feministas. El feminismo es un movimiento de liberación y el capitalismo nos quiere sometidas a todas las trabajadoras y trabajadores. El patriarcado exige a la mujer no ser espontánea, ser buen padre está barato sólo tenemos que hacer lo normal que debe hacer un padre; en cambio ser buena madre está casi imposible, para ello una mujer ha de estar enterrada en vida. La custodia compartida no es un derecho de los padres, los derechos que deben prevalecer son los de las hijas e hijos y las madres que los parieron suelen estar dispuestas a lo mejor para ellas, incluida la custodia compartida si así lo creen. Aún  hoy cuando una madre sale de fiesta siempre hay un compañero o compañera que le pregunta ¿Con quién has dejado a la hija o hijo? Soy padre, jamás nadie me lo preguntó. Aún hoy a partir de cierta edad  a las mujeres que no han sido madres nuestra sociedad patriarcal les hace sentir como si fueran menos mujeres. Aún hoy más del 90 por cien de las personas cuidadoras de personas dependientes son mujeres. Las administraciones autonómicas, que tienen las competencias suelen quitar con mayor facilidad la custodia a  las familias monoparentales o a las madres separadas. En esta sociedad desigual los hombres de clase trabajadora que luchamos cada día contra el sistema capitalista que se lucra de nuestro trabajo, de nuestro ocio y de nuestra vida debemos luchar contra los privilegios que nos da el patriarcado y unirnos a las compañeras para acabar contra todo tipo de explotación y desigualdad. Renunciar a esta masculinidad patriarcal y unirnos al  movimiento feminista para construir un hombre nuevo. Lo primero que debemos hacer, para ello, es escuchar a las mujeres y no entrar en los debates feministas pues no se puede opinar de lo que uno no vive en carne propia. No invadamos los espacios de debate de las mujeres. Por contra defendamos lo que plantea el movimiento feminista en nuestros propios espacios con otros hombres. En los debates abiertos del movimiento feminista los hombres no debemos intervenir. Hagámonos aliados del movimiento feminista y del movimiento LGTBI, el premio final es que los hombres podamos ser libres e iguales con nuestras compañeras y mirarnos a los ojos, de igual a igual, compartiéndolo todo y que las personas LGTBI puedan ser también libres e iguales en una sociedad donde nadie sea más que nadie y donde el poder radique en todas nosotras. Así pues la lucha por acabar con el capitalismo y el patriarcado son inseparables porque la liberación de clase y de género y de orientación sexual y en Andalucía nuestra liberación nacional o se dan todas a la vez o la liberación no es completa y por lo tanto no es liberación. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Joan Batlle)



  • Oier
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    10/02/2019
    (Texto bilingüe) (Euskara) Latza da Oier, Euskal Preso Politikoa, joana izatea gure helburu nagusiak lortu gabe. Beste behin ere. Latza da berak emandakoa putre batzuk euren interesetara egin dutela ikusi ahal izatea. Beste behin ere. Latza da hainbeste gudari bidean eroriak Euskal Herriaren askatasun integrala oraindik ere eskuratu gabe. Ez gara hasiko baina, negarrez! Horixe suertatu zen 1936/39ko gerra zibila deiturikoa eta gero. “Alderdiak” geldi egoteko agindu zuen: “…, komunistak dira,… endredatzaileak edo bazter-nahasleak, … gu geu gure familia …. maketo horiek…” Horixe izan zen PNVren mezurik zentralena eta pozoitsuena. Hots, Euskal Herriko burgesiak gerra ondoko panoraman bere burua ondo kokatu zuen eta xoxa irabazteko ahaleginetan fin aritu ere. Hots, bertoko Jauntxo eta okupatzaileen artean, Euskal Herriaren nazio gisako izaera politikoa Espainiako interesetara ipini, gainbalioa banatu … eta gaur ere bere horretan dihardute. Zer dugu gaur egun? Klase burgesetik sorturiko PNV autonomistak ekinbide berberean jarraitzen du. Badago, ordea, beste elementu bat. Oraingo honetan EH Bildu-k bat egiten du Euskal Herriarekiko iruzurrean. Ederto. Lehen jauntxoak, lege zaharra eta kopon bendito geneukan… eta orain EH Bilduren modernitatea. Moda zaharra, jantzi berriekin. Eta hauek, beraz, Espainiak banaturiko Hegoaldeko herrialdeetan Araba, Bizkaia eta Gipuzkoa eta Nafarroa Garaia alegia, zer demontre saltzen digute? ESPAÑA da saltzen digutena bai batzuk zein bestek. Ez dago etorkizunik Euskal Herria libre batentzat. Ez Espainiak ez eta Frantziak ere, ez dute inoiz Euskal Herria libre utziko. Frantziak eta Espainiak egiten duten guztia euren sistema eta euren burua salbatzeko da. Eta euren biziraupena ziurtatzeko euren legedia eta indarra erabiliko dituzte. Zabal ditzagun begiak eta geure buruekin zintzo izan. Bide horretatik jarraituz gero, Euskal Herriak porrota besterik ez du ezagutuko. Euskal Herria libre, sozialista eta solidarioa lortzeko borroka-kide asko behar dugu. Konpromezua behar dugu hitz gutxitan. Baita etsaiaren mezuak baztertzea. Euskal Herria okupatzen eta esplotatzen duten etsaien sisteman eta filosofian ezin dugu sinistu gurekin akabatzeko asmatuak baitira. Horren erreza da kontua. Prest al gara aurre eta aurrera egiteko? Nork bere buruari erantzun behar dio. Baita busti ere. Herriaren parte hartzea ezinbestekoa da. Argalak zioen bezala, herriak soilik salbatu ahal du bere burua. Hitz gutxitan ia-ia dena esanda dago. Denok eman behar dugu zerbait eta era antolatu batean. Ez dago besterik. Ez da erraza izango baina bestela, hobe dugu buru belarri PNV-ren dinamikan sartzea. Geure bizitzan arazo eta zailtasun gutxiago izango ditugula gauza jakina da. Hots, matxinatzen bagara, lan pilo eta segurtasunik eza izango ditugu nonahi. Bai, baina askapen prozesu guztietan azaleratzen diren ezaugarriak dira. Horixe suertatzen ez bada, tranpa zikina! Ezin dugu ahaztu zenbait mezu pozoitsu: “posible” eta “ezinezko”-arena. Zapaltzen gaituztenek ondo aski zabaltzen dute euren mezua. Komunikabideetatik, ikastetxeetatik baina baita alderdi erreformista eta sozialdemokrata horien bidez. Euren buruak abertzaletzat (ala ez, gaur egun batek daki…) hartzen dute baina okupatzaileen jokoa jarraitzen dute. Eta marxistak izan diren batzuk honela diote: “fusil bat eskuetan izateagatik zilegitasun osoa ez duzu behar izan”. Horixe da iraultzaileei leporatzen dietena hain zuzen ere. Baina zintzoki esanda, etsaiaren sistemaren bilbapenetik ere ez dago askapenik, ez nazionala ezta soziala ere. Mentalitate politiko-militarrik ez duen ezkertiar militante batek ezin izango du asmatu klase zapaltzailea lurperatzeko taktika eta estrategia egokirik. Ez da oso azkarra izan behar ondorio horretara iristeko. Ez gara ezer asmatzen ari. Izan ere, batzuk Euskal Herriko askapen prozesuaren garai bati (lerro politiko-militarena alegia) itxiera eman diote. Beste batzuk argi daukagu ezpata mota guztiek zutik darraitela Euskal Herriaren askatasun nazional zein soziala lortu arte. Hori dela eta borrokari lotzeko dei zabala egiten dugu. Nork bere indarren arabera baina guztiok ipini behar dugu zerbait. Bestela, lagun batzuk euren bizia ematen badute ere, ezinezkoa egingo baitzaigu. Inork ez dezala esan gure askatasuna amets gaizto bat dela. Ahalegindu beharko gara, baita sufritu ere baina Euskal Herriko Langileriaren biziraupena bermatuko dugu. Bai ala bai. Etsaiaren aurrean, tinko mantendu behar dugu geure burua. Ez dago besterik. Oierren eta beste hainbeste borrokalari, gudari eta munduko gehiengo zapalduaren izenean borrokan jarraituko dugu Euskal Herria askatu arte. Independentzia eta Sozialismoaren bidean JO TA KE!! Oier (Castellano) Resulta muy penoso constatar que Oier, Preso Político Vasco (*), se haya marchado sin haber logrado ninguno de nuestros principales objetivos. Una vez más. Resulta muy penoso poder ver que lo dado por él haya sido utilizado por ciertos buitres en su propio beneficio. Una vez más. Resulta muy penoso que tantos gudaris hayan caído por el camino sin haber alcanzado la libertad integral de Euskal Herria. No nos echaremos a llorar, tal y como aconteció tras la denominada guerra civil de 936/39. “El Partido” mandó a parar: “…, no son más que unos comunistas, … unos revoltosos, … nosotros mismos y nuestra familia …. unos maketos…” Ese fue el mensaje más central y envenenado del PNV. Es decir, durante la postguerra la burguesía vasca obtuvo una buena posición y se afanó en la mera obtención de ganancias. Esto es, entre los caciques de aquí y los ocupantes pusieron bajo intereses españoles la propia naturaleza política que Euskal Herria tiene como nación, se repartió la plusvalía … y hoy es el día en el que todavía se mantiene esa misma situación. ¿Cómo nos encontramos hoy en día? Ahí tenemos al PNV autonomista nacido de la clase burguesa que sigue con ese mismo tipo de praxis. Pero esta vez ha surgido un nuevo elemento, se trata de EH Bildu que se ha unido al fraude con Euskal Herria. Pues muy bien. Si antes eran los caciques, la ley vieja y el copón bendito …, ahora se trata de la modernidad de EH Bildu. Moda antigua pero revestida de nuevo ropaje. Por tanto, ¿qué moto nos están vendiendo esos y esas, viendo que España mantiene al sur de Euskal Herria dividida en dos territorios, o sea, las Vascongadas y la Alta Navarra? Es ESPAÑA es lo que nos quieren vender tanto los unos como los otros. No hay futuro posible para una Euskal Herria libre. Tanto España como Francia no admitirán nunca una Euskal Herria libre. Todas las actuaciones de Francia y España están encaminadas en la salvaguarda de su sistema y de sí mismas, y harán uso de sus leyes y de la fuerza en caso de ver peligrar su propia supervivencia. Abramos los ojos y seamos honestos/as con nosotros/as mismos/as, seguir por ese camino, supondrá la derrota de Euskal Herria. Precisamos de muchos/as compañeros/as de lucha para poder lograr una Euskal Herria libre, socialista y solidaria. En pocas palabras, precisamos de su compromiso y dejar de lado los mensajes que el enemigo nos remite. Del mismo modo que no podemos dar crédito al sistema y a la filosofía de esos enemigos que ocupan y explotan a Euskal Herria, creados para acabar con nosotros/as. Así de sencillo. ¿Estamos en disposición de hacer frente y de echar para delante? Cada cual debe responderse a sí mismo y también mojarse por ello. Es imprescindible que el pueblo tome parte en el asunto. Tal y como Argala decía, únicamente es el pueblo el que puede salvarse a sí mismo. Prácticamente está dicho casi todo y en pocas palabras. Todos y todas debemos aportar algo y de una manera organizada. No queda otro remedio. No va a resultar nada fácil, si no lo mejor sería que entráramos decididamente en la dinámica del PNV, y de todos es sabido que tendríamos una vida menos azarosa y con menos dificultades. Es decir, en caso de revelarnos, además de tener una gran labor `por delante nos reportaría inseguridad por todos lados. Pues si, pero son aspectos distintivos que afloran en todos los procesos de liberación, y si no es así ¡que trampa tan asquerosa! Tampoco nos podemos olvidar de algún que otro mensaje envenenado: el de lo “posible” y lo “imposible”. Nuestros opresores saben muy bien como difundir su mensaje, no solo a través de los medios de comunicación y los centros de enseñanza sino también por medio de estos partidos reformistas y socialdemócratas, que a pesar de que se tengan por abertzales (o no, que hoy en día cualquiera sabe…) no hacen nada más que seguir el juego a los ocupantes. Así, alguien que antes era marxista dice esto: “el hecho de haber tenido un fusil entre las manos no te otorga una legitimidad absoluta”, y eso es precisamente lo que achacan a los revolucionarios/as. Pero hablando honestamente tampoco hay liberación posible, ni nacional ni social, desde el entramado del sistema del enemigo. Un militante de izquierda que carezca de mentalidad político-militar no será capaz de elaborar tácticas o estrategias adecuadas que conduzcan al soterramiento de la clase opresora, y no hay que ser un lince para llegar a tal conclusión. No nos estamos inventando nada.   En efecto, mientras algunos/as han dado ya carpetazo a una época del proceso de liberación de Euskal Herria (es decir la de la línea político-militar), otros y otras tenemos claro que las espadas permanecen erguidas hasta el logro de la libertad nacional y social de Euskal Herria Por todo ello hacemos un amplio llamamiento para unirse a la lucha. Cada cual, en la medida de sus posibilidades, pero todos y todas con algo que aportar. De otra forma, a pesar de que algunos/as compañeros/as den en ello su vida, nos resultaría imposible. Que nadie diga que nuestra libertad no es más que un mal sueño. Tendremos que esforzarnos y sufrir en buena medida, pero, sí o sí, aseguraremos la supervivencia de la clase obrera vasca. Debemos mantenernos firmes ante el enemigo. No hay otra. Seguiremos luchando en nombre de Oier y de otros tantos luchadores, gudaris y esa mayoría oprimida del mundo hasta liberar a Euskal Herria. Hacia la Independencia y el Socialismo, JO TA KE!! (Fuente: La Hiene / Autor: Jon Iurrebaso Atutxa) (*) Nota aclaratoria: Fallece el gasteiztarra Oier Gómez tras años de exilio y cárcel A pesar de que en el año 2012 le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin y fue tratado con quimioterapia, hasta el 2017 no quedó en libertad. Además, durante esos cinco años le diagnosticaron sarcoma d’Ewin con metástasis. Ha fallecido en Baiona a los 35 años de edad. Los médicos ya lo habían advertido y era cuestión de días: Oier Gómez ha fallecido el 26 de enero a las 04:30 horas a los 35 años de edad en Baiona debido a una grave enfermedad que arrastraba desde su estancia en prisión y que la propia cárcel le agravó. El ex-preso vasco, cuya sentencia fue suspendida por enfermedad crítica, llevaba en el hospital las últimas semanas, según apuntó el colectivo Bagoaz hace pocos días. El gasteiztarra fue puesto en libertad en 2017 después de que un tribunal aceptara la suspensión de su condena. A pesar de ser puesto en libertad hace apenas dos años, fue en 2012 cuando le detectaron a Gómez el primer cáncer, por lo que estuvo un total de cinco años encarcelado con una grave enfermedad. En ese año, en 2012, a Oier Gómez le diagnosticaron un linfoma de Hodgkin y durante el año siguiente fue tratado con quimioterapia. A pesar de ello, no fue puesto en libertad y en enero de 2017, fue conducido con fuertes dolores desde la cárcel de Meaux al hospital Pitié-Salpêtrière, donde los médicos le diagnosticaron un cáncer sarcoma d’Ewin con metástasis. En el momento que diferentes informes apuntaron que no le quedarían más de 6 meses de vida si seguía en prisión, el Tribunal de Aplicación de Penas suspendió la condena de Gómez. Desde entonces, Gómez vivía en Baiona, donde recibe tratamiento médico. (Fuente: halabedi.eus)



  • El golpe de estado contra el pueblo y la clase obrera venezolana es un atentado contra todos los pueblos del mundo y contra la clase obrera internacional
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    09/02/2019
    De todos es sabido que las relaciones internacionales entre los Estados no se caracterizan precisamente por la defensa de los derechos humanos y la democracia, sino que la evocación de los mismos es utilizada, o intenta esconder, la defensa de intereses económicos determinados. Incluso también como justificación del uso de la fuerza militar. Así, en su momento, el gobierno de Aznar justificó la invasión de Irak para evitar el mal mayor del uso de armas de destrucción masiva por parte de Sadam Husein. O la del gobierno de Zapatero la destrucción del Estado libio de Gadafi, pues con ello se acababa con un dictador. Ahora también el gobierno de Pedro Sánchez se une a la coalición internacional que lucha por la democracia en Venezuela dando legitimidad internacional al golpe de Estado antidemocrático de Guaidó contra la Venezuela chavista de Nicolás Maduro.  Pero detrás de Aznar, de Zapatero, así como detrás de todos los Estados implicados en esas agresiones militares contra la soberanía de aquellos otros Estados, estaban las grandes empresas de la economía euro-occidental, necesitadas de botín de guerra para conseguir, defender o aumentar sus ganancias. Los intereses geoestratégicos y los de clase dominadora también pueden estar, y de hecho están, detrás de muchas aventuras militares, detrás de los derramamientos de sangre inocente que inevitablemente empapan las tierras agredidas. En el caso de Venezuela confluyen todos estos intereses detrás de la pretendida defensa de la democracia y de lucha contra la tiranía dictatorial del gobierno de Maduro. Si se lograra su derrocamiento y asumiera el poder un nuevo gobierno más dócil, los EE.UU. podrían sesgar la base del triángulo maldito del Caribe formado por Venezuela, Cuba y Nicaragua además de romper con los obstáculos que el chavismo ha impuesto a la explotación de los recursos y la riqueza nacional por los capitales extranjeros. En esta ocasión, grandes empresas españolas son los principales capitales extranjeros invertidos en Venezuela, las cuales han visto descender drásticamente sus cifras de negocio en el país hermano. Las inversiones españolas que en 2013 ascendían a unos 5.740 millones de euros, se ha visto reducidas a los 1.382 de 2016. También las exportaciones se han visto afectadas pasando de unos 540 millones de euros en 2014 a 110 millones en 2017. Y por supuesto, en esto tiene una gran responsabilidad el gobierno de Maduro en particular y el régimen chavista en general, lo que los propios venezolanos llaman socialismo del siglo XXI unos, y chavismo otros. Y es normal que los presidentes de gobierno españoles se preocupen de la economía del país, bueno, de la economía de los ricos del país, porque la economía de las trabajadoras y trabajadores ya sabemos que les traen sin cuidado. Porque ¿quiénes son esos inversores tan españoles que toda España ha de ayudar a recuperar sus ganancias? Telefónica, Repsol, BBVA, Mapfre, Sol Melía, Zara… son los más conocidos. Conocidos no solo por sus suculentos beneficios en España durante la crisis, sino por los pocos escrúpulos que manifiestan al echar a la calle a sus trabajadores “sobrantes” y al reducir salarios y derechos a los que mantienen trabajando. ¡El Mercado manda! nos dicen. Ante este giro “golpista” del actual gobierno español del PSOE, la clase obrera, los pueblos, naciones y regiones españolas mantienen dos posturas mayoritarias: la indiferencia y el apoyo al golpe. La primera es la más generalizada, mientras que la segunda, el apoyo del nacionalismo español al golpe de estado, va cogiendo terreno. Esto ha sido así siempre. Ahora, esta indiferencia popular, o el apoyo popular nacionalista al golpe tendrán consecuencias más nefastas para esos mismos que, o son indiferentes, o lo apoyan. Y por qué, pues porque no se trata solo de llamar al orden al representante del Capital nacional correspondiente por sus posturas nacionalistas y contrarias, por lo tanto, al libre mercado. Sino de paso, acabar con el poder popular y las conquistas que para la clase obrera ha significado el chavismo. Veámoslo con el siguiente y muy resumido ejemplo comparativo de los derechos sociales recogidos en las constituciones española y venezolana. En la Constitución española, los llamados derechos sociales no tienen la consideración de derechos fundamentales, sino que se encuentran adscritos a los principios rectores de la política social y económica. Es decir, que la protección familiar y de los niños y niñas, el empleo, la Seguridad Social, la protección de la salud, el disfrute de un medio ambiente adecuado, la vivienda y las pensiones no son derechos fundamentales para la legislación democrática española. Sino principios rectores, principios que han de seguir quienes hacen las leyes. Leyes que dependen de los presupuestos y presupuestos que dependen de la voluntad política del gobierno de turno. En la Constitución venezolana, en cambio, son considerados derechos fundamentales como el derecho a la vida, al libre pensamiento… pero no solo eso. Esta constitución reconoce la soberanía popular. Así su artículo 70 dice literalmente: Son medios de participación y protagonismo del pueblo en ejercicio de su soberanía, en lo político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, la iniciativa legislativa, constitucional y constituyente, el cabildo abierto y la asamblea de ciudadanos y ciudadanas cuyas decisiones serán de carácter vinculante, entre otros; y en lo social y económico, las instancias de atención ciudadana, la autogestión, la cogestión, las cooperativas en todas sus formas incluyendo las de carácter financiero, las cajas de ahorro, la empresa comunitaria y demás formas asociativas guiadas por los valores de la mutua cooperación y la solidaridad. Otras materias de especial interés democrático puede ser la convocatoria de referéndum consultivo que la puede realizar el Gobierno, la mayoría parlamentaria o un diez por ciento de los electores, tanto a nivel nacional como municipal. Incluyendo que todos los cargos electos pueden ser revocados por los electores. Y ya que hablamos de referendum no podemos dejar de destacar el comportamiento del Gobierno de Maduro, con respecto al de Rajoy, ante la convocatoria de uno ilegal. En Venezuela por la oposición y en Cataluña por su parlamento. En ambas ocasiones y a pesar de las facilidades constitucionales para su celebración en Venezuela, fueron declarados ilegales por los respectivos Estados de Derecho. Pero mientras que el gobierno chavista de Maduro usó la fuerza del orden para proteger a quienes querían participar y votar, el gobierno democrático de Rajoy usó las fuerzas del orden para apalear a los votantes y secuestrar las urnas y al Poder Judicial para encarcelar o mandar al exilio a sus principales protagonistas. Desde el Sindicato Unitario de Andalucía no podemos más que, además de rechazar las injerencias extranjeras en cualquier Estado soberano, apoyar al gobierno legal y legítimo de Nicolás Maduro. Y no porque desde la izquierda no haya que criticar algunas derivas de aquel gobierno, sino porque ante la amenaza de acabar con la revolución bolivariana, esas posibles críticas hay que dejarlas para después. Para cuando se restablezca el orden con el acatamiento a la legalidad venezolana por parte de las fuerzas golpistas y de la llamada oposición y al orden internacional que dicta la no injerencia en los asuntos internos de los Estados soberanos. Y todo ello por dos motivos. Uno por la dimensión humana y de defensa de la vida y de la libertad de los seres vivientes que toda organización revolucionaria anticapitalista debe tener como guía. Y otro porque los derechos reales conquistados por la clase obrera y el pueblo venezolano para los pueblos y la clase obrera de todo el mundo son sólo esperanzas utópicas, objetivos democráticos a conquistar, por los que luchar. Las amenazas a Venezuela no sólo se realizan para la defensa del “libre mercado” o por razones geoestratégicas, sino que también para restaurar la libre explotación de los recursos, las riquezas y la clase obrera venezolana, pero no solo. La Venezuela colonizada por la corona castellana luchó por su liberación y conquistó su independencia pero para caer bajo la órbita anglo-norteamericana. Y no ha sido hasta la llegada al poder del chavismo, cuando ha podido materializarse esa independencia y soberanía nacional, imponiendo limitaciones al robo de recursos y a la transferencia del capital nacional a los capitales de las grandes potencias europeas y fundamentalmente de los EE.UU. Un ejemplo a seguir por los pueblos que ansían su liberación. Andalucía fue la primera colonia europea moderna. Todo lo que en nombre del reino de Castilla hicieron los conquistadores en América lo probaron antes con nosotros. Quema de libros, prohibición del idioma, españolización a base de latigazos, cristianización a base de hogueras, desahucios y racismo, convirtiendo a quienes eran libres en siervos de terratenientes. Y así continuamos, saqueados nuestros recursos y riquezas, convertidos en plataforma de agresión imperialista con las bases de Rota, Morón y Gibraltar, alimentando con nuestras hijas e hijos al ejército y a los cuerpos represivos del Estado como salida socorrida del paro, del hambre y de la pobreza y siendo los más pobres de los pobres de España y los más afectados por la rapiña sobre nuestra riqueza social de las grandes compañías, por los grandes capitales, tanto españoles como de las grandes potencias. Por todo esto quieren acabar con la República Bolivariana de Venezuela, tanto por sus logros como por el ejemplo de liberación que supone a los pueblos del mundo y a la clase obrera internacional. Vivan Andalucía y Venezuela libres por sí, por los pueblos y la humanidad. Miguel Cano Secretario de representación del Sindicato Unitario de Andalucía



  • Davos: charlando sobre el clima y la desigualdad
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    03/02/2019
    Las dos cuestiones que a los ricos y famosos del capitalismo mundial les gusta discutir, frotándose las manos al tiempo que lagrimean, son el calentamiento global y el cambio climático; y el aumento de la desigualdad de ingresos y riqueza. Davos se da cuenta de que la reacción popular a estas cuestiones amenaza con destruir lo que ellos llaman el “orden liberal”, es decir, el movimiento libre y sin trabas del capital y las materias primas de manera que se maximizan los beneficios. Puede que nieve y hiele en Davos, pero la hipocresía de las deliberaciones en Davos sobre estos temas queda de manifiesto cada año por la noticia de que los participantes  llegan a la estación de esquí suiza para el Foro Económico Mundial en más de 1.500 vuelos privados individuales, lo que deja una huella de carbono considerable. Los devotos Davos son transportados a un aeropuerto especial en Dubendorf para que no se tengan que mezclar con la plebe. No deja de ser un chiste cruel la sesión en Davos dirigida por el famoso antropólogo David Attenborough que aseguró a la audiencia que era necesario tomar medidas urgentes contra el cambio climático. El número de vuelos de jets privados creció un 11% el año pasado. “Parece que hay una tendencia hacia aviones más grandes, con costosos aviones pesados de preferencia, como Gulfstream GV y Global Expresses que se utilizan más de 100 veces al año“, señaló Andy Christie, director de aviones privados en ACS. En cuanto a la creciente desigualdad, todos los años, coincidiendo con Davos, Oxfam, la ONG internacional de lucha contra la pobreza, publica su informe sobre la desigualdad per cápita a nivel mundial. Este año, la noticia era que sólo 26 personas poseen más riqueza que el 50% más pobre (3,800 millones) en el mundo. Al parecer, entre 2017 y 2018 se creó un nuevo millonario cada dos días. Según Oxfam, la riqueza de los más de 2.200 multimillonarios en todo el mundo ha aumentado en $ 900 mil millones en 2018 - o $ 2,5 mil millones al día. El aumento del 12% en la riqueza de los más ricos contrasta con una caída del 11% de la riqueza de la mitad más pobre de la población mundial.  El hombre más rico del mundo, Jeff Bezos,  el dueño de Amazon, vio aumentar su fortuna hasta los $ 112 mil millones de dólares. El 1% de su fortuna equivale a todo el presupuesto de salud de Etiopía, un país de 105 millones de personas. A los economistas ortodoxos a menudo les gusta subrayar que la pobreza mundial (según el umbral Banco Mundial) ha estado disminuyendo rápidamente.   Pero Oxfam responde que la mayor parte de esta reducción se debe al rápido crecimiento de China durante las últimas cuatro décadas.  Esto es algo que he comentado en mensajes anteriores. Y el especialista en desigualdad global, Branco Milanovic, en una conferencia al mismo tiempo que Davos, ha señalado que tal ha sido la mejora de los ingresos reales de cientos de millones de chinos, que ahora el 70% de la población china tienen ingresos similares a los de los estadounidenses, cuando solo eran el 23% hace tan sólo 15 años. Por el contrario, Oxfam añade que los datos del Banco Mundial muestran que la tasa de reducción de la pobreza se ha reducido a la mitad desde 2013. De hecho, en el África subsahariana, la pobreza extrema ha ido en aumento. Según Oxfam, su metodología para evaluar la brecha entre ricos y pobres se basa en datos de distribución de la riqueza a nivel mundial que proporciona el libro de estadística de riqueza global de Credit Suisse, que abarca el período comprendido entre junio de 2017 y junio de 2018. La riqueza de los multimillonarios se calculó utilizando la lista anual de multimillonarios de Forbes, publicada en marzo de 2018.  He comentado el informe de Credit Suisse en otras ocasiones, pero ahora, en un nuevo artículo, Gabriel Zucman ha actualizado los datos sobre la desigualdad de la riqueza mundial. Según Zucman se ha producido un aumento en la concentración de la riqueza mundial desde el inicio de la globalización y el 'orden mundial liberal' en la década de 1980. Para China, Europa y Estados Unidos juntos, la cuota de riqueza del 1% superior ha aumentado del 28% en 1980 al 33% actual, mientras que el 75% inferior tenía alrededor del 10%. El aumento de la riqueza de los muy, muy ricos según el informe de Oxfam es verdaderamente asombroso en los EE.UU.: es el más alto en 100 años. Y esto subestima la desigualdad real porque los muy, muy ricos ocultan gran parte de su riqueza en paraísos fiscales secretos. A pesar de estos datos asombrosos, el público de Davos no está interesado para nada en redistribuir. Oxfam hace un llamamiento modesto a favor de un impuesto a la riqueza del 1%, similar al del economista francés Thomas Piketty, en su Informe Mundial sobre la  Desigualdad  2018, que mostró que entre 1980 y 2016 el 50% más pobre de la humanidad sólo recibió 12 centavos de cada dólar de crecimiento de los ingresos mundiales. Por el contrario, el 1% superior se quedó con 27 centavos por cada dólar. La congresista demócrata de izquierda Alejandra Ocasio-Cortés también ha defendido una tasa fiscal más alta para los estadounidenses más ricos. Pero los poderosos y virtuosos en Davos han echado un jarro de agua fría sobre todas estas modestas medidas políticas. Zucman y Emmanuel Saez argumentan el porqué es necesaria una reforma fiscal en un reciente artículo del New York Times.  “Tenemos una crisis climática, tenemos una crisis de desigualdad. Durante más de una generación, la mitad inferior de la pirámide en los ingresos ha sido excluida del crecimiento económico: Su ingreso por adulto fue de $ 16.000 en 1980 (ajustado a la inflación), y  sigue siendo alrededor de $ 16.000 actualmente. Al mismo tiempo, los ingresos de una pequeña minoría se ha disparado. Para 0.1 por ciento superior de los perceptores, los ingresos han crecido más del 300 por ciento; para la cúspide del 0,01 por ciento, los ingresos han crecido tanto como el 450 por ciento. Y para el exclusivo 0,001 por ciento - los 2.300 estadounidenses más ricos - los ingresos han crecido más de un 600 por ciento”. Una objeción común de la teoría económica convencional a la subida de la  tasas de impuestos marginales a los sectores más ricos es que daña el crecimiento económico - un argumento expresado de nuevo por los participantes en Davos. Pero Zucman y Saez señalan que los EE.UU. crecieron con más fuerza en la década de 1950 cuando su tasa impositiva marginal máxima era alrededor del 90%. Por supuesto, lo que esto demuestra es que cuando el capitalismo estadounidense crecía rápidamente y la rentabilidad era alta, la élite podía permitirse el lujo de pagar impuestos progresivos - si se la presionaba. La misma historia en Japón después de la guerra. Como Zucman y Saez dicen “¿tal vez en aquellos años los Estados Unidos, como la potencia hegemónica tras la Segunda Guerra Mundial durante décadas, podía permitirse una ‘mala’ política fiscal?”  Por el contrario, cuando Rusia fue recuperada por el capitalismo, los tipos marginales más altos fueron recortados del 85% a un impuesto único para todos del 13%. La parte inferior del 50% de la población sufrió un corte masivo en su nivel de vida real durante más de una década y la desigualdad en Rusia se ha disparado. Zucman y Saez se hacen eco de la opinión de Marx: “los impuestos progresivos sobre la renta no puede resolver todas nuestros injusticias. Pero si la historia sirve de guía, pueden ayudar a estimular al país en la dirección correcta, .... Democracia o plutocracia: fundamentalmente, esa es la cuestión que está detrás de las tasas fiscales más altas”. Una vez dicho esto, la causa de la alta y creciente desigualdad se encuentra en el propio proceso de acumulación de capital. No es principalmente la falta de impuestos progresivos sobre los ingresos ni la falta de un impuesto sobre el patrimonio; o incluso la falta de intervención para hacer frente a los paraísos fiscales. Tales medidas políticas sin duda ayudarían a mejorar las cosas. Pero si los ingresos antes de impuestos del capital (ganancia, renta e interés) siguen aumentando a expensas de los ingresos del trabajo (salarios), entonces hay una tendencia intrínseca creciente a la desigualdad. Branco Milanovic demuestra que es precisamente eso lo que ha estado ocurriendo en las economías capitalistas durante los últimos 50 años. Los capitalistas muy ricos se han hecho cada vez más ricos en comparación con los capitalistas menos ricos y los perceptores de ingresos con salarios más altos han ganado más en términos relativos a los que tienen salarios más bajos. El aumento de la desigualdad global no será revertido por una redistribución de la riqueza o de los ingresos solo a través de medidas fiscales.  Se requerirá una reestructuración completa de la propiedad y del control de los medios de producción y de los recursos a nivel mundial. Mientras tanto, Davos continuará derramando lágrimas de cocodrilo. Fuente: www.sinpermiso.info



  • ¡¡¡ No corráis que es peor…!!!
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    02/02/2019
    Hay que golpear lo más posible al pueblo trabajador en la medida en que este se deje, pero las luchas proletarias en Euskal Herria indican que no se deja, o al menos resiste en parte. Hay que aplastar a otros pueblos para saquearlos: la burguesía vasco-española anhela la inmediata “reconquista” de Venezuela. Hay que estrujar la propia tierra vasca y la burguesía se salta sus limitadas leyes medioambientales siempre que puede. Hay que manipular a la población, y EiTB y la prensa se vuelcan con ahínco en ello. ¿Por qué? En nuestro inocente antifranquismo juvenil creíamos que lo peor era echar a correr cuando cargaba la policía o la guardia civil porque si nos quedábamos quietos no nos pegarían ni nos patearían en el suelo, ni nos arrastrarían agarrándonos por los pelos, ni nos detendrían, torturarían y encarcelarían… Dada nuestra virginidad política, y embelesados por la ideología democraticista abstracta, pensábamos que las fuerzas represivas respetarían los “derechos humanos”. Muy pronto aprendimos que lo mejor era salir corriendo… para organizar la defensa y contraatacar. Comprendimos que una manifestación debía organizarse militarmente a pequeña escala, con sus objetivos, estrategias, tácticas de aproximación, avance y protección de flancos, y cómo no, sobre todo de retirada segura. Siempre había que tener una retaguardia. Poco después, descubrimos que los mismos criterios elementales, convenientemente adaptados, servían para toda lucha política, sindical, social, cultural, pacífica, estudiantil, vecinal, no-violenta, de masas, etc., debido al contenido político de lo militar y al contenido militar de lo político. Y con sonrojo nos dimos cuenta que no habíamos inventado el fuego: un necesario baño de humildad. Pero se nos insistía en que lo mejor era la espera, la no provocación, porque el ruido de sables impedía negociar con la “burguesía democrática”. Se nos decía que la impaciencia ultraizquierdista de Rosa Luxemburg al decir que “quien no se mueve no siente las cadenas”, sólo reforzaba al búnker porque la gente tenía miedo a la represión y, además, era cierto aquello que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. La “izquierda” explicaba exultante que ya no existían fuerzas represivas sino “trabajadores del orden”, que con un SÍ a la “democracia” resolveríamos todos los problemas; al poco esa “izquierda” disciplinó a sus bases amenazando que “quien se mueve no sale en la foto”. Y aceptó y pactó a la baja lo que el capital quiso: unidad española, propiedad privada, continuidad reforzada del Estado terrorista, monarquía e Iglesia – “dios nos lo da, dios nos lo quita”, “dios aprieta, pero no ahoga” … ¿y si ahoga? -, amnesia social y mentira histórica, desindustrialización para «entrar» en Europa y empobrecimiento para enriquecer al capital… Un diluvio de hielo apagó en muchos sitios el fuego de la libertad, y el grueso de la izquierda renegó de la esencia político-militar del marxismo. Desde la segunda mitad de los ’70 el capitalismo lanzó una contraofensiva mundial destinada a recuperar la tasa de ganancia, destrozar a la URSS y derrotar la lucha de clases en su generalidad, en especial a las organizaciones armadas. La amnesia social, el abandono de la teoría y la moda post creada por la industria político-cultural, han extirpado de la historia reciente la tenaz resistencia del proletariado. A la vez, los efectos de la desindustrialización y del fetichismo de la mercancía se sumaron a los del reformismo. Todo ello logró que el capitalismo se recuperara mal que bien sobre un rastro de sangre y devastación, con la euforia del aplastamiento de la URSS ocultando que ello fue debido más a razones internas que externas. La sucesión de subcrisis y crisis parciales cada vez más frecuentes e intensas, fue ignorada por la burguesía y eran ridiculizados los pocos marxistas que advertían de la proximidad de la debacle que, como sabemos, estalló a finales de 2007. En las dos últimas décadas, el capitalismo ha cambiado en sus formas, ha desarrollado contradicciones nuevas y lo que es peor, ha agudizado al extremo su esencial irreconciliabilidad con la vida. Ahora, sobre este desierto, avanza el neofascismo; la represión ha culminado con éxito el asesinato legal de Oier Gómez; aumenta el número de prisioneras y prisioneros políticos y sociales, y de exiliadas y exiliados; planifica el encarcelamiento de Nines Maestro, María Barriuso y Beatriz y de muchas otras personas de bien, sindicalistas, periodistas, militantes…; ahora, el Estado ha endurecido su ataque a GARA buscando cerrarlo para siempre: se equivocan quienes reducen este golpe a un simple problema de libertad de expresión, lo mismo que se equivocaron quienes simplificaban la brutalidad contra la juventud de Altsasu a un hecho aislado del contexto vasco, o quienes niegan la función estratégica de la ofensiva contra los gaztetxes o la ferocidad patronal contra el movimiento obrero y sindical, o los ataques a la cultura popular vasca; ahora se perciben mejor que nunca antes los límites insuperables de las “nuevas” estrategias, estatutos, partidos, confluencias y ciudadanismos, mareas… Hay que golpear lo más posible al pueblo trabajador en la medida en que este se deje, pero las luchas proletarias en Euskal Herria indican que no se deja, o al menos resiste en parte. Hay que aplastar a otros pueblos para saquearlos: la burguesía vasco-española anhela la inmediata “reconquista” de Venezuela. Hay que estrujar la propia tierra vasca y la burguesía se salta sus limitadas leyes medioambientales siempre que puede. Hay que manipular a la población, y EiTB y la prensa se vuelcan con ahínco en ello. ¿Por qué? Porque la economía ha llegado al límite del crecimiento: así lo dice nada menos que Janet Henry, importante analista burguesa. Scholz, ministro alemán de Finanzas, asegura que se ha acabado la época de las vacas gordas, mientras que China registra la tasa de crecimiento más baja desde 1990. La Eurozona crece un 1,8% en 2018, la tasa más baja en cuatro años, Italia también entra en recesión, Francia se estanca, el Brexit amenaza los cimientos, y, en privado, se reconoce que el crecimiento yanqui es artificial. La prensa española grita alborozada que crece un 2,8% sin reconocer que para la economía convencional un aumento del PIB de entre 2,5% y 3% es ya una “recesión técnica”, que ese aumento se sostiene sobre el empobrecimiento masivo, que no aumenta la productividad y que, por no extendernos, el capitalismo estatal español ha retrocedido del puesto 8 en 2009 al 14 en 2017 y se discute si retrocederá al 15 o 16 en 2021. Se nos promete que la tecnociencia nos salvará, pero se rige por tres reglas vitales para el capital: derrotar al proletariado, multiplicar la productividad y el beneficio, y vencer en la guerra cainita interburguesa; luego, si sobra algo y según cuanta presión haga el pueblo, aliviar en algo sus penas. Pues bien, en este nuevo contexto, se rescata la fracasada estrategia y se nos dice que volvamos a creer en la “democracia” tolerada por el capital como única forma de acción política; que frente al neofascismo y la irracionalidad oscurantista al alza, hay que aglutinar a las “fuerzas de progreso”, desde el PSOE a la CUP pasando por el PNV; que no son buenos los radicalismos que asustan a la ciudadanía y que debemos esperar a mejores tiempos, a las famosas “condiciones objetivas” para que entonces y sólo entonces la lucha de liberación nacional de clase dirija desde la calle la acción en los parlamentos españoles por muy autonómicos y forales que parezcan. Mientras tanto, hay que esperar, pactar, consensuar. La capacidad de autoorganización y de creatividad del pueblo debe ser supeditada a la lenta burocracia institucional. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Diez hechos que desmontan la mentira de la ilegitimidad del gobierno de Maduro
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    29/01/2019
    Comenzaron a posicionar esta matriz de opinión los 12 países reunidos en Lima. Se lee en su comunicado: “…el proceso electoral llevado a cabo en Venezuela el 20 de mayo de 2018 carece de legitimidad por no haber contado con la participación de todos los actores políticos venezolanos, ni con la presencia de observadores internacionales independientes, ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente.” Los dirigentes de la oposición venezolana, nos referimos a la no democrática, repiten sin descanso, y por supuesto sin argumentación, que Maduro es un usurpador. En un acto de desespero, el propio Vicepresidente de los EEUU, Mike Pence al verse obligado a convocar personalmente la marcha opositora para el 23 de enero, debido a la incompetencia de la dirigencia opositora, insistió y repitió que el Presidente Nicolás Maduro es un dictador, usurpador e ilegítimo. La estrategia es clara, repetir mil veces la mentira para convertirla en verdad. Desmontemos la mentira: Hubo elecciones presidenciales. Se realizaron el 20 de mayo de 2018, es decir, antes del 10 de enero de 2019, momento en el que de acuerdo con los artículos 230 y 231 de la Constitución se vence el período presidencial 2013-2019. Se estuviese violando la Constitución si las elecciones se hubiesen realizado después del 10 de enero de 2019, o peor aún que no se hubiesen realizado. 1-. Hubo elecciones presidenciales. Se realizaron el 20 de mayo de 2018, es decir, antes del 10 de enero de 2019, momento en el que de acuerdo con los artículos 230 y 231 de la Constitución se vence el período presidencial 2013-2019. Se estuviese violando la Constitución si las elecciones se hubiesen realizado después del 10 de enero de 2019, o peor aún que no se hubiesen realizado. 2-. Fue la oposición venezolana la que solicitó el adelanto de las elecciones. Se realizaron en mayo y no en diciembre, como tradicionalmente se hacía, porque fue la oposición la que solicitó, en el marco del diálogo en República Dominicana, que se efectuasen el primer trimestre del 2018. 3-. En Venezuela el voto es un derecho, no es un deber. Quienes de manera libre, aunque influenciados por algunas organizaciones políticas no democráticas que llamaron a la abstención, decidieron no asistir a votar están en su pleno derecho, pero en lo absoluto ilegitima el proceso electoral, más aún cuando eso implicaría desconocer e irrespetar a los 9.389.056 que si decidieron votar y ejercieron democráticamente su derecho al sufragio. 4-. Participaron 16 partidos políticos en la contienda electoral (PSUV), (MSV), (Tupamaro), (UPV), (Podemos), (PPT), (ORA), (MPAC), (MEP), (PCV), (AP), (MAS) (Copei) Esperanza por el Cambio, (UPP89). En Venezuela no es obligatorio que todos los partidos políticos participen en los procesos electorales. Están en su pleno derecho de decidir si participan o no. Justamente porque nuestro sistema es democrático. El hecho de que 3 partidos (AD, VP y PJ) decidieron libremente no participar, no ilegitima el proceso electoral. 5-. Se postularon 6 candidatos: Nicolás Maduro, Henri Falcón, Javier Bertucci, Reinaldo Quijada, Francisco Visconti Osorio y Luis Alejandro Ratti (los dos últimos decidieron retirarse). 6-. Maduro ganó con un amplio margen, obtuvo 6.248.864 de votos, el 67,84%; le siguieron Henri Falcón con 1.927.958, el 20,93%; Javier Bertucci con 1.015.895, 10,82% y Reinaldo Quijada quien obtuvo 36.246 votos, el 0,39% del total. La diferencia entre Maduro y Falcón fue 46,91 puntos porcentuales. 7-. Acompañaron el proceso electoral unas 150 personas, entre ellas 14 comisiones electorales de 8 países; 2 misiones técnicas electorales; 18 periodistas de distintas partes del mundo; 1 Europarlamentario y 1 delegación técnico-electoral de la Central Electoral de Rusia. 8-. Las elecciones se realizaron con el mismo sistema electoral empleado en las elecciones parlamentarias de diciembre de 2015, en las cuales resultó ganadora la oposición venezolana. Sistema que es automatizado y sometido a auditorías antes, durante y después de los comicios. Sistema que garantiza los principios de “un elector, un voto” porque solo con la huella dactilar se desbloquea la máquina de votación; y garantiza el “secreto del voto”. 9-. Se realizaron 18 auditorías al sistema automatizado. Los representantes del candidato Henri Falcón participaron en las 18 y suscribieron las actas en las que manifiestan su conformidad con el sistema electoral. Las auditorías son públicas y televisadas en vivo por el canal del Consejo Nacional Electoral. Una vez realizadas las auditorías, el sistema se bloquea y la única manera de acceder nuevamente es con la introducción simultánea de los códigos secretos que tiene cada organización política. 10-. Ninguno de los candidatos que participó en el proceso electoral impugnó los resultados. No hay pruebas de fraude, no presentaron ninguna evidencia o denuncia concreta de fraude. Las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 fueron libres, transparentes, confiables, seguras y ajustadas a la Constitución y a las leyes a pesar del llamado antidemocrático a la abstención por parte de un sector de la oposición. Son otros los que pretenden usurpar el cargo de Presidente de la República con el argumento de un supuesto vacío de poder, figura que no está contemplada en nuestra Constitución y la instauración de un “gobierno de transición”, figura tampoco prevista en la Carta Magna. Por si fuera poco, pretenden ejercer el poder fuera de nuestras fronteras violando el artículo 18 de la Constitución que establece que es Caracas la sede de los poderes públicos. Así las cosas, son otros los usurpadores, ilegítimos y antidemocráticos. Es ilegítimo y constituye un intento de usurpación el que algunos sectores de la oposición pretendan sostenerse en el apoyo de sectores extranjeros provenientes de gobiernos imperialistas para ejercer una autoridad que ni el pueblo ni la Constitución les da. Repitamos mil veces estas verdades. (Fuente: Nueva Tribuna - alai / Autora: Pasqualina Curcio)



  • “Nada Madrid”
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    26/01/2019
    Visto el asunto desde Andalucía, que una candidatura de pretendida “izquierda” se autodenomine “Más Madrid” sin que nadie de la Villa y Corte y sus cercanías haya siquiera cuestionado tamaña desfachatez no es ni debería ser algo menor. No es de extrañar que, una vez dado este paso, haya quien especule con que -si sale bien- sea este el primer paso para montar a continuación un “Más España” como nuevo concurrente con IU y con Podemos en el espacio del españolismo de izquierdas Hubo un tiempo fugaz -al principio de la Transición- en que los madrileños en el espacio de las izquierdas -enfrentados al papel histórico de su ciudad- casi pedían perdón por serlo antes de intervenir u opinar sobre cualquier asunto y bien tendían a rebuscar antecedentes nacionales extracapitalinos a los que acogerse o bien se reclamaban “castellanos irredentos”… todo fuera para hacerse perdonar -o al menos atenuar- su pecado original. Pero el mantenimiento de las organizaciones estatales españolistas y la consecuente regresión del rechazo al españolismo hace tiempo que sepultó esta estética. Y el cosmopolitismo se convirtió en añadido habitual del españolismo. Recordémoslo. Madrid es una criatura y una creación de España; un parasito que la representa y encarna como nadie. Y como España, nada tiene de respetable o reivindicable. Y llamarse “Más Madrid” en pleno siglo XXI es, de entrada, toda una declaración de principios. A favor, no sólo de la imposición española en general, sino de su versión más descarnada y expoliadora en particular. Madrid antes de ser escogida en 1561 como sede de su Corte por el criminal Felipe II Habsburgo  -el de la Guerra de las Alpujarras- andaba por los 13.000 habitantes (y treinta años antes, aún por menos de los 5.000). Cuando a principios del siglo XVII se había montado en cerca de los 90.000, bastó en 1601 una decisión de su hijo, el también genocida Felipe III Habsburgo -el de la expulsión de los moriscos- de mudarse a Valladolid para que inmediatamente Madrid se redujera a 23.000 habitantes y cayera en el absoluto marasmo. Prueba evidente de una condición parásita que se ha mantenido inalterable durante siglos. Y desde entonces acá, el vampiro siguió creciendo sostenido por los favores del Estado español y la afinidad de las oligarquías que a su sombra la tomaron como sede, la generaron y la engordaron Con el tránsito de los Habsburgo a los Borbones -cuando nacía el reino de España como hijastro heredero de la Monarquía Habsburgo- la Corte creció hasta los 150.000. Luego, a los 300.000 con Isabel II, cuando se inventó su provincia. La Restauración borbónica la hizo llegar al medio millón a principios del siglo XX; que ya eran uno con la II República española que fue la que la reconoció -en un acto de españolismo- en su Constitución como su capital. El franquismo continuó la senda a ritmo de paroxismo y se encargó de triplicar a Madrid elevándola hasta los 3 millones, más otro par de su entorno. Todo ello siempre aprovechando el amparo español y asentado sobre el expolio económico y la opresión política de las naciones sometidas a España y en particular de Andalucía. En 1981, UCD y PSOE reconvirtieron la “Provincia” en “Comunidad Autónoma” en un ejercicio simultáneo de extrema artificialidad y de menosprecio hacia los países reales del Estado rebajados a ser considerados legal y políticamente iguales que semejante engendro. Madrid -en resumen- no se entiende ni se sostiene sin España porque sin España no existiría. Siempre ha mamado de España y aún hoy lo sigue haciendo. Y por lo que nos toca y desde que se inventó, de la explotación y opresión de Andalucía. Así, afirmarse hoy “Más Madrid” -blanquear Madrid- es políticamente lo mismo que suscribir un “Más España”. Si hubiera reparación y justicia histórica plenas -ojalá- Madrid debería retrotraerse a los 15.000 habitantes que tenía antes de ser Corte y las ovejas deberían volver a pastar en lo que hoy es la Gran Vía; se devolverían los fondos artísticos y documentales robados durante siglos y en compensación a lo sufrido y a lo expoliado, se transferirían a Andalucía del resto, al menos la cuarta parte de todos los activos acumulados en museos y bancos. En tanto esto llega… y en cualquier caso para acercarnos a este escenario o alguno coherentemente similar -que conlleva conseguir la liberación nacional de Andalucía- afirmémonos ajenos y extraños a todo lo que provenga de Madrid. No hay “izquierda” que valga en Madrid que no empiece negándolo de raíz. No aceptemos desde Madrid “solidaridad” alguna -que en su caso siempre es cobertura de intromisión, tutela, dominio y patronazgo- salvo cuando venga precedido de expreso apoyo a nuestra independencia nacional. Ni por supuesto se la demos; que en el caso andaluz es -como avala la experiencia- sinónimo de sumisión y alienación. Frente al “Más Madrid”, mantengamos siempre en Andalucía el “Nada Madrid”. Javier Pulido Andalucía, 23 de Enero de 2019 (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz)



  • Socorro Rojo y Brigadas internacionales para Venezuela
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    25/01/2019
    Dos de los grandes avances de la Internacional Comunista que vuelven a demostrar su urgente necesidad, fueron, uno, la creación en 1922 del Socorro Rojo Internacional; y otro, la fundación de la Brigadas Internacionales antifascistas en 1936. Euskal Herria debe mucho a ambos medios de ayuda mutua y solidaridad práctica creados para avanzar en la felicidad humana. Ahora que Venezuela está siendo atacada otra vez con saña criminal más planificada y organizada por el imperialismo que nunca antes, nuestra experiencia como pueblo trabajador oprimido nos lleva a reivindicar la perentoria recuperación de aquellos dos instrumentos vitales para ayudar a Venezuela y a la humanidad entera. Las fuerzas revolucionarias llevamos mucho tiempo advirtiendo de que el imperialismo necesita destruir Venezuela como nación trabajadora independiente. Bastaba leer en el año 2000 a Carlos Aznárez (Los sueños de Bolívar en la Venezuela de hoy. Txalaparta, Tafalla, 2000) para comprender por qué la dialéctica de la libertad tendría que enfrentarse a muerte con la irracionalidad de la explotación. No son sólo los inmensos recursos que Venezuela guarda en su subsuelo, ansiados por la ciega codicia del capital, que también, sino a la vez y en determinadas cuestiones de ética, conciencia y estrategia de liberación sobre todo, el significado antiimperialista de la revolución bolivariana, tanto en el proyecto de Hugo Chávez (Pensamiento petrolero del Comandante Hugo Chávez. PDVSA, Carcas 2013) como de la lúcida visión histórica de Bolívar, según detalla Francisco Pidival (Bolívar. Pensamiento precursor del antiimperialismo. Ediciones Madres de Plaza de Mayo. Argentina 2005). El Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826 fue un golpe al colonialismo yanqui y europeo que estos nunca olvidarán. Este Congreso se asentó en los impresionantes logros de la rebelión popular de 1814 analizada por Juan Uslar Pietri (Historia de la rebelión popular de 1814, Mediterráneo, Madrid 1972), con especial valor cuando denuncia que los ocupantes españoles y los colaboracionistas tenían la democracia en la boca y la aristocracia en el corazón, y cuando Bolívar aplica radicales mejoras sociales contra la explotación y la esclavitud sin las cuales no hubiese podido llevar a buen término la «guerra a muerte» que derrotó a España. Juan Boch (Bolívar y la guerra social. Fundación J. Boch. República Dominicana 2014) ha demostrado el imparable potencial revolucionario del Libertador con sus propuestas de auténtica «guerra social» contra la explotación y la injusticia. Las revoluciones y el Congreso de 1826 hicieron comprender a Washington de que debía aplastar Nuestramérica. La «doctrina de tutela de los pueblos», como muy bien define Rafael San Martín (Biografía del Tío Tom. Ciencias Sociales. La Habana, 2006. Tomo 1) a la llamada cínicamente Doctrina Monroe, tenía y tiene la función de justificar tanta barbarie. La doctrina de la tutela de los pueblos oculta la lógica de su explotación inmisericorde. Venezuela y Nuestramérica dieron un paso cualitativo para su posterior emancipación socialista gracias a la anterior revolución haitiana, que desde entonces sufre lo indecible por haber saboreado la libertad. Este es el sino de los pueblos rebeldes, dignos, que no quieren humillarse con genuflexiones ante el amo. C. L. R. James ya nos adelantó en 1938 porqué el odio occidental nunca perdonaría la virtud de la revolución haitiana de comienzos de s. XIX (Los jacobinos negros. Casa de las Américas. La Habana, 2010) intentando asfixiarla bajo el hambre y el terror. Siguiendo la lava hirviente de la vida libre llegamos hasta la «eterna resistencia» de los chichimecas, el fracaso español de la «conquista sin fin» de esta nación que amaba más la muerte que la esclavitud (Enrique Semo: Conquista sin fin. Españoles contra chichimecas. Memoria. Revista crítica militante. México, 2016-3, Nº 259.) Ahora el imperialismo, los EEUU, está en una situación inconcebible para ellos en 1826: ahora su economía es superficial y parasitaria, son un vampiro que moriría si dejase de sorber sangre humana. Es muy conocida aquella brutal sinceridad de un presidente yanqui que al final del siglo XIX reconoció que los EEUU necesitaban una guerra cada determinado tiempo. Pero es más rica en implicaciones teóricas y políticas la referencia que Howard Zinn hace de Randolph Bourne en plena I Guerra Mundial: La guerra es la salud del Estado (La otra historia de los Estados Unidos. Hiru Argitaletxe, Hondarribia. 1997), porque se refiere a la lógica interna del modo de producción capitalista en su generalidad, y no sólo a uno de sus Estados por monstruoso que sea. Y lo es porque ahora mismo, es el imperialismo occidental en su conjunto, centralizado estratégicamente por los EEUU, el que de una forma hipócrita o brutal conspira con disimulo o descaradamente contra Venezuela. La guerra injusta e inhumana como último recurso para reactivar la acumulación de capital. La guerra, sí, esa realidad consustancial a la propiedad privada ante la que el reformismo se tapa los ojos, los oídos y la boca, y se hace la lobotomía política y ética. Alfredo Prieto ya estudió esta lógica criminal en la extrema derecha del Tea Party, («Extrema derecha y tradiciones ideológicas de la sociedad norteamericana: el caso del Tea Party» Los Estados Unidos y la lógica del imperialismo. Ciencias Sociales. La Habana 2012), dándonos instrumentos teóricos imprescindibles para comprender ahora porqué Donald Trump no es una casualidad azarosa de una sociedad decadente y podrida por los opiáceos, hiperviolenta y racista, sino su respuesta desesperada ante la esperanzadora y creciente lucha de clases interna y el masivo rechazo mundial. Esta civilización agónica sabe que su único y tal vez último soplo de vida consiste en canibalizar a Nuestramérica, y sabe que eso será imposible mientras Venezuela se reafirme en no ser un cadáver en la mesa de Walt Street. La prensa miente cuando dice que Venezuela es una dictadura. Las cifras cantan: Nicolás Maduro de Venezuela con el 31,7% de participación obtuvo el 67,8% de síes. Donald Trump de los EEUU con el 27,3% de participantes obtuvo el 46% de síes. Mauricio Macri de Argentina con el 26,8% obtuvo el 51,2%. Sebastián Piñera de Chile con el 26,5% obtuvo el 54,6%.
    1. Santos de Colombia con el 23,7% obtuvo el 53,1%.
    Y Juan Guaido de Venezuela con el 0,00% obtuvo el 0,00%. Llegamos así al punto crítico: el imperialismo quiere acabar con Venezuela. La especie humana, que por ahora está superando el canibalismo, no puede permitir la vuelta de la antropofagia capitalista. Ayudar a Venezuela es mantenernos con vida, vivos. El Socorro Rojo, que en la práctica existe bajo mil formas, debe reaparecer como poder humanitario mundializado. Y las Brigadas Internacionales, que también existen de manera dispersa y oculta, deben volver a destrozar orgullosa y oficialmente al fascismo. Y deben empezar en Venezuela. EUSKAL HERRIA 24 de enero de 2019 (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Las grandes cooperativas agrícolas andaluzas: un ejemplo de economía social al servicio del capital
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    18/01/2019
    Al frente de las clasificaciones de las mayores cooperativas del sur de Europa se encuentran las andaluzas DCOOP, COVAP, UNICA, VICASOL, SUCA, MURGIVERDE, Granada La Palma o Agrosevilla. En conjunto, se trata de cooperativas de segundo grado con origen en sociedades cooperativas agrarias. Estas últimas son empresas que se crearon en su mayoría durante el franquismo (sobre todo en las décadas 1950, 1960), momento en el que les llamaba empresas asociativas o cooperativas de servicios a los propietarios de tierras. En esa época, los propietarios de tierras se tuvieron que unir para no verse expulsados de la producción y del mercado, para modernizar sus procesos de producción y conseguir mejores precios. Por ello, constituyeron en palabras de M. Haubert “empresas de tipo capitalista, las cuales, sin embargo, no tenían por objeto la producción agraria misma, sino la articulación entre las empresas familiares y el mercado de los productos, de los insumos, del crédito, etc.” No sólo se unieron los pequeños y medianos propietarios de tierra. Algunos grandes propietarios vieron también en estas cooperativas un medio de explotar a los pequeños y medianos productores en tanto que el esfuerzo colectivo de estos permitía la creación de fábricas o almacenes que se utilizaban principalmente en provecho de los primeros. De este modo, dice el autor, “modernización y la capitalización del campo, en vez de poner en tela de juicio el poder económico, social y político de los caciques, podía reforzarlo considerablemente.” El Estado franquista favoreció estos procesos mediante los cuales el capitalismo penetró en el campo andaluz bajo el control del Régimen. Haubert lo expresa del siguiente modo: “El aumento de la producción agraria y la ordenación del mercado correspondían a objetivos estratégicos respecto al abastecimiento de los grandes centros urbanos e industriales o al comercio exterior de la España franquista. Como era económicamente y políticamente imposible alcanzar esos objetivos apoyándose únicamente en las explotaciones típicamente capitalistas, las cooperativas parecían el medio más adecuado de penetración del capitalismo en el campo, por lo menos como fase transitoria. (…) Y como las cooperativas estaban estrictamente encuadradas en el sindicalismo vertical, estaba asegurado el control social y político del campesinado.” A estas cooperativas con origen en pleno franquismo, se unen al frente del ranking otras creadas en las últimas décadas y vinculadas con la agricultura intensiva de Almería y Huelva. Este tipo de agricultura se caracteriza, precisamente, por llevar a cabo fórmulas de manejo de la tierra que hacen de la máxima explotación natural y laboral (con relevancia de la inmigración) sus principales ventajas comparativas. Por tanto, estas grandes sociedades y empresas, aun siendo formalmente cooperativas, no pueden asimilarse a la autogestión y participación que persigue el movimiento cooperativo. Estas grandes empresas (quedan al margen honrosas excepciones de pequeñas cooperativas agrícolas que sí tienen como objetivo la mejora de los pequeños agricultores) apenas ponen en marcha estrategias de democracia económica. La distribución de las ingentes rentas que generan no repercuten como deben en el campo andaluz, sino que privilegian los intereses de un grupo de dirigentes con fabulosos salarios propios de multinacionales. Las cúpulas de estas cooperativas están compuestas por una clase gerencial formada en los mismos lugares (por ejemplo, Instituto San Telmo) que los directivos las grandes empresas de capital y con los mismos objetivos y herramientas. En este sentido, DCOOP, la mayor cooperativa aceitera de Andalucía y Europa, y el mayor productor mundial de aceite de oliva con más de 200.000 toneladas anuales, utiliza fondos públicos procedentes de la Unión Europea, del Ministerio de Agricultura y de la Junta de Andalucía para construir bodegas de almacenamiento para el aceite de oliva que importa masivamente de Túnez a bajo precio. Con esos fondos públicos se habría financiado el 50% de los 5,8 millones de euros que han costado las bodegas de almacenamiento de aceite recientemente instaladas en las dependencias de MERCAOLEO en Antequera, sociedad filial de DCOOP. Buena parte de esta capacidad de almacenaje se utiliza para acumular aceite barato procedente de Túnez con el que influye en los precios a través de su marca “Pompeian”. Ante esta situación, los socios de DCOOP, tanto las cooperativas de primer grado como las personas físicas que son socias de estas cooperativas, están siendo perjudicadas por las estrategias de la cúpula dirigente pues anteponen la venta de aceite de Túnez a la de los productores andaluces. Además, las cooperativas se quejan de que la propia DCOOP está actuando para bajar los Estados Unidos con alto riesgo de provocar una reacción de los aceiteros californianos que termine en una imposición de aranceles al aceite andaluz, como ya ha sucedido con las aceitunas de mesa. En definitiva, las grandes cooperativas agrarias andaluzas que encabezan los ranking son mayoritariamente empresas que actúan al servicio del actual capitalismo global, que las utiliza para succionar la riqueza que en forma de aceite, aceitunas, productos de agricultura intensiva o ganaderos genera la agricultura andaluza. El nombre de cooperativa, y el desamparo secular del pequeño propietario andaluz, hace que estas empresas realicen actuaciones que de modo impune y acrítico favorecen a los pequeños grupos dirigentes y perjudiquen los intereses de la mayoría de las personas socias. Por tanto, y a pesar de ser formalmente empresas de economía social, actúan como corporaciones capitalistas que someten a las cooperativas de primer grado y articulan a los pequeños propietarios andaluces con la globalización, con la mediación y control de grandes propietarios que se aprovechan de los primeros. De este modo, las grandes cooperativas empresariales refuerzan, en pleno siglo XXI, como diría Haubert, el poder “económico, social y político de los caciques.” Óscar García Jurado HAUBERT, M. (1984): “Cooperativismo y crisis económica en Andalucía”. IDR, Nº 28. Universidad de Sevilla.  



  • Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de teoría de la reproducción social
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    17/01/2019
    Ankica Čakardić es profesora auxiliar en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Zagreb y directora del departamento de Filosofía Social y Filosofía del Género. El foco de sus investigaciones incluye la crítica marxista de la teoría social del contrato, la crítica política del marxismo, el feminismo marxista, la crítica luxemburguiana de la economía política y la historia de las luchas de las mujeres en Yugoslavia. Actualmente está ultimando un libro sobre la historia social del capitalismo, Hobbes y Locke. Una versión más larga de este artículo fue presentada en la conferencia de Historical Materialism de Londres en 2017, publicada en el número 25.4 como “De la Teoría de la Acumulación a la teoría de la Reproducción Social: Un ejemplo del feminismo Luxemburguiano”, disponible aquí. La acumulación del capital Luxemburgo no escribió muchos textos sobre la llamada “cuestión de la mujer”.1 Sin embargo, eso no significa que su trabajo deba ser omitido de la historia del feminismo revolucionario. Por el contrario, sería erróneo afirmar que sus trabajos, específicamente, su crítica de la economía política carecen de referencias para el desarrollo de una política feminista progresista y la emancipación de las mujeres, a través de la historia y hoy en día. A partir de varios ensayos de Luxemburgo sobre “la cuestión de la mujer” y varias tesis clave de su obra La acumulación del capital, intentaremos llevar la teoría de Luxemburgo un poco más lejos. ¿Es posible hablar de un feminismo Luxemburguista? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués? En vísperas de la Primera Guerra Mundial, tras cerca de quince años de preparación, Rosa Luxemburgo publicó La acumulación del capital (Berlín, 1913), su trabajo teórico más acabado y uno de los trabajos más relevantes y originales de los clásicos de la economía marxista.2 La acumulación del capital: Una contribución a una explicación económica del imperialismorepresentaba la continuación de su Introducción a la economía política que Luxemburgo escribió preparando sus conferencias sobre economía política, impartidas entre 1906 y 1916 en la escuela del Partido Socialdemócrata alemán.3 Exponiendo brevemente, La acumulación del capitalpretendía estudiar y explicar científicamente las condiciones del proceso de monopolización del capital, la reproducción ampliada y el imperialismo, teniendo en cuenta la relación dinámica entre la espacialidad capitalista y no capitalista. Luxemburgo sostenía que Marx había descuidado la determinación espacial del capital, centrando su crítica del capital exclusivamente en la cuestión temporal, es decir, únicamente en el “tiempo” de la dinámica interna de la reproducción capitalista. En cambio, el enfoque de Luxemburgo intentaba demostrar que el núcleo interno del capital consiste en la impulsión a consumir lo externo a él: los estratos no capitalistas.4 La meta de Luxemburgo era articular su propia teoría de la reproducción ampliada y de la crítica de la economía clásica, que contendría no sólo una dimensión temporal sino también el “análisis de la dimensión espacial”. Esta determinación espacial de la acumulación capitalista Peter Hudis la ha llamado “la dialéctica de la espacialidad”.5 Amigos y enemigos vertieron agudas críticas sobre Luxemburgo por señalar lo que ella consideraba “deslumbrantes inconsistencias” del enfoque de Marx del problema de la acumulacion y de la reproducción ampliada en el segundo volumen de El Capital 6. En una carta dirigida a Franz Mehring donde se refería a las críticas de la acumulación del capital, escribió: En general, estaba prevenida de que el libro encontraría resistencias a corto plazo; desafortunadamente, nuestro “marxismo” predominante, como el de algun viejo chocho, tiene miedo de cualquier brisa de aire fresco en el pensamiento, y sabía que al principio tendría que enfrentar muchas luchas.7 Lenin indicó que Luxemburgo ”había deformado a Marx”,8 y su trabajo fue interpretado como revisionista, a pesar de haber liderado una vehemente ofensiva contra estas tendencias dentro del SPD alemán. En oposición a los socialdemócratas agrupados alrededor de los “epígonos” y de la oportunista práctica política que pretendía ”corregir” a Marx abandonando gradualmente los principios socialistas de la acción revolucionaria y del internacionalismo, Luxemburgo insistió en aferrarse a un pensamiento marxista vivo para ofrecer respuestas y explicaciones más exactas a una crisis económica cada vez mayor y de los nuevos hechos que aparecían en la vida económica. Mientras que los trabajos de Luxemburgo sobre la organización política, la filosofía revolucionaria, el nacionalismo o el militarismo son analizados a menudo por los eruditos, pocos autores han intentado proporcionar una retrospectiva sistemática de la teoría económica y de la herencia de Luxemburgo, o que ofrezca un análisis contemporáneo de la economía política luxemburguiana.9 En palabras de Ingo Schmidt: “Los izquierdistas interesados en el trabajo de Luxemburgo han estudiado su política pero han dedicado poco tiempo a su análisis económico”.10 Aunque La acumulación del capital topó con severas críticas desde su publicación, procedentes de los elementos reformistas oportunistas y del revisionismo del SPD, así como las procedentes de los marxistas ortodoxos conducidos por Karl Kautsky, no sólo fue criticado su trabajo en el marxismo como fuertemente sospechoso. Estas críticas, a menudo naturalizando argumentos conservadores de psicología barata, minaron la credibilidad del trabajo de Luxemburgo y la expusieron como una inepta e insuficientemente familiarizada con los textos marxistas. Un buen ejemplo de este tipo de crítica lo proporciona Werner Sombart, que indicó en su Der proletarische Sozialismus: Los socialistas más enojados son los que cargan con el resentimiento más fuerte. Esto es típico: el alma sedienta de sangre, venenosa de Rosa Luxemburgo se había cargado con un resentimiento cuádruple: como mujer, como extranjera, como judía y como lisiada.11 Incluso en el seno del partido comunista alemán fue tildada como “la sífilis de la Comintern”, y Weber una vez habló de Rosa Luxemburgo como alguien “[propia] de un parque zoológico’.12 Dunayevskaya escribe: Un chauvinismo masculino virulento impregnó el partido entero, incluyendo a August Bebel, el autor de “La mujer y el socialismo” -quién había creado un mito sobre sí mismo como auténtico feminista- y Karl Kautsky, el teórico principal de la Internacional.13 El análisis social del género de Dunayevskaya también cita un fragmento de una carta donde Víctor Adler escribe a August Bebel a propósito de Luxemburgo: La perra venenosa todavía hará mucho daño, tanto más porque es tan lista como un mono [blitzgescheit] mientras que, por otra parte, carece totalmente de sentido de la responsabilidad y su única motivación es un deseo irrefrenable de autojustificación.14 Estaba en cuestión, evidentemente, cierto tipo de táctica de las políticas conservadoras que ascendieron a atacar a las mujeres prominentes, que en este caso incluyeron un serio abandono del trabajo de Luxemburgo basándose en la biología: el hecho de que ella era una mujer. Aunque este importante aspecto de la historia social y del género no será discutido en profundidad aquí, su ubicuidad necesita ser considerada al discutir las numerosas críticas pseudo-teóricas de La acumulación del capital y de Luxemburgo como mujer teórica, profesora y revolucionaria. Si los análisis feministas de los trabajos de Luxemburgo en general son raros, más raros son aún los contactos feministas con La acumulación del capital.15 Si hay algún interés en la interpretación feminista del trabajo de Luxemburgo, se acota generalmente a su vida personal y de vez en cuando a su teoría. Luxemburgo, que no escribió mucho sobre la “cuestión de la mujer”, contribuyó ciertamente al hecho de que la mayoría de las interpretaciones del feminismo de Luxemburgo esté ligado a los episodios de su vida e intimidad. Éstos son, naturalmente, bastantes, temas cruciales, especialmente si consideramos que  tradicionalmente la historiografía ha evitado hablar de las mujeres y sus experiencias. Sin embargo, intentemos responder a esta pregunta: ¿qué pueden decirnos los textos y los discursos escritos de Luxemburgo acerca de la “cuestión de la mujer” sobre su feminismo ? ¿Qué utilidad tiene la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués? Luxemburgo no se dedicó exclusivamente a organizar grupos de trabajadoras; su trabajo en ese campo fue ensombrecido por el hecho de que ella trabajó generalmente entre bambalinas. Apoyó fervientemente el trabajo de organización del movimiento de las mujeres socialistas, entendiendo la importancia y las dificultades de la vida laboral para la emancipación femenina. A menudo demostró su ayuda en este ámbito cooperando con su cercana amiga Clara Zetkin. En una de las cartas dirigidas a Zetkin podemos leer cómo está interesada y excitada cuando se unió al movimiento de las mujeres: “¿Cuándo va a escribirme esa extensa carta sobre el movimiento de las mujeres? De hecho se lo ruego ni que sea una sola carta!”16 Referente a su interés en el movimiento de las mujeres, Luxemburgo señaló en uno de sus discursos: “Sólo puedo estar maravillada con la camarada Zetkin que carga sobre sus hombros tamaña cantidad de trabajo”.17 Finalmente, aunque raramente se reconoció como feminista, en una carta a Luise Kautsky escribió: “¿Asistirá a la conferencia de las mujeres? ¡Imagínese, me he convertido en una feminista!”18 Además del hecho de que trabajaba “detrás del escenario” y en privado mostraba interés sobre la “cuestión de la mujer”, también se implicó en una discusión abierta referente al problema de la clase frente al movimiento de las mujeres. En un discurso de 1912 titulado “El sufragio de las mujeres y la lucha de clases”, Luxemburgo criticó el feminismo burgués y asertivamente señaló: La monarquía y la negación de derechos a las mujeres se han convertido en las herramientas más importantes de la clase dominante capitalista…. Si era una cuestión de señoras burguesas votando, el estado capitalista no podría contar con nada más que el apoyo efectivo de la reacción. La mayoría de mujeres burguesas que actúan como leonas en la lucha contra los “privilegios masculinos” balarían como corderos dóciles en el campo de la reacción conservadora y clerical si obtenían el derecho al sufragio.19 La cuestión del sufragio de las mujeres junto con la filosofía del concepto moderno de la ley basado en las premisas de los derechos individuales desempeñó un papel importante en la llamada gran transición del feudalismo al capitalismo. Para Rosa Luxemburgo, la cuestión del sufragio de las mujeres es táctica, pues formula, en sus propias palabras, la madurez política alcanzada entre las mujeres proletarias. Prosigue subrayando que no se trata de apoyar el derecho al voto como una reivindicación aislada significativa y completa en sí, la cuestión es apoyar el sufragio universal a fin de que el movimiento de mujeres socialistas pueda llevar más allá una estrategia de lucha por la emancipación de las mujeres y de la clase obrera en general. Sin embargo, la estrategia legal liberal de conquistar el sufragio ni incluía a todas las clases ni aspiraba a derrocar el sistema capitalista. Para Luxemburgo, la metafísica de los derechos individuales en el marco de un proyecto político liberal sirve sobre todo para proteger la propiedad privada y la acumulación del capital. Los derechos liberales no reflexionan sobre las condiciones sociales materiales reales, se colocan simplemente por encima de ellas, como algo abstracto y nominal, haciendo imposible su puesta en práctica o un uso real de tales derechos. Como ella argumentó despectivamente: “Se trata de una basura meramente formalista tantas veces manoseada y repetida que ya no conserva ningún significado práctico”.20 Luxemburgo rechazó la definición tradicional de los derechos civiles en todo sentido, incluyendo la lucha por el sufragio de las mujeres y señaló su parecido con la lucha para la autodeterminación nacional: La dialéctica histórica ha demostrado que no existen las verdades eternas y que no existe ningún `derecho’…. En palabras de Engels, “Aquello que es bueno aquí y ahora es malo en cualquier otra parte, y viceversa” -o, aquello correcto y razonable bajo determinadas circunstancias se convierte en un sinsentido y absurdidad bajo otras. El materialismo histórico nos ha enseñado que el contenido real de estas verdades eternas, derechos y fórmulas están únicamente determinados por las condiciones sociales materiales del ambiente de una época histórica dada.21 Lo que Rosa Luxemburgo sugiere en la cita, mencionada en “El sufragio de las mujeres y la lucha de clases”, pertenece a los problemas clásicos suscitados y discutidos inicialmente en el marco del feminismo socialista a partir de finales del siglo XVIII y principios del XIX: el papel del feminismo burgués en la reproducción del capitalismo y el uso de los objetivos feministas como medio para obtener ganancias. Siempre que el capitalismo está en crisis o necesita “aliados” para su restauración o para la acumulación del capital posterior, integra a los “otros” marginados en su forma política liberal legal, sean las mujeres, los niños, las razas no blancas, o las personas LGBTIQ -quienquiera que esté disponible o sea potencialmente útil para continuar con la mercantilización: Uno de las condiciones fundamentales para la acumulación es la provisión de trabajo vivo que encaje con sus requerimientos y que el capital pone en movimiento… El aumento progresivo del capital variable que acompaña la acumulación debe por lo tanto expresarse en el empleo de una mano de obra cada vez mayor. ¿De dónde procede esta fuerza de trabajo adicional ?22 Según la teoría económica de Luxemburgo, el modo capitalista de producción se reproduce creando plusvalías, la apropiación de las cuales sólo se puede acelerar mediante la extensión concomitante de la superproducción que genera. Por lo tanto, es necesario asegurarse que la producción sea reproducida en un volumen mayor que antes, y esto significa que la expansión del capital es la ley absoluta que gobierna la supervivencia de cualquier capitalista individual. En La acumulación del capital Rosa Luxemburgo establece las premisas para entender el capitalismo como una relación social que permanentemente produce crisis y que necesariamente ha de hacer frente a los límites objetivos de la demanda y la autoexpansión. En este sentido, desarrolló una teoría del imperialismo basada en el análisis del proceso de la producción social y de la acumulación del capital observada en varias “formaciones no capitalistas”: No puede haber ninguna duda de que la explicación de la raíz económica del imperialismo debe derivarse y ponerse en armonía con [una comprensión correcta de] las leyes de la acumulación de capital, para el imperialismo en general y de acuerdo con la observación empírica universal no es otra cosa que un método específico de acumulación … La esencia del imperialismo consiste precisamente en la expansión del capital de los antiguos países capitalistas a nuevas regiones y en la lucha económica y política competitiva entre aquellos por nuevas áreas. 23 A diferencia de Marx, que resumió la acumulación real por países capitalistas específicos y sus relaciones a través del comercio exterior, Luxemburgo afirma que la reproducción ampliada no debería discutirse en el contexto de una sociedad capitalista de tipo ideal.24 Para facilitar la comprensión de la reproducción ampliada, Marx abstrae el comercio exterior y examina una nación aislada, para presentar cómo se realiza la plusvalía en una sociedad capitalista ideal dominada por la ley del valor que es una ley del mercado mundial..25 Luxemburgo discrepa con Marx, que analiza las relaciones del valor en la circulación del capital y de la reproducción sociales desatendiendo las características específicas del proceso de producción que crea mercancías. Así, el mercado funciona ‘totalmente’, es decir, en un análisis general del proceso capitalista de la circulación asumimos que ocurre la venta directamente, ‘sin la intervención de un comerciante’. Marx desea demostrar que una porción substancial del plusvalor es absorbida por el capital como tal, en vez de por individuos concretos. La pregunta no es el ’quién’ sino ‘qué’ consume las mercancías excedentes. Luxemburgo, por otra parte, analiza la acumulación del capital a partir del  intercambio internacional de mercancías entre sistemas capitalistas y no capitalistas. A pesar de las objeciones, Luxemburgo se da cuenta de que el análisis de Marx del problema del capital variable es la base para establecer el problema de la ley de la acumulación del capital, que es la clave de su teoría económico-social. Igualmente, ese argumento permite entender la importante distinción entre trabajo productivo y no productivo,26 sin la cual sería casi imposible entender la teoría de la reproducción social como una reacción específica a la economía neoclásica y su alianza con el feminismo liberal. Precisamente por esta razón en La acumulación del capitalLuxemburgo cita a Marx: La población que trabaja puede aumentar, cuando los trabajadores previamente improductivos se transforman en productivos, o los segmentos de la población que no trabajaban previamente, por ejemplo las mujeres y los niños, o los pobres, son introducidos en el proceso de producción.27 Este tipo de economía y de inclusión liberal de la “población trabajadora” obviamente tiene poco potencial democrático y carece de aspiración emancipatoria de la clase oprimida. Los derechos se localizan, muy cautelosamente, en una base identitaria (por oposición al nivel social material) y exclusivamente según la fórmula diseñada prioritariamente para salvaguardar la reproducción del modo de producción capitalista. Las mujeres burguesas desde principios del siglo XIX no han tenido la abolición del sistema de clases en mente; al contrario, lo apoyan. Por otra parte, el feminismo burgués defiende el capitalismo y ocupa una posición de clase y desatiende los derechos de las mujeres de la clase obrera. Los procesos de acumulación del capital, el estado moderno,  las aspiraciones del liberalismo y luego el movimiento feminista burgués han recorrido la misma trayectoria: En un nivel formal, los derechos políticos de las mujeres se constituyen con notable armonía con el estado burgués. Los ejemplos de Finlandia, de los estados americanos, de algunos municipios, todos demuestran que ninguna política de igualdad de derechos para las mujeres ha tumbado el estado; no disputa la dominación del capital.28 Luxemburgo explica que el papel del movimiento sufragista es reaccionario no sólo debido a la ausencia de apoyo de las mujeres burguesas a la lucha por los derechos de los trabajadores y trabajadoras y los derechos sociales de las mujeres proletarias, sino también debido a su participación activa en la defensa de la opresión de las mujeres que nace de las relaciones sociales basadas en el trabajo reproductivo femenino  dentro de la esfera del hogar. El punto metodológico central de la teoría de la economía de Luxemburgo reside en el choque asertivo con la economía política clásica. Por lo tanto, no debe sorprender que los temas de su crítica también incluyan precisamente esos fenómenos y procesos sociales que permiten al capitalismo-liberalismo, el papel de la burguesía en la transición de la monarquía feudal al capitalismo. Los derechos, las leyes y los contratos sociales de hoy día son las instituciones que desempeñaron un papel formal histórico clave en la implantación del capitalismo.29 Pero también el feminismo burgués hace una parte importante en el mantenimiento de la estructura de clases capitalista. Por una parte, las demandas de las mujeres de clase burguesa reclaman el derecho político al voto solamente para las mujeres de la clase dominante y desde un punto de vista individualista no tienen ningún interés en abordar la posición de las mujeres en general o las causas de clase de la opresión de las mujeres. En la opinión de Luxemburgo, el papel de las mujeres burguesas es muy importante y mantiene una presencia activa en la perpetuación de las relaciones sociales establecidas: Aparte de las pocas que tienen trabajos o profesiones, las mujeres de la burguesía no participan en la producción social. No son nada más que co-consumidoras del valor excedente que sus hombres extraen del proletariado.30 Oponiendo las metas de mujeres burguesas a las metas apoyadas por las mujeres proletarias Luxemburgo clarifica que el problema aquí no es sólo relativo al género, un “problema de la mujer”, sino también un problema relacionado con la clase. Hablar de las mujeres en general fingiendo universalidad no es válido, porque el análisis del género sin el análisis de la clase es reduccionista. Las mujeres que pertenecen a las clases más altas en su mayoría no participan en la producción en el marco de procesos de mercado pero consumen el plusvalor, que  ha sido drenado mediante la explotación de la clase obrera; así su papel en la reproducción de relaciones sociales es de “naturaleza parasitaria”: Son parásitos de los parásitos del cuerpo social. Y los co-consumidores al defender su “derecho” a la vida parásitaria son generalmente aún más rabiosos y crueles que los agentes directos de la clase dominante y de la explotación.31 Así, Luxemburgo agrega, el único papel social de las mujeres burguesas es mantener y reproducir el orden existente; no son aliados en la lucha por la emancipación: Las mujeres de las clases propietarias siempre defenderán fanáticamente la explotación y la esclavitud de la clase trabajadora gracias a la cual ellas reciben indirectamente los medios para su existencia social inútil.32 Luxemburgo no está sola en su afilada crítica del feminismo burgués. Clara Zetkin y Alexandra Kollontai, entre otras, contribuyeron enormemente, en especial si consideramos su punto de vista hacia las actitudes reaccionarias de las mujeres liberales en la emancipación de mujeres. Las demandas universales de las mujeres socialistas se presentaron como el efecto de motivaciones y de causas materiales sociales, encontrando en última instancia más en común con los hombres que pertenecían a su misma clase que con las mujeres de una clase más alta. Esto fue a pesar del hecho de que, históricamente, la aparición de las mujeres en el mercado laboral se veía con frecuencia como un intento de introducir una competencia más barata para la fuerza de trabajo masculina, lo que a su vez influía en la disminución del precio de la mano de obra. En vista del problema de la mano de obra femenina, las mujeres socialistas señalan que la carga de trabajo de las mujeres es agravada además por el trabajo reproductivo dentro de la esfera del hogar. Se podría casi hablar de la “primera ola” de la teoría de la reproducción social, cuando Zetkin indica: “Las mujeres están doblemente oprimidas, por el capitalismo y por su dependencia en la vida familiar”.33  Un ejemplo tan brillante proviene también de la interpretación de Luxemburgo del papel social de la familia. Refiriendose a Engels, en un discurso de 1912 distinguió entre el trabajo en la esfera del mercado y el trabajo en la esfera doméstica, asentando de este modo las bases iniciales de la teoría de la reproducción social: Este tipo de trabajo [educar a los niños, o sus tareas domésticas] no es productivo en el sentido de la economía capitalista actual, sin importar cuán enorme sea el sacrificio y la energía invertidos, los mil pequeños esfuerzos que suman. Esto no es más que asunto privado del trabajador, su felicidad y bendición, y por esta razón no existe para nuestra sociedad actual. Mientras el capitalismo y el sistema del salario gobiernen, sólo se considerará productivo el tipo de trabajo que produzca plusvalor, que cree el beneficio del capitalista. Desde este punto de vista, la bailarina de music-hall cuyas piernas arrastran ganancias al bolsillo de su empleador es una trabajadora productiva, mientras que todo el trabajo de las mujeres y madres proletarias en las cuatro paredes de sus hogares se considera improductivo. Esto suena brutal e insano, pero corresponde exactamente a la brutalidad y la locura de nuestra economía capitalista actual. Y ver esta realidad brutal claramente y agudamente es la primera tarea de la mujer proletaria.34 Luxemburgo subraya el problema analítico clave que enfrentamos si vamos a atribuir la desventaja de la posición de las mujeres simplemente a la ideología del “antagonismo” entre mujeres y hombres, en lugar de al modo de producción capitalista. Esa advertencia ilustra cuán equivocada y reductiva es, según Luxemburgo, interpretar la opresión de las mujeres transhistóricamente y en línea con el feminismo liberal, en lugar de interpretarla como un producto del antagonismo entre el capital y el trabajo. Esa advertencia ilustra cómo es incorrecto y reductor, según Luxemburgo, interpretar la opresión de las mujeres transhistoricamente conforme al feminismo liberal, en vez de interpretarlo como producto del antagonismo entre el capital y el trabajo: La reivindicación de igualdad de las mujeres, cuando se acuerda entre las mujeres burguesas, es pura ideología de grupos débiles sin raíces materiales, una farsa del antagonismo entre hombre y mujer, una excentricidad si se quiere. Esta es la naturaleza farsante del movimiento sufragista. 35 A medida que el neoliberalismo explota con éxito el género para los intereses de clase del capital, nos enfrentamos a una importante tarea de diseñar estrategias anticapitalistas basadas en la resistencia al mercado y su reproducción, concentrándonos simultáneamente en la esfera doméstica y los procesos reproductivos dentro del marco del modo de producción capitalista. En un momento en que los análisis sistemáticos de la relación entre el mercado y el estado -en el nivel nacional o internacional- son puntos de partida necesarios para una discusión de cualquier alternativa a corto o a largo plazo al modo del capitalista de la producción, la crítica de Luxemburgo del feminismo burgués y su conexión con la teoría social de la reproducción parecen presentar no sólo una referencia introductoria valiosa, sino también un modelo político bien adaptado a las alianzas organizativas entre estructuras paralelas y alinear sus metas progresivas. Referencias Adler, Georg, Peter Hudis and Annelies Laschitza (eds.) 2011, The Letters of Rosa Luxemburg, translated by George Shriver, London: Verso. Arrighi, Giovanni 2004, ‘Spatial and Other “Fixes” of Historical Capitalism’, Journal of World-Systems Research, 10, 2: 527–39. Bellofiore, Riccardo 2010, ‘Finance and the Realization Problem in Rosa Luxemburg: A Circuitist Reappraisal’, available at: <https://libcom.org/library/finance-realization-problem-rosa-luxemburg-%E2%80%98circuitist%E2%80%99-reappraisal-riccardo-bellfiore-m>. Bellofiore, Riccardo, Ewa Karwowski and Jan Toporowski (eds.) 2014, The Legacy of Rosa Luxemburg, Oskar Lange and Michał Kalecki: Volume 1 of Essays in Honour of Tadeusz Kowalik, Basingstoke: Palgrave Macmillan. Bulajić, Žarko 1954, ‘Predgovor našem izdanju [An Introduction to the Yugoslav Edition]’, in Roza Luksemburg, edited by Paul Frelih [Paul Frölich], Belgrade: Izdavačko preduzeće ‘Rad’. Cámara Izquierdo, Sergio 2006, ‘A Value-oriented Distinction between Productive and Unproductive Labour’, Capital & Class, 30, 3: 37–63. Cox, Robert 1983, ‘Gramsci, Hegemony, and International Relations: An Essay in Method’, Millennium: Journal of International Studies, 12: 49–56. 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Notas 1 Restringiéndonos a las traducciones disponibles en inglés, se pueden identificar varios trabajos/discursos del período de 1902 a 1914 en relación con la “cuestión de la mujer”: ‘A Tactical Question’ (1902), ‘Address to the International Socialist Women’s Conference’ (1907), ‘Women’s Suffrage and Class Struggle’ (1912) y ‘The Proletarian Woman’ (1914).  Todos ellos incluidos en Hudis and Anderson (eds.) 2004. 2 Luxemburg 2015a. 3 In Hudis (ed.) 2013. 4 Hudis 2014. 5 Ibid. 6 Véanse las críticas de Anton Pannekoek, Gustav Eckstein, Otto Bauer y Karl Kautsky en Day and Gaido (eds.) 2012. Por otro lado, también hubo respuestas positivas; véase la reseña de Franz Mehring donde dice: “Si bien algunos rechazan el trabajo como un completo fracaso, incluso denunciándolo como una compilación inútil, otros lo consideran el fenómeno más significativo en la literatura socialista desde que Marx y Engels tomaron la pluma. Este revisor pertenece por completo al segundo grupo. ‘(Day and Gaido (eds.) 2012, p 746.) 7 Adler, Hudis and Laschitza (eds.) 2011, p. 324. 8 Quoted in Day and Gaido (eds.) 2012, p. 677. 9 Ciertamente las excepciones son Kowalik 2014; Hudis 2014; Bellofiore, Karwowski y Toporowski (eds.) 2014; Ping 2014; y Bellofiore 2010. Además, podemos hablar de varios tipos de aplicaciones de la dialéctica de la espacialidad de Luxemburgo a diferentes teorías del “nuevo imperialismo” que definitivamente no son análisis sistemáticos de la teoría del imperialismo de Luxemburgo (y nos abstendremos de discutir aquí la calidad de cada una de ellos), comparar: Harvey 2001, 2003, 2005, 2006, 2014; Federici 2004; Sassen 2010; Arrighi 2004; Panitch y Gindin 2003; Cox 1983. El tema del imperialismo es una parte integral de las nuevas teorías críticas y tiene una larga historia, desde Hobson y Lenin a través de Luxemburgo, Bujarin y Guevara, hasta Fanon. 10 Schmidt 2014. 11 Quoted in Bulajić 1954, p. VIII. 12 Quoted in Thomas 2006, p. 154. 13 Dunayevskaya 1981, p. 27. 14 Ibid. 15 Debemos tener en cuenta las contribuciones de Haug 2007 y Dunayevskaya 1981. 16 Adler, Hudis and Laschitza (eds.) 2011, p. 153. 17 Luxemburg 2004c, p. 237. 18 Cited in Dunayevskaya 1981, p. 95. 19 Luxemburg 2004d, p. 240. 20 Luxemburg 2004a, p. 235. 21 Luxemburg 1976, p. 111. 22 Luxemburg 2015a, p. 330. 23 Luxemburg 2015b, pp. 449–50. 24 Plantea una pregunta que critica directamente a Marx y sus “esquemas sin sangre” de las relaciones entre los dos departamentos (c + v + s) del segundo volumen de El Capital: “¿Cómo entonces uno puede concebir correctamente este proceso y sus leyes internas de movimiento? mediante el uso de una ficción teórica incruenta que declara que todo este entorno, y los conflictos e interacciones dentro de él, son inexistentes? ‘Ver Luxemburgo 2015b, p. 450. Como lo subraya Krätke 2006, p. 22: “Cualquier esfuerzo por mejorar o ampliar los esquemas marxistas es inútil. En su opinión, los esquemas de reproducción marxistas eran fundamentalmente defectuosos y ninguna reformulación podría salvarlos “. 25 Aunque Luxemburgo correctamente afirma que Marx no trata en detalle el comercio exterior, ella ignora el hecho de que Marx colocó inequívocamente a la sociedad que investigó y analizó en el contexto de la economía global: “La producción capitalista nunca existe sin el comercio exterior. Si se presupone la reproducción anual normal en una escala determinada, también se supone junto con esto que el comercio exterior reemplaza los artículos nacionales únicamente por los de otro uso o formas naturales, sin afectar … las proporciones de valor … Llevar el comercio exterior a un análisis del valor del producto reproducido anualmente puede, por lo tanto, confundir las cosas, sin proporcionar ningún factor nuevo ni al problema ni a su solución “. Véase Marx 1992, p. 546 26 La diferencia entre el trabajo productivo y el no productivo se interpreta a través del concepto de Marx, pero también a través de una elaboración de Savran y Tonak 1999 y Cámara Izquierdo 2006. Los autores afirman que la diferencia antes mencionada presenta la base para entender el capitalismo en su conjunto y particularmente en el análisis de rasgos específicos del capitalismo del siglo XX. El énfasis está en la dualidad del problema, dependiendo de si nos referimos al “trabajo productivo en general” o “trabajo productivo para el capital”. Esta distinción se considera muy importante para comprender la relación entre el trabajo reproductivo (doméstico) y el problema del trabajo no productivo. 27 Luxemburg 2015b, p. 587. 28 Luxemburg 2004b, p. 244. 29 Para una elaboración más detallada de un enfoque sociohistórico de la teoría liberal occidental y el pensamiento político moderno, con énfasis en la “transición”, compárese Wood 2012. 30 Luxemburg 2004d, p. 240. 31 Ibid. 32 Ibid. 33 Cited in Riddell 2014. 34 Luxemburg 2004d, p. 241. 35 Luxemburg 2004b, p. 243. Traducción de Isabel Benítez para Marxismo Crítico Fuente: Historical Materialism



  • El salario mínimo y el IPREM: una nueva estafa del Estado
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    17/01/2019
    Durante muchos años el Salario Mínimo Interprofesional fue el indicador para una serie de prestaciones, ayudas y becas públicas. En el año 2004 el gobierno Zapatero creó el IPREM (Indicador Público de Rentas de Efecto Múltiple) se trataba de que el SMI, según manifestaron, se ciñera únicamente al ámbito laboral. El IPREM nace con el mismo importe que el SMI ,es decir, 460.90 €,pero a día de hoy mientras que el SMI es de 900 e el IPREM es de 537,84. Y es que el IPREM entre 2010 y 2018 ha estado congelado, excepto en 2017 que subió el 1%. Y para el 2019  se anunció subiría un 2%, aunque así fuera estamos en el mayor desfase entre ambos índices desde que coexisten. Las ayudas más importantes indexadas con el IPREM son: -Subsidio de paro para mayores de 55 años -SED para parados de larga duración -Asistencia jurídica gratuita -Acceso a viviendas VPPL y VPPB -Acceso a ayudas al alquiler del Plan de Vivienda -Acceso al Bono Social para suministros -Acceso a becas. Pasados 15 años desde la creación del IPREM queda claro que es una estafa pues permite que las prestaciones para los parados de larga duración tanto el SED como la de mayores de 55 años sean de 430 € (80 % del IPREM) en lugar de 720 (80 % SMI). Es una estafa porque cuanto menor es el IPREM menor es el número de personas que acceden a las ayudas citadas anteriormente. Es una estafa porque al subir el SMI como quiera que los ingresos que se computan, a excepción de la de las paradas de larga duración, son los de la unidad familiar, en miles de familias se dará la circunstancia de que al aumentarle a uno de sus miembros el SMI la unidad familiar exceda sus ingresos a los marcados desde el IPREM y que, por ese solo hecho, pierdan la ayuda. Esta nueva estafa consigue dos cosas: un recorte encubierto de gasto social y una división de la clase trabajadora a la que se marea con dos indices diferentes: el del trabajo y el de la limosna. Solo acabaremos con esta estafa volviendo a la situación anterior a 2004 es decir que todo tipo de ayudas públicas se concedan con en base al indicador SMI ,suprimiéndose el IPREM, conservando los mismos múltiplos que se aplican actualmente en base al IPREM. De esta manera las subidas que pudiera haber del SMI, o de las pensiones mínimas, que están por debajo del SMI, no conllevarían  la perdida de ayudas públicas en ninguna unidad familiar. Esta medida es urgente para evitar que la estafa desemboque en que las ayudas públicas solo lleguen a las personas que se encuentren en extrema necesidad y deje de llegar a las que están en necesidad extrema y es urgente también porque en caso de producirse el aumento a 1.000 euros el año que viene del SMI otras miles de familias volverían a perder ayudas. Para acabar nos parece significativo que ni CCOO, ni UGT, ni ninguno de los partidos que apoyan el régimen del 78 en Andalucía PP, PSOE, C's, VOX ni Adelante Andalucía ni sus matrices estatales hayan hablado nunca de lo expuesto en este escrito ni hayan exigido en ninguna campaña electoral la supresión del IPREM. Joan Batlle



  • La detención y extradición de Battisti cuestiona los principios de solidaridad internacionalista
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    16/01/2019
    Este fin de semana toda la prensa afín al terrorismo mediático anunciaba con bombos y platillos que había sido detenido en Bolivia (sí, leyeron bien, en Bolivia) “el terrorista italiano más buscado”, Césare Battisti. El apresado aguardaba que lo trasladaran a Brasil, donde el ultraderechista presidente Jair Bolsonaro ya festejaba la captura y anunciaba al gobierno del fascista italiano Matteo Salvini que pondría en marcha de inmediato la extradición. A esa hora, la suerte de Battisti, quien fuera un activo militante revolucionario de los años 70-80 en Italia, valía muy poco, ya que sería enviado a su país natal y no precisamente de turista. La “justicia” brasileña lo buscaba para deportarlo a su país, donde fue juzgado en ausencia en 1993 y condenado a perpetuidad por cuatro homicidios y complicidad en otros asesinatos, en juicios farsa al estilo de los que se han realizado en otros países. Battisti hace años que vivía en Brasil y era conocido y tratado por toda la clase política de izquierda, pero al irrumpir en el escenario el fascista Jair Bolsonaro asumió el compromiso de extraditar a “todos los bandidos terroristas a los que amparó Lula”. Fue en ese momento, que Battisti pasó a Bolivia, imaginando que allí iba a estar seguro pero las cosas en política exterior no son como muchos se las imaginan y lamentablemente fue allí donde precisamente es detenido en Santa Cruz de la Sierra, en un operativo conjunto de la policía local y servicios italianos. Battisti había solicitado refugio confiando en que como ocurría en otros tiempos en que privaba la solidaridad internacionalista, el gobierno boliviano se negaría a entregarlo a Brasil. Se equivocó, ya que en tiempo récord, se decidió no sólo extraditarlo sino que en vez de enviarlo a Brasil de donde se había escapado, se lo subió a un avión y se lo remitió a Italia. De nada valieron los pedidos urgentes de organizaciones bolivianas ligadas al gobierno, del propio Defensor del Pueblo, de ex ministros de Evo y otras peticiones llegadas de distintos países. El pulgar ya había sido inexplicablemente bajado y a Battisti ahora lo espera (a sus 64 años) cumplir una condena hasta su muerte. Se podrá argumentar (seguramente algunos lo harán) de que el prófugo era una “papa caliente” en el difícil escenario electoral boliviano, pero lo que no se puede negar en estos casos extremos, es que si un revolucionario no pueda ser protegido por sus pares ¿Quienes lo harán? El continente ha cambiado de color, lo sabemos, y son pocos los países donde los que luchan y son perseguidos de por vida pueden aspirar a refugiarse, pero lo que no se puede admitir bajo ningún concepto es que quienes precedieron a los revolucionarios y progresistas de hoy, se les cierren todas las puertas y se los entregue al enemigo que todos los días martiriza a nuestros pueblos. Muchos seguimos creyendo en los principios solidarios que marcaron nuestras vidas, en esos códigos éticos que dicen que cuando un hermano de lucha está en problemas, otros hermanos deben darle una mano aunque eso no sea lo “políticamente correcto”. En nombre del internacionalismo defendamos a los que lucharon siempre. Es ahora el momento que se escuchen nuestras voces. Por eso creemos que este domingo se ha perdido otra batalla y nos duele por el escenario donde se decidió, el de un gobierno que apoyamos, defendemos y respetamos, pero eso no significa que nos hagamos los distraídos o miremos a un costado. Battisti no debería haber sido extraditado, toda persona detenida tiene derecho a la defensa y mucho más aún cuando se trata de alguien que había solicitado refugio. No sólo no se lo escuchó sino que se lo calificó de “terrorista” y otros epítetos que están fuera del lenguaje entre revolucionarios. Más aún si se trata de un luchador que con sus errores y aciertos allanó el camino para otros que vinieron después. Si hay algo que deberían entender muchos de los que hoy hicieron silencio o actuaron equivocadamente es que la historia no empezó cuando ellos llegaron, sino que muchos de los procesos revolucionarios y progresistas fueron posibles a que otros antes pusieron sacrificio, clandestinidad y lucha para cambiar sociedades deshumanizadas y retrógradas. Ahora ya es tarde. Battisti ha sido entregado a un enemigo que, desde Bolsonaro y Salvini, pasando por los medios hegemónicos, festejan. Nosotros seguimos pensando que no hay razones de Estado que justifiquen semejante yerro. (Fuente: La Haine / Autor: Carlos Aznárez)



  • Toma 2019: Notas para un balance político
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    14/01/2019
    Este año 2019 la Toma y la Anti Toma han sido –si cabe- icónicamente más claras que nunca: un escenario de enfrentamiento frontal e irreconciliable entre Andalucía y España, como modelos, proyectos y referencias. De una parte, numerosísimas banderas españolas -regaladas por el PP- apoyando la Conquista de 1492 -y todo lo que conllevó después- y sosteniendo la sumisión y disolución actual de Andalucía en España y de otra y enfrente, una oposición -minoritaria pero vigorosa- que rechaza la Toma como resumen de lo que significa España, con la bandera independentista andaluza como símbolo representativo. Eso es lo que se vio en la Plaza del Carmen. Por supuesto, hay otros elementos políticos e ideológicos enfrentados (porque el Acto y toda su liturgia conexa los lleva consigo y dan para mucho) pero en última instancia, así terminan condensados y visualizados. Esto es lo que explica que del lado españolista se pasará reiteradamente sin problemas y sin solución de continuidad del grito “¡los genocidios sí se celebran!” -para llevarle la contra a los soberanistas- al de “¡Viva España!”. De hecho, lo que se vio en la Plaza del Carmen del lado españolista fue un bloque sociológico e ideológico rancio y reaccionario que abarca del PP a Hogar Social pasando por Vox, Ciudadanos y los orientalistas –fundidos en una españolidad rabiosa- apoyado desde el Ayuntamiento por un PSOE que de hecho comparte, ampara, difunde y protege lo esencial del modelo español del bloque ultra; por mucho que se pretenda distinto y que haya utilizado y parasitado las instituciones autonómicas andaluzas desde su mismo origen. No hay mejor resumen para lo que el PSOE significa para Andalucía que su actitud de este año ante la Toma. Antes del acto, anunciar que reprimirá a los “radicales” que pretendan “fastidiar” su fiesta y luego concretarlo en impedir sólo a los nacionalistas andaluces que colocaran cualquier símbolo andaluz en las vallas que permitieran su mejor visualización mientras que se toleraba sin problema que las banderas españolas ocuparan metros y metros de valla o que se enarbolara alguna bandera neonazi. Y tras criticar a degüello a los “minoritarios” que se oponen a la Toma, quejarse de que el PP “politice” el acto repartiendo banderas españolas (aunque no se le ha leído ninguna referencia critica –por cierto- al hecho de que dirigentes de Vox posen rodeados de legionarios de uniforme y de servicio). No obstante, antes de continuar con la Toma 2019 –y para situar responsabilidades políticas históricas- procede recordar queel núcleo del actual ritual de la Toma es consecuencia de su exhaustiva regulación y promoción bajo la responsabilidad del concejal del PCE, José Miguel Castillo Higueras, durante el primer ayuntamiento de la Transición. Luego, el PCE/IU sostuvo al PSOE en la alcaldía entre 1991 y 1995 (y se mantuvo la Toma). Y nuevamente y en tiempos más recientes -entre 1999 y 2003- y cuando ya había acumulada una larga trayectoria de protestas contra la Toma, hubo todo un gobierno municipal de coalición entre PSOE, IU y Partido Andalucista (que tenía la concejalía de cultura, para más inri) que se prolongó durante cuatro años y que también mantuvo la Toma. Es decir, la preservación de la Toma como acto de exaltación española de su dominación sobre Andalucía no es cosa sólo de la ultraderecha españolista y del PSOE, es transversal a todo el españolismo y no es explicable sin la complicidad del resto del españolismo (el de “izquierda” -“internacionalista”/ “cosmopolita”- y el regionalista, destacadamente incluidos). La connivencia de la marca blanca de Podemos con la Toma es sólo el último eslabón de una larga cadena. A cada uno lo suyo. Luces y sombras de la Anti-Toma 2019 La Toma 2019 ha vuelto a confirmar –por enésima vez y sin lugar a dudas- que el escenario de conflicto político, social y simbólico en esta circunstancia concreta es la calle y concretamente la Plaza del Carmen. Es evidente que si la Plataforma contra el 2 de Enero no hubiera trabajado previamente y convocado a manifestarse allí, la imagen resultante de Granada y de Andalucía hubiera sido la de una unanimidad españolista espeluznante sin ningún contrapunto opositor. Es obvio que si no se hubiera estado allí -dando testimonio público de oposición y de alternativa- ejerciendo una perspectiva política militante al arrostrar todos los riesgos implícitos en una acción de estas características no habría habido tampoco ocasión para que quedara evidenciado que para el Poder español –de darse la ocasión y la circunstancia- los símbolos andaluces –incluso aquellos reconocidos institucionalmente- están de más y son susceptibles de persecución. En otras palabras, sin la acción de la Plataforma la orden de prohibición del uso y ostentación de la bandera andaluza no hubiera sido necesaria para España y no se hubiera producido (con todo lo que ello encierra). Y sin una presencia militante organizada no se hubiera ni recogido documentalmente ni difundido masivamente, para general conocimiento y consecuente reflexión. Y todos los que –sin haber estado allí ni apoyado la acción de protesta- luego han saltado en cascada emitiendo comunicados de repulsa o preguntas parlamentarias (IzAnd, AndalucíaXSí, “Adelante Andalucía”, etc.) no hubieran tenido caso al que apuntarse. Llegados a este punto, procede constatar, reconocer y reseñar públicamente que, sin la decisión e implicación política y organizativa a nivel nacional de Nación Andaluza como organización política, la acción de la Plataforma contra el 2 de Enero no hubiera sido posible. Algo perfectamente perceptible en la composición del sector opositor. Y que no es contradictorio -sino más bien al contrario- con la presencia en el de representaciones significativas de los Centros Andaluces del Pueblo, del SU y también de personas de Jaleo o de las uniones locales de Granada del SAT. O que –aparte de demócratas, antifascistas y nacionalistas independientes o personas sin adscripción- también estuvieran presentes allí a título personal activistas reconocidos de las Marchas por la Dignidad, adscritos a Anticapitalistas y aún al PCE. Entre las sombras del 2 de Enero, dos cuestiones negativas de diferente dimensión. Primera. La realización a la misma hora y el mismo día en que se convocaba la protesta en Plaza del Carmen de un acto alternativo -y por tanto conscientemente competitivo- convocado por Granada Abierta (donde se integran IU y Podemos, entre otros colectivos y asociaciones) en un local cerrado y a distancia de dónde se desarrollan los hechos del 2 de Enero. Un acto con sentido en cualquier otro día y hora… pero que por su diseño y ubicación manifiesta un triste empecinamiento en huir de la realidad y no querer asumir lo que es y significa el 2 de Enero y los medios para utilizarlo y combatirlo en provecho de la emancipación de Andalucía. Ciertamente, es legitima la reflexión y la discusión sobre la necesidad o utilidad de la convocatoria de acciones de oposición en la calle que se presuman de antemano como minoritarias por lo que evidencian de cuál es la correlación social y política del momento… pero –en mi opinión- si en algún momento se concluyera que no son positivas sería pueril engañarse creyendo que pueden ser sustituidas por un acto de reclusión autorreferencial para los ya convencidos (por muy ilustres y esclarecidos que pudieran ser alguno de sus invitados). O, dicho de otra manera, más clara: el 2 de Enero -contra la Toma- o se está en la calle o se reconoce la debilidad… y se queda uno en casa. Segunda (y mucho más grave). Aunque la asistencia al sector de la Plataforma este año ha sido sensiblemente más nutrida que en ocasiones precedentes, no se ha conseguido convertirlo en un acto de afirmación nacional y de resistencia popular y democrática al nivel que objetivamente demandaba el escenario político abierto con las elecciones del 2 de Diciembre, como de forma reiterada algunos nos esforzamos por conseguir. Ha faltado gente e implicación política y organizativa para convertir la imagen simbólica de 1/6 de la plaza identificada con Andalucía en -al menos- la mitad. Una tercera parte de lo que fue el reciente 6D en Granada hubiera bastado para conseguirlo (y que conste que hubiera habido ocasión para que los van siempre en pos de la foto hubieran conseguido para sí instantáneas de inapreciable valor político). De haberlo hecho, hoy nuestra situación como Nación y como movimiento nacionalista sería bien distinta. O no entendieron las circunstancias políticas del momento o no pudieron o no quisieron o no se atrevieron o no les motivó lo suficiente una acción que no se podía capitalizar por unas siglas… o una combinación de todas estas circunstancias. Sea como fuere, organizaciones sociopolíticas como el SAT y otras se significaron por su ausencia y no hicieron nada para actuar con la debida dimensión y responsabilidad nacional. Como en las recientes elecciones, sólo Nación Andaluza –a pesar de su modestia y sus limitaciones de todo tipo- estuvo políticamente a la altura. Y yo, que no soy militante de esa organización, así lo constato públicamente, como dato a retener para lo que viene por delante. (Fuente: Revista de Pensamiento Andaluz / Autor: Javier Pulido)



  • 20 años del euro: ¿Ha sido un éxito? ¿Sobrevivirá?
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    13/01/2019
    Se celebra el XX aniversario del lanzamiento del euro y de la euro zona de la moneda común. Comenzó con once miembros; dos décadas después de su nacimiento, el número de miembros ha crecido a 19 países y la economía de la zona euro ha aumentado en un 72% hasta los 11,2 billones de euros, solo inferior a la de los EE.UU., convirtiendo a la Unión Europea en una fuerza global a tener en cuenta. Unos 343 millones de europeos utilizan cotidianamente el euro. Fuera de Europa, varios territorios también utilizan el euro como moneda. Y otros 240 millones de personas en todo el mundo desde 2018 utilizan monedas vinculadas al euro. El euro es la segunda moneda de reserva, así como la segunda moneda más negociada en el mundo después del dólar. Desde agosto de 2018, con más de € 1,2 billones en circulación, el euro tiene uno de los valores agregados más altos de billetes y monedas en circulación en el mundo, superior al dólar americano. Es una señal de éxito. Pero no es el punto de referencia más importante según sus fundadores. El gran proyecto europeo tras la Segunda Guerra Mundial tenía dos objetivos: en primer lugar, asegurarse de que nunca hubiera más guerras entre las naciones europeas; y en segundo lugar, hacer de Europa una entidad económica y política que pudiese rivalizar con Estados Unidos y Japón en el capitalismo global. Este proyecto fue dirigido por el capital franco-alemán. Pero el proyecto del euro fue más allá y buscó la integración de todas las economías capitalistas europeas en una sola para competir con los EE.UU. y Asia en el capitalismo mundial dentro de un mercado único y con una moneda rival al dólar. En la primera parte de este artículo, voy a abordar si el euro ha sido un éxito para el capital de los Estados participantes; y si ha sido positivo para los trabajadores. En la segunda parte, analizaré si el euro seguirá existiendo dentro de 20 años. ¿Cómo evaluar el éxito de una zona de moneda única en términos económicos? la teoría económica dominante comienza con el concepto de área monetaria óptima (AMO). La esencia de la teoría de la AMO es que la integración comercial y la moneda común conducirá gradualmente a la convergencia del PIB per cápita y de la productividad laboral entre los participantes. Según la AMO, tiene sentido para las economías nacionales compartir una política monetaria común si (1) tienen ciclos económicos similares y sincronizados y / o (2) disponen de ‘amortiguadores' económicos, tales como transferencias fiscales, movilidad de la mano de obra y precios flexibles capaces de adaptarse a las fluctuaciones excesivas en el ciclo. Si (1) es así, entonces es posible una única política monetaria común. Si (2) es real, una economía nacional puede tener un ciclo económico diferente al resto de la unión monetaria y, a pesar de ello, funcionar bien en su interior. El equilibrio se puede establecer si hay 'flexibilidad salarial', 'movilidad laboral' y transferencias fiscales automáticos. La Unión Europea ha mostrado un cierto nivel de convergencia. Las normas comerciales comunes y la libre circulación de mano de obra y de capital entre los países de la UE han dado lugar a la 'convergencia' entre los participantes en la UE. La convergencia en los niveles de productividad ha sido tan fuerte como en una federación plena como Estados Unidos, a pesar de la convergencia más o menos se detuvo en la década de 1990, una vez que la unión moneda única comenzó a ponerse en práctica. Así que el paso a un mercado común, una unión aduanera y, finalmente, las estructuras políticas y económicas de la UE ha sido un éxito relativo. La UE-12/15 de los años 1980 y 1999 logró alcanzar un grado de armonización y convergencia con las economías capitalistas más débiles, que crecieron más rápido que las más fuertes (el gráfico muestra el crecimiento per cápita en 1986-1999) .. Pero eso fue sólo hasta el inicio de la UME y los preparativos ella en la década de 1990. Los avances en la convergencia desde entonces han sido mucho menos convincente. Por el contrario, la experiencia de la UME ha sido la divergencia. La idea de que el 'libre comercio' es beneficioso para todos los países y para todas las clases es un 'principio sagrado' de la teoría económica dominante. Pero es una proposición errónea basada en la teoría de la ventaja comparativa: si cada país se concentra en la producción de bienes o servicios en los que tiene una 'ventaja comparativa' sobre los demás, todos se beneficiarían. El comercio entre los países se equilibraría y los salarios y el empleo se maximizan. Pero esto es empíricamente falso. Los países tienen enormes déficits y superávits comerciales por períodos largos; sufren crisis recurrentes de moneda; y los trabajadores pierden sus empleos por la competencia del extranjero sin obtener otros nuevos en los sectores más competitivos. La teoría marxista del comercio internacional se basa en la ley del valor. En la zona euro, Alemania tiene una mayor composición orgánica del capital (COC) que Italia, porque es tecnológicamente más avanzada. Así, en cualquier comercio entre las dos, se transferirá valor de Italia a Alemania. Italia podría compensarlo aumentando el volumen de su producción / exportación a Alemania hasta alcanzar un superávit comercial con Alemania. Esto es lo que hace China. Pero Italia no es lo suficientemente grande como para poder hacerlo. Por lo que transfiere valor a Alemania y además tiene un déficit en su comercio total con Alemania. En esta situación, Alemania gana dentro de la zona euro a costa de Italia. Todos los demás estados miembros no pueden ampliar su producción para superar a Alemania, por lo que el intercambio desigual se agrava en la Unión Monetaria Europea (UME). Además, Alemania tiene un superávit comercial con otros estados fuera de la UEM, que puede utilizar para invertir más capital en el exterior en los países deficitarios de la UME. La teoría marxista de la unión monetaria comienza desde la posición opuesta a la de la corriente principal de la teoría neoclásica sobre la OMA. El capitalismo es un sistema económico que combina trabajo y capital, pero de forma desigual. Las fuerzas centrípetas combinadas de la acumulación y el comercio son a menudo más que contrarrestadas por las fuerzas centrífugas del desarrollo y los flujos desiguales de valor. No hay una tendencia al equilibrio en los ciclos comerciales y de producción en el capitalismo. Así que los ajustes fiscal, de salarios o de precios no pueden restaurar el equilibrio y tendrían que ser tan grandes que serían socialmente imposibles sin romper la unión monetaria. Los dirigentes de la UE habían establecido criterios de convergencia para entrar en el euro que eran exclusivamente monetarios (las tasas de interés y la inflación) y fiscales (el déficit presupuestario y la deuda). No hubo criterios de convergencia para los niveles de productividad, el crecimiento del PIB, la inversión o empleo. ¿Por qué? Porque esas eran áreas para la libre circulación de capitales (y de trabajo) en las que la producción capitalista debe mantenerse libre de la interferencia o la dirección por el estado. Después de todo, la UE es un proyecto capitalista. Esto explica por qué los países centrales de la UME se distanciaron de la periferia. Con una moneda única, las diferencias de valor entre los estados más débiles (con una menor COC) y los más fuertes (con mayor COC) fueron expuestas sin posibilidad de compensar mediante la devaluación de la moneda nacional o la ampliación de la producción total. Así, las economías capitalistas más débiles (en el sur de Europa) dentro de la zona euro perdieron terreno frente a las más fuertes (en el norte). El siguiente gráfico muestra cómo le ha ido a cada estado miembro en términos de crecimiento con relación a la media de la zona euro. El capital franco-alemana se expandió hacia el sur y el este para aprovechar su mano de obra barata, mientras exportaba fuera de la zona del euro con una moneda relativamente competitiva. Los estados más débiles de la UME acumularon déficits comerciales con los estados del norte y se inundaron con capital del norte que provocaron booms inmobiliarios y financieros desproporcionados con el crecimiento de los sectores productivos del sur. Aún así, nada de esto hubiera provocado una crisis en la unión moneda única si no hubiera sido por un cambio significativo en el capitalismo global: la fuerte caída de la rentabilidad del capital en los principales países de la UE (como en todas partes) después del final de la Edad de oro de la expansión de la posguerra. Ello produjo una caída del crecimiento de la inversión, la productividad y la divergencia comercial. El capital europeo, siguiendo el modelo de las economías anglosajonas, adoptó las políticas neoliberales: las leyes anti sindicales, la desregulación de los mercados laborales y financieros, los recortes en el gasto público y el impuesto de sociedades, la libre circulación de capitales y las privatizaciones. El objetivo era aumentar la rentabilidad. Sucedió sobre todo en los estados más avanzados de la UE del norte, pero no tanto en los del sur. Luego vino la crisis financiera global y la Gran Recesión. Y salieron a la luz las líneas de falla en el área de la moneda única. ¿Sobrevivirá el euro otros 20 años? En la segunda parte de mi análisis del euro, quiero abordar el impacto de la crisis mundial de 2008-9 y la consiguiente crisis de la deuda del euro en relación con su futuro. La crisis mundial aumentó dramáticamente las fuerzas divergentes en la zona euro. La fragmentación de los flujos de capital entre los estados fuertes y débiles de la zona euro se multiplicó. Los sectores capitalistas de las economías más ricas, como Alemania, dejaron de prestar directamente a los sectores capitalistas más débiles en Grecia y Eslovenia, etc. Como resultado, a fin de mantener la moneda única para todos, la autoridad oficial monetaria, el BCE y los bancos centrales nacionales tuvieron que proporcionar los préstamos en su lugar. Las cifras del 'Objetivo 2' del eurosistema entre los bancos centrales nacionales reveló esta gran divergencia dentro de la zona euro. La imposición de las medidas de austeridad por la dirección franco-alemana de la UE a los países en dificultades durante la crisis fue el resultado de los criterios limitados adoptados para el euro. No hubo una unión fiscal completa (armonización fiscal y transferencia automática de ingresos a las economías nacionales con déficit); no hubo inyecciones automáticas de crédito para cubrir la fuga de capitales y los déficits comerciales (banca federal); y no hubo una unión bancaria con regulaciones comunes, de manera que los bancos débiles pudiesen ser ayudados por los más fuertes. Estas condiciones eran la norma en uniones federales completas como los Estados Unidos o el Reino Unido. En cambio, en la zona euro, todo tenía que ser aceptado mediante negociaciones tortuosas entre los estados del euro. En esta ‘casa a medio construir’, el capital franco-alemán no estaba dispuesto a pagar por los 'excesos' de los Estados capitalistas más débiles. Todos los programas de rescate fueron acompañados de 'austeridad' para esos países  para que la población de los estados en dificultades pagase con recortes en beneficios sociales, pensiones y en los salarios reales, y devolviese los créditos (prácticamente en su totalidad) a sus acreedores (los bancos de Francia, Alemania y el Reino Unido). La deuda contraída con los bancos franco-alemanes fue transferido a las instituciones estatales de la UE y el FMI - en el caso de Grecia, probablemente, a perpetuidad. El BCE, la Comisión Europea y los gobiernos de la zona euro proclamaron que la austeridad era la única manera en que Europa podía salir de la Gran Recesión. La austeridad en el gasto público podría forzar la convergencia en las cuentas fiscales también (123118-euroeconomicanalyst semanal). Pero el verdadero objetivo de la austeridad era lograr una fuerte caída de los salarios y recortes de impuestos para las empresas y, por lo tanto, aumentar la tasa de ganancia y la rentabilidad del capital. De hecho, después de una década de austeridad, muy poco se ha avanzado en el cumplimiento de los objetivos fiscales (sobre todo en la reducción de los coeficientes de deuda); y, más importante, en la reducción de los desequilibrios dentro de la zona euro en relación con el coste de la mano de obra o el comercio exterior para hacer que más ‘competitivos' a los más débiles. La participación de los salarios ajustados en el ingreso nacional, que se define como la remuneración por asalariado como porcentaje del PIB como factor de coste por persona ocupada, es el coste para la economía capitalista de emplear la fuerza de trabajo (salarios y beneficios) como un porcentaje del valor nuevo creado cada año. Todas las economías capitalistas han logrado reducir la participación del trabajo en el nuevo valor creado desde 2009. Los trabajadores han pagado por esta crisis en todas partes. Reducción de la participación del trabajo en el nuevo valor añadido 2009-15 (%)

    Fuente: AMECO, cálculos del autor

    Los datos muestran que los estados de la UE que tuvieron una recuperación más rápida de la rentabilidad del capital fueron capaces de recuperarse de la crisis del euro (Alemania, Países Bajos, Irlanda, etc.) más rápidamente, mientras que aquellos en los que no mejoró la rentabilidad permanecieron hundidos en la depresión (Grecia). Una de las contribuciones más notables en la caída de la participación del trabajo en el nuevo valor ha sido de la emigración. Este fue uno de los criterios de convergencia AMO durante las crisis y se ha convertido en un factor importante en la reducción de costes para el sector capitalista en las economías más grandes como España (y otras más pequeñas como Irlanda).Antes de la crisis, España fue una gran receptora de inmigrantes para su mercado de trabajo: de América Latina, de Portugal y África del Norte. Ahora hay una emigración neta incluso con estas zonas. Los keynesianos culpan de la crisis en la zona euro a la rigidez de la zona de moneda única y a las duras políticas de austeridad impuestas por los dirigentes de la zona euro, como Alemania. Pero la crisis del euro es sólo en parte resultado de las políticas de austeridad. La austeridad fue aplicada no sólo por las instituciones de la UE, sino también por estados fuera de la zona euro, como el Reino Unido. Las políticas keynesianas alternativas de estímulo fiscal y/o devaluación, allí donde se han aplicado, han servido de poco para poner fin a la crisis e incluso han hecho que los hogares sufran pérdidas de ingresos. La austeridad significa una pérdida de puestos de trabajo y servicios y  de ingresos nominales y reales. Las políticas keynesianas implican una pérdida real de ingresos a través de precios más altos, una devaluación de la moneda, y, finalmente, el aumento de las tasas de interés. Islandia, un pequeño país fuera de la UE, por no hablar de la zona euro, es el ejemplo. Su gobierno adoptó la política keynesiana de devaluación de su moneda, una política imposible para los Estados miembros de la zona euro. Pero supuso una caída del 40% en promedio de los ingresos reales en euros y casi el 20% en términos de la Krona islandesa desde 2007. De hecho, en 2015 los salarios reales islandeses estaban todavía por debajo de su nivel en 2005, diez años antes, mientras que los salarios reales en estados en ‘dificultades’ de la UME como Irlanda y Portugal se han recuperado. La tasa de ganancia en Islandia cayó en picado a partir de 2005 y, finalmente, estalló la burbuja inmobiliaria en la isla y los bancos quebraron en 2008-09. La devaluación de la moneda comenzó en 2008, pero la rentabilidad se mantuvo muy por debajo del nivel máximo de 2004 hasta 2012. La rentabilidad del capital en Islandia se ha recuperado, pero a los estados en ‘dificultades’ de la UME que han aplicado la austeridad, Portugal e Irlanda, les ha ido de hecho mejor e incluso la rentabilidad griega se ha recuperado algo.

    Rendimiento neto del capital de Islandia y Grecia (2005 = 100)

    Fuente: AMECO

    Los que defienden salir del euro como una solución a la crisis de la Eurozona sostienen que recurrir a la devaluación competitiva mejoraría las exportaciones, la producción, los salarios y los beneficios. Pero supongamos que Italia saliese del euro y vuelve a la lira mientras que Alemania mantiene el euro. En el supuesto de que existen precios internacionales de producción, si Italia produce con un nivel tecnológico inferior al utilizado por el productor alemán, hay una transferencia de valor del productor italiano al productor alemán. Ahora bien, si Italia devalúa su moneda a la mitad, el importador alemán puede comprar el doble de las exportaciones de Italia, pero los importadores italianos sólo pueden seguir comprando la mismo (o menos) cantidad de exportaciones alemanas. Por supuesto, en términos de la lira, no hay pérdida de beneficios, pero en términos de valor de la producción internacionales (en euros), hay una pérdida. La caída de valor de la tasa de ganancia queda oculta por la mejora de la tasa de ganancia en dinero (lira). En suma, si Italia devalúa su moneda, sus exportadores puedan mejorar sus ventas y su tasa de ganancia en dinero. El empleo y las inversiones en general también podrían mejorar por un tiempo. Pero hay una pérdida de valor inherente a la devaluación competitiva. La inflación de los bienes de consumo importados conduciría a una caída de los salarios reales. Y la tasa media de ganancia con el tiempo empeorará con el peligro concomitante de una crisis interna en la inversión y la producción. Tales son las consecuencias de la devaluación de la moneda. Las fuerzas políticas que desean romper con el euro o se niegan a unirse a él han crecido electoralmente en muchos países de la zona euro. En estas elecciones europeas de 2019 los partidos populistas euroescépticos podrían alcanzar el 25% de los votos y ser decisivos en algunos estados como Austria, Polonia e Italia. Y, sin embargo, el euro sigue siendo apoyado por la mayoría.  De hecho, el apoyo ha mejorado en los 13 Estados miembros desde que se unieron, con cifras positivas de dos dígitos en Austria, Finlandia, Alemania y Portugal. Incluso en Italia, que ha sido testigo de un descenso más o menos de 25 puntos, alrededor del 60% de los encuestados aún prefieren compartir la moneda con sus vecinos. El 65% de los griegos siguen apoyando el euro. Lo que esto me dice es que los trabajadores en la zona euro, hasta los estados más débiles, creen que ‘estar fuera’ de la UE sería peor que estar dentro - y probablemente tengan razón. En última instancia, si el euro va a sobrevivir en los próximos 20 años es una cuestión política. ¿Seguirán los pueblos del sur de Europa soportando más años de austeridad, creando una 'generación perdida' de jóvenes en paro, como ya ha sucedido? En realidad, el futuro del euro, probablemente, no lo decidirán los populistas en los estados más débiles, sino la opinión de la mayoría de los estrategas del capital en las economías más fuertes. ¿Los gobiernos del norte de Europa decidirán, finalmente, abandonar a su suerte a Italia, España, Grecia, etc y formar un 'NorEuro' fuerte con Alemania, Benelux y Polonia?  Ya esta en marcha una alianza informal de la  'Liga Hanseática'. Los líderes y estrategas del capital de la UE necesitan que el crecimiento económico vuelva rápidamente o son probables más explosiones políticas. Pero a medida que nos adentramos en el año 2019, las economías de la zona euro se están desacelerando (como también en los EE.UU. y el Reino Unido). Puede que a no mucho tardar la economía mundial caiga en otra recesión. Nadie apostaría entonces por la supervivencia del euro. Michael Roberts. www.sinpermiso.info



  • Rosa La Roja en Euskal Herria
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    11/01/2019
    Texto de Iñaki Gil De San Vicente para Sare Antifaxista sobre Rosa Luxemburgo, en el centenario de su asesinato (15 de enero de 1919). Desde Euskal Herria a Alemania, con Rosa Luxemburgo como referente histórico de la izquierda y el antifascismo. «El terreno de la legalidad burguesa del parlamentarismo no es solamente un campo de dominación para la clase capitalista, sino también un terreno de lucha, sobre el cual tropiezan los antagonismos entre proletariado y burguesía. Pero del mismo modo que el orden legal para la burguesía no es más que una expresión de su violencia, para el proletariado la lucha parlamentaria no puede ser más que la tendencia a llevar su propia violencia al poder. Si detrás de nuestra actividad legal y parlamentaria no está la violencia de la clase obrera, siempre dispuesta a entrar en acción en el momento oportuno, la acción parlamentaria de la socialdemocracia se convierte en un pasatiempo tan espiritual como extraer agua con una espumadera. Los amantes del realismo, que subrayan los “positivos éxitos” de la actividad parlamentaria de la socialdemocracia para utilizarlos como argumentos contra la necesidad y la utilidad de la violencia en la lucha obrera, no notan que esos éxitos, por más ínfimos que sean, sólo pueden ser considerados como los productos del efecto invisible y latente de la violencia». Rosa Luxemburg: «Una vez más el experimento belga». Debate sobre la huelga de masas. PyP. Nº 62. Cartago. Argentina 1975, p. 110. Al poco de sublevarse el fascismo internacional en el Estado español en julio de 1936, se formó el batalló de gudaris comunistas Rosa Luxemburg, en la Euskal Herria que resistía a la desesperada tras perder la estratégica ciudad de Irún. Poco antes comunistas vascos habían formado la Columna Thälmann en honor al miembro del Partido Comunista Alemán detenido en 1933, torturado y entonces todavía encarcelado, pero asesinado en 1944. También crearon el batallón Karl Liebknecht en honor del revolucionario asesinado con Rosa. Estas y otras decisiones político-militares muestran tanto la conciencia comunista e internacionalista que arraigaba en el proletariado y en el campesinado vasco, y a la vez su entronque esencial con los derechos nacionales de su pueblo. El batallón Rosa Luxemburg se formó con la llegada de cientos de voluntarios que sabían perfectamente los riesgos que asumían, tras una batalla en la que la desproporción de medios entre el fascismo y la libertad era absoluta en beneficio de la burguesía. El batallón es famoso por su heroísmo y por su enorme número de bajas de entre sus 1400 voluntarios: según nuestros datos, fue el último en salir del infierno de Artxanda. Que nosotros sepamos, y asumiendo la posibilidad de error, estamos ante probablemente la única unidad militar con el nombre de la militante asesinada en Berlín a comienzos de 1919 por tropas que obedecían las órdenes de la socialdemocracia y que se integrarían en el nazismo en 1923. La disciplina, coherencia y moral de lucha del comunismo vasco adscrito a la Internacional Comunista era reconocida por todas las fuerzas antifascistas, incluidos por el pequeñito grupo trotskista que también luchaba por la libertad nacional, aunque conocían la persecución creciente de sus camaradas en la URSS, que no tardarían en practicarse en Catalunya contra el POUM y otras corrientes desde mayo de 1937. De igual modo, los anarquistas, también sabedores de las disputas históricas con los comunistas, mantenían sin embargo una confianza mutua en la lucha contra la invasión fascista. Para verano de 1936 era ya conocida la «excomunión» desde 1925 de la revolucionaria polaca por la Internacional Comunista, como veremos. Entonces, nos preguntamos: ¿qué vieron aquellos disciplinados comunistas que mataban y morían en defensa del socialismo y de la libertad vasca, en una militante aborrecida por la III Internacional que, además, relativizaba mucho la independencia de las naciones oprimidas? ¿Qué escritos de ella, sobre ella y contra ella podían haber leído, teniendo en cuenta que los de su autoría fueron retirados en la URSS en la segunda mitad de la década de 1920 y que el aplastamiento en sangre de la revolución alemana dificultó en extremo la difusión de sus ideas? Si todo lo relacionado con la historia del Partido Comunista de Euskadi está bajo tres candados: el de la represión franquista y las falsedades burguesas incluidas aquí el interés del PNV por silenciar el decisivo papel de los batallones que no eran de su ideología; el de las purgas del PC de España contra la «desviación nacionalista»; y el de la amnesia impuesta por el eurocomunismo obsesionado por aniquilar toda memoria de lucha, con el batallón Rosa Luxemburg hay que añadir una cuarta: la simbología de su nombre. Sólo muy recientemente se ha empezado a estudiar su heroica e impresionante historia. Desde su origen, las y los comunistas luchaban tanto contra la burguesía autóctona como contra la presencia del «ejército imperialista español» en tierras vascas. El primer independentismo socialista práctico fue el del comunismo vasco. Aunque en el VII Congreso de la Internacional Comunista de 1935 se impuso la línea del Frente Popular que supeditada la política revolucionaria a los acuerdos con la burguesía nacional-democrática para aunar fuerzas antifascistas, ello no impidió a los comunistas recuperar la historia nacional vasca desde su verdadero contenido, el del pueblo trabajador oprimido secularmente por esa burguesía cuya corriente autonomista en lo político y reaccionaria en lo social, dudó hasta el último segundo en resistirse al fascismo: sectores del autonomismo reaccionario, sectores del PNV, se escondieron, huyeron o se sumaron al fascismo. Y los que apoyaron a la II República y defendieron las libertades vascas, lo hicieron tarde, presionados por sus bases populares y a medio gas, sin movilizar los grandes recursos industriales del capitalismo vasco. La guerra de 1936-44 –año en el que finalmente se rindieron las tropas nazi-fascistas acantonadas en Euskal Herria- fue además de una guerra de invasión extranjera también y a la vez una guerra social, una guerra de clases en el seno del pueblo vasco. No podemos desarrollar ahora esta dialéctica entre la lucha de clases nacional y la lucha de clases internacional en la que el nazi-fascismo y el franquismo fueron armas decisivas del capital en crisis, aunque es la base que permite comprender lo que sigue. En efecto, los y las comunistas reivindicaron la nación trabajadora dando nombres cargados de simbología a dos de sus batallones: Rebelión de la Sal y Gernikako Arbola. El batallón llamado Rebelión de la Sal1 hacía honor a la sublevación popular que se fue autoorganizando desde 1631 hasta estallar en 1634, contra el intento español de recortar gravemente el Sistema Foral que reconocía derechos sociales básicos, entre ellos el control de precios asequibles en productos de primera necesidad para el pueblo trabajador como era la sal, entre otros. Aumentar el precio de la sal era empeorar las condiciones de vida y cercenar gravemente el Sistema Foral, objetivo deseado por la burguesía comercial en ascenso deseosa de integrase en el mercado estatal: la matxinada, nombre en euskara dado a las luchas de los ferrones, los trabajadores explotados en las ferrerías, fue aplastada con la ejecución de seis personas. El batallón llamado Gernikako Arbola hacía honor al más conocido de los pueblos en los que se debatían y aprobaban leyes en el Sistema Foral. Aunque mandaba el bloque de clases dominante en cada período histórico y el pueblo trabajador era marginado en la toma de decisiones, pese a ello éste sabía que mal que bien el Sistema Foral era menos malo que el orden imperante en el Estado español y por eso lo defendió mientras pudo compensar con su vida la imparable superioridad económica y militar del Estado. Invadida la zona peninsular del País Vasco en 1876, el ocupante se encontró con una tenaz resistencia pacífica abierta y soterrada, y con una Administración Foral inadaptable al sistema burocrático español. Necesitado urgentemente de fondos económicos y de paz social, Cánovas negoció con la burguesía vasca los Conciertos Económicos, es decir, que la Administración Foral siguiera funcionando en beneficio de la burguesía autóctona, pero que ésta pagase al Estado español un Cupo, o mejor una «reparación de guerra» según la válida definición hecha por el sociólogo burgués Max Weber2 en su viaje al País Vasco en 1898. Al margen de estos cambalaches interburgueses, el pueblo trabajador siguió defendiendo el valor simbólico de Gernika dado que representa, desde la historia social de las clases explotadas, un reducto legitimador de los bienes comunales, de las formas sociopolíticas basadas en ellos, de la lengua y cultura, etc. La coherencia de los comunistas al nombrar batallones con la histórica matxinada de 1634 y con Gernika es innegable porque asumía y actualizaba en 1936-37 otra historia nacional opuesta a la burguesa tanto en su versión autóctona como en la española, lo que explica el bombardeo de Gernika como el silencio cuando no los ataques de la historiografía capitalista al valor de lo comunal en la cultura popular vasca. ¿Acaso no hicieron los mismo Marx y Engels al apoyar las luchas de los pueblos contra la explotación colonial que les saqueaba sus recursos, culturas y bienes comunes? Y también explica el que, una vez impuesto el nacionalismo español en su forma republicana en el PC de España desde mayo de 1937 se pusiera en marcha una depuración y purga de la «desviación nacionalista» en los comunistas que defendían la independencia de sus pueblos3. Además, el estalinismo aportaba otro argumento para las depuraciones y purgas: las ideas de Marx sobre el valor de lo comunal, sobre los modos comunales de producción, etc., no eran importantes porque lo decisivo era que la revolución mundial debía transitar obligatoriamente por el modelo etapista oficializado por la III Internacional. Ocurría que en Euskal Herria aún en esos años existían grandes extensiones de tierras comunales y públicas de las Diputaciones, ayuntamientos, concejos, cuadrillas, etc.; que desde hacía tiempo eran codiciadas por la burguesía apoyada por los Estados francés y español; que las resistencias populares para impedir su expolio y privatización fueron mediante toda clase de acciones incluidas guerras defensivas desesperadas. Si debemos decir a ciencia cierta que los comunistas vascos conocían esa historia y defendían la recuperación de las tierras comunales. No podemos decir a ciencia cierta que conocieran los largos y documentados capítulos escritos sobre el particular por Rosa Luxemburg en su celebérrima obra La acumulación del capital de diciembre de 1912 sobre todo desde el capítulo XXVII hasta el final, en los que estudió minuciosamente el significado histórico de las formas de propiedad comunal, de las resistencias de sus pueblos a las invasiones occidentales, etc., Dejó escritas páginas brillantes sobre el saqueo y privatización de los bienes comunales y de los pueblos que vivían de ellos como, por ejemplo, los que poblaban América4, pero también estudió con detenimiento la invasión francesa de Argelia en la que posiblemente participaran soldados vascos a las órdenes de imperialismo francés. En lo esencial, sus ideas son aplicables a Euskal Herria salvando las distancias espacio-temporales: tal vez fue posible que estas ideas junto a otras obras de ella llegaran de algún modo a los comunistas vascos. Nunca lo sabremos con exactitud porque la praxis de Rosa Luxemburg fue sometida a una implacable censura y ocultación primero por la socialdemocracia y la derecha alemana; pocos años después por el estalinismo, y por último, manipulada por la derecha y el reformismo como ejemplo contra Lenin y Stalin. Incluso desde antes de la revolución de 1905, sus ideas ya empezaban a ser aisladas dentro de la socialdemocracia, y ella misma objeto de un rechazo chauvinista germánico difuso al principio aunque cada vez más acentuado contra su identidad polaca. Cada vez de manera más acentuada tuvo que publicar sus escritos en su partido polaco ante las dificultades «técnicas» crecientes que encontraba en Alemania.   2.- La burocracia socialdemócrata no había llegado aún a controlar el partido cuando Rosa empezó a ser conocida por sus aportaciones teóricas fundamentalmente en dos cuestiones decisivas: la cuestión nacional en 1896 y la crítica radical del reformismo de Bernstein en 1899. Sobre la primera, Rosa opinaba que el contexto de finales del siglo XIX había cambiado con respecto al de la época en la que Marx y Engels defendía la independencia de Polonia. Según Rosa, el desarrollo capitalista había hecho de Polonia la industria más potente del imperio zarista creando una dependencia mutua entre la burguesía polaca y la rusa en base a la unidad de mercado, y por ello mismo entre el proletariado polaco y el ruso: se había abierto una nueva fase de lucha de clases en la que reivindicar el derecho a la independencia polaca era romper la unidad estratégica del proletariado, escindirlo en beneficio del capitalismo. Con los años, Rosa extendería esta tesis al conjunto de la lucha de clases mundial. Rosa no negaba en modo alguno los derechos nacionales de los pueblos oprimidos: los defendía con ahínco, pero pensaba que su etapa histórica progresista ya había concluido con el desarrollo capitalista. Los derechos de los pueblos sólo podrían resolverse en el avance al socialismo cuando sus culturas y lenguas fueran respetadas por la democracia obrera mientras se iba diluyendo el Estado y el capitalismo, y con ellos todas las opresiones. Hasta entonces las clases trabajadoras de los Estados opresores y de los pueblos oprimidos debían luchar en unidad revolucionaria contra la unidad contrarrevolucionaria del capital. Los hechos ya habían demostraron para entonces que la opresión nacional era y es una de las fuerzas sociales más contradictoria que existen, porque pueden hacer que la lucha de clases gire a la revolución o a la contrarrevolución, según qué objetivos se marquen y qué estrategia se emplee. En este sentido, son reveladoras las palabras de Eric Blanc5 cuando en su largo estudio sobre Rosa Luxemburg en la Polonia de 1898-1903, sostiene que sus acciones tuvieron efectos contradictorios y trágicos. Lo sorprendente es que tras acertar y aceptar que el saqueo imperialista de los «arrabales»6 del capitalismo entonces desarrollado no haría sino aumentar, a pesar de esta coincidencia plena con otros marxistas, sin embargó siguió insistiendo en la no importancia de las luchas de liberación. Se debate mucho sobre por qué Rosa se mantuvo firme en su rechazo del derecho a la independencia, tanto que aquí no podemos ni siquiera resumir las diferentes posturas. Por exigencias de brevedad, nosotros pensamos que el problema radica en su limitada comprensión de la dialéctica marxista. Aunque hay autores que no prestan apenas atención a la dialéctica en Rosa, como Gregory A. Albo7, otros muchos sí lo hacen: María-José Aubet8, Lelio Basso, Oskar Negt9…, han reivindicado con fuerza su dominio del método dialéctico sin el cual no se entienden sus grandes aportaciones. Luego veremos que Rosa Luxemburg sí dominaba bien la dialéctica de lo político, como demostró en su crítica al reformismo y en la defensa genérica de la democracia socialista; pero en otras problemáticas no lo logró, como en la nacional, la teoría de la organización, el problema de los esquemas de reproducción del Libro II de El Capital… Raya Dunayevskaya10 sostiene que Rosa no comprendió bien la «dialéctica de la historia», y por tanto no captó el potencial revolucionario del derecho de autodeterminación. D. Bensaïd y Samy Nair11, afirman que su dialéctica era más hegeliana que marxista, lo que explica las deficiencias de su teoría de la organización revolucionaria y sus relaciones con la complejidad del proceso de concienciación de la clase trabajadora y, por tanto, el contenido y el papel de «lo político» en todos los aspectos de la sociedad capitalista. Michael Löwy12 también comenta sobre cierta ambigüedad en su «optimismo determinista». Leyendo el Folleto de Junius que Rosa escribió en la cárcel en 1915, en especial su capítulo VII, apreciamos las limitaciones de su dialéctica. Paul Mattik13 se posiciona por las tesis de Lenin en el debate con Rosa sobre los esquemas de la reproducción y acumulación capitalista y sobre que el papel decisivo radica en la producción y no en la circulación, como sostenía Rosa. Mattik añade con razón que ni uno ni otra comprendieron en profundidad el significado de la ley de caída tendencial de la tasa media de beneficio. Henryk Grossmann14 dice que la «solución» de Rosa al problema de los esquemas de la reproducción en el Libro II de El Capital de Marx, es «un método cómodo» de salida del callejón teórico en el que ella misma se ha metido, consistente en afirmar sin pruebas que hay «lagunas» en esa parte de la obra marxiana. Extendiendo su crítica sobre quienes sostienen ideas parecidas a las de Rosa Luxemburg, como por ejemplo Fritz Sternberg, Grossmann les achaca no tener «ninguna formación filosófica». Años más tarde, Beramendi y Fiorabanti15 sostendrán sobre este mismo problema que Rosa tenía una visión del capitalismo si no lineal, sí al menos unilateral. Siguiendo con el debate sobre las deficiencias del método de Rosa al estudiar los esquemas de reproducción, Louis Gill extiende esa debilidad al grueso del marxismo de la II Internacional por su deficitaria comprensión del método dialéctico de Marx debido a que los imprescindibles Grundrisse16, sin cuyo estudio es muy difícil comprender el método de El Capital, fueron publicados por primera vez en 1939, y en una edición muy corta sometida de inmediato a los avatares de la II GM, de modo que no fue hasta la década de 1950 cuando pudieron empezar a ser estudiados con detenimiento. Ernest Mandel17 no entra al debate sobre las limitaciones del método de Rosa en su crítica de los esquemas de reproducción de Marx, sino que, además de corregir en algo a Grossmann, explica que en realidad Rosa planteó una duda sólo resoluble si se da un paso adelante en reflexión teórica revolucionaria, entrando a debatir nada menos que la teoría de la crisis capitalista. Aquí, en la decisiva teoría marxista de la crisis, L. Gill reconoce que Rosa Luxemburg, si bien estaba equivocada en su crítica a los esquemas de reproducción, conectó con la teoría de Marx sobre que la crisis surgen de la historicidad y transitoriedad del capitalismo18, lo que le granjeó el fuerte rechazo del reformismo socialdemócrata que defendía la tesis de que el capitalismo se perpetúa y que sólo la reforma puede irlo cambiando poco a poco hacia el socialismo. Mientras que la dialéctica de Marx y Engels enlaza en una totalidad procesual el interior de las contradicciones nacionales, de la organización y de la espontaneidad, y del problema de «derrumbe» del capitalismo, la dialéctica hegeliana de Rosa reducía esta totalidad compleja y contradictoria a un movimiento casi automático y casi objetivista y determinista que nos recuerda al desenvolvimiento de la Idea. Norman Geras dice que la obra de Rosa ha sido interpretada como una especie de «fatalismo político»19 porque una lectura superficial da la sensación de un «inevitable descalabro» del capitalismo, pero que se trata de una tergiversación o caricatura. Michael Lowy20 ha escrito ampliamente sobre la filosofía de la praxis inserta en Rosa Luxemburg, confirmando con otras palabras lo también demostrado por Raya Dunayevskaya al asegurar sobre Rosa que: « en su caso pudo decirse que el intelecto se vuelve voluntad, se vuelve acto»21.   3.- Podemos decir que parte de las dificultades de Rosa provenientes de los límites del método que empleaba se resolvieron gracias al papel de la filosofía de la praxis en la lucha política, en la denuncia brillante del reformismo, que es el segundo debate, el de 1899, al que nos hemos referido arriba. En realidad Bernstein no añadió nada nuevo a los reformismos anteriores. Su mérito consiste en haberlos sintetizado de forma coherente en un único libro. Bo Gustafsson reconoce que fue Rosa Luxemburg la que dejó aclarado que Bernstein no tuvo ninguna idea nueva22 que, como dice el autor, no estuviera ya en Lange y otros nekantianos, socialistas de cátedra, socialistas reformistas dentro de la propia socialdemocracia… Para Rosa Luxemburgo la doctrina de Bernstein estaba «compuesta por pedacitos de todos los sistemas posibles»23. Nestor Kohan indica que el ataque de Bernstein a la dialéctica marxista, respondido por Rosa24, forma parte de la oposición reaccionaria y reformista al marxismo también ahora mismo. Tiene razón Mattik cuando afirma en el texto citado que las críticas de Rosa al reformismo son las más poderosas de todas, dando a entender claramente que tampoco Lenin estuvo a su altura. Aunque ambos estaban educados en el horizonte teórico de la II Internacional fue Rosa la que primero se cercioró del reformismo descarado de Bernstein, y sobre todo la que primero intuyó las ambigüedades de Kautsky mientras que Lenin tardó bastante más tiempo. Sin duda, la ágil y penetrante dialéctica política que vertebra su clásica obra Reformismo o revolución le permitió vislumbrar siquiera borrosamente pero desde luego antes que nadie, el fondo de determinismo economicista de Kautsky. En la cuestión crítica de la ideología reformista sobre el avance al socialismo mediante reformas sociales, Rosa sintetiza las aportaciones de diversos autores reformistas en el bloque formado por el sindicalismo, la reforma social y la democratización política del Estado como los «medios para la realización progresiva del socialismo»25. Los hechos le dieron la razón. Pero una crítica más importante aún radica aquí: «Bernstein declara que la ley de la plusvalía de Marx es una mera abstracción […] un producto de la imaginación»26. La plusvalía, dicho básicamente, es el alimento del capitalismo, negar su existencia, reducirla a una abstracción es negar la objetividad del capitalismo sustituyéndolo por una sociedad idílica, sin explotación ni lucha de clases. La necesidad ciega de aumentar la plusvalía para aumentar el beneficio y superar la competencia interburguesa lleva al capitalismo a endurecer, intensificar y extender la explotación asalariada, desarrollar el militarismo y recortar su propio sistema democrático. Desde esta certidumbre teórica basada en la veracidad científica de la ley de la plusvalía, Rosa vaticinó lo que sigue: «Como resultado del desarrollo de la economía mundial y de la agudización y generalización de la competencia en el mercado mundial, el militarismo y la política de las grandes flotas se han vuelto, en tanto que instrumentos de política mundial, un factor decisivo tanto en la vida interior como en la vida exterior de las grandes potencias. Si es cierto que la política mundial y el militarismo representan una fase ascendente en la etapa que atraviesa el capitalismo en la actualidad, entonces la democracia burguesa debe desplazarse, lógicamente, en sentido descendente»27. La crítica del reformismo no sólo era teórica. Pocos meses después de esta andanada, Rosa procede a la crítica de la práctica del reformismo francés cuando el socialista Millerand se integra en el gobierno en 1899. En un texto de 1900-1901 sobre la crisis en Francia, Rosa enumera la trilogía práctica, política y teórica de movilización de masas que impulsaban para arriba al socialismo francés, y después analiza el giro al centro del socialismo que había entrado en el gobierno centrista: «1) Sus consignas son las más avanzadas, de modo que cuando compiten en las elecciones con los partidos burgueses hacen valer la presión de las masas que votan. 2) Denuncian constantemente al gobierno ante el pueblo y agitan la opinión pública. 3) Su agitación dentro y fuera del parlamento atrae a masas cada vez más numerosas y así se convierten en una potencia con la cual deben contar el gobierno y el conjunto de la burguesía. Cuando Millerand entró en el gabinete los socialistas de Jaurés cerraron los tres caminos de acercamiento a las masas […] La primera consecuencia de la participación socialista en un gabinete de coalición es, por tanto, el cese de la más importante de las actividades socialistas y, sobre todo, de la actividad parlamentaria: la educación política y clarificación de las masas»28. Esta crítica al socialismo francés anunciaba lo que sería el reformismo alemán dentro de pocos años y, muy en especial, es ahora mismo una denuncia del parlamentarismo reformista actual, denuncia avalada por la historia de más de un siglo. Afirmar ahora que la actividad parlamentaria debe buscar la educación política y clarificación de las masas es poner en la picota a la totalidad de las políticas parlamentarias en Euskal Herria.   4.- Una vez estallada la revolución de 1905, Rosa se volcó en ella: no dudó en amenazar con una pistola a un impresor para que editase folletos revolucionarios, pues se negaba a hacerlo. A raíz del comportamiento decididamente reaccionario de las iglesias, Rosa, indignada, escribió: «Y esta es la respuesta a los ataques del clero: las socialdemocracia de ninguna manera combate a los credos religiosos. Por el contrario, exige total libertad de conciencia para todo individuo, y la mayor tolerancia para cada fe y opinión. Pero, desde el momento en que los curas utilizan el púlpito como medio de lucha política contra la clase obrera, los obreros deben combatir a los de su derecho y de su liberación. Porque el que defiende a los explotadores y el que ayuda a perpetuar este régimen de miseria es el enemigo mortal del proletariado, ya vista sotana o uniforme de policía»29. El esfuerzo teórico-político de Rosa Luxemburg iba destinado a emancipar a la militancia del contenido reaccionario de la religión sobre todo cuando hace política abiertamente, pero también buscaba aumentar la formación teórica en un partido tan poderoso y en crecimiento como el alemán en el que en 1905 apenas el 10% de sus miembros poseían algún conocimiento de marxismo, mientras que los subscriptores a la revista teórica Neue Zeit no sobrepasaba el 1,5% de la militancia30. En verano de 1906 Rosa escribió a unos amigos que: «La revolución es magnífica…Todo lo demás es un disparate»31. Fue en este clima y en los debates que se libraban cuando escribió también las palabras que introducen este texto sobre el papel de la violencia y de la huelga de masas en la política parlamentaria. Su praxis le llevo, como antes y como después, a la cárcel. La burocracia del partido le marginaba aún más tanto por sus críticas directas como porque éstas se basaban en una profunda dialéctica de las lucha de clases, según se vuelve a descubrir en esta descripción de las fueras sociales que es más válida hoy, en el complejo capitalismo actual, que en el más simple de hace 112 años: «Es in fresco gigantesco y multicolor de un enfrentamiento general entre el capital y el trabajo, que refleja toda la complejidad de la organización social y de la conciencia política de cada sector y de cada distrito. La escala se extiende desde la lucha sindical ordenada de una capa selecta y probada del proletariado de la gran industria hasta la protesta informe de un puñado de obreros rurales y los primeros temblores breves de una guarnición militar agitada; de la revuelta bien educada y elegante de los trabajadores de puños almidonados y cuello duro en las oficinas de un banco hasta los tímidos murmullos de una tosca reunión de policías insatisfechos en un sucio puesto de guardia oscuro y lleno de humo»32 Rosa está detallando la rica y contradictoria complejidad de las dinámicas ascendentes que pueden concluir en las revoluciones, si no se cometen errores garrafales. Muestra cómo incluso sectores más bajos de algunas fuerzas represivas pueden sumarse parcial o totalmente a ese proceso. Y es sobre este método eminentemente dialéctico, en el que sostiene la explicación de la estrategia revolucionaria: «Precisamente porque el orden legal burgués ha existido tanto tiempo en Alemania, porque ha tenido tiempo de agotarse y de llagar a su fin, porque la democracia y el liberalismo burgués han tenido tiempo de morir, aquí ya ni se puede hablar de revolución burguesa. Por eso, en el período de luchas políticas populares en Alemania, el objetivo último históricamente necesario no puede ser sino la dictadura del proletariado […] esta tarea no puede realizarse de golpe; se consumará en una etapa de gigantescas luchas sociales»33. Esta visión marxista era rechazada en la práctica cotidiana por la burocracia político-sindical. En una carta a Clara Zetkin de 1907, Rosa dice sobre los burócratas: «se han comprometido por completo con el parlamento y el parlamentarismo, y cada vez que ocurre algo que trasciende los límites de la acción parlamentaria, se sienten impotentes; no, peor que impotentes, porque hacen todo lo que pueden por obligar al movimiento a volver a los canales parlamentarios, y tildarán furiosamente de “enemigo del pueblo” a todo el que se aventure más allá de esos límites»34. En 1910 tras fuertes debates que le enfrentaron con la burocracia y le llevaron a romper con Kautsky, Rosa escribe un artículo sobre la posible valía de las lecciones de 1905 y de la Huelga General de Masas en la Alemania de entonces surcada por una nueva oleada de huelgas y de movilizaciones para ampliar a todos los sectores populares el derecho de sufragio35, y lo lleva a la redacción del periódico, éste le responde diciendo que la dirección del partido ha decidido no publicarlo porque lo más importante en esos momentos es preparar la campaña electoral en ciernes. Durante esos tiempos, mientras que la burguesía frenaba con su legalidad y con el apoyo de la burocracia socialdemócrata las luchas de izquierdas, Rosa preparaba para finales de 1912 el libro La acumulación del capital «cuya publicación fue retrasada al máximo por la dirección del partido»36. La burocracia sabía perfectamente que el libro cuestionaba de raíz la política socialdemócrata en todos los sentidos, y de ahí su boicot. En realidad, la socialdemocracia había boicoteado textos marxistas desde la década de 1870 en debates decisivos para el proceso revolucionario europeo y mundial mientras que, a la vez, creaba un «marxismo»37 compatible con el capital mediante la tesis de la «necesidad histórica» ineluctable del socialismo, lo que anulaba el papel crucial de la conciencia revolucionaria organizada en la crucial lucha de clases diaria, cotidiana. Ese «marxismo» fue uno de los responsables de la «traición»38 de la socialdemocracia.   5.- Es aquí, en este nudo gordiano de la praxis organizada que concatena políticamente todas las formas de la lucha de clases, en donde debemos introducir el debate sobre la teoría del partido y de la espontaneidad en y de Rosa Luxemburg, debate artificial e interesadamente agrandado por quienes enfrentar a Rosa con el resto de fuerzas revolucionarias. Ahora debemos recordar por unos instantes lo arriba dicho sobre las limitaciones de la dialéctica hegeliana de Rosa y en especial en su teoría del partido porque «no previó la contra-revolución desde dentro»39 del partido, peligro mortal que Lenin siempre tuvo presente en lo esencial de su teoría del partido aunque la adaptase siempre a las nuevas necesidades, mientras que: « El concepto predominante de Rosa Luxemburgo —un partido unificado, una internacional unificada— en gran parte fue responsable de las muchas interpretaciones falsas de sus conceptos sobre espontaneidad y organización»40. En los primeros debates sobre la teoría de la organización, Lenin respondió a Rosa diciéndole que no había respondido a ninguno de sus argumentos concretos que él presentaba, sino a generalidades que no estaban en cuestión, con lo que vuelve a aparecer el problema del método de Rosa arriba visto en este tema: sobrevalorar lo general y abstracto. Pero es dudoso que Rosa hubiera podido leer la respuesta de Lenin porque Kautsky se negó a publicarla41, con lo que tenemos otro ejemplo de la censura interna. Sin embargo, esas «generalidades» que rehuían el debate son válidas en el presente42 porque nos recuerdan precisamente cuestiones de derechos socialistas en la vida militante que no deben olvidarse. No hay duda de que la tardanza en crear un partido revolucionario independiente del socialdemócrata facilitó sobremanera la derrota de la revolución alemana de noviembre de 1918, la localización de Rosa y Liebknecht y su asesinato. Los bolcheviques evitaron varias veces su total destrucción, y Lenin mantuvo su militancia clandestina en momentos decisivos, gracias precisamente a su forma organizativa43. Rosa Luxemburg fue asesinada la noche del 15 de enero de 1919 de un tiro después de abrirle la cabeza con un culatazo de fusil. Tenía 48 años y vivía en la clandestinidad. Poco antes, mientras la detenían y llevaban al coche, era insultada: «comunista», «judía», «puta»… Fue una de los millares de víctimas de la contrarrevolución dirigida por el gobierno socialdemócrata aliado con la derecha más criminal. La revolución bolchevique había triunfado en octubre de 1917, siendo la chispa de otras llamaradas revolucionarias entre las que destacó la alemana de finales de 1918. La burguesía alemana nunca le ha perdonado: todavía en 1962 el gobierno «democrático» de Alemania Federal seguía justificando su asesinato44. Los bolcheviques loaron sus méritos, los de Karl Liebknecht y restantes comunistas exterminados desde conocer la noticia. Dos meses después, el discurso de apertura del I Congreso de la Internacional Comunista se iniciaba honrando su memoria con las y los asistentes puestos en pie45. En febrero de 1922 Lenin escribió: «Rosa Luxemburgo se equivocó en el problema de la independencia de Polonia; se equivocó al enjuiciar en 1903 el menchevismo; se equivocó en la teoría de la acumulación del capital; se equivocó en julio de 1914 cuando defendió con Plejánov, Vandervelde, Kautsky y otros la unidad de los bolcheviques con los mencheviques; se equivocó en sus escritos de la cárcel, en 1918 (por lo demás, ella misma corrigió, al salir a la calle, a finales de 1918 y principios de 1919, la mayor parte de sus errores). Pero, a pesar de todos sus errores, Rosa Luxemburgo fue y seguirá siendo un águila; y no sólo será siempre entrañable para todos los comunistas su recuerdo, sino que su biografía y sus obras completas (cuya edición demoran demasiado los comunistas alemanes, quienes sólo en parte merecen ser disculpados por la inaudita cantidad de víctimas que sufren en su dura lucha) serán utilísimas enseñanzas para educar a muchas generaciones de comunistas del mundo entero»46. Vista la historia desde el presente, Rosa Luxemburg hizo cuatro grandes bloques de críticas a los bolcheviques: el problema del campesinado; el problema nacional; el problema de Asamblea Constituyente; y el problema de la democracia socialista. De los cuatro, a nuestro entender es en el último en donde Rosa tiene bastante razón aunque siempre precisando los límites espacio-temporales. Con respecto a relaciones de Rosa con Lenin, Norman Geras afirma que sus diferencias han sido frecuentemente exageradas y que estaban unidos por muchas más cosas47. Según Mary Alice Waters las diferencias entre Lenin y Rosa fueron básicamente tres: la cuestión nacional, la cuestión del partido revolucionario y la cuestión de la revolución bolchevique, pero que aun así Rosa Luxemburg siempre la apoyó48. De manera parecida a la tergiversación de Gramsci por el eurocomunismo para justificar con su prestigio el apoyo incondicional al capitalismo, con Rosa Luxemburg la socialdemocracia y la burguesía, como la burocracia estalinista, crearon lo que se denominó «luxemburguismo», que amalgamaba en diversos momentos las acusaciones de «ultraizquierdismo», «expontaneísmo», «consejismo», «trotskismo», «centrismo», «humanismo», «antileninismo»,etc. En su versión estalinista, el «luxemburguismo» fue condenado en el pleno del ejecutivo de la Internacional Comunista de marzo-abril de 1925, y luego sus libros retirados de la bibliotecas y de las librerías, negando la voluntad de Lenin de publicación de sus obras completas. En 1931 Stalin arremete contra ella acusándola de oscilaciones de un extremo a otro, de la ultraizquierda al menchevismo, de haber inventado la teoría de la revolución permanente, etcétera, en una breve carta sobre la historia del bolchevismo49. Según diversas informaciones y a la espera de más datos, todavía a finales de la década de 1980 seguía sin editarse la correspondencia privada entre Lenin y Rosa Luxemburg. ¿Qué nos aporta Rosa la Roja ahora? Una idea decisiva la encontramos en las palabras de Clara Zetkin inmediatamente después de su asesinato: «La obra de toda su vida fue preparar la revolución»50. Otras ideas un poco más suaves nos las aporta María-José Aubet: « ¿Se puede aprender algo de su legado? En la actualidad, frente a la vía muerta o agónica del movimiento obrero organizado, al agotamiento de la vía del “comunismo” estalinista pero también de la alternativa socialdemócrata como fuerza anticapitalista, la voz de Rosa Luxemburg nos invita a repensar nuestras herramientas de análisis para abordar las nuevas —y viejas— formas de explotación en el mundo actual. El antidogmatismo de Rosa Luxemburg, su antiburocratismo, su lealtad y fe en la capacidad revolucionaria –¿excesivamente “naif”?– de “las masas populares”, su denuncia de la deriva autoritaria y de la esclerosis de los partidos socialdemócratas y su defensa de derechos fundamentales incluso en momentos revolucionarios la convierten quizás en la mejor continuadora de Marx. No hay que olvidar que ella, a diferencia de los Lenin, Trotsky, Mao, etc., se movió, actuó, pensó y escribió en el marco de un país ya entonces muy industrializado de capitalismo avanzado.»51 Además de estas aportaciones, queremos concluir otras dos. Una de ellas es la aportación decisiva de la praxis de Rosa a la emancipación de la mujer trabajadora, como demuestra en su artículo de 1912 en el que, además de preguntarse por qué no existe una organización de mujeres en Alemania, separa tajantemente el movimiento de las mujeres trabajadoras y el de las mujeres burguesas, defensoras del capitalismo, y expone su ideas sobre el trabajo doméstico, que no produce valor, contrarias a la palabrería del feminismo académico, reformista52. Andica Cakardic53 ha demostrado que en La acumulación del capital Rosa destroza el feminismo burgués por no tener en cuenta el papel del trabajo doméstico en el capitalismo. Por no extendernos, la obra entera de Raya Dunayevskaya demuestra el feminismo marxista de Rosa la Roja. La otra aportación es la del eslogan «socialismo o barbarie» popularizado por Rosa Luxemburg en el Folleto de Junius de 1915, de tanta actualidad en el presente. Ian Angus ha rastreado su origen que se atribuía a Engels en una frase muy parecida, descubriendo que fue Kautsky en 1892 el que le dio la forma precisa en un breve textito para el programa de Erfurt diciendo que « debemos avanzar hacia el socialismo o caer de nuevo en la barbarie» adaptado por Rosa como « avance al socialismo o regresión a la barbarie»54. Solo cuatro años después, en 1919, Preobrazhenski y Bujarin profundizaron aún más con el eslogan «caos o comunismo»55: de 1915 a 1919 se había multiplicado la letalidad de la I GM, había estallado la oleada revolucionaria de 1917 y el capital financiero mostraba sin tapujos su odio antisocialista. No podemos extendernos aquí en cómo la historia ha confirmado esta vía suicida al autoexterminio capitalista y cómo fue denunciada por el marxismo desde mediados del siglo XIX –ya está presente en el Manifiesto Comunista de 1848 al admitirse la posibilidad del «hundimiento de las clases en pugna»56-, o cómo E. Thompson conmocionó la placidez intelectual burguesa y reformista con su teoría del exterminismo como «último estadio de la civilización»57. El dilema Socialismo o Barbarie que ya ha ascendido al de Comunismo o Caos, es la expresión político-estratégica del debate sobre el «derrumbe» capitalista, sobre los contextos de salto revolucionario al socialismo como antesala del comunismo. Todo indica que habremos de dar el salto en un marco mundial sometido a extremas contradicciones insolubles entre el capital y el trabajo, siendo una de ella la destrucción de la capacidad de carga y reciclaje del planeta, la catástrofe socionatural generada por la irracionalidad inherente a la ley de la plusvalía que Bernstein negó que existiera, y que Rosa la Roja demostró que sí existía. Notas: 1 Juan Mari Eskubi: Matxinada de la Sal de 1634. 17 de mayo de 2011 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=128546) 2Max Weber: «Dos cartas sobre el País Vasco». Revista Española de Investigaciones Sociológicas. CIS. Madrid, Octubre-Diciembre 2002, pp. 303-314. 3 Iñaki Gil de San Vicente: El nacionalismo imperialista del Partido Comunista de España. Boltxe Liburuak. Bilbo, 2015, pp. 135 y ss. 4 Sergio Abraham Méndez Moissen: Rosa Luxemburg y los pueblos indígenas de América. 31 de julio de 2017 (https://www.izquierdadiario.es/Rosa-Luxemburgo-y-los-pueblos-indigenas-de-America) 5 Eric Blanc: Rosa Luxemburgo y el socialismo polaco (1898-1903) 6 de febrero de 2018 (http://sinpermiso.info/textos/rosa-luxemburgo-y-el-socialismo-polaco-1893-1919) 6 Armando Bartra Vergés: Violencia y despojo en los arrabales del capital. 22 de septiembre de 2016. (https://kmarx.wordpress.com/2016/09/22/rosa-luxemburgo-violencia-y-despojo-en-los-arrabales-del-capital/) 7Gregory A. Albo: Rosa Luxemburgo y el capitalismo contemporáneo. 20 de marzo de 2018 (https://kmarx.wordpress.com/2018/03/27/rosa-luxemburgo-y-el-capitalismo-contemporaneo/) 8 María-José Aubet: Rosa Luxemburg y la cuestión nacional. Anagrama. Barcelona 1977, pp. 36 y ss. 9 Oskar Negt: «Rosa Luxemburg y la renovación del marxismo». Historia del marxismo. Bruguera. Barcelona 1980, tomo 4, p. 280. 10 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. Pp. 833 y ss. . 11 Daniel Bensaïd y Samy Nair: El problema de la organización. Lenin y Rosa Luxemburgo. (http://danielbensaid.org/Lenin-y-Rosa-Luxemburgo?lang=fr) 12 Michael Löwy: Actualidad revolucionaria de Rosa Luxemburgo. 21 de julio de 2013 (https://kmarx.wordpress.com/2013/07/21/actualidad-revolucionaria-de-rosa-luxemburgo/) 13 Paul Mattik: Luxemburgo versus Lenin. Marzo 2008 (https://es.scribd.com/document/199832057/Paul-Mattick-Luxemburgo-vs-Lenin-1935) 14 Henryk Grossmann: La ley de la acumulación y del derrumbe del sistema capitalista. Siglo XXI, México 1979, pp. 270 y ss. 15 J. G. Beramendi-E. Fioravanti: Miseria de la economía. Península. Barcelona 1974, Tomo 1 «Del marxismo científico al marxismo dogmático», pp. 161-183. 16 Lous Gill: Fundamentos y límites del capitalismo. Trotta. Madrid 2002, p. 359. 17 Ernest Mandel: El Capital. Cien años de controversias en torno a la obra de Karl Marx. Siglo XXI. México 1985, pp. 143 y ss. 18 Lous Gill: Fundamentos y límites del capitalismo. Trotta. Madrid 2002, p. 554. 19 Norman Geras: «Luxemburg, Rosa». Diccionario del pensamiento marxistas. Tecnos. Madrid 1984, p. 470. 20 Michael Lowy: La filosofía de la praxis en el pensamiento de Rosa Luxemburg. 7 de noviembre de 2014 (https://kmarx.wordpress.com/2014/11/07/la-filosofia-de-la-praxis-en-el-pensamiento-de-rosa-luxemburg/) 21 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 770. 22 Bo Gustafsson: Marxismo y revisionismo. Grijalbo, Barcelona 1975, p. 152. 23 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 112. 24 Néstor Kohan: Rosa Luxemburg y la reflexión marxista sobre el poder. 11 de diciembre de 2012 (https://kmarx.wordpress.com/2013/12/11/rosa-luxemburg-y-la-reflexion-marxista-sobre-el-poder/) 25 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 66. 26 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 89. 27 Rosa Luxemburg: Reforma o revolución. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 99. 28 Rosa Luxemburg: La crisis socialista en Francia. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, pp. 132-133. 29 Rosa Luxemburg: El socialismo y las iglesias. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 191. 30 B. Gustafsson: Marxismo y revisionismo, Grijalbo, Barcelona 1975, pp. 34-35. 31 Clara Zetkin, Lunes 15 de marzo de 2018 (https://www.izquierdadiario.es/Clara-Zetkin-sobre-Rosa-Luxemburg-La-obra-de-toda-su-vida-fue-preparar-la-revolucion?id_rubrique=2653) 32 Rosa Luxmburg: Huelga de masas, partido y sindicatos. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, p. 214. 33 Rosa Luxemburg: Huelga de masas, partido y sindicatos. Obras escogidas. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, pp. 256-257. 34 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 775. 35 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. Pp. 792-793. 36 Jacques Droz: «La socialdemocracia alemana (1875-1914)». Historia General del Socialismo. Destino, Barcelona 1979, Tomo 2, p. 64, 37 Monserrat Galceran Huget: La invención del marxismo. IEPALA, Madrid 1997, pp. 399 y ss. 38CCI: Cómo el socialismo alemán acabó traicionando a los trabajadores. 3 de septiembre de 2014 (https://es.internationalism.org/en/node/4041) 39 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 846. 40 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. P. 847. 41 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 842. 42 Raya Dunayevskaya: «Rosa Luxemburgo, la liberación femenina y la filosofía marxista de la revolución». Una trilogía de revolución. Prometeo Liberado. México, septiembre de 2012. p. 843. 43 M. Jhonstone: «Un instrumento político de nuevo tipo: el partido leninista de vanguardia», Historia del marxismo, Bruguera, 1983, tomo 7, (I). pp. 447-456. 44 David Arrabalí Campos: El asesinato de Rosa Luxemburgo. 31 de enero de 2009 (http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=1116) 45Lenin: Discurso de apertura del Congreso. 2 de Marzo. Obras Completas. Progreso, Moscú, 1986, Tomo 37, p. 507. 46Lenin: Notas de un publicita. Obras Completas. Progreso, Moscú, 1986, Tomo 44, p. 440. 47 Norman Geras: «Luxemburg, Rosa». Diccionario del pensamiento marxistas. Tecnos. Madrid 1984, p. 471. 48 Mary Alice Waters: «Introducción». Obras escogidas. Rosa Luxemburgo. Pluma, Colombia 1976, Tomo I, pp. 7-44. 49Stalin: Sobre algunas cuestiones de la historia del bolchevismo. Obras. Ediciones Lenguas Extranjeras. Moscú 1955. Pp. 95-96 50 Clara Zetkin, Lunes 15 de marzo de 2018 (https://www.izquierdadiario.es/Clara-Zetkin-sobre-Rosa-Luxemburg-La-obra-de-toda-su-vida-fue-preparar-la-revolucion?id_rubrique=2653) 51 María José Aubet: «Rosa Luxemburg en el movimiento revolucionario y en la II Internacional: sus críticas a Lenin y a la revolución rusa». 9 de noviembre de 2011 (http://www.mientrastanto.org/boletin-163/notas/rosa-luxemburg-en-el-movimiento-revolucionario-y-en-la-ii-internacional-sus-critic) 52 Rosa Luxemburg: El voto femenino y la lucha de clases. (https://www.marxists.org/espanol/luxem/1912/mayo/12.htm) 53 Andica Cakardic: Crítica de Rosa Luxemburgo del feminismo burgués y de la primera tentativa de la reproducción social. 18 de septiembre de 2018 (https://marxismocritico.com/2018/09/18/critica-de-rosa-luxemburgo-del-feminismo-burgues/) 54 Ian Angus: El origen del eslogan “Socialismo o Barbarie” de Rosa Luxemburg. 14 de noviembre de 2014 (https://marxismocritico.com/2014/11/14/el-origen-del-eslogan-socialismo-o-barbarie/) 55 N. Bujarin-E. Preobrazhenski: ABC del comunismo, Fontamara, 1977, pp. 134-136. 56 Marx y Engels: Manifiesto Comunista. Obras Escogidas. Progreso Moscú, 1978, Tomo I, p. 111. 57 E. Thompson: «Notas sobre el exterminismo, último estadio de la civilización», y «Rectificación: Sobre las “Notas…”». Comunismo. Madrid Nº 8 1982 y Nº 9 1983, respectivamente. (Fuente: borrokagaraia.wordpress.com / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Que se metan su “cambio” por el parlamento
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    10/01/2019
    No sé si se piensan que la juventud trabajadora es tonta o si la clase política se cree demasiado lista pero resulta conmovedor como la burguesía y sus aliados intentan hacer pasar este nuevo intento de desalojo del gaztetxe Maravillas como un hecho arbitrario y casual fruto de la naturaleza cual mera inspección técnica ordinaria en la que no tienen arte ni parte. “No había nadie dentro” ha llegado a afirmar la consejera Ollo sin que le tiemblen las pestañas de semejante payasada, mientras a las 5 de la mañana con nocturnidad y alevosía un numeroso contingente de policías armados tomaban y cerraban a canto militarmente la parte vieja de Iruñea, antes de empezar a saquear el gaztetxe y repartir ostias y abrir cabezas pacífica y democráticamente a los y las que se iban acercando. El caso es que esta no es la primera ni la segunda ocasión en la que el gobierno de Navarra cual siervo del capital más huraño intenta sabotear el proyecto de Gaztetxe. Si este es el cambio, que se metan el cambio en el parlamento y que se empiecen a saquear y repartir palos entre ellos mismos empezando por la señora, por decir algo, Beaumount. Claro que los palos solo están destinados para la clase obrera, esté esta en un gaztetxe o en las huertas de Peralta. La clase política y el “progresismo” está muy ocupado en otros asuntos como intentar hacerse pasar por lo que no han tenido el valor de ser y hacer (el cambio) mientras que aleccionan mediante coaching a la clase trabajadora a no ser “purista” y a saber gestionar sus contradicciones, cosa que no significa otra cosa que intentar hacer tragar con el interés de clase de la pequeña y mediana burguesía reaccionaria como si esta fuera la que va a solucionar los problemas. No hace falta haber hecho un master de ciencias políticas en la universidad de Harvard para saber o simplemente estar informado de que ya en la primera ocupación aparecieron los policías buenos y los malos. Unos optaron por el chantaje de la vía represiva para condicionar una posible negociación (varios identificados bajo amenaza de pasar por los tribunales) y otros se dedicaron a mandar cartas al periódico y prometer que si se vaciaba el gaztetxe se ofrecería otro local. Una vez producido el desalojo habiéndose aceptado el nuevo local se produjo otro desalojo silencioso, y también les echaron del nuevo después de mentir descaradamente que supuestamente habían realizado obras de carácter estructural y de que por ello les desalojaban bajo la excusa de “su seguridad”. Meses mas tarde los propios técnicos del ayuntamiento desmentían dichas informaciones pero ya era tarde, les habían echado a la puta calle por segunda vez. No se rindieron y volvieron a ocupar, y la siguiente vez ya no se andaron con tonterías para desalojarlos. Todos y todas recordamos la invasión policial de la vergüenza en el gaztetxe Maravillas. Se pensaron que iba a pasar desapercibida en concordia interclasista (“todo sea por el cambio”). Pero la juventud obrera de Iruñea , para la que poco había cambiado nada, estaba preparada para hacer frente a un desalojo y todos y todas recordamos también el fracaso de la burguesía. Ya advertía la asamblea del gaztetxe de Maravillas hace más de una semana las intenciones del gobierno de navarra de entrar al gaztetxe bajo estúpidas excusas técnicas: “No es mas que una burda maniobra para provocar el desalojo “blando” del Gaztetxe Maravillas, es decir, bajo pretextos técnicos y de conservación de patrimonio, poder precintarnos el local (siempre con la violencia represiva como garante), manipular la opinión pública y echarnos sin mayores consecuencias políticas que un triste informe elaborado por aquellos mismos que nos quieren desalojar.” Y que esta vez no van a caer en la trampa ya que “Sabemos que todo esto no es sino una nueva forma de desalojar el Gaztetxe dado el fracaso de su anterior intento. Que sepan que haremos frente a la represión, venga de la forma que venga”. Las intenciones del gobierno de navarra con este nuevo ataque de hoy son cristalinas. Son las mismas que los que quieren desalojar el gaztetxe Kijera de Donostia, las mismas de los que dieron recientemente una paliza a la juventud de Gasteiz y se llevaron además a la cárcel a un joven, las mismas que en el mismo lugar intentaron entrar por las bravas en un local feminista ocupado, o las mismas de los que subvencionan a empresarios de las huertas de Peralta mientras mandan a la policía contra los trabajadores. Las mismas en definitiva de los colaboradores de los que rompen ventanas a tiros en Amurrio. El capital, sus amigos y los aspirantes. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka garaia da!)



  • La trampa de la España republicana
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    07/01/2019
    Hace días hablábamos sobre cómo la campaña de Maragall y Colau en Barcelona se centrará en utilizar el auge de Vox para españolizar las próximas elecciones municipales y así evitar que la capital del país se conciba como la pared maestra de un futuro estado. Teníamos toda la razón, lo cual ya no es noticia, y como ha podido comprobar cualquier espectador atento a la actualidad, se está diseñando un idéntico gesto político en el ámbito nacional. Esta misma semana, la prensa de la tribu se ha dedicado a excitar el canguelo de la población con el posible desembarco de la ultraderecha en el Congreso, y los partidos catalanes se han apresado a copiar concienzudamente la propuesta del cordón sanitario contra Vox ideada por los asesores de Ernest Maragall; así Gabriel Rufián, que hace poco ofrecía a Pedro Sánchez un “frente antifascista” contra el partido que ha protagonizado la acusación particular en el juicio contra los presos políticos. La trampa es tan vetusta como habitual, porque en el alma de todo buen independentista-autonomista siempre se hallará la tentación de abandonar sine die la unilateralidad, apelando al espíritu solidario con los republicanos españoles. Los catalanes, es cosa de siempre, somos gente de pretensión moral, y nos excita creernos salvadores de la otredad, aunque ésta esté encantada de haberse conocido tal como es. Ahora que los jefazos de ERC y Convergència están tan preocupados con Vox, sería oportuno recordarles que la mejor forma de haber evitado el fenómeno en cuestión era la independencia efectiva; de hecho, la emergencia de Vox y la España que esta formación representa siempre había configurado una realidad latente (que Aznar escondió con mucha inteligencia en los aparatos ideológicos del estado) y que, como ejemplifica su candidato andaluz, sobrevivía muy en forma en ámbitos como la judicatura. El nuevo abracadabra del procesismo para alargar (todavía más) el camino hacia la tierra prometida será inventar este frente común contra la intolerancia, el fascismo, o ponga usted ahí la catástrofe que más quiera. Todo ello, traducido a la realpolitik y por mucho que convergentes y republicanos se nieguen a contarlo a sus electores, pasa por intentar reafirmar la presidencia de Pedro Sánchez con la ayuda de Podemos. Volvemos, cabe insistir en ello, a la teoría del mal menor: nosotros haríamos la independencia, pero de momento todavía tenemos curro intentando alejar el fascismo de España. La trouvaille sorprende no sólo por la ya dicha y cansina tendencia evangelizadora del nacionalismo, sino porque ello esconde la misma voluntad de sumisión del soberanismo a futuras acciones de la derecha española como la aplicación del artículo 155, una medida que los partidos indepes acatarían de nuevo en caso de reedición del invento. Si el soberanismo quisiera combatir de veras a la ultraderecha y abandonar cualquier tentación intolerante, lo tendría muy fácil: que no acate las sentencias del juicio del 1-O (como prometió Quim Torra en el discurso del TNC) y que libere a los rehenes del gobierno español de la prisión de Lledoners. Acto seguido, que publique la declaración de independencia en el DOGC y que proceda a aplicarla. En un país libre, y que nadie se asuste, Vox formaría parte de los problemas del vecino, no de los propios. Pero esto, mireusté, requiere demasiada valentía. Y es mucho más fácil, como ya hemos visto, hacerse el misionero o el mártir que no el liberador. Y buen año a todos, queridos lectores de El Nacional. Y mucha paciencia, que falta hará. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Carta a Francisco Cuenca
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    04/01/2019
    Señor Francisco Cuenca, permítame que le diga, con el debido respeto a la ciudad de la que es alcalde, amada siempre Granada, que usté es un idiota y un cobarde mentecato. ¿Hace falta que se lo repita? Engreído espadón católico apostólico españólico...para qué? Qué le vas a dejar a las derechas pal año que viene, figurín? No te da vergüen llenar la Gran Vía de fantoches muertos y fantoches impropios del lugar? Acaso el glorioso tercio legionario ya era adscrito a la autoridá? Dime: tú qué discurso político tienes? Tú piensas? Por la salú de Miguel Rios que está vivo y la de Carlos Cano y de Enrique Morente, que, manque no lo están, son más vivos que tú, date cuenta de que ya no eres na, no eres chicha ni limoná, apenas un chaqué un collar una espada y una sonrisa falsa fatua estúpida... inservible a no ser pa desfilar en 2020 como macero; te lo digo. Jose Luis Ortiz Nuevo



  • ¿Cordones sanitarios frente a Vox?
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    31/12/2018
    Tras el pacto PP-Ciudadanos y los iniciales trapicheos de éstos con VOX a fin de asentar en Andalucía unas instituciones netamente de derechas, hay quienes critican a aquellos por no crear como en otros países (Francia, Suecia,....) un cordón sanitario en torno a ese partido, Vox, que dicen amenaza la propia democracia y sus libertades. Así, Rafael Simancas, portavoz adjunto del PSOE en el Congreso, ha calificado esto de vergonzante pues supone dar legitimidad a “los herederos del franquismo”, es decir, a Vox. Pero adjudicar a VOX la herencia franquista es algo más que un simple error de apreciación. Cuando algunos afirmamos que durante la llamada Transición no hubo ruptura democrática, no nos referimos a algo político-conceptual, sino a algo mucho más material. Hablamos de que todo el entramado político-policial-militar-eclesial-judicial-económico del franquismo pasó intacto al nuevo régimen, reconvertidos sus miembros, eso sí, en fervientes “demócratas”. Me refiero en primer lugar a Juan Carlos I, designado por Franco sucesor suyo en 1969, quien entonces reconoció “la legitimidad política surgida del 18 de julio de 1936, en medio de tantos sacrificios, de tantos sufrimientos, tristes pero necesarios para que nuestra Patria encauzase de nuevo su destino”. Y a pesar de eso, la Constitución le nombró Jefe de Estado, otorgó el mando supremo del Ejército y regaló una inviolabilidad civil y penal absoluta. A mencionar también los miles de fascistas del Movimiento, Falange, Frente de Juventudes, Sindicato Vertical, Sección Femenina..., nombrados a dedo y trasvasados luego a los nuevos espacios democráticos, sin ser ninguno de ellos cesado por su complicidad con el criminal régimen franquista. A recordar igualmente la conversión del Tribunal de Orden Público en la moderna Audiencia Nacional, la de la siniestra Brigada Político-Social franquista que paso a dirigir la nueva Policía Nacional y el grueso de aquella jerarquía militar, uniformada ahora con ropajes constitucionales y de la OTAN. En otro ámbito, los banqueros y empresarios que financiaron el golpe del 18 de julio fueron premiados con unas leyes sindicales y laborales con las que sobreexplotaron a la clase obrera durante décadas. Una clase que hizo su agosto con el uso y abuso de la mano de obra esclava formada por 400.000 prisioneros políticos que levantaron carreteras, pantanos y obras públicas. y luego se convirtió en la moderna casta empresarial que hoy copa el IBEX-35. Finalmente es preciso señalar a esa Iglesia que a pesar de haber bendecido el golpe militar-fascista del 18 de julio calificándolo como Cruzada y apoyado durante cuarenta años la Dictadura, mantuvo la gran mayoría de los inmensos espacios de poder que poseía (religiosos, educativos, asistenciales, civiles...) a cambio de dar sus más santas bendiciones a aquella Transición. No es casualidad por ello, sino todo lo contrario, que la derecha estatal que hemos conocido en las últimas décadas, es decir, el PP, sea heredera directa de la Alianza Popular de Fraga y naciera tras fagocitar este partido a la UCD reformista de Suárez, que no al revés. Y así fue que el PP se cimentó sociológica y políticamente sobre el espectro más derechoso y franquista de todos los que apostaron por aquella gatopardiana Transición. Por eso es que nunca ha existido desde entonces en el Estado español una derecha que fuera mínimamente liberal o democrática (de republicana, mejor ni hablamos). Tras las pasadas elecciones andaluzas y el ascenso de VOX mucha gente, con razón, ha señalado la influencia que en ello ha tenido la era Trump y el importante ascenso del fascismo europeo. Bastante menos se ha hablado, sin embargo, del poder que todos esos cientos de miles de personas a las que antes nos hemos referido han seguido manteniendo en distintos espacios políticos, policiales, administrativos, episcopales, militares y mediáticos, permitiendo la continuidad de un franquismo que ahora emerge electoralmente. Espacios éstos en torno a los cuales, durante los últimos cuarenta años, los franquistas recauchutados han tejido pacientemente nuevas redes de poder. La Transición negó la ruptura democrática y ahora el viejo franquismo llama de nuevo a nuestras puertas. Pero no es solo VOX quien golpea con sus aldabas, como afirma Rafael Simancas. Reclamar hoy al PP y C’s que pongan un “cordón sanitario” en torno a Vox es pedir peras al olmo, pues el ADN de estos tres partidos es común. Por eso, los cordones sanitarios que pondrán serán en torno a los de siempre: los independentistas, la izquierda alternativa, el sindicalismo de confrontación, la juventud insumisa, las feministas..., pero no para VOX, ni para los varios cientos de generales, almirantes y coroneles en la reserva (los de servicio activo no han enseñado aún la patita) que acaban de reivindicar hace solo unos meses la figura de Franco, sin que ningún fiscal haya iniciado actuación alguna contra ellos por apología del terrorismo. Por supuesto, no pretendemos hacer tabla rasa de estos tres partidos, PP, C’s y VOX, y decir que todo es lo mismo. No, no se trata de eso. Si C’s y VOX han surgido en los últimos años de la mano de importantes centros de poder económico, empresarial y fáctico, ha sido porque el PP, sacudido por la crisis y la corrupción, estaba siendo incapaz de tapar las grietas que se estaban abriendo en el edificio institucional nacido en la Transición. “Para rebañar hoy a fondo el plato, mejor utilizar tres cucharas más pequeñas, que una sola grande”, parece decir el IBEX 35 y el generalato. El franquismo, aunque invisibilizado en gran medida, siempre ha estado presente durante estos años agrupado en torno a distintas fundaciones, círculos privados, selectos clubs, salas de oficiales y reducidos grupos fascistas. Pero hoy ha saltado a la calle, a los medios y redes y comienza a entrar también en las instituciones. Es preciso por ello hacerle frente en todos y cada uno de estos espacios. Pero la estrategia a levantar no pasa por situar a la extrema derecha de VOX como referencia central en esta tarea, sino por situar de nuevo sobre la mesa la exigencia de aquella ruptura democrática y social que nos robó la Transición. La lucha contra el nuevo franquismo y la extrema derecha no pasa pues por recuperar su espíritu, sino por romper amarras con aquello que aquella dejó atado y bien atado. (Fuente: Viento Sur / Autor: Sabino Cuadra)



  • Memorias de la URSS
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    28/12/2018
    Se cumplen estos días un nuevo aniversario de la desaparición de la URSS. La Unión Soviética marcó, no sólo a nivel personal, mi juventud, pienso que varias generaciones fueron de manera directa marcadas e ilusionadas por el gigante comunista, por la patria del socialismo (como decíamos en aquella época…) Sabíamos que existía (y de qué manera además, el imperialismo) pero también sabíamos que estaba para contra restarla el gigante soviético y su inmenso poderío militar. Su caída, ¿porque no reconocerlo?....fué un duro golpe anímico del que nos costó años levantarnos, pero pasados los años podemos y debemos analizar aquellos sucesos y aquellos años de manera más acertada. Quizás lo primero que debamos decir es que la caída de la URSS no fue obra de un solo hombre sino de una nueva clase social que anidó en el interior del PCUS y que con muchísima paciencia esperó su momento. Una burguesía de nuevo tipo fue creciendo dentro del partido y en forma de burócratas, de chupatintas, de parásitos fue copando los puestos de dirección del partido bolchevique. Esta clase social, ya tuvo forma consistente a finales de los 70 y se vio con fuerza suficiente para “asaltar los cielos capitalistas”. Poner en la secretaría general a “su” hombre era ya cuestión de tiempo. Tras el impass de Bresnev, Chernencko y Andropov, vieron llegado ese momento. Es cuando deciden colocar al frente del partido al socialdemócrata Gorvachov que empezó la tarea de reimplantar el capitalismo en el estado multinacional. Con la excusa de la regeneración del socialismo, poco a poco, se fue desmantelando la obra de Lenin y de aquella generación que logró realizar la revolución más ilusionante de la historia. Pero ya en aquellos años algunas voces empezaron a dar la voz de alarma acerca de lo que ocurría en Moscú. Videos de aquellas voces hay por decenas en YouTube y quizás el más vibrante es el discurso de Fidel aquel 26 de Julio de 1991 en Santiago de Cuba ( https://www.youtube.com/watch?v=Yw0C8ZPua1U ) Desgraciadamente Fidel tenía razón…la URSS se encaminaba hacia la recomposición del capitalismo y hacia su disolución. ¿Cuándo surge la nueva clase social que tras tomar el poder, decide acabar con el socialismo en la URSS? Es muy difícil responder a esta cuestión, pero no hay un momento concreto en el que se pueda situar el nacimiento de esta burocracia. En realidad se trató de un proceso histórico que no pudieron o no supieron atajar a tiempo. Tampoco es justo situarlo en el famoso 20 congreso del PCUS. En época de Stalin, elementos burócratas ya habían dado “señales de vida” y tampoco se fué capaz de neutralizarlos. Lo cierto es que con Stalin, los elementos reaccionarios tenían muy poco margen de maniobra (como debía hacerse) aún así estaban ya operando. No es casualidad que muchos historiadores hablen de la muerte de Stalin, como de un asesinato por parte de esta gente. Fue Fidel (De nuevo Fidel, dando en la clave) quien en una entrevista con Tomás Borge mejor definió la figura de Stalin. Sin obviar los errores que cometió, criticando sus excesos que le llevó a ejecutar a comunistas sinceros, lo cierto es que Fidel reconocía sus muchísimos aciertos y sus aportaciones en la época en que le toco dirigir la URSS. Lo cierto es que la URSS estaba “abriendo camino”. Ninguna experiencia había anterior en la cual buscar referencias. El socialismo se construía sobre la marcha, cometiendo errores, rectificando y así ir acumulando experiencia. Lo cierto es que la presión del imperialismo ahí estaba, obligando a la URSS a reservar miles de millones de rublos en defensa y en armarse para defenderse de la agresividad de la banda criminal OTAN. Dinero que hubiese sido muy importante reservarlo para elevar el nivel de vida de la ciudadanía soviética. Lo cierto es que en un país multinacional, lo peor de la reacción mundial, iglesias incluidas activaron viejas rivalidades entre las repúblicas, creando un nacionalismo chovinista, por no decir fascista que nada tiene que ver con la auténtica autodeterminación que por cierto reconocía la constitución soviética. Lo cierto es que tras los éxitos económicos de los años 60-70 en los años 80 atravesaron cierta crisis económica, pero si somos sinceros nada comparable a la actual crisis capitalista En realidad esta clase social, compuesta por el aparato del partido, burócratas y otros elementos de carácter parasito no lo tuvo muy complicado para derribar la URSS que de la mano de Gorvachov era ya un coloso con pies de barro. Darle un último empujón, sacar a la calle a lo más reaccionario, analfabeto político (los peores analfabetos decía Bertol Brecht) y lumpen del país les bastó como justificación para culminar su golpe de estado, que finalmente escenifico el borracho de Yeltsin en 1993. ¿Existían comunistas en la URSS? Por supuesto, la inmensa mayoría de la militancia del Komsomol Leninista y del PCUS eran comunistas sinceros. La inmensa mayoría militantes de base o cuadros medios que no pudieron hacer casi nada por evitar el derrumbe del país. Porque la inmensa mayoría de los dirigentes del Comité Ejecutivo del partido eran de la nueva clase social antes citada y tenían en sus manos los medios de comunicación, el ejército y la policía. Sumen a eso el trabajo de ilusionismo político de Gorvachov y encontramos por qué los comunistas sinceros apenas nada pudieron hacer ante la involución reaccionaria. Hoy 27 años después tenemos una Rusia reaccionaria y capitalista que si bien ha vuelto a ser un agente internacional de primer orden y logra parar los pies a los planes del imperialismo en Siria, Venezuela y más lugares, no debemos olvidar que ni Putin es Lenin, ni mucho menos es comunista, ni siquiera socialdemócrata ni la actual Rusia es la URSS. Tenemos también una mayoría de ciudadanos rusos que añoran el socialismo, que no permiten que nadie menoscabe su pasado reciente comunista y que vuelve a movilizarse y a salir a la calle en defensa de su jubilación justa, de sus derechos sociales, que están siendo atacados por las políticas derechistas de Putin. Y sobre todo tenemos una experiencia histórica para no ir a ciegas. En futuras revoluciones ya se podrá contar con el análisis de la experiencia sovietica y así ver cuales fueron sus aciertos y sus errores, estos últimos para no volver a cometerlos. Y los comunistas de todo el mundo tenemos motivos y argumentos para sentirnos orgullosos de lo que fué la URSS. No debemos olvidar que la URSS acabó con el nazi-fascismo de entonces, que llevo a una sociedad que vivía casi en el medievo a explorar el espacio, que fue la primera vez que se llevó a la practica el feminismo, pero el de verdad, el feminismo socialista, no el feminismo postmoderno y en ocasiones reaccionario, que acabó con el analfabetismo en una sociedad casi ignorante para hacer uno de los sistemas educativos más avanzados del mundo, que la solidaridad era algo más que una palabra en el diccionario para ser una actitud en el día a día, creo un sistema sanitario superior y universal….y tantas cosas más. Todo eso perdieron los pueblos que vivían en la sociedad socialista hace 37 años. La tarea ahora es volver a crear socialismo, como decía antes….aprendiendo de lo bueno que nos enseñó la URSS y no repitiendo sus errores.
    Andoni Baserrigorri



  • Lo que avanza en Andalucía no es el fascismo sino la lucha antifascista
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    27/12/2018
    Por razones muy comprensibles, muchos izquierdistas convencidos no entienden -ni admiten- que los trabajadores voten “a la derecha” y, como es natural, mucho menos aceptan que voten “a la ultraderecha”. Lo más “natural” es que un obrero vote, y que vote, además, “a los suyos” que son los partidos “de izquierda”, es decir, esas bandas de papanatas que llevan las siglas del PSOE o de Podemos. No hay más que leer las montañas de artículos que han escrito los “expertos” sobre las elecciones en Andalucía para darse cuenta del cúmulo de niebla que muchos acumulan en sus cabezas. Se trata de saber si los trabajadores han votado o no a Vox, para lo cual hay que analizar cada pueblo y cada barrio y comprobar los resultados electorales. Luego hay que despotricar de la chusma ignorante que tiene “la culpa” del auge de “la ultraderecha” porque votan a quien no deben, porque no tienen “conciencia”... A diferencia de los que votan a “la izquierda”, que lo hacen -según parece- por una elevada conciencia política... A veces no es extraño despreciar a toda una clase social explotada diciendo que “eres más tonto que un obrero de derechas” y otras estupideces parecidas. El pensamiento burgués, que es esencialmente cutre en estos tiempos que corren, supone que los votos son representativos de la sociedad, es decir, que la reflejan. Cuando los votos se inclinan hacia “la ultraderecha” es porque la sociedad se inclina hacia ese costado. En la medida en que, a su vez, la sociedad es mayoritariamente obrera, quienes deberían ganar todas las elecciones son esos izquierdistas del tipo PSOE o del tipo Podemos. Si no es así es porque algo falla o, mejor dicho, es porque todo falla, es decir, porque ese tipo de planteamientos con los que la burguesía se enreda la cabeza son absoluta y rotundamente falsos, como se ha demostrado cientos de veces desde que se celebran elecciones. En fin, el cretinismo político burgués es incapaz de ir más allá de los sondeos y los recuentos, sin que jamás se detenga ni por un momento en reflexionar acerca de quienes no votan, por más que los porcentajes, como en Andalucía, se acerquen casi a la mitad del censo. De la abstención no habla nadie nunca, por elevada que sea... No vaya a ser que el tarro de las esencias salga al descubierto, como el genio de la lámpara de Aladino. En todo este tipo de concepciones subyace también un cierto mecanicismo entre la condición social (real) y su reflejo (ideal) en la conciencia, de tal manera que el obrero (el ser social) “debe ser” o inclinarse hacia su propia clase, hacer causa común con ella. ¿No es la conciencia un reflejo de la condición de clase?, o mejor dicho ¿no debería ser así?, ¿se equivocan acaso los materialistas? Si la sociedad burguesa funcionara de una forma mecánica, la dominación no sería posible. La minoría no podría someter a la mayoría. Para ello es necesario que una parte de la mayoría, es decir, de los trabajadores, renieguen de su clase y, en definitiva, de sí mismos, de su condición social. En todas las sociedades que ha conocido la historia, una parte de los oprimidos juega a favor de los opresores. Una parte de los esclavos está a favor de la esclavitud. En África una minoría negra, autóctona, es la correa de transmisión del imperialismo. En las cárceles, los “cabos de vara” son presos que sostienen el régimen de los carceleros. No es posible quebrar un sistema de dominación sin acabar con los cómplices que nos rodean y que se hacen pasar por “uno de nosotros”. El Estado burgués necesita imperiosamente traidores, renegados, vendidos... Por ejemplo, los sindicatos “amarillos” son casi tan viejos como los “rojos”. Si ese tipo de organizaciones no aparecen en el escaparate, la propia burguesía tiene la necesidad de crearlos y promocionarlos porque son imprescindibles. No es posible emprender ninguna batalla seria contra el capitalismo sin denunciar a las garrapatas y parásitos adheridos a las luchas populares, por más que juren y perjuren que también quieren cambiar una sociedad que es injusta y que son casi como nosotros mismos: progresistas, antifascistas e incluso revolucionarios. Es algo que el movimiento obrero conoce desde su mismo origen. No es tan complicado y tiene, además, nombres y apellidos de partidos políticos, sindicatos y personajillos de la farándula que viven del cuento, de las subvenciones y las tertulias de los medios de comunicación. Si la clase obrera no les vota, y mucho más si deja de votar, como en Andalucía, no sólo no es síntoma de un “auge de la ultraderecha” sino todo lo contrario: de que vamos avanzando. (Fuente: La Haine / Autor: Juan Manuel Olarieta)



  • Cita en Narila 450 años después
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    26/12/2018
    Conmemoración de la Rebelión de la Alpujarra encabezada por Aben Humeya Manuel abre la cancela de su finca a medio centenar de andaluces, sonriente estrecha la mano de todos y cada uno, que le agradecen su desinteresado acogimiento, y les conduce, entre gallinas, alcachofas y patatas tempranas, hasta el “Olivo del Moro”, que es como “toda la vida de Dios” ha sido conocido en Narila, un pequeño núcleo de población del término municipal de Cádiar (Granada). El “moro” no era otro que Fernando de Córdoba y Valor, quien cambió su nombre e hizo valer su linaje para encabezar la sublevación morisca contra el incumplimiento de las Capitulaciones firmadas con los Reyes Católicos. Esta Nochebuena hará 450 años del levantamiento de lo que el historiador almeriense Valeriano Sánchez Ramos denomina “nación morisca”, cuando los "moriscos de paz" no pudieron aguantar más injusticias y humillaciones y estallaron contra los colonos castellanos. Las diputaciones de Granada y Almería han organizado a lo largo de este año que acaba, una serie de eventos conmemorativos de aquel hecho histórico, y en concreto la almeriense inició los actos el 14 de junio, con una conferencia del historiador Valeriano Sánchez Ramos a la que siguieron ponencias, rutas, jornadas y exposiciones por toda la provincia organizadas por el Instituto de Estudios Almerienses en colaboración con los Ayuntamientos de Berja, Vera, Huécija, Canjáyar y Ohanes, y con títulos como “La rebelión de los moriscos en tierras almerienses. Un conflicto del Siglo XVI con una difícil convivencia”, “El alzamiento de la Baja Alpujarra y la cruenta batalla de Berja” y “La guerra morisca en la Axarquía almeriense. El cerco de la ciudad de Vera por Abén Humeya”. Igualmente se ha editado un recetario y se ha hecho una exposición con vestimenta de la época. Al margen de estas convocatorias oficiales, también la Asociación de Amigos de la Alcazaba ha ido realizando su propio programa de charlas para divulgar este acontecimiento histórico cuyo origen está a caballo entre las dos provincias andaluzas. También al margen de lo oficial, el Centro Andaluz del Pueblo de Almería (CAP) Javier Verdejo y los de otras provincias andaluzas, como el de Huelva o el de Granada, han querido tener un recuerdo para un momento clave en la historia, y lo han hecho acudiendo al lugar donde todo comenzó. Manuel lleva a sus invitados hasta el Olivo, al final de la finca, al borde de un balate que linda con otra varios metros más abajo, lo que permite ver las raíces agarradas a la misma tierra de hace cuatro siglos y medio. Como una metáfora, el tronco principal está talado, pero de ese mismo pie arrancan ramas crecidas hasta conformar otros olivos, fuertes, sanos y jóvenes. Fernando de Córdoba y Válor había nacido cristiano en Granada, hijo de una noble familia andalusí que se convirtió tras la Conquista castellana, y llegó a ser Caballero veinticuatro de la ciudad de Granada, es decir miembro del cabildo municipal. Cuando Felipe II decide romper las Capitulaciones suscritas por el rey Boabdil con Isabel y Fernando, y después de unos intentos de evitar esa ruptura con la legalidad, acabó estallando una insurrección en toda la Alpujarra, pues los moriscos de paz eran desprovistos de sus propiedades, pero también se les conminaba a la conversión forzosa o la expulsión, por lo que Fernando se unió a la sublevación, abjurando de las creencias cristianas y tomando el nombre de Muhammad ibn Umayya (que ha pasado al castellano como Abén Humeya), como descendiente de los Omeya. Según la historia, fue en este olivo de Narila donde de Aben Humeya fue proclamado rey de Andalucía. Finalmente resultó asesinado en su palacio de Laujar de Andarax el 20 de octubre de 1569, aunque la rebelión, que llegó a contar con 25.000 combatientes, se mantuvo. Carlos Ríos, miembro del CAP Blas Infante de Granada, participante en el acto, llamó la atención sobre la falta de interés de las administraciones públicas por poner en valor un lugar tan emblemático como este, y que tengan que ser entidades independientes quienes lo hagan. Del mismo modo vinculó aquellos sucesos al devenir de la historia andaluza, la desposesión de la tierra, y la alienación cultural, entre otras cuestiones, siendo un hito "en la lucha del pueblo andaluz contra las injusticias y las humillaciones". La representante del CAP almeriense, Mariví Colomina, hizo un recorrido por la biografía de Aben Humeya y los hitos más importantes de la rebelión alpujarreña, relacionándolo con el “complot de Tablada” del que fueron víctimas Blas Infante y su candidatura en la II República, calificándolos como “intentos de recuperar la soberanía” y enmarcó este acto en el “homenaje a los moriscos como parte de la lucha por la liberación del pueblo andaluz”. El acto fue cerrado con el himno de Andalucía y el grito de Tahia Al Andalus Horra (Viva Andalucía Libre). Fuente: https://www.noticiasdealmeria.com/noticia/149802/almeria/cita-en-narila-450-anos-despues.html?fbclid=IwAR1egnyk-NHXRwSCAyHYivSjnL8DWqVTbbHulf0t1y9PFPx76gfFI7O83EE  



  • Las mentiras de la inmigración ordenada
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    26/12/2018
    El eslogan de ¡fuera inmigrantes! se hace cada vez más fuerte en los discursos de la derecha reaccionaria. Las voces progresistas se afanan en contrarrestar estos discursos ultras y los titulares de medios alternativos se llenan de datos sobre la aportación de los inmigrantes a la Seguridad Social o al producto interior bruto. En esta misma línea, CTXT publicó recientemente una entrevista a Lant Pritchett, economista y profesor en Harvard, que proponía una salida a la catástrofe demográfica de Occidente basada en permitir una inmigración en masa, regulada y sin derechos políticos. Las polémicas opiniones han sido escuchadas y valoradas por esas voces progresistas, pues que un execonomista del Banco Mundial diga que Europa necesitará más de 200 millones de inmigrantes en los próximos 30 años, puede ser útil frente al discurso de ¡fuera inmigrantes! Sin embargo, estas propuestas se basan en una falacia de base: el sistema capitalista no tiende al pleno empleo, por lo que supeditar los flujos de  inmigración a las necesidades de mano de obra del mercado nunca ha sido su objetivo. Así pues, toda propuesta de ordenar la inmigración en base a la oferta de trabajo está condenada al fracaso porque no responde al interés real del mercado, y por ende al de la política migratoria, que es disponer de una mano de obra barata y servicial. Esto de ordenar la inmigración en pos de las ofertas de trabajo del mercado no es ningún invento; es lo que la política de extranjería en todos los tiempos, también la del Estado español, ha escrito sobre el papel aunque en la práctica se evidencie que es mentira. No se quiere que los inmigrantes cubran los puestos de trabajo desocupados, se quiere tener una bolsa de pobreza desempleada y con miedo a la expulsión que esté dispuesta a trabajar mucho por poco y abarate los salarios. El preámbulo de la ley de extranjería dice: “[la inmigración] debe adaptarse a nuestra capacidad de acogida y las necesidades reales de nuestro mercado de trabajo”. La columna vertebral de la política de extranjería de este país supedita los derechos de ciudadanía, es decir, la regularización de los inmigrantes, a tener un contrato de trabajo. Para la obtención de los permisos de residencia, para la renovación o para la reagrupación familiar es necesario un contrato. Además los inmigrantes solo pueden optar para el primer permiso a los trabajos que son catalogados como de difícil cobertura en una provincia determinada. La inmigración rotativa y ordenada también está contemplada en nuestro ordenamiento a través de la figura del contrato en origen por temporada, como el de las trabajadoras marroquíes de la fresa de Huelva, que se realiza según las necesidades de la campaña agrícola. En el papel queda claro que la ordenación del flujo de inmigrantes depende de las necesidades de mano de obra del mercado. Pero el papel lo aguanta todo. Veamos ahora cómo lo desmiente la práctica. En el Estado existían a principio de 2018 en torno a 825.000 inmigrantes en situación irregular. Estos datos no son exactos, es el resultado de restar a los extranjeros censados aquellos que sí conocemos que tienen permiso de residencia. Pues bien, a pesar de la retórica de la persecución de la inmigración ilegal solo se expulsaron a 785 inmigrantes en 2017 según Eurostat, un tercio de los procedimientos que se iniciaron. Los no expulsados se quedan en un limbo jurídico “sin papeles” con el beneplácito de la Administración. Estos datos confirman que la inmigración ilegal no es tan perseguida y que se mantiene de manera irregular intencionadamente. Estos inmigrantes irregulares son las cuidadoras domésticas y las jornaleras, entre otros, que trabajan mucho por poco, gracias al chantaje continuo de la expulsión. El miedo es productivo para crear una mano de obra más barata y servicial. La patronal fresera de Huelva lo sabe y por eso existen los asentamientos chabolistas en torno a las plantaciones. Los propietarios de los invernaderos de El Ejido que votaron a Vox en las andaluzas, a pesar de que su mano de obra es inmigrante irregular en gran parte, también lo saben. La ordenación de la mano de obra inmigrante en base a las necesidades del mercado es una falacia, es solo una estrategia para mantener bolsas clandestinas de mano de obra barata a fin de reducir costes labores para la patronal, como también lo son el incremento de los contratos temporales, el abaratamiento del  despido, y descuelgues de convenios que afectan a la población autóctona. La inmigración, más que productiva para el mercado, es productiva para la alianza necesaria de las personas trabajadoras en pos de la conquista de mayores cuotas de derechos y justicia social. (Fuente: ctxt / Autora: Pastora Filigrana)



  • Comunicado Navideño de la Asamblea Interprofesional de Granada
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    25/12/2018
    Primero fue Pablo Hernández de Cos (actual gobernador del Banco de España). Después Millán-Astray (actual presidente y diputado del PP en el Congreso). Luego Albert Primo de Rivera (presidente del Partido de la parte rica de la Ciudadanía). Entremedias abrieron la boca los guardianes de los intereses del BBVA y otras grandes empresas de las que parten y se reparten el bacalao. Ahora le ha tocado el turno a José Luis Feito (presidente del Instituto de Estudios Económicos). Si en capítulos anteriores éste último impresentable nos proponía ir a trabajar a Laponia y dejar de cobrar el paro ahora nos propone la profecía del empleocidio según la cual elevar los salarios mínimos y enanos a salarios de supervivencia absoluta pone en peligro la creación de empleo, la existencia de España, su alegre monarquía y la humanidad. Con la profecía del empleocidio o, para usar mayor rigor científico, conjetura del empleocidio llegamos de pleno a un paradigma que ha de definir los contextos y contornos de la norma de la explotación del capital en la actualidad basada en la extensión de la jornada laboral y su intensificación hasta que los cuerpos aguanten con una reducción drástica del salario hasta llegar incluso a niveles en que no garanticen si quiera la supervivencia. Todo sea por los números y brotes verdes en la bolsa, las ganancias de los empresarios y los felices intereses de la banca. Es la teoría general de la relatividad salarial, según la cual el salario no es una constante inamovible ni tiene tampoco porqué ser un sueldo precario constante. El salario ha de estar en relación a otras formas de ingresos. Puede incluso que incluso no sea, no exista: puede ser que se trabaje completamente gratis y no pase nada. Pero en lo fundamental, según esta teoría, de lo que se trata es que el coste de reproducción de la fuerza de trabajo no sólo ha de depender obligatoriamente de la remuneración salarial que abone el empresario, sino que ha de relacionarse o apoyarse en otros factores como un trozo de la pensión de los padres, un préstamo de un muy buen amigo o amiga, un esporádico robo y aquí te mato en el supermercado, una ayuda pública para pobres (sea por que a uno o a una le pase una “pobreza energética”, una “pobreza alimentaria”, una “pobreza textil”, una “pobreza inmobiliaria”, una “pobreza educativa” o cualquier tipo de pobreza que se inventen). Una noticia que ya no es noticia: Casi trece millones de trabajadores y trabajadoras, el 28 % de la población vive ya en riesgo de pobreza y exclusión social. Si llegar a fin de mes amenaza con convertirse en un milagro para cada vez mayores segmentos de la población trabajadora, que significará llegar vivo y salvo al final de año. Antes de mostrar y exponer nuestra alternativa (la teoría sobre el empresariocidio) queríamos refrescar la memoria un poco. crisis económica Lo que representaron con nombre publicitario de crisis económica en lugar de crisis capitalista (que suena peor) no acabó todavía a pesar de que podamos (o queramos) pensar lo contrario. Esta crisis no sólo opero (y opera) destruyendo capital y ante todo fuerza de trabajo como modo de recuperación de beneficios del capital. No sólo operó (y opera) contra el trabajo por medio de una reducción del precio de la fuerza de trabajo disminuyendo la remuneración general de la clase trabajadora, es decir, pegando un buen mordisco a la masa salarial en su diversa composición (salario directo, salario indirecto, salario diferido) y en los distintos segmentos de la población trabajadora (según rama, sexo, nacionalidad y mil y una brechas y caras de la misma clase obrera…). Hoy por hoy la masa salarial sólo representa el 47,3% del PIB. Es el dato más bajo de toda la serie histórica. Dejando a un lado todo el rescate a la banca y a los negocios ruinosos de los capitalistas, así como las ingentes subvenciones y descomunales bonificaciones a los negocios privados de las grandes industrias del transporte, la construcción, la energía, etcétera, así como la montaña de horas extras impagadas a los trabajadores y trabajadoras… en este tiempo, dentro de la economía capitalista española han conseguido transferir más de 40.000 millones de euros desde los salarios a los beneficios del capital. El trasvase de rentas desde los salarios hacia el capital ha sido el gran asunto que ha ocupado (y ocupa) el primer lugar en la agenda de los empresarios y sus representantes en el gobierno y en el resto de los aparatos del Estado. El objetivo ha sido (y continúa siendo) obtener más beneficios con menos salarios para continuar acumulando capital. “Producir mas con menos” que diría el extinto Mariano Rajoy. De este objetivo se obtiene otra derivada: la de menos salarios para todos (o casi todos) y menos asalariados en general entre todos. Dos ejemplos:
    • Según un reciente estudio de Funcas, los contratos a jornada parcial y el ajuste salarial han producido que los nuevos contratos tengan una menor remuneración que se calcula en un 23%.
    • Durante el tercer trimestre de 2018 el número de trabajadores ocupado se elevaba hasta los 19,5 millones. El cénit de la población activa ocupada data del tercer trimestre 2007 y fue de 20,8 millones de trabajadores.
    Mientras los beneficios envueltos en la bandera de España y escupiendo mala baba galopan desbocados el nivel de destrucción y descuartizamiento del empleo por medio de miles de despidos y millones de contratos que no multiplican ni los panes ni los peces superan los máximos históricos… Y la masa salarial continua su desplome. Para calibrar con mayor exactitud la magnitud del negocio es necesario hacer constar que además se parte de la base de que el coste de una hora de trabajo en España es un 30% más barato que en la zona euro. A unos salarios estancados cuando no menguantes le sigue un pobre nivel de ocupación total con una elevada rotación en el empleo. Este año se superarán los 21 millones de contratos firmados. La temporalidad alcanza a más del 90% de los contratos firmados. La media de los contratos temporales tienen una una duración 49 días de media. A estos aspectos que trazan los contornos básicos de la explotación capitalista en España le sigue una tasa de paro (del 14,55%) que continua superando ampliamente la media de la Unión Europea (el 6,8%). Pero “ya paso el temporal” nos dicen los meteorólogos del capital. No obstante a su pronóstico siempre añaden que “no es hora de acometer grandes cambios” que no soltemos las castañuelas al aire: La senda de “moderación salarial” ha de continuar. Nada dicen de la “glotonería de los beneficios” de los capitalistas españoles cuya única patria es (y seguirá siendo) la cartera. La tasa de paro sigue siendo elevada. La norma es que sea elevada. La tasa de paro es especialmente escandalosa en los segmentos juveniles donde supera ampliamente el 30%. La reducción general de la tasa de paro se debe más a las florituras estadísiticas y a los funestos de efectos para la clase trabajadora de las sucesivas reformas laborales que a una reducción real y efectiva de la misma. Que la tasa de paro pase del 27% a un 15% no no va a ocultar la realidad de la explotación, la sobreexplotación y la precariadad laboral que campan a sus anchas. Se trata de una ilusión estadística basada en el desguace y troceamiento del empleo, la temporalidad, la formas precarias y fraudulentas de contratación que tienden ha difuminar los límites del “estar ocupado” y “estar parado”; a diluir las fronteras entre buscar ofertas en infojobs y descargar una aplicación de Glovo o sucedáneos, o servir unas copas durante un par de horas horas en la barra de un bar. Lo que en su día entró en crisis fueron los beneficios por parte del capital. Eso lo pagamos y lo seguimos pagando todos los trabajadores y trabajadoras a través de la miniaturización de los salarios y los derechos laborales y los recortes en derechos sociales. Con tanta inyección de créditos anabolizantes en condiciones muy favorables y con el aderezo de un par de reformas laborales poco tardaron en recuperase pese a tanta lágrima de cocodrilo derramada. De tal manera que en 2018 se ha encadenado el sexto año de crecimiento de los beneficios empresariales. En el último informe del Banco de España se destaca con gran alegría y excitación que el resultado de las empresas no financieras creció un 59,5% durante los nueve primeros meses de 2018. Eso explica la euforia desatada y el humor desenfrenado de Campofrío cuando nos felicita la Navidad. Es su forma de decir “gracias, por los beneficios dados”. Esta multinacional del chóped sólo en el 2017 aumentó sus ganancias en un 22%. En el mismo orden de cosas el Banco de España también destacó los riesgos de vincular las pensiones al IPC y del retraso del llamado factor de sostenibilidad de las pensiones. El futuro caso del pueblo contra el Banco de España prestar tiempo a la defensa será una perdida de tiempo y una dilación injustificada de la causa procesal. Desde ya, queda declarado culpable. precariedad laboral El rápido curso de los negocios del capital y las políticas de Estado que los acompañan con diligencia operó (y operan) no sólo en el simple y llano incremento de la explotación y del empobrecimiento general de la clase trabajadora. Va más allá. Opera con la represión a la clase trabajadora. La represión y criminalización de su expresión en sus distintas manifestaciones, de su organización y sus luchas en el mundo del trabajo (taller, fábrica, oficina, supermercado, restaurante…) y fuera del mundo del trabajo (en la calle, en el barrio, en la escuela…). Han aprendido bien la lección declarando una guerra preventiva sin cuartel para tener a su disposición una clase trabajadora sometida y disciplinada sin rechistar al régimen de la esclavitud asalariada, predispuesta a la bajeza, al esquirolaje permanente y a la bajada de pantalones, calzoncillos y calcetines a la vez; reduciendo a la clase trabajadora a meros burros de condición sumisa y servil. Cercenan la lucha sindical. Y más allá de está atacan toda posibilidad de la configuración de un movimiento obrero combativo que defienda los intereses de la clase trabajadora, de las clases explotadas en general por el capital. Las proclamas apocalípticas del “sálvese quien pueda”, del “cada uno a lo suyo” así como otros discursos suicidas, racistas y fascistas que vienen a condimentar este escenario no son gratuitos en absoluto. Vienen a enturbiar nuestras tristes, amargadas y explotadas vidas para que no salgamos jamás del hoyo y desgastemos las energías y las fuerzas en una guerra intestina entre los únicos que debemos ser fraternos entre sí: la clase trabajadora. La declaraciones de los representantes de los empresarios (y de éstos mismos),  además de un insulto y una infamia representan una amenaza más a tener en cuenta, un chantaje más que no hemos olvidar jamás. Más temprano que tarde nosotros tendremos que saldar cuentas con ellos. De cara al futuro recordemos todos estos informes, mensajes, anuncios, exhabruptos y ofertas de empleo por llamarlas de alguna manera. Un tribunal popular que en lugar de dictar sentencias dictara justicia los admitirá como prueba contra los acusados. Mientras tanto, no van a parar ni un segundo en tensar la cuerda o apretar los grilletes de la explotación que son la fuente de sus beneficios y de nuestra miseria. Seguirán velando por la única integridad que les preocupa que es la de la propiedad privada, por la defensa de los únicos intereses estratégicos que conocen que son los de la banca y promoción de la única la libertad que les interesa que es la de la libertad de empresa, la libertad para explotar, expoliar, pisotear y humillar a la clase trabajadora. A pesar de los pesares, por nuestra parte, no hemos dudar ni tan siquiera un instante que sólo organizándonos y luchando colectivamente saldremos de este laberinto cenagoso y enviaremos todos esos explotadores, delincuentes de los negocios y criminales financieros al estercolero de la historia para que prueben la mierda de una vez y logren entender que la mierda realmente sabe a mierda, por si acaso lo ignoraran. Salarios de hambre, jornadas de trabajo interminables, contratos leoninos, abusos patronales, despidos individuales, colectivos… a mansalva, paro, muertes en el trabajo, privaciones y carencias, facturas y más facturas, deudas, desahucios, compañeros y compañeras que yacen en el fondo del mediterráneo, miseria, asco y soledad… Cada vez queda más claro la disyuntiva entre la que elegir: De un lado, los que estamos en contra de la explotación, el paro, la pobreza, los desahucios, las guerras, el hambre… De otro lado, quienes están a favor de que suframos la explotación, el paro, la pobreza, los desahucios, las guerras, el hambre… Quizás hemos dejado que la indignación, la rabia, el dolor acumulado y el sufrimiento ante nuestros padecimientos como clase inunde nuestro discurso de fin de año… Y nos hemos olvidado de lo fundamental. Ante el último escupitajo que hemos recibido en la cara antes de concluir este 2018 queríamos exponer una alternativa eficaz y consecuente a la que nos dictan los representantes, agentes comerciales y “community managers” del capital: la teoría del empresariocidio. En modo sintético la teoría propone y concluye que el empresariado debe desaparecer. No entraremos en más detalles. Ni en el cómo, ni en el cuándo ni en el dónde porque no estamos para perder el tiempo con pleitos acerca de la incitación al odio, enaltecimiento del terrorismo y demás subterfugios con los que pretendan enrredarnos los abogados del capital. El empresariado, la patronal, los capitalistas… deben desaparecer.   Feliz Navidad Asamblea Interprofesional de Granada



  • Contra la desmilitarización de los intelectuales y la desintelectualización de los militares
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    23/12/2018
    Argala fue un anti-lider, nunca hizo fuerza fáctica del liderazgo que ostentaba. Argala se crió en un ambiente obrero y nacionalista vasco, pese a ello, Argala de niño era un católico patriota español, ferviente seguidor de primo de rivera al que consideraba un héroe frente a los enemigos del franquismo de los cuales pensaba que eran una horda de asesinos. Argala en aquel entonces apoyaba a franco mientras que sus padres eran de la órbita del PNV, de ahí que tuviera fuertes discusiones con su padre. La enseñanza recibida en la escuela hacía que estudiara con admiración las hazañas de los conquistadores españoles considerando la pérdida del imperio español una desgracia e injusticia histórica que el franquismo trataba entre otras cosas de reparar. Una vez que se libró del lastre de la educación recibida empezó a reordenar sus ideas. Pese a la herencia anti-comunista que todas las clases sociales vascas han recibido del PNV, el caso de su padre era exótico pues pese a profesar un nacionalismo sabiniano también era admirador a su manera de la URSS y el comunismo. Esto hizo que la opción comunista se le presentara más cercana y atractiva que otras opciones. Aunque le surgía una pega frente a ello: su profunda religiosidad. Desde que tuvo uso de razón tuvo ocasión de contemplar la explotación de la clase obrera, aunque sin comprenderla como tal durante mucho tiempo. Aun así, era conocedor del sufrimiento y la necesidad de hacer algo contra ello. De esta manera a los 17 años ingresa en una organización católica, denominada la Legión de María, cuyos objetivos era bucear en la miseria social para consolar a quienes se veían obligados a padecerla. Este tramo de su vida le marcaría para siempre pues llegaría a conocer casos como la muerte de un niño por desasistencia. Progresivamente se le fue haciendo evidente que el consuelo no quita el hambre ni las enfermedades y que la limosna tampoco trae soluciones. A través de lecturas relacionadas con el cristianismo de izquierda y el sacerdocio obrero va tomando temprana conciencia de que existe una división de clases y que estas están enfrentadas. Poco mas tarde iría teniendo una transformación ideológica que dejaría atrás el idealismo social ya que entró en crisis su concepción religiosa de la vida: Empezó a estudiar teoría marxista. Para entonces, el resurgir nacional vasco estaba en marcha. Y ese resurgir nacional junto a su estudio del marxismo hizo que tomara conciencia clara de la existencia de Euskal Herria como nación diferenciada, separada por las armas de los Estados opresores, español y francés; de la división de la sociedad en clases enfrentadas por interés irreconciliables; de que Euskal Herria misma no era una excepción en este sentido, comprendió lo que verdaderamente fue la “evangelización de América” por los españoles y lo que fueron “las cruzadas”, lo que fueron “los rojos” y el “glorioso alzamiento nacional”; que no se trata de que los ricos ayuden a los pobres, ni únicamente de que se aumenten los salarios de la clase obrera, sino de socializar los medios de producción; que para lograr la solidaridad social es precisa una profunda revolución cultural, y que para ello, no basta con la buena voluntad, sino que es precisa una transformación del modo de producción capitalista actualmente dominante por otro socialista; que para ello es preciso que la clase obrera obtenga el poder político; que un aparato de Estado no es neutral y que esto obliga a la clase obrera a destruir el Estado burgués para crear otro propio, que la burguesía recurre a las armas cuando ve en peligro sus privilegios, lo que induce a pensar que si la clase obrera no se plantea el problema en términos semejantes, tendremos ocasión de presenciar muchas matanzas y pocas revoluciones. Se le planteó entrar en ETA y aceptó. Debido a la represión, con 21 años tuvo que huir de su pueblo natal (Arrigorriaga) y entraría a formar parte de la estructura militar de ETA en la que sería sancionado bruscamente por indisciplina al no acudir a una cita. Aunque en realidad Argala de indisciplinado no tenía nada, si no acudió fue por motivos de seguridad. Este castigo le afectaría notablemente hasta llegar a plantearse abandonar ETA y unirse a a alguna guerrilla latinoamericana. No lo hizo y el resto es historia. A veces uno está solo en medio del grupo, y eso le llegó a pasar a Argala, por aquello de que no hay más aniquilación del individuo que la gregarizacion. En la medida en que esta supone la emergencia de un ‘ser’ gregario que anula a todos los individuos del grupo, igualándolos por el nivel más bajo que esté presente; que para cuando se destaque alguna ‘individualidad’ (aunque sea de forma tímida y tenue) deberá de ser diluida (o marginada, cual expulsión del paraíso) en virtud de que representa una grave amenaza al supremo ‘ser gregario’. Convertido en rebaño gregario, una colectividad de individuos queda abocada a la alienación, es decir a la separación de cualquier racionalidad posible. Una sociedad gregaria es fácil de manipular, conducir y exprimir. Anulada en cuanto colectividad o suma de individuos y reducida a la borreguil condición de rebaño en cuanto a miembros. Y evidentemente se sitúa en la antípodas de cualquier horizonte de liberación. Argala en algún momento de su vida tuvo que transitar por el desierto de la soledad. Un bicho raro, que no se ajustaba a los ‘patrones’ predominantes. Tener opinión propia en un rebaño, sea cual sea este, no solo identifica como oveja negra al díscolo sujeto sino que lo condena al ostracismo, cualquier cosa que diga o haga está mal, y debe de comportar una respuesta de oídos sordos, demerimiento y desaprobación por parte de los demás miembros de la gregaria comunidad presentes. Una especie de ‘pecado original’ se esgrime como argumento, que no es otro que el de haberse atrevido a pensar, y encima por su propia cuenta, todo lo cual es genéticamente incompatible con el ‘supremo rebaño’. Argala a lo largo del 74, y tras la expulsión del FO (frente obrero) de ETA en agosto en el tercer BT (Biltzar Ttipia), en cuanto que tal frente reclamaba una separación orgánica. Racionalizará esa tesis precisamente en el FM (frente militar); es decir, que si la lucha armada atraía la represión sobre todos los frentes de ETA, invalidando su labor que era paciente y lenta; tiene la osadía de trasladarla a la misma fuente pertubadora que era el FM. No eran los otros frentes quienes se tenían que supeditar, sino el FM el que tenia que autonomizarse de esos otros. Para el cuarto BT, noviembre de 1974, se produce la separación, y queda explicado en lo que se denominó el Agiri (de 1974), de puño y letra de Argala. Todo esto era una herejía, sencillamente la concepción frentista predominante había sido finiquitada, y se producía una percepción orgánica pero también política distinta; no solo en cuanto que lo militar quedaba organizativamente autonomizado, sino que al mismo tiempo se alentaba a la organización politica, sindical y cultural autonomizadas a desarrollarse. A partir de entonces las tesis de un ‘frente nacional ‘o en su versión ‘frente anti-oligarquico’ etc., quedarán en el pasado y en el olvido. El franquismo habia tenido algunas manifestaciones ‘reconductoras’, un almirante santanderino habia fallecido abruptamente previo vuelo; en la televisión del régimen el conocido como carnicero de Malaga había salido comentando aquello del espíritu del 12 de febrero; Fraga coqueteba con la oposición del régimen y algunos hasta habían viajado a Munich; etc.; algo se vislumbraba ante una eventual desaparición física del enano dictador. Pero el asesino arrastrasables no quería abandonar este mundo sin hacer lo que mejor sabía, firmar las ejecuciones a muerte en el desayuno; tres miembros del FRAP y dos de aquí, Txiki de los pm; y Otaegi de los milis serán asesinados en septiembre del 75. Previamente, ante la proximidad de las ejecuaciones, se había producido un acercamiento entre diferentes organizaciones obreras y partidos políticos que componían el campo del socialismo abertzale, reunidos en lo que se denominó KAS (Koordinadora Abertzale Sozialista), que produce un primer documento de once puntos (se distribuyó profusamente, de color amarillo, con el tiempo reducido a 9, luego a 7 y tiempo después a cinco puntos como programa mínimo para cualquier proceso democratizador futurible. Si Argala no hubiera tenido una ‘opinión propia’ es muy posible que las cosas se hubieran desarrollado de forma distinta. En los cuatro años siguientes, se dedicó con ahínco por elaborar, coordinar, y fomentar la organización política de las clases populares vascas. Capaz de levantarse a muy temprana hora para recoger los periódicos y revistas españolas que llegaban al amanecer a Iparralde; en su oficina se congregaban periódicos y documentos externos e internos de organizaciones políticas y sindicales de cualquier signo; en su archivo documental se ordenaban en filas de estanterías, quizás centenares de documentos o mas; la gran mayoría con anotaciones y subrayados. Estaba buscando las lineas conductoras que abrieran la posibilidad a un proceso de ruptura autodeterminadora para el conjunto del pueblo trabajador vasco; en tránsito del fracaso de Txiberta a la propuesta del Euskal Herriko Biltzarre Nazionala que iniciara un proceso constituyente vasco, a partir de la soberanía popular (y por lo tanto, en conflicto con el proceso de integración neofranquista que se había iniciado con el beneplácito del PSOE y PNV, a través del CGV (Consejo General Vasco) y posterior Estatuto). Cuando lo asesinan, 21 de diciembre de 1978, no solo lo hacen por venganza. Años después salió en la prensa española la noticia de que un comando de la Armada española había realizado la operación de exterminio en venganza por lo de Carrero; pero no solo fue por eso, sino que con su desaparición eliminaban a una mente en proceso, a la inteligencia aplicada, insobornable e independiente, que siempre había pensado por si misma, pese a quedarse en un principio sola. Algo con lo que el poder jamás puede transacionar, y Argala era por sí mismo y personalmente un peligro para la aceptación de los planes de la oligarquía española (con el acompañamiento de las cofradías locales autóctonas). Pensar por sí mismo, no aceptar discurso alguno por muchos adeptos que tenga, porque el principio de las mayorías jamás ha sido un argumento de racionalidad. Atreverse a ello, exige una fuerte dosis de valentía y de coraje; porque todo, absolutamente todo está y debe de estar sujeto a crítica; y se constituye en el acto primegenio de toda real subversión. Argala fue un anti-lider, nunca hizo fuerza fáctica del liderazgo que ostentaba. Recogiendo el legado de la V a hombros de los Etxebarrieta y compañía, el líder inmortal comunista abertzale de 29 años con el objetivo irrenunciable de la futura revolución socialista vasca que está por llegar para el pueblo trabajador vasco. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka Garaia da!)



  • ¡TEMPORERAS DE HUELVA. "YO SI OS CREO"¡
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    20/12/2018

    Tristemente se vuelve a hablar una vez más de la violencia y abuso de género, en este caso el de las cuatro temporeras marroquíes que habían denunciado a su empresario por acoso sexual y laboral, digo tristemente porque el caso se ha archivado, ¡así, sin más!

    El sobreseimiento argumentado de este caso, con sólo dos páginas que aportaba la defensa era que su denuncia correspondía a una "maniobra" para quedarse en el Estado español, no sé si reír o llorar, como suele ocurrir nos tachan a las mujeres de realizar "denuncias falsas". ¿Acaso creen que es una situación cómoda la de estas temporeras? Les recuerdo a estos empresarios, que estas mujeres marroquíes vienen contratadas con mano de obra barata en origen, y es Marruecos en este caso el que las selecciona para enviarlas al Estado español para trabajar en la temporada, donde hay una cláusula en el contrato que señala el tiempo pactado que estarán en nuestro país; en unas condiciones lamentables (con más de 12 horas de trabajo, sin tener tiempo de ir al baño o comer) es decir, una situación de ESCLAVITUD; por ello, tienen miedo, sufren violaciones, no están sindicalizadas, y en el caso del grupo que fue expulsado sí lo estaban, con el agravante de que se aprovecharon de ellas quedándose con su dinero, denunciando diez de ellas al sindicato que las acogió. Lo que nos manifiesta una vez más, que las mujeres vivimos en una justicia patriarcal y racista.

    Las víctimas ni siquiera han sido escuchadas, recurriendo dicha sentencia. Estas cuatro mujeres que denunciaron, recordemos que forman parte de las diez que se quedaron en territorio nacional, después de denunciar abuso sexual y laboral en los campos de fresa de Huelva; además de ser retenidas en las fincas con idea de que no denunciaran a sus empleadores, dando lugar al despido de cien jornaleras que fueron devueltas a Marruecos sin finalizar sus contratos y sin pagarle su salario. Todo ello INDIGNANTE, siendo las mujeres en la agricultura del campo andaluz, las últimas. Estas situaciones siguen dando lugar a la supremacía del poder ante estas inmigrantes, y una violencia de género, racismo y colonialismo de un absoluto Estado patriarcal, por lo que hay que visibilizar todos estos hechos que no son de ahora, sino que llevan dándose hace años.

    Recordemos que son mujeres que tienen su vida, sus hijos allí en Marruecos y que vienen al Estado español a trabajar con sus manos para ganarse un dinero y poder ayudar a sus familias, no para que abusen y violen sus cuerpos.

    Luchemos ante las injusticias de las mujeres en Andalucía, ellas y nosotras, y que no quede en el olvido. Basta ya de someternos a este capitalismo patriarcal y racista. No debemos darles las espaldas y cerrar los ojos. Las mujeres marroquíes han dado la cara y han sido valientes en un país que no es el suyo. Recordemos que, de esas cien mujeres, veintiocho han sufrido violaciones y otras tantas agresiones de todo tipo, con el "delito" de ser inmigrantes, de clase baja, con trabajos muy precarios, llevar velo, piel morena y manos agrietadas.

    La República Andaluza feminista de trabajadoras luchamos porque no haya una ley de extranjería, ni contratación en origen, todas las trabajadoras hayan nacido donde hayan nacido tendrán los mismos derechos.

    ¡De aquí y de afuera la misma clase obrera!

     

    Alicia Junco

    Militante de Nación Andaluza




  • Temporeras de la fresa: justicia patriarcal con rancio olor a racismo y explotación
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    20/12/2018
    Archivada la causa por acoso sexual de las temporeras de Huelva. Las trabajadoras que denuncian que “Las fresas que te comes están manchadas de esclavitud”, merecen que el movimiento de mujeres ocupe las calles contra la justicia capitalista, racista y patriarcal. Que el capitalismo necesita del patriarcado es una realidad más que evidente para las mayorías explotadas con rostro de mujer. Y si de intersecciones hablamos, habría que agregar del patriarcado racista contra aquellas triplemente oprimidas: por mujeres, trabajadoras e inmigrantes. La noticia indigna, aunque no debería sorprender si viene de parte de una de las instituciones con mayor prontuario en materia de garantizar la impunidad patriarcal: queda archivada la investigación sobre acoso y abuso sexual a cuatro temporeras de la fresa de origen marroquí, por parte de su patrón, según lo sentenció el juzgado de primera instancia e instrucción 3 de la Palma del Condado (Huelva), ya que según el juez “no aparece debidamente justificada la perpetración del delito”. Fresas manchadas de explotación y racismo Es conocido lo que factura anualmente el negocio de la fresa en Huelva, alrededor 320 millones de euros a costa de la explotación brutal de casi 50.000 mujeres. Muchas de ellas son residentes y proceden de Rumania y Polonia, pero las temporeras que vienen de Marruecos, este año alrededor de 4.500, son contratadas a través de la ANAPEC (Agencia Nacional de Promoción de Empleo y Competencias). Pero sigamos con el caso archivado, que además, obedece a la solicitud del abogado del empresario investigado que considera a la denuncia de las temporeras de “maniobra” para no dar curso a su regreso a Marruecos una vez terminada la temporada de la fresa. Los abogados de las trabajadoras habían solicitado su regularización por circunstancias excepcionales, a lo cual la Subdirección General de Inmigración aún no ha respondido. Lo que da cuenta la demanda del letrado del empresario es que las trabajadoras de la fresa están atadas a un contrato laboral que implica la vuelta al país una vez terminada la temporada de producción. De este modo queda limitada la movilidad en el país de “acogida” controlada por los empresarios que tienen a disposición a las mujeres inmigrantes cuando lo necesitan. Una realidad que se extiende a miles de mujeres trabajadoras procedentes de otros continentes, atadas al chantaje de “los papeles”, es decir de las reaccionarias y racistas leyes de extranjería. Justicia capitalista, racista y patriarcal La indignación y las campañas estallaron en las redes para denunciar cómo actúa la justicia patriarcal, como en el caso de ‘La Manada’, siendo una de las instituciones más odiadas no sólo por el movimiento de mujeres. También por miles de activistas, tuiteros y raperos por las condena y leyes mordazas, o por el peso de la Fiscalía y la aplicación del 155 contra el pueblo catalán. El movimiento de mujeres multiplicaría sus fuerzas para luchar contra la justicia patriarcal, creando alianzas con todos estos sectores. El archivo de este caso demuestra que la violencia sexual es un eslabón más de una larga cadena de violencias que el Estado y sus instituciones legitiman, asegurando de este modo los millonarios negocios de los capitalistas. Y en el caso de los empresarios de la fresa estos negocios se nutren de las condiciones laborales brutales, tal como denuncian las trabajadoras: jornadas bajo 40 grados, sin autorización para beber agua hasta medio día desde 6.30 de la mañana, hacinamiento en barracones, acceso a la ducha limitado -en algunos casos una vez a la semana-, condiciones de comida escasa y, por si no fuera suficiente, repetidos casos de acoso y violación. Todo bajo el miedo a ser despedidas, la ausencia de derechos y en muchos casos el desconocimiento del idioma. Esta es la larga y siniestra cadena de violencias contra la que luchan y resisten las temporeras de la fresa. Por lo que las campañas por redes no son para nada suficientes. Las temporeras de la fresa merecen y necesitan con urgencia, un movimiento de mujeres y feminista que no quede atrapado y paralizado en la ilusión de que la institución judicial resuelva estos u otros casos. Merecen un movimiento de mujeres que luche contra la precariedad y la explotación laboral, por la derogación de la Ley de Extranjería y el cierre de los CIEs. Las trabajadoras que denuncian que “Las fresas que te comes están manchadas de sufrimientos, esclavitud, abusos y demás vejaciones”, merecen que el movimiento de mujeres y feminista ocupe las calles de todo el Estado español, gritando bien alto contra esta justicia capitalista, racista y patriarcal. (Fuente: La Izquierda Diario / Autora: Cynthia Lub)



  • Los encapuchados del procés
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    18/12/2018
    El inefable Joan Tardà ha afirmado que la independencia nunca se hará con capuchas ni con la cara tapada; y tiene toda la razón del mundo, porque si algo ha hecho naufragar el procés ha sido la suma de medias verdades, fraudes y hojas de ruta erróneas que los partidos independentistas y sus líderes han perpetrado con la caperuza puesta y a cara cubierta. Hasta ahora, los únicos encapuchado han sido los flamantísimos miembros del Estado Mayor, los redactores de unas leyes de transitoriedad y del referéndum que sabían perfectamente inaplicables y no, querido Joan, los cuatro chavales cuperos que han increpado a miembros de Vox y a quien la fantástica policía de este Govern efectiu se ha dedicado a cascar con tanta alegría. Como se ha demostrado fácilmente estos días, cuando los partidos independentistas (o la ANC) no pueden controlar una manifestación, sus dirigentes empiezan a traficar con el miedo a la violencia y a criminalizar a los CDR como si de la kale borroka se tratasen. De hecho, se certifica también como el independentismo compra el marco mental de los españoles cada día con menos vergüenza. Hasta el momento, los líderes procesistas se limitaban a insultar la inteligencia de la ciudadanía: ahora, en ocasión del famoso Consejo de Ministros del 21-D en Barcelona, se han dedicado simple y llanamente a aplicarnos la presunción de culpabilidad en tanto que posibles violentos y alborotadores. Es realmente admirable como mis conciudadanos se dejan insultar de esta forma, y ello me certifica que la resistencia del catalán a ser vejado por sus propios electos es de un estoicismo inaudito en el planeta. El gobierno español visita la colonia el mismo día en que el 155 pisó la voluntad popular del país (¿no tenías otro día para venir, sociatas?), la administración nos envía la pasma extranjera para controlar el territorio, y resulta que todavía debemos sentirnos culpables por si a Pedro Sánchez le caen un par de huevos en el cogote. Tiene coña, la vida. Los propagandistas del Govern ya han empezado a traficar con una de las frases predilectas de su alcoba mental: “Que no tengan la fotografía que ellos desean”, refiriéndose a las instantáneas de violencia con las que salivan los medios españoles, unas fotografías que, como ya sabemos, si no se obtienen siempre se pueden magnificar, cuando no directamente inventarse. Como siempre, la trampa consiste en que te sientas mucho más preocupado por el impacto de tus acciones en el enemigo que no en tu propia capacidad para cambiar la realidad. A pesar de detener la bofia paseándose por el Born, deberemos aguantar a Pilar Rahola y Bea Talegón contando encapuchados para mantener la exclusiva de la revolució dels somriures. Como es evidente, yo no deseo violencia alguna el 21-D (y mucho menos unos altercados que no servirían para nada), pero debe quedar bien claro que la violencia consiste en enviar ministros a Barcelona en una fecha como esta, no en ponerles la vida un poco difícil. Los encapuchados del procés, Tardà, habéis sido vosotros, que teníais que pirar del Congreso tras el 1-O y todavía estáis ahí mamando de la teta. Tienes mucha suerte que la gente todavía no está lo suficientemente cabreada como para manifestarse en las sedes de los partidos catalanes (algunas embargadas, por cierto) que invistieron a Sánchez sin contrapartida alguna. Pero tú continúa repartiendo lecciones, que todo llegará. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Andalucía, paisaje después del austericidio
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    17/12/2018
    La política de austeridad y ajustes aplicada en la Unión Europea ha ocasionado un incremento de las desigualdades entre las personas, claro, en favor de los que tienen más. También ha producido ese incremento entre los países. Y dentro de estos entre sus diferentes territorios, siempre en la misma dirección. Italia es el ejemplo máximo de esto, donde el norte rico se ha enriquecido aún más y el sur pobre se ha empobrecido. España es otro ejemplo de esto último, aunque menos acentuado. Hablemos de Andalucía. Es sobradamente conocido que se trata de la comunidad más extensa de España, la que cuenta con más población y figura entre las que tienen un nivel de riqueza más bajo. Lo que posiblemente no se ha hecho notar es que las maldades que ha traído el austericidio le han afectado de igual forma que a otros países, esto es, que han aumentado las desigualdades entre sus ciudadanos con menos recursos y los que más tienen, pero al mismo tiempo, su desigualdad económica y social con el conjunto de España también se ha acentuado. Sería ingenuo pensar que lo que ocurre fuera no va a suceder aquí, aplicando las mismas recetas de ajuste y austeridad. Comparemos. En 2008 la renta por habitante era ya claramente más baja en Andalucía que la media en España: 18.600 euros frente a 24.300 en el conjunto del país. Esa diferencia se ha acentuado. En Andalucía, 10 años después, la renta per cápita ha disminuido ligeramente, mientras que en España ha aumentado, muy poco, el 3 por ciento, teniendo en cuenta que el dinero vale ahora un 11 por ciento menos, pero se ha distanciado de su comunidad más grande. La consecuencia es que la renta andaluza por persona equivale ahora al 74 por ciento de la española; antes de la crisis alcanzaba el 77 por ciento. El paro está lejos de solucionarse. En España hay ahora un 52 por ciento más desempleados que al comienzo de 2008. Son 1.350.000 personas más que entonces. En Andalucía el paro es un 60 por ciento mayor que hace 10 años, 340.000 personas más, lo que sitúa a esta comunidad con un 23 por ciento de la población desempleada, frente al 15 por ciento de 2008 y frente al 15 por ciento de paro en España en la actualidad. Ni que decir tiene que son las mujeres las que padecen un mayor porcentaje de paro: en Andalucía suponen el 27 por ciento. Y aquí de nuevo, las diferencias con el conjunto del Estado se han acentuado.  Son datos del INE, el Instituto Nacional de Estadística. Eurostat, la oficina de estadísticas europeas ofrece también un dato muy revelador: sólo el 55 por ciento de los jóvenes, hasta 34 años, que ya no estudian tienen empleo en Andalucía. Eso quiere decir que la tasa de los que ni estudian ni trabajan entre la población joven supone el 45 por ciento. Son más, claro está, que en 2008. En España ese porcentaje de “juventud sin futuro” ha aumentado incluso más, pero era más bajo al comenzar la crisis y lo sigue siendo. Ahora supone el 36 por ciento de los jóvenes. Pero no es este el único desastre que ha aumentado más en Andalucía que en toda España. Los sueldos ya eran más bajos que en la media del Estado, pero ahora esa diferencia se ha agrandado. Los salarios reales, descontando la inflación y dando al euro la misma capacidad de compra ahora que antes, son en España un 4,6 por ciento más bajos que en 2011, cuando la reforma laboral del PP entró en juego. En Andalucía, ya con salarios claramente menores que la media española, han disminuido aún más, el 7,4 por ciento. Claro está, esto no le ha ocurrido a los beneficios empresariales que en ese  periodo aumentaron en Andalucía un 6 por ciento. Para algo tenía que servir la reforma laboral. Ambas cosas, paro y bajadas salariales, explican que el riesgo de pobreza y exclusión social también haya aumentado más en Andalucía desde 2008, cuando la diferencia ya era notable. En España el 26,6 por ciento de la población está en riesgo de pobreza o exclusión social, según los criterios de la Unión Europea, con un incremento de casi el 3 por ciento en esos 10 años. En Andalucía afecta al 37 por ciento de la población, con un aumento de casi el 6 por ciento. Esto último ayuda a explicar a su vez cómo en una comunidad mayoritariamente cálida y luminosa, la pobreza energética sea mayor que en el conjunto de España.  El 12 por ciento de los hogares andaluces tiene dificultades para mantener la casa a la temperatura adecuada, lo que alcanza a casi un millón de personas, frente al 10 por ciento de la población española. Además un 10 por ciento de los hogares de Andalucía paga con retrasos sus recibos de electricidad o gas, frente al 7 por ciento en todo el país. Más duro es que 220.000 personas carezcan de suministro energético directamente. Los datos son de un estudio de la Asociación de Ciencias Ambientales en colaboración con La Caixa. Tampoco es ajeno a este empeoramiento generalizado de las condiciones de vida el elevado número de desahucios. De acuerdo con el INE, entre el final de 2016 y lo que llevamos de 2018, el número de viviendas sobre las que ha recaído una ejecución hipotecaria, por no pagar el préstamo, representa el 25 por ciento de todas las realizadas en España. Un porcentaje muy alto sobre el conjunto, ya que la población andaluza supone el 18 por ciento de la española. La sanidad no se ha librado de los ajustes aplicados por Rajoy, pero en Andalucía han golpeado más. Se ha reducido el número de médicos del sector público: de 322 por cada 100.000 habitantes en 2008, se bajó a 305 en 2016. En España en cambio aumentaron algo y llegan a 382. El número de camas hospitalarias también descendió, pero más en Andalucía y llega a ser la que tiene menos plazas hospitalarias por habitante. Andalucía ha sufrido, y viene sufriendo todavía, los recortes y ajustes que impuso el austericidio de la Unión Europea y que aplicó en nuestro país el PP con Mariano Rajoy a la cabeza. Y los ha sufrido más aún que otras zonas de España porque es una comunidad más vulnerable, por su baja renta y su menor desarrollo productivo. De hecho, teniendo el 18 por ciento de la población española, su actividad económica, su PIB, representa únicamente el 13 por ciento del país. Todo esto no explica obviamente lo ocurrido en las elecciones autonómicas, pero ayuda a comprender qué suelo pisamos y reconocer los socavones producidos estos años. Es posible que gran parte del voto recibido por el partido de extrema derecha, Vox, o por Ciudadanos venga del rechazo al independentismo catalán o en algunos sitios a la xenofobia. Pero también es muy posible que la elevadísima abstención pueda deberse al desapego de un sector de la población que piensa que contra el austericidio no hay nada que hacer. Recientemente he escuchado decir a Susana Díaz en una entrevista en la Cadena SER, tras las elecciones: “Ahora viene la parte de la política”. Ella se refería a la capacidad o habilidad de cada partido para negociar cómo se forma el Gobierno en Andalucía. Es algo muy distinto de lo que yo entiendo por política y de lo que principalmente puede vincular a los ciudadanos con ella. Se trata de tomar decisiones que afecten a la vida de la gente y cubran sus necesidades. Política es hacerlo además con decisión y pensando en los ciudadanos más que en el qué dirán: mercados, medios de comunicación y opinadores múltiples. Por ejemplo, el acuerdo entre el Gobierno de Pedro Sánchez y Podemos. Está ya detallado, suma medidas para reparar los destrozos causados por la crisis, los ajustes y la pérdida de derechos sociales, como las descritas ahora sobre Andalucía. Era una cura de urgencia. Y por definición la urgencia no se puede demorar. O se actúa o habrá que lamentarlo, como ya dije cuando se presentaron esas medidas. Hay otras comunidades, las de menor renta, con situación parecida a la andaluza. Cuando se gobierna, el argumento de “no me dejan” es la forma más directa de invalidarse para ejercer el poder y facilitar que llegue gente como los ultraderechistas de Vox. (Fuente: ctxt / Autor: Emilio de la Peña)



  • Elecciones andaluzas: la cosecha amarga
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    14/12/2018
    Los apabullantes resultados de las elecciones autonómicas andaluzas del 2 de diciembre vienen a confirmar, una vez más, que las causas estructurales de la crisis de la segunda restauración borbónica determinan la coyuntura. El ascenso de Vox -que ha ganado 380.000 votos y 12 escaños- han condicionado en buena medida el debate sobre hasta que punto el agotamiento del “régimen andaluz del PSOE” o la reacción nacionalista española a la crisis constitucional en Cataluña han sido el factor determinante. Pero de lo que no cabe duda es que se ha producido una “tormenta perfecta”, que combina la crisis del bipartidismo, la desmovilización de las izquierdas, la rentabilización parcial del “voto de la indignación” por el “voto del odio”, la crisis de los servicios sociales autonómicos y una tasa de paro más de un tercio que la del resto del Reino. Con una tasa de abstención del 41,35%, el PSOE y el PP han perdido respectivamente 400.000 y 310.000 votos en relación a las elecciones de 2015, es decir 710.000. Se acumulan a los 125.000 votos perdidos por Susana Díaz y los más de 493.000 por el PP en 2015. En dos elecciones autonómicas, la potencial alternancia bipartidista en la que se sustentó el longevo “régimen andaluz” del PSOE ha desaparecido para dar paso a formulas de gobierno que tienen que apoyarse con partidos que se sitúan antes (Vox) o más allá (Podemos) de la Constitución de 1978. Las perdidas de las izquierdas, la suma del PSOE y de Adelante Andalucía (Podemos + IU), se sitúan también en los 700.000 votos. La tendencia de las tres últimas elecciones andaluzas es más complicada de determinar, porque la irrupción de Podemos en 2015 agregó 430.000 votos al espacio electoral que ahora conforma Adelante Andalucía que, sin embargo, ha perdido 300.000 en las presentes elecciones. La desmovilización de las izquierdas ha sido evidente, entre otras razones porque, a diferencia de las derechas, descartaron en sus campañas la única formula posible de un gobierno de izquierdas, la coalición de todas ellas. Y aún suponiendo que la mayoría de los votos perdidos por el PP hayan ido a Vox, las izquierdas han visto como optaban por la extrema derecha alrededor de 100.000 votos. Una parte importante del “voto de la indignación” se ha convertido en este proceso de ‘lepenización’ en un “voto del odio”. El bloque “aznarista” de las derechas compensa la perdida de 300.000 votantes del PP, con el aumento de 60.000 votantes de Ciudadanos (que irrumpió en 2015 -como Vox ahora- con 397.000 votos) y con los 380.000 votos de Vox, lo que le otorga 59 escaños, con una mayoría absoluta reforzada con 4 escaños de más. ¿Eran estos resultados completamente impredecibles? A juzgar por la encuesta andaluza del CIS de octubre de este año, no tanto. Aunque su predicción de voto solo acertó en lo relativo al PSOE y sus predicciones para el resto de los partidos erraron entre 9 (PP y Vox) y 6 (C’s) y 5 (AA) puntos, con una tasa de participación un 15% superior. Pero teniendo en cuenta la tendencia en las elecciones de 2012 y 2015 antes comentada, las respuestas en la encuesta  a la situación económica (54,6% mala o muy mala); situación política (58,9% mala o muy mala); gestión del PSOE (43,1% mala o muy mala); gestión de Susana Díaz al frente de la Junta (43,7% mala o muy mala) y falta de representatividad de todos los partidos (37,4%) quizás hubieran permitido una predicción de la catástrofe algo más acertada. Es más, preguntados sobre que sería más importante para ellos en estas elecciones, los problemas de Andalucía o los generales de España, el 56,4% de los encuestados contestaba en clave regional y solo el 24,8 en clave estatal (con un 13,8% que ambos). El profundo agotamiento del “régimen andaluz” del PSOE Ya en las elecciones de 2015 fue evidente la erosión de legitimidad del sistema clientela del “régimen andaluz”desarrollado por el PSOE al frente de la Junta desde la transición. Después de 35 años, el “desarrollo del subdesarrollo” en la región más poblada del Reino se resume en estos datos: tasas de paro del 34,7% (25% en España), de pobreza del 38,3% (27,3), de pobreza infantil del 45,3% (32,6%), de 980 euros per capita de gasto sanitario (1.205) (ver aqui aqui). Ello a pesar de una balanza fiscal con el resto de las autonomías que suponía transferencias del 4,29% del PIB en 2005 y un endeudamiento total que, con la crisis, pasó del 24% en 2007 al 97% en 2013. La evolución del gasto público de la Junta de Andalucía, desde un mero 5% de su PIB en 1985, hasta alcanzar el 22% del PIB en 2010, es la crónica del despliegue de una red clientelar específica de un "capitalismo de amiguetes" peculiar, ligado al desarrollo de una sanidad y una educación públicas con sectores privados concertados y subvenciones a sectores agro-industriales y manufactureros ligados a la exportación y la energía, al tiempo que se dejaba caer sectores industriales públicos, como la construcción naval. Todo ello en paralelo al mantenimiento de bolsas de campesinos sin tierras, mantenidos gracias al PER, con el argumento adicional de evitar una concentración urbana inmanejable en pleno hundimiento de su salida tradicional en el sector de la construcción (Ver la colección de los Informes económicos y financieros de la Junta). Esa estructura clientelar es la explicación no solo de porqué se produjeron las subvenciones irregulares a los ERE, sino también de porqué el Parlamento andaluz los aprobó sin objeciones durante 10 años. El gasto social público de la Junta ha sido un componente esencial para el mantenimiento del nivel de vida de importantes sectores de la población, cuyo ingreso per capita que les sitúa en el puesto 18 de las comunidades autónomas. Desde 2015, con el apoyo presupuestario de Ciudadanos, la Junta de Susana Díaz ha hecho un especial esfuerzo de reducción del déficit, a un ritmo anual de -0,6% del PIB, con una deuda per capita que ha sido algo superior a la mitad de la media del conjunto de las Comunidades Autónomas y que suponía el 22% en vez del 24.7% del PIB. Con un crecimiento que ha alcanzado el techo del 2,8% para reducirse al 2,4% y 16 trimestres seguidos de creación de empleo, sigue sin recuperar el 40% de los puestos de trabajo perdidos en la Gran Recesión, a pesar de haber reducido en 11 puntos el paro hasta el 22,9% (14,6% para el conjunto del Reino de España). Pero los puestos de trabajo los creados son especialmente en el sector primario, lo que ha aumentado sustancialmente la desigualdad y la precariedad, al tiempo que aumentado la presión salarial en un sector con una tasa de ganancias basada en salarios mínimos. La razón de las “políticas de estado” y del anti-catalanismo de Susana Díaz En definitiva, la política del “mal menor” del “régimen andaluz” se ha basado políticamente en asegurar en los ciclos alcistas una serie de transferencias fiscales gracias a la aportación de los votos del PSOE andaluz a la mayoría necesaria para constituir y sostener los gobiernos centrales del PSOE. Y durante las crisis, un “neoliberalismo de rostro humano” justificado por el miedo a la gestión de la misma por el PP, representante de los sectores mas reaccionarios de la burguesía andaluza. Pero desde 2012, la Junta socialista no ha podido presionar más que de forma limitada al gobierno central del PP de Rajoy por el ajuste fiscal de Montoro. El margen de actuación, sobre todo en estos tres últimos años de inestabilidad presupuestaria y bloqueo del sistema de financiación autonómico, ha sido muy escaso para la Junta de Susana Díaz. Su respuesta ha sido política en dos formulas sucesivas: en primer lugar, encabezando la propuesta de un pacto de estado PP-PSOE, que acabaría en la defensa de la abstención socialista para “dejar gobernar a Rajoy” y la defenestración de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE en octubre de 2016; en segundo lugar, tras su derrota en las primarias socialistas, apoyando las medidas del gobierno Rajoy contra el movimiento soberanista catalán en nombre de un nacionalismo español que envolvía la exigencia de mantener las transferencias fiscales asimétricas para la Junta de Andalucía a pesar de la anunciada crisis de recaudación fiscal en Cataluña. El aislamiento político de Susana Díaz -y de la corriente mayoritaria del PSOE en Andalucía que representa, heredera del “felipismo”-, ha sido paralelo a la perdida de legitimidad y de votos del “régimen andaluz” que ha gestionado tras la crisis de corrupción de los ERE. Un aislamiento que ha sido consecuencia de la relación estructural en un régimen autonómico en crisis fiscal descrita, pero también de las maniobras tácticas que ha ejecutado para hacerle frente. En 2015, la ruptura del gobierno de coalición con IU para eliminar presiones a su izquierda y cerrar el ascenso de Podemos; en 2016, el apoyo a un “pacto de estado” PP-PSOE y, más tarde, a la abstención socialista que permitió formar gobierno a Rajoy y a ella concurrir como alternativa a un defenestrado Pedro Sánchez a las primarias del PSOE; en 2017-2018, como principal valedora desde la Junta de Andalucía de la aplicación del art. 155 a la Generalitat de Catalunya y alentando una campaña populista españolista contra el movimiento soberanista catalán. En este sentido, el actual debate sobre el peso de lo “andaluz” y de lo “español” en las elecciones autonómicas que intentamos analizar responde a una falsa disyuntiva, por otro lado contradictoria con los datos de la encuesta del CIS de octubre. La crisis del “régimen andaluz” cuya agonía ha presidido Susana Díaz, y la crisis estatutaria, primero, y constitucional, posterior, catalana son consecuencia de la crisis del sistema autonómico que es uno de los pilares del régimen del 78. Lo que varía es el desarrollo de esas crisis, entre otras razones, por el peso de la cuestión nacional democrática en Cataluña y del nacionalismo españolista en Andalucía. Con su habitual brillantez, Javier Pérez Royo ha captado este ultimo aspecto con un titular: “Un 28 F invertido”. Vox y las respuestas de las izquierdas Algo similar ocurre con el análisis del voto emergente de Vox, disociado artificialmente entre lo “social” y lo “español”, sin querer comprender la respuesta reaccionaria y populista que representa transversalmente a la crisis tanto del “régimen andaluz” como del régimen del 78 en general. Que ese voto se concentre en ciudades como Algeciras (20%), Almería (15%), Fuengirola, recogiendo 1 de cada 10 habitantes de ciudades de más de 100.000 habitantes y en aquellos pueblos con importante presencia de trabajadores emigrantes en la agricultura exportadora refleja la conjunción de sectores de asalariados precarios y de pequeños y medianos propietarios que ven sus márgenes de beneficio reducirse y las prestaciones sociales universales degradarse, afectando o amenazando con afectar su nivel de vida y su estatus social. Independientemente de sus conclusiones, Isidoro Moreno acierta en el análisis, cuando recuerda que Vox ha hecho suya la definición de “extrema necesidad” que en su día utilizó el Sindicato de Obreros del Campo (SOC). Pero lo que ha dado credibilidad a este “voto del odio” ha sido que podía condicionar y hacer posible una alternativa de derechas al “régimen andaluz”, encabezada por un PP andaluz en crisis e imposible sin un Ciudadanos en ascenso. El bloque “aznarista” de las derechas puede catalizar gracias a la movilización de Vox de esos 380.000 votos, que serán esenciales en las próximas elecciones municipales frente a los ayuntamientos de izquierdas. Situándose detrás del llamamiento a “parar la extrema derecha”, Susana Díaz intenta su última maniobra para sobrevivir políticamente. Su propuesta no es el “antifascismo” y la movilización ciudadana, sino una negociación de intereses de aparatos con Ciudadanos -su socio parlamentario desde 2015- que permita que todo continue como hasta ahora, aunque la versión que tienta a Ciudadanos es sustituir a Susana Díaz con apoyo del PSOE andaluz al frente de un “régimen andaluz” adaptado en la medida de lo posible a sus propios objetivos políticos y evitar su subordinación al PP en el nuevo bloque de la triple derecha aznarista. Superando la tentación inicial de asistir a la destrucción política de su enemiga, el PSOE de Pedro Sánchez ha hecho de la moderación centrista su principal respuesta programática, añadiéndole un toque europeista. La “contención sanitaria” de la extrema derecha que propone para aislar a Vox y contaminar o romper a los otros dos componentes del bloque aznarista apuntan también a mantener abierta una alianza post-electoral con Albert Rivera. Y algún efecto parece estar teniendo, a juzgar por las últimas declaraciones de Pablo Casado de que el “PP solo pactará con Ciudadanos en Andalucía”, aunque reciba el apoyo parlamentario de Vox. En cualquier caso, el PSOE de Pedro Sánchez pone distancia con Susana Díaz y los resultados andaluces, intentando rentabilizar a su favor, en Cataluña -en plena movilización por los presos independentistas-, la amenaza del bloque aznarista de la derecha, que exige que se aplique de nuevo el art. 155 a la Generalitat presidida por Torra. Para prolongar la legislatura con su gobierno minoritario, necesita dotarse de la legitimidad de unos presupuestos que reagrupen electoralmente al bloque social de las izquierdas - que comienza a movilizarse autónomamente, especialmente en el sector público. Esto explica el cambio de ritmos del gobierno Sánchez y su anunció de presentar el techo de gasto y los presupuestos de 2019 en el Congreso de los Diputados. Los resultados de las elecciones autonómicas han sido especialmente duros para la coalición de Podemos e IU, Adelante Andalucía. El enfrentamiento solapado con la dirección estatal de Podemos por el control del aparato y la orientación estratégica de la coalición andaluza se ha hecho pública antes de las elecciones municipales y europeas de 2019. Juan Carlos Monedero no ha tardado en saldar cuentas con Teresa Rodriguez y la corriente Anticapitalistas, acusándola de falta de “astucia”, sectarismo y caer en un andalucismo de corto vuelo, incapaz de ensamblar con un proyecto nacional español -aún por desarrollar por Podemos- por intereses inconfesables de corriente. Frente a este chorreo de acusaciones, la dirección andaluza de Podemos ha reafirmado su coalición con IU, su autonomía política y su carácter alternativo a largo plazo, porque “Susana no es el socialismo”. Un debate imprescindible ha empezado con pie cainita. Pero los llamamientos al “espíritu del 15 M” -que Emmanuel Rodriguez recuerda hasta que punto está agotado por su ingenuidad política- no pueden obviar el hecho de que nadie podía creer en una alternativa de izquierdas, en un gobierno andaluz de izquierdas, sin un cambio en la correlación de fuerzas que obligase a rupturas importantes con el “régimen andaluz”. Que un gobierno PSOE-Adelante Andalucia necesitaba un planteamiento programático serio, más allá de los meros emplazamientos o las reafirmaciones sectarias, para convertirse en el “sentido común” de la movilización social por los derechos recortados -como las continuas manifestaciones por la sanidad pública andaluza-, por un nuevo modelo de desarrollo andaluz que se enfrente a la desigualdad y a la rentabilización de la indignación por la extrema derecha en un “voto del odio”. Sin esa política de frente único de izquierdas no hay otra alternativa creíble, como han demostrado los hechos con contumacia, que el bloque aznarista de las derechas.  Gustavo Buster Fuente: www.sinpermiso.info



  • Lecciones desde Andalucía y Estrasburgo: libertad de expresión, excepcionalidad y resistencia
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    12/12/2018
    Hace ya 11 años, el 30 de noviembre de 2007, el activista Agustín Toranzo, junto a otro compañero, fue extraído por la fuerza de un túnel bajo tierra en el que se encontraba sujeto como forma para protestar por el desalojo judicial del inmueble situado en la calle Antonia Sáenz nº12, en la ciudad de Sevilla. l inmueble era el Centro Social Ocupado y Autogestionado “Casas Viejas”. Al día siguiente, debido a la gran expectación informativa del suceso en la ciudad de Sevilla, el 1 de diciembre de 2007, se realizó una rueda de prensa, con presencia de diversos medios de comunicación. En dicha rueda de prensa explicó cómo se había producido el desalojo del inmueble y las técnicas que había utilizado la policía nacional para extraerlo del túnel. Al hilo de dichas acciones expresó también su valoración sobre el trato que había recibido, incluyendo las siguientes expresiones que resultaron luego polémicas: “los malos tratos psicológicos y físicos no se han podido parar”; “ahora voy a hablar de las torturas que nos han hecho para que nos soltáramos de los tubos… las torturas físicas han sido realizadas exclusivamente por policías nacionales… han sido bastantes refinadas en el sentido de que no han dejado huellas físicas y han producido dolor bastante… A mí me ataron la cuerda en la cintura, la sacaron del túnel y entre los tres empezaron a tirar con la misma intención”; al relatar cómo fue atado de la mano libre a los tobillos con precinto, sufriendo un dolor intensísimo, manifestó que “esta tortura la realizan además dos policías nacionales que aparecen en las fotografías de prensa con los monos blancos de Emasesa”; “… cuando te están torturando piensas en todo… hemos corrido peligro”. Una larga travesía por el desierto de la justicia española La maquinaria del Estado, en esos tiempos gobernada por el PSOE, empezó a rodar, y la Delegación del Gobierno, empujada por el sindicato policial SUP, abrió todos los frente posibles para criminalizar a todas las personas que en mayor o menor medida habían participado en dicha acción contra el desalojo: multas administrativas, denuncias penales por desobediencia, atentado a la autoridad, reclamaciones civiles millonarias… etc. Como consecuencia de una de estas denuncias fue condenado Agustín como “autor de un delito de calumnias con publicidad a la pena de 20 meses multa con una cuota diaria de 10 euros con la responsabilidad subsidiaria del art. 53 en caso de impago y a indemnizar a los agentes de policía por los perjuicios causados en 1.200 euros”. El argumento principal de la sentencia se basaba en que en el caso no concurrían todos los elementos necesarios para el tipo penal previsto en el artículo 174 del Código Penal español (torturas). El Juzgado de lo Penal 13 de Sevilla y la Sección Tercera de la Audiencia Provincial consideraron que sus declaraciones incluían la imputación específica de haberse cometido tal delito, y realizó por ello un examen detallado de las conductas castigadas como malos tratos infringidos por agentes de la autoridad, entendiendo que en los hechos no se había producido tal delito, a pesar de que la técnica apelada con él consiguió el dudoso honor de que la prestigiosa revista internacional Torture la incluyera dentro de la categoría de torturas. Además, ello reflejaba una actuación proporcionada de la policía, de modo que calificarlas de tortura constituye una falsedad que implicaría la comisión del delito de calumnia. El Tribunal Constitucional ni siquiera admitió el recurso de amparo, ya que no se justificaba la trascendencia constitucional del recurso, sin más argumentación. Lecciones jurídicas y políticas desde estarsburgo Sin embargo, con la persistencia del propio Agustín, del colectivo de Casas Viejas, el apoyo de la Coordinadora estatal para la Prevención y Denuncia de la Tortura y del Grupo de Juristas 17 de Marzo, se consiguió seguir el camino hasta Europa y se interpuso en el año 2013 una demanda por vulneración del artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, o sea, vulnerar la libertad de expresión. La sentencia de la Sección Tercera del TEDH en el caso Toranzo Gómez vs. Spain de 20 de noviembre de 2018 no deja lugar a dudas, da la razón al activista, y de la misma se extraen las siguientes lecciones:
    1. El Reino de España ha vulnerado el artículo 10 del Convenio en este caso, es decir, ha vulnerado el derecho a la libertad de expresión (lo cual, por desgracia, no es ninguna novedad). Ninguna institución es intocable a este derecho y debe estar sujeta a la crítica política en sus actuaciones: jueces, policías, ministros e incluso la monarquía.
    2. El criminalizar estas conductas persiguen desalentar dichas críticas políticas e imponer un pensamiento único bajo la amenaza de multas y prisión. Como dice el abogado Jaume Asens, existe un riesgo real de querer reducir, por parte del Estado y sus poderes, la libertad de expresión a “decir lo que resulta cómodo o inocuo para el poder”.
    3. Que el derecho a la libertad de expresión es también subversión, transgredir los códigos establecidos y decir, en definitiva, las cosas que molestan e incluso las que pueden ofender al poder.
    4. Que las últimas condenas de los tribunales españoles en este sentido carecen de justificación y que estos no han sabido, o no han querido, ponderar ni interpretar extensivamente este derecho conforme a la jurisprudencia europea. Sería necesario establecer una responsabilidad personal de los jueces y juezas que incumplen de manera sistemática y consciente dicha doctrina europea.
    5. El tipo penal de torturas definido en el Código Penal español no se adecua a las definiciones que recomienda el Comité contra la tortura de la ONU, mucho más amplio que la recogida en el nuestro, y que urge por tanto adaptarlo a los estándares internacionales.
    6. El aviso a las próximos juicios a activistas que invocan esta doctrina en los delitos por injurias a la corona y en los delitos contra los sentimientos religiosos, que conforme a las mismas deberían ser archivados inmediatamente.
    Una victoria para visibilizar las luchas en Andalucía y el sur de Europa No es la primera vez que España es condenada por este tipo de delitos, ni tampoco por no investigar suficientemente las denuncias de torturas. No es casual. Ni si quiera lo que se llama Transición se ha producido en el poder judicial ni en los cuerpos policiales, por lo que aún existen muchas malas prácticas, entre las que están la tortura y los malos tratos, la negativa a investigarlos, la criminalización de los defensores de derechos humanos, la imposición de multas y penas de prisión y la negativa de los sucesivos gobiernos a constituir mecanismos participados por la sociedad civil para prevenir y castigar dichas conductas. La libertad de expresión no solo se vulnera en Euskadi y Cataluña, también en Andalucía. Según el último informe de la CPDT, Andalucía fue la segunda nacionalidad, por detrás de Cataluña, en denuncias de torturas y/o malos tratos. En este caso, la persistencia del TEDH y de los activistas del CSOA Casas Viejas ha provocado que se condene a España al pago de más de 8.000 euros en multas, indemnizaciones y costas. Lo importante es que se ha visibilizado que aún persiste la tortura y malos tratos en Andalucía y que hay muchas personas dispuestas a resistir, y a arriesgar su comodidad y su vida para denunciarlos mediante la movilización y lucha en todos los frentes, incluido el jurídico. Y, por encima de todo, que es posible ganar, también al sur de Despeñaperros. (Fuente: El Salto / Autor: Luis de los Santos)



  • De estar en contra, a derrocar la constitución española
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    09/12/2018
    Nadie recuerda que fuerzas democráticas o anti-fascistas derrocaran al enano de franco. Nadie lo recuerda porque eso nunca llegó a ocurrir. La oligarquía española, verdadera fuerza motor del régimen franquista, ante la necesidad de abrirse al capitalismo expansivo y de fortalecer a la burguesía para generar ciclos de acumulación más eficientes para el estado burgués español decidió ella misma reformarse. Tras las cunetas y largas décadas represivas ya no tenía apenas oposición, salvo pequeños grupos anarquistas y comunistas, además de una organización vasca que se acababa de refundar y tenía como objetivo el estado socialista vasco independiente. Por otro lado sí tenía fuertes aliados internacionales como por ejemplo EEUU, que había visto durante muchos años con buenos ojos el “bastión anti-comunista” que representaba el régimen franquista en Europa y que supervisó todo el proceso de integración en el bloque occidental del capital y no es sorpresa que como resultado final llegara la OTAN y el acuerdo con el capitalismo europeo. De esta manera el franquismo, dirigiendo la alianza con todas las fuerzas burguesas y socialdemócratas españolas y reprimiendo con furia a las aun rupturistas, se sacó de la manga la “reconciliación nacional”. El colaboracionismo reformista del PCE y del PSOE echando paladas sobre las cunetas pero sobre todo sobre las ideas que defendieron los que las habitan, hicieron el resto, y de un día a otro el franquismo se hizo “democrático” y la desmemoria habitual. La oligarquía española seguía dominando y ahora re-legitimizada mediante la constitución española que abriría las puertas hacia el desarrollo de la burguesía española, es decir, hacia unos niveles de explotación y ganancia superior. El siguiente amarre lo fue con las burguesías de “la periferia” estatal geográfica mediante los procesos autonomistas cediendo parte de la gestión para que estas puedan controlar y explotar a sus pueblos trabajadores mientras la dependencia e integración se iba asentando. En Euskal Herria el concierto (y el convenio) representaban la materialización efectiva de las ambiciones de la burguesía regionalista, abriendo al mismo tiempo espacio a esa burguesía vasca emergente para acelerar el nuevo ciclo de explotación que necesitaba el nuevo régimen hijo del franquismo. Por lo que el estatuto de autonomía a fin de cuentas negaba a Euskal Herria su derecho a independizarse y al mismo tiempo ponía en manos de la burguesía vasca la gestión económica dejando a la clase trabajadora vasca sin ninguna capacidad de decisión y presa del capitalismo español e internacional. A lo que hay que unir la cesión más tarde a la burguesía vasca de una parte del monopolio de la violencia de estado: la ertzaintza. No se puede desatar un nudo si no se sabe cómo está hecho. Para derrocar la constitución española en Euskal Herria hace falta desatar el nudo que propicia que siga ejerciendo su poder por encima de la voluntad de la clase trabajadora vasca. La constitución española más allá del rey español, la cabra de la legión y manolo el del bombo, en Euskal Herria significa autonomía, estatuto, concierto económico o convenio, subvención, “oasis”, ”empresariado jatorra” y folclorismo. Esos son sus pilares, y una clase, la burguesa, que por encima de identitarismos superficiales y diversos en lo esencial defiende lo mismo y no por casualidad. El régimen español y su constitución en Euskal Herria solo puede caer cuando entre en crisis todo el conglomerado autonómico y la burguesía que lo sostiene y esa crisis provenga del ejercicio revolucionario de una clase trabajadora vasca que vele solo por sus intereses, elevando las contradicciones sociales en una lucha contra el capital en todos sus frentes que destruya lo viejo y construya lo nuevo, y esté unida en cuanto al ejercicio de la autodeterminación para independizarse de España y también de la burguesía para que esta tampoco tenga el poder de decidir por encima del pueblo trabajador vasco como hace ahora. Por eso estamos hoy relativamente lejos de la independencia, por lo que con urgencia cabe restaurar los puentes y retejer hilos de los abajos y perder los miedos para impulsar las nuevas rebeldías auto-organizadas que dejen atrás la fase meramente reivindicativa de cara a la galería y el politiqueo de salón institucional para dar inicio a una nueva ofensiva político-social que no tendrá otra opción y destino que acabar en una revuelta o levantamiento que abra una ventana de oportunidad. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka garaia da!)



  • La huelga de humo
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    07/12/2018
    Si Artur Mas hubiera ideado el 9-N como un referéndum vinculante sin pervertir la votación para acabar convirtiéndola en una performance novecentista (copyright, Enric Vila) y si Carles Puigdemont hubiera aplicado el maravilloso resultado de las urnas el 1-O cuando tocaba, el soberanismo habría urdido un golpe de fuerza musculoso y efectivo ante un españolismo agónico y sin capacidad de movilización en el territorio. Tristemente, las estructuras de estado que no eran ni estructuras ni de estado, la ley de transitoriedad que no era ni transitoria y la declaración de independencia sin independencia han regalado un tiempo valerosísimo al españolismo para reafirmarse políticamente y ocupar unas calles que ya no seran siempre nuestras. Catalunya despertó la fiera de Iberia con el procés, y lo peor de todo ello es que el nacionalismo español (se llame Vox, Casado o Rivera) pretende reprimir al independentismo como si la secesión hubiera sido un intento serio y plausible. Por ello resulta curiosa la sorpresa general ante la emergencia de Vox en Andalucía cuando de hecho fue la misma izquierda y Pedro Sánchez en especial quienes publicitaron al partido de Santi Abascal para disgregar el voto de derechas, pensándose que la cosa no pasaría de marginal. También el entorno independentista que, aunque tiene el privilegio de contar con una importante cuota de genios por metro cuadrado, olvidó el teorema de parvulitos según el cual siempre que Catalunya muestra voluntad de liberarse España se africaniza. Miren ustedes si tiene gracia la vida que Vox ha nacido a la sombra de las televisiones de izquierdas y ha tenido una plataforma privilegiada en TV3, donde los cráneos privilegiados del FAQS han invitado regularmente a sus asilvestrados portavoces (paradójicamente, nunca han invitado a un solo speaker del movimiento para las Primarias: se les debe haber pasado a Tian y a Pere…). Lejos de enmendar sus errores, el soberanismo y la administración Torra continúan en la recherche del momentum indepe mientras la división de los partidos es de una radicalidad total. Sólo así se explica esta curiosa huelga de humo (y escribo curiosa no porque le regatee valor y fuerza en tanto que movimiento clave de la estrategia no violenta, sino porque esta protesta debe ser la primera de la historia de la humanidad que se inicia afirmando explícitamente que no llegará hasta los límites en los que la salud peligre) únicamente secundada por los antiguos consellers de Convergència y Jordi Sànchez, el hombre de David Madí en la ANC, una protesta que el ámbito republicano no sólo ignorará, sino que ha enfurecido muchísimo a Junqueras, consciente de que los convergentes son tremendamente hábiles contraprogramando su auge. Pobre Esquerra, hijita mía, que siempre acabas cayendo en la trampa del hermano mayor. Hace meses, situaciones engañosas como ésta me acostumbraban a cabrear de lo lindo. Pero ahora que estamos de lleno en la era de la neo-autonomía, no tengo más remedio que aplaudir con las orejas la labor de la propaganda convergente, magistral en convertir cualquier crítica a esta huelga de humo en una muestra de inhumanidad, espíritu gélido y alegría a la angustia verificable que vivirán nuestros presos. Antes me irritaba, insisto, pero ahora todo mi espíritu acata la pericia propagandística de los de siempre y su inigualada capacidad para convertir cualquier enmienda en un chantaje emocional que señale como inhumano o mal patriota a cualquiera que ose tener pretensiones críticas. También debo decir, no obstante, que si un diez por ciento, qué digo un diez, un uno por cien de esta ciencia del chantaje se hubiera invertido en hacer la independencia, la tribu sería libre desde hace siglos. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • 4 DE DICIEMBRE. Por la Revolución Andaluza.
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    05/12/2018
    Aún seguimos en la estela provocada por la crisis económica que estallara, hace ya más de diez años, en todo el mismísimo centro del sistema capitalista mundial, la civilización euro/occidental/céntrica. Una estela compuesta con dos ingredientes principales. Uno lo constituye el robo y la extorsión a la clase obrera y a los pueblos explotados y oprimidos del mundo, el otro es la elevadísima concentración de capital en manos privadas y el consiguiente enriquecimiento criminal de las grandes fortunas. Y en estas estamos cuando va tomando cuerpo también una crisis en el campo político de igual o mayor magnitud. La democracia liberal, como el mejor modelo de gobierno posible para el liberalismo, hace aguas en el centro, en la semiperiferia y en la periferia del sistema mundo capitalista. El fascismo, o neofascismo, asoma con fuerza inusitada en todos los rincones del planeta. Más que nada porque se aproxima una nueva crisis económica de imprevisible magnitud y los poderosos tienen que prepararse para posibles respuestas radicales de los pueblos y de la clase obrera que quizás ya no soportáramos una nueva fase de robo similar al que venimos soportando desde entonces. Este 4 de diciembre son ya 41 años del Día de Andalucía, y 40 años de la firma del Pacto de Antequera por el que la izquierda revolucionaria y anticapitalista, como se autodefinía, se comprometió con los poderes del Estado franquista a reconducir el proceso autonómico por la senda constitucional. 40 años sin autocrítica, aceptando y acatando la permanencia de Andalucía como tierra conquistada, aceptando y acatando la altísima concentración de capital que ha operado en nuestra tierra, conseguida con sangre obrera y andaluza, porque la apropiación del producto de nuestro trabajo es apropiación de vida humana, de sangre humana. 4Diciembre 2018 Las crisis económicas y políticas, el avance de la extrema derecha, sólo son indicios de que ni los de arriba pueden seguir gobernando como hasta ahora, ni los de abajo están dispuestos a seguir siendo gobernados como hasta ahora. Estamos en un momento que Lenin calificaría de pre-revolucionario, o como dirá Wallerstein, de bifurcación, donde cualquier propuesta, por pequeña y débil que sea pueda hacerse con la hegemonía. Es el momento del efecto mariposa o el de la chispa que incendia praderas. Propuesta que ha de ser de ruptura, descolonizadora, de liberación, soberanista, que construya una política verdaderamente democrática y una economía verdaderamente democrática. Política y economía de vida, de paz y de desarrollo humano. Propuesta que para el andalucismo revolucionario de Blas Infante consistía en la abolición de los poderes centrales del Estado para hacer una Andalucía Libre. Una Andalucía cuyos problemas están planteados y resueltos en la constitución andaluza de 1883, donde Andalucía es autónoma y soberana y no recibe su poder de ninguna fuerza externa al propio pueblo andaluz. Quienes estén dispuestos a coger el testigo del andalucismo revolucionario podrán hacernos llamamientos de unidad. Quienes sigan usando palabras engañosas para evitar la ruptura, la abolición de los poderes centrales del Estado y para impedir el hacer efectivo al menos el artículo 1º de nuestra constitución, se pueden ahorrar sus llamamientos de unidad porque de lo que se trata es de acabar con el capitalismo, no sólo con su lado más oscuro. Por la Revolución andaluza Viva Andalucía Libre 4 de diciembre de 2018 Miguel Cano Cruz Secretario de representación del Sindicato Unitario de Andalucía



  • Casi todos los “bobos” votan a Podemos (a diferencia de los “bonobos”)
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    02/12/2018
    En 2000 el sociólogo estadounidense David Brooks escribió un libro titulado “Los bobos en el paraíso: la nueva clase alta y cómo lo lograron”, en el que sustituye el término “yupi” de los años ochenta por el de “bobo”. Los filólogos que gustan de remontar el Amazonas sabrán que el término “bobo” es más bien de origen francés y que sus primeras huellas se rastrean hasta la novela “Bel-Ami” de Guy de Maupassant, escrita nada menos que en 1885, por lo que la sociología sigue sin descubrir nada nuevo. El “bobo” es el “pequeño burgués bohemio” cuyo hábitat natural es siempre la capital (Nueva York, París, Madrid). Más aún: es el viejo “burgués gentilhombre” de Molière, aquel que hablaba en prosa sin saberlo. Quizá el “bobo” de hoy tenga un poco más de cultura; quizá sea precisamente un “cultureta”, ese tipo de esponja que absorbe y exuda la ideología dominante a través de los nuevos medios digitales, desde los videojuegos hasta YouTube. Es un gilipollas que ha pasado por la universidad y casi seguro que tiene un máster de esos que se venden y se compran a precio de oro. “Económicamente está a la derecha e ideológicamente a la izquierda”, dice un experto, en referencia a “la izquierda caviar”, exquisita, ese conglomerado de intelectuales que resumen lo que la contracultura ha impuesto como menú políticamente correcto y saludable: feminista, ecologista, “gay friendly”, animalista, vegano... El “bobo” es enemigo del menú del día, alguien que se puede permitir el lujo de elegir y luego pagar la cuenta. Una subespecie del “bobo” es el “lili” (liberal libertario) en donde la “nueva izquierda” que arrastra los pies desde mayo del 68 converge con “la ultraderecha”. Son los “ex” frustrados y fatigados, que reniegan de sí mismos, aunque no lleguen a los extremos de Sánchez Dragó o Paco Frutos. Ya no son lo que fueron. Es posible que no sean nada, pero otros más jóvenes han tomado el relevo de esa nada. Desde Rousseau, la pequeña burguesía es el patrón de la clase media y, por extensión, de un país o de una época. El “pequebús” es la vara de medir, sobre todo en el terreno ideológico, donde la prensa sepia y las altas finanzas no tienen nada que decir. Al contrario. Los llamados “líderes de opinión” son los “bobos”. Tienen mucho en común con el “burgués gentilhombre” de Molière. No es que aparenten algo que no son sino que no aparentan lo que son. De ahí que hayan abandonado su universo provinciano para “gentrificar” los barrios del centro de la gran capital, donde conviven de manera cosmopolita con los ancianos al borde del desahucio y los pakistaníes que reparan móviles. Los anglosajones tienen una batería de expresiones para referirse a ellos: liberal de limusina, socialista champán, “dink” (dos sueldos y sin hijos)... Además de invadir los barrios más castizos, se han apoderado de la gastronomía popular y quieren pagar la cuenta con tarjeta de crédito, aunque eso no es lo peor: antes la cuenta dependía de la cantidad de comida, mientras que ahora es “degustación”, o sea, que pagamos más cuanto menos comemos. En los ochenta los “yupis” votaban al PSOE. ¿A quién votan hoy los “bobos”? ¡Joder!, ¡vaya pregunta! ¿A quién va a ser? ¡A Podemos! Para tener una imagen exacta de un ”bobo“ no hay más que mirar una foto de Pablo Iglesias, Íñigo Errejon y similares. Son de esos que te los imaginas yendo en bicicleta a la oficina, por mucho que haga un frío del carajo. Pero, ¿hay algo en este mundo peor que la emisión de gases de efecto invernadero? En las tabernas ya no se puede fumar. Si pides un vino te preguntan si quieres un reserva cosecha de 1998. En los restaurantes tampoco ponen cuchara sobre el mantel. Se acabaron los platos de oreja, riñones o gallinejas. Los clientes son posmodernos, bien afeitados y con gomina en el flequillo. No ves a nadie metiéndose un palillo entre los dientes. Están hipnotizados por su móvil. Ese paisaje urbano demuestra que, en contra de lo que opinan los sociólogos, los “bobos” no son una clase social sino una tribu urbana, un modo de vida creado por lo que hoy se llaman “comics” y antes tebeos. La realidad imita al arte. A los “bobos” la infancia les dura más tiempo porque pasan el rato entre juguetes y videojuegos. (Este artículo sobre los “bobos” continuará porque ahora me tengo que ir al foro, pero os prometo que próximamente hablaremos de otra categoría sociológica diferente, los “bonobos”, que son aquellos “burgueses no bohemios”. ¿Os habíais creído que la lucha de clases era algo simple o qué?) (Fuente: La Haine / Autor: Juan Manuel Olarieta)



  • La única opción para la independencia es una revolución
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    25/11/2018
    La independencia de Euskal Herria no va a llegar por un decreto de la Unión Europea, por una resolución del congreso español ni por una iniciativa del parlamento francés. Tampoco por una propuesta de instituciones autonómicas subsidiarias de aquellas. Ninguna de las instituciones que operan en Euskal Herria tienen permitida tal cosa, el derecho de autodeterminación es negado expresamente y el derecho a ser independientes es parte de la ilegalidad. Luego la única opción existente para la independencia es una revolución que produzca una ruptura con todo el entramado que precisamente niega (y con violencia) tal opción. Sin embargo, el dique de contención principal para que la independencia no pueda llevarse a término no serían los estados español y francés o el capitalismo global, los cuales solo pueden aportar violencia y negación, además de oponerse a tal revolución política. Es el sistema foral y autonómico el principal causante del embudo ya que está destinado explícitamente a que no se pueda conformar la revolución rupturista necesaria, es el que sirve de enganche y apoyo a la burguesía interna, y es el que mediante subvenciones y privilegios acomoda e integra en el ordenamiento político del proceso asimilatorio antítesis de la ruptura. Una revolución solo es posible cuando todo sistema que opera sobre una realidad está en crisis, lo cual da una oportunidad para el aceleramiento de su deslegitimización abriendo la puerta a que sea rechazado y se abra paso lo nuevo. Es por ello que la vía de la reforma hacia la liberación de Euskal Herria en verdad lo que hace es alejar de la independencia y estabilizar la dependencia además de legitimarla. En Euskal Herria opera tanto el capitalismo como el imperialismo, mientras que la clase dominante vasca es partícipe de ello independientemente de su carácter identitario superficial. Lo cual significa que no existe, ni haya existido nunca una “burguesía nacional” que como bloque aspire a la independencia. La burguesía vasca nunca ha sido “traidora” a la causa nacional porque en realidad nunca ha sido parte de ella, mas bien una embaucadora de la misma, tanto en su versión “navarrista” , “vasquista”, o “españolista”. Es el foralismo, y el régimen de conciertos o convenio lo que está en juego para ella y la capacidad de dominio sobre la clase trabajadora vasca y la explotación transnacional. No se produjo históricamente en Euskal Herria la emancipación nacional que le correspondía hacer a una hipotética burguesía nacional vasca. Cómo iba a hacerlo si nunca llegó a conformarse y contaba con el régimen foral, y con la suficiente manga ancha para participar en el imperio español primero, y en los negocios de la industrialización posterior. Entre otras cosas por eso mismo la lucha de clases no adquiere forma de lucha nacional en Euskal Herria. Y es que en un pueblo donde haya opresión nacional, la lucha de clases adquiere forma de lucha nacional .. solo cuando la burguesía nacional existe y además sufre consecuencias devastadoras en su bolsillo o su vida peligra . Este tipo de alianza coyuntural en países ocupados nacionalmente solo es probable o factible cuando partes de esa burguesía realmente tienen mucho que perder ante la lógica de la ocupación o de ser destruidas y absorbidas por la otra burguesía ocupante. No es nuestro caso porque la burguesía vasca y sus intereses corren de la mano del interés del capitalismo español o francés del cual son partícipes y beneficiarios. Estando cubiertos sus objetivos estratégicos con autonomía, UE, conciertos y convenios. Por lo que una estrategia interclasista de cara a la burguesía vasca bloquea y desestructura el proceso de liberación nacional y eso al mismo tiempo también produce desestructuración de la capacidad para llevar a cabo un proceso revolucionario de la clase trabajadora vasca de cara a la independencia. Es el pez que se muerde la cola. Con tales mimbres desde luego que es imposible (y lo ha sido aunque nos pese) que se haya producido un proceso de emancipación nacional. Ni lo ha habido ni lo habrá con tal inercia propositiva, siquiera ponerla en cuestión es capaz de desatar los mayores aspavientos, para algunos. Parece que no hay que mover mucho el tinglado, no vaya a ser que se revele su enorme precariedad. Los cincuenta años de lucha y resistencia junto a su abrupto finiquito en Euskal Herria son una buena base de reflexión, para la extracción humilde de la clase trabajadora vasca que ha participado en ella. Aunque se descubra solo a nivel instintivo, quién ha ganado qué y quién ha perdido todo, después de tantas vueltas. Y justo en una fase que lo que fuera Euskal Herria en otros tiempos, en cuanto a nivel de ingresos más integración y colaboración de clases, está dejando de ser y existir. Lo cual objetivamente a poco que se intente debería de haber sido un acelerador brutal en el camino hacia la independencia, sin embargo se ha producido la desaceleración. Con las secuelas de reiteradas derrotas a sus espaldas, malviviendo a una ofensiva del capital sin precedentes, los nuevos procesos de lucha que se inicien no pueden ser ni subsidiarios del pasado, y menos aun de intereses de clase ajenos. La confusión entre “lucha nacional” y “lucha social” es un subproducto de un ciclo histórico ya agotado. No existe la nación por encima de las clases sociales separada cual ente abstracto en el aire, ni existe estado o república neutra que pueda solucionar por su mera existencia los problemas de la clase trabajadora vasca, aunque esto nos haya confundido gravemente en Euskal Herria. Al fin y al cabo la independencia, e incluso la creación de un estado nunca ha dejado de significar lo mismo a pesar de su crudeza: el hacerse con el monopolio de la violencia (las leyes) en un territorio determinado y por una clase social concreta. En ausencia de burguesía nacional vasca y contando con una burguesía vasca integrada y beneficiada ya por dos estados constituidos, no es solo ya la razón ideológica sino material de que solo la clase trabajadora vasca bajo sus intereses puede aspirar a la independencia nacional. De esta manera, la frase de hace más de un siglo de un chino, que en realidad es la base en la que se apoya ahora el capitalismo salvaje de China decorado con estrellas rojas, hoces y martillos, no aporta estratégicamente al proceso de liberación nacional vasco sino que es la excusa del colaboracionismo interclasista que refuerza hoy al autonomismo. Para la revolución política necesaria que produzca una ruptura, la lucha de clases se convierte en instrumental, es el pasar de la nación abstracta al verdadero ejercicio político revolucionario de lo que verdaderamente compone la nación: la clase trabajadora con conciencia nacional de clase. La conciencia nacional a secas o la conciencia de clases a secas nunca dará respuesta a desatar el nudo del capitalismo y el imperialismo que sufre la realidad concreta vasca ni abrirá puertas a nada nuevo. De ahí que la independencia de clase tanto para organizarse como para actuar no sea un capricho sino una prerequisito de la revolución necesaria e ineludible. No es de extrañar que cuando se ha dado con mayor persistencia y entrega un proyecto nacional vasco, ha sido cuando la clase obrera entró en escena huérfana, en la fase desarrollista del franquismo, lo que dio un nuevo ímpetu a la reivindicación nacional, hasta modularla en un sentido distinto. Es hasta casi natural que cuando esa clase obrera desaparece de escena, la vindicación nacional vuelve a su estado secular, envuelto en un gran sopor y aburrimiento, de marcado ombliguismo y sin perspectivas. La tarea por tanto hoy pasa por ir organizando esa revolución política necesaria mediante la organización de la clase trabajadora en todos los frentes enfilada hacia la ruptura y con una enmienda a la totalidad de lo que se nos presenta delante. Solo así se irá quebrando el mayor enemigo de la independencia, que es el mismo que del socialismo, la división de la clase trabajadora vasca. Siendo el pegamento la conciencia nacional de clase que tampoco está en el aire sino en la realidad material de cualquier esquina de nuestro país de manera objetiva y solo un proceso revolucionario de ruptura podrá traerlo a la subjetividad de las grandes masas. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka garaia da!)



  • El día de la resistencia del Pueblo Gitano Andaluz
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    22/11/2018
    “A veinte y dos días del mes de noviembre de este año (1462) llegaron a la ciudad de Jaén dos condes de la pequeña Egipto, que se llamaban el uno don Tomás y el otro don Martín, con hasta cien personas entre hombres, mujeres y niños, sus naturales y vasallos. Y como llegaron a la ciudad de Jaén, el señor condestable los recibió muy honorablemente y los mandó aposentar y hacer grandes honras. Y quince o veinte días que estuvieron con él, continuamente les mandó dar todas las cosas que les hizo falta, a ellos y a toda su gente, de pan, vino, carne, aves, pescados, frutas, paja y cebada abundantemente”. Así cuenta la historia oficial que fue como llegaron los primeros gitanos a Andalucía. Aparece en los Hechos del Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo, gobernador de Jaén. Seguramente llegaron antes, pero esta es la primera vez que se recogió por escrito. Cuentan los historiadores oficiales que la palabra 'gitano' procede de 'egipciano', aunque nadie ha sabido situar ese “pequeño Egipto” del que hablan. Desde principios de la década de 1990, las asociaciones gitanas andaluzas vienen celebrando el día 22 de noviembre como el día de los gitanos andaluces en conmemoración de esta fecha. En 1996 la Junta de Andalucía lo reconoció como día oficial. Al igual que desde el día 8 de abril de 1971 se viene celebrando el Día Internacional del Pueblo Gitano. Desde aquel 22 de noviembre de 1462 hasta hoy han pasado muchas cosas. La idílica acogida narrada en los hechos del Contestable de Jaén tuvo un cruento giro a partir de 1499. Los Reyes Católicos, dentro de su proyecto de estado-nación, dictaron las primeras pragmáticas para perseguir al pueblo gitano. El objetivo principal era la extinción de la cultura de estas gentes. “Mandamos a los egipcianos que andan vagando por nuestros reinos y señoríos... que vivan por oficios conocidos... o tomen vivienda de señores a quien sirvan... Si fueren hallados o tomados, sin oficio, sin señores, juntos... que den a cada uno cien azotes por la primera vez y los destierren perpetuamente de estos reinos, y por la segunda vez que les corten las orejas, y estén en la cadena y los tomen a desterrar”. Esta medida persecutoria formaba parte de la estrategia de homogenización étnica y cultural que se llevó a cabo en todo el territorio de la hoy España. Sefardíes o moriscos fueron víctimas de estas mismas persecuciones, si cabe con menor suerte aún que los gitanos. Pero si nos referimos únicamente en una estrategia de homogenización-cultural para construir el estado-nación blanco y católico que hasta hoy es España no tendríamos en cuenta toda su dimensión. Lo que realmente comienza es una transición hacia un régimen económico capitalista que no podía albergar en su interior formas de vida que cuestionaban un modelo único de producción y consumo. Véase que lo que se pretende es ante todo, que tomen oficio conocido, se asienten es las tierras de algún señor y no anden juntos. O sea, que vendan su fuerza de trabajo y disuelvan sus comunidades y formas de cooperación que les permitían acceder a los recursos sin necesidad del chantaje de la renta a cambio de trabajo. La tarea no fue fácil para los represores, pues la resistencia del pueblo gitano a acatar la autoridad y someterse a las formas de producción establecidas supuso que se dictaran más de doscientas leyes que tenían como objetivo, en primer lugar, la aniquilación física y, a partir del S.VXIII, la asimilación cultural por imposición. Las últimas leyes represivas contra los gitanos se abolieron 1986, ya bien entrada la democracia. En concreto el reglamento para el servicio del Cuerpo de la Guardia Civil donde se establecía mayor vigilancia a las personas gitanas. Los resultados de aquella resistencia a someterse al modelo productivo imperante y la consecuente represión que conllevo es el origen de las grandes privaciones materiales que padecen hoy una parte importante del pueblo gitano. Datos como que un 11% de las familias gitanas habitan en infraviviendas o la existencia de un 36% de desempleo a nivel del estatal son el precio de la histórica resistencia que motivaron los castigos. Si bien es cierto que la situación de la población gitana andaluza puede ser más aventajada en cuanto a reconocimiento que la del resto de Europa y del Estado español, no deja de ser estructural el racismo y los padecimientos materiales que se padecen, agudizados en un territorio empobrecido y colonizado económicamente como es Andalucía. La aportación de la cultura gitana a la cultura andaluza es innegable y, en muchos aspectos, costaría trazar la línea  de donde termina lo gitano y comienza lo andaluz. Este fenómeno es único en el mundo pues la exclusión social de la comunidad gitana es la norma mayoritaria en todos los territorios. Las causas de este fenómeno están por establecer, pero me atrevo a aventurar que parte de la resistencia del pueblo gitano al modelo productivo encuentra lazos de afinidad con la cultura andaluza. No obstante, no todo es idilio entre lo andaluz y lo gitano pues muchos de los rasgos identitarios gitanos han pasado a la cultura andaluza con puros fines comerciales. La gravedad de esta dinámica llega a su máximo nivel cuando desde el S.XIX esta apropiación cultural la lleva a cabo el estado Español utilizando los rasgos identitarios gitano-andaluces para la comercialización de la marca España. Una apropiación cultural que ha ido acompañada históricamente de la represión y la exclusión de lo gitano-andaluz. Hoy, 22 de noviembre, es un día reconocido por la institución y no faltan voces críticas sobre la falacia que suponen estos reconocimientos simbólicos mientras las condiciones materiales de una gran parte del pueblo gitano siguen siendo de carencias. “Menos izar banderas gitanas, y más lucha contra los asentamientos chabolistas”, dicen. Sin restar lo oportuna que pueden tener estas alertas, estas caen en un falso debate entre lo simbólico y lo material. En primer lugar porque la mayoría de las personas y organizaciones que izan hoy la bandera gitana tiene una comprometida lucha contra las desigualdades que sufre el pueblo gitano. Y en segundo lugar, porque estas desigualdades materiales están construidas sobre relatos a nivel simbólico que hace recaer las culpas de esta situación de desventajas a la propia idiosincrasias de los gitanos “que no se quieren integrar”; o bien, directamente, justifican la situación por un orden natural que coloca a unos por debajo de otros en la línea de la ideología fascista. Esos relatos de justificación de los padecimientos y su mantenimiento en los imaginarios es lo que llamamos racismo institucionalizado. Así pues, para revertir las injusticias materiales es necesario desmontar a la par estos discursos racistas que culpan a los gitanos de su pobreza. Salvo que mañana mismo tomemos los medios de producción y garanticemos el acceso a los bienes básicos para una vida digna para la población mundial, las conquistas materiales necesitarán sin remedio ir acompañadas de las luchas simbólicas para el propio reconocimiento y para desmontar las justificaciones de las desigualdades. Dar a conocer la historia, hacer entender que las formas de vida que se resisten al modelo de producción capitalista son perseguidas y exterminadas, poner en valor la dignidad de esta resistencia, conquistar condiciones materiales dignas... y también izar banderas, para que se nos vea. Este es el plan. (Fuente: El Salto / Autora: Pastora Filigrana García)



  • La valía internacional del programa de Nación Andaluza
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    20/11/2018

    Nación Andaluza ha decidido participar en las elecciones autonómicas del 2 de diciembre de 2018 por varias razones obvias: divulgar mediante soluciones concretas que existe una identidad nacional andaluza; hacer presente la extrema gravedad de los problemas que asfixian a su pueblo; atraer y aglutinar sectores populares; mostrar que sí existen alternativas viables… Al margen ahora de los resultados que obtenga, hay que convenir que su decisión fortalece los profundos movimientos democrático-populares que van creciendo en el Estado y entre ellos los de los pueblos oprimidos nacionalmente. Son las concretas condiciones de su nación trabajadora las que le han llevado a dar ese paso, y la militancia de Nación Andaluza las conoce mejor que nadie.

    En Euskal Herria, uno echa en falta la radical lucidez de su programa electoral que, entre otras virtudes, tiene también la de mostrar que, en lo esencial, sus propuestas pueden y deben ser debatidas y luego adaptadas en lo necesario por otros independentismos socialistas, e incluso muchas de ellas por las izquierdas de naciones no oprimidas.

    Por «radical lucidez», en este caso, entiendo no la elaboración de un programa máximo de inmediata destrucción del poder capitalista y la inmediata formación de una República Socialista, sino la certidumbre política de que Andalucía necesita ya un programa factible de mínimas conquistas urgentes; un programa que enseñe mediante la pedagogía del ejemplo colectivo que la dialéctica de la libertad se enriquece en cada lucha diaria por pequeña, aislada e invisible que aparente ser. Por «factible» entiendo precisamente eso: que son perfectamente alcanzables mediante la sistemática y planificada acción sociopolítica consciente de que, más temprano que tarde, deberá desbordar la marea autoritaria en ascenso.

    El programa tiene catorce apartados con 166 reivindicaciones concretas que surgen del debate colectivo sobre las contradicciones que destrozan la vida y el futuro del pueblo trabajador de Andalucía. De aquí esa radical lucidez a la que me he referido y que muchas y muchos abertzales echamos en falta precisamente ahora que se acercan elecciones en 2019. El programa de Nación Andaluza es un programa táctico de esencia popular, obrero, campesino, antipatriarcal, socioecológico, internacionalista…, que también plantea reivindicaciones asumibles por sectores de la pequeña burguesía y por las mal llamadas «clases medias», arruinadas y con ambigua conciencia nacional, pero siempre bajo la clara estrategia independentista y socialista. Consiguientemente, es un programa para la mayoría inmensa porque de principio a fin marca la nítida separación entre la propiedad capitalista inseparable de la dominación española, y la necesidad objetiva de que Andalucía sea ella propietaria de sí misma.

    Una a una y todas en su conjunto, las 166 propuestas llegan de un modo u otro al borde de la cuestión clave: las múltiples formas de propiedad burguesa que amparadas en última instancia en el Estado español impiden el desarrollo de las potencialidades emancipatorias insertas en esas contradicciones que deben superarse. Conforme se autoorganiza y expande la dialéctica de la libertad, se descubre lo ineluctable del choque entre las luchas concretas estratégicamente coordinadas y orientadas, y el poder sociopolítico del capital. Si las 166 propuestas fueran limitada y pobremente tácticas, separadas por un abismo insondable de la opresión nacional de clase que sufre Andalucía, y si carecieran de unidad estratégica, entonces serían asumibles por el reformismo y su mentalidad sumisa. Pero no es así. Al contrario, esa unidad estratégica las cohesiona internamente y refuerza su naturaleza inasimilable incluso analizada una a una.

    La idoneidad del programa de Nación Andaluza es incuestionable porque demuestra que existen soluciones reales a los problemas que angustian a la vida popular. Bajo el dictado de la industria mediática, del mercado del voto y de todas las formas de manipulación, se multiplica la precariedad de la existencia que depende de factores externos incontrolables, de la incertidumbre de un salario de miseria que empequeñece cada día, del plomizo lastre de unas instituciones corruptas e impenetrables por su densa burocracia. En este contexto, es fundamental proponer al pueblo obrero, campesino, a la mujer trabajadora aplastada en todos los sentidos, debatir sobre un programa con soluciones concretas que él mismo puede mejorar y ampliar en su vida concreta, cotidiana e inmediata.

    Por ejemplo, es decisivo mostrar cuánto mejora y por qué su quehacer diario de las clases explotadas y su futuro practicando la recuperación de la lengua andaluza, menospreciada incluso con racismo por la cultura y la política española. Este ejemplo es uno de tantos cientos que surgen de los 166 puntos propuestos.

    Acabando, con esta decisión Nación Andaluza está ahondando sobre todo en una de las profundas quiebras que minan al Estado desde, al menos del siglo XVII: la de la debilidad de la «burguesía nacional» española para asentar un orden mínimamente democrático desde incluso los actuales parámetros neoliberales. Si yo fuera andaluz, les votaría, pero como no lo soy asumo la valía internacionalista de su programa.

    IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

    EUSKAL HERRIA 20 de noviembre de 2018




  • A las trabajadoras sexuales hay que defenderlas no ensañarse con sus derechos
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    18/11/2018
    Perder el miedo a que te llamen puta, es muchas veces el primer paso. El lunes 12 de noviembre, un grupo inicial de más de trescientas mujeres y algunas organizaciones hemos firmado un manifiesto en defensa del derecho de todas a sindicarse libremente, y especialmente de aquellas mujeres que históricamente se han llevado la peor parte en términos de representación social. El derecho a organizarse de manera autónoma, a poner sus propias experiencias y reflexiones en el centro de un análisis propio sobre las causas de su explotación, a convertir estos análisis en demandas colectivas y a unirse para conseguir mejoras sociales. Es decir, a defender una voz y capacidad de acción, y liberación, propias. Con ese manifiesto, se ha querido defender algo (tan sencillo, tan obvio, tan humano) como que todas tenemos derecho a hablar y a ser escuchadas, pero especialmente quienes más difícil lo tienen para defender sus derechos en nuestra sociedad. Compartamos o no sus análisis, sus lecturas, sus demandas. Ahora bien, cuando el ataque hacia las trabajadoras sexuales en sus derechos más básicos, fundamentales en un estado de derecho, proviene de mujeres que se arrogan la representación y la interpretación del feminismo, en mi opinión, hay que ponerse serias. No con ánimo de ahondar en una escisión dentro del feminismo, sino todo lo contrario. El feminismo no puede permitirse apelar a la política como lugar neutro, objetivo y universal desde donde enjuiciar las vidas ajenas sin escuchar, sin reconocer que todo patrón, toda visión, es situada, parcial, determinada por un entramado (cultural, económico y social) de relaciones de poder que han marcado nuestra experiencia y configuran nuestra mirada y nuestra sensibilidad. Una de las grandes aportaciones históricas del movimiento feminista a la política es precisamente hacer que nos preguntemos por nuestras respectivas posiciones de género, culturales, económicas, religiosas, etc., antes de pronunciarnos sobre las decisiones o apuestas políticas de las (otras) mujeres. Si algo nos enseñó la segunda ola es que el feminismo no está libre de la intersección de relaciones de poder, que determinan posiciones de privilegio en la representación de las mujeres y en su capacidad de influir en la agenda política del feminismo. Debates como el del trabajo doméstico fueron especialmente ricos a la hora de cuestionar el sujeto del feminismo. Situar al ama de casa blanca y su régimen sexual en el centro de las demandas o de los discursos reivindicativos invisibilizaba (y lo sigue haciendo) la situación de todas aquellas mujeres que sí que trabajaban fuera de casa (a veces en condiciones de profunda explotación o arrastrando las secuelas de la esclavitud), o que trabajaban, sí, en trabajos domésticos pero para familias que no eran la suyas, o que preferían realizar trabajos sexuales a soportar condiciones laborales o domésticas que consideraban insoportables, o cuyo lesbianismo les había forzado a llevar vidas marginadas por no encajar en el modelo familiar imperativo. Y todas estas mujeres también tenían reivindicaciones, que pasaban y atravesaban el feminismo. El cruce de todas estas miradas es lo que nos hizo crecer, políticamente, tanto. La política de partir de sí, de legitimarnos mutuamente para enunciar los términos de nuestra propia liberación y de paso ensanchar la mirada de las demás. Perder el miedo a que te llamen puta, es muchas veces el primer paso. Aquí reside la potencia política del feminismo, en hacer saltar por los aires los estrechos corsés que nos han categorizado como mujeres y entre nosotras. Desde una lectura estrictamente personal, condicionada por mi percepción de nuestro desolador mercado laboral, entiendo que para algunas mujeres el trabajo sexual cuando se puede ejercer imponiendo las propias condiciones sea una opción, y la dignidad o indignidad de la misma dependerá de tu casilla de salida. Al igual que pienso que el trabajo sexual no es lo mismo que la trata de personas con fines de explotación sexual. Contra la trata estoy convencida de que no se está luchando adecuadamente y de que la organización autónoma de las trabajadoras y trabajadores sexuales ayudaría a combatirla. Nunca la autoorganización de trabajadoras ha sido un vector de esclavitud, sí de liberación. Es razonable que muchas feministas no lo vean así, pero no concibo promover una demanda judicial para que se ilegalicen sus asociaciones, y menos en nombre del feminismo. (Fuente: El Salto - Andalucía / Autora: Ane Varela Mateos)



  • El voto internacionalista…..a Nación Andaluza
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    17/11/2018
    Existe un viejo dicho ( posiblemente de procedencia anarquista ) que viene a decir que si votar sirviese para algo, ya habría sido prohibido por la burguesía. Las burguesías no lo han prohibido. Votar no trae las grandes revoluciones ni los más importantes cambios sociales, pero si puede posibilitar que se puedan crear pequeños espacios de poder popular en ayuntamientos u otro tipo de instituciones. Pero como comentaba no lo han prohibido, lo que sí han hecho es hacer de las elecciones un circo mediático en el cual, periódicos, televisiones, películas de larga duración, van poco a poco creando un caldo de cultivo propicio para que sean las candidaturas del establishment las únicas que tienen opciones de acceder al poder real. Usando un símil futbolero, el capital solo permite jugar el partido en su campo, poniendo ellos el árbitro, el balón y hasta a la persona que maneja el marcador. Para acabar con el capital, entonces, queda claro que votando no hay sino remotísimas opciones de poder lograrlo. Ni con el capital, ni con la opresión nacional que sufrimos los pueblos ni con el terrorismo patriarcal. Todo ellos es un conjunto que viene de forma indivisible con el capitalismo español. Para terminar con estos males que acabamos de mencionar, solo la vía revolucionaria, la vía de la desobediencia y la vía de la movilización en la calle es la adecuada. Cuando desde la izquierda nos dicen que es posible conseguir los grandes logros por la vía electoral e institucional sencillamente nos toman el pelo y nos mienten. Y lo que es peor….nos desmovilizan. Ese ha sido históricamente el papel del eurocomunismo y la socialdemocracia….mentir para desmovilizar. Por eso muchas personas llevamos tanto tiempo sin votar en mi país. Porque castigar con la abstención al eurocomunismo y la socialdemocracia, es no permitirle que siga con su labor de engaño al pueblo trabajador. Pero no hablábamos de mi país. No es el momento. Quienes nos reivindicamos como comunistas, sabemos que se debe hacer un análisis de la realidad concreta, en el momento histórico concreto y en el espacio geográfico concreto. Queremos decir con esto que ni el momento ni el lugar es el mismo en Andalucía que en Euskal Herria o en Catalunya o en Venezuela. Por eso los comunistas que no analizan la realidad concreta en su espacio geográfico concreto y funcionan a base de consignas, acaban dirigiendo sus organizaciones de manera autoritaria hasta destrozarlas y quedarse más solos que la una. En la Andalucía concreta del momento histórico actual, desde la óptica comunista, revolucionaria, independentista y feminista solo puede haber un voto. El pueblo trabajador andaluz, necesita como el comer organizaciones propias, que no sean la sucursal de ningún partido que desde Madrid dirige la estrategia a llevar adelante. Organizaciones que se tomen en serio la independencia nacional, que hagan del feminismo una brújula de su quehacer diario…un movimiento que se convierta en vanguardia de un pueblo, luchador como históricamente ha demostrado serlo el andaluz. Por eso como ciudadano vasco, internacionalista, comunista….pienso que esas cualidades en Andalucía sólo las tiene Nación Andaluza. Por eso desde mi internacionalismo que no pretende entrometerse en los asuntos de otras naciones, sino tan solo mostrar mi apoyo a quienes considero mis iguales en las tierras de Rafael Alberti, Federico García Lorca y un larguísimo etc. de personalidades y grandes luchadores me atrevo a pedir el voto a Nación Andaluza El internacionalismo obliga! Andoni Baserrigorri



  • El anticomunismo en la izquierda abertzale
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    15/11/2018
    El anti-comunismo del PNV no nació espontáneamente sino que fue fruto de un proceso concreto. El integrismo religioso y la xenofobia original del partido jeltzale, junto a una visión idílica y falsa de la sociedad vasca de antes de 1839 , todo ello herencia decimonónica del carlismo, posibilitó que elementos de la clase burguesa se hicieran con el control del partido, cuando en 1898 entraron por la puerta de atrás los poderosos y sigilosos miembros de la fracción fuerista, (los euskalerriacos) agrupados alrededor del multimillonario Sota. Una vez con el control de las finanzas y con las aportaciones económicas del oligarca, en un partido que hasta el momento se había financiado exclusivamente con humildes cuotas de afiliados, el terreno estaba ya dispuesto para el desarrollo del anti-comunismo jeltzale. Lo cual fue provocando al mismo tiempo que el ámbito político del PNV se convirtiera en una caldera interclasista que cada cierto tiempo explotaba en tensiones, escisisones, giros, rupturas y nuevas fundaciones. Esta linea burguesa anti-comunista del PNV tenía entre otros objetivos que no se pudiera agrupar y unificar a la clase trabajadora vasca para que de esta manera los intereses de clase de la cúpula jeltzale no se vieran afectados y poder vehiculizar a un movimiento interclasista comandado por la burguesía en pos de un fuerismo-autonómista. De esta manera, la idea fuerza era asimilar todo concepto comunista o socialista con lo extranjero y anti-vasco. Esto a su misma vez se retro-alimentaba con el españolismo tanto monárquico como “de izquierda”, al coincidir en la necesidad de separar y dividir a la clase trabajadora vasca en función de propios intereses. No fue hasta 1923, que por primera vez en la historia, rompiendo toda una tradición reaccionaria, un abertzale mostraba públicamente solidaridad con los y las comunistas. Y ocurrió en un artículo firmado en “Aberri” por Eli Gallastegi. Reconociendo afinidades entre grupos tan dispares en ese momento como los abertzales y los comunistas vascos. Y de paso reconociendo la existencia de una lucha de clases en el seno de la falsa hermandad nacional vasca que Comunión Nacionalista Vasca (antiguo PNV) trataba de inocular a sus militantes. El artículo recogía la conmoción y la solidaridad surgida, entre los jóvenes de Aberri, por el asalto de la policía a la sede del Partido Comunista, en Bilbo, y la muerte de dos de sus militantes. Era un momento en el que la negación filo-fascista, de la lucha de clases donde el banquero Sota dominaba, entre bastidores y talonarios, el fluir del nacionalismo, donde a huelguistas del entorno del PNV se les acusaba de ser seguidores de exóticas doctrinas, ateos, anticatólicos y anti-vascos a modo de purga interna. En 1930 la herejía se completaría con la fundación de ANV donde se rompe totalmente con el aranismo jeltzale para alcanzar estrategias de liberación nacional y social modernas. Lo básico no será ya la sangre, el apellido y la fe; lo será el deseo propio de emancipación, el derecho de autodeterminación de los pueblos y la solidaridad de clase. Cuanto surgió ETA, la organización calificaba al marxismo de ser un peligro, literalmente calificado como “virus” y de presentar “una visión de la vida falsa”. De hecho, se dedicó una extensa labor de formación con diversos trabajos acumulados de la etapa de Ekin de cara a la primera asamblea para analizar el comunismo, en el cual se llegaba a la conclusión de que era anti-abertzale (“anti-patriota” y “apátrida”). Este anti-comunismo primigenio era una clara herencia ideológica del PNV, esfera política de la cual varios años antes se había escindido. Tuvieron que pasar unos cuantos años para que una nueva generación de jóvenes, esta vez ya comunistas y abertzales, marxistas, prácticamente refundarían ETA desde su base dando inicio a la izquierda abertzale moderna con el V biltzar. Por una parte, se criticaba el caracter ideológico-teórico de ciertos autores abertzales, en base a su disposición etnicista, culturalista o linguística, que podríamos englobar con la denominación genérica de ‘identitarismo’. Si bien este conjunto de tesis son ‘dominantes’ dentro de ETA en su primera fase a partir de la V Asamblea pasan a un segundo plano, perdiendo su posición central. La ETA de finales de los 60, ya no habla de ‘etnicismos’ o ‘culturalismos’,está inmersa en un proceso de reflexión distinto, pelea contra el ‘españolismo’ interno en su versión negadora y reformista de la liberación nacional vasca en cuanto que proceso autónomo, e intentando rescatar el marxismo de una unívoca y liquidadora versión unilateral; pero también contra la tendencia derechista identitaria, incapaz de visualizar a Euskal Herria como sociedad de clases, e incapaz de comprender al mismo proceso revolucionario como vínculo político fundacional de la independencia nacional. Así que llegados a la década de los 70 se emplea una distinción, entre IA e IAR, es decir, Izquierda Abertzale e Izquierda Abertzale Revolucionaria. Por un lado estaría la socialdemocracia abertzale, rechazaba postulados escorados al comunismo y abandonó ETA, dando única prioridad a la “lucha nacional y cultural” tachando a ETA V de “comunista” como si fuera algo denigrante para los Etxebarrietas y compañía, nada más lejos de la realidad. Otra rama que también quedaría fuera tacharía de lo contrario a la V. Por otro las fuerzas que se agrupan en KAS, donde de las tres familias del socialismo revolucionario abertzale (autónomos, polimilis y milis) la primera se desgaja y posteriormente la segunda también. Los milis durante largo tiempo fueron minoría. El comunista abertzale Argala a lo largo del 74, y tras la expulsión del FO (frente obrero) de ETA en agosto en el tercer BT (Biltzar Ttipia), en cuanto que tal frente reclamaba una separación orgánica. Racionalizará esa tesis precisamente en el FM (frente militar); es decir, que si la lucha armada atraía la represión sobre todos los frentes de ETA, invalidando su labor que era paciente y lenta; tiene la osadía de trasladarla a la misma fuente perturbadora que era el FM. No eran los otros frentes quienes se tenían que supeditar, sino el FM el que tenia que autonomizarse de esos otros. Para el cuarto BT, noviembre de 1974, se produce la separación, y queda explicado en lo que se denominó el Agiri (de 1974), de puño y letra del Moro. Todo esto era una herejía, sencillamente la concepción frentista predominante había sido finiquitada, y se producía una percepción orgánica pero también política distinta; no solo en cuanto que lo militar quedaba organizativamente autonomizado, sino que al mismo tiempo se alentaba a la organización política, sindical y cultural autonomizadas a desarrollarse. A partir de entonces las tesis de un ‘frente nacional ‘ o en su versión ‘frente anti-oligarquico’ interclasista etc., quedarán en el pasado y en el olvido, salvo para la socialdemocracia abertzale. A Argala lo mataron no por casualidad ni por venganza por lo de Carrero. Después llovió mucho. Y tanto olvidos como miserias y virtudes se fueron acumulando. Todo este proceso constituyente de la lucha de clases nacional vasca no fue sin problemas como se ha visto. Mucho de lo que había venido del entorno del PNV pese a tener notables diferencias con el partido jeltzale haría junto a otros factores que con el nacimiento de la izquierda abertzale socialista y revolucionaria, también vendría el nacimiento de la izquierda abertzale socialdemócrata. Y estas dos concepciones diferentes y sus variantes llegarían a acuerdos de mínimos de unidad popular entorno a la alternativa KAS. De ahí la “pluralidad” histórica de la izquierda abertzale. El presente no surge nunca espontáneamente sino que en gran parte es fruto de la acumulación del pasado que da forma al ahora. E indudablemente dentro de lo que ha sido la izquierda abertzale y concretamente el hoy difunto MLNV , la izquierda abertzale socialdemócrata no está, ni puede estar en condiciones de representar a lo que fue todo un movimiento desde el mismo instante que ha tratado y trata de equipararse con un todo que nunca fue. De ahí que no existe ningún tipo de legitimidad para que la tradición comunista, marxista y en su generalidad socialista revolucionaria abertzale, en la actualidad y en su evolución futura, y menos desde los rescoldos aún no superados de la herencia anti-comunista consciente o inconsciente, pueda ser considerada algo ajeno a la izquierda abertzale o sus postulados, por mucha intención de ello que exista en la socialdemocracia abertzale en un intento hegemonizador que ya hoy es un fracaso, siendo solo una parte de algo ya pasado, y que es heredera ideológica de los que se opusieron ideológicamente a la V asamblea, a ETAm, a KAS, a organizaciones juveniles y luego a Ekin, hasta la liquidación de ETA, y aceptan hoy el programa político y estrategia que adelantara oficialmente otra facción de la izquierda abertzale socialdemocrata conocida en su día como Aralar. Lo más inteligente hubiera sido un nuevo acuerdo reformulado pero la socialdemocracia abertzale de hoy ha preferido la liquidación gregaria de organizaciones y una hegemonía que solo ha llevado a la descomposición y división de un movimiento y que para mantenerla necesita de operaciones de marginación social o de mentiras que nunca acaban dando resultado con el tiempo sino que son disparos por la culata, algunas diseñadas en whasap por ocurrencias de los que tendrían que estar haciendo todo lo contrario y no mimetizando la peor cara de lo que haya podido ser la izquierda abertzale con sus miserias y sus virtudes. Eso es lo realmente triste. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka garaia da!)



  • El socialismo y la Casa Blanca
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    11/11/2018
    El equipo de investigación de Trump en la Casa Blanca ha publicado un informe muy extraño. Se llama Los costes de oportunidad del socialismo. Pretende demostrar que el 'socialismo' y las políticas 'socialistas' serían perjudicial para los estadounidenses, porque los 'costes de oportunidad' del socialismo en comparación con el capitalismo son mucho más altos. Lo que es extraño y bastante divertido es que los asesores de la Casa Blanca de Trump consideren necesario explicar a los estadounidenses los fracasos del 'socialismo' en 2018. Pero cuando se ahonda en el informe, se hace evidente que lo que preocupa a los Trumpistas no es " socialismo', sino las políticas del demócrata de izquierdas Bernie Sanders de mayores impuestos a los ricos del 1% y el aumento de la popularidad de un ''servicio nacional de salud" de pago único para todos. La popularidad de estas políticas amenaza a la mayoría republicana en el Congreso y también a los beneficios de las grandes empresas farmacéuticas y a los seguidores multimillonarios de Trump. Lo que la Casa Blanca entiende por socialismo es aparentemente una economía nacional dominada y controlada por el Estado y no por el mercado. “Si un país o industria es socialista es una cuestión del grado en el que (a) los medios de producción, distribución e intercambio son propiedad o están regulados por el estado; y (b) como el estado usa su control para distribuir la producción económica sin tener en cuenta la disposición de los consumidores finales a pagar o intercambiar (es decir, distribuyendo los recursos ‘gratis’) “. Así que el informe tiene una definición amplia y genérica de 'socialismo' que incluye a la China maoísta (pero no a la China moderna, al parecer), la Unión Soviética, Cuba y Venezuela y los estados ''sociales demócratas” nórdicos. Todos en el mismo paquete porque Sanders elogia a los últimos y no al resto. Naturalmente, esto plantea la cuestión de si todos estos países pueden llamarse ‘socialistas'. Es decir, si la Unión Soviética predominantemente campesina de 1920 o la China de 1950; o las economías dominadas por corporaciones de propiedad familiar de Suecia, Dinamarca y Noruega. La definición de la Casa Blanca no es el socialismo o el comunismo, proclamado por Marx y Engels en el Manifiesto Comunista. Para ellos, el comunismo es una sociedad súper abundante, sin ningún papel del estado, sino la libre asociación de individuos en la acción común y la propiedad de los productos del trabajo. Por supuesto, este sistema mundo no existe y por lo tanto no puede ser comparado con el capitalismo. En su lugar, lo que la Casa Blanca trata en realidad de comparar es una economía nacional planificada con una economía nacional de mercado dominada por el capitalismo. Pero no hay que ser demasiado duro con los investigadores de la Casa Blanca: no tienen cómo saber lo que es el socialismo; y su definición (la que consiguieron del diccionario, al parecer) es probablemente la opinión de la mayoría de la gente. Dejando esto de lado, ¿qué funciona mal en todos estos estados 'socialistas'? Bueno, “que proporcionan pocos incentivos materiales para la producción y la innovación y, al distribuir bienes y servicios de forma gratuita, impiden que los precios revelen información de importancia económica sobre los costes y las necesidades y los deseos del consumidor”.   En la China de Mao y la Rusia estalinista “sus gobiernos no democráticos tomaron el control de la agricultura, con la promesa de hacer la comida más abundante. El resultado fue sustancialmente una menor producción de alimentos y decenas de millones de muertes por hambre”.  Por lo tanto el socialismo fue un desastre. A partir de su definición, el informe de la Casa Blanca llega a la conclusión: “La evidencia histórica sugiere que un programa socialista aplicado a los EE.UU. provocaría la escasez, o de otro modo degradaría la calidad, de cualquier producto o servicio sometido a un monopolio público. El ritmo de innovación sería lento, y el nivel de vida, en general, sería menor. Estos son los costes de oportunidad del socialismo desde una perspectiva moderna estadounidense”. El informe de la Casa Blanca también afirma que “la sustitución de las políticas de Estados Unidos con políticas altamente socialistas, como las de Venezuela, reducirían el PIB real al menos un 40 por ciento a largo plazo, o alrededor de 24.000 dólares anuales per capita”. Y sustituir el actual régimen fiscal de EE.UU. por el de los países nórdicos aumentaría la carga fiscal de los estadounidenses de $ 2.000 a $ 5.000 más por año en transferencias netas. “Estimamos que si Estados Unidos adoptase estas políticas, su PIB real se reduciría al menos un 19 por ciento a largo plazo, o alrededor de $ 11.000 anuales per capita”. El primer argumento del informe de la Casa Blanca es que los niveles de vida son más altos en los EE.UU. que en los países nórdicos 'socialistas'. Esta afirmación increíble se basa en un estudio comparativo hilarante: el coste de la compra de una camioneta pick-up en Texas en comparación con su coste en Escandinavia. Es verdad que una camioneta pick-up puede ser mucho más útil en Texas que en Estocolmo y, dado que los impuestos sobre los vehículos son más bajos en los EE.UU. y los impuestos de combustible son sustancialmente más bajos, el argumento de que una camioneta cuesta mucho menos que en los países nórdicos países ¡es irrefutable! Pero ¿demuestra el mayor precio de una camioneta en Noruega en comparación con Texas que existe un 'coste de oportunidad' más alto en la Noruega 'socialista'? ¿Qué pasa con el transporte público, los servicios públicos, la salud y la educación, el las prestaciones sociales y de desempleo- cosas que la parte más rica de cualquier país capitalista no necesita o usa como un 'salario social'? El informe de la Casa Blanca no compara esas cosas. El informe señala que el PIB real per capita es mayor en los EE.UU. que en las economías escandinavas y en el sector no petrolero de Noruega. Los datos muestran que esto es cierto. Pero todo esto muestra es que el norte de Europa comenzó en un nivel inferior cuando Marx escribió el Manifiesto Comunista. En realidad, si nos fijamos en el crecimiento real del PIB per capita desde 1960 (cuando a los estadounidenses se les dice que viven en el mejor lugar del mundo), el crecimiento de Estados Unidos ha caído por detrás de las economías nórdicas y, para el caso, de la mayoría de las economías europeas. De hecho, desde principios de 1990, el crecimiento del PIB real per capita ha sido más rápido en Suecia que en los EE.UU.. Y en cuanto a China, la tasa de crecimiento ha superado a la de los EE.UU. muchas veces desde la década de 1990, sacando a 800 millones de personas de lo que el Banco Mundial define como pobreza. Sin duda, los investigadores de la Casa Blanca podrían argumentar (aunque no lo hacen) que China se volvió 'capitalista' en la década de 1980 y por eso la economía se ha disparado. Pero no sería coherente con su opinión de que un estado 'socialista' es aquel en el que el Estado domina y controla la economía de libre mercado. Porque China debe ser la mayor y mas importante economía dirigida por el Estado del mundo, mucho más que las llamadas economías mixtas de los países nórdicos. El ingreso total es una cosa, pero la distribución de ese ingreso es otra. Aquí la Casa Blanca tiene que admitir que “a pesar de que las economías nórdicas presentan una menor producción y consumo per capita, también exhiben menores niveles relativos de desigualdad de ingresos según los índices convencionales”. Lo interesante es que si bien los EE.UU. tienen una mucha mayor desigualdad de riqueza e ingreso, la desigualdad nórdica también ha aumentado mucho en los últimos 30 años en la medida en  que los gobiernos han adoptado políticas favorables a las empresas, con reducción de los impuestos de sociedades y personales (es decir, políticas pro-mercado). De hecho, como el informe de la Casa Blanca dice, en algunos casos, el sistema fiscal nórdica es más complaciente con el 10% superior que el sistema estadounidense - al menos en los impuestos personales: “La baja progresividad del IRPF en los países nórdicos, en combinación con una menor imposición sobre el capital y tasas de impuestos sobre la renta personal sólo modestamente mayores marginalmente de media en el extremo superior de la distribución de ingresos, implica que una característica central del modelo fiscal nórdico son cargas fiscales medias más altas y cerca de la media sobre los ingresos dxi los trabajadores y sus familias. Es decir, al contrario de las percepciones erróneas de los defensores estadounidenses del socialismo democrático a la nórdica, el modelo fiscal nórdico depende en gran medida no en la imposición de tipo fiscales punitivos a los hogares de altos ingresos, sino más bien a los hogares situados en la media de la distribución del ingreso”. Esto puede ser un ataque a los elogios de Sanders de las economías nórdicas, pero me parece que demuestra lo lejos que están los países nórdicos actualmente de la ‘social democracia', por no hablar del 'socialismo'. Por un lado, el informe de la Casa Blanca afirma que los estados 'socialistas' quieren imponer una mayor carga fiscal a los ricos (como Sanders), pero en realidad esa carga fiscal es menor que ¡en los EE.UU.! Por supuesto, todo esto es pura charlatanería. Todos los datos sobre la desigualdad de la riqueza y los ingresos en las principales economías avanzadas muestran que los EE.UU. es la economía más desigual, tanto antes como después de impuestos; y que los ingresos reales disponibles para la familia estadounidense media apenas han aumentado en 30 años, mientras que el 1% superior ha tenido aumentos sustanciales. La parte de la riqueza en poder del 1% superior de los perceptores de ingresos en los EE.UU. se duplicó del 10% al 20% entre 1980 y 2016, mientras que la del 50% inferior se redujo del 20% al 13% en el mismo período. Pero la parte principal del informe de la Casa Blanca esta dedicada a argumentar que la educación y la atención sanitaria privadas son más rentables que las escuelas estatales financiados con fondos públicos o un servicio nacional de salud. El informe sostiene que pagar por una educación universitaria de Estados Unidos produce un rendimiento mucho mayor de ingresos futuros que en Noruega, donde la universidad es gratuita. Lo que esto implica, sin embargo, es que en EE.UU. las personas sin títulos de educación superior no tienen ninguna oportunidad de ganar unos ingresos dignos, mientras que aquellos sin títulos en Noruega no ganan mucho menos que los que los tienen. Así que, en realidad, el coste de oportunidad de no tener una educación universitaria en Noruega es mucho menor. Luego está la sanidad. Según la Casa Blanca, los sistemas sanitarios de un ‘solo pagador', tal como existe en casi todas las economías avanzadas, no son tan eficientes y beneficiosos para la salud como los planes de las compañías de seguros del mercado libre de los Estados Unidos, sobre todo si se excluye el programa Obamacare. ¿La prueba? Las personas mayores en los EE.UU. tienen que esperar menos tiempo para ser atendidas por un especialista que en los sistemas de un solo pagador, según el informe. En realidad, "los mayores estadounidenses en su mayoría están protegidos por Medicare, por lo que están en un sistema de pagador único cuando llegan a ver a un especialista. Todos los sistemas sanitarios están bajo presión en la medida que las personas viven más tiempo y desarrollan más enfermedades en la edad adulta. Y esa presión es debida a que la asistencia sanitaria no está suficientemente financiada en comparación con la defensa, las ayudas a las empresas y los recortes de impuestos. Lo mismo ocurre en Estados Unidos. Y si hacemos una comparación general de la eficacia de los sistemas de salud, las puntuaciones de los Estados Unidos son malas. El sistema de salud de Estados Unidos es uno de los menos eficientes del mundo. EE.UU. estaba en el  puesto 34 de 50 países en el año 2017, de acuerdo con un índice de Bloomberg que evalúa la esperanza de vida, el gasto sanitario per cápita y el gasto relativo como proporción del producto interno bruto. La Suecia “socialista” esta en octava posición y la “socialista” Noruega en la 11ª. La esperanza de vida es una forma de medir, en general, el funcionamiento del sistema médico de un país, por lo que se utiliza como índice. En los EE.UU., el gasto sanitario promedio es de $ 9,403 per capita, o sea la friolera del 17,1% del PIB y, sin embargo la esperanza de vida es solamente de 78.9 años. Cuba y la República Checa - con una esperanza media de vida cercana a los EE.UU. con 79,4 y 78,3 años respectivamente- gastan mucho menos en sanidad: $ 817 y $ 1.379 per cápita. Suiza y Noruega, los únicos países con mayor gasto per cápita que los EE.UU. - $ 9.674 y $ 9,522 - tienen una esperanza de vida mayor, con una media de 82,3 años. ¿Por qué? Pues bien, el sistema de Estados Unidos “tiende a ser más fragmentado, menos organizado y coordinado, y es probable que ello implique ineficiencia”, según Paul Ginsburg, profesor de la Universidad del Sur de California y director del Centro de Políticas de Salud de la Brookings Institution en Washington. Así que los costes de oportunidad para el estadounidense medio parecen ser más alto, al menos, para los servicios públicos básicos como la salud y la educación que para el promedio de los países nórdicos 'socialistas'. Fuente: www.sinpermiso.info



  • Europa Laica y la medalla de la virgen del Rosario: argumentos
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    07/11/2018
    La vista oral del recurso contencioso administrativo contra la decisión del pleno municipal de Cádiz que concedió la medalla de oro de la ciudad a la virgen del Rosario, aunque bien llevada por el juez, no dejó de ser una sesión judicial surrealista. ¿Cómo es posible que en la era digital y de los satélites espaciales, en una ciudad de España y ante una autoridad judicial se esté debatiendo sobre la existencia histórica de la Virgen María o sobre dar una supuesta pretensión científica a milagros como el control de maremotos o la cura de enfermedades pandémicas? y ¿cómo es posible que una institución pública, como es un Ayuntamiento, pueda defender tan estrafalarios argumentos ante una autoridad judicial? Europa Laica es una asociación española que pugna por un principio indisociable de la democracia como es la garantía de la libertad de conciencia para las personas, lo que requiere de la separación estricta entre el Estado y las creencias particulares. Un Estado que se dice aconfesional no puede mantener una simbología católica en sus instituciones. Además, en este caso, existe una violación muy concreta de una norma municipal, la cual explicita que los méritos y honores de la ciudad se conceden exclusivamente a las personas físicas o jurídicas y, evidentemente, la virgen del Rosario no lo es… el supuesto personaje histórico llamado María, que nunca ha sido verificado, ya tendría la medalla de oro de Cádiz… ¡por cinco ocasiones! No nos tomen el pelo, el honor es a la imagen por mucho que se quiera retorcer el lenguaje, a posteriori, para que encaje en la normativa. Si el Ayuntamiento insiste en su pretensión, que cambie el reglamento y lo deje claro. El hecho de que un ayuntamiento haya decidido, prácticamente, ceder su defensa a la orden religiosa, adoptándola punto por punto, incluso negando que seamos competentes o afirmando en la sala las creencias más dogmáticas, es igualmente surrealista. Como también lo fue la negativa del abogado del Ayuntamiento, pese al buen hacer e insistencia del juez, a que nuestro abogado replicara en el procedimiento. Pero más allá de estos aspectos berlanguianos lo que más nos ha llamado la atención y nos ha producido un desasosiego profundo ha sido el fanatismo de una gran parte de los cofrades que se dirigieron al juzgado, increpándonos, abucheándonos e insultándonos de forma exaltada y demostrando un fanatismo que nos ha producido tristeza y vergüenza ajena, al constatar que aún existen instituciones religiosas que educan a sus miembros y seguidores en la intolerancia. Hasta nos tachaban de “extranjeros”… ¡como si la defensa de los principios democráticos y del laicismo estuviera sujeta a las fronteras! De todas formas, les queremos aclarar a estos cofrades que Europa Laica tiene asociados en toda España, también en esta ciudad, con una gran reputación personal y profesional. Por lo demás, defendemos la libertad de creencias y de conciencia de las personas. Nosotros no hemos demandando a la orden dominica, han sido ellos los que se han personado en el litigio contencioso por su propia cuenta ya que nosotros, en ningún momento, pretendemos impugnar a nadie sus creencias. Nuestros recursos siempre se dirigen a las autoridades públicas, en este caso al Ayuntamiento. Desde Europa Laica vemos este asunto de la siguiente manera: una vez hay un cambio de gobierno en el Ayuntamiento de Cádiz, seis mil personas presentan una petición para conceder la medalla de oro de la ciudad a la virgen del Rosario, queriendo imponer un símbolo religioso particular a toda la ciudadanía; manteniendo todo nuestro respeto por las personas que han firmado esa petición, creemos que han sido instrumentalizadas por los elementos más recalcitrantes de la derecha de la ciudad, intentando poner en un brete a la nueva Corporación y al alcalde; sin embargo el nuevo equipo de Gobierno, en vez de aplicar la norma municipal que rige los honores de la ciudad, sucumbió ante este chantaje de la derecha reaccionaria. Lo que es triste es que este Ayuntamiento, que se pretende del cambio, se haya, en este caso, parapetado, al final, en la fanática actitud de la orden religiosa. Europa Laica pretende que las instituciones públicas mantengan una laicidad institucional y no adopten un simbolismo religioso como oficial de la ciudad, como desgraciadamente ocurre en Cádiz y en tantos municipios de España. Bajo el pretexto de la tradición se sigue manteniendo una mitología nacional de raíz católica identificando lo español con lo católico, olvidándose que vivimos en estados modernos y que la libertad de conciencia costó cárcel, exilios y muertes a cientos de miles de compatriotas durante todo el siglo XIX y XX. O ¿acaso no sabe el alcalde de Cádiz que su querido Fermín Salvochea estuvo en la cárcel por esta razón casi 20 años? La defensa de la libertad de conciencia no es ninguna broma ni ninguna cosa secundaria, es un elemento esencial para la democracia. Si lo que se pretende es hacer populismo y utilizar la religión con vistas a los réditos electorales entonces estaremos erosionando la democracia. Europa Laica, teniendo en cuenta las circunstancias del caso, está muy confiada en que la razón jurídica, en esta ocasión, triunfe sobre cualquier prejuicio ideológico o religioso. Al alcalde de Cádiz le diríamos que hacer populismo con la religión es una vergüenza y lo mismo se lo decimos a esa derecha más retrógrada de la ciudad de Cádiz. A la izquierda local, si de verdad tienen aspiraciones republicanas, les decimos: no se puede estar en misa y repicando. La religión y todas las creencias deben desenvolverse en libertad, si no es así, caen en la manipulación y en el fanatismo como, desgraciadamente, vemos que ocurre en muchos países del mundo y como también nosotros lo hemos podido comprobar en los pasillos de los juzgados el viernes día 26 en la ciudad de Cádiz. (Fuente: Diario Bahía de Cádiz / Autores: Antonio Gómez Movellán (presidente de Europa Laica) y Javier García Rodríguez (coordinador de Cádiz Laica)



  • Armas versus derechos humanos
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    03/11/2018
    Ha tenido que estallar el caso Khashoggi para que el debate sobre la venta de armas a Arabia Saudi haya ocupado espacios principales en prensa, tertulias e instituciones españolas y europeas. Ha sido preciso que un conocido periodista haya sido detenido, torturado, asesinado y descuartizado en sede oficial saudí, y posteriormente desaparecido, para que esto suceda. El caso lo merecía, sin duda alguna. Pero cuando hace tan solo dos meses treinta niños yemeníes murieron en un bombardeo saudí contra un autobús escolar, el Gobierno y la Unión Europea apenas si parpadearon. Menos aún EEUU. Los crímenes saudíes, como los israelíes, necesitan contar con altos niveles de crueldad para merecer la atención de nuestras instituciones. Matar palestinos de cinco en cinco o yemeníes de veinte en veinte apenas es noticia. En su Informe 2017-2018, Amnistía Internacional dice sobre Arabia Saudí: “Se detuvo a muchos defensores y defensoras de los derechos humanos y personas críticas con el gobierno y algunos fueron condenados a largas penas de cárcel en juicios sin las debidas garantías. Varios activistas chiíes fueron ejecutados y muchos más fueron condenados a muerte en juicios manifiestamente injustos. La tortura y otros malos tratos bajo custodia continuaban siendo práctica habitual. Pese a limitadas reformas, las mujeres sufrían una discriminación sistémica en la ley y en la práctica y no recibían protección adecuada contra la violencia sexual y de otros tipos. Las autoridades hicieron amplio uso de la pena de muerte y llevaron a cabo decenas de ejecuciones”. Algo similar ha afirmado la ONU, situando a este país en la cola del siniestro ranking de países violadores de derechos humanos. En los últimos diez años el Estado español ha sido el cuarto vendedor de armas a esta satrapía criminal y misógina. La ley española sobre control del comercio exterior de éstas prohíbe claramente su venta a países respecto a los cuales existan indicios racionales de violación de derechos humanos. Pero se ve que los detectores españoles de este tipo de delitos –como los de la práctica de malos tratos y torturas en comisarías y cuartelillos-, llevan sin actualizarse desde los años cincuenta. Eran otros tiempos. La modificación del artículo 135 de la Constitución española, impulsada por el Gobierno del PSOE en 2011 y acordada con el PP, situó el interés de la Banca y los grandes inversores por encima de las necesidades de las grandes mayorías sociales. Desde entonces es, no solo legal, sino también obligado, poner en primer lugar los presupuestos públicos a disposición de los Alí-Babá de las finanzas y, solo después de esto, tras saciar todas sus usuras, dedicar los restos, lo que queda, las sobras, a atender la sanidad y la educación. Algo similar ocurre con los derechos humanos. Los recortes en materia de libertades democráticas, el reforzamiento del estado policial y la conversión del código penal en una máquina de guerra al servicio arbitrario del poder, tienen que ver con lo anterior. Negar derechos democráticos básicos y combatir al disidente político exige hoy poner al día el manual de estilo de Torquemada. Eso y no otra cosa son los nuevos delitos de odio, sedición, rebelión y la política penitenciaria de potro, humillación y venganza. Con “los de fuera” es peor. Millones de personas son hoy un cero a la izquierda para el sistema, pues son gentes que no producen (lo hacen para el autoconsumo propio, no para el mercado; es decir, para el PIB no existen) y tampoco consumen, pues carecen de ingreso alguno (nuevamente el mercado no se entera de su existencia). Si estas personas desaparecieran, el actual sistema capitalista no se resentiría. A fin de cuentas, los derechos humanos no cotizan en Bolsa. No solo eso, sino que las grandes multinacionales podrían explotar mucho más libremente sus apetecidos países. Todo serían ventajas. En el debate actual sobre venta de armas a la criminal monarquía saudí, los derechos humanos de las poblaciones agredidas por este régimen (Yemen…) apenas son considerados. Se trata, en el fondo, de la política del “primero nosotros” de Trump y toda la ultraderecha europea. Es la política que construye muros cada vez más altos, más largos y más anchos por todo el planeta y convierte el Mediterráneo en la tumba más grande jamás conocida en la historia. En definitiva, la política sempiterna de Occidente que envuelve sus intereses imperiales y guerras bajo cínicos mantos civilizatorios y de progreso e, incluso, siempre que haga falta, de defensa de la libertad y la democracia. La defensa de los puestos de trabajo no puede abstraerse del modelo productivo y marco político en el que éstos se dan. No hablo solo de la industria militar. También en la construcción de la central nuclear de Lemoiz trabajaban miles de personas y no por ello la exitosa lucha contra la misma se supeditó a los chantajes “sociales” del PNV, la UCD y el PSOE. Porque, curiosamente, los mismos gobiernos que destruyen y precarizan el empleo sin consideración social alguna, son a la vez los mayores defensores de la creación de puestos de trabajo…., siempre que esto sea en líneas de TAV, incineradoras, cementerios nucleares, corbetas inmaculadas y bombas inteligentes que nunca matan población civil. Y tampoco es casual que de todos los grandes astilleros españoles existentes en los años setenta (Vigo, Ferrol, Bilbao, Sestao, Alicante, Asturias, Sevilla, Cádiz,…), que hicieron del Estado español el cuarto productor naval mundial, ahora ya solo quede el de Cádiz, destinado a fines militares. El abandono, privatización y cierre del resto (“La Naval”, de Sestao, está siendo el último) no ha importado nada a los distintos Gobiernos de turno. Los puestos de trabajo ligados a la industria militar, sí. ¡Lagarto, lagarto! La exigencia del cese inmediato en la venta de armas a Arabia Saudí y la producción militar en general -lo mismo que el cierre de las centrales nucleares-, no puede contraponerse con el mantenimiento de los puestos de trabajo del sector. Frente a este chantaje de los gobiernos, las eléctricas y la parasitaria casta militar que hablan, al alimón, de la “defensa de los intereses de España y el trabajo en sectores estratégicos” –Pedro Sánchez, dixit-, la alternativa a levantar deberá ser la del cierre y reconversión civil de esas industrias y la aprobación de planes de reindustrialización y regeneración social de las zonas afectadas. Y termino. Afirmar, como se ha dicho, que “si no vendemos nosotros esas armas lo harán otros”, es, además de burdo, obsceno. (Fuente: Insurgente / Autor: Sabino Cuadra)



  • Si no somos el 50%...
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    30/10/2018
    A medida que conocemos a los integrantes del consejo asesor para el impulso del Fòrum Cívic i Social per al Debat Constituent (los chiringuitos del procés, ya lo veis, cada vez tienen nombres más largos, pomposos e incomprensibles) se hace evidente la intención del procesismo, a saber, del Estado, a saber, de España, de captar a extranjeros cercanos a la causa catalana como Bea Talegón o el colega Albano Dante Fachin para así desactivar la vía unilateral y marear la perdiz con la cancioncilla del “si no somos más del 50% de fieles nunca lo conseguiremos”. Lo dijo hace poco Ernest Maragall en la BBC, admitiendo en sordina que el objetivo de las élites indepes autonómicas de ahora es el de llegar a superar el 50% de adeptos con el objetivo de impulsar un referéndum pactado con el Estado español que incluya como opción la ampliación de la autonomía. En cristiano, un referéndum en que la independencia pierda por sistema. Resulta notoria esta obsesión patológica por ampliar la base que le ha pillado a Esquerra y en particular a Maragall, visto que hace muy pocas horas el todavía conseller de Exteriores ha ganado unas primarias de partido (o quizás debería escribir “secundarias”, visto el caso que le hicieron a la votación previa, en que Alfred Bosch fue elegido candidato) en la que solo le han votado 583 militantes de la ciudad y con un solo candidato como opción. Como veis, esto de la democracia depende muy mucho de si quieres ampliar la base del país o erigirte como candidato… Por suerte, en España, como saben los documentadísimos lectores de esta página, esto de los porcentajes no quita excesivamente la somnolencia de la peña: doce magistrados del TC mutilaron un Estatuto que habían votado el 48,5% de los catalanes; una secta judicial que actuaría persiguiendo a nuestros líderes como ha hecho hasta ahora, aunque hubiera un 70% de indepes en Catalunya. La falacia del discurso del “no somos más del 50%” ya la conoce todo el mundo, y se suma a la ambigüedad de un Govern que dice gestionar la aplicación de la independencia y que solo se dedica a generar retórica. El problema es que los disidentes del procés no osan criticarlo hasta que pierden el curro: así hace poco Martí Anglada, antiguo embajador en París, quien en referencia explícita a Ernest Maragall reconocía que desde el 21-D la Generalitat no ha dado palo al agua en política exterior y se ha limitado a abrir un par de delegaciones y a repetir las mismas proclamas de la legislatura anterior sin buscar nuevos interlocutores que superen el muro de la Unión Europea. Si la cosa sigue así, el Govern continuará reafirmando su rendición con una política de progresivo perfil discreto. Es un consuelo, como vimos en el proyecto de remodelación del modelo lingüístico, que los ciudadanos cada día sean más rápidos en rechazar una nueva moto. No hay forma mejor de resumir el actual canguelo del Govern que la entrevista del president Puigdemont en este mismo periódico, en la que el 130 declaraba querer conseguir “la independencia sin una guerra de independencia”. Últimamente, el soberanismo juega con la hipótesis de la violencia como excusa perfecta para la inacción política. La táctica es muy sencilla: tú metes miedo y especulas con la posibilidad de una guerra en el centro del debate y, artificiosamente, te muestras como la mejor solución para evitar un conflicto a gran escala. La cosa tiene gracia, porque hasta los antiguos líderes del ejército español reconocieron tras el 1-0 que ni la gran Armada Invencible hubiera podido sofocar una rebelión en las calles perpetrada por cientos de miles de conciudadanos. Sin embargo, ya lo veis, siempre será más fácil especular con el miedo ajeno y meter el tembleque en el corazón de la ciudadanía para que se quede en casa y poder jugar a la puta y la Ramoneta del pacificador. Por suerte, la decadencia de los regímenes clarifica mucho la situación presente y los ciudadanos ya no se zampan la mayoría de las teorías que les disparan los guardianes del procés. Nos espera un tiempo nuevo fantástico en el que todo caerá por su propio peso. Será más tarde o más temprano, pero la degradación de los cobardes y de las medias verdades resultará imparable. Espero que seamos suficiente gente como para desenmascarar todas las mentidas que se inventarán. Si no somos mucha gente esto se hará todavía más irrespirable… (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Es muy fácil hablar cuando no se vive en Yemen
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    28/10/2018
    Estos días, Pablo Iglesias (Podemos) ha “exigido” al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que deje de vender armas al régimen de Arabia Saudí. Iglesias le ha propuesto a Sánchez que ponga fin al contrato con Arabia Saudí, que intente vender las armas y fragatas a otros países que respeten los Derechos Humanos y que, si no lo consigue, invierta el dinero correspondiente en los astilleros para cambiar de una industria militar a una civil. La actitud del líder de Podemos no ha gustado nada al secretario del comité de empresa de Navantia en San Fernando, Manuel Jesús Aranda. Este ha expresado que “Es muy fácil hablar cuando estás alejado y te permites el lujo y la licencia de decir lo que te apetece”. También ha expresado que “Susana Díaz ha hecho defensa a ultranza de Navantia. Tenemos la suerte de que el PSOE nos apoya al cien por cien”. Sabemos que Iglesias es un demagogo, pero que este trabajador ensalce a Susana Díaz (como si ella no estuviese actuando con demagogia) y a su infecto partido refleja claramente que lo que, en verdad, le interesa es su propio bienestar y el de su entorno (sin importarle el de los demás para nada), es decir, saca a relucir su indudable egoísmo. Cierto, es un drama que muchas familias sean golpeadas por el desempleo, pero que, para mantener éste se contribuya a la destrucción de un pueblo entero (en este caso concreto Yemen) ¿no lo es? ¿Acaso es más importante un puesto de trabajo que una vida humana? ¿O es que para el señor Manuel Jesús Aranda la vida de un yemení vale menos que la de un español? ¿Una persona sensible puede vivir tranquilo sabiendo que su bienestar se sustenta en la miseria y el sufrimiento de personas que sobreviven en otro lugar del mundo? Sería bueno que el señor Aranda se hiciese estas preguntas. Dice el trabajador de Navantia que es muy fácil hablar cuando no se vive en Cádiz. Y quizá tenga razón. Pero también es muy fácil decir lo que él dice cuando no se vive en Yemen. El secretario del comité de empresa de Navantia en San Fernando ha concluido recordando que Cádiz es “una zona muy deprimida. No hay muchas empresas que tengan el poder de empleo de Navantia”. Nadie pone en duda de que lamentablemente sea cierto. Pero, si recordamos esto, recordemos también que, gracias al inhumano régimen de Arabia Saudí, que se pertrecha de armas vendidas por España (incluidas las fragatas de guerra construidas en Navantia), Yemen no solo está deprimida sino exprimida de su líquido más preciable y necesario para vivir: la sangre de su población, que brota de manera cuantiosa y permanente todos los días. (Fuente: Baraguá - Insurgente / Autor: Paco Azanza  Telletxiki)



  • La lenta destrucción de Grecia y su gente
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    27/10/2018
    Herman Van Rompuy, el ex presidente de la Unión Europea (UE) nos dijo todo lo que necesitábamos saber sobre la democracia en la UE cuando habló en una reunión en Lovaina (Bélgica) en 2010. En su discurso, el 8 de septiembre de 2012, Una prueba de solidaridad ,  Van Rompuy dijo que la zona euro significaba una "pérdida de soberanía para todos". Continuó expresándose sobre la necesidad de solidaridad: “La solidaridad es un deber, no solo un derecho”. Desafortunadamente, su comportamiento cuando estaba en el poder y las políticas seguidas por otros jefes de la UE no eran consistentes con sus narrativas. Sus constantes afirmaciones de que la solidaridad y la convergencia marcaron las aspiraciones de la UE nunca se confirmaron en la realidad. En el caso de Grecia, la Troika infligió políticas tan duras que, no solo se ha destruido la prosperidad material de la nación, sino que ahora hay evidencia de que la salud física y mental de la gente está siendo dañada significativamente. Un escalón por debajo del genocidio. La lenta destrucción de Grecia y su gente continúa. Como recordatorio, el 13 de marzo de 2012, el siempre pontificante Van Rompuy dijo al Parlamento Europeo:  “Un frente es la consolidación fiscal. Otra es la agenda de crecimiento y empleo. Algunos afirman que estos dos son contradictorios. Nuestro trabajo es asegurarnos de que no lo sean”.  Este fue el tipo de charlatanería repugnante que estos funcionarios europeos emplearon regularmente para que pareciera que se mostraban empáticos con las personas cuyas vidas fueron devastadas con sus intervenciones económicas demenciales. La historia nos dice que los tipos como Van Rompuy no han hecho su trabajo, si los evaluamos según sus propios criterios. Aunque eso no le impidió jubilarse con una pensión considerable. En vez de eso, debería haber ido a la cárcel por incompetencia profesional.  Dos noticias llamaron mi atención esta semana sobre Grecia. La primera, en relación a la forma en que los banqueros griegos están siendo apoyados por el Estado para confiscar las viviendas de los trabajadores en problemas. Como antecedente, este artículo en The Guardian [traducido por el CADTM] es de mucha utilidad: ‘Si amas a Grecia, ayúdanos a deshacernos de Alexis Tsipras y su partido zombie’, de la ex presidenta del parlamento griego Zoe Konstantopoulou, en el que resumió la forma en que el primer ministro griego y su partido, Syriza, ha traicionado al pueblo griego. Proporciona una larga lista de lo que Tsipras y su banda han estado haciendo, aparte de supervisar un programa de austeridad fiscal que ha devastado la economía de la nación:
    1. Tsipras se había comprometido a destruir a los oligarcas de los medios", pero reforzó su poder.
    2. En octubre del años pasado, representando a un estado en bancarrota, gastó 2.400 millones de dólares para comprar aviones de combate F-16 a los Estados Unidos.
    3. Luego elogió a Donald Trump por continuar con la "tradición de democracia y libertad" que nació en Grecia.
    4. Tsipras ha establecido estrechas relaciones con el Israel de Benjamin Netanyahu.
    5. Acordó vender armas a Arabia Saudí, un régimen acusado de bombardear a niños en Yemen.
    6. Levantó el veto de Grecia a la expansión de la OTAN en los Balcanes.
    7. También firmó acuerdos sobre refugiados que violaron sin ambages el derecho internacional humanitario.
    8. Desde 2015, ha implementado un programa de privatización descarado, vendiendo nuestros puertos, aeropuertos, costas, ferrocarriles, compañías de electricidad, agua y gas, sitios arqueológicos y culturales, teatros, juzgados, minas de oro y otras empresas rentables por un miseria. Ninguno de sus predecesores neoliberales se atrevió a llegar tan lejos.
    9. En 2017, su gobierno lanzó un sistema de subasta electrónica de viviendas de familias que no podían pagar sus deudas con los bancos, utilizando métodos anticonstitucionales y violencia policial.
    10. Para complacer a la Troika, incluso criminalizó las protestas contra la subasta de viviendas. El 15 de enero de 2015, las declaraciones de Tsipras recogidas por el noticiario Thema: "Ningún hogar terminará en manos de los bancos y eso es definitivo", hablan por sí solas.
    En su discurso a los votantes, criticó al Primer Ministro de la Nueva Democracia, diciendo: “...el accidente de la reelección del Sr. Samaras no ocurrirá en Grecia, por lo que no podrá copiar a su amigo, el ex Primer Ministro español (Mariano Rajoy), echando de sus hogares a la calle a miles de prestatarios en bancarrota... Ningún hogar terminará en manos de los bancos y eso es definitivo...”. Como hemos visto , mintió sobre eso. Ganó las elecciones con un mandato en una contra de la austeridad, ignoró el mandato salido de un referéndum en el que los griegos votaron para poner fin a la austeridad, y procedió, sin avergonzarse, a infligir el tipo de austeridad que los conservadores nunca habrían soñado poder hacer cumplir. El artículo más reciente en Jacobin de Stathis Kouvelakis y Costas Lapavitsas, El giro represivo de Syriza, muestra hasta qué punto se han derechizado los llamados socialistas griegos. Éste proporciona más detalles sobre la forma en que Syriza se ha aliado con los banqueros en contra de la gente: “Si una vez Syriza levantó el eslogan 'ninguna vivienda en manos de los bancos', hoy en día está atacando a los manifestantes que intentan detener las subastas de viviendas. Las nuevas leyes amenazan con prisión para aquellos que interfieren con el proceso de subasta, de hecho, algunos críticos con el gobierno han empezado a ser arrestados”.  El artículo ofrece un análisis detallado de lo mal que está el sector bancario griego después de 8 años del inicio de la crisis. El segundo artículo “Monumentos históricos y museos transferidos al Fondo de privatización de Grecia, trataba de la privatización de sus monumentos. Nos enteramos de que: “... el Ministerio de Finanzas de Grecia emitió una decisión al ordenar la transferencia de varios sitios y edificios históricos, museos, monumentos y edificios históricos al Súper Fondo de Privatización”. El comunicado de prensa del Ministerio de Finanzas decía que "la transferencia de propiedades públicas al Fondo de privatización fue uno de los 88 requisitos previos del prestamista para la conclusión de la cuarta revisión del programa griego". Esto se remonta a 2011, cuando el artículo en la revista The Economist Magazine Sell, Sell, Sell, ya se refería a las voces que demandaban un programa de privatización aún más expansivo en Grecia que el que ya está en marcha. Ya escribí sobre ello en el artículo Yo compraré la Acrópolis, donde indiqué que podría estar interesado en comprar la Acrópolis. En este momento, la prensa alemana había exigido que los griegos vendieran sus islas e incluso la Acrópolis. Este mantra se convirtió en estándar en el discurso del FMI y de los ministros de Finanzas de Europa. Los jefes del euro no fueron categóricos al decirle a Grecia que solo rescatarían a la nación si vendía más activos públicos e imponía reformas "estructurales" más duras. Después de la reunión de emergencia en Luxemburgo recientemente, el primer ministro de esa nación declaró: “Se necesitan medidas urgentes en Grecia para alcanzar sus objetivos fiscales ... [incluyendo un] ... aumento en el volumen de privatizaciones ...”. Y la prensa holandesa escribía: “... una medida más radical: crear una agencia externa dirigida por la UE que se encarga de vender los activos”. Ahora recuerden a Van Rompuy y sus ridículas afirmaciones sobre la solidaridad y las declaraciones periódicas de la Comisión Europea (CE) sobre la convergencia. La UE (en particular, la zona euro) no se está comportando de manera ni siquiera remotamente de acuerdo con la narrativa oficial. Es una estructura corporativista y antidemocrática que inflige costes masivos a las naciones mientras que se cacarean insignificantes epítetos sobre solidaridad. Esas dos grandes motivaciones (el apoyo a los bancos y las privatizaciones masivas) proporcionan la base para entender la tragedia humana que la Comisión Europea y otros han creado en Grecia. El deterioro del estado de salud en Grecia. Hace poco leí un artículo en la revista médica británica The Lancet La carga de la enfermedad en Grecia, pérdida de salud, factores de riesgo y financiación de la salud, 2000–16: un análisis del informe Global Burden of Disease de 2016. El análisis, que informa sobre un estudio importante de las “consecuencias negativas para la salud" que siguieron a la "contracción sustancial del gasto en atención médica" que acompañó los programas de austeridad infligidos a la gente por la Troika y su agente – la Syriza de Alex Tsipras. Aprendemos que como resultado de la colonización de Grecia por la Troika, "la mayor parte del presupuesto" se asignó a la "liquidación de la deuda" y, como resultado, hubo una "contracción del producto interior bruto nacional" masiva. El gasto en sanidad del 9,8 por ciento del PIB en 2008 al 8,1 por ciento en 2014. Pero esas cifras no revelan el impacto total porque el PIB también se contrajo rápidamente durante el mismo período. La OCDE publicó un informe sobre Grecia, Estadísticas de salud de la OCDE de 2015, que concluyeron que: “El gasto per cápita en sanidad en Grecia se contrajo por cuarto año consecutivo en 2013, dejando el gasto sanitario un 25% por debajo del nivel en 2009 en términos reales… el sistema de salud griego fue una de las áreas prioritarias de [...] los recortes en el gasto público. El gasto anual del gobierno en sanidad se ha reducido en más de 5.000 millones de euros en 2013 en comparación con 2009, una reducción de casi un tercio en términos reales”. El artículo de The Lancet informa sobre los resultados obtenidos del informe de 2016 Global Burden of Diseases, Injuries, and Risk Factors Study, que proporciona nuevas perspectivas sobre "la disminución desproporcionada en la salud de los griegos en comparación con poblaciones regionales, de 2000 a 2010 (era anterior a la austeridad) respecto a las de 2010 a 2016 (era de la austeridad), que concuerdan con disminuciones en el gasto público en salud". Investigaciones anteriores han demostrado que con "el inicio de las medidas de austeridad ... [ha habido] ... tendencias adversas en la salud de la población, causando un aumento del gasto privado en salud, de las necesidades de atención médica insatisfechas. [...] las tasas de tuberculosis han aumentado entre los griegos nativos [...]. La incidencia del VIH casi se duplicó de 2010 a 2012 [...]. Se han documentado tasas crecientes de depresión mayor y suicidio [...] junto con el estancamiento de la mortalidad materna, de neonatos e infantil“. Sin embargo, aquellos que querían negar cualquier asociación entre la imposición de austeridad y los impactos negativos en la salud afirmaron que los datos que respaldaban esas conclusiones eran débiles. El estudio referenciado en el artículo de Lancet, sin embargo, utilizó la base de datos de Global Burden Disease (GBD), que deja menor lugar a la crítica. Los resultados del estudio se resumen a continuación:
    1. La tasa de mortalidad por todas las causas y en todas las edades en Grecia fue de 1.174,9 [...] muertes por 100.000 en 2016, en comparación con 997,8 en 2010 y 944,5 […] en 2000.
    2. El aumento anualizado de 2010 a 2016 fue cinco veces mayor [...] con evidencia de una aceleración continuada respecto al periodo pre-austeridad.
    3. El aumento anualizado de la mortalidad en todas las edades fue [...] tres veces mayor en Grecia después de la austeridad que el [...] aumento observado en Europa occidental durante el mismo período.
    4. Las tendencias de mortalidad en Grecia fueron especialmente desfavorables en adultos de 15 años o más, con los mayores aumentos observados en aquellos de 70 años o más.
    5. En cuanto a las causas específicas de muerte, los efectos adversos del tratamiento médico, las autolesiones y varios tipos de cáncer destacaron con un aumento consistente en Grecia en todas las edades.
    Los autores sugieren que parte del impacto que detectan se debe a que:  “La aceleración del envejecimiento de la población desde 2010 ... debido a la emigración masiva de profesionales con formación temprana o media en busca de estabilidad financiera, en lo que se conoce como fuga de cerebros”. Sin embargo su análisis posterior de ese posible impacto no puede apoyar al envejecimiento como el único culpable. Por lo tanto, la economía ha perdido una gran cantidad de trabajadores calificados y jóvenes, lo que socavará su futuro. Pero el deterioro de la salud es mayormente independiente de ese cambio de composición en la población. Sin embargo, la contracción en el gasto en salud ha sido perjudicial. Los autores indican que: “Desde la implementación del programa de austeridad, Grecia ha reducido su proporción de gasto en atención sanitaria sobre PIB a una de las más bajas dentro de la UE, con 50% menos de fondos para hospitales públicos en 2015 que en 2009 ... Esta reducción ha dejado a los hospitales con un déficit en suministros básicos, mientras que los consumidores se enfrentan a la escasez transitoria de medicamentos ... Al mismo tiempo, casi una cuarta parte de la población perdió el seguro médico del programa nacional de salud debido a un desempleo de larga duración, mientras que las reducciones de más del 20% de los salarios más bajos redujeron el poder adquisitivo de los consumidores". Concluyen, que si bien es difícil separar los impactos de los recortes de gastos de otros posibles factores, las medidas de austeridad han acelerado los cambios bruscos en los indicadores de pérdida de salud desde 2010. También señalan que el sistema de atención sanitaria griego era algo ineficiente antes de la crisis, pero que: "E l número de personas con necesidades de atención de salud no satisfechas casi se duplicó desde 2010, con una fracción considerable que afirma que el coste de atención de sanitaria fue la razón principal por la que no recibiron los servicios de atención médica recomendados [...]. Estos informes apuntan a un posible efecto aditivo de la crisis económica a las deficiencias existentes en los servicios de salud".  En general, el estudio concluye que "existe evidencia de una disminución desproporcionada en la salud de los griegos en comparación con poblaciones regionales, que son paralelas al curso de la crisis económica". En resumen, una de las principales responsabilidades del gobierno es garantizar que la atención médica mejore con el tiempo, ya que la tecnología hace posibles nuevos tratamientos. En Grecia, el Gobierno ha socavado deliberadamente la salud de su población al hacer cumplir las políticas de la Troika. Me pregunto si los ciudadanos en Alemania tolerarían lo que se ha impuesto a la gente en Grecia. Lo dudo. Pronto habrá más estudios con evidencia adicional del daño que la UE y sus compañeros corporativistas han infligido a la nación de Grecia. Si alguna vez existiera alguna duda sobre la necesidad de que las naciones salgan de la zona euro, y la UE, y de que expulsen a sus falsos gobiernos de la izquierda del poder, la tragedia griega está ahí para que todos la vean. (Fuente: El Salto / Autor: Bill Mitchell)



  • ¿Reforma o revolución social? (Texto bilingüe)
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    24/10/2018
    Erreforma ala iraultza soziala? Hots, garai batean amestutakoa erreformatzea eta, gaur egun hemen “posible” denaz baliaturik, haren zehaztapena egitea (hau da, euskal/espainiar/frantses kapitalak baimentzen diguna) ala ondorio guztiekin Euskal Iraultza Sozialistaren aldeko apustuari eustea? Erantsiko dugu, borrokatik jasotako umiltasunez, aldez aurretik, lehenengo aukerak porrot egingo duela. Gaur egun, ezta ongizate-estatuak ere ez du tokirik, sozialdemokraziaren urrezko eden amestua. Gizonezkoekiko eta emakumeekiko sobietar sistemak zituen abantailak uxatzeko asmoz fabrikatutako eta aspaldidanik zentzurik ez duen ongizate-estatua. Eszenaratzearren, Berlingo harresiaren erorketak inolako arazorik gabe desagertu litekeela erakutsi zigun. Kapitalaren etekin-tasak ez du tontakeriarik onartzen. Ez gaitezen inozo izan; sozialdemokraziaren balioa ordena burgesa arriskuan zegoen garaian izan zen. Orain, ordea, antzinako zentroa da, noizean behin “ezkerrera” jotzen duena hala nahi izanez gero. Gaur egun ez dago espaziorik ezta demokraten jokoan jarduteko ere, demokrazia burgesa izan arren, kasu baterako, kapitalak ezin du onartu beraren superegiturako eragileak obrerismoaren jokoan erortzea. Gaur egunean, den-denek egon behar dute burgesiari interesatzen zaion argazkiaren barruan. Gaur egunean, eskuin muturrak, eskuinak eta zentro eskuinak eskuin zabala osatzen dute, eta benetako karikatura horretatik ez da lurralde bat ere salbatzen. Edonola ere, biziagotzen diren jokabide batzuek eskuin aldera egingo dute beti. Azken batean, ordena, beldurra eta nahi den ongizatea, baina behar beste lagun zapalduz. Beraz, aro historikoa eta lekuak direnak direlakoak, amaituezinezko dilemarekin egingo dugu topo beti ezkerraren espektro zabalean: posibleari ekingo diogu ala jakingabeko irteera duen kalezulo utopikoan sartuko gara? Tranparekin egindako galdera/planteamendua, hainbesteraino, non batzuetan (gehienetan zoritxarrez) dilema planteatzen baita benetako interesdunak, hau da, langile klasea eta herritar xumeak, egosten ari denaz jakitun izan gabe. Saiatuko gara azken urteotako euskal borrokaldiaren errepaso laburra egiten. Azken hirurogei urteetan egindakoa aztertzeko intsistentzia handiari erreparatuz gero, errebisionismoarekiko duten tema histerikoa hastapenetan dagoela deritzogu, betiere ikuspuntu marxistatik, jakina. Laburbilduz modu telegrafikoan, azken urteotan gauza asko ikasteko aukera izan dugula esan dezakegu zentzurik positiboenean, hortaz, halako lidergoek berriz engainatuko ez gaituztelakoan gaude, azkenez etsai okupatzaileari eta eusko-espainiar burgesia esplotatzaileari amore ematen baitiete . Nazio nahiz gizarte emantzipazio-prozesuak labur-labur berrikusiz gero, kontraesan pila bat, une gorenak eta txarrak ikus ditzakegu, eta Euskal Herria ez da salbuespena izan, are gutxiago, beraren kokapen geografikoa Europa dela kontuan izanda, munduko kapitalismoaren guneetako bat. Ildo horretan, euskal nazioa zapaltzen duten bi estatu inperialistek mundu osoan barrena agresio, inbasio, hilketa, harrapaketa eta abar ugari egiteaz gain, arazo larriak sortzen dizkiete euren sorterriko partetzat jotzen dituzten lurraldeei: Euskal Herria, Korsika, Bretainia, neokoloniak… Bestalde, egiazkoa da gaur egun gure lurraldean edo beraren zati batean (segun eta nongoak diren datuak, Hegoaldekoak, Euskal Herrikoak, Araba, Bizkaia eta Gipuzkoakoak edo Nafarroakoa Garaikoak…), baliabiderik eza dela eta, 300.000 pertsonak (zifra ofizialak eta, horrenbestez, interesatuak), ez daukatela berogailurik eta ezin dutela gainerako oinarrizko beharrak bete. Halaber, egiazkoa da gaur egun hiruzpalau biztanleko etxebizitza batzuetan ez direla iristen ezta 1.500 euro eta pikora ere denen artean, adibide bat ipintzearren. Hala ere, gosez hiltzen ez badira ere, pobrezia maila geroz eta handiagoa da, kasu asko muga-mugan daudelarik. Era berean, esan dezakegu eusko burgesia edo eusko-espainiar sendoa zegoela 1936/1939ko gerraren aurrean eta harreman estua zuela espainiar nahiz ingelesarekin (mendetasunean eta interes partekatuarekin), eta antzeko egoera dugu gaur egun diferentzia logikoak alde batera utzita. Aipatuko dugu, bada, EAJ eta Eliza beti bi botere faktiko izan direla, eta oraindik badirela, laguntza handia izaten burges klasearen sendotasunean. Aipatu panoramaren koordinatuetan igaro behar izan du Euskal Iraultza Sozialistak, horregatik, oraindik hasi gabe dagoela diogu. Halaber, hainbat eta hainbat urtetan errepikatutako konstantea: kontzienteenak eta posizio iraultzaileari eusten ziotenak idea nagusi batez jantzita zeuden, hots, aurrera egiteko asmoz, “gurdiari” indar osoz bultzada eman zitzaion. Horretara, gurdian euskal disidentzia osoa sartzen zen, klasekoa, klaseartekoa… Azkenean, aspaldidanik eta kontzesio bat bestearen atzetik, burgesia txikiak eta erreformismorik ozpinduenak boterea bereganatu eta, lehen mailako borrokak aurrera eraman ondoren, antzinako Euskal Nazio Askapenerako Mugimenduaren zati handi bat deuseztatu edo sistemaren joko-eremura eraman egin dute, norberak ulertutakoaren arabera. Baliteke etsipenean erortzeko nahikoa arrazoi izatea, baina kontua da ez dugula horretarako astirik, ezta minutu erdi bat ere. Zeregin handia daukagu aurretik, izan ere, Euskal Iraultza Sozialista aurrera eraman beharra daukagu, nahiz eta oso panorama iluna izan. Ildo horretan, ondo dakigu ez dela inongo kontzesio teorikorik, taktikorik eta estrategikorik egin beharrik, likidazionisten, erreformisten eta errebisionisten garaian egin ez zen bezalaxe. Azkenik, gurean (hor dugu FARCen adibiderik nabariena, baina ez da bakarra), gertatu ohi den bezala, burgesia txikiaren esku geratu da prozesuaren gidaritza, gure kasuan, Independentzia eta Sozialismoarekin zerikusirik ez duen prozesua, hain justu. Aurreikusteko modukoa bazen ere… ez da kexaka ibiltzeko garaia, egindako akatsak aztertzeko baizik. Edonola ere, pistaren bat emango dugu, bada, herritar xumeok, zergatia ondo jakin gabe, liderrak sortzen ohitu eta ezinbestekotzat jotzeraino iritsi gara, hori bai kontu kaskarra. Formazio politiko eta ideologikoa urritzen hasi eta ia desagertzeraino iresten den heinean, hori bai oso kontu kaskarra. Horrez gain, baldin eta iritzien arteko kontraste eta eztabaida sanoak, arrazoi bat edo besteagatik, ia desagerturik daudela konturatzen bagara, hori bai izugarrizko kontu kaskarra. Baldin eta helburu nagusiak tonu grisak eta zehaztugabeak hartzen hasten badira, hori bai izugarrizko kontu kaskarra baino txarragoa. Baldin eta, atzera begiraturik, Euskal Nazio Askapenerako Mugimendu osoa pixkanaka desmuntatua izan dela ikusten badugu (eta ez bakarrik 2009. urteaz geroztik), batzuok gehiegizko konfiantza izan dugula ulertuko dugu, dena dela, baten batzuk hainbestean ibili dira halako konfiantzaren aurrean. Edozein kasutan, nahikoa izan da 60 urtetako borrokaldia desmuntatua uzteko, horrez gain, oso zail jarri diete Euskal Herriaren independentzia eta sozialismoa lortzeko helburuei eutsi nahi dietenei. Ez dizuegu ezer kontatzen egitura gorenetan egindako aliantzak aipatzean, beharrezko eztabaidarik egin gabe eta zor zaien obedientziari jarraiki, negoziazio baten esku uzten baitugu gure etorkizuna, nahiz eta aliantzak beteko ez diren eta askapenerako borrokak etsaiaren lubakietan egiten ez diren jakin… Boterea hartzeko borroka ondorio guztiekin egiten ez denean, gaizki ibiliko gara. Era berean, afera birbideratzeko zailtasun handiak izango ditugu eta berriro ekiteko konplikazio handiegiak. Ez dugu ahaztu behar, egia esateko, zaila eta ezinezkoa sinonimoak ez direla. Independentzia lortzeari dagokionez, ikusteko modukoa izango litzateke, atxiloketak, isunak, eguneroko tentsioa… hasiz gero, zer egingo luketen burgesia txikiak, sozialdemokratek eta euren kide diren gainerako frakzioek. Horren inguruan pentsatzen duguna argi aurreratu dezakegu bi zentzutan: alde batetik, independentzia lortzeko bidean ez daude inolako sufrimendurik jasateko prest, beste alde batetik, jakin badakite ez dagoela independentziarik iraultza soziala egin gabe. Geure burua euskal iraultzailetzat jotzen dugunok lan eskerga daukagu hemendik aurrera. Lehenengo eta behin, azken 60 urteotan gertatutakoaren identifikazio zuzena egin eta analisia behar bezain laburra eta gordina izan beharra dago. Hortik aurrera, argi eduki behar da teoria iraultzaileak praktika dakarrela berekin eta praxi barik ez dagoela benetako aurrerapenik, ez eta, bilatzen duguna lortzeko modukoa ote den jakiteko ageriko zantzurik ere. Kontziente izan behar dugu den-dena eta ia guztiak gure kontra izango direla eta kale gorrian hotz handia egiten duela. Joko arauak markatzen dituena kapitala izaki, erabat barneraturik izan behar dugu sistema barrutik ezin daitekeela teoria eta praktika iraultzailerik eraiki. Horrenbestez, herri kontrabotere-mailak erabiltzeko dinamikak abiatu behar ditugu, hain zuzen ere, azkenean eraiki nahi dugunarekin lotura teoriko edo praktikoren bat duten dinamikak. Hori dugu oztopoak saihestu eta aurrera egiteko bidea. Borroka iraultzailerik gabe ez dago ezer egiterik, borroka ez dela inoiz musutruk izango jakitun izanik, badakigu ere libre egingo gaituela. Aurrera beti, Euskal Herri independente eta sozialistaren alde! ..........................................................................................................................................................  ¿Reforma o revolución social? ¿Reforma de lo que un día soñamos y concreción de dicha reforma en lo que hoy y aquí es “posible” (es decir, lo que el capital vasco/español/francés nos permite) o seguimos apostando con todas las consecuencias por la Revolución Socialista Vasca? Añadimos, con la suficiente humildad que la lucha nos ha dado, que la primera posibilidad está, de antemano, abocada al fracaso. Hoy en día no hay sitio ni siquiera para la socialdemocracia y su dorado y soñado edén, el estado del bienestar. El estado de bienestar fabricado para ahuyentar las ventajas del sistema soviético para con sus mujeres y hombres, hace ya tiempo que no tiene razón de ser. Por escenificar, la caída del muro de Berlín supuso que ese estado de bienestar podía desaparecer sin ningún serio problema. La tasa de ganancia del capital no admite tonterías. No seamos ingenuos. La socialdemocracia tuvo su valor cuando peligraba el orden burgués. Hoy la socialdemocracia es el centro de antaño que se permitía algún lujo por la “izquierda” de vez en cuando. Hoy en día no hay espacio para jugar ni a demócratas. Ni siquiera en una democracia burguesa. El capital no puede permitir que agentes de su superestructura jueguen al obrerismo, por ejemplo. Hoy en día nadie se puede salir de la foto que le interesa a la burguesía. Hoy en día tenemos extrema derecha, derecha y centro derecha, todos encuadrados en la amplia derecha. Y de ese encuadre caricaturesco, pero cierto, no se salva ningún territorio. En todo caso se pueden exacerbar aún más ciertos comportamientos y siempre lo harán hacia la derecha. Orden, miedo, orden y un pretendido bienestar pisando a quien haga falta. Así pues, y dependiendo de qué tiempo histórico tengamos en cuenta y en qué lugar, siempre nos encontraremos en el amplio campo de la izquierda con el eterno dilema. ¿Hacemos algo dentro de lo posible o nos metemos en un callejón utópico y de incierta salida? Pregunta/planteamiento con trampa. Hasta tal punto que a veces esa disyuntiva discurre sin que las verdaderas interesadas/os, la clase obrera y capas populares, se den cuenta de lo que se está cociendo. Las más, por desgracia. Ante tanta insistencia por revisar todo lo que se ha hecho en estos últimos sesenta años, consideramos que éste histérico empeño revisionista no ha hecho sino empezar. Mirándolo desde la perspectiva marxista claro. Telegráficamente podríamos resumir que, en su sentido más positivo, hemos aprendido mucho en los últimos años. No pensamos que nos vuelvan a engañar con liderazgos que finalmente se entregan al enemigo que nos ocupa y a la burguesía vasco-española que nos explota. Haciendo un somero repaso de los procesos de emancipación nacional y social, estos tienen muchas contradicciones, puntos álgidos, bajos y en lo que se refiere a Euskara Herria no iba a ser la excepción. Y mucho menos teniendo en cuenta su ubicación geográfica. Situada en uno de los centros del capitalismo mundial, como es Europa. Y siendo además una nación oprimida por dos Estados imperialistas con múltiples agresiones, invasiones, matanzas, despojos, etc. a lo largo y ancho del mundo. Y que, encima, les crean problemas serios en lo que pretenden que sea parte de su suelo patrio: Euskal Herria, Corcega, Bretaña, neocolonias… Por otro lado es cierto que hoy en día en nuestra tierra o en parte de ella (las cifras a veces son de Hegoalde, otras de Euskal Herria, otras de Vascongadas otras de Nafarroa garaia…) hay 300.000 personas (cifras oficiales y por tanto interesadas) que no pueden acceder a la calefacción y demás necesidades básicas por falta de recursos. Es verdad que hoy en día hay pisos ocupados por 3 o 4 personas que no llegan a 1.500 euros y pico entre todos, por poner un ejemplo. Y así y todo se puede decir que no se muere de hambre aunque el nivel de pobreza cada vez más sea mayor y en muchos casos límite. También podemos afirmar que la burguesía vasca o vasco-española era fuerte antes de la guerra de 1936/1939. Mantenía una estrecha relación con la española e inglesa (de sumisión e interés compartido) y hoy en día la situación es parecida salvando las lógicas distancias. Y, simplemente señalar, que el PNV y la Iglesia han sido y son dos poderes fácticos que han ayudado a esa fortaleza de clase burguesa. En las coordenadas de ese panorama ha tenido que discurrir el camino que pretende la Revolución Socialista Vasca. Por eso decimos que todavía no ha hecho ni empezar. También con una constante que se ha repetido a lo largo de muchos años y era que los más conscientes, los que mantenían una posición revolucionaria, estaban impregnados de una idea central y era la de que había que tirar para adelante con todo el “carro”. Y en ese carro entraba todo tipo de disidencia vasca, de clase, interclasista… Al final, hace ya tiempo, de concesión en concesión, es la pequeña burguesía y el reformismo mas rancio, quien toma el mando y ha traído a una gran parte del antaño MLNV, que ha llevado adelante luchas de primer orden, a la nada. O al campo de juego del sistema. Según cómo se quiera interpretar. Esto podría ser suficiente motivo para la auténtica desesperación, pero el problema es que no tenemos tiempo para ello. Ni medio minuto. Tenemos mucha tarea por delante. Tenemos que llevar la Revolución Socialista Vasca adelante por muy negro que esté el panorama. En ese sentido sabemos que no hay que hacer concesiones teóricas ni tácticas ni estratégicas. No se hicieron en su tiempo con los liquidacionistas ni tampoco con los reformistas o revisionistas. Y al final desde casa (ahí tenemos el ejemplo de las FARC como el más visible pero no es el único), como suele ser casi siempre, nos sale la pequeña burguesía y toma las riendas de un proceso que, en nuestro caso, nada tiene que ver con la Independencia y el Socialismo. Y esto era previsible pero… Pero no es tiempo de gemir. Sí de saber dónde se ha errado. Y en todo caso alguna pista. Cuando los de a pie no sabemos muy bien por qué empezamos a crear líderes y acostumbrarnos a ello hasta considerarlos imprescindibles, mal asunto. En la medida en que la formación política e ideológica empieza a escasear hasta casi desaparecer, muy mal asunto. Si encima vamos percibiendo que la sana discusión y debate está casi desaparecido justificado por uno u otro motivo, el asunto está fatal. Si coincide en que los objetivos principales empiezan a tomar tonos grises, de indefinición, el asunto está peor que fatal. Si miramos hacia atrás y vemos cómo se ha ido desmontado poco a poco todo lo que fue el MLNV (y no hablamos solamente a partir del 2009) entenderemos que algunos y algunos hemos sido demasiado confiados y ante esa confianza algunos y algunas han jugado medianamente bien. En todo caso, suficiente para desmontar 60 años de lucha y dejarlo muy difícil a los que quieran continuar con los objetivos de independencia y socialismo para Euskal Herria. No os contamos nada si se hacen alianzas desde arriba sin el necesario debate y por obediencia debida a las estructuras y delegamos nuestro futuro en una negociación, a sabiendas que se incumplirán y que las luchas de liberación no se dirimen en las trincheras del enemigo… Cuando no se lucha para tomar el poder con todas las consecuencias, mal andaremos. Estaremos con una muy difícil reconducción y una vuelta a empezar complicadísima. En todo caso, no debemos olvidar que lo difícil no es sinónimo de imposible. Habría que ver a la pequeña burguesía y a los socialdemócratas, y demás fracciones afines, qué harían por conseguir la independencia cuando comenzaran las encarcelaciones, multas, tensión diaria… Pensamos que podemos adelantar una afirmación clara en dos sentidos. Por un lado, no están dispuestos a sufrir por conseguir la independencia. Por otro, saben que no hay independencia si no va acompañada de la revolución social. En lo que respecta a los que nos cosideramos revolucionarios y revolucionarias vascas, no es poco el trabajo que nos queda de aquí en adelante. Primero identificar correctamente que es lo qué ha ocurrido en los ultimos 60 años. Y ese análisis ha de ser todo lo conciso y crudo que tenga que ser. De ahí en adelante habrá que tener claro que la teoria revolucionaria conlleva su práctica y sin praxis no hay avances reales y señales palpables que lo que perseguimos se puede conseguir. Tenemos que ser conscientes que tendremos todo y casi todos en contra y que en la calle hace mucho frio. Tenemos que tener absolutamente interiorizado que, siendo el capital quien marca las reglas del juego, desde dentro del sistema no se puede construir una teoria y práctica revolucionaria. Tenemos que comenzar con dinámicas que conlleven niveles de contra poder popular. Dinámicas que tengan alguna ligazón teórica o práctica con lo que finalmente queremos construir. En ese camino iremos salvando obstáculos y avanzando. Nada haremos sin lucha revolucionaria, sabiendo que la lucha nunca será gratis pero sabiendo tambien que nos hará libres. Siempre adelante por una Euskal Herria Independiente y socialista. (Fuente: La Haine / Autor: Jon Iurrebao Atutxa)



  • Rojigualdos y rojipardos
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    20/10/2018
    “¿Usted cree que cualquier país europeo puede decir: venid todos los que queráis?" (Julio Anguita) Un sector del partido alemán Die Linke (La Izquierda) se ha constituido como Aufstehen (En Pie), reclamando el cierre de fronteras a los inmigrantes para, supuestamente, garantizar el Estado del Bienestar a los trabajadores alemanes. A esta línea política se le ha denominado “rojiparda”, pues bajo un discurso izquierdista retoma posiciones de los “camisas pardas” nazis. No es novedad. Precisamente el partido nazi, autodenominado Nationalsozialistische Deutsche Arbeiter Partei (Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán), justificaba sus fechorías como defensa de los trabajadores alemanes. El Partito Nazionale Fascista italiano también argüía la defensa de “sus” obreros. Y, sin ir más lejos, los falangistas españoles siempre hablaban de la “revolución nacional sindicalista” pendiente. Los “rojipardos” (más pardos que rojos) hacen suya la retórica anti inmigración del fascismo con el objetivo de ganarse a los votantes de extrema derecha, muchos de ellos trabajadores. Y para ello arguyen que la inmigración permite que los trabajadores inmigrantes sean explotados como esclavos, lo que conlleva la bajada de salarios de los obreros europeos y la desintegración del “Estado del Bienestar”. De esta manera, el trabajador africano, asiático o latinoamericano es presentado como alien, gente ajena a la clase obrera europea, un cómplice -involuntario, se supone- de la estrategia capitalista de empeoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores “blancos”. Y, misericordiosamente, para que estos tercermundistas no sean esclavizados, exigen que el Estado capitalista no los deje entrar a “nuestro” mercado de trabajo. Total, que sean esclavos en sus países, quieren decir, y que no vengan a joder a Europa. A estos “rojipardos” no les pasa por la cabeza que los trabajadores inmigrantes son sus iguales, carne de la misma carne y sangre de su misma sangre. Ni se imaginan luchando codo con codo con ellos por sus salarios. De hecho, hace ya tiempo que la llamada “izquierda” europea desistió de luchar contra el capitalismo, y sólo trata de sobrevivir en él. Y todo ello con el discursito anti globalización. No sólo son racistas, sino que su lógica es la del imperialismo: los trabajadores europeos tienen mejores sueldos porque “se lo merecen”, y las trabajadoras y trabajadores del Tercer Mundo no. A los “rojipardos” alemanes se sumaron enseguida los neo fascistas italianos de la Lega Nord (Liga Norte) y sus comparsas del Movimento 5 Stelle (Movimiento 5 estrellas) con similares argumentos, expuestos en el llamado “Decreto Dignidad”, defendido por Héctor Illueca, Manuel Monereo y Julio Anguita. Sí, la basura ideológica también ha llegado al Estado español, bajo la fórmula de “Movimiento por la III República”. Un movimiento que el pretendido “comunista” Anguita define como “transversal” o, en sus propias palabras, “ni de derechas ni de izquierdas”. Vamos como Falange. No es la primera vez que “el Califa” suelta semejantes prendas, esta vez uniéndolas a su oposición a la inmigración de trabajadores:
    • “No podemos permitir que las personas mueran en el Mediterráneo, pero si no tienen derecho de asilo, tenemos que enviarlos de vuelta a su país rápidamente”;
    • “El buenismo de la izquierda impide realizar una reflexión sobre cómo frenar o incluso acabar con los flujos migratorios”;
    • “Si malpagas a los 'sin papeles', se produce una presión a la baja en los salarios”;
    • “¿Usted cree que cualquier país europeo, especialmente el nuestro, puede decir: venid todos los que queráis? Venga, ¡que los buenistas lo digan! ¿Millones? Compañeros del buenismo, ¿pueden venir millones? Enfrentaos a ese hecho... Lo que está pasando aquí ya ha pasado en la historia de la humanidad. Las migraciones acabaron con el Imperio Romano y fue por fases. En cualquier aldea perdida hay un televisor y ven piscina y comida...”.
    Y claro, no podemos permitir que los trabajadores “no-europeos”, “no-blancos”, pretendan también tener televisor, comida garantizada... ¡y hasta piscina! Nada de extrañar, por otra parte, en un tipo que afirmaba en 2011 que “Lo único que os pido es que midáis a los políticos por lo que hacen, por el ejemplo, y aunque sea de la extrema derecha si es un hombre decente y los otros son unos ladrones votad al de la extrema derecha” [https://youtu.be/1Yo1R1J2UwM, minuto 11:10]. En el Manifiesto del Partido Comunista, Marx y Engels nos dicen que “Los comunistas no se distinguen de los demás partidos proletarios más que en esto: en que destacan y reivindican siempre, en todas y cada una de las acciones nacionales proletarias, los intereses comunes y peculiares de todo el proletariado, independientemente de su nacionalidad, y en que, cualquiera que sea la etapa histórica en que se mueva la lucha entre el proletariado y la burguesía, mantienen siempre el interés del movimiento enfocado en su conjunto”. Sin embargo, el “comunista” Anguita y sus amigos “rojipardos”, prefieren anteponer los supuestos intereses de los trabajadores europeos, que no son más que las migajas de la explotación imperialista, a los intereses del conjunto de los trabajadores. ¡Y todo ello justificado en que la oligarquía imperialista europea los condena a muerte en el Mediterráneo para no dejarlos entrar en la UE! ¡Qué actitud más misericordiosa! Los “rojipardos” dan por sentado que el imperialismo euro-norteamericano es inamovible y, por lo tanto, no van a pelear por derrocarlo. Y, además, que ellos saben qué les conviene a los trabajadores que huyen hacia Europa mejor que los propios inmigrantes: que los devuelvan manu militari a sus países. Ya hemos dado con la piedra filosofal: ¡los trabajadores del Tercer Mundo no emigran a los centros imperiales por razones objetivas –entre otras, el saqueo y las guerras de rapiña provocadas por la propia Europa–, sino porque no han tenido acceso a la (superior) filosofía “rojiparda”! Estos gurús, que se dicen “internacionalistas”, no son más que una panda de señoritos nacionalistas que asumen las tesis del capitalismo imperialista. Véase si no su postura en el Estado español, defendiendo a machamartillo la “unidad de España”. Con la boca chica dicen defender el “derecho a decidir” y hasta la autodeterminación. Siempre claro que no se ejerza ese derecho y a nadie se le ocurra independizarse. Es el “derecho” a decidir seguir dentro del Estado. Y claro, sólo para “nacionalidades históricas”. Para la colonia ni eso. Ni siquiera reconocer que lo somos. Qué graciosos hablan los canarios. El mismo cambalache ideológico lo emplean al hablar de “República”. Cuando lo más cerca que se está de una república es en Cataluña, los “republicanos” hispanos se oponen a ella, bien por consideraciones electoralistas, bien porque, al fin y al cabo, no son otra cosa que defensores del statu quo, monárquicos “con valores republicanos” (!) que temen más a una revolución que a su propia oligarquía. Para ellos la autodeterminación y la república no son sino capotazos para seguir toreando y engañando en el ruedo de la democracia burguesa. No en balde ya se está dejando caer aquello de que hay que aceptar la bandera rojigualda –esto es, la de la monarquía y del fascismo– por aquello de que “es la bandera institucional” y “nos representa a todos”. Tampoco es novedad. Ya el PCE tragó con la bandera del Régimen en 1977. Y ahora nos quieren hacer pasar de contrabando el discurso de extrema derecha como el último hit de la “izquierda”. A mí que me lo piquen menudo, que lo quiero para cachimba. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Teodoro Santana)



  • Muertos
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    19/10/2018
    No hay meando de este larguísimo procés hacia la neo-dependencia que no haya apelado en algún momento a la hipótesis reductiva de los muertos. Existen cosas harto contrastables: siempre que la población catalana ha tenido la inclinación y la honesta posibilidad de autodeterminarse, han sido los políticos (y sus opinadores a sueldo) quienes han disparado con la posibilidad de muertos en la calle como excusa de su parálisis política. Primero fue Marta Rovira, con el objetivo de ensombrecer la no-aplicación del 1-O, y ahora retornan los muertos en boca de todos aquellos que sueñan un procés in saecula saeculorum con la consiguiente paguita garantizada (*). La excusa de los muertos sólo tiene un objetivo: naturalizar la violencia del Estado como verdad incuestionable para dar así a entender a los catalanes que nunca tendrán fuerza para oponerse a ella. Es el tópico de siempre: gritáis mucho, pero cuando veis sangre siempre acabáis pirando a casita. Es normal que todos aquellos que abusan de los muertos sean los mismos que se cachondeaban del 1-O antes de su celebración (como los que lo consideraban un dislate de cuatro frívolos entre los que tengo el honor de contarme), y que ahora están haciendo grandes esfuerzos para folclorizar la votación, enganchándola en lápidas de plazas pueblerinas, museización nostálgica que tiene como objetivo hacer olvidar que el 1-O los catalanes pasaron de reivindicarse como víctimas a defender la libertad con el propio cuerpo. ¿Recordáis como antes del referéndum todo el mundo enunciaba aquel tópico según el cual “si un policía pega a una abuela y la foto sale en la portada de The New York Times ya habríamos ganado”? Pues fue la propia población quien se rebeló contra esta pre-condición de víctima política (me pegan, ergo existo) para ganar una victoria física contra la policía española. Aquí el tema, por tanto, no es saber si la población estaría dispuesta a aceptar muertos en la calle para conseguir la independencia, sino que hoy por hoy los ciudadanos ya no están dispuestos a aceptar esta pregunta como válida. Porque lo importante es que aquí nadie quiere condicionar si libertad política a un hipotético muerto, y eso es precisamente lo que no han entendido los que pretenden relegarnos de nuevo al régimen autonómico. Como dijo muy acertadamente Manuel Delgado en FAQS de TV3, los políticos catalanes nunca tuvieron miedo de los muertos en la calle: ¡de quien han tenido canguelo ha sido de los vivos que podían abrazar sus promesas y convertirlas en algo tangible! Mirad de nuevo los numerosos documentales que se han hecho de las interioridades del 1-O en el Pati dels Tarongers. Observad las caras de los consellers del Govern: rostros blancos de miedo… ¡por el éxito que estaba teniendo el referéndum! No dejéis que os traten como muertos, en definitiva. Molestadlos como lo que sois: una panda de vivos muy cabreada y poco dispuesta a los chantajes de siempre. (*) Nota de LOA: En referencia a las recientes declaraciones de Agustí Colomines afirmando que “En todas las independencias del mundo ha habido muertos, en la nuestra hemos decidido que no queremos muertos, entonces, si decides que no quieres muertos, tardas más, el proceso es mucho más largo (el de Catalunya)”. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Treinta tesis sobre el contexto y las perspectivas
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    18/10/2018
    ¿Por qué inicio esta charla-debate recordando la resistencia popular del barrio de Gamonal, aquí en Burgos, hace ahora casi cuatro años? Pues porque actualizar la memoria de lucha de un pueblo, de su clase trabajadora, es uno de los dos métodos inexcusables para incrementar las fuerzas revolucionarias, que es de lo que se trata. El otro es la praxis de las organizaciones de izquierda que militan en el interior de ese pueblo, en nuestro ejemplo, dentro de la Gamonal rebelde desde 2014 hasta ahora. Los dos métodos forman uno solo porque la praxis de la izquierda sólo existe en la medida en que respira de y en la lucha de clases en todas sus formas, simbióticamente con el pueblo, aportándole por ello su experiencia sintetizada en teoría. Pero en esta dialéctica, lo decisivo a medio y largo plazo es la lucha de clases. La memoria actualizada es una fuerza liberadora: durante los debates que sostuvimos hace poco en Segovia organizados por Comunistas de Castilla, escuchamos a las compañeras extraer lecciones para el presente de sus recuerdos en los pueblos ahora en proceso de abandono, cómo explicaban las forma habituales de autoorganización y ayuda mutua que resistían a pesar de la represión y la vigilancia cotidiana de la Iglesia, la policía, el machismo, etc.; y cómo intentaban adecuarlas a su situación estudiantil en Madrid, o laboral y cotidiana en Segovia y otras ciudades. Debemos estudiar la identidad social, cultural e identitaria del pueblo trabajador castellano que se descubre casi de inmediato cuando uno piensa libre del encefalograma plano del nacionalismo español y descubre un rico potencial. Los sinónimos de motín son revuelta, tumulto, rebelión, insurrección… El motín del Gamonal de enero de 2014 fue la culminación de una dinámica subterránea de autoorganización defensiva ante las agresiones diarias del capital. La chispa que prendió la mecha fue el proyecto de expropiar espacio público que usaba el pueblo para el lucro exclusivo del capital inmobiliario, acelerándose la gentrificación de un barrio obrero que, una vez liberado de «población sobrante», multiplicaría los beneficios de la burguesía. La represión golpeó al barrio obrero; la prensa intentó criminalizarlo, el reformismo buscó aislarlo de otras luchas, ocultar sus lecciones y conducirlo con promesas al laberinto burocrático del parlamentarismo. El motín de Gamonal fue un aldabonazo que aportó lecciones que reaparecen con formas nuevas: 1) existen puntos críticos para el pueblo trabajador que al ser atacados por el capital pueden generar saltos en la autoorganización, siendo cada vez más todo lo relacionado con los bienes comunes uno de ellos; 2) por esto mismo es el pueblo trabajador como concepto más abarcado e incluyente que el más concreto de clase obrera, el que muestra mejor la potencialidad de esas luchas y más cuando intervienen sectores pequeño burgueses, de las mal llamadas «clases medias», autoexplotados, mujeres empobrecidas y jóvenes mal llamados «desclasados» y «marginados», pensionariado, etc., e incluso migrantes que se integran en la lucha; 3) por ello mismo, la dialéctica entre espontaneidad y organización se acelera en estos casos siempre que las izquierdas no sean dogmáticas ni cerriles, militen dentro de las contradicciones e injusticias, y hayan desplazado a los grupos dogmáticos: y 4) porque defendía la propiedad colectiva y común y porque lo hacía mediante la integración de amplios sectores sociales explotados, por ello planteaba aun de forma borrosa un modelo nacional de Castilla antagónico al modelo de España de la burguesía burgalesa, planteamiento más avanzado cuatro años después en Segovia. Levantando la mirada por encima de la Castilla vemos que en EEUU la clase obrera precarizada en extremo se había puesto en pie en diciembre de 2013 con la esclavista transnacional Wal-Mart, siendo una de las detonantes del incremento de las movilizaciones desde finales de febrero de 2014 para subir el salario mínimo. Vemos que el mismo 8 de enero de 2014 el Hamburgo radical llevaba varios días de estado de excepción, casi sitiada por la policía militarizada alemana. Y a finales de marzo de 2014 se supo que las huelgas y otras formas de resistencia habían aumentado en 2013 un 13,2% con respecto a las de 2012. En mayo se libra la batalla urbana para evitar el desalojo del local autogestionado Can Vies, en Barcelona. En otoño veremos huelgas mineras, grandes manifestaciones y huelgas de maquinistas en Gran Bretaña y Alemania. Gamonal no fue un motín fugaz y solitario en un océano en calma absoluta: fue un paso más en las luchas de clase que se libraban, que habían dado un salto en el 15-M de 2011, y que, ante el creciente riesgo de tempestad social fueron sometidas casi de inmediato a un cuádruple cerco: 1) represión en todos los sentidos, que tomaría cuerpo legal con la ley Mordaza en primavera de 2015; 2) desmovilización y división en las bases con las promesas legalistas del reformismo, en especial el de Podemos reforzado deliberadamente por la prensa burguesa al principio y luego por sus resultados en la elecciones europeas de 2014; 3) paralización de las luchas obreras llevada a cabo por el sindicalismo burocrático, CCOO y UGT, que logró evitar que fueran los y las trabajadoras las que vertebraran el ascenso del movimiento: recordemos que a finales de noviembre de 2014 nada menos que el 60% de las empresas del Estado había congelado los salarios; y 4) deliberada colaboración de los restos eurocomunistas que se limitaron a pedir el respeto a la Constitución de 1978, orientando en la medida de lo posible toda reflexión práctica y teórica hacia la conciliación parlamentarista e institucional. Desde luego que, además de esto, también actuaba como medio apaciguador el efecto narcotizante inherente al fetichismo de la mercancía –subsunción en el orden simbólico-, y el reforzamiento intensivo y extensivo del nacionalismo imperialista español como cohesionador irracional, reforzamiento que todas las fuerzas citadas multiplicarán negando con odio el derecho de autodeterminación de las naciones oprimidas. Tampoco debemos olvidar el trato de favor que recibía el capitalismo español por parte de las instituciones imperialistas, comparado con el sufrido por otros países como Grecia: en 2012 el FMI manipuló sus informes sobre el Estado. Durante estos años el FMI ha avalado al PP, y ahora Bruselas suaviza mucho las exigencias para reducir el inmenso déficit estatal. Las elecciones generales de finales de 2015 y de verano de 2016, además de mostrar que la crisis de dirección política burguesa era real, también demostró, pese a ello, que la burguesía como clase dominante había superado en parte el temporal social: una cosa es la crisis de dirección política y otra es la crisis estructural del Estado español como marco nacional-burgués fallido de acumulación de capital. Un error garrafal de los reformismos, es reducir esta compleja sinergia de contradicciones a una mera «crisis del Régimen del ‘78». El interesado debate sobre la muerte del bipartidismo sustituido por pentapartidismo formados por PSOE, Unidos-Podemos, PP, Cs y, con diferencias, las burguesías regionalistas y autonomistas, sirve para ocultar la realidad incuestionable de que, en lo de fundamental, no hay fisuras en el núcleo del poder porque se asume que el Estado es un protectorado del capital financiero transnacional, de la Unión Europea y de la OTAN. Las diferencias surgen a la hora de escoger el amo ante el que hay que arrodillarse para recibir protección: euroalemania o EEUU, o ante los dos, como esas «izquierdas» que felicitaron a Trump y aceptan la UE. La represión desatada con la ley Mordaza pero también con otras actuaciones contra el independentismo, contra el sindicalismo combativo, contra los internacionalistas que han ido a combatir la barbarie a Oriente Medio, etc., responde a una razón muy simple: garantizar que el Estado se mantenga como sea en la mitad de la lista de las 20 economías más poderosas del mundo. Aunque la economía capitalista siempre ha sido compleja –y de ahí el mérito del marxismo para descubrir sus contradicciones-, en la actualidad el poder del capital financiero-especulativo transnacionalizado es tal que exceptuando muy pocos Estados, los demás dependen en mayor o menor medida de tres cosas: demostrar que obedecen al capital financiero; demostrar que garantizan el saqueo de su economía porque han impuesto la «tranquilidad financiera» porque tienen amedrentado al pueblo; y apoyar a su propio capital «nacional» para que sea más rico pero siempre dentro de los cauces imperialistas. El bloque de clases dominante en el Estado español ha logrado en 2018 ascender del puesto 14 al 13 en la lista de 20 debido a que Australia ha retrocedido una centésima en su puntuación. Pero en la decisiva competitividad mundial ha bajado dos puestos, del 34 al 36 de una lista de 63 países, y en la competitividad digital ocupa el número 31 de esa misma lista. Se pierde empleo tecnológico en un 7% desde 2015 y sólo algo más del 22% de las empresas se preocupan por la cualificación de su fuerza de trabajo. La industria se debilita y crecen el turismo y los servicios. La investigación científica se desploma y la educación escolar y universitaria ha quedado desprestigiada por el medievalismo oscurantista de la Iglesia –mazo de incultura- y por la corrupción, también por el abandono de las investigaciones tecnocientíficas, exceptuando el armamento de media calidad: 4 universidades del Estado entre las 200 más influyentes, y 10 entre las 500 más influyentes. ¿Cómo ha logrado entonces ascender un puesto en la escala imperialista? Además del debilitamiento australiano por el contexto mundial, sobre todo por la salvaje sobreexplotación: ahora despedir a la fuerza de trabajo es un 64% más barato que hace seis años, además de que el precariado ha aumentado en 720.000 personas y han disminuido en 600.000 las personas activas: durante los gobiernos del PP el 50%, la mitad del empleo creado, ha sido eventual o a jornada incompleta, y el descenso del paro ha sido debido fundamentalmente a las jubilaciones, emigración y prolongación de los estudios. Estadísticas fiables y por ello no oficiales elevan el desempleo real hasta el 30% en comparación al 17% o al 15,28% según qué análisis, cuando otros estudios cifran la media europea en el 6,9%. La precarización hace estragos: la duración media de los contratos antes de la crisis era de 72 días, ahora es de 49. Semejante ataque a la vertebración interna de la clase obrera, unido a la ideología neoliberal y a la indiferencia del reformismo, por sintetizarlo, permite a la patronal apropiarse sin pagar del 44,6% de las horas extras. Los beneficios se disparan porque la mujer trabajadora cobra un salario de alrededor del 25% más bajo que el hombre. En una década, los costos básicos de la vida en el domicilio han subido un 27% y los salarios han bajado un 8%; en esta misma década el precio del gas y de la electricidad para uso doméstico ha subido un 67%. Un tercio de la infancia es pobre, degradación que ha subido del 12% en 2008 al 15,9% en 2016; más de un 1.300.000 niños y niñas sufren pobreza dura, y están sin escolarizar el 62% de las y los menores de tres años. Otros estudios dicen que 4.000.000 de personas sufren pobreza severa en un país en el que el salario medio ha perdido 469 euros en dos años. Según otro informe 3.500.000 personas viven con menos de 350 euros al mes mientras que los precios básicos crecen 17 veces más que los salarios. Hace muy poco, y para concluir con este rápido repaso de la brutalidad burguesa, se ha sabido que el Estado español ha retrocedido del puesto 23 al 25 de los 28 países de la UE en vulnerabilidad, es decir, un tercio de la población tiene problemas para comprarse otro par de zapatos, o arreglar un mueble. En 2009 el 7,2% sufría frío en su casa, en 2016 era el 8%; entonces el 2,1% sólo comía carne o pescado cada dos días, para 2016 subió al 3,7%. Un 25% de las personas adultas carece de ingresos o gana menos de 525 euros al mes. En cuanto a la capacidad de llegar a final de mes con el salario familiar, el Estado ha retrocedido del puesto 16 en 2008 al puesto 20 en 2016. Tamaña sobreexplotación salvaje y sistemática es, muy en síntesis, una de las razones fuertes que explica ese ascenso de sólo un puesto en la jerarquía del capital pese a la ferocidad de la devastación social que ha hecho que en 2017 el 1% de la población poseyera el 25,1% de la riqueza del Estado. Decimos sin embargo ha avanzado «solo un puesto» porque son tan profundos los anclajes de las cadenas estructurales que paralizan al capitalismo español que hasta el «amigo» FMI cree que el Estado no logrará bajar el déficit del 2% ni siquiera en 2023 y que se debilitará el crecimiento hasta el 1,6% en cinco años. Una de esas anclas históricas que nos remiten a la débil y cobarde burguesía peninsular desde el siglo XV es el agujero negro de la corrupción generalizada. La economía sumergida equivale a casi 25% del PIB, alrededor de 253.000 millones-€, pero el 40% de los beneficios terminan en paraísos fiscales porque el Estado permite que las transnacionales y la evasión fiscal campen a sus anchas. Un drenaje sistemático en beneficio del capital financiero-especulativo que explica por qué este poder omnívoro protege relativamente a la burguesía española: la gallina de los huevos de oro. Un estudio de comienzos de 2018 cifraba en 90.000 millones de euros anuales el costo de la corrupción. Lo visto hasta aquí es una pequeña parte porque no hemos profundizado en la explotación de la mujer, de la población migrante, de las naciones oprimidas y saqueadas por el subimperialismo español dentro y fuera de sus fronteras, el incumplimiento de las leyes internacionales contra la debacle socioecológica, el mantenimiento de la Iglesia como pilar físico y moral –inmoral- del Estado, el mantenimiento de la Monarquía impuesta por el dictador Franco que viene a ser como una satrapía mesopotámica que impone los límites de la «democracia», etc. Obviando estas y otras iniquidades, queremos concluir provocando el debate con estas tres preguntas: Una, ¿qué quiere y qué puede hacer la alianza PSOE-Podemos más el apoyo directo o indirecto de otras fuerzas? Otra, ¿qué contexto mundial determina los límites de esa alianza? Y por último, ¿qué hacemos frente a lo anterior? Ahora es el nuevo gobierno del PSOE con el apoyo de U-P, el encargado de meter en el corral parlamentario a los crecientes sectores obreros y populares que se autoorganizaban cada vez más desde, al menos, finales de 2016 cuando se podía hacer una amplia lista de luchas en el Estado: por la liberación de Bódalo en Andalucía, contra los brutales alquileres y los desahucios, por la defensa de las casas y espacios okupados/recuperados, por la sanidad pública con especial fuerza en Vigo y Granada, por la juventud vasca y de otras naciones golpeadas por la ley Mordaza, en defensa de los teleoperadores, contra el terrorismo patriarcal, por un trato humano en las cárceles, por la Amnistía, los cercos al Congreso, contra la precariedad como en Zaragoza a favor de las y los trabajadores de Telepizza y más en general en defensa de las y los de Movistar…Desde enero de 2017 cuando la Asamblea de Gamonal salió en defensa pública de las vecinas y vecinos sometidos a represión. Gamonal mantenía viva su memoria popular, una esperanza que se ha ido extendiendo por las clases y naciones oprimidas del Estado hasta ahora. El siempre imprescindible Boletín de Luchas Obreras con fecha del 14 de febrero de 2017 daba cuenta de todo ello al informar que las horas de huelga se habían incrementado en un 76% en ese enero. Se estaban formando las condiciones para que en ese septiembre se sublevase el pueblo de Murcia en defensa de su espacio común urbano, como en Gamonal. Todo mostraba para entonces que empezaba a cuartearse el orden recuperado y que llevó al gobierno al PP gracias a la egolatría caudillista de la burocracia de Podemos que se negó a apoyar el PSOE en marzo de 2016. Ahora, la adinerada burocracia de Podemos no ha tenido más remedio que secundar el PSOE para evitar otro retroceso electoral, rebajando sus reivindicaciones iniciales. En este contexto, lo que busca el gobierno es la paralización de las luchas para, por un lado, negociar con Bruselas una ligera ampliación del gasto social; también, para intentar dividir aún más al independentismo burgués catalán; a la vez, para seguir debilitando a Podemos internamente y también en Andalucía; por último, para meter al PP y Cs, y a Vox, en un rincón. El respiro que obtenga el PSOE le servirá para recomponer el partido, recuperar y ampliar su base electoral para las siguientes elecciones generales y maquinar otro pacto social que cumpla la misma función histórica que los Pactos de la Moncloa de 1977, candado de siete llaves que cerró el futuro de la libertad. Las recientes medidas mejoran las condiciones de vida y trabajo de los sectores más golpeados por el PP, y abandonados por la pasividad sindical y reformista, desde la subida del salario base hasta las pensiones, pasando por ayudas tibias a los alquileres que deben ser ampliadas, los derechos de las trabajadoras domésticas, la vigilancia de las horas extras y de las trampas patronales, tímidas ayudas a la dependencia y a la maternidad y paternidad, etc. No se puede negar su efecto positivo, pero quedan sin tocar las causas sociopolíticas del tsunami austericida: las reformas laborales de 2010 y de 2012, la reforma fiscal, la intocable banca, las represiones múltiples, la judicatura reaccionaria, los derechos nacionales, la omnipotencia de las eléctricas… Estas limitaciones estructurales nos llevan a la segunda pregunta. Cualquier gobierno español asume su dependencia para con la UE y EEUU. El contexto mundial empequeñece los ya reducidos márgenes de autonomía relativa del PSOE para mejorar las condiciones de vida y trabajo. Por un lado, se agrava la crisis iniciada en 2007 porque no se han resuelto ninguna de sus causas, sino que se han agravado: la deuda mundial supera el triple del PIB mundial; los capitales especulativos y ficticios son incontrolables; la inflación; la producción de valor no detiene la ralentización de los beneficios y las economías emergentes se estancan; los costos medioambientales y energéticos se disparan; el hambre crece; las contradicciones interimperialistas llegan a niveles de difícil control por el gigantesco rearme de EEUU, la subida del dólar y la ferocidad de Trump; el debate sobre el estancamiento secular está dando paso al debate sobre la inminencia de otra crisis más compleja que la de 2007… Por otro lado, el pasado 3 de octubre EEUU avisó que podía atacar suelo ruso, y tres días antes estuvo a punto de producirse un enfrentamiento entre la marina china y norteamericana. Rusia ya había sido amenazada con un bloqueo marítimo para asfixiar su economía si no se plegaba a las exigencias yanquis, mientras que la OTAN rearma al fascismo en Europa del Este. India sufre chantajes por ampliar sus relaciones con Rusia, Irán e incluso con China, que junto con otros Estados avanza en la nueva ruta de la seda, golpe que puede llegar a ser mortal para EEUU. Afganistán pide la retirada de las bases yanquis. Pakistán debate sobre si obedecer o no a EEUU. Turquía está atrapada entre os embargos de EEUU y las tentaciones de acercarse a Rusia y China. ¿Y qué decir de Irán? EEUU también ha estallado en ira al ver el Tratado del Mar Caspio entre los países limítrofes que frena su estrategia de control de la zona. Conocemos la explosiva situación en Oriente Medio donde la OTAN acumula fuerzas navales y donde EEUU tiene 22 bases reforzadas por Europa. ¿Y Nuestra América? Es por esto que EEUU ha ordenado preparar el 80% de sus aviones de combate para dar el primer golpe cuando y donde el Pentágono decida. Un protectorado como es el Estado español no puede ni soñar en permanecer al margen de las exigencias imperialistas porque el actual contexto no es como el de 1914-45. Su dependencia tecnológica y financiera, su entronque en los mercados, su industria turística, su pertenencia a la OTAN, sus históricas debilidades internas… se lo impiden. Además, no quiere: aproximadamente la mitad del electorado estatal vota a partidos de derecha dura, neofascistas o abiertamente fascistas, lo que muestra el fuerte terror inconsciente que el franquismo impuso a sangre en las poblaciones y que la Monarquía y el reformismo adecuaron a la supuesta «transición». Jano tiene dos caras, el nacionalismo español muchas: la moderna y democrática, la constitucional y ciudadana, la fascista y la neofascista, la tradicionalista y la nacional-católica, la republicana y la federalista, la estalinista… con las mezclas y combinaciones entre ellas. Respetando la alta autonomía relativa de lo ideológico con respecto a lo estrictamente económico, es claro que al final el nacionalismo como cemento que cohesiona y tapa las brechas internas de Estado es reforzado por éste, y por la Iglesia, cuando su crisis se agudiza. Y esto es lo que sucede y sucederá en la medida en que el capitalismo occidental no logre abrir una nueva fase expansiva suficientemente larga: más que el presente, el futuro del fallido Estado-nación del bloque de clases dominante dependerá de la interacción entre sus contradicciones internas y el imperialismo. Llegamos así a la tercera y última pregunta: ¿qué podemos hacer? Lo primero es dejar de hablar de la manida «crisis del Régimen del ‘78» porque si bien es cierto que ahora está tocado en parte, hay que decir que ha triunfado en lo básico durante casi medio siglo; que durante ese tiempo ha reconvertido en «demócratas de toda la vida» a los fascista de entonces y creado una base social alienada que ahora busca desesperadamente su reforma; que esta reforma no es imposible sino previsible y un ejemplo de ello es el pacto PSOE y U-P, más las burguesías autonomistas; que según los contextos, la unidad aparente de la derecha dura, neofascista y fascista puede romperse para que una parte de ella acepte otro Pacto de la Moncloa pero en las condiciones del siglo XXI; y por último, que el grueso de la débil izquierda española asume el nacionalismo estatal disfrazado de federalismo de la III República, con lo que seguirían sin resolverse los problemas históricos. Plantear el problema sólo en la «crisis del Régimen del ‘78» es repetir el error estratégico de la mayoría de las izquierdas de entonces en el Estado: lo primero es «conquistar la democracia» y luego, más adelante, el socialismo. Ahora es lo mismo, pero con el ligero matiz de que el socialismo deberá esperar todavía más porque primero viene la fase de la III República española que será federal, ni siquiera confederal. Superada esta fase, vendrá el socialismo. Dejando de lado el debate sobre si este etapismo era válido entre 1975-78, en la actualidad serviría para dar tiempo de recuperación al capitalismo. Con esto no estamos negando la gran importancia de las conquistas de derechos, de reformas avanzadas, de mejoras cotidianas que refuercen la autoorganización y la conciencia. No negamos esa evidencia histórica incuestionable. Lo que decimos es que ahora es más necesario que nunca antes, explicar siempre la dialéctica entre estrategia y táctica, entre objetivos y métodos, entre futuro y presente. Siempre habrá reformismo que sólo defienda los logros inmediatos conseguidos negociaciando con la burguesía, olvidando o menospreciando los objetivos y la estrategia para conseguirlos. Pero el reformismo nunca se atreverá a ir a la raíz del problema: la propiedad privada de las fuerzas productivas, el hecho que la primera fuerza productiva es la clase obrera, la mujer trabajadora, las naciones oprimidas…, y que por tanto el silenciamiento, posposición y avance en esa dirección será un tiempo precioso regalado a la burguesía para que se reorganice, divida al proletariado y contraataque con furia. Lo segundo que debemos decir, desarrollando esta lógica, es que lo ideal se convierte en una fuerza material cuando arraiga en la conciencia de las masas, y que por tanto, el ideal nacionalista opresor se convierte en una fuerza material opresora cuando arraiga en las masas alienadas de la nación ocupante. En este sentido, el nacionalismo español es una fuerza material opresora que refuerza el resto de medios de dominación y explotación del Estado español. Por esto, uno de los mayores obstáculos para que triunfe el socialismo no es otro que el nacionalismo español en cualquiera de sus formas, porque en sí mismo lleva la lógica de la dominación. Más concretamente, la razón del fracaso de las izquierdas estatales en las naciones oprimidas es su obsesión pública o encubierta de imponer un único partido «marxista» de disciplina estatal en esas naciones, obligándoles a pasar por las horcas caudinas de la III República federalista como etapa obligada más o menos larga para, después y una vez logradas las famosas «condiciones objetivas» empezar a pensar en su posible independencia, si es que todavía siguieran soñando con ella. Por el contrario, desde ahora hay que explicar que en el capitalismo actual y en el protectorado español, cualquier mejora profunda de las condiciones de vida y trabajo que no esté integrada en una estrategia clara y precisa de liquidación del imperialismo español, está condenada a ser integrada en el sistema en muy poco tiempo, y luego derrotada una vez que la burguesía se haya recuperado. La contraofensiva burguesa será tanto más salvaje, ultranacionalista y fascista cuanto más hayan abandonado las izquierdas el combate contra el nacionalismo opresor en el interior de la clase obrera. Y sobre este vacío el fascismo rebrotará cuando el capital lo necesite, cuando el reformismo haya quedado desbordado por las luchas de las naciones oprimidas y de las clases explotadas. «España» se fue formando bajo las exigencias de la acumulación y centralización de capital desde, al menos, el siglo XVI, y en parte desde finales del XV, con sus inevitables guerras de liquidación de Al-Ándalus, destrucción de Galiza, integración violenta de Vascongadas, fusión parcial con Aragón, exterminio de Canarias, aniquilación de la Castilla comunera, genocidio de Nuestra América, conquista y ocupación de Nafarroa, destrucción del reino de Aragón y los Països Catalans, etc. Según se perdía el Imperio y fracasaban los tímidos intentos burgueses por crear una legitimidad democrático-nacional española basada en un mínimo respeto de otras naciones, se recomponía el poder de la nobleza terrateniente, la Iglesia y la casta militar, sub-bloque muy poderoso y frecuentemente decisivo dentro del bloque de clases dominante. Las diversas caras del nacionalismo español y los fanatismos católicos más o menos separados o unidos según los momentos, eran y son los aglutinantes ideológicos de la acumulación de capital en la parte española de la península. Las formas estalinista y eurocomunista del nacionalismo español fueron básicas en la «transición democrática», y lo vuelven a ser ahora. Sin embargo, la liquidación del imperialismo español conlleva la superación histórica de su Estado-nación que le sirve de arma material e ideal. La izquierda revolucionaria estatal, que admiramos por muchas cuestiones, deberá asumir que ella ha de ser una de las sepultureras del Estado-nación que llaman «España», sustituido por la hermandad socialista de las naciones trabajadoras independientes. ¿Utopía? ¿Ucronía? ¿Locura? No, necesidad. EUSKAL HERRIA 16 de octubre de 2018 Nota: texto para el debate del próximo sábado 20 de octubre en Burgos (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Grecia: el giro represivo de Syriza. El gobierno de Tsipras enjuicia a su antiguos compañeros de partido
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    14/10/2018
    Muchos en la izquierda internacional creen que las cosas en Grecia están mejorando lentamente, y que el gobierno de Syriza sigue siendo una fuerza de izquierda que protege los intereses de los trabajadores y a los pobres, incluso a pesar de unas condiciones muy difíciles. Para aquellos que todavía creen en esta visión, los recientes acontecimientos en el país heleno serán una sorpresa desagradable. La amarga realidad es que, desde que se entregaron a la Troika de acreedores de Grecia (UE, Banco Central Europeo, FMI) en julio de 2015, Tsipras y su gobierno han seguido las mismas radicales políticas neoliberales implementadas por todos los gobiernos griegos desde 2010, cuando el primer rescate se firmó con la troika. El gobierno de Tsipras junto con efectuar drásticos recortes en el gasto público  ha promoviendo la desregulación y la privatización. Además ha reducido los salarios, las pensiones y los beneficios sociales  y ha limitado la inversión pública, al tiempo que eleva los impuestos directos e indirectos a niveles sin precedentes, golpeando de manera implacable los hogares de ingresos bajos y medios. La única diferencia con los gobiernos anteriores es que Tsipras y su partido fueron elegidos en enero de 2015 precisamente para revertir estas políticas. Su gobierno hizo un inconcebible cambio de dirección, provocando un shock traumático para la ciudadanía griega, solo días después que un 61 por ciento del electorado rechazara en un referéndum la imposición de las políticas de austeridad. En los tres años siguientes, el cinismo del gobierno de Tsipras ha provocado una profunda desmoralización popular que impregna todos los ámbitos de la vida pública. La pasividad y el desaliento han sido los principales factores que permiten al gobierno implementar un nuevo rescate sin enfrentar una oposición importante. Syriza está haciendo así un buen servicio a la Troika. Sin embargo, las políticas de austeridad, desregulación y privatización, que dañan a la mayoría de la población, son en última instancia imposibles de implementar sin un grado de represión y un marco ampliamente coercitivo. Es imposible imponer plenamente los recortes en los servicios públicos, las reducciones en las pensiones y los salarios, los aumentos de impuestos y condiciones laborales excepcionalmente explotadoras, sin sofocar a una oposición activa y generar un clima de temor sobre quienes no se sometan. Esta actitud del poder ha sido ampliamente confirmada por la experiencia política de Europa occidental, de los Estados Unidos y de otros países en las últimas cuatro décadas. Desde 2010 hasta 2015, la propia Grecia vivió una proliferación de medidas represivas y autoritarias a medida que los sucesivos gobiernos implementaban paquetes de rescate. Lentamente el gobierno de Alexis Tsipras ha tomado el mismo camino. Lo más notable en los últimos meses es la forma en que los bancos griegos ha impulsado un aumento en los desalojos y las ejecuciones hipotecarias. Si una vez Syriza levantó el eslogan “no más casas en manos de los bancos”, hoy en día el gobierno está atacando a los manifestantes que intentan detener la subasta de viviendas. Las nuevas leyes amenazan la prisión para aquellos que interfieren con el proceso de subasta y los desahucios ; de hecho, los arrestos a los críticos del gobierno ya han comenzado. Apretando los Tornillos Para comprender la creciente importancia política de la batalla por las ejecuciones hipotecarias, es importante considerar la peligrosa situación de los bancos griegos y la presión que ejercen sobre el gobierno y la sociedad griega en general. De hecho, es precisamente para prevenir un nuevo brote de inestabilidad bancaria que el gobierno ha recurrido a métodos cada vez más represivos. A lo largo de la crisis, el sistema bancario griego ha estado dominado por cuatro bancos “sistémicos” que controlan más del 90 por ciento de todos los depósitos y activos. Estos bancos han sido los partidarios más fuertes de las estrategias de rescate desde 2010 y han desplegado su enorme poder económico y social para forzar a los sucesivos gobiernos griegos, incluido el de Syriza, a cumplir con los requisitos de los prestamistas, para evitar el colapso bancario y protegerse ellos mismos de una posible nacionalización. Desde el comienzo de la crisis, ha habido dos re-capitalizaciones de los bancos, una de las cuales fue realizada por el gobierno de Syriza. Los costes totales han superado los 45 mil millones de euros. Estos rescates  fue financiado en su totalidad a través de préstamos de dinero públicos, que serán pagados por todos los contribuyentes. A pesar de esta imposición extraordinaria sobre la población griega, los bancos actualmente tienen el récord europeo de “préstamos incobrables” y han dejado de prestar sus servicios a la actividad económica. Sus “préstamos incobrables” incluyen los préstamos no redituables (NPL), que son préstamos que ya superan los noventa días de retraso en el pago del capital e intereses, pero también el capital no lucrativo (NPE), una categoría más amplia que incluye préstamos que no se espera ser plenamente honrados, aunque todavía no hayan retrasos formales en la realización de los pagos. Reducir la exposición de los bancos griegos a las NPE y NPL ha sido durante años una de las principales prioridades para el Banco Central Europeo. Desde 2016, el gobierno de Tsipras ha facilitado obedientemente una ola de recuperaciones de propiedades, incluidas viviendas de personas, como la venta de paquetes de préstamos con descuento para los fondos de buitres. Las subastas de propiedades han jugado un papel importante, en este sentido. No es ningún misterio que los bancos no pueden manejar este problema, por lo tanto los desahucios se remontan al acuerdo de rescate de Tsipras con la Troika . En pocas palabras, se espera que los bancos griegos supriman gradualmente de sus balances los préstamos incobrables a través de desahucios, subastas y prácticas de cobro más severas, en un proceso que sin duda llevará varios años. Al mismo tiempo, se espera que los bancos apoyen la actividad económica a través de la provisión de nuevos créditos. Sin embargo, de manera bastante lógica , los bancos han tendido a reducir los nuevos préstamos al intentar liquidar de sus balances los préstamos incobrables. El recorte de los préstamos en realidad ha socavado la recuperación y el crecimiento, haciendo que el problema del crédito impago recaiga sobre toda  economía. La disminución general de los préstamos también ha demostrado que los préstamos incobrables representan una proporción mayor del total. En realidad estas medidas un ejemplo perfecto de las tonterías económicas del rescate impuesto por la Troika y por Tsipras. El fracaso de los bancos griegos con respecto a los préstamos incobrables ha llevado al colapso de sus acciones en el mercado de valores de Atenas desde principios del verano de 2018, convirtiéndose durante el último mes en tremenda una derrota. En efecto, todo el sector bancario griego se ha devaluado dramáticamente desde que Tsipras firmó el último rescate. Como resultado, se habla de una nueva recapitalización a cuenta del Estado . Si esto se materializara, el rescate sería un completo desastre para el gobierno, que enfrenta elecciones nacionales en 2019. Por lo tanto, la aceleración del programa de liquidación de préstamos incobrables ha llegado a un clímax en la agenda de la Troika y de los dóciles ejecutores del gobierno de Tsipras. Y dado que el problema parece ser más persistente en los préstamos residenciales y de consumo, se han fijado conjuntamente objetivos extraordinariamente ambiciosos para recuperar y vender 10,000 viviendas en 2018, y unas 50,000 en 2019. Acciones de protesta Después de la gran vuelta en U, el tema de las recuperaciones se ha convertido en uno de los problemas políticos más espinosos que enfrenta Tsipras y su partido. Hasta el año 2015, el eslogan de “No más viviendas en manos de los bancos” fue uno de los gritos más populares en los mítines de Syriza. Sin embargo, ante las presiones generadas por su propio rescate, el gobierno de Tsipras acaba  de aprobar una ley para castigar cualquier acción que tenga como objetivo evitar los desahucios y las subastas de propiedades ejecutadas, con penas que varían de tres a seis meses en prisión. Esto ha sentado las bases para una gran batalla entre el gobierno y un dinámico movimiento que está en contra de las subastas de propiedades ejecutadas. Este movimiento, de hecho, ha tomado un nuevo impulso después del relanzamiento de las ejecuciones hipotecarias en otoño de 2016. Durante muchos meses, la movilización de determinados grupos de activistas en las salas de los tribunales logró cancelar cientos de esas ventas, ralentizando significativamente todo el proceso. Esta es, sin duda, una razón más por la que los bancos no han cumplido sus objetivos. La reacción del gobierno, inclinándose a la presión de la Troika, fue trasladar el procedimiento de subastas públicas a un método de puertas cerradas mediante una plataforma electrónica controlada por abogados . Esto ciertamente ha hecho que las acciones de protesta sean más difíciles de organizar. Sin embargo, las protestas han continuado, aunque a una escala más limitada, impidiendo muchas subastas y afectando negativamente la disposición de los notarios a participar en el proceso. Durante este período, los enfrentamientos con la policía comenzaron a intensificarse en las oficinas de los notarios. Los activistas fueron filmados durante las protestas y posteriormente acusados.  Desde el comienzo del año, docenas de activistas en todo el país se han enfrentado a cargos de la policía. Entre estos se encuentra Spiros Milios , un concejal municipal en la región de Ambelokipi-Menemeni, la segunda ciudad más grande de Grecia, y que también es miembro de Antarsya, una coalición de organizaciones de izquierda.  En la pequeña ciudad provincial de Volos, no menos de veinte activistas están bajo investigación, al igual que otros quince activistas en las ciudades provinciales de Argos y Nafplio. El juicio de estos activistas ha comenzado en Atenas el 21 de septiembre recién pasado. La intensificación de la represión judicial relacionada con las subastas de viviendas es solo el ejemplo más obvio de las prácticas autoritarias implementadas por el gobierno de Tsipras. La represión también se ha desplegado contra quienes al intentan defender el medio ambiente protestando contra el proyecto minero al aire libre de un empresa canadiense en la región de Skouries, en el norte de Grecia. En términos generales, el gobierno ha utilizado la fuerza para reprimir todas las protestas contra sus políticas, especialmente cuando existe la posibilidad que se propaguen. El uso de la policía antidisturbios contra los jubilados es solo el ejemplo más grave. Lafazanis El umbral simbólico en esta escalada represión se cruzó el 26 de septiembre, el día en que Panagiotis Lafazanis, un veterano de la izquierda griega, fue llamado a responder a los cargos por su participación en acciones de protesta contra las subastas de viviendas. Lafazanis fue Ministro de Energía en el gobierno de Syriza antes de la vuelta en U de Tsipras, y la figura principal de la “Plataforma de Izquierda”, que en ese momento movilizó a la mayor parte del ala izquierda de Syriza. Ahora es el secretario de Unidad Popular, un frente político creado en el verano de 2015 principalmente por las fuerzas de los sectores de izquierda, que se separaron de Syriza y se unieron a otras organizaciones de la izquierda radical. Esta es la primera vez desde la caída de la dictadura en la década de 1970, durante la cual Lafazanis fue perseguido por sus actividades clandestinas en el movimiento estudiantil y en la organización juvenil del entonces ilegal Partido Comunista, que un líder de un partido de izquierda es procesado por razones políticas. Los cargos que enfrenta están relacionados con presuntas violaciones de no menos de quince artículos del código penal, potencialmente punibles con penas de prisión de hasta dos años. Si se le declara culpable de todos los cargos, su sentencia podría ascender hasta nueve años. Lo que es igualmente notable es que los procedimientos han emanado del “Departamento para la Protección del Estado y de la Política Democrática”, una rama especial de los Servicios de Seguridad de Grecia que se supone rastrea las actividades relacionadas con el terrorismo, o actividades que generalmente amenazar la democracia. Este departamento se creó en el año 2000, en el momento de una campaña de “modernización” en Grecia, mientras se abría el camino para unirse a la Unión Monetaria Europea, y se actualizó en 2011, después de que el país ingresara en el régimen de rescate de la Troika . Desde esa fecha este departamento policial se ha implementado como una agencia para monitorear las acciones de protesta, y ahora el gobierno de Syriza ha extendido aún más el nivel de sus actividades de vigilancia. Es notable que, desde su creación, el departamento no haya tomado medidas contra el partido fascista Golden Dawn, Lafazanis no es el único activista político al que se dirige la acción represiva. Otros cuatro activistas, entre ellos un miembro de la Unidad Popular y dos conocidas figuras de la red “I Won’t Pay”, Leonidas y Elias Papadopoulos, también han sido llamados para responder a una larga lista de cargos. También ha quedado claro que Lafazanis ha estado bajo una vigilancia constante por parte de un equipo de policías disfrazados de periodistas que filmaban sus acciones de protesta. Este material se ha complementado con fotos y videos que el departamento exigió a las compañías de televisión. Las publicaciones de Facebook también se utilizaron para identificar a los activistas en los eventos de protesta. ¿Qué sigue? La marea creciente de procesamientos ha obligado a los medios griegos a prestar cierta atención a la escalada de la represión estatal. También ha provocado cierta reacción pública, incluida una pregunta parlamentaria presentada por cuarenta y tres diputados de Syriza al Ministro de Justicia. En efecto, estos diputados se han dado cuenta de “unos acontecimientos profundamente preocupantes” que se producen en las entrañas del estado griego bajo el gobierno de su propio partido Syriza y están tratando de salvar lo poco que queda de una posición moral. Sin embargo, la posición oficial del gobierno es que este asunto pertenece por completo al ámbito del poder judicial y a la policía y no tiene nada que ver con decisiones políticas. Sin embargo, el hecho la iniciativa de los procesos judiciales no provino del poder judicial, sino del estado más profundo, es decir, el Departamento de Protección del Estado y de la Política Democrática. Este departamento es responsable ante el Ministro de Orden Público. En resumen, la vigilancia y la represión se hace con la participación y la complicidad del gobierno, y estas acciones represivas están  directamente relacionadas con el tercer rescate y la reciente crisis que se está afectando a los bancos griegos. Los rescates neoliberales requieren represión, y el gobierno de Syriza no ha demostrado ser una excepción a esta regla. Ya se ha hecho un gran daño a la democracia en Grecia, y es probable que las cosas se vuelvan aún más duras en los meses venideros a medida que se acercan las elecciones, y que los problemas de los bancos se transformen en el centro de atención. El desastre económico y social causado por la capitulación de Tsipras se ha hecho evidente en amplias capas del electorado, y los sentimientos de desprecio son generalizados. Dado que este gobierno ya ha vendido su alma al comprometerse con los prestamistas, no tendrá ningún reparo en escalar la represión contra todos aquellos que se oponen activamente a ella. Se necesita urgentemente la solidaridad internacional para detener este giro profundamente preocupante de los acontecimientos en Grecia. La represión se está convirtiendo en una cuestión de defensa de la democracia. Por Stathis Kouvelakis y Costas Lapavitsas Fuente: https://kritica.info/grecia-el-giro-represivo-de-syriza/



  • 12 de Octubre: Genocidio y Saqueo, hito histórico de la acumulación capitalista originaria
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    12/10/2018
    El 12 de Octubre marca un hito en la Historia del genocidio, del saqueo y la explotación: no hay nada que celebrar, y sí mucho por luchar. El colonialismo europeo perpetró el genocidio más brutal de la historia de la humanidad en el continente que hoy se conoce como “América”: exterminó al 90% de sus habitantes tan solo en el primer siglo y medio de invasión (90 millones de personas). La colonización europea blandió “la espada y la cruz”: desgarrando los cuerpos de los rebeldes con las espadas y la pólvora, amputando culturas y lacerando identidad con la imposición de la religión católica. La religión católica fue impuesta a sangre y fuego, siendo un instrumento de dominación de largo alcance, que hasta hoy aliena y somete. Los europeos se adueñaron de las tierras y riquezas del Abya Yala, violaron y saquearon, con el pretexto de que “Dios” así lo dispuso; entraban a saquear con un documento llamado el “Requerimento”, que imponían a golpe de terror. Los niños indígenas que sobrevivieron a las masacres fueron educados en la religión católica, siendo descuartizado todo el que la cuestionara. El objetivo de la colonización fue el saqueo y la explotación. Consta en el Archivo de Indias, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a Sanlúcar de Barrameda en España, 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. Cientos de culturas fueron arrasadas por los europeos, millones de obras de arte transformadas en lingotes, como pequeños ataúdes que todavía gritan de espanto y dolor. Los invasores establecieron un impuesto a ser pagado por los indígenas en kilos de oro y riquezas, por habitar el continente que siempre habían habitado. Tan solo en el saqueo de Coricancha, o en el rescate al Inca Atahualpa pagado a los secuestradores europeos, se evidencian los niveles de rapiña de los conquistadores. Pero ni el pago por el rescate más caro que registra la historia humana, 41 toneladas de oro y 82 toneladas de plata, sirvió para evitar el asesinato de Atahualpa a manos de Pizarro. Masacres y felonía, codicia y tortura, es lo que celebran los que festejan el 12 de octubre. Eduardo Galeano escribe, en “Las Venas Abiertas de América Latina”, que tan solo el saqueo de la mina de Potosí le reportó a Europa unas ganancias descomunales, cuyo volumen en plata hubiera alcanzado para construir un puente de plata entre América y Europa (el volumen de plata saqueada que dio origen a esta metáfora de Galeano consta en registros). Otro puente se podría haber construido con los cadáveres de los indígenas esclavizados en la mina: 8 millones de indígenas fueron reventados de explotación por los españoles, en la primera etapa de saqueo de Potosí. Un indígena esclavizado en Potosí tenía una esperanza de vida de dos meses en promedio (luego de ese lapso esclavizado, fallecía, y los invasores lo reemplazaban por otro indígena esclavizado). Asimismo, la mina de Ouro Preto en Brasil se tragó la vida de millones de africanos y les reportó a los invasores capitales que serían decisivos para el capitalismo europeo. Al estar la Península Ibérica endeudada por causa de sus “guerras santas”, los banqueros europeos cosechaban toda esa riqueza empapada en sangre humana y dolor. El 12 de octubre significa igualmente el inicio de la deportación masiva de seres humanos perpetrada por los europeos desde África hacia América: al menos 33 millones de africanos fueron deportados, murieron dos tercios de ellos en los abominables trayectos, y el tercio sobreviviente fue esclavizado en el continente americano, así como sus descendientes durante siglos. La aristocracia y burguesía europea lograron la mayor acumulación de riquezas jamás vista, en base al saqueo del continente americano, en base a la deportación y esclavización de millones de seres humanos, en base al genocidio y la tortura. Esa acumulación de riquezas sin precedente, fue la que le permitió al imperialismo europeo cimentar su supremacía a nivel planetario, impulsar la revolución industrial, y erigirse hasta hoy como metrópoli del capitalismo. Los Estados Unidos, antigua colonia poblacional inglesa, se erigieron igualmente como potencia capitalista en base al trabajo esclavo. Entre las mayores fortunas de Europa y de Estados Unidos, siguen actualmente figurando los descendientes de esclavistas y banqueros que amasaron riquezas en base al genocidio y la esclavitud. La acumulación capitalista originaria se fraguó del saqueo y el genocidio, como lo señala Marx: “El descubrimiento de los yacimientos de oro y plata de América, el exterminio, la esclavización y el sepultamiento en las minas de la población aborigen, el comienzo de la conquista y el saqueo de las Indias Orientales, la conversión del continente africano en cazadero de esclavos negros: tales son los hechos que señalan los albores de la era de producción capitalista. Estos procesos representan factores fundamentales en el movimiento de la acumulación originaria”[1]. El 12 de octubre marca el inicio del saqueo del continente, que hasta hoy sigue empobreciendo a los pueblos de América, para llenar las arcas de los saqueadores. Hasta hoy las multinacionales siguen explotando montañas y envenenando ríos, hasta hoy siguen talando bosques y fomentando mercenarios paramilitares para perpetrar masacres contra el pequeño campesinado, con la finalidad de desplazarlo forzadamente de las tierras codiciadas. Hasta hoy sigue el imperialismo europeo y estadounidense urdiendo golpes de Estado (golpe en Brasil, Chile, Argentina, Honduras, desestabilización contra el Estado venezolano, y un largo etc.); hasta hoy sigue el imperialismo urdiendo planes de exterminio contra las y los revolucionarios (Plan Lasso, Plan Cóndor, Plan Baile Rojo, Plan Colombia, Plan Patriota, Plan México, etc.); hasta hoy sigue la injerencia imperialista apuntalando regímenes genocidas como el colombiano, por citar un ejemplo paradigmático de régimen del Terror funcional al saqueo capitalista, mantenido a punta de masacres y exterminio contra la reivindicación social y política de la clase explotada. El actual saqueo capitalista es la continuación de una Historia de sangría. Pero la lucha sigue, y los pueblos del Abya Yala (América), lograremos nuestra verdadera y definitiva independencia cuando nos liberemos del capitalismo y su barbarie, del saqueo neocolonial que impera, de la clase explotadora local y transnacional. Los pueblos del mundo debemos conocer la Historia para comprender el presente y ser capaces de transformarlo: la lucha de la clase explotada mundial contra la clase explotadora, crece en unidad internacionalista. [1]K. Marx, EL CAPITAL, Capitulo XXIV, La llamada acumulación originaria. (Fuente: Diario Octubre / Autora: Cecilia Zamudio)



  • Cataluña: El pequeño detalle
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    11/10/2018
    No dejamos de oír que la independencia de Cataluña es imposible. Imposible porque “no es legal”, “no es constitucional”, etc. Es “imposible” porque “lo prohíben las leyes”, esto es, unos trazos en un papel con el poder taumatúrgico de un sortilegio. Por su parte, las fuerzas independentistas en Cataluña, a falta de un partido que represente de forma autónoma a la clase trabajadora, hablan de que se conseguirá la autodeterminación, en menor o mayor plazo, con las protestas “pacíficas”, proclamando su “renuncia a la violencia”. Como en el viejo gag de Gila, pretenden detener al asesino con indirectas: a base de protestar “pacíficamente”, un día, un maravillo día, el Estado español se rendirá y dirá que sí, que ya no aguanta más, que se independicen ustedes. Tanto unos como otros esconden la verdad subyacente en este conflicto, esto es, la naturaleza misma del Estado. Como cantaba Aute, “todos los burgueses son así”. Por eso unos y otros hablan de “democracia”, divagando sobre si la democracia son las leyes o si las leyes deben subordinarse a la democracia. En sus discursos, la “democracia” no deja de ser una abstracción asexuada y ahistórica, un “ideal” separado de la realidad. De la misma manera, unos y otros hablan de la “violencia” para referirse siempre a las protestas populares. Pero el Estado mismo no es otra cosa que un aparto de violencia organizada en régimen de monopolio. Y esa violencia es la que garantiza que un juez pueda hacer efectivas sus sentencias, ordenar detenciones y mandar gente a la cárcel. Esto es así porque son los dueños de la violencia. Por lo tanto, por pacífico que sea un próces, hacer frente a la violencia del Estado, en sus diversas manifestaciones, es la cuestión central. ¿Por qué razón va el Estado –y la clase social cuyos intereses representa y defiende– a permitir pacíficamente que una parte del territorio que tiene bajo su dominio deje de estarlo y se separe? La experiencia histórica nos enseña que el imperialismo español, incapaz de negociar incluso en su propio beneficio, nunca ha abandonado un territorio bajo su control por las buenas, sino tras haber forzado un feroz enfrentamiento a fuego y sangre, para después salir por patas y de mala manera. Incluso en su propio territorio, el simple hecho de que una izquierda digna de tal nombre ganara unas elecciones, le llevó al golpe de estado fulminante y a una carnicería gigantesca contra sus propios nacionales. Y a la convicción de que, en última instancia, lo pueden todo con la fuerza de las armas. Las manifestaciones pacíficas están muy bien. Ayudan al pueblo a organizarse y cobrar confianza en sus propias fuerzas. Pero insistir en una “separación acordada”, a base de tales movilizaciones, es engañar a la gente y prepararse para la derrota. Insistir en “poner la otra mejilla” es entregarse atado de pies y manos al enemigo. Y confiar en la “democrática” y mágica Europa, archiimperialista e implacable, es entregar el destino de los corderos al estado mayor de los lobos. Puro pensamiento mágico. Con todo, ¿hasta dónde pretenden llegar los actuales líderes del independentismo catalán para lograr la independencia? Parece que no muy lejos si ello les supone un sacrificio personal. El Estado ha conseguido el objetivo de escarmentales –y no ha hecha más que empezar–. Tiemblan las piernas de la pequeña burguesía que, por otro lado, teme más una radicalización de las clases populares que al propio Estado. Explicaba Pedro Brenes que “hay que estimular el reflejo militar de las masas”. La mediana y la pequeña burguesía catalana y sus correspondientes partidos tratan, por el contrario, de mantener el espíritu pacífico y acomodado, como “civilizados” Botiguers (tenderos) que rechazan los “desórdenes”. Una especie de revolución sin revolución, burguesa, ordenada, sin romper un plato y “sin tirar un papel al suelo”. Mientras tanto, la oligarquía fascista española se relame teniéndoles bajo el punto de vista de sus armas, de sus “jueces de asalto”, de sus policías, de sus medios de propaganda de guerra, de todo su arsenal. He ahí el “pequeño” detalle. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Teodoro Santana)



  • Con estos no hay nada que hacer
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    10/10/2018
    Lo único que puedo escribiros hoy es: ¿hasta cuándo aguantaréis esta tomadura de pelo? Ayer el Parlament de los del ni-un-pas-enrere y de los implementadores de la República no tuvo suficiente fuerza para reprobar a Felipe VI, ni tan siquiera para (re)aprobar el derecho de autodeterminación que, al fin y al cabo, ellos mismos se han negado sistemáticamente a ejercer. Sinceramente, queridos lectores: ¿cuántas pruebas más necesitáis? ¿Hasta dónde estaremos dispuestos a soportar esta farsa? Lo más fácil sería ensañarse con Esquerra, que ya nos ha dado pistas de por dónde irán los tiros del futuro pactando con el PSC: ¡Con el PSC del malvado 155 y del bailongas Iceta! Pero también podríamos hablar del PDeCAT, de ese partido que sustenta a un president que tiene la desfachatez de coquetear con la unilateralidad mientras no puede asegurar ni el simple acto de permitir votar lo que quiera a su antecesor en sede parlamentaria. Respondedme, sinceramente y sin miedo: ¿qué más debe pasar? ¿Hasta cuándo podréis miraros al espejo votando a unos parlamentarios que prometieron restituciones cuando sabían perfectamente que acatarían todas y cada una de las sentencias de la judicatura española? ¿Cómo pretendéis que revoquen al monarca español, hijitos míos, si cada día le regalan su espantosa pleitesía a cambio de nada? ¿Cómo queréis, my god, que alguien tenga la osadía de aplicar el derecho de autodeterminación cuando los partidos se enzarzan encantadísimos de ver quién carga con las imputaciones del juez de turno? Al menos la sordidez política siempre conlleva algo de claridad: con estos políticos no hay nada que hacer. Unos líderes que no pueden desobedecer ni una interlocutoria que no permite el voto a un parlamentario electo nunca estarán dispuestos a luchar por la independencia de Catalunya. No, amigos míos, con esta gente, simplemente, la cosa no chuta. Pero lo peor de todo es que los políticos de la obediencia no solo se están condenando a ellos mismos. Lo más dramático de esta situación es que la actual casta independentista manchará la paciencia y el talento de cómo mínimo dos generaciones de catalanes que, de forma totalmente comprensible, se desencantaran de los quehaceres públicos ante este espectáculo tan lamentable y se dedicarán volterianamente a alejarse de la política y a cultivar su pequeño huerto. Finalmente lo han conseguido: no han logrado que dejemos de ser independentistas, que ya tendría su mérito, sino que han querido debilitarnos para robarnos el alma. Si lo hubieran intentado en serio y no lo hubiesen conseguido, habríamos hecho lo imposible para salvarlos. ¿Pero hacer más sacrificios por una panda que no sabe ni defender a nuestros diputados electos? Lo siento, pero la próxima vez que pidan paciencia o que desfilemos en una Diada los mandaremos al carajo. Con esta gente, insisto, no queda margen. No hay nada que hacer, a no ser que te animes a no zamparte más humillaciones y dejemos de mirárnoslo todo desde la barrera para substituirles de forma urgente. Han perdido cualquier legitimidad, se han reído en nuestras caras y han malbaratado la sangre de nuestras abuelas. ¿Qué más tienen que hacer? Te lo repito: ¿cuánto más bajo tenemos que caer para que abras los ojos y les retires la confianza? ¿Te enfadas todavía conmigo por escribir algo tan básico? ¿De veras? Reacciona, querido lector, o nuestros hijos nos dirán, con toda la razón del mundo, que fuimos una generación de mierda a la que engañaron por cuatro chavos mientras sesteábamos. Reacciona, lector, porque no podemos morder el polvo con más indignidad. Espero que ahora lo tengas claro, porque no sé qué más tiene que pasar para que despiertes. No lo sé, de veras te lo digo. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Yemen, Arabia y Navantia
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    10/10/2018
    Paros, protestas y movilizaciones. Marchas y cortes de carreteras. Huelga laboral ante el supuesto peligro de un contrato. Exigencia al Gobierno para que no permita que se anule la carga de trabajo prevista. Esto es lo que ha pasado hace varias semanas con los trabajadores de Navantia en San Fernando (Cádiz), es decir, que han organizado protestas masivas durante varios días, porque temían que peligrara el contrato que nuestro Gobierno posee con Arabia Saudí, en lo referente a la fabricación y venta de cinco corbetas, un contrato por más de 1.800 millones de euros, y que dará empleo a más de 6.000 personas (entre puestos directos e indirectos) durante los próximos cinco años. Resulta que dicho contrato para la fabricación de las corbetas (en realidad buques de guerra Avante 2200) se puso en riesgo por la negativa (después corregida por el Gobierno) de no entregar 400 bombas de precisión láser al régimen saudí, lo cual generó la mencionada represalia de la dictadura sátrapa hacia nuestro país. Las bombas ya habían sido vendidas (y cobrados los más de 9 millones de euros) por el Ministerio de Defensa anterior (bajo el mandato del ex Ministro Pedro Morenés), pero la actual Ministra del ramo decidió anular dicho pedido, ante las sospechas del uso salvaje y brutal que los saudíes están haciendo de ellas, bombardeando incluso autobuses escolares en Yemen. Es decir, que habíamos vendido armas a Arabia Saudí, y las corbetas que fabricará Navantia también se usarán en los conflictos bélicos. Armas en definitiva, armas para un país que está en guerra contra la población indefensa de Yemen, y que está causando una de las crisis humanitarias más devastadoras de los últimos años. Digámoslo claro: Yemen está siendo masacrado y silenciado, y el Gobierno español ha decidido participar activamente proveyendo de bombas y buques de guerra al país agresor, en este caso Arabia Saudí. Seguramente, las bombas se descargarán sobre población civil indefensa. Y las corbetas servirán para continuar con el bloqueo naval de Yemen e impedir la llegada de alimentos y ayuda humanitaria a su población. Pero vayamos por partes, porque aquí hay mucha tela que cortar. En primer lugar, no deberíamos vender armas a ningún país, sea el que fuere. Pero detengámos en esta pregunta: ¿A quién le estamos vendiendo armas? ¿Se trata quizá de un país civilizado y respetuoso, pacífico y tolerante? ¿Quién es Arabia Saudí? Pues se trata de una de las autocracias más sanguinarias, peligrosas, regresivas y mortales del planeta, que desprecia absolutamente los derechos humanos, y que se adhiere a la corriente más fundamentalista del Islam. Y desde que Riad inició su bárbara agresión contra su vecino del sur, Yemen, varios países occidentales han vendido y suministrado armamento y equipamiento militar a este execrable país, a la postre primer importador mundial de armas. Una dictadura déspota, corrupta y sanguinaria, cuya familia real está muy hermanada con la nuestra. Aunque el Gobierno de nuestro país no lo admite, existe constancia de que los saudíes utilizan munición española en sus ataques a los yemeníes. Un país, Arabia Saudí, que igual bombardea a población civil de Yemen de forma indiscriminada, que encarcela a activistas por la democracia y los derechos de la mujer, que ejecuta en masa a cientos de condenados, o que empobrece a su población mientras sus jeques del petróleo compran yates y castillos en el extranjero. Como podemos ver, todo un modelo a seguir. La venta de armas a un país de semejante perfil es, además de letal, inmoral e injustificable. Pero todo esto le trae al pairo al complejo militar-industrial, que presiona a los Gobiernos (y éstos se dejan presionar) para que la venta de armas no decaiga. En esta situación, está claro que asistimos a un conflicto capital-vida, o si se quiere, trabajo-armas. En concreto, se enfrentan el derecho al trabajo para los empleados de astilleros de la Bahía de Cádiz y los derechos fundamentales a la paz, a la vida y a la libertad para las víctimas de dicho equipamiento bélico... ¿O más bien todo esto es un dilema mal enfocado? ¿Necesitaríamos quizá más datos para tomar una decisión? Ahí van algunos: la masacre cometida por la coalición internacional liderada por Arabia Saudí contra Yemen alcanza ya una situación desoladora desde que comenzara en 2015. Las principales ONG han documentado innumerables crímenes de guerra por parte de los saudíes, se practican decenas de bombardeos ilegítimos contra población civil y contra las infraestructuras más básicas que abastecen a la población, y la hambruna está ya absolutamente desbordada. Hospitales, escuelas, mercados, mezquitas y todo tipo de establecimientos han sido destruidos sin piedad, siendo la población infantil la más castigada (las cifras actuales hablan de cinco millones de niños en situación crítica). ¿Necesitamos más datos? Se equivoca profundamente el Alcalde de Cádiz cuando afirma que él elige "comer" aunque sea fabricando armas. José María González demuestra de esta forma pertenecer a ese grupo de "izquierdistas" a los que les falta un hervor, y deberían hacérselo mirar. No es el único. Existe mucha más gente así en este Podemos tan descafeinado al que están involucionando. Cuando los principios no se tienen claros, a veces hemos de elegir entre alternativas que pueden parecernos difíciles, pero que no lo son tanto. Porque los principios no sólo se albergan en la razón y el pensamiento, también están en el corazón y en las tripas. Los principios deben residir por todo nuestro cuerpo, deben rezumar por nuestra piel, y entonces nunca tendremos dudas, ni traicionaremos gravemente, como frecuentemente ocurre, las bases y valores de la izquierda, una de los cuales es el Pacifismo. Una mínima conciencia pacifista exigiría de las fuerzas políticas progresistas (cuánto más en los lugares donde gobiernan) la búsqueda de alternativas para que la respuesta no fuese trabajar fabricando armas para una petromonarquía asesina. Porque si no practicamos esto... ¿tendremos después credibilidad cuando participemos en determinadas marchas o protestas contra la guerra? Estas movilizaciones resultarán absolutamente hipócritas si no van acompañadas del compromiso efectivo por una cultura de la paz y una economía basada en la solidaridad. Parece ser que los trabajadores de los astilleros no lo entienden así, sus sindicatos tampoco, las autoridades locales tampoco, el Gobierno de la Junta de Andalucía tampoco, y el Gobierno de España aún menos. Deprimente panorama. Desolador escenario. Parece que no acabamos de entender que los derechos humanos y el derecho internacional han de primar sobre las relaciones comerciales, aunque éstas sean portadoras de noticias tan halagüeñas como las que rodean a los trabajadores de los astilleros de Cádiz. La legislación internacional prohíbe expresamente la exportación o venta de armamento cuando se tiene constancia de que el destinatario de dicho armamento va a utilizarlo en cualquier conflicto armado. Y es cierto, por otra parte, que la zona de la Bahía de Cádiz ha sido especialmente castigada por el desempleo (es la provincia española con la tasa de paro más alta, con más de 150.000 personas desempleadas). Los mismos agentes políticos que han venido causando tanto desempleo son los mismos que no han sido capaces de generar o de transformar los nichos de negocio y de mercado para que no tengan que estar pendientes únicamente de la carga de trabajo que generan unos astilleros dedicados tan solo a la fabricación de material para la guerra. Pero todo ello no es óbice para que, dada una situación como la actual, donde tenemos absoluta evidencia de que nuestra colaboración va a ser cómplice en dicha guerra cruel, elijamos el trabajo, a sabiendas de las consecuencias que éste va a tener. Las guerras generan también sus propios "puestos de trabajo", pero es un trabajo inmoral e indecente. Que se lo pregunten a las variadas multinacionales que están forrando sus bolsillos a costa de las "reconstrucciones" en diversos países tras los conflictos bélicos. ¿Es a eso a lo que queremos jugar? ¿Nos quejaremos después de los cientos de miles de desplazados? ¿Protestaremos por la llegada de extranjeros, de migrantes y refugiados, que en realidad sólo son desplazados forzosos que nosotros mismos hemos creado con nuestras decisiones, con nuestras políticas, con nuestra "colaboración", con nuestro desprecio a los derechos humanos? !Basta ya de hipocresía y de cinismo! ¡Basta de participar en guerras ilícitas, cruentas y salvajes, que generan beneficios a unos pocos a costa de la destrucción y de la barbarie! El trabajo humano no puede basarse en estas fuentes. El trabajismo fundamentalista donde nos quieren conducir no respeta nada, ni la paz, ni la ecología, ni el feminismo, ni los cuidados, ni la igualdad...El trabajo humano es fuente de riqueza, como la propia naturaleza, y por tanto, no puede prostituirse al mejor postor, a costa de ser cómplice de guerras criminales que siembran terror, caos y devastación. La ética de la izquierda debe prevalecer en todo momento sobre cualquier forma de populismo electoralista. Y en este caso, tenemos un Gobierno que pasará a la historia, entre otras cosas, por actuar como cómplice de los crímenes de guerra cometidos en Yemen. Así de claro. Así de triste. Los astilleros fabricarán los buques, los trabajadores de Navantia garantizarán su empleo, pero eso no podrá alejar el fantasma de nuestra conciencia, por haber participado en la execrable masacre saudita sobre su país vecino. Habremos sido cómplices del sufrimiento indecible de la población yemení, habremos colaborado en su extinción, habremos participado en su genocidio. Habremos actuado como cualquier potencia capitalista al uso, preocupándonos más de proteger nuestros intereses económicos que las vidas humanas, sean de donde sean, estén donde estén, tengan la nacionalidad que tengan. ¿Es éste el Occidente libre y civilizado que los terroristas atacan después en múltiples y variados atentados? ¿Es éste nuestro sistema de valores y de libertades que tanto cacarean nuestros indecentes políticos? La coherencia de la izquierda política ha brillado por su ausencia en este asunto, creando como es lógico otro palo en la rueda de su credibilidad. Porque como afirma sin titubeos ni medias tintas Luis Gonzalo Segura: "...nos encontramos ante la mayor tragedia humanitaria del planeta, y ante tamaño infierno solo existe oponerse, dimitir, romper un partido o irse a casa. Pero nunca asumir". Efectivamente. No se puede asumir. No podemos asumir los postulados de la guerra. La izquierda se desangra ante tanta incoherencia, ante tanta cobardía, ante tanta incapacidad. La izquierda debe creer que se pueden hacer las cosas de otra forma, debe demostrar cuando gobierna que se pueden hacer las cosas de otra forma, y si no lo puede hacer, debe irse a su casa, y dar oportunidades a otros que sí puedan hacerlo. Pero no podemos claudicar ante la bárbara disyuntiva que nos obliga a elegir, en falaz dilema, entre paz o puestos de trabajo. Las bombas, las guerras y los conflictos nunca pueden proporcionarnos trabajos, al menos trabajos moralmente dignos. No pueden existir atajos para crear empleo. Los objetivos honestos siempre deben conseguirse por medios honestos. Lo que ocurre es que la perversidad del neoliberalismo ha despojado al trabajo de todas sus demás consideraciones humanas, éticas y morales, al igual que ha propiciado la mercantilización de todas las necesidades y derechos humanos básicos. Y una parte de la clase obrera se ha impregnado de ese discurso, ese aberrante discurso que aboga porque lo importante son los puestos de trabajo, sin más. Da igual que se cree trabajo para construir un hotel a la orilla del mar, para construir una central de residuos nucleares, para construir una presa hidráulica que acabará con territorios de pueblos indígenas, para construir todo un megacomplejo hotelero con casinos y pistas de golf que destroce el entorno natural, o para construir buques de guerra, que se utilizarán, evidentemente, para las guerras. Porque lo fundamental no es el trabajo o la actividad en sí misma, sino el sentido mismo del trabajo, su objeto, su finalidad. La clase obrera haría bien en tener estos principios en cuenta, y reflexionar sobre la finalidad de su actividad productiva. Tanto a nivel individual como colectivo, algunas líneas rojas no deberían nunca ser traspasadas. La renuncia a esta reflexión nos convertirá cada vez más en piezas de puzzle al servicio del capital, sin capacidad ni autonomía para decidir por nosotros mismos. Las protestas en Navantia no deberían entonces haber ocurrido para reivindicar la carga de trabajo comprometida, sino para reivindicar que los trabajadores no estaban dispuestos a construir buques de guerra para ser entregados a un país que se dedica a masacrar a otro. Los obreros también tienen su cuota de responsabilidad en la fabricación del producto o servicio en el que trabajan, y ahí también deberían aplicar la ética, al igual que la debería aplicar un bombero al que le solicitan que derribe la puerta de una vivienda para desahuciar a la familia que la habita, porque un banco desalmado no permite más retrasos en su hipoteca, o porque un fondo buitre pretende desalojarlos para revender o realquilar más caro. Y por supuesto, el Gobierno también posee su cuota de responsabilidad, pues debe ser el último garante de que dichos contratos de venta de armamento y material militar a un país genocida y abyecto, simplemente, no sean posibles, pues van en contra de la más mínima ética política y de los derechos humanos fundamentales, entre ellos el derecho a la paz. Las relaciones comerciales no pueden tener como contrapartida sangre, muerte, dolor y devastación. Y por su parte, los Estados no pueden ser meros gestores de los intereses de las empresas, ni constituir su comité diplomático. Y eso es justamente lo que viene ocurriendo cada vez que la Corona organiza un viaje a un país extranjero, acompañada de varios Ministros y grandes empresarios. Esos viajes al más alto nivel se han convertido en la alfombra roja para las grandes empresas, que los utilizan para obtener contratos y proyectos muy rentables con los países en cuestión. Esta "diplomacia económica privada" no debiera simplemente estar en la agenda política. ¿Y qué hacemos entonces con los trabajadores de Navantia? Es evidente que su modelo productivo actual les hace dependientes de este tipo de industria militar, por lo tanto se impone un cambio de modelo. Hay que impulsar de forma urgente y decidida la inmediata implementación de un Plan de Reconversión Industrial que ofrezca alternativas de empleo dignas, y no vinculadas con la producción de material bélico o a la exportación de dicho material. Como es lógico que todo ello no podrá conseguirse de un día para otro, se impone también de manera transitoria un plan de provisión de rentas y ayudas de diverso tipo para su personal, financiadas con fondos públicos estatales y europeos, para garantizar el sustento de los trabajadores y de sus familias durante el tiempo que dure la migración y culminación de dicho Plan de Reconversión. Hasta ahora, ni los sindicatos de Navantia, ni el Ayuntamiento de Cádiz, ni la Junta de Andalucía ni el Gobierno del Estado se han puesto a investigar y diseñar un plan de reconversión para dicha empresa naviera, que sea capaz de desligar (o al menos hacer menos dependiente) las actividades de los astilleros con respecto a la industria militar. Así nos va. Se podría reconducir para que pasara a producir bienes y servicios para el mundo civil. Se podría y debería diversificar la producción, equilibrando los pedidos de la industria militar con la civil. De hecho, hoy día no están satisfechas todas las necesidades en materia de construcción naval para el mundo civil. Navantia podría reconvertirse, por ejemplo, renovando la flota de navíos mercantes, o fabricando buques de salvamento marítimo, buques ecológicos (que luchen contra la contaminación marina), buques científicos, etc. También estamos necesitados del reciclaje ecológico de buques (la llamada deconstrucción naval, un mercado casi virgen). También la energía eólica off shore (fuera de la costa) sería una dedicación propia para la naviera, entrando a formar parte de la cadena de valor de esta energía limpia: construcción, equipamiento, instalación, mantenimiento, suministro, reparación...de aerogeneradores en el mar, en vez de dar soporte únicamente a los parques eólicos marinos. Existen muchas alternativas, pero no parece que exista la voluntad política de reconvertirse a ellas, y alejarse del negocio de la guerra. (Fuente: Rebelión / Autor: Rafael Silva Martínez)



  • ¿Donó Fernando III la Mezquita de Córdoba a la Iglesia en 1236?
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    03/10/2018
    La reciente publicación del Informe de la Comisión de Expertos designada por el Ayuntamiento de Córdoba para abordar el problema generado a raíz de la inmatriculación de la Mezquita por parte del obispado de la ciudad en 2006 ha reactivado el interés por la situación de este excepcional espacio histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984. Una de las cuestiones en las que incide dicho Informe es el que se refiere a uno de los asuntos clave en el debate público sobre la titularidad de la Mezquita. Frente a las pretensiones de la Iglesia, que afirma ser propietaria del edificio por donación del rey Fernando III desde la conquista de la ciudad en 1236, el Informe pone de manifiesto, no sólo que no existen testimonios históricos que acrediten de forma fehaciente esa circunstancia, sino que lo que las evidencias disponibles indican es todo lo contrario, es decir, que tal donación jamás existió. A continuación me propongo realizar un breve examen de las principales evidencias históricas relativas a este asunto. Para ello, debemos comenzar, en primer lugar, por las fuentes narrativas, que nos aportan el contexto histórico de las circunstancias en las que se produjo la toma de Córdoba en 1236. Existen dos textos coetáneos a estos hechos, escritos por dos personajes eclesiásticos de gran relieve en la época de Fernando III. El primero es la Crónica Latina de los Reyes de Castilla, texto anónimo que la crítica especializada coincide en atribuir a Juan de Soria, obispo de Osma y canciller de Fernando III. Su testimonio posee un carácter decisivo, por cuanto fue protagonista directo de hechos que tienen que ver con el destino de la Mezquita. A este respecto, dicha crónica contiene un texto de una naturaleza absolutamente excepcional cuya relevancia en relación con el problema de la titularidad de la Mezquita no ha sido, a mi juicio, convenientemente calibrado hasta el momento. Al referirse a los momentos previos a la capitulación de la ciudad, la crónica menciona las negociaciones entre los musulmanes y el rey. Los musulmanes pretendían que se les dejase salir ‘salvas las personas y bienes muebles que pudieran llevar consigo’. Sin embargo, entre los magnates del rey había diversidad de opiniones. La singular excepcionalidad de este texto justifica que, a continuación, lo citemos de forma extensa: “Había entre los magnates del rey algunos que le aconsejaban que no aceptara la condición: que los tomara por la fuerza y los decapitara, lo que podía hacer porque faltaban por completo alimentos y desfallecidos de hambre no podían defender la ciudad. Por el contrario, se le insinuaba al rey que aceptara la condición y no se preocupase de las personas de los moros de los bienes muebles con tal de que pudiera tener sana e íntegra la ciudad. De cierto se sabía que los cordobeses habían determinado que si nuestro rey Fernando no quería aceptar la condición, desesperados de la vida, destruirían todo lo que de valor hubiese en la ciudad, a saber, la mezquita y el puente; esconderían el oro y la plata; quemarían las telas de Siria, es más, toda la ciudad y así mismos se darían muerte”. Finalmente, el rey aceptó las condiciones de los cordobeses, aunque la crónica indica que fue ‘por deseo del rey de Jaén, con el que había hecho una alianza contra el rey Aben-Hut y los cordobeses’. Resulta muy significativo, en todo caso, que entre los elementos que los musulmanes utilizaron para negociar con el rey Fernando para que aceptase sus condiciones de rendición estuviese, en primer lugar, la Mezquita. No resulta descabellado pensar que el rey fuese perfectamente consciente del enorme valor simbólico del edificio, un lugar que había sido el símbolo principal de la dinastía Omeya y, por lo tanto, centro neurálgico del poder musulmán en la Península. Apropiarse de ese espacio era, sin duda, el mayor acto simbólico de sumisión de los musulmanes que Fernando III podía realizar. Este aspecto debe valorarse, a mi juicio, en el contexto de las demás informaciones de las que disponemos respecto a la Mezquita y, en particular, de un hecho incontrovertible: la Mezquita de Córdoba es el único templo musulmán que se ha preservado de forma íntegra en la Península. ¿Por qué las demás mezquitas fueron profundamente transformadas o destruidas casi en su totalidad y, en cambio, la de Córdoba se ha preservado casi intacta hasta el día de hoy? A mi juicio, no resulta posible entender este hecho de forma correcta al margen de la absoluta singularidad del templo cordobés, una singularidad de la que el rey Fernando, como indica el texto de la crónica, era, sin duda, perfectamente consciente. De hecho, no parece tampoco que sea casual que el primer acto de Fernando III al serle entregada la ciudad fue tomar posesión de la Mezquita, situando su bandera en lo alto del alminar. Así lo narra la citada crónica: “Cuando salían los sarracenos de la ciudad y en caterva caían de hambre, su príncipe Abohazán entregó las llaves de la ciudad a nuestro rey e inmediatamente el rey, como hombre católico, dando gracias a nuestro Salvador, de cuya especial misericordia reconocía que había recibido tanta gracia en la toma de tan noble ciudad, ordenó que la enseña de la cruz precediera a su bandera y que fuera colocada en la torre más alta de la mezquita para que, delante de todo, pudiera ondear junto con su bandera”. Ese mismo día, por la tarde, se produjo la consagración de la Mezquita como templo católico, operación que fue dirigida por el propio autor de la crónica, Juan de Soria, que narra el episodio de la forma siguiente: “Por la tarde el canciller, a saber, el Obispo de Osma, y con él el maestre Lope, quien por primera vez colocó la señal de la Cruz en la torre, entraron en la mezquita y, preparando lo que era necesario para que de mezquita se hiciera iglesia, expulsada la superstición o herejía mahometana, santificaron el lugar por la aspersión del agua bendita con sal, y lo que antes era cubil diabólico fue hecho iglesia de Jesucristo, llamada con el nombre de su gloriosa madre”. Como puede verse, la atención que se presta a la Mezquita en la crónica es extraordinaria, lo cual revela la importancia que se le atribuía. En este sentido, resulta muy significativa la total ausencia de cualquier clase de referencia a la donación del templo a favor de la Iglesia. Insisto en que el texto está escrito por un miembro de la jerarquía de la Iglesia que era, a la vez, persona de máxima cercanía al rey Fernando III. No parece razonable pensar que algo tan relevante como la donación de un espacio tan extraordinario, a tenor de la importancia que se le atribuye, pudiese haber pasado desapercibido al cronista. Pasemos, a continuación, al segundo testimonio cronístico coetáneo a la toma de Córdoba, escrito por otro personaje de enorme influencia en la época, el navarro Rodrigo Jiménez de Rada, autor de la crónica De rebus Hispaniae. Aunque, en este caso, no se trata de un testigo directo de los hechos, se trata de un personaje situado por encima de Juan de Soria, ya que, como arzobispo de Toledo, ejercía la primacía en la iglesia católica castellana de la época, y además, la diócesis de Córdoba era sufragánea de la toledana. Es decir, se trataba de la máxima autoridad eclesiástica en Castilla en la época de la toma de Córdoba y, por tanto, no cabe duda de que estaba perfectamente informado de todo lo concerniente a la Iglesia de su época. La relevancia que Jiménez de Rada otorga en su relato a la Mezquita de Córdoba es, incluso, superior, al que revela el texto anterior, ya que, en efecto, le dedica un capítulo completo, el XVII del libro noveno y último de la crónica. El texto es de una extensión excesivamente amplia para citarlo aquí de forma completa. Baste decir que el cronista afirma que la Mezquita de Córdoba ‘aventaja en lujo y tamaño a todas las mezquitas de los árabes’, explícita manifestación de la perfecta conciencia que existía entre los cristianos de la singularidad absoluta del templo cordobés. A continuación, el autor se refiere a sí mismo cuando menciona la consagración del templo por el ‘venerable Juan’, el cual ‘sustituía al primado Rodrigo de Toledo, que por entonces se encontraba en la sede apostólica’. Acto seguido, el cronista afirma que ‘el rey Fernando otorgó a la nueva iglesia una dote adecuada’, una vez más sin hacer referencia, en ningún momento, a la donación del templo a la Iglesia. Probablemente, Jiménez de Rada era el mejor conocedor de la historia de los árabes en su época, como revela la obra que les dedicó bajo el título de Historia Arabvm. En ella vuelve de nuevo a enfatizar la excepcionalidad de la Mezquita de Córdoba, identificándola como la más importante construida por ellos (ut prerogatiuo opere omnes mezquitas Arabum superaret), lo cual ratifica la plena conciencia que poseía respecto a su relevancia arquitectónica. Volviendo a la cuestión de la propiedad, en este punto resulta necesario insistir, de nuevo, en el argumento citado: ninguno de los dos cronistas, personajes eclesiásticos de primer nivel en la época y muy cercanos al rey, alude a la donación de la Mezquita a favor de la Iglesia. Una circunstancias que debe considerarse muy significativa dada la naturaleza coetánea de ambos testimonios y el protagonismo directo de ambos autores en los hechos narrados, sobre todo en el caso de Juan de Soria, protagonista directo de la toma de Córdoba y de la consagración de la Mezquita. Tras las crónicas, debemos aludir a los documentos y, a este respecto, la primera consideración a tener en cuenta es que no existe documento de donación de la Mezquita de Córdoba por Fernando III a favor de la Iglesia. La inexistencia de un documento de donación resulta una circunstancia particularmente importante que debe ser correctamente valorada. Resulta, a este respecto, totalmente infundado pretender, como algunos han hecho a raíz de la publicación del Informe, que en la Edad Media no existía un registro de la propiedad como en la actualidad. Lo que sí existían en esa época eran las leyes, los archivos y, obviamente, la noción de propiedad, y a este respecto la legislación de época de Alfonso X, hijo y sucesor de Fernando III, deja perfectamente claro que las mezquitas pertenecían al rey, que podía darlas a quien quisiera: “Por esto en las villas de los cristianos no deben tener los moros mezquitas ni hacer sacrificios públicamente ante los hombres. Y las mezquitas que tenían antiguamente deben ser del rey, y puédelas él dar a quien se quisiere” (Partida VII, ley 1). De hecho, esta referencia legal del código de las Siete Partidas encuentra perfecto refrendo documental en la propia época del rey Sabio, el cual, en efecto, donó varias mezquitas en Sevilla, ciudad conquistada por su padre, Fernando III, en 1248. Así, en 1261, Alfonso X donaba a los genoveses de Sevilla ‘la mezquita que fue de Domingo Balbastro’, para que hicieran en ella ‘palazo’ donde ‘librar sos pleytos’ (González, Diplomatario, nº 251). Más aún, un año antes, en 1260, Alfonso X pidió al arzobispo y cabildo de la catedral de Sevilla que le devolviera una de las mezquitas que les había donado ‘para morada de los físicos que vinieron de allende’ (González, Diplomatario, nº 232). Que esas mezquitas sevillanas fuesen donadas por Alfonso X significa que, tal y como establece la legislación de su época, formaban parte del patrimonio regio. Obviamente, esas mezquitas hubieron de pasar a formar parte de dicho patrimonio cuando Sevilla fue conquistada en 1248, lo cual  confirma que la norma de las Siete Partidas relativa a la propiedad de las mezquitas no fue una innovación legal del rey Sabio, sino que estaba ya vigente en época de Fernando III. En definitiva, las evidencias históricas desmienten por completo la pretensión de la Iglesia y de sus portavoces académicos de que la Mezquita de Córdoba pertenece en propiedad a la Iglesia desde 1236 por donación del rey Fernando III. Lo que las fuentes de la época ponen de manifiesto es que los cristianos eran perfectamente conscientes del enorme valor simbólico asociado al templo cordobés, a tal punto que el ‘rey Santo’ cedió a las exigencias de los cordobeses en el momento de la capitulación de la ciudad para evitar que destruyesen la Mezquita. Asimismo, los textos coetáneos de la conquista de Córdoba describen la toma de posesión del rey de la Mezquita, con la instalación de su bandera y la cruz en el alminar, así como su consagración como templo católico y su dotación económica. De la donación, en cambio, no se dice absolutamente nada, un silencio que resulta enormemente elocuente, en particular debido a que, como indica la legislación de Alfonso X, ya vigente en la época de Fernando III, las mezquitas pertenecían al rey. En definitiva, todas las evidencias históricas disponibles apuntan a que, siendo consciente de su enorme valor simbólico y arquitectónico, el rey Fernando III mantuvo la Mezquita bajo su propiedad. Mientras no se presenten evidencias fehacientes al respecto, la presunta donación a favor de la Iglesia debe considerarse tan solo otro más de los muchos mitos asociados a la historia medieval peninsular. (Fuente: Tercera Información / Autor: Alejandro García Sanjuán)



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    30/09/2018
    La historia siempre se hace y se escribe desde el presente, y hoy resulta imposible discernir la memoria del primer aniversario del 1-O de las cargas policiales de ayer en la plaza de Sant Jaume y, por decirlo con más crudeza, pasar de la imagen del sacrificio de todos los ciudadanos defendiendo las urnas del referéndum no aplicado a ver cómo muchos de estos gallardos eran golpeados ayer por su propia policía, mucho más interesada en reprimirles la voz (hola, conseller Buch, ¿qué tal va todo?) que en protegerles de una manifestación sindical urdida por la misma pasma española que los había zarandeado hace un año. Para comprobar cómo los políticos catalanes han abandonado al pueblo (y a las instituciones del país) no hay mejor ni más objetiva prueba que el nefasto espectáculo de ayer en el Gòtic barcelonés: gente arrojada a las calles, sin una agenda política clara, luchando por dignificar un referéndum que ha sido folclorizado por la propia política tribal. Imágenes, recuerdos, símbolos. Hay fotografías que marcan una época. Del año pasado recuerdo aquella preciosa instantánea de nuestro gran Sergi Alcázar en la que Soraya Sáenz de Santamaría aleccionaba a unos cuantos directores de periódico del país con el dedo en alto. Del referéndum, todos tenemos presente la imagen con la que el fotógrafo Cezaro De Luca captaba a María José Molina Ferrer con un tajo en la cabeza y sangrando: no era una foto excesivamente bestial, pero aquella señora se parecía mucho a nuestras madres y todas ellas defendieron algún que otro colegio electoral. Fotografías, recuerdos que también leemos desde el ahora, porque estas imágenes son un recuerdo en mixtura con, por ejemplo, una fotografía de esta misma semana, la instantánea en la que, mientras se celebraba un convenio entre la Generalitat y la Obra Social de CaixaBank de Alacant, el vicepresidente Pere Aragonés, rechoncho de sebo, hincaba casi la rodilla a la sombra del todopoderoso Isidro Fainé en inaudito y servil besamanos. Hemos criticado a menudo a la generación del 78 por exagerar el pasado y reescribirlo desde una épica cutre según la cual aquí todo dios corrió perseguido por los grises y asistió a recitales clandestinos de poesía. Yo no tengo voluntad de hacerlo. El 1-O acudí a votar como millares de ciudadanos, pero no tuve que defender ningún colegio electoral, por el simple hecho de que no me encontraba en un lugar que sufriera cargas policiales. Intenté dar voz a los agredidos tan bien como pude, porque creía y creo que es como les puedo hacer mejor justicia (esta última frase es perfecta para comentar el artículo con sentencias tipo “tú hablas mucho pero nunca te has jugado la cara”, y etcétera). Y es así como todavía me indigna y entristece que todo aquel sacrificio personal de tanta gente se selle en esta segunda Transición tan chusca al autonomismo, que es todavía más triste cuando ves como tu presidente envía la gente a las plazas del país para echarla luego con la ayuda de los Mossos. El 1-O demostró lo mejor de un país y conformó un espacio autodeterminativo que sobrepasó también a los políticos que querían utilizarlo con torpeza. Su frivolidad, todavía tolerada por muchos votantes, ha acabado degenerando en las manifestaciones de ayer, unas concentraciones y contramanifas que, tristemente, serán la tónica mientras los líderes catalanes no tengan la valentía de admitir que su República sólo existe en las nubes y que, hoy por hoy, se encuentran en una más que complaciente negociación política con el Estado. Espero que el Altísimo no permita que toda esta desfachatez acabe mal, pero el fuego de la calle puede llegar a producir daños colaterales. Es lo que ocurre, insisto, cuando arrojas a la peña a las esquinas de la ciudad sin darle nada más que consignas vacías y promesas que siempre resultan falsas. Lo de ayer, madre mía, qué imagen. No rehúyo nuestra responsabilidad en todo ello. Formo parte de una generación que ha crecido acostumbrada a ver la política como un espectáculo en el que siempre daba pereza participar. Ahora es, ciertamente, el momento de hacer cosas y de oxigenar la vida política del país con el influjo de gente nueva y nuevas prácticas que no caigan en el habitual chantaje. Mirad cómo la clase política y sus opinadores se han dedicado últimamente a criticar el movimiento ciudadano de primarias para las elecciones municipales. Les da miedo, cada día es más evidente, que vosotros ganéis poder y que los partidos pierdan sillas y sueldos. Esta es, hoy por hoy, nuestra labor. En lo que atañe al 1-O, no lo puedo evitar: recuerdo miles de imágenes que deberían hacerme sentir orgulloso, pero cuando las veo en la televisión debo apagarla para evitar lágrimas. Tanta heroicidad y tan manoseada. Espero que nunca más se lo permitamos. Y, mientras tanto, ya lo sabéis, cuidado con la policía. La nuestra, tiene huevos, la nuestra. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • Boro como síntesis y como acción
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    29/09/2018
    Amigo Boro, al final de su autobiografía Víctor Serge escribe: «Muchas veces me he sentido al borde de una conclusión pesimista sobre la función del pensamiento (de la inteligencia) en la sociedad. He comprobado incesantemente, desde hace un cuarto de siglo, es decir, desde la estabilización de la revolución rusa un poco antes de 1920, una tendencia general a la represión del pensamiento clarividente […] Las relaciones entre el error y el conocimiento justo son todavía demasiado oscuras para que pueda pretenderse regularlos por autoridad; sin duda, los hombres necesitan largas trayectorias a través de las hipótesis, los errores y los ensayos de la imaginación para llegar a desbrozar conocimientos más exactos, en parte provisionales: pues hay pocas exactitudes definitivas. Es decir que la libertad de pensamiento me parece uno de los valores más esenciales. Es también uno de los más combatidos. En todas partes, sin cesar, he encontrado el miedo al pensamiento, la represión del pensamiento, como un sordo deseo absolutamente general de huir o de reprimir ese fermento de inquietud» (Memorias de un revolucionario. Ediciones El caballito. México 1973, pp. 425-426). Víctor Serge murió en 1947 tras una vida militante caracterizada por la praxis, por vivir en el ojo del huracán y desde él escribir obras como El año I de la revolución rusa. Nunca se arrodilló ante la injusticia y aunque supo aquilatar sus críticas a las necesidades de supervivencia de la revolución, tampoco diluyó su esencia, su contenido, sino que, en todo caso, adaptó su forma, su continente, a las necesidades objetivas de la emancipación humana para no facilitar las mentiras propagandísticas de los criminales. Serge estaría de acuerdo con esta advertencia de Marcos Roitman Rosenmann: «Cuando la izquierda no hace crítica, la derecha siempre gana». (https://borrokagaraia.wordpress.com/2018/09/18/cuando-la-izquierda-no-hace-critica- la-derecha-siempre-gana/) La Europa «libre» de 1947 estaba de hecho bajo la vigilancia y control de la burguesía entregada a los brazos de EEUU, y organizando rápidamente ese instrumento de terror que es la OTAN. Serge se las había pasado canutas, que se dice. No se suicidó como W. Benjamin en 1940 escapándose de la trituradora nazi-franquista porque sí aceptaba el criterio básico de la necesidad de la militancia organizada en base a la probada visión estratégica en la que la autocrítica juega un papel clave. W. Benjamin, por razones de su historia, no desarrolló tanto como Serge esta imprescindible dialéctica de lo individual y de lo colectivo en el horno de la praxis. El pesimismo innegable que se desprende de sus palabras contiene por ello un innegable optimismo: «El participante y el testigo de los acontecimientos de nuestra época se ve arrastrado a concluir contra la fatalidad histórica. Y si es evidente que las más grandes líneas de la historia en marcha resultan de factores que nos rebasan, que no podemos dominar, de los que sólo imperfecta y fragmentariamente tomamos conciencia, no es menos evidente que el carácter de los hechos históricos (y su orientación misma en ciertos casos) depende bastante ampliamente de la capacidad de los hombres. […] Los hombres de mi generación –nacidos hacia 1890-, sobre todo los europeos, no escapan a la sensación de haber vivido en una frontera, en el final de un mundo, en el comienzo de otro mundo. […] El porvenir se me presenta lleno de posibilidades más grandes que las que entrevimos en el pasado. ¡Ojalá que la pasión, la experiencia y las faltas mismas de mi generación combatiente aclaren un poco más sus caminos» (Memorias de un revolucionario. Ediciones El caballito. México 1973, pp. 437-439-442). Leyendo esto nos acordamos del Gramsci encarcelado: el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad, y también del optimismo vital de Rosa Luxemburgo en sus cartas desde la cárcel. Es la misma filosofía de la praxis la que une al italiano, a la polaca y al ruso-polaco nacido en Bélgica. Aparentemente hay una discordancia entre el pesimismo de la razón gramsciana, la relativa tardanza de Rosa para comprender el fulgor bolchevique y la denuncia de Serge de la fatalidad histórica mediante la acción consciente que abre la vía del porvenir. Pero es una apariencia, una trampa de la lógica formal. La salida del agujero nos la presenta, cómo no, Alfonso Sastre en un libro de obligada lectura: «La imaginación asiste –y ayuda- a la razón dialéctica a conseguir el acceso a lugares de lo posible, en el marco de la realidad social e histórica, no alcanzables a un uso “corto” y estricto, no “poético”, del entendimiento de la realidad “en acto”, o sea, de la actualidad» (Imaginación, retórica y utopía. Hiru. Hondarribia 2010. P. 639) La actualidad, amigo Boro, la actualidad abierta en canal gracias al bisturí de la dialéctica que, como praxis, no tiene miedo a nada, ni tampoco a sus propios descubrimientos. Pero la actualidad no es sólo «lo actual», sino la síntesis explosiva de las contradicciones sociales e históricas. Es por esto, porque tú eres uno de los notarios revolucionarios que dais fe de la actualidad insoportable, por lo que quieren condenarte a seis años de cárcel. La burguesía llama «periodismo» a la profesión de embellecer, amputar y legitimar la actualidad negando que es simplemente el estallido de la unidad y lucha de contrarios. Nosotras y nosotros, llamamos praxis revolucionaria a mostrar mediante el bisturí de la dialéctica no sólo por qué y cómo explosionan los antagonismos, sino también y sobre todo las vías que abren, las posibilidades que generan, tendencias en las que debemos actuar tras la autocrítica de nuestros errores. ¿Comprendes ahora amigo Boro por qué he recurrido a Serge y a las y los demás? Si en 1947 terminaba una época y empezaba otra, lo mismo sucede ahora pero a una escala más terrible y a la vez más esperanzadora, o mejor decir, más crítica en el pleno sentido de la palabra: momento de opción. Basta ver la podredumbre que casi nos asfixia: el Tribunal Supremo español salvando in extremis al ultraconservador Casado para que el PP pueda aliarse con los de Rivera para «salvar a España» que va descendiendo imparablemente en la jerarquía imperialista porque sigue desplomándose su competitividad internacional. Desesperado, el bloque de clases dominante ataca por todas partes: Podemos mantiene su apoyo a la monarquía impuesto por el franquismo; la Iglesia roba todo lo que puede y protege a sus jaurías de pederastas; la mayoría de los jueces hacen oídos sordos al terrorismo machista; el Ibex 35 lleva casi todas sus ganancias a paraísos fiscales; militares fanáticos ensalzan a la momia genocida; el 155 sigue y se pudren las prisioneras y prisioneros políticos ; el Gobierno mantiene las reformas laborales de 2010, 2012 y todo lo que ha venido después, desde la ley Mordaza hasta el actual proyecto de censurar la libertad de expresión mediante la santa alianza entre Sánchez, Casado y Ribera ¿Para qué seguir? ¿Y Trump, Netanyahu, Salvini, Iván Duque…? El capital como relación social de explotación necesita de estas y otras realidades para impedir que crezca y se auto organice el potencial revolucionario que existe en la nueva fase que se abre. Desde hace tiempo venía preparando el arsenal represivo que ahora quiere aplastarnos. Tan sólo hace pocos años, J. P. Garnier escribió esto: «“Capitalismo”, “imperialismo”, “explotación”, “dominación”, “desposesión”, “opresión”, “alienación”… Estas palabras, antaño elevadas al rango de conceptos y vinculadas a la existencia de una “guerra civil larvada”, no tienen cabida en la “democracia pacificada”. Consideradas casi como palabrotas, han sido suprimidas del vocabulario que se emplea tanto en los tribunales como en las redacciones, en los anfiteatros universitarios o los platós de televisión. Y lo mismo les ha ocurrido a otros conceptos, cuyo origen beligerante les ha valido el calificativo de “no operativos”, como es el caso de “clase”, “luchas”, “antagonismo”, “contradicciones”, “intereses”, “burguesía”, “proletariado”, “trabajadores”…¡Y qué decir tiene de aquellos vocablos que nos remiten a utopías quiméricas, como “emancipación”, “socialismo", “comunismo” o “anarquismo”! Todo el mundo sabe, y los investigadores los primeros, que recurrir a ese antiguo glosario es sinónimo de expresarse en una “lengua muerta”» (Contra los territorios del poder. Virus, Barcelona 2006, p. 22). Las lenguas muertas no sirven ya para transformar la realidad, por eso son «muertas»: con el galego, euskara, catalán, occitano, bretón… quieren hacer eso. Matar una lengua, o si no les es posible reducirla a exótica especialidad de filólogos, supone además de desarraigar al pueblo que la usa, también cortar de cuajo su proceso de pensamiento crítico. Se piensa con conceptos. Tu sabes, amigo Boro, porque lo hemos hablado mientras degustábamos abundante atún exquisitamente asado, que los conceptos son imprescindibles. Cuando La Haine o cualquiera otra página roja se preocupa en todo segundo por socializar, divulgar y explicar conceptos como los referenciados por J. P. Garnier, está llevando a la práctica la teoría del concepto. Una de las mejoras autoras que ha definido el contenido revolucionario de esta teoría es Raya Dunayevskaya: «La teoría del concepto elabora las categorías de la libertad, de la subjetividad, de la razón, la lógica de un movimiento por medio del cual el hombre se hace libre. Sus universales, pese a que son universales del pensamiento, son concretos (…) La doctrina del concepto expresa la determinación subjetiva del hombre, la necesidad de hacerse dueño de sí. Lo que se elabora en las categorías del pensamiento es la historia real de la humanidad. Que el concepto hegeliano de autorrealización se “subvierta” –la revolución en la “traducción” de Marx- o no, lo cierto es que también para Hegel constituye una constante transformación de la realidad y del pensamiento, que prepara un “nuevo mundo”. De ahí, que desde el comienzo de la doctrina del concepto, vemos a Hegel tratando constantemente de separar su dialéctica de la de Kant» (Filosofía y revolución. De Hegel a Sartre y de Marx a Mao. Siglo XXI, México 2004 p. 39.) O sea, cuando se lanzó la ofensiva para arrancar del habla, del conocimiento y de la ética humana todos aquellos conceptos que expresan la libertad, el capital estaba yendo más allá de lo descrito por Sorge, porque él no habló de la extirpación de la médula del conocimiento, sino sólo del simple miedo a pensar, de su prohibición: el capital ha tenido que atacar hasta el mismo proceso de pensamiento porque la humanidad ha ido superando una a una sus represiones anteriores. Este es el secreto de la dura involución represiva contra la libertad de expresión, contra la pedagogía liberadora mediante el plan Bolonia y el fundamentalismo religioso, contra la ciencia crítica, contra los colectivos de debate y formación teórica… Como ves, amigo Boro, la salvajada que el Estado quiere hacerte el próximo 3 de octubre, es una especie de síntesis del nivel represivo alcanzado en esa actualidad que Alfonso Sastre nos invita a desmenuzar en sus atrocidades concretas. Sé que conoces de sobra estas cosas pero reconozco que he aprovechado la denuncia de la barbarie para preparar el ambiente del debate que esperamos pueda realizarse el día 20 en Burgos. Allí nos veremos porque no basta con hablar, hay que organizar la práctica de la libertad. Y esta es la mejor forma que concluir esta cartita, por ahora, haciendo un llamado a la acción, a la pedagogía del ejemplo. F. Martínez Heredia comienza uno de los capítulos de su libro sobre el Che, así: «Hagamos que el ejemplo preceda a las palabras» (Las ideas y la batalla del Che. Ciencias Sociales. La Habana, 2010, pp. 223 y ss.) Pues eso, amigo Boro. IÑAKI GIL DE SAN VICENTE EUSKAL HERRIA 28 de septiembre de 2018



  • El coño insumiso y los católicos
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    27/09/2018
    En la manifestación del día de los trabajadores, el 1 de mayo de 2014, un colectivo feminista paseó por Sevilla el santísimo coño insumiso. Se trata de una vulva de cartón gigante portada en andas imitando una procesión. Junto a la performance se repartía un panfleto que comenzaba así: “El 1º de mayo sacamos nuestro Sagrado Coño a la calle para declarar nuestra INSUMISIÓN A LA EXPLOTACIÓN Y LA PRECARIEDAD” Aquella performance recorrió las calles de Sevilla alegremente sin mayor incidente junto a los sindicatos de base y la izquierda más combativa. Ningún cristiano alertó a la policía por entenderse atacado en sus derechos, nadie fue identificado y la manifestación concluyó sin mayor pena ni gloria. Sin embargo, un mes después, la Asociación de Abogados Cristianos, con sede en Valladolid, denunciaba estos hechos por un delito contra los sentimientos religiosos y por provocación de discriminación, odio y violencia por motivos de creencia religiosa. La denuncia fue sobreseída y archivada tanto en Málaga como en Sevilla por no encontrar la fiscalía ni el juez indicio de delito alguno. No obstante, fieles a su promesa de recurrir hasta Dios si hiciera falta, la Asociación de Abogados Cristianos interpuso recurso contra este archivo. La Audiencia Provincial de Sevilla estimó el recurso y el caso se reabrió por escarnio del dogma de la santidad y virginidad de la virgen, mofa de la Semana Santa y vejación de los católicos. En octubre de 2019 se celebrará juicio contra tres de las mujeres que participaron en esta procesión enfrentándose a una petición de multa de tres mil euros cada una. Los Abogados Cristianos son una asociación ultracatólica constituida en 2008 que pretende representar a toda la comunidad cristiana. Tienen como objetivo frenar los ataques al catolicismo revestidos, según ellos, como libertad de expresión.  Según su denuncia, la fe católica es constantemente vejada y humillada y se compara la procesión del Coño Insumiso con los hechos ocurridos contra el catolicismo en las persecuciones romanas o los crímenes contra religiosos en la República y Guerra Civil. Los 11 mil millones de financiación pública de la Iglesia Católica según, la asociación Europa Laica, o las exenciones fiscales de las que goza contradice esta imagen de persecución que presenta los Abogados Cristianos del catolicismo. Esta desproporción entre diagnóstico y realidad evidencia el cariz ultra de la entidad. Así, fieles a esta cruzada contra los enemigos de la fe, han ejercido numerosas acusaciones penales por delitos de vulneración a los sentimientos religiosos. El actor Guillermo Toledo, por su twit en defensa de las mujeres perseguidas o Borja Casillas, la Drag canaria vestida de virgen, han sido algunos de sus objetivos. Todas estas denuncias acabaran archivadas o habrá absolución para los acusados. A los Abogados Cristianos no los respalda ni la ley, ni la jurisprudencia, ni el sentido común. Para que un hecho pueda ser considerado un delito contra los sentimientos religiosos tiene que existir un ánimo expreso de ofender a personas concretas por su fe católica. Cuestionar la virginidad de la virgen, por ejemplo, no es un delito es una opinión aunque la misma pueda no gustar a las personas que creen en el dogma de la inmaculada concepción. El delito contra los sentimientos religiosos está ideado para proteger a las minorías que puedan ser más vulnerables. Por ejemplo los ataques a las mezquitas que se han sucedido en este país en los momentos de mayor brote de islamofobia. No obstante, la ultraderecha se apropia de esta protección penal para perseguir delitos de opinión.  Igual ocurre con las denuncias por delitos de odio ejercidas por la policía o por grupos de extrema derecha. El espíritu de la ley pretendía con los delitos de odio proteger a las minorías más vulnerables y no a policías. Esta utilización del Derecho Penal para perseguir a la disidencia política debería hacernos pensar si el castigo es la mejor forma de resolver los conflictos sociales y máxime teniendo en cuenta que la aplicación de estos castigos está en manos de los poderes políticos contra los que disentimos. Las acusadas serán absueltas, pero la criminalización y la pena de banquillo de años ya están en marcha. Juzgando a unas mujeres que pasearon una vulva de cartón no se está persiguiendo un mal causado a la sociedad. No se persigue algo que se ha hecho, se persigue una osadía que desafía un sistema socioeconómico machista, se persigue una falta de miedo a su represión. Sin embargo la inquisición por más violenta que haya sido nunca ha logrado frenar las aspiraciones de justicia social y la disidencia siempre ha vuelto a nacer. Fracasarán en este asunto una vez más, aquí lo dejo escrito. (Fuente: CTXT / Autora: Pastora Filigrana García)



  • Tesis contra el fascismo
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    25/09/2018
    (Este artículo corresponde al Prólogo del libro de Gil de San Vicente "Tesis contra el fascismo 2005-2018", publicado por recientemente Sare Antifaxista). «Sobre la base de esa doble discriminación, de raza y de clase, la gran masa de los alemanes disfrutó hasta la segunda mitad de la guerra de una buena situación. Ignoraron durante mucho tiempo el reverso criminal de su bienestar, un imperialismo social y racista edulcorado por la palabrería socializante de sus dirigentes [...] La combinación del amparo y atenciones generales con la violencia ejemplar contra los denominados "enemigos del pueblo" no convirtió a la inmensa mayoría de alemanes en nazis entusiastas, sino más bien en conformistas que disfrutaban de las posibilidades cotidianas de beneficiarse que les ofrecía el sistema. Pero la lealtad pasiva así obtenida bastó para garantizar la capacidad de maniobra interna del Estado nacional socialista hasta verano de 1944» Götz Aly: La utopía nazi. Cómo Hitler compró a los alemanes. Crítica. Barcelona 2006, pp. 330 y 344. Los textos que se recogen en este librito publicado por Sare Antifaxista que prologo aquí, intentan explicar qué es el fascismo desde las necesidades de la lucha de clases y de liberación nacional: es por tanto un libro de combate práctico y teórico, evitando ser engullido por el agujero negro del academicismo «imparcial». Son textos que he ido escribiendo al calor de las movilizaciones contra las múltiples expresiones del fascismo, pero que, estudiados en su conjunto, pueden servir para un debate colectivo que establezca los puntos mínimos de un concepto de fascismo válido para facilitar su derrota. Recientemente han salido en prensa los casos de varios nazis, fascistas y franquistas con vidas cotidianas normales, personas que no se distinguieron por una especial brutalidad visible. Kurt Waldheim, por ejemplo, fue miembro de las SA, grupos paramilitares de asalto, y participó durante la II GM en las deportaciones de decenas de miles de personas a campos de exterminio a las órdenes del general Alexander Lohr ejecutado en 1947 por criminal de guerra, A pesar de conocerse su historial, fue elegido secretario general de la ONU entre 1972 y 1981. Pocos Estados le recibieron en viaje oficial, menos el Vaticano y algunos países árabes. Para 1986 se disponía de información más concreta y grave sobre sus responsabilidades, pero en ese año ganó las elecciones austríacas siendo presidente hasta 1992. Luego vivió «retirado» de la vida política hasta su muerte en 2007 siendo enterrado con honores oficiales. Rudolf Höss, lugarteniente de Himmler, fue comandante de Auschwitz, tenía a su cargo a criminales de la calaña de Mengele, Josef Kramer apodado La Bestia de Belsen, y muchos más. Según su hija « parecía el mejor hombre del mundo, siempre dulce y amable con quienes le rodeaban». Separaba perfectamente el mundo de sus atrocidades diarias en Auschwitz y el mundo de sus relaciones personales dentro y fuera de aquél averno. En ambos era consciente de su quehacer y vivía normalmente esa aparente contradicción. El policía español Antonio González Pacheco, alias Billy el Niño, recibió muy contadas y suaves reprimendas por las torturas salvajes que aplicaba a detenidas y detenidos durante la dictadura franquista y en los primeros años de la «monarquía constitucional». Dejó su «trabajo» en 1982 a la edad de 38 años tan profusamente condecorado que su sueldo se incrementó en un 50%. Mediante el método de las «puertas giratorias» pasó a ser responsable de seguridad de Renault, transnacional francesa que colaboró decisivamente en el esfuerzo de guerra con los ocupantes nazis. En la actual Argentina, Denise Yanet Evequoz, conocida como Ana Elisa Duprat, maestra de trato dulce con la juventud, justifica en su docencia el holocausto nazi a la vez que dice «defender la vida» negando el irrenunciable derecho al aborto legal, seguro y gratuito. En Norte América, las organizaciones nazifascistas han aumentado en un 22% durante el primer año de gobierno de Donald Trump, siendo la punta de lanza de la legitimación de la aberrante medida nazi de Trump de separar hijas e hijos de migrantes encerrándolos en cárceles especiales, como se hacía en los campos de concentración alemanes cuando los trenes de mercancías descargaban su «carne humana»: las madres eran separadas a golpes de sus hijos e hijas para no verlos nunca más. La Marina yanqui va a crear campos militares para encarcelar a 120.000 migrantes, de entrada. No merece la pena extendernos sobre los sucesivos golpes a los derechos sindicales y sociales de la clase trabajadora que en los cuatro primeros meses de 2018 ya había igualado las huelgas y horas «perdidas» de todo 2017: es en este contexto en el que la Corte Suprema anula el derecho de la clase obrera a presentar demandas colectivas contra la patronal. Y si vamos a Japón vemos que una especie de neofascismo empieza a penetrar sutilmente desde 2012 en algunos estamentos del poder, reforzando el revanchismo imperialista y militarista. Estos seis casos son una minúscula gotita en el océano fascista conocido y oculto, en el que miles y miles de personas que tuvieron y tienen responsabilidades con esta política inhumana campan a sus anchas porque la burguesía sabe que los necesita o que puede necesitarlos en un futuro. Pero reflejan muy bien las características generales del fascismo al margen de las formas particulares y singulares que adquiera en cada sociedad a través de los años. De la misma forma en que a raíz de la crisis sociopolítica abierta con la revolución bolchevique de 1917 y sus efectos sísmicos mundiales, más la posterior crisis socioeconómica abierta en 1929, el gran capital y amplísimos sectores de la mediana y pequeña burguesía pasaron a apoyar al nazifascismo y al militarismo como garantía definitiva contra la revolución social; de manera similar, desde la crisis de 2007 cuando se van intensificando los esfuerzos por asentar el fascismo como reserva irracional de masas contrarrevolucionarias. Al haber desaparecido el «peligro comunista» inmediato como en los años treinta, y al no existir la llamada «guerra fría» desde 1991, el fascismo vio cómo se debilitaba su mayor argumento hasta entonces. Debía buscar rápidamente otra fuerza incontrolable, otra forma de miedo, que surgiera de atavismos profundos creados durante siglos y reforzados abiertamente por la estrategia del miedo lanzada inicialmente por la Iglesia desde finales del siglo XII, pero reforzada sistemáticamente a raíz de las grandes hambrunas del s. XIV. Pero en el capitalismo, a diferencia de la Baja Edad Media, el miedo irracional, no controlado por la conciencia, proviene fundamentalmente de la precarización de la vida en un mundo que, sin embargo, podría resolverlo mediante drásticas medidas sociopolíticas que pusieran las enormes fuerzas productivas a disposición de la humanidad, en vez de a las órdenes de la minoría burguesa. Este sueño, esta esperanza roja, sufrió un golpe en 1991, pero la angustia no desapareció en amplios sectores a pesar del triunfalismo imperialista. Una sociedad puede ser alegre pero puede estar carcomida por temores profundos, cósmicos, parecidos al Cthulhu de Lovecraft: ahí también anida el fascismo que, como solución, propone la omnisciencia del duce, del führer, del caudillo a cambio de la obediencia ciega. El fascismo bien pronto encontró alternativas atrayentes. Una buena manipulación del miedo al extranjero, al migrante, basado en el terrorismo islámico pero también en el riesgo de perder los puestos de trabajo y en el sambenito de la «inseguridad ciudadana», era una propaganda muy eficaz en sectores de las clases trabajadoras desilusionados y traicionados por el eurocomunismo, por los restos del stalinismo y por la integración de la burocracia sindical... Desde siempre es sabido que el racismo también se alimenta de la angustia del hombre blanco a ver a «sus mujeres» en brazos de hombres de otras etnias. Si ya el nazifascismo y el franquismo explotaron al máximo en su beneficio esta ansiedad, temor, angustia y miedo del patriarcado blanco, luego se ha intensificado con el aumento de migrantes, con la crisis del sistema familiar clásico, con la toma de conciencia feminista, con el impacto de la hipersexualización burguesa de la vida... El neofascismo sabe que ahora tiene otra sólida base irracional para crecer, lo que aprovecha para atacar los derechos elementales de las mujeres en todos los sentidos, como hemos visto en las reacciones disimulada o descaradamente justificadoras de la iniquidad de la Manada. Los microfascismos tienden a aumentar en la invisible cotidianeidad bajo las presiones de la crisis, pero a la vez, muchos «demócratas» ocultan su ideas fascistas con los buenos modales, con la frase oportuna, con la caricia oportuna a una niña migrante en un acto de «ayuda humanitaria» para que las televisiones y demás sistemas de comunicación instantánea lo divulguen por todo el mundo. La devastación social desencadenada desde 2008 ha reforzado lo anterior. Si bien desde finales de la década de 1980 y en especial desde 1995, por poner una fecha, las luchas obreras y populares iban recuperándose paulatinamente en el capitalismo imperialista, el clásico por recurrente proceso de polarización social ha ido agudizándose y otra vez pero con formas y algunos contenidos nuevos, se empieza a entrever en la lejanía algo parecido al siempre deseado fantasma del comunismo. Los servicios de planificación y estrategia represiva de los Estados también lo sienten y se preparan para el combate: el Tribunal Constitucional alemán ha privado a 800.000 maestros del derecho de huelga tal vez por el miedo a que allí cunda el ejemplo de las poderosas huelgas de maestros en los EEUU. Hasta ahora, la burocracia sindical alemana ha conseguido evitar que la lucha obrera en ascenso empiece a desbordar el límite de tolerancia del capital. La patronal española no ha podido llevar a puerto, por el naufragio del PP, su plan de reducir al máximo el ya golpeado derecho a huelga, pero lo intentará de nuevo. Un informe de la CEOE de finales de 2017 reconocía que aumentaba la lucha de clases sobre todo desde ese verano. Aprovechando este 1 de Mayo, sectores de la patronal avisaban a las burocracias sindicales que iban perdiendo influencia entre la clase trabajadora cada vez más activa, tanto que en 2017 se había incrementado en un 50% con respecto a 2016 aunque se encuentra todavía muy lejos de los niveles de hace décadas. Movilizaciones masivas en lo que va de 2018 como las de las mujeres trabajadoras, jubiladas y sobreexplotadas, el pensionado, el movimiento estudiantil, etc., indican que la ley Mordaza, la parálisis impuesta por la burocracia político-sindical, el miedo al paro y la necesidad perentoria de aceptar la explotación laboral debido al empobrecimiento..., nada de esto ha logrado detener por ahora esa recuperación. No es casualidad, por tanto, que se haya disparado la violencia fascista contra las recuperadas formas de autoorganización de la juventud trabajadora, contra los derechos de las naciones oprimidas, contra las y los migrantes y quienes les ayuda, contra los derechos humanos concretos en cuanto tales. ¿Y qué decir de Macrón frente a las movilizaciones sociales de todo tipo a las que responde con una militarización que nos recuerda a De Gaulle? ¿Y qué comentar de Salvini obsesionado en llegar a ser el segundo Duce, que cuenta con el inestimable apoyo del M5 Estrellas, que en su origen fue la admiración del reformismo español, como lo había sido antes Syriza? Salvini ha lanzado una propuesta que no es nueva, pero que cada día que pasa tiene más posibilidades de materializarse: crear un partido europeo de extrema derecha que llegue a ser mayoritario en Bruselas. Se trata de una dinámica de acercamiento fascista que responde a la ley de centralización y concentración que es la base misma de Unión Europea. Son muchos los obstáculos que frenan la propuesta y hasta pueden abortarla, pero tarde o temprano resurgirá otro proyecto similar. La concentración y centralización de capitales en Europa genera, como siempre, tensiones interburguesas por el reparto de poder pero se termina imponiendo la fracción capitalista más poderosa. En la actualidad, las presiones múltiples de los EEUU también favorecen el ascenso del fascismo mediante la expansión militar en el Este para agotar a Rusia, de modo parecido a cómo la segunda guerra fría lanzada por Reagan ayudó a la implosión de la URSS. Si en gran medida, los ejércitos italianos, alemán y español fueron fuerzas decisivas para el ascenso del nazifascismo, ahora, noventa u ochenta años después vuelven a serlo los estrategas político-militares, conectados con los ejércitos privados burgueses y con su industria político-mediática. Han aprendido mucho mientras que la izquierda lo ha olvidado casi todo, voluntariamente muchas veces. Recordemos que la OTAN fue central en las formas de guerra sucia, terrorismo, guerra psicológica y cooptación de políticos, intelectuales y periodistas en la primera guerra fría. Entonces el fascismo estaba desacreditado pero tenía un sólido refugio en la OTAN y otras instituciones imperialistas. Ahora también. Para concluir, uno de los mayores errores del olvido muchas veces voluntario de la historia por la izquierda, es el abandono de las vitales reflexiones teóricas que fue haciendo el movimiento revolucionario sobre la naturaleza político-militar de toda concepción estratégica. No es casualidad que las reflexiones sobre el régimen bonapartista, que ya anunciaba indicios de lo que luego sería el fascismo, se hicieron precisamente bajo las presiones de la derrota político-militar de la revolución de 1848. Tampoco es casualidad que fuera otro estallido de violencia consciente y defensiva del pueblo, la Comuna de 1871, la que demostrara la urgencia de elaborar formas de poder de clase antagónicas al autoritarismo criminal de la contrarrevolución, formas que debían demostrar a la clase obrera mundial que puede avanzarse al socialismo, rompiendo así con la resignación derrotista que luego caería obnubilada ante la demagogia fascista. Del mismo modo, las reflexiones tras la derrota de la revolución de 1905 demostraron que toda estrategia debe integrar una profunda concepción de la guerra, del militarismo y de la estructura psíquica alienada de masas, mentalidad obediente a los dictados de la autoridad suprema, como se comprobó al poco tiempo sobre los millones de cadáveres desde 1914 en adelante. La irrupción del imperialismo en esta época, uno de cuyos efectos más destructivos es el fascismo, demostró al movimiento revolucionario que debe actualizar en todo momento la teoría de la crisis sistémica, de la violencia, del Estado, de la democracia, del patriarcado, del racismo, etcétera, sin las cuales la hidra fascista sigue siendo una incógnita. Pero aquellos avances que se expresaron en los cuatro primeros congresos de la Internacional Comunista, fueron abandonados por razones que no podemos desarrollar ahora. En lo que concierne al fascismo, además tenemos que volver a autores como Gramsci, W. Reich, Trotsky y otros que aportaron ideas básicas. Las transformaciones habidas desde entonces exigen no quedarse en una lectura formal de la impresionante riqueza teórica sintetizada en esos congresos, sino de su crítica dialéctica a la luz de los cambios acaecidos, para, así, poder combatir con más eficacia al fascismo contemporáneo. Espero que los textos aquí reunidos faciliten esta tarea. Euskal Herria Julio de 2018 (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Navantia: Sobrevivir gracias a la muerte
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    18/09/2018
    Finalmente el Ministerio de Defensa ha autorizado el envío a Arabia Saudí del cargamento de 400 bombas de precisión láser paralizado por Margarita Robles la pasada semana. El gobierno saudí amenazó con suspender a su vez la compra a España de cinco corbetas por valor de 1.813 millones de euros, de llevarse a cabo la suspensión de contrato anunciada por la ministra. Este contrato, según la empresa pública encargada de la construcción, Navantia, generaría cerca de 6.000 puestos de trabajos, entre directos e indirectos. El asunto ha provocado un interesante debate entre intereses y valores enfrentados. Por un lado, trabajadores que veían peligrar sus empleos y que se vieron apoyados por diferentes políticos, especialmente por el alcalde de Cádiz, José María González, Kichi, quien afirmó: “el contrato (de Navantia con Arabia Suadí) me parece necesario. Significa trabajo y nosotros somos constructores de barcos, lo hemos hecho desde la época de los fenicios. En Arabia Saudí los derechos humanos no son respetados y estoy en contra de eso, pero mientras, ¿qué comemos? Hoy en día soy alcalde de esta ciudad y la responsabilidad es mirar por el interés de sus vecinos y la construcción de los barcos no va a acabar con la guerra en Yemen. Si no los hacemos nosotros, los harán otros”. Expuesto lo anterior debemos de contemplar algunos datos necesarios para comprender la situación. El 25 de marzo de 2015, una coalición internacional dirigida por Arabia Saudí atacó desde el aire a las milicias de los hutíes en Yemen, uno de los países más pobres de Oriente Medio. Era el inicio de la guerra que, desde entonces, golpea a la población del país árabe. Los saudís quieren derrocar a los rebeldes hutíes, de religión chiíta, que llegaron al poder de Yemen a principios de 2015. A diferencia del gobierno anterior de Yemen, el gobierno hutí se alinearía con Irán, Rusia o China, algo intolerable para Arabia Saudí y Estados Unidos. Por ello, en 2015, armas valoradas en casi 546 millones de euros salieron de las fronteras españolas con destino a Arabia Saudí, un 46% más que en 2014. El mismo año en que comenzó la guerra de Yemen, el Gobierno del Partido Popular autorizó contratos para vender, durante los años siguientes, armamento valorado en 584 millones de euros a esta monarquía del Golfo. Entre los tipos de armas que España permitió exportar al país saudí había rifles, obuses, municiones, torpedos, misiles. Entre ellas estaban las 400 bombas de precisión láser cuya venta se planteó frenar por el Ejecutivo de Sánchez ante el riesgo de que pudieran utilizarse para bombardear Yemen. Las bombas que vamos a vender a Arabia Saudí son similares a las que en 2015, les vendió la Administración de Obama: 4.000 bombas GBU-12 Paveway II. Trump, por su parte, prometió vender 104.000 bombas guiadas a los saudíes. Uno de los motivos por los que el Gobierno de Pedro Sánchez anunció que revisaría las condiciones de venta de armamento español a los países de la coalición fue que, pocos días antes de esa decisión, el 9 de agosto de 2018, un proyectil lanzado por la coalición liderada por Arabia Saudí cayó sobre un grupo de niños que viajaba en autobús escolar al norte de Yemen. Al menos 40 menores murieron en el ataque. Amnistía Internacional ha documentado más de 36 bombardeos que “podrían constituir” violaciones y crímenes en virtud del derecho internacional. Las bodas, funerales, los mercados y los centros médicos son algunos de los objetivos de los bombardeos de la coalición liderada por Arabia Saudí en Yemen. El 23 de abril la aviación saudí bombardeó la celebración de una boda en la provincia yemení de Haya, 33 personas fallecieron y 41 resultaron heridas a causa del ataque, cuyo objetivo fueron las tiendas de invitados. Una imagen difundida por medios locales permitió identificar el origen de la munición utilizada en el ataque. Se trataba de los restos de una bomba guiada por láser GBU-12 Paveway II, fabricada por la empresa norteamericana Raytheon. Estos son ejemplos de la “utilidad” y “eficacia” de las bombas que venderemos a Arabia Saudí. Desde el inicio del conflicto, según datos de Naciones Unidas, 6.660 civiles han muerto y 10.563 han resultado heridos, aunque “la cifra real es probablemente significativamente más alta”, reiteran los expertos. Las fuerzas saudíes también han cometido “tratos crueles y tortura, actos denigrantes, violaciones y al reclutamiento de niños menores de 15 años o haberlos utilizado como parte activa en las hostilidades”, según la ONU. Un total de 2,3 millones se han desplazado internamente a causa de la violencia. En cuanto a las corbetas que estamos fabricando para los saudíes, que nadie imagine que son unos pacíficos barcos civiles. Se trata de buques de guerra que, en el mejor de los casos, sirven, según denuncian las ONG’s, para mantener el bloqueo naval que impide a Yemen la llegada de la ayuda humanitaria. En esas corbetas se transportan helicópteros artillados (NH-90, AB-212, AB-412 o Eurocopter AS-565) y hasta dos embarcaciones semirrígidas de 5,5 metros de eslora cada una, lo que permite realizar acciones de asalto. Al tratarse de un buque de guerra, puede incorporar varios cañones de hasta 76 mm y sistemas de misiles SAM y SSM, así como dos lanzadores triples de torpedos. Por supuesto que los trabajadores de Navantia y sus familias tienen derecho a sobrevivir. Pero visto la anterior, toca reflexionar si es ético sostener esa manutención en la muerte de miles de civiles por el ejército de una monarquía absolutista. Sentencias del tipo de “si no las vendemos nosotros se las venderán otros” o “mi responsabilidad es mirar por el interés de mis vecinos como alcalde”, como han dicho los sindicatos y el alcalde de Cádiz, son razonamientos inmorales e incluso xenófobos. Recuerda ese argumento de la ultraderecha de que los que importan son los españoles y no los seres humanos. ¿A Kichi le importan los gaditanos (mejor dicho, su puesto de trabajo) y no los seres humanos no gaditanos? ¿De verdad el sindicalismo español no sabe ni de internacionalismo, ni de derechos humanos, ni de solidaridad hasta el punto de interesarse solo por los empleos de su empresa? Hubo un tiempo en que trabajadores de Europa se negaban a trabajar en las industrias que vendían armamento al bando golpista de Franco. Es evidente que todos los que defendemos el fin de la venta de armas a Arabia Saudí o cualquier otra dictadura debemos pensar en una alternativa para esos trabajadores, como desde el ecologismo la planteábamos para los mineros del carbón u otras reconversiones industriales que hubo en España. Algunas veces me parece estar viendo la película El Verdugo, de Berlanga, donde el protagonista plantea que lo suyo es solo un trabajo que, además, quiere que herede su hijo. Porque si se trata de mantener de puestos de trabajo y mantener a tus hijos a costa de cualquier cosa, también el ladrón de bancos o el torturador (menos mal que alguien asumió perder un puesto de trabajo cuando se jubiló Billy el Niño) deberían mantenerse. La humanidad ha mejorado cuando los principios éticos y los derechos humanos se han puesto por delante de cuestiones particulares como el empleo de algunos, es el caso de la prohibición de las bombas de racimo o las minas antipersona, o el embargo a la Sudáfrica del apartheid. Es indiscutible que, en todos esos casos, se perdieron muchos puestos de trabajo, pero se entendió que había un motivo mayor. Del mismo modo, países como Alemania, Bélgica, Holanda o Noruega ya no autorizan ni exportan armas que se puedan utilizar en el conflicto de Yemen, siguiendo directrices de la ONU y el Parlamento Europeo. Lo preocupante es que España vive un boom en la venta de armas al mundo como nunca antes en su historia. Los millones de euros facturados entre el 2015 y 2017 han convertido a España en uno de los mayores proveedores mundiales de armas a Arabia Saudí. En estos años, ha ocupado el cuarto puesto en la lista de los principales exportadores de armas a la monarquía del Golfo, y ha conseguido posicionarse como el séptimo país del planeta que más comercializa armamentos y material bélico. Quizás lo que está haciendo la industria militar española es aprovecharse de que otros países sí tienen escrúpulos para apropiarnos de ese mercado. Existe otro detalle todavía mucho más preocupante, como señala Pere Ortega, del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, Navantia, empresa pública propiedad del Estado, es una empresa donde su cuenta de resultados siempre ha sido negativa. En 2016 se perdieron 230 millones, y en los últimos diez años 730 millones de euros. Y si pierde dinero es porque los costes de producción de sus buques son superiores al valor de su venta. Por tanto, las cinco corbetas que se venderán a Arabia Saudí por 1.800 millones para cubrir sus costes de producción deberían tener un valor más elevado. Las pérdidas se subsanan con recursos del Estado, es decir, ni Navantia ni los españoles ganamos dinero vendiendo esas armas a los saudíes, al contrario, se las vendemos por debajo de su coste, estamos subvencionando las armas con las que Arabia Saudí masacra en Yemen o impiden la llegada de alimentos y ayuda humanitaria a una población donde se calcula que siete millones de personas están al borde de la inanición. Este es otro argumento para ir trabajando en una alternativa a los trabajadores de Navantia. Como señala Ortega, los sindicatos de Navantia, el ayuntamiento de Cádiz, el Gobierno de Andalucía y el Gobierno del Estado no se han puesto a investigar y diseñar un plan de conversión de esa naviera. No se ha buscado la complicidad de colegios profesionales de ingenieros, de asociaciones profesionales y de empresarios para llevar un plan de revitalización de la zona. Y seguro que es posible una reindustrialización y puesta en marcha de nuevos servicios en toda la bahía de Cádiz para limitar el impacto negativo de una conversión industrial de Navantia. Según Ortega, ese es el único camino para una empresa, que todos los años pierde dinero y cuyos puestos de trabajo son ineficientes por lo que valdría más la pena estudiar su conversión del ámbito militar y pasar a producir bienes y servicios de carácter civil que, cuando menos, no producirían ese desgarro moral, que es vender armas para la guerra. Es curioso como, desde el poder, se apoyan unas causas de defensa de puestos de trabajo y no otras. Paradójicamente la mayoría no sabe que España está perdiendo dinero y puestos de trabajo por apoyar las sanciones a Rusia e Irán propuestas por Estados Unidos, puesto que se está bloqueando importantes ventas a esos países, sobre todo de productos agrícolas, sin que ni medios ni gobernantes hayan protestado o al menos reconocido. Países que, por cierto que no están bombardeando a nadie. La sociedad española en general debe hacer suyo el problema de los puestos de trabajo de Navantia, pero también los trabajadores y sus familias deben hacer suyo el drama de la muerte de miles de personas por las armas que ellos fabrican. Esa es la solidaridad que nos hace humanos. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Pascual Serrano)



  • ¿Saben qué es lo más grave en el asunto de la venta de armas a Arabia Saudí?
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    16/09/2018
    “¡Oh vergüenza! ¿Dónde está tu rubor?” (Hamlet, Shakespeare) “Unas familias se dedican a fabricar bombas y metralletas para unos asesinos en serie a cambio de una importante mensualidad, a sabiendas que sus patrones las utilizan para matar cada día a decenas de familias pobres”. Sí, lo más grave, no es que un régimen como el saudí utilice las armas que le venden en la matanza indiscriminada de los civiles (sólo en el mes de agosto, mataron a 62 niños yemeníes, dejando mutilados a un centenar), ni si quiera lo es que unos gobiernos “democráticos” participen, directa o indirectamente, en estos crímenes. Lo incomprensible es: Que parte de la clase trabajadora, a cara descubierta, defienda este trabajo, convirtiéndose además en un peligroso “grupo de presión” al estilo de la banca o las compañías de armas, y 2) que los partidos políticos y sindicatos progresistas le hagan a este sector el seguidismo, y haciéndose víctimas condenadas a un destino divino inalterable, se justifiquen con argumentos torpes como: “lo sentimos, pero tenemos que elegir el “pan” en vez de “paz” o “si no lo hacemos nosotros, lo harán otros”. ¿Dónde está esta “vanguardia” que guíe a los trabajadores, proponiendo alternativas a un capitalismo salvaje que se mantiene explotando y armando a los pobres de unos países para que exploten y maten a los desheredados de otros? ¿Dónde está la “solidaridad internacional de los trabajadores” para desmantelar las alianzas formadas entre las élites mundiales? ¿Se han sucumbido al lema individualista del capitalismo más salvaje de “sálvese quien pueda”? Postura además de mezquina, inquietante. Han olvidado que el problema de empleo en el capitalismo es estructural, y surge por la sustitución de mano de obra por maquinaria y la estrategia de los empresarios en mantener un ejército de parados para bajar los salarios, provocar luchas en el seno de la clase obrera para hacerse con los pocos empleos que ofrecen, y así dividirlos, debilitarlos. Admirable en este tenebroso panorama, el movimiento feminista vasco, que ha tomado varias veces el Puerto de Bilbao para denunciar que todos los meses parte un barco cargado con armas hacia el Reino de Arabia para matar a unos seres humanos atrapados, indefensos. Riad utiliza incluso las prohibidas bombas de racimo que explotan en más de 2.000 fragmentos, y que matan y mutilan incluso después de años de ser disparadas. En Alemania y Suecia, hasta parte de la derecha se ha opuesto la venta de armas de sus gobiernos a los jeques, consiguiendo que se paralizaran. En Canadá, una encuesta del 2017 sugería que la mayoría de la población se oponía a la venta de armas a este país, a pesar de que su valor era 15.000 millones de dólares y afectaba a 3.000 puestos de trabajo. No hay ningún secreto que el Reino de Arabia está dirigido por una familia, en el sentido más doncorleánico de la palabra, que aplica el Apartheid y un totalitarismo teocrático, el más severo del mundo que, como castigo a delitos como apostasía, adulterio, la homosexualidad y la hechicería no sólo amputa manos y pies, sino ejecuta con lapidación y decapitación, para luego crucificar sus cadáveres en público. Condenó al bloguero Raif Badawi a 10 años de prisión y 1.000 latigazos. ¿Qué tal si creamos puestos de trabajo fabricando látigos de alta calidad, ya que después de unos fuertes golpes estos látigos se rompen, junto con los huesos del reo? Es el régimen que patrocina a los grupos terroristas que atentan por los cuatro costados del planeta, incluidos en los países occidentales que le protegen, a pesar de que los tratados internacionales prohíben la venta de armas a los países que infringen gravemente los derechos humanos o apoya el terrorismo. Sólo en 2016, la ONU documentó 119 incursiones de la Coalición EEUU-Arabia en Yemen violando el derecho internacional humanitario: ataques a campos de refugiados, bodas, funerales, escuelas, hospitales, mercados y mezquitas. Arabia ha intentado “militarizar” la enfermedad en Yemen, provocando con sus bloqueos, la cólera, la malnutrición y por ende la muerte de miles de niños. Hay tantos cadáveres de civiles que la Cruz Roja está donando morgues a Yemen que sufre la mayor crisis humanitaria del mundo. El heredero de la corona de Arabia, Mohammed Bin Salman, busca un triunfo militar en Yemen antes de convertirse en rey, ahora que ha fracasado en su salvaje aventura por Siria. ¿Por qué Occidente arma a Arabia? -. Crear una “mini-OTAN sunnita” para que lance una guerra contra Irán, sin implicarse directamente, y aunque con ello ponga en peligro la propia paz mundial. La misión de Arabia y Emiratos Árabes, los dos principales destinos de las armas de EEUU y la Unión Europea, es hacer de martillo para machacar los movimientos populares y desestabilizar los países de la zona: desde ahogar en su propia sangre a la “Primavera” de Bahréin, hasta enviar a decenas de miles de terroristas a Afganistán, Siria, Libia e Irak. -. Seguir beneficiando tanto a las compañías de armas -esta facción más criminal de la burguesía mundial, junto con los empresarios de la prostitución-, como a los intermediarios y comisionistas (reyes y presidentes), dejando que caiga alguna migaja para los trabajadores sin conciencia de clase, convirtiéndoles en los cómplices de sus crímenes. Los comerciantes de armas británicos, por ejemplo, han multiplicarse por cinco sus ventas desde que comenzó el bombardeo de Yemen en 2015. -. Salvar a la familia Salud de sus adversarios: El Reino Unido entrena a la Guardia Nacional saudí. Pues, los países de la OTAN comparten intereses estratégicos con esta monarquía totalitaria. -. Forzar una carrera armamentística en la zona: cuando Arabia entrega un cheque de 110.000 millones de dólares de compra de armas a Trump, Qatar se vio obligado a comprar un paquete de armas por el precio de 12.000. millones de dólares a EEUU. Decía el senador Chris Murphy que “Todas las vidas civiles perdidas en Yemen tienen una huella estadounidense“, y de otros vendedores. Cada envío de armas transferidas a Arabia y otros países del Golfo Pérsico hace que Israel obtenga el compromiso de un equipo superior, debido a un acuerdo entre Occidente y Tel Aviv: en 2016 Netanyahu recibió un contrato de seguridad de 38.000 millones de dólares para la próxima década. -. Convertir a Arabia en el contrapeso de Irán, después de que desmantelara al régimen de Saddam Husein que cumplía esta función: lección de la que los Saud deberían tomar nota. Estas armas no le darán estabilidad al régimen de los jeques, todo lo contrario: fue justamente la compra exacerbada de artefactos militares por el Sha de Irán, -apodado El Gendarme del Golfo Pérsico-, en la década de los 1970, uno de los principales motivos del descontento popular que terminó no sólo con él, sino con la propia monarquía. -. En caso de Yemen, Arabia, EEUU e Israel, entre otros motivos, cuentan con intereses vitales en hacerse con el control del estrecho de Bob- al- Mandeb. Los gobiernos que negocian con las guerras suelen maquillarlo para manipular a los ciudadanos: cambian el nombre del “Ministerio de guerra” por el  “Ministerio de defensa” sin transformar sus funciones, o hacen que un centro como el “Instituto de Estados Unidos por la Paz, esté vinculado con las empresas de armas como Lockheed Martin, y cuyo director Stephen Hadley sea un exasesor de Seguridad Nacional de EEUU. Atención: La conformidad de Israel con estas transacciones es primordial. De hecho, se opuso al acuerdo nuclear con Irán y consiguió que EEUU. se retirase de ello, e incluso suspendiera la venta de 80 aviones de pasajeros de Boeing, firmado el 2016, por un valor de 20.000 millones de dólares y que iba a crear 18.000 empleos. Son estos mismos políticos y medios a su servicio que silencian lo que sucede con este régimen, mientras convierten la farsa del “Programa de reformas internas” de Arabia en titulares para promocionar al príncipe heredero. Industrias alternativas Según un estudio del Instituto de Asuntos Internacionales y Públicos Watson de la Universidad de Brown de EEUU “el gasto en energías limpias y cuidado de la salud crea un 50% más de empleos que la cantidad equivalente de gasto militar“, y la inversión en educación genera más del doble de puestos de trabajo en un EEUU donde la industria militar emplea a unas 3.5 millones de personas. A corto plazo, los gobiernos democráticos podrían: empezar una reconversión industrial, mientras indemnizan a los trabajadores de estas empresas, y les empelan en la fabricación de maquinaria para otras industrias; desarrollar fuentes de energía renovables para cortar esta dependencia al petróleo y sus dueños; invertir en investigación e innovación no militares, e incluso, para la misma Arabia podrían fabricar desaladoras de agua para que en vez del hidrocolonialismo y el saqueo de agua y tierras fértiles de África, Riad siembre en su propio desierto. Los objetivos honestos, y crear empleo lo es, deben ser conseguidos sólo con medios honestos. (Fuente: Público / Autora: Nazanín Armanian)



  • Internet y la izquierda
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    14/09/2018
    Y no se puede, o no se debe tergiversar la realidad. La realidad en este terreno no es interpretable
     
    Ver las imágenes, videos y fotografías de la Diada Nacional de Catalunya de ayer, de hace un año, solo te trae a la mente una reflexión….Catalunya es un pueblo en marcha…. No cabe duda que parafraseando a Salvador Allende “La historia es nuestra y la escriben los pueblos…” Y así es. Solo un pueblo organizado, movilizado y sacrificado puede conseguir sus objetivos. Catalunya está organizada y por eso mismo, aunque fue apaleado hace casi un año, el pasado 1 de Octubre, tan solo se trata de lamerse las heridas, levantarse y seguir andando. Volverá a ser apaleada, seguirá sufriendo pero tenemos la sensación, que con sus contradicciones, este pueblo, no va a desandar lo andado. La independencia nacional de Catalunya es cuestión de tiempo. Y así ocurre en Venezuela, Palestina y otros lugares de nuestro planeta. La victoria cuesta y constará mucho sudor y sangre….pero llegará. Y vienen a mi mentalidad internacionalista (por comunista) Donbas, Siria, Sahara…la misma Euskal Herria que puede parecer a más de uno que ha bajado los brazos, pero lo cierto es que cada vez más colectivos, jóvenes y no tan jóvenes, gaztetxes y un largo etc se organizan al margen del oficialismo y además de luchar y pelear por la soberanía, plantean un camino distinto al capitalismo, plantean la vía vasca al socialismo revolucionario. Si quieren algún ejemplo ahí está “Maravillas”….donde la gente joven de Iruñea plantó cara al desalojo. Es cuestión de tiempo que una organización revolucionaria recoja estas experiencias y Euskal Herria vuelva a ser referente de lucha. Como los pueblos antes mencionados. Solo mentes obtusas se niegan a ver lo que se ve con tanta nitidez. Solo quienes desde su mezquindad ideológica no aciertan a verlo. O no quieren verlo. O lo ven y no dicen nada, no vaya a ser que dejen de ser la “guía luminosa que conduce a sus pueblos a la revolución” Con los años uno se da cuenta que en política hay que ser muy generoso y saber escuchar. Más importante de que te escuchen es saber escuchar. Saber cuál es el estado de opinión de tu militancia, de tu pueblo. Esa es la clave para construir amplios colectivos que puedan llevar a su pueblo a la victoria. Y esa ha sido la clave de la Esquerra Independentista Catalana. Con sus contradicciones, dejándose pelos en la gatera…..pero esa es la clave. Los maximalismos y las purezas ideológicas quedan bien en post de internet en redes sociales, pero no van más allá. Hablando de internet, es cierto que contribuye muy positivamente en las luchas de los pueblos y en las luchas sociales. El enemigo lo sabe y por eso ha “metido mano” a páginas alternativas y a ciertos twiteros. Pero tiene otro aspecto que no ayuda a las luchas, antes al contrario, contribuye a la confusión. Y es que organizaciones y colectivos que no llegan ni a 20 militantes (Repetimos 20 militantes…) encuentran en Internet un altavoz que quien no conozca la realidad de esos colectivos puedan pensar que estamos ante partidos más o menos con cierto peso, y no es así. Y no se puede, o no se debe tergiversar la realidad. La realidad en este terreno no es interpretable. Colectivos de 20 militantes pueden ser de todo menos la vanguardia política de su pueblo. Y los pueblos necesitan como el comer…vanguardias políticas…. Andoni Baserrigorri



  • Euskal Herria: Estatuto de Autonomía, primero como tragedia y después como farsa
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    12/09/2018
    El estatuto de autonomía para la CAV supuso una gran tragedia para la clase trabajadora de Euskal Herria desde cualquier punto de vista y fue una prueba mas de que el régimen franquista dejó todo atado y bien atado. El estatuto además de dividir a Euskal Herria sur, no daba opción a que la autodeterminación fuera aplicable intentando normalizar de esta manera la relación de dependencia por lo tanto siendo una fuente legitimizadora de cara a la asimilación e integración de capas sociales vascas en el régimen del 78. El estado español y su reforma eran conscientes además que el estatuto aparte de ser un tapón para la independencia y tener la posible capacidad de cortocircuitar las luchas en la calle y a las organizaciones independentistas y socialistas, que irían siendo aisladas progresivamente en los márgenes del nuevo régimen estatutario para poder ser minorizadas y golpeadas con fuerza por una represión más selectiva sin que ello supusiera el cuestionamiento “democrático” del nuevo marco de dominación, también sabía que el concierto (y el convenio) representaban la materialización efectiva de las ambiciones de la burguesía regionalista, abriendo al mismo tiempo espacio a las burguesías emergentes necesarias (vasca incluída) para acelerar el nuevo ciclo de explotación expansiva que necesitaba el nuevo régimen hijo del franquismo. Por lo que el estatuto de autonomía a fin de cuentas negaba a Euskal Herria su derecho a independizarse y al mismo tiempo ponía en manos de la burguesía vasca la gestión económica dejando a la clase trabajadora vasca sin ninguna capacidad de decisión y presa del capitalismo español e internacional. A lo que hay que unir la cesión a la burguesía vasca de una parte del monopolio de la violencia de estado: la ertzaintza. Hay que decir que en estas décadas el estatuto ha logrado asentar la rapiña de los vascos ricos fortaleciendo una clase social que aun minoritaria hoy controla y gestiona casi todos los resquicios. Esta tragedia no hubiera sido posible sin PNV y EE-ETApm. En Euskal Herria hoy muy probablemente nadie hablaría ya de independencia y socialismo si no llega a ser porque la izquierda abertzale no aceptó aquel estatuto y durante décadas diera paso a una lucha rupturista frente a la asimilación de cara a deslegitimarlo y a que se abriera paso la autodeterminación no dando por buena la legalidad española ni cualquiera de sus tentáculos como el estatuto. Esa lucha si bien no consiguió al final su objetivo, sí consiguió que la constitución española y el estatuto acabarán fuertemente erosionados, que sectores que defendieron el estatuto dejaran de hacerlo y que una alternativa al sistema de dominación estuviera encima de la mesa. Además de levantar junto a otros un movimiento anti-sistémico inédito y referente en Europa. Fue una tragedia también que no se pudiera alcanzar la autodeterminación y pese a que pueden existir muchos factores para ello, pienso que el de más peso fue confiarle al PNV en vez de al pueblo trabajador vasco la resolución de sus problemas cuando a la burguesía vasca se le hace materialmente imposible una salida en clave de autodeterminación porque no está oprimida por el estado sino que saca beneficio económico de la opresión de la clase trabajadora vasca. En eso consistía el estatuto básicamente. Marx decía al inicio de “El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte” que la historia se repite dos veces: la primera como tragedia y la segunda como farsa. La deriva rápida de la historia con una falta de reconocimiento del cambio de las circunstancias suele llevar al ridículo. Y hoy por hoy, no hay nadie en toda Euskal Herria y en su sano juicio, salvo portavoces de partidos cuando están en los micros por imperativo partidista y electoral, que se crea ninguna promesa estatutaria de soberanía. No solo por casi medio siglo de precedentes sino porque todo el mundo sabe en público o en privado que eso del derecho a decidir no tiene nada que ver con el derecho de autodeterminación. El PNV y EH Bildu no han pactado un referéndum de autodeterminación en el que la independencia sea una opción, es decir el verdadero derecho a decidir, sino una reforma estatutaria donde la soberanía sigue residiendo en el estado español, es decir el derecho a decidir del que hablan. Que básicamente es una necesidad de la burguesía vasca para asentar el concierto económico y tener más herramientas para explotar al pueblo trabajador vasco que por supuesto no tiene ni tendrá mucho que decidir. El problema es que está la crisis económica de por medio (en realidad ofensiva capitalista) y las burguesías subsidiarias de la oligarquía española se arañán entre ellas por más pastel, pastel que no va a dar el estado por razones antes obvias y hoy ya materiales. Hay poca migaja ya que repartir. Y Euskal Herria tendría que ser un problema que hoy no es para que haya alguna cesión a la burguesía de calado y por tanto intentar eliminar o taponar tal problema. Pero no estamos en los 70, ni siquiera a finales de los 90. Por eso es una farsa la reforma de un estatuto que ni siquiera se cumplió y aunque se hubiera cumplido hubiera dado prácticamente igual. Es una farsa , ya ridícula, el pensar que el PNV está por la soberanía de Euskal Herria o ponerse como su satélite, y tendrán que pasar las generaciones viejas, nostálgicas de un pasado que no pudo ser (Txiberta, Lizarra…) fracasando en su último intento al mismo tiempo que tratan hacer de contención a las nuevas generaciones… y el estatuto seguirá significando lo mismo, sea nuevo o viejo. Por eso hay que seguir oponiéndose a él y abrir verdaderamente los nuevos cauces y vías hacia la independencia (que no autonomía) y el socialismo (que no socialdemocracia), que costará trabajo, será duro y de mucho barro, y no será enfocado por ETB, pero solo mediante la ruptura y no la asimilación pueden ser transitados. Y esta vez con el pueblo trabajador vasco como principio y fin. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka Garaia da!)



  • Paz o pan, o el falso dilema de Kichi
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    11/09/2018
    Dicen que la política es el arte de lo posible, pero en las democracias representativas casi siempre es el arte de navegar entre lo que crees correcto y lo que te dará más votos (o lo que menos te restará). Por eso a Kichi, que seguramente opte a la reelección, se le ha planteado un problema que él ha resumido en elegir entre «fabricar armas o comer». Pero el dilema, así planteado, es falaz. Torticero, incluso. Porque si Kichi cree que fabricar armas que son enviadas después a Arabia Saudí para que este país las use en una guerra es inmoral, debería pedir que no se fabriquen en Cádiz. Que no se fabriquen en España. Y después, buscar otra ocupación para los muchos parados de Cádiz que ya hay, y los que vendrían. Alegar que si no se fabrican en Cádiz se fabricarán en otro lado y que por eso es mejor que lo hagan en Cádiz, es asumir el pragmatismo como política y renunciar a toda guía moral; como si en el ámbito particular decides que, puesto que si tú no traes droga o traficas con mujeres, otro lo hará, es mejor enriquecerte tú a que lo haga otro. O si prefieren un ejemplo con algo que no sea ilegal, es como si uno es un convencido antitaurino pero opta por dedicarse a la cría de toros bravos para que lo maten en las plazas, con la excusa de que otros lo hacen, ganan mucha pasta y de algo hay que comer. Así que insisto: si el problema es de índole moral, parece que la respuesta está clara. Sin embargo, el quid está en que para Kichi, me temo, se trata más que nada de un problema político, y no moral. Es decir, como él opta a ser de nuevo el más votado en las próximas elecciones a la alcaldía, no puede decir en público que preferiría que esas armas se fabricasen en otra ciudad, o en otro país. O no puede decir que se la trae al pairo lo que pase en Arabia Saudí y que bendito sea el dinero de los jeques. Lo que sea que piense en realidad. Y es de ahí, de esa situación, de donde nace el verdadero dilema de Kichi, y no de la necesidad de elegir entre paz o pan. Porque si la duda fuera entre paz o pan, la izquierda anticapitalista, la izquierda racional y orgullosa, debería preferir la paz. ¿O no recuerdan ya a aquel jornalero orgulloso que arrojando al cacique la moneda con la que éste quería comprar su voto sentenció: “en mi hambre mando yo”? ¿Ya no mandamos en nuestro hambre? ¿Es mejor gobernar sin principios que mantenerlos intactos y que gobiernen otros? No quiero pasarme de purista, pero creo que es evidente que en algún lado tenemos que trazar una línea que delimite aquello a lo que, como ciudadanos y/o políticos, no estamos dispuestos a renunciar. Aquello en lo que no vamos a transigir. Aquello sobre lo que no vamos a negociar. De hecho, ese límite será el que nos defina como pueblo. Y si Kichi no sabe qué hacer, tiene a su mano una herramienta útil y preciosa: el voto. La política es el arte de lo posible, es decir, de lo pragmático, porque cuando uno necesita quedar bien con el mayor número posible de personas para que después lo vuelvan a votar, tiene que hacer demasiadas concesiones. La opción contraria es aquella que proponía Anguita: explicar tu programa, preguntar cuántos están de acuerdo y, si son muchos gobernar, y si no, quedarse en la oposición. Pero sin mercadear con tus principios. Con tus valores. Y es que estaría bien que alguna vez un político -aunque fuera uno que estuviera ya con el pie en el estribo- saliera a la palestra a decir lo que de verdad piensa, lo que de verdad siente. A hablar en nombre de la verdad, y no como un cazador más de votos. Así que no, alcalde Kichi: el endiablado dilema no es entre paz o pan. El dilema, al menos el que usted tiene, es entre paz o votos. Y si antes de ser alcalde tenía clara la respuesta, también debería seguir teniéndola clara ahora. Al pedir que las armas para Arabia Saudí sean fabricadas y vendidas, ha optado por lo segundo. Y al hacerlo ha dejado, como muchos otros antes que usted, la moral encerrada en un cajón. (Fuente: Nueva Tribuna / Autor: Alberto Gómez Vaquero)



  • Salvador Allende: un recordatorio y una enseñanza
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    10/09/2018
    Días atrás, el 4 de Septiembre, para ser más precisos, se cumplieron 48 años del triunfo de Salvador Allende en las elecciones presidenciales de Chile de 1970 (y a punto de cumplirse los 45 del Golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973). Con el paso de los años se comprueba, con dolor, que su figura no ha cosechado la valoración que se merece mismo dentro de algunos sectores de la izquierda, dentro y fuera de Chile. En vez de honrar la figura del presidente-mártir y su obra muchos se plegaron irreflexiblemente a las críticas que el consenso neoliberal dominante formuló a su gestión, sin ofrecer un análisis alternativo que tuviese en cuenta las dificilísimas, extremadamente adversas condiciones que rodearon su acceso a La Moneda y toda su labor de gobierno. El advenimiento de la “democracia de baja intensidad” en el Chile pos-Pinochet -producto de una sobrevaluada transición cuyas limitaciones económicas, sociales y políticas son hoy evidentes- corrigió sólo en parte la subestimación que había sufrido la figura de Allende y el gobierno de la Unidad Popular. No obstante, luego de casi treinta años de una decepcionante transición que acentuó las inequidades de la sociedad chilena y su dependencia externa las cosas comienzan a cambiar y, afortunadamente, se notan numerosas tentativas de revalorizar su fértil legado. Se trata de un acto de estricta justicia porque, como lo hemos manifestado en más de una ocasión, Allende fue el precursor del “ciclo de izquierda” que conmovió América Latina (y el sistema interamericano) hasta sus cimientos a partir de finales del siglo pasado. Las experiencias vividas en Venezuela con Hugo Chávez, en Ecuador con Rafael Correa, en Bolivia con Evo Morales en donde se recuperaron los recursos naturales tienen en el gobierno de Allende un luminoso precedente en la nacionalización de la gran minería del cobre en manos de oligopolios norteamericanos, en la nacionalización de la banca, la expropiación de los principales conglomerados industriales y la reforma agraria. Teniendo en cuenta las condiciones de esa época, comienzos de los años setenta, lo que hizo el gobierno de la UP fue una proeza en un país rodeado de dictaduras de derecha y atacado con saña por Estados Unidos. De estricta justicia, decíamos, porque Allende fue un hombre extraordinario de Nuestra América. Un socialista sin renuncios, un antiimperialista sin concesiones, un latinoamericanista ejemplar. Cuando Cuba padecía de un aislamiento casi completo y el Che iniciaba su última campaña en Bolivia Allende asumió nada menos que la presidencia de la Organización Latinoamericana de Solidaridad (OLAS) para apoyar a la Isla rebelde y al Comandante Heroico. Era por entonces Senador por su partido, y ya entonces fueron muchas las voces que se alzaron para reprocharle por su incondicional apoyo a la isla caribeña y a la insurgencia que brotaba no sólo en Bolivia de la mano del Che sino en casi toda América Latina. Yo vivía en Chile en esos años y fui testigo de la campaña de difamaciones, agresiones, insultos y escarnio que se descargó en su contra. El diario El Mercurio, una de las expresiones más indignas del periodismo latinoamericano    –en realidad, no es periodismo sino propaganda y nada más- lo atacaba a diario en sus páginas políticas y en sus opiniones editoriales, invariablemente acompañadas por una caricatura que reproducía al líder socialista en la carta del rey (K) en el naipe de póquer, la mitad superior empuñando una metralleta y sosteniendo en sus manos la campana de Senado en la mitad inferior. El mensaje era clarísimo: Allende no era sino un guerrillero castrista que se había puesto la piel de cordero de un demócrata y que desde su posición en el Senado engañaba a chilenas y chilenos. Este también era el diagnóstico de la CIA, que detectó tempranamente el peligro que su figura representaba para los intereses de Estados Unidos. Ya en la campaña presidencial de 1964 la agencia había movilizado grandes recursos para impedir el posible triunfo de la coalición de izquierda que lo postulaba para el cargo. Documentos recientemente desclasificados demuestran que destinó para tales fines 2.6 millones de dólares para financiar la campaña de Eduardo Frei, paladín de la Democracia Cristiana y la malhadada “Revolución en Libertad” que se proponía como la alternativa a la Revolución Cubana. Y otros 3 millones para financiar una campaña de terror en donde la figura del dirigente socialista era presentada como la de un monstruo que enviaría niños chilenos a estudiar a Cuba o a la URSS y acusaciones por el estilo. En total, unos 45 millones de dólares si los computamos a su valor actual (1). De lo anterior se desprende con meridiana claridad las razones por las que Washington se opuso desde la noche misma del 4 de Septiembre de 1970 a la posibilidad de que Allende asumiera la presidencia de la república. Había triunfado en la elección popular pero al no alcanzar la mayoría absoluta necesitaba ser ratificado como presidente por el voto del Congreso Pleno. Su victoria era un resultado inaceptable en plena contraofensiva imperial, y el dinero invertido para frustrar la llegada de Allende a La Moneda fue mucho mayor que el canalizado para la anterior elección, aunque todavía no hay un consenso acerca de la cifra exacta. Estados Unidos se encaminaba hacia una derrota inapelable en Vietnam y había saturado el continente con dictaduras militares. Lo de Allende era un grito de guerra contra el imperio y para Washington esto era totalmente inadmisible. Había que acabar con él de cualquier manera. Según la documentación de la CIA, el 15 de Septiembre de 1970, pocos días después de las elecciones, el Presidente Richard Nixon convocó a su despacho a Henry Kissinger, Consejero de Seguridad Nacional; a Richard Helms, Director de la CIA y a William Colby, su Director Adjunto, y al Fiscal General John Mitchell a una reunión en la Oficina Oval de la Casa Blanca para elaborar la política a seguir en relación a las malas nuevas procedentes desde Chile. En sus notas Colby escribió que “Nixon estaba furioso” porque estaba convencido que una presidencia de Allende potenciaría la diseminación de la revolución comunista pregonada por Fidel Castro no sólo a Chile sino al resto de América Latina (2). En esa reunión propuso impedir que Allende fuese ratificado por el Congreso y que inaugurara su presidencia. El mensaje tomado por Helms, a su vez, expresaba con claridad la visceral mezcla de odio y rabia que el triunfo de Allende provocaba en un personaje de la calaña de Nixon. Según Helms, sus instrucciones fueron las siguientes: “una chance en 10, tal vez, pero salven a Chile”; “vale la pena el gasto”; “no involucrar a la embajada”; “no preocuparse por los riesgos implicados en la operación”; “destinar 10 millones de dólares para comenzar, y más si es necesario hacer un trabajo de tiempo completo.”; “Mandemos los mejores hombres que tengamos.”; “En lo inmediato, hagan que la economía grite. Ni una tuerca ni un tornillo para Chile;” “En 48 horas quiero un plan de acción” (3). Y eso fue lo que ocurrió, desde el asesinato del general constitucionalista René Schneider hasta el reclutamiento de grupos paramilitares cuyas acciones terroristas eran adjudicadas a fantasmales brigadas de izquierda, mismas que la prensa canalla de la época, con El Mercurio  a la cabeza, propagaba con fervor para alimentar la creencia de que el triunfo de la Unidad Popular era sinónimo de caos, destrucción y muerte en Chile. Pero la intervención de Estados Unidos contemplaba también presiones diplomáticas, el desabastecimiento programado de artículos de primera necesidad para fomentar el malhumor de la población, la organización de sectores medios para luchar contra el gobierno (caso del gremio de camioneros, entre los más importantes) y la canalización de enormes recursos para financiar a los revoltosos y atraer a la oficialidad militar a la causa del golpe. Si miramos el panorama actual de América Latina y el Caribe veremos que poco o nada ha cambiado. Por eso es necesario volver a estudiar minuciosamente lo ocurrido en el Chile de Allende. La actuación del imperialismo en los países de Nuestra América, y especialmente en la vanguardia formada por  los países del ALBA-TCP, no difiere hoy de los mismos lineamientos que la CIA y las otras agencias del gobierno estadounidenses aplicaron con brutal salvajismo en el Chile de Allende. Sería ingenuo pensar que hoy, en la Oficina Oval de la Casa Blanca, Donald Trump convoque a sus asesores para elaborar estrategias políticas distintas a las utilizadas para derrocar y causar la muerte de Allende. El manual de operaciones de la CIA y otras agencias de inteligencia del gobierno de Estados Unidos para hacer frente a las resistencias que se alzan en contra del imperialismo y para derrocar gobiernos dignos, que no se arrodillan ante el mandato de la Casa Blanca, no ha cambiado mucho en los últimos cincuenta años. Esto es verdad, como lo estamos viendo en los casos de Venezuela y Nicaragua. Informaciones incuestionables demuestran la estrecha vinculación entre los liderazgos de la oposición en esos dos países y los más sórdidos representantes de la derecha neofascista en Estados Unidos. Lo de la oposición venezolana es ya harto conocido. Pero datos muy recientes demuestran también la íntima vinculación existente entre los radicalizados opositores de Daniel Ortega y los organismos de inteligencia y fuentes financieras de la derecha en Washington (4).  Que quienes se oponen al sandinismo no tengan empacho alguno en fotografiarse con personajes tan impresentables desde el punto de vista de la democracia como Ted Cruz, Marco Rubio e Ileana Ros-Lehtinen, personeros de la mafia anticastrista de Miami, arroja un baldón insanable sobre los supuestos demócratas nicaragüenses. Si realmente quisieran la democracia en su país, como propalan a los gritos, jamás deberían haber acudido a la madriguera de aquellos terroristas amparados por el Congreso y por sucesivos gobiernos de Estados Unidos. Como lo decía el canto de Violeta Parra, “el león es sanguinario en toda generación.” El imperio no cambia. En su inexorable proceso de decadencia y descomposición se tornará cada vez más violento y criminal. Hoy, a casi medio siglo de la gran jornada que iniciara Chile de la mano de Salvador Allende no olvidemos las lecciones que nos deja su paso por el gobierno y no bajemos la guardia -¡ni por un segundo!- ante tan perverso e incorregible enemigo, cualesquiera sean sus gestos, retóricas o personajes que lo representen. Y tengamos en cuenta que aquellos que acuden a la Roma americana para buscar apoyo diplomático, cobertura mediática, dinero y armas para derrocar a sus gobiernos jamás podrán dar nacimiento a algo bueno en sus países. (Fuente: TeleSur / Autor: Atilio Borón) Notas: (1) Ver, para más detalle, los siguientes documentos (a)  «Chile 1964: CIA Covert Support in Frei Election Detailed». The National Security Archive, https://nsarchive2.gwu.edu/news/20040925/index.htm; (b) «Foreign Relations of the United States, 1964-1968, Document 269». U.S. Department of State: Office of the Historian. United States Department of State;  (c) «Foreign Relations of the United States, 1964-1968, Document 254». Office of the Historian, Bureau of Public Affairs, United States Department of State, 5 de mayo de 1964. (2) Ver (https://www.cia.gov/library/center-for-the-study-of-intelligence/csi-publications/csi-studies/studies/vol47no3/article03.html) (3) Una información muy detallada sobre estos proyectos del gobierno norteamericano para desestabilizar y tumbar gobiernos adversarios, no sólo el caso de Chile, se encuentra en US Congress, Senate, Alleged Assassination Plots Involving Foreign Leaders, Interim Report of the Select Committee to Study Government Operations with Respect to Intelligence Activities, 94th Congress, 2nd Session, (Washington, DC: US Government Printing Office, 20 November 1975). Las referencias al dictado de Nixon se encuentran en la página 227 de este volumen. (4) Ver la amplia y demoledora información que proporciona este enlace: http://kontrainfo.com/demuestran-que-la-cia-esta-detras-del-intento-de-golpe-en-nicaragua-usando-a-grupos-de-ultraizquierda/



  • Respuesta a ''Las mujeres libres no se meten a putas''
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    09/09/2018
    Respuesta de Ariadna Riley (cofundadora del Colectivo de Prostitutas de Sevilla) al artículo ''Las mujeres libres no se meten a putas'' de Raul Solís. Y no le falta razón teniendo en cuenta que las mujeres libres no existimos; véase madres solteras, mujeres desempleadas o culpándose por estar fuera de casa muchas horas por trabajo sintiendo que tiene a sus hijes desatendidos porque la prioridad es cobrar para darles de comer por un sueldo inferior al que cobra su compañero, quien por el contrario ni se ha planteado que le falte tiempo de atender a sus hijos porque para eso ''ya está la madre'' o la abuela. Esa mujer libre..... Insisto en que, en mi caso, siempre he preferido ser puta a limpiar escaleras, ser camarera de hotel... en definitiva limpiar mierda ajena.  Para mí la ecuación siempre había sido bien sencilla: Cobrar una miseria la hora, destrozarte las manos, las espalda, terminar con síndrome del túnel carpiano.... No es lo mío. Llámeme clasista. Esto al parecer contradice el mantra ''ninguna mujer nace para puta''. Es posible que yo no naciera para puta pero desde luego no para limpiarle a nadie. Después de conocer a varias compañeras de calle, he comprendido que no es mi ''puesto privilegiado'' el que me ha llevado a esa conclusión. Ya que empezamos a ser demasiadas las que concebimos nuestro trabajo como rentable frente al sistema patriarcal en el que nos hallamos sometidas. Como puta nunca he sentido que ningún cliente tenga derecho a penetrarme y humillarme. De hecho, no lo he padecido en once años. Siendo muchas más las veces en las que me haya podido ver envuelta en situaciones denigrantes con respecto a varones y absolutamente siempre ha sido sin pacto monetario de por medio. No somos ni más ni menos felices que otras trabajadoras de otros sectores, simplemente somos eso...mujeres trabajadoras; con nuestros límites, nuestros horarios, nuestros controles sanitarios... Me gustaría saber, señor Solís, si en su libro 'La doble transición' aparte de retratar a esas valientes mujeres transexuales que DECIDIERON dedicarse a la prostitución, las cuales nunca le dijeron que eligieran ese trabajo porque eran libres, también dice que esas mismas mujeres querrían derechos laborales, sanitarios, jurídicos y jubilaciones dignas para sus compañeras, (ya que sin esa salida en ese momento, ninguna de ellas habría sobrevivido). Las mismas que a día de hoy nos vemos desamparadas, juzgadas, humilladas y marginadas por tantes abolicionistas de izquierdas, incluído varones blancos, occidentales y privilegiados como usted. Resulta muy rastrero tener que leer que, según usted, los sindicatos, colectivos, mujeres políticas, etc que se posicionan a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales están ''a favor de la prostitución'' porque, según sus palabras, ''meterse a puta es lo guay, lo transgresor, lo sexy''.... Con estas palabras, además de demostrar su misoginia, deja muy en evidencia su ya más que sabida ignorancia acerca de las bases del pensamiento pro-sex; que no es más que la lucha por la defensa de los derechos humanos de lxs trabajadorxs (mujeres y hombres de todas las identidades y orientaciones sexuales) y en concreto por asegurar los derechos mínimos de mujeres que ejercen para salir de unas situación límites como víctimas de violencia de género que deciden ejercer para poder llevar una vida digna solas o junto a sus hijes lejos de tener que acostarse cada noche con quien la maltrata delante de menores a cambio de comida y techo. Eso es humillación física y psíquica, no pactar un servicio con una persona. Y profundizando acerca de la violencia de género, curiosamente señor, no lo he visto denunciar ni siquiera mencionar lo indignante que supone que hijes de prostitutas asesinadas no tengan derecho a pensión por orfandad y no se considere víctima de violencia de género. Al parecer, hay que soportar palizas e ir con la cabeza agachada molida de palos esperando meses una cita con asuntos sociales antes que decidir romper con esa situación respaldada en unos derechos mínimos que les garantice empoderarse y llevar una vida lo más digna posible dentro de este sistema capitalista y patriarcal. ''Ahora habrá quien me diga, porque ya conozco el discurso guay de los pro-prostitución, que tenemos que dejar a las prostitutas que hablen. Se refieren a las prostitutas que hacen de portavoces de los proxenetas,que montan asociaciones y sindicatos financiados por los empresarios de los locales de alterne para blanquear una actividad criminal que destroza a las mujeres, que las usa y cuando dejan de parecer niñas las envían a los márgenes de la industria del sexo o directamente al mundo de las adicciones para soportar la dureza de un mundo cruel como el de la prostitución.'' Y después de esta lindeza, mostrando al mundo su misoginia, acusando a mis compañeras y a mi de ser portavoces de proxenetas y montar asociaciones y sindicatos financiadas por empresarios de locales de alterne, señor mío, nos lo va a tener que demostrar en los tribunales. No le voy a contar mi vida porque no vaya a ser que se lucre también de la voz de una puta en su nuevo libro (a ver quién es el proxeneta), pero empecé en este trabajo sola por ELECCIÓN PROPIA a los 19 años, acabo de cumplir 31 y a estas alturas de mi vida no voy a permitir que un señor demagogo como usted haga estas declaraciones sin responsabilizarse de sus palabras. Sin más que añadir. Nos veremos pronto. Besitos de puta. Ariadna Riley



  • Antirracismo y libertad de expresión
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    01/09/2018
    El debate de los límites del racismo ha vuelto. La polémica surge por el monólogo de un humorista que, en un intento de desafiar lo que considera “políticamente correcto”, arremete contra el pueblo gitano con insultos como ladrones, machistas y enemigos del orden vigente. ¿Todo vale en el humor?  La siguiente reflexión va para esas personas que ante esta polémica se plantean con sinceridad si toca defender la libertad de expresión o el antirracismo. A aquellas que se plantean el problema con un horizonte de emancipación, es decir las que se sienten responsables de su territorio y su momento y se comprometen con un cambio social que aspire a mayores cuotas de justicia social para la vida digna de todos. A quien no se plantee esta cuestión desde esta sensibilidad, le invito a dejar de leer y ahorrarse el comentario despectivo en redes sobre este artículo. ¿Antirracismo…? El capitalismo es un orden socioeconómico que se mantiene gracias a la sustracción sistemática de recursos materiales y humanos de dos terceras partes de la población hacia una tercera. Para justificar esta operación se necesita un discurso que jerarquice a la población mundial en más o menos humana, más o menos merecedora de pertenecer a uno o a otro lado de la sustracción. Por ello, en este modelo existen el patriarcado, el colonialismo y el racismo: para colocar en esta escala a las personas según el género, el territorio que habitan o el color que tengan. Los dispositivos para mantener esta jerarquía pueden ser numerosísimos y podrían ser ordenados en una escala de violencia más o menos implícita: ridiculizar, infantilizar, invisibilizar, criminalizar, estigmatizar, esclavizar, expoliar, reprimir, exterminar…etc. Así, cuando la ridiculización se hace desde el bando de los favorecidos contra los desfavorecidos sin duda se está apuntalando este discurso que justifica el sistema-mundo. Cuando alguien hace chistes sobre gitanos ahondando en los estereotipos que el discurso hegemónico utiliza para colocarlos de manera “natural” en el bando de los desfavorecidos, sin duda está siendo de gran ayuda a este discurso. Se puede mofar un humorista de los gitanos, pero tiene que ser responsable y saber que esta mofa no se hace en un laboratorio aislado sino que se está haciendo en un contexto social y económico determinado. En una sociedad donde una importante parte de la población gitana vive en la exclusión social, es decir en condiciones de desigualdad para el acceso a la vivienda, la sanidad, o el trabajo, como consecuencia de cinco siglos de persecución y exterminio. En un contexto donde la Real Academia Española de la Lengua aún recoge una acepción de gitano como trapacero; y donde la población penitenciaria gitana femenina representa el 35% del total, frente al 1% que representa la mujer gitana en la sociedad. En un contexto europeo donde las políticas y la violencia antigitanas reaparecen con fuerza de la mano de la extrema derecha mucho más allá de las amenazas del ministro italiano Salvini. Ahí está la violencia policial y los asesinatos impunes perpetrados en Bulgaria, Rumanía y Rusia contra romaníes; las expulsiones de personas gitanas en Serbia, Kosovo, Alemania, y el alarmante caso de Francia, que sobrepasó las 11.000 personas expulsadas en 2015. La situación no es nueva. Amnistía Internacional la definió así en 2014: “Los Estados europeos no están reduciendo la discriminación, la intimidación y la violencia contra los gitanos y, en algunos casos, incluso las alimentan”. Quien alimenta con chistes los estereotipos sobre los que se justifican la discriminación, la intimidación y la violencia debe hacerse cargo de que está contribuyendo a mantenerlas. Vean sobre la mesa el odio antigitano del discurso imperante; vean los titulares de los medios digitales, asómense a las redes sociales o a los comentarios que seguirán a este artículo y verán aparecer una y otra vez el discurso que responsabiliza a los gitanos de su exclusión social y que justifica el discurso del odio contra ellos por su propia idiosincrasia y formas de vida. Las personas que estamos implicadas en la defensa de los Derechos Humanos no somos partidarias de perseguir delitos de opinión, ya sean insultos racistas o amenazas irreales como solución al problema. Pero sí de buscar soluciones. El problema que se nos presenta es que la opinión mayoritaria no ve claramente la relación entre el racismo y el orden socioeconómico imperante; creen que las personas más vulnerables no son como ellos, que son algo anecdótico, un grupo sobre el que se puede bromear sin mayor incidencia social. No ven lo que supone el racismo para la perpetuación del orden económico vigente. Tratar la cuestión como un debate sobre la libertad de expresión esconde una parte importante de esta problemática. ¿…O libertad de expresión? Hace unas semanas, Pablo Casado se situaba del lado de lo “no políticamente correcto” para criminalizar la inmigración y llamar a desobedecer los mínimos pactos internacionales en materia de Derechos Humanos. Hoy, un humorista se sitúa del lado de lo “no políticamente correcto” para ahondar en los estereotipos del pueblo gitano haciéndolos merecedores del castigo social. Cuando lo políticamente correcto se define como democracia, lo no políticamente correcto está colocándose en el lado del autoritarismo. La libertad de expresión hay que ejercerla para alcanzar más cuotas de libertad, no para atentar contra ella ni para reforzar estereotipos que solo sirven para oprimir más y mejor a los oprimidos. Resolver el problema pasa también por intentar entender el miedo y la ira que causan estas afirmaciones a la población gitana. Las supuestas amenazas contra el humorista responden a una situación histórica de persecución, violencia y marginación contra un pueblo que jamás ha sido reparado por la violencia de Estado a la que ha sido sometido. Quizás si alguna de estas amenazas tiene la suficiente entidad para que exista una sentencia condenatoria la víctima se sienta restituida y satisfecha. Pero las personas a las que dirijo este artículo concluirán que el fin del problema solo podrá venir de la mano de la aceptación y restitución democrática del dolor causado contra el pueblo gitano durante siglos. Esta reflexión es un llamamiento a las personas comprometidas con la justicia social para que defendamos un derecho a la libertad de expresión que nos haga más libres como sociedad y no alimente el autoritarismo y la ausencia de democracia real; para que situemos el discurso antirracista como estratégico para un reparto más justo de las riquezas; y para que hagan suyas las reivindicaciones de reparación y restitución al pueblo gitano por la persecución, la esclavitud y el exterminio padecidos durante cinco siglos a manos del Estado español y que aún hoy pesa sobre sus vidas. Intentemos que la polémica generada por el monólogo sirva para dejar atrás esa memoria tan dolorosa y para restañar esas heridas tan profundas. Es la única forma de que todos salgamos reforzados como demócratas. (Fuente: ctxt  / Autora: Pastora Filigrana García)



  • La guerra psíquica y la memoria histórica
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    30/08/2018
    En estos tiempos de capitalismo digital, de la era de la información, con el big data como bandera, el grado de ignorancia se multiplica. La manipulación, la mentira y el olvido son armas en una guerra por minar la conciencia. Se trata de acabar con la memoria, esa relación que nos une con el pasado y hace del ser humano un ser social que vive y se responsabiliza con sus congéneres. A contracorriente, negar el papel de la memoria trae consigo romper la condición humana. Si la historia se reduce a un conjunto de datos y fechas, ¿qué sentido tiene preguntar el vínculo entre la bomba atómica y la decisión de lanzarla? ¿A quién responsabilizamos? No tiene objeto recordar si dicho ejercicio no va precedido de un acto en el que el imperativo del deber ser module la conducta. Hoy, la renuncia a la memoria histórica, forma específica de memoria, la cultural, tiene enormes consecuencias para el futuro de la humanidad. La manera de vivir el mundo que se nos propone asemeja a un ordenador en el cual se pueden instalar programas desechables, inconexos, cuya función consiste en entretener, despistar, no pensar y bloquear el acceso al disco duro. Somos adminículos de los algoritmos. Pensamos de manera lineal y rompemos el sentido no lineal de la existencia. Asistimos a la guerra psíquica de última generación, crear operadores sistémicos, sumisos a la hora de recibir y cumplir órdenes. Se controlan gustos, afectos, sentimientos, emociones, carácter. No hay anclaje. Todo forma parte de un sistema caracterizado por la inmediatez, la velocidad y la aceleración del tiempo. Reflexionar está prohibido. La nueva inquisición actúa de manera invisible. No hace falta recurrir a la violencia física, aunque no deja de hacerlo. Ahora trabaja en red. Megas de Internet, dispositivos sofisticados para no pensar. Actuar, actuar y actuar. Se vive en un presente perpetuo. La militarización del poder conlleva trasladar el sistema militar jerárquico a las relaciones humanas cotidianas en la vida civil. Para lograrlo es obligado romper la voluntad. El ser humano es atacado en su naturaleza haciendo trizas una de sus cualidades: la capacidad de juicio crítico bajo un componente ético y moral. El ser humano se hace trizas. La vida se constituye a retales. Robots alegres, pragmáticos, emprendedores, empoderados todos, sin un gramo de conciencia colectiva. Eficaz manera de anular las responsabilidades que se derivan de los actos que cometemos. La cibernética y la informática son las armas para lograrlo. No por su principio, sino por el control que de las tecnociencias hace el complejo militar industrial y financiero. Los servicios de inteligencia de las grandes potencias han logrado trasladar el campo de batalla. No más Waterloo, Verdún, Stalingrado. Los muertos en el cuerpo a cuerpo y bayoneta calada se convierten en víctimas de las nuevas armas estratégicas de la guerra psíquica: Google, Facebook, Amazon, Microsoft, Twitter. Sin memoria, sin historia, sin relatos, no hay opción de conocimiento, no hay pasado. Nuestra responsabilidad consiste en traer al presente ese pasado que nos condiciona, une y hace humanos. No es posible evadir esa responsabilidad. La memoria colectiva es el resultado de un proceso, un diálogo permanente que muestra la relación biológica que nos une con nuestros antepasados y el proceso social cultural. Supone compartir filogenéticamente un tronco común. Como señalan los biólogos chilenos Francisco Varela y Humberto Maturana: Desde un punto de vista histórico, lo anterior es válido para todos los seres vivos y todas las células contemporáneas. Compartimos la misma edad ancestral. Por esto, para comprender a los seres vivos en todas sus dimensiones y con ello comprendernos a nosotros mismos, se hace necesario entender los mecanismos que hacen del ser vivo un ser histórico. Cuando dejemos de hacerlo sólo quedará vivir la muerte. Entonces nada unirá a los seres humanos. Tomar responsabilidades ético-morales frente al pasado conlleva reconocer los errores cometidos, y al decir de Enrique Florescano: Responder por ellos y hacer las reparaciones del caso a las víctimas y a sus descendientes. Cuando la derecha latinoamericana plantea el olvido, pretende ocultar la verdad, aquella que señala sus crímenes, genocidios y asesinatos. Por ello reniegan de la memoria y la conciencia. (Fuente: La JornadaCanarias Semanal / Autor: Marcos Roitman Rosenman)



  • Homenaje a Nicaragua
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    24/08/2018
    Cuando se aclare el humo, si es que se aclara, la información sobre los recientes acontecimientos en Nicaragua posiblemente se miraran como la campaña de desinformación más efectiva y siniestra jamás librado sobre una nación. La buena noticia es que el pueblo Nicaragüense, aunque al inicio fue confundido por esa campaña, rápidamente ha comprendido lo que realmente está sucediendo. Esperemos que en el norte se pongan al día pronto…   Max Blumenthal, Thomas Hedges y yo mismo viajamos a Nicaragua durante la semana de la celebración anual del triunfo de la derrota de la dictadura Somoza respaldada por los EEUU el día 19 de Julio del 1979. Durante nuestra estancia en Managua, recordamos que 50,000 Nicaragüenses (de una población total de 2.5 millones) murieron en la lucha para derrumbar a Somoza a fines de los años 1970. Sin embargo esto es de poca preocupación para los EEUU, o la OEA la cual domina EEUU. Entonces, 1978, mientras Somoza atacaba las ciudades importantes con armas avanzadas suministradas por los EEUU, Inglaterra, y Israel–armas como transportadoras de personal blindados, tanques de Sherman, transporte para tropas y helicópteros de observaciones ligeras equipados con metralletas, cuetes, varios cohetes de doble motor equipados con aeronaves CESSNAS, artillería, y un impresionante surtido de armas automáticas”—lo mas que pudo hacer la OEA fue acordar con la propuesta de los EEUU para hacer una mediación política con Nicaragua entre Somoza y la oposición los disque “moderados” (no-sandinistas). Similarmente Noam Chomsky notó que bajo el brutal régimen de Somoza, a Nicaragua se le garantizó poca cobertura por los medios convencionales. Explicó que “en los últimos 10 años antes de la derrota del dictador Anastasio Somoza en 1979, la televisión estadounidense—todas las cadenas de programación—dedicaron una hora a Nicaragua, y eso fue totalmente para el terremoto en Nicaragua. No es que no estuviera pasando nada, pero lo que estaba pasando no era importante para ellos. Nicaragua no fue una preocupación, mientras que el tirano de Somoza no hubiese sido desafiado.” Todo eso cambió cuando los Sandinistas se hicieron cargo del gobierno de Nicaragua y cuando EEUU empezó a financiar a los Contras (mayormente ex defensores de Somoza) y su campaña de terror contra el pueblo de Nicaragua. Entonces los medios convencionales ampliaron sus esfuerzo para socavar la legitimidad de los Sandinistas y suavizar la naturaleza criminal de los Contras.  De acuerdo con el análisis de la cobertura de los medios sobre la Guerra con los Contras, del grupo “Informando Justamente y con Exactitud” (siglas en ingles FAIR): “En varios aspectos los medios han funcionado como un cedazo en lo que Abraham Brumber, ex-editor del USIA diario en “Problemas del Comunismo” describe como, una inundación de distorsiones, exageraciones y mentiras desnudas sobre los Sandinistas que avanzan los temas de la administración todo los días… Desde el inicio, la administración busco enfocar la atención de los medios en todo aspecto (real o imaginado) pecados de los Sandinista mientras minimizaban los registros horribles sobre los derechos humanos de otras naciones centroamericanas. Incluso, después de la firma del plan de paz regional, los medios siguieron reflejando la obsesión del enfoque de Reagan hacia Nicaragua… Mientras, los abusos de la Contra fueron encubiertos por un bombardeo de propaganda difundida en los tres más influentes diarios… En esos tiempos existió poca consternación sobre Nicaragua desde el final de la guerra de los Contra en 1990 en los medios, y poco se ha reportado de los logros notables del gobierno Sandinista en el sistema de salud, reducción de pobreza, vigilancia comunitaria, desarrollo de la infraestructura y el crecimiento económico que desde la retoma del poder en 2007, ahora existe cobertura diario sobre Nicaragua. El interés actual de los medios ha sido activado por la perspectiva de que el gobierno Sandinista pueda ser derrocado, y estos medios se empeñan en ayudar a este proceso con incluso una mayor cobertura de la que se dio durante la guerra de los Contra. Por su parte, la OEA, aun dominada por EEUU también ha sido híper activada, prestando su ayuda al esfuerzo del “cambio de régimen”, culpando al gobierno de Nicaragua por toda la violencia que vive Nicaragua, mientras ignora la violencia de la oposición. Mientras tanto, la OEA y también la prensa ignoran la violencia cometida por otros estados clientes estadounidenses, como Colombia -que está desatando una masacre masiva de promotores de paz-, líderes de derechos humanos, y activistas indígenas y afro-colombianos defensores de los derechos a los territorios. De esta manera, a uno le intentan dar la impresión que el único mal en América Latina es el gobierno de Nicaragua. En muchos aspectos, el cuento presentado por los medios convencionales y la OEA es precisamente lo opuesto de lo que realmente está sucediendo en Nicaragua. Lejos del cuento de que un régimen brutal está atropellando manifestantes pacíficos, lo que oímos en nuestro viaje a Nicaragua concuerda más bien con el análisis de Atilio Boron, reconocido intelectual Argentino y ganador del Premio Internacional José Martí de UNESCO, quien explica, cuando ellos perciben debilidad en el gobierno Sandinista después del anuncio inicial de la reforma parcial al seguro social del mes de abril, la ultra derecha, “se echó con todo su arsenal hacia las calles para derrocar a Ortega. Trasladaron a varios de los mercenarios que hicieron las ‘guarimbas’ en Venezuela a Nicaragua y ahora están aplicando en Nicaragua la misma receta de violencia y muerte aprendida de la manuales de la CIA [para los Contras].” Por cierto, conociendo que “Fundación Nacional para la Democracia” National Endowment for Democracy por sus siglas en ingles (NED) – los sucesores del cambio de régimen de la CIA operaban en el extranjero – han proveído millones de dólares a los grupos liderando las operaciones anti-gubernamentales en Nicaragua y han ciertamente admitido “de crear la fundación para la insurrección,” esto no es sorprendente. El caso de Monimbo—un barrio histórico en el pueblo de Masaya, Nicaragua, y la última zona grande en donde se removieron barricadas (o tranques)—es algo muy instructivo. Mientras los medios convencionales han invariablemente mostrado a los tranques en esa región como manejados por la valiente juventud quienes estaban desesperadamente intentando proteger sus vecinos de los eminentes ataques policiacos, los residentes tienen otro punto de vista. Estuvimos una hora una de los residentes de Monimbo, con una ex oficial Sandinista de la zona, quien acababa de llegar a Managua para la celebración del triunfo Sandinista del 1979.  Nos pidió no nombrarla, por temor a represalias por las fuerzas opositoras en su pueblo, las cuales han estado persiguiendo a seguidores sandinistas hostigándolos, asaltándolos y hasta asesinándolos. Esta señora, a quien llamaremos María, lloraba incontrolablemente al contar como su barrio fue aterrorizado por los de los tranques, quienes paralizaron la economía local, previnieron el movimiento libre, quemaron edificios públicos, asaltaron a pequeños negocios, y destruyeron casa de residentes. Todos los días, mientras María, esposa y madre de dos niños pasaba por los tranques para seguir con su día, fue hostigada, intimidada y puesta en una situación de miedo por su vida y integridad física.  Mientras nos explicaba “Yo no tenía miedo que me mataran. Yo no tengo miedo de morir pero temía ser violada” se refería a otros incidentes de violaciones que fueron perpetuadas por los que manejaban los tranques. Como el ejemplo que conocimos sobre una oficial policiaca que fue secuestrada y violada sobre un periodo de tres días por esas fuerzas. María se refería a los de los tranques como elementos criminales bien abastecidos de agua, comida, armamentos, y hasta drogas. Explicaba cómo lloró lagrimas de alegría cuando el 17 de Julio vio fuerzas gubernamentales acercándose al vecindario para desmontar los tranques. Se refirió a este acto como una “liberación” que finalmente trajo a su comunidad alivio después de tres meses de un prácticamente total secuestro. Y, mucho lejos de temerle a la actividad de la policía en su comunidad, ella y su esposo (quien también desea no ser nombrado) sintieron frustración que la policía no actuó con más rapidez y resolutiva para quitar los tranques. Pero ellos explicaron que el presidente Ortega ordenó que la policía se mantuviera en sus cuarteles, y pidió que los residentes no tomaran acción por su propia cuenta, para evitar el derramamiento innecesario de sangre. Entonces por tres meses la policía estuvo resguardada en sus barricadas rodeada por las fuerzas de la oposición de la extrema derecha, la cual impedió que les llegara agua y comida. Entonces, como María explicaba otra vez reteniéndose las lagrimas, fue la policía la que estaba bajo acoso, y no los manifestantes bien abastecidos. Mientras María y muchos de sus amigos estaban preparados para pelear contra los manifestantes que destruían a la comunidad, tomaron en cuenta las órdenes de Ortega. Finalmente, vieron que Ortega tenía razón al pedir que la población ejerciera la moderación, liderada por los disciplinados Sandinistas, quienes salvaron muchas vidas, evitando que las 300 muertes fueran miles de muertos. Pero todo esto nunca se escucha en la prensa convencional. Del mismo modo, mientras la prensa convencional repite los reclamos vagos e insubstanciales sobre la censura a la prensa por el gobierno, la extrema oposición hace la censura por medio de violencia. Durante nuestra estancia en Managua, conocimos a trabajadores de RadioYa! una estación independiente izquierdista, la cual también es una de las estaciones de radio más popular en el país y la más popular estación izquierdista en Latinoamérica. Los trabajadores ahora están trabajando desde un estudio improvisado, aun sorprendidos después de que su estación permanente fue quemada al suelo por la oposición de la extrema derecha. Peor, 22 trabajadores, incluyendo una señora embarazada, estaban en la estación de la radio cuando fue quemada. Tuvieron suerte de salir con vida, aunque siguen con el temor de represalias tanto que unos duermen en la estación por cuestiones de seguridad. Como nos cuentan los trabajadores, otros medios de comunicación de izquierda han sido similarmente atacados, y ningún medio de la oposición fueron atacados. Explicaban que nosotros éramos los primeros reporteros de occidente que nos preocupamos en escuchar sus testimonios. También visitamos lo que queda de una cooperativa de crédito, llamada Che Guevara, la cual servía a los más pobres y al pueblo trabajador con servicios de pequeños prestamos y bancarios. Servicios que de otra manera la gente trabajadora no pudieran acceder por el reto de mantener un significado monto de fondos en sus cuentas.  Esta cooperativa de crédito también fue incendiada por grupos de oposición de la extrema derecha con todo y computadoras y archivos adentro. Llegaron a destruir todos los vehículos en la propiedad. Fue típico de las instituciones destruidas por la oposición, instituciones que servían a los pobres, la clase trabajadora y las que proveían bienes sociales a la comunidad. Como otro ejemplo, las fuerzas opositoras (muchos de ellos ni estudiantes) tomaron las universidades públicas, como la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN), en esta universidad la destrozaron y previnieron que se dieran clases. Aunque la oposición no atentó contra las universidad privadas. Todo esto nunca fue debatido por los medios convencionales, demostrando la dinámica clasista de la oposición. Está alienada con la burguesía contra la clase trabajadora y han invertido tres meses en un asalto total a las instituciones de la clase trabajadora, a individuales fieles a la revolución sandinista y los símbolos sandinistas. En otras palabras, el levantamiento de la oposición no es una revolución, sino una contra-revolución apoyada por los EEUU, así como el movimiento Contra en los años 80 y los medios convencionales han pintado sobre la verdadera naturaleza de la oposición y sus tácticas brutales igual como encalaron la brutalidad de los Contras. Que muchos en los EEUU no vean lo que realmente está sucediendo es verdaderamente lamentable. Las buenas noticas es que no se puede engañar al pueblo Nicaragüense. Después de una confusión inicial, ahora han manifestado en apoyo del gobierno Sandinista. Esto es evidenciado al ser testigos sobre las masas que llegaron el 19 de Julio con sus banderas rojas y negras Sandinistas para celebrar la victoria sobre Somoza en 1979. Esto también fue evidenciado por el tono de la nueva canción popular “Daniel Se Queda”, una canción escrita por campesinos Nicaragüenses y demandando que Daniel Ortega se mantenga presidente aunque lastimara los sentimientos de la oposición. “Aunque te duela! Aunque te duela! Mi comandante aquí se queda. Daniel, Daniel, el pueblo está con él.” Nicaragua sin duda está en una situación mejor al quedarse con Daniel. Para la oposición, los dejo otra vez con las palabras poéticas de Atilio Boron: Conclusión: El derrumbe del Sandinismo debilitará el ambiente geopolítico para la brutalmente atacada Venezuela y incrementará las posibilidades de violencia en toda la región. Mientras en el foro de Sao Paulo que recientemente se llevó a cabo en Habana, pude encantarme con la contemplación del Caribe. Allí vi a la distancia a un pequeño bote frágil. Manejado por un robusto marinero y al otro lado una chavala jovencita. El timonel se veía confundido y luchaba para mantener su curso en medio de la amenazante oleaje, y se me ocurrió que esta imagen elocuentemente representaba el proceso revolucionario en Nicaragua, en Venezuela, Bolivia, o donde sea. La revolución es la joven, y el timonel es el gobierno revolucionario. No existe ningún trabajo humano a salvo de errores; errores que dejan al timonel al propenso a al oleaje lo cual también peligra la vida de la joven. Ante todo, no tan lejos la ominosa silueta de un barco de guerra estadounidense, cargado con armamento letal, escuadrones de muerte, y soldados mercenarios. ¿Como rescatar a la joven? El timonel pudiera arrogarse al mar pero enviaría a la joven a la multitud de delincuentes sedientos de sangre y preparados para saquear el país, saquear sus recursos, y violar y luego matar a la joven. No vi eso como solución. Más productivo seria que otros botes en la zona se acercaran al que está en peligro y ayudaran a que el timonel se mantuviera en curso. Hundiéndose el bote que carga la joven de la revolución, o rindiéndolo al bote de guerra estadounidense, no se pudiera concebirse como una solución revolucionaria.   Fuente : https://www.counterpunch.org/2018/07/27/homage-to-nicaragua/



  • Apuntes sobre el imperialismo del siglo XXI. Contribución a la crítica del marxista postmoderno
    Logotipo APR2
    22/08/2018
    A principios del siglo XXI habían caído los países del Este, Estados Unidos, a pesar de ser el país más endeudado del planeta, se convertía en la única potencia hegemónica gracias a sus más de 800 bases militares repartidas por todo el mundo, a un presupuesto militar que superaba la suma del presupuesto militar del resto de los países, al control del dólar como divisa de las transacciones internacionales; pero sobre todo, gracias a su hegemonía cultural e ideológica conseguida con el monopolio y control de las industrias culturales y las corporaciones mediáticas. Sin embargo, ese paraíso de poder incontestable anunciaba su declive en el terreno económico político, una descomposición social interna sin precedentes, y una pérdida creciente de la influencia en lo que siempre ha considerado su patio trasero latinoamericano. Definitivamente, hoy, Estados Unidos ha perdido su capacidad para dirigir el mundo. La potencia que ha liderado la expansión capitalista está en caída libre lo cual la hace especialmente peligrosa. Existe, no obstante, un campo en el que sigue manteniendo su hegemonía, el campo cultural e ideológico. Aquí parece estar ganado la contienda. Como en la película de las hermanas Wachowski, The Matrix, los guardianes del simulacro se ocupan de hacer desaparecer toda evidencia del verdadero rostro del capitalismo y nos mantienen en una servidumbre voluntaria (1) nutriendo de energía a la maquinaria que nos somete. No trataré en este artículo de las contradicciones que se producen en el seno del capitalismo sino cómo y por qué y sobre todo quiénes son algunos de estos guardianes de la matriz que se ocupan, consciente o inconscientemente, de apuntalar el capitalismo y la civilización occidental, en evidente crisis e incapaz ya de resolver las mínimas condiciones de subsistencia para las dos terceras partes de la humanidad, incluidos gran parte de sus ciudadanos. El capitalismo y su ideología legitimadora, el liberalismo, han impregnado todo tipo de relaciones humanas subordinando todo hacer social y todo pensamiento a la racionalidad económica. La economía se ha convertido en el emblema del mundo moderno y no hay nada, ni pensamiento ni sentimiento que no quede sometido a la calculabilidad económica, o que no se convierta en nutriente de la acumulación. Al tiempo que esto ocurre, en la materialidad de la vida, todo queda oculto a los ojos de los sujetos de los que se alimenta el sistema. El sufrimiento, el hambre, la desigualdad, la miseria de los pueblos, la guerra, se nos presentan como acontecimientos desgraciados sin relación con la economía (2). Los economistas de todo pelaje se devanan los sesos para cuadrar las cuentas de resultados y para ajustar el déficit económico; desarrollan modelos matemáticos y tratan de devolver la “confianza a los mercados”. Se hace depender la solución de las necesidades humanas de la atracción de capitales obviando así el principio básico que mueve la economía –la capitalista- que no es otro que el que dice que la única mercancía que genera valor, más valor que el que necesita para reproducirse, es única y exclusivamente el trabajo humano; que el capital no es otra cosa que trabajo solidificado; y que el capital, independientemente de la voluntad de su poseedor, para reproducirse necesita incrementarse constantemente y sólo puede hacerlo mediante la explotación, a saber, obteniendo valor del trabajo. Lo demás, juegos florales. Nadie ha podido demostrar que el capitalismo funcione de otra forma. Sin embargo, hay quienes sostienen que el capitalismo tal y como lo analizó Marx, también Weber (un sociólogo nada sospechoso de marxista), ya no es el mismo y que ha evolucionado hacia otras formas menos dolosas, incluso hay quienes, como Toni Negri plantean que, fruto de sus contradicciones, se metamorfoseará en comunismo, pero como afirma Alain Badiou “el capitalismo contemporáneo presenta todos los rasgos del capitalismo clásico. Corresponde estrictamente a lo que se podría esperar de él puesto que su lógica ya no es rebatida por acciones de clase resueltas y localmente victoriosas. Si tomamos, en lo que concierne al futuro del Capital, todas las categorías predictivas de Marx veremos que es ahora cuando quedan plenamente demostradas” (3). Lo único que sí parece haber variado son la sofisticación y la eficacia de los mecanismos de fetichización, alienación y cosificación que fundamentan la explotación. A la vista de lo que hoy son los intereses y las preocupaciones de la mayor parte de los intelectuales occidentales podemos afirmar que estamos ante un reencantamiento del mundo que, desde mi punto de vista, se inició tras el mayo del 68 y que en estos momentos dispone de dispositivos extraordinariamente potentes como la tecnología digital que construye un mundo paralelo (virtual) que, al tiempo que disfraza e invisibiliza el sometimiento y la explotación, distrae las resistencias. Intelectuales de izquierda, líderes y movimientos sociales se muestran incapaces de vislumbrar dónde está el Frente de batalla, se confunde en qué lugar de la guerra se está, ya no hay quien dibuje los mapas del poder que orienten las luchas. A veces se percibe la injerencia estadounidense en la guerra “encubierta” contra Venezuela, pero al cabo del tiempo se impone el relato de las corporaciones mediáticas que acusa al gobierno bolivariano de falta de democracia; otras se denuncian los planes secretos contra los gobiernos latinoamericanos como el Freedom 2, el Masterstroke, o el manual de golpes blandos de Gene Sharp, pero al poco, esos mismos intelectuales se manifiestan contra el gobierno de Nicaragua y a favor de los “pacíficos manifestantes”, se denuncia la propaganda mediática contra Siria y la intervención imperialista pero al mismo tiempo se hace único responsable de la guerra al presidente legítimo de Siria Bashar al- Asad, o se utiliza como fuentes de información de la guerra a los Cascos blancos, una ONG fundada por el ex oficial de la Inteligencia británica James Le Mesurier y ampliamente denunciada por ser “escenógrafos” para los medios occidentales (4). Académicos e intelectuales se mueven desconcertados por las redes sociales, presionados por su narcisismo y las exigencias del mercado editorial o mediático, buscando pruebas que avalen sus posiciones ideológicas y que les ayuden a distinguir quienes son los buenos y quienes son los malos. Pero los intelectuales de izquierdas ya no buscan construir armas de lucha contra el capitalismo, ni alimentar las resistencias; sólo se ocupan de encontrar ese dato, esa historia humana, ese argumento que les permita seguir publicando libros, seguir dando entrevistas a los medios masivos y sosteniendo sus posiciones como si en ello les fuera la vida. Unas posiciones que por otro lado no se preguntan cómo es que coinciden con los intereses y las lógicas de expansión capitalista. Hay otros, ciertamente, que dedican todas sus energías e inteligencia a buscar, en general en el plano puramente retórico, salidas “viables” al capitalismo, reformas, caminos alternativos, espacios de consenso que les eviten riesgos innecesarios. La búsqueda de certezas teóricas exime de responsabilidades en la praxis. Un nuevo idealismo posmoderno recorre Europa y salta mares y océanos cabalgando a lomos de un celular. Desprendiéndose de la corporeidad de las necesidades más básicas como el alimento, la salud, la vivienda, la educación…; esta concepción idealista del mundo aboga por la supremacía de los Derechos humanos en tanto que categorías trascendentes e individuales: la libertad sexual, la libertad de expresión, de circulación, la ciudadanía, el parlamentarismo, el voto; y defiende un “relativismo constructivista” en el que el ser humano es una realidad plástica y maleable; y la política no tiene que ver con el poder sino con la voluntad, y en última instancia con el deseo. El único objetivo parece ser situarse mejor en el mercado de las ideas, o tal vez, ganarse la vida. La neocolonización ideológica postmoderna y el imperialismo del Siglo XXI Desde hace apenas unos años, antes de lo que calculaban los Think tank estadounidenses, ha surgido una multipolaridad en lo económico, lo político, lo militar e incluso lo geoestratégico. Ciertamente, la guerra en Siria donde, a petición del gobierno sirio, la coalición liderada por Rusia ha puesto freno a las aspiraciones europeas y estadounidenses, es muestra de este retroceso estadounidense; o la fuerza con la que China se está haciendo con el comercio a nivel mundial, también apuntan a esa pérdida de hegemonía. Pero en ninguno de los dos casos hay contradicciones ideológicas. Ni en el caso de Rusia ni en el de China ya que ambos países plantean confrontaciones en el ámbito económico, geoestratégico y en última estancia de poder pero no en cuanto al cuestionamiento del capitalismo. Estados Unidos no tiene problemas ideológicos sino económicos y geoestratégicos con Rusia (el último encuentro de Donald Trump y Vladimir Putin en la cumbre del G20 en Helsinki que tanto enfadó a las agencias estadounidenses así lo muestra), tampoco los chinos son una amenaza ideológica o política sino económica por el reparto de los recursos y de los mercados. Los problemas ideológicos surgen cuando hay países que violan alguno de los dogmas del capitalismo: países soberanos que utilizan sus recursos para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, que practican el internacionalismo, que se plantean como horizonte el desarrollo social y humano, que subordinan la propiedad privada al bien colectivo, o países cuya identidad nacional, religión (determinada concepción del islam) o cultura, alimentan los sueños y las resistencias de los pueblos. La guerra actual, en mayor medida que las anteriores, debido a la capacidad bélica equiparable entre las grandes potencias se está dando fundamentalmente en el campo ideológico. El comandante Fidel Castro supo anticiparlo antes que ningún otro estratega mundial cuando planteó para Cuba, en plena crisis tras la caída de la Unión Soviética, la “batalla de las ideas”. El imperialismo cultural que tan maravillosamente analizó Edward Said en el caso de la novela del siglo XX y que según su propuesta analítica fundamentó y/o creó las condiciones para el imperialismo económico y político, incluso, citando a W. Blake puede que precediera a esta expansión, sirve para entender la continuidad y la potencia de la cultura para la continuidad del dominio capitalista. Durante la Guerra Fría dos fueron las claves del imperialismo cultural: la generalización del modo de vida americano mediante todo tipo de productos de las industrias culturales monopolizadas por EEUU (especialmente el cine, pero también revistas como Encounter para los círculos intelectuales, Reader’s Digest para los sectores más populares, agencias de información y medios como La voz de América, conciertos, etc. ); y otro elemento clave fue servirse de los intelectuales de izquierdas no comunistas profundamente antisoviéticos (5). A través de ellos no sólo se difundían los productos artísticos estadounidenses sino que se conseguía una mayor credibilidad en las críticas a la Unión Soviética. Un ejército de intelectuales, académicos, escritores y artistas han sido los responsables del apuntalamiento constante de un sistema económico que hace años amenazaba ruina. Agencias de inteligencia, institutos de investigación, ONG, y demás organizaciones al servicio de los intereses estadounidenses se han encargado de organizar y orientar a este ejército. El intelectual postmoderno se asemeja en sus funciones a lo que Gramsci denominaba intelectual orgánico. Constituye ese grupo de productores culturales contemporáneos que han renunciado a servir de guía a unos movimientos sociales cada vez más reformistas y se reproducen acomodados en sus nichos de diversidad. Son principalmente intelectuales mediáticos. Estos intelectuales intentan defender su identidad “contestataria” e inconformista recurriendo a un lenguaje pretendidamente marxista o provocador, antiliberal y anticapitalista, especialmente en la superficie. Pero acaban cayendo en la pura retórica vacía de un lenguaje plagado de tópicos, gaps, incluso chistes fáciles cuando de lo que se trata es de ganar audiencias que pudieran traducirse en votos. El intelectual postmoderno busca en el mercado de la disidencia grupos que le permitan seguir ocupando un lugar en las portadas de los medios, muchas veces en los medios alternativos para no dejar de estar en el “candelero”. De este modo las prácticas revolucionarias, que sin duda las hay, se han quedado huérfanas de teoría. F. Fanon, Aimé Cesaire o C.L.R. James ya denunciaron en su día esa colonización cultural del siglo XX que relegaba las categorías de raza o género a epifenómenos del capitalismo y llevaba a los partidos comunistas a subordinar las luchas por la descolonización a las luchas del obrero occidental ilustrado. Denunciaban que no se entendiera que el capitalismo llevaba implícito el racismo y la discriminación de los pueblos a los que sometía y que los fascismos simplemente habían implementado en Europa lo que hacía siglos practicaban los capitalistas en las colonias. La colonización cultural del siglo XX pasaba pues por interceptar los movimientos de liberación que surgían en las colonias europeas. Y fueron muchos los intelectuales vinculados a los partidos comunistas europeos que asumieron el discurso racionalista ilustrado para distanciarse de los movimientos de liberación. En el siglo XXI la cultura y la ideología postmoderna siguen alzando las banderas ilustradas del siglo XX: el Estado de Derecho, la democracia (burguesa), la libertad, la igualdad (de oportunidades). Pero ahora tiene que ocultar el fracaso concreto y real de esta mitología reciclando dichos principios con formatos más actualizados: gobernanza, participación, empoderamiento, centrismo… La actitud buenista sirve de máscara moral para los intereses de grupo (familia, amigos, colegas) y ayuda a neutralizar las resistencias que se dan en el plano de la vida material y cultural de los pueblos. Las universidades europeas siguen reproduciendo ese hombre blanco ilustrado pero ahora armado con aplicaciones y móviles de última generación que afirman ser la “voz de los sin voz”. Grosfoguel, el teórico del decolonialismo plantea que para ser un proyecto radical no sirve sólo con ser anticapitalista sino que hay que ser antisistema (antipatriarcal, antirracista, anticolonial, no imperialista…) hay que pensar que no se habla sólo de un sistema económico sino de una civilización-mundo “que nace de la expansión colonial europea”(6). Pero eso significa, entre otras cosas, la necesidad de romper con la mitología occidental que construyó un sistema de Estados nacionales y sistemas políticos parlamentarios para ejercer más eficaz y racionalmente la dominación. Los mitos del parlamentarismo burgués y del sistema electoral que le legitima tienen que ser revisados a la luz de la realidad material no de la realidad imaginada o deseada. Por otro lado, la institucionalización de las izquierdas y las tertulias televisivas han domesticado definitivamente cualquier indicio contestatario. El activista se ha transformado en un “seguidor” de tuits de sus políticos de moda, las redes sociales le ocupan más tiempo que la protesta en las calles. La neocolonización cultural del siglo XXI está en marcha a través de las múltiples autopistas virtuales cuyo peaje es la conciencia crítica de los usuarios. Si el siglo XX fue caracterizado por los situacionistas como la sociedad del espectáculo hoy podríamos hablar de la época del enmascaramiento. No se trata ya de representación sino ocultación intencionada, y no es sólo ocultar el significado del mundo es hacer que este desaparezca: virtualizarlo. Es por fin lograr que la forma lo sea todo, el significante por encima del significado. Otro de los elementos fundamentales del imperialismo cultural fue, en la modernidad, el refugio en el contrato o, dicho de otra forma, una nueva forma de legalidad y de legitimidad racionales. Sobre este derecho que emanaba de la representación y la delegación de la voluntad popular en los parlamentos se conseguía someter al pueblo. En los procesos de descolonización del siglo XX el modelo de Estado de derecho y la representación parlamentaria sancionada mediante el procedimiento electoral se convertirían en la nueva forma de sometimiento de las nuevas naciones independizadas a las élites nacionales. En el siglo XXI, las élites políticas e intelectuales occidentales y de las antiguas colonias encuentran en el Estado de derecho, que como diría Marx no es otro que el Estado burgués, el mejor refugio para estar a salvo de las grandes confrontaciones sociales. Desde mi punto de vista, todo lo anterior constituye evidencias de que la potencia que lidera el mundo, Estados unidos, ha perdido la guerra económica, está perdiendo la militar y la política pero no la ideológica. En este terreno, como ya anticipara Gramsci, la hegemonía sigue estando del lado de la clase dominante que ha conseguido que las clases dominadas compartan sus valores, deseos e ideología. Mantener el mundo escindido: el alma y el cuerpo, lo individual y lo colectivo, el hombre y la naturaleza, la teoría y la práctica… Ciertamente la barbarie homogeniza que es como decir que el capital convierte todo en mercancías. La civilización occidental, o, más bien el proceso civilizador europeo, no ha dado como resultado un mundo diferenciado, rico y variado, sino todo lo contrario. Aunque hoy los medios de comunicación y las redes sociales nos presentan un mundo plural y multicultural la realidad es que lo diverso que nos muestran concierne sólo a la apariencia, a lo puramente estético. Es la naturaleza corpórea, psíquica, material, humana, la que es múltiple, rica y variada, aunque siga ciertas pautas que permiten predominar en ella la pulsión de vida frente a la pulsión de muerte. Lo diferente no es una cualidad propiamente humana sino de la naturaleza y nosotros también somos producto de la naturaleza. Son las formas en las que se presenta la “nuda vida” que diría Agamben, las que son diversas y responden a la necesidad de conservación de las especies. Lo específicamente humano son las diferencias construidas desde la consciencia, no menos reales ni menos fundamentales. La consciencia que hace pasar por la razón la interpretación de los acontecimientos y nos permite distinguir entre los asesinatos cometidos por el Estado de Israel y el acto desesperado de un palestino que se inmola. Es desde esa conciencia diferenciadora que los seres humanos nos negamos a ser estandarizados y transformados en mercancías intercambiables; de ello depende nuestra propia subsistencia. Sin embargo, esta pulsión básica, sustantiva y material en cierto sentido, es reconducida hacia una diferenciación superficial, banal, que impide la unidad de acción contra el capitalismo: identidades a la carta sin ningún denominador común. Existe una unidad cultural/biológica del conocimiento y la acción que ha sido rota en los últimos doscientos años por el capitalismo (7), sobre ella se sostiene la explotación. El Capitalismo necesita originalmente de la fragmentación y la división entre el pensar y el hacer, la división del trabajo que aumente la eficacia de la explotación de los sujetos y de los pueblos. La modernidad se construye ideológicamente sobre las dualidades que sirvieron de base al cristianismo pre-moderno para garantizar el sometimiento de los cristianos y el poder de la iglesia en la tierra. El par alma-cuerpo se traslada a la modernidad como razón-cuerpo y esta separación permitirá operar el ejercicio de la explotación sosteniendo ideológicamente una igualdad de derechos y de oportunidades que no cuestionan las desigualdades materiales, objetivas; y que además se convertirá en la trampa del intelectual postmoderno. Reconstruir la unión entre el pensar y el hacer es uno de los grandes retos de una cultura verdaderamente revolucionaria, es decir, aquella que sea capaz de enfrentarse al imperialismo del siglo XXI. Los intelectuales deben trabajar en esta reunificación confrontando sus análisis con la realidad de las necesidades humanas, sean estas psíquicas o materiales. Lo mismo que Marx no distingue entre los productos del trabajo humano ya sean intelectuales o materiales, pues poseen valor de uso (satisfacen necesidades ya sean menta-les o físicas, reales o imaginarias) y valor, de la misma forma pensar/analizar son acciones humanas que no pueden ser reducidas a procesos mentales única y exclu¬sivamente en la medida en que suponen gasto de energía (física) y se encuentran ineludiblemente conectadas a los actos comunicativos sin los cuales no podrían darse. Los intelectuales comen, se protegen del frío, aman, ríen, odian…Tampoco la práctica es acción pura, nunca lo fue: en cuanto acción humana, implica “estar orientada a un fin, de lo contrario es un acto reflejo o imitativo; necesariamente está guiada por el conocimiento. El conocimiento se nutre de la acción y es acción. Solo el pensar informático (inteligencia artificial) es cono-cimiento puro porque sus premisas y sus fines le vienen dados“(8). Este imperialismo cultural del siglo XXI que vamos cartografiando se alimenta de nuestras buenas intenciones. La desconexión entre causa y efecto, entre el pasado y el presente, hace posible que los intelectuales queden al resguardo de su responsabilidad. En el campo de la lucha armada se expresa en la doctrina de la “intervención humanitaria” que tan buenos resultados ha dado entre los intelectuales europeos que acabaron justificando la intervención armada en Yugoslavia, en Libia, en Siria o en Ucrania. En los shows televisivos que se disfrazan de tertulias o debates de actualidad proliferan los microrrelatos postmodernos donde se juzga y sentencia a los gobiernos latinoamericanos que no cumplen con las formas políticas y culturales de las antiguas metrópolis, siempre evaluados desde la arbitrariedad, unos sí otros no, previamente señalada por la agenda mediática. Si en el imperialismo del siglo XIX y XX Edward Said estudiaba la novela por considerarla “el objeto estético de mayor interés a estudiar en su conexión particular con las sociedades francesa y británica, ambas en expansión” (9), no caben dudas de que a principios del XXI hay que estudiar el cine de superhéroes, los cómics (10), las series de televisión y las redes sociales. Para Said, en el imperialismo, la batalla principal se libraba por la tierra pero “cuando tocó preguntarse quién la poseía antes, quién tenía el derecho a ocuparla y trabajarla, quién la mantenía, quién la recuperó y quien planifica ahora su futuro, resulta que todos esos asuntos habían sido reflejados, discutidos e incluso, durante algún tiempo, decididos en los relatos. Según ha dicho algún crítico por ahí, las naciones mismas son narraciones. El poder de narrar, o de impedir que otros relatos se formen y emerjan en su lugar, es muy importante para la cultura y para el imperialismo, y constituye uno de los principales vínculos entre ambos” (11). Los microrrelatos postmodernos que circulan a gran velocidad por las redes van conformando matrices de colonización cultural: el indigenismo, el género, el ecologismo, las elecciones, la representación. Todos ellos debidamente sustanciados fuera de la lógica capitalista. No hay historia, no hay violencia solo presente y buenas intenciones. Cuando el Ente sionista de Israel a través de su embajada en Nigeria regala 70 Tablet a niños nigerianos con la bandera de Israel en la parte trasera está trasladando el relato del progreso y la tecnología como valores vinculados al Estado sionista. Cuando los intelectuales europeos, en las nuevas agresiones imperialistas a América Latina, por ejemplo en Venezuela o en Nicaragua, se comportan como si tuvieran que autorizar a los gobiernos latinoamericanos a ejercer su autoridad gubernamental sobre las oposiciones violentas, sobre las élites golpistas, o sobre sus leyes o prácticas políticas, están trasladando el relato de colono ilustrado. Así, un nuevo modo de autoritarismo particularista se extiende por todo el espectro teórico de izquierdas. La ética, los principios religiosos y las teorías universales son convertidos en anatemas contra los que se alzan un ejército de filósofos, politólogos, sociólogos y antropólogos dispuestos a liquidar cualquier propuesta de unidad de acción. La religión se presenta como un obstáculo insalvable, por ejemplo, para apoyar a Hezbollá, el único movimiento que ha sido capaz de derrotar al ejército de Israel, que coloca la causa palestina en el horizonte de su lucha y que consigue el respeto de la mayoría de las poblaciones árabes. La modernidad propone no una laicidad sino una secularización consumista que lo mismo destruye la religión que al ser humano, decía Passolini. La igualdad de mercado permite el enmascaramiento del conflicto latente entre las necesidades sociales y la propiedad de los bienes para satisfacerlas. El imperialismo del siglo XXI ha llenado de dogmas invisibles la mente de los ciudadanos europeos gracias a los intelectuales de izquierdas. Mientras que los dogmas del imperialismo del siglo XX eran reconocibles a poco que se ahondara en la ideología liberal (el mercado, el equilibrio, la eficacia…) en estos momentos se presentan como consignas de izquierda términos como derechos humanos, diversidad, identidad, etc. Si el imperialismo tardío del siglo XX trató de cerrar el paso a las revoluciones con el discurso del “fin de las ideologías” y por tanto el “fin de la historia”, el del siglo XXI trata de conjurarlas con la invención mitológica del pasado según la ideología y los deseos (ej. La construcción imaginada de Israel), los mitos nacionalistas, los derechos universales, la multiculturalidad, la diversidad, etc. Pero la unidad no es el individuo sino la sociedad. Y no hay sociedad que pueda ser construida como un sumatorio de individualidades. De la misma forma que ocurre con la memoria, lo colectivo y lo comunitario es un lastre para el nuevo imperialismo, de ahí ese discurso postmoderno contra los liderazgos, contra las organizaciones, contra los héroes y las banderas. De ahí ese ensalzamiento constante del individuo, del grupo y de las microidentidades. Reconciliar el relato con la vida, ocuparnos del mundo que camina Para Said, existían “humanistas profesionales” que son “incapaces de establecer conexiones entre la crueldad prolongada y sórdida de prácticas como la esclavitud, la opresión racial y colonialista o la sujeción imperial, en el seno de una sociedad, por un lado, y por otro, la poesía, la ficción y la filosofía de esa misma sociedad (12). En el imperialismo cultural del siglo XXI se mantiene esa desconexión y es frecuente que la literatura, el cine, o la filosofía utilicen los casos reales para transformarlos en ficciones inocuas y desvíen la atención de la crítica radical al capitalismo. Académicos e intelectuales postmodernos se centran en debatir sobre los procedimientos cuando lo que está en juego, tal y como planteara Foucault es la propia vida humana, no las formas específicas en las que se expresa. Es así que la particularidad de los sistemas políticos o de los derechos ciudadanos no respetados hacen desaparecer las amenazas globales (la guerra, la depredación del medio ambiente, el hambre…) por arte de magia. Defender un sistema de partidos, un parlamento, unas elecciones, la libertad de expresión, los derechos de ciudadanía se colocan por encima de la amenaza global de la guerra imperialista o de la producción de bienes básicos para resolver el alimento, la salud, el alojamiento o la educación. En el ámbito de la política, los ideales ilustrados como la igualdad, la solidaridad y libertad que en el siglo XX sirvieron para alentar y legitimar el alzamiento de los pueblos colonizados contra las metrópolis, hoy, sólo se conciben en su “cualidad trascendente” separados de lo cotidiano de forma que son utilizados para arremeter contra los procesos revolucionarios latinoamericanos que defienden su soberanía y su independencia económica y que en ocasiones no “respetan adecuadamente” los derechos humanos. Cientos de veces Venezuela tiene que defender su democracia y la transparencia de su sistema electoral, no hay momento en el que Cuba no deba argumentar lo innecesario de un sistema de partidos al estilo europeo o que Bolivia no deba justificar el recurso al extractivismo para obtener recursos económicos. Pero sin duda el conflicto central de nuestro mundo queda fuera de las preocupaciones del intelectual postmoderno: el conflicto entre el Capital y el trabajo. A pesar de vivir en un mundo inundado de desarrollos tecnológicos y culturales espectaculares la lucha por la subsistencia sigue anclada en una lógica embrutecedora que reduce al sujeto a su expresión más primitiva, una pieza insignificante, sin conciencia, apenas pura energía (física o intelectual) que es extraída para alimentar la maquinaria global. En el Capitalismo la lógica de las necesidades queda subordinada constantemente a la lógica del beneficio. El capitalismo no es sólo un modo de producción es un sistema en el que cada una de sus partes no puede ser aislada y funcionar por separado. La fundamentación ideológica del capitalismo está en la individualización opuesta a la sociabilidad –esta última única garantía de la pervivencia de la especie humana- y en la escisión del ser humano (alma, cuerpo, razón-sentidos). El intelectual que desarrolla su potencia históricamente sólo ha podido hacerlo restituyendo la vida y su forma específica, o dicho de otro modo, actualizando constantemente en su práctica cotidiana la potencia que encierra la vida humana y creando así nuevas formas de vida, distintas a la forma capitalista existente. Hoy ese intelectual parece haberse extinguido. Volvamos a Gramsci y reivindiquemos una filosofía de la praxis que encuentre en las actividades y pensamientos cotidianos, en las prácticas de solidaridad diarias, en el internacionalismo, elementos para construir un mundo realmente alternativo. El filósofo Terry Eagleton propone en su último libro sobre el Materialismo ocuparse del cuerpo, pero no del “cuerpo étnico, genérico, queer, hambriento, construido, perecedero, decorado, discapacitado, cibernético, biopolítico” (13) sino de lo que tienen en común cada uno de los seres humanos, aquello que nos permite subsistir como especie (animal y cultural), el cuerpo como una realidad material que necesita alimentarse, alojarse, educarse, pensar, amar, reír… Hablamos de esa materialidad histórica de la que se ocuparon Marx y Engels, y E.P. Thomson, Gramsci, Mariátegui, el Che y Fidel, que les llevó hacia el universalismo revolucionario que reivindicaba la igualdad en contraposición a la explotación capitalista. No puede haber emancipación, ni soberanía, ni vida digna de ser vivida en el marco cada vez más estrecho de los particularismos individualizantes que no van más allá del pequeño grupo identitario, que, enemigos de la historia, no pueden proyectarse más allá del presente y del grupo al que pertenecen. La tarea de la izquierda es transformar todas las energías sociales en acciones conscientes, no negarlas, ni inventarlas. La tarea de la izquierda es ocuparse de los problemas reales, materiales, y no volver una y otra vez sobre problemas y cuestiones ya resueltas hace muchos años, como por ejemplo la incompatibilidad del capitalismo y la democracia, o la imposibilidad de la reforma del capitalismo, o de una acumulación de capital sin explotación, o una propiedad privada promotora del bien colectivo. La tarea de la izquierda y de los intelectuales revolucionarios no puede ser otra que ponerse al servicio de la vida, concreta, material, y no del Capital. Finalmente, dado que el imperialismo no es sino la expansión globalizada del Capitalismo, enfrentarse al imperialismo del siglo XXI implica necesariamente la conformación de un Frente internacionalista que haga suyas las luchas y las resistencias de todos los pueblos contra el Capitalismo, en todos y cada uno de los ámbitos en los que despliega su arsenal bélico. Notas y referencias: 1- XVI planteó esta curiosa situación de aceptación de la servidumbre en su libro “la servidumbre voluntaria”. 2- Cuando utilizo el término economía hablo en realidad del capitalismo. De hecho cuando los economistas, los políticos y el público en general habla de economía en realidad de lo que se está hablando es del modo de producción hegemónico que es el Capitalismo. Para el desarrollo de este tema ver Ángeles Diez, “La economía y los pretextos”, Rebelión, 26/11/208 <https://www.rebelion.org/noticia.php?id=76518> 3- Alain Badiou, El despertar de la historia. Ed. Clave Intelectual, Madrid, 2012, pág.22 4- RT, “Periodista británica: Los cascos blancos trabajan como terroristas”, https://actualidad.rt.com/actualidad/263009-medios-promocionar-cascos-blancos, (Consulta 14/02/2018) 5- La investigadora británica´, Frances Stonor Saunders, en su obra “La CIA y la Guerra Fría cultural” así lo afirma tras un exhaustivo trabajo de entrevista a ex miembros de la CIA, análisis de documentos desclasificados y materiales diversos de la época. 6- Ramón Grosfoguel, entrevista, El Solitario, (https://www.elsaltodiario.com/nacionalismo/ramon-grosfoguel-si-te-posicionas-del-lado-del-estado-espanolista-no-te-quejes) 7- Humberto Maturana, R. y Fco Varela, G. ” El árbol del conocimiento. Las bases bioló¬gicas del entendimiento humano” Santiago, Ed. Universi¬taria 1984. 8- ibidem 9- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15 10- Datos los comics en España la publicación de cómics se incrementó en el 2017 en 500 títulos. 11- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 15 12- Edward W. Said, Cultura e imperialismo. Ed. Debate, Barcelona, 2018, p. 16 13- Terry Eagleton, Materialismo. Editorial Península, 2017, pág. 12 (Fuente: Canarias Semanal / Autora: Ángeles Diez)



  • Catalunya: La violencia de la ultra-derecha. Una operación de estado
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    20/08/2018
    “Quien no comparte la batalla, compartirá la derrota. Ni siquiera la batalla evita, quien quiere evitarla”. Bertolt Brecht A mí, decidme ‘conspiranoico’. Pero en todo esto de la violencia de la ultra-derecha ha puesta en marcha una operación de estado para barrernos como pueblo organizado. Aquí hay juego compartido, de niveles de implicación diferentes, de los partidos del 155, la policía (la Guardia Civil, la policía española y también los Mozos, con distintos roles), la judicatura y la cobertura de muchos medios. La ultra-derecha no campa impunemente porque sí. Es una pieza de un juego que busca detonar violentamente la sociedad catalana, generar miedo de la implicación política no obediente y conseguir que los partidarios del ‘no’, votantes de los partidos del 155, constituyan un bloque granítico. Quieren secarnos en nuestras fuentes: destruir el espíritu y la organización civil, popular, alegre y combativa que ha llenado calles y ha puesto el estado español en jaque. La secuencia es bastante clara:
    1. Violencia masiva e indiscriminada el 1-O contra gente que no hacía nada, que ni se resistió a los golpes.
    2. Discurso hooligan del rey felicitando la violencia y animándola.
    3. Cierre en la prisión sin juicio, como escarnio, con gran violencia simbólica, tanto de dirigentes políticos pacíficos como de civiles del pacifismo más radical.
    4. Aplausos, acuerdos, sonrisas, golpecitos a las espaldas, abrazos de satisfacción profunda y complicidad de líderes políticos y de opinión del PSC/PSOE, de Cs y del PP, y algún despistado más.
    5. Proliferación de ataques de otra tensión y violencia ultra-españolista contra personas, símbolos y establecimientos pacíficos, civiles, públicos, normales.
    6. Archivo de todas las denuncias de estas agresiones: impunidad.
    7. Justificación y comprensión cómplice por parte del bloque del 155 y los estamentos centrales del estado español (ejército, policía, justicia, Telecinco/Cuatro, RTVE y Antena 3 / la Sexta).
    8. Sonrisas socarronas de ver como van consiguiendo –a copia de empujar y empujar– de instalar el clima y la imagen de conflicto y violencia en Cataluña.
    9. Los Mozos, con un supuesto gobierno efectivo y mando soberanista, ausentes. Barra libre para atacar civiles, gente pacífica, tiendas, puestos.
    Cuesta mucho, eh?, que una sociedad normalice la violencia conducida por la esfera pública y con su apoyo contra civiles desarmados, vulnerables y pacíficos. Hace falta mucha gimnasia, mucha bilis, muchos programas de televisión, mucho cinismo y mucha mentira porque una sociedad (específico para ser honestos: unas aparentemente amplias capas silenciosas de la sociedad española, incluyendo una parte aparentemente importante de la catalana) conviva indiferente en la violencia indiscriminada y gratuita contra vecinos suyos. Al azar, porque piensan como piensan. Por otro lado, quienes a pesar del clima hostil osan de continuar reivindicando derechos y libertades por la vía pacífica reciben miles de denuncias, condenas, controles de identificación por razones políticas, son filmados y fotografiados, hay cargas policiales gratuitas… Un hostigamiento que parece que quiera provocar, más que no ninguna otra cosa (garantizar el orden público?, hacer respetar el acatament obligatorio de la doctrina constitucional?). Un acoso todavía más exhaustivo y desproporcionado hacia los CDR, el eslabón que la estrategia policiaca identifica como la más débil, la más fácil de provocar. A mí, con todos los respetos, todos estos hechos sumados me hacen pensar que hay una estrategia deliberada y pactada para hacer estallar la violencia, aunque sea para autodefenderse de los linchamientos impunes de la ultra-derecha, en la banda soberanista/republicana de algún sector (joven, activista, típico del blanco policial) para justificar aquello que hace meses, si no años, que dicen que acabará pasando: que con violencia sólo cabe la ley antiterrorista y la suspensión (todavía más, todavía) de derechos, organizaciones e ideas. Pero hoy por hoy el problema que tenemos delante es de seguridad contra el terror neonazi y de tarats espontáneos, que se sienten acompañados, aplaudidos, reconocidos en su (sucia pero necesaria) función de sembrar el pánico con violencia gratuita cuanto más indiscriminada mejor, contra cualquier que se menee, para indicar que todos podemos ser agredidos en cualquier momento. Hoy por hoy, delante tenemos el deber de protegernos y defender nuestros barrios y ciudades de la violencia parapolicíaca y extrajudicial del estado español por medio de ex-legionarios, neonazis, tarats y hooligans varios que han respondido a su llamamiento. Porque cómo siempre pasa, un golpe activado este mecanismo informal y hasta cierto punto incontrolado, primero irán contra los ‘llacistes’, después contra los ‘jóvenes con peines’, después contra los ‘negros y los moros’, por el camino agredirán mujeres y el trabajazo que tendremos a proteger nuestra gente, con la policía (los Mozos) esperando que nos defendemos para hacer foto,vídeo, denuncia, detenciones, titulares sobre terrorismo, reportaje de ‘Callejeros folloneros’ y demés parafernàlia habitual. Tan sólo espero que en esta pesada, pesada, triste trinchera que tendremos que levantar, me encuentre quién me tengo que encontrar. Aparcando diferencias en la lucha por libertades básicas, espacios sin miedo y protección de la sociedad civil. Espero no encontrarme decepciones ni deserciones vergonzosas, y que Coscus, Rabells y más justificadors del estado español bajo apariencia de realismo práctico sepan cuál es el lugar de cada cual de nosotros cuando el estado profundo y la ultra-derecha pretenden de imponer el terror. Es para ellos la frase de Bertolt Brecht del final del texto, rescatada de un tiempo de donde muchas cosas tendremos que aprender plegados. Y finalmente, y la cosa más importante para no perder esta batalla que nos cargan ignominiosamente sobre la espalda: la violencia y la ultra-derecha lo ejerce una inmensa minoría de la población, normalmente vinculada a las cloacas policiacas del estado español o directamente salida de allá. Quieren que en la rabia y la impotencia por tanta impunidad señalamos todos los y las vecinas contrarios a la independencia o contrarios al referéndum unilateral. Y no. Permanecerán en silencio, de acuerdo. Silencio que podemos considerar cómplice en situación de tanto desnivel entre estado parapolicíac y ciudadanía perseguida. Pero EN ABSOLUTO la mayoría de votantes del ‘no’ comparten, si la ven y la comprueban, esta operación de terror y cloacas. Hace falta, pues, seleccionar bien quién culpamos en nuestros discursos, comentarios y reflexiones. Hace falta, pues, ser muy selectivo, muy cuidadoso. Hay que documentar y explicar qué pasa, incluso a quien aparentemente no tiene ni gota de ganas de escuchar razones. Hace falta que el estado español pierda esta batalla perdiendo la adhesión que cree que tiene entre estos sectores de la población de Cataluña. Y del resto de su territorio siempre que sea posible. Nosotros nos tendremos que cuidar y nos tendremos que defender, sólo faltaría!, de la ultra-derecha y de la provocación mediática y policial, que juntas juegan diferentes roles complementarios. Pero con la cabeza clara que la batalla que entregaremos es una batalla de mayorías sociales y democráticas contra un régimen que se sostiene en la violencia, el control mediático y la persecución política. (Fuente Vilaweb / Autor: Quim Arrufat)



  • Las cinco maravillas del Gaztetxe Maravillas
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    20/08/2018
    Primera maravilla: el antagonismo de la okupación popular frente a la ocupación fascista. La okupación de un local, un edificio o de una tierra, o sea, la recuperación por el pueblo de aquello que le arrebató la burguesía, es justo lo contrario que la ocupación de un local por el fascismo, como veremos. El gaztetxe Maravillas de la plaza Navarrería de Iruña (Euskal Herria), un palacio abandonado, responde a una estrategia de autoorganización popular, trabajadora, que se autogestiona para impulsar la emancipación del pueblo obrero mediante la emancipación juvenil como detonante de concienciación colectiva. El gaztetxe es así un experimento de contrapoder juvenil que demuestra no sólo a otros sectores de la juventud sino también de los adultos que es posible crear islotes de libertad en el océano capitalista. Islotes siempre sometidos a toda clase de presiones y amenazas para acabar con ellos. Por el contrario, cuando los neonazis de Hogar Social Madrid ocupan un edificio en el que estaba el Registro de la Propiedad sito en la calle Príncipe de Vergara, en Madrid (España), no quieren cuestionar la propiedad capitalista sino reforzarla mediante la legitimación del fascismo, del racismo, de las jerarquías autoritarias y verticales que ejercen la caridad para con la clase obrera empobrecida, alienándola con el nacionalismo imperialista español y el odio a la solidaridad entre los pueblos, clases y mujeres explotadas. Los valores del gaztetxe se sostienen, como su propio nombre indica, en la praxis del poder juvenil que rompe o al menos debilita las cadenas del poder adulto con la autoorganización, la autogestión, la autodeterminación y la autodefensa. Sin precisiones ahora, una de las grandes diferencias entre el poder juvenil y el adulto radica en que la obediencia y el patriarcado son características del segundo, como lo son también el miedo al pensamiento crítico y a la libertad. El fascismo es el epítome del poder adulto en su esencia bruta aunque haya neofascistas relativamente jóvenes pero envejecidos mentalmente. Segunda maravilla: la cuestión de la propiedad. El gaztetxe quiere ser en la medida de lo posible un pequeño poder comunal, protosocialista, que cuestiona en su día a día la irracionalidad esencial de la propiedad burguesa y la necesidad urgente de socializar el suelo como primer paso ineludible para garantizar la calidad de vida del pueblo trabajador. Por esto mismo, un hilo rojo conecta al gaztetxe con un taller o fábrica okupada por las y los obreros en huelga, etc.: esa okupación se orienta hacia la definitiva recuperación de ese espacio al emanciparse como espacio socializado mediante la legalidad del pueblo que es la ilegalidad de la burguesía, y viceversa. No decimos nada nuevo ni descubrimos ningún misterio al insistir en el crucial problema de la propiedad. El antagonismo entre la propiedad burguesa y la socialista, o comunal para rescatar la autocrítica de Engels, pudre ahora más que nunca antes la civilización del capital. Debemos referirnos siempre a ese antagonismo para descubrir la razón última que impulsa a los representantes sociopolíticos del capital en Nafarroa e Iruña, en todas partes, a cerrar los gaztetxes y las empresas recuperadas, a legislar y aplicar toda serie de prohibiciones u obstáculos previos a los embriones de contrapoder popular. Sean groseramente reaccionarios o educadamente reformistas, los delegados sociopolíticos del capital saben que su cómoda forma de vida, sus sueldos, dependen de la efectividad de su servidumbre al capital. Cuando la iniciativa juvenil y popular empieza a reivindicar necesidades y derechos socialistas inaceptables por el capital, los amables reformistas que defienden sus intereses se ponen nerviosos porque el capital les recuerda para qué les ha prestado el poder legal que administran. Y es que, como dijo el alcalde peneuvista de Bilbo, Azkuna, cuando solemnemente justificó el desmantelamiento violento de Kukutza: la propiedad es intocable. También el monstruo de la propiedad burguesa aplastó Kortxoenea y revolotea sobre Errekaleor y sobre tantos y tantos embriones de esperanza humana: hay que destruirles antes de que germinen y demuestren que se puede construir el futuro libre mediante la libertad presente. Tercera maravilla: la nación popular, comunal, trabajadora. El gaztetxe es autoorganización juvenil que se identifica como euskaldun y busca autogestionarse cada vez más mediante el euskara como valor de uso comunal. Por ello el contenido de nación vasca que desarrolla es contrario al conjunto de la ideología burguesa que lleva en su seno formas complementarias de nacionalismo español en sus varias expresiones, de autonomismo y regionalismo de las medianas y pequeñas burguesías autóctonas, y del cosmopolitismo fabricado por el capital financiero mundial para combatir el internacionalismo de los pueblos. Dado que el gaztetxe es la praxis de lo común desde y para su valor de uso, el idioma y la cultura en la que se expresa cada vez más, el euskara en su praxis diaria confirma aquella vital e imprescindible afirmación de Marx de que la lengua común es «el ser comunal que habla por sí mismo». Esto también es inaceptable para un capitalismo que tiene en su industria político-cultural una de las ramas más rentables, unida a la del turismo destructor de las identidades populares e impositor del opresor engaño de la «ciudadanía del mundo». Y por lo mismo, la lengua como valor de uso comunal, es decir, como conciencia revolucionaria, también es inconciliable con la mercantilización que de ella hace el autonomismo y en menor medida el regionalismo. O sea, el gaztetxe ayuda a la (re)construcción de otra nación vasca antagónica con la propiedad capitalista. Cuarta maravilla: la conciencia política en el puesto de mando. Lenin decía que la política es la economía concentrada. La lucha por la propiedad comunal ataca a la raíz material y simbólica de la dictadura burguesa que sostiene la extracción de plusvalía. Tanto en el gaztetxe como en una universidad en huelga, en un hospital movilizado o en una asamblea popular y obrera externa al parlamento en la que se debate cómo introducir la democracia directa en el sancta sanctorum de la ficción burguesa de democracia, en estas y otras prácticas de democracia de base, actúan niveles más o menos desarrollados de conciencia política que se ha formado comprendiendo que la única solución es construir el poder popular. El gaztetxe como espacio común sólo vive en la medida en que sirve para interrelacionar la mayor cantidad posible de luchas: desde la Amnistía y antipatriarcal hasta la ecologista pasando por el urbanismo y el antirracismo, la lucha contra el narcocapitalismo, el arte y la cultura en todas sus formas, la emancipación de las sexualidades y los afectos, y un inacabable etcétera. Un mínimo debate demuestra que esas luchas en apariencia inconexas entre sí, tienen sin embargo un denominador: en la medida en que avanzan apuntan al poder de clase de la propiedad privada: cárceles y torturas, mujeres como propiedad masculina, naturaleza mercantilizada, urbanismo para ricos, explotación sexo-económica de las y los migrantes, las drogas como arma de destrucción y de ganancia… Según se descubren sus conexiones con la tasa media de beneficio del capital también se desvelan sus contenidos políticos. La teoría siempre es necesaria y por eso se comprende que, entre las múltiples tareas a realizar, también estaba organizado un curso de crítica de la economía capitalista desde su esencia política. Y quinta maravilla: la autodefensa. Frente a la entrada del gaztetxe Maravillas, en la mitad de la plaza hay un taburete, una mesa normal de esas de formica y varios micrófonos. Alrededor muchas personas y algunos periodistas que rodean a una pareja que explica en euskera y español el inminente cierre del gaztetxe. Estamos ante uno de los métodos de autodefensa no violenta. Hay otros muchos métodos, pero pasan siempre por la explicación de los porqués de la represión: dado que el gaztetxe asume que la política está en el puesto de mando, su autodefensa consiste en explicar todos los intríngulis ocultos de la política del poder para movilizar amplios sectores populares en defensa del gaztetxe. La autodefensa comienza desde antes de okupar el gaztetxe, desde el momento en el que se decide abrir otro en respuesta al que nos están cerrando en ese instante. La autodefensa no es otra cosa que la ofensiva juvenil permanente y creciente expresada en la consigna de «nos cierran uno, abrimos dos». Esta estrategia, la única posible, exige planificar con antelación toda la pedagogía de diálogo y comunicación con el pueblo porque sólo así la autodefensa será común, creciente, la única con visos de victoria acumulativa. (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Sumisión
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    19/08/2018
    Hay días en que la magnánima providencia parecería clarificar las cosas a los seres humanos. Así, anteayer, en la conmemoración del 17-A, una jornada particular en la que, por si alguien lo dudaba todavía, uno pudo ver diáfanamente cómo de ocupada y sometida vive la tribu. Tras perjurar que no coincidiría jamás con el rey, el president Torra encabezó un besamanos con la mayoría de autoridades patrias, hilera de esclavitud que certificaba de nuevo cómo la retórica enardecida de los líderes indepes esconde una sumisión voluntaria vergonzante. Horas antes, la policía catalana (comandada por el conseller Buch) se había dedicado a coaccionar la libre expresión de los ciudadanos, requisándoles banderas y pancartas. Por el Eixample corrían agentes del orden anónimos, sin placa ni número identificador, que fortificaron la entrada en plaza de Catalunya, lugar donde solo pudieron acceder ciudadanos despolitizados, eufemismo que no hace falta ni comentar. Que la alcaldesa de la capital, españolaza ella, aceptase asistir a esta patochada disfrazando su cinismo con lágrimas de cocodrilo era del todo esperable. Pero ver a nuestros representantes actuando como Gobierno de Vichy solo podía darte arcadas. Si es así como farem República, chavales, que Dios nos pille confesados. En días como ayer puede comprobarse fácilmente como todas las renuncias que ha asumido el independentismo solo han servido para que a la Generalitat se la pueda rifar un simple jefe de protocolo. Mintieron cuando perjuraron que aplicarían el 1-O, volvieron a estafarnos cuando prometieron restituir los cargos de los encarcelados y de los políticos en el exilio, y han vuelto al arte de la trola cuando dijeron que a Catalunya no le hacía puñetera falta un monarca. Miradlos qué guapos, todos en fila india y repeinados, saludando a Felipe VI con cara de circunstancias. Si yo fuera español me lo hubiera mirado acompañando la fiesta con palomitas. Con enemigos así, uno no tiene ni que apretar el gatillo. Es muy difícil imaginar una situación donde se pueda caer más bajo y vender más barata la sumisión voluntaria. Ya tiene gracia, la cosa, porque los mismos políticos que demostraron ciencia y valentía contra el yihadismo, con una determinación que asombró al mundo, viven con alma de peluche su lucha contra España. Son las mismas personas, con intacta carne y alma, pero toda la gallardía que muestran en la lucha global contra el terror se les acaba cuando se enfrentan al colono. Solo nos dejan la rabieta, resignándonos a que Felipe VI deba saludar a Laura Masvidal, compañera de Joaquim Forn, cuando de hecho los titulares de las prisiones catalanas son los políticos que habitan en la Generalitat, que podrían abrir las mazmorras de los prisioneros si tuvieran suficiente gallardía. Es muy curioso ver cómo la misma gente que luchó contra la forma más sanguinaria del mal acaba claudicando contra el rey y cuatro matronas con la bandera rojigualda en la bufanda. Afortunadamente, visto que la ocupación era demasiado visible y tan dolorosa, Dios se apiadó de nosotros y nos envió una maravillosa lluvia que lo limpió todo. No había suficiente agua para tanta vergüenza. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • La clase obrera ya está rota
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    12/08/2018
    “El discurso de la diversidad pone en peligro la unidad de la clase obrera”. Últimamente ha reaparecido con fuerza esta alerta. Frente a las lecturas neomarxistas de las últimas décadas que señalaban que la opresión del neoliberalismo no se estructura únicamente a través de la explotación laboral, sino que existen otros dispositivos de opresión como la raza o el género, se lanza esta advertencia: “El discurso de la diversidad es un triunfo del neoliberalismo porque esconde o diluye la opresión principal, que no es otra que la opresión de clase”. A continuación, expongo una reflexión sobre la menor o mayor veracidad que esconde esta alerta, e invito a cuestionarla desde una mirada situada, llamando a la prudencia. Esta reflexión la hago desde mi propia mirada y mi vivencia de la raza, el género y la clase. Soy mestiza gitana, y he dedicado una parte importante de mi vida al activismo gitano, soy sindicalista activa, abogada laboralista y de ideología comunista-libertaria. Los discursos de la diversidad no rompen la clase obrera, la clase obrera ya está rota. La explotación capitalista y el chantaje de la renta a cambio de fuerza de trabajo se manifiesta con diferente violencia según el grado de “humanidad” que el sistema otorga a la persona trabajadora a partir de la raza, el género o el territorio que habita.  En el Norte Global las luchas sindicales pueden articularse, organizar protestas, huelgas, o acciones sin que peligre la vida. No es cuestión de minusvalorar la represión que sufrimos, y que conozco de primera mano, pero la vida está a salvo. En el Sur Global, imaginemos las maquilas asiáticas, estas prácticas de lucha suponen no ya la represión sindical, el despido o la multa sino que ponen en juego verdaderamente la integridad física y la vida. El discurso que llame a la unidad de la clase obrera frente a la explotación capitalista tiene que hacerse cargo de esta diversidad de situaciones que se padecen. El discurso homogeneizador de “todos somos la misma clase obrera” sin matices y sin integrar estas diferentes situaciones de partida no es eficaz para la unidad, y la historia ha demostrado que fracasa porque deja fuera muchas formas de vida. El discurso de atención a la diversidad de la raza y el género es fundamental para reconstruir una clase obrera que ya viene rota por estas diversas violencias. El neoliberalismo imbrica varios dispositivos de explotación que se retroalimentan: el racismo, el colonialismo, el patriarcado y el capitalismo. Son varias cabezas de un mismo cuerpo monstruoso. La emancipación pasa sin duda por articular discurso y prácticas de lucha en todos los frentes, y para eso es esencial la atención a las diversas manifestaciones del monstruo. Cuando Silvia Federici, anticapitalista y marxista, advierte sobre cómo la explotación no únicamente está en la plusvalía, y pone la atención en el trabajo de cuidados invisible que realizan las mujeres en el ámbito familiar, no está dividiendo la clase. Está llamando a sumar un sujeto, la mujer cuidadora, que hasta ese momento se quedaba fuera porque el discurso marxista-obrerista se había quedado estrecho. Cuando Angela Davis, comunista, pone en el centro del discurso la raza como paradigma de explotación no está rompiendo la clase, está incluyendo a un sujeto que se quedaba fuera por la violencia específica que sufría desde su posición de raza que no estaba siendo respondida desde luchas obreras. Cuando Sirin Adlbi habla de islamofobia y de cómo el capitalismo necesita construir al otro para justificar su acumulación destructiva no rompe la clase, está señalando cómo se manifiesta la opresión desde la posición de su comunidad y proponiendo una estrategia de lucha propia que responda a esta violencia. Los discursos y las prácticas de lucha y resistencia no son universales. La hegemonía blanca y occidental se cuela incluso en los discursos contrahegemónicos y convierte en universal sus formas de resistencia y lucha. Es imprudente que un obrero blanco y occidental quiera hacer universal que la primera lucha es la liberación de clase, es decir liberarse de la explotación laboral. Es osado porque quizás, desde su posición en el mundo, es la única opresión que padece, y por eso la hace centro y pretende universalizarla. Pensar de manera situada es valorar que quizás en un gueto negro estadounidense la represión que se sufre pase más por la raza que por la clase y que la represión policial racista suponga el centro de la lucha, y no tanto la cuestión sindical en un centro de trabajo. Por supuesto que la violencia es por la raza y por la clase, porque son pobres, pero son las personas que padecen violencia específica quienes deciden, de manera colectiva, qué ponen en el centro de su estrategia emancipatoria. Darle protagonismo a la liberación racial no está rompiendo la clase porque la lucha antirracista es una lucha anticapitalista; el capitalismo necesita para su mantenimiento de esta división racial y colonial del mundo. Los discursos y las estrategias de resistencia están allí donde haya una comunidad oprimida. Construir la emancipación desde estas estrategias de lucha propia y no estar obligados a mimetizar los modelos de la Europa blanca. Esto es la diversidad. Cuando abogo por que el pueblo gitano tiene sus propias prácticas de autogestión de conflictos o de mutualismo de base sin necesidad de parafrasear a Kroptkin, no estoy cuestionando la teoría del apoyo mutuo, sino estoy haciéndola cercana a gente que le queda lejos porque es distinta; es decir, no forma parte del paradigma blanco europeo. Las alertas sobre cómo determinados discursos de la diversidad posmoderna conllevan la frivolización de los planteamientos políticos pueden ser muy necesarias, pero deben hacerse con prudencia y saber que se está hablando desde una mirada concreta y no universalizando nuestras experiencias. Hay que ponerse en estado de duda y pensar que quizás no todas las violencias pasan por las mismas jerarquías que las que padecemos en un territorio o un cuerpo determinado. Son importantes y necesarias la llamadas de atención sobre el sectarismo que puede existir en grupos que reivindican la diversidad, pero, si verdaderamente creemos en la unidad de las luchas, estas críticas deben buscar el diálogo y no el enfrentamiento. Enfrentarse con quienes “rompen la clase” sólo alimenta una dinámica de atomización de las luchas y no suma en colectivo. Nos enfrentamos a un monstruo de mil cabezas, y difícilmente saldremos de esta con un único discurso y práctica de lucha. Va a hacer falta un diálogo amplio y una escucha atenta a las diferentes manifestaciones de violencia de estas cabezas. La unidad de lucha que aspiramos sin duda pasará por tener en cuenta la diversidad. (Fuente: ctxt / Autora: Pastora Filigrana García)



  • SANTRICH, MADURO, ASESINADOS….
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    11/08/2018
    El hermano Santrich es un ejemplo de cómo el símbolo es una fuerza material que trasciende las fronteras de su país. Una vez asentado un potente movimiento de resistencia, las cárceles pierden parte de su eficacia represiva porque los pueblos han aprendido a hacer de ellas altavoces de la injusticia que se oyen en mundo entero. La dignidad de Santrich llega a Euskal Herria, a Palestina, a Vietnam… pero también muestra su potencial teórico –que nosotros debemos desentrañar- al sugerirnos que dentro de los muros que le aprisionan podemos descubrir la lógica criminal que ha intentado asesinar a Maduro y que poco antes había asesinado a tres representantes de la Marcha Campesina Admirable, además de los cientos de exterminados por el neofascismo en Colombia y en toda Nuestra América. El hermano Santrich milita por la emancipación de la humanidad universalmente explotada, por su expresión particular en Nuestra América y singular en Colombia. La mundialización de la ley del valor hace que la cadena de extracción de plusvalor y de saqueo de la naturaleza recorra internamente todas, absolutamente todas las minúsculas maneras de sojuzgamiento que desarrolla el capital. Aunque cada una de ellas disponga de autonomía relativa más o menos amplia, aunque en apariencia no exista nada que les cohesiones internamente hacia un objetivo último, en realidad desde las mentiras crecientes de Trump hasta la más anodina medida impuesta por el FMI pasando por el rearme imperialista, la censura mundial de prensa y un largo etcétera… existe esa dinámica interna. El hermano Santrich sabe que las oposiciones interimperialistas, las luchas de las clases y de los pueblos, el caos que se escapa a los intentos de control, las dificultades que encuentra la acumulación de capital por razones múltiples y la tendencia al descenso de la tasa media de ganancia, es decir, sabe que la contradicciones del capitalismo aumentan las posibilidades de las fuerzas emancipadoras. Pero de la posibilidad a la realidad está el trecho que sólo lo pueden llenar las direcciones estratégicas coordinadas por las organizaciones. Sin éstas, la posibilidad objetiva apenas puede avanzar a probabilidad y a revolución de facto, y menos aún a victoria obrera y popular. Por eso, liquidarlas como sea, o sobornarlas e integrarlas en el engranaje del poder mediante el reformismo, ha sido y es una obsesión burguesa. Los asesinatos de militantes y atentado contra Maduro forman parte de un todo. El hermano Santrich conoce por experiencia vital todo lo dicho aquí, muy especialmente asume que su militancia práctica no cesa del todo en prisión sino que cambia de forma en algunas áreas y se camina por otros senderos. Pero, en cuanto comunista, el hermano Santrich es consciente de que la cárcel siempre limita, merma la salud y hasta destruye la personalidad, matándola, porque ese es su objetivo además del de propagar el miedo y la pasividad. El objetivo último de la prisión burguesa es asesinar legalmente a luchadoras y luchadores. Por es esto hay que liberar a Santrich y a las revolucionarias y revolucionarios, estén donde estén. IÑAKI GIL DE SAN VICENTE EUSKAL HERRIA 6 de agosto de 2018



  • Días de agosto... Blas Infante... Moncho Reboiras
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    11/08/2018
    En estos días de agosto tórrido, de verano son muchas las fechas que tenemos las y los internacionalistas en esa agenda que no acaba nunca, que debe revisarse, releerse y sobre todo no olvidar, mucho menos olvidar a quienes allí aparecen. Sobresalen entre esos nombres dos militantes soberanistas, independentistas, revolucionarios que fueron asesinados por el franquismo y el fascismo español. Uno cuando apenas empezaba este franquismo al que nos referimos, otro cuando agonizaba pero preparaba ya esa transición-trampa, que nos regaló 40 años más de franquismo. Por de pronto. El llamado alzamiento nacional fue especialmente cruel en Andalucía. Fueron miles los jornaleros y jornaleras que fueron asesinados. Junto a ellos trabajadores de diferentes sectores, referentes de la cultura nacional andaluza (Como olvidar a Federico García Lorca, aún en una cuneta olvidada de Granada) y hasta población civil en desbandada que ante los crímenes ya conocidos del fascismo-falangismo fue ametrallada y asesinada por miles en una carretera de Málaga. Pero si hemos destacado a Blas Infante es porque era la esperanza de la resurrección de la Andalucía autentica, la de los pueblos blancos, la del cante jondo, la que no olvidaba su pasado glorioso antes de la invasión de 1492….Blas situándolo en su época, hablaba claramente de los dos ejes en los cuales se apoya la verdadera libertad de los pueblos…la soberanía, el derecho a la independencia y un régimen social alejado del capitalismo. Aunque no era exactamente comunista, hay que saber reconocerlo en los años que le tocó vivir y era más partidario de un socialismo libertario. Una persona similar en bastantes aspectos a James Conolly, el auténtico héroe y referente de la Irlanda de esa época, si bien había otros aspectos que les diferenciaba. Era un peligro para España, así lo aseguraron sus verdugos y así era efectivamente, un peligro para esa España monárquica, aniquiladora de pueblos, corrupta y capitalista que venimos padeciendo desde hace ya más de 80 años….por eso fue fusilado. Causa vergüenza como su asesino intelectual, la víbora Queipo de Llano aún ocupe un lugar de honor en la historia oficial de esta España a la que nos referimos. Por eso la obligación de las internacionalistas es recordarlo y seguir insistiendo en esa Andalucía que sigue sin ser doblegada, trabajadora, militante, revolucionaria…no la que nos venden desde los medios de comunicación del sistema Moncho Reboiras es el otro mártir al que nos referíamos. Este sí comunista, antifascista, antifranquista, combativo…militante de UPG que en aquellos años era la referencia revolucionaria del Pueblo Trabajador Galego. Objetivo prioritario de la policía del régimen franquista que conocían su abnegación y constancia en la militancia así como su referencialidad, no pararon hasta dar con él. Fue en Ferrol, patria chica de Franco, pero también pueblo proletario, trabajador, galego, que en aquellos años duros de movilización y represión era una de la referencia de esa Galiza combativa a la que nos referimos. Lo mataron sin contemplaciones. Tenían claro que su destino no iba a ser la cárcel, sino el cementerio. Para la historia ha dejado unas palabras vibrantes…”Que importa que nos maten, si dejamos semilla de victoria…” Lejos està Galiza de su liberación nacional y social. También Andalucía. También Euskal Herria tenemos lejos nuestra revolución pendiente. Que importa si los que estamos vivos y vivas en estos años de oscuridad no vemos esas revoluciones de liberación nacional, feministas y socialistas….la historia nos ha reservado otra tarea….dejar semillas de victoria. Por eso la tremenda importancia de lo que comentábamos al principio. Es importantísimo que esa llama no se apague. Que esas semillas de las que hablaba Moncho las recoja otra generación y puedan culminar esa revolución pendiente. No siempre es la mejor época para luchar por el socialismo, pero siempre hay que hacerlo, dijo Lenin. Esa es la tarea. No se trata de nuestros egos ni peleas cainitas entre organizaciones. Ser comunista es algo mucho más grande. Se trata de nuestros pueblos y su futuro socialista. (Fuente: La Haine / Autor: Andoni Baserrigorri)



  • Los últimos ocho días de Blas Infante
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    03/08/2018
    Son las 11 de la mañana del 2 de agosto de 1936. Sevilla está tomada por las fuerzas golpistas comandadas por el general Queipo de Llano, quien infunde el terror por las ondas de Radio Sevilla que llegan a toda la geografía andaluza. Sevilla, Córdoba, Granada y Cádiz ya han caído en manos de los fascistas. Blas Infante, notario y andalucista que trabaja en la redacción de un Estatuto de Autonomía para Andalucía, lleva sin salir de su casa desde el 18 de julio que estalló el golpe de Estado. Tomó el tranvía desde Coria a Sevilla ese maldito sábado del golpe. Se tuvo que volver porque estaban todos los cuarteles hispalenses tomados. Luis Yáñez, un médico socialista de Coria muy amigo de la familia, le ofrece ayuda para exiliarse. Rechaza la oferta. No cree que lo vayan a matar. A las 11 horas de aquel sábado, el sol de justicia andaluz de agosto pega con fuerza en la alberca de la ‘Casa de la Alegría’, situada en un alto con vistas al Guadalquivir. Se están bañando los cuatro hijos de Blas Infante Pérez y Angustias García Parias. Toda la familia le ha preparado una fiesta a la niña María de los Ángeles para celebrar su onomástica y que no perciba el ambiente de tensión que se respira desde el 18 de julio. María de los Ángeles tiene seis años, dos menos que su hermana Luisa, la mayor, y dos más que Blas. La más pequeña de los cuatro hermanos tiene meses de vida y se llama Alegría; como la casa. Los niños se bañan en la alberca y comen bizcochos que ha preparado Rosario Delgado, la sirvienta, que es una más de la familia. De pronto, un estruendo se oye en la cancela de la casa. Hombres desconocidos, vestidos con camisas y gorros azules, armados y en actitud chulesca, irrumpen en el patio donde los niños juegan y celebran el santo de María de los Ángeles. Dos falangistas, comandados por el sargento Crespo, se dirigen a Blas Infante; el resto rodean la casa. Los niños, atemorizados, se esconden donde pueden. Sobrina del gobernador civil de Sevilla Angustias, la madre de los niños y esposa de Blas Infante, le recuerda al sargento Crespo que es sobrina de Pedro Parias, el gobernador civil que ha puesto Queipo de Llano en Sevilla tras triunfar el golpe de Estado. El falangista le dice que se ponga en contacto con su tío porque las órdenes que traen son claras. El andalucista es detenido y montado en uno de los coches de los falangistas con dirección al Ayuntamiento de Coria del Río. Se llevan una radio y un gramófono como prueba de que Blas Infante se comunicaba con los comunistas rusos. “Eran tan imbéciles que pensaban que con un gramófono se podía hablar con Moscú”, dice Javier Aroca, entre risas, investigador infantiano del Centro de Estudios Andaluces. Al llegar al consistorio coriano, un falangista le abofetea y le escupe en la cara. El alcalde de la localidad, Miguel Delmás Pérez, amigo de Blas Infante, le cede el teléfono municipal y llama a Ángel Camacho Baños, diputado en Cortes por Sevilla del partido conservador Acción Popular y abogado con el que Infante tiene muy buena relación. El diputado pide que se ponga el sargento Crespo al teléfono: “Con su vida usted me responda a la de Blas Infante”, le espeta el diputado al falangista. El sargento falangista Crespo titubea y le viene a decir que no puede hacer nada, que trae órdenes firmes que no puede incumplir. Mientra tanto, Angustias coge a sus cuatro niños y se va hasta Sevilla en taxi junto con Rosario, la muchacha de la casa, a hablar con su tío, el gobernador civil golpista. Ni siquiera la recibe. Angustias se angustia a niveles inimaginables, piensa en lo peor, en que a su marido lo van a matar de un momento a otro. Deja a los niños con Rosario en casa del procurador José Martínez Luna, cercano a Falange pero amigo de Blas Infante. El procurador acompaña a Angustias a hablar con Pedro Parias, tío de la mujer de Blas Infante, el hombre que más manda, con permiso de Queipo de Llano, en Sevilla tras el triunfo del golpe militar. El gobernador civil le dice a la mujer de Blas Infante que no sabe nada del tema. Angustias le suplica. Se arrodilla. Se humilla. Se descompone. Descompuesta y rota en mil pedazos sale del despacho de su tío, el hermano de su madre. A la ideología andalucista de Blas Infante hay que sumarle que éste le había ganado como abogado un pleito familiar de tinte económico a los Parias. Angustias recoge a sus cuatro hijos de la casa del procurador, situada en la sevillana Plaza de la Gavidia, y se vuelve a Coria del Río junto con Rosario. Angustias no tiene mirada, los niños ya ni se acuerdan de que estaban de celebración. Blas Infante, después de la llamada de teléfono al diputado conservador Ángel Camacho para que clame por su vida, es trasladado a una de las muchas prisiones provisionales que en esos días se abren para encarcelar a los demócratas detenidos. A la calle Trajano Al notario lo llevan a la antigua Cámara Agraria, hasta la calle Trajano, una de las calles que salen a la Alameda de Hércules, en el extremo coronado por dos columnas de Hércules y Julio César. “Había órdenes de que no llegara vivo a Sevilla, de que fuera asesinado justo después de la detención”, cuenta Javier Delmás, nieto del Padre de la Patria Andaluza, vicepresidente de la Fundación Blas Infante e hijo de María de los Ángeles Infante, la niña de 6 años que celebra su santo el día que detienen a su padre. En la prisión de la calle Trajano permanece hasta que el 5 de agosto es trasladado a los Cines Jáuregui, a los que han quitado las butacas y han habilitado como centro de encarcelamiento. De aquí cada día salen una o varias sacas dirección a las Murallas de la Macarena, la Carretera de Carmona o las Tapias del Cementerio de San Fernando. Todos los días, entre las 12 de la noche y las 3 de la madrugada, nominan para hacer el paseíllo de la muerte. El aire de la libertad sólo entra por unas ventanas, pero no sofoca el calor asfixiante de un inmenso local diáfano hacinado de criaturas indefensas y atemorizadas ante el final de sus días. Angustias no falta un solo día de los ocho que Blas Infante está detenido antes de ser asesinado. Ella no puede verlo, pero le deja la comida a diario; sobre todo sandía, que es su fruta preferida. Bien cortadita, porque los golpistas no permiten tener objetos cortantes. Una cestita con sandía picadita Después de dejar la cestita, Angustias vuelve a su casa. Mira por las ventanas a ver si ve a su marido y por las noches da vueltas sin parar por la casa mientras los niños duermen. Los niños duermen pero ella muere en vida ante el trágico final que está por llegar. Uno de los últimos ochos días de Blas Infante, éste pudo ver por la ventana de su presidio a su hija Luisa, la mayor, de ocho años, que fue acompañando a su madre con la cestita: “Cómprale juguetes a los niños”, le dijo el andalucista encarcelado a Angustias. La única persona que puede entrar en los Cines Jáuregui, reconvertido en sala de espera de la muerte, es el procurador José Martínez Luna. “Un hombre honesto y muy cercano a mi abuelo”, afirma el nieto Javier Delmás Infante, que conserva en su memoria el patrimonio oral que ha heredado y que a su vez es memoria del pueblo andaluz. Blas Infante comparte presidio con el médico Leal Calderi, quien salva la vida y relata la entereza y dignidad de Blas Infante antes de ser asesinado. Un picador de toros de Coria, de quien Javier Delmás no desvela el nombre por respeto a la familia del hombre, también es testigo de los últimos días del autor del Ideal Andaluz. Entre el 8 y el 9 de agosto, Blas Infante sabe que no tiene salvación, que lo van a matar, que del Cine Jáuregui saldrá en una saca directo a un pelotón de fusilamiento. Se quita su reloj, la alianza de su boda con Angustias y una pluma estilográfica. Se lo da todo al procurador José Martínez Luna, el único conocido que entraba en la cárcel, para que se lo haga llegar a la familia. Es su manera de despedirse ante el trágico final. Las presiones familiares al gobernador civil no funcionan. El lunes 10 de agosto, Pedro Parias, el tío de Angustias y gobernador de la Sevilla golpeada por los fascistas, firma un edicto para que los familiares de los detenidos se abstengan de hacer presiones a la dirigencia fascista. “Era claramente por mi abuelo”, apostilla Delmás al teléfono. Como si fueran reses de ganado Lo normal es que a los detenidos los lleven a los pelotones de fusilamiento el mismo día de su detención. Como mucho, a los pocos días. A Blas Infante lo aguantan ocho días por las presiones, pero no nueve. Queipo de Llano, el criminal que -según el historiador Francisco Espinosa- firmaba cada día entre 40 y 50 ejecuciones de muerte, quiso celebrar a lo grande el cuarto aniversario de La Sanjurjada, el primer intento de golpe de Estado contra la II República, ocurrido el 10 de agosto de 1932 y que estuvo liderado por el General Sanjurjo. Esa noche, en la madrugada del 10 al 11 de agosto de 1936, entre las 12 y las 3 de la mañana, en el tránsito del lunes al martes, el hombre sin reloj, sin alianza de boda y sin su pluma estilográfica, hace el último paseíllo de su vida. Lo acompañan cuatro hombres más, todos de especial simbolismo para celebrar por todo lo alto el aniversario de La Sanjurjada. En la camioneta, como si fueran reses de ganado, en la oscuridad absoluta de la muerte, se montan, además de Blas Infante, Emilio Barbero, concejal de Izquierda Republicana y teniente de alcalde del Ayuntamiento de Sevilla; Fermín de Zayas, funcionario municipal del consistorio hispalense y secretario de la masonería en Andalucía; Manuel Barrios, militante del PSOE y elegido diputado a Cortes en las elecciones generales de 1936; José González Fernández de la Bandera, nacido en la localidad pacense de Puebla de la Calzada, médico y alcalde de Sevilla entre 1931 y 1933. Todos son ejecutados en la Hacienda de Hernán Cebolla, situada en el kilómetro 4 de la Carretera de Carmona-Sevilla. Blas Infante, según contó años más tarde el ayudante del conductor del camión de la muerte, gritó dos veces: “Viva Andalucía Libre”. Justo antes de que la bala lo silenciara para siempre; a él, no a su grito. El cuerpo sin vida de Blas Infante es tirado en una fosa común del Cementerio de San Fernando de Sevilla. Allí sigue. Es martes, 11 de agosto, Angustias se monta en el tranvía en Coria del Río con dirección a Sevilla para llevarle su cestita de comida a su marido, con la sandía bien picadita. Vuelve con la cesta llena y el alma vacía: “Ya no tiene que dejar nada”, le dice a bocajarro el guardia que vigila la puerta del antiguo cine, ahora convertido en sala de espera de la muerte. A cuestas con la cestita y la pena Se vuelve, cargada con la cestita y la pena, y se dirige a casa de sus padres para informarles de que Pedro Parias, su tío, ha matado al notario del que ella se enamoró en Peñaflor. La madre de Angustias habla con su hermano, el gobernador civil. “Discuten mucho, pero mi abuelo ya está muerto y no hay nada que hacer”, relata Javier Delmás, que generosamente cede su memoria y la de su familia. Tras la discusión, Angustias se vuelve a Coria, a la Casa Alegría que construyó Blas Infante. Ahora es un mar de tristeza, de desgarro y tragedia. Angustias vende varias propiedades para poder sacar adelante a sus hijos. En la Casa de la Alegría, hoy Museo de la Autonomía, cría sola a sus cuatro hijos y soporta como puede las miradas insidiosas. Guarda la bandera verdiblanca creada por el mártir de la causa andalucista y conserva el azulejo del escudo de Andalucía que Blas Infante puso en la puerta de la casa, arriba de la puerta principal, antes de ser fusilado. Allí estuvo el escudo de Andalucía durante los 40 años que duró la dictadura y allí continúa. Por sí, por los pueblos y por la Humanidad. (Fuente: La Voz del Sur / Autor: Raúl Solís)



  • LA ESTAFA DE LA CONTRIBUCION
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    02/08/2018
    Lo que siempre hemos llamado Contribución, es decir,el IBI es el principal impuesto que recaudan los ayuntamientos en Andalucía y el Estado español. Los inmuebles propiedad de la Iglesia Católica (sean de las diocesis o de las órdenes religiosas ) resto de confesiones religiosas (residuales)de organismos públicos o de las Fundaciones que no tengan explotación comercial no pagan IBI. Nuestro modelo,el de Nación Andaluza,es la expropiación de todos los inmuebles de la iglesia pues han sido sufragados por el pueblo, asi como los de aquellas fundaciones que son en realidad empresas mercantiles encubiertas, pero hasta que no podamos llevarlo a cabo ¿que hacemos? Para empezar que se cumpla la ley y que aquellas propiedades de la iglesia o fundaciones alquiladas paguen IBI pues por desidia de muchos ayuntamientos no lo pagan. Ahi estan las escuelas concertadas de la iglesia y fundaciones, y locales o pisos alquilados. Pero además de ello los pisos en los que viven curas o frailes o monjas por que no pagan? Por lo que respecta a la Iglesia denunciamos la inmatriculacion, ley vigente durante los siglos XIX y XX que tras ser derogada fue reactivada por el Gobierno de Aznar , estando vigente hoy en día, permitiendo que aquellos bienes sin propietario de los cuales la iglesia emita certificado de que fueron usados por ella se inscriben a su nombre. En nuestra tierra el regalo por precio simbolico a la iglesia de la mezquita de Cordoba es un escandalo y un robo al patrimonio publico. Exijamos que se recaude el IBI de los bienes alquilados a terceros y exijamoslo también que la ley se modifique como minimo para que no tributen únicamente los lugares de culto de la iglesia y resto de confesiones y los de las fundaciones autenticas que son una minoria, en el camino de la expropiación. Joan Batlle



  • Salmerón, julio, y Almería
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    31/07/2018
    Se cuenta que el almeriense Nicolás Salmerón abandonó la presidencia de la I República Española para no tener que firmar sentencias de muerte, pero lo cierto es que el 19 de julio de 1873 se reunió con el gaditano Manuel Pavía y Rodríguez de Alburquerque para ofrecerle el puesto de General en sustitución del cesado Ripoll que puso Pi i Margall, y le dijo, según relata el propio militar: “si consigue Vd. que un soldado dispare su fusil contra un cantonal, se habrá salvado el orden”. Y es que en aquellos momentos Cartagena se había sublevado liderando un movimiento cantonalista que rápidamente se extendió por Andalucía y el levante peninsular, hasta el punto de que el 21 de julio de ese año, “en Despeñaperros, bastión inespugnable (sic) de la libertad”, los Federales llaman a la “soberanía” del “Estado Andaluz”. Pero si los libros de los escolares andaluces ni tan siquiera mencionan este hecho siendo para los historiadores el movimiento más importante para la descentralización y modernización del Estado Español, tampoco relatan el papel de Salmerón, a quien la historiografía oficial reviste de una bondad casi tan alta como su intelectualidad. Salmerón declaró “piratas” los barcos cartageneros -por tanto, españoles- que pretendían extender el movimiento cantonal, lo que significaba autorizar la aniquilación de su tripulación, que eran varios miles de personas, una circunstancia que para alguien que ha pasado a la historia como opuesto a firmar ejecuciones, no casa bien. Pero más interesante para los almerienses, y que tampoco sale en los libros oficiales, es que Salmerón les impidió votar, elegir, decidir. No, a Salmerón parece que eso no le gustaba mucho, y cuando los cantonales llegaron al puerto de Almería el 29 de julio, con el general Contreras al mando de la fragata de hélice Almansa y la fragata blindada Vitoria, con dos regimientos a bordo, más un batallón de infantería de Marina, se negó a que los almerienses pudieran decidir libremente si querían unirse al movimiento o no. La Diputación y el Ayuntamiento rechazaron pagar una contribución de guerra de 100.000 reales, pero lo más relevante es que tampoco quisieron que los almerienses pudieran pronunciarse sobre su adhesión,y por tanto la creación de un cantón o varios, y eso que en zonas como Berja, o Adra y alguno más como parece ser que Vera, había predisposición al cantonalismo, dejando claro que capital y provincia han tenido históricamente comportamientos distintos. Todo eso provocó que en la mañana del día 30 los cartageneros bombardearan las defensas de la ciudad y los edificios militares, intentando evitar así puntos civiles, si bien mucha población había abandonado la capital por temor a un enfrentamiento armado. ¿Pero quienes eran aquellos a quienes Salmerón no quiso matar con su firma? Pues no, no eran los federales andaluces que declararon la independencia en Despeñaperros, ni los que defendían la Constitución del Estado Federado Andaluz, sino ocho soldados catalanes que en Barcelona se habían pasado al bando carlista. La incoherencia de Salmerón es digna de estudio, como la de los propios almerienses que le profesan reconocimiento a él, y no a su hermano Francisco, quien al menos se presentó a las elecciones por Almería, fue diputado y fue ministro. Pero Nicolás llegó a presidente, y eso es lo que cuenta, parece ser, y por tanto se le perdona que como en Almería salió derrotado cuando se presentó a Cortes, pues luego lo hiciera por Badajoz... qué más da... y si luego hay que militar en Solidaridad Catalana siendo andaluz y habiendo sido beligerante contra el federalismo, pues no pasa nada. Y si se forma parte del Partido Democrático y se impide que los almerienses decidan si quieren sumarse al cantonalismo o no, pues tampoco es relevante, y si se está en contra de la pena de muerte y luego se ordena matar a los federales, tampoco es digno de tenerse en cuenta, y mucho menos si se milita en una organización federalista. Es por todo esto que cuando acaba el mes de julio, no puedo evitar acordarme de Salmerón, de sus absolutas incoherencias ideológicas, de su pragmatismo en beneficio propio con la excusa siempre del Estado y su razón, pero también me acuerdo de que quienes suelen ir cada 14 de Abril a darle un abrazo de hermandad, como si la I y la II República fuera lo mismo, colgándole una bandera tricolor cuando la del alhameño era roja y gualda, y olvidando todo lo que aqui contamos. Eso sí, como es paisano... pelillos a la mar... (Fuente: Noticias de Almería / Autor: Rafael M. Martos)



  • Caso Robles: ¿cuestión de principios o cuestión de clase?
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    30/07/2018
    Ricardo Robles es portavoz del Bloque de Izquierda en la cámara municipal de Lisboa. Puso a la venta su propiedad inmobiliaria en Alfama (turístico barrio de la capital portuguesa N. del t.) por 5,7 millones de €, que había comprado a la seguridad social en 2014 por 347.000, y que fue rehabilitada con obras que costaron cerca de 600.000 euros.   ¿Se trata de una operación especulativa? Sí. ¿Eso es un problema? Sí. Quien dice defender los intereses de una formación social que no es la suya, tendrá siempre inmensos problemas para resolver. La venta de un edificio debe ser una pequeña parte.   La gentrificación es un conflicto social de la esfera de la lucha de clases. Opone lo propietarios a los residentes. Y si yo soy un propietario en lucha por los intereses de los moradores, tendré contradicciones por gestionar. Y el peso de esas contradicciones es una fragilidad política.   Por lo tanto, el problema central es previo. El problema es de clase. A menos que la expectativa sea que Ricardo Robles venda el edificio por debajo del precio de mercado; a menos que la expectativa para los agentes sociales y políticos sea la de cualquier cofradía de carmelitas descalzas. De lo contrario, el problema es de clase.   El problema es toda la canalla de burócratas que llenan las estanterías de los partidos reformistas. Casi todos de extracción burguesa y pequeñoburguesa. Y en las máquinas institucionales, bajo los focos de la política-espectáculo, son esas capas las que crecen y escalan la pirámide orgánica.   Hemos incidido bastante en este punto: esas capas no van a defender los intereses del mundo del trabajo, en particular del pueblo trabajador más pobre. Y no será por falta de principios, honradez, seriedad o vergüenza. No lo harán porque no pueden.   Sólo exige la dimisión de Ricardo Robles quien cree en el reformismo para conquistar lo que se propone. No es el problema Ricardo Robles. Él está allí en su sitio. Ustedes son los que están allí mal. Por Carlos Marques. Fuente: www.plataformalaboralepopular.pt



  • Nicaragua y ciertos intelectuales
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    29/07/2018
    Es evidente que un sector de la intelectualidad llamada de izquierda, poco o nada entiende de la realidad latinoamericana caribeña, de sus luchas históricas, de sus intentos por alcanzar la unidad, condición sine qua non es imposible hablar de independencia o socialismo. Desde sus púlpitos dorados se creen con autoridad para absolver o condenar cualquier proceso revolucionario que se dé en el planeta. Con una ignorancia que a veces limita con la mala intención, estos personajes creen gozar de un privilegio que nadie –más que los sectores dominantes- les ha atribuido. Ni bien aparecen procesos revolucionarios, en los momentos de alza de masas y triunfos populares, estos sujetos brotan por todos lados, anunciando que ya habían predicho lo que iba a suceder. Sin ruborizarse en nada pasan a apoyar a los gobiernos revolucionarios, haciendo ver que ellos han incidido en los acontecimientos, que pueden cumplir un rol estelar aconsejando y orientando (caso Heinz Dieterich, por ejemplo). Ahora, cuando el proceso revolucionario comienza a tener algún traspié –que por otra parte es inevitable en cualquier proceso verdaderamente revolucionario-, estos oportunistas comienzan a tomar distancia. Sobre el caso actual de Nicaragua han aparecido intelectuales con una conducta patética. Cuando el país hermano es acosado violentamente por el imperialismo y sus aliados nativos, cuando se pretende dar un golpe de estado financiado por los Estados Unidos, ellos, muy sentados en sus cómodos sillones, salen a despotricar contra la "dictadura de Ortega-Murillo". Un análisis básico y elemental: ¿A quién beneficia hoy la caída del gobierno sandinista? ¿Al pueblo nicaragüense?, ¿Al ALBA?, ¿A Venezuela?, ¿A Cuba?, ¿A la democracia?, ¿A los derechos humanos?... Todo lo contrario sabemos que es la respuesta, ya que el principal beneficiario sería hoy el imperialismo yanqui, la oligarquía nicaragüense y con ella todas las oligarquías de la región. Esta ecuación tan simple no parece ser de importancia para estos intelectuales de academia. ¿No sospechan en ningún momento que sus posiciones coinciden con quienes ellos mismos consideran fuerzas de la reacción? O es que para ellos es más importante la apariencia que la profundidad, la forma que el contenido? ¿De dónde sacan sus informaciones para afirmar lo que afirman? ¿De los medios de comunicación de la derecha? ¿De sus amigos, dado que si son amigos de ellos tienen el don de la verdad en sus palabras? ¿Son tan inocentes que compran la basura mediática sin mayor objeción? Algunos de estos intelectuales, que ayer apoyaron al gobierno bolivariano cuando era atacado por los mismos que hoy atacan a Nicaragua, no pueden entender que es la misma acción desestabilizadora impulsada por el imperialismo yanqui. ¿No pueden entender o no quieren entender? ¿Será que el canto de sirenas de los "intelectuales serios" (Candenal, Baltodano, Ramírez, Vargas, entre otros) los ha turbado?¿Qué clase de investigadores son si sus fuentes son tan precarias e interesadas? Por otra parte hay que destacar la labor desplegada con gran capacidad intelectual e investigativa como los compañeros Stella Calloni, Stephen Sefton, Carlos Fonseca Terán, Jorge Capelán entre tantos otros verdaderos intelectuales al servicio del pueblo y de la verdad. En última instancia estos intelectuales acomodaticios son meramente intelectuales, y no hay que darles más importancia de lo que realmente tienen. Los intelectuales son personas que en muchos casos contribuyen al progreso de la humanidad y en otro son meros "opinadores profesionales", sobrevalorados en el mercado de la charlatanería. El problema radica en la militancia popular, en las organizaciones revolucionarias, que muchas veces coloca a estos intelectuales como orientadores, pensadores infalibles, maestros, guías. Los conductores de pueblos no necesariamente son intelectuales como vulgarmente se entiende el término, aunque muchas veces se dan ambos atributos, el caso Fidel y Chávez, Lenin y Mao por ejemplo. El intelectual de izquierda entonces debe de estar al servicio de la causa del pueblo, comprometido, ser protagonista de las luchas populares, no mero espectador; aportar cuando tenga que aportar y haya investigado, o callar, que muchas veces es más sabio que opinar disparates. Al respecto Mao aportaba lo siguiente: "Si usted no ha investigado un problema, se le priva del derecho a opinar sobre él. ¿Es esto demasiado brutal? No, en lo más mínimo. Puesto que el que no ha investigado el estado actual del problema ni sus antecedentes, e ignora su esencia, cualquier opinión que exprese al respecto no pasará de ser un disparate… Hay muchos que, apenas descienden de su carroza, comienzan a vociferar, a lanzar opiniones, criticando esto y censurando aquello; pero, de hecho, todos ellos fracasan sin excepción, porque sus comentarios o críticas, que no están fundamentados en una investigación minuciosa, no son más que cháchara". Las revoluciones no necesitan a estos intelectuales de ONGs. Las revoluciones necesitan de hombres y mujeres comprometidos, trabajadores manuales e intelectuales, que luchen por superar los obstáculos, dispuestos a asumir las transformaciones en las buenas y en las malas; con espíritu crítico y autocrítico, capaces de transitar avances y retrocesos, pero siempre dispuestos a profundizar la revolución ante las embestidas del enemigo. Nada me extraña las posiciones con respecto a Nicaragua de Alberto Acosta, Pablo Solom o Edgardo Lander, por ejemplo, detractores de Rafael Correa, Evo Morales y Nicolás Maduro respectivamente; pero sí me llama la atención el caso del chileno Manuel Cabieses, aunque no tanto el portugués Boaventura de Sousa Santos. Otros siguen la misma senda que siempre han transitado: atacar por "izquierda" a los gobiernos populares cuando están atravesando dificultades. Ya tuvimos el caso de Libia, donde una vocería de "izquierda" pedía a gritos el derrocamiento del coronel Kadafi, haciéndole el juego a la OTAN y con las consecuencias que hoy todos conocemos ¿Qué dicen ahora Alba Rico o Tarek Alí al respecto? Como se dice en Argentina se hacen los pelotudos, miran para otra parte. Las fuerzas revolucionarias deben tomar nota, saber donde están los amigos y dónde quienes aparentan serlo. Nosotros también a veces somos responsables de darle importancia a aquellos que no la merecen. Como decía Jesús, saber separar la paja del trigo. (Fuente: aporrea / Autor: Fernando Bossi)



  • De Núremberg a Tel Aviv: Israel consolida su régimen nacionalsionista
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    28/07/2018
    El parlamento del régimen de Israel ha aprobado un controvertido proyecto de ley, con el que declara los territorios palestinos ocupados como ‘estado judío’. En una decisión política, donde  se saca la careta y que confirma el carácter racista del régimen israelí, el gobierno presidido por Benjamín Netanyahu consolida una entidad supremacista bajo la preeminencia de lo judío, con la aprobación de una ley que define al régimen como un “Estado judío”. Es el racismo y la discriminación institucionalizada. El parlamento del régimen israelí aprobó el pasado jueves 19 de julio con 62 votos a favor, 55 en contra y dos abstenciones la llamada “Ley de Estado-Nación”  que considera parte del ficticio “Estado Judío”  los territorios palestinos ocupados de la Ribera Occidental, al mismo tiempo que declara la ciudad de Al Quds – Jerusalén – como capital del régimen de Tel Aviv. Al mismo tiempo  que consolida la política de construcción y ampliación de los asentamientos con colonos judíos sionistas, que han invadido el West Bank. El Sionismo sin Careta La pretensión sionista de avanzar hacia la consolidación de un régimen racista, al estilo de la Sudáfrica del Apartheid y del régimen nacionalsocialista entre los años 1933 y 1945 en Alemania, no es un tema nuevo. Ya en una  sesión del Consejo de Ministros del gabinete de Benjamín Netanyahu, en noviembre del año 2014, el premier sionista declaró que se avanzaría por aprobar una norma, que debía consagrar el carácter judío de Israel. Esto, pasando por encima de cualquier consideración de lo que se conoce como democracia y barriendo de una plumada aquel mito, repetido hasta el hartazgo, por la hasbara sionista, respecto a que Israel representa “la mayor democracia de Oriente Medio” Efectivamente, en aquella fecha, Netanyahu afirmó que “entregaré al Ejecutivo la Ley del Estado-Nación y los principios que creo deberían guiar su legislación. El Estado de Israel es el Estado-Nación para el pueblo judío. Tiene los mismos derechos individuales para cada ciudadano e insistimos en esto. Pero, sólo el pueblo judío tiene derechos nacionales: una bandera, un himno, el derecho de todo judío de emigrar al país y otros símbolos nacionales. Lo mencionado está sólo garantizado a nuestro pueblo, en su único “Estado”. Una intríngulis verbal de lo cual sólo es rescatable la revelación que la mascarada de pseudo democracia israelí, ha sido sólo un cuento para incautos y militantes sionistas. Hoy, ese ideal racista planteado por Netanyahu y que cuenta con el aval de los más abyecto de la ultraderecha de Israel, de los grupos que representan a colonos extremistas y aquellos grupos ultraortodoxos, se ha concretado, develando así la verdadera cara del sionismo y echando tierra en esa mito de considerar a la entidad sionista como “la mayor democracia de Oriente Medio”. Una falacia difundida urbi et orbe por los medios de información manejados por el sionismo y que han dedicado las últimas décadas a tratar de limpiar la cara criminal de uno de los regímenes más brutales que haya conocido la humanidad. De Núremberg a Tel Aviv Resulta sintomático que estas leyes israelíes tienen su símil en leyes racistas que el régimen nacionalsocialista alemán aplicó décadas atrás, contra personas que profesaban la fe judía. Y utilizó el concepto de sintomático, pues resulta abrumador constar que aquellos que se supone sufrieron la segregación, la discriminación, la violación de sus derechos humanos, repiten a la vuelta de la historia la misma conducta criminal, en este caso contra el pueblo palestino. Lo reseñado resulta doblemente perturbador, en primer lugar porque el sionismo ha recibido jugosos réditos – tal como lo describe magistralmente el intelectual judío Norman Finkelstein en su Libro “La Industria del Holocausto”- justamente apelando a los crímenes cometidos contra el pueblo judío, cuya base legal se encontraba en las leyes racistas de Nüremberg y posteriormente en los asesinatos masivos cometidos en campos de concentración que el régimen nacionalsocialista instaló, no sólo en territorio alemán, sino también en aquellos sometidos a la ocupación militar y con miles de colonos germanos. Y, por otra parte, esa historia, ampliamente difundida y asimilada como incuestionable por el mundo occidental respecto al crónico victimismo judío, tiene hoy, precisamente, como victimarios a aquellos que en su momento fueron sacrificados en el altar de un régimen totalitario. ¿Cómo es posible pasar, al cabo de muy poco tiempo, de los años de la segunda guerra mundial, hasta el año de conformación de la entidad sionista en 1948, a transformarse en un régimen criminal, racista, que usa métodos similares al nacionalsocialismo, pero ahora contra millones de hombres y mujeres palestinos? En Alemania de la década del 30 del siglo XX, en el mitin partidista anual celebrado en Núremberg el 15 de septiembre del año 1935, los nazis dieron a conocer una serie de leyes que institucionalizaron las teorías raciales que sustentaban la ideología del nacionalsocialismo. Producto de esas leyes,  se le negaba a una serie de residentes en Alemania la ciudadanía de ese país– entre ellos y mayoritariamente a alemanes que profesaban la religión judía- y se les prohibía, por ejemplo, casarse o tener relaciones sexuales con personas de “sangre alemana o afín”. Misma prohibición que se amplió a negros y gitanos. Además de ese marco legal más amplio, las leyes de Núremberg establecieron una serie de ordenanzas de carácter secundario, que inhabilitaron a los judíos a votar, privándolos de la mayor parte de sus derechos políticos. Las leyes les negaban a los judíos la ciudadanía alemana y les prohibían casarse o tener relaciones sexuales con personas, tal como fue señalado en el párrafo anterior respecto al punto de "sangre alemana o afín". Había ordenanzas secundarias a las leyes, que inhabilitaban a los alemanes de religión judía para votar y los privaban de la mayor parte de los derechos políticos. En el plano económico estos alemanes, sindicados como “no puros” ajenos a la raza superior aria, eran privados también de sus derechos, sus propiedades eran confiscadas y se comenzó un proceso de “arianización” de todo lo que fuera propiedad de alemanes, sindicados como judíos. 83 años han transcurrido desde las leyes de Núremberg, que consagraron el carácter racista del régimen nacionalsocialista y que en este año 2018 vuelven al escenario internacional bajo el ropaje vestido por un régimen colonialista, que consagra bajo su supuesta “superioridad racial”, una ley que avanza en el sueño sionista de exterminar a todo aquel que no sea “puro” en un símil de la observancia de kashrut que sus seguidores definen como un sello de la identidad judía, incluso más que cualquier otra Mitzvá –mandamiento- acentuando ese mito que el judaísmo es mucho más que una “religión”. Así se le ha dado rango de ley a una definición de Estado-Nación judío, para así darle consistencia a ese discurso espurio enarbolado respecto a que la ideología sionista representa a un Movimiento de Liberación Nacional. Una ley que prioriza los denominados valores judíos sobre cualquier valor democrático en los territorios ocupados desde el año 1948 y aquellos que se usurpan desde la guerra de junio del año 1967 y donde además se declara a contrapelo de todo el derecho internacional a Al Quds como la capital de Israel. Se crea así una entidad exclusiva para los judíos, permitiendo comunidades sólo para aquellos que profesen la fe judía, estableciendo el hebreo como el idioma oficial de Israel y relegando el árabe de un idioma oficial a uno con “estatus especial”. Para el dirigente Fawzi Barhum, portavoz del Movimiento de Resistencia islámica de Palestina – HAMAS – “todas estas leyes y resoluciones son infundadas y no se cumplirán ni cambiarán nada sobre el terreno. El pueblo palestino seguirá siendo el soberano de esta tierra”. Por su parte el gobierno turco, a través del portavoz de gobierno, Ibrahim Kalin condenó como “racista -la ley aprobada por el régimen ocupante israelí– ya que pretende borrar legalmente al pueblo palestino de su tierra natal, estableciendo un Estado de Apartheid. Llamamos a la comunidad internacional a responder esta injusticia”. Las palabras del funcionario de gobierno turco se ampliaron en forma más condenatoria, con la declaración de la cancillería de su país afirmando que “la ley aprobada por Israel pisotea los principios del derecho universal e ignora los derechos de los ciudadanos palestinos”. El hecho que la ley presente el derecho a la autodeterminación, como un derecho que sólo se aplica a los judíos es el producto de una mentalidad trasnochada y discriminatoria” concluyó la Cancillería turca a través de un comunicado. Turquía hace referencia así al hecho que dentro de Israel –en los territorios de la Palestina Histórica ocupada desde el año 1948– los árabes constituyen el 20% de la población y en su enorme mayoría son descendientes de aquellos palestinos que permanecieron en sus tierras, expoliadas por Israel, tras la Nakba. En el caso de la Unión Europea (UE), en declaraciones tibias, como suele ser la norma cuando se trata del régimen israelí, que cuenta con claras influencias en los gobiernos de Londres y París a través del lobby sionista en esos países, expresó a través del portavoz de Exteriores de la Comisión Europea, Maja Kocijancic, su preocupación por la aprobación de esta ley israelí supremacista. “Desde que comenzó el proceso ya hemos expresado nuestras preocupaciones recalcando el respeto por Israel como Estado democrático”. La Unión Europea continuará en contacto con las autoridades del país, para comunicarles su mensaje respecto a que la democracia y la igualdad, incluidos los derechos de las minorías, son derechos clave que definen nuestras sociedades y creemos que Israel también debe respetarlos. Nuestra postura es muy clara y considera que se debe hacer todo lo posible, para evitar los obstáculos que impidan alcanzar la solución de los “dos estados” admitiendo que la ley racista hace más difícil esa realidad. Una crítica de un diplomático europeo, más acorde con la realidad, fue la que emitió el Embajador de la UE ante Israel, Emanuele Giaufret, quien en conversaciones llevadas a cabo con diputados del partido gobernante israelí, Likud repudió la iniciativa de la Ley del gobierno de Netanyahu de conformar un “Estado” de mayoría judía en la Palestina ocupada. Giafreut  señaló, según dieron a conocer medios de información israelí  que “la Ley impulsada por Netanyahu huele a racismo ya que discrimina a grupos, especialmente a los árabes”. Ante las palabras de Giafreut, el gobierno sionista convocó al alto diplomático europeo, para expresarle su queja ante las opiniones vertidas. La ley racista del Estado-Nación aprobada el jueves 19 de julio por el régimen sionista encabezado por Benjamín Netanyahu concreta las aspiraciones y sueños sionista en materia de consideraciones respecto a los mitos de “pueblo elegido” como también el de ocupar una “tierra prometida”. Recordemos, que desde el momento mismo que el proceso de colonización sionista del territorio palestino comenzó a ejecutarse a partir de fines del Siglo XIX, se comienza a configurar un nuevo escenario geopolítico, que más temprano que tarde entraría en conflicto, inevitablemente, con los pueblos de la región. Esto, porque la ideología del sionismo, el modo de producción y de vida traído por los colonos sionistas desde Europa –amparados en un marco ficticio de supuesta religiosidad– tenía la misión de servir de punta de los apetitos imperiales de occidente y sobre todo al estar dotados de una visión de futuro exclusiva y excluyente procedieron a una colonización llevada a sangre y fuego. Esto, mediante la expulsión de la población nativa, lo que generaría lógicos conflictos considerando que la población colona, a partir de sus premisas ideológicas y teñidas del mito religioso comenzaron un lento pero sostenido proceso de segregación, expolio, usurpación y robo de las tierras palestinas. Se une a lo anterior el trabajo de usurpar sus riquezas culturales, violar los derechos de esa población nativa que termina, finalmente con la división de Palestina y la satisfacción momentánea de los apetitos sionistas el año 1948. Y digo satisfacción momentánea pues el hambre de crímenes, la colonización y el racismo seguirían en forma contumaz, agregando la segregación racial, la construcción de asentamientos en tierras tras la línea verde establecida tras la guerra del año 1967, la construcción de un muro de apartheid, demolición de viviendas, destrucción de cultivos, la prohibición del retorno de los refugiados. Una política similar a la ejecutad por los racistas sudafricanos contra la población negra. Israel muestra así, con la ley aprobada el día 19 de julio del año 2018 su rostro criminal que termina de desenmascarar los verdaderos propósitos del régimen sionista: crear una entidad únicamente judía, donde ningún otro ser humano tenga derechos ni posibilidades de vivir como un ser humano. Es el sueño racista hecho realidad, son las leyes de Tel Aviv como paráfrasis de aquellas del nacionalsocialismo en Núremberg. Una ley racista que consolida esa idea de considerarse una raza superior tal como lo sostuvo el fallecido terrorista y ex Primer  Ministro israelí Menachem Beginante el Parlamento israelí –Knesset– citado por Amnón Kapeliouk en “Begin y las Bestias” New Statesman, el 25 de junio de 1982. “Nuestra raza es la raza maestra. Nosotros somos dioses sobre este planeta. Somos tan diferentes de las razas inferiores como ellos lo son de los insectos. De hecho, comparados con nuestra raza, las otras son bestias, ganado como mucho. Las demás razas son consideradas como excremento humano. Nuestro reino terrenal será gobernado con vara de hierro por nuestro líder. Las masas lamerán nuestros pies y nos servirán como nuestros esclavos”. A confesión de parte relevo de pruebas. (Fuente: Hispan TV / Autor: Pablo Jofré Leal)



  • Memoria histórica y banderas
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    23/07/2018
    La Transición fue una derrota y una traición. Los herederos del franquismo -con el Borbón al frente- transitaron a la nueva situación gracias a la colaboración y el sostén del PSOE y el PCE. Para hacer posible el enjuague y hacerse con un lugar al sol en el nuevo Régimen español -entre otras muchas capitulaciones- los susodichos, entregaron la memoria y proclamaron la amnesia históricas como norma. Recordar era "provocar" (¿lo recordáis los viejos del lugar?); "hacerle el trabajo a los fascistas" o a los "involucionistas". Reclamar justicia, "prueba de ser un agente de la CIA"; asunto de marginales extremistas ... y lindezas por el estilo. Así fue durante años y años. Transcurrido el tiempo, lo conscientemente enterrado, resurgió. Todavía hoy muchos ponen el énfasis en el recuerdo y recuperación "apolítica" de los miles de asesinados y represalidos por el fascismo español pero no en el conocimiento público de todos sus asesinos, en su declaración de indignidad, en la reparación de los robos y tropelías cometidos y especialmente en la comprensión profunda de lo ocurrido. Incluso, disocian como si no fueran hitos de un mismo proceso y consecuencias de una misma causa, los hechos de la dictadura de los que son su epilogo y continuidad bajo su régimen heredero: por ejemplo, la impunidad de la dinastía que hizo de puente y facilitador, desde el pasado al presente (sacando en el camino y según la acreditada tradición familiar, abundantes retribuciones por sus servicios). Aparte, si antes se dio una manipulación en el sentido del olvido inducido, ahora se da otro tipo de manipulación al endosar instrumentalmente el sacrificio de tantos miles y miles de andaluces y andaluzas a símbolos y políticas que no fueron los suyos. Aclarémoslo. En 1936 se produjo un golpe militar fascista que contó con la colaboración practica de la inmensa mayoría de la derecha española y españolista (no sólo ni principalmente los fascistas puros de Falange, sino también y destacadamente a los monárquicos borbónicos de Renovación Española y de la Comunión, a los católicos de la CEDA, a los republicanos españolistas del Partido Radical y a los traidores a Cataluña de la Lliga de Cambó, entre otros...) Aquel golpe de 1936 fue un golpe preventivo contra la movilización popular que amenazaba con superar en sentido social anticapitalista al Régimen republicano español, pasando por encima del débil dique que significaba su ultimo Gobierno del Frente Popular y si tuvo un éxito parcial en un principio, en mucho se debió al miedo cerval de ese Gobierno frentepopulista español a que la derrota de "sus"militares le abriera el paso a una Revolución que se llevara por delante a la España que administraban y con la que se identificaban. Los y las antifascistas que pusieron sus pechos frente a las balas del Ejercito español lo hicieron en su inmensisima mayoría no por defender a una II República española que los había reprimido y hambreado y que los había traicionado sino por impedir la victoria de la reacción burguesa y ultraespañolista que sabían impregnada de propósitos genocidas. Sus banderas de combate y heroísmo eran las de sus organizaciones y sentimientos de clase y de nación: rojas y rojinegras; catalanas, andaluzas, vascas, canarias y gallegas. La bandera tricolor era la del Régimen que los había defraudado e inicialmente también las de sus militares colonialistas y fascistas que ahora a sangre y fuego planteaban una nueva "Reconquista" conscientemente exterminista. ¿Quien hubiera estado dispuesto a arriesgarse a romperse siquiera una uña -no digamos a jugarse la vida- por mantener a gentes del estilo de Azaña, Martinez Barrio o Alcalá Zamora en sus poltronas en Madrid?. ¿Los que combatían casi con sus manos desnudas ante el avance del ejercito de África lo hacían por una "legalidad republicana española" que despreciaban u odiaban?. En absoluto. ¿Los hace eso menos merecedores de homenaje?. Por supuesto que no. Al contrario. Precisamente el respeto a su entrega y sacrificio ha de ser proporcional a la preservación y recuerdo de los que fueron sus fines y motivaciones reales y en consecuencia sus símbolos. Lucharon y cayeron por su clase. Por sus países. Contra el fascismo y la reacción españolas. No por ninguna República española (que sólo motivaba a las escualildas filas espectrales del republicanismo burgués democrático español de los Azaña y cía, que poco se veían en los frentes y en las barricadas de las calles). Y así fue y siguió siendo, mucho más allá del momento en que el bloque fascista recuperó la bandera bicolor en agosto de 1936. Sólo al paso en que la contrarrevolución democrática se hacia dominante en la zona repúblicana y con ella las derrotas y las traiciones y la impotencia (y la reivindicación de los mitos alienantes españoles), la bandera española tricolor fue puesta de nuevo poco a poco en lugar preeminente por quienes habían asumido una estrategia política que condujo a la derrota definitiva de las masas que encuadraban y decían representar. La conversión del PCE, el PSOE (también la CNT) al orden que llevaba aparejada la derrota fue su sostén, regalándole a los espectros republicanos un mérito y una mítica que en absoluto merecían. Luego de la victoria fascista en 1939, esa bandera fue asumida y abandonada a conveniencia según los giros tácticos de la oposición exilada. Dentro, en el interior, como todo lo antifranquista -con merecimiento o no- absorbió sentido instintivo y elemental de resistencia. Pero hoy, precisamente cuando ejercemos la memoria y precisamente desde el respeto a los mártires, no podemos de nuevo caer en una mixtificación y manipulación del pasado. No podemos admitir que los que cayeron por una Revolución y una Liberación entonces traicionadas sean décadas después de nuevo instrumentalizados para reverdecer símbolos que conducen a una nueva derrota y llevan consigo una renovada frustración. Así pues, es obligado constatar que quienes acudieron a las tapias del cementerio de Granada el 20 de Julio de 2018 con la bandera andaluza -la auténtica bandera republicana de los andaluces y andaluzas- no sólo mostraron un emocionante ejercicio de respeto -no sólo humano sino también político- a los mártires de la guerra y la resistencia desde la historia sino también ejercitaron la clarividencia política cara al futuro para reclamar -tan respetuosa como claramente- que los andaluces como pueblo no repitamos errores del pasado -poniendo muertos y sacrificio por causas ajenas- y que en adelante -siguiendo la estela de nuestros antepasados y aprendiendo de sus sacrificios- actuemos con coherencia y decisión. ¡VIVA LA REPÚBLICA ANDALUZA! Por Javier Pulido



  • ¡Casado y cierra, España!
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    23/07/2018
    Los compromisarios del PP han escogido a Pablo Casado de capataz porque no les ha bastado la aproximación legalista, administrativa y funcionarial con que Soraya Sáenz de Santamaría ha mantenido intacta la unidad de España, que es la forma polite con que uno se refiere a impedir la autodeterminación de nuestra sacrosanta tribu. Desde hace semanas, y ante la impotencia que la rama policial de la judicatura española tiene con las civilizadas decisiones de los tribunales europeos, el unionismo está viviendo un proceso muy curioso de procesización. Casado será la rama política de esta impotencia y, de hecho, ya ha amenazado con la implantación de una "Tabàrnia real" en las calles de las ciudades catalanas. Muy pronto, ya lo veréis, el joven y flamante líder del PP se vestirá con el mono de peón y, rodeado de guardaespaldas y de freaks, pisará rincones del país dando palmas al grito de "¡Li-ber-taz! ¡Li-ber-taz"! Es la nueva divisa de los españoles en Catalunya: "Las calles serán siempre nuestras". A Inés Arrimadas le ha salido un competidor en el show. Cada vez que el país se toma seriamente su autodeterminación, a España no le queda más remedio que apretar el acelerador del totalitarismo y del gesto africano. Casado marca un retorno al aznarismo, es cierto, pero hay que entender bien qué significa eso: primero y ante todo, la noción de que la ley y el orden, sin una gran capacidad de poder, no sirven absolutamente para nada. El ocaso de Soraya es un mensaje bien claro: no queremos opositores que memoricen las capitales y los ríos de España, sino líderes con cojones que golpeen sobre la mesa del postautonomismo, mientras gritan "Esto lo resuelvo yo con cuatro mandobles". El universo de la derecha, de ahora en adelante, tendrá dos chicos coetáneos de un servidor discutiéndose por ver quién tiene más huevos. ¿Queríais políticos con buena formación, rebosantes de másters, doctorados y un cierto gusto por la diplomacia?, pues buscadlos en otro barrio, porque el PP ha decidido sumarse a la carrera por la testosterona. Tanto da si Casado puede ganar unas elecciones generales o no: a las élites del país les basta con que el PP bloquee cualquier intento de emprender una reforma constitucional más aperturista. De hecho, el gran ganador de las primarias del PP ha sido ZetaPedro Sánchez, a quien la reyerta general del bando centroderechista le va como agua de mayo para aumentar su perfil presidencial y hacerse el progre. De hecho, el presidente español no solo tiene el independentismo bajo el yugo de la legalidad española (últimamente, con disputas parlamentarias de esas de toda la vida, que desmienten por enésima vez la unidad de los setenta diputados indepes), sino que tiene suficiente con ir desenterrando los huesos del franquismo durante dos años por equiparar el PP a la España negra que lo quiere aniquilar, cuando es en el fondo la derecha española (que le ha hecho todo el trabajo sucio, al ahorrarle tener que enviar a la policía a Catalunya para golpear a la peña) la que le ha servido para blanquear la imagen de España. De hecho, por ironías de la vida, hay algo en que Casado y Rivera sí aciertan: Sánchez ha pactado con el independentismo dos años de tranquilidad y pocos sobresaltos. Algunos lo llaman ampliar la base, otros, rendición en sordina. Escoged vosotros mismos. Catalunya tiene una base independentista movilizada que empieza a buscar alternativas a los grandes partidos que hasta ahora han comandado el procés. Fijaos en que, desde el 1-O, España ha rebajado la calidad de sus líderes de una forma alarmante. Imaginad si se hubiera aplicado el referéndum y Europa hubiera reconocido, como de hecho ya ha pasado, que la autodeterminación no es siquiera un delito de malversación. Imaginadlo y aguantaos las ganas de llorar, porque para sellar España les ha hecho falta bien poco esfuerzo y talento. Casado es la prueba definitiva. (Fuente: El Nacional.cat / Autor: Bernat Dedéu)



  • ¿Proteccionismo o libre comercio?: el dilema keynesiano y la respuesta marxista
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    18/07/2018
    La guerra comercial que ha estallado tiene confundida a la teoría macroeconómica habitual. La mayoría de los economistas todavía analizan únicamente los aumentos de tarifas en términos de 'proteccionismo' o 'libre comercio'. Las medidas de Trump son generalmente condenadas. Sin embargo, entre los keynesianos, hay confusión y división. Martin Wolf, el periodista económico keynesiano, que escribe para el FT, cree que la guerra comercial sería costosa para el capital global: “la cooperación global seguramente se rompería”.  Sin embargo, ha defendido medidas de retorsión del Reino Unido contra Trump “sobre todo porque la alternativa parece más débil si se cree que tendrían algún efecto. Otra cosa que el resto del mundo debe hacer es fortalecer su cooperación.”   Por otro lado, piensa que la propuesta salvaje de Trump de crear una zona libre de aranceles (para los países ricos solamente) podrían abordarse. "¿Quién sabe? Incluso podría funcionar.”   No explica que implicaría reducir los aranceles sobre las mercancías del 3-4% (media actual para los países más avanzados) a cero. Mientras Wolf busca la manera de 'salvar la globalización y el libre comercio' a través de la retorsión, otro keynesiano, Dani Rodrik defiende el proteccionismo como una buena idea para las economías con débil crecimiento interno: “el proteccionismo de Estados Unidos sin duda va a generar algunos beneficiarios, así como en otros países.”  En una visión contraria a Wolf, que llama a hacer frente a Trump, Rodrik dice que Europa y China “deben negarse a dejarse arrastrar a una guerra comercial, y decirle a Trump: usted es libre de dañar su propia economía; pero nosotros vamos a mantener las políticas que nos benefician más “.   De hecho, dice, las industrias nacionales pueden beneficiarse de los aranceles sobre sus exportaciones a los EEUU: podrían vender en cambio al mercado doméstico. Cita cómo Boeing podría vender más aviones en los EEUU y Airbus podría hacer lo mismo en Europa. “Algunas compañías aéreas europeas prefieren Boeing a Airbus, mientras que algunas aerolíneas estadounidenses prefieren Airbus a Boeing. Las restricciones comerciales pueden dar lugar a un colapso total en este comercio bilateral de gran volumen en aviones entre los EE.UU. y Europa. Sin embargo, la pérdida global de bienestar económico sería pequeña, siempre y cuando las compañías aéreas consideren los productos de las dos compañías como sustitutos cercanos.”  Según Rodrik ,”el proteccionismo estadounidense seguramente va a generar algunos beneficiarios, así como en otros países”. Esta orientación proteccionista también ha sido defendida por algunos economista de izquierda como Dean Baker . Señala que no todo el mundo gana con el 'libre comercio'. Afirma que fue a causa del libre comercio como se perdieron los puestos de trabajo en la industria en los EE.UU., haciéndose eco del argumento de Trum. Sin embargo, hay muchas evidencias de que no fue así . Como escribí en una nota anterior sobre Trump, el comercio y la tecnología, “la pérdida de puestos de trabajo manufactureros en EEUU, como en otras economías capitalistas avanzadas, no se debe a extranjeros desagradables que se aprovechan de los acuerdos comerciales. Es debido al objetivo inexorable del capital estadounidense de reducir sus costes laborales a través de la mecanización o por medio de la búsqueda de nuevas zonas de mano de obra barata en el extranjero para producir. El aumento de la desigualdad de los ingresos es un producto del 'sesgo pro capital' de la acumulación capitalista y la 'globalización' dirigido a contrarrestar la caída de la rentabilidad en las economías capitalistas avanzadas. Pero también es el resultado de políticas “neoliberales” diseñados para mantener bajos los salarios y aumentar la parte de los beneficios.” Baker afirma que los déficits comerciales suponen perdida de puestos de trabajo porque reducen la “demanda” y por lo tanto reducir el déficit comercial de Estados Unidos podría salvar puestos de trabajo allí. Defiende este argumento cuando la tasa oficial de desempleo en los EEUU, el Reino Unido y Japón están en su punto más bajo (sí, sé que muchos de ellos son trabajos basura). Al parecer, si todo el mundo tuviese un superávit comercial (imposible por cierto) todo iría mejor. Lo que realmente quiere decir es que Trump está haciendo lo correcto al intentar convertir el déficit comercial de Estados Unidos en un superávit y recuperar empleos en la manufactura de los países en desarrollo y Europa, a dónde fueron desplazados. Sin duda, es un argumento extraño y confuso en defensa del nacionalismo. Los keynesianos están confundidos acerca de si son partidarios del 'libre comercio' o de medidas proteccionistas / nacionalistas. Que nos retrotrae a la confusión de Keynes en la última Gran Depresión de la década de 1930. Cambió de opinión, pasando de ser un fuerte defensor del libre comercio a finales de 1920 a ser un proteccionista y defensor de los aranceles a mediados de la década de 1930. Este cambio de punto de vista fue realmente la expresión de la visión cambiante del capitalismo británico. El libre comercio es bueno para aquellos que ganan en los mercados; el proteccionismo es mejor cuando el capital nacional pierde cuota en ellos. Y esa fue la posición de Gran Bretaña. En 1923, Keynes apoyó el libre comercio en términos muy claros: “Debemos mantener el Libre Comercio, en su interpretación más amplia, como un dogma inflexible, sin que se admita ninguna excepción, siempre que la decisión dependa de nosotros. Debemos mantenerlo aun cuando no recibimos ninguna reciprocidad de trato e incluso en aquellos casos excepcionales en los que al infringir lo podríamos, de hecho, obtener una ventaja económica directa. Debemos mantener el libre comercio como un principio de moral internacional, y no sólo como una doctrina de la ventaja económica”. Pero su posición 'moral' pronto se disipó cuando el capitalismo británico cayó en una larga depresión a mediados de la década de 1920 y luego, en la década de 1930. En su trabajo seminal, La Teoría General, publicado en 1936, concluyó que “la gran (e inteligente) idea de la monarquía absoluta era alentar las exportaciones sobre las importaciones ...” El balance favorable, siempre que no sea demasiado grande, resulta muy estimulante; mientras que un balance poco favorable pronto puede producir un estado de depresión persistente”. Abogó por aranceles a las importaciones en el Reino Unido como una forma alternativa de reducción de los salarios reales (por el aumento de los precios de las importaciones) y para impulsar la producción nacional. Para Keynes, era una forma de que el capital británico ganase una ventaja de costes frente a sus rivales mediante la reducción de los costes salariales en términos reales.  “Me asusta terriblemente el proteccionismo como una política a largo plazo”, testificó ante una comisión parlamentaria del Reino Unido, “pero no siempre podemos permitirnos mirar a largo plazo. . . la cuestión, en mi opinión, es hasta qué punto estamos dispuestos a correr el riesgo de las desventajas a largo plazo con el fin de conseguir cierta ayuda para la situación presente”. Por supuesto, una vez que el capitalismo a nivel mundial se hubo recuperado, y el capital británico con él, se podía volver al 'libre comercio". La confusión actual en la macroeconomía y en particular entre los keynesianos actuales refleja los cambios de opinión de Keynes en tanto que la Larga Depresión se prolonga y 'globalización' es un fracaso para todos. Así que ahora tenemos a keynesianos como Rodrik y Baker que apoyan aranceles sobre las importaciones de Estados Unidos y presionan a favor de excedentes comerciales, al tiempo que piden a Europa y China que no tomen represalias. Y Wolf, al contrario, pide represalias a Europa y Asia. ¿Cuál es la visión marxista? ¿Hay que apoyar los aranceles y otras medidas proteccionistas introducidas por las naciones capitalistas más débiles para 'defenderse' de las medidas de Trump (Wolf)? ¿Deberíamos, por el contrario, apoyar las medidas de Trump como una forma de mantener empleos manufactureros en Estados Unidos (Baker) y tal vez ayudar a otros países para impulsar sus industrias nacionales (Rodrik)? ¿Libre comercio o proteccionismo? Esbocé mi respuesta en una nota anterior.   El libre comercio no ha sido un gran éxito capitalista. El capitalismo no tiende al equilibrio en el proceso de acumulación. Como Adam Smith escribió, a diferencia de Ricardo, “Cuando un hombre rico y un hombre pobre tratan el uno con el otro, ambos de aumentan sus riquezas, si tratan con prudencia, pero el patrimonio de los ricos aumentará en una proporción mayor que el del hombre pobre. De la misma manera, cuando una nación rica y una nación pobre comercian, la nación rica tendrá la ventaja más grande, y por lo tanto la prohibición de este comercio es más dolorosa para ella que para la pobre”. El capitalismo no se desarrolla en todo el mundo de una manera suave y equilibrada, sino mediante lo que los marxistas han llamado el 'desarrollo desigual y combinado'. Aquellas empresas y países con mejores avances tecnológicos ganan a expensas de los que están menos desarrollados y no habrá ninguna ecualización. El libre comercio beneficia a los estados capitalistas nacionales cuando la rentabilidad del capital está aumentando (como lo fue desde la década de 1980 a la de 2000) y todo el mundo puede beneficiarse de un pastel más grande (en diferentes proporciones). Entonces la globalización parece muy atractiva. La economía capitalista más fuerte (tecnológicamente y por lo tanto competitiva en precio por unidad) será la más fuerte defensora del 'libre comercio', como Gran Bretaña en 1850-1870; y los EEUU de 1945 al 2000. Entonces, la globalización era el mantra de los EEUU y sus agencias internacionales, el Banco Mundial, la OCDE y el FMI. Pero si la rentabilidad comienza a caer constantemente, el 'libre comercio' pierde su glamour, especialmente para las economías capitalistas más débiles porque el pastel de los beneficios deja de crecer. Marx y Engels reconocieron que el 'libre comercio' podría alentar la acumulación de capital a escala mundial y así expandir las economías, como ha ocurrido en los últimos 170 años. Pero también vieron (dada la naturaleza dual de la acumulación capitalista) el otro lado: la creciente desigualdad, un 'ejército de reserva' flotante permanente de parados y una mayor explotación de los trabajadores en las economías más débiles. Y por lo tanto reconocieron que las naciones capitalistas industriales emergentes solo podrían probablemente tener éxito mediante la protección de sus industrias con aranceles y controles e incluso el apoyo del Estado (China es un ejemplo extremo de esto). Engels reconsideró su posición sobre el libre comercio en 1888, cuando escribió un nuevo prefacio en un folleto sobre libre comercio que Marx había escrito en 1847. Engels llegó a la conclusión de que “la cuestión de libre comercio o proteccionismo se sitúa enteramente dentro de los límites del actual sistema de producción capitalista, y no tiene, por lo tanto, ningún interés directo para nosotros, socialistas, que queremos acabar con ese sistema. Se aplique el proteccionismo o el libre comercio, al final no habrá ninguna diferencia “. Pero es interesante ver a los keynesianos divididos sobre si estar a favor del libre comercio para el capital global (Krugman) o de la protección de los capitales nacionales (Rodrik y Baker para los EEUU y Wolf para el Reino Unido y Europa). Es el signo de los tiempos. Fuente: www.sinpermiso.info



  • La guerra contrainsurgente: Nicaragua en la mira
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    18/07/2018
    La oposición más seria al presidente Daniel Ortega en Nicaragua no se diferencia de los mercenarios, que siguen cometiendo crímenes atroces, mediante torturas y flagelación pública contra decenas de sandinistas por apoyar al gobierno, como lo muestran los videos filmados por periodistas y si además no se separan de organizaciones que reciben fondos de Estados Unidos y las derechas europeas, quedarán en la historia como verdaderos traidores a la patria. No hay eufemismo posible para decirlo de otra manera, ni “academicismos” que los amparen ante sus acciones, cuando precisamente Estados Unidos avanza en su proyecto recolonizador con una despiadada guerra contrainsurgente, de Baja Intensidad y de Cuarta Generación para controlar directamente a Nuestra América, dentro de lo cual se enmarca el golpe “blando” o suave, disfrazado de “rebelión antidictatorial”. Lo que comenzó el 18 de abril pasado en Nicaragua, desde un inicio fue relatado por la corporación mediática falseando la verdad, manipulando en forma criminal los hechos y no sólo lo hicieron los medios del poder hegemónico, que son mayoría en el mundo, sino los escasos que sobreviven a esta supeditación, ocultando una tragedia de dimensiones aún no valoradas, como sucedió con Irak, Libia, Siria, Afganistán, como sucede en Yemen y en otros lugares y más cercanamente en Honduras, en Colombia, México y Guatemala. Muchos periodistas, incluso intelectuales, identificados como progresistas o de izquierda, tan diversa en Nuestra América, sin conocer nada de la actual realidad nicaragüense sólo dieron voz a los supuestos “rebeldes” contra la también supuesta dictadura, un espejo de lo que fueron los comienzos de las guerras coloniales de ocupación en Oriente Medio. Entre los que desafiaron el discurso Jorge Capelán, desde Nicaragua habló del “golpismo tóxico que se ceba con saña contra el pueblo nicaragüense” y recordó el viaje de 16 representantes del Movimiento “Renovador Sandinista”(MRS) a Washington para reclamar en el llamado Foro de la Sociedad Civil de la Organización de Estados Americanos (OEA)que tomara la decisión de enviar cascos azules a Nicaragua, entre otros graves hechos. Es decir pedían una intervención. La actitud del gobierno ante la primera manifestación de protesta el 18 de abril fue derogar ley previsional- que se supone desató la tormenta golpista- y llamó al diálogo. Pero no era el diálogo lo que esperaba Washington que había preparado el golpe en el esquema de la guerra contrainsurgente que está aplicando, cuando la estrategia de dispersión del Comando Sur, les ha permitido la instalación de Bases y establecimientos de control militar en varios países, elegidos también estratégicamente. Por otra parte la región está invadida desde mediados de los años 80 por una red de Fundaciones como la National Endowment for Democracy (NED), o la USAID (Agencia Internacional para el Desarrollo) de tan larga y oscura historia en el continente, entre otras que mantienen una red de Oganizaciones No Gubernamentales mediante las cuales reparten generosas partidas de dinero a sus cómplices internos, sus aliados naturales, las derechas regionales, Esto les permitió infiltrar no sólo las estructuras jurdiciales en los países de la región y la prensa , sino todos los sectores de la sociedad, creando verdaderos monopolios para la manipulación informativa, la desconcientización y desculturización de los pueblos. Años trabajaron en forma encubierta esas Fundaciones de la CIA, complicadas en cada intento o golpe de Estado que se produjo en la región en este siglo, desde Venezuela en el 2002 hasta la actualidad. Nicaragua tiene decenas de ONG dependientes de las Fundaciones y en este caso colaboran activamente los grupos terroristas cubano-americanos de Miami, que tienen representantes republicanos en el Congreso estadounidense como Ileana Ros-Lehtinen y Marco Rubio, Ted Cruz y otros. Rubio, devenido en “asesor” del presidente Donald Trump para América Latina, es intermediario entre este y la derechas recalcitrantes de América Latina. La corporación mediática internacional e imperial que maneja el 95 por ciento de las noticias que circulan por el mundo, originadas nada menos que en el Pentágono, es clave para la guerra de Cuarta Generación o guerra psicológica, un arma tan importante como los misiles. No hubo nada espontáneo en las protestas de Nicaragua, como tampoco puede ser espontánea la presencia de mercenarios que se dedicaron a secuestrar sandinistas a los que sometían a brutales castigos y torturas, desnudados y varios de ellos flagelados públicamente, asesinados y luego quemados como en los tiempos de la Guardia Nacional de Anastasio Somoza. Esto está comprobado y filmado, lo que se ha convertido en una prueba del horror. A lo largo de estos de casi tres meses quemaron escuelas, centros de salud, oficinas que se ocupaban en su mayoría de los temas sociales, cooperativas, “el Banco de la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América (ALBA). las Radios “Ya” y Nicaragua. Quemaron la Caja Rural Nacional, un banco cooperativo con los récords de cientos de miles de socios, y el mismo día quemaron la sede del ministerio de Economía Familiar y Comunitaria y una cantidad de edificios de funcionarios gubernamentales, casas escuelas, centros de salud, hospitales. La lista de crímenes y destrucción es extensa, pero casi tres meses después el pueblo sandinista está en las calles, y el ejército logró recuperar varias poblaciones tomadas por los mercenarios y se va conociendo el verdadero alcance del golpismo con los millones de pérdidas en la destrucción criminal que afectará a todo el pueblo. Denuncias desde EE.UU. Las investigaciones del periodista estadounidense Max Blumenthal, pusieron al descubierto el rol de entidades como la (USAID), Freedom House, y la NED en el financiamiento de ONG’s nicaragüenses, que llamaron al derrocamiento del Presidente Ortega del Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN. De acuerdo a Blumenthal la USAID, destinó para Nicaragua en 2017 la suma de 5,2 millones de dólares, “con la mayoría de los fondos destinados a la capacitación de la sociedad civil y las organizaciones de medios de comunicación”. También destacó que en junio, los dirigentes del M19, el grupo estudiantil que comenzó las protestas antigubernamentales viajaron a Washington a reunirse con la ultra derecha de EEUU, con figuras como Rubio, Ted Cruz y Ross Lehtinen. De la misma manera se reunieron con Mark Green, director del USAID, quien manifestó su apoyo contra el gobierno sandinista. El viaje fue pagado por Freedom House”. Se destaca que el M19 no es espontáneo ni fruto del “descontento” contra Ortega sino que uno de sus organizadores Félix Madariaga está al frente del ·Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas, y es uno de los principales voceros contra el Sandinismo, que recibió 260,000 dólares de la NED. on la mayoría de los fondos destinados a la capacitación de la sociedad civil y las organizaciones de medios. Hay referencias a fundación “Hagamos Democracia”, de Luciano García, reconocido opositor al sandinismo, quien recibió también 525,000 dólares de la NED desde 2014 y se constituyó en otro instrumento de intervención en Nicaragua, entregando en 2017 un millón de dólares a diversas organizaciones de la llamada “sociedad civil” que exigen la renuncia del Presidente Ortega. Entre ellas la Comisión de DDHH de Nicaragua (111,000 dólares), Centro para la Empresa Privada (239,000 dólares), Instituto Republicano Internacional (150,000 dólares), Fundación Iberoamericana de Culturas ($79,000 dólares), Fundación Desarrollo Económico Social (40,000 dólares); entre otras. (Fuente: NED digital) También la NED destinó 305,000 dólares en 2017 a grupos anónimos de Nicaragua, para lo que ellos llaman “promoción de la democracia”, entiéndase, la organización de la contrarrevolución y la subversión antisandinista” destacando el papel que cumplen en la Guerra de Cuarta generación en América Latina. La NED citada por Max Blumenthal, fue creada en 1983 por la administración de Ronald Reagan y desde entonces colaboró activamente en la Guerra encubierta de Estados Unidos contra Nicaragua en los años 80-90, apoyó y financió a los medios y la oposición antisandinista en ese país y fue clave preparando la invasión de EE.UU a Panamá en diciembre de 1989. Asimismo como la USAID es responsable como parte y máscara que es de la CIA, de los miles de nicaragüenses muertos durante la guerra encubierta de los años 80 para lo cual inventaron el llamado contra-gate, llevando droga desde el Comando Sur en la zona del Canal de Panamá a Miami de donde salían armas para los mercenarios de la “contra”. Nada nuevo en la historia de EE:UU en Vietnam y en la actualidad para armar los mercenarios que usó y usa la OTAN en las actuales guerras coloniales de Medio oriente , el Norte de Africa y en Asia. Un mes antes de las reuniones del M19 con legisladores ultraconservadores en Washington, la NED “afirmó sin rodeos que las organizaciones respaldadas por ellos han pasado años recibiendo millones de dólares sentando las bases para la insurrección” en Nicaragua, como lo señala el sitio web de noticias enfocado en América Latina, Global Americans, escrito por el académico estadounidense Benjamin Waddell , director académico de la Escuela de Capacitación Internacional en Nicaragua!(…)Después de la publicación de este artículo, Global Americans reemplazó el término “insurrección” con la palabra más inocua “cambio”. Sin embargo, el título original aún se puede ver en la URL del artículo. Lo cierto es “La prensa internacional describió la rápida escalada de disturbios civiles en Nicaragua como una explosión espontánea de descontento colectivo” escribió Waddell y agregó que “la participación actual de la NED en nutrir a los grupos de la sociedad civil en Nicaragua arroja luz sobre el poder del financiamiento transnacional para influir en los resultados políticos en el siglo XXI”. “Mucho de lo que hacemos hoy fue hecho encubiertamente hace 25 años por la CIA”, comentó por su parte Allen Weinstein, fundador de la NED. “Las caras más visibles del movimiento anti Ortega no han sido los jubilados afectados por las reformas de la seguridad social, sino los estudiantes urbanos, políticamente no afiliados, que buscan una victoria total. Han forjado una alianza con los opositores a la derecha.“Mientras tanto, hombres enmascarados con morteros y armas de fuego han formado la primera línea de los bloqueos viales que ya han drenado la economía de Nicaragua de unos $ 250 millones en ingresos.. Es tan obvia la acción de Estados Unidos en Nicaragua, que asombra por un lado que figuras importantes de este país, surgidas del sandinismo, cuya oposición a Ortega ´se basa en diferencias internas, y que por supuesto no nos corresponde juzgar, hayan hecho silencio en estas circunstancias y con ese silencio haber permitido este desangre del país con apoyo público de EE:UU, verdugo de Nicaragua desde el siglo XIX es un hecho que se debe analizar dentro del comportamiento de una buena parte de la llamada izquierda en este período histórico.. De la derecha o de un sector de la Iglesia o de las organizaciones de bonitos nombres “democráticos” sostenidas por los dineros de la CIA, no podríamos haber esperado otro tipo de conducta. Pero el silencio sobre los crímenes aberrantes y el terror sembrado en las poblaciones más humildes e indefensas, es un caso de complicidad extrema, donde algunos sacerdotes parecieron desafiar al Vaticano actual con su conducta. Se Intenta derrocar a un gobierno que en Centroamérica no permitió el ingreso de las maras, que se destacaba en medio de la violencia en Centroamérica, que logró avances sociales únicos en esa región reconocidos por organismos internacionales y que permanece en el ALBA, contra todas las presiones de Washington, ese organismo integrador que tanto ayudó a los pueblos más necesitados. En momentos en que el gobierno de Trump amenaza con invadir Venezuela, Nicaragua es estratégica. Nadie puede confundirse en un escenario como el actual en América Latina, donde ha quedado evidenciado que la Doctrina Monroe regresó con un imperio en decadencia y cada día más brutal, que intenta apropiarse directamente de lo que considera su ”patio trasero” y coloca a la Patria Grande en la disyuntiva : recolonización o independencia. (Fuente: La Voz del Sandinismo / Autora: Stella Calloni)



  • Las Primarias de Podemos - VENCEDORES Y VENCIDOS
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    18/07/2018
    Veamos primero el contexto. 93885120 Podemos obtuvo en Andalucía en las ultimas elecciones autonómicas 590.011 votos, que le reportaron el 14,8% y 15 diputado. Declara en Andalucía un censo de 14.241 inscritos. Es decir, las personas apuntadas en Podemos suponen el 2,41% de su electorado. De estos han participado en las primarias 11.531 personas, el 81% de su censo de inscritos -o lo que es lo mismo- lo que representaría el 1,95%. de su anterior electorado. El recordatorio de esta relación es pertinente porque ser o estar en el censo de Podemos no significa coste, compromiso e implicación alguna más allá de haber realizado en su momento una facilísima inscripción digital, que sólo implica una media hora de dedicación. Todo el que quiera puede inscribirse en Podemos (hasta el que esto escribe lo podía haber hecho de haberlo querido) y todos los votos valen igual; sean cuales sean las ideas y los actos (o su ausencia) de quienes los quieran ejercer. Podemos no tiene nada que ver con una organización política militante; más bien es su antítesis (aunque pueda haber militantes que estén también en Podemos y que traigan a Podemos su militancia, lo que es muy distinto). Podemos ha llevado al ultimo extremo la disociación entre representación política orgánica e institucional y compromiso militante (programático y organizativo); cuestión que en su momento histórico fue uno de los elementos principales de diferenciación entre la socialdemocracia reformista y las organizaciones militantes revolucionarias. Incluso organizaciones reformistas españolistas de hoy como IU o el PCE si las comparamos con Podemos, mantienen y requieren un mayor grado de implicación y vinculación. ¿Qué es pues hoy Podemos?. A la vez, un síntoma social, un estado de opinión y un nivel de conciencia y dandole cobertura y expresión, una representación institucional y una parcela mediática. De ahí la importancia crucial del control de su representación institucional -que son quienes van a desarrollar y concretar la política real de Podemos y dan acceso a los medios de comunicación- y de ahí también las formas y niveles en que se sustancian y dilucidan sus debates y enfrentamientos. Sin estructura o practica militante la discusión es y tiende a ser forzosamente genérica, propagandística, simplificada, personificada… y es lógico y normal que en consecuencia -y ubicados en el siglo XXI -tenga como escenario clave y principal las llamadas “redes sociales” y no unos círculos internos política y orgánicamente irrelevantes para el curso de su organización. Podemos (o IU) es, en resumen, una estructura pensada y funcional para la gestión del malestar social pero no para su organización y desarrollo y mucho menos para transmutarlo en conciencia rupturista y convertirlo en movilización extrainstitucional con una perspectiva de enfrentamiento y ruptura con España (en su doble naturaleza de Estado y orden político-social).   Los vencedores internos Las elecciones primarias en Andalucía han supuesto una victoria política aplastante deTeresa Rodriguez y Anticapitalistas. Su candidatura ha obtenido el 75% de los votos a nivel nacional (8.582 votos) frente a la de Pablo Iglesias y Diego Cañamero que llevaba en su numero 1 a la diputada Isabel Franco (un 21,65% y 2.480 votos). Han vencido a nivel nacional y en todas las circunscripciones provinciales y se llevan todos los puestos de salida; los números 1 y los números dos en Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Málaga y Sevilla y también los tres en Cádiz, Córdoba, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla. Desde el punto de vista político más de fondo -y como se decía en el articulo Adelante Andalucía, la bronca en Podemos y otros derivados- han ganado asumiendo y defendiendo “el marco político y el texto estatutario y el respeto a los procedimientos constitucionales que mantienen sujeta y dominada a Andalucía (lo que hace que sus ocasionales referencias retóricas a la demanda de soberanía para Andalucía sólo puedan catalogarse como ejercicios de consciente hipocresía y cinismo político en grado superlativo)”. Su discurso se ha centrado en el ”quien” y no en el “qué”, aceptando sin reservas y repetidamente que mantenían y defendían idéntico programa que sus oponentes(1). Aún así, han ganado porque tanto en el discurso de Teresa Rodriguez como en su gestión del conflicto han sabido adecuarse mejor al nivel de conciencia existente en su ámbito y además han desarrollado a lo largo del enfrentamiento con la dirección pablista española una gestión táctica superior. Teresa Rodriguez ha encarnado perfectamente y con habilidad ese “andalucismo” desvaído que ha resumido e impregnado la trayectoria de Podemos en Andalucía y que conecta con la trayectoria anterior de IU, concretándose en el manifiesto “Adelante Andalucía” y en la operación electoral que ampara. Un “andalucismo” compatible con la españolidad e identificado con el Estatuto -tan declarativo como impotente- funcional a un proyecto político españolista inserto dentro del marco neoliberal (2) A su alianza previa ya establecida con el PCE-IU de Maillo y a la incorporación subordinada en la operación de dos pequeñas organizaciones surgidas de la implosión del Partido Andalucista (Izquierda Andalucista y Primavera Andaluza) -a modo de floreros avalistas de su imagen andaluza- la fracción de Anticapitalistas supo sumar nuevos aliados internos con los que sustentar y dar credibilidad a su relato de portadores de un pretendido “proyecto andaluz” atacado desde Madrid. De entrada, supo aprovechar con inteligencia la crisis larvada del SAT -provocada por la gestión política y organizativa de Cañamero y sus adláteres en los últimos años- para incorporar simbólicamente a su plataforma a la diputada Mari Garcia, destacada militante histórica del SAT y del mismo pueblo que Cañamero. Dividido el SAT y destruido así de antemano buena parte de la pose y el discurso demagógico habitual de Cañamero, añadió además a su lista a antiguos errejonistas y a diversas figuras locales -procedentes incluso del PCE o de IU- con lo que consiguió combinar y conciliar los intereses políticos de Anticapitalistas con una red de alianzas que recogían casi todo de lo existente con una mínima entidad en las estructuras andaluzas de Podemos; anulando así buena parte de los efectos de la campaña de feroces ataques contra Anticapitalistas lanzados desde Madrid y desde sus súbditos en Andalucía. A la manera de los judokas, Rodriguez y los suyos han vuelto contra sus atacantes sus propios argumentos y sus propias jugadas, convirtiéndolas en munición propia. Así, de entrada y y desde la misma presentación pública inicial de la lista Franco-Cañamero, nada más empezar la campaña, Rodriguez ya obligó a situarse en su nivel de discurso a sus oponentes: inolvidable la diputada Franco recitando de memoria frases de corrido -notoriamente mal aprendidas- que pretendían copiar el discurso de Rodriguez, reivindicándose tan “andalucista” y “andaluza” como la otra y el papel de “aval-protector” de Cañamero, su eco e inseparable acompañante. Posteriormente, el patético nivel político de la diputada Franco mostrado en sus sucesivas intervenciones publicas y evidenciado en el debate cara a cara con la diputada Rodríguez o la propaganda emitida desde Madrid -entre falaz y ridícula y claramente mal planteada por los presuntos “profesionales” que la diseñaron- han ido paradójicamente fortaleciendo paso a paso a Rodriguez, según avanzaba la campaña en redes sociales. Las intervenciones inquisitoriales de Echenique, las filtraciones a la prensa amenazando con la disolución desde Madrid si ganaba Teresa, los cartelitos en redes poniendo de traidores para arriba a los de Anticapitalistas o esos videos pretendidamente “humanos” de Franco que junto a las soflamas para simples de Cañamero competían en quien provocaba más vergüenza ajena, han sido hitos sucesivos que han terminado por endosar a Rodriguez la imagen de portar consigo el mínimo de calidad política necesaria para permitir la supervivencia electoral de Podemos frente a la indiscutible incompetencia, el “cuñadismo” y la imagen de irresponsabilidad, dependencia y tácticas de “tierra quemada”, que se han ido creando a pulso sus adversarios. En el lado de Iglesias/Cañamero, sólo el diputado de Manuel mostró alguna habilidad para intentar vender en público su producto intentando enhebrar algo parecido a un relato propio, aunque sin emoción; empeño desactivado y anulado ante el insalvable y pesado lastre de tener que terminar vinculándolo obligadamente con el apoyo al discurso vacío de tan notorios inútiles políticos como Franco y Cañamero y al hecho inocultable de estar sosteniendo una operación decidida y diseñada en y desde Madrid. Los vencidos internos La fracción pablista -es decir la dirección política y el aparato profesional de Podemos en Madrid- han sido claramente derrotados. Si asumen y tragan con los resultados y no disuelven desde Madrid “manu militari“tendrán que convivir en adelante con el hecho de que Anticapitalistas como proyecto español ha conseguido construir en Andalucía una especie de “base de Yenan”, donde replegarse política y organizativamente hasta mejores tiempos. Habiéndolo intentado Pablo Iglesias y sus apparatchiks no han conseguido evitar que les surja al sur de Despeñaperros una especie de “neoPSUC”, es decir, una organización territorial que aunque comparta su estrategia española y españolista y su discurso, tenga de hecho una parte de imagen externa propia y sobre todo cierta autonomía orgánica para modular y adaptar a la andaluza sus orientaciones. Por ejemplo, este resultado pone bien difícil a Madrid imponer a la sucursal andaluza una suicida coalición de gobierno con el PSOE en Andalucía de darse hipotéticamente las circunstancias posteletorales que la hicieran factible. Lo aplastante de la derrota deja también muy difícil la constitución de un sólido núcleo de fieles, salvo fanáticos o quemados. Los “trepas” se pensaran si les sigue trayendo cuenta a corto-medio plazo seguir ejerciendo de candidatos a procónsules, más aún teniendo en cuenta que las listas al parlamento español no dan para tanto y que el cupo de liberados en el aparato no se puede extender indefinidamente. La forma en que se ha planteado el enfrentamiento también les dificulta su mantenimiento y homogeneidad. Como no ha habido debate político alguno sobre cuestiones de fondo -porque estaban de acuerdo- y se han centrado exclusivamente en exégesis juridico-organizativas, si no utilizan la fuerza estatutaria interna de inmediato se quedan sin qué decir y sin nada con qué justificar ni sus criticas ni sus peticiones o demandas. Junto a Pablo IglesiasDiego Cañamero es otro de los grandes derrotados. Su discurso y practica políticas ambiguas e insustanciales le situaban en abstracto de antemano en buena lógica del lado de su anteriormente aliada y antaño tantas veces alabada Teresa Rodriguez. Sin embargo, llegado el momento, decidió escoger el puesto de “primer manijero” de Pablo Iglesias en Andalucía. Creía seguramente contar a su favor con su imagen pública -construida gracias a la utilización en su provecho político del trabajo y esfuerzo de tantos años de tantos militantes del SOC y del SAT- y también con el peso propio del SAT, utilizado en su personal beneficio en la interna de Podemos. En ambos aspectos erró. De una parte se ha comprobado que aún en el reducidisimo espacio de los inscritos en Podemos una cosa es considerarlo o admitirlo como acompañante segundón que hace alarde de su biografía social para ponerla al servicio del Jefe español de turno -como antes hizo en IU- y otra muy distinta considerar que sus lugares comunes, sus generalidades y sus análisis inconexos y desprovistos de coherencia política, conocimiento y fundamentos sirven para convencer a alguien fuera de los ya convencidos o fanatizados, en especial fuera de las contadas comarcas o localidades donde a su figura como personaje aún se le confiere alguna conexión mítica con el pasado. Haber sido pobre desde niño -como tantos y tantas- o haber estado en muchas movidas -otra cosa es cómo y para qué y con qué resultados- o no haber robado individualmente -como otros muchos- no es suficiente para traspasar los limites que su trayectoria y posiciones -de un lado- y la evolución de la realidad social andaluza -de otro- han terminado por imponerle. Cada vez que en los videos distribuidos por el pablismo se veía y escuchaba a Cañamero -pegado a Franco como una lapa- pretender argumentar, hablando como si hablara en una asamblea tensa del SAT de El Coronil, disminuía su capacidad de influencia política, se deterioraba su imagen y en consecuencia transfería credibilidad a Teresa Rodriguez y su gente. De otra parte, Cañamero fue incapaz de mantener controlado, totalmente callado y detrás suyo a todo el SAT. Tras decir que estaba con el, no pudo conseguir mantener a la diputadaLibertad Benitez en sus filas, que abandonó el escenario de combate anunciando su retirada a su puesto de trabajo (que para eso lo tiene). Y a continuación -en no se sabe qué orden- pergueñó la lista que le hacían a Franco metiendo amistades, asistentes y familia por aquí y por allá, al tiempo que la histórica Mary Garcia -diputada ya hoy en el Parlamento andaluz- se unía a Teresa Rodriguez. Hoy Mary Garcia tiene tras de sí el primer puesto en las listas de Sevilla con 1.861 votos mientras el mesiánico líder se ha de conformar con un inútil 6º puesto y 481 votos a los que acompaña el fracaso generalizado de todos sus propuestos en todas las provincias donde lo intentó. Esta derrota de Cañamero no es sólo suya. Es también la de toda una trayectoria que ha hecho del SAT en la practica el “Sindicato de Cañamero”, dejando detrás de si un reguero de expulsados y de abandonos y una imagen de incoherencia política, autoritarismo interno y mercantilismo que ha afectado de forma extrema a todo el Sindicato, dado el aplauso expreso o el silencio complice con que se ha acompañado esta deriva. Es la derrota del caudillismo, de la ausencia de transparencia, de la hipocresia, de la apología de la falta de organicidad y debate político y sindical. Se equivocarían en el SAT quienes piensen que esto “no va con ellos” porque no se enmierdaron directa y personalmente en este ultimo charco; porque este episodio político no se puede explicar ni comprender sin todos los anteriores que lo hicieron posible. También se equivocaran si creen que tras todo lo ocurrido basta un enésimo “cierre de filas” o un pacto de las alturascon amnesia y amnistía mutuas para volver a un “pelillos a la mar” y “aquí paz y después gloria” y seguir yendo de “soberanistas andaluces” en días de feria cuando cotidianamente se trabaja políticamente  para provecho de España (y además algunos viven de ello). Todo esto -y lo que lo ha precedido- lo ha visto y vivido demasiada gente.   En lo externo A corto y medio plazo, España sale vencedora de este envite, dado el nivel de alienación y dominación del pueblo andaluz. SPodemos España traga de momento, tendremos aquí una reedición deConvocatoria por Andalucía” que pilotada desde Podemos por una fracción como Anticapitalistas que también tiene su dirección en Madrid -no lo olvidemos- intentará reverdecer el discurso “españolista de izquierda”. No es probable que con esos débiles e incoherentes mimbres pueda con el Régimen del PSOE y aún menos con la derechización creciente de la sociedad andaluza (que avanza al paso de su precarización y pauperización). SPodemos España dinamitara su sucursal andaluza, tendríamos aquí no una sino dos versiones de esa “neoConvocatoria” -a la manera en que en Cataluña tuvieron IpC y EUiA- y dos (sino tres) versiones de ilusiones y confusionismo en competencia. Cuestión distinta sería -como ya se apuntó en su momento- que Anticapitalistas de Andalucía abriera un proceso político de refundación nacional y rompiendo con Anticapitalistas de España se reconvirtiera en una fuerza de izquierda nacional realmente andaluza, dando lugar a una nueva constelación de fuerzas y factores. Nada indica de momento que esto este ni en camino ni en proyecto y además cabe recordar la historia de Anticapitalistas (que inicio su andadura en Podemos expulsandovía wassap de su seno al 40% de su organización por “molesta”) para entender que -incluso de plantearse el caso- no sería precisamente un camino de rosas. Queda pendiente lo que ocurra o no ocurra en el SAT y en su espacio político para acabar de clarificar cual es su situación y su ubicación. En cualquier caso, el movimiento nacionalista andaluz no puede detenerse. Debe fortalecer sus organizaciones políticas y sociales actuales, sí, pero también debe plantear con valentía y decisión iniciativas de convergencia soberanista que vayan ampliando espacios y afrontando nuevas tareas. Aún siendo los que somos y aún sabiendo la dificultad de la tarea, el objetivo de la liberación nacional y social de Andalucía merece el esfuerzo. JAVIER PULIDO   NOTAS
    1. Así lo describía en mi entrada de Facebook del 13 de Julio a las 13,04 H. COMENTARIOS EN VIVO AL DEBATE CARA A CARA DE PODEMOS en ANDALUCIA (Teresa Rodríguez vs. Isabel Franco) que aquí recupero textualmente:
    “En el apartado de Propuestas Programáticas para Andalucía se confirman por boca de las candidatas dos apreciaciones:   a. Las dos reivindican, se sostienen y se limitan al actual marco estatutario y por ende constitucionalIsa Franco se reclama expresamente del proceso estatutario de 1979 y 2007 (con el añadido de algunas afirmaciones ininteligibles como la que adjudica al "28-f la concesión del derecho al voto"(sic))   b. Las dos dicen no tener diferencias programáticas entre sí (Isa Franco incluso llega a decir que en las anteriores elecciones se presentaron sin programa, aunque luego rectifica y dice que ella coordino el programa electoral).   Cuando desgranan concreciones, relatan una retahíla deslavazada de asuntos en los que en la mayoría de los casos el Estatuto no deja a Andalucía competencia política definitoria alguna. Ahí Teresa Rodriguez suma el asunto de Doñana cuando los asuntos que le afectan y las decisiones que pueden salvarla siguen estando en manos españolas. Y acaba reclamandose del acuerdo sobre financiación autonómica que suscribieron las sucursales andaluzas de PSOE, PP, IU y Podemos para respaldar al Gobierno en Andalucía de Susana Diaz y que ahora el Gobierno Sánchez de España ha dicho que no va a tener virtualidad alguna   Por ejemplo, Andalucía no tiene -desgraciadamente- capacidad alguna de modificar lalegislación laboral (para acabar con la precariedad). Cuando Isa Franco propone un convenio nacional de hostelería como medida institucional parece mostrar un profundo desconocimiento de lo que es la negociación colectiva y de lo que significa de obstáculo la dependencia competencial estatutaria para avanzar hacia un marco andaluz de relaciones laborales.   Idéntica reflexión y valoración acerca de las sucesivas peticiones de ambas de mejoras asistenciales, infraestructuras o servicios públicos cuando, de entrada, la fiscalidadsigue establecida y definida en Madrid y por España y es España la que fija y decide (aplicable también al control español del Guadalquivir).   Aunque sea en forma de "carta a los Reyes Magos", a las dos diputadas -una vez que no tienen ni reclaman y ni siquiera imaginan instrumentos políticos institucionales para intervenir realmente sobre la realidad económica y social dependiente- y como forma de resolver la miseria y la sobreexplotación, el desempleo y la precariedad, sólo se les ocurre citar la propuesta de extender el modelo del Subsidio Agrario al conjunto del país (eliminando incluso el requisito de las peonadas). A eso lo llaman "Renta Básica”.   Ninguna de las dos cita siquiera en una ocasión la demanda genérica de Soberanía Nacional para Andalucía.   Ninguna utiliza el termino "nacional" ni una sola vez cuando se refieren al ámbito andaluz (incluso Isa Franco distingue entre su país y Andalucía, de lo que se puede inferir que considera y defiende que su país es España).   Ninguna hace la menor referencia al proceso nacional vivido en Cataluña y a la represión del Estado español y lo que ello pudiera implicar para un proyecto político programáticamente fundado, con aspiraciones para liberar nacional y socialmente Andalucía.   Por lo demás, entre ambas candidatas, resulta evidente que la diputada Franco no ha debatido políticamente mucho en su vida y que en ese terreno de las habilidades, la diputada Rodriguez vende y expresa en palabras y gestos mucho mejor lo que son sus posiciones políticas (en lo hasta ahora dicho, indistinguibles entre una y otra).   Ahora siguen debatiendo sobre asuntos internos de Podemos, sus formas de organización y sobre cómo conseguir más apoyos (si prefieren "el potaje" o "el puré"...). (Cuestiones de más bajo y particular nivel).”   (2) Antonio Garrido Porras analizaba así en Facebook el texto y el discurso político de “Adelante Andalucía”:   "Pretender derrotar a la derecha política y al neoliberalismo en Andalucía, es decir, al PSOE y a lo que llaman susanismo, con este arsenal ideológico y discursivo (el delmanifiesto "Adelante Andalucía" y las declaraciones de los dirigentes) es, cuando menos, una inmensa ingenuidad. Nadie derrotará aquí a las derechas sin un marco estratégico ligado a la soberanía política de Andalucía. Pero el "andalucismo de izquierdas" que se postula en este proyecto es una cháchara hueca, deshistorizada y despolitizada. Es un andalucismo cuyos soterrados mimbres intelectuales son:
    • Impugnar subrepticiamente a uno de los demonios políticos del pensamiento único, el nacionalismo. Por tanto, en el marco de una "España plurinacional", frente a los nacionalismos "egoístas y excluyentes", el andalucismo se proclama alternativamente como un universalismo, lo que no quita para que, en el mismo gesto y sin ruborizarse, se exija que "Andalucía como la que más". El reclamo soberanista se critica en otros como etnicista e insolidario, pero los beneficios que aquellos arranquen al Estado español también los queremos aquí como los primerosNo somos nacionalistas, porque es una insolidaridad, pero queremos beneficiarnos de los logros soberanistas que otros consigan con su lucha.
    • Es una reivindicación de especificidad de Andalucía que se camufla vergonzosamente tras una retórica antiidentitaria. Lo identitario, en el tema nacional, está bien si eres del Tercer mundo, como los polisarios o los palestinos o arrastras una opresión atávica como los gitanos. Pero en el centro del eurocentrismo, valga la redundancia, lo cosmopolita es el mestizaje. Un mestizaje político superador de lo identitario, pero que se conforma en base a identidades previas. De modo que frente a lo regresivo de lo identitario (judío, árabe o catalán), lo andaluz como mestizaje conforma una identidad de tipo superior, no esencialista. Como si cualquier identidad no fuese el fruto de hibridaciones y mestizajes históricos. Pero es una ridícula circunnavegación intelectual para desestimar a lo identitario reclamando tu propia identidad andalucista, una especie de identidad postidentitaria.
    • Este "andalucismo de izquierdas" no contiene ninguna cuestión estratégica. Es simplemente una cháchara que se declina con una jerga pseudopoética a la altura de Lauren Postigogente de luz, duende, alma universal, mestizaje, soñar bajo la luna llena, volar... Tiene gracia, porque este lenguaje insustancial y de lírica barata, se utiliza para impugnar las propuestas soberanistas de otros por esencialistas, y lo hace con una retórica que es un puro esencialismo platónico sobre el alma eterna y universal de "nuestra tierra
    • En definitiva, un discurso político que se presenta como alternativo al "susanismo" pero queno contiene, más allá de declaraciones contra la "desigualdad y las injusticias", ninguna propuesta estratégica de superación del marco neoliberal y de subalternidad política de Andalucía.
    Nada más que hay que leer el Manifiesto "Adelante Andalucía", una retórica a la altura del histórico relato modernizador del PSOE andaluz. Un discurso alienado porque está pensado desde fuera y supeditado a otras abstracciones políticas que tampoco contienen cuestión estratégica alguna (alianzas, hoja de ruta, escenario rupturista), sino que funcionan como mantras de autoconsolación: "España plurinacional", "República federal y solidaria", etc."



  • ¿Qué ocultan tras relatos, memorias e historias?
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    11/07/2018

    «Entre la premisa (estructura económica) y la consecuencia (constitución política) hay relaciones nada simples ni directas, y la historia de un pueblo no se documenta sólo con los hechos económicos. Los nudos causales son complejos y enredados, ya que para desatarlos hace falta el estudio profundo y amplio de todas las actividades espirituales y prácticas, y ese estudio no es posible sino después de que los acontecimientos se hayan sedimentado en una continuidad, es decir, mucho tiempo después de que ocurran los hechos […] La historia no es un cálculo matemático […] La cantidad (estructura económica) se convierte en ella en cualidad porque se hace instrumento de acción en manos de los hombres»1

    «Las clases dominantes no temen la historia –por el contrario, procuran producir y difundir el tipo de historia que les conviene, y que no suele ser la que se ocupa de la lucha por la libertad y la justicia- sino que, en todo caso, temen a los historiadores que no pueden utilizar»2

    1. PRESENTACION
    2. LA HISTORIA DEL PODER CONTRA LA DEL PUEBLO
    3. POSMODERNISMO, CENTRALIDAD Y VIOLENCIA JUSTIFICADA
    4. HERENEGUN, EiTB Y THATCHER: LA VULGARIDAD ALIENADORA

    1.- PRESENTACION

    El tándem PNV-PSOE, apoyado por otras fuerzas sociopolíticas, ha dado un paso más en la adecuación de sus respectivos nacionalismos a las exigencias del capital transnacional en este período. Se trata, como veremos, de intensificar la manipulación ideológica en el frente educativo, y proclamar «el fin de la historia» al estilo de Fukuyama en 1992, es decir, declarar definitivamente superadas las terribles consecuencias de la explotación salvaje impuesta desde 1936 y luego maquillada por ese imposible metafísico que es la «monarquía democrática».

    La «batalla por el relato», la palabrería sobre la «paz», el «perdón»… son nubes que ocultan la dureza de las exigencias imperialistas para realizar «procesos de negociación». Una de las exigencias es negar la historia crítica e imponer sólo la oficial como se comprueba en el rechazo sistemático a una Ley de la Memoria que haga justicia popular.

    Los respectivos nacionalismos burgueses del tándem PNV-PSOE son incompatibles con la investigación crítica de la historia, que contradice frontalmente los intereses del capital. La lógica de la acumulación ampliada es una necesidad irracionalmente objetiva, que lleva en su interior la pulsión subjetiva de negar la historia desde el momento en el que ésta demuestra que la acumulación irracional es frenada y amenazada por la consciencia humana.

    Desde finales del siglo XX la historia crítica es aún más inaceptable por la burguesía porque necesita imponer una única creencia: que la lucha de clases y de liberación nacional ha terminado para siempre, que a lo sumo que pueden hacer los «pueblos militantes»3 es aceptar resignadamente los acuerdos de paz y desarme dirigidos por el imperialismo. J. Petras tras estudiar los casos de Irán, Libia, Colombia, Corea del Norte, Palestina, Siria e Irak, ha sintetizado así: «En todos los casos, el principio sigue siendo el mismo. No hay un ejemplo histórico de un poder imperial que renuncie a sus intereses en cumplimiento de un acuerdo escrito. Solo cumple con los acuerdos cuando no tiene otras opciones»4.

    La historia escrita por el imperialismo falseará o justificará en su momento porqué se engañó a los pueblos que creyeron en sus promesas de paz, y dependiendo de la época y del modo de producción, muy probablemente la historia escrita por la clase dominante del pueblo oprimido justificará su colaboracionismo y echará las culpas a las clases trabajadoras que han resistido. Aunque esta lucha del poder contra la historia se intensifique en situaciones como las vistas, en momentos de «negociación», en realidad es una confrontación permanente en las que la clase propietaria del Estado tiene todas las ventajas, como veremos en un breve capitulo posterior.

    Advertido esto y al margen de otras consideraciones, es conveniente leer la crítica que V. Navarro hace al montaje de la obra de teatro In Memoriam: La Quinta del Biberón que se está escenificando en Catalunya: «El humanismo pacifista es también una posición política muy rentable de sostener en la España de hoy, en la que se vende el mensaje de que todos eran culpables»5.

    No todos fueron culpables: la responsabilidad única recae sobre los invasores franquistas. A la vez, debemos estudiar las presiones del nacionalismo republicano español contra el nacionalismo catalán durante aquellos críticos años: S. Spender describió la guerra bélica y cultural antifascista en su viaje por Europa en 1937 detallando el impacto que le causó el rechazo españolista republicano a la identidad cultural catalana, la masacre de militantes del POUM por los stalinistas, y las amenazas veladas de Rafael Alberti a intelectuales catalanes por su «poca cooperación» en defensa de la República6.

    La equivalencia entre invasor fascista español e invadido comunista catalán, puede ser ahora defendida de forma abstracta por una cultura reformista que acepta el orden establecido y silencia a la vez la lucha de clases dentro de la nación atacada porque un amplio sector de su burguesía apoyaba al invasor. Pero en el presente contexto de crisis estatal, eso es inaceptable en su forma concreta: la única culpabilidad es la de las naciones trabajadoras resistentes.

    Ahora mismo, el Estado y su sucursal en Vascongadas, el gobiernillo autonómico, han extendido e intensificado la permanente estrategia para acabar con la historia popular e imponer la suya, con diferencias de matiz desde luego porque una es autonomista y la otra españolista, pero unidas en la defensa de la civilización del capital. La estrategia sistemática se desarrolla, por ahora, en tres frentes que si bien ya se abrieron antes, ahora están más coordinados:

    Uno, el específico para el tercio vascongado de Euskal Herria pero que también infectará a la juventud de Nafarroa: el plan Herenegun7, un plan «pedagógico» que busca «educar en la paz», e introducir el «terrorismo de ETA en la asignatura de Historia»8. Dos, el general impuesto para todo el Estado, que se basa en la misma «pedagogía» autoritaria de Herenegun: «Crearemos una asignatura de valores cívicos y no será optativa»9. Y tres, también a escala estatal, prometer que se va a impulsar la apertura de todas las fosas con decenas de miles de cuerpos porque así las «heridas de España se cerrarán para siempre»10.

    Las tres tácticas tienen varias cosas en común: una, negar u olvidar las contradicciones antagónicas del capitalismo que son las que generan violencias enfrentadas; dos, negar el papel del Estado y sus excrecencias fascistas activadas o suavizadas según las coyunturas; tres, negar las responsabilidades de las burguesías y de los reformismos, cargándola sobre la izquierda revolucionaria; tres, impedir que se establezca una Ley de Memoria que castigue las atrocidades capitalistas; y cuatro, imponer la tesis de que se ha cerrado una fase histórica y ha empezado otra: la de la paz, la democracia, la concordia… en la que no tiene sentido protesta alguna. En su versión estatal y vascongada las tres tácticas tienen bastante similitud con el famoso «patriotismo constructivo»11 de los fugaces años de euforia interclasista anteriores a la crisis de 2007, que precipitó la erupción autoritaria y neonazi que recubre con cenizas aquella demagogia pero también los derechos sociales.

    En Euskal Herria, como en todas partes, semejante estrategia exige acabar con la memoria popular, con la riqueza teórica desarrollada por la lucha de liberación y con su ética de la resistencia: toda la historia en cuanto tal ha se der desnaturalizada y vaciada de contenido crítico. En otros textos hemos dado cuenta de todo ello, en especial del montaje de la Capitalidad Cultural europea en Donostia durante 2016. Durante el transcurso de 2017 hemos tenido varios ejemplos más de tergiversación de la historia como es la insoportable película Gernika de Koldo Serra.

    La llamada «batalla por el relato» y las discusiones sobre las «memorias», temas a los que volveremos, son parte de la auténtica guerra cultural que a su vez está inserta en la contrainsurgencia12. La memoria popular, contradictoria en su misma riqueza, es un objetivo especialmente atacado por el imperialismo.13Acosta Matos ha sintetizado en cinco pasos el método de la guerra cultural imperialista: uno, elaborar mitos fundacionales que legitimen el poder establecido; dos, destruir los mitos fundacionales del pueblo atacado; tres, crear una historia oficial del poder contraria a la historia popular; cuatro, crear metáforas que hagan ambigua e incompresible la memoria y la historia popular, pero que respeten las del poder; y cinco, destruir la identidad del pueblo explotado y quebrar su autoorganización14

    La imprescindible investigación de Acosta Matos no duda en emplear la expresión «mitos fundacionales» porque aunque su estudio comienza significativamente con la falange española de la década de 1930, por eso mismo recurre a los «mitos fundacionales»: no sólo nos remiten al fascismo falangista sino también el uso de este concepto nos explica cómo el fascismo (re)construye mitos justificadores del imperialismo español desde el exterminio de Al-Ándalus y los emplea en el presente.

    Como hemos argumentado en otros textos, el mecanicismo antidialéctico castró la capacidad de casi todos los marxistas para descubrir qué era el fascismo y sobre todo la importancia de los «mitos fundacionales» como campo de batalla. Daniel Guerin analizó las «carencias del socialismo» no sólo en la batalla por los mitos, sino profundizando en la importancia de la mística revolucionaria como una de las más efectivas armas contra la mística fascista15.

    La «batalla por el relato», por las «memorias», etc., es surcada por el papel de los mitos y de las místicas en el sentido materialista, condicionando desde dentro cualquier interpretación de la historia como una linealidad mecánica, matemática al decir de Gramsci que avisa que la «economía» no lo explica todo, que los «nudos causales» son enredados y complejos, y que esas contradicciones explican que de lo cuantitativo, la «economía», surja lo cualitativo, la acción humana que dirige la economía.

    2.- LA HISTORIA DEL PODER CONTRA LA DEL PUEBLO

    Para desatar los enredados nudos causales es bueno conocer unos ejemplos de cómo fueron atados en los poderes existentes en sus respectivos momentos. La primera historia manipulada fue la escrita por los hombres de las castas ricas para justificar las explotaciones de la mujer, de las naciones y de las clases. Los datos más fiables sobre las primeras culturas euroasiáticas muestran que giraban alrededor de la mujer 16 y del ciclo lunar17. Luego se impuso la historia patriarcal.

    En el Egipto Antiguo las primeras representaciones de extranjeros eran de esclavos apresados en guerras imperialistas18, y el mismo Heródoto narra varias veces el profundo desprecio egipcio hacia la cultura griega19, desdén que hoy llamaríamos racismo. Más tarde, la casta dominante prohibiría y borraría jeroglíficos contrarios a sus intereses, que narraban luchas y hasta revoluciones, disputas internas y manipulaciones descaradas de hechos decisivos, como la versión de Ramsés II sobre su «victoria» en la batalla de Qadesh en -1274 de la que pudo salir vivo por suerte a pesar de sus grandes errores: fue un empate milagroso oculto tras el «relato» oficial de la victoria.

    Desde su inicio en el siglo -III la dinastía Qin «intentó destruir los soportes intelectuales de la disidencia, ordenando que se quemaran todos los libros. Los eruditos que habían ocultado libros fueron decapitados o condenados a trabajar hasta la muerte en la Gran Muralla»20. Ya para esa época, la lucha de clases dentro y fuera de Palestina determinaba la suerte de las múltiples censuras, reescrituras y añadidos de la Biblia, probablemente el libro que más dolor y sangre ha costado escribir y está causando sobre todo con su «invención de la guerra santa» al servicio del poder y de la «pulsión de muerte»21. Fue esa lucha de clases, que a la vez era lucha nacional preburguesa, la que creó el mayor «relato» de la historia: las antagónicas «identidades» de un tal Jesús, «polifacética»22 figura mítica que sirve de consuelo a torturadas y de justificación a torturadores.

    Por esta época, en la India y «por fortuna para el budismo» que no lograba arraigar en el pueblo, el emperador Asoka lo convirtió en la religión oficial al poco de llegar al poder en el -273. Asoka, oportunista y extremadamente violento, vio en el budismo la ideología adecuada para legitimar su poder, sobre todo si iba unida a un poderoso sistema de control social: «Una red de informadores denunciaba a los disidentes ante las autoridades»23.

    Apoyándose en este poder de control, Asoka condenó las fiestas paganas, aconsejó el respeto a explotadores brahmanes y ermitaños pacifistas, exigió el amor a los padres, la caridad con los esclavos y sirvientes, la liberalidad, la tolerancia y la modestia en las formas. Pese a esto, el budismo chocaba con las inhumanas leyes de castas del brahmanismo, lo que hizo que desde el siglo –II la dinastía de Sunga iniciara la persecución del budismo en la India24 una vez derrocada la dinastía dejada por Asoka.

    Tampoco el islam se libra de las determinantes contradicciones socioeconómicas. En su primera fase, la de La Meca, Mahoma potencia la libertad de la persona porque su necesidad de expandir su credo coincide con la necesidad de libertad de las fuerzas más dinámicas y socialmente vivas, sometidas al riesgo de la represión. En su segunda fase, la de Medina impone «absoluta predeterminación»25, o en todo caso, una mezcla de libertad con determinismo y fatalismo26 porque las guerras desatadas desde entonces exigen una alta mística idealista en sus tropas para vencer a enemigos superiores. Las agudas diferencias entre las dos fases provocarán desde entonces muchos debates teológicos con regueros de sangre. La fase de la libertad corresponde al período en el que todavía no se había constituido una clase dominante. La fase del fatalismo, de la libertad sometida a Alá, reglamenta la vida entera: sexual, cultural, política, económica… según lo necesita esa clase en el poder.

    Siete siglos más tarde y en el otro extremo del mundo uno de los primeros actos del poder azteca recién constituido en 1430 fue destruir todas las referencias pasadas sobre episodios que podían resultar vergonzosos, o sobre el origen humilde de la nación azteca, etc., para «reinventar la tradición para justificar la división de la sociedad en señores y vasallos»27. División clasista reforzada por el sistema educativo ya que la juventud rica no iba a las escuelas comunes ‘telpochcalli’ dedicadas al pueblo, sino a las selectas de los templos en donde recibían una educación muy superior que llegaba a incluir la escritura y una lengua culta «diferente a la usada por el pueblo»28.

    En 1556 algunos caciques quichés de lo que hoy es Guatemala arriesgan torturas, vidas y bienes escribiendo en su lengua nacional pero con caracteres latinos el Popol Wuj quizá para usarlo en reuniones clandestinas y evitar el aniquilamiento de su identidad, cultura y memoria, texto que permaneció desconocido para los invasores hasta 1702. También se escribieron otros textos como el Memorial de Sololá. Posteriormente, ya a finales del siglo XVIII, indios yucatecos pasaron a escritura, con caracteres latinos, las tradiciones de sus propios pueblos, denominándolas Chilam Balam29.

    4.- POSMODERNISMO, CENTRALIDAD Y VIOLENCIA JUSTIFICADA

    Sin duda, estas y otras muchísimas más decisiones marcaron total o parcialmente las memorias y culturas de los pueblos afectados por ellas, sus propias lenguas e identidades, y también su capacidad para construir «relatos» posteriores. Sin embargo, el término de «relato» tiene en la actualidad directas relaciones con el reformismo posmoderno que niega la posibilidad del conocimiento contrastable y crítico de las contradicciones. Se nos dice que ya no sirven los «grandes relatos», los «discursos», que la «gran narrativa» es incapaz de interpretar una realidad que se ha pulverizado en micropartículas cada una de las cuales tiene su propio «relato», su propia «verdad».

    Según se dice, estamos en la «sociedad informe», sin forma, peor aún, que ha perdido su «centralidad»30 a la vez que «se ha disuelto el yo» y se imponen la «ambivalencia». Un «yo disuelto», informe, modelado desde su exterior por poderosos aparatos de manipulación que favorecen la «pluralidad de puntos de vista» y la polifonía, y lo que es peor: «las identidades prestadas»31.

    De lo que se trataría entonces es de «consensuar» unos mínimos comunes aceptados por todos los «relatos», por la «pluralidad de puntos de vista». Se trataría, según esta visión, de aceptar la igualdad de las diferentes «perspectivas», de las «miradas» particulares, reduciéndose sus ambivalencias y diferencias polifónicas a simples límites de fechas y áreas geográficas, porque «todo depende del color del cristal con que se mira» según asegura este reaccionario refrán.

    Pero la realidad es tozuda porque las contradicciones sociales siempre reaparecen abiertamente tras un tiempo de latencia en las entrañas del monstruo. Amin Maalouf nos da un ejemplo de la incoherencia última de la «perspectiva de la mirada», o del «relato» en términos actuales, cuando en su insuperada obra sobre las cruzadas «vistas» por los árabes habla de las muchas apariencias que parecen enturbiar la posibilidad de un conocimiento histórico crítico, pero resuelve la falsa apariencia informe yendo al «centro», mostrando su brutal objetividad, la del sufrimiento del pueblo que no puede «disolverse» porque es la centralidad misma de la vida: «Dominados, oprimidos, despreciados, extraños en su propia tierra, los árabes no podían proseguir su florecimiento cultural que había comenzado en el siglo VII»32.

    Conocer cuál era la «mirada» del pueblo árabe de las cruzadas, su «relato», nos exige sumergirnos en la ferocidad de la explotación: sólo desde aquí podremos descubrir no cualquier «interpretación» sino la verdad de las masas oprimidas, que es la auténtica. No se puede «disolver» la dominación, del mismo modo que no se puede afirmar que la opresión real desaparece en la polifonía de las ambivalencias. Tampoco puede decirse que el desprecio del opresor y la opresión nacional -« extraños en su propia tierra»- sean informes. No puede negarse la centralidad del imperialismo de las cruzadas.

    En 1870 Engels volvía a reivindicar el derecho a la «…lucha sagrada de la autodefensa, en la que todos los medios se justifican»33 practicado por el pueblo prusiano en 1806-1808 contra la ocupación francesa, autodefensa luego ejercida por la Comuna de París en 1871 contra la burguesía gala apoyada por los alemanes. Entre 1942-1944 el pueblo vietnamita multiplicó por veinte su violencia justa contra el ocupante japonés34, y la acrecentaría contra los franceses. Mientras tanto, «En toda Europa, los movimientos de la Resistencia, dirigidos en su mayoría por los comunistas e integrados por campesinos o miembros de la clase obrera, lidiaron una auténtica guerra contra los fascistas»35.

    Se nos puede objetar que tanto las cruzadas de los siglos XI y XIII, como las guerras napoleónicas, la Comuna, la guerra de 1936-39 en el Estado español y la II GM se produjeron antes del gran paso de la modernidad, que se caracterizaba por «su afán de nominalización, clasificación y jerarquización», a la posmodernidad, a «la época actual» en la que «la representación del mundo es mucho más borrosa, inestable y reversible»36. Si todo es reversible e inestable, borroso, si no existe ya desde finales del siglo XX ninguna «centralidad», entonces ya no sirven de nada las hipotéticas «lecciones» extraídas de una historia sujeta a la «jerarquización» de la modernidad. Desde finales del siglo XX entramos en otra fase social totalmente nueva para la cual no sirven las lecciones del pasado.

    Sin embargo, estos pocos ejemplos nos remiten a una constante histórica innegable –la resistencia contra la opresión en cualquiera de sus formas- porque tienen que ver con las contradicciones que mueven la historia. La pregunta es ¿podemos y debemos aprender de la historia? Las citas iniciales de Gramsci y J. Fontana nos aclaran la complejidad de esa interrogante pero sostienen que sí. Centrándose en Catalunya, Lorenzo Espinosa dice lo mismo con otras palabras: «Es un debate nunca resuelto. Probablemente la Historia nunca se repite. Pero parece que dice siempre las mismas cosas. O que nos advierte y amenaza, con ellas. Los elementos que aparecen en la Historia, vuelven una y otra vez. Aunque se mezclan de otra manera. Tal vez para dar un resultado diferente? Ojalá así sea, en el caso catalán»37.

    Los ejemplos que hemos empleado conciernen al imperialismo europeo, especialmente al francés, sobre todo desde comienzos del siglo XIX porque fue en este Estado en donde surgió en la década de 1970 la moda posmoderna que es la base de la «batalla por el relato». En contra de lo que decía y dice la casta intelectual afirmamos que la «centralidad» existe y que es la lucha de clases.

    D. Armitage no lo dice tan directamente como nosotros, sí lo hace de forma indirecta cuando sigue los inacabables debates bimilenarios sobre qué es la «guerra civil» y en cierta forma lo que es «genocidio», que obviamente son inseparables de la de lucha de clases. Reconoce que guerra civil es una «categoría vivencial», es decir, que afecta a la vida, a la felicidad y al dolor humano durante, al menos, dos milenios: «una experiencia que se refracta en el lenguaje y en la memoria»38, es decir, añadimos nosotros, se refleja en y a la vez influencia la praxis del presente y del futuro.

    La centralidad que la lucha de clases, o si se quiere decir más suavemente la guerra civil y el genocidio, tienen en la historia ha sido analizada rigurosa y extensamente por Carlos Tupac en su expresión sintética: las conexiones entre civilización y terrorismo en lo que concierne a la dialéctica entre teoría y verdad39. En el caso francés, al negar la lucha de clases, la casta intelectual se escapaba así de su historia permanente, la del imperialismo francés: durante las brutalidades contra el pueblo argelino, el grueso de esa casta permaneció en silencio ante, por ejemplo, las torturas. Luego, atemorizada por la oleada pre revolucionaria del ’68, se hizo posmoderna. Una casta a la que se le podría acusar de lo mismo que a Foucault: «la impresión de ser una ignorancia deliberada y tozuda de la historia y de las teorías de la multifacética tradición marxista»40.

    Conviene recordar esta evolución porque fue en el mismo Estado francés donde la moda posmoderna sufrió una severa derrota con el tremendo resurgir de la lucha de clases desde 1986, con su punto álgido en 1995 sosteniéndose después. Como en el ’68, el reformismo político sindical41 optó por apoyar a la burguesía. En 2010 una huelga general «record» volvió a demostrar el fracaso posmoderno en su país de origen. El renacer de las resistencias sociales múltiples en los EEUU llevó a alguien a escribir sobre «el retorno de la “gran narrativa”»42. Aunque el posmodernismo pasa y el marxismo se mantiene43, debemos insistir en que hay realidades aplastantes que no admiten divagaciones sobre los «múltiples discursos» y «relatos» ya que sus mismas objetividades nos remiten a la «gran narrativa» crítica: un ejemplo, la industria farmacéutica y el derecho a la salud44.

    También aquí, mucha intelectualidad y prácticamente la casta política entera han escupido para arriba frente a los hechos crudos de la tortura –«Ertzaintza y tortura»45- que pueden ser relatados según los intereses de los torturadores, pero siguen estando ahí como demuestra Amnistiaren Aldeko eta Errepresioaren Aurkako Mugimendua46. Los tormentos salvajes fueron una constante en la dictadura militar argentina, lo que plantea de nuevo el debate entre los «relatos» y la verdad: negar la tortura es negar la verdad con excusas reaccionarias, posmodernas. El negacionismo como método para ocultar el terror de Estado47.

    Las insurrecciones, las guerrillas, la lucha de clases, la defensa de la salud pública, la lucha de liberación nacional, la tortura, el Estado burgués y su terror, etc., exigen verdades concretas en su especificidad, relativas en su contexto, absolutas en sus límites y objetivas frente al subjetivismo de los «relatos». Esta exigencia es tanto más imperiosa cuanto que la ideología del «diálogo entre discursos» languidece en el cepo mental de la concepción burguesa de los Derechos Humanos -«El derecho no consiste más que en el reconocimiento oficial del hecho»48-, y del pacifismo que, como alguien dijo con total corrección «es sumamente inmoral»49. Si en el inicio fue la acción y no el verbo, mientras exista la injusticia la rebelión será la verdad y su ética; y los «relatos» serán trampas del opresor. Es por esto que reflexionando sobre la sublevación como «necesidad cívica»50, el autor nos recordase con aprobación aquellas palabras de Mao: «Es correcto sublevarse».

    Desde esta praxis, por tanto, no tenía sentido participar en el evento oficial Bakea gigandik eraikitzen de octubre de 2016, una especie de «degustación de relatos» bajo la dirección del chef del PNV, a no ser que se fuera con una visión radicalmente contraria, que se basase en la licitud ética y política de la rebelión como derecho supremo, tal como afirma el Preámbulo de la Declaración Universal de 1948, de la denuncia de la inmoralidad del pacifismo y la sublevación como necesidad cívica. Naturalmente, esta concepción se basa en el método del materialismo histórico según el cual la historia de la humanidad es la historia de la lucha de clases, desde que estas existen.

    Consiguientemente, incluso ciñéndonos a una «historia corta» de las violencias en Euskal Herria ningún «relato veraz» tiene sentido si deja de lado, si olvida, las contradicciones subyacentes a las múltiples violencias que surgieron en la parte peninsular de nuestra nación desde la victoria político-militar del capitalismo vasco-español en el último tercio del siglo XIX. Dada la incapacidad de todo «relato» que se sitúe fuera de las contradicciones que estructuran nuestra sociedad para llegar a las raíces de las violencias, ciertos colectivos y personas intentan un corto vericueto intermedio comparando un «relato veraz» pero limitado estrictamente a la peligrosamente ambigua «violencia política» desde 1936, con otro «relato oficial» que empezaría bastante más tarde, en 196051.

    Pueden redactarse tanto «relatos oficiales» cuanto lo necesite el poder establecido, pero un «relato veraz» es imposible porque primero habría que definir qué es la «verdad». En el texto de Euskal Memoria citado se acepta como encuadre ontológico de la «verdad» en este caso a la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU de 1948, pero silenciando su Preámbulo en el que se reconoce el «sacrosanto derecho a la rebelión contra la injusticia y la opresión», o sea, popularmente dicho: «la paz se gana a hostias»52

    El Preámbulo no citado anula de hecho toda la tesis posterior porque exige precisar antes de cualquier debate si el pueblo trabajador vasco tenía derecho a la rebelión en 1936, en 1959, en 1975… Si tiene derecho a la rebelión53 ¿para qué perder el tiempo en elucubraciones sobre «relatos veraces» frente a «relatos oficiales». Si tiene derecho a la rebelión pues que se defienda esa rebelión y se exijan responsabilidades a quienes masacraron en sangre ese derecho.

    La tesis de Euskal Memoria en esta cuestión se mueve, pues, dentro de la ideología burguesa de la «batalla por el relato», pero desde una postura algo más democraticista. Lo mismo le sucede al intento de extender el «relato» y la memoria histórica –concepto más productivo en lo heurístico que el del «relato»- al Estado español, introduciendo reflexiones pertinentes sobre Alemania e Italia54, por ejemplo, pero sin superar el marco de lo permitido. De lo que se trata no es comparar «relatos» sino de profundizar en la batalla por la historia, en la confrontación diaria entre la historia como arma de liberación y los «relatos» fabricados por el poder y que forman el cemento ideológico de su historia.

    4.- HERENEGUN, EiTB Y THATCHER: LA VULGARIDAD ALIENADORA

    Introducir la cuestión de la memoria histórica nos obliga a pasar a la cuarta y última parte. Las naciones opresoras tienen una aplastante superioridad de recursos para elaborar sus «espacios de memoria» según los impone su clase dominante como banderas, himnos, escudos, fiestas, monumentos y lugares referenciales55. Mucho de la «batalla por el relato» depende de cómo el poder haya impuesto sus «espacios de memoria» porque logrará así que los «relatos» estén constreñidos a sus límites imposibilitados de presentar otras realidades. Y puestos a hablar de «espacios de la memoria», una de las cosas que debemos responder es a la pregunta de si Euskal Herria tiene una capital56 que materialice su identidad y su memoria de nación trabajadora, o sea, la lucha de clases entre vascas y vascos envuelta en las presiones del imperialismo franco-español.

    Un «espacio de memoria», o mejor decir una «fábrica de memoria» es la escuela infantil y juvenil, sobre todo cuando lo fundamental del currículo lo impone el Estado opresor y el resto la burguesía colaboracionista. ETA fue muy consciente de la importancia de una educación euskaldun y progresista integrada en una pedagogía socialista57. La escuela actual no es progresista en modo alguno, y va retrocediendo en valores en la medida que avanza la industria transnacional de la educación y la universidad-empresa que propagan una cultura alienante enfrentada a la del pueblo trabajador58. Será esta escuela la que intenta adoctrinar a la juventud sobre el «terrorismo de ETA».

    Llegamos así al objetivo central de la estrategia burguesa: adoctrinar a la juventud. Xabier Palacios realizó un trabajo inestimable recordándonos las aportaciones de Piaget a la educación en un sentimiento nacional liberador, dado que para Piaget la nación es un «instrumento de coordinación de valores» que se forma durante las cruciales experiencias que se viven entre los 7 y 11 años, aproximadamente, período crítico para la «psicogénesis del concepto de nación»59.

    En estos años se superan tres fases que suponen otros tantos hitos en la creación de la personalidad autocentrada con identidad colectiva, nacional, cada vez más enriquecida por una ética de la reciprocidad que supera el egocentrismo, y «que se desliga definitivamente del carácter legaliforme y transcendentalista que le imprimiera Kant para configurarse en un sistema de agrupamiento racional ordenador de los valores contenidos en la vida afectiva»60.

    Ahora bien, no todo es tan sencillo y fácil porque Piaget admite que las presiones sociales desvíen esos sentimientos mediante intervenciones ideológicas61. Más en concreto: «Para Piaget la nación es instrumento de coordinación de valores que puede ser anulado por efecto de sociocentrismos y desviaciones ideológicas»62. Recordemos que la psicogénesis del sentimiento nacional se realiza fundamentalmente entre los 7 y 11 años. Pues bien, la táctica de Herenegun se va a aplicar sobre jóvenes de entre 14 y 17 años, como Piaget temía: después de la formación de la identidad se les va a someter a una presión ideológica destinada a cortar de cuajo todo potencial inherente a la reciprocidad, es decir, al igualitarismo que es el substrato axiológico del independentismo socialista y de la lucha de la izquierda abertzale en sesenta años.

    Sabemos que Herenegun va a recurrir a programas grabados por EiTB, auténtica fábrica de alienación, lo que nos lleva a recurrir a la experiencia amarga de la clase obrera británica. Hay que recordar la brillante denuncia que se ha hecho al demoledor plan de ridiculización y desprestigio de la clase trabajadora británica desde la segunda mitad de la década de 1980, en pleno auge del neoliberalismo thatcheriano. La clase trabajadora fue puesta «en la picota»63 mediante programas de telebasura cómica en horas de alta audiencia para derrotarla también mental y psicológicamente, destrozando su autoestima y orgullo de clase: había que imponer definitivamente la historia burguesía neoliberal y destrozar no sólo la historia obrera y popular sino a la vez su autoestima, su orgullo de clases.

    Esto mismo ha sucedido más tarde en Euskal Herria cuando en 2003 se emitió el primer programa de Vaya semanita claramente orientado a denigrar la cultura popular vasca en primer lugar y sobre todo sus componentes independentistas, abertzales, en menor medida a la ideología nacionalista pequeño burguesa representada por el PNV, un poquito al nacionalismo español más imperialista, el del PP, y apenas nada al PSOE. Solamente cuando ya resultaba escandaloso su sectarismo intentó suavizar su imagen hasta su cierre en 2013.

    Pero en 2014 apareció en las pantallas la película Ocho apellidos vascos que ampliaba y mejoraba la orientación de Vaya semanita, tal vez para convertir en objeto de burla y ridículo a la nación andaluza que en esas fechas seguía sin arrodillarse ante el señorito. Pasado el impacto de Ocho apellidos vascos, el 2015 volvió Vaya semanita a la televisión… Se han ido alternando programas idénticos, una especie de ofensiva enajenante sostenida por relevos, que variaba en las formas múltiples de presentar la vulgaridad.

    F. Buen Abad hace una «crítica de la vulgaridad pura» de la industria de la comunicación, de las series televisivas y de los realitys shows: «La vulgaridad impone mansedumbres, impone dictaduras del ridículo que amenazan permanentemente la integridad emocional y expresiva de los grupos. Impone un abatimiento exponencial de la creatividad y convierte permanentemente a todo individuo en espectador consumista de modelos estéticos uniformantes»64. Sobre esta denuncia, avanza a la crítica de los shows: «Son grotescos también los talk shows, los realitys shows, y la dictadura del rating que soporta guerras civiles publicitarias en refriegas mediáticas donde se hace con chismes faranduleros bocadillos cotidianos para el apetito del morbo común»65.

    La estrategia que analizamos busca destrozar la autoorganización de la clase obrera y del pueblo trabajador, siendo Herenegun una táctica más, sometida a dicha estrategia. Con ciertas adaptaciones podemos recurrir al listado de factores que refuerzan la capacidad de resilencia, de respuesta de un pueblo ante una catástrofe, un problema estructural, una agresión prolongada y sistemática represión de sus derechos, elaborado por J. Uriarte: la honestidad gubernamental, la identidad cultural, la autoestima colectiva y el humor social: es muy importante saber que existen diferencias de respuesta según las clases sociales, el sexo-género, las edades, la educación, etcétera, por lo que de nuevo nos encontramos con la centralidad de la lucha de clases que siempre tenemos que tener en cuenta. Por el contrario, los factores que debilitan la capacidad de resilencia son: la pobreza social, la pobreza cultural, la pobreza moral, la pobreza política, la dependencia económica, el aislamiento social, la estigmatización de las víctimas66.

    No hay duda de que la estrategia que se esconde debajo de la «batalla por el relato», de las conversaciones sobre las «memorias», de la «pedagogía de la paz», etcétera, reforzada por la industria de la cultura alienante y el show del chisme, van directamente en contra de la construcción de la memoria colectiva y de la identidad «como lucha y práctica contra todo lo que aliena, humilla y degrada a la humanidad»67, y por tanto contra la capacidad de resilencia de los pueblos explotados, de levantarse siempre tras las derrotas para volver a intentar tomar el cielo por asalto. Los agradables lunch para degustar «relatos» y saborear «memorias» abstractas apenas sirven de algo si no se critica radicalmente la lógica del capital.

    IÑAKI GIL DE SAN VICENTE

    EUSKAL HERRIA 6 de julio de 2018

    1 Gramsci: «Utopía» Antología. Siglo XXI, México 1980, pp. 44-45.
    2 Josep Fontana: La historia de los hombres. Crítica, Barcelona 2001, p. 257.
    3 K. Nkrumah: Neocolonialismo, última etapa del imperialismo, Siglo XXI, 1966. p. 204.
    4 James Petras: 3 de mayo de 2018 https://www.lahaine.org/mundo.php/el-camino-de-la-conquista
    5 Vicenç Navarro: La continua tergiversación de la Republica española y de la Generalitat republicana de Catalunya. 4 de julio de 2018 (http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2018/07/04/la-continua-tergiversacion-de-la-republica-espanola-y-de-la-generalitat-republicana-en-catalunya/)
    6 Stephen Spender. «World within world». II Congreso Internacional de escritores para la defensa de la cultura (1937). Generalitat Valenciana, Valencia 1987. Pp. 442-448.
    7 Olatz Barriuso: El Gobierno vasco llevará a las aulas la historia de ETA unida al GAL y a las torturas. 22 de junio de 2018 (http://www.elcorreo.com/sociedad/educacion/alumnos-vascos-estudiaran-20180621132610-nt.html)
    8 Europa Press: El Gobierno vasco incluirá el próximo curso el terrorismo de ETA en la asignatura de Historia. 21 de junio de 2018 (http://www.noticiasdegipuzkoa.eus/2018/06/21/sociedad/euskadi/el-gobierno-vasco-incluira-el-proximo-curso-el-terrorismo-de-eta-en-la-asignatura-de-historia)
    9 Anabel Díez: Crearemos una asignatura de valores cívicos y no será optativa. 1 de julio de 2018 (https://politica.elpais.com/politica/2018/06/29/actualidad/1530267338_908393.html)
    10 Juan Miguel Baquero: Fernando Martínez, nuevo director general de Memoria Histórica: ‘Las heridas de España se cerrarán cuando se abran las fosas comunes’. 29 de junio de 2018 (https://www.eldiario.es/investigadoresmemoria/Fernando-Martinez-Memoria-Historica-Espana_6_787481280.html)
    11 J. Christopher Cohrs: Una nueva visión del patriotismo constructivo. Psicología Política, Valencia, Nº 29, 2004, pp. 51-68.

    12 Douglas Rushkoff: Coerción. Por qué hacemos caso a lo que nos dicen, La Liebre de Marzo, Barcelona 2001, p. 162.

    13 Gilberto López y Rivas: Estudiando la contrainsurgencia de Estados Unidos, Universidad San Carlos, Guatemala, septiembre de 2015, pp. 115-116.
    14 Elíades Acosta Matos: Imperialismo del siglo XXI: Las Guerras Culturales, Casa Editora Abril, La Habana 2009, p. 409.
    15 Daniel Guerín: Fascismo y gran capital. Editorial Fundamentos, Madrid 1973, pp. 95-116.

    16 Boris Frolov: «Prehistoria de la ciencia: aspecto etnocultural» Ciencias Sociales A. C. de la URSS, Moscú, 1988 Nº 1, p. 98

    17 Boris Frolov: «Los conocimientos antes de la civilización». Ciencias Sociales A. C. de la URSS, Moscú, 1991 Nº 1, p. 93.
    18 Ana María Vázquez: «Antiguo Egipto». Historia de la Humanidad. Arlanza Edic. Madrid 2000. Tomo 4, p. 19.
    19 Herodoto: Los nueve libros de la historia. Euroliber. Barcelona 1990, pp. 87-143.
    20 N. Faulkner: De los neandertales a los neoliberales. Pasado&Presente. Barcelona 2014, p. 65.
    21 Michael Onfray: Tratado de ateología. Anagrama. Barcelona 2006. Pp. 182-205.
    22 I. Kriveliov: Cristo: ¿Mito o realidad? Academia de Ciencias Sociales de la URSS. Moscú 1985, pp. 6-76.
    23 Neil Faulkner: De los neandertales a los neoliberales. Pasado&Presente. Barcelona 2014, p. 62.
    24 AA.VV.: «El origen de las grandes religiones». Historia Universal. Salvat-El País. Madrid 2004. Tomo 7. Pp. 233-256.
    25 A. Kryvelev: Historia atea de las religiones. Júcar. Madrid 1985, tomo 2, p. 195.
    26 Juan Vernet: Los orígenes del Islam. El Acantilado. Barcelona 2001. P. 99.
    27 Álvaro Cruz García: Los Aztecas. Edimat. Madrid 2006. Págs.: 39-40.
    28 Manuel Lucena: Así vivían los aztecas. Anaya. Madrid 1992. Pág.: 42 y ss.

    29 J. Mosterín: El pensamiento arcaico, Alianza Editorial, Madrid 2006, pp. 264-265.

    30 Gérard Imbert: La sociedad informe. Icaria, Barcelona 2010. Pp. 63 y ss.
    31 Gérard Imbert: La sociedad informe. Icaria, Barcelona 2010. Pp. 244 y ss.
    32 Amin Maalouf: Las cruzadas vistas por los árabes. Altaya, Barcelona 1996, p. 286.
    33 Engels: «Los guerrilleros prusianos». Temas militares. Equipo Editorial. Donostia 1968, pp. 274-279.
    34 Donny Gluckstein: La otra historia de la segunda guerra mundial. Ariel, Barcelona 2013 p. 231.
    35 Chris Bambey: Historia marxista de la segunda guerra mundial. Pasado&Presente, Barcelona 2015, p. 297.
    36 Gérard Imbert: La sociedad informe. Icaria, Barcelona 2010. P. 13.
    37 Lorenzo Espinosa: 4 de diciembre de 2017 https://www.boltxe.eus/catalunya-la-historia-se-repite/
    38 David Armitage: Las guerras civiles. Alianza Editorial. Madrid 2018. Pp. 249-256.
    39 Calos Tupac: Terrorismo y civilización. Boltxe Liburuak. Bilbo 2017 segunda edición, pp. 31-142.
    40 Adrian Johston: «Del socialismo científico a la ciencia socialista: pasado y presente de la Naturdialektit». La idea de comunismo. Akal Madrid 2014, pp. 168-169.
    41 Juan Chingo: Francia: Huelgas de trabajadores y luchas de estudiantes. 19 de noviembre de 2007 (https://www.lahaine.org/mundo.php/francia_huelgas_de_trabajadores_y_luchas)
    42 Andre Damon: El retorno de la ‘gran narrativa’ 20 de junio de 2016 (https://www.wsws.org/es/articles/2016/06/20/narr-j20.html)
    43 T. Eagleton: El discurso posmoderno pasa, el marxismo queda. 13 de julio de 2016 (https://marxismocritico.com/2016/07/13/el-discurso-posmoderno-pasa-el-marxismo-queda/)
    44 Stephane Barbas: La vigencia del análisis crítico de Marx ante las desigualdades. 11 de enero de 2018 (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=236439)
    45 Xabier Makazaga: Euskal Herria: Ertzaintza y tortura. 9 de febrero de 2108 (http://www.resumenlatinoamericano.org/2018/02/10/euskal-herria-ertzaintza-y-tortura)
    46 Ante el informe sobre la tortura publicado por el gobierno de la CAV. 22 de diciembre de 2017 (https://www.amnistiaaskatasuna.com/es/articulo/ante-el-informe)
    47 Federico Mare: Terrorismo de Estado, negacionismo y posmodernidad. 24 de marzo de 2017 (https://www.laizquierdadiario.com/Terrorismo-de-estado-negacionismo-y-posmodernidad)
    48 Marx: Miseria de la filosofía, Aguilar, Madrid 1973, p. 133.
    49 Terry Eagleton: Por qué Marx tenía razón. Península. Barcelona 2011. P. 177.
    50 Étienne Balibar: «La necesidad cívica de la sublevación» Pensar desde la izquierda. Errata Naturae. Madrid 2012, p. 294.

    51 Iñaki Egaña: «Relato veraz versus relato oficial» Euskalmemoria Aldizkaria. 2016eko Abendua 16.zenbakia 18-19 horria

    52 Sendoa Jurado García: La paz de gana a hostias. 25 de octubre de 2017 (https://www.boltxe.eus/bakea-ostiaka-irabazten-dala-paz-se-gana-hostias/)
    53 Manuel Carmona Curtido: ¿Se puede legitimar el uso de la violencia? 21 de junio de 2018 (http://kaosenlared.net/se-puede-legitimar-el-uso-de-la-violencia/)
    54 Juan Mari Zulaika: La memoria y la batalla por los relatos. 11 de mayo de 2018 (https://www.naiz.eus/eu/iritzia/articulos/la-memoria-y-la-batalla-por-los-relatos)
    55 Jesús de Andrés Sanz: «Nacionalismo español y lugares de memoria». Nacionalismo español. Catarata, Madrid 2007, pp. 291-306.
    56 Borroka: ¿Tiene Euskal Herria capital? 5 de julio de 2018 (https://borrokagaraia.wordpress.com/2018/07/05/tiene-euskal-herria-capital/)
    57 «Suplemento especial al N. º 2», Hautsi N. º 2. Documentos Y. Hordago. Lur, Donostia, 1981Tomo 16, pp. 374-378.
    58 Ikasle Abertzaleak: Hau es da gure hezkuntza: Pisa eta errebalide ¡planto! 17 de abril de 2018 (https://borrokagaraia.wordpress.com/2018/04/07/hau-ez-da-gure-hezkuntza-pisa-eta-errebalidei-planto/)
    59 Xabier Palacios: «El nacionalismo como norma de coordinación de valores desde la epistemología genética». Poder y democracia. Nazionalismo Konparatuen Ikasketarako Institutoa, Vitoria 1993, pp. 225-227.
    60 Xabier Palacios: «El nacionalismo como norma de coordinación de valores desde la epistemología genética». Poder y democracia. Nazionalismo Konparatuen Ikasketarako Institutoa, Vitoria 1993, p. 233.
    61 Xabier Palacios: «El nacionalismo como norma de coordinación de valores desde la epistemología genética». Poder y democracia. Nazionalismo Konparatuen Ikasketarako Institutoa, Vitoria 1993, p. 232.
    62 Xabier Palacios: «El nacionalismo como norma de coordinación de valores desde la epistemología genética». Poder y democracia. Nazionalismo Konparatuen Ikasketarako Institutoa, Vitoria 1993, p. 233.
    63 Owen Jones: Chaws. La demonización de la clase obrera. Capitán Swing. Madrid 2012 pp. 135-168.
    64 Fernando Buen Abad: Filosofía de la Comunicación. Editorial Amanecí de Bala, Caracas 2013, p. 278.
    65 Fernando Buen Abad: Filosofía de la Comunicación. Editorial Amanecí de Bala, Caracas 2013, p. 432.
    66 Juan de Dios Uriarte Arciniega: «La perspectiva comunitaria de la resilencia». Psicología Política. Valencia, Nº 47, 2013, pp, 7-18.
    67 Fernando Buen Abad: Filosofía de la Comunicación. Editorial Amanecí de Bala, Caracas 2013, p. 170.



  • Brasil: Lula preso ¿El canto del cisne?
    Logotipo APR2
    10/07/2018

     

    El ex presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, se entregó a la Policía Federal, el 7 de abril, para cumplir la pena de 12 años de prisión, a la que fue condenado bajo la acusación de lavado de dinero y corrupción pasiva.

    El proceso que en tesis se terminó fue una verdadera epopeya, dada la forma en que Lula pasó los últimos días en libertad, hasta entregarse a la justicia, para cumplir una pena por crímenes que afirma no haber cometido. Pero ¿quién es el hombre que, hasta entregarse, estaba en los brazos del pueblo, hablando entre banderas rojas en términos como "revolución"?

    Lula es sin duda una figura política de extrema relevancia en el escenario brasileño, latinoamericano y mundial. Se notó como un hombre de origen humilde que se destacó como dirigente sindical, en el contexto de una dictadura feroz, y llegó al liderazgo máximo político de uno de los mayores y más importantes países del mundo.

    Pero, bajo una perspectiva de clase, política ¿quién es y qué significa Lula? Mientras básicamente todo el campo de la izquierda brasileña y mundial se compadece por la persecución política, jurídica y mediática que Lula sufre, es importante saber quién y qué, de hecho, es Lula da Silva.

    Políticamente surge como líder del movimiento sindical de oposición al sindicalismo amarillo(asociado a la patronal) aliado de la dictadura empresarial-militar brasileña (1964-1985) aliado a un grupo de trabajadores muchos de ellos ligados al marxismo, en un proceso de huelgas combativas y duramente reprimidas por la dictadura. Pero, al analizar con mayor cuidado, y recurriendo a los sindicalistas de la época, las prácticas de Lula, tenemos un panorama más amplio de lo que Lula fue, en el ámbito de aquel movimiento. Waldemar Rossi, líder sindical de clase y relevante, dejó un testimonio en vídeo sobre las prácticas de Lula.

    También hay relatos de que Lula habría sido forjado y entrenado (tal vez hasta con su conocimiento) como una válvula de escape durante un período de desencadenamiento de luchas radicalizadas, incluso bajo fuerte represión, para una especie de apaciguamiento y dirección de la insatisfacción de un grupo relevante y numeroso de los trabajadores, de acuerdo con estas declaraciones publicadas por el PCB (Partido Comunista de Brasil).

    De cualquier forma, con el paso de los años, con las derrotas en las elecciones presidenciales (1989, 1994 y 1998), cuando era colocado como el gran nombre del campo de la izquierda, Lula surgía como favorito para la campaña electoral de 2002, debido a la crisis económica por lo que pasaba a Brasil, al final del gobierno Fernando Henrique Cardoso, lo que causaba inestabilidad e inseguridad del mercado, mientras que Lula era visto como una figura de izquierda, aunque, tras cada derrota, su discurso radical se iba diluyendo. Es por lo que, para calmar a los mercados, en ls proximidades de la campaña electoral Lula lanza un documento en el que da todas las garantías al Capital de que va a gobernar siguiendo las pautas del orden, salvaguardando todos los compromisos y manteniendo al estado brasileño dentro de la lógica del mercado, sin revertir las privatizaciones y la financierización del mandato anterior, de FHC. Lula lanzaba la famosa Carta a los brasileños " .

    En el contexto de toda la retórica de lucha contra el hambre y la pobreza, la renovación de la concesión pública de derechos de transmisión de la Red Globo de Televisión, uno de los mayores conglomerados de comunicaciones del mundo, histórico aliado del imperialismo, del Capital y de la derecha, coautor y promotor del golpe militar de 1964, perdón de una deuda financiera enorme de Globo TV con el Estado brasileño y la aprobación de la primera reforma de la previsión, que instituyó una edad mínima para la reforma y ha retirado una serie de derechos históricos de los trabajadores y trabajadoras brasileños.

    En el gobierno, Lula intentó realmente combatir la pobreza extrema, implantó programas de ingreso de inspiración liberal, para poblaciones que antes vivían en la miseria y pasaron al menos haber garantizado las comidas diarias para mantenerse vivas, y profundizó, desarrolló y mejoró políticas sociales de asistencia, o de gestión de la miseria.

    La gestión petista (del Partido de los Trabajadores), si por un lado combatió la pobreza extrema, profundizó las desigualdades sociales en un país marcado históricamente por esa inevitabilidad inherente al modo de producción capitalista. No hay política social del período petista en la gestión del Estado Burgués brasileño que haya beneficiado mínimamente a la clase trabajadora, que no haya enriquecido aún más la burguesía nacional o internacional. El resultado es que, incluso con las llamadas "políticas de transferencia de ingresos", de acuerdo  a los estudios , la desigualdad aumentó en Brasil durante el período y no se ve disminuida. La renta no fue distribuida, o, si fue, la casi totalidad iba a la burguesía y las migajas a los trabajadores.

    Ejemplos: por un lado, los gobiernos del PT aumentaron el acceso a la educación superior pública, construyeron las universidades públicas, pero al mismo tiempo, crearon el mayor conglomerado del mundo de los títulos comerciales privadas , el Grupo Kroton, y no habrán sido por casualidad, el propietario de la empresa, también involucrado en tramas de corrupción, prestó su avión privado a Lula para que prestase declaración al juez que lo condenó .

    El gobierno federal, incluso con la expansión de las plazas en la enseñanza pública, financió directa e indirectamente la creación y expansión de grandes grupos privados de la enseñanza, a través de financiamiento directo y de programas como el Prouni y el FIES. A través de esos programas el gobierno federal incentivaba el financiamiento de parte de las tasas de estudiantes de bajos ingresos y otra parte era pagada por el propio gobierno. Es decir, mientras el estudiante trabajador se endeudaba para tener su soñado diploma universitario, el gobierno financiaba con dinero público el enriquecimiento del dueño de la universidad. El burgués de la enseñanza ganaba dos veces: del trabajador y del Estado.

    Otro aspecto importante de los gobiernos petistas fue la cuestión del campo. Los gobiernos incentivaron a través del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo) el crecimiento de grandes grupos tanto de la agricultura y de la ganadería, haciendo del país en un gran exportador, sobre todo de soja y carne bovina. Grandes empresas y grandes terratenientes fueron altamente beneficiados en las gestiones petistas con la priorización de la exportación de productos primarios que abastecían el mercado externo. Mientras tanto el gobierno aflojaba la legislación ambiental y nada hizo para cohibir la matanza, por parte de esos terratenientes, de líderes campesinos y poblaciones indígenas.

    Además de estos sectores, uno de los que más se expandió durante los gobiernos del PT fue el de la construcción civil. Este sector fue altamente beneficiado, nuevamente tanto directa e indirectamente. Una vez más el BNDES fue el gran vector de enriquecimiento de empresas como Odebrecht, OAS, Camargo Correia, etc, todas después involucradas en esquemas de corrupción, a través de programas de obras de infraestructura de iniciativa del gobierno (PAC - Programa de Aceleración del Crecimiento ), Mi Casa Mi Vida (Programa de incentivo a la construcción de viviendas, donde los trabajadores una vez más financiaban la compra de sus casas a bajo interés a través de bancos estatales junto a las grandes constructoras), además de las escandalosas obras de estructura y construcción de estadios para el Mundial de Fútbol de 2014, Juegos Olímpicos de 2016 y Juegos Panamericanos de 2007.

    Por hablar de los mega-eventos, estos también fueron garantizados a través de mucha represión sobre la clase obrera. Para asegurar su puesta en práctica, el gobierno de Lula ha mejorado los mecanismos de represión de los movimientos que se colocan en contra de estos eventos utilizando las fuerzas armadas contra la población civil, sin cuestionar en ningún momento el modelo de policía militarizada en Brasil, responsable de un verdadero genocidio contra las poblaciones pobres e incluso creando un nuevo mecanismo de represión, la Fuerza Nacional de Seguridad.

    De cualquier forma, aunque por un lado los gobiernos petistas, sobre todo el de Lula, se notaron por las políticas sociales, cualquier organización clasista debe entenderlas como concesiones del Estado burgués en momentos de expansión del capitalismo, para garantizar la reproducción de la fuerza de trabajo y también el apaciguamiento de las relaciones de clase. Incluso las tan aplaudidas políticas sociales del gobierno de Lula no pasan de un telón de fondo para enmascarar las contradicciones inherentes a las relaciones capital / trabajo. Los gobiernos petistas podrían haberse ocupado en expandir la conciencia de clase de los trabajadores en Brasil, pero hicieron lo contrario ya que, conforme lo ya citado, fortalecieron uno de los grandes mecanismos de alienación de la clase obrera, la Red Globo de Televisión, llegando hasta el punto de uno de los principales líderes del petismo y socio de Lula, José Dirceu, declaró que los medios de comunicación estaban al servicio del gobierno del PT . Al igual que los gobiernos del PT asistían la expansión internacional de otro gran conglomerado de comunicaciones, la Red Record, propiedad de Macedo, propietario de la secta neo-pentecostal Iglesia Universal del Reino de Dios.

    Luiz Inácio Lula da Silva buscó el apoyo de los históricos oligarcas canallas brasileños:  Fernando Collor, Renan Calheiros, Jader Barbalho, Paulo Maluf, Roberto Marinho, Edir Macedo, etc, etc e etc. Y fue de la relación con uno de esos capitalistas que surgió la acusación que llevó a la prisión de Lula. En concreto la donación de un apartamento del dueño de una empresa de construcción que Lula habría recibido como pago por los beneficios que habría dado a la compañía como presidente.

    En realidad, son frágiles las pruebas y acusaciones contra Lula, aunque pueda parecer difícil creer que un gobierno ha entregado un Banco Nacional entero para un grupo pequeño de personas sin ningún tipo de contrapartida personal, hasta porque las delaciones de la Operación Lava-Jet (operación de la Policía que se llevó a la prisión de Lula) mostraron cuán promiscua y próxima era la relación de Lula con grandes capitalistas, lo que por sí solo debía dejar bien claro su carácter de clase como importante figura política.

    Hay, sin embargo, grandes cuestiones a responder por el campo de la izquierda antes de analizar si la prisión de Lula es justa o no. Primero: la justicia burguesa no es justa (al menos a los ojos de los trabajadores). Lula se entregó diciendo que él creía en la justicia burguesa , aun siendo detenido cuando declaró que era inocente y acreditando la falsedad que sería impuesta contra él como una distracción de algunos agentes maliciosos.

    Este tipo de análisis parte de la concepción de que la sucesora y partidaria de Lula en la presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, sufrió un "golpe" en su deposición del cargo, tras el juicio hecho por el poder legislativo de Brasil. El petismo afirma que la prisión de Lula es más una fase de ese "golpe". La teoría del "golpe" parte del mismo principio del de la prisión de Lula: que los aparatos del Estado burgués son legítimos e imparciales y cualquier desviación ética que acarrea en una decisión parcial es una anomalía, una obra de agentes malintencionados y que la acción la colectividad de esos agentes implica un proceso de ruptura en la legalidad burguesa, en la imparcialidad de los poderes, lo que configuraría ese "golpe". Esto, de hecho, podría ser un golpe, como muchos que ocurrieron en la Historia.

    El Brasil de la era Lula, bajo una perspicacia hegemónica, fue el Brasil del "convencimiento", que era lo que la coyuntura económica permitía. Con la crisis económica brasileña, ya durante el gobierno de Dilma, se inicia la otra fase de la dinámica de la hegemonía: la de la "coerción". Todo el aparato represivo iniciado en la gestión de Lula estaba consolidado en el gobierno Dilma, para atender los intereses de la burguesía, en otra fase de la dinámica económica del Capital, la de crisis, otro ciclo petista surge: el de "cooptación y pacificación". ¿Cómo podría todo el aparato de sindicatos, centrales sindicales, partidos políticos, movimientos sociales de div