Otras opiniones

  • ¡Y no estaba muerto, no, no y no!. Me refiero a Franco y a su obra, claro. ¡De qué, si no!
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    24/09/2017
    El título del artículo es el estribillo de una canción que cantaba el gitano Peret, rey de la rumba catalana. Un Peret que participó poco antes de su muerte en el Concert per la Llibertat. Nosaltres decidim, en el Camp Nou, organizado en 2013 por Ómnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana, al que acudieron 90 000 personas. Quizás, si hoy viviera, habría salido también a la calle para cantar esa canción a los guardias civiles que asaltaron las dependencias de la Generalitat. El franquismo “no estaba muerto, no, no...!” Cada día que pasa se evidencia más que la Constitución española no es sino mero celofán con el que se envolvió aquel franquismo agonizante al que, tras el boca a boca que le practicaron en la Transición el PSOE, PCE, CiU..., se presentó en sociedad como modélica democracia. En los años siguientes, con el PSOE en el Gobierno, la “modernidad” arrasó: autovías, quinto centenario, turismo a espuertas, inversiones a mansalva, privatizaciones por doquier, Olimpiadas, AVE,.. España asombraba, o al menos, eso era lo que nos decían. Bajo los oropeles de la nueva democracia nos colaron un monarca de cuatro caras, una judicatura servil al Dictador, un Ejército y Policía sostén de 40 años de crímenes, una banca-eléctricas-constructoras que gozaron privilegios sin fin y una rancia jerarquía clerical que bendijo todo lo anterior. Por imposición militar, se fotocopió la vieja España “una, grande y libre” franquista y esta pasó a ser ahora indisoluble, indivisible y asentada en una soberanía única y un Ejército garante de lo anterior. Había nacido el Régimen de 1978. Decir así, de pasada, todo lo anterior, no da la medida de lo que aquello fue. Es demasiado general. Hace falta concretar más. De los 16 jueces con plaza en el Tribunal de Orden Público franquista (decenas de miles de años en condenas impuestas), 10 pasaron a lucir toga en la nueva Audiencia Nacional. Algo parecido sucedió con quienes portaban sable en las parodias militares judiciales que condenaron a garrote vil o fusilamiento a Puig Antich, Txiki, Otaegi, Baena, García Sanz y Sánchez Bravo. Autobuses de policías y guardias civiles fueron a presenciar y jalear sus fusilamientos. Todo el fascio parásito y reaccionario del Movimiento Nacional (profesorado de “Formación del Espíritu Nacional”, “Sección Femenina”, “Frente de Juventudes”,....) pasó en bloque a tener nómina y sillón en la nueva Administración democrática. Y todo aquello lo coronó Juan Carlos I, aquel que juró los Principios del Movimiento, lealtad al genocida y reconoció la legitimidad de aquél Régimen nacido el 18 de julio de 1936 gracias a un golpe de estado. Los doscientos guardias civiles (números, cabos, sargentos,...) que asaltaron el Congreso y dieron un golpe de estado el 23-F salieron de rositas. Ninguno de ellos fue procesado siquiera. Tan solo fueron juzgados los que tenían rango de oficial y sus benévolas condenas fueron bendecidas con generosas libertades condicionales e indultos. Por si fuera poco, todos ellos pudieron luego incorporarse a sus puestos, pues no fueron inhabilitados. Y allí siguieron, creando escuela. Resulta así de barato dar un golpe de estado siendo cabo o sargento, porque si sale mal no te pasa nada y si triunfa te ascienden. Si hay un próximo, seguro que se apuntarán más. Otra cosa es que seas alcalde o funcionario catalán y acuerdes facilitar la colocación de una urna el 1-O, pues podrás ser procesado por los gravísimos delitos de sedición, desobediencia, prevaricación,... Tras los procesamientos de la Presidenta del Parlament y miembros de su Mesa, ha venido la implantación de un auténtico estado de excepción. Se amenaza a cientos de alcaldes, miles de funcionarios, medios de comunicación,... En la democracia española propiciar un referéndum es bastante más grave que dar un golpe de estado. Democracia basura. “De padres gatos, hijos michinos”, se dice aquí, en Navarra. Hay quienes se han llegado a creer que vivimos en una democracia con sus libertades, su separación de poderes, su camisita y su canesú. Pero no, aquellos jueces, militares, policías, fascistas del Movimiento, golpistas del 23..., han creado escuela en los aparatos del Estado. La misma cúpula militar que en 1978 les pasaba papelitos a los siete padres constituyentes ordenándoles cómo debía redactarse aquello de la España indisoluble e indivisible, la soberanía única española y la tutela castrense, son los que hoy, en lo básico, han diseñado y están ejecutando ese estado de excepción al que antes me he referido. A nada que se ha rasgado el celofán que las envolvían, las sacrosantas instituciones han comenzado, no solo a oler, sino a heder. Hiede el Gobierno, su servil Judicatura y todas las instancias del Estado; hieden los medios de comunicación y hiede también ese recién estrenado PSOE “plurinacional” que hace gorgoritos pidiendo diálogo mientras aplaude la política del PP en defensa de la legalidad y la soberanía única española. Por toda la geografía estatal se gritó recientemente aquello de “¡le llaman democracia y no lo es!”. Para algunos, aquello tenía que ver tan solo con una ley electoral antidemocrática y un bipartidismo asfixiante. Para otros iba mucho más allá. Se hablaba así de “romper con el Régimen de 1978” y lo que ello suponía: monarquía, tutela militar, clericalismo, centralismo, IBEX-35.. Pero muchas de estas segundas voces se han ido apagando, acomodándose a los límites de esa misma “democracia” que antes se denunciaba por falsa y vacía. Y hoy lo que prima es la legalidad, la bilateralidad y las garantías. Pero no, el franquismo vive, “no estaba muerto, no, no”. El proceso catalán y su referéndum lo ha puesto más que nunca en evidencia. Toca ahora empujar fuerte para ensanchar la brecha abierta en Catalunya. Porque el derecho de huelga se conquistó mediante huelgas y la derogación del servicio militar obligatorio a través de la insumisión. Entonces no se habló de condicionar aquello a vías legales y bilaterales. No lo hagamos ahora. Levantar banderas de democracia y libertad sin hablar de ruptura es vender humo. (Fuente: Viento Sur / Autor: Sabino Cuadra Lasarte)



  • Debemos prepararnos para aguantar la trituradora de derechos y libertades
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    23/09/2017
    Transcripción ampliada de la intervención realizada el pasado 11 de septiembre de 2017, en el acto organizado por la Comissió Independentista Fossar de les Moreres, integrada por el Comité Català de Solidaritat Internacionalista (CCSI), la Associació Catalunya Corsica, la Federació d’Entitats de la Mediterrània Mare Nostrum y Estat Català: Compañeras, compañeros, es un honor volver a estar aquí, en esta plaza histórica para repasar rápidamente qué está sucediendo. Desde Euskal Herria miramos con admiración y buena envidia, la sana, cómo seguís avanzando hacia la conquista de derechos fundamentales, como el de la independencia. No hace falta que os diga que contáis con todo el apoyo del independentismo vasco: os debemos mucho. Vosotras, los colectivos que organizáis este evento nunca nos habéis abandonado; estuvisteis con Euskal Herria en los peores momentos de la peor represión. Nos ofrecisteis esta tarima en las situaciones más duras para que, desde aquí, denunciáramos ante el pueblo catalán cual era nuestra realidad. No lo olvidamos. El internacionalismo se practica en las situaciones más peligrosas o no es internacionalismo. La conveniencia oportunista es lo contrario: olvidar al amigo que nos ayudó siempre para acercarse a quien puede abrirnos despachos y medios que prensa para obtener más votos. Catalunya, Galiza, Euskal Herria, Andalucía y el resto de pueblos y clases explotadas nos encontramos ahora mismo en una agudización tremenda de las contradicciones que hemos venido exponiendo aquí, colectivamente, en los últimos años. Desde hace cinco siglos el capitalismo español va retrocediendo de manera imparable en la jerarquía imperialista, frente al avance de otras economías capitalistas más productivas, más tecnificadas e incluso con relaciones sociales de producción no tan autoritarias y medievales como las españolas. Los muy contados y fugaces intentos modernistas - Carlos III en el siglo XVIII y las dos Repúblicas - no detuvieron esta caída; tampoco lo lograron las brutalidades asesinas de las dictaduras y de los gobiernos reaccionarios obsesionadas por echar atrás la marcha de la historia reinstaurando el Imperio católico. La llamada “crisis del régimen del 78” es solo una pequeña muestra del fracaso de la estrategia impuesta por el capital español con el apoyo decidido del tardofranquismo y del reformismo, sobre todo el que se dice de “izquierdas”, para salvar la crisis española subiendo al tren europeo, a lo que entonces se llamaba Mercado Común Europeo y ahora Unión Europea. La famosa “Transición” fue sobre todo diseñada y dirigida desde Estados Unidos, Alemania Occidental, Gran Bretaña y el Estado francés, es decir, desde la OTAN. Mal que bien y empeorando con el tiempo, aquella solución que se pretendía fuera definitiva empezó a cuartearse por las presiones sísmicas de las contradicciones del capitalismo mundial inocultables ya desde mediados de la década de 1990, sobre todo con el estancamiento japonés y con la crisis de los “Dragones Asiáticos” de 1996 - 1997. Para comienzos del siglo XXI eran apreciables las fisuras creadas en los cimientos del decrépito castillo español por las fuerzas tectónicas de las contradicciones que le pudren de manera definitiva desde el siglo XVII: la explotación nacional de los pueblos no españoles era una pieza clave del Imperio católico y fue, es y seguirá siendo una de sus quiebras objetivas irresolubles como lo confirmamos ahora mismo en Catalunya. Pues bien, recordad cómo aquí mismo, sobre este entarimado, un 11 de septiembre hacíamos mención a la advertencia de los espartanos a los caminantes que se dirigían a Atenas: desconfiad de los atenienses, les decían, sobre todo cuan­do os hacen regalos. Revivíamos aquella lección histórica porque en noviembre de 2003 y ante las próximas elecciones catalanas, el entonces secretario del PSOE, Rodríguez Zapatero, había prometido frente a 17.000 asistentes al mitin electoral celebrado en Barcelona, que respetaría y apoyaría la reforma del Estatut, que haría el nuevo Parlament, cuando fuera presidente del Gobierno de España, cargo que logró a finales de 2004. La crisis que ya se estaba incubando en los cimientos de la cárcel de pueblos que es España reforzaba la certidumbre catalana del fracaso del Estatut, de su impotencia para resolver los problemas diarios. Oficialmente, la economía iba viento en popa aunque cada vez más familias tenían que endeudarse para mantener su nivel de vida, señal de que los salarios iban rezagándose. Los cambios del mercado mundial, el auge del poder financiero, la impunidad del capital ficticio, la recentralización estatal dirigida por el gobierno de Aznar, el impulso oficial al nacionalcatolicismo español…, estos y otros cambios mostraban claramente la inutilidad del Estatut. A partir de 2004 el autonomismo catalán creía que teniendo en cuenta estas amenazantes tendencias visibles el Gobierno de España por fin entregaría el regalo prometido por Zapatero, la aceptación de un nuevo y necesario Estatut capaz de modernizar Catalunya frente a los visibles peligros que se avecinaban, dentro de una modernización del Estado entero. La Gran Crisis de 2007 y su agravamiento en 2009 hizo aún más perentoria la necesidad de un nuevo Estatut, pero el capitalismo español estaba ya en quiebra práctica. La solución que impuso la burguesía internacional y española desde 2010 fue la devastación social generalizada y dentro de esta la sobreexplotación de los pueblos oprimidos. En Catalunya se lanzó con fruición sádica al desmantelamiento de los servicios públicos y ayudas básicas mientras que el empobrecimiento golpeaba al pueblo trabajador: privatizar casi era sinónimo de clímax. En este contexto de involución el Tribunal Constitucional destrozó en 2010 el nuevo Estatut que había sido debatido y aprobado por mayoría en el Parlament. Lo hizo además con un innegable sentido punitivo, de escarnio público. El dirigente socialista Alfonso Guerra mostró la prepotencia machista y engreída del nacionalismo español al decir que se habían “cepillado” el Estatuto catalán. No fue un error menor, otro más de los tantos que comete a diario el nacionalismo español: su chulería fue un hachazo a la memoria, identidad y cultura popular catalana. Marx escribió una vez que una nación vejada y humillada termina convirtiéndose en un “león herido” que retrocede para tomar impulso antes de saltar contra el opresor. Como en todo pueblo, sea oprimido o no, la lucha de clases interna determina los bloques sociales en pugna, y en las naciones ocupadas esos efectos objetivos de la lucha de clases en su interior repercuten en sus alianzas respectivas con el exterior. Esta dialéctica hace que, en realidad, el “león herido” dispuesto a saltar sobre su agresor sea en su inmensa mayoría el león popular, o para volver a Marx, sea la “nación trabajadora” que va tomando conciencia, auto organizándose y estableciendo alianzas tácticas con los sectores de la pequeña y muy escasa mediana burguesía dispuestos a enfrentarse al enemi­go. Desde 2011, groso modo expuesto, esta dinámica se desarrolló en Catalunya siempre en contraposición con el bloque social que acepta la ocupación con cualquier excusa. Entre ambos extremos, entre la izquierda y la derecha, fluctúa una masa indecisa que se mueve, aumenta o decrece según los vaivenes de la misma lucha y en buena parte según cómo las fuerzas democráticas y de izquierdas contrarresten la pedagogía del miedo y la oleada de represiones sutiles o brutales que aplica el Estado con el apoyo de la derecha y el silencio del reformismo. Por la misma naturaleza del conflicto, tarde o temprano el pueblo herido empieza a crear sus sistemas de contrapoder, de doble poder y de embrionario poder propio, aprovechando en la medida de lo posible parte de las instituciones que el Estado ha descentralizado y concedido a ese pueblo en forma de Estatuto de Autonomía, etcétera. Esto es lo que ahora mismo está sucediendo en Catalunya en algunas áreas políticas, culturales, etc. Y es esto lo que no puede tolerar ningún Estado, y menos si es ocupante como el espa­ñol. Por su misma definición, el poder tiende a ser uno: de la burguesía o del proletariado, de la nación dominante o de la dominada, del patriarcado o de la mujer… Es imposible que coexistan durante un tiempo dos poderes contrarios, con sus mismos derechos y necesidades antagónicas: más temprano que tarde vence el más fuerte. Ahora, es el Estado español el más fuerte y lo va a demostrar de manera aplastante aplicando su ley, su fuerza y su democracia. Salvando todas las distancias, existen similitudes básicas entre el proceso soberanista y constituyente de Catalunya orientado desde la izquierda independentista y el proceso constituyente de la Venezuela bolivariana a finales del siglo XX, y volviendo a salvar todas las distancias, en el período abierto desde 2017. Similitudes elementales extensibles al comportamiento del imperialismo y de las burguesías, la rentista venezolana y la española. Debemos prepararnos. Todas y todos debemos prepararnos para aguantar la apisonadora de derechos y la trituradora de libertades. Y debemos saber que, además de la represión, también volverán a prometernos regalos, como los atenienses, si claudicamos a sus exigencias incondicionales. De hecho, parte de la “leal oposición de su Majestad” cacarea sobre la conveniencia de abrir un debate sosegado y tranquilo sobre una posible reforma de la Constitución monárquica, una vez que “vuelva la normalidad” a Catalunya, no antes. Primero debemos arrodillarnos, luego, genuflexos y contritos ya, debemos pedir perdón, jurar o prometer que renunciamos a todo independentismo y que resarciremos los daños morales y económicos causados por nuestra perversidad. Pero aquí, entre las y los asistentes a este acto, no se arrodilla nadie, ni nadie cree en los regalos. Es posible que si todo sigue así, dentro de la tendencia acelerada a la represión, tengamos dificultades para vernos el año que viene de nuevo en el Fossar de les Moreres. Pero también existe la remota posibilidad de que sí lo hagamos: es la lucha la que lo decidirá. Desde Euskal Herria os apoyamos incondicionalmente para que triunfe la segunda posibilidad porque, en el fondo, peleamos por el mismo objetivo. Euskal Herria, 12 de septiembre de 2017 (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Francisco I absuelve de todos sus crímenes al ejército colombiano
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    16/09/2017
    Jamás hubiéramos pensado que la manipulación del gobierno con la visita papal iba a adquirir una dimensión tan vil y descarada. Porque este viaje ha tenido más un carácter oficial y progubernamental que apostólico. El papa ha tomado partido. El gobierno colombiano aprovecho la visita para hacer propaganda a favor de las FF.AA (ejército del “amor y de la paz”). Lo mejor es mantener a la plebe en la inopia dominada por el fuego fatuo de la religión, cautivos y esclavos de las supersticiones para que así olviden la crisis social y económica que padecen. En todos los actos en que ha intervenido Francisco I han intentado alevosamente culpabilizar a la guerrilla, los paramilitares o los narcotraficantes de los males que ha sufrido y sufre nuestro país. "El ejército colombiano es una víctima y no un victimario", dijo. Tales aseveraciones nos causan una profunda indignación pues es de todos sabido que el principal responsable de la conflagración bélica es el Estado colombiano. Esto nos recuerda ese infame episodio cuando el papa Pio XII bendijo a las tropas de Hitler. No nos debe extrañar para nada el oprobioso accionar de la iglesia católica. El presidente Santos ha ejercido de cicerone y ha elaborado una agenda muy bien diseñada en honor al papa. Con premeditación y alevosía seleccionaron a los interlocutores y, en especial, a las víctimas del conflicto - entre las que no incluyeron a ningún guerrillero o ciudadano afectado por los deleznables crímenes cometidos por la fuerza pública o los organismos de seguridad del estado. Todas las “victimas” que han salido a la palestra como protagonistas son los arrepentidos, los desmovilizados, o la soldadesca “héroes de la patria”, aduladores del régimen genocida colombiano o mercenarios de su causa. Ningún guerrillero ha tenido la oportunidad de ejercer su derecho a la libertad de expresión y contar la verdad. Porque la censura impuesta por los propios militares no iba a permitir la disensión u otras versiones de la historia. El mejor ejemplo de impunidad y de mentiras prefabricadas es lo que aconteció en el holocausto del Palacio de Justicia en 1985 cuando los mandos de las FF.AA dieron la orden de arrasar, exterminar, torturar y ejecutar a todo aquel sospechoso de haber sido cómplice del M19. Las victimas de ese horrible crimen de Estado tampoco fueron recibidas por el papa. Esa es la falsa política de la reconciliación que pregona Juan Manuel Santos, el Santo de la Paz. La visita de Francisco I ha sido programada directamente por la cúpula militar en connivencia con las autoridades del Palacio de Nariño, la curia Vaticana y la Conferencia Episcopal Colombiana. Es decir, los estamentos más reaccionarios de nuestra sociedad. Es por eso que impidieron que el papa se reuniera con los miembros del secretariado de las FARC [tampoco crean que Francisco I insistió en esa reunión]. Así queda demostrado que no es la sociedad civil sino el ejército colombiano el que tutelan el proceso de paz y la guerrilla debe acatar todas sus órdenes. Ese ejército ha sido responsable a los largo de su historia de infinitos crímenes y violaciones de los derechos humanos. Pero el papa ha preferido mantener un silencio cómplice y ni siquiera ha nombrado a las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales o falsos positivos. Defender la libertad y el orden exige mano dura y corazón grande. Todos estos crímenes el santo padre con total indolencia los ignora, los olvida y los omite. Mientras consagra la hostia santa en nombre del supremo hacedor y eleva oraciones al cielo para que brote la semilla de la paz y la reconciliación entre los colombianos. Bergoglio disfrazado de papa divide el mundo de la forma más infantil: los buenos y los malos, los justos y los pecadores (con los que seremos generosos y les perdonaremos la vida), dios y el diablo. El Vaticano no puede dar lecciones de ética y de moral, la religión católica ha sido inductora de guerras de religión, cruzadas, matanzas, persecuciones. La iglesia católica siempre se ha aliado con los imperios y ha bendecido la conquista, expolio y la esclavitud. Y además de todo esto es la culpable de uno de los pecados más sucios y procaces como es el de la pedofilia. Violando y abusando niños por amor a dios y a Cristo nuestro señor. Pero lo cierto es que no serán juzgados en la tierra sino en el cielo... Todos los actos de la visita del papa estuvieron cargados de sentimentalismo y exagerada sensiblería con el fin de desgarrar el corazón de los fieles. Porque el pueblo colombiano tiene hambre de dios. La comedia debía seguir un guion preestablecido por los asesores de Palacio y del Ministerio de la Guerra (eufemísticamente llamado de Defensa). Era imprescindible repetir hasta la extenuación la palabra paz. Así se hicieron realidad los principios goebbelianos que dicen que “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”. El discurso del papa reveló su gran hipocresía durante el encuentro que sostuvo con las víctimas del conflicto armado (excluidas las FARC) en el parque de las Malocas de Villavicencio: “Hay esperanza para quien hizo el mal; no todo está perdido, es cierto que en esa regeneración moral del victimario la justicia tiene que cumplirse”. “Resulta difícil aceptar el cambio de quienes apelaron a la violencia cruel para promover sus fines para proteger negocios ilícitos y enriquecerse o para, engañosamente, creer estar defendiendo la vida de sus hermanos”. “Ciertamente es un riesgo para cada uno de nosotros confiar en que se pueda dar un paso adelante por parte de aquellos (FARC- paramilitares) que infligieron sufrimiento a comunidades y a un país entero”. El papa a su llegada a la sección militar del aeropuerto el Dorado de Bogotá (CATAM) le dio la bienvenida el gobierno en pleno acompañado por la cúpula militar. Un "emotivo acto" en el que se hicieron presentes los soldados [pero no los activistas campesinos ni los guerrilleros] mutilados y heridos a causa del conflicto bélico. “Los soldados de Colombia también somos soldados de dios”, “los héroes que permitieron que hoy estemos celebrando que tenemos paz”, según palabras del presidente Santos. El sumo pontífice respondió emocionado alabando “lo que hacen por la paz, poniendo en juego la vida, y eso es lo que hizo Jesús. Nos pacificó con el padre, puso en juego su vida y la entregó. Esto los hermana más a ustedes con Jesús”. Luego rezó una oración por los caídos en la guerra como reconocimiento a las autoridades y los jefes castrenses que lograron la paz. Tengan fe. Amén. (Fuente: La Haine / Autor: Carlos de Urabá)



  • Los “comunes” y Podemos: ambigüedad frente a Catalunya, respeto al Régimen del 78
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    12/09/2017
    Durante la actual semana se están produciendo los movimientos más relevantes de cara al referéndum del 1-0, cuanto menos los más relevantes a nivel institucional. La tensa sesión en el Parlament de Catalunya de ayer miércoles por la aprobación de la Ley del Referéndum, y las respuestas del Ejecutivo de Mariano Rajoy, dibujan una situación cada vez más límite en términos institucionales. A lo largo del “procés”, pero sobre todo en estos últimos meses ante la llegada de las fechas “definitivas” -si bien en un proceso tan complejo como éste es difícil aventurarse a movimientos o pronósticos-, los “comuns” han profundizado su posición ambigua sobre el 1-O y el democrático derecho a decidir del pueblo de Catalunya. Como una cantinela bien aprendida, se han limitado a repetir la fórmula de “derecho a decir”, pero “acordado” y con “garantías”, es decir, esperar que a través de la legalidad de la Constitución del Régimen del 78 se pueda ejercer tal derecho. Algo a todas luces inviable. Esto es así hasta el punto en que a día de hoy Catalunya en Comú, con su líder Xavier Domènech y Ada Colau -alcaldesa de Barcelona- al frente, aún no tiene posición fija frente al 1-O. La reunión de la coordinadora nacional de los “comuns” está fechada para hoy jueves día 9, y será entonces cuando se elabore un documento que entre los días 12 y 14 de septiembre tendrán que votar los inscritos de la formación. Por su parte, la marca de Podemos en Catalunya, Podem, ha escenificado estos últimos meses un aumento de la tensión con la dirección de Pablo Iglesias. Desde Podem, y tras una votación en sus círculos, se apostó por abstenerse en la votación de la Ley del Referéndum, y se resolvió participar del 1-O pero sin reconocer su carácter vinculante, sino como muestra de movilización social, es decir, un 9-N “bis”. Mientras que desde Podemos y la dirección de Iglesias directamente se apostaba por la no participación en el 1-O. De hecho durante la sesión parlamentaria de ayer miércoles el grupo parlamentario Catalunya Si Que Es Pot, del que forma parte Podem, se partió. Casi la mitad del grupo abandonó el hemiciclo en protesta con la dirección de Rabell y Cuscubiela que no les permitieron expresar su punto de vista diferenciado al de los “comuns”, ICV y EUiA, que por momentos competían con el PSC, Cs y el PPC en su oposición al 1O. Albano-Dante Fachín, líder de Podem, ha señalado que el no dejarles intervenir “va en contra de la pluralidad de CSQEP”. Esta división de Podemos se materializará el próximo lunes 11, en la Diada, donde Podem participará de un acto en el que hablarán entre otros la diputada de la CUP Eulalia Reguant y representantes de las Marchas de la Dignidad, mientras que Pablo Iglesias participará del acto de Catalunya en Comú. Sin lugar a dudas el derecho de autodeterminación de Catalunya ha sido el talón de Aquiles de la “nueva” política de Catalunya en Comú. Una prueba que han intentado solventar con ambigüedad en su discurso pero con unas acciones claras. Desde posiciones tan determinantes como la alcaldía de Barcelona, Ada Colau no ha podido afirmar siquiera la disponibilidad de locales municipales en la capital catalana para la celebración del referéndum. En sus últimas declaraciones, concedidas el pasado lunes, afirmaba que tan solo cedería los espacios si “no se pone en peligro a funcionarios”. Es decir si una resolución judicial lo prohíbe, algo probable, los colegios permanecerán cerrados. Esta afirmación es un oxímeron para cualquiera que viva en este mundo. Pretender que el gobierno de Mariano Rajoy haga algún tipo de concesión a aquellos que de cualquier modo participen en el 1-O es una quimera. No mucho más lejos se ha mostrado en sus declaraciones el líder de Catalunya en Comú, Xavier Domènech, asegurando en reiteradas ocasiones que el referéndum fechado para el 1-O es “un 9-N con más intensidad”. En su malabarismo aseguraba que si bien la propuesta del Govern y la CUP “no es nuestra hoja de ruta, las reacciones y procesos judiciales iniciados por el gobierno central hacen necesario el derecho a decidir”. Sin lugar a dudas las “presiones” y ataques que se critican desde los “comunes” son ciertas, nadie podría esperar otro accionar del Estado español, desde el Gobierno, hasta la judicatura y la policía. La cuestión en este punto es que frente a estos ataques no se responde depositando más esperanzas en ese Estado. Más bien lo contrario, la movilización popular es la única garantía contra los ataques del Estado español contra los funcionarios que participen del proceso, algo que en ningún caso está presente en el discurso o la práctica de los “comunes”. Que exista una distancia tan pronunciada entre su discurso (una Catalunya soberana, una Catalunya valiente, derecho a decidir...) y su actitud (absoluta inoperancia), no responde a casualidades o fenómenos inexplicables. El rol restauracionista del Régimen del 78 al que están apostando los “comunes” -con Pablo Iglesias a la cabeza y su apuesta por un cogobierno con Pedro Sánchez- cogió forma definitiva tras el pacto en el ayuntamiento de Barcelona con los socio-liberales y enemigos del derecho de autodeterminación del PSC. En este sentido solo hay que ver la actitud de los socialistas catalanes en la votación de la Ley del Referéndum, abandonando el hemiciclo catalán y abogando por la intervención del Tribunal Constitucional. Un calco de las amenazas de Soraya Saez de Santamaría en la mañana de ayer. Pero parece ser mucho más importante sostener este tipo de pactos que una defensa decidida por el democrático derecho del pueblo catalán a votar su futuro. La fórmula del derecho a decidir “acordado” y “con garantías” es, en esencia, la negación del propio derecho a decidir. En este sentido, los “comunes” han cedido a los cantos de sirena del PSC y el PSOE que promueven, aun incipientemente, un pacto entre Catalunya en Comú y el PSC de cara a unas hipotéticas elecciones autonómicas en Catalunya. Esta profundización de la “nueva” política como flanco izquierdo del Régimen del 78 es, en última instancia, una piedra más para la realización del propio referéndum el 1-O. Con la vía institucional al rojo vivo y con el poder del Estado español preparado para usar todos los mecanismos coercitivos contra el pueblo catalán, tan solo la movilización social, en las calles, e independiente del Govern, puede pelear por imponerlo. La actitud de los “comunes” (y de Podemos en el resto del Estado), legitima al bloque constitucionalista por izquierda y dificulta que el proceso de autodeterminación del pueblo de Catalunya despierte algún tipo de simpatía y solidaridad en el resto del Estado. Una estrategia de restauración del Régimen, duramente tocado por la crisis económica y política abierta en el 15M, donde esta vez ellos puedan jugar el rol de “pata izquierda” del “nuevo” Régimen, esos socios de turno que en esencia legitiman el grueso de las políticas, y entre ellas, la de la defensa acérrima de la indisoluble unidad nacional de España, tan bien atada por Franco y la Transición. Para que el 1-O pueda realizarse de forma efectiva y pueda defenderse e imponerse su resultado, es imprescindible que en Catalunya y el resto del Estado surja un movimiento en defensa del derecho a decidir del pueblo catalán en oposición al bloque constitucionalista y las respuestas represivas del Estado .Pero también una alternativa a la estrategia “procesista” de Junts pel Si, donde la movilización es un elemento controlado y de presión. La política de mano extendida de Catalunya en Comú para con su deseado socio, el PSC, es un freno para que surja un movimiento que imponga el derecho a decidir en las calles, y haga de este proceso un verdadero motor para acabar con el Régimen del 78. Es la única forma de abrir verdaderos procesos constituyentes, en Catalunya y el resto del Estado, donde en la agenda política estén las cuestiones sociales y económicas esenciales para las clases populares y la clase trabajadora, además de las reformas democráticas elementales como la supresión del Senado o la eliminación de la Corona. (Fuente: La Izquierda Diario / Autor: Ivan Tamajón)



  • Chile.11S: Salvador Allende, entre la memoria y el olvido
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    11/09/2017
    Los hechos significativos marcan el devenir de la historia chilena en el siglo XX. El triunfo de la Unidad Popular el 4 de septiembre de 1970 y el golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973. Fue el primer gobierno socialista salido de las urnas. En ambos acontecimientos la figura relevante fue Salvador Allende: médico nacido en 1908, fundador del Partido Socialista, declarado marxista, ministro de sanidad a los 30 años durante el gobierno del Frente Popular encabezado por Pedro Aguirre Cerda, en 1938. Diputado, senador, presidente del Senado; impulsor de numerosas leyes sanitarias, de seguridad social, protección de los trabajadores y viviendas sociales; declarado defensor de la revolución cubana antimperialista; infatigable luchador social y, por último, presidente de Chile entre 1970 y1973. Dejó su vida en el palacio de gobierno defendiendo las libertades públicas y los derechos de los trabajadores, las mujeres, la juventud y los campesinos; en definitiva, del pueblo chileno. Llamó traidores y rastreros a los generales que se levantaron contra la patria, rompiendo la tradición constitucionalista. Inauguraban una larga noche. Fueron genocidas, torturadores, asesinos. Encabezados por el general Augusto Pinochet, secundado por los comandantes de la fuerza aérea Gustavo Leigh, de la armada José Toribio Merino y el general de carabineros César Mendoza. No fueron los únicos golpistas. El golpe de Estado fue la unión de civiles y militares más el apoyo internacional del gobierno de EEUU y sus aliados en la región. Los acompañaba el entonces presidente del Senado Eduardo Frei Montalva, demócrata cristiano y ex presidente (1964-1970). Hoy se le llora como víctima de la dictadura. A su lado, Patricio Aylwin bloqueó y torpedeó cualquier acuerdo entre la democracia cristiana y el presidente Allende. Conspiró y brindó con champán la muerte de miles de chilenos. Hoy, plazas, calles y escuelas llevan su nombre. Lo recuerdan como el primer presidente postiranía. Hace meses se hizo pública el acta de una reunión privada entre la dirección de los empresarios chilenos y Frei como presidente del Senado en agosto de 1973. Este fue su consejo: Vayan a las fuerzas armadas, pídanle su intervención. Para derrocar al gobierno marxista no hay diálogo: esto se resuelve con balas. Junto a la plana mayor del Partido Nacional, citaré sólo a Onofre Jarpa, más tarde ministro del Interior de la tiranía. Son venerados como próceres, estandartes de las luchas democráticas. Pocos, los ya ancianos, los relacionan con el genocidio y menos se les confieren responsabilidades. Tal vez a los ya jubilados, chilenos o no, este recordatorio les resulte banal e injustificado. Sin embargo, vale la pena preguntarse cómo perciben esta etapa de la historia las nuevas generaciones. Y no me refiero a la militancia juvenil de los partidos políticos, sino a la juventud de la era digital, desenfadada, muchas veces desideologizada y, sobre todo, víctima de una educación de cuatro décadas, en la cual priman la manipulación, el olvido, la competitividad y la desafección por la memoria histórica. ¿Son conscientes de los crímenes de lesa humanidad de su pasado o siguen defendiendo, como hace el ex vicepresidente de Chile de la concertación y primer gobierno de Michelle Bachelet, Alejandro Foxley, que Pinochet cambió el destino de los chilenos para bien, convirtiéndole en el prohombre que puso al país en el umbral del progreso y en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos? Tal vez esto nos haga pensar. Muchos no quieren hacerlo. Es fatigoso y en ocasiones causa dolor. Saber la verdad de los hechos no les interesa y, lo que es peor, se sienten cómodos en su indolencia. Les basta una caricatura para identificar al gobierno de Salvador Allende y sus reformas: era un izquierdista cuyo proyecto era instaurar un Estado totalitario. Los chilenos se opusieron, lucharon y ganaron la batalla al comunismo y el marxismo-leninismo. No resulta extraño que la hoy candidata a la presidencia de Chile por la nueva izquierda –el Frente Amplio–, Beatriz Sánchez, de 46 años, universitaria, periodista, ex conductora de programas de televisión, cara conocida en los medios de comunicación, autoproclamada de izquierda y feminista, apoyada por los diputados Giorgio Jackson y Gabriel Boric, fundadores de Revolución, Democracia e Izquierda Autónoma, se despachaba de la siguiente manera en la entrevista concedida a la revista del corazón Paula, el 30 de junio de este año. Pregunta: ¿Te sientes cómoda con el modelo de Salvador Allende? Respuesta: No es lo mismo, porque estamos en otro contexto. Yo prefiero un Estado que no sea totalitario, porque no creo en un Estado totalitario. ¿Era Allende un tirano, un dictador cualquiera? Eso parece insinuar su respuesta. Ante la repercusión de semejante metedura de pata se vio obligada a pedir perdón, eso sí, a petición de sus avales, los diputados Jackson y Boric. Lo peor no es lo dicho, sino que lo crea y no tenga pudor en decirlo. Además, es la opinión generalizada de las nuevas generaciones educadas en la desmemoria, el olvido y la mentira. Son pocos los interesados en romper la amnesia colectiva que encubre a canallas, traidores, golpistas y genocidas. Rescatar de la manipulación histórica al gobierno de la Unidad Popular y a su presidente, Salvador Allende, señalando que fue el momento más democrático y en el que la dignidad de un pueblo soberano brilló en el escenario internacional, sigue siendo la signatura pendiente. Mientras tanto, sus dirigentes –los mismos que fueron exiliados y sufrieron torturas– abandonan sus principios, olvidan y hoy participan de las acciones golpistas contra el gobierno de Venezuela. Hace 47 años estarían con Pinochet señalando que Allende quería instaurar un régimen totalitario y, por tanto, el golpe de Estado fue una liberación. La posverdad se impone. Salvador Allende fue dictador, marxista-leninista y comunista. El resto es irrelevante. (Fuente: La Haine / Autor: Marcos Roitman Rosenmann)



  • La crisis de España como marco de acumulación del capital. El derecho de España contra los derechos de los pueblos
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    10/09/2017
    Tabla de contenidos Introducción Nacimiento, esplendor y decadencia histórica Escuela de Salamanca y controversia de Valladolid Felipe II y el nacionalismo español « prudente » Los Austrias menores y la ruptura en la clase dominante La casa de Borbón y la guerra contra los pueblos La casa de Borbón y la represión de los pueblos La dinámica de las contradicciones y sus formas Bibliografía básica consultada   Introducción Este texto tiene dos objetivos que en realidad son uno solo. El más inmediato es contextualizar el debate sobre Sobinaries, drets i autodeterminació que está a la orden del día en todas partes aunque de forma inmediata en el Principat de Catalunya ; y el mediato, el de ayudar a la elaboración colectiva de una alternativa internacionalista de las naciones oprimidas por los Estados español y francés. Al menos desde 2014 existía la propuesta algo borrosa entonces para que diversas fuerzas revolucionarias avanzásemos en la crítica radical del imperialismo en su conjunto pero sobre todo en la forma concreta que más nos destroza, la de los Estados español y francés. Dentro de esta dinámica el 24 de julio de 2017 se firmó el Manifiesto internacionalista de Compostela y el pasado 22 de agosto del mismo año el documento Con Catalunya y su derecho inalienable a la independencia nacional. Ni terrorismo yihadista ni terrorismo imperialista, ambos a libre disposición en la red. Hace unos días se propuso un debate también en Catalunya sobre el sugestivo y crucial tema de Sobinaries, drets i autodeterminació. Bien mirado, el debate profundiza hasta las raíces de la crisis actual del Estado español, la más grave de todas las que históricamente han afectado al marco geoestratégico material y simbólico de acumulación de capital que denominan España. No es cierto que la crisis actual sea la del llamado « régimen del 78», esta es la forma político-institucional externa de las débiles bases del Estado español desde el fin del Medievo. Lo que vuelve a estar en cuestión, o si se quiere en el punto de mira de la dialéctica como negación radical de lo existente, al menos para la minoría comunista, es la viabilidad histórica de España como espacio geoestratégico de acumulación ampliada de capital. Esta crisis estructural ha emergido de nuevo –nunca ha desaparecido del todo– porque el capitalismo mundial acelera la periferización del Estado multiplicando su dependencia. Semejante retroceso continuado desde el siglo XVII, que se intensifica como tenencia objetiva en la actualidad, genera nuevas y más graves diferencias y oposiciones en su bloque de clases dominante y en los partidos políticos que le representa, pero especialmente agudiza las contradicciones entre el marco estatal de acumulación o España, superado objetivamente, y las naciones trabajadoras oprimidas, contradicción que forma parte a su vez de la contradicción irreconciliable entre el capital y el trabajo que también se libra dentro de los pueblos oprimidos. Simplificar tan simplonamente la aceleración de la obsolescencia del marco estatal de acumulación, reduciéndola a simple crisis de « legitimidad democrática » del « régimen del 78», decir que hay que abrir una nuevo « proceso constituyente » y avanzar en el « destituyente», etcétera, sin bajar a la sala de calderas que pierden presión por sus junturas, esta superficialidad solo beneficia al poder establecido ya que suaviza la hondura del problema, genera expectativas reformistas, oculta elaborar una estrategia de largo alcance basada en el internacionalismo y en la certidumbre de que ninguna opresión será superada mientras perdure la propiedad privada de las fuerzas productivas, mientras que el bloque de clases dominante se crea propietario de las clases y naciones explotadas. Desde el siglo XV, por poner una fecha en la que ya se vislumbran algunas problemáticas que iremos viendo, fueron desarrollándose contradicciones que, en sinergia y respondiendo al agotamiento del imperio español, dieron cuerpo a la crisis estructural desde mediados del siglo XVII a comienzos del siglo XVIII. La destrucción de la Corona de Aragón y sobre todo Catalunya, más en concreto Barcelona, fueron el punto álgido de aquella crisis: no es casualidad que ahora sea Barcelona el punto álgido de su vuelta a escena en el capitalismo del siglo XXI. Entonces chocaron dos derechos antagónicos, por un lado el de la Casa de Borbón como representante del absolutismo que buscaba compaginar los privilegios señoriales con los intereses de una burguesía cobarde y timorata, comparada con la holandesa e inglesa, por otro lado el de la Casa de los Habsburgo que mal que bien se había granjeado el apoyo de las fuerzas nacionales preburguesas de los Països Catalans y de Aragón, que defendían sus derechos históricos desde una perspectiva municipalista y de debates en cortes mucho más cercana a la experiencia inglesa que al verticalismo versallesco. El debate sobre Sobinaries, drets i autodeterminació muestra cuánta razón tenía Marx al decir que cuando dos derechos chocan, decide la fuerza, y cuánta razón tenía Trotsky al decir aquello de que el Estado es el monopolio de la violencia, idea de la que se apropió Weber para desnaturalizarla, y, por no reiterarnos, cuánta razón tenía Mao al decir que el poder nace del fusil. Naturalmente, nos referimos a las contradicciones históricas, no a las divagaciones idealistas de la sopa ecléctica y del engrudo reformista del foucaultismo, laclausismo, negrismo, etc., de la « leal oposición de su Majestad ». Es la fuerza, el poder, la que decide el resultado de la incompatibilidad entre el derecho de España y el derecho del pueblo catalán y de todos los pueblos. La trágica experiencia del Imperio católico así lo había demostrado con mucha anterioridad. En el violento conflicto mantenido en sus dos fases, del siglo XIII al XV, y del XV al XVIII, la potencia vencedora, la que ahora se llama España, impuso sus derechos porque tenía más armas, muchas de ellas fabricadas por la burguesía vasca, tal como lo reivindicó con sinceridad inhumana el Cardenal Cisneros. Ahora sucede lo mismo, no nos engañemos, pero con la diferencia de que además de las armas de guerra, el Estado tiene las armas económicas, de propaganda y de manipulación, de cerco económico y financiero… Cualquier debate sobre Sobinaries, drets i autodeterminació tiene que enfrentarse a esta realidad y ayudar a responder a esta pregunta : ¿cuáles son nuestras armas, nuestros poderes ? Uno muy importante es el de la teoría, el conocimiento crítico de la realidad : el arma de la teoría y el poder de la praxis. Es su unidad la que cimenta el debate inmediato sobre Sobinaries, drets i autodeterminació y el debate mediato sobre los objetivos del internacionalismo, sus estrategias y sus tácticas. Nacimiento, esplendor y decadencia histórica La segunda ofensiva cristiana contra al-Ándalus comenzó alrededor de 1227 y concluyó en 1262 con la destrucción de casi la totalidad de la muy superior cultura musulmana, el expolio de sus riquezas, la esclavización directa o indirecta de sus habitantes. Las mezquitas fueron derruidas o convertidas en iglesias, las lenguas árabes y judías marginadas o prohibidas. Ingentes latifundios fueron entregados como premio por los reyes a una reducidísima clase de incultos y sucios guerreros ennoblecidos. Como veremos, ya desde entonces las coronas de Castilla y Portugal eran « Estados depredadores ». De todos los reinos existentes en la península entre los siglos XIII y comienzos del XV, el mejor posicionado geoestratégicamente a medio plazo era el de Castilla y León formado en 1230, siguiéndole Portugal. Entre ambos se libra una áspera pugna inter imperialista por el control de Granada y la zona noroccidental de África, incluidas las islas Canarias, Azores y otras. Les seguía la Corona de Aragón, que se había formado en 1137, pero de manera tan descentralizada entre las tres cortes, Aragón, València y Catalunya, que llegado el momento decisivo a comienzos del siglo XVIII no podría responder con la misma centralidad de mando que la lograda por Felipe V. Desde mediados del siglo XIV, sobre todo en el norte de Italia, en Florencia, etc., se extendían los choques entre nuevas fuerzas sociales y viejas estructuras de dominación que constreñían el crecimiento de las fuerzas productivas. También desde mediados del siglo XIV Catalunya va entrando en una crisis múltiple : demográfica, pestes, producción agraria, gran debilidad de la lucha campesina comparada con su fuerza en el siglo XIII y fortalecimiento del poder señorial, retroceso del comercio, caída de precios y deflación, y, por no extendernos, agudización de todas las contradicciones de manera que para la mitad del siglo XV se había recuperado la lucha campesina –las remensas– y estalla la guerra civil en 1462 y 1472 entre los bandos partidario del rey de Aragón en defensa de la nobleza y grandes comerciantes, o Biga, y el bando de Busca, los intereses populares, campesinos, burguesía urbana de Barcelona para mantener sus derechos municipales en un momento de expectativas de crecimiento económico. La guerra civil catalana fue parte del choque que se inicia de manera irreversible a finales del siglo XV entras las fuerzas expansivas del joven capitalismo, a las que les faltaba aún el poder político-estatal, y los cada vez más estrechos márgenes de tolerancia del Medievo, como quedó claro en la rebelión de los Irmandiños de 1467 – 1469 en Galiza, una de las más fuertes de la península, que no consiguió derrotar del todo el nacionalismo medieval de los Irmandiños, de manera que pocos años después los reyes llamados Católicos consiguió el terrible sometimiento del pueblo galego conocido con el nombre de Doma y castración de Galiza, que lo dice todo. Castilla no podía dejar que existiera una facción de la nobleza con apoyo popular y burgués dispuesta a unirse con Portugal, así que la decapitó. Y anuló la oficialidad de la lengua galega, que además era la lengua culta en buena parte de la península, lo que aceleró la victoria del castellano sobre todas las demás. Por esos mismos años, los límites del feudalismo ante la ascendente burguesía urbana causaron la Guerra de Bando en Vascongadas, que fue una especie de « pequeña revolución burguesa » sin la cual no se entienden los Fueros Vascos. En este contexto la pujante industria del hierro, armas, barcos, pesca y comercio rechazó en 1481 la propuesta de Castilla para que participara en la guerra contra el turco. Los informes negativos de los dos enviados castellanos sobre los vascos decía que « los moradores de aquella tierra son gente sospechosa » porque defienden sus libertades colectivas. Las negociaciones fueron arduas y al final se llegó a un acuerdo : Castilla obtuvo barcos de guerra y la industria vasca siguió creciendo potente sin merma para los derechos del país. La expansión castellana necesitaba armas, barcos, técnicos en navegación, etc., también para apoderarse de las islas Canarias, antes de que lo hiciera Portugal, y para asfixiar por mar al reino de Granada. La conquista de las islas fue dura y salvaje entre 1478 y 1496, exterminando a su población. A la vez, en lo que quedaba de al-Ándalus el pequeño reino independiente de Granada debía pagar exorbitantes tributos a Castilla dedicando casi la totalidad del resto de sus recursos al ejército para retrasar en lo posible la segura invasión castellana que se produciría entre 1482 y 1492. Pero casi de inmediato continuó la resistencia con formas de « bandolerismo social», de prácticas religiosas y culturales clandestinas, etc. En estos siglos : « Portugal y Castilla eran, predominantemente, Estados depredadores que vivían de los recursos de la España musulmana » : para fines del siglo XV el 2 o el 3% de la población poseía el 97% de la tierra. Fue en 1492 cuando Nebrija explicó que lengua castellana e Imperio católico iban unidos. La persecución contra los moriscos, muchos de los cuales fueron esclavizados, y contra judíos e indios, se legitimaba mediante el racismo de la « pureza de sangre ». Muy probablemente la burguesía armera vasca estuviera al tanto de las necesidades que tenía Castilla de barcos, las aprovechó para subirle los precios y mantener las libertades de los territorios de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, que habían mantenido un estatus fluctuante entre el reino de León y el de Nafarroa, creado en 824. Castilla y Aragón tenían pactado desde el siglo XI el reparto de Nafarroa. En 1200 lograron arrancarle grandes territorios mediante la guerra y la negociación con las noblezas, aprovechando una situación de debilidad navarra. La nobleza conservó sus derechos incluido el de pernada, que dos siglos más tarde sería una de las causas de una fuerte rebelión popular. No fue hasta 1512 cuando comenzó la invasión definitiva realizada con una superioridad aplastante de medios y con una política cercana a la liquidación. A pesar de ellos, con altibajos e intentos fallidos de reconquista, la guerra se prolongó hasta la derrota última en Amaiur en 1521. La conquista fue facilitada por la traición interna de un sector de la nobleza de Nafarroa vendida al invasor porque así aumentaba mucho sus propiedades, también fue facilitada por el apoyo prácticos de tropas de las clases dominantes sobre todo de Gipuzkoa, que actuaban aliadas con el imperialismo porque este le suponía un inacabable mercado en el que vender sus productos, mientras que el Estado vasco de Nafarroa era pequeño y pobre. Ignacio de Loiola, fundador de la Compañía de Jesús, a la que volveremos por su papel en el mantenimiento del Imperio, fue uno de los invasores. Comuneros, villanos, forajidos, homicianos, bandoleros, perayles, boneteros, freneros, celemineros… estos son algunos de los calificativos que daban los cronistas oficiales a las masas urbanas y campesinas que impulsaban la revolución de las Comunidades en Castilla y algunas otras zonas del reino en 1520 – 1521. Sus reivindicaciones e ideas difusas, pero moldeadas y llenas de contenido por los valores de una burguesía enfurecida, dieron a las acciones del pueblo comunero un contenido « radicalmente amenazador » para el orden establecido, y de aquí la extrema dureza de su exterminio porque, por ejemplo, la alta nobleza, la Iglesia y la Inquisición, el mismo Carlos I, no podían aceptar las tesis sobre el bien común, la libertad, el derecho a la rebelión, el principio del consentimiento popular, etcétera. Desde hacía algunos años se oían quejas contra la corrupción y desidia del Consejo Real, contra el subdesarrollo económico como efecto del enriquecimiento de unos pocos y de las empresas extranjeras, contra la prepotencia de los consejeros flamencos del rey Carlos I, que al principio no sabía castellano, contra las trabas para crear negocios… Este movimiento aunaba al pueblo, despreciado por los cronistas, con la mediana nobleza y con la nueva burguesía comercial. La alta nobleza, la burocracia eclesial y la Inquisición se pasaron al bando de Carlos I, decidiendo la suerte de la revolución que fue aplastada en Villalar en 1521. La depredación social fue una característica de todos los imperialismos desde Sumeria, pero con el tránsito del feudalismo al capitalismo adquirió características nuevas que se expresaban en la acumulación por desposesión, componente básico de la acumulación originaria de capital. Los reinos de Castilla y Portugal estaban esquilmando al-Ándalus, zonas de África, las Indias y zonas de Europa : una de ellas fue Roma, la supuesta Ciudad Santa o también llamada por los albigenses « la puta de Babilonia», saqueada por el imperial ejército de los católicos Habsburgo en 1527. Desde la década de 1480 la burguesía de Castilla mantenía un esfuerzo expansivo, chocando frecuentemente con los reaccionarios poderes medievales. La derrota comunera de 1521 fue un golpe demoledor que envalentonó a la reacción medieval y arrasó las ideas progresistas para las condiciones de los siglos XVI y XVII que había crecido al amparo de la movilización general, todo lo cual precipitó el agotamiento burgués para la mitad de ese siglo XVI. A partir de ahí y conforme se suceden las bancarrotas, la burguesía va quedando arrinconada por el poder de la alta nobleza y de la Iglesia y la creciente influencia de la Inquisición que obturan cualquier intento de avance socioeconómico y cultural. Hay que tener en cuenta que, como ha dicho Pierre Vilar : « El imperialismo es también un hecho político […] en Castilla, hacia 1600, el feudalismo entra en agonía sin que exista nada a punto para reemplazarle ». En esta cita aparece la razón de la decadencia histórica del Imperio y luego de la Monarquía borbónica hasta el presente, con los muy cortos tiempos de las dos repúblicas. No incluimos a una hipotética « constitución democrática » desde 1978 como fase específica desde los siglos XIII y XV porque allí donde hay democracia no hay monarquía y, ahora, desde hace más de ocho centurias las clases y pueblos explotados seguimos bajo una monarquía. Los débiles intentos de crear un capitalismo estatal libre de las ataduras feudales, que son mucho más que interesadas supervivencias monárquicas, han fracasado una y otra vez por la simple razón de que los sucesivos bloques de clase dominante han comprendido siempre que su supervivencia depende de esa santa alianza entre primitivismo feudal y cobardía burguesa protegida por el Estado y su nacionalismo. Escuela de Salamanca y controversia de Valladolid Antes de que la agonía fuera irreversible, se hicieron notar los efectos ideológicos de tanta efervescencia socioeconómica y política, tanto contraste cultural y filosófico entre tres grandes corrientes religiosas y la arrolladora entrada de la filosofía aristotélica, tantas innovaciones cotidianas provocadas por las noticias del resto del mundo y por los efectos sísmicos del dinero y del valor de cambio en sociedades en las que todavía el valor de uso y formas de intercambio simple regían muchas áreas de la cotidianeidad : acordémonos de Quevedo y su crítica del «poderoso caballero don dinero». Recordemos que en 1499 el Cardenal Cisneros, arriba citado, creó la universidad de Alcalá de Henares y que el igualmente citado Nebrija, ideólogo del imperialismo cultural, era y es tenido como filósofo humanista. Estos dos ejemplos son suficientes para mostrar cómo la formación de la cultura oficial era inseparable de los intereses del poder, de la centralización estatal. La fundación de la Compañía de Jesús –«La araña negra » según Blasco Ibáñez– fue creada en 1534 como el instrumento por excelencia de la Contrarreforma tridentina : de este modo la Inquisición y los jesuitas se complementaban en la aplicación del terror material y moral. La Escuela de Salamanca irrumpe en esta situación, lo que explica tanto su mérito como su límite y pronta caducidad. Sus logros iniciales fueron tremendos dadas las barreras insalvables de la época : elaboró los rudimentos de la ideología burguesa del derecho natural, de origen del poder del rey y de sus relaciones con el poder del pueblo, de la soberanía de los Estados y de su capacidad para declarar la guerra justa o injusta, de los primeros impactos de la economía mercantil y de la necesidad del « arbitrio » para controlar sus efectos negativos y para guiarla en la medida de lo posible, etc. La Escuela de Salamanca escribía acerca de la soberanía y el derecho sentada sobre los cadáveres de las luchas, masacres y torturas arriba vistas. La Escuela de Salamanca, que se atrevió a decir que el poder del rey no venía directamente de dios sino que de alguna forma dependía de la voluntad del pueblo, había llegado al límite de la crítica posible en la época del tomismo anterior a la revolución científica del siglo XVII, adaptándolo a las necesidades de una elite culta y humanista que debía justificar su privilegiada forma de vida sin retroceder al feroz derecho medieval que, por ejemplo, fue combatido por motines populares y protoburgueses en tierras vascas, gallegas, andaluzas, etc., en el siglo XV si no antes, pero sin mancharse con las atrocidades españolas en Nuestra América y en otros lugares. Lo mismo sucedió en el intento de suavizar la explotación de las Indias en la famosa Controversia de Valladolid de 1550 – 1551 en la que chocaron dos visiones opuestas : la utópica que pedía el respeto de las naciones indias porque eran capaces de gobernarse a sí mismas y la imperialista que sostenía que debían ser gobernadas desde España porque eran incapaces de hacerlo por ellas mismas. La figura del « protector de Indias » y algunas decisiones imperiales para detener el genocidio que estaba en marcha, así como las tesis de la Escuela de Salamanca, pueden utilizarse propagandísticamente para intentar avalar la idea del origen católico-español de los « derechos humanos ». Pero una vez conquistado México, los invasores se lanzaron por toda Mesoamérica « como los godos tras el saqueo de Roma ». La cristianización obligatoria bajo pena de tortura y muerte empezó de forma sistemática en 1525. Mientras que las religiones de Mesoamérica eran muy tolerantes, admitiendo que cada colectivo y persona adorase las diosas y dioses que quisiera, el cristianismo era autoritariamente monoteísta, bajo pena de excomunión con lo que esa condena acarreaba. Muchas de las expediciones llevaban por delante piaras de cerdos para que avisaran de posibles emboscadas y para que se comieran hasta las raíces de los sembrados para someter por hambre a los pueblos. En 1550 Carlos I obligó a los habitantes de las Indias a que se hispanizaran y aprendiesen castellano, y en la década de 1570 la Inquisición prohibió obras en lenguas nativas. Dejando de lado los delirios fantasiosos sobre el milagroso origen hispano de los « derechos humanos», lo que sí es cierto es que no pudieron frenar el endurecimiento de la explotación, la tendencia imparable a la centralización administrativa en contra de los derechos de los pueblos, el fortalecimiento del poder del terror material y simbólico de la Inquisición, y sobre todo el deslizamiento de la economía imperial hacia las crisis. Las buenas intenciones de la Escuela y de la Controversia de Valladolid también fueron barridas por el creciente poder de la Inquisición, mimada por Felipe II que la consideraba como un instrumento decisivo para el fortalecimiento del Imperio católico en el mundo : desde 1558 se agudizaron las tensiones entre Aragón y Castilla porque la primera se oponía al poder inquisitorial, tensiones que pasaron a ser conflictos graves en Catalunya. Los intereses centralizadores de Castilla iban unidos al poder de la Inquisición, no solo para luchar contra las herejías y el librepensamiento, sino también para imponer la lengua española. Hubo violentos ataques contra la Inquisición en Valencia en 1567, en Murcia y Mallorca en 1568 y en Catalunya en 1569. Este mismo año, Felipe II afirmó que sin la labor de la Inquisición en el imperio abundarían los herejes y el Estado español se encontraría más « damnificado ». La represión del librepensamiento, la censura editorial y los controles en la importación de libros, endurecida desde 1558 – 1559, afectaban a las lenguas catalana, aragonesa y vasca por su continuidad fronteriza con el reino de Francia. Cuando Felipe II supo en 1565 que había estudiantes navarros, aragoneses y catalanes en la ciudad francesa de Toulouse, mandó que los expatriaran al imperio, y en 1568 prohibió formalmente a los aragoneses que salieran a estudiar fuera. Pero la Inquisición se siguió quejando de que libros impresos en castellano y euskara cruzaban las porosas fronteras vascas provenientes de la calvinista Ginebra y los inquisidores en Catalunya también advertían de la facilidad del contrabando de libros prohibidos. La represión del pensamiento, que contradecía la esencia de la Escuela de Salamanca, empobrecía la producción cultural y reducía la cantidad y calidad de las imprentas. Felipe II sufrió este creciente atraso cuando en 1575 quiso montar la biblioteca de El Escorial teniendo que recurrir, paradójicamente, al extranjero. Felipe II y el nacionalismo español « prudente » Las aportaciones económicas de la Escuela de Salamanca no evitaron las bancarrotas de 1557 y 1575 que solo fueron el anuncio de la crisis económica que estalló en 1580 cuando el imperio parecía más fuerte que nunca. La derrota de la invasión de Inglaterra en 1588 aceleró el declive y la bancarrota de 1596, y este retroceso explica el tratado de paz de Vervins de 1598 por el cual Felipe II reconoce tanto su incapacidad para dominar al reino de Francia, como la realidad del independentismo de los Países Bajos y de la superioridad naval inglesa. Conforme se hundía la economía, Felipe II centralizaba más el poder imperial : en 1552 y 1567 ordenó ubicar en Simancas los archivos nacionales de Aragón e Italia junto a los de Castilla. Otra medida de Felipe II fue crear un servicio de inteligencia unificado que le permitía conocer los planes de sus enemigos para adelantarse y abortarlos. Las tablillas mesopotámicas ya hablan de los servicios de inteligencia. Felipe II tenía a su disposición el extenso sistema informativo de la Iglesia católica que se perfeccionaría aún más en el Concilio de Trento, pero le era insuficiente. Por la lógica misma del poder basado en la propiedad privada, información y planificación actúan de la mano. Los masivos y efectivos sistemas de información de la Iglesia y del Estado actuando conjuntamente en lo ideológico y con mucha frecuencia en lo práctico han sido y son una pieza clave en la formación del nacionalismo imperialista español y en el debilitamiento de las identidades de los pueblos oprimidos, excepción hecha de reducidas minorías de cristianos. Felipe II estaba al tanto del insufrible malestar del pueblo morisco provocado por las represiones crecientes que sufría, como la ley de 1567 que fue un verdadero hachazo que generó la sublevación de las Alpujarras de 1568 como justa violencia defensiva. El llamado «rey prudente» persiguió sin piedad a cada uno de los moriscos sublevados. Tras expulsar de sus tierras a miles de ellos, las repobló con alrededor de 50.000 campesinos del antiguo reino de León con lo que lograba dos cosas : desnacionalizar esas zonas rebeldes de al-Ándalus, suprimiendo todo resto de cultura musulmana, y acabar con toda posibilidad de tensiones campesinas en la zona noroeste de la península al dar trabajo como colonos ocupantes a miles de campesinos potencialmente peligrosos en su país de origen. En 1580 entró a cañonazos en Portugal para asegurar el dominio español, aplastó con extrema brutalidad la resistencia calle a calle y casa a casa del pueblo lisboeta durante días, y desde el Portugal ocupado Felipe II redactó un decreto en el que por primera vez se utilizaba el término « Hespaña » en singular, cosa que nadie había hecho antes. En realidad desde ese siglo XVI muchos autores castellanos empezaron a identificar Castilla con « España ». De hecho, entre 1430 a 1580 Castilla dominaba « por la fuerza expansiva del número», porque su población era dos veces y media superior a la de Andalucía oriental o Catalunya. Con respecto a la Corona de Aragón, a mediados del siglo XVI la superioridad de Castilla era enorme : le cuadruplicaba en extensión y le quintuplicaba en población, más concentrada además ; tenía una única ley y un único gobierno, mientras que la Corona de Aragón tenía tres Cortes y era mucho más descentralizada ; y Castilla controlaba la totalidad del saqueo de las Indias, del comercio y de la representación internacional. El contraste entre la apariencia de poder imperial y la realidad de empobrecimiento y retroceso estalló a partir de 1589 cuando se sucedieron graves motines en los ejércitos imperiales por impago de sueldos. En Catalunya varias de las contradicciones sociales adquirían la forma del llamado « bandolerismo social», grupos de supervivencia fuera de la ley, perseguidos como « criminales», pero que contaban con redes de apoyo popular. Ante la extensión de esta resistencia popular, además de otros problemas, un conocido fraile pidió en 1589 a Felipe II que anulara los fueros e impusiera las leyes castellanas. Se debate sobre hasta qué punto aquella persona representaba a un sector significativo de la clase dominante, dispuesta a ceder en su soberanía catalana para asegurar sus propiedades bajo la protección del ejército castellano. El rey no respondió a la petición porque todavía era fuerte el « austracismo», es decir la forma de gobierno central que respetaba aun a regañadientes un mínimo suficiente de derechos nacionales de los pueblos para así administrar mejor el imperio que, según se creía, estaba llamado a catolizar el mundo. Desde 1590 estallaron una serie de revueltas y represiones que golpearon con mayor fuerza a la Corona de Aragón con torturas y ejecuciones públicas en Zaragoza y recortes en sus libertades. Hay que decir que en ese año Felipe II había provocado deliberadamente a los aragoneses al nombrar un castellano como virrey, en contra del fuero que decía que el virrey debía ser aragonés. Las protestas más conocidas se dieron en Sicilia entre 1590 – 1591, en Messina y Nápoles en 1592 y hasta en Quito, capital de Perú, en ese mismo año. La situación portuguesa empeoró hasta llegar a un grado en el que para 1596 los choques violentos entre los ocupantes castellanos y el pueblo portugués se producían casi a diario, según un testigo de la época. Dos años más tarde, en 1598, moría Felipe II que no era un «hombre de grandes ideas», siendo coronado Felipe III, primero los « Austrias menores ». Felipe III, Felipe IV y Carlos II han sido definidos como « pobres hombres » que delegaban sus decisiones en nobles, siendo la mayoría de ellos « mediocres intrigantes ». El cambio de corona no supuso mejora alguna en el trato de los pueblos explotados. La riqueza increíble acumulada en al-Ándalus durante varios siglos de esplendor, prácticamente había sido transferida en su totalidad a la clase dominante castellana y a la Iglesia, pero ni la represión brutal de las Alpujarras, ni el repoblamiento, garantizaban la paz del opresor. Temiendo que los moriscos estrechasen lazos con los turcos para reforzar su derecho incuestionable a la autodefensa frente a la opresión, la Corona expulsó de la península entre 1609 y 1614 a un millón de musulmanes. Las ganancias para la alta nobleza y la Iglesia fueron grandes en un primer momento, pero al poco tiempo empezaron las consecuencias quienes contrataban la muy formada mano de obra campesina y artesana morisca al caer la calidad de la producción. El pusilánime Felipe III dejaba pudrirse la corrupta política imperial y su declinante economía cediendo el poder a validos como el Duque de Lerma que intentó evitar guerras ruinosas, limitar algunos derechos de la nobleza, reducir el empobrecimiento social creciente, etc., pero que no dudó en utilizar sus cargos para enriquecerse al máximo en un contexto de traición e intriga, corrupción, nepotismo y simonía institucionalizadas, destacando especialmente sus desfalcos inmobiliarios durante el traslado de la capital del reino de Madrid a Valladolid en 1601 y que le convirtieron en el hombre más rico del imperio español. El imperio estaba oficialmente regido por un rey que delegaba su gobierno en un duque que, para enriquecerse ilegalmente, delegaba gran parte de su poder en un valido de confianza. La situación económica a comienzos del siglo XVII era relativamente buena pero dependía de la regular llegada de la plata expoliada en Nuestra América. Si las remesas se retrasaban y se multiplicaban los gastos, podía sobrevenir una crisis además, según estudios del clima, entre 1600 y 1715 hubo una mini glaciación por la disminución de las manchas solares con efectos devastadores sobre la producción agropecuaria provocando sucesivas hambrunas con las tensiones sociales correspondientes. Luis XIV se ganó la confianza de París al ser coronado en 1638 porque mandó repartir pan para combatir el hambre. Se discute también si la proto industrialización en esta época fue un intento de superar la dependencia agropecuaria de los caprichos del clima. En el caso español, la depredación de al-Ándalus y de los judíos fueron dos métodos muy rentables de enriquecimiento hasta finales del siglo XV, luego asegurada a lo largo del siglo XVI por el vaciamiento de los recursos de las Indias. Y desde inicios del siglo XVII se continuó presionando a los judíos para que pagasen sumas inmensas, como fue el caso de los 410 judíos portugueses que entre 1602 – 1604 negociaron el perdón mediante el pago de 1.860.000 ducados más el gran valor de los regalos hechos a los ministros. La expulsión de los moriscos en 1609 también fue rentable en un primer momento para las arcas del reino. Todos los métodos eran válidos con tal de sacar ducados. Pero la política económica de Felipe III era ruinosa a medio plazo porque ni las remesas de Indias, ni el expolio de los judíos, ni los impuestos y otras medidas como la deflación y la manipulación de la plata, etc., rendían lo suficiente para mantener un sobregasto creciente y dilapidador. Al morir en 1621 el imperio necesitaría alrededor de cuatro años, hasta 1625, para pagar su deuda, y la guerra iniciada contra Holanda en ese año exigía más y más sacrificios e impuestos, tarea a la que se lanzó el Conde Duque de Olivares quien en una carta al nuevo rey Felipe IV en 1624 le explicó que su objetivo era convertirle en el rey de « España ». El valido, empleaba ya el singular de « España » según había empezado a hacer cuarenta y cuatro años antes Felipe II desde la bombardeada Lisboa, como hemos visto. Además de otras medidas, Olivares ideó tres grandes vías para salir de la crisis y unificar «España » según el criterio austracista todavía vigente aunque cada vez más recortado : uno era forzar a los reinos y territorios a que pagasen más a la Hacienda real, otro era que pagasen y dedicasen más tropas autóctonas al fortalecimiento militar y, el tercero, tomado en 1628 era reforzar el método de la « venta de gracia», que permitía que fueran las elites dominantes de cada zona las que se quedaran con parte de los impuestos recaudados por ellas en nombre de la Corona. Era un método que facilitaba la corrupción y el despilfarro, pero que así mismo facilitaba que al menos una parte de la recaudación llegase a la Corona ; era un método común, también aplicado por Richelieu, incluso en sus ejércitos, y expresaba la fase de tránsito de la descentralización de la nobleza a la centralización del absolutismo. Pero un efecto directo de este método era que facilitaba la aparición del bandolerismo social, forma de autodefensa de sectores populares sobreexplotados. Pese a las limitaciones de las leyes de Olivares, ya para entonces era claro que Hacienda, Ejército, Cultura y Estado formaban una unidad, y en los noventa años siguientes quedaría definitivamente demostrada su efectividad con la conquista de Barcelona en 1714, la destrucción de los derechos catalanes y el salto cualitativo en la incipiente unificación nacional-burguesa de « España » como posible espacio material y simbólico de acumulación de capital. Que la posibilidad no fracasase y se convirtiera en probabilidad, y luego esta en realidad presente, este proceso inseguro dependía de la dialéctica de las luchas de clases y nacionales, también internacionales. Los Austrias menores y la ruptura en la clase dominante Cuando la unificación militar-estatal se intentó aplicar en 1625 surgieron resistencias en casi todas partes, pero sobre todo en Catalunya, Valencia, las Illes y Aragón, dentro de la península. La oposición se siguió expresando en 1626 y 1632. Fue en este proceso de tensionamiento creciente que estalló la guerra con Francia en 1635 que, en lo que ahora nos atañe, tendría al menos tres grandes consecuencias : la primera fue condicionar negativamente a medio plazo la capacidad económica y militar el imperio al perderse el derecho de tránsito por Valtelina, derrota aceptada en el tratado de Milán de 1637 que rompía el vital corredor que comunicaba la rica y productiva Flandes con la península cruzando los Alpes, el denominado « Camino español ». Recordemos que el puerto de Amberes todavía seguía siendo el principal nudo comercial de Europa noroccidental en el que confluían redes desde las Américas, Europa del nordeste y sureste, África y el Índico. La segunda fue la expansión del nacionalismo católico castellano que, tras la liquidación del ideal comunero, tuvo espacio para crecer ya sin obstáculos. Era un nacionalismo viejo que se plasmaría en la trinidad de: « evangelizar, civilizar, españolizar ». Su base social era, en primer lugar, la nobleza guerrera que durante la « reconquista » se apropiaba de inmensos terrenos. No nos alargaremos en citas sobre la identificación entre lengua castellana y dios, que de algún modo también se argumentó en otras lenguas y culturas. Nos centraremos en el siglo XVII : en 1619 se sostuvo que era el pueblo elegido por dios, e incluso en 1625 el Conde Duque de Olivares declaró que « Dios es español » agradeciéndole victorias militares, etcétera. Con una visión mucho menos fanática en lo religioso, Quevedo decía en base al materialismo geográfico de la época que el clima hacía a los españoles tener buenos usos y costumbres, y ser leales y obedientes hacia el rey, mientras que negros e indios eran perezosos por el calor y flemáticos por el frío los alemanes. Pero una de las razones de la obediencia hacia el rey español hay que buscarla en « el alto grado de militarización de la población desde la reconquista ». Otro historiador no ha dudado en afirmar que : « Los extranjeros son así fundamentalmente los enemigos, que con sus taras y defectos permiten ensalzar, por oposición, las virtudes y superiores cualidades de los españoles ». Militarización social con las leyes de leva militar de 1496 en Castilla, inquisición cultural y trasfondo estatal depredador… eran las bases del nacionalismo preburgués del Imperio. Hay que admirar, viendo este panorama, a quienes pese a todo defendieron valores y culturas progresistas en esta Castilla en la que nunca se apagó el rescoldo comunero. Es cierto que todos los poderes cristianos, en mayor o menor medida se apropiaban de dios, enfrentándolo a los demás gobiernos. Pero desde 1635 esto se plasmó abiertamente contra la población francesa en la península no solo en la xenofobia cultural, sino también con persecuciones físicas. Felipe IV azuzó la xenofobia práctica antifrancesa apelando a la identidad católica, defensora de la justicia, contraria a los pactos de los franceses ateos, criminales e impíos con cualquier enemigo de España. Desde finales del siglo XV Francia había buscado expandirse por Italia chocando con las posesiones e intereses de Castilla, estableciéndose desde entonces una pugna abierta o soterrada por la hegemonía europea, pero estas tensiones históricas así como el rechazo a lo francés en el pueblo provocado por la Corona no debilitaban las relaciones de toda índole entre las élites de ambos Estados, de manera que debe hablarse de una manipulación descarada para movilizar al pueblo para que muriera en la guerra ocultándole las buenas relaciones entre las clases dominantes. Una muestra de que dios empezaba a dudar sobre si era español y en qué grado, fue que permitió que Olivares fuera depuesto en 1643 por las intrigas de la nobleza no tanto por la marcha de la guerra sino porque las tibias reformas de Olivares querían regular sus privilegios. Aunque la derrota final en la guerra y el humillante Tratado de Wetsfalia de 1648 demostraron que dios no era español, o que lo era muy poco porque una de las escasas victorias que concedió al Imperio fue la derrota de la sublevación catalana de 1640, sí es cierto que el nacional-catolicismo español insiste en su origen divino. Sin duda, la Inquisición tuvo mucho que ver en el arraigo de tanta irracionalidad en el nacionalismo imperialista español. Y la tercera fue el conjunto de revueltas y sublevaciones que estallaron o se endurecieron más a raíz del empeoramiento de la explotación imperial necesaria para sufragar una guerra masivamente rechazada. Frente a un poder putrefacto, estallaron movimientos secesionistas y batallas sociales en casi todo el imperio en las décadas centrales del siglo XVII: Portugal –ya en 1638 se sublevó la ciudad de Évora siendo masacrada – , y los Países Bajos lograron la independencia después de duras guerras de liberación que no podemos detallar aquí, en las que las mujeres arcabuceras tuvieron un papel decisivo en algunos momentos. Pero fracasaron la Revuelta de la sal en Bizkaia en 1634, Catalunya en 1640, Andalucía en 1641, Nápoles y Sicilia en 1647, Nafarroa y Aragón en 1648, por citar las más conocidas. De todas ellas, la catalana es la que ahora nos interesa. La guerra dels segadors de 1640 es el nombre que se da a la sublevación que resistió en Barcelona hasta 1652. Como hemos visto, desde 1625 Catalunya retrasó todo lo que pudo sus obligaciones militares con Castilla : en 1638 se negó a enviar tropas autóctonas a Gipuzkoa contra los franceses. Sin embargo, el ejército catalán sí tuvo que defenderse cuando los franceses invadieron el Principat, sufriendo la derrota de Salses en 1639 con un costo de 7.000 muertos y la liquidación del 25% de la nobleza del país. Fue una entrada obligada en la guerra defensiva, pero con un fuerte rechazo a los abusos, atropellos y destrucciones que cometía el ejército imperial oficialmente « aliado » sobre la población catalana que, además, pagaba los costos de su mantenimiento y ponía muchos de los muertos. La sublevación estalló en abril de 1640 en un inicio contra el ejército imperial pero se extendió pronto contra las clases ricas catalanas a las que acusaban de traidoras. El pueblo ejecutó al virrey español y asaltó edificios relacionados con la administración del poder y de la propiedad. Hay que destacar la participación de las mujeres en estas luchas. Para el verano de 1640 la sublevación se había convertido en revolución social. Madrid preparó otro ejército para entrar el Catalunya. Cogido entre dos fuegos : el ataque del Imperio y la revolución interna, la Diputació pidió ayuda a Francia en enero de 1641, deponiendo a Felipe IV como Conde de Barcelona para darle el título a Luis XIII. Las tropas catalanas y francesas, ahora aliadas, derrotaron el ataque del Imperio, La suerte del conflicto cambió bruscamente al sumergirse Francia en la guerra interna de la Fronda, desde 1648, entre grandes familias nobles y la Casa de Borbón que tuvo que dejar de ayudar a Barcelona en un momento en el que surgían tensiones cotidianas entre franceses y catalanes, debilitando mucho la defensa. En 1650 la peor epidemia de peste del siglo causó 36.000 muertos solo en Barcelona. En 1651 Felipe IV, al tanto de esa triple debilidad, sitia Barcelona y la conquista después de un año de resistencia, en 1652. Sabedor del poder económico de Catalunya, de la conciencia social y nacional de su pueblo trabajador y de la conciencia nacional burguesa de su clase dominante, decidió respetar en 1653 sus fueros aunque ligeramente reducidos. Pero el incremento de las arcas reales gracias a la mayor explotación de los Països Catalans y Aragón no logró detener la crisis del imperio español : en lo económico las bancarrotas de 1647, 1652 y 1666 ; en lo militar, la derrota de Rocroi de 1643 y la derrota ante Portugal en 1656 que son la parte externa del « desmoronamiento interno» ; y en lo político la derrota total en el Tratado de Wetsfalia de 1648 y en el Tratado de los Pirineos de 1659 mediante el cual la Corona española cedió al reino de Francia una quinta parte del territorio y de la población de los Països Catalans. La crisis latente del sistema aparecía como crisis real, manifiesta, cuando estallaban motines populares que entre 1647 y 1652 se sucedieron en Andalucía, especialmente en Córdoba y Granada. La incapacidad económica, militar y política era tal que el imperio español no pudo romper el bloqueo marítimo inglés entre 1656 y 1659, año en el que por fin arribó la flota de América con gran cantidad de plata que, empero, se dilapidó improductivamente como siempre. La bancarrota de 1666 mostró la gravedad del « cáncer monetario » que asfixiaba al Imperio. La alta nobleza y la Iglesia –un poder terrateniente enorme– hacían y deshacían a su gusto : no debe extrañarnos, por tanto, que en 1677 se propusiera en las Cortes de Aragón la supresión de la « potestad absoluta de la nobleza», una propuesta revolucionaria por las perspectivas que podría abrir, que también mostraba el antagonismo creciente entre los derechos parlamentarios aun sobrevivientes en algunas naciones y el poder fáctico español que necesitaba intensificar su centralismo. La vida política del Conde de Oropesa es un ejemplo de la estulticia y corrupción política : sus reformas desde 1680 podrían haber insuflado nueva vida a la Corona, pero las envidias y egoísmo de la nobleza las hicieron fracasar y le obligaron a dimitir de sus cargos teniendo que ir al destierro, muriendo en 1708, cuando la Guerra de Sucesión iniciada en 1701 asolaba Europa, siendo una verdadera guerra mundial por la hegemonía en Europa y, sobre todo, por el control de los inmensos recursos de América mediante el control de la Corona española. La casa de Borbón y la guerra contra los pueblos La muerte de Carlos II en 1700 sin dejar descendencia dio paso al reinado de Felipe V, que fue el detonante de una crisis total del bloque de clases dominante en el Estado que venía agravándose desde la catástrofe de Wetsfalia de 1648; crisis que a su vez reflejaba un choque frontal en Europa entre dos modelos imperiales opuestos : el de Casa de Borbón y el de la Casa de los Habsburgo. Durante este medio siglo, la clase burguesa había incrementado su poder en Europa. Para entonces la Escuela de Salamanca era ya un legajo de papales olvidados en un armario. La cultura española, castrada por la Inquisición y el atraso, no podía dar a luz mentes como las de Hobbes, Spinoza, Locke y otros que sobre la base de Bodin fueron capaces de desarrollar la filosofía de la resistencia y la ideología del derecho y la soberanía, del límite del poder del Estado, de la propiedad burguesa, etc., en sus interpretaciones particulares porque vivían la lucha entre burguesías en ascenso, dispuestas a muchos sacrificios, y el feudalismo en retroceso dispuesto a todos los crímenes para mantener su poder. La Casa de Borbón terminó imponiendo un Estado con un único ejército, una única lengua, un único sistema fiscal, una única política económica, un único sistema represivo, etc., tal como se desarrollaban en Francia obteniendo el esplendor y poder del absolutismo versallesco. A grandes rasgos, Castilla se hizo borbónica no sin dudas al principio porque, además de otros factores como la represión del ideal comunero desde 1521 por ejemplo, también se había desarrollado el nacionalismo imperial que deseaba reaparecer como gran potencia tras el hundimiento de 1648 ; además, la ideología de obediencia al Rey y la influencia autoritaria de la Inquisición facilitaron el apoyo a la Casa de Borbón ; por otra parte, el desprestigio de los « Austrias menores » por su corrupción e inutilidad, responsables de las continuas bancarrotas y caos económico no podía contrarrestar la fama de eficacia borbónica. Se ha dicho con cierta base que la Casa de Borbón consiguió el apoyo de las llamadas clases medias y de la pequeña nobleza en el centro peninsular para frenar el poder de la Iglesia, de la alta nobleza y de la Inquisición. El atraso tecnocientífico « difícil de superar » del Imperio era innegable y las clases medias pagaban sus consecuencias cuando querían abrir nuevos negocios. El ejemplo de la decisiva producción de armas es aplastante : muchas y las mejores debían comprarse en el extranjero y aunque el famoso « secreto sueco » de la fundición de calidad fue utilizado en Cantabria, el atraso seguía sin superarse. La industria armamentista vasca sufría el estrangulamiento de tener que adquirir las llaves de percusión y otras piezas de calidad en Francia. El apoyo de la burguesía vasca a la Casa de Borbón tenía algo o bastante que ver con sus negocios industrial-armamentísticos, el papel de los puertos de mar, en la necesidad de adquirir tecnología francesa. Los borbones respetaron las leyes vascas durante unos años porque también dependían de su industria. Sea como fuere, París obtuvo enormes concesiones de Madrid. Por su historia y estructura económica, los Països Catalans resultaron relativamente beneficiados en la segunda mitad del siglo XVII, a pesar del centralismo en ascenso de Carlos II que reinó en 1665 – 1700. Más que en Aragón, en los Països Catalans se había desarrollado una burguesía comercial muy activa gracias, entre otras cosas, a los avances en la técnica textil. Las relaciones mercantiles con el Mediterráneo y con las antiguas posesiones del Reino de Aragón facilitaron el crecimiento. Esta burguesía iba rompiendo sus lazos ideológicos con el imperio español en la medida en que este le seguía negando el acceso al comercio de las Indias. Además, el nacionalismo español no olvidaba que el pueblo catalán se había sublevado en 1640, por lo que vigilaba atentamente el auge del ideario catalanista en su burguesía y en su pueblo trabajador. Bajo estas presiones los Països Catalans desarrollaron efectivas formas casi paralelas de autogobierno fáctico. Por ejemplo, en los 35 años de su reinado Carlos II nunca convocó las Cortes catalanas, torpedeando su accionar con el « derecho real » de prohibir a determinadas personas que no eran de su agrado a que participaran en los listados de insaculación de cargos catalanes, limitando así mucho la efectividad del Parlament. Fue esta política la que aceleró en València el estallido de la Segona Germania en 1693 contra el empobrecimiento y la explotación, y contra los abusos del centralismo de Madrid, y que en 1702 en las Cortes de Aragón debatieran de nuevo contra los privilegios de la nobleza. Por su parte, la respuesta catalana fue crear la Conferència del Comuns de 1703 para administrar ágilmente los intereses de las clases y capas propietarias –los « ciudadanos honrados » – , y de otras instituciones muy efectivas. La reacción del nuevo rey Felipe V desde Madrid fue aplicada por el virrey Velasco en 1704 – 1705 enseñando lo que ya empezaba a ser el centralismo borbónico, entre otros objetivos para reprimir la precipitada rebelión de 1704. Por fin, en 1705 la mayoría de aragoneses y catalanes se posicionaron contra el Borbón y a favor de la Casa de Austria porque esta no atacaba tanto sus derechos nacionales. La propaganda nacionalista española falsea y ridiculiza la eficacia administrativa y las garantías civiles de los sistemas forales que, en líneas generales, limitaban el poder real, los privilegios de la nobleza y el terror moral y físico de la Inquisición ; también reducían los impuestos, regulaban las tasas de salida y entrada de mercancías, y garantizaban al pueblo una influencia más cercana y casi directa al poder foral sobre todo en las hambrunas y crisis de abastecimientos por acaparación privada del grano y otros alimentos y productos necesarios, obligando al poder bajo presión de masas a prohibir el acaparamiento e imponer precios baratos ; además las « constituciones», los fueros, las « leyes viejas», etc., controlaban sus propias unidades militares y podían negarse y se negaban a participar en guerras extranjeras. Estas características explican por qué las naciones periféricas del Estado español defendieran tan desesperadamente sus leyes propias: porque sabían por experiencia que eran mejores, más justas y más democráticas –en el sentido preburgués de la época de entre las dos oleadas revolucionarias burguesas triunfantes– que las que imponía la Casa de Borbón por derecho de conquista. También explican el importante papel desempeñado por las mujeres en esa defensa, tanto que solo muy tarde, en verano de 1715, Felipe V empezó a perdonar a las mujeres austracistas por su « desafección o disidencia ». Tras la victoria del borbón en la batalla de Almansa de 1707 el centralismo destrozó los derechos de Valencia. Aragón todavía resistió hasta la derrota de Villaviciosa en 1710. El arzobispo de Zaragoza pidió a Felipe V que impusiera directamente la ley castellana, liquidando la aragonesa. Los pueblos conquistados sufrieron una política que tenía « un fuerte contenido punitivo ». La guerra fue inclinándose a favor del centralismo borbónico, en buena medida gracias al ejército francés, y a pesar de los intentos catalanes de reconquistar Valencia con un desembarco coordinado con una sublevación campesina. Hubo un flujo de refugiados valencianos y aragoneses hacia el Principat para seguir luchando por sus derechos nacionales, sociales, culturales. Felipe V dejo claro en el artículo XIII del Tratado de Utrecht de 1713 que una cosa era la amnistía que pensaba conceder presionado por las potencias extranjeras, pero que Barcelona y los territorios aún libres de los Països Catalans estarían bajo la ley castellana, como ya lo estaba el resto. Los defensores de Barcelona se enteraron por algún vericueto de este artículo XIII y decidieron resistir hasta el final. La casa de Borbón y la represión de los pueblos En la Barcelona resistente de 1713 – 1714 se publicaron textos en los que se pedía al pueblo castellano que recordara los derechos que le habían arrancado brutalmente al perder la guerra de los Comuneros en Villalar en 1521, hundiéndole en la explotación, mientras que Catalunya aún conservaba esos mismos derechos que se habían practicado en 1701 y 1705 en las Cortes, la Diputació y los municipios « que daban voz al “hombre común”». Las y los barceloneses eran conscientes de esa especie de continuidad histórica porque, en las condiciones de 1713 – 1714, revivían en su contexto los mismos problemas esenciales del pueblo comunero castellano de dos siglos antes : derechos, autodeterminación desde la base y soberanía colectiva dentro del contexto sociohistórico objetivo, es decir, en el caso castellano la sociedad estamental minada por una incipiente burguesía y en el caso catalán la decadente sociedad estamental desbordada por una burguesía fuerte. El andamiaje administrativo-institucional construido en los Països Catalans y en Aragón, demostró su solidez democrática en los muy duros momentos de decidir con votaciones sucesivas si se resistía al invasor o se claudicaba ante él. No fue una dirección política vertical, impuesta desde arriba a un pueblo obediente, sino un proceso muy horizontal para las condiciones de su época, desde luego cualitativamente mejor que el autoritarismo absolutista dominante entre las dos oleadas de revoluciones burguesas triunfantes, la de mediados del siglo XVII y la de finales del siglo XVIII. Del mismo modo, la dirección de la guerra defensiva y la excelente preparación de la oficialidad del ejército de Catalunya eran inseparables de esos métodos de autogobierno soberano que el pueblo catalán se había dado a sí mismo en base a su derecho a la libre determinación en la fase histórica anterior a la segunda oleada de las revoluciones burguesas. Sin esta base de participación es incomprensible entender la existencia de entre 20.000 y 30.000 soldados profesionales en 1705 – 1713, es decir, el 6% de la población catalana, una proporción comparable a la militarizada Suecia de Gustavo Adolfo. Los invasores quedaron sorprendidos por la decisión de lucha del pueblo catalán. Creían que la apabullante demostración de fuerza realizada el 25 de julio de 1713 frente a las murallas de Barcelona por un ejército borbón de 20.000 soldados sería suficiente para que, aterrado, se rindiera. Pero Barcelona resistió más de un año. La dura fiscalidad y las atrocidades y crímenes del ocupante borbón contra la población que vivía fuera de Barcelona, fueron tales que desde finales de ese año y enero de 1714 estallaron motines y aparecieron guerrillas que para primavera de 1714 formaban una especie de ejército de extramuros de 4.000 soldados. La eficiencia de la soberanía preburguesa catalana se demostró en estos momentos críticos no solamente armando un ejército, sino también una flota que garantizaba los suministros desde Mallorca y otros puertos. Pero las llamadas « Dos Coronas » de la Casa de Borbón, sumaban demasiados recursos frente a la heroicidad catalana, sobre todo en artillería, poliorcética e ingeniería militar lo que permitió a los invasores acercarse mucho a las murallas sufriendo muy pocas bajas. La suerte estaba echada. Una muestra de la raigambre del sentimiento nacional preburgués del pueblo lo encontramos en la mitad de la batalla desesperada del 11 de septiembre de 1714: en una brecha crítica abierta por la artillería franco-española los defensores se reorganizaron alrededor de la bandera de Santa Eulalia, patrona de Barcelona, contuvieron el ataque y contraatacaron hasta taponar la brecha. Las enseñas y banderas que simbolizaban el sentimiento nacional preburgués estuvieron al frente de los desesperados contraataques de una masa de guerra formada por soldados y por civiles armados de cualquier modo. Ese último día el monasterio de San Pedro fue reconquistado once veces por los catalanes que al mediodía volaron una parte y se atrincheraron en ella por última vez. Los defensores sabían que Lleida y Xàtiva habían sido masacradas por el borbón, con escenas espantosas, y aprovecharon la oferta de rendición sin saqueos ni muertes hecha por el mando atacante, para salvar las vidas y las casas de la población civil, o de lo contrario la población sería pasada a cuchillo. La negociación fue realizada por Berwick que contravino las órdenes del rey no se sabe si para evitar una posible desbandada de su ejército agotado por la resistencia popular, o para facilitar la entrada de la caballería invasora por las estrechas calles de la ciudad. Pero la caída de Barcelona y de la fortaleza de Cardona una semana más tarde no supuso el fin automático de la guerra porque Palma de Mallorca resistió hasta julio de 1715 y, a otra escala, se organizaron guerrillas catalanistas en los Pirineos durante al menos una década. Durante la guerra, decenas de miles de personas tuvieron que escaparse de los Països Catalans y de Aragón para no ser encarceladas o asesinadas. El rey borbón acabó con sus derechos aplicando el más fuerte derecho de conquista del Imperio, empezando en el acto un proceso de desnacionalización gradual. Catalunya fue sobrecargada de impuestos en comparación a los que pagaba Castilla, pero en realidad fue la Corona de Aragón –Valencia, las Illes, Aragón y Catalunya– la que, desde su derrota y ocupación militar desde 1707 – 1714, llenó el agujero fiscal español con la sobreexplotación económica. El Imperio necesitaba urgentemente cualquier aporte de fondos para taponar dos brechas mortales : el orden interno y la seguridad marítima. Ambas necesitaban dinero, mucho dinero, que fue sacado de la derrotada Corona de Aragón, además de otras formas y métodos. El preámbulo del decreto de Nueva Planta de enero de 1716 dejaba claro que la ley española impuesta se basaba en el derecho de conquista, lo mismo que dejó bien claro el ejército fascista español cuando logró conquistar Bilbao en 1937. En orden interno se aseguró aumentando la movilidad del ejército para que pudiera trasladarse rápidamente por el Estado reprimiendo cualquier protesta : nada menos que 14.000 hombres a caballo y 59.000 a pie, una proporción de caballería muy alta para la época. En cuanto a la marina, la crisis era tal que tras la Guerra de Secesión dependía de la flota francesa para garantizar la llegada de la plata de Nuestra América. Debía, por tanto, construir una armada nueva o todo se hundiría. La experiencia burocrática del Borbón, su centralización extrema, fue aplicada en el Estado desde 1717 para crear la Marina de Guerra. Sin la sangría económica del aplastado Reino de Aragón, semejante recuperación imperialista hubiera sido mucho más difícil. Para concluir, hemos dicho anteriormente que Hacienda, Ejército, Cultura y Estado formaban ya una unidad en el siglo XVII que se reforzaría en el XVIII. Hemos hablado del expolio fiscal de los Països Catalans y de Aragón para fortalecer el Estado y el Ejército español. Nos falta la Cultura : de la misma forma en que la aristocracia y la joven burguesía valenciana empezó a abandonar el uso del catalán al ser derrotada la rebelión de la Germania en 1520 – 1522 contra la nobleza, rebelión popular que se extendió a Mallorca, después de 1714 la burguesía catalana también giró hacia la lengua española. En ambos casos se trata de la necesidad de las clases dominantes de distanciarse del pueblo trabajador, de su cultura y lengua, para acercarse a las del ocupante. Decidido a extender no solo la lengua y la cultura española, Felipe V fundó en 1738 la Real Academia de la Historia para fijar la visión políticamente correcta de la historia española pero « con bastante ineficacia, por cierto ». Y el rey Carlos III prohibió imprimir libros en euskera en 1766 y en 1768 ordenó que en Aragón se actuase y se enseñase en castellano. La dinámica de las contradicciones y sus formas Los escasos intentos habidos en el Estado para impulsar un capitalismo con alta productividad del trabajo, con una política clara de subsunción real de las clases trabajadoras mediante una permanente modernización tecnocientífica, de modo que la inevitable resistencia obrera nunca diera el salto a la lucha política por la toma del poder, y con una deliberada integración de las burguesías de los pueblos oprimidos en un sistema democrático-burgués flexible e integrador, dentro de lo relativo de estos términos, tales intentos, además de haber sido muy pocos siempre han sido rápidamente cortocircuitados por la fiereza reaccionaria y la estulticia conservadora que vertebra el espinazo del bloque de clases dominante en el Estado. Desde ese siglo XVIII en el que la crisis del feudalismo no encontró como salida el desarrollo de una forma « moderna » del modo de producción capitalista, sino a un engendro corrupto, violento y orgulloso de su ignorancia, desde entonces se han repetido una y mil veces determinadas crisis que apenas varían en su esencia aunque sí en sus formas. Pese a los puntuales y fugaces esfuerzos de acelerar y racionalizar el sistema productivo, social, cultural y político español para recortar distancias y reintegrarlo en la cada vez más distante cabeza hegemónica del capitalismo, ahora mismo nos golpea el torbellino de contradicciones que estallaron desde la mitad del siglo XVII hasta su definitivo triunfo reaccionario a comienzos del siglo XVIII. Unos intelectuales que flotaban en las nebulosas de sus abstracciones, creyeron que la crisis de finales del siglo XIX era la definitiva porque, de rebote, insuflaría vida en el « alma española ». El reaccionario Maeztu lloriqueó diciendo : « Me duele España», y ese sufrimiento derechista desencadenó una cadena de brutalidades fascistas que siguen atormentando la conciencia de los vivos y pudriendo el interior del sistema capitalista. Tal vez desesperado, Ortega y Gasset dijo aquello de que « España es el problema, Europa es la solución ». Pero Europa no ha sido la solución pese a las promesas de ayuda, sino uno de los verdugos. El atraso histórico en la productividad del trabajo y la indiferencia ensoberbecida hacia la ciencia y la técnica ; la corrupción estructural, el amiguismo y el orgullo medieval por el corporativismo clientelar ; el desprecio racista del nacionalismo gran-español y católico hacia las lenguas y culturas de los pueblos que oprime y el incumplimiento sistemático de los acuerdos pactados con las burguesías «regionales» ; y la tendencia congénita, casi inquisitorial, hacia el recurso fácil a las soluciones represivas y violentas cuando las clases y naciones explotadas desbordan la flaca tolerancia del poder. Las cuatro características descritas, que interactúan entre sus múltiples matices hasta formar una totalidad concreta vigente en cada crisis histórica, nos remiten en sus diversos inicios y con sus velocidades y autonomías relativas a finales del siglo XV. Esa totalidad concreta descrita nos conduce definitiva e irreversiblemente a la mitad del siglo XVI en adelante. En ese devenir, provocaban sucesivos estallidos de violencias varias, siendo las decisivas las que se expresaban en forma de guerras convencionales. Eran violencias decisivas porque, según sus resultados, fortalecían tendencias evolutivas reaccionarias o progresistas, especialmente las primeras. A nivel estatal vencieron las reaccionarias y por eso el capitalismo resultante se caracteriza por las contradicciones arriba resumidas que, por ser estructurales, o mejor decir genético-estructurales, impiden ya definitivamente la « modernización » del capitalismo español. Las fuerzas reaccionarias dominantes en el bloque de clases en el poder sienten no solo como un ataque a su propiedad ese intento de « modernización», que también lo es, sino que encima se sienten ofendidas e insultadas en su cínica moral nacional-católica y de esta mezcla de orgullo herido y bolsa amenazada resurge siempre su añorante necesidad infantil de un padre protector, sea un rey o un dictador, o ambas cosas. Pero el reformismo, sea blando o duro, no puede imaginar otra alternativa que no sea la de mantener lo esencial de la nación española, aunque sea recurriendo al imposible metafísico de la « nación de naciones » dentro del sistema capitalista. Y no puede hacerlo porque su sistema cognitivo está cimentado en el nacionalismo español. Iñaki Gil de San Vicente Euskal Herria, 31 de agosto de 2017 (Fuente: Boltxe) Bibliografía básica consultada AA.VV.: « Los cambios en la Edad Moderna», Historia Universal, Salvat-El País, Madrid, tomo 15, 2004. AA.VV.: Pierre Vilar i la història de Catalunya, Base, Barcelona 2006. Albareda, Joaquín : « El proyecto austracista de la Corona de Aragón», Desperta Ferro, Historia Moderna, nº 3, Madrid 2012, pp. 20 – 23. Albareda, J., y Esculies. J.: La Guerra de 1714, Labutxaca, Barcelona 2016. Alcoberro, Agustí : « Cataluña abandonada», Desperta Ferro. 1714. El fin de la Guerra de Sucesión Española, Historia Moderna, nº 10, 2012. 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  • Soros, Trump y el poder en la sombra de EEUU
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    04/09/2017
    El Magnicidio de Kennedy tuvo como daño colateral el nacimiento de un sistema político tutelado por el “Poder en la sombra”, quedando desde entonces como rehenes todos lo sucesivos Presidentes electos de EEUU, según la confesión realizada por el primer Ministro israelí Ariel Sharon al entonces Ministro del Exteriores Shimon Peres en octubre del 2001: “Nosotros, el pueblo judío, controlamos Estados Unidos y los estadounidenses los saben”, teniendo como fuente la radio israelí “Kol Israel”, sirviéndose de lobbys de presión entre los que descollaría la American Israel Public Affairs Committee (AIPAC). Así, la  AIPAC sería el más influyente grupo de presión pro-ísraelí en EEUU pues cuenta con más de 100.000 miembros (150 de ellos dedicados exclusivamente a presionar al Congreso, a la Casa Blanca y todos los organismos administrativos en la toma de decisiones políticas que puedan afectar a los intereses del Estado de Israel) y aunque siempre se ha creído que la AIPAC sería un “gobierno virtual” que teledirigiría la política exterior de EEUU en función de los intereses israelíes, la realidad sería que el lobby pro-israelí tiene verdadero peso en los ámbitos del poder porque EE.UU. e Israel casi siempre han compartido idénticos intereses geopolíticos desde la fundación del Estado de Israel en 1.948. Así, EE.UU. contaría con Israel para mantener a los Estados árabes de Oriente Próximo bajo la amenaza constante de ataque, (asegurándose de paso que se mantengan serviles ante Washington) e Israel no podría seguir existiendo en su forma actual sin el fuerte apoyo político y material que recibe de EE.UU. ( unos 3.800 millones de dólares anuales en ayuda militar). Sin embargo, el Gobierno de Netanyahu aspira a resucitar el endemismo del Gran Israel (Eretz Israel), ente que intentaría aunar los conceptos antitéticos del atavismo del Gran Israel (Eretz Israel),  que bebería de las fuentes de Génesis 15:18, que señala que “ hace 4.000 años, el título de propiedad de toda la tierra existente entre el Río Nilo de Egipto y el Río Eúfrates fue legado al patriarca hebreo Abraham y trasferida posteriormente a sus descendientes”. Dicha doctrina tendría como principal adalid a Isaac Shamir al defender que “Judea y Samaria (términos bíblicos de la actual Cisjordania) son parte integral de la tierra de Israel. No han sido capturadas ni van a ser devueltas a nadie” y sería la fuente de la que beberían los postulados actuales del partido Likud liderado por Netanyahu quien aspira a convertir a Jerusalén en la “capital indivisible del nuevo Israel”, tras la invasión de su parte oriental tras la Guerra de los Seis Días (1.967) , extremo que habría sido tratado por el yerno de Trump y encargado de solucionar el contencioso palestino-israelí, Jared Kushn ( judío ortodoxo cuyos abuelos sobrevivieron al Holocausto)  en la reciente reunión que mantuvo en Israel con Netanyahu. George Soros y la trama anti-Trump Hasta Eisenhower, la CIA fue únicamente la organización de inteligencia central para el gobierno de los Estados Unidos y estuvo detrás de múltiples tareas de entrenamiento de insurgentes y desestabilización de gobiernos contrarios a las políticas del Pentágono, pero los lobbys militar y financiero (ambos fagocitados por el looby judío) no pudieron resistir a la tentación de crear un gobierno de facto que manipulara los entresijos del poder, derivando en la aparición de un nuevo ente (el complejo militar-industrial, en palabras de Eisenhower), refractaria a la opinión pública y al control del Congreso y Senado de los Estados Unidos). En la actualidad, la  Compañía  se habría transmutado en el llamado Departamento de Seguridad Nacional ( Homeland Security) y de la  hidra-CIA habrían nacido 17 nuevas cabezas en forma de agencias de inteligencia que integrarían la Comunidad de Inteligencia de EEUU ( la Cuarta Rama del Gobierno según Tom Engelhardt) , agentes patógenos de naturaleza totalitaria y devenidos en Estado paralelo, verdadero poder en la sombra fagocitado por el “Club de las Islas” de George Soros y que se habría conjurado contra un Trump partidario de una Geopolítica Primus Inter Pares  entre EE.UU. y Rusia (G2). Dicha trama anti-Trump habría sido diseñada tras la reciente reunión celebrada en Washington en la que participaron  cerca de 200  patrocinadores de la campaña electoral de Hillary Clinton  encuadrados en la llamada Alianza Democracia (DA), megaorganización fundada por George Soros en el 2.005 y constaría de una primera fase para torpedear el traspaso de poderes Obama-Trump mediante una “revolución patriótica o multicolor” en EEUU. Así, según el portal Zero Hegde, las espontáneas  manifestaciones populares anti-Trump habría sido inspiradas por el portal digital MoveOn.org, patrocinado por el ínclito Soros bajo el lema “Levántate y lucha por los ideales estadounidenses” y cuya segunda fase será truncar la carrera política de Trump por métodos legales (Impeachment) o por métodos expeditivos (léase Magnicidio), tras lo que el VicePresidente Mike Pence asumiría la Presidencia y retornaría  a la senda de las seudodemocracias tuteladas por el verdadero Poder en la sombra de EEUU (Cuarta Rama del Gobierno). ¿Es Soros un agente antisionista? Tras la iniciativa del Club de las Islas encabezada por George Soros contra Donald Trump, Netanyahu habría salido en su ayuda y habría declarado a Soros “enemigo de Israel” como respuesta a la supuesta hostilidad de Soros (judío húngaro nacionalizado estadounidense)hacia el Estado judío. Así, el Ministerio de Exteriores judío emitió un comunicado en el que acusaba a George Soros de “socavar ininterrumpidamente a los Gobierno democráticamente elegidos de Israel al fundar organizaciones que difaman al Estado judío y buscan negar su derecho a defenderse”  tras la campaña  contra Soros desarrollada por el Primer Ministro húngaro Viktor Oran en la que exigía al magnate judío “no entrometerse en los asuntos internos de Hungría”. Soros había condenado al Gobierno húngaro por su rechazo a acoger a los refugiados musulmanes al percatarse Oran de la estrategia de Soros de intentar “balcanizar Europa”, pero la campaña fue utilizada por grupos de ultraderecha húngaros para realizar propaganda antisemita y neonazi, lo que habría encendido las alarmas en Israel y habría llevado al embajador israelí en Hungría, Yossi Amrani a afirmar que “la campaña contra Soros siembra odio y temor”. Posteriormente, el AIPAC habría tomado las riendas de la campaña contra Soros al organizar una campaña petitoria para exigir al Presidente Trump que “reconozca como terrorista doméstico al multimillonario George Soros y todas sus organizaciones amén de confiscar todos sus activos en EEUU”, campaña que llevaría ya recogidas cerca de 70.000 firmas y que espera alcanzar con facilidad las 100.000 firmas necesarias para ser tomada en consideración por la Casa Blanca, con lo que nos encontramos en el inicio de un duelo Soros-Trump en el que tan sólo uno de ellos puede sobrevivir. (Fuente: Diario 16 / Autor: Germán Gorraiz López)



  • Carta abierta de un comunista colombiano al Secretariado de las FARC-EP
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    03/09/2017
    Tabla de contenidos:
    1. Quién y por qué
    2. Sobre las armas: mi hipótesis
    3. Preguntas
    Comandantes Timoleón Jiménez, Iván Márquez, Pablo Catatumbo, Pastor Alape, Joaquín Gómez, Mauricio Jaramillo, Bertulfo Álvarez, Carlos Antonio Lozada y Ricardo Téllez. Y a Jesús Santrich y Gabriel Ángel. Quién y por qué Quien les escribe fue militante urbano del PCCC (Partido Comunista Clandestino de Colombia) de las FARC durante 13 años. Casi todo ese período desarrollé mi trabajo clandestino en un centro urbano del suroccidente del país. Me retiré individualmente justo al momento de enterarme —tras un período de negacionismo e incredulidad— que sí iba en serio la entrega de las armas del pueblo a la burguesía (por intermedio de la ONU) para su destrucción. No soy disidente, soy un comunista convencido, que espera que otros comunistas inconformes rompan con el silencio como hoy lo estoy haciendo yo, ese silencio que es demasiado parecido a la estupidez, porque como decía Jaime Pardo Leal hay momentos en que callar es mentir. Yo al menos no quiero mentir, mentirme a mí mismo ni mentirle al país. Yo ya no podré romper con el silencio «dando la cara» en el próximo Congreso, pues supongo que por mi decisión de apartarme de lo que considero una aventura electoral a mí se me considera paradójicamente poco menos que traidor, o un «cobarde desertor», y por lo tanto no podré asistir. Es por eso que les escribo esta carta, de cara a toda la izquierda y de paso a todo el mundo porque ese es el precio de la legalidad a la que hoy ustedes se avocan. Les escribo más en concreto por dos razones. La primera es que quisiera que por fin reconozcan (para ustedes mismos y la militancia, no pretendo que lo hagan públicamente porque ese no es su estilo) que en las FARC hay desacuerdos importantes, pero también que comprendan que no todos los desacuerdos son disensos políticos o ideológicos, que no todos los disensos son disidencias, que no todos los disidentes son adversarios (o simples narcos como se insinúa con cinismo del frente 1º, que como se sabe fue la primera pero no la única disidencia colectiva) y por último que no todos los adversarios tienen que ser enemigos. Sería muy importante dicho reconocimiento para permitir las francas y abiertas discusiones que se deben dar en el Congreso. También es importante porque el ambiente organizativo interno en la actualidad por lo que aún percibo es de temor a expresar una crítica, de temor a ser señalado de disidente, entendido esto automáticamente como sinónimo de enemigo. Y aunque lo que más existe entre la militancia urbana, y creo que no solo la urbana, son dudas (que es importante aclararles) también existen algunas certezas contrapuestas, algunas inconformidades y por supuesto algunas críticas. De la capacidad para expresarlas, recibirlas, asumirlas, tomarlas en serio y gestionarlas dependerá en buena medida el éxito del nuevo proyecto político que surja del Congreso. La segunda es para expresar algunas de esas dudas y también algunas de esas inconformidades y críticas. Advierto que la tradición política en la que me formé me empuja a ejercer en estas líneas, y sin pedir permiso, la libertad de expresión como la entendemos los comunistas, como libertad de discusión y crítica, bajo la idea de que hay que decir y decirnos las verdades aunque duelan. Lo hago para dejarlas en el ambiente previo al Congreso, para que desencadenen cosas que estoy seguro de que no pueden ser más que positivas para el proceso revolucionario y para la nueva organización que deberá surgir de entre las cenizas de las FARC. Aunque en esta carta me exprese con dureza y a veces con rabia (pero nunca con rencor) mis deseos y mi esperanza siguen puestos en que a quienes hoy conforman esta organización les depare un porvenir bienaventurado en política. Después de todo, en un sentido revolucionario siento que somos «de los mismos» aunque no seamos iguales, y por ende mis simpatías siguen con muchos de ustedes. Sobre las armas: mi hipótesis ¿Por qué las FARC entregaron las armas? Es la primera pregunta que cualquier colombiano o colombiana debió haberse hecho y les aseguro que la militancia no fue la excepción. Podría suponerse obvia la respuesta sobre todo para la militancia, algo así como «ya sabíamos que esto iba a pasar en algún momento», pero al menos para una parte —considerable— de nosotros no fue así. En la concepción y plan estratégico de las FARC tal y como nos lo enseñaron y como lo pudimos leer en algunos documentos, nunca estuvo entregar las armas a cambio de participación política, como si estas fueran moneda de cambio. Por eso las negociaciones siempre se llevaron a cabo bajo una concepción de «diplomacia de guerreros», o sea sacar ventajas militares en el escenario político, hablar de paz mientras se preparaba la guerra, igual a como lo hacía y lo sigue haciendo aún hoy la burguesía. Esa actitud no era para nada cínica, era la más recomendable para revolucionarios que «dialogan» con lo más tramposo, despreciable y mezquino que ha engendrado la humanidad, que es la burguesía. Era la mejor actitud de revolucionarios que saben que «en una revolución se triunfa o se muere si es verdadera» como dijo el Ché, que saben que en ella no se transa como si fuera un negocio, sobre todo porque se tiene claro que el enemigo también quiere solamente la victoria y se la juega toda a ella. En una guerra no hay fórmula «gana-gana», siempre hay derrotados aunque esto no quiere decir que siempre hay exterminio o humillación. Cuando algunos «conflictólogos» recientemente hablan de «empates» o «equilibrios» en los conflictos armados esto se trata simplemente de lo que en ajedrez se llama tablas, que un bando acorrala al otro sin salida y sin posibilidad de moverse pero es incapaz de exterminarlo. Le toca entonces en la vida real negociar la rendición del enemigo con más o menos condiciones según lo permita el nivel de acorralamiento. A esto se le llama victoria estratégica y suele verse expresada en «mesas de diálogos» que llegan a «feliz término» porque una de las partes no se siente capaz de pararse de la mesa a seguir combatiendo. Estas rendiciones con condiciones se dan siempre en un momento en el que los ganadores tienen afán de victoria por múltiples razones y ante todo presiones y quienes se rinden, habiendo perdido en el plano estratégico saben que lo que sigue no puede ser más que inútil desangramiento con una baja probabilidad de recuperación en el largo plazo y que a lo que más probablemente los puede conducir es a perder la mucha o poca capacidad que aún conservan de poner condiciones para la rendición. Esto las FARC lo ha sabido siempre y por ello diseñó planes tremendamente realistas. En este sentido la llamada «solución política al conflicto» que estuvo siempre presente en el discurso de Manuel, Jacobo y Alfonso no significaba más que la pretensión de hacer rendir al Estado con condiciones en una mesa de diálogos (porque no era posible ni deseable exterminar las FFAA regulares) para terminar de ese la confrontación militar directa. El plan estratégico de las FARC consistía en lograr dicha rendición del Estado colombiano en un momento en el que se conjugara una neutralización militar de fuerzas (esto implicaba la dispersión de la fuerza enemiga por todo el territorio y despliegue del 50% de las propias en la cordillera oriental, este fue el esquema original posiblemente modificado en la 9a conferencia tras los golpes inocultables del plan patriota y sucesores) con una insurrección popular urbana concretamente en Bogotá pero con «réplicas» en otras ciudades, dirigida por el PCCC, apoyada por las milicias y las redes urbanas y cohesionada políticamente por un masivo movimiento bolivariano o MBNC quien idealmente sería el llamado a desempeñar el papel de portavoz de los insurrectos con los 10 puntos para un gobierno de reconstrucción y reconciliación nacional» en la mano (puntos que en la 9a se ampliaron. Y ni aún entonces se consideraba la posibilidad de entregar las armas, como máximo de suspender su uso. También nos enseñaron (aunque esto no pudimos conocer documentos específicos por motivos de seguridad, según nos dijeron) que en la 9a conferencia se había replanteado, o mejor que se le había dado desarrollo al plan estratégico en su aspecto político, definiendo unos momentos en un proceso ascendente de medición de fuerzas urbanas con 2019 como el momento culminante idealmente insurreccional. Cuando nos enteramos de esto pensamos en primer lugar que era pretencioso pretender dictarle una ruta cronológica a un levantamiento insurreccional. Pero como pasos en un proceso de preparación organizativa para un levantamiento podía funcionar. Lo segundo que percibimos fue un evidente paralelo que nos agradó y pareció acertado con la planificación estratégica de Hugo Chávez en Venezuela, el llamado Plan Nacional de la Patria que en su primera versión conducida por el propio Chávez llegaba hasta 2013 y cuya segunda versión que fue su invaluable legado político confiado a Nicolás Maduro iba también hasta 2019. ¡Qué bella iba a ser América Latina para 2020, según esos planes!5 Así entendida la estrategia en lo militar y en lo político6 debe ser claro el hecho de que esta no se logró concretar con éxito ni en lo militar ni en lo político. En lo militar, porque lo militar ya no existe y eso habla por sí solo. Y en lo político porque hasta ahora no ha habido tal medición de fuerzas como la imaginábamos, ha parecido más bien que la bandera de la solución política negociada, que burdamente ha sido llamada «paz», se ha tragado el trabajo organizativo y de movilización popular y que, a dos años del «plazo final» de 2019, todo parece indicar que lo electoral con sus campañas sucesivas y sin fin se va a tragar, nuevamente, el trabajo político que debía tener vocación insurreccional. Si alguien piensa que el capital político y la militancia de una sola organización alcanzan para perseguir de manera realista ambas ambiciones, está popularmente hablando «meando fuera del tiesto». Creo que hasta aquí he nombrado algunos elementos importantes para intentar responder a la pregunta de por qué las FARC entregaron las armas. La respuesta más verosímil y plausible sería pues que las entregaron porque no tuvieron otra opción viable o al menos porque fue la mejor opción que tenían en un contexto de reveses irreparables en lo militar que comprometieron de fondo la estrategia. Esto se llama derrota estratégica aunque duela decirlo y escucharlo. Los diálogos de la Habana fueron una rendición con condiciones. Evidencia de eso es el hecho de que se negociara tras el asesinato de Alfonso Cano. Si mal no recuerdo Timoleón dijo en una entrevista que estas habían sido las palabras de Alfonso: «Santos quiere poner mi cadáver aún tibio sobre la mesa». Otra evidencia fue que en el acuerdo no se tocara ni un pelo del modelo económico, ni tan siquiera de los tratados ni de la política económica, ni de la doctrina militar contrainsurgente del Estado, y que la promesa de reforma rural fuera tan pobre7. Otra evidencia fue que se continuara el proceso después de que tras el NO que le dieron a Santos en el plebiscito la burguesía a una sola voz exigiera la renegociación. Otra prueba fue que efectivamente se renegociaran cosas muy sensibles para beneplácito del uribismo y el cristianismo recalcitrante, esto sí fue una verdadera humillación que un ejército que no estuviera derrotado jamás la habría aceptado. Una evidencia más es que haya habido concentración y desarme total cuando aún no se hace nada por desmontar el paramilitarismo, cuando aún todo el acuerdo renegociado sigue en manos de un congreso (un congreso con voceros sin voto o convidados de piedra por parte de las FARC) que va a manosear punto por punto antes de aprobarlo. Y eso sin hablar de las bajas probabilidades de implementación plena de esos puntos, primero renegociados y después manoseados, bajas probabilidades ante la eventualidad de que el próximo presidente de Colombia sea Vargas Lleras u Ordóñez. No se me tome por pesimista, reitero que mis deseos son de bienaventuranza política para las FARC, y hasta electoral aunque soy abstencionista. Pero para ganar en política primero hay que conocer el terreno que se pisa y sobre todo saberse ver al espejo tal cual se es y saber ver al enemigo tal cual es. Preguntas Pero como dije, en el centro deben estar las preguntas más que las hipótesis. La primera de esas preguntas sigue siendo ¿por qué entregaron las armas? Pero hay otras preguntas, quizá más pertinentes, más vigentes, más acuciantes y de las cuales urge una respuesta. Al haber entregado las armas, ustedes ¿consideran caduca la táctica de guerra de guerrillas frente a la actual tecnología militar burguesa?, ¿o lo caduco es la estrategia insurreccional apoyada por un ejército irregular de base campesina?, ¿ha perdido vigencia el planteamiento de la toma del poder por la vía de las armas en manos del pueblo levantado? Estas preguntas son importantes porque permitirían un juicio más sensato por parte de otras organizaciones insurgentes que aún no han entregado y que probablemente no lo van a hacer en el corto plazo. Si las respuestas fueran afirmativas (en cuyo caso serían necesarios argumentos sólidos que lo evidenciaran), sería un grave error no advertirles a los demás compañeros que siguen alzados en armas. Si se tienen estos elementos de juicio deberían ser compartidos con ellos, y de paso con muchos militantes de las FARC, como el propio Jesús Santrich que hace poco en una entrevista dijo valientemente que sigue pensando, como muchos lo pensamos, que está vigente y abierta la puerta de la lucha armada en Colombia, que si no les cumplen a ustedes habrá que volver a levantar los fusiles. Y si son afirmativas las respuestas a esas preguntas, ¿cuál es la estrategia revolucionaria que proponen y que no requeriría el uso de las armas? Esta tiene la misma importancia que las anteriores. Para muchos de nosotros viene siendo más que claro a la luz de las experiencias históricas, que si en una revolución no hay músculo militar que la respalde, proveniente ya sea de la fragmentación del ejército regular, de la conformación de un ejército insurgente o de una milicia popular, no hay continuidad posible de cualquier victoria político electoral pasajera. No hay construcción posible de Socialismo10. Por eso las FARC en su origen eran el brazo armado de los comunistas colombianos para la revolución. Pero es posible que estemos equivocados quienes así pensamos, es posible que ustedes hayan hecho otros análisis u otros descubrimientos basados en otras experiencias. Es lo que deberían aclarar, por lo menos a su militancia y a otras fuerzas de la izquierda revolucionaria. Finalmente, ¿consideran viable el triunfo de una estrategia política revolucionaria que no cuente con la participación concertada de las fuerzas bolivarianas de las cuales ustedes pretenden la hegemonía, con las fuerzas camilistas, las fuerzas guevaristas y las fuerzas M-L, entre otras? Esta pregunta no es retórica. Hasta ahora parece que ustedes estuvieran asumiendo una de dos cosas, o bien que el ELN también va a entregar armas y que una parte mayoritaria del camilismo se va a sumar al Bloque que ustedes proponen, y que por lo tanto la parte minoritaria del ELN y los M-L no importan. O bien que no importa ni siquiera lo que suceda con el ELN y en ese sentido que la «unidad de los comunistas» –PCCC y FARC— por sí sola puede con todo. En ese sentido, más valdría aprender de la experiencia histórica. La burguesía colombiana siempre ha procurado dividir para vencer y derrotar a las fuerzas insurgentes y por lo tanto nunca ha aceptado la integración de todas ellas a la política legal. Esto fue muy claro para las FARC en 1990, cuando en medio del proceso de desmovilización del M19, el Quintín Lame y disidencias del ELN y el EPL, y la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que las FARC habían venido pidiendo desde finales de los 80, se produce el ataque a «Casa Verde», al campamento del secretariado de las FARC, fuerza mayoritaria de la CGSB. El 12 de agosto del año siguiente (1991) Manuel Marulanda decía: «Hubiéramos podido estar en la ANC si [el señor presidente] no nos hubiera cerrado el paso con el ataque del 9 de diciembre». Y el propio Alfonso Cano, quien se encontraba liderando los diálogos con la Coordinadora, decía el 4 de septiembre «Hubiésemos querido argumentar y luchar en el seno de la ANC pero las circunstancias que el país conoce, frustraron la posibilidad histórica de convertir sus conclusiones en un tratado de paz». Para muchos en el país ha sido claro que el M19 y el EPL haciendo política legal cumplían el papel de deslegitimar con su discurso pacifista a los que se mantuvieron armados, a la vez que estos grupos sin el apoyo de las otras fuerzas de la Coordinadora Guerrillera no podían lograr gran cosa en política electoral. Efectivamente en 1992 pierden la personería jurídica 12 movimientos políticos, incluido Esperanza Paz y Libertad, el PCC y el MOIR. Y los logros revolucionarios del M19 han sido muy pocos, algunos piensan que nulos. Estas experiencias deben revisarse, repasarse y analizarse para evitar que en esta coyuntura se vaya a jugar algo parecido, tener a las FARC desarmadas para deslegitimar al ELN y al EPL, y a estos aún armados para aislar fácilmente a las FARC en la política electoral parlamentaria. Para clarificar todas estas posturas y cuestiones, no bastaría con declaraciones públicas coyunturalistas, por eso se hace urgente la tarea, que el Congreso debe exigir y delegar, de construir una historia interna de las FARC, donde puedan revelarse las diferentes posiciones sobre todos estos asuntos que se han disputado en los distintos momentos históricos de la organización y cuáles han sido sus portavoces, donde se puedan identificar los diferentes planteamientos y líneas, donde la militancia pueda encontrar referentes reales detrás de la apariencia de consenso y unidad. Es la hora de superar el secretismo y la imagen artificial de consenso que solamente sirven en tiempos de guerra para mantener disciplina y cohesión. En tiempos de lucha democrática, que no se debe confundir con paz, solamente podrán servir para cimentar una bancarrota política sin precedentes en la historia reciente del país. Asumir el reto de construir esa Historia interna sería lo más honesto de cara a la militancia en vísperas del Congreso constitutivo del partido. Son ustedes como Secretariado, que han participado de las Conferencias y Plenos, los primeros llamados a asumirlo. Si eso no sucede, y mientras eso no suceda, solamente puedo convocar a los comunistas que hay dentro de las FARC a que participen del partido de masas o electoral que surja de las FARC asumiéndolo como frente de masas organizado; pero que por aparte que entablemos un diálogo amplio, gestionado en la clandestinidad pero público en sus argumentos y conclusiones, con todos los cuadros revolucionarios del país (del PCC, PCC-ML y EPL, PCC-M, GCR, ELN, CMR, MRP, entre otros) que ayude a clarificar e interpretar de forma acertada y crítica la derrota estratégica de las FARC y de otras insurgencias históricas como el M19 y el Quintín Lame, y que permita cimentar las bases de una nueva organización revolucionaria de cuadros basada en una nueva estrategia con posibilidades reales de éxito a la luz de las experiencias históricas. En ese diálogo se podría encontrar la ruta hacia la victoria revolucionaria. Quisiera terminar con una frase de Vladimir Lenin, que sirve para la reflexión: La actitud de un partido político ante sus errores es una de las pruebas más importantes y más fieles de la seriedad de ese partido y del cumplimiento efectivo de sus deberes hacia su clase y hacia las masas trabajadoras. Reconocer abiertamente los errores, poner al descubierto sus causas, analizar la situación que los ha engendrado y examinar atentamente los medios de corregirlos: esto es lo que caracteriza a un partido serio. (V. I. Lenin. Izquierdismo.) Esperando lean estas líneas con atención y consideren algunos de sus argumentos para el Congreso, se despide con los mejores deseos: Parvus Bronstein 19 de agosto de 2017 PD: Tengo mucho qué decir sobre las propuestas consignadas en las Tesis de abril. Particularmente sobre el carácter del partido que se pretende construir (de masas, de cuadros o electoral), ya que hay muchas imprecisiones y contradicciones, pero también sobre la historia de las FARC y el papel tan importante que ha jugado en ella la división campo-ciudad, la preeminencia del campo sobre la ciudad y la inminente inversión de la fórmula en el futuro inmediato y sus consecuencias. Y sobre otros puntos cardinales que allí se proponen. Sin embargo tendrá que ser en un próximo escrito, porque este ya fue demasiado largo, el cual tendré la decencia de no dirigírselos a ustedes personalmente, porque que en él no plantearé preguntas sino solamente opiniones argumentadas. (Fuente: Boltxe)



  • Italia invade Libia utilizando al muñeco de la ONU, Fayez al Sarraj
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    28/08/2017
    Si le preguntaban a cualquier libio si pensaban que se le permitiría a Italia regresar a Libia después de los horribles crímenes, robos y asesinatos masivos cometidos contra Libia por la ocupación italiana a partir de 1910 y hasta 1947, dirían que había perdido la cabeza. Italia, bajo Berlusconi, acordó pagar unos miles de millones a los libios en reparaciones por sus crímenes pasados, por supuesto cuando empezó el ataque a Libia en 2011, Italia se sumó rápidamente porque sabían que si Libia era destruía, quedaría borrada su deuda, y así lo hizo. La Gran Jamahiriya libia desarrollada para el pueblo libio desde 1969 bajo Ghadafi , dio al pueblo libio, por primera vez en su historia, una participación en la riqueza de su país. Les fue devuelta la tierra robada por Italia, la atención médica gratuita, la educación gratuita incluidos doctorados y post grados, regalos monetarios cuando se casaban, casas nuevas que les costaban el 10% de su salario durante 20 años y luego pasaban a ser de su propiedad, el primer coche a mitad de precio, la gasolina a los 44 Centavos por galón, seguridad completa (no hay milicias, casi ningún crimen), las mujeres fueron emancipadas en la década de 1970 por Ghadafi y fueron doctores, abogados, empresarios, esposas domésticas, militares, etc. Libia se había convertido en el país más desarrollado de África, Pasando de los más pobres menos desarrollados en 1969 a la cima, bajo Ghadafi, en 42 años. Libia no formaba parte del sistema de deuda monetaria fija de los sionistas. Tenían su propio dinero y sus propios bancos y ninguna deuda. La mayoría de la gente no sabe que en 2006, bajo el tratado firmado por Condoleeza Rice y Ghadafi, Ghadafi tuvo que renunciar al poder. Lo hizo. Nadie, ni siquiera los criminales mentirosos medios de comunicación sabían que Ghadafi había renunciado. Todas las mentiras que se dicen para instigar la destrucción de Libia en 2011, bajo falsa bandera, se centraron en lo que Ghadafi estaba haciendo. Él no estaba haciendo NADA, él no estaba a cargo del país. Yo estaba allí, me reuní con políticos, con tribus, con líderes, todos ellos confirmaron que esto era cierto.Pensaron que podían matar Ghadafi, destruir el gobierno y ellos poseerían Libia.Pero, subestimaron la cultura antigua fuerte de las grandes tribus de Libia. En 2014 se celebraron unas elecciones para instalar un gobierno legítimamente elegido, pero cuando los títeres de la ONU fueron todos votados, atacaron al gobierno legítimo y lo obligaron a instalarse en el este de Tobruk. Aún sin poder controlar Libia, decidieron que el representante de la ONU para Libia (¿un alemán?) Se reuniría en Túnez y “nombraría” un nuevo gobierno para Trípoli. Por supuesto, ningún libio estaba interesado en tener un gobierno nombrado por la ONU (el grupo que hizo estallar su país) por lo que este gobierno títere no se le permitió entrar en Trípoli. Las Grandes Tribus de Libia rechazaron por completo este gobierno designado. El siguiente plan era introducir este gobierno “designado” por la ONU bajo la oscuridad de la noche en Trípoli por barco, lo que hicieron y de inmediato entró bajo la protección de Abdulhakem Belhaj (el líder islámico de Al Qaeda) con el que todavía están alineados. Una vez en Trípoli, la ONU aumentó y por supuesto reconoció a este gobierno títere como el gobierno legítimo de Trípoli. El líder de este gobierno títere se llama Serraj (foto, nota de blog), viaja por Europa, representándose a sí mismo como Primer Ministro de Libia. No tiene autoridad para hacer nada en Libia, no tiene autoridad para hacer tratos, o negociar nada, pero eso nunca ha detenido a la ONU ni a los sionistas. El 2 de agosto de 2017, la marioneta designada por la ONU, Serraj, invitó a los italianos a Libia con el pretexto de ayudar con el problema de los refugiados. Los italianos aceptaron esto porque no sólo quieren regresar a Libia, sino que quieren detener el problema de los refugiados. Bajo el pretexto de ayudar con el problema de los refugiados (que estuvo completamente controlado bajo el gobierno de Ghadafi) han entrado su ejército en suelo en Libia. El pueblo libio está muy enojado, saben que están siendo atacados de nuevo por la ONU e Italia. Saben que la marioneta de la ONU fue puesta en Trípoli para controlar y destruir su soberanía y que Serraj no tenía autoridad para pedir a Italia que trajera sus barcos de guerra a las aguas de Libia y pusiera sus botas en el suelo. Serraj y su amigo títere de la CIA Khalifa Haftar también se presentaron en Francia y pidieron ayuda a Macron para unirse a Italia en el terreno en Libia. Macron los rechazó y les dijo que no tenían autoridad para representar a Libia, lo cual era cierto y refrescante. Una de las principales autoridades libias y un profesor de estudios libios, el Dr. Saleh Mohammed emitió una declaración sobre los italianos en Libia. Dijo que esto significa que hay una decisión (por parte de la UE / ONU) para convertir a Libia en una patria alternativa para los inmigrantes ilegales, y que hay un plan para conceder a todos los inmigrantes actuales en Europa las instalaciones financieras y convencerlos de que Libia es la tierra de oportunidad. El plan es tomar un gran pedazo de Libia y convertirlo en otro estado, al igual que lo hicieron con Israel a Palestina. Para llenarlo con gente de diferentes religiones y convertir a los libios en una minoría como los indios americanos o una mayoría marginada, como los palestinos son hoy y tomar otra parte para entrenar y mantener a sus terroristas mercenarios criminales. Las preocupaciones del Profesor Saleh son reales y es exactamente lo que los llamados Sionistas del Nuevo Orden Mundial (mafia kazariana) le gustaría hacer a Libia. Un país lleno de riqueza y una pequeña población de alrededor de 5,5 millones. El pueblo libio ha sufrido durante años desde la destrucción y toma de su país por los criminales NWO de la mafia kazariana. Al pueblo legítimo de Libia no se le ha permitido tener voz desde 2011, han sido oprimidos, abusados, encarcelados, asesinados, robados y sus casas y familias destruidas. Ahora con el surgimiento de un nuevo gran líder para su país, Saif Al Islam Ghadafi, un hombre que el pueblo libio confía y sabe (él es su hermano), hay un rayo de esperanza para la soberanía de Libia. Saif es la mayor amenaza posible para los imperialistas, sionistas, criminales de NWO que seguirían robando de Libia, haciendo que tomen medidas peligrosas para avanzar en su agenda. Las tribus libias lo saben, pero tendrán que moverse rápida y decididamente para salvar su país. Estamos en pie con las grandes tribus de Libia mientras se mueven para retomar su soberanía, necesitan las oraciones y el apoyo de todas las buenas personas del mundo que estarían con ellos contra la tiranía. (Fuente: Diario Octubre / Autora: Leonor Massanet)



  • Felipe VI, en misa y repicando
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    23/08/2017
    El rey Felipe VI visitó en los hospitales a los heridos en el atentado de Barcelona y asistió al homenaje a las víctimas que se celebró en las Ramblas. Le acompañó la reina Letizia. Ocho meses antes, el rey Felipe VI visitó en Arabia Saudí al rey Salman, con el objetivo de afianzar las relaciones que su padre Juan Carlos estrechó con el padre de aquel, el rey Abdulá, y ejercer de intermediario diplomático de las empresas españolas que se enriquecerán con la construcción del AVE del Desierto entre Medina y La Meca y con la construcción del metro de Riad. Le acompañaron dos ministros: el de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, y el de Fomento, Íñigo de la Serna; y tres secretarios de Estado: la de Comercio, María Luisa Poncela, el de Infraestructuras, Julio Gómez-Pomar, y el de Defensa, Agustín Conde. Con su visita a Arabia Saudí, el rey Felipe VI y los enviados del Gobierno de Rajoy esperaban que la petrodictadura comprara a España cinco buques de guerra de Navantia por 2.000 millones, el mayor negocio de la industria militar de la historia española. España ya había vendido una enorme cantidad de munición y proyectiles de artillería a Arabia Saudí, armamento que ha utilizado contra Yemen, el país más pobre de Oriente Medio y al que el Gobierno saudí impuso un bloqueo naval que ha impedido la llegada de alimentos y medicinas a una región donde los niños sufren desnutrición severa. En Arabia Saudí se violan los derechos humanos de manera sistemática. En Arabia Saudí han ejecutado la pena de muerte contra 350 personas en los últimos tres años. En Arabia Saudí se discrimina atrozmente a las mujeres, sobre las que se impone una total dominación machista justificada con preceptos religiosos. En Arabia Saudí no existe la libertad de expresión y se persigue y reprime a periodistas, blogueros, disidentes y críticos con la monarquía y el Islam. Reconocidos y peligrosos yihadistas se pasean libremente entre Yemen y Arabia Saudí, recibiendo apoyo mediático y soporte financiero y militar de ese reino absolutista. Arabia Saudí mantiene vínculos con organizaciones yihadistas que siembran el terror en Siria, a las que proporciona armas occidentales y recursos económicos. Aunque la petromonarquía dice luchar contra el Estado islámico, en Arabia Saudí abundan los imanes fundamentalistas en escuelas coránicas y mezquitas, donde se cuece el wahabismo que fanatiza a jóvenes de todo el mundo y los convierte en terroristas que atentan contra ciudades infieles, como Barcelona. Arabia Saudí financia numerosas mezquitas fuera de su sátrapa reino, principalmente en Europa, incluyendo España, Cataluña también. Así pues, el rey que visitó la Barcelona atentada por yihadistas es el mismo rey que visitó la Arabia Saudí que los adoctrina y los capta. Por lo que, guste oírlo o no, hay algo indigno en la visita del rey Felipe y la reina Letizia a las víctimas de este terrorismo. Debían, sin duda, hacer esa visita porque va en su cargo, pero también han debido de considerarlo conveniente para reforzar su endeble posición ante una opinión pública que baja la guardia sensibilizada con el terror, y para compensar su parte de responsabilidad: la que tiene que ver con la vergonzosa amistad entre los Borbones y la dinastía saudí, la que tiene que ver con la vergonzosa tolerancia hacia su violento régimen, basada en puros intereses comerciales, aunque justificada por la riqueza económica común que presuntamente traen esos negocios. Hasta Kichi, el alcalde de Cádiz por Podemos, defendió, frente a la mayoría de su formación política, el acuerdo de Navantia porque generaría miles de empleos en los astilleros de San Fernando. Pero el trabajo, que es un derecho, ha de ser digno también, máxime si se fomenta desde las instituciones. Con sus contradictorias visitas, Felipe VI ha querido estar en misa y repicando, con perdón de wahabistas y de cristianos. Y eso ya se sabe que es incompatible. No se puede. Querer complacer a todos es farisaico y suele acabar mal: las ganancias económicas que genera son ilegítimas y las pérdidas humanas que provoca, irreparables. En el caso de los atentados de Barcelona, la obligada visita de Felipe y Letizia expele además un hedor a ese buenismo que tanto se reprocha a quienes han querido ponerse del lado de la mayoría musulmana pacífica, víctima también de los violentos. Un buenismo, el de Felipe VI y Letizia, que ni siquiera estaría solo alentado por un sentimiento altruista, sino por intereses espurios: personales, por cuanto aspiraría a reforzar su posición dinástica, y políticos, por cuanto podría, oportunamente, reforzar el españolismo consustancial a la corona. (Fuente: el diario.es / Autora: Ruth Toledano)



  • Las ideas religiosas saudíes han sido el terreno más fértil para el terrorismo yihadista
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    22/08/2017
    William McCants encontró una forma perfecta para definir a Arabia Saudí y su papel para fomentar las corrientes más reaccionarias del islam en todo el planeta de cuyas fuentes han bebido muchos autores de atentados terroristas. "Los saudíes son tanto los pirómanos como los bomberos. Promueven una forma muy tóxica del islam y traza una línea estricta entre un pequeño grupo de auténticos creyentes y todos los demás, musulmanes y no musulmanes", dijo el experto en islamismo radical y autor del libro  The ISIS Apocalypse. De entre todas las ideas de los yihadistas, esa es una de las más comunes y de las más dañinas, como pueden corroborar las mayores víctimas de sus atentados, todos ellos en países musulmanes de Oriente Medio. Hay cinco principios que marcan quién es musulmán en el islam, pero para los wahabíes saudíes eso no es suficiente. Los que asesinan a civiles en Bagdad, Raqqa, Kabul, Túnez, Barcelona o Manchester no pueden estar más de acuerdo. McCants afirma que los saudíes son también "bomberos" en la lucha contra ISIS y Al Qaeda. Lo cierto es que ambas organizaciones declararon la guerra a Riad. El recientemente destituido príncipe heredero saudí, Mohamed bin Nayef, sufrió un atentado dirigido contra él por un terrorista suicida en 2009 cuando era viceministro de Interior. Los países occidentales creen que necesitan la colaboración de los servicios de inteligencia de Arabia Saudí para derrotar a los yihadistas. Más rentable en términos monetarios es la venta de armamento por valor de centenares de miles de millones de euros a lo largo de décadas. Los gobernantes se afanan en el intento propagandístico de vender la venta de fusiles, lanzagranadas, tanques y aviones como una aportación en favor de la paz. Por eso, la primera ministra británica, Theresa May, ha llegado a decir que la venta de esas armas "ayuda a mantener seguras las calles del Reino Unido". Lo que ocurre en las calles de las ciudades europeas que cuentan con una importante comunidad musulmana es muy diferente. Los saudíes han utilizado su ingente capacidad económica para financiar mezquitas, pagar sueldos de imanes y enviar material religioso con los que extender en Europa –al igual que en África y Asia– su visión rigorista y extremista del islam. Eso es a lo que se refiere McCants cuando les llama "pirómanos" La conexión de la que los gobiernos no quieren hablar Es habitual encontrar en los medios de comunicaciones, en especial después de grandes atentados, preguntas sobre cuándo evolucionará el islam hacia posiciones menos retrógradas, como ocurrió en Europa (y no es que la Iglesia católica haya aceptado desde el siglo XX de buena gana la pérdida de su influencia social). La respuesta es sencilla: nunca, mientras el dinero saudí sirva para sostener la influencia de los más reaccionarios. Es un asunto del que los políticos y diplomáticos europeos prefieren no hablar en público. Actúan como si esa conexión no existiera. A veces, se escapan algunos comentarios. "No están financiando el terrorismo. Están financiando otra cosa que puede hacer que los individuos se radicalicen y se conviertan en carne de cañón del terrorismo", dijo William Patey, embajador británico en Riad entre 2006 y 2010. La primera frase se contradice un poco con la segunda frase. Patey conseguía con estas palabras nadar entre dos aguas, pero venía a confirmar lo que muchos sospechan. Esas ideas llenan un mar de prejuicios y órdenes fundamentales para alimentar el odio al que es diferente y a hacerlo responsable de la política exterior de sus gobiernos. En primer lugar, eso se nota en su propio país y ha tenido repercusiones en las guerras de Irak y Siria. Se sabe que 2.500 saudíes han acudido a la llamada del ISIS para combatir en sus filas en Siria, el mayor número de reclutamiento extranjero para los yihadistas allí después de Túnez. Había una cobertura política en ese llamamiento a la violencia. Riad, al igual que Qatar, ha financiado a grupos insurgentes de ideas islamistas o salafistas que han intentado derrocar al Gobierno de Asad. Siria no es el único caso. También procedían del Estado saudí el mayor número de terroristas suicidas que murieron en Irak, de acuerdo con las cifras manejadas por dos estudios. Según un estudio del Brookings Institute, el mayor número de partidarios del ISIS en Twitter en 2015 procedía de Arabia Saudí, cuyos habitantes son muy activos en esa red social. Todos ellos hijos del sistema educativo del país. Las evidencias se acumulan a lo largo de años hasta el punto de que a veces es necesario hacer algo, sea por convencimiento o por marcarse un gesto de cara a la galería. El Gobierno británico encargó a un think tank un informe sobre la financiación desde el extranjero del extremismo islámico en el Reino Unido. Lo recibió en julio de 2017 y de inmediato decidió no publicarlo, excepto un resumen de 430 palabras que desde luego no mencionaba a ningún país. La ministra de Interior, Amber Rudd, dijo que permanecería secreto por razones de seguridad nacional y porque contenía material sensible sobre personas y organizaciones. Esa debía de ser la idea cuando se encargó el informe, no recibir un texto académico que se pueda encontrar en cualquier página web. Pero cuanto más se sabe sobre ciertos temas, menos derecho tienen los ciudadanos para enterarse. Un informe de otro think tank sobre el mismo tema sí fue conocido en julio y era más explícito de lo que el Gobierno de May puede permitirse. La financiación extranjera del extremismo, decía el documento de The Henry Jackson Society, procede de gobiernos y fundaciones relacionadas con los gobiernos del Golfo Pérsico, así como de Irán. "Por encima de todos ellos, se encuentra Arabia Saudí, que desde los años 60 ha llevado a cabo un proyecto multimillonario para exportar el islam wahabí por todo el mundo islámico, incluidas las comunidades musulmanas de Occidente". No es sólo una cuestión de dinero. ¿Quién se beneficia de esa generosidad? ¿Qué mensaje transmiten los guías religiosos en las mezquitas europeas que reciben ayuda saudí?: "En el Reino Unido, esta financiación ha tomado la forma de aportaciones económicas a mezquitas e instituciones educativas, que han correspondido haciendo de anfitriones de predicadores extremistas y distribuyendo textos extremistas. La influencia también se ha ejercido a través de la formación de líderes religiosos musulmanes británicos en Arabia Saudí, así como el uso de libros saudíes en ciertas escuelas islámicas independientes del país". Según el informe, en 2007 se pensaba que Arabia Saudí gastaba 2.000 millones de dólares anuales en promover el wahabismo en el mundo. Ahora se cree que la cifra es el doble. "En 2007, se calculaba que el número de mezquitas británicas que apoyan el salafismo y el wahabismo era 68. Siete años después, el número de mezquitas identificadas con el wahabismo es de 110". Un informe de los servicios de inteligencia alemanes filtrado en diciembre de 2016 llegaba a conclusiones similares sobre la financiación del extremismo y situaba su origen en Arabia Saudí, Qatar y Kuwait. Fomento de la intolerancia Salafismo no es necesariamente sinónimo de yihadismo o de apoyo a la violencia, pero todos los yihadistas aceptan los principios salafistas. El pluralismo, la tolerancia hacia otros musulmanes de convicciones religiosas más heterodoxas y la aceptación de los progresos de la ciencia son considerados anatema por los yihadistas, y también por los predicadores promovidos por el dinero saudí. Y quienes mejor aprecian la diferencia son los propios musulmanes. Muchos refugiados sirios se han encontrado en Alemania con mezquitas dirigidas por imanes que ofrecen una interpretación de la religión más conservadora y menos tolerante de la que estaban acostumbrados en su país. Hasta el punto de que algunos han decidido no acudir a ellas. En 2015, el rey saudí Salmán se ofreció a construir 200 mezquitas en Alemania para acoger las necesidades de los refugiados. No consta que el Gobierno alemán aceptara la oferta, pero tampoco ha prohibido la llegada de dinero saudí al país. Farah Pandith fue testigo del alcance del adoctrinamiento saudí. Como enviada especial del Departamento de Estado para las comunidades musulmanes –un cargo de nueva creación en el Gobierno de Obama–, viajó a 80 países y su veredicto no puede ser más claro: "En cada lugar que visité, la influencia wahabí era una presencia insidiosa, cambiando la identidad local, desplazando las activas formas de práctica islámica arraigadas histórica y culturalmente, y sacando de allí a personas que eran pagadas para seguir sus reglas o que se convertían en sus propios vigilantes de la visión wahabí". Pandith reclamaba en 2015 que escuelas y bibliotecas rechazaran la donación gratuita de libros de texto religiosos saudíes "llenos de odio" y que se impidiera que los saudíes continuaran "demoliendo" las costumbres religiosas locales "que prueban la diversidad del islam". Incluso países muy alejados de Oriente Medio y con una tradición religiosa opuesta a la wahabí o salafista reciben la atención saudí. En Indonesia llevan años extendiendo su influencia en un país de 260 millones de habitantes. En un país tan inmenso, la estrategia consiste más en formar a los líderes religiosos del futuro. "La llegada del salafismo a Indonesia es parte del proyecto global de Arabia Saudí para extender su versión del islam por todo el mundo musulmán", dijo a The Atlantic Din Wahid, experto en salafismo indonesio en la Universidad Islámica de Yakarta. Buscando adeptos en Kosovo En los Balcanes, la tradición musulmana local es tan heterodoxa que ha sido siempre compatible con costumbres que en Arabia Saudí te llevarían a prisión. En la segunda ciudad del país, Prizren, conocida por sus muchas y antiguas mezquitas, no era raro hace cuatro años ver a una anciana cubierta con ropas amplias y el pelo tapado como dictan los cánones, acompañada por su nieta ataviada con una minifalda realmente corta. Ahora Kosovo también se ha convertido en un centro exportador de partidarios del ISIS –314 identificados en 2016, el mayor número per cápita en Europa– sin que se pueda considerar una casualidad el dinero saudí llegado en los últimos años en favor de ideas extremistas. "Ellos (los saudíes) promueven un islam político", dijo al NYT Fatos Makolli, director de la policía antiterrorista". "Gastan mucho dinero para promoverlo a través de programas dirigidos sobre todo a los jóvenes y gente vulnerable, y traen consigo textos wahabíes y salafistas. Atraen a esta gente a un islam político radical, lo que provoca su radicalización". Adoctrinamiento. Textos wahabíes traídos desde Arabia Saudí. Imanes y profesores a sueldo de Riad. Abandono de las costumbres locales. Radicalización. Alistamiento en el ISIS o antes Al Qaeda. Es una cadena que se repite en distintos países del mundo. No siempre acaba en terrorismo, pero siempre comienza con la llegada de alguien con una oferta económica que no se puede rechazar y que promete el auténtico islam. Los saudíes niegan cualquier conexión en esa cadena. Los yihadistas, obsesionados con la ortodoxia de sus ideas en relación a los primeros siglos del islam, saben muy bien cuáles son las fuentes de confianza. Hasta que en 2015 pudieron publicar sus propios libros de texto para los colegios de las zonas que habían ocupado en Irak y Siria, los yihadistas del ISIS adoptaron los manuales religiosos oficiales que Arabia Saudí reparte en su sistema educativo. De las doce primeras obras publicadas por el Estado Islámico, ocho eran de  Muhamad ibn Abd al-Wahhab, el fundador del credo wahabí, la religión de Estado en Arabia Saudí. Los primeros eslabones de la cadena generan una confianza absoluta en la organización que representa la última amenaza yihadista que persigue a Europa. (Fuente: el diario.es / Autor: Iñigo Sáenz de Ugarte)



  • La masificación turística, un problema que niegan los que hablan de “turismofobia”
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    16/08/2017
    El turismo no es un problema, su masificación y descontrol sí. Lo niegan los que se aprovechan de ello. Rajoy ni se entera ni quiere enterarse; lo utiliza de forma chusca para atacar el independentismo y para defender su efímera “recuperación”, su paraíso de empleo basura. Hay que reconocer que, junto a sus confusos mensajes, es un genio de la simpleza: “Al turista hay que mimarlo”. Como toda idea simple, es eficaz. Parece razonable que cuidemos a quien viene de visita. Pero no se está hablando de eso. Estamos ante un deterioro real de la convivencia a causa de los excesos de una industria que generan beneficios a algunos y malestar a muchos. Analicemos esto. Desde el punto de vista del modelo económico de un país, basarse fundamentalmente en el sector servicios es tercermundista y en el Caribe tenemos muchos ejemplos. Hace tiempo, que se apostó por liquidar buena parte de la industria con las “reconversiones”, se desinvierte en I+D+i y hay fuga de científicos españoles. Ello nos aboca a un modelo económico de bajo valor añadido, poco competitivo y muy vulnerable si cambian las condiciones políticas en otras zonas turísticas del Mediterráneo. Este es el tema de fondo, señor Rajoy: ¿queremos que España sea una economía productiva como las del norte de Europa o subordinada según el patrón de descanso adjudicado al sur? El impacto medioambiental de este modelo turístico es muy negativo: degradación de las costas y zonas naturales por la sobrepresencia humana, agotamiento de acuíferos y recursos naturales, generación de residuos y otros impactos que inciden en el cambio climático. No hay más que ver los paisajes transformados hasta el paroxismo en el litoral mediterráneo. Por no hablar de la corrupción política que lo acompaña y que tan magistralmente retrató Rafael Chirbes en Crematorio y En la orilla. Los beneficios empresariales son tan elevados como la sobreexplotación, la precariedad y los bajos salarios de los trabajadores. Contratos de temporada, por días y semanas, salarios de 700 euros por atender cuarenta mesas, dos euros la hora para las camareras de piso, ausencia de derechos laborales… En fin, un deterioro de las condiciones laborales que retrata a una patronal acostumbrada a ganancias fáciles y a arriesgar lo mínimo. Y así, no hay futuro. Aunque haya algún empresario sensato que afirme que sobran turistas, que el sector está saturado y faltan infraestructuras. Se produce una inflación galopante en las zonas turísticas. Todo se encarece, desde el comercio a los bares y especialmente la vivienda, que alcanza precios insoportables para las economías modestas por la aparición masiva de pisos de usos turísticos. Las protestas de las asociaciones de vecinos no se han hecho esperar ante una gentrificación salvaje que expulsa a los habitantes y al comercio tradicional de estos barrios. Se dan casos de funcionarios que se niegan a ser traslados a zonas de Baleares, porque no encuentran vivienda o ésta se come buena parte de su salario. El negocio turístico produce una expropiación de los espacios públicos invadidos por riadas de turistas que dificultan la vida ciudadana. No es exagerado. En Barcelona atracan al día varios cruceros. Uno es tan gigantesco que tiene 362 metros de eslora –30 metros más largo que el mayor superportaaviones estadounidense– y 9.000 personas a bordo entre pasajeros y tripulantes; hay días con más de 30.000 cruceristas que bajan a la vez y recorren zonas muy concretas como el Barrio Gótico, el Raval, la Sagrada Familia… Son todos los días, a todas horas. La incómoda sensación de estar en mitad de una inmensa manifestación recorriendo los rincones de la ciudad la he tenido en Barcelona y en Venecia. No quedan ganas de repetir. Cuando una ciudad enferma por el turismo masivo, muere de éxito. Como corolario de lo anterior, se produce una pérdida de calidad de vida de una ciudadanía convertida en figurantes de bellas y apacibles ciudades transformadas en gigantescos parques temáticos. Gran parte de los vecinos no ven beneficio alguno de este boom y sí sufren muchas veces molestias directas por el incivismo de un sector de los turistas, no solo en Magaluf o la Barceloneta. Claro que el turismo es una fuente de riqueza, crea empleo y es puntal de la economía del país. Pero necesita una ordenación urgente por muchas razones. La principal, no acabar a medio plazo con la gallina de los huevos de oro ¿Queremos una burbuja turística que nos explote en la cara como la inmobiliaria? ¿Queremos un turismo low cost y de baja calidad? En EEUU un turista gasta cinco veces más que uno en España. Aquí una parte importante de los ingresos se los quedan los turoperadores. Muchos expertos afirman que la aportación del turismo al PIB podía ser la misma con menor ocupación y otros precios medios. España debe diversificar su economía para no hacerla tan dependiente del sector turístico. Hay, además, una serie de principios sagrados a respetar como salvaguardar el medioambiente y el patrimonio cultural del impacto del turismo masivo; a nadie en su sano juicio se le ocurre defender visitas sin límite a las cuevas de Altamira con el argumento de que crearía empleo. Hay que asegurar unas condiciones laborales y salariales dignas para los trabajadores y trabajadoras del sector. Se deben regular y limitar los cupos de visitantes, los pisos residenciales dedicados a alquileres turísticos de forma sumergida y sin pagar impuestos, etcétera. No se puede deteriorar el modo de vida de la población autóctona hasta el punto de que vivan el turismo como una invasión, cuando su relación con él siempre ha sido amable. No hay turismofobia. Es un término que busca criminalizar a quién cuestiona esta organización disparatada de la explotación turística, las dificultades para acceder a la vivienda o la sobreexplotación laboral. Puede estar bien que vengan 75 millones de turistas del exterior –más los del interior–, pero no tanto si se reparten en pocas zonas y ciudades; si sus características son discutibles porque la oferta se basa en seguridad, sol y diversión. Se trata de repensar el modelo económico, el turístico y el de ciudad que queremos. Se trata de hacer compatibles los intereses de los ciudadanos, los trabajadores, los empresarios y el turismo. También el turista debe cambiar. Ya Stefan Zweig en 1929 criticaba la creciente masificación del turismo. Para él “se instaura una nueva forma de viajar, el viaje en masa, el viaje por contrato, lo que yo llamo el ‘ser viajado’ (…) No se viajará más, lo viajarán a uno”. Y concluía con una reflexión sobre cómo ser viajeros que deberíamos aplicarnos: “Sigamos viajando al modo de nuestros antepasados, según nuestra voluntad y eligiendo los destinos: solo así se convertirá cada uno de nuestros viajes en un descubrimiento no solo del mundo exterior, sino de nuestro propio mundo interior”. (Fuente: Cuarto Poder / Autor: Agustín Moreno)



  • Prostitutas, monologuistas y académicos: pinceladas mediáticas en torno al ideario RAE
    Logotipo APR2
    15/08/2017
    La expresión insultante hijo/a de puta, recogida en el Diccionario de la Real Academia Española (en adelante, DRAE) como “Mala persona”(1), revela una estigmatización hacia las prostitutas producto de la ideología social en la que el varón, en tanto colectivo, desprecia una actividad de la que al tiempo es consumidor, al tiempo que la asocia a todo tipo de componentes negativos. En una apocalíptica columna de Agapito Maestre de Libertad Digital (29/IV/2010) titulada, precisamente, “Proxenetas y alcahuetas en el Senado”(2), se alude al tema, en este caso, para proyectar algunos de los leitmotiven del nacionalismo lingüístico español, como que el castellano es una lengua más importante, útil y entendible que las demás (Moreno Cabrera, 2010: 17-18). Dice así la columna de Maestre:
    Esas lenguas [...] han sido prostituidas por los políticos para conseguir unos pocos votos. Esas otras lenguas de España, sí, son lenguas secundarias comparadas con la lengua española por antonomasia, como nos ha enseñado Gregorio Salvador [...]. porque estoy en contra de que conviertan las "otras lenguas de España", el catalán, el gallego, el euskara y el valenciano, en instrumentos del separatismo, mantengo que la aprobación de ese reglamento impositivo del Senado es una cosa de chulos, proxenetas y alcahuetas. La imposición de esas lenguas es una forma de prostituirlas.
    Gregorio Salvador, al que Maestre menciona en su invectiva, fue vicedirector de la RAE entre 2000 y 2007(3). En uno de sus artículos sobre “Las lenguas” manifiesta la misma ideología supremacista en lo lingüístico con asertos de inferiorización de otros pueblos como que “el problema de la situación en México, tanto en Chiapas como en Oaxaca, es que hay todavía muchas lenguas”. Considera “menores” a dichas lenguas no europeas, se pregunta sobre “cómo van a ser todas las culturas iguales”, sostiene que “el multilingüismo planetario es una desgracia”  y encuentra un gran problema en “La gran desgracia del continente africano, la multiplicidad de lenguas, el multilingüismo, que cada tribu hable su propia lengua” (cit. en Rodríguez-Iglesias, 2016: 1184). Otra de las cosas que “nos ha enseñado Gregorio Salvador” (siguiendo la fórmula del artículo de Libertad digital) es la peregrina versión de que el castellano no se expandió por razones históricas relacionadas con el imperialismo y la dominación colonial, sino por el mero hecho de tener solo cinco vocales, lo que supuestamente lo ha convertido en una lengua más fácil de aprender que otras, independientemente de que el euskera, también con cinco vocales, no sea hablado por cientos de millones de personas, o de que el castellano, en diametral contraste con esa misma lengua, cuente con determinadas contrapartidas a la facilidad de aprendizaje, como son sus cientos de verbos irregulares (Moreno Cabrera, op. cit.: 11). Con estas tesis no hace sino continuar la tradición teórica de Ramón Menéndez Pidal, pope de la filología español(ist)a, quien estuvo al frente de la Real Academia por bastantes años a lo largo de dos períodos (1925-1938 y 1947-1968, año de su fallecimiento)(5). También declaraba en 2007 el entonces vicedirector de la RAE Gregorio Salvador que la supuestamente extraordinaria cohesión y homogeneidad “del orbe hispanohablante [...] frente al panorama fuertemente dialectalizado de otros territorios lingüísticos” se debía a “su nitidez fónica”, rasgo donde se incluye dicho mito de las cinco vocales, junto con “su simplicidad ortográfica y la adecuación entre lengua hablada y escrita”; punto este último totalmente ajeno a cualquier conocimiento mínimo de lingüística, por supuesto. Todo ello sería ideal, según Salvador, para “facilitar el aprendizaje del español por doquier” (cit. en Senz, 2011: 268), aunque no le parezcan relevantes de cara a ese aprendizaje, como hemos apuntado, sus más de mil verbos irregulares, así como sus sesenta y tantos modelos de conjugación.
    En esta misma línea, el director de la RAE en 2017 Darío Villanueva, en una entrevista a la Cadena SER del 10/VII/2017 (minuto 4:42), con motivo de la primera edición del espacio La lengua moderna6, aprovecha una pregunta sobre el fin de la obligatoriedad de colocar la tilde en el adverbio “solo” para introducir por enésima vez el manido asunto de las ventajas y facilidades del aprendizaje del castellano como lengua internacional hoy, igual que supuestamente las hubo en el pasado para que se extendiera más por la Península que el resto de lenguas romances. Lo hace afirmando que “la ortografía del español es extraordinariamente agradecida; somos una de las lenguas en donde los grafemas, las letras, se acercan mucho a los sonidos” y “los extranjeros lo dicen”, tras lo cual compara tal beneficio con la del francés y el inglés. A pesar de su actitud servil hacia Villanueva y el ideario de la RAE durante todo el diálogo, su entrevistador, el humorista y monologuista salmantino Héctor de Miguel Martín, alias Quequé, quien de hecho abre el espacio manifestando encontrarse “encantado y muy agradecido de que vengas casi casi a bendecir este programa” (0:16), comete el error táctico de mencionarle que, en oposición a tales simplicidades ortográficas, “luego tenemos el subjuntivo para vengarnos” (5:14). A este contratiempo, Villanueva, de inmediato, vuelve a llevar el agua a su molino lingüístico tras reconocer dicha dificultad gramatical pero insistir en su proselitismo idiomático añadiendo a renglón seguido que los extranjeros, “por otra parte, disfrutan de esa claridad ortográfica” al estudiar castellano.
    También hay sitio en la entrevista para que el director de la docta institución se lamente de las presiones de lo que considera la “corrección política”, como, por ejemplo, a la hora de elaborar las definiciones de los diccionarios (7:50). Un Quequé sumamente empático con las cuitas del académico le conmina a que acceda a desarrollar su lamento en estos términos: “Eso yo sé que incluso puede que te dé pereza explicarlo otra vez, pero yo creo que es necesario explicar por qué el diccionario no puede censurar, que es una cosa muy sencilla de entender, pero por favor...”. La respuesta ofrecida comienza con una mención de Villanueva al primigenio Diccionario de autoridades del siglo XVIII, respecto del que se encarga de enfatizar las diferencias con los actuales diccionarios de la RAE. Así, de acuerdo con la glosa del director del organismo normativo, el prólogo de dicho Diccionario de autoridades, con el que ahora quiere dejar claro que se marcan distancias,
    «no tendrá aquellas palabras que designen desnudamente objeto indecente»; y en aquel diccionario no aparecen las palabras de la actividad sexual, de la escatología, de las cosas más vinculadas a los entresijos del cuerpo. Bueno, era una manera de censura. Hoy ¿quién admitiría que el diccionario no recogiera esas palabras? Pues bien: la corrección política es una pretensión de censurar no a la Real Academia Española, que no inventa ninguna palabra, ni las promociona, ni las promueve, pero las tiene que registrar, porque el lenguaje no es políticamente correcto. [...] El lenguaje también sirve para ser grosero, para ser macarra y para ser canalla, y eso ha sido siempre así, y no podemos nosotros censurar lo que viene directamente de los hablantes, que son los que construyen el idioma.
    La apostilla de Quequé se mantiene en el mismo tono paternalista de su pregunta previa, amén de solidarizarse con el insufrible tormento interminable que los académicos deben arrostrar con estoicismo, cual Prometeo castigado por Zeus: “Yo creo que es algo que se entiende perfectamente, pero en fín, es algo cíclico que yo creo que estáis condenados a sufrir cada poco tiempo”.
    Con su jeremiada en torno a lo que considera las presiones de la “corrección política”, Villanueva está haciendo referencia indirecta a las abundantes críticas que la RAE recibe por asuntos como la perpetuación en sus obras de referencia (particularmente, las relativas al léxico, como su diccionario) de estereotipos y cosmovisiones racistas y sexistas. Su alocución sigue al pie de la letra la estela argumental de su antecesor en el cargo hasta diciembre de 2014, José Manuel Blecua, quien declaraba a Eldiario.es (23/X/2014)(7) que “el diccionario no debe ser políticamente correcto sino lingüísticamente correcto”, ante la polémica por las definiciones recogidas en las ediciones del DRAE previas a la trigesimosegunda. Es el caso de la entrada gitano, en cuya cuarta acepción se especificaba el significado como adjetivo del “que estafa u obra con engaño” y que en dicha edición número 32 fue reformulada, en términos no mucho mejores, como “trapacero”, vocablo que a su vez remite a “persona que actúa con engaños y de manera ilícita para perjudicar o defraudar a alguien”. Otro ejemplo es el del sintagma “mujer pública”, que, frente a su homólogo “hombre público”, que se definía como “el que tiene presencia e influjo en la vida social”, era descrito por el diccionario de la RAE como “prostituta”. Las críticas a la Real Academia señalaron que, lejos de su pretendida neutralidad, en el ejemplo de gitano se tomaba partido por las personas que utilizaban esa acepción xenófoba, sin incluir siquiera una valoración de uso de tales expresiones que aclararan su uso ofensivo o despectivo. También se denunciaba el carácter selectivo a la hora de recoger tales usos según el colectivo afectado, empleos muchos de los cuales, por otra parte, ya han sido dejados de lado en la lengua cotidiana actual, caso del citado sintagma mujer pública en el sentido de 'prostituta'. Igualmente, se consideraba que con la inclusión de esas acepciones no se contribuía precisamente a fomentar el buen uso del idioma que la RAE pregona en sus estatutos y principios fundacionales.
    En el momento de escribir estas líneas, si bien se ha añadido en la versión en línea la aclaración de que se usa “como ofensivo o discriminatorio”, la entrada gitano persiste en la acepción de “trapacero”(8), la cual se refiere a su vez a alguien “Que con astucias, falsedades y mentiras procura engañar a alguien en un asunto”(9), en tanto que también permanecen las citadas acepciones diferenciales de mujer pública como prostituta(10) y hombre público como varón influyente socialmente(11). Dentro de la entrada correspondiente a hombre, encontramos una primera acepción invisibilizadora del género femenino que invade el terreno semántico de lo que en realidad abarca el concepto de 'ser humano': así, “hombre” es definido como “Ser animado racional, varón o mujer”. Adicionalmente, los equivalentes femeninos de expresiones de uso común como hombre de la calle (según el DRAE, “Persona normal y corriente”), hombre de gobierno (utilizado para los estadistas), hombre del partido (empleado en los medios de comunicación cuando se habla de políticos con dilatada trayectoria dentro de su organización) u hombre mundano (que denota a una persona con apego a las cuestiones más sencillas y terrenales) son, respectivamente, “Prostituta que busca a sus clientes en la calle”, “mujer de su casa”, “prostituta” y “prostituta”(12). Otro ejemplo que permite verificar la ideología patriarcal subyacente a quienes elaboran el DRAE es el de la entrada lealtad, que en tanto cualidad valorada positivamente queda definida como “Cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien”(13) (cursivas nuestras). La locución hombría de bien, a su vez ubicada dentro de la entrada hombría (“cualidad de hombre”), aparece como “Probidad, honradez”(14), lo que, definitivamente, asocia el rasgo positivo de la lealtad, fidelidad, probidad y honradez al campo semántico del varón. La justificación de este universo patriarcal a la que podrían agarrarse los defensores de estas definiciones es la de que, dado que, como hemos reseñado, hombre incluye a varón y mujer, esta última queda incluida dentro de esas virtudes positivas. Pero intentar hacer creer a cualquier persona que la palabra hombría no evoca de modo automático la imagen mental de un varón es como afirmar que los gatos tienen tres patas.
    El director de la Real Academia, días más tarde, aparecería en una entrevista a La Vanguardia, el 29 del mismo mes(15), en la que, además de negar el demostrado carácter prescriptivo y castellanocentrista de la institución, repetía los mitos clásicos del españolismo lingüístico, como que el castellano es una lengua más unificada que las demás (en la línea fabuladora de Gregorio Salvador), en este caso poniendo como ejemplo al inglés, o que la RAE contribuye a mantener dicha supuesta unicidad. Sin embargo, de toda la pléyade de incoherencias lingüísticas vertidas por Darío Villanueva llama especialmente nuestra atención una sentencia que no parece encajar bien con lo que antes hemos visto que expresaba a Quequé, en el sentido de que la RAE debía recoger en su obra de consulta todo vocablo o expresión en uso, independientemente de su alejamiento de la “corrección política” (traduzcamos: sexistas, racistas, homófobas y demás). En su intervención ante los micrófonos de la cadena SER hemos visto que argüía que el lenguaje “también sirve para ser grosero”, por lo que hoy “no podemos nosotros censurar lo que viene directamente de los hablantes”, a diferencia del antiguo y primitivo Diccionario de autoridades, tomado como contrajemplo del modus operandi contemporáneo ya que allí “no aparecen las palabras de la actividad sexual”. Sin embargo, Villanueva y el periodista de La Vanguardia dialogaban de esta forma en relación con la palabra amigovio, de amplio uso en América y recientemente admitida por la Real Academia. Las cursivas son nuestras:
    Respuesta [R]. […] Curiosamente, en el español de España se utiliza una perífrasis, que es “amigo con derecho a roce”. E incluso hay otra denominación, que es muy grosera y nosotros por supuesto nunca incluiríamos en el diccionario.
    Pregunta [P]. ¿A saber?
    R. No debo decirlo.
    P. ¿Se refiere a follamigo?
    R. Lo ha dicho usted (sonríe).
    Como puede comprobarse, la retórica argumentativa del prescriptivismo tiene las patas muy cortas.
    Retornemos ahora a su intervención en La lengua moderna. “Yo debo decir que soy de los que me indigné”, cuenta Quequé (5:29), respecto a la decisión de la RAE, recogida en su ortografía de 2010, de dejar de hacer obligatoria la colocación de la tilde en la palabra solo cuando funciona como adverbio. “Pero que ahora si lo pienso digo «mira, que lo dejen así», porque poner la tilde en solo cuando equivale a solamente es como un acto subversivo ahora mismo. Le da una gracia que antes no tenía”. Villanueva matiza que dicha ortografía no lo prohibe, sino que se limita a desaconsejarlo. “Es una propuesta más suave que la otra” y añade, con ironía, negando una pulsión admonitoria de la RAE (negación, que, como veremos más abajo, no se basa en la realidad):
    Por cierto, antes mencionabas el lema «Limpia, fija y da esplendor». Nos hacen muchos chistes con eso diciendo que parece el anuncio de un detergente, pero volviendo al momento de fundación de la Real Academia en 1713 ocurrió que hubo un debate muy fuerte sobre el lema y ganó este. Pero resulta que el otro, el que quedó mejor situado, era ni más ni menos que «Aprueba y reprueba», que sería convertir la Academia en una especie de policía del lenguaje, cuando en el 1700 aún no existía la guardia civil, que se fundó a mediados del XIX, ¿no?
    Tras la reflexión sobre la corrección política equiparada a censura, más adelante (9:44), el monologuista manifiesta su interés por otra de las terribles amenazas a la lengua común: “Por acabar con otro tema que nos preocupa a los que nos preocupan estas cosas, que no somos muchos, pero muy aguerridos: los anglicismos, ¿no? El running, el fitness, el tablet...”, comentando que algunos tienen equivalente en castellano pero quizá otros no. Villanueva confirma este motivo de alarma:
    A mí ese es un tema que me pone también muy nervioso, porque veo que hay como un papanatismo en nuestra sociedad que está entregando al inglés muchas facetas de manera innecesaria; por ejemplo, me está preocupando mucho que ahora que hay bastantes programas de la televisión que se titulan en inglés […]. Ocurre lo mismo con la palabra tablet. Hay una palabra española, tableta, que por otra parte tiene la misma raíz latina que el caso del inglés, y además así sabemos que tableta es femenino […].
    Al parecer, la consigna de Villanueva sería, parafraseando el famoso hit de la cantante Melody, una lengua antes muerta que precisa, puesto que prefiere incluso que no se amplíe el léxico con tal de no adoptar (ni adaptar) una palabra de origen inglés, tablet, la cual designa en el uso común un concepto más concreto (lo cual se conoce como hipónimo), el conocido dispositivo electrónico, que el preexistente tableta (que sería el hiperónimo, menos detallado), vocablo este que según el mismo DRAE lo mismo vale para un chocolate que para una madera16. Por más que pueda pesarle a la RAE, la generalización más o menos espontánea de un determinado término entre la comunidad de hablantes es totalmente ajena a toda recomendación académica, iniciativa privada o institucional, como evidencia el hecho de que se haya generalizado ratón en vez de mouse para denotar el aparato informático y sin embargo se haya preferido escáner a una posible traducción al castellano de ese otro artilugio digital (Moreno Cabrera, 2014: 208-209).
    “Es verdad”, celebra Quequé, “porque ¿un tablet?, ¿la tablet?”, se pregunta. “Hay una confusión” en torno a dicho uso, opina un Villanueva de quien cabe inferirse que se sentirá igualmente nervioso por la misma insoportable ambigüedad en sustantivos castellanos como mar, tizne, dote, enzima, pringue, armazón, interrogante o cobaya, todos ellos reconocidos como de doble género (el último de ellos, en su acepción de 'pregunta') por la propia edición electrónica del actual diccionario en línea de la RAE, organismo que, una vez más, hace gala de su manifiesta incoherencia cuando, mientras que adjudica a la palabra maratón exclusivamente el género masculino en dicha obra de consulta17, en el hashtag “#RAEconsultas” de su cuenta de Twitter dice que “puede usarse en los dos géneros: el/la maratón”18 y remite al público al Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD) en su versión de internet, donde, en abierta contradicción con lo prescrito en el DRAE, hace mención a “su uso en femenino, también válido”19. Y hablando del género gramatical en el prescriptivismo incoherente (valga el plenonasmo) de la Real Academia, también tenemos el ejemplo de la palabra calor, usada en femenino por muchas/os hablantes de Andalucía, pero que a los ojos de la docta institución “se considera hoy vulgar y debe evitarse”, como recoge el DPD... salvo que aparezca “en textos literarios, con finalidad arcaizante”20. De hecho, en el Diccionario de autoridades (el primero en elaborar la RAE, como veíamos más arriba) podía leerse en la entrada correspondiente que calor “Es voz puramente Latina, y algunos la hacen femenina, diciendo la calor”21 (por cierto, en esta explicación aparece un gentilicio con mayúscula inicial y un gerundio de posterioridad, usos hoy no permitidos por la propia institución). Este tipo de dobles raseros a la hora de seleccionar qué usos son permisibles, y cuáles no, son muy abundantes y evidencian a menudo el carácter clasista de la Real Academia (podemos encontrar variados ejemplos de ellos en Moreno Cabrera, 2011: 246-250, 297).
    Otras pruebas de la (necesaria) falta de sistematicidad de la ideología prescriptivista, en este caso siguiendo con el tema de los anglicismos, la encontramos en un artículo de otro académico, Luis María Anson, en El Mundo del día 25/VII/201722; un prescriptivismo que casi siempre trata de disimular su condición. Anson declara, de una parte, que “el idioma no lo hacen los académicos sino el pueblo” (“Son los ciudadanos, repito, los que hacen el idioma y no los académicos”, enfatiza después). De otra, que “Generalmente, los quinientos millones largos que hablan español aceptan las decisiones académicas” y que “El idioma suscita tal interés entre los hispanohablantes que raro es el día en que no recibo cartas referentes a su uso”. Tal como están formuladas, una y otra afirmación son incompatibles entre sí: o la RAE simplemente recoge cómo habla la gente, o por el contrario es la gente (o gran parte de ella) es la que ajusta su forma de hablar a lo que estipula una institución llamada RAE, encargada de determinar los usos que considera adecuados. El caso es que, de hecho, ni una ni otra se dan en realidad. Respecto a la primera, el mismo Anson se encarga de refutarla explicando que la Academia “sanciona el uso de la lengua, […] aparte de limpiar, fijar y dar esplendor al idioma”; no se limita a recopilar el habla, por tanto, sino que prescribe. Pero tampoco, por otra parte, “el pueblo” sigue a rajatabla sus prescripciones: a pesar de que “El idioma suscita tal interés entre los hispanohablantes que raro es el día en que no recibo cartas referentes a su uso” (debe entenderse que cartas procedentes de una minoría de estratos alfabetizados con un dominio amplio del estándar castellano escrito que tienen en cuenta esas prescripciones), la lengua va variando de forma independiente a los diktaten academicistas. Una vez más, el propio Anson ofrece dos ejemplos de cómo la RAE, que en un primer momento ha determinado usos correctos del léxico, no tiene más remedio que recular y terminar reconociendo ciertos usos reales: el empleo de fútbol frente a balompié y el de whisky frente a güisqui. Nótese bien: es solo en última instancia cuando la RAE se ve obligada a declarar que “el idioma no lo hacen los académicos sino el pueblo”, después de que este haya hecho caso omiso a sus encíclicas en materia léxica o gramatical. Anson finaliza su artículo queriendo “subrayar el feminismo que preside el Diccionario en algunas áreas, como en las profesiones”, en la línea de la duplicidad juez-jueza. Seguiremos abordando en breve el grado de feminismo de la docta institución.
    Para despachar las alusiones a las presuntas contaminaciones del inglés, saltemos otra vez a la entrevista en el medio escrito donde Villanueva recurría de nuevo a la voz “papanatismo” para quejarse de los usos en ese mismo idioma, incluso volviendo a poner como ejemplo el de la tablet. “Pecamos de un papanatismo incomprensible hacia el inglés”, rezaba el titular; “Es absurdo acudir a Eurovisión con una canción en inglés para, por cierto, quedar últimos mientras Portugal gana con un tema en portugués”, fue el subtítulo elegido por el medio. Hay que aclarar que jamás la RAE ni ninguno de sus representantes han mostrado su protesta por el no-empleo de las demás lenguas cooficiales del Estado (catalán-valenciano, euskera o gallego) a lo largo de la historia de dicho concurso televisivo (Elnacional.cat, 11/I/2017)23.
    Ahora volvamos al primer episodio radiofónico de La lengua moderna, porque “luego está el problema de la publicidad”, continúa la denuncia de Villanueva (11:15). “Nosotros hicimos el año pasado con la Academia Española de la Publicidad una sesión precisamente sobre este tema”, el de la presencia del inglés en los anuncios, “y la publicidad en ese sentido es terrible”, más aún “porque somos una lengua poderosa, una lengua muy extendida. ¿Por qué tenemos que hacer ese entreguismo?”. Esta extrema sensibilidad hacia el influjo anglosajón, empero, no aparenta verse correspondida con un cuidado paralelo respecto a la impronta machista en el terreno publicitario. Con motivo del tricentenario de la RAE fue difundido un anuncio televisivo elaborado precisamente por esa Academia de la Publicidad, entre cuyos patrocinadores se encuentran ABC, Coca-Cola o El Corte Inglés24, y donde se aprovechaba el lema de la institución, “Limpia, fija y da esplendor”, para parodiar los clásicos spots de detergente, con una mujer analfabeta que ordena a su hijo que recoja un frasco de mermelada derramado en el suelo antes de que llegue su padre y lo vea25; contenido que, lógicamente, fue objeto de la protesta de diversos colectivos feministas, los cuales lo denunciaron al Observatorio de la Imagen de las Mujeres del Instituto de la Mujer (Publico.es, 1/X/2013). El anuncio, que reforzaba simbólicamente el modelo de familia tradicional utilizando los estereotipos más infantilizadores hacia las mujeres, presentaba un escenario donde la autoridad es ejercida por el varón adulto que trabaja fuera mientras la esposa realiza las tareas domésticas; un ama de casa a la que, en tono paternalista, una voz en off masculina ofrecía un diccionario para mejorar su lenguaje26.
    Ciertamente, la institución no se ha caracterizado nunca por una excesiva atención al tema de la igualdad de género. El 1 de marzo de 2012 suscribió un documento de diecisiete páginas  titulado Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer, “un análisis de nueve guías de lenguaje no sexista publicadas recientemente en España por distintas instituciones”, las cuales, a juicio del autor, “contienen recomendaciones que contravienen no solo normas de la Real Academia Española y la Asociación de Academias, sino también de varias gramáticas normativas, así como de numerosas guías de estilo elaboradas en los últimos años por muy diversos medios de comunicación”. El informe lingüístico-policial de la RAE llegaba incluso a afirmar que tales guías “conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados en nuestro sistema lingüístico, o bien anulan distinciones y matices que deberían explicar en sus clases de Lengua los profesores de Enseñanza Media, lo que introduce en cierta manera un conflicto de competencias”27, nada menos. Su autor, Ignacio Bosque, miembro de la institución, advertía en ABC (5/III/201228) de que “«si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar»”, al tiempo que se quejaba de que “La mayor parte de estas guías han sido escritas sin la participación de los lingüistas”. En una entrevista publicada por el mismo diario al día siguiente (6/III/2012; p. 63 de la edición de Sevilla29), la académica Soledad Puértolas dejaba percibir al público el oxímoron de que mientras emitía un informe censurando determinados usos y recomendaciones (ya que, según Bosque, “conculcan aspectos gramaticales o léxicos firmemente asentados”) pretendía transmitir simultáneamente que “La Academia […] No dicta las normas; las recoge”, y añade: “Yo no sigo ninguna guía. Nunca hago caso a las imposiciones”. La apoteosis farisaica de su discurso llega cuando declara que “La Academia no está haciendo ninguna imposición”, en oposición a “las guías, que sí son impositivas.” A su juicio, “son guías políticas o ideológicas” en tanto que “las normas de la Academia son otra cosa”. Por supuesto, el paradigma en que se basa la RAE al elaborar el informe “Es un enfoque científico, trata de ser ecuánime”. A pesar de la abundancia de casos como los que hemos citado más arriba, Puértolas opina que “la RAE tiene un cuidado exquisito con la definición de las palabras que no conlleven discriminación a la mujer”. Entretanto, a través de Twitter, el también académico Arturo Pérez-Reverte, pródigo en exabruptos a través de esa ciber-red social, salió en defensa del texto de Bosque en su tono habitual con estos hiperbólicos y escasamente respetuosos microtextos (misma página de ABC30):
    «Estaba siendo intolerable el matonismo casi indiscutido de las ultrarradicales feminazis. Cada vez más crecidas con la impunidad»
    «Porque también el feminazismo orgánico, oficial, es un negocio del que trincan pasta muchos. Y sobre todo, muchas»
    «A ver quién es el imbécil que llama misógina o machista a Margarita Salas, a Carmen Iglesias, a Soledad Puértolas, a Inés Fernández Ordóñez...»
    «Por eso el texto magnífico de Boque [sic] es un zapatazo en la boca a los que ceden al chantaje y al miedo al qué dirán»
    Años antes, este miembro de la RAE, entre el sarcasmo y la apología del feminicidio, escribía un artículo aparecido en El Semanal el 21/VII/200731 que titulaba “Mujeres como las de antes”, en alusión a lo que considera “que apenas quedan”. En su texto, en el que las mujeres son consideradas básicamente en función del grado de satisfacción visual que puedan proporcionar al varón, relataba un momento de un paseo con su colega de academia Javier Marías32, en el que “se nos cruza una rubia de buena cara y mejor figura, vestida de negro y con zapatos de tacón, que camina arqueando las piernas, toc, toc, con tan poca gracia que es como para, piadosamente -¿acaso no se mata a los caballos?-, abatirla de un escopetazo”.
    En cuanto al informe de Bosque, sorprenden determinadas lamentaciones y profecías de un cuerpo de académicas/os entre quienes se supone que se encuentran especialistas de la lingüística. Que la RAE considere que determinadas actuaciones lingüísticas (como es el caso de las guías contra el lenguaje sexista) suponen un grave atentado contra las reglas gramaticales no hace sino evidenciar su poso normativista, aunque aparezca disimulado en boca de sus representantes bajo la idea de que la lengua la hacen quienes la usan y no sus miembros de número. Contra lo alegado por las admoniciones de Bosque y compañía, a lo largo de la historia se han llevado a cabo todo tipo de acciones sobre las lenguas espontáneas mucho antes de que existieran las academias y otras instituciones prescriptivistas, a pesar de lo cual ninguna lengua natural ha degenerado ni se ha deteriorado por tal motivo. Por ejemplo, en castellano, la generalización del determinante este con sustantivos femeninos que comienzan por a tónica, como en el sintagma este agua (considerado incorrecto por las academias) lleva a muchas personas a emitir expresiones como mucho agua, lo que indica un posible comienzo de cambio de género en esa palabra. Estos procesos son imparables y comunes a todas las lenguas, por lo que en la actualidad se habla castellano y no latín vulgar, debido a lo cual, por citar otro ejemplo, los neutros latinos acabados en –a (como folia, vota, animalia o arma) pasaron al castellano como femeninos singulares (como hoja, boda, alimaña o arma), cambio que, una vez más, no fue dirigido por academia alguna. Las guías contra el lenguaje sexista no se refieren a la estricta gramática, sino al discurso general, donde intervienen aspectos ideológicos sobre los que es posible e incluso deseable intervenir. Lo que tratan de evitar tales guías son los casos de ambigüedad en el uso del género gramatical para, con ello, evitar un empleo discriminatorio de la lengua para con la mujer en contextos donde existe demanda social y obligación de un trato igualitario, extensible a lo formal. Así, a pesar de que, por tanto, no son gramáticas descriptivas del castellano, son criticadas inmerecidamente como si lo fueran por la RAE y el estamento académico, donde, ciertamente, hay personas que sí profesan determinada ideología, de corte androcéntrico, a veces declarada de modo obsceno. Como hemos comprobado en las declaraciones de Ignacio Bosque (“«si se aplicaran las directrices propuestas en estas guías en sus términos más estrictos, no se podría hablar»”), a la Real Academia Española parece preocuparle mucho que las prácticas discursivas sensibles a aspectos ideológicos en los ámbitos político, sindical, periodístico, jurídico o administrativo intenten trasladarse a la lengua cotidiana porque ello privaría a la gente de la capacidad lingüística; desenlace apocalíptico que jamás ha ocurrido a pesar de que el lenguaje educativo, administrativo, jurídico o político (al que van dirigidas estas guías), es decir, la lengua artificial o cultivada (como es el castellano estándar), existe desde hace mucho tiempo sin que los miles de personas castellanoparlantes se hayan visto por ello imposibilitadas para hablar normalmente en la vida diaria (lengua natural o espontánea) (Moreno Cabrera, ibíd.: 203-224).
    Ahora bien, aparte del discurso no sexista en sentido amplio, también podemos introducir algunas precisiones en torno a los aspectos gramaticales específicos. La nueva gramática de la RAE de 200933, de la que fue ponente el propio Ignacio Bosque34, recoge que  “El GÉNERO NO MARCADO en español es el masculino, y el GÉNERO MARCADO es el femenino. […] En la designación de los seres animados, los sustantivos de género masculino no solo se emplean para referirse a los individuos de ese sexo, sino también […] para designar […] a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos” (cit. en ibíd.: 215; versales en el original). Está claro que en la actuación discursiva el masculino genérico no puede servir a la hora de hacer visibles a las mujeres en aquellos contextos en que tal exposición resulta oportuna para contrarrestar el discurso androcéntrico. Justo por eso, en el informe de la RAE contra las guías de lenguaje no sexista se dice que “el que [sic] quiere referirse al conjunto de profesores y profesoras que ha tenido en su vida no podrá usar mi profesorado, pero sí mis profesores” (Bosque, 2012: 14; cit. en ibíd.: 216). Obviamente, el propio académico tiene que recurrir al desdoble, que no contraviene ninguna regla gramatical (como no lo hacen las recomendaciones de las guías), cuando dice “referirse al conjunto de profesores y profesoras” porque hubiera sido inoperante la tautología de haber afirmado que quien desea referirse al conjunto de sus profesores podrá usar mis profesores. Pero también existen, aparte de la semántica, condicionantes pragmáticos que pueden hacer necesarios los desdobles. Tampoco supone empobrecimiento gramatical decir o escribir quiero mucho a mi padre y a mi madre, por más que padres pueda referirse a ambos progenitores; fórmula que puede dar pie a matices como admiro desde hace unos años a mi padre y desde siempre a mi madre, lo que sería imposible hacer si se utilizara la palabra padres;  unas utilidades pragmáticas que la ideología androcéntrica de la RAE se empecina en no aceptar. En todo caso, a la hora de visibilizar a la mujer las guías de lenguaje no sexista incluyen una amplia variedad de recursos morfosintácticos y léxico-semánticos más allá de los desdoblamientos, respecto a los cuales, en todo caso, cabría preguntar, a quienes objetan que las frases resultantes son más largas, si supone un esfuerzo tan terrible y difícil utilizar una palabra más para conseguir un discurso que visibilice de forma explícita a las mujeres y sus cualidades, sin olvidar que dichos desdoblamientos incrementan el uso de estructuras sintácticas complejas, lo cual, lejos de empobrecer la lengua, la enriquece. Si lo que temen desde la RAE es que la tendencia al desdoblamiento genérico llegara a generalizarse en el habla normal y ello supusiera un cambio morfológico que destruyera tanto la gramática como las capacidades expresivas de quienes hablan en castellano, podría recordárseles algo que con toda probabilidad sepan perfectamente: que en la transformación del latín vulgar en castellano se reestructuró el sistema de géneros gramaticales pasando de tres (masculino, femenino y neutro) a solo dos (masculino y femenino), amén de perderse todo el sistema de casos morfológicos de sustantivos y adjetivos; cambios indudablemente radicales, pero que no ocasionaron una degeneración ni desintegración de la lengua latina, que simplemente transformaron. Del mismo modo, que las personas castellanoparlantes decidieran prescindir del masculino como genérico y dicho cambio tuviera éxito no ocasionaría la destrucción del castellano, como tampoco son lenguas destruidas (ni mejores, ni peores) otras que existen en Europa sin distinción morfológica alguna del género, ni siquiera en los pronombres personales, como el euskera, húngaro, finés, estonio o turco. La eventual adopción generalizada esas formas, que tampoco solucionaría por sí misma los problemas de la discriminación y violencia de que son objeto las mujeres, sí al menos contribuiría a la toma de conciencia y cuestionamiento de la ideología androcéntrica. Pero (ibíd.: 223)
    es posible que la RAE considere que estas guías usurpan a la docta institución alguna de sus funciones normativas y planificadoras, dado que parece que esta institución considera que es la única institución que tiene la legitimidad plena para ejercer dichas funciones. Como la ideología androcéntrica predominante en ella impide que pueda llevar a cabo esos cometidos en el ámbito del discurso sexista, es imprencindible demostrar que no es legítimo, gramaticalmente hablando, realizar tal labor y, por tanto, descalificar cualquier propuesta en este sentido que salga de la sociedad.
    También sería oportuno que se acordaran del desdoblamiento existente en el verso 17 de uno de los textos del cánon filológico castellano, el Cantar de Mio Cid: “burgueses e burguesas por las finiestras son”35.  Pero probablemente esperar sensibilidad feminista en general por parte de instituciones como la RAE sea pedirle peras al olmo, dado que las mujeres en ella representan una exigua minoría. Un año antes de la publicación de su encíclica contra el lenguaje inclusivo, solo eran mujeres 5 de los 42 miembros de la Real Academia Española, entidad que no admitió a la primera hasta 1978, en tanto que es más fácil para un cardenal formar parte de una de las Reales Academias de las variadas disciplinas que para una mujer (Elpais.com, 15/II/201136). Y como reflejan las opiniones vertidas en los medios por académicas como Puértolas, no parece que las que forman parte de ella tengan una visión muy avanzada en torno a dicho tema.
    Vamos a retornar al campo del léxico para reflexionar en torno a la doble vara de medir del descriptivismo impostado y la supuesta asepsia de los diccionarios y obras de consulta de la RAE, para lo que nos valdremos de los autores de los discursos que acabamos de reproducir. Los que leíamos escritos por Arturo Pérez-Reverte nos servirán de ejemplos transparentes a la hora de constatar dos vocablos que ganan terreno en el uso común del castellano, pero que no vienen recogidos en el DRAE (aunque, curiosamente, sí en las consultas del buscador on-line de la Fundación del Español Urgente, asesorada por la Real Academia). Uno podría ser el de heteropatriarcado, término que designa a la cosmovisión ideológica extendida a través del colonialismo europeo que eliminó otros sistemas de género, erotismo y formas de entender la sociedad, voz que “se emplea con frecuencia en muchos medios de comunicación. El elemento compositivo hetero-, cuyo significado es ‘desigual o diferente’, se adhiere a la palabra patriarcado, que alude al ‘territorio o jurisdicción del patriarca’. En este caso, el heteropatriarcado sería ‘el sistema sociopolítico en el que el género masculino y la heterosexualidad tienen supremacía sobre otros géneros y sobre otras orientaciones sexuales’”37. A diferencia de otros términos compuestos (como socioeconómico o fisicoquímico), como decimos, no consta, como decimos, en el DRAE. Otro vocablo que tampoco lo hace a pesar de que goza de progresiva popularidad es machirulo, cuyo “origen es incierto, aunque podría tratarse de un acrónimo a partir de macho y chulo o de macho y pirulo. De hecho el significado que suele dársele en el ámbito feminista es el de ‘hombre machista’, en ocasiones asociado a quien hace gala de esa condición. Es coloquial y tiene un claro matiz despectivo”38. Téngase en cuenta, en lo relativo a este último atributo de la palabra, que tampoco aparece en el DRAE a pesar de que, como hemos visto que declaraba su director, se supone que “la Real Academia Española […] no inventa ninguna palabra [...] pero las tiene que registrar, porque el lenguaje [...] también sirve para ser grosero […] y no podemos nosotros censurar lo que viene directamente de los hablantes, que son los que construyen el idioma” (vid. supra).
    No nos resistimos a completar esta reflexión acerca de los criterios de selección terminológica en el lexicón de la RAE con otras dos voces, las cuales vendrán a colación a partir de sendos mensajes del humorista Quequé, quien, como presentábamos al principio, se encargaba de entrevistar a Darío Villanueva. La primera de ellas es un anglicismo no registrado, a diferencia de otros como whisky (citado más arriba por el académico Luis María Anson en su artículo periodístico), y que nos sugiere el tono que adopta Quequé en el fragmento de su parlamento radiofónico transcrito antes: “Eso yo sé que incluso puede que te dé pereza explicarlo otra vez, pero yo creo que es necesario explicar por qué el diccionario no puede censurar, que es una cosa muy sencilla de entender, pero por favor...”. La voz en cuestión es mansplaining (sustantivo referido a una acción, del cual se deriva a su vez mansplainer, que denota a quien la ejerce). En Solnit (2016: 19; nota a pie de página de la traductora, Paula Martín Ponz) podemos leer que
    Este término surge de la contracción en inglés de la palabra man (hombre) y del verbo to explain (explicar). Según la definición del Diccionario Oxford: «Dícese de la actitud (de un hombre) que explica (algo) a alguien, normalmente a una mujer, de un modo considerado condescendiente o paternalista»; recoge la idea de una acción en la que se obvia los conocimientos, inteligencia y la familiaridad que la mujer posea respecto a ese asunto, infantilizando a la interlocutora. Desde su creación ha sido muy popular al considerarse un término necesario para definir un concepto antiguo y una experiencia frecuente. He decidido dejarlo en inglés porque es un término difícil de crear en castellano.
    La palabra, que viene difundiéndose en los medios de comunicación en castellano (Eldiario.es, columna de Barbijaputa, 21/I/201639; Verne.elpais.com, 23/IX/201640; Pikaramagazine.com, 20/III/201741; Glamour.es, 5/VI/201742), comenzó a popularizarse en inglés con el surgimiento de “una página web llamada «Los hombres académicos me explican cosas» […]. me encanta cuando la gente me explica cosas que saben y en las que yo estoy interesada pero aún no sé; es cuando me explican cosas que sé y ellos no cuando la conversación se tuerce” (la propia Solnit, op. cit., en la misma página).
    El segundo de los términos no reflejados en el DRAE que elegimos, en esta ocasión inspirado por una alocución de Quequé de la que ofreceremos un extracto para ilustrarla, es el de gordofobia. De acuerdo con Piñeyro Bruschi (2016: 48-49),
    En simples palabras, llamamos gordofobia a la discriminación a la que nos vemos sometidas las personas gordas por el hecho de serlo. Hablamos de humillación, invisibilización, maltrato, inferiorización, ridiculización, patologización, marginación, exclusión y hasta de ejercicio de violencia física ejercidas contra un grupo de personas por tener una determinada característica física: la gordura.
    […] la diferencia entre la gordura y el resto de las características físicas citadas residía en el hecho de que no existe un sistema ideológico que produzca, reproduzca, garantice, difunda y refuerce CONSTANTEMENTE la discriminación, el odio y el rechazo de todo el colectivo de personas calvas, miopes, de pelo rizado, altas o con granos, y sin embargo sí existe tal sistema ideológico con estas funciones de cara a la gente gorda, un sistema ideológico que activa y hace funcionar la citada cárcel de cristal. La señalización de aquellas primeras peculiaridades físicas es individual, o a lo sumo circunstancial, pero no ocurre todo el tiempo, todos los días, con todas las personas, ni en todos los sitios, como sí ocurre –por el contrario– con la gordura. […] Esto significa que, al igual que el racismo o el machismo, la discriminación de las personas gordas es algo estructural en nuestras sociedades, es decir, la gordofobia opera como un sistema de opresión para todo el colectivo de personas gordas, con mayor o menor grado pero sin excepciones.
    Sus principales tipos de consecuencias son la invisibilización cultural, la discriminación laboral y sanitaria, el bullying escolar y acoso callejero y el rechazo afectivo-sexual, y su germen social se basa en el denominado “tripartito gordofóbico” que justifica esta forma de opresión a través de un relato estigmatizante en tres niveles: estético, moral y de criterios sobre la salud (op. cit.). Evidentemente, los medios de comunicación de masas, que reflejan y sustentan los valores del sistema económico y sociocultural vigente (p. 55), nos invitan a preguntarnos por los roles asociados por el colectivo afectado por esta forma de subalternización (p. 31):
    ¿Cuántas novelas son protagonizadas por gordas? ¿Cuántos cuentos o canciones? ¿Cuántas películas? ¿Cuántos programas de televisión están conducidos por personas gordas? ¿Cuántas periodistas gordas dan las noticias o hacen reportajes en los noticieros? ¿Cuántas escritoras gordas podríamos nombrar ahora mismo? La gente gorda es casi invisible en las producciones culturales y las pocas veces que aparecemos lo hacemos de la mano de la risa y la humillación, marcando la diferencia. Porque pensar en los personajes gordos/as de las películas es pensar en algo gracioso. Punto. Poco más que agregar. El gordo es un chiste de sí mismo. La gorda no es quien actúa. La protagonista en todo momento es la gordura y no la gorda, presentada como una masa informe que habla por sí misma y desde sí misma con la única y exclusiva meta de hacer reír desde la humillación, desde la explicitación y ridiculización de su cuerpo marcado como el diferente.
    Tomemos, pues, un fragmento de uno de los monólogos de Quequé en su vertiente de humorista, perteneciente al programa El club de la comedia y bajo el título “Las tensiones que provocan las tecnologías” (minuto 6:30)43. En su imaginaria narración, el monologuista cuenta su desazón al verse incapaz de recoger el voluminoso excremento de su perro en la calle, porque ha olvidado en casa la bolsa para poder hacerlo. Ante la situación, decide abandonar ese escenario con disimulo confiando en que nadie se haya percatado de su incívica conducta por omisión, pero alguien lo impedirá. Lo interesante es que a la hora de perfilar ese inoportuno alguien, el humorista ha escogido para su ficción narrativa a un personaje de volumen corporal grueso:
    Y en ese momento, ese niño que está con su padre en la terraza... Ese niño. Sabéis cuál os digo, ¿no? Ese niño. Ese niño gordo que tú ya lo ves, gordo, ahí, comiendo un helado de tres bolas, de gordo que tú dices: «¿pero tú no ves que está gordo?». ¿No verán sus padres que está gordo, eh? ¿Que le han comprado la [camiseta] de Ronaldo XL y le queda prieta al hijo [de] puta? Coño, que estás gordo porque estás gordo. Míralo, el gordo. ¿No te gusta el fútbol? ¡Corre un poco, coño, aunque sea de linier! ¡Gordo! Míralo, va el tío... Sabéis qué niño os digo, ¿no? Ese niño, empieza a gritar: «¡Mira, mama, el perro se ha cagado! ¡Se ha cagado el perro, qué guarro, se ha cagado...!». ¡Tú sí que eres guarro, gordo asqueroso!
    De este modo, a la hora de conseguir la risa y el aplauso de la audiencia, Quequé ha recurrido como recurso humorístico a un viejo y conocido estereotipo (“Sabéis cuál os digo, ¿no?”) que une el atributo físico de la gordura con rasgos de carácter negativos como la gula sin freno (“comiendo un helado de tres bolas”) o la falta de limpieza, física o moral (“¡Tú sí que eres guarro, gordo asqueroso!”); cliché que pervive en tanto objeto de odio, desprecio y humillación, como puede comprobarse a diario, por ejemplo, en los centros escolares. Naturalmente, Quequé podría defender la licitud de su guión gordofóbico apelando a que el humor, como el diccionario de la RAE, no se puede “censurar” o ajustarlo a la “corrección política”, por usar palabras de su entrevista a Darío Villanueva. Sería pertinente, en todo caso, precisar la nítida diferencia que existe entre la sátira y el humor opresivo del que se vale en su monólogo (Vasallo, 2015),
    espacios diametralmente distintos, que no responden siquiera a las mismas lógicas. […] Para ser sátira debe apuntar hacia arriba o hacia dentro. Reirse del sistema y del poder, burlarse de la hegemonía, vengarse de la invisibilización, de los oprobios y las miserias cotidianas a las que la se nos nos condenan. […] La sátira, en tanto que herramienta de transformación, es un acto político. El humor opresivo es una herramienta del poder para reafirmarse y es una forma de violencia simbólica que sí alimenta la violencia cotidiana y la legitima. Se formula desde el privilegio y apunta hacia abajo, inferiorizando a quien ya está inferiorizada. Es humor sin riesgo alguno y es pernicioso porque alimenta la idea de que las situaciones de desigualdad son divertidas o son intrascendentes.
    Y, todo hay que decirlo, uno de los insultos que el apologeta de la Real Academia le ha dedicado al estereotipo del niño gordo es el de “hijo puta”, con el que abríamos este repaso mediático, según cuya definición tener como progenitora a una prostituta equivale a ser “Mala persona”, como veíamos al comienzo del presente texto. Una expresión tan heteropatriarcal como las acepciones del DRAE para las locuciones con la palabra mujer.
    REFERENCIAS
    BOSQUE, Ignacio (2012): Sexismo lingüístico y visibilidad de la mujer.  Real Academia Española. http://www.rae.es/sites/default/files/Sexismo_linguistico_y_visibilidad_de_la_mujer_0.pdf 
    MORENO CABRERA, Juan Carlos (2014): Los dominios del español. Guía del imperialismo lingüístico panhispánico. Madrid: Euphonía Ediciones. http://www.euphoniaediciones.com/plataforma/libros/los-dominios-del-espanol-13-45-1-2-1 
    - (2011): «Unifica, limpia y fija.» La RAE y los mitos del nacionalismo lingüístico español. En SENZ, Silvia y ALBERTE, Montserrat: El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Barcelona: Melusina.
    - (2010): Lengua / nacionalismo en el contexto español, http://bretemas.blogaliza.org/files/2010/06/Texto_Juan_Carlos_Moreno_Cabrera.pdf
    PIÑEYRO BRUSCHI, Magdalena (2016): Stop Gordofobia: y las panzas subversas. Málaga: Baladre / Zambra.
    RODRÍGUEZ-IGLESIAS, Ígor (2016): “Ideologías lingüísticas: descapitalización fanoniana de los andaluces”, Nueva Revista del Pacífico, 65, 105-136. http://www.nuevarevistadelpacifico.cl/index.php/NRP/article/view/71/114 
    SENZ, Silvia (2011): Una, grande y (esencialmente) uniforme. La RAE en la conformación y expansión de la «lengua común». En SENZ, Silvia y ALBERTE, Montserrat: El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Barcelona: Melusina.
    SOLNIT, Rebeca (2016): Los hombres me explican cosas. Madrid: Capitán Swing.
    VASALLO, Brigitte (2015): “¿Quién teme a la sátira lesbofeminista?”. http://www.pikaramagazine.com/2015/04/quien-teme-a-la-satira-lesbofeminista/ 
    Manuel Rodríguez Illana



  • Ni Allende ni Pinochet: hacia un nuevo paroxismo de la indecencia política
    Logotipo APR2
    14/08/2017
    Hay momentos en los que toca ponerse (políticamente) antipáticos y denunciar algunas verdades, pese a quien pese en el seno de “la izquierda” española. Durante años, ellos nos dijeron que Venezuela era “el modelo” porque había allí un parlamento pluripartidista con representación de la oligarquía. Nosotros, que para nada consideramos tal esquema de organización estatal “el modelo” ni ninguna verdadera “democracia” (lo reconocemos: venimos de tradiciones desacomplejadamente pro-cubanas); nosotros, que, de hecho, no hemos sido nunca apologetas de la demo(banco)cracia occidental burguesa, hemos defendido a Venezuela en todo momento y, por supuesto, lo seguimos haciendo. Así: sin ambigüedades, y cada día más. Pues bien, resulta que quienes producían todo tipo de teorizaciones más o menos espurias para ensalzar esquemas como el “Socialismo del siglo XXI” ahora vacilan y juegan a la equidistancia, adoptando una posición que hace muy poco tiempo nadie habría aceptado y que ahora (como la rana que ha sido calentada a fuego lento y, por ello, nunca ha llegado a saltar) muchos han naturalizado. Digámoslo rápido: la posición política de Pablo Iglesias y Teresa Rodríguez ante la crisis venezolana ha sido un auténtico bochorno. Y si quienes decían aspirar a “cambiar Podemos desde dentro” hacen seguidismo de esa postura, en lugar de exigir su inmediata rectificación, dicha aspiración no era menos falaz que el resto del tinglado morado. Pablo Iglesias mantiene en su Facebook una postura ecléctica, según la cual en Venezuela “ambos bandos” tienen que entenderse. Qué recuerdos… Esto casi tiene ecos del Comité de Londres (Comité de No Intervención) de 1936 por el cual Francia y Reino Unido dijeron algo así como “ni II República ni Franco”, poniendo en el mismo plano al gobierno del Frente Popular y a unos golpistas genocidas y fascistas (y beneficiando, de facto, a estos últimos). Hace solo cuatro años, en la muerte de Chávez, Iglesias se deshacía en elogios hacia el proceso bolivariano… Ahora, no sabe cómo esconderse para no tener que pronunciarse sobre el mismo. Pero bueno, es habitual en él: prácticamente ninguno de los puntos programáticos fundamentales del Podemos primigenio de las europeas de 2014 se mantiene en la actualidad. No hablemos ya de su presunto “horizontalismo” organizativo. Teresa Rodríguez va aún más lejos: “la única Venezuela que a mí me preocupa es la calle de mi barrio de Cádiz”. ¿Es que nadie en su entorno piensa decirle que esa fórmula, que usa ahora por segunda vez, es impropia de un internacionalista? En fin, ya puestos podría haber concretado más: “a mí solo me importa mi barrio: a los trabajadores de otras partes del mundo… que les den”. La cosa es que “Tere” ni siquiera se dignó a defender la posición del comunicado que su propia organización (Anticapitalistas) había sacado de forma prácticamente simultánea. ¿Entonces para qué sirve un posicionamiento político, si luego, cuando te pregunta un periodista, no lo defiendes? Suponemos que para lo mismo que tanta lectura teresiana de manifiestos en la “Marcha a Rota”: para luego acabar diciendo que la OTAN… “debe dar más trabajo” en su pueblo. Se ve que Tsipras ha creado verdadera escuela entre la izquierda europea. En todo caso, a pocos puede sorprender ya que este particular dueto modifique sus posicionamientos políticos en función del Barómetro del CIS. Más sorprendente resulta que a nuestro alrededor encontremos a demasiada gente del activismo realmente existente justificándolo todo. En estos días hemos visto a algunos (especialmente, de Podemos) rebotar por las redes sociales un cartel de color morado que se inicia con la siguiente consigna: “Me importa una mierda Venezuela”. Muy bonito: podrían decir lo mismo de Palestina, Gambia o Idomeni. También observamos a gente a la que, para hacer pasar por lógica su particular “transición democrática”, no se le ha ocurrido una excusa mejor que la siguiente: Chávez era genial, pero Maduro es muy malo. Ni a Suárez se le habría ocurrido algo tan esperpéntico. Algunos culpan al actual presidente de un modelo de desarrollo excesivamente basado en la renta petrolera: ¿no fue Hugo Chávez quien implantó ese modelo durante tres lustros? ¿No es Maduro precisamente quien trata de superarlo con la “guerrilla productiva” y la Constituyente? ¿Qué se esconde tras una falta de rigor tan flagrante? Se llega hasta a afirmar que Maduro no ha sabido dialogar con la oposición. ¿Es que ya no recuerdan que Chávez recibió un golpe de Estado en 2002, golpe que colocó como nuevo presidente del país al presidente de la patronal Pedro Carmona y que, afortunadamente, fue derrotado por la movilización popular? Al igual que esta nueva intentona está siendo derrotada por la movilización y la inyección de entusiasmo popular que ha supuesto la Constituyente. ¿Es que ni siquiera van a tener la decencia de reconocerle a Maduro el acierto y el golpe maestro que ha supuesto la convocatoria de dicha Asamblea? ¿De verdad creen, contra toda experiencia histórica, que es posible iniciar un proceso político transformador sin que la oligarquía reaccione y monte una “contra”? Otros –más clasistas- llegan al extremo de aludir a la “falta de preparación intelectual” del presidente. No podemos sino tener la impresión de que a algunos solo les gustan los conductores de autobuses si los interpreta algún glamuroso actor, como Robert de Niro en Una historia del Bronx. A ver si nos aclaramos: ¿“el obrero es el auténtico tipo duro”, pero es incapaz de gobernar un país? ¿Eso hay que dejárselo “a los universitarios”? Y por cierto: ¿qué universitarios, los de aquí? ¿Los que no entienden nada y emplean esa especie irrisoria de culpar a Maduro incluso de la bajada internacional de los precios del barril de petróleo, cuando ha sido una verdadera maniobra de una OPEP actualmente controlada por los EE UU y que intenta perjudicar a rivales exportadores como Rusia y Venezuela? En fin, no entendemos a qué tanto balbuceo incoherente: ¿no sería más fácil admitir que, en realidad, se ha acabado interiorizando las tesis errejonistas o neo-laclauianas? ¿Que la ideología es “líquida” y ellos están dispuestos a claudicar en cualquier principio político para no perder algunos escaños, carguitos, liberaciones o cuotas de poder? Y en relación a esto último: ¿son estos los que tendrán que mantenerse firmes y no vendernos el día de mañana cuando Bruselas les diga lo mismo que le dijo en su momento a Alexis Tsipras? Por encima de toda táctica y de toda “coyuntura” cambiante, un principio está claro: el antiimperialismo, la denuncia pública de las acciones de las multinacionales y los bancos españoles en América Latina, el repudio de los posicionamientos de “nuestros” gobiernos y de los partidos patrocinados por ellos y por USA, todo ello es una tarea más entre las nuestras. Y además una tarea que, de manera especial por vivir en la retaguardia del imperialismo, nos corresponde a nosotros: a la izquierda que vive en el corazón del ogro, en la metrópoli desde la cual se cocinan todas las agresiones. Y si no afrontamos esta tarea, será una clara dejación de funciones por nuestra parte, que, para colmo, a efectos prácticos solo podrá traducirse en complicidad. No sería nada nuevo: ya la II Internacional acabó siendo una reconocida cómplice del imperialismo. Y a nuestra II República también la dejaron sola: solamente el gobierno de la URSS tuvo la decencia de prestarle apoyo. ¿Y Allende? ¿Acaso alguien cree que los medios de comunicación españoles pintaban a Allende como un “romántico” y “honesto” luchador cuando aún no estaba muerto? ¿Debe ser la prioridad de Nicolás Maduro caerle bien a los medios de comunicación españoles y norteamericanos? ¿Qué habríamos pensado de alguien que, como hace Iglesias con Venezuela, pusiera en el mismo plano al gobierno de Allende y a los golpistas a sueldo de EE UU comandados por Pinochet? Desgraciadamente, no exageramos: ya hemos visto demasiadas cosas este último año. Hemos visto a los opositores secuestrando helicópteros, lanzando miles. Los hemos visto quemar vivas a personas en la calle. Los hemos visto poner bombas, han organizado “guarimbas”. Han acaparado alimentos para provocar el caos, hasta el punto de que ha sido necesario que el gobierno intervenga las panaderías para que los empresarios dejaran de esconder el pan. Han comprado a miembros del lumpen para cometer crímenes deleznables. Han llamado a la intervención extranjera y a su propio ejército a sublevarse, e incluso se han disfrazado ellos de militares (sin serlo) para intentar confundirlo. Todos lo saben: en España, la oposición venezolana ya estaría ilegalizada según nuestra Ley de Partidos. Pero también hemos visto a un pueblo movilizado para, de la mano de su gobierno revolucionario, solucionar sus problemas por sí mismo. Hemos visto que, cuando los empresarios cerraban las fábricas para proseguir su guerra económica (lo mismo que le hicieron a Allende), estas eran tomadas por los propios trabajadores y administradas en régimen de cooperativa socialista, como la ejemplar fábrica de conservas “La Gaviota”, que produce diariamente 900 cajas de sardinas en lata. Hemos visto cómo la oposición no ha sido capaz de movilizar más que a los barrios de clase media-alta, pero, como incluso un acérrimo medio antichavista como El País se ha visto obligado a reconocer, nunca a la clase trabajadora, que sigue siendo fiel a una revolución que se lo ha dado todo en estas casi dos décadas. Hemos visto a la formidable Delcy Rodríguez, hija de un dirigente comunista asesinado en 1976, emerger como figura política y convertirse en presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente. Y hemos visto a un pueblo volver a ilusionarse y a movilizarse como en los mejores tiempos de Hugo Chávez, avanzando hacia la conquista de un socialismo que, es cierto, aún no ha llegado; pero que cada vez se percibe de forma más clara como la única alternativa frente a los golpistas. Habiendo visto todo esto, sentimos tener que expresarnos con tamaña dureza: ya está bien, compañeros, ya está bien. Quien, desde posiciones de izquierdas, deje de defender sin ambigüedades a Venezuela frente a una oposición golpista y con clara tendencia al fascismo; quien en esta coyuntura particular marque distancias con respecto al proceso revolucionario o justifique a los que –como Iglesias o “Tere”- lo hacen, o quien diga que “Chávez sí pero Maduro no” es, sin duda alguna, el mejor representante del cinismo, la indecencia, la inmoralidad, la cobardía política y la tendencia más o menos disimulada a pisotear todo principio en pos de un electoralismo que, desde luego, habría dejado sin respiración al mismísimo Felipe González. Más les valdría enterarse de que, con tanto tacticismo, acabarán por perderse en la selva del inmediatismo y de la traición. Más les valdría pensar en sí mismos hace solo unos años, antes de la fulminante adopción del “paradigma Laclau”, y en si habrían aceptado todo lo que están aceptando ahora. Y más les valdría recordar la máxima de Martin Niemöller: “primero vinieron a por los comunistas, pero yo no dije nada…”. (Fuente: Insurgente / Autor: Manuel Navarrete)



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    10/08/2017
    Las elites mundiales dominan los principales medios de comunicación internacionales de modo casi total a través de sociedades enrevesadas que ocultan las participaciones de emporios transnacionales como bancos, empresas de armamento y del sector de la energía, entidades financieras e inversoras y otras firmas de diversa índole. The New York Times, Le Monde, Der Spiegel, Financial Times, El País, revistas de referencia y cadenas importantes de televisión o radio imponen sus puntos de vista sobre la actualidad según los intereses geopolíticos de sus accionistas, marcando los asuntos que deben ser portada y objeto de debate de sus millonarias audiencias. Por decirlo de otra manera, crean focos de atención preferentes mientras silencian con sombras informativas intencionadas otros asuntos susceptibles de desvelar zonas ocultas de sus intereses económicos. Solo se habla de lo que el poder hegemónico quiere, tal y como estudiara al detalle el lingüista estadounidense George Lakoff. Quienes imponen los marcos de discusión tienen la sartén por el mango porque únicamente hay luz y es motivo de debate lo que no daña su perspectiva política, eludiendo las contradicciones de toda realidad social. Esos marcos temáticos crean la realidad que las elites desean. De esta forma, en los últimos años las victorias de la izquierda en Sudamérica (Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Argentina…) han provocado una animadversión de las elites neoliberales para que tales triunfos electorales no sirvieran de ejemplo en otras áreas geográficas. La inquina hacia sus gobernantes ha sido y es más que alevosa y manifiesta, tomando el relevo de la maldita Cuba, objetivo ya demasiado manoseado históricamente por las derechas y sus acólitos de la izquierdita nominal. La guerra desinformativa no tiene cuartel: todo vale contra la izquierda, aunque lleguen al gobierno (el poder sería mucho decir tal vez) democráticamente. Pero la mayor virulencia mediática recae sobre Venezuela. Contra este país, cualquier mentira es buena con tal de que el mensaje desestabilizador alcance las mentes de las masas de forma avasalladora y falaz. ¿Por qué ahora Venezuela? Porque podría ser un fuerte ejemplo a imitar y su pueblo está resistiendo andanadas de todo tipo para que quiebre su voluntad mayoritaria a favor de la burguesía nacional y la clase propietaria internacional. El pueblo de Venezuela está haciendo frente a una hiedra de numerosas ramas venenosas: la ultraderecha multimillonaria y rancia del interior, el FMI, el dinero negro de la CIA, golpismo y terrorismo de agentes anónimos que tiran la piedra y esconden la mano, la tibieza de la Unión Europea y el ataque desinformativo a mansalva, especialmente desde España, que está operando en esta crisis inducida como portaaviones nodriza de la crema elitista del mundo globalizado. Neutralizada Grecia con la bajada de pantalones de Tsipras y Syriza solo quedan Venezuela, Cuba como recurso ideológico para personas talluditas y Corea del Norte como absurdo infantil para conjurar los peligros rojos contra la democracia de corte occidental. Sin embargo, en este esquema de urgencia, Venezuela ostenta la primacía indiscutible en el escalafón de maldad absoluta, no en vano es el país con mayores reservas de petróleo del mundo (unos 300.000 millones de barriles), a la que siguen Arabia Saudí (250.000 millones de barriles estimados), Irán (150.000 millones) e Irak (140.000 millones). Irak está en guerra permanente gracias a los bombardeos de EE.UU. y la Union Europea; Irán, siempre en el punto de mira bélico occidental; Arabia Saudí sometida por una dictadura feudal amiga de Washington y Bruselas y… Venezuela, un reducto izquierdista contra el imperio ultraliberal. Así puede entenderse mucho mejor la geopolítica de las “democracias” alentadas por los dueños universales de la ética instalados en la Casa Blanca y en las capitales de la vieja Europa. Lo que nunca debe ser noticia de portada Un repaso somero a la realidad mundial nos muestra aquella parte de la realidad que jamás ha de abrir portadas o debe tratarse con sordina. Van algunos ejemplos a vuelapluma más que significativos. Arabia Saudí es el país más machista del mundo. En 2015 se registraron oficialmente 157 ajusticiados por condenas de pena de muerte, algunos por ateísmo. Decapitaciones y crucifixiones están a la orden del día. Un fascista es el actual inquilino de la presidencia USA. Y llegó a tan alta magistratura con dos millones de votos menos que su adversaria demócrata Hillary Clinton. Genuino sabor a democracia total e irreversible. El régimen de Rodrigo Duterte, presidente de Filipinas desde 2016, ha asesinado extrajudicialmente a miles de personas presuntamente vinculadas con el narcotráfico. Sus acciones no merecen editoriales ácidos ni espacios amplios en la prensa internacional, solo pequeñas censuras de adorno estético. El año pasado, en México se recogió una cosecha diabólica, sin estar en guerra, de 23.000 personas muertas en actos violentos. En Siria, asolada por una conflagración bélica abierta y notoria, hubo 50.000 muertos. Desde comienzos del presente siglo, el genocidio sionista ha segado la vida de 1.500 niñas y niños palestinos, un asesinato cada tres días. Según diferentes organismos, durante 2016 perdieron la vida entre 74 y 156 periodistas. Irak, Siria, Afganistán, Yemen y… México son los países donde es más peligroso informar libremente. En el país azteca se contabiliza una macabra cifra de 107 periodistas vilmente asesinados desde el año 2000. De vez en cuando salta alguna noticia de agencia a la que se adjudica un hueco con fórceps en la prensa internacional. Al siguiente día, todo cae en la sima del olvido mediático. España, según distintos índices, es el país más corrupto de Europa. Cuenta con 2,6 millones de personas pobres y con 10 millones de residentes con alto riesgo de caer en la indigencia. Si volamos a EE.UU., su territorio de pobreza muerde a 45 millones de personas. En la “dictadura sangrienta” de Venezuela en 1999 la mitad de la población era considerada pobre. Hoy, se ha aminorado ese estigma entre 20 y 25 puntos porcentuales: antes había 16 millones de bocas hambrientas y miradas sin futuro y ahora 6 millones, una barbaridad sin duda pero el recorrido da idea de los esfuerzos realizados en la etapa de Hugo Chávez. Además, el “diabólico régimen chapista” ha escolarizado a 100.000 púberes que antes no se acercaban ni por error a un aula educativa. Compárense estos datos con otras realidades, contextualizando las estadísticas y su trayectoria histórica: África, Asia, otros países sudamericanos e incluso EE.UU. y España. La realidad nada tiene que ver con las portadas de los mass media dominantes. Hay que buscarla más allá de las mentiras y los intereses de las elites neoliberales. Que un líder rodeado de mierda corrupta hasta los ojos como Rajoy y un fascista como Trump sean referencia moral para medir la democracia venezolana dice mucho de la estupidez política en la que está sumida la mayoría silenciosa española y occidental. Contra Venezuela todo vale porque tapa las vergüenzas de la doctrina neoliberal. Y del sistema capitalista. Y de la corrupción. Nicolás Maduro es un chivo expiatorio para que no pensemos críticamente acerca del mundo doméstico e ideológico que nos asfixia cotidianamente. Romper el cerco desinformativo contra Venezuela es recuperar un poco de la dignidad alquilada o vendida durantes estos años locos y perversos de la crisis global. (Fuente: Diario 16 / autor: Armando B. Ginés)



  • Surgimiento de una nueva alianza en el Gran Medio Oriente
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    07/08/2017
    Comienza a concretarse la política del presidente Trump en el Gran Medio Oriente. Hasta ahora, Estados Unidos y sus aliados habían tratado de destruir los Estados de la región e imponer el caos, pero ahora están legitimando las alianzas contra los yihadistas. En los discursos, Irán, Siria y el Hezbollah siguen siendo los enemigos que habría que liquidar, pero en la práctica se han convertido en socios. Esta nueva situación podría permitir a los Estados de la región sacar a las transnacionales del juego político y lograr el restablecimiento de la paz. Poco a poco, comienza a concretarse la política exterior del presidente Trump. En el Medio Oriente ampliado –o Gran Medio Oriente– Trump ha logrado, con ayuda de su consejero de seguridad nacional, el general H. R. McMaster, y de su director de la CIA, Mike Pompeo, poner fin a los programas secretos de ayuda a los yihadistas. Contrariamente a lo que trata de dar a entender el Washington Post, aunque es cierto que esa decisión se tomó antes del encuentro que Trump sostuvo al margen del G20 con el presidente ruso Vladimir Putin, es importante el hecho que su adopción es también anterior a la preparación de la cumbre de Riad, celebrada a mediados de mayo. El objetivo de esa decisión no era arrodillarse ante el zar ruso, como afirma la clase política estadounidense, sino poner fin a la utilización del terrorismo, como Donald Trump había anunciado durante su campaña electoral. Por supuesto, toda la prensa occidental se hizo eco de las insinuaciones del Washington Post. Si bien es posible imputar esto último al usual comportamiento de manada de los periodistas occidentales, se trata más probablemente de una nueva demostración del hecho que los grandes medios de difusión están en manos de los organizadores de la guerra que asola el Medio Oriente y de la confrontación con Rusia. Las revelaciones provenientes de Bulgaria [1] sobre la existencia de una gran red de tráfico de armas, creada por el general estadounidense David Petraeus cuando era director de la CIA –en 2012– y posteriormente controlada por el propio Petraeus desde su oficina privada en el fondo de inversiones KKR, demuestran el enorme poder de los partidarios de la guerra. Al menos 17 Estados han participado en esa operación, identificada como «Timber Sycamore», durante la cual Azerbaiyán garantizó el transporte de 28 000 toneladas de armas destinadas a los yihadistas mientras que Israel proporcionaba documentos falsos sobre la destinación final de todo ese armamento. Todo indica que David Petraeus y KKR actuaron con ayuda del secretario general adjunto de la ONU, el también estadounidense Jeffrey Feltman. Por supuesto, nadie será juzgado –ni en los países implicados, ni en el plano internacional– por haber participado en ese gigantesco tráfico de armas, cuyo volumen no tiene precedente en la historia. Ya resulta más que evidente que, desde hace 4 años, los pueblos del Levante han estado luchando no sólo contra otros Estados sino, ante todo, contra un consorcio de transnacionales –o sea, una alianza de empresas privadas que incluye a los grandes medios de difusión internacionales– y varias potencias o Estados de nivel medio que, juntos, imparten órdenes a pequeños Estados, los que a su vez se encargan del trabajo sucio. En todo caso, las dificultades que Donald Trump ha venido enfrentando para imponer su voluntad a la CIA y al Pentágono, así como la existencia misma de esa red paralela –de naturaleza simultáneamente pública (estatal) y privada– permiten entrever la complejidad de su tarea en el marco de un orden mundial que se halla bajo la nefasta influencia de intereses privados. En un primer momento, y aunque se registraron varios incidentes, las fuerzas estadounidenses no han detenido la ofensiva de los ejércitos de Irak y Siria que tratan de restablecer la ruta de la seda. La ofensiva que el Ejército Árabe Sirio emprendió con el Hezbollah, y en coordinación con el ejército libanés, en el jurd de Ersal [2] es el primer resultado visible de la nueva política de Washington. Aunque mantiene sus fuertes críticas contra la participación del Hezbollah en esa ofensiva, el primer ministro libanés Saad Hariri autorizó el ejército del Líbano, a pedido de Arabia Saudita, a participar en la operación. Es la primera vez que los ejércitos del Líbano y Siria y el Hezbollah actúan oficialmente de manera coordinada. Aunque mantiene su retórica contra Irán y el Hezbollah, Riad estimó que resulta más conveniente trabajar, al menos momentáneamente, junto al Hezbollah y priorizar la liquidación de los yihadistas. El hecho es que esta guerra, concebida para destruir los Estados de la región, está arrojando un resultado exactamente inverso ya que está forjando la unidad entre las fuerzas iraníes, iraquíes, sirias y libaneses. (Fuente: Red Voltaire / Autor: Thierry Meyssan)



  • Macron y Libia: La conexión Rothschild
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    07/08/2017
    ¿Qué llevó al presidente de Francia, Emmanuel Macron, a organizar una extraña ceremonia de reconciliación entre dos líderes libios que en realidad no son realmente contendientes? ¿Por qué pronunció un discurso sobre un pueblo que él no conoce? ¿Adónde fueron a parar los 100.000 millones de dólares que faltan en el tesoro nacional libio? “Lo que hoy sucede en Libia es de cierta forma el nudo de una desestabilización que presenta múltiples rostros”, declaró el presidente francés Emmanuel Macron al celebrar en París el acuerdo que “traza la hoja de ruta para la paz y la reconciliación nacional”. Macron atribuye la situación caótica de Libia únicamente a los movimientos terroristas, que “tratan de prosperar explotando la inestabilidad política y la riqueza económica y financiera que pueden existir en Libia”. Según el presidente Macron, es por eso que Francia ayuda a Libia a enfrentar los terroristas. En esas declaraciones, Macron invierte la realidad de los hechos. El artífice de la desestabilización de Libia fue precisamente Francia, junto a Estados Unidos, la OTAN y las monarquías del Golfo. En 2010, según los datos del Banco Mundial, Libia registraba los más altos índices de desarrollo humano de toda África, con un elevado ingreso medio por habitante, acceso de toda la población a la enseñanza media y secundaria y un 46% de acceso a la enseñanza superior. Unos 2 millones de migrantes africanos encontraban empleo en Libia. Con sus inversiones, Libia favorecía la formación de organismos económicos independientes vinculados a la Unión Africana. Estados Unidos y Francia, como puede verse en los correos electrónicos de Hillary Clinton, se pusieron de acuerdo para bloquear el plan de Kadhafi, que quería crear una moneda africana como alternativa frente al dólar estadounidense y al franco CFA (la moneda que Francia impone a 14 de las ex colonias francesas en África). Fue Hillary Clinton, como lo documentó en su momento el New York Timesquien hizo firmar al presidente Obama “un documento que autorizaba una operación secreta en Libia y la entrega de armas a los rebeldes”, entre los que se incluían grupos clasificados como terroristas. Poco después, en 2011, la OTAN, organización sometida al mando estadounidense, destruía el Estado libio durante una guerra, iniciada por Francia (1), en la que Libia tuvo que enfrentar además la acción de fuerzas especiales que operaban en suelo libio. Resultado de todo eso es el desastre que hoy puede verse en Libia y que está provocando incluso más víctimas que la propia guerra, sobre todo entre los migrantes. El presidente de Francia Emmanuel Macron sabe muy bien todo eso. Entre 2008 y 2011, Macron hizo una carrera -tan fulgurante como sospechosa- como empleado del banco Rothschild, el imperio financiero que controla los bancos centrales de casi todos los países del mundo. El banco Rothschild llegó a Libia en 2011, cuando la guerra todavía no había terminado. Era el momento en que los grandes bancos estadounidenses y europeos cometían el mayor acto de rapiña del siglo al confiscar 150 000 millones de dólares de los fondos soberanos libios (2). Durante sus 4 años de formación en el banco Rothschild, el hoy presidente de Francia, Emmanuel Macron, fue presentado a las más altas figuras de la finanza mundial, donde se deciden las grandes operaciones, como la destrucción del Estado libio. Macron pasó después a la política haciendo otra carrera -también tan relampagueante como sospechosa- durante la cual fue sucesivamente vicesecretario general de la presidencia de la República y ministro de Economía. En 2016, creó su propio partido, En Marche!, un “instant party” que cuenta con el respaldo y financiamiento de poderosas transnacionales, que le abren el camino a la presidencia de Francia. O sea, tras el protagonismo de Macron no se encuentran solamente los intereses nacionales franceses. El botín por repartir en Libia es enorme: las mayores reservas de petróleo de toda África y grandes reservas de gas natural, más la inmensa reserva de agua fósil del manto nubio -un oro blanco con perspectivas de ser más precioso incluso que el oro negro- y la situación geográfica del propio territorio libio, de primera importancia geoestratégica, entre el Mediterráneo, África y el Medio Oriente. Existe “el riesgo de que Francia ejerza una fuerte hegemonía sobre nuestra ex colonia”, advierte en Italia la publicación Analisi Difesa, subrayando la importancia de la inminente expedición naval italiana en Libia. Un llamado al “orgullo nacional” de una Italia que reclama “su parte” en la repartición neocolonial de los despojos de su ex colonia. A continuación, el testimonio del intelectual francés Thierry Meyssan, quien fue miembro del gobierno libio durante la agresión occidental. “Antes de cualquier otra cosa, Hollande hace un balance de la destrucción de Libia. La Yamahiriya disponía de un Tesoro evaluado, como mínimo, en 150 000 millones de dólares. Oficialmente, la OTAN bloqueó, o hizo que sus aliados bloquearan, alrededor de una tercera parte de esa suma. ¿Qué pasó con el resto? Los kadhafistas creen poder utilizarlo para financiar la resistencia a largo plazo. Pero en abril, el prefecto francés Edouard Lacroix, a quien se había dado acceso a una parte de ese dinero, muere repentinamente -en un solo día- víctima “cáncer fulminante” mientras que el ex ministro libio del Petróleo, Choukri Ghanem, aparece ahogado en Viena. Gracias al entonces ministro francés de Finanzas, Pierre Moscovici; al consejero presidencial para temas económicos, Emmanuel Macron; y varios banqueros de negocios, que fungen todos como cómplices pasivos, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos logra apoderarse del botín del siglo: 100 000 millones de dólares”.  (3) Notas (1) También participaron aviones españoles, siendo Jefe del Estado Mayor el General Rodríguez, hoy dirigente de Podemos y asesor de Pablo Iglesias en cuestiones militares (Nota de La Otra Andalucía). (2) Fragmento del libro de Thierry Meyssan Sous nos yeux, actualmente en proceso de edición con vista a su publicación en español. (3)  Según la información facilitada entonces por el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, Estados Unidos robó 200.000 millones de dólares del tesoro libio. Por robar robaron hasta las becas de los estudiantes libios. (Fuente: Il Manifesto / Autor: Danilo Dinucci)



  • ¿Por qué nos ganan los capitalistas? Venezuela nos lo recuerda
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    05/08/2017
    Lenin y otros grandes revolucionarios, repetían algo tan importante como básico que a menudo se olvida: hay que aprender del enemigo. Sobre todo cuando nos gana como es el caso. Es más, cuando lleva tantos y tantos años venciendo. En Venezuela el imperialismo aún no ha vencido, pero la burguesía española, que es la que nos toca más cerca, está volcándose con la oposición fascista para que venzan, recordándonos porqué nos ganan aquí aunque no sea un análisis cómodo para quienes prefieren no hacer autocrítica y resignarse a la eterna derrota. Tienen claras unas premisas para imponer su tiranía y en torno a estas se unen, no es una unión abstracta sin principios como propone la izquierda domesticada, que encima habla de unión mientras desprecia a revolucionarios consecuentes. No rebajan estos puntos: La solidaridad con sus presos como Leopoldo López, Antonio Ledezma y tantos golpistas más. La burguesía española y sus medios, despliegan amplias campañas para liberarlos y dar a conocer sus casos, manipulados, por supuesto. Tampoco falta la abundante ayuda económica, el asilo político que dan a sus familiares y otros golpistas sicarios del imperialismo, etc. Sin embargo y lamentablemente, vemos como aquí la mayoría de quienes se dicen antifascistas no se solidarizan con las presas y presos políticos antifascistas e incluso los ningunean o insultan, haciendo un enorme favor al régimen que los encarcela, tortura y extermina. La burguesía cuida de los suyos y se une para luchar por su libertad, lección para quienes presumiendo de solidaridad olvidan a quienes han peleado por nuestros derechos y libertades. Otro de los motivos por los que nos ganan. Además, nosotros no necesitamos inventar como lo hacen la mujer de L. López y sus secuaces, basta ceñirnos a la cruda realidad que sufren aquí los presos revolucionarios a mil km de sus familias, en aislamiento, negándoles la asistencia médica, etc. También en Venezuela la derecha hace unas campañas por la libertad de sus mercenarios, que ya quisiéramos aquí por la libertad de quienes sí la merecen. No reconocer legitimidad a quienes perjudiquen, aunque sea mínimamente, sus intereses. En Venezuela no se ha expropiado a la burguesía y siguen explotando manteniendo desigualdades abismales, la clase obrera no ha tomado los medios de producción, no es un Estado socialista, pero desde la llegada de Chávez se realizaron unas reformas que beneficiaron a las clases populares y la oligarquía no aceptó ni siquiera esas pequeñas mejoras para los más necesitados. Los ricos necesitan un gobierno títere de Estados Unidos y de la UE para amasar aún más fortunas y no tener que ceder ni limosna, por eso no reconocen legitimidad al gobierno de Maduro que perjudica su avaricia insaciable. Sin embargo aquí hasta personajes supuestamente comunistas como Cao de Benós (eso daría para otro artículo), han dicho que el gobierno español es legítimo porque ha sido votado, aunque sólo sea por un 20% de los posibles votantes. No es legítimo por su enorme carencia de apoyo popular, pero sobre todo porque es enemigo de los intereses de la inmensa mayoría, porque su poder nace del golpe de Estado del 36 sin que hubiera una posterior ruptura con el fascismo en la farsa de la “transición”, por sus agresiones imperialistas, etc. Mientras en Venezuela la derecha llama terrible dictadura al gobierno, aquí Unidos Podemos y derivados, llaman democracia al Estado español lavando la cara al régimen criminal. De sus políticos como Iglesias o Garzón no se puede esperar más, pues cobran (y muy bien) por ser buenos corderitos que no pongan en peligro los privilegios de los explotadores, pero sus votantes no suelen estar en las mismas condiciones y con su discurso otorgan legitimidad a la legalidad que nos oprime, como otros partidos revisionistas. Pero la burguesía jamás otorgará legitimidad a quienes no sirvamos a sus sucios intereses, por eso legitiman los intentos de golpe de Estado en Venezuela, las invasiones imperialistas, etc. Si aquí la revolución queda lejana es, entre otras cosas, por quienes siguen condenando las luchas que se salen de la legalidad que legitiman llamándola democracia. Así le quitan gravedad a la opresión del Estado y por lo tanto, la necesidad de una revolución. El tercer punto y el más importante, que va ligado a los anteriores, es el del apoyo a todos los métodos de lucha. La burguesía, en el Estado español y en cualquier parte del planeta, no ha renunciado jamás ni renunciará al uso de la violencia para saquear a la clase trabajadora. Ni el capitalista más estúpido dirá que no necesitan a su brazo armado, la policía y el ejército, para reprimir manifestaciones, detener y encarcelar a revolucionarias o proteger su impunidad. Sin tener claro eso, no podrían oprimirnos y lo saben. Necesitan el uso sistemático del terror y su posición respecto al terrorismo golpista en Venezuela, lo vuelve a poner de manifiesto. No han dudado un solo momento en apoyar a quienes han disparado y quemado a chavistas, los han dejado como héroes de la "resistencia". ¿Cómo no van a hacerlo cuando han bombardeado escuelas y hospitales en tantos países para saquear sus recursos? La oligarquía y sus esbirros siempre han defendido sus privilegios con uñas y dientes, aquí tampoco toleraron al Frente Popular que empezó a conquistar importantes mejoras para la clase obrera y dieron un golpe de Estado armados. No tienen ningún complejo a la hora de legitimar el uso de la violencia por su parte, aunque sea para imponer algo injusto para la mayoría, a diferencia de nosotros. Principalmente nos ganan por eso, asumen la máxima que dijo Mao y que la cruda realidad señala: "el poder nace del fusil". De ahí que Lenin precisara que "democracia es un fusil en el hombro de cada obrero", pero recordarlo nos lleva a los tribunales que precisamente no renuncian a los fusiles. Muchos estudiantes pijos se juegan la vida en Venezuela con guerrilla urbana frente a la policía, aquí raro es el estudiante obrero que se organiza en asambleas estudiantiles de escasa o nula combatividad. Que hasta los pijos venezolanos sean más combativos, resalta lo de que hay que aprender del enemigo. Pero los medios pueden dejar como una heroicidad su uso de la violencia allí para acabar con un gobierno mucho más democrático que el de aquí, que no desahucia masivamente y que garantiza el acceso a la Universidad mucho más que este Estado, por ejemplo. Nosotros por mucho menos como criticar a la monarquía, somos condenados a prisión, no digamos si defendemos la autodefensa armada... Allí no se condena a nadie por criticar a Maduro ni por aplaudir la quema de policías que no defienden a un régimen tan enemigo de la clase obrera como este. Sin embargo aquí, casi toda la izquierda, comprada, cobarde crónica o acomplejada, condena hasta que se rompan los cristales de los bancos que desahucian familias y que han sido rescatados con miles de millones de dinero público. Volviendo al primer punto y al segundo: piden la libertad de todos sus presos sin hacer distinciones de si han practicado la violencia o no, porque como no otorgan legitimidad al enemigo que combaten, la dan a todos los métodos para debilitarlo. Aquí la mayoría de la izquierda necesita el permiso de los medios capitalistas para actuar: si estos no aplauden la acción, no la hacen o la condenan si la hacen otros. Este es el nivel: esperan que los voceros de quienes niegan derechos, hablen bien de ellos. Total, se refieren igual que estos medios a la autodefensa revolucionaria, llamándola terrorismo. Por el contrario, los medios burgueses jamás llamarán terrorismo a los cócteles molotov que lanzan en Venezuela a la policía, a los asesinatos de la policía española en el Tarajal y tantos lugares más o a los balazos de goma y porrazos de los antidisturbios que han provocado mutilaciones y serias heridas. Aquí la mayoría de la izquierda a lo sumo critica la violencia del Estado, pero niega la legitimidad de la autodefensa ante esta, perpetuando así la impunidad de los verdaderos violentos y legitimando la represión ante quienes oponen resistencia. Por eso precisamente la pasean por los platós de las principales cadenas de TV para que tengan a sus votantes tranquilitos. Los mismos medios que apoyan la quema de chavistas en Venezuela, les dan voz constantemente. ¿No es evidente la conclusión? Volvemos a lo mismo: porque no ponen en riesgo sus privilegios. En el momento en el que nuestro discurso y nuestros hechos sí los ponen, cambia mucho la cosa. La burguesía sí tiene claro que no tiene que respetar a quienes luchamos contra su dictadura del capital. En resumen: la burguesía pelea por la libertad de sus presos, niega la legitimidad de todo gobierno que perjudique sus intereses y por lo tanto, promueve derribarlos por la fuerza, como la violencia con la que aplastan las luchas que tampoco les convienen. Lo hacen porque tienen conciencia de la clase a la que pertenecen y se unen bajo esas premisas para imponerse. Sin embargo aquí, por citar un ejemplo, cada año 700 trabajadores son asesinados por ser obligados a trabajar sin seguridad y pocos denunciamos esos crímenes sin pelos en la lengua. Si en la clase trabajadora hubiera la misma conciencia de clase que tiene la burguesía, estarían perdidos porque somos la inmensa mayoría. Pero aún queda mucho trabajo por hacer, la burguesía también ha conseguido, por tener claro todo lo citado anteriormente sumado a la guerra sucia de su manipulación constante, que apenas haya conciencia de clase obrera y que se interiorice que tienen legitimidad, derecho al monopolio de la fuerza, privilegios respetables y un largo etc. Podemos aprender del enemigo o seguir caminando en círculos mientras recibimos hostias por todos los lados y ellos duermen tranquilos sabiendo que si algún radical les interrumpe el plácido sueño que dan la impunidad y los lujos, la mayoría de la izquierda lo condenará y si es encarcelado, no pelearán por su libertad. Mientras con una sonrisa y un caluroso abrazo, Manuela Carmena recibe a los familiares del golpista asesino de antifascistas, Leopoldo López, pidiendo su libertad. ¿Y aún te preguntas por qué estamos como estamos y nos ganan, en serio? (Fuente: La Haine / Autor: Pablo Hasel)



  • Nacionalismo: ¿es la única opción política liberadora?
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    01/08/2017
    ¿Es el nacionalismo la única opción política liberadora? La respuesta parece ser afirmativa. Y la razón esencial es que esta cosmovisión privilegia la soberanía del país como un elemento esencial que no puede ser tocado, violado, injuriado, expoliado. El nacionalismo es una concepción estructurada del mundo basada en cuatro principios insobornables: el territorio es una unidad permanente, los derechos ciudadanos son impostergables, la riqueza nacional es distribuida equitativamente, la negociación internacional se da en justicia. Comporta una posición política más bien ligada a la ética como base del fundamento ideológico de una nación, el bienestar de la población, las necesidades del conjunto garantizadas por un estado formador de conciencia común, cuyos individuos se comprendan a sí mismos como parte de él. Lejos de personalismos, conceptos religiosos o filosofías particulares de interpretación de la realidad, debe ser la esencia de un país donde los derechos humanos están por encima las cosas, formando una estructura social sobre la cual se desarrollan todos los aspectos del estado nación. Acorde con ello, el respeto a los derechos ciudadanos implica un equilibrio entre la posición de gobierno y la crítica, sin permitir la violencia terrorista como argumento para un cambio en la gobernanza. El internacionalismo es un estandarte de respeto a todas las naciones como vecinas en la justicia, en camino hacia la paz. ¿Qué teorías no son nacionalistas en su contenido de equidad? Fascismo, Nazismo, Democracia totalitaria, Destino Manifiesto, Globalización e interconexión mediática, son cinco planteamientos que agreden a la Humanidad por su contenido discriminador. El fascismo es una doctrina totalitaria que se opone al liberalismo parlamentario y plantea un mecanismo de violencia segregadora, antimarxista, antisocialista, subordinando los derechos personales a un Estado capitalista, con un partido único de estructura militar que no admite oposición alguna. El neonazismo es la versión actual de la supremacía aria, con exterminio de las razas “famélicas”, racista y xenófoba, similar en lo organizativo y represivo del fascismo. El Destino Manifiesto es una enfermiza idea de que una potencia ha sido predestinada para hacer de policía en el mundo y realizar sus intereses cueste lo que cueste, interviniendo en todo el orbe según su complacencia y por mandato divino, a través de la ocupación, corrupción e injerencia militar. La democracia totalitaria corresponde al poder de las élites a través de partidos únicos que detentan el gobierno (México, por ejemplo), o al bipartidismo constante como expresión de éstas, repartiendo la administración pública y manejando el estímulo a la propiedad privada. Su función de opresión se materializa en el asesinato de líderes opositores, desapariciones, sanción al pensamiento libertario, control pleno de los medios informativos, finalizando en el golpe de estado (Ucrania). La Globalización e Interconexión es la fábula según la cual el libre comercio y las comunicaciones son la base del desarrollo de las naciones, cuando en realidad lo que esconden es la autonomía y dominio de las transnacionales. Por tanto, el nacionalismo es una teoría de la independencia y soberanía que comporta tareas de confrontación con aquellos que sostienen la injerencia y presión para derrocar presidentes, desmembrar territorios, apoderarse de riquezas propias. Cabe complementar con la reflexión del analista político Claudio Stavorengo, la cual refleja claramente la contradicción actual y el camino a seguir. El manifiesta la necesidad de un nacionalismo que asume la particularidad de cada país, y en el contexto internacional como doctrina indispensable basada en el respeto mutuo entre naciones, sin la utilización de métodos de disuasión o agresión directa en pos de intereses corporativos, situación que vemos en la actualidad provocada por el manejo de los precios de materias primas de toda índole, ejercido por una o más potencias y por entes financieros de presencia transcontinental. La caída de la U.R.S.S., la primera economía socialista del orbe, dio lugar a la quita de beneficios sociales en buena parte del mundo laboral donde era necesario alejar las mentes de los hombres del ideario socialista. En su reemplazo se dio la flexibilización del trabajo con el pretexto que la mano de obra es el gran costo de la producción, frena la productividad y no es la concentración de capital dentro de los circuitos financieros. Así, ciertos recursos naturales y también unidades de producción son la codicia de las potencias, sucumbiendo los débiles nacionalismos al dar origen a la Unión Europea, por ejemplo, desmembrando Yugoslavia al desarmar su industria a través de una guerra fratricida, desestructurando la producción en Checoslovaquia y Polonia, similar a Ucrania, “invitando” a reducir el volumen de producción de astilleros civiles y militares a España, con reducción de la actividad de la industria automotriz , militar y aeronáutica italianas, destrucción de la economía griega, toma del sector automotriz y autopartes rumana, entrega de la industria búlgara de aceros a consorcios alemanes y, en estos últimos años, detrás de los combustibles, destruyendo países del norte de África y Medio Oriente, con la “noble” tarea de llevar la democracia y sin contabilizar los cientos de miles de víctimas humanas . En esta condición mundial de globalización de corporaciones, monopolización del consumo y dominio internacional del mundo financiero, el nacionalismo se ha contrapuesto al neoliberalismo, pues es la aceptación de estructuras sociales con pautas culturales, económicas y políticas diferentes, con un intercambio comercial y cultural justo en función de las necesidades vitales de los pueblos, sin intereses territoriales. En síntesis, es el respeto hacia la misma practica ejercida por otra nación vecina en forma de humanidad en estado progresivo. Por el contrario, en una sociedad donde no hay respeto por el otro, todo es expropiable y cada uno domina en función de la capacidad de “persuasión”, para establecer una sociedad criminalizada. Aquellos países cuya pretensión es que sus corporaciones estatales o privadas se establezcan y parasiten las economías de países vecinos o no para explotar y administrar los recursos de éstos, regular su renta per cápita, aprovechar la renta de lo producido con la mano de obra, energía e insumos originarios, subsidiar a la clase dirigente para que coaccione a favor de los usurpadores y agreda con métodos de disuasión a quienes no se arrodillen, es simplemente dictadura. Finalmente, una maravilla: las no fronteras (como Europa que castiga la inmigración), el libre comercio determinado por las potencias, el dinero electrónico ya que no hay efectivo, el mercado mundial al alcance de cualquier pc, es sólo la letra visible de este Nuevo Trato que en forma oculta dice: corromperemos cualquier estado, mandatario o administración, que salvaguarde los intereses nacionales por sobre los objetivos corporativos. Toda una declaración de guerra. Así, el supuesto nacionalismo con mucha identidad nacional, mucho folclore, fútbol, cine y televisión costumbrista, fue una cubierta para privatizaciones multinacionales de todos los servicios públicos y empresas del estado, ingreso de grandes cadenas de venta minorista, empresas de telecomunicaciones, medios públicos, etc. para enarbolar la falsa bandera del progreso, la libertad y la democracia del capital. Ejemplo de esta estructura globalizadora es Francia donde verdaderamente Marine Le Pen no es la ultraderecha, sino Macron con un motor globalizante que impulsa la renta financiera, la flexibilización laboral, la no gratuidad de salud y educación, el desarme de las estructuras sindicales y la disgregación cultural de las sociedades a fin de favorecer la rentabilidad de la oferta ... de todo. Es decir, el antinacionalismo. (Fuente: Hispan TV / Autor: Carlos Santa María)



  • ¿Quién teme a la Constituyente venezolana?
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    29/07/2017
    Mariano Rajoy teme a la Constituyente venezolana. Felipe González y Jose María Aznar, Albert Rivera y Pedro Sánchez, hasta el calculador Pablo Iglesias temen a la Constituyente. La oposición golpista venezolana y Donald Trump temen a la constituyente. Los empresarios venezolanos que  especulan con la comida del pueblo, las hordas de jóvenes desclasados y bien pertrechados que queman a chavistas, los intelectuales orgánicos, los que callan, los que otorgan, los paraperiodistas que no paran de disparar a las audiencias europeas. Todos sienten que se les acaba el tiempo para torcer el brazo a la revolución bolivariana. Hay muchos y distintos tipos de miedos que atraviesan el ámbito de la política. El miedo a un proceso constituyente es parecido al miedo que históricamente ha aterrorizado a las oligarquías cuando avizoran una posibilidad revolucionaria por pequeña que esta sea. A veces, es un miedo irracional pues hay pueblos sumisos y doblados por el talón de hierro capitalista que no guardan rescoldo alguno de rebelión. Pero eso no importa ni al horondo y clásico burgués, ni al joven tiburón especulador. Si hay una remota posibilidad de que ese pueblo despierte ahí estarán, la amenaza terrorista, las leyes mordaza, el caos tercermundista y la crisis económica que todo lo explica. El miedo de las élites europeas a los procesos constituyentes tiene mucho de terapia preventiva, es un “por si acaso mejor prevenir que curar”. El miedo del imperialismo estadounidense es otro tipo de miedo. Es el histórico miedo del esclavista a que los esclavos dejen de cultivar la tierra y se liberen, es el miedo del colono a un ataque de los indios sobrevivientes. Es el miedo a que los asesinados, los desaparecidos, los torturados y los saqueados latinoamericanos reclamen justicia. A que el retrato del imperialista salga a la luz y se vea nítidamente y sin máscara su democracia realmente existente. Donald Trump y antes Barak Obama temen que América Latina deje de ser un patio trasero donde hacer ricos negocios que oxigenen la economía estadounidense. El miedo español es un miedo neofranquista y tiene su origen en una Constitución sin Asamblea Constituyente.  La historia de nuestra Constitución es la historia de un apaño, de una componenda entre las élites franquistas y las nuevas élites socialistas y nacionalistas, ambas conectadas por finos hilos geoestratégicos a los intereses estadounidenses. No hubo pueblo español, ni vasco, ni catalán, ni siquiera franquista que participara en la elaboración de la Constitución española de 1978. Las elecciones del 15 de abril de 1977 no fueron para elegir a una cámara constituyente que elaborara ninguna constitución. Fue la Ley de Reforma Política (15 diciembre de 1976), aprobada por las Cortes Franquistas la que sentaba las bases para elegir a unos parlamentarios que a su vez designaran una Comisión de Asuntos Constitucionales compuesta por sólo 7 miembros repartidos entre comisionados de probado curriculum franquista como el ministro de Información y turismo Manuel Fraga Iribarne o Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, letrado del Consejo de Estado y Secretario General técnico del ministerio de Justicia; y comisionados vinculados al emergente y ambicioso PSOE como el abogado Gregorio Peces-Barba o Jordi Solé Turá. Después, sólo después de que la lápida del consenso enterrara la esperanza de recuperar la democracia republicana se hizo un referéndum legitimador. Para la reforma constitucional del 2011 tampoco hubo necesidad de preguntar al pueblo, y eso que el artículo a reformar, el 135,  era nada menos que aquel que obliga a cualquier gobierno, sea del signo que sea a priorizar el pago de la deuda antes que cualquier otro gasto del Estado, primero la bolsa y luego la vida. Quince días para maniatar al próximo gobierno y ni siquiera un referéndum de ratificación ¿Por qué había de opinar el pueblo si ya opinan sus representantes? ¿Por qué preguntar si las respuestas venían dadas desde la troika europea? ¿A qué se debe que las Constituciones den tanto miedo y los procesos constituyentes mucho más? La Constitución es la regla básica que fundamenta y ampara el sistema jurídico de un país así como el funcionamiento de las instituciones y poderes de un Estado. Se suele decir que es la ley de leyes. Las constituciones establecen los marcos jurídicos pero a su vez éstos implican una redefinición del Estado y de la fuente de la soberanía. Cuando son el resultado de procesos constituyentes suponen la incorporación de los ciudadanos a la discusión, elaboración y ratificación de la constitución, caso que se dio en Venezuela en 1999, estamos hablando de procesos en los que hay una ratificación popular del contrato social en la que los ciudadanos establecen y aprueban los instrumentos concretos para el ejercicio del poder del Estado y sus instituciones. Es algo así como si los ciudadanos participaran en la elaboración de los instrumentos que puede utilizar el Estado para gobernar y al mismo tiempo dijeran qué herramientas no pueden ser utilizadas. Las constituciones otorgan poder al Estado pero también limitan el ejercicio de ese poder. Las clases populares, siendo la fuente de poder en el proceso Venezolano, se convirtieron también en 1999 en fuente de derecho pues no se limitaron solo a votar una constitución previamente elaborada por juristas o comisionados no electos, sino que participaron activamente en la elección de los encargados de elaborar el articulado de la Constitución y también en discutir y debatir sobre las propuestas que éstos realizaban. Cada Constitución dice el constitucionalista Roberto Gargarella trata de responder a uno o varios problemas, o lo que es igual, trata de remediar algún mal, nos dice: “las Constituciones nacen habitualmente en momentos de crisis, con el objeto de resolver algún drama político-social fundamental” [1]. La Constitución de 1999 en Venezuela vino a resolver tres problemas básicos: la incorporación de los sectores populares a las tareas de gobierno, es decir, convertir a estos sectores en sujetos políticos protagónicos, en segundo lugar, recuperar la soberanía sobre los recursos naturales (especialmente el petróleo), y en tercer lugar, resolver el drama de la desigualdad social. La movilización social, el cambio de correlación de fuerzas y la acumulación de poder social fueron el punto de partida de las nuevas Constituciones latinoamericanas tanto en Venezuela como el Ecuador o en Bolivia; y también la crisis del modelo de acumulación capitalista en estos paises. Pero esa recuperación de la soberanía popular que significó la Constitución de 1999 sólo podía estabilizarse con la mejora de las condiciones de vida al tiempo que se desarrollaba una cultura política de participación real y efectiva. Ambos procesos, mejora económica y participación política, son los que han dado y dan legitimidad al gobierno bolivariano. Son las bases del poder popular que derrocó al golpe contra el gobierno bolivariano en el 2002. Dieciocho años después de esa Constitución, ha habido 24 procesos electorales, se ha avanzado en casi todos los indicadores sociales (educación, desarrollo, vivienda, salud…), como demuestran los datos de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) de Naciones Unidas. Pero el contexto nacional e internacional han cambiado. A pesar del avance en cultura democrática y participación –o precisamente por ello-, el gobierno de Nicolás Maduro perdió la mayoría de la Asamblea Nacional que ahora se encuentra en manos de la llamada “oposición venezolana” –un conglomerado de más de 20 partidos unidos sólo por el odio al gobierno bolivariano [2], una Asamblea que además sesiona en desacato. La llamada oposición y las oligarquías empresariales han emprendido una hoja de ruta que, como en la Chile de Allende, trata de reventar la economía (inflación inducida, embargo comercial encubierto, bloqueo financiero internacional), someter por hambre a las clases populares (boicot en el suministro de bienes de primera necesidad, desabastecimiento programado), bloquear las instituciones, tomar las calles con la violencia extrema, crear un gobierno paralelo y finalmente, si no se derroca al gobierno bolivariano ni se quiebra al ejército bolivariano, habrá creado las mejores condiciones para una intervención humanitariamente armada. Tal vez no a través de la IV Flota estadounidense próxima a las costas venezolanas pero como declaró hace apenas unos días Michael Richard Pompeo, director de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) se trabaja con los gobiernos de Colombia y México para evaluar las maniobras necesarias para lograr un cambio de gobierno en Venezuela [3]. Internacionalmente la región latinoamericana ha sufrido un retroceso provocado por la derrota del gobierno progresista de Cristina Kirchner, los golpes parlamentarios en Brasil (2016)  y Paraguay (2012), precedidos por los Golpes de Estado de Haití (2004) y Honduras (2009). La integración regional se ha ralentizado por los Estados más afines a Estados Unidos como  Colombia o México. La OEA (Organización de Estados Americanos) vuelve a ser esa organización internacional instrumentalizada por el imperio contra los gobiernos latinoamericanos díscolos. También a escala global el imperio estadounidense y sus aliados tienen sobre sus cabezas la espada de Damocles de una crisis económica que sólo resuelven aumentando la presión y la desposesión de sus poblaciones (saqueo de lo público, austeridad, recortes, precarización…) Llevar la guerra a cualquier parte del mundo donde haya algo que saquear, recuperar cuotas de influencia frente a Rusia o China y disciplinar a sus propias poblaciones, se hace urgente y necesario. Así, apoyar a las llamadas oposiciones, moderadas, armadas o de colores es la única política internacional realista para las necesidades imperiales. Ante este nuevo contexto nacional e internacional, el Poder electoral venezolano, a propuesta del Presidente de acuerdo con el artículo 348 de la Constitución) ha convocado elecciones para una Asamblea Nacional Constituyente el 30 de julio. No hay constitución que aguante tamaña embestida. Cada venezolano podrá votar una vez territorialmente y una vez por el sector y subsector que le corresponda. Los comisionados electos tendrán que reformar la Constitución de 1999 para tratar de resolver esta vez los siguientes graves y nuevos problemas que se resumen en 9 temas propuestos para la reforma: 1) Constitucionalizar las Misiones (salud, vivienda, educación…) creando un sistema público que garantice por ley los avances sociales, 2) dotar de instrumentos más eficaces para defender la soberanía nacional y el rechazo al intervencionismo, 3) constitucionalizar las comunas y consejos comunales para hacer de la participación un requisito democrático, 4) crear instrumentos jurídicos y penitenciarios para luchar contra la impunidad, el terrorismo y el narcotráfico, 5) caminar hacia un sistema económico menos dependiente del petróleo, 6) luchar contra el cambio climático y el calentamiento global, 7) favorecer los procesos de paz, reafirmar la justicia y aislamiento de los violentos, 8) Desarrollar los derechos y deberes sociales, 9) una nueva espiritualidad cultural y venezolanidad, garantizar el carácter pluricultural y la identidad cultural. El miedo a la constituyente venezolana se ha convertido en pánico en las pantallas. Los paraperiodistas dan diariamente el parte de guerra: 80, 90, 100 muertos, 20,30, 40 heridos. ¿Quiénes eran, a manos de quién, estaban en la manifestación?,-detalles irrelevantes-; huelga general 70%, 90% de seguimiento –quien da esas cifras, están comprobadas –detalle irrelevante-; nueva manifestación que es reprimida violentamente; por qué es reprimida, en qué consiste la represión de la policía si solo vemos manifestantes  tapados que arrojan cócteles y disparan morteros - detalles irrelevantes. Qué extraña “dictadura” la venezolana donde los periodistas nacionales e internacionales campan a sus anchas por las calles grabando la “represión policial”. Paraperiodistas que solo beben de las fuentes de la oposición, que no desaprovechan la oportunidad de disfrazarse de reporteros de guerra, que nunca entrevistan al pueblo bolivariano, que repiten cual papagayos las consignas de la llamada “oposición”. Todo vale en la propaganda de guerra, quien paga manda. El paraperiodista está siempre del lado correcto, el del empresario, el del gobierno si es un medio nacional, como televisión española, y si el gobierno español se ha pronunciado declarando enemigo al gobierno venezolano, pues ellos están ahí sirviendo a la patria Los paraperiodistas españoles tienen un serio entrenamiento: descubrieron armas de destrucción masiva en Iraq, nos convencieron de que para quitar el burka a las afganas había que facilitar a USA la intervención, justificaron el bombardeo de la OTAN en Yugoslavia, el asesinato de Gadafi, el golpe de Estado del 2002 en Venezuela, han apoyado a la más que moderada, moderadísima oposición siria, en fin, una probada fidelidad a las Agencias de información y a las orientaciones imperiales. Lástima que según un informe de la Universidad de Oxford de 2015 de los 11 países consultados en Europa los medios de comunicación españoles son los menos creíbles y los segundos menos creíbles de los 12 países estudiados a nivel mundial. Sin embargo, hay quienes no temen a la Constituyente venezolana, es más, hay quienes la defienden incluso a riesgo de su vida. Es el pueblo venezolano, son las clases populares que no se han dejado engañar ni amedrentar. Es el pueblo que rinde homenaje a la memoria de su comandante que les colocó en la historia. Son los que recibieron educación, libros gratis, vivienda, salud,… No temen a la constituyente los líderes barriales, los obreros, los dirigentes, miles de venezolanos que se postulan para servir a su pueblo. Nadie que conozca la historia reciente de Venezuela, nadie que conozca los planes imperiales, nadie que haya soñado alguna vez con que en su país le hubieran dejado participar en un proceso constituyente, puede temer a la Constituyente venezolana.  Notas y referencias bibliográficas: [1] Gargarela R., El nuevo constitucionalismo latinoamericano: Promesas e interrogantes; CONICET/CMI [2] Composición de la Oposición Venezolana, MUD, compuesta por 19 partidos, originariamente por 31 [3] CIA, Colombia y México quieren derrocar a Maduro: canciller de Venezuela, http://www.elespectador.com/noticias/el-mundo/cia-colombia-y-mexico-quieren-derrocar-maduro-canciller-de-venezuela-articulo-704678 (Fuente: Canarias Semanal / Autora: Ángeles Diez*) * Ángeles Diez es Doctora en CC. Políticas y Sociología y profesora de la Universidad Complutense de Madrid.



  • Venezuela: El significado de la Constituyente del 30 de julio
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    26/07/2017
    En enero de 2008 se supo que la Administración Bush había mentido al menos 938 veces sobre Irak afirmando que este país disponía de armas de destrucción masiva. La segunda invasión de Irak, la de 2003, se realizó así al amparo de una gigantesca mentira. Entonces se tardó cinco años en enumerar tanta podredumbre. Ahora en sólo seis meses se han contabilizado 836 afirmaciones falsas o engañosas dichas por Trump desde que vive en la Casa Blanca, un promedio de 4,6 mentiras al día. Pero lo que no parece una mentira sino una muy seria amenaza es su reciente advertencia de que EEUU endurecerá aún más la asfixia financiera de Venezuela si este país soberano ejerce su derecho a la verdad mediante la Constituyenteel próximo día 30 de julio. En el Caracazo de 1989 el pueblo trabajador venezolano se sublevó contra la brutalidad neoliberal a costa de un gran número de muertos, heridos, detenidos y represaliados, número aún desconocido por su enorme magnitud. El 1992 fracasó el intento de golpe revolucionario dirigido por Chávez que, sin embargo, ganaría las elecciones de 1998, alarmando a la burguesía porque suponía un salto cualitativo en la independencia política del país. En 1999 el pueblo refrendó la actual constitución, que suponía el inicio de la fase de la segunda independencia. En 2001 el gobierno dictó la Ley de Hidrocarburos que significaba el avance a la independencia energética de la nación, mazazomortal al imperialismo y a la burguesía rentista, que respondieron con el fracasado golpe de Estado de 2002 y con el derrotado cierre petrolero entre 2002 y 2003. Ya operaban las primeras guarimbas en algunas zonas del norte, potenciadas por el imperialismo. En 2004 se conoce el Plan de Defensa Nacional que recupera la independencia armada garantizada por el ejército popular bolivariano: la respuesta burguesa fue el referéndum revocatorio de 2004 ganado por Chávez, quien en ese año empieza a impulsar el ALBA junto con Cuba como modelo contrario al ALCA, cadena de sumisión de Nuestra América a los EEUU. En 2005 Chávez reivindica el socialismo y, junto a Cuba y otros países, crea el canal multimedia TeleSur, azote de la industria político-mediática imperialista. Pero en 2007 el movimiento bolivariano pierde por centésimas el referéndum sobre la reforma constitucional en medio de los aplausos de los EEUU: uno de los objetivos de la reforma era profundizar el socialismo de la segunda independencia. En 2008 Obama llega a la Casa Blanca y al poco es premiado con el Nobel de la Paz, mientras que los EEUU vuelven a llevar la IV Flota a las aguas venezolanas: la “pax yanqui” de Obama inicia, en el contexto de crisis mundial galopante,una secuencia de golpes de Estado duros y menos duros, impulsando giros a la derecha más autoritaria de las burguesías envalentonadas por la estrategia del “amigo del norte”. Esta brevísima ojeada nos permite comprender la unidad y lucha de contrarios que se agudiza en Nuestra América y en Venezuela como el escenario más crítico ahora mismo. Pese a los errores, dudas, estancamientos y retrocesos del proceso venezolano, el capital sabe que debe destruir hasta la raíz las conquistas sociales, el poder comunal latente y el proyecto histórico del socialismo bolivariano. La independencia nacional venezolana expresada en su política, defensa, recursos energéticos y materiales, y su estrategia de Patria Grande, es irreconciliable con la necesidad ciega de la burguesía rentista y del imperialismo de convertir al país en una mercancía vendida a las transnacionales bajo la vigilancia estricta del Comando Sur y de la IV Flota. Y ello no es sólo por la grandísima importancia de los enormes recursos materiales de Venezuela sino también por la fuerza emancipadora que subyace en el proyecto de la Patria Grande. Desde que el colonialismo logró abortar el prometedor Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, desde entonces el capital ha impedido por todos los medios, sobre todo con los más inhumanos, que fuese tomando contenido un amplio movimiento popular antiimperialista expresado al final en la forma de la Patria Grande soñada por las heroínas y héroes de la primera independencia. El tránsito al imperialismo y la Gran Crisis desde 2007, no hacen sino agudizar esta necesidad capitalista, que tiene en Norteamérica su expresión más irracional. Conforme se materializase este proyecto, a la vez iría siendo un ejemplo para el resto de la humanidad explotada, y eso no puede consentirse. Además, el capital sabe que lo que hemos visto es sólo parte del mismo problema al que se enfrenta, porque la otra parte no es otra que el fantasma de la democracia directa, socialista, comunal, horizontal, soviética o como queramos definirla en los estrechos márgenes de este articulito; en síntesis, el embrión del poder popular que se autodefiende con su ejército bolivariano y sus milicias populares. Decimos embrión porque el poder comunal no termina de desarrollarse del todo pese a las declaraciones oficiales, pese a que el último Chávez insistiera en la consigna “Comuna o nada”. Las oposiciones internas al movimiento bolivariano ralentizan el poder comunal. Aun así este embrión impulsado por muchos colectivos supone una amenaza mortal para la burguesía rentista y para su mecenas yanqui. La democracia burguesa, delegada e indirecta, es antagónica con la democracia directa y permanente de la horizontalidad comunal. Una debe aplastar a la otra porque es imposible que convivan durante algún tiempo en situación de doble poder. El engreimiento eurocéntrico desprecia lo que ignora y desconoce que prácticas de democracia directa y de poder popular se han sucedido en América, en Europa, en África, en Euskal Herria, en Asía.... Uno de los muchos méritos de la Venezuela bolivariana es el de haber reactivado esa praxis, con sus inevitables deficiencias, en el inicio del siglo XXI, y eso es imperdonable. Más aún, ahora mismo buena parte del apoyo real de masas, silenciado por la industria político-mediática, a la Constituyente se levanta, entre otras bases, también sobre el llamado del presidente Maduro a la intensificación de la democracia comunal como la fuerza vertebradora de la nueva Venezuela. Las fuerzas de izquierda son conscientes de la incompatibilidad entre la democracia de la mentira y la manipulación, la burguesa, y la democracia de la verdad y del debate libre, la socialista, pero como otras tantas veces en la historia de la lucha de liberación nacional de clase de los pueblos,saben que deben recorrer ese camino breve y frecuentemente brutal de doble poder, preparándose para la batalla decisiva. De hecho, el fascismo y la extrema derecha venezolana e internacional han generado esta sangrienta situación que se asemeja a un doble poder fáctico como preludio e impulso para su ofensiva definitiva. Las ilusiones crédulas del reformismo sólo sirven para ocultar la realidad. Hay que coger al toro por los cuernos: la única garantía de que avance la revolución bolivariana es la victoria popular en la Constituyente del próximo 30 de julio. Pese a las distancias que les separan, sucede otro tanto con el Principat Catalá en el referéndum del próximo 1 de octubre. Al final de todo análisis, siempre nos topamos con la misma constante: la lucha de clases por la propiedad y el poder. Negarlo es suicida. La victoria del referéndum de la Constituyente es un paso cualitativo para que Venezuela sea propietaria de sí misma y no del capital, y para que se materialicen estas palabras de Chávez del 15 de febrero de 2012: “El petróleo no es una riqueza de la burguesía ni del imperio; es una riqueza del pueblo venezolano para compartirla con los pueblos del mundo”. (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)



  • Colombia. ELN: La independencia que no ha sido
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    20/07/2017
    Este 20 de julio se conmemoran 207 años del Grito de Independencia, aquel que supuestamente convirtió a Colombia en una República, que a su vez generó una nación libre y soberana. Sin embargo, en pleno 2017, Colombia continúa bajo el dominio extranjero, el sometimiento de las mayorías a los designios oligarcas y una carencia profunda de identidad de nación, lo cual es la negación de la verdadera Independencia. El colonialismo imperial Como si se tratará de la época colonial cuando los españoles obligaron a los indígenas a entregar el oro, a través del intercambio, la biblia y la fuerza; en la actualidad, empresas europeas y de los Estados Unidos siguen obligando a los colombianos a entregar su oro, carbón, níquel y el petróleo, y a comprar los derechos de salud, vivienda, servicios públicos, alimentación y educación como si estos fueran simples mercancías. La venta del territorio nacional al extranjero no paró con la creación del Estado colombiano, sino que se convirtió en política permanente de la oligarquía, que después de 207 años sigue basando su matriz productiva en la extranjerización de la tierra, mientras importa maíz, arroz, café y otros, dejando sin sustento al campesinado colombiano Los tratados de libre comercio y las gabelas tributarias a las empresas transnacionales se convirtieron en las principales técnicas del nuevo colonialismo, cebado en el saqueo de las riquezas naturales y de la hacienda pública. Los casos de corrupción de Electricaribe, Reficar, Odebrecht y Saludcoop, -por solo nombrar algunos-, involucran a socios extranjeros mayoritarios, así como los conflictos entre la minería y las comunidades tienen a la Anglo Gold Ashanti y empresas similares, como las principales responsables. Así, las empresas multinacionales son las responsables del 80 por ciento de violaciones a los derechos humanos en Colombia, a través de conflictos minero energéticos por la tierra, así como del desplazamiento de comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes, que tratan de evitar la explotación servil de sus territorios. Es política de los empresarios contratar paramilitares como ejércitos de mercenarios que defienden sus intereses de la mano del ejército gringo asentado en nuestro territorio -con más de 10 bases militares-, junto el ejército estatal colombiano. Por otro lado, la lucha por la validez de las consultas previas evidencia el conflicto entre la extracción y el derecho al territorio, entre la acumulación extranjera y el derecho a la producción agrícola, entre quienes ganan con el saqueo y quienes pierden con la estructura tributaria actual. La pertenencia del país a organismos como la OEA y la Alianza para el pacífico, la subordinación a la política contrainsurgente y antidrogas estadounidense, y la anexión al Tratado del Atlántico Norte (OTAN),  son parte de las razones que demuestran que Colombia no es soberana. El país político versus el país nacional 4.214.000 de colombianos viven en la miseria y el 70 por ciento trabajan en la informalidad, mientras el 62 por ciento de los trabajadores no pertenecen al sistema de salud. Frente a la supuesta disminución del desempleo en Colombia pregonada por el gobierno, se erige una país real donde a la mayoría de sus habitantes no son sujetos de derechos, porque no les alcanza el ingreso para el diario vivir, y en el reino del mercado no existen para el sistema de salud ni de educación. Por eso, el pueblo colombiano no confía en las instituciones y en la clase en el poder, que claramente representa unos intereses contrarios a los de la mayoría del país. La crisis de legitimidad del régimen se evidencia en la abstención electoral, la poca credibilidad en las instituciones, la apatía hacia la política y la ausencia de un proyecto nacional unificado alrededor de los reales intereses de los colombianos; nos encontramos entonces en un país en crisis. Una nación a pesar de sí misma En la ausencia de un proyecto nacional que logre cambiar el destino de Colombia ha influido de manera decisiva la guerra ideológica, que la clase en el poder ha desatado contra el pueblo colombiano llevándolo a la resignación frente la situación actual del país. Por su parte, las grandes empresas de la información al fabricar noticias, fabrican intereses y han puesto en la cabeza de los colombianos que salir adelante, es posible sólo a través del éxito individual. Lo que esconde este mensaje es que los ejemplos exitosos existen a partir de la explotación de la mayoría de colombianos profundizando la desigualdad, mientras quienes buscan el éxito de manera honrada, son limitados por el sistema y condenados al fracaso de nacer y permanecer pobres. La oligarquía se ha encargado de hacer ver como imposible la satisfacción colectiva las necesidades humanas, mostrando como responsables de la crisis a quienes luchan por un país mas igualitario. La satanización de las organizaciones sociales, la insurgencia y los países con proyectos progresistas, llevan a una sin salida a la mayoría de los colombianos, donde la supervivencia diaria es su única y principal preocupación. La creación de un proyecto nacional, el de una Colombia libre y soberana, que brinde la posibilidad de que una satisfacción colectiva de vida, de una democratización en todos los ámbitos, una redistribución de la riqueza, la politización social y garantía de derechos es el propósito y el sueño del Ejército de Liberación Nacional para el país. La vigencia de nuestra lucha radica en la independencia que no ha sido, donde la resistencia es hoy la única garante de nuestra urgente liberación. (Fuente: Voces de Colombia, publicación del ELN / Autora: Lucía Serrano)



  • Leopoldo López, un golpista consecuente
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    16/07/2017
    “A los militares que hoy están en las calles les quiero mandar un mensaje muy claro, muy sereno y enmarcado en nuestra Constitución. Ustedes también tienen el derecho y el deber de rebelarse, de rebelarse ante órdenes que buscan reprimir al pueblo venezolano”. Esas son algunas de las frases que dijo Leopoldo López en uno de los últimos vídeos que grabó el pasado junio desde la prisión militar de Ramo Verde. En este y otros vídeos grabados antes y después por López desde la cárcel, el líder de Voluntad Popular, uno de los partidos más ultras de la variopinta coalición opositora MUD (Mesa de Unidad Democrática) denunció la “tiranía” de Maduro, la “brutal represión” y “la falta de libertad de expresión”. ¿Cómo hizo llegar entonces estas denuncias al exterior López desde las mazmorras venezolanas?, ¿Escribiéndolas en clave dentro de un papel minúsculo que logró pasarle clandestinamente a su esposa en una de sus visitas? No, nada de eso, el hombre que pretende desplazar a su adversario Henrique Capriles del liderazgo de la MUD y tiene prisa por ser presidente de Venezuela, lo grabó en vídeo. Algunos de los vídeos, de buena calidad como se puede apreciar en Youtube, tienen varios minutos, y fueron difundidos ampliamente en las redes sociales, televisiones venezolanas y de todo el mundo gracias a la amplia y costosa maquinaria mediática que puso en marcha una vez más su partido. ¿Podría hacer algo similar un preso desde la cárcel de un país europeo avanzado, democratísimo y garantista como el Estado español? ¿Cómo reaccionaría un Gobierno como el de Mariano Rajoy, los tribunales de Justicia y los medios de comunicación españoles si un preso hiciera un llamamiento similar? ¿Si las penas son proporcionales al delito, qué opinaría la Fiscalía de la Audiencia Nacional que ha pedido 50 años de prisión para quienes agredieron a puñetazos en Alsasua a dos guardias civiles, si tuvieran que juzgar a López por haber sido el primer instigador en 2014 de las violentas revueltas callejeras contra el gobierno constitucional venezolano, que dejaron un saldo de 43 muertos entre los dos bandos? ¿Aceptaría el Gobierno, los tribunales y los medios españoles conceder el estatus de “presos políticos” a golpistas reincidentes como López o a muchos de los detenidos en estos últimos tres meses, algunos de los cuales han linchado a activistas chavistas, han incendiado decenas de almacenes de de los CLAP (centros gubernamentales de distribución de alimentos) y han intentado tomar por asalto la sede del Tribunal Supremo y otros edificios públicos? ¿Son presos políticos los que mataron a tiros a inicios del pasado junio en una barricada al juez Nelson Moncada, el que ratificó la condena a López? Pocos días después de conocerse el vídeo en el que López llamó a los militares venezolanos a rebelarse, otro salvador de la patria se hacía eco de esa llamada. Óscar Pérez, un inspector de policía y actor ocasional de películas de acción, atacaba con granadas y disparos desde un helicóptero robado con otros policías las sedes del Ministerio del Interior y el Tribunal Supremo. Otro dirigente opositor, líder estudiantil en la Universidad Central de Venezuela y diputado de Primero Justicia, Juan Requesens, decía en una conferencia en Florida el pasado 5 de julio que “para llegar a una intervención extranjera tenemos que pasar esta etapa”, en referencia a los actuales enfrentamientos callejeros. La etapa actual es solo el precalentamiento. Ni López ni el inspector Pérez lograron el apoyo militar que esperaban, como tampoco lo consiguió Julio Borges, el también opositor presidente de la Asamblea Nacional, quien viene haciendo constantes llamamientos públicos a las fuerzas armadas para que se definan “del lado del pueblo”. Convencidos de que no lograrán fracturar a las Fuerzas Armadas para que derroquen por la fuerza a Nicolás Maduro, los sectores más golpistas de la Mesa de Unidad Opositora apuestan por el “cuanto peor, mejor”. Para ello no les basta el boicot empresarial, el almacenamiento de mercaderías para especular con los precios, provocar desabastecimieto y con ello aumentar el malestar social, sino que hace falta que el mundo entero vea sangre en las calles de Venezuela. Quieren muchos muertos, un caos total que justifique una intervención extranjera que también parece pedir a gritos el secretario general de la OEA, Luis Leonardo Almagro. López, firmante del golpe de 2002 Cuando Alberto Garzón tildó de “golpista” a López en Twitter después de que este saliera de la cárcel, Toni Cantó se apresuró a atacarlo y luego lo hizo Gallardón, pero el líder de IU replicó a su vez llamándolo “golpista reincidente”. Y con razón. No hace falta ser un admirador de Maduro y su gobierno para admitir esa realidad. Es más, desde una perspectiva de izquierda se puede –se debe, añadiría- ser muy crítico con la gestión y deriva que ha tomado su Gobierno en muchos aspectos, pero sabiendo distinguir siempre claramente lo que representó de cambio sustancial para Venezuela y América Latina el proceso que se inició en 1998 en Venezuela con la llegada de Chávez al poder, y lo que representa la “alternativa” opositora,  el sector más ultra y oligárquico de la MUD y sus interesados aliados nacionales e internacionales. Para poder ganar apoyo en sectores populares desconfiados con tantos dirigentes opositores de reconocidas familias oligárquicas, como es el caso de López, Machado o Capriles, la MUD hace tiempo que cambió de táctica, ya no anuncia como antes que va a acabar con las reformas sociales que llevaron educación, sanidad, pensiones y viviendas sociales a millones de personas, sino que prometen lo contrario, que incluso las mejorarán. De la biografía de Leopoldo López muchos quieren borrar varios episodios, algunos de ellos relacionados con sus problemas con la Contraloría General de la República, que lo imputó en la década pasada por recibir una cifra millonaria de Petróleos de Venezuela (Pdvsa, la poderosa empresa de la cual era funcionario, y su madre alta ejecutiva) para financiar a su partido de entonces, Primero Justicia, del cual luego se separaría por sus choques con Capriles. También fue sancionado en 2009 por el desvío de grandes partidas de los fondos de la Alcaldía de Chacao, en el estado de Miranda, a cuyo frente estuvo entre 2000 y 2008. Para alguien que está acusando constantemente al Gobierno de Nicolás Maduro de “corrupto” no son precisamente buenos datos en su currículo. Pero tal vez los más incómodos antecedentes de alguien que como López se ha autoerigido en el gran defensor de la democracia y las libertades son los de 2002, los del golpe de Estado contra Hugo Chávez. López, como su rival interno, Henrique Capriles, y como muchos otros dirigentes actuales de la MUD, apoyaron abiertamente el golpe de Estado del 12 de abril de ese año, pero López, al igual que María Corina Machado, líder de Vente Venezuela, estuvieron además entre los cerca de 400 ilustres firmantes del Acta de Constitución del Gobierno de Transición Democrática y Unidad Nacional , conocida como Decreto Carmona, o Carmonazo, por el nombre del efímero presidente  de facto Pedro Carmona, nada menos que el presidente de la Fedecámaras, la confederación de la gran patronal. A través de esa acta se decidía dar grandes poderes a Carmona, suspender la Asamblea Nacional así como todos los cargos públicos, nacionales, regionales y municipales que él presidente decidiera y se prometía convocar elecciones generales en el plazo máximo de un año. Luego se conocería la caza de brujas que estaba prevista lanzar tras el golpe, así como la anulación de las importantes reformas sociales impulsadas por el Gobierno, y la privatización y reprivatización de empresas públicas que tendría lugar. Cambiando el nombre de Chávez por el de Maduro y algunos pequeños detalles en el argumentario, aquel Decreto Carmona lo suscribirían seguramente López y Machado nuevamente ahora si pudieran provocar la caída violenta de Maduro. Ni bien salido de la cárcel López llamó desde su mansión a “la resistencia”, alentando a los “jóvenes de los escudos” que caldean cada vez más violentamente las calles de algunos barrios de Caracas. Vargas Llosa: “Es un héroe de paz” De llegarse a un escenario similar, de lograr consumarse hipotéticamente con éxito un golpe contra Maduro, algunos de los primeros que lo aplaudirían en el exterior, además de grandes demócratas como Trump, Macri, Temer o Uribe, serían Felipe González, Aznar, Rajoy, Rivera, y los mismos grandes grupos mediáticos españoles que ya celebraron en 2002 en sus editoriales y desinformaciones el frustrado golpe de Estado contra Hugo Chávez, con El País y el Grupo PRISA a la cabeza. Desde las mazmorras de Maduro, entre tortura y tortura  Leopoldo López no solo grabó vídeos y los envió al exterior sino que también escribió un libro, Preso pero libre. Su prologuista, faltaba más, don Felipe González, ligado estrechamente desde hace años a la madre de López, María Antonieta Mendoza de López. La madre del líder opositor fue desde el año 2000 hasta hace muy poco al menos la Vicepresidenta de Asuntos Corporativos del holding Organización Cisneros, propiedad del magnate Gustavo Cisneros, gran amigo y socio de Felipe González. Cisneros, que según el número de Newsweek del 22 de abril de 2002 -pocos días después del golpe de Estado- estuvo “en el vértice” del mismo, dio el gran pelotazo con la compra-venta de Galerías Preciados gracias a una escandalosa y sonada operación financiera facilitada por el Gobierno de Felipe González. La poderosa madre de Leopoldo López Mendoza es también miembro de la Cámara Venezolano-América de Comercio e Industria y miembro también del Comité de Medios de Comunicación de Venamcham. Aznar también mantiene una excelente relación con Cisneros, no en vano le concedió la nacionalidad española unos meses antes del golpe de abril de 2002. En la presentación del libro en Madrid en marzo de 2016 Mario Vargas Llosa dijo que López era “un héroe de nuestro tiempo, un héroe de paz, un héroe civil”. Y en la tribuna que le dedicó al golpista reincidente en El País pocos días después el Nobel aseguró: “Leopoldo López es un idealista y un pacifista convencido. Sus modelos son Gandhi, Mandela, Martin Luther King, Vaclav Havel, la madre Teresa de Calculta y, como convencido creyente que es, Cristo”. El ensalzamiento que se ha hecho en España de López es sin duda una apuesta decidida por la línea más dura y beligerante de la oposición venezolana, no por la oposición en general, que incluye fuerzas que se reivindican socialdemócratas. Tanto Leopoldo López como Corina Machado rechazaron siempre cualquier diálogo con el Gobierno, con el de Chávez primero y con el de Maduro después, rechazaron igualmente participar durante años en los procesos electorales y aceptaron a regañadientes el cambio de estrategia y el resultado de las primarias de la MUD que eligieron en 2012 a Henrique Capriles como candidato a la presidencia. Tras los continuos fracasos electores de la MUD López y Machado achacaron a la “tibieza” de Capriles sus derrotas sufridas tanto frente a Chávez como luego frente a Maduro, y en 2014 optaron por la violencia callejera, lanzaron La Salida, un plan de manifestaciones violentísimas durante semanas y semanas. Buscaban que se fracturaran las Fuerzas Armadas y que la gente “de los cerros” bajara en masa como en el Caracazo de 1989 contra los planes de ajuste del Gobierno de Andrés Pérez -el otro gran amigo de Felipe González- que se saldó con cientos de víctimas, o como bajara en abril de 2002 para enfrentar y derrotar el golpe de Estado contra Chávez. Pero la gente de “los cerros” en esta ocasión no bajó como pretendía López a pesar de las penurias que pasa, y las Fuerzas Armadas no se rebelaron tampoco. Fue a causa de esas revueltas extremadamente violentas de 2014 que López fue detenido y condenado a 13 años de cárcel, de los que ha cumplido tres años y medio antes de concedérsele el actual arresto domiciliario. López ha desplazado ya de hecho a Capriles del liderazgo de la MUD y de celebrarse actualmente unas nuevas primarias en la MUD parece evidente que el candidato presidencial ahora sería López y no Capriles. Sin duda el apoyo decidido e interesado del Gobierno, de políticos, multinacionales y grandes grupos mediáticos españoles que tanto reivindican la democracia y la libertad, ha contribuido una vez más a la estrategia golpista en Venezuela. (Fuente: Público /Autor: Roberto Montoya)



  • Convenio de Hostelería de Granada: la traición está a la vuelta de la esquina
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    15/07/2017
    Hace menos de quince días sucedió en Jaén, donde, de la noche a la mañana, se firmó un convenio de Hostelería “a la baja” por obra y gracia de CCOO y UGT. Ahora es Granada donde los gerifaltes de los “mayoritarios” (perdonad que nos riamos un poco) vuelven a las andadas. Una nueva traición a los trabajadores está a la vuelta de la esquina. Hace muchos años que CCOO-UGT convirtieron la  negociación colectiva en algo bien distinto de lo que significa. La Negociación Colectiva es un derecho fundamental del que disponemos los trabajadores para hacer frente a la patronal y para obtener con ella acuerdos en una igualdad de fuerzas y condiciones mucho más justas que las que se establecen en la relación directa entre patrón y obrero, donde el segundo lleva todas las de perder. Para los profesionales del sindicalismo, en cambio, la Negociación Colectiva se ha convertido en algo bien distinto y, en concreto, en el Estado Español los “sindicatos mayoritarios” diciendo defenderla llevan años haciendo escarnio de ella. Para CCOO y UGT la Negociación Colectiva es una suerte de mercado persa donde se trafica con los derechos y las vidas de los trabajadores. Estos “sindicatos” (mejor llamarlos gestorías), a los que el régimen del 78 les otorgó la condición de interlocutores de la patronal y el Estado, compran y venden, cambian e hipotecan nuestras condiciones laborales y nuestros derechos para seguir viviendo del momio de la representatividad y para obtener unos más o menos pingües beneficios en forma de subvenciones, derecho a cobrar el canon sindical, o pagos por delegados sindicales, etc. En este escenario nos encontramos, y con el convenio de hostelería y turismo de Granada vigente, pero congelado, al igual que los salarios de los más de 15.000 trabajadores y trabajadoras del sector en el territorio granadino que siguen cobrando el mismo sueldo desde hace cuatro años. CCOO y UGT han sido incapaces durante un lustro de negociar nada con la Federación Provincial de Empresas de Hostelería y turismo (excepto el descuelgue de no pocos convenios por parte de sus comités) y, es por ello, que se les escapa la “representatividad” y los dineros del canon sindical no llegan. Así que se impone la negociación como sea, el llegar a algún acuerdo por el precio que sea, y ese precio lo pagaremos, como siempre, los trabajadores. El miércoles 12 de julio una representación de “alto nivel” de CCOO Y UGT (que “puenteó” a los miembros de sus propias ejecutivas de Hostelería) se reunió con Trinitario Betoret (jefazo de la patronal hostelera granadina) en un conocido restaurante granadino. Fue allí, en un comedor privado para escapar de la vista de curiosos, donde se llegó a un preacuerdo para impulsar las negociaciones del nuevo convenio provincial de Hostelería y Turismo. Por parte de la delegación de CCOO-UGT se aceptó admitir la desregulación de la jornada y horarios de trabajo, estudiar la disminución de dos a día y medio de descanso semanal y la desaparición de determinados pluses y derechos que hasta ahora veníamos disponiendo los trabajadores; por la patronal, se aceptó una subida salarial por precisar y el compromiso de firmar un nuevo convenio antes de fin de año. Para todo esto también se decidió buscar un árbitro o mediador que conciliará unas “irreductibles y enfrentadas posturas” que el jamón de pata negra y los cubalibres ayudaron a conciliar en la madrugada de ayer cuando finalizó la reunión de más de cuatro horas entre risotadas y palmetazos en la espalda. Una nueva traición a los trabajadores del sector está a punto de consumarse por parte de CCOO y UGT, traición que puede significar el principio del fin de estas estructuras vacías de sindicalismo, de ideología y de cualquier otro tipo de contenido social y que viven únicamente para sostenerse y pagar los sueldos de sus jefes y empleados, si no median otros EREs que sigan aligerando sus plantillas. Desde el Sector de Hostelería y Turismo del SAT entendemos el sindicalismo y la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores y trabajadoras como algo bien distinto que debe sostenerse sobre la participación y elección de ellos mismos de qué y cómo quieren afrontar la negociación colectiva que los jefes de UGT y CCOO quieren trasladar a un coso donde suframos una nueva derrota más a manos y expensas de su desvergüenza y claudicación constante en aras de las defensa de unos interesas particulares que se alejan diametralmente de lo que son los intereses de la Clase Trabajadora. Por ello, desde el SAT seguiremos “a pie de tajo”, defendiendo empresa por empresa el respeto de nuestros derechos, luchando por la readmisión de cada trabajador que así lo plantee y denunciando los abusos de patrones y de supuestos sindicalistas que no han visto una pica ni han hecho una cama en su puñetera vida.   Paco Cabello. Secretario del Sector Nacional de Hostelería y Turismo del SAT.



  • El terrorismo en Venezuela
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    13/07/2017
    No buscan ganar electoralmente sino destruir un país por completo, incluso con gente adentro. Una minoría opositora venezolana ha decidido definitivamente abandonar la vía política. El objetivo es interrumpir la vida democrática del país sin importar el costo, ni económico, ni humano. Matan, queman, golpean, saquean. La violencia llevada a su máxima expresión para que la cotidianidad deje de existir. Estas prácticas fascistas son injustificables. Los errores que haya podido cometer el gobierno o las discrepancias que muchos puedan tener con tal o cual decisión no pueden servir como excusas para que estas acciones violentas se impongan como praxis diaria por parte de un grupo minoritario de opositores en Venezuela. No hay razón para asesinar, perseguir o insultar a quién opina diferente. Eso es lo que está ocurriendo en Venezuela por parte de un minúsculo grupo opositor que en nombre de la democracia y libertad paradójicamente están instaurando un régimen de pánico. En la democracia cabe la discusión política y la confrontación de ideas. Se puede discrepar absolutamente de todo. Pero de ninguna manera nadie está habilitado para salir a la calle para infundir terror en la ciudadanía. Hay miedo pero no es por culpa del gobierno. En 18 años de chavismo seguramente habrá habido traspiés, pero nunca jamás había existido una sensación de que te pueden apalear en cualquier esquina. Esta es una responsabilidad absoluta de este brote fascista que ha venido con la intención de quedarse sine die. Que el gobierno haya podido cometer errores, no lo niega nadie. Pero una cosa es poder equivocarse en la política y otra cosa bien diferente es dedicarse únicamente a permanecer más de 90 días con la intención de desestabilizar a través de muertes y más muertes (ya vamos por 84). Muchos medios de comunicación prefieren hablar de los errores del Presidente Nicolás Maduro. Y están en todo su derecho. Pero lo que es inadmisible es que silencien o justifiquen los actos terroristas que están aconteciendo casi a diario. Al hacerlo son cómplices de esta barbarie, como tantas veces sucedió en la historia. No podemos ni debemos normalizar este terrorismo cotidiano. Es condenable en todos sus sentidos. La violencia no puede sustituir a la política. La oposición venezolana apostó en octubre-2012 y abril-2013 por la vía electoral y perdieron en ambas citas presidenciales. Después volvieron a perder las municipales de diciembre-2013. Y es verdad que ganaron luego la Asamblea Nacional (diciembre-2015), pero seguramente se confundieron en cuanto a las competencias que tenían para gobernar el país. Tenían potestad legislativa pero no ejecutiva. Y no tuvieron en cuenta que se trata de un país altamente presidencialista según lo fija su propia Constitución. Este choque de trenes, entre legislativo y ejecutivo, más allá de toda la controversia que haya podido suscitar, no puede de ninguna manera ser la base para argumentar a favor de una respuesta opositora tan salvaje e inhumana. La oposición venezolana ha tenido la oportunidad de separarse de estas prácticas terroristas. Podrían haber condenado algunos de los flagrantes acontecimientos. Por ejemplo, el ataque del helicóptero robado contra varias instituciones de los poderes públicos o la quema de personas por supuestamente ser chavistas. Pero no lo hacen. No lo quieren hacer. Les molesta todo aquello que huela a diálogo. Han atacado al ex secretario general de Unasur y al ex Presidente español Zapatero por querer buscar una vía dialogante para rebajar la tensión al conflicto político. Se sienten incómodo cada vez que el Papa apela a la paz y a la no violencia. Salvo contadas excepciones, la mayoría de los máximos representantes de la oposición venezolana han sido promotores de esta dinámica anti democrática. Fueron participes del golpe del 2002, de las guarimbas del 2014 y aún conservan esa esencia. Prefieren la parapolítica a la confrontación democrática. Así es el terrorismo… Y medio mundo le está dando la espalda sin condenarlo. (Fuente: Russia Today - RT / Autor: Alfredo Serrano Mancilla)



  • Ese maldito referendo que, sin garantías, no sirve para nada
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    12/07/2017
    Muchas veces me he topado, en Madrid, y normalmente en una barra de bar, con la misma conversación. Alguien afea, a menudo con argumentos respetables, la conducta de los nacionalistas vascos, catalanes o gallegos. Intervengo para señalar que los vicios identificados se revelan también en la ciudad en la que estamos, y con frecuencia con los mismos perfiles. El interpelado aclara rápidamente que, si hay un nacionalismo que le repugna por encima de todos, ése es el español. Pregunto entonces, ahora sin respuesta, por qué siempre que mi interlocutor hurga en los vicios, supuestos o reales, de los nacionalismos, los ejemplos que encuentra los procura en Bilbao, en Barcelona o en Santiago, y no en el lugar, Madrid, en el que conversamos. Los últimos días, y al calor de las disputas que levanta el referendo catalán, me he encontrado varias veces con un remedo de la historia anterior. Alguien, quien sea, muestra un empeño singular en señalar que el referendo que se anuncia en Cataluña, a más de ilegal, no aporta garantías de limpieza y equidad. Tiene gracia que semejante argumento, aceptable en sí mismo, no se vea acompañado de otro que subraye que si el referendo en cuestión está lleno de dobleces, ello es así por la impresentable actitud de los gobernantes españoles y de sus corifeos, y no por el deseo expreso y malévolo de quienes lo convocan. Las cosas así, las víctimas de una conducta tan ultramontana como antidemocrática se nos presentan, curiosamente, como si fuesen los responsables de un sinfín de manipulaciones arteras. Cuando uno recuerda esto, recibe, eso sí, la misma respuesta, vacía y estéril, de la conversación de la barra de bar: «No te confundas, que yo no defiendo lo que hacen Rajoy, Sánchez y Rivera» (y, por lo que se ve, Iglesias). No lo defiendes, no, pero ni lo contestas ni lo computas. El círculo malsano se cierra cuando, de la mano de silencios como el invocado, se da a entender que la convocatoria del referendo catalán está fuera de lugar por cuanto, además de faltar en él garantías elementales, «no va a servir para nada». Pareciera de nuevo como si por detrás estuviese la sugerencia de que en modo alguno se han agotado las vías de consenso al respecto o, lo que es lo mismo, como si los representantes del PP, del PSOE y de Ciudadanos hubiesen hecho algún guiño a la perspectiva de una reforma constitucional que abra el camino al reconocimiento del derecho de autodeterminación. No hay, sin embargo, ni un solo dato que invite a llegar a semejantes conclusiones. Y muchos que obligan a certificar que el nacionalismo de Estado, esencialista a más no poder, ha decidido cerrar el camino para siempre, orgullosamente, a cualquier discusión sobre esta unidad de desatino en lo universal en la que estamos. ¿Qué es entonces el referendo catalán sino un elemental ejercicio de desobediencia civil ante un escenario infumable? Hermosa democracia ésta en la que nuestros gobernantes, y con ellos sus apoyos vergonzantes, se disponen a procesar personas, arrancar carteles, destruir urnas y, acaso, pasear tanques por las calles. Con su miedo a que se haga evidente que el rey está desnudo, siguen dándole alas a quienes, en Cataluña y en otros lugares, piensan que merecemos otra cosa. Fuente: www.carlostaibo.com



  • La lavadora económica de Sevilla
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    06/07/2017

    Hace unas semanas, asistí a una actuación de circo “callejero” en el mismo corazón del distrito Tres Barrios-Amate, la plaza Candelaria de la ciudad de Sevilla. Días después de esta gran actuación de Dúo Laos “Otros aires”, volví a asistir a otra actuación dentro del mismo programa que ofrecía Festival Circada en los barrios de Sevilla. Esta vez, la representación corría a cargo de Mumusic “Amigoo” y el lugar era en la Plaza Albaicín, donde la aislada Sevilla Este delimita con la A-92 que nos lleva a la Sierra Sur de la provincia y donde Sevilla, huele a la industria de los detergentes y suavizantes. Quien haya accedido a la ciudad por la A-92 sabrá a qué me refiero.

    Y es que Sevilla quiere convertirse en una gran lavadora económica, de las grandes, donde según qué zona mete en el tambor de esta usa más o menos detergente y suavizante.

    Sin ser un experto en esto de la crítica del arte, podría decir que en la primera actuación, la acrobacia y el equilibrio era la base del espectáculo, donde la ausencia de viento hacía cómplice del número al medio ambiente. En la segunda, la elegancia de un imponente Violonchelo y una actuación cuasi muda apurada de acrobacias, sustituía las peripecias del primero. Era como ver a la clase trabajadora haciendo acrobacia para salir del desempleo y la pobreza económica en el primero de los casos, y a esa clase media en la segunda, bailando y mostrándose en sociedad como esa clase motora de la economía capitalista que exprime en el colchón estructural a la primera creándole falsas esperanzas de llegar donde el sistema no te deja y cosntruyéndose a sí misma la imitación de un aparente realismo burgués de su propia condición social.

    Además, desde una perspectiva bourdieuana ( sociológicamente hablando), era más que evidente que tanto en los atuendos como en las formas de asistencia grupal en poses e interacción entre actuación y público, las características de clases eran más que aparente.

    Por esto, no es extraño, que cuando se le pregunta a la población por los principales problemas de la ciudad, en Tres Barrios-Amate, más del veinte por ciento responde sobre asuntos sociales y vivienda y más del cuarenta dice el empleo. Sin embargo, en Sevilla Este, alrededor del veinte por ciento les preocupa más el paro, que no es el empleo, y entre el diez y el quince por ciento se manifiesta sobre el transporte público, la cultura o la educación. Asimismo, cuando se les pregunta sobre los principales problemas personales, en Tres Barrios-Amate, el 28,57% se preocupa más por la seguridad y el empleo que por otros asuntos y, en Sevilla Este, además del empleo ( 30% de las personas encuestas), aparecen asuntos como la violencia de género, la educación, la sanidad y la cultura ( alrededor del 10 %)1.

    En modo de contrastar estos datos, basta cualquier inclusión mediante trabajos de campo de estudios en la población joven, para comprobar como en la zona de Tres Barrios-Amate, las bandas, las drogas y el alcohol es tomada como una gran amenaza real, y sin embargo, en Sevilla Este, la preocupación de la juventud son las conexiones de transporte para el ocio nocturno con el resto de la ciudad y una mayor oferta en el ámbito cultural ( conciertos, discotecas y ferias temáticas) en su propia zona.

    Y es que Sevilla quiere convertirse en una gran lavadora económica, donde según qué zona mete en el tambor de esta usa más o menos detergente y suavizante.

    Porque Sevilla puede ser dos. Por un lado encontramos la Sevilla VISIBLE, la que se puede presumir de ella gracias al excesivo uso de detergente y suavizante, la Sevilla que consigue que la Tasa de Paro descienda (-11,30%)2, la afiliación a la Seguridad Social crezca (4,08%, tasa interanual), que la tasa anual del Índice de Precios de Consumo (IPC) general igualmente crezca (2,20%), la Sevilla en la cual las exportaciones e importaciones crecen (22,08% y 1,45% respectivamente), la matriculación de turismo crece (6,70%), las sociedades mercantiles se constituyen más que disuelven (316 constituidas por 43 disueltas), por cierto, casi el cien por cien son Sociedad Limitadas, y las hipotecas y el precio de estas, se mantienen más o menos con sus bajadas y subidas dependiendo de los meses de observación3.

    Esta es la Sevilla que maquilla la ciudad con casos como la nueva imagen del Paseo Alcalde Marqués del Contadero ( que menuda imagen le han dejado) o la presentación en sociedad de Sevilla Beach, esa esperada playa de Sevilla con hamacas balinesas, solárium, fútbol playa, raqueta playa, water voley, bar lounge&sushi y área chill out, donde el acceso es gratuito pero las actividades NO. O la Sevilla del turismo, que más vamos a contar. Y es que Sevilla es para las sevillanas y sevillanos, con dos ovarios bien puestos.

    En la otra Sevilla, la INVISIBLE, de la que no se puede presumir, la que ni siquiera entra en el tambor de la lavadoraeconómica, la de la turistificación, la que presenta una Tasa de variación interanual de 28,5% de lanzamientos practicados (desahucios) a primer trimestre de 2017. 388 desahucios en la provincia solo el primer trimestre de año4. La Sevilla que no ejecuta los planes integrales prometidos durante muchos años y varias alcaldías con diferentes tintes políticos, tanto en la gestión como en los apoyos a la constitución de gobierno. La Sevilla que por el no uso de detergente y suavizante en determinadas zonas, presenta aproximadamente un 65% de Tasa de paro en Tres Barrios-Amate, se cronifica el chavolismo en diferentes zonas de la ciudad y las personas sin techo, la Sevilla donde tres de cada cien hogares en la ciudad de Sevilla han recurrido a Cáritas para pedir ayuda, o la Sevilla que un sector poblacional como en la barriada de Los Pajaritos presenta una renta media anual por personas de 12.307 euros o como en la zona Alberche y Alhambra sobreviven con 17.987 euros anuales por hogar según Urban Audit del Instituto Nacional de Estadística (INE)5.

    Así es posible que sea Sevilla, las dos Sevilla, o igual existen dentro de una misma categoría algunas otras que hacen el conjunto. Del mismo modo se pueden comparar Los Remedios con toda Su Eminencia , Santa Clara con el Vacie, parte de Nervión con el Polígono San Pablo o parte del Casco Antiguo con el Polígono Norte, y muchas más que dejo en el dintel de la praxis. Pero sean dos Sevillas o varias, hay un elemento que patenta una forma de construir ciudad. Este es mediante un modelo liberal cosmopólita llamado tradicionalmente por su verdadero nombre, capitalismo, y digo verdadero que no el concepto reformista postverdad.

    Bien podría ser este análisis a cualquier otra ciudad o pueblo de Andalucía y/o el mismo estado español. Porque Sevilla, es una ciudad que pertenece a esa Andalucía que también tiene sus dos Andalucía económicamente hablando. Y como ella, también Málaga y Cádiz tiene sus propios barrios similares a Sevilla, o Jaén y Granada tiene su propia identidad de clases, al igual que Córdoba, Huelva o Almería. Todas ellas pertenecen a esa Andalucía que también sabe presumir y esconder. Esa Andalucía que presenta un 2,8% de crecimiento económico en el primer trimestre de 2017, la misma que presume que el gasto en consumo final de los hogares regional registró un crecimiento del 1,4% y, las exportaciones de bienes y servicios, registraron un crecimiento del 8%6. Ni hablar del estado español, porque todo queda similar en ese discurso predominante triunfalista económicamente. Todo está en la misma lógica de un crecimiento económico macro llamado desarrollo.

    Pero las ciudades (urbes o rurales) se construyen tanto material como simbólicamente, donde no solo son los términos macro(o micro)-económicos los que definen cualquier sociedad. Es para reflexionar que una persona que acude a una entrevista de trabajo tenga que ocultar que vive en las Vegas ( Tres mil Vivienda). O que una persona estudiante de secundaria tenga que decir que vive en Ciudad Jardín residiendo en Los Pajaritos. No hay mayor indignidad que la propia sociedad te imponga la negación de tu propia identidad, en este caso de barrio7

    En definitiva, el capitalismo no solo conlleva en su dinámica la desigualdad social. Este nefasto sistema económico-social que machaca a quienes se encuentran en la parte baja de la brecha desigual de las oportunidades. Igual, llevar actuaciones como los de Festival Circada con más frecuencias en los barrios más castigados por el sistema capitalista sea una buena solución. Igual, ejecutar los planes integrales en las diferentes zonas de la ciudad donde los trabajos sean llevados a cabo por sus propios habitantes sea una solución. Igual, si las administraciones de la política profesional no dejaran que la mano invisible del liberalismo no fuera tan invisible y esta visibilidad permitiera que todos los enclaves de la ciudad fueran incluidos en el tambor económico de la lavadora llena de detergente y suavizante, para que toda la ciudad pudiera ser tendida y secada en el mismo tendedero, igual, sólo igual, estaríamos escribiendo de una forma menos suavizadas y con menos detergente.

    Publicado originalmente: en https://irisazsociedadcivil.wordpress.com/2017/07/05/la-lavadora-economica-de-sevilla/

    1Datos de la Encuesta: Percepción de la población sevillana sobre la ciudad de Sevilla ( ePS, FeBReRo 2017) de IRÍSAZ SC.

    2Estos datos no son bajo ningún concepto coherente con la realidad. Véase artículo del autor para relativizar los datos de la EPA: Un entrante: La precariedad social de Andalucía

    3Todos los datos son referidos al mes de abril 2017 a excepción de las exportaciones e importaciones, que lo

    hacen con el mes de marzo como referencia. Fuente: Instituto Nacional de Estadística. También, en modo

    resumen, véase Boletín Económico mensual de Fundación Cámara de Sevilla.

    4 Entiéndase estos datos como indicadores orientativos ya qué estos hacen referencia a la provincia y no a la ciudad. Fuente: “Datos sobre el efecto de la crisis” del Consejo General del Poder Judicial. Juzgados de Primera Instancia e Instrucción.

    5Véase Artículo del autor: El Juncal y la inclusión en www.sociolorkia.wordpress.com

    6Véase https://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/crta/notaprensa.htm




  • Un “trabajito” italiano
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    04/07/2017
    El gobierno italiano ha desembolsado 17 mil millones de euros de fondos públicos (del ‘árbol mágico de dinero') para rescatar a dos bancos venecianos. Los bancos no serán nacionalizados, sino entregados a Intesa Sanpaolo Spa, el mayor banco de Italia, por la suma simbólica de ¡un euro! Intesa garantizará los depósitos en efectivo de los bancos venecianos, pero va a despedir a varios miles de empleados del banco, a pesar de obtener 900 nuevas sucursales y mil millones en garantías financieras del gobierno. Intesa se hará cargo de todos los préstamos “buenos” de los bancos venecianos, mientras que el estado se queda con todos los “malos”, que deberán ser cancelados y dados por perdidos o cobrados, si se puede, a largo plazo. Así que una vez más, las actividades imprudentes de algunos bancos y el estancamiento de la economía que hizo que muchas empresas no pudiesen pagar sus deudas han de ser 'rescatadas' por el estado con dinero en efectivo. El rescate equivale al 1% del PIB de Italia, aumentando el tamaño de la deuda del sector público, ya masiva, de Italia, que alcanza el 135% del PIB. Intesa consigue unos bancos saneados por sólo 1 euro, al igual que JP Morgan consiguió la red bancaria de Bear Stearns en la crisis financiera global por 1 dólar - todo pagado con impuestos o préstamos del gobierno. El estado y la gente no reciben nada por sus  17 mil millones de euros. Lo más irónico es que el acuerdo italiano rompe las reglas bancarias establecidas por los gobiernos de la UE después de la crisis financiera mundial para evitar que los inversores tenedores de bonos bancarios fueran rescatados a costa del contribuyente. En virtud de la “Directiva de recuperación y resolución bancaria de la UE” (BRRD), los rescates primero deben ser financiados por los tenedores de bonos bancarios, incluyendo los llamados bonos senior, y sólo después, en última instancia, con fondos de la UE. Pero la Junta de Resolución Única de la UE aceptó, bajo la presión del gobierno italiano, que no se trataba de una auténtica 'crisis bancaria' que requiriese la intervención de la UE y que Italia podía sola resolver el problema. Después de todo, los bancos venecianos suponen sólo el 2% del sistema bancario. Pero lo que no se tuvo en cuenta fueron las enormes pérdidas que ya habían asumido otros bancos italianos, como Monte dei Paschi.   De hecho, Italia tiene 300 mil millones de euros de créditos “malos” en sus libros de contabilidad, un 20% del PIB. Una solución según las reglas de la UE habría requerido que Italia encontrase otros 12 mil millones de euros para el fondo de garantía de depósitos del país. Y UniCredit, Monte dei Paschi di Siena y UBI Banca habrían tenido que realizar nuevas ampliaciones de capital y es probable que los inversores no hubieran acudido a ellas. El acuerdo ha sido mal recibido por Alemania, ya que infringe las nuevas normas bancarias hasta el punto de hacerlas irrelevantes - pero el jefe del BCE, Mario Draghi, es italiano y fue el anterior director del Banco Central de Italia. Para los alemanes, es una señal de que una mayor integración económica en la zona euro es imposible si los estados nacionales rompen las reglas de manera flagrante. Politicamente, ayuda a los dirigentes demócratas de centro-izquierda en el intento de su líder Matteo Renzi de recuperar su puesto como primer ministro en unas nuevas elecciones, previstas para mayo. Si los bancos hubieran quebrado, los depósitos se hubieran perdido y los tenedores de bonos hubieran visto sus activos cancelados – algo malo electoralmente porque muchos tenedores de bonos son pequeños empresarios convencidos por los bancos para invertir en preferentes. La noticia del acuerdo ha sido recibida con entusiasmo por el mercado de valores. Por lo tanto tenemos otro rescate bancario, nueve años desde la crisis financiera global que nacionalizó las pérdidas causadas por los banqueros que quebraron y privatizó los beneficios para los banqueros restantes: exactamente lo que las reglas de la Unión Bancaria de la UE pretendían evitar. Miles de empleados bancarios se quedarán sin trabajo; pero los inversores bancarios y los tenedores de bonos están encantados con la fórmula del nuevo banco. El estado acumula más deuda y por lo tanto aumenta la presión para implementar más austeridad para pagar la deuda. Y otros banqueros saben que, si vuelven a liarla, pueden escaparse con un rescate estatal y continuar como antes. No hay la menor consideración en este acuerdo de la posibilidad de que la gente a través del estado hubiera podido quedarse con estos bancos (y los otros grandes bancos) transfiriéndolos en propiedad pública y convirtiendo a la banca en un servicio público para los hogares y las pequeñas empresas y no un medio de especulación imprudente, codicia y corrupción. Por el contrario, este “trabajito” italiano es business as usual.



  • Marxismo y luchas indígenas en Norteamérica
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    29/06/2017
    Visto el reciente apoyo por parte de la confederación sindical AFL-CIO al oleoducto de Dakota (Dakota Access Pipeline, DAPL), parece lícito pensar que estamos asistiendo a un nuevo episodio de la confrontación entre los derechos indígenas por un lado y los activistas sindicales de izquierda por otro. La cuestión se remonta por lo menos a comienzos de la década de 1980, cuando Russell Means, cofundador y activista del Movimiento Indio Americano (American Indian Movement, AIM), pronunció un discurso ante una conferencia internacional de pueblos indígenas en los Black Hills de Dakota del Sur. Puede parecer extraño que una figura tan prominente de la lucha por la soberanía de los pueblos nativos de EE UU dedique un importante discurso al marxismo, pero Means apuntaba más lejos: al rechazo de toda la tradición intelectual europea, incluida la de su ala radical. Según Means, el marxismo no ofrece a los nativos americanos nada mejor que el capitalismo: ambos consideran que los pueblos indígenas y sus tierras son un coste del desarrollo económico. El marxismo se limita a reorganizar las relaciones de poder de la sociedad colonial sobre la base de la eficiencia. Los pueblos indígenas viven en “zonas de sacrificio” y toda sociedad moderna e industrializada necesitará extraer combustible, plusvalía y materias primas de sus tierras. Pocos años después, Ward Churchill profundizó en la tesis de Means, declarando que los marxistas enrolarían a los pueblos indígenas en su ejército proletario con el fin de ganar su revolución socialista. De ahí, afirmó Churchill sin rodeos, “que el marxismo… suela ser rechazado de plano por la población india.” En tiempos más recientes, el teórico Jodi Byrd vino a decir lo mismo con respecto, más en general, a la estrategia política marxista del siglo XX, afirmando que las teorías de Antonio Gramsci sobre las prácticas contrahegemónicas solamente tienen sentido si uno desea reforzar un “Estado colonial democrático multiétnico” y no asegurar una genuina independencia tribal. El antropólogo David Bedford reconoció que el marxismo podía proporcionar un análisis útil en algunas luchas anticoloniales, como por ejemplo la lucha contra la apartheid en Sudáfrica. En este caso, los africanos servían de ejército de reserva de mano de obra para las empresas de los blancos. Sin embargo, para las tribus que puedan relacionarse con el capitalismo al margen de un régimen de explotación del trabajo, el marxismo, señala, no tiene en cuenta las reivindicaciones de soberanía y autodeterminación propias de los pueblos indígenas. El apoyo de la AFL-CIO al DAPL parece confirmar muchas de las teorías de Bedford, Byrd, Churchill y Means. Mientras que muchos sindicatos han emitido declaraciones de apoyo a la lucha de Standing Rock de los sioux en defensa de sus tierras y su tratado, el hecho de que la confederación sindical más importante de EE UU respalde la construcción del oleoducto indica que todavía existe una falla que separa las luchas de los pueblos indígenas y las de los trabajadores. El “desarrollo”, tal como se entiende comúnmente, convierte a las personas y la tierra en insumos abstractos; la “democracia universal”, implica la crítica, convierte a todo el mundo en ciudadanos abstractos, allanando los derechos de los grupos y la condición de nación independiente de las tribus. Varios teóricos y activistas han intentado abordar en los últimos años la historia desigual de la izquierda y de la soberanía de los nativos de EE UU. El amplio apoyo de la izquierda al movimiento NoDAPL –incluido el socialista más conocido de EE UU, Bernie Sanders– representa tan solo el ejemplo más evidente. La historiadora y activista Roxanne Dunbar-Ortiz ha recuperado el largo legado del compromiso de la izquierda latinoamericana con las cuestiones indígenas a través de la obra del intelectual comunista José Carlos Mariátegui. Y David Harvey, al igual que el Midnight Notes Collective, señalan la manera en que la “acumulación primitiva” –el método del capitalismo para poner en marcha el crecimiento mediante el robo y la privatización de tierras y recursos– es un rasgo continuo y permanente del desarrollo económico. No obstante, la mayoría dan por hecho que el marxismo y las luchas indígenas tienen poco que decirse mutuamente. El primero teoriza la modernidad capitalista y la transformación histórica, tomando como sujeto al obrero industrial. En esta tradición, las reivindicaciones basadas en tratados y derechos territoriales son, en el mejor de los casos, asuntos secundarios. Por consiguiente, la afirmación de Churchill de que los pueblos indígenas han sido históricamente hostiles a las ideas marxistas no suele cuestionarse, particularmente en Norteamérica. Ahora bien, Churchill parece desconocer los escritos de nativos americanos marxistas y su dedicación a la larga historia del pensamiento materialista dialéctico. Esta laguna no es una cuestión secundaria: favorece supuestos culturales de que, en palabras de Philip Deloria, los nativos americanos han “perdido el tren de la modernidad”. Tales supuestos también vienen a decir que los pueblos indígenas y los socialistas tienen poca cosa en común, lo que refuerza la noción de que existe una divisoria peligrosa e insuperable entre la izquierda obrera y los derechos soberanos de los pueblos indígenas. Nada más lejos de la verdad. Anticapitalista y anticolonial Archie Phinney, un antropólogo nez percé/1 y cofundador del Congreso Nacional de Indios Americanos (NCAI) –la organización panindia más longeva de EE UU–, es uno de los intelectuales amerindios más importantes, aunque de los menos conocidos, de mediados del siglo XX. A pesar de sus escritos polifacéticos, o tal vez debido a ellos –que abarcan desde análisis de la política de la Unión Soviética con respecto a las tribus indígenas siberianas hasta artículos sobre la teoría del modo de producción, pasando por libros sobre tradiciones orales de los nez percés–, su obra se vio eclipsada por otros intelectuales nativos de la década de 1930, como por ejemplo D’Arcy McNickle y John Joseph Mathews, autores de las primeras novelas “modernistas” de nativos americanos en EE UU. La obra de Phinney no se ha recopilado ni estudiado en su totalidad, debido al menos en parte a la larga sombra del macartismo en la universidad: la reseña más completa de su vida y obra –un número especial de la Journal of Northwest Anthropology de 2004– dedica mucho espacio al intento de distanciar a Phinney de su propio compromiso socialista. Si bien la militancia política concreta de Phinney sigue siendo desconocida –por ejemplo, si fue miembro o no del Partido Comunista–, está claro que, si no hubiera muerto prematuramente a finales de la década de 1940, habría sido convocado por la comisión de actividades antiamericanas del Congreso y seguramente destituido de su cargo en la Oficina de Asuntos Indios (Bureau of Indian Affairs, BIA). Panindio, cosmopolita y autocalificado de moderno, Phinney representa otra corriente del pensamiento intelectual indígena que evita la estricta dualidad que articularon Means y Churchill. Phinney vinculaba la lucha por la soberanía de los indígenas americanos con otros combates por la justicia racial en EE UU. Argumentó que existen pueblos indígenas tanto dentro como fuera de las estructuras democráticas estadounidenses, abordando lo que es exclusivo de la política indígena y reconociendo asimismo que las poblaciones indígenas son modernas y deben dotarse de una voz política y buscar aliados políticos. Phinney surgió como intelectual en un periodo en que gran parte del mundo colonial veía en la Unión Soviética y el socialismo mundial un medio de liberación. Como han sugerido historiadores como Mark Naison, Robin D.G. Kelley y Penny von Eschen, los movimientos culturales y políticos pluralistas de la década de 1930 se cruzaron con los movimientos anticoloniales y del nacionalismo negro. Compartieron espacio en las mismas publicaciones y a menudo dentro de las mismas organizaciones. Tal como explican Naison y Kelley, tras el declive del movimiento agrupado en torno a Marcus Garvey a finales de los años veinte, el Partido Comunista (CPUSA) no solo reclutó a antiguos garveyistas, sino que en cierto modo hizo suya la bandera del nacionalismo negro en EE UU y buena parte del mundo colonial. A partir del 6º congreso de la Internacional Comunista (Comintern), celebrado en 1928, el Partido Comunista puso en práctica una serie de políticas que influirían enormemente en las corrientes intelectuales y políticas de EE UU durante la siguiente década. Abandonando la crítica de clase “pura”, el 6º congreso se basó en los escritos de Lenin y Stalin y declaró que la lucha anticolonial era una parte legítima de la revolución mundial. Anunció que la Comintern apoyaría las luchas de liberación tanto de las “minorías nacionales” en el interior de los Estados como de los súbditos de potencias coloniales. Por un lado, esta política se ajustaba, tal vez de forma simplista, a la política soviética de autodeterminación dentro del antiguo imperio ruso. Por otro lado, abrió la puerta al desarrollo, por parte de dirigentes del CPUSA, de la tesis de autodeterminación del cinturón negro de EE UU, declarando que los afroamericanos eran súbditos “colonizados internamente” y necesitaban su propio Estado. Quizá por el hecho de que la izquierda profesa más intensamente el antirracismo, parece que hubo un pequeño número de miembros indígenas del partido que desempeñaron, al menos a escala regional, un papel relativamente destacado. El periódico de la costa oeste del CPUSA, el Western Worker (más tarde Peoples’ Daily World) publicó varios reportajes sobre el activista indígena Joe Manzanares en la década de 1930; también sacó un anuncio en que pedía que quienes estuvieran “interesados en asuntos indios” llamaran a un número de teléfono de la oficina del CPUSA en San Francisco. Además, varias cartas al director escritas por indígenas expresaron por qué ingresaban en el partido, combinando la demanda de autodeterminación con una retórica de clase comunista y el cuestionamiento anticolonial del binomio salvaje-civilizado. Una carta, por ejemplo, afirmaba que “patronos blancos nos robaron todas las tierras a los indios” y que “nos llaman ‘nativos’ o ‘indios’ o ‘salvajes’… los indios no son salvajes… Los indios siempre son amables con los trabajadores que tienen que esclavizarse para ganarse el sustento”. El autor de esta carta sostiene que acceder a la modernidad –ser “no salvaje”– no equivale a asimilarse. El socialismo, concebido como “solidaridad con el proletariado”, se considera coincidente con la reivindicación sobre la tierra y la historia de desposesión. Una carta de Vincent Spotted Eagle, publicada en 1934, analiza la vida de los indígenas de EE UU a través de la teoría del modo de producción: “Antes de que llegara el hombre blanco, nuestro modo de producción y distribución estaba basado en la cooperación y descartaba toda explotación. Esto era comunismo, que es el verdadero americanismo. Y esta es la razón de que yo me apuntara al Partido Comunista.” Spotted Eagle califica el capitalismo de “producto original de Europa” y afirma que “hemos sido explotados” desde que “Colón descubrió esta Gran Nación”. Jugando con el tropo de “americanismo”, Spotted Eagle reclama la condición de nación de su “Gran Nación” y derechos de ciudadanía en EE UU. Su respuesta al capitalismo europeo no consiste en volver a la vida precolombina, sino más bien en hallar una nueva síntesis con “los amantes de toda la humanidad, especialmente los negros” mediante un proyecto socialista internacional que él llama comunismo. Al mismo tiempo, el Western Worker publicó cinco reportajes sobre miembros del CPUSA que organizaban campañas de ayuda y consejos de desempleo en reservas de California. En Montana, el partido presentó a un candidato al senado que era indígena, llamado Raymond Gray. Esto indica que, al menos en el oeste, los activistas del partido y los indígenas se organizaban en la misma estructura. Mientras que la envergadura y la modalidad de estas campañas no están claras, el hecho de que el Partido Comunista tuviera una presencia organizativa en las reservas pinta un cuadro muy distinto tanto del partido como del compromiso político de los grupos indígenas. Además, el Western Worker sacó numerosos artículos sobre apropiaciones ilegales de terrenos, incumplimientos de tratados, expulsiones de indígenas a México y la política “genocida” de deportación de indígenas en California, lo que indica que el partido no veía a los indígenas tan solo a través de las lentes de clase, sino que comprendía la especificidad de las demandas de justicia de los indígenas. Las pruebas documentales desmienten las críticas de Churchill y Means sobre la relación entre la práctica marxista y la lucha indígena, de manera muy similar a cómo los escritos de Phinney sobre la política soviética de “minorías nacionales” le ayudaron a desarrollar sus propias teorías materialistas de la soberanía indígena. Al tiempo que carecía de una infraestructura partidaria formal que ayudara a expresar cuestiones importantes para los afroamericanos, dichas pruebas documentales revelan una participación e imbricación mucho mayores entre las comunidades indígenas y la izquierda marxista que lo que se suele pensar. Asimilación y proletarización En un discurso pronunciado en 1943, Phinney dijo que la Unión Soviética era “el primer intento del ser humano de orientar inteligentemente su propia historia”. Esto no quiere decir que suscribiera la política estalinista ni que fuera un militante de carnet del Partido Comunista; en efecto, tal como nos recuerda Michael Denning, aplicar como criterio principal la afiliación partidaria no es necesariamente la mejor manera de analizar los movimientos radicales de la década de 1930. Aun así, Phinney, quien estudió con Franz Boas en la Universidad de Columbia y viajó a Leningrado con una carta de presentación de la marxista-feminista Agnes Smedley, contemplaban sin duda la Unión Soviética y el marxismo del mismo modo que otros muchos intelectuales de color de la época: como un modo alternativo de desarrollo económico que no se basaba en las jerarquías raciales del Occidente europeo. Mientras realizaba su doctorado en Leningrado entre 1932 y 1937, Phinney llevó a cabo un estudio comparativo de la política de EE UU hacia los indios con el trato dado por los soviéticos a sus minorías nacionales, en particular a los pueblos de cazadores y recolectores de Siberia. Esperaba hallar un modelo que pudiera emular EE UU. Aunque Phinney nunca publicó un libro sobre esta cuestión, una lectura atenta de sus escritos publicados y manuscritos no publicados indica que su estudio del marxismo y de la política soviética influyó mucho en su posterior implicación en la puesta en práctica de la Ley de Reorganización India (Indian Reorganization Act, IRA) de 1934 y en su carrera como teórico fundador del activismo indio de posguerra. El ensayo más divulgado de Phinney después de su muerte, Nimi’ipuu Among the White Settlers (Nimi’ipuus entre los colonos blancos) fue escrito mientras intercambiaba misivas con Boas durante su estancia en Leningrado. Exponiendo las contradicciones a que se enfrentaban los nimi’ipuus (como se llamaban a sí mismos los nez percés) y otras tribus indias carentes de tierras, Phinney afirmó que el falso binomio entre asimilación y retorno al pasado no ayudaba a comprender a los nimi’ipuus tras su rendición en 1877. Se basó más bien en la teoría del modo de producción para evaluar la condición actual de la tribu. Desde el punto de vista de Phinney, la extinción potencial de los nimi’ipuus no podía atribuirse a una única causa, señalando que habían sobrevivido a su derrota a manos de los militares. La condición “moribunda” de la tribu se debía más bien a un proceso de 40 años en que “los indios, que fueron sacados, o desviados, de una cultura” para ser “introducidos después en otra”, en un modo de vida extraño que ellos no comprendían ni en el cual contaban con los recursos materiales necesarios para progresar. Como materialista que era, es decir, como alguien que creía que la cultura está inserta y es fruto de las necesidades de la vida social y económica, Phinney se mostró escéptico ante los revivilistas culturales que no proponían al mismo tiempo un programa político de liberación económica. Entendía que el modo de producción colectiva de los nimi’ipuus era inseparable de su identidad cultural: “En la anterior economía comunal, toda la actividad era una experiencia comunal continua en la que el trabajo (búsqueda y producción de alimentos), el ritual y la diversión eran un único proceso. En la producción de subsistencia, los indios no concebían el trabajo como algo distinto de otras actividades culturales, y en su lengua ni siquiera existía una palabra equivalente a “trabajo”. Con la abrupta transición de la participación colectiva general a una economía capitalista avanzada y al individualismo, se vieron confrontados con una distinción entre el trabajo sobre una base individualista y la actividad y recreación comunitarias.” Esta contradicción, principalmente entre colectivismo e individualismo, quebraba ahora el orden tribal, pues se ofrecían ventajas materiales a los nimi’ipuus a título individual, sin el requisito de trabajar. Se favoreció el desarrollo del individualismo de los indios, pero no en el sentido de la iniciativa y el esfuerzo individuales; por otro lado, el espíritu comunitario sobrevivió y se manifiesta hoy en la forma de las actividades recreativas mencionadas. Phinney, que creía que los nimi’ipuus habían perdido el control sobre su base económica, pensaba que el “espíritu comunitario” por sí solo no permitiría recuperar la capacidad de la tribu para producir su propio sustento. “Los trajes vistosos y las coloridas actuaciones de los indios de hoy satisfacen tanto el gusto del hombre blanco por la pompa espectacular como el amor del actor por los focos”, escribió Phinney sobre las celebraciones culturales de los nimi’ipuus, pero no por eso “hay que asumir que se estén resucitando elementos de la cultura india. Al contrario, esto representa la última etapa de la degradación de la cultura nimi’ipuu.” Phinney no era un purista cultural, pero entendía que la celebración cultural sin un programa político y económico no significaba una revitalización, sino más bien la asimilación de la tribu por la política racial del espectáculo consumista. No podía haber solución cultural sin solución económica. Phinney nunca afirmó que los nimi’ipuus debieran adaptar sus modos de vida y de trabajo a la economía colonial. Nunca propuso –como han hecho tantos otros– que recurrieran a la formación laboral, a las técnicas agrícolas o a las oportunidades educativas ofrecidas por el orden social blanco. En vez de ello, examinó qué tipo de orden social era el que los nimi’ipuus debían adoptar, señalando que participar en la economía capitalista como obreros no sería otra cosa que una “asimilación en el nivel más bajo de la existencia proletaria blanca”. Abandonar la reserva y sumarse a la clase obrera sería asumir “una condición en la que [los nimi’ipuus] tendrán que enfrentarse a las adversidades de la explotación y del antagonismo de clase”, trocando la lucha comunitaria contra el colonialismo por la lucha individual por la mera supervivencia. Phinney pensaba que lo más probable era que con esto saldrían peor parados que lo que ya estaban con sus adjudicaciones y los racionamientos de comida. Equiparando la asimilación a la “proletarización”, Phinney subrayó que la soberanía no solo incluye el control de la tierra, sino también el del propio trabajo. Tal como explicó, para la mayoría de trabajadores la conscripción en el capitalismo comienza con la indigencia: “Hoy en día hay en EE UU más ciudadanos negros y blancos que indios que viven en condiciones de pobreza infrahumanas; estos no indios no son objeto de especial atención porque son proletarios en paro o campesinos empobrecidos, es decir, componentes activos de la sociedad capitalista que se supone que han de buscar su salvación individualmente, condenados a vivir o morir gracias a su propio esfuerzo…” Phinney añadió, con su típica mordacidad, que “el gobierno de EE UU se siente obligado a rehabilitar [a los nimi’ipuus]” y situarlos “en el mismo nivel que el de la familia rural blanca media”. Claro que esa “familia rural blanca media” también necesita a su vez una buena dosis de “rehabilitación”. En este pasaje, Phinney desbarata el binomio entre “primitivo” y “moderno”, preguntando por qué un indígena iba a querer verse asimilado por un orden social que está dividido por líneas de raza y de clase. Los nimi’ipuus ya habían sentido el impulso hacia la modernidad, y la cuestión real es esta: ¿qué tipo de modernidad? Antes que unirse a la clase obrera, Phinney llamó a los pueblos indígenas a combinar su tradición de propiedad comunitaria e identidad tribal con los principios de la economía marxista: “propiedad de los medios de producción”. Los nativos americanos, propuso, deberían “hacer que los grupos indios se autosustenten económicamente sobre la base de la organización cooperativa (tribal) y la propiedad corporativa (común) de los medios de producción”. De esta manera, Phinney adaptó a Marx a un contexto indígena, considerando que únicamente una base económica colectiva podía sustentar la cultura tribal. En vez de llamar al autosustento de las comunidades indígenas al margen de la sociedad industrializada, Phinney imaginó la consecución de la autosuficiencia económica colectiva tumbando las “barreras del aislamiento” y permitiendo a los nimi’ipuus alinearse con la masa de “familias rurales blancas medias” en la lucha por unas “condiciones de vida nuevas y mejores” como “comunidades modernas conscientes”. La modernidad de Phinney radica en su idea de que la vida debe orientarse hacia la transformación social. Tratar de reavivar el pasado, señaló Phinney, sería vivir una existencia “en la reserva de especímenes de museo emplumados”, convertirse en el “indio evanescente” cuyas maneras atrasadas justifican retroactivamente el robo de las tierras de los nez percés. Sin embargo, también se percató de que el progreso y la modernidad tenían un precio existencial. Para los nativos americanos, afrontar el futuro significaba asimismo afrontar la profunda experiencia de la pérdida, incluso de la miseria, que se derivaba de siglos de enfermedad y expropiación seguidos del dominio colonial. La modernidad, tal como él la veía, era por tanto un proyecto inacabado, cuyo resultado dependería de la lucha social. Una nueva intelectualidad india Phinney solicitó una plaza en la Oficina de Asuntos Indios (BIA) cuando la agencia estaba embarcada en una profunda transición. La IRA de 1934 o el “New Deal indio” no solo descriminalizó la cultura indígena y puso fin a las desastrosas políticas de asimilación oficiales, sino que también creó el primer programa de discriminación positiva en la contratación federal, reclutando un gran número de indígenas con un alto nivel educativo para puestos administrativos. No obstante, Phinney tenía su propia visión del autoempoderamiento indio, que expresaba un gran escepticismo con respecto al Estado, en contraste con lo que parecía indicar su decisión subsiguiente de trabajar para ese mismo Estado. En una carta remitida al director de la BIA, John Collier, Phinney criticó con razón que la IRA “no rompe con el rígido control por parte del gobierno” y se quedaba peligrosamente corta con respecto a las formas de soberanía que él había esbozado en su ensayo sobre los “nimi’ipuus”. En oposición al predominio de antropólogos y misioneros blancos en la Conferencia India Americana de 1939, Phinney formó un nuevo grupo “limitado a los líderes indios de buena fe” e independiente de la BIA de Collier. Este grupo se coinvirtió luego en el Congreso Nacional de Indios Americanos (National Congress of American Indians, NCAI). Una lectura de los escritos publicados y no publicados de Phinney muestra que pensaba que esta organización panindia sería capaz de empoderar a los indígenas estadounidenses para expresar una idea moderna de sí mismos y tener alguna influencia política en EE UU. En un ensayo titulado A New Indian Intelligentsia, Phinney esbozó su visión del NCAI. Comenzó llamando a los indios americanos a transformar radicalmente la idea de su propia identidad: “Aparte de toda consideración propia del racismo o del nacionalismo, a los indios americanos no solo hay que otorgar la condición tribal, sino una condición racial. El concepto de “raza” india se deriva en gran medida de nuestra propensión moderna a clasificar grupos de personas en vez de individualizarlos. Antiguamente, los indios se identificaban como grupos locales, después como tribus y familias etnolingüísticas, hasta que ahora han adquirido una conciencia diferenciada de esta clasificación omnímoda: “indios”… Esta tendencia ya se puede observar entre las tribus indias y otras minorías en el mundo entero.” Siempre dialéctico, Phinney teorizó que la identidad impuesta de raza, de modo similar a la identidad impuesta de trabajador en el capitalismo, podría servir de base de la fuerza colectiva. Preocupado de que la identidad tribal pudiera impedir a los pueblos indígenas tejer alianzas más amplias, Phinney insistió en que “la herencia racial india no es algo que dependa, para su supervivencia, de una atmósfera de reserva. Probablemente, estos indios ajenos a la reserva son el elemento más capaz y combativo de la población india en EE UU.” Este último argumento de Phinney parece revelador. En vez de imaginar, como hace Means, que los indígenas que viven en las ciudades probablemente sean menos conscientes políticamente que los que permanecen en las reservas, Phinney afirma que los pueblos nativos de la diáspora son de hecho los más activos políticamente. Pensaba que el NCAI podría operar como la vanguardia de esta nueva comunidad panindia. Sería mucho más “combativo y militante” que las anteriores organizaciones indias precisamente por el hecho de reconocer la modernidad de la condición de los nativos americanos. La opción de Phinney por la afiliación racial no supuso un giro a favor de la asimilación. El NCAI limitó sus relaciones con organizaciones dirigidas por blancos, y sus afiliados debían ser exclusivamente indígenas. En efecto, el NCAI desconfiaba tanto de la autoridad blanca que prohibió que cualquier indio que trabajara en la BIA pudiera ocupar un cargo dirigente. En el momento de su fundación, el NCAI situó la autodeterminación y la soberanía a la cabeza de su programa político. El grupo defendería los intereses indios a escala nacional, articulando una opinión nativa amplia, separada de las identidades tribales y territoriales, pero imbricada con asuntos locales. Los fundadores del NCAI entendían que sus intereses coincidían con los de otras gentes de color, aunque también veían la identidad india como una forma diferenciada de pertenencia, surgida de la historia, de los derechos adquiridos con los tratados y de las relaciones jurídicas con el Estado federal. En otras palabras, el NCAI, gracias al planteamiento visionario de Phinney, utilizaba formaciones raciales modernas para operar políticamente, aunque conservaba una identidad y una finalidad india soberana. Como revelaría la heroica lucha de NCAI para poner fin a la desastrosa “política de terminación”, una década después, la visión de Phinney de un Congreso panindio no llegó ni un minuto tarde. “Todos los indios verdaderos han muerto” La vida y la obra de Phinney plantean una serie de cuestiones en torno a la identidad y la práctica que todavía perviven en el imaginario nacional sobre los nativos americanos. Tal como lo ha expresado recientemente Dunbar-Ortiz, el mito más persistente sobre los indígenas de EE UU es que han desaparecido, que son parte de un pasado premoderno que inevitablemente, aunque de forma trágica, ha venido y se ha ido. La noción de que “los indios han perdido el tren de la modernidad” ha justificado tanto su desaparición de la historia como la lógica de la conquista de sus tierras. La escasa atención prestada a Phinney no hace más que reforzar esta idea. Los historiadores suelen presentarlo o bien como un activista indio que no se interesaba por el socialismo, o bien como un “indio de los blancos” que adoptó ideas europeas inadecuadas para la vida de los indígenas. No obstante, en realidad se pareció mucho más a otros intelectuales de color de su época: preocupado por el colonialismo, la identidad racial y la autodeterminación para su pueblo en un contexto global. Su idea de que la cuestión indígena debe interesar a la izquierda y de que el marxismo tiene un papel que desempeñar en la liberación indígena no convierte a Phinney en un iconoclasta solitario, sino que sitúa su obra en un contexto global que concibe la condición indígena, la tierra, el imperialismo y la modernidad, como parte de una coyuntura histórica coherente. La obra de Phinney propone que es necesario teorizar conjuntamente la modernidad y la vida de los indígenas, y sus ideas sobre lo que puede significar la vida moderna para todos los grupos subalternos merece un estudio más profundo. Las preguntas que planteó a los nimi’ipuus son aplicables a numerosos grupos que se encuentran alienados, desposeídos y explotados por el capitalismo: ¿Cómo avanzar como “comunidades modernas conscientes”, capaces “de gobernar sus asuntos”? Asimismo, ¿cómo transformamos las categorías que nos impone el capitalismo en un modo de autoconciencia colectiva? Phinney comprendió que el capitalismo tiene una lógica global y totalizadora, pero también se percató de que esto no significa que la opresión (o liberación) se configure del mismo modo para todos. Anticipó la confluencia pantribal hemisférica más amplia de muchas décadas en el campamento NoDAPL y la idea de que la lucha por salvar las tierras, el agua y los derechos de los sioux en Standing Rock forma parte de una lucha más amplia en torno a la extracción intensificada de recursos, la acumulación primitiva, el racismo tóxico y el Estado policiaco. Al autocalificarse de “defensores del agua”, los sioux de Standing Rock dramatizan la violación de sus derechos soberanos como nación sobre sus propios recursos y los conectan con una lucha mundial por liberar las necesidades básicas de la vida –el agua, el suelo y el aire– de la avidez del capital. En gran medida de modo similar a cómo Phinney escribió sobre la raza, este planteamiento destaca lo que es específico de la lucha indígena, mientras que al mismo tiempo conecta esta lucha con un llamamiento internacional a favor de la justicia ecológica. La lucha por la soberanía indígena no es contradictoria con el deseo de transformar la modernidad capitalista, sino que es un elemento central del mismo.



  • Ser mujer en la cárcel de Granada: castigo doble
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    12/06/2017

    Algunos presos de la cárcel de Albolote (Granada), estamos preocupados e indignados por la falta de diligencia de la dirección de este centro penitenciario para gestionar los problemas que se dan en el centro. La gran mayoría de ellos además, provocados por ellos mismos.

    La lista de sucesos y agravios es larga, pero en este caso queremos centrar la denuncia en el trato discriminatorio que da la dirección del centro a las mujeres, y en especial la tomada a dos de ellas. Se dice que para analizar la calidad democrática de un país, no hay más que mirar las condiciones en las que viven sus presos/as. Pues bien, viendo la situación de este centro penitenciario bien podríamos deducir que es el más claro reflejo del sistema patriarcal, machista y autoritario que sufre la sociedad. Varios hechos nos hacen llegar a esa conclusión, pero antes quisiéramos relatar un suceso ocurrido recientemente a consecuencia del cual dos compañeras nuestras han sido trasladadas al aislamiento indefinidamente, este último suceso grave es lo que nos ha llevado a realizar esta denuncia.

    Hace unos pocos años, en el módulo de mujeres, las funcionarias revisaron los servicios del patio y al considerar que estaban muy sucios comenzaron a obligar a todas las presas del módulo a limpiar los servicios rotativamente. Y así, lo que en un principio fue un castigo consecuencia de un “calentón” propio del mal humor de la funcionaria del turno de ese día, se convirtió en norma general del módulo hasta hoy.

    Desde siempre, antes y ahora, existe la figura de “destino” de limpieza de los servicios. Las presas y presos que cumplen ese “destino” reciben un beneficio; en unos casos económicos y en otros hojas meritorias o puntos canjeables por vis a vis. Esto sucede así en los módulos que como el número 9 de mujeres, no son de respeto. Ya que en estos últimos todos los prisioneros están obligados a realizar los citados “destinos”.

    A raíz de esta obligación, algunas presas comenzaron a negarse a limpiar los servicios argumentando que esa labor ya la hacían la gente con “destinos”. Y entonces el centro penitenciario iba abriendo expedientes que tras todo el proceso de pliegos y quejas quedaban en castigos que iban desde 5 días de privación de paseos y actos recreativos, hasta 5 días en aislamiento.

    Vista la dimensión que estaba tomando el problema, el director del centro acudió a hablar con dos presas políticas vascas que desde un primer momento se habían negado a cumplir la mencionada obligatoriedad, amenazándolas con que o limpiaban o las llevaban a aislamiento indefinidamente. Amenaza que ha cumplido escudándose en que al estar ellas en primer grado, es el aislamiento lo que les correspondía. Argumento ridículo ya que ambas llevan años en ese módulo 9 que es de segundo grado.

    La cuestión es que el director decidió que debía tomar una medida de castigo ejemplarizante, muy propia de su soberbia déspota, y la tomó con estas dos compañeras. Ante estos hechos, la casi práctica totalidad de las presas del módulo 9 firmaron y remitieron un escrito a la dirección del centro denunciando lo sucedido y solidarizándose con las compañeras que habían sido enviadas a aislamiento.

    Consideramos que son unos hechos graves. Se pretende obligar a las mujeres a realizar trabajos forzosos sabiendo que va contra sus propias normas y contra el proceder que se lleva en los módulos de hombres que no son de respeto, ya que en dichos módulos los hombres no realizan “destinos” obligatorios, siendo todos voluntarios y recompensados. Esto nos hace concluir que la dirección del centro tiene una actitud discriminatoria hacia las mujeres agravando la discriminación que ya de por sí viven estas en los centro penitenciarios.

    Decir que en este espacio en dónde el control de los cuerpos es la base del funcionamiento, las mujeres presas sufren un control aún mayor. La prisión ha sido diseñada por y para los hombres, tanto en su arquitectura física como en la ideológica. Esto conlleva un doble estigma para la mujer, el de ser presa y el de ser mala mujer. Y la actitud patriarcal, prepotente y machista de la dirección de este centro no hace más que potenciar estos estigmas señalados.

    Como muestra de ello algunos ejemplos: al poco de hacerse cargo de este centro, la actual dirección prohibió que las mujeres y los hombres acudiesen juntos a los diferentes cursos educativos que se imparten en el área sociocultural, y la razón de esta medida al parecer, es la obsesión de la dirección del centro con que en ese área no se mantengan relaciones sexuales, poco menos que tachando de promiscuos a los presos y las presas. Esto también lo han pagado las mujeres, ya que sus cursos a partir de entonces se dan en un área de su módulo no acondicionada para ello. Recluyéndolas tras un cordón sanitario, ahora únicamente pueden acudir al área sociocultural a determinados actos abiertos (conciertos, teatros, etc.) o cursos muy limitados.

    Por otra parte, en el centro existen “destinos” remunerados. En los de mantenimiento, fontanería, soldadura, carpintería, etc. Solo hay hombres. Mientras que las mujeres trabajan limpiando el departamento de comunicaciones, en la lavandería y en la cocina.

    Merece especial mención, la medida que tomó la dirección del centro de no permitir realizar comunicaciones especiales vis a vis familiares con la pareja en solitario. La pareja sentimental tiene que venir siempre acompañada de otro u otros familiares. En nuestra opinión, esta medida, que no fue impuesta por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, si no por el director del centro, fue impuesta por la obsesión de este por controlar la sexualidad de los y las presas, obcecado en que en los vis a vises familiares no se mantuvieran relaciones sexuales. ¿Quién es él para otorgarse esta potestad?

    Algunos prisioneros hemos presentado queja en el juzgado respecto a esta decisión y el juzgado nos ha dado la razón. Es interesante recordar algunos extractos del auto de la sección primera de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional que dejan en evidencia la actitud retrograda del director de este centro:

    “…la dirección del centro sospechó que la visita familiar iba a ser utilizada de nuevo para mantener relaciones intimas y; en defensa de los valores familiares acordó que las visitas familiares a las que acudiese su compañera sentimental debía acudir, al menos, otro familiar para evitar que el interno y su compañera aprovechasen las visita familiar para mantener relaciones íntimas.”

    “…la obligación de que a las comunicaciones del interno con su compañera sentimental acuda una tercera persona para que, actuando a modo de las tradicionales “carabinas”, evite con su presencia los contactos íntimos entre el interno y su esposa o compañera sentimental durante las visitas, carece de cualquier apoyo legal.”

    La sucesión de este tipo de actuaciones, primero generando problemas donde no los había y después pretendiendo resolverlos despóticamente, en un centro habitado por cerca de 1500 personas, es fuente de tensión y conflicto permanente.

    Para terminar, exigimos se ponga fin a estas actitudes y retornando al problema que nos ha llevado a escribir estas líneas, de inmediato se saque del aislamiento a las compañeras que han sido llevadas allí de manera totalmente injusta.




  • Que paren esta España, que me bajo.
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    08/06/2017
    Estoy a punto de perder cualquier atisbo de esperanza en este país, en mi nación, Andalucía, en mi ciudad. Mientras más inepto, incapaz, zafio y torpe sea el gobernante de turno, más apoyo tiene. No puedo esperar nada de un pueblo que admite que un alcalde incumpla leyes como la de Memoria Histórica; oiga, que es una ley, no una papeleta de la tómbola del cubo, que es de donde sacó usted su cargo. Siento vergüenza cada vez que veo que aún se sigue rindiendo culto a un dictador con calles y monumentos que me revuelven las tripas. Pero no se os ocurra revolver la Historia, sobre todo la de los ganadores. Me es imposible confiar en un gobernante que hoy dice que el metro va a pasar por aquí, mañana por allá, pasado mañana que lo va a cambiar por una reata de mulas y la semana que viene ya veremos. Pero no pasa nada, porque nos llenan las calles de luces de puticlub que quedan muy bonitas y se nos olvida todo, mientras somos cómplices de la conversión de esta ciudad en el nuevo Magaluf. No me quedan fuerzas para defender a Andalucía y lo andaluz; tanta desidia, tanto pasotismo y dejadez me queman la sangre. No puede ser que sólo cuatro locos gritemos hasta quedar afónicos, mientras se nos ningunea a todos los andaluces y se nos usa como moneda de cambio para intereses nada claros. Siento vergüenza cuando, ante las acusaciones de corrupción que acosan un día tras otro al partido del gobierno, nuestro presidente se parta la caja hablando de coca colas y tilas, amparando con su carcajeante humor a una horda de mangantes y chorizos que han dejado a este país que da asco verlo. Todo esto, mientras miles de familias no tienen ni siquiera la oportunidad de darle un plato de puchero a sus hijos. No os quepa duda: todos, absolutamente todos, sois cómplices y responsables. Aquel que calla, respalda, aplaude, ríe y pasa es tan ladrón como el político corrupto, tan fascista como el dictador, tan indigno como los falsos andalucistas. Que paren esta España, que me bajo. Para vosotros. Enterita. Francisco Palacios Chaves.



  • La islamofobia como construcción ideológica de los imperialistas de ayer, de hoy y de siempre
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    08/06/2017
    La intoxicación mediática funciona por inundación, según una conocida frase de Goebbels cuyo origen, sin embargo, estuvo en Estados Unidos. Es como cualquier otro abuso, de alcohol o de drogas: una pequeña dosis, una información sesgada, conduce a la pérdida del sentido de la realidad y a asociaciones de ideas que operan automáticamente en las neuronas de millones de personas en todo el mundo. Así, por más que los medios asocien las matanzas terroristas al islam, es falso. La inmensa mayoría de ellas no tienen que ver con el islam, ni con los musulmanes, como demuestra la base de datos que desde 1970 la Universidad de Maryland mantiene sobre la violencia política y religiosa en el mundo. Es posible concretar mucho más. Por ejemplo, en 2011 un nazi noruego, Anders Behring Breivik, mató él solito a 76 personas y nadie explicó el motivo de tal masacre: su gobierno se disponía a reconocer al Estado palestino en la inminente Asamblea General de la ONU que estaba a punto de reunirse. Más que un atentado del islam se trataba de un atentado contra el islam o, por lo menos, contra los palestinos, o contra el conjunto del mundo árabe. También es posible acercar aún más la lupa a aquella orgía de sangre, cuantitativamente mucho mayor que la que ha padecido Reino Unido en los últimos días. En su manifiesto, al que casi nadie prestó atención, a pesar de que lo puso en internet antes de cometer su crimen, el nazi cita repetidamente a Bat Ye’or, el seudónimo con el que Gisèle Littman-Orebi escribió en 1981 su obra “Le Dhimmi. Littman-Orebi ha lamentado que el nazi utilizara su obra como justificación del crimen, porque se produce una asociación de ideas, otra más, que choca con las muchas que ya inundan nuestra cabeza: aunque nacida en El Cairo, la escritora es judía. El seudónimo Bat Ye’or es hebreo y significa “La Hija del Nilo”. ¿Se inspiran los nazis en escritos de los judíos? Incluso para aquellos que aborrezcan a los nazis, es apasionante adentrarse en esa y otras obras de “La Hija del Nilo” porque encontrará muchas reminiscencias de la islamofobia que hoy se pueden leer en cualquier medio de comunicación de gran tirada, o en las tertulias, o en las redes sociales. Aunque la autora se suele declarar “apátrida”, es mentira: tiene nacionalidad británica y vive en Suiza. En la obra que inspiró la masacre de Oslo, denuncia la esencia de la paranoia islamofóbica, esa supuesta absorción progresiva de Europa por el mundo árabe que engendrará una entelequia a la que denomina “eurabia”. Para ser más exactos todavía: incluso en el título de sus obras, Littman-Orebi utiliza continuamente el neologismo “dhimmitud” que significa la sumisión de los no musulmanes al islam. La autora atribuye el término al político libanés Bashir Gemayel, asesinado  casi al mismo tiempo que aparecía aquel libro. Pero Gemayel reunía en su figura dos condimentos que tienen poco que ver con la “dhimmitud”: primero, que no era musulmán sino cristiano, y segundo, que fue Presidente del Gobierno de su país, un cargo nada propicio a la sumisión. En plena guerra civil libanesa, Gemayel más bien representaba todo lo contrario: no la sumisión al islam sino la sumisión del islam dentro del mismo mundo árabe. ¿O he entendido mal y Gemayel y su partido falangista a quien eran sumisos era al imperialismo y al sionismo? Sigamos tratando de esclarecer un poco las cosas: la muerte de Gemayel fue el magnicidio de un cristiano (libanés) cometido por otro cristiano (también libanés), es decir, que nada tenía que ver con su religión porque, aunque se empeñen en decir lo contrario, las religiones tienen muy poco que ver con este tipo de asuntos. En internet existen dos nombres de dominio, http://www.dhimmi.org/ y http://www.dhimmitude.org, en los que uno se entera de que el neologismo procede del árabe, donde significa “proteger” o, más bien, “protectorado” si le queremos dar un significado un poco más preciso, jurídico. Durante los mil años de expansión árabe (638-1683), los conquistadores (árabes, musulmanes) imponían tratados, naturalmente inicuos, a las poblaciones sometidas (que no eran árabes, ni musulmanas) que, lo mismo que la mafia, otorgaban protección (“dhimma”) a cambio del pago de un precio (un impuesto llamado “yizia” en árabe). Resumiendo: eso es feudalismo puro y duro, algo que a lo largo de la historia han impuesto todos los conquistadores a sus víctimas, cualesquiera que fuera la religión de unos o de otros (y si opinan lo contrario, pregunten a los americanos). Lo mismo que todas las tendencias islamófobas que corren por los medios, “eurabia” pretende enfrentar a las dos orillas del Mediterráneo, naturalmente con el objetivo de preservar al Estado de Israel y la criminal política imperialista en Oriente Medio. Es inútil que el lector busque en internet alguna información en castellano sobre tan vidrioso asunto, pero todo se originó en 1973 con la guerra que los israelíes llaman del Yom Kippur y los árabes del Ramadán, cuando se acabó la era del petróleo barato y los países europeos se vieron obligados a iniciar una nueva política de acercamiento a los países árabes (para sacudirse la tutela de Estados Unidos, entre otras razones). Para “La Hija del Nilo” aquello era una claudicación en toda regla por parte de Europa: a cambio de petróleo barato, los europeos estaban dispuestos a abrir las puertas a los árabes y, por lo tanto, al islam, una religión que es sinónimo de fanatismo, que no conoce la moderación ni la tolerancia (a diferencia de los judíos o los cristianos). Los que opinamos lo contrario, somos unos ingenuos, ignorantes o incluso algo peor: traidores. Nosotros —los traidores— somos los continuadores de otra traición, la del mito del Conde Don Julián, el de la batalla de Guadalete que en el año 711 abrió las puertas de España a los “moros” para que nos invadieran. El romancero está lleno de canciones sobre aquella “desgracia” que, durante siglos, ha recorrido los pueblos de la península de boca en boca. La España rancia, inquisitorial y fascista es la antiyihad; vivimos rodeados de “matamoros” por todas partes. Puntualmente, desde 2007 los nazis convocan todos los años concentraciones en Aarhus, un pueblo de Dinamarca, con la excusa de la defensa de una supuesta identidad europea. Nunca ha habido nadie más europeo que los nazis, aunque en Aarhus apenas agrupen a 200 matones. Frente a ellos, los antifascistas convocan a 4.000, veinte veces más, en el mismo sitio a la misma hora, pero los primeros tienen a la prensa a su lado y de los segundos no habla nadie. Además de Aarhus, los nazis europeos han convertido a Israel en su “Meca” particular. Desde 2011 también han iniciado sus propias peregrinaciones a Jerusalén (Al-Quds en árabe). El primero de ellos, Louis Aliot, número dos del Frente Nacional francés, se justificaba ante sus fieles diciendo que no es posible luchar contra la islamización de Europa y, al mismo tiempo, tomar partido por los árabes en Oriente Medio. Aparentemente, los nazis, los fascistas, e incluso nuestros franquistas, siempre fueron antisemitas. No obstante, ahora parece que quieren expiar sus culpas por el “holocausto” congraciándose con “los judíos”. Pero no nos dejemos confundir de nuevo: aquí no hay moros, ni judíos, ni cristianos. No hay otra cosa que imperialismo y una tortuosa manera de justificar sus crímenes (los de antes, los de ahora y los de siempre). En 2005 Bat Ye’or publicó su última obra “Eurabia: el eje euro-árabe” en la que sigue empeñada en convertir el Mediterráneo en un lodazal y en un mar de sangre. “Bat Ye’or escribe artículos en revistas de todo el mundo y concede entrevistas a la radio y a la televisión, además de haber pronunciado conferencias en el Congreso de los Estados Unidos y en la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas”, afirma la Wikipedia. Nada de eso me sorprende en absoluto. Como no podía ser de otra forma, todos beben de las mismas fuentes (aunque el agua no sea potable). La obra de Bat Ye’or no sólo ha conseguido un renombre mundial entre los nazis, sino que “sus obras son ampliamente citadas y muy valoradas entre los medios de la lucha contra el terrorismo”, o sea, entre la policía, los servicios secretos, la inteligencia y el espionaje, confiesa la Wikipedia.
    Tampoco eso me sorprende.
    Fuente: www.movimientopoliticoderesistencia.blogspot.com



  • La mentira de la Andalucía subsidiada
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    07/06/2017

    "Una mentira repetida reiteradamente acaba convirtiéndose en verdad"

    Goebbels, ministro nazi de propaganda.

    Andalucía no es una economía subsidiada,es una economía supeditada y subordinada a los intereses del estado español y de la UE. Los subsidios que recibimos son en compensación al lucro cesante, es decir al dinero que dejamos de percibir en beneficio de otros, y provienen de nuestro propio dinero. Dentro de la UE somos la periferia de la periferia. Supeditados a los Estados centrales de la misma, en la división internacional del trabajo somos abastecedoras de productos agrícolas y de materias primas a las zonas industriales. Pero ese papel de granero de Europa no es en exclusiva. Desde los tratados de libre comercio la UE adquiere a países en desarrollo estos productos a precios reventados y les coloca productos manufacturados al más  puro estilo colonial. Ello constituye una competencia desleal para Andalucía sobre todo porque la mano de obra en los países en desarrollo trabaja en condiciones de semiesclavitud. Esta situación se agrava al no haber implementado el Estado el Corredor del Mediterráneo, que abarataría el coste del transporte al hacerse por tren .Y ello a pesar de ofrecerle la UE sufragar la mitad del coste de la infraestructura. Como consecuencia de la PAC, a día de hoy 250000 ha cultivables no se cultivan en nuestra tierra. Los 80 mayores terratenientes de Andalucía han recibido de la UE 100 millones de euros sólo por limpiar sus tierras y no cultivarlas. Estos medios de producción que no se nos permiten cultivar son un lastre para nuestra economía y para nuestros proyectos vitales, pues pudiendo trabajar de agricultoras nos convertimos en perceptoras del PER. Por imposición  de la UE sufrimos una competencia desleal como decíamos antes que justifica la subvención a los propietarios de las tierras, ello constituye un lucro cesante directo para las jornaleras que pierden salarios e indirecto para todas las andaluzas pues significa menos impuestos, menos cuotas a la Seguridad Social y menos consumo y creación  de riqueza. Y el dinero de las subvenciones va a parar a los propietarios: los pequeños y medianos suelen reinvertir en la tierra. Los grandes en cambio, que en muchos casos no viven aquí, lo gastan o invierten fuera. Esta mentira institucionalizada de que Andalucía es una economía subvencionada se vehicula numéricamente mediante un artificio trilero: el de las balanzas fiscales. Se entiende por balanzas fiscales la diferencia entre los impuestos que pagamos a todas las administraciones públicas y el dinero que las mismas gastan o invierten en este caso en nuestra nación andaluza. El método que el Estado utiliza para su cálculo es el de carga-beneficio que parte de la base de que los gastos e inversiones estatales benefician a todos los territorios, por lo cual imputa los mismos de manera proporcional a cada uno de ellos. Así pues los gastos en defensa, diplomacia, mantenimiento de museos, monumentos, patrimonio, nóminas de funcionarios y todo aquello que presupuestariamente entraría en el epígrafe de servicios centrales se prorratea proporcionalmente al número de habitantes, con lo cual el primer pagano de estos gastos somos los andaluces y las andaluzas. Ni que decir tiene que territorialmente quien más se beneficia es la Comunidad de Madrid, sede de los servicios centrales del Estado. No el pueblo de Madrid, sino la oligarquía y las multinacionales que tienen allí su vida y hacienda. El trilerismo también se produce por el lado de los ingresos. De las 35 empresas del Ibex 24 tienen su sede en Madrid, así como numerosas grandes empresas y multinacionales. Por tanto el IVA emitido por estas empresas como se paga centralizadamente se computa como impuestos pagados en Madrid. Lo mismo sucede con el Impuesto de Sociedades. RECAPITULEMOS 1. Andalucía deja de cultivar tierras y por tanto de generar jornales y cotizaciones a la Seguridad Social e impuestos como consecuencia de la pertenencia a la UE y su PAC. Una UE que como consejo de administración  del capitalismo globalizado subordina los intereses de los andaluces y andaluzas a los del capital de tal manera que compran y colocan productos a países en desarrollo y subvencionan a terratenientes andaluces por no cultivar sus tierras. 2. Se nos imputan como gasto o inversión en Andalucía una parte alícuota, la mayor como comunidad más poblada, de los gastos de la administración del Estado en nombre del interés general. 3. No se nos computan como impuestos devengados en Andalucía aquellos que pagamos en gasolineras, telefónicas, grandes almacenes... Cuya sede no está en Andalucía. Jugamos con profunda desventaja pues solo una empresa del Ibex tiene su sede en nuestra tierra. Por consiguiente padecemos un lucro cesante derivado de la PAC y un PER que financiamos con los impuestos que pagamos y que no se reflejan en nuestras balanzas fiscales. En el marco del estado español y de la UE somos una colonia periférica. Es hora de despertar de este letargo, empoderarnos y luchar por nuestra Independencia. Ha quedado claro que producimos riqueza el reto es que quede en nuestra tierra y se distribuya mucho mejor. Nuestro camino es solo uno luchar por nuestra Independencia y conseguir con ella nuestra soberanía política que abrirá el camino a la soberanía económica, construyendo la sociedad socialista ejerciendo con ello de hecho la soberanía alimentaria mediante la reforma agraria y la soberanía energética gracias a las energías solar y eólica que podemos producir por nuestro clima. No queremos poner fronteras, queremos gobernarnos como clases populares andaluzas construyendo poder popular, construyendo la República Andaluza de Trabajadores socialista, feminista, antipatriarcal y sostenible. Empoderémonos y volvamos a ser lo que siempre hemos sido mujeres y hombres de luz. Joan Batlle Militante de la CUP de la asamblea de los PPCC de Nación Andaluza.



  • Los “anticapitalistas” de Podemos, la virgen del Rosario y el monstruo de espagueti
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    05/06/2017
    El pasado 22 de mayo, el Pleno del Ayuntamiento presidido por el “anticapitalista” José María González “Kichi”, con los votos a favor de Podemos, aprobó entregar a una medalla a la virgen del Rosario. Desde que llegó al gobierno municipal, Kichi ha dado mucho que hablar. Siendo el único dirigente del movimiento Anticapitalistas dentro de Podemos que tiene un cargo ejecutivo de este tenor, sus actos tienen una importancia fundamental para seguir la actuación de este grupo dentro de Podemos. Y por lo que se puede evaluar a dos años de ser haber sido elegido alcalde de Cádiz, ya tienen en su currículo varios actos vergonzosos (desde un punto de vista laico, democrático y de izquierda). En marzo de 2016, el flamante alcalde de Cádiz participó de la procesión del Nazareno de esa ciudad, marchando como penitente, detrás del Nazareno, con su vela morada y la Cruz de Cristo. Siendo ya “hermano de la Cofradía” del “Nazareno de Cádiz”, Kichi aclaró, sin embargo, que lo hacía “a título personal”, dada la devoción que su madre tiene al Nazareno, y no como alcalde. Pero si esto no hubiera sido suficiente, este año el alcalde de Cádiz nos sorprendió con un nuevo acto de devoción, entregando la medalla de la ciudad a la virgen del Rosario, una medida que fue aprobada en el Pleno municipal con los votos a favor de Podemos. Así, abandonando cualquier pretensión de mantener una elemental separación entre la Iglesia y el Estado, el máximo representante del gobierno de la ciudad “premia” con la medalla de honor a una figura religiosa. Lo peor, sin embargo, ha sido la justificación insólita y vergonzante que se le ha dado a este acto, por parte no solo de Kichi, sino también por Teresa Rodríguez, coordinadora general de Podemos Andalucía y una de las principales dirigentes de “Anticapitalistas”. En una entrevista en la radio de Cádiz, la diputada andaluza defendió la votación a favor por parte del grupo municipal de Podemos para conceder esta Medalla de Oro de la ciudad a la virgen del Rosario diciendo: "No somos diferentes al pueblo al que pretendemos representar. No somos sectarios". Y para defender lo indefendible aseguró que la virgen "es un símbolo de la ciudad que por cierto trasciende lo religioso y que tiene que ver con nuestra propia identidad" (sic). Con un discurso que bien se podría haber esperado de un político conservador, pero difícilmente de la líder de una formación que ostenta nada menos que el nombre de “Anticapitalistas”, Rodríguez profundizó en la cuestión, defendiendo el carácter “popular” de los símbolos religiosos: “La Semana Santa, la patrona, los símbolos, que se intenta apropiar la jerarquía eclesiástica, no son de la Iglesia ni del Estado, como dice Isidoro Moreno. Son del pueblo. Y es verdad". De este modo, en la justificación de los “Anticapitalistas”, la religión se transforma en “identidad de todos”, porque es parte de la “tradición”. Pero hay más. "Tiene que ver con la gente”, aseguró Rodríguez, y eso “es algo distinto a la jerarquía religiosa. Tiene que ver con la tradición, con los niños entregando nardos a la Patrona, y trasciende lo religioso. Tiene que ver con cómo la gente siente y respira. Y nosotros no somos diferentes del pueblo al que queremos representar". Finalmente, el argumento más utilizado por Anticapitalistas y Podemos para justificar el premio a la virgen en Cádiz es que la iniciativa contaba con “apoyo popular”, ya que había una petición firmada por 6000 personas. Una cifra ridícula, de por sí, frente a las 200.000 personas que son habitantes de Cádiz. Para demostrar mediante un sublime uso del absurdo este increíble argumentario, en los últimos días circuló en Change.org una petición del hilarante “movimiento pastafariano” (neologismo derivado de “pasta” y “rastafarismo”) o religión del Monstruo del Espagueti Volador (Monesvol), pidiendo que el Ayuntamiento de Cádiz le otorgue la misma distinción al “Monstruo Espagueti”, para el que reclaman iguales derechos que a la virgen del rosario, en tanto ambos son seres imaginarios. “Si de verdad existe algún ser que merezca los mayores agradecimientos y honores, éste debiera ser el único creador de la Tierra y de los grandes volcanes de cerveza, inspirando a la humanidad en el deleite gastronómico tallarinesco”, argumenta el barcelonés Felix Zacarías García Omella, impulsor de la iniciativa, y continúa: "Si desde unas instituciones públicas se favorece con honores a los símbolos o representaciones sagradas de una religión como la católica, se produciría un agravio comparativo y un acto discriminatorio hacia cualesquiera de las otras miles que existen". Y no es para menos. El pastafarismo es un movimiento reconocido como religión oficial por algunos países, entre ellos Austria, República Checa y Holanda (aunque no en el Estado español, para mayor pena de los devotos de la Iglesia Pastafari Española, que siguen luchando contra tamaña injusticia). Lo más increíble de todo es que la petición en Change.org ya ha cosechado casi nueve mil firmas, tres mil más que la virgen del Rosario. La polémica no cesó de crecer estos días, a lo que los partidarios del Monstruo del espagueti le agregaron una buena cuota de humor, hay que reconocer, para cuestionar semejante sinrazón política de parte del líder de Podemos-Anticapitalistas. Ahora bien, más allá de la parodia y el ingenio, el problema no es solo que Kichi le haya entregado la medalla a la virgen -que ya en sí mismo es una concesión abismal a la reaccionaria Iglesia Católica- sino toda la justificación que se ha montado sobre el hecho. Si la relación del Estado con la Iglesia se justifica porque la religión es “popular” y porque es “parte de la tradición” y de la “identidad del pueblo” en Cádiz, entonces hay que renunciar definitivamente a la separación de la Iglesia del Estado, no solo en esa ciudad sino en todo el Estado español y en buena parte del mundo atendiendo al peso de las más diversas confesiones religiosas. Pues no. Aún seguimos creyendo que Marx tenía razón cuando en su Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel, allá por 1844, sentenció que "la religión es el opio de los pueblos", no una seña de "identidad" y de "tradición popular". Una cosa es respetar la libertad religiosa y otra promover su enaltecimiento, y encima desde un cargo político en el Estado.   Como un intento de salir del atolladero, también salió a la palestra Juan Carlos Monedero, tratando de defender la medalla a de oro a la virgen con una oda al “gobernar para el pueblo, tal como el pueblo sea”. Pero no hizo más que agregar confusión al entuerto. “Kichi seguirá escribiendo, cuando escriba de política, que hay una iglesia que nunca ha viajado a los barrios pobres”, dice Monedero, pero, mientras tanto, “Kichi, es Alcalde de Cádiz y de todos los gaditanos. Y de la misma manera que está bien que no impulse nada que nos quite la responsabilidad de nuestros actos, hace bien en escuchar al pueblo en el momento concreto en el que vive el pueblo, que es el ahora. Porque en un mundo emancipado es verdad que o no habrá ni dioses ni vírgenes o habrá miles. Pero mientras tanto, gobernamos para el pueblo que está ahí. Y gobernamos sabiendo que no es lo mismo el poderoso que el humilde, aunque coincidan en algunos sitios. Kichi no es el alcalde de mañana. Es el alcalde de hoy. Y qué bueno que lo tiene claro. Y, además, sin ayuda de la virgen, porque dios nunca abandona a un buen marxista.” El problema es que cuando Kichi le otorga la medalla de oro a la virgen, y por esa vía a la propia Iglesia Católica, no sólo no es el “alcalde del mañana”, sino que es el de “ayer”. Y no sólo está muy lejos de ser “un buen marxista” –en el supuesto de que lo fuese–, sino incluso a años luz de ser un simple laico más o menos sensato. El otorgamiento de la medalla a la virgen significa un nuevo retroceso ideológico y político sin precedentes para una fuerza que se reivindica “anticapitalista” y “de izquierdas” y llegó al Ayuntamiento prometiendo “cambiar las cosas”, pero lo único que ha hecho hasta ahora es adaptarse a ellas “tal como son”. En este marco, muchos nos preguntamos ¿cuál es el límite de la impostura de los “anticapitalistas” de Podemos? Sólo Dios sabe. (Furnte: La Izquierda Diario / Autor: Diego Lotito)



  • 1948-1492: De la “Nakba” palestina a los “falah mankub” de Andalucía
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    01/06/2017
    El 15 de Mayo de 1948, las organizaciones sionistas, bajo el amparo de la comunidad internacional, declararon el nacimiento del Estado de Israel en el territorio de la Palestina histórica. Así, los árabes palestinos no judíos, mujeres y hombres, que habitaban Palestina a la sazón pasaron a ser extranjeros o, en el mejor de los casos, ciudadanos de segunda en su propia tierra y a ser considerados una amenaza según la retórica del nuevo Estado, iniciándose un ciclo de confrontación, racismo, ocupación y genocidio que continúa hasta nuestros días en la Tierra Santa de las religiones del Mediterráneo. Un genocidio es un crímen, en tiempos de guerra o paz, cometido contra un pueblo o grupo humano en base a criterios étnicos, nacionales o religiosos con la intención de exterminarlo. Todo lo que supuso la creación del Estado de Israel en tierras palestinas para el pueblo que lo habitaba es recordado cada 15 de Mayo en lo que para los israelíes es el “Día de la Independencia de Israel” y para los palestinos, la Nakba,  un nombre específico en lengua árabe que significa “desgracia” o “catástrofe”.  La Nakba es lo que le ocurre y ocurrió al pueblo palestino tras el nacimiento del Estado de Israel en su tierra: humillación, desposesión y exterminio. Otro término derivado de la misma raíz que la palabra NaKBa (la lengua árabe, al igual que la hebrea, se basa en raices de tres consonantes que comparten un mismo campo semántico, en este caso: N-K-B) sirvió para nombrar a los supervivientes de otro genocidio que tuvo lugar en la orilla opuesta del Mediterráneo hace 400 años. El término, recogido por la RAE, si bien hay polémica respecto a su origen etimológivo, es fel-lah menkub, literamente “campesino desgraciado” que luego evolucionará fonéticamente hasta dar flamenco y dejará de designar a las personas y pasará a nominar una tipo de música y una actitud ante la vida. MaNKuB y NaKBa comparten la misma raíz trilítera, cuyo sentido remite a la idea de desgracia e infortunio. Así, los fel-láh menkub eran todos aquellos campesinos (fel-láh/ fel-lahiyyun) y pequeños propietarios judíos y musulmanes, -a veces gitanos, a veces payos- que habitaban las tierras de lo que había sido Al Ándalus, regidas por gobernantes musulmanes y que tras la llegada de los Reyes Católicos, cuyos descendientes decidieron que el Reino de España sería cristiano y castellano-parlante, fueron despojados de sus tierras, sus ropas, sus casas, su lengua y su modo de vida. Se convirtieron en los enemigos del Estado que se erigía en soberano de la tierra que les vio nacer y crecer, igual que ocurre con los palestinos de hoy día tanto en el Estado de Israel como bajo la ocupación militar en Cisjordania o el bloqueo en la Franja de Gaza. Habían sufrido su propia Nakba –desgracia– y eran por tanto mankubun –desgraciados-; fel-lah mankub (flamenco): campesino desgraciado. Estos flamencos obligados a desprenderse de todo lo material y hasta de lo inmaterial ( lengua, religión, cultura) que tenían se vieron obligados a errar por el naciente Estado-Iglesia de España, o a huir de sus fronteras para sobrevivir, como le ocurrió al pueblo palestino cuando el Estado de Israel se proclamó soberano en su tierra. La Monarquía de España hizo en los siglos XVI y XVII con los flamencos lo mismo que el Estado de Israel con los palestinos, eliminarlos sistemáticamente por cuestiones étnicas y religiosas, que en última instancia resultan ser políticas. Ambos pueblos fueron expulsados de sus hogares, su tierra y sus vidas. Para quien esté interesado en la cuestión, hay investigaciones académicas realizadas al respecto, como la de la profesora Maria José Lera que compara la historia de ambos procesos de expulsión, uno en cada orilla del Mediterraneo, y que tanto duelen a sus habitantes por mucho que pase el tiempo. Pues aunque la historia del genocidio católico-castellano sobre el pueblo andalusí no se recoja en los libros de texto de las escuelas del Estado como debería suceder, el pueblo que habita en el Estado español, los más fervientes cristianos, los mayores amantes del jamón serrano, todos aquellos que sobrevivieron físicamente a la masacre perpetrada por la Santa Inquisición, siguen cantando a sus vástagos canciones en clave recordando a aquellos que se fueron de sus casas obligados, que desaparecieron tras subirse a las galeras que salían de Almería y Gandía, aquellos que se llevaron las llaves de su casa en el bolsillo esperando el ansiado regreso, como lo esperan en nuestros días todas las palestinas de Cisjordania, las que emigraron a Estados Unidos, o las que viven en Tel Aviv siendo ciudadanas de segunda en su tierra, como los moriscos y judíos íberos que fueron tachados de extranjeros en la historiografía española. (Fuente: Monitor de Oriente / Autora: Macarena Cortés Alcázar)



  • Apropiaciones indebidas
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    30/05/2017

    flamenco madrid 1

    A la hora de perpetuar el carácter periférico de Andalucía, el nacionalismo del Estado español, desde el siglo XIX, momento de su consolidación como formación social, ha adoptado la llamativa, y nada inocente estrategia, de apropiarse (igual que ha hecho con el castellano en la vertiente lingüística) de la singularidad cultural andaluza, vaciándola de contenido para negarla, caracterizándola como genéricamente 'española' (Moreno Navarro, 2013: 53-54), en tanto convierte valores de uso cultural en valores de cambio mercantil. El pueblo andaluz, en su mayoría, asume con orgullo la apropiación de acuerdo con el discurso del esclavo feliz que representa a su amo internacionalmente.

    Tal negacionismo viene siendo diseñado y difundido por las diversas instituciones de la Administración colonial desde su primera época (Hijano del Río y Ruiz Morales, 2003: 15, 16-18):

    << Para el consejero de Educación [en 1984] Manuel Gracia, en esta misma línea, la cultura andaluza adquiere toda su dimensión y sentido dentro de la “española”, que contribuye a conformar: “Con claridad decimos que el Gobierno andaluz, en estos momentos presentes, no es en absoluto partidario de una concepción de la cultura andaluza que nos desvincule o nos enfrente al conjunto de la cultura española”; la identidad andaluza “no desvincula, no rompe, sino que justamente integra, coopera, en la conformación de un conjunto armónico que, para nosotros, es la cultura española” (DS [Diario de Sesiones del Parlamento de Andalucía] 26-6-84: 2880). […]

    Durante la IV Legislatura […] En realidad, se profundiza en la identificación plena de Andalucía y España […]. La identificación entre el enfrentamiento y la conciencia y política de carácter etnonacionalista se muestra como un recurso eficaz, con el que de continuo se martillea a la opinión pública andaluza, para prevenir de tal conciencia y fomentar, por el contrario, un nacionalismo español “sereno”, solidario, cívico y constitucional. […] Incluso se exalta el “españolismo” de los andaluces. Así, citando al historiador A. Domínguez Ortiz, el portavoz del PSOE indica: “La adhesión de los andaluces a la idea autonómica en nada atañe a su medular españolismo” (DS 17-6-97: 2635). >>

    Esta vampirización se produce siempre desde un esquema conceptual impositivo. De acuerdo con Ortiz Estévez (2004: 280):

    << El nacionalismo español inconsciente no es unitario, sino impositivo. Sería unitario si su concepto de «lo español» reuniera en plano de igualdad las diversas culturas que coexisten dentro de los límites de España. Si tan español fuera lo de Madrid como lo de Barcelona, lo de Bilbao o lo de Vigo. Si tan español fuera el castellano como el catalán, el gallego, el vasco, la fabla aragonesa o la llingua asturiana. Pero no. Según los usos y costumbres del nacionalismo español inconsciente, la guitarra es «españolísima», pero no lo son, desde luego, ni la tenora, ni el txistu, ni la gaita. ¿Qué es la «canción española», en el lenguaje del nacionalismo español? La copla andaluza. Todo el mundo parece de acuerdo en decir que Lola Flores era «muy española», pero no creo que a ningún español espontáneamente entusiasta se le ocurriera calificar a Nuria Espert o a Bernardo Atxaga de «españolísimos». >>

    En efecto, según Gil de San Vicente (2015: 3), el objetivo ha sido la frankensteiniana tarea de construir una idea de supuesta 'nación' elaborando un pastiche cultural a base de la yuxtaposición de retales (desvirtuados) de idiosincrasias procedentes de las tradiciones de algunas de las respectivas naciones (reales) circunscritas dentro de las fronteras del Estado:

    << la recuperación del nacionalismo imperialista español no afecta solo, por su agresividad, a Hego [Sur] Euskal Herria, sino a todas las restantes naciones y culturas oprimidas, y también a la propia cultura e identidad castellana, desvirtuada y tergiversada hasta el extremo para poder así, sobre su irrealidad, más con los añadidos no menos falsos de una imagen folclórica andaluza de pandereta y castañuelas, crear los dos pilares básicos del mito de «España». Habrá otros pilares, como el de la resistencia aragonesa a la invasión naopoeónica hasta terminar en la «España» no de los íberos, como hasta ahora, sino en la de los «españoles» desenterrados en las excavaciones arqueológicas de Atapuerca. Se quiera admitirlo o no, vivimos bajo este nacionalismo imperialista que se sustenta en una explícita negación acientífica de la historia. >>

    Al respecto del protagonismo de la cultura andaluza en esta utilización adulterada por parte del españolismo, se pregunta retóricamente Arana (1994: 125):

    << ¿Cómo ha sido posible que Andalucía, verdadera colonia de Castilla en su origen, se haya situado en condiciones de poner su sello en la cultura oficial del Estado, eclipsando incluso a lo castellano? Sencillamente porque la clase dirigente castellana en esa colonia, a la par que se desculturizaba seducida por el sur, también se nutría más que en ninguna otra parte, logrando crecer vigorosamente en el pobre contexto de las burguesías agrarias del Estado, dirigiéndolo hasta la etapa franquista, salvo en los mínimos períodos democráticos que se han dado. Nada más coherente entonces, bajo la aparente paradoja, que Andalucía, o más bien una visión superficial, parcial e interesada de ella, se haya convertido en la imagen del Estado. Y en concreto al pueblo andaluz se le enajena al haber convertido su cultura expropiada en un producto trivial para exhibición de señoritos. >>

    Esta cíclica apropiación del patrimonio biológico y cultural andaluz por parte de España va desde el gazpacho, pasando por la siesta o el flamenco (siempre desde el momento en que estos empiezan a pasar de ser objeto de minusvaloración a gozar de prestigio social) hasta, por ejemplo, el conocido internacionalmente como Andalusian horse1, pero rebautizado “oficialmente Pura Raza Española (PRE), porque se considera que el andaluz es el caballo español por antonomasia, a pesar de que existen muchas otras razas equinas” dentro de los límites del Estado. “Sin embargo, en la mayoría de países recibe el nombre de caballo andaluz2. Tal género de vampirizaciones se ha hecho visible hasta la saciedad en el plano mediático; una de sus relativamente recientes y más patentes muestras fue el uso de imágenes y fondos musicales aflamencados en los spots de la frustrada candidatura madrileña a las Olimpiadas3, donde no por casualidad se prescindió de tradiciones musicales propias de la ciudad protagonista del anuncio (caso del chotis), más autóctonas pero no tan conocidas a nivel mundial como lo es la del citado flamenco. El epítome más obvio de esta conversión del valor de uso cultural en valor de uso mercantil fue el empleo de iconos visuales (abanicos, trajes de flamenca) y sonoros (palmas y castañuelas) andaluces en el spot de larga duración de un banco, el Hispano Americano, bajo el lema “Lo hispano marcha”, a finales de los años ochenta y principios de los noventa del siglo pasado; huelga decir que no hubo anuncios televisivos que denotaran el carácter 'hispano' con muñeiras, aurresku, jota o sardanas.

    Fue durante la etapa de la Segunda República, durante los años 30, cuando el cine español comenzó a favorecer la transmisión de la imagen de una Andalucía como esencia 'española', pero, eso sí, atrasada con respecto al resto del Estado; durante el franquismo se consolidarían estos clichés relacionados con el país. El medio cinematográfico, a través de productoras radicadas fuera de Andalucía, contribuyó decisivamente a la fijación de unos estereotipos de lo andaluz vinculados con la novela de los viajeros románticos (Ruiz y Sánchez, 2008).

    Como hemos indicado, uno de los elementos culturales vampirizados por la ideología españolista es el flamenco. El 13/IV/2012, varios de los rotativos del grupo Joly (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz...) incluyeron en la contraportada de sus ejemplares una entrevista a Francisco Hidalgo, “Escritor, flamencólogo y ex diputado andaluz en el 'Parlament'” de Cataluña. La pieza acaparó toda la página a cinco columnas, tres de las cuales fueron ocupadas en la mayor parte de su espacio por la foto del entrevistado, bajo la cual se dispuso un emotivo polisíndeton en el que se explicaba que Hidalgo “nunca prestó demasiada atención al flamenco mientras vivía en Andalucía. Tuvo que aterrizar en Cornellá para comprender el poder integrador y el efecto piña que esas artes generaban entre sus paisanos inmigrantes. Decidió admirarlo y estudiarlo, interpretarlo y escribirlo, y acabó siendo una institución, no tanto un cabal como un flamencólogo, un tipo que ha auspiciado peñas y promovido el mestizaje [...]”. ¿Cuál es el titular elegido por el autor de la información, relacionada con una expresión cultural netamente andaluza? Aquí nos encontramos con una de estas apropiaciones indebidas: “Saboreando España”.

    Efectivamente, aunque luego aluda a “la fusión de las distintas culturas que coincidieron en la Andalucía de la época” (en referencia al siglo XVIII), el artículo de Wikipedia correspondiente a la entrada “Flamenco” comienza definiéndolo, de entrada, como “un estilo de música y danza propio de Andalucía, Extremadura y Murcia”4, localización geográfica que disfraza su origen andaluz diluyéndolo en el ámbito 'español'. Ríos (2009: 3) señala cómo ante la pregunta de cuál es la música más típicamente española, nos encontramos con que para la gran mayoría de encuestadas/os es el flamenco, respuesta constante desde las visitas de los viajeros románticos a la Península en el siglo XIX. No obstante, si la pregunta formulada es cuál representa mejor su identidad cultural, los resultados son bien distintos: para la gente de Cataluña, la sardana; para la de Aragón, la jota; para la de Euskal Herria, la de bertsolaris y dantzaris o el irrintzi; para la de Galicia, la muñeira; y por último, solo la de Andalucía señalaría de forma unánime el flamenco. Molina (cit. en ibíd.: 43) establece que “geográfica y genéticamente hablando, el cante es un fenómeno estrictamente andaluz”5. Otra cosa es que, como otras manifestaciones culturales de relevancia, haya trascendido su ámbito de nacimiento. A nadie se le ocurriría negar, a pesar de su expansión global, el origen estadounidense del jazz describiéndolo, si parafraseáramos la mencionada entrada de la Wikipedia relativa al flamenco, como “música propia de Estados Unidos, Alemania, Suecia, Finlandia, Francia...” a pesar de que en estos últimos países haya festivales y artistas que cultivan ese género. Si la llamada enciclopedia libre incluye a Murcia en su definición inicial de este arte, no conviene perder de vista que cuando las cuencas almerienses (receptoras de población en la segunda mitad del siglo XIX), como antes las de Linares, comenzaron a agotarse, los mineros emprendieron nuevos caminos migratorios que les llevaron a los recién redescubiertos yacimientos de la Sierra de Cartagena, con lo que la ola migratoria fue tan importante que pronto la población originaria de esta zona extractiva quedaría sumergida por la población almeriense, en una proporción de 1 a 8, impacto que dejaría una impronta profunda tanto en el habla como en el folklore de la comarca, donde pronto se fundirían los Cantes de las Minas almerienses y murcianos, lo que dio lugar a una tradición flamenca murciana que se mantiene hasta hoy (ibíd.: 50). Si también existe otro foco en el sur de Extremadura que, fuera de los territorios andaluces, ha aportado mucho al flamenco (aun teniendo en cuenta que antes de la actual provincialización, que data de 1833, varios de sus municipios pertenecían a Andalucía como integrantes del antiguo reino de Sevilla), haciendo surgir formas autóctonas de cantes como los jaleos de Badajoz o los tangos extremeños, dicha localización y la parte más occidental de Andalucía han gozado históricamente de una gran influencia mutua a raíz del el trasiego económico y poblacional de Extremadura con las comarcas andaluzas limítrofes (ibíd.: 51). De la misma manera, no es de extrañar que la emigración a Barcelona y su cinturón industrial durante los años 60 y 70, que ha hecho que en Cataluña vivan hoy casi 800.000 andaluzas/ces, haya hecho florecer allí el flamenco, generando formas propias de grado menor como la rumba catalana, o dando a luz a determinadas figuras del cante, caso de Miguel Poveda (ibíd.: 50). Por tanto, el titular “Saboreando España” de los diarios del grupo Joly que hemos observado no deja de constituir una sinécdoque o sustitución de la parte, Andalucía (nación), por un todo, “España” (Estado al que a día de hoy pertenece), en el que se trata de diluir la primera. De la misma manera que la Wikipedia no define al flamenco como “estilo de música y danza propio de Andalucía, Extremadura, Murcia y Japón” a pesar de que el país nipón “cuenta con 50.000 estudiantes y unas 80.000 personas vinculadas al mundo del flamenco” y de que “el nivel del flamenco en Japón es muy alto”, con la presencia de bailaoras y guitarristas consagrados y de que en 2015 se celebrara “la segunda edición de la Cumbre Flamenca de Japón”, según el relato de la propia Marca España, que se apropia del flamenco por motivos mercantiles citando en su web la academia de Tokio como la “escuela de flamenco y baile español con más estudiantes del mundo” (cursivas nuestras)6.

    Volviendo a Hijano del Río y Ruiz Morales (op. cit.), para la Administración colonial en materia educativa, “Así, por ejemplo, el flamenco es «un lenguaje musical que es universal» antes que andaluz (consejera de Cultura, DS 6-3-97: 1868) o, según un portavoz del PSOE, un «fenómeno mundial» (ídem). El «universalismo» es otro buen recurso preventivo frente a la conciencia de disponer de cultura e identidad específicas”.

    En ocasiones, la alternativa al relato directo del flamenco español para ocultar la realidad del flamenco andaluz es la opción del flamenco sureño. La misma jugada léxica con que el régimen del virreinato español diluyó la identidad andaluza bautizando a su televisión como “Canal Sur” fue la elegida a la hora de poner nombre a uno de sus programas culturales: “Flamenco Viene del Sur es una iniciativa de la Consejería de Cultura que surge en 1996 con el objetivo de situar el espectáculo flamenco a nivel de cualquier otra manifestación de las artes escénicas y con la intención de incidir en la profesionalización del sector desde un punto de vista artístico, mediante el apoyo a la creación y con la consolidación del tejido profesional del flamenco”7. El caso es que el flamenco no venga de Andalucía sino del “Sur” (de España y de Europa, se entiende). En efecto (VV.AA.: 2017),

    << Este devenir Andalucía en Sur [...] hace encajar a mi nación dentro y con respecto a un estado opresor. El mismo estado que colonizó y coloniza nuestra cultura y nuestros recursos, sean simbólicos o materiales. El mismo que se apropia del flamenco y del traje de gitana para hacerlos símbolos de un Estado inventado que no se creen ni ellos. El mismo estado que nos toma como fuente de recursos naturales y mano de obra barata.

    Al decir Sur, estamos diciendo Sur de España. Es decir, nos estamos definiendo con respecto al opresor. Estamos, además, enorgulleciéndonos de ser parte de él. Cuando decimos Sur, hablamos del Sur del subcontinente europeo, nos situamos en el occidente colonizador y obviamos nuestra conexión con nuestra verdadera macro-matria: el Mediterráneo. [...]

    Al decir Sur, estamos mirando precisamente al Norte, en lugar de estar mirando más al sur, que es lo que deberíamos hacer. Es como cuando la clase media mira a la clase alta en lugar de mirar a las clases más bajas y hermanarse con ellas. No hay nada más peligroso que el concepto clase media. Así como el concepto Sur aplicado a la vertiente norte del mediterráneo: Todo eso que no es África, pero casi.

    ¿Por qué el sur es el Sur y el norte es el Norte? ¿Quién decide cuál es cuál? Al reconocernos en el Sur estamos reconociendo un eje de coordenadas establecido por la geopolítica hegemónica.

    Son muchos siglos intentando borrar de nuestras cabezas nuestra memoria histórica, de limpieza étnica, de hacernos creer que hablamos mal o en el mejor de los casos que hablamos español meridional, de culpabilizarnos de una situación económica miserable impuesta desde fuera, siglos y siglos de machaque como para que ahora también nos hagan olvidar su nombre. Desde los feminismos sabemos muy bien que lo que no se menciona no existe, así que por favor, llamemos al pan, pan y al vino, vino. >>

    El cantante ubetense Joaquín Sabina, premiado con la Medalla de Hijo Predilecto de Andalucía por Susana Díaz en 2016, incluyó en su discurso de agradecimiento en verso, estrictamente circunscrito a los vectores fundamentales del discurso político articulado por la presidenta de la Junta, referencias a Andalucía como “el sur luminoso que prefiero” o “un paraíso hospitalario
al sur del sur”. Este no es más que la reedición del enunciado acuñado en varias ocasiones por José Rodríguez de la Borbolla, segundo presidente de la Junta autonómica, quien declarara que “Andalucía es el sur más atractivo del sur hacia el que Europa retorna” o que “Desde el sur del sur […] se va a acceder al centro y norte de Europa por vías rápidas de comunicación” (Hijano del Río y Ruiz Morales, op. cit.: 25); sur al cuadrado, 'europeo' y 'español'. Borbolla fue el mismo que años más tarde afirmaría que “Andalucía es una región, y no una nacionalidad histórica, diga lo que diga el Estatuto de Autonomía” (Diario de Sevilla, 18/I/20148).

    Otra muestra mediática en torno al flamenco de ese extractivismo epistémico, que destruye culturas y en el proceso se apropia de sus aportaciones sin dejar ningún rastro en la memoria acerca de su sentido, contexto de nacimiento y producción, parte del robo culturicida global occidentalocéntrico (siguiendo a Grosfoguel, 2016: 140-142), fue la cobertura que ese Canal “Sur” ofreció al denominado Record Flamenco Madrid el domingo 14 de mayo de 2017 en el informativo de mediodía. La pieza periodística contribuye a la exaltación de la capital como elemento mítico de su nacionalismo de Estado (Rodrigo Mora, 2010; González Pulido, 2016; Gil de San Vicente, op. cit.). Del mismo modo que la Dama de Baza o los documentos sevillanos de Alfonso X (Vergara Varela, 2010), también el patrimonio inmaterial andaluz puede ser objeto del expolio español. El evento fue presentado en el informativo Noticias 1 de ese mismo día9 por la habitual pareja de presentadora y presentador, Silvia Sanz y Juan Carlos Roldán, quienes daban paso a la pieza informativa exhibiendo un entusiasmo tan intenso como el que mostraba el bailaor Antonio Canales ante el micro y la cámara de Canal Sur cuando explicaba cómo la capital del Estado, ajena a toda producción relacionada con esa manifestación artística, se erige, haciendo gala del acostumbrado centralismo radial, en plataforma ineludible a la hora de alcanzar repercusión de amplio alcance, incluso cuando se trata de una tradición artística no madrileña ni castellana. También se recogió el testimonio de la cantaora Caridad Vega.

    << SILVIA SANZ: La Plaza de Colón de Madrid ha sido el escenario de un récord.

    JUAN CARLOS ROLDÁN: Del mayor número de personas bailando flamenco durante cinco minutos. [Imágenes del acto.] Estrellas del baile como Antonio Canales o Jesús Carmona han impartido una clase magistral que se ha podido seguir desde una pantalla gigante y conseguir así una coreografía con todo el público. Una cita con el flamenco a la que han acudido cientos de personas de todas las edades y con la que se da la salida al Festival Flamenco de Madrid.

    ANTONIO CANALES: Es que viene ya a Madrid. Claro que están esos lugares como Triana, Sevilla, Cádiz, Jerez... Pero Madrid es donde se cuece la madre del cotarro, que luego explota para todos los demás lugares.

    CARIDAD VEGA: A mí Madrid me ha dado mucho y me alegro [de] que haya tanta gente pues haciendo flamenco, ¿no?, en esta gran fiesta. >>

    Así aprendemos gracias a Canal Sur, y debemos asumir, pues, que, como en tantos aspectos, “Madrid es donde se cuece la madre del cotarro”. Cerremos este repaso a las vampirizaciones de lo andaluz en aras de la fabricación de una supuesta (y artificial) identidad española con el fragmento de una conferencia en la que el escritor y periodista chiclanero Tomás Gutier (2010)10 ironiza en torno a este robo cultural selectivo y oportunista:

    << ¿Que el gazpacho es una comida simple, de pobres, de gañanes? El gazpacho es andaluz. ¿Que lo ponen en su carta los restaurantes de Europa y resulta que los expertos lo definen como un plato rico, sano y nutritivo? Bueno, el gazpacho es español. ¿La siesta? Eso es algo de flojos, de haraganes, de gente que tiene que echarse a dormir constantemente: la siesta es andaluza. Llegan los médicos y dicen: «La siesta es algo inteligente: romper el día a la mitad para poder descansar y...». ¡Hombre, entonces la siesta es española! ¿Que el flamenco es un cante de taberna, de borrachos y todo lo demás? El flamenco es andaluz. ¿Que el flamenco triunfa en París, en Nueva York y todos los expertos dicen que es el cante, el ritmo étnico de Europa? ¡Ja!: el flamenco es español. ¿Que salen buenos pintores, Velázquez o Picasso, o grandes literatos, como Lorca o Machado? Por supuesto, son españoles. ¿El Risitas, el Po-zí, los graciosos que saca La Nuestra [Canal Sur]? Andaluces son todos”. >>

    REFERENCIAS

    ARANA, Alberto (1994): El problema español. Hondarribia: Hiru.

    GIL DE SAN VICENTE, Iñaki (2015): “Crítica abertzale del paradigma de la izquierda española. Límites teórico-políticos de las izquierdas nacionalistas españolas”. http://www.matxingunea.org/media/pdf/g_020621_critica_abertzale_del_paradigma_de_la_izquierda_espanola.pdf

    GONZÁLEZ PULIDO, Javier (2016): “Andalucía - Evolución sociológica de la conciencia de identidad nacional”, http://ghescuela.blogspot.com.es/2015/12/andalucia-evolucion-sociologica-de-la.html

    GROSFOGUEL, Ramón (2016): “Del «extractivismo económico» al «extractivismo epistémico» y al «extractivismo ontológico»: una forma destructiva de conocer, ser y estar en el mundo”, Tabula Rasa, 24: 123-143, enero-junio 2016. http://www.scielo.org.co/pdf/tara/n24/n24a06.pdf

    GUTIER, Tomás (2010): Presentación del libro “En defensa de la lengua andaluza. Charla en el Ateneo Cultural Andaluz (Jerez). 25/II/2010. https://www.youtube.com/watch?v=6_bMXACFpYA

    HIJANO DEL RÍO, Manuel y RUIZ MORALES, Fernando Carlos (2003): Etnicidad andaluza: su modelo de identidad en el discurso político-educativo de Andalucía. Sevilla: Fundación Centro de Estudios Andaluces. https://www.centrodeestudiosandaluces.es/biblio/imagendoc/00000501_00001000/00000615/00000615_090h0201.PDF

    MORENO NAVARRO, Isidoro (2013): Introducción a la identidad histórica, cultural y política de Andalucía. En MORENO NAVARRO, Isidoro y DELGADO CABEZA, Manuel: Andalucía: una cultura y una economía para la vida. Sevilla: Atrapasueños.

    ORTIZ ESTÉVEZ, Javier (2004): España mira a Euskadi. Diagnóstico: miopía, astigmatismo y vista cansada. En VV.AA., Miradas sobre Euskadi. Irún: Alberdania.

    RÍOS, Carlos (2009): La identidad andaluza en el flamenco. Sevilla: Atrapasueños. (También en http://www.juntadeandalucia.es/educacion/webportal/abaco-portlet/content/944ac101-708b-41d8-bb7d-b65ee39509f4%3Fa%3Dtrue&sa=U&ved=0ahUKEwiH2NiOq5DSAhXsJsAKHSQBBN0QFggUMAA&usg=AFQjCNGM8dBuSYO8jvY1jwZemxC0quZxGQ.)

    RODRIGO MORA, Félix (2010): Seis estudios. Sobre política, historia, tecnología, universidad, ética y pedagogía. Madrid: Brulot.

    RUIZ, María Jesús y SÁNCHEZ, Inmaculada (2008): La imagen de la mujer andaluza en el cine español. Sevilla: Centro de Estudios Andaluces.

    VERGARA VARELA, Jesús (2010): Guía histórica de la Sevilla andalucista. Sevilla: Atrapasueños.

    VV.AA. (2017): “¿Por qué lo llaman Sur cuando quieren decir Andalucía?”, https://bloqueandaluzrevsex.wordpress.com/2017/05/14/por-que-lo-llaman-sur-cuando-quieren-decir-andalucia/

    5Referencia a MOLINA, Ricardo (1985): Misterios del arte flamenco. Sevilla: Editoriales Andaluzas Unidas.




  • Sobre las manifestaciones por la capitalidad judicial de Granada
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    29/05/2017
    Hace pocas fechas fuimos testigos en Granada de una multitudinaria manifestación que reclamaba, más allá de la “capitalidad judicial” en Andalucía que recoge el Estatuto de Autonomía, la exigencia de que las nuevas salas que se crearán dentro del Superior de Justicia de Andalucía no tengan sede ni en Málaga ni en Sevilla. Que estas manifestaciones se produzcan y que determinados colectivos hagan públicas sus exigencias entra dentro de la normalidad, lo que no es óbice para que nos sorprenda el ahínco y tesón que han puesto numerosas entidades y fuerzas políticas que se dicen de izquierda y progresistas en la reivindicación de la exclusividad en capitalidad judicial y de “salir en la foto” para no quedar empero rezagados en el viaje a ninguna parte que conlleva y significa este tipo de reivindicaciones. ¿En qué favorece a los trabajadores y el conjunto de los ciudadanos de Granada ostentar esa “exclusividad “en la capitalidad judicial andaluza? ¿Acaso es progresista obligar a los malagueños y a los sevillanos a trasladarse obligatoriamente a nuestra ciudad para solventar cualquier asunto propio del TSJA? ¿Por qué narices un país como Andalucía que está actualmente administrado en base a sus ocho territorios debe contar con una única sede judicial para determinados asuntos y pleitos? ¿En base a qué política o razones de equidad debe obligarse a un onubense, a un almeriense o a un giennense a trasladarse a Granada cada vez que el peso de la Audiencia caiga sobre él? Cabría recordar que la Real Audiencia y Chancillería de Granada comenzó a existir en 1505, cuando, por orden de Isabel I, fue arrebatada a Ciudad Real, [1]. Por ese motivo, y por los sucesivos ordenamientos de reparto y ordenación judiciales ocurridos durante el paso de los tiempos, es por lo que hoy, y recogido dentro del Estatuto de Autonomía vigente, Granada ostenta la sede del TSJA. Así comprobaremos, que no es porque los granadinos seamos más listos, más guapos o más inteligentes que los demás, si no por una Real Orden de 1505 por lo que “disfrutamos” de una sede judicial que bien podría estar ahora en cualquier otro lugar. Durante este último año, los granadinos hemos sido testigos y protagonistas de diversas reivindicaciones que han desembocado en manifestaciones multitudinarias. La defensa de “dos hospitales completos” ha marcado un antes y un después en este fenómeno social que, en algunas ocasiones y en el que ahora nos ocupa, cuenta con el apoyo masivo de partidos y personas que no dudan en sostener en el poder a gobiernos que privatizan la sanidad y el resto de los Servicios Públicos. Otro tanto sucede con la reivindicación de la capitalidad judicial, pero no cuando se reivindica el muy necesario final del aislamiento ferroviario de nuestra ciudad y su territorio. Favorecer y apuntarse a determinadas reivindicaciones “porque sí”, para no quedar fuera de la foto y sin reflexionar por qué se producen y a qué intereses favorecen esas movilizaciones no es muy edificante ni tan siquiera serio. Es por ello que, desde el Sindicato Andaluz de Trabajadores y Trabajadoras (SAT), sindicato de izquierdas, andaluz, solidario y a pie de tajo analizamos cada una de ellas y, en función de este análisis y de la decisión adoptada por nuestras asambleas, actuamos en consecuencia. Desde el SAT entendemos que nuestra primera obligación como sindicalistas -empeñados en cambiar esta sociedad en que vivimos para conseguir las aspiraciones de justicia, trabajo y dignidad que demanda el pueblo andaluz- es la de conocer la realidad. Esta realidad nos muestra cómo muchos de aquellos que pusieron el grito en el cielo cuando, con la llegada de la Democracia, se crearon las diversas Universidades Andaluzas con la excusa de que se robaba a Granada su hegemonía universitaria en la Alta Andalucía (la Andalucía Oriental dirían ellos) ahora claman por un TSJA con todas las salas aquí, o defienden el mantenimiento de dos hospitales, los mismos que ellos privatizarían sin pestañear. En el SAT conocemos muy bien cómo es aquello de “hacer el paseíllo” por Plaza Nueva y cruzar el umbral de la Chancillería para responder ante los magistrados a causa de luchar por la justicia social. Sabemos y padecemos las precariedades de los ocho juzgados de lo Social que existen en la provincia; sufrimos, como cualquier trabajador, los golpes de una justica viciada, politizada y falta de medios que no suele tratar por igual a ricos y a trabajadores. Acompañar y tocar las palmas en campañas orquestadas por los elementos, partidos e instituciones más rancios, irracionales y conservadores de nuestra Granada, sólo conducen al “Sevilla nos roba” y otras zarandajas que no es otra cosa que la expresión histórica de la insolidaridad que siempre ha servido de excusa a gobernantes y burguesía granadina para justificar todos los males que nos aquejan y que suelen ser responsabilidad de ellos. Del mismo modo que analizamos, debatimos, hicimos pública nuestra postura y participamos en las reivindicaciones por los “dos hospitales completos” en aras de la defensa de una Sanidad Pública andaluza y digna, ahora, desde el SAT, nos manifestamos públicamente diciendo que jamás nos van a encontrar en una manifestación que defienda exclusivamente la capitalidad judicial de Granada. Por cierto, tampoco estaría mal que aquellos que llaman a la ciudadanía a manifestarse en defensa de sus intereses particulares explicaran a los ciudadanos que, desde hace muchos años, existen salas de lo Penal y de lo Contencioso – Administrativo fuera de Granada y de su TSJA. Esto, obviamente, no lo van a hacer, pues ellos mismos firmaron sin rechistar la creación de estas salsas.   Paco Cabello Portavoz Territorial del SAT de Granada [1] La reina Isabel ordenó crear la Real Audiencia y Chancillería, el Tribunal Supremo de la época, con dos salas: una al norte del Tajo, en Valladolid, y otra al sur del rio, en Ciudad Real. En 1505, `pocos años después de la conquista del Reino de Granada, ordenó trasladar la sede de Ciudad Real a Granada, dada la relevancia otorgada por Castilla a la capital del reino conquistado y por el numerosísimo volumen de asuntos judiciales que se daban allí.



  • No, Israel no es una democracia
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    28/05/2017
    A los ojos de muchos israelíes y sus defensores alrededor del mundo (incluso aquellos que pudieran criticar algunas de sus políticas) Israel es, al final del día, un benigno Estado democrático, que busca la paz con sus vecinos y garantiza la igualdad a todos sus ciudadanos. Aquellos que sí critican a Israel, asumen que si hubo algo que se hizo de modo equivocado en esta democracia fue debido a la guerra de 1967. Para esta perspectiva, la guerra corrompió una sociedad honesta y trabajadora, ofreciendo dinero fácil en los territorios ocupados, permitiendo a grupos mesiánicos entrar en la política israelí, y sobre todo volviendo a Israel una entidad de ocupación y opresión en los nuevos territorios. El mito que dice que un democrático Israel fue puesto en problemas en 1967 pero continúa siendo una democracia es propagado incluso por algunos académicos notables, palestinos y pro-palestinos, aunque no cuenta con base histórica. Israel antes de 1967 no era una democracia Antes de 1967, Israel definitivamente no podía haber sido retratado como una democracia. (…) El Estado sometió a un quinto de su población a un dominio militar basado en draconianas regulaciones de emergencia del Mandato Británico que denegaban a los palestinos todo derecho básico, humano o civil. Los gobernadores militares locales eran los dueños absolutos de las vidas de aquellos ciudadanos: podían diseñar leyes especiales para ellos, destruir sus casas y medios de subsistencia, y enviarlos a la cárcel cuando fuera que lo sintieran necesario. Sólo a fines de 1950 emergió una fuerte oposición judía hacia estos abusos, la cual eventualmente alivió la presión sobre los ciudadanos palestinos. Para los palestinos que vivieron en el Israel de preguerra y aquellos que viven en Cisjordania y la Franja de Gaza después de 1967, este régimen permitió incluso a los soldados de menor rango en el IDF (Israel Defence Forces ) dirigir (y arruinar) sus vidas. Ellos quedaban desamparados si dichos soldados, o sus unidades o comandos, decidían demoler sus casas o retenerlos durante horas en un punto de control, o bien encarcelarlos sin juicio. No había nada que ellos pudieran hacer. En todo momento, desde 1948 hasta hoy, ha habido algunos grupos de palestinos sufriendo dichas experiencias. El primer grupo en sufrir bajo dicho yugo fue la minoría palestina dentro de Israel. Esto comenzó en los primeros dos meses de estatalidad, cuando fueron o desplazados hacia guetos tal y como la comunidad palestina Haifa viviendo en el monte Carmelo, o expulsados de los pueblos que habitaron durante décadas, como Safad. En el caso de Isdud, la población competa fue expulsada hacia la Franja de Gaza. En el campo la situación fue incluso peor. Varios movimientos Kibbutz codiciaban la tierra fértil que se hallaba bajo las villas palestinas. Esto incluía el Kibbutsismo socialista (Hashomer Ha-Zair) que estaba declaradamente comprometido con la solidaridad binacional. Tiempo después que las batallas de 1948 habían aminorado, habitantes en Ghabsiyyeh, Iqrit, Birim, Qaidta, Zaytun, y muchos otros, fueron engañados para abandonar sus hogares por un período de dos semanas (el ejército afirmaba necesitar esas tierras para entrenamiento) sólo para encontrarse a su regreso con que sus pueblos habían sido eliminadas o entregadas a otros. El estado de terror militar es ejemplificado por la masacre de Kafr Qasim en octubre de 1956 cuando, en vísperas de la operación Sinaí, 49 ciudadanos palestinos fueron asesinados por el ejército israelí. Las autoridades alegaron que se encontraban regresando tarde a casa desde su trabajo en momentos en que se había impuesto un toque de queda en la villa. No obstante, esta no era la verdadera razón. Pruebas más recientes muestran que Israel había considerado seriamente la expulsión de palestinos de toda el área conocida como Wadi Ara y el Triángulo en que la villa se emplazaba. Estas dos áreas (la primera, un valle que conecta con Aufula en el este y con Hadera en la costa mediterránea; la segunda expandiendo la periferia oriental de Jerusalén) fueron anexadas a Israel bajo los términos del acuerdo de armisticio con Jordania en 1949. Como hemos visto, Israel siempre fue receptivo a adicionarse territorio, pero no al aumento de la población palestina. Así, en cada coyuntura en que el Estado de Israel se expandía ponía su vista en cómo restringir la población palestina en las áreas recientemente anexadas. La operación “Hafarfert” (“topo”) fue el código de un conjunto de propuestas para la expulsión de los palestinos cuando una nueva guerra estalló con el mundo árabe. Muchos estudiosos piensan hoy que la masacre de 1956 fue una práctica para ver si la población del área podía ser intimidada para que la abandonara. Quienes perpetraron la masacre fueron llevados a juicio gracias a la diligencia y tenacidad de dos miembros del Knesset (Parlamento de Israel): Tawaq Tubi del Partido Comunista, y Latif Dori del partido sionista de izquierda Mapam. Sin embargo, los comandantes responsables del área recibieron solamente pequeñas multas. Esta fue otra prueba de que al ejército se le permitía quedar impune de los asesinatos cometidos en territorios ocupados. Esta crueldad sistemática no solamente muestra su cara en un evento importante como una masacre. Las peores atrocidades pueden ser encontradas también en la presencia cotidiana y mundana del régimen. Los palestinos en Israel aún no hablan mucho acerca del período previo a 1967, y los documentos de ese tiempo no revelan el cuadro completo. Sorprendentemente, es en la poesía que encontramos indicios de cómo era vivir bajo dominio militar. Natan Alterman fue uno de los poetas más famosos e importantes de su generación. Tenía una columna semanal, llamada “La Séptima Columna”, en la cual comentaba los eventos acerca de los cuales había leído o escuchado. Algunas veces omitía detalles de fechas o incluso los lugares de esos eventos, pero daba al lector la información suficiente para entender a lo que se refería. Generalmente, expresaba sus ataques en forma poética: “Las noticias aparecieron brevemente por dos días, y desaparecieron. Y a nadie parece importarle, y nadie parece saber. En la lejana villa de Um al-Fahem, los niños (debiese decir ciudadanos del estado) jugaban en el barro / Y uno de ellos parecía sospechar de uno de nuestros valientes soldados que le gritaba: ¡Detenganse! / Una orden es una orden / Una orden es una orden, pero el niño necio no se detuvo. Arrancó. / Así que nuestro valiente soldado disparó, no es de extrañar, e impactó y mató al niño. / Y nadie habló de eso”. En una ocasión, escribió un poema acerca de dos ciudadanos palestinos que fueron baleados en Wadi Ara. En otra instancia, contó la historia de una mujer palestina muy enferma que fue expulsada junto a sus dos hijos, de tres y seis años, sin explicación, y enviada al otro lado del río Jordán. Cuando trató de regresar, ella y sus niños fueron arrestados y encarcelados en Nazaret. Alterman deseaba que su poema acerca de la madre remeciera corazones y mentes, o al menos provocara alguna respuesta oficial. Sin embargo, una semana más tarde escribió: “Y este escritor asumió erróneamente / Que o la historia sería negada o explicada. Pero nada, ni / Una palabra”. Existe más evidencia de que Israel no era una democracia antes de 1967. Este Estado seguía una política de tirar a matar hacia los refugiados que trataban de recuperar sus tierras, cultivos y labranzas, y escenificó una guerra colonial para derrocar al gobierno de Nasser en Egipto. Sus fuerzas de seguridad fueron también de gatillo fácil, asesinando a más de 50 ciudadanos palestinos durante 1948 y 1967. La subyugación de las minorías en Israel no es democrática La prueba de fuego de cualquier democracia es el nivel de tolerancia que está dispuesta a extender hacia las minorías que viven en ella. En este respecto, Israel está muy lejos de ser una verdadera democracia. Por ejemplo, después de las nuevas adquisiciones territoriales, se decretaron muchas leyes asegurando una posición superior para la mayoría: las leyes que gobiernan a los ciudadanos, las leyes que se preocupan de la propiedad de la tierra, y la más importante de todas, la ley de retorno. Esta última garantiza ciudadanía automática a todo judío del mundo, no importa donde nació. En particular, esta ley es flagrantemente antidemocrática, pues vino acompañada de un rechazo total al derecho de retorno de los palestinos, reconocido internacionalmente en la Resolución 194 de la Asamblea General de la ONU en 1948. Este rechazo rehúsa el permiso a los ciudadanos palestinos de Israel unirse con sus familias inmediatas o con aquellos que fueron expulsados en 1948. Negar a la gente el derecho a retornar a su patria, y al mismo tiempo ofrecer este derecho a otros que no tienen conexión con esta tierra, es un modelo de práctica no democrática. Encima de esto, hubo un estrato más en la negación de los derechos del pueblo palestino. Casi toda discriminación contra los ciudadanos palestinos de Israel es justificada por el hecho de que ellos no sirven en el ejército. La asociación entre derechos democráticos y deberes militares es mejor comprendida si revisitamos los años formativos en los que quienes diseñaron la política de Israel estuvieron tratando de adoptar la decisión acerca de cómo tratar a un quinto de su población. Ellos asumieron que los ciudadanos palestinos no querían unirse al ejército de ningún modo. Esto fue puesto a prueba en 1954, cuando el ministro de defensa de Israel decidió llamar a aquellos ciudadanos palestinos elegibles para conscripción a ser parte del ejército. El servicio secreto aseguró al gobierno que hubo un rechazo generalizado del llamado. Para su gran sorpresa, todos los convocados fueron a la oficina de reclutamiento, con la venia del Partido Comunista, la fuerza política más grande e importante en la comunidad en ese tiempo. El servicio secreto explicó luego que la razón principal fue el aburrimiento adolescente con la vida en el campo, y su deseo por algo de acción y aventura. A pesar de este episodio, el ministro de defensa continuó vendiendo una narrativa que describía a la comunidad palestina como renuente a servir en el ejército. Inevitablemente, a su tiempo, los palestinos se volvieron de hecho contra el ejército israelí, el que se había transformado en su opresor perpetuo, pero la explotación que hace el gobierno de esto como un pretexto para la discriminación arroja enormes dudas acerca de la pretensión de este Estado de ser una democracia. Si eres un ciudadano palestino y no sirves en el ejército, tus derechos a la asistencia gubernamental como trabajador, estudiante, padre o parte de una pareja, son tremendamente restringidos. Esto afecta a la vivienda en particular así como al empleo (donde un 70% de toda la industria israelí es considerada como área sensible para la seguridad, y en consecuencia cerrada para todos esos ciudadanos en tanto lugar para encontrar trabajo). El supuesto subyacente del ministro de defensa no fue sólo que los palestinos no deseen servir, sino que ellos son potencialmente un enemigo interno en el que no se puede confiar. El problema con este argumento es que en toda guerra importante entre Israel y el mundo árabe la minoría palestina no se comporta como se espera. Ellos no forman una quinta columna o se levantan en contra del régimen. Esto, no obstante, no los ayuda: a esta fecha son vistos como un problema “demográfico” que necesita ser resuelto. El único consuelo es que aún hoy muchos políticos de Israel no creen que la vía para resolver “el problema” sea la transferencia o expulsión de los palestinos (al menos no en tiempos de paz). La política de tierras de Israel no es democrática La afirmación de ser una democracia es también cuestionable cuando uno examina la política presupuestaria que rodea la cuestión de la tierra. Desde 1948, los consejos locales y las municipalidades palestinas han recibido muchísimo menos financiamiento que sus contrapartes judías. La falta de tierra, acompañada de la escasez de oportunidades de empleo, crea una realidad socioeconómica anómala. Por ejemplo, a la comunidad palestina más acomodada (la villa de Me’ilya en la alta Galilea) le va peor que a la población judía más pobre en el Negev. En 2011, el Jerusalem Post reporteó que “el ingreso judío promedio era un 40 a 60% más alto que el ingreso árabe promedio entre los años 1997 y 2009”. Hoy, más del 90% de la tierra es propiedad de la Fundación Nacional Judía (Jewish National Fund, JNF). Los terratenientes no pueden involucrarse en transacciones con ciudadanos no judíos, y la tierra pública es priorizada para el uso de proyectos nacionales, lo que significa que esos nuevos asentamientos judíos están siendo construidos mientras difícilmente hay algún nuevo asentamiento palestino. Así, a pesar de que ha triplicado su población desde 1948, la mayor ciudad palestina (Nazaret) no se ha expandido ni un kilómetro cuadrado, mientras que el poblado construido sobre ella, Alto Nazaret, ha triplicado su tamaño en base a la tierra expropiada a propietarios palestinos. Otros ejemplos de esta política pueden ser encontrados en villas palestinas a lo largo de Galilea, revelando la misma historia: cómo han sido reducidos en un 40%, algunas veces incluso un 60% desde 1948, y cómo nuevos asentamientos judíos han sido construidos sobre tierra expropiada. En otros lugares esto ha dado inicio a verdaderos intentos de “judaización”. Después de 1967, el gobierno de Israel pasó a preocuparse acerca de la falta de judíos viviendo en el norte y sur del estado, y planeó entonces incrementar la población en aquellas áreas. Dicho cambio demográfico necesitaba la confiscación de tierra palestina para la construcción de colonias judías. Peor fue la exclusión de ciudadanos palestinos de estos asentamientos. Esta violación flagrante de los derechos de un ciudadano a vivir dondequiera que él o ella deseen continúa hasta hoy, y todos los esfuerzos de las ONGs de derechos humanos en Israel para desafiar este apartheid han finalizado hasta el momento en un total fracaso. La Corte Suprema de Israel sólo ha sido capaz de cuestionar la legalidad de esta política en un par de casos individuales, pero no en principio. Imagine usted si en el Reino Unido o en los Estados Unidos los ciudadanos judíos (o, por qué no, católicos) fueran impedidos por ley de vivir en ciertas villas, barrios, o quizás pueblos completos… ¿Cómo una situación así puede reconciliarse con la noción de democracia? La ocupación no es democrática Así, dada su actitud hacia dos grupos palestinos –los refugiados y la comunidad en Israel- el Estado judío no puede, bajo ninguna extensión de la imaginación, ser supuesto como una democracia. Pero el desafío más obvio a ese supuesto es la despiadada actitud israelí hacia un tercer grupo de palestinos: aquellos que han vivido bajo su dominio directo e indirecto desde 1967 en Jerusalén Oriental, Cisjordania y la Franja de Gaza. Desde la infraestructura legal establecida al comienzo de la guerra, a través del poder absoluto e incuestionado de los militares dentro de Cisjordania y fuera de la Franja de Gaza, y hasta la cotidiana y rutinaria humillación de millones de palestinos, la “única democracia” en el Medio Oriente se comporta como una dictadura del peor tipo. La principal respuesta de Israel, diplomática y académica, a esta última acusación, es que todas estas medidas son temporales: ellas cambiarán si los palestinos, dondequiera que están, se comportan “mejor”. Pero si uno investiga acerca de los territorios ocupados (sin mencionar el vivir allí), uno entenderá cuán ridículos son estos argumentos. Los políticos de Israel, como hemos visto, se encuentran determinados a mantener viva la ocupación por todo el tiempo que el estado judío se mantenga intacto. Es parte de lo que el sistema político israelí considera el status quo, que es siempre mejor que cualquier cambio. Israel controlará la mayor parte de Palestina y, en tanto que siempre incluirá una población palestina sustancial, esto sólo puede ser llevado a cabo por medios no democráticos. Además, y a pesar de toda la evidencia en contra, el estado israelí reclama que la ocupación es una ocupación ilustrada (enlightened occupation). El mito aquí es que Israel vino con buenas intenciones a conducir una ocupación benevolente, pero fue forzado a tomar una actitud más ruda por causa de la violencia palestina. En 1967, el gobierno trataba Cisjordania y la Franja de Gaza como una parte natural de “Eretz Israel”, la tierra de Israel, y su actitud ha continuado desde entonces. Cuando uno observa el debate en esta materia entre los partidos de izquierda y derecha en Israel, sus desacuerdos han sido acerca de cómo alcanzar esta meta, no acerca de su validez. No obstante, entre el público más amplio existió un genuino debate entre quienes pueden ser denominados los “redentores” contra los “guardianes”. Los “redentores” creen que Israel ha recuperado el corazón ancestral de su patria y no podría sobrevivir en el futuro sin ella. En contraste, los “guardianes” discuten que los territorios debiesen ser intercambiados por paz con Jordania, en el caso de Cisjordania, y con Egipto en el caso de la Franja de Gaza. No obstante, este debate público tuvo poco impacto sobre la forma en que los principales políticos se encontraban resolviendo cómo dominar los territorios ocupados. La peor parte de esta supuesta “ocupación ilustrada” ha sido el método del gobierno para gestionar los territorios. Al principio el área fue dividida entre espacios “árabes” y potencialmente “judíos”. Aquellas aéreas densamente pobladas de palestinos devinieron autónomas, atendidas por colaboradores locales bajo dominio militar. Este régimen fue reemplazado por una administración civil sólo en 1981. Las otras áreas, los espacios “judíos”, fueron colonizados con asentamientos judíos y bases militares. Esta política fue orientada a dejar a la población de ambos Cisjordania y la Franja de Gaza en enclaves desconectados, sin espacios verdes ni posibilidad alguna de expansión urbana. Las cosas sólo empeoraron cuando, muy poco después de la ocupación, Gush Emunim (movimiento extraparlamentario de derecha, religioso y ultranacionalista que reclamaba soberanía israelí sobre toda el área) comenzó a asentarse en Cisjordania y la Franja de Gaza, diciendo que estaba siguiendo un mapa bíblico de colonización antes que el gubernamental. En tanto ellos lograron penetrar poblaciones palestinas densamente pobladas, el espacio dejado para estos habitantes se encogió aún más. Lo que cualquier proyecto de colonización necesita primariamente es tierra; en los territorios ocupados, esto es alcanzado sólo a través de la expropiación masiva de tierra, la deportación de la gente desde el lugar en que han vivido por generaciones, y su confinamiento en enclaves con hábitats difíciles. Cuando uno vuela sobre Cisjordania, se puede observar claramente los resultados cartográficos de esta política: cinturones de asentamientos que dividen la tierra y tallan las comunidades palestinas en comunidades pequeñas, aisladas y desconectadas. Los cinturones de judaización separan las villas unas de otras, de los pueblos, y a veces atraviesan una villa por dentro. Esto es lo que académicos llaman una geografía del desastre, no menos importante desde que estas políticas se volvieron un desastre ecológico también, al secar las fuentes de agua y arruinar algunos de los paisajes palestinos más hermosos. Más aún, los asentamientos se transforman en el caldo de cultivo para que el extremismo judío crezca de manera descontrolada: las principales víctimas de lo cual son los palestinos. Así, el asentamiento en Efrat ha arruinado el sitio patrimonial mundial del Valle de Wallajah cerca de Bethlehem, y la villa de Jafneh cerca de Ramallah (que fuera famosa por sus canales de agua fresca) pierde su identidad como atracción turística. Estas son sólo dos ejemplos pequeños entre un centenar de casos similares. Destruir casas palestinas no es democrático La demolición de casas no es un fenómeno nuevo en Palestina. Como con muchos de los métodos más bárbaros de castigo colectivo usados por Israel desde 1948, éste fue originalmente concebido y ejercido por el gobierno del Mandato Británico durante la Gran Revuelta Árabe de 1936-39. Este fue el primer levantamiento palestino contra una política pro-Sionista del Mandato Británico, y tomó al ejército de ese imperio tres años el sofocarlo. En el proceso, durante los múltiples castigos colectivos impuestos sobre la población local demolieron cerca de 2 mil casas. Israel echó abajo casas prácticamente desde el primer día de su ocupación militar en Cisjordania y la Franja de Gaza. El ejército voló cientos de casas cada año, en respuesta a varios actos emprendidos por miembros de familias individuales. Desde violaciones menores a reglas militares hasta la participación en actos violentos en contra de la ocupación, los israelíes fueron ágiles en enviar sus bulldozers a exterminar no sólo edificaciones físicas sino también lugares de vida y existencia. En el gran área de Jerusalén (dentro de Israel) la demolición fue también un castigo por la extensión sin licencia de una casa ya existente o bien por no pago de las cuentas. Otra forma de castigo colectivo que ha regresado recientemente al repertorio israelí es la obstrucción de casas. Imagine que todas las puertas y ventanas de su casa son bloqueadas con cemento, mezcla y piedras, de modo que usted no puede regresar a ella ni recuperar nada que no haya retirado a tiempo. He buscado arduamente en mis libros de historia con el fin de encontrar otro ejemplo, pero no he hallado evidencia alguna de que práctica tan despiadada haya sido practicada en algún otro lugar. Aplastar la resistencia palestina no es democrático Finalmente, bajo la “ocupación ilustrada” se ha permitido a los colonos formar bandas de vigilantes para hostigar a la gente y destruir su propiedad. Estas bandas han cambiado sus métodos con el tiempo. Durante 1980, ellas usaban terror real: desde herir a líderes palestinos (uno de ellos perdió sus piernas en un ataque de aquéllos) hasta contemplar la explosión de las mezquitas de Haram al-Sharif en Jerusalén. En este siglo, se han visto involucrados en el acoso de palestinos diariamente, arrancando sus árboles, destruyendo sus parcelas y disparando azarosamente sobre sus casas y vehículos. Desde el 2000, se han reportado mensualmente al menos cien de estos ataques en áreas como Hebron, donde los 500 colonos, con la colaboración silenciosa del ejército israelí, hostigan de una forma aún más brutal a los vecinos que viven a sus alrededores. Entonces, desde el comienzo mismo de la ocupación se ha dado a los palestinos dos opciones: aceptar la realidad de permanente encarcelamiento en una mega-prisión por un tiempo muy largo, o arriesgarse ante el poderío del ejército más fuerte de Medio Oriente. Cuando los palestinos sí resistieron (como lo hicieron en 1987, 2000, 2006, 2012, 2014, y 2016), fueron apuntados como si fueran soldados y unidades de un ejército convencional. Así, pueblos y villas fueron bombardeados como si se tratara de bases militares, y civiles desarmados fueron baleados como si fuera un ejército en un campo de batalla. Hoy sabemos demasiado acerca de la vida bajo la ocupación, antes y después de Oslo, como para tomar en serio el reclamo de que la no resistencia asegurará menos represión. Los arrestos sin juicio, como lo han experimentado tantos a lo largo de los años; la demolición de miles de casas; el matar y herir a inocentes; el drenaje de pozos de agua; son todos testimonios de uno de los regímenes más crueles de nuestros tiempos. Amnistía Internacional documenta anualmente la naturaleza de la ocupación de un modo comprehensivo. El siguiente párrafo es del reporte 2015: “En Cisjordania, incluyendo Jerusalén Oriental, las fuerzas israelíes cometen las muertes ilegales de civiles palestinos, incluyendo niños, y detienen a miles de palestinos que protestan en contra o se oponen de otros modos a la continua ocupación militar de Israel, tomando a cientos en detenciones administrativas. La tortura y otros malos tratos son aún extendidas y son cometidos con impunidad. Las autoridades continúan promoviendo asentamientos ilegales en Cisjordania, mientras restringen seriamente la libertad de movimiento de los palestinos, ajustando aún más las restricciones en medio de la escalada de violencia desde octubre, la que incluyó ataques de palestinos sobre civiles israelíes y la aparente ejecución extra judicial por fuerzas israelíes. Los colonos israelíes en Cisjordania atacaron a palestinos y sus propiedades con virtual impunidad. La Franja de Gaza permaneció bajo un bloqueo militar israelí que impuso castigo colectivo sobre sus habitantes. Las autoridades continuaron demoliendo casas palestinas en Cisjordania y dentro de Israel, particularmente en villas beduinas en la región de Negev/Naqab, desalojando por la fuerza a sus residentes”. Consideremos esto por etapas. Primero, asesinatos, o lo que el reporte de Anmistía llama “muertes ilegales”: cerca de 15 mil palestinos han sido muertos “ilegalmente” por Israel desde 1967. Entre ellos había dos mil niños. Encarcelar palestinos sin juicio no es democrático Otra característica de la “ocupación ilustrada” es el encarcelamiento sin juicio. Uno de cada cinco palestinos en Cisjordania y la Franja de Gaza ha sufrido esta experiencia. Es interesante comparar esta práctica israelí con políticas similares en los Estados Unidos en el pasado y presente, por cuanto críticos al movimiento por el boicot, la desinversión y las sanciones (BDS Movement) reclaman que las prácticas en ese país son aún peores. En efecto, el peor ejemplo de Estados Unidos fue el encarcelamiento sin juico de 100 mil ciudadanos japoneses durante la Segunda Guerra Mundial, con 30 mil detenidos luego bajo la llamada “guerra del terror”. Ninguno de esas cifras se aproxima al número de palestinos que han experimentado dicho proceso, incluyendo tanto al muy joven, al viejo, como al encarcelado por largo tiempo. Ser arrestado sin juicio es una experiencia traumática. No saber los cargos contra uno, no tener contacto con un abogado y difícilmente contacto alguno con tu familia, son algunas de las preocupaciones que te afectan como prisionero. Más brutalmente, muchos de estos detenidos son usados como medio para presionar a la gente a colaborar. Esparcir rumores o avergonzar a la gente a causa de su orientación sexual (real o supuesta) son también métodos usados frecuentemente para movilizar complicidad. Respecto a la tortura, el confiable sitio web Middle East Monitor publicó un horrendo artículo describiendo los doscientos métodos usados por los israelíes para torturar palestinos. La lista está basada en un reporte de la ONU y otro reporte de B’Tselem, una organización israelí de derechos humanos. Entre otros métodos, se incluyen golpes, encadenamiento de prisioneros a puertas o sillas por horas, vertimiento de agua fría y caliente sobre ellos, desmembramiento de dedos, y retorcimiento de testículos. Israel no es una democracia Lo que cuestionamos aquí entonces no es sólo la afirmación de Israel de estar manteniendo una ocupación ilustrada, sino también su pretensión de ser una democracia. Dicho comportamiento hacia millones de personas bajo su dominio devela la mentira de tales artimañas políticas. No obstante, aunque grandes secciones de las sociedades civiles a lo largo del mundo rechazan la pretensión de Israel de ser una democracia, sus elites políticas (por varias razones) lo tratan aún como un miembro del exclusivo club de estados democráticos. En muchos sentidos, la popularidad del movimiento BDS refleja las frustraciones de esas sociedades con las políticas de sus gobiernos hacia Israel. Para muchos israelíes estos contraargumentos son irrelevantes en el mejor de los casos, maliciosos en el peor. El estado de Israel se aferra a la imagen de que es un ocupante benevolente. El argumento de la “ocupación ilustrada” propone que, de acuerdo al ciudadano judío promedio en Israel, a los palestinos les va mucho mejor bajo la ocupación y que no hay razón en el mundo para resistirla –y ni hablar de hacerlo por la fuerza. Si eres un defensor acrítico de Israel en el exterior, tú aceptas estos supuestos también. No obstante, existen secciones de la sociedad israelí que sí reconocen la validez de algunos de los reclamos hechos aquí. En 1990, con varios grados de convicción, un número significativo de académicos, periodistas y artistas judíos expresaron sus dudas acerca de la definición de Israel como una democracia. Requiere algo de coraje el desafiar los mitos fundacionales de la propia sociedad y del propio estado. Por esto unos pocos de ellos se replegaron más tarde de esta posición valiente y retornaron a acatar la línea general. Sin embargo, por un momento durante la última década del siglo pasado, ellos produjeron trabajos que desafiaron el supuesto de un Israel democrático. Retrataron a Israel como parte de una comunidad diferente: la de las naciones no democráticas. Uno de ellos, el geógrafo Oren Yiftachel de la Universidad de Ben-Gurion, describió a Israel como una etnocracia, un régimen que gobierna un estado étnicamente mixto con una preferencia legal y formal por un grupo étnico por sobre todos los otros. Otros fueron más lejos, etiquetando a Israel como un estado apartheid o un estado de asentamiento colonial. En breve, cualquiera sea la descripción que estos académicos críticos ofrecieron, entre ellas no estaba la de “democracia”. (Fuente: Rebelión - Jacobin Magazine /Autor: Illan Pappe /traductor: Felipe Lagos R.)  



  • La cuestión es impedir que el fascismo se adueñe de Venezuela
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    27/05/2017
    El plan imperial de azuzar a los sectores más fascistas de la oposición venezolana para convertir las calles de Caracas y otros puntos del país en lo que fueron los inicios de la gran invasión terrorista en Siria, sigue funcionando a todo vapor. Día a día, a todas las iniciativas de guerra descargadas sobre Venezuela Bolivariana (la económica y la mediática como señal más distintiva de la embestida derechista) se suma una violencia ciega, desalmada, repulsiva, que parece ser la matriz que amenaza imponerse entre esa mezcla de hordas juveniles de lúmpenes en que se han convertido Voluntad Popular y otros grupos acicateados por Leopoldo López y Capriles Radonski. La tremenda escena de un joven manifestante quemado vivo, acuchillado, golpeado con saña. Incluso cuando después que el fuego arrasara sus ropas y su cuerpo fuera destruido casi en un 80 por ciento, no faltaron energúmenos que lo seguían azotando impidiéndole llegar hasta un sitio donde pudiera ser auxiliado. Esto no es oposición y mucho menos pacífica como siguen sosteniendo el secretario de la OEA, Luis Almagro y buena parte de los presidentes obsecuentes de Washington, con Mauricio Macri , Horacio Cartes y Pedro Pablo Kuscinsky a la cabeza (Temer está ahora más preocupado en no ir preso por corrupto) sino que esto es lisa y llanamente la cara más brutal de lo que siempre auspicia el imperialismo en cada uno de los territorios que intenta destruir para luego adueñarse de ellos. El Medio Oriente es la mejor matriz para darnos cuenta de ellos. Practican fascismo puro, de un estilo muy parecido al que el ISIS ha venido desarrollando en Iraq, Libia y Siria, donde a una atrocidad se le impone otra. Es probable que esta escalada violentista continúe, ya que la permanente entrada de paramilitares colombianos no se detiene y tanto el presidente Juan Manuel Santos como Álvaro Uribe Vélez están unidos en la cruzada antichavista. No es casualidad la involución producida con el aval del gobierno y la justicia colombiana del proceso de paz, tampoco asombran los consejos dados a Santos por senadores republicanos y por el propio Donald Trump para que desde Bogotá se generen las condiciones para una eventual ofensiva final contra el gobierno de Nicolás Maduro. Todo coincide en generar un clima donde no se tengan en cuenta ninguna de las propuestas de diálogo realizadas por Maduro, incluida la de la Asamblea Constituyente, que tanto reclamaba en su momento el arco opositor. Lo que se busca, igual que en Siria contra Bachar Al-Assad, es el derrocamiento, la humillación, y la posterior destrucción de todos los avances logradas durante estos 18 años de chavismo. Frente a esta situación compleja, resulta asombroso y meritorio comprobar cómo a pesar de todo, el gobierno sigue ejerciendo su poder para mantener las conquistas sociales, sacando adelante las Misiones en sus más variados aspectos, desde la Salud hasta las de Educación, terminado de construir 1.600.000 viviendas y entregándoselas a quienes más las necesitan. Por su parte, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) siguen generando la posibilidad de que los sectores más humildes accedan a productos alimenticios o medicamentos que les niega la especulación criminal. Toda esta gobernabilidad social y de características revolucionarias, atendiendo a cómo están las cosas en otros países ganados por el neoliberalismo, son la razón fundamental del continuo apoyo que el chavismo de abajo le sigue otorgando a Maduro. El otro elemento que la oposición no ha podido quebrar es la lealtad de las Fuerzas Armadas, y la conjunción de ambos bloques solidifican el búnker donde hasta ahora se han estrellado todos los intentos golpistas. Es importante que quienes gobiernan no pierdan esto de vista, ya que es precisamente desde los barrios y enclaves militantes del chavismo que se exige que la actual situación se enfrente con más radicalidad, no cediendo un ápice a las provocaciones derechistas pero tampoco a los cantos de sirena social demócratas que apuestan a un chavismo contrario a los que siempre impulsó su gestor, el Comandante Hugo Chávez. Tampoco hay que descartar que en algún momento de esta ofensiva reaccionaria, quienes dirigen el plan operacional contrainsurgente no se conformen con las algaradas de la violencia fascista y decidan pasar a una etapa superior, invadiendo el país desde Colombia u otras plataformas similares. Y que lo hagan, tercerizando la intervención directa, como hizo la OTAN en Medio Oriente a partir de equipar y llenar de dólares las mochilas de los terroristas. Para ello, en la versión caribeña de este plan injerencista, intentarían apelar al concurso de los paramilitares buscando la luz verde del gobierno santista y el uribismo. Es para esa etapa, que más allá de la respuesta que le ofrezcan pueblo y ejército chavista, se hará imprescindible la solidaridad internacionalista en todas sus variantes. Ante esta posibilidad, quienes se reivindiquen bolivarianos, chavistas y antiimperialistas en todo el continente deberían estar preparados para estar a la altura de las circunstancias de lo que Venezuela precise. Sobre todo, sabiendo lo que ha sido y son a nivel cooperación desinteresada el pueblo y el gobierno venezolano, partiendo de las veces que la Revolución Bolivariana ha acudido en apoyo a otros pueblos que sufrían necesidades o eran chantajeados por no someterse al Imperio. Es por ello, que analizando autocríticamente lo hecho hasta el presente, se debe fijar -como ya lo han hecho los Movimientos hacia el ALBA- la prioridad del accionar en sostener el proceso encabezado por Maduro, a la vez multiplicar la presencia en las calles cada vez que se convoque a apoyar a Venezuela y repudiar a los fascistas que la atacan. Es indispensable también denunciar lo que allí ocurre, desmentir con información veraz lo que los medios hegemónicos de cada uno de los países se encargan de tergiversar, y por último estar en permanente alerta para evitar que esa guerra imperialista confunda y aliene a quienes se dicen de “izquierda" y terminan derrapando por derecha a la hora de hablar de Venezuela. Nadie, absolutamente nadie que se reclame del campo popular puede ignorar que si cayera el gobierno chavista la oleada de terror y revanchismo no solo golpearía al pueblo venezolano sino que se podría extender a todos los países donde el Imperio tiene discípulos y teje complicidades con EE.UU. La suerte de la Patria Grande se juega en esta pulseada entre quienes apuestan a la defensa de la democracia participativa revolucionaria y aquellos que mediante el terror tratan de implantar el fascismo y entregarle el país a las corporaciones transnacionales. La izquierda mundial en todos sus matices no le puede fallar al pueblo bolivariano y a sus ansias de paz. (Fuente: Resumen Latinoamericano / Autor: Carlos Aznárez)



  • La lucha por la vivienda. Una necesidad urgente para la clase trabajadora
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    24/05/2017
    La lucha por la vivienda. Una necesidad urgente para la clase trabajadora La urbanización y la cuestión de la vivienda y la ciudad han tenido históricamente y tienen hoy cada vez más un papel central en la absorción de los excedentes de capital, generando procesos de desposesión de las clases populares urbanas [1] . Los fenómenos eminentemente urbanos como las burbujas inmobiliarias han sido centralmente ligados a las crisis capitalistas. El problema de la ciudad y el derecho a la vivienda pues, toma un papel central en la lucha de clases, junto a la lucha al mismo puesto de trabajo y la producción, que ha sido el centro de la lucha de la izquierda históricamente. La acumulación capitalista mediante la urbanización A lo largo del desarrollo del capitalismo, la humanidad ha pasado a vivir en ciudades, paralelamente al proceso de industrialización. La dinámica del capitalismo, de búsqueda constante de acumulación mediante la inversión que permita la creación de plusvalía en el proceso de producción, ha creado los excedentes necesarios para la urbanización y crecimiento de las ciudades. Al mismo tiempo, estas permiten la absorción de la sobreproducción generada continuamente, así como una salida a los capitales en los momentos de estancamiento y crisis [2] nos los que la producción no es capaz de dar una salida que mantenga una tasa de crecimiento suficiente para el sistema. El capitalismo necesita una constante expansión: nuevos medios de producción, nuevas formas de explotar los recursos naturales y nuevas tecnologías reducen el tiempo de rotación del capital, y crean al mismo tiempo nuevas necesidades de expansión para recuperar la tasa de crecimiento; cuando un mercado agota la capacidad de compra recurre a la expansión geográfica, a la búsqueda de nuevos mercados; y finalmente, recurre a mecanismos de crédito y financiación mediante el endeudamiento, procesos de especulación y financiarización, en el que el capital ficticio ya no tiene ningún apoyo en la riqueza realmente producida. Esta dinámica supone, cuando al final no es posible mantener la circulación y acumulación ordinaria de capital, el estallido de lo que se llama crisis. El capital se estanca, se devalúa o destruye, se pierden y devalúan empleos, bienes de capital, mercancías, se devalúa el dinero etc. En este contexto, a lo largo de la historia los procesos de urbanización han tenido un papel destacado en la absorción del excedente de capital, mano de obra y capacidad productiva. Fenómenos de reconfiguración urbana análogos a lo que hoy llamamos gentrificación ya habían sido descritos a raíz de la reforma de Haussman en París el siglo XIX, las grandes transformaciones urbanas en Europa tras las guerras del Siglo XX, la urbanización diciembre suburbios residenciales alrededor de las ciudades estadounidenses después de los años 30, que acabarían con las revueltas urbanas de finales de los 60 de los sectores excluidos, afroamericanos etc, los cambios urbanos a partir de los años 80 y 90 en pleno apogeo neoliberal, los actuales crecimientos urbanos en países emergentes como China , India, Brasil, etc [3] . La inversión en la ciudad supone que no sólo la vivienda, sino la misma calidad de vida en las ciudades se haya convertido en una mercancía, haciendo de todos los aspectos de la vida en las ciudades no derechos de sus habitantes, de los que con su trabajo lo han creado, construido y enriquecido con su vida, sino productos de consumo que se puedan poner en el mercado. La ciudad se configura y crece en torno a la necesidad capitalista de hacer rentable esta inversión y garantizar la acumulación de capital. Afecta a todos los aspectos de la vida, empezando por la vivienda, al que los trabajadores destinan cada vez más recursos, pero también con la creación de una ciudad de centros comerciales, hosteleros, edificios singulares, fenómenos culturales y estilos de vida convertidos en productos para el consumo. Para todo ello se han de producir procesos de desposesión, mediante los altos alquileres, la expulsión de vecindario de los barrios objetos de los promotores, planes urbanísticos pensados para facilitar estas inversiones, el encarecimiento de suministros, la mercantilización de servicios, de la salud, la educación, del mismo espacio público, hasta de la cultura. También propicia la destrucción de solidaridades comunes para socializar las pautas de aislamiento, individualismo y codicia propias del dogma neoliberal propio de la actual fase del capitalismo. Pero al mismo tiempo que la inversión urbana supone una salida para el excedente de capital, evitando en primer término la crisis de acumulación, se convierte también en una trampa que alimenta y expande enormemente las burbujas especulativas que acaban finalmente generando un estallido mucho más devastador. La inversión en la vivienda y el entorno construido, a diferencia de la producción de mercancías, tiene un elevado tiempo de circulación, generando dinámicas de creciente especulación. Este hecho se suma a las políticas desarrolladas las últimas décadas destinadas a desregular los mercados financieros, reducir o liquidar la intervención pública de control o compensación de los desequilibrios y expolio generados, estimular el endeudamiento de personas con rentas cada vez más precarias, multiplicar el apalancamiento financiero basado en la expectativa de ganancias enormes, la creación y proliferación de productos derivados crediticios, y agilizar la creciente interconexión de los mercados. Todas estas políticas confluyeron para crear las condiciones perfectas del desastre económico, como sucedió con la crisis iniciada en 2007. Así pues, la urbanización es central en la dinámica capitalista, al precio de procesos de destrucción «creativa» y crisis que implican la desposesión de las clases populares, y además, ha estado en la raíz de las crisis capitalistas como la actual. Este procesos de destrucción suponen un crecimiento de la desigualdad, y la riqueza generada es apropiada y concentrada en cada vez menos manos, mientras excluye un número creciente de personas. Planificando un futuro global para las oportunidades de acumulación  En el mundo, y según previsiones de la ONU, la población total pasará de los más de 7000 millones de personas de hoy a 10.000 millones en 20 o 40 años, el 70% de los cuales vivirán en ciudades. El proceso de urbanización, siguiendo el modelo neoliberal, comportará un agudización y aceleración de las tendencias observadas hasta ahora. Ante este futuro inmediato, las grandes agendas y planes impulsados a nivel internacional están marcadas por la participación de grandes inversores y todo su cortejo de grupos de presión, juristas, académicos y políticos a su servicio, situados siempre en la yema del huevo de las decisiones, con plena información y capacidad de incidencia en la conformación de las agendas y programas, situando los debates bien lejos de las necesidades de la población, de acuerdo con las oportunidades de negocio. Así se tiran mantras destinados a orientar este inmenso creciente urbano de acuerdo con sus necesidades, poniendo la planificación de crecimiento de las ciudades al servicio de la acumulación capitalista, ensalada con una retórica de transformación y modernidad, desarrollo sostenible y valores. Retórica sin ningún contenido político real, ni la menor intención de emprender ninguna medida que cuestione el reparto cada vez más desigual de la riqueza, ni de garantizar la capacidad real de participación de la población en el diseño y decisiones urbanísticas, ni de encarar el creciente problema del acceso a servicios como agua, energía ... al contrario, las líneas apuntadas en las conclusiones de estos «debates» y programas, como es el caso del programa UN-Habitat (dirigido por el inefable ex alcalde de Barcelona Joan Clos), confirman que la tarea de adoctrinamiento al servicio de los intereses inversores ha sido un éxito, ya que declaran, ante los desafíos del futuro previsible, la necesidad de adaptar las ciudades a las oportunidades de negocio e inversión, a configurarlo de cara al negocio turístico y de servicios, intensificando las tendencias urbanísticas que vivimos hoy en día  [4] . Al mismo tiempo, en un ejercicio de mistificación colosal, reducen los conflictos a choques culturales y la adaptación de los migrantes, escondiendo la creciente explotación de clase, la expulsión de los vecindarios de sus barrios, la falta de trabajos dignos, el aumento de los alquileres, la pobreza y exclusión crecientes generadas por su modelo, y atribuyendo la conflictividad a problemas culturales y de identidades. Así el dogma liberal, al tiempo que fomenta la exclusión, se permite descalificar toda oposición a sus políticas, desviando todo crítica a su expolio hacia choques identitarios, que mantengan la clase trabajadora dividida, anulada e incapaz de comprender y combatir el su proyecto, mientras presenta su modelo de explotación y saqueo intensificados como el colmo de la democracia, ejemplo de tolerancia, apertura y modernidad. No hay que esperar de las grandes escenificaciones, cumbres y programas emanados de las instituciones del poder global, nada más que la agudización y legitimación del modelo de ciudad al servicio de la acumulación de capital. La clase trabajadora y el conjunto de clases populares debemos tomar pues, como un eje fundamental de nuestra lucha, el problema de la ciudad y el derecho a la vivienda, junto a la lucha puesto de trabajo. Sindicatos de inquilinos y plataformas por el derecho a la vivienda En toda Europa, América del Sur y del Norte han aparecido gran cantidad de plataformas y colectivos de defensa de inquilinos, contrarios a los desahucios ya la gentrificación de cada vez más zonas urbanas. Oscilan entre propuestas de carácter anticapitalista hasta grandes estructuras de servicios reconocidas por la legislación y funciones de lobby, su carácter depende de factores como la existencia de una izquierda organizada, legislación de cada lugar, tradición comunitaria, cultura política más de acción directa y de movimientos populares o de servicios y gestión de estado del bienestar, etc. Los casos más combativos responden a movimientos que organizan gente en barrios de clase obrera y clases populares, de las inmensas zonas suburbanas y periféricas de América Latina, de las minorías negras, hispanas, clases populares expulsadas de los centros urbanos en el caso de los Estados Unidos . Los casos más asistenciales, en que estas plataformas funcionan como lobby corresponden a países del centro y norte europeo, con gran mayoría de población viviendo de alquiler, con marco legal más favorable y protector, incluyen sectores más acomodados, o las mal llamadas 'clases medias 'y evitan cualquier planteamiento político de clase. Estas experiencias no buscan ningún enfrentamiento ni tienen una tradición organizativa de lucha. En los Países Catalanes, una lucha en primer plano En la última década se ha puesto en primer plano la problemática de la vivienda en las ciudades, especialmente desde unos años con el elevado incremento de los alquileres en lugares como la ciudad de Barcelona y su entorno, Valencia, o gran parte de Mallorca, entre otros. Un incremento que está expulsando cada vez más sectores populares de sus pisos, convirtiendo muchos barrios en áreas gradualmente elititzades para una minoría. El negocio inmobiliario ha desplazado la especulación desde el modelo de la vivienda de compra y la hipoteca, gravemente afectado por la crisis, la falta de poder adquisitivo de las poblaciones locales y la situación de la banca, hacia el negocio de los alquileres destinados a residentes de gran capacidad adquisitiva, captando inversión en buena parte extranjera y al mismo tiempo creando una nueva burbuja alrededor del turismo, de residentes directivos y ejecutivos, mientras los trabajadores y clases populares locales, que han perdido una gran parte de su capacidad salarial a lo largo del proceso de reconcentración de poder y de capital de la crisis, se ven empujados cada vez más fuera de las ciudades, o en su periferia. Los movimientos de respuesta se habían centrado hasta ahora en la cuestión de las hipotecas, dejando de lado los no propietarios, y eran incapaces de dar respuesta organizativa ni política a un fenómeno social creciente, sufrido por cada vez más vecindario de la ciudad. El proceso de expulsión y de sustitución de las clases populares para un nuevo vecindario de clase acomodada -también conocido como gentrificació-, ha sido abordado desde el progresismo reformista con tímidas propuestas de reformas fiscales o legislativas en el marco vigente, atribuyendo las causas de esta problemática a "malas prácticas" o "actores abusivos", o incluso -como ha hecho los gobiernos 'de cambio' de ciudades como Barcelona o Valencia-, limitándose a permitir que este proceso se extendiera por la ciudad, sin cuestionar ni la propiedad privada del suelo urbano ni el régimen legal que la protege por delante de los derechos de las personas, e incluso sumándose a las campañas de criminalización de la pobreza. Estamos ante propuestas y modelos explicativos que no aportan ninguna solución real y que están abocados al fracaso, ya que no están dispuestos a cuestionar ni poner en peligro los privilegios de las clases dominantes que verdaderamente controlan la ciudad, y que además se niegan a entender la situación de la vivienda en la medida que invisibilizan la relación entre capitalismo y ciudad como marco de inversión y acumulación de capital. La incapacidad del reformismo, sea en su forma socialdemócrata, en la evolución socio-liberal, o en la postmoderna «nueva política», para encarar una situación que afecta a millones de personas en los Países Catalanes pone de manifiesto los límites, la falsedad y inviabilidad de su propuesta política de dar un rostro humano al sistema vigente. Existe el peligro, pues, de plantear formas de lucha y organización que reproduzcan esta incapacidad, se vean anuladas y reducidas, a partir del control de sus liberados y estructura central, grupos de presión y satélites al servicio de gobiernos locales que no plantean ningún tipo de cuestionamiento estructural del modelo urbano actual del capitalismo, que eviten ninguna propuesta que se salga de los límites del actual sistema. Sin embargo, la izquierda y movimientos populares anticapitalistas catalanes tienen la posibilidad de organizar un movimiento que responda a esta situación, que sea capaz de dar respuesta a las necesidades populares, que plantee una dinámica movilizadora propia y combativa, y que proponga una alternativa al modelo socioeconómico capitalista urbano, más allá de pequeñas reformas del sistema y movimientos satel·litzats por la política institucional reformista. Para La izquierda independentista es pues una prioridad trabajar para impulsar las plataformas y asambleas locales como las que ya están surgiendo en muchos barrios y ciudades, reforzar la movilización y la capacidad de organización de clase para la lucha por la vivienda y por la misma ciudad. Miquel Rodríguez, militante de Endavant (OSAN) de Barcelona ---- [1] David Harvey « Rebel Cities, from the Right to the City to the Urban Revolution» 2013. [2] Ibidem. [3] Friedrich Engels, « La Cuestión de la vivienda» . Henri Lefebvre,  «La revolución urbana» , 1970. David Harvey, «The Condition of Postmodernity », 1989. Third World Plannig Review 15/1. 1993. Thomas Campanella, « The Concerete Dragon. China s urban revolution ... » 2008. Usha Ramashan,« Illegality and the Urban Poor »2006. Charles Laung « Macroeconomics and Housing, a Review ». Association of American Geographers, « Revisiting the Urbanisation of Capital » 2011. [4] Juan Uribe, Giusepe Aricó, YA Mansilla. « Towards a New Urban Agenda ¿Las ciudad sometida al valor de cambio? »Marea Urbana Revista de la Mesa vecinal de Urbanismo de Barcelona. Número 1, 2017 www.espaifabrica.cat http://ppcc.lahaine.org/cat-cast-la-lucha-por



  • El fascismo en la actualidad
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    24/05/2017
    El fascismo es una de las formas que puede adoptar el Estado capitalista. La existencia del fascismo presupone, además, un determinado estadio de desarrollo del capitalismo. Esta fase de desarrollo es el imperialismo, o sea, la etapa donde el capital financiero - y posteriormente bancario - centraliza y controla el resto de la economía. Es, también, el paso siguiente a la cartelización de las industrias. Así pues, el fascismo es la forma dictatorial del Estado imperialista. No es, por supuesto, la única forma que puede adoptar. El fascismo presupone el corporativismo de las empresas con el Estado, el reforzamiento de las primeras con el segundo. Se suele dar, entonces, en Estados que, por su debilidad, necesitan aumentar la cuota de plusvalía a través de los monopolios públicos y fusionarse con el Estado hasta determinado punto. Cabe destacar que esta unión es una forma genuina que aparece en el imperialismo en general, no sólo en el fascismo. Según Lenin en su libro El Imperialismo, fase superior del capitalismo: “vemos claramente como los monopolios públicos y los privados entretejen formando un todo en la época del capital financiero, cómo tantos unos como los otros no son en realidad sino distintos eslabones de la lucha imperialista entre los grandes monopolistas para repartirse el mundo”. Ahora podemos entender qué es y porqué aparece el fascismo. Si, dadas estas condiciones, analizamos el grado de desarrollo del capitalismo en cada país, entenderemos las diferencias entre cada “fascismo”. En España por ejemplo, la oligarquía bancaria se asentaba sobre una base industrial muy débil y, por lo tanto, dependía en gran medida de las finanzas del Estado. Entendemos así por qué surge con gran prontitud el fascismo en España, y cómo se mezcla con elementos antiguorregimentales, dando pie a un fascismo “feudalizante”, a un nacional-catolicismo. Pero analicemos rápidamente el caso de fascismo más famoso del mundo, el nazismo alemán. Alemania era una gran potencia imperialista. Hacia 1910, el grupo Deustche Bank poseía, en mayor o menor medida, 87 bancos, con un capital aproximado de 2.000/3.000 millones de marcos. En 1938, la propiedad pública constituía un 5% de la riqueza nacional, siendo (gracias a la invasión de Austria y los Sudetes, así como determinado número de empresas) del 8,7% en diciembre de 1939. La propiedad privada era la mayoritaria, a pesar de su palabrería sobre el “socialismo nacional”. El Estado era deudor y su legislación tendió a reforzar la propiedad privada. Este banco financiaría Auschwitz, que además se convirtió en el banco privado de Hitler. Durante todo el siglo XX y lo que llevamos del XXI, el Deustsche Bank ha sido probablemente el banco más importante de toda Europa.. Era, pues, un país imperialista muy desarrollado (el proteccionismo ayuda a la centralización de la economía, política que la burguesía alemana había practicado con gusto). Tras 1918, Alemania había perdido la gran guerra “de rapiña”, una guerra mundial por el control de las colonias, los recursos y los mercados del mundo. Las reparaciones de guerra, unidas a la grave crisis de los años 30, dejaron a la poderosa burguesía financiera alemana muy debilitada y sin un imperio sobre el cual recapitalizarse (además debemos contar con otros elementos, como el paro elevado previo a la crisis o el retroceso de industrias pesadas en el país). Según Charles Bettelheim, Alemania había pasado de ser un país acreedor sobre el extranjero a convertirse en un país deudor del extranjero. Con el desarrollo de la economía nazi, los empresarios privados ostentaban la titularidad de los pedidos públicos (otros elementos como los bonos del tesoro suponían un papel poco relevante en conjunto). O sea, que la financiación del mercado interior se realizó a través de los considerables pedidos a la industria alemana. El mercado exterior, como cualquier país imperialista, se desarrolló a costa de los acreedores extranjeros del régimen nazi. Vemos así como Francia se convirtió en la carga del verdadero hombre blanco, tras décadas insistiendo en que era a la metrópoli a quien le costaban cara las colonias. Trabajos como los de Elise Hullery nos vienen a confirmar lo obvio. Es decir, los grandes pedidos públicos y de rearme se acompañaban de grandes esfuerzos por parte del estado nacionalsocialista para aumentar los beneficios de las grandes empresas. El Estado capitalista alemán en sus formas fascistas rescató también a bancos y empresas afectadas por la crisis, como el Commerzbank: el Estado intervino para sostenerlo adquiriendo una parte del capital y restituyéndoselo en 1937. Así, al comienzo de la guerra este banco tenía aproximadamente 80 millones de Reichsmarks (capital por acciones) en 1941 fue ampliado a 100 millones. Otras medidas “intervencionistas” sirvieron, de facto, para aumentar el poder de los cárteles y eliminar la pequeña y mediana competencia. La gran propiedad capitalista saldría fuertemente favorecida. Vemos como bajo la Alemania nazi se reproduce uno de los elementos más característicos del imperialismo y cómo resuelve sus contradicciones. El imperialismo, en cuanto a capitalismo monopolista de Estado (el gran monopolio financiero nacional permite que la burguesía pase de controlar indirectamente el Estado a corporativizarlo de una manera absoluta, fusionándose con él como si de una empresa más se tratara) necesariamente arrastra del capital del Estado para recapitalizarse, o lo que es lo mismo, aumenta la cuota de plusvalía a través de la resección del salario indirecto de los trabajadores que acaba en el Estado a través de los impuestos. Y este hecho es común a toda forma de imperialismo, dándose independientemente de la forma que tenga su estado. Analicemos ahora la política económica del imperialismo estadounidense (como potencia financiera e imperialista más importante). El reciente aumento propuesto en cuanto al gasto militar contempla una subida de 54.000 millones de dólares. Entre 1960 y 1986, la participación en la producción industrial mundial de Estado Unidos bajó del 25 al 10% Según Alejandro Nadal, “la razón es que mientras Japón y Alemania innovaban en la introducción de máquinas herramienta de control numérico para uso genérico en la industria civil, Estados Unidos se dedicaba a diseñar sistemas automatizados para las máquinas herramienta que usaba la fuerza aérea en la producción de sus equipos y refacciones”. O sea, un país imperialista en crisis cuya economía, dominada por el capital financiero, busca raíces sólidas de dinero “real” a través del Estado y la bajada de salarios (es decir, en la plusvalía, donde único puede encontrar capital real más allá del aumento ilusorio del dinero aritmético). ¡Y luego nuestros amigos “progresistas”, defensores de las mismas medidas imperialistas, se extrañan de tener a un fascista en la Casa Blanca! Evidentemente, la situación no podía ser más distinta en la Alemania de 1933 que en el Estados Unidos de hoy día; mientras uno era una potencia derrotada, el otro es un gran imperio desarrollado. La evolución histórica e industrial así como sus enemigos son bien distintos. Sin embargo, el problema de fondo es el mismo: la crisis capitalista, la enorme crisis de sobreproducción que desencadena la necesidad de obtención de capital “real”. Y, especialmente bajo el imperialismo, es en el Estado donde encuentra esas grandes remesas de capital aunque, en el fondo, no sea sino una forma de aumentar la cuota de plusvalía, la explotación general del trabajo. Así, en épocas de crisis se desarrollan los monopolios, se bajan los salarios y los grandes pedidos del Estado sostienen a la industria. La burbuja inmobiliaria en muchos países europeos o el fortísimo desarrollo de la industria armamentística estadounidense en las últimas décadas es prueba de ello. Al igual que en la Alemania de posguerra, son los pedidos del Estado, el rescate público de empresas, las subvenciones a las multinacionales, los que “salvan”, si bien momentáneamente, a los países capitalistas de sus consabidas crisis de sobreproducción, como explicara Marx en El Capital. También es importante entender que en las colonias es donde los monopolios más pueden extenderse y desarrollarse, incluso hoy día (todo el continente africano es prueba de ello y, en buena medida, todo lo terrorífico del nazismo salió del África belga, inglesa y francesa). Por lo tanto, muchas colonias o “neo” colonias adquieren formas fascistas, aunque la metrópoli este regida bajo formas democráticas. La Operación Cóndor o la Escuela de las Américas son ejemplos perfectos de ello. Un ejemplo más concreto podría ser los 40 miembros de la CIA que formaban la cúpula del partido nazi Pureza y Libertad en Chile. Al adquirir formas fascistas neo-coloniales, las burguesías intermediarias se revisten con lo peor de las dictaduras pre-industriales y con lo peor de las dictaduras imperialistas. Aparece así el “fascismo islámico”, como por ejemplo, el wahabismo. De este modo podemos entender cómo es posible que dos sistemas donde la vida cotidiana puede ser tan distinta, así como su desarrollo político, puedan ser, al mismo tiempo, tan similares. Y cómo es posible que las “democracias” occidentales dieran y den apoyo a regímenes fascistas. Conviene recordar que toda forma de Estado es una dictadura, y que, en palabras de Lenin, “las formas de los estados burgueses son extraordinariamente diversas pero su esencia es la misma: todos esos estados son, de una manera u de otra, pero, en última instancia, necesariamente, una dictadura de la burguesía”. Incluso podemos observar formas “intermedias” entre la democracia y el fascismo, como por ejemplo España, un país democrático burgués en sus formas, pero regentado por fascistas. O el “fascismo de rostro humano” que fue el Justicialismo. No hay, sin margen de error, una línea divisoria clara entre el fascismo burgués y la democracia capitalista, que sólo es democrática en la medida en la que la clase dominante ejerce su democracia sobre el resto de personas. Por supuesto, el auge del fascismo en las democracias europeas ha permitido virar hacia la derecha el eje político. De hecho, podría pensarse que el fascismo es una forma más efectiva de dominación, al ejercer de forma implacable los intereses del capital financiero. Sin embargo, la forma más eficaz de dominación capitalista es la democracia. No sólo por determinadas sutilezas del poder (la ventaja de la desinformación frente a la represión directa) sino porque ejerce el control de forma más indirecta así como más segura, como exponía Engels. A fin de cuentas, las relaciones de producción capitalistas se basan en la propiedad privada, incluso frente a su propio Estado y forma de gobierno. De ahí que, en realidad, el fascismo sea una forma de decadencia del capitalismo. No nos extrañe si se da, especialmente en una Europa sin una izquierda revolucionaria, una “transición pacífica” entre democracia y fascismo, la fascistización de la democracia o una forma intermedia que incluso pudiera aparecer como un tercer modelo. Los comunistas defendemos la democracia contra el fascismo en general y la democracia socialista (la dictadura de los trabajadores sobre la oligarquía dominante) en particular, como único modelo realmente libertario. Como ya pronosticaba Lenin antes de la Primera Guerra Mundial, el imperialismo conduce indefectiblemente a la guerra. La crisis conducirá a guerras a mayor escala. Es imposible terminar sin las claras palabras del poeta Bertolt Brecht cuando terminó la segunda guerra mundial: “Señores, no estén tan contentos con la derrota. Porque aunque el mundo se haya puesto en pie y haya detenido al bastardo, la puta que lo parió está caliente de nuevo”. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Teodoro Nelson)



  • Ocurrencias y rotacismos
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    21/05/2017

    ocurrencias rotacismos

    El pasado 9 de mayo fue presentada en Sevilla, en la sede del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores), la edición en andaluz del clásico de Antoine de Saint-Exupéry Le Petit Prince (titulada en dicha versión Er Prinzipito), encargada por la editorial alemana Tintenfass, especializada en la edición de esta y otras obras en lenguas minoritarias de todo el mundo, a la ZEA / Zoziedá p'al Ehtudio 'el Andalú; traducción que fue realizada, en su dialecto vernáculo de Mijas, por el profesor Huan Porrah, con el loable propósito de recuperar, valorizar y revertir la estigmatización de que es objeto la cultura oral de nuestro país. El aluvión de injurias, calumnias y manipulaciones en general vertidas por multitud de medios sobre Porrah y la ZEA solo en la primera semana posterior al acto daría material para una tesis doctoral, pero aquí nos detendremos tan solo en una muestra.

    Desde la red social Twitter, Lola Pons, profesora titular de Lengua Española de la Universidad de Sevilla, que, como veremos de inmediato, intervino en una pieza televisiva en torno al evento, dio rienda suelta a su prepotencia, a través de su perfil, en estos términos (incluyendo un enlace a Elmundo.es, 9/V/20171), a través de un pleonasmo en su parte central: “Los de siempre con sus chorradas sobre una inventada ortografía andaluza. Y encima, con puesto en una universidad”2. Debemos confesar que hasta la fecha desconocemos, de entre todas las lenguas estandarizadas existentes en el planeta, la existencia de alguna ortografía que no haya sido inventada por la mente humana.

    En efecto, esta profesora, también “con puesto en una universidad”, concretamente la Universidad de Sevilla, fue entrevistada en la pieza que Canal Sur, televisión que hasta ese momento había estado silenciando sistemáticamente toda información referente al evento, dedicó al día siguiente a la presentación de la traducción de Porrah, empujada probablemente por todo el revuelo mediático que había generado en el resto de medios3. Repasémosla.

    Hay que decir que, como es habitual, la información aparece en el informativo de mediodía presentada por dos periodistas, andaluzas/ces ambas/os, en riguroso castellano normativo centronorpeninsular, como es habitual en las ondas autonómicas. A continuación da comienzo la pieza propiamente dicha, con un fondo visual de una edición del libro en castellano (por tanto, con el título “El Principito”) sobre el que se sobreimpresiona, al efecto de potenciar la sensación de contraste, un enunciado de su traducción a medida que la propia voz de Porrah va leyéndolo. Después se cuenta que así comienza la versión y se incluye una secuencia de cortes breves del profesor en su despacho de la Universidad Pablo de Olavide en los que explica algunas de las claves de su propuesta. Después se inserta un fragmento de lectura en castellano estándar de El Principito con fondo musical de una canción de Silvio Rodríguez e imágenes de los dibujos de Antoine de Saint-Exupéry, de 8 segundos de duración. Seguidamente, reaparece Porrah en su despacho leyendo para la reportera otra parte del texto (ambas/os ante la cámara; no ya su mera voz en off como al principio del vídeo). Dado que, como es sabido, a la hora de elaborar un texto argumentativo se recomienda presentar primero el argumento contrario, es decir, la idea que se va a rebatir, para a continuación introducir la propia contraargumentación, la pieza de Canal Sur ha ofrecido inicialmente la alocución de Porrah para dejar hacia el final la idea subyacente planteada por el medio, esto es, que la propuesta no es más que una “ocurrencia” o una “gracia” del profesor, términos ambos con que es descrita textualmente la novedad editorial por la redactora de la información (“esta ocurrencia idiomática”, “hay quien ha seguido la gracia y a quien no le ha hecho ninguna”), carente de seriedad o sentido, según se da a entender a lo largo de los tres momentos de contraargumentación de la pieza, los cuales, sumados, reúnen 38 segundos, frente a los 27 correspondientes a las explicaciones de Porrah a la redactora (incluso englobando bajo este cómputo los 5 últimos en los que le lee otro fragmento ante la cámara, que propiamente no forman parte de una explicación para la audiencia).

    El primero de los contraargumentos es la entrevista a Lola Pons, que aparece sin solución de continuidad tras la última de las intervenciones de Porrah, y de la que se ofrecen 16 segundos. El segundo elemento contraargumentativo se basa en una mención a las reacciones de odio, ira y sarcasmo suscitadas en las redes sociales a raíz del acontecimiento, mientras pueden verse algunas capturas de pantalla (con frases y oraciones como “locura lingüística”, una columna injuriosa de ABC4 o “la última burla del habla andaluza”), durante 7 segundos; el tercero, una recogida de opiniones de estudiantes en el patio de la Facultad de Filología de la Universidad de Sevilla, zona donde da sus clases la citada docente, a lo largo de unos 15 segundos.

    Antes de analizar el segundo tramo llamaremos la atención sobre el tercer contraargumento, el cual se configura, pues, mediante el sorprendente (por inédito desde el punto de vista mediático) recurso de prestar voz, a la hora de reflejar la posición de uno de los dos extremos de un debate intelectual, a miembros del alumnado de una disciplina determinada. Con esta observación no pretendemos dar a entender que siempre y de forma invariable la opinión de un/a docente sea la correcta frente a la de un/a estudiante, sino que simplemente esa fórmula no se lleva a cabo jamás en los medios de comunicación a la hora de plantear un tema objeto de controversia científica de este tipo. Tres alumnos, pues, se pronuncian ante el micrófono y la cámara de Canal Sur con sendas intervenciones, la primera de ellas incluida en el montaje a pesar del patente desconocimiento de nociones lingüísticas y confusión conceptual implícitos en su contenido: “El andaluz no es un sistema, no es un lenguaje que tenga unas reglas gramaticales definidas, por lo tanto eso es una traducción a algo que no es un lenguaje, me parece un poco que no tiene sentido”; “hay mucha variedad de ceceo, seseo y... [fin del corte]”; “está estereotipando lo que es el andaluz”. Pues bien, por medio de la exposición de estos argumentos, emitidos por estudiantes universitarios a los que se ha puesto por delante un micrófono en el patio del Rectorado de la Universidad de Sevilla, se trata de sembrar la duda o poner en tela de juicio el propósito y validez del trabajo de Porrah. Con el aserto de que “el andaluz no es un sistema, no es un lenguaje” verificamos la perpetuación en el imaginario común de los postulados implícitos del nacionalismo lingüístico español en relación, en este caso concreto, con el andaluz: el de que es posible la comunicación verbal “en grupos sociales (de individuos sin patologías lingüísticas orgánicas y/o funcionales) sin que se manifieste como lengua, sino como cuasilenguas, restos de lengua, etc.” (Rodríguez-Iglesias, 2016b: 21); idea que a pesar de su falsedad ha venido siendo sostenida una y otra vez por gente como Manuel Alvar en lo tocante al andaluz por medio de su conocido enunciado de que “«es un caos en efervescencia, que no ha logrado establecer la reordenación del sistema roto»” (cit. en ibíd.).

    No podemos confirmar el extremo de que se tratara de alumnos de la propia profesora, aunque sus opiniones sí reproducen varios de los elementos del paradigma teórico en relación con el andaluz al que se adscribe la docente, como abordaremos. En todo caso, la reportera de Canal Sur ha optado deliberadamente por no incluir testimonios del alumnado de la Universidad Pablo de Olavide del grado en Trabajo Social (donde imparte sus clases Porrah), que con mayor probabilidad hubieran podido expresar una posición favorable a la pertinencia de la labor científica del traductor de la edición andaluza de Le Petit Prince.

    Las tácticas propagandísticas de la exageración-desfiguración hacia la persona de Porrah y unanimidad-contagio (Domenach, 1986) al aludir y mostrar los comentarios de mofa en las redes sociales se combinan con las del haz como todos y hablar a través de otras fuentes (Merril, Lee y Friedlander; 1992; la segunda por la explicitada elección de los testimonios de estudiantes), todas enfocadas a subrayar el carácter minoritario del apoyo a la postura que se intenta desacreditar. Queda planteada, así, la información de Canal Sur a través de un cuatro-contra-uno en el que el cuarteto anti-Porrah queda completado, como apuntábamos, con la presencia de la filóloga Lola Pons. Esta es su jeremiada ante la cámara: “Este tipo de prácticas gráficas incide en el tópico del andaluz más vulgar. ¿Por qué Er Principito, con ese paso de esa letra ele a erre, con ese rotacismo de barcón, arcarde, que no todos los andaluces practican?”.

    En ellas encontramos cuatro aspectos dignos de análisis. Primero, la alusión al “tópico del andaluz más vulgar” revela que anejo a la intrínseca estigmatización del andaluz existe una jerarquía de privilegio lingüístico, concepto acuñado por Rodríguez-Iglesias (op. cit.: 29) que explicaría la “teorización racista sobre las presuntas bondades del punto cero castellano frente a esto tan raro, primitivo y bajo como Andalucía” (ibíd.: 27). De acuerdo con dicha escala, determinadas variedades rurales y del interior de nuestro país están aún más despreciadas que, por poner un caso, las de las capitales de provincia, con mayor influencia castellanizante y en las que, a lo sumo, puede haber predominio o presencia del seseo; los libros de texto de lengua usados en los centros de enseñanza de nuestra tierra contienen catálogos de lo que se considera oficialmente como vulgarismos andaluces (por ejemplo, VV.AA.: 2010 y 2016), engrosados mayoritariamente por ejemplos de léxico de dichas zonas del territorio, pero que también incluyen formas de pronunciación que condenarían al purgatorio del “andaluz más vulgar” incluso a quien escribe estas líneas (Rodríguez Illana, 2017).

    La segunda consideración radica en que el señalamiento de que “no todos los andaluces practican” la asimilación entre los sonidos /l/ y /r/ (alófonos de hecho en numerosas lenguas, como el chino o el japonés, dada su cercanía articulatoria) delante de una consonante se encuadra dentro del paradigma divisionista del divide y vencerás pergeñado por el españolismo lingüístico en sus concepciones sobre el andaluz (Porrah Blanko, 2000: 155-157), con vistas a amplificar a los ojos del público lego una presuntamente extraordinaria heterogeneidad interna que, por otra parte, es en realidad inherente a toda variedad, dialecto o lengua del globo, como sistemas abiertos, flexibles y cambiantes que son, por las propias leyes de la lingüística (Moreno Cabrera, 2012); igualmente podemos decir que la academia no guarda especial aprecio por este fenómeno fonético.

    El tercer rasgo sobresaliente de la opinión vertida por Lola Pons se deriva de su elección léxica a la hora de referirse a dicha realización fonética, “rotacismo”, término cuya etimología consigna la policía lingüística de la RAE en su diccionario online como “'hacer un uso excesivo o erróneo de la ro'”5 (cursivas nuestras) y cuya consulta en cualquier buscador de la Red ofrece una infinidad de resultados relacionados con las patologías del lenguaje (“dislalia”), los “problemas de pronunciación” y el tratamiento logopédico en la infancia. Lo que es una mera manifestación lingüística de un territorio dado, en este caso, de Andalucía (muy extendida y distintiva de su lengua natural) hace aparececer a las/os hablantes que la emplean, por mor del uso del vocablo “rotacismo” desde las instancias académicas, como personas infantilizadas/os y patologizadas/os simplemente por su grado de divergencia (convertido, por su uso, en 'error') o distancia respecto a ese punto cero en relación con el castellano normativo (el cual, a su vez, todo sea dicho, no es sino una elaboración del castellano vulgar). Que la palabra en cuestión pueda ser la empleada de manera acostumbrada en el mundo filológico (incluidos sus equivalentes en otros idiomas) no anula todas estas connotaciones (ya que también es la elegida, como acabamos de señalar, en el campo del tratamiento de los trastornos del habla). Por otra parte, independientemente de todas estas apreciaciones de índole connotativa, resulta un tanto extraño que Pons incluya a la realización como /r/ en el sistema andaluz de lo que en el castellano estándar es el fonema /l/ bajo la etiqueta de “rotacismo”, término que en Lingüística Histórica describe un fenómeno muy concreto y distinto: el cambio fonético diacrónico (a lo largo de la historia) desde el sonido de la ese sorda intervocálica a la ese sonora, y de esta a la erre, que se produjo en el latín (Lázaro Carreter, 2008: 351; Alcaraz Varó y Martínez Linares, 1997: 505).

    Por último, y por encima de todo, destaquemos que la pregunta (muy probablemente retórica) formulada por la docente (“¿Por qué [...] ese paso de esa letra ele a erre, [...] que no todos los andaluces practican?”) evidencia que el micrófono de Canal Sur ha acudido a una fuente caracterizada por una manifiesta ignorancia (cuando menos, según denota su intervención) del asunto sobre el que se permite emitir juicios tan categóricos, ya sea por falta de interés, ya porque la periodista que entrevistó a Porrah en la UPO no le haya trasladado información suficiente (de haber sido la misma persona que recabó la opinión de la filóloga) en relación con la filosofía básica de las propuestas de escritura en andaluz concebidas por el antropólogo de la UPO, después de haberlo entrevistado, ya porque Pons no haya considerado oportuno dedicarse a la ciclópea tarea de leer el segundo y tercer párrafo (la friolera de catorce líneas) del prólogo contenido en la primera página de texto del libro donde el autor de la versión explica, precisamente en prevención de futuras objeciones como la inevitablemente emitida por esta docente, que, a falta de la existencia de un andaluz estándar a día de hoy, el firmante ha elegido la variante de andaluz nativo aprendido y manejado en su propia comarca, la Algarbía (Porrah Blanko, 2017: 2). Les hubiera bastado con abrir el enlace a las primeras hojas del libro disponibles en el menú de novedades de la web de la ZEA6.

    Naturalmente, el desprecio a la persona de Huan Porrah expresado sin el menor reparo por esta docente no es más que un reflejo del auto-odio (en este caso, endoandalofobia lingüística) de amplios sectores del pueblo andaluz hacia las propias manifestaciones de su patrimonio social y cultural. Este sentimiento es fabricado por los sectores de producción ideológica abrumadoramente mayoritarios en las universidades y alimentado por los medios de comunicación (la propia profesora es asidua en secciones de divulgación de TVE y Canal Sur), empezando por una televisión autonómica que, contraviniendo la letra de sus propios principios inspiradores, convierte en papel mojado su presunta función de “Preservar la diversidad cultural de Andalucía y las tradiciones que constituyen su patrimonio inmaterial” así como “Promover el reconocimiento y uso de la modalidad lingüística andaluza en sus diferentes hablas” (respectivos apartados d y e del artículo 4, punto 1, de la Ley 18/2007, de 17 de diciembre, de la RTVA7). Así lo hace cuando sus presentadoras/es de informativos y programas serios jamás hacen “uso” de ella, cuando nunca se ha dignado a hacer acto de presencia a la hora de cubrir los actos culturales y científicos organizados por la ZEA / Sociedad para el Estudio del Andaluz de los que ha tenido perfecto conocimiento a través de sus comunicados de prensa (incluida la presentación sevillana de Er Prinzipito) y cuando a través de este tratamiento tergiversado de las iniciativas que pretenden dignificar toda esa “diversidad” del “patrimonio inmaterial” de Andalucía lo que se difunde es la idea de que constituyen un motivo de vergüenza por tratarse de manifestaciones de carácter “vulgar” (por acudir a la adjetivación literal de Pons). Estamos ante una forma de colonialismo psicológico merced a la cual “un gran sector de andaluces se esfuerza por imitar el acento, la lengua, las costumbres y el modo de vida del colono, al que consideran como perteneciente a una cultura superior, asumiendo los prejuicios con los que la colonización cultural ha estigmatizado al Pueblo Andaluz” (Manzano, 2016: 15-17). No constituye del todo una anécdota que la profesora haya elegido para aderezar visualmente su citado perfil de Twitter8, así como su blog personal9, una imagen del rey Alfonso X “El Sabio” pero precisamente en pose de guerrero conquistador a caballo, con escudo y lanza en ristre y los símbolos de Castilla y León, iconografía que refleja la “lógica [...] que el grupo dominante impone a través de todo su cuerpo de juristas del lenguaje (escuela, gramáticos, medios de comunicación, etc.): una lengua legitimada a la que atenerse y que capitaliza a los sujetos que tienen acceso a todas las características que este sistema impone como legítimos, desechando arbitrariamente [...] el resto de capitales lingüísticos (y simbólicos, en general)” (Rodríguez-Iglesias, 2016a: 111).

    Pero la dimensión más interesante de la breve intervención de Lola Pons en la pieza informativa que estamos reseñando no se deriva del mero discurso proyectado en ella, sino de su contraste con el fragmento textual que vamos a reproducir a continuación. Tan solo dos semanas exactas antes de la emisión de la tendenciosa noticia de “La Nuestra”, la filóloga ofreció una charla divulgativa en un bar sevillano sobre el cambio lingüístico en general y el fonético en particular. No es el momento aquí de analizar en profundidad la transmisión ideológica presente en sus disquisiciones, que lo mismo encubrían la arriba citada dinámica de privilegio lingüístico bajo el obsoleto concepto de “prestigio” (poco explicativo respecto a factores como la clase social); reproducían la tríada mitológica del españolismo historiográfico basada en la “Reconquista” (término y familia léxica utilizada hasta en nueve ocasiones), “repoblación” posterior y Al Andalus como “zona peninsular habitada y dominada por árabes” (sic; mixtificación desvelada por González Ferrín, 2007); que perpetuaba las constantes del españolismo propiamente lingüístico al interpretar el cambio fonético en la clave teleológica del mito de la conversión del castellano en español (Moreno Cabrera, 2010: 11) y la supuesta mayor estabilidad fonológica de este último frente a la lengua romance de los siglos medievales precedentes; que optaba por una categoría religiosa, “mozárabe”, a la hora de referirse a la lengua romance andalusí; al tiempo que defendía que el modo más “aséptico” de llamar al andaluz es hacer uso del circunloquio “español hablado en Andalucía”. Lo que sí suscita nuestra mayor atención es un pequeño fragmento en el que la profesora, quien, como hemos comentado supra, expresaba sus objeciones a Er Prinzipito en Canal Sur argumentando que “incide en el tópico del andaluz más vulgar”, decía esto en un momento de su disertación (minuto 26:33), de cuyo contenido parece desprenderse que no era consciente de que su charla estaba siendo grabada y que sería colgada ulteriormente en la Red10:

    Y la verdad es que ahora que no nos oye nadie y esto no está grabado ni nada de eso, pues desconfíen de todos esos filólogos que les dicen “¡no diga usted esto, que está mal!”, porque quizá dentro de cincuenta años siga estando mal (me se: “me se cayó” sigue estando mal; seguimos considerando que eso está mal dicho) pero muchas veces eso que estaba fatal sale en el telediario ahora. Miren: si nos pusiéramos a ver el grado de llevarse las manos a la cabeza, de insultar, llamar gente vulgarísima y abyecta a la gente que decía no una /p/ intervocálica, “lupu”, sino una /b/, “lobo”... Eso es una lista de testimonios larguísima. La gente que decía “tierra” y no terra. ¡Buuuh! [Parodia dicho gesto de llevarse las manos a la cabeza.] ¡Cómo los trataban! Los más vulgares: “el latín de los africanos”, les decían.

    La simultaneidad de este doble discurso evidencia el grado de incoherencia de un establishment filológico castellanocéntrico que en su versión Mr. Hyde no duda en ejercer sin contemplaciones su acostumbrada violencia simbólica (“Los de siempre con sus chorradas sobre una inventada ortografía andaluza. Y encima, con puesto en una universidad”) a través de la discriminación lingüística hacia el andaluz (de nuevo, Rodríguez-Iglesias, 2016b: 13) en su mensaje público mientras, en sus cálculos tácticos, adopta su rostro amable de Dr. Jekyll cuando comenta la evolución diacrónica de su amado “español” (ya no castellano, no se olvide) en parámetros providencialistas. “Visto esto, no se extrañen, miembros de la Zoziedá pal Ehtudio'el Andalú, de que al reclamar una escritura conforme a cómo hablan los andaluces, para poder expresar” negro sobre blanco sus ideas, “dentro de las limitaciones que toda escritura supone frente al hablar, los nieguen, los tachen de no saber, los inferioricen, se mofen” (ibíd.: 31). Sin embargo, “en la sociedad andaluza actual […] se puede trabajar para conseguirlo en un futuro desoyendo los quejumbrosos lamentos y los despiadados improperios y burlas de quienes se rasgan las vestiduras cuando las personas que creen en la dignidad de su lengua andaluza intentan proponer” un sistema de escritura “que reivindique esa dignidad lingüística que poseen todas las lenguas naturales del mundo, tengan o no tradición escrita” (Moreno Cabrera, 2013: 12). Sigamos trabajando, pues.

    REFERENCIAS

    ALCÁZAR VARÓ, Enrique y MARTÍNEZ LINARES, María Antonia (1997): Diccionario de Lingüística Moderna. Barcelona: Ariel.

    DOMENACH, Jean-Marie (1986): La propaganda política. Buenos Aires: Eudeba.

    GONZÁLEZ FERRÍN, Emilio (2007): Historia general de Al Ándalus. Europa entre Oriente y Occidente. Córdoba: Almuzara.

    LÁZARO CARRETER, Fernando (2008): Diccionario de términos filológicos. Madrid: Gredos.

    MANZANO, Alí (2016): “Colonialismo psicológico: la perpetuación de la conquista”, Independencia. Órgano andaluz de opinión, 63 (Abril 2016): 8-17. https://revistaindependencia.files.wordpress.com/2017/02/independencia-63.pdf

    MERRIL, John C.; LEE, John y FRIEDLANDER, Edward Jay (1992): Medios de comunicación social. Teoría y práctica en Estados Unidos y en el mundo. Madrid: Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

    MORENO CABRERA, Juan Carlos (2013): La manipulación de la lingüística al servicio del nacionalismo españolista. El caso del andaluz en la fonología de la nueva gramática de la RAE y la ASALE. https://creandopueblo.files.wordpress.com/2012/12/moreno_manipulacion_espanolista_andaluz2.pdf

    - (2012): “Lo que dicen del andaluz” (vídeo). Conferencia inaugural de la VI Hunta d'ehcritoreh en andalú. XIKLANA-Chiclana (Cádiz-Kai), 2-3/XI/2012. https://www.youtube.com/watch?v=tty3KlNDIJ4 (primera parte) y https://www.youtube.com/watch?v=JM33MF9qN40 (segunda). Transcripción en https://drive.google.com/file/d/0B_Pa1oHa6OXsWERzTEducjVaUDA/view

    - (2010): Lengua / nacionalismo en el contexto español, http://bretemas.blogaliza.org/files/2010/06/Texto_Juan_Carlos_Moreno_Cabrera.pdf

    PORRAH BLANKO, Huan (2017): “Habanteo”. En DE SAINT-EXUPÉRY, Antoine, Er Prinzipito. Neckarsteinach: Tintenfass.

    - (2000): ¡Ehkardiyea l'armáziga k'ai hugo! Antolohía 'e tehtoh en andalú der Huan Porrah Blanko. Donostia: Iralka.

    RODRÍGUEZ-IGLESIAS, Ígor (2016a): “Ideologías lingüísticas: descapitalización fanoniana de los andaluces”, Nueva Revista del Pacífico, 65, 105-136. http://www.nuevarevistadelpacifico.cl/index.php/NRP/article/view/71/114

    (2016b) “La hybris del punto cero metalingüístico. Andalucía como no-Ser”, Actas de la VIII Hunta d'Ehkritoreh en Andalú / VIII Reunión de Escritores/as en Andaluz / 8th Meeting of Andalusian Writers. ZEA - Sociedad para el Estudio del 'Andalú'. Fuhirola / Fuenhirola, 21-22 de marzo de 2016. http://www.zea-andalu.com/hunta-d-ehkritoreh-en-andalú/viii-hunta/

    RODRÍGUEZ ILLANA, Manuel (2017): “«¡Niño, habla bien!»: Reflexiones sobre la colonización lingüística en el sistema educativo andaluz”, Independencia. Órgano andaluz de opinión, 64 (Febrero 2017): 17-27.

    VV.AA. (2016): Lengua castellana y literatura 1 - Andalucía. Barcelona: Vicens Vives.

    - (2010): Lengua castellana y literatura 1. Nuevo Juglar - Andalucía. Barcelona: Vicens Vives.




  • El socialismo vasco debe salir del armario
    Logotipo APR2
    12/05/2017
    Alguien definió el armario como una jaula de oro para protegerse de las consecuencias de la homofobia. Claro que vivir en una jaula construida por uno mismo no suele compensar ya que para mucha gente las consecuencias de la auto-negación no suelen ser preferibles a la auto-afirmación y enfrentarse a la negación ajena. Que al fin y al cabo ajena es. Lo mismo pasa en este país con el socialismo. ¿Cuándo fue la última vez que un representante político nos hablará de las razones para un Estado socialista vasco? Yo no lo recuerdo. Tampoco recuerdo que desde el academicismo tengan algún interés, que ningún medio de comunicación de masas esté sobre el tema y supongo que en la ETB pese no haberla visto desde hace un par de décadas seguro que no han nombrado el socialismo más allá que para nombrar a los del PSOE que precisamente no son socialistas. Ninguna figura pública nos habla del socialismo, ningún partido institucional, ningún academicista. ¿Nadie? Pues eso parece. Lo cual resulta muy raro, porque pese a quien le pese, y más de lo que solemos creer, este país está petado de socialistas, comunistas y anarquistas, en un grado bastante superior al de nuestro entorno europeo. Sin embargo, aquí parece que existiera un manto de invisibilidad que posiblemente responda a dos razones. Por una parte, que el acceso al gran público está tomado por la burguesía vasca y allá donde no lo esté, son los sustratos de clase media tendente a la socialdemocracia (la otra cara del capitalismo) los que hegemonizan mediáticamente la presencia de la izquierda con un discurso en general usurpador del socialismo que se expresa hasta en el lenguaje. De la misma manera que el PNV ha intentado trasvasar su falta de independentismo en su diccionario (cambió derecho de autodeterminación por derecho a decidir, estado por estatus, nación por nación foral, independencia por autogobierno). Llegando a metáforas con tal de no nombrar la independencia de tal calibre como “actualizar el ‘lege zaharra’ con un nuevo estatus que tenga como base el pacto entre iguales y la concertación en el ámbito político, así como la bilateralidad y las garantías en el ámbito jurídico”. De otra forma pero en el mismo sentido, la izquierda vasca con tal de no nombrar el socialismo está llegando a límites tales como hablar de un Estado social, un Estado digno, de una economía solidaria o de “vivir bien”. Claro que aquí pueden ocurrir varias cosas. Que el lenguaje sea reflejo de un proceso socialdemocratizante por lo que no habría ninguna necesidad de dar cuerpo teórico ni discursivo al socialismo vasco. Que se piense que el socialismo no tiene ninguna prioridad ya que el factor unitario de la izquierda es el progresismo socialdemócrata. Que sea el progresismo socialdemocráta el que en nombre de la unidad haga plegarse al resto bajo sus paradigmas. O que el socialismo vasco esté metido en el armario. Es probable que sea un poco de todo pero en cualquier caso el factor fundamental es el armario. Es decir, que los y las que verdaderamente son y se sienten socialistas por diversas razones no lo muestren de una manera tal como es. Y el socialismo como tal quede relegado a un simple lema de pancarta en proceso de desuso o a un supuesto objetivo lejano a trabajar después de haber quemado supuestas etapas previas, algo totalmente anti-dialéctico ya que en cada decisión del ahora mismo se va por un camino o por otro. Claro que para salir del armario tiene que haber cierta seguridad y cobertura. De nada sirve gritar a los cuatro vientos la palabra socialismo si detrás no existe una construcción teórica y una praxis determinada, si no existe un plan de cara a la lucha de clases con objetivos estratégicos definidos. El que no exista nada de eso hace quedar por defecto al impotente progresismo (la “mejora” del capitalismo), o en el mejor de los casos una estrategia anti-capitalista que solo será reactiva y reivindicativa a modo de satélite del capitalismo. Es decir, la ausencia de construcción socialista o en su caso una existencia de pequeños proyectos totalmente fragmentados y casi aislados entre sí sin una dirección aparente. A pesar de todo ello, sí que habría hacer de notar que en los últimos tiempos frente al posmodernismo del sujeto múltiple fragmentador de la clase trabajadora (paradigma de manual neo-reformista) se ha reforzado en el lenguaje de las clases humildes vascas el sujeto clave de cara a la transformación y cada vez es más común su empleo, sea a través de pueblo trabajador, clase trabajadora o cualquiera de sus sinónimos que no debiliten su centralidad y eso al mismo tiempo es síntoma de que podemos estar a las puertas de un proceso que nos lleve precisamente a una construcción teórica y una praxis determinada, y a un plan de cara a la lucha de clases con objetivos estratégicos definidos, no solo sectoriales, de darse varias condiciones. Salir del armario será una de ellas. No tener temor de lo que somos, querer ser más y frente a toda la mierda y el “desprestigio” hacia el socialismo lanzado por la derecha internacional y la vasca junto al mensaje de derrota y falta de alternativa que instala el progresismo frente al capitalismo trazar el camino. Un plan de lucha de clases estratégico y nunca subsidiario sino integral y con vida propia que se encuadre en el proceso de liberación nacional y social popular que necesitamos. (Fuente: La Haine / Autor: Borroka Garaia Da!)



  • Euskal Herria: Actualización del cupo, reajuste de la dependencia
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    04/05/2017
    Los gobiernos de Madrid y Gasteiz informaron ayer de que han llegado a un acuerdo sobre el cupo que cierra una década de interpretaciones contradictorias y enfrentamiento. Los números ofrecidos hablan, por una parte, de que el Estado devolverá en cómodos plazos durante los próximos cinco años 1.400 millones cobrados indebidamente; y por otra, se fija un aumento del cupo a pagar a Madrid para el próximo. A falta de conocer la letra pequeña del pacto, parece que se ha acordado un empate, en el que cada parte se lleva algo –Lakua las discrepancias pendientes y Madrid el cupo futuro– y todas salvan la cara. Sin embargo, el acuerdo muestra también dos aspectos de las relaciones entre Madrid y Gasteiz que generalmente suelen quedar ocultos. En primer lugar, es el Estado el que tiene que devolver fondos, es decir, que aunque ese dinero no se abonó en un primer momento, el Gobierno de Madrid lo cobró de todas formas. Un índice claro de que es el Estado el que cuenta con capacidad para controlar los flujos financieros de las instituciones vasco-navarras, lo que deja en entredicho la tan traída y llevada soberanía fiscal y financiera. En segundo lugar, este acuerdo muestra asimismo que a día de hoy ni el Concierto ni el Convenio ofrecen ninguna clase de bilateralidad. Ante interpretaciones discrepantes y decisiones unilaterales no hay órgano al que recurrir para dirimir los desacuerdos. Todo se resuelve con pactos políticos en función de las necesidades de los partidos implicados. Con este proceder, tanto PP como PNV, adalides ambos de las instituciones, las rebajan a la categoría de mera moneda de cambio de sus intereses políticos. Pero, además, dan buena cuenta de que tanto el Concierto como el Convenio son instrumentos de Madrid para atar en corto a las instituciones vasco-navarras. El PNV ha comprado al PP cinco años más de paz, la paz de la dependencia. Hasta la próxima vez que el Gobierno de Madrid decida apretar las tuercas.



  • Lo que nos cuentan de Venezuela y el monopolio informativo
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    03/05/2017
    Viendo los medios de comunicación españoles parece que el único país de América Latina que merece una información destacada es Venezuela. Raro es el día en que los periódicos o las televisiones no nos presentan un panorama estremecedor sobre la situación en ese país. Con un fondo de crisis económica, desabastecimiento y pobreza, se producen masivas manifestaciones impulsadas por la oposición “democrática”, con una secuela de violencia, represión, enfrentamientos y decenas de víctimas. Una y otra vez nuestros medios de información con más pedigrí de demócratas claman contra el gobierno dictatorial que impera en Venezuela. Mantener una relación amistosa con ese gobierno ya es suficiente para descalificar a cualquier persona u organización, presentándolos como filocomunistas y enemigos de la libertad. Ahora bien, al recibir estas informaciones es muy importante que tengamos en cuenta un dato fundamental, y es que en el mundo 1.500 periódicos, 1.100 revistas, 9.000 estaciones de radio, 1.500 cadenas de televisión y 2.400 editoriales están hoy controladas por solo 6 corporaciones transnacionales. La mayor parte de la información que recibimos está controlada por esas seis corporaciones. Se trata de  grandes grupos financieros que mantienen todos esos medios de comunicación para obtener un beneficio económico, pero también para fomentar una mentalidad, una cultura y dar una visión de los acontecimientos que ocurren en el mundo de acuerdo con sus intereses económicos y políticos. No es extraño pues, que la mayoría de los medios de comunicación presenten una visión tremendamente negativa del gobierno chavista de Venezuela. Un gobierno que seguramente habrá cometido serios errores y que en él se dé también la corrupción. Pero es la primera vez en mucho tiempo que la oligarquía ha perdido el poder, y se gobierna en favor de las mayorías sociales empobrecidas por decenios de gobiernos de derecha. La burguesía venezolana está profundamente dolida por esta situación, y según pasa el tiempo sin poder recuperar el poder por medios democráticos, aumenta su rabia y se rebela furiosamente contra un gobierno que no es suyo. Naturalmente apoyada por el gobierno y el capital estadounidense que no pueden tolerar que en “su patio trasero” alguien se independice de su tutela. En Washington, Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos, afirmaba que en Venezuela se están violando todos los derechos humanos. Simultáneamente, en Ginebra, la Organización de Naciones Unidas, aprobaba de manera abrumadora el Examen Periódico Universal presentado por Venezuela. Examen que tiene como objeto supervisar la situación de derechos humanos en cada uno de los 193 países miembros de esta organización. Según estos medios de comunicación del capital en Venezuela no hay libertad de expresión. Pero de las más de 1.000 emisoras de radio y televisión a las que el gobierno ha otorgado permiso para operar en el espectro electromagnético, el 67% son privadas, 28% están en manos de las comunidades y el 5% son de propiedad estatal. De los 108 diarios que hay, 97 son privados y 11 públicos, y el 67% de la población venezolana tiene acceso a internet. Y parece que estas emisoras privadas no son demasiado coherentes. Los oyentes de los programas de opinión de las radios, sobre todo aquellas con una línea editorial manifiestamente contraria al gobierno, habitualmente escuchan que: “Estamos en la peor crisis económica, requerimos ayuda humanitaria, nos estamos muriendo de hambre, no hay comida, exigimos que se abra el canal humanitario”. Luego pueden oír: “Y ahora publicidad… los invitamos a visitar el Restaurant ‘X’, allí podrán degustar variedades en carnes y pescados, postres exquisitos, ubicado en la calle tal, lleve a toda su familia este fin de semana”… “Querido amigo, querida amiga, ¿se va de vacaciones esta Semana Santa?, no deje de pasar por el supermercado ‘Y’, allí encontrará todo lo que busca, variedad y frescura a buenos precios para disfrutar de unas excelentes vacaciones y descansar como usted lo merece”. Final de la publicidad: “Regresamos con nuestro invitado de hoy, experto en economía, y seguimos conversando acerca de la necesidad urgente de abrir el canal humanitario en Venezuela por la falta de alimentos”. Y por supuesto que no es solamente en el caso de Venezuela donde los grandes medios de comunicación dan una versión tergiversada de los hechos. Cuando abrimos el periódico o encendemos la televisión no olvidemos nunca quién está detrás de la gran mayoría de las informaciones que recibimos y qué intereses defienden. (Fuente: La Marea / Autor: Antonio Zugasti)



  • Venezuela: ¿Dónde buscar la verdad?
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    28/04/2017
    Encontrar dónde radica la verdad y la razón en Venezuela es un dolor de cabeza para el que se encuentra en el exterior y es bombardeado sistemáticamente con una gran dosis de desinformación. En pleno Siglo XXI, cuando las tecnologías de la información tocan la puerta en cualquier rincón del mundo, los grandes poderes mediáticos se las ingenian para ocultarles a las grandes mayorías la realidad, en este caso, la víctima, Venezuela y la mayoría de su pueblo es el villano. Un botón de muestra. Los grandes poderes dicen que el presidente Nicolás Maduro, dio un golpe de Estado, se autogolpeó. Según analistas, el golpe de Estado en Venezuela no lo dio Maduro, sino que lo viene dando la nueva Asamblea Nacional desde su instalación el 5 de enero del 2016, cuando su presidente, Henry Ramos Allup, afirmó que en seis meses sacaría del gobierno al mandatario. Recientemente la economista y académica venezolana Pasqualina Curcio, abordó de forma muy peculiar la situación que vive esta nación latinoamericana, mirando las cosas 'al revés'. He aquí algunos de los 22 aspectos de la realidad, vistos de forma invertida: Entre 1958 y 1998, en 40 años, se realizaron 24 procesos electorales, un promedio de una elección cada 2 años. Después de 1999, en 18 años, se han realizado 25 comicios, incluyendo referendos revocatorios y constitucionales, en promedio casi dos elecciones anuales. Ha habido 3 elecciones los últimos 4 años, desde 2013. Según los factores que actualmente hacen oposición al gobierno nacional, a partir de 1999 los venezolanos han estado sometidos a un régimen dictatorial, cada vez más tirano, sobre todo después de 2013. De las más de mil emisoras de radio y televisión a las que el gobierno les ha otorgado permisos para operar en el espectro electromagnético, el 67 por ciento son privadas, 28 por ciento están en manos de las comunidades y el 5 por ciento son de propiedad estatal. De los 108 diarios que hay, 97 son privados y 11 públicos. El 67 por ciento de la población venezolana tiene acceso a internet. Según los factores políticos que hacen oposición al gobierno nacional, en Venezuela no hay libertad de expresión. El presidente de la República, en pleno ejercicio de sus funciones, en el marco del período presidencial de seis años, ante actos de violencia de parte de factores locales, que buscan la desestabilización económica, social y política, ha convocado a un diálogo por la paz a los sectores de la oposición. La oposición no acude al llamado; prefiere promover actos de violencia en las calles. El presidente es un tirano y dictador, los demócratas son los de la oposición. Todas las organizaciones políticas (los partidos) se encuentran en un proceso de renovación. Convocatoria realizada por uno de los cinco poderes públicos, el Consejo Nacional Electoral. Todos han acudido al llamado de renovación. Están en puerta las elecciones regionales y municipales. Mientras tanto, dirigentes y seguidores de los factores locales de oposición, vociferan: íEstamos en una dictadura! En Venezuela se están violando todos los derechos humanos; hay que aplicarle la Carta Democrática Interamericana. Es lo que afirmaba en Washington Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). Simultáneamente, en Ginebra, la Organización de Naciones Unidas aprobaba de manera abrumadora el Examen Periódico Universal presentado por Venezuela. Examen que tiene como objeto supervisar la situación de derechos humanos en cada uno de los 193 países miembros de esta organización. La ultraderecha, que hace oposición al gobierno nacional, financia y promueve acciones de violencia y terrorismo: bloquea calles, avenidas y principales arterias viales; atenta contra escuelas y establecimientos de salud; en un acto fascista, terrorista y demencial se valen de mercenarios para asediar e incendiar el Hospital Materno Infantil 'Hugo Chávez Frías' de El Valle, en el que hubo que evacuar a 58 neonatos y parturientas asfixiados por el humo. Según estos factores políticos de oposición, la responsabilidad es del gobierno nacional por controlar la situación, dispersar a los mercenarios y por evacuar a los niños y mujeres. Hay escasez de algunos alimentos, medicamentos y productos de higiene. Las empresas encargadas de su producción, importación y distribución, las grandes transnacionales, han recibido, de parte del gobierno nacional, las divisas a tasa preferencial; han recibido la materia prima a precio subsidiado; pero se les ha incrementado el precio a los productos en casi 4.000 por ciento en menos de un año (2016). El pueblo venezolano hace largas colas para adquirir estos productos. Los bienes siguen sin aparecer en los anaqueles. En Venezuela esto no es ineficiencia de la empresa privada, es un fracaso del modelo socialista. A pesar de que aumentó su precio 3.700 por ciento (pasó de 19 bolívares en marzo de 2016 a 700 bolívares en diciembre), cifra muy superior a la inflación anual, cientos de clientes hacen largas colas para adquirir la harina precocida de maíz para la arepa (el Pan de los venezolanos). Los dueños de las empresas, al ver a todos sus clientes haciendo largas colas para adquirir su marca, respondieron disminuyendo 80 por ciento la producción de la harina. Se escucha en los programas de opinión de las radios, sobre todo aquellas con una línea editorial manifiestamente contraria al gobierno nacional: 'Estamos en la peor crisis económica, requerimos ayuda humanitaria, nos estamos muriendo de hambre, no hay comida, exigimos que se abra el canal humanitario'. Luego se escucha: 'Y ahora publicidad... los invitamos a visitar el Restaurant ‘X', allí podrán degustar variedades en carnes y pescados, postres exquisitos, ubicado en la calle tal; lleve a toda su familia este fin de semana'... 'Querido amigo, querida amiga, ¿se va de vacaciones esta Semana Santa?, no deje de pasar por el supermercado ‘Y', allí encontrará todo lo que busca, variedad y frescura a buenos precios para disfrutar de unas excelentes vacaciones y descansar como usted lo merece'. Final de la publicidad: 'Regresamos con nuestro invitado de hoy, experto en economía, y seguimos conversando acerca de la necesidad urgente de abrir el canal humanitario en Venezuela por la falta de alimentos'. La principal empresa del Estado venezolano, Petróleos de Venezuela, provee el 95 por ciento de las divisas del país; el otro cuatro por ciento corresponde a otras empresas del Estado. Las empresas privadas generan el uno por ciento restante. En Venezuela, las empresas privadas son eficientes y exitosas, las del Estado son ineficientes. La producción nacional per cápita en Venezuela los últimos cuatro años es, en promedio, nueve por ciento mayor a la de los últimos 30 años. La tasa de desocupación, la históricamente más baja en 30 años, 6,6 por ciento. Venezuela está en la peor crisis y caos económicos. Las principales industrias del sector farmacéutico, las que importan, producen y distribuyen más del 90 por ciento de los medicamentos y material médico quirúrgico en Venezuela, recibieron de parte del gobierno nacional y a tasa preferencial mil 660 millones de dólares en 2008 para importar los bienes. En 2015 recibieron mil 789 millones (más que en el 2008). En el 2008 no había escasez de medicinas, en 2015 sí. El responsable de que no haya medicinas es el gobierno. La República canceló más de 60 mil millones de dólares por concepto de compromisos de deuda externa durante los últimos cuatro años. Lo hizo de manera completa y puntual. Venezuela es calificada como el país con mayor índice de riesgo financiero en el mundo. Quizás el Estado venezolano es muy riesgoso porque cuenta con la principal reserva de petróleo a nivel mundial, la segunda de gas, la de agua dulce, coltán, diamantes, oro y otros recursos más. Tal condición debe implicar mucho riesgo para algunos bancos. En abril del 2002 los golpistas que disolvieron todos los poderes públicos mediante un decreto que constituye la mayor ofensa a la Constitución Nacional, gritaban emocionados: 'Âílibertad y democracia!'. Según la inversión de Curcio, quienes gritaban 'Âílibertad y democracia!', en aquella fecha en el Salón Ayacucho del palacio de Miraflores, aprueban hoy el supuesto abandono del cargo del presidente de la República. Son los que hoy gritan 'Âíabajo el dictador!', refiriéndose al presidente constitucionalmente electo con la mayoría de los votos del pueblo venezolano. Ante los ojos de algunos, subraya, ellos son los demócratas. La académica interpreta el sentir de la mayoría, 'los venezolanos patriotas, pueblo de paz, insistimos que al revés'. (Fuente: Prensa Latina / Autor: Luis Beatón)



  • Réplica a Antonio Soler por su artículo "El acento, el mensaje"
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    19/04/2017

    Réplica a Antonio Soler

    por su artículo "El acento, el mensaje" en Opinión, de Diario Sur

    (http://www.diariosur.es/opinion/201703/09/acento-mensaje-20170309010710-v.html)

    (Esta réplica fue enviada a Diario Sur para su posible publicación, pero no se ha recibido de parte del diario malagueño ningún tipo de respuesta al respecto) En relación al artículo que Antonio Soler escribió el 9 de marzo de 2017, me gustaría realizar algunas puntualizaciones, ya que el escritor malagueño se toma la libertad de nombrar a Juan Porras de manera frívola y sin la más mínima documentación en relación a este investigador social mijeño. Juan Porras Blanco es doctor en Antropología Social, licenciado en Filosofía y profesor de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla). En primer lugar, me gustaría recordarle, al recientemente nombrado doctor «honoris causa» por la UMA, que Juan Porras –cuyo seudónimo es Huan Porrah (Larra tendría varios)– no pretende normalizar nuestra forma de habla, sino que, como estudioso de la cultura en Andalucía, investiga, recopila, registra y usa formas lingüísticas antes de su extinción, tal y como hace la RAE (¿Acaso el DRAE no está lleno de arcaísmos? ¿Los miembros de la RAE y los defensores de estas formas lingüísticas castellanas no tratan de evitar la muerte de dichas palabras no solo con su registro, sino también usándolas en los artículos de opinión que escriben en los periódicos o en las novelas que publican?). Por tanto, Juan, como investigador social y profesor, hace lo que otros investigadores hicieron o hacen como, por ejemplo, un tocayo de usted: Antonio Machado, cuyo seudónimo fue Demófilo. (Como ve, esto de los seudónimos es algo habitual entre nuestros escritores: Averroes, Fernán Caballero, Bécquer, Clarín, Rubén Darío, Pablo Neruda, Gabriela Mistral…). Así pues, el interés del antropólogo y profesor mijeño es trasladar la oralidad del andaluz a la escritura desde una perspectiva etnográfica, con el objetivo de visibilizar una práctica sociocultural de unas personas que, diariamente y pese al desprestigio permanente, hablan su lengua a pesar de la estigmatización tradicional por parte de la centralidad elitista castellana. Obviamente, Huan Porrah presenta un posicionamiento muy alejado de la postura oficial en torno al asunto lingüístico del andaluz y se acerca meridianamente a los descubrimientos más importantes de la lingüística contemporánea más actual. Estos hallazgos constatan que todas las lenguas humanas (lenguas, dialectos, hablas y variedades lingüísticas) tienen un desarrollo parecido y que no hay lenguas más simples o más complejas, más o menos útiles para la comunicación, sino que todo obedece a cuestiones extralingüísticas más relacionadas con el poder, cuyo fin es establecer una jerarquía lingüística –cuestiones desociolingüística, como la tesis doctoral de Elena A. Snopenko Stigmatizing Language: The Case of Andalusian. En este sentido, el científico social mijeño entronca con las investigaciones de Juan Carlos Moreno Cabrera –catedrático de Lingüística General en la Universidad Autónoma de Madrid, que ha sido miembro del Comité Científico del Informe Sobre las Lenguas del Mundo llevado a cabo por la UNESCO y participó en el proyecto EUROTYP, financiado por la European Science Foundation–, que viene a explicar que el estudio de las lenguas desde el s. XVIII hasta la 1.ª mitad del s. XX estuvo anclado en una perspectiva jerárquica, racialista y biologizada, como si existiesen unas lenguas superiores a otras por naturaleza (discriminación lingüística); discurso epistemológico eurocentrado, empleado como argumento legitimado de la colonización europea. Hoy, por suerte, se están revisando algunos posicionamientos científico-históricos desde una óptica crítica, epistemológicamente hablando. En segundo lugar, Juan no quiere normalizar nada, sino que ha ideado un sistema que le permite registrar la lengua como forma de comunicación de su contexto histórico-social. ¿Acaso un escritor no desarrolla su propio estilo para expresarse? ¿Usted como escritor no está trasladando todo el rato sus pensamientos a su forma de escritura? ¿No ha escrito sobre su Málaga querida? ¿No puede Juan Porras estudiar las prácticas y discursos socioculturales de su entorno social con la idea de producir material empírico para investigar las convenciones lingüísticas que una comunidad de hablantes –la mijeña, en este caso– emplea o ha empleado y que corre serio peligro de desaparecer? ¿Qué debe hacer un antropólogo? ¿Seguir las directrices de unas instituciones burocráticas manejadas por un poder centralizado y vertical? En tercer lugar, eso que dice usted de «cavernario» me lleva directamente a una de las características de las vanguardias europeas: el primitivismo y su recuperación, por parte de escritores y artistas, para hacer un arte nuevo. No hace falta que le explique el impacto de las vanguardias, por ejemplo, en Picasso o en los jóvenes de la generación del 27. Por último, me parece lamentable que ningún medio de comunicación, salvo la televisión local de Mijas, acudiera el viernes, 24 de marzo de 2107, al acto de presentación de «Er Prinzipito», primera obra literaria traducida al andaluz (por Juan Porras) y editada por un matrimonio de lingüistas alemanes (Dr. Walter Sauer y Nadine L. Sauer), jubilados pero con una pequeña editorial (Tintenfaß), quienes han dedicado su vida a la docencia universitaria en EE UU y Alemania. Como le decía más arriba, antes de hablar sobre alguien con intención de ridiculizarlo sería menester documentarse un poco antes y quizás entrevistarse con él, ¿no cree?

    Juan Miguel Pérez Porras

    Licenciado en Filología Hispánica

    Profesor de Lengua Castellana y Literatura en el IES Fuengirola Nº 1




  • ETA: Más que una entrega de armas, desarme ideológico paulatino e integración en el sistema
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    18/04/2017
    Parte de ETA decidió el abandono de la lucha armada en las mejores condiciones que fuera posible bastante antes del 2004. Diversos acontecimientos coyunturales más la presión del lobby que surgió (por cuenta exclusiva de los que lo crearon según se constató en el juicio en Madrid de Bateragune) en la Izquierda Abertzale (IA) para tomar el papel de dirección política que la Organización Socialista Revolucionaria Vasca de Liberación Nacional iba a abandonar, han llevado a ETA a una espectacular e inaudita rendición unilateral y sin condiciones. En su expresión pública, a partir de 2009, ETA comienza un proceso de rendición y desarme unilateral que culmina el 8 de abril del 2017 con la entrega de las armas a las fuerzas que continúan ocupando militarmente Euskal Herria. Paralelamente el mencionado lobby, primero por medio de la dirección de BATASUNA y después de la de SORTU, se hace con la dirección del MLNV que, al mismo tiempo, es progresiva y sistemáticamente desmantelado. Esto es, ETA va dejando de liderar la vanguardia de la Izquierda Abertzale, y el lobby creado para sustituir a ETA en esas labores va tomando posiciones hasta hacerse con el mando absoluto de todo lo que se mueve en la IA, también denominada ya Izquierda Abertzale Oficial, IAO. Ahí hay que situar pues la citada rendición y el consiguiente cambio de estrategia de la Izquierda Abertzale Oficial, comandado y gestionado en tiempos, ritmos, formas y contenidos por dicho lobby. Y ahí hay que situar el abandono de la lucha armada y la entrega de las armas al enemigo; la asunción de la ley de partidos por parte de SORTU; la pretensión de que el Colectivo de Presas y Presos Políticos Vascos, EPPK, adopte la vía SORTU, la tranquila posición socialdemócrata y reformista de ese partido político y de todo el entramado sobre el que hace dirección política; las alianzas soberanistas con una fracción pequeño burguesa vasca y otra reformista de tintes españolistas que le auguran un plácido presente y futuro exento de enfrentamientos que defiendan a Euskal Herria en cualquier tesitura; el desmantelamiento de las organizaciones más combativas de la Izquierda Abertzale y del propio MLNV; la dejación de dinámicas activas en los ámbitos del movimiento popular, obrero y social; la sumisa actuación en el ámbito de los parlamentos españoles y autonómicos vasco-españoles; la censura, aislamiento, marginación y arrinconamiento progresivo, para más tarde pasar a demonizar y criminalizar a los sectores revolucionarios que no aceptan la línea reformista, pacifista y colaboracionista de SORTU; la reducción a tres organizaciones (SORTU, ERNAI, LAB) de lo que fue la Izquierda Abertzale con la dirección suprema en el partido político dirigente legalizado y electoralista-institucionalista. Y ahí también hay que situar la mayor sin razón de su actual línea política: su absurda apuesta por la independencia de Euskal Herria desde el cumplimiento y sumisión total a las leyes españolas y francesas y de la Unión Europea. Y también se dijo adiós a la Revolución Socialista Vasca. Y no por no deseable ni necesaria (¿o sí?) sino porque simplemente no está tipificada en las leyes de los ocupantes franceses y españoles y, por lo tanto, no es posible. Nada es posible, y por lo tanto no es objetivo por el que luchar, salvo que esté señalado de alguna manera en las leyes de nuestros enemigos. La única excepción es la independencia porque de algo habría que diferenciarse del PNV. A su vez se contradice la cosa cuando no se prepara a la sociedad vasca para tamaña pelea y enfrentamiento, si a la vez se le tranquiliza y anestesia anunciándole que todo se hará de forma pacífica y en todo caso, y si alguien pregunta demasiado, se argumentará que la comunidad internacional vendrá en nuestra ayuda como lo hizo con el desarme de ETA. Ya, como hizo Eisenhower, “el liberador de Europa y el artífice de la Paz” el 21 de diciembre de 1959, cuando abrazó a Franco en el aeropuerto de la base militar de Torrejón de Ardoz. Conclusión evidente, el lobby decidió por todos y todas que no debe haber enfrentamiento alguno con los Estados. Se argumenta que por miedo a la ilegalización pero a estas alturas del film ¿cómo vamos a tener tanto pánico a la ilegalización y pretender enfrentarnos a los Estados ocupantes, uno de ellos potencia nuclear y miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, para conseguir la República Vasca? La derrota ideológica de ETA como organización de vanguardia de la Resistencia Vasca llega a su punto final. Esa es la victoria de los enemigos del Pueblo Trabajador Vasco. Pero no porque le hayan vencido militarmente a su vanguardia. Ese tipo de derrota o victoria no estaba planteada ni desde los Estados ni desde la Resistencia Vasca. No existía tal campo de batalla ni para unos ni para otros. La permanente batalla se dirimía tanto para oprimidos como para opresores en el hecho de seguir manteniendo (o no) vigente un proyecto de Revolución Socialista Vasca dirigida por el Pueblo Trabajador Vasco. Así que, nunca darían por derrotada a la Resistencia Vasca si ella misma no lo hace. Incluso aunque la Resistencia únicamente hubiera tenido capacidad para hacer 4 acciones al año. Aún en ese caso el enemigo sabría que no ha vencido porque no puede integrar en su sistema algo que no controla, que se les escapa, que no entra en sus leyes porque simplemente la Resistencia Vasca no las acepta, porque las niega, porque no reconoce su autoridad. Ni hubiera vencido militarmente, ni políticamente, ni ideológicamente. Por lo tanto ETA, como se ha explicado durante décadas, no era el problema. La madre del cordero era el derecho que le asiste a Euskal Herria para conquistar su liberación nacional y social. Ahí es donde la Resistencia renuncia a sus objetivos y donde se ha rendido tal y como la hemos conocido hasta la fecha. Otra cosa es qué modalidades y dinámicas se puedan estar generando ya mismo y, de ser así, cómo se configurarían a corto, medio y largo plazo para caracterizar la nueva Resistencia. Así pues, si ETA se rinde y SORTU, que le sucede como dirección política, también lo hace, y además escandalosamente, aceptando y cumpliendo la ley de partidos española, ¿qué le queda al Colectivo de Presas y Presos Políticos Vascos, EPPK? ¿Reivindicar su carácter solidario para con sus compas? ¿Reivindicar su unidad en lo colectivo? ¿Reivindicar su carácter político? Si lo hace dejará en evidencia a ETA y a SORTU. Así de clarito. Jodido pero de verdad. Así, sugieren que los presos tienen que aportar en clave de independencia. Sí, pero eso no vale para los carceleros, sino es para reírse a carcajadas de la ocurrencia. Lo cierto es que les abocan a aportar su parte de derrota. Ellos también se tienen que rendir. Ahora sólo nos hace falta saber el porqué de todo esto si los dos objetivos por los que ETA nació para luchar siguen sin conseguirse. Si esa es una premisa cierta, y lo es, ¿qué es lo que ha pasado? Dentro de tanta sumisión, que no entra ni dentro de los más escandalosos casos de rendición, hay claves que nos indican lo que ha ocurrido si bien su extensa explicación necesitaría de más espacio del que hoy disponemos. Habría que remontarse muy atrás para ver la génesis de la derrota de ETA, que no es sino su derrota ideológica o la renuncia a sus objetivos históricos. Tendríamos que ir hasta poco después del asesinato de Argala. Ahí se dieron entierro a las tesis de la V asamblea y al desarrollo de las mismas tanto en su teoría como en su práctica. Y entraríamos en los tiempos de las conversaciones de Argel. Mesa de negociación de Argel. Principio del fin. Pensar que el Pueblo Trabajador Vasco obtendría una posición definitivamente ventajosa para conseguir sus objetivos máximos en una mesa de negociación, suponía renunciar al ideario de los últimos 20 años y a toda concepción marxista de la lucha para la toma del poder por parte del propio Pueblo Trabajador Vasco. Y si de eso no se trataba ¿por y para qué se luchó? Recordamos que a Argala le asesinaron el 21 de diciembre de 1978. Ahí comienza a estabilizarse la llamada Reforma española, es decir, la II Restauración de la Monarquía. El neofranquismo. La Constitución del Régimen se ratifica en referéndum el 6 de diciembre, y entra en vigor el 29. Ahí comienza a homologarse como “joven democracia europea”. Ahí empezó a tomar fuerza la posición reformista. La influencia de la pequeña burguesía. La filosofía interclasista, burguesa. La derrota ideológica. Se luchaba bajo el prisma de un Movimiento de Liberación Nacional y Social que pretendía un futuro socialista para una Euskal Herria independiente de las garras imperialistas de España y Francia pero en un centro del capitalismo mundial. No en un territorio colonial de ultramar. No es cualquier dilema. Así las cosas, parece evidente que no podían permitir que en las entrañas del monstruo imperialista floreciese un Movimiento de Liberación Nacional y encima con posiciones de clase obrera que pretendía continuar con los presupuestos de la V Asamblea de ETA adecuándolos a los tiempos y coyunturas concretas. Por ahí sí que no podían pasar. La burguesía, la oligarquía financiera, el capital internacional y el imperialismo no podían arrasar Euskal Herria, ejemplo de lucha paradigmático en Europa y resto del mundo, por su ubicación geográfica. Tenían que articular otros medios para doblegar a la Resistencia y que no cundiera el peligroso ejemplo, máxime cuando a pesar de ser un pulgarcito y no tener retaguardia, ni padrinos internacionales no había modo de acabar con ella. Y decidieron llevar adelante diferentes zarpazos bien combinados. Colaboración internacional contra el terrorismo. Plan ZEN. Guerra sucia. GAL. BVA. Torturas. Extradiciones. Deportaciones. Cárceles de exterminio. Represión. Cierre de medios de comunicación. Ilegalización de partidos. Infiltración. Intoxicación informativa. Barra libre. De alguna manera implementaron una guerra de baja intensidad con la ayuda impagable e imprescindible de la burguesía cipaya, del Partido Nacionalista Vasco que ya era veterano en la colaboración con los yanquis y otros, sionistas incluidos, desde bastante antes de los años de la Guerra Fría, en plena II Guerra Mundial. Y queramos que no, y a pesar de la heroica lucha de la Resistencia de Euskal Herria en su conjunto y principalmente en su parte peninsular, la Reforma Española, termina por asentarse también en el sur de nuestro País. Y lo hace por varias razones. En primer lugar por el resultado de todas los ataques que ha tenido que sufrir la Resistencia dentro de lo que se conoce como guerra contrainsurgente de baja intensidad y que venimos de mencionar. Otra es la machacona política de asimilación llevada a cabo por los dos Estados contra Euskal Herria. También el propio desgaste que genera la lucha en un número reducido de población comparando con la de los Estados ocupantes. Tampoco son de obviar los resortes que la democracia jacobina francesa y la monárquica y parlamentaria española disponen para dulcificar, enmascarar y hacer digerible una vida a la vasco/española y a la vasco/francesa. Y otra es la posición de la burguesía vasco española. Esta última ha sido la vital. El sistema español parte y divide Hego Euskal Herria (con el beneplácito de la burguesía vasca, PNV) entre los tres herrialdes del oeste del País, Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, y la Alta Navarra. Le concede el derecho de pernada en el caserío de las Vascongadas al PNV. Y este ha ejercido la política pactada con los poderes españoles que a ambos les interesaba e interesa sobre todas las cuestiones determinantes en y para Euskal Herria: asegurar la hegemonía española sobre la Nación Vasca, asegurar que el tejido económico vasco no permitiera una futura independencia, sostener el entramado político-administrativo y cultural de España, asegurar el orden de la burguesía vasca con mandato último en España, infiltrar ideológicamente la Resistencia principalmente para que ésta no tomara una postura firme de clase. Y, encima, hacerlo de tal manera que parezca que el PNV lucha por los vascos y vascas y por “Euskadi”. Así es. Y nos remontamos a finales de los 80 y los comienzos de la dispersión carcelaria después de que el traslado de cárceles de EH a otras del Estado español no diera los resultados apetecibles. Asesores de esa perversa y asesina política fueron los del PNV entre otros. Cuestión que, por cierto, no interesa sacar a la palestra a nadie en absoluto salvo para los rifi-rafes de turno mediático. Y esos son los que, en calidad también de ejecutores, además de asesores contrainsurgentes, han incidido en la lucha contra ETA y contra el resto de la Resistencia en general. Sería extenso analizar los pasos dados pero si podemos decir que el PNV primero intentó impedir que ETA naciera. Posteriormente pretendió ignorarla. Cuando no tuvo más remedio le achacó ser el anticristo comunista que iba a destruir el ser y sentir vasco (el orden burgués establecido). En la medida que se agudizaba la propia lucha de clases, el PNV viendo peligrar sus privilegios de clase, comenzó a actuar más beligerantemente. Constataron que ETA no solo luchó contra la dictadura franquista. Luchaba por la liberación nacional y social del Pueblo Trabajador Vasco y eso iba totalmente en contra de los intereses de la gran burguesía vasca y también de la pequeña burguesía vasca. Y para el PNV, ahí, si resultó imprescindible la decisión de acabar con ETA como sea. Y la vía militar no resultó. Como decíamos y repetimos, ETA no ha sido derrotada por la vía militar. Nunca podría haber sido derrotada en esos términos pues el accionar armado de ETA podría contar con una impresionante cifra de jefes del ejército español a realizar 3 o 4 acciones al año y tener el mismo efecto desolador para los enemigos de EH. Tampoco ETA les ganó la guerra al Estado francés y español. La cosa es que nunca se lo propuso porque simplemente era imposible. Lo que ha ocurrido, por el contrario, es que el último conjunto de militantes que pertenece o ha pertenecido a ETA, más el lobby mencionado, en clave y nivel de dirección política de todo el MLNV, se ha rendido. Así, como suena. Y lo ha hecho porque ha resuelto que no puede someter a los Estados a una negociación política por la que pensaba conseguir las suficientes posiciones que le permitieran seguir luchando para alcanzar sus objetivos. Y podría haber continuado toda la vida si se hubiese dado ese interés. Y, evidentemente, cuando se empezó a perder es cuando se decide negociar con el enemigo los términos de la alternativa KAS primero y la misma alternativa, pero rebajada, después. Y eso ocurre cuando se utiliza un instrumento y campo del enemigo (mesa de Negociación) como propio o como campo a dirimir. Cuando la Reforma española empieza a asentarse. Piel de cordero y cabeza de Estado franquista sin ninguna depuración salvo los necesarios retoques coyunturales. El campo de la negociación es terreno enemigo y lo tiene completamente minado. No hay lugar de actuación para la Resistencia Vasca. Tarde o temprano llevará al MLNV a un intercambio de todo por migajas. O como en el caso vasco, donde visto el CNI y el resto de servicios de inteligencia occidentales que ETA tenía interés por acabar la lucha armada y realizar un cambio estratégico, los poderes reales del Estado (mas las inestimables ayudas cipayas), decidieron que no hacía falta pasar por la Negociación en clave de problema menor como antes se había hecho en El Salvador, Guatemala, Sudáfrica e Irlanda, entre otros. ¿Por qué? porque resultó que ya no había problema. Ni mayor ni menor. No existía porque se había rendido. Esa es la cuestión principal. Por una parte, el hecho de darse cuenta que por medio de la Negociación la Resistencia Vasca no iba a conseguir nada pues el enemigo sabía de sus íntimas convicciones intencionadamente insinuadas aquí y allí. Por otra parte el deterioro político e ideológico que llevaba toda la Resistencia desde la mencionada época de la desaparición de Argala. Es decir, los parámetros del enfrentamiento por la liberación nacional y social de Euskal Herria se hacían desde el interclasismo, desde el populismo cortoplacista y desde un marxismo idealista. Y, a su vez, todo ello adornado con muchas dosis de motivación nacional/patriótica que les bastaba a no pocos para luchar hasta sus últimas consecuencias pero que a otros les facilitaba llegar al oportunismo, al reformismo, al pacto y a primar otros intereses particulares o de facción de clase. Definitivamente no solo se debilitaron al extremo los planteamientos de la V Asamblea sino que se les dio simple y llana sepultura. Así que para no hablar de la verdad, se divagará y mucho sobre la forma del abandono de la lucha armada y la entrega de las armas. Y no se hablará tanto de por qué elegir e implementar la nueva estrategia tal y como se ha hecho. Ni tampoco se aclarará por qué no se ha implementado el enfrentamiento desobediente con los Estados que oprimen y ocupan Euskal Herria, modalidad de enfrentamiento que iba a sustituir a la lucha armada abanderada por ETA. Se tratará de evitar explicar por qué se les deja colgados a los PPV, deportados y exiliados. Se evitará hacer luz sobre el por qué se les sugiere que se busquen la vida o pierden el último tren, pues la IAO está enfrascada en traer en menos de 9 años la República independiente para Euskal Herria y no podemos distraernos con cuestiones de menor identidad… Se intentará pasar de largo por el espinoso tema de por qué no se activa el inimaginable poder que significaría Udalbiltza en pie de guerra. Por todos los medios se tratará de no explicar por qué se apacigua y se desmotiva a la base militante cuando más incentivada debiera estar para el papel que se le adjudica en la lucha por la independencia, etc. Demasiadas cosas sin explicar. Se exige demasiada obediencia debida. Mucho acuerdo de país sin ninguna base concreta. Nos hablan de posibles acuerdos con burguesía afín al PNV. El PNV dice que no está por la independencia. Se consideran acuerdos ente ELA y LAB y Elorrieta anuncia que eso es imposible a causa de la vía parlamentaria que adopta SORTU. Se consideran acuerdos con gente de CCOO y de Podemos, acuerdos de país con PNV (que no los quiere y pacta con el PSOE y el PP). Todo esto y más tenemos desde el 2009 y su cambio de estrategia. Y entre una declaración y otra, una justificación y otra, lo que en gran medida va a ocurrir (y está ocurriendo) es una auténtica ceremonia de la confusión. Es más aún escandaloso en las formas que para ese acontecimiento de entrega de sus armas, ETA no haya preparado una declaración en toda regla con análisis de la situación incluido. Algo más profundo y sólido que la nota hecha pública. No se entiende que no haya siquiera mencionado a los años de lucha, a lo sufrido, al heroico valor de tantos militantes caídos en combate. Que no estén presentes los presos políticos vascos, los deportados y refugiados. Cierto que todo no era ETA pero ETA ha sido mucho en Euskal Herria. Ha sido una parte que ha luchado hasta la extenuación, con aciertos y errores pero haciendo lo que decía y dando lo que tenía. Ni una palabra. Será para el comunicado de disolución. Quizá. En cualquier caso la disolución es más que evidente pues ETA hoy en día no es nada después de que SORTU se haya hecho con la dirección del trío de la IAO, SORTU, LAB y ERNAI. En cuanto a las formas, hay una cuestión que nos tiene realmente preocupados. Si es cierto que miles de personas han militado y más han colaborado con ETA y la mayoría de ellas aún vive ¿por qué no se ha hecho una consulta con todos ellos? ¿Por qué ETA anuncia públicamente una asamblea con meses de antelación sin ningún recato por la seguridad de sus militantes y el contenido de la misma y no abre esa consulta con todos los que han militado en ella? ¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué atar todo tan deprisa? Es como el cambio de estrategia. Las cuestiones que en los últimos años han sido más fundamentales para el devenir de la IA se han resuelto en un abrir y cerrar de ojos y entre muy pocos aunque algunas de estas cuestiones hayan tardado años en plasmarse en la práctica. Y también hay muchos por qué y muchas cosas que no se entienden. ¿Por qué miente ETA ante todo el mundo? ¿Por qué dice que entrega las armas al pueblo si en cinco minutos están en manos de las fuerzas que ocupan militarmente Euskal Herria? ¿Por qué se trata a la sociedad vasca y opinión pública en general como si fuéramos disminuidos mentales? ¿Por qué tanta desconsideración y falta de respeto? Y ya puestos a hacernos preguntas ¿por qué la intelectualidad vasca de izquierda calla como si estuviera muda e incluso sorda? Le da igual la carta dirigida a Trump, como le da igual que identifiquen a 200 jóvenes por encerrarse una noche en señal de protesta, como le da igual que ETA entregue las armas a la policía y diga que lo ha hecho al Pueblo, como queda impasible cuando propios y extraños manifiestan que todo es ATA y que la misma ni se sabe lo que pretende…, como mira al monte cuando quieren encarcelar a jóvenes bajo acusaciones de terrorismo por hechos ocurridos en una manifestación de protesta… ¿Por qué ETA tiene que entregar las armas? Todo el mundo sabe que la entrega de armas no es condición para nada. No traerá ningún beneficio para nadie salvo para los Estados que nos ocupan como símbolo de sumisión y derrota de su oponente. ¿Cómo se puede vender una derrota como victoria? ¿Cómo se puede vender un acto de derrota como una forma de intervención política en clave soberana? ¿Y eso de acudir a Baiona para que la policía no robe las armas que al de minutos les serán entregadas? Los artesanos por la paz son la sociedad civil, son la sociedad vasca. Alucina vecina. Es decir los comandos de ETA son la sociedad vasca porque son vascos… Pero es que ocurre lo mismo con el Foro Social por la Paz. Son cuatro y la mitad liberados de todo el espectro asociativo y partidista que participa en el entramado del sistema. Es como Sare que si no hay dinero no funciona. Y los verificadores son otros cuatro que no sabemos quién les paga y que son esos y otros cuatro los que están en todos los conflictos y son agentes del capital internacional y del imperialismo. Aquéllos de Aiete y tal… Y, aquí, todo este cocido lo han hecho entre 200. Y entre los 200 está la comunidad internacional, los facilitadores, los verificadores, los partidos políticos del sistema, sindicatos, medios de comunicación… Aunque fueran 20.000. Al sistema le sale gratis si de desactivar la lucha de emancipación del Pueblo Trabajador Vasco se trata. Así y todo hay quien quiere señalar cuestiones a aclarar y tiene muchas sospechas y dudas acerca de lo que ha pasado y no ha pasado. Y hay quien piensa que ETA es una organización que no ha sido vencida ni política ni militarmente. Que en las peores condiciones inimaginables, sin retaguardia, ha salido adelante. En un teatro de guerra de 20.000 km con 3 millones de habitantes repartidos en 2 países frente a más de 40 y más de 60 millones y ha actuado durante 60 años. También hay quien piensa que teniendo ETA la oportunidad de hacer un receso x (años) ante el cambio de estrategia comandado por el citado lobby, se aviene a los deseos de los que no pueden luchar por los derechos nacionales de Euskal Herria si no es bajo las condiciones de sumisión a los Estados francés y español. Y otra vez la pregunta ¿por qué? Habiendo decidido entregar las armas años antes de que lo hiciera, anuncia que se sentará a negociar las consecuencias del conflicto con los Estados responsables. No transcurre un año hasta que ETA hace pública la decisión de abandonar su presencia en la mesa de negociación por inasistencia del contrario. Hasta el analista más indocumentado sabía que de antemano que ETA había decidido entregar las armas. ¿Esto induce a pensar que desde hacía muchos años estaba dispuesta a entregar las armas? Pues sí. España y Francia lo sabían con lo que hacer el ridículo era la única opción que le quedaba a ETA. Esto sí parece estar claro. Para algunos, claro. Y a muchos nos preocupa la situación de absoluta indefensión en la que han quedado las Presas y Presos Políticos Vascos. Dicen que hay que vaciar las cárceles y ponen como condición 2 premisas irrenunciables, no delatar y no arrepentirse. SORTU sabe, como cualquier ciudadano que tenga un mínimo interés de informarse, que sin delación ni arrepentimiento (entre otras condiciones) nadie se puede acoger al reglamento penitenciario para poder salir en libertad. No es posible tomar una vía individual y salir en libertad. Además, hay que delatar, colaborar y arrepentirte hasta de haber nacido. Y mientras tanto, no muestres solidaridad con otro compañero en peor situación pues consideraran que aún no estás maduro. No hay solución digna y en clave política salvo por medio de un indulto o a través de la amnistía. El que venda otra cosa miente. Miente a sabiendas. Oferta de sálvese quien pueda de SORTU. Vía SORTU que no pretende sino la aceptación de su plan o la debacle. Una debacle que podría arrasar la unidad del Colectivo. Podría despolitizarlo. Podría propiciar con las salidas individuales que imperara para algunos únicamente el beneficio personal, dejando en la estacada a decenas de militantes que no están dispuestos a perder su carácter político, solidario, soberano y digno. Y hay quien se pregunta por qué no han filmado la destrucción de las armas o su inutilización de una forma verídica y verificable. ¿Por qué mostrar ese circo insoportable de sumisión haciendo la entrega a unos voluntarios para pasárselas directamente y en minutos a los enemigos que ocupan Euskal Herria? O… ¿ya no son enemigos? Y de paso, en vez de enfrentamiento ¿ahora pasamos a la inteligente y novedosa forma de confrontación? A la vieja fórmula de acuerdos entre diferentes. Todo por la paz y la concordia. Pero de los que de arriba y de los que gestionan las cosas de los de arriba. Definitivamente se ha instalado la socialdemocracia. Y pensamos que es una socialdemocracia de derechas. Un viejo conocido decía que ETA ha sabido actuar, luchar, resistir y golpear. Brillante. Fallos, unos cuantos reconocidos. Y, a su vez, ETA una vez de decidir abandonar no ha sabido rendirse o no le han dejado terminar como hubiera debido. Y no ha sido el enemigo de siempre quien no se lo ha permitido. En todo caso, finalmente, el espectáculo ha sido delirante. Hay quien se regocija en Francia pues piensa que el Hexágono ha estado dispuesto a ser jacobino hasta con la última brizna de hierba de Pagola y ofrece una de sus plazas, Baiona, para la bacanal de la victoria sobre los vascos que cuestionaban el orden de la República una e indivisible. Con el concurso de los Artesanos de la Paz franceses y españoles. Es decir, todo por la república francesa, todo por la monarquía parlamentaria española, por la paz, el orden y la violencia de los que nos ocupan. Desde la IAO se asegura que hoy en día hay suficientes condiciones democráticas y respaldo internacional para llevar la lucha por la independencia de Euskal Herria a buen puerto y por los cauces legales impuestos por los Estados que nos oprimen más la bendición de la Union Europea. Para nosotros es evidente. Hay quien tenazmente ha tejido un plan desde dentro y desde fuera de ETA para llevar a ésta y al movimiento que representaba a los estrictos cauces del sistema español y francés. Eso es lo que ha triunfado. Eso es lo que ha ocurrido. Ese es el cambio de estrategia que ha habido. Esa es la promesa que han tenido que hacer de no luchar con los medios que la lucha y el Pueblo Trabajador Vasco requirieran por una Euskal Herria independiente, socialista reunificada y euskaldun. Lo demás son o serán cortinas de humo, o de fuego. La burguesía puede admitir casi todo. Lo que no puede asumir es un futuro libre y socialista para Euskal Herria. (Fuente: La Haine / Autor: Jon Iurrebaso Atutxa)



  • A vueltas con el españolismo lingüístico
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    17/04/2017

    narboneando

    La escuela filológica española se ha caracterizado por la escasez de gestos reflexivos o autocrítica, refractaria siempre a incorporar las aportaciones de las teorías de la cultura, del texto, de la historia o del lenguaje mismo que han ido apareciendo en otras disciplinas. Muy al contrario, ha insistido en unas prácticas que, por un lado, se pretenden técnicas, objetivas e ideológicamente asépticas y, por otro, preservan su relato de unidad cultural (Del Valle, 2016). A finales de los años 70 y principios de los 80, la agitación política contra la dictadura franquista y en pro de la autonomía tuvo su correlato cultural en el descubrimiento del andaluz, aunque entendido como un dialecto del castellano básicamente. No obstante, el progresivo enfriamiento y enquistamiento de las predisposiciones emancipatorias comenzó a invertir el proceso y muchos investigadores de la academia, adscribiéndose a la táctica del divide y vencerás, se apresuraron a buscar diferencias, y/o a crearlas incluso, entre sus distintas variedades con vistas a desbaratar la mera conceptualización en clave dialectal, lo que puso en boga el calificativo de “hablas andaluzas”. Tanto la pedantocracia académica andaloespañola como el sector cultural y político que la secunda (no así la intuición de la masa social) llevó a cabo un nuevo tour de force a finales de los 90 recomendando la nueva denominación de “español hablado en Andalucía”1, radicalización negacionista que contrasta “con la imparcialidad de cualquier observador extranjero que quiera practicar un español aprendido en Valladolid en cualquier pueblo del interior andaluz, y aún con más asombro si pretende aprender giros, vocabulario, sintaxis y pronunciación de l@s indígenas de ese pueblo” (Porrah Blanko”, 2000: 155-157). La muestra más reciente la tenemos en un artículo de opinión del filólogo Antonio Narbona publicado en Diario de Sevilla el pasado 26 de marzo2. A la hora de elegir el título de su texto, “A vueltas con la defensa del andaluz”, el catedrático de la Universidad de Sevilla no se complica la vida y opta por rentabilizar la fórmula inicial de escritos anteriores como “A vueltas con la identidad lingüística de Andalucía” (Narbona, 2008). Por nuestra parte, aquí no seremos menos.

    Esta última intervención mediática de la intelectualidad orgánica colonial se produjo como reacción a las intenciones de un grupo de filólogas/os sevillanas/os de establecer una plataforma para impulsar una academia lingüística con el propósito de “lanzar una respuesta contundente ante las frecuentes descalificaciones y desprecio de ciudadanos de otras comunidades –a veces realizadas por figuras públicas– hacia una de las más destacadas señas de identidad de los andaluces: su habla”. La timorata ambigüedad manifestada por quienes defendían el proyecto, que denominaban “Academia Andaluza de la Lengua” (aplicar el adjetivo gentilicio a la futura institución evita declarar a qué lengua se refieren) no dejaba de asumir, en realidad, la terminología oficialista al reivindicar que “se dignifiquen las hablas andaluzas” (Sevilladirecto.com, 11/III/20173). Sin embargo, ello no les serviría para escapar a las admoniciones de uno de los representantes máximos del establishment filológico españolista, quien desde las páginas del rotativo de la burguesía hispalense expresa su fastidio (“Por varias vías me llega la información” en torno a la iniciativa) tan solo dos semanas después de que la hicieran pública. Hay que reconocer que el primer párrafo de este texto de opinión de Narbona evidencia, efectivamente, cómo “el sustantivo Lengua [...] queda en el aire, sin determinar, por más que el adjetivo andaluza se aplique a Academia”.

    El segundo párrafo del artículo explota el autobombo repasando algunos de los trabajos de su grupo de investigación, entre los que cita “reuniones científicas” como tres “Jornadas sobre el Habla Andaluza de Estepa”. Por cierto, en el artículo científico citado más arriba, él mismo reconoce que en la primera de ellas alguien, “por escrito, [...] vino a decir [...] en la encuesta que se pasó al final: «que en las próximas [Jornadas] algún ponente, aunque sea sólo uno, hable andaluz»". Al parecer, el empecinamiento de los académicos hacía que lloviera sobre mojado dado que también admite que “A mediados de los años 70, uno de los asistentes a una Mesa Redonda sobre el andaluz intervino para decir que la mejor prueba de lo arraigado que estaba en Andalucía el denominado complejo de inferioridad lingüística era que ninguno de los que participábamos –todos éramos andaluces– se había expresado en andaluz” (Narbona, ibíd.: 110). Naturalmente, el narrador en primera persona de estos hechos se apresuraba a desautorizar, a través de las más barrocas piruetas lógicas, las reiteradas observaciones que una y otra vez le hace notar el público asistente a estos actos, lo cual deja patente que siempre “hay especialistas especializados en no querer ver lo evidente” (Moreno Cabrera, 2013: 12). Una obstinación que también demuestra en el mismo artículo académico cuando, en pleno siglo XXI, no muestra el menor reparo en utilizar en un texto científico el término “reconquistadores” cuando habla del momento en el que el castellano se impone (“implanta”) en Andalucía (Narbona, ibíd.: 110). Resulta problemático tomarse en serio el análisis del discurso de un estamento universitario que perpetúa el empleo de un léxico absolutamente exento de todo rigor histórico (Ríos Saloma, 2011); no obstante, seguiremos intentándolo en las próximas líneas.

    Llegamos a un memorable tercer párrafo en el que el filólogo de la US despliega ya, sin ambages, todo su ideario negacionista en lo relativo tanto a la entidad lingüística propia del andaluz como a la existencia de procesos y factores sociales que lo convierten en objeto de rechazo y estigmatización. En él llega a decir que “la defensa y la dignificación del andaluz, poco tienen de novedad, son recurrentes, pese a que ninguna investigación rigurosa ha determinado el alcance del victimismo o del denominado «complejo de inferioridad» que se suele asociar a los andaluces”. Por nuestra parte, al dedicarnos a la docencia en secundaria, constatamos año tras otro el implacable y generalizado complejo de inferioridad lingüística manifestado por un alumnado de la ESO que en su inmensísima mayoría cree, y así lo expresa, que, efectivamente, habla mal. Pero por si testimonios como el de quien escribe estas líneas no constituyeran motivos lo suficientemente dignos de atención para el catedrático, podríamos proporcionarle numerosos ejemplos que, de tener un mínimo de honestidad científica, le harían poner en cuarentena su tajante afirmación de que “ninguna investigación rigurosa ha determinado el alcance del victimismo o del denominado «complejo de inferioridad» que se suele asociar a los andaluces”. Tal vez le sirviera como muestra, por citar un caso, la tesis doctoral de la lingüista de la Universidad Estatal de California Elena Snopenko con el explícito título Stigmatizing language: The case of Andalusian (Lengua estigmatizante: El caso del andaluz; Snopenko, 2007). De acuerdo con la traducción que realizamos a partir de la reseña de la propia autora en inglés4,

    como resultado de la unificación política y estandarización lingüística el dialecto de Andalucía fue estigmatizado. […] fue etiquetado en términos negativos como «impuro», «mezclado», «cerrado», etc. […] La pronunciación de los andaluces sirvió como fuente de acentos caricaturescos de grupos marginados y estigmatizados en el escenario. […] demuestro el carácter ideológico de estas representaciones en los trabajos de lingüistas históricos como Menéndez Pidal y Amado Alonso, que proveían análisis descriptivos de los procesos lingüísticos acompañados de una interpretación con carga ideológica. Sus ideas, como la de «Castilla, la cura de España» o «castellano, el dialecto revolucionario» asignan cualidades inherentemente superiores a la variedad castellana y, con ello, ubican jerarquías sociales sobre la lengua y asumen una posición inferior en relación con el dialecto andaluz.

    Pero por si “por varias vías”, por cuestiones de distancia geográfica, no le “llega la información” sobre la existencia de dicha tesis doctoral (por recuperar su enunciado), el miembro del grupo “Español Hablado en Andalucía” también tiene a su disposición trabajos científicos de ámbitos bastante más cercanos; concretamente, el del lingüista y profesor de la Universidad de Huelva Ígor Rodríguez-Iglesias, para quien “Esta lógica define muy bien lo que el grupo dominante impone a través de todo su cuerpo de juristas del lenguaje (escuela, gramáticos, medios de comunicación, etc.): una lengua legitimada a la que atenerse y que capitaliza a los sujetos que tienen acceso a todas las características que este sistema impone como legítimos, desechando arbitrariamente [...] el resto de capitales lingüísticos (y simbólicos, en general), lo que da lugar a la discriminación” (Rodríguez-Iglesias, 2016a: 111). Asimismo, este último autor cita la denuncia de otros, para quienes “existe en determinados filólogos y lingüistas una «anteposición de la ideología a la ciencia»”, si bien precisa, más exactamente, que en realidad es “la ciencia”, en sí misma, la que “comporta una/s ideología/s” (p. 112). Aparte, traza el recorrido histórico por el que el andaluz ha sido estigmatizado, desde las burlas por parte de los escritores del llamado Siglo de Oro español, pasando por las observaciones de Benito Arias Montano (en términos de “negligencia”, “incuria”, “vicio” e “indulgencia”) o las invectivas de Juan de Valdés a Antonio de Nebrija (aludiendo a que “él era de Andalucía, donde la lengua no está muy pura”) hasta llegar a las aseveraciones, ya en época contemporánea, de Manuel Alvar acerca del “caos en efervescencia, que no ha logrado establecer la reordenación del sistema roto”, o la manera de “descuidar todo aquello que es dispar” por parte de la persona andaluza, “y eso desde el catedrático de Universidad hasta el último bracero” (ibíd.: 117-119). Pero más allá, la “investigación rigurosa” (por seguir usando las palabras de Narbona) de Rodríguez-Iglesias presenta testimonios de andaluzas/ces, recogidos de encuestas, a la pregunta “¿Has sufrido algún tipo de discriminación por tu habla fuera de Andalucía? Cuéntanos tu/s experiencia/s en las líneas que precises para ello”. En sus respuestas, se da cuenta de la desvalorización, discriminación, prejuicios culturales y/o lingüísticos y hasta acoso, siempre por la condición de ser hablantes andaluzas/ces, fenómenos que apuntan a situaciones en las que las consecuencias son de carácter socioeconómico, concretamente en el campo laboral (ibíd.: 124-132), lo que podría darle cierta idea al autor del texto de opinión de Diario de Sevilla en relación con “el alcance del victimismo” del que hablaba.

    Ironizaba el escritor uruguayo Eduardo Galeano en un poema titulado “Los nadies”, perteneciente a su obra El libro de los abrazos, señalando que de acuerdo con el discurso colonial “los nadies” o “los ninguneados”, igual que, por ejemplo, “no profesan religiones, sino supersticiones”, “no hacen arte, sino artesanía” y “no practican cultura, sino folklore”, también tienen la desventaja de “Que no hablan idiomas, sino dialectos” (Galeano, 2000: 52). La argumentación de Narbona prosigue en la línea habitual del paradigma hegemónico de acuerdo con el cual el andaluz no es que ya no sea lengua oral, sino que ni siquiera llega tampoco a la categoría de dialecto, dado que “lo destacable es la heterogeneidad de las hablas andaluzas”. Justifica su aserto en virtud de que “Los rasgos que sirven para su identificación y caracterización no son compartidos por todos los andaluces y sí con otras modalidades del español”, lo que oculta el hecho de que esas otras “modalidades del español”, las de Canarias y el continente americano, proceden desde una perspectiva diacrónica de unas variedades concretas del andaluz. Lo más sorprendente de todo esto es que el recurso a estas argumentaciones por parte de la vigente pedantocracia contradice incluso las tesis del que se ha venido considerando la autoridad en la materia, Manuel Alvar, para quien el hecho de que “Los rasgos que sirven para su identificación y caracterización no son compartidos por todos los andaluces y sí con otras modalidades del español” (como dice Narbona) no restaba al andaluz la condición de dialecto, catalogación que recomendaba el propio Alvar en una entrevista a El País concedida el 30/IX/1999 (“«Lo mejor es llamar dialecto al andaluz», recomendaba ya en el mismo titular5). De hecho, en realidad todas las lenguas tienen un cierto grado de heterogeneidad, tanto el castellano como el andaluz, y “«Que un rasgo del andaluz como la aspiración de la /s/ se dé en Salamanca, en Ávila o en Toledo; que la neutralización de la /r/ aparezca en Puerto Rico o que haya abertura de vocal en algunos sitios del español rioplatense, no creo que quiten fisonomía al andaluz». Esto lo dice Alvar” (cit. en Moreno Cabrera, 2012).

    En cuanto a la determinación específica de que tales rasgos no sean compartidos por toda la población, el filólogo de la Universidad de Sevilla elige como ejemplo el hecho de que “En la comunidad autónoma andaluza unos pronuncian de igual modo sesión y cesión, bien porque cecean (en todos los casos dicen ceción), bien porque sesean, eso sí, con muy diversas eses y zetas, pero otros muchos distinguen”. La información omitida por tal caracterización negacionista es que la mayor parte de la población andaluza se encuentra en el primer caso, la no distinción entre /z/ y /s/, rasgo más genuino del andaluz y sistema fonético dentro del cual se hallan tanto quienes “cecean” como quienes sesean “con muy diversas eses y zetas” (como escribe el catedrático) las cuales no serían sino meras realizaciones de un único archifonema (/z/+/s/), lo que hace que tanto en la variante “me boi a kazà” como en “me boi a kasà” (transcrito de acuerdo con el sistema de Porrah Blanko, 2009) sea necesario el contexto de enunciación para determinar si el/la hablante va a contraer matrimonio o por el contrario se va a capturar y/o matar animales. Narbona prosigue argumentando que “Sesear, [sic, separando el sujeto del predicado con una coma] es lo que hacen sistemáticamente casi todos los canarios e hispanoamericanos”, obviando, como decimos, que la explicación diacrónica de este hecho remite al origen andaloparlante de la población que tuvo como destino Canarias y América como resultado de la conquista y colonización. La propia web de su grupo de investigación redunda en estas abstrusas categorizaciones al ilustrar a sus visitantes con estos detalles: “el habla andaluza forma parte de un conjunto mucho más amplio” del “español atlántico, que comprende el andaluz e incluye el español de Canarias y de América”6. No obstante, y por supuesto, no parece haber ningún problema en que tanto personas distinguidoras como ceceantes y seseantes “canarios e hispanoamericanos” pertenezcan a una presunta comunidad lingüística de una lengua llamada “español”, cuya diversidad (“heterogeneidad”) no le supone ningún obstáculo a la hora de catalogarla como tal; el problema solo aparece selectivamente cuando se trata de establecer la entidad lingüística del andaluz, porque, continuando con este escepticismo particularista radical, “habría que precisar a qué andaluz nos referimos, al hablado por quiénes, dónde y en qué situaciones comunicativas”, dado que “Unos mismos usuarios no se expresan (ni siquiera pronuncian) de igual modo cuando participan en una conversación familiar (en que la confianza es máxima y la connivencia y complicidad totales), que cuando lo hacen en actuaciones interlocutivas en que se requiere (o conviene) cierto grado de formalidad, sobre todo, si se trata de una intervención pública”.

    El propio redactor de tal aserto constituye el vivo ejemplo de esta circunstancia en su calidad de orador vallisoletanizado, como le ha hecho notar en varias ocasiones el público asistente a sus intervenciones (según él mismo reconoce, como hemos comprobado). Lo que no menciona, soslayando toda consideración de índole socio- o antropo-lingüística, es que la dinámica de estigmatización hace que en ocasiones se solape la dimensión diatópica con la diafásica (en algunos casos, con la diastrática también), lo que explica que cuando una persona se enfrenta a una situación de comunicación considerada 'formal' piense de manera bien consciente, bien automática e implícita, que debe sustituir su lengua vernácula (andaluz) por el estándar oficial (castellano), establecido este último en principal medida de acuerdo con las características de la lengua vernácula de un territorio foráneo, donde se halla el centro de poder económico, político y militar (Rodríguez-Iglesias, op. cit.: 122). Narbona Jiménez protagoniza una entrevista televisiva, realizada por la propia Universidad de Sevilla y emitida por el canal El Correo de Andalucía TV (disponible en internet7) donde, en un momento del vídeo, en el que tanto él como la entrevistadora tratan de amoldar su expresión oral (con éxito desigual) a la norma estándar castellana, el entrevistado afirma literalmente que “la cultura escrita es la cultura, en el fondo”8; se entiende “en el fondo” como únicamente, por oposición a la oral. Cabría preguntarse, ante tal afirmación, si el flamenco o el romancero empezaron a ser cultura solo cuando a alguien le dio por recoger esos textos orales por escrito. Insistimos en que a primera vista requiere de un gran esfuerzo tomarse en serio las alocuciones de alguien que es capaz de formular a día de hoy esta clase de sentencias, las cuales hubieran pasado más desapercibidas en los siglos XVIII o XIX. No obstante, la identificación entre cultura y lengua escrita realizada por el catedrático de universidad no debe sorprender si tenemos en cuenta que fue a raíz de la consagración legislativa del capitalismo, que empieza con la Constitución de 1812, cuando la ideología españolista impone un fuerte proceso de aculturación, por una parte, tratando de eliminar a través de innumerables leyes las lenguas diferentes al castellano, pero, por otra, dentro del territorio castellanoparlante (así como, lógicamente, también en los demás), borrando o minusvalorando la literatura y saberes de transmisión oral (Rodrigo Mora, 2000).

    Su llamada a “precisar a qué andaluz nos referimos” alegando que “Unos mismos usuarios no se expresan [...] de igual modo cuando participan en una conversación familiar [...] que [...] si se trata de una intervención pública” significa en la práctica que no pasa nada si se usa el andaluz genuino... siempre que se mantenga lejos de la visibilidad relacionada con los temas serios. La estrategia del discurso académico hegemónico en lo que al andaluz se refiere es la de “reduzì la lengua naturá andaluza mah u menoh a un zimple pintorehkihmo arkaiko i fonolóhiko del ehpañó en Andaluzía” (Porrah Blanko, 2014: 38). El propio Narbona reserva el andaluz para el chiste mientras selecciona el castellano impostado durante los fragmentos expositivos más formalizados, una práctica que tanto él como sus adláteres han adoptado al participar en actos universitarios organizados por asociaciones de estudiantes interesados/as en valorizar su lengua, al actuar como bomberos encargados de apagar las primeras chispas de la ilusión andalófila en la gente más joven (y no tan joven) llegando, si hace falta, incluso a manejar su andaluz vernáculo ocasional para hacer chascarrillos denigrantes de la presunta incapacidad de nuestro sistema lingüístico para aprehender determinadas situaciones, de acuerdo con el testimonio directo de Porrah Blanko (ibíd.) como asistente a una disertación y coloquio sobre el andaluz en la que el alumnado que formaba parte del Aula de Cultura de la Universidad Pablo de Olavide (Sevilla) descubrió, a medida que se desarrollaban las intervenciones de Narbona y su equipo, que había metido al enemigo en casa.

    El tercer párrafo de la columna concluye con este razonamiento: “Ni todos los andaluces sienten la misma necesidad de defenderse ni coinciden en lo que hay que dignificar o debe ser reivindicado. Tampoco a la hora de atribuir (si admiten que lo hay) el desprestigio a factores externos o/e internos”. A este respecto es necesario aclarar que las ideologías lingüísticas, en este caso, la endoandalofobia, no son exclusivas del grupo dominante sino que atraviesan toda la estructura social, incluido el sector que se ve subalternizado por ellas (Rodríguez-Iglesias, ibíd.: 121). Respecto a la falta de consenso en “lo que hay que dignificar o debe ser reivindicado”, el autor silencia una vez más que es su propio estamento el que determina una escala de aceptabilidad de rasgos del andaluz donde, por nombrar un aspecto perteneciente al ámbito fonético, la preferencia, de acuerdo con su grado de proximidad al castellano (al vulgar, en origen, y, como consecuencia, también al estándar), es la distinción entre /z/ y /s/. En un peldaño inferior, como mal menor, se situaría el seseo y, como puede colegirse, el escalafón más bajo e imperdonable sería el zeteo (“ceceo”). Veámoslo en una de las clásicas prescripciones de un representante histórico del sanedrín filológico en nuestro país, perteneciente a un documento editado por la misma Universidad de Sevilla, en relación con la “Didáctica de la lengua española en Andalucía”. Se refiere a (Lamíquiz, 1985: 191-192)

    un tercer estrato o registro de uso social ampliado que corresponde a un empleo consciente cultural de la lengua española estándar, propio para los años de BUP [antiguo Bachillerato Unificado Polivante] o FP [Formación Profesional], una lengua de domingo. […] Un uso de lengua que no renuncia a la manifestación genuina de los valores sociales del grupo andaluz, que mantiene los síntomas funcionales de personalidad del grupo comunitario pero que no queda encerrado en sus fronteras. Así, mantiene su propio acento entonativo, un recatado seseo fonético, una suave aspiración y la expresión salpicada de vivas imágenes y logrado colorido. Es, en suma, la lengua hablada de los hablantes cultos andaluces [...].

    Así pues, la academia, en lo que al “empleo consciente cultural de la lengua española estándar” se refiere, tolera el seseo, pero siempre que sea “recatado”, así como la aspiración, aunque en tanto se realice de manera “suave”. Obsérvese que a los rasgos “de personalidad del grupo comunitario”, o sea, del andaluz, los denomina con el término “síntomas”, definido por el DRAE como “Manifestación reveladora de una enfermedad”9. De tomar en su literalidad la elección léxica de Lamíquiz, puede que fruto de un lapsus, nos encontraríamos ante una 'enfermedad' de la “personalidad”, lo que situaría al uso oral del andaluz dentro del terreno de la psicopatología. Colateralmente, por otra parte, la alusión a “Un uso de lengua […] que no queda encerrado en sus fronteras”, recreando sus palabras, revela la ideología criptonacionalista subyacente del españolismo lingüístico, paradigma según el cual las demás lenguas son menos entendibles y útiles que el castellano porque “limitan, empobrecen y aíslan a las personas” (Moreno Cabrera, 2010: 17-18). Otro de los pilares de esta visión del hecho lingüístico, que es la que nos ocupa particularmente en torno a la descripción que la intelectualidad andaloespañola proyecta en torno al andaluz, como estamos viendo, es la de que “las demás lenguas están menos unificadas y están más dialectalizadas que el castellano” (ibíd.). Un ejemplo de esta compulsión deconstructiva lo tenemos en un reciente reportaje publicado el 12 de marzo en la versión impresa de El País, en la página 30, sección “Cultura” (visible también en su edición digital del día 1410), donde el paroxismo troceador llega a la afirmación de que “Ni siquiera existe un andaluz” porque el “habla presenta singularidades entre provincias, entre pueblos cercanos e incluso entre barrios de las ciudades”. Debe inferirse que, de acuerdo con esta presunta excepcionalidad, en el barrio madrileño de Salamanca la gente se expresa exactamente igual que en Carabanchel o Vallecas.

    Continuemos analizando el artículo de Antonio Narbona, para quien, tal como suscribía el reportaje de El País, en la estela ideológica del españolismo lingüístico, no existe el andaluz como lengua natural (ni siquiera como dialecto) y tampoco está muy claro el hecho de su estigmatización. A su juicio, es un problema de mera divulgación de un paradigma considerado como el correcto: “Queda mucho por investigar de las hablas andaluzas. Pero es urgente que lo que se sabe llegue a la sociedad”, comienza el párrafo cuarto y penúltimo que prosigue reprochando a las/os impulsoras/es de una eventual Academia Andaluza de la Lengua que “Ninguna instancia u organismo regulador va a contribuir a la mejora de la competencia lingüística y comunicativa de los ciudadanos. Además, ni puede, ni debe, coercer los hábitos articulatorios o, menos aún, la prosodia, los dos ámbitos en que se reconoce de manera inmediata a los andaluces”. Esta objeción contra las iniciativas regulatorias no implicaría tanto carácter selectivo si no proviniera de un miembro como “académico correspondiente”11 de una institución como la Real Academia Española (en cuya elección, de acuerdo con el Reglamento de 2014, eso sí, “se procurará que estén representadas todas las regiones españolas”; VV.AA., 2014: 43), la 'policía lingüística' por antonomasia, entre cuyos fines se encuentran, precisamente, según sus Estatutos vigentes desde 199312, “velar porque los cambios que experimente la lengua española en su constante adaptación a las necesidades de sus hablantes no quiebren la esencial unidad que mantiene en todo el ámbito hispánico” así como “establecer y difundir los criterios de propiedad y corrección” (ibíd.: 9). Naturalmente, “los académicos correspondientes y honorarios estarán obligados a contribuir a los fines de la Academia” (ibíd.: 46), lo que evidencia el cinismo implícito en la censura de Narbona a todo “organismo regulador” que pretenda “contribuir a la mejora de la competencia lingüística y comunicativa de los ciudadanos”, como justamente dice perseguir la RAE si traducimos a lo concreto su declaración de tener entre sus objetivos con respecto al castellano (“la lengua española”) el de “contribuir a su esplendor” (de nuevo, ibíd.: 9). Una vez más, los grandes no quieren para los pequeños el privilegio del que gozan para sí.

    Este cuarto y penúltimo párrafo del texto de opinión de Antonio Narbona en Diario de Sevilla prosigue elevando su grado de incoherencia a niveles de alta competición si, después de haber constatado los parámetros explícitamente prescriptivistas de la institución estatal a la que pertenece como acabamos de hacer, leemos al final de dicho parágrafo que “Nadie impone nada en un comportamiento en el que todos participamos” (un enunciado que, si se nos permite la digresión, evoca el recurrente tópico de “la Constitución que nos hemos dado”13 o “las reglas jurídicas que nos hemos dado”14, donde el uso de la primera persona del plural es clave de acuerdo con lo que se ha dado en llamar el mito de la neutralidad de las instituciones; Schiller, 1979: 24). Una cosa es el alcance funcional de la imposición y otra muy distinta que tal imposición no exista. Pero que “nadie impone nada” no deja de ser una oración vacía de contenido si consideramos que, como cuenta Gutier (2002), y como recoge por ejemplo la edición de La Vanguardia del sábado 16 de agosto de 1924, durante los años veinte del pasado siglo existió una “cruzada del bien hablar celebrada en Sevilla” al objeto de exterminar la lengua de Andalucía y sustituirla por el castellano del centro y Norte de la Península. Estamos ante una denominación intencional que rescata el imaginario de conquista medieval de Andalucía por parte de los reinos teocráticos del Norte ibérico, que mantiene una línea de continuidad simbólica con prohibiciones lingüísticas como la orden de Felipe II de 1573 determinando “que los dichos moriscos no puedan tener ni leer libros ni otras escrituras en lengua arábiga” (cit. en Rodríguez-Iglesias, op. cit.: 116) y que, por otra parte, mantiene su vigencia en el nacionalcatolicismo contemporáneo de la propia RAE, cuyos plenos, de acuerdo con su citado Reglamento, se abren con una antífona cuyo primer verso es “Veni, Sancte Spiritus, reple tuorum corda” y se clausuran con una oración que termina con “Agimus tibi gratias, omnipotens Deus, / pro universis beneficiis tuis, qui vivis et / regnas in saecula saeculorum. / Amen” (VV.AA., 2014: 54-55).

    En el mismo párrafo del artículo periodístico, pocas líneas antes, su autor vaticina que “la autorregulación ganará terreno, sin que ello suponga pérdida alguna de identidad”; autorregulación entendida como “proceso de nivelación en marcha”, es decir, eliminación de los rasgos del andaluz más estigmatizados, que será “fruto de la generalización en la educación” a partir del “progreso en la instrucción idiomática”. Esto, en la práctica, remite a la práctica prescriptivista de la institución escolar por medio de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, en la que por lo general, lejos de informar al alumnado de que lo que habla en casa y en la calle es algo distinto del castellano estándar y totalmente digno (Gutier, op. cit.), le inocula el sentimiento de inferioridad a través de, por ejemplo, los consabidos catálogos de vulgarismos andaluces, muchos de los cuales pasan mágicamente a ser considerados por la academia como interesantísimos arcaísmos si en vez de usarse en andaluz son empleados en el actual sefardí, ya sea hablado, ya sea escrito en los medios de comunicación en judeoespañol (Rodríguez Illana, 2017). Dicha “autorregulación” (verbigracia: castellanización) se hará efectiva “En la medida en que se instale en la conciencia de los andaluces la idea de que el descrédito de ciertas peculiaridades […] no emana de ninguna campaña de persecución foránea”, como si no hubiera existido la mencionada “cruzada del bien hablar” o no sigan dándose los testimonios cotidianos de coacción, amenaza e incluso acoso laboral relatados por hablantes andaluzas/ces que recopilaba Rodríguez-Iglesias (op. cit., vid. supra). Ahora bien, ¿a qué se refiere el filólogo de la US con “el descrédito de ciertas peculiaridades” en su artículo? Pues “por ejemplo, la extrema relajación articulatoria que lleva a la deformación o eliminación de ciertos sonidos”. Que el propio grupo de investigación al que pertenece haya sido bautizado como “Español Hablado en Andalucía” en lugar de “Andaluz” permite esperar que el estudio de lo que se habla en nuestro país se enfoque no en su propia entidad sino de acuerdo siempre con un sistema de referencia externo, el cual hará que determinados rasgos que lo caracterizan sean conceptualizados a partir de su perenne comparación con el espejo castellanocéntrico, lo que lleva a catalogarlos, así, como “extrema relajación articulatoria” y “deformación o eliminación de ciertos sonidos”; todo sea dicho, sonidos del castellano estándar, el cual a su vez no es sino una elaboración del castellano vulgar (Moreno Cabrera, 2010: 13). Claro que es la propia explicación que ofrece la web del mencionado grupo universitario sobre “¿Qué es el andaluz?”, al decir que “Cualquier andaluz sabe que si se comunica por escrito será un usuario más del español, sin acentos ni dejes diferenciados”15, la que incurre por enésima vez en la confusión entre los planos oral y escrito, el de las lenguas naturales como el andaluz y el de las lenguas cultivadas como el castellano normativo (de nuevo, Moreno Cabrera, 2012). La calificación como “extrema relajación”, por ende, connota la tradición histórica de la intelectualidad española a la hora de proyectar su desprecio por las respectivas culturas de las naciones oprimidas (Gil de San Vicente, 2015: 2) que, respecto al caso de Andalucía, se materializa en la famosa sentencia del filósofo de la alta burguesía madrileña Ortega y Gasset acerca de que “«El andaluz lleva unos cuatro mil años de holgazán», pues «la famosa holgazanería andaluza es precisamente la fórmula de su cultura»” (cit. en Rodríguez-Iglesias, 2016b).

    El artículo de Diario de Sevilla finaliza con un párrafo en el que Narbona encomienda al lobo el cuidado de las ovejas: “Los medios de comunicación audiovisuales y escritos pueden y deben tener un papel clarificador decisivo”. No sabemos si su desiderata apunta a las series de cadenas estatales, públicas y privadas, donde los únicos personajes andaloparlantes están ligados a la marginalidad y/o los cuidados (labores feminizadas, por otra parte, lo que las sitúa en el nivel inferior de valoración de acuerdo con la jerarquía establecida por la sociedad patriarcal). O a la programación de Canal Sur, donde la expresión en andaluz queda totalmente apartada de los informativos y permanece relegada a los contenidos humorísticos. O a las publicaciones de prensa diaria donde se difunden análisis negacionistas como el suyo.

    Manuel Rodríguez Illana

    REFERENCIAS
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  • II Marchas de la Dignidad. Urge ir al Decathlón
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    16/04/2017
    Bueno, bueno, los sofás quedarán huérfanos de culos, los mandos y las teles notarán su separación y su inutilidad, Canal Plus, Imagenio y demás plataformas digitales entrarán en quiebra. ¡¡¡¡No habrá quien vea el fútbol!!!. ¡¡Las terrazas quedarán vacías, las fábricas......( ¡ah no, si no hay fábricas!)! He de comprarme unos zapatos y un bastón, ¡Hará el agosto Decathlon, Es hora de la revolución! ¡¡ Vuelven las marchas de la dignidad!! Nos cargaremos de ilusión, de protestas adoptadas, de lemas reivindicativos, nos pondremos camisetas: • ¡Yo la de la PAH.! • ¡Yo la del 2015.(la tengo guardada)! • ¡No, no yo la del Che! • ¡Yo me he hecho una para la ocasión! ¿Veremos actores e intelectuales? .¡Ay ojalá! Yo tengo una foto con Willy Toledo y yo, y yo una con Cañamero...... 27 de mayo II Marchas de la Dignidad. Una manifestación, una gran manifestación ….. ........ de fracaso. En sus señas de identidad, en su manifiesto llevan la reivindicación de: Una reforma laboral que proteja a la clase trabajadora. La defensa de igualdad de género. Reestructuración de la deuda y revisión del artículo 135. No a la ley mordaza. No a la O.T.A.N.. Etc, etc,.etc.......... Los pueblos que no aprenden de sus errores pasados están condenados a repetirlos. Algo se me escapa. ¿Cuál es la razón, el factor nuevo? Si la 1° Marcha de la dignidad no consigue más que una ilusión de cambio que no se concreta en ningún hecho,.... ¿en qué momento, qué mente iluminada, qué diferencia provoca la idea de repetir un acto social que movilizó a un millón y medio de personas y que no consiguió nada? Bueno sí, si analizamos con calma y frialdad científica, si se alcanzaron objetivos: • La consolidación de un partido que traiciona al pueblo.(Podemos) • La traición y venta del sindicalismo de lucha ¿o no Diego? • El abandono y rechazo de las marchas de adalides de la revolución y el pensamiento crítico, como Willy Toledo, o J.M. Sánchez. Sin embargo, ninguno de estos objetivos van dirigidos al beneficio del pueblo, sino al beneficio de una clase política. Ninguna diferencia con los subterfugios de otros partidos políticos. Si bien , la 1° macha gozaba de un marcado nivel de movilización espontánea popular, no ocurre lo mismo en las que se aproximan. La manipulación y manejo de la clase política es sensible y notable. La omnipresencia de Podemos y lacayos es total. No, no son unas marchas de la dignidad, son unas marchas para consolidar la clase política, para consolidar el sistema y para rematar la ilusión del pueblo. Es la ambición de quienes se autodenominan representantes del pueblo; Repartirse la carne al peso de los posibles votantes; asegurarse en su puesto. ¿ Estoy exagerando? ¿ soy un despechado? ¿Quizá sea de ultraderecha y escribo esto para desprestigiarles? Podría ser todo cuanto hemos mencionado. Veamos y analicemos lo dicho de manera atropellada. Hablaban de que tienen su base en el 15 m, es más de que eran el 15M, mientras que en realidad fue un movimiento popular y ellos lo secuestraron. Hablaron de la corrupción sistémica, de la casta política que extorsionaba al pueblo. Sin embargo, en cuanto recibieron los votos del pueblo incauto, no tardaron en plantear y justificar pactos con partidos corruptos o realizar fusión con partidos existentes, cómplices de la corrupción. En su manifiesto espetan al gobierno la represión, la ley mordaza la doble cara de la justicia encarnada por Urdangarín y Bodalo. Sin embargo, en el Parlamento se presentan modificaciones y derogaciones parciales , que no serán aprobadas y , que de serlo, se nos venderán como un éxito y un avance lo que en realidad es un retroceso, en el mejor de los casos. No habrá avance alguno hacia la verdadera libertad e igualdad de los ciudadanos y ciudadanas que mal vivimos en este estado otrora grande y libre. No nos engañemos, todos los actos de la llamada oposición parlamentaria van dirigidos a tranquilizar al poder, a trasmitirle que el pueblo está calmado y sometido y que sus esperanzas radican en ellos, sus representantes ( no habrá mas escratches, mas gamonal, mas pah). Otra bandera enarbolada es la del anti-imperialismo norteamericano. Quizá el viaje de Pablo Iglesias a Wall Street y su entrevista con Barack Obama fuese para gritarle ¡Yanquees go home Fuera de Viator Y fuera de Rota, de Morón!. No. No , la clase política no rompe con la política( la ha poseído), la alimenta y la hace crecer. • Dirigentes sindicales que mantienen al campesino andaluz en la miseria y vende a su mentora en cuanto hay una oportunidad. • Hijos de políticos que dormían al calor de las tarjetas black de sus papás y con escrituras de pisos bajo el brazo. • Hijos de políticos que engordaban a costa de la pobreza energética del pueblo. • Hijos de políticos que, por el día del padre, regalaban al suyo una rosa empuñada. • Etc, etc.... El pueblo debe conocer su historia. La historia de la lucha, que costó sangre y esparció cuerpos en las cunetas. El pueblo en este estado o conjunto de estados ha salido a defender sus libertades, sus derechos frente a represores y fascistas, ha salido íntegro, capaz, valiente y es en este punto donde radica su victoria. Las marchas de la dignidad se presentan como la máxima expresión y manifestación del pueblo. Con ello, no creo que de manera inconsciente sino con toda intención, las marchas de la dignidad tratan ,en complicidad con los poderes fácticos, de enterrar todo el movimiento popular que sí que engrandece al pueblo de este estado. No podemos enterrar el trabajo de Durruti, Lucía Sánchez, Marcelino Camacho, Sossenco, o Ibárruri. La lucha del pueblo español fue total, cada hombre, cada mujer luchó por la defensa de la libertad. A diferencia de las marchas, la movilización frente al fascismo nace del auto convencimiento, y no de la manipulación. El pueblo guiado se transforma en una suerte grotesca de carne anónima con un fin carnavalesco y con un objetivo único: engrandecer a quien los lleva de las riendas y a golpe de látigo. El pueblo libre es un río, una riada, una crecida que arrostra y arrastra lo que a su paso se opone. El mayor obstáculo es, en palabras de José Saramago: "la democracia secuestrada por poderes ocultos, la iglesia y la banca, etc...“ Iros a la mierda con vuestra ruta senderista a Madrid. El pueblo tomará conciencia y saldremos uno a una, una al lado de otro sin nadie delante, ni detrás de nadie. Y si en este movimiento autónomo popular pretendéis situaros delante seréis arrollados como cómplices del fascismo y de su padre el capitalismo contra los que nos revelamos y lucharemos. Para finalizar: Demuéstrale al enemigo que no quieres ser esclavo más vale morir de pie, que vivir arrodillado, cadenas, las que formemos unido por nuestros brazos, unión que nunca se rompe vínculo firme de hermano. Manuel Altolaguirre   Rafael Lorente para La Otra Andalucía



  • En Venezuela luchamos todos
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    16/04/2017
    A pesar de que el océano Atlántico nos separa de Nuestramérica, nuestra lucha es la misma que la de los pueblos heroicos de aquél continente que no está lejos, sino en nuestros corazones, en nuestra praxis. La hermandad humana supera las distancias y se hace una misma acción porque al imperialismo también lo combatimos aquí mismo, en Euskal Herria. Pero hay momentos en los que determinados pueblos concentran en sí los puntos álgidos, críticos, del choque entre la humanidad y el capital. Sin retroceder mucho, en la segunda mitad del siglo XVIII fueron las naciones originarias andinas las que conquistaron ese honor, y a pesar de su derrota y del descuartizamiento vivo de sus dirigentes en las plazas públicas, ahora no entenderíamos nuestro presente sin aquellas heroínas y héroes. Luego fue Haití, a cuyo pueblo el imperialismo no le ha «perdonado» su impresionante osadía revolucionaria: hoy tampoco entendemos la primera independencia de Nuestramérica sin el decisivo apoyo haitiano al movimiento de liberación continental por la Patria Grande bolivariana: la ferocidad española contra la determinación humana. La lista de atrocidades es larga porque larga es la lista insurrecta. Recordamos a la Cuba de finales del XIX, a la Iquique de 1907, a la Patagonia rebelde comienzos del siglo XX, a las invasiones yanquis aplaudidas por los seres serviles, a la revolución mexicana… Sin embargo había algo que inquietaba cada vez más al imperialismo y a las burguesías cipayas: cada derrota que infringía a Nuestramérica era respondida con dos luchas que recogían el testigo y seguían para delante. Debido a esto y a más razones, los monstruos crearon la Organización de los Estados Americanos (OEA) en 1948, los días en los que la reacción asesinaba a Jorge Eliécer Gaitán. Ahora mismo, como antes pero con infinita más fiereza, la OEA dirige el ataque a Venezuela. Conviene que leamos estas palabras de Josep Fontana en Por el bien del imperio para saber de una ojeada qué era la OEA: “En la Novena Conferencia Iberoamericana, celebrada en Bogotá en 1948, se creó la Organización de los Estados Americano (OEA) como organismo de coordinación política, gracias al cual, decía el poeta salvadoreño Roque Dalton, “el presidente de los EEUU es más presidente de mi país que el presidente de mi país”. Mediante la OEA Donald Tramp quiere ser más presidente de Venezuela sin ser elegido que Maduro que ha sido elegido democráticamente. Pero mucho antes, la OEA aprobó una declaración en 1954 que abría las puertas a los golpes de estado. La OEA se lanzó con rabia contra la libertad: la experiencia cubana es aplastante desde el primer día de declararse Territorio Libre de América en 1959. Como Venezuela desde 1998, como anteriormente con Nicaragua, con Chile, con Cuba… el imperialismo necesita destrozar los intentos de construcción de la segunda independencia, la socialista. Eva Golinger ha denunciado los cambalaches y maniobras de la OEA durante el recuento de votos del referéndum revocatorio de Chávez en 2004, y más adelante pone este título a uno de los capítulos más sugerentes de su libro El Código Chávez: «Estrategias debajo de la manga y amenazas persistentes». Las fuerzas reaccionarias están sacando estrategias de la manga. La OEA dirige la actual estrategia que no es sino una más en la agresión permanente que sufre nuestra Venezuela, que sufrimos todas y todos aunque estemos a un océano de distancia. En contexto mundial abierto por la llega de Donald Trump al gobierno estadounidense, dentro de una situación mundial de estancamiento, crisis y caos controlable e incontrolable, hacen que la existencia de la Venezuela bolivariana, la vida de Venezuela, seauna de las cuestiones prioritarias para la humanidad. Porque se trata de la vida de Venezuela: observemos qué sucede en Argentina, Brasil, Honduras… y nos haremos una idea aproximada de lo que sucederá en Venezuela. Por ahora, Ecuador ha logrado resistir un nuevo golpe, y los monstruos ansían devorar a Bolivia pedazo a pedazo, como sueñan en aniquilar Cuba. Pero el mundo es redondo y el imperialismo quieren meterlo en su caja de tesoros como si fuera una piedra de sangre y oro, un haber más en su tasa de beneficios. Por esto mismo, que Venezuela resista y avances es vital para la humanidad, por eso somos bolivarianas y bolivarianos. (Fuente: La Haine / Autor: Iñaki Gil de San Vicente)    



  • Ataque yanqui a Siria: Soros 1 – Trump 0
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    13/04/2017
    El jueves 7 de abril, Estados Unidos lanzó un ataque ilegal con 59 misiles Tomahawk desde barcos de guerra en el Mar Mediterráneo contra la base aérea de Shayrat, en la provincia siria de Homs. Aunque parezca paradójico, los buques usados en la agresión, el USS Porter y el USS Ross, con base en Rota (Cádiz), forman parte del escudo antimisiles «defensivo» con el que EEUU lleva cercando a Rusia varios años, lo que demuestra que su verdadera naturaleza es puramente ofensiva, tal y como el movimiento pacifista lleva denunciando desde el momento mismo de su implantación. La inmensa mayoría de los medios de comunicación insisten en que es la primera vez que Estados Unidos ataca directamente a Siria durante esta guerra de agresión que se desató hace más de seis años. Pero no es verdad, bajo la cobertura de supuestos bombardeos de la coalición antiterrorista, EEUU y sus aliados llevan destruyendo sistemáticamente la infraestructura civil e industrial del país árabe, minimizando en extremo los ataques a los grupos yihadistas, aliados reales —o títeres— de la OTAN en la guerra norteamericana contra Damasco. Conviene recordar en estos momentos que, cuando se fabricó otro ataque químico contra población civil con el que inculpar al gobierno sirio, muchos medios indicaron que desde buques de la base de Rota se lanzaron varios misiles de crucero que fueron desviados o neutralizados por la defensa antiaérea rusa. Curiosamente, años después, el mismo Obama, tuvo que reconocer públicamente que no tenía pruebas de quién era el responsable de la autoría del bombardeo químico en las cercanías de Damasco, aunque hackers interceptaron correos oficiales militares que incriminaban al mismísimo Pentágono en la operación de bandera falsa de Guta. Pero tampoco debemos olvidar otro bombardeo, mucho más mortífero que el de Hama, contra el Ejército Árabe Sirio, en Deir Ezzor, en septiembre del pasado año. Aunque se insistió en que todo había sido un error, la perfecta preparación del ataque, la monitorización del frente mediante el uso de drones durante las horas previas y el conocimiento perfecto de la posición de las tropas sirias, que no habían avanzado en la región en mucho tiempo, hacen pensar en que los pilotos sabían perfectamente dónde y a quiénes bombardeaban. En aquella ocasión también se habló de punto de inflexión y de que era la señal de que el Pentágono iba a entrar en guerra de manera más directa, por eso ahora es aún precipitado repetir los mismos análisis. Sí que es posible —y necesario— tratar de comprender qué ha sucedido en la Casa Blanca y en el Pentágono para que hayan optado por la vía militar contra el ejército sirio, lo que se contradice con muchas otras señales que la administración Trump estaba enviando sobre centrar los esfuerzos en la lucha contra el terrorismo y respetar la soberanía del pueblo sirio para decidir su futuro sin imposiciones exteriores. Recurrir a denunciar que Trump va como pollo sin cabeza en política nacional e internacional y que está poco menos que loco de atar, son ganas de simplificar el análisis y renunciar a conocer en profundidad qué está sucediendo y qué puede suceder en el futuro. Ni que decir tiene que, como sucede casi siempre en política exterior, una cosa es el discurso público y otra, bien distinta, las motivaciones reales que subyacen bajo la toma de una decisión de esta naturaleza con tantas implicaciones y tantas derivaciones posibles. Nadie duda de que la cuestión del ataque químico es únicamente una excusa para desatar una acción concreta. Es posible que el mismo haya sido cuidadosamente preparado por Estados Unidos y sus aliados, aunque también ha podido ser un bombardeo a un almacén de municiones terroristas en el que se encontraban depósitos de cloro (lo de sarín es simplemente imposible con las imágenes que hemos visto) listos para ser usado en ataques químicos, como los muchos que se han reportado durante estos años a manos de los rebeldes. Cabe igualmente la posibilidad de un montaje completo, donde los muertos hayan sido, en realidad, personas secuestradas por los terroristas en aldeas pro gubernamentales, como vimos en el anterior bombardeo químico sobre una población de la provincia de Damasco. Lo que no cabe en ningún análisis serio es que haya sido provocado por el bando gubernamental. A pesar de que Estados Unidos es el que más ha usado las armas químicas en todo el mundo, desde la época de la anterior administración demócrata estadounidense, un ataque químico contra población civil se consideraba la línea roja infranqueable que conllevaría la intervención directa del Pentágono sin recurrir a mercenarios, contratistas de seguridad o yihadistas varios. ¿Por qué iba a fastidiar el gobierno sirio una guerra de la que ya se avista su final, provocando la injerencia de Estados Unidos? ¿Cuál es el objetivo militar de un ataque a una pequeño pueblo con armas químicas? ¿Algún geoestratega sería capaz de articular una mínima explicación coherente? Tampoco es aceptable intelectualmente achacar un bombardeo así a una persona en concreto —a Bashar el Assad— y decir alegremente que es un demente para eliminar así cualquier tipo de filtro mental con el que evitar tragar la propaganda sin digerir por muy absurda que pueda parecer. Obviamente, EEUU lanzó su ataque sin contar con pruebas de que Siria había efectuado un ataque químico sobre Jan Sheijun (Idleb). Supuestamente lo realizó para defender a la población civil siria, pero tampoco eso es creíble, se estima que en poco más de un mes los ataques norteamericanos han asesinado a más de 200 civiles en Siria y muchos más en Iraq durante el asedio a Mosul, donde se le critica por volar edificios enteros llenos de civiles, usados por los terroristas como escudos humanos, a sabiendas de que está provocando centenares de bajas inocentes. No, no son motivaciones humanitarias las que mueven a Trump. Así las cosas, ¿a qué ha venido el bombardeo a la base aérea de Shayrat? Si se tratase de facilitar las cosas para realizar una investigación sobre armamento químico en esa instalación, es evidente que las pruebas habrán sido eliminadas por el fuego de los Tomahawk. ¿Por qué va a enfrentar Trump un aluvión de críticas por ayudar al terrorismo y dañar a quienes están luchando realmente contra él? ¿Por qué dar la imagen de carecer de un discurso coherente y sostenido? Todo hace pensar que Trump no ha soportado por mucho tiempo la presión del establishment de Washington y ha decidido actuar para lanzar el mensaje de que no es un aliado de Rusia, rompiendo los pactos firmados referentes a la seguridad de los cielos de Siria y la incipiente cooperación militar reflejada sobre el terreno en la lucha contra Daesh. Hillary Clinton, la responsable de la entrega de armas químicas a los rebeldes sirios en 2013 a través de Qatar, había iniciado también una campaña pidiendo bombardeos que tildaba a Trump de blando por no hacer nada en Siria, que seguía erosionado su mandato y su imagen. La inmediatez del ataque, además de aprovechar la estela de la prensa y el estupor causado por las imágenes proporcionadas por los terroristas —todo hay que decirlo— se produjo para no dar tiempo para estudiar debidamente los hechos, tomar en consideración las pruebas, ni permitir el uso de la razón en el análisis de lo sucedido. Probablemente, en ese caso, todo el mundo se habría dado cuenta de que se trataba de un burdo montaje. Curiosamente, el gobierno sirio denunció hace semanas ante la ONU y la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) que cargamentos de armas químicas habían llegado a Idleb a manos de terroristas desde Turquía. Aunque más curioso aún resulta cómo Trump se ha marcado un gol en propia meta ante la presión de su archienemigo George Soros, padrino de los oscarizados Cascos Blancos, filial humanitaria de al Qaeda en Siria. Cosas veredes. (Fuente: Rebelión / Autor: Juanlu González)



  • La sospechosa guerra de Siria
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    11/04/2017
    Hace exactamente dos semanas, los EE. UU. bombardearon el oeste de Mosul causando 230 víctimas, “la mayoría de las víctimas son mujeres y niños” (‘El Mundo’, 230317), del que nadie acusó la autoría y que los EE. UU. terminaron por reconocer. ¿Alguien ha visto fotos y vídeos de esta masacre? Yo no. Y agradecería los enlaces que se me pudieran proporcionar. Dos semanas después de esos bombardeos, se produjo otro ataque con bombas químicas a Jan Shijún, nido de terroristas del ISIS y de los que la prensa occidental llama, con intolerable oxímoron, “terroristas moderados”, los opositores a Bashar al Assad. Éste, por el contrario, en el que las víctimas se evaluaron en un centenar de personas y de ellas, doce niños, ha generado una avalancha de vídeos y fotos comparable a la promoción de una superproducción hollywoodiense. En una fase de la guerra donde no hay periodistas que puedan proporcionar testimonios fiables. Al mismo tiempo que los desgarradores testimonios gráficos, nos llegó la noticia de la autoría indubitada del ejército sirio. La fuente principal era la muy sospechosa organización Syrian Observatory for Human Rights, famosa por sus montajes desinformativos, como los mentirosos Cascos Blancos, y por su curiosa estructura: está radicada en… ¡el Reino Unido! Y constituida… ¡por una sola persona! Y aunque tanto el gobierno sirio como sus aliados rusos han rechazado la autoría y a pesar que las Naciones Unidas han evitado pronunciarse y que los expertos que monitorizaron la destrucción del arsenal químico sirio han asegurado que la dictadura de Al Assad no tiene capacidad para fabricar armas como las empleadas, los gobiernos y los medios occidentales, en una proporción aún más densa que cuando las “armas de destrucción masiva” que conducían a la guerra de Irak, no han dudado en achacar al dictador sirio el bombardeo y transmitírselo así a una opinión pública emocionalmente engrasada por el crudo material propagandístico generosamente servido 24 horas al día. Sin solución de continuidad, como siguiendo fielmente la escaleta teatral predeterminada, Trump ordenó el bombardeo de la base aérea siria de Shayrat, la segunda más importante de la fuerza aérea de Al Assad, desde la que, dice la explicación estadounidense, partió el ataque de los bombarderos químicos… Curiosamente, tanto a los analistas como a la miríada de periodistas especialistas en Siria, se les “escapa” que la operación de castigo a la aviación siria es, más bien, una operación de apoyo a los terroristas, “moderados” y extremistas, pues el arma aérea sirio-rusa es la que está conduciéndoles a la derrota final. No es extraño este desliz. Por lo que he visto y oído, el citado bombardeo norteamericano de Mosul de finales de marzo es como si no hubiera existido. Tampoco ha tenido eco la explicación sirio-rusa de que quizá los bombardeos sobre Jan Shijún alcanzaran algún depósito de armas químicas de unos u otros terroristas. ¿Qué cómo unos terroristas pueden tener unas armas que un estado, el sirio, no tiene capacidad de fabricar? Convendría no olvidar que en la Primera Guerra del Golfo, Sadam Husein destruyó poblaciones chiíes y kurdas, civiles e inocentes, en la guerra contra Irán con armas químicas norteamericanas para las que la empresa española Gamesa había proporcionado las carcasas de las bombas, como descubrió el gran reportero de “Interviú” Rafael Gómez Parra. La propaganda ha sustituido definitivamente a la información en la guerra de Siria, desde hace años. Las víctimas son, en primer lugar, esos niños utilizados para la propaganda y el interminable éxodo civil que son rechazados por los culpables de su expatriación. Pero también nosotros, ciudadanos de este Occidente que reparte culpas al dictado de consignas, mentiras y burdas cintas de vídeo. (Fuente: Nueva Tribuna / Autor: Ignacio Fontes)



  • La lucha de las estibadoras: la manipulación de llamar privilegios a los derechos
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    02/04/2017
    El trabajo de estiba es durisimo: grúas enormes que cargan y descargan mercancías que pesan toneladas y que pasan por encima de las cabezas de las estibadoras mientras transportes con ruedas mas altas que ellas pasan a escasa distancia. Se producen demasiadas veces accidentes de trabajo mortales o que les postran en sillas de ruedas. Trabajan en equipo a destajo: cobran un salario mínimo garantizado, pero la mayor parte de su sueldo depende de lo que cargan y descargan y todas ganan lo mismo. Realizan trabajos diversos y especializados y dependen unas de otras, se requiere mucho aprendizaje y experiencia para hacerlo bien. Un error se puede pagar con tu vida o con la de la compañera. Se levantan cada día sin saber si van a trabajar, y si trabajan si lo harán una hora, dos o si doblarán jornada. Un buen día en una lucha los sindicatos amarillos UGT y CC.OO, cargados de liberados y subvencionados por el Estado y el resto de las administraciones publicas las dejaron tiradas como a tantas y tantas trabajadoras. Pero las estibadoras no se quedaron cruzadas de brazos, construyeron un sindicato de clase, autogestionado, asambleario, sin liberados, sin líderes que constituye una herramienta de lucha y de ayuda mutua. Defiende los derechos de las trabajadoras y practica la solidaridad obrera en todos los frentes: con sus cuotas constituyen un fondo con el que se complementa la pensión pública de las viudas para que como mínimo sea de 1.000 euros. Cuando fallece una estibadora por accidente todas donan un día de salario para la familia y quieren hacerlo también en caso de muerte natural. Este sindicato es mundial. En el ámbito del Estado ha conseguido un convenio donde todas las trabajadoras son fijas, donde no existe el despido libre pues en caso de despido improcedente se impone la readmisión y donde las agresiones de las reformas laborales de PSOE y PP no han llegado. Y en eso llego la UE ,con una directiva de precarización a la que llaman liberalización, en aras de la sacrosanta competitividad. Recurrida ante los tribunales estos la han sentenciado como correcta. Pero estas mujeres y hombres de manos encallecidas y mirada limpia, herederas directas de la mejor tradición obrera no se han rendido. Su enemigo es el capitalismo globalizado que ha empezado a colonizar los puertos comprando terminales. Los compra a través de fondos buitre como el de JP Morgan. Y ahora aparecen multinacionales como la china Cosco que compran consignatarias y también terminales, con la exigencia de que la carga y descarga la hagan marineras de los buques que atracan y ETTs, condenando a la precariedad laboral y la precariedad de las vidas a esas personas inexpertas. Como en el resto de los sectores productivos se impone la propiedad en pocas manos en el sector del transporte marítimo. El gobierno del PP, esbirro de ese capitalismo globalizado, actúa de facilitador de esas transacciones especulativas contra las estibadoras y todas las clases populares. Y para ello preparo un decreto que fue tumbado por el Congreso, que habría significado el fin de la estiba digna que hoy tenemos. En paralelo las estibadoras y la patronal ha llegado a un acuerdo que mediante la subrogación cumple la sentencia, manteniendo las condiciones laborales actuales. El gobierno, sorprendido por el acuerdo, lo ha rechazado diciendo que la subrogación no cumple la sentencia, según le transmite la UE. Este extremo ha sido desmentido por una carta de la comisaria de transporte de la propia UE, que mostrada al ministro de Fomento produjo su levantamiento de la mesa. Detrás de todo este teatro hay, como decíamos antes, los intereses de las multinacionales que quieren acaparar navieras, consignatarias, terminales y con ello los puertos y quieren hacerlo con trabajadores precarizados en salarios y condiciones y desperdigados en diferentes empresas, acabando así con el sindicalismo de clase. Cobran rabiosa actualidad las palabras del Manifiesto Comunista "El poder estatal no es más que un comité de administración de los asuntos colectivos de toda la clase burguesa". A la vez que satisface los intereses económicos de esas multinacionales y gana puntos con ellas para futuras donaciones y puertas giratorias el PP queda claro quiere aplastar a los estibadores porque sus condiciones de vida y de trabajo, su fuerza sindical y su conservación de derechos constituyen un "mal ejemplo" para el resto de las trabajadoras, a la par que ponen de manifiesto las reformas criminales de PSOE y PP hechas contra ellas. De ahí la campaña desatada por los medios de comunicación, al servicio del poder, llamando a las estibadoras privilegiadas para manipular al pueblo a fin de que vea su lucha no como una lucha por la defensa de derechos, sino de privilegios. Y es que, desde el estallido de la crisis, la burguesía nos ha hecho creer que no había otro camino para conservar el empleo y ser competitivos era rebajar salarios y recortar derechos. La victoria de la estiba sera nuestra victoria, la de todas las trabajadoras, porque nos mostrará el camino para desmontar este falso relato y empezar a luchar para recuperar derechos perdidos y conquistar de nuevo: el de la unidad, el de que los problemas colectivos se deben solucionar colectivamente y el de que luchar es el único camino. En Andalucía es deber de la izquierda independentista en general, y de Nación Andaluza en particular, luchar al lado de la estiba y construir la República Andaluza de Trabajadores donde ostentaremos la soberanía política las clases populares. Solo lejos de la UE y del Estado español y construyendo el Socialismo conseguiremos controlar el pueblo un Estado andaluz, donde tengamos condiciones de vida y de trabajo dignas sustentadas en derechos que nadie nos quitara porque nosotras las trabajadoras nos gobernaremos.

    Joan Batlle.

    Militante de la CUP y de la asamblea de los PPCC de NA.




  • La narrativa mediática del PSOE-A en torno a la historia y la lengua: el caso de Rodríguez Almodóvar (II)
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    28/03/2017

    rodriguez almodovar rae

    En nuestro anterior artículo sobre la reescritura histórica de nuestro pasado tuvimos oportunidad de analizar una columna periodística del intelectual orgánico del régimen andaluz Antonio Rodríguez Almodóvar, habitual de las variadas ramificaciones institucionales y mediáticas del PSOE, en la que anatemizaba la condición nacional de Andalucía. Ahora es el momento de examinar brevemente otro reciente texto suyo en el que vuelca sus concepciones sobre la lengua de Andalucía cuando sale en defensa de la presidenta de la Junta, Susana Díaz, en el contexto de la la guerra interna de dicho partido a nivel estatal, después de que se filtrara a los medios, para perjudicar a la facción de Pedro Sánchez (su competidor) una frase pronunciada en el Comité del PSOE madrileño por uno de los seguidores de este, en la que el autor del enunciado, Ramón Silva, parodiaba el andaluz de Díaz: “Queremos un PZOE ganadó” (Lavanguardia.com, 5/III/20171).

    La nueva columna de Rodríguez Almodóvar aparecía el pasado 11 de marzo en El País bajo el título “¿Una patología del castellano?”2, donde denuncia la actitud de “un concejal madrileño, que quiere ridiculizar el habla de Susana Díaz, que desde luego se expresa en un sevillano estimable, con acierto comunicativo, aspiraciones y ahorro de consonantes”. En ella recrea por enésima vez la concepción panhispanista del andaluz como “forma avanzada del idioma” (castellano, claro) con un redundante y tautológico “que es lo que es”, a saber, una “forma del español meridional” que, como repite una y otra vez el estamento académico, no tiene entidad propia como andaluz (que es lo que es, por usar su misma coletilla) pero al que, a cambio, de la forma en que igualmente ya hemos podido verificar con profusión, se le concede como premio de consolación el hecho de que “sentó las bases del español de América, con trampolín en Canarias”, aunque “no ha sido nunca bien visto por ahí arriba”; nótese, como de costumbre, la elección del adverbio de lugar con el que sustituye a la denominación 'Norte' (es decir, “arriba”) para marcar, aun quizá sin pretenderlo (concedámosle el beneficio de la duda), la jerarquización geográfica. Encuadrado en la habitual reivindicación chovinista de que, aunque tomara en buena medida como referentes las formas de expresión centropeninsular, fuera un lebrijano el fijador inicial de la estandarización de la lengua imperial, Rodríguez Almodóvar no se sale del guión del jingoísmo panhispanista, ideología lingüística basada en el imperialismo cultural (Moreno Cabrera, 2011: 161), así como en la mitología colonialista del Descubrimiento (no olvidemos la inapelable refutación a este relato elaborada por Dussel, 2004, cuando explica cómo Colón no hizo sino comprarles las cartas de navegación a los chinos, quienes ya habían navegado por todos los océanos y tenían cartografiado el globo entero) para ufanarse de “que Antonio de Nebrija se adelantara a publicar la primera Gramática Castellana, en agosto de 1492, justo cuando don Cristóbal Colón emprendía la descomunal aventura del Descubrimiento; como si el sevillano hubiera presentido que había que pertrechar a nuestra lengua con una norma escrita, para la no menos descomunal expansión que acabaría teniendo, y tiene”. Ya se sabe: hablamos del “Descubrimiento” (conversión en 'objeto' de los pueblos de las Américas y omisión deliberada de las otras culturas con las que ya tenían contacto antes que los europeos) como “descomunal aventura”, frente a la empresa de codicia, matanza y saqueo que de hecho fue (Césaire, 2006: 14), así como de una también “descomunal expansión” del castellano, que nunca se impone sino que se expande, como un gas. El autor de Prisa continúa vanagloriándose de que “Mal que les pese a algunos, el andaluz” no constituye una lengua natural por sí misma sino que “es vanguardia del castellano”. ¿Por qué? Porque “aplica rigurosamente dos principios básicos en toda lengua: la claridad y la economía”, soslayando que otro de los recursos de toda comunicación es la presencia de la redundancia, al objeto de minimizar los efectos del ruido en la señal, característica que simultánea y contradictoriamente el relato oficial también atribuye al andaluz, y que refuta dicho mito radical (economicista) de la brevedad elevada a fin último y máximo del lenguaje, como ocurre en nuestra propia lengua natural (concepto que desarrollaremos en breve): mantenimiento explícito del pronombre personal a pesar de estar ya contenido en las desinencias verbales de muchas expresiones, como en el caso de “fi(ha)te tú”; verbalización del adverbio cuyo sema ya está implícito en el significado del verbo, como en “ben p'aká”). Todo ello, aparte de que el oficialismo académico andaloespañol no se aplica el propio cuento de la “economía para hacerlo más breve”, por seguir con el texto de la columna, cuando denomina a su mismo grupo investigador “Español Hablado en Andalucía”3 (referencia nada económica, precisamente) o emplea la táctica del divide y vencerás (Porrah Blanko, 2000: 155-157) por medio del significante “hablas andaluzas” en lugar de lo que, más económicamente, resultaría sencillo nombrar: “Andaluz”. Ni que decir tiene que la visión del establishment universitario tampoco tiene reparo alguno en afirmar una cosa y la contraria al obviar la entidad propia del andaluz como sistema lingüístico (Moreno Cabrera, 2013: 12) disfrazándolo como “vanguardia del castellano” y a la vez atribuyéndole justo los rasgos opuestos cuando, en relación con el mantenimiento de palabras y expresiones ya no usadas en otros territorios de la Península, “se dice que el léxico andaluz es conservador” (VV.AA., 2016: 160). Unas veces vanguardia, otras conservadurismo, según interese.

    En el mismo párrafo, el firmante del texto periodístico prosigue declarando que entiende que desde la norma estándar se vea con recelo que se propague el andaluz porque el “latín vulgar” terminó “multiplicándose en un buen puñado de lenguas romances”, a pesar de lo cual trata de tranquilizar a quienes experimenten los temores de que el castellano corra la misma suerte argumentando que “ya nos ocupamos los andaluces, los canarios, los mejicanos, los argentinos, los peruanos… de que la energía de la lengua de Cervantes se mantenga en los límites del entendimiento y se multiplique, también, en hermosas novelas y otras formas literarias”. Ni siquiera entraremos a indagar qué piensa el novelista del papel de las andaluzas, canarias, mejicanas, argentinas o peruanas, de acuerdo con el dominio androcéntrico del lenguaje (Moreno Cabrera, 2014: 216), en dicha “energía de la lengua”, pero no podemos dejar de hacer notar que, una vez más, el discurso académico, en este caso con esa alusión a que el castellano (“español”) “se mantenga en los límites del entendimiento” a la par que “se multiplique, también, en hermosas novelas y otras formas literarias”, confunde los planos de, respectivamente, la lengua natural que usan oralmente “los andaluces, los canarios, los mejicanos, los argentinos, los peruanos”, caracterizada por su adquisición espontánea en la infancia, mutable y variable, frente al de la lengua cultivada o literaria, estandarizada, necesariamente artificial, que se enseña en el sistema educativo y en la que se escriben esas “hermosas novelas y otras formas literarias” (mismo autor, 2011: 188). Así, que en variadas zonas de la península Ibérica y América puedan reflejarse por escrito de una única manera expresiones como “comió mucho”, “no he podido conocerla”, “fue en verano cuando lo hice”, “¿qué quieres tú?”, “compra unas velas”, “una amiga mía”, “se fue de viaje”, “trae una cesta”, “antes de venir yo aquí”, “ya he terminado de trabajar”, “me está castigando”, “hay maíz” o “ahora es cuando yo tengo problemas” no quiere decir que en las lenguas naturales de comunidades humanas de Argentina, Bolivia, Colombia/Panamá, Cuba, Ecuador, El Salvador/Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela respectivamente dejen de formularse oralmente tales ideas como “comió grande”, “no la he podido conocerla”, “lo hice fue en verano”, “¿qué tú quieres?”, “dame comprando unas espermitas”, “una mi amiga”, “se lo fue de viaje”, “lo trae un chiquihuite”, “antes de yo venir aquí”, “ya trabajé todo ya”, “me está castigándome”, “ello hay maíz” o “yo vengo a tener problemas es ahora” de la misma respectiva manera. Es decir, la variación geográfica o diatópica es, como acabamos de citar, una característica inherente al lenguaje oral (ibíd.: 189), frente a la relativa estabilidad de la lengua estandarizada, sobre todo escrita, erigida en oficial (el castellano estándar que se enseña en las escuelas de todos esos Estados y en las academias de castellano o “español” para extranjeras/os). Que a pesar de todas estas variaciones podamos entender la mayor parte de estos enunciados (con seguridad, no todos) no significa que “nos ocupamos los andaluces, los canarios, los mejicanos, los argentinos, los peruanos” conscientemente, cada vez que abrimos la boca para hablar, de que un supuesto castellano oral único y hablado por cientos de millones de personas “se mantenga en los límites del entendimiento” como proyecta la mitología panhispanista reproducida en la columna de Rodríguez Almodóvar, sino de que existen similitudes entre todas nuestras respectivas lenguas naturales que hacen posible cierto grado de intercomprensión si se realiza un determinado nivel de esfuerzo entre las/os hablantes de dichas zonas, del mismo modo que, frente al mito del españolismo lingüístico según el cual solo el castellano es un vehículo válido (entendible) de comunicación en el ámbito peninsular, una persona castellanoparlante puede, con un mínimo interés y esfuerzo, entender a otra que hable, por ejemplo, en asturiano, catalán o gallego, exactamente como las/os hablantes de estos últimos sistemas de comunicación ha tenido que ir haciendo a lo largo de los últimos siglos. Es falso que andaluzas/ces y peruanas/os nos estemos esforzando en que un supuesto sistema universal de comunicación llamado español “se mantenga en los límites del entendimiento”. Podemos entendernos con una persona de Perú pero también con una que hable la lengua propia de Galicia o Cataluña (reconocidas políticamente, aunque no hace demasiado si tomamos perspectiva histórica, como diferentes del castellano, al contrario de la situación actual del andaluz). Es más (Moreno Cabrera, 2010: 15):

    << Para entender esto más cabalmente conviene darse cuenta de la siguiente realidad. Los canarios, andaluces, vallisoletanos, cántabros, cubanos, uruguayos, argentinos, mexicanos o colombianos no se entienden entre sí porque hablen igual –es evidente que no hablan igual– sino porque las variedades que hablan son muy parecidas o próximas por más que presenten importantes diferencias en los ámbitos fonético, léxico, morfológico, sintáctico y semántico. Siempre que intentemos entendernos con alguien que habla una variedad diferente de la nuestra, tenemos que hacer un esfuerzo de acomodación y de acercamiento lingüístico para el que [...] estamos perfectamente preparados. [...] Es muy posible que para entender a un argentino o boliviano haya que hacer en algunos aspectos un esfuerzo mayor que para entender de modo natural y más o menos espontáneo a un gallegohablante. [...] el hablante boliviano está en muchos casos influido por una lengua como el quechua o el aymara que provoca la existencia de palabras, giros o calcos de estas lenguas que pueden hacer que el esfuerzo que tengamos que realizar para entender a un hispanohablante peruano pueda ser mayor que el que tenemos que realizar para entender a un gallegohablante. >>

    Completemos esta idea con la otra cara de la moneda: si en general estas inter-comprensiones entre hablantes de diferentes lenguas o variedades es posible en términos generales, la comunicación entre ellas/os también puede comportar ciertas lógicas dificultades, no necesariamente insuperables pero que sí llegan a darse, en los ámbitos fonético, léxico, morfológico, sintáctico y semántico de los que acabamos de tratar. Numerosas amistades de otras partes del Estado han comunicado a quien esto escribe que cuando viajan a Andalucía les cuesta en grados variables (y sobre todo en un primer momento) entender el andaluz; esto es un hecho que en sí no implica valoración alguna en términos de jerarquización o supremacismo lingüístico. Es lo que declaró en una ocasión el expresidente de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, durante una sesión parlamentaria, en respuesta a la pregunta de un representante de la oposición que había puesto en duda el modelo de inmersión lingüística en tono apocalíptico reproduciendo justamente ese pensamiento del nacionalismo lingüístico español según el cual las/os escolares de Cataluña iban a sufrir un insalvable déficit comunicativo a la hora de expresarse en castellano con el resto del Estado. Mas había afirmado que los escolares catalanes "sacan las mismas notas de castellano que los niños y niñas de Salamanca, de Valladolid, de Burgos y de Soria; y no le hablo ya de Sevilla, de Málaga, de Coruña, etcétera etcétera, porque allá hablan el castellano, efectivamente, pero a veces a algunos no se les entiende". Desconocemos exactamente si pudo haber alguna intencionalidad sarcástica o vejatoria en sus palabras (en todo caso, Mas pediría horas después disculpas aduciendo malinterpretación en la difusión descontextualizada de su respuesta; 20Minutos.es, 30/IX/20114) pero puso el dedo en la llaga por el hecho de que afirmar que en Sevilla, Málaga o Coruña "hablan el castellano" no puede tomarse sino de manera muy relativa, aunque a nivel institucional y académico, como hace Rodríguez Almodóvar en su columna, no deje de considerarse el andaluz como una mera variante del "español" hablado por 400 millones de personas (parece que el número aumenta sin parar: el 18 de marzo, el flamante director del Instituto Cervantes lo cifraba en 550 ante los micrófonos de la cadena SER5, mientras que el tertuliano Eduardo García Serrano lo elevaba a “más de 600 millones de personas en el mundo” en Intereconomía TV el 18/XI/20156). Por supuesto, el novelista de la constelación PSOE no desaprovecha la ocasión para alimentar el clásico agravio andaloespañolista catalanófobo (González Pulido, 2005: 1-8) en el último párrafo de su columna a través de la intertextualidad creativa y simplificadora: "Hasta el ínclito Artur Mas se permitió decir aquello de que «a los niños sevillanos no se les entiende cuando hablan»".

    Por ende, como mencionábamos, Rodríguez Almodóvar era elegido en 2015 como “académico correspondiente” de la Real Academia Española7, institución que no se ha señalado precisamente como defensora de la valoración y reconocimiento del andaluz. Recordemos, de entre los posibles centenares de ejemplos, tan solo el planteamiento etnocida, en el mismo rotativo, El País, que difundía Manuel Alvar el 25/I/20008, satanizando la creación del empleo del andaluz en los medios de comunicación audiovisuales a través de etiquetas como “ignorancia”, “paletería” o “plebeyez” (elección léxica de evidente tinte clasista). Resulta curioso, pues, que su columna finalice con esta reflexión: “No me imagino qué puede tener de malo hablar bien lo que uno habla. Y por qué esa inquina con el andaluz. Yo que ellos, me lo haría mirar.” Justo debajo, la página incluye un renglón con la información que acabamos de citar: “Antonio Rodríguez Almodóvar es académico correspondiente de la RAE en Andalucía”. Efectivamente, así es9.

    Manuel Rodríguez Illana

    REFERENCIAS

    CÉSAIRE, Aimé (2006): Discurso sobre el colonialismo. Madrid: Akal.

    DUSSEL, Enrique (2004): “China (1421-1800): razones para cuestionar el eurocentrismo”, Archipiélago. Revista cultural de nuestra América, número 44, año 11, abril-junio 2004. revistas.unam.mx/index.php/archipielago/article/.../19688/18679

    GONZÁLEZ PULIDO, Javier (2005): “La 'Catalanofobia', expresión ideológica de masas del españolismo”, https://nacionandaluza.files.wordpress.com/2015/12/lacatalanofobiaexpresiondelespac3b1olismo_j_g_pulido.pdf

    MORENO CABRERA, Juan Carlos (2014): Los dominios del español. Guía del imperialismo lingüístico panhispánico. Madrid: Euphonía Ediciones. http://www.euphoniaediciones.com/plataforma/libros/los-dominios-del-espanol-13-45-1-2-1

    - (2013): La manipulación de la lingüística al servicio del nacionalismo españolista. El caso del andaluz en la fonología de la nueva gramática de la RAE y la ASALE. https://creandopueblo.files.wordpress.com/2012/12/moreno_manipulacion_espanolista_andaluz2.pdf

    - (2011): «Unifica, limpia y fija.» La RAE y los mitos del nacionalismo lingüístico español. En SENZ, Silvia y ALBERTE, Montserrat: El dardo en la Academia. Esencia y vigencia de las academias de la lengua española. Barcelona: Melusina.

    - (2010): Lengua / nacionalismo en el contexto español, http://bretemas.blogaliza.org/files/2010/06/Texto_Juan_Carlos_Moreno_Cabrera.pdf

    PORRAH BLANKO, Huan (2000): ¡Ehkardiyea l'armáziga k'ai hugo! Antolohía 'e tehtoh en andalú der Huan Porrah Blanko. Donostia: Iralka.

    VV.AA. (2016): Lengua castellana y literatura 1 - Andalucía. Barcelona: Vicens Vives.




  • Colombia, Oriente Próximo y Ucrania ¿Acuerdos de paz o rendición política?
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    28/03/2017
    Hace unos treinta años, un sagaz campesino colombiano me dijo: “Cuando oigo hablar de acuerdos de paz, escucho al gobierno afilar sus cuchillos” Introducción Últimamente se ha hablado mucho de acuerdos de paz en todo el mundo. En casi todas las regiones o países que sufren una guerra o una invasión se ha mencionado la posibilidad de negociar “acuerdos de paz”. En muchos casos, estos llegaron a firmarse y todavía no han logrado acabar con los asesinatos y el caos provocados por la parte beligerante apoyada por EEUU. Vamos a repasar brevemente algunas de estas negociaciones del pasado y del presente para comprender las dinámicas de los “procesos de paz” y los resultados subsecuentes. El proceso de paz Actualmente están en marcha diversas negociaciones supuestamente diseñadas para lograr acuerdos de paz. Entre ellas podemos citar: las discusiones en Ucrania entre la junta, con sede en Kiev y respaldada por la OTAN y EEUU, y la dirigencia de la región de Donbas, situada al este del país, opuesta al golpe y a la OTAN; en Siria, entre la coalición saudí-EEUU-OTAN-terroristas armados y el gobierno sirio y sus aliados rusos, iraníes y de Hezbolá; en Palestina, entre el régimen colonial israelí respaldado por EEUU y las fuerzas por la independencia palestina en Cisjordania y la Franja de Gaza; y, en Colombia, entre el régimen del presidente Santos apoyado por EEUU y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Hay otras negociaciones de paz en marcha que no han recibido atención pública. Resultados de acuerdos de paz del pasado y del presente A lo largo del pasado cuarto de siglo se firmaron diversos acuerdos de paz, todos los cuales llevaron a la rendición tácita de los protagonistas antiimperialistas armados y de los movimientos populares de masas. En América Central, los acuerdos firmados en El Salvador y en Guatemala condujeron al desarme unilateral del movimiento de resistencia, la consolidación del control de la economía por la oligarquía y el crecimiento y proliferación sin trabas de bandas de narcotráfico y escuadrones de la muerte auspiciados por el gobierno. A consecuencia de ello se produjo una escalada del terror interno. Los líderes de la resistencia consiguieron votos, entraron en el parlamento como políticos y, en el caso de El Salvador, ocuparon altos cargos. Las desigualdades se mantuvieron o empeoraron al igual que los asesinatos, que llegaron incluso a superar las cifras del periodo previo al acuerdo de paz. Un gran número de emigrantes, con frecuencia refugiados que huían de la violencia de las bandas armadas, entraron ilegalmente en EEUU Este país consolidó sus bases y sus operaciones militares en América Central, mientras la población seguía sufriendo. Las negociaciones de paz israelí-palestinas no produjeron ningún acuerdo, pero sirvieron para proporcionar una ligera tapadera al aumento de la anexión de tierras palestinas para construir enclaves racistas “solo para judíos”, provocando asentamientos ilegales a más de medio millón de colonos judíos. EEUU respaldó por completo la farsa del proceso de paz, financiando a los líderes-vasallos corruptos palestinos y proporcionando apoyo diplomático, militar y político incondicional a Israel. EEUU-Unión Soviética: el acuerdo de paz Se suponía que los “acuerdos de paz” entre Reagan-Bush y Gorbachov acabarían con la Guerra Fría y lograrían la paz global. Pero, en lugar de ello, EEUU y la Unión Europea (UE) establecieron bases militares y regímenes clientelares por toda Europa Oriental, el Báltico y los Balcanes, saquearon los recursos nacionales y se apropiaron de las economías desnacionalizadas. Las élites con sede en EEUU dominaron el régimen vasallo de Boris Yeltsin y despojaron virtualmente a Rusia de sus recursos y su riqueza. En alianza con los oligarcas gansteriles, hundieron su economía. El régimen postsoviético de Yeltsin compitió en las elecciones, promovió la multiplicidad de partidos y presidió un país desolado, aislado y cada vez más rodeado; al menos la elección de Vladimir Putin sirvió para “descolonizar” el aparato del Estado y reconstruir parcialmente la economía y la sociedad. Las negociaciones de paz de Ucrania En 2014, un golpe de Estado violento patrocinado por EEUU unió a fascistas, oligarcas, generales y simpatizantes de la UE, que tomaron en control de Kiev y de la parte occidental de Ucrania. Las regiones orientales pro-democracia de Donbas y la península de Crimea organizaron la resistencia al régimen golpista. Crimea votó unánimemente la unión con Rusia. Los centros industriales del este de Ucrania (Donbas) formaron milicias populares para resistir a las fuerzas armadas y los paramilitares neonazis de la junta respaldada por EEUU Después de unos años de caos y habiendo llegado a una situación de punto muerto, se inició un “proceso de negociación” que no impidió que el régimen de Kiev continuara atacando al Donbas. El “intento de paz” se convirtió en la base del “Acuerdo de Minsk”, negociado por Francia, Rusia y Alemania, mediante el cual la junta de Kiev pretendía el desarme del movimiento de resistencia, la reocupación del Donbas y de Crimea y la eventual destrucción de la autonomía cultural, política, económica y militar del este de Ucrania, de mayoría étnica rusa. En consecuencia, el “Acuerdo de Minsk” ha sido poco más que un plan fracasado para lograr la rendición. Mientras tanto, el saqueo masivo de la economía de la nación perpetrado por la junta de Kiev ha convertido Ucrania en un Estado fallido en el que 2,5 millones de habitantes se han trasladado a Rusia y muchos otros miles han emigrado a Occidente a cavar patatas en Polonia o se han incorporado a los burdeles de Londres y Tel Aviv. La juventud desempleada restante ha quedado con la sola opción de vender sus servicios a las tropas de choque de los paramilitares fascistas de Kiev. Colombia: ¿Acuerdo de paz o de cementerio? Si examinamos sus encarnaciones pasadas y la experiencia presente, resulta prematuro celebrar el “acuerdo de paz” de las FARC colombianas y el presidente Santos. En las últimas cuatro décadas, los regímenes oligárquicos colombianos, apoyados por el ejército, los escuadrones de la muerte y Washington han convocado innumerables “comisiones de paz”, inaugurado negociaciones con las FARC y procedido a romperlas para relanzar guerras a gran escala, utilizando los “acuerdos de paz” como un pretexto para diezmar y desmoralizar a los activistas políticos. En 1984, el que era presidente Belisario Betancourt firmó un acuerdo de paz con las FARC conocido como el “Acuerdo Uribe” por el cual miles de activistas y simpatizantes de las FARC se desmovilizaron, fundaron un partido legal, la Unión Patriótica (UP), y entraron en el juego electoral. En las elecciones de 1986, candidatos de la UP fueron elegidos senadores, congresistas, alcaldes y concejales y su candidato presidencial consiguió más del 20% del voto nacional. En los siguientes cuatro años, de 1986 a 1989, más de 5.000 dirigentes, cargos electos y candidatos presidenciales de la UP fueron asesinados en una campaña nacional de terror. Decenas de miles de campesinos, trabajadores del petróleo y jornaleros de las plantaciones fueron asesinados, torturados y empujados al exilio. Los escuadrones paramilitares de la muerte y los ejércitos privados de los terratenientes, aliados con las Fuerzas Armadas de Colombia, asesinaron a miles de líderes sindicales, periodistas, trabajadores y familiares. La “estrategia paramilitar” del ejército contra no combatientes y civiles de las aldeas había sido desarrollada en los sesenta por el general del ejército estadounidense William Yarborough, comandante del centro especial de la guerra del ejército estadounidense y creador de las fuerzas especiales conocidas como “boinas verdes”. A los cinco años de su creación, la Unión Patriótica había desaparecido: sus miembros supervivientes se habían exiliado o pasado a la clandestinidad. En 1990, el recién elegido presidente César Gaviria proclamó el inicio de nuevas negociaciones de paz con las FARC. A los pocos meses de su anuncio, el presidente ordenó el bombardeo de la “Casa Verde”, donde se alojaban dirigentes de las FARC y un equipo negociador. Afortunadamente, pudieron escapar antes del ataque traicionero. El presidente Andrés Pastrana (1998-2001) demandó nuevas negociaciones de paz con las FARC que se llevarían a cabo “en una zona desmilitarizada”. Las conversaciones se iniciaron en la región selvática de El Caguán en noviembre de 1998. El presidente Pastrana había negociado con las FARC y activistas sociales numerosas promesas, concesiones y reformas pero, al mismo tiempo, había firmado un acuerdo multimillonario de ayuda militar por diez años con el presidente Clinton, conocido como “Plan Colombia”. Esta práctica de “dobles relaciones” culminó con el inicio por parte de las Fuerzas Armadas de Colombia de una “política de tierra quemada” contra las “zonas desmilitarizadas” bajo el recién elegido presidente Álvaro Uribe, relacionado con los escuadrones de la muerte. A lo largo de los siguientes ocho años, el presidente Uribe empujó al exilio interno a cerca de cuatro millones de campesinos colombianos. Gracias a la financiación de cientos de miles de millones por parte de Washington, Uribe pudo duplicar el volumen de las fuerzas armadas hasta superar los 350.000 hombres, a la vez que incorporaba a miembros de los escuadrones de la muerte al ejército. Asimismo, supervisó la formación de nuevos grupos paramilitares. Hacia 2010, el número de guerrilleros de las FARC había descendido de 18.000 combatientes a menos de 10.000, se habían producido cientos de bajas civiles y millones de personas perdieron su hogar. En 2010, el antiguo ministro de defensa de Uribe, Juan Manuel Santos, fue elegido presidente. En 2012, Santos inició otro “proceso de paz” con las FARC, que fue firmado finalmente a finales de 2016. Según este nuevo acuerdo negociado en Cuba, cientos de oficiales implicados en torturas, asesinatos y desplazamientos forzosos de campesinos recibirían inmunidad mientras que las guerrillas de las FARC tendrían que enfrentarse a juicio. El gobierno prometió la reforma agraria y el derecho al retorno a los campesinos desplazados y sus familias. No obstante, cuando los campesinos regresaban para reclamar sus tierras, eran expulsados o incluso asesinados. Los dirigentes de las FARC aceptaron la desmovilización y el desarme unilateral que tendría que realizarse en junio de 2017. El ejército y sus aliados paramilitares conservarían sus armas y obtendrían el control total sobre las zonas previamente liberadas por las FARC. El presidente Santos aseguró que el “acuerdo de paz” incluiría una serie de decretos presidenciales para privatizar los recursos minerales y petroleros del país y convertir las pequeñas granjas familiares en plantaciones para la agroexportación. A los campesinos-rebeldes desmovilizados se les ofreció parcelas de tierra yerma y marginal, sin recibir apoyo del gobierno ni fondos para carreteras, aperos, semillas, fertilizantes, ni siquiera para construir las escuelas o viviendas necesarias para la transición. Aunque algunos de los líderes de las FARC obtuvieron escaños en el Congreso y la libertad para presentarse a las elecciones sin ser hostigados, las bases jóvenes de la guerrilla y los campesinos quedaban sin muchas alternativas, a no ser la de unirse a los paramilitares o las bandas de narcotráfico. En resumen, este repaso histórico demuestra que sucesivos presidentes y regímenes colombianos han violado sistemáticamente todos los acuerdos de paz, asesinado a los rebeldes firmantes y mantenido el control de la economía y la mano de obra por parte de las élites. Antes de la actual elección, Santos presidió la década más letal siendo ministro de defensa con Uribe. Por su intermediación para lograr la paz de los cementerios para decenas de miles de campesinos y activistas colombianos, el presidente Santos fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz. En la Habana, los líderes y negociadores de las FARC recibieron los elogios del presidente cubano Raúl Castro, el presidente Obama, el presidente Maduro de Venezuela y la gran mayoría de “progresistas“ y derechistas de Norteamérica, Sudamérica y Europa. La sangrienta historia de Colombia, con sus asesinatos generalizados de activistas por los derechos humanos y líderes campesinos, ha continuado incluso cuando se estaban firmando los documentos que señalaban el Acuerdo de Paz. Durante el primer mes de 2017, los escuadrones de la muerte, vinculados a la oligarquía y el ejército, asesinaron a cinco activistas por los derechos humanos. En 2015, cuando las FARC negociaban varias cláusulas del acuerdo, más de 120 campesinos y activistas fueron asesinados por los grupos paramilitares que continuaban actuando libremente en zonas controladas por el ejército de Santos. La maquinaria propagandística de los medios de comunicación de masas continúa repitiendo la mentira de que “más de 200.000 personas perdieron la vida a manos de la guerrilla y el ejército”, cuando la inmensa mayoría de los asesinatos fueron cometidos por el gobierno y sus aliados, los escuadrones de la muerte; una calumnia que los líderes guerrilleros no han sabido desmontar. El prominente investigador jesuita Javier Giraldo ha documentado minuciosamente el hecho de que más de tres cuartas partes de dichas muertes fueron obra del ejército y los paramilitares. Se nos pide que creamos que los regímenes presidenciales que han asesinado y continúan asesinando a más de 150.000 trabajadores, campesinos, líderes indígenas y profesionales colombianos se han convertido de un día para otro en socios amantes de la justicia para conseguir la paz. En los tres primeros meses de este año, activistas defensores del acuerdo de paz con las FARC siguen siendo el objetivo y siguen siendo asesinados por los paramilitares supuestamente desmovilizados. Los líderes de los movimientos sociales denuncian un aumento de la violencia por parte de las fuerzas del ejército y sus aliados. Incluso los monitores de los acuerdos de paz y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos admiten que la violencia estatal y paramilitar está destruyendo cualquier estructura pensada por el presidente Santos para implementar las reformas. A medida que las FARC se retiran de las regiones bajo control popular, los campesinos que pretenden acogerse a la reforma agraria se convierten en objetivo de los ejércitos privados. El régimen de Santos está más interesado en proteger las apropiaciones masivas de tierras de los grandes consorcios mineros. Mientras los asesinatos de partidarios de las FARC y activistas de derechos humanos se multiplican, mientras el presidente Santos y Washington intentan aprovecharse de una guerrilla desarmada y desmovilizada, el “histórico acuerdo de paz” se convierte en un gran engaño diseñado para expandir el poder imperial. Conclusión: Epitafio para los acuerdos de paz Una y otra vez, en todo el mundo, las negociaciones y los acuerdos de paz orquestados por el Imperio han tenido un solo objetivo: desarmar, desmovilizar, derrotar y desmoralizar a los luchadores de la resistencia y a sus aliados. Los “acuerdos de paz”, tal y como los conocemos, sirven para rearmar y reagrupar a las fuerzas respaldadas por EEUU tras los contratiempos tácticos de la lucha de guerrillas. Su objetivo es dividir a la oposición (la llamada “táctica del salami”) y facilitar la conquista. La retórica de paz utilizada en estas “negociaciones de paz” significa básicamente el “desarme unilateral” de los luchadores de la resistencia, la rendición del territorio y el abandono de los simpatizantes civiles. Las denominadas “zonas de guerra”, que contienen tierras fértiles y valiosas reservas minerales, se “pacifican” siendo absorbidas por el régimen “amante de la paz”. Ello contribuye a sus programas de privatización y a la promoción del saqueo por parte del “Estado desarrollista”. Los arreglos de paz negociados están supervisados por las autoridades estadounidenses, que elogian y loan a los líderes rebeldes cuando firman los acuerdos que serán implementados por regímenes vasallos del poder imperial… Este último se asegurará de que no se produzca ningún realineamiento en política exterior ni ningún cambio estructural socioeconómico. Algunos acuerdos de paz permiten que los antiguos dirigentes guerrilleros compitan y en algunos casos ganen elecciones como representantes marginales, mientras su base de apoyo es diezmada. En la mayor parte de los casos, durante el proceso y especialmente tras la firma del “acuerdo de paz”, las organizaciones y movimientos sociales y sus seguidores del campesinado y la clase trabajadora, así como los activistas por los derechos humanos, acaban siendo objetivo a abatir por el ejército y los escuadrones de la muerte paramilitares que operan en connivencia con las bases militares del gobierno. Con frecuencia, los aliados internacionales de los movimientos de resistencia les han animado a negociar acuerdos de paz para demostrar a EEUU que son responsables, con la esperanza de mejorar las relaciones diplomáticas y comerciales. No hace falta decir que las “negociaciones responsables” simplemente servirán para reforzar la determinación del poder imperial para presionar futuras concesiones y estimular agresiones militares y nuevas conquistas. Los “acuerdos de paz” justos se basan en el desarme mutuo, el reconocimiento de la autonomía territorial y la autoridad de la administración insurgente local sobre las reformas agrarias acordadas, al tiempo que mantienen los derechos sobre los recursos minerales y el control de la seguridad militar-pública. Los acuerdos de paz deberían ser el primer paso de una agenda política implementada bajo el control del ejército rebelde independiente y monitores civiles. El desastroso resultado del desarme unilateral es producto de la no implementación de una política exterior y cambios estructurales progresistas e independientes. Las negociaciones de paz presentes y pasadas, basadas en el reconocimiento de la soberanía de un Estado independiente vinculado a los movimientos de masas, siempre han terminado con EEUU rompiendo los acuerdos. Los genuinos “acuerdos de paz” son contrarios a la meta imperial de conquistar mediante la mesa negociadora lo que no pudieron ganar mediante la guerra. (Fuente: La Haine / Autor: James Petras)



  • Sobre los detenidos de Iruña, la violencia y los oportunistas
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    24/03/2017
    Antes que nada, pedir la absolución de los 4 detenidos de Orereta el 11 de marzo en Iruñea. Mi máxima solidaridad incondicional a los compañeros, familiares y amigos. Ni la represión ni la cárcel podrá con quienes luchan contra la represión y por un mundo más justo. Sobre la violencia Podríamos pasarnos horas y horas hablando sobre la violencia, sobre las infinitas formas que tiene la violencia y sobre como hay que hacerle frente a una violencia estructurada y establecida. Los que analizamos la historia de las sociedades desde el materialismo diálectico, es decir, los que sabemos que cada afirmación contiene a su vez su negación, su contrario, sabemos que la sociedad que está estrucuturada hoy en día es una sociedad basada en la lucha entre clases antágonicas, en la lucha entre los poseedores de los medios de producción por un lado, la burguesía, frente a los desposeídos y los que tienen que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir por otro lado, el proletariado. Le pese a quien le pese, y tras el surgimiento de las clases, todas las sociedades se han estructurado en clases antágonicas, con intereses antágonicos y en continua disputa. Esto es un hecho objetivo que podemos ver si analizamos las condiciones materiales existentes, y no analizandolo des de un idealismo abstracto de "todos somos iguales", "armonía entre todos" etc. No, en una sociedad de clases no todos somos iguales, ni existe una armonía ni una convivencia. No puede existir una convivencia entre la burguesía y el proletariado, entre los explotadores y los explotados. Predicar una convivencia y poner de igual a igual a todos los miembros de la sociedad en una sociedad de clases, negando la lucha de clases, solo lleva a la claudicación de la clase obrera y a la perpetuación del sistema establecido. Antes de condenar cualquier tipo de violencia de forma abstracta, habría que analizar no solo las condiciones materiales que generan esa violencia, sino también qué es la violencia, que violencia es legítima y cuando la violencia se convierte en autodefensa. En el sistema capitalista de hoy en día, que como he escrito anteriormente se basa en la posesión de los medios de producción (y por lo tanto la dominación) de la burguesía y la explotación sobre la clase obrera, hay una violencia estructurada que ejerce de facto contra la clase obrera. Paro, miseria, desahucios, sueldos infrahumanos, largas jornadas de trabajo, "accidentes" laborales… ¿cual es la verdadera violencia? ¿Qué es la violencia? No solo podríamos considerar como violencia las relaciones sociales de producción capitalistas, sino también toda la superestrucura que se erige sobre ella, para defender los intereses de una clase, la burguesía. Para ello utilizan la violencia directamente, para salvaguardar esas relaciones de producción que se basan en la explotación y la miseria de la clase obrera. Utilizan y utilizarán la violencia porque una clase determinada no entregará sus privilegios por su conciencia de buen hombre ni sus ideales, sino que por sus intereses de clases se negará a perder esos privilegios. Para esto utiliza la violencia el estado, para defender los intereses de la burguesía. ¿Qué pasa en Iruña? ¿Dónde está la violencia? ¿Es violencia la autodefensa que ejercen los manifestantes frente a la represión que utiliza la policía nacional? ¿Por qué se condena la "violencia" de los manifestantes y no se condena la violencia policial, siempre al servicio de los intereses de una clase dominante? ¿Por qué en vez de condenar la violencia abstractamente como si viviéramos en convivencia y en armonía todos, no se analiza cuáles son las condiciones materiales, en qué situación viven esos jóvenes y qué denuncian? Porque todos los que condenan la violencia de los oprimidos sirven a una sola clase, la burguesía, y están ahí para ser su cara amable y canalizar la rabia de la juventud combativa y de los elementos más combativos y más conscientes de la clase obrera mediante las instituciones, para apaciguar la lucha de clases y encaminarlo por el parlamentarismo, esto es, la paz para la burguesía. Tal y como no he visto a los progres que condenaban la "violencia" de los manifestantes condenar la violencia policial, tampoco los he visto condenar la situación que vive esa juventud, estudiantes con tasas asfixiantes, en paro o con trabajos precarios. No los he visto condenar esa violencia, no, porque es una violencia que está estructurada dentro del capitalismo y estos sirven a este sistema. Al condenar tan efusivamente la actuación de los manifestantes y no hacer hincapié en la violencia policial, que es la que empieza los disturbios, yo creo que dejan bien claro el motivo de esto. Porque ellos se mueven dentro de la legalidad burguesa, y para ellos, lacayos del sistema capitalista, el no pedir permiso a las instituciones burguesas, el hacer algo fuera de esta legalidad burguesa es motivo para que la policía imponga el orden, o mejor dicho, el orden burgués. Nosotros no nos movemos según la legalidad burguesa, y sabemos diferenciar muy bien entre lo legal y lo legítimo, porque sabemos bien que la manifestación del sábado pasado no e ra legal (pues no se pidió permiso al estado) pero si era legítimo, porque las clases trabajadoras, la juventud combativa tienen el mismo derecho que todos de manifestarse sin pedir permiso a nadie, porque las reivindicaciones de esa manifestación eran legítimas, pese a que para el estado español sean ilegales. Tal y como hace cien años la jornada laboral de 8 horas era ilegal, aunque para los trabajadores era algo legítimo y algo por el que habí que luchar. Un ejemplo claro de desobediencia, dejando claro que no necesitamos permisos de nadie para manifestarnos, ni que nos tienen que marcar ellos cuando y como debemos de hacerlo. Estos partidos de izquierda y supuesta alternativa al sistema dejan claro que ellos solo se mueven dentro de esa legalidad burguesa, y que no están dispuestos a hacer algo fuera de esa legalidad impuesta por una sola clase, una minoría, a la clase trabajadora. Entiendo que dentro de los movimientos revolucionarios pueda haber discrepancias sobre el uso de la violencia en x casos y los métodos de autodefensa que deben de usarse, pero condenarlos públicamente ese "acto violento" deja claro ante quien se está condenando (es decir, que no es una autocrítica que se haga dentro de ese movimiento), que intereses se están defendiendo, y lo que es más grave, indirectamente estás diciendo que esos actos deben de tener un castigo judicial, porque alteran el orden y la convivencia. Convivencia, que como hemos dicho anteriormente, mientras existan clases sociales será nula. Sobre los oportunistas Ya he expuesto anteriormente las duras críticas que tuvieron la actuación de los manifestantes por parte de todos los partidos políticos, entre ellos la de EH Bildu, solidarizándose con vecinos, hosteleros… es decir, con todos menos los que sufrieron la represión aquel día. Es más tarde cuando supuestamente Sortu se solidariza con los detenidos, en un comunicado del que de 5 parrafos 4 son criticando las actuaciones de los manifestantes, repitiendo una vez más que no tienen cabida en esta sociedad de paz y convivencia (para la burguesía, está claro), y en las que al final, de paso, se solidarizan con los detenidos, pidiendo su libertad. Aquí habría que matizar una cosa. En el momento en que tú, como partido político o como representante suyo haces unas declaraciones públicas rechazando estos actos, calificándolos de violentos, sabes que eso que estás condenando debe de tener un castigo judicial, y que aunque no lo pidas directamente, si das a entenderlo, ya que estás diciendo que eso "está mal" y que altera el orden establecido, por lo que debe de tener un castigo. Por lo tanto, y empezando por ahí, condenar de manera rotunda y pública la actuación "violenta" de los manifestantes se hace incompatible con pedir la absolución de los cuatro detenidos el sábado pasado, porque estás diciendo que lo hicieron mal y que alteraron el orden establecido, por lo que eso debe de tener un castigo. En el mejor de los casos podrías exigir que no se condene como terrorismo, pero pedir la absolución se hace incompatible. Mi sorpresa, obvia desde la lejanía y el desconocimiento, llega cuando el viernes los padres sacan un comunicado, ratificado por sus hijos, en las que condenan la violencia, apuestan por una sociedad de convivencia y ni si siquiera se pide su absolución, sino que se pide la libertad provisional y que únicamente se descalifique la acusación de terrorismo. Hago un paréntesis para decir que se puede exigir la libertad provisional como paso previo a pedir la absolución, pero que no se puede exigir eso como objetivo final. Más adelante explicaré esta cuestión y mi postura en este tema. El contenido de este comunicado, en el que curiosamente explica que no admitirá la injerencia manipuladora de nadie, me recuerda más al discurso de cierto partido que a un discurso puro (poniéndonos en lugar de un metafísico, ya que no existe un pensamiento puro ni abstracto, alejado de las condiciones materiales ni de ningún discurso político) de unos padres, que por cierto, no tienen por qué tener las mismas ideas que sus hijos. Hemos visto miembros de ETA o que han luchado dentro del MLNV que eran hijos de policías nacionales o miembros del PNV o del PSOE. ¿En ese caso los padres tenían legitimidad para llevar adelante la línea política de sus hijos? Es al hablar con un amigo de Orereta cuando me doy cuenta de que obviamente hay un partido detrás de ese mensaje, y que el alcalde de ese pueblo, el señor Julen Mendoza (miembro de EH Bildu, no vayamos a olvidarnos de donde son los héroes de este pueblo) les exige días anteriores a los padres en una reunión que si quieren su apoyo deberán de condenar en nombre de sus hijos la violencia que ejercieron los manifestantes el pasado sábado. Ahí podemos ver la solidaridad de EH Bildu y del señor Mendoza, que el viernes, después de la rueda de prensa de los padres decía que no les abandonaría, que estaría con ellos etc. (casualmente hasta el viernes, y si miramos su cuenta de twitter, lo único que dice sobre lo de Iruñea es condenar los actos violentos, sin decir nada sobre los detenidos). Ahí podemos ver como esta gente tan miserable, en vez de solidarizarse con las familias de una forma verdadera, busca sacar rédito político en cualquier lado y de cualquier forma, aprovechándose del dolor, del miedo y el desconocimiento de los padres para establecer una línea política (que aunque se empeñen en decir que no tiene ninguna base política se puede ver claramente que sí la tiene, una ideología burguesa) que vaya acorde con la de su partido y la de la clase al que defiende. Otra cosa que habría que tener en cuenta es la firma de los encarcelados, en qué condiciones las firmas y con que conocimiento del exterior y de la verdadera realidad. Habría que preguntarse también por qué son los padres los que se ponen a la cabeza de ese movimiento y hacen ese comunicado, y hasta qué punto lo hacen solo los padres o presionados por x partido político. A su vez, habría que preguntarse hasta qué punto los de dentro firman presionados y bajo qué condiciones, y si esa firma se podría considerarse legítima. Es decir, si esa firma se realiza a sabiendas de todo lo que ocurre en el exterior, u ocultando cosas y chantajeados. Son preguntas que me hago sin saber la respuesta, pero que sin saber esas respuestas se me hace difícil tomar una firma, solo por ser una firma, como legítima. Conclusiones Como principales conclusiones generales, habría que empezar analizando el porqué de la manifestación del sábado, analizar la raíz del problema y entender por qué una parte de la juventud sale a manifestarse y por qué se da esa manifestación antirrepresiva, obviamente porque en este estado, como en cualquiera, se sigue utilizando la represión para defender los intereses de una clase. Y pese a que desde unos sectores nos quieren vender la paz, que a mi modo de ver sigue siendo una paz unilateral, una paz para los que nos siguen declarando la guerra, queda en evidencia que la represión hacia la clase obrera y sus sectores más combativos sigue en pie. Podemos ver además cómo estamos ante un claro montaje policial, siendo claro ejemplo de ello la calificación de terrorismo, con la clara intención de amedentrar a los sectores más combativos y buscar su claudicación. No es solo la represión momentanea, es decir, las detenciones y el encarcelamiento, sino que también utilizan el miedo y este caso para dar un escarmiento, para que agachemos la cabeza y dejemos de luchar por lo que debemos. Frente a esa doble represión (la directa y la indirecta) hay que saber hacerle frente, tomando conciencia de la opresión que sufrimos como clase, organizándonos y luchando hasta nuestras últimas consecuencias. No debemos dejar que el miedo que nos quiere imponer el enemigo (entre ellos incluyo a los partidos de "izquierdas" que se suman a meter ese miedo a familiares y entorno) se imponga a la lucha justa de las clases trabajadoras. Es imprescindible demostrarle al estado que no va a conseguir sus objetivos con la represión, y que aunque algunos compañeros caigan, otros muchos seguiremos en el camino; es imprescindible conseguir que nadie se interponga en nuestro camino ni lo condicione. A su vez, y como ya lo he expuesto anteriormente, no hay que dejar que el miedo se imponga y que en el camino de nuestra lucha se imponga el miedo. Y con esto no me refiero solo a nosotros, sino también del miedo de los padres. No. No se puede dejar que el miedo (lógico por otra parte) que puedan tener unos padres se interponga en el camino de un proceso de lucha. Principalmente porque los padres no tienen las mismas ideas que sus hijos encarcelados y por lo tanto no deben de encaminar su militancia, y también porque unos padres en las que en la mayoría de los casos se impone el miedo lo único que quieren es sacar a sus hijos a toda costa, sin tener en cuenta su lucha ni sus principios. Obvio que todos los queremos sacar de la cárcel, pero eso no tiene que conllevar a una rebaja de principios, sino de que a la vez que pedimos la absolución de los cuatro detenidos, seguir firmes con nuestros principios y nuestra lucha. Escudarse en el miedo de los padres para encaminar un movimiento por x intereses políticos, y lo que es peor, fomentarlo, es de una gravedad extrema y reaccionaria. Claro que hay que entender los sentimientos de la familia, apoyarlos y estar junto a ellos, pero también hay que hacerles entender, que la línea política de sus hijos no es la misma que la suya, y que no hay que dejar que se imponga el miedo. En una de las tantas críticas que se le hacía a la manifestación del sábado se decía que es momento de vaciar las cárceles y por lo tanto no crear dinámicas que generen más presos. Estamos de acuerdo de que es momento de vaciar las cárceles, pero precisamente para ello era la manifestación de Iruñea, no solo para vaciar las cárceles, sino para denunciar cualquier caso de represión. ¿Qué vamos a hacer, quedarnos en casa esperando a que salgan todos de las cárceles cumpliendo su condena y ya? ¿Qué vamos a hacer para que no metan más gente en la cárcel, quedarnos en casa mientras seguimos explotados y nos condenan a una vida de miseria? Que en la manifestación cargara la policía no veo yo que la intención de la manifestación fuera la de meter más gente a la cárcel, sino denunciar los casos represivos y dar un ejemplo de desobediencia, de que no necesitamos el permiso de nadie para manifestarnos. Si eso, es decir, seguir luchando frente al sistema capitalista y sus consecuencias, es una estrategia para meter gente a la cárcel, la estrategia para vaciar las cárceles me parece claudicar ante el enemigo. Es hora de pedir la absolución de los detenidos en Iruñea, de los cuatro, y de no pedir solo la libertad provisional y que les retiren los cargos de terrorismo. Hay que reivindicarlo como partes de la juventud combativa que frente a la represión utilizaron la autodefensa (aunque tampoco tienen pruebas de ello). Hay que remarcar que la verdadera violencia la ejerce la burguesía y el estado que está a su servicio, llevándonos a la miseria, al paro, reprimiéndonos etc. No hay que reivindicar la absolución unicamente desde el punto de vista judicial, sino desde el punto de vista legítimo, y siendo conscientes de que la verdadera presión social que se ejerza en la calle servirá para conseguir los objetivos. Que se puede luchar por la libertad provisional como paso previo a la absolución, pero que no hay que quedarse a mitad de camino, porque de lo contrario se está aceptando que lo que han hecho está mal, y que pese a no ser el de terrorismo, merecen un castigo. Eso es todo lo que se esconde detrás pedir unicamente la libertad provisional: declararlos culpables y decir alto y claro que cualquiera que se enfrente a la violencia policial y a la opresión sistemática es un violento y un vándalo, porque pone en peligro la "paz", la paz burguesa, el orden establecido. Entendiendo la represión como un arma de dominación más que utilizan las clases dominantes para asegurar su poder, pienso que cualquier reivindicación antirrepresiva debe de tener en cuenta la raíz del problema, y a la vez que reivindica luchar contra la represión debe de tener en cuenta qué es lo que genera esa represión, los intereses de clase que se esconden detrás de esa represión. Si no se liga la lucha antirrepresiva con la lucha contra el sistema que origina la represión, estas reivindicaciones quedarán en un plano reformista, poner el parche sin curar la herida. Para que la clase obrera deje de sufrir esta represión sistemática que sufre desde su nacimiento tendrá que acabar con el sistema que lo oprime y lo reprime para mantener esa opresión. Antes de acabar con una última conclusión, dar las gracias a la gente de Orereta con la que estoy en contacto estos días, en un caso que por las cosas que sean lo estoy siguiendo con mucho interés. Para finalizar, y sin entrar en el tema de si el sábado se hizo lo correcto (las autocríticas me las guardo para con mis compañeros y las opiniones que puedan poner en peligro mi seguridad para mí), me gustaría dejar claro una cosa. Tarde o temprano, y nos o guste o no, tendrá que utilizarse la violencia para cambiar este sistema, para acabar con el capitalismo e instaurar un modo de producción donde la posesión de los medios de producción sea social y no exista la explotación, el socialismo. Y cuando hablo de violencia no hablo ni de quemar cajeros ni cruzar contenedores. Como he mencionado anteriormente, dentro del capitalismo la burguesía, a través del estado, defenderá sus intereses y con este evitará tener que perder sus privilegios por el camino pacífico. No es el camino que nos gustaría, es el camino que nos imponen. Tal y como la burguesía en su momento derrocó al feudalismo mediante la violencia, lo mismo sucederá tarde o temprano, pero dialecticamente y por lo tanto con diferentes actores: el proletariado acabará con el poder de la burguesía mediante la violencia. (Fuente: Boltxe / Autor: Eneko Goikoetxea)



  • La narrativa mediática del PSOE-A en torno a la historia y la lengua: el caso de Rodríguez Almodóvar (I)
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    22/03/2017

    rodriguez almodovar micro

    Los mitos de la reconquista y la repoblación son uno de los principales recursos con que cuenta el nacionalcapitalismo españolista para inducir el extrañamiento de la población andaluza respecto a su propia historia. Para ilustrar su presencia en el mensaje mediático tomaremos el texto del artículo que el escritor Antonio Rodríguez Almodóvar redactó para la edición para Andalucía del diario liberal El País, bajo el título ¿Nación Andaluza?, correspondiente al 29 de junio de 2005.1 Comienza con estas palabras de desazón ante el ascenso de una ideología política con la que no simpatiza demasiado:

    << Llevo semanas remojando esta cuestión, para no dispararme. Pensando, con secreta esperanza: ya pasará. Pero no pasa. Incluso gana adeptos. Rebusco entonces en mi ordenador intentos varios de afrontarla: "La Nación Andaluza y otras yerbas metafísicas", "¿Nación andaluza?, no, gracias". "¿Nación? Nosotros tampoco". Incluso títulos más mostrencos guardo por ahí, como "Andalucía, nación y dos huevos duros". >>

    Puede comprobarse aquí que, de acuerdo con los vectores que conforman el nacionalismo de Estado español, este texto considera, de acuerdo con la elección léxica adoptada, la existencia de una nación andaluza como algo metafísico (‘oscuro y difícil de comprender’, según una de las acepciones del DRAE2), planteamiento que tiene otra cara, implícita pero no verbalizada: debe sobreentenderse que la entidad de la nación española es algo natural, que no requiere demostración alguna, puesto que se toma como axioma. El autor, quien expresa su alarma ante el soberanismo, el cual entiende como “locomotora sin freno”, cree haber encontrado un elemento de incoherencia en las personas afines al andalucismo cuando cuenta que

    << Todos los años, el 23 de noviembre, aniversario de la conquista de Sevilla, volvían a quejarse de estar incurriendo en espantosa contradicción, al rendir honores en la catedral a un rey castellano "que había venido a conquistarnos". Alguno de ellos, como el propio Uruñuela, no reparaba en que su apellido le estaba señalando como descendiente acaso de quién sabe qué esforzado euskaldún, de los muchos que acompañaron a Fernando III en aquella hazaña. Y paro de contarles. >>

    Dejando de lado la cuestión del origen “euskaldún” del apellido, si bien Uruñuela es el nombre de una localidad no vasca, sino riojana (no entramos aquí en el debate histórico sobre las causas de esta toponimia eusquérica o cuando se pudo abandonar el uso del euskera en esa zona), lo cierto es que el argumento mediático esgrimido por Rodríguez Almodóvar encuentra eco en la costumbre extendida entre numerosas personas de Andalucía de colgar en las paredes de sus viviendas escudos heráldicos de los apellidos en los que se indican los supuestos orígenes de estos en remotos lugares del centro y norte peninsular, de donde piensan, por tanto, que proceden sus antepasados. Sin embargo, contra el razonamiento del alarmado articulista de El País en favor de la sangre norteña de muchos andaluces/zas, es necesario hacer constar que durante las invasiones de Andalucía por parte de los reinos cristianos se procedió a la práctica de cambiar los apellidos de los individuos de la población conquistada como medio de borrarle a ésta su identidad; procedimiento, por otra parte, habitual en todo proceso de colonización (de ahí que Malcolm “X” sustituyera su apellido original, Little, por este carácter gráfico relacionado con la incógnita para resaltar tal hecho en relación con los esclavos africanos llevados a Estados Unidos) y que, por seguir hablando de la Castilla medieval, este reino llevaría poco después en América durante su etapa de expansión bélica. De hecho, de acuerdo con VV.AA. (2000: 304), los propios apellidos del firmante del artículo están incluidos en esa nómina de apellidos con los que el elemento invasor rebautizó al segmento conquistado, bien directamente, bien por decisión de este último, bajo presiones, en aras de la supervivencia: Rodríguez y Almodóvar fueron ambos apellidos de los que fueron adoptados por los moriscos en el siglo XVI, el primero de origen castellano y el segundo de los que utilizan topónimos. Esto significa que apellidarse Rodríguez no implica ser descendiente de personas castellanas, de la misma manera que, contra lo que argumenta el autor del artículo, apellidarse Uruñuela (que, como hemos dicho, es a día de hoy una localidad riojana castellanoparlante) no implica tener antecedentes vascos, igual que tampoco lo implica, de acuerdo con la citada referencia documental, llevar apellidos de origen vasco como Arana (como es sabido, éste es el que tenía el fundador del PNV), Ariza, Marquina o Zabala, ya estos se encuentran, también, entre los adoptados por moriscos en el siglo XVI (ibíd.). En concreto, la penetración psicológica del mito de la repoblación es tal que, por ejemplo, buen número de habitantes de la zona de la Alpujarra conocida como valle del Poqueira, donde aparte de este, existen topónimos como Pampaneira o Capileira, creen, debido a la semejanza fonética del final de tales palabras, en la veracidad de la leyenda según la cual dichas referencias geográficas tienen su origen en una imaginaria 'repoblación' del valle, tras la conquista, con población gallega (aunque “dejando en cada pueblo una familia de moritos para que les explicaran el funcionamiento de las conducciones de riego”, según tuvo oportunidad de escuchar, literalmente, quien escribe estas líneas). Por supuesto, tal teoría es falsa, dado que el final de esos nombres propios proviene de las terminaciones de palabras propias de la lengua romance andalusí (la cual, por otra parte, es llamada “mozárabe” por el oficialismo; denominación de entidad no filológica, sino religiosa, con el propósito subrepticio de dar a entender que solo la hablaba la población cristiana de Al Andalus, supuestamente sojuzgada por el invasor moro): en efecto, “Los dialectos del sur y los occidentales conservaban los diptongos ai, au. La forma primitiva subsistía entre los mozárabes [sic] —febrair, lausa—, aunque no debían faltar los grados ei, ouAlpandeire, Capileira, Lanteira, Poqueira, Perreirola, en la toponimia granadina” (Lapesa, 1981: 181).

    Lo que sí está fuera de toda duda es que la secuencia de apellidos “Rodríguez Almodóvar” y sus derivados familiares están muy presentes en la órbita de la administración del régimen político del posfranquismo vigente en Andalucía: la Diputación Provincial de Sevilla, la empresa pública Sevilla Siglo XXI, la gerencia del área sanitaria de Osuna, la Dirección de Salud Pública y Participación Ciudadana de la Consejería de Salud, la participación en numerosos tribunales de oposiciones para examinar al nuevo personal funcionario y laboral o el consejo de administración de Unicaja, entidad que ha servido como soporte financiero en muchos de los proyectos literarios del autor del artículo, el cual se presentó como candidato a alcalde de Sevilla encabezando la lista de la candidatura del PSOE al Ayuntamiento de esa ciudad en 1979 (Libertaddigital.com, 11/VII/2010)3. Fue precisamente la persona a la que menciona en tono crítico, en el artículo que hemos extractado, su competidor electoral y que se convertiría en primer edil: Luis Uruñuela Martínez, político y abogado, fundador del entonces denominado Partido Socialista de Andalucía (PSA). Hay que decir que Antonio Rodríguez Almodóvar, además de sus artículos en El País, gran medio perteneciente al grupo de comunicación Prisa, vinculado tradicionalmente a los intereses y estrategias del PSOE (Cacho, 1999), también ha sido colaborador habitual de otro diario próximo a dicho partido, El Correo de Andalucía, perteneciente (de manera directa hasta 2007, dos años después de escribir esta columna) también a Prisa4. Por ende, el literato fue elegido en diciembre de 2015 como académico de la Real Academia Española (RAE)5, institución que, como veremos en un próximo artículo, no se ha distinguido precisamente por manifestarse con frecuencia en pro de la valoración y reconocimiento del andaluz, particularmente de su uso en los medios de comunicación. Tras este rescate de un texto del literato pesoísta relacionado con la historia de Andalucía, analizaremos en breve la alienación lingüística de nuestro pueblo valiéndonos de otra de sus columnas.

    Manuel Rodríguez Illana

    REFERENCIAS

    CACHO, Jesús (1999): El negocio de la libertad. Madrid: Foca.

    LAPESA, Rafael (1981): Historia de la lengua española. Madrid: Gredos.

    VV.AA. (2000): El legado andalusí. En CANO GARCÍA, Gabriel (Dir.): Conocer Andalucía. Gran enciclopedia andaluza del siglo XXI. Vol. 2: Tartessos, la Bética y Al-Andalus. Sevilla: Tartessos.

    2 Acudimos a la definición aportada por este diccionario tan solo por su fácil accesibilidad online, no por consideración alguna a la institución que lo elabora.




  • Desmontando la sucia y rastrera campaña para criminalizar a los estibadores
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    22/03/2017
    El pasado jueves se consiguió un punto de inflexión. La imagen es mucho más que una imagen. Esa imagen es la derrota del Gobierno ante el intento de volver a imponer, una vez más, a un sector laboral, un decretazo cuyo único fin es precarizar condiciones de trabajo, bajar sueldos, desregular, despedir trabajadores y hacer las delicias de empresas financieras y fondos buitres multimillonarios para que llenen de beneficios sus bolsillos a costa de los trabajadores. Ya lo hicieron con los mineros, con los profesores, con los médicos, con tantos y tantos trabajadores afectados por la reforma laboral. Pero esta vez, NO. Esta vez, perdieron. ¡Ya era hora! Y no fue porque los políticos que han apoyado a este Gobierno, con su abstención o su voto, hayan cambiado: Fue porque los estibadores son un colectivo unido, con una fuerte conciencia de clase y capaces de presionar con la huelga. Fue porque los estibadores, aun ofreciéndoles in extremis el Gobierno el caramelo envenado de unas jugosas prejubilaciones que les dividirían entre mayores de 50 años y menores, fijos y eventuales, las rechazaron. Esa imagen es mucho más que eso: Es la primera vez desde 1979 que un Real Decreto Ley es tumbado en el Parlamento español. Es, además, una victoria muy simbólica: El Gobierno, la patronal y las multinacionales que se iban a beneficiar debido a la presión de la UE imponiendo una liberalización de los puertos, eran derrotadas por la firme resistencia de 6150 trabajadores de la estiba.La reacción del Gobierno y de los medios de comunicación, en poder de esas mismas multinacionales, ha sido inmisericorde, cargada de rencor y despiadada. Seguramente, en sus adentros, pensarán: "¿Quiénes se han creído que son esos sucios obreretes para desafiarnos?". Desde entonces, la campaña a cuchillo contra los estibadores es constante, aplicando todas las técnicas de propaganda, en nada diferentes a las del nazi Goebbels. Además, el mismo PP está organizando a sus huestes para que tiren y disparen a matar contra los estibadores en las redes sociales. Es por ello que creo que es necesario desmontar algunas mentiras que se llevan días vertiendo contra los estibadores, a quienes en lugar de odiar como quieren los poderosos, deberíamos imitar y tomar ejemplo de ellos. Empecemos con el asunto más comentado: La "Multa": Todos los medios lo repiten machachonamente, todas las televisiones hablan de ello, todos los tertulianos a sueldo: "La multa costará a los españoles bla, bla, bla". Así, repetido y repetido, como si mañana fuese a venir alguien a nuestras casas y decirnos, cual recaudador de impuestos medieval: "Oiga, mire usted, tiene que darme tanto y tanto por culpa de los estibadores". Y siempre con números mayores: En lugar de explicar que la multa son 50 millones de euros, dicen que se tienen que pagar al día 130.000 euros cada día, para que parezca mucho. E incluso algunos medios y periodistas llegan a calcular en pensiones cuánto cuesta la sanción europea, por si algún despistado aún siente admiración hacia los estibadores. He buscado en el mismo medio si encontraba el mismo cálculo sobre el rescate a la banca, autopistas, almacen de Castor o corrupción: Por supuesto, no he encontrado nada, como esperaba. Esas multas no dolían tanto a los accionistas de Atresmedia. Lo más triste de esto es que no es verdad, es que todo es una campaña basada en medias verdades, informaciones tendenciosas y mentiras: 1. La multa no se paga por la derogación del decretazo: Hay margen de varios meses para que el Gobierno negocie con los trabajadores. Es decir, es rotundamente FALSO que la derogación del decreto contemple inmediatamente la multa. 2. El coste de la multa era menor que el Decretazo: De aplicarse lo dispuesto en el decreto del Gobierno contra la estiba había que pagar 310 millones de euros por los despidos, pagados con dinero público a trabajadores de empresas privadas, cosa verdaderamente vergonzosa y que ningún medio de comunicación ha calculado ( y algunos ni siquiera informaron de ello). A lo que habría que sumar las prejubilaciones prometidas por Empleo: Otros 225 millones de euros. Estamos hablando que, en total, liberalizar la estiba nos costaría 535 millones de euros, es decir, casi el importe de 11 años de multas de la Unión Europea: La diferencia es que con la multa, 6150 estibadores estarán trabajando y con el decreto estarían en la calle, para que las empresas se beneficiasen de la desregulación laboral y de convertir la estiba en una profesión precaria. 3. Podríamos incluso debatir la injusticia de la multa. Si el Parlamento Español vota en contra de liberalizar la estiba ¿Por qué tenemos que aceptar la orden de la UE, pasándose por el forro lo votado en España? La respuesta es sencilla: la UE, siempre, está al servicio de los monopolios empresariales, los fondos de inversión y los grandes bancos. Es por ello que algunas personas nos oponemos a ella. 4. Y también una cosa que te debería llamar la atención. La sanción de la estiba cuesta 50 millones. Si lo comparamos con el rescate bancario, que son más de 100.000 millones de euros, con el coste social de la corrupción, que son 90.000 millones de euros, o con el rescate a las autopistas, que son 2.000 millones de euros, hablamos de una cifra ridícula. Solo el dinero que ingresen los salarios de esos estibadores por IRPF y el pago de la Seguridad Social de las empresas por esos trabajadores puede ascender anualmente a una cifra muy similar a la dichosa multa. Para poner más cifras sobre la mesa: el coste de la sanción por la estiba sería de 1EUR por persona, frente a los 50EUR de las autopistas, los 2560EUR del rescate a los bancos. Es aquí donde debería actuar tu sentido crítico, lector, y preguntarte: ¿Por qué los mismos que llaman "rescate" a las autopistas o "inyección de liquidez" a los bancos llaman "multa que pagaremos todos" a la sanción de la UE"?¿Por qué nunca me informaron del coste en pensiones o en hospitales que tenían esos conceptos y sí lo hacen con los estibadores? La campaña para criminalizar a los estibadores no acaba ahí: Un sector que era desconocido por el 95% de los mortales hasta el día 3 de febrero, ahora está en boca de todos, echando pestes sobre ellos (en base a lo que han escuchado en los medios de comunicación, sin plantearse el contrastar la información). Y sobre ellos se están diciendo muchas mentiras y medias verdades. No es cierto que la estiba sea un sector cerrado y nadie pueda acceder si no tiene familia. Aquí dejo una convocatoria pública de un puerto, el de Pasaia, para trabajar de estibador, donde se puede comprobar que el acceso es totalmente libre y no existe discriminación positiva para aquellos que tengan familiares trabajando, como ya se explicó aquí hace semanas. Del sueldo poco que comentar: Son trabajadores privados, el sueldo que cobran es el sueldo que han conseguido arrancar en acuerdos con las empresas navieras que ganan millones y millones de beneficios. Aunque, como sabrás, el sueldo de los estibadores sufre una curiosa inflación en las noticias: Cada día que pasa la cifra aumenta: En febrero eran 40.000, después 50.000, posteriormente, 70.000. Y la Sexta (cuya consejera delegada del Grupo Atresmedia es también consejera de JP Morgan, banco que se hará de oro con la liberalización de la estiba) llegó a publicar un tweet, luego borrado, hablando de sueldos de 140.000 euros. Tampoco es cierto, como cargos del Gobierno y medios como Libertad Digital están difundiendo de que no haya mujeres en la estiba. Es radicalmente falso: Solo existe un puerto donde no hay, Algeciras, y la razón es que desde 2013 no hay convocatorias para la bolsa de trabajo. De hecho, para azuzar el rechazo al colectivo de estibadores, Libertad Digital ha difundido un vídeo de 2014 de Canal Sur donde un estibador manda "a fregar" a unas mujeres que piden que se admita a trabajar a estibadoras en el puerto de Algeciras. Evidentemente, no dicen que el vídeo sea de hace 3 años y la intención es vincular la celebración de la derogación del decreto con ese vídeo: Es decir, que el comentario machista y deplorable de un estibador, DE UNO, sea extensible a todos y cada uno de los 6150 estibadores, incluídas las 400 estibadoras del Puerto de Valencia, el puerto con mayor porcentaje de mujeres (en el vídeo del enlace podéis escucharlas). Llamativo de un medio como Libertad Digital donde se acusa a las feministas de "feminazis" y "locas". O como si el machismo no fuese algo estructural y presente en todos los gremios y en la sociedad. En el fondo, lo que se dirime es algo más importante. Es que a los poderosos les interesa que sientas odio, verdadero odio y asco contra los estibadores. Envidia, mucha envidia, que en lugar de plantearte por qué cobras un sueldo tan bajo, te indignes por el sueldo de los estibadores. O que sientas que, por culpa de ellos, tu vas a pagar una importante multa, que en realidad no te costará más de 1EUR. Los medios de comunicación, propiedad de bancos y fondos de inversión, quieren que pienses que sus intereses son TUS intereses: Que si ellos pierden, tú pierdes. Cuando en realidad, la victoria de los estibadores es un punto de inflexión y algo que puede reforzar a todo colectivo de trabajadores: Han demostrado que la lucha, la perserverancia, la conciencia de clase, una fuerte organización y, sobre todo, la unidad, han conseguido ganar la batalla, no solo a un Gobierno, se la han ganado a importantes fondos buitre, bancos internacionales y a la patronal de empresarios. Por eso, muchos, el jueves, sentíamos algo nuestra la victoria de esos trabajadores: Una victoria contra los mismos que nos han machacado a todos: A mineros, a profesores, a médicos, a trabajadores del sector privado, a barrenderos, a becarios, a estudiantes. Una victoria de la que debemos extraer muchos datos y, sobre todo, muchas enseñanzas. Porque, por mucha propaganda que emitan todos los medios de comunicación, por mucha campaña orquestada por el PP en las redes con cibervoluntarios repitiendo mensajes idénticos, sabemos quiénes son de los nuestros, quiénes son como nosotros y al lado de quién debemos estar. Solo el placer de ver a trabajadores que son como nosotros exultantes y las caras de los ministros desencajadas, de los mismos que han mandado a la miseria a tanta gente, los mismos que han causado tanto sufrimiento y tanto daño, ya merecía la pena. Merecía tanto la pena, que pagar la multa, a un euro por cabeza, me parece hasta barato. ¡Tirado! (Fuente: La Haine / Autor: Julián Jiménez)



  • El fraude de los “Cascos Blancos” y sus simpatizantes en España
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    17/03/2017
    Hace tan sólo unas semanas, la Academia de Artes Cinematográficas de los Estados Unidos concedía un flamante premio Oscar a un cortometraje titulado “Los Cascos Blancos sirios”. No es la primera vez que este “documental” es presentado a conocidos concursos internacionales. La cuestión es que tales premios no son nunca “inocentes”. Tienen como principal propósito tratar de catapultar, a través de los medios de comunicación, a los personajes, obras o entidades premiadas. Ya el pasado año este mismo cortometraje, conocido en inglés con el título “The White Helmets”, fue postulado, miren ustedes por dónde, para el Premio Nobel de La Paz. Sin embargo, en el 2016, las entidades internacionales encargadas de tales promociones tenían otras prioridades y los llamados “Cascos Blancos”, y las organizaciones que los apoyaban, se quedaron sin su Premio Nobel. A cambio, Estocolmo concedió el codiciado galardón nada menos que a Juan Manuel Santos, el actual presidente de Colombia, un sangriento promotor en el pasado de la guerra sucia en el país que hoy preside. De manera que aunque en distintas manos, todo pudo quedar en casa. ¿Quiénes son los “Cascos Blancos”? Contrariamente a como se suele presentar a esta organización ante los medios internacionales, los llamados “Cascos Blancos” no son una organización siria. Su origen está en Estambul, Turquía, ciudad en la que fueron creados en el año 2013 por un destacado militar británico, James Le Mesurier. Por aquellos días, este oficial al servicio de su Majestad británica, aparecía como un “consultor” de una empresa de seguridad privada de los Emiratos Árabes Unidos. Sin embargo, Le Mesurier tenía sobre sus espaldas un largo carrerón al servicio de la Inteligencia de su país. Había participado en las guerras de agresión contra Serbia, en el conflicto de Kosovo, en Irak, en El Líbano, así como en la propia Palestina, apoyando a las fuerzas sionistas. James Le Mesurier ocupó igualmente cargos de responsabilidad en el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Gran Bretaña, en la Unión Europea e, incluso, en las Naciones Unidas. Como resultará fácil de colegir, no se trataba, pues, de un simple e inocente asalariado de una empresa de seguridad en los Emiratos árabes. Pero, ¿quiénes son los “Cascos Blancos”? Según relató el articulista Pablo Jofre Leal, esta suerte de nuevos “Capitanes América” son presentados ante el mundo como un grupo de héroes anónimos, dedicados a rescatar de los escombros a los heridos en las zonas controladas por Al Qaeda y otras organizaciones terroristas, bombardeadas por las Fuerzas del Ejército Árabe Sirio y las Fuerzas Aeroespaciales Rusas, en Siria. Jofre Leal indica, sin embargo, que las instantáneas protagonizadas por los “Cascos Blancos” obtienen de forma automatica e inmediata la transmisión de todas las grandes cadenas de la comunicación mundial, hasta llegar a alcanzar, en ocasiones, a más de 300 millones de televidentes. Allí donde hay un "casco blanco" se encuentra igualmente un “corresponsal” yihadista que se encarga de transmitir la escena. Los fantasiosos reportajes realizados por estos corresponsales tratan sobre todo de conmover y ayudar a posicionar políticamente a millones de personas en relación con el conflicto de Siria. Sus apoyos “antimilitaristas” en España Los llamados “Cascos Blancos” no sólo cuentan con el importante apoyo mediático que le brindan sus estrechas relaciones con los Servicios de Inteligencia occidentales. Cuentan también con los públicos soportes financieros que les prestan personajes tan siniestros como el conocido George Soros. Pero en España, curiosa y paradójicamente, esta “altruista” organización recibe también la simpatía y el apoyo de colectivos supuestamente “antibelicistas” que, con escaso éxito, en los últimos tiempos han tratado de movilizar a la opinión ciudadana en favor de los grupos terroristas proccidentales que actúan en Siria. Una de esas organizaciones es el MOC (Movimiento de Objeción de Conciencia), creado por Jose Beunza, el primer objetor de conciencia de la historia de España. Según precisaba Andrei Komonov en un artículo publicado en este mismo digital, titulado “El movimiento antimilitarista en España: un agente al servicio del imperialismo?”, el MOC es una organización adscrita a la “Internacional de Resistentes a la Guerra”, una entidad que ha prestado y presta un indisimulado apoyo a los activistas del Euromaidán ucraniano y de la oposición golpista venezolana. Según consta en la página web de esta “Internacional”, uno de sus principales representantes en España es el colectivo Antimilitaristas.org -conocido por Insumissia- desde cuyas publicaciones se hace una encendida defensa de las fraudulentas “revoluciones de colores” de la denominada “primavera árabe”. En el curso de los últimos meses, los colectivos “antimilitaristas” y de objeción de conciencia han estado particularmente movilizados para lograr que en el Estado español se generara un movimiento a favor de la “pacificación en Siria”. Se trata este de un reclamo tardío. Durante los últimos cinco años, Siria ha estado sometida a una auténtica invasión extranjera, protagonizada por los países occidentales y por los grupos yihadistas ultraconservadores, a las órdenes de las monarquías feudales de la península arábiga. En el curso de la misma se calcula que ha muerto más de 1 millón de personas. Durante todos estos años, las voces que pudieron escucharse en los grandes medios internacionales reclamaban una victoria sin concesiones de los grupos ultraconservadores. Éstos fueron visitados con gran despliegue publicitario por destacados políticos de la Unión Europea y de los Estados Unidos, que les expresaron su solidaridad y apoyo. Justo cuando la situación militar ha dado un giro de 180 grados, nuestros “pacifistas” y “objetores de conciencia” han comenzado a reclamar hipócritamente la “pacificación de Siria”. Lo que podría haber sido un loable deseo, a estas alturas no se puede interpretar más que como una trampa artera, urdida sin duda con el deliberado propósito de confundir. Y ello sea dicho sin prejuzgar la ingenuidad de no pocos integrantes de esas ONGs que, con muy buenos deseos pero con poca cabeza, desconocen los datos y significados de la raíz de conflicto. En Canarias, las organizaciones de objeción de conciencia, como el MOC, son exiguamente minoritarias. No tienen incidencia social alguna, aunque aún así tratan de vender entre nosotros la mercancía averiada de los “Cascos Blancos”. Según obra en nuestro conocimiento, el MOC grancanario realizó una “presentación semiclandestina” de esa organización en Las Palmas. Presentaron su acto como una reflexion sobre Siria. Luego, de rondón, metieron una conexión directa con los hombres del agente James Le Mesurier. Según nuestras fuentes, el secretismo de la presentación estuvo motivado por el temor a que se presentaran en el acto gente que cuestionaran los argumentos defendidos por “los héroes” recientemente galardonados. Pensamos, sin embargo, que hubiera resultado de mucho interés ese careo ideológico. Pero nuestros peculiares objetores prefirieron la “clandestinidad” a la confrontación argumental. Y fue, naturalmente,peor para todos nosotros. (Fuente: Canarias Semanal / Autor: Aday Quesada)



  • Cascos Blancos: ¿Cuánto cuesta decir una mentira tan grande?
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    16/03/2017
    Aunque era algo que se esperaba, llevo un tiempo fastidiado dándole vueltas en mi cabeza al hecho de que los EEUU han apoyado la propaganda de una organización, los Cascos Blancos, que han recibido un Óscar por un corto documental que habla sobre ellos. Naturalmente, ello indica que, no solo es aceptable retorcer los hechos y llamar “héroes” a un grupo de gente con actividades criminales bien documentadas, sino que además es aceptable premiarles con un reconocimiento artístico, cultural y humanístico. Y todo por hacer una guerra colonial contra un país que no sigue suficientemente los mandatos del imperio. ¿Cuánto cuesta decir una mentira tan grande? ¿Cuál es el precio humano de hacer cómplice a la gente en un proyecto de muerte y sufrimiento? ¿Qué consecuencias pagamos borrando los hechos y retorciendo la historia cuando nos consideramos nosotros mismos seres culturales? Pero todas estas cuestiones son quizás triviales comparadas con las 500.000 muertes, el desplazamiento de la mitad de la población, y toda la destrucción infligida hasta ahora por el asalto del imperio contra Siria. Esta es una operación que incluye muchas capas del establisment y de la sociedad en general. ¿Cómo puede tanta gente alegar no ver los hechos y aceptar las mentiras y engaños? Los gobiernos occidentales mienten sobre las dinámicas de poder sobre el terreno en Siria mientras apoyan a terroristas mercenarios. Los medios de comunicación repiten las narrativas oficiales y promueven falsos hechos y análisis prefabricados. Los artistas contribuyen fabricando historias para ayudar a la gente a visualizar las mentiras como parte de una “realidad” manufacturada. Todos estos esfuerzos son apoyados por los intereses financieros que sacan provecho de los conflictos y la subsiguiente colonización neoliberal de Siria. Y debemos advertir que Siria es solo un ejemplo entre otras naciones como Libia, Iraq, Afghanistan, Yemen, Nicaragua, Ucrania y muchos otros. Y odio criticar aquellas gentes que finalmente elevan sus voces contra el gobierno EEUU tras estar callados durante 8 años bajo el mandato del Presidente Obama —después de todo yo tampoco sabía cuán ”eficaz” iba a ser el presidente Obama sirviendo al poder de las corporaciones. También creí que era grandioso que tuviéramos por primera vez un presidente negro. Pero, tras miles de asesinatos con drones que incluyen los civiles inocentes, los enormes rescates bancarios, el encarcelamiento de los que denunciaron la corrupción (whistleblowers), siete guerras, y el espionaje de vigilancia mundial, ¿Cómo podríamos cerrar los ojos? Pero de acuerdo, y ya está. Pero ahora, debo manifestar mi objeción si se sugiere que resistir contra todo el sistema provoca respuestas como que eres “partidario de Trump”, “amante de Putin” o “apologeta de Asad” por aquellos que desean seguir adelante con sus agendas políticas del partido, agendas que operan estrictamente dentro del marco imperial. ¿Qué tipo de excusa tienen para apoyar al partido estatal de las corporaciones dirigido por agencias de espionaje, Wall Street y el complejo militar industrial? ¿Qué autoridad tienen para decidir el gobierno adecuado para el pueblo Sirio? La pregunta es prioritaria y urgente cuando lo que ellos apoyan para el pueblo Sirio son grupos terroristas afiliados a Al-Qaeda y sus violentas teocracias, cuando la mayoría de los sirios apoyan el gobierno secular del presidente Asad. ¿Cómo podría nadie ser tan manipulable como para ser un apologeta de un imperio criminal? Y reclaman resistir a Trump y alejar así la discriminación de los inmigrantes, el racismo, la discriminacion de género, etcétera. ¿Cómo? ¿Confiando en las Corporaciones, en el colonialismo y el militarismo? Los partidos de las corporaciones han estado financiando la máquina de guerras masiva con mil bases militares, 17 agencias de espionaje, y la mitad de nuestros impuestos para colonizar otras naciones para darles beneficios a las corporaciones explotadoras que exprimen nuestras vidas. Y los ataques contra inmigrantes, el racismo y la discriminación de género son todo instrumentos, tanto como resultados, de tales explotaciones Hechas por ellos. ¿Cómo? Es tan obvio. Vemos la misma gente, la que deplora cómo son tratados los inmigrantes en los EEUU, apoyando activamente la guerra colonial contra Siria, la política exterior violenta de EEUU contra los paises latinoamericanos, la demonización de Rusia, etcétera. ¿Cómo no pueden ver las conexiones? La gente viene a los EEUU porque el saqueo de las conquistas imperiales se reúne en los EEUU. Esas conquistas han destruido sus comunidades, su economía y su cultura. Si alguien merece disfrutar la prosperidad del imperio, se debería dar prioridad a los inmigrantes. Démosles la bienvenida y dejémosles que tomen el país puesto que es tan suyo como nuestro. Si eso no está ocurriendo, los EEUU deben dejar de interferir en los otros países. Me enferma oír al establisment intentando convencernos de que las cosas son tan complicadas y difíciles de comprender para impedirnos ver, silenciarnos, excluirnos, explotarnos y someternos. Quiero decir, ¿dónde comenzamos incluso la conversación? Las premisas son mentiras. Los hechos son mentiras. La historia es una mentira. Las conclusiones, las políticas, razones y conclusiones son todo mentiras. Creo que sólo tenemos que plantear un sistema funcional que nos sirva a todos, y amablemente, en una cuestión civilizada, con el proceso debido y adecuado, exigir a esos criminales de guerra, especuladores de guerras y políticos corruptos que entren en prisión. La única razón legítima para que existan las fuerzas armadas es para ayudar a sostener ese proceso democrático para la gente. (Fuente: La Haine / Autor: Hiroyuki Hamada / Traducción: Txema Sánchez)



  • Las ideas de Karl Marx siguen vivas 134 años después de su muerte
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    14/03/2017
    Fundador del socialismo científico, Carlos Marx dejó de existir físicamente el 14 de marzo de 1883. En su actividad como líder y precursor del movimiento obrero internacional siempre fue un hombre teórico y práctico; de modo que, cuando las circunstancias así lo requerían, no tenía ningún inconveniente en abandonar su rincón de estudio para intervenir personalmente en las luchas políticas, fundiéndose con las masas y conduciendo a éstas en las grandes batallas por la liberación de la clase obrera. En la actual situación de crisis mundial, cuando los nuevos “libertadores” niegan la existencia de clases, Carlos Marx ha vuelto a cobrar especial relevancia. En realidad él nunca se fue, siempre lo tuvimos cerca, porque, a pesar de la distancia marcada por el hombre occidental respecto a las verdades científicas descubiertas por el autor de El capital, sus importantes descubrimientos siempre permanecieron en el subconsciente de las personas. Las ideas de Marx son imperecederas para todos los tiempos porque él no se limitó únicamente al estudio de la economía, sino que, además, sus descubrimientos tienen fundamento filosófico y la cultura ética que expresan está fundamentada en la redención del hombre. Las siguientes palabras que acompañan a este breve bosquejo son de su compañero Federico Engels, y fueron pronunciadas el 17 de marzo de 1883 ante la tumba de Carlos Marx. El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar el más grande pensador de nuestros días. Apenas lo dejamos dos minutos solo, y cuando volvimos, lo encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para siempre. Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Muy pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura gigantesca. Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho, tan sencillo, pero oculto hasta él bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente fase económica de desarrollo de un pueblo o de una época es la base a partir de la cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de pronto estos problemas, mientras que todas investigaciones anteriores, tanto de los economistas burgueses como la de los críticos socialistas, habían vagado en las tinieblas. Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz. Pero no hubo un solo campo que Marx no sometiera a la investigación —y estos campos fueron muchos, no se limitó a tocar de pasada ni uno solo—, incluyendo las matemáticas, en que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria. Por puro que fuera el goce que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía preverse aún en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionaria en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la electricidad, hasta lo de Marcel Deprez en los últimos tiempos. Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado moderno, a quien él había infundido por primera vez la conciencia de su propia situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento. Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. Primera Rheinische Zeitung, 1842; Vorwärts de París 1844; Deutsche-Brüsseler-Zeitung, 1847; Neve Rheinische Zeitung, 1848-1849; New York Daili Tribune, 1852-1861, a todo lo cual hay que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo, la gran Asociación Internacional de los Trabajadores, que era, en verdad, una obra de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiese creado ninguna otra cosa. Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo. Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los republicanos, le expulsaban. Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo eso a un lado como si fueran telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y América, desde las minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal. (Fuente: Insurgente / Autor: Paco Azanza Telletxiki)



  • Islamofobia de género en la prensa del Régimen
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    13/03/2017

    islamofobia genero

    Los intereses económicos y geoestratégicos de lo que se ha venido en llamar "Occidente" han llevado a construir un relato del Islam incompatible con la liberación femenina a través del invento de la imagen de la mujer musulmana con hiyab como espejo del igualmente construido arquetipo de la mujer occidental liberada, a pesar de la dimensión revolucionaria y emancipadora para las mujeres que, en contraposición con la experiencia europea cristiana, tuvo el surgimiento del Islam en el contexto de la Arabia pre-islámica misógina y patriarcal (Adlbi Sibai, 2012: 62-63). Comprobaremos la existencia de esta narrativa en los medios de comunicación del régimen mediante el comentario de una entrevista y dos textos de opinión redactados por sendas/os novelistas aupados en su día por el grupo de comunicación Prisa (si bien el segundo de ellos, como veremos, difunde sus columnas en otra macroempresa periodística).

    El diario El País nos servirá de primer ejemplo para verificar este discurso. El rotativo social-liberal, tradicionalmente, ha llevado inscrita en su línea editorial la justificación, aun con ciertos matices relativizadores (contar con los avales de la ONU y otras circunstancias, como que haya presidente del Partido Demócrata en la Casa Blanca), de las agresiones imperiales de Estados Unidos y sus aliados en los Estados con población de mayoría islámica: "el deseo de liberarse de la creciente influencia árabe y paquistaní hizo a muchos afganos concebir en la invasión estadounidense una cierta esperanza de paz y trabajo. El sueño americano obnubiló a los afganos por un instante, pero el segundo grave error de George Bush —la guerra de Irak— le forzó a descuidar Afganistán y dejar a un lado sus compromisos para con la sociedad afgana"; es decir, el ejército de EE.UU. fue a Afganistán no a asesinar, violar y convertirlo en un narco-Estado para que el Gobierno de Washington en representación de las corporaciones transnacionales controlara sus recursos energéticos, sino para llevar la democracia, la modernización, la liberación de la mujer y la apertura política, aunque "descuidó, a causa de Irak, sus compromisos con los afganos" ("Lecciones no aprendidas de Afganistán", 16/XII/20121).

    Al objeto de reforzar el presunto carácter retrógrado del islam (y de las mujeres musulmanas), El País dedica una entrevista a Wassyla Tamzali, nacida "durante la colonización francesa" en Argelia, cuyo "padre fue asesinado por un militante del Frente de Liberación Nacional", la cual creció "como burguesa, francófona y laica rotundamente contraria al velo", el cual considera "«un signo absoluto de dominación»" porque "«es absolutamente incompatible ser feminista y llevar el velo»", al tiempo que "carga contra el feminismo islámico, que considera un oximorón", mientras que (¡atención!) "Tamzali alaba la sociedad occidental por "no estar basada en la distinción de sexos" (23/XII/20162). En la sección de opinión, el periódico de Prisa lleva a cabo la estrategia propagandística de la orquestación (Domenach, 1986) reiterando el mismo mensaje, si bien adaptado a los diferentes públicos, en distintos lenguajes, como hace a través de una de las columnistas de la socialdemocracia española, la novelista Almudena Grandes, quien, en una columna de contraportada titulada, significativamente, "Cabezas", y cuya redacción fue motivada por su visión de las revueltas árabes de 2011, escribe: "yo nací en España hace 50 años, y por eso sé que los velos no son una seña de identidad religiosa, sino una mutilación simbólica. Vi demasiadas veces a mi madre con un pañuelo en la cabeza como para tragarme lo contrario. [...] Este es el momento de plantearse la legitimidad de un movimiento democrático que excluye la libertad pública y privada de las mujeres" (7/III/20113). Estamos ante la creación de la dicotomía entre occidente (ya) igualitario e islamismo machista. De esta manera (de nuevo, Adlbi Sibai, ibíd.: 60-62),

    << El constructo mujer musulmana con hiyab es un discurso colonial polivalente. Simplifica, por un lado, la pluralidad de condiciones y realidades de las personas de confesión musulmana, a la vez que reduce la complejidad del Islam a través de la invisibilización de la infinidad de lecturas, corrientes ideológicas y variables culturales y políticas del mismo, presentándolo como un bloque homogéneo, monolítico y estático. [...]

    La corriente feminista laica en su trayectoria occidental tuvo una relación de extrema beligerancia con el cristianismo católico; de hecho, puede incluso afirmarse que nació en contraposición al mismo [...] configurándose, asimismo, en respuesta a unas necesidades concretas: derecho al voto, al divorcio, al aborto, a la independencia económica, etc. [...] Cuando las recetas feministas occidentales se trasladaron al lugar de un universalismo abstracto, se estaba asimismo imponiendo la universalidad de una trayectoria que violentaba las demás. [...] El laicismo aquí podría definirse como otra religión que surge en respuesta a la religión católica, una especie de mística materialista, se trata de otro punto de vista más, que sin embargo no trasciende tampoco la cosmogonía cristianocéntrica. >>

    Es necesario, al llegar a este punto, introducir una concreción que incluya las especificidades históricas y sociales del Estado español, particularmente en lo que respecta a los ocho siglos de Estado(s) andalusí(es) en la península Ibérica, al período de la conquista de los reinos del Norte peninsular y a la presencia colonial española en Marruecos entre 1912 y 1956, de acuerdo con la cual se define el concepto de Islamofobia no como el rechazo al Islam, sino como una forma de discriminación basada en características étnico-culturales, lo que da lugar “a una actitud hostil hacia el Islam y los musulmanes basada en la imagen del islam como enemigo, como una amenaza para «nuestro» bienestar e, incluso, para «nuestra» supervivencia” (Bravo, 2010: 193). Las especificidades de la llamada ‘Reconquista’ generaron la legitimación de una imagen negativa del islam, esto es, el dibujo de un estado constante de confrontación con la civilización islámica, reforzada a través de una serie de conflictos históricos y geopolíticos (Martín Corrales, 2004: 40). La Islamofobia se erige en forma de discriminación según la cual la población percibe lo musulmán como cultura lejana e inferior, que en todo caso tiene la posibilidad de evolucionar y adaptarse a ‘nuestras’ propias normas y valores (Desrues, 2008: 24; vid. supra).

    En un reciente tercer texto periodístico que traemos aquí a colación, el académico de la RAE Arturo Pérez Reverte, miembro de esta "artillería de «expertos» racistas/sexistas epistémicos en Occidente" que "habla con autoridad sobre el islam, sin un conocimiento serio de la tradición islámica" (Grosfoguel, 2011: 353-354), se vale del citado invento islamófobo de la mujer musulmana con hiyab (Adlbi Sibai, op. cit.: 63) construido tanto, por un lado, para invisibilizar los intereses geoestratégicos y económicos de Occidente y su responsabilidad directa en la perpetuación de las crisis, guerras y hambrunas que perjudicarán el desarrollo de los derechos y libertades de todos los individuos de la sociedad (empezando por las mujeres afganas asesinadas y violadas en parte debido al ascenso de los mujahidin gracias al apoyo logístico y armamentístico estadounidense) como, por otra parte, para proyectar la imagen de salvaje en el espejo que devuelve automáticamente la imagen contraria de una mujer occidental libre, liberal y liberada (dibujo que oculta su subalternización real). Tomemos algunos fragmentos de la deyección de Pérez Reverte en la que, recreando una vez más ese mismo constructo utilizado por la socialdemócrata Almudena Grandes desde las páginas de El País (algunos párrafos más arriba), carga esta vez, desde una óptica de extrema derecha, a través de su columna Patente de corso para XL Semanal (grupo Vocento) contra lo que considera, de acuerdo con su título, “Maestras con hiyab y otros disparates” (5-11/III/2017)4:

    << en poco tiempo esas profesoras con la cabeza cubierta estarán dando clase a niños pequeños de ambos sexos. También a niños no musulmanes, y eso en colegios públicos, pagados por ustedes y yo. O sea, que esas profesoras estarán mostrándose ante sus alumnos, con deliberada naturalidad, llevando en la cabeza un símbolo inequívoco de sumisión y de opresión del hombre sobre la mujer –y no me digan que es un acto de libertad, porque me parto–. Un símbolo religioso, ojo al dato, en esas aulas de las que, por fortuna y no con facilidad, quedaron desterrados hace tiempo los crucifijos. […] incluida, claro, la visión que esos jovencitos tendrán sobre los valores de la cultura occidental, desde los filósofos griegos, la democracia, el Humanismo, la Ilustración y los derechos y libertades del Hombre –que el Islam ignora con triste frecuencia–, hasta las más avanzadas ideas del presente.

    Lo de las profesoras con velo [...] Es contradecir un progreso y una modernidad fundamentales, a los que ahora renunciamos en nombre de los complejos, el buenismo, la cobardía o la estupidez. Como esos estólidos fantoches que, cada aniversario de la toma de Granada, afirman que España sería mejor de haberse mantenido musulmana.

    Y mientras tanto, oh prodigio, las feministas más ultrarradicales, tan propensas a chorradas, callan en todo esto como meretrices –viejo dicho popular, no cosa mía– o como tumbas, que suena menos machista. >>

    Encontramos, pues, un perfecto compendio de islamofobia de género en el que, efectivamente, se devuelve al ilustrado y moderno Occidente la imagen del salvaje y retrógrado Islam infantilizando a las mujeres como si necesitaran que les enseñaran a quitarse el velo. Suponemos que en su estereotipo englobará a la "mejor profesora del mundo 2006", la palestina Hanan al-Hroub, ganadora, en competición con otras/os 8000 docentes, del premio considerado como el "Nobel de la enseñanza", maestra con hiyab en una escuela pública a las afueras de Ramala, dedicada a la docencia después de que soldados israelíes dispararan a su marido y a dos de sus hijas, y quien al terminar la secundaria no pudo cumplir con su sueño de ir a la universidad ya que durante la primera intifada (1987-1993) todos los centros universitarios en Palestina cerraron sus puertas. La profesora fue elegida por el jurado después de que participara en una sesión práctica en la que mostró su método para "jugar y aprender" desarrollado durante su experiencia con alumnado entre seis y diez años que viven en un ambiente de violencia endémica para que en su "clase reine la paz, la armonía y la seguridad" (Eldiario.es, 20/III/20165). Para Pérez Reverte parece ser más atentatorio contra la laicidad estatal en materia educativa la presencia de una maestra con pañuelo en la cabeza en "esas aulas" en las que se supone que "quedaron desterrados hace tiempo los crucifijos" (en absoluto la profusión de simbología católica, como quien esto escribe ha tenido ocasión de comprobar año tras año a lo largo de su experiencia como docente) que la instauración oficial, por ley, "en colegios públicos, pagados por ustedes y yo" (por seguir citando sus palabras), de catequistas católicas/os. Eso, sin contar con las cuantiosas subvenciones a los centros educativos privados, en su inmensa mayoría pertenecientes a la Iglesia católica, a costa del presupuesto de los colegios e institutos públicos (en los presupuestos generales de la Junta de Andalucía para 2017, el incremento para la enseñanza privada subvencionada fue del 2,7% frente al exiguo 0,28% de la pública6). Como puede esperarse, la incoherencia del novelista best-seller le permite perfectamente encontrar en el hiyab un "símbolo inequívoco de sumisión y de opresión del hombre sobre la mujer" al tiempo que se vale precisamente de uno de ellos cuando invisibiliza a esta última al exaltar, en su expresión verbal de lenguaje no inclusivo, "los derechos y libertades del Hombre" (sí; con mayúsculas) y rescata (tirando la piedra y escondiendo la mano con la aclaración "no cosa mía") refranes con fuerte impronta patriarcal y putófoba ("callan en todo esto como meretrices") en su alegato antifeminista (por traducirlo evitando la lítote: machista).

    Hay que decir que, en todo caso, el laicismo es una respuesta localizada cultural e históricamente que busca la separación del poder político de la Iglesia católica en el siglo XVIII europeo ("la Ilustración" a la que se refiere Pérez Reverte). De este modo, la religión cristiana se convierte en “La Religión” en mayúsculas, en un instrumento eurocéntrico de observación de las diferentes realidades que generará eurocentrismo y, con ello, violencia epistémica (Adlbi Sibai, ibíd.).

    Naturalmente, el autor recrea la narración mítica de la generación espontánea del 'milagro griego' del que hace arrancar el hilo conductor que lleva a la democracia, el humanismo, la Ilustración y "los valores de la cultura occidental", entre los que cabe colegir que no se referirá precisamente al genocidio y exterminio capitalista. Para trazar esta línea de continuidad imaginaria son necesarias varias premisas, al objeto de que la realidad histórica no estropee una buena mitología. En primer lugar, llamar filósofos griegos, antes de Sócrates, a pensadores no griegos (del Imperio Persa, Asia Menor, Mileto, Elea, Éfeso, y cuyo pensamiento se nutre Oriente, Persia, el Creciente Fértil y la India) como Tales, Anaxímenes, Anaximandro, Pármenides o Heráclito solo porque escribieron en griego, una de las lenguas de cultura del momento como hoy lo es el inglés (Medina Molera, 2008: 6). Dicha ideología europea ha fabricado ese mito de excepcionalidad a la hora de justificar su exterminio y expolio colonial minimizando los valores y productos de las distintas culturas del mundo, o bien ocultando lo que de ellas ha tomado en los terrenos filosófico o científico-técnico. Así, su sencilla doctrina consiste en (Césaire, 2006: 13-40)

    << Que Occidente inventó la ciencia. Que solo Occidente sabe pensar; que en los límites del mundo occidental comienza el tenebroso reino del pensamiento primitivo [...]. Quedan, por supuesto, algunos hechos menores que oponen resistencia, a saber: la invención de la aritmética y la geometría por los egipcios; el descubrimiento de la astronomía por los asirios; el nacimiento de la química entre los árabes; la aparición del racionalismo en el seno del islam en una época en la que el pensamiento occidental tenía una apariencia furiosamente prelógica. Pero esos detalles impertinentes [...] los despacha rápidamente con severidad y es el principio formal de «que un descubrimiento que no forma parte de un conjunto» no es [...] sino un detalle, es decir, una fruslería sin importancia. [...] >>

    El segundo requisito de este recorrido mitológico es catalogar como "democracias" a sociedades como la ateniense de la Antigüedad, en la que había una proporción de al menos 18 esclavos por cada ciudadano masculino adulto de Atenas; es decir, 365.000 esclavos, cuyo "consecuente silenciamiento hace pensar que se trata de un olvido intencionado" o bien que, de considerar que "el Estado ateniense era una democracia, esos 365.000 esclavos no podían considerarse seres humanos" (Romano, 1998: 48).

    La tercera premisa es practicar la lobotomía historiográfica de aludir al "humanismo" como término opuesto al Islam ("estólidos fantoches que, cada aniversario de la toma de Granada, afirman que España sería mejor de haberse mantenido musulmana", por rescatar su exabrupto) omitiendo del relato histórico el Renacimiento experimentado en Al Andalus (González Ferrin, 2007), civilización de preeminente componente musulmán (aunque en absoluto exclusivo, sino junto con el judaísmo y cristianismo andalusíes) en el que la racionalidad era un precepto central, y cuya filosofía (como la astronomía, la biología, la matemática o la física), con sus lógicas aportaciones propias, permitió la llegada al subcontinente europeo de los arriba citados pensadores, fundamentales para las ciencias modernas consideradas "occidentales", de manera que mientras en Al Andalus se estudiaba y profundizaba en dicha filosofía, en el mundo de la cristiandad medieval no andalusí quien tuviera copia de un libro de Aristóteles era castigada/o por la Inquisición. Por extensión, "mientras Europa estaba sumida en una superstición feudal oscurantista de la cristiandad durante lo que se conoce como la Edad Media, la escuela de Bagdad (ciudad central de la civilización islámica) era el centro del mundo en la producción y la creatividad científica e intelectual. Por ejemplo, la escuela de astronomía de Bagdad descubre 8 siglos antes que Europa que la tierra no es el centro del universo" (Grosfoguel, 2011: 348).

    Como complemento a todo este artificio ficcional, el autor de la columna carga contra los "estólidos fantoches que, cada aniversario de la toma de Granada, afirman que España sería mejor de haberse mantenido musulmana". Esta sentencia no duda en aplicar un concepto inexistente ("España") en el momento histórico al que alude y confunde "musulmana" con andalusí (en Al Andalus había población musulmana, judía y cristiana). Probablemente Pérez Reverte respire aliviado de que "las más avanzadas ideas del presente" no corran peligro de contaminación en su querida "España" limpia de libros escritos en árabe y aljamía, dado que "La biblioteca de Córdoba, que tenía alrededor de 500.000 libros en la época en la que la mayor biblioteca de la Europa cristiana no tenía más de 1000 libros, ardió en el siglo XIII. Muchas otras bibliotecas tuvieron el mismo destino durante la conquista de Al-Andalus hasta la quema final de más de 250.000 libros de la biblioteca de Granada por el Cardenal Cisneros a comienzos del siglo XVI" (mismo autor, 2013: 42-43).

    Es así cómo el columnista exalta los "valores de la cultura occidental". En efecto, al defensor de la Europa responsable de la más alta tasa de cadáveres de la historia (Césaire, ibíd.; vid. supra),

    Después de haber vinculado la ciencia, helo aquí reivindicando la moral. [...] La conclusión se impone: frente a los antropófagos, a los descuartizadores y a otros comprachicos, Europa y Occidente encarnan el respeto de la dignidad humana.

    Pero pasemos de largo [de] Argelia, Marruecos y otros lugares en los que [...] tantos valientes hijos de Occidente prodigan a sus hermanos inferiores de África, con tan incansables cuidados, en el claroscuro de los calabozos, estas auténticas señales de respeto de la dignidad humana que se llaman, en términos técnicos, «la bañera», «la electricidad», «el cuello de botella».

    En suma, continuemos con nuestros chubasqueros y mascarillas para el aluvión de purplewashing racista que continuará arreciando en los medios del régimen, al objeto de que alcancemos a ver el munífico potencial liberador para las mujeres de los despliegues de la OTAN en Oriente Medio.

    
    Manuel Rodríguez Illana

    REFERENCIAS

    ADLBI SIBAI, Sirin (2012): “Colonialidad, feminismo e islam”, Viento Sur, 122 / Mayo 2012, 57-67. http://www.rebelion.org/docs/150680.pdf

    BRAVO LÓPEZ, Fernando (2010). “¿Qué es la islamofobia?”, Documentación social, 159. Disponible en: https://sites.google.com/site/teimproject/-quienes-somos/fernandobravo/trabajos-de-fernando-bravo-lopez/queeslaislamofobia)

    CÉSAIRE, Aimé (2006): Discurso sobre el colonialismo. En CÉSAIRE, Aimé, Discurso sobre el colonialismo. Madrid: Akal.

    DESRUES, Thierry (2008). “Percepciones del Islam y de los musulmanes en los Medios de comunicación en España”, Conferencia “El diálogo intercultural: un reto para las creencias y las convicciones”, Comsión Europea, Bruselas, 11 de noviembre de 2008. Disponible en: http://digital.csic.es/bitstream/10261/30745/1/Thierry%20Desrues%20El%20dialogo%20intercultural.%

    DOMENACH, Jean-Marie (1986): La propaganda política. Buenos Aires: Eudeba.

    GONZÁLEZ FERRÍN, Emilio (2007): Historia general de Al Ándalus. Europa entre Oriente y Occidente. Córdoba: Almuzara.

    GROSFOGUEL, Ramón (2013): “Racismo / sexismo epistémico, universidades occidentalizadas y los cuatro genocidios / epistemicidios del largo siglo XVI”, Tabula Rasa, 19, pp. 31-58, julio-diciembre 2013. http://www.revistatabularasa.org/numero-19/02grosfoguel.pdf

    - (2011): “Racismo epistémico, islamofobia epistémica y ciencias sociales coloniales”, Tabula Rasa, 14, pp. 341-355, enero-junio 2011. http://www.revistatabularasa.org/numero-14/15grosfoguel.pdf

    MARTÍN CORRALES, Eloy (2004). “Maurofobia/islamofobia y maurofilia/islamofilia en la España del siglo XXI”, Revista CIDOB d’affers internacionals, 66-67, págs. 39-51.

    MEDINA MOLERA, Abderrahman (2008): Europa, una ideología. https://bibliotecanacionandaluzasevilla.files.wordpress.com/2008/09/europa-una-ideologia.pdf

    ROMANO, Vicente (1998): La formación de la mentalidad sumisa. Madrid: Endymion. http://www.rebelion.org/docs/121965.pdf




  • Kichi y las corbetas militares para Arabia Saudí
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    07/03/2017
    Hace unos de días vimos al alcalde de Cádiz, José María González, Kichi, defender la construcción de corbetas militares para Arabia Saudí en la Bahía de Cádiz. En una entrevista en el programa Salvados, y después en un artículo en El País (Rehenes del paro contra víctimas de la guerra), reconocía que era una contradicción (la de ser antimilitarista y a la vez defender la industria militar en la zona) que él asumía, y que lo hacía para “poder superarla”. Me gustaría contestarle, partiendo de mi posición pacifista, y con la familiaridad que da el haber compartido con él varias luchas en su etapa anterior a alcalde. Plantea él que esa contradicción entre el antimilitarismo y la industria militar (resolviéndola a favor del empleo) es ineludible en nuestro contexto, y más aún para trabajadores que no tienen más opción. Pues bien, yo no asumo esa contradicción. Ser antimilitarista y estar a favor de las corbetas para Arabia Saudí es algo intragable. Recordemos que Kichi fue portavoz de la Marcha a Rota en el 2013, es decir, en la manifestación por antonomasia del pacifismo andaluz, y ahora defiende el empleo por delante de los derechos humanos en lo que él llama una “trinchera moral”; ¿cómo se come eso? Dice él que el “sistema” nos obliga a tragar esas contradicciones, no nos deja escapatoria. Pues bien, yo pienso que ningún sistema puede imponerte cambiar de opinión tan rápido, eso está en la conciencia de cada uno/ y en la coherencia moral. En el comunicado de la Marcha a Rota del 2013 decía Kichi "Para que a pesar del castigo que sufrimos aquí con el desempleo, nadie aquí sucumba al engaño de que el escudo antimisiles generará empleo en la zona...", y que hay que apostar por la desmilitarización de la crisis para que la crisis no acabe por militarizarlo todo. Y parecía una profecía: la crisis, con su monstruo del desempleo, está arrasando con cualquier crítica de índole antimilitarista. El “empleo” es sagrado, por encima de las guerras y las muertes de miles de personas de lugares que no vemos. Ojos que no ven, corazón que no siente. Lo decía hace poco un amigo mío, Juan José Ruiz, curiosamente compañero de sindicato de Kichi y profesor de Filosofía: “¿Por qué no fabricamos minas antipersona en Cádiz para dar de comer a los parados? Por cierto, los nazis crearon muchos puestos de trabajo. Exterminar judíos daba mucho empleo. Y los que fabricaban el gas venenoso no tenían responsabilidad alguna, al parecer”. “Ya lo decía Hanna Arendt. Esto es la banalidad del mal. Entre todos destruimos el mundo, pero nadie es responsable. Sólo obedecemos órdenes. O buscamos justificaciones para no elegir lo más justo”. Porque esa es la cuestión: la responsabilidad. No la culpabilidad, que es un concepto cristiano que hace mucho daño. La responsabilidad de elegir el camino de la coherencia moral, que hace que la conciencia esté por encima de las “contingencias” y de las obligaciones del cargo. Por ejemplo, la responsabilidad que hizo dimitir a Nicolás Salmerón de la jefatura del Estado en la I República por negarse a firmar las penas de muerte. O la responsabilidad a la que llamaba Rudolf Rocker, el activista libertario alemán, para que los trabajadores de las fábricas de armas bajaran sus brazos en 1919, hacia el final de la I Guerra Mundial, en su llamamiento “La responsabilidad del proletariado ante las guerras”. Es la coherencia entre fines y medios, que explicaba Gandhi. “El fin está en los medios, así como el árbol está en la semilla”. Ese es el tipo de “política” que necesitamos, no la de siempre, del tacticismo político, la del fin que justifica los medios, de Maquiavelo. Los marxistas como Lenin, Trotsky, Bensaid y otros, son maestros de ese arte maquiavélico; expertos en rizar el rizo de las justificaciones para acumular poder, “superar” las contradicciones y desinflar los movimientos de base, ahondando en ese estructuralismo determinista que impide que tomemos la iniciativa y nos comprometamos personalmente para iniciar los cambios. Si no, en poco tiempo, puede uno acabar pareciéndose a ese “capitán sin palabra que vestía chaqueta de pana”, como dice Kichi, en alusión al Felipe González de los 80, que también fue primero pacifista y después nos metió en la OTAN hasta el corvejón. (Fuente: La Voz del Sur / Autor: Francisco José Cuevas Noa)



  • Naturaleza y cultura: la animalidad y lo humano
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    07/03/2017
    Las crónicas de la serie “Que no quiero verla”, tres en total, las escribí luego de presenciar —por única vez— una corrida de toros en la plaza madrileña de Las Ventas, y Cubarte las publicó los días 14, 19 y 21 de julio de 2006. La última brotó en respuesta a uno de los editores de entonces del Portal, quien, al parecer, hasta patronímicamente se sentía convocado a rendirle tributo a lo que, con perspectiva eurocéntrica, se ha llamado el “Descubrimiento” de América, una empresa que en sus inicios encabezó el audaz y ambicioso Cristóbal Colón. No es preciso extenderse ahora acerca de este, y lo fundamental de lo que pienso sobre él y sobre aquella empresa, y sus devotos, lo dije en otro texto aparecido en Cubarte: “A propósito de Cristóbal Colón visto por José Martí”. Pero procede hacer al menos un breve comentario que explique la mención de aquel editor más de una década después de los hechos narrados. Desde que envié al Portal la primera crónica de la serie, empezó él a refutarla con una apasionada defensa de las tradiciones hispánicas, en especial de la tauromaquia. Las oponía a las anglosajonas, que decía rechazar y veía representadas en el juego de pelota y calzadas por la hipócrita leyenda negra que los conquistadores británicos y sus hijos putativos urdieron y lanzaron contra España. No lo hicieron limpiamente, para de veras condenar crímenes, pues ellos los igualaban o superaban, sino para autoensalzarse y legitimar lo que hacían en pos de dominar el mundo. Si las expresiones se acuñan con base, algo de cierto habrá —sin que sea pertinente aceptar generalizaciones injustas— en aquello de “la pérfida Albión”, aplicable asimismo a sus herederos o continuadores, en especial, pero no solamente, los de la América del Norte. La última crónica de “Que no quiero verla”, pues, estuvo enfilada a poner en su sitio al vehemente hispanófilo que rendía culto a la que Martí, ejemplar luchador anticolonialista a la vez que heraldo de las noblezas del pueblo español —las verdaderas, no las máscaras de la aristocracia y la monarquía—, llamaba “España filicida”. Al escribir esa parte de la serie, el autor desconocía un juicio de Fidel Castro contra las corridas de toros que le habría servido de apoyo en su argumentación. Aunque son una tradición con múltiples e ilustres defensores, el líder revolucionario disfrutaba que en su país habían sido abolidas. Pero pronto fue innecesario volver sobre la respuesta al enardecido colombino: este, aún fresca la publicación de la trilogía, ya se había ido a rendir tributo factual a lo dominante anglosajón. No lo hizo precisamente en un país caribeño de habla inglesa, ni en los guetos sudafricanos que sufrieron —¿no sufren aún las secuelas?— la crueldad de la colonización británica, apartheid incluido, sino “en las entrañas del monstruo” denunciado por Martí. En estos días he buscado en la red aquel juicio de Fidel Castro, y no hallé enlace alguno que remita al sitio español contra la tortura en el cual lo leí tras publicarse las crónicas citadas. Tal ausencia la suple una información que me facilitó el colega Carlos Benet. Figura en el sitio http://www.eroj.org/entero01/item19.htm, donde la informática propiciará localizarla de modo más expedito que en la fuente impresa: “Según lo recoge en su libro The Cuban Revolution [Londres, 1971] el historiador Hugh Thomas […], el presidente Fidel Castro Ruz sostuvo en una ocasión que las corridas de toros no podrían celebrarse en Cuba porque el pueblo cubano es bondadoso y se sublevaría contra quienes quisieran organizarlas. No es, pues, el Mahatma Gandhi el único antimperialista de nuestro siglo que ha sostenido que el progreso moral de un pueblo se mide por cómo trata a los animales no humanos”. Esa idea del líder cubano concierne a las torturas de los toros en plazas donde los datos evidencian que las mayores probabilidades de ganar las tiene el torero, a quien no hay que negarle coraje ni pericia. Sobre todo ganan quienes capitalizan el cruento espectáculo. Mientras el animal irracional contiende por el instinto de supervivencia, se supone que el torero opta racionalmente por el ruedo en pos de paga y gloria, y quién sabe de cuántos placeres asociados al espíritu de aventura, aunque para muchos la alternativa pueda responder también, o ante todo, a la necesidad de enfrentar pobreza y hambre. Aquella idea de Fidel volvió a recordarla el autor del presente artículo por alguna de las reacciones que suscitó su enfoque, en “Cultura con pelota y mentores” —dado asimismo en Cubarte—, sobre la lidia de gallos. Era voz popular el rechazo del guía revolucionario a tal práctica, aunque seguramente no ignoraba que, en un país donde ella tiene seguidores, sus criterios suscitarían discrepancias numerosas, incluso conspicuas, con lo que pudiera vincularse el retorno de esa tradición al país, y la posible discreción del líder al tratarla. Una de las primeras vallas cerradas en Cuba luego de triunfar la Revolución, si no la primera, fue la instalada en Birán, en los dominios de la familia de origen del Comandante. Años después volvió a abrirse como testimonio de lo que fue una época en Cuba, y como parte de la recuperación constructiva y simbólica de aquel patrimonio. Pensando lo que pensaba él de los toros, no cabe pensar que esa reapertura expresara voluntad suya de favorecer una afición ajena a su ideario, aunque estuviera extendida entre las tradiciones del país y algunos la tuvieran, la tienen, como emblema de la nación y fuente de placer. La actitud del Comandante remitiría a su ética, al reclamo de que el sustento se gane con trabajo digno. También pensaría en lo que para familias pobres representaba la pérdida del magro jornal ganado con gran esfuerzo y apostado a los gallos o desperdiciado en otras aficiones adictivas. En el pensador revolucionario la ética abarcaba concepciones ecológicas a favor de la salvación de la flora y la fauna y de la especie humana, y contra el abuso de los animales. Esto último requiere, a nivel mundial, profundos replanteamientos culturales sobre modos de criarlos y sacrificarlos para el consumo. Que el mundo no esté a la altura de las ideas del líder, las hace aún más aleccionadoras. Tampoco ha de suponerse acríticamente, aunque regocijen a pragmáticos, a profetas de la oferta y la demanda, que lo complacieran todos los cambios que, mientras él vivía, se empezaban a introducir en la realidad cubana por la necesaria o ineludible —pero no siempre forzosamente grata— integración al mundo que es, no al que debería ser, por cuyo logro luchó hasta la muerte, y su legado sigue y seguirá dando pelea. El contenido de su pensamiento no mengua por el hecho de que, al formalizarse la actual asociación de galleros cubanos, en el carné de sus integrantes se inscribiera una cita donde el líder comparó a su aguerrido pueblo —a la mayoría que ha probado serlo— con los gallos finos, porque estos no abandonan la valla sino vencedores o muertos. Pero no se debe suponer que, al ponerlos como ejemplo de coraje, enaltecía la práctica humana de animalizar aún más a los animales. No se deben crear confusiones sobre lo que él pensaba. La idea de que los gallos de lidia nacen para pelear, usada con el fin de justificar esa tradición, no tenía por qué complacer al fundador revolucionario. Como no lo complacería la perspectiva de otros lares según la cual los toros destinados al ruedo no tienen otra virtud que el atractivo de las corridas, ni sobrevivirían de no criarse para ello con los cuidados que ponen quienes lucran con su comercialización y, en general, con el espectáculo taurino. No se repetirá aquí lo dicho en “Que no quiero verla”. Pero, en cuanto a gallos, quien haya visto prepararlos con miras a la lidia no tendría razón para soslayar cuánto del fatídico belicismo humano se aplica a fabricar e instalar espuelas diseñadas como armas letales. En la naturaleza los animales pelean para asegurarse su territorio, su alimento o su hembra, no para humillar ni matar necesariamente al adversario, ni regodearse en la victoria. En la lidia “humanizada” se les “equipa” y adiestra para dar muerte, una muerte coreada con vítores o vista con amargura, según el bando o el ángulo desde el cual se mire. El articulista deberá respetar la preferencia que otras personas sientan y hasta practiquen por las corridas de toro y las peleas de gallo, y por tantas otras expresiones de abuso contra animales que se ven empujados a la lid por personas que gozan o medran con ello. Pero, ¿no somos o no debemos los seres humanos ser la corona en la evolución de las especies animales, de las que formamos parte? Respétese también el derecho a expresar criterios opuestos a tradiciones por las que hay animales torturados, hasta la muerte, para complacer a quienes gozan o se benefician anímica y económicamente de ello. Duele ver bueyes y caballos maltratados; chivos que echan el bofe en parques y calles, remolcando carros a bordo de los cuales pasean varios niños; perros obligados a disfraz y cautiverio en espera de que un turista pague por tomarles fotos. Duele. O debería doler, aunque sean prácticas amparadas por regulaciones laborales. Somos una entre las especies animales, con la diferencia no solo de un grado de inteligencia o racionalidad que solemos invocar con más orgullo a veces que demostraciones y méritos. La diferencia mayor está o debería hallarse especialmente en la generosidad, en la bondad, en la sana alegría, en la fundación y la defensa de valores éticos, ecológicos y otros sin los cuales la humanidad corre cada vez mayor y más permanente peligro de perecer. Si de las corridas de toro lo básico de lo que pudiera decir lo expuse en “Que no quiero verla” —sabiendo que contradictores abundarán—, sobre la pelea de gallos añado que es escalofriante ver a un niño participar en el entrenamiento de esos animales para la lid. Su preparación incluye el uso de la “mona”: un gallo que ya no sirve para la lidia y no produce ganancias en las apuestas, aunque al modo de avestruces parlantes optemos por decir que hoy en las vallas cubanas no corre el dinero, e incluso que la lidia no se ha legalizado, como alguien presuntamente bien informado me aseguró. En todo caso, la “mona” es un gallo vivo, no un trozo de madera o de goma, no un trapo, y se le somete a picadas y arremetidas de los gallos que van a pelear luego, hasta que literalmente muere de tanto abuso. Trátese de toros, gallos, perros… de los animales irracionales que sean, ¿no hay motivos para pensar que los racionales que integran la especie humana tendrán inseguras las virtudes que necesitan si no se plantean modos generosos de asumir su relación con aquellos? Cuando el autor cursaba estudios universitarios, una profesora o un profesor de lo que entonces se llamaba marxismo-leninismo podía sostener tranquilamente en clase, como si interpretara del modo más fiel la filosofía refundada por Carlos Marx, Federico Engels y Vladimir Ilich Lenin (y otros y otras), que el hombre (el ser humano) es más hombre (más y mejor ser humano) cuanto más se aleja de la naturaleza. Desde perspectivas similares se tildaba a la ecología de mero fruto de la ideología burguesa. También poniendo freno al pensamiento, exagerando de modo esterilizante lo que no era una exageración, y soslayando la tradición revolucionaria de arrebatar las armas a los enemigos de las revoluciones, algunos decían que la sociología era un simple invento burgués y no había más sociología valedera que el materialismo histórico. Así el entendimiento abarcador de la dinámica social terminaba reducido, supuestamente para defenderlo, a una ciencia particular. Hoy se sabe que el mejor modo de asumir a la especie humana como superación o negación (filosófica) de la naturaleza es percatarse de que el hombre (el ser humano: el hombre y la mujer) no está bien plantado, ni autovalorado, ni autodefendido en el mundo si no se sabe histórico y social a la vez, y biológico y natural: si no se comporta cuidadosamente como parte consciente de la sociedad y de la naturaleza a un tiempo. Hoy se acepta que la ecología es una ciencia —toda una forma de la conciencia social, se ha dicho revirtiendo dogmatismos pasados— indispensable para salvar al mundo en general y, dentro de él, a los seres humanos. Igualmente se sabe que la sociología en concreto, y las ciencias sociales en general, no deben ser simples y resignadas escuderas de las decisiones políticas —aunque estas sean acertadas—, sino exploradoras al servicio y en función de la política mejor trazada. ¿Que las ciencias sociales se equivocan? Sí, como la obra humana toda, que corre sobre aciertos y errores. ¿No sucede otro tanto a la política, que es igualmente parte de esa obra, no cosa divina? La vida habla más que los textos y, en el fondo, todo empieza y termina por ser un asunto profundamente cultural, o anticultural. Muchas cosas se saben, o deberían saberse. No para ostentarlas en plazas y salones como se exhibe una joya o se alardea de riqueza y poder, sino para ponerlas al servicio de una verdadera ascensión hacia el progreso humano, que valdrá poco, o ni cierto será, si no es fruto de la ciencia y la conciencia, de la bondad, la honradez y la belleza, real si digna. (Fuente: CubaDebate / Autor: Luis Toledo Sande)



  • Oscar a “Cascos Blancos”: Otra farsa mediática contra Siria
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    02/03/2017
    La banalización de la realidad social y la morbosa presentación del dolor ajeno, alcanzan los ribetes de farsa generalizada en el otorgamiento de un Oscar al documental “White Heltmes” (Casco Blancos) y sus roles en Siria. Tanto en Damasco como en cualquier zona que vive la despiadada guerra impuesta a esta nación del Levante, la noticia causó un dramático revuelo, no solo por la manipulación de hechos y escenas, sino por las oscuras e insensatas argumentaciones. Khaled Khateeb, uno de los autores del documental, con apenas media hora de duración, no pudo asistir a la ceremonia prevista porque el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense le bloqueó la entrada a la nación sede de la ceremonia desde 1929. Los organizadores de los Oscar, un tradicional premio anual de la Academia de las Artes y las Ciencias cinematográficas de Estados Unidos, no dieron explicaciones y solamente se limitaron a promocionar en su página web que los “Cascos Blancos” son “voluntarios civiles neutrales” que han salvado 60 mil vidas en Siria desde el 2013. Mucho menos se alude como antecedentes o argumentaciones “a favor del corto” que en abril del año pasado, uno de los dirigentes de la organización, Raed Saleh, no pudo entrar en Estados Unidos procedente de Turquía para recibir un premio humanitario porque en Washington los aduaneros lo obligaron a regresar afirmando que su visado había sido cancelado. Estos hechos, admitidos o no por los grandes medios de comunicación del mundo occidental, representan una clara tendencia hacia el simulacro y la sociedad del espectáculo como una realidad innegable en el mundo actual en el que vivimos. Para desmontar la farsa hay suficientes elementos, conocidos y no dichos por las autoridades estadounidenses, pero que existen y demuestran el insensato accionar de la manipulación mediática a través de la mentira y la presentación de recetas a cuál más falsa, inútil y tramposa como parte del simulacro político para destruir Siria y desvirtuar cualquier valor humano. Los llamados Cascos Blancos, que luego adoptaron el nombre de Defensa Civil Siria, fueron creados a finales de 2012 y principios de 2013 por James Le Mesurier, ex oficial del Ejército británico que empezó a entrenar a los primeros “defensores civiles” en Turquía. Actúan en los territorios controladas por la oposición extremista armada, sobre todo el Ejército para la Conquista del Levante, o