Un nuevo estudio advierte del riesgo de colapso de Doñana sin una gestión local más activa

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Un grupo multidisciplinar de investigadores pertenecientes al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de diversas universidades españolas y neerlandesas ha elaborado un estudio, publicado recientemente en la revista “Frontiers in Ecology and the Environment”, que advierte del riesgo de colapso de Doñana sin una gestión local más activa.
Según ha explicado en una nota la Universidad de Cádiz (UCA), que participa en este estudio, “el cambio climático está aumentando el riesgo de colapso de los humedales más emblemáticos del mundo. Sin embargo, esta tendencia se puede corregir con una mejor gestión local de dichos humedales”.
A través de este trabajo se ha puesto de manifiesto el hecho de que para proteger del cambio climático a los humedales de importancia internacional, como Doñana, es necesario que se reduzcan amenazas como los aportes de abonos y aguas residuales o la explotación intensiva de las aguas subterráneas y superficiales.
El Parque Nacional de Doñana es uno de los pocos humedales del mundo que está inscrito en la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco y “sus problemas locales, como el deterioro de la calidad de agua por los aportes excesivos de nutrientes o la explotación intensiva de los acuíferos, pueden exacerbar los efectos de eventos climáticos extremos, tales como sequias y olas de calor, reduciendo la capacidad de los ecosistemas acuáticos para soportar los impactos del cambio climático”, tal y como advierte este grupo internacional de científicos.
Gestión de amenazas locales
A través de este estudio se demuestra que “la gestión de amenazas locales puede expandir el ‘espacio de operación segura’ para estos ecosistemas. Una gestión local adecuada puede hacer que un ecosistema acuático sea más tolerante al cambio climático, manteniendo los niveles de su capacidad de respuesta”, como explica el profesor Marten Scheffer, ganador del Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación y director del Departamento de Ecología Acuática y Gestión de Calidad de Agua en la Universidad de Wageningen, en los Países Bajos.
Los autores de este trabajo han examinado otros cinco humedales de la región Mediterránea inscritos en la lista del Convenio Ramsar de Humedales de Importancia Internacional, que ya están muy afectados por la sobreexplotación de los recursos hídricos.
Estos espacios, que incluyen las Tablas de Daimiel, sirven como ejemplos de lo que puede pasar a Doñana sin un cambio en la gestión de agua en su entorno. Y es que, “Doñana está sometida a una presión cada vez mayor, debido tanto al cambio climático como a las amenazas locales”.
Las marismas de Doñana son el lugar de invernada más importante en Europa de diversas aves acuáticas como las anátidas, que cuenta con una población de más de medio millón de ejemplares en la zona. Además, este Parque Nacional tiene varias especies endémicas de invertebrados y plantas acuáticas, incluyendo planarias y diatomeas.
La entrada de nutrientes por el uso de abonos agrícolas y aguas residuales y la pérdida de aportes de agua por su extracción subterránea están reduciendo el caudal y la calidad de los arroyos que abastecen sus marismas. El caudal de la Rocina, el arroyo que desemboca en la marisma en El Rocío, se ha reducido a la mitad en dos décadas, mientras la concentración de fósforo en las aguas se ha quintuplicado en los últimos 15 años.
Los síntomas de que Doñana ya está afectado por estos cambios se reflejan en los brotes de algas tóxicas y la expansión de una especie exótica de helecho flotante Azolla filiculoides, lo que pone su biodiversidad natural en peligro. Según estos investigadores, un aumento de temperatura favorece la expansión del helecho e incrementa la frecuencia de brotes de anoxia y de algas toxicas, causando la muerte de especies autóctonas.
Aumentar la resistencia de Doñana
“Al disminuir la entrada de nutrientes y las extracciones de agua, los gestores podrían reducir este riesgo y por tanto aumentar la resistencia de Doñana al cambio climático”, sostiene el primer autor del artículo, Andy Green, profesor de investigación en la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC).
Green añade que las medidas contra la eutrofización podrían incluir la reducción en el uso de abonos, la mejoría de los EDAR y el cierre de los pozos sin permiso que reducen los aportes de agua a los arroyos que entran en la marisma.
Además, en sus dunas Doñana alberga el sistema de lagunas temporales más importante de Europa, con la formación de más de 3.000 lagunas durante los años húmedos. Pero la extracción de agua subterránea para la agricultura y para el turismo de playa (en Matalascañas) está detrayendo recursos hídricos del sistema y las lagunas tienden a secarse antes que hace 20 años. “Si estos ecosistemas acuáticos colapsan, podría significar la extinción irreversible de muchas especies”, subraya Scheffer.
Según los autores de este trabajo, urge que las administraciones y la sociedad reduzcan las amenazas locales que afectan a los humedales icónicos como Doñana.
El artículo pretende, sobre todo, concienciar acerca de las oportunidades para mejorar acciones de conservación efectivas a escala local, de hecho, “las opciones para la gestión local son claras y relativamente baratas. Se debe aprovechar esta oportunidad, sobre todo cuando se trata de ecosistemas de importancia vital para mantener la biodiversidad global”, como concluye Scheffer.
(Fuente: La Información)

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