Los estados vecinos de Libia llaman a respetar acuerdo de paz de Skhirat

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Argelia, Egipto y Túnez, junto a Libia, llamaron el pasado lunes, en declaración conjunta, a preservar el Estado y el Ejército libios según el acuerdo de paz de Skhirat de 2015, y las enmiendas sucesivas, mediante el diálogo entre facciones en pugna.

El acuerdo Skhirat, auspiciado por la ONU, contempla pasos a dar para una transición pacífica de poder en Libia, así como el establecimiento de un gobierno de unidad nacional. El acuerdo fue respaldado por los parlamentarios de gobierno con reconocimiento internacional de Libia, con sede en la ciudad portuaria oriental de Tobruk, así como representantes de los partidos políticos, municipios y grupos de la sociedad civil.

Tras una reunión trilateral de dos días para apoyar la reconciliación política integral en Libia, en la cual elaboraron la Declaración de Túnez, los ministros de Relaciones Exteriores instaron a todos los partidos libios a ser partícipes de las conversaciones sobre el futuro del país junto a sus vecinos y la ONU.

En rueda de prensa, el canciller de Túnez, Khamis Alaghinawa, junto con sus homólogos egipcio y argelino, Sameh Shoukry y Abdel Qader Messahel, respectivamente, hicieron públicos los seis puntos del texto, donde se rechaza la intervención militar o política extranjera en los asuntos internos de Libia.

Sobre el encuentro, Shoukry reveló que se abogó sobre la importancia de contar con un mecanismo de representación política en el Parlamento Libio (de Tobruk) y el Alto Consejo de Estado. Éste inicio, paso a paso, deberá conducir a la instalación de instituciones estatales y abordar temas urgentes como la lucha contra el terrorismo, así como contribuir a la estabilidad general en Libia, agregó el canciller egipcio.

Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Argelia resaltó cómo la fecha de realización de las previstas elecciones parlamentarias y presidenciales en Libia es un asunto a determinar exclusivamente por el pueblo libio.

De acuerdo con medios diplomáticos locales, la reunión fue adelantada desde marzo, la fecha inicial, luego que informaciones de inteligencia mostraran la peligrosa situación en el terreno en Libia, que se encamina a una lucha por el control de Trípoli y la media luna petrolera (la franja costera más rica en hidrocarburos del país). Asimismo, agregan las fuentes citadas por la prensa egipcia, hubo alertas sobre una inminente intervención militar extranjera tras la solicitud al respecto formulada a la OTAN por Fayez Al Sarraj, jefe del Consejo Presidencial Libio.

El encuentro de Túnez revestía particular importancia además tras reunión realizada en El Cairo la pasada semana, en la cual los principales actores políticos libios esbozaron una posible hoja de ruta hacia la paz.

Los acuerdo de El Cairo

La pasada semana se realizaron varias reuniones indirectas en El Cairo entre el presidente del Consejo Presidencial de Libia, Fayaz Al Sarraj, y el mariscal Khalifa Haftar (foto adjunta) junto al presidente del parlamento de Tobruk, Aguila Saleh, mediadas por Hegazi y el ministro de Relaciones Exteriores de Egipto, Sameh Shoukry.

En el diálogo las partes acordaron seguir una agenda de cuatro puntos: Primero, las facciones en punga (Parlamento de Tobruk y Gobierno de Unidad Nacional) formarían un comité mixto de hasta 15 miembros tanto del Parlamento como del Alto Consejo de Estado para discutir la distribución del poder en un futuro gobierno unificado.

En segundo lugar, el Parlamento propondría enmiendas constitucionales necesarias para implementar el Acuerdo de Skhirat, negociado por la ONU en diciembre de 2015. Entre ellas se cuentan las correcciones propuestas por una conferencia celebrada en El Cairo en diciembre de 2016.

En tercer lugar, ambas partes organizarían las elecciones parlamentarias y presidenciales, que se celebrarán a más tardar en febrero de 2018.

En cuarto lugar, las actuales facciones libias en pugna trabajarán juntas para determinar el liderazgo interino hasta que se celebren esos comicios.

Durante los encuentros se analizó también la posición de Haftar como comandante de las Fuerzas Armadas y la ampliación del número de miembros del Alto Consejo de Estado, con sede en Trípoli.

En la capital egipcia el comité de reconciliación local para el conflicto libio, encabezado por el jefe del Estado Mayor del Ejército de Egipto, Mahmoud Hegazi, y el canciller Shoukry, aseguró haber hallado “bases comunes” entre los diversos partidos de Libia. Participaron en esas conversaciones Al Sarraj, el jefe del Ejército Libio, Khalifa Haftar y el presidente del Parlamento de Tobruk, Aguila Saleh Issa. En El Cairo Al Sarraj no se reunió directamente con Haftar o Issa.

De otro lado, el pasado martes el presidente tunecino, Beji Caid Essebsi, anunció que pronto recibirá en Túnez el general Haftar, a quien describió como un hombre patriótico con un papel prominente en el futuro de su país.

Actualmente en Libia existen varios centros de poder repartidos entre el Gobierno de Unidad Nacional, instalado en Trípoli y auspiciado por Naciones Unidas, la Cámara de Representantes de Tobruk, que no reconoce al GUN, y los remanentes del Congreso Nacional General, de corte islamista que pretende suplantar al GUN en la capital.

El pacto, negociado por Al Serraj y Hafter en presencia del ministro egipcio de Asuntos Exteriores, Sameh Shukry, y el jefe del mando conjunto del Ejército egipcio, general Mahmud Hejazi, se cimenta en el Acuerdo de Reconciliación Nacional firmado en diciembre de 2015 en la localidad marroquí de Skhirat bajo auspicio de la ONU.  Incluye las enmiendas propuestas durante el último año por el enviado especial de Naciones Unidas a Libia, Martin Kobler, y por los países vecinos -Egipto, Túnez y Argelia-, que al parecer apoyan también Rusia y Estados Unidos.

El plan propone la formación de un renovado gobierno civil y de un Ejército libio unificado, clave para garantizar la estabilidad y seguridad en el interior del país y para combatir el yihadismo y la inmigración irregular, entre otros problemas. Así mismo celebrar elecciones presidenciales en 2018, constituyendo esto último el mayor progreso alcanzado en las negociaciones. El acuerdo, que al parecer cuenta igualmente con el apoyo de las tribus y el Consejo de Notables, pide, asimismo, el fin de todos los conflictos armados abiertos en el país, cláusula que vuelve a enfrentar a Misrata con Hafter.

(Fuentes: Prensa Latina / Infobae / AP / BBC)

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