Hacia la libertad de Novorrossia: Moscú reconoce los documentos de las repúblicas del Donbáss

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El presidente de Rusia Vladímir Putin firmó el decreto que establece el reconocimiento en el territorio del país de los documentos de las  autoproclamadas repúblicas populares de Donetsk y Lugansk. La información al respecto apareció este sábado 18 de febrero en la página oficial del Kremlin.

De acuerdo con el texto del decreto, en el territorio de Rusia serán reconocidos como válidos “los documentos de identidad, los títulos educativos o de cualificación profesional, los certificados de nacimiento, de casamiento (o divorcio), de cambio de nombre, de registro de vehículos de transporte y los indicativos de los medios de transporte”, que hayan sido entregados en las regiones de Donetsk y Lugansk a los ucranianos y apátridas, que vivan de manera permanente en dichos territorios. Además, a dichas personas apátridas les será permitida la entrada y salida de Rusia sin necesidad de visados.

Se señala que la resolución ha sido adoptada a fin “de defender los derechos y libertades de la persona y del ciudadano”. Al adoptar la presente decisión, el presidente de Rusia se ha guiado “por los principios y normas del derecho internacional humanitario”. Se especifica que estas medidas se aprueban “con carácter temporal, durante el periodo necesario hasta el arreglo de la situación en las regiones de Donetsk y Lugansk. Se especifica que el decreto entra en vigor desde el momento de su firma. Al gobierno ruso se le encomienda adoptar las medidas necesarias para su aplicación.

El decreto del presidente despertó la esperada indignación en Kiev. El presidente de Ucrania Poroshenko lo calificó como una demostración de la violación del derecho internacional por parte de la dirigencia rusa. “Para mí es un prueba más de la “ocupación rusa” y de la violación por parte de Rusia del derecho internacional”, declaró, calificando de cínico el hecho de que la firma coincidiera en el tiempo con la Conferencia de seguridad que se estaba celebrando en Múnich.

-En la práctica los pasaportes de la RPD permitían ya anteriormente atravesar la frontera con Rusia antes, recuerda el redactor jefe del periódico de Donetsk “Novaya Zemlya” y ciudadano de la RPD Artiom Oljin.

-También se podían comprar billetes de transporte. Y nuestros diplomas de la RPD en Rusia eran aceptados casi sin trabas. Pero era precisamente en ese “casi” donde estribaba el escollo. Con los diplomas universitarios por ejemplo, la situación era tal que a fin de cuentas la solución final quedaba en manos del rector o decano de la universidad en cuestión. Ahora ese problema ha quedado resuelto y de un modo que nos es totalmente favorable. Y lo más importante de este decreto del 18 de febrero (creo que para el Donbás esta fecha pasará a ser histórica) no es que se vayan a resolver determinados problemas con según qué documentos. Aunque eso también es importante, claro está. Al Donbás en condiciones de guerra se le intenta permanentemente desmoralizar, zarandear, sacarlo de sus casillas, o cuando menos sembrar dudas del tipo: ¿Y estáis seguros de que Putin no os ha dejado tirados? y socarronerías por el estilo. Ahora eso ya no será posible. En un instante esos millones de dudas y preguntas se caen por sí mismas después de un breve: “Sí, los reconocemos”.

Pero es muy importante la aplicación práctica. Ciertamente se resuelven infinidad de preguntas para las que antes no había respuesta. Porque ahora los documentos que se entreguen en la RPD y RPL ya no podrán ser considerados no oficiales y denegar la ayuda a la persona en tal o cual procedimiento o papeleo burocrático. Eso es muy importante.

-El reconocimiento de los pasaportes y demás documentos de la RPL y RPD habla del deseo real de la Federación de Rusia, y personalmente del presidente Putin de ayudar a los habitantes de los territorio, que llevan durante los últimos tres años soportando terribles problemas sociales, humanitarios y económicos, nos dice la periodista de Lugansk Victoria Kírova.

–Este decreto resuelve toda una serie de complicaciones, con las que tropiezan en su vida cotidiana los habitantes del Donbás por culpa de Ucrania. El gobierno de Kiev, mientras públicamente habla de reintegración, se dedica hoy día a expulsar a los habitantes del Donbás del marco jurídico de Ucrania, privándolos de sus principales derechos como ciudadanos  y de las garantías sociales y económicas.

El principal problema al que se enfrentan los ciudadanos de Ucrania en el este, y eso es algo que entienden en el Kremlin, está relacionado con esa permanente carrera de obstáculos que supone la obtención de nuevos documentos para los habitantes de Lugansk y Donetsk, así como la gestión de los ya existentes. Como consecuencia de esta política inhumana del gobierno ucraniano, cada vez más habitantes de la RPL y RPD se quedan sin los documentos más elementales que demuestren su identidad. Ucrania priva a los habitantes del Donbás de los derechos fundamentales de la persona, como es la libertad de movimiento o la posibilidad de defensa en los litigios relacionados con la propiedad. No hay que buscar aquí “astutos planes de Putin”. El objetivo del decreto del presidente de Rusia es ayudar a los habitantes de Lugansk y Donetsk a resolver sus problemas más elementales del día a día hasta que se arregle el conflicto en el Donbás.

¿Y en alguna ocasión se ha topado con problemas por el hecho de que no le hayan reconocido los documentos de Lugansk en Rusia?

-Tuve problemas a la hora de alojarme en un hotel, además de que en la frontera permanentemente pedían contrastar el pasaporte de la RPL con cualquier documento expedido por Ucrania, como el carnet de conducir. Tampoco existía la posibilidad de utilizar el pasaporte de la RPL en el sistema bancario de Rusia. Por ejemplo dispongo de una tarjeta bancaria de Sverbank, pero la obtuve con el pasaporte ucraniano, no me aceptaron el de la RPL. Todos estos problemas ahora desaparecen.

El politólogo Ígor Shatrov ve en el decreto un significado simbólico, un paso hacia el reconocimiento del Donbás.

-Pero tampoco me apresuraría a extraer conclusiones. La decisión tiene un carácter humanitario y está encaminada en primer lugar a terminar con las dificultades que surgían a los ciudadanos de la RPL y RPD en Rusia. Amigos de la región fronteriza de Rostov me contaban casos que se daban por ejemplo a la hora de comprar billetes de avión o de alojarse en hoteles. Después de todo nadie puede obligar a una compañía aérea a reconocer en calidad de documento de que demuestre tu identidad un pasaporte de la RPD, por cuanto la RPD no es un estado reconocido. Y si esos documentos se acababan aceptando (que era lo que pasaba en la mayoría de los casos) era en base a la reglamentación interna de las estructuras comerciales, de las disposiciones ministeriales, etc. Es decir hablamos de ordenamientos, no de leyes. Eso habría todo un campo para las maquinaciones, como que a alguien le podían aceptar el documento y a otra persona le exigían un soborno. Al introducir los documentos de esas repúblicas en el campo jurídico de Rusia, el presidente está acabando con un vacío legal, reduciendo al mismo tiempo las tensiones entre los habitantes de Lugansk y Donetsk. ¿Se imaginan la ofensa que suponía y la perplejidad para los habitantes del Donbás cuando en la amistosa Rusia les hacían preguntas relacionadas con sus pasaportes?

¿Cómo reaccionará Occidente?

-La respuesta a esta decisión ha sido dolorosa para Kiev. Occidente se ha limitado a las frases de rigor. Pero desde el punto de vista humanitario el decreto está justificado y debe ser comprendido y aceptado por la comunidad internacional. En cuanto al aspecto jurídico del mismo, pienso que su redacción es intachable y pocos peros se le pueden poner. De acuerdo al decreto los documentos de las repúblicas son válidos en Rusia “temporalmente hasta que se consiga una solución política a la situación de determinados regiones de los Oblast de Lugansk y Donetsk de Ucrania, sobre la base de los acuerdos de Minsk”.

Pavel Rodkin, docente de la Universidad superior de Economía y miembro del Club Zinóviev de la agencia “Rossia Segovnya” (RT), considera que la decisión adoptada abre un amplio abanico de posibilidades para los habitantes de la RPL y RPD, ya que la lista de documentos reconocidos por Rusia no se limita al pasaporte, sino que afecta a los diplomas y certificados de cualificación profesional, certificados de nacimiento, de matrimonio o divorcio, de defunción de cambio de nombre o de matrículas de vehículos, etc. Esto permite vivir, trabajar e integrarse libremente en la sociedad rusa, lo que en las condiciones de “limbo legal” que había creado Kiev, no solo supondrá una inyección de moral, sino un apoyo real a los habitantes de la RPDL.

¿Qué y a quién quiere Moscú demostrar algo con esta decisión?

-La decisión por parte de Rusia de reconocer los pasaportes de los habitantes del Donbás, es en primer lugar una respuesta humanitaria al bloqueo que impone Kiev a la RPDL, que no expide para sus habitantes nuevos documentos, ni reconoce los documentos otorgados en la RPDL, y en segundo lugar subraya el peso y la vigencia de “Minsk”, enlazando la decisión con el incumplimiento de los acuerdos de Minsk por parte de Kiev. El reconocimiento de los documentos de los habitantes de la RPDL es en ese sentido un movimiento político significativo de Moscú, que actúa exclusivamente mediante los instrumentos de los acuerdos de Minsk sin abandonar en ningún momento el marco jurídico y político de los mismos. Prácticamente Rusia una vez más por medios políticos y humanitarios, ha minimizado la estrategia ucraniana de bloquear al Donbás, demostrando que el incumplimiento sistemático de los acuerdos de Minsk y el mantenimiento de la política que está llevando a cabo Kiev hacia la población civil de la RPD y RPL, solo puede tener un efecto contrario y no dar los réditos deseados.

¿Cuánto piensa usted que se puede alargar en el tiempo ese “temporalmente”? ¿Cuál sería el siguiente paso si no se produce un arreglo político en un futuro?

Rusia siempre ha subrayado la necesidad de un arreglo político del conflicto entre Kiev y el Donbás, lo que ha originado una crítica constante de parte de una parte de la sociedad de orientación patriótica, de la oposición más o menos radical. El status temporal de la decisión reafirma el credo político de Moscú en esta cuestión.

En cuanto a los pronósticos que puedan hacerse sobre la duración de la situación, habrá que observar con detalle cómo evoluciona el proceso de Minsk. Lo más probable es que Moscú vaya a seguir dotando de contenido real y remarcando la vigencia de ese proceso. En gran medida esa pregunta habría que hacérsela a Kiev, cuya aspiración a resolver el conflicto por la vía militar solo puede agravar la ruptura de Ucrania.

(Fuente: Svobódnaya pressa – publicado por La República / Traductor: Íñigo Aguirre)

 

 

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