Al Assad sobre denuncias de AI: “Si hubiésemos cometido tales atrocidades… no tendríamos el respaldo popular que tenemos”

al assad entrevista

Entrevista conjunta realizada al Presidente de la República Árabe Siria, Bachar al-Assad, por parte de los periodistas Michel Scott y Fabien Namias, de las cadenas Europa 1 y TF 1 respectivamente.

Buenos días, señor Presidente

Buenos días

Una pregunta muy simple. Dos meses después de la caída de Alepo, ¿puede decirse que ustedes han ganado la guerra?

No. Yo no creo que pueda hablarse de haber ganado la guerra antes de haber derrotado a los terroristas en todas partes de Siria. Se trata solamente de un paso importante en el camino que nos llevará a derrotar y eliminar el terrorismo en todo nuestro país, pero pienso que ese será un largo camino. Ha de serlo por una sola razón muy sencilla: los terroristas tienen el respaldo de numerosos países occidentales, incluyendo Francia, el Reino Unido, así como Turquía, Arabia Saudita y Qatar, en nuestra región.

Usted habla de un largo camino pero ¿puede resumir desde un punto de vista militar los objetivos que quedan por alcanzar?

Es evidente que cuando hablo de eliminar de nuestro país a los terroristas eso quiere decir recuperar hasta la última pulgada de nuestro territorio para ponerlo bajo control del gobierno, porque es tarea del gobierno recuperar el control de la totalidad del territorio nacional.

Pero, ¿de qué parte de Siria, de qué ciudad en particular habla usted?

¿Quiere decir después de Alepo?

Sí.

Nosotros proseguimos, evidentemente, nuestra campaña en la zona alrededor de Alepo para inmunizar la ciudad contra todo nuevo ataque de los terroristas provenientes del oeste y del norte que recibe apoyo directo de Turquía, del ejército turco.

¿Pero la próxima etapa no será Idlib? Eso es lo que se dice, que la próxima gran batalla será Idlib.

Pudiera ser Idlib, pudiera ser Raqqa, pudiera ser en cualquier lugar. Ahora todo depende de la evolución de la situación al día a día porque podemos cambiar de planes en función de eso. No establecimos ese plan antes de haber terminado las operaciones en la ciudad y en el campo alrededor de Alepo. Así que es todavía demasiado pronto para hablar de la próxima etapa. Todo depende de los combates en los diferentes sectores.

Pero ¿la situación es ahora mucho mejor para ustedes que antes en el plano militar?

Por supuesto, cada lugar liberado de terroristas es una mejoría de la situación. Pero, para nosotros, no basta con eso.

Señor, para Francia la principal amenaza terrorista es Daesh, no cabe duda de eso. Para usted, todos los grupos armados, o gran parte de ellos, son terroristas. ¿Por qué Daesh no representa una amenaza específica para ustedes?

Mi respuesta consta de 2 puntos:

Primeramente, no somos nosotros, como gobierno, quienes los calificamos de terroristas, es la ley la que los considera así, al igual que el Derecho Internacional. Cualquier persona que porte un arma en mi país –o en el de ustedes– y se ponga a matar gente y destruir bienes, es un terrorista. Es un concepto internacional. Así que no somos nosotros los únicos que los definimos así. En lo que nos concierne, y según esa misma ley, todo el que quiera deponer las armas cesa, a partir de ese momento, de ser considerado terrorista.

Ahora, si hablamos de Daesh, yo pienso que cuando usted dice que los franceses o los europeos se inquietan por Daesh, eso quiere decir que no entienden bien la situación. Daesh es una consecuencia, no es EL problema original. El problema es la ideología de Daesh, que es la misma ideología del Frente al-Nusra y de numerosas organizaciones que adoptan una ideología similar en Siria, y también probablemente en Libia y en otros países.

Ustedes deberían inquietarse ante esos terroristas, porque a ellos no les importa ser miembros de Daesh o de al-Nusra. Lo que les interesa es hacer lo que les dicta su ideología, que es fundamentalmente perpetrar actos de terrorismo.

Entonces, ¿para usted no hay ninguna diferencia entre Daesh y esos otros grupos?

En absoluto. En Siria, todas esas organizaciones tienen las mismas raíces. Los mismos individuos que fueron miembros de Daesh, fueron antes miembros de al-Nusra. Ahora, están pasando de una organización a otra porque todas esas organizaciones tienen la misma ideología: la ideología wahabita que da origen a ese terrorismo.

¿Para usted, entonces, todos son el mismo enemigo? ¿Entonces, todos esos terroristas se parecen?

Sí, por supuesto. No soy yo quien lo dice, es la ley. Como acabo de decirle, según la ley y el Derecho Internacional, nadie, en ningún país, tiene derecho a cargar armas –exceptuando el Ejército y la Policía. Pienso que también es así en Francia . Dígame usted si me equivoco. Pero pienso que así es en todas partes del mundo.

Entonces, Raqqa, que es el feudo de Daesh, donde se prepararon los ataques terroristas [perpetrados] en Francia, ¿no es un blanco prioritario para ustedes?

No. Y tengo que repetir nuevamente que esos atentados no necesariamente fueron preparados en Raqqa. Raqqa sólo es un símbolo de Daesh.

¿Un símbolo?

Hay una presencia de Daesh cerca de Damasco. Están por todas partes. Están en Palmira, en este momento, y en la parte este de Siria. Asi que, no, no se trata solamente de Raqqa. En todas partes hay prioridades. Y eso depende de la evolución de los combates. Pero, para nosotros, todo cuenta. Raqqa, Palmira, Idlib, ¡todo cuenta!

Señor Presidente, usted se presenta como la principal muralla contra el terrorismo. Hay mucha gente, en particular en nuestro país, que diría que el Estado Islámico [Daesh] por un lado, y del otro el régimen de usted, son las dos caras de un mismo mal, que busca reprimir toda forma de expresión democrática libre en este país. ¿Qué les responde usted? Es una verdadera interrogante.

En primer lugar, nosotros no somos un “régimen”. Somos un Estado con instituciones.

En segundo lugar, en eso reside la demonización contra Siria, contra su gobierno sirio y contra su ejército por parte de los principales medios de difusión y los medios políticos occidentales que desde el inicio apoyaron a los supuestos “moderados”. Al principio dijeron que eran manifestantes pacíficos. Después dijeron que ya no eran tan pacíficos, que eran combatientes pero que seguían siendo “moderados”. Pero en realidad no se daban cuenta de que estaban apoyando la base misma de al-Qaeda y Daesh.

Por eso dicen ahora que nosotros promovemos a esos terroristas, que los utilizamos, y para ser franco, como alternativa para que Occidente no tenga opción.

Primeramente, Occidente no tiene que escoger entre Daesh y yo. Es mi pueblo quien tiene que hacerlo. Porque es una cuestión puramente siria. Así que no nos interesa lo que piensen los responsables occidentales de todo eso. Harían mejor en preocuparse por su propia población, en protegerla de los ataques terroristas provocados por sus propias políticas.

Señor, estamos por supuesto extremadamente sobrecogidos, particularmente en Francia, con los horrores del terrorismo. Pero también vemos con horror el informe de Amnesty International, publicado hace algunos días, la semana pasada. Se trata de la prisión de Sednaya, que está no lejos de aquí, no lejos de Damasco. Trece mil prisioneros ejecutados, ahorcamientos masivos, actos de tortura. Amnesty habla –estoy leyendo el informe– de un lugar donde el Estado sirio masacra silenciosamente a su propio pueblo. Señor Presidente, ¿es todo válido para ganar una guerra? ¿Puede usted hacer lo que sea?

No. Todo es legal. No se puede hacer cualquier cosa…

Pero, según el informe de Amnesty, no estamos en la legalidad…

No. Hay una diferencia entre el hecho que estemos hablando, usted y yo, y los hechos en Siria. Si usted quiere hablar de alegaciones, podemos pasar muchísimo tiempo haciéndolo, porque las alegaciones son interminables. Todo el mundo puede decir lo que le venga en ganas y se puede hablar de ello. Pero, en este caso preciso, no se habla de hechos.

Ahora, si usted quiere hablar de Amnesty International, ¡hagámoslo! Precisamente por tratarse de una organización mundialmente conocida, es vergonzoso que se ponga a construir un informe basándose en simple alegaciones.

Si usted va ante un tribunal en su país, y ustedes tienen muchísimos tribunales, tienen un sistema judicial, ¿tomaría ese tribunal una decisión en base a simple alegaciones o exigiría pruebas? ¡Ese informe se basa en alegaciones! No contiene ni un solo documento, ni una sola prueba. Ni siquiera hablan de 13 000 muertos. Dicen, “entre 5 000 y 13 000”. ¡Pasan de una cifra al doble de esa cifra! Eso quiere decir que no hay precisión. No se menciona ningún nombre de supuestas víctimas. De los miles que mencionan, sólo citan 36. Y está lleno de lagunas. Dicen, por ejemplo, que el Gran Muftí avala las ejecuciones, pero en Siria los responsables religiosos no tienen estrictamente nada que ver con el procedimiento judicial. En Siria, la pena de muerte es legal, forma parte del derecho sirio desde la época de la independencia. Y por ende, el gobierno tiene derecho a ejecutar, a condición de hacerlo de conformidad con la ley. Entonces, ¿por qué lo haría de manera ilegal?

La tortura es ilegal, incluso en Siria. ¿Puede usted afirmar que no se practica la tortura en esta prisión de Sednaya, como dice Amnesty?

La cuestión es ¿por qué recurrir a la tortura? Quiero decir, cometer actos de tortura ¿para qué?, ¿con qué objetivo? ¿Qué ganaríamos con eso? ¿Sólo por sadismo? ¿Somos sádicos? ¿Por qué lo haríamos? ¿Para obtener información? Tenemos toda la información que necesitamos, así que no recurrimos a la tortura. No es parte de nuestra política por una sencilla razón: si cometiésemos tales atrocidades, estaríamos haciéndole el juego a los terroristas. Lo que tenemos que hacer ganarnos los corazones de la población siria. Si hubiésemos cometido tales atrocidades, en cualquier etapa del conflicto, no tendríamos el respaldo popular que tenemos al cabo de 6 años. Es una realidad muy simple. Pero, le repito nuevamente que, si hablamos de esos informes, un informe debe sustentarse con hechos. Y en este informe no hay ni un solo hecho preciso. Tienen que aportar pruebas y no pueden hacerlo.

Pero Amnesty sugiere enviar observadores internacionales a sus centros de detención, precisamente para recoger pruebas o para probar que usted tiene razón y que no se ha cometido ningún crimen. ¿Qué responde usted a esa proposición?

Creo que es mejor abrir una investigación sobre Amnesty por adoptar un informe basado en alegaciones. Es vergonzoso, debería sentir vergüenza esa organización, que nunca ha sido imparcial y que siempre ha estado parcializada.

¿Y los testimonios de ex guardias y presos?

Es una cuestión de soberanía. Si hay todos los días alegaciones e informes de ese tipo, habrá que pasarse la vida recibiendo delegaciones extranjeras.

¿Aceptarían ustedes, si se le pide a su gobierno, que una delegación siria vaya a su país para investigar por qué el ejército de ustedes [de Francia] –bajo el mandato de Sarkozy y más tarde bajo el mandato de Hollande– atacó a los libios y mató a cientos de miles de ellos? ¿Podemos ir a investigar sobre el dinero que Sarkozy recibió de Kadhafi?

Es una cuestión de soberanía. No, no permitiremos que venga Amnesty. Bajo ningún pretexto o por la razón que sea. No me refiero sólo ese informe pero, como gran medio público de difusión, ustedes también deben investigar. ¿En qué se basa ese informe? Si son sólo alegaciones, ustedes no pueden tomarlo en serio.

Por tanto, ¿su respuesta es no a la visita de observadores internacionales?

No. ¡Definitivamente no! No nos interesa ese tipo de informe infantil basado en nada concreto. Son sólo alegaciones. Ellos dicen haber interrogado unos cuantos testigos, que son todos opositores y desertores. A eso le llaman un informe “imparcial”.

¿Pero usted reconoce que hay ejecuciones oficiales, legales en Siria?

Eso existe desde la independencia. La legislación siria incluye la pena de muerte para los casos de asesinato. Eso no tiene nada que ver con esta crisis, ni con este informe, ni con esta prisión. Existe un procedimiento legal y se llama la vía judicial.

Señor, hablemos de las relaciones entre Francia y Siria. Dentro de varias semanas, Francia elegirá un nuevo presidente. Y entre los debates que tenemos en nuestro país está el que concierne la reanudación del diálogo con el gobierno de usted. ¿Espera usted una reactivación de las relaciones diplomáticas con Francia?

Lo importante no es nuestras relaciones diplomáticas. Se trata, esencialmente y en primer lugar, de la línea política de Francia. Si tenemos o no relaciones diplomáticas no es un gran problema por el momento. Aunque a largo plazo, habría que tener buenas relaciones con cualquier país, incluyendo las relaciones diplomáticas.

Entonces, ¡hablemos de la línea política de Francia!

Exactamente. La política de Francia, desde el primer día, consistió en apoyar a los terroristas en Siria y es directamente responsable de las matanzas en nuestro país.

¿Cómo puede usted decir eso? ¡Esa es una acusación muy seria contra Francia! ¿Cómo puede usted decir que Francia apoya el terrorismo?

Son ellos [los franceses] quienes lo dicen. Yo no los acuso. Ellos han dicho varias veces haber apoyado la guerra. [El presidente francés] Hollande incluso declaró recientemente que fue un error no haber desatado la guerra en 2013. Son ellos quienes enviaban armamento a lo que llaman grupos “moderados”, y que en realidad son terroristas. Son ellos quienes lo han dicho, no yo. Los estadounidenses han dicho lo mismo, como los franceses. Así que si usted revisa las declaraciones de sus propios dirigentes en estos 2, 3 o 4 últimos años, encontrará usted más de una declaración de ese tipo de los responsables franceses. Se acusan ellos mismos.

Francois Hollande está a punto de dejar el poder en Francia y usted sigue aquí. ¿Ha ganado usted esta prueba de fuerza contra Francois Hollande?

No se trata de él y de mí. No hay nada personal en todo esto. Yo nunca me he reunido con él. Para ser franco, no me interesan ni él, ni su 11% de popularidad, lo cual me parece que es tocar fondo como ninguno de sus predecesores en la historia de Francia. En realidad, es ante todo un asunto entre los terroristas y yo, entre cualquiera que apoye a los terroristas y yo. Hasta ahora, los terroristas no han sido capaces de ganar esta guerra. Pero están destruyendo Siria. Han matado cientos de miles de sirios. Así que no puedo decir que he ganado esta guerra. No han logrado imponer su proyecto pero, por el momento, nosotros no hemos podido poner fin a la guerra. Por tanto, no puedo decir que he ganado esta guerra.

¿Está usted siguiendo la campaña electoral francesa?

La seguimos a grandes rasgos, no en detalle. En realidad, nosotros no contamos con las elecciones en los países occidentales, por la simple razón que no creemos en lo que los dirigentes occidentales dicen en sus campanas. Lo que dicen es para ganarse a los electores, no en interés de sus países. Eso es un hecho, le estoy hablando francamente.

Señor, usted ve al menos alguna diferencia entre la derecha y la izquierda en Francia en cuanto a las relaciones con Siria. ¿No?

Sí, se puede ver una diferencia. Pero, a fin de cuentas, lo importante es la política del presidente electo. ¿Coincide o no con lo que decía antes de su elección? Esa es la cuestión. Así que no contamos con eso. Por supuesto, preferimos a alguien que no sea un guerrerista. Eso es lo que preferimos, pero no se sabe de antemano.

Por ejemplo, ¿quién tiene su preferencia entre los que rechazan la guerra?

En realidad, no veo gran diferencia por el momento. Pero le repito que no apuesto por el discurso de este o aquel. Por ese lado, no hay realmente diferencia.

¿Y tiene usted contactos con algunos candidatos o con ninguno?

No, no hemos establecido contacto con ninguno de ellos.

¿Y con nuestros servicios de inteligencia?

En algunos casos, hemos tenido contactos indirectos.

¿Con los servicios secretos franceses?

Sí.

Y usted personalmente, ¿ha tenido contactos con nuestros servicios de inteligencia?

En realidad, durante la visita de una delegación parlamentaria en Siria, uno de los miembros de la delegación [francesa] era del servicio de inteligencia. O sea, existen contactos. Por supuesto, el gobierno francés ha declarado que se trataba de una delegación parlamentaria pero que no tenía nada que ver con ella y que la desaprobaba. Eso no es cierto: hay, por supuesto, varios canales de comunicación.

Un país ya cambió de presidente: Estados Unidos. Una de las primeras decisiones de Donald Trump, discutida, es el “Muslim Ban” que tiene como objetivo prohibir la entrada a Estados Unidos de los ciudadanos de varios países musulmanes, entre ellos Siria. Como ciudadano sirio, como presidente de Siria, ¿ve usted en eso una forma de humillación?

No. El blanco de esa medida no es el pueblo sirio, son los terroristas que podrían infiltrarse con los inmigrantes. Algo que ya ha tenido lugar, en Europa, específicamente en Alemania, y que puede volver a suceder en Estados Unidos. Yo pienso que el objetivo de Trump es prohibir la entrada a esos individuos, y trató de hacerlo a su manera. Entonces…

¿Entonces, hizo lo que debía cuando…?

No. Estoy hablando de algo con lo que se puede o no estar de acuerdo en lo personal. Como presidente, eso no me preocupa.

Mi preocupación es poder repatriar a los sirios a Siria, no enviarlos a Estados Unidos. No me sentiría feliz de verlos emigrar a otros países. Lo que me hace feliz es que puedan volver a Siria, porque ellos quieren volver. Porque la mayoría de los sirios se han ido por causa del terrorismo y del embargo occidental.

Así que, para actuar en ese sentido, le pediré a Trump y a los países occidentales que levanten el embargo y que pongan fin a su apoyo a los terroristas. Si lo hicieran, ya no tendrían más problemas en ese sentido. Ya no tendrían inmigrantes ni terroristas infiltrándose entre los inmigrantes.

Por otra parte, y esto es otro punto importante, no es por preocupación por los sirios o por la gente de otros países que se ha hecho tanto escándalo con las decisiones de Trump. Es porque quieren utilizar nuestra causa, nuestro problema o nuestro conflicto para alimentar su propio conflicto con Trump. Obama tomó hace meses otras decisiones sobre el mismo asunto y los medios dominantes en Estados Unidos no las mencionaron. Sólo comenzaron a hablar cuando Trump hizo su anuncio de manera tan abierta.

Entonces, ¿se siente usted más cómodo con Donald Trump que con Barack Obama?

No, sólo podré sentirme cómodo cuando haya visto su política hacia Siria. Todavía no la he visto. Repito que hay ser ser prudente con cada dirigente occidental porque pueden decir una cosa por la mañana y lo contrario por la tarde. O hacer una cosa por la mañana y lo contrario en la tarde. No se comprometen. Son muy pragmáticos, al extremo de negociar sus valores. Yo diría más bien que sus políticas no se basan en valores.

Al menos hay algo que hasta ahora no ha cambiado y es la salida de Estados Unidos de esta región. Es bastante evidente. Una segunda serie de negociaciones sobre el futuro de Siria está comenzando en este momento en Astaná, Kazajstán, y bastante evidentemente que los países occidentales están completamente fuera del juego: no aparecen en el panorama. ¿Es eso verdaderamente bueno para el futuro de las negociaciones y las perspectivas de paz en la región?

No. Mientras más amplio sea el respaldo a un proceso político, mejor es. Pero los países occidentales que han estado implicados en esos procesos, sobre todo Francia y el Reino Unido, perdieron la oportunidad de lograr algo en Ginebra, y por 2 veces. No lograron nada porque respaldaban precisamente a los grupos que representaban el terrorismo en contra del gobierno. Su objetivo no era lograr la paz con Siria. Más bien querían utilizar el marco del conjunto del proceso para alcanzar sus propios objetivos.

Pero, ¿le parece bien que el destino del Medio Oriente está apadrinado por dos países, Irán y Rusia, que no tienen un balance precisamente fantástico en materia de democracia?

Le repito una vez más que mientras más países estén implicados, mejor. No es solamente nuestra visión de las cosas sino también la de los rusos. Por ciertos, ellos invitaron muchos países a participar y que los ayudaran a combatir el terrorismo y a respaldar ese proceso político. Pero los occidentales estaban muy pasivos en relación con esas iniciativas.

Por ejemplo, ¿dónde están en relación con Astaná? ¿Les dijeron los rusos que no vinieran? ¡No! Fueron ellos quienes optaron por no participar.

En resumen, Irán y Rusia son promotores de la paz y los occidentales son belicistas. ¿Es eso?

Exactemente. ¡Al ciento por ciento!

Sigamos hablando de Rusia. ¿Diría usted que Vladimir Putin es, a fin de cuentas, quien verdaderamente decide en la región? ¿E incluso en este país, en Siria?

No. No lo es. En Siria, somos nosotros quienes tomamos las decisiones. En cuanto a los otros países, yo no puedo hablar por ellos. Los rusos respetan nuestra soberanía, cada etapa que iniciaron, fuese de orden estratégico o táctico, lo hicieron en cooperación con Siria. Nunca hicieron nada sin consultarnos. Ellos basan su política en valores y en sus intereses, sobre todo en lo tocante a la lucha contra el terrorismo. Así que no, somos nosotros quienes decidimos.

Pero ¿no diría usted que sin Rusia su gobierno se habría derrumbado hace tiempo?

Esa pregunta es puramente hipotética. Nadie puede prever los resultados de la guerra ya que la guerra es por definición fluctuante. Por supuesto, es evidente que sin apoyo de Rusia las cosas habrían sido peores. Pero, ¿hasta qué punto? Nadie lo sabe. Yo no puedo decirle a usted si el gobierno habría resistido o si se habría derrumbado.

Pero es cierto que el apoyo de los rusos ha sido crucial en el debilitamiento de Daesh porque esos grupos comenzaron a ponerse de acuerdo entre sí cuando la coalición estadounidense comenzó sus ataques, su campaña cosmética. Y avanzaron hasta que los rusos intervinieron y los diezmaron. Eso es una realidad. Es un hecho.

¿Le impresiona el hecho que hace unos años gran parte de los observadores, de los analistas, decían que usted no duraría mucho en el poder? Y ahora, sobre todo después de Alepo, muchos concuerdan en que usted pudiera, de hecho, mantenerse en el cargo. Mi pregunta es la siguiente. La cuestión de que usted se mantenga en el poder es lo que se discute en este momento en Astaná. En nuestros países, cuando un político tiene un balance malo, en general no se queda en el poder por mucho tiempo. Después de 17 años en el poder, de 6 años de guerra, de más de 300 000 muertos, con un país destruido y dividido, ¿diría usted que, en un plano moral –no en un plano legal, sino más bien moral–, ese balance le autoriza a usted a mantenerse en el poder, sea cual sea el resultado de las negociaciones actualmente en marcha?

¿Usted ha oído hablar de los terroristas que cometieron aquellos ataques en Francia, el año pasado? ¿Recuerda usted que la policía mató a varios de aquellos terroristas? ¿Diría usted que esos policías son asesinos o salvadores? ¡Son policías que han matado! Es lo mismo que un médico que amputa una pierna afectada por la gangrena. ¿Diría usted que [ese médico] ha cometido una atrocidad o que ha salvado la vida de su paciente? Entonces, se trata de conocer la razón del acto.

En nuestro caso, nosotros combatimos el terrorismo en aras de proteger al pueblo. Lo que estoy diciéndole no es mi punto de vista personal. Es un deber que la Constitución y la ley nos imponen. Si no lo hiciese, sería yo mismo el asesino porque estaría permitiendo que los terroristas mataran todavía más sirios en Siria.

El deber del ejército de ustedes es proteger a los franceses. Si no, los militares de ustedes podrían decir, “no vamos a intervenir por temor a que nos tilden de asesinos”.

Entonces, ¿diría usted que, a fin de cuentas, usted ha hecho todo lo que podía, todo lo que debía hacer por su país?

Todo lo que podía, ¡sí! ¡Absolutamente! ¿Todo lo que debía hacer? Eso es el pueblo sirio quien debe decirlo porque puede que haya puntos de vista diferentes. Pero en cuanto a saber si es malo el balance –y estoy hablando del punto de vista moral que usted acaba de mencionar–, también son los sirios, no los dirigentes europeos, quienes tendrán que decir si el balance es bueno o malo.

Todos decían: “Assad tiene que irse.” Ahora ya no hablan de eso. A mí no me preocupan sus opiniones. Desde el principio, nunca las tuve en cuenta. Lo importante para mí es nuestro combate contra el terrorismo y la lucha contra sus proyectos tendientes a destruir nuestro país. Fue esa mi mayor preocupación desde el primer momento. Digan lo que digan, da igual. Ese balance es un balance sirio, no europeo.

¿Pero cuándo podrá el pueblo sirio decir si aprueba o no la política de usted? Nosotros tenemos elecciones en Francia, en este momento. ¿Cuándo serán las próximos elecciones en Siria?

Hay dos maneras que llegar a eso. Los medios de los que disponemos actualmente y los que tendremos en el futuro, al final de la guerra. Entonces podremos plantearnos todo tipo de soluciones, las urnas, las elecciones, todo es posible. Hasta ese momento, el pueblo tiene una sola vía para pronunciarse: apoyarnos o no.

Al cabo de 6 años de guerra, si el balance de este presidente fuese malo a los ojos del pueblo, ¿por qué lo respaldaría? Es una pregunta muy sencilla. ¿Por qué tendría que respaldarlo? ¿Por qué no respalda a los terroristas?

Y para volver a su pregunta, cuando usted hablaba de 300 000 o 400 000 muertos y cuando dice usted que es el presidente quien los mató, es como si usted diera a los terroristas un certificado de buena conducta porque seríamos nosotros quienes matamos a la gente y ellos quienes la protegen. Como si fuesen al-Qaeda, al-Nusra o Daesh quienes protegiesen a la gente y la defendiesen. Ahí está el fondo de la cuestión. ¡Pues no! La verdad es que somos nosotros quienes luchamos por el pueblo sirio. Esa es la razón por la cual el pueblo sirio ha respaldado a su gobierno, su ejército y su presidente.

Gracias, señor Présidente, por haber recibido a Europe1 y TF1.

Gracias a ustedes por haber venido.

(Fuente: Red Voltaire)

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