Decenas de miles de catalanes acompañan a Mas, Ortega y Rigau hasta el TSJC (vídeo)

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El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña empezó ayer a juzgar el 9-N, y a dirimir si el expresidente Artur Mas y las ex consejeras Joana Ortega e Irene Rigau desobedecieron el Tribunal Constitucional en la organización del proceso participativo. La vía judicial va, pero, dos pasas por detrás de la política. La defensa, en la calle y a las instituciones, de la votación del 2014, supuso un paso adelante hacia el referéndum de septiembre. El sobiranisme superó la prueba del 6-F.

Los independentistas querían utilizar la jornada de ayer, en que Mas, Ortega y Rigau se sentaban al banquillo de los acusados, como un símbolo de la incomprensión del Estado y del apoyo ciudadano a la reivindicación del referéndum. El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, lo evidenció en un discurso en que, justo antes de la declaración de los encausados, los apoyaba y avisaba el gobierno español que el 9-N es uno de los síntomas de la desconexión con la ciudadanía catalana. Un pueblo que, “con todas sus diferencias, matices, y diversidades”, se moviliza para “velar por su dignidad”.

Estas palabras tenían su plasmación en la calle. Puigdemont, acompañado de los tres encausados, de la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, y de representantes políticos de todas las fuerzas que defienden el referéndum (de la CUP a los ‘comunes’) lideró la comitiva desde la plaza Santo Jaume hasta el Palacio de Justicia, con una parada simbólica en el Fossar de les Moreres para cantar ‘Los segadores’.

El simbolismo continuó al llegar al TSJC, cuando la comitiva pasó por debajo el Arco de Triunfo con el escalf de unas 40.000 personas -según el recuento de la Guardia Urbana- que respondieron al llamamiento de las entidades soberanistas para acompañar Mas, Ortega, y Rigau. El grito más repetido por los ciudadanos era a la vez de apoyo al 9-N y de demanda del referéndum. ” Ni un paso atrás”, se sentía, seguido de otra proclama: ” No estáis sólo”. Un mensaje de apoyo no sólo a los encausados, sino también en el Gobierno y las entidades, que plantean más llamamientos a la ciudadanía de ahora en septiembre para arreciar la votación. “Empieza el último tramo de la movilización ciudadana”, proclamó el presidente del ANC, Jordi Sánchez.

Dentro de la sala, Mas, Ortega y Rigau respondieron únicamente a las preguntas de la defensa y bifurcaron su discurso. Por un lado, la argumentación política, en que Mas asumía “toda la responsabilidad” por la votación y sacaba pecho por la organización de la consulta. De la otra, la protección jurídica para evitar la inhabilitación: a partir de la notificación de suspensión del TC, insistieron, todo se derivó hacia los voluntarios. El presidente se protegió a él explicando como el Gobierno se desentendió del proceso participativo, pero también protegió las consejeras, insistiendo, tal como había hecho la misma noche del 9-N, en su liderazgo en la consulta.

Todo y las reticencias del presidente del tribunal, Mas pudo hacer un discurso con mensaje político, en qué defendió el “mandato democrático” que cumplía su Gobierno con el 9-N y no se ahorró reproches. Los dedicó a los partidos catalanes “que bajaron del carro de la consulta” -tanto Iniciativa como ERC renegaron del proceso participativo-. También hizo al ejecutivo español, cuando recordó los suyo mensajes iniciales que sacaban importancia al 9-N. Y, finalmente, reprochó al fiscal y al TC que no actuaran para frenar el 9-N: “Si tan delito era el que estábamos haciendo, ¿por qué no hicieron nada para hacer cumplir su prohibición?”.

El gobierno español ya ha prometido que con el referéndum no hará el mismo. El ejecutivo se dio cuenta que había cometido un error de apreciación de cara a su parroquia los días posteriores. “habrá consecuencias”, iba repitiendo la entonces líder del PP en Cataluña, Alícia Sánchez-Camacho, a la militancia inquieta.

(Fuente: ara.cat)

El unionismo español nervioso por la posible victoria de Mas en el juicio

Muy malas noticias para los intereses del Gobierno y el unionisme en general, que quería presenciar una movilización pobre y una declaración derrotista del expresidente Mas. Contra todo el pronóstico que pensaba Mariano Rajoy, las puertas del TSJC fueron testigos del apoyo de más de 50.000 personas (superando las 6.000 del 15 de octubre del 2015 en la primera declaración) y las palabras de Mas exhibieron una carencia de seriosidad del Tribunal Constitucional que dan mucha fuerza a la defensa del líder del 9N.

A pesar del interés mediático español de querer volver a la guerra de las cifras de asistencia, la prensa internacional, ya sea Al Jazeera, la BBC o agencias internacionales, la realidad se vuelve a imponer. Más de 50.000 personas acompañaron el expresidente y las ex consejeras de la Generalitat que hicieron posible la consulta del 9 de noviembre.

La muestra de fuerza, sin precedentes en un día laboral desde el regreso de la democracia al Estado español, ha puesto muy nervioso al unionisme que se esperaba que en estos momentos del proceso la movilización sería muy menor o igual a la de la primera declaración de Artur Mas el 15 de octubre del 2015, cuando 6.000 independentistas acompañaron a las puertas del TSJC al expresidente.

En este sentido, la declaración de Artur Mas todavía ha provocado más nerviosismo en el unionisme mediático y político, puesto que ha dejado en evidencia el mal funcionamiento del TC. El expresidente explicó que la primera notificación que recibió, y lo ha llevado a juicio, fue mediante un correo electrónico y, dos días antes del 9N, recibió un escrito por correo ordinario sin un mensajero que lo reclamara.

Una situación que contrasta con la que se produjo un año después, cuando en la resolución del 9N del 2015 aprobada por Juntos por el Sí y la CUP donde hacían oficial el inicio del proceso constituyente y la obediencia al Parlamento para proclamar la República catalana, recibieron una visita oficial de los tribunales donde se ordenaba firmar un acuse de recibo.

Una situación que todavía fue más esperpéntica cuando el Gobierno reclamó una aclaración a la notificación, de carácter muy genérico, y no recibió ninguna respuesta. Una revelación que ha dejado muy mal posicionado el tribunal y el Gobierno, que ven como el expresidente Mas puede salir victorioso del juicio.

(Fuente: directe.cat)

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