Jaén: La pava de Calzadilla no fue arrojada del campanario, pero sí desde una vivienda

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“La pava de Cazalilla no volverá a caer de la torre del campanario”, así lo aseguró el año pasado el vicario general de la diócesis de Jaén, Francisco Juan Martínez Rojas, tras las fiestas de San Blas y parece ser que sus palabras se cumplirán también este fin de semana, cuando el viernes se vuelvan a celebrar las fiestas.

Según aseguraba a eldiario.es/andalucia, el  coordinador provincial de Pacma, Manuel Serrano, está garantizado casi al cien por cien que la pava no va a ser lanzada, porque aunque no han podido reunirse con nadie del Obispado, sí saben que la Iglesia se mantienen en su postura de no ser cómplices de este hecho y de evitar a toda costa que se acceda al campanario para tirar al animal desde allí.

La nueva subdelegada del Gobierno en Jaén, Francisca Molina, también les había manifestado su compromiso de que velarán para que se cumpla escrupulosamente la legalidad y habrá agentes de la Guardia Civil, como ya ocurrió en 2016 para que no se produzcan altercados.

Evitar maltratos alternativos

El problema que se planteaban desde el Pacma es evitar hechos alternativos al lanzamiento de la pava, que conlleven otro tipo de maltrato del animal, como ya ocurriera en 2016 cuando zarandearon a dos pavas e incluso le dieron de beber alcohol. Unos hechos que se denunciaron, pero que finalmente se archivaron ya que cuando se produjeron ya no estaban presentes las fuerzas de seguridad.

Y es que el  año pasado, tras horas esperando que se lanzase la pava desde el campanario, como había ocurrido durante casi un siglo, y cuando los vecinos, cansados de mirar hacia arriba, fueron abandonando el lugar, apareció una persona por una de las calles junto a la iglesia llevando una pava blanca cogida de las patas. La paseó por la plaza, rodeado de gente y seguido por cientos de vecinos coreando “sí, sí, sí, la pava ya está aquí”, se fueron por otras de las calles y fue entonces, cuando según un vídeo de Pacma se causó daño al animal.

El pueblo, dolido

El alcalde de Cazalilla, Manuel Raya, aseguraba que el pueblo está muy dolido y van a seguir intentando recuperar la tradición, porque consideran que con el lanzamiento no se causa daño al animal. Además este hecho atraía a la localidad a muchos visitantes que duplicaban durante estos días la población y suponían unos ingresos extra para las empresas.

Sin embargo, se cumpliría la legalidad, y se plantean para próximos años, ya que este no les ha dado tiempo, soluciones alternativas, como lanzar una pava de peluche desde el campanario, que luego se intercambie por una real para el que la coja, o por un incentivo económico, o pasear una pava por la plaza, con las garantías de que no se le causará daño.

El alcalde también se mostraba seguro de que este año no habrría lanzamiento, pero no sabe si a alguien se le ocurrirría hacer algo del estilo del año pasado. De cualquier forma, lo que quieren evitar es cualquier tipo de enfrentamiento entre los vecinos que están a favor de que siga la tradición y miembros de asociaciones animalistas que otros años han acudido a la localidad para evitar que se celebre.

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Y la pava volvió a ser arrojada

Un hombre con el rostro cubierto por un pasamontañas ha sido el encargado de lanzar la pava desde la terraza de una vivienda pasadas las 18,30 horas. Sin embargo, el animal ha optado por quedarse por los tejados cercanos y no ha volado hasta la plaza, donde cientos de personas la esperaban para hacerse con ella como si se tratara de un preciado trofeo que acarrea buena suerte a quien se hace con ella.

Seguidamente, la atención se ha dirigido a la plaza donde de repente, al igual que pasara el año pasado, un vecino ha aparecido portando una pava al grito de “sí, sí, sí, la pava ya está aquí”. Todo apunta a que nuevamente este año habrá más de una pava a la que pasearán por las calles de este municipio de poco más de 800 habitantes que con motivo de sus fiestas patronales, y sobre todo con la pava, duplica su población.

Desde la Guardia Civil se ha informado a Europa Press que todo ha transcurrido con normalidad y que no ha habido ningún tipo de incidente ya que este año los colectivos en defensa de los animales no han estado presentes por lo que no ha habido desencuentros con los cazaleños defensores de este festejo.

Durante la tradicional procesión de San Blas y después del encierro de la imagen ha habido un amplio dispositivo de agentes de uniforme y de paisano para evitar posibles incidentes y tomar nota de todo lo que ocurriera en el municipio por si finalmente la pava volvía a ser lanzada.

Con la de este viernes, ya es el segundo año consecutivo que se quiebra el festejo del lanzamiento de la pava como se venía haciendo desde hace cien años. La decisión del Obispado de mantener cerradas las puertas al campanario de la Iglesia de Santa María Magdalena y así impedir que animal fuera lanzado vivo a la plaza ha obligado a los defensores de esta tradición popular a buscar alternativas.

Para este año, la subdelegada del Gobierno en Jaén, Francisca Molina, había asegurado que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado “garantizarán el respeto a la legalidad vigente” en el festejo de la pava de Cazalilla.

(Fuente: el diario.es / Autora: Ana Sola)

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