Málaga: X Encuentro Arraijanal, último espacio verde que queda sin edificar en el litoral

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(la zona de Arraijanal y lo proyectado en ella por la expeculación urbanística)

El próximo sábado 7 de enero tendrá lugar el X Encuentro Arraijanal en el último espacio verde que queda sin edificar en el litoral malagueño y que está pendiente de ser destruido si finalmente sale adelante el proyecto de ciudad deportiva tal y como lo ha planificado Abdullah bin Nasser Al Thani, dueño del Málaga CF.

Esta cita de reforestación y mejora lleva una década trabajando en este entorno con una iniciativa a la que cualquiera puede sumarse y disfrutar de una zona que añade puntos de alto interés arqueológico a sus características naturales y cuya evolución ha seguido EL OBSERVADOR en los últimos tiempos.

“SI el jeque renunciara a su megalomanía, tal vez podría compatibilizarse el proyecto de ciudad deportiva con una joya cultural y medioambiental como Arraijanal”, explicaba a este medio la arquitecta Elisa Martínez, una de las promotoras del encuentro, que forma parte de un colectivo más extenso.

“El mejor recurso es valorar lo que hay. Se le puede sacar mucha más rentabilidad pública o privada a este espacio pero de otra manera, más sostenible y en armonía con el entorno. Todo puede tener lugar, aunque en el mismo sitio en el que ahora se proyecta puede ser más difícil”, añadió Martínez. Biólogos, arqueólogos, arquitectos, profesores, o geógrafos son sólo algunas de las ocupaciones de las personas que conforman este movimiento que el próximo día 7 seguirán interviniendo de manera estudiada y ecológica sobre el terreno.

Este espacio se encuentra en las proximidades del paraje natural de la desembocadura del Guadalhorce, una extensión muy rica en fauna (parte de ella migratoria o en peligro de extinción) y flora, por lo que comparte características biológicas con una mayor extensión que vecinos de la capital y pueblos cercanos utilizan como zona de expansión y recreo. Desde 1995 hasta la actualidad, la zona ha visto como sufría numerosas recalificaciones urbanísticas y legislaciones en torno al uso de los terrenos que han dado como resultado la posibilidad de que pueda pensar en ejecutar una ciudad deportiva.

“Donde está proyectada la residencia de jugadores hay restos arqueológicos romanos que no son los únicos de la zona y también se trata de un lugar inundable en el que se quieren construir sótanos”, advierte Martínez, quien además lamentó: “Queremos tener una cultura potente y la pisamos: la Junta clasificó importantes restos fenicios y también restos de acarreo de una villa romana. Proponíamos un lagunaje previo a la depuradora, por ejemplo, que está saturada. Si no nos redireccionamos en el planteamiento de todo este entorno, perderemos muchos puntos para hacer una ciudad distinta”.

Estudiar el entorno en lo referente a varias disciplinas, delimitar las zonas de cría de las aves, la flora y fauna del lugar, o la capacidad de generar lagunas y pequeños oasis en este terreno son algunas de las actividades que se podrán llevar a cabo el próximo día 7.  De hecho, voluntarios y vecinos ya han actuado sobre bastantes áreas con buenos resultados durante la última década, siempre con flora autóctona y endémica y con actuaciones no excesivamente grandes.

“Explicaremos el proyecto, era mi proyecto de fin de carrera de hace cinco años, lo hemos modificado y lo estamos ejecutando. No hay nada de obra, simplemente plantamos. Si hay niños, preparamos juegos para identificar especies o jugar en el entorno. Trabajamos desde la positividad, clasificamos lo que hay y nos da una visión realista del lugar. Es una zona clasificada, aportaremos las especies que tenemos,  esas están todas identificadas, y las explicaremos. Luego comida para compartir, nos damos el paseo y evaluamos ideas”, detalla Elisa Martínez. La cita en uno de los espacios naturales más ricos y tal vez menos cuidados del entorno de Málaga es el sábado 7, a las 11:00 horas en la calle Wilkinson esquina con calle Hespérides. Se llega fácilmente en la línea 5 de la EMT.

La última playa virgen de Málaga, un multimillonario objeto de deseo para el jeque Al Thani y la constructora Vallehermoso

EL municipio de Málaga tiene el 100 por cien de su primera línea de playa urbanizado, excepto el Arraijanal, un terreno virgen junto a la desembocadura del río Guadalhorce. Este suelo de 500.000 metros cuadrados reúne varias características propias. Por una parte hay indicios y pruebas que indican que en la finca hay restos arqueológicos púnicos, fenicios, y romanos, con zona de necrópolis y zonas de ciudad. De hecho, una de las teorías que barajan los historiadores es que los primeros pobladores abandonaron el Arraijanal a causa de las inundaciones cíclicas y se trasladaron unos kilómetros al Este, a fundar Malaka.

POR otra parte, por su ubicación, el Arraijanal -que significa lugar aromático- es un paraje de una riqueza ornitológica de gran valor, puesto que en un terreno sobreurbanizado constituye un refugio ligado a la desembocadura del Guadalhorce para distintas razas de aves. Fueron precisamente las alegaciones al PGOU de la ciudad realizadas en 2005 por la Sociedad Española de Ornitología (SEO) en Málaga, las que la Junta de Andalucía calcó para proponer aquí un parque metropolitano. Esta decisión contuvo las intenciones constructoras que se cernían sobre la finca. Un proyecto avalado por el Ayuntamiento que pretendía edificar un nuevo puerto deportivo junto a unos cuantos centenares de viviendas residenciales de lujo.

TRAS un tira y afloja de varios años entre gobierno local y regional, finalmente se decidió compensar a los propietarios -la constructora Vallehermoso- con otros terrenos urbanizables en la ciudad y salvaguardar el Arraijanal como un terreno calificado como zona verde en el que se dispondría de un gran parque para los ciudadanos.

LA arquitecta Elisa Martínez Vizcaíno ha desarrollado su proyecto final de carrera, partiendo de la base de este acuerdo. Se trata de una actuación no invasiva, que se adapta al terreno dunar y a la vegetación mediterránea para rescatar los yacimientos arqueológicos y potencia el disfrute de los valores medioambientales de la zona. El proyecto ha sido presentado y cuenta con el apoyo inicial del grupo municipal de Izquierda Unida, la organización conservacionista Ecologistas en Acción, la asociación Cartac, el colectivo Rizoma, asociaciones vecinales de Pizarra y San Julián, así como a personalidades como la arqueóloga Leticia Salvago y el catedrático de Historia Antigua Fernando Wulff.

Sin embargo, a esta propuesta ya de por sí complicada de llevarse a la práctica, le ha salido un duro competidor, el jeque catarí Al Thani. De momento no hay noticias de que se haya presentado oficialmente una propuesta, pero el dueño del Málaga ha informado al Ayuntamiento de Málaga y a la Junta de Andalucía de su intención de construir en (y junto) al Arraijanal el macroproyecto para su ciudad deportiva. De concretarse, sería la inversión privada más importante que ha recibido Málaga en su historia.

Lo que se pone sobre el tapete ahora es si las administraciones van a cambiar su postura sobre el Arraijanal y cómo lo van a hacer frente al atractivo de los petrodólares. Resultará difícil de justificar que dónde no se ha permitido construir un puerto y viviendas sí que se admita una ciudad deportiva, o un nuevo estadio, o un parque de atracciones, o todo junto… pues en tanto no se oficialice la propuesta lo que existen son especulaciones. Máxime cuando la zona se encuentra bajo la huella acústica de aeropuerto internacional de la Costa del Sol, el PGOU a punto de aprobarse definitivamente la dibuja como verde y no dispone de una conexión de transporte público adecuada -precisamente, la actividad del centro comercial Plaza Mayor y la tienda de Ikea hace habituales los congestiones de tráfico-.

No obstante, en una ciudad con un 30% de paro y la promoción privada prácticamente paralizada desde hace dos años, la del jeque catarí es un oferta difícil de rechazar cuando además cuanta con una opinión pública volcada a su favor tras la riada de sonadas fichajes que se han realizado en el club de fútbol. En definitiva lo único que parece claro es que el Arraijanal seguirá dando que hablar y ocupando la agenda pública de Málaga.

(Fuente: revista El Observador)

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