Tres inmigrantes que malvivían en una cochera mueren en un incendio en Jaén. ¿Accidente o sobreexplotación?

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Tres trabajadores de entre 30 y 40 años, dos de ellos de origen senegalés y el tercero nacido en Mali, murieron la madrugada del domingo al lunes en un incendio originado en una cochera en El Mármol, pedanía de Rus (Jaén), donde malvivían mientras trabajaban como temporeros. Dos de los tres fallecidos acudían a recoger la aceituna en la localidad desde hace una década, mientras que otro era nuevo en dicho trabajo.

Fueron otros inmigrantes que viven al lado los que dieron la voz de alarma de que se estaba produciendo un incendio y, aunque llamaron a los ocupantes de la cochera desde fuera, no obtuvieron respuesta ni pudieron hacer nada para sacarlos. No obstante, según otras declaraciones, fueron los gritos de los inmigrantes los que despertaron a los vecinos, lo que significaría que estaban conscientes y no podían abrir la puerta del garaje por alguna razón aún desconocida.

Los tres hombres han podido morir por inhalación de humo y se baraja que el incendio se haya podido producir a causa de alguna estufa eléctrica que pudo prender unas telas, según manifiestan bomberos y guardias civiles. Las investigaciones se encuentran, bajo secreto de sumario, en manos de la Policía Judicial de la Guardia Civil, que acudió al lugar para tomar muestras para esclarecer lo ocurrido.

Ha sido el alcalde pedáneo de la localidad, José Nájera, el que ha confirmado la identidad de los fallecidos, así como la condición de temporeros inmigrantes de los mismos. Al parecer en El Mármol, al tratarse de una pedanía pequeña que apenas alberga a unos doscientos habitantes, unido a los años en que éstos llevaban viniendo a la misma, hacía que fuesen éstos muy conocidos por el vecindario.

Estas mismas circunstancias hacían que dichos vecinos, al igual que su alcalde, con toda seguridad no sólo conocían a los temporeros sino sus condiciones de vida. Llama en este sentido la atención las declaraciones de Nájera manifestando que la cochera estaba “habilitada” como vivienda, así como la de varios vecinos que en entrevistas a los medios ratificaban dicho parecer. Unas dcclaraciones reproducidas en todos los medios y de forma acrítica.

Ninguno de estos medios se hace ni les hizo pregúntas tan básicas como las de: ¿Es posible “habilitar” un garaje como vivienda? ¿Dicha “habilitación” estaba legalizada por el consistorio? ¿Con que criterios? ¿En que consistía dicha “habilitación? ¿Desde cuando vivían en tales condiciones y desde cuando eran conocidas?, etc.

Como muestra de la más que dudosa “habitabilidad” del lugar, basta con mirar la fotografía adjunta para comprobar, por ejemplo, que el local carecía de ventilación, más allá de la propia puerta metálica de acceso.

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Pero lo más sorprendente de las declaraciones del Alcalde son las referidas a quién los contrató y mantenía en dichas condiciones de “habitabilidad”. Según José Nájera, el empresario “está muy afectado”, tras años de conocerse y de trabajar con ellos. Evidentemente, estará “muy afectado” por su fallecimiento, pero no por las condiciones de “habitabilidad”  en las que los mantenía. Unas condiciones que, obviamente, contribuyeron al trágico final de los tres temporeros. Algo parecido puede afirmarse del propio Nájera.

“Mueren 3 inmigrantes aceituneros en Jaén. Mueren por su situación de pobreza, por vivir en un lugar inadecuado, por ser inmigrantes”; escribió en su cuenta de twitter el histórico dirigente jornalero del SAT, Diego Cañamero, tras conocer lo acontecido.

Hasta alguien tan poco sospechoso de “radicalidad” como el secretario provincial de la Federación de Industria y Trabajadores Agrarios de UGT, Antonio Marcos, ha reclamado, a raíz del suceso, “condiciones mínimas de dignidad” para el alojamiento de temporeros que llegan a la provincia a trabajar en la recogida de la aceituna. Señal de que en este caso, como en tantos otros, se carecían de ellas en la “habilitada” cochera.

No estamos, por tanto, ante un mero “trágico suceso” ni unas “muertes accidentales”, como son calificados los hechos por los medios del régimen. El fallecimiento de los tres trabajadores inmigrantes no es posible achacarlos sólo a una estufa ni reducirlo a un hecho fortuito. Son también la consecuencia directa de la sobreexplotación, de las condiciones de “habitabilidad” en que se les mantenía malviviendo, y de unos vecinos y “autoridades” que miraban para otro lado.

Paco Campos para La Otra Andalucía

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