El callejero franquista persiste en Sevilla ocho años después de aprobarse su retirada

El Ayuntamiento hispalense aprobó en 2008 la modificación de los nombres de las calles que hacían honor a militares de la dictadura. Pasados ocho años, aún mantienen el rótulo más de una decena de ellas.

Los vestigios de la dictadura franquista aún siguen muy vigentes en el callejero de Sevilla. A pesar de la Ley de Memoria Histórica, que data de 2007, y del acuerdo del pleno municipal del año 2008 para renombrar las vías que tenían rótulos en los que se hacía homenaje a militares del régimen, lo cierto y verdad es que, ocho años después la capital hispalense aún tiene más de una decena de calles sin modificar.

Estas vías se encuentran distribuidas por distintos barrios de la ciudad. En Torreblanca aún se encuentran, paralelas entre sí, las calles Belchite, Somosierra y Brunete. En Tablada, la avenida García Morato y Bermúdez de Castro; en los alrededores del Prado de San Sebastián se localizan José Ignacio Benjumea y Manuel Vázquez Sagastizabal; en Nervión, Luis Alarcón de la Lastra; en la Macarena, Capitán Tassara Buiza y Comandante Morales León; y en Cerro-Amate, Mariano Mota. Calles, que, después de ocho años se resisten a dejar atrás el legado franquista.

La última en salir del listado es Eduardo Rivas, junto a Luis Montoto, que el martes estrenó rótulo y pasó a llamarse Doctor Felipe Martínez, investigador y especialista en enfermedades relacionadas con el aparato digestivo. Antes fue Sebastián Recassens, en San Pablo, que desde octubre se llama Paco Gandía en honor al humorista sevillano. Si bien, esta relación se va actualizando y ese mismo mes IU solicitó eliminar el nombre de la plaza Sargento Provisional, en Los Remedios, «al tratarse de un claro vestigio franquista».

Fue en 2008 cuando el Ayuntamiento acordó declarar 47 calles de la ciudad afectadas por la Ley de Memoria Histórica, aprobándose que 41 debían cambiar de nombre y otras seis modificar su nominación para hacer cumplir con la ley que había sido aprobada en diciembre del año anterior. En aquel mandato, con la coalición PSOE-IU en el Consistorio, se tramitaron varios expedientes, pero se quedó sin renombrar el listado al completo. Durante 2009, un total de 19 de las calles aprobadas cambiaron definitivamente de nombre, según consta en el Boletín Oficial de la Provincia del 14 de mayo de ese mismo año. Posteriormente, en los cuatro años de gobierno local del PP nada se avanzó pese a que el acuerdo plenario fue aprobado por unanimidad.

En marzo de este año, el gobierno municipal del socialista Juan Espadas retomó la modificación de calles y el pleno municipal aprobó la retirada de los honores en el nomenclátor a José Utrera Molina, ex gobernador civil y ministro durante el régimen franquista (foto adjunta); y al aviador Tomás Murube, quien combatió en el bando sublevado durante la Guerra Civil. Estas dos calles, situadas en el distrito San Pablo-Santa Justa, fueron renombradas respectivamente como José María Javierre, en referencia al sacerdote, periodista y escritor, defensor de la democracia que ocupó el cargo de director de El Correo de Andalucía; y Manuel Ramón Alarcón, académico y magistrado de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, fallecido en mayo de 2015.

A estas modificaciones debían haberse sumado pocos días después otras dos más. Pues, también a iniciativa socialista, se propuso en la Junta Municipal de Distrito el cambio de dos vías en el barrio de Los Remedios. Una propuesta que no salió adelante debido a los votos contrarios de PP, Ciudadanos y de la totalidad de las asociaciones vecinales.

En concreto, la avenida García Morato, ubicada en Tablada, pasaría a denominarse Gran Capitán a propuesta de los miembros de la comisión sevillana para conmemorar el V centenario del fallecimiento de Gonzalo Fernández de Córdoba y Enríquez de Aguilar. La otra vía que estaba previsto modificar era la calle Bermúdez de Castro que iba a tomar el nombre de Almirante Blas de Lezo cumpliendo así el acuerdo aprobado por el Ayuntamiento en el pleno del 28 de abril de 2015, en el que se decidió asignar una calle a uno de los mejores estrategas de la historia de la Armada Española y que estaba pendiente de ubicación desde entonces.

Y es que, en 2008, cuando se abordó las modificaciones de viales, el consistorio hispalense decidió contar con el beneplácito de los vecinos para los cambios. El listado de las calles propuestas por el equipo técnico hace ocho años tuvo que pasar primero el análisis político del gobierno municipal, tras lo cual es necesario que se debata en las Juntas Municipales de cada distrito donde se da luz verde al cambio de denominación del vial por su nueva denominación y finalmente el pleno municipal ratifica la decisión aportada por los distritos.

Esta fórmula ha provocado, de hecho, que en estas dos calles de Tablada, por ejemplo, no sea la primera vez que se intenta el cambio. En concreto fue en 2010 cuando se hizo la primera propuesta. Entonces para García Morato se planteaba la denominación de Vuelo Plus-Ultra y para Bermúdez de Castro el de Vuelo Sevilla-Bahía. Seis años más tarde siguen los rótulos intactos. Pues cuando llega a la Junta de Distrito, los vecinos tumban la votación argumentando que la modificación puede ser un problema para Correos, ambulancias y otros servicios públicos. De manera que el proceso debe volver a iniciarse y mientras, las vías siguen manteniendo sus nombres franquistas.

El Ayuntamiento, por su parte, asegura que en los próximos meses completará el cambio en las vías que quedan y recuerda que para evitar confusiones, la rotulación deja en lugar visible la antigua denominación.

Hay casos como el de la calle José María Osborne que, pese a estar incluida inicialmente en el listado, un juez determinó en el año 2011 que no era necesaria su modificación al entender que 71 años después de su muerte y 73 después del inicio de la guerra el nombre “no evoca, ni recuerda, ni enaltece la Guerra Civil, por lo que no lo consideramos un símbolo de la misma”.

El juez determinó entonces que “la mayoría de los sevillanos probablemente asocien el apellido Osborne a la empresa de la que fue presidente, La Cruz del Campo, o a las referencias que el apellido pueda sugerir (bodegas, vinos, toros), e incluso probablemente sea desconocida para la mayoría su participación como piloto en la Guerra Civil, así como su muerte en combate” por lo que la calle sigue luciendo actualmente su nombre junto a los juzgados de la capital.

(Fuente: El Correo de Andalucía / Autora: Nieves G. Grosso)

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