Marruecos fija para el 26 de diciembre el juicio contra los saharauis de Gdeim Izik

La justicia a escondidas y sin observadores neutros no es justicia. Máxime con la enorme sospecha de los juicios en Marruecos contra activistas pacíficos saharauis del Frente Polisario, como el que anuló el propio Tribunal de Casación marroquí al haberse realizado por la jurisdicción militar. Ahora se repite civilmente, y se ha fijado sorpresiva y rápidamente para el 26 de diciembre, evitando así la presencia de observadores internacionales. A pesar de ello, el Frente pretende que puedan asistir.

En aquel juicio, después supendido por Casación, los saharauis del grupo de Gdeim Izik fueron condenados por un tribunal militar marroquí a penas de veinte años a cadena perpetua, sentencia que fue anulada. Como informa El Espía Digital, la historia comienza el 8 de noviembre de 2010 el ejército y la policía marroquí arrasaron el campamento de Gdeim Izik, el “campamento de la dignidad” que 20.000 saharauis levantaron con jaimas a 12 kilómetros de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, para reclamar derechos sociales y civiles.

Después, concretamente el 17 de febrero de 2013 veinticinco saharauis sufrieron severas condenas, en un juicio denunciado por observadores internacionales y organizaciones de Derechos Humanos por falta de garantías e irregularidades. Las autoridades marroquíes dijeron que durante el asalto murieron once policías, pero las defensas denunciaron la ausencia de pruebas incriminatorias y que las confesiones fueron obtenidas bajo tortura.

Nueve saharauis fueron condenados a cadena perpetua -uno de ellos en rebeldía, Hassanna Aalia, que recientemente obtuvo de la Audiencia Nacional el estatus de refugiado político que le denegó el Ministerio del Interior-, cuatro a 30 años de prisión, siete a 25 y tres a 20; hubo dos condenas menores que se consideraron cumplidas por el tiempo que llevaban en prisión y un recluso quedó en libertad por motivos de salud; actualmente hay 21 presos por este caso en la cárcel de El-Aarjat, a la que fueron trasladados a finales de agosto desde la de Sale 1, en Rabat.

Casi tres años y medio después, en julio de 2016, el Tribunal de Casación anuló por defectos de forma la sentencia del Tribunal Militar de Rabat y ordenó su repetición por un tribunal civil. Ese es el que se celebrará el próximo día 26.

Respecto a este asunto, el ministro de los Territorios Ocupados y de la Diáspora de la Republica Árabe Saharaui Democrática (RASD) y miembro del Secretariado Nacional del Frente Polisario, Mohammed Uali Akeik, ha dicho que la fecha del juicio, el día siguiente al de Navidad, ha sido bien escogida por las autoridades marroquíes para evitar que asistan abogados y observadores internacionales, así como miembros del movimiento de solidaridad con los presos saharauis.

Por ello, en declaraciones a Sahara Libre, ha pedido a las organizaciones internacionales de Derechos Humanos, juristas y movimientos de solidaridad en todo el mundo que asistan al esperado e ilegal juicio. “Este juicio es meramente una obra de teatro donde se fabrican falsas acusaciones para culpar injustamente a los saharauis que protestan contra la ocupación”, ha manifestado. Mohammed El Uali Akeik ha dicho que el campamento de Gdeim Izik fue “una expresión pacífica y civilizada contra la ocupación ilegal del Sáhara Occidental”.

(Fuente: Diario Crítico)

El Frente Polisario reclama presencia internacional en el juicio

El Frente Polisario ha hecho un llamamiento pidiendo presencia internacional en el juicio que el próximo 26 de diciembre se celebrará en Rabat contra los saharauis del grupo de Gdeim Izik  condenados por un tribunal militar marroquí a penas de veinte años a cadena perpetua, sentencia que fue anulada.

El 8 de noviembre de 2010 el ejército y la policía marroquí arrasaron el campamento de Gdeim Izik, el “campamento de la dignidad”  que 20.000 saharauis levantaron con jaimas a 12 kilómetros de El Aaiún, capital del Sáhara Occidental, para reclamar derechos sociales y civiles.

El 17 de febrero de 2013 veinticinco saharauis sufrieron severas condenas, en un juicio denunciado por observadores internacionales y organizaciones de Derechos Humanos por falta de garantías e irregularidades. Las autoridades marroquíes dijeron que durante el asalto murieron  once policías, pero las defensas denunciaron la ausencia de pruebas incriminatorias y que las confesiones fueron obtenidas bajo tortura.

Nueve saharauis fueron condenados a cadena perpetua  -uno de ellos en rebeldía, Hassanna Aalia, que recientemente obtuvo de la Audiencia Nacional el estatus de refugiado político que le denegó el Ministerio del Interior-, cuatro a 30 años de prisión, siete a 25 y tres a 20; hubo dos condenas menores que se consideraron cumplidas por el tiempo que llevaban en prisión y un recluso quedó en libertad  por motivos de salud; actualmente hay 21 presos por este caso en la cárcel de El-Aarjat, a la que fueron trasladados a finales de agosto desde la de Sale 1, en Rabat.

En julio de 2016 el Tribunal de Casación anuló por defectos de forma la sentencia del Tribunal Militar de Rabat y ordenó su repetición por un tribunal civil.

El ministro de los Territorios Ocupados y de la Diáspora de la Republica Árabe Saharaui Democrática (RASD) y miembro del Secretariado  Nacional del Frente POLISARIO,  Mohammed Uali Akeik, ha dicho que la fecha del juicio, el día siguiente al de Navidad, ha sido bien escogida  por las autoridades marroquíes para evitar que asistan abogados y observadores internacionales, así como miembros del movimiento de solidaridad con los presos saharauis.

Por ello, en declaraciones a Sahara Libre, ha pedido a las organizaciones internacionales de Derechos Humanos, juristas y movimientos de solidaridad en todo el mundo que asistan al esperado e ilegal juicio. “Este juicio es meramente una obra de teatro donde se fabrican falsas acusaciones para culpar injustamente a los saharauis que protestan contra la ocupación”, ha manifestado.

Mohammed El Uali Akeik ha dicho que el campamento de Gdeim Izik fue “una expresión pacífica y civilizada contra la ocupación ilegal del Sáhara Occidental”. “La jaima saharaui -ha señalado- además de representar la dimensión cultural, es también símbolo de la lucha del pueblo saharaui por su derecho a la autodeterminación y la independencia”.

El ministro saharaui ha resaltado “que la deportación de los presos políticos saharauis fuera del territorio saharaui es una maniobra marroquí para aislarles de toda comunicación”.

(Fuente: Canarias Semanal)

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