Almería: Trump no cumplirá el compromiso de descontaminar la zona radiactiva de Palomares

Los mensajes que han llegado al Ministerio de Exteriores desde Washington anuncian que el nuevo Secretario de Estado no respetará la promesa de la Administración Obama. Hay 50.000 metros cúbicos de tierra afectada.

El problema de Palomares (Almería) sigue sin solución. Y a la vista de las informaciones que han llegado al ministerio de Exteriores, así seguirá ‘sine die’. La nueva administración Trump no está dispuesta a asumir su responsabilidad en la limpieza de la tierra radiactiva del municipio almeriense, y mucho menos a hacerse cargo de los 700 millones que costará la descontaminación.

El próximo 17 de enero se cumplirán 51 años del accidente aéreo de Palomares, que provocó la fuga de material radiactivo de dos de las cuatro bombas termonucleares Mark 28 que transportaba un bombardero B-52.

Los dos artefactos dañados, con una potencia cada una de 1,5 megatones –120 veces mayores que la de Hiroshima-, contaminaron una amplia franja de terreno. La descontaminación de esa área ha sido una asignatura pendiente para la diplomacia entre España y Estados Unidos.

Esta negociación sobre el tratamiento de las tierras registró un importante hito en octubre de 2015, con la firma de un acuerdo de intenciones entre el secretario de Estado John Kerry y el ministro de Exteriores José Manuel García-Margallo.

Según ese acuerdo, España y Estados Unidos debían trabajar en la consecución de un acuerdo definitivo, “tan pronto como sea posible”, para el tratamiento y retirada de los 50.000 metros cúbicos de tierra contaminada por plutonio. Principalmente de las zonas que aún permanecen cercadas por una valla.

El Gobierno del Estado Español contaba con el cumplimiento de la promesa de Kerry por parte de Hilary Clinton. Sin embargo, la victoria de Donald Trump sembró de dudas el futuro del proyecto. Ahora, las dudas poco a poco van tornando en certezas.

Trump no cumplirá la promesa de Obama

Según ha sabido El Confidencial Digital de fuentes diplomáticas, en Exteriores ya se maneja abiertamente que la nueva administración que tomará el control del gobierno no está dispuesta a seguir adelante con las líneas marcadas por el gobierno de Obama en lo referente a Palomares. El documento firmado por Kerry no es jurídico ni vinculante.

Estos mensajes, provenientes de Washington y recabados mediante acercamientos diplomáticos con los futuros miembros del gobierno Trump, indican que Estados Unidos “no considera prioritario, y no parece estar por la labor” de involucrarse en la limpieza de la tierra radiactiva de Palomares. Ni de forma logística ni económica.

Hay varios aspectos que han llevado a Exteriores a esta conclusión. La primera de ellas, el nombramiento de Rex Tillerson, un hombre de la petrolera Exxon, como secretario de Estado de Trump. Tillerson se ha mostrado reticente en el pasado a que fuesen las empresas energéticas estadounidenses quienes se hiciesen cargo de los desastres medioambientales generados por la actividad industrial.

Además, cuentan las fuentes consultadas, se espera que la nueva administración Trump se muestre reticente a asumir costes ‘extra’ fuera de sus propias fronteras. Algo que ya ha insinuado el presidente electo al referirse a un nuevo modelo de financiación más equitativa para la OTAN.

Tal y como explican estas voces, España “no tiene la capacidad técnica necesaria para realizar estos trabajos”. El tratamiento y retirada de la tierra se realiza por fases y se estima que puede tener un coste aproximado de unos 700 millones de euros.

Del total, cerca de 500 millones corresponden al almacenamiento de la tierra contaminada, algo para lo que no está preparada España. El plan del gobierno español –y así se había pactado con Washington- pasaba por trasladar la inmensa mayoría de la tierra radiactiva a EE.UU desde el puerto de Cartagena.

España se comprometió, en el marco del Plan de Rehabilitación de Palomares, a instalar una serie de plantas de tratamiento para filtrar y eliminar la radiactividad de parte de la tierra, minimizando así la cantidad de material contaminado que se enviaría a Estados Unidos. Viajaría en concreto al desierto de Nevada, donde hay unas instalaciones preparadas para este tipo de almacenajes.

(Fuente: El Confidencial Digital)

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