Tortura y asesinato de un estudiante italiano en El Cairo

Giulio Regeni (foto adjunta), el estudiante italiano de 28 años que desapareció en El Cairo el 25 de enero, día del aniversario de la revuelta de la plaza Tahrir, y fue hallado diez días después muerto en una cuneta, fue torturado de manera salvaje, según una autopsia a cuyos datos tuvo acceso la agencia Reuters. Regeni fue enterrado el pasado viernes en Fiumicello, en el norte de Italia.

Siete costillas rotas, una hemorragia cerebral, cortes, abrasiones y golpes por todo el cuerpo y signos de haber sufrido descargas eléctricas en el pene. Esos fueron los detalles que fuentes forenses egipcias revelaron a Reuters y que confirman lo afirmado en una autopsia italiana que halló que el joven había sido tratado con una violencia “inhumana, animal”, según dijo el ministro italiano del Interior, Angelino Alfano.

Mientras la fiscalía de Roma ha abierto una investigación y enviado agentes de policía a El Cairo, la investigación egipcia está bajo secreto de sumario, pero las sospechas de que Regeni fue torturado y muerto por la policía van en aumento. Según The New Arab, el policía egipcio que lleva a cabo la investigación, general Jaled Shalaby, fue condenado a un año de cárcel en el 2003 por complicidad en el secuestro, tortura y homicidio de un hombre identificado como Shauqy Abdel Aal. La condena a Shalaby, acusado asimismo de falsificar documentos oficiales junto con dos cómplices, fue finalmente suspendida.

Para los grupos egipcios de defensa de los derechos humanos no hay duda de que el italiano fue secuestrado y asesinado por la policía, lo mismo que aseguran ha ocurrido en cientos de casos con estudiantes, periodistas y académicos desde que el general Abdel Fatah al Sisi tomó el poder. Muchos otros están en la cárcel.

La Comisión Egipcia para los Derechos y las Libertades contabiliza 340 desaparecidos entre agosto y noviembre del año pasado, tan solo cinco de los cuales han sido hallados muertos, uno de ellos con signos de tortura. Y en lo que va de año otras 35 personas han desaparecido, siendo halladas muertas dos de ellas.

La BBC cita el caso de un estudiante de ingeniería, Islam Atitu, que fue detenido por dos hombres en mayo del 2015 cuando estaba a punto de comenzar un examen. Su cuerpo apareció en un descampado al este de El Cairo al día siguiente. El ministro del Interior llegó a afirmar que Atitu era un terrorista que había matado un policía y había sido muerto en un tiroteo cuando fue descubierto por la policía en un escondrijo en el desierto.

En el caso de Giulio Regeni, un testigo dijo que había sido abordado en la calle por dos hombres de paisano, y tres responsables de la seguridad egipcia reconocieron, al parecer, que había sido detenido, según publicó The New York Times. En la calle por la que caminaba Regeni hay cuatro comercios con cámaras de vigilancia, cuyas grabaciones no fueron examinadas por la fiscalía egipcia hasta el pasado fin de semana. Regeni se dirigía aquella noche a casa de unos amigos en el barrio de Dokki, en Giza, para celebrar un cumpleaños.

Aquel día, la policía egipcia había reforzado la vigilancia en las calles y la conmemoración de los hechos de la plaza Tahrir fue mínima. El ministro egipcio del Interior, general Magdi Abdel Ghafar, que se vio obligado a dar una conferencia de prensa al tratarse de un extranjero, descartó que la policía haya tenido nada que ver en la muerte de Regeni y dijo que se trataba de “rumores” y “especulaciones incorrectas”.

El Gobierno italiano convocó al embajador egipcio en Roma pero mantiene una actitud discreta. Italia necesita el apoyo político de El Cairo en caso de que decida encabezar una fuerza internacional en Libia contra el Estado Islámico, señala Afp. Por otro lado, el gigante de la energía Eni tiene previsto comenzar este año las primeras perforaciones de uno de los mayores yacimientos de gas natural del mundo, lo que podría revolucionar el paisaje energético de Egipto.

El polítólogo estadounidense Edward Luttwak, en unas polémicas declaraciones a la emisora Radio 24, comentó que a Regeni “quizás lo mató un amante, un poeta o a saber quién” y que “cualquier declaración italiana que erosione Egipto es irresponsable. El Gobierno italiano no debe decir nada” porque el Gobierno de Al Sisi “ha salvado Egipto e incluso a Europa del régimen de los Hermanos Musulmanes, la mayor amenaza existente. El Gobierno egipcio nos está protegiendo, es un aliado de Italia, una barrera protectora”.

Para Mohamed Zarea, responsable del Instituto de Estudios de Derechos Humanos, citado por The New York Times, el caso “tiene la marca del aparato de seguridad egipcio. Es algo que ocurre continuamente. Y no se presta mucha atención. Al Gobierno egipcio no le importa”, aunque “le importan los extranjeros porque atraen la atención internacional”.

Giulio Regeni, que estaba haciendo su doctorado en la universidad de Cambridge, hacía un trabajo de investigación sobre los sindicatos independientes en Egipto. Según el diario La Repubblica, la tutora de Regeni, la profesora Maha Abdelrahman, a la fiscalía de Roma, el estudiante había cambiado el formato de su investigación a partir de una asamblea sindical en El Cairo, el pasado 11 de diciembre, a la cual había asistido y en la que había sido fotografiado. Regeni pasó de hacer un trabajo basado en “fuentes abiertas” a llevar a cabo una investigación “desde dentro”, es decir, con una participación directa en las actividades de los sindicalistas egipcios.

Esto habría creado alarma en “los ojos paranoicos del aparato de seguridad del régimen”, según el diario italiano, que cita a un investigador quien afirma que “en Egipto te arriesgas a una caza de brujas por una foto”.

(Fuente: La Vangurdia)

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