Egipto sumido en la crisis: ¿es el rescate del FMI un salvavidas?

Egipto se encuentra sumido en una crisis que parece no tener fin. El presidente y dictador del país durante 30 años, Hosni Mubarak, fue derrocado en el año 2011 durante las protestas que se conocieron como la Primavera Árabe. Desde entonces, la inestabilidad no ha abandonado el país: después de unas elecciones democráticas en las que fue elegido Mohamed Morsi, de los Hermanos Musulmanes, las protestas contra el nuevo gobierno acabaron con un golpe de Estado del comandante en jefe de las fuerzas armadas del país, Abdelfatah Al-Sisi. Así, desde la caída del régimen de Mubarak, el país lucha por salir de una crisis tanto política como económica.

Las causas de la crisis económica

Muchas son las causas de la actual situación: el prolongado período de incertidumbre que se instauró después de la caída de Mubarak y el complicado proceso político que le siguió han reducido considerablemente las reservas del Banco Central de Egipto, con lo cual las importaciones se ven reducidas, la deuda externa se modifica y ningún país se ve interesado en invertir en Egipto.

Al mismo tiempo, esta situación de inestabilidad ha generado una dramática reducción del turismo, una de las principales fuentes de divisas extranjeras del país y que hoy pierde casi 300 millones de dólares al mes, tendencia que se intensificó sobre todo después de los ataques terroristas llevados a cabo por el Estado Islámico en el país.

Otra de las principales fuentes de ingresos estaba marcada por el Canal de Suez, que en 2014 ingresó casi 5.5 mil millones de dólares en concepto de la gestión del Canal. Erróneamente, esta fue la razón por la cual el actual presidente decidió realizar ampliaciones muy costosas que no se vieron reflejadas en un incremento de los ingresos, ya que debido a la reducción del comercio internacional, los ingresos en 2015 fueron mucho menores.

El Fondo Monetario Internacional quiere reconducir la situación

Hace unas semanas, el FMI aprobó un rescate por 12 mil millones de dólares, señalando que estos fondos servirán “para restaurar la estabilidad macroeconómica y promover el crecimiento inclusivo”. Lo que se busca es “es corregir los desequilibrios externos y renovar la competitividad, y situar al déficit presupuestario y la deuda pública en una senda de reducción”.

El programa de rescate se enfocará en reducir la deuda pública, controlar la inflación y ayudar a los miles de egipcios que hoy se encuentran bajo el umbral de la pobreza. Este programa tendrá una duración de tres años y los desembolsos se harán en diferentes tramos. Además, antes de cada entrega se realizarán revisiones técnicas por parte del FMI para asegurar que los objetivos se van cumpliendo.

La aprobación del rescate: ¿un salvavidas para Egipto?

El FMI llega después de muchas negociaciones y meses muy duros para la economía del país. Desde febrero que la libra (moneda oficial de Egipto) cotiza en el mercado negro a un valor mucho más alto que el oficial; sin embargo, el gobierno egipcio se negó, en un principio, a una devaluación que finalmente tuvo que aceptar. Por otra parte, el aumento en el precio de la libra llevó a que los precios de las importaciones se elevaran, hecho que repercutió en el consumo de productos como el petróleo y el trigo por parte de la población, pero también repercutió en los precios de los productos manufacturados en Egipto, lo que se suma al malestar de la población.

Uno de los ejemplos más claros sobre la dura vida que hoy en día llevan los egipcios se vio a principios de noviembre, con la marcada escasez de azúcar, un producto básico en el día a día de esta sociedad que, a pesar de las subvenciones que realizó el gobierno para tratar de mantener los precios, se vio muy afectado.

Las condiciones del FMI

En lo económico, el gobierno había logrado mantenerse gracias a Arabia Saudí, especialmente con los envíos de crudo. En lo político, el país se ha salvado gracias a Israel, que ha asegurado que Estados Unidos no intervenga en el controvertido gobierno de Al-Sisi.

Antes de la aprobación del préstamo por parte del FMI, el gobierno egipcio debió negociar con un consorcio de bancos internacionales para obtener una financiación de 2 mil millones de dólares en un año. El acuerdo estipula la venta y compra de bonos soberanos con vencimientos a medio y largo plazo. Esta negociación se dio como parte de las que se llevaron a cabo con el FMI para conseguir el rescate, ya que se exigen al gobierno otras fuentes de financiación que reflejan la confianza de los bancos internacionales en el gobierno. Entre las medidas que debe llevar a cabo Egipto, ahora que se ha aprobado el rescate, están la reducción del déficit al 5’5% de su PIB y el mantenimiento de la deuda en un 88% en 2018 y 2019. Para lograr esto, se deberán adoptar una serie de medidas como racionalizar los subsidios a la energía y aprobar la ley del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA), que será del 13% en 2017 y del 14% el próximo año.

La Directora del FMI se mostró favorable a la aprobación del préstamo expresando que “las autoridades egipcias se han embarcado en un ambicioso programa de reformas que coloca a la economía del país en una senda sostenible y de un crecimiento rico en empleo”. Sin embargo los que realmente sufren los vaivenes de la economía y las malas decisiones del gobierno son los ciudadanos, que han tenido que soportar esta inestabilidad durante más de 4 años sin esperanzas de mejora. Según Naciones Unidas, hoy el 27.8% de la población vive en la pobreza, aguantando no sólo la represión política sino también la escasez económica.

(Fuente: Resumen Medio Oriente – United Explanations / Autora: Belén Agüero)

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