Cádiz: el club de futbol CD Olímpico organiza concentración contra los insultos xenófobos a un jugador

El CD Olímpico, uno de los clubes más señeros del fútbol base de Cádiz, ha programado para el próximo domingo, a partir de las 13:00 horas en las instalaciones del Manuel Irigoyen, una concentración de repulsa a los insultos racistas y xenófobos que viene recibiendo desde hace algún tiempo Etienne, jugador que milita en su equipo juvenil de Segunda Provincial.

El joven jugador, de 16 años, está siendo víctima de una lacra que va mucho más allá de la rivalidad malentendida en el deporte para convertirse en un problema social directamente relacionado con la educación y el sentido del respeto al prójimo. La mala educación y el nulo sentido del respeto a los demás. De hecho, el delantero no sólo ha sido increpado por el color de su piel en campos de diferentes localidades de la provincia sino que incluso recientemente tuvo que soportar, en la propia capital, frases del todo inadecuadas proferidas desde la grada por quien hasta la temporada pasada fue un compañero en el vestuario de su anterior equipo.

La situación ha llegado a un punto en el que el club ha decidido tomar cartas en el asunto para que se visualice públicamente lo que está sucediendo, de ahí la decisión de organizar una concentración de repulsa. El doble objetivo es, por un lado, hacer un llamamiento en general para que se tome conciencia de algo a todas luces reprobable y, por otro, denunciar de forma concreta unos hechos de los que deben tomar muy buena nota tanto las instituciones pertinentes como todos los que de una u otra forma participan en las actividades relacionadas con el fútbol base y el deporte en su conjunto.

En este sentido, el presidente del Olímpico, Juan Torres, lamenta que no siempre queda constancia de estos tristes acontecimientos. “Lo de los insultos a Etienne es algo que viene ocurriendo desde hace varios partidos, pero los árbitros no siempre lo recogen en las actas. En el último encuentro, por ejemplo, el colegiado sí lo reflejó”, explica, evitando dar nombres de equipos rivales para no culpar a todo un colectivo como responsable de comportamientos que suelen producirse de manera individual.

“El chico es un futbolista muy noble, un buen chaval, y tengo el temor de que todo esto acabe afectándole tanto que decida no seguir jugando”, comenta el dirigente, apuntando con ello en una dirección no mal encaminada, como admite el propio entrenador.

“En ningún momento me ha dicho que quiera dejar el fútbol, pero es cierto que a veces lo noto afectado”, reconoce a este respecto Juanlu, el técnico del conjunto juvenil del Olímpico, al que le duele especialmente lo que está ocurriendo “por el carácter” del futbolista y revela una vivencia que habla por sí sola: “En una ocasión, en la que como otras veces estaba soportando gritos racistas desde la grada, me pidió el cambio porque supuestamente estaba lesionado, pero sé que no tenía ningún problema físico. Es más, el siguiente día que vino a entrenar no arrastraba ninguna molestia”.

Como no podía ser de otra manera, la Asociación de Clubes de Fútbol Modesto de Cádiz se muestra a la altura de las circunstancias y brinda todo su apoyo a la causa. Enrique Rodrigo, su presidente, asegura que “estas cosas hay que pararlas cuanto antes; tenemos que hacer todo lo posible y más”. Y se confiesa aún más sorprendido por el caso al indicar que “Etienne tiene el color de piel que tiene, pero es tan gaditano como el que más. Yo lo conozco desde que era un niño y ya jugaba al fútbol en la Plaza Mina. Estas cosas son inexplicables”.

Sin embargo, Amparo, la madre del joven futbolista, sí que encuentra explicación a lo que está pasando. Y no duda en señalar en una dirección que excede el ámbito del deporte y pasa a convertirse en una cuestión de orden social. “No es un problema de insultos en el fútbol sino que se trata de una cuestión de valores”, afirma con el respeto que igual no merecen los que ofenden cada dos por tres a su hijo.

“No debería permitirse este tipo de comportamientos xenófobos y racistas, no puede quedarse en algo anecdótico porque es algo reprobable que protagonizan personas que quebrantan la paz”, argumenta, quejándose de que, por desgracia, se trata de una lacra que está “a la orden del día” y confesando que son acontecimientos deleznables al margen de que en esta ocasión le afecten directamente. “Lo que está sucediendo con Etienne no es algo desde luego agradable como madre, pero tampoco lo admito como persona”, razona, criticando que, como puede verse cada poco tiempo en muchos sitios, “es algo que pasa con más frecuencia de la que sería deseable”.

(Fuente: Diario de Cádiz / Autor: Carlos Díaz)

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