Francia: Valls confirma la intención de prolongar por quinta vez el estado de emergencia

El primer ministro de Francia, Manuel Valls, confirmó ayer que pedirá a la Asamblea Nacional una prolongación del estado de emergencia decretado hace ya más de un año, a raíz de atentados terroristas del 13 de noviembre de 2015.

La vigencia de ese régimen excepcional debería durar hasta enero de 2017, según la última decisión adoptada por la Asamblea Nacional, pero el jefe de Gobierno estimó necesario extenderlo durante las elecciones presidenciales y legislativas de 2017, previstas en abril y mayo próximos. “Entonces hará falta también proteger nuestra democracia” afirmó. Según argumentó Valls en comparecencia ante los diputados, Francia debe continuar en estado de emergencia porque el riesgo terrorista se mantiene, y porque ‘entraremos en una fase electoral y nuestra democracia está directamente amenazada’.

El Primer Ministro adelantó informaciones al respecto en una entrevista el domingo a la BBC, en la cual sostuvo que ‘es difícil ponerle fin al estado de emergencia, más cuando vamos a comenzar una campaña presidencial en algunas semanas con mítines, reuniones públicas. Entonces es necesario proteger nuestra democracia’.

Agregó que la medida permite, además, a las autoridades realizar arrestos y controles administrativos necesarios para evitar nuevos actos terroristas. Lo justificó igualmente por “lucidez sobre la amenaza”, teniendo en cuenta que Francia está implicada militarmente en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico en Siria e Irak, el “nivel” de riesgo de nuevos atentados y el hecho de que hay “una fase electoral y la democracia está particularmente en el punto de mira de los terroristas”.

El primer ministro recordó en este sentido que hay “miles de jóvenes” radicalizados, pero también que gracias a la movilización de las autoridades “todos los días, todas las semanas, se desmantelan redes terroristas”, se producen detenciones y “se evitan atentados”. Valls señaló que todos deben asumir sus responsabilidades frente al yihadismo, que “Francia ha asumido las suyas” con sus operaciones militares en el Sahel, en Siria y en Irak, pero que “Europa debe asumir las suyas” también con la protección de sus fronteras o el combate de grupos terroristas.

De acuerdo con Valls, en la actualidad es muy poco probable que se repitan ataques de un alto grado de coordinación como los del 13 de noviembre de 2015, pero sí son posibles acciones de menor envergadura y por eso el país debe intentar evitarlos.

El estado de emergencia permite que la policía lleve a cabo registros de domicilios o que se limiten por orden administrativa los movimientos de personas sospechosas de vínculos terroristas. También la posibilidad de registros administrativos a cualquier hora del día o de la noche, así como el análisis de los datos de los ordenadores y teléfonos hallados. Todo ello sin necesidad de una orden judicial previa. “Este dispositivo de estado de emergencia nos permite detenciones y controles administrativos que son eficaces” declaró Valls.

Porqués y consecuencias del estado de emergencia francés

La ley que regula el estado de emergencia en Francia fue creada en los inicios de la guerra de Argelia, en 1955, y desde entonces había sido utilizada en cinco ocasiones: entre 1961 y 1962 en ese mismo conflicto, durante las protestas en Nueva Caledonia y la Polinesia Francesa en los años 80 y en 2005 con motivo de los disturbios en barrios periféricos de las grandes ciudades. Esta medida, pensada para situaciones excepcionales, concede amplios poderes al Ministerio del Interior y a los prefectos, representantes del Estado francés en los departamentos.

El estado de emergencia permite que la policía lleve a cabo registros de domicilios o que se limiten por orden administrativa los movimientos de personas sospechosas de vínculos terroristas. También la posibilidad de registros administrativos a cualquier hora del día o de la noche, así como el análisis de los datos de los ordenadores y teléfonos hallados.

Así mismo permite restringir la circulación de vehículos y personas ordenar registros en domicilios sin necesidad de orden judicial, decretar arrestos domiciliarios a personas “cuya actividad resulte peligrosa para la seguridad y el orden público” e instaurar “medidas para asegurar el control de la prensa”. Igualmente suspender espectáculos públicos, cierre de museos, centros escolares, bibliotecas, gimnasios y piscinas, y en general todo tipo de “manifestaciones en la vía pública” por tiempo indefinido, “hasta nueva orden”.

Y todas estas actuaciones pueden ser llevadas a cabo por la policía  sin necesidad de una orden judicial previa. “Este dispositivo de estado de emergencia nos permite detenciones y controles administrativos que son eficaces” declaró Valls.

Desde su puesta en marcha, estas acciones sin orden judicial fueron especialmente numerosas en los días y semanas inmediatamente posteriores a los ataques de París. Sólo en los primeros diez días de su vigencia se llevaron a cabo 1.233 registros, 165 arrestos. Desde su instauración ya se han practicado en total más de 4.000 registros sin autorización judicial y más de 400 personas han sido puestas bajo arresto domiciliario, de las que actualmente 95 aún siguen confinados sin libertad de movimientos o en arresto domiciliario según el último balance del Ministerio del Interior.

Opiniones de los expertos

“(El arresto domiciliario) tiene implicaciones muy fuertes en términos de vida profesional, social, familiar. Y esto sin que haya ninguna investigación judicial contra estas personas. Formalmente no están acusadas de nada”, señala la portavoz de Amnistía Internacional en Francia, Dominique Curis. “Muchas de las personas que han sido blanco de estas medidas no son sospechosas de vínculos con el terrorismo, sino de ser radicales en su práctica religiosa. Y eso según la interpretación de un prefecto”, agrega.

“El estado de emergencia otorga poderes que permiten hacer principalmente dos cosas: la primera, hacer registros bajo simples sospechas y sin una relación con un proceso judicial”, le explica a BBC Mundo Philippe Cossalter, profesor de derecho público de la Universidad de la Sarre. Y agrega: “La segunda medida restrictiva es el arresto domiciliario, que permite prohibir a personas sospechosas salir de sus casas y se les obliga ir a identificarse tres veces al día a la comisaría. En el estado de emergencia, ni los registros ni los arrestos domiciliarios necesitan de la intervención de un juez”.

“Todas las investigaciones demuestran que (el estado de emergencia) no ha sido útil para luchar contra el terrorismo más allá de tal vez algunos días”, asegura Yves Sentimer, profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de París 8. “A la policía y a los militares no les gusta porque es mucho trabajo para una eficacia que no es visible. Y además, el dinero que necesita el estado de emergencia se podría utilizar mucho mejor para desarrollar los servicios de inteligencia”, agrega el experto.

“La derecha acepta la situación porque viene de una tradición que apoya este tipo de políticas. La llamada izquierda radical es muy débil en el parlamento y no tiene poder real para expresar desacuerdo. De modo que en general se puede decir que ha habido una especie de consenso en torno al estado de emergencia y su aplicación”, sugiere Philippe Marliere, profesor de política francesa y europea en el University College de Londres.

“En la sociedad la mayoría está a favor del estado de urgencia porque en el fondo, no les influye mucho. El estado de urgencia influye, sobre todo, a los musulmanes islamistas. En el día a día, no hay toque de queda, no hay obligaciones suplementarias (…). El ciudadano medio -blanco, cristiano- no ha visto el estado de urgencia”.”Puede ser muy peligroso acostumbrarse al estado de emergencia. Ahora, en París y en otras ciudades francesas grandes estamos acostumbrados a ver militares en la calle con las armas”.

(Fuentes: Prensa Latina / AFP / BBC)

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