Granada: La Universidad anima a “compartir a Dios en nuestras vidas” y el Arzobispo rememora la “cruzada” de 1936

UNI Laica-Granada ha denunciado el envío de un correo electrónico oficial desde la Secretaría de la Cátedra de Teología de la Universidad de Granada, que ostenta la profesora María del Mar Abad, en el cual se apela, entre otras cosas, a “compartir la presencia de Dios en nuestras vidas”. Para UNI Laica-Granada se trata de “una nueva muestra del confesionalismo habitual en la Universidad pública granadina ejercido a través de esa Cátedra católica”.

En un comunicado difundido este domingo, Granada Laica informa de que “la profesora María del Mar Abad Grau ha enviado un correo a través de una lista de correo oficial de la Universidad de Granada (UGR), la de la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Informática y de Telecomunicación, en el que se identifica como secretaria de la Cátedra de Teología de la UGR, además de miembro del Departamento de Lenguajes y Sistemas Informáticos”.

En manos de Dios

En dicho correo la profesora anuncia tres conferencias de la Cátedra, en la primera de las cuales se abordará “la experiencia humana de dolor y sufrimiento… desde la fe cristiana”, para añadir a continuación que “nosotros, profesores universitarios en una universidad pública, enormemente privilegiados, debemos ser agradecidos y compartir con otros la presencia de Dios en nuestras vidas, con la seguridad de que haciendo esto nos ponemos en sus manos”.

Desde UNI Laica-Granada consideran “intolerables en una universidad pública” las actividades de la Cátedra de Teología, que además está “dirigida y absolutamente controlada por la Compañía de Jesús de la Iglesia católica”.La asociación laica ha vuelto a exigir a la rectora de la UGR, Pilar Aranda, “la clausura de la Cátedra”, y le recuerda que de no atender su exigencia “la UGR seguiría asumiendo una confesionalidad incompatible con el Estado democrático y con el respeto a los universitarios y a toda la ciudadanía que debe regir el funcionamiento de la Universidad de Granada y de toda universidad pública”.

Una batalla que viene de lejos

La controversia no es nueva, como no lo es la activa participación en ella del enérgico movimiento laico de Granada. De hecho, ya en 2011 con motivo de la creación de la Cátedra el teólogo José María Castillo, doctor Honoris Causa por la Universidad de Granada, subrayaba que “la Universidad es (y tiene que ser) una institución no-confesional” y recordaba que la Cátedra “dependerá también del Vaticano (Congregación para la Doctrina de la Fe), con lo que se produciría la estrambótica situación de una Universidad española no-confesional que, en un sector de sus enseñanzas, depende de una institución confesional y, por tanto, autoritaria, o sea extra-científica, y para colmo radicada últimamente fuera de España”.

El teólogo se alineaba así con las tesis de los más de 2.400 firmantes de un Manifiesto contra la Cátedra de Teología en la UGR, entre los que se encontraban miembros de esta y otras universidades. Castillo no estaba solo. La catedrática de Filosofía María José Frápolli, por ejemplo, también se pronunciaba entonces en el mismo sentido: “Incluirla [la Teología] entre las disciplinas de la UGR es un engaño a la sociedad y una burla a los que nos dedicamos a la investigación. Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”

Texto íntegro del correo

Este es el texto íntegro del correo enviado por la profesora Abad y denunciado por UNI Laica-Granada:

“El lunes 28 de noviembre tendrá lugar la primera de tres conferencias dentro del ciclo “La experiencia humana de dolor y sufrimiento” que organiza la Cátedra de Teología de la UGR. La pronunciará el profesor Francisco Alarcos, catedrático de Bioética y Moral Fundamental de la Facultad de Teología de Granada, quien abordará el tema desde la fe cristiana. Más adelante otras dos ponencias, en diciembre y enero, lo abordarán desde las perspectivas psicológica y médica respectivamente.

Como secretaria de la Cátedra de Teología y compañera vuestra os animo a que asistáis al menos a esta primera conferencia, y, en general, a que participéis en las actividades de la Cátedra. En mi opinión, los tiempos actuales son un verdadero desafío para los creyentes, muy lejos de épocas como las de nuestros padres, en las que para muchos poder comer en condiciones no era tarea fácil, el Estado era confesional y lo fácil era declararse creyentes.

Gracias al esfuerzo de las generaciones anteriores, las condiciones han cambiado y hoy no conviene serlo, mucho menos confesarse practicantes los que lo seamos y hacerlo desde los ámbitos académico y científico. Pero es ahora cuando nosotros, profesores universitarios en una universidad pública, enormemente privilegiados, debemos ser agradecidos y compartir con otros la presencia de Dios en nuestras vidas, con la seguridad de que haciendo esto nos ponemos en sus manos para que podamos descubrir y ayudar a los más jóvenes, alumnos e hijos, a descubrir el sentido de sus vidas, y ayudamos a que profesores de otros niveles académicos se contagien de nuestro atrevimiento y puedan hacer lo mismo”.

El texto está firmado: Mª del Mar Abad Grau. Dpto. Lenguajes y Sistemas Informáticos. Universidad de Granada.

Y mientras tanto el Arzobispo rememorando la “cruzada nacional”

El arzobispo de Granada se apunta al revisionismo franquista. Acompañado de un nutrido grupo de religiosos, monseñor Martínez presenta en Lanjarón un libro sobre “los mártires de la Cruzada”.

El propio título del libro no da lugar a equívocos: se llama “Siempre los cristianos fueron, son y serán perseguidos” y su autor es el sacerdote diocesano Santiago Hoces, cuya capacidad de convocatoria institucional quedaba de manifiesto en la primera semana de noviembre cuando reunió en Lanjarón al arzobispo de Granada, Javier Martínez, y a un nutrido grupo de religiosos en el acto de presentación de su obra. (En la foto adjunta el Arzobispo durene una misa celebrada en Lanjarón).

En “Siempre los cristianos fueron, son y serán perseguidos”, Hoces relata, entre otros sucesos, las muertes de simpatizantes franquistas ocurridas en Lanjarón tras el golpe de Estado, y lo hace desde una perspectiva revisionista alejada de la historiografía profesional más rigurosa. El acto de presentación tuvo lugar en la Iglesia de la Encarnación.

De Roma a Lanjarón

El libro, que ya fue presentado en Granada en junio de 2015 por el delegado diocesano para la Causa de los Santos, Eduardo García, es “un repaso de las persecuciones a los cristianos a lo largo de la historia desde Palestina y el Imperio Romano, pasando por las persecuciones a manos de musulmanes, anglicanos, la Revolución Francesa y el Nazismo. Además, trata en profundidad las persecuciones granadinas, la de los moriscos en las Alpujarras, en el siglo XVII, y con las de Granada en 1936, bajo la II República y la Guerra Civil”.

Precisamente una de las muchas polémicas en que se ha visto envuelto Martínez tuvo que ver con los libros. A finales de 2013 la editorial Nuevo Inicio, perteneciente al Arzobispado, publicaba la obra “Cásate y sé sumisa”, donde la autora italiana Constanza Miriano defendía “la obediencia leal y generosa” de hombre a la mujer”. Martínez desoyó las peticiones de retirar el libro, que él consideraba “muy interesante desde el punto de vista cristiano”.

La obra del padre Hoces presenta como “Mártir de la Iglesia Católica” al seminarista de 22 años José Caba Pozo, que según el autor “alcanzó gloriosa muerte por Dios y por la Patria a manos de los marxistas en Lanjarón”. Sin embargo, su versión de los hechos no concuerda con las conclusiones de historiadores profesionales como la doctora en Historia Contemporánea por la Universidad de Granada María Isabel Brenes, referente también del movimiento memorialista de Andalucía.

Los hechos según el padre Hoces

Así cuenta el padre Hoces los hechos, ocurridos muy poco después del 18 de julio, cuando las tropas de Franco llegaron desde Granada a Lanjarón, donde al menos media docena de personas de filiación conservadora habían sido detenidas tras el golpe e iban a ser trasladadas a Órgiva:

“Los milicianos, exaltados y nerviosos por la fuga de parte de los presos, comenzaron a disparar. Tanto a los que huían por la pendiente como a los que caminaban junto a ellos por la calzada; en dicho tiroteo el párroco señor Barea resultó herido, pero salvaría la vida (…) pero murieron los dos que no habían intentado la fuga: el médico del pueblo y el joven seminarista. El siervo de Dios había recibido en el cráneo y en el rostro una descarga de perdigones que le dejaron inconsciente y muy malherido; y los cobardes milicianos, tras los disparos efectuados, huyeron en dirección a la población de Órgiva, y a toda prisa”.

Los hechos según la historiadora Brenes

Así se relatan, en cambio, esos mismos hechos en la obra colectiva “Muerte, dolor y silencio. Lanjarón 1931-1945”: “Al llegar al lugar conocido por Visillo o Las Laderas, a unos dos kilómetros de Lanjarón, se pudo escuchar la descarga que hizo el ejército sublevado llegado de Granada contra la columna compuesta de milicianos y detenidos que eran conducidos de Órgiva para ser entregados a las autoridades republicanas”.

La obra de María Isabel Brenes y los también historiadores Andrés Fernández y Eusebio Rodríguez precisa lo siguiente: “Durante toda la causa judicial instruida por la justicia franquista se insiste, una y otra vez, en que los detenidos fueron fusilados por las milicias republicanas, cosa del todo falsa y que queda patente en la primera declaración hecha por uno de los heridos, José Barea Fernández, el 23 de julio de 1936, cuando se encontraba en el hospital recuperándose de las heridas sufridas, solo tres días después de ocurridos los hechos, y donde hace constar que ‘al llegar al Visillo se oyó la descarga que hizo el Glorioso y salvador Ejército Español’. En ningún momento hace referencia a que fuesen a ser fusilados o que lo estuviesen siendo antes de producirse el ataque del ejército”.

El dictamen final de los historiadores es este: “Los heridos lo fueron por el fuego cruzado, y la mayoría fueron heridos por bala –arma del ejército sublevado- y no por escopetas o pistolas, cuyo alcance es reducido (…) Los milicianos se preocuparon más por ponerse a cubierto de los disparos y por huir del lugar, que por repeler la agresión sufrida de forma inopinada y sorpresiva”.

Una historia aterradora

El revisionismo histórico suele pasar por alto que más de 200 personas del bando republicano, entre ellos el alcalde y el teniente de alcalde y varios hijos de ambos, fueron asesinados en Lanjarón, utilizando precisamente este episodio para justificar la venganza. La mayoría de ellos yacen sin nombre en las fosas comunes de Tablate, Las Pontanillas de Béznar y El Barranco del Carrizal.

La historia de esta última fosa es particularmente aterradora. Juan González Blasco, catedrático de Economía de la Universidad de Granada y cronista de Órgiva, calcula que en la fosa del Carrizal fueron fusiladas y enterradas en “cal gruesa viva” unas “5.000 personas”. Este paraje alpujarreño, cercano a Lanjarón, se convirtió en una zona de exterminio de republicanos, sin diferencias de edad, nivel social o sexo.

Muchos de los republicanos allí enterrados habían sido previamente capturados en su huida hacia el corazón de la Alpujarra. Procedían de los pueblos de la zona, de la costa granadina y muchos, de la ‘Desbandá’ de Málaga. La investigación de González Blasco ha permitido determinar el nombre y apellidos de 350 víctimas de las 5.000 fusiladas en el Carrizal.

(Fuente: andaluces diario)

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