Manuel Gerena, cantaó flamenco: “Yo no luché por esta democracia”

Cuando contactamos con Manuel Gerena para entrevistarle, se encuentra conduciendo, camino de una concentración republicana en Humilladero (Málaga), al que considera “un pueblo guerrillero”. El cantaor acaba de cumplir 71 años, de los que ha pasado 50 sobre los escenarios, pero dice estar “mejor que nunca. La carretera es lo que me mantiene vivo. Escribo todos los días, recojo las noticias y las canto. Estoy con la clase trabajadora pero no solo en las canciones. Me junto con ellos, cuentan con mi complicidad”. La trascendencia como figura pública del máximo exponente del denominado “flamenco protesta” no es la de hace unas décadas, aunque él afirma que “hay más causas que me mueven ahora que hace 40 años. Antes teníamos un enemigo común, el gran dictador y sus secuaces, ahora a sus hijos y nietos, esa derecha tradicional más corrupta que nunca, porque cuanto más tienen más quieren, hay que sumar un enemigo nuevo que son los traidores, más peligrosos porque no los ves venir”. Dice además que su voz es “como el vino y el queso, canto ahora 50 veces mejor que cuando saqué Cantando a la libertad. Tenías más rabia pero menos profesionalidad”. La lucha, no hay duda, sigue en pie.

Tiempo de reconocimientos

Vive estos días Manuel Gerena entre el ajetreo y el agradecimiento de dos importantes reconocimientos a su obra, aunque él insiste en que “es a la clase trabajadora a quien corresponden mis medallas, yo solo soy un niño yuntero de toda la vida”. Por una parte, el estreno en el Festival de Cine Europeo de Sevilla del documental La voz en lucha, de Miguel A. Carmona y Jorge Molina (“lo que me falta es ir con chaqueta y pajarita a una alfombra roja”, comenta) y por otra, el concierto homenaje que el próximo 17 de noviembre le dedicarán en FIBES (Palacio de Congreso y Exposiciones de Sevilla) artistas como Miguel Poveda o Arcángel, que está previsto editar si las negociaciones llegan a buen puerto.

La película comenzó a filmarse el año pasado en el homenaje que recibió Gerena en el Auditorio Marcelino Camacho de Madrid. “Me dijeron que se darían por satisfechos si conseguían reflejar un 10% de mi vida. Lo han hecho con mucho cariño y esfuerzo y ha quedado muy bien, aunque no sea el más indicado para decirlo”, afirma el cantaor. Mediante testimonios, imágenes de archivo y recreaciones de su infancia a cargo de jóvenes actores, La voz en lucha recuerda la importancia de la figura de Gerena, que ofrecía recitales multitudinarios entre estancias en comisaria y llegó a participar como actor en películas de fuerte carga ideológica como Tierra de rastrojos. Al preguntarle por lo que ha sentido al ver el documental, reconoce que “no necesito ver ninguna película para recordar que han cambiado muy poco las cosas. Es una pena que discos míos de los 70 estén totalmente vigentes, que esas letras valgan para hoy”.

Héroe de la Transición

La voz en lucha parte de una cuenta saldada por Manuel Gerena, la de poder cantar en el Teatro Lope de Vega décadas después de que la dictadura no solamente se lo prohibiera sino que además lo detuviera por actuar en el exterior. Fue su tierra el primer lugar donde le impidieron actuar: “Los ocho gobernadores andaluces me desterraron. Eran más fachas que los de otros sitios. Así que empecé a caminar Despeñaperros para arriba y me hice muy popular”, recuerda. En Barcelona residió varios años y desde ahí se movía por el resto de España y acudía a los actos de los exiliados en Ginebra, Frankfurt o París, pese a sus continuos problemas con la ley y retiradas del pasaporte. Considera que fue uno de muchos valientes, “algunos que ya están muertos, obreros no tan famosos como yo, verdaderos luchadores que se han quedado en el camino sin que se les reconozca”.

Aunque conocedor del cante flamenco, a Gerena en aquellos años le movía más su conciencia social que el hecho de cantar. “Empecé a escribir antes, aunque no sabía apenas porque salí pronto del colegio, y tenía necesidad de cantar lo que escribía. Mi trabajo como cantaor protesta es la nueva palabra al son del viejo cante”, explica, al tiempo que se identifica como discípulo principalmente de Miguel Hernández, aunque fuera amigo de Alberti, Celaya o Blas de Otero. Fueron precisamente sus letras, cargadas de consignas, antes que su garganta, las que le llevaron a ser el primer artista flamenco en actuar en el Palau de la Música de la capital catalana en 1974: “La gente venía a verme desde los barrios y no sabían ni donde estaba el Palau, tenían que preguntar. Se llenó y se quedó gente fuera para llenarlo cuatro o cinco veces más”, rememora. Pese a la mitificación de aquellos tiempos, Gerena admite estar satisfecho solamente en parte con lo conseguido por la izquierda durante la Transición: “A los cantautores de la libertad nos fusilaron cuando llegó esta llamada democracia. Parece que ya no les conveníamos. Yo peleé y lo sigo haciendo por una democracia auténtica, no la que tenemos, en la que hay muchos caciques. Todo el que no haya sido un trepa o un pesebrero lo tiene muy mal”.

Un presente en estado crítico

En La voz en lucha, una producción para Canal Sur, aparecen dos destacados políticos socialistas. Uno es Alfonso Guerra, que aporta su testimonio sobre su relación con Gerena y su fascinación por lo que hacía. El otro es José Antonio Griñán, que aparece en las imágenes de archivo como presidente de la Junta cuando Gerena es nombrado Hijo Predilecto de Andalucía, y que hoy tiene un juicio por corrupción por delante. Al hablar del partido, Gerena prefiere no referirse a nombres concretos. “Ni el PSOE ni el PCE son lo que sus dirigentes sean. Los militantes son los partidos y mientras no se les respete para mí es como si no existiesen”. Su visión del presente es tan negra o más que la de la dictadura: “salvo excepciones, la política se ha convertido en una profesión. Es una pena el prestigio que está perdiendo. La gente joven debe estar ahí porque es importante hacer la política antes de que te la hagan a ti”, explica el cantaor natural de Puebla de Cazalla.

Ante este panorama, Podemos le parece una opción tan respetable como el resto de partidos de la izquierda: “son hijos míos y de mucha gente como yo. Vienen del 15M, pero, ¿en cuántos 15M hemos tenido que estar para seguir luchando contra la dictadura y la corrupción? Los honrados comunistas, socialistas y anarquistas, la gente de a pie, es la que tiene que gobernar”. Su respeto y fe se diluyen cuando habla del recién formado Gobierno, con el que “se está haciendo un paripé, con un presidente y unos nuevos ministros que no tienen intención de pactar nada con la clase trabajadora. Te lo digo yo, que soy perro viejo en esto de la política”, sentencia, y advierte que, “aunque aparentemente no estamos en guerra, sin justicia no habrá paz”.

(Fuente: andaluces diario / Autor: Antonio Gandiaga)

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