Castilla: Miles de personas se mojan por los animales en Madrid

El sábado amaneció plomizo y lluvioso en la capital. Casi tanto como el panorama actual de los derechos animales. El clima planteaba dudas sobre el poder de convocatoria de los antiespecistas madrileños y sin embargo, la manifestación, muy animada a pesar de la lluvia y respaldada por casi dos millares de personas, partió con puntualidad desde la plaza de España. Y es que, “¿qué son unas gotas de agua comparadas con toda una vida de encierro y explotación?”, explicaba a Diagonal una joven activista.

La marcha transcurrió sin incidentes por la Gran Vía madrileña, la plaza de Callao, calle Preciados, Puerta del Sol y calle Arenal, para terminar en la plaza de Isabel II (Ópera) aproximadamente dos horas después de su inicio.

A lo largo de la protesta, los asistentes —bajo paraguas y chubasqueros, o completamente empapados— no cesaron de corear consignas como ‘No pararemos hasta llegue el día en que toda jaula quede vacía’, ‘No es normal, ni natural ni necesario: comer animales es asesinato’, o ‘Ni toros en las plazas, ni vacas en los platos, ni tigres en los circos, ni cuero en los zapatos’.

Las personas que paseaban por el centro de Madrid durante la tarde del sábado contemplaban con curiosidad un paisaje de paraguas y pancartas de todos los formatos y colores posibles, con fotografías de animales y lemas entre los que se incluía: ‘El veganismo no es una opción. Es una postura contra la opresión’; ‘Yo no me divierto con el sufrimiento’, ‘Ni matadores ni mataderos’ o ‘No es comida: es violencia’.

Esta acción pretendía visibilizar el especismo (o discriminación hacia el resto de animales basada en su no pertenencia a la especie humana) como parte de un régimen violentamente jerárquico, en una manifestación que se realiza cada año con motivo del día internacional del veganismo (1 de noviembre).

Las diferentes realidades de la explotación animal

Los manifestantes denunciaban la violencia especista, que se ve materializada día a día en múltiples vertientes: desde la alimentación, pasando por la vestimenta, el ocio o la experimentación. Por eso, la comitiva, encabezada por una pancarta en la que se leía el lema de la manifestación (‘Respeto y libertad para los animales’) abría una marcha organizada en tres bloques diferenciados, denominados respectivamente ‘Expresiones del especismo’, ‘Otra forma de relacionarnos con los animales es posible’ y ‘Caer luchando’.

En cada uno de estos bloques se pretendían visibilizar las diferentes realidades de la explotación animal. En el primer bloque, con un marcado carácter de denuncia, los organizadores pretendían detallar “los principales ámbitos en que los animales no humanos son utilizados y explotados para cubrir diversos placeres y necesidades humanas. En este proceso especista, sus cuerpos y vidas quedan relegados a propiedades o recursos para nuestro beneficio en forma de alimentación, vestimenta, experimentación animal, entretenimiento, compra-venta de animales, mascotismo, decoración y otros”.

El segundo bloque, con un marcado carácter positivo, lo protagonizaron algunas de las respuestas que hoy en día se están dando contra el especismo. Es el caso del veganismo y de los santuarios de animales. En palabras de los convocantes: “No existen animales para el consumo, es su consumo el que ha convertido su existencia en productos”.

En esta sección de respuestas estaba presente la Fundación Alma Animal, organización sin ánimo de lucro que trabaja por la defensa de los animales a través de la información, la educación y la cooperación con santuarios de animales. En palabras de su director y fundador Javier Navarro: “Los santuarios de animales son refugios para animales que se consideran ‘de granja’ o animales ‘de consumo’: ovejas, cerdos, patos, cabras, caballos… los santuarios son lugares que les dan refugio y un hogar para toda su vida”.  Según explicó a Diagonal “El problema es el especismo y la solución es el veganismo. El problema es la discriminación, en este caso la discriminación por especies y la única solución es el veganismo y la liberación animal. Cualquier persona antiespecista tenía que estar hoy aquí, aunque llueva, aunque nieve”.

Caer luchando

El bloque que cerraba la marcha ‘Caer luchando’ era un homenaje y un recuerdo a los activistas por los derechos animales que han fallecido o que están en prisión. En palabras de las asambleas convocantes: “La lucha por la liberación animal desafía una de las formas de opresión más arraigadas en nuestra sociedad. Por eso genera tanta polémica, porque son muchos los privilegios que se cuestionan y muchos los negocios que se señalan. Es una lucha que no solo se enfrenta a las injusticias, sino que muchas veces también se enfrenta a las leyes que defienden y amparan que se cometan esas injusticias. Las represalias llegan a veces en forma de multas y a veces en forma de penas de cárcel. Pensamos que es responsabilidad de toda la comunidad antiespecista arropar a esas personas que están pagando un precio alto por su activismo”.

En este bloque estuvo muy presente, entre otras, la figura de Barry Horne, militante por la liberación animal, de cuya muerte se cumplían 15 años el día de la manifestación, una muerte especialmente trágica por suceder durante su cuarta huelga de hambre mientras estaba encarcelado. “No queremos dejar pasar la oportunidad de recordar a quienes perdieron la vida luchando por la libertad. La memoria es fundamental para las comunidades de lucha. Recordar a estas personas es mantenerlas de algún modo vivas, no dejar que lo que hicieron caiga en el olvido y dar fuerzas y calor a su entorno más cercano y a sus seres queridos”.

También en esta sección se recordó a Nahuel, miembro del colectivo Straight Edge Madrid, acusado de “pertenencia a organización criminal con fines terroristas”, que lleva un año en prisión preventiva, un año sin juicio, sin ser declarado culpable y sin libertad.

Entre los manifestantes se hallaban personas venidas de todo el Estado, de todas las edades y condiciones. Si hay algo que caracteriza al movimiento por los derechos animales es su transversalidad y esto quedaba palpable con la presencia de un bloque transfeminista integrado dentro de la manifestación. Según explicaron a Diagonal: “La idea de hacer un bloque transfeminista no mixto dentro de una manifestación antiespecista tiene como objetivo visibilizar a las mujeres, bolleras, personas trans y personas no binarias, que hemos sido de alguna manera invisibilizadas dentro del movimiento, porque ha habido una usurpación de voces masculinas. Queremos reivindicar nuestro lugar, ya que somos la mayoría, siempre hemos estado aquí, pero no hemos sido ni reconocidas en nuestro trabajo ni nuestras voces. Pretendemos aportar diversidad dentro del movimiento antiespecista. Reivindicamos también el cuidado de nuestros mensajes para poder incorporar otras luchas y no seguir perpetuando opresiones, como el tema de la gordofobia, el racismo, el sexismo, la transfobia, etc.”

No faltó a la cita la organización Piztiak, que venía desde Bilbao, con una pancarta en la que se podía leer ‘Los animales sienten todo lo que les hacemos’.  Tal y como nos comentaron: “Hacía muchos años que no se organizaba una convocatoria antiespecista de esta envergadura. Nos parecía muy importante estar aquí. Las actividades más habituales suelen ser contra el maltrato o contra la tauromaquia y hacer por fin una convocatoria en la que nos centremos en lo principal, que es la erradicación total del especismo y reivindicar los derechos de todos los animales, y no pedir simples reformas en la forma de ser tratados, no fomentar un mayor bienestar sino simplemente que se deje de utilizarlos como recursos para los humanos”.

También era visible la pancarta de la Plataforma NAC, No a la Caza, que declararon que su principal objetivo “es luchar contra la caza, pero creemos que todos los animales deben ser respetados y hay que proteger los intereses de todos”.

Cautiverio y explotación animal

Al término de la manifestación, frente al Teatro Real de Madrid, se leyó un manifiesto, en el que las activistas recalcaban: “Estamos aquí para visibilizar y denunciar la realidad de explotación y cautiverio a la que están sometidos los animales. Nuestra ‘fiesta nacional’ y otras ‘festividades’ se centran en la tortura y humillación de animales como fuente de diversión en nombre de la tradición y la cultura. Los circos, zoos y acuarios, bajo los colores del entretenimiento, esconden una cárcel cuyo único fin es obtener beneficio económico de una esclavitud justificada con diferentes mentiras”

“Todo este sistema de opresión es sustentado por el especismo. Lo que nos queda es dar a conocer esta realidad, concienciar en base a ella y fomentar otro tipo de relaciones y comportamientos entre nosotras y con lo que nos rodea. Es luchando como a lo largo de la historia se han derrotado otras situaciones de injusticia y opresión”.

“Todas somos animales y merecemos respeto y libertad independientemente de nuestras características físicas o corporales, nuestras capacidades, nuestro lugar de origen, nuestra edad, nuestra identidad cultural o étnica, nuestra identidad sexual o de género o nuestra especie. Todas las opresiones están unidas y tienen nexos en común. No encontramos sentido a discriminar a unas y defender a otras. Nos resulta incompatible sostener un discurso antiespecista y defender los derechos de los animales, con el hecho de admitir a nuestro lado a personas y grupos que mantienen posturas fascistas, sionistas, machistas, homófobas, xenófobas, tránsfobas, etc. El especismo no es un hecho aislado del resto de formas de discriminación y opresión que existen en nuestra sociedad”.

“Por eso hoy nos manifestamos. Por eso cada día de nuestras vidas debemos recordar que la lucha por el respeto y la libertad del resto de los animales debe continuar con constancia, compromiso y esfuerzo. Esto no sólo es aquí y ahora, esto será allí y mañana. Hasta que todas las jaulas queden vacías”

Al término de la manifestación las convocantes se mostraron “muy contentas. Nuestra valoración es totalmente positiva. La respuesta ha sido buenísima a pesar de la lluvia. La gente estaba entregadísima, el ambiente ha sido fenomenal. Aún así esto no es el final de nada; el próximo 4 de diciembre tenemos una nueva manifestación en Madrid, esta vez centrada en los circos con animales”.

(Fuente: Diagonal / Autora: María Cruz Carreras)

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