Siria: La manipulación mediática occidental y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos

Una vez más la despiadada manipulación de los medios de comunicación occidentales sataniza la situación en Siria a partir de los datos del llamado Observatorio Sirio de Derechos Humanos, con sede en Coventry, Reino Unido.

Datos comprobados señalan que esa presunta organización no gubernamental radica en una casa con dos dormitorios y terraza situada en esa localidad y es dirigida por una sola persona, Rami Abdulrahman, un sirio que tiene además una tienda de ropa, una ‘fachada’ largamente denunciada (foto adjunta).

Después de tres períodos de prisión en Siria, Abdulrahman llegó a Reino Unido en 2000 por temor a que le volvieran a encerrar. Desde inicios de la guerra impuesta a Siria en 2011, Abdulrahman informa sobre los acontecimientos, incluyendo la muerte de civiles, rebeldes y desertores del ejército, a los que él llama “mártires”, precisan las informaciones.

La metodología para contar las víctimas civiles ha sido puesta en duda, pues la organización incluye combatientes de la oposición entre las víctimas civiles, siempre que no sean antiguos miembros del ejército sirio y basadas esencialmente en informaciones de una agrupación denominada Cascos Blancos.

Tanto Siria como Rusia, entre otras fuentes creíbles, denuncian que esos Cascos Blancos, con un salario mensual superior a los 150 dólares y equipamiento logístico de alta tecnología, responden y destacan sus vínculos con el Frente para la Conquista del Levante, antes Al Nusra.

Sin pruebas y datos concretos, vuelven a expandir las noticias manipuladas y esta vez acerca de un bombardeo en una escuela en la provincia siria de Idleb, donde murieron más de una veintena de menores y profesores.

Rusia, a través de comunicados oficiales, exige la investigación de ese hecho del que se hizo eco el director ejecutivo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), Anthony Lake. Lake condenó el hecho si definir culpables y añadió que a partir del 11 de octubre en Siria fueron atacadas cinco escuelas.

“Las imágenes del supuesto ataque contra la localidad de Haas, publicadas por varios medios extranjeros, son un montaje de 10 fragmentos grabados con distinta resolución y a diferente hora”, dijo el portavoz del Ministerio ruso de Defensa, mayor general Ígor Konashénkov, lo cual confirmaron fuentes sirias.

El alto militar especificó: “El miércoles 26 de octubre, ningún avión de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia entró en la zona, es un hecho absoluto”, y los radares rusos detectaron un dron estadounidense MQ-1B Predator a la hora y en el lugar del supuesto bombardeo.

Los directivos de Unicef fueron víctimas de un nuevo engaño de esos estafadores llamados “Cascos Blancos”, dijo en referencia a ese grupo de supuestos activistas que opera solamente en áreas controlados por los extremistas armados del ex Al Nusra. Las autoridades sirias denuncian con frecuencia las acciones de esa organización.

Especialistas sirios y fuentes oficiales señalaron a Prensa Latina, además, que la satanización y manipulación de ese tipo de hecho no es nada nuevo y forman parte de la mala influencia sobre la opinión pública contra los gobierno de Damasco y Moscú. Así lo hicieron cuando el presunto ataque químico en Ghouta Este, en agosto del 2013, para justificar una intervención militar contra Siria.

También recurrieron a esa práctica en la acción contra el convoy humanitario en el oeste de Alepo, en septiembre pasado, para acusar a Rusia y desviar la atención de los medios del bombardeo en Deir Ezzor por parte de la Coalición Internacional que lidera Estados Unidos.

A todo este circo mediático, los medios occidentales no suman los constantes ataques terroristas contra barrios residenciales de Alepo y Damasco, causantes en las últimas semanas de más de una docena de muertos, heridos y daños materiales. Tampoco suman los coches bombas en regiones de las provincias de Tartus, Hama o Homs.

Vale preguntar cómo piensan los manipuladores o los que desde centros de inteligencia occidentales promueven este tipo de acción. Difícilmente lo hagan con el cerebro.

La “objetividad” del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos

Al tiempo que la agresión a Siria se generalizaba en el 2011, fue creado el llamado Observatorio Sirio para los Derechos Humanos en Coventry, Reino Unido, cuyo Gobierno exigía y propiciaba el derrocamiento de Bashar al Assad.

Datos comprobados indican que en una casa de dos dormitorios y amplia terraza, se establecieron en esa ciudad, unos 100 kilómetros al noreste de Londres, Rami Abdul Rahman y Mousab Azzawi, sirios de confesión sunnita y desconocidos hasta ese momento.

El Observatorio fue definido como una organización no gubernamental, de la oposición al Gobierno de Damasco y que desde sus inicios fue la principal suministradora de noticias a los medios masivos de comunicación occidentales.

Tanto en Coventry como en Londres se definió a Rahman como un ciudadano “perseguido” desde el año 2000 por las autoridades sirias y que por decantación fue acogido en el Reino Unido no sin antes pasar por investigaciones del Mi 6, los servicios de inteligencia británicos.

Nadie, ni el propio Rahman, fueron claros sobre la “apertura” de esa oficina y mucho menos del aporte financiero que los ha hecho “sobrevivir ” hasta ahora independientemente de las discrepancias con Azzawi acerca de la fundación y ejecutividad de la organización.

Apenas existen dudas de quienes les respaldan aún cuando sus sistemas y métodos de información sean ampliamente cuestionados y tengan la clara tendencia de culpar al Gobierno y Ejército sirios de todas las masacres, ataques químicos y otras barbaridades y sin una censura mínima a la actuación de los innumerables grupos terroristas.

Tal actuación se enmarca en las intensas maniobras de Estados Unidos y la Coalición Internacional que lidera y que ahora ofrecen amplia publicidad a unas recién creadas Fuerzas Democrática Siria (FDS), a las que califican de oposición moderada a pesar de sus conocidos vínculos con el Frente al Nusra y otras agrupaciones similares.

El primer difusor de esas concepciones es el Observatorio, el cual según Abdul Rahman, tiene una red al menos de 200 colaboradores que publican y son permanentes suministradores de “noticias” a televisoras como Al Jazeera y otras radicadas en Qatar, Arabia Saudí o Turquía.

De igual manera, colaboran con intensidad, incluso a través de manipulaciones y tergiversaciones de imágenes y testimonios, con organizaciones como Amnistía Internacional y son capaces de publicar entrevistas de “asesinados” por el Gobierno sirio y que luego aparecen en Riad o Ankara.

Nadie sabe a ciencia cierta qué contactos tiene Rami Abdel Rahman sobre el terreno en Siria, pero la información “en general, dramática y con poco detalle” fluye sin parar, afirma el analista y periodista Nimrod Kamer para el medio Russia Today.

La falta de transparencia de las comunicaciones del Observatorio, el misterio en que se mueven las disputas entre Abdul Rahman y su exsegundo Azzawi, son perfectamente controladas por los servicios de inteligencia británico, turco y saudíes y por supuesto, están bajo “la atenta mirada” de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA).

El papel del Observatorio Sirio para los Derechos Humanos es por tanto, otra forma de ataque mediático como parte de la guerra impuesta a Siria desde hace cinco años y que obvia sin medir consecuencias, cifras de víctimas que pasan de 260 mil personas y significan un costo de pérdidas económicas superior a los 200 mil millones de dólares.

(Fuentes: Prensa Latina / Pedro García Hernández)

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