Francia: Destruyen “la jungla de Calais” y trasladan a los migrantes. El campamento arde

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«Francia no será un país de campos de refugiados» señaló el presidente francés, François Hollande, el pasado 24 de septiembre cuando anunció el cierre definitivo de la “Jungla” de Calais, al norte de Francia. Dicho y hecho, un despliegue de 3.000 policías ha comenzado el pasado lunes a desmantelar la Jungla de Calais, el campamento en el que un número aproximado de entre 7.000 y 10.000 personas vivían con la esperanza de cruzar el canal de La Mancha y alcanzar las costas de Dover, en Reino Unido.

Las horas previas estuvieron marcadas por los enfrentamientos entre migrantes y policías. Según EU Observer, la gendarmería francesa respondió con gas lacrimógeno al lanzamiento de piedras por parte de las personas que viven en La Jungla. La ONG Calais Migrant Solidarity sospecha que se trata de gases lacrimógenos de nuevo tipo, que causa náuseas y fuertes dolores de cabeza con efectos duraderos.

Pero tras la protestas vino la resignación. Las autoridades han convencido a muchas de las personas que residen en la Jungla de que sus solicitudes de asilo se atenderán en los centros para refugiados dispuestos en toda Francia. Las cifras provisionales dicen que 2.000 personas ya han aceptado abandonar la zona en las últimas semanas.

No obstante, alrededor de una treintena de incendios provocados fueron apagados esta madrugada, que según medios locales habrían prendido los propios migrantes que aún quedan en el campo en una zona de comercios del campamento. Dos jóvenes migrantes, de Siria y de Afganistán, resultaron heridos leves debido a la explosión de bombonas de gas durante los incendios. Según los mismos medios, algunos bomberos durante las labores de extinción recibieron pedradas y tuvieron que ser protegidos por la policía.

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Miles de panfletos en varios idiomas se repartieron en los últimos días para explicar en el campo, en las afueras de Calais, su desmantelamiento y su traslado y, según testimonios recogidos por medios franceses y británicos, se han producido reacciones diferentes según las nacionalidades, con los sudaneses más proclives a embarcarse hacia sus nuevos destinos en Francia.

Las autoridades francesas han dejado tres días para expulsar a todos los migrantes y está previsto que los bulldozers arrasen los asentamientos el jueves. La ONG Francia Tierra de Asilo explica que son casi 1.300 los menores, la mayoría de ellos no acompañados, que necesitan apoyo y permanecerán en Calais, a la espera del reagrupamiento con sus familias en Reino Unido o de que se tramiten solicitudes especiales de asilo en las islas o en la propia Francia.

Como indica Calais Migrant Solidarity, el sistema de colas estará abierto desde las 8:00 h. de la mañana hasta las 20:00 h. de la tarde. La gente va a ser separada en diferentes colas indicadas por pictogramas: solteros, familias, menores y «personas vulnerables». Posteriormente serán introducidos en tiendas de campaña según el destino que hayan elegido –hay dos áreas a las que serán destinados– y llenarán 130 autobuses, que saldrán entre hoy lunes y el miércoles.

No obstante, el plan parece estar poco definido, y obedece más a la justificación por parte de las autoridades de la destrucción del campo. Así lo entiende la laborista Diane Abbott, responsable de Interior de su partido en el Parlamento inglés, quien ha declarado que «parece probado que se negará el derecho a la condición de refugiado o de asilo a personas que tienen derecho, en Francia o en este país. Los niños ahora serán aún más vulnerables a los traficantes de personas»

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La jungla de Calais, un infierno de 17 años

Calais es la ciudad del norte de Francia más próxima a Inglaterra. Apenas los separan 30 km. y un estrecho que marca la distancia entre el Canal de la Mancha y el mar del Norte. Esta zona, por su posición fronteriza, ha sido lugar de asentamientos provisionales que se han alargado durante años. Corría mediados de la década de los 90 con la supresión de los controles fronterizos entre los países del espacio Schengen cuando Calais se empezó a convertir en una jungla infernal.

El sueño de gran parte de los refugiados que llegaban allí era obtener asilo político en el Reino Unido. En 1999 se les atribuyó un hangar vacío del Eurotúnel en la localidad de Sangatte. Tres años después, Nicolas Sarkozy decidió el cierre definitivo de Sangatte. A cambio, Londres concedió el asilo a tres cuartas partes de los inmigrantes de Calais. Los inmigrantes se reagruparon entonces en un zona en el noreste de Calais que pasó a ser conocida como “la jungla”.

La Cruz Roja creó un albergue en la vecina Sangatte, que fue derribado en 2003, por un acuerdo entre Londres y París, que incluyó el establecimiento de controles fronterizos británicos en Calais. Pero, tras la destrucción del albergue, surgieron pequeños campos de tiendas, algunos inmigrantes ocuparon edificios abandonados o naves industriales vacías. En 2.014 ya se contaban en torno a 2.000 los inmigrantes, que de nuevo creaban un grave trastorno en la vida de la villa portuaria francesa. La aglomeración y los intentos de atravesar el Canal aumentaron en 2015.

En septiembre de 2009, la policía francesa evacuó a más de 700 inmigrantes sin papeles de la ya llamada jungla de Calais, en campamentos instalados en el bosque alrededor del puerto. Entre febrero y marzo de este año, las fuerzas del orden procedieron a la evacuación del campo en el noreste de la localidad conocido como la nueva jungla. Había entre 6.400 y 8.100 personas.

El pasado septiembre comenzó la construcción de un muro de cuatro metros de alto y un kilómetro de extensión a ambos lados del camino principal que lleva al puerto. Las obras han sido financiadas por Londres para intentar detener el acceso de los inmigrantes a la zona desde donde salen los barcos y los camiones hacia Reino Unido.

Pocos días después, el presidente francés, François Hollande, prometió el desmantelamiento total del campo y el registro de los inmigrantes: “Calais no es una parada ni un destino para los inmigrantes; es un callejón sin salida. Ya no hay ni habrá posibilidades de pasar al Reino Unido desde aquí». Las autoridades francesas han previsto la distribución por todo el territorio francés de los inmigrantes estancados en Calais.

En total, entre 6.000 y 8.000 personas serán evacuadas en un operativo que durará toda la semana. En autobuses serán trasladados a los 450 centros de refugiados, que están repartidos por el país. El primero de la fila es Bashir, un sudanés de 25 años, afirma que «cualquier lugar de Francia» será mejor que Calais.

La enorme operación que comienza este lunes fue presentada por el gobierno como «humanitaria». Permitirá sobre todo poner fin al campamento de chabolas más grande de Francia que comenzó a surgir hace 18 meses y está habitado mayoritariamente por refugiados llegados de Afganistán, Sudán o Eritrea que sueñan con llegar a Gran Bretaña.

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¿Y después qué?

Durante tres días, 145 autobuses se turnarán para transportar a los migrantes hacia los 300 centros de acogida temporal en toda Francia. La operación quedará terminada en «una semana», espera el gobierno, que afirma haber movilizado 7.500 plazas de alojamiento.

Los refugiados llegarán a los centros temporales de Francia donde pueden permanecer hasta cuatro meses para solucionar su petición de asilo. Cada caso será examinado y aquellos que no cumplan con los requisitos serán enviados de nuevo a sus países de origen. Según los datos de Refugee Rights Data Project, dos tercios de las personas que viven en Calais han dicho que no quieren ser desalojados y enviados a un centro francés. Por otro lado, un tercio reconoce que seguirá intentando llegar a Reino Unido.

La destrucción del gran campo de tiendas en Calais llega en un momento de tensión electoral en Francia en torno a la inmigración. El Gobierno ha creado 283 nuevos centros de acogida. Uno de ellos, en el departamento de Puy-de-Dôme, fue dañado por un fuego provocado, tras conocerse que iba a ser el destino de inmigrantes evacuados en el norte del país.

En Reino Unido, donde las quejas sobre excesiva inmigración tienen un papel predominante en la política del “brexit”, ha habido también reacciones negativas en algunas localidades que recibirán menores no acompañados y la prensa que alienta el sentimiento anti-inmigrante – en particular el Daily Mail y el The Sun- han denunciado que los acogidos no son en absoluto menores de edad, tras fotografiarlos.

En otras ciudades, como Cambridge o Newcastle, grupos e instituciones locales se han movilizado en favor de la acogida. El exfutbolista del Barcelona y popular presentador de la BBC, Gary Lineker, denunció en Twitter la cobertura de estos periódicos y se ha convertido en héroe o agente del mal en la atmósfera de agria división en la que vive ahora la sociedad británica.

(Fuentes: Diagonal / La Información / TeleSur / Prensa Latina)

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