Castilla: Rebelión en la cárcel para inmigrantes (CIE) de Aluche (Madrid) pidiendo libertad

Aproximadamente 40 migrantes se encaraman a la azotea de la prisión para extranjeros en la que son “retenidos”. “¡Libertad!”, “¡dignidad!, “¡aquí hay gente enferma!”, “¡nos tratan como a perros”!. Los gritos empezaron a sonar a primera hora de la noche desde lo alto de la azotea del Centro de Internamiento para Extranjeros (CIE) de Aluche, en Madrid.

Protestan por su situación. Proclaman sus gritos de libertad y justicia a las escasas 100 personas que hay en la puerta que ellos sólo han venido a España para ganarse la vida. El delito que han cometido es ser extranjero y no tener el sello de legalidad. Son extranjeros en situación irregular que permanecen aislados a la hora de ser deportados, su crimen es estar y haber nacido en un país sin recursos. Numerosos medios de comunicación informan de un motín en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche (Madrid). TVE denomina a esa cárcel centro de acogida.

Los inmigrantes, la mayoría de nacionalidad argelina, rompieron una puerta de seguridad y lograron acceder por una escalera a la azotea. La seguridad del CIE avisó a la Policía y los dos primeros equipos de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) llegaron “en 10 minutos”, según manifestaba orgulloso el representante gubernamental. La circulación rodada en la Avenida de los Poblados y la Policía Nacional mantenía acordonada la zona. Agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) y de la Unidad de Intervención Policial (UIP), los conocidos antidisturbios, permanecían en la zona, así como un helicóptero que vigilaba desde el aire los movimientos de los emigrantes.

Uno de ellos, ayudado por el resto de sus compañeros, se sube al muro de la terraza para enseñar una pancarta hecha con una sábana. Desde abajo apenas se puede intuir. Escrita con un trazo tembloroso, reza “libertad”. Los pocos ciudadanos que se han dado cita en la puerta del centro lanzan gritos de apoyo: “No estáis solos”, “aguantad”. Los inmigrantes los reciben con cariño y los agradecen con efusividad. Se oyen más gritos de agradecimientos hacia los manifestantes que proclamas por su situación. “Muchas gracias, amigos”, repiten incesantemente cada vez que oyen el aliento de los pocos, muy pocos, vecinos de Aluche que se han acercado a darles ánimo.

Apenas una decena de periodistas observan cómo Javier Barbero, concejal de Seguridad, intenta negociar una solución a la protesta. Le acompañan diversos concejales de Ahora Madrid, diputados de Podemos en la Asamblea de Madrid y algún diputado nacional de la formación morada. Hasta el CIE acuden Guillermo Zapata, concejal de los distritos de Fuencarral-El Pardo y Villaverde, Esther Gómez Morante, concejal de Latina y Carabanchel, Pablo Padilla, Lorena Ruiz Huerta e Isidro López, diputados de Podemos en la Asamblea, y Rafael Mayoral y Marcelo Expósito, diputados de Unidos Podemos en el Congreso.

La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, trasladó personalmente y de manera telefónica a la delegada del Gobierno, Concepción Dancausa, el apoyo municipal a las labores de mediación tras el motín en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche, han informado fuentes municipales. Ahora Madrid estuvo toda la madrugada con “turnos de permanencia” frente al CIE de Aluche para garantizar que se llevara a cabo “una buena resolución” de la situación.

El delegado de Salud, Seguridad y Emergencias del Ayuntamiento de Madrid, Javier Barbero, ha tratado de entrar en las instalaciones del centro para conocer el estado de la situación. No obstante, las autoridades policiales no le han permitido el paso ni a él ni al resto de concejales que le acompañaban. Los miembros de la UIP impiden su acceso argumentando que no son esas las órdenes que tienen del Ministerio del Interior.”Esto es una cuestión política y sí un problema de derechos humanos”, aseguraba Barbero, antes de tratar de acceder al CIE. Rafa Mayoral, diputado de Podemos, lo intenta posteriormente con su acreditación como miembro electo del Congreso. El éxito vuelve a ser nulo.

Para animarles, la veintena de activistas que corrieron a las puertas del CIE cuando se enteraron del motín les acompañaban en sus reivindicaciones y les transmitían su apoyo desde el exterior. “Muchas gracias, amigos”, respondían los internos. La zona empezó a despejarse de medios y de defensores de los migrantes, aunque no se quedó vacía. “¡Buenas noches, mucho ánimo!”, entonaban de vez en cuando algunos de los activistas que regresaban a casa. Desde el tejado del CIE se escuchaban respuestas: “Muchas gracias por el apoyo. Hasta mañana”.

Exigían el cierre del recinto y la cancelación de las órdenes de expulsión que recaen sobre ellos, pero las protestas han concluido después de que los responsables policiales que han llevado la negociación durante toda la noche hayan logrado convencerles, según fuentes gubernamentales, de que era imposible asumir esas peticiones y que lo mejor era que finalizaran la protesta para evitar la aplicación de otras medidas más drásticas.

Agotados y desesperanzados, la protesta de los migrantes finaliza sobre las 9:30 de la mañana de forma pacífica, sin ningún herido ni incidente. Los extranjeros, presos sólo por serlo y haber cometido el “delito” de carecer de “papeles”, regresan a sus celdas. Gritaron durante toda la noche “Libertad” “justicia” y “Clemencia” pero acabaron resignándose y regresando al lugar en el que se les mantiene “retenidos”.

Una vez finalizada la protesta, varios activistas y asociaciones han continuado frente al CIE para exigir su cierre y lanzar gritos de “libertad” para los internos. La respuesta de éstos ha sido gritar lo mismo desde dentro y mostrar toallas por las ventanas. Además, la dirección del centro ha impedido la entrada para realizar la visita habitual de los miembros de la asociación SOS Racismo Madrid.

(Fuentes: La Marea / El Confidencial / Diario Crítico / el diario.es)

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