La Unesco se baja los pantalones y pide perdón a Israel por resolución sobre Jerusalén y Al Aqsa

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), a través de sus máximos responsables,  Michael Worbs presidente del Consejo Ejecutivo e Irina Bokova su secretaria general, han pedido perdón al régimen israelí por la resolución  contra la actitud de Israel con respecto a la mezquita de Al Aqsa, la explanada en la que se encuentra y Jerusalén (En la foto adjunta la explana da con la mezquita de Al Aqsa. Debajo, a la derecha, el llamado muro de las lamentaciones).

En una entrevista con el canal Channel 10 de la televisión israelí, Michael Worbs, presidente del Consejo Ejecutivo de la Unesco, lamentó lo sucedido afirmando que “es absolutamente excepcional lo que ocurrió” el jueves, cuando se aprobó la resolución. “Y pido disculpas por ello”. Aseguró que intentó que la votación se retrasara para poder dar más tiempo a un diálogo en torno a estas cuestiones sin conseguirlo.

Según otras declaraciones del presidente del consejo, recogidas por el diario ‘Times of Israel’, Worbs nunca habría negado los lazos judíos y cristianos a Jerusalén, y ha recordado que cuando Jerusalén fue declarado Patrimonio de la Humanidad se subrayó la importancia de las tres religiones monoteístas, y no de una sola. “Soy muy consciente de eso, y personalmente nunca habría negado” los lazos judíos a esta zona, aseguró Worbs.

La resolución se aprobó en el Consejo Ejecutivo de la Unesco por mayoría y ningún voto en contra, 24 votaron a favor y 26 se abstuvieron, y había sido propuesta por Palestina, apoyada por Egipto, Argelia, Marruecos, el Líbano, Omán, Qatar y Sudán, y en la misma se incluye una enérgica condena a Israel por la gestión de lugares sagrados en Jerusalén.

En ella se subraya que la Explanada es sagrada solo para los musulmanes y no incluye ni su denominación en hebreo ni su equivalente en inglés “Temple Mount”. Los nombres que aparecen son Haram al-Sharif y Al-Aqsa, denominación de la principal mezquita de la Explanada, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.

Sin embargo, la resolución sí reconoce explícitamente la importancia del lugar para las tres religiones monoteístas, aunque solamente se refiera a él con la terminología de Noble Santuario y Mezquita al Aqsa, que es como lo conocen los musulmanes.

También  denuncia las agresiones y ocupaciones israelíes alrededor del al-Haram al-Sharif (la explanada donde se encuentra la mezquita de Al Aqsa) ubicado en el casco antiguo ocupado de Jerusalén Al-Quds. La resolución desaprobaba igualmente la actitud de Israel con respecto al acceso al lugar y se refiere a él como la mezquita de al-Aqsa, lugar único del islam.

Esta declaración coincide con las denuncias de los palestinos que han indicado repetidamente las acciones del gobierno, el ejército y la policía israelíes en el sector ocupado de Jerusalén, asegurando que el objetivo de Israel es establecer un nuevo statu quo en la Explanada, similar al que en los años noventa se estableció en la ciudad de Hebrón, en la Cisjordania ocupada.

Israel montó en cólera tras la aprobación de la resolución y declaró al respecto que era una “tentativa vergonzosa de reescribir la Historia”. “Es un teatro del absurdo y en una extraña decisión la Unesco continúa diciendo que el pueblo de Israel no tienen conexión con el Monte del Templo y la pared occidental”, señaló por su parte el Primer Ministro, Benjamin Netanyahu. “Decir que Israel no tiene ningún vínculo con el Monte del Templo es como decir que China no está ligada a la Gran Muralla o que Egipto no tiene conexión con las Pirámides” añadió.

En realidad, la resolución adoptada dice exactamente lo contrario de lo que sostiene Netanyahu puesto que “afirma la importancia de la Ciudad Vieja de Jerusalén y sus murallas” para las fes judía, cristiana y musulmana. No denigra el vínculo judío con el Monte del Templo sino que simplemente no aborda esta cuestión.

Lo que está en peligro no es el Templo, ya que este no existe desde hace dos mil años, sino la mezquita al Aqsa y el Domo de la Roca, que sí que existen desde hace 1.300 años. Una de las funciones de la Unesco es salvaguardar el patrimonio de la humanidad, de ahí que deba velar para que se conserven las dos mezquitas de Jerusalén que son amenazadas cada vez por un mayor número de judíos radicales, incluidos altos dirigentes israelíes.

Pero parece que, una vez más, las presiones sionistas han surtido efecto. En lo que constituye una contradictoria declaración que se pliega a sus intereses, el directivo de la Unesco pidió a los israelíes que no confundan la resolución con la posición oficial de la agencia de la ONU. Al respecto reconoció que “durante 40 años, la Unesco siempre ha logrado encontrar decisiones consensuadas sobre el Oriente Medio, pero desde el otoño de 2010 se ha vuelto cada vez más difícil”.

Por su parte, la directora general de la agencia cultural de la Unesco, Irina Bokova, sostuvo que los esfuerzos por negar la historia y el carácter multiconfesional de Jerusalén dañan a la Unesco. Previamente, Tel Aviv había informado a Bokova de que suspendía su cooperación con el organismo y el ministro hebreo de Educación, Naftali Bennett, indicó  que la resolución constituía una negación de la historia e impulsa el terrorismo.

No obstate, el ministro Naftalí Bennett ha respondido que la declaración de Bokova es insuficiente. “Las palabras son importantes pero no sustituyen a las acciones de la organización que ella preside”. Numerosos líderes israelíes, cada vez más, se manifiestan a favor de construir el tercer templo donde ahora está la Explanada de las Mezquitas.

(Fuentes: Al Mayadeen / Hispan TV / Infobae / La Información / Público)

 

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