Argelia aprueba una controvertida reforma constitucional

Con las modificaciones introducidas, la posición del presidente del país se debilita. El primer ministro será elegido por los diputados. Además, el Estado reconocerá como lengua oficial el idioma de la minoría bereber.

El Parlamento en Argelia aprobó hoy (07.02.2016) por abrumadora mayoría una reforma Constitucional, que había sido prometida tras las protestas árabes en 2011. Con las modificaciones introducidas, la posición del presidente del país se debilita. En el futuro solo podrá gobernar por un máximo de diez años, dos mandatos de cinco años. El actual presidente, Abdelaziz Buteflika, gobierna esta nación norteafricana desde hace casi 17 años. El primer ministro será elegido por los diputados. Además, el Estado reconocerá como lengua oficial el idioma de la minoría bereber.

Sin embargo, Gobierno y oposición difieren en cuanto a su consideración del calado de las reformas. Mientras el primer ministro, Abdelmalek Sellal, hablaba de “reformas radicales políticas”, la oposición criticó las enmiendas, tachándolas de “modificaciones cosméticas”.

Bouteflika anunció las reformas al calor de las protestas conocidas como “primavera árabe”. Tras sufrir una apoplejía en 2013 y ser reelegido en 2014, el mandatario apenas se ha dejado ver en público. Desde hace meses, la oposición exige que se celebren elecciones, amparándose en el artículo 88, en el se señala que el presidente puede ser destituido del cargo si por razones de salud no fuese capaz de gobernar.

La sucesión de Buteflika, de 78 años y en el poder desde 1999, es clave para la estabilidad de un país que es el mayor exportador de petróleo del Norte de África, pero que tiene una economía muy frágil, dependiente de las subvenciones estatales procedentes de la venta de crudo, que supone e 97 por ciento de sus exportaciones. La abrupta caída de los precios en el último año ha obligado al Gobierno a recortar las subvenciones y a aplicar nuevas políticas de austeridad que ya han hecho aflorar las primeras manifestaciones de tinte social en el país.

(Fuente: Deutsche Welle – DW)

Argelia aprueba la criticada reforma constitucional en un momento de crisis

Las dos cámaras del Parlamento argelino aprobaron hoy por abrumadora mayoría la criticada reforma de la Constitución, ordenada por el presidente de Argelia, Abdelaziz Buteflika, hace cinco años cuando el espíritu de las ahora fracasadas “primaveras árabes” amenazaba con contagiar al país.

A mano alzada, 499 de los 517 diputados presentes votaron a favor del proyecto, dos en contra y 16 se abstuvieron en una sesión de mero trámite, ya que el Frente de Liberación Nacional (FLN), el partido de Buteflika, cuenta con mayoría absoluta en ambas cámaras.

Solo el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) se opuso a la aprobación de un documento que toda la oposición ha tildado de insuficiente y ha descrito como un simple maquillaje para garantizar la continuidad del actual régimen, en el que domina el estamento militar. “Rechazamos ese proyecto (…) la existencia de un Estado es una condición fundamental para la continuidad de la Nación”, declaró Yelul Yudi, presidente del grupo parlamentario del PT en el Parlamento. “La comisión central del partido decidió tomar parte hoy a pesar de su gran reserva y la manera de ratificar ese proyecto sin tomar en consideración el pueblo”, agregó.

La reforma, adoptada en un momento en el que la protesta social ha rebrotado en el país a causa de la caída de los precios del petróleo y la política de austeridad adoptada, fue presentada a los diputados por el actual primer ministro, Abdelmalek Selal, cuyo gabinete queda ahora en el aire. “Ese texto concreta el compromiso asumido por el presidente de la República de emprender reformas políticas profundas y responder a las aspiraciones de nuestro pueblo y a los cambios que atraviesa el mundo”, declaró. “El presidente Buteflika quiso conferir a este proyecto carácter consensual y un enfoque global con una amplia consulta sin exclusión alguna, con la participación de todos los actores políticos y sociales”, añadió Selal.

El paquete de reformas, que estaba desde el miércoles en manos de los diputados, incluye una nueva norma que, según los constitucionalistas, obliga a que el gobierno deba dimitir una vez que sea adoptado. “El primer ministro presentará la dimisión de su gabinete tras la aprobación en concordancia con el artículo 86”, auguró el viernes la abogada Fatiha Benabou, en declaraciones recogidas por el diario digital “Tout sur l Algerie”. Benabou recordó, no obstante, que el presidente tiene potestad “de no tener en cuenta la opinión del Parlamento”, al igual que puede cesar al jefe del Ejecutivo “de manera discrecional”, una de las razones que inducen a las críticas de la oposición.

Argelia está envuelta en la incertidumbre sobre la sucesión del anciano Buteflika, cuyo verdadero estado de salud es un misterio desde que en 2013 sufriera un accidente cardiovascular que le ha retirado de los actos públicos. La incertidumbre ha llevado a que en los últimos meses se haya desatado una guerra interna que ha tenido como uno de los episodios más visibles el cese del general Mohamad Median, alias “Tawfik”, jefe de los servicios secretos durante 25 años y uno de los hombres que más sonaban para la sucesión.

La sucesión de Buteflika, de 78 años y en el poder desde 1999, es clave para la estabilidad de un país que es el mayor exportador de petróleo del Norte de África, pero que tiene una economía muy frágil asida a las subvenciones estatales procedentes de la venta de crudo, que supone e 97% de sus exportaciones. La abrupta caída de los precios en el último año ha obligado al gobierno a recortar las subvenciones y a aplicar nuevas políticas de austeridad que ya han hecho aflorar las primeras manifestaciones de tinte social en el país.

Aparte del artículo 86 sobre la designación del gobierno, en el nuevo texto destaca la recuperación de la norma que limita a dos el número de mandatos presidenciales, reformada por Bouteflika en 2008, y la supuesta ampliación de la libertad de expresión. Asimismo, reconoce la lengua de origen bereber amazigh como oficial en el país, junto al árabe e impide a aquellos que tienen doble nacionalidad optar a un alto cargo en la administración del estado, cambio que ha enfadado a los argelinos que mantienen la nacionalidad francesa desde los tiempos de la colonización.

La nueva norma arrancó bajo la sombra del arresto este sábado de seis miembros de la Liga argelina de Defensa de los Derechos Humanos, entre ellos su director, el abogado Salah Debouz. En un comunicado difundido desde su oficina regional en la ciudad costera de Orán, la organización calificó las detenciones de “acto similar a la piratería” y exigió “la inmediata puesta en libertad de todos ellos”. “La oficina nacional reafirma su derecho a discutir sobre la situación política, económica y socia que atraviesa Argelia y que sus militantes adopten las iniciativas para restablecer la esperanza en el seno de la sociedad”, agregó.

(Fuente: El Confidencial / Autora: Nacera Ouabou)

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