Sevilla retira la calle al fascista Eduardo Rivas, asesinado en 1935

Sevilla retira la calle dedicada al fascista Eduardo Rivas. El pleno del Ayuntamiento hispalense ha aprobado por unanimidad suprimir del callejero la figura del militante falangista asesinado en las calles de la ciudad en el año 1935. El cambio, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, deja un nuevo nombre a la vía perteneciente al distrito Nervión: Doctor Felipe Martínez.

Pese a otras ocasiones similares en que el plenario hispalense vivía una polémica y dispar interpretación del retoque al nomenclátor, por apología del franquismo y la conspiración golpista, esta vez el voto de los partidos (PSOE, PP, Ciudadanos, Participa Sevilla e IU) tuvo un mismo sentido. E idéntica visión unánime a la de los historiadores consultados por eldiario.es/andalucia sobre el personaje: su filiación política hacía incompatible el homenaje público en democracia.

Una tesis que avalaba, incluso, el titular del periódico ABCde aquellos días: “Entierro de los jóvenes fascistas asesinados” en ataúdes adornados “con cintas de los colores del fascio”, contaba la crónica.

Eduardo Rivas López y Jerónimo Pérez de la Rosa fueron muertos a tiros en la calle San Vicente de la capital andaluza. Corría el día 6 de noviembre del 35 y ambos repartían propaganda de un periódico de extrema derecha. El doble crimen estaba vinculado a una espiral de violencia que durante meses enfrascó a grupos comunistas y fascistas.

Afiliados a “la dialéctica de las pistolas”

“No me imagino a los alemanes poniendo calles a los nazis que murieron en choque con izquierdistas antes de su llegada al poder”, refiere el historiador Francisco Espinosa. Resulta “evidente”, continúa, “que estas calles existen porque tras el triunfo del golpe Falange llevó al callejero a todos ‘sus caídos'”.

“Eduardo Rivas fue uno de los fascistas asesinados en ese rifirrafe de atentados que se produjeron en Sevilla entre 1935 y 1936”, narra el catedrático de Historia Contemporánea Leandro Álvarez Rey.  “En el seno de Falange”, precisa, se imponía entonces “la dialéctica de las pistolas” y los enfrentamientos “con organizaciones obreras” generaban “una nueva espiral de terror saldada con un número considerable de víctimas”.

Un clima prebélico promovido “desde su creación” por la propia Falange Española como “fuerza de choque de las derechas antirrepublicanas cuya misión no era otra que crear el ambiente propicio para el golpe militar”, afirma el investigador José María García Márquez.

La crónica de ABC contaba, en una pieza publicada el sábado 9 de noviembre de 1935, cómo “se verificó el entierro de los jóvenes fascistas”. “Al llegar los afiliados desfilaban ante los ataúdes, sobre los que había depositadas sendas coronas de claveles, de Falange Española, con cintas de los colores del fascio”, decía el rotativo.

Prohibido levantar “la mano en señal de saludo”

Las “filas de asistentes” no levantaron “la mano en señal de saludo, cosa que les fue prohibida”, según el tabloide. El acto por los “mártires”, reseñaba, “resultó de gran emoción”. Un día antes, José Antonio Primo de Rivera lamentaba en el Parlamento como Rivas y Pérez de la Rosa “fueron cazados a mansalva”. Era una época convulsa, como reconocía el fundador y líder de Falange: “en las calles de Sevilla se están sustanciando a tiros las cuestiones entre los bandos políticos desde hace más de un año”.

“¿Es normal que en Sevilla tengan calle estos dos y sin embargo todavía nadie se haya atrevido a dedicar una a Manuel Azaña o Juan Negrín, por poner solo dos ejemplos clamorosos”, cuestiona Espinosa. “Carece de sentido en democracia dedicar calles a fascistas por más que fueran víctimas de atentados”, apunta García Márquez.

“Si hubiera que dedicar una calle a cada uno de los falangistas o comunistas que fallecieron en nuestra ciudad en esos años nos faltarían calles”, según Álvarez Rey. Que no recuerda, al fin, “que en el caso de Eduardo Rivas concurrieran méritos o circunstancias especiales para que se le brindase ese homenaje”. Una distinción que sin embargo continúa vigente en ciudades como Madrid.

El nuevo retoque en el nomenclátor cumple los acuerdos adoptados en el año 2008 en aplicación de la Ley de la Memoria Histórica. Esta última, en Nervión, se une a otras calles cuyo nombre ha sido retirado con anterioridad por apología del franquismo. Caso del  exministro de la dictadura José Utrera Molina o el aviador golpista Tomás Murube.

La postura contraria del PP tumbó con anterioridad otros acuerdos en cumplimiento de la legislación memorialista. Los conservadores evitaron el pasado mes de abril la retirada de la avenida García Morato y la calle Bermúdez de Castro, ambas en la zona del acuartelamiento militar de Tablada, revirtiendo así el mandato del aprobado por unanimidad en el distrito de Los Remedios.

Fuente: ElDiario/Andalucía | Juan Miguel Baquero

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