Siria: Los Cascos Blancos, una organización al servicio de EE.UU. y el Frente Al Nusra (Vídeos)

La empresa comercial norteamericana Netflix, que difunde películas y series televisivas en Internet, ha dedicado un documental a los Cascos Blancos, un supuesto grupo de ayuda humanitaria en Siria.

Difundido el 16 de septiembre en todos los continentes y con un gran eco de publicidad, se trata de un documental de pura propaganda para la gloria de los Cascos Blancos, una supuesta “organización humanitaria siria” financiada por potencias extranjeras que ayudan también a los grupos “rebeldes moderados” y cuya misión es la de sostener la ficción de que el Ejército sirio y la aviación siria y la rusa bombardean a “civiles” y de forma deliberada en Siria.

El documental de Netflix es una compilación de imágenes tomadas en las zonas bajo control de los grupos terroristas, que es donde operan estos pretendidos “trabajadores humanitarios”, que se dicen “apolíticos”.

Se trata de una propaganda fuerte y bien orquestada, que es reproducida por los grandes medios occidentales sin ninguna verificación ni cuestionamiento y que sirve a los que financian a estos Cascos Blancos, que se sitúan en las zonas donde se encuentran las “vidas” que pretenden salvar. Ellos afirman haber “salvado 60.000 vidas” por lo cual habrían recibido 60 millones de EEUU, el Reino Unido y otros financiadores occidentales.

En lo que respecta a la guerra en Siria, como muestran numerosos testimonios, los medios corporativos y numerosas ONGs se han convertido en instrumentos de propaganda para difundir las tesis que desean sus financiadores.  Éstos son los mismos que financian a los terroristas armados, un 95% de los cuales proviene del extranjero, según los servicios de inteligencia alemanes. Ellos buscan derrocar al Estado sirio por medio del terrorismo y en abierta violación de la ley internacional.

“Los Cascos Blancos se presentan ellos mismos como unos héroes en la guerra de Siria y como equipos médicos humanitarios independientes. En realidad, como han demostrado la escritora Vanessa Beeley y el director Steve Ezzedine, esta ONG está estrechamente vinculada al Frente al Nusra y ha participado en procesos de reagrupamiento confesional forzados y en ejecuciones llevadas a cabo por dicho grupo. Mientras que esta organización pretende no recibir dinero de ningún estado, los gobiernos de EEUU y el Reino Unido han reconocido haberle suministrado decenas de millones de dólares”.

Con el fin de intentar lograr una “legitimidad moral” a sus políticas, Washington utiliza ONGs próximas a los grupos armados para confirmar la ficción de que el Ejército sirio no lucha contra terroristas sino contra “civiles”. En la primera fila de estas ONGs están los Cascos Blancos, que se ha convertido en la fuente principal de acusaciones que sostienen que los aviones sirios y rusos atacan “objetivos civiles”, como hospitales.

Los Cascos Blancos, que pretenden ser independientes, están dirigidos por un antiguo militar británico, James Le Mesurier, y sólo operan en zonas controladas por el grupos terrorista Frente al Nusra, que está en la lista de organizaciones terroristas de la ONU.  Cada ataque contra el Frente al Nusra es presentado como un ataque contra “civiles” o personal sanitario. Lo mismo puede decirse de Médicos Sin Fronteras (MSF), que financia las clínicas de Al Nusra en varias zonas bajo control del grupo terrorista.

“Las contradicciones entre la política y la práctica de EEUU han salido a la luz recientemente, cuando el jefe sirio de los Cascos Blancos, Raed Saleh, cogió un avión para visitar EEUU con el fin de recibir un premio humanitario, pero le fue denegado el permiso para entrar en el suelo norteamericano por estar asociado al Frente al Nusra y tuvo que regresar a Estambul”.

(Fuente: Al Manar)

Cascos Blancos, terroristas de «sombrero blanco» para cubrir «negras obras»

Una nueva “fauna humanitaria” ha aparecido como por generación espontánea… por supuesto, contraria al Ejército Sirio, a Assad, a Rusia y a todo aquello que vaya contra los grupos terroristas mercenarios apoyados por los aliados de Occidente: Los “cascos blancos”.

Pero estos humanitaristas (www.whitehelmets.org) quieren dinero. Lo utilizarán para construir armas de gas de cloro como los que mataron a civiles la pasada mañana. Ellos no se preocupan por quién matan, esto es sólo un negocio para ellos. Están cometiendo atrocidades, culpando a Rusia y Siria, en un último intento de mantener Alepo y asegurar sus emplazamientos de morteros pesados con los que han estado aterrorizando a la ciudad más grande de Siria y manteniendo rehén al gobierno de Assad debido a los 400.000 civiles que no pueden salir de la ciudad.

Los terroristas que, desde hace años, han arrasado al azar barrios de Alepo matando a cientos de personas ahora tienen un mantra: Lo que llaman las odiosas bombas de barril. De lo que se quejan es de un helicóptero que es el bombardeo aéreo más preciso imaginables, que ha acabado con docenas de posiciones de mortero terroristas y salvado cientos de vidas. El siguiente video muestra la acción de carga de un mortero de 300 mm masiva utilizado contra civiles en Alepo (ver segundo video).

Ahora los terroristas se han vestido con cascos blancos, tienen una cuenta de Facebook y PayPal y están ayudando a recaudar dinero para ISIS para detener Rusia y Siria en Alepo. No ha habido ningún límite para estos grupos terroristas, amos de los medios de comunicación y edición de vídeos por la inexplicable ayuda de la CIA y el MI6.

Primero fue el Observatorio de Derechos Humanos de Siria, trabajando desde Londres con el The Guardian del Reino Unido, sobre inventadas historias de bombas de cañón y gas venenoso. A recordar cuando Arabia Saudita, con la ayuda de Google Groups y la inteligencia israelí,  asesinaron a una periodista de Detroit, Serena Shimm, cuando iba a hacer público la implicación  de los enemigos de Assad en el asesinato terrorista de más de 1000 personas usando gas sarín en Ghouta, Siria.

Ahora tenemos a los «cascos blancos,» inicialmente «Defensa Civil de Siria» que dice ser una fuerza de 3000 individuos que trabajan para Al Qaeda y en áreas ocupadas por el ISIS “salvando vidas amenazadas por el terrorismo de Rusia y Siria” contra el dominio benevolente de ISIS y Al Nusra.

Detrás de ellos parecen estar, según algunas fuentes, los servicios de inteligencia israelíes, el Instituto Potomac y Jared Cohen, un neoconservador del gobierno de Bush estratega responsable de la puesta en escena de los ataques con gas en Siria con el fin de provocar una respuesta militar de Estados Unidos. Cohen fue con sus huesos a Irán, destinado allí después de dejar la Casa Blanca. En Irán fue capaz de moverse libremente, reunirse con agentes no vinculados con el asesinato de científicos iraníes e incluso obtener datos para Israel y Arabia Saudita.

(Fuente: Katehon)

 

 

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