El preso palestino Muhammad al-Qiq a punto de morir (vídeos)

El periodista Muhammad al-Qiq, preso político palestino encarcelado sin cargos por Israel y en huelga de hambre en protesta por ello, puede morir en cualquier momento. Médicos israelíes dicen que el preso palestino Muhammad al-Qiq podría morir en cualquier minuto. El periodista de 33 años de edad, se mantiene en huelga de hambre en el hospital HaEmek en Afula, en el norte del actual Israel, para el 75º día consecutivo el sábado.

Hiba Masalha, un abogado de la Comisión de la Autoridad Palestina para Asuntos detenidos y ex detenidos, visitó al-Qiq el viernes por la noche en el hospital en el que se mantiene bajo una orden judicial israelí. Masalha dijo que al-Qiq se encuentra en una “lucha contra la muerte”

Una foto twitteado por la cadena de noticias Quds el sábado muestra al-Qiq con un Corán junto a su cama de hospital: “Ha habido un grave deterioro en el estado de salud del periodista detenido Muhammad al-Qiq,” Masalha declaró al diario la TV Quds .

“Él ha perdido por completo la capacidad de hablar. Él sigue sufriendo fatiga, mareos y respiratorios debido a la continuación de la huelga de hambre y su rechazo de un tratamiento de alimentación forzosa para el 74 día consecutivo “. Masalha añadió que la condición de al-Qiq ha agravado después de su rechazo a la decisión del alto tribunal israelí para “congelar” su orden de detención administrativa.

El jueves, los jueces israelíes “congelaron” la detención de al-Qiq – y dispusieron que permanezca en el hospital HaEmek. Al-Qiq comenzó su huelga de hambre en noviembre, poco después de que las autoridades israelíes lo detuvieron. Después de ser interrogado, Israel lo puso en detención administrativa – reclusión indefinida sin cargos ni juicio.

“La decisión del tribunal es el engaño,” dijo Masalha, y agregó que la demanda de al-Qiq “es el fin a su detención, no un congelamiento lo que significa que puede volver a ser detenido en cualquier momento.” Masalha añadió que el subdirector del hospital de HaEmek, el Dr. Tuvia Tiyosuno, le había informado de que al-Qiq está en peligro extremo y en declive constante.

Cualquiera de los órganos internos de Al-Qiq podría fallar en cualquier momento y está en alto riesgo de sangrado en su cerebro. Su corazón podría dejar de latir en cualquier momento, por lo que el comité de ética del hospital decidió que al-Qiq podría ser tratado en contra de su voluntad si eso significaba salvar su vida, Masalha dijo que el médico israelí le dijo.; “Cada minuto que pasa es una amenaza para su vida”.

Masalha declaró que fue llamado al hospital por los médicos israelíes viernes por la noche a la luz de la condición de al-Qiq y su insistencia en que cualquier tratamiento que recibió sólo tendría lugar en un hospital palestino. Añadió que los esfuerzos estaban en curso con las autoridades militares de ocupación de Israel para llegar a un acuerdo sobre el caso de Al-Qiq.

Más temprano el sábado Quds TV informó que la familia de al-Qiq había negado que se llegara a ningún acuerdo. Las organizaciones de derechos humanos y funcionarios de la ONU han pedido a Israel la libertad de al-Qiq, que es uno de los más de 660 palestinos en detención administrativa.

Como su huelga ha continuado, los palestinos en la Ribera Occidental ocupada y la Franja de Gaza han celebrado manifestaciones y vigilias en solidaridad con al-Qiq. El viernes, entre sus visitantes en el hospital estuvo el jeque Raed Salah, líder de la rama norte del Movimiento Islámico en Israel, un partido político de Israel fuera de la ley .

El domingo, al-Qiq rechazó una oferta de Israel para ser liberado en mayo. Aunque todavía gravemente enfermo y en riesgo de muerte, insiste en el fin inmediato de su detención administrativa, informó la agencia de noticias Ma’an.

(Fuente: Resumen Latinoamericano)

Llamamiento urgente en defensa del periodista palestino al borde de la muerte

Por favor recuerde su nombre. Se llama Muhammad al-Qiq, tiene 33 años y se está muriendo en la cárcel cumpliendo una huelga de hambre. Es periodista y ejerce la profesión en Palestina, un territorio ocupado y horadado por la violencia del invasor israelí desde 1948. Una nación que ha sufrido todo tipo de atropellos década tras década, y que por estos días asiste a una nueva vuelta de tuerca de la represión sionista contra quienes se rebelan a su dominio. En Gaza y en Cisjordania, miles de jóvenes protestan de diversas formas, y muchos de ellos son asesinados vilmente. Otros son detenidos. Todo ello frente al silencio de la mal llamada   “comunidad internacional” o la manipulación de los medios corporativos, que no es lo mismo pero es igual.

Sin embargo, no todos callan. Muhammad Al-Qiq, como haría cualquier reportero que se respete a sí mismo, venía informando día a día para el canal “Al Majd”, sobre lo que veían sus ojos y sentía su cuerpo, con sólo dar un recorrido por las calles de Ramalah o de Jerusalén: niños golpeados y detenidos por arrojar piedras contra tanques, mujeres jóvenes asesinadas a las que se les “planta” un cuchillo para justificar el crimen, campos con cultivos de olivos arrasados, casas demolidas por pura venganza, ciudades como Hebrón o campos de refugiadas como Jenín, bloqueados militarmente y su población sufriendo todo tipo de humillaciones.

Precisamente, el informar con objetividad sobre la barbarie israelí, es el “ delito” por el que fue detenido y torturado Al-Qiq hace tres meses en su casa de Ramallah. Numerosas denuncias de organismos de derechos humanos palestinos e internacionales advirtieron que el periodista fue colocado en una posición conocida como la banana -con la espalda sobre una silla y atado de pies y manos por debajo de la misma–, permaneciendo en una posición forzada durante 15 horas en las que sufrió violencia sexual por parte de los interrogadores. Luego de sufrir esas sevicias lo enviaron a una de las tantas cárceles-tumbas que Israel posee para martirizar aún más a un pueblo que no está dispuesto a bajar la cabeza ante su prepotencia.

Pero hay algo más, Al-Qiq, como tantos otros palestinos y palestinas sufre un tipo de detención que se denomina “administrativa”, una figura que permite a las autoridades israelíes mantener bajo custodia indefinidamente a miles de “ ospechosos” sin presentar cargos ni iniciar un proceso judicial, como hacen habitualmente las dictaduras militares. Frente a esta injusticia y convencido de que si no luchaba por su libertad su suerte estaba prácticamente echada, este joven periodista decidió ponerse en huelga de hambre el pasado 25 de noviembre, para denunciar al mundo su situación. A partir de ese momento se intensificaron las medidas represivas y de presión contra el detenido. En dos oportunidades, el 30 de diciembre y el 17 de enero, jueces sionistas prorrogaron su encarcelamiento y rechazaron la apelación presentada por los abogados del Al-Qiq. Su situación de salud comenzó a agrietarse, y en un momento las autoridades israelíes decidieron trasladarlo al centro médico de la ciudad israelí de Afula, donde el colega detenido ratificó su voluntad de continuar la huelga de hambre “hasta conseguir mi libertad”. Si esto no sucediera “estoy dispuesto a morir”, expresó.

Muhammad Al-Qiq ya lleva 64 días peleando por su dignidad, negándose a recibir vitaminas ni tratamiento médico. Quizás evocando el martirio por el que pasó hace décadas otro luchador como él, pero irlandés, llamado Bobby Sands, ha planteado claramente que no quiere que se lo alimente contra su voluntad. Pero estar preso en Israel significa bordear la orilla del infierno en la tierra, y es por eso, que le fue impuesto a Al-Qiq otra forma de tortura. Permaneció cuatro días atado de pies y manos a una cama, consciente, mientras enfermeros militares le inyectaban líquidos a la fuerza. Ahora directamente lo han amenazado con empezar alimentarlo aplicando esta metodología, algo que él y sus defensores han repudiado enfáticamente.

Desde Argentina, la tierra que vio nacer y caer en combate a otro periodista ejemplar como Rodolfo Walsh (ejemplo entre otras cosas, de solidaridad con Palestina) va este mensaje de urgencia para que en Latinoamérica y el mundo, allí donde haya personas que crean que los derechos humanos son una propuesta de autodefensa frente a la barbarie, nos movilicemos por la vida y la libertad de Muhammad Al-Qiq. Él, con su actitud valiente pone sobre la superficie un escenario en el cual miles de presos y presas palestinas, muchos de ellos niños niñas, se encuentran como rehenes de las tropas de ocupación de su pueblo.

No, no es una nota más la que estoy escribiendo, sino la expresión epistolar de un grito de impotencia frente a lo que no debería ser irreversible: SALVEMOS LA VIDA DE MUHAMMAD AL-QIQ y la de tantos hombres y mujeres palestinas que viven en estado de excepción.

Fdo: Carlos Aznárez, Director de Resumen Latinoamericano

 

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *