El fastuoso tren de vida del Rey de Marruecos deja sin agua un pueblo francés

Los vecinos de Betz, un pueblo próximo a París de unos 1.000 habitantes, han tenido que acostumbrarse a beber agua embotellada durante la última semana porque la presencia del rey de Marruecos, Mohamed VI, les ha dejado sin agua potable. La empresa encargada de la distribución no es capaz de hacer frente a la demanda y cuando el monarca alauí llega no lo hace sólo. Le acompaña un séquito de 300 personas.

Además del repentino incremento de población, hay que regar inmensos jardines e invernaderos como hangares, y dar de beber a una veintena de caballos de las cuadras del castillo de Betz, propiedad que el rey heredó de su padre, Hassan II, y una de las múltiples residencias secundarias que posee Mohamed VI.

“Solo en la limpieza diaria el consumo de agua es impresionante”, explicaba un vecino a ‘Le Parisien’. El diario indica que al día siguiente de la llegada del monarca, el pasado 24 de agosto, ni los habitantes de la localidad ni los del pueblo cercano de Villers-Saint-Genest podían beber agua sin hervirla antes.

“Recibimos un mensaje del servicio de aguas desaconsejándonos beber agua del grifo. Nos dijeron que el consumo del pueblo es superior a las capacidades de producción”, comentaba otro lugareño.

El rotativo agrega que cuando Mohamed VI se instala en Betz se adoptan medidas para limitar el impacto sobre los usuarios y se llevan cisternas de agua hasta la localidad. Sin embargo, el agua lleva cloro por razones sanitarias y por lo tanto no es apta para el consumo.

“Sin las cisternas no habría agua en el pueblo. Cuando está el rey el consumo se dispara”, comentaba un obrero. Sin embargo, según el alcalde de Villers-Saint-Genest, Thierry Tavernier, la escasez no es imputable exclusivamente al rey.

“Tenemos un problema de recursos, que son cada vez más limitados”, replica. La compañía distribuidora también se defiende diciendo que no se da prioridad a un tipo de suministro en detrimento de otros, aunque es difícil imaginar que el afectado sea el monarca. Según la delegación del gobierno de la región, los sistemas de distribución se “reajustan” en función de los ilustres invitados.

A pesar de la incomodidad, los lugareños no parecen quejarse. Ven de buen grado la seguridad que aporta Mohamed VI y la ayuda financiera que ha prometido para arreglar el campanario de la iglesia. Además, para el comercio local la estancia de la delegación marroquí es una importante inyección económica. Las restricciones al consumo de agua se han levantado este miércoles.

No es la primera vez que los séquitos reales alteran la vida de los lugareños. El verano pasado hubo una gran polémica por la decisión del rey de Arabia Saudí de privatizar una playa de la costa azul francesa para pasar unas vacaciones tranquilas. Llegó a levantar un muro para impedir el acceso a los curiosos e incluso instaló un ascensor que le llevaba directamente del castillo a la arena.

Un año después, aunque no hay señales de que el rey saudí repita sus vacaciones en la localidad de Vallauris, vecinos y veraneantes no ocultan cierta desconfianza. “Hemos visto que instalaban otra vez verjas en la residencia así que tenemos miedo de que vuelva otra vez este año”, decía un turista.

(Fuente El Periódico / Autora: Eva Cantón)

 

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