8.000 alumnos andaluces estudian en las caracolas prefabricadas de la Junta

8.000 niños en 178 centros educativos de 90 municipios andaluces han estudiado en el pasado curso 2015/2016 en clases de chapa, conocidas como caracolas, en módulos prefabricados como los que se usan en las obras de construcción. Y lo peor es que, en muchos de esos casos, las aulas no son de quita y pon, sino que llevan instaladas años y años.

La consejera de Educación, Adelaida de la Calle, anunció esta semana la próxima supresión -sin concretar fecha- de 37 de estos módulos conocidos popularmente como caracolas, pero lo que no dijo es que en este último curso la cifra de caracolas apenas descendió respecto al anterior. En concreto, según los datos facilitados por la propia consejería al grupo parlamentario del PP, la diferencia en el número de módulos prefabricados fue de cuatro, entre los 321 que había en el curso 2014/2015 y los 317 del curso 2015/2016.

Si nos remontamos a un curso anterior, el 2013/2014, resulta que la Consejería de Educación reconocía tener en uso 356 caracolas, lo que significa que en los últimos tres cursos el número de clases de chapa apenas ha descendido en 39, aproximadamente las mismas que la consejera ha dicho esta semana que va a retirar en breve dentro del Plan de Infraestructuras Educativas 2016-2017.

Es cierto, a tenor de los datos facilitados por la Consejería de Educación, que el número global de caracolas en los colegios andaluces no ha parado de descender en los últimos cursos, aunque al entrar en el detalle llama la atención que la disminución se ha producido de forma dispar según la provincia de que se trate. Más aún, hay dos provincias de la comunidad autónoma andaluza en las que no sólo no ha disminuido el número de aulas prefabricados en los últimos años, sino que incluso ha aumentado.

Es el caso de Almería y Cádiz, donde entre 2013 y 2016 creció, especialmente en esta última provincia. En los centros educativos gaditanos hubo este pasado curso un 20% más de caracolas que en el periodo 2013/2014, al pasar de 40 a 48. También colocó la Junta de Andalucía ocho caracolas más en los colegios de Almería el pasado curso, aunque la variación fue sólo del 11,4%, puesto que ya había 70.

Resulta llamativa la situación de la provincia almeriense, puesto que además del crecimiento en módulos prefabricados para dar clase destaca por ser la que más tiene de toda Andalucía y en la que menos caracolas ha eliminado la Junta. Sus 78 módulos prefabricados la sitúan a la cabeza de Andalucía y a considerable distancia de la segunda provincia que más aulas provisionales tiene, Sevilla, con 62, seguida de Málaga, con 59.

De todo el mapa educativo andaluz sólo hay una provincia en la que todos sus alumnos reciben clase en edificios de ladrillo y cemento:Jaén. Tenía dos módulos prefabricados en el curso 2013/2014 que se mantuvieron en el siguiente curso y que se han suprimido en el 2015/2016, mientras que en Córdoba también se han reducido en cuatro y es la segunda provincia con menos caracolas, sólo dos.

Quince años

El problema de los módulos prefabricados no es, ni mucho menos, nuevo y se remonta, en algunos sitios, a quince años atrás. Es lo que sucede, por ejemplo, en el instituto de El Rubio, en Sevilla, en el que la primera caracola se colocó en el año 2001 y la última en septiembre de 2002. Pero no es un caso aislado. En Guillena, también en la provincia sevillana, llevan trece años con caracolas y Los Palacios o Umbrete, once, sin que se atisbe siquiera su sustitución.

Las «aulas de fabricación rápida», que es como prefiere llamarlas la consejera de Educación, es materia recurrente en los informes anuales del Defensor del Pueblo Andaluz, que cada año le tira de las orejas al gobierno andaluz ante su incapacidad para resolver, definitivamente, este problema.

Y eso a pesar de que De la Calle anunció a finales del pasado año la solución definitiva, un plan que permitiría acabar con las caracolas, pese a que, según dijo entonces la propia consejera, no había que rasgarse la vestiduras. Incluso, se permitió aconsejar a los periodistas a los que anunció su plan que viesen cine norteamericano para comprobar que «el 80%» de las clases en aquel país eran provisionales.

La presencia ad eternum de las caracolas en los colegios e institutos andaluces no es, según el PP, un hecho aislado dentro de la política educativa general del gobierno de Susana Díaz. En este sentido, destacan sobremanera los incumplimientos en las inversiones, que año tras año dejan en el cajón millones de euros que se habían presupuestado y que finalmente no se gastan.

El año pasado, se dejaron de ejecutar ocho millones de euros, pero el anterior, 2014, la cifra fue espectacular, 101 millones de euros, mientras que en 2013 fueron 37 millones.

(Fuente: El Mundo – Andalucía / Autor Chema Rodríguez)

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *