Nación Andaluza Málaga-Axarquía contra la celebración de la conquista de Málaga por parte de los reyes Isabel y Fernando

CONTRA LA CELEBRACIÓN DE LA CONQUISTA DE MÁLAGA POR PARTE DE LOS REYES ISABEL Y FERNANDO

El equipo de gobierno municipal del Ayuntamiento de Málaga, fiel a su ideología ultraconservadora y ultraespañolista, ha decidido dar una mayor relevancia a la fecha del 19 de agosto, fecha de la entrada en Málaga de los monarcas Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, al mando de las tropas invasoras castellanas. En el artículo 3 de la Ordenanza que regula la Feria de nuestra ciudad se establece lo siguiente:

“La Feria de Málaga se celebra en el mes de agosto.
Para la determinación anual de su calendario se establece como referencia la necesaria inclusión del día 19, en conmemoración de la Reconquista (sic) de Málaga por los Reyes Católicos y su incorporación a la Corona de Castilla…”.

Este equipo de gobierno municipal completa la lamentable decisión que tomó el anterior alcalde de la ciudad, Pedro Aparicio Sánchez, quién en 1987 instauró la celebración de lo que tendría que ser, en caso de celebrarse algo, un día de reflexión, recuerdo y homenaje a aquellos malagueños y malagueñas que murieron por defender valientemente su tierra. Pedro Aparicio, amparándose en el aniversario del V Centenario de la conquista de la ciudad, anuló la festividad local tradicional del 18 de junio, día de San Ciriaco y de Santa Paula, y la sustituyó por el 19 de agosto, retrasando así la Feria en el calendario para que coincidiera con el aniversario de dicha matanza.

El actual equipo de gobierno considera necesario dar una vuelta de tuerca ideológica a esta celebración, cumpliendo un evidente afán de proselitismo, con la intención de imponer a toda la ciudadanía su corpus doctrinal e ideológico. A la decisión de que esta fecha cobre protagonismo en la Feria se le une la celebración de un pasacalles con cientos de figurantes, algo que comenzó el pasado año 2012 y que previsiblemente será potenciado en los sucesivos.

Pensamos que solamente desde la más patética ignorancia de nuestro pasado histórico, o lo que es peor, desde el odio a lo que supuso la civilización andalusí y la exaltación del militarismo y la intransigencia, se puede seguir celebrando la conquista de Málaga por los Reyes Católicos. La caída de las últimas ciudades libres de Al Andalus inauguraron una época oscura de persecución del disidente, del heterodoxo, del “distinto”. Una época que duró siglos, de terror inquisitorial y de persecución, primero contra los andalusíes, musulmanes y judíos. Luego contra erasmistas, luteranos y calvinistas, contra supuestas “brujas”, contra el pueblo gitano, contra los diferentes pueblos de América latina, Canarias o el Rif, contra vascos y catalanes, contra obreros socialistas y comunistas, contra todo el que no siguiera la estrecha senda del catolismo y lo castellano, como única forma admisible de ser y estar en este Estado que constriñe históricamente la libertad de los pueblos. Acontecimientos que han marcado el atraso secular de Andalucía y de los restantes pueblos del Estado español, donde no llegó en su debido momento la luz del racionalismo y la Ilustración y donde todavía padecemos las consecuencias del dominio cuasi absoluto de la monarquía (de los Austrias en un primer lugar y de los Borbones posteriormente) y el catolicismo romano.

Málaga fue cercada, se cortó el agua y la entrada de víveres a ancianos, jóvenes y niños, durante tres meses. El asedio de la ciudad comenzó en el verano de 1487. La defensa que practicaron los malagueños de su ciudad llegó a tomar caracteres numantinos, infligiendo a los invasores graves reveses en sus intentos de asalto. El mando de la ciudad lo lideró el prestigioso militar jefe de la guarnición de Gibralfaro, Ahmad al Tagrí, denominado en las crónicas cristianas como “Ahmed El Zegrí”. El Rey de Aragón, consciente de los riesgos que suponía el ataque a una ciudad bien fortificada y guarnecida, y conociendo la intención de los malagueños de resistir hasta el final, intentó comprar con grandes propiedades y riquezas al general andalusí. La respuesta de Ahmad al Tagrí fue degollar la embajada que le hizo semejante propuesta de traición.
Miles de malagueños murieron de sed, hambre y epidemias. El 18 de agosto de 1487 el Pendón de Castilla ondeó en la Torre del homenaje de la Alcazaba, rendida y entregada por el andalusí Alí Dordux. El 19 de agosto la heroica y valiente población malagueña se rendía y entregaba las llaves de la ciudad a las fuerzas militares de ocupación, capitaneadas por los reyes Isabel de Castilla y Fernando de Aragón. Finalmente, el 20 de agosto Ahmad al Tagrí junto con Alí Derbal, cumpliendo su promesa hasta el final, luchan hasta agotar todas sus fuerzas. Los castellanos entraron en Gibralfaro apresando a Ahmad al Tagrí, quién fue cruelmente sepultado en una mazmorra de Carmona, acabando sus días con cadenas al cuello y grilletes en los pies. Quince mil malagueños y malagueñas fueron esclavizados, obteniendo la Corona más de cincuenta y seis millones de maravedíes. Los Reyes Isabel y Fernando, en agradecimiento por los servicios prestados, entregaron cientos de esclavas malagueñas al Papa de Roma, quien instó a nombrar “Patronos” de la ciudad a Paula y Ciriaco.

Pensamos que la Feria debe ser un ámbito de diversión y apertura, a malagueños y visitantes. Denunciamos que el Ayuntamiento, en su afán de utilizar cualquier acontecimiento histórico como refuerzo ideológico de sus planteamientos ultraderechistas y ultraespañolistas, pretende instrumentalizar la Feria. Frente a esto planteamos un modelo de Feria abierto, donde quepamos todos, y que la fecha de celebración no esté supeditada a acontecimientos luctuosos de nuestro pasado histórico, sino a los intereses de los colectivos económicos implicados y de toda la población malagueña.

Por otro lado, instamos al Ayuntamiento de Málaga a reparar la gran injusticia histórica que supone el hecho de que el héroe de la resistencia de la ciudad de Málaga contra el invasor, Ahmad al Tagrí, no tenga todavía un monumento y una calle o avenida importante en la ciudad donde entregó su vida y a la que defendió hasta que le fallaron todas las fuerzas.

Asamblea local de Nación Andaluza Málaga-Axarquía.

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