China pide a la población que se prepare para una “guerra popular en el mar”

“Los militares, la policía y el pueblo deben prepararse para una movilización con el fin de defender la soberanía y la integridad territorial del país”, exhortó el ministro de Defensa de China, Chang Wanquan. Esta declaración la realizó durante una inspección de las obras que el Ejército chino cumple en las costas de la provincia oriental de Zhejiang, informa la agencia Xinhua.

Específicamente se trata de una “guerra popular en el mar”, explicó el titular de Defensa, puesto que se enfrentan al peligro de un ataque desde el exterior por las islas que Pekín está explorando y controlando en el mar de la China Meridional. El responsable afirmó que hay motivos para una seria preocupación respecto a la seguridad nacional en alta mar. En su opinión, hay que promover entre la población la educación en materia de defensa civil.

El llamamiento forma parte de la reacción de las autoridades chinas ante la polémica decisión de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya (Países Bajos) sobre la pertenencia de algunas islas y zonas marinas reclamadas por Filipinas en el mar de la China Meridional. El tribunal determinó que Pekín “no tiene ningún derecho histórico” sobre aquella región del océano Pacífico y que además “ha violado los derechos de soberanía de Filipinas” en su zona económica exclusiva.

La indignación china ante el veredicto tuvo un carácter popular. Miles de ciudadanos salieron a la calle en protesta contra dicha “decisión final”. La gente destrozaba sus iPhones frente a los restaurantes de comida rápida de la cadena KFC, considerada un símbolo de la cultura occidental y el capital estadounidense, a la par con el producto de Apple.

Las islas y atolones en disputa

A finales de julio representantes de China y los diez países que forman la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) –Malasia, Indonesia, Brunéi, Vietnam, Camboya, Laos, Myanmar, Singapur, Tailandia y Filipinas– se reunieron en Laos para llegar a un compromiso de “reducir las tensiones”. Para que eso fuera viable, el propio país demandante en el polémico litigio, Filipinas, se vio obligado a aceptar una condición básica de Pekín: no mencionar el fallo de La Haya en la declaración final de la reunión.

Los bancos sumergidos, montes submarinos, arrecifes, atolones e islas que desatan las pasiones en el mar de la China Meridional son los siguientes:

  • Las islas Spratly, en disputa entre China, Taiwán (territorio autoproclamado chino), Vietnam, Malasia, Brunéi y Filipinas.
  • Las islas de Paracelso, pretendidas por China, Taiwán y Vietnam.El Bajo de Masinloc (Banco de arena Scarborough) reclamadas por China, Taiwán y Filipinas.
  • Las islas Zhongsha, motivo de disputa entre China, Taiwán y Filipinas.
  • Las islas Pratas o Dongsha disputadas por China y Taiwán.
  • El Banco Macclesfield, un atolón hundido que reclaman China y Taiwán.

china mapa islas

La Corte Permanente de Arbitraje de La Haya sentenció contra China

La Corte Permanente de Arbitraje de La Haya no encontró fundamentos para las pretensiones territoriales de China en el mar de la China Meridional, comunicó el tribunal el pasado 12 de julio. Según la decisión del tribunal, China no puede aspirar a tener derechos sobre la zona económica exclusiva en el área de las islas Spratly.

El tribunal señaló que no existen evidencias históricas de que China haya ejercido un control exclusivo sobre las aguas del mar del Sur de China, que Pekín reclama en su práctica totalidad. La corte, formada por cinco jueces, también acusó a China de haber violado la soberanía filipina y “causado daños graves a los arrecifes de coral” con la construcción de islas artificiales. Pekín ya ha respondido que la decisión es “infundada” e “ilegítima”. “El Ministerio de Exteriores de la República Popular China considera esta decisión inválida y no vinculante. China no la acepta ni la reconoce”, declaró un comunicado la Cancillería china.

El desencadenante del caso fue la toma de posesión por la fuerza del arrecife Scarborough por barcos chinos tres años atrás. El entonces presidente filipino, Benigno Aquino III, acudió al tribunal internacional alegando que diecisiete años de negociaciones bilaterales habían sido infructuosas y desoyendo las instrucciones de Pekín para tratar el asunto por la vía diplomática. El posterior acuerdo militar de Filipinas con Estados Unidos acabó de encrespar a Pekín, que ha señalado a Aquino como el culpable de la tensión.

Filipinas ha pedido que se rechace la “línea de los nueve puntos” con la que apuntala Pekín sus reclamaciones sobre el 90 por ciento de la superficie del Mar del Sur de China. En el núcleo del debate está la consideración jurídica de lo que emerge del mar: Manila sostiene que son solo islotes, arrecife y rocas deshabitadas a las que la ley internacional apenas ofrece 12 millas de exclusión mientras China defiende que son islas, beneficiadas con 200 millas. Las numerosas explanadas artificiales creadas por China a base de acumular arena en el medio del océano han añadido complejidad al asunto.

El Gobierno nacionalista de Chiang Kai-shek adoptó por primera vez esa reclamación en 1947 apoyándose en acartonados mapas y Mao la heredó tras imponerse en la guerra civil en 1949. China sostiene que los países vecinos respetaron la demarcación durante décadas en lo que entiende como un reconocimiento tácito de sus derechos.

La situación no habría derivado en la problemática actual si estudios posteriores no hubieran revelado ingentes yacimientos de recursos naturales en el subsuelo o si las dos grandes potencias no se hubieran citado en el Pacífico para dirimir su hegemonía.

Filipinas, Vietnam, Malasia, Taiwán y Brunei inciden en su proximidad geográfica y en las leyes internacionales. China ha negado la jurisdicción del tribunal y advertido que no cumplirá la sentencia. Ésta es vinculante pero carece de fuerza ejecutoria.

Aviones de la Fuerza Aérea china vuelan sobre las islas en disputa

Aviones militares de la Fuerza Aérea china, entre ellos bombarderos H-6K y cazas SU-30, han completado una patrulla sobre las islas Nansha y Huangyan, dos de los islotes en disputa en el mar de la China Meridional, informa la agencia Xinhua.

Varios islotes y dos archipiélagos de este mar, las islas Paracelso y las Spratly, son objeto de una antigua disputa territorial entre China, Filipinas, Malasia, Brunéi, Indonesia y Vietnam. Estos países aspiran a controlar ambos territorios tanto por razones económicas –se cree que albergan reservas de petróleo y gas– como estratégicas, pues están situados en una ruta marítima muy transitada.

EE.UU. envía bombarderos al Pacífico para contener a China y Corea del Norte

El Departamento de Defensa de EE.UU. por primera vez en 10 años ha enviado una escuadrilla de bombarderos estratégicos súper maniobrables B-1B Lancer al océano Pacífico, informa el canal de televisión KHON, citando al comando regional de EE.UU. (PACOM, por sus siglas en inglés).

Los aviones llegarán a la base aérea de Andersen en la isla de Guam (en el archipiélago de las islas Marianas, EE.UU.) el sábado 6 de agosto, donde sustituirán a los bombarderos B-52. Para el mantenimiento de las aeronaves a la base también serán enviados alrededor de 300 miembros de la Fuerza Aérea de EE.UU.

Los B-1B Lancer se transferirán a Guam desde la 34ª escuadrilla expedicionaria de bombardeos que en la primera mitad del 2015 participó en operaciones en Siria, Irak y Afganistán, según informa KHON. Las tripulaciones de los cazas volaron un total de 7.000 horas, completando 630 misiones.

“Garantizar la libertad y defender”

Los aviones de la base de Guam patrullarán el mar de la China Meridional y la península de Corea. En el primer caso, esta actividad militar de EE.UU. está destinada a mostrar a los chinos que tienen la intención de garantizar la libertad de vuelo y la navegación en aguas internacionales y el espacio aéreo, a pesar de las reivindicaciones territoriales de Pekín en la región.

En el segundo caso, Washington envía un mensaje claro a las autoridades de Corea del Norte de que tienen la intención de defender a sus aliados en la región: Corea del Sur y Japón. La transferencia de los cazas B-1B Lancer, se lleva a cabo en el contexto de las últimas pruebas de misiles de Pionyang que Washington ha condenado enérgicamente una vez más.

El B-1B Lancer es un bombardero estratégico supersónico con ala de geometría variable. Puede transportar hasta 56 toneladas de misiles y bombas. Fue diseñado en un esfuerzo de romper la defensa antiaérea al realizar vuelos sobre el terreno a una altitud ultrabaja, que lo distingue de los bombarderos B-52, que pueden transportar armas nucleares.

Escudo antimisiles estadounidense en Corea del Sur

Mientras tanto, no es la única actividad militar de EE.UU. en la región. El pasado 8 de julio, Washington, en una decisión conjunta con Seúl, anunció que desplegará el sistema de misiles THAAD (Defensa Terminal de Área a Gran Altitud) en Corea del Sur, que deberá entrar en funcionamiento a finales del año 2017.

El escudo de defensa aérea avanzado deberá reforzar el arsenal de Seúl en medio de la crecientes amenazas nucleares por parte de Corea del Norte. “Corea del Sur y EE.UU. han tomado la decisión conjunta de implementar el sistema THAAD como parte de una acción defensiva para garantizar la seguridad de la República de Corea y a nuestra población de las armas nucleares de Corea del Norte, las armas de destrucción masiva y amenazas de misiles balísticas”, se dice en el comunicado del Ministerio de Defensa Nacional de Corea del Sur.

Moscú y Pekín, por su parte, coinciden en señalar que esta iniciativa supone un grave daño para la seguridad estratégica de los países vecinos de la región asiática, aseguraron fuentes del Ministerio ruso de Exteriores. Asimismo, el Ministerio ruso de Exteriores aseguró que, en el marco del acuerdo de cooperación entre Rusia y China para la estabilidad estratégica global, ambos países “han acordado desarrollar la coordinación de sus esfuerzos con el objetivo de alcanzar una mayor efectividad y fiabilidad en la protección de sus intereses nacionales”.

(Fuentes: Russia Today – RT / Sputnik – Mundo / Ria Novosti)

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