Turquía: Análisis del Partido Comunista (KP) sobre el intento de Golpe de Estado

Os ofrecemos, a continuación, el documento elaborado por el Comité Central del Partido Comunista turco (Komünist Partisi – KP) (1) en el que analiza el reciente intento de Golpe de Estado en el Estado Turco:

El Comité Central del Partido Comunista se reunió el 17 de julio para analizar a profundidad los recientes eventos sucedidos en el país y también para discutir el estado del partido y sus futuras tareas.

El intento de golpe del 15 de Julio no fue una confrontación entre dos diferentes centros ideológicos, si no que se vieron involucrados como mínimo dos o más grupos estatales con una identidad de clase y una ideología idéntica. No es posible que estos grupos estuvieran completamente desinformados de los planes y acciones de otros grupos, de la misma manera que es imposible diferenciar entre un grupo y otro. Pero, el intento de golpe del 15 de julio tampoco fue un escenario sanguinario planeado por Erdoğan como algunos han señalado. Este fue un verdadero intento de golpe de estado.

El proceso que llevo al golpe tuvo dos dimensiones. Primero está lo que podemos describir como una lucha de poder entre los seguidores de Erdoğan y el movimiento Gulen el cual ha adquirido una nueva dimensión con las grandes purgas de Gulenistas recientemente. Mientras el peso económico y político de esta lucha aumenta la lucha también tiene una dimensión internacional y los centros imperialistas están apoyando a estas facciones.

Es verdad que la mayoría de los oficiales que participaron en el intento de golpe son Gulenistas y que el movimiento Gulen tiene conexiones con EEUU. Hasta un cierto punto es correcto pensar que un golpe de estado no tomaría lugar en Turquía sin la aprobación de EEUU ya que Turquía es un aliado militar cercano y miembro de la OTAN. La principal razón para que la mayoría de los altos oficiales en las Fuerzas Armadas Turcas, frustrados con el AKP (Partido de la Justicia y el Desarrollo) no intentaran un golpe fue el apoyo brindado por parte de EEUU al AKP.

Este apoyo se ha reducido recientemente por varias razones. Algunos elementos con influencia en EEUU y en países europeos se han estado preparando para las purgas de Erdoğan. El levantamiento popular en 2013 con la participación de millones de personas, los daños a los intereses del sistema debido a la tensión creada por Erdoğan en grandes sectores de la sociedad y finalmente, el fracaso total de la política en Siria, afectaron profundamente las relaciones entre Erdoğan y algunos países imperialistas. No es posible analizar el intento de golpe del 15 de julio sin tomar en cuenta esta tensión.

Que los golpistas tuvieran conexiones en el extranjero no hace que Erdoğan un patriota o anti-imperialista. Como político, Erdoğan ha servido a los intereses EEUU y los monopolios internacionales. Ahora es un político que ha perdido apoyo entre las fuerzas que lo habían ayudado durante años, él está maniobrando, formando nuevas alianzas en un esfuerzo por salvarse a sí mismo. El hecho de que Erdoğan se acerca ahora a uno u otro eje internacional no cambia su carácter de clase o sus preferencias ideológicas. Erdoğan es un político burgués, es un enemigo de la clase obrera, es un contrarrevolucionario y no es diferente a los golpistas que querían derrocarlo.

El intento de golpe, los poderes detrás de él, los métodos utilizados y su base ideológica, no tiene nada que ver con los intereses del pueblo. La opinión de que el país habría visto mejores días si el golpe hubiera sido exitoso no tiene fundamento alguno. Es obvio lo que es un golpe pro-estadounidense y anti-popular significaría.

También es absurdo ver la supresión del golpe como una victoria para el pueblo y/o celebrarlo como la “fiesta de la democracia” con el AKP. Este enfoque no cuestiona la legitimidad del régimen del AKP e ignora los fundamentos de clase del país.

La tesis que afirma que Erdoğan ganó más poder después de este intento de golpe es cierta hasta un cierto punto. Sin duda, Erdoğan tuvo la oportunidad de infligir un duro golpe a la comunidad Gulen y de jugar a la víctima una vez más consolidado su base de masas y probado el poder de algunas organizaciones bajo su control. Sin embargo, él terminó con un aparato estatal seriamente dañado y también tiene que enfrentar el hecho de que ya no hay ninguna burocracia segura por las transiciones de los grupos que la conforman.

Bajo estas circunstancias, Erdoğan puede tratar de purgar no sólo de Gulenistas sino también a los elementos “Kemalistas” con los que tiene una alianza en las dos instituciones estatales más críticas, las Fuerzas Armadas Turcas (TSK) y el poder judicial y tendría confiar únicamente en sus propios recursos. Seria relativamente fácil lograr esto en diversos sectores de la burocracia, pero existen serios desafíos en tratar de depender en sus propios recursos dentro del ejército y el poder judicial. Erdoğan no puede hacer esto sin entrar en un enfrentamiento absoluto y definitivo en el plano social, lo que significaría esencialmente un intento de establecer un Estado Islámico. Por otra parte, Erdoğan no tiene otra opción para consolidar a sus propias masas bajo esta tensión.

También es posible que Erdoğan haga un esfuerzo por reparar las relaciones con EEUU y reducir la tensión interna después de un corto período de terror e intimidación y ya hay algunas señales que indican que se está preparando para tomar esas medidas. Además, las expectativas del CHP (Partido Republicano del Pueblo) y el HDP (Partido Democrático de los Pueblos) van también en esta dirección. Esta opción es difícil porque no es posible para Erdoğan el continuar sin una política de aumento de tensión, lo cual deja libre el campo para sus elementos radicales. De otra manera, la oposición en el parlamento no tiene realmente ningún problema con Erdoğan y su AKP.

En cualquier caso, hay una disolución y una crisis multidimensional con respecto a la hegemonía del capital. Lo peligroso no es esta disolución si no el estado desorganizado de la clase obrera.

Otro peligro es la creencia generalizada de que Erdoğan es invencible tras el golpe. Esta creencia se acompaña de escenarios de miedo que se propagan como un virus y de noticias e historias, una gran parte de los cuales no se basan en la verdad, esto crea un estado de pánico. El gobierno del AKP siempre ha sido peligroso y está claro que son aún más peligrosos ahora. El ambiente de pánico está ayudando a legitimar la agresión del AKP. De hecho, ni el AKP ni Erdoğan son tan fuertes como se dice, ni Turquía es un país cuyo futuro puede ser lanzado en la oscuridad de un día a otro. Por ejemplo, en las llamadas “celebraciones” tras golpe, a pesar de todos los llamados el número de partidarios del AKP en las calles era muy limitado. La posición correcta es ser conscientes del peligro, pero no crear el pánico, por el contrario, tratar de utilizar esta disolución en beneficio de la clase obrera.

La amenaza del AKP y del fundamentalismo no se dében subestimada en lo absoluto. Está claro que el período que se abrió con la afirmación de que “La laicidad no está bajo amenaza” llevó al país al borde del abismo. Sin embargo, una tarea más potente, mas “lista”, la tarea de organizar el movimiento popular para hacer frente a esta gran amenaza. Después de largos años de inactividad esta tarea no puede llevarse a cabo avivando el pánico. Es inaceptable que la oposición dentro del sistema esta coronando su falta de acción con la creación de pánico.

En estas condiciones la principal fuente de poder para el AKP y Erdoğan sigue siendo la oposición dentro del sistema. La clase política basa todos sus planes en la normalización, la transformación y conseguir que el AKP caiga en línea. La actitud de algunos políticos que dicen ser representantes de “izquierda” en el parlamento es verdaderamente preocupante.

Las experiencias durante y después del 15 de julio demostraron que tan despiadadas las facciones dentro del estado pueden ser. Todos vimos cómo los golpistas no tenían límites en su crueldad. Luego, fuimos testigos de la barbarie del gobierno. Esto no pueden ser manejado con en un enfoque de “dejemos que se maten unos a otros”. Un número indeterminado de civiles han muerto y soldados rasos que no tenían idea de lo que estaba pasando fueron linchados. El pueblo eventualmente traerá ante la justicia a los perpetradores de todas estas acciones, linchamientos y la tortura contra los sospechosos y los soldados que se habían rendido y los gobernantes de estas dos facciones que habían cooperado juntas durante años, pero que ahora luchan entre sí, eventualmente ellos tendrán que enfrentarse a la justicia popular.

No es correcto reconocer estas crueldades como un símbolo de “poder”. Por el contrario, hay una disolución, miedo y confusión en el lado del gobierno. El temor generalizado sólo puede ser superado por movimientos fuertes, sólidos y coherentes, no por acciones absurdas y desorganizadas. Esta disolución se puede convertirse en una oportunidad para el pueblo.

Siempre hemos enfatizado que Turquía sólo puede ser liberada por una lucha unificada de la clase obrera contra la hegemonía de clase representada por estos poderes oscuros y no como resultado de enfrentamientos entre estas fuerzas oscuras. Nosotros rechazamos cualquier tipo de análisis y posiciones que ignoran esta realidad. Es obvio que los comunistas no darán crédito a la charlatanería de la “victoria de los poderes democráticos” y la “astucia” de los que llaman a unir a todos contra Erdoğan.

Entre las personas que están pronunciando las palabras “la victoria del poder democrático” están algunos que están creando pánico con la retórica de “seguidores de la sharia va a cortar nuestras cabezas”, esto es un testimonio del nivel de confusión. Repetimos: Nosotros jamás cruzaremos caminos con los representantes de la clase capitalista, EEUU, OTAN y los seguidores de sus golpes o agentes de revoluciones de color. Esto no nos debilitaría. Los que nos debilitaría sería una clase obrera desorganizada que es atraído por soluciones falsas.

La escala del vacío entre las filas de las personas creada como resultado de la animosidad hacia la organización debe visible para todo el mundo, en un país donde el movimiento Gulen, bandas dentro el gobierno, grupos de interés, sicarios e incluso la mafia tiene la capacidad de actuar de manera “organizada”. Incluso podemos ir más allá y decir que todos los que están a favor de una sociedad sin clases y libre explotación tiene que esforzarse y trabajar juntos por un estado de organización que es persistente, constante y tiene una mente colectiva.

No embarcarse en esta tarea, legitimar la inercia y la indiferencia a este punto es equivalente a ser un enemigo del pueblo. Es una necesidad el fortalecer la organización de la clase, independiente de sectas religiosas, movimientos Gulen, capital y de los centros imperialistas. Aquellos que idolatraban a las reacciones populares apolíticas, las acciones espontáneas que no fueron organizadas, los que convirtieron la falta de propósito y la falta de un objetivo bajo la retórica de “pluralismo Gezi” (2) debe tener que haber aprendieron la lección.

El único objetivo del Partido Comunista es convertirse en una organización revolucionaria independiente que puede cambiar el equilibrio de fuerzas en el país mediante las movilizaciones durante los golpes o las campañas reaccionarias. Para lograr este objetivo, llamamos a nuestro pueblo trabajador a movilizarse, confiando sólo en su propio poder y tomando la iniciativa en lugar de ver como esta pesadilla se desarrolla.

Comité Central del Partido Comunista

Turquía 17 de julio

Notas de La Otra Andalucía:

  • El Partido Comunista (Komünist Partisi – KP) es una de las dos facciones en que se dividió en 2014 el antiguo Partido Comunista de Turquía, el TKP. La otra es el Partido Comunista Popular. El Partido Comunista de Turquía (Türkiye Komünist Partisi – TKP) fue la primera organización comunista turca. Su fundación se remonta a 1920. Ilegal como todos los que se autocalifiquen comunistas. En la “democracia” turca está prohibida la creación y la actividad de partidos en cuyo nombre o definición figure el término “comunista”, según el artículo 96 de la ley de partidos políticos.
  • En referencia al movimiento que unió a un amplio espectro de colectivos, desde nacionalistas kemalistas a kurdos (incluido el HDP), pasando por diversos grupos de izquierda, progresistas, sindicales, profesionales, estudiantiles, feministas, ecologistas, pro derechos humanos, etc., a favor de reformas democráticas y contra la represión, que protagonizaron las multitudinarias protestas junto a la Plaza de Taksim y el Parque Gezi de Estambul en 2013, de donde procede su denominación.

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