Azawad: combates entre grupos tuareg y pro gubernamentales de Mali

Un total de 16 muertos y 17 heridos causaron combates entre facciones de la comunidad tuareg de Azawad y partidad progubernamentales de Mali, difundieron el pasado viernes medios de prensa en la capital del Estado de Mali, Bamako.

Según la Misión de la ONU (Minusma), los choques desatados la tarde del jueves terminaron la mañana del viernes y los protagonizaron la milicia progubernamental Gatia, y Coordinadora de los Movimientos del Azawad (CMA), que busca la independencia en el norte de Mali e incluye a árabes y tuaregs.

Ambos contrincantes se acusaron mutuamente de iniciar los enfrentamientos que se produjeron en Kidal, ciudad del Azawad donde la Minusma tiene una base y principal ciudad del norte. Los combates ocurrieron el pasado viernes, sólo horas de que las autoridades malienses decretaran el estado de emergencia por 10 días, como consecuencia a la persistente amenaza terrorista.

La Misión de la ONU solicitó un inmediato alto el fuego entre los dos grupos y los llamó a cumplir el acuerdo de paz firmado en junio el año 2015 entre el gobierno y las guerrillas del norte maliense. En la foto adjunta guerrilleros del MNLA, principal grupo de la CMA).

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, demandó hoy respeto para los acuerdos de paz en Mali y condenó la reanudación de los combates entre grupos armados en el norte del país africano. En una nota de prensa, el diplomático lamentó la primera violación del alto el fuego desde septiembre de 2015, “la cual ocurre justo cuando los actores locales progresan en el establecimiento de una autoridad interina en las regiones norteñas”.

Ban Ki-moon llamó a los líderes de los grupos armados a restaurar la calma y a detener la violencia, a la que se atribuyen unas 60 víctimas, entre muertos y heridos. Mali vive un momento crucial, en el que resulta clave el compromiso con la paz, precisó.

Según el Secretario General, la Misión de Estabilización de Naciones Unidas en el país (Minusma) mantendrá su mandato de protección de civiles y apoyo a la restauración de la autoridad del Estado, en sintonía con la resolución 2295 del Consejo de Seguridad, de 2016.

Los acuerdos de Paz

Desde el 2011 la región septentrional sufre tensiones, primero por la sublevación del Movimiento Nacional de Liberación de Azawad (MNLA), luego por la operación franco-africana Serval y más tarde el reforzamiento de grupos integristas de confesión islámica. Asimismo, ese territorio del estado maliense observa cíclicas disputas que se dirimen por la fuerza entre facciones de diverso signo ideológico en la propia población tuareg, mayoritaria allí.

El 17 de enero del 2012 estalló en el norte Malí la que se conoce como la cuarta rebelión tuareg desde que el Estado de Mali alcanzase la independencia de Francia en 1960. La ofensiva militar lanzada por el Movimiento Nacional para la Liberación de Azawad (MNLA), emergía tan sólo cuatro años después de la firma del último acuerdo de paz en la región, y tenía como objetivo la reivindicación de la independencia para la región norteña de Azawad.

Semanas después del estallido del conflicto, el 22 de marzo, oficiales del ejército maliense descontentos con la gestión de la crisis por parte del gobierno, daban un golpe de Estado despojando del poder al presidente Amadou Toumani Touré, que igualmente lo había alcanzado con idénticos procedimientos.

Con la nueva Junta militar asentada en Bamako, el 6 de abril el MNLA declaró la independencia de la región de Azawad. El alzamiento les permitió a los tuareg que se hicieran con el control de las regiones del norte, el Azawad, un vasto territorio sahariano de 850.000 kilómetros cuadrados, en gran parte desértico,  que incluye las ciudades de Tombuctú, Kidal y Gao, esta última declarada capital, que separa el norte de África de la llamada zona subsahariana.

Otros grupos armados de la región, de corte yihadista como la organización liderada por Iyad ag Ghali, Ansar Dine -“defensores de la fe”-, apoyada por Al-Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) o el Movimiento para la Unidad y Yihad en África Occidental (MUJAO), se desmarcaron del objetivo territorial/identitario, para proclamar su intención de implementar en el país la sharia, así como restaurar la autoridad y liderazgo de los ulemas en Malí, complejizando aún más el conflicto.

Durante varios meses, los movimientos islámicos se hicieron con el control de la rebelión y de las principales ciudades norteñas. En 2013, y mediante la intervención militar de Francia, que lanzó la Operación Serval, y el despliegue de una misión de mantenimiento de la paz (MINUSMA), se internacionalizó el conflicto. Tras iniciarse la Intervención militar en Malí por parte de Francia y otros países en apoyo del gobierno maliense y contra los antiguos aliados del MNLA, el grupo independentista declaró que lucharía contra el terrorismo islámico al lado de los franceses e incluso del gobierno maliense.

Tras más de dos años y medio de hostilidades y con la mediación de Argelia, en mayo de 2015 se firmó el acuerdo de paz entre el gobierno estatal de Malí y las dos principales coaliciones de grupos armados, con exclusión de los movimientos yihadistas, abriendo la mencionada vía para la pacificación y la solución a la crisis.

El Acuerdo de Paz y Reconciliación Nacional de Mali, denominado también como Acuerdo de Argel, fue firmado en la capital del estado africano, Bamako, en un contexto marcado por la reanudación de los combates entre los independentistas tuareg de la Coordinadora de Movimientos del Azawad (CMA) y los paramilitares progubernamentales del Gatia.

El documento fue firmado por el ministro de Relaciones Exteriores maliense, Abdoulaye Diop, tres representantes de los grupos pro gubernamentales del Gatia, así como dos miembros de la CMA.

El acuerdo contemplaba poderes más descentralizados para el norte de Mali, una fuerza de seguridad regional y un plan especial de desarrollo, aunque supedita la cuestión de la identidad política del territorio a un debate nacional entre los partidos de Mali.

A partir de ese pacto, el Gobierno comenzó a considerar como principal desafío en materia de seguridad el accionar de terroristas, un escenario que pudiera complicarse si persisten los combates entre organizaciones rivales partes del acuerdo.

(Fuentes: agencias Prensa Latina / Telam / Reuters / AFP)

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